JOS ANGEL BUESA No hay duda de que la mayor fama conquistada por Jos ngel Buesa como poeta
provino de su delicadeza romntica, sin ser, necesariamente, un neorromntico. El poeta cu ano e!plot" como pocos la sensi ilidad femenina, y se le identifica ms con la miel de sus versos enamorados que con la seriedad intr#nseca de otras o ras que escapan al gran p$ lico. %or eso son muchos los que no conocen poemas como &'a %iedra(, en el que predomina el don de la humildad, en una morale)a que desnuda y com ate la vanidad humana. 'a poes#a, en casos como ste, a re el camino de la meditaci"n ante esa lucha sorda en la que se enfrascan lo ef#mero y lo imperecedero. * seguir ha iendo astr"logos, cartomnticos, olas de cristal y profetas calle)eros, pero nadie ser due+o del futuro y los vaticinios seguirn chocando con realidades impensadas. No se puede decir ms sin estropear el sorpresivo mensa)e de estos versos que se apartan de otros con ms aceptaci"n. ,"lo a+adir que, para escri ir un poema as#, a pesar de enemigos y detractores, es necesario tener las arcas des ordadas de talento potico. -omo las tuvo Jos ngel Buesa.
La Piedra
Por Jos ngel Buesa Aquella tosca piedra, como un rostro deforme, se alzaba junto a un ro y a la sombra de un rbol. Humilde, pero altiva, con su oscuro silencio, ergua entre las hierbas su redondez de crneo. Las lluvias del oto o la vieron impasible, impasible la vieron los soles del verano. ! all estaba la piedra con su quietud in"til. #! las flores se abran y cantaban los pjaros#. $$ %l rbol murmuraba& !o florezco y doy sombra, y alzo al sol mis ramajes como si fueran manos. %l pjaro deca& !o voy hacia la aurora, y tengo el don supremo de la vida, pues canto. ! el ro& 'i agua clara purifica la tierra( soy la virtud fecunda y el pr)vido entusiasmo. *ero la tosca piedra callaba tercamente, bajo la melanc)lica palidez de los astros. $$$
%l coraz)n del tiempo palpitaba en la sombra, y entristeci) en un siglo todo el bosque feliz. Los pjaros callaron y se sec) aquel ro, y envejeci) aquel rbol de profunda raz. ! se abrieron entonces los ojos del silencio( y pasaron mil a os, y despu+s otros mil. %l rbol, poco a poco, se convirti) en ceniza, y el cauce fue estrechndose como una cicatriz. %l bosque se hizo un pramo, y el pramo un desierto. *ero la piedra estaba all. -ualquier hom re puede enfrentarse a la desolaci"n del a andono, a la seca amargura de la soledad, y encarar esa situaci"n con una filosof#a ms o menos resignada. -ualquier hom re, pero si se trata de un poeta, lo deprimente puede convertirse en poema desgarrador. Esa situaci"n de a andono marc" una poca en la vida de Jos ngel Buesa, y los versos surgieron con pasmosa efectividad. Este poeta cu ano, con su peculiar e influyente estilo, ha de)ado una marca en generaciones de lectores dentro de su pa#s y fuera de l. Es natural que su poes#a no les guste a todos, pero es imposi le de)ar de reconocer la maestr#a con que e!pone sus sentimientos. Esta &-anci"n del a andonado( se aparta radicalmente de su reiterada producci"n de poeta encandilado por el amor er"tico. %or eso es ueno acercarse a poemas como este, de admira le eufon#a, de s#miles originales, de lengua)e envolvente y claro, que descri e un estado an#mico herido de muerte. .espus de leer estos versos, resulta dif#cil escatimarle mritos al poeta.
Cancin del abandonado
Por Jos ngel Buesa ! bien& sigo viviendo. *ero vivo la vida como un viento con moscas, como un agua podrida. Afuera un cielo sucio, de neblina y de holln, y la nostalgia adentro, como un pozo sin fin. Lodo de viejas lluvias, turbio charco de ranas, y %sther en el crep"sculo de un viernes sin campanas. ,n rumor de hojas secas, y ya nada era mo. ! yo al azar, flotando, como un corcho en el ro. -espu+s, las lentas noches de romper los espejos, sin 'ary en la otra almohada con su sonrisa lejos.
Ah, nieve en la ceniza, nieve negra en la mano, caminando en el tiempo, y en la sombra, y en vano. .ordo brillo de escamas del petr)leo del puerto, y un ni o que sonre sin saber que se ha muerto. Ah, tardes de naranjos en un mundo vaco, y 'arta con los ojos mojados de roco. Humo de pipas tristes, naipe de viuda sola, y el alma all, en lo "ltimo, como un furg)n de cola. Ah, nada ms que el viento por la ventana oscura, con el fro punzante de un clavo de herradura. /ada ms que el insomnio, telara a en acecho. ! estas profundas noches. ! Laura en otro lecho. Aqu estoy, en la sombra, capitn del olvido, recobrando en palabras todo lo que he perdido, #nombres, ciudades, fechas# uno a uno, una a una, como un reloj de sol bajo un claro de luna. Ah, las islas lloviendo, los andenes nevando0 ! yo aqu, en esta sombra. !a no importa hasta cundo. 1atas de los desvanes, siniestro pan sin trigo, y tantas cosas mas que morirn conmigo. 2ogata de los bosques, hielo de la monta a, y ac abajo el insomnio, como una telara a. Lmpara al medioda, madr+pora de acuario, y un largo, un fro sorbo de caf+ solitario. /ada ms que otro da, como "nico reproche. ! eso es todo en un alba donde sigue la noche... /na vez me cont" Jos ngel Buesa que entre su madre y l ha #a un misterioso hilo de comunicaci"n, mediante el cual ella present#a en que momento l se acerca a, y lo sent#a llegar sin verlo. 0s#, cada vez que i a a visitarla, se la encontra a colndole caf, porque ella sa #a que tocar#a a su puerta de un momento a otro. ,eguramente Buesa record" esa ancdota de su vida cuando escri i" &*a era muy vie)ecita(, al morir su madre en -u a, solitaria, mientras l era un e!iliado pol#tico ms. * un poeta como l, tan desafecto a los temas familiares, ord", sin em argo, estos versos tan dolorosamente sensi les, nacidos de dos poderosas fuerzas contrastantes1 un hondo amor filial y la sinraz"n de un go ierno perfectamente tirnico.
Ya era muy viejecita
Por Jos ngel Buesa !a era muy viejecita... ! un a o y otro a o se fue quedando sola con su tiempo sin fin, sola con su sonrisa de que nada hace da o, sola como una hermana mayor de su jardn. .e fue quedando sola con los brazos abiertos, que es como crucifican los hijos que se van, con su suave manera de cruzar los cubiertos y aquel olor a limpio de sus batas de holn. -+jenme recordarla con su vals en el piano, como y+ndose un poco con lo que se le fue( y con qu+ pesadumbre se miraba la mano cuando le tintineaba su taza de caf+. .e fue quedando sola, sola... .ola en su mesa, en su casita blanca y en su lento sill)n( y si alguien no conoce qu+ soledad es esa, no sabe cunta muerte cabe en un coraz)n. ! dir+ que la tarde de aquel viernes con rosas, en aquel 3hasta pronto4 que fue un adi)s final, aprend que unas manos pueden ser mariposas #dos mariposas tristes volando en su portal#. .+ que muri) de noche. /o quiero saber cundo. /adie estaba con ella, nadie, cuando muri)& ni su hijo 5uillermo, ni su hijo 2ernando, ni el otro, el vagabundo sin patria, que soy yo. El 23 de agosto de 2342, naci" en 5ep$ lica .ominicana Jos ngel Buesa, Jr., el $ltimo de los hi)os del poeta cu ano. En un .#a de los %adres, Buesa le hizo a su hi)o el me)or regalo l#rico en la envoltura de este poema.
Testamento de poeta
Por Jos ngel Buesa Hijo mo& soy viejo, triste y pobre( y, cada vez ms pobre, triste y viejo, s)lo puedo dejarte #y te lo dejo# el don de convertir el oro en cobre.
*ero no te dir+ 6que -ios te guarde# c)mo puede morirse de otro modo, viejo de tanta luna, triste de llegar tarde, pobre de darlo todo. 7ien poco tuve, capitn sin mando( nada me queda, terco vagabundo( pero si quieres te regalo el mundo, el mundo que fue mo caminando. ! sern para ti las cosas bellas que hay en la vida 6las supremas cosas# que son de quien las ve, como las rosas, sin ser de nadie, como las estrellas. *ero adems, por este testamento, voy a darte las nubes, las noches y los das( y, sobre todo, te regalo el viento, para que no te quedes con las manos vacas... El poeta cu ano Jos ngel Buesa escri i" un soneto cuyo tema se aparta ostensi lemente de su producci"n rcord dedicada al amor er"tico. * siempre es oportuno pu licar estos versos portadores de un mensa)e patri"tico enternecedor, precisamente, por ha er sido escritos por Buesa. 'os restos del poeta permanecen en ,anto .omingo, lugar donde falleci" el 26 de agosto de 2378. /n d#a, cuando haya una -u a con li ertad, esos restos partirn de la patria de Juan %a lo .uarte hacia la patria de Jos 9art#, y se cumplir el deseo del poeta de descansar eternamente en su isla.
Yo volver algn d a
Por Jos ngel Buesa !o volver+ alg"n da, vivo o muerto. *ero ese da, de cualquier manera, ser mi coraz)n como un desierto que repentinamente floreciera. %se da, que un da ser cierto, alguien ver, como por vez primera, el viejo libro nuevamente abierto y la sombra del lamo en la acera. ! no me importara que lloviera,
ni que se oscureciera el medioda sabiendo que habr sol en la bandera( y, como s+ que un da ser cierto, por mucho que demore todava yo volver+ ese da, vivo o muerto0 .e ido a una curiosa reacci"n humana, Jos ngel Buesa lleg" a desde+ar al que result" ser su poema ms famoso, el del renunciamiento, porque considera a que otros poemas suyos de ms calidad esttica merec#an esa deferencia.. -reo que l no aplaudir#a esta pu licaci"n, pero yo lo hago por tratarse de un hecho hist"rico, con la intenci"n sana de que los versos del poeta sigan floreciendo en li rer#as y i liotecas.
Poema del renunciamiento
Por Jos !ngel Buesa *asars por mi vida sin saber que pasaste. *asars en silencio por mi amor y, al pasar, fingir+ una sonrisa, como un dulce contraste del dolor de quererte... y jams lo sabrs. .o so so so ar+ con el ncar virginal de tu frente( ar+ con tus ojos de esmeraldas de mar( ar+ con tus labios desesperadamente( ar+ con tus besos... y jams lo sabrs.
8uizs pases con otro que te diga al odo esas frases que nadie como yo te dir( y, ahogando para siempre mi amor inadvertido, te amar+ ms que nunca... y jams lo sabrs... !o te amar+ en silencio, como algo inaccesible,, como un sue o que nunca lograr+ realizar, y el lejano perfume de mi amor imposible rozar tus cabellos... y jams lo sabrs. ! si un da una lgrima denuncia mi tormento, #el tormento infinito que te debo ocultar#, te dir+ sonriente& 3/o es nada... Ha sido el viento4. 'e enjugar+ la lgrima... y jams lo sabrs. MS POEMAS DE JOS NGEL BUESA
!rte potica
Por Jos ngel Buesa Ama tu verso, y ama sabiamente tu vida, la estrofa que mas vive, siempre es la mas vivida. ,n mal verso supera la mas perfecta prosa, aunque en prosa y en verso digas la misma cosa. As como el e9ceso de virtud hace el vicio, el e9ceso de arte llega a ser artificio. %scribe de tal modo que te entienda la gente, igual si es ignorante que si es indiferente. :umple la ley suprema de desde arlas todas, sobre el cuerpo desnudo no envejecen las modas. ! sobre todo, en arte y en vida, s+ diverso, pues s)lo as tu mente revivir en tu verso.
"oneto de los dos amores
Por Jos ngel Buesa Hay un amor febril como el verano que en la calma oto al se transfigura, que se hace ms profundo con su altura y que se acerca ms a lo lejano. ! hay un amor que es casi amar en vano, porque dura en la vida lo que dura la sombra de una nube en la llanura o el roce de una mano en otra mano. %ntre esos dos amores de este mundo yo prefer el primero( t", el segundo, #t" en busca de una flor( yo, de una estrella. ! as, tras el perfume de un momento, de aquel amor no quedar ms huella que la huella de un pjaro en el viento.
Cancin de la bs#ueda
Por Jos ngel Buesa ;odava te busco, mujer que busco en vano, mujer que tantas veces cruzaste mi sendero, sin alcanzarte nunca cuando e9tend la mano y sin que me escucharas cuando dije& 3te quiero...4 !, sin embargo, espero. ! el tiempo pasa y pasa. ! ya llega el oto o, y espero todava& -e lo que fue una hoguera s)lo queda una brasa, pero sigo so ando que he de encontrarte un da. ! quizs, en la sombra de mi esperanza ciega, si al fin te encuentro un da me sentir+ cobarde, al comprender, de pronto, que lo que nunca llega nos entristece menos que lo que llega tarde. ! sentir+ en el fondo de mis manos vacas, ms all de la bruma de mis ojos hura os, la ansiedad de las horas convirti+ndose en das y el horror de los das convirti+ndose en a os... *ues quizs est+ mustia tu frente so adora, ya sin calor la llama, ya sin fulgor la estrella... ! al no decir& 3<%s ella04 6como dira ahora#, seguir+ mi camino, murmurando& 3%ra ella...4