Action 4
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Y VAGOS: EXPERIENCIAS
FRONTERIZAS EN EL CARARE
EN LA PRIMERA MITAD
DEL SIGLO XIX
Aristides Ramos Peuela 1.
I. C. C. H.
"Las pocas familias que habitan en San Silvestre en las mrjenes del
Opn, cerca de donde se intent fundar la Nueva Socorro, i las que estn
en los vecindarios de Guayabito, Cimitarra i Puerto de Clarare, sufren
de continuas fiebres intermitentes pertinaces, que de/eneran en hidropesa i
otras enfermedades peores. Rodean sus casas los bosques ilimitados i
pantanosos que terminan sobre el Magdalena, constantemente baados
por las aguas, llenas de sustancias animales i vejetales en descomposicin, i
arrojados por los vientos del N. que les traen los miasmas de las
grandes cinagas, que en ciertas pocas del ao se obstruyen con millares
de peces muertos i en putrefaccin. Pasarn siglos antes que el hombre
haya descuajado aquel las vastas i solitarias tierras, desaguado los panta-
nos i cinagas que las hacen mortferas i transformandolas en abiertos
campos modificados por la agricultura y vivificados por el comercio; mas
antes de que esto suceda se poblarn las serranas desiertas pero elevadas, i
cuando en ellas superabunde la poblacin, poco a poco se ir es tendiendo
sobre las tierras bajas, competida a desmontarlas por la fuerza de la
necesidad"
FELIPE PEREZ 1863
1
1 Felipe Prez, Jeografa Fsica i Poltica del Estado de Santander, Bogot, Imprenta de la
Nacin, 1862, p. 59.
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COLONOS, EMPRESARIOS Y VAGOS
INTRODUCCIN
Las transformaciones del universo rural colombiano en el siglo XIX fueron en
gran parte el resultado de migraciones, desde los ncleos poblacionales
andinos, hacia las tierras de vertiente de las fronteras.
2
Espontneos unos y
dirigidos otros, ambos movimientos contribuyeron a la consolidacin de nuevos
territorios y a la incorporacin de tierras baldas para las economas regionales
y nacional
.3
La expansin hacia el bosque hmedo tropical en su primera fase
fue un proceso predominantemente dirigido, donde listado y empresarios
centraron sus intereses econmicos en los recursos forestales propios de
aquellas zonas, que como la quina, el caucho y la tagua, estaban siendo
demandadas por la economa mundial.
4
Este factor estimul las primeras penetraciones a las selvas colombianas de-
sarrollando en ellas economas de extraccin. El afn de los empresarios por
arrebatarle a la selva sus recursos, con destino al mercado mundial, dio origen a
una red de caminos, aldeas y varadores en las selvas, estratgicamente situa-
2 El concepto de frontera, inicialmcnte adoptado en los estudios sobre el tema, fue el concepto censal que
defini la frontera como la margen de una comunidad de colonos con una densidad de dos o varios
habitantes por milla cuadrada vase Frederick j. Turner, El significado de la frontera en la historia
americana, Estudios (Nuevos y viejos) sobre la frontera, Anexos de Revista de Indias, No. 4, Centro
Superior de Investigaciones Cientficas, Centro de Estudios Histricos, Madrid, 1991, p. 1 1. Un debate
del concepto de frontera en la historia moderna se encuentra en Waltcr Prcscott Wcbb, the Great
Frontier Austin, University Of Texas Press, 1952, p. 3. Alistar Hennessy, The Frontier in Latin
American History, Albuquerque, University of New Mexico Press, 1978, p.16. Patricia J . Tracy, Re-
considering migration within colonial New England, Journal of Social History, vol. 23, 1989, p. 94.
3 J uan J os Botero Villa, Adjudicacin, explotacin y comercializacin de baldosy bosques nacionales:
evolucin histrico- legislativa, 1830-1930, Bogot, Banco de la Repblica, 1994. Augusto Gmez,
Indios, colonos y conflictos: una historia regional de los llanos orientales, 1870-1970, Bogot, Siglo XXI
Editores, 1989. Roberto J aramillo, "La otra cara de la colonizacin antioquea, hacia el sur", en Revista
de la Universidad Nacional de Colombia, Medelln, diciembre de 1984. Catherine Le Granel,
Colonizacin y protesta campesina en Colombia, 1830-1950, Bogot, Universidad Nacional, 1988.
Alvaro Lpez Toro, Migracin y cambio social en Antioqnia durante el siglo XIX, CEDE, Bogot,
Universidad de los Andes, 1968. Marco Palacios, Til caf en Colombia, 1850-1970, una historia
econmica, social y poltica, Bogot, Ancora Editores, 1983. J ames Parsons, La colonizacin
antioquea en el occidente de Colombia, Medelln, Imprenta departamental de Antioquia, 1950. Hermes
Tovar Pinzn, Que nos tenga en cuenta. Colonos, empresarios y aldeas: Colombia 1800-1900, Bogot,
Colcultura, 1994.
4 Sobre los conceptos de colonizacin espontnea y dirigida consltese, Hector Moreno Reyes, "Modelos
de colonizacin en los territorios nacionales", IV Seminario ecolgico y del medio ambiente, Serie Vida
No. 4, Editora Guadalupe [Link], pp. 117-128. Antonio Gmez Merlano, "La colonizacin en Colombia:
caractersticas y proyecciones", Memorias del segundo seminario ecolgico y del medio ambiente, suelo y
vida, uso, manejo y recuperacin. Serie Vida No. 2, Fundacin Alma, Bogot, Editora Guadalupe Ltda,
1986.
66
FRONTERAS No. 2 / VOL. 2 / 1998
dos para facilitar la comunicacin de las zonas de extraccin con las vas que
daran salida al exterior a aquellos productos. La red funcional, aldeas-
varadores-caminos-ros, facilit la colonizacin de aquellos territorios cuando
nuevos centros de produccin desplazaron a Colombia del mercado mundial de
estos productos forestales, quedando estas zonas abiertas a unas colonizaciones
espontneas provenientes de las zonas andinas ms densamente pobladas.
5
Los intereses comerciales promotores de estos procesos, tambin se mani-
festaron en el contexto del comercio interno, en donde se trat de vincular los
principales centros mercantiles separados geogrficamente por profundos valles
interandinos, como el del ro Magdalena, con los espacios de consumo ms
desarrollados. Adicional a este propsito se proyect habilitar nuevas tierras
para el desarrollo de una agricultura comercial como parte de unos proyectos
econmicos adelantados por los poderes polticos locales que intentaron ampliar
el espacio mercantil de sus provincias. Las fundaciones y poblamiento de aldeas
en el valle del ro Magdalena, en la banda oriental de su curso medio,
pertenecen a este ltimo contexto. La cuenca del ro Carare, tributario del ro
Magdalena,
6
territorio de frontera de la provincia de Vlez, fue el escenario
donde actuaron empresarios y colonos en los procesos de fundacin y
poblamiento de aldeas, como resultado de los intereses de polticos y
empresarios que consideraron estratgico el poblamiento de ciertas reas. En
primer lugar por las facilidades que estas ofrecieron para la comunicacin de la
ciudad de Vlez con el ro Magdalena, en segundo lugar como apoyo a las
economas extractivas adelantadas en la regin y en tercer lugar para valorizar
las haciendas fundadas en la zona.
5 Michael Nclson, The development of tropical lands: policy issues in Latin America, J ohns Hopkins
Baltimore, University Press, 1973, [hay edicin castellana, El aprovechamiento de las tierras
tropicales, Mxico, Siglo XXI, 1977]. Michael Chisholm, Rural settlement and land us: an essay in
location, Hutchinson, London, 1979. Hyman Korman Kestemberg, Estudio sobre colonizacin, Bogot,
Uniandes, 1979. CIDER, Colonizacin agrcola y asentamiento en zonas fronterizas, Bogot, Uniandes
-CIDER, 1981. Augusto Gmez, Indios, colonos y conflictos: una historia regional de los llanos
orientales, 1870-1970, Bogot, Siglo XXI Editores, 1989. Camilo Domnguez et alter, Nacin y etnias,
los conflictos territoriales en la amazonia 1750-193, Santaf de Bogot, D.C., Disloque Editores Ltda.,
1994.
6 La importancia del ro Magdalena como eje central de las comunicaciones en el virreinato de la Nueva
Granada y en la Colombia del siglo XIX se puede consultar en, Antonio Ybot Len, La arteria histrica
de la Nueva Granada, Cartagena - Santa Fe 1538-1798, Bogot, Editorial A.B.C, 1952. Salvador
Camacho Roldan, Notas de viaje, t. I, Bogot, Banco de la Repblica, 1973, pp 165-220.
7 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 123, f. 719r.
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COLONOS, EMPRESARIOS Y VAGOS
En este artculo analizaremos la dinmica econmica y social en el proceso de
incorporacin de las tierras bajas de frontera a la economa regional de la
provincia de Vlez. Destacaremos en primer lugar la migracin espontnea de
colonos que dieron origen a caseros y aldeas en el piedemonte. Estos
pobladores lograron mantener relaciones comerciales con los centros urbanos
ubicados en las tierras altas gracias al fruto de sus cosechas. En segundo lugar,
destacaremos la presencia de empresarios y comerciantes, promotores del
camino del Carare, quienes adelantaron las primeras economas extractivas de
quina y tagua, con base en el trabajo de personas perseguidas por vagancia. Este
mecanismo tan particular para proveerse de fuerza de trabajo destaca la
insuficiencia de oferta de mano de obra, y la carencia de hombres dispuestos a
ir voluntariamente a los bosques y selvas a extraer la quina y la tagua. De ah
que el elemento central que articul los intereses de la poltica local, de los
empresarios, de los hacendados y campesinos, fuera la colonizacin. Con ella se
busc valorizar las tierras, explotar los recursos disponibles en el rea y
consolidar una agricultura de exportacin. La dinmica de este proceso es la
que nos proponemos estudiar.
I. LA COLONIZACIN ESPONTNEA
Desde finales del siglo XVIII en la regin del Carare se haba iniciado un
proceso de fundacin y poblamiento de aldeas asociado a la construccin del
camino del Carare, que comunicaba la ciudad de Vlez con el ro Magdalena. A
pesar de que la ocupacin inicial del camino estuvo determinada por intereses
comerciales, estos fueron perdiendo peso en el transcurso del siglo XIX. La
marcha espontnea de campesinos a la regin aliment las fundaciones de
comienzos del siglo XIX, pero la guerra de independencia afect este proceso
no slo en el Carare sino tambin en el Opn. San Vicente del Chucur fue
incendiado en 1819 por "zelo patriotismo
".8
La regin del Carare, que de
acuerdo a los datos de Pablo Morillo era uno de los sitios ms dinmicos v con
posibilidades de comunicacin, vio interrumpido su proceso en este perodo.
Agustn Leland, explorador de la zona se lament de ello al afirmar "que todos
saben la causa... de la destruccin de los adelantamientos que haba en este ro
y no me parece conveniente recordar los hechos vergonzosos que hubo para
lograr su ruina".
9
Informaciones fragmentarias permiten inferir que la
destruccin de haciendas y poblados en la zona fue efectuada
8 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 123, f. 719r.
9 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 37, f. 559.
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FRONTERAS No. 2 / VOL. 2 / 1998
por las tropas patriotas con el fin de desarticular parte de la estrategia militar de
reconquista de Pablo Morillo y Pascual Enrile, en cuyos planes estaba la regin
del Carare y del Opn por las ventajas que estas zonas ofrecan para la
comunicacin y la movilizacin de las tropas. Pero a pesar del impacto que la
independencia tuvo en ella, en el ao de 1830, las poblaciones y tambos esta-
blecidos por el religioso Pedro Pardo en 1805, presentaban grados de conso-
lidacin relativa. Su expansin contina en los aos siguientes tal como lo
expresaron los informes de los gobernadores al destacar la poblacin de Flores,
que de ser la aldea de partida del camino del Carare, lleg a contar en el ao de
1842 con ms de 150 habitantes en el poblado y ms de 3000 en sus
inmediaciones.
10
Colonos que iniciaron los primeros establecimientos agrcolas
con el cultivo del cacao, caa y caf, se preparaban ahora a abrirle paso a las
primeras compaas para la siembra del ail en las riberas del ro Carare.
11
La marcha de campesinos a la regin del Carare se hizo desde ncleos funda-
dos a finales del siglo XVIII como fue el caso de la Paz. Esta parroquia,
fundada con un centenar de habitantes, tena en 1851, 3000 pobladores, lo que
representaba la quinta parte de la poblacin del Socorro (15.015 habitantes), un
poco ms de la tercera parte de la poblacin de Bucaramanga que tena 10.008
habitantes.
12
Los lmites de la parroquia de la Paz, fueron traspasados por campesinos que
marcharon selva adentro dando origen a los sitios de Cachipay, Santa Rita y
Palmar. En el ao de 1842 su poblacin estaba distribuida as:
Cuadro N 1 Poblacin del Opn ao 1842
Puntos de poblamiento Nmero de familias
Cachipay
Vegas del ro Opn
Santa Rita
Palmar
6
8
45
2
TOTAL 63
Fuente: A.G.N., Gobernaciones Varias, 27, f. 469v
10 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 84, f. 195r.
11 Los datos geogrficos suministrados por Felipe Prez para el poblado de Flores son: altitud 1038 m,
temperatura 23c, habitantes 2276. Felipe Prez, Jeografa Fisica, p. 86.
12 Felipe Prez, Jeografa Fsica, p. 84-93.
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COLONOS, EMPRESARIOS Y VAGOS
El nmero de los nuevos pobladores, segn el censo enviado a la gobernacin
de Vlez, fue de 63 familias, 20 de ellas tenan sirvientes, lo que indicara que
el trabajo familiar no fue suficiente en estas reas de colonizacin, y que el
inters por comercializar unos excedentes condujo a incrementar la participa-
cin del trabajo. La ereccin de Santa Rita como nuevo distrito, indica como el
nuevo proceso de ocupacin de la regin se fue independizando de los intereses
comerciales que en el pasado haban determinado el proceso de poblamiento
del territorio, gracias a las nuevas oportunidades que la regin ofreci para
desarrollar con relativo xito actividades ganaderas y agrcolas.
13
La solicitud para la ereccin de Santa Rita como nuevo distrito, destaca la
tendencia espontnea en el poblamiento de la regin, sin embargo, en la pri-
mera mitad del siglo XIX se proyectan para la misma planes para la coloniza-
cin, promovidos por las lites polticas de la provincia que tenan intereses
econmicos en la zona. Es decir que junto a esta colonizacin estable se ade-
lantaron unos proyectos que tuvieron como fin promoverla en los sitios con-
siderados estratgicos para la comunicacin y que seran de gran apoyo para las
empresas extractivas, agrcolas y comerciales promovidas por las lites de la
ciudad de Vlez.
II. PROYECTOS EN LA FRONTERA
Las polticas de fomento econmico promovidas por los lderes polticos co-
lombianos, en la primera mitad del siglo XIX, fueron la reinterpretacin re-
publicana de la concepcin borbnica sobre el desarrollo econmico: promover
una agricultura de exportacin y fortalecer los circuitos comerciales internos.
14
Los proyectos econmicos globales tuvieron su propia expresin en la poltica
local. Es as como la provincia de Vlez plantea su desarrollo con base en
13 En 1842 y de acuerdo a los datos enviados a la gobernacin de la provincia de Vlez, el nmero de
cabezas de ganado en la zona se calcul en 100 reses, 30 a 40 bueyes y la agricultura se implant con
base en el cultivo del cacao, caa, pltano, arroz, algodn y yuca, adems de los trapiches. Los
anteriores productos fueron comercializados en el mercado de Vlez. Al respecto consltese, A.G.N.
(Bogot), Gobernaciones Varias, 84, f 469v.
14 Anthony McFarlane, Comercio y economa en hispanoamrica en la poca de los borbones: Espaa y
el virreinato de la Nueva Granada, 1717-1810, mecanografiado, s.f, p. 50. Frank Safford, El ideal de lo
prctico, el desafio deformar una lite tcnica y empresarial en Colombia, Bogot, Universidad Nacional
de Colombia y el Ancora Editores, 1989, pp. 33. Sobre la importancia asignada al comercio
interregional a finales de la poca colonial vase Pedro Fermn de Vargas. Pensamientos Polticos,
Bogot, Procultura, 1986,pp. 27-33. Relaciones e Informes de los Gobernantes de la Nueva Granada, 3
vols., Bogot, 1989, t. 11, p. 59.
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FRONTERAS No. 2 / VOL. 2-1 1998
cultivos de exportacin o de amplia demanda interna. Estas posibilidades fueron
evaluadas por Agustn Leland para la regin del Carare. El objetivo bsico era
"...lograr una transformacin y un fortalecimiento de la agricultura en las zonas
tradicionales de produccin mediante la habilitacin de nuevas regiones, con el fin
de desarrollar mercados de consumo interno ms slidos y crear excedentes sus-
ceptibles de ser exportados".
l5
Este objetivo se puso en evidencia, en 1834, cuan-
do las autoridades polticas de la provincia de Vlez entraron en comunicacin
con las de Antioqua para adelantar en forma conjunta el proyecto vial que comu-
nicara el puerto de Botes, sobre el ro Carare, con el puerto San Bartolom en la
margen occidental del ro Magdalena en territorio antioqueo. La realizacin del
proyecto segn la expresin del gobernador de Vlez le permitira a su provincia
tener "mercados en donde expender a precios cmodos todos los productos de
sus abundantes cosechas llevando as la abundancia de vveres a muchas poblacio-
nes mineras de la rica Antioquia que generalmente escasea de ellos recibiendo en cam-
bio el oro que fomentara la agricultura dando un impulso poderoso al comercio".
16
Durante la dcada de 1830 y concretamente en los aos de 1835 y 1836, se
restableci en esta va el trfico de mercancas con destino a Momps y a la regin
antioquea, las cuales demandaban de la provincia de Vlez azcar, bocadillos,
ropa de batn y cueros de res. El renovado impulso comercial experimentado en
la provincia fue el resultado de los esfuerzos que en el mbito poltico y econmi-
co desarrollaron las autoridades locales. Ejemplo de ello fue la comisin dada por
la gobernacin de Vlez a Agustn Leland para la exploracin de la regin del
Carare y la evaluacin de sus posibilidades econmicas.
17
Los resultados del estu-
dio de Leland fueron consignados en un informe enviado a la gobernacin.
18
En
l destac tres elementos bsicos que el Carare ofreca para el desarrollo de la
provincia.
19
El primero estaba relacionado con las facilidades para la comunica-
cin de ella con el ro Magdalena, ya que el ro Carare presentaba condiciones
bsicas para la navegacin como su profundidad, ancho y bajo caudal, que segn
la expresin de Leland es "tanta suavidad que se gasta el mismo tiempo para
descender que para subir". En segundo lugar destac las condiciones favorables
para el desarrollo de la agricultura y en tercer lugar los recursos minerales de la
zona y las ventajas para su explotacin.
15 Hermes Tovar Pinzn, "La lenta ruptura con el pasado colonial (1810-1850)"J os Antonio Ocampo
(ed.), Historia econmica de Colombia, Santa F de Bogot, Siglo XXI Editores, 1997, p. 140.
16 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 72, f. l000v.
17 Agustn Leland figura en los archivos de Bienes Nacionales como adjudicatario de 1000 fanegadas de
tierra balda en el Carare. INCORA, Bienes Nacionales, 3, f. 812r.
18 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 37, ff. 557r- 565v.
19 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 37, ff. 562r- 564v.
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FRONTERAS No. 2 / VOL 2 / 1998
Segn el estudio, la regin ofreca condiciones favorables para promover el
desarrollo de la agricultura comercial, sustentada en los cultivos de cacao y
algodn. El primero de ellos fue desarrollado en la regin a finales de la poca
colonial con la fundacin de las primeras haciendas, y por negros esclavos
llegados de la regin de Momps que una vez realizaban las plantaciones se
ausentaban y regresaban cuando era tiempo de cosecharlas.
20
El cultivo del
cacao fue estimulado fiscalmente por el gobierno en cuyos planes estaba el
fortalecimiento de los sectores exportadores.
21
Adicionalmente a las medidas
econmicas favorables para la exportacin del producto, la regin ofreca las
condiciones fsicas y ambientales propias para su cultivo. Estas fueron puestas
de manifiesto por Leland al expresar cmo los terrenos de la regin estaban
"admirablemente adaptables para su cultivo", por estar libres de piedra y tener
la humedad requerida. Las lites polticas, conscientes de la importancia del
comercio exterior y las oportunidades que ste generaba para el comercio de
materias primas, se plantearon igualmente la necesidad de fomentar el cultivo
del algodn, que fue exportado con poco xito en los aos de 1833 a 1836 y en
la dcada de 1870.
22
Leland propuso desarrollarlo en la regin del Carare, que
segn su opinin contaba con una variedad rentable.
23
Como podemos observar, a la agricultura comercial se le daba gran importancia
y para lograr su desarrollo, Leland planteaba la necesidad de modificar los
patrones de subsistencia propios de los pobladores de la regin, destacando la
"... fatal propensin a la vida de cazador y los pobladores no quieren buscar
fortuna por los medios seguros de la agricultura".
24
20 A.G.N., (Bogot), Historia Civil, 13, f.630r. La variedad del cacao del Cavare posiblemente sea similar
a la descrita en 1741 por J os Gumilla en la vega de los ros Apure y Tame en la cuenca del Orinoco,
variedad silvestre que segn el cronista "...muy poco tenan que envidiar a los cultivados en las
haciendas en la Guyana...", Jos Gumilla, El Orinoco Ilustrado, historia natural, civil y geogrfica de
este gran ro, Bogot, Editorial A.B.C, 1915, p. 211.
21 En el ao de 1824 el gobierno concedi la exencin en el pago de los diezmos para nuevas plantaciones
hasta por diez aos a partir del primero de enero de 1825. Codificacin Nacional, 1.1, p. 295. Para el
debate despertado por la ley vase David Bushnell, El rgimen de Santander en la Gran Colombia,
Bogot, El Ancora Editores, 1984, pp. 176-177.
22 J os Antonio Ocampo, Colombia y la economa mundial, 1830-1910, Bogot, Siglo XXI Editores,
1984, pp. 100-101. Salvador Camacho Roldan, Escritos sol/re economa y poltica, Bogot, Biblioteca
Bsica Colombiana, 1984, p. 116.
23 El algodn de rion, llamado as por tener la semilla o "pipas" unidas, fue otro cultivo sobre el cual se
fundaron los proyectos de desarrollo agrcola. Las caractersticas destacadas para esta variedad de
algodn, fueron su blancura, la extensin y finura de su fibra. Cada rbol producira cuatro o cinco
libras de algodn por ao. Vase A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 37, 559v.
24 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varas, f. 559v.
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COLONOS, EMPRESARIOS Y VAGOS
Los recursos mineros de la regin tambin fueron tenidos en cuenta en estos
proyectos econmicos y comerciales. El oro de aluvin de la quebrada la Cor-
covada continuaba siendo explotado en el ao de 1832 cuando Leland explor
la regin. Al respecto expres cmo "los vecinos del Carare han visitado sta
quebrada, y se han contentado con labar las arenas de las playas sin tener
suficiente ambicin para explotar las minas".
25
No obstante las inversiones se
dirigieron a la explotacin del cobre. En el ao de 1832 se haban formado
varias compaas para su explotacin, pues segn los testimonios de la poca se
encontraba en cantidades apreciables en el sitio de Cuevas. Segn Leland
estaban en plena explotacin veinte minas de este mineral con rendimientos del
35%, es decir, 35 libras de cobre por cada cien libras de mineral extrado. La
actividad minera cont con los recursos indispensables para su explotacin
aunque las tcnicas usadas no fueran muy complejas. El agua y la madera
fueron abundantes y facilitaron la extraccin del mineral. A los proyectos
adelantados para la explotacin del cobre en la regin, se sumaron aquellos
planes destinados a sacar el mismo metal de las minas de Moniquir, a las
cuales se les atribua un rendimiento incomparable. Los promotores del pro-
yecto sustentaban sus ideas en la afirmacin del barn de Humboldt quien haba
expresado que con el "cobre de esas minas se poda abastecer al mundo
entero".
26
Los proyectos de explotacin minera en Moniquir, indudablemente
incorporaban a la regin del Carare, porque sta proporcionara la salida del
producto al exterior.
27
La viabilidad de los proyectos planteados fue condicionada a la colonizacin
del territorio de tal manera que en los planes elaborados para la regin se
determinaron los sitios ms propicios para las actividades agrcolas y para el
establecimiento de la poblacin. En este sentido se tuvieron en cuenta las vegas
de los ros, como el sitio llamado Agua Fra en las riveras del ro Guaya-bito,
que fue sealado como uno de los ms importantes para el fomento de la
colonizacin. Debido a lo anterior se destacaron las vegas del ro, sus tierras
altas y secas, propicias para el desarrollo de cultivos como el cacao, el algodn
y el maz indio que, junto con los recursos pesqueros, serviran de base ali-
25 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, f. 559v.
26 Aquileo Parra, Memorias, Imprenta Departamental de Santander, Bucaramanga, 1990, p. 33-34.
27 Aquileo Parra en sus memorias comenta como las inversiones en las minas de Moniquir fueron
significativas, la casa comercial de Montoya, Senz y Ca introdujo una inversin importante en
maquinaria. Finalmente con la quiebra de la compaa, las minas pasaron a poder de J os Mara
Saravia Ferro, quien contrat a un mineralogista ingls quien desminti las ideas que se tenan sobre la
capacidad productiva de las minas.
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FRONTERAS No. 2 / VOL. 2 / 1998
mentida a los nuevos pobladores.
28
listas mismas condiciones caracterizaban las vegas
del ro Horta.
Analizando las observaciones y recomendaciones hechas por Agustn Leland, los
proyectos econmicos para la regin del Carare estuvieron encaminados a fortalecer los
circuitos comerciales con las provincias del litoral Atlntico y con la provincia de
Antioquia. As mismo se dieron los primeros pasos en el desarrollo de economas
extractivas dirigidas al comercio internacional. Las exportaciones eran vistas como
ventajosas para el desarrollo y la acumulacin de capital. La provincia de Vlez
proyect su desarrollo con base en la incorporacin de sus tierras de frontera a la
economa regional y de paso a la economa mundial. La explotacin de recursos como
la tagua y la quina, el cultivo del cacao y el algodn y la explotacin minera, seran las
actividades econmicas que determinaran la expansin hacia las tierras de frontera.
III. LOS EMPRESARIOS DEL CARARE
Las posibilidades econmicas evaluadas para la regin del Carare operaron como
estmulo para los empresarios de la poca, quienes invirtieron en el establecimiento de
haciendas productoras de cacao, en la explotacin minera y en la extraccin de recursos
como la tagua y la quina que presentaban condiciones favorables para su exportacin.
Los recursos del Carare, fueron el factor que estimul los procesos econmicos v
sociales en la zona. A partir de 1830 la regin del Carare se convirti en objeto de
inversiones, en especial en el mantenimiento del camino, el cual permiti el
intercambio comercial entre las provincias nororientales y las del bajo Magdalena. Los
productores de azcar, bocadillos, ropa de batn y cue-
28 El maz indio, es una de las variedades ms primitivas y es propio de los climas tropicales, su periodo
vegetativo es ms corto y su rendimiento es inversamente proporcional a su precocidad. Los
campesinos lo llaman cuarentn porque se cosecha a los cuarenta das de sembrado, tambin se conoce
como mata hambre porque se cultiva mientras llega la cosecha de plantas ms tardas. Vase Daniel
Mesa Bernal, Historia natural del maz Medelln, Coleccin Autores Antioqueos, 1995, p. 230.
Descripciones de este tipo de maz se encuentran en Fray Alonso de Zamora, Historia de la provincia
de San Antonino en el Nuevo Reino de Granada, Instituto Colombiano de Cultura Hispnica, t. 1,
Bogot, Editorial Kelly, 1980. p. 1 31 .J os Gumilla, El Orinoco Ilustrado, p. 347. Posiblemente esta
variedad de maz fue la cultivada por los indgenas Yaragues que habitaron la regin del Opn,
algunos datos sobre esta comunidad se encuentran en los testimonios dejados por las expediciones
militares contra ellos a finales del siglo XVIII, vase A.G.N., (Bogot), Caciques e Indios, 28, f. 200v.
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COLONOS, EMPRESARIOS Y VAGOS
ros de res de la provincia de Vlez encontraron en la ciudad de Momps un
importante mercado. A los logros comerciales que fueron facilitados por la
regin del Carare se sumaron nuevas inversiones econmicas que se expresaron
en la fundacin de haciendas. El General Santander que foment el mejo-
ramiento del trnsito del camino, inici a ttulo personal, como adjudicatario de
tierras baldas en la zona, la fundacin de haciendas productoras de caf y
algodn en el sitio denominado "Cabeceras".
29
Angel Mara Flrez, gobernador de la provincia y quien fuera uno de los pri-
meros promotores del camino del Carare en el ao de 1835, inform al General
Santander sobre los recursos minerales en la regin. Con notable exageracin
resalt su abundancia y en particular la del oro.
30
Sin duda se refera a la mina
de la Corcobada descrita en los informes de Leland, cuya riqueza fue
magnificada desde la poca colonial, lo que origin mltiples expediciones a la
zona con el fin de adelantar su explotacin sin que ninguna de ellas tuviera xito.
Lamentablemente la informacin sobre las condiciones de la explotacin minera
en la zona es bastante fragmentaria. Posiblemente fueron empresarios ingleses
quienes adelantaron la explotacin de las minas en especial las de cobre y nitro.
Manuel Mara Zalda, quien fuera gobernador de la provincia de Vlez en el
ao de 1847, fue otro empresario de la regin del Carare. En el ao de 1850
suscribi un contrato para la construccin del camino carretero en la provincia
de Vlez y la navegacin del ro Carare con buques a vapor.
31
Como poltico e
intelectual de la poca, le dio al conocimiento geogrfico gran importancia.
Segn esta concepcin, el conocimiento del territorio y un adecuado inventario
de los recursos era la premisa bsica para la buena administracin pblica.
Ningn poltico podra ejercer adecuadamente sus funciones sin un
conocimiento minucioso de la geografa de su territorio. Zalda, sin apostatar
de su poca, tuvo especial fascinacin por este saber. Al respecto expres cmo
"el conocimiento experimental de las localidades, parece indispensable para el
manejo de los diversos ramos de la actividad pblica".
32
Este inters lo expres
en su escrito "Ensayo sobre la topografa descriptiva de la provincia de
Vlez
",330
en el que describe el medio geogrfico de la provincia y su historia.
Las ideas intelectuales de Manuel Mara Zalda corresponden a la etapa
29 Aquileo Parra, Memorias, pp. 27-28.
30 Ibid, p. 32.
31 Codificacin Nacional, t. XIV, -6-, p. 81.
32 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 136, f. 316r.
33 Ibid, ff. 316r-330v.
- 76 -
FRONTERAS No. 2 / VOL 2 / 1998
intelectual colombiana del siglo XIX, caracterizada por el examen crtico de la
herencia espaola, teniendo presente el paradigma norteamericano como punto
de comparacin en el examen de las condiciones econmicas, sociales y cultu-
rales de la Repblica, nada favorables para el desarrollo, segn el autor.
34
Zalda, como poltico y empresario en la provincia de Vlez, no le otorg
importancia econmica a los principales sectores sobre los cuales estaba
estructurada la economa provincial. Con respecto a la produccin de tejidos
expres que "La industria fabril de los moradores, es poco significativa i de
muy escasos recursos. Se limita a algunos tejidos ordinarios de lana o algo-
dn..".
35
Por esta razn seran intiles todos los esfuerzos tendientes a fundar el
desarrollo de la provincia con base en el sector artesanal cuyos sntomas de
decadencia eran ya evidentes en la poca. La agricultura y la ganadera de la
provincia, a pesar de su dinamismo e importancia regional, no tenan mayores
perspectivas de desarrollo en la medida en que difcilmente, dadas sus condi-
ciones productivas, sociales y econmicas, stas podran impulsar cultivos de
demanda internacional. Zalda concibi el desarrollo de la provincia con base
en la incorporacin econmica de las tierras de frontera a la economa pro-
vincial. La regin del Carare en este sentido, y de acuerdo a lo expuesto por
Zalda, virtualmente tendra la tarea de impulsar la economa regional a partir
de tres elementos bsicos. La explotacin de los yacimientos de cobre y nitro, el
aprovechamiento de sus facilidades de comunicacin y el impulso a cultivos de
demanda internacional como el cacao y el algodn. En esta lnea de anlisis, la
regin del Carare para Zalda era sin duda la regin que virtualmente
sustentara la fortuna "de los hombres industriosos y emprendedores de la
provincia de Vlez y de la repblica".
36
Para los comerciantes colombianos del siglo XIX y ms concretamente para los
de las provincias nororientales, las oportunidades para desarrollar un comercio
a gran escala eran difciles. En sus planes comerciales muchas veces tenan que
incorporar proyectos de caminos al ro Magdalena, pues al disminuir la
distancia a los principales centros de consumo obtendran una rentabilidad
mayor en los intercambios comerciales.
36
Estos proyectos permanentes
34 Al respecto es til la consulta de la obra de J aime J aramillo Uribe, El Pensamiento Colombiano en el
Siglo XIX, Bogot, Editorial Temis, 1982.
35 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 136, f. 324v.
36 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 136, f. 325r.
37 Frank Robinson Safford, Commerce and Enterprise in Central Colombia, 1821-1870, tesis doctoral,
Universidad de Columbia, 1965, pp. 460-463.
77 -
COLONOS, EMPRESARIOS Y VAGOS
y constantes desde finales del siglo XVIII tuvieron su racionalidad. Controlar un puerto
en el ro Magdalena conectado a los centros de produccin y consumo era una
oportunidad clara de ampliar el espacio mercantil. Era la posibilidad de conectarse
directamente a la regin antioquea que, dentro del panorama general de estancamiento
econmico, fue la regin que experiment signos de crecimiento y desarrollo
sustentados en la explotacin minera del oro, por lo tanto, fue uno de los mercados ms
atractivos e importantes para los artculos de consumo.
38
Las ciudades de Magangu y
Momps en el bajo Magdalena, que tuvieron un gran dinamismo comercial desde la
poca colonial, hicieron parte tambin de los objetivos de los comerciantes de la
provincia. En este sentido los provectos sobre la regin del Carare estn explicados no
slo por la voluntad expresa de unos comerciantes, sino por unas condiciones propias
de orden territorial y econmico que sustentaron su racionalidad.
Manuel Mara Zalda de acuerdo con estas condiciones, se vincul a la regin del
Carare y all desarroll sus actividades econmicas. En el ao de 1850 Zalda firm un
contrato para la construccin de un camino carretero en la provincia de Vlez y para la
navegacin del ro Carare en buques a vapor.
39
La ventaja obtenida por Zalda en el
contrato suscrito, fuera del cobro por el uso del camino, fue la propiedad de 25 mil
fanegadas de tierra balda en las provincias por l designadas.
4
" Las empresas desa-
rrolladas por este empresario en la regin del Carare, se ajustaron a las observaciones
hechas por l en su escrito. En el sitio denominado Caracolies le fueron adjudicadas
4.000 fanegadas de tierra, divididas por el ro Guayabito y colindando con las tierras
pertenecientes a la mortuoria del General Santander y las de sus herederos, ms 4.000
fanegadas sobre la lnea del camino y 2.000 fanegadas en el puerto del Carare.
41
En el
ao de 1855 las propiedades de Zalda en la regin fueron avaluadas en 25 mil pesos,
inversiones representadas en las haciendas llamadas Cincinato y el Chircal destinadas a
la produccin de pastos, quinas y cacao. Igualmente tena propiedad sobre las minas de
carbn que para aquel ao estaban en plena explotacin.
38 Roger Brew, El desarrollo econmico de Antioquia desde la independencia hasta 1922, Bogot, 1977.
Alvaro Lpez Toro, Migracin y cambio social en Antioquia dnrante el siglo XIX. Frank Safford, El
ideal de lo prctico, p. 65.
39 El contrato puede consultarse en Codificacin Nacional, t. X1V-6, pp. 80-82.
40 Codificacin Nacional, t. X'V-6, pp. 80-82, artculo 6 del contrato.
41 Academia Colombiana de Historia, Archivo de Victoriano de Diego Paredes, ff. 262r-262v.
- 78 -
FRONTERAS No. 2 / VOL. 2 / 1998
Zalda declin su nombramiento como gobernador de la provincia de Vlez para
concentrarse en los trabajos de la regin del Carare.
42
Trabajos y empresas econmicas
que fueron afectados por el golpe militar de J se Mara Melo el 17 de abril de 1854,
que tuvo efectos en las economas locales. Las propiedades de Zalda en la regin del
Carare fueron destruidas a raz de estos sucesos, especialmente la hacienda Cincinato
por ser all el sitio donde segn sus rivales polticos aprovisionaba de armas al
establecimiento.
43
Como consecuencia de los eventos polticos de 1854, las inversiones
de Zalda en la regin declinaron. En el ao de 1866 endos sus ttulos de tierra en
favor de nuevos inversionistas.
44
La crisis poltica de 1854 afect drsticamente los trabajos y negocios adelantados en la
regin del Carare. Muas, mercancas y haciendas fueron robadas y saqueadas, y el
trfico comercial se vio disminuido como consecuencia de la crisis. En el ao de 1855
el gobernador de la provincia de Vlez informaba sobre la disminucin del trfico
comercial, 106 cargas de mercanca extranjera importada y 150 exportadas, en su
mayor parte quinas que en aquel momento ascendan a 126 cargas.
45
Aquileo Parra al igual que Jos Mara Zalda, sera el prototipo del comerciante que
estableci negocios en la regin. Las razones que determinaron esta preferencia fueron
las condiciones de la economa colombiana en el siglo XIX. Aquileo Parra en sus
memorias como poltico y comerciante, reflej las condiciones materiales en que se
desenvolvi la actividad comercial en el siglo XIX.
46
Nacido en Barichara en 1825, en
compaa de sus hermanos se dedic a la actividad comercial, prob suerte en la regin
del alto Magdalena, en la antigua provincia de Neiva, ciudad a la que varios socorranos
en la dcada de 1840 se haban trasladado con el fin de adelantar negocios, algunos de
ellos con xito.
47
Las condiciones econmicas encontradas por los hermanos Parra en la
ciudad de Neiva no podan ser ms desalentadoras. Para ese entonces la economa de la
antigua provincia de Neiva descansaba bsicamente en la explotacin del oro de
aluvin en el distrito de Coyaima, que no era nada significativo, al igual que el cultivo
del cacao y el tabaco que en aquel entonces
42 Academia Colombiana de Historia, Archivo de Victoriano de Diego Paredes, f. 261 r.
43 INCORA, Bienes Nacionales, 16, f. 168r.
44 INCOR A, Bienes Nacionales, 9, f. 163r.
45 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 194, f. 641 v.
46 Aquileo Parra, comerciante y politico, presidente del Estado Soberano de Santander entre 1874-1876 y
presidente de la Repblica entre 1876-1878.
47 Aquileo Parra, Memorias, p. 25.
- 79 -
COLONOS. EMPRESARIOS Y VAGOS
estaba monopolizado por el gobierno. En este panorama econmico muy pocas eran las
posibilidades ofrecidas a los comerciantes que aspiraban incrementar sus capitales.
La ciudad de Magangu, como muy pocos lugares le permita a las provincias
nororientales tener un mercado importante para el comercio de su produccin artesanal
y agrcola. Fue as como los hermanos Parra optaron por radicarse en la ciudad de Vlez
e iniciar las operaciones comerciales con esta ciudad. Aquileo Parra refiere el hecho as:
"Como la parte principal de los artculos propios para la venta en Magangu deba
comprarse en la provincia de Tunja, cuya ms prxima va al Magdalena es la del
Carare, que principia en Vlez, nos trasladamos a esta ltima ciudad para hacer de ella
el centro o punto de partida de las nuevas operaciones comerciales".
48
Las ferias de
Magangu que, en el siglo XIX haba desplazado el comercio de la ciudad de Momps,
convirtieron la ciudad en una importante plaza para el comercio con el interior del pas.
Los bajos costos de las mercancas que se introducan sin pagar derechos de aduana y el
cambio subrepticio del oro antioqueo, fueron los factores que determinaron el amplio
movimiento comercial de la ciudad.
49
Los productos como las mantas, tejidas en las provincias nororientales, segn las
memorias de Parra, se vendan ordinariamente en el comercio de Magangu, al "doble
de su primitivo coste", al igual que suceda con los dulces, vaquetas, badanas, y en
menor medida con los cueros de res y los sombreros de Girn que junto con el oro y el
tabaco de Ambalema salan del interior con destino a la exportacin.
50
A las
condiciones favorables para el comercio de los productos del interior, se sumaban los
bajos precios de los artculos de procedencia extranjera, comparado con los precios que
estos artculos podan tener en Bogot. Segn la expresin de Parra, para los "pequeos
capitales no haba colocacin ms ventajosa que la que brindaban las ferias de
Magangu". La eventualidad de estas ganancias justificaba plenamente las aventuras y
penalidades que originaba transitar los caminos de la poca.
Estas fueron las circunstancias que determinaron la vinculacin de Aquileo Parra a la
regin del Carare como inversionista del camino. Sus negocios giraron en torno al
comercio de bocadillos, tejidos y badanas con las ciudades de
48 Ibid, p. 26.
49 Ibid, p. 41.
50 Ibid, p. 42.
- 80 -
FRONTERAS No. 2 / VOL. 2 / 1998
Magangu y en menor medida con Momps. Cuando este tipo de actividad
comercial entr en decadencia, Aquileo Parra y sus hermanos se concentraron
en el comercio de quina y tagua, economas extractivas que tuvieron un amplio
desarrollo durante el siglo XIX en la regin del Carare.
Las dificultades afrontadas por los comerciantes y empresarios en la regin, se
debieron a la oferta de mano de obra para la recoleccin de los productos de
extraccin, como tambin al bajo poblamiento en los lugares estratgicos de
comunicacin. A pesar de la importancia de la poblacin en los sitios de
avanzada, como Flores y Santa Rita, el poblamiento al interior de la selva en
los sitios ms distantes del camino, eran escasos y comprometan las empresas
econmicas en la regin.
Fomentar el poblamiento de la zona y en especial del camino fue el imperativo
de los sectores econmicos y de los poderes polticos de la provincia. Al
respecto el gobernador plante en 1855:
"Que mientras no se haga un esfuerzo supremo para establecer all, en
los puntos ms apropiados, ocho o diez familias por lo menos, las
dificultades ms graves con que hasta hoi ha sido preciso luchar, no
desaparecern; se mejorar aquel, se har transitable; pero esa
vejetacin exuberante de los climas ardientes i de un suelo vrjen i
fecundo, ser siempre su enemigo ms formidable; enemigo que solo
la poblacin puede destruir. Hablo de ocho o diez familias, porque por
lo pronto esto es lo ms indispensable, i porque los recursos actuales
no permiten pensar en el establecimiento de una poblacin
numerosa".
51
La lectura de los discursos polticos de la regin muestra que el inters central
estuvo dirigido a impulsar la economa exportadora y ampliar el espacio mer-
cantil de la provincia. Estos objetivos asociados al camino fueron enftica-
mente planteados por el gobernador en el ao de 1855:
"I es preciso que nos convenzamos de que en tanto que el camino de
Carare no sea una realidad, nada debemos prometernos del desarrollo
de los intereses materiales de esta importante seccin de la Repblica.
Sus crias de ganado podrn aumentarse, su agricultura podr mejorar en
51 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 194, f. 642r.
- 81 -
COLONOS, EMPRESARIOS Y VAGOS
todos los ramos, sus minas se continuarn esplotando; pero todo esto servir
para el consumo interior i para pagar los pocos valores que en mercancas
estranjeras nos traigan de Bogot. De all no podremos pasar. La esportacin
de los efectos que produce la provincia por la via de Honda, si antes ha sido
siempre imposible, ahora i ms adelante lo ser mucho ms. Dia por dia
aumentan los gastos de conduccin hasta aquella plaza, i dia por da crecen
las dificultades del transporte. Por necesidad, pues, por la fuerza de las
circunstancias, tenemos que consagrarnos con toda preferencia a la obra del
Carare. Con esta via, la esportacin de quinas se har en grande, las minas de
la provincia se esplotarn con mayor provecho, las maderas preciosas no
sern una riqueza perdida en el fondo de los bosques, el cultivo del cacao,
caf i algodn volver a fomentarse, i, lo que es ms que todo esto, el Carare
ser el vehiculo natural para introducir mercancas estranjeras destinadas a
proveer los mercados de esta provincia i los de las del Socorro, Tunja y
Tundama; es decir, para proveer al consumo de ms de 600,000 habitantes."
52
El vaciamiento poblacional hacia el valle del Magdalena, fomentado por el gobierno
provincial, no correspondi en toda su magnitud a las necesidades de los comerciantes
y empresarios, que vieron comprometidas sus actividades econmicas en la zona por
falta de trabajadores para la extraccin de los recursos y de pobladores en los sitios
requeridos para la asistencia de las cuadrillas. Estos factores originaron la aplicacin de
la medida ms polmica: "el concierto de Vagos".
IV. LAS MEDIDAS DE CONTROL SOCIAL AL SERVICIO DE LOS
EMPRESARIOS
La lite neogranadina, descendiente intelectual y espiritualmente de los administradores
borbnicos, tuvieron como una de sus preocupaciones de gobierno el control social y la
sancin de algunas prcticas y conductas que transgredan el orden moral y los valores
de la sociedad neogranadina.
53
Cules eran esas conductas y cmo se sancionaban? Parte de la respuesta se puede
encontrar en los decretos y leyes de polica promulgados en la poca y que tuvieron
como finalidad perseguir la prostitucin y lo que se entendi como vagancia. La ley
ms importante tomada contra la vagancia y la mendi-
52 Ibid, f. 642v.
53 La expresin neoborbnica es utilizada por Frank Safford para designar la lite poltica que gobern al
pas en la primera mitad del siglo XIX, vase El ideal de lo prctico, p. 33.
- 82 -
FRONTERAS No. 2 / VOL 2 / 1'
FUNDACIONES Y PUNTOS DE POBLAMIENTO
EN EL SIGLO XIX
83
COLONOS, EMPRESARIOS Y VAGOS
cidad fue la Ley del 5 de abril de 1836.
54
En el artculo 4, la categora de vago
fue definida con relacin a tres principios. El primero de ellos se refera a la
ocupacin y el oficio, el segundo a los hbitos y prcticas asumidas como
inmorales y el tercero al desacato a un principio de autoridad. En este sentido,
para el Estado, vagos fueron aquellos individuos que no tuvieron una ocupacin
reconocida, los que frecuentaron las casas de juego y de prostitucin, como
tambin "los hijos de familia que no sirven en su casa y en el pblico sino de
escandalizar por sus malas costumbres y poco respeto a sus padres" como
tambin los estudiantes "... que habiendo emprendido la carrera de estudios,
viven sin sujecin a sus respectivos superiores, sin cumplir con sus
obligaciones escolares y entregados a la ociosidad
".55
Se reconoce en el texto de
la ley la influencia que ejercieron en la lite neogranadina las medidas tomadas
en Espaa en 1745
.56
La ley expresa cmo desde el Estado se respaldaron los
principios de autoridad de la familia y la escuela.
Los individuos procesados por el delito de vagancia fueron castigados con la
obligacin de prestar el servicio de las armas o entregados como concertados a
individuos particulares o a establecimientos pblicos por un tiempo de dos a
seis aos. Se trataba entonces, segn la expresin de Foucault, "Ir derecha-
mente a la fuente del mal" quitarle toda fuerza al inters que lo ha hecho nacer.
Tras los delitos de vagancia, est la pereza; sta es la que hay que combatir.
Habr que obligarlos a trabajar. Utilizarlos es el mejor medio de castigarlos".
57
El poblamiento de los caminos, aumentar las poblaciones ya establecidas o
trabajar como concertados al servicio de empresarios fueron las penas que
tuvieron mayor aceptacin, especialmente en las provincias con tierras de
frontera que por sus condiciones geogrficas y ambientales hacan difcil su
poblamiento.
54 Cuando era gobernador de la provincia de Santaf, Rufino Cuervo dict en 1831 los primeros decretos
contra la vagancia, la prostitucin y los juegos. Fund la casa de Refugio segn sus palabras "..para el
choque de la holgazanera, mendicidad y ociosidad", Documentos oficiales para la historia i la
estadstica, de la Nueva Granada, Bogot, Imprenta de j.A. Cualla. 1843, p. 3. Codificacin Nacional,
t. VI, pp. 28-30.
55 Codificacin Nacional, p. 29.
56 La categora de vago aplicada en Espaa fue muy amplia. Involucr por igual al mendigo, al
desocupado y a los individuos que no se ajustaron a los parmetros sociales y morales, como los
jugadores, amancebados, trabajadores indisciplinados, etc., vase Rosa. Mara Prez Estevez, El
problema de los vagos en la Espaa del siglo XVIII, Madrid, Confederacin Espaola de Cajas de
Ahorro, 1976, p. 56.
57 Michel Foucault, Vigilar y castigar, Bogot, Siglo XXI Editores, 1978, p. 110.
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FRONTERAS No. 2 / VOL. 2 / 1998
Aquileo Parra como empresario en la regin del Carare promovi y ejecut las
penas por el delito de vagancia. En 1847 firm un contrato con la gobernacin
en los siguientes trminos:
"1. Recibir los vagos condenados por este delito hasta por seis aos, a condicin
de ser robustos para soportar el clima y el trabajo.
2. Una vez recibido el vago en concierto, ste no podr ser desechado hasta
terminar el tiempo de la condena.
3. Los empresarios asumen los gastos de mantenimiento, medicinas en caso de
enfermedad y gastos de conduccin.
4. El trabajo de los vagos ser nuestra nica retribucin.
6. En caso de castigo no ser ms de 25 azotes, en caso de penas graves sern
remitidos a la autoridad.
7. En caso de fuga los empresarios respondern ante la Cmara Provincial con
una multa de $50."
El contrato promovido por Parra fue aprobado por el empresario y poltico
Manuel Mara Zalda que en aquel ao se desempeaba como gobernador de la
provincia. El concierto de vagos le permiti a los empresarios obtener en forma
gratuita la fuerza de trabajo necesaria para sus empresas extractivas.
58
Los
aspectos morales estipulados en la ley no lograron ocultar los propsitos
econmicos que animaron las medidas judiciales en la provincia de Vlez.
59
58 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 91, ff. 666r.
59 Las medidas extra econmicas para los trabajos en obras pblicas fueran caractersticas en la primera
mitad del siglo XIX, como el trabajo personal subsidiario, vase Ley 7 de mayo de 1845 y 9 de junio
de 1846, en Biblioteca Nacional, Fondo Pineda N12. Medidas similares se tomaron en Amrica
Latina, al respecto consltese, Milda Rivarola, Vagos, pobres y soldados, la domesticacin estatal del
trabajo en el Paraguay del siglo XIX, Asuncin, Centro Paraguayo de Estudios Sociolgicos, 1994. Las
leyes de vagancia al servicio de las economas exportadoras vase David McCrecry "Wage Labor, Free
Labor, and Vagrancy Laws: The transition to Capitalism in Guatemala, 1920-1945" en William
Roseberry ct alter eds-, Coffe, Society and Power in Latin America, Baltimore and London, The J ohns
Hopkins University Press, pp. 207 231. David Philips and Susanne, Davies Eds., A Nation of
Ragues? Crime, Law and Punishment in Colonial Australia, Melbourne, Melbourne University Press,
199
- 85 -
COLONOS. EMPRESARIOS Y VAGOS
Al final de siglo, en 1893, Aquileo Parra escriba sus memorias, y recordaba su paso
por Barrancabermeja, donde observ:
"...uno de esos espectculos cuyo recuerdo no se borra nunca. Diez y seis o
veinte mujeres jvenes, que haban sido arrancadas de sus hogares en la
ciudad del Socorro, y conducidas a aquel lugar inhospitalario, de orden del
gobernador de la provincia, por medida de polica, yacan en los rincones de
una bodega, extenuadas por la fiebre y los mosquitos, consumidas de tristeza
y prximas a morir. Medida igual haba sido tomada meses antes por el
gobernador de Vlez, con otras tantas infelices, que en poco ms de un ao
encontraron sepultura en las selvas del Carare."
60
Quien escriba estas impresiones, fue precisamente quien promovi y se benefici del
trabajo de las personas condenadas al " concierto de vagos".
61
Poco conocemos sobre los efectos sociales de estas medidas, el nmero de hombres
conducidos a la regin, sus condiciones de trabajo y el destino despus de pagar
condena.
62
Si le creyramos a Aquileo Parra podramos aceptar
que
"los pocos que habiendo vencido de la accin deletrea del clima, alcanzaron
a cumplir el tiempo de su condena y se establecieron definitivamente all, los
cuales se consagraron a la agricultura y vivieron como laboriosos y honrados
colonos.
63
Las economas extractivas desarrolladas por los comerciantes perduran hasta el ltimo
cuarto del siglo XIX, cuando nuevos centros de produccin desplazaron a Colombia del
mercado mundial de productos forestales, en especial de la quina, quedando estas zonas
abiertas a unas colonizaciones espontneas hasta el presente siglo.
64
60 Aquileo Parra. Memorias, p. 40- 41.
61 A.G.N. (Bogot), Gobernaciones Varias, 91, ff. 665r-667
a
62 Las regiones con mayor nmero de vagos segn el censo de 1875 fueron en su orden Boyac 6188,
Santander 6110 de los cuales 3469 fueron hombres y 2641 mujeres, estas cifras equivalen al 1.49% del
total de poblacin del Estado (departamentos a partir de 9 constitucin de 1886), y Cundinamarca con
3801, Vase, Anuario estadstico de Colombia Bogot, Imprenta de Medardo Rivas, 1875.
63 Aquileo Parra, Memorias, p. 28.
64 J os Antonio Ocampo, Colombia y la economa mundial 1830 - 1910, Bogot, Siglo XXI Editores,
1984, pp. 284-285.
FRONTERAS No. 2 / VOL. 2 / 1998
CONCLUSIN
El valle del ro Magdalena en su curso medio no fue solamente un territorio
adyacente a las provincias que tuvieron jurisdiccin sobre una franja de este
valle. La importancia geoeconmica atribuida a este espacio la constituy la
necesidad de buscar y recuperar nuevos accesos a la regin andina y conectar
los espacios mercantiles y de consumo ubicados en las vertientes opuestas de
las cordilleras Central y Oriental. Adicionalmente las tierras bajas de la
vertiente fueron valoradas por su potencial de recursos susceptibles de ser
comercializados en el mercado mundial. En este contexto las tierras del Carare
fueron objeto de fundacin de aldeas, poblamiento y colonizacin, atrayendo
pequeos capitales de una clase poltico - empresarial de la provincia de Vlez
que reinterpret la concepcin econmica promovida por la dinasta borbnica
en Hispanoamrica: inducir un desarrollo econmico a partir del fomento de las
exportaciones especialmente de productos agrcolas y materias primas. De tal
manera que se consider la apertura de caminos y la colonizacin de nuevas
tierras como la base de este tipo de desarrollo. Esta concepcin no slo le
asign al Estado un papel activo en la orientacin y el manejo econmico, sino
que le deleg la funcin de promover los valores morales y ticos considerados
bsicos para el desarrollo: valorar el trabajo, condenar la ociosidad a travs del
taller, las casas de refugio y los concertajes de vagos. Concepcin sobre la
economa, la sociedad y la poltica que perdi fuerza e intensidad en la segunda
mitad del siglo XIX cuando se impuso la ideologa liberal, que consagr las
fuerzas libres del mercado y la no intervencin estatal como el postulado
supremo.
65
Al respecto nada ms significativo que el discurso pronunciado por
Manuel Murillo Toro el 15 de septiembre de 1858 como presidente del recin
creado Estado Soberano de Santander.
66
"No pueden precipitarse las leves naturales del desarrollo de la
poblacin i de la riqueza: con libertad i seguridad, en esto como en
todo, es sabio resignarse a esperar el resultado de las causa jenerales
que determinan el progreso de la especie. Un camino
65 Las penas por vagancia fueron derogadas por la lite liberal a mediados del siglo XIX, vase Gaceta
Oficial, Bogot, sbado 3 de mayo de 1851, No. 1219.
66 El Estado de Santander se cre en el ao de 1857 y fue integrado por las provincias del Socorro,
Pamplona, Garca Rovira, el cantn de Vlez y varios distritos de la antigua provincia de Ocaa. Vase
J os Fulgencio Gutirrez, Santander y sus municipios, Bucaramanga, Imprenta Departamental de
Santander, 1990, p. 444
- 87 -
COLONOS, EMPRESARIOS Y VAGOS
abierto antes de tiempo es un camino vuelto a cerrar a poco tiempo.
Cuando la industria y la poblacin crecen i toman una direccin determinada,
los caminos se abren en fuerza a la necesidad i casi sin saberse como: por
especulacin, por el poder del inters i por la le inflexible i providencial del
progreso: rara vez por la intervencin del gobierno".
67
En la segunda mitad del siglo XIX la diferencia a nivel econmico y social entre las
provincias que integraron el estado de Santander fue evidente: la prosperidad de las
provincias del norte, como las de Soto y Santander, contrast con la decadencia de las
del sur como el antiguo cantn de Vlez, que no logr generar una agricultura
comercial a pesar de los esfuerzos adelantados para la colonizacin del Carare. De tal
manera que los movimientos de poblacin y las inversiones econmicas en el nuevo
estado, encontraron en el norte amplias posibilidades generadas por la expansin
cafetera y el comercio de exportacin.
68
La importancia asignada a la frontera del Carare disminuy en la segunda mitad del
siglo, de tal manera que no fue objeto de grandes provectos ni planes de desarrollo, sin
embargo, fue la regin escogida por colonos que no hallaron en las tierras altas un
baldo en que fundar su propiedad. Esta migracin espontnea, predominante a partir de
la segunda mitad del siglo, dio origen a una comunidad campesina aislada y marginal
que fue consolidando demogrficamente los tambos, aldeas, varadores y haciendas
abandonadas por los empresarios, desarrollando en ellas una agricultura de
subsistencia.
69
67 Marco A. Estrada, Historia documentada de los primeros cuatro aos de vida del Estado de Santander,
Maracaibo, Ecos del Zulia, 1896, pp. 294-295.
68 Marco Palacios, El caf en Colombia..., pp. 65. David J ohnson, Santander siglo XIX-cambios
socioeconmicos, Bogot, Carlos Valencia Editores, 1984, p. 222.
69 La poblacin de Cimitarra en el Carare figura en el mapa elaborado a propsito del estudio de Agustn
Leland como una hacienda, de tal manera que puede inferirse que la actual poblacin de Cimitarra, tuvo
este origen. Una descripcin del Carare al final del siglo XIX, se puede consultar en J orge Brisson,
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