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Paranoia y Crímenes Pasionales

El documento discute la paranoia y los celos patológicos, y cómo estos pueden llevar a crímenes pasionales. Explica que los celos son universales pero influenciados por factores socioculturales. Los celos patológicos se presentan como delirios irracionales e incontrovertibles. Estos celos delirantes ocurren en ambos sexos y son un factor determinante en algunos homicidios por celos, especialmente del cónyuge más que del rival.

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Paranoia y Crímenes Pasionales

El documento discute la paranoia y los celos patológicos, y cómo estos pueden llevar a crímenes pasionales. Explica que los celos son universales pero influenciados por factores socioculturales. Los celos patológicos se presentan como delirios irracionales e incontrovertibles. Estos celos delirantes ocurren en ambos sexos y son un factor determinante en algunos homicidios por celos, especialmente del cónyuge más que del rival.

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Bogaert Garca, Huberto LA PARANOIA Y LOS CRMENES PASIONALES Ciencia y Sociedad, Vol. XXXIII, Nm. 2, abril-junio, 2008, pp. 223-236 Instituto Tecnolgico de Santo Domingo Repblica Dominicana
Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=87011539006

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CIENCIA Y SOCIEDAD Volumen XXXIII, Nmero 2 Abril-Junio 2008

LA PARANOIA Y LOS CRMENES PASIONALES (Paranoia and crimes of passion) Huberto Bogaert Garca*
RESUMEN Los celos son un fenmeno universal; sin embargo, los factores socioculturales influyen en la actualizacin del potencial celoso de cada individuo. En un grado moderado, los celos pueden estimular comportamientos positivos; pero, cuando se manifiestan excesivamente, devienen destructivos. Existe un celo psictico caracterizado por delirios que no pueden ser quebrantados con argumentos ni evidencias contrarias. Las formas delirantes de celo son consideradas como las ms preocupantes y peligrosas, ya que no suele haber manera alguna de convencer al sujeto de que su creencia es errada. El celo delirante se presenta en sujetos de ambos sexos; y es un factor determinante en algunos crmenes pasionales. PALABRAS CLAVES Celo, delirio de celo, crimen pasional. ABSTRACT Jealousy is an universal feeling; nonetheless, sociocultural factors have an impact on the development of each persons potential for jealousy. In an appropriate level, jealousy may enhance positive behaviors, but when excessive it becomes destructive. There is a psychotic jealousy which is characterized by delusions of jealousy which cannot be shaken by contrary argument or evidence. Delusional forms of jealousy are regarded as the most alarming and most dangerous one, since there is no way of reasoning with the individual out of his mistaken belief. Delusional jealousy occurs in both sexes; and is a determinant factor in some passional crimes.

Psiclogo clnico, psicoanalista y profesor del Instituto Tecnolgico de Santo Domingo (INTEC) Area de Ciencias de la Salud. E-mail: [email protected]

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Huberto Bogaert Garca: La paranoia y los crmenes pasionales

KEY WORDS jealousy, delusional jealousy, passional crime.

INTRODUCCIN Los celos son un fenmeno universal, cuyo potencial se actualiza en cada individuo dependiendo del modo como en l incidan los factores familiares y socioculturales1 . En ese sentido, conviene tener en cuenta el modo como la educacin influye en los sentimientos de posesin. Los celos se manifiestan en todas las edades, desde la infancia a la adultez, afectando la vida familiar y profesional, poltica y social. Constituyen una emocin compleja que puede ser normal o patolgica, y en la que debemos considerar tanto su raz pulsional como su condicionamiento social y cultural. Determinados patrones de conducta estimulan y fomentan los celos, mientras otros tienden a minimizarlos2 . Durante los primeros meses de vida, el nio no distingue entre su yo y el mundo. Vive en la indistincin. Sin embargo, esta indiferenciacin va desapareciendo poco a poco; y surge el reconocimiento de que l es distinto de lo que le rodea, tanto personas como objetos. No obstante, siente que lo que antes haba vivenciado como parte de l mismo, de algn modo, sigue siendo suyo. Cree que los objetos que le rodean sobre todo la madre le pertenecen3 . El infante experimenta celos de otros nios, de sus hermanos e incluso de su padre. La respuesta celosa del nio es variada. En los nios que han sido ms mimados o especialmente atendidos en el curso de una enfermedad, pueden

Van Sommers, P., Los celos. Conocerlos, comprenderlos, asumirlos, Paids, Buenos Aires, 1989, P. 119. 2 Buunk, B. P. y Hupka, R. B. , Crosscultural differences in the elicitation of sexual jealousy, en Journal of sex research, 1987, 23 (1): 12-22. 3 Gonzlez Moncls, E., Celos, celos patolgicos y delirio celottpico, en Rev. Psiquiatra Fac. Med. Barna, 2005, 32(1): 17.

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manifestarse somatizaciones como una forma de reclamar inconscientemente ms dedicacin de sus padres. Tambin pueden adoptar conductas regresivas, es decir, comportamientos propios de una edad inferior. El hermano mayor puede infligir disimuladas agresiones fsicas a su hermano menor como consecuencia de los celos, lo que guarda relacin con la conducta que los padres y abuelos tienen con respecto al menor. Sin embargo, tambin pueden darse celos del hermano menor al mayor. Este ltimo, adems de ser admirado, provoca celos por los privilegios de que goza en razn de su edad. Durante la adolescencia y la adultez, los celos pueden ser amorosos, profesionales, artsticos, entre otros. En los celos amorosos, la persona celosa se considera el poseedor del otro miembro de la pareja; y, aun cuando los celos suelen remitir al presente de una relacin, no es rara la existencia de celos retrospectivos y prospectivos. En los celos retrospectivos, el sujeto sufre porque su pareja am y perteneci a otra persona. En los celos prospectivos, el sujeto teme que en el futuro se produzcan situaciones que justifiquen sus celos; y puede llegar a atormentar a su pareja prediciendo un devenir que, a su juicio, involucrar la eleccin de un rival, por ejemplo. Los celos amorosos dentro de ciertos lmites son normales. As, un mnimo de temor a perder al ser amado puede inducirnos a mejorar el trato con respecto a nuestra pareja. Sin embargo, a medida que el sentimiento de celos crece, la pareja deja de agradecerlo y se molesta ante esta conducta. La conducta celosa puede referirse a otras esferas diferentes a la amorosa. Un adolescente o un adulto puede, por ejemplo, creer que es a l a quien le corresponde la consideracin, el trato o el privilegio que se le ha otorgado a otra persona. Por esa razn, existen los celos escolares, profesionales y sociales. I. DELIRIO CELOTPICO El cuerpo fragmentado es un conjunto de deseos incoherentes; y la primera sntesis del ego es esencialmente un alter ego. El sujeto del deseo se constituye en torno al otro especular que le confiere su unidad. Al principio, el sujeto 225

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est ms cerca de la forma del otro que del surgimiento de su propia tendencia. En consecuencia, la primera perspectiva que se tiene del objeto es en tanto objeto de rivalidad y de celos. En sus orgenes, el conocimiento humano es inseparable de la dialctica de los celos. Esto as porque lo que inicialmente interesa al infante es el objeto del deseo del otro. En el fundamento del objeto, encontramos la rivalidad. Esta ltima es superada en el registro de la palabra, siempre que ella le interese al tercero, es decir, en tanto ella es acuerdo y pacto. No obstante, el carcter agresivo de la competencia primitiva deja una huella en todo discurso. El paranoico instaura su conocimiento en la rivalidad de los celos, en el curso de la identificacin especular; y habla de un objeto que est en la prolongacin de la dialctica dual. En la verdadera palabra, el Otro simblico debe ser previamente reconocido porque es delante de l que el sujeto se reconoce. La palabra delirante se sita en el otro imaginario, en una fuente de conocimiento que se corresponde con el ego; y, por esa razn, el paranoico habla de s mismo. Su palabra est en el otro que es l mismo; est en su reflejo especular. Los celos patolgicos se dan en sujetos con alteraciones cerebrales de origen txico, degenerativo o traumtico, as como en los enfermos seniles4 . Suelen presentarse como consecuencia de daos cerebrales, tumorales o vasculares, as como por el abuso de alcohol y de drogas5 . Tambin se presentan en forma delirante en los paranoicos. La experiencia de los celos deviene delirante cuando la conviccin del sujeto es irracional e incontrovertible; cuando ningn razonamiento o ninguna evidencia objetiva modifica esta vivencia.

Musalek, M., Berner, P. y Katschnig, H., Delusional theme, sex and age, en Psychopathology, 1989, 22: 260-267. Soyka, M., Delusional Jealousy in psychiatric disorders of later life, en International Journal of Geriatric Psychiatry, 1992, 7: 539-542. Breitner, B. C. C. y Anderson, D. N., The organic and psychological antecedents of delusional jealousy in old age, en International Journal of Geriatric Psychiatry, 1994, 9: 703-707. 5 Gonzlez Moncls, E., op. cit., P.P. 20-21.

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II. CRIMEN PASIONAL Una consecuencia de los celos patolgicos es el homicidio o crimen pasional 6 . El homicidio por celos suele darse en sujetos con diferentes patologas, incluida la paranoia. De acuerdo con nuestra experiencia, en los casos de homicidio por celos es ms frecuente el crimen de la pareja que el del rival. Esto se confirma tanto en las mujeres como en los hombres celosos. No obstante, el crimen de la pareja es mucho menos perpetrado por mujeres en comparacin con los hombres. Por otra parte, las ideas de muerte de la pareja que van acompaadas de suicidio son casi exclusivamente masculinas. Entre los criminales pasionales del sexo masculino, las ideas de suicidio aparecen en un 30% de los casos, a pesar de que slo el 20% de los que tienen esas ideas se suicida. Las ideas de suicidio que van acompaadas de la muerte del rival, son casi inexistentes. El suicidio se corresponde con un rechazo y con una negacin de la realidad. La dependencia del celoso en estos casos determina que, sintindose abandonado, l se abandone a s mismo y se suicide. Las personas que cometen un crimen pasional pueden ser muy diferentes desde el punto de vista psicopatolgico. Por ejemplo, M. no se adapta al acto criminal que se realiza sbitamente y lo asume; no busca justificarlo y reconoce su culpa. L., por el contrario, concibe el crimen por l perpetrado como un acto justo y se comporta como si fuera una vctima. No obstante, en ambos casos el crimen es un acto que libera de una tensin dolorosa y que permite negar la realidad en lugar de adaptarse a ella. En sentido general, entre los casos de sujetos celosos que asesinan a sus parejas, podemos distinguir tres tipos. 1. En el tipo ms frecuente, los hechos suceden conforme a una secuencia que es aproximadamente la siguiente: primero, un conflicto pasado enfrenta al celoso con su pareja. Luego, el conflicto se agudiza, y el celoso piensa en la

Sobre el tema de los celos homicidas, ver: Lagache, D., La jalousie amoureuse. Psychologie descriptive et psychanalyse, PUF, 1986, P.P. 601-711.

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posibilidad de eliminar a su pareja. Posteriormente, el sujeto comete el crimen a raz de una discusin intensa, que suele ir acompaada de ingesta de alcohol, y que, a menudo, ocurre porque al celoso le niegan las relaciones sexuales o porque su pareja hace una observacin desdichada, generalmente burlona o grosera. El crimen es un acto impulsivo que ocurre en el marco de un conflicto que se agudiza. El sentimiento de injusticia vivido por el celoso ha jugado, en estos casos, un rol antiguo y profundo; e interviene todava durante los instantes que preceden al acto criminal. La existencia de la pareja se ha convertido en una fuente de irritacin intolerable para el victimario. El celo homicida, en tanto niega la existencia del otro, constituye la escenificacin de un mito narcisista de omnipotencia. En efecto, el crimen pasional expresa el predominio del principio del placer sobre el de realidad. La muerte de la pareja expresa y satisface el odio y la clera. Se trata de una descarga, de un acto sdico en el que predominan la afirmacin narcisista de s, as como la negacin del otro y de la realidad. 2. En un segundo tipo, el homicidio constituye un acto impulsivo que ocurre despus de un conflicto prolongado, aun cuando no hay un plan deliberado. El homicidio se realiza bruscamente, en un estado emocional paroxstico. Constituye un acto automtico, inconsciente y amnsico, que libera al celoso de una existencia intolerable. El sujeto mata a su pareja para evitar que esta lo abandone y/o se vaya a vivir con su rival. Es el caso de R., un hombre de 30 aos que asesina a su esposa y luego intenta suicidarse. El crimen ocurre en un estado crepuscular de conciencia. Se trata de un hombre respetable que manifiesta cierta susceptibilidad e irritabilidad. El crimen es precedido por un perodo de malestar psquico y de alteraciones del humor, aun cuando la situacin real de la pareja no justifique la reaccin homicida. El crimen ocurre de un modo automtico, como una reaccin afectivo-motriz explosiva que permite la liberacin de la pulsin agresiva reprimida. Y, aun cuando se da una amnesia parcial consecutiva, el sujeto no trata de justificarse.

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3. En un tercer tipo de crimen pasional, el acto homicida es una reaccin de defensa, en la medida en que el celoso cree que su pareja amenaza su vida o su libertad. l tiene la certeza delirante de que su pareja trata de envenenarlo, lo amenaza o practica la brujera, por ejemplo. Este es el tipo de crimen pasional que puede presentarse entre los pacientes paranoicos. El seor M. es un paciente paranoico con delirio de celos. Se trata de un hombre de 45 aos, empleado de un hotel de Santiago, que asesina a su novia con un pual. Arrestado, M. declara espontneamente que asesin a su compaera. A su juicio, el hecho ocurre porque l le propuso matrimonio; y como ella no le dio respuesta despus de un tiempo considerable, l pens que ella tena otro novio. Aun despus de la muerte de su novia, el seor M. mantuvo esta conviccin delirante. Cada cier to tiempo, nos enteramos con asombro de que un hombre reconocido a veces en su medio social como entusiasta y colaborador, o como conflictivo y celoso con su pareja llega al extremo de matar a su compaera, a sus hijos y, finalmente, de suicidarse. Podemos hacer un esfuerzo e intentar explicar el crimen de la pareja, considerando los conflictos y los celos provocados o fantaseados. Pero, qu motiva a ese hombre a matar a sus hijos? Estos hechos trgicos se repiten espordicamente y los especialistas de la conducta son invitados a dar su opinin. Con frecuencia, se invoca el machismo como un factor sociocultural determinante. Sin embargo, el machismo por s solo no permite explicar los crmenes pasionales. Por otra parte, una explicacin psiquitrica no siempre se cree justificada porque el testimonio de las personas prximas no siempre confirma la existencia de una locura manifiesta. No obstante, cuando la pasin perturba el equilibrio mental de una persona, se convierte en un estado mrbido que polariza la actividad mental y obnubila el juicio del sujeto. Existen estados pasionales mrbidos que se complican progresivamente y, finalmente, provocan crisis trgicas, cuando conllevan una descarga explosiva de la pulsin de muerte. Un hombre aparentemente normal puede convertirse en el protagonista de una tragedia pasional. Y es que no debemos 229

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llevarnos de las apariencias. No hace falta ser un esquizofrnico mentalmente incoherente para ocasionar una tragedia. Los responsables directos de estos sucesos suelen tener personalidades frgiles o inmaduras, aun cuando se desenvuelvan con cierto grado de adaptacin. Sin embargo, ante determinadas circunstancias de la vida de pareja, estos sujetos se descompensan y viven una crisis pasional. Si queremos saber si una persona es anormal, no podemos llevarnos de las apariencias ni de la opinin de un lego. Solo una evaluacin psicolgica profunda, hecha por un especialista, puede sacarnos de la duda. Los individuos con delirios pasionales crnicos de tipo paranoico, o con brotes delirantes agudos, tienen un control precario de la agresividad. En determinadas circunstancias, caracterizadas por sentimientos de abandono o de rechazo, dejan de operar los mecanismos de defensa que normalmente le permiten al ego manejar la angustia de separacin; y surge la pulsin de muerte de un modo masivo, provocando la tragedia pasional. La crisis delirante conlleva la muerte de los hijos cuando, aniquilando la descendencia, el homicida anula las tensiones de la vida generadas por la angustia de separacin. Fracasa la unidad con el otro, con esa pareja idealizada como una posesin absoluta; y la nica alternativa que vislumbra el sujeto para recuperar la aorada paz de la unidad primordial es la aniquilacin total. En ese sentido, la pulsin de muerte debe ser entendida como el deseo de un no deseo; como un ltimo anhelo de anular las diferencias mediante el exterminio. Las tragedias pasionales provocadas por la manifestacin masiva de la pulsin de muerte tienen su origen ltimo en la incapacidad del sujeto delirante de hacer el duelo de la unin primordial con la madre. El duelo no hecho se desplaza hacia la pareja sexual y, ante la imposibilidad de recuperar la unidad soada, la nica solucin vislumbrada por el individuo es la aniquilacin total de las partes. Slo as se pretende recuperar ese tiempo primordial, fantasmtico y cuasi mtico, en el que se anulan todas las diferencias.

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CONCLUSIN El sujeto que padece trastornos delirantes suele localizar sus sentimientos e intenciones en el otro, para luego vivirlos como actos dirigidos contra l mismo. Por esa razn, surgen en l creencias delirantes de que tratan de ejercer control sobre su cuerpo o sobre su pensamiento para robarle o imponerle alguna idea o de que traman hacerle dao o causarle la muerte, o de que su pareja le es infiel, por ejemplo. En la paranoia se trata generalmente de delirios sistematizados, organizados y de larga duracin (crnicos). Segn Freud7 , la paranoia es una defensa contra una fantasa homosexual reprimida, que, proyectada al exterior, sera atribuida a otro de un modo delirante. El otro se transforma, de ese modo, en un perseguidor. Sin embargo, al final del estudio sobre el caso Schreber, Freud reconoce que no es exacto decir que la sensacin interiormente reprimida es proyectada al exterior, pues, ms bien, lo reprimido retorna desde el exterior. De ese modo, Freud cuestiona el que en la paranoia se den los mecanismos de la represin y de la proyeccin, tal y como ocurre en las neurosis. Esto es lo que conduce a Lacan a proponer la forclusin como el mecanismo especfico de las psicosis. De acuerdo con Freud8 , en la neurosis el yo necesita arbitrar una solucin de compromiso entre los impulsos del ello y los lmites impuestos por la realidad, siendo dicha solucin el sntoma neurtico. Lo que ocurre es que se reprime la pulsin sexual o agresiva, y algo de esa pulsin se manifiesta como sntoma. Al expresar esa transaccin entre deseo y realidad, el sntoma pertenece al mundo simblico; y constituye una significacin concreta que concierne tanto al deseo reprimido como a la realidad de la que el sujeto se ve privado. En la psicosis, cuando el sujeto se encuentra con una privacin en la realidad, no se produce un sntoma neurtico sino el delirio, la alucinacin o

7 Freud, S., Observaciones psicoanalticas sobre un caso de paranoia, Obras Completas, Biblioteca Nueva, Madrid, 1972. 8 Freud, S., Neurosis y psicosis, Obras Completas, Biblioteca Nueva, Madrid, 1972.

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el retiro del mundo exterior; fenmenos en los que no est presente una simbolizacin de la que el paciente pueda dar cuenta mediante su decir, como ocurre en el neurtico. El sntoma psictico es un fenmeno que carece de simbolizacin para el sujeto. De hecho, el delirio se sita en el lugar de un significante fundamental del que el psictico carece. Mientras el neurtico puede dar cuenta de su sntoma, el psictico no puede dar cuenta de su delirio. Si en la neurosis nos dir Freud el sujeto se encuentra en un momento de su vida con una privacin real que adquiere un valor etiolgico porque lo conduce a respetar el mundo exterior sacrificando un deseo inconsciente; en la psicosis, por el contrario, el deseo se mantiene e invade el mundo exterior. En el artculo La prdida de la realidad en las neurosis y en las psicosis9 , Freud plantea cmo se relacionan con la realidad10 el neurtico y el psictico. Mientras el psictico transforma esa realidad por medio del delirio, el neurtico se aparta de ella, no quiere saber ms de ella. Ambas maneras de enfrentar la realidad son dos formas diferentes de enfrentar la angustia. Mientras en la neurosis la angustia aparece cada vez que la pulsin reprimida trata de hacerse consciente, en la psicosis la angustia aparece cada vez que la realidad trata de imponerse en la vida anmica del sujeto. Mientras el psictico niega la realidad y la transforma, el neurtico no quiere saber nada de ella. Al psictico, el mundo exterior trata de imponrsele, razn por la cual l elabora su delirio, tratando de modificar esa angustiosa imposicin. Lacan11 profundiza, de acuerdo con las referencias de su tiempo, el trmino simblico; y nos dice que, en las neurosis, se manifiesta la integridad del registro simblico. En efecto, el sntoma neurtico se confecciona con significantes modificados y pertenecientes al ordenamiento previo a la irrupcin

9 Freud, S., La prdida de la realidad en las neurosis y en las psicosis, Obras Completas, Biblioteca Nueva, Madrid, 1972. 10 Por realidad debemos entender tanto la realidad externa como la realidad psquica (subjetiva). 11 Lacan, J., De una cuestin preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis, en Escritos 2, Siglo XXI, Mxico, 1984. Lacan, J., Seminario 3. Las psicosis, Paids, Barcelona, 1984.

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de la pulsin. El sntoma neurtico va a religar la pulsin reprimida, aprovechando los significantes existentes para reordenarlos de un modo particular. En cambio, en la psicosis se da un agujero que el fantasma psictico a travs del delirio tratar de colmar. El agujero se produce en la estructura del mundo exterior. El sujeto y el mundo se tambalean sin que los referentes o significantes anteriores se puedan reordenar. Los significantes que, en el neurtico, reordenan el mundo cuando este y el sujeto se tambalean, lo reordenan en el registro simblico. El psictico, por el contrario, lo que hace con su fantasma es rellenar ese agujero que se le abre en la estructura del mundo. Lacan niega que la psicosis pueda ser explicada a partir de la represin y de la proyeccin. El mecanismo especfico de la psicosis es la forclusin. En la neurosis, el sntoma supone que el sujeto ha asumido la castracin. En cambio, en la psicosis la castracin aparece como algo que viene del exterior; como algo que no se ha interiorizado o simbolizado; como algo que ha sido rechazado de lo simblico y que aparece en lo real. El delirio y la alucinacin psicticos vienen de fuera. Un mecanismo hace retornar del exterior lo que ha sido dejado fuera de la simbolizacin. El delirio paranoico viene de fuera; supone la forclusin o repudio de la castracin, la cual ha sido dejada fuera de la simbolizacin o rechazada de lo simblico. Lo que el paciente psictico localiza en otro fuera de s no tiene relacin con el deseo reprimido; le viene desde ese otro y el paciente no lo remite a otras significaciones. El psictico no remite su discurso delirante ms que a una continuacin de dicho discurso. La progresin lingstica se imposibilita porque no se conserva ese lugar del lenguaje que hace posible la asociacin lingstica. Mientras el sntoma neurtico es la expresin metafrica del deseo inconsciente reprimido, el delirio es pura metonimia sin progresin lingstica, en razn a la cada del lugar del lenguaje. Ese otro del lenguaje no existe en la psicosis. En la neurosis, la represin se puede manifestar como proyeccin en el otro de lo reprimido. En la psicosis, lo forcluido viene al sujeto desde el otro; lo excluido del orden simblico se ubica en el otro.

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La paranoia se estructura en el estadio del espejo, y afecta a un sujeto para el cual la unidad del cuerpo y la existencia del otro han adquirido cierto sentido. El paranoico se expresa explcitamente y en toda ocasin en nombre de la verdad; y espera de nosotros que la reconozcamos. El discurso del paranoico nos sorprende porque l no busca la verdad, la posee; y no admite que se pueda dudar de tal privilegio. El paranoico convierte sus discursos en cosas dotadas de propiedades en s. l capta el objeto de un modo absoluto, siendo el prototipo de esta captacin el objeto especular12 . En el paranoico, se halla presente la referencia de un tercero testigo fiador de la verdad, pero se trata de una referencia falseada. El otro no es invitado a colaborar con la bsqueda de la verdad; es invitado a constatarla, tal como la comunica el enfermo, quien confunde su propia posicin con la del tercero-fiador. Como la funcin normativa del tercero instaurador de lo verdadero adquiere su alcance pleno a travs del drama edpico, esta funcin tiene en la paranoia un estatuto intermediario, el del testigo especular, un testigo sin autntica alteridad, incapaz de encarnar la ley del otro, por surgir de ese otro que es l mismo13 . El mundo del paranoico es un mundo visto en imagen, donde el sujeto tambin se ve a s mismo como un objeto imaginario. l refleja para nosotros el mundo tal y como se ofrece a su mirada. Su discurso no se dirige a una persona capaz de dar un testimonio que colabore con el esfuerzo por instaurar lo verdadero. El nico papel del otro es repetir el sentido concluso enunciado por el paranoico. El sujeto, el otro y el mundo se sitan al nivel de sentido que corresponde a la imagen especular. La alteridad del otro es tambin una proyeccin del sujeto. La agresividad concierne a otro que es l mismo; concierne al doble especular.

12 De Waelhens, A., La psicosis. Ensayo de interpretacin analtica y existencial, Ediciones Morata, Madrid, P.P. 154-155. 13 Ibid, P.P. 161-162.

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BIBLIOGRAFA
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Soyka, M., Delusional Jealousy in psychiatric disorders of later life, en International Journal of Geriatric Psychiatry, 1992, 7. Van Sommers, P., Los celos. Conocerlos, comprenderlos, asumirlos, Paids, Buenos Aires, 1989. Recibido: 25/03/08 Aprobado: 10/05/08

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