Como el ttulo dice, este tema es sobre la tentacin y cmo puede afectar -si logra su cometidonuestra relacin con
Dios. No vamos a cubrir todo lo concerniente a la este tema, ya que requerira ms. Ms bien, nos vamos a concentrar en el bien conocido pasaje de Santiago 1:14-15, 1. El tentador Puesto que hablamos de tentacin, sera bueno primero introducir al que principalmente est involucrado en ello, el cul por esta razn se le llama el tentador. As que vamos a Mateo 4:3 que dice:
Mateo 4:3 Y vino a l el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Lo que est registrado en el pasaje anterior, pertenece a las tentaciones que Jess padeci en el desierto. El que lo tentaba era el diablo, que por sta razn se le llama el tentador, ste ttulo tambin se usa para l en 1 de Tesalonicenses 3:5 que dice: 1 Tesalonicenses 3:5 Por lo cual tambin yo, no pudiendo soportar ms, envi para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano. La tarea del tentador es tentar, intentar, para esa manera hacer caer al tentado. Como es evidente con lo anterior, el que hace eso es el diablo. 2. Santiago 1:14-15 Habiendo introducido al tentador, vamos a continuar con el pasaje central de nuestro artculo que es Santiago 1:14-15 que dice: Santiago 1:14-15 Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atrado y seducido. Entonces la concupiscencia, despus que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. En cuanto a la palabra concupiscencia, es el plural del sustantivo en griego epithumia que viene 38 veces en el Nuevo Testamento y se traduce (Versin Ingls - KJV) 32 veces como lujuria, 3 veces como concupiscencia y 3 veces como deseo. Aparte de las 3 veces que se traduce como deseo, en todos los otros casos se usa con el significado de deseos de la carne, deseos del viejo hombre, deseos pecaminosos, por lo cual, un deseo que es contrario a Su voluntad. Es evidente en Romanos 8:5-8 que los deseos de la carne no son para nada agradables a Dios. Ah leemos:
Romanos 8:5-8 Porque los que son de la carne *vieja naturaleza+ piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espritu, en las cosas del Espritu [nueva naturaleza]. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven segn la carne no pueden agradar a Dios. La mente carnal, que es enemistad contra Dios, por supuesto que incluye los deseos de la vieja naturaleza. De tales deseos es lo que habla Santiago 1:14-15. No se refiere a los deseos del nuevo hombre, porque esos deseos son agradables a Dios y no llevan a tentacin. En cuanto a la frase pero cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atrado y seducido, no significa que la tentacin nace solo como resultado de los deseos de la vieja naturaleza ni tampoco significa que cada vez que alguien es tentado, necesariamente ser atrado a pecar. Tal opinin del pasaje anterior no puede ser correcta es evidente mediante el hecho que Jesucristo fue tentado en todo segn nuestra semejanza, pero sin pecado. (Hebreos 4:15). Fue Jesucristo tentado porque fue atrado por los deseos de la carne? Si fuera atrado hubiera pecado. Pero ni fue atrado, ni pec, aunque fue tentado EN TODO. Por lo cual lo que Santiago 1:14-15 nos dice no es tanto cmo nace una tentacin, sino el cmo obtiene su propsito (pecado). La tentacin es siempre (implcita o explcita) una obra del tentador, el diablo, y obtendr su propsito (pecado), si somos atrados y seducidos por los deseos del viejo hombre, para ir tras de ellos, llevarlos a cabo, y pecar. Para entender mejor lo anterior vamos a ver algunos ejemplos de la Biblia. A continuacin, examinaremos esos cuatro ejemplos, empezando de 1 de Timoteo 6:9. 2.1. 1 Timoteo 6:9 Ah dice: 1 Timoteo 6:9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentacin y lazo, y en muchas codicias necias y daosas, que hunden a los hombres en destruccin y perdicin Vimos que la tentacin logra su objetivo (pecado), cuando uno es atrado y seducido por los deseos de la vieja naturaleza. Como se puede ver, uno de esos deseos es tambin el deseo de ser rico, que de acuerdo al pasaje anterior, lleva a la tentacin, a otros deseos daosos, a la destruccin. Por lo cual podemos concluir, que el deseo de ser rico NO es la voluntad de Dios, sino el deseo de la CARNE1. Esto por supuesto no significa que Dios no quiere que acumulemos tesoros. Sin embargo, l quiere que no los acumulemos en la tierra sino en el CIELO. Como Jesucristo dijo: Mateo 6:19-21, 25-25
No os hagis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orn corrompen,(A) y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orn corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde est vuestro tesoro, all estar tambin vuestro corazn. Ninguno puede servir a dos seores; porque o aborrecer al uno y amar al otro, o estimar al uno y menospreciar al otro. No podis servir a Dios y a las riquezas. Es imposible servir a Dios y a las riquezas. Escogers ya sea servir a las riquezas, caso en el que te preguntars despus de algn tiempo, qu le sucedi a la Palabra que alguna vez son muy dulce en tu corazn (Mateo 13:22), o escogers servir a Dios en cuyo caso tendrs tus necesidades cubiertas abundantemente (Filipenses 4:19, Mateo 6:25-34) y un gran tesoro eterno esperndote en el cielo. 2.2. Eva y la serpiente Otro ejemplo donde vemos al diablo trabajando en engao y seduccin para as hacer que aquel que es tentado haga cosas contrarias a la voluntad de Dios, es en Gnesis 3. En Gnesis 2 Dios haba ordenado al hombre De todo rbol del huerto podrs comer; ms del rbol de la ciencia del bien y del mal no comers; porque el da que de l comieres, ciertamente morirs. (Gnesis 2:1617). Por lo cual, Adn y Eva saban que no era lo voluntad de Dios comer del rbol del conocimiento del bien y del mal. Pero Gnesis 3:1-5 nos dice: Gnesis 3:1-5 Pero la serpiente era astuta, ms que todos los animales del campo que Jehov Dios haba hecho; la cual dijo a la mujer: Conque Dios os ha dicho: No comis de todo rbol del huerto? Y la mujer respondi a la serpiente: Del fruto de los rboles del huerto podemos comer; pero del fruto del rbol que est en medio del huerto dijo Dios: No comeris de l, ni le tocaris, para que no muris. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriris; sino que sabe Dios que el da que comis de l, sern abiertos vuestros ojos, y seris como Dios, sabiendo el bien y el mal. La tentacin es siempre una obra del diablo, el tentador, y aqu lo vemos trabajando su profesin muy bien. As que, primero reta cuestionando lo que Dios haba dicho. Luego viendo la reaccin de la mujer, pasa a un completo desacuerdo con la Palabra de Dios, prometindole que si coman, se convertiran en dioses, conociendo el bien y el mal. Pero, obviamente, la estaba engaando. Como 2 de Corintios 11:3 dice: 2 Corintios 11:3 la serpiente con su astucia enga a Eva
Y tambin 1 de Timoteo 2:14 dice: sino que la mujer, siendo engaada, incurri en transgresin. Comparando las tentaciones del Seor Jesucristo registradas en Mateo 4:1-11 con la tentacin de Eva podemos ver que en ambos casos el diablo primero trat de engaarlos. Cuando por ejemplo le prometi a Jess todas esas cosas (todos los reinos de la tierra y su gloria Mateo 4:8) yo te dar si postrado me adorares (Mateo 4:9) obviamente estaba tratando de engaarlo2. An as fall rotundamente. Como Mateo 4:10 dice, en cuanto a sta tentacin: Mateo 4:10 Entonces Jess le dijo: Vete, Satans, porque escrito est: Al Seor tu Dios adorars, y a l slo servirs. Jess NO fue engaado. Si hubiera sido engaado hubiera caminado fuera de la voluntad de Dios (lo escrito en el pasaje anterior) y hubiera pecado. Pero como la Palabra dice: l fue tentado en todo segn nuestra semejanza, pero sin pecado. (Hebreos 4:15) Jess no fue engaado sino que agreg la Palabra de Dios. El diablo como resultado, viendo que sus intentos eran fallidos, le dej (Mateo 4:11). Lo contrario de Eva, siendo seducida y engaada por el adversario, hizo a un lado la Palabra de Dios y Gnesis 3:6 Y vio la mujer que el rbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y rbol codiciable para alcanzar la sabidura; y tom de su fruto, y comi; y dio tambin a su marido, el cual comi as como ella. La mujer siendo estimulada por el diablo desobedeci la Palabra de Dios, fue atrada siguiendo sus sentidos3, y como resultado ella (y su esposo) pecaron y murieron4. 2.3. El censo de David Otro ejemplo donde vemos al diablo haciendo que alguien acte lo contrario a la voluntad a Dios, es en 1 de Crnicas 21. Ah empezando el verso 1 leemos: 1 Crnicas 21:1-4 Pero Satans se levant contra Israel, e incit a David a que hiciese censo de Israel. Y dijo David a Joab y a los prncipes del pueblo: Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el nmero de ellos para que yo lo sepa. Y dijo Joab: Aada Jehov a su pueblo cien veces ms, rey seor mo; no son todos stos siervos de mi seor? Para qu procura mi seor esto, que ser para pecado a Israel? Las reglas en cuanto a los censos estn registradas en xodo 30:11-16. Ah en el verso 12 dice: xodo 30:12
Cuando tomes el nmero de los hijos de Israel conforme a la cuenta de ellos, cada uno dar a Jehov el rescate de su persona, cuando los cuentes, para que no haya en ellos mortandad cuando los hayas contado. Por lo cual obviamente, si un censo no era hecho de acuerdo a las reglas de xodo 30, una plaga golpeara a Israel, lo cual es exactamente lo que sucedi en este caso. 2 Samuel 24:15 dice: 2 Samuel 24:15 Y Jehov envi la peste sobre Israel El mero hecho de que la mortandad viniera sobre Israel debido al censo, demuestra que David no sigui las reglas correspondientes de xodo 30. Como Eva, l saba la Palabra de Dios pero no le hizo caso5. No dice lo que el diablo exactamente hizo para hacerlo caminar en la direccin opuesta de la voluntad de Dios, pero sin duda vemos que fue el diablo el que lo llev a hacerlo, haciendo que el pecado (esto es, un censo sin seguir las reglas de la ley) se viera DESEABLE (2 Samuel 24:3) ante sus ojos. El efecto del acto de David frente a Dios est registrado en el verso 7: 1 Crnicas 21:7 Asimismo esto desagrad a Dios, e hiri a Israel. Sin duda Dios se complace cuando hacemos Su voluntad, y no cabe duda que se disgusta cuando no la hacemos. La tarea del tentador es engaarnos para que hagamos a un lado la Palabra de Dios y que hagamos cosas que no sean de la voluntad de Dios, esto es pecados. Como David dijo confesando su pecado: 1 Crnicas 21:8 Entonces dijo David a Dios: He pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he hecho muy locamente. Cuando sea que pequemos, estamos engaados hacemos muy locamente, aunque no lo entendamos en ese momento. 2.4 David y Betsab Finalmente, el ltimo ejemplo que vamos a examinar aqu es 2 de Samuel 11-12. Y se refiere de nuevo a David. Ah empezando en el verso 1 leemos: 2 Samuel 11:1 Aconteci al ao siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envi a Joab, y con l a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rab; pero David se qued en Jerusaln.
La Palabra en este verso, aparte de la informacin histrica que nos da, tambin contrasta (ver el pero ah) el hecho de que aunque era el tiempo en que los reyes salen a la guerra David se qued en casa. Seguramente eso no era algo usual para un hombre tan valiente y bravo como era David. Pero vamos a continuar. 2 Samuel 11:2-3 Y sucedi un da, al caer la tarde, que se levant David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba baando, la cual era muy hermosa. Envi David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsab hija de Eliam, mujer de Uras heteo. David vio a una mujer hermosa la cual le gust y mand preguntar por ella. De la informacin que recibi, saba que esa mujer estaba casada con Uras el heteo. Uno esperara que puesto que David saba eso, ni si quiera pensara en acercrsele porque saba muy bien que de acuerdo a la ley (Levtico 20:10 y Deuteronomio 22:22), que ese era un pecado cuya penalidad era la muerte. Bueno desafortunadamente David no pens de la manera en que uno esperara. 2 Samuel 11:4 dice: 2 Samuel 11:4 Y envi *DESPUS de que supo que Betsab estaba casada con Uras+ David mensajeros, y la tom; y vino a l, y l durmi con ella. Luego ella se purific de su inmundicia, y se volvi a su casa. En el verso 1 David se qued en casa en vez de hacer lo que era usual en un rey: ir al frente de su pueblo en la batalla. En el verso 2 se levant de su cama a caminar exactamente a la hora que Betsab se estaba baando. En el verso 3 pregunt por ella y supo que estaba casada. No s si algo estaba mal en l hasta aqu, pero s s que algo ciertamente estaba mal con l en el verso 4, ya que se acost con una mujer casada a la cual tambin embaraz. De ah en adelante, un pecado le segua a otro. Los versos 6-12 dicen: 2 Samuel 11:6-12 Entonces David envi a decir a Joab: Envame a Uras heteo. Y Joab envi a Uras a David. Cuando Uras vino a l, David le pregunt por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y por el estado de la guerra. Despus dijo David a Uras: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Uras de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real. Mas Uras durmi a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su seor, y no descendi a su casa. E hicieron saber esto a David, diciendo: Uras no ha descendido a su casa. Y dijo David a Uras: No has venido de camino? Por qu, pues, no descendiste a tu casa? Y Uras respondi a David: El arca e Israel y Jud estn bajo tiendas, y mi seor Joab, y los siervos de mi seor, en el campo; y haba yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no har tal cosa. Y David dijo a Uras: Qudate aqu an hoy, y maana te despachar. Y se qued Uras en Jerusaln aquel da y el siguiente.
La solucin de David al problema que l mismo haba creado, era la de enviar a Uras a casa, para que se acostaras con su mujer y la embarazara. Pero Uras no cooper. No poda dejar el Arca de Dios afuera en el campo, ni tampoco a sus compatriotas peleando y l en casa acostndose con su esposa. No fue un accidente que la Palabra de Dios lo clasificara como uno de los treintaisiete hombres valientes que David tena (2 Samuel 23:8,39). Ciertamente Uras era un soldado fiel de David, aunque David no le era fiel. Habiendo fallado al tratar de engaar a Uras, David avanz. Los versos 13-15 dicen: 2 Samuel 11:13-15 Y David lo convid a comer y a beber con l, hasta embriagarlo. Y l sali a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su seor; mas no descendi a su casa. Venida la maana, escribi David a Joab una carta, la cual envi por mano de Uras. Y escribi en la carta, diciendo: Poned a Uras al frente, en lo ms recio de la batalla, y retiraos de l, para que sea herido y muera. Es difcil creer que un hombre que era movido por Dios (2 Pedro 1:21), que escribi una considerable parte de Su Palabra, cuyo nombre la Palabra se refiere cientos de veces, escribi una carta as que envi en las manos de su propia vctima. Sin embargo vamos a tener en cuenta que lo que aqu estamos leyendo no son hechos de David como hombre de Dios. David ya no caminaba como hombre de Dios, cuando hizo esas cosas. Ms bien, estaba fuera de la relacin con Dios, por lo menos a partir del momento en que se acost con Betsab. Pero vamos a continuar: 2 Samuel 11:16-17, 26-27 As fue que cuando Joab siti la ciudad, puso a Uras en el lugar donde saba que estaban los hombres ms valientes. Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos del ejrcito de los siervos de David; y muri tambin Uras heteoOyendo la mujer de Uras que su marido Uras era muerto, hizo duelo por su marido. Y pasado el luto, envi David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David haba hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehov. David finalmente logr su plan y mat a Uras. Ahora esperaba ya no tener ningn problema con uno, aparte de los unos cuantos que saban lo que l haba hecho. Pero la historia no termina aqu. Porque aunque casi nadie saba lo que haba sucedido, DIOS s lo saba. Vamos a ver lo que hizo:2 Samuel 11:27, 12:1-12 Y pasado el luto, envi David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David haba hecho, fue desagradable ante los ojos de [Link] envi a Natn a David; y viniendo a l, le dijo: Haba dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. El rico tena numerosas ovejas y vacas; pero el pobre no tena ms que una sola corderita, que l haba comprado y criado, y que haba crecido con l y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tena como a una hija. Y vino uno de camino
al hombre rico; y ste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que haba venido a l, sino que tom la oveja de aquel hombre pobre, y la prepar para aquel que haba venido a l. Entonces se encendi el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natn: Vive Jehov, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia. Entonces dijo Natn a David: T eres aquel hombre. As ha dicho Jehov, Dios de Israel: Yo te ung por rey sobre Israel, y te libr de la mano de Sal, y te di la casa de tu seor, y las mujeres de tu seor en tu seno; adems te di la casa de Israel y de Jud; y si esto fuera poco, te habra aadido mucho ms. Por qu, pues, tuviste en poco la palabra de Jehov, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Uras heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a l lo mataste con la espada de los hijos de Amn. Por lo cual ahora no se apartar jams de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Uras heteo para que fuese tu mujer. As ha dicho Jehov: He aqu yo har levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomar tus mujeres delante de tus ojos, y las dar a tu prjimo, el cual yacer con tus mujeres a la vista del sol. Porque t lo hiciste en secreto; mas yo har esto delante de todo Israel y a pleno sol. Entonces dijo David a Natn: Pequ contra Jehov. David, menospreci el mandamiento, la Palabra del Seor, como ya haba hecho con el censo y como tambin hizo Eva con el rbol del conocimiento del bien y del mal (y como Cristo NO HIZO aunque fue tentado EN TODO). El resultado? pecado y maldad. Sin embargo cuando fue reprobado, se arrepinti y confes su pecado. Vamos a ver si el Seor lo perdon, y qu pas con la pena de muerte de la ley. El verso 13 dice: 2 Samuel 12:13 Entonces dijo David a Natn: Pequ contra Jehov. Y Natn dijo a David: Tambin Jehov ha remitido tu pecado; no morirs. El Seor remiti el pecado de David tan pronto como lo haba confesado. Su confesin tambin lo salv de la pena de muerte. La frase No morirs, obviamente se refiere a la pena de muerte de la ley. Esa no fue una excepcin para David. Dios en verdad nunca dese la muerte de un pecador sino su arrepentimiento. Como en Ezequiel 32:11 dice: Ezequiel 33:11 Diles: Vivo yo, dice Jehov el Seor, que no quiero la muerte del impo, sino que se vuelva el impo de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; por qu moriris, oh casa de Israel?
Lo que Dios desea es vida y una relacin con l. Es por eso que inmediatamente perdon a David, as como tambin nos perdona a nosotros inmediatamente, cuando le confesamos nuestros pecados.
3. Conclusin Por lo cual concluyendo: i) El amo de la tentacin, el tentador, es el diablo. ii) Cedemos a la tentacin cuando somos engaados por el adversario (explcita o implcitamente) de ir tras las cosas contrarias a la voluntad de Dios, como est declarado en la Biblia o mediante revelacin. El resultado es siempre pecado. Eva hizo a un lado lo que Dios haba dicho en cuanto al rbol del conocimiento del bien y del mal. Y el resultado fue pecado. David hizo a un lado lo que la Palabra de Dios dice en cuanto al censo. Y result pecado. Tambin hizo a un lado lo que la Palabra de Dios dice sobre el adulterio. Y el resultado fue de nuevo pecado. Por el contrario, Jesucristo respet la Palabra de Dios. Nunca la hizo a un lado sino que la us para enfrentar las tentaciones del diablo y el resultado fue tentado en todo como nosotros, y sin pecado. En otras palabras, vamos a buscar y estar consientes de la voluntad, la Palabra de Dios y vamos a ponerla en lo profundo de nuestros corazones. Vamos a sostenernos de ah y no hacerla a un lado y el diablo no nos atraer y no har que la tentacin logre su cometido: hacernos pecar. iii) Si sucede que caigamos y pequemos, entonces hay una necesidad de confesarle nuestros pecados a Dios, quin a su vez inmediatamente nos perdonar. Como 1 Juan 1:9, 2:1-2 dice:
1 Juan 1:9, 2:1-2 Si confesamos nuestros pecados, l es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda [Link] mos, estas cosas os escribo para que no pequis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y l es la propiciacin por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino tambin por los de todo el mundo.
Tan pronto como le confesamos nuestros pecados a Dios, l nos perdona. Lo vimos con David. Hizo tanto mal. Incluso mat a Uras uno de sus ms fieles soldados. Sin embargo, tan pronto como confes su pecado, El Seor lo redimi. El ceder a la tentacin significa pecado y el pecado necesita nada ms y nada menos que perdn y pedir perdn a aquellos que probablemente herimos, aprender la leccin que tengamos que aprender y seguir adelante. El problema de las concupiscencias [epithumies] de la carne no se resuelven mirando a la carne y lo que se hizo. Ms bien se resuelven mirando a Dios y usando al mximo todo lo que l nos ha dado en el nuevo nacimiento. Como Glatas 5:16-18 dice: Glatas 5:16-18
Digo, pues: Andad en el Espritu, y no satisfagis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espritu, y el del Espritu es contra la carne; y stos se oponen entre s, para que no hagis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espritu, no estis bajo la ley. La vieja y la nueva naturaleza son opuestas una de la otra y este pasaje nos dice cmo no llevaremos a cabo las concupiscencias de la vieja naturaleza, las cuales llevan a tentacin y pecado. El camino es simple: Camina en el Espritu *nuevo nacimiento+, y *como resultado+, no seguirs los deseos de la carne (aunque el diablo seguir tratando de atraernos para pecar y destruir nuestra relacin con Dios).
Tassos Kioulachoglou
Espaol: Aleida Lpez de Steinmetz Versin Bblica: Reina-Valera 1960
Notas al pie
1. En cuanto a las posesiones con las cuales uno debe de estar contento, 1 Timoteo 6:6-8 dice: Porque no trajimos nada a este mundo, y ciertamente nada nos podemos llevar. Y teniendo abrigo y vestido con eso deberamos estar contentos.
2. Esto es, atraerlo de la verdad, lo escrito.
3. Es por eso que tales frases como: Ella vio, Era agradable a los ojos, Era deseable.
4. Para esa muerte, ver: Espritu, Alma y Cuerpo.
5. Aunque fue advertido por Joab (1 Crnicas 21:4).