Pancho Villa
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Doroteo Arango Arámbula
5 de junio de 1878 - 20 de julio de 1923
Pancho Villa
Apodo Pancho Villa, El Centauro del Norte
Lugar de nacimiento San Juan del Río, Durango
Lugar de defunción Hidalgo del Parral, Chihuahua
Antirreeleccionismo, 1911 - 1912
Lealtad
División del Norte, 1913 - 1920
Años de servicio 10 años
Rango general de división
Mandos general en jefe de la División del Norte
Batallas/guerras Revolución Mexicana:
• Batalla de San Pedro de las
Colonias
• Batalla de Paredón
• Batalla de Ciudad Juárez
• Batalla de Tierra Blanca
• Batalla de Chihuahua
• Batalla de Ojinaga
• Batalla de Torreón
• Batalla de Gómez Palacio
• Batalla de Saltillo
• Batalla de Zacatecas
• Batalla de Celaya
• Batalla de Agua Prieta
• Batalla de Columbus
Otros empleos leñador, agricultor y comerciante
Doroteo Arango Arámbula (más conocido como Pancho Villa) fue uno de los jefes de
la Revolución mexicana, cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen
de Victoriano Huerta.
Nació en San Juan del Río (Durango) el 5 de junio de 1878 y murió asesinado en una
emboscada en Hidalgo del Parral (Chihuahua) el 20 de julio de 1923.
Huérfano, tuvo una infeliz niñez y una conducta muy rebelde en la adolescencia, fue
leñador, agricultor y comerciante, antes de hacerse militar revolucionario. Durante la
revolución era conocido como "El Centauro del Norte".
Contenido
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• 1 Biografía
o 1.1 Bandidaje
o 1.2 Entrada en la Revolución
o 1.3 Lucha contra Carranza y Obregón
o 1.4 Batalla de Columbus
o 1.5 La Expedición Punitiva
• 2 Villa y los medios de comunicación
• 3 Muerte de Villa
• 4 Mitos y leyendas acerca de Pancho Villa
• 5 El villismo como doctrina política
• 6 Villa íntimo
• 7 Batallas y acciones militares de Pancho Villa
• 8 Películas
• 9 Véase también
• 10 Notas
• 11 Bibliografía
• 12 Enlaces externos
Biografía [editar]
Existen diversas versiones acerca del origen de Pancho Villa:
• Una es que cuando este se encontraba fugitivo de la ley, él fue rescatado por una
pandilla de bandidos encabezada por un hombre llamado Francisco Villa quien
lo recogió y lo alimentó. Al no tener adonde ir, Arango empezó a operar con esta
pandilla asaltando pueblos y delinquiendo en otras áreas. Por su lealtad se ganó
la confianza del jefe de la banda. En una ocasión Francisco Villa (jefe de la
banda) sufrió una herida de bala por lo que, agonizando, nombró a Arango como
jefe de la pandilla de bandidos. Fue entonces que Arango cambió su nombre a
«Francisco Villa», a petición de la banda que ahora él encabezaría. Continuaron
realizando actos de vandalismo regresando a la hacienda donde Arango había
matado a Agustín López Negrete, donde el cuñado del fallecido lo buscaba para
matarlo. Doroteo Arango (ahora bajo el nombre de Francisco Villa) acabó con la
vida de su rival y los hombres de éste, empezando a seguir una causa en defensa
de la clase obrera que era fuertemente explotada al punto de comparación con la
esclavitud.
• Otra cuenta que el verdadero padre en realidad es Luis Germán Gurrola, pues su
madre Micaela Arámbula había sido su sirvienta y éste al no reconocer a su hijo,
fue bautizado por Agustín Arango, quien era hijo natural de don Jesús Villa,
abuelo paterno del muchacho, siendo de él de quien adoptó su apellido,
llamándose Francisco Villa.
• Y por último existe otra versión que cuenta que una mujer de apellido Arango
tuvo amoríos con Jesús Villa, que había pasado de residir en San Gabriel,
Jalisco, a San Juan del Río en el estado de Durango, y que de ellos nació Agustín
Arango. Aunque éste se debió haber llamado Agustín Villa Arango, se
desconocen las causas de por qué Jesús Villa no dio nombre a su hijo y de por
qué éste recibió el apellido de su madre. Agustín Arango contrajo matrimonio
con Micaela Arámbula y de ellos nace Doroteo Arango. Finalmente, Doroteo
Arango retoma el que su padre le contaba era su apellido legítimo para así
hacerse llamar Francisco Villa como medida para ocultar su identidad.
Bandidaje [editar]
A partir de entonces inició una vida de bandidaje. Poco después se integró a un grupo de
bandoleros jefaturado por Ignacio Parra; con ellos operó hasta que José Solís, miembro
de la banda, asesinó a un anciano; entonces Villa se desligó del grupo [cita requerida] y
trabajó en la mina de El Verde y como albañil en la ciudad de Chihuahua. La policía
reanudó su persecución por lo que Villa volvió a la sierra y a su negocio de robar y
vender ganado.
Entrada en la Revolución [editar]
En 1910 se unió al movimiento maderista, primero a través de su compadre Eleuterio
Soto, y después mediante Abraham González, con quién tenía ligas comerciales. El 17
de noviembre de 1910 atacó la Hacienda de Cavaría; ese mismo día se dedicó a reclutar
gente para sus tropas desde un principio. En la lucha armada maderista se distinguió por
su audacia y organización. La Revolución Maderista comienza a revelar el ingenio
militar de Pancho Villa, en el Tecolote, engaña a las fuerzas del general Navarro
poniendo sombreros sobre estacas para simular un contingente mayor, obligando al
general Navarro a la retirada.
Sobresalió como Jefe de las Batallas de San Andrés, Santa Isabel, Ciudad Camargo, Las
Escobas y Estación Bauche, contra el general federal Manuel García Pueblita. Además,
participó en el mayor triunfo, al lado de Pascual Orozco: la batalla de Ciudad Juárez,
contra el general Juan N. Navarro a quién intentó fusilar incluso en contra de Francisco
I. Madero. Después de tomar Torreón por unos momentos, Villa se hace de los primeros
trenes de sus fuerzas, que después servirían para transportar grandes contingentes de la
División del Norte.
Después de intentar tomar Chihuahua y no poder hacerlo, logra su primera gran
victoria: la toma de Ciudad Juárez. Esta toma es descrita por Enrique Krauze como una
acción de película, mientras una parte de los efectivos distrae a los enemigos, en las
afueras de Chihuahua, la otra al mando de Pancho Villa, intercepta y descarga dos trenes
de carbón en la estación de Terrazas, sus hombres abordan los vagones y la caballería
los sigue por fuera rumbo a Ciudad Juárez, en cada estación, a partir de Terrazas,
Pancho Villa apresa al telegrafista y pide instrucciones a la base de Ciudad Juárez
fingiéndose el oficial a cargo de los convoyes.
La noche del 15 de noviembre de 1913, mientras los soldados y oficiales federales
dormían en los cuarteles o se solazaban en las casas de juego, una señal diminuta
anuncia el asalto, en un santiamén las tropas villistas toman el cuartel, la jefatura de
armas, los puentes internacionales, el hipódromo y las casas de juego. Los periódicos
estadounidenses y la opinión pública se sorprenden ante la increíble acción. En la
Hacienda de Bustillos sostuvo una entrevista con Madero y recibió el grado de Coronel.
Después de la firma de los Tratados de Ciudad Juárez abandonó las armas: entregó el
mando de sus tropas a Raúl Madero y radicó en Chihuahua, dedicándose al comercio de
ganado.
En 1912 dio muestras de su lealtad a Francisco I. Madero, al rechazar la invitación de
Pascual Orozco para rebelarse. Más aún, retomó las armas para defender al gobierno
maderista. Combatió en Chihuahua y Durango, y en Torreón se incorporó a las filas de
la División del Norte Federal, que comandaba Victoriano Huerta. A su lado participó en
las Batallas de Tlahualilo, Conejos y Rellano. Por su actuación militar fue ascendido a
general brigadier honorario. Victoriano Huerta, receloso de su brillantez a pesar de no
ser militar de carrera y molesto por su independencia, con el pretexto de robo de una
yegua lo procesó por insubordinación y ordenó su fusilamiento. Madero le salvó la vida,
mediante la intervención de su hermano Raúl Madero y de Guillermo Rubio Navarrete.
Como alternativa, fue enviado a la Ciudad de México y encarcelado en Santiago
Tlatelolco.
En su estancia en prisión conoció a Gilbardo Magaña Cerda, quién le enseñó a leer y le
puso al tanto de los propósitos e ideales del agrarismo. A finales de 1912, Pancho Villa
logró fugarse de prisión con la ayuda de Carlos Jáuregui, escribiente del juzgado de la
cárcel. Tomó rumbo a Guadalajara y Manzanillo y logró llegar a El Paso, Texas. En el
camino, el gobernador José María Maytorena le ayudó con dinero para proseguir su
fuga. Ante los asesinatos de Francisco I. Madero y Abraham González en febrero y
marzo de 1913, decidió retomar las armas contra el gobierno de Victoriano Huerta ante
los llamados de los líderes militares del norte, encabezados por el Gobernador de
Coahuila, Venustiano Carranza que llamaban a levantarse contra el usurpador. Ayudado
una vez más por Maytorena, cruzó la frontera y se internó en Chihuahua. Con una
fuerza de escasos nueve hombres inició su participación en el movimiento
constitucionalista.
El general Pancho Villa a la entrada de Ojinaga
Comienza así una nueva etapa en la Revolución Mexicana, en la cual Pancho Villa
alcanza sus máximos éxitos militares al mando de la División del Norte, cuyo objetivo
era avanzar desde Chihuahua al Centro del País y tomar plazas estratégicas
resguardadas por el Ejército Federal. Para ese año contaba ya con seiscientos hombres.
Venustiano Carranza pronto lo nombró general brigadier, después de que se adhirió al
Plan de Guadalupe, y cabecillas como Tomás Urbina, Rosalío Hernández, Toribio
Ortega Ramírez, Manuel Chao y otros, lo reconocieron como su jefe.
Atacó exitosamente Estación Bustillos y Casas Grandes, Chihuahua, quedando dueño
de la zona del noroeste del estado. En agosto logró tomar San Andrés, defendido por el
general Félix Terrazas; continuó su campaña acumulando victorias, incluso fuera del
estado: Áviles, Ciudad Lerdo, Gómez Palacio y Torreón, aunque esta última haya sido
una toma efímera. En septiembre se constituyó la famosa División del Norte del
Ejército Constitucionalista, en la que figuraron Toribio Ortega Ramírez, Rodolfo Fierro,
Juan Medina, Maclovio Herrera, Tomás Urbina y Manuel Chao entre otros, y de la que
Pancho Villa fue nombrado general en jefe.
En noviembre de 1913 mostró su genio guerrillero y su capacidad militar en la Batalla
de Tierra Blanca, aún antes de contar con Felipe Ángeles, quién se le uniría hasta marzo
de 1914, para ser su gran estratega y jefe de su artillería. Luego tomó Ciudad Juárez y
terminó el año entrando triunfalmente a la Ciudad de Chihuahua. Por muy poco tiempo
fue nombrado gobernador provisional de Chihuahua, aunque ejerció el poder por un
periodo mayor pues dictaba órdenes al gobernador Manuel Chao, quién había sido
nombrado por Venustiano Carranza.
Como gobernante Villa mandó imprimir diversos billetes, como los “dos caritas” y las
“sábanas”; embargó tiendas y sustituyó a los comerciantes venales por administradores
honorables, llenó el mercado de reses de las haciendas en las que intervenía; abarató los
precios del maíz, fríjol y carne; asumió funciones federales en materia de telégrafos y
ferrocarriles; expulsó del estado a muchos españoles, acusados de que habían ayudado a
Victoriano Huerta; reabrió el Instituto Científico y Literario y decretó el establecimiento
del banco del estado.
Inició el año de 1914 con la Batalla de Ojinaga. En marzo y abril tomó Torreón y San
Pedro de las Colonias, Coahuila, con lo que logró dominar la Comarca Lagunera. Con la
Batalla de Paredón, en mayo, en la que derrotó al general huertista Joaquín Maas
Águila, y la Batalla de Saltillo, controló todo el estado de Coahuila. Para esas batallas
ya se les había incorporado Raúl Madero, Felipe Ángeles y José Isabel Robles. Con ello
Villa quedó colocado en un primer puesto entre los generales revolucionarios. El 23 de
junio, desobedeciendo las órdenes del Primer Jefe y haciendo gala de su poderío y de su
independencia desplazando a toda la División del Norte, tomó la plaza de Zacatecas
(Batalla de Zacatecas), derrotando al general federal Luis Medina Barrón. Las
relaciones de Villa con Venustiano Carranza, ya tensas por el intento del primero de
fusilar a Manuel Chao, se agudizaron más por estos hechos ya que según Carranza el
que debía tomar Zacatecas era el general Pánfilo Natera. Las discrepancias tuvieron un
receso temporal con el pacto de Torreón, del 8 de julio de 1914, celebrado entre la
División del Norte y el Cuerpo del Ejército del Noreste.
A Pancho Villa lo representaron Miguel Silva, Manuel Bonilla y José Isabel Robles; A
Pablo González Garza: Antonio I. Villarreal, Cesáreo L. Castro y Luis Caballero. Se
acordó que Villa presentaría disculpas a Venustiano Carranza, quién seguiría como
primer jefe; a Pancho Villa se le otorgaría el grado de general de división, aunque
independientemente de Álvaro Obregón y Pablo González Garza. Villa reconoció a
Venustiano Carranza, pero le impuso limitantes, como asumir la presidencia interina y
convocar a una Convención de generales y gobernadores revolucionarios para señalar la
celebración de elecciones y formular un programa de gobierno. Los acuerdos no fueron
aceptados en su totalidad por ninguna de las dos partes. Los ejércitos revolucionarios
derrotaron a Huerta, quien firma su carta de renuncia el 15 de julio de 1914. A pesar de
la victoria, Villa estaba molesto con Venustiano Carranza, quien lo despreciaba por su
reputación de bandolero, ya que nunca le concedió a la División del Norte el grado de
Ejército ni a Villa el grado de general de división, que si había sido otorgado en su
ejército.
El conflicto estalló una vez más en agosto de 1914, cuando se agudizaron las tensiones
en Sonora, pues Pancho Villa apoyó al gobernador Maytorena, y Álvaro Obregón,
Benjamín Hill, Plutarco Elías Calles y Salvador Alvarado ya formaban otro grupo
político. Obregón se transladó a conferenciar con Pancho Villa, pero tratando Obregón
de atacar a las tropas Villistas por un lado y lograr una alianza por el otro, es descubierto
por Villa y este manda fusilarlo, pero Serrano y Raúl Madero evitan que Álvaro
Obregón sea fusilado aceptando las condiciones de Villa y firman un acuerdo, logrando
escapar a Chihuahua y a medio camino de la huida obregoncista Villa recibe un
telegrama de Venustiano Carranza en donde éste rechaza el acuerdo, Villa persigue a
Álvaro Obregón pero ya no lo alcanza y rompe definitivamente con Carranza.
En 1914, Venustiano Carranza citó a una convención de las fuerzas revolucionarias,
para limar asperezas entre ellas, sin lograr su objetivo, pues Villa se fortaleció en la
Convención de Aguascalientes. Como resultado, Venustiano Carranza y Obregón
rompieron con la Convención. Villa tomó la Ciudad de México, a nombre del gobierno
de la Convención, junto con su aliado Emiliano Zapata, en diciembre de 1914. El
primero de octubre se instaló en la Convención en la Ciudad de México, y el día 10 se
trasladó a Aguascalientes. En ella estuvo representado por Roque González Garza y en
ella se logró llevar a la presidencia a un villista.
Durante la presidencia de Eulalio Gutiérrez, Pancho Villa fue designado jefe de las
operaciones del Ejército Convencionista. En la lucha contra los constitucionalistas Villa
buscó a toda costa aliarse con Emiliano Zapata pues durante la Convención de
Aguascalientes descubrieron sus muchas similitudes, como la aprobación de la
Convención del Plan de Ayala. En diciembre de 1914 tuvo lugar el Pacto de
Xochimilco, en el que Pancho Villa aceptó el Plan de Ayala en lo relativo al problema
de la tierra y en el que convenían llevar a la presidencia a un civil identificado con la
Revolución.
Lucha contra Carranza y Obregón [editar]
Carranza no se plegó a los dictados villistas de la Convención y huyó a Veracruz para
encabezar desde allí su contraataque. Para ello tenía gran aliado, un estratega militar que
superaría al genio tosco de Pancho Villa, se trataba del general Álvaro Obregón. Las
victorias de Pancho Villa al lado de Venustiano Carranza no se repitieron en su lucha
contra él. Durante 1915 fue sucesivamente derrotado por Álvaro Obregón y los
constitucionalistas en la famosa batalla de Celaya, en abril donde Obregón logró
derrotar a la División del Norte en el Bajío. El poder de la caballería de Villa no fue
efectivo para derrotar las trincheras, excesiva artillería y ametralladoras del ejército de
Obregón.
En una batalla posterior, Obregón perdió uno de sus brazos ante la artillería de los
villistas. Además, Villa perdió la Batalla de Trinidad, la Batalla de León y la Batalla de
Aguascalientes en junio, por lo que tuvo que replegarse otra vez hacia el norte. Para
fines de ese año decidió invadir Sonora; sin embargo los constitucionalistas siempre
contaron con el apoyo de armamento estadounidense que ya habían suspendido sus
suministros a los villistas, así que con un gran poder de ofensiva de artillería los
constitucionalistas lo derrotaron en Agua Prieta por conducto de Plutarco Elías Calles y
en el Alamito por el general Manuel M. Diéguez. Derrotado militarmente, con un
ejército pobre y sin elementos de la capacidad de Felipe Ángeles, Villa se dedicó a
hostilizar al gobierno de Venustiano Carranza. En 1915, Estados Unidos reconoció
oficialmente el gobierno de Venustiano Carranza. EE. UU. había cambiado su actitud
hacia Villa y le impusio un embargo de armas, cortándole el suministro de las mismas
que recibía desde poblaciones como Columbus, Nuevo México. Carranza recibió
entonces apoyo de los estadounidenses en la forma de suministro, ahora ya de forma
legal y su comercio de armas, para que derrotaran a las de Villa.
Batalla de Columbus [editar]
Artículo principal: Batalla de Columbus
Columbus (Nuevo México, EE. UU.) después de haber sido atacado por Villa
Después de su derrota militar, Pancho Villa se replegó a Chihuahua, desde donde fraguó
un golpe militar, que le serviría además para vengarse de EE. UU., después de que este
país apoyara a Carranza. Villa estaba enfurecido en contra de los EEUU y contra
Woodrow Wilson, por el uso que hizo Obregón de faros gigantes, alimentados con
energía eléctrica estadounidense, para ayudar a Obregón a repeler el ataque nocturno de
las tropas villistas al pueblo fronterizo de Agua Prieta, Sonora el 1 de noviembre de
1915. En enero 1916, un grupo de villistas al mando del general de órdenes Ramón
Banda Quesada emboscaron un tren del Mexico North Western Railway (Compañía del
Ferrocarril Noroeste de México), cerca de Santa Isabel, Chihuahua, y masacró a 18
empleados estadounidenses de la compañía minera ASARCO.
Antes del amanecer del 9 de marzo de 1916, un grupo de aproximadamente 1,500
hombres (el reporte oficial del ejército estadounidense mencionó entre "500-700
participantes") del ejército de Villa al mando del general Ramón Banda Quesada
atacaron el pueblo de Columbus, Nuevo México, como represalia al reconocimiento
oficial del régimen carrancista por parte de EE. UU. y en busca del comerciante Sam
Ravel (proveedor que, según Villa, lo había robado).
Mientras tanto, Villa se había quedado del lado mexicano de la frontera con un pequeño
grupo de hombres.
En Columbus, los villistas al mando del general Ramón Banda Quesada atacaron un
destacamento de caballería del ejército estadounidense, confiscaron 100 caballos y
mulas, incendiaron el pueblo y mataron a 17 estadounidenses y 67 mexicanos. Más de
100 villistas murieron en el ataque. Esta fue la segunda vez que el territorio de EE. UU.
fue atacado por fuerzas de otro país.
La Expedición Punitiva [editar]
Artículo principal: Tercera Intervención Estadounidense
El presidente estadounidense Woodrow Wilson envió tropas encabezadas por el general
"Black Jack" Pershing, el mismo que comandaría las fuerzas estadounidenses en la
Primera Guerra Mundial.
La Expedición Punitiva, cruzó al sur de Columbus el 16 de marzo de 1916. La búsqueda
de Villa llevaría a las tropas estadounidenses finalmente unas 600 km adentro de
México, llegando rumbo al sur hasta la ciudad de Parral donde, después de una
escaramuza encabezada por la maestra Elisa Griensen, donde participaron los niños del
pueblo, los yanquis retrocedieron a sus bases en el norte de México.
Durante 11 meses, los 10.000 soldados de la Expedición Punitiva de Pershing
recorrieron los desiertos del inmenso estado de Chihuahua.
Pershing tuvo éxito dispersando a las fuerzas mexicanas que habían atacado a
Columbus, pero Pancho Villa desapareció en el extenso territorio mexicano y nunca fue
capturado.
En febrero de 1917, la Expedición Punitiva regresó a Columbus.
Villa y los medios de comunicación [editar]
Automóvil donde fue asesinado Pancho Villa
Pancho Villa se hacía acompañar siempre por corresponsales, como el escritor
estadounidense John Reed; daba entrevistas constantemente, hizo un contrato con
Hollywood para filmar sus batallas, e incluso sus tropas recibieron uniformes nuevos
para rodar algunas escenas con una mejor imagen; además tuvo relación con los
periódicos extranjeros más importantes.
Muerte de Villa [editar]
Poco a poco Villa se fue convirtiendo de nuevo en un guerrillero y su actividad se limitó
cada vez más por la escasez de armas. Así se mantuvo de 1917 a 1920, salvo un periodo
de resurgimiento, cuando Felipe Ángeles volvió al país para luchar al lado de Pancho
Villa. Adolfo de la Huerta, al asumir la presidencia interina del país como fruto del
movimiento de Agua Prieta, gestionó la rendición de Pancho Villa.
El 26 de junio de 1920, Villa firmó los convenios de Sabinas, obligándose a deponer las
armas y a retirarse a la Hacienda de Canutillo, Durango, que el gobierno le concedió en
propiedad por servicios prestados a la revolución.
A partir de 1920, Villa se dedicó a administrar la Hacienda de Canutillo. Desde entonces
comenzó sistemáticamente a recuperar los tesoros que tenía ocultos en diversos
escondites (el mito popular es que lo juntó todo en una cueva oculta de la Sierra Madre).
Villa hacía excursiones solitarias a la montaña, a veces durante varios días. Entretanto,
Álvaro Obregón fue elegido presidente de México. Cuando el nuevo presidente
Obregón había consolidado su posición, algunos planes para librarse de Pancho Villa
fueron tolerados o abiertamente promovidos por el gobierno y ante el temor de que
Pancho Villa nuevamente se levantara en armas durante la Rebelión delahuertista, se
decide matarlo. Mediante una emboscada organizada por la policía secreta o por
pistoleros a sueldo de familiares de antiguas víctimas de Villa, fue asesinado a tiros el
famoso bandolero transformado en general revolucionario.
Era la tarde del día 20 de julio de 1923, cuando Pancho Villa murió en su coche,
alcanzado por 47 balas de pistola cuando se dirigía a una fiesta familiar en la famosa
Ciudad de Parral, tierra donde se había establecido.
Tiempo antes de morir, ya retirado de la milicia, Villa se fue a vivir a Hidalgo del Parral
(en el estado de Chihuahua) para pasar el resto de su vida, y según sus propias palabras
comentaba con frecuencia "Parral me gusta hasta pa’ morirme". Allí fue asesinado. Por
eso a veces se cree que nació en Parral, aunque nació en Durango. Allí cada año se hace
un simulacro del último paseo, el asesinato y el funeral.
Mitos y leyendas acerca de Pancho Villa [editar]
Existe un libro de bolsillo que apareció en México entre el año 1960 y el año 1968
titulado "Habla una espía rusa" con supuesta información acerca de cómo los alemanes
habrían financiado las campañas de Villa y le habrían proporcionado armas, para
abrirles un frente a los estadounidenses mientras ellos intentaban ganar la Primera
Guerra Mundial en Europa.
La figura de Pancho Villa está rodeada de una «leyenda negra». Es un lugar común
decir que Villa era cruel y bárbaro. Es cierto que tenía un carácter colérico y que no
dudaba en ejecutar a sus enemigos, en particular a los «traidores» (ex-villistas que le
eran desleales). Durante el enfrentamiento contra los carrancistas, Villa cometió muchos
actos de barbarie (ejecuciones masivas, ahorcamientos con alambre y hasta llegó a
ordenar prender fuego a algunos infelices). Sin embargo, muchas de las ejecuciones
masivas de prisioneros "colorados" y federales durante la campaña contra Huerta fueron
ordenadas a Villa por Venustiano Carranza. Al momento de rendirse en Sabinas
(Durango), Villa dijo que estaba harto de matar y mostró al primero una carpeta que
totalizaba, entre víctimas que había hecho en batallas y a quienes había matado
personalmente, 43.000 personas.
Algunos estudiantes mexicano-estadounidenses afirman que en la colección de cráneos
de la sociedad Skull and Bones de Yale (EE. UU.), se encuentra la cabeza de Pancho
Villa, robada el 5 de febrero de 1926 del cementerio de Parral, Chihuahua, y
supuestamente vendida a dicha sociedad por Emil L. Holmdahl; versión a la cual se le
agregan el robo del cuerpo por parte de militares de Mexico, sin embargo se sabe que
Pancho Villa al morir quería permanecer en Parral para lo cual antes de ser asesinado,
ordenó a sus aliados el cambio de tumba en el panteón, por la noche así se hizo y en la
tumba donde habían sepultado a Villa metieron el cuerpo de una mujer que es la que
decapitaron, para desdicha la tumba final se perdió con los años, actualmente se están
analizando por exámenes de ADN entre su hija radicada en Parral y los posibles lugares
adonde sus aliados habrían llevado el cuerpo.
Dichos estudiantes exigen a George Bush que devuelva la cabeza de Villa. Sin embargo,
aunque el cráneo fue efectivamente robado, se desconoce su paradero.1
Según gente que lo conoció se sabe que tenía la costumbre de dormir en dos o tres
lugares diferentes la misma noche para no ser sorprendido, se disfrazaba en ocasiones
de mujer y huía del enemigo. También se sabe por gente que herraba los caballos de
Villa que bajo órdenes de este, se le ponían las herraduras al revés a los caballos, de tal
forma que al andar las huellas quedaran al revés y quien siguiera su rastro lo hiciera en
sentido contrario; es por esto y muchas cosas más que su captura fue imposible para los
estadounidenses, hasta que ya retirado y sin cuidarse de no ser visto, su automóvil fue
acribillado con 46 disparos recibiendo él algunos fatales.
El villismo como doctrina política [editar]
Villa era un hombre inculto. Cuando tuvo en sus manos la administración del gobierno
de Chihuahua o de la Hacienda de Canutillo emprendió acciones sociales radicales.
Imponía controles de precios, abría escuelas, gran parte de los impuestos de guerra los
destinaba a abastecer a la población de productos básicos. Villa imponía estrictas
restricciones al consumo de alcohol. El dinero producto de la venta de alcohol y de
casas de juego administradas por sus hombres era canalizado a la Revolución.
Destaca en el ideario villista el valor de igualdad de trato y de igualdad de
oportunidades ("Es justo que todos aspiremos a ser más, pero también que todos nos
hagamos valer por nuestro hechos"). En sus fiestas convivían gente modesta con
personas de clase media y alta. En Canutillo, los trabajadores recibían salarios muy
superiores al promedio nacional. Sin embargo, Villa difería de la aspiración a la
igualdad de clases del bolchevismo ("¿Qué sería del mundo si todos fuéramos generales,
si todos fuéramos capitalistas o todos fuéramos pobres?").
Villa no compartía plenamente el programa agrario de los zapatistas, en particular
porque la reivindicación de la propiedad común de la tierra era propia de las
comunidades indígenas. La ley agraria que decretó Pancho Villa el 24 de mayo de 1915
refleja la concepción del villismo al respecto. Por otro lado, como agricultor Villa era un
entusiasta partidario del progreso tecnológico aplicado a la producción del campo.
En materia de libertad religiosa, Villa era menos jacobino que los generales sonorenses
(por ejemplo, Villa se decía "libre pensador" y se oponía a cerrar iglesias). Por ello, era
acusado por Obregón y Calles de "reaccionario".
Villa íntimo [editar]
Hijo de Francisco Villa
Villa solía comentar que tenía tres grandes vicios, los buenos caballos, los gallos
valientes y las mujeres bonitas. No se sabe con certeza cuántas mujeres tuvo, pero sí se
sabe que se casó por la ley aproximadamente 75 veces. Al final, sólo siete reclamaron
ser sus legítimas esposas:
• Luz Corral
• Juana Torres
• Pilar Escalona
• Asunción B.
• Austreberta Rentería
• María Amalia Baca
• Manuela Casas
• Soledad Seáñez y
• Maria Anaya.
Una de las facetas más personales de su socialismo, se manifestaba con los niños,
amaba a los propios y a los ajenos, recogía a los desamparados y costeaba su educación,
durante su breve gobierno contrató a maestros jaliscienses y abrió varias escuelas, a las
que acudía en tiempos de fiesta, pues por los niños Villa sentía una verdadera
veneración. En ocasiones se los dejaba a su esposa Luz Corral quien llegaba a tener
hasta doce niños en su cuidado. Sus planes educativos incluían una Universidad Militar
para hasta cinco mil alumnos y una escuela elemental en cada hacienda. Había una
libertad de culto casi total, se desplegó una política agraria cuyo propósito sería
distribuir la tierra creándola en pequeñas unidades.
Revolución Mexicana
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La Revolución Mexicana fue la primera revolución social del siglo XX cuya etapa o
fase armada duró del 1910 al 1920. La revolución empezó como una rebelión en contra
de la dictadura de Porfirio Díaz que ya tenía más de treinta años en el poder. El
movimiento fue liderado por el intelectual y teorista político Francisco I. Madero que
con su lema "sufragio efectivo, no reelección" cristalizó el descontento alrededor del
país en contra del dictador Díaz. Esta fase terminó con el exilio de Díaz en París y el
triunfo de Madero en las elecciones democráticas de 1911.
La segunda fase de la Revolución comienza con el desacuerdo entre la antigua clase
burguesa porfirista y Madero. Con el apoyo de los Estados Unidos y su embajador en
México Henry Lane Wilson, el presidente electo y el vicepresidente José María Pino
Suárez son asesinados en 1913, y se impone el dictador Victoriano Huerta como líder
del país. No obstante, debido a otros revolucionarios que lucharon contra la dictadura
implantada, Huerta huye a los Estados Unidos en el 1914.
Después de estas dos fases, la Revolución se convirtió en una revolución social con
Emiliano Zapata (en el sur) y Pancho Villa (en el norte) luchando por causas sociales
como una reforma agraria, justicia social, y educación. No obstante ambos
revolucionarios tuvieron que hacer compromisos sociales con los revolucionarios
liberal-constitucionalistas como Venustiano Carranza y Álvaro Obregón.
La tercera fase es la culminación de la revolución armada con la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, reconocida por haber sido una constitución
liberal social y la primera de su tipo en el mundo que aún rige al México de hoy. La
Constitución garantizó reformas y derechos liberales (civiles y políticas) y sociales
(reforma agraria y legislación laboral progresista).
El ideal de la revolución era crear una ciudadanía moderna con derechos y alfabetismo.
La Constitución de 1917 fue, quizás, el logro más alto de la Revolución.
Contenido
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• 1 Antecedentes
o 1.1 La Entrevista Díaz-Creelman
o 1.2 Surgimiento de Partidos
• 2 Plan de San Luis
• 3 La Lucha Armada
• 4 Fin del Porfiriato
• 5 El gobierno de Madero
• 6 La Decena Trágica
• 7 El Gobierno Huertista
• 8 Intervención de Wilson
• 9 Triunfo Revolucionario
• 10 El Constitucionalismo
• 11 La Constitución de 1917 y La Presidencia de Carranza
• 12 Personajes más importantes
o 12.1 Ricardo Flores Magón
o 12.2 Francisco I. Madero
o 12.3 Victoriano Huerta
o 12.4 Venustiano Carranza
o 12.5 Emiliano Zapata
o 12.6 Pancho Villa
o 12.7 Álvaro Obregón
• 13 Otras figuras que destacaron en la revolución
• 14 Combatientes
• 15 El mito de la Revolución Mexicana
• 16 Referencias
• 17 Bibliografía
• 18 Véase también
• 19 Enlaces externos
Antecedentes
Protesta en las oficinas del periódico antiporfirista El hijo de El Ahuizote en 1903.
A pesar de que se considera que la Revolución inició con el levantamiento de Francisco
I. Madero, durante el mandato de Porfirio Díaz, hubo diversas sublevaciones de
personas que pertenecían al antiguo régimen del porfiriato; sin embargo estas
sublevaciones eran levantamientos de tipo militar para tomar el poder, sin que hubiera
realmente una ideología de cambio político, social o económico.
Algunas de las más importantes fueron:
• 1876: Mariano Escobedo
• 1877: Pedro Valdés
• 1878: Lorenzo Hernández, Javier Espino
• 1879: Miguel Negrete, Manuel Carreón, Francisco A. Nava, José del Río
Desde el principio del siglo, hubo un cambio en la conciencia política de México;
muchos mexicanos consideraban que era necesaria una participación del pueblo en la
vida política de México, y estimaban urgente que se emprendieran reformas sociales en
el paí[Link] hasta 1901 cuando surgieron los llamados "Clubes Liberales", en los que se
agrupaban jóvenes y políticos de tradición liberal jacobina. En ese mismo año se
celebró el Congreso Liberal en San Luis Potosí promovido por Camilo Arriaga
Durante 1902 y 1903 se llevaron a cabo múltiples protestas contra la reelección de Díaz,
que fueron violentamente reprimidas. Una de las acciones más destacadas fue la
pancarta con la leyenda "La Constitución ha muerto..." en las oficinas del periódico El
hijo de El Ahuizote. La libertad de prensa y asamblea, garantizadas en la Constitución
de 1857 fueron suprimidas, además de que las condiciones de miseria y explotación de
obreros y campesinos eran perpetuadas por las concesiones a empresas extranjeras,
latifundios y tiendas de raya fomentadas durante el Porfiriato.
Un grupo de liberales, entre los que se encontraban los hermanos Flores Magón,
comprendieron que Díaz no dejaría la presidencia a través de una derrota electoral. Este
grupo consideraba que la dictadura se sostenía por la fuerza de las armas y sólo por la
fuerza de las armas podría caer. Por esta razón, cuando los liberales salen de la cárcel en
1904, y se exilian en los Estados Unidos, se crearon dos tendencias: una que proponían
reformar sólo las estructuras políticas y otros buscaban estallar la revolución social;
estos últimos comenzaron a organizar en 1905 el Partido Liberal Mexicano (PLM) que
hizo público su programa al siguiente año en San Luis, Missouri.
En 1906 comienzan a organizarse las primeras insurrecciones promovidas por el PLM
contra la dictadura de Porfirio Díaz. El PLM programó un levantaiento armado para el
16 de septiembre de ese año , en el aniversario de la Independencia de México, sin
embargo la sublevación fue descubierta por la policía porfirista y detectives
norteamericanos. A pesar de que el levantamiento armado general fue postergado, en ese
año acontecieron sucesos que después fueron considerados precursores del
levantamiento de 1910:
• 1 de junio: Huelga de Cananea en Sonora contra la "Cananea
Consolidated Copper Company", reprimida con un saldo de 23 muertos
y 22 heridos, más de 50 personas detenidas y cientos de desplazados.
• 1 de julio: Programa del Partido Liberal Mexicano difundido en el
periódico Regeneración.
• 30 de septiembre: Rebelión de Acayucan, Minatitlán y Puerto México,
Veracruz, reprimida por el ejército.
En el campo de la cultura destacó, el Ateneo de la Juventud, que a partir de 1908
emprendió una labor crítica contra el positivismo educativo implantado desde Benito
Juárez y sostenido como doctrina oficial por el Porfiriato. El Ateneo se rebeló
igualmente contra lo que consideraba limitaciones al desarrollo de la personalidad
humana. Militaron en él hombres de la generación anterior como los poetas Luis G.
Urbina y Enrique González Martínez, y de la nueva promoción: Antonio Caso, José
Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes Ochoa, Julio Torri, Jesús T.
Acevedo, Alfonso Cravioto y Ricardo Gómez Robelo. De la misma manera, las ideas de
cambio social y político se apuntaban en el Club Liberal “Ponciano Arriaga”, gracias al
cual se puso en marcha el Partido Liberal Mexicano.
El periódico Regeneración de los Flores Magón
Los miembros del Partido Liberal Mexicano aumentaron sus actividades públicas y
clandestinas, comenzaron a editar periódicos como Regeneración –que llegó a imprimir
hasta 28, 000 ejemplares – y formaron sociedades secretas para preparar e incitar la
lucha armada. Las ideas de este partido inspiraron varios rebeliones, tales como el
estallido de la Cananea, Sonora en 1906; el asalto a la Aduana de Nogales, así como los
actos de rebeldía que aparecieron también en 1906, en Jiménez, Coahuila; la Acayucan,
Minatitlán, Puerto México y Chinameca en Veracruz y de levantamientos armados en
varios sitios de Coahuila y Chihuahua, seguidos de la rebelión obrera de Río Blanco en
1907.
Cuando en 1910, estalló la revolución armada encabezada por Madero, los componentes
del Partido Liberal Mexicano actuaron en forma independiente, sobre todo en los
Estados del Norte ya que la Junta Organizadora del PLM operaba en el exilio al sur de
los Estados Unidos. En este lapso la acción más significativa del PLM fue la Rebelión
de Baja California, territorio que los liberales tomaron con el apoyo de extranjeros
socialistas y anarquistas afiliados al grupo Trabajadores Industriales del Mundo en 1911
pero fueron combatidos por los soldados federales -y luego por los maderistas- , quienes
los derrotaron finalmente con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos.
La Entrevista Díaz-Creelman
Las ideas de reforma y cambio político encontraron un fuerte impulso cuando Porfirio
Díaz fue entrevistado por James Creelman, redactor del Pearson´s Magazine, en marzo
de 1908. En dicha entrevista Díaz le expresó al periodista norteamericano que, en su
opinión, el pueblo mexicano ya estaba apto para la democracia, y él prometía retirarse a
la vida privada una vez que concluyese su período de gobierno en 1910:
“He esperado con paciencia el día en que el pueblo mexicano estuviera
preparado para seleccionar y cambiar su gobierno en cada elección, sin peligro
de revoluciones armadas, sin perjudicar el crédito nacional y sin estorbar el
progreso del país. Creo que ese día ha llegado. Si en la República, agregó,
llegase a surgir un partido de oposición, lo miraría como una bendición y no
como un mal, y si ese partido desarrollara poder, no para explotar, sino para
dirigir, yo lo acogería, lo apoyaría y me consagraría a la inauguración feliz de
un gobierno completamente demócrata…”
La entrevista provocó distintas reacciones. Algunos mostraron un gran interés en la
posibilidad de unas elecciones, mientras que otros creían que el presidente quería
provocar una corriente favorable a su causa que le permitiera seguir en el poder, e
incluso algunos creían que la entrevista era una trampa que Díaz había tendido a sus
enemigos.
Surgimiento de Partidos
Después de que se anunciara la posibilidad de un cambio político surgieron 2 grupos
principales de tendencia revolucionaria: el Partido Nacional Antirreeleccionista y el
Partido Democrático, mientras que los grupos de tendencia porfirista, como el Partido
Nacional Porfirista y el Partido Científico optaron por reorganizarse para actuar
mejor ante la inminencia de una campaña de electoral. Otra agrupación que también se
desarrolló con cierta amplitud, fue el Partido Reyista.
En el Partido Democrático se encontraban personas que encontraban preferible que
Porfirio Díaz siguiera al frente del poder, pero creían que era necesario que se buscara
un candidato distinto a Ramón Corral para la Vicepresidencia de la República, como lo
manifestaron en abril de 1909; sin embargo este partido no alcanzó la popularidad
necesaria y fue disuelto. Ante esta situación, el Partido Científico presentó como
Candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, a Porfirio Díaz y a
Ramón Corral, respectivamente.
En mayo de 1909 estaba funcionando ya el centro Antirreeleccionista, en cuyas filas se
hallaban personas que poco más tarde iban a tener una importante actuación política,
tales como: Francisco I. Madero, Emilio Vázquez Gómez, Toribio Esquibel, José
Vasconcelos y Luis Cabrera. El primero de ellos, Madero, ya se había hecho célebre
para entonces, debido a la publicación su libro titulado “La Sucesión Presidencial en
1910”, en el que hizo un estudio de la situación política mexicana, con cierto criterio
revolucionario.
El Partido Reyista, sin tener propiamente un programa doctrinal completo, comenzó a
trabajar para presentarse a las elecciones con dos candidatos: el General Porfirio Díaz
para la presidencia y el General Bernardo Reyes para la Vicepresidencia, sin embargo
Porfirio Díaz lo comisionó con un pretexto de tipo militar para ir a Europa, dejándolo
fuera de la escena política. El Partido Reyista se disolvió y sus miembros formaron el
Partido Nacionalista Democrático, que participó junto con el Partido
Antirreeleccionista, en la Convención Nacional Independiente, que tuvo lugar en la
Ciudad de México en abril de 1910.
Para dar impulso y vigor al partido y a la Convención, Francisco I. Madero realizó una
gira por algunos Estados de la Nación, lo que logró despertar entusiasmo en algunos y
aumentó el número de integrantes de la Convención. Una vez instalada plenamente, se
puso a discusión el tema de las elecciones y se resolvió presentar como candidato a la
Presidencia de la República a Francisco I. Madero, y como candidato a la
Vicepresidencia a Francisco Vázquez Gómez, antiguo médico de Porfirio Díaz, de quién
se había distanciado políticamente para entonces. Al mismo tiempo que se lanzaba esa
fórmula de Madero-Vázquez Gómez, los convencionistas elaboraron un programa que
iba a servir como bandera de lucha, y en la cual los principios de “no reelección” del
Presidente y de los Gobernadores, y de “Sufragio efectivo”, eran esenciales.
Plan de San Luis
Francisco I. Madero y Emiliano Zapata en Cuernavaca.
En su calidad de candidato a la Presidencia de la República, Francisco I. Madero realizó
una nueva gira política por la República, despertando un gran entusiasmo a favor de sus
planteamientos de oposición al régimen de Porfirio Díaz, enfocadas a lograrlo no por la
violencia, sino por la participación de los ciudadanos en las elecciones. El gobierno se
alarmó a la vista de tal situación y aprehendió a Madero, acusándolo de delitos de
ultrajes a la autoridad y de intento de rebeldía en Monterrey, conduciéndolo después a
San Luis Potosí para que se siguiera el proceso correspondiente; su defensa logró que
saliera libre bajo caución, con la condición de que no abandonara la ciudad. En este
ambiente tenso tuvieron lugar las elecciones a mediados de 1910, en las que se
presentaron diversas irregularidades y resultaron electos Porfirio Díaz y Ramón Corral,
que ocuparían los cargos de presidente y vicepresidente respectivamente para el periodo
1910-1914.
Al darse cuenta de que una solución pacífica era imposible, Francisco I. Madero,
dispuesto a iniciar un levantamiento armado, se fugó de San Luis Potosí hacia San
Antonio, Texas, donde proclamó el Plan de San Luis, de 5 de Octubre de 1910, en el
que declaró:
“Haciéndome eco de la voluntad nacional, declaro ilegales las pasadas
elecciones y quedando por tal motivo la República sin gobernantes legítimos,
asumo provisionalmente la Presidencia de la República, mientras el pueblo
designa conforme a la ley a sus gobernantes”.
Acto seguido, señaló en el artículo 7 de dicho plan, “El 20 de Noviembre, desde las seis
de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la República tomarán las armas para
arrojar del poder a las autoridades que actualmente nos gobiernan”. Ese día, sin
embargo, prácticamente no sucedió nada, a excepción del levantamiento por parte de
Toribio Ortega y un grupo de 60 caudíllos en Cuchillo Parado, Chihuahua el día 14 y en
Puebla el día 18. El resto de los brotes rebeldes estallaron en los días subsiguientes.
La Lucha Armada
Campamento Rebelde
El gobierno porfirista se apresuró a acabar con los centros Antireeleccionistas que más
peligro implicaban, tomando disposiciones en contra de dichos centros en México y
Puebla. En esta última ciudad, se recibieron informes de que en la casa de Aquiles
Serdán, quien encabezaba a los antireeleccionistas, se encontraban individuos con
armas, por lo que policía se aprestó a hacer un cateo. Sin embargo, cuando los
gendarmes llegaron se les hizo fuego, muriendo en el acto Miguel Cabrera, Jefe de la
Policía en Puebla, y prolongándose el tiroteo por mucho tiempo lo que hizo necesaria la
intervención del ejército para sitiar la casa y ocuparla finalmente.
El 20 de noviembre, según lo planeado, Madero cruzó la frontrera entre Estados
Unidos y México para iniciar el movimiento revolucionario en Ciudad Porfirio Díaz
(hoy Piedras Negras), pero no tuvo éxito y le fue preciso regresar a territorio
norteamericano. A pesar del aparente fracaso, durante las semanas siguientes cambió el
panorama y la revuelta comenzó a extenderse a lo largo de la República, mientras que se
hacía notar la influencia de los Estados Unidos, que favorecieron al maderismo al
movilizar veinte mil soldados hacia la frontera mexicana para “mantener la
neutralidad”, y al enviar barcos de guerra a distintos puertos mexicanos del Golfo,
creando una presión para el gobierno porfirista.
Entre los Jefes rebeldes que se lanzaron a la rebelión en ese entonces, pueden
mencionarse los siguientes; Emiliano Zapata, Ambrosio y Rómulo Figueroa, y Manuel
Asúnsulo en Morelos; Salvador Escalante y Ramón Romero en Michoacán y Jalisco;
Gabriel Hernández en Hidalgo y Pascual Orozco en Chihuahua, entre otros. En
Chihuahua las acciones de Abraham González fueron determinantes durante los
primeros días del movimiento.
Fin del Porfiriato
El ministro de Hacienda, José Yves Limantour, que se encontraba en Europa, regresó a
México, vía Nueva York donde los revolucionarios se entrevistaron con él y le
entregaron proposiciones para que las pusiera en manos del General Díaz, a fin de llegar
a un acuerdo. Limantour, al mismo tiempo, quedó muy impresionado por la actitud
hostil del gobierno de Estados Unidos hacia Porfirio Díaz pues le reprochaban al
gobierno mexicano la entrada de capital europeo en el país. Una vez llegado a México,
Limantour exhortó a Porfirio Díaz a efectuar diversos cambios y reformas políticas al
país. Varios emisarios de Díaz se entrevistaron con los rebeldes y se convino un
armisticio, pero como no se pudo llegar a ningún acuerdo. Los rebeldes, comandados
por Pascual Orozco en el Norte atacaron Ciudad Juárez, que cayó en mayo en 1911,
desde allí Madero envió un telegrama exigiendo nuevamente la renuncia de los dos
líderes del país. El día 21 de ese mes se celebraron los Tratados de Ciudad Juárez, entre
delegados porfiristas y revolucionarios, en donde se aceptaba la renuncia de Porfirio
Díaz y de Ramón Corral después de 30 años de haber gobernado el país. El día 25
renunciaron a sus cargos, marcando el fin del porfiriato. Porfirio Díaz salió de la capital
y se embarcó en Veracruz rumbo a Europa, en donde murió el 2 de Julio de 1915, en la
ciudad de París.
El gobierno de Madero
Francisco I. Madero con la Banda Presidencial
El 25 de mayo de 1911 Francisco León de la Barra, fue nombrado Presidente Interino y
gobernó hasta el 6 de Noviembre del mismo año. El régimen de De la Barra tuvo dos
misiones principales que consistieron en buscar la vuelta de la paz a la nación y
convocar a elecciones para la designación de los nuevos Presidente y Vicepresidente de
la República.
General Zapata
Madero gobernó como presidente del 6 de Noviembre de 1911 al 19 de Febrero de
1913. A pesar de que aparentemente la Revolución había llegado a su fin, se hizo
evidente que la paz y el orden estaban lejos de alcanzarse. Madero tuvo dificultades
para realizar todos los cambios que había prometido durante la Revolución, tales como
la repartición de las tierras a los campesinos; por lo que comenzaron a surguir grupos de
insurrectos en diversos lugres de la República. Hubo levantamientos en Chiapas y
Oaxaca, en agosto apareció un brote rebelde en Yucatán. Sólo unos días después de que
Francisco I. Madero asumiera el poder Emiliano Zapata, que se había rebelado antes en
contra de Porfirio Díaz, dio a conocer en Morelos el "Plan de Ayala", en el que se
desconocía a Madero como Presidente y se le acusaba de ser un dictador y de no
cumplir con los postulados revolucionarios. En ese plan se pedía la devolución de las
tierras a los pueblos y particulares a quienes se hubiera despojado; se demandaba la
expropiación de la tercera parte de los latifundios para repartirse la tierra
correspondiente, y la nacionalización de las propiedades de quienes se opusieron a
dicho Plan.
Zapata exigió que se expidiera una ley Agraria, pero Madero contestó que Emiliano
Zapata debía rendirse y entregar las armas primero, ocasionando la ruptura entre los
dos. En el Plan de Ayala se reconocía como Jefe de la Revolución a Pascual Orozco, y
en caso de que éste no aceptara, quedaría como jefe Emiliano Zapata; lo cual, en efecto,
sucedió. La lucha se presentó con gran violencia, y aun cuando se lanzaron varias
campañas contra los zapatistas, no se pudo acabar con ellos. La situación se complicó
aún más, cuando Pascual Orozco, otro antiguo revolucionario, dio a conocer en Marzo
de 1912 su Plan de la Empacadora o Plan de Chihuahua, en el que también se
desconocía a Francisco I. Madero y pedía reformas sociales. El norte de la República se
escenario de nuevas luchas, Orozco tuvo éxito al principio, pues derrotó a Francisco
Villa mientras éste lo buscaba, pero fue derrotado al final por el Ejército Federal
comandado por Victoriano Huerta y por las fuerzas rurales de Francisco Villa.
La Decena Trágica
Artículo principal: Decena Trágica
Durante esta época México vivíó una situación muy turbulenta. Las fuerzas rebeldes
abundaban en forma de guerrilla a lo largo de todo el territorio nacional, el gobierno era
atacado severamente por la prensa y mostraba ciertos signos de debilidad. En medio de
ese ambiente de desasosiego surgió un nuevo movimiento armado dirigido por el
General Bernardo Reyes en la frontera Norte, pero el fracaso que resintió pronto le
condujo a rendirse y fue tomado preso. Otro brote de oposición lo animó el General
Félix Díaz, sobrino del antiguo Presidente que se sublevó en Veracruz, que tras algunas
vicisitudes fue derrotado y conducido a la penitenciaria de la Ciudad de México.
A pesar de que la tropas federales apoyaban a Madero, algunos militares se
comunicaron con los dos presos y organizaron una revuelta que tendría por objeto la
aprehensión del Presidente y Vicepresidente, y el establecimiento de una junta
revolucionaria para reorganizar el gobierno. Los Generales Félix Díaz y Bernardo Reyes
fueron liberados para que actuasen; Reyes se dirigió al Palacio Nacional, pero fue
atacado por tropas federales leales y murió; el resto de los rebeldes se apoderaron de un
recinto militar llamado “la Ciudadela”, y se atrincheraron en ella.
Niño Soldado
El Presidente Francisco I. Madero designó a Victoriano Huerta como comandante de la
Plaza, en sustitución de Lauro Villar que había sido herido en los combates, y llamó a
las tropas del General Felipe Ángeles de Cuernavaca, para sitiar la ciudadela y
aprehender a los rebeldes.
Esta lucha, que se conoció después como la "Decena Trágica" se extendió 9 al 19 de
febrero de 1913, al final de la cual Huerta abandonó sus deberes y se unió a los
sublevados mediante el Pacto de la Ciudadela y aprehendió a Francisco I. Madero y al
vicepresidente José María Pino Suárez, quienes se vieron obligados a presentar sus
renuncias ante el Congreso, que se las aceptó 119 votos a favor y 8 en contra, a pesar de
estar formado por una mayoría maderista.
Tras la renuncia de Madero se nombró como presidente interino a Pedro Lascuráin,
quién había fungido como ministro de Relaciones Exteriores. Su gestión se prolongó de
las 10:34 a las 11 de la mañana de aquel día. Durante ese transcurso de tiempo nombró
como ministro de Gobernación a Huerta y renunció la Presidencia, quedando Victoriano
Huerta a cargo del poder.
El Gobierno Huertista
General Victoriano Huerta
El Nuevo Presidente ostentó tal carácter del 19 de febrero de 1913 al 15 de julio de
1914. Fue reconocido por el Congreso, la Suprema Corte de Justicia, los gobernadores
de los Estados –menos los de Sonora y Coahuila – y el Cuerpo Diplomático. Sin
embargo, el país entró pronto en una etapa de gran conmoción política, por que la
rebelión se propagó en contra de Victoriano Huerta, bajo la acción del Gobernador
coahuilense, Venustiano Carranza, que, con otras personas, dio a conocer el Plan de
Guadalupe de 26 de marzo de 1913, por lo que se desconocía el gobierno Huertista.
Carranza, que ya estaba en actitud levantisca contra Francisco I. Madero; desconoció
inicialmente a Victoriano Huerta, después lo reconoció como Presidente, pero al no
llegar a un entendimiento con éste, se lanzó a una lucha definitiva contra él. Se formó
un ejército llamado “Constitucionalista” y Venustiano Carranza quedó como su primer
jefe. Mientras tanto Huerta, de conformidad con él Pacto de la Ciudadela, formó un
primer gabinete con personajes destacados que le fueron impuestos, y entre los que
estaban: Francisco León de la Barra, Alberto García Granados, Toribio Esquibel
Obregón, Rodolfo Reyes y Jorge Vera Estañol, entre otros.
Huerta insistió entonces y aún después, en que su principal preocupación era la de que
la nación se encauzase por los senderos de la paz, pero de hecho él mismo, por su
política de fuerza y de atentados, estorbó el propósito y lo hizo impracticable. Y así, en
el curso de 1913, fueron asesinados, el 19 de febrero, Gustavo Adolfo Madero y Adolfo
Bassó Bertoliat; el 22 ocurrió lo mismo con Francisco I. Madero y José María Pino
Suárez, para lo cual se les sacó de la penitenciaría donde estaban confinados; y después:
Abraham González, Edmundo Pastelín, Adolfo Gorrión, Serapio Rendón y Belisario
Domínguez Palencia.
Este último, que era senador de Chiapas, pronunció un discurso en el que condenaba la
violencia desatada, acusó a Victoriano Huerta de asesino, lo que, naturalmente, disgustó
al régimen, y a consecuencia de él fue asesinado. El Congreso protestó con energía, y
Victoriano Huerta dispuso que fuese disuelto y sus componentes aprehendidos y
encarcelados. Huerta se deshizo igualmente de su primer gabinete y formó otro con
elementos adeptos a él. Persuadido de que era inconveniente para su régimen convocar a
elecciones presidenciales, las aplazó. Al fin se decidió a hacerlas, pero el nuevo
Congreso las declaró nulas y Huerta continuó en el poder. El Partido Nacional Católico
que no quiso prestarse a ser mero instrumento del gobierno, fue disuelto y algunos de
sus jefes fueron apresados y mandados a San Juan de Ulúa.
Intervención de Wilson
Desembarco estadounidense en Veracruz
En el campo internacional, el Presidente de los Estados Unidos, William Howard Taft,
no resolvió en definitiva si reconocer o no al gobierno de Victoriano Huerta, y dejó el
problema a su sucesor, Woodrow Wilson, quién pronto comenzó a tener una
intervención muy acentuada en los asuntos mexicanos. Quiso establecer las normas
conforme a las cuales debía resolver la situación, y al efecto mandó a John Lind para
indicarle a Victoriano Huerta cuál era el punto de vista del gobierno norteamericano;
pero el Ministro de Relaciones Exteriores de la administración huertista, Federico
Gamboa, le indicó en forma terminante que no tenía derecho a inmiscuirse en la política
nacional. Wilson se empeñó en prescribir cómo debían ser las elecciones; y continuó su
política intervencionista de diversas maneras; entre otras, dispuso la neutralidad oficial
de los Estados Unidos en la contienda mexicana, lo cual significaba que no podían
venderse armas a ninguno de los dos rivales, ni al gobierno huertista ni a los
revolucionarios; pero en la práctica, y mediante disfraces, los revolucionarios si recibían
armas que adquirían de algunos norteamericanos. Extremada su actitud en contra de
Huerta, que se mostró siempre reacio a admitir sus indicaciones, Wilson puso en marcha
una amplia campaña diplomática para impedir que otros gobiernos extranjeros
reconocieran la administración mexicana, ni se le concedieran empréstitos. Más aún,
cuando la Alemania había vendido casquillos de balas a Victoriano Huerta, Wilson
pretextó un ultraje a la bandera norteamericana (Incidente de Tampico), y ordenó que la
infantería de Marina norteamericana ocupara el puerto de Veracruz (Ocupación
estadounidense de Veracruz), como en efecto lo hizo el 21 de abril del mencionado año,
pese a la resistencia del pueblo y de los cadetes de la Escuela Naval Militar. Mediante
esta maniobra, el barco alemán Ipiranga, donde venía el cargamento, no pudo
desembarcar los materiales para entregarlos a las autoridades huertistas. Como es
natural, todo ello favoreció a la causa constitucionalista en gran manera.
Triunfo Revolucionario
Tropas Federales a la espera de Francisco Villa en la Ciudad de Torreón
Las tropas Rebeldes, dirigidas por el Primer Jefe, Venustiano Carranza, se dividieron en
tres porciones principales que fueron: el Ejército del Noreste, mandado por el General
Pablo González Garza; EL Ejército del Norte, mandado por Francisco Villa; y el del
Noroeste encabezado por Álvaro Obregón. Poco a poco las líneas de resistencia de los
federales se fueron doblegando. González avanzó hasta ocupar Tampico y Monterrey,
Villa causó las más serias derrotas a los federales al tomar los estados de Chihuahua,
Coahuila y Zacatecas –con hechos de armas sangrientos encabezados por Rodolfo
Fierro quién fue el principal culpable de éstos, sobre todo en las tomas de Torreón y
Zacatecas-, y Álvaro Obregón que adelantó sus fuerzas por las costas del Pacífico, hasta
ocupar Guadalajara a mediados de 1914. La lucha era fuertemente dramática en aquellas
zonas, mientras que ardía el Sur con la Rebelión Zapatista. En este ambiente de notable
violencia, los gobiernos que formaron el grupo ABC –Argentina, Brasil y Chile- fueron
invitados a servir como mediadores entre los rivales mexicanos, y concurrieron para ello
a las Conferencias de Niagara Falls, en las cuales los norteamericanos se convirtieron en
los voceros de los Carrancistas y señalaron que era indispensable que Victoriano Huerta
dejara el poder. En tales términos, Huerta, comprendiendo que su causa estaba perdida,
renunció y quedó como presidente el Licenciado Francisco Carvajal, quién ostentó el
cargo del 15 de Julio al 13 de agosto de 1914, y se esforzó por que hubiera un gobierno
equilibrado y se evitara un desastre nacional, pero los carrancistas y los norteamericanos
se mostraron intransigentes y Carvajal abandonó el poder. Algunos funcionarios del
régimen se entrevistaron con Álvaro Obregón, y celebraron los Tratados de Teoloyucan,
en los que se convino la entrega de la Ciudad de México y la disolución del Ejército
Federal, que siempre había sido Porfirista.
El 15 de agosto de 1915, las primeras fuerzas revolucionarias ocuparon la Capital, y
Obregón quedó como autoridad principal. Este, entre otras cosas, dispuso la ocupación
de varios templos y la aprehensión de los sacerdotes del Arzobispado de México para
exigirles medio millón de pesos, que no entregaron porque no los había: a resultas de
ello, decretó la expulsión de los sacerdotes extranjeros, a los mexicanos los amago de
muerte, y a algunos los envió a Veracruz, quedando libres al final, logrando así
oposición con viejos miembros del Partido Católico que presidía Rafael Ceniceros y
Villareal. En general, la acción en el área carrancista fue, en muchos sitios
antirreligiosa. En Durango, Obregón tomó para así el anillo pastoral del Obispo, cuando
este no pudo darle el dinero que se pedía, y se le obligo a barrer las calles. En muchos
lugares muchos sacerdotes fueron expulsados o reducidos a prisión, pena de muerte a
ellos en San Luis Potosí, cierre de Colegios Católicos, muerte por confesión, quema de
confesionarios, esta acción persecutoria, no fue impulsada por Venustiano Carranza,
sino por las ideas de Álvaro Obregón, que finalmente serían seguidas por Plutarco Elías
Calles, que en ese tiempo ya era General y que originarían la Guerra Cristera. En
cambio, en el campo zapatista, no existieron estas persecuciones.
El Constitucionalismo
Desaparecido el régimen Huertista, quedaron triunfantes los elementos revolucionarios,
pero no hubo entre ellos paz ni armonía pues entre Venustiano Carranza y Emiliano
Zapata no hubo entendimiento, como tampoco lo hubo con Francisco Villa, puesto que
Carranza le pedía a Zapata que lo reconociera como presidente y cesara la lucha, Zapata
aceptaba siempre y cuando Carranza aceptara el Plan de Ayala, y Villa se encontraba en
la misma situación pues estaba dispuesto a reconocer su autoridad siempre y cuando se
acepte como objetivo principal del nuevo gobierno la repartición de tierras, pero nada se
resuelve puesto que Carranza creía que los hacendados tenían derechos por las leyes y
que a estos no era posible quitarles sus propiedades a quienes no tenían derecho, a pesar
de no hacer nada ante los robos que los carrancistas hacían para hacerse hacendados
revolucionarios. Venustiano Carranza entonces decide enviar a Álvaro Obregón a
convencer a Francisco Villa, pero tratando Obregón de atacar a las tropas Villistas por
un lado y lograr una alianza por el otro, es descubierto por Villa y este manda fusilarlo,
pero Serrano y Raúl Madero evitan que Obregón sea fusilado aceptando las condiciones
de Villa y firman un acuerdo, logrando escapar a Chihuahua y a medio camino Villa
recibe un telegrama de Venustiano Carranza en donde éste rechaza el acuerdo, Villa
persigue a Obregón pero ya no lo alcanza y rompe definitivamente con Carranza.
Francisco Villa y sus Dorados
En esta situación algunos revolucionarios convocaron a una convención, en octubre de
1914, para hallar una fórmula que conciliara los distintos intereses y evitara una ruptura
peligrosa entre los triunfadores. Sus primeras secciones tuvieron lugar en la Capital y
las posteriores y más importantes, pues englobaron a los 4 combatientes, fueron las que
tuvieron lugar en Aguascalientes por lo que se conoce como Convención de
Aguascalientes. En la convención se decide invitar a los Zapatistas, con voz pero sin
voto, ahí se encuentran por fin zapatistas y villistas que descubrieron ahí sus similitudes.
Los primeros 15 días transcurrieron con discursos en donde se exponían los diversos
puntos de vista hasta que llegan los Zapatistas a la convención, se estudian los diversos
postulados y se aprueba el Plan de Ayala. Pero los convencionistas no sólo obtuvieron el
visto bueno de todos los demás pues la unión Villa-Zapata logra mayoría, sino que
además convencen a algunos obregoncistas y carrancistas con lo que la división se
ahondó al nombrarse por ellos Presidente a Eulalio Gutiérrez Ortiz, un Villista, quién
tomó el cargo el 3 de noviembre de 1914 y lo abandonó el 28 de mayo de 1915, en
franca oposición a Carranza. Las tropas convencionistas obligaron a Venustiano
Carranza a salir de la Capital y tomar el rumbo de Veracruz, en donde logró establecerse
y aún disponer de tiempo para expedir unas leyes de particular importancia, como
fueron, entre otras, la Ley de Relaciones Familiares, la Reforma del Municipio; la Ley
de 6 de enero de 1915, que promovía la reforma agraria; algunas de protección a los
obreros y otras. Gutiérrez dejó la Presidencia en pugna con Villa pues le negó toda
ayuda a Emiliano Zapata y se pasó al bando obregoncista. Entre tanto, se hizo cargo de
ella el General Roque González Garza del 18 de enero de 1915 al 10 de junio del mismo
año, quién tuvo el apoyo de villistas y de zapatistas, pero se vio envuelto en multitud de
problemas políticos, militares y de abastecimiento de alimento a la Ciudad de México,
que sufrió una temporada de hambre por la carencia de bastimentos. Fue sucedido por el
licenciado Francisco Lagos Cházaro del 10 de junio de 1915 a enero de 1916, y quién
tuvo una autoridad más aparente que real, pues Zapata y Villa, aunque decían
reconocerlo, de hecho actuaban por su propia cuenta. Las diferencias entre Villa y los
carrancistas se agravaron cada vez más. La lucha tomó caracteres muy vivos cuando
Carranza envió a la guerra contra Francisco Villa a Álvaro Obregón, y dentro de ella
destacaron los combates en la región de Celaya (Batalla de Celaya) y León, en donde
los villistas fueron deshechos por Álvaro Obregón que implementó nuevas técnicas
inventadas en Europa, la “Guerra de Trincheras”. Vencidos los hombres de Villa y
capturados muchos de ellos, 200 oficiales villistas fueron asesinados con ametralladoras
por los carrancistas además de las derrotas en Aguascalientes, Durango y Naco, Sonora
que obligaron a Villa a refugiarse en Chihuahua.
Defensa Revolucionaria
Reducido a Jefe de grupos poco numerosos, en Chihuahua, Villa se reorganizó y siguió
dando guerra en ese estado como guerra de guerrillas. En Octubre de 1915, los Estados
Unidos reconocieron como único gobierno al de Venustiano Carranza, pese a que, de
acuerdo con las leyes mexicanas el legítimo era el de la Convención de Aguascalientes.
Indignado por el reconocimiento, Villa, con 400 hombres atacó la población de
Columbus, Nuevo México (Batalla de Columbus) tomándola por unas horas y dio
muerte a americanos en Santa Isabel, Chihuahua. Las tropelías villistas dieron lugar a
que Woodrow Wilson con el permiso de Venustiano Carranza enviase al suelo Mexicano
a una Expedición Punitiva comandada por el General John J. Pershing al mando de 12
regimientos, caballería y fuerzas aéreas que resultó infructuosa porque nunca dio con
Francisco Villa, Tropas carrancistas y estadounidenses buscaron al guerrillero por todas
partes pero nunca lo encontraron y las dos batallas que enfrentaron contra los villistas
durante los seis meses de búsqueda fueron derrotados en el Parral por villistas y en el
Carrizal por tropas carrancistas que no dejaron pasar a las tropas estadounidenses al
lugar por mandato. Las Tropas Villistas al mando de Francisco Villa en ese tiempo
recuperaron mucha parte de su ejército y volvieron a tomar Chihuahua exitosamente,
aunque sólo por momentos.
La Constitución de 1917 y La Presidencia de Carranza
Venustiano Carranza
Por ese entonces se convocó a un Congreso Constituyente en la Ciudad de Querétaro, al
que concurrieron sólo Diputados carrancistas, por haberse excluido a todos sus
enemigos o desafectos. Los integrantes del Congreso se aplicaron a elaborar una nueva
Constitución Federal, que en cierto modo siguió muchos principios de la anterior, la de
1857, pero en no pocos artículos introdujo reformas, o estableció principios
completamente nuevos, sobre todo en lo referente a la reforma agraria, que impulsó la
distribución de la tierra, y en lo que ve a la protección de la clase obrera. Además en
todos los artículos que tocaban el problema educativo o religioso, se percibió un espíritu
faccional muy dividido y llamativo, medularmente anticatólico por una parte y por otra
en protección de las ideas de los últimos que al final fueron a repercutir en la Guerra
Cristera con Plutarco Elías Calles con el cumplimiento riguroso de la Ley y la condena
de lo antirreligioso de la constitución del Papa Pío XI en su encíclica Iniquis afflictisque
el 18 de noviembre de 1926. El Proyecto original de la Constitución estuvo redactado
por los Diputados José Natividad Macías, Félix F. Palavicini, Luis Manuel Rojas,
Alfonso Cravioto, Manuel Andrade y Juan N. Frías; pero en el curso de las secciones, el
proyecto fue modificado hasta alcanzar su forma final, que al conseguirse, permitió que
se promulgase la Constitución el 5 de Febrero de 1917.
Entre sus normas fundamentales, pueden mencionarse las siguientes:
• El Artículo 1º estableció el otorgamiento de “garantías” o derechos individuales
a toda clase de personas.
• El Artículo 2 prohibió la esclavitud.
• El Artículo 3 estableció la educación laica para escuelas oficiales y particulares.
• El Artículo 4 consagró la libertad de trabajo.
• El Artículo 5 prohibió los votos religiosos y el establecimiento de órdenes
religiosas.
• El Artículo 7 prescribió la libertad de imprenta.
• El Artículo 24 estableció la libertad de creencias, pero prohibió todo acto de
culto externo fuera de los templos o de las casas particulares.
• El Artículo 27 estableció el antiguo principio español del dominio de la nación
sobre subsuelo. Consagró el reparto de la tierra; y perpetuó la nacionalización de
los bienes eclesiásticos y prohibir la existencia de colegios eclesiásticos,
conventos, obispados y demás.
• El Artículo 39 consagró el principio de la soberanía nacional.
• El Artículo 40 señalo que el régimen del gobierno era el de una república
representativa, democrática y federal.
• El Artículo 49 dividió el ejercicio del Supremo Poder de la Federación en tres
poderes: Legislativo, Ejecutivo y Federal
• El Artículo 50 indicó que el Congreso Legislativo se formaría por un Congreso
con dos Cámaras, una cámara alta y otra baja, es decir, la de senadores y la de
diputados.
• El Artículo 80 consagró como depositario del Poder Ejecutivo al Presidente de
los Estados Unidos Mexicanos.
• El Artículo 94 puso las bases del poder Judicial de la Federación.
• El Artículo 107 consagró el “Juicio de Amparo”.
• El Artículo 115 puso las bases del municipio libre.
• El Artículo 123 estableció un régimen de protección a la clase trabajadora.
Personajes más importantes
Ricardo Flores Magón
Ricardo (izquierda) y Enrique (derecha) Flores Magón, presos en Los Ángeles
Artículo principal: Ricardo Flores Magón
Los Hermanos Flores Magón impulsaron la creación del Partido Liberal Mexicano y
fue precursor de la Revolución Mexicana. Los postulados concernientes a los derechos
de los trabajadores y la posesión de la tierra por los campesinos en el Programa del
Partido Liberal Mexicano de 1906 fueron retomados en la Constitución Política de
1917. Murió en una prisión de Estados Unidos en 1922.
Ricardo Flores Magón nació en San Antonio Eloxochitlan, Oaxaca el 16 de septiembre
de 1873, hijo de familia humilde. En la Ciudad de México comenzó la carrera de
abogado (que no concluyó) y periodista. En su juventud participó en las revueltas
estudiantiles contra Porfirio Díaz. Fundó y editó el periódico Regeneración, el más
crítico contra el régimen porfirista. Asistió como delegado al Congreso Liberal de 1901
en San Luis Potosí. Fue encarcelado en múltiples ocasiones en México y en Estados
Unidos por su actividad política que transitó del liberalismo al anarquismo.
Desde 1905 participó en la organización del Partido Liberal Mexicano que sería
fundado un año más tarde. Los postulados de este partido inspiraron las revueltas y las
huelgas que serían el inicio del fin de Porfirio Díaz. Mientras estuvo exiliado en los
Estados Unidos mantuvo contacto con socialistas y anarquistas del movimiento obrero
estadounidense que ejercieron presión para que el gobierno norteamericano no enviara
tropas a territorio mexicano con el pretexto de custodiar las inversiones americanas en
México. También intervino para que se formaran comités de apoyo económico y
político a la revolución social.
Ricardo Flores Magón luchó contra la dictadura de Porfirio Díaz y después contra
Madero y los gobiernos de militares revolucionarios, por lo que fue perseguido y
encarcelado. Después de su muerte se reconoció la importancia de su participación
como precursor de la Revolución Mexicana.
Francisco I. Madero
Artículo principal: Francisco I. Madero
Fotografía de Francisco I. Madero.
Francisco Ignacio Madero González, empresario agrícola y político coahuilense
(1873-1913). Fue elegido presidente de México tras el triunfo de la revolución de 1910.
Fue asesinado a causa del golpe de estado organizado por el Secretario de Guerra y
Marina y el embajador de los Estados Unidos de América.
Francisco I. Madero González nació en una familia acomodada en el municipio de
Parras de la Fuente, Coahuila, el 30 de octubre de 1873. Sus padres fueron Francisco
Madero Hernández y Mercedes González Treviño.
Durante su juventud hizo estudios de comercio y agricultura en Maryland, Versalles,
París y en la Universidad de California en Berkeley. Regresó a México para casarse con
Sara Pérez en 1903 y en 1909 fundó el Partido Nacional Antirreeleccionista para
derrocar al presidente Porfirio Díaz, quien ocupaba el cargo de manera casi
ininterrumpida desde 1877. El mismo partido lo eligió candidato a la presidencia de la
República y tras alcanzar un alto nivel de popularidad el gobierno decidió encarcelarlo
en San Luis Potosí bajo los cargos de conato de rebelión y ultraje a las autoridades.
Logró escapar hacia Estados Unidos y desde ahí redactó el Plan de San Luis, un
llamado a las armas que provocó, meses después, la renuncia del Presidente Díaz en
1911 y una guerra civil que duraría alrededor de una década y costaría la vida a más de
un millón de mexicanos. Tras la renuncia del presidente Díaz, se formó un gobierno
provisional encabezado por Francisco León de la Barra que entregaría la presidencia a
Madero en 1911.
Durante su administración, Madero se caracterizó por encabezar un gobierno
democrático pero poco identificado con las clases marginadas, lo cual provocaría varios
alzamientos armados entre los que destacan los del campesino Emiliano Zapata y la
rebelión de Pascual Orozco. Para combatir los levantamientos eligió al general
Victoriano Huerta, que no logró controlar al primero, pero derrotó definitivamente al
segundo; Huerta, en el año de 1913, conspiró con Félix Díaz (sobrino del ex-presidente
Díaz) y con Henry Lane Wilson (embajador de los Estados Unidos de América) para
derrocar a Madero en un golpe de estado al que se conoce como La decena trágica. El
22 de febrero de 1913, tras haber sido obligado a firmar su renuncia y pese a la promesa
de los golpistas de respetar su vida y facilitar su exilio a la isla de Cuba, Madero y el
vicepresidente José María Pino Suárez fueron ejecutados por Victoriano Huerta y sus
hombres, al costado de la penitenciaría de la Ciudad de México.
Victoriano Huerta
Artículo principal: Victoriano Huerta
Huerta tomó el poder a la muerte de Madero. Esta usurpación del poder fue apoyada por
la aristocracia terrateniente que lo consideraba una oportunidad de reestablecer el
sistema de Díaz.
Los líderes locales redirigieron sus esfuerzos, luchando esta vez contra el nuevo
gobierno y acusando a Huerta de asesinar a Madero en contubernio con el embajador de
los Estados Unidos, Henry Lane Wilson. Líderes como Villa, Zapata, Carranza y
Obregón dirigieron la lucha contra Huerta. La presión de los Estados Unidos, que
culminó con la ocupación de Veracruz tras el incidente de Tampico, combinada con las
acciones rebeldes, provocaron finalmente la caída de Huerta. Tras su derrota, Huerta
huyó a Europa. En El Paso, Texas, murió años más tarde.
Venustiano Carranza
Artículo principal: Venustiano Carranza
Pino Suárez, Carranza, Madero, Orozco y Villa en 1911
Para frenar la cacería, Venustiano Carranza, el gobernador del norteño estado de
Coahuila, formó el Ejército Constitucionalista con miras a pacificar el país adoptando la
mayor parte de las demandas sociales, esgrimidas por los rebeldes e integrándolas a una
nueva Constitución de corte progresista.
Carranza logró plasmar la mayor parte de las demandas en el texto de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, incluyendo parte del Plan de Ayala
de Emiliano Zapata, pero su deseo de pacificar el país probó ser más fuerte que su
habilidad para solucionar los problemas que habían dado origen a la violencia, así que
uno a uno fue asesinando a los rebeldes del movimiento.
Emiliano Zapata
Artículo principal: Emiliano Zapata
Cadáver de Zapata
Tras el asesinato de Francisco I. Madero y el ascenso en el poder de Victoriano Huerta,
la lucha armada se exacerbó y Zapata fue uno de los jefes revolucionarios más
importantes, al tiempo que introdujo importantes reformas en Morelos. Posteriormente
estas posturas lo opusieron al nuevo presidente (Venustiano Carranza). Éste logró
eliminarlo mandándolo asesinar.
Estuvo presente en la Convención de Aguascalientes de 1914, en la que los tres grupos
más importantes que participaron en la Revolución Mexicana intentaron dirimir sus
diferencias. Dicha Convención adoptó el Plan de Ayala y eligió como presidente
provisional a Eulalio Gutiérrez Ortiz. Los grupos dirigidos por Francisco Villa y Zapata
aceptaron los resultados de la Convención, no así el encabezado por el General
Carranza, lo que provocó la continuación de la guerra civil.
El cacique Jesús Guajardo le hizo creer a Zapata que estaba descontento con Carranza y
que estaría dispuesto a unirse a él. Zapata le pidió pruebas y Guajardo se las dio.
Acordaron reunirse en la Hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919, pero
desgraciadamente Zapata fue víctima de una emboscada, y fue asesinado ese mismo día.
Pancho Villa
Artículo principal: Pancho Villa
Pancho Villa (1878-1923) es el seudónimo de Doroteo Arango Arámbula, jefe
revolucionario mexicano, cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen
de Victoriano Huerta.
Murió asesinado en Parral, Chihuahua. Huérfano, tuvo una infeliz niñez y una conducta
muy rebelde en la adolescencia, fue leñador, agricultor y comerciante, antes de hacerse
militar revolucionario.
En 1910 se unió a Francisco I. Madero, quien le nombró brigadier. En 1911, con apoyo
estadounidense, colaboró en la derrota del Ejército Federal de Porfirio Díaz. Combatió a
las órdenes de Victoriano Huerta, quien lo acusó de insubordinación y lo condenó a
muerte sin cumplirse esta orden.
Cuando Francisco I. Madero fue asesinado por una conspiración encabezada por Huerta,
el 22 de febrero de 1913, los líderes militares del norte, encabezados por el Gobernador
de Coahuila, Venustiano Carranza, llaman a levantarse contra el usurpador.
Comienza así una nueva etapa de la Revolución Mexicana, en la cual Francisco Villa
alcanza sus máximos éxitos militares al mando de la División del Norte, cuyo objetivo
era avanzar desde Chihuahua al Centro del País y tomar plazas estratégicas
resguardadas por el Ejército Federal.
Francisco Villa condujo con éxito los asaltos de Ciudad Juárez, Saltillo, Zacatecas,
Chihuahua y Torreón. Los ejércitos revolucionarios derrotaron a Huerta, quien marchó
al exilio el 24 de junio de 1914. A pesar de la victoria, Villa estaba molesto con
Carranza, quien lo postergó por la cercanía de otros jefes, además de que nunca
concedió a la División del Norte el grado de Ejército ni a Villa el grado de general.
En 1914, Carranza citó a una convención de las fuerzas revolucionarias, para limar
asperezas entre ellas, sin lograr su objetivo, pues Villa se apoderó de la Convención de
Aguascalientes y rompió relaciones con Carranza. Villa tomó la Ciudad de México, a
nombre del gobierno de la Convención, junto con su aliado Emiliano Zapata, en
diciembre de 1914.
Carranza recibió apoyo de los estadounidenses en la forma de suministro y comercio de
armas, para que derrotaran a las de Villa. Los villistas emboscaron un tren que llevaba
mineros estadounidenses, matándolos a todos menos a uno de los 17 que iban a bordo.
Carranza no se plegó a los dictados villistas de la Convención y huyó a Veracruz para
encabezar desde allí su contraataque. Para ello tenía un gran aliado, un estratega militar
que superaría al genio tosco de Pancho Villa, se trataba del general Álvaro Obregón.
Obregón logró derrotar a la División del Norte en la famosa Batalla de Celaya, donde
Obregón perdiera un brazo. En 1915, los Estados Unidos ofrecieron su respaldo a
Venustiano Carranza. Los EE UU habían cambiado su actitud hacia Villa y le
impusieron un embargo de armas, cortándole el suministro de las mismas que recibía
desde poblaciones como Columbus, Nuevo México.
Álvaro Obregón
Artículo principal: Álvaro Obregón
El gobierno de Carranza duró poco. El general, Álvaro Obregón, quien se había
desempeñado en la primera etapa de su gobierno como Ministro de Guerra y Marina, se
sublevó al verse en desventaja en su lucha por la candidatura oficial en las próximas
elecciones federales y le dio muerte el 21 de mayo de 1920. Obregón asumió el poder y
demostró no sólo ser un hábil militar, pues terminó de pacificar la mayor parte del país,
sino un hábil político que fomentó la creación y a la vez se hizo del apoyo de múltiples
sindicatos y centrales obreras. Fue sucedido por el también general Plutarco Elías
Calles, quien promovería algunas leyes anticlericales que provocarían la Guerra Cristera
y fundaría el Partido Nacional Revolucionario (PNR), lo que hoy en día es el Partido
Revolucionario Institucional (PRI). Aunque la reelección estaba expresamente prohibida
por la Constitución de 1917, Obregón consiguió hacerlo en 1928 pero fue asesinado por
un extremista católico antes de tomar posesión del cargo.
Otras figuras que destacaron en la revolución
• Los generales Lázaro Cárdenas del Río, Abelardo L. Rodríguez y Manuel Ávila
Camacho, todos presidentes electos de México después de la administración del
Presidente Calles.
• Los pintores comunistas Diego Rivera, José Clemente Orozco y Frida Kahlo.
• Los intelectuales José Vasconcelos, Manuel Gómez Morín y Antonio Caso.
• Los escritores Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán.
• El líder sindical Vicente Lombardo Toledano.
• El caricaturista político José Guadalupe Posada.
Combatientes
Fuerzas surianas en Campaña Revolucionaria
• Magonistas
• Maderistas
• Villistas
• Zapatistas
• Huertistas
• Obregoncistas
• Carrancistas
El mito de la Revolución Mexicana
Para académicos como Macario Schettino la Revolución Mexicana es un mito y lo trata
en su libro publicado en 2007 Cien años de confusión (La revolución, en duda. Cien
años de confusión. México en el siglo XX, libro de Macario Schettino, Editorial
Taurus).1 Schettino considera que la Revolución Mexicana no es un hecho histórico,
sino un concepto, origen y base del régimen político que gobernó el país durante más de
70 años. Esa tesis que desmitifica y desafía las versiones oficiales del principal
acontecimiento histórico del siglo XX de México.
Sí bien Madero inició la revolución, los diversos focos de insurrección no estaban
subordinados militarmente a Madero. Además, este no confiaba en los movimientos
sociales, pues consideraba que generaban un elevado costo económico, social y
humano, además de que una élite derrocaba a otra y olvidaba los principios por los que
había luchado para derrocar el régimen anterior. El mejor ejemplo es el mismo Porfirio
Díaz que se encumbró en el poder bajo el lema Sufragio efectivo, no reelección.
Típicamente se han manejado cuatro grandes hipótesis de la revolución maderista de
1910, las tres primeras del orden económico y social, y la cuarta del orden político:2
• 1) Una crisis económica profunda que movilizó a los campesinos que
trastocaron el orden político vigente.
• 2) Una revolución básicamente de las masas obreras, que ante las
contradicciones del capitalismo se levantaron en armas, dando respaldo al
llamado maderista para buscar la democracia política y, posteriormente, mejoras
laborales.
• 3) La entrega que hizo Porfirio Díaz de la economía al capital extranjero generó
una ola nacionalista que en cierto momento terminó por derrocar al régimen que
desnacionalizó el capitalismo.
• 4) El autoritarismo porfirista agotó su legitimidad y sus posibilidades de
continuidad, tanto por el envejecimiento de la clase política (incluido el
dictador) como por la falta de movilidad política y de incorporación de nuevas
élites al régimen.
Macario Schettino sostiene que México fracasó en el siglo XX, pues México no tuvo
mejor desempeño económico que otros países latinoamericanos, ni en educación, salud,
seguridad social, o prácticamente cualquier indicador de desarrollo. México sufrió a
cambio un régimen autoritario, que pospuso la ciudadanización de la sociedad. Madero
tuvo razón al señalar que de una revolución sólo puede surgir un nuevo autoritarismo.
Como por ejemplo: la dictadura napoleónica, el régimen bolchevique, el nacionalismo
taiwanés, el nacionalismo chino y el priismo mexicano. Las conquistas de la
Revolución fueron también incorporadas —frecuentemente de manera más eficaz— en
países que no sufrieron una revolución social. Schettino contribuye a desnudar el gran
mito revolucionario, que prevalece profundamente en conciencia política de los
mexicanos y aún se enseña en escuelas y universidades, acorde con la construcción de
la revolución del régimen priista.