El Angel y El Brujo - David Navarro
El Angel y El Brujo - David Navarro
A mis queridos Maestros y Guas; Cristo Jess y Conde de Saint Germain. Sus influencias fueron decisivas para alcanzar el logro espiritual que se deseaba, y tambin, los conocimientos en su verdad, llevados a la prctica, para su realizacin en uno mismo, a travs de mltiples experiencias por las cuales fue necesario pasar en esta existencia, a fin de obtener la comprensin de esta clase de conocimientos. Gracias eternas, con la diestra en el Corazn del Espritu. A mis queridos y recordados amigos y hermanos de labores espirituales: Seora Mara La Mura Valds, de relevantes condiciones espirituales y de grandes conocimientos de la sabidura de la Naturaleza. Medium innata que, gracias a su inquietud permanente de perfeccionamiento, fue posible la manifestacin del Maestro Cristo Jess. Seor Ren Martnez Anabaln, de profesin abogado, se desempe en esta existencia como Magistrado. Poseedor de un bagaje de conocimientos de la Ciencia Esotrica que, unido a su comprensin y desenvolvimiento espiritual, haca que todas las reuniones que nosotros tres tenamos, fuesen durante aos, no solo agradables por la compaa misma, sino por el intercambio de ideas y experiencias, que haca que nuestras mentes y nuestros corazones espirituales, se nutriesen, mediante la meditacin, que de toda idea expuesta, hacia la conciencia en cada uno de nosotros. En el corazn de este libro est cada uno de ellos, que en la actualidad son una Luz en el Invisible. A mis queridos amigos y hermanos: Seora Lucy Ross Indo, de una comprensin espiritual profunda, unida a una gran facilidad de asimilacin, junto con una sensibilidad espiritual muy manifiesta, hizo posible que, a su travs el Maestro me instruyera sobre la necesidad imperiosa de
transcribir al papel, todos los conocimientos y experiencias que en esta existencia en parte haba recibido y otras, haba investigado. Era una necesidad, porque existen numerosas almas que sufren y que necesitan de estas enseanzas. Seor Jaime Martnez Torres, de profesin abogado, discpulo durante un largo periodo, de estas enseanzas que impartamos. Poseedor de una mentalidad clara y recta, y poseedor de una sensibilidad psquica y espiritual, junto a las cualidades sutiles, que a medida que transcribe el libro y con las conversaciones que peridicamente tenemos, el horizonte de dudas se aclaran, y los conocimientos nuevos que va adquiriendo, sirven para fortalecer, cada vez ms, en forma intensa, la idea de que este libro es una necesidad espiritual para cada ser humano.
Palabras al Lector
Este libro, amn de ser ledo y meditado, ha de ser estudiado, y sus conocimientos deben ser llevados a la prctica, para que ellos den frutos de experiencias para creer, cada cual con su comprensin, que estas enseanzas conducen siempre a un progreso efectivo en la vida. Cuando se est solo, hay que rodearse de ideas. Las ideas que se conciben para vivir con ellas, deben ser a nivel superior, positivo y espiritual, porque ellas siempre depositan en el corazn, paz y en el alma, armona y amor. Si las ideas que la mente genera, siguen el camino tortuoso y oscuro de la maldad, esas ideas dejan en el corazn desdichas, y en el alma, desequilibrio y odio.
Prlogo
Una necesidad imperiosa
Es notorio que estamos en una poca en la que la vida de la generalidad es muy agitada, particularmente para el habitante de las grandes ciudades y de los centros industriales. La complejidad de la convivencia moderna hace que el individuo viva en medio del bullicio y del ajetreo de la actividad mundanal. De este modo, la conciencia permanece en extremo extravertida, o sea, dirigida hacia los hechos, cosas y asuntos del mundo exterior. La vida interior suele ser pauprrima o nula en la mayora de las gentes. No hay tiempo ni tino para dedicarse al estudio de s mismo ni, menos an, al desenvolvimiento de la conciencia interna. Este trmino tiene un significado especial, en el lenguaje mstico, que la mayora de las personas desconoce.
En esta situacin de miseria espiritual, el hombre de mentalidad extravertida se debate intilmente en los angustiosos problemas de su existencia mundana, sin percatarse de que la principal causa de los males que padece estriba precisamente, en la interna, que no le permite educir ni desarrollar los poderes espirituales o facultades superiores del alma, que podran conducirle al enaltecimiento de su propio ser y a la conquista de un destino mejor. El hecho de que el hombre inteligente, sabiamente inspirado, se proponga superarse y trabaje por un mejor destino personal, no importa una actitud egosta frente a los problemas sociales, por cuanto el mejoramiento individual influye en el progreso de la colectividad. El individuo es inseparable de la sociedad humana, de la cual forma parte. Por esto, mientras mayor sea el nmero de personas que logren enaltecer sus propias condiciones de existencia, mayores sern las posibilidades de que el destino colectivo de la poblacin obtenga cambios favorables, mediante la benfica influencia y la conducta meritoria de los hombres excelentes. Hacemos la advertencia que antecede, para que el lector no vaya a pensar, ni por un momento que el estudioso, que se abstrae en la meditacin y en las prcticas esotricas, en el retiro, en el silencio y la soledad, sea un egosta indiferente a los males que aquejan a la sociedad. No hay tal cosa. Es diferencia de mtodo. Mientras el poltico o el dirigente gremialista buscan soluciones externas, mediante medidas legales y econmicas, el iniciado en la ciencia esotrica procura el mejoramiento anmico del hombre mismo, convencido de que si el individuo no realiza un ideal de perfeccionamiento de su ser, las medidas externas son meros paliativos, de efectos efmeros, cuando no ilusorios. Ello no significa tampoco, que el hombre espiritual haya de mantenerse en un total estado de abstencin, sino que es activo en la causa del bien general; pero en forma diferente, con procedimientos adecuados al rgimen de vida y de conducta que su ideal indica. La raz de todos los males es el egosmo predominante. Mientras que el individuo no reduzca su egosmo al mnimo que es necesario para atender a su conservacin y progreso, dentro de un concepto de armona y justicia en la convivencia, es vano pretender que los males sociales desaparezcan. Ntese que no hablamos de extirpar el egosmo sino de reducirlo al mnimo antedicho. No puede extirparse totalmente, porque el concepto de Yo es inherente a la personalidad, la cual, a su vez, es el instrumento que tenemos para actuar en la vida de relacin, esto es, nuestras actividades en el mundo externo. La vida impersonal del espritu, en lo ntimo, no significa en modo alguno que haya que atar la personalidad como ciertos escritores erradamente han supuesto. Aparte de que ello es imposible para el hombre que vive y acta en este mundo, lo que corresponde es educar la personalidad, hacerla difana, sutil y brillante, a fin de que ella pueda manifestar lo espiritual interno en la actividad externa. Lo que hay que evitar es el personalismo, que es cosa muy diferente. La actitud personalista es predominantemente egosta. El personalismo, que por desgracia es un vicio muy recurrente, consiste en una exageracin del concepto del Yo, ya sea por el vano orgullo de querer prevalecer sobre los dems en el sostenimiento de las propias ideas, creencias o afecciones, ya por el deseo de obtener provecho de las circunstancias
en beneficio propio, prescindiendo del bien general. Por lo comn, las personas de ms estrella o pequea mentalidad son las ms personalistas. Otra forma de este vicio es la intolerancia, de manera indirecta, en que el concert del Yo, es integrado a una masa o una corriente ideolgica, ms o menos sectaria. La doctrina esotrica ensea que el hombre necesita buscar dentro de s el remedio eficaz para conjurar los males que aquejan a la existencia humana, particular y social. Es en la sublimidad de la vida interna del individuo altamente evolucionado, donde reside la panacea universal. Empero Cmo podran alcanzar esa sublimidad los seres humanos de escasa o insignificante vida interior, que no se conocen a s mismo, que tienen sus mentes ocupadas por completo en los hechos y cosas del mundo exterior? Es necesario que esas personas empiecen por mirar, poco a poco, hacia dentro de s mismo, mediante la introspeccin. Lo primero es poder tornar la mente introvertida, valindose de adecuados ejercicios de concentracin mental y meditacin. Un buen sistema de enseanza prctica, facilita enormemente esa tarea. Poco a poco, perseverando en este sendero del conocimiento interno, todas las dificultades se desvanecen. En el hombre comn y corriente, la mente es extravertida, enfocada hacia lo exterior. El primer paso es hacer la mente introvertida, vuelta hacia el interior de uno mismo. Pero la introversin es solamente una fase o etapa del mtodo. Esta fase no debe perpetuarse ni exagerarse, porque entonces pasa a ser un defecto muy grave, que conduce a una actitud de inhibicin, apata y pusilanimidad frente a los problemas de la existencia. Despus que se ha obtenido la necesaria capacidad de introversin, hay que dar otro paso an ms importante: hacer la mente amnica, esto es, capaz de establecer la debida correspondencia y armona entre la vida interna y la externa. Para hacer la mente introvertida, es la antigedad se exiga al candidato a la iniciacin un tiempo de aislamiento y soledad, antes de entrar en un grado superior de conocimientos, y despus de otra etapa de preparacin, se le devolva a las actividades del mundo, ya pertrechado de poder y sabidura. En los tiempos actuales, debido a las exigencias materiales de la vida moderna, no siempre se puede proceder en esa forma pues hay muchos candidatos que no estn en situacin de abandonar, ni siquiera temporalmente, sus actividades normales. Ahora la disciplina se otorga a personas que pasan habitualmente ocupadas en sus labores cotidianas y que disponen un tiempo limitado para dedicarse a la ejecucin del mtodo de entrenamiento esotrico. La disciplina contiene practicas conducentes a dar vigor y destreza a la mente y a hacerla armnica; pero eso no es rodo, pues existen en el individuo ciertos poderes ocultos y facultades anmicas, que ordinariamente estn dormidas o en estado latente. El despertamiento y desarrollo gradual de tales facultades es otro de los objetos que persigue la prctica constante y tesonera del mtodo. Hay que advertir que esos poderes no despiertan ni se desarrollan en el individuo que no lleva, como base, un correcto
sistema de vida, y que no ha eliminado los vicios y perniciosos hbitos de las gentes vulgares. De lo que hemos expuesto se infiere, con roda evidencia que la disciplina esotrica es una valiosa herramienta para trabajar por el bien general, sin sombra de egosmo, con pura intencin de perfeccionamiento, con la mira de procurar el enaltecimiento de la ida particular y social, y de este modo, tender a la eliminacin de los males que afligen a la humanidad. Esto es as, porque la prctica de esta disciplina ennoblece al hombre y le convierte en un foco irradiante de benfica influencia en su medio ambiente. Ahora bien, generalizndose esta prctica, como realmente suceder con el andar del tiempo, sern muchos los hombres y las mujeres que aportaran este excelente beneficio para bendicin y regeneracin del mundo. Resulta, pues, evidente la necesidad imperiosa de dar a conocer la doctrina esotrica, a fin de que un mayor nmero de personas, comprendiendo la razn de ser estas enseanzas, participe de sus beneficios y colabore en esta obra de bien general.
Organismo esoterico
Al Escribir este libro, he hecho resaltar a travs de sus pginas la calidad esotrica de sus enseanzas, llamadas tambin trascendental, porque su esfera de investigacin y conocimiento sobrepasa el lmite positivo de la experimentacin externa de la ciencia materialista profana. Es la voluntad de los Maestros, que nos han servido de guas, durante esta existencia, a m y a otros hermanos, que en la actualidad ocupan el lugar que por mritos les corresponde en el Mundo Invisible, que sus enseanzas sean difundidas ampliamente, en razn del periodo crtico por el cual est atravesando la humanidad, a fin de que un mayor nmero de personas tengan opcin a los beneficios de su estudio y prctica. As pues, la finalidad de este libro es proporcionar al estudiante un progresivo conocimiento de las ciencias esotricas y un mtodo practico, graduado o disciplina para procurar el paulatino desenvolvimiento de la conciencia interna de cada uno y la actualizacin o activacin de los poderes espirituales o facultades anmicas especiales, que de ordinario estn latentes o dormidas en el individuo. De este modo se propende al perfeccionamiento de cada estudioso, a la vez que a su capacitacin, para que sea una fuente de benfica influencia a favor del progreso espiritual y material, del medio social en que le corresponde desarrollar las actividades. Hay diversas especies de pruebas, en las cuales el estudioso debe mostrar el temple de su carcter moral, su fuerza de voluntad, su intuicin y fe. Cabe advertir que la fe esotrica no es una creencia ciega y pasiva, sino la firme certeza y absoluta seguridad de que el principio divino, que constituye la raz pura del alma humana, est destinado a realizar el esplendor de la vida interna divina en el hombre, que con su perseverancia sigue su ideal de perfeccin, sin desviarse del recto sendero. Sin embargo, no debe pensarse que las pruebas tengan algn carcter alarmante o terrorfico, como se pintan en algunas novelas. Dado el adelanto de instruccin que ha alcanzado el trmino medio de la humanidad de nuestro tiempo, estos estudiosos son
relativamente fciles para las personas de mentalidad medianamente desarrollada y de sana moral. A nadie se le presentan pruebas que no sea capaz de superar. Es claro que hay imprudentes que pretenden alcanzar de un salto, en muy breve lapso, la maestra que es el fruto de una larga evolucin anmica y resultados de muchos estudios y trabajos. A esos imprudentes se les presentan dificultades superiores a su capacidad actual; pero si recapacitan y reflexionan en las causas de sus tropiezos, se convencern de que hay que tener paciencia y perseverancia para lograr un progreso efectivo, aunque gradual. Hay pruebas internas del alma en su mundo subjetivo y de otras externas o sea que se presentan en la vida externa o de relacin, que se pueden apreciar objetivamente. Para comprender esta diferencia, hay que considerar que el universo no est solamente constituido por la materia fsica, que pervivimos con los sentidos corporales, sino que existe tambin lo que en trminos generales se llama lo invisible, que est compuesto por varios estados de materia sutil o suprafsica. El hombre participa de esta compleja constitucin del mundo, de manera que en el individuo existe una naturaleza visible y otra invisible. En la naturaleza invisible o suprafsica del hombre es donde reside el alma, que es invisible; pero sta se manifiesta en el organismo visible, de modo que la vida interna o subjetiva se refleja en la vida externa u objetiva. Sin embargo este reflejo no es completo, sino parcial, porque cuando queda una gran parte de la vida interna del alma, que no logra traducirse a la conciencia cerebral, sino que permanece en estado oculto o impercatado. Esto demuestra que el ser humano es un profundo misterio y muchas personas de mediana cultura, cuando afirman que se conocen a s mismas, no saben lo que dicen. Lo oculto existe en la naturaleza del hombre y del universo. Su estudio es lo que se conoce con el nombre de Ocultismo, o mejor an, es la denominacin de ciencia esotrica. De manera que esta ciencia no es esotrica y oculta porque sus adeptos tengan el propsito deliberado de esconder y ocultar sus conocimientos, sino que, principalmente, porque se refiere a una realidad que de por s es oculta, por cuanto no se percibe con los sentidos ordinarios. Para investigar los fenmenos ocultos es necesario desarrollar ciertos sentidos sutiles. La principal fuente del conocimiento del mundo oculto es la experiencia interna; pero antes que el discpulo pueda obtenerla, le es necesario haber avanzado apreciablemente en el conocimiento externo, es decir, que se obtiene por medio del estudio de la doctrina y de algunos trabajos que debe realizar. Acerca de las posibilidades de obtener la experiencia interna, no se puede dar una norma general, porque los discpulos son de diferentes aptitudes: unos estn dotados de delicada sensibilidad psquica y marcada predisposicin a la vida espiritual, lo que le permite adelantar ms pronto, en tanto que otros necesitan pacientes estudios y perseverante practica de la disciplina, En todo caso el camino es seguro, para quien lo sigue con pura intencin y leal esfuerzo. El hombre tiene en s mismo el germen divino que le permite indefinido perfeccionamiento. No hay una meta definitiva. Se realiza una etapa del camino para entrar en otra nueva, ms elevada y luminosa.
La motivacin esencial de este libro es la de contribuir a formar un cuerpo de iniciados en los misterios de la sagrada ciencia esotrica, que constituya una firme y poderosa custodia de los ms altos y genuinos valores espirituales, a la vez que provee a la conservacin y perpetuacin de este orden de conocimientos.
El mtodo occidental
La doctrina esotrica es universal; no reconoce geogrficas ni otra clase cualquiera de limitaciones en el tiempo ni en el espacio. Sus principios fundamentales han sido enseados en toda poca y lugar, desde remotas edades. Sin embargo, los mtodos de aplicacin de estos conocimientos en orden a la capacitacin individual del iniciado, para adquirir facultades internas o poderes esotricos, a que hemos hecho referencia, como para llevar a cabo operaciones en el terreno del ocultismo prctico, son diferentes. En otras palabras, tratase de convertir a un individuo corriente en un hombre superior; producir artificialmente, esto es, mediante el arte de la alquimia esotrica un producto humano de seleccin, en el breve lapso de varios aos, en lugar del largo proceso de la evolucin humana general. O sea, le mtodo de aplicacin o disciplina tiene por principal objeto el de apresurar considerablemente el proceso evolutivo de la naturaleza individual del ser humano. Hasta donde eso se logre, es una cuestin relativa, como ya se ha explicado. El mtodo esotrico occidental se inspira en el ideal de perfeccionamiento enseado por Cristo y, por este motivo, se apoya en la tradicin bblica. La mayora de la poblacin de occidente conoce la versin exotrica o externa de la Biblia y no extrae de ella otras enseanzas que las que aparecen de manifiesto en su texto literal; pero ignora la tradicin bblica esotrica, que durante siglos ha sido mantenido en secreto por los iniciados. La palabra hebrea Kabbala, o simplemente Cbala, significa la tradicin que es recibida, por el discpulo de labios de su maestro. Lo ms importante de esta transmisin se refiere a las claves de interpretacin de las escrituras sagradas. Sin embargo, los modernos iniciados occidentales, en su mayora, no se cien a la Cbala hebrea, sino que toman de ella, lo que estiman conveniente. Este cambio se ha operado por diversas razones, de las cuales sealaremos las tres principales: a) la venida del Cristo a este mundo, que produjo una formidable renovacin de los valores espirituales, haciendo caer en desuso muchas de las antiguas formas de pensamientos y estableciendo una nueva lnea de iniciados, destinada a dar sus frutos en Occidente; b) el prodigioso avance de la ciencia experimental positiva, que ha venido a poner al descubierto muchos conocimientos que en la antigedad eran secretos; y c) la obra de amplia difusin de los conocimientos elementales y principios bsicos de las ciencias esotricas, que se ha venido efectuado desde la segunda mitad del siglo pasado en libros, revistas y conferencias, poniendo en forma clara y sin rodeos al alcance del pblico una cantidad de esos conocimientos, los cuales, por lo mismo, han dejado de ser secretos. De esta manera, muchas verdades esotricas, que antiguamente se enseaban por medio de smbolos, metforas, alegoras y ancdotas o mitos, ya no necesitan de estos velos y ropajes, sino que se entregan al discpulo en el lenguaje corriente. Es por esto que el mtodo occidental moderna tiende a simplificarse, manteniendo solamente aquellas antiguas figuras simblicas que an son necesarias para conducir la meditacin hacia la
intuicin y clarividencia de realidades trascendentales, que no son susceptibles da darse a conocer por la enseanza externa, sea oral o escrita, sino que deben ser percibidas internamente. Ese proceso interno es poderosamente ayudado por una especie de estmulo sutil que surge de la figura simblica. La causa de ese estimulo se estudia a travs de las pginas de este libro. De lo que hemos dicho no vaya a inferirse que los descubrimientos cientficos y las obras de divulgacin a que hemos aludido, han logrado descorrer el velo de los misterios pues eso sera un profundo error. La ciencia materialista experimental, por maravilloso que sea su adelanto, no ha podido penetrar en el mundo oculto de la naturaleza suprafsica. Por otra parte, la divulgacin que han llevado a cabo los escritores esotricos, a pesar de los muchos y nutridos volmenes que se han editado, no ha dado a conocer sino lo que discretamente es posible comunicar al pblico. Para el lector profano, eso ya es mucho; pero para el pblico que pretende penetrar en los misterios de la sabidura esotrica, muy poco. Detrs del velo queda lo ms, y muchsimo ms! A travs de estas pginas, he tratado en un lenguaje por dems sencillo, ir presentando al estudioso, un mtodo de disciplina para su meditacin y prctica, que le facilite en la mejor forma posible el aprendizaje y prctica de este sistema de estudios. Escollos en el camino, es inevitable que se presenten, pero la forma de realizar, obliga al discpulo a adquirir conocimientos y experiencias, las que a medida que estas, se conviertan en realidad, van a ir siendo van a ir siendo absorbidas en forma gradual por el alma del discpulo. Sin pensar en ello, el estudioso hace alquimia, comenzando por su mente. Estas enseanzas impartidas a lo largo de este libro, deben convencer al discpulo, de iniciarse en su estudio, de que jams har un mal uso de estos conocimiento y de los poderes que pueda adquirir. Por lo tanto, es preciso ir poco a poco y con cautela.
El proceso equilibrado
El mtodo a seguir, a travs de este libro, procura un progreso equilibrado o armnico entre lo espiritual y lo material, pues ambos aspectos son necesarios para realizar, dentro de lo que a cada cual le sea posible, la plenitud de la vida. Muchas personas le dan a la palabra progreso un sentido meramente material; pero no es as, porque progresar significa ir hacia adelante, y se puede avanzar tanto hacia la conquista de la excelencia espiritual, en el desenvolvimiento de la vida interna, como hacia la adquisicin del bienestar material, con la posesin de los bienes y comodidades que es capaz de proporcionar la industria moderna. Hay personas que se dedican exclusivamente a la vida espiritual, renunciando a las comodidades y disfrutes de la existencia material, incluso a los afectos personales. Otras, por el contrario, desdeando o desconociendo todo lo concerniente a los valores del espritu, se entregan por completo a las actividades de orden material, para procurarse riquezas, placeres y honores.
El progreso equilibrado se aparta de esos dos extremos. La persona que sigue este camino prefiere encontrar la armona de la vida y se atiene al precepto evanglico que dice: Dad al Csar lo que es de Csar y a Dios lo que es de Dios. En efecto, el iniciado como los dems hombres, tiene obligaciones, para con la sociedad humana de la cual forma parte. Con mayor motivo, si ocupa algn cargo pblico. Si es casado, tiene adems, imprescindibles deberes de familia. Si es clibe, necesita por lo menos, procurarse los medios econmicos para subsistir con decoro y dedicarse con tranquilidad a los estudios, investigaciones y trabajos que se ha propuesto realizar. Si es persona de fortuna, le es menester administrar bien su patrimonio para conservarlo y darle empleo benfico. La vida contempornea exige en todo caso, el desarrollo de alguna forma de actividad material, aunque sea de beneficencia social. Hay seres de muy elevada vida espiritual, que logran mantenerse inalterablemente serenos en medio de la ms cruel adversidad, sin desalentarse ni ensombrecerse. Pero no hablo de esas raras excepciones, sino del caso general, pues las normas se formulan para la generalidad y no para la excepcin. Hemos dicho que nuestro mtodo de progreso equilibrado no propicia la renunciacin a las cosas o asuntos del mundo. Sin embargo, hay que advertir que todo progreso, sea en el orden espiritual o en el material, requiere ciertas renunciaciones. Todo cuesta. Para adquirir un bien mayor hay que renunciar a varias cosas pequeas. Por ejemplo, una persona de modestos recursos se propone adquirir un objeto de apreciable valor, que sobrepasa las disponibilidades de su presupuesto ordinario. No tiene otro camino que economizar, privndose de gastos superfluos, renunciando a comprar una serie de pequeas cosas que no le son absolutamente necesarias. Solo mediante esas renunciaciones se coloca en situacin de adquirir el objeto en valor. De anloga manera ocurre con el proceso esotrico. El discpulo, en relacin con los poderes ocultos del alma, se halla en una situacin semejante a la persona de modestos recursos, que hemos puesto como ejemplo, o tal vez en condicin an ms desventajosa, de manera que para activar y desarrollar poderes anmicos de orden superior, debe evitar el desgaste infructuoso de sus energas vitales y mentales en placeres vulgares o ambiciones mezquinas, a fin de acopiarlas y acrecentarlas para destinarlas a objetivos ms elevados. Eso no significa que haya de privarse de los pasatiempos o entretenimientos que son necesarios para el recreo y descanso de la actividad mental. El discpulo esotrico que no se hace fuerte, no puede adelantar gran cosa. Para progresar en este sendero se requiere carcter, esto es una voluntad organizada para realizar los fines superiores de la vida de acuerdo con la direccin que el ideal le imprime. Esto es necesario porque hay dificultades que vencer. Ello no tiene nada de extrao, ya que en todo esfuerzo del hombre para mejorar una condicin se presentan dificultades. Vencerlas es la tarea de cada uno para seguir adelante.
Estas disposiciones son de cinco especies: fsica, vital, afectiva, intelectual y espiritual. La primera especie de disposiciones consiste en ciertas medidas de orden fsico externo que conviene adoptar, tales como la higiene del cuerpo, el lugar destinado a la prctica del mtodo, los objetos que deben usarse para los trabajos y otros pormenores. Las disposiciones vitales ataen a la salud del organismo, observando un adecuado sistema de vida, que permita el incremento de las energas vitales, aparte de la ejecucin de ciertos ejercicios relacionados con este asunto. En el orden afectivo, es necesario que el discpulo sienta el deseo de ejecutar su disciplina, el sincero anhelo de realizar los fines que ella se propone. Los actos ejecutados sin deseo, con desgano o contrariedad no producen el mismo efecto. A dems debe disponerse a controlar su naturaleza emocional, porque en medio del oleaje de las emociones o bajo el dominio de una tendencia pasional, la mente no puede tener la ecuanimidad y lucidez que necesita para una fructfera meditacin, a la vez que la recta voluntad se debilita. En el orden intelectual, el discpulo ha de estar dispuesto al estudio de la doctrina esotrica y tratar de comprender y asimilar sus enseanzas. Cierto grado de esta comprensin es indispensable para correcta prctica del mtodo. Esto es as, porque como en todas las actividades para emprender una tarea, sobre todo si es compleja, hay que poseer el conocimiento de los fines que persigue y de los medio para llevarlo a cabo. En cuento a las disposiciones espirituales, ellas se relacionan con la vida interna, con la experiencia esotrica, con la intuicin y contemplacin de verdades trascendentales. Las disposiciones fsicas o externas son simplemente accesorios, sin embargo no deben subestimarse. De mucha mayor importancia son las otras que hemos mencionado. El cuerpo fsico es el instrumento de la accin, por la tanto hay que mantenerlo limpio, sano y convenientemente vitalizado; pero no hay que incurrir en la exageracin de hacer de este cuidado una preocupacin absorbente, en desmedro de otras cosas ms importantes, tales como la educacin de la sensibilidad y el adiestramiento de la mente.
Magia
Muchas sern las personas, que al leer este libro lo considerarn como de una audacia muy riesgosa, al atreverse a exponer diversos captulos de magia, en la forma como ha sido hecho. Hoy en da los conocimientos de los Misterios esotricos deben aflorar para que sean absorbidos por aquellas mentes vidas de enseanzas, y que les servirn de gua en su peregrinacin por esta tierra. La magia, que significa actuar y que simboliza el conocimiento sabio que se tiene de la Naturaleza en todos aquellos que se dedican con elevada mira, al cultivo del arte mgico, produce un encantamiento especial en sus almas y tambin en el alma de las personas que les rodean, las que se sientan atradas por la fuerza magntica que van adquiriendo estas personas.
Todos los grandes Maestros han conquistado la llave de oro de Esfinge Mgica y en su camino de mritos, han tenido un cuidado especial de no desviarse del verdadero sendero, para que esa llave se conserve de da y de noche resplandeciente. Es la prctica cotidiana Arte de la Magia Blanca, lo que permite al discpulo avanzar en forma ms rpida por el sendero del progreso; y eso as como los obstculos y dificultades que se presentan en la vida diaria, se van allanando en la medida del esfuerzo que el discpulo oponga a ellos. La mgica a travs del Verbo que proyecta, aclara la comprensin de la mente estudiosa, desarrolla y sutiliza el sentido de la intuicin y permite que este mismo Verbo Mgico desenvuelva en el corazn, el sentido de la percepcin. Intuicin y percepcin unidas y desarrolladas a travs de la Magia, permite al discpulo ir convirtindose gradualmente en un iniciado. En esta situacin, el iniciado percibe el arquetipo del Maestro e intuye su simbolismo. Capta y almacena las vibraciones csmicas, y se prepara para un mayor progreso en el sendero espiritual. La prctica de la Magia, bajo los auspicios de las Fuerzas Espirituales y de los Maestros, permite a toda persona que la practique, mantener la atmosfera mental que le rodea limpia y difana, lo que repercute benficamente en lo mental y en lo material. Conserva y aumenta la brillantez del aura y le da fuerza magntica. Es el ejercicio de este Arte, el que ahuyenta los entes dainos para la salud espiritual y fsica. A causa de estas razones y tambin de otras es que, se me ha permitido exponer y ensear el Arte de la Magia Blanca. La Hermandad Blanca de los Planos Astrales y de la Tierra necesita de todos sus adeptos y tambin de todos aquellos que sin saberlo, siguen sus pasos, para que al actuar en ejercicio de su mgica, lo hagan en conciencia. As que no temis, porque nada hay encubierto que no haya de ser manifestado, ni oculto que no haya de saberse. Lo que digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que os al odo predicadlo desde los terrados. (S. Mateo, Cap. X, V, 26 y 27) DR. DAVID NAVARRO CAVALLINI Mdico
De paso, advertiremos que esta ciencia no tiene nada que ver con la llamada Ciencia Cristiana fundada en el Siglo pasado en los Estados Unidos de Norte Amrica por Mary Backer Eddy. Nuestras fuentes de conocimiento se remontan, como luego veremos, a la ms remota antigedad, desde donde toman el cauce de la Biblia. Sin embargo, no se crea por esto que somos exclusivistas. Por el contrario, sabiendo que la Ciencia Esotrica es universal, no podramos caer en la ingenuidad de subestimar o menospreciar otras valiosas fuentes de estudio, tales como las que han llegado hasta nosotros por conducto de las tradiciones hermticas y pitagricas, as como los escritos de ilustres investigadores que nos han dejado excelentes obras sobre estas materias. En efecto, existe abundante literatura para intentar esta clase de aprendizaje; de modo que, a primera vista, parece no justificarse la aparicin de una obra ms; pero hay razones poderosas para realizar este trabajo. Una de ellas es la de proporcionar a nuestros estudiantes una explicacin racional de los fundamentos, medios y fines de la disciplina en que deben ejercitarse, segn su grado de adelanto. La Teora y la Prctica han de ir de la mano. Sin la primera no se comprende bien la segunda y sin sta es estril aquella. Otra razn estriba en que se han publicado en estos ltimos tiempos numerosas obras que exponen la doctrina esotrica de diferentes maneras, segn las escuelas de pensamiento o las particulares tendencias de sus autores, con lo que suele producirse desorientacin en las mentes vidas de los estudiantes que an no estn preparados para discernir acerca de materias de suyo difcil y profundas, a causa de la distinta terminologa que emplean a veces los expositores. Desde luego, cabe advertir que no se ha publicado jams ninguna exgesis completa de la doctrina que la exponga y la explique totalmente, an cuando se han producido obras de gran aliento. La disciplina esotrica es un mtodo de capacitacin integral del ser humano. Este mtodo posee una tcnica adecuada a los fines que se propone. Esta tcnica se apoya en los conceptos fundamentales de la ciencia esotrica. De ah la necesidad de estudiar y comprender bien esta ciencia para que la prctica de la disciplina sea fructfera. Aqu empleamos la palabra ciencia en un sentido amplio, no en el limitado de la ciencia materialista. La ciencia esotrica participa, en cierto modo, de la filosofa, la religin, la ciencia experimental y el arte porque se relaciona con estas actividades; pero no en el sentido que se atribuyen usualmente, sino en otro ms profundo y sutil, como se comprender fcilmente a medida que adelantemos en este trabajo. La disciplina esotrica presenta muchos aspectos particulares. Es por esto que en la Actualidad se conocen diferentes sistemas o mtodos; pero ellos se basan, en el fondo, en los mismos principios universales aplicados en diversas formas. Estos distintos aspectos particulares de la disciplina pueden agruparse en tres rdenes: 1. Disciplina del individuo esto es, la que tiene por objeto el perfeccionamiento de si mismo, mediante ejercicios o prcticas de capacitacin individual;
2. Disciplina de relacin, o sea, la que nos habilita para un mejor desempeo en nuestras actividades; y 3. Disciplina de colaboracin, que se refiere a la participacin de uno mismo en las altas tareas del plan general de la evolucin de la vida universal. No se trata de tres disciplinas separadas, sino ntimamente unidas en un solo mtodo. Por esto, es ms apropiado decir que son tres aspectos de la disciplina esotrica genuina e ntegra. El tercer aspecto es imposible sin los dos anteriores y el segundo tampoco puede realizarse sin el primero. El cuarto aspecto es la sntesis de los tes, coronada por la plenitud de la obra humana esotrica, que se traduce en frutos sublimes. Lo que son estos frutos se podr comprenderse bien una vez que hayamos tratado acerca del curso evolutivo de la humanidad. Para ir hacia un lugar distante es necesario, primero, orientarse respecto de la direccin en que se encuentra y luego, tornar el camino que conduce a l. De anloga manera, el que se propone llegar a la cima del misterioso Monte de la iniciacin esotrica, debe empezar por una recta orientacin y adoptar la resolucin irrevocable de emprender y proseguir el difcil camino del perfeccionamiento esotrico, al cual aluden las sagradas escrituras con el nombre de sendero estrecho. Este camino no es otro que la disciplina esotrica. La hemos enunciado en una forma muy sencilla; pero debemos advertir que el adelanto del discpulo esta subordinado al vencimiento de graves e imprevistas dificultades, que constituyen las pruebas del alma. Estas probaciones no estn sealadas de antemano, ni son, tampoco, iguales para todos. Como norma general, dependen del carcter y del temperamento de cada cual, de sus virtudes y defectos; de manera que el discpulo que se haya preocupado seriamente de estudiarse su personalidad, puede llegar a presumir la naturaleza de de las pruebas que se sern deparadas en su sendero, de un modo general. Empero, hay otras pruebas de distinta ndole, particularmente las que tienden a demostrar la fortaleza del carcter o firmeza de la voluntad para vencer las dificultades, la pureza del corazn, o sea, que est guiado por las ms difanas y nobles intenciones, y, asimismo, la claridad y destreza de la inteligencia. En otras palabras el discpulo debe demostrar que posee en alto grado: discernimiento gil, sentimiento puro y voluntad inquebrantable. Estas tres potencias del ser se sintetizan en una cuarta: la fe espiritual, cuyo fruto divino es el resultado del ejercicio constante de aquellas. Por supuesto no hay que confundir esta fe con la que vulgarmente llaman as y no es ms que una ciega adhesin a creencias dogmticas o supersticiosas. A medida que el discpulo avanza, obtiene experiencias y tambin llega al descubrimiento de cosas ocultas, es decir, que no estn visibles a la percepcin de la mente ordinaria. En esta forma adquiere conocimiento que no son del pblico dominio y que, por lo mismo, estn reservadas exclusivamente para los que triunfan en dichas pruebas y se han hecho aptos para asimilarlos y comprenderlos. Revelarlos es exponerse necesariamente a la incomprensin y hostilidad de los profanos. Por este motivo el discpulo debe probar, adems, que posee prudencia y discrecin. Es por esto que, desde antiguo se dijo que el iniciado en la ciencia esotrica debe: ver, or, osar y callar. Ver, se refiere a la percepcin, observacin y experimentacin de
los fenmenos que son objeto del estudio de esta ciencia. Or, se relaciona con el discernimiento y comprensin de las verdades investigadas. Osar o atreverse, es tener valor a toda prueba, una inquebrantable fortaleza del carcter para llevar a cabo, sin retroceder, cualquiera legtima o justa empresa, trabajo u operacin que uno se haya propuesto, despus de haberla estudiado, madurado o decidido, pues sera un necio capricho insistir o perseverar en una tarea que se ha emprendido irreflexivamente, si luego se ve que se ha determinado por un error, que lleva a un resultado injusto o inconveniente o que no pueda tener el efecto propuesto, por causas completamente ajenas a la voluntad del operador. Callar es guardar discreto y prudente silencio ante las experiencias que el iniciado haya obtenido en sus trabajos. Repetimos: lo primero estriba en orientarse bien hacia la finalidad de perfeccionamiento que se anhela y emprender el recto sendero que conduce a ella. Como decamos debido a la variedad de publicaciones , de distintos sistemas tericos ha resultado, a veces, una perniciosa desorientacin para muchos nefitos o estudiantes aun poco preparados, por lo que, en general, no es recomendable, en los primeros pasos, la lectura indiscriminada de cualquier libro que trate de la doctrina esotrica, siendo preferible ir poco a poco y escoger aquellos que sean indicados por el Instituto u Organizacin a que pertenezca el discpulo o por su gua espiritual, si lo tiene. Esta es un simple recomendacin para la generalidad de los principiantes; pero no se aplica, por cierto, a las personas de vasta cultura cientfica o filosfica, de mentalidad adiestrada, que pueden leer lo que deseen, sin ese peligro. El camino esotrico, como quiera que atae a la vida interna del ser, es esencialmente individual, es decir, tiene que recorrerlo cada uno por si mismo, avanzando como se lo permita su propia energa y aptitud. Esto no significa que haya de prescindir de la ayuda necesaria a su capacitacin para ese fin. Por el contrario, el adelanto en el sendero esotrico, requiere el aprendizaje de una ciencia y el ejercicio de un arte, para cuyo dominio se necesita refinar la sensibilidad y adquirir cierta destreza mental. Es un absurdo sostener que el estudiante esotrico no necesita maestro. En toda disciplina de capacitacin individual, sean en el campo de la ciencia, del arte o de la filosofa, el principiante necesita de maestro que le ensee y guie, antes de que alcance la madurez que le permite valerse por s solo. Los individuos dotados de especial capacidad natural, pueden obtener esa madurez ms o menos pronto, estudiando y trabajando tesoneramente para adquirirla; pero otros, los ms numerosos, avanzan con relativa lentitud y muchos quedan rezagados antes de llegar a la mitad del camino. Lo mismo ocurre con la disciplina esotrica. Desde el remoto pasado de la humanidad en el correr de los milenios se han destacado grandes almas, seres humanos de alto rango espiritual, que dispensaron al mundo valiosos tesoros de sabidura y bondad. Ellos son los Hermanos Mayores, llamados tambin Maestros de Sabidura y Compasin, cuyas enseanzas an inspiran y guan a los actuales discpulos esotricos. Entre estos ltimos, existen algunos ya bastantes avanzados, hombres superiores a la generalidad, quienes a su vez, sirven de maestros visibles a los estudiantes de mediana o inferior categora. As como la enseanza oficial de Estado existen profesores primarios, secundarios y universitarios; de anloga manera, para la instruccin esotrica hay maestros de distinta
jerarqua. De esta manera, la luz de la sabidura se proyecta de arriba hacia abajo por grados, hasta llegar prudentemente dosificada a las mentes y corazones de los hermanos menores. Para la instruccin de los aspirantes se han formado, desde antiguos tiempos, fraternidades esotricas u ordenes de misterios. Pero tambin siempre ha habido, como la sombra de aquellas asociaciones espurias, de falsos misterios, encabezadas por hbiles y tenebrosos caudillos, con fines de lucro o de perversin. Es el contraste de luz y sombra en el mundo. Existe, pues, el peligro de caer en una falsa direccin. Tal peligro es inminente para la persona que pretende la iniciacin esotrica con fines egostas o deshonestos, as como para el hombre dbil de carcter que se deja influenciar por sugestiones perniciosas. Pero el que con puro corazn, noble anhelo y firme voluntad aspira a ella, con la mira de entregarse a un ideal de perfeccin, nada tiene que temer, porque la ley universal de armona y afinidad conducir sus pasos hacia la verdadera iniciacin en los misterios de la magna ciencia. A este respecto, dice un antiguo aforismo hermtico: Los labios de la sabidura permanecen cerrados, excepto para el odo capaz de comprender. Esta frase es en cierto modo, metafrica, pues no se refiere solamente a la enseanza oral del instructor, sino tambin a los conocimientos que ya han sido expuestos en distintos tratados, como en los libros sagrados y otros, escritos en forma velada o simblica, cuyo sentido hay que desentraar, mediante la intuicin y el discernimiento. En los textos esotricos, solo una parte de la enseanza es explcita; el resto, que es lo ms, consiste en pasajes oscuros, que contienen alusiones veladas, en forma de mitos, ancdotas y smbolos, por lo que es grave error tomar esos pasajes al pie de la letra. Hay que tener fina penetracin para profundizar en la hermenutica o interpretacin de los textos. Es claro que para ello no basta estar dotado de sutil intuicin y agudo discernimiento. Es necesario adquirir algunos conocimientos previos. A esto tiende, justamente, este libro. De poco sirve la ejecucin rutinaria de una disciplina o mtodo de entrenamiento esotrico, si no se comprende bien su sentido y finalidad. Para ello hay que ser capaz de comprender. Esta frase que parece sencilla, es de bastante profundidad. Conviene recordar el mandato dlfico: Hombre concete a ti mismo. Muchos son los que ignorantemente creen conocerse y pretenden comprender la vida y las leyes que gobiernan la existencia; pero no han penetrado en los oscuros fondos de la personalidad ni vislumbrado las sutiles regiones del espritu; no ven ni entienden ms que algunos pocos aspectos del mundo exterior u objetivo, de la materia densa; nada saben ni comprenden de la realidad misteriosa que estn fuera del alcance de sus mente limitadas e ignaras. La comprensin requerida para penetrar en los misterios de la sabidura esotrica es de un orden mucho mas elevado y amplio. El vulgo no lo puede sospechar. Es verdad que son pocos, en cada generacin, los individuos que nacen con marcada vocacin esotrica o que poseen una marcada predisposicin a obtener la requerida
comprensin de este camino; pero la opcin es ofrecida a todos los candidatos en general. Por cierto, algunos la aprovechan ms y otros menos. Cualquiera que sea el grado de avance alcanzado, es provechoso para el alma. Todos estamos expuestos a algunos fracasos, unos ms otros menos, como ocurre en toda empresa difcil o nueva, desde que el nio empieza su deambulacin, hasta el sabio experimentador que despus de un intento frustrado, encuentra la verdad que busca. De anloga manera sucede con la obra esotrica. Esta obra es la regeneracin de la propia naturaleza individual, mediante la transmutacin de sus cualidades. No es una simple reforma moral de la personalidad. Es un proceso distinto y va mucho ms lejos. Regenerar, como la palabra lo indica, es volver a generar. Es un proceso penoso porque uno tiene que deshacerse para hacerse de nuevo y as poder nacer en espritu. Si Nicodemo hubiese conocido el resorte de esta transmutacin no se habra extraado de que Cristo lo indujera a nacer de nuevo otra vez. No es cuestin de que a la crislida le broten alas, simplemente, para que sea mariposa de bellos colores. No sucede as. Debe pasar por un oscuro y penoso proceso de transformacin de su estructura. De anloga manera no basta sujetar a la persona a severas normas morales, para hacer de ella un ser espiritual, una luz viviente e irradiante. Esas normas encadenan a la bestia para que no haga dao, la domestica y la adapta a las exigencias de la vida social; pero no la convierten en ngel. La naturaleza opera esa transformacin, de un modo lentsimo, a lo largo de milenios de evolucin; pero llega a una etapa en que adquiere un desarrollo mental capaz de hacerle comprender que es un ser evolucionante. Entonces se interesa por participar voluntariamente en el proceso evolutivo, en el entendimiento de que le conviene apresurarlo, al menos en lo que respecta a s mismo. La disciplina esotrica tiene por principal objeto apresurar el proceso evolutivo del hombre, proporcionndole los conocimientos y prcticas tendientes a operar la transmutacin a que hemos aludido. Si se tiene un fracaso, hay que desfallecer ni abandonar el camino. Lo que ahora no se obtiene, se alcanzar ms adelante. La semilla de la luz del ideal de perfeccin est dotada de una energa peculiar, que no slo tiende a hacerla germinar en la naturaleza anmica del hombre, sino que contribuye tambin, a aumentar la actividad general del Psiquismo. Ahora bien, en nuestra naturaleza anmica poseemos tendencias favorables y adversas al cumplimiento del ideal; virtudes y deseos perniciosos. Estas tendencias y afecciones contrarias provocan conflictos en la personalidad frente a las contingencias del destino. En esta mezcla del bien y del mal, las tendencias antagnicas se intensifican paralelamente. Es una paradoja desconcertante, en la que hay que meditar detenidamente para no dejarse abatir por los embates del mal. Se comprender mejor cuando estudiemos la ley de accin y reaccin. En otros trminos, la energa del ideal, aunque es pura, intensifica no slo las tendencias enaltecedoras, sino tambin las degradantes, de manera que la contienda interna se hace
ms enconada y pavorosa, hasta que llega la hora del triunfo definitivo de la virtud. Por tanto, no prejuzguemos; no descalifiquemos al que cae, porque puede redimirse y, an, proseguir su camino con mayor celeridad. Recordemos la parbola del trigo y la cizaa (S. Mateo XIII, 24, 25, 26, 27, 28, 29 y 30), pues el discpulo es imperfecto. La semilla de luz de la iniciacin esotrica, si bien es implantada en la naturaleza superior del ser humano, su energa repercute en la inferior, estimulando tendencias que muchas veces estn dormidas o muy poco actualizadas en el hombre ordinario. En la citada parbola evanglica, el enemigo es la reaccin maligna o tenebrosa de la parte inferior o negativa de nuestra propia naturaleza anmica, que se rebela en contra del ideal de perfeccin y obstaculiza su realizacin, oponindose a la accin positiva del noble anhelo. Pero, tarde o temprano, deber llegar la hora de la victoria. Estas instrucciones tienen por objeto ayudar al estudiante en ese intento; pero repetimos, el camino ha de recorrerlo cada cual por s mismo. Para ello es requisito primordial abrir la mente a la idea de la universalidad de la sabidura. El concepto de separatividad es un obstculo formidable. La sabidura no tiene fronteras geogrficas ni raciales. El auge y la decadencia de los distintos pases y razas, son simplemente circunstancias transitorias en el curso de las edades milenarias de la evolucin de la humanidad. Por eso, no cabe hacer divisin de fondo entre Oriente y Occidente, como algunos escritores pretenden. La doctrina esotrica, en su esencia, es una y universal. Las diferencias son formales, es decir, se refieren a la forma de la enseanza. Los grandes instructores del pasado han adoptado un lenguaje apropiado a las posibilidades de comprensin de las gentes de su tiempo y del pas en que vivieron. De ello no se puede racionalmente inferir que se trate de enseanzas distintas, sino de diferentes formas de expresin. A eso hay que agregar que los comentaristas y predicadores de esas altas instrucciones no siempre han sido acertados en sus interpretaciones y muchas veces han incurrido en errores de hermenutica. Otras veces, parte de la enseanza se ha perdido, teniendo que ser reconstituida por investigadores posteriores. De las circunstancias anotadas, han surgido las diversas tradiciones msticas que hoy existen. La tradicin se relaciona con la historia, an ms, con la prehistoria, de las distintas razas o pueblos, desde remotas pocas. La tradicin se ha transmitido oralmente, de generacin en generacin; pero muchas de sus enseanzas se han escrito en forma disfrazada, o sea, en clave, en los textos sagrados de las grandes religiones. En Occidente predomina el cristianismo y, por lo tanto, sus escuelas esotricas se basan principalmente en la tradicin bblica. Es natural que as sea, puesto que nuestra mentalidad ha sida educada en ella desde la infancia. Esto no significa que por el hecho de haber sido educado en la religin cristiana conozcamos la verdadera tradicin bblica. Esto es otra cosa. Lo que decamos es una simple correlacin, como la que existe entre las hojas de un rbol y sus races. Sin embargo, el iniciado actual no se encierra en el exclusivismo de una sola tradicin; por eso empleamos el adverbio principalmente. Y no debe hacerlo por dos motivos: porque la tradicin bblica surgi de otras anteriores y porque, habiendo llegado hasta
nosotros en forma incompleta, fue necesario reconstituirla con el auxilio de otras fuentes de investigacin, tales como las enseanzas hermticas y las pitagricas, entre otras. La tradicin bblica se inicia con Moiss en el Antiguo Testamente; pero Moiss por su parte, recogi el fruto de la tradiciones ms antiguas. Posteriormente, Cristo restaur la tradicin arcaica, revelando su genuino sentido, que haba sido olvidado por los judos de su poca excepto por los esenios del Monte Moria, que la mantenan en secreto. Fue por eso que el pueblo judo en general, no pudo comprender la misin de Cristo, ni an menos, el trascendental acontecimiento csmico que incidi en la presencia de este Ser extraordinario en el mundo. Por consiguiente, no hay que mantener el pensamiento sectario o separativo de que tan slo aquellos que siguen la tradicin bblica son aptos para recibir la bienhechora influencia espiritual de Cristo, que es gua de la humanidad y no de una raza o religin determinada. Hay que mirar el asunto con un criterio amplio y sentimiento fraternal, sin hacer distinciones de razas, credos o nacionalidades; menos an, pretender la hegemona de una religin sobre las dems, pues todas ellas son caminos enaltecedores slo en cuanto el que las profesa mira sinceramente hacia lo alto; pero se transforma en otros tantos obstculos para las almas mezquinas que se encierran en la intolerancia y toman los dogmas como pretexto de odio, hostilidad o desprecio hacia quienes no sustentan sus mismas creencias. En una alegora indostnica, la vaca representa a la naturaleza. La vaca produce, como todos sabemos, tras un proceso fisiolgico, la leche, que es puro y rico alimento. Este smbolo nos ensea que la Madre Naturaleza, no slo la visible, sino tambin la invisible, es la que proporciona al hombre el producto sublimado de la ciencia. A este propsito, deca un mstico indostnico del siglo pasado, Ramakrishna, aludiendo a los diversos credos religiosos y sistemas filosficos: aunque el pelaje de las vacas sea de distinto color, su leche es blanca. Por su parte, el ilustre iniciado francs, tambin del siglo pasado, Eliphas Levi, no se cansa de insistir en la universalidad de la ciencia esotrica. Tomo estos dos ejemplos, entre muchos otros que podran citarse, para recalcar la necesidad de alejar de la mente del estudiante los conceptos separativos. Esta limitacin mental ha sido llamada gran hereja de la separatividad. Esta hereja se nasa en los conceptos y supersticiones que dividen a los seres humanos, disociando a la humanidad en sectores antagnicos, limitados por prejuicios e incomprensiones, aparte de las innumerables formas del egosmo, que es la raz de este mal. La inmensa mayora de los seres humanos actuales vive por desgracia, el el concepto y sentimiento de la separatividad, que ha engendrado, a travs de las pocas, las diversas formas de contienda, desde las grandes guerras y revoluciones, hasta las cotidianas pugnas de las individuos en el ajetreo de la lucha por la existencia. La separatividad se desvanece con el sentido de la unidad que otorga la comprensin de la vida universal y del destino solidario de la humanidad e inspira la leal cooperacin entre los que siguen un verdadero ideal de perfeccionamiento esotrico, a la vez que la benevolencia hacia los seres incipientes o extraviados. Pero esta benevolencia no debe
transformarse en sentimiento morboso. Cada cual ocupa el sitio que le corresponde y hace lo que sus deberes le indican, inspirado en un alto sentido de solidaridad humana; pero sin dejarse arrastrar por debilidades que podran ser funestas. Esotrico significa interno, oposicin a exotrico o externo. En la antigedad, eran esotricas las enseanzas que se otorgaban en el interior de los templos, en secreto. Los que las reciban, pasaban a ser los Iniciados en los misterios. Por el contrario, eran exotricas las que se daban en pblico a los profanos. Las enseanzas esotricas tenan por objeto proporcionar al iniciado conocimientos de orden superior. Para ello, se introduca al nefito en el templo, donde deba penetrar en el secreto significado del drama sagrado y continuar un aprendizaje destinado a hacerlo sabio y poderoso entre las gentes, despus de haber sido probado el temple de su carcter, a fin de tener la seguridad de que jams hara mal uso de sus conocimiento e influencia. La tradicin bblica es esotrica, y por lo tanto no puede estudiarse la base del sentido del texto literal de la Biblia, sino desentraando el significado oculto de los smbolos, metforas y ancdotas que se hallan esparcidas en ella. Por esto dice el Evangelio, escudriad las escrituras, lo que es muy distinto de leerlas simplemente. Otro tanto ocurre con los dems textos arcaicos. Desde el punto de vista de la cronologa esotrica, la formacin del pueblo hebreo es muy reciente. Data de unos pocos miles de aos. Forma parte de la familia semita, que una rama de la raza blanca. Moiss, el gran Libertador de Israel, vivi aproximadamente 1.200 aos antes de Cristo; pero mezcl sus enseanzas con relatos antiqusimos, an muy anteriores a la aparicin del pueblo hebreo. Debemos hacer notar que la cronologa de la tradicin esotrica se aparta muchsimo de la historia oficial o profana, pues esta ltima queda demasiado corta en sus cmputos. As, por ejemplo, el llamado diluvio universal, corresponde, segn la tradicin esotrica, a un cataclismo ocurrido hace ms o menos trece mil aos, la cual produjo el hundimiento de la ltima parte que restaba de un continente desaparecido, la Atlntida. Los atlantes tuvieron una civilizacin arcaica, que floreci en dicho continente, sumergido en el Ocano Atlntico. Sin embargo como en su poca de esplendor dominaron una buena parte de la superficie terrestre que entonces exista, tuvieron colonias en otras regiones del Globo, como ahora los arios y como antes los lemures. Estos ltimos habitaron un continente llamado Lemuria, que se sumergi en el Ocano Pacfico, a causa de cataclismos ocurridos mucho antes de que se produjera el hundimiento de la Atlntida. De la razas que poblaron la Lemuria y la Atlntida han quedado restos en algunas regiones donde tuvieron colonias. Moiss fue educado e iniciado en los arcanos de la sabidura antigua en Thebas, Egipto. Investig en los archivos sacerdotales de esa ciudad los conocimientos que ah se conservaban como restos de la tradicin de los atlantes al mismo tiempo que profundiz
los del sacerdocio de Rama, procedente de la India. Adems, fue iniciado por Jethro, ltimo hierofante de los misterios lemurianos. De esta manera, Moiss lleg a ser el iniciado ms completo de su poca. Hacemos estas distinciones para demostrar una vez ms la unicidad fundamental de la sabidura esotrica. Moiss reuni en su profundo saber, las tradiciones lemuriana, atlante y aria, sin hacer distingos separativos entre Oriente y Occidente, y obr muy bien, para beneficio no slo de Israel, sino de la humanidad. Los hebreos constituan entonces un pueblo de muy precaria cultura. Saba, pues, Moiss las enormes dificultades que se le presentaran para el correcto entendimiento de la escritura que se propona legarles y que, por lo mismo, el andar del tiempo, sus enseanzas seran desvirtuadas. Previendo este mal, las escribi al estilo simblico, en lenguaje figurado, confiando a sus discpulos ms adictos y fieles las claves de su interpretacin. Este sentido oculto, es decir, en clave, lo que ha constituido la Cbala (Kabbala), que segn los rabinos, Enoc la ense a Abraham y ste a sus descendientes. Se advierte que la candidez de tal suposicin, con slo considerar que el personaje llamado Abraham corresponde a una poca anterior a Moiss en muchos siglos. Hay que hacer notar que 600 aos antes de Cristo los judos ya ignoraban la lengua de Moiss pues haban adoptado una especie de mezcla sirio-aramea. Esto demuestra hasta qu punto fue necesaria la sabia precaucin tomada por l. Sin embargo, los rabinos tienen razn desde otro punto de vista, pues como dicen los hermticos, Las verdades son verdades a medias, lo que significa que una afirmacin puede ser verdadera en un respecto y falsa en otra. Esta consideracin se relaciona con dos cosas: con el significado del nombre Moiss, que luego veremos, y con el hecho de que el legislador hebreo mezcl hbilmente su nombre y su historia personal con relatos antiqusimos, antediluvianos. Esto no es censurable, en modo alguno, porque el Legislador Moiss, conociendo la mentalidad humana y en particular la de los hebreos, tuvo que dar a su obra una solidez y prestigio capaz de superar la accin demoledora del tiempo, a travs de los siglos. Enoc (Enokh), as como los dems nombres que aparecen en el captulo de la generaciones de Adn, no indica una persona. Cada uno de esos nombres es un smbolo. En cambio, si se toma literalmente a afirmacin de los rabinos, que el supuesto individuo Enoc hubiere enseado la Cbala al patriarca Abraham, resulta un absurdo tan fantstico, que para habra que hacer caso omiso de la enorme cantidad de siglos, an milenios que separan en el tiempo la poca antediluviana correspondiente a Enoc, de la en que vivi un hebreo de Idumea, el patriarca. Por otra parte, originalmente, Abraham tambin es un mito. En esto hay que aplicar igualmente el citado aforismo de las verdades a medias. As, pues, no debemos confundir el concepto que tenemos del patriarca Abraham con el mito Abraham, o mejor dicho, Abram. Veamos, Ab-Ram significa, Padre-Ram. Ahora bien, Ram o Rama fue el conquistador aria de la India antigua. El mito Abraham simboliza el paso de la tradicin brahmnica, desde la India hacia los pases occidentales de ese tiempo. Varios miles de aos antes de Cristo se produjo un cisma entre los arios que dominaban la India. Con este motivo se origin una corriente emigratoria de los vencidos hacia occidente, que lleg a las regiones de Caldea, Arabia y Egipto, llevando con ella su
tradicin aria que como ya hemos visto, la estudi Moiss en la cuidad egipcia de Thebas. Por consiguiente, el mito de que Enoc, ense la Cbala a Abraham significa que tanto la tradicin aria como la semita reconocen un antepasado comn: la ciencia esotrica de los atlantes, reconstituida y perfeccionada por los grandes iniciados posteriores. Este mismo hecho esta sugerido en el nombre de Moiss, que significa salvado de las aguas. Esta frase tiene varios sentidos: a) popular o externo, relacionado con la leyenda del nacimiento de Moiss, durante la terrible opresin faranica sobre el pueblo hebreo; para salvarle la vida hubo que echarlo al rio Nilo, de cutas aguas fue rescatado por una hija del faran; b) otro mstico o esotrico, pues se considera salvado de las aguas al iniciado que ha triunfado de las pruebas astrales, o sea, que se ha levantado por encima de las pasiones y deseos egostas y sensuales, por cuanto en la simbologa esotrica se suele usar la palabra agua para indicar el elemento caracterstico del mundo de las afecciones y deseos, que estudiaremos en el captulo siguiente. Mucho antes de que se hundiera la Atlntida ya haba salido de ese continente la simiente de la raza blanca, siguiendo una ruta en Occidente hacia Oriente. Desde luego, la configuracin geogrfica de entonces era completamente distinta a la de ahora, pues es natural que el cataclismo, al hundir unas regiones de la Tierra, hiciera surgir otras. As pues, la ciencia esotrica no es originaria de la India ni del Egipto, si bien ha tenido en esos pases centros iniciticos de la mayor importancia, as como los hubo en Caldea, Fenicia, Grecia y otros pueblos. Oportunamente explicaremos el significado profundo de la Iniciacin. Por ahora nos limitaremos a dar una nocin ms simple. Era el acto por el cual se aceptaba a un discpulo al candidato que anhelaba penetrar en el conocimiento de la ciencia secreta, que se otorgaba en los templos de misterios. Su aceptacin se produca una vez que el candidato haba triunfado en las pruebas a que se le someta, para los fines a que hemos aludido anteriormente. Los conocimientos cientficos eran secretos u ocultos, porque la humanidad no estaba preparada para poseer la ciencia y hara mal uso de ella, como ocurri en la Lemuria y en la Atlntida, cuando hubo hombres protervos que obtuvieron importantes conocimientos y los emplearon con propsitos siniestros. Este pernicioso uso de la ciencia es lo que se ha llamado magia negra. La palabra magia deriva de una raz que significa actuar u obrar. Es el conocimiento aplicado a la accin. Por eso, no puede haber una magia terica. La ciencia es terica y aplicada; pero la magia es una ciencia aplicada y prctica. El vulgo tiene un errneo concepto acerca de la magia. La confunde con la prestidigitacin, el hipnotismo y otras prcticas que, si bien tienen relacin con aqulla, queda por debajo de sus aplicaciones ms importantes. Tambin es corriente confundir la magia y el ocultismo. Este ltimo, como ciencia es terico y aplicado. La magia es ocultismo aplicado o prctico.
En otras palabras, la magia es la aplicacin prctica que el hombre hace de sus conocimientos en la ciencia oculta. Si tal aplicacin tiene por objeto el perfeccionamiento de s mismo o producir un beneficio a otras personas o a la colectividad, es magia blanca. Si, por el contrario, tiende a un fin egosta o daino, es magia negra. Actualmente, los conocimientos esotricos no estn encerrados en el interior de los templos. Muchos de esos conocimientos han dejado de ser ocultos y estn al alcance del pblico, como ocurre con lo referente a la electricidad y al hipnotismo, entre otros. Los descubrimientos cientficos contemporneos han levantado el velo respecto de una parte de los misterios antiguos. Empero, an queda mucho que andar en ese sentido, pues la ciencia oficial, que es materialista, no obstante su portentoso avance, se encuentra en paales en lo concerniente a la sabidura metafsica o espiritual. Por la razn expresada, las palabras esotrico y oculto, tienen ahora un sentido distinto que en la antigedad. Los fenmenos de la vida interna se llaman ocultos, no porque haya personas que lo escondan del conocimiento de los dems, sino porque son imperceptibles para los sentidos ordinarios del cuerpo fsico. La investigacin y estudio de este orden de fenmenos se denomina ahora ciencias ocultas u ocultismo, por igual motivo. Los milagros de que hablan los fieles o creyentes de las religiones, son fenmenos que caen en el dominio de esta ciencia. En la naturaleza, as en la vida visible como en la invisible, no hay nada arbitrario y caprichoso. Todo obedece a leyes y, por lo mismo, puede ser objeto de investigacin cientfica y de comprensin filosfica. Por cierto, se trata de una ciencia y de una filosofa que no se limita a los datos externos ni se encierran en los conocimientos relativos a la existencia de los seres y cosas perceptibles por los sentidos ordinarios, con o sin ayuda de los instrumentos. La amplitud y profundidad de la ciencia esotrica se debe al reconocimiento de que la materia existe en varios estados o planos, de las cuales solamente percibimos con nuestros sentidos ordinarios el ms bajo o denso, formado por la materia slida, lquida o gaseosa. Este es el que se llama mundo invisible, en cuanto que los estados de materia ms fina o sutil constituyen el invisible. La ciencia oficial profana ya conoce el ter, pero hay estados de materia ms fina o sutil, que son estudiados por la ciencia esotrica u ocultismo. Al principio se hace difcil comprender estas divisiones de la naturaleza; pero a medida que el estudiante avanza en este orden de conocimientos y aduce o actualiza sus sentidos internos, la va comprendiendo cada vez con mayor claridad. El estudiante empieza sus investigaciones guiado generalmente por una insatisfaccin acerca de los conceptos vulgares y corrientes de la existencia; otras veces por su profunda vocacin esotrica. Se presentan en la vida muchos problemas y situaciones que parecen inexplicables. Muchos de nuestros semejantes, la gran mayora, se resigna a que las cosas sigan as; pero otros tienen la intuicin de que buscando encontrarn. Lo ms importante para stos es hallarle un sentido a la vida como deca un filsofo.
personas que participaban en esto, la Sta. Maria L., encerrada en crculos de proteccin, aunque invisibles, pero no menos reales, por el operador, se aprestaba a autohipnotizarse, para caer en trance. Todos estos actos eran observados con mucha atencin y cautela, por m, no con nimo de crtica, sino nica y exclusivamente desde una posicin cientfica y estudiosa. Despus de encontrarse en estado autohipntico, el operador Sr. Ricardo B. colocaba en su mano izquierda en el corazn y la derecha elevndola al cielo, proceda a la invocacin de un espritu que haca veinte aos haba desencarnado, y que corresponda a la de un gran maestro, que mientras vivi en el plano fsico, haba sido el padre de la mdium, lo hace con toda facilidad. Saluda deseando paz a cada unos de los presentes. Despus de unos breves momentos, yo, que observaba todo cuanto aconteca, veo con gran asombro de mi parte, que alrededor de la cabeza de la mdium, apareca el rostro de una persona de alrededor de unos cincuenta aos de edad, de cutis moreno, pelo negro y de mirar serio; y otra, ms joven, rubia, y de mirada sonriente. Ambos rostros se movan de un lado a otro, alrededor de la cabeza de la mdium. Muy impresionado y sin pensar porqu vea imgenes de seres que haban existido muchos aos antes, digo lo que estoy viendo. La contestacin fue, que la persona joven, corresponda a una encarnacin que yo haba tenido un siglo antes, y la otra, a la persona invocada. Esta visin dur ms o menos sesenta segundos. Por qu vi estas imgenes del Astral? A qu, realmente corresponda? Eran alucinaciones, producto de mi mente que deseaba creer? Eran alucinaciones, producto de un estado de excitacin psquica por el acto de mediumnidad? En fin, cualquiera que fuese la explicacin, yo esta consciente de haber tenido una experiencia, que precisaba de una explicacin concienzuda, basada en el conocimiento y en la experiencia. Ren M. Es muy interesante la experiencia que has relatado. Y es de sumo inters saber y comprender su explicacin. David N. Cierto. Ms parece un relato de ciencia ficcin psquica, que un fenmeno psico-mental, en relacin con la sensibilidad personal y la actualizacin de algunas de las cualidades de los centros vitales. Ren M. Exactamente. La explicacin radica en el conocimiento de los centros vitales. Pero debemos sacar algunas otras consecuencias, siempre con el fenmeno de visualizacin de imgenes, que corresponderan a otro plano de existencia. David N. Parece que estabas leyendo mis pensamientos. Ren M. La nada no existe. Existe todo aquello que puede visualizarse, mediante nuestros sentidos de la visin o con ayuda de medios tcnicos, que en la actualidad existen. Pero no es menos cierto, que el ser humano puede, sometindose a una disciplina psquica y mental, educir cualidades y facilidades inherentes a s mismo, que le capaciten para adquirir una videncia en los planos suprasensibles. Sr. Rodrguez Deseo hacer una pregunta. Quienes pueden adquirir esa clase de videncia? Ren M. Contestara, desde luego, que toda persona puede alcanzar un desarrollo psquico adecuado que le permita ver y discriminar sobre lo observado. Claro est que existen hombres y mujeres, de cualquier edad, que han nacido con posibilidades ms acentuadas para el desenvolvimiento de estas facultades psico-mentales.
David N. Desde luego, que deben existir medios y prcticas que le permitan al discpulo ir desarrollando la videncia y otras cualidades mento-espirituales y como s que las hay, yo te ruego que seas t quien las enuncies. Ren M. Con toda seguridad, debe ser muy halagador poseer una o ms facultades en este orden de cosas. Pero se tendr tambin la facilidad de comprensin para catalogar sin errores, lo que se observa? Podr valorar en su justa posicin las investigaciones que se observan? Porque es necesario ser depositario de conocimientos precisos, los que deben ser realizados en s mismo, a fin de adquirir un estado de conciencia mental, que lo autorice en forma franca, que lo observado corresponde a una realidad invisible.
nuestro sistema solar, sino que coloca al hombre terrestre como el centro de las influencias astrales que gravitan en su destino. Por el mismo motivo, en la astrologa, el Sol y la Luna se llaman Luminares y son contados entre los planetas, como si la Tierra fuese el centro del Universo. Los otros planetas que estudia la astrologa son: Mercurio, Venus, Marte, Jpiter y Saturno. Las influencias de Urano y Neptuno son ms dbiles; pero tambin merecen considerarse en esta ciencia. No vamos a ocuparnos de la astrologa, que es una especialidad para quienes deseen dedicarse particularmente a ella. Aqu slo aludimos a ese diferente punto de vista en cuanto a la ubicacin de los astros. Decamos que el Sol es el centro de nuestro sistema de mundos. A su vez, l pertenece a un inmenso sistema sideral compuesto por millones de estrellas, siendo el Sol una de ellas. El Sol, las estrellas, los planetas y sus satlites, los asteroides, los cometas y otros cuerpos del espacio, as como los organismos y cosas que percibimos por medio de nuestros sentidos corporales forman el universo visible, esto es, que podemos ver a la simple vista o con la ayuda de instrumentos. En otras palabras, es la materia fsica perceptible, del cosmos; pero la materia tiene muchos estados o grados de densidad. Los que nosotros percibimos con nuestros sentidos fsicos son los estados ms densos o groseros; a saber: slido, lquido y gaseoso. No nos corresponde tratar de las estrellas, ni de los dems astros, sino solamente de la Tierra, que es el Globo planetario en el cual reside actualmente la humanidad. Este Globo, as como los dems planetas visibles, est compuesto por materia denso: slido, lquido y gases. La materia fsica est formada por molculas y stas por tomos, que son partculas ms diminutas. Sin embargo, el tomo no es una unidad simple, sino que est compuesto por pequesimos corpsculos de energa. El tomo tiene un ncleo central, en torno al cual giran a gran velocidad los otros corpsculos que lo integran, de manera semejante a lo que ocurre con el Sol y los planetas. as es que la materia toda est en incesante movimiento, sin un momento de reposo. La materia densa es tambin campo de manifestacin de algunos fenmenos que obedecen a causas ocultas, o sea, que no percibimos con los sentidos ordinarios del cuerpo fsico. Slo percibimos sus efectos, como las ondas del ter al ser captadas por un aparato receptor. Estos fenmenos se deben a un agente invisible, que es el ter, cuyas vibraciones se propagan en ondas de extraordinaria rapidez. Sin embargo, la ciencia esotrica ensea que hay cuatro teres, y no uno solo. Son cuatro los estados etricos de la materia fsica. El mundo fsico, es el cual existe nuestro cuerpo carnal, est compuesto, pues, de siete estados de materia: slido, lquido, gaseoso y cuatro estados etricos. Los tres primeros forman la regin qumica, o densa, y los cuatro ltimos la Regin Etrica o radiante, de este plano fsico.
Los teres constituyen la parte ms fina o sutil de la materia fsica; pero existen an otros estados de materia ms sutiles que la etrica. Esta materia ms sutil es aquella de la cual se forman las emociones, los deseos y los pensamientos que se transmiten mediante ondas mucho ms finas y rpidas que las etricas. Muy extrao parecer al lector profano que las afecciones, los deseos y las ideas no sean simples procesos del sistema nervioso del organismo fsico del hombre, sino que existen y circulan en el espacio, invisiblemente, fuera de la persona que los siente o emite. El clarividente puede ver un pensamiento desde que surge de la mente de un individuo y seguirlo en su trayectoria veloz hacia la persona a quien va dirigido. La combustin, la evaporacin, la germinacin de las semillas, el crecimiento de las plantas, la gestacin, desarrollo y movimiento de los cuerpos animados, son fenmenos de la materia fsica. Anlogamente, la germinacin, formacin y desarrollo de los sentimientos, deseos e ideas, son fenmenos de la materia sutil del mundo invisible. El cerebro es semejante a un aparato receptor y emisor, a la vez, de las vibraciones producidas por estos fenmenos y de las ondas sutiles que los transmiten. As se explican los casos de telepata o transmisin del pensamiento de una mente a otra mente, sin que intervenga ningn medio fsico de comunicacin. Pero, el invisible no es un solo mundo, sino varios estados de materia sutil, que se diferencian en grado de finura y por este motivo constituyen diversos planos o mundos de materia, unos ms sutiles que otros. Cada plano tampoco es uniforme, sino que admite divisiones por grados de sutilidad. Como en todas las manifestaciones de la creacin materia, cabe aplicar a estos planos la divisin septenaria, o sea, de siete grados. Ya mencionamos los siete grados de la materia del Mundo Fsico. Los tres ms densos, esto es, los que forman la regin qumica, constituyen lo que llamados el mundo visible, el cual no debe ser subestimado, por cuanto es de mucha importancia para los seres humanos saber aprovechar bien las lecciones de la existencia de este mundo. El Hacedor no ha podido crear este plano y enviarnos a residir un tiempo en l por mero capricho. Estimarlo as sera un absurdo. En Dios reside la razn suprema y, por lo tanto, no debemos incurrir en la necedad de suponer que ide este mundo inferior para hacernos sufrir en l, sin otra finalidad superior. Por el contrario, este plano visible, como lo comprenderemos ms adelante, es una gran escuela, de severo aprendizaje, mediante el cual nos capacitamos para ascender, gradualmente, a estados ms elevados en la escala jerrquica del universo. En la regin etrica del Mundo Fsico es donde empieza el mundo invisible. Los cuatro teres que la constituyen, empezando por el ms denso hacia el ms sutil son los siguientes: ter Qumico. Es el menos sutil de los cuatro. Mediante la accin de este ter se producen en el organismo las funciones de asimilacin de las sustancias nutritivas y de eliminacin o excrecin de los residuos, expelindolos del cuerpo. ter Vital. A pesar de que el principio vital, o sea, la vitalidad universal, reside y circulo en los cuatro teres, se da el nombre especfico de este ter, por cuanto sirve a la
propagacin de la vida, en las especies vivientes en este plano, rigiendo los procesos de las funciones de la procreacin. ter Luminoso. La accin de este ter genera el calor en la sangre y tambin se manifiesta en las funciones sensoriales, o sea, de los rganos de los sentidos, determinando las sensaciones y percepciones, es decir, las impresiones que recibimos por conducto de nuestros sentidos corporales, a saber, odo, vista, olfato, tacto y gusto. ter Reflector. Es el ms sutil de los cuatro. Deriva su nombre del hecho de que en este estado de la materia etrica se reflejan las huellas del pasado, desde las pocas ms antiguas. Hay que advertir que en un plano mucho ms elevado se registra la Memoria de la Naturaleza de la cual este ter tiene un vago reflejo solamente, por lo que resulta un medio muy deficiente o inapropiado para adquirir fieles informaciones de los acontecimientos. Este ter acta principalmente en las funciones del cerebro, produciendo el registro de las impresiones y de este modo tenemos memoria. Tambin sirve de enlace entre las funciones del sistema nervioso y la actividad que tiene el alma humana en otros planos ms elevados. As, una idea que se forma en el plano de la sutil materia mental, es trasladada al cerebro por intermedio del ter reflector. La materia ms densa sirve de receptculo o vehculo de la ms sutil. Es por esto que los teres existen y circulan por toda la materia densa, de la regin qumica, por cuanto entre los tomos que componen las sustancias qumicas hay bastante espacio para que entre ellos pasen y se muevan los teres. Por consiguiente, la materia etrea penetra, existe y circula en todo nuestro planeta y en todas las cosas y cuerpos que en ste existe, incluyendo sus aguas y su atmsfera, a la que tambin sobrepasa, porque la materia ms sutil tiene un radio de extensin mucho ms amplio que el de las ms densas. El Mundo Astral es el que sigue en finura. Algunos escritores esotricos lo denominan Mundo del Deseo, porque en l se generan las vibraciones y procesos que originan los deseos. Los dos nombres son meramente convencionales, porque ninguno de los dos sirve completamente para especificar el concepto, es decir, para definir la naturaleza de este plano. Adoptamos la primera denominacin, por ser ms generalizada y porque posee un sentido ms amplio, ya que el deseo no es la nica manifestacin anmica procedente de las vibraciones de este plano. Ms bien podra llamarse Mundo de las Afectividad, porque en su materia sutil se genera toda la actividad de la vida afectiva o emocional de los individuos animados (hombres y animales). Esta materia astral tiene la propiedad de manifestar vida animada en los seres organizados con materiales tomados de este plano; por lo mismo, estos seres anmicamente organizados tienen la propiedad de ser afectados por los impacto del mundo externo u objetivo, o sea, por las impresiones que reciben del mundo exterior por conducto de los sentidos, dando origen en el individuo a todos los variados y complejos hechos o procesos de la vida afectiva. Las impresiones recibidas de las cosas o hechos externos suscitan las correspondientes reacciones internas. Esto es, dicho en una forma muy simple, porque se necesitara muchas pginas para explicar los laboriosos procesos internos de la psique para elaborar lentamente los productos ms refinados de la vida afectiva, como son los nobles y puros sentimientos. Bstenos decir que aquellas reacciones anmicas se traducen en emociones, deseos, pasiones, sentimientos y anhelos o aspiraciones. Vemos, pues, que la designacin Mundo del Deseo es incompleta en su significado. En cambio, el
nombre de Mundo Astral es demasiado amplio, y se funda en que la materia de esta plano es luminosa, semejante a la luz de los astros; pero esta cualidad la tiene tambin, la materia etrea o radiante, por lo cual algunos ocultistas han llamado plano astral a la regin etrica del Mundo Fsico. Hacemos esta advertencia para evitar cualquiera confusin en la mente del estudiante. Nosotros designamos con el nombre de Mundo Astral al mismo plano de existencia sutil que algunos escritores han llamado Mundo del Deseo. La materia de este plano tampoco es uniforme. De anloga manera a lo que ocurre con la materia fsica, la astral se divide en siete grados de distinta sutilidad. En los tres grados inferiores predominan las tendencias repulsivas, destructoras, los deseos groseros y perversos, las ambiciones egostas y todas las bajas pasiones; en los tres superiores, impera la atraccin simptica, las emociones agradables y puras, los anhelos constructivos y las nobles aspiraciones; el grado intermedio, el cuarto, es neutro, produce indiferencia, apata, abulia. Este grado neutro es el ms peligroso para la vida espiritual; es el de los tibios, a que se refera Jess, el de los hombres indecisos, indolentes, pusilnimes. Cuando estudiemos el principio hermtico de la polaridad, comprenderemos el mecanismo psicolgico de una verdadera conversin, que en su genuino sentido no significa adoptar una nueva religin, sino un cambio radical de polarizacin. As la fuerza anmica de una gran pasin funesta, negativa, puede hacerse cambiar de direccin hacia el polo opuesto, positivo, transformndola en un ferviente anhelo ideal. En el Mundo Astral la materia es muy tenue y cambiante; su aspecto es de colores vvidos y variados. En los grados superiores, los colores son muy brillantes y bellos; en cambio, en los inferiores son mucho menos agradables, a veces repulsivos y sombros. La materia sutil del mundo astral penetra, existe y circula por todo el mundo fsico de nuestro planeta y en todos los cuerpos que en l residen, de la misma manera que explicamos al tratar de los teres en relacin con la materia qumica. El Mundo Mental es de materia ms fina que la astral. De materia mental estn formados los pensamientos e ideas. Tambin se divide este plano en siete grados o estados diferentes. Los cuatro grados inferiores componen la Regin Mental Concreta, donde se generan los pensamientos e ideas relativos a seres o cosas que tienen forma concreta. Los tres grados superiores constituyen la Regin Mental Abstracta, donde tienen lugar las ideas puras, los pensamientos abstractos y los conceptos ms elevados. Los sutiles elementos de la materia mental penetran e impregnan la materia astral y fsica. De esta manera, la naturaleza mental de nuestro Globo se halla en el interior de cada partcula de la materia astral y fsica. No hay un tomo de la materia fsica que no est impregnado y baado por la sutil materia mental del cosmos. A esta inmanencia mental en la materia fsica se debe el maravilloso funcionamiento de las leyes naturales, que no son, como creen los materialistas, el resultado de fuerzas ciegas, sino que han sido establecidas por la Divinidad en colaboracin con Inteligencias residentes en planos superiores, que rigen el suceder universal en los mundos inferiores.
En la regin mental abstracta residen las causas mentales que deben tener sus efectos en los fenmenos de la naturaleza animada e inanimada de los mundos inferiores. Por eso, algunos escritores llaman a esta regin Plano causal. En los tres mundos que acabamos de estudiar Fsico, Astral y Mental, es donde se desarrolla actualmente la evolucin de la humanidad en general; pero hay una minora selecta, aunque, an es reducida, que incluye en su evolucin otro plano ms sutil que el Mental, y es el que nosotros llamamos Mundo Supermental. En efecto, existen en nuestro Sistema Solar cuatro planos de naturaleza mucho ms sutil que la materia mental, completando as la divisin septenaria de nuestro sistema de mundos. Los tres ms elevados son puramente espirituales y divinos, por decirlo as, en relacin con los tres inferiores, siendo el cuarto intermedio. Esta calificacin es solamente comparativa, puesto que, en realidad, los siete mundos son, a la vez, espirituales y materiales, en razn de que el Espritu Universal, que es la esencia pura de la Divinidad, reside inmanente en todos los planos y por el otro lado, todos stos proceden de la Sustancia primordial, llamada Substancia-raz, porque es la raz subyacente de toda existencia o materia. Desde este punto de vista comparativo, calificamos como espirituales a los planos superiores, porque en ellos la vida espiritual no tiene las limitaciones que sufre en la materia ms densa. Los mundos superiores son trascendentes, porque se hallan por encima de la representacin mental, es decir, no podemos con nuestras mentes limitadas formarnos conceptos o representarnos su realidad tan sutil, la que slo podemos vislumbrar por intuicin e inferir por analoga. De ah ha surgido la necesidad de los smbolos. La contemplacin directa de esas superiores realidades espirituales, es posible a los hombres de muy elevada evolucin interna, que han desarrollado su naturaleza supermental. En el Mundo Supermental es donde se produce la Mediacin entre lo divino y lo humano; es en l donde el ser humano interno recibe la divina influencia crstica. No olvidemos que Cristo, Jess, es el gran Mediador entre la Divinidad y la humanidad. Esa es la genuina mediacin espiritual; pero como la mayora de los seres humanos an no han desarrollado su cuerpo supermental, esa mediacin desciende tambin a la naturaleza mental y emocional del individuo, mediante la Invocacin, la cual se efecta en forma de ferviente oracin o por actos rituales de alto valor mstico. Es por esa razn que el Mundo Supermental, en relacin con la humanidad terrestre, tambin se considera de naturaleza espiritual. Los tres mundos superiores de nuestro esquema son planos divinos, porque en ellos se manifiesta la Divina Trinidad. El ms elevado de ellos es el mundo puramente divino, o primer plano divino de nuestro sistema de mundos, en l reside el Dios Altsimo de nuestro Sistema Solar, en su pura y prstina manifestacin. Los tratadistas dan distintos nombres a este primer plano divino. As, los rosacrucianos lo denominan Mundo de Dios y los teosofistas Plano Adico, derivado de Adi, que es el primero, puro y simple movimiento vibratorio de la Substancia-raz en nuestro Cosmos. Nosotros lo denominamos simplemente Mundo Divino.
Al que le sigue en orden descendente de sutilidad, los rosacrucianos lo llaman Mundo de los Espritus Virginales y los teosofistas Plano Anupadkico, derivado de anupadaka, que es el segundo movimiento de la vibracin csmica elemental de nuestro sistema. En este segundo plano divino se origin la esencia mondica, de donde proceden las mnadas o unidades espirituales que ms tarde pasaron a ser los espritus puros o divinos de los seres humanos. Como estas mnadas o espritus divinos estaban en un principio desprovistos de materialidad individual, se les llam espritus virginales. A este segundo plano divino nosotros lo llamamos Mundo Mondico. En el tercer plano divino, las mnadas se diferenciaron como Unidades espirituales. Cada una de estas unidades es el espritu divino del ser humano. Por este motivo, a este tercer plano divino los rosacrucianos lo llaman Mundo del Espritu Divino y los teosofistas Plano Atmico que significa exactamente lo mismo, pues el Atman es el espritu divino puro. Nosotros llamamos a este plano Mundo Espiritual, por idntico motivo. Es en l donde reside la raz espiritual pura del Ego o Yo superior del ser humano. El espritu en ese plano es la unidad del ente puro en tanto que el Ego es triple, como luego veremos. Por lo que acabamos de explicar puede comprenderse que ese tercer plano divino es, al mismo tiempo, el primer plano espiritual de la humanidad. No obstante, los seres humanos en su inmensa mayora, carecen de conciencia de s mismo en ese elevadsino plano; ignoran lo que es su verdadero y puro espritu divino. Menos sutil que el anterior es el cuarto plano, el Mundo Supermental, al que ya hemos referido. Este plano es denominado por los rosacrucianos Mundo del Espritu de Vida, y por los teosofistas Plano Bdico. Es el elevado plano en el cual la conciencia interna del hombre ms evolucionado alcanza la iluminacin trascendente, ms arriba que la representacin mental. Es el plano de la Luz Espiritual; en l se manifiesta la Luz Viviente, que es la naturaleza sutil y pura de Cristo Jess, de la cual participan los Egos humanos que se han elevado a esa altura de la vida interna. Por eso el Gran Maestro, hablando de S-Mismo, dice en el Evangelio, en uno de sus pasajes, que la Luz y en otros, que es la Vida. Por supuesta no se refiere a la luz fsica ni a la vida orgnica del cuerpo. Tenemos, pues en el siguiente esquemas de los siete mundos: 1 Mundo Divino 2 Mundo Mondico 3 Mundo Espiritual 4 Mundo Supermental 5 Mundo Mental 6 Mundo Astral 7 Mundo Fsico 7 6 5 4 Regin Mental Abstracta 3 Regin Mental Concreta Regin Afectiva Superior 2 Grado Neutro Regin Afectiva Superior Regin Etrica 1 regin Qumica
El que antecede es un simple y tosco esquema. Se refiere solamente a los planos de existencia de nuestro Cosmos, es decir del sistema de mundos en el cual evolucionan los seres humanos, y no al cosmos total, que abarca el infinito y la eternidad. Existen en el universo total otros planos csmicos ms elevados y sutiles que el Mundo Divino de nuestro esquema; pero es completamente intil referirse a ellos. El propsito de presentar un esquema de los siete mundos, es proporcionar al estudiante un punto de apoyo a su mente para ulteriores estudios y meditaciones. No olvidemos que los distintos mundos se designan como superiores e inferiores en un sentido figurado, para indicar su relativo grado de sutilidad, pues no estn ms arriba ni ms abajo en el espacio, sino que la materia sutil, como ya dijimos, penetra e impregna a la ms densa; de manera que toda la materia de nuestro Globo fsico est impregnada por la substancia de los mundos sutiles. La palabra Plano tampoco indica una extensin plana; por el contrario, cada mundo o plano de la naturaleza es de forma esfrica. Por ejemplo, como la calidad de los fenmenos astrales o afectivos, que son invisibles, es ms sutil que la de los fenmenos fsicos, se dice que estos dos rdenes de fenmenos estn en distinto plano o nivel de sutilidad. En la doctrina esotrica, las palabras vida y existencia no son trminos sinnimos, sino que tienen distintos significados. La vida es el principio animador interno; la existencia es la exterioridad, o sea, la forma material sutil o densa, donde ese principio funciona o acta. Dicho de otra manera, la vida es la realidad interna de la existencia, como sta es el aspecto externo de aqulla. La Vida universal es el principio activo de la Divinidad, que se manifiesta como la vitalidad divina en todos los planos de existencia. De esa vitalidad divina procede la que, en el ms bajo plano, conocemos como la vitalidad etrica que promueve las funciones del organismo fsico. Por eso, hay que distinguir distintos niveles de la vida universal, como la espiritual, la intelectual, la afectiva o emocional, y la meramente fisiolgica u orgnica; esta ltima es la vitalidad fsica, que acta en toda la materia fsica, aun cuando slo se manifiesta en los vegetales, animales y hombres de este mundo visible. Todas ellas son distintas manifestaciones del nico Principio de Vida, que es la esencia misma de la divinidad y se halla inmanente en cada tomo del universo. Por eso, se le llama tambin Espritu Universal. Por la misma razn, el Principio de Vida reside en todos los reinos de la naturaleza, visibles e invisibles. Es as como se puede hablar de vida material, vegetal, animal, humano, anglica, etc. En el reino mineral no se nota la presencia de la vida por no est organizada funcionalmente. Desde el punto de vista del Ser Divino, Vida y Conciencia son trminos coincidentes, de manera que se puede emplear indistintamente; pero no ocurre ki mismo respecto de los seres existentes en este plano fsico. Por ejemplo, durante el sueo la conciencia individual no se manifiesta, en tanto que la vida est funcionando en el organismo. Ms
adelante veremos que durante el sueo, as como despus de la muerte, la conciencia individual no se suprime, sino que cambia de estado, pues pasa a los mundos sutiles. La vida es inmortal; la existencia, perecedera. La existencia est compuesta por la innumerable variedad de formas cambiantes que constituyen la materia visible e invisible del cosmos, en todos los planos, as en el tomo como en los astros, en los metales y en las piedras como en las sutiles formas del pensamiento, en las aguas y en el aire como en las inconmovibles montaas. Sin embargo, todo en la materia es cambiante, fenomnico. Fenmeno es todo cambio o mudanza que experimenta la materia. Todo lo material se genera, se desarrolla, se mantiene en una forma durante cierto perodo, luego declina esa forma y se desintegra. As tenemos los tres periodos o fases por los cuales pasan las formas materiales, integracin, mantenimiento y desintegracin. Por eso se ice que la materia es aparencial, o sea, produce en nuestra mente una apariencia o ilusin, que encubre la realidad. Los cuerpos duran un tiempo limitado y despus dejan de existir, pero la materia en s misma no se pierde sino que cambia de forma; as un trozo de lena que se quema, se transforma en humo y residuos. O sea, es la forma o apariencia que ha dejado de existir, pero no la materia misma, la cual se destruye, sino que est sujeta a perpetua mudanza. La materia no evoluciona; solamente se transforma; pero evoluciona la organizacin de las formas materiales, a fin de que a lo largo de vastos procesos evolutivos, la vida pueda manifestarse mejor en ellas. En virtud de la evolucin de las organizaciones de la materia es posible la existencia de las distintas categoras de seres que pueblan el universo. En las primeras etapas de la creacin de nuestro sistema de mundos, la Vida se involucr o envolvi en formas de materia, primero muy sutiles y despus ms densas, hasta que lleg a un punto mximo de involucracin, en este Mundo Fsico. Desde entonces ha empezado su evolucin o desenvolvimiento, en lo concerniente al reino humano. Dios, es decir, el Logos de nuestro Sistema Solar, creo primero el plano ms sutil de existencia; despus, sucesivamente, los otros, hasta el ms denso que es el Mundo Fsico. Cada una de estas creaciones tuvo lugar durante perodos inmensos, de millones de aos, a los cuales nos referiremos ms adelante. La mnada humana es la unidad espiritual, que es el espritu prstino, puro o divino del hombre. La mnada surgi de la esencia consciente y viviente del Logos o Divinidad de nuestro sistema. Ya vimos que la esencia mondica es del segundo plano divino, o sea, el mundo mondico de nuestro cosmos; pero se diferenci como Unidad en el tercer plano divino, es decir, el Mundo Espiritual, el cual, por este motivo, viene siendo el primer plano espiritual de la humanidad. La mnada es, pues, una unidad primaria, pura, del universal principio de Vida de la Divinidad. Desde el Mundo Espiritual o tercer plano divino de nuestro esquema, la mnada empez a descender a los mundo inferiores, esto es, inici su camino de involucracin o envolvimiento en la materia, gradualmente, en vastsimos perodos,
revistindose primero de la sutilsima materia del Mundo Supermental, que viene siendo el cuarto plano divino y el segundo plano espiritual de la humanidad, contando desde arriba hacia abajo. Despus, en otra etapa, el espritu se revisti de la finsima materia de la Regin Mental Abstracta o Plano Causal. Ms adelante, en etapas posteriores, el espritu sigui revistindose con materiales sutiles tomados de la Regin Mental Concreta, del Mundo Astral, de la Regin Etrica, y por ltimo, de la regin Qumica del Mundo fsico, donde form su cuerpo visible o carnal. Todo este lento y gradual proceso de envolvimiento o revestimiento es lo que se llama involucin. Puesto que ha emanado del Principio de Vida de la Divinidad, la mnada tiene en s los atributos de la conciencia universal de Dios; pero en estado latente o potencial, como el durmiente en sueo profundo, porque al constituirse la mnada como una unidad diferenciada, la omnisciencia divina original qued completamente oscurecida por los velos de la materia. Muchos escritores esotricos, para explicar este hecho, recurren al smil del rbol y su semilla, comparando por analoga, a Dios con el rbol y a la mnada con la semilla. Los atributos o propiedades del rbol estn contenidos en estado latente, en la semilla pero sta deber germinar y brotar, y la naciente plante, crecer y desarrollarse para que, a su vez, llegue a ser un rbol. El espritu debe, pues, llegar a adquirir conciencia de s mismo, como ente individual. Este es el primordial objeto de su larga peregrinacin en los mundos de materia. Habiendo descendido el espritu, en el sentido figurado que indicamos, hasta el Mundo Fsico, en ste obtuvo la conciencia de su individualiad; pero en grado relativamente precario. Necesita desenvolverla ms y ms en futuras etapas de perfeccionamiento de sus facultados y ms adelante, en un porvenir an ms lejano para la mayora de los seres humanos, retornar a los mundos superiores con bagaje adquirido de sus experiencias y conocimientos. Este proceso de ascenso y desenvolvimiento es lo que se llama evolucin. La humanidad, como decamos, empez su evolucin en este mundo fsico, hace ya tiempo; pero el proceso evolutivo debe continuar en vastos perodos futuros. En todos los planos de existencia viven entes de distintas categoras. La palabra ente significa un ser. En un sentido ms elevado, el ente puro es la mnada, la unidad espiritual a que nos hemos referido que es el verdadero ser en cada individuo. Esta unidad interna es el S-Mismo, la deidad. Como ya indicamos, la mnada, en su grado original, es el ente desnudo, sin materialidad, ni siquiera de la ms suril; por eso, algunos la han llamado espritu virginal; pero una vez que desciende de su esta original, se reviste de la tenusima materialidad del Mundo Supermental y despus, en la siguiente etapa de peregrinacin, de la muy sutil de la Regin Mental Abstracta. Este ente pasa a ser el Ego, o sea, el Yo superior, que es el nico yo verdadero, porque el llamado yo inferior es ilusorio. El Ego, es, por consiguiente, de triple constitucin espiritual. El primer constituyente de esta triada es el espritu puro o prstino, llamado tambin espritu divino, tal como lo hemos considerado en el Mundo espiritual. El segundo es el principio de vida
luminosa, que el ente asume en el Mundo Supermental. El tercero es principio de vida racional o entendimiento abstracto, que el ente asume en la Regin Mental Abstracta o plano causal. El ente humano, es el nico de la naturaleza terrestre visible que tiene dentro de s mismo una individualidad espiritual, que es el Ego. Los animales carecen de Ego en cada individuo de su especie; tienen una individualidad meramente biolgica; pero no espiritual; son gobernados por entes invisibles, que son los espritus grupales. La ley hermtica de analoga o correspondencia, que estudiaremos ms adelante, la cual dice: como es arriba es abajo y como es abajo es arriba, nos indica que como es en el macrocosmo o universo es en el microcosmo u hombre, no nos referimos al universo total, sino solamente al sistema de mundos de nuestro esquema, en el cual se desarrolla la involucin y la evolucin que hemos mencionado. As como el macrocosmo est regido por Dios Altsimo, que es el Logos de nuestro sistema solar, de cuya vida y existencia formamos parte, as, anlogamente, el microcosmo, o sea, el hombre integral, esto es en su totalidad espiritual y material, tiene su dios interno individual, que lo rige y que es el espritu. Sin embargo, en cuanto al hombre actual corriente, esta direccin interna es, muy dbil, porque el ente espiritual, no ha educido o actualizado an sus poderes o facultades superiores; por lo tanto, tiene que ser ayudado y guiado por Seres de ms elevada categora, que residen en los planos sutiles. Espritu, energa y materia constituyen la constante triplicidad del cosmos, tanto en el universo como en el hombre. En cada mundo o plano se manifiesta un principio de vida, de esencia espiritual, a la vez que la energa y la materia adoptan las modalidades y estados correspondientes al respectivo plano. Como hemos visto, en el Mundo Espiritual, el principio de vida es el espritu mismo, puro o prstino, o espritu divino, cuyo atributo, que debe desarrollar a lo largo de la evolucin, es la voluntad y el estado de conciencia que deber alcanzar es el de la liberacin. En el mundo Supermental, principio de vida, el principio crstico, o sea, el de la vida luminosa; el atributo que debe educir es la sabidura espiritual, por medio de la intuicin y la comtemplacin; el estado de conciencia que deber alcanzar es la beatitud o felicidad espiritual. En el mundo mental el principio de vida es el de la vida racional; su atributo es la inteligencia pura o entendimiento abstracto; el estado de conciencia que deber alcanzar es el conocimiento puro mediante el ejercicio de la razn lgica y la percepcin interna de la ideas abstractas por la meditacin. Para ello hay que desarrollar la mente superior, la que, por decirlo as, se enfoca hacia lo material de la existencia. La inteligencia se considera pura en el nivel del plano causal o regin abstracta, porque su funcin no est subordinada a un inters material o a una afeccin; en tanto que es condicionada en el nivel de la regin mental concreta, porque su funcin est ligada a un inters personal o a un objeto de afeccin, se sta atractiva o repulsiva.
En el Mundo Astral, el principio de vida es el de la Vida afectiva, que genera una variada gama de afecciones, como son los sentimientos, las pasiones y las emociones. La forma primaria o simple de la vida afectiva se ha llamado principio del placer, que consiste en la tendencia natural del individuo anima como deseo; pero ste es una forma compleja, porque se relaciona con toda gama de afecciones. El deseo es la reaccin anmica que producen los objetos de afeccin. si el objeto representa un bien o un placer, el individuo desea poseerlo o disfrutarlo; por el contrario, si un mal o un dolor, desea repelerlo o evitarlo. En el Mundo Fsico, el principio de vida es la Vitalidad Etrica o simplemente vitalidad. En un sentido amplio, la vitalidad es otro nombre de la Vida Universal, en todos los planos; pero en la acepcin en que estamos hablando, reservamos la palabra vitalidad para indicar el principio de vida que funciona en los teres, es decir, del cual stos son el vehculo de manifestacin en este mundo. La vitalidad impregna toda la naturaleza fsica, as la Tierra, incluyendo sus aguas y su atmsfera, como los astros. Desde este punto de vista, debemos dar gran importancia al Sol, porque la radiacin solar determina poderosas corrientes etreas que baan los planetas y satlites de su sistema. Por anloga razn se da importancia a la Luna, que refleja hacia la Tierra una parte de la corriente que recibe del Sol. Es por esto que esas corrientes son: positiva, la que nos viene directamente del Sol y negativa, la reflejada por la Luna. Ambas corrientes son tiles para distinguir efectos, que el estudiante podr apreciar a su debido tiempo. Cada principio de vida est dotado de un peculiar orden de energa que le permite funcionar o actuar en su propio plano. Por esto, se puede hablar de energa divina, espiritual, supermental, mental, astral y fsica. La energa mental es la que permite la actividad de la inteligencia; la energa astral es la que rige la actividad de la vida afectiva; la energa fsica es la inherente a los teres y rige las funciones vitales del organismo, por lo que se llama energa vital. Tngase presente que en las lineas que anteceden hemos mencionado solamente la energa inherente a la funcin de los principios de vida de los seres, y no nos referimos a otras modalidades de la energa operante en la materia, pues la energa csmica, que es la fuente primordial de toda energa, puede ser considerada en otros aspectos que no nos corresponde tratar en este captulo. Como anticipamos, el hombre tiene su existencia en los cinco mundos inferiores, de los siete que forman el esquema de nuestro sistema de mundos, aunque en realidad, la generalidad de los seres humanos est evolucionando actualmente solo en los tres inferiores, a saber: Mental, Astral y Fsico. Por otro lado, que el plan evolutivo de la humanidad deba desarrollarse en los cinco mundos, ello no significa que la evolucin del ser termine definitivamente en el Mundo Espiritual de nuestro esquema. Al ser que ha llegado a la perfeccin humana se le abren otras vas evolutivas superiores; pero su estudio no nos concierne. As como nuestro Dios Altsimo, el Logos de nuestro sistema, tiene su existencia macrocsmica en el conjunto de los distintos planos que ya hemos visto, en los cuales se manifiesta su vida y Energa; de anloga manera, el ente espiritual o espritu interno del hombre tiene la suya micocsmica en el conjunto de materiales sutiles y densos que
componen la constitucin de su estructura u organizacin individual. El ser ha tomado esos materiales de los correspondientes mundos o plano en que existen. El organismo carnal o cuerpo denso est formado con materiales slidos, lquidos y gaseosos que, como sabemos, pertenecen a la Regin Qumica del Mundo Fsico. De la Regin Etrica del mismo Mundo, el hombre ha tomado los materiales radiantes o teres, que componen su cuerpo etrico. Este cuerpo, que es invisible ordinariamente, impregna por completo al organismo carnal o cuerpo denso y tiene la misma forma de ste, aunque sobresale ligeramente de la piel. En otras palabras, es un duplicado invisible del cuerpo visible, por lo que se llama doble etreo. Como hemos dicho, en l acta la energa vital, que promueve las funciones fisiolgicas del organismo fsico. Sin el doble etreo, el cuerpo carnal pierde su vida orgnica. La muerte de ste se produce cuando el doble etreo se separa total y definitivamente de l. Hay separaciones parciales o transitorias, que ocasionan la catalepsia y otros fenmenos similares. Algunos escritores esotricos han llamado cuerpo astral al doble etreo, porque como es de materia radiante, el clarividente lo ve dotado de una claridad semejante a la de los astros en la noche estrellada pero la doctrina ms generalizada da aquel nombre al aura o huevo sutil de materia astral, donde tiene lugar las afecciones y los deseos. Hacemos esta advertencia para evitar cualquiera confusin en la mente del estudiante que lea las obras de esos escritores. Del mundo Astral toma el hombre los materiales sutiles que necesita para formar su cuerpo astral, al que tambin se ha llamado cuerpo del deseo en atencin a que, como ya dijimos, en l se origina y desarrolla la actividad anmica del deseo. Hay que tener presente que no se trata de un cuerpo en el sentido corriente de esta palabra, por cuanto no tiene ninguna semejanza con el cuerpo fsico. El cuerpo astral es una aura luminosa de cambiantes colores, por cuanto los deseos, emociones, pasiones y sentimientos se manifiestan como colores en la sutil actividad de la materia astral, que est dotada de rapidsimos movimientos. Los tomos astrales circulan velozmente de un punto a otro del aura, siguiente las corrientes de la actividad emotiva o afectiva. As, en una intensa emocin devocional suscita en el aura ondas como remolinos de color azul brillante, que la recorren circularmente. Lo mismo ocurre con una emocin del amor, si es puro, con la diferencia de que el color es rosa. Un sentimiento de simpata produce ondas que toman el aspecto de una ancha franja en torno al aura astral de color verde claro. El cuerpo fsico est dentro de esta aura astral, que lo impregna y lo rodea. Los colores y el aspecto general del aura astral son ms puros, limpios y brillantes en los hombres ms evolucionados, que por lo mismo tienen una sensibilidad psquica ms fina o delicada que la del hombre vulgar. La energa que acta en el cuerpo astral es la que promueve en el hombre las funciones de la vida afectiva, desde las emociones elementales de atraccin y repulsin, hasta las pasiones ms complejas y los ms refinados sentimientos, as como toda la gama de los deseos y voliciones, desde los ms groseros hasta los ms elevados. Sin embargo, debe tenerse presente que la elaboracin psquica de estas formas afectivas sera imposible sin la intervencin de la mente, que es la que les da su forma y direccin, mediante las representaciones, es decir, los pensamientos e ideas, como luego veremos.
Por otra parte, la variada actividad astral o afectiva quedara oculta, inadvertida y sin efectos en este plano fsico, si no fuera transmitida al cerebro, que es el rgano de la conciencia de vigilia, que es la conciencia ordinaria, normal, que tenemos en este mundo visible mientras estamos despiertos. El cuerpo astral impregna todas las clulas del organismo carnal; pero esto no basta; es necesaria una conexin particular en relacin de funcin; o sea, que la actividad astral pueda manifestarse funcionalmente en el organismo carnal. Para ello interviene como agente intermediario el doble etreo. Por este intermedio, la actividad astral es trasladada al sistema nervioso principalmente; pero tambin a la sangre. De esta manera, por ese doble conducto, la actividad astral, en parte, pasa a integrar la actividad vital del organismo; otra parte permanece oculta, impercatada, detrs del velo. A veces se obtienen vislumbres del astral oculto durante el sueo, o sea, el estado de conciencia tenue que se llama sueo con ensueos. El clarividente puede ver a travs del velo. A ese respecto, el doble etreo tiene una doble misin. Una de afuera hacia adentro, que consiste en transmitir al cuerpo astral y a la mente las impresiones recibidas del mundo externo y objetivo por conducto de los sentidos corporales u rganos sensoriales. La otra es a la inversa, como ya vimos. Esta doble corriente en sentido inverso, es la que permite al ser conocer el medio externo, recibir sus impresiones y, consecuencialmente, reaccionar y actuar. De la Regin Mental Concreta toma el hombre los materiales sutiles que necesita para afirmar su mente inferior u objetiva. El conjunto organizado de estos materiales sutiles compone el cuerpo mental inferior. Este cuerpo, lo mismo que el astral, es un aura ovoide, invisible para los ojos fsicos e igualmente impregna todas las clulas del cuerpo carnal; pero, de anloga manera, tambin necesita la mediacin del doble etreo para manifestarse funcionalmente en el sistema nervioso. Tambin es de brillantes colores y sus partculas estn en rapidsimo movimiento. Durante el perodo llamado encarnacin, o sea, la existencia fsica del ser humano, en este mundo visible, el cuerpo astral y el mental inferior estn fusionados, formando un solo cuerpo urico mental astral, llamado mente-afectiva, o tambin mente condicionada, porque la inteligencia est sujeta a las condiciones de la afectividad, es decir, la mente est ligada a condiciones de la afectividad, es decir, la mente est ligada a los deseos y afecciones. Ms adelante, en su oportunidad, una de las tareas del discpulo esotrico es purificar la mente, o sea obtener el desligamiento de la inteligencia respecto de esas condiciones que la limitan. La Regin Mental abstracta proporciona al hombre los materiales finsimos que componen su mente abstracta, donde funciona la inteligencia pura, es decir, que no est condicionada por los deseos y afecciones. La mente pura forma una aura mucho ms amplia y extensa que la mental astral. El aura mental abstracta se llama cuerpo mental superior o tambin cuerpo causal. En el hombre ordinario, el cuerpo causal aparece como vaco de contenido, con colores muy dbiles y simples, debido al precario esta de la mente abstracta en la generalidad de los individuos. Pero, a medida que el ser humano evoluciona, esa aura va adquiriendo colores ms ntidos y bellos, a la vez que se ensancha considerablemente. As,, el cuerpo
causal de un Maestro de Sabidura, es un aura grandiosa y brillante, con todos los colores del arco-iris. Del Mundo Supermental y del Mundo Espiritual toma el hombre altamente evolucionado la sutilsima sustancia que compone su cuerpo glorioso, en el cual brilla el espritu y su vida luminosa, con pursimo esplendor e inefable gozo espiritual o beatitud glorificada. Este cuerpo espiritual no existe, es decir, es slo un germen dormido, en estado latente, en la inmensa mayora de los seres humanos de la poca actual. Ese germen deber ser vitalizado, sacado de su estado latente o potencial, despertado a la actividad, vigorizado y desarrollado en una futura etapa de evolucin de la humanidad. Sin embargo, hay seres adelantados, que ya han iniciado esa etapa; stos son los grandes msticos y altos iniciados; otros seres, muchos ms avanzados an, ya han iniciado esa etapa; stos son los grandes msticos y altos iniciados; otros seres, muchos ms avanzados an ya han cubierto esa etapa, la han completado; stos son los Grandes o Grandes Seres, a quienes damos el ttulo de Adeptos Perfectos. El alto iniciado est desarrollando su cuerpo glorioso con la substancia del Mundo Supermental; el Adepto Perfecto le ha incorporado, adems, substancia del Mundo Espiritual. En el cuerpo glorioso se ejercen las ms sutiles y elevadas funciones de la vida interna, mediante la actualizacin y activacin de facultades extraordinarias y misteriosas, en relacin con las trascendentales realidades de los mundos superiores, de las cuales no podemos dar una idea, porque no admiten descripciones, estando por encima de la representacin mental. El hombre no ha sido creado de una sola vez, como un ser inteligente y moral. Adn es un smbolo que representa al Ser colectivo llamado humanidad. Ya hemos visto cmo la colectividad de los entes humanos involucion hasta llegar a revestirse de materia qumica, en remotas edades, para iniciar, despus, el lento y gradual proceso evolutivo. En un captulo posterior estudiaremos las etapas de este proceso; por ahora hacemos una simple referencia. En los primeros tiempos, el hombre no tena mente organizada individualmente, sino en forma embrionaria. Desde que se organiz la mente individual y empez a desarrollarse, se inici la etapa propiamente humana. Desde entonces, hasta ahora, han transcurrido muchos milenios del perfeccionamiento del cuerpo astral y del mental inferior; pero la mente superior o abstracta ha alcanzado muy precario desarrollo an y habrn de pasar muchos milenios ms para que la humanidad, en general, perfeccione su cuerpo causal; mucho ms todava, para que organice y desarrolle su naturaleza espiritual. Podemos formar el siguiente cuadro: Mundo Mundo Espiritual Mundo Supermental Principio de Vida Espritu divino Vida Luminosa Vida racional pura o Regin Mental Abstracta Inteligencia pura Cuerpo Cuerpo glorioso Cuerpo Causal
Inteligencia condicionada Cuerpo Mental afectivo Vida Afectiva Vitalidad Doble Etreo Cuerpo denso
Los distintos cuerpos de cada individuo se llaman tambin envolturas para dar una idea de que el ente espiritual se halla envuelto en la materia de cada uno de ellos, donde debe desenvolver un respectivo grado de conciencia, las envolturas se llaman tambin vehculos de conciencia. En el hombre perfecto, como hemos visto, son cinco, porque, repetimos, durante la encarnacin, el mental inferior y el astral estn unidos, fusionados en un solo cuerpo psquico. Por precario que sea el desarrollo del cuerpo causal en la gran mayora de los individuos, permite a stos la concepcin de ideas abstractas o conceptos generales, aunque de valor muy relativo. Si pudisemos emplear un smil material, diramos de cuanta reducida y de calidad mediana. De ah la mediocridad intelectual que se observa generalmente en los gremios profesionales, an con diploma universitario, como ya lo hizo notar Ingenieros en su conocida obra El Hombre Mediocre. El cuerpo psquico o mental afectivo es el que produce los pensamientos formas, que estudiaremos en otra oportunidad y ahora solo mencionamos. Estos pensamientos estn dotados a la vez de contenido mental y de vida afectiva. En ellos opera conjuntamente la energa mental y astral del individuo. Constituyen casi toda la actividad mental del hombre actual, que pocas veces logra elevarse a la abstraccin intelectual. Despus de la desencarnacin, que es lo que vulgarmente se llama muerte o fallecimiento, el cuerpo mental inferior y el astral se separan, desapareciendo as la unin o fusin que exista entre ellos durante la encarnacin o existencia del individuo en cuerpo carnal. Entonces el aura astral deja de ser una aura y asume la forma que tena el cuerpo fsico del difunto; pero ms bella y sutil. Hemos hablado del espritu, la vida, la energa y la materia. Ahora nos preguntamos: qu es el alma? Esta palabra tiene diversos significados y por esto mismo, no la empleamos, salvo excepciones, para evitar confusiones. Alma viene de nima, que es el principio animador que preside y promueve el funcionamiento de los cuerpos vivientes y semovientes. Se le confunde, a veces, con el espritu; pero no es lo mismo. El alma participa del espritu y la materia, por cuanto surge de la correlacin entre ambos. Por consiguiente, el alma es energa; pero este concepto es muy amplio, excesivamente lato, pues, como ya vimos, en todo lo existente, desde el tomo al astro, est actuando la energa universal. Luego, si el alma es energa, debe ser una forma especial de energa. Para empezar diremos que es la forma de energa actuante en el individuo animado. Pero eso no es todo. Hay algo ms importante: el alma es un producto energtico de la evolucin de los seres vivientes. Es un producto de organizacin. Por eso, el alma evoluciona a medida que la organizacin individual se perfecciona.
El espritu no evoluciona ni se transforma, porque es el principio divino puro y simple, eternamente el mismo emanado de la esencia universal de la Divinidad. Luego, puesto que el alma evoluciona, no es lo mismo, que el espritu. Algunos escritores esotricos dicen que el alma es el Ego. En un sentido tienen razn, aparentemente; pero esta identificacin no es exacta. Si fuese as, el alma sera siempre inmortal; sin embargo, sabemos que hay almas que perecen: el alma que pecare, sa morir. (Ezequiel XVIII, 4). El alma es una creacin sutil del Ego, que la educe y perfecciona en sus vehculos de conciencia, o cuerpos organizados. Para poder funcionar en sus vehculos, el Ego organiza las energas de que dispone, de acuerdo con las funciones propias de cada vehculo. De esta manera el hombre, en el curso de la evolucin, adquiere ciertas capacidades, aptitudes o facultades de conocimiento, sensibilidad y actividad; ms adelante educir otra facultad superior, mstica o esotrica. Estas facultades son sus poderes del alma. A medida que el alma evoluciona, sus poderes se acrecientan y por decirlo as, se espiritualizan. En la infancia evolutiva de la humanidad, el alma es incipiente, pequea; sus poderes son de calidad inferior. El hombre evolucionado tiene alma grande, bella e irradiante. La tarea ms importante del discpulo esotrico es acelerar el proceso evolutivo del alma; purificarla, embellecerla y dotarla de un sutil y vigoroso poder de irradiacin espiritual. La gran mayora de los seres human van tras esa finalidad; pero hay algunos Egos que fracasan en esa tentativa. El Ego que fracasa es el que no alcanza a producir, para s, un alma eficiente, o la deja degenerar. Estas son las almas pecadoras a las que se refera el Profeta Ezequiel. Estas almas precarias tienen un vasto futuro, de milenios, para regenerarse, en numerosas reencarnaciones futuras del Ego; pero si no logran y, por el contrario, continan declinando en la pendiente del vicio y de la perversidad, irn a su muerte, es decir, a su destruccin. El Ego no muere, pero con ello pierde el fruto de la evolucin. En nuestro concepto, con consideramos tres almas en el mismo ser humano, como sostienen algunos escritores esotricos sino una sola, cuyas energas y facultades o poderes internos en el hombre corriente, son de triple naturaleza, lo que es muy distinto. En el hombre altamente evolucionado son de quintuplica naturaleza. Para terminar con este captulo diremos algo sobre la personalidad, llamada tambin yo inferior. Como sabemos, el verdadero Yo es el Ego, de naturaleza espiritual, que ya hemos estudiado. En el lenguaje corriente, la palabra personalidad tiene varios significados. A veces se le identifica con el yo, otras con el carcter y en ocasiones con el temperamento. Por una persona que manifiesta firmeza de carcter se dice que tiene personalidad. Lo mismo se dice cuando un artista ha demostrado fino temperamento, en una forma peculiar u original de ejecucin o interpretacin. En la doctrina esotrica, la personalidad es una especie de reflejo del Ego en los cuatro niveles inferiores de la actividad del ser, a saber: Regin Mental Concreta, Mundo Astral, Regin Etrica y Regin Qumica. La personalidad acta, pues, en el cuaternario inferior, o sea, en el conjunto de los cuerpos inferiores: mental inferior,
astral, etrico y denso. Aunque como dijimos, los dos primeros estn fusionados en uno durante la encarnacin, son de distinta naturaleza y por esta razn, para analizarlos, se les estudia por separado, formado as un cuaternario con los otros dos. El Ego refleja o proyecta de s mismo una especie de emanacin, por decirlo as, que produce conciencia, ms o menos limitada dentro de ese cuaternario, que pasa a ser la personalidad, la cual es un yo ficticio y relativo; un ente artificial y perecedero, que se construye en cada encarnacin. Esto se comprender mejor cuando estudiemos el proceso de los renacimientos del ser humano. La personalidad debera ser un fiel reflejo del Ego; pero desgraciadamente, en la mayora de los individuos, lejos de ello, se rebela contra su progenitor espiritual, desobedece las inspiraciones y direcciones del verdadero ser interno y sigue los malos caminos del egosmo y la degradacin. El estudiante esotrico, por el contrario, debe educar la personalidad, refinarla, hacerla traslcida, para que sea un fiel intrprete y ejecutor de los mandatos espirituales del Ego.
las mismas ideas, y estas sean impulsadas por un intenso optimismo, tienen un resultado muy halagador, para las personas. Y si fuese lo contrario, es indispensable que el discpulo investigador tenga una voluntad inteligente e inquebrantable, que le permita mantenerse en el plano que ha elegido, para llevar a cabo la empresa que se ha planeado. David N. Habr llamado la atencin de Uds., la forma de presentar algunos conocimientos, que son por lo dems, muy conocidos de Uds., cuando hago alusin a la Estrella del Plano Etrico. En verdad lo es, tambin de todos los dems planos, sin excepcin, especialmente de los cuatro primeros: el Plano Etrico, el Plano Astral, el Plano Mental, subdividido en Plano Mental inferior o Concreto y el Mental Superior o Causal. Maria L. Realmente, est muy ingeniosamente presentado, ya que tiene que referirse a las Fuerzas que rigen la Mente de los seres humanos. Ren M. No hay que olvidar, que el hombre y la mujer representan una Estrella de cinco vrtices, cuando se encuentran de pi, con los brazos extendidos y los pies separados. David N. Es muy grato conversas con Uds., ya que con el aporte que cada uno hace, la tarea de presentar los conocimientos y las experiencias, se hace amena y fcil. Y tanto es as, que la representacin de la Estrella, es la ayuda que yo invoco para facilitar sin mayores tropiezos, la labor de adentrarme en el Plano Etrico, de suyo difcil y con riesgos incalculables, pero que en ningn momento debe amedrentarnos, ya que, voluntad y conocimientos deben mantenernos firmes para poder llevar a buen trmino, lo que nos hemos propuesto. Dicho de una vez, la Estrella a que hemos hecho mencin, se refiere a los poderes de la Mente. Poderes a los que hay que mirar con respeto, cautela y limpieza de corazn. En otra forma la Estrella Luminosa se transformara en Estrella de Tinieblas, por el contagio de las vibraciones oscuras de nuestros pensamientos y sentimientos, que hacen que lo luminoso sea cambiado por la obscuridad de nuestra ignorancia mental. Ren M. Hay algo, muy importante, que tu solamente has soslayado y se refiere a los riesgos que presenta el Plano Etrico, para la persona que se inicia, en la investigacin de sus regiones. Por las caractersticas mismas de este Plano, que al igual que el Plano fsico, es el Plano de las Formas, aunque est constituido de una materia menos densa que l, lo hace invisible a los ojos profanos, pero visible a la videncia desarrollada en los plano suprasensibles. En el se encuentran habitando temporalmente o permanentemente entes que gustan impedir la penetracin de otros seres a fin de evitar el conocimiento de todo lo referente a este Plano y a sus habitantes. A veces, es tal el celo que ponen en sus acciones, que comprometen seriamente la salud, y an la existencia de la persona que osa introducirse en sus dominios. Y es tal la gravedad de los hechos, que en algunos casos, se aconseja abandonar todo intento de de investigacin hasta que el nefito y an, el que ya ha experimentado durante algn tiempo, tenga una preparacin mental y psquica que mejor lo capacite para esta clase de experiencias. Como se ha dicho,, muchas veces no se puede conquistar a la princesa encantada, sin antes demostrar que el temple de u alma y el dominio de su voluntad,
junto con los conocimientos que realice en s mismo, sean lo suficientemente recios, que le signifiquen una coraza de poder, con la cual pueda sortear, toda clase de obstculos que se le presenten en el camino. La princesa encantada, representa el conocimiento sabio de la vida que solo puede conquistarlo aquellos que han reunido mritos suficientes y que en ningn momento podran hacer uso negativo de ellos, es decir, un uso contra las virtudes de otros hombres y que, al mismo tiempo, se volvera en contra de s mismo. La llave de oro de la Esfinge Misteriosa, no puede ser empuada por la mano de un usurpador de conocimientos y poderes. Es tal la reaccin que se produce contra estas personas, que puede perturbar la normal armona de la mente y tambin del cuerpo fsico. Maria L. Hay algo que es de primordial importancia, y que nunca debemos olvidar, y es el estado de nimo, que debemos tener en toda prctica psquica. La quietud mental, la serenidad de espritu, juegan un rol muy importante en este orden de cosas, pues facilitan el estudio y el poder comunicarse con un mundo por investigar y conocer. Amn, que capacita al estudioso, a esta preparado para evitar confusiones e interpretaciones errneas respecto a lo que se v, con los ojos de la mente, y a lo que se percibe con el centro vital respectivo. La paz en la mente y la armona en el corazn, son como una malla de proteccin, para las vibraciones negativas y compulsivas, que pueden rodearnos, por tratar de penetrar en una morada ajena a nosotros y que pertenece a la Naturaleza. Dejar de sernos hostil el medio ambiente que nos rodea, cuando aprendamos a dominar el Plano de nuestro estudio e investigacin. David N. Mirando con reconocimiento a la persona que as hablaba, se dispone a presentar sus experiencias de observacin suprasensible en el Plano Etrico. Siempre que me aboco a las prcticas psquicas y espirituales, lo hago en una pieza alejada de todo ruido, con luminosidad muy discreta, casi en penumbra, sentado en una silla, de manera que el cuerpo en sus ngulos forme una escuadra. Con los ojos cerrados o apenas entreabiertos, me dispongo a una relajacin neuromuscular lo ms completa posible. Sr. Rodrguez. Cul es la finalidad de toda esa preparacin previa? David N. Como ya se dijo, es menester la quietud en todo nuestro sistema mento corporal, lo que trae consigo, el alejamiento de s, de todo pensamiento negativo, a fin de que las emocionen se armonicen en el sentido de que en ese momento deseamos. An ms, la relajacin y la quietud de nuestra mente, se facilita en gran manera quemando en el recinto donde nos aprestamos a realizar nuestras experiencias, un perfume agradable a nuestros sentidos fsicos. Podemos usar el incienso blanco pulverizado, solo o mezclado con mirra, alhucema e incienso negro. El ltimo, el incienso negro, recibe la influencia de la tierra. Puede quemarse alcanfor en polvo que es solar. El papel que desempea el incienso blanco, la mirra, el alcanfor es actuar sobre el cuerpo etrico, en forma semejante como los colores actan sobre el cuerpo astral, de manera que se pueda poner los vehculos de las personas rpidamente en armona. Otro
objetivo de porqu es til el quemar un perfume es a causa de que, por su intermedio podemos hacer una concentracin vibratoria de energas con las cuales previamente nos hemos rodeado. As como el perfume al ser quemado condensa las energas superiores, tambin condensa las energas inferiores que presenta la persona, lo que facilita su alejamiento. A veces, si las circunstancias lo requieren, en lugar de sentarme en la silla, lo hago en el piso de la pieza, con el objeto nico y exclusivo para estar en contacto con las corrientes magnticas de la Tierra, en cuyo centro me coloco mentalmente. Recordemos que hay una especie de marea magntica, un flujo y reflujo de energa magntica, entre el Sol y la Tierra, cuyos momentos de cambios son a medio da y a media noche. Sr. Rodrguez. Todo cuanto he escuchado, con mucha atencin, tiene aparentemente mucho de imaginario y ms de alguna persona podra tildarlo como un producto de la fantasa personal y que tendra difcilmente un sitio en el intelecto de un hombre o de una mujer. Es difcil aceptar lo imaginable, lo que es intangible a nuestros sentidos, y sobre todo, lo desconocido. Es como colocar para su creencia y aceptacin una barrera que impida ver el bosque de cosas nuevas y extraas, a las que no estamos acostumbrados a ver y con ello, cambiar ideas nuevas. En fin, si hay imaginacin, no es menos cierto que muchas personas buscarn la lectura de estas pginas por el sendero de lo que es la ficcin. Ren M. Nuestro nuevo compaero, que recin se inicia en estas labores psquicas, desde el punto de vista de los conocimiento que en la actualidad tiene, aunado a la poca experiencia que posee en las prcticas mentales, tiene toda la razn en pensar en la forma que lo ha hecho. Ha dicho muy bien que difcil armonizarse dentro de na esquema de conocimientos prcticas desconocidas y que nos llevan en forma gradual y sistemtica a un mundo que para el profano en esta clase de enseanzas, pertenece al mundo de lo irreal, de lo fantstico, como ha dicho, de la ficcin. Las verdades, cuando son tales, se presentan siempre en forma sencilla, de tal sencillez que pueden ser comprendidas, aunque sea en sus primeras fases, por un nio. Estas verdades, para su estudio y realizacin, no necesitan de templos fastuosos ni usar vestimentas fantsticas, ni menos ritos que agoten la energa de los estudiosos. Por el contrario, slo es preciso un recinto sencillo y discreto y la buena disposicin del discpulo, que desea verdaderamente desarrollar, a travs de su vida, las cualidades y facultades inherentes al YO, que le capaciten, para adentrarse en forma gradual e inteligente en un mundo nuevo que encontrar, eso s, lleno de maravillosas fantasas que lindarn, seguramente, en lo irreal, por ser la primera vez que se enfrenta a esta clase de experiencias. La forma en que ha presentado David N. la manera de iniciar las experiencias de esta ndole, es la forma ms sencilla de realizarlas, y al mismo tiempo, tienen ciencia, porque los resultados que se obtengan sern tambin cientficos en el campo de lo psquico y de lo mental. No podemos rechazar una idea, un conocimiento, por el solo hecho de no estar de acuerdo con esa idea, o no poseer ese conocimiento. el rechazar la ignorancia que se tiene sobre cualquier tpico de la vida, ya es dar el primer paso hacia la Verdad. David N. Con gran satisfaccin he escuchado las ideas que han presentado, cada uno de Uds., porque ello sirve para aclarar las verdades2 que cada uno cree poseer. Claro
est, que s todas las razones son dignas de nuestra +in, deben ocupar un lugar preferencial en nuestra mente, aquellas que estn basadas en el estudio y la experiencia. Porque ello nos llevar a una resultante positiva, que a su vez, resolver una o varias incgnitas, que tenamos sobre la existencia y realidad de mundos, hasta este momento, desconocidos. No debemos olvidar el axioma hermtico, que dice: As como es abajo es arriba y vive-versa, as como es arriba, es abajo. Siguiendo el relato de mis experiencia, como ya haba dicho, en esa posicin de relajamiento completo, lo primero que siento es una sensacin de fro, que recorre primero, las piernas y los pies, la siento en las manos, en los hombros y en la cara. Despus de algunos instantes, siento por mi columna y espalda una sensacin, mezcla de fro y de una vibracin especial, que va produciendo, poco a poco un adormecimiento en todo mi cuerpo, incluso en la cara y la cabeza; adormecimiento que no causa temor en m, muy por el contrario, me produce un estado de tranquilidad, de quietud nerviosa. La mente parece que se hubiere quedado en inercia, porque los pensamientos parece que no juegan de un punto a otro. La sequedad de la boca, no me impide continuar con esa posicin consciente y vigilante, de cuanto a m me sucede y de lo que me rodea. Los latidos del corazn se han hecho normalmente lentos y rtmicos. Permanezco con los ojos cerrados y todo mi cuerpo adormecido. Con los ojos de la mente, con ese tercer ojo que existe en nuestra frente, observo un mundo, como si fuera un da gris de lluvia finsima, con puntos de luminosidad muy discreta. Del suelo veo que se levantan columnas como si fueran de humo, de color gris azulado, grosor y altura variada, pero que siguen un movimiento en ascenso: son las columnas del magnetismo de la tierra, que tienen su asiento en el plano etrico que compenetra totalmente la Tierra. Este es el magnetismo que hace posible la existencia y tambin la vida en este plano fsico. Es el magnetismo etrico que da fortaleza y salud fsica. Es ele magnetismo que a diario incorporamos a nuestro organismo, cuando nos ponemos en contacto con la naturaleza, con la tierra, y que voluntariamente almacenamos en gran cantidad, dentro de s mismo, los discpulos mediante prcticas de respiracin que a diario realizan, especialmente los das de Sol. En el plano Etrico, me ha sido posible visualizar algunas criaturas propias de ese plano: son los cuatro elementos del plano Etrico, formados por los gnomos, las ondinas, los silfos o slfides y las salamandras. Los elementos de la tierra, del aire, del agua y del fuego respectivamente. En varias oportunidades, la observacin de los gnomos, era semejante a pequeos hombres, cuya estatura alcanzaba hasta un metro de altura. El colorido de ellos, est en consonancia con los colores fros del interior de la tierra, el azul, el verde, el caf, el gris claro, el plomo, el negro. Si bien es cierto, que son formas constituidas totalmente de materia etrica, son asexuadas: pero hay gnomos masculinos y femeninos, que yo he observado con la semejanza al hombre y a la mujer respectivamente; aunque los gnomos femeninos los hay en menor nmero que los gnomos masculinos. Se les observa en esa forma porque parece que es una costumbre visual de ver a los gnomos, con la imagen del hombre y de la mujer respectivamente. Como estos gnomos se encuentran colocados en los distintos niveles de evolucin que est constituido el Plano
etrico, existen en ellos tambin siete niveles, correspondiendo a los gnomos azules de mayor estatura y mayor evolucin. Maria L. Desde luego, que habiendo gnomos colocados en una elevada posicin evolutiva, dentro de los siete niveles del plano en que se desenvuelven, los hay tambin los que viven y se desarrollan en los niveles inferiores de este Plano; y cuya accin sobre los seres humanos es de tipo inferior y de carcter pecaminoso. Cabe recordar que en muchas ocasiones, hombres y mujeres que se han puesto en relacin casual o voluntaria con los gnomos, que habitan los niveles inferiores del Plano Etrico, han llegado mediante la ayuda que les ha dado en asuntos relativos a la materia, han llegado digo, a producir un verdadero embrujamiento en estas personas; personas que al igual que los gnomos de colores oscuros e inferiores, poseen tambin una mentalidad oscura, que las lleva a practicar actos, en concordancia con el nivel mental que poseen. Estos gnomos formados de substancia etrica, carecen de Ego. Son seres subhumanos, que a travs de milenios de progreso y evolucin van a constituir el Ego para pasar al estado de Espritu Humano. David N. Los gnomos, para comunicarse entre ellos o con un ser humano, lo hacen por medio de arquetipos vibratorios, y no en otra forma. En cierta oportunidad, me encontraba en una mina, en la cual explotaban el plomo. El dueo de esa pertenencia minera, un amigo de aos, no poda encontrar la veta del mineral. Aconsejado por el tcnico, seguan los trabajos segn un trazado que estaba equivocado, pero prximo a la veta, segn se confirm en la prctica. Cmo se lleg a localizar la veta de plomo en esta ocasin? En la noche, despus de las 11, me introduje en el socavn, en el cual trabajaban durante el da; tomo la posicin adecuada, me aslo del medio ambiente, y relajndome convenientemente, me pongo en relacin con los gnomos, que son los encargados de la custodia y evolucin de los minerales. Les pido con respeto, pero con energa, que me indiquen el curso, que sigue la veta del mineral. Despus de breves instantes, siento ntidamente los golpes de innumerables martillos pequeos, como una respuesta a la pregunta que haba hecho. Esta msica de los martillos. Tambin fue oda por otra persona, tambin con sensibilidad suprasensitiva, que yo haba invitado, para que corroborara lo que yo haba sentido. Esta experiencia fue seguida de una solicitud que yo hice a los gnomos, y que era la suspensin de la actividad de ellos, que yo captaba como una vibracin especial del sonido. Una vez ms, solicit la reanudacin del trabajo. Esto se repiti ntidamente en tres oportunidades, que dieron la pauta de la direccin que segua la veta del mineral. Ren M. Es una bonita experiencia y explica todo cuando se ha dicho. Los gnomos trabajan los minerales y se comunican por intermedio de arquetipos vibratorios, que nosotros los humanos los percibimos como acostumbramos a interpretar sonidos semejantes. David N. En el Plano Etrico, he observado formaciones de substancias etrica, que tienen semejanza a la mujer. se les denomina con el nombre de hadas. Son de tamao mediano; viven en los valles. Sus funciones son desarrollar la vegetacin. Los colores son luminosos, propios de la naturaleza vegetal. En muchas ocasiones, en el campo,
especialmente cercano a las aguas dulces, he sentido como si una voz cercana me llamara, correspondiendo al arquetipo vibratorio con que estos seres del Plano Etrico, se comunican. Los Silfos viven en la sustancia etrica del aire. Los hay masculinos y femeninos; son asexuados. Se les ve como nubes, con un colorido variado y luminoso, como los colores del arco-iris. Las Ondinas que viven en las sustancias etrica de las aguas de los ros, arroyos, lagos y de los mares. Las ondinas de los mares se les llama sirenas, seres etricos, de extraordinaria belleza, mitad mujer y mitad pez. Sr. Rodrguez. Pero se ven realmente como sirenas, cuando se les visualiza? Y por qu se les ve en esa forma? Mara L. Permtanme que conteste esa pregunta. Realmente debo contestar que las ondinas se ven como sirenas, porque el mundo fsico, se ha acostumbrado a representarlo en esa forma, aunque no lo sea; y es tal la fuerza de esta representacin grabada que no es posible observarla en otra forma. O sea, por costumbre y por impresin en el plano de la memoria a travs de los milenios, ha quedado impresa la figura de las ondinas del mar, que slo se las puede ver, con la figura de las sirenas. Los colores de las ondinas son los colores vivos de la naturaleza, verde, rosado, celeste, amarillo, rojo. Sr. Rodrguez. Y en los pozos oscuros, en las lagunas que se adentran en las cavernas carentes de luz, qu color tienen? Mara L. Desde luego son de color oscuro que llega hasta el color negro. Sus actuaciones son malficas para los seres que se adentran en lugares que ellas habitan. Las Salamandras tambin son masculinos y femeninos, son asexuados. son formas etricas ms primitivas, ms atrasadas, aun cuando tienen la fuerza del fuego. Se les visualiza como una nube con una colita roja. Pero tambin puede observarse con otra forma. donde hay fuego, o incendio, siempre hay salamandras. tambin en el plano Etrico viven y actan los ngeles o Devas, que son seres que, mientras estuvieron en la tierra como seres humanos, alcanzaron un grado de evolucin del reino vegetal, animal y humano. Su cuerpo ms denso est formado de materia etrica. David N. Sra. Mara, Ud. debe acordarse cuando en cierta ocasin, ambos buscbamos un tesoro en el fundo de una familia Marticorena. Una maana, actuando Ud. como mdium, visualiza a un ente humano masculino un hombre en el plano Etrico, cuyo color de aura era plomo muy oscuro. Despus de mucho insistir para que se comunicara con nosotros, este ser, haciendo grandes esfuerzos, nos dice que l haba habitado en esa regin, en el perodo de la Colonia Espaola y que estaba ciego y mudo despus de su muerte, permaneciendo por ms de un siglo y media en el Plano Etrico en ese estado, sin comunicacin. Esta persona se llamaba Juan Garca, que en su existencia, en este Plano Fsico, haba cometido una serie de atropellos e injusticias
contra otros seres que fueron causa de enfermedades, de ruina, y an de muerte para algunos de ellos. Cabe una pregunta por qu este castigo a un hombre que haba pasado a otro plano y quines lo imponen? El castigo lo llev l mismo, desde el plano fsico, y se le produjo, no porque le hayan cortado la lengua o extirpado los ojos, sino debido nica y exclusivamente a sus propias actuaciones aqu en la tierra. Traen consigo el Karma de sus propios actos. La ley de causa y efecto. El castigo no fue impuesto desde los planos suriles; por el contrario, ellos lo conquistaron por causa de sus propias acciones, en relacin con las dems personas. Mara L. Quiero que volvamos a los habitantes del mar, en el Plano Etrico, para lo cual voy a valerme de un sueo que he tenido: Estando en la playa, junto al mar, al amanecer, una seora que se baaba a esas horas repentinamente me pide ayuda, porque cerca de ella, a unos pocos metros, de las profundidades del mar. Haba aparecido un monstruo marino, que se apresaba a atacarla, para llevrsela a las profundidades. Felizmente, mi actuacin fue muy eficaz, ya que con armas eminentemente de naturaleza etrica, destru esa formacin malfica. Estos seres, son formas etricas formadas por hombres que han navegado en los mares, hombres de baja calidad moral, de bajos instintos y para quienes la vida del prjimo no vale nada. Muchsimas de estas personas, de sentimientos abyectos y de moralidad torcida, han quedado en las profundidades marinas; y son precisamente estos seres de alma oscura, los gestores de estas formaciones malficas. Hay que tomar en cuenta que el mar, a travs de toda la humanidad han quedado sepultado numerossimos cuerpos por crmenes, producto de la maldad de estos hombres. ellos son los progenitores de estas formaciones etricas monstruosas, porque llevan toda su maldad desde el mundo fsico, y se desprendieron de ella en el mar. En otros trminos, los monstruos marinos son le producto de la maldad de esos hombres sepultados en el mar. Como es de suponer, hay muchos monstruos en el mar, que provocan tempestades y accidente. Hay mucha maldad en las profundidades marinas. Por eso es que muchas veces, inocentes pierden la vida en el mar. Es como necesario, para que aquella maldad tremenda, quede sepultada. Porque el mar, es la parte de la naturaleza donde se sepulta el mayor cmulo de bajas pasiones. el ser que es lanzado al mar, es en general, de lo peor, y a veces son ellos mismos los que provocan accidentes, tempestades, para llevarse a seres buenos, pues necesitan de ciertas almas puras en las profundidades del mar, para su propia liberacin. Hay muchas personas que le temen al mar, sobre todo las almas buenas y puras. Es un temor fundado, que tal vez esas almas quisieron conquistarlas y arrastrarlas a sus abismos. David N. Eso tiene que ser as, como Ud. dice porque, en cierta oportunidad, una seorita amiga me contaba que en repetidas ocasiones soaba que insultaba al mar y le manifestaba que no le tema. El nico consejo que le di, fue que no lo hiciera ms, porque con el mar no se juega. esta seorita no tom en cuenta para nada este consejo y en una oportunidad en el verano, mientras se baaba en la playa, siente como que una fuerza extraa que emanaba del mar, la atraa, hasta que una la envuelve; gracias a otros baistas, es rescatada de las aguas, casi inconsciente. Al despertar, lo primero que su memoria record, fue el consejo que yo le haba dado: con el mar, no se juega. Esa
fuerza misteriosa que atraa en forma ciega a esta dama, sera causada por estos seres que habitan los abismos marinos. Maria L. Debemos recordar, que en el Plano Etrico, se encuentran habitndole durante un tiempo relativamente corto o durante siglos, segn las circunstancias, entes humanos, que viviendo su existencia en el plano fsico, deben pasar por el trance de la muerte fsica, para ocupar un lugar en su nueva vida, que lo hace invisible a los ojos del mundo fsico. Estos seres del etrico, pueden ponerse en contacto con las personas a las que aman, como en el caso de una madre, que habiendo dejado hijos pequeos, desea ayudarles, aunque ellos no se den cuenta que su madre est junto a ellos, pero en otro plano. Es el caso de los hombres que, en su existencia, tuvieron una muy marcada inclinacin al licor y es muy difcil que olviden el hbito, por cuya razn vuelven a los lugares donde se bebe alcohol a fin de absorber las vibraciones etricas del licor, con lo cual satisfacen sus ansias etlicas, a travs del cuerpo etrico. Lo mismo acontece con aquellos que fueron que fueron drogadictos, vuelven junto a las personas que consumen estas drogas para baarse en sus vibraciones y sentir la vibracin de las sensaciones que tienen aquellos que hacen uso de esta clase de drogas. Los hay, y no pocos, que deseando perpetuarse como las persona que fue, durante su estada en la tierra, se alimentan del magnetismo vital de los hombres y mujeres que continan existencia en el plano fsico. Este magnetismo lo utilizan estos seres, como se dijo, para fortalecer su cuerpo etrico y perpetuarse en ese plano. No olvidemos que el cuerpo vital acta en el cuerpo fsico a travs de la sangre. Y al absorber estos seres la energa vital, la vctima se ve que decae, presenta palidez que va acentundose hasta presentar un color creo. Estos son los llamados vampiros, que en la realidad no succionan la sangre, dejando dos puntos bien marcados en el cuello, en correspondencia con las venas yugulares, sino que se alimentan del magnetismo vital que fluye por el torrente circulatorio. Es tal la influencia nefasta, que ejercen estos seres que viven en etrico, para satisfacer sus deseos morbosos, que en muchsimas ocasiones llegan a obsesionar a sus vctimas, causndole perturbaciones francas de la mente y an pueden producirle la muerte. Estos seres, que viven con su doble etrico en ese mismo plano, inducen a las personas a proseguir en el vicio del alcohol o de las drogas, para citar los ejemplos empleados, concirtindolos en viciosos empedernidos del alcohol o de las drogas. Y eso explica porqu es tan difcil, y a veces casi imposible, que estas personas puedan abandonar el vicio; porque es tal la desesperacin psquica, mental y fsica que les producen, que pueden llegar a cometer actos ilcitos o delictuales, para conseguir el elemento que satisface su vicio. Los tratamientos mdicos se encuentran con esta barrera invisible, ya que muchas veces, no siempre los resultados de la terapia satisfacen plenamente al galeno. Pero tambin es preciso recordar que la medicina, con los tratamientos que emplea, obtiene mejoras clnicas radicales, que alejan en un elevado porcentaje a estos seres que han cado en el vicio del alcohol o de las drogas. David N. No debemos olvidar que en el Plano Etrico igual que en los otros plano, tiene siete niveles correspondo los primero subplano a los niveles inferiores tanto en posicin como en calidad de materia; es decir, la materia etrica en estos niveles
inferiores es ms grosera que en los niveles superiores, aunque mucho ms fina que la estructura de los fases. Es precisamente en estos niveles ms inferiores donde habitan estos entes etricos, que pululan junto a los humanos que gustan satisfacer sus vicios. Ahora bien, quiero relatar una experiencia, que hace algunos aos tuve. Una dama de alrededor de 32 aos, soltera, me consulta sobre un raro fenmeno que le aconteca desde hace unos 3 o 4 aos. Haba consultado a varios mdicos, que si bien los tratamientos le haba hecho muy bien, para una serie de manifestaciones nerviosas que presentaba, ese raro fenmeno persista hasta la fecha que comienza esta experiencia. Digo experiencia porque nunca se me haba presentado un caso semejante, tan dramtico, y la verdad tan devastador para el organismo fsico de la paciente. En breves palabras, esta dama comenz a sentir, a la acostarse en su cama y al apagar la luz una sensacin de fro como si hubiese una segunda persona; enciende la luz elctrica, con una sensacin de temor y se da cuenta, que en su dormitorio no hay ms persona que ella. Esto se repite numerosas noches, pero la sensacin de fro es ms marcada, ya tiene la seguridad que en su dormitorio haba otro ser. Futuramente, estas sensaciones se acompaan con la participacin del sentido del tacto, pues senta como que tocaba con sus manos, aunque en forma ligera, una masa semigelatinosa que le produca escalofros. A las dos semanas aproximadamente, se inicia el verdadero problema, pues empieza a tener sueos erticos, que no finalizan en orgasmo, pero que si se presentan despus de un corto tiempo. La presencia de este ser, se va haciendo, noche a noche, cada vez ms clara, puesto que al apagar la luz del dormitorio, esta dama lo ve ntidamente, corresponde la figura que tiene frente a s, a un hombre de ms o menos 1,75 m de altura. Los sueos erticos, en la misma noche, se repiten hasta tres o cuatro veces, que muchas veces le dejan una sensacin de ardor en la esfera genital. Ella confiesa que las energas van abandonndole da tras da, la piel va tomando un tinte cetrino, los ojos se prestan halonados, y la piel va perdiendo su tersura. Para esta dama, segn sus propias palabras, la noche era de temor y de sacrificio, pues ser en lugar de ser las horas de descanso, eran de lujuria morbosa, que iban minando y envejeciendo su organismo fsico. Este ente ejerca tal dominio sobre esta mujer, que para ella le era imposible resistirse. La nica pregunta que le hice despus de relatarme esta historia, tan especial, fue: Ud. seorita, antes que se iniciara todo este calvario, que me ha narrado, pensaba en forma intensa y continua en asuntos sexuales especialmente en la noche? Su respuesta fue s. El dao ya estaba hecho. Era preciso mejorar el cuerpo y tambin el alma. No poda haber salud para el cuerpo fsico, sino haba tambin para el alma. El problema no era fcil, pero tampoco imposible. Haba un ente que reclamaba su posesin sobre el cuerpo, la mente y el alma de una mujer que, durante varios aos haba satisfecho sus deseos vampricos, y que, por ninguna razn abandonara lo que l consideraba una presa de conquista. Por eso digo, que la planificacin del tratamiento no era sencillo, que tena serios escollos, porque no solamente haba que atender a los problemas, que la paciente en si misma traa, sino tambin a los problemas que el ente iba a provocar, por quitrsele lo que consideraba como suyo. Una empresa de tal envergadura, traa serios riesgos, especialmente para la persona que se atreva a desafiar a un ser que pretenda ser indestructible.
El tratamiento al cuerpo fsico, era semejante al que ya se haba realizado en otras ocasiones. Psquicamente y desde el punto de vista mental, haba que dirigir a la paciente hacia motivaciones totalmente opuestas a las que tena en la actualidad. Tratar por todos lo medios, el que se interesase por una actividad que le ocupare gran parte del da sus pensamientos; que no tuviera tiempo para pensar en las causas de su tratamiento. Dirigir su alma hacia esferas elevadas y nobles, que le permitieran sustraerse, poco a poco de la materia en la que haba estado sumida. Haba que dirigir la polarizacin de la mente del aspecto negativo e inferior, al aspecto positivo y superior. Grabar en su subconsciente la necesidad vital de que, sus emociones, sentimientos y pensamientos estuvieran dirigidos a actos fsicos, que le signifiquen un fortalecimiento de la mente; y que ello derivara, a la postre, en salud para el alma. Influir en tal forma en la mente de esta persona enferma del alma, para que realice la transmutacin de todo cuando hay en su mente de negativo, en esferas brillantes de positividad. Esta transmutacin alqumica de los valores tmicos, hacia motivaciones espirituales y materiales elevadas, se veran ampliamente compensadas con el tiempo, pues redundaran en beneficio de la salud integral de esa persona. No era una cosa fcil de realizar. No era un trabajo de un da. Era la realizacin de la verdadera alquimia en un plazo de tiempo no precisado. El tiempo en que se verificaran estos cambios, si en parte dependan del gua, no es menos cierto que esencialmente, guardaba estricta relacin con el esfuerzo y la voluntad guiada de la paciente. No es fcil que la polarizacin la realice un ser que no est enfermo, pero con un poco de buena voluntad y de franco inters, sta se realiza con cierta facilidad. Muy distinto, es el caso de la paciente aludida. Era necesario sembrar en un terreno rido, como es la mente de esta persona, la simiente ya polarizada, para que esta semilla muy particular, pudiese germinar y diese fruto. Digo la simiente ya polarizada, porque esta semilla va acompaada e impulsada, para su desarrollo de una vibracin altamente positiva y superior que tiene la experiencia alqumica de transmutar toda vibracin destructiva, en esferas de construccin psquica u de la personalidad del gua a la paciente. Esta transfusin durar cunto tiempo? Todo el tiempo que la paciente pueda mantener el diapasn de su mente en vibracin acorde con la vibracin de la simiente que le ha sido impuesta en su mente y en su corazn. Por las emociones, por los pensamientos polarizados en sentido superior, a travs de un tiempo relativamente largo, esta paciente fue, poco a poco, cambiando su morbosidad hacia la normalidad de la salud fsica y mental. La vibracin de su personalidad anmica, fue hacindose cada vez ms vistosa. El color oscuro de su aura fue desapareciendo a medida que transcurra el tiempo. El color urico fue tomando tonalidades vistosas y brillantes. La observacin del aura de esta persona, que antes se presentaba discontinua, segn fuesen los rganos fsicos enfermos, fue hacindose, poco a poco, continuo. Y la dimensin que sobresala del cuerpo fsico, era ms extensa. El trabajo fue muy arduo; pero compens el esfuerzo realizado, por los excelentes resultados alcanzados. Otra pauta a seguir, era un tratamiento directo al ente, hacindolo pasar a otro plano, mediante la realizacin de un ritual, altamente mgico, que as, como resta vibraciones de una calidad, aumenta la posibilidades de actuar con energas vibratorias de calidad
superior. Esto se realiza? S. Puede realizarse en el momento que las necesidades y circunstancias as lo exijan. No olvidemos, que por sobre todo, ha de primar el Amor a la Justicia. Y que tambin es Amor a la Verdad. El trabajo fue muy arduo; pero compens el esfuerzo realizado, por los excelentes resultados alcanzados. Otra pauta a seguir, era un tratamiento directo al ente, hacindolo pasar a otro plano, mediante la realizacin de un ritual, altamente mgico, que as, como resta vibraciones de una calidad, aumenta las posibilidades de actuar con energas vibratorias de calidad superior. Esto se realiza? S. Puede realizarse en el momento que las necesidades y circunstancias as lo exijan. No olvidemos, que por sobre todo, ha de primar el amor a la Justicia. Y que tambin es Amor a la Verdad. Ren M. Miraba seria y pensativamente al Doctor. Pensaba para sus adentros, que le conoca por primera vez en esa faceta psico-espiritual. Haba escuchado en silencio, con muchsima atencin el relato hecho. Pero donde sus inters fue mximo y evidente, fue al relatar el proceso de cambios, a que induca a la paciente, y que con evidente realidad, se iba operando, a medida que la terapia mental y espiritual se iba realizando. Pensaba en las palabras dichas, as, con entera sencillez, como al paso, cuando se refera a los riesgos que significaba tratar psicolgicamente un caso como ste. No era una causa a la que haba que defender con entera desaprensin. No se haba hablado con entera claridad a qu peligros se expona la paciente y, sobre todo, el gua. No se haba hecho presente el quebrantamiento que con toda seguridad se haba producido en el organismo fsico y mental del operador. digo mental, porque a su travs se manifiesta el Verbo de su Voluntad. Y si sta, sufra menoscabo en su reciedumbre, tambin repercutira en la mente y en su organismo nervioso. Si bien es cierto que el Doctor, durante la terapia, hizo presente los conocimiento que posee, respecto a los poderes de la mente y del espritu, no es menos cierto que no poda dejar de invocar el simbolismo, en su conocimiento, de la Estrella de la Magia y del Misterio. Era Evidente que la mejor coraza que presentaba era la realizacin en la prctica, de los poderes espirituales. sin ellos, era imposible que pudiera mantenerse en condiciones fsicas, mentales y espirituales, que le permitiesen llevar a buen puerto, la empresa iniciada. Si el enemigo era poderoso, ya que en su accin evidenciaba actos criminales, al atentar contra la salud y la vida de una mujer; tambin ese mismo poder, pero en otra forma, se ejerca contra el defensor de la salud fsica y espiritual de esa persona. El vampirismo que realizaba contra un hombre, era, primero, el debilitamiento de la fortaleza integral del organismo y despus su compleja destruccin. Aqu, los instrumentos para defender y defenderse al mismo tiempo, deban estar en correlacin con la calidad de la materia de que estaba constituido el ofensor. No era materia densa fsica, era materia etrica. Los instrumentas a actuar en tal sentido, deban tener una influencia decisiva, en la neutralizacin y destruccin del poder etrico del ente. Las buenas palabras y las buenas intenciones, si es cierto que en muchos casos tienen influencia manifiesta en la direccin positiva de la vida, en un caso como el presente, era menester poseer el conocimiento preciso, aunado al poder de la voluntad espiritual, y proyectarlo a la accin constructiva de la salud de la persona citada. El poder de la luminosidad de la Estrella Misteriosa, deba arrasar con toda huella que dejara en la conciencia de la enferma. Deba ir iluminando, paso a paso, los pensamientos y
sentimientos de esa mujer, para irse transformando, a medida que el tiempo transcurra, en una Estrella luminosa, en su simbolismo de una mente que anidara solamente pensamientos rectos y puros. Estos cambios profundos, deba a su vez, guiar los actos de su vida en un proceso semejante al de su mente, lo que redundara en beneficio de su propia alma, hasta convertirse en una Estrella llena de luz y de misterio. Todo esto, es lo que haba pensado el gua de esta paciente. Haba proyectado y colocado en la frente de la paciente, en el tringulo que se forma entre las dos cejas las Estrella Misteriosa de la Luz. Esa era la proteccin que haba dado a una mujer que haba credo en los conocimientos de un hombre y manteniendo la firme esperanza de la fe, en la actuacin de esos conocimientos, ejercidos por el poder de una voluntad disciplinada en los senderos del Poder del Espritu. Gracias a estos poderes, actualizados en cada ocasin del tratamiento, se pudo realizar la mejora real de esta enferma. Mejora que abarcaba el cuerpo fsico, la mente y el alma. Igualmente, a causa de toda esta disciplina y conocimientos, pudo el Gua mantenerse en el pedestal que deba, frente a los hechos que todos conocemos. Si as no hubiese sido absoluta certeza que ambos, la paciente y el gua, hubiesen sido sumidos en un abismo de tinieblas que conduce a la destruccin de todo cuando existe en si mismo, de noble y de positivo. Lo grave, en toda esta actuacin, es que, si imperase la tendencia a actuar del ente, ira sembrando este ser demonaco, en el subconsciente y despus en el consciente del operador, con ideas y pensamientos que lo iran transformando, poco a poco, en un ser semejante a l: con las mismas tendencias vampricas, los mismos sentimientos de depravacin que lo impulsaran a actuar. En suma, lo transmutaba en un vampiro asesino de la mente y del cuerpo, como era l. He ah los grandes riesgos a que se refera el gua. No era cosa fcil, como l lo haba manifestado. As como haba mucho que ganar, tambin haba mucho que perder. Al ganar, rescataba un alma femenina del poder de las tinieblas. En cambio, algo terrible, desolador, al perder se habra conseguido que un hombre y una mujer, se hubieran contagiado con el poder del cielo oscuro, para angustia y desolacin de sus almas. Hubiera sido preciso una ayuda franca y eficaz, para poder liberarlos de las cadenas de la prisin negra. Mara L. Todos estbamos con la atencin fija en las palabras del Doctor. A medida que transcurra exposicin del caso, acudan a mi mente, una serie de ideas en relacin con el proceso mental y espiritual que se haba operado en la paciente. Yo estaba muy consciente que era una enferma del alma; pero que en ningn momento se deba descuidar el organismo fsico, ya que todo cambio que se realiza en el alma, deba tener una honda repercusin en el cuerpo fsico. La labor realizada en esta persona, era un proceso de verdadera alquimia. Era la combinacin de elementos sutiles de la qumica pura, en un tubo de ensayo que era el cuerpo fsico, y alimentaba esta combustin alqumica, el calor atmico del alma de cada uno de los personajes que participaban en este proceso espiritual; para llegar a la sublimacin de todos los elementos qumicos que componen la mente y el alma de la paciente, como resultante de un esfuerzo inmenso de Voluntad consciente de los valores espirituales del gua. En esta polarizacin de fuerzas vitales y tmicas, hacia esferas mentales y espirituales muy por encima del estado en que se encontraban en el momento de iniciar la experiencia; jugaba un papel preponderante la vibracin espiritual del gua, que impulsaba la combustin alqumica en la mente y en el alma de esta mujer. Era sta vibracin luminosa que, impulsando a las corrientes vibratorias de otras esferas,
contribuan en forma franca a ir sublimando las vibraciones oscuras que formaban el cuerpo invisible de la paciente. En toda combustin en toda transmutacin de valores, existen materia de deshecho. Y en esta operacin alqumica, tambin los haba. Qu se han hecho? Han desaparecido? Estos residuos alqumicos son vibratorios y tienen que esta en algn lugar, y en relacin con la causa de este proceso. Es el gua el que tiene que enfrentarse, en forma decidida, con todos los elementos mentales y tmicos, que quedan como residuos de la combustin alqumica; y a los que hay que neutralizar en forma definitiva, para evitar males mayores, o que se vuelvan a repetir los hechos ya explicados, en esa paciente. El gua no debe ser tocado, por las resultantes negativas de esta terapia alqumica. El debe destruir o neutralizar, segn sean las necesidades, del momento, a fin de no ser contagia por el elemento vibratorio que queda como escoria de la combustin alqumica que se ha operado en la conciencia de esa paciente. Y es ese trabajo, el que realizado con mucho esfuerzo y con mucho desvelo pero con resultados tan maravillosos, que en este momento, esta paciente, puede decir y estar muy segura, que nada le une a ese pasado morboso y deletreo. Ella camina hoy en da, por un sendero de vida, totalmente normal. La simiente vibratoria le ha sido colocada en su mente. Su futuro, solamente depende de ella!
Los postulados cuyo estudio vamos a iniciar en este Captulo, constituyen la mdula de la filosofa esotrica general. Postulado es un principio de conocimiento en la cual se base la demostracin de una verdad. Ya dijimos que esta obra no tiene ninguna pretensin dialctica. No polemizamos ni intentamos convencer a nadie que sustente ideas, creencias o dogmas opuestos a nuestra doctrina. Practicamos la ms amplia tolerancia ante las convicciones ajenas. Por lo tanto, no gastaremos nuestro tiempo en arduas demostraciones de nuestro punto de vista. Simplemente, los exponemos, arriesgando algunas breves y someras explicaciones; nada ms. Filosofa significa, etimolgicamente, amor a la sabidura. En la actualidad, aquella palabra tiene otros significados, pero siempre se trata de una elevada disciplina intelectual, que es propia de la mente abstracta. Por esto, los individuos con capacidad para filosofar son escasos; son hombres selectos en relacin con la mediana general. En trminos corrientes, se filosofa cuando la mente se abstrae por momentos de la objetividad prctica o emprica de la existencia materia, para buscar la razn o el sentido de algn hecho o situacin particular. Sin embargo esa actividad mental no es suficiente para darle el carcter de filosofa, como disciplina del entendimiento. Lo que de ordinario se llama filosofa de la vida, no es propiamente una filosofa, sino la actitud mental de cada persona ante los problemas cotidianos que su existencia
particular le presenta. Esta especie de filosofa se relaciona con el carcter, el temperamento y la educacin del individuo. En este sentido, todos los seres humanos, excepto los de muy precaria mentalidad, tienen su particular filosofa de la vida. Pero no es sta la filosofa que aqu nos ocuparemos. De la observacin de los fenmenos de la naturaleza y de la experimentacin, el hombre obtiene el conocimiento de ciertos principio generales o permanentes que se han llamado leyes naturales. Otro tanto ocurre con los fenmenos de la sociedad humana, de los que se inducen las leyes sociales y morales. Estas leyes son verdades particulares relativas a ciertos rdenes de fenmenos, estudiados por las distintas ciencias. El proceso intelectual por cuyo medio el sabio obtiene estos conceptos, es la abstraccin cientfica que le permite formular esas verdades particulares. El filsofo trabaja ms arriba: estudia los conceptos cientficos y generaliza an ms; del examen de los principios de las ciencias particulares, extrae otros principios ms generales. Por eso se dice que la filosofa es una disciplina de doble abstraccin. La religin procede a la inversa: parte desde principio que considera como absolutos e incontrovertibles, a los cuales atribuye origen divino, y de ello deduce otros principios particulares, aplicables a la moral, al derecho y a las relaciones sociales en general. Al decir religin, nos hemos referido a todas las religiones exotricas o externas. Recurdese la distincin que hicimos entre lo esotrico o interno y lo exotrico o externo. Esta divisin se aplica tanto a la religin como a la filosofa, con la salvedad de que desde el punto de vista exotrico o externo, estas dos disciplinas estn separadas, en tanto que en la doctrina esotrica estn unidad formando un solo cuerpo de sabidura. La verdad cientfica es descubierta; la verdad religiosa es revelada, el el dogma, que es indiscutible, por lo que el creyente debe aceptarlo por f, an cuando no lo comprenda. La filosofa, por el contraria, es objeto de la propia comprensin. Sus principio son aceptados por el que los entiende y est de acuerdo con ellos, pero nadie est obligando a admitirlos. Para el discpulo esotrico no existen verdades reveladas, en el sentido dogmtico, sino enseadas o demostradas por el Maestro a los iniciados o estudiantes. Cuando decimos que un Maestro ha revelado algn conocimiento, no queremos significar que se haya producido un caso de revelacin divina de un dogma de fe, ni por ms profunda que sea la veneracin que profesemos a ese Maestro. Esto ocurre entre nosotros, porque comprendemos que hay verdades de orden superior a nuestros actuales conocimientos, que an no hemos comprobado por nosotros mismos; pero que debemos hacerlo, ms temprano que tarde, segn nuestra capacidad y dedicacin. El iniciado esotrico debe tener capacidad cientfica y filosfica, para llegar al conocimiento por medio de la propia experiencia y meditacin. Las religiones se han apoyado en conocimientos que han enseado los grandes instructores que a tenido la humanidad. La alta inteligencia del instructor ha podido captar verdades transcendentales, en los mundos superiores, que escapan a la
mentalidad ordinaria, la que, no pudiendo penetrar en ellas, las atribuye a revelacin divina. La filosofa esotrica se basa en los conocimientos obtenidos por las ciencias esotricas, las cuales han venido formando y enriqueciendo su acerbo en el transcurso de muchos milenios de observaciones y experiencias, en una sucesin ininterrumpida de investigadores, de edad en edad. Es as como ha formado un cuerpo de sabidura milenaria, que ha permanecido oculta a las miradas y curiosidades de los profanos, como el patrimonio exclusivo de los verdaderos iniciados. Por eso, las ciencias esotricas y la filosofa que de ellas emana, se han llamado, en conjunto, ocultismo. Como ya advertimos, no se trata de que ciertas personas se renan en secreto para confabularse contra los intereses generales de la colectividad. Nada de eso. el ocultismo tiene este nombre por dos razones principales: a) porque sus procedimientos de investigacin son peligrosos para las personas ineptas o que no estn preparadas tcnicamente para experimental con fuerzas desconocidas, como lo sera colocar a un nio para que jugase en un laboratorio de materias explosivas, por ejemplo, y b) porque experimentan sobre fenmenos ocultos, esto es, que no son perceptibles generalmente por medio de los sentidos ordinarios del cuerpo fsico. Podemos pues, distinguir tres rdenes de filosofa: a) Filosofa religiosa, la que no debera considerarse propiamente como filosofa, pues que se apoya fundamentalmente en los dogmas o revelaciones, que son materia de f y no de razonamiento libre; b) Filosofa profana, que se divide en numerosos sistemas o escuelas de pensamiento que no nos corresponde estudiar, pero mencionaremos sus dos divisiones principales: espiritualismo y materialismo; y c) Filosofa esotrica, de la cual nos ocuparemos en este trabajo. Volviendo, por un momento, a la filosofa profana, advertiremos que el espiritualismo tiene muchos nexos con la metafsica religiosa y puede considerarse de dos especies: dualista y monista. El dualismo filosfico supone que hay dos realidades distintas y separadas: el espritu y la materia. El monismo sostiene que hay una sola realidad: el espritu universal, y que la materia es ilusin. El materialismo tambin es monista; pero en sentido inverso. sostiene que la nica realidad es la materia, fuera de la cual nada hay; estima que lo que llamamos espritu no es ms que un resultado del funcionamiento del sistema nervioso del cuerpo fsico. La filosofa esotrica es, en cierto modo, monista, porque, segn ella, una sola es la Realidad: lo Absoluto, que es el Todo en todo; desconocido e inconocible en cuanto absoluto mismo; pero conocible en sus manifestaciones relativas. Nada hay fuera del Todo, porque si un tomo pudiese existir separado de Ello, el Todo no sera la realidad total en el infinito y en la eternidad.
No podemos comprender lo que es, en s misma, la realidad pura o absoluta del Todo; pero demos penetrar, poco a poco, a medida de la elevacin de nuestras vidas conscientes, en lo que concierne a la realidad relativa que constituye el Cosmos manifestado, el que he examinado someramente antes. En otras palabras, consideramos la nica Realidad desde dos puntos de vista: inmanifestada o pura, en la que el hombre es incapaz de penetrar, y manifestada o relativa, que nos es dable conocer. Hay escritores esotricos que, concordando con el espiritualismo, piensan que la materia es ilusin; pero nosotros no lo estimamos as. La materia es un aspecto del todo; por lo tanto, si este aspecto fuera ilusorio o irreal, el Todo, al cual pertenece, no sera la realidad total. La ilusin no reside en la materia, sino en nosotros mismos. Es el engao o error que padece nuestra mente inferior al creer que la materia es tal como la perciben nuestros limitados sentidos corporales, que no son capaces de penetrar en los estados sutiles de la materia, ni menos an, en la sustancia primaria de los distintos mundos o planos de existencia. Pongamos como ejemplo un leo que arde. El fuego lo consume. Pero la materia que lo compona no ha dejado de existir; solamente ha cambiado de forma o apariencia; se ha transformado. Podemos poner otro ejemplo, aunque burdo: el que nunca ha comido nueces y desconoce este alimento, al presentrsele una nuez ante su vista, podra creer que toda ella es igual a la cscara leosa que est mirando, porque ignora la sustancia que est adentro de cscara. Ha sufrido una ilusin de su sentido visual. De igual manera, se engaan los que toman la apariencia o aspecto externo de las cosas por las cosas mismas. Este error es la ilusin de los sentidos. Pero el hecho de que la materia cambie constantemente de forma y que exista en distintos estados y grados; que fluya y refluya en numerossimas combinaciones que se integran y desintegran no significa que sea ilusoria, sino cambiante, que es diferente. Todo lo que percibimos por medio de los sentidos fsicos y nos representamos en la mente objetiva, es la apariencia que adopta la materia en un momento dado del suceder universal; pero no su substancia, que es real. Por esto, como anticipamos, todo lo que percibimos por los sentidos fsicos constituye la existencia aparencial o mundo fenomnico, porque est en perpetuo cambio, por cuanto se llama fenmeno todo cambio o transformacin que experimenta la materia, en sus distintos procesos, como la combustin, la evaporacin, la sublimacin, la formacin. el desarrollo y la descomposicin de los cuerpos, etc. La ilusin proviene de tomar la forma por la sustancia. Las formas de la materia duran un cierto tiempo y se disgregan, desde la pompa de jabn, que en un instante se desvanece, hasta los astros, que existen durante millones de aos y despus se desintegran. Dice Cristo Jess en el Evangelio: El Cielo y la Tierra pasarn; pero mis palabras no pasarn. Todo pasar menos el contenido espiritual de la existencia. Las palabras de Cristo encierran las verdades trascendentales e inamovibles, concerniente a la vida espiritual, que no est sujeta a las transformaciones de la materia. En otro sentido, la Palabra es una alusin en cierto poder mstico del gran Iniciado, en relacin con el Sonido Primordial, que es la propiedad sutilsima del elemento vibratorio del Mundo
Espiritual y se manifiesta en las vibraciones elementales de los dems planos de existencia menos sutil. Hemos dicho anteriormente que nuestro Dios Altsimo es el Logos de nuestro sistema solar. Es el Ser Altsimo emanado de lo Absoluto. Es el Supremo Espritu de nuestro sistema. Es Uno, pero se manifiesta triple. Cada uno de estros tres aspectos del Logos tiene su propio atributo divino, a saber: Voluntad, Sabidura y Amor. Con su Voluntad promueve las vibraciones que, poco a poco, gradualmente, producen en la substancia-raz la creacin de los distintos planos de existencia. Con su Sabidura, mantiene y regula la armona universal de los mundo de su sistema. Con su Amor, impulsa la evolucin y perfeccionamiento de los seres, inspirndoles en lo ntimo, las ms nobles aspiraciones. El Cristo, al hablar en nombre del Padre se identifica con la Conciencia Csmica del Logos, la cual no est sujeta a las limitaciones del tiempo ni subordinada a las sucesivas creaciones de los mundos en el espacio. Por eso dijo Cristo Jess: Antes de la fundacin del Mundo Yo Soy. Y no dijo Yo Era, porque en esta forma, hablando en tiempo pasado, habra desconocido su eterno presente. En otra parte veremos que uno de los nombres divinos del Altsimo, en la cbala hebrea, significa Yo soy el que soy, lo que tambin dijo Cristo, hablando de S mismo. Todo lo fenomnico de la existencia, en los distintos estados de la materia, est sujeto al tiempo; pero el espritu puro, tanto del Logos como del hombre, lo trasciende. La relatividad comprende, en trminos generales: el espacio, el tiempo y la causacin; pero el espritu puro del ser, que es la esencia misma de la Divinidad, es libre de estas limitaciones que afectan a la mutacin o cambio de todas las combinaciones que afecta a la mutacin o cambio de todas las combinaciones y formas de la materia, tanto en los mundos sutiles como en el fsico. El hombre es esclavo de estas limitaciones, en tanto que ellas tengan poder sobre su inteligencia. Para liberarse de esta esclavitud, el hombre debe elevarse a un alto grado de espiritualidad, hasta que su conciencia, exaltada al plano del espritu, se identifique con l. La ciencia esotrica tiene por objeto investigar las verdades llamadas ocultas, por los motivos que hemos indicado, y proporcionar a los estudiantes los conocimientos que necesitan para guiarse en el camino de la gradual liberacin, mediante la prctica de una disciplina adecuada a ese fin. La filosofa esotrica se eleva a los conceptos abstractos, concernientes a ese mismo orden de conocimientos; por consiguiente, la enseanza de esta filosofa confiere al estudiante una comprensin abstracta acerca de la naturaleza oculta del universo y del hombre, de la correlacin entre ambas y de las razones superiores que justifican el esfuerzo humano para buscar y proseguir este sendero, aplicando los principios esotricos a la disciplina y a la conducta.
La doctrina esotrica comprende, pues, tres aspectos: ciencia, filosofa y arte o aplicacin. La ciencia y la filosofa constituyen la parte terica de la enseanza que se da a los estudiantes, en tanto que el arte o aplicacin es la parte prctica o realizadora. Una persona no puede decir honradamente que ha realizado el objeto espiritual de la vida, si por sus actos injustos por negligencia inexcusable o graves errores, demuestra que carece de experiencia interna, de carcter, de dominio sobre las fuerzas e influencias inferiores y hostiles; o, en suma, que ha practicado sus conocimientos o teoras ni operado la sublimacin de su naturaleza anmica en grado suficiente para extraer de ella los productos de virtud, en la alquimia de la vida psicolgica. Por eso expresa el Evangelio: No es el que me dice Seor, Seor, se salvar, sino el que hace las obras de mi Padre. Como ya anticipamos, la teora es estril sin la prctica, as como sta sin aquella puede conducir al error o a funestas consecuencias. El que hace las obras del Padre es el que aplica, con d, la enseanza de Cristo en sus pensamiento, en sus aspiraciones, en sus palabras, en su disciplina y en su conducta. As comprendido este asunto, expondremos a continuacin los ms importantes principios de verdad que sostiene la doctrina esotrica. Entre estos postulados figuran, en primer lugar, los siete principios hermticos. en el antiguo Egipto vivi un gran Maestro de Sabidura, muy anterior a Moiss, que la posteridad vener como a un Dios: Thoth entre los egipcios y Hermes entre los griegos. Se le conoce con el nombre de Hermes Trimegisto, o sea, Hermes el tres veces grande. De l procede la tradicin hermtica. Dada la enorme importancia de los principios hermticos, les dedicaremos un captulo aparte. Por ahora, slo los enunciamos. 1. Mentalidad. Todo lo existente en el Universo es creacin de la divina Mente Csmica, la cual se halla inmanente en todos los seres y cosas. 2. Correspondencia. Es el razonamiento por analoga, que se enuncia: como es arriba es abajo, y a la inversa, como es abajo es arriba; de esta manera, de lo conocido visible inferimos, por analoga, lo desconocido de los mundos invisibles. 3. Vibracin. Todo est en constante vibracin; en la naturaleza no existe el reposo absoluto. 4. Polaridad. En todas las cosas existentes se manifiesta la dualidad de los opuestos, positivo y negativo. 5. Ritmo. La accin de la fuerza est sujeta a un cambio cclico de direccin, de ida y retorno, como en el movimiento del pndulo, el flujo y reflujo del mar, etc. 6. Causacin. Esta es la gran ley de causalidad, que se estudia en filosofa y es de aplicacin fundamental en las ciencia. Nada se produce al azar o al acaso; no existe la casualidad, sino la causalidad. Todos los fenmenos, sean de orden fsico, moral o mental, obedecen a esta ley de causa y efecto. No hay hecho que no tenga causa ni causa sin consecuencia. 7. Generacin. Todas las creaciones, en los diversos planos de existencia, se producen por la accin copulativa de dos principios: masculino y femenino. En la procreacin material de los organismo fsicos, el doble gnero se manifiesta
en los sexos; pero en la produccin mental, cada gnero se manifiesta en determinados atributos o facultades de la mente. Por su sola enunciacin, puede comprenderse la capital importancia de esos postulados hermticos, cuya explicacin desarrollaremos en un captulo aparte. Ahora pasaremos a considerar otros importantes postulados de la doctrina esotrica, que complementan a los anteriores. Periodicidad. En el suceder universal, toda existencia particular se desarrolla de acuerdo con determinados perodos o ciclos, es decir, obedece a la ley de los ciclos o perodos, segn lo cual todo se modifica en el curso de su existencia de acuerdo con una medida de tiempo que seala su principio, su desarrollo y su trmino. El concepto de duracin es indefinido; puede ser absoluto, como la eternidad, o relativo como el tiempo. El ciclo es un tiempo medido: un segundo, un minuto, una hora, un da, una semana, un mes, un ao, un siglo, un milenio, etc. El tiempo, es, pues, la relatividad de la duracin. El ciclo, a su vez, es una medida de tiempo en relacin con algo existente en el espacio y sometido a la causacin. Espacio, tiempo y causacin son las tres limitaciones fundamentales a que est sometida la existencia relativa de todo cuerpo o forma en el mundo de materia. Como quiera que la vida evoluciona en las formas de existenciales, su desenvolvimiento, en el curso del tiempo, se efecta por ciclos. Uno de estos ciclos vitales es la encarnacin humana, que estudiaremos ms adelante. La encarnacin es el perodo durante el cual el ente humano invisible, al que en lenguaje corriente se llama un espritu, vive y acta en este mundo visible dentro de un cuerpo fsico, naciendo como un nio en este plano material. Este perodo se cuenta generalmente desde el nacimiento; pero en realidad empieza en la vida intrauterina, y termina con la muerte del cuerpo carnal o desencarnacin. En el ciclo llamado encarnacin pueden notarse las fases o etapas de la periodicidad: nacimiento, crecimiento, plenitud, declinacin y muerte o trmino de la forma existencial. Estrictamente hablando, son tes las fases del ciclo: integracin de la forma especfica, mantenimiento de ella por un cierto tiempo y desintegracin de la misma. El ciclo de la encarnacin debera durar 120 aos; pero hombre no vive en estado de naturaleza, sino de civilizacin, por lo que pasa sumido en las necesidades de la convivencia social, que son cada vez ms complejas y a las cuales debe adaptarse para subsistir y desarrollar sus diversas actividades de acuerdo con su destino personal. El esfuerzo que emplea para vencer las dificultades y para obtener ventajas en su propia situacin, desgasta su organismo y acorta el tiempo de la encarnacin, an cuando lleve una vida sana e irreprochable, ms an, si se entrega a los vicios o contrae hbitos perjudiciales para la salud. Esto no significa que la ley de los ciclos haya sino anulada, sino que sus efectos naturales han sido modificados por otros factores.
Hay mucha variedad de perodos, de distintas medidas de tiempo, desde los grandes ciclos csmicos que determinan la existencia de los astros, hasta los pequeos ciclos de vida de algunos insectos, como la efmera. Finalidad. La creacin de los mundos de materia, as como la involucin y la evolucin de la vida de ellos, obedecen a un plan divino universal. Todo tiene una finalidad concebida por la Sabidura de Dios. Los materialistas niegan la finalidad en la naturaleza, por lo mismo que niegan a Dios. Segn el materialismo, slo la mente humana puede proponerse fine. Por esto dicen que es tlica la actividad creadora de la mente, en tanto que las creaciones de la naturaleza son producidas por la accin de fuerzas ciegas, o sea, es una actividad gentica. Opinan as, porque desconocen la existencia de los mundos sutiles de la naturaleza y, por lo mismo, ignoran que la Mente Csmica est obrando en la raz de cada tomo de la materia, en la existencia universal. Por otro lado, la religin monotesta popular, exotrica o externa, cree que un solo ser, llamado Dios, es la causa primera y final del Universo, que lo ha hecho y todo lo sostiene por su sola y nica voluntad. Ms adelante veremos que hay Seres Celestiales, de portentosa mentalidad, que son los ejecutores del plan divino en los distintos mundos que ya hemos examinado. De manera que cuando nosotros hablamos de dios, sin otro epteto, nos referimos en general a la colectividad de los seres divinos que dirigen la involucin y la evolucin de la vida de los distintos reinos o categoras de entes que pueblan el sistema de mundo al cual pertenecemos. La designacin de Dios Altsimo, como ya dijimos, la reservamos para el creador, el Supremo Ser de nuestro sistema de mundo, llamado por otro nombre Logos Solar, lo cual no significa que resida en el astro llamado Sol, sino porque de su Substancia han surgido el Sol, los planetas y los satlites que forman nuestro sistema solar visible. El Orbe Solar no es el Sol, sino todo el sistema. Y cuando se habla del corazn del Orbe Solar, tampoco se hace referencia al Sol, sino a un centro invisible del espacio csmico ocupado por la existencia del sistema solar, tanto en este plano fsico como en los sutiles. Los Seres Celestiales o Dioses, de que hablbamos, son poderosas inteligencias que colaboran con el Altsimo en su gran obra csmica. En sus mentes estn los vastos proyectos que abarcan la involucin y la evolucin, de acuerdo con la finalidad divina de la creacin de nuestro esquema de mundos. A su vez, bajo esos Dioses trabajan legiones de entes auxiliares de menor categora. Todos ellos estn cumpliendo con la ley de finalidad. Para el hombre, la finalidad de la evolucin consiste en ir aproximndose gradualmente, etapa tras etapa, hacia la perfeccin divina en trminos generales. Armona. Es otra ley de la naturaleza visible e invisible. Segn esta ley, cada parte debe guardar relacin con el todo. En el organismo cada aparato y cada rgano estn
relacionados en sus funciones, coordinando la actividad del conjunto, en la cual cada parte del cuerpo desempea su rol para la normal y eficiente existencia del todo organizado. De anloga manera ocurre con la sociedad. Por eso, algunos pensadores han cosiderado a la sociedad humana, o ms concretamente, a la nacin como un superorganismo; pero esta calificacin no es exacta, porque las leyes sociales no son iguales a las biolgicas, sino que slo presentan analogas. Una de esas analogas se refiere a la organizacin en la que cada parte debe guardar una relacin proporcional con el todo para mantener la armona. Las sociedades humanas estn organizadas jurdicamente en forma de Estados, con un Gobierno central y otros poderes estatales. Bajo stos actan otras autoridades menores. adems, existe el gran conjunto de la nacionalidad, compuesta por millones de individuos, cada uno de los cuales se ocupa de una actividad particular, en distintas categoras de trabajo. Debido a las deficiencias de la organizacin social actual, hay muchsimos individuos que no desempean la actividad que les corresponde en relacin con el conjunto nacional. No tenemos para qu entrar a hablar de los muchos males sociales que aquejan a las naciones. Estos males impiden que se cumpla la ley de armona en la organizacin social, de manera anloga, pero no igual, a lo que ocurre con las deficiencias constitucionales del organismo individual, o con sus enfermedades o dolencias. Todos los grandes instructores esotricos han tenido presente la armona; pero el que le dio mayor importancia en sus enseanzas fue Pitgoras, clebre filsofo y matemtico griego. Los padres de Pitgoras eran de la isla jnica de Samos; pero l naci durante un viaje que ellos hicieron a Sidn, Fenicia, el ao 590 antes de nuestra Era. Pitgotas se cri en la isla de Samos. Estudi durante veinte aos en Menfis, Egipto. All lo sorprendi la invasin de Cambises y fue llevado prisionero a Babilonia, donde permaneci doce aos, estudiando la ciencia de los caldeos. Habiendo profundizado la ciencia secreta de los egipcios y de los caldeos, regres a Grecia, convertido en un hierofante de los misterios, en un verdadero maestro de la sabidura esotrica. Despus pas a Crotona, donde fund su escuela y comunidad, estableciendo en las afueras de esa cuidad un Museum o templo de las Musas. Su alma griega lo inclinaba a la belleza, particularmente a la poesa y a la msica. Se atribuye a Pitgoras el descubrimiento de la fisiognoma, llamada tambin fisionologa, que es el arte de conocer el temperamento y el carcter de una persona por los rasgos de su fisionoma. Es una aplicacin del principio de armona, de la relacin de las partes con el todo. Como en muchas personas la relacin armnica se encuentra ms o menos alterada a causa de los defectos e imperfecciones de todo orden, esas deficiencias, as como sus buenas cualidades, se reflejan en el rostro. Numerologa. Algn tiempo despus de Pitgoras, existi otro gran iniciado griego, Platn, nacido en Atenas en el ao 429 antes de J.C., que en su juventud fue discpulo del clebre filsofo Scrates.
Platn formul la siguiente mxima: Todas las cosas han sido hechas segn formas y nmeros. Esto se relaciona con la gran importancia que en la ciencia esotrica se da, con mucha razn, a las figuras geomtricas y al significado de los nmeros. Empero, la numerologa ha sido considerada en pocas remotas, muchsimo anteriores a Platn. Desde las ms antiguas tradiciones, los nmeros han ocupado siempre un lugar muy importante en el estudio de las distintas ramas de las ciencias ocultas. H. P. Blavasky, la insigne tesofa se expresa acerca de los nmeros como sigue: Los nmeros son una de las claves de las antiguas cosmogonas, en su sentido ms amplio y de la evolucin de la actual especie humana. Todo los sistemas del misticismo religioso estn basados sobre los nmeros. El carcter sagrado de los nmeros empieza con la Gran Causa, la Unidad universal, lo nico; y smbolo del ilimitado universo. Citamos esa opinin para confirmar nuestro acierto de que la numerologa o ciencia de los nmeros ocupa un lugar preminente en los estudios esotricos de todos los tiempo y pases. En la Cbala, que es una parte muy importante de nuestra tradicin bblica, osea, hebreo-cristiana, se uso como alfabeto en su oportunidad, significa tambin un nmero. Destacada importancia se da, asimismo, a la numerologa en la filosofa pitagrica y otras tradiciones esotricas que han llegado hasta nuestros das. El Uno es la causa primera del macrocosmo y del microcosmo. Es el principio puro de la divinidad. Es transcendente como causa primera e inmanente como causa final o finalidad. Es el Espritu Universal, raz primaria y oculta de todo. El Uno corresponde al primer nombre divino de la Cbala, que es: ahih, lase aheieh, que significa: Yo soy el que soy. Es la unidad pura del Espritu de Dios Altsimo en el Cosmos, a la vez que la mnada, o unidad espiritual pura en el ser humano. Tal unidad, es la raz divina del Ego. El Dos, la duada pitagrica, es inherente a toda manifestacin o creacin. De la dualidad surge la multiplicidad de las formas existenciales. En el Cosmos, el uno representa al espritu y el dos a la materia. En los distintos planos de existencia, el uno indica el polo positivo y el dos el negativo. En las funciones creadoras de la vida, el uno representa el gnero masculino y el dos el femenino. En la mente, el uno es el principio proyector y el dos el receptivo. El Tres, la trada o el ternario, nace de la unin del uno con el dos. Dice Eliphas Lvi: Este nmero es el fin y la expresin del amor, porque es el nudo misterioso que une al activo con el pasivo, el hombre con la mujer; es el hijo que participa del padre y de la madre, sin ser ninguno de ellos. El tres indica la triple emanacin divina del Logos, as como la triple constitucin espiritual del Ego; los tres atributos fundamentales de la conciencia: conocimiento, sensibilidad y actividad; las tres condiciones o propiedades elementales de la materia: inercia, movilidad u quilibrio; las tres fases del ciclo existencia de la forma: integracin, mantenimiento y desintegracin; las tres dimensiones en este plano fsico; los tres
colores primarios; la sinergia, en la cual dos fuerzas que actan en direccin divergente determinan una tercera resultante. El smbolo del tres es el tringulo. El Cuatro, ttrata o cuaternario, es el nmero del cosmos, en cuanto manifestacin material en la cual se oculta la Divinidad inmanente. Es Dios en su obra universal. Es el principio espiritual infundido en el ternario material o existencia. Es el nmero que indica el ms sagrado de los nombres divinos: IEVE, el Tetragrammaton. El nombre IEVE fue desfigurado en el de Jehovah, para que el pueblo no lo conociera, porque se consideraba un sacrilegio que lo pronunciara cualquiera persona. El verdadero nombre de cuatro letras, IEVE, slo tena derecho a pronunciarlo el gran sacerdote en el templo. Su smbolo es el cuadrado. El Cinco indica al hombre completo. En lo espiritual, es la quinta esencia de la sublimacin de la vida interna. En lo existencial, es el individuo en accin: la cabeza y las cuatro extremidades. Su figura geomtrica es la estrella de cinco puntas, el pentalfa. Cuando esta figura est con una punta hacia arriba, denota al hombre con su inteligencia superior, dominando el cuaternario material, o sea, a su naturaleza inferior; a la inversa, con una punta dirigida hacia abajo, denotando que su inteligencia est oscurecida o supeditada por sus apetencias, deseos o intereses de la vida material o sensual. En otro sentido, el cinco indica las cinco envolturas del hombre perfecto, los cinco elementos de la naturaleza elemental: ter, fuego, aire, agua y tierra; los cinco mundos del plan evolutivo de nuestra humanidad, etc. El Seis es el nmero con el que los pitagricos indicaban la ordenacin universal. Seis es dos veces tres, por lo que est simbolizado en el sello de Salomn, que es la figura de dos tringulos equilateros entrelazados. Indica las relaciones entre lo espiritual y lo material. El tringulo con pice hacia arriba muestra los tres atributos fundamentales de la conciencia; el tringulo con el pice hacia abajo, las tres condiciones o propiedades elementales de la materia. En el suceder de la existencia macrocsmica, este ltimo tringulo sugiere la involucin y el primero la evolucin. En la actividad interna del ser, el tringulo con pice hacia arriba indica el esfuerzo de la voluntad enaltenecedora, protectora; el otro, el de la devocin auspiciadora, receptiva. En otros trminos, el tringulo con el pice hacia arriba, muestra el hombre de accin, que vence con su propio esfuerzo y valor las dificultades; el con el pice hacia abajo, al hombre de fe, que invoca en su auxilio las fuerzas divinas. Ambos aspectos se conjugan en la obra del iniciado esotrico, que acta y se protege al mismo tiempo. El nmero seis y sus mltiplos ha servido tambin para dividir o medir el tiempo, conforme a la ley de los ciclos. 60 segundos componen el minuto y 60 minutos la hora. El da est formado por 6 veces 4 horas. Entre los babilonios haba ciclos de 60, 600 y 3.600 aos. Si multiplicamos 60 por 30, tenemos 180, y si 12 por 12, 144, multiplicando esta cifra por 180 nos da 25.920. Este ciclo es llamado ao sideral. El cubo de 6, esto es, 6 por 6 por 6, da la cifra de 216, que corresponde a los 2.160 aos de duracin de la mayor influencia de cada uno de los 12 signos zodiacales a lo largo del ciclo de 25.920 aos, mencionados anteriormente.. En la numerologa, los ceros se agregan o se quitan, segn el caso. El Siete es el nmero de la manifestacin, en el cosmos y en el individuo humano, en siete planos de correspondencia. Como ya sabemos, siete son los mundos de nuestro esquema; pero el hombre tiene su existencia slo en cinco de ellos. Sin embargo, como
el Mundo Mental est dividido en dos regiones y el Mundo Fsico en otras dos, vienen siendo tambin siete, as considerados, los planos de la existencia humana: Mundo Espiritual, Mundo Supermental, Regin Mental Abstracta (o plano causal), Regin Mental Concreta; Mundo Astral, Regin Etrica y Regin Qumica (o plano denso) Siete son los estados de materia, o Globos, en que se desarrolla la vida terrestre, formando una cadena septenaria, donde est evolucionando nuestra humanidad. El Globo A es de materia mental concreta; el Globo B, astral; el Globo C, etreo; el Globo D, qumico o denso; el Globo E, etreo nuevamente; el Globo F, astral y el Globo G, mental concreto. El impulso vital del Logos infunde la vida en cada uno de estos globos, sucesivamente; una vuelta completa de la efusin de vida del Logos en los siete Globos, la vida de siete Rondas. Despus ampliaremos este punto. La figura del siete es el doble tringulo con un punto en el centro; pero tambin se suele figurar como una estrella de siete picos. Un ramo de siete rosas indica los siete principales centros de fuerza del doble etreo. Sin embargo, la rosa no es la flor ms indicada para este smbolo, porque representa el nmero cinco, lo mismo que el pentalfa o el pentagrama, dado que en estado silvestre tiene cinco ptalos; en cambio, esos centros de fuerza del doble etreo son de diversa correspondencia numrica, como veremos en su oportunidad. En la primera de las figuras aludidas, el punto cntrico indica la conjuncin o sntesis de la doble triplicidad a que nos referimos al hablar de la estrella de seis puntas. Tambin se aplica el siete a las medidas del tiempo: siete son los inmensos ciclos llamados Das Csmicos, con sus respectivas noches csmicas; como siete son los das de la semana. El Ocho u octario es el nmero del hombre perfecto encarnado en este mundo, por cuanto 3 ms 5 igual 8, representa la trada espiritual o Ego, ya dotados de sus cinco vehculos de conciencia. Asimismo, propone la idea de la regeneracin, 5 ms 1 ms 2 igual 8, porque la quntuple constitucin sigue una operacin generadora sealada por la accin del uno en el dos. Ahora, si se toma la frmula 4 ms 4 igual 8, tenemos la duplicacin del cuaternario, o sea, la continuacin de la vida en este plano. El Nueve o enario es el nmero de las Musas. Es el tels foros de los griegos, significando el que lleva al fin. Indica el periodo de gestacin de la criatura humana en la matriz que es generalmente de nueve meses, al cabo de los cuales se produce el nacimiento. Por analoga o correspondencia, se aplica ese nmero al proceso evolutivo del hombre ordinario, que no se ha despojado de su animalidad (la bestia) temperamental, que es el principal motor de su conducta en la vida cotidiana. Ese proceso novenario termina cuando el ser humano nace a la vida espiritual, desde el principio crstico interno empieza a ser determinante de la realizacin de elevados ideales. Por esta razn, es el nmero apocalptico de lo s que se han de salvar, que son 144.000, segn la revelacin de San Juan. En la numerologa, prescindiendo de los ceros, se tiene la cifra 144, que se compone den 1 ms 4 ms 4 igual 9. Hay pues, que completar el 9 para nacer a la genuina vida espiritual esotrica.
Los que hayan completado el proceso evolutivo enario cuando advenga el trmino de la larga jornada de la evolucin de la humanidad en plano ms elevado, correspondiente a la actual existencia sutil anglica; pero con diferencias, pues los ngeles no han pasado por las duras y difciles pruebas y experiencias de la vida en este plano denso de la materia visible. El trmino de la jornada del enario est simbolizado en los 33 aos de la edad de Jesucristo, cuando fue crucificado (3 por 3 igual 9); de manera similar el grado 33 de la masonera, en el 18 (1 ms 8 igual 9) de los rosacruces, en el 27 (2 ms 7 igual 9) de otras rdenes. Y midi el muro de ella, 144 codos, medida del hombre, es decir, del ngel. (Apocalipsis, XXI, 17). Esto significa que el que completa dicha jornada enaria, termina la fase del perfeccionamiento del hombre terrestre y pasa a otra correspondiente a la evolucin anglica; pero con la diferencia q eu ya anotamos. No olvidemos que correspondencia no es lo mismo que igualdad; son dos conceptos que no deben confundirse para no incurrir en error. La cifra de 144.000 elegidos es, pues, puramente simblica y propone una operacin numerolgica. El Diez, denario o dcada es el nmero de la perfeccin divina. En el macrocosmo, es la Finalidad cumplida de la Gran Causa. En las operaciones numricas tenemos 3 ms 7 igual 10, para significar las tres expresiones de la vida Divina del Logos, o Trinidad, en los siete mundo de nuestro sistema macrocsmico. En la Cbala, diez son los sefirotes (sephiroth en plural, sephirah en singular). De Ain Soph, la Divinidad desconocida, han surgido en los planos conocibles, los diez sefirotes, o emanaciones divinas, cada uno de los cuales representa un especial atributo divino en estos planos de manifestacin. Diez son tambin los nombres divinos de la Cbala, cada nombre, es una palabra del poder oculto, que el iniciado debe saber emplear en las correspondientes oportunidades. Estos nombres se relacionan con el principio hermtico de vibracin. El Once representa a la fuerza elemental de la naturaleza, que el universal agente mgico. Sirve al sabio que la domina, gracias a su profundo conocimiento de las leyes de la naturaleza visible e invisible, y a su voluntad de acero, para operar con precisin inalterable. Por el contrario, causa la cada y ruina moral y material del inexperto e imprudente. El Doce es el nmero de la irradiacin solar, diferenciada de los signos del Zodiaco. Por lo mismo, simboliza tambin la accin espiritual irradiante del iniciado esotrico, en un conjunto de doce. El Trece corresponde al Gua o Iniciador. De ah que la tradicin bblica nos habla de los doce hijos de Jacob y de los doce apstoles de Cristo Jess. En la numerologa cabalista, la operacin 3 por 4 igual 12, da la armona perfecta y simboliza la ntima relacin unin o solidaridad espiritual de un grupo de doce iniciados que se han comprometido a efectuar una labor de conjunto en el mundo, o sea, un apostolado esotrico.
El discpulo esotrico no est exento de tales calamidades, porque la ley de causa y efecto es de universal aplicacin; pero ya vimos que el determinismo puede ser controlado por una mentalidad poderosa, capaz de generar otras causas o factores conducentes a producir otros efectos ms favorables en la salud, en la situacin econmica y principalmente, en la direccin de la vida ntima. El ms eficaz medio para producir esos benficos resultados es la perseverante prctica de la disciplina esotrica, ejecutada con mente pura, fe y conocimiento. Una de las causas de que los discpulos esotricos, debiendo permanecer sanos, contraen enfermedades, estriba en que, por diversas circunstancias de la vida cotidiana, descuidan su polarizacin, sobre todo, cuando se encuentran en la fase rtmica negativa. Estos descuidos permiten que penetren en su aura mental astral corrientes astrales negativas, a veces de muy mala calidad, que manchan su aura con oscuras y feas impurezas. Entonces, la energa interna espiritual del alma procede en seguida a extirpar este mal. Cmo? De dos maneras: una, conscientemente, o sea, el discpulo ejecuta una prctica o ritual de purificacin de su aura; la otra, subconscientemente, por medio de la enfermedad o de algn otro contratiempo doloroso. Un proceso anlogo, pero ms grave, ocurre cuando el discpulo o iniciado es atacado directamente por un enemigo que se vale de la hechicera vulgar o, peor an, de prcticas mentales perversas, para hacerle mal, con la mira de producirle enfermedad o ruina. Hay discpulos avanzados que, voluntariamente, aceptan este mal y no le dan acogida en su aura, con intensos dolores. Nosotros no aconsejamos este procedimiento, por estimarlo muy peligroso para la mayora de los estudiantes y porque no es justo que un inocente sufra por la maldad ajena. Preferimos la constante prctica del aforismo: mente sana en cuerpo sano. As pues, como decamos, el verdadero ser humano que es el Ego invisible, para poder actuar en este plano material visible, necesita vivir en un cuerpo fsico, o sea, encarnar. Con respecto a este tema, hay que distinguir tres teoras: a) La teora materialista, segn la cual no hay espritu como ente separado y distinto del cuerpo fsico; por lo tanto, no existen encarnacin no desencarnacin, sino que cada ser humano empieza con la gestacin de su organismo material y termina con el fallecimiento o muerte del cuerpo; no hay vidas pasadas ni futuras. b) La teora dualista o del espiritualismo dualista, sostenida por el cristianismo externo o pblico. Segn esta doctrina, el alma que se confunde o identifica con el espritu individual, no existido antes, sino que ha sido creado por Dios para el cuerpo del que est por nacer y sigue viviendo despus de la muerte del cuerpo fsico; pero no vuelve a encarnar en este mundo, sino cuando venga el tiempo de la resurreccin de los muertos para el Juicio Final. Esta teora deja sin explicacin satisfactoria dos cuestiones de la mayor importancia para la vida humana: una, relativa a las enormes desigualdades mentales, morales y materiales entre los individuos, y la otra, a las tremendas injusticias del destino, las que, como luego veremos, son aparentes y no reales. c) La teora esotrica, segn la cual el Ego o ser humano espiritual, ha existido desde edades incontables, antes de su actual vida terrestre y deber proseguir su jornada evolutiva durante un largo futuro, para lo cual necesitar tomar un cuerpo fsico, es decir, renacer o reencarnar muchas veces ms. Esta es la doctrina de los renacimientos y reencarnaciones, que no debe confundirse con la creencia vulgar de la metempsicosis. Segn esta creencia, el alma, despus de la muerte del cuerpo fsico humano, transmigra
a cuerpos de animales o aves. La reencarnacin no es as, sino que se opera en nuevos cuerpos humanos, de manera que el Ego, mediante sucesivas vidas terrestres, evolucione gradualmente. Todas las escuelas esotricas, desde la ms remota antigedad hasta ahora, han enseado la doctrina de la reencarnacin del Ego en una serie de sucesivos cuerpos fsicos humanos. Esta doctrina est tambin apoyada en el texto bblico, a propsito de Juan el Bautista. He aqu, yo os enviar al Profeta Elas antes que venga el da grande y tremendo. (Malaquas, IV, 5) Cuando Jess pregunt a sus discpulos: Quin dicen los hombres que es Hijo del hombre?, le respondieron: Los unos que Juan el Bautista, y los otros que Jeremas o uno de los profetas. (S. Mateo XVI, 13, 14). Esta respuesta demuestra que tanto los judos como los primeros cristianos estaban familiarizados con la idea de la reencarnacin. Pero la demostracin evidente se encuentra en S. Mateo XVII, 10, 12 y 13. Los discpulos preguntaron al Maestro por qu motivo los escribas decan que Elas deba venir primero. A lo que El respondi: Elas en verdad ha de venir y restablecer todas las cosas. Mas yo os digo que ya vino Elas y no le conocieron antes hicieron con el cuanto quisieron. Entonces entendieron los discpulos que de Juan el Bautista les haba hablado. Como este trabajo no tiene ningn fin de polmica, nos excusamos en dar otras razones comprobatorias de la teora de la reencarnacin. Nos limitamos a exponer, en forma breve, la enseanza esotrica a quieres buscan este conocimiento. Es un asunto de vital importancia, pues la doctrina esotrica da una explicacin de conjunto respecto a la constitucin csmica y humana, a la evolucin de la vida en todos los planos de existencia y a lo largo de los vastos ciclos que ya hemos sealado. El proceso de la reencarnacin forma parte de ese todo o conjunto, del cual es inseparable. El aspirante a discpulo esotrico que no comprende bien este proceso de los renacimientos, no podr formarse un concepto general adecuado acerca del conjunto de la doctrina y, por lo tanto, ser incapaz de comprender la vida humana en su significado ms profundo, ya que no podr penetrar en el funcionamiento de la ley de evolucin en lo concerniente al destino general de la humanidad y, en particular, al desenvolvimiento indefinido de la conciencia interna del ser. A las personas que carecen de nociones esotricas le es muy difcil comprender la reencarnacin, porque confunden el espritu con el cuerpo. No pueden concebir la realidad de un espritu incorpreo. Creen que el YO o Ego est identificado con el organismo fsico y no pueden pensar en el YO prescindiendo del cuerpo. La reencarnacin responde a dos necesidades fundamentales del ser humano: la de evolucin y la de justicia. La primera se refiere al perfeccionamiento del alma y desenvolvimiento de la conciencia interna del ser. El precepto evanglico: sed perfectos como el Padre que est en los cielos, es imposible de cumplir en una sola breve existencia terrenal, menos an para los individuos de ms precario entendimiento. Lo que la generalidad de los hombres alcanza a adelantar en una encarnacin es muy poco. Hay millones de seres humanos cuyas vida transcurren sin que se les note el ms leve perfeccionamiento
anmico; por el contrario, siendo de pobrsima vida espiritual, estn muy lejos de poder obtener, en su actual existencia, una relativa perfeccin. Estos millones de seres deben evolucionar, o sea, perfeccionarse. Para ello necesitan retornar a la escuela de la vida, en este plano una y otra vez, durante el vastsimo ciclo de evolucin de la humanidad. Cristo es Maestro de la humanidad y, por lo tanto, sus palabras tienen validez para todos. As pues, no hay que subestimar que exhort a ser perfectos solamente sus discpulos inmediatos, sino que sus palabras fueron para la generalidad de los seres humanos y con miras hasta el fin de los siglos, ciclos. Al aludir al Padre que est en el Cielo, es indudable que se refiri a una perfeccin celestial o divina, la que, por desdicha, est muy distante de las actuales posibilidades del hombre vulgar y corriente. Ahora bien, si la perfeccin divina fuera imposible para el hombre actual en general, la palabra evanglica habra sido vana en este punto y no podemos pensar tal cosa. Nosotros sabemos que no es vana, sino verdadera; pero es necesario hallarle su verdadero sentido y ste se encuentra en el gradual perfeccionamiento del ser en el curso de sucesivas reencarnaciones. As como el nio tiene que volver uno y otro da al colegio para proseguir sus lecciones, un ao tras otro para subir al curso siguiente, as el Ego humano necesita reencarnar muchas veces en una etapa evolutiva o curso de perfeccionamiento, que es una gran ciclo o poca, y proseguir su adelanto en otros cursos, que son los restantes grandes ciclos hasta completar la jornada terrestre en este globo. En el sentido esotrico, no hay espritus humanos nuevos. La humanidad es una colectividad de mnadas o unidades espirituales, a que ya aludimos, emanadas del Espritu Universal de Dios en una sola oleada de vida divina csmica, al iniciarse el proceso de la involucin, hasta que despus de etapas de inmensa unidad espiritual o mnada, revestida de materia sutilsima de los mundos superiores, lleg a constituir un Ego, que es el ente espiritual evolucionante, que reencarna para tomar experiencia en este bajo plano de materialidad fsica. Ya hemos visto la diferencia entre ser y existir. El espritu en s mismo, no existe, sino que es; pero el Ego existe, porque es espiritualidad revestida de grados sutilsimos de materialidad. El espritu es el principio original de la vida humana. Este principio, unido al de la vida luminosa y al de la inteligencia pura, constituyen, como antes dijimos, la triada superior, llamada tambin triple espritu, que es el Ego, la entidad espiritual humana. Pero el espritu no puede llegar a constituir un Ego, hasta que no logr construir para s una mente individual que le permitiera pensar y actual como una individualidad de orden intelectual. La mente es el eslabn entre lo espiritual y lo material. Por eso, el hombre llego a ser una individualidad de conciencia, desde que form y desarroll ese eslabn o mente individual. Entonces se inici la evolucin del Ego. Antes de esta etapa, el ser humano pas por estados similares a la existencia de los reinos inferiores de la naturaleza. El Ego es, pues, una entidad celestial, puesto que su primer constituyente es el espritu divino: pero en los primeros tiempos de su evolucin y an en el presente respecto de la
gran mayora, eta entidad divina es casi embrionaria, pues no ha educido sus atributos o poderes espirituales; es un ser divino en potencia. No est escrito en vuestra ley: Yo dije: Dioses sois? (S. Juan X, 34). Esta frase no puede aplicarse literalmente a todos los individuos, sino a aquellos que han recibido la palabra de Dios (S. Juan X, 35). Esta palabra, como antes insinuamos tiene ms de un significado misterioso; tanto puede aplicarse a la vibracin csmica productora del sonido universal, como a ciertas palabras sagradas que confieren msticos poderes al iniciado que sabe emplearlas. Tambin hay un poder creador oculto, sutil, relacionado con el rgano de la palabra. Esta divinidad en potencia, que es el ser humano, debe desarrollar sus atributos internos, actualizar su poder latente y tal es el objeto de su larga peregrinacin en los mundos de materia, sutil y densa. Para esto necesita una serie de muchas encarnaciones. De los muchos millones de egos evolucionantes, algunos, muy pocos individuos, se han adelantado considerablemente: son nuestros Maestros esotricos, en cuyo interior brilla la divinidad activa, ya dotada de sus msticos atributos y, por ende, se les puede aplicar con propiedad la cita que hemos hecho de San Juan. Ellos estn libres de las miserias terrenales, porque han vencido al determinismo ciego de la existencia material y han conquistado el dominio de la naturaleza, con sabidura, voluntad y amor. Eso no significa que hayan apartado de s el dolor; pero lo sufren a causa de s mismos, porque sus almas han alcanzado el alto nivel de la sublime felicidad divina y aunque han conquistado el dominio del destino, padecen por compasin hacia la generalidad de los seres humanos. As, cuando Cristo Jess se aprestaba para su supremo sacrificio en bien de la humanidad, dijo a sus discpulos: Yo he vencido al mundo. No sucede as con el hombre mediocre o retrasado, que sufre a causa de sus propias miserias y deficiencias, que es esclavo de la ignorancia y de las pasiones y est dominado por las tinieblas del mundo, sumido en el egosmo y en la sensualidad. La otra necesidad fundamental a que responde la reencarnacin es la de justicia. En la biblia vemos con frecuencia que se enaltece al justo para indicar al hombre merecedor del aprecio de Dios. No hablamos aqu en el sentido jurdico de dar a cada uno lo que es suyo, sino en otro mucho ms amplio. Esta justicia es el camino necesario que el hombre imperfecto debe seguir, como etapa previa, para poder aspirar a la perfeccin. Es el largo y penoso sendero de la experiencia que el ser humano debe adquirir en un aprendizaje prctico del funcionamiento de la ley de causa y efecto, de accin y reaccin, o sea, la ley de consecuencia hasta que llegue a dominarla. La necesidad de justicia conduce al hombre imperfecto a recibir el premio de sus mritos y el castigo de sus iniquidades; el fruto de sus virtudes o de sus vicios; la recompensa placentera de sus acciones benficas o el dolor consecuente a sus errores y negligencias. No hay que pensar que el castigo de que hablamos consiste en una pena o calamidad impuesta al pecador por un Juez inexorable. Este Juez no es una persona; no es un Ser sobrenatural; es el funcionamiento constante e inalterable de la ley de consecuencias. Por esto se dice en ocultismo que cada uno es su propio juez o, en otras palabras, de lo que se siembra se cosecha.
Como ya hemos visto, toda accin engendra una reaccin. Todo acto cae dentro del funcionamiento de la ley de causa y efecto. El efecto, a su vez, es causa de la reaccin y as sucesivamente. Ahora bien, en esa cadena de causacin, hay muchas acciones meritorias, que quedan sin recompensa en una dada existencia o encarnacin. De igual modo, hay muchos crmenes o graves faltas que tampoco reciben su castigo en la misma vida; pero la ley de consecuencia nada olvida; el proceso de accin y reaccin no deja de actuar. El fruto, bueno o malo, que no se alcanza a cosechar en la misma vida, queda pendiente. Es necesario que el ser vuelva a tomar contacto con este plano, o sea, que reencarne, a objeto de cosechar lo que sembr. As se forma el destino, que es un encadenamiento muy complejo de causas y efectos, de acciones y reacciones. En el curso de la eternidad, el ciclo brevsimo de una sola vida terrenal es insignificante, completamente insuficiente, para estimar que haya ni el menor asomo de justicia en conceder la gloria eterna al que ha obrado bien o la eterna condenacin al que ha actuado mal. Son muy numerosas las personas que no tienen la menor idea del origen de sus desgracias. Se han portado bien en esta vida y no pueden explicarse la causa de su desventuras. Por el contrario, otras que nada meritorio han hecho en su presente existencia, gozan de salud, riquezas, alegras y honores. Estas desigualdades, que aparentemente son injustas, se explican por la reencarnacin, que hace posible la justicia de cada destino. Los conceptos de justicia y perfeccin no pueden realizarse prescindiendo de la reencarnacin. El acontecimiento, feliz o nefasto, del cual no nos creemos causantes, lo hemos causado en una encarnacin anterior. Por desdicha, para la mayora de los seres humanos, en el remoto pasado, en la infancia de la humanidad terrestre, a causa del escaso desarrollo de la mente, los hombres incurrieron en muchos errores y ocasionaron innumerables daos y sufrimientos a otros, durante muchas encarnaciones. Eso ha formado un mal destino para la gran mayora. Es una carga pesada que cada uno debe ir alivianando en el curso de una serie de renacimientos. Este gradual mejoramiento del destino se opera principalmente de tres modos: a) por sufrimiento, o sea, pagando cuentas pendientes con la ley de consecuencias, mediante enfermedades, miserias, dolores morales y otras calamidades; b) por compensacin, haciendo mucho bien, sacrificio en beneficio otros seres, trabajando con paciencia y perseverancia en una obra de bien general, cooperando al bienestar y al progreso de la colectividad, dando de s, desinteresadamente, todo el bien posible para otros, y c) por purificacin o transmutacin, mediante la prctica de una correcta disciplina esotrica. Aunque en menor grado que sta, tambin conducen a ese fin la devocin religiosa y la dedicacin intensa a las ciencia y a las artes. Hemos dado un concepto general acerca de la reencarnacin y el destino. Pasemos ahora a su estudio en particular. 2. La reencarnacin. Para explicar el proceso de la reencarnacin, tenemos que recordar y ampliar el cuadro que antes hicimos sobre la correlacin entre los planos de existencia y la constitucin esotrica del hombre. Pero ahora, consideraremos slo los cinco
mundo en los cuales se desarrolla la evolucin de la humanidad, a saber: Mundo Espiritual, Mundo Supermental, Mundo Mental, Mundo Astral y Mundo Fsico. La generalidad de los seres humanos evoluciona actualmente slo en los tres inferiores, por lo que en algunos textos se habla de los tres mundo, simplemente. Slo unos pocos seres selectos, los Adeptos e iniciados de grado superior, han activado los principios de vida espiritual que corresponden a la consciencia en los otros dos planos superiores, porque para esto se requiere: a) un apreciable desarrollo del cuerpo causal, el que existe en todo hombre como un gran huevo de materia mental abstracta; pero inconsistente, sin contenido eficiente, como una gran pompa de jabn: a medida que el ser humano evoluciona, su aura causal empieza a tomar bellos colores, a crecer y adquirir actividad; en el Adepto o iniciado superior, es como una gran esfera con los brillantes colores del arco iris, dispuesto concntricamente, y b) algn desarrollo, aunque sea poco, del cuerpo glorioso, que an no existe, pues es como un germen supermental en la inmensa mayora de los hombres de la poca actual. Dijimos que los tres mundo inferiores (Mental, Astral y Fsico) estn divididos en regiones. La regin inferior del Mundo Astral equivale al purgatorio; la superior de ese mismo plano, es el primer cielo. La regin inferior del Mundo Mental es el segundo cielo; la superior es el tercero. El Mundo Supermental constituye el cuarto cielo y Mundo Espiritual el quinto. El Mundo Espiritual es el plano de la liberacin del espritu. Se dice que el espritu se libera cuando ha completado la jornada de su peregrinacin en los mundo inferiores y, por lo tanto, ya no necesita reencarnar en este plano fsico no retornar, tampoco, a buscar nuevas experiencias en la actividad mental y astral. Aqu, al decir, espritu, nos hemos referido al ente espiritual individual, y no al espritu en abstracto, que es la esencia pura y universal de Dios en el cosmos, la que, por lo mismo, ha sido, es y ser eternamente libre. Como ya vimos, el ente espiritual es la mnada la que despus del vastsimo proceso de involucin lleg a ser la trada superior de la constitucin humana, es decir, el ego espiritual del ser humano. El vehculo de conciencia, o sea, el cuerpo sutil, mediante el cual el ego espiritual puede manifestarse y actuar es el cuerpo causal, que, como sabemos est compuesto por materia finsima tomada de la regin mental abstracta o plano causal. Ahora bien, estando el cuerpo causal an muy poco desarrollado en la inmensa mayora de los hombres, su vida espiritual es precaria. La evolucin conducir al hombre a un futuro, an bastante lejano para la mayora, en que su cuerpo causal ser grande y esplndido. Sin embargo, no es esa la meta. La evolucin conducir al hombre a un tal estado de gloria divina, que an el mismo cuerpo causal habr de ser desechado. Slo entonces alcanzar la liberacin definitiva respecto de los tres mundo en que actualmente evoluciona la humanidad. Para facilitar la retencin, haremos el siguiente cuadro: Nivel de existencia 7 Mundo Espiritual Principio de Vida Espritu divino Cuerpo Estado 5 Cielo
6 Mundo Supermental Regin Mental 5 Abstracta Regin Mental 4 Concreta 3 Mundo Astral 2 Regin Etrica 1 Regin Qumica
La excelsitud divina que el hombre alcanzar entonces, es indescriptible. Es vano, pues, pretender dar una explicacin acerca de aquello que est por encima de las actuales posibilidades de comprensin de los estudiantes. Debemos avanzar en el sendero esotrico hasta donde nuestras posibilidades lo permitan. En este cuadro que antecede hemos colocado la numeracin de los planos a la inversa, o sea, de abajo hacia arriba, dando el numero uno (1) al nivel ms denso de la existencia, que es la regin qumica del Mundo Fsico, considerando que el proceso evolutivo nos conduce desde lo inferior hacia lo superior. En otras palabras, empezamos esta numeracin con el mundo visible, que es este plano objetivo de materialidad, en el cual nos encontramos encarnados,, esto es, poseyendo cuerpo carnal. Como anticipamos, la desencarnacin o fallecimiento de una persona se produce cuando el cuerpo etreo se separa total y definitivamente del cuerpo carnal o denso. Durante la encarnacin o existencia fsica del individuo en a regin qumica, el doble etreo y cuerpo carnal est ntimamente unidos, por cuanto la substancia etrica impregna todas las clulas del organismo carnal; adems, ambos estn ligados por una conexin especial, que se llama cordn plateado, que es un filamento etrico, el cual se rompe en el momento del trance que vulgarmente llamamos muerte. La ruptura del cordn plateado produce la separacin definitiva del doble etreo del cuerpo carnal y este ltimo entra en descomposicin, por cuanto el doble etreo era el que lo provea de vitalidad, faltando la cual la forma orgnica se descompone, desde que cesan en ella las funciones vitales elementales. El cordn plateado es un pequeo ligamento etrico, que es como si fuesen dos filamentos unidos o saldados por uno de sus extremos, formando un ngulo agudo. En el vrtice de este ngulo es donde se produce la ruptura. Este ligamento est situado en el corazn, donde tambin se encuentra el tomo simiente del cuerpo fsico. Ocurrida esa ruptura o separacin, el ser humano desencarnado sigue viviendo en su invisible doble etreo durante un tiempo relativo, que puede ser muy breve o ms o menos largo, segn el individuo. Recordemos que el doble etreo est compuesto por cuatro teres, o sea, cuatro grados de la substancia etrica, a saber: el ter qumico, que es el ms denso y el encargado del mantenimiento de la forma corporal; el ter viral, relacionado con las funciones de la procreacin y obedece al principio del placer; el ter lumnico, que rige las funciones de los sentidos a objeto de obtener las sensaciones y percepciones por los rganos
sensoriales; y el ter reflector, que es el ms fino o elevado, sirve a las funciones de la memoria y del pensamiento, refleja las imgenes de la actividad mental. En realidad, los cuatro teres son vitales, pues son productores de distintas clases de la vitalidad universal; pero se usa dar ese nombre a uno de ellos, cuya misin principal, es la propagacin de la vida en este mundo visible. Hemos hecho este pequeo recuerdo de los teres, porque este conocimiento tiene importancia para el estudio de los fenmenos que siguen a la desencarnacin. Es necesario anticipar algo acerca del desdoblamiento, aun cuando no nos corresponde tratar aqu esta materia. Esto se parece algo al sueo y a la muerte. Pero no es lo mismo. En el sueo, el cuerpo astral, el mental y el causal se separan del cuerpo fsico; pero ste queda con el doble etreo, el cual cumple las funciones de la vida inconsciente, pues la conciencia individual de la mente est desconectada del cuerpo. El sueo es, por tanto, una especie de desdoblamiento en el astral; pero lo que se denomina tcnicamente desdoblamiento es una separacin parcial de los teres; o sea, los dos teres inferiores, vital y qumico pertenecen en el cuerpo carnal, y los otros dos teres superiores reflector y lumnico, se separan del cuerpo fsico conjuntamente con el cuerpo astral, mental y causal. De esta manera el individuo no sufre la suspensin de la memoria, que se produce durante el sueo. Durante el desdoblamiento etrico el individuo conserva la memoria lcida, esto es, la continuidad de la conciencia entre la vida de este mundo visible y la del mundo invisible, lo que no ocurre con el sueo, pues el durmiente al despertar olvida lo que le ha acaecido en el mundo invisible, salvo algunos pequeos fragmentos que se traducen en las imgenes ms o menos deformadas o disfrazadas de los sueos o ensueos. En cambio, como ya hemos visto, el fallecimiento o desencarnacin es una separacin total de los cuatro teres, que abandonan definitivamente el cuerpo carnal y le dejan entregado a la descomposicin. El doble etreo se retira juntamente con los otros cuerpos ms sutiles. Recurdese que el doble etreo es un duplicado del fsico; osea, tiene la misma forma que el cuerpo carnal, aun cuando algunos milmetros ms grande. De este modo, el individuo desencarnado, el difundo, conserva la misma forma corporal que tena cuando era viviente en este plano qumico visible, aunque ahora pasa a ser invisible para los encarnados en vigilia. Se llama vigilia al estado de conciencia que tenemos mientras estamos despiertos en este plano terrenal visible. Como decamos, despus de la desencarnacin, el ser humano pasa a vivir en el mundo invisible mediante su cuerpo etrico; pero en el mismo momento del fallecimiento, se produce un estado de conciencia muy especial, que es una conciencia de memoria retrospectiva, durante la cual el alma se retrotrae a la vida que acaba de dejar; hace un repaso de todas sus acciones de la vida terrestre, de una manera tan vvida que es como si volviera a vivir y experimentar; pero ahora con una conciencia y sensibilidad mucho ms intensa. sufre terribles remordimientos por los males que hizo; as como por los que recibi experimenta el pesar de la incomprensin ajena y el deseo de perdonar, si es bueno, o de venganza si an el odio anida en su alma. Se comprender que estas intensas emociones son muy diferentes, segn la clase de alma que sea. En esta memoria retrospectiva, el repaso de los acontecimientos se hace al revs, o sea, primero lo ms recientes, yendo hacia atrs en el pasado, hasta la infancia. Esta retrospeccin post-mortem dura generalmente de dos a tres das. El fuego tiene el poder de destruir el ter qumico del cuerpo etreo del individuo; es por eso que los ocultistas recomiendan no efectuar la cremacin de los cadveres hasta
el tercer da despus de constatado el fallecimiento. Este consejo se da, porque muchas veces el individuo est aparentemente desencarnado, como si su cuerpo ya fuese un cadver, y no es as; de manera que si se incinera en tales condiciones, se le ocasiona un mal, pues se le hace perder la experiencia de ese instructivo panorama retrospectivo. El ter qumico, aunque sutil e invisible, es substancia fsica casi tan densa, poco menos que el aire atmosfrico, de modo que suele ser casi perceptible. Las personas sensitivas, o quienes han practicado algunos ejercicios para ver en el ter, lo pueden percibir con cierta facilidad. De ah que las personas desencarnadas que an conservan su ter qumico pueden ocasionalmente ser vistas o sentidas, poco despus del fallecimiento. Despus de la desencarnacin, el doble etreo de desdobla en dos formas exactamente iguales, como si el individuo fallecido se duplicara; pero una de esas formas es ms densa y est compuesta por los dos teres inferiores, vital y qumico, y la otra forma del individuo es ms sutil y est integrada por los dos teres que superiores, lumnico y reflector. La primera de ellas queda abandonada y ronda en torno al cadver y se desintegra ms o menos al mismo tiempo que el cuerpo muerto. Es el fantasma de los difuntos en pena. Sin embargo, no siempre ocurre de esa manera, pues en los casos de una persona que ha fallecido quemada viva, o de cremacin prematura, el ter qumico se destruye por el fuego y entonces el ter vital se desintegra rpidamente. El doble etreo ms sutil, o sea, el compuesto por los dos teres superiores, lumnico y reflector, fura ms tiempo y sigue sirviendo de forma fsica, aunque invisible, a los vehculos o cuerpos ms sutiles: astral, mental y causal. Este ente ya es difcilmente perceptible; para verlo hay que ser clarividente. Hay otros casos, que tambin son numerosos, en que el doble etreo no se desdobla, sino que continan los cuatro teres unidos durante un tiempo ms o menos largo, que pueden ser muchos aos. Esto ocurre cuando el individuo ha tenido una personalidad muy fuerte y apegada a las cosas de este mundo terrestre. Estos desencarnados suelen rondar en torno alas posesiones que tuvieron en la vida fsica. Otras veces son magos negros que no quieren redimirse y tratan de ejercer un poder invisible sobre las gentes. Hemos visto que el ente humano desencarnado, esto es, la persona cuyo cuerpo fsico ha muerte, sigue viviendo invisiblemente en su cuerpo etreo, el cual, como sabemos est compuesto por substancia etrica, que consta de cuatro grados, o sea, cuatro teres; mientras tanto su cuerpo carnal o visible que ha sido abandonado por el alma, queda convertido en un cadver, que empieza a descomponerse. La visin del panorama retrospectivo de la existencia terrestre que se acaba de dejar, a que nos referimos anteriormente, no es el de la misma duracin para todas las personas. Algunos solo puede hacer esa retrospeccin algunas horas en cambio otros efectan un concienzudo estudio de su existencia para obtener de ella el mayor fruto de experiencia posible, demorando en este trabajo dos o ms das. En seguida, el alma, habitando en sus cuerpos sutiles, se desliga totalmente de sus cuerpos carnales para emprender su nueva vida en el ms all. Ya hemos visto que despus de la desencarnacin, el cuerpo etreo se desdobla en dos: un cuerpo de
substancia etrica inferior, que es una especie de cadver etrico, el cual, por ley de afinidad, busca la proximidad del cuerpo muerto, en el cementerio; y el otro cuerpo de substancia etrea ms sutil, en el cual sigue viviendo el alma humana un tiempo ms. Eso es lo general; pero tambin dijimos que hay otros casos, difuntos que retienen durante un perodo ms o menos largo, la totalidad del cuerpo etreo. Ha habido cosas de desencarnados que han vivido durante siglos en ese deplorable esta de fuerte apego a las cosas terrenales, que no se resignan a abandonar. Los desencarnados que retienen dura un tiempo su substancia etrea inferior, ya sea porque han fallecido jvenes y alguna pasin o fuerte deseo les impulsa a mantener contacto con las gentes encarnadas. sea porque han sido vctimas de un crimen y persiguen la venganza, o por diversas otras causas, se valen de diferentes medios para alimentar su forma etreo, o cuerpo vital con emanaciones de la sangre de las matanzas, as como tambin de las efusiones vitales que se producen en los vicios y libertinajes, en las tabernas y en los lupanares, as como tambin aunque en menor grado, en cualesquiera otros sitios de diversin en donde se excita la sensualidad licenciosa. Por razones expuestas, poco despus de la muerte o mucho tiempo ms tarde, segn el caso, el doble etreo se desintegra totalmente; pero antes de que esto ocurra, el cuerpo astral asume la forma fsica, aunque invisible para nosotros. Recordemos que el cuerpo astral, llamado tambin cuerpo de deseos, durante la vida fsica del individuo no tiene la forma del cuerpo carnal, sino que es solamente un aura radiante de forma ovoide, un poco ms grande que el cuerpo fsico, el cual est dentro de ella. Los colores de esa aura radiante son variables estn cambiando continuamente, y de este modo reflejan las emociones, pasiones, sentimientos y deseos del individuo. Eso cambia en cuanto el individuo desencarnado se despoja de su cuerpo etreo entonces el cuerpo astral asume la forma que tena el cuerpo fsico cuando estaba vivo. As, pues cuando se habla del cuerpo astral de un desencarnado, es diferente cuando se alude al aura astral de una persona de este mundo fsico. En otras palabras, despus de la muerte, pasado un tiempo la substancia del cuerpo etreo ase deshace o disgrega y se esparce en el espacio de la regin etrica del Mundo Fsico, menos el tomo simiente etrico, el cual sigue siempre ligado al Ego; y entretanto, el cuerpo astral adopta la forma que tuvo el cuerpo fsico al final de la existencia terrenal, o sea, de persona anciana, madura o juvenil. Los nios estn en un situacin diferente, pues no siguen el cuerpo corriente de la desencarnacin, sino que, tras un breve lapso de descanso y despus de algunos arreglos o ajustes que los ngeles del Destino le hacen al cuerpo etreo infantil, el nio retorna a la vida fsica, o sea, renace dentro de muy poco tiempo. Una vez que el individuo desencarnado se ha despojado de su cuerpo etreo y pasa a vivir en su cuerpo astral, pierde el contacto vital directo que antes poda mantener con las personas de este plano fsico, pues le falta el instrumento o medio para establecer dicho contacto; pero puede lograrlo por intermedio de un mdium, que es una persona viviente, dotada de una calidad especial de substancia etrica, que le permite, durante el sueo magntico, servir de intermediario para que se manifieste un ente astral. El cuerpo astral le permite al desencarnado vivir y actuar en el Mundo Astral, como el cuerpo fsico se lo permita en el Mundo Fsico; pero mucho mejor, una vez depurado el
cuerpo astral, por cuanto la sutil materia astral no le impone al hombre las limitaciones ni necesidades que lo mantienen esclavizado en las condiciones de esta densa materia fsica. El cuerpo astral del desencarnado est dorado de aura mental y causal, que le permiten continuar pensando y conociendo, a la vez que adquiere nuevas experiencias de la vida en ese mundo sutil. Como los individuos son, en esta encarnacin, buenos o malos, justos o injustos, puros o impuros, as tambin despus que desencarnan sus cualidades, buenos o malas, forman parte de la naturaleza o substancia de su cuerpo astral. Es por esto que no todos los difuntos van a parar a la misma regin astral, sino a la que est en concordancia con la naturaleza de sus deseos, pasiones o sentimientos. La substancia del cuerpo astral del difunto experimenta u gradual mejoramiento en el Mundo Astral, despus de algunos aos de purificacin, aun cuando conserva los rasgos de la personalidad que tuvo en su vida fsica. La permanencia del hombre como ente viviente y habitante del Mundo Astral, es variable, pues depende de la calidad de su naturaleza afefctiva y anmica, o sea, de la mayor o menor pureza de sus afecciones o deseos. Todos los factores anmicos de la vida humana se hacen presente entonces para condicionar o determinar la clase y calidad de existencia que el desencarnado ha de vivir en ese mundo invisible, durante un perodo que puede ser brevsimo para los que vivieron en santidad o en sacrificio, o de siglos para los que existieron entregados a tenebrosa perversidad. Entre estos extremos, hay numerosas variedades. En el individuo inferior, que llev una conducta depravada, viciosa o delictuosa en este mundo fsico, su calidad astral es impura o grosera. Por lo mismo, al llegar a vivir en el astral, por de afinidad se atrae las deleznables y oprobiosas condiciones de existencia que corresponden a los grados ms bajos del Mundo Astral. Hemos dicho que cada mundo o plano de existencia, se divide en siete grados de materia o subplanos. Los tres grados inferiores de la materia astral constituyen una regin repulsiva, donde las vibraciones corresponden a sensaciones o deseos de maldad, vicio y degeneracin, podredumbres mefticas y horribles visiones. Lo que el alma sufre en la parte ms baja de ese mundo, es indecible. La regin formada por los tres subplanos inferiores, es lo que constituye el purgatorio, donde el alma humana va a sufrir y purgar sus culpas. Sin embargo, se comprende que esa purificacin en el Purgatorio, no es total, pues si as fuese, el alma purificada se liberara de toda culpa y no volvera a reencarnar, con lo cual se frustrara el propsito de la evolucin terrestre de la humanidad. El alma experimenta una gradual purificacin relativa al mundo o plano en que habita, solamente en cuando le es necesaria para ascender a un plano o subplano ms elevado; pero si pudiese liberarse, se detendra su evolucin en lo concerniente al perfeccionamiento de la vida consciente en este plano fsico. Por lo general, el hombre es una mezcla de bien y mal; pero la semilla divina, que se halla oculta en la raz del alma humana, hace que esta sienta, en mayor o menor grado,
una inclinacin al bien, la cual est destinada, salvo excepciones, a triunfar sobre la tendencia maligna. Por eso se dice que el bien es ms duradero que el mal. Esto no es estrictamente correcto, pues el bien y el mal coexisten, como los dos polos ticos de la naturaleza anmica; y esta polaridad se manifiesta solamente en los tres mundos inferiores: mental, astral y fsico. En los mundos espirituales: supermental, espiritual, mondico y divino, la polaridad moral no existe, ha sido disipada, superada; por lo tanto, all han desaparecido los conceptos del bien y del mal. An estos conceptos ya han sido disipados y superados en la regin mental abstracta o plano causal, esto es, en la regin mental superior donde brilla la inteligencia pura. As, pues, el hombre impuro, pasado por un tiempo en el purgatorio, experimenta un cambio favorable en su naturaleza afectiva o astral, hasta que despus de algunos aos de sufrimiento, logra depurarse de las bajas condiciones y, por las misma ley de afinidad, su cuerpo astral purificado asciende a los grados superiores del Mundo Astral. Advertimos que el grado intermedio de ese mundo es indiferente o neutro. Los tres grados superiores, o sea, ms sutiles, constituyen el Primer Cielo, que es luminoso y de bellos colores. Aqu existe el bien, porque predomina el polo positivo de la polaridad moral. Esta es la regin atractiva del Mundo Astral. Los ms gratos sentimientos y las ms dulces emociones, as como los ms nobles deseos, constituyen la actividad anmica del hombre desencarnado que habita en esta regin. El hombre desencarnado que se eleva a esa regin astral superior, experimenta la sensacin gratsima de haber sido transportado a un planeta muy grande, muy luminoso y muy bello; pero solo se trata de un cambio de estado de materia. Si a la tierra slida y lquida, o sea, nuestro globo terrestre con sus continentes, ocanos, montaas y mares, le agregamos el aire o atmsfera que la rodea, tenemos un globo terrestre bastante aumentado de tamao. Y si a este globo le agregamos la parte etrica, que sobresale mucho ms all de la atmsfera, tenemos una tierra etrica mucho ms grande que la que estamos acostumbrados a ver con nuestros sentidos corporales. De anloga manera ocurre con la esfera astral de nuestro planeta, que es mucho ms extensa que la etrea. En el vasto mundo astral existen tambin numerosos otros astros, distintos de nuestra Tierra, pero nosotros no debemos olvidar que es en este planeta donde estamos evolucionando, tanto en su parte visible como en sus regiones o planos invisibles. En el Primer Cielo reside el ser humano desencarnado, durante algunos aos, hasta que se ahora la energa de su vida afectiva o de deseos. Repetimos, los hombres innobles y protervos pasan muchos aos en el Purgatorio; los mediocres, que son ahora la generalidad, unos pocos aos; pero lo que durante su encarnacin fsica fueron activos en el bien, abnegados y caritativos, devotos sinceros de alguna religin o dedicados a las nobles disciplinas de la filosofa, la ciencia o el arte, purgan ah sus debilidades durante un tiempo que puede ser ms o menos corto, segn el grado de pureza moral de cada uno. Ha habido almas de pureza extraordinaria, que han pasado de inmediato al Primer Cielo, sin estada en el Purgatorio; pero han sido rarsimas excepciones. Las personas que desencarnan en avanzada ancianidad, despus de haber llevado ac una conducta de elevada moralidad, as como los que han tenido u largo perodo de purificacin antes de desencarnar, por profundos sufrimientos morales sobrellevados
con resignacin, por una prolongada y cruel enfermedad, soportada con valor y paciencia, acortan considerablemente el tiempo que pudiera haberles correspondido en el Purgatorio y pasan muy pronto al Primer Cielo. Terminado el perodo ms o menos largo o breve, segn el caso, que debe vivir como habitante del Mundo astral, el hombre se desprende su cuerpo astral, as como antes lo haba hecho con su cuerpo fsico, y pasa a residir otro perodo en la regin mental concreta, formada por los cuatro grados o subplanos inferiores del Mundo Mental. Esta Regin Mental constituye el Segundo Cielo. Ah vive el hombre desencarnado, dedicado a las tareas del pensamiento, hasta donde le es posible, de acuerdo con el desarrollo que haya alcanzado su mentalidad. Como habitante de esa regin, el ente humano est ya desprovisto del cuerpo astral; por consiguiente, no experimenta la actividad de los deseos ni pasiones. Como la materia del Mundo Mental es muy sutil responde de inmediato a la actividad penante de la mente individual. En la regin Mental Concreta o Segundo Cielo, el pensamiento asume forma. De este modo, al pensar en algo, la cosa pensada se construye instantneamente en la materia de ese plano. Lo mismo ocurre si se piensa en una persona o animal. Todo lo que se piensa adquiere ah la forma de inmediato, exactamente igual a la imagen creada o reproducida por la mente. O sea, las imgenes no son simples percepciones registradas misteriosamente en el cerebro, como creen los materialistas, sino que son cosas, animales y otros seres que toman forma en la materia de ese plano. Es as como el ente humano desencarnado en ese Cielo, vive constantemente rodeado de todo aquello que piensa; pero, en razn de que su alma ya se depur de toda pasin o deseo terrenal, sus pensamiento en esta regin son nobles y vellos. No olvidemos que sta es una regin celestial, y por lo mismo, todas las imgenes que ah toman forma, son bellas y puras, no existiendo all nada que perturbe la paz y dulzura del alma. En otras palabras, en ese plano el ser humano es exclusivamente un ente pensante, es un pensador celestial no tiene que parir con dolor los hijos de su imaginacin; no tiene msculos que ponen en penosa tensin, ni nervios que excitar, ni siquiera el deseo de pensar, sino que piensa naturalmente y sin cesar, porque el pensamiento es su actividad permanente y normal en ese mundo. En ese sutil mundo de substancia mental, ya se puede vislumbrar cul es la verdadera entidad humana evolucionante; es un ser celestial pensante. Slo cuando este ente desciende a los mundos inferiores y se reviste de materia astral y fsica, es cuando experimenta deseos egostas y apetitos de placeres sensuales. Sin embargo, la verdadera patria celestial del ser humano es el Tercer Cielo, que es el plano causal, al que luego aludiremos. Como decamos, en la regin de la mente concreta o Segundo cielo, el pensamiento toma forma de inmediato, instantneamente, de manera que la mente humana vive ah en media de un panorama cambiante, moviente. Al llegar a esa regin una persona desencarnada, como su mente est funcionando sin cesar, se encuentra de inmediato rodeada de las imgenes o apariencias que le parecen seres u objetos reales, de las personas, animales o cosas que le eran familiares en su vida terrenal; pero slo de
aquello que guardan relacin armnica con su mente depurada; y no se da cuenta de que son solamente imgenes con apariencia de realidad. De esa manera, el ente desencarnado vive all en un estado de armona y felicidad, por cuanto, como todo lo que se ve y oye es el resultado de su propio pensamiento purificado, no hay all nadie ni nada que le cause molestia o contrariedad. Adems, percibe las armonas musicales que son propias de la vibracin de la materia mental, aun cuando no se da cuenta de dnde proceden ni cmo se producen. Algn tiempo despus, el ente humano empieza, poco a poco, a darse cuenta de sus ilusiones mentales y distinguir los entes reales de los imaginarios. Los seres humanos de ms atrasada evolucin demoran mucho en aprender eso y algunos no lo consiguen hasta que caen en el sueo profundo del plano causal, que luego indicaremos. Empero, los desencarnados ms evolucionados despiertan ah a la verdadera realidad de ese plano, ms o menos pronto, y aprender a distinguir los entes reales de los imaginarios, para lo cual les es necesario, antes que nada, controlar el pensamiento, a fin de evitar las interferencias de su propia imaginacin. entonces se cuenta de que ese Cielo est habitado por multitud de ngeles y otros seres de gran esplendor, as como tambin de muchos espritus humanos desencarnados. La existencia del ente humano en el Segundo Cielo, es por lo general, el perodo de mayor duracin entre las etapas que pasan de una a otra encarnacin. Esta regin del pensamiento concreto o Segundo Cielo, en la mstica indostnica se llama Devacn, o el Cielo de los devas, o seres celestiales como ngeles o arcngeles y otros; pero hay devas superiores que habitan en planos ms elevados. Dejemos al ente humano en su cuerpo mental, disfrutando de la deliciosa y apacible vida celestial, y volvamos un momento atrs para considerar lo que ha ocurrido con el cuerpo astral del difunto, y que fue abandonado por el ente pensante una vez que ste ascendi al Segundo Cielo. El Cuerpo astral, as abandonado por el ente, pasa a ser una especie de cadver sutil; pero como su materia es astral y, por lo mismo, dotada de automovimiento, dicho cuerpo astral, aunque ha quedado sin alma, es semoviente, aparentemente animado, con el aspecto corpreo del mismo ser viviente a quien perteneci. Adems, al ser abandonado, la mente del ente le dej un pequeo residuo mental que mantiene en ese cuerpo una pequea, muy precaria actividad mental durante algn tiempo. Este cadver astral es llamado cascarn. Queda vagando durante un poco tiempo, conservando la apariencia de la persona difunta; pero rpidamente se agota el residuo mental que le haba quedando adherido, pasa a ser una apariencia como idiotizada, hasta que se disuelve.. Estos cascarones no son malos. Desde el momento que son cuerpos astrales purificados, no pueden ser malos; pero desgraciadamente, suelen ser utilizados por entidades malignas que se aprovechan de su apariencia para engaar y hacer algn mal con disimulo. el mundo invisible es muy engaoso y productor de ilusiones, por lo cual el estudiante debe ser muy cauteloso con los fenmenos astrales. Sigamos de nuevo el curso del ente pensante, que es el hombre viviente y actuando en el Mundo Mental.
Transcurrido un perodo ms o menos largo en la regin mental inferior o Segundo Cielo, su cuerpo mental inferior se debilita y finalmente se desintegra y esparce en la materia de ese plano. Con esta prdida, el ente pensante queda, generalmente, casi desnudo de materia sutil, pues slo le resta su cuerpo causal, que como antes dijimos, es un aura de muy precario desarrollo, casi vacuo, como una gran pompa de jabn, en la mayora de los seres humanos actuales. Y este es el cuerpo o forma que sirve de vehculo para habitar en el Tercer Cielo, que es el plano causal. Se comprende, pues, que careciendo de consistencia y actividad, por su muy escosa desarrollo, el cuerpo causal de la mayora no le sirve an al ente humano para poder actual conscientemente en ese plano o regin mental superior; por este motivo, al llegar ah, el ser de escasa evolucin intelectual, cae en la inconsciencia, como en un profundo sueo que le sirve de reposo durante un tiempo, mientras se le prepara su nueva reencarnacin. El Tercer cielo o plano causal es, por consiguiente, el nivel de tupe adonde llega, hacia arriba, el ente humano evolucionante sometido a la serie de reencarnaciones que necesita para perfeccionarse. Ese Cielo est poblado por seres celestiales de gran esplendor. Los seres humanos de apreciable evolucin mental, que ya han desarrollado su cuerpo causal, pasan a residir conscientemente a ese Cielo, que es de maravillosa belleza. En este plano causal o regin mental superior es donde empiezan, hacia arriba, los niveles de vida puramente espirituales, donde ya no hay formas corpreas, ni siquiera en imgenes. En la Regin Mental Superior o Abstracta, que es el Tercer Cielo, las nicas formas que asume la materia sutil, son como figuras geomtricas, pero cambian rpidamente, pues la sustancia mental es muy sutil y moviente. Los cuerpo s de los seres celestiales que all habitan as como los cuerpos causales de los entes humanos altamente evolucionados, son como grandes esferas luminosas iridiscentes, dotadas de intensa actividad vibratoria. El ideal espiritual del ser humano que se afana por la perfeccin, le conducir a ese maravilloso estado de esplendor urico, cuando le llegue su tiempo de habitar en ese cielo. Pero la evolucin y el destino del hombre, que son los dos principales factores de la necesidad, le obligan a descender de nuevo a estos mundo inferiores para proseguir su curso de perfeccionamiento, a la vez que pagar o compensar deudas que quedaron pendientes en la encarnacin anterior. Estas deudas son los sufrimientos o perjuicios que hemos ocasionado a otros seres, o los daos que le hemos causado a la colectividad, ya sea por conducta antisocial, ya sea por negligencia en el cumplimiento de nuestros deberes. Este descenso a tomar nueva encarnacin en condiciones adecuadas al propio destino, se opera con la ayuda de los tomos simientes. En efecto, despus de la desencarnacin, el Ego mantiene ligado a l un tomo de cada uno de sus cuerpos. Este tomo no sigue la disgregacin de su respectivo cuerpo, sino que permanece ligado al Ego, conteniendo en l un extracto o sntesis de toda experiencia de la vida pasada y cambia, o sea, es el mismo, encarnacin tras encarnacin, hasta que el Ego se libera de la necesidad de reencarnar. En este tomo se imprimen las cualidades individuales correspondientes a cada plano de existencia. En consecuencia, el primer paso de su nuevo descenso a la materia, consiste en que el Ego reviste de substancia mental a su tomo simiente mental. Entonces se forma un
cuerpo mental embrionario. Lo mismo ocurre ms adelante respecto del tomo simiente astral, en torno al cual se forma el nuevo cuerpo astral embrionario; y despus sucede otro tanto en lo tocante a la formacin del cuerpo etreo embrionario, hasta que todos son unidos al embrin fsico en la matriz de la que va ser la madre del prximo recin nacido. Los cuerpos mental y astral embrionarios adoptan la forma de una campana, antes del renacimiento; pero ms adelante se cierra por la parte inferior, formando as el aura sutil, mental astral. El cuerpo causal no sufre esos cambios, pues permanece intacto y solamente crece y mejora un poco de una u otra encarnacin. En los individuos inferiores o medianos, el cuerpo causal es ovoide, a semejanza del aura astral; pero en los seres superiores, como dijimos, toma forma esfrica, mucho ms grande y brillante. El tomo simiente es un tomo especial de cada plano de existencia, que un ser humano ha incorporado en forma permanente a su naturaleza individual desde que empez el ciclo de la series de reencarnaciones. Es la semilla del fruto de la existencia. Durante la vida fsica del hombre en ese plano inferior, el tomo simiente el cuerpo fsico est situado en el ventrculo izquierdo del corazn. Al momento de la desencarnacin, ese tomo simiente sube del corazn a la cabeza, por donde abandona el cuerpo carnal, yndose juntamente con los cuerpos sutiles, pasando por la comisura de los huesos parietales y occipitales. Anlogamente, ms adelante, cuando el ente desencarnado abandona su cuerpo astral, tambin su tomo simiente lo deja, pues sigue ligado al Ego, lo mismo que el tomo simiente fsico; asimismo, despus, el tomo simiente mental. Repetimos, cada no de ellos es el ncleo de la formacin embrionaria de los respectivos cuerpos mental, astral y etreo, antes de la formacin del embrin carnal. Cada tomo simiente es una especie de imn, que atrae solamente ciertos materiales de su mismo plano, en concordancia con su propia fuerza atractiva y con las cualidades que el individuo ha desarrollado en sus encarnaciones pasadas. As, el tomo simiente mental de una persona que ha tenido en su existencia pasada una mentalidad mezquina o tenebrosa, no ser capaz de atraer materia mental suficiente y de calidad como para construir una mente dotada de armona y brillantez. Otro tanto ocurre con el tomo simiente astral. Un individuo que en sus pasadas vidas terrestres se ha manifestado impulsivo y animado por deseos groseros e innobles, no podr atraer el material astral que se requerira para construir un cuerpo de deseos dotado de noble y bondadosa naturaleza afectiva, de puros sentimientos y elevados anhelos. No olvidemos lo siguiente: cada cual forma o construye su propia organizacin individual, tanto en lo fsico, como en lo moral e intelectual, solamente lo que es capaz de atraer, aprovechar y elaborar. el vigor y la salud del mundo fsico est condicionado por una buena constitucin del doble etreo, como base principal y secundariamente por factores favorables que inciden en la gestacin, en el nacimiento y en la crianza. si estas condiciones no son
favorables, pueden mejorarse mucho, mediante una adecuada educacin fsica y hbitos saludables. Pero este buen resultado se consigue con el tiempo, mediante una recta instruccin y una voluntad aplicada con perseverancia al fin deseado. Es por esto que se ha dicho y repetido por diversos escritores que: cada uno es el arquitecto de su propio destino. El secreto principal est en los tomos simientes. En esos tomos estn infundidos, no solamente las cualidades individuales, sino que tambin las tendencia del temperamento y las modalidades del carcter, en esencia condensada como, las cualidades y posibilidades de una planta o un rbol estn en la semilla. Pero esto no es todo, pues como ya hemos advertido, cada tomo simiente atrae con otros tomos similares de su misma naturaleza. Lo que hemos querido decir es que el tomo simiente, atrae hacia s otros tomos de similar naturaleza con los cuales forma combinaciones subatmicas, y de estas surgen otras que forman la variada gama de las estructuras moleculares de los cuerpos. Cuando un ente humano est por renacer, los Seores del Destino, que son poderosas e inexorables Entidades, y sus auxiliares, determinan los padres que el renaciente va a tener en este mundo de materia fsica. Los padres son elegidos de acuerdo con el destino que el renaciente deba soportar en este plano. Esto est ms o menos de acuerdo con la teora cientfica de la gerencia biolgica y psicolgica. La ciencia materialista ha formulado diversas leyes de la gerencia; pero nosotros estimamos que no son leyes en un sentido estricto, sino solamente aproximaciones. Una ley de la naturaleza es un principio constante; pero no hay nada ms inconstante y variable que las llamadas leyes de la herencia. Esto no significa que neguemos la herencia biolgica. La aceptamos, pero slo parcialmente, esto es, como el conjunto de factores etiolgicos que determinan y condicionan la existencia, forma, vigor, salud y otras caractersticas del organismo fsico de un individuo y que proceden de los caracteres biolgicos y condiciones fsicas y vitales de sus padres o antepasados. A estos factores hereditarios se agregan de otras dos cosas, que son completamente individuales del renaciente: una es el contenido de sus tomos simientes, y la otra es la determinacin que hacen los Seores del Destino, acerca de la familia, el medio social y la situacin econmica y cultural que deber tener el renaciente. Los seres humanos ms adelantados eligen ellos mismos los padres que van a tener, de acuerdo con el programa de pensamiento y accin que se han propuesto desarrollar en esta nueva existencia, o con algunas deudas que todava tienen pendientes y que han decidido cancelar o compensar de alguna manera determinada. Como se ve, hay una relativa predestinacin del destino personal; pero no es absoluta, como supone el fatalismo. Luego nos referiremos a este punto. De lo que hemos expuesto se desprende claramente que cada hombre o mujer constituye su destino, mediante la generacin de las causas o factores que han de determinarlo. Estas causas o factores son de orden mental, astral y fsico; o sea, relativos a nuestros pensamientos e ideas, sentimientos, pasiones y deseos y a los actos materiales o fsicos. No culpemos, pues, a nadie ni a una supuesta mala suerte, si en nuestra actual existencia fsica carecemos de una poderosa y brillante mentalidad, afectividad y actividad, que nos permite concebir, proyectar, impulsar y desarrollar obras meritorias o importantes, como las que realizan los hombres de gran talento y virtud.
La suerte no es el caprichoso azar, como cree el vulgo, sino que es el resultado de causas desconocidas, que por lo general han sido generadas o promovidas en alguna encarnacin anterior. En la naturaleza, tanto en la visible como en la invisible, no existe el capricho o la arbitratiedad; no, sino que todo es el resultado de factores actuantes, que obedecen al ordenamiento de las leyes naturales. Un acontecimiento puede aparecer como caprichoso o arbitrario, porque a la simple vista no concuerda con el orden de las leyes naturales. En estos casos lo que ocurre es que nosotros no conocemos todas las leyes de la naturaleza, de manera que no sabemos cuando una ley de orden superior desva o contradice los efectos de una ley inferior. De este desconocimiento nuestro provienen los llamados milagros, que las gentes se inclinan a estimar como un acontecimiento sobrenatural, caprichoso o arbitrario; pero no es as, pues en la Madre Naturaleza no existe nada arbitrario. As, por ejemplo, sucede con los casos de levitacin, en que una persona o un objeto se elevan del suelo, contrariando a la ley de gravedad o pesantez. Hoy en da, la aeronutica nos prueba que el hombre, por procedimientos mecnicos, puede poner en accin fuerzas que contrarrestan la gravedad y permiten la elevacin de las aeronaves o de los coetes; de manera similar, han existido individuos extraordinarios que han tenido el poder oculto de elevarse a cierta altura del suelo, poniendo en accin una fuerza que es contraria a la gravedad, y que se llama levitacin. Volviendo al tema de la reencarnacin, las fuerzas mentales, afectivas y vitales que el hombre desarroll en sus anteriores existencias, quedan en estado latente en los tomos simientes, durante el perodo que sigue a la desencarnacin. Al iniciarse el nuevo proceso de descenso a la materia de los planos inferiores, esas fuerzas se ponen nuevamente en actividad y empiezan a atraer, primero las partculas de la regin mental concreta, que el hombre necesita para construir su cuerpo mental inferior, pues ya dijimos que el mental superior o causal no se deshace. Despus, sucesivamente, entran en actividad los tomos simientes astral y etreo, de anloga manera. Esta compleja tarea no la hace el Ego solo, sino que dirigido, controlado y ayudado por los Seores del Destino, que ya mencionamos, y sus auxiliares. Esos Seores del mundo invisible, as como a los grandes adeptos de la Sabidura Divina, les basta echar una rpida mirada a esos registros sutiles para saber las actuaciones pasadas de un individuo y ver las causas que l ha generado y que habrn de producir sus efectos en las prximas encarnaciones del mismo sujeto. De la determinacin que hacen los Seores del Destino, procede tambin ese ajuste de cuenta que en forma vaga hemos conocido como la justicia inmanente. Ellos son jueces imperturbables, pues estn encargados de aplicar el rigor de la ley; y si no fuera por otros seres misericordiosos que tambin intervienen en los destinos humanos, la vida de la mayora de los hombres actuales sera an ms triste y dura. A los Seores del Destino se les conoce en la India como los Lpikas, y en la mstica cristiana; como los ngeles Archiveros, para dar a entender, simblicamente, que tienen a su cargo los archivos de las vidas humanas. Lo que acabamos de explicar acerca de la desencarnacin y la reencarnacin, nos da una idea del modo exacto del proceso y sus consecuencias. Hay algo an ms importante,
que consiste en el mejoramiento psicolgico que obtiene el ser humano al construir su nueva personalidad, a causa de los varios factores favorables: a) la purificacin astral o afectiva que sufri en el Purgatorio; b) los estmulos enaltecedores que recibi su alma durante su permanencia en las regiones celestiales, y c) el aprovechamiento, aunque sea poco, de la experiencia resultante de su vida anterior. A ellos se aade un factor divino del hombre que posee un ntimo anhelo de realizar la perfeccin. Este anhelo es muy vago en la mayora; casi no se nota en los seres vulgares. En estos existe como un oculto germen de perfectibilidad; pero de este germen, con el andar de la evolucin de la vida interna, deber brotar y crecer el maravilloso rbol de la sabidura. En cuanto a las condiciones externas de la nueva existencia del renaciente, como la familia y la situacin econmica, por lo general tambin tienen a mejorar de una a otra encarnacin, pero esta regla tiene muchas excepciones, por cuanto hay mucha variedad de destinos. En efecto, hay actualmente numerosas personas de modesta condicin, que en encarnaciones anteriores disfrutaron de apreciable rango social y fortuna. Este rebajamiento de condicin se debe, generalmente, a que fueron demasiado orgullosos e indolentes o crueles en sus relaciones con el prjimo, por lo cual causaron muchos sufrimientos a otros. Tambin se rebaja el destino de los que se han degradado en los vicios y abusado de los placeres. Estas personas renacen en deplorables condiciones de salud mental y fsica. Las taras mentales y morales corresponden, por los comn, a una conducta anterior viciosa. Sin embargo, hay otra excepcin muy importante y completamente diferente, que es la de algunas almas que se deciden a apresurar su evolucin psicolgica, para lo cual optan por sobrellevar algunas encarnaciones difciles, para acrecentar el poder anmico e iluminar la conciencia. Los poderes del alma y el esplendor de la conciencia interna, se adquieren despus de varias vidas de arduo y fructfero trabajo. Esto no es para holgazanes. A ello se agrega que el hombre o la mujer que se proponen seguir el sendero de la perfeccin debe luchar con muchas dificultades y propias deficiencias, se le oponen intereses adversos tanto visibles como ocultos. Pero, volvamos a la regla general. El Ego, a causa de la experiencia recogida en sus encarnaciones pasadas, aade algo nuevo en la prxima, que le permite introducir mejoras en las condiciones de su nueva existencia fsica. Esto es de mucha importancia, pues si as no fuese, la nueva encarnacin sera una mera repeticin de la anterior, de manera que los esfuerzos y sufrimientos habran sido intiles. Por fortuna, no es as, pues factibilidad que es inherente al espritu divino del hombre, el cual, a pesar de los contratiempos, sigue una lnea de evolucin. Los padres procrean la criatura fsica del renaciente; pero nosotros sabemos ya que el hombre no est solamente constituido por su cuerpo carnal, sino tambin con otros cuerpos sutiles en cuya gestacin o formacin nada tienen que hacer los padres, salvo en cuanto a la influencia que ejercen en sus mentes y costumbres en la dctil y delicada personalidad del nio, durante su infancia y adolescencia, la cual tambin est tomada en cuenta para la determinacin de destino y sus posibilidades. Es por esos motivos que la teora materialista de la herencia biolgica y psicolgica presenta algunos aspectos de realidad; pero en ;este terreno, como en muchos otros conocimientos de la ciencia materialista o profana, no obstante sus admirables progresos, la investigacin cientfica se halla separa de la verdad trascendente por una barrera que separa el Mundo Fsico del Mundo Astral y que es el velo del ocultismo.
El primer velo es simplemente etrico; pero la substancia etrica pertenece todava al Mundo Fsico y, por lo mismo, est al alcance del instrumental cientfico, que nos ha permitido aprovechar los beneficios de las ondas etricas y de la energa de esa regin radiante, en las varias formas de la tcnica actual ha podido utilizat; pero el verdadero velo de los misterios reside en la separacin entre el Mundo Fsico y el Mundo Astral, separacin que es muy profunda, pues el estado de materia es completamente diferente. Limitando la herencia a las condiciones del organismo fsico, y si buscamos la correlacin existente entre aquella y el proceso de la reencarnacin, veremos que no son sino distintos aspectos de la accin complejsima de los numerosos factores que se ponen en juego por la ley de causa y efecto, entre cuyos factores hay que contar la perfectibilidad evolutiva, a la que ya aludimos. Todo ellos est previsto por los Seores del Destino. As, el ente humano que debe padecer en esta existencia fsica los deplorables efectos de sus pensamientos y actos inicuos de encarnaciones pasadas, en las cuales fue vicioso, indolente o depravado, necesita reencarnar en un cuerpo procreado por padres alcohlicos, inmorales o enfermos, que engendrarn un cuerpo tarado, apropiado para un destino precario y lamentable; por el contrario, si el renaciente trae un buen destino, sus padres procrearn un cuerpo sano y vigoroso, o bien, delicado y sensitivo, segn la naturaleza de las tareas que el Ego deba emprender y desarrollar en esta nueva encarnacin. Otro tanto, ocurre con respecto a la situacin social y econmica, como hemos visto. Antes de la procreacin, los Seores del Destino se han ocupado de ayudar al Ego en la construccin del cuerpo embrional etrico, dejndolo en condiciones de proseguir su desarrollo consecuencial en la matriz de la madre que le han elegido. El tomo simiente fsico, juntamente con el recin formado cuerpo etrico, se une al nuevo organismo carnal ms o menos entre los 18 a 21 das despus de la concepcin. Con este hecho, el ente humano reencarnante queda unido a su nuevo cuerpo carnal. En este momento se inicia realmente la nueva reencarnacin. Esto explica algunos errores en que suelen incurrir los horscopos astrolgicos, pues toman como punto de partida el momento de nacimiento solamente. Es cierto que la mayora de la influencias quedan fijadas en la hora de la primera inhalacin del aire al nacer; pero hay otras que se determinan en el momento anteriormente indicado. Repetimos: al descender el Ego desde el plano causal o Tercer Cielo, a los planos inferiores para tomar nueva encarnacin, los tomos simientes atraen y renen los materiales o partculas de sus respectivos planos, con que habrn de construirse los cuerpos sutiles: mental inferior, astral y etreo, quedando estos vehculos en estado embrional, por decirlo as, formando una casa de esos materiales sutiles. Las partculas mentales y astrales as reunidas, componen una masa en forma semejante a una campana, con sus respectivos tomos simientes, que le sirven de ncleo, en la parte superior de adentro; pero el cuerpo etreo del que va a renacer, en su forma infantil, es modelado por algn ente anglico, conforme a las disposiciones de los Seores del Destino, una vez que el tomo simiente etrico ha reunido los materiales etricos necesarios para ese objeto. El individuo humano despus de nacer debe organizar sus cuerpos sutiles y desarrollarlos gradualmente. El doble etreo es el doble del cuerpo carnal. El cuerpo mental inferior y el cuerpo astral, unidos, dejan la forma de campana para adoptar la de
una aura ovoide, que es el verdadero cuerpo psquico de la nueva personalidad. El cerebro y, en general, el sistema nervioso, como antes dijimos, es el simple instrumento material que sirve para manifestar en este plano visible los pensamientos, deseos y emociones, que no son producidos por el cerebro, sino por ese cuerpo mental astral de sutil naturaleza que hemos indicado. El desarrollo vital, o sea, el doble etreo, es ms rpido que el de la naturaleza astral y sta, a su vez, se desarrolla ms rpidamente que la naturaleza mental del individuo. Estos desarrollos se efectan por perodos septenarios: siete, catorce, veintin y veintiocho aos de edad. Hasta los siete aos, el nios es ayudado por los ngeles, bajo los Seores del Destino en relacin con las fuerzas macrocsmicas, pues desde esa edad empieza, poco a poco, a determinarse por su individualidad. De los catorce a los veintin aos se acenta el desarrollo del cuerpo astral, el que, repetimos, es un aura ovoide, de cambiantes colores, y de los veintin a los veintiocho aos, el del cuerpo mental, pues a pesar de que ambos estn unidos, son de distinta naturaleza. Todo esto es relativo y depende de la mayor o menor evolucin del Ego. Las explicaciones que hemos dado acerca del proceso de la reencarnacin son de carcter general; pero hay diversas particularidades que sera demasiado largo entrar a estudiar en este compendio. Bstenos citar dos especies de excepcin, que son los extremos: la de las almas perdidas de los ms endurecidos magos negros y la de las almas excelentes de los iniciados en los misterios divinos. Las almas perdidas so raras excepciones. No son los criminales que pueblan las crceles. Estos son unos pobres infelices que tarde o temprano tendrn que purgar sus delitos y a costa de sufrimientos tomar el buen camino, aunque tarden muchas reencarnaciones en ello. Esas almas perdidas corresponden a personalidades bastante desarrolladas; pero endurecidas en el egosmo, hasta el punto en que el nexo sutil entre en Ego espiritual y la personalidad terrenal, se rompe. La personalidad sigue existiendo en este plano, como si nada hubiese pasado, aparentemente; pero ahora es una personalidad sin alma espiritual, la cual es la vida luminosa del Ego que se ha desconectado del individuo y se ha ido a las regiones celestes. Esa ruptura es una desgracia muy grande, porque el Ego no puede volver a reencarnar en la presente jornada de una nueva evolucin general. Como se ve, prdida absoluta no hay; pero la que se ha indicado es tan grande que, para nuestra limitada mentalidad, abarcando tan vasto ciclo, es casi como perder una eternidad. La otra excepcin citada, es la de los iniciados que renuncian al descanso y disfrute de la vida celestial despus de la desencarnacin, a fin de no perder tiempo en su programa de perfeccionamiento. El iniciado que desencarna, desintegra en breve tiempo su doble etreo y permanece un corto perodo en el Mundo Astral con el objeto de preparar su reencarnacin lo ms pronto posible. En esta labor es ayudado por Seres Superiores, que estn atentos a estos asuntos especialmente relacionados con los iniciados. Ciertamente esa renuncia no la pueden hacer sino Egos bastantes evolucionados, pues para otros sera muy perjudicial la privacin de ese descanso y de los estmulos enaltecedores que el alma recibe en las regiones celestiales. El iniciado, para poder efectuar ese rpido retorno, necesita llevar una existencia no solamente virtuosa, sino que desinteresada y altruista, con desapego respecto de la recompensa divina de sus mritos, la ley de causa y efecto lo coge en la cadena del determinismo en el orden mental y lo conduce al Segundo y Tercer Cielo a recibir el premio de sus virtudes por muchsimos aos. Por
fortuna, los seres superiores que ayudan a los iniciados, estn atentos a estas contingencias y oportunamente toman las medidas necesarias para que el iniciado no se distraiga en el sendero excepcional que se ha propuesto seguir. Naturalmente, este seguimiento es enteramente voluntario en cada cual, de manera que la ayuda divina viene al que la desea con puro corazn. 3. El Destino. Es la aplicacin de la ley de consecuencia, o de causa y efecto, a la vida humana. Al estudiar el principio hermtico de causa y efecto, vimos que todos los acontecimientos estn regidos por esta ley universal. Entre los indostnicos, el destino se denomina Karma, palabra snscrita que significa accin; pero como la accin un sentido engendra otra accin en el sentido contrario, o sea, la reaccin, de ah que el concepto del Karma, aplicado al destino, denote la reaccin que sucede como consecuencia de la accin. En otros trminos, el Karma es la consecuencia de la conducta, sea positiva o negativa, es decir, por accin o por omisin. El destino es consecuencia y se expresa conforme al conocido aforismo popular: de lo que se siembra, se cosecha. Es causa y efecto, accin y reaccin. Empero, como la accin humana es resultante del deseo y ste, a su vez, obedece, obedece al pensamiento, es obvio que la mente est, de ordinario, ligada a la accin. La mente es, por lo tanto, el principal determinante del destino. De ah por qu es imperiosa la necesidad de que todo estudiante esotrico mantenga no solamente su mente sana y limpia, sino que tambin instruida y adiestrada. Una mente instruida, gil y poderosa es el mejor instrumento que puede llegar a poseer el hombre para mejorar notablemente su destino, as como para colaborar en el bien de los dems. El destino afecta a la personalidad, es decir, compromete la forma o modalidad de existencia del cuaternario inferior del hombre en este plano denso. Ya vimos en otro captulo lo que es cuaternario, que forma la personalidad terrenal del hombre, distinta de su individualidad espiritual que llamamos Ego o triple espritu. Recordemos que el cuaternario material o terrenal est compuesto por la mente inferior, el cuerpo astral, el doble etreo y el organismo carnal. En realidad, la personalidad es el ente mental astral que vive y acta en cada individuo, puesto que el doble etreo y el organismo carnal son simplemente los cuerpos de materia fsica que utiliza para vivir y actuar en este plano denso del mundo visible. La actividad sutil de ese ente permanece en gran parte subconsciente. En otros trminos, slo somos conscientes de una parte de la vida de nuestra propia personalidad, la cual permanece en gran parte detrs del velo del misterio, como personalidad oculta o subconsciente. Aunque el Ego es el verdadero Seor de este Templo, que es el cuerpo, no se manifiesta sino a travs de la personalidad que es la que piensa, desea y acta visiblemente. Si los Egos pudieran manifestarse directamente tales como son, la vida humana sera de una elevada y pura espiritualidad, pues el Ego es un ente celestial, que ha encarnado en la tierra para crecer y fortalecerse. Pero no puede manifestarse en esa forma, porque el cuerpo del Ego, como hemos visto, es el cuerpo causal, de manera que para tomar
contacto con este plano visible debe hacerlo por medio del cuaternario de la personalidad. En la mstica indostnica se dice que la personalidad procede del Ahankara o concepto del yo. El ahankara es una de las modalidades elementales (elementos) de la vibracin universal. La propiedad del ahankara es un poder centralizante o de cohesin, que procura la individualizacin de los seres en una forma especfica. Es la fuente del egosmo y de todas las malas cualidades que ste produce, como la soberbia, la ira, la crueldad y la avaricia. Sin embargo, es un elemento tan til que sin l no existira la personalidad y tampoco podran individualizarse los organismos. Este elemento centralizante acta en los distintos cuerpos que posee el hombre; pero principalmente en la mente donde est el foco de la personalidad, lo cual corrobora lo que ya dijimos acerca de que el adiestramiento de la mente, hacindola brillante y poderosa, es el principal mtodo para mejorar el destino personal. Como ya indicamos, el destino personal es el resultante del complejo y variado conjunto de causas que determinan la condicin mental, afectiva o emocional, vital, econmica y social de una persona, en una dada encarnacin. Por ahora digamos en su presente existencia fsica. La gran mayora de esas causas se ha generado en pasadas encarnaciones; pero otras, ms recientes, en su actual renacimiento. Esto demuestra que no existe una predestinacin fatal del destino, sino solamente relativa. La actividad de la mente, ligada al deseo, es la principal causante de lo que hacemos o nos sucede. De este modo, el hombre se forja, por si mismo, su cadena de destino; y asimismo, por el cultivo y adiestramiento de la mente, se libertar de ella algn da, haciendo que el destino obedezca a su voluntad y no siendo un esclavo de los acontecimientos. La incipiente mentalidad primitiva que tuvimos en lejanas encarnaciones pretritas, fue causante de innumerables errores, injusticias, crueldades y vicios, en los cuales entonces incurrimos, por ignorancia e inexperiencia. Este es un lastre muy pesado que an se deja sentir, en parte, en el destino de la mayora de los hombres de la poca actual. En el curso de muchas reencarnaciones, los seres humanos nos hemos venido esforzndonos hasta ahora para procurarnos mejores condiciones de existencia. Algunos han tenido feliz xito, porque supieron y quisieron encauzar su energa mental y astral hacia la realizacin de ms elevados fines. Estos son los hombres selectos de nuestro tiempo. Otros han alcanzado medianos xitos, porque si bien han mejorado su actividad mental, no se han desprendido del egosmo, de los prejuicios o de pasiones indeseables o inconvenientes, que retardan el adelanto del ser humano. Estos son los que forman la mediana general. Otros ni siquiera han tenido ese mediano progreso, pues en vez de enmendarse de una encarnacin a otra, han reincidido en sus crmenes y han seguido acumulando errores tras errores o se han sumergido en los vicios, en su larga serie de renacimientos, por lo que la ley de consecuencia los mantiene en msera y deficiente condicin.
Hemos agrupado los destinos en tres clases: selectos, medianos y atrasados; pero cada una de ellas admite subdivisiones y variaciones: tantas, que sera imposible detallar. Repetimos: el hombre superior, dotado de poderosa mentalidad y firme voluntad, guiado por la fe en su ideal de perfeccin, que es capaz de mantenerse polarizado en el aspecto positivo de la vida, y de superar as las oscilaciones del ritmo, puede evitar bajezas y adversidades hasta un punto my apreciable, y continuar prosperando en sus empresas a pesar de cualesquiera contratiempos que sobrevengan. Empero, el estudiante no debe hacer la ilusin de que esa es una regla absoluta. Debe recordad el conocido pensamiento de Goethe: Solo es digno de la libertad y de la vida el que es capaz de conquista una y otra da a da. Los dones de la tierra, as como los del Cielo, deben ser conquistados por el mrito personal, basado en el esfuerzo inteligente y perseverante. As, por ejemplo, la divina conquista mstica del iniciado esotrico se expresa en el Apocalipsis con la siguiente promesa: Al que perseverare hasta el final, Yo le dar la estrella de la maana. Nos es ahora la oportunidad de explicar el significado profundo de esta frase; solamente la citamos por va de ejemplo, para demostrar una vez ms que sin leal y perseverante esfuerzo no se puede obtener un efectivo avance en la realizacin del ideal. Ahora bien, la realizacin del ideal esotrico, exige el mejoramiento del destino, como cuestin bsica. Esto no significa que ese mejoramiento haya de consistir en la obtencin de riquezas econmicas o de una posicin social preeminente en el mundo profano. Esto es secundario. El discpulo esotrico puede tenerlas o no, o bien ser una persona de modesta condicin social. Lo ms importante es que el destino le facilite los medios, condiciones o recursos que necesita el hombre para realizar tales propsitos de su existencia. Cmo podra realizar tales propsitos un individuo que, por invalidez, miseria extrema u otra grave desgracia, es una carga para su familia y la colectividad, en vez de ser un factor de beneficio y progreso? Si miramos el destino como un proceso de consecuencias, cuyo eslabonamiento abarca una serie de encarnaciones, veremos que una persona de regular o normal situacin, puede desmejorar gravemente su destino por cometer deplorables tantas, errores e imprudencias, hasta llegar a renacer en esas lamentables condiciones. Por el contrario, si obra bien, tendr una paulatina mejora de una reencarnacin a otra que puede ser ms o menos apreciable, segn los mritos que haga en cada existencia. Ya dijimos que, al desencarnar un individuo, los tomos simientes mentales, astral y etreo no pasan a la masa atmica de sus respectivos planos, sino que persisten ligados sutilmente al Ego. Las fuerzas de la vida que haban quedado reducidas a semilla en estado potencial, despiertan y se actualizan en el nuevo renacimiento, dando lugar a tendencias congnitas del individuo. Respecto de la mente que el renaciente ha de desarrollar, la simiente mental educe su actividad conforme a ciertas direcciones o cauces mentales en el subconsciente de la personalidad. Estas tendencias mentales sern determinantes de la forma de mentalidad de que el individuo estar dotado de la forma de mentalidad de que el individuo estar dotado para resolver sus problemas de la existencia, ya sea de una manera vulgar, ya conforme a propsitos ms elevados.
Si esos cauces mentales que trae la personalidad a esta existencia estn destinados a dar curso a una actividad mental dirigida hacia objetos vulgares, egostas o siniestras, es un deber imperativo del discpulo modificarlos, en cuanto advierte en l tendencias mentales inconvenientes. Para ello debe prestar mucha atencin a sus deseos y pensamientos; ha de practicar una especie de autocrtica; pero severa y fra, sin indulgencias. Muchas personas se dejan tentar y se deslizan por la pendiente de las cosas funestas por haber sido demasiado indulgentes con sus propias tendencias. El discpulo esotrico, por el contrario, se somete a una severa autocrtica, adopta correctas normas mentales y persevera en el seguimiento del ideal. Todas las condiciones tradas del pasado, al renacer, forman la base congnita del destino que tiende a desarrollarse en la presente encarnacin, en concordancia con ciertas caractersticas que son agregadas por los Seores del Destino, para que se cumpla la ley de causa y efecto, porque el ente reencarnante debe experimentar la consecuencia de su pasada conducta no solamente en cuanto a sus condiciones individuales, sino que tambin respecto a los acontecimientos de orden moral, econmico y social del medio externo, esto es, del medio ambiente, del pas y la poca en que ha tocado existir esta vez. Tambin hay que agregar al destino congnito del individuo otros dos factores. Uno de ellos es el elemento original que Ego introduce en su nueva vida como resultado de la experiencia y comprensin que ha adquirido a travs de sus pasadas reencarnaciones. El otro es una especie de reacondicionamiento de la nueva existencia al actual estado evolutivo de la humanidad en general y del progreso de la civilizacin, pues de una encarnacin a otra se han producido cambios en el mundo. Nuestro Dios Altsimo, con su suprema Sabidura Divina, rige el devenir evolutivo de nuestro sistema de mundos. Las distintas clases o jerarquas de seres evolucionantes en este sistema, estn gobernados de un modo general, por esa Superior Sabidura. Ningn ser evolucionante, sea ngel, hombre y otro ente, puede escapar al desenvolvimiento de los planes macrocsmicos, en los cuales estn involucrados, entre otros principios universales, lo de consecuencia, evolucin y armona. Es verdad que existen seres rebeldes. Triste cosa, pues se ha dicho que el destino de los rebeldes es muy duro y amargo. Estos son los seres que han sido voluntariamente rebeldes, que se han opuesto a los planes macrocsmicos. La inmensa mayora de los hombres han sido rebeldes en algn grado relativo; pero nuestras rebeliones han sido producidas por ignorancia de las leyes universales de la naturaleza visible e invisible, especialmente de la ley de consecuencia, que no admite ser conocida por nadie y no acepta justificacin de inocencia, pues el nio pequeo que mete la mano al fuego sufre la dolorosa quemadura, no obstante su inocencia e infantil irresponsabilidad. Pero los rebeldes a que nos referamos ms arriba son otros. Son los que se han colocado voluntariamente en contra de la ley de evolucin de la vida consciente, negndose, por egosmo, a participar en el desarrollo gradual de los planos divinos de la obra csmica del Altsimo. La Mente Macrocsmica pesa fuertemente sobre esas almas extraviadas para hacerlas volver a la senda derecha. Algunos son salvados as dolorosamente, porque la ley de consecuencia les opone duras pruebas; pero otros, por desgracia, persisten en la direccin del mal y continan por la pendiente que ha de conducirlos hacia su destruccin.
La ley de consecuencia y la de evolucin estn enlazadas en el destino del hombre, de manera que, colocado ste en tiempo presente, aquella lo liga al pasado, en tanto que la segunda lo compromete al futuro; o sea, en el estado actual se conciertan y entremezclan los acontecimientos y actuaciones determinados por la ley de consecuencia con los que obedecen a propsitos de perfeccionamiento de la vida espiritual o evolucin de la conciencia. Esto hace muchas veces que sea difcil precisar cules de nuestros actos corresponden a vinculaciones con el pasado como consecuencia de antiguas causas, y cules al cumplimiento de deberes que nos impone el proceso evolutivo del mundo en relacin con el medio social en que nos ha tocado vivir y actuar en el presente. Estas dos leyes que estamos examinando, de consecuencia y de evolucin, son relativas, pues su aplicacin vara entre los distintos individuos de un mismo pas, como entre los diferentes pueblos, de acuerdo con las modalidades, sociales, econmicas y culturales del tiempo y del lugar; pero hay una ley eterna e inmutable, que es la expresin pura del Verbo de Dios en la vida universal. La ms elevadas enseanzas esotrica o mstica, que ataen a la vida puramente espiritual de los verdaderos santos e iniciados superiores, emanan de esa ley divina, que procede de la Sabidura csmica del Logos Altsimo, y cuyos destellos puede percibir directamente el hombre superior, que ha elevado su conciencia interna al puro estado de los mundos espirituales. Los dems hombres, del comn de las gentes, por instruidos que sean slo pueden conocer esa ley divina indirectamente, meditando en las ms puras enseanzas que han sido dadas por los grandes Instructores de la Humanidad. Para esto, el estudiante o meditador debe aplicar sereno y estricto discernimiento, a fin de no caer en el dogmatismo arbitrario de las religiones populares, porque as como una tonelada de mineral slo contiene una pequea cantidad de oro fino, de anloga manera, en los textos sagrados y en los grandes mensajes de los Instructores, los preceptos que ataen a la ley divina se encuentra en breves sentencias o pasajes, mezclados con una gran cantidad de normal o enseanzas secundarias o accesorias, que son relativas al tiempo y al lugar. El destino es individual y colectivo, pues el individuo est ligado al destino general de la colectividad a la cual pertenece. La persona humana no es un ser aislado, ni tampoco existe en estado de naturaleza, como los animales selvticos o las aves silvestres, sino que vive agrupado con sus semejantes y existe en un estado de convivencia social. Esta situacin de sociabilidad, el destino del individuo no est basado en necesidades puramente naturales, que son las ms elementales, sino en numerosas otras exigencias de carcter jurdico, econmico y social, surgidas en razn de las modalidades temporales de la convivencia. Ahora, como el individuo no puede satisfacer por s mismo todas sus necesidades, tiene que recurrir al trabajo o cooperacin de los dems, de donde ha procedido lo que se llama la divisin del trabajo, a fin de que in individuo o empresa produzca una especie de bienes, otras actividades productoras proporcionan diferentes clases de artculos o beneficios. Esta diferenciacin o especializacin del trabajo y de la produccin determinan la interdependencia econmica, esto es, que para la satisfaccin de sus necesidades, los individuos dependen unos de otros, en razn de las diferentes actividades econmicas a que se dedican.
Nadie puede, pues, ufanarse en bastarse a s mismo, ni prescindir de sus semejantes. Necesitamos de los dems, asi como los dems necesitan de nosotros. Ahora, elevndonos a un plano superior al econmico, en el plano de lo moral, como es abajo as es arriba, aplicamos el principio hermtico de analoga. Qu sera del gran benefactor, sino hubiese necesitados e invlidos a quienes beneficiar? Qu sera del herosmo si no hubiese guerras u otras calamidades que lo hagan surgir en los corazones valerosos? Y as, muchos otros ejemplos similares pueden citarse. En el destino hay algunos acontecimientos fatales, esto es, que necesariamente han de ocurrir; pero esto no autoriza en modo alguno para aceptar la teora del fatalismo. Los fatalistas creen que todo cuanto acontece debe suceder por predeterminacin insuperable, a la cual el hombre no puede resistir. Si el fatalismo fuese verdadero, no podra existir el mentalismo, que es una teora opuesta a la anterior. El mentalismo es una doctrina optimista. Segn los mentalistas, el hombre puede, por medio de la de la concentracin del pensamiento, superar todas las dificultades o contratiempos y obtener salud, bienestar y fortuna. Ambas teoras son exageradas, pues cada una de ellas tiene una parte de verdad. En otros trminos, el fatalismo es verdadero respecto de una parte de los acontecimientos de la existencia; pero en cuanto a los dems, puede aplicarse el mentalismo con eficacia. Naturalmente, esta eficacia depende de ciertas condiciones: primero, que el karma de la persona no venga demasiado pesado de la encarnacin anterior; luego, que est prevenida y dispuesta a efectuar compensaciones krmicas, tales como el ejercicio de la caridad y cooperacin desinteresada a obras de beneficencia, de mejoramiento social o, especialmente de cultivo de los valores espirituales, y finalmente, un considerable desarrollo de su poder mental, que le permita crear mentalmente, con fe y voluntad, lo que desea realizar u obtener efectivamente en este plano. De esta manera, la mentalidad de cada uno influye en su propio destino. Desde este punto de vista, no hay nada tan pernicioso como el pesimismo, que consiste en ver siempre el aspecto oscuro o negativo de los acontecimientos. Ser pesimista es temer de antemano el fracaso, creer que va a suceder lo peor, que si uno emprende algo le va a ir mal. Es una orientacin negativa de la actividad mental y astral del individuo. Se comprende que el pesimismo es un error, y de los ms funestos, pues es contrario a la ley de evolucin. Hay acontecimientos negativos inevitables, como el fallecimiento de un ser amado, a quien le ha llegado el trmino de su encarnacin, o la enfermedad de un miembro de la familia, la cual es un desastre econmico para un hombre de modestos recursos y le obliga a someterse a privaciones respecto de otra necesidades. De consiguiente, no se puede, tampoco, ser optimista en un sentido absoluto, sino solamente relativo, en cuanto a las posibilidades de mejoramiento. El optimismo ve el lado bueno y feliz de los acontecimientos. La tesis esotrica del mejoramiento progresivo del destino, aplicando la inquebrantable fe en el ideal espiritual y la frrea voluntad de realizar tal ideal, mediante el vencimiento de los factores adversos y el oportuno aprovechamiento de los favorables. En la filosofa profana, la tesis que ms se aproxima a la doctrina esotrica es meliorismo, segn el cual tanto el pesimismo como el optimismo son dos actitudes mentales errneas, pues la existencia humana no es tan mala como lo supone el
pesimismo ni tan buena como la ve el optimismo, sino que es susceptible de mejoramiento. Empero, la teora meliorista es materialista y, por lo tanto carece de la base del estudio de la reencarnacin y el del karma, sin cuyos antecedentes, segn nosotros, es imposible una verdadera y cabal explicacin del estado actual de la existencia humana y de sus posibilidades de mejoramiento para el futuro. En la doctrina esotrica vemos el destino configurado por un gran aporte de predeterminacin, que ninguna teora materialista puede aceptar. Dicho aporte predeterminado consiste en las causas generadas en encarnaciones pasadas y que deben surtir sus efectos en la presente. Pero tambin por otro aporte de determinacin actual, consistente en las nuevas causas o factores que estados generando y poniendo en juego ahora, en la presente existencia. En este ltimo aspecto, el destino puede ser considerablemente modificado por uno mismo, de acuerdo con la propia capacidad intelectual y volitiva del interesado. As como la persona de precaria mentalidad no es capaz de concebir o proyectar un propsito o programa de perfeccionamiento de su existencia, aunque sea de mediana calidad; as tambin el hombre de escasa o dbil voluntad, aunque sea muy inteligente, se ve abatido en sus intentos de mejorar su destino, se desalienta y retrocede ante los primeros obstculos y es impotente para vencer los factores adversos. En uno y otro caso, el hombre es un juguete del destino, es esclavo de las fuerzas sordas y ciegas que lo conducen. Empero, a medida que el individuo desarrolla y perfecciona sus facultades psicolgicas de inteligencia, sensibilidad y voluntad, su dominio personal sobre las fuerzas ciegas del destino ir en aumento, da a da. Este es el sendero de la liberacin: el dominio del destino. Y la primera etapa de este sendero es la formacin del carcter. La voluntad se organiza mantenindola dirigida y orientada hacia la realizacin de lo fines o propsitos ms importantes que uno mismo ha concebido y proyectado como ideal de su propia vida. Este trabajo de la formacin del carcter es una tarea constante, en la cual se debe perseverar da tras da. La necesidad de fortalecer la voluntad se advierte cada vez que uno cede ante una tentacin o a una sugestin de hacer que a uno no le conviene o le perjudica, o simplemente le distrae del cumplimiento de sus deberes. Volvamos a los dos aportes de que habamos hablado; a saber: la predeterminacin y determinacin actual. De acuerdo con la preponderancia de uno de estos dos factores del destino personal, los acontecimientos pueden dividirse en tes clases: a) fatales; b) poco modificables y c) fcilmente modificables. en el primer caso, el progreso causal ha sido totalmente gestado slo falta que se produzca el resultado, como ocurre con algunos acontecimiento que ya han sido determinados por no mismo en vidas pasadas. En el segundo, el proceso causal no se ha desarrollado totalmente, de manera que el individuo puede introducir factores nuevos que modifiquen la direccin consecuencial. En el tercero, se trata de causas que recientemente han sido generadas y que por lo mismo, fcilmente pueden ser contrarrestadas en sus efectos por otros factores que conduzcan a distinta consecuencia. En esta forma, el hombre que ha generado causas que deben determinar acontecimientos funestos e inconvenientes en su porvenir, puede modificar ese proceso de causacin, generando y poniendo en accin nuevos factores que sean favorables para el bien de la persona, de su familia o de la sociedad a la cual pertenece.
Hemos expresado todo lo anterior en una forma bastante simple; pero los procesos causales y consecuenciales que determinan el destino, son muy complejos y adems, a veces son de tan larga duracin, que tardan dos o ms encarnaciones en producir su resultado o consecuencia. Las causas y consecuencias se eslabonan unas con otras, formando una cadena de hierro que suelta al ente evolucionante la necesidad de reencarnar una y otra vez. La mayor dificultad para superar los factores adversos estriba en que generalmente ignoramos las causas promovidas en encarnaciones pasadas que stn determinando acontecimientos actuales. Otras veces, en medio de la complejidad de los factores actuantes, podemos percibir y comprender algunos, en tanto que otros nos pasan inadvertidos, por lo que nuestro esfuerzo por la superacin resulta incompleto e imperfecto. Para fortuna, el hombre no est abandonado a s mismo. Se generan continuamente, en los mundos superiores, causas benficas, emanadas de las mentes puras y poderosas de los Seres Celestiales y de los Adeptos de la Sabidura de Dios, que son seres humanos que alcanzaron muy alto grado de perfeccin en sus encarnaciones pasadas y que ahora se encuentran dedicados a un trabajo espiritual en el mundo invisible. Ms adelante nos referiremos a estos seres brillantes. Estos seres benficos son los vehculos o conductos, po rintermedio de los cuales acta y se manifiesta la Divina Providencia, ya sea inspirando alas mentes humanas nobles y enaltecedores pensamientos, tiles proyectos y bellos ideales, ya promoviendo otros factores que sirven de proteccin para los dbiles. En todo caso, para que un hombre sea beneficiado con esa divina ayuda, ha de ponerse en armona con la divina influencia, esforzarse lealmente por la perfeccin y trabajar por el bien. De esta manera se cumple el precepto evanglico Ayudate que yo te ayudar. Respecto a la lnea de reencarnacin que siguen los Egos, existe la creencia en algunos estudiosos, que el Ego, al reencarnar lo hace indistintamente en un cuerpo femenino o en uno masculino, segn sean las circunstancias. La naturaleza femenina y masculina tienen cualidades que le son propias a cada una de ellas. Recordemos que antes que Ego con sus envolturas o cuerpos encarnara en un cuerpo fsico, en el plano invisible en que transcurra su existencia, el Ego era hermafrodita, es decir, espiritualmente reuna en si mismo los dos gneros, el masculino y el femenino. No significando ello que presentara sexo, tal como existe en el cuerpo fsico. En el transcurso de los tiempos, fue necesario la individualizacin de ambos gneros, crendose lo que conocemos como las mitades astrales, la una, la naturaleza masculina con su gnero respectivo; y la otra, la naturaleza femenina que a su vez posee el gnero que le corresponde. Esto fue una necesidad evolutiva para cada uno de estos Egos. El Ego masculina y el Ego femenino, en su progreso y evolucin a travs de las edades deba, debe y deber desarrollar las cualidades y facultades que le son propias. Cuando este desarrollo haya alcanzado el grado mximo, estas dos mitades astrales formarn nuevamente la unidad, pero en su grado mximo de evolucin.
En los distintos perodos de reencarnacin, estas dos mitades suelen encontrarse, y muchas veces estos encuentros se suceden muy a menudo, pero nicamente por razones de progreso espiritual. El Ego masculino encarnar siempre en un cuerpo fsico de varn y Ego femenino, en cuerpo fsico de mujer. Existen casos, en que nacen seres hermafroditas, Desde el punto de vista espiritual, ello est en relacin ntima con la ley de causa y efecto, o ley krmicas. Hay hechos acaecidos en una encarnacin anterior, que han comprometido de tal manera el alma de ese ser, que el efecto fsico que en la presente encarnacin presenta, est en relacin con una causa profunda de actos cometidos por esa alma. La Naturaleza tiene la llave espiritual de la Ley de Causa y efecto.
A la realidad toda, que es a la vez espritu, energa y materia, se han referido los hermticos al sostener que el Todo es mente y que el universo es mental. La substancia sutil del Mundo Mental de nuestro esquema es solamente una de las varias manifestaciones de la substancia-raz. La substancia-raz es la misma realidad pura, subyacente o inmanente en todos los tomos del universo, tanto en los sutilsimos tomos del Mundo Mental, como en los menos sutiles de los planos inferiores. De esta manera podemos decir que la Mentalidad Divina de los mundos ms elevados gobierna la existencia de los mundos menos sutiles. Por esta misma razn aludimos anteriormente a que hay Inteligencias extraordinariamente poderosas, residentes en los planos ms elevados, que son los Seres divinos, o Dioses, que colaboran con Dios Altsimo en las vastas tareas de la gran obra csmica. Sin embargo, para los fines prcticos del perfeccionamiento individual, que el discpulo debe emprender cabe considerar principalmente el principio hermtico de mentalidad en el Mundo Mental de nuestro esquema. En la regin de la mente abstracta o plano causal, es donde se desarrolla la ideacin universal, que genera las causas generales del suceder en los planos inferiores. Esas causas abstractas toman forma y fuerza en la regin mental concreta y en el plano astral; la substancia etrea les sirve de medio o agente de manifestacin y de este modo se realizan en este mundo visible, Hay otras causas que slo se realizan en el plano astral, porque ah reside su objetivo. As como la ideacin universal en la regin mental abstracta ha generado Las causas de las formas existenciales y planeado las leyes de la naturaleza visible e invisible, de anloga manera, la ideacin individual de la mente humana, cuando sta ha alcanzado notable capacidad, puede hacer obra creadora en este mundo, tanto en los dominios de La materia fsica como en los del pensamiento. Tal ocurre con la invencin de mquinas o artefactos, con la creacin de las obras bellas del arte o con las obras intelectuales, como los libros, conferencias, formaciones de instituciones benficas o culturales, organizacin de sociedades, gremios y otras acciones sociales. Todo eso es trabajo mental. Superior a las creaciones del talento es la gran obra, que debe realizar el iniciado esotrico, consistente en su re-generacin o reconstruccin. Ya advertimos que no se trata de una regeneracin moral, sino de generarse nuevamente. El discpulo esotrico es una persona de elevada moralidad, de manera que no necesita regenerarse en el sentido vulgar de la palabra. Es hacerse de nuevo. Hay que destruir el viejo molde de la personalidad ordinaria, para reconstruirla de acuerdo con la forma luminosa del ideal de perfeccin. Dice la tradicin hermtica: La mente, as como todos los metales y dems elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de condicin en condicin, de polo a polo, de vibracin en vibracin. La verdadera transmutacin hermtica es una prctica, un mtodo, un arte mental. Este es el principal fundamento de toda disciplina esotrica. En medio de las tinieblas mentales del medioevo europeo. para librarse de las crueles persecuciones del fanatismo religioso, los alquimistas encubrieron algunos de sus conocimientos, dando nombres de metales y otras substancias qumicas a determinadas cualidades o condiciones anmicas.
Los alquimistas fueron qumicos; pero se dedicaban principalmente a trabajos de orden mental, siendo muy conocedores de las ciencias hermticas. La transmutacin hermtica es, pues, un cambio que, mediante la aplicacin de los conocimientos esotricos, se opera en la naturaleza psquica de uno mismo, transformando las cualidades inferiores en superiores, las negativas en positivas. La mente es el instrumento de este trabajo. Sin embargo. este instrumento es deficiente en la mayora de los individuos; por lo tanto, la primera tarea del discpulo es hacer eficiente su mente. A medida que la mente se hace eficiente, ella influye favorablemente en las condiciones astrales y vitales del individuo. Su aura mental astral se torna ms brillante y bella; sta, a su vez, influye en el doble etreo para que las energas vitales funcionen mejor en el organismo carnal. Para ello es necesario que la mente est dotada de armona y serenidad. Una mente poderosa y purificada es capaz de sanar el organismo fsico cuando ste enferma y de mantenerlo sano, normalmente, como lo han demostrado los miembros del movimiento norteamericano llamado Ciencia Cristiana, fundado en el siglo pasado por Maria Backer-Eddy, y los mentalistas en general. Sin embargo, no hay que entender que ese sistema sea de efectos absolutos. Por otra parte, hay discpulos esotricos avanzados, quienes, queriendo apresurar al mximo su adelanto espiritual, a fin de saldar pronto sus deudas con el destino, aceptan de buen grado las enfermedades, la pobreza y otros sufrimientos, pudiendo atenuarlos o evitarlos en gran parte. Pero esta entrega a la adversidad; esta no resistencia al mal, suele ser muy peligrosa, porque los enemigos de la luz pueden aprovechar esta circunstancia negativa para causar graves daos al que no se defiende. Por otra parte, el iniciado, que es padre de familia o tiene a su cargo una obra en el mundo, est en la obligacin moral de defenderse, a la vez que necesita salud y los medios econmicos indispensables para mantener su hogar o sostener la obra que ha emprendido. Hay que advertir que en estos casos, las prcticas mentales, para evitar cualquier matiz egosta en el aura mental astral, deben ir acompaadas de otros ejercicios espirituales, a fin de que la mente individual no pierda en ningn momento su punto de apoyo en la Divinidad, que es la fuente suprema de todo bien. 2. Correspondencia o analoga. Este principio de verdad se anuncia, diciendo: Como es arriba, as es abajo y, a la inversa, como es abajo es arriba. Segn la tradicin hermtica. Hermes grav este aforismo en una esmeralda, con caracteres diminutos. El razonamiento por analoga o correspondencia sirve para inferir lo desconocido de lo conocido. Es una gran ayuda para el estudiante del ocultismo. La analoga no importa igualdad de un ser o cosa con otro ser o cosa, con que se compara, sino la existencia de ciertos elementos de juicio o datos conocidos respecto de un ente o forma, que deben corresponder a otros elementos de conocimientos relacionados con algo que no conocemos por observacin sensible o por experimentacin, y a cuyo conocimiento nos dirigimos por inferencia.
Los mundos de existencia de que ya hemos hablado, se llaman, por este motivo, planos de correspondencia. Hemos citado anteriormente este principio de verdad, aplicndolo a algunos prrafos de nuestra exposicin, lo que nos excusar de extendernos en ms pormenores. Segn este principio, las leyes csmicas actan en todos los planos, rigiendo fenmenos similares o correspondientes. El hombre es un ser viviente constituido por espritu. vida, energa y cuerpo. El arcngel es tambin un ser viviente; pero no lo conocemos por percepcin de nuestros sentidos fsicos. Si es un ser, debe estar constituido primariamente por espritu; si es viviente, debe poseer vida y energa; su energa debe emplearse en alguna actividad y para esto necesita, un cuerpo que le sirva de instrumento de accin. As se ve la analoga entre un ser conocido y otro no conocido; pero no es igualdad, porque, desde luego, el arcngel no tiene cuerpo fsico como el hombre. El cuerpo del arcngel, puesto que no lo percibimos con nuestros sentidos fsicos, debe ser de materia sutil, correspondiente al plano donde tiene su existencia. Los ocultistas aplican el mtodo de correspondencia a lo distintos fenmenos de la naturaleza visible e invisible, estudiados en los diversos planos. As, por ejemplo, hay correspondencias en las influencias de los astros, los caracteres y temperamentos humanos, las especies animales y vegetales y las propiedades de los minerales, como tos metales y piedras preciosas. 3. Vibracin. Nada est inmvil; todo se mueve, todo vibra. expresa el tercer aforismo hermtico. El reposo es una ilusin de nuestros sentidos, que no perciben el movimiento intrnseco de las partculas que componen la materia. Una roca que hemos visto en ese mismo sitio, inmvil, desde la niez, y all la vieron nuestros padres y abuelos, da la expresin slida de esa ilusin. La forma externa de esa roca tiene la apariencia de inmovilidad. Sin embargo no es as, porque en el tomo se verifica sin cesar el rapidsimo movimiento de sus componentes. Ahora, como todas las cosas o cuerpos estn compuestos de tomos as las rocas como los dems objetos que percibimos, es evidente que toda materia est en incesante movimiento. La Tierra, que nos parece inmvil, gira. sobre si misma y se traslada alrededor del Sol. Este movimiento de traslacin tienen tambin los dems planetas. A su vez, el Sol se mueve imperceptiblemente en relacin con un centro csmico ms importante. As, todo est en movimiento, desde los astros hasta las partculas ms diminutas de las cosas que vemos en aparente reposo. De anloga manera ocurre en los dems planos de existencia; pero el movimiento de la materia en los mundos sutiles es muchsimo ms rpido. De ello nos puede dar una idea la transmisin de la voz a larga distancia, por conducto de la electricidad y de las ondas etreas. En el mundo astral el movimiento es ms rpido y an ms en el mundo mental; as, sucesivamente, en los planos ms sutiles.
La vibracin o movimiento de la substancia-raz del cosmos es de tan inconcebible rapidez, que no se puede percibir, ni an con la ms sutil clarividencia. Por este motivo se la considera como si estuviese inmvil y se dice que es indiferenciada, ya que toda diferenciacin procede de un cambio perceptible de vibracin. Un smil tosco nos servir para explicar este sutilsimo estado. Miramos una rueda que posee varios rayos. Empieza a girar lentamente y vemos sus rayos en movimiento; luego este movimiento se acelera , vemos los rayos de un modo confuso y, poco a poco, dejamos de verlos; finalmente, cuando la rueda gira a toda velocidad, nos presenta la apariencia de un objeto inmvil, pues no percibimos el movimiento de sus rayos y podemos ver al travs de ellos como si no existieran. Por lo mismo que ni el ms alto clarividente puede percibir el movimiento de la Substancia-raz, o raz de la materia, la consideramos en un estado puro, invariable, que trasciende toda representacin o concepto de fenmeno o cambio; inmutable, porque no podemos percibir ni imaginar en ella ninguna composicin o combinacin; por lo mismo, indiferenciada. Para crear un sistema de mundos, la Voluntad del Logos promueve en la Substancia-raz una vibracin diferencial, aunque sutilsima. que produce la primera diferenciacin de ella, de la cual surge, as, a la existencia el plano ms elevado del sistema, el que hemos denominado Mundo Divino. Una segunda vibracin diferenciada trae a existencia el segundo plano, que en nuestro sistema es el Mundo Mondico. Una tercera diferenciacin ha dado existencia al Mundo Espiritual. Con todo, esas vibraciones son tan sutiles, rapidsimas. que la mente humana es incapaz de percibirlas, por lo que las consideramos como el estado puro y trascendente, en indisoluble unidad, de la materia ms sutil. Para entender esta tenusima diferenciacin, hemos tenido que aplicar el mtodo de correspondencia o analoga en relacin con el principio de la manifestacin septenaria. Del Mundo Espiritual, que e el plano del espritu divino. surgi, mediante una nueva modalidad de vibracin diferencial, promovida por el Logos, el Mundo Supermental, que es el plano de la luz espiritual, o de la vida luminosa. As, sucesivamente, a lo largo de vastsimos perodos, de muchos millones de aos cada uno, han venido a existencia los mundos inferiores, siendo el ltimo de ellos este Mundo Fsico, en el cual tenemos nuestros cuerpos carnales. Ya vimos que vida y existencia corresponde a dos conceptos diferentes. Existir significa estar afuera. Esto no quiere decir que lo que existe est afuera del Todo. Ningn mundo ni cosa se hizo de la nada. Como antes dijimos, existencia significa la exterioridad, en tanto que vida es el principio interno, que produce conciencia, animacin y actividad. En el cosmos, el principio interno es la Vida Divina inmanente en todo; la existencia o exterioridad es el conjunto de los varios estados de materia, producidos por las vibraciones elementales que. mediante gradual diferenciacin y complejas combinaciones, han causado la multiplicidad aparencial del cosmos, el universo cambiante. En cada plano de existencia hay una vibracin elemental que le es caracterstica. Estas vibraciones elementales se llaman tambin elementos pero no deben confundirse de alguna manera con los elementos qumicos.
Estas vibraciones elementales tienen correspondencia en la substancia etrica. Ahora bien, como el ocultista prctico tiene que operar en ella, su estudio es de la mayor importancia, en conexin con el de las influencias astrales. 4. Polaridad. En todo orden de fenmenos, fsicos y psquicos, existe un polo positivo y otro que es el opuesto, el polo negativo; un aspecto superior y otro inferior. As ocurre con las propiedades de las cosas, en los distintos planos. La polaridad es diferencia de grado o calidad en cosas o fenmenos de la misma naturaleza. El principio hermtico de polaridad se enuncia como sigue: Todo es doble; todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos; los semejantes y los antagnicos son lo mismo; los opuestos son idnticos en naturaleza, pero diferente en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son serniverdades; todas las paradojas pueden reconciliarse. Los dos polos determinan los pares de opuestos. En la materia fsica, el calor y el fro, la luz y la oscuridad, lo liviano y lo pesado. revelan cualidades o propiedades relativas. En el orden emocional, este principio tiene enorme importancia, porque la corriente pasional que puede manifestarse en amor o en odio, ha de tener graves consecuencias en la conducta y en el destino. Un amor contrariado suele convertirse en odio. con todas sus funestas derivaciones. EL iniciado no cae en este lamentable estado anmico, porque, sabiendo que son dos polos de una misma actividad afectiva, se polariza en el sentido del amor y no permite que las vibraciones emocionales de su cuerpo astral se degraden en calidad. Sabemos que la naturaleza astral o de deseos es de doble calidad: una superior o atractiva, y otra inferior o repulsiva, separadas por un grado neutro, intermedio, de indiferencia o apata. La calidad superior es de bellos y brillantes colores en el aura, en tanto que la inferior es de colores sombros y desagradables. El iniciado no permite que su aura mental astral se ensucie y ensombrezca; mediante la polarizacin positiva, la mantiene dotada de puros y lucientes colores. Otro tanto ocurre con el valor y el miedo. El discpulo que se deja abatir por el temor debilita el aspecto superior de su naturaleza afectiva o astral, con perjuicio de sus posibilidades de adelanto en el Sendero, pues las vibraciones de baja calidad astral estorban el paso de la corriente espiritual que ha sido suscitada en lo intimo de s mismo por virtud de la iniciacin esotrica. Por el contrario, esas vibraciones inferiores o negativas permiten que penetren en el cuerpo mental-astral las influencias deletreas o dainas que circulan en la atmsfera astral del medioambiente y que de esta manera empujan subsconcientemente el deseo del discpulo hacia objetos indebidos o inconvenientes. Estos efectos malsanos se producen por negligencia del discpulo, que debe vigilar su polarizacin, a fin de no permitir la entrada a su mente de esas influencias nocivas. El dominio de la polaridad es necesario para la transmutacin de las cualidades anmicas: de bajas en elevadas, de impuras en puras, de innobles en nobles, de feas en bellas, de oscuras en luminosas; pero siempre que se trate de cualidades o condiciones de una misma naturaleza, pues la polaridad se basa en diferencia de grado y no de substancia. As como en el orden fsico no se puede cambiar la cualidad de amarillo en fro, de pesado en dulce, de duro en caliente o en amargo, porque estas propiedades son distintas, pero no opuestas; de anloga manera, en el orden moral, hay que ir de una cualidad grosera a su opuesta, dentro del mismo orden de actividad anmica, como de la
hostilidad a la benevolencia, de la avaricia a la generosidad, de la gula a La templanza. de la lujuria a la castidad, del desorden a la armona, de la violencia a la dulzura, de la debilidad a la fortaleza. La ms vasta polaridad, es decir, la que abarca los ms lejanos extremos, es la del espritu y la materia, en el universo, esto es, en el infinito campo de manifestacin del Todo. La polaridad est neutralizada en lo inmanifestado, en el seno de lo Absoluto. Puede decirse que en ese estado no existe polaridad, la cual es tenusima en los planos ms elevados de la manifestacin, por lo que, para la mente humana, slo consideramos este principio dual en los tres mundos en que es tamos evolucionando actualmente: Mental, Astral y Fsico. Antes de empezar la creacin de un sistema de mundos, en el espacio en que ste haba de venir a existencia, no se haban producido las vibraciones diferenciales a que aludimos; slo haba en ese espacio la Realidad substancial, que es lo mismo que decir la Divinidad pura, impenetrable , de la que emergi el Ser Altsimo, el Logos del sistema. Al imprimir la Voluntad del Logos en la Substancia-raz, indiferenciada de ese espacio la primera vibracin elemental diferencial, surgi el principio de polaridad en el ms elevado plano del sistema. El Espritu divino puro subsisti en ese plano como el polo positivo y la materia sutilsima determinada por esa vibracin diferencial pas a ser el polo negativo en relacin con Aqul. As, sucesivamente, ocurri con los dems planos de existencia, hasta llegar al Mundo Fsico, donde el principio puro de la divinidad subyace, siendo la raz inmanente de todo, como el polo positivo mximo del cosmos, y la materia densa como su polo negativo extremo. Esto confirma nuestro aserto anterior de que la materia no es ilusin, sino que es la manifestacin del polo negativo de la nica y total Realidad. La polaridad es relativa. Un determinado plano es negativo en relacin con el superior y positivo, con el inferior. Lo propio ocurre con los estados mentales; as la temeridad, o valor imprudente, es positivo si se le compara con la pusilanimidad del cobarde que rehuye la accin, pero negativo, si con el sereno sacrificio de s mismo del que ha renunciado a todo acto de violencia, cumpliendo el precepto evanglico de no resistencia al mal. La impulsividad es positiva ante la negligencia o la inercia; pero negativa ante la diligencia controlada por la ecuanimidad. 5. Ritmo. En toda actividad se manifiesta un flujo y reflujo, a manera de la oscilacin pendular. Es un movimiento de ida y retorno. La medida de un movimiento en una direccin es igual a la del que va en la direccin opuesta. El ritmo surge de la polaridad: un polo atrae hacia si la corriente de una energa, el otro polo hace lo mismo; esta pugna determina accin y reaccin. El principio hermtico del Ritmo se formula as: todo fluye y refluye; todo tiene sus perodos de avance y retroceso; todo asciende y desciende: todo se mueve como un pndulo: la oscilacin pendular se manifiesta en todas las cosas; la medida de su
movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es compensacin. En la naturaleza fsica tenemos los ejemplos de las mareas, la alternacin del da y la noche, de la creciente y la menguante de la Luna y de Verano e Invierno. En la vida afectiva, los momentos de alegra se alternan con los de sufrimientos. El hombre de refinada sensibilidad es apto para gozar con mayor intensidad de las ms puras y sutiles emociones; pero tambin experimenta dolores profundos del alma, que los individuos groseros desconocen. Cuando un intenso sufrimiento azota el alma noble y delicada, no debe olvidar que el ritmo es compensador y que por lo tanto, le estn reservadas delicias inefables, goces estticos y morales, xtasis espirituales, que habrn de resarcirla de sus grandes pesares. En los acontecimientos existenciales, la energa se dirige hacia el polo positivo, conduce la forma, sea un individuo. una sociedad, una civilizacin o una raza, hacia su madurez o apogeo; despus empieza a hacerse sentir la accin del polo negativo, que la inclina hacia su decadencia. El ritmo condiciona la periodicidad, que obedece a la ley de los ciclos. El ritmo, en el ciclo vital del hombre durante su encarnacin, determina una fase del crecimiento, hasta llegar a la madurez, para declinar y terminar en la desencarnacin. Esta fase negativa en el hombre civilizado se acorta mucho, debido a que introduce en su existencia factores nocivos. que apresuran su decadencia y fallecimiento. Aparte de ello, las energas vitales, astrales y mentales se rigen por diferentes ritmos. La primera obedece a un ritmo ms corto que las afectivas, en tanto que la mente se desenvuelve en un ritmo ms lento y, por lo mismo, ms largo en duracin. Por esta razn, cuando estudiemos el proceso de la desencarnacin, veremos que el cuerpo astral sobrevive al fsico y el mental al astral. As como hay ciclos dentro de otros mayores, as tambin hay ritmos mas breves dentro de otros ms prolongados. Esto ocurre en las actividades humanas. En la vida intelectual, los perodos de mayor lucidez, inspiracin y labor mental, se alternan otros de menor actividad, poca iniciativa y precario inters por las cosas del espritu. Nos referimos a la mente en estado normal y sano, no a los casos de cansancio o sobreentrenamiento. Por eso, el trabajo de la mente no se produce con pareja continuidad; tiene su creciente y su menguante, usando un smil. Del mismo modo, en el discipulado, esotrico, la iniciacin. cuando es realmente efectiva y no una meza formalidad simblica, determina una fase de avance acelerado, en que acta en creciente la energa positiva del ideal; pero, en razn del reflujo del ritmo, llega un momento en que declina; el avance ha cesado y le sucede una fase de menguante y oscurecimiento. Es entonces cuando el discpulo debe recordar el principio del ritmo y esperar con fe, paciencia y perseverancia la reanudacin del movimiento ascendente. Esto es fcil decir o enunciar; pero en la prctica suele resultar difcil si el discpulo no tiene un convencimiento profundo, pleno, de que va bien encaminado por el sendero de su verdadero ideal de perfeccin interior. En la etapa sombra, los peligras pueden ser graves si falta la fe; pero el discpulo esotrico ya ha dejado atrs la infancia
espiritual de la generalidad y, por ende, ya no puede tener la fe del carbonero, sino que necesita estar apoyado por aquella profunda conviccin, adquirida por el estudio y la experiencia. Es en los perodos en que el polo negativo ejerce su mayor presin sombra en la mente y en el astral del discpulo cuando ocurre las noches oscuras del alma de que han hablado algunos msticos. Lo paradojal es que estas noches oscuras del alma suelen ser ms tenebrosas en discpulos esotricos y msticos avanzados, que poseen una ms delicada finura de sensibilidad. Hay casos que stos caen en prcticas degradantes, como puede verse en el valioso libro El idilio del Loto Blanco, de Mabel Collins. Empero, la Luz del Logos, la energa espiritual pura, emanada de la Divinidad, simbolizada en Nuestra Seora del Loto, no deja sin auxilio al iniciado que ya siquiera una vez alcanz a percibirla con la conciencia espiritual del Ego en el transporte mstico. Si el discpulo esotrico no olvida que las tinieblas son solamente el polo negativo del splendor; si mediante un valeroso y enrgico acto de voluntad se polariza en el sentido positivo, emerge nuevamente a la conciencia de la vida luminosa, a la Luz del Cristo, con irresistible impulso ascendente, auxiliado por la poderosa esfera de atraccin, que es el polo positivo en el plano espiritual, rector de la conciencia interna del mstico y del iniciado. Lo que representa simblicamente la Seora del Loto Blanco es la energa espiritual pura, emanada del Logos, que el clarividente percibe como Radiancia Divina de un centro oculto, invisible para la vista ordinaria, pero efulgente para la visin espiritual. Por la ley de correspondencia, reside, asimismo, en lo ntimo del ser humano. La personificacin de este smbolo csmico ha dado lugar al culto religioso de la Divina Madre. Esta es la Madre Virgen, de cuyo seno inmaculado procede el Ser de Luz, que no es una persona carnal, sino el principio interno de vida luminosa o Cristo interno que ha sido ya activado en la naturaleza superior del hombre altamente evolucionado. No debe, pues, confundirse la Virgen Madre de la doctrina esotrica, con la santa madre fsica del Maestro Jess. 6. Causalidad. Nada ocurre al acaso, sino que todo obedece a la ley universal de causalidad o de causa y efecto. El Ser Supremo, el Absoluto Dios es la gran causa desconocida e inconocible del universo infinito y eterno. Del Absoluto Dios emergi el Dios Altsimo de nosotros, el Logos Solar, que es, a su vez, la Gran Causa de nuestro sistema de mundos. Ya hemos visto que el primer plano de existencia de nuestro sistema, el Mundo Divino, fue causado por la primera vibracin elemental diferencial que el Logos imprimi a la Substancia-raz: as, sucesivamente, ocurri con los dems planos que hemos estudiado. La causa permanece inmanente en el efecto, as en la forma de los grandes astros. como en la raz del tomo, Si esa causa divina cesase de actuar, el cosmos se desintegrara. El principio hermtico de causa y efecto se enuncia como sigue: Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley; la suerte no es ms que el hombre que se da a una ley no conocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la ley.
En todos los planos funciona la ley de causa y efecto; pero en su recproca relacin entre unos y otros, hay que tener presente que en los planos superiores residen las causas cuyos efectos se producen en los inferiores. As, en el Mundo Mental se generan las causas generales que determinan las modalidades de existencia y el desarrollo de las formas en este mundo visible. Por esto, la regin mental superior o abstracta se llama tambin plano causal, en tanto que el Mundo Fsico es el plano de los efectos. Como decamos, esto es en cuanto a la relacin de un plano superior con otro inferior; pero en todos se generan causas y se producen efectos. As, en este plano visible o denso, nuestros actos fsicos surten sus correspondientes efectos en nuestra existencia material. La conducta del hombre en este plano visible est determinada por mltiples causas o factores: unos que proceden de la propia constitucin mental, emocional y vital del individuo; otros del medio ambiente en que vive y desarrolla su actividad. El hombre de precaria o atrasada evolucin psicolgica obedece al determinismo ciego; es esclavo de sus tendencias y pasiones y de las circunstancias y acontecimientos en medio de los cuales le ha tocado existir y actuar; su ignorancia acerca de la vida superior y su rudimentaria voluntad, no le permiten sobreponerse a la cadena del determinismo material. Es conducido a ciegas por la corriente de la vida, El hombre de apreciable evolucin psicolgica, por el contrario, a medida que adelanta en el conocimiento de las leyes que regulan el suceder universal y que fortalece su voluntad, se va, poco a poco. liberando de esa esclavitud y pone un sello individual, de carcter superior, a su existencia. Eso no significa que el determinismo desaparezca y ceda su lugar a un caprichoso libre albedro, por cuanto la gran ley de causalidad no cesa un instante de operar. En el orden moral, ha habido agrias discusiones entre los sostenedores del determinismo y los del libre albedro. Segn los primeros. el hombre no es libre para elegir una norma de conducta moral, sino que est determinado por diversos factores, individuales y sociales, tales como la herencia, las condiciones de gestacin y crianza, la nutricin, las enfermedades, la vivienda, la clase de ocupacin, el hogar, la educacin, los buenos o malos ejemplos, las amistades y otros de orden, econmico y social, que sera largo de examinar. Los partidanos del libre albedro, de acuerdo con el dogma religioso, sostienen que Dios dot al hombre de libertad para elegir entre el bien y el mal. Si no existiese esta libertad moral, no se justificara la salvacin de los bueno. y la condenacin de los malos. La doctrina esotrica no acepta el determinismo ciego ni la libertad moral absoluta, sino que el hombre est dotado de un germen de liberacin, que deber desarrollarse en el curso de la evolucin de la vida consciente, a medida que obtenga la transmutacin de sus cualidades anmicas, el desenvolvimiento de su inteligencia y la fortaleza de su voluntad. El hombre altamente evolucionado no abroga el determinismo, sino que lo controla con su conocimiento y voluntad. Por esto dijo Cristo Jess que no haba venido a abrogar la ley, sino a cumplirla. El que controla el determinismo, pasa a ser amo y seor de la
naturaleza. El que es esclavo del determinismo vive en las tinieblas; el que lo domina y controla, en la luz. Frente a los factores adversos, deprimentes y degradantes, el hombre superior, con su diamantina voluntad, pone en accin otros factores poderosos, positivos y benficos, que determinan en el proceso de causacin el rumbo o direccin hacia los efectos que l quiere producir, para su propia utilidad o para el bien de los dems. El hombre de precaria condicin psicolgica, siguiendo el determinismo ciego en su conducta, devuelve odio por odio, como en la antigua ley del talin, ojo por ojo, vida por vida. S es ofendido, se defiende y a su vez ataca. El ser espiritual devuelve amor por odio, de acuerdo con el precepto evanglico: no opongis resistencia al que os hace mal; amad a vuestros enemigos; bendecid al que os maldice; orad por los que os persiguen. Con este precepto ensea el Evangelio la polarizacin positiva. Sin embargo, es completamente vano decir: yo perdono a mi ofensor, yo amo a mi enemigo, yo bendigo a quien me injuria, si eso no se siente de veras, intensa y profundamente dentro de de el mismo. La polarizacin positiva en el amor hace brillar con vvidos y bellos colores el aura mental astral, con una vibracin sutil y poderosa, que es La mejor defensa de s mismo. El que se sabe polarizar en esta forma, no necesitar devolver ataques u ofensas, porque se defiende en el silencio, mediante su propia vibracin y tonalidad. As como las tinieblas se desvanecen cuando brilla la luz, el odio se disuelve con la vibracin del amor, sin actos ni palabras. La doctrina de la no-violencia, predicada y practicada por Gandhi, se funda en el mismo principio. No es que desaparezca la ley de causa y efecto, ni que la accin deje de tener reaccin. Lo que ocurre es que el efecto y la reaccin, son transmutados en grado o nivel por la voluntad espiritual del hombre excelente, de acuerdo con los principios hermticos que estamos estudiando. Recordemos el ejemplo legendario de Licurgo, el legislador de la antigua Esparta. En cierta ocasin fue injuriado y atacado por un joven ciudadano. El pueblo, indignado, se lo entreg por esclavo, con derecho a vida o muerte. Licurgo se lo llev a su casa y lo educ en todas las enseanzas necesarias para una vida mejor. Al cabo de un tiempo, le devolvi la libertad ante el pueblo reunido, haciendo presente que se le habla entregado un joven inexperto e inculto y lo devolva convertido en un ciudadano til a la colectividad. Si Licurgo hubiese sido un hombre vulgar e impulsivo, su reaccin psquica habra sido de muy distintas consecuencias. La libertad moral que admite la filosofa esotrica no debe pues, confundirse con el libre albedro de los espiritualistas. sino que es relativa al grado de evolucin psicolgica de cada individuo, al grado o medida en que ste haya educido las potencias internas de su ser, hacindole capaz de perfecto dominio de s mismo, de clara visin intelectual de las circunstancias que le rodean y de sus posibilidades de accin, a la vez que de firme voluntad para no desviarse del camino que se ha trazado. As pues, en el concepto esotrico, la libertad moral no es un don gratuito que el hombre primitivo haya recibido de Dios, sino una conquista que, poco a poco, va alcanzando el Ego sobre las fuerzas oscuras o interiores de la naturaleza anmica de la propia
personalidad, a medida que evoluciona su vida consciente y que perfecciona los poderes internos del ser. No es que el hombre ordinario carezca totalmente de libertad. Tiene una precaria libertad emprica, o de conducta, es decir, de hacer o no hacer algo en un momento dado. Pero todo acto es ejecutado por un movimiento muscular, que obedece a un impulso. de naturaleza afectiva o emotiva, la cual, a su vez, obra motivada por una actividad mental o representativa. En la prctica. como la mente inferior est unida al astral o afectividad, el motivo representativo y el impulso emocional Forman un solo complejo de actividad anmica, la cual, por intermedio del doble etreo o cuerpo vital, se traduce en movimiento muscular. En esta forma reacciona el individuo de acuerdo con su propia constitucin subjetiva mental astral, en relacin con las impresiones o imgenes que le vienen del mundo objetivo o medio externo. De igual modo, al no hacer o sea, la inhibicin o abstencin, corresponde a una reaccin negativa de su personalidad mental astral, que retiene la energa del impulso, cuando del movimiento muscular le puede venir un resultado daino o inconveniente. Por lo tanto, esta libertad emprica o de conducta, de accin y de abstencin, est limitada por la relativa capacidad del individuo para reaccionar y para visualizar los posibles resultados de la accin o sea, de su reaccin ante los hechos externos. Como se ve, es una libertad ms aparente que real en la mayora de los actos humanos de ordinaria, ocurrencia. Un individuo perverso y brutal no ser capaz de elegir entre bendecir al que le hiere o repeler violentamente el ataque. Un labriego palurdo no es capaz de elegir entre ejecutar o no una obra de arte, porque carece de aptitud para producirla. El demente y el idiota no tienen libertad moral para elegir entre un acto justo o injusto, til o perjudicial, porque les falta razonamiento. Una persona dbil de carcter se dejar fcilmente seducir por otra. porque le falta voluntad para repeler la mala influencia. La vida diaria de la generalidad de los individuos est llena de casos mltiples en que se ve que el hombre ordinario est determinado a la accin o a la abstencin por factores que no es capaz de superar y por lo mismo, su libertad emprica o de conducta a muy precaria. La libertad est tambin condicionada por la vitalidad del cuerpo tsico. Un paralitico no es libre para elegir entre escalar un monte o no hacerlo, porque su enfermedad se lo impide. En general, los hombres de condiciones fsicas deficientes estn ms o menos disminuidos en sus posibilidades de accin y por consiguiente, en su libertad para emprender actividades que desean realizar. La excepcin es el hombre superior, de poderosa mentalidad, que a capaz de superar en gran parte sus desventajas y dificultades. La necesidad se opone a la libertad. La necesidad es ciega en el determinismo material; pero est determinada por un deber u obligacin en el orden moral o legal. Una enfermera no es libre de administrar o no al paciente una droga ordenada por el mdico, pues est en la necesidad legal y moral de hacerlo. Una madre no es libre para beber o no un vaso de leche que es el nico alimento con que cuenta en ese da para su hijo pequeo. Un padre de familia sin fortuna necesita trabajar para mantener su hogar. Innumerables ejemplos pueden citarse para demostrar que en la vida cotidiana la libertad est supeditada por la necesidad.
La necesidad es un aspecto del determinismo y ste es el proceso del suceder universal, regido por la gran ley de causa y efecto. Nos parece. que nuestros actos son libres, porque no profundizamos en las causas que lo determinan, ya sean de orden fsico, moral o espiritual. La relativa libertad, moral de que gozan los seres humanos de elevado rango espiritual, no importa prescindir del determinismo, sino el ejercicio consciente de sus altas capacidades, lo que le permite polarizarse positivamente y poner en accin los factores determinantes de los resultado que su poderosa voluntad ha proyectado obtener. An la iniciacin esotrica misma, no obstante su alta categora espiritual, no es un acto completamente libre, sino que est determinado por una viva y profunda vocacin mstica y filosfica. A su vez, esta vocacin lo est por una apreciable madurez alcanzada por el individuo en su evolucin psicolgica. Esta madurez es la que se pone a prueba durante el discipulado. A esto nos referimos en su oportunidad. Por ahora, bstenos decir que la madurez espiritual es el fruto de la evolucin de la vida consciente. Todo fruto es el efecto o resultado de un proceso de desarrollo y todo proceso est regido por la gran ley de causalidad. Se ve; pues, que la causacin y la evolucin son los dos fundamentos inseparables de codo progreso y adelanto; pero no toda causacin determina evolucin, porque hay tambin causacin regresiva o degenerativa, ya que, as como las buenas causas producen buenos efectos, las malas o dainas determinan consecuencias funestas. La causa pura y fundamental de la evolucin del alma humana reside en el principio divino que es la semilla espiritual del ser. Esta semilla divina es la que debe germinar interiormente. Este germen debe desarrollarse, siguiendo el imperativo de la ley de evolucin. Para ello hay que trabajar, con sabidura e inteligencia, para poner en accin, mediante la ley de causalidad, los factores propicios de ese desenvolvimiento de la vida interna. De esta manera, la Ley Divina que vino a cumplir Cristo Jesus, fue dar un impulso intenssimo a La evolucin espiritual de la humanidad, promoviendo, con su poderosa voluntad, su brillante sabidura y su puro amor, los factores positivos, enaltecedores y luminosos que habran de determinar una exaltacin de las almas en el anhelo de perfeccin. En la probacin esotrica, el aspirante ha de demostrar que posee el conocimiento de los principios de mentalidad y correspondencia; que ha templado su voluntad, hacindola capaz de mantener en su psique una polarizacin positiva; que ha aducido las virtudes anmicas necesarias para sobreponerse a las vicisitudes u oscilaciones del ritmo y que ha obtenido la clarividencia mental requerida para penetrar en la enmaraada y compleja red de causa y efecto, de acciones y reacciones de que est elaborado el suceder de la existencia y del destino, a fin de poder obrar en concordancia con las finalidades superiores del ser. El sendero esotrico es una constante lucha del alma por su perfeccionamiento. Es la gran batalla que relata el Bhagavad Gita en la mstica indostnica. Cuando el discpulo Arjuna se siente desfallecer, su Maestro Srikrishna lo exhorta, dicindole: pelea, porque luchando vencers a tus enemigos. La misma enseanza dio Cristo Jess en el Evangelio: No he venido a traer paz a la tierra, sino a meter fuego y espada.
Estas alusiones nada tienen que ver con la vida de relacin de los individuos en la convivencia social; no se refieren, de ninguna manera, a los antagonismos de unos y otros; no a las luchas fraticidas del hombre contra el hombre. Aquella contienda es subjetiva; el campo de batalla es la naturaleza mental astral de uno mismo. Algunos materialistas, que nada saben de los asuntos esotricos, han credo ver una flagrante contradiccin entre la advertencia evanglica citada y la doctrina de la no resistencia al mal. Han credo que Jess quiso primero ser un caudillo revolucionario de las masas populares y despus cambi de actitud, predicando la resignacin. Esta apreciacin materialista es totalmente errnea. Desde luego, todo iniciado esotrico sabe que Cristo ha sido y es el Rey de Reyes desde remotas edades muchsimo antes que encarnara en cuerpo fsico, asumiendo la personalidad del Maestro Jess; asimismo, sabe que la misin de Cristo se relaciona con el adelanto espiritual de la humanidad y no con sus pequeos intereses econmicos. Bien claro lo dijo: Mi reino no es de este mundo, y tambin: Dad a Csar lo que es de Csar y a Dios lo que es de Dios. No hay tal pretendida contradiccin pues, como dijimos, la lucha se refiere a la vida subjetiva del mstico o iniciado, en tanto que la no resistencia al mal es la actitud pacfica y benvola, humilde y magnnima a la vez, que debe asumir ante los que lo persiguen u hostilizan, por incomprensin, sectarismo o ignorancia. En el mundo externo, frente a los dems, el discpulo esotrico debe actuar con dulzura fraternal, sin violencia. Por el contrario, en su mundo interno ha de ser fuerte como un titn, amo y seor de su propia personalidad, valiente luchador por su perfeccionamiento; es ah donde hay que emplear el fuego de la sabidura para quemar las impurezas de la naturaleza pasional y la espada de la voluntad para combatir las tendencias e impulsiones groseras a perjudiciales. Ahora bien, si el hombre lucha por algo, es porque sabe que puede producir un cambio favorable a sus propios fines, sea en el campo de la actividad material e intereses personales, sea en el propsito de perfeccionamiento de s mismo. Si no estuviese convencido de ello, la lucha por el progreso cesara. Como hemos visto, todo cambio se produce en el mundo fenomnico, regido por la ley de causa y efecto; as es que el conocimiento de esta ley, como de los dems principios hermticos que hemos estudiado, es indispensable para vencer en los esfuerzos por la perfeccin. 7. Generacin. Llegamos al sptimo principio hermtico, segn el cual en todo se manifiesta la dualidad del gnero: masculino y femenino. Este principio de verdad no debe confundirse con el de la polaridad, pues se trata de dos correlaciones de distinta naturaleza. En otras palabras, el estudiante esotrico no ha de confundir lo positivo con lo masculino ni lo negativo con lo femenino. Esta confusin, suele ser frecuente; pero conviene evitarla. Generar significa crear o producir. El gnero reside, por lo tanto, en todos los planos de la naturaleza, visible e invisible. ya que en todos ellos hay creacin y produccin.
Este principio hermtico se formula como sigue: El gnero est en todo: todo tiene sus principios masculino y femenino: el gnero se manifiesta en todos los planos. Desde luego, el gnero no se refiere a los sexos materiales. La sexualidad orgnica es solamente el aspecto inferior del gnero. Los rganos sexuales de los cuerpos carnales representan el principio del gnero en este plano denso de materia o mundo visible: pero en los planos sutiles no se manifiesta por medio de rganos sexuales, sino por una especial aptitud o disposicin, masculina o femenina, de la constitucin de los cuerpos sutiles. Una degradacin del concepto del gnero dio origen, en la antigedad, a las prcticas repudiables del falicismo. Los ritos flicos estn muy lejos de la pureza de costumbres que debe observar el verdadero mstico o discpulo esotrico. En la terminologa generalmente usada respecto de los fenmeno de la materia fsica, se habla de positivo en un sentido que ms bien corresponden a la actividad masculina, y de negativo, en relacin con una femenina. Esto ha ocurrido as por la errnea creencia de que el gnero slo se podra manifestar por medio de rganos sexuales. No olvidemos que el gnero se encuentra en todos los planos y en todos los rdenes de existencia, desde el tomo hasta los seres ms complejamente organizados. No tenemos para qu entrar al anlisis del tomo y al estudio de la electricidad. Dejemos esos pormenores a los tcnicos. Baste recordar que los fsicos hablan de positivo y negativo en un sentido distinto del que hemos explicado al tratar del principio de la polaridad. En efecto, el llamado polo negativo desarrolla intensa actividad, lo que demuestra la impropiedad de lenguaje, ya que negativo importa un concepto de negacin. Propiamente hablando, lo negativo indica una falta o deficiencia respecto de algo que debe ser o suceder. La inercia es negativa de la mocin; la negligencia lo es de la diligencia, como ya vimos. Una actividad de orden inferior es tambin negativa respecto de otra superior; un estado de debilidad, lo es en relacin con otro de vigor o fortaleza. Lo femenino es distinto. No es inerte, ni dbil ni inferior, sino que es el complemento de lo masculino en el mismo plano o nivel. Lo femenino es otra forma de actividad; pero no falta o deficiencia de ella. El gnero masculino es proyector y, en cierto sentido, repelente, por lo que se le considera activo y se le confunde con el polo positivo. El femenino es receptivo o atractivo, por lo que se le estima pasivo, y se le confunde con el polo negativo. Esta confusin se ha generalizado en el lenguaje profano o corriente; pero si se examina ms a fondo la cuestin pueden distinguirse los conceptos. Ejemplos: un impulso de odio que se ejecuta como homicidio, es un acto moralmente negativo y no puede decirse que sea femenino. La recepcin de una enseanza luminosa en la mente del discpulo, es un acto intelectual positivo, un sin embargo, femenino. La concepcin de una idea nueva en la mente de un filsofo, un logro positivo; pero como en toda creacin, han
intervenido copulativamente el principio femenino y el masculino de la constitucin mental de ese hombre. Toda concepcin, sea material o mental, se produce por la cpula de los gneros. Hay varones que son completamente viriles en su actividad sexual y, sin embargo, en sus mentes predomina el principio femenino. A la inversa, hay muchas mujeres que en su vida material en este plano fsico son completamente femeninas y en sus mentes prevalece el principio masculino. En la mente actan los dos gneros, con predominio de uno sobre el otro. La paridad se obtiene en un estado muy avanzado de la evolucin mental. El predominio de un gnero en la mente de un individuo, varn o hembra, puede corresponder o no a su sexo carnal, sin que ello interfiera en nada a la normalidad de su vida sexual en su existencia fsica. En la actividad astral o emocional, el predominio del principio masculino determina un temperamento impulsivo, que influye en el carcter voluntarioso e independiente; el del femenino, un temperamento sensitivo y receptivo, que condiciona un carcter suave y asequible y conciliador. Como el cuerpo astral y la mente inferior estn fusionados en un solo cuerpo psquico durante la encarnacin del ser fsico, lo que acabamos de decir sobre el gnero en la actividad astral se aplica a la de la mente inferior o concreta. Puesto que la polaridad se manifiesta en toda actividad, se aplica tambin a las acciones determinada por la dualidad genrica, segn el principio predominante en cada individuo. Podemos, entonces, hacer las siguientes correlaciones: personalidad masculina: a) polo positivo: espritu de empresa, independencia de criterio, firmeza en las resoluciones, entereza y valor en el seguimiento de un ideal; b) polo negativo: agresividad, insensibilidad social, intolerancia, inadaptabilidad. testarudez. Personalidad femenina: a) polo positivo: espritu de sociabilidad para la prctica del bien, discreta suavidad en el trato con los dems, simpata personal, comprensin, delicadeza, disposicin conciliadora, fina sensibilidad; b) polo negativo: pusilanimidad, blandura estpida, irresolucin, susceptibilidad. ficcin, sugestibilidad. En la mentalidad de todo individuo se hallan los dos principios: masculino y femenino, cualquiera que sea su sexo carnal; de modo que la correlacin que acabamos de hacer debe entenderse que se basa solamente en un relativo predominio de uno u otro gnero mental. En la sugestin, el operador pone en accin la energa de su principio mental masculino, proyector, para efectuar la induccin de su pensamiento en el aspecto mental femenino del paciente, que es receptivo. La autosugestin es anlogo procedimiento dentro de uno mismo. No podemos ahora extendernos ms en este asunto, porque para ello tendramos que penetrar en las oscuras y ocultas actividades del psiquismo subconsciente, tema que no nos corresponde tratar aqu.
Aqu abordaremos el estudio relacionado con otro de los postulados o principios de verdad que ensea la doctrina esotrica y que, deliberadamente hemos dejado para tratarlo despus de las someras explicaciones que hemos dado en la parte anterior acerca de la reencarnacin y del destino. Este postulado es el principio de jerarqua, que constituye uno de los fundamentos ocultos ms importantes del gobierno y armona de los mundos, en todos los planos de la naturaleza. Este principio es inherente al hecho de la desigualdad que existe entre las categoras de los distintos reinos de la naturaleza y entre los individuos de cada uno de esos reinos. No se necesita especial demostracin para sostener que el hombre es superior al animal; ste al vegetal y ste al mineral. Si bien es cierto que desde el punto de vista del espritu divino hay igualdad, ms an, identidad, no lo es menos que Las condiciones mentales, astrales y fsicas de los hombres son diferentes, desiguales. As, pues, en los hombres hay numerosas diferencias. La desigualdad entre unos y otros es evidente y se advierte tanto en lo intelectual, como en lo moral y en lo material. En el orden intelectual hay una escala de grados de valor, en la que podemos distinguir: el genio, el talento, la mediana, el dbil mental, el imbcil, el cretino, y el idiota, sin considerar los casos especiales de enfermedades mentales. En el orden moral, otra escala, que culmina en el santo o genio de la virtud, desciende a numerosos grados intermedios y cae en el vicioso y en el perverso. En el orden material, no hay para qu sealar las numerosas desigualdades sociales, econmicas y fsicas. Desde el punto de vista fsico, hay que advertir que el hombre mejor dotado no es el que posee mayor fuerza bruta o un cuerpo grotescamente robusto, sino un organismo, dotado a la vez de vigor y sensibilidad. que sea un instrumento capaz de permitir al hombre realizar sus ms elevados propsitos durante la encarnacin en este mundo fsico, tanto en las obras del pensamiento como en la accin material. Las desigualdades hacen que los hombres ocupen distintas posiciones o rangos en las colectividades humanas de que forman parte. Sin embargo, debido a las deficiencias de la mentalidad general, a las perturbaciones ocasionadas por el egosmo y a numerosas otras causas que vician o menoscaban la organizacin social, el principio de jerarqua sufre aplicaciones incorrectas, ocupando altas posiciones individuos que no la merecen, en tanto que otros meritorios se encuentran pospuestos u olvidados. El principio se aplica; pero muchas veces de manera incorrecta. En una sociedad ideal debera imperar el gobierno de los ms aptos y la preeminencia de stos en las diferentes organizaciones. Con todo, se cumple el conocido aforismo de que los pueblos tienen el gobierno que merecen. Este punto atae a lo que ya dijimos tocante a los destinos colectivos. As como las almas que vienen a este mundo con un destino individual mezquino o difcil, encarnan en cuerpos engendrados por padres brutales, enfermos o viciosos, de anlogo modo, el hombre que ha de luchar con
factores sociales adversos, sufrir persecuciones y padecer incomprensiones, nace en un ambiente social desfavorable, en el que la superacin es difcil. Desde que los antiguos lemurianos cayeron en la magia negra, desgracia que se repiti en las postrimeras de la civilizacin atlante, vastos sectores de nuestra humanidad han tenido que venir sufriendo, a lo Largo de numerosas encarnaciones, las graves consecuencias de esos funestos errores, que han generado dolorosos destinos individuales y colectivos hasta ahora. Los Instructores de la humanidad y en general los grandes iniciados de todos los tiempos, han exhortado a las gentes para que se orienten hacia la realizacin de un ideal de perfeccin. Es as como muchos seres humanos se han encaminado. siguiendo diferentes ideales msticos y filosficos, a la obtencin de un relativo perfeccionamiento. Sin embargo, las condiciones desfavorables generales an prevalecen. El destino colectivo de la humanidad est pasando por una aguda crisis de la cual todos nosotros participamos en cierto grado, an cuando estemos alejados de las luchas partidistas y sociales. La superpoblacin de la superficie habitable de este planeta, ir agravando las dificultades, sobre todo en el orden econmico general, de tal manera que, con el andar del tiempo, se har inevitable una nueva catstrofe mundial, como las que ya ocurrieron en otras pocas, en el lejano pasado; pero los supervivientes iniciarn su camino hacia una nueva civilizacin. Cualesquiera que sean las contingencias adversas, la humanidad sabr enderezar sus pasos hacia un futuro mejor. Las mayores desigualdades entre los hombres se han producido en la jornada terrestre de nuestra evolucin, debido ah las causas que ya explicamos al tratar de la reencarnacin y el destino. Diferente es el origen de las desigualdades entre los diversos reinos de la naturaleza terrestre y los rdenes de los seres celestiales que pueblan las distintos planos de nuestro sistema de mundos. Estas desigualdades provienen de la mayor o menor antigedad csmica de las emanaciones divinas que originaron. en el remotsimo pasado, las sucesivas apariciones de mnadas o unidades espirituales diferenciadas en el Espritu Universal de Dios. Las mnadas o espritus puros de las distintas categoras de seres no surgieron, pues, al mismo tiempo del Espritu de Dios, sino en sucesivas oleadas de Vida, las cuales han emanado de Dios unas tras otras en vastsimos Ciclos, cada uno de los cuales es un Da Csmico. Los das de la creacin, de que habla el Gnesis, no son das de una semana, sino esos grandes perodos, que se han sucedido y continuarn, siguiendo la ley de los Ciclos, a la que ya nos hemos referido al tratar de la periodicidad. Ahora tenemos que decir algo acerca de los ms importantes grandes ciclos, que constituyen una Gran Manifestacin, esto es, un largusimo proceso, de incontables millones de aos, durante el cual se crea, desarrolla y disuelve la existencia de un sistema de mundos. Ya hemos aludido a los ngeles, que son seres pertenecientes a la categora de evolucin superior a la humana. Aqullos son ms adelantados que los hombres, porque sus mnadas surgieron de una oleada de vida anterior a la nuestra. Aqu hay que hacer una salvedad muy importante; la humanidad, a pesar de corresponder a una emanacin
divina posterior a la anglica, est llamada a producir algunos grandes adeptos, de tanta perfeccin, que estn destinados a superar a los ngeles, porque stos no han pasado por las difciles y penosas pruebas y experiencias de este plano denso de materia. Estos sufrimientos y la experiencia resultante constituyen un sagrado privilegio del hombre. Ms elevada que la anglica es la categora arcanglica y ms que sta, las otras que luego mencionaremos. Cuando hablamos del principio de la creacin, no nos referimos al principio del Universo, del Todo, pues el Universo total nunca tuvo principio ni tendr fin: es el suceder universal en el infinito y en la eternidad. Lo que tiene principio y fin es la existencia de un determinado sistema de mundos. Tal sistema no es infinito ni eterno, sino que est limitado en el espacio y en el tiempo, como nuestro Sistema Solar y los dems similares, cuyos soles son las estrellas. La Substancia Pura o Substancia-raz, llamada tambin raz de la materia, es infinita y eterna en el Todo; pero en ella se forman innumerables sistemas de mundos, que duran largusimos perodos y despus se desintegran, siguiendo la ley cclica. Unos aparecen y otros desaparecen, como las olas del mar, La ola dura un breve perodo ante nuestra percepcin fsica; as, anlogamente, cada vastsimo ciclo que es un Da Csmico, es como el de una ola en la incalculable infinitud e inconcebible eternidad de lo Absoluto. Sin embargo, a la inversa, el Da Csmico es como una eternidad para nosotros. Conviene, de paso, hacer una referencia bblica. En el Captulo del Gnesis se habla del principio de la creacin; pero, como la creacin universal, en lo infinito y en la eternidad, no tiene principio ni fin, por cuanto aquello equivaldra a poner una limitacin a lo Absoluto, que es ilimitado, no hay duda que Moiss se refiri al principio de nuestra Gran Manifestacin, que comprende desde la creacin hasta la disolucin de nuestro sistema de mundos. Aqu empleados la palabra creacin, no en el sentido de hacer o construir algo de La nada, sino la formacin sucesiva de los distintos planos de existencia, mediante gradual diferenciacin de la substancia raz de la materia, que es pura eterna e infinita. Se puede decir que Dios cre el mundo de la nada, siempre que la palabra nada se refiera a la forma y no a la substancia. Decir que la creacin surgi de la nada es lo mismo que decir que la existencia surgi de la inexistencia, pues estos trminos se refieren a las formas de la materia en los diversos planos, sutiles y densos; pero desde el punto de vista de la substancia universal, nunca ha habido la nada, sino el Todo infinito y eterno. Veamos los primeros versculos del Capitulo 1 del Gnesis luego su interpretacin esotrica. 1. En el principio Dios cre el cielo y la tierra. 2. La tierra estaba informe y vaca; Las tinieblas cubran el abismo, y el Espritu de Dios se mova sobre las aguas.
Ahora la interpretacin. 1. En el principio de esta Gran manifestacin nuestro Dios Altsimo cre la esencia del cielo de la tierra. En este versculo, la palabra cielo corresponde a Shamain de la Cbala hebrea, donde la letra Sh significa estabilidad, y maim la substancia-raz o materia prima homognea. Luego, aqu el cielo no significa el firmamento del espacio fsico sideral, sino el estado de estabilidad y homogeneidad de la substancia-raz del cosmos. La palabra tierra, en cambio, denota el eterno movimiento. Viene de Arets de la Cbala hebrea, donde TS es lo eterno y AR del movimiento. Entonces, podernos decir que la Gran Causa, nuestro Logos Altsimo, al iniciar la creacin de nuestro sistema de mundos, imprimi en la Substancia-raz homognea el movimiento o vibracin diferencial, que produjo la existencia del mundo ms sutil. De esta manera surgi la polaridad csmica, denotada por lo trminos cielo y tierra, positivo y negativo, la estabilidad de lo substancial y el movimiento cambiante de lo existencial o aparencial. Esta operacin est representada por la ideacin, en el espacio, de un inmenso Crculo, cuyo punto cntrico indica el polo positivo y su circunferencia el negativo. Sin embargo, la polaridad se hallaba, en el principio, en estado potencial o latente. Por eso, algunos escritores traducen este versculo; En el principio cre Dios el doble Cielo. 2. Empero, la tierra no exista an, sino en contingencia y potencia; la oscuridad cubra el espacio, y el Espritu del Logos flotaba sobre las aguas. El circulo de que hemos hablado representa tambin la delimitacin del inmenso espacio csmico, de forma esfrica, que es el campo de manifestacin de nuestro sistema de mundos, abarcando una gran extensin, dentro de la cual estn las rbitas de los planetas. La frase Empero la tierra no exista an, sino en contingencia y potencia, significa que en esa etapa inicial slo se haba trazado o concebido idealmente, por el Espritu del Logos, ese inmenso espacio esfrico, dentro del cual la existencia de los mundos de materia de nuestro sistema se hallaba an inmanifestada, es decir, en potencia y posibilidad. En la figura representativa, esto es, el circulo con un punto en el centro, este punto simboliza la unidad radical del espritu, que subyace como esencia divina inmanente, oculta, en la subsiguiente y gradual diferenciacin de la materia. En el versculo 2, la expresin las aguas es otra alusin a la materia prima homognea. En el versculo 30 se introduce un tercer principio: la luz; pero no se trata de la luz material, sino del espritu divino del ser humano. Recurdese que en el tercer plano de nuestro esquema, o sea, el Mundo Espiritual, se diferenciaron las mnadas o unidades espirituales. Sin embargo, las alusiones a la oscuridad y a la luz tienen tambin otros significados, pues el Gnesis fue escrito en varias claves de hermenutica. Tomando otra clave, la interpretacin es distinta. Podernos ahora hacer referencia a los globos de las dos primeras cadenas planetarias de nuestro sistema de mundos. En la primera, Cadena de Saturno, los globos eran oscuros, dotados de calor sin luz. En la segunda, Cadena Solar, los globos eran luminosos.
Aplicando conjuntamente la ley cclica y la manifestacin septenaria, tenemos que la Gran Manifestacin de nuestro sistema de mundos se desarrolla en siete grandes perodos, de muchos millones de aos, llamados Cadenas Planetarias. Cada Cadena Planetaria constituye, a su vez, una manifestacin septenaria, es decir, de siete globos; pero uno slo de ellos es de materia densa o qumica, que es nuestra tierra visible, de materia slida, lquida y gaseosa, los otros seis globos de nuestra Cadena actual, que es la cuarta, son de materia sutil, invisible. Los dems planetas fsicos del Sistema Solar corresponden a otros esquemas. Cada globo de nuestro esquema no es, pues, un planeta de los que giran en torno al Sol, sino que es un estado de existencia del campo de manifestacin en que ha involucionado y ahora evoluciona la humanidad. La corriente csmica de Vida del Logos pasa de un estado de existencia a otro, es decir, de uno a otro globo, sucesivamente, de los siete que constituyen cada Cadena, y lo hace siete veces: en otras palabras, da siete vueltas por los globos de cada Cadena. Cada una de estas vueltas se llaman Rondas: o sea, son siete rondas en cada una de las siete cadenas. Estos cambios de estados de existencia son muy difciles de comprender. Aqu lo indicamos de un modo bastante rudimentario y tosco, para dar una nocin elemental del asunto. Ante esta dificultad de explicacin, los tratadistas esotricos, tanto orientales como occidentales, los presentan como una sucesin de Globos, agrupndolos en siete conjuntos de siete Globos sucesivos. Cada conjunto es una Cadena. por la cual la corriente de vida pasa, sucesivamente, siete veces, es decir, hace siete rondas. A cada periodo o Cadena se le ha asignado el nombre de uno de los planetas de nuestro actual sistema Solar y de la Luna. Los nombres de las siete Cadenas son: de Saturno, Solar, Lunar, terrestre, de Jpiter, de Venus, y de Vulcano. Los Globos de cada Cadena se designan con las letras A, B, C, D, E, F y G. Actualmente, nosotros estamos en el Globo D, en la cuarta Ronda de la cuarta Cadena. O sea, nuestro planeta Tierra es el Globo D de la Cadena Terrestre. En este Globo termin el proceso de involucin de la mnada humana y se inici el de la evolucin. El Globo A de la Cadena de Saturno era de la sutilsima materia del Mundo Espiritual. En l fueron diferenciadas las mnadas humanas. El B corresponda al Mundo Supermental; el C a la Regin Mental Abstracta; el D a la Regin Mental concreta; el E. nuevamente a la Regin Mental Abstracta; el F, a la Regin Supermental o Mundo Supermental, y el G, al Mundo Espiritual. Se ve, pues, que se trata de un descenso gradual de la corriente de Vida, desde el Globo A hasta el D, y de aqu asciende al Globo G, que est al mismo nivel que tuvo el Globo . El Globo D es, pues, el ms bajo de cada Cadena. La corriente de Vida hace siete veces ese descenso y retorno en cada Cadena. Este proceso de descenso y retorno es una Ronda. Estas siete Rondas, o sea, una Cadena completa. constituye un Da Csmico, despus del cual la Vida se recoge en la substancia inmanifestada. como en un largo perodo de descanso, que es La Noche Csmica, hasta que se inicia la Cadena prxima.
El segundo Da Csmico de nuestro sistema de mundos fue la Cadena Solar. El Globo A de esta Cadena estuvo en el Mundo Superinental; el Globo B, en La Regin Mental Abstracta; el Globo C, en la Regin Mental Concreta; el Globo D, el ms denso de esa Cadena, en el Mundo Astral; el Globo E, en la Regin Mental Concreta; el Globo F, en la Regin Mental Abstracta, y el Globo G, nuevamente en el Mundo Supermental. El tercer Da Csmico fue la cadena Lunar, en la cual la materia de existencia de los Globos descendi un nuevo escaln en la sucesiva y gradual densificacin de la existencia de esta Gran Manifestacin. Siguiendo el mismo orden, el Globo. A de la Cadena Lunar estuvo en la Regin Mental Abstracta; el Globo D, el ms denso, en la Regin Etrica del Mundo Fsico, y el Globo G, nuevamente en la Regin Mental Abstracta o plano Causal. El cuarto Da Csmico es nuestra actual Cadena Terrestre. El Globo A de esta Cadena estuvo en la Regin Mental Concreta; su Globo D, es nuestro planeta fsico denso, la Tierra, compuesta de materia slida, lquida y gaseosa; pero no hay que olvidar que la materia densa esta impregnada por la sutil, siendo la ms sutil de un radio ms extenso. Quedan, pues, por venir a existencia y desarrollarse en otros vastsimos ciclos futuros otras tres Cadenas; la de Jpiter, la de Venus y la de Vulcano. En cada una de estas tres Cadenas los Globos de existencia ascendern en sutilidad un escaln, sucesivamente, los nombres de las Cadenas, salvo la Tierra, no corresponden a ninguno de los astros visibles del mismo nombre. Se les ha dado esas denominaciones debido a otras correspondencias que no es el caso de analizar ahora. La Vida Divina, emanada del Dios Altsimo, nuestro Logos, ha alcanzado distintos niveles de desenvolvimiento en los diversos reinos o categoras de entes. Duerme con sueos profundos en la existencia molecular del reino mineral: suea, como en el sueo con ensueo en Ja vitalidad etrica del reino vegetal: ha despertarlo en la actividad semoviente y emotiva del reino animal; ha educido la facultad intelectual en el reino hominal; se eleva a conciencia luminosa en el gran mstico y gran iniciado, y a conciencia divina en otras altas jerarquas espirituales. Nosotros hemos alcanzado el estado de humanidad, caracterizado por la posesin de inteligencia individual, en la actual Cadena Terrestre, en la anterior, o sea, en la Cadena Lunar, los actuales ;ngeles llegaron al estado de vida anlogo al de nuestra humanidad, decimos anlogo y no igual, porque los ngeles no tuvieron cuerpo denso, carnal, como nosotros, pues su materia ms densa era etrica, en esa misma Cadena, nosotros tuvimos una condicin similar a la de los animales. Podemos decir que los ngeles constituyeron La humanidad etrica de la Cadena Lunar. En el periodo ante-anterior, o sea, en la Cadena Solar los arcngeles alcanzaron el nivel de vida humana, en cuerpos astrales; los ngeles el de animalidad y nosotros un estado similar al del vegetal. En la primera Cadena de nuestro esquema, la de Saturno, las Principalidades o Seores de la Mente, alcanzaron la conciencia humana, en cuerpos mentales; los arcngeles el nivel de animalidad, los ngeles el de vegetal y nosotros el mineral. Ntese que se trata de similitudes y de ninguna manera corresponden a los conceptos que nosotros tenemos ahora acerca de los animales, vegetales y minerales. En las Cadenas de Saturno y Solar no exista materia fsica y por lo tanto era imposible ah el estado de materia que corresponde a las formas minerales y vegetales de nuestro mundo visible.
Cuando empez la gran Manifestacin de nuestro sistema de mundos, en la Cadena de Saturno, surgieron en el Mundo Espiritual las mnadas, unidades espirituales o espritus prstinos de los individuos de la actual humanidad, o humanidad terrestre. Entonces se inici la involucin de estas mnadas; pero, en esa misma Cadena, aparecieron tambin otros entes espirituales que haban iniciado su peregrinacin en una Anterior Gran Manifestacin. Ya hemos mencionado a los ngeles, arcngeles y principalidades; pero vinieron tambin otros entes ms elevados, que ya haban alcanzado el estado de humanidad en la anterior Gran Manifestacin. Estos espritus eran de seis categoras superhumanas, que con las tres ya mencionadas forman nueve, a ellas se agrega nuestra actual humanidad terrestre, completando as las diez jerarquas creadoras de nuestro sistema de mundos, por cuanto cooperan en la obra creadora de Dios. Los entes ms adelantados de esas elevadas jerarquas haban alcanzado un alto grado de perfeccionamiento en la Manifestacin Csmica anterior, de manera que estaban capacitados para colaborar en las tareas divinas y se dedicaron a ellas en las correspondientes oportunidades. Cada una de esas jerarquas es una numerosa multitud de espritus celestiales. En el Gnesis se les da el nombre genrico de Elohim, palabra plural que, de acuerdo con la interpretacin cabalista, indica a la Colectividad de las Divinas Potencias. Dios Altsimo, nuestro Logos Solar, es el Padre Celestial por excelencia; pero no debe entenderse que reside en el Sol; se llama as, porque es el creador y Supremo Ser del Sistema Solar y de todos los mundos que han existido, existen y existirn dentro del espacio csmico que corresponde al desarrollo de nuestro esquema de siete Cadenas. El engendr, de S Mismo, las mnadas, que son nuestros espritus puros, Se le ha comparado a una gran llama dentro de la cual surgieron las chispas divinas o mnadas. Sin embargo, las jerarquas creadoras han cooperado eficazmente en la elaboracin de la compleja constitucin del ser humano. As, por ejemplo, los Seores de la Mente, que fueron la humanidad mental en la Cadena de Saturno, han activado el principio mental en el hombre y le han ayudado a construir la mente individual. Precisamente, los Elohim, llamados los Seores de la Mente o Principalidades, eran esa jerarqua creadora. Sin embargo, es de toda evidencia que Moiss, en el Gnesis, no se refiri solamente a ellos, sino al conjunto de las jerarquas que participaron en la estructuracin de la naturaleza humana, tanto en lo espiritual, como en lo mental y en lo material. Es por esto que los cabalistas hablan de la Colectividad de las Divinas Potencias. Cabe advertir que la cbala cristiana y el ocultismo moderno han modificado, en parte, los nombres de esas nueve jararquas, que son: Nombre en hebreo Nombre cristiano Otro nombre Haioth ha Kadosh Serafines Santidades Divinas Ophanim Querubines Ruedas Aralim Tronos Seores de la Llama Hashemalin Dominaciones Seores de la Sabidura Seraphin Virtudes Seores de la Individualidad Malakim Potestades Seores de la Forma Elohim Principalidades Seores de la Mente
Beni-Elohim Kherubin
Arcngeles Angeles
Como dijimos, la humanidad terrestre constituye la dcima jerarqua creadora, en relacin con los cuerpos de la materia mineral. Cada jerarqua se especializa en el trabajo relacionado con la materia del Globo D de la cadena en la cual lleg al estado de humanidad. Los Seres celestiales pertenecientes a las ms elevadas jerarquas son para nosotros Dioses de tal esplendor espiritual que no podemos representarlos con nuestras mentes limitadas; pero este concepto de pluralidad de seres celestiales que pueblan el universo invisible, no deben confundirse, de ninguna manera con el politesmo, de los credos populares paganos, nuestra adoracin debe dirigirse al Dios Altsimo, que para nosotros equivale al Absoluto Ser, si bien es cierto que lo Absoluto, la suprema divinidad del Todo, es el Supremo Dios inconocible en el infinito y en la eternidad, tambin lo es que nuestro Dios altsimo, el Logos Solar es el Supremo Dios de nuestro sistema de mundos y representa al Absoluto en la Gran Manifestacin en la cual hemos surgido y estamos evolucionando. Este Dios Altsimo es el Padre que est en los Cielos, a que se refiere Jess en el Evangelio. La adoracin exclusiva a Dios Altsimo est tambin revelada en el Apocalipsis. del siguiente modo: Y yo, Juan, soy el que o y vi estas cosas, Y cuando las hube odo y visto, ca sobre mi rostro para adorar delante de los pies del ngel que me haba mostrado estas cosas, Y l me dijo: Gurdate de hacerlo; yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este Libro. Adora a Dios. (Apoc, XXII, 8 y 9). No obstante, ello no impide que se haga la salutacin a los seres superiores, en seal de reverencia y gratitud. Esto no es idolatra, sino que es una forma de amor espiritual del inferior hacia el superior, como a la inversa, la compasin lo es del superior al inferior. Por lo que hemos explicado someramente, se puede comprender la causa de la gran diferencia de grado evolutivo entre las distintas jerarquas de entes espirituales. Ella se debe, pues, a que las mnadas respectivas iniciaron su peregrinacin en los mundos de la materia, sutiles, en grandes ciclos anteriores a los que comprende la peregrinacin de las mnadas de nuestra humanidad terrestre. Cada jerarqua o reino ha aparecido en alguno de los enormes ciclos csmicos anteriores a nuestra actual cadena planetaria y corresponde a una distinta oleada de Vida Divina. Volvamos ahora a considerar las diferencias que determinan los distintos grados evolutivos en que, relativamente, se encuentran los individuos de nuestra humanidad terrestre. Recordemos que en La Cadena Lunar nosotros pasamos por una etapa de vida correspondiente a la evolucin animal. Los animales no tienen espritu individual, Ego, en su cuerpo, ya que carecen de mente individual, la que es el eslabn entre el espritu y los cuerpos inferiores. Cuando los individuos de un reino interior llegan al nivel de la etapa humana, es porque han iniciado la formacin del cuerpo causal o mente
superior, aunque en estado tan rudimentario que no lo pueden utilizar. Una parte de la mente, llamada mente interior, se une al cuerpo astral de ese individuo, que es de naturaleza animal, pasando as a Constituir el cuaternario interior del ser humano encarnado en este plano denso. Una vez que se ha constituido el incipiente cuerpo causal, el Ego o triple espritu individual, pasa habitar en el cuerpo. Esto es lo que en algunos tratados se llama individualizacin y con ella empieza el proceso evolutivo del ser humano, que antes haba venido involucionado. En los animales, el espritu reside fuera del cuerpo y no rige la vida de un solo individuo animal, sino de un cuerpo, por lo que se llama espritu grupal. Ya en los ltimos tiempos de la Cadena Lunar hubo algunos espritus adelantados de la actual humanidad terrestre, que entonces era animalidad, que por circunstancias especiales se individualizaron, iniciando as la etapa humana; pero la inmensa mayora lleg al estado de humanidad en el actual planeta tierra, en su mayor parte en la poca Lemuriana y principios de la poca Atlante. Fue en los primeros tiempos de esta ltima cuando qued la puerta cerrada, segn la expresin de algunos ocultistas; de manera que los entes que entonces no alcanzaron al estado de humanidad, quedaron rezagados y son los monos actuales. En otras palabras, los monos pertenecen ala misma oleada de vida de la humanidad terrestre; pero no alcanzaron a llegar al estado humano. Sin embargo, los monos y otros animales superiores, por circunstancias especiales, pueden individualizarse en cualquier tiempo, pero no pueden continuar ahora la evolucin humana, sino que debern esperar una prxima etapa evolutiva general. De anloga manera les ocurri a aquellos hermanos nuestros adelantados de la Cadena Lunar, que tuvieron que esperar a los dems; pero con la enorme diferencia de que ellos llegaron a esta tierra siendo ya humanos y por lo tanto, iniciaron su evolucin humana con una considerable ventaja de anticipacin al resto. Esos adelantados son los pocos Adeptos Perfectos, que ya ha producido nuestra humanidad terrestre. Sin embargo, no se crea que esa perfeccin la alcanzaron en poco tiempo, tuvieron que luchar, sufrir y esforzarse durante pasadas edades, como ahora lo hacemos los seres humanos en general. Todo esto ha ocurrido en el Globo D de nuestra Cuarta Cadena, la Terrestre, donde la vida humana deber continuar por muchos milenios ms. Se producirn en el futuro nuevas catstrofes mundiales, como las que aniquilaron a las civilizaciones lemurina y atlante; pero sobrevivirn ncleos humanos que harn revivir la civilizacin y la conducirn a ms altos grados de progreso. Tenemos, pues un vastsimo futuro por delante, para seguir nuestro camino ascendente, sin atolondramientos ni ansiedades: pero sin quedarnos dormidos, porque las oportunidades de adelanto que se pierden no se repiten con frecuencia. La oportunidad de dar un paso ms en la evolucin suele presentarse sin aviso previo por lo que hay que velar, como lo recomienda el Divino Maestro, sin dormirse. Como hemos visto, las desigualdades humanas se deben a las diferentes vicisitudes por las que han pasado los individuos en sus encarnaciones anteriores. Dejando de lado, por el momento, a los Adeptos Perfectos, a que aludimos, nos referiremos a los hombres en general. Unos se crearon mal destino, son los atrasados; otros, mediano, son la generalidad; y otros, bueno, son los individuos ms o menos adelantados; por ltimo, una selecta minora se ha creado un destino excelente, por sus virtudes y actos de sacrificio de vidas pasadas. Estos van caminando rpidamente hacia la perfeccin del
Adeptado; son los iniciados superiores y grandes msticos; as como algunos pocos grandes genios de la filosofa, la ciencia y el arte. El significado vulgar y corriente de la palabra adepto es el de una persona que adhiere mentalmente a una determinada doctrina, secta, partido o sociedad. Pero en la ciencia esotrica no se trata de esa clase de adeptos, sino del Adepto en la Sabidura de Dios, esto es, el Ser que ha superado la etapa de la evolucin humana y ha entrado a colaborar conscientemente en altas funciones divinas; es un ser espiritualmente superhumano, ntese que al hablar de Adepto Perfecto no nos referimos a un estado de perfeccin absoluta, sino a la relativa que es posible al hombre altamente evolucionado. Para llegar a ese Adeptado, es necesario pasar por las iniciaciones que indicaremos ms adelante. En el lenguaje corriente se usa la palabra iniciacin para indicar el acto solemne, ajustado a cierto ceremonial, por la cual una persona ingresa a una institucin o sociedad, cuyas actuaciones son reservadas o ms o menos secretas, con fines generalmente altruistas o benficos. Desde el momento que una de esas sociedades mantiene una concepcin materialista de la vida humana, es completamente ajena al sendero esotrico y, por lo tanto, la iniciacin en ella nada tiene que ver con los estudios de la ciencia trascendental, de cuyos elementos trataremos someramente en esta obra. Nosotros nos referimos a la genuina iniciacin esotrica, la cual atae al Ego espiritual del ser humano y no a su personalidad terrenal, si bien sta participa en el acto. Por tanto, la iniciacin esotrica tiene dos aspectos: uno propiamente interno, que concierne al Ego en el Mundo invisible, y el otro externo, en que acta la personalidad o cuaternario inferior y tiene lugar en este mundo visible, mediante cierto ceremonial. Como ya anticipamos, la palabra iniciacin deriva de iniciar, que significa empezar o emprender algo nuevo, en un sentido amplio. El empezar una nueva etapa evolutiva constituye una iniciacin en este sentido general y por esto se habla de iniciaciones en plural, para indicar el relativo grado de perfeccionamiento alcanzado por un alma en el curso de su evolucin al travs de numerosas encarnaciones. El sendero de perfeccin es eterno. Es el interminable ir adelantando hacia lo Absoluto, es un camino que no termina jams, porque lo Absoluto es inalcanzable. Por consiguiente, la eterna evolucin no tiene meta; de manera que cuando hablamos de una meta, lo decimos en un sentido relativo, esto si nos referimos al trmino de un perodo, ciclo o jornada. En este sentido relativo, nuestra meta de perfeccin, a la cual aspiramos los iniciados humanos, es llegar al estado espiritual excelso del Adepto Perfecto. Hay ciclos dentro de ciclos mayores, etapas en una larga jornada. As, en el gran ciclo que es la vasta jornada de evolucin de nuestra humanidad terrestre, hay diversas etapas de perfeccionamiento.
Se comprende que es as, porque el hombre primitivo. de mentalidad muy precaria, no ha podido de un salto convertirse en un Pitgoras, un Scrates, un San Francisco, un Dante o un Goethe, como ejemplos est de por medio, en el tiempo, un largo camino de la evolucin psicolgica. Por otro lado, si consideramos a los hombres en el momento actual, notamos a primera vista las enormes diferencias que separan a unos y otros en cuanto a los distintos niveles de evolucin de la conciencia que han alcanzado hasta el presente. Es notorio, pues, que se encuentran en diferentes etapas de perfeccionamiento. Por lo expuesto se comprende que no todos pueden alcanzar el mismo grado de iniciacin en su presente existencia, pues hay algunos discpulos que ya traen mucho adelantado, en evolucin interna, por estudios, esfuerzos y sacrificios de vidas pasadas, en tanto que otros recin ahora han empezado a interesarse por las cosas del espritu. Es por esto que las Escuelas Esotricas u Ordenes de Misterios otorgan varias iniciaciones, segn el grado de adelanto esotrico del iniciado. Sobre este particular existen diversos sistemas. Hemos mencionado de paso lo relativo a las iniciaciones, sin entrar al fondo de esta materia, con el simple propsito de proporcionar al estudiante una nocin del sendero que hay que recorrer para adelantar en la jornada del perfeccionamiento humano. Las iniciaciones pueden dar una pauta para discernir mejor acerca del principio de jerarqua, que es la materia de esta parte de la obra. En relacin con el proceso evolutivo y las modalidades de los diversos destinos humanos, es conveniente hacer aqu una somera resea de los ciclos raciales. El vasto ciclo de la evolucin de nuestra humanidad terrestre, de muchos millones de aos, segn los cmputos esotricos, desde los albores de la primitiva raza hasta que advenga el final de la ltima en un lejano futuro, comprende grandes ciclos o pocas de la humanidad, que no deben confundirse con los brevisimos perodos que estudia la historia profana. Cada una de esas pocas, en el sentido esotrico, est determinada por ciertas caractersticas de la forma o estructura existencial de los seres humanos en cada una de estas etapas. Estas diferentes caractersticas no ataen, pues, al Ego espiritual, sino que son modalidades de las formas materiales o cuerpos en que ellos se involucran o encarnan. Estos ciclos raciales son siete. Por eso, algunos escritores esotricos hablan de siete razas humanas, dividiendo cada una en siete Subrazas, completando as cuarenta y nueve divisiones raciales; todo ello de acuerdo con el principio de manifestacin septenaria. Las siete razas son: la polar, la hiperbrea. la lemuriana, la atlante, la aria, y dos razas futuras. Otros profesores aceptan solamente diez y seis divisiones raciales, a las cuales denominan razas, distribuidas en las grandes pocas de la humanidad terrestre: Polar, Hiperbrea, Lemuriana, Atlante, Aria, y dos pocas futuras. Segn esta ltima doctrina, la primera raza humana apareci en tiempos de la lemuria, en la poca atlante se desarrollaron siete razas, en la actual poca Aria deben desarrollarse otras siete, y en la Sexta poca la ltima; despus ya no habr divisiones raciales. Finalmente citaremos otra doctrina, sostenida por el ilustre Dr. Gerardo Encausse (Papus), que habla nada ms de cuatro razas: negra, amarilla, roja y blanca. Segn esta
doctrina, la Tierra fue formada por cinco pequeos planetas. que se fusionaron, pasando a ser un Continente de nuestro Globo fsico. Uno de esos planetas fue la Luna; pero sta no se ajust a la coexistencia con los otros cuatro y fue lanzada al espacio, los cuatro restantes planetas son los continentes bsicos de la tierra, a pesar que su superficie ha sufrido grandes modificaciones por Los cataclismos que han tenido lugar, cada continente bsico ha debido formar y desarrollar una raza, de este modo: Continente Sur, raza negra; Continente Oriente, raza amarilla; Continente Occidente, raza roja y Continente Norte, raza blanca. Las diferentes divisiones tnicas son variaciones de esas razas o mezclas de alienigenas de ellas. Cada una de estas tres doctrinas tiene su parte de verdad, piles como dice un aforismo hermtico que antes estudiamos: todas las verdades son verdades a medias. Empero, nosotros concordamos ms con la segunda de ellas, que es ms fcil de comprender. Desde luego, es muy difcil poder hablar de razas y de subrazas, propiamente tales, con nuestros actuales conceptos, respecto de los seres humanos que existieron en las primeras etapas de la jornada terrestre, porque entonces no tenamos cuerpos carnales como nuestros actuales cuerpos fsicos. Los cuerpos eran muy diferentes, sin ninguna semejanza con la forma de nuestro organismo de ahora; de manera que nos parece que es dar demasiada extensin al lenguaje el llamar razas, a las formas etreas o semietreas de las primeras pocas. Podemos decir que eran razas solamente en un sentido analgico extensivo y desde este punto de vista es posible, hablar de siete grandes perodos raciales. A estos perodos los llamamos pocas y son las siete que ya mencionamos Polar, hiperbrea, Lemuriana, Atlante, Aria, que es la actual y dos pocas futuras. Cuando hablarnos del hombre primitivo, en relacin con el concepto que actualmente tenemos del ser humano y su forma corporal, nos referimos al que existi en la poca Lemuriana, o ms propiamente, desde el ltimo tercio de esa lejana poca, no podemos hacer otra cosa, porque los cuerpos que tenan los individuos de las dos primeras pocas y de gran parte de la tercera, eran an proyectos. por decirlo as comparativamente, de organismos fsicos y no tenan entonces la forma corporal propiamente humana. Antes de iniciarse la primera poca, la materia de nuestro Globo era an incandescente, como la del Sol, de manera que era imposible que existieran cuerpos carnales como los de ahora. Mucho tiempo transcurri hasta que, despus de un lento enfriamiento de la superficie terrestre, vino a formarse una costra slida, donde pudieron residir los primeros habitantes. Nuestros primeros antepasados de esa poca tenan formas etreas, semiesfricas, que estaban compuestas de la materia fsica del ter qumico. Esas formas se vinieron densificando lentamente, hasta aparecer como sombras. Podan verse como bultos sombros, ms o menos ovoides, grandes, con una abertura arriba, donde haba un solo rgano de sensibilidad vital, que servia de orientacin y direccin, para el desplazamiento de un lugar a otro. Esas formas eran mucho ms grandes que el tamao del hombre actual. Se reproducan por segmentacin. Por esto se ha dicho que eran bisexuales; pero en realidad, no tenan rganos de reproduccin. Una forma que llegaba a su total tamao, se divida en dos
partes ms o menos iguales, que crecan hasta adquirir cada una el tamao de la original. Hemos indicado la forma semiesfrica u ovoide; pero de un modo solamente aproximado, que no era permanente ni inflexible, pues se modificaba a voluntad, pudiendo alargarse, ensancharse o prolongar seudopodios. Aunque era lo suficientemente pesada para habitar en la superficie, poda, sin embargo, elevarse en la atmsfera. Ese periodo se ha llamado poca Polar, porque esas primeras criaturas aparecieron en la regin que corresponde al Polo Norte, donde el gradual y lento enfriamiento haba venido produciendo la costra slida a que aludimos. Como se ve, la doctrina esotrica sobre el origen del hombre, an en lo que respecta a su forma material, difiere enormemente de la teora materialista. En cuanto al relato bblico sobre la formacin de Adn y Eva, debemos estimarlo verdadero en un sentido puramente simblico. La Sagrada Escritura, en esto como en otros pasajes, contiene la enseanza de profundas verdades ocultas, bajo el velo del misterio. En el segundo periodo, esto es, en la poca Hiperbrea, an no tena el hombre cuerpo carnal. Entonces los cuerpos eran semejantes a vegetales sin races; exageradamente alargados, pues alcanzaban enormes alturas, eran fibrosos. El ter qumico de que estaban compuestos haban condensado parte de su materia, a manera de largas fibras vegetales. Estas formas de la segunda poca se movan con facilidad y podan elevarse en la atmsfera. Eran de color amarillo oro, o algo anaranjado. Se reproducan mediante brotes, semejante a grandes gotas de sudor, las cuales luego se separaban y crecan a su vez. Como se ve, es mu difcil poder con propiedad hablar de razas humanas para referirse a la colectividad de tales criaturas. Por eso decamos que podran considerarse como razas solamente en un sentido analgico o extensivo. La tercera gran etapa de la formacin de la humanidad terrestre, o sea, la poca Lemuriana, presenta considerable importancia, porque en el aparece ya el individuo con forma humana, en el concepto que nosotros tenemos de este organismo. La poca lemuriana se divide en tres perodos, que aunque no fueron de igual duracin, se les ha llamado tercios. En el primero de ellos se produjo lentamente la total densificacin de la forma fsica o cuerpo carnal. La forma, que primitivamente era etrea, de ter qumico parcialmente densificado, adquiri en esa poca, poco a poco, muy lentamente, el estado de materia densa o qumica. Las primeras pocas fueron largusimas, de millones de aos, y sus procesos de modificacin de las formas y adaptacin de ellas al medio ambiente fsico, Lentsimos.
En el primer tercio lemuriano, los individuos humanos eran criaturas de formas muy imperfectas y sus funciones fisiolgicas estaban muy precariamente desarrolladas; an no se haban diferenciado las funciones sexuales, de manera que eran hermafroditas y de reproduccin ovpara. El color de la piel de estas formas era de color dorado, o sea, cobrizo bronceado. Se ve, pues, que, a lo largo del vastsimo proceso de diferenciacin de la forma humana, el color rojo aparece, cronolgicamente, en tercer lugar. En el segundo tercio de la poca Lemuriana se oper la separacin de los sexos, o sea, en unos individuos prevaleci el principio masculino y en otros el femenino, desarrollando los rganos correspondientes a cada gnero. Por lo expuesto se comprende que esas modificaciones orgnicas y funcionales fueron muy lentas. En todo caso, tngase presente que nos estamos refiriendo a la forma corporal del ser humano y no a su naturaleza espiritual. El Ego espiritual, que es el ente humano celestial, un espritu incorpreo, no tiene un sexo manifiesto, en el sentido orgnico y fisiolgico; pero no se puede decir propiamente que sea asexual (sin sexo) en un sentido de funcin sutil, porque como ya sabemos, el principio de la dualidad del gnero, masculino y femenino, existe en todos los planos de diferenciacin de la materia universal, visible e invisible. En el Ego coexisten los dos gneros; pero son de naturaleza sutil, subjetiva, mental, Por esto, cuando el alma del hombre altamente evolucionado, llega al estado de perfeccin de que hemos hablado antes, se libera de tu necesidad de reencarnar y pasa a ser el Divino Andrgino, un ente espiritual en la esfera celestial de los brillantes seres superhumano. A esos Egos liberados se refiere Cristo diciendo: Porque cuando resucitaren de entre los muertos, ni se casan ni se dan en matrimonio, sino que son como los ngeles en los cielos, (S. Marcos: 12,25). Decamos que en el segundo tercio de la poca Lemuriana se oper la separacin de los sexos. Las criaturas adquirieron entonces la forma corporal humana, ms bien diramos con alguna semejanza con el cuerpo humano; pero bastante ms grande que el actual tamao del hombre y muchsimo ms tosca y grosera, que nos parecera ahora de chocante fealdad, Tenan un solo ojo, situado en la frente, como se recuerda en las fbulas de los cclopes y los ogros. Con la separacin de los sexos, estas grandes criaturas pasaron a tener reproduccin vivpara. Eran de color rojo; pero con variedades de pigmentacin. En el ltimo tercio lemuriano obtuvieron dos ojos, y el ojo que estaba en la frente se atrofio. Con el transcurso del tiempo, la pigmentacin de la piel se hizo ms oscura, gradualmente. Ya la Tierra se haba enfriado bastante y se haba formado un gran continente, la Lemuria, donde habitaron las criaturas de que estamos hablando. Los Lemurianos, en el tercer tercio haban adquirido la forma fsica humana, como la actual, aunque ms tosca. Alanzaron una civilizacin bastante avanzada; pero al final
declinaron, porque prevaleci en sus costumbres la prctica de la magia negra, hasta que el continente donde tuvo su centro esa antiqusima civilizacin, fue sumergido en las aguas del Ocano Pacifico. Esa fue la primera raza humana propiamente tal; sus restos decadentes, muy venidos a menos, son los negros africanos. Segn una leyenda muy difundida, los lemurianos llegaron a tornarse negros, por haber cado y persistido en las ms abyectas prcticas del mal, o sea, de la ms perversa magia negra, lo que les hizo el alma negra, repercutiendo los efectos de ese mal en sus cuerpos; pero lo cierto es que en el transcurso de millones de aos se produjeron en la Tierra considerables cambios de clima, que influyeron en la pigmentacin de la piel. Ya en tiempos de la Lemuria, como se ha dicho, la piel de los Lemurianos cambi lentamente del cobrizo a un color oscuro, aunque no negro. Muchsimo ms tarde encontramos ya negros a los remanentes africanos de esa raza. Hay que tener presente que el frica es de un clima completamente distinto al que tuvo la antigua Lemuria. En la cuarta poca, la Atlante, la humanidad lleg a tener una gran civilizacin, cuyo centro estuvo en el continente llamado Atlntida, al cual aludimos de paso anteriormente. En la poca Atlante se desarrollaron siete tipos raciales diferentes, que, como hemos dicho, algunos escritores calificaron como razas y otros, como subrazas. Nosotros las calificaremos como ramas raciales de los atlantes, que han sido: la ramohal, la tlavatli, la tolteca, la turania, la semita original, la acadiana y la monglica. As como a los lemurianos, aunque en su tiempo no fueron negros, se les ha calificado como raza negra, debido a sus remanentes africanos, a los atlantes se les ha englobado en la denominacin general de raza roja en atencin a sus descendientes cobrizos, muy venidos a menos en un largo periodo de regresin. como los aborgenes americanos. Sin embargo, los tipos atlantes fueron arios, de diferente pigmentacin de la piel. fluctuando entre el rojo, el blanco y el amarillo. Entre los remanentes atlantes que hoy forman pueblos asiticos, los hay amarillos y otros que son mezcla de amarillo, cobrizo y negro. No hablamos de los indostnicos que, aunque morenos, pertenecen a la raza blanca. Los semitas originales atlantes, que no deben confundirse con los semitas actuales, eran blancos, y de ellos fue seleccionando un grupo racial, que ha dado origen a la leyenda del pueblo elegido, que no se form en Palestina, sino que fue seleccionado en La Atlntida, muchos miles de aos antes de que existiese el pueblo hebreo, de esa semilla tnica surgieron las ramas de la raza blanca, que es la que predomina en la actual poca Aria. En cuanto a las variedades de los remanentes atlantes que han venido a formar pueblos amarillos en el Asia. se las engloba en la denominacin general de raza amarilla. Las siete ramas de la raza blanca son: ario-india, la semita, la ario-irania, la cltica, la teutnica o germnica, la eslava y una rama futura. Como se ve, es ms propio hablar de poca aria, por la actual, y no de raza aria, por cuanto los semitas actuales forman parte de este conjunto tnico, siendo una de sus ramas. Si bien es cierto que los semitas desobedecieron a sus Guas espirituales, mezclndose con razas nativas de las tierras que ocuparon, remanentes lemures o atlantes, no lo es menos que ms tarde tambin otras ramas arias incurrieron en mezclas similares, de manera que en la actualidad la mayor parte de la poblacin blanca del mundo est constituida por diferentes mezclas raciales, predominando ms el tipo ario en algunos pueblos que otros; pero esta
circunstancia no justificara en modo alguno la discriminacin racial entre arios y no arios que algunos han pretendido hacer. Quedan pues, para el porvenir de la humanidad terrestre, sptima rama de la raza aria y otras dos razas que an no han aparecido. las que a su turno, debern evolucionar durante muchos milenios. Sin embargo. como dijimos es ms propio hablar de una sola raza futura de la Sexta poca, por cuanto en la Sptima poca la humanidad pasar nuevamente al estado etrico, habiendo alcanzado un maravilloso adelanto espiritual, donde la fraternidad no ser una palabra sino un hecho real y por lo mismo, no existir ninguna separatividad racial. De esa manera se totalizarn las diecisis divisiones raciales a que hemos aludido, a saber: una raza lemuriana, siete ramas atlantes, siete ramas de la actual raza blanca y una raza futura de la Sexta poca. La humanidad ha de seguir pues, evolucionando en un largo futuro, cualesquiera que sean las catstrofes mundiales y los grandes cambios geogrficos que hayan de sobrevenir. Como no es nuestro propsito abordar el estudio de la historia oculta de la humanidad, lo que ira mucho ms all de las modestas proporciones de este compendio nos hemos limitado a echar un simple vistazo a este interesante y discutido tema de los ciclos raciales. En el curso de las razas pasadas la humanidad evolucion muy lentamente. Sin embargo, muchos individuos alcanzaron apreciable adelanto, formando los ncleos selectos de las civilizaciones de esas pocas, en unas u otras de las distintas ramas iniciales que hemos sealado. En este sentido, no es correcto hablar de superioridad racial, cuestin que es muy relativa, porque cada rama o cada combinacin de ramas tnicas, han tenido su poca de desarrollo, otra de auge y otra de decadencia. Las razas, as como las ramas raciales, son relativas a la forma, es decir, a la constitucin existencial de los seres, y no a su esencia, que es espiritual y por lo tanto, universal. Por esta razn, las ramas raciales estn sometidas a las fases de la periocidad, o sea, a sus etapas de desarrollo, madurez y declinacin. En general, los individuos ms adelantados, en una poca dada, nacen en alguna rama racial que entonces est en auge, porque de este modo el destino les proporciona mejores condiciones materiales y culturales para que trabajen por su perfeccionamiento. Sin embargo, no siempre es as, pues por diversas circunstancias muchas almas adelantadas suelen tomar encarnacin en conglomerados tnicos de desarrollo an deficiente o, a la inversa, que han declinado. No entraremos a examinar las causas de estas anomalas, sino que nos limitaremos a sealar, de un modo general, las dos ms importantes: a) expiacin de culpas pasadas, que hacen necesario que el ser reencarne en medio desfavorable, que le imponga sufrimientos anmicos y le haga ms dura la tarea del perfeccionamiento,: y b) sacrificio especial de ayuda espiritual a colectividades que la han menester. En este ltimo caso, algunos Egos adelantados sacrifican voluntariamente uno o ms renacimientos, reencarnando en algn pas en que prevalecen condiciones sociales o culturales inferiores al nivel del medio ambiente en que les corresponda reencarnar, renunciando de este modo a disfrutar de condiciones ms favorables y fciles de existencia, a que sus mritos de vidas pasadas les daban derecho. Empero. este sacrificio no es estril, por cuanto la ley divina recompensa a su tiempo todo esfuerzo realizado generosamente en bien de los dems.
Como regla general, hay, pues, seres humanos adelantados en todos los grupos raciales, abundando en los que se hallan en su fase de apogeo; a la inversa, los atrasados son ms numerosos en las razas o grupos raciales que ya han declinado bastante en la etapa de su decadencia. Hemos hablado de las diferencias raciales solamente para mostrar otro de los factores que, en el largo curso de la historia de la humanidad, ha influido tambin, en que entre los individuos humanos de las distintas pocas han existido desigualdades. Los conceptos raciales tuvieron mucha importancia en el lejano pasado; pero Cristo aboli toda separatividad entre los hombres motivada por diferencias raciales. Desde la encarnacin de Cristo en adelante, ya no es lcito mantener discriminaciones raciales. Por lo menos, esto es Anticristiano. Ahora la diferencia entre hombre y hombre es exclusivamente individual, pues la desigualdad estriba en el grado de adelanto que cada uno haya alcanzado en la escala de la evolucin de la conciencia interna, o en otros trminos, del desenvolvimiento de la naturaleza interna espiritual del Ego y desarrollo de las facultades superiores del alma.
hombre. La Voluntad, situndose en el centro de nuestros pensamientos, para su actividad obtiene vida del Yo espiritual del hombre y de la mujer. Esta voluntad puede ser dirigida en forma constructiva o deletrea, hacia cualquiera de los muchos aspectos que en forma integral presenta el ser humano. A medida que vamos leyendo estas pginas, nuestra atencin se llena de la voluntad que ejercemos en este acto; igualmente, nuestra mente y nuestra conciencia se ve visitada en lugar preponderante por esta accin volitiva de nuestro Yo. A su vez, por influencia y accin de esta misma voluntad, el comentario de estas pginas suscita una serie de pensamientos, que por accin determinante y ejecutiva de la mente volitiva, viene a ocupar la conciencia de ese ser, an en aquellos que la poseen en mnimo grado. La voluntad a sido y es siempre activa en cualquiera de las forma que se la considere. Examinada a travs de un lente mental blanco o negro, seguir siendo activa; porque forma parte esencial de dinamismo vida del ser humano. La voluntad es abstracta al mismo tiempo que es activa. Forma parte de la consciencia del hombre, pero no es la conciencia de l. Al formar parte de la consciencia, pasa a integrar dinmicamente no slo de la esfera mental, sino en forma especial de la actividad afectiva del ser humano; y su accin es tan inmensamente poderosa y llena de vida que es capaz de crear al solo contacto y ejercicio de esta voluntad. No slo crea en el plano de lo invisible, sino que lo hace tambin en lo material. Si imagino rodearme de siete crculos concntricos, con la fuerza activa de mi voluntad, esta imagen existe en mi derredor, la que podr ser corroborada por el clarividente. Este ver una realidad indiscutida, ver los siete crculos con los colores, brillo y fuerza de existencia, propios de la naturaleza del que los construy, al solo esfuerzo de su voluntad. Esta imagen, que tiene un significado especial, cuando el conocimiento es llevado a la prctica, tendr una profunda repercusin en beneficio del iniciado, ya que ha sido creada por una voluntad en ejercicio, que previamente fue cultivada y disciplinada. El escptico no crea nada perdurable. Crea y destruye a la vez. Su voluntad es tan fuerte en l, que slo es capaz de seguir el curso de sus pensamientos que no creen en lo que crean, y que, por efecto de su contacto, por no creer destruye lo creado. La voluntad es parte inherente de la Mente Universal. El Espritu Universal no puede apartarse de esta gran fuerza dinmica, como lo es la voluntad. Mediante ella, el espritu influencia a travs de sus dos polos, positivo y negativo, la realidad misma de las cosas. Polariza en su accin, la naturaleza interna de la materia, en sus diversos grados de substancia. He ah, como el Espritu se proyecta, mediante su voluntad creadora, en el Universo. Si la Voluntad, es importante e imprescindible, ella no lo es todo. Cuando llega a efectuarse la causacin de las ideas, para definir el plan de trabajo Universal, en el plano invisible, concluiremos que con la sola voluntad, ello no es posible. Debe ir acompaada, y en forma muy estrecha, de otros aspectos, que la llenen de vida. Ellos son: Sabidura y Amor, que con la voluntad, marcarn un hito, junto a la Actividad y a la Justicia. Estos tres aspectos estan en todo orden de cosas; y lo van a estar en cada discpulo que tenga aspiraciones de ser un iniciado, un Maestro. Y es as, ya que el Macrocosmo se proyecta y se manifiesta en toda su constitucin, en el Microcosmo, que es el hombre, que es la mujer, con todos su atributos. grandeza y esplendor. Y tambin, con sus aspectos negativos e inferiores.
La voluntad que es un atributo esencial del Espritu, siendo eminentemente activa, tambin se dinamiza en tal forma, que por mediacin de la actividad de su espritu se impele al esfuerzo fsico de s mismo. La voluntad dirige y domina las emociones y deseos, como asimismo, a los pensamientos. Pensamientos, deseos y emociones que por accin de una voluntad constructiva, puede ser llevados a un nivel superior; como tambin puede hacerlos descender hasta la destruccin de ese ser. Esto que pareciera algo difcil o imposible de realizarse, es una realidad, para todos aquellos que poseen en su voluntad una mgica capaz de hacer cumplir los postulados de una disciplina, que est encarnada en la esfera positiva y superior del Espritu. Quiero agregar algo. La voluntad es un atributo del Verbo, de esa Luz increada que mora en cada uno de nosotros. Siendo un atributo del Verbo, debe y tiene que regir todas las actuaciones del ser humano, tanto mentales, espirituales y materiales. En el campo de la existencia, la voluntad unida a la experiencia y al conocimiento, presiona al destino, como fuera un arriete, para llegar a la meta de sus aspiraciones materiales. No siempre podemos conquistar un sitial en lo econmico, en lo poltico, en lo profesional o en cualquiera de los aspectos que la vida presenta, con la facilidad y rapidez que deseramos; porque siempre hay que agregar a esta voluntad, la constancia, el tesn de lucha, que nos impele a mayores esfuerzos, para conseguir lo deseado. Un ser en estas condiciones no cede ante un fracaso por pequeo o grande que l sea, porque lo considera slo una postergacin de sus anhelos. Lo mismo acontece, cuando la actuacin del hombre se hace en algunos de los planos invisible. Su accin se ver enaltecida y coronada por el xito, cuando la verdad del conocimiento sea proyectada por esa fuerza creadora del Espritu, que es la Voluntad, para poder ir sorteando toda clase de obstculos, de cualquiera naturaleza que ellos sean, o por muy peligrosos que se presenten. Una proyeccin mental y espiritual del hombre o la mujer, desde el mundo fsico hacia los planos astrales, exige la atraccin de energas altamente poderosas y su proyeccin en ejercicio firme de su voluntad, para esclarecer y fortalecer su pequeo mundo, que significa actuar en el plano de la materia, como tambin iluminar en forma constructiva la vasta atmsfera mental y espiritual que nos rodea. Para todo ellos es indispensable, como ya se dijo, tener el poder consciente de manifestar activamente este atributo disciplinado del Verbo. En otros trminos, para crear desde lo ms nfimo hasta los ms grande y superior, se precisa de una voluntad espiritual, que tenga el atributo de inteligente y sabio. Entendemos que lo elevadamente espiritual es siempre sabio e inteligente, a lo que es menester agregar: con todas sus virtudes o poderes. Si pudisemos sintetizar, diramos que Verbo y Voluntad van unidos estrechamente; la voluntad es creadora, es siempre activa, forma parte importante del espritu humano, forma parte del Espritu Universal. Es realmente cierto, que todas aquellas personas que han llegado a encender en s mismo, la llama del fuego espiritual por la realizacin de la verdad del conocimiento en su propia conciencia y aunque haya sido desenvuelta en pequeo grado, es muy difcil que lleguen a abandonar la observacin y prctica de la enseanza espiritual; porque llegan a la compresin espiritual y cabal, de la necesidad imperiosa que significa estos conocimientos para sus mentes y para sus espritus, para su vida moral y para su vida material.
Ellos han desarrollado, en mayor o menor grado, esa voluntad espiritual, que en s mismo acta, con el calor de la quietud y de la paz, de la dicha y de la felicidad, de la alegra y del optimismo. Aquellos seres que en lo moral y en lo material, siguen la corriente de la mayora de los seres humanos, haciendo de la vida un medio para satisfacer sus emociones o sus aspiraciones econmicas, tienen en general, muy callado en su corazn, una sensacin de vaco, de soledad, aparentemente inexplicable, que hacen de sus vidas, que no sientan la alegra de haber cumplido con sus aspiraciones y anhelos materiales. Qu les falta? En ellos, la semilla de la Ciencia Invisible ha de ser sembrada en sus corazones, para que, la realizacin de esos conocimientos signifique en cada uno el nacimiento del fuego de la voluntad espiritual, que con su solo contacto polarizar los dolores en alegra, la sensacin de soledad y hasto en una emocin, plena de armona y satisfaccin hacia la vida. Se aprender a cambiar los fracasos en xitos, tanto en la esfera existencial como espiritual. As como la voluntad hace que los anhelos materiales lleguen a xitos, para satisfaccin de la persona; en idntica forma la voluntad espiritual hace que la aspiraciones espirituales, los ideales realizados en la prctica de la vida, es lo que los acerca a un cambio en los valores espirituales de sus propias existencias, para que as, concilien y realicen la dicha en el corazn y la felicidad en el espritu, fiel atributo de lo espiritual. Todos estos seres en desenvolvimiento de sus facultades sutiles van conquistando, poco a poco, lo significado por el Paraso terrenal, que es la conquista de todos aquellos valores en relacin la armona, paz y equilibrio, durante la existencia que el ser humano desarrolla en este mundo fsico. Hay seres que se inician en el estudio del conocimiento de las Ciencias Invisibles, con verdaderos ideales; pero la misma vida les coloca elementos de prueba, para valorar su temple espiritual y su voluntad espiritual en nacimiento, despus de un tiempo, es cambiada hacia una voluntad personal, que se ve tentada por los placeres que da todo lo que corresponde a lo material; y en forma lenta o rpida, pero sin que su ser tome conciencia de los hechos, en estas personas se opera un cambio manifiesta en sus emociones, sentimientos y pensamientos, los que son guiados por la voluntad personal, que est ntimamente ligada a todos los factores materiales de la vida. Muchos son aquellos hombres y mujeres que habiendo desarrollado una voluntad espiritual, junto con el desenvolvimiento de cualidades o facultades propias del espritu, a raz de estos cambios que en su voluntad espiritual se realizan, hacia una voluntad en declive persistente hacia la materia oscura de la prctica de las Artes de las Tinieblas, en su rol de brujo mayor o menos, como un fiel exponente de la actuacin e la voluntad personal, dirigida por las cualidades y facultades desarrolladas del Yo inferior. Por qu el ser humano se siente abatido, inquieto y quiere alejarse de todo y de todos? Si estuviramos en posesin de un lente, que nos d por un momento el don de la clarividencia, estaramos obligados a ver que la atmsfera mental y espiritual que rodea a estas personas, se encuentra enrarecida por un manto espeso, opaco y de bajo colorido, formado por los pensamientos y sentimientos de ellos mismos, juntos con los similares que por simpata se atraen o se hacen presente; y ms an en esta atmsfera, es muy
frecuente encontrar entes de oscuras vestimentas, que impulsan a la persona a ahondar en un estado de nimo, que muchas veces llega a producir un estado de enfermedad. Este estado Psicosomtico en que se encuentran estas personas, hace ms fcil la absorcin de las vibraciones de estos pensamientos formas, que son los causantes directos de ese estado de nimo. La voluntad espiritual se encuentra aprisionada por el imperio de una voluntad personal que impulsa a ese ser a seguir pensando de acuerdo a la directriz que ha dado a su mente. Ellos tratan de huir de todo y de todos, como una manifestacin de su voluntad espiritual, que por los opacos rayos de luz, que la voluntad personal le permite entrever a travs de su propia conciencia, se aleja del foco de oscuridad y negativismo mental en que se encuentran. El aislamiento de estas personas hacia ambientes sanos y puros, especialmente en contacto con la naturaleza entibiada por los rayos del Sol, hace que inconscientemente estas personas rompan el crculo vicioso dentro del cual se encontraban aprisionadas. Ahora bien, si ellos tienen un conocimiento por pequeo que l sea, de las enseanzas de las Ciencias Invisibles, podrn ayudarse a salir de esta atmsfera de enfermedad mental, en la cual vivan mediante la realizacin de prcticas de la oracin, como tambin, estar en contacto con personas que poseen un desarrollo marcado de su voluntad espiritual, y, al mismo tiempo son depositarios de conocimientos, que permiten una ayuda eficaz para estos seres. Es una verdad real, que todas aquellas personas que han logrado un gran desarrollo mental y espiritual, con us sola presencia fsica, influencian en forma positiva y superior el medio ambiente en el cual se desenvuelven, y tambin a las personas que le rodean. Y si la voluntad espiritual de estos seres ha alcanzado un desarrollo verdadero, mediante las prcticas del conocimiento que los induce a la educacin de facultades esencialmente trascendentales, la sola proyeccin de su voluntad es causa de ayuda a todos aquellos seres que por amistad o trabajo, tienden a estar en contacto. El aura que estas personas poseen, est en constante renovacin de vibraciones, por la magia de las prcticas esotricas que a diario realizan, al impulso y direccin de su voluntad espiritual. Esto se observa muy claramente en el ejercicio profesional de la medicina. El paciente, inconscientemente, siente la influencia de su personalidad espiritual, que la traduce en trmino de quietud, de tranquilidad, de alegra, de sentirse falto de temor con la sola conversacin con el mdico. Toda persona con conocimientos de la Ciencia Invisible, llevados a la prctica, ve que en su vida comienza a ser dirigida por esa voluntad espiritual, que es una expresin fiel de su conciencia superior. Sin desearlo y sin mayor esfuerzo, es consciente del cambio que se va operando en su existencia. De ella van alejndose los pensamientos y sentimientos de egosmo, de odio, de venganza. Sus actuaciones en la vida se caracterizan por no inferir agravio y no daar en la vida existencial de otros seres. Pero si la dignidad de estos hombres es ofendida y sus principios existenciales se desea perjudicar, en sus manos est el desear hacerse justicia, por los poderes y virtudes que le significa la posesin de una voluntad espiritual en grado superior. Ellos prefieren pedir la Justicia de lo Alto, voz que es oda en honor a sus mritos, en la causa de la Vida Espiritual.
Pero, en la mayora de los casos, las ofensas de palabras o de hechos que estos seres sufren, gracias a las virtudes y protecciones de su propia voluntad espiritual, estn en condiciones de practicar esa virtud espiritual, que los capacita en ejercicio, para hacer uso de ese gran poder del alma, como es el perdn. Pero junto con el personar es preciso tener la virtud del olvido del agravio inferido. Entonces s que se le ha personado en el corazn. Las personas que constantemente recuerdan las injurias y los rencores que de ella se derivan, no hacen ms que olvidar la ley del perdn o, en otros trminos, la ley de la paz. La vida que no persona con olvido de causa se convierte en una nfora de hiel, y todo su ser destila amargura y ser de venganza. Por el contrario, todos aquellos seres que saben sentir esa facultad de la mente superior, como es el saber personar, exaltan las cualidades de su voluntad espiritual, que hace que constantemente se sientan fortalecidos en paz, por aquellas corrientes espirituales que descienden desde lo Alto. Existen muchos seres humanos, a los cuales no les es concedido el perdn, a pesar de que la persona que ha sido herida en su dignidad, ha perdonado. Podra pensarse que los mensajeros de las Leyes Invisibles que rigen el cosmos, o en otras palabras, Dios mismo, no le ha perdonado, o lo que es lo mismo, le castiga. Dios no castiga a nadie. El castigo lo traen en s mismo, de sus propias acciones en la vida, y si no son perdonados, es porque su modalidad de actuar en esta existencia, contina siendo una aberracin para la armona, la paz y la justicia, en relacin los otros seres humanos. Somos nosotros mismos los causantes de nuestros propios castigos, por la magnitud de los errores cometidos. En ellos, tambin la voluntad espiritual, sufre el impacto de sus actuaciones en la vida.
Hemos presentado la voluntad espiritual, del Ego, en las distintas fases, que nosotros la hemos utilizado para bien constructivo de nuestro espiritualidad. Esta voluntad del Ego es la que se manifiesta por intermedio y a travs de los cuerpos espirituales, que en cada uno de nosotros existe, y que, como ya lo hemos visto, se inician en el cuerpo mental superior, causal abstracto, hacia los cuerpos ms sutiles, hasta formar la conciencia espiritual. Esto es de suma importancia, por las derivaciones distintas a que puede ser conducido el Ego del ser humano a raz de causas y circunstancias entrelazadas con la Voluntad del Espritu. Pero, tambin tiene vida activa y de gran preponderancia la Voluntad personal o existencial, que se promueve por intermedio y a travs de los cuerpos sutiles, para afianzar y hacer progresar la vida existencial de todo ser humano. Esta voluntad objetiva se proyecta mediante el cuerpo mental inferior y objetivo, el cuerpo astral del deseo o de la afectividad, alimentada esta voluntad por la vitalidad del cuerpo etrico y fsico. Esta voluntad se refiere a la actuacin en la objetividad de la existencia, o sea, en el mundo exterior. No hay actividad en el mundo de la materia fsica sin el concurso de esta voluntad personal. Su accin deriva siempre hacia una resultante de bien material, en cualquiera de los aspectos de la vida que se analice y se utilice. Ella est empujando al hombre y a la mujer a la iniciativa de dinamizar esta energa volitiva, que tendr por objeto el aumento de sus riquezas materiales en unos; de enriquecer los conocimientos que puedan mejorar las condiciones de salud de la sociedad, en cuyo seno desempea su actividad, en otros, motiva el incentivo de enseanza a los profesores, en fin, es aquel atributo mento-afectivo que se encontrar caminando de la mano de la vereda activa de todo trabajo, por minsculo que l sea que el ser humano haya iniciado. Unos, por incentiva personal, irn en ascenso progresivo en labores que realicen. Otros, en cambio su voluntad emprendedora, puede que los lleve a una existencia de menos cabo de sus aspiraciones, en sus negocios, en su profesin o en cualquiera actividad manual que ejecuten. Nosotros podemos enderezar y hacer progresar el sino de nuestras existencias, cualquiera que sea nuestra condicin social, econmica o intelectual. Si nuestra personalidad impulsada por esa voluntad que, constantemente y en forma permanente le acompaa, adolece de la capacidad de firmeza que precisa, para abrirse camino en el logro material, de nuestra existencia, en cualquiera de las labores o trabajo, que el ser humano se desempea, debe meditar en forma inteligente, en qu radica su falta de capacidad de carcter, para obtener el sitial que en