Es Chapitre 1.7.7
Es Chapitre 1.7.7
Principios rectores Las siguientes recomendaciones se basan en las establecidas en el Captulo 7.1. del C di go Te r re st re , a las que se agregan algunos principios que resultan pertinentes: 1. 2. El fomento de la propiedad responsable de los perros puede reducir considerablemente el nmero de perros vagabundos y la incidencia de enfermedades zoonticas. Toda vez que la ecologa canina est vinculada a las actividades humanas, para que el control de la poblacin de perros resulte eficaz debe acompaarse de cambios en el comportamiento humano.
Artcu lo 7 .7.2 .
Definiciones Capacidad de carga: designa la mxima densidad de poblacin canina que determinado hbitat puede soportar atendiendo a los recursos existentes (alimentos, agua, cobijo) y al grado de aceptacin por parte de la poblacin humana. Eutanasia: designa el acto de inducir la m u e rte de forma compasiva (sin causar sufrimiento). Perro con propietario: designa el perro del que una persona se hace responsable. Perro vagabundo: designa todo perro que no est bajo control directo de una persona o al que no se impida errar libremente. Tipos de perros vagabundos: 1. 2. 3. perro errante con propietario pero libre de v ig ila n c ia o restriccin directas en un momento dado; perro errante sin propietario; perro asilvestrado: perro domstico que ha vuelto al estado salvaje y ya no depende directamente del ser humano para reproducirse.
1
Persona: designa a un individuo o a un conjunto de ellos, en cuyo caso puede tratarse de los miembros de una familia u hogar o de una organizacin. Propiedad responsable de un perro: designa la situacin en que una persona (segn la definicin anterior) acepta y se compromete a cumplir una serie de obligaciones dimanantes de la legislacin vigente, encaminadas a satisfacer las necesidades comportamentales, ambientales y fsicas de un perro y a prevenir los rie sgo s (agresin, transmisin de e n fe rm e d ade s o heridas) que el an im al pueda presentar para la comunidad, para otros a n im ale s o para el medio. Programa de control de la poblacin canina: designa el programa encaminado a reducir hasta determinado nivel y/o mantener en ese nivel el tamao de una poblacin de perros vagabundos y/o a gestionarla para cumplir un objetivo preestablecido (vase el Artculo 7.7.3.).
Artcu lo 7 .7.3 .
Objetivos de un programa de control de la poblacin canina Los objetivos de un programa de esta ndole son en particular los siguientes: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. mejorar el estado de salud y b ie n e star de la poblacin de perros, ya sean stos vagabundos o con propietario; reducir hasta un nivel aceptable el nmero de perros vagabundos; fomentar la propiedad responsable; ayudar a constituir y mantener una poblacin canina inmune a la rabia o libre de esta e n f e rm e dad ; reducir el rie sgo de enfermedades zoonticas distintas de la rabia; combatir otros rie sgo s para la salud humana, por ejemplo la presencia de parsitos; evitar posibles daos al medio ambiente u otros an i m ale s; impedir el comercio y trfico ilcitos.
Artcu lo 7 .7.4 .
Responsabilidades y competencias 1. Autoridad Veterinaria La Au t o rid ad Ve te rin a ria es responsable de aplicar la legislacin en materia de sanidad y bie n e st ar de los a n im a le s en coordinacin con otros organismos e instituciones gubernamentales competentes. Aunque el control de enfermedades zoonticas endmicas como la rabia o las infestaciones parasitarias (por ejemplo por Ec hin o c o c c u s spp.) requiere el asesoramiento tcnico de la Au to rida d Ve te rin a ria , en la medida en que la sanidad animal y ciertos aspectos de la salud pblica son de su competencia, la organizacin y/o supervisin de los programas de control canino pueden ser responsabilidad de organizaciones no gubernamentales u organismos oficiales distintos de la Au t o rid ad Ve te rin a ria . 2. Otros organismos oficiales Las responsabilidades de otros organismos gubernamentales dependern de los r ie sg o s concretos que puedan surgir y de la finalidad y naturaleza de las medidas de control de la poblacin canina que se apliquen.
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Cap tulo 7 .7. - El con tro l de las pob laciones de perros vagabun dos
Lo normal es que el ministerio u otro organismo responsable de la salud pblica asuman la direccin de las operaciones y tengan potestad legislativa para luchar contra las enfermedades zoonticas. A veces el control de los perros vagabundos en relacin con otro tipo de r ie sg o s para la salud humana (por ejemplo, presencia de perros vagabundos en la calle o ataques de perros en zonas habitadas) tambin ser competencia del organismo responsable de salud pblica, pero lo ms frecuente es que de esos aspectos se ocupen las autoridades gubernamentales locales u otros organismos responsables de seguridad y proteccin pblica que acten en el plano estatal, provincial o municipal. Los organismos de proteccin ambiental podrn hacerse cargo de los problemas de control de los perros vagabundos cuando stos representen un peligro para el medio (por ejemplo, control de perros asilvestrados en los parques nacionales, prevencin de ataques de perros a la fauna salvaje o transmisin de e n fe r m e da de s a los a n im a le s salvajes) o cuando, por falta de controles ambientales, las poblaciones de perros vagabundos empiecen a constituir una amenaza para la salud humana o a dificultar el acceso a instalaciones de recreo. Por ejemplo, los organismos de proteccin ambiental podrn promulgar y aplicar medidas para impedir que los perros accedan a los residuos o a las aguas residuales de origen humano. 3. Veterinarios del sector privado El v e te ri n ari o privado tiene la responsabilidad de asesorar a los propietarios o cuidadores de perros que le pidan consejo o tratamiento para un perro. Su funcin puede revestir importancia en materia de v ig ilan c ia sanitaria porque puede ser el primero en advertir que un perro padece una e n fe rm e dad de d e c la rac i n o bli gato ria como la rabia. Ante un c a so sospechoso de rabia o de cualquier otra e n fe rm e dad d e d e c l arac i n o b liga to ri a que afecte a un perro, el v e te r in ar io privado habr de seguir el procedimiento marcado por la Au t o rid ad Ve t e rin ari a para tratar y notificar tales c aso s. Otra funcin importante del v e te r in ar io privado (a menudo en colaboracin con la polica y/o las autoridades locales) es la de ocuparse de casos de negligencia que puedan generar problemas con perros vagabundos o desatendidos. El v e te r in ar io privado, que posee las competencias necesarias, normalmente intervendr en los programas de salud canina y las medidas de control de la poblacin de perros, practicando pruebas de deteccin, administrando vacunas o efectuando labores de identificacin, guarda de perros en ausencia del propietario, esterilizacin, eutanasia, etc. Por ello es muy importante la comunicacin recproca entre el v e te rin a rio privado y la Au to ri dad Ve t e ri n ari a , que suele pasar por una agrupacin profesional de v e te rin ario s. Incumbe a la Au to rida d Ve te r in ar ia establecer los mecanismos apropiados para esta accin. 4. Organizaciones no gubernamentales Las organizaciones no gubernamentales (ONG) pueden ser colaboradores valiosos para los Se r v ic i o s Ve t e ri n ari o s, pues ayudan a informar y sensibilizar a la poblacin y a obtener recursos para contribuir de modo prctico a la concepcin y correcta aplicacin de los programas de control de perros. Adems, pueden aportar su conocimiento de la poblacin canina local y del modo en que los propietarios ejercen de tales, adems de su saber hacer en la manipulacin y guarda de perros y la aplicacin de programas de esterilizacin. Junto con los v e t e rin ari o s y las autoridades, tambin pueden contribuir a educar al pblico en materia de propiedad responsable de un perro. 5. Administraciones locales Las administraciones locales son responsables de muchos servicios y programas relacionados con la salud, la higiene y el inters pblico dentro de su jurisdiccin. En buen nmero de pases el ordenamiento jurdico otorga competencias a los organismos pblicos locales en relacin con una serie de temas de salud pblica, higiene y proteccin ambientales o actividades de inspeccin y aplicacin de las normas.
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En muchos pases incumbe a los organismos pblicos locales la responsabilidad de desarrollar y hacer cumplir la legislacin sobre propiedad de los perros (registro, microchips, vacunacin, uso de correa, abandono, etc.), control de perros vagabundos (captura y alojamiento) y reduccin de los problemas que causan en su jurisdiccin. Normalmente cuentan para ello con el asesoramiento de una administracin de nivel superior (nacional o estatal/provincial) que dispone de personal especializado en salud pblica y sanidad animal. La colaboracin con los v e t e rin ari o s del sector privado (por ejemplo en programas de esterilizacin y vacunacin de perros vagabundos) y las ONG es una caracterstica habitual de los programas de control canino. Con independencia del ordenamiento legislativo, para controlar a los perros vagabundos es indispensable contar con la colaboracin de las administraciones locales. 6. Propietarios de perros La propiedad de un perro supone automticamente que la persona acepta la responsabilidad del an im a l y su eventual progenie durante toda su vida o hasta que se le encuentre otro propietario. La persona debe hacer lo necesario para asegurar el bi e n e star del perro, lo que incluye sus necesidades conductuales, y protegerlo en lo posible de e n fe r m e da de s infecciosas (mediante vacunacin y control de parsitos, por ejemplo) y de episodios de reproduccin no deseada (mediante la contracepcin o la esterilizacin, por ejemplo). Tambin debe dotar al an i m al de un dispositivo en el que venga claramente identificado como propietario (preferiblemente con una identificacin permanente, como un tatuaje o microchip) y, si la legislacin lo exige, registrarse en una base de datos centralizada. Debe adoptar asimismo todas las medidas razonables para evitar que el perro vagabunde sin control y cause problemas a la comunidad y/o deteriore el medio fsico.
Artcu lo 7 .7.5 .
Se recomienda a las autoridades que, al elaborar un programa de control de la poblacin canina, establezcan un grupo consultivo integrado por v e te rin ario s, expertos en ecologa y conducta caninas y en enfermedades zoonticas y representantes de otras partes interesadas (administraciones locales, servicios/organismos de salud pblica, servicios/organismos de control ambiental, ONG y sociedad local), que tendr por principal cometido analizar y cuantificar el problema, determinar las causas, recabar la opinin de la sociedad sobre los perros y proponer las soluciones ms eficaces tanto a corto como a largo plazo. Se tendrn en cuenta los siguientes aspectos: 1. Determinacin de la procedencia de los perros vagabundos a) b) c) 2. Perros errantes con propietario; perros abandonados por su propietario, incluidos los cachorros resultantes reproduccin no controlada de perros con propietario; perros sin propietario que se reproducen con normalidad. de la
Estimacin del tamao, la distribucin y la ecologa de la poblacin canina Para este tipo de labores es prctico servirse de censos de perros, estimaciones de poblacin, estudios de la poblacin canina, datos de los propietarios, perreras y v e te rin a rio s. Entre los factores ms importantes que influirn en la capacidad de carga canina de determinado medio estn la disponibilidad de agua y alimentos, las posibilidades de cobijo y la mentalidad y conducta de los seres humanos.
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Cabr la posibilidad de definir un mtodo de estimacin de la poblacin canina total (en el Artculo 7.7.8. se repasan brevemente unos cuantos mtodos apropiados), que luego puede utilizarse a intervalos regulares para determinar las tendencias de esa poblacin. 3. Marco reglamentario Para que las autoridades puedan establecer programas eficaces de control de la poblacin canina es preciso que el marco reglamentario al respecto contemple los siguientes elementos: a) b) c) d) e) f) g) h) i) 4. a) b) c) d) e) f) g) registro e identificacin de los perros y concesin de autorizacin a los criadores; vacunacin contra la rabia y otras medidas de prevencin de enfermedades zoonticas, cuando proceda; procedimientos veterinarios (por ejemplo protocolos quirrgicos); control de los movimientos (nacionales e internacionales) de perros; control de perros peligrosos; reglamentacin sobre la cra y venta de perros; controles ambientales (por ejemplo en m ata de ro s, vertederos y otros depsitos de desechos); reglamentacin sobre perreras y residencias caninas; obligaciones de los propietarios y las administraciones en materia de bi e n e star an i m al . Recursos humanos; recursos econmicos; recursos tcnicos; infraestructura; actividades en colaboracin; alianzas pblico-privadas-ONG; colaboracin entre instancias centrales y estatales o provinciales y locales.
Artcu lo 7 .7.6 .
Medidas de control En funcin del contexto nacional y las circunstancias locales cabe aplicar las siguientes medidas de control, que tambin se pueden combinar entre s. La eutanasia no constituye por s misma una medida eficaz de control. Cuando se recurra a ella ser menester actuar de forma compasiva (vase el punto 11 del Artculo 7.7.6.) y conjugarla con otras medidas para lograr un control eficaz a largo plazo. Tambin es importante que las autoridades entiendan la mentalidad de la gente respecto a la propiedad de los perros a fin de instaurar formas de colaboracin para el control de la poblacin canina. 1. Pedagoga y legislacin sobre la propiedad responsable El hecho de fomentar actitudes ms responsables por parte de los propietarios ayudar a reducir el nmero de an i m ale s errantes, mejorar el estado de salud y bie n e st ar de los perros y reducir el r ie sg o que stos representan para la comunidad. El fomento de la propiedad responsable de los perros con medidas tanto legislativas como pedaggicas es un componente
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indispensable de todo programa de control de la poblacin canina. La colaboracin con las autoridades gubernamentales locales, ONG dedicadas al bie n e sta r de los an i m ale s, clubes de residencias caninas, v e te r in ar io s privados y agrupaciones profesionales de v e t e rin ario s ayudar a las Au t o rid ade s Ve te ri n ari as a instituir y perpetuar este tipo de programas. En toda accin pedaggica sobre la propiedad responsable (de un perro y de su eventual progenie) se debern abordar los siguientes temas: a) la importancia de la seleccin o el cuidado correcto para garantizar el b ie n e star del perro y su progenie, lo que supone, por ejemplo, prestar atencin a la socializacin y el adiestramiento del perro a fin de prepararlo para adaptarse a su entorno; registro e identificacin de los perros (vase el punto 2 del Artculo 7.7.6.); prevencin de e n fe rm e d ade s, en particular zoonosis, por ejemplo con vacunacin antirrbica peridica en zonas donde la rabia sea endmica; prevencin de los posibles perjuicios que el perro pueda acarrear a la comunidad, en forma de contaminacin (fecal y sonora, por ejemplo), rie sgo s para la salud humana (mordeduras o accidentes de trnsito) y ri e sgo s para otros perros, la fauna salvaje, el ganado y otros an im a le s de compaa; control de la reproduccin canina.
b) c) d)
e)
Para inducir una evolucin hacia formas ms responsables de propiedad se requiere una combinacin de medidas de legislacin, informacin pblica, pedagoga y promocin de todos estos elementos. A veces tambin ser necesario mejorar el acceso a recursos que favorecen una propiedad responsable, por ejemplo la atencin veterinaria, los servicios de registro e identificacin o las medidas de control de enfermedades zoonticas. 2. Registro e identificacin de los perros (autorizaciones) El registro y la identificacin de los perros con propietario es un componente central del dispositivo de control de la poblacin canina por parte de las Au t o rid ade s C o m pe te n t e s, que puede incluir tambin la concesin de una autorizacin a propietarios y criadores. Los sistemas de registro e identificacin, en los que cabe poner el acento como elementos inherentes a una propiedad responsable, suelen venir asociados a programas de sanidad animal, por ejemplo de vacunacin antirrbica obligatoria o de rastreabilidad. El hecho de tener registrados a los an im ale s en una base de datos centralizada puede ser til para secundar la aplicacin de las leyes y para devolver a los an im a le s perdidos a su propietario. Tambin cabe impulsar el control de la reproduccin canina por mtodos de esterilizacin instaurando incentivos econmicos como la concesin de autorizacin a tarifas diferenciales. 3. Control reproductivo El control de la reproduccin canina evita el nacimiento de cachorros no deseados y puede ayudar a encontrar un equilibrio entre la demanda de perros y el tamao de la poblacin. Para aprovechar al mximo los recursos es aconsejable centrar esta labor en aquellos ejemplares o grupos de la poblacin canina que se consideren los ms prolficos o el origen ms probable de perros no deseados o vagabundos. Los mtodos de control reproductivo exigen que un v e t e rin ari o manipule directamente a los an im ale s , lo que quiz, en funcin de la demanda, requiera la intervencin de v e t e rin ario s tanto pblicos como privados. A modo de aliciente se podr estudiar la concesin de subvenciones pblicas o de otros organismos a los programas de esterilizacin. El control reproductivo, cuya responsabilidad incumbe esencialmente a los propietarios, puede ser uno de los temas que se aborden en la labor pedaggica sobre la
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propiedad responsable (vase el punto 1 del Artculo 7.7.6.). reproduccin canina son bsicamente los siguientes: a) b) c) d) esterilizacin quirrgica; esterilizacin qumica; anticoncepcin qumica; separar a las hembras en celo de machos no esterilizados.
La esterilizacin quirrgica debe ser realizada por un v e t e rin ario , que emplear los adecuados anestsicos y analgsicos. Todo producto qumico o medicamento utilizado con fines de control reproductivo deber presentar, de forma probada, los adecuados niveles de inocuidad, calidad y eficacia para tal fin y ser utilizado con arreglo a las instrucciones del fabricante y a la normativa de la Au t o rid ad C o m pe te n te . A veces, en el caso de los anticonceptivos y esterilizantes qumicos, habr que proceder a investigaciones y ensayos sobre el terreno antes de utilizarlos. 4. Captura y manipulacin La Au to r idad C o m p e te n te deber recoger a los perros que no se encuentren bajo v igi lan c ia directa y comprobar si tienen propietario. Al capturar, transportar y alojar a los an im al e s se proceder de manera compasiva. La Au to rida d C o m pe te n te formular y aplicar la legislacin y la formacin adecuadas para regular estas actividades. Para la captura slo se recurrir a la fuerza en la medida de lo estrictamente necesario y se emplear material que ayude a manipular a los an i m ale s sin causarles sufrimiento. No se usarn lazos de alambre sin vaina protectora. 5. Captura y devolucin, adopcin o liberacin Las Au to rid ade s C o m pe te n te s tienen la responsabilidad de elaborar normas mnimas para el cuidado y alojamiento (instalaciones fsicas) de estos perros en las que se prevea una estancia lo suficientemente larga como para devolverlos al propietario y, cuando convenga, observar si sufren de rabia. a) Las normas mnimas de alojamiento deben incluir las siguientes disposiciones: i) eleccin del sitio: ser esencial el acceso a instalaciones de desage, al agua y a la electricidad, teniendo tambin en cuenta factores ambientales como el ruido y la contaminacin; tamao, diseo e ndice de ocupacin de la perrera, teniendo en cuenta la necesidad de ejercicio fsico; medidas de control de e n fe r m e d ade s , lo que incluye instalaciones de aislamiento y cuarentena. suministro suficiente de agua potable y alimentos nutritivos; higiene y limpieza regulares; inspeccin peridica de los perros; polticas y procedimientos de adopcin, esterilizacin y eutanasia;
ii) iii) b)
iv) controles sanitarios y administracin de los tratamientos veterinarios necesarios; vi) formacin del personal sobre la manipulacin segura y adecuada de los perros; vii) tenencia de registros y notificacin a las autoridades.
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Los perros capturados podrn ser devueltos a su propietario u ofrecidos en adopcin a un nuevo dueo. Ello brinda la oportunidad de fomentar tanto la propiedad responsable como el cuidado correcto de la salud de los a n im a le s (en particular la vacunacin contra la rabia). Antes de su adopcin, las autoridades podrn considerar la esterilizacin de los perros como medida de control de la poblacin. Asimismo, se evaluar la idoneidad de los nuevos propietarios y se les entregar un an im al cuyas caractersticas encajen con su perfil. Puede ocurrir que el nmero de perros disponibles o su incompatibilidad con eventuales propietarios limiten la eficacia de la adopcin. A veces cabe la posibilidad de dispensar atencin veterinaria a los perros capturados (en particular vacunacin antirrbica), para despus esterilizarlos y liberarlos en el lugar de captura o sus inmediaciones. Este mtodo tiene ms posibilidades de ser aceptado all donde la poblacin local considere inevitable y tolere fcilmente la presencia de perros vagabundos. Sin embargo, tal proceder no es aplicable en cualquier situacin y puede resultar ilegal en pases o regiones donde la ley prohba el abandono de perros. Por otra parte, los problemas que generan los perros, como el ruido, la contaminacin fecal, las lesiones por mordedura o los accidentes de trnsito, no van a mejorar si los an i m ale s son devueltos al espacio pblico y pueden moverse con libertad. Cuando en una localidad haya perros con propietario, antes de liberar a perros esterilizados convendr tener en cuenta el rie sgo de que ello incite al abandono de perros no deseados. Cuando haya un gran nmero de perros con propietario quiz sea preferible un programa de control de la poblacin canina centrado en la castracin y en la propiedad responsable. Se recomienda que antes de optar por esta solucin se efecte un anlisis de la relacin entre costes y beneficios, teniendo en cuenta inconvenientes como el coste econmico, la eventual influencia en la mentalidad de los propietarios y los problemas de seguridad pblica, por un lado, y los beneficios en trminos de control de e n fe rm e dad e s, b ie n e star animal y ventajas para la sociedad, por el otro. c) En caso de optar por este mtodo convendr actuar en los siguientes planos: i) ii) iii) dar a conocer el programa a la sociedad local para que lo entienda y apoye; utilizar mtodos compasivos para capturar, transportar y alojar a los perros; utilizar tcnicas correctas de ciruga, anestesia y analgesia, y dispensar la adecuada atencin postoperatoria;
iv) instituir controles sanitarios con medidas como la vacunacin masiva (antirrbica, por ejemplo) y la realizacin de pruebas de deteccin de e n f e rm e dad e s (de leishmaniosis, por ejemplo), seguidos del oportuno tratamiento o la eutanasia del perro, segn el caso; v) observar el comportamiento del perro para determinar si procede liberarlo o si est en condiciones de ser adoptado; cuando ni una ni otra opcin sean viables, se considerar la posibilidad de la eutanasia;
vi) marcar al an im al de modo permanente (tatuaje o microchip, por ejemplo) e individualizado para indicar que el animal ha sido esterilizado. La identificacin individual permite tambin verificar el estado de la vacunacin y el historial de tratamiento y la identificacin de un nivel de propiedad por el organismo o autoridad responsable de esta intervencin. Tambin puede usarse una identificacin visible (con un collar, por ejemplo) para evitar una recaptura innecesaria; vii)
8
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viii) efectuar un seguimiento del bie n e star de los an im al e s liberados y, de ser necesario, adoptar las medidas oportunas. A veces los perros capturados en determinada localidad sern demasiado numerosos e inadecuados para un programa de adopcin. Si la nica alternativa es la eutanasia de esos an i m ale s no deseados, habr que proceder con arreglo a la reglamentacin establecida por la Au t o rid ad C o m p e te n te (vase el punto 11 del Artculo 7.7.6.). 6. Controles ambientales Se adoptarn las medidas necesarias para excluir a los perros a las fuentes de alimento (como vertederos o m ata de ro s) e instalando contenedores de basura a los que no pueda acceder un an i m al . A fin de evitar problemas de b ie n e star animal, se acompaarn estas acciones de otras medidas destinadas a reducir la poblacin canina. 7. Control del movimiento de perros en el plano internacional (exportacin-importacin) El Captulo 8.10. contiene recomendaciones sobre el movimiento internacional de perros entre pases libres de rabia y pases considerados infectados. 8. Control del movimiento de perros dentro de un pas (normas sobre el uso de correa o la presencia de perros errantes) Las medidas de control del movimiento de perros en el interior de un pas suelen obedecer a los siguientes motivos: a) b) c) d) control de la rabia cuando la e n fe r m e da d est presente en el pas; higiene y seguridad pblicas; seguridad de los perros con propietario en zonas o localidades donde se est aplicando un programa de control de perros vagabundos; proteccin de la fauna salvaje y el ganado.
Hace falta un ordenamiento jurdico que otorgue las competencias necesarias, as como una infraestructura nacional o local dotada de los mecanismos organizativos y administrativos, el personal y los recursos requeridos para alentar a toda persona que localice a un perro vagabundo a dirigirse a la Au t o rid ad C o m p e te n te . 9. Reglamentacin de la venta de animales Se alentar a los criadores y vendedores de perros a constituir las oportunas agrupaciones o a afiliarse a ellas cuando las haya. Estas agrupaciones debern promover el compromiso de criar y vender perros fsica y psicolgicamente sanos, pues un an i m al en mal estado de salud tiene ms probabilidades de ser abandonado y acabar engrosando la poblacin de perros vagabundos. Asimismo, debern alentar a los criadores y vendedores a brindar asesoramiento a los nuevos propietarios acerca del correcto cuidado del an im al . Los reglamentos aplicables a los criadores y vendedores de perros debern incluir requisitos especficos en materia de alojamiento, suministro de alimentos, agua y lecho, ejercicio adecuado, atencin veterinaria y control sanitario, y podrn imponerles inspecciones peridicas, con examen veterinario incluido. 10. Reduccin de la incidencia de mordeduras de perros La educacin y responsabilizacin de los propietarios son los medios ms eficaces para reducir la prevalencia de mordeduras de perros, y en este sentido se inculcarn a los propietarios los principios de la propiedad responsable del perro descritos en el punto 1 del Artculo 7.7.6. Hacen falta mecanismos legales que habiliten a las Au to rid ade s C o m pe t e n te s para sancionar a
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todo propietario irresponsable (o actuar contra l de algn otro modo). Los programas de registro e identificacin obligatorios facilitarn la aplicacin eficaz de tales mecanismos. Los nios pequeos constituyen el grupo ms expuesto a las mordeduras de perro. Est demostrado que los programas educativos centrados en la forma adecuada de conducirse ante un perro son eficaces para reducir la prevalencia de mordeduras, por lo que convendr alentar este tipo de programas. Las Autoridades consultarn con los expertos en comportamiento canino para elaborar programas de educacin en seguridad canina. 11. Eutanasia Cuando se aplique la eutanasia se observarn los principios generales del C di go Te r re st re , privilegiando el uso de los mtodos ms prcticos, rpidos y compasivos y la seguridad de los tcnicos a cargo del proceso. Independientemente del mtodo utilizado, es importante reducir la angustia, la ansiedad y el dolor asegurndose de que los operarios hayan recibido una formacin apropiada. En el Cuadro 1 se presenta un anlisis resumen de mtodos para la eutanasia de perros. Observaciones sobre los mtodos para la eutanasia de perros: a) Sujecin Cuando sea menester sujetar a un perro para aplicar cualquier tcnica, comprendida la eutanasia, habr que tener en cuenta la seguridad del tcnico y el bie n e sta r del an im al . Ciertos mtodos de eutanasia deben acompaarse de sedacin o anestesia para ser considerados aceptables (compasivos). b) Material especial Cuando se necesite material especial para practicar la eutanasia (por ejemplo una cmara de gas), el sistema debe estar diseado especialmente a tal efecto y ser objeto de mantenimiento peridico para garantizar la seguridad de los tcnicos y el bie n e st ar de los an im a le s. c) Los siguientes mtodos, procedimientos y usos resultan inaceptables por razones de bi e n e star animal: i) Mtodos qumicos Embutramida + mebezonio + tetracana sin sedacin o por cualquier va que no sea la inyeccin intravenosa Clorhidrato xido nitroso: por s solo no induce efecto anestsico, aunque cabe la posibilidad de emplearlo en asociacin con otros inhalantes para acelerar la llegada de la anestesia ter Cloroformo Cianuro Estricnina Bloqueantes neuromusculares (nicotina, sulfato de magnesio, cloruro potsico y todos los agentes curariformes): utilizados solos provocan parada respiratoria antes de la prdida de conciencia, por lo que el perro puede sentir dolor Formalina Productos y solventes de uso domstico.
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ii)
Mtodos mecnicos Embolia gaseosa cuando el an im al est consciente Incineracin Sangrado de un an im al consciente Descompresin: la expansin del gas atrapado en las cavidades corporales puede ser muy dolorosa Ahogamiento Hipotermia, congelacin rpida At u rdi m ie n to : no es un mtodo de eutanasia; siempre deber venir seguido de un mtodo que provoque la m u e rte Trampas mortales Electrocucin de un an im al consciente.
Dado que los a n im a le s recin nacidos y los adultos hipotensos o con problemas respiratorios son resistentes a los estados de hipoxia, no se emplearn mtodos que consistan en llegar a tal estado (con CO 2, CO, N 2 o Ar, por ejemplo). No se utilizarn tales mtodos en an im al e s menores de 2 meses, salvo para inducir la prdida de conciencia antes de provocar la m u e r te por otra tcnica. La dislocacin cervical y la conmocin cerebral slo podrn utilizarse en perros recin nacidos muy pequeos y nicamente en casos de emergencia. Los tcnicos debern tener formacin en el uso de tcnicas fsicas para aplicar stas de forma correcta y compasiva. El perro deber ser sangrado inmediatamente despus de la conmocin o la dislocacin cervical. d) Confirmacin de la muerte Sea cual sea el mtodo de eutanasia utilizado, se deber confirmar la m u e rte antes de eliminar el cadver o de dejarlo desatendido. Si el an im al no est muerto se deber aplicar otro mtodo de eutanasia. e) Eliminacin del cadver Los cadveres se eliminarn conforme a lo dispuesto en la legislacin vigente, teniendo en cuenta el rie sgo de que el cadver contenga residuos. La incineracin suele ser el mtodo de eliminacin ms seguro.
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Mtodo de eutanasia
Mtodo especfico
Consideracio nes/repercusiones de bienestar animal Se requiere una correcta sujecin. La inyeccin IP es lenta y puede causar irritacin. La inyeccin IC es un procedimiento doloroso.
Principales requisitos de bienestar animal Se recomienda la inyeccin IV. Al utilizar una inyeccin IP la solucin puede ser diluida o utilizada junto con anestesia local. Slo se administrar la inyeccin IC a un animal inconsciente, y deber hacerlo un tcnico competente. Se administrar una inyeccin IV lenta con sedacin para poder inyectar el producto a poca velocidad. Inyeccin IV de una dosis suficiente.
Consideraciones relativas a la seguridad del tcnico Se requiere una correcta sujecin. Ser administrada bajo supervisin veterinaria y por personal cualificado.
Ventajas
Inconvenientes
Barbitricos
La rapidez de los efectos depende generalmente de la dosis, la concentraci n, la va de administraci n y la velocidad de inyeccin. Los barbitricos inducen una eutanasia suave, con un malestar mnimo para el animal. Los barbitricos son menos costosos que otros agentes eutansicos. Coste bastante bajo.
Estos frmacos persisten en el cadver y pueden causar la sedacin o muerte de otros animales que lo consuman.
Si la inyeccin es rpida, la parlisis muscular puede llegar antes que la prdida de conciencia.
Se requiere una correcta sujecin. Ser administrada bajo supervisin veterinaria y por personal cualificado. Se requiere una correcta sujecin. Ser administrada bajo supervisin veterinaria y por personal cualificado. Requiere personal cualificado.
El K+ es cardiotxico y muy doloroso si se emplea sin anestesia. Puede causar sufrimiento si el disparo no es preciso y slo hiere al animal, que adems podra escapar.
Se emplear nicamente en animales anestesiados, inyeccin IV Es indispensable que corra a cargo de un tcnico competente.
Necesidad de anestesia previa (lo que influye en el coste y la disponibilidad ). El tejido cerebral puede quedar indisponible para un diagnstico de rabia. Riesgo de herir a espectadores. Restricciones legales del uso de armas de fuego.
Mecnico
Disparo de bala
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Mtodo especfico
Consideracio nes/repercusiones de bienestar animal Puede causar sufrimiento si el disparo no es preciso y slo hiere al animal.
Principales requisitos de bienestar animal Es indispensable que corra a cargo de un tcnico competente.
Consideraciones relativas a la seguridad del tcnico El animal debe estar sujeto. Es indispensable que corra a cargo de un tcnico competente.
Ventajas
Inconvenientes
Mecnico (cont.)
Perno cautivo penetrante, seguido de descabello cuando sea necesario para asegurar la muerte
Sin riesgo para el tcnico (vase Disparo de bala), a menos que el perro est infectado de rabia y haya contacto con sus tejidos cerebrales.
El tejido cerebral puede quedar indisponible para un diagnstico de rabia. Restricciones legales del uso de armas de fuego. Puede suscitar objeciones estticas. El animal debe estar inconsciente. Estticamente objetable.
Sangrado
Es peligroso para el tcnico porque se emplea un instrumento cortante. Muy peligroso para el tcnico: el gas es inodoro y causa toxicidad aguda (a elevada concentraci n) o crnica (a baja concentracin ).
Gaseoso
Una concentracin insuficiente de CO no es letal y puede causar sufrimiento. Pueden aparecer signos de angustia (convulsiones, vocalizacin y agitacin).
Debern usarse cilindros de CO comprimido para alcanzar y mantener la concentracin adecuada, que es preciso vigilar. Nota: el humo de los motores de gasolina es irritante, por lo que no es una fuente de CO recomendada.
El perro muere con bastante rapidez a una concentracin de entre el 4% y el 6%. El gas es inodoro (y por tanto carece de efecto repulsivo). No es inflamable ni explosivo, salvo a concentracion es superiores al 10%.
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Mtodo especfico
Consideracio nes/repercusiones de bienestar animal El gas es repulsivo. Una concentracin insuficiente de CO 2 no es letal y puede causar sufrimiento. El CO 2 es ms pesado que el aire, y si la cmara no est totalmente llena el perro puede levantar la cabeza y evitar la exposicin. Hay pocos estudios sobre la concentracin adecuada por lo que respecta al bienestar del animal. La prdida de conciencia viene precedida de hipoxemia y estimulacin ventilatoria, lo que puede generar angustia en el perro. Si antes de la muerte se restablece en la cmara una concentracin mnima de O 2 (mayor o igual que el 6%), el animal se recupera de inmediato.
Principales requisitos de bienestar animal El nico mtodo aceptable es una cmara con CO 2 comprimido, porque se puede vigilar y regular la concentraci n.
Consideraciones relativas a la seguridad del tcnico Peligro mnimo para el tcnico cuando se emplea material adecuado.
Ventajas
Inconvenientes
El gas no es inflamable ni explosivo. Causa una anestesia bastante rpida si se utiliza a la concentracin adecuada. Coste poco elevado. Fcilmente disponible en forma de gas comprimido.
Aunque la prdida de conciencia puede llegar en cuestin de minutos, el animal puede tardar un tiempo en morir. Es posible que haya sufrimiento antes de la prdida de conciencia.
Se deber alcanzar rpidamente y mantener una concentracin superior al 98%. Se emplear material adecuado.
Coste elevado. Hay pocos datos sobre las consecuencias de este mtodo por lo que respecta al bienestar del animal.
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Cap tulo 7 .7. - El con tro l de las pob laciones de perros vagabun dos
Mtodo especfico
Consideracio nes/repercusiones de bienestar animal El animal puede debatirse y angustiarse durante la induccin. Los vapores pueden ser irritantes y provocar excitacin.
Principales requisitos de bienestar animal Ser preciso agregar aire u O 2 para evitar la hipoxemia durante la fase de induccin.
Consideraciones relativas a la seguridad del tcnico Algunos gases pueden ser peligrosos, en especial para mujeres gestantes. Recomendaci n general: las personas no se expondrn a una concentracin mayor o igual que 2 ppm para evitar la narcosis.
Ventajas
Inconvenientes
Los gases no son inflamables ni explosivos.t il en el caso de animales pequeos (<7kg) y animales ya anestesiados con gas.
Coste elevado. Se deben conocer las propiedades anestsicas y eutansicas del gas [Link] isoflurano despide un olor acre. La accin del metoxiflurano es lenta, por lo que el perro puede agitarse. Causa sufrimiento si el perro est [Link] ede suscitar objeciones estticas.
Elctrico
Electrocucin
La fibrilacin cardaca precede a la prdida de conciencia y causa fuertes dolores al perro todava consciente. La extensin violenta de los miembros, la cabeza y el cuello tambin puede provocar dolor. Si el voltaje es insuficiente, el mtodo puede resultar ineficaz.
El perro deber estar inconsciente antes de ser electrocutado. Para ello cabe recurrir al aturdimiento elctrico (aplicacin de electricidad al cerebro para causar un aturdimiento instantneo) o a la anestesia. Los electrodos debern abarcar todo el cerebro para que la corriente lo atraviese y el perro quede efectivamente [Link] muerte se produce cuando la corriente atraviesa el corazn de un animal inconsciente. Es indispensable contar con material adecuado y con un tcnico cualificado.
Puede ser peligroso para el tcnico, que debe usar equipo de proteccin (botas y guantes).
Bajo coste.
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Artcu lo 7 .7.7 .
Seguimiento y evaluacin de los programas de control de la poblacin canina 1. El seguimiento y la evaluacin sirven para comparar los indicadores importantes con los valores de partida obtenidos en la primera evaluacin (vase el Artculo 7.7.5.). Hay tres razones bsicas para realizar esta labor de seguimiento y evaluacin: a) b) c) 2. ayudar a mejorar el funcionamiento del programa, poniendo de relieve tanto los problemas como los aspectos eficaces de las intervenciones; dar cuenta de los resultados para demostrar que el programa sirve para cumplir los objetivos establecidos; presuponiendo el uso de mtodos normalizados, comparar los resultados de estrategias aplicadas en diferentes lugares y situaciones.
El seguimiento es un proceso continuo que sirve para valorar la progresin del programa hacia los objetivos previstos y ofrece la posibilidad de introducir ajustes regularmente. La evaluacin es un proceso peridico, que por lo general se lleva a cabo en momentos concretos para comprobar si el programa surte los efectos deseados y previstos. Ambos procedimientos entraan el uso de indicadores cuantitativos que dan cuenta de aspectos importantes del programa en diferentes etapas. Para elegir indicadores adecuados hay que tener claros y definidos de antemano los objetivos que se persiguen: el mejor conjunto de indicadores ser el que refleje los fines de todos los participantes en el proceso. El hecho de disponer de un mtodo normalizado ayudar a comparar los datos con los resultados de evaluaciones subsiguientes y de otros proyectos. Un indicador puede consistir en: la cuantificacin directa de un parmetro en el que se quiera influir (por ejemplo la poblacin de perros errantes en los espacios pblicos); o medidas indirectas que reflejen la evolucin de determinado aspecto. En general convendr seguir y evaluar los siguientes elementos: a) tamao de la poblacin canina, dividida en subpoblaciones segn si los perros tienen o no tienen propietario y gozan o no de libertad de movimientos (esto es, vagabundeo sin restricciones o controlado por un propietario); b ie n e sta r de los perros en la poblacin considerada (parmetros relativos a la condicin fsica, estado de la piel y eventuales heridas, cojera, etc.) y a resultas del programa (si las intervenciones exigen manipular directamente a los perros, tambin se evaluarn las condiciones de bi e n e star subsiguientes); prevalencia de enfermedades zoonticas, como la rabia, en la poblacin tanto animal como humana; propiedad responsable de los an im al e s, con parmetros como la mentalidad y el nivel de comprensin de los propietarios al respecto y datos demostrativos de que ello se traduce en un ejercicio responsable de la propiedad.
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3.
b)
c) d)
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4.
Existen muchas formas de obtener informacin para fines de seguimiento y evaluacin, entre otras: a) b) c) datos procedentes de la sociedad local (obtenidos mediante cuestionarios estructurados, grupos de discusin o procesos abiertos de consulta); datos y opiniones de los profesionales del ramo (v e te rin ario s, mdicos, organismos de control, educadores, etc.); parmetros concernientes a los a n im a le s (por ejemplo, observacin directa del tamao de la poblacin y las condiciones de bi e n e star ).
5.
A partir de los resultados del proceso de seguimiento y evaluacin se consignarn cuidadosamente los efectos de las actividades y se cotejarn stos con el presupuesto, a fin de poder valorar el esfuerzo (o coste) en relacin con sus repercusiones (o beneficios).
Artcu lo 7 .7.8 .
Repaso general de los mtodos adecuados para estimar el tamao de las poblaciones caninas Para elaborar planes realistas de gestin de la poblacin canina y control de zoonosis y para seguir y evaluar los resultados de esas intervenciones es indispensable disponer de estimaciones de poblacin. La informacin sobre el tamao de una poblacin, empero, no basta para definir planes de gestin eficaces. Se requieren adems otros datos, tales como el grado de v igi lan c ia a que estn sometidos los perros con propietario, el origen de los perros sin propietario, cuestiones de accesibilidad, etc. La expresin perro con propietario puede circunscribirse nicamente a los perros que la Au to rida d C o m pe te n t e tenga censados o puede englobar a los an im ale s no censados pero sometidos a algn tipo de v ig ilan c ia , alojados y de alguna manera atendidos en un hogar particular. Habr casos en que los perros con propietario estn bien vigilados, y sus movimientos controlados, en todo momento, y otros en que permanezcan sin control durante cierto tiempo o al realizar ciertas actividades. Puede ocurrir que un vecindario acepte o tolere a perros de los que nadie se hace responsable y que algunas personas los alimenten y protejan. Tales a n im a le s son denominados a veces perros de vecindario. Para un observador resulta a menudo imposible saber si un perro errante pertenece a alguien o no. La eleccin de un mtodo para evaluar el tamao de determinada poblacin canina depender de la proporcin entre perros con propietario y perros sin propietario, lo que no siempre ser fcil dilucidar. En el caso de poblaciones con un elevado porcentaje de perros con propietario quiz baste con consultar el censo canino o proceder a una encuesta domiciliaria que sirva para establecer el nmero de perros con propietario y el cociente perros/personas en la zona. En las encuestas tambin se pueden formular preguntas sobre la reproduccin y la demografa caninas, la atencin dispensada, la prevencin de zoonosis, la incidencia de mordeduras, etc. En Guidelines for Dog Population Management (OMS/WSPA 1990) [directrices para la gestin de poblaciones caninas] se presentan modelos de cuestionario. Para tratar estas encuestas se aplicarn los principios clsicos de los sondeos de opinin. Cuando la proporcin de perros sin propietario sea elevada o difcil de determinar habr que recurrir a planteamientos ms experimentales, por ejemplo tomando prestados los mtodos de la biologa de poblaciones salvajes, que vienen expuestos en las citadas directrices de la OMS y la WSPA y, con mayor detalle, en numerosas publicaciones y manuales profesionales, por ejemplo Bookhout (1994) y Sutherland (2006). Al ser eminentemente diurnos y tolerar fcilmente la proximidad del hombre, los perros se prestan a la observacin directa y a la aplicacin de tcnicas de marcaje y recaptura. Sin embargo, convendr tendr en cuenta una serie de precauciones y
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limitaciones. Ante todo, el riesgo de transmisin de enfermedades zoonticas se incrementa por el contacto fsico. Adems, estos mtodos requieren la intervencin de personal relativamente numeroso; para utilizarlos hay que tener nociones de estadstica y biologa de poblaciones; y, sobre todo, son difciles de aplicar en reas muy extensas. Es preciso tener en cuenta que la distribucin de los perros no es aleatoria ni sus poblaciones son estticas, y que se trata de a n im a le s bastante mviles. El recuento de perros visibles en un rea previamente definida es el mtodo ms sencillo para obtener informacin sobre el tamao de una poblacin. Conviene recordar que la visibilidad de los perros depende del medio fsico, pero tambin de los patrones de actividad de perros y personas. La visibilidad de los an im al e s cambia segn la hora del da y la poca del ao y en funcin de la presencia de alimentos, cobijo (sombra), posibles perturbaciones, etc. Un recuento normalizado y regular de los perros visibles a determinada hora en una localidad geogrfica concreta (un distrito, por ejemplo) proporcionar informacin sobre las tendencias de la poblacin. El recuento directo es tanto ms fiable cuanto ms pequea y relativamente confinada es la poblacin canina, como sucede por ejemplo en los pueblos, donde a veces incluso es posible reconocer a cada perro por su apariencia fsica. En general se considera que los mtodos de marcaje y recaptura son ms fiables. Pero slo arrojan resultados fidedignos cuando se cumplen una serie de condiciones previas. La mortalidad, la emigracin y las nuevas incorporaciones a la poblacin deben permanecer en niveles mnimos durante la realizacin del censo, si bien a veces cabe integrar factores de correccin en los clculos. Es importante, por lo tanto, aplicar los procedimientos de censo recomendados en momentos de escasa dispersin y elegir reas de estudio cuya forma y dimensiones reduzcan al mnimo los efectos de las entradas y salidas de perros en la zona de observacin. A fin de reducir la influencia de los cambios demogrficos, la realizacin del censo debe durar poco tiempo, entre unos pocos das y un mximo de dos semanas. Por otro lado, todos los ejemplares de la poblacin deben tener igual probabilidad de ser incluidos en el recuento, s bien esta es una condicin muy improbable en el caso de los perros, cuya visibilidad depender de que tengan o no tengan propietario y de la medida en que estn vigilados. Por ello se recomienda que el investigador determine cul es la fraccin de la poblacin total que puede cubrir con mtodos de observacin y en qu medida esta parte se solapa con el segmento de perros con propietario que cuantifica mediante encuestas a domicilio. Bsicamente hay dos formas de estimar la poblacin, siempre y cuando sea posible colocar una marca visible (como un collar caracterstico o una marca de pintura) a un gran nmero de perros dentro de un rea definida y en el plazo de unos pocos das. El primer mtodo exige mantener un ritmo relativamente constante de captura (marcaje) a lo largo de todo el estudio. A partir de ah, representando grficamente el nmero diario de perros marcados frente al total acumulado cada da es posible extrapolar el valor correspondiente al nmero total de perros que hay en la zona de estudio. El segundo mtodo, ms utilizado generalmente en el estudio de poblaciones de an im al e s salvajes, es el de marcaje y recaptura (ndices de Peterson-Jackson, Lincoln): tras capturar, marcar y acto seguido liberar a los perros, se procede a muestrear la poblacin por observacin directa y se registra el nmero de perros marcados y sin marcar: para obtener una estimacin de la poblacin total se multiplica el nmero de perros marcados y liberados al principio por el nmero de perros observados ulteriormente, dividido por el nmero de perros marcados que se han observado en la segunda fase (de observacin). En las citadas directrices de la OMS y la WSPA se ofrecen ejemplos de ambos tipos de mtodo. Toda vez que las poblaciones caninas de un pas, estado, provincia o incluso de una ciudad entera son demasiado grandes para evaluarlas en su totalidad, es necesario aplicar estos mtodos a ciertas reas de muestra, que se elegirn (empleando el sentido comn) de manera que despus sea posible extrapolar los resultados a zonas ms extensas.
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Bookhout TA (dit.), 1994 : Research and Management Techniques for Wildlife and Habitats, 5e d. The Wildlife Society, Bethesda, Maryland, 740 pp. Sutherland WJ (dit.), 2006 : Ecological Census Techniques - A Handbook, 2e d. Cambridge University Press, Cambridge, 448 pp. OMS/WSPA, 1990 : Guidelines for Dog Population Management. WHO/ZOON/90 165. OMS, Genve, 116 pp.
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