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Resumen de "Los Seis Libros de la República"

Este documento resume los primeros capítulos del libro "Los seis libros de la República" de Juan Bodino. Define la república como el recto gobierno de varias familias y de lo que les es común, con poder soberano. Distingue la administración doméstica de la república, señalando que la familia es el origen y elemento principal de la república. Finalmente, introduce el concepto de soberanía como el poder absoluto y perpetuo de una república.

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Este documento resume los primeros capítulos del libro "Los seis libros de la República" de Juan Bodino. Define la república como el recto gobierno de varias familias y de lo que les es común, con poder soberano. Distingue la administración doméstica de la república, señalando que la familia es el origen y elemento principal de la república. Finalmente, introduce el concepto de soberanía como el poder absoluto y perpetuo de una república.

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EL PENSAMIENTO POLTICO EN SUS TEXTOS DE PLATN A MARX Juan Botella Carlos Caeque E uar o !

on"alo #E $tores% BODINO LOS SEIS LIBROS DE LA REP&BLICA' ()))* LIBRO + CAPTULO + Cu,l es el -$n .r$n/$.al e la Re.01l$/a 1$en or ena a Repblica es un recto gobierno de varias familias, y de lo que les es comn, con poder soberano. Colocamos esta definicin en primer lugar porque, en todas las cosas, es necesario buscar el fin principal y slo despus los medios de alcanzarlo. La definicin no es otra cosa que el fin del tema que se presenta y, si no est bien establecida, todo cuanto se construya sobre ella se vendr aba o de inmediato. Cierto es que quien !a encontrado el fin de lo que aduce, no siempre encuentra los medios de alcanzarlo, del mismo modo que el mal arquero ve el blanco pero no apunta. "o es menos cierto, sin embargo, que con la !abilidad y el esfuerzo que !aya desplegado, podr tocarlo o acercarse, y no ser menos estimado por no dar en el blanco, siempre que !aga todo lo que debe por alcanzarlo. #ero quien no conoce el fin y la definicin del tema que se le propone, no puede nunca esperar encontrar los medios de alcanzarlo, al igual que aquel que tira al aire sin ver el ob etivo. $esmenucemos las partes de la definicin que !emos establecido. %emos dic!o, en primer lugar, recto gobierno, a causa de la diferencia que e&iste entre las repblicas y las bandas de ladrones y piratas' con stas no debe !aber trato, ni comercio, ni alianza, principio que siempre se !a respetado en toda repblica bien ordenada. Cuando !a tratado de prestar la fe, negociar la paz, declarar la guerra, convenir ligas ofensivas o defensivas, alonar las fronteras o solucionar los litigios entre pr(ncipes y se)ores soberanos, nunca se !a tenido en cuenta a los ladrones ni a sus clientelas' si alguna vez no se !a actuado as(, !a sido debido a una necesidad absoluta, no su eta a la discrecin de las leyes !umanas. *stas siempre !an distinguido los bandoleros y corsarios de los que, en materia de guerra, llamamos enemigos leales, los cuales mantienen sus estados y repblicas sobre principios de usticia, cuya subversin y ruina buscan los bandoleros y corsarios. #or esta razn, no deben gozar stos del derec!o de guerra comn a todos los pueblos, ni prevalerse de las normas con que los vencedores tratan a los vencidos. +l !ec!o de que la ley quiera que se devuelva al ladrn la prenda, el depsito y el prstamo, y que
*

,uan -odino, Los seis libros de la Repblica. seleccin. estudio preliminar y trad. de #edro -ravo .ala, /ecnos, 0adrid. 1223.

sea restituido en la posesin de las cosas que l tom in ustamente a otros, cuando a su vez, !a sido despo ado violentamente de ellas, se basa en dos razones4 la primera, que el bandido merece consideracin cuando presta !omena e al magistrado y se somete a las leyes para pedir y recibir usticia' la otra, que aquello no se !ace tanto en favor de los bandidos, cuanto por castigo de quien se quiere quedar con el sagrado depsito y procede por v(as de !ec!o, teniendo la usticia a su alcance ... #ero quien quisiese aplicar el derec!o comn a los corsarios y ladrones, dndoles el mismo trato que a los enemigos leales, cursar(a una peligrosa invitacin a todos los vagabundos para unirse a los bandoleros y asegurar sus acciones y ligas capitales ba o el manto de la usticia. "o es que resulte imposible !acer un buen pr(ncipe de un ladrn, o de un corsario un buen rey' piratas !ay que merecer(an ms ser llamados reyes que algunos que !an portado cetros y diademas, para quienes no !ay e&cusa verdadera ni aparente de los robos y crueldades que !acen padecer a sus sbditos. +l corsario $emetrio dec(a al rey 5le andro 0agno que l no !ab(a aprendido otro oficio de su padre, ni !eredado de l otros bienes que dos fragatas, en tanto que 5le andro, si bien reprobaba la pirater(a, asolaba y robaba con dos poderosos e rcitos, por tierra y mar, pese a !aber !eredado de su padre un reino grande y floreciente' estas palabras movieron a 5le andro antes a remordimiento de conciencia que a vengarse del usto reproc!e !ec!o por el pirata, a quien nombr capitn general de una legin... +stos medios para atraer los efes de piratas al puerto de la virtud son y siempre sern dignos de alabanza, no slo con el fin de evitar que tales gentes se vean reducidas a la desesperacin e invadan el estado de los pr(ncipes, sino tambin para destruir a los restantes como enemigos del gnero !umano. 5unque parezcan vivir en amistad y sociedad, repartindose por igual el bot(n, como se dec(a de -rgulo y 6iriato, esto no puede, sin embargo, ser llamado, en trminos de derec!o, sociedad, ni amistad, ni reparto, sino con uraciones, robos y pilla e, ya que el principal punto en el que reside el verdadero atributo de la amistad, y del que ellos carecen, es el recto gobierno segn las leyes de la naturaleza. 7...8 CAPTULO II De la a 2$n$stra/$3n o24st$/a 5 e la $-eren/$a entre la re.01l$/a 5 la -a2$l$a La administracin domstica es el recto gobierno de varias personas y de lo que les es propio, ba o la obediencia de un cabeza de familia. La segunda parte de la definicin de repblica que !emos establecido !ace referencia a la familia, que constituye la verdadera fuente y origen de toda repblica, as( como su principal elemento. ,enofonte y 5ristteles !an separado, sin razn, a mi uicio, la econom(a domstica de la pol(tica, lo que no puede !acerse sin desmembrar la parte principal del todo' es tanto como construir una ciudad sin casas y, por la misma razn, ser(a preciso una ciencia especial de las corporaciones y colegios, que no son ni ciudades ni familias pero que, sin embargo, constituyen parte de la repblica... "osotros entendemos por administracin domstica el recto gobierno de la familia y del poder que el efe

de sta tiene sobre los suyos y de la obediencia que le es debida, aspectos que no son considerados por 5ristteles y ,enofonte en sus tratados. 5l igual que la familia bien dirigida es la verdadera imagen de la repblica, y el poder domstico es comparable al poder soberano, as( el recto gobierno de la casa es el verdadero modelo del gobierno de la repblica. $el mismo modo que el cuerpo goza de salud si cada miembro en particular cumple con su funcin, la repblica marc!ar bien si las familias estn bien gobernadas... 7...8 #ero del mismo modo que el nav(o slo es madera, sin forma de barco, cuando se le quitan la quilla que sostiene los lados, la proa, la popa y el puente, as( la repblica, sin el poder soberano que une todos los miembros y partes de sta y todas las familias y colegios en un solo cuerpo, de a de ser repblica. 9iguiendo con la comparacin, del mismo modo que el nav(o puede ser desmembrado en varias piezas o incluso quemado, as( el pueblo puede disgregarse en varios lugares o e&tinguirse por completo, aunque la villa subsista por entero. "o es la villa, ni las personas, las que !acen la ciudad, sino la unin de un pueblo ba o un poder soberano, aunque slo !aya tres familias... 7...8 7...8 +s evidente que las repblicas son ordenadas por $ios para dar a la repblica lo que es pblico y a cada cual lo que le es propio' adems, una tal comunidad de todas las cosas es imposible e incompatible con el derec!o de familia, porque si la ciudad y la familia, lo comn y lo individual, lo pblico y lo particular, se confunden, no !ay ni repblica ni familia... 5s( pues, si la repblica es el recto gobierno de varias familias, y de lo que les es comn, con poder soberano, la familia es el recto gobierno de varias personas, y de lo que les es propio' ba o la obediencia de un cabeza de familia. +n esto reside la verdadera diferencia entre la repblica y la familia' en efecto, los efes de familia tienen el gobierno de lo que les es propio, aunque, muy a menudo, y por doquier, cada familia est obligada a aportar y contribuir con parte de sus bienes particulares al comn, sea en forma de contribucin, de pea es o de impuestos e&traordinarios... 9e equivocan quienes piensan que, gracias a la comunidad, ser(an ms cuidadosamente tratados las personas y los bienes comunes, ya que se ve frecuentemente cmo la gente menosprecia las cosas comunes y pblicas, salvo si se trata de obtener algn beneficio en particular' tanto ms que la naturaleza del amor es tal que cuanto ms tiene de comn menos vigor posee... La administracin domstica y el recto gobierno de la familia requiere la distincin y divisin de los bienes, mu eres, !i os y criados de las diferentes familias, y de lo que les es propio en particular de lo que les es comn en general, es decir, del bien pblico. :ncluso los magistrados, en toda repblica bien ordenada, cuidan y se preocupan por el bien particular de los !urfanos, de los locos y de los prdigos como de algo que se refiere y concierne a lo pblico, con el fin de que los bienes se conserven para sus propietarios y no sean disipados..., porque la conservacin de los bienes de cada uno en particular significa la conservacin del bien pblico. 5unque las leyes son comunes y pblicas y dependen solamente del soberano, sin embargo, no !ay inconveniente en que las familias posean ciertos estatutos particulares, para

ellos y sus sucesores, !ec!os por los antiguos efes de familia y ratificados por los pr(ncipes soberanos... /ales leyes de familia, conocidas tambin por los latinos, quienes las denominaban ius familiare, estn !ec!as por los efes de familia para conservacin mutua de sus bienes, nombres y t(tulos antiguos. /al estado de cosas puede tolerarse en las casas grandes e ilustres, ya que, en realidad, dic!os tratados y estatutos domsticos !an conservado, en ocasiones, no slo las familias, sino tambin el estado de la repblica... 7...8 CAPTULO 6III De la so1eran7a La soberan(a es el poder absoluto y perpetuo de una repblica... +s necesario definir la soberan(a, porque, pese a que constituye el tema principal y que requiere ser me or comprendido al tratar de la repblica, ningn urisconsulto ni filsofo pol(tico la !a definido todav(a. %abiendo dic!o que la repblica es un recto gobierno de varias familias, y de lo que les es comn, con poder soberano, es preciso a!ora aclarar lo que significa poder soberano. $igo que este poder es perpetuo, puesto que puede ocurrir que se conceda poder absoluto a uno o a varios por tiempo determinado, los cuales, una vez transcurrido ste, no son ms que sbditos. #or tanto, no puede llamrseles pr(ncipes soberanos cuando ostentan tal poder, ya que slo son sus custodios o depositarios, !asta que place al pueblo o al pr(ncipe revocarlos. +s ste quien permanece siempre en posesin del poder. $el mismo modo que quienes ceden el uso de sus bienes a otro siguen siendo propietarios y poseedores de los mismos, as( quienes conceden el poder y la autoridad de uzgar o mandar, sea por tiempo determinado y limitado, sea por tanto tiempo como les plazca, continan, no obstante, en posesin del poder y la urisdiccin, que los otros e ercen a t(tulo de prstamo o en precario. #or esta razn, la ley manda que el gobierno del pa(s, o el lugarteniente del pr(ncipe, devuelva, una vez que su plazo !a e&pirado, el poder, puesto que slo es su depositario y custodio. +n esto no !ay diferencia entre el gran oficial y el peque)o. $e otro modo, si se llamara soberan(a al poder absoluto otorgado al lugarteniente del pr(ncipe, ste lo podr(a utilizar contra su pr(ncipe, quien sin l nada ser(a, resultando que el sbdito mandar(a sobre el se)or y el criado sobre el amo. Consecuencia absurda, si se tiene en cuenta que la persona del soberano est siempre e&enta en trminos de derec!o, por muc!o poder y autoridad que d a otro. "unca da tanto que no retenga ms para s(, y ams es e&cluido de mandar o de conocer por prevencin, concurrencia o evocacin, o del modo que quisiere, de las causas de las que !a encargado a su sbdito, sea comisario u oficial, a quienes puede quitar el poder atribuido en virtud de su comisin u oficio, o tal erario todo el tiempo que quisiera. 7...8 La soberan(a no es limitada, ni en poder, ni en responsabilidad, ni en tiempo. $el mismo modo, los diez comisarios establecidos para reformar las costumbres y ordenanzas, pese a que ten(an poder absoluto e inapelable y todos los magistrados quedaban suspendidos durante su comisin, no por ello detentaban la soberan(a, ya que, cumplida la comisin, su poder e&piraba, como ocurr(a con el del dictador... 9upongamos que, cada a)o, se elige a uno

o varios de los ciudadanos y se les da poder absoluto para mane ar el estado y gobernarlo por entero sin ninguna clase de oposicin, ni apelacin. ;"o podremos decir, en tal caso, que aqullos tienen la soberan(a, puesto que es absolutamente soberano quien, salvo a $ios, no reconoce a otro por superior< Respondo, sin embargo, que no la tienen, ya que slo son simples depositarios del poder, que se les !a dado por tiempo limitado. /ampoco el pueblo se despo a de la soberan(a cuando instituye uno o varios lugartenientes con poder absoluto por tiempo limitado, y muc!o menos si el poder es revocable al arbitrio del pueblo, sin plazo predeterminado. +n ambos casos, ni uno ni otro tienen nada en propio y deben dar cuenta de sus cargos a aquel del que recibieron el poder de mando. "o ocurre as( con el pr(ncipe soberano, quien slo est obligado a dar cuenta a $ios... La razn de ello es que el uno es pr(ncipe, el otro sbdito' el uno se)or, el otro servidor' el uno propietario y poseedor de la soberan(a, el otro no es ni propietario ni poseedor de ella, sino su depositario. 7...8 La palabra perpetua se !a de entender por la vida de quien tiene el poder. Cuando el magistrado soberano por slo un a)o o por tiempo limitado y predeterminado contina en el e ercicio del poder que se le dio, necesariamente !a de ser o por mutuo acuerdo o por fuerza. 9i es por fuerza, se llama tiran(a' no obstante, el tirano es soberano, del mismo modo que la posesin violenta del ladrn es posesin verdadera y natural, aunque vaya contra la ley y su anterior titular !aya sido despo ado. #ero si el magistrado contina en el e ercicio del poder soberano por mutuo consentimiento, sostengo que no es pr(ncipe soberano pues lo e erce por tolerancia' muc!o menos lo ser si se trata de tiempo indeterminado, porque, en tal caso, lo e erce por comisin precaria... 7...8 +&aminemos a!ora la otra parte de nuestra definicin y veamos qu significan las palabras poder absoluto. +l pueblo o los se)ores de una repblica pueden conferir pura y simplemente el poder soberano y perpetuo a alguien para disponer de sus bienes, de sus personas y de todo el estado a su placer, as( como de su sucesin, del mismo modo que el propietario puede donar sus bienes pura y simplemente, sin otra causa que su liberalidad, lo que constituye la verdadera donacin... 5s(, la soberan(a dada a un pr(ncipe con cargas y condiciones no constituye propiamente soberan(a, ni poder absoluto, salvo si las condiciones impuestas al nombrar al pr(ncipe derivan de las leyes divina o natural. 5s(, cuando muere el gran rey de /artaria, el pr(ncipe y el pueblo, a quienes corresponde el derec!o de eleccin, designan, entre los parientes del difunto, al que me or les parece, con tal que sea su !i o o sobrino. Lo !acen sentar entonces sobre un trono de oro y le dicen estas palabras4 Te suplicamos, consentimos y sugerimos que reines sobre nosotros. +l rey responde4 Si queris eso de m, es preciso que estis dispuestos a hacer lo que yo os mande, que el que yo ordene matar sea muerto incontinenti y sin dilacin, y que todo el reino me sea remitido y consolidado en mis manos. +l pueblo responde as sea, y, a continuacin, el rey agrega4 La palabra de mi boca ser

mi espada, y todo el pueblo le aplaude. $ic!o esto lo toman y ba an de su trono y puesto en tierra, sobre una tabla, los pr(ncipes le dirigen estas palabras4 Mira hacia lo alto y reconoce a ios, y despus mira esta tabla sobre la que ests aqu aba!o. Si gobiernas bien, tendrs todo lo que desees" si no, caers tan ba!o y sers despo!ado en tal forma que no te quedar ni esta tabla sobre la que te sientas. $ic!o esto, le elevan y lo vitorean como rey de los trtaros. +ste poder es absoluto y soberano, porque no est su eto a otra condicin que obedecer lo que la ley de $ios y la natural mandan. 7...8 #uesto que el pr(ncipe soberano est e&ento de las leyes de sus predecesores, muc!o menos estar obligado a sus propias leyes y ordenanzas. Cabe aceptar ley de otro, pero, por naturaleza, es imposible darse ley a s( mismo, o imponerse algo que depende de la propia voluntad. #or esto, dice la ley4 #ulla obligatio consistere potest, quae a $oluntate promittentis statum capit, razn necesaria que muestra evidentemente que el rey no puede estar su eto a sus leyes. 5s( como el #apa no se ata ams sus manos, como dicen los canonistas, tampoco el pr(ncipe soberano puede atarse las suyas, aunque quisiera. Razn por la cual al final de los edictos y ordenanzas vemos estas palabras4 %orque tal es nuestra $oluntad , con lo que se da a entender que las leyes del pr(ncipe soberano, por ms que se fundamenten en buenas y vivas razones, slo dependen de su pura y verdadera voluntad. +n cuanto a las leyes divinas y naturales, todos los pr(ncipes de la tierra estn su etos a ellas y no tienen poder para contravenirlas, si no quieren ser culpables de lesa ma estad divina, por mover guerra a $ios, ba o cuya grandeza todos los monarcas del mundo deben uncirse e inclinar la cabeza con todo temor y reverencia. #or esto, el poder absoluto de los pr(ncipes y se)ores soberanos no se e&tiende, en modo alguno, a las leyes de $ios y de la naturaleza... ;+st su eto el pr(ncipe a las leyes del pa(s que !a urado guardar< +s necesario distinguir. 9i el pr(ncipe ura ante s( mismo la observancia de sus propias leyes, no queda obligado ni a stas, ni al uramento !ec!o a s( mismo... 9i el pr(ncipe soberano promete a otro pr(ncipe guardar las leyes promulgadas por l mismo o por sus predecesores, est obligado a !acerla, si el pr(ncipe a quien se dio la palabra tiene en ello algn inters, incluso aunque no !ubiera !abido uramento. 9i el pr(ncipe a quien se !izo la promesa no tiene ningn inters, ni la promesa ni el uramento pueden obligar al que prometi. Lo mismo decimos de la promesa !ec!a por el pr(ncipe soberano al sbdito antes de ser elegido... "o significa esto que el pr(ncipe quede obligado a sus leyes o a las de sus predecesores, pero s( a las ustas convenciones y promesas que !a !ec!o, con o sin uramento, como quedar(a obligado un particular. = por las mismas causas que ste puede ser liberado de una promesa in usta e irrazonable, o en e&ceso gravosa, o prestada mediante dolo, fraude, error, fuerza, o usto temor de gran da)o, as( tambin el pr(ncipe, si es soberano, puede ser restituido, por las mismas causas, en cuanto signifique una disminucin de su ma estad. 5s(, nuestra m&ima sigue siendo vlida4 el pr(ncipe no est su eto a sus leyes, ni a las leyes de sus predecesores, sino a sus convenciones ustas y razonables, y en cuya observancia los sbditos, en general o en particular, estn interesados.

7...8 LIBRO I6 CAPTULO 6III Si en las facciones ci$iles el prncipe debe unirse a una de las partes y si el s&bdito debe ser obligado a seguir una u otra, con los medios de remediar las sediciones. 7...8 9i el pr(ncipe soberano toma partido, de ar de ser uez soberano, para convertirse en efe de partido y correr riesgo de perder su vida, en especial cuando la causa de la sedicin no es pol(tica. 5s( est ocurriendo en +uropa desde !ace cincuenta a)os, con motivo de las guerras de religin. 9e !a visto cmo los reinos de 9uecia, +scocia, $inamarca, :nglaterra, los se)ores de las ligas y el :mperio de 5lemania !an cambiado de religin, sin que el estado de cada repblica y monarqu(a se !aya alterado. Cierto que en muc!os lugares los cambios se !an producido con gran violencia y efusin de sangre. Cuando la religin es aceptada por comn consentimiento, no debe tolerarse que se discuta, porque de la disensin se pasa a la duda. Representa una gran impiedad poner en duda aquello que todos deben tener por intangible y cierto. "ada !ay, por claro y evidente que sea, que no se oscurezca y conmueva por la discusin, especialmente aquello que no se funda en la demostracin ni en la razn, sino en la creencia. 9i filsofos y matemticos no ponen en duda los principios de sus ciencias, ;por qu se va a permitir disputar sobre la religin admitida y aceptada< "o se olvide que el filsofo 5na&goras sosten(a que la nieve era negra, >avorino que la cuartana era saludable y Carneades que es incomparablemente me or ser malo que virtuoso y que, pese a tales opiniones, no les faltaron seguidores. 5ristteles dec(a que merece el rigor de las leyes quien pone en duda la e&istencia de un $ios soberano, lo que demostr, y que quien niega la blancura de la nieve es un insensato. /ambin es cierto que todos los pr(ncipes y reyes de ?riente y de @frica, pro!(ben rigurosamente que se dispute sobre la religin y la misma pro!ibicin e&iste en +spa)a... La ley de $ios manda e&presamente escribirla por doquier y leerla sin cesar al pueblo, de cualquier se&o y edad, no dice que se dispute sobre ella. #or el contrario, los !ebreos, instruidos por los profetas, por tradicin de padre a !i o, ense)aban la ley de $ios en siete colegios que !ab(a en el monte de 9in, pero no toleraron ams que se disputase sobre ella, como leemos en ?ptatus 0ilevitanus... La discusin slo tiene sentido respecto de lo veros(mil, pero no respecto de lo necesario y divino... Los propios ateos convienen en que nada conserva ms los estados y repblicas que la religin, y que sta es el principal fundamento del poder de los monarcas y se)ores, de la e ecucin de las leyes, de la obediencia de los sbditos, del respeto por los magistrados, del temor de obrar mal y de la amistad rec(proca de todos. #or ello, es de suma importancia que cosa tan sagrada como la religin, no sea menospreciada ni puesta en duda mediante disputas, pues de ello depende la ruina de las repblicas. "o se debe prestar o(dos a quienes razonan sutilmente mediante argumentos contrarios, pues

suma ratio est quae pro religione facit, como dec(a #apiniano. "o tratar aqu( de qu religin es la me or, si bien es cierto que slo !ay una religin, una verdad, una ley divina publicada por la palabra de $ios. +l pr(ncipe que est convencido de la verdadera religin y quiera convertir a sus sbditos, divididos en sectas y facciones, no debe, a mi uicio, emplear la fuerza. Cuanto ms se violenta la voluntad de los !ombres, tanto ms se resiste. 9i el pr(ncipe abraza y obedece la verdadera religin de modo sincero y sin reservas, lograr que el corazn y la voluntad de los sbditos la acepten, sin violencia ni pena. 5l obrar as(, no slo evitar la agitacin, el desorden y la guerra civil, sino que conducir a los sbditos descarriados al puerto de salvacin. 7A8

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