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Tutela de Elizabeth Gaitán contra Colegio

El resumen analiza una sentencia de tutela (T-491/03) relacionada con el caso de una estudiante (Elizabeth Gaitán Acero) que fue declarada irregular por el colegio al que asistía. El colegio tomó esta decisión luego de que otra persona (Martha Bolívar) presentara una queja en su contra por unos hechos ocurridos fuera del colegio. La estudiante demandó tutela alegando vulneración a sus derechos. Tanto la primera como la segunda instancia negaron la tutela.

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Tutela de Elizabeth Gaitán contra Colegio

El resumen analiza una sentencia de tutela (T-491/03) relacionada con el caso de una estudiante (Elizabeth Gaitán Acero) que fue declarada irregular por el colegio al que asistía. El colegio tomó esta decisión luego de que otra persona (Martha Bolívar) presentara una queja en su contra por unos hechos ocurridos fuera del colegio. La estudiante demandó tutela alegando vulneración a sus derechos. Tanto la primera como la segunda instancia negaron la tutela.

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Sentencia T-491/03

Referencia: expediente T-702688 Accin de tutela promovida por Elizabeth Gaitn Acero contra Rosa Helena Quintero Rectora del Colegio Departamental Ricardo Gonzlez de Subachoque. Magistrada Ponente: Dra. CLARA HERNNDEZ INS VARGAS

Bogot, D. C., seis (6) de junio de dos mil tres (2003). La Sala Novena de Revisin de Tutelas de la Corte Constitucional, conformada por los Magistrados CLARA INS VARGAS HERNNDEZ, JAIME ARAUJO RENTERA y ALFREDO BELTRN SIERRA, en ejercicio de sus competencias constitucionales y legales, en particular las previstas en los artculos 86 y 241, numeral 9, de la Constitucin y en el Decreto 2591 de 1991, profiere la siguiente

SENTENCIA En el proceso de revisin de los fallos adoptados por el Juzgado Promiscuo Municipal de Subachoque (Cundinamarca), el 29 de octubre de 2002, y por el Juzgado Civil del Circuito de Funza (Cundinamarca), el 12 de diciembre de 2002, mediante los cuales se resolvi la solicitud de tutela promovida por Elizabeth Gaitn Acero. I. ANTECEDENTES 1. Hechos La joven Elizabeth Gaitn Acero instaur accin de tutela contra el Colegio Departamental Ricardo Gonzlez del Municipio de Subachoque, representado por la rectora Rosa Helena Quintero Daza, por considerar que con la decisin adoptada por dicha institucin, en el sentido de declararla alumna irregular, le est vulnerando sus derechos a la honra, la intimidad personal, al debido proceso, a la presuncin de inocencia y a la educacin, toda vez que para culminar el ao lectivo (11 grado) se le exigi presentar trabajos y proyectos con la prohibicin de asistir normalmente a clases.

La decisin que tom el Consejo Disciplinario del Colegio obedeci a la queja que instaurara ante ste la seora Martha Bolvar por hechos ocurridos el 8 de septiembre de 2002, en los cuales se encontraba involucrada la accionante. Segn relata la peticionaria, el 10 de septiembre de 2002 se present en el colegio Martha Bolvar a poner una queja en contra suya por una supuesta falta que haba cometido fuera de las instalaciones del plantel. La seora Bolvar inform a las directivas que, segn el relato del seor Manuel Amortegui, la estudiante Elizabeth Gaitn ingres en la casa de ste ltimo de forma abusiva, siendo sorprendida desnuda junto con el seor Odiar Mora, esposo de Martha Bolvar. Afirma que una vez conocidos estos hechos por la Rectora del Colegio, se le indic que el plantel deba actuar ante esta situacin porque varios padres de familia tambin se quejaron de su comportamiento, para lo cual deba escoger entre un retiro voluntario, ser declarada alumna irregular, o someterse a un Consejo Disciplinario. Decidi que se realizara el Consejo Disciplinario, el cual se llev a cabo el 25 de septiembre de 2002 en las instalaciones del Colegio, con la asistencia de la Rectora, el Coordinador Edilberto Reyes, el director de curso Luis Felipe Surez, el personero y el fiscal de los estudiantes, su seora madre Soledad Acero y ella. Sostiene que en el consejo la Rectora ley la carta que haba enviado Martha Bolvar donde relataba los hechos, para concluir que la Institucin deba tomar una decisin rpida y efectiva ya que mucha gente estaba presionando para que la sancionaran, pues el caso tambin se encontraba en la Fiscala ante la intromisin abusiva en una casa ajena; y que ello comprobaba el incumplimiento al Manual de Convivencia en los artculos de faltas disciplinarias. Plantea que las directivas dieron a conocer las opciones para poder culminar el ao acadmico, y que junto con su mam decidieron la presentacin de trabajos y proyectos para culminar el ao lectivo. En la demanda de tutela expone su versin sobre los hechos materia de estudio. Al respecto, relata que el 8 de septiembre de 2002, a las 2:45 p.m., se diriga a la casa de su amiga Yenny Corts; que en el camino se encontr con el seor Odair Mora y le dijo que la acompaara a recoger una maleta; que en ese momento lleg Manuel Amortegui, esposo de Yenny Corts, exaltndose al verlos a tal punto que rompi un vidrio al salir. Indica que el seor Amortegui narr lo sucedido a la seora Martha Bolvar, quien despus fue a su casa a insultarla y amenazarla de que la iba hacer echar del Colegio a como diera lugar.1 Para la accionante, con la decisin adoptada por las directivas del colegio se estn vulnerado sus derechos a la intimidad y a la honra, as como al debido proceso. En su criterio, dicha sancin es arbitraria pues ni siquiera se le llam a rendir descargos y mucho menos se le permiti ejercer su derecho de defensa para controvertir las acusaciones o las supuestas pruebas que existan en su contra. As mismo, considera que el colegio se bas en una investigacin que se adelanta en la Fiscala Local de Subachoque, por haber entrado a la casa de su amiga Yenny Corts sin autorizacin, prejuzgndola y hacindola responsable por el delito que se le imputa, violando el principio constitucional de presuncin de inocencia. 2. La pretensin
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Folio 2 del expediente.

Como consecuencia de lo anterior solicita que se le tutelen sus derechos fundamentales, se ordene el reintegro al Colegio Departamental Ricardo Gonzlez y se le permita terminar el grado undcimo con todos los derechos que tienen sus dems compaeros.

II. RESPUESTA DE LA ACCIONADA Una vez presentada la demanda, se recibi la declaracin de la seora Rosa Elena Quintero Daza, rectora del Colegio Departamental Ricardo Gonzlez de Subachoque, quien manifest que la sancin impuesta a Elizabeth Gaitn Acero obedeci a la segunda investigacin disciplinaria que se adelantaba en su contra, esta vez por la queja que present una exalumna, la seora Martha Bolvar. Explica que luego de analizar los hechos de los cuales tuvo conocimiento el Colegio se determin convocar al Consejo Disciplinario por tratarse de una falta gravsima. En el mismo, seala, se llam a la joven para que narrara los hechos de acuerdo a su versin, se escuch a la mam y se le pidi la opinin al respecto, y luego cada uno de los miembros del Consejo Disciplinario present sus consideraciones. Seala que en el observador del estudiante la alumna registraba otra falta grave, lo que influy para plantear el retiro voluntario del Colegio o la posibilidad de continuar los estudios presentando trabajos de acuerdo a los lineamientos dados por los profesores de cada rea para ser evaluados y de esta manera permitirle obtener el grado de bachiller. Considera que la decisin del Consejo Disciplinario fue adoptada para favorecer a la estudiante y permitir que finalizara su ao lectivo, teniendo en cuenta que era alumna de undcimo grado y faltaba poco tiempo para culminar el perodo acadmico, an cuando esta opcin no estaba prevista en el manual de convivencia. Para la rectora, como las directivas deben velar porque se conserven los valores y principios de la institucin, la conducta de la alumna deba ser sancionada por constituir un mal ejemplo para la comunidad educativa, que se vio afectada porque la denunciante es madre de familia y ex alumna del Colegio. As mismo destaca que la investigacin disciplinaria se bas en la queja formulada por la seora Martha Ligia Bolvar, siendo deber del Colegio atender los reclamos que presenten personas ajenas a la institucin donde estn implicados los discentes. De otra parte, concluye que la decisin del colegio no tuvo en cuenta la denuncia ante la Fiscala, sino el grado de afectacin al buen nombre del colegio como consecuencia de la conducta de una de sus alumnas. Finalmente, advierte que a la estudiante no le vulner el derecho a la intimidad y a la honra, porque fue ella misma con su comportamiento quien puso en evidencia su intimidad.

III. SENTENCIAS OBJETO DE REVISIN

1. Primera Instancia El Juzgado Promiscuo Municipal de Subachoque, Cundinamarca, profiri sentencia el da 29 de octubre de 2002, negando el amparo de los derechos fundamentales invocados. El Despacho consider que la joven reconoci haber sido encontrada dentro de una casa ajena en compaa de un hombre casado, sin consentimiento de sus dueos, y sin embargo pretende alegar que el Colegio hizo presunciones sobre su vida ntima y personal. Seala que la intimidad de la accionante, con la conducta asumida, fue puesta por su propia voluntad en la palestra pblica y dej de ser ntima y personal, porque no fue el colegio quien atent contra sus derechos sino la propia estudiante y las personas que fueron testigos de su conducta. As, estima que no es cierto que la sancin adoptada por el Colegio de suspender la asistencia a clases de la alumna haya puesto en entre dicho su buen nombre. Para el Juzgado, no es cierto que por el hecho de no portar el uniforme, de no estar dentro de un horario acadmico, o por encontrarse por fuera del plantel, la demandante pierda su calidad de alumna, ya que durante la vigencia de la matrcula ostenta dicha condicin y debe acatar el Manual de Convivencia que se obliga a cumplir desde un comienzo. Tampoco observa violacin al debido proceso, pues de acuerdo con el Manual de Convivencia la suma de una falta grave y de una gravsima da lugar a la expulsin del plantel, an cuando el Consejo Disciplinario sugiri adoptar una medida que, si bien es cierto no est contemplada en el reglamento, si beneficiaba a la estudiante en el sentido de permitirle culminar su ao lectivo. As mismo, seala que la resolucin del Colegio fue motivada y tuvo como fundamento la denuncia penal instaurada en contra de la joven por los delitos de hurto y abuso de confianza. Destaca lo previsto en el captulo IV del manual de convivencia (de los deberes y responsabilidades), numeral 2: me comporto correctamente, sin molestar a los dems, fuera y dentro del colegio, en horas escolares y extraescolares, en convivencia, salidas culturales y dems actividades en las que participe, as siempre ser bien recibido en cualquier lugar . Igualmente, plantea que el derecho a la educacin tampoco fue conculcado, aunque la entidad se apart de los preceptos contenidos en el propio Manual de Convivencia, pues la medida fue benvola al permitir que la alumna terminar sus estudios en la institucin. 2. Impugnacin La accionante considera que su comportamiento tanto en el plantel educativo como ante la comunidad de Subachoque es digno, ms an teniendo en cuenta que es mayor de edad (19 aos). En este sentido afirma que si asiste a una discoteca o a una taberna lo hace bajo su responsabilidad, por lo que no es de incumbencia de la rectora del colegio examinar su conducta fuera de la Institucin.

Manifiesta que fue obligada a tomar el horario semipresencial e informada de que por falta de dignidad no poda graduarse con honores como los dems, porque pondra en entre dicho el buen nombre de la institucin. Tambin destaca que en la resolucin del plantel se le oblig a firmar sin tener derecho a ningn recurso para ser escuchada en descargos y presentar testimonios. 3. Segunda Instancia El Juez Civil del Circuito de Funza, Cundinamarca, el da 12 de diciembre de 2002 confirm el fallo de primera instancia. Consider que si bien la educacin es un derecho fundamental y un servicio pblico que tiene una funcin social para permitir el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la tcnica y a los dems valores de la cultura, no se vulnera con una sancin como la impuesta a la alumna Elizabeth Gaitn, pues con la presentacin de trabajos y exmenes de manera semipresencial, por el mes que restaba para completar su ao lectivo y as poder obtener su grado de bachiller, tuvo la posibilidad de continuar su proceso formativo. De otra parte, seala, no es al juez de tutela a quien corresponde revisar la legalidad, oportunidad y conveniencia de una sancin disciplinaria en segunda o tercera instancia, porque esa funcin no ha sido otorgada por la ley, e indica que su competencia se circunscribe a evitar y prevenir la violacin de derechos fundamentales. Precisa que con la sancin disciplinaria impuesta a la solicitante por una conducta realizada por fuera del plantel no se le vulner su derecho a la honra ni a su buen nombre, por cuanto con ella no se hicieron acusaciones que pusieran en entre dicho su reputacin. Sobre el particular destaca que su imagen, credibilidad y buen nombre, son el reflejo de la calificacin de sus actos por la comunidad y no por la calificacin de que ellas hubieran hecho las directivas del plantel.

IV. PRUEBAS Entre los documentos allegados a la presente accin la Sala destaca los siguientes: - Copias de las actas Nos. 004 con fecha 24 de septiembre de 2002 y 005 del 1 de octubre del mismo ao, proferidas por el Consejo Disciplinario y el Consejo Acadmico del Colegio Departamental Ricardo Gonzlez, respectivamente, mediante las cuales se estudio el caso de la alumna Elizabeth Gaitn Acero, y se tom la decisin que es objeto de inconformidad. (folios 21 a 26 del expediente). - Copia de la Resolucin No. 004 de octubre 4 de 2002, en la cual se resolvi la situacin de la accionante en el sentido de permitrsele el grado por ventanilla sin asistir regularmente a clase presentando trabajos y evaluaciones, con fundamento en que acumulaba con sta dos faltas al manual de convivencia. (folio 27 del expediente). - Copia de la hoja del observador del alumno, en donde constan las anotaciones realizadas a la alumna por las faltas cometidas segn el Manual de Convivencia de la institucin. (folio 14 ).

- Declaracin rendida por la Rectora del Colegio, seora Rosa Elena Quintero Daza, en la cual se pronunci sobre los hechos materia de tutela. (folios 31 a 33). - Copia del Manual de Convivencia del Colegio Departamental Ricardo Gonzlez, en donde se regulan las faltas y sanciones disciplinarias para los alumnos. (folio 7 y folios 37 a 40). - Escrito allegado a esta Corporacin el da 21 de mayo de 2003, donde el Colegio informa que la alumna no cumpli con los trabajos y evaluaciones que le asignaron, as como tampoco regres a la institucin para terminar sus estudios. (folios 84 y 85) V. CONSIDERACIONES 1. Competencia De conformidad con lo establecido en los artculos 86 y 241-9 de la Carta Poltica y 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991, la Corte Constitucional es competente para revisar los fallos antes mencionados. 2. El problema jurdico planteado. La peticionaria considera que fue sancionada por una conducta extraa a sus obligaciones con el Colegio, en detrimento de sus derechos al debido proceso, a la intimidad y a la educacin, ms an si se tiene en cuenta que es mayor de edad. Por el contrario, la representante del plantel estima que la actitud de la alumna deba ser sancionada, pues las obligaciones de los discentes tambin se proyectan fuera de la institucin; y que en el proceso disciplinario se observaron todas las garantas, a tal punto que la sancin impuesta permita a la estudiante culminar su ao lectivo. De acuerdo con lo anterior, corresponde a la Corte determinar si la conducta de la alumna Elizabeth Gaitn Acero era sancionable disciplinariamente por el Colegio y si para su imposicin se respetaron los derechos invocados o si, por el contrario, la conducta no est enmarcada dentro de aquellas que puedan ser censuradas disciplinariamente por constituir hechos que hacen parte del fuero interno y de la vida ntima de la persona. 3. Derecho a la Educacin como derecho deber La Constitucin Poltica establece en su artculo 67 que la educacin es un derecho de la persona y un servicio pblico que tiene una funcin social, con la que se busca tener acceso al conocimiento, a la ciencia y a los valores de la cultura. Bajo esta premisa la Corte ha entendido que la educacin es un derecho fundamental por ser inherente al ser humano 2, cuyo ncleo esencial supone un factor de desarrollo individual orientado a que la persona se integre armnicamente a la sociedad, dentro del cual deben brindarse las garantas necesarias para su acceso y consolidacin como un proceso de permanente formacin. En reiterados fallos la Corte ha considerado la educacin como un derecho fundamental. As, pueden consultarse, entre otras, las sentencias T-002/92, T-543/97, T-239/98, T-050/99, T-974/99, T-202/00, T-944/00, SU-1149/00, T-380/03.
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Siendo la educacin un derecho fundamental debe entenderse que de su prestacin son responsables el Estado, la comunidad y la familia, configurndose tambin como un servicio pblico que tiene una funcin social, sometido en todo caso a la inspeccin y vigilancia del Estado con el fin de garantizar la calidad, la formacin moral, intelectual y fsica de los educandos, en funcin de su progreso y desarrollo integral. 3 La educacin es tambin de proyeccin mltiple: es un derecho fundamental y a la vez es un deber. As, una de las caractersticas esenciales del derecho a la educacin, en virtud de su funcin social, es generar obligaciones recprocas entre los actores del proceso educativo. Estas obligaciones significan que la institucin educativa, de un lado, tiene el deber de ofrecer una educacin acorde con los parmetros sociales y culturales exigidos por la comunidad, bajo los supuestos de libertad de enseanza, aprendizaje, investigacin cientfica o tecnolgica. Y por otra parte, desde la ptica del estudiante, el deber se traduce en el cumplimiento de las normas sobre comportamiento, rendimiento personal y acadmico previamente establecidas en el manual de convivencia pero que no se restringen exclusivamente al centro educativo sino que se reflejan en otros mbitos, segn se explicar ms adelante. 4 Las obligaciones correlativas constituyen entonces condiciones indispensables para el goce efectivo del derecho a la educacin. Dentro de la rbita de su autonoma los establecimientos educativos deben proporcionar una educacin acorde con las polticas que fije el Estado. A su turno, los educandos tienen el derecho a adquirir los conocimientos propios y adecuados para su desarrollo personal y moral, pero se les exige un determinado rendimiento acadmico, sin olvidar el cumplimiento al rgimen interno administrativo y disciplinario adoptado en la comunidad educativa a la que pertenecen. 4. Imposicin de sanciones disciplinarias por instituciones educativas. Respeto al libre desarrollo de la personalidad La adopcin de medidas sancionatorias por parte de los instituciones educativas es plenamente legtima teniendo en cuenta la caracterstica de derecho deber que reviste la educacin en el proceso formativo de un alumno. No obstante, la Corte ha sido constante en afirmar que en los procesos disciplinarios que adelanten las instituciones educativas debe respetarse el debido proceso y sus elementos mnimos como el principio de predeterminacin de la conducta y de la falta, el ejercicio del derecho a la defensa, en el sentido de permitir aportar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, que la sancin impuesta sea razonable y proporcionada frente a la gravedad de los hechos, y que la responsabilidad del alumno sea demostrada. Sobre este aspecto, en la Sentencia T-391 de 2003, esta Sala consider que resulta indispensable que los reglamentos o manuales de convivencia de las instituciones educativas garanticen los presupuestos necesarios del debido proceso. Las reglas de conducta que dan origen a una sancin deben estar Ver sentencia T-380 de 2003. M.P. Clara Ins Vargas Hernndez. La Corte explic las limitaciones a la autonoma de los centros de enseanza, encontrndose el derecho a la educacin como una de ellas, porque tales instituciones deben observar lo regulado por el Estado para su ejercicio. 4 Al respecto, consultar, entre otras, las sentencias T-569/94, T-259/98, T-974/ 99, T642/01.
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determinadas previamente en la ley o el reglamento de la institucin; las sanciones imponibles tambin deben encontrarse expresamente sealadas en el manual de convivencia, pues slo con ello la persona puede comprender la dimensin y los efectos derivados de su comportamiento; tambin debe sealarse con claridad un procedimiento a seguir, de manera que el implicado pueda ejercer razonablemente su derecho de contradiccin y defensa, siempre bajo el supuesto de la presuncin de inocencia; y finalmente, el proceso disciplinario debe tener como fundamento el principio de publicidad, para que el implicado conozca oportunamente los cargos que se le imputan y pueda as ejercer su derecho a la defensa.5 Al imponer una sancin se pretende asegurar el cumplimiento de un reglamento interno, sustentado en los principios y valores que orientan el desarrollo de una comunidad acadmica y que se materializa en la consagracin de un conjunto de deberes y prohibiciones, cuya infraccin puede ser reprochada por una institucin educativa con la condicin de que sea respetado el debido proceso. La Sala Novena de Revisin, en Sentencia T-309 de 2003 M.P. Clara Ins Vargas Hernndez, analiz el tema relacionado con el debido proceso cuando las instituciones de educacin imponen sanciones y sobre el particular explic lo siguiente: En efecto, cuando la imposicin de esta clase de sanciones disciplinarias no se ajusta a la Constitucin, por cuanto en su adopcin se viol el derecho al debido proceso, se termina vulnerando el derecho a la educacin en tanto que derecho fundamental, esencial e inherente al ser humano para su desarrollo integral y armnico dentro del respectivo entorno sociocultural, en la medida en que se trata de un elemento dignificador de la persona y un instrumento de acceso al conocimiento, a la ciencia, a la tcnica y a los dems bienes y valores de la cultura. 6 La imposicin de una sancin disciplinaria arbitraria, por lo dems, puede traducirse en una vulneracin del derecho al buen nombre del estudiante, en cuanto se lesionara el concepto que del individuo tienen los dems miembros de la sociedad en relacin con su comportamiento, honestidad, decoro, calidades, condiciones humanas y personales. En tal sentido, el derecho al debido proceso se erige en un freno a los comportamientos arbitrarios en los que en un momento puede incurrir un particular encargado de prestar el servicio pblico de educacin. Por tanto, para poder sancionar el comportamiento de los alumnos deben haberse agotado las formalidades mnimas que garantizan el derecho al debido proceso. Pero, de igual forma, la conducta que sea reprochada debe tener injerencia en la comunidad escolar a la que pertenece el disciplinado, es decir, debe afectar a la institucin o por lo menos amenazar el buen nombre del centro docente y el proceso educativo en s mismo considerado. As, hay muchas conductas que pueden ser sancionadas por las instituciones educativas, pero tambin hay conductas que escapan al mbito de su competencia por pertenecer a la rbita interna del alumno y no interferir en su La Corte analiz lo relacionado con los componentes bsicos de los reglamentos disciplinarios y de las sanciones que pueden imponerse con ocasin de las faltas cometidas, para ese caso, en una escuela militar. 6 Sentencia T-780 de 1999.
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actividad acadmica. Los educandos pueden entonces decidir libremente la manera como construyen su proyecto de vida sin que el colegio pueda intervenir o cuestionar disciplinariamente esas acciones. No puede perderse de vista que un educando, y ms an si es mayor de edad, tiene la potestad de actuar y sentir de forma distinta como expresin de sus aspiraciones y de su derecho de autodeterminacin personal. Ello significa la facultad para fijar su opcin de vida de acuerdo con las propias convicciones y anhelos, sin desconocer, claro est, los derechos de los dems y el ordenamiento jurdico existente. A esto es a lo que constitucionalmente se ha denominado derecho al libre desarrollo de la personalidad que protege, en esencia, la facultad de toda persona para decidir en forma autnoma su opcin de vida como expresin directa del principio de dignidad humana. 7 Se trata de una potestad que permite al individuo desarrollar las alternativas propias de su identidad y que debe ser respetada por los dems miembros de la comunidad. El libre desarrollo de la personalidad se manifiesta en la definicin consciente y responsable que cada cual puede hacer de s mismo. La opcin de vida escogida por una persona, en el mbito de su sexualidad, por ejemplo, no puede ser reprochable disciplinariamente por pertenecer a la vida privada y hacer parte del libre desarrollo de la personalidad de cada sujeto, en la medida en que son elementos que dan sentido a su existencia 8, siempre y cuando no desconozca los derechos de los dems o el ordenamiento jurdico. Una restriccin de las aspiraciones legtimas de vida o la valoracin de una determinada situacin con fundamento exclusivo en la moral resulta arbitraria si se tiene en cuenta que las limitaciones de esta naturaleza deben tener un claro sustento constitucional: las simples invocaciones del inters general, de los deberes sociales, o de los derechos ajenos de rango legal, no son suficientes para limitar este derecho9. As las cosas, en el proceso educativo no se pueden incluir prcticas o metodologas que vulneren o desconozcan el ncleo esencial del libre desarrollo de la personalidad. En este sentido, la Corte ha manifestado que slo quien practica la tolerancia, respeta la diversidad y reconoce en el otro a uno igual a s mismo, tendr capacidad y legitimidad para contribuir desde el proceso educativo a formar a los nios y a los jvenes en un paradigma tico sustentado en dichos principios10. La Constitucin consagra el respeto al pluralismo como uno de los pilares fundamentales del Estado, principio que tambin debe ser acatado por los establecimientos educativos, inculcando a sus alumnos el respeto por la diversidad y la tolerancia frente a la diferencia. La potestad sancionatoria de las instituciones educativas depende de los foros en los cuales se desarrollen las conductas En ciertos mbitos, un colegio no solo tiene la potestad sino el deber de sancionar el comportamiento de los miembros de la comunidad educativa, pero en otros escenarios esa facultad se ve restringida e incluso anulada por
7 Al respecto, entre otras, sentencias T-065/93, T-286/94, T-124/98, SU-642/98. 8 Sentencia T-015 de 1999. 9 Sentencia T-435 de 2002. En el mismo sentido puede consultarse la sentencia

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532/92. 10 Corte Constitucional, Sentencia T-101 de 1998

completo. Para tal fin pueden distinguirse al menos tres mbitos distintos, a saber: (i) los foros educativos, (ii) los foros con proyeccin acadmica e institucional y (iii) los foros estrictamente privados. Dentro de los foros educativos el ejemplo ms claro lo constituye el plantel o la sede institucional, donde las conductas de los alumnos estn sujetas a un control riguroso de la comunidad educativa, en la medida en que all se desarrolla gran parte del proceso formativo de los discentes. En otros foros, diferentes al colegio pero con proyeccin acadmica o institucional, tambin es razonable exigir la obediencia de ciertas reglas de conducta, pues en ellos puede verse comprometido no slo el nombre de una institucin, sino reflejarse la formacin impartida a los alumnos. As, por ejemplo, frente al desempeo en desfiles, actividades culturales o eventos deportivos llevados a cabo fuera de la institucin pero donde sta se vea representada por alguno de sus miembros o cuando el estudiante porta el uniforme del colegio, resulta legtimo imponer sanciones ante el incumplimiento de las reglas previstas en el manual de convivencia. A diferencia de lo anterior, en los foros estrictamente privados la conducta de los miembros de la comunidad educativa no interfiere ni entorpece la actividad acadmica, ni compromete el nombre de una institucin. En consecuencia, las conductas all desplegadas no pueden ser objeto de sanciones disciplinarias por la sencilla razn de que hacen parte del desarrollo privado y autnomo del individuo. Para la Corte, existen comportamientos que no pueden ser catalogados como faltas al manual de convivencia ni tener como consecuencia la imposicin de una sancin, ya que no que afectan la actividad acadmica o institucional, ni conllevan el incumplimiento de los deberes educativos. En esta medida ningn centro educativo, ni pblico ni privado, puede instituirse como autoridad para aplaudir o censurar las decisiones autnomas de un miembro de la comunidad educativa, no slo de sus alumnos sino tambin del personal docente y administrativo11. Cuando a un alumno se le impone una sancin por un comportamiento que hace parte exclusiva de su intimidad, de su vida privada, y que no tiene incidencia o afecta al centro educativo, se vulnera con ello sus derechos fundamentales al debido proceso, a la educacin y, por supuesto, a la intimidad. En efecto, el derecho a la intimidad permite que los individuos cuenten con un espacio privado que no puede ser invadido por las instituciones educativas, pues ste constituye un elemento esencial de cada ser humano donde se potencia la independencia para adoptar las decisiones que le conciernen. Adems, como dicha sancin repercute directamente en su facultad de autodeterminacin personal y en el desarrollo de su proyecto de vida, el derecho al libre desarrollo de la personalidad resultaba igualmente afectado. Por ejemplo, en la Sentencia T-272 de 2001 MP. Manuel Jos Cepeda, la Corte tutel los derechos a la igualdad y libre desarrollo de la personalidad de una menor, que conviva en unin libre y que por este motivo el colegio en que estudiaba la haba sancionado, porque en el reglamento interno se estableca que los estudiantes no podan estar embarazadas, contraer matrimonio o vivir en unin libre. Disposicin que se resolvi no aplicar porque iba en contra de los principios constitucionales.
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Sin embargo, teniendo en cuenta el importante papel que cumplen las instituciones educativas en la formacin integral de los futuros ciudadanos, no siempre resulta fcil determinar cundo una conducta se enmarca en uno u otro foro para saber si puede o no ser sancionada disciplinariamente, mxime si se reconoce que estos foros no son fcilmente delimitables. Ello requiere entonces una valoracin de las particularidades de cada caso especficamente considerado, motivo por el cual entra la Corte a analizar la situacin concreta de la joven Elizabeth Gaitn Acero. 5. El caso concreto La accionante fue sancionada disciplinariamente y declarada alumna irregular exigindosele que, sin asistir a clases normalmente, presentara trabajos y evaluaciones para ser calificados por los profesores de cada rea y poder as graduarse como bachiller ante la secretara del Colegio. La anterior sancin obedeci, de una parte, a la queja que present la seora Martha Bolvar en la que pona en conocimiento la situacin de su esposo con la peticionaria, segn la cual fueron sorprendidos desnudos en la casa de una amiga de sta; y de otra parte, teniendo en cuenta que registraba una anotacin en el observador del alumno por un incidente disciplinario ocurrido con anterioridad. Las directivas del Colegio consideraron que la alumna incumpli con las obligaciones del Manual de Convivencia toda vez que, en su parecer, la conducta de la alumna deba ser sancionada por cuanto los comentarios al interior de la comunidad como tambin externamente difamaban a la institucin y ofendan su buen nombre. Lo primero que observa la Sala es que los hechos censurados no ocurrieron en las instalaciones del plantel educativo. Se debe aclarar, entonces, si esta conducta, aunque acaecida fuera del colegio tuvo injerencia en la actividad acadmica de la alumna y comprometa el buen nombre del colegio. Sobre el punto la Corte precisa que los hechos que dieron origen a la sancin disciplinaria ocurrieron en la casa de una amiga de la accionante, es decir, en un foro exclusivamente privado, un da domingo (8 de septiembre de 2002) y donde las dems personas involucradas no pertenecan al cuerpo docente o administrativo de la institucin. Tales circunstancias, a juicio de la Corte, constituyen razn suficiente para considerar que lo sucedido ese da no era de incumbencia para el centro docente, porque no tena incidencia alguna en la actividad acadmica de la alumna ni poda comprometer el buen nombre del colegio. El comportamiento de la alumna hace parte de la libertad que tiene toda persona de tomar las decisiones que conciernen a su vida privada como expresin de su libre autodeterminacin. La accionante obr en un mbito estrictamente privado, por lo que su comportamiento o las consecuencias derivadas de aquel no podan ser reprochadas por el colegio. Por lo dems, los problemas surgidos entre la alumna con la seora Martha Bolvar, ante la eventualidad de mantener una relacin amorosa con el seor Odair Mora, tampoco inciden en el desarrollo acadmico de la accionante, ni mucho menos surge una amenaza en contra de la convivencia de la alumna con el resto de sus compaeros o con el personal docente del colegio. Las

consecuencias de esos hechos las debe asumir solamente la demandante, quien es mayor de edad, porque hacen parte de su vida privada y en nada se proyectan en la institucin educativa. La situacin en que fue sorprendida la estudiante hace parte de la forma de manifestar sus opciones de vida, de establecer el vnculo amoroso o sentimental con otra persona y, en fin, de ejercer su derecho al libre desarrollo de la personalidad, donde no puede ser cuestionada por escoger, en uno u otro sentido, el estilo de vida deseado. Ahora bien, el conflicto surgido con la seora Yenny Corts por haber entrado abusivamente a su casa estaba en conocimiento de la Fiscala para la fecha en que se le impuso la sancin disciplinaria a la alumna, lo cual sugiere que es ese el escenario diseado para debatir el asunto, pero como no estaba resuelto por la autoridad competente no corresponda sancionarlo directamente al colegio, pues la mera denuncia penal no desvirta la presuncin de inocencia que pesa sobre la denunciada. Frente al tema del debido proceso y el derecho a la educacin, la Sala aprecia que a la estudiante se le inici un proceso disciplinario, actuando como autoridad el Consejo Disciplinario de la Institucin, donde se le concedi la palabra a la alumna para que explicara lo sucedido, a lo cual ella no neg lo ocurrido. La entidad puso a consideracin de la accionante y de su mam la posibilidad de continuar con los estudios y terminar el ao escolar presentando trabajos y evaluaciones para ser calificadas por los docentes de cada rea, pero sin asistir a clases ni recibir el ttulo en ceremonia pblica, opcin que fue aceptada por la implicada. A simple vista se podra pensar que ni el debido proceso ni el derecho a la educacin fueron vulnerados. Sin embargo, la Corte advierte que la sancin impuesta por la rectora del plantel tuvo origen en una conducta cuya censura no corresponde a la institucin educativa porque hace parte del fuero ntimo de la alumna, sin relevancia en sus actividades escolares o con incidencia directa en el grupo estudiantil o el nombre del colegio. La sancin impuesta era inadmisible a la luz de los preceptos constitucionales y, desde este punto de vista, resulta flagrante la vulneracin de los derechos reclamados, ms an si para dicha determinacin se tuvo en cuenta una falta cometida con anterioridad que ya haba sido reprimida. En sntesis, el Colegi no poda sancionar a la alumna por conductas que no comprometan razonablemente el nombre del colegio ni por hechos que habran tenido ocurrencia fuera del plantel, en un foro estrictamente privado, toda vez que ellos hacen parte de la vida ntima de la persona. De acuerdo con lo anterior, la Sala revocar las decisiones proferidas dentro del proceso de la referencia. En su lugar tutelar los derechos a la educacin, al debido proceso y a la intimidad de la peticionaria, para lo cual la institucin deber adoptar las medidas necesarias a fin de que la joven Elizabeth Gaitn, si as lo decide, pueda culminar el pensm acadmico de las materias correspondientes a undcimo grado y obtener as su ttulo de bachiller, siempre y cuando cumpla con las exigencias acadmicas para ello.

VI. DECISIN

En mrito de lo expuesto, la Sala Novena de Revisin de tutelas de la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitucin Poltica,

RESUELVE Primero: REVOCAR las sentencias proferidas por el Juzgado Promiscuo Municipal de Subachoque, el da 29 de octubre de 2002, y por el Juzgado Civil del Circuito de Funza, el 12 de diciembre del mismo ao, dentro del proceso de la referencia Segundo: CONCEDER el amparo a los derechos fundamentales de Elizabeth Gaitn Acero y dejar sin efecto la sancin impuesta por el Colegio Departamental Ricardo Gonzlez, de conformidad a los planteamientos expuestos en esta sentencia. En consecuencia, el Colegio deber adoptar las medidas necesarias a fin de que la joven, si as lo decide, pueda culminar el pensm acadmico de las materias correspondientes a undcimo grado y obtener su ttulo de bachiller, siempre y cuando cumpla con las exigencias acadmicas para ello. Tercero: Ordenar que por Secretara General se d cumplimiento a lo previsto en el artculo 36 del decreto 2591 de 1991. Notifquese, comunquese, publquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cmplase.

CLARA INS VARGAS HERNNDEZ Magistrada Ponente

JAIME ARAJO RENTERA Magistrado

ALFREDO BELTRN SIERRA Magistrado

MARTHA VICTORIA SCHICA MENDEZ Secretaria General

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