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Eliot Weinberger: Ensayos y Poesía

Este documento presenta un resumen de la obra y carrera del escritor estadounidense Eliot Weinberger. En 3 oraciones: Weinberger se destaca como ensayista, traductor y crítico literario. Sus ensayos ofrecen análisis agudos e historias fascinantes de forma concisa. Además de sus obras de ensayos, también ha traducido a importantes autores como Octavio Paz y criticado duramente la presidencia de George W. Bush.

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Eliot Weinberger: Ensayos y Poesía

Este documento presenta un resumen de la obra y carrera del escritor estadounidense Eliot Weinberger. En 3 oraciones: Weinberger se destaca como ensayista, traductor y crítico literario. Sus ensayos ofrecen análisis agudos e historias fascinantes de forma concisa. Además de sus obras de ensayos, también ha traducido a importantes autores como Octavio Paz y criticado duramente la presidencia de George W. Bush.

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ACERCA DE ELIOT WEINBERGER El arte de no darse importancia

Eliot Weinberger Editorial Duomo Permetro A Eliot Weinberger no se le conocen parentescos con Petrarca, Chesterton, Conrad o Lorenzo de Medici pero aun as despus de leerle no cabe duda de que alguien debera repasar su rbol genealgico en busca de esos lazos que se establecen entre los grandes pensadores, especialmente en su rama humanista, y esa tribu cerrada que componen los practicantes del ms afilado de los gneros literarios: el ensayo. Weinberger se define a s mismo como neoyorquino, lo cual ya debera dar pistas de que no nos enfrentamos a un homnido normal, y su faceta ms conocida, al menos para el universo hispano-parlante, es la de traductor y afamado proselitista de Octavio Paz (entre muchos otros poetas), cuya traduccin le ha valido diversos premios y le ha granjeado cierto prestigio entre la intelectualidad mexicana. Esa es, digamos, su faceta ms conocida para el que de repente decida acercarse a la obra de Weinberger sin contar con ningn nativo experimentado que le indique los atajos. Sin embargo, a este habitante de la Gran Manzana, donde realmente le salen los colmillos es cuando se disfraza de ensayista, se pone la corbata de observador y repasa el planeta tierra de adentro hacia fuera , como si fuera un espelelogo con vocacin sociolgica. Ya que la inmensa mayora de su obra no se encuentra disponible en nuestro pas vale la pena abrazarse a Weinberger a travs de Las cataratas (Editorial Duomo Permetro), una coleccin de ensayos de una calidad tan extraordinaria que dan ganas de ponerse las gafas de leer aunque uno no las necesite. Solo alguien con un cerebro capaz de proporcionar energa elctrica a la costa Oeste de Estados Unidos podra repasar en 48 pginas y con una nitidez asombrosa la historia del racismo, sus innumerables disfraces, desde el hijo de No hasta la guerra de Ruanda, en un relato tan asombrosamente trenzado que cuando acaba dan ganas de aplaudir, o de hacer la ola. No es solamente la delicadeza de la pluma del escritor, su simpleza orgnica, su lucha por evitar los aditivos, como si fuera una stripper que en la primera nota de la cancin ya se ha quitado toda la ropa. No, no es solo eso: se trata de la falta de trascendencia que se intuye en cada prrafo, una manera de otorgarle a lo escrito todo el peso especfico al tiempo que se despoja al escritor de cualquier mrito y se le identifica como un simple transmisor, una suerte de escriba moderno. En uno de los dilogos de Heat, la obra maestra de Michael Mann, el personaje de Tom Noonan despus de haber planeado un golpe perfecto le dice a De Niro para quitarse cualquier mrito: estos datos estaban por ah, los envan a los cuatro vientos. En realidad la frase es aplicable al trabajo de Weinberger, que ejerce de seor contable, recopilando nmeros, cifras, datos, citas. Para el lector eso es lo que importa, la pureza de la informacin que siempre han estado ah. La milagrosa ingeniera literaria del autor queda en segundo plano: es lo que se llama en espaol llano quitarse importancia. Lo que Javier Maras, hablando de Weinberger, resume diciendo afila el cerebro del lector, sin hacer el menor aspaviento.

Ahora bien, este tipo relajado y analtico tambin escribi What happened here: Bush cronicles (que en Espaa apareci en dos volmenes, Cartas de Nueva York y Lo que o sobre Irak, en Ediciones del Bronce y Era respectivamene), una autntica antologa del cabreo que en sus primeras pginas despliega con brutal sinceridad la teora del autor sobre la siniestra Casa Blanca de George Bush hijo. Aquel que afirm que todos los que no crean en Dios irn directos al infierno es objeto de una autopsia tan brutal que lo de coup detat (para definir el proceso que llev a Bush hasta el despacho oval) se queda en agua de borrajas una vez Weinberger empieza su particular autopsia del rgimen ms absurdo que ha gobernado Estados Unidos en toda su historia. La beligerancia de ese neoyorquino hasta el gorro de mentiras deja paso luego al cirujano mayor, que en la impresionante crnica What I heard about Iraq, y utilizando el mismo esquema de frase corta (just the facts) repasa en orden cronolgico el rosario de mentiras que Rumsfeld, Rove, Rice y compaa desplegaron para justificar la invasin de Irak. Es un inventario de calumnias que en boca de otro escritor hubiera resultado ser una simple lista de desvaros que hemos ledo u odo en multitud de ocasiones y que sin embargo en manos de Weinberger se convierte en una epstola capaz de cmutar al republicano ms aguerrido en un ferviente demcrata. Es prosa de combate disfrazada de diccionario prctico, como si despellejando el lxico hasta dejarlo en el hueso la palabra se metiera en el lector limpiamente, esquivando los prejuicios, corroyndole hasta las entraas. Por ello Las cataratas es un libro extraordinario. Lo es por su sapiencia, por su inabastable apetito cultural y sobre todo por la brillantez de cada uno de sus sustantivos y la inquebrantable voluntad de no usar ni una coma en vano. Umberto Eco deca que la grandeza de una biblioteca privada reside en los libros que an no has ledo (lo que el profesor Nassim Nicholas Taleb calificaba de anti-biblioteca) pero despus de cerrar este volumen de poco ms de 216 pginas se hace difcil pensar que en casa de Weinberger quede algn libro sin leer.

Eliot Weinberger. Algo elemental

Eliot Weinberger. Algo elemental. Traduccin de Aurelio Major. Atalanta. Ars brevis. Gerona, 2010. Eliot Weinberger (Nueva York, 1949) es uno de los intelectuales ms polidricos y lcidos de los Estados Unidos. Mucho antes del 11-S advirti del peligro de Bush y del golpe de estado que le llev a la Casa Blanca. Editor y traductor de poetas como Huidobro, Paz y Bei Dao, o de las Siete Noches de Borges, su obra ensaystica se caracteriza por una inusual mezcla de densidad intelectual y fluidez expresiva e imaginativa. Weinberger escribe ensayos como poemas y explora un territorio de frontera entre gneros. Lo raro no es la bsqueda de esa zona en la que, como en los presocrticos, confluyen pensamiento e intuicin, poesa y conocimiento, descripcin y hallazgos

verbales. Lo verdaderamente extraordinario es que Weinberger encuentre ese lugar y se instale en l para escribir un libro de las maravillas como Algo elemental, que acaba de publicar Atalanta. Con lo que el hombre puede asir / hace el poema, escriba el mexicano Homero Aridjis en un texto que tradujo Weinberger al ingls. Y de esa misma materia fugitiva y potica estn hechos estos textos, escritos con la pericia de quien conduce al lector por un mar de historias que aluden a la variedad del mundo, a la msica del desierto peruano, al viento y el hueso en equilibrio en la metfora del poema que es un pjaro, a los tigres de William Blake y al sabor de la primavera, al hielo y los mandeos que viven en la frontera entre Irn e Irak, a los vrtices cartesianos y al vaco que engendra el universo en el Tao, a los monjes benedictinos y a los lagartos del Nilo. Si Borges imagin el universo en la forma de una biblioteca, en las pginas de Algo elemental Eliot Weinberger resume el universo en la forma de un libro que contiene historias orientales y americanas, leyendas europeas y cosmogonas africanas. En sus pginas conviven, como en un aleph, la Cartago del ao 203 y la Italia milagrera del Barroco, el Ohio de 1845 y la China del siglo II a. C.; en sus captulos se evoca a Empdocles, que confundi memorablemente poesa y ciencia y dej una sandalia en la ladera del Etna antes de bajar al interior del volcn, y a Valmiki, el sabio indio que se retir al bosque como el hroe Rama que protagoniz su epopeya. Escrib al principio que a veces los ensayos de Weinberger son poemas. Dejo aqu tres ejemplos que me ahorran cualquier comentario aadido. El primero (El Shara) es una indisimulable greguera:

Las patas de los camellos dejan en la arena huellas de hoja de loto. El segundo es un fragmento de El viento:

El viento era la venganza de los antepasados descontentos. Provena de la boca de las serpientes, y los chamanes vestan su piel para que el viento los llevara al otro mundo; en China o en Mxico, el chamn era dibujado dentro de las fauces abiertas de una serpiente. El ltimo pertenece a Las estrellas, un texto de tono presocrtico construido a base de imgenes que funden el lenguaje de la ciencia con el de la poesa, la experiencia con la alucinacin, la mitologa con la fsica: Las estrellas: qu son? Son trozos de hielo que reflejan el sol; son luces que flotan en el agua ms all de la cpula transparente; son clavos en el cielo; son agujeros en la gran cortina que hay entre nosotros y el mar de luz; son agujeros en la dura concha que nos protege del infierno que hay ms all; son las hijas del sol; son los mensajeros de los dioses; son condensaciones de aire en llamas que tienen forma de rueda y rugen a travs del espacio que hay entre los radios; se sientan en slitas; son casas esparcidas por el cielo; hacen recados a los amantes; son composiciones de tomos que caen por el vaco y se enredan entre s; son las almas de los bebs muertos convertidas en flores del cielo; son aves cuyas plumas arden; fecundan a las madres de los grandes hombres; son brillantes concentraciones del aliento espiritual, hechas con los residuos

sobrantes de la creacin del sol y la luna; auguran la guerra, la muerte, el hambre, la peste, las buenas y malas cosechas, el nacimiento de los reyes; regulan los precios de la sal y el pescado; son las simientes de todas las criaturas de la tierra. Quienes tengan el privilegio de leer estos textos que estn entre el ensayo, la narracin y la poesa, los recordarn siempre como una experiencia irrepetible en la que Weinberger hace cmplice al lector de su sensibilidad, de su curiosidad intelectual y de su talento literario. Santos Domnguez

Variaciones sobre la libertad. Sobre Rastros krmicos, de Eliot Weinbwerger


Por Andrs Snchez Robayna
Eliot Weinberger, Rastros krmicos, traduccin de Aurelio Major, Emec Editores,

Vengo leyendo a Eliot Weinberger desde hace casi veinte aos. Los primeros ensayos suyos que conoc fueron los publicados en la revista Vuelta, en la que colabor de manera habitual con textos que mostraban un vasto radio de intereses intelectuales y un estilo inconfundible hecho de precisin y de rara capacidad asociativa e interpretativa. Segu leyndolo en otras revistas: la californiana Sulfur y las mexicanas Mandorla, Artes de Mxico o Poesa y Potica. En Espaa, que yo sepa, la primera revista que difundi su trabajo fue Syntaxis, que estuvo bajo mi responsabilidad, y que en 1986 dio a conocer uno de sus ms bellos ensayos. Luego vinieron Cuadernos Hispanoamericanos, Letras Libres y otras revistas. En todas y cada una de ellas, el lector atento poda notar inmediatamente que el ensayo, en manos de Eliot Weinberger, adquira una dimensin peculiar, y que el crtico norteamericano no slo aportaba temas nuevos, sino tambin formas nuevas a la todava joven pero ya nutrida y brillante tradicin del gnero ensaystico. Por qu he llamado la atencin sobre las revistas? La razn es simple: las revistas han sido el medio en que Weinberger ha puesto en juego su peculiar manera de entender el ensayo crtico. En el siglo xx, y no slo en el seno de las poticas de vanguardia, las revistas han representado un campo de pruebas en el que se adelantaban nuevos modos de expresin y se ensayaban tal vez es intil subrayar el trmino propuestas renovadoras en los diferentes campos de la literatura y de las artes. En el caso de Weinberger, la revista ha sido, en efecto, el medio natural e idneo para formular nuevas aproximaciones a la historia, la interpretacin y la crtica de la cultura. Por su morfologa y por su naturaleza, las revistas constituyen el mbito

ms propicio para dar a conocer actitudes crticas que, como las de Weinberger, aspiran a reinterpretar los signos de nuestra cultura y a hacer ver, paralelamente, las relaciones a veces secretas o subrepticias que muestran sus principales componentes, y tambin no debe olvidarse en su caso para sugerir contrastes y correspondencias con otras culturas. Este apunte preliminar sobre las revistas y sobre su significado en relacin con el trabajo de Eliot Weinberger tendra un grave defecto si no mencionase Montemora, la revista dirigida entre 1975 y 1982 por el propio Weinberger. No alcanc a conocerla, pero no me cuesta imaginar su significado y sus contenidos, como no le costar hacerlo a nadie que conozca los libros y artculos del escritor neoyorquino. Entre nosotros ha circulado, por otra parte, su libro Una antologa de la poesa norteamericana desde 1950 (1992), que tantos autores dio a conocer en nuestra lengua y que en Espaa, sin embargo habida cuenta del contexto potico mayoritariamente antimoderno dominante en la pennsula en estos ltimos aos, no ha tenido la repercusin que sin duda merece. Y ahora nos llega Rastros krmicos. Lo primero que cabe decir es que, ante este libro, el lector debe dejar a un lado ciertos preconceptos sobre el gnero ensaystico. Es verdad que, desde Montaigne y Bacon, el camino recorrido por el ensayo ha sido largo y que dibuja valles, cimas y paisajes muy diversos, pero aqu estamos lejos incluso de definiciones recientes ms o menos cannicas (para referirnos slo al contexto hispnico, la muy conocida de Ortega y Gasset del ensayo como "la ciencia menos la prueba explcita"). En un tiempo en el que parece haberse generalizado la ruptura de los gneros, el ensayo, que ya desde su origen sufre un problema de indefinicin, ha estado llamado a representar, tal vez ms an que cualquier otro gnero literario, la aludida ruptura. El ensayo, en manos de Weinberger, es la expresin misma de un libre fluir intelectual y crtico que sabe poner el acento en la flexibilidad, la capacidad de imantacin y el carcter proteico de esta rica modalidad literaria. Rastros krmicos comienza con unas reflexiones sobre la invencin moderna de lo arcaico y concluye con una pequea historia de la esclavitud. Entre esos dos textos, asistimos a un verdadero despliegue de intereses y preocupaciones que van desde las imgenes que la cultura occidental posea de la India antes de 1492 hasta los curiosos hbitos del roedor llamado farunfer (tambin conocido, segn mis diccionarios, con el nombre de farunfate), pasando por el misionero jesuita en China Matteo Ricci; las extraas preguntas sin respuesta que, dentro del clsico chino Chu ci, formula su libro Tian wen; el lmite de horror absoluto alcanzado en Kampuchea (es decir, la Camboya de Pol Pot); una breve "gramtica histrica" de la imagen literaria del tigre; un repaso de los hbitos sexuales de diferentes animales; un examen de la creencia india en la capacidad de los perros para el anlisis poltico; una meditacin sobre el mito de la Atlntida; una atrayente descripcin de Islandia, que abre en el libro un captulo dedicado a ese fascinante pas; una biografa de un famoso espiritista islands que desafi a la ciencia de su tiempo; un inventario de los sueos que los islandeses soaban hacia el ao 1000; un relato de los desventurados viajes del marinero islands del siglo xvii Jon, hijo de Olaf; una conmovedora evocacin del Zcalo de la ciudad mexicana de Oaxaca; un viaje a las misteriosas lneas de Nazca; un lcido comentario sobre el Mayflower atracado en 1620 en Cape Cod, es decir, en una tierra americana an no colonizada o, en fin, un estudio sobre la "sustancia viva e indefinible que permanece a travs de los cambios"... Este sucinto recuento de los contenidos del libro permite ver la diversidad de intereses y curiosidades de Weinberger. No menos importante, sin embargo, me parece su manera de relacionar los asuntos y de urdir en torno a ellos ciertas parbolas o alegoras (a veces irnicas

o humorsticas) que recuerdan en seguida las de algunas tradiciones orientales. Tomemos, por ejemplo, el ensayo titulado "Objetos sexuales". Se nos habla en l del comportamiento sexual de algunos animales, desde el pinzn rayado hasta el ratn marsupial australiano, pasando por el grajo, la carpa o la araa macho. Pues bien: cul es el pretexto, o ms bien el trasfondo, del comentario? Se trata de una resea del libro 7 Greeks, de Guy Davenport, y, fuera del autor reseado, la nica persona citada en el texto es la poeta griega del periodo arcaico Safo. El mtodo de Weinberger (se trata de un mtodo?) consiste en reproducir una serie de datos objetivos, a veces en cascada, en fra y desnuda enumeracin, para meditar sobre ellos o para ponerlos en relacin, en yuxtaposicin, con otra serie de datos; y, a veces, ambas cosas. En otras ocasiones, sin embargo, prefiere la breve evocacin una evocacin siempre alejada de todo sentimentalismo, como en el caso del Zcalo de Oaxaca. O se sirve, en fin, de los recursos de la ficcin narrativa, como en uno de los textos ms bellos del volumen, "Paraislandia", dedicado a la descripcin de la isla nrdica, una descripcin pero no es slo descripcin... tan vvida que desearamos visitar en seguida ese pas. Aqu, Weinberger no puede dejar de rendir un homenaje a Borges, porque la exposicin y las caractersticas del relato hacen pensar en seguida en el cuento del escritor argentino titulado "El informe de Brodie", en el que, como se recordar, un atnito misionero escocs describe la tierra y las inslitas costumbres de la tribu de los Yahoos. Dbitos de la ficcin? Por qu no he dicho antes que es ms bien la poesa la que vertebra no slo los mitos, sino tambin los mtodos del ensayista? Todo conduce aqu, en efecto, a la poesa. Decir esto, sin embargo, es decir poco: debemos decir qu clase de poesa. Se trata de una poesa en la que la barroca potica del asombro no aparece tanto en la elaboracin de los materiales como en los materiales mismos. La alquimia ensaystica opera, sin embargo, estableciendo yuxtaposiciones, conexiones, analogas directas e indirectas. Si a eso se le suma la diversidad de temas, la vasta red cultural tejida ante nuestros ojos (que va de Oriente a Occidente con la misma facilidad y conocimiento con que va de las enigmticas lneas de Nazca a las costumbres de Islandia), y recurriendo para ello, con no menos conocimiento y facilidad, al auxilio de las ciencias naturales, de la geografa y, sobre todo, de la etnografa y la antropologa, se tendr de este modo un perfil ms o menos aproximado de los horizontes ensaysticos de Eliot Weinberger. Asistimos en Rastros krmicos a una muy personal redefinicin del ensayo, para el que ningn dato es desdeable. Ya he mencionado sus notas distintivas: la precisin y la penetracin, la diversidad de horizontes y la amplitud de la mirada. Hay temas preferidos? Puede hablarse aqu, en realidad, de temas no conectados entre s, no colindantes, autnomos, incomunicados? Sospecho que no. Vase, en este sentido, el ensayo "Las cataratas", una breve historia de la esclavitud. No es la esclavitud, de hecho, un captulo decisivo de la historia de la libertad? Variedad, diversidad de horizontes, de intereses, de curiosidades, de disciplinas, de miradas... Yo dira que el gran tema de Weinberger es, en definitiva, la libertad. ~

No habr una guerra civil mientras haya algo interesante en televisin


Duomo publica Las cataratas, seleccin de los vanguardistas ensayos de Eliot Weinberger La habitual distincin entre progresistas y conservadores ya no puede aplicarse a Estados Unidos
Carles Geli

No todo el mundo puede decir que es creador de un gnero literario. Eliot Weinberger (Nueva York, 1949), s. Lo suyo es una especie de ensayo escrito bajo el influjo de la poesa, muchas veces rozando el aforismo, de una erudicin espeluznante de la que el lector no se da apenas cuenta por lo liviano de las frases y el halo fantstico, la aventura, el dato ms inverosmil y extrao que lo envuelve, aunque todo es siempre comprobable. Trato de escribir mis ensayos como poemas, buscando una sucesin de imgenes y escuchando la msica de la frase, dice, casi con un punto de timidez quien ha traducido a Paz, Huidobro o Bei Dao. Pero la metodologa an es ms extraa. Mis investigaciones son como una cacera: sigo el rastro de la pieza sin que sepa nunca por qu senderos me conducir. El tema a menudo se desarrolla a partir de una pregunta mnima. Por ejemplo: cuando Wiliam Blake escribi Tyger, tyger, burning bright, haba visto un tigre de verdad?.

Estados Unidos y Europa hoy


Weinberger rechaza hablar de poltica, pero a las puertas de las elecciones presidenciales en su pas, el martes 6 de noviembre, es inevitable y ms cuando es un reconocido analista en ese campo, muy crtico con el proceso de derechizacin que vive unos EEUU del que escritores como Paul Auster hablan ya de un peligro real de confrontacin entre progresistas y conservadores. Mi viejo amigo Paul exagera un poco: nunca estallar una guerra civil mientras haya algo interesante que ver por televisin, bromea quiz para suavizar la gravedad de su discurso de fondo. La habitual distincin entre progresistas y conservadores ya no puede aplicarse a Estados Unidos. Los demcratas se han convertido en los autnticos conservadores, pues intentan mantener el statuo quo en lo fundamental; en cambio, los idelogos radicales se han apoderado de los republicanos, que quieren desmantelar la ya lastimosa asistencia social que tenemos para eliminar toda funcin del gobierno salvo la militar. S, el antiguo prototipo de republicano, el de George Bush padre, ha desaparecido casi por completo. Ganar Obama? Fcilmente, entre otras razones porque Rommey es el candidato presidencial ms inepto que se recuerde. Y esa derrota obligar a los republicanos a reinventarse: se han convertido en el partido de los ancianos blancos, y el tiempo y la demografa no los favorecen. El autor de Rastros krmicos y Algo elemental pas por Barcelona coincidiendo con la manifestacin proindependentista del 11 de septiembre. l parece el nico europeo que queda. Mi visin utpica es la de una Unin Europea con una moneda nica y un banco central fuerte, un solo ejrcito y gobernada por representantes electos. En el seno

de esa Unin, las naciones tendran autonoma sobre sus asuntos internos. Me parece que, en ese tipo de federacin, una Catalua independiente sera posible No s. Cuando se cre la UE cre que se convertira en una fuerza diplomtica que sustituira a los EEUU mediante la exportacin de una democracia de estilo europeo al Tercer Mundo, la intermediacin de conflictos En cambio, se ha convertido en una burocracia paralizada, muy parecida a las Naciones Unidas. De una cuestin as nace una larga historia sobre los tigres y su iconografa que va saltando por la naturaleza, la literatura y el arte fruto del azar objetivo, que dira Andr Breton, tcnica que no uso al escribir pero s cuando investigo, aclara. El resultado es uno de los ms bellos de los 11 ensayos escogidos por el compilador y traductor Aurelio Major de entre los que aqul escribi entre 1984 y 2011 y que ahora conforman Las cataratas (Duomo), un buena pista para seguir, a su vez, el rastro de este particular cazador. Si el rastreador es raro, tambin lo es la presa. Junto a los rugidos reales o literarios de un tigre est una reflexin sobre los recuerdos y el poder de los objetos de recordarnos que arranca en un taxi al que antes de llegar a destino ya se han subido Apollinarie, Proust, Eliot, Borges O una reflexin de lo ms erudita sobre el racismo que va desde los hijos de No a las matanzas de Ruanda; o una teora sobre el vorticismo, con Ezra Pound como punto de arranque para las conexiones ms insospechadas Nunca hay ficcin en mis ensayos; nunca invento nada, no tengo por qu hacerlo porque la realidad ya es tan extraa; por eso no entiendo a los novelistas, teniendo como tienen esta realidad, bromea. Pero es un verdadero enigma cmo puede acordarse de todo y enlazar un libro con un segundo y un tercero y un cuarto o con un cuadro o con una teora cientfica Soy muy perezoso. No tomo notas ni llevo un diario, entre otras cosas porque ni entiendo mi propia letra. Tampoco uso bibliotecas para investigar: utilizo slo los libros que tengo en casa, que son muchos, la verdad, admite. Ordenados? S, en eso s soy riguroso: me sirven de herramienta mnemotcnica, algo as como de disco duro externo. Cuando necesito recordar dnde le algo por lo general me basta echarle un vistazo a los lomos. Mis investigaciones son como una cacera: sigo el rastro de la pieza sin que sepa nunca por qu senderos me conducir. El tema a menudo se desarrolla a partir de una pregunta mnima. Weinberger, que cambi la universidad por el graduado que supuestamente otorga la decena de lecturas que Ezra Pound propuso en su da sobre lo que hace falta saber para ser poeta, est en una posicin sin parangn en las letras mundiales, fruto de esa extraa combinacin de poesa y ensayo que le lleva a cazar animales raros, quiz centauros. Un vanguardista en un ensayo muy poco evolucionado como gnero? Es cierto que el ensayo, a diferencia de la narrativa o la poesa, nunca ha tenido una vanguardia. La prueba de su naturaleza esttica es que, como ensayista, casi siempre me preguntan mi relacin con Montaigne. Si fuera poeta, nadie me preguntara sobre mi relacin con Shakespeare. El ensayo es todava un territorio inexplorado en su mayor parte. Yo he seguido algunos cauces ro arriba, pero ms all hay una selva inmensa. Las referencias exploradoras no son casualidad. Weinberger es hombre muy viajado (mi paraso no es una biblioteca; no soy muy bibliocntrico; paso mucho tiempo

viajando y cuando estoy de viaje nunca leo un libro) y eso explica la infinidad de referencias a las culturas asiticas, rabes, de Oceana, que pueblan sus textos. Algo muy poco yankee. No soy estadounidense sino un patriota neoyorquino; la mayor parte de la mitad de los habitantes de Nueva York, yo entre ellos, son hijos de inmigrantes. El residente de esa urbe es un ciudadano del mundo. Nuestra nica cultura es la multiculturalidad, por eso entiendo que nuestro fantstico es el realismo de otros; me interesa el realismo de diversos puntos del planeta. Tambin hay razones lejanas, de la infancia: De pequeo me obsesionaban los pases extranjeros y las civilizaciones antiguas; entonces las naciones africanas estaban alcanzando la independencia y me pareca de los ms emocionante; quiz yo tambin quera independizarme, subraya el hijo de un padre que lea el peridico de cabo a rabo pero nunca coga un libro y de una madre muy lectora de esas novelas que ganan premios, ironiza un Weinberger siempre dispuesto al humor. Weinberger es un ensayista crtico norteamericano de manual: sus libros se venden ms en el extranjero que en su pas. Sin duda porque mi prosa es mucho mejor en traduccin, vuelve a ironizar para sacar hierro. Internet le ayuda a medias. Slo mis ensayos polticos circulan ampliamente en la red. Es justo lo contrario de la edicin literaria, en la que el manuscrito se publica al cabo de un par de aos y de vez en cuando te vas encontrando con alguien que te ha ledo. En Internet, una hora despus de haber sido redactado el texto ya est disponible ya los cinco minutos se disparan los tweets, incluso un domingo por la tarde, puesto que ya nadie tiene vida propia. Es pasmoso. La habitual distincin entre progresistas y conservadores ya no puede aplicarse a Estados Unidos. Los demcratas se han convertido en los autnticos conservadores, pues intentan mantener el statuo quo en lo fundamental; en cambio, los idelogos radicales se han apoderado de los republicanos, Tiene mucho respeto a Internet, a pesar de que equipara sus textos a los cientos de miles de una banalidad lacerante. Es cierto que el 95% de Internet es basura, pero tambin es basura el 95% de todo lo dems. Lo que abruma es cuntas maravillas se pueden leer, mirar y or en la red. Ha sido un milagro para el Tercer Mundo y muy saludable desde lo poltico porque la informacin ya no est bajo la reserva de gobiernos o corporaciones monolticas; hay millones de periodistas no profesionales destapando escndalos que exigen a los polticos que rindan cuentas por la palabra empeada. Hay mucha ms vivacidad en la red que todo lo que est o haya estado nuncaen The New Yorker. No, Weinberger no caza centauros: l es el centauro.

Eliot Weinberger, exotismo y delicatessen


lvaro Cortina | Madrid En 1583, Felipe II volvi a Madrid despus de una estancia en Lisboa, con un rinoceronte que le regalaron. Lo puso a pastar por los jardines de El Escorial. Escribe Eliot Weinberger: "Un visitante lo calific de "curioso, melanclico y triste", y despus de que sbitamente cargara contra un carruaje que transportaba a invitados reales y lo volcase, le cortaron el cuerno y le sacaron los ojos". El libro de Weinberger, 'Algo elemental' (Atalanta) ofrece un contenido fragmentado de ensayos histricos en linderos sin regulacin, entre lo narrativo y lo potico, entre

Thomas De Quincey y Marcel Schwob. El tipo de libro que muchos crticos y lectores un poco repelentes diran que es "delicioso". Hay quien puede decir que es "una joyita". Desde luego, Weinberger es un gran escritor, tan desconcertante y genuino en distancias cortas como Nicols Gmez Dvila (editado recientemente, tambin por Atalanta). Sus palabras son enigmticas, sus personajes son enigmticos. As, en el captulo sobre el beato medieval 'Giuseppe': "Una vez que se encontr con un protestante, exclam: "Alegraos el ciervo est herido!", y el individuo, ms tarde, se convirti. Con frecuencia les deca a los pecadores: "Id y tensad vuestro arco", pero nadie comprenda su significado. En otra ocasin, sali corriendo en medio de una intensa tormenta mientras gritaba: "Dragn!Dragn!", y la tormenta ces de pronto". Despus Giuseppe comenz a volar.

El escritor Eliot Weinberger. Weinberger es un ensayista reputado de Nueva York (colaborador de Letras Libres) que abunda en orientalismos, en magia y en barrocas imagineras. Ha traducido al ingls a Octavio Paz y a Borges. 'Algo elemental' habla de los kalulis, de Papa Nueva Guinea, tribu sita junto a un volcn extinto, que comprende la muerte como una transfiguracin espiritual en pjaro. Habla de la leyenda de Groenlandia en la que tres jvenes se pierden dentro de un igl infinito. Slo uno sobrevive, y sale del laberinto de hielo, y dice en su pueblo: "El mundo no es ms que un enorme igl". Al autor de estos captulos breves, tan exticos, se le imagina en Nueva York en estancias dignas de aquellas de Frasier Crane, en Seattle. Viendo los edificios, bebiendo alguna infusin importada, con viejas ediciones de remotos autores annimos (y exticos), escuchando cuartetos de Schubert. Sabe hipnotizar. Cuando habla de los chochines (unos pjaros), en la Edad Media dice, de pronto: "El reverendo y naturalista Edward A. Armstrong escribi que haba encontrado un nido en un crneo humano, pero no explic cmo".

La fiebre del tigre


Cuando se refiere a Tipu Sultn, un rey mongol, escribe: "Anotaba sus sueos en un cuaderno. Por la noche dorma en el suelo sobre un pedazo de lona gruesa, y cada maana desayunaba sesos de gorrin macho. Promova las artes". Tipu Sultn estaba obsesionado con los tigres. Simultneamente, cuenta, el poeta visionario William Blake conoci los tigres en una casa de fieras de Londres. Habla del pintor George Stubbs, que retrataba a los leones saltando sobre caballos, y a los tigres en placidez de gato somnoliento. Y facilita el texto que circul por la Inglaterra del siglo XVIII, en que se cuenta una escena infernal de un tigre comindose a sir Hector Munro. Tipu Sultn se hizo eco de aquello, y l, enemigo de los ingleses, hizo construir un aparato musical de madera con un tigre esculpido comindose a un hombre, tambin esculpido. Muchos aos despus, cuenta Weinberger, Flaubert lo vio en la Gran Exposicin de Londres de 1851. Lo llam el "rgano del hombre y el tigre".

Estaciones y emperadores
Empdocles, que dijo "Yo ya he sido un nio y una nia, un arbusto y un ave, un ardiente pez en el mar", ocupa otro captulo. Mahoma, que hizo salir el sol ms tarde de su hora y hablar a una lagartija, protagoniza otro. Las estaciones del ao son variaciones de varias prosas, de similar construccin, ambientadas en el mismo Pabelln de la Luz, con el mismo emperador, entre ctaras y lades. As, en 'Primavera': "El sabor de la Primavera es agrio, su olor es mohoso. Emperador reside en el lado del Resplandor del Yang Verde en el Pabelln de la luz...". O, en 'Otoo': "El sabor del otoo es acre, su olor es ftido. El Emperador reside en el lado del Patrn Integral del Pabelln de la Luz...". Guerras de China, cosmogologas o el viento son algunos temas ms. Weinberger puede aparecer, de refiln, en sus apartados. Haciendo, por ejemplo, auto stop por el desierto de Per. A veces se pone minimalista, como en el epgrafe 'Sahara': "Las patas de los camellos dejan en la arena huellas de la hoja de loto". Tan slo una frase. Repasa sucintamente materias oscuras, como la "Abertura Irracional", entre el Ying y el Yang, en 'El lapso oculto': "en este otro tiempo ms all de todos los dems tiempos, uno se encuentra a s mismo en las montaas sagradas; all se pueden recoger hierbas medicinales, hongos mgicos y elixires que dan la inmortalidad". Cuenta tambin la historia de una mujer que se convierte en rbol de flores. En fin, participa este exquisito neoyorquino fragmentos de oscuridad y exotismo, Historia y viaje, y sastrera fina en lo formal. Delicatessen. "Deliciosa joyita"? Por esta vez vale. Y dicho esto, un jerez, Niles?

'Algo elemental', de Eliot Weinberger. Atalanta, 2010. 217 pginas.

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