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Fe Cristiana y Masonería: Inconciliabilidad

La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una declaración en 1983 sobre las asociaciones masónicas, reafirmando que los principios de la masonería y de la fe cristiana son radicalmente inconciliables. Aunque algunas logias masónicas no son hostiles a la Iglesia, la pertenencia a una logia contradice la fe católica debido a los principios relativistas inherentes a la masonería. La declaración reitera que la pertenencia a asociaciones masónicas sigue prohibida por la Iglesia y que los miemb
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Fe Cristiana y Masonería: Inconciliabilidad

La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una declaración en 1983 sobre las asociaciones masónicas, reafirmando que los principios de la masonería y de la fe cristiana son radicalmente inconciliables. Aunque algunas logias masónicas no son hostiles a la Iglesia, la pertenencia a una logia contradice la fe católica debido a los principios relativistas inherentes a la masonería. La declaración reitera que la pertenencia a asociaciones masónicas sigue prohibida por la Iglesia y que los miemb
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CONGREGACIN PARA LA DOCTRINA DE LA FE REFLEXIONES SOBRE LA DECLARACIN DE LA CONGREGACIN PARA LA DOCTRINA DE LA FE REFERENTE A LAS ASOCIACIONES MASNICAS

FE CRISTIANA Y MASONERA SON INCONCILIABLES


La Congregacin para la Doctrina de la Fe public, el 26 de noviembre de 1983, una Declaracin sobre las asociaciones masnicas (cf. AAS 76, 1984, 300; LOsservatore Romano, Edicin en Lengua Espaola, 4 de diciembre 1983, pg. 9). A poco ms de un ao de dicha publicacin puede ser til aclarar brevemente l significado de este documento. Desde que la Iglesia comenz a pronunciarse sobre la masonera; su juicio negativo se ha basado en muchas razones prcticas y doctrinales. No la ha juzgado responsable slo de actividades contrarias a ella, sino que desde los primeros documentos pontificios sobre el tema, y especialmente desde la Encclica Humanum genus de Len XIII (20 de abril de 1884), el Magisterio de la Iglesia denunci en la masonera ideas filosficas y conceptos morales opuestos a la doctrina catlica. Para Len XIII consistan esencialmente en un naturalismo racionalista que inspiraba sus planes y actividades contra la Iglesia. En su Carta al Pueblo Italiano Custodi (8 de diciembre de 1892) escribi: "Recordemos que cristianismo y masonera son esencialmente inconciliables hasta el punto de que inscribirse en una significa separarse del otro". Por tanto, no era posible, dejar de tomar en consideracin las posturas de la masonera desde el punto de vista doctrinal cuando en 1970-1980 la Sagrada Congregacin estaba en comunicacin con algunas Conferencias Episcopales ms interesadas en el problema, porque personalidades catlicas haban entablado dilogo con representantes de algunas logias que se declaraban no hostiles y hasta favorables a la Iglesia. Ahora un estudio ms concienzudo ha llevado a la Sagrada Congregacin para la Doctrina de la Fe a reafirmar la conviccin de que los principios de la masonera y los de la fe cristiana son radicalmente inconciliables. Por tanto, prescindiendo de la consideracin de la actitud prctica de las varias logias, sea o no de hostilidad respecto de la Iglesia, la Sagrada Congregacin para la Doctrina de la Fe, con su Declaracin del 26 de noviembre de 1983, se propuso situarse en el nivel ms profundo y esencial, por otra parte, del problema, es decir, a nivel de los inconciliables principios en el plano de la fe y de sus exigencias morales. Partiendo de este punto de vista doctrinal y siguiendo, por lo dems, la postura tradicional de la Iglesia como atestiguan los documentos citados de Len XIII, se derivan consecuencias prcticas subsiguientes, vlidas para todos los fieles que estn afiliados a la masonera. A propsito de la afirmacin de que son inconciliables los principios, en algunas partes se hace ahora la objecin de que es esencial en la masonera no imponer ningn "principio", en sentido de posicin filosfica o religiosa vinculante para todos sus

afiliados; porque ms bien se trata de reunir juntos, por encima de los confines de las diversas religiones y visiones del mundo, a hombres de buena voluntad sobre la base de valores humanistas para todos comprensibles y aceptables. La masonera constituira as un elemento de cohesin para todos los que creen en el Arquitecto del universo y se sienten comprometidos respecto de aquellas orientaciones morales fundamentales que se definen, por ejemplo, en el Declogo; de esta forma no separara a nadie de su religin, sino que sera, por el contrario, un estmulo para adherirse ms a ella. No pueden debatirse en este artculo los muchos problemas histricos y filosficos latentes en estas afirmaciones. Que tambin la Iglesia catlica estimula a una colaboracin entre todos los hombres de buena voluntad, no es necesario subrayarlo despus del Concilio Vaticano II. Pero asociarse en la masonera sobrepasa esta colaboracin legtima y tiene un significado ms relevante y determinante. Ante todo se debe recordar que la comunidad de los "albailes libres" y sus obligaciones morales se presentan como un sistema progresivo de smbolos de carcter sumamente comprometido. La rgida disciplina del arcano que lo domina refuerza an ms el peso de la interaccin de signos e ideas. Este clima de secreto comporta, adems, para los afiliados, el riesgo de llegar a ser instrumentos de estrategias que les son desconocidas. Aunque se afirma que el relativismo no se asume como dogma, sin embargo se propone de hecho una concepcin simblica relativista y, por consiguiente, el valor relativizador de una tal comunidad moral-ritual no slo no puede ser eliminado, sino que resulta determinante. En este contexto, las diversas comunidades religiosas a que pertenece cada uno de los miembros de las logias slo pueden considerarse meras institucionalizaciones de una verdad ms amplia e inalcanzable. Por tanto, el valor de estas institucionalizaciones resulta inevitablemente relativo respecto de esa verdad ms amplia que, en cambio, se manifiesta sobre todo en la comunidad de la buena voluntad, es decir, en la fraternidad masnica. Adems, para un cristiano catlico no es posible vivir su relacin con Dios en una doble modalidad, o sea, diversificndola en una forma humanitaria-sopraconfesional y en otra interna-cristiana. No puede mantener relaciones de dos especies con Dios, ni expresar su relacin con el Creador con formas simblicas de dos especies. Ello sera algo muy diferente de esa colaboracin, obvia para el cristiano, con cuantos estn empeados en hacer el bien, aun partiendo de principios distintos. Por otra parte, un cristiano catlico no puede compartir la comunin plena de la fraternidad cristiana y, al mismo tiempo, mirar a su hermano cristiano, desde la ptica masnica, como a un "profano". Aun en el caso de que, como ya se ha dicho, no hubiera una obligacin explcita de profesar el relativismo como doctrina, con todo, la fuerza relativizadora de tal fraternidad tiene en s, por su misma lgica intrnseca, la capacidad de transformar la estructura del acto de fe tan radicalmente que no sea aceptable por un cristiano "para quien la fe es algo muy querido" (Len XIII).

Esta tergiversacin de la estructura fundamental del acto de fe se realiza, adems, por lo general suavemente y sin que uno se d cuenta de ello: la adhesin firme a la verdad de Dios revelada en la Iglesia pasa a ser mera pertenencia a una institucin considerada como una forma expresiva particular, al lado de otras formas expresivas, ms o menos posibles y vlidas tambin de la orientacin del hombre hacia lo eterno. La tentacin de ir en esta direccin es ms fuerte hoy porque responde plenamente a ciertas convicciones dominantes en la mentalidad contempornea. La opinin de que la verdad no puede conocerse es caracterstica tpica de nuestra poca y, al mismo tiempo, elemento esencial de su crisis general. Precisamente teniendo en consideracin estos elementos, la Declaracin de la Sagrada Congregacin afirma que la afiliacin a las asociaciones masnicas "sigue prohibida por la Iglesia" y los fieles que pertenezcan a asociaciones masnicas "se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunin". Con esta ltima expresin la Sagrada Congregacin indica a los fieles que esta afiliacin constituye objetivamente un pecado grave; y al aclarar que los afiliados a una asociacin masnica no pueden acercarse a la santa comunin, quiere iluminar la conciencia de los fieles sobre una consecuencia grave que deben deducir de su adhesin a una logia masnica. La Sagrada Congregacin declara al final que "no entra en la competencia de las autoridades eclesisticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masnicas con un juicio que implique derogacin de cuanto se ha establecido ms arriba". A este propsito el texto hace referencia tambin a la Declaracin del 17 de febrero de 1981, que reservaba ya a la Sede Apostlica todo pronunciamiento sobre la naturaleza de estas asociaciones que implicase derogacin de la ley cannica vigente entonces (can. 2335). Del mismo modo el nuevo documento emitido por la Sagrada Congregacin para la Doctrina de la Fe en noviembre de 1983 manifiesta iguales intenciones de reserva sobre pronunciamientos que discrepen del juicio formulado aqu segn el cual los principios de la masonera y de la fe catlica son inconciliables, sobre la gravedad del acto de afiliarse a una logia y sobre la consecuencia que deriva de ello en orden a recibir la santa comunin. Esta disposicin indica que, no obstante las diferencias que puede seguir habiendo entre las obediencias masnicas, sobre todo respecto de su actitud declarada hacia la Iglesia, la Sede Apostlica encuentra en ellas algunos principios comunes que exigen la misma valoracin por parte de todas las autoridades eclesisticas. Al hacer esta Declaracin, la Sagrada Congregacin para la Doctrina de la Fe no ha querido ignorar los esfuerzos realizados por quienes han tratado de entablar dilogo con representantes de la masonera, autorizados debidamente por este dicasterio. Pero desde el momento que exista la posibilidad de que se difundiera entre los fieles la opinin errada de que ya la adhesin a una logia masnica era lcita, ha considerado deber suyo darles a conocer el pensamiento autntico de la Iglesia a este respecto y ponerles en guardia sobre una pertenencia que es incompatible con la fe catlica.

Slo Jesucristo es realmente el Maestro de la Verdad y slo en El pueden encontrar los cristianos luz y fuerza para vivir segn el designio de Dios, trabajando por el bien verdadero de sus hermanos. *** LOsservatore Romano, Edicin semanal en Lengua Espaola, 24 de marzo 1985, pg. 22.

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