ANGAHUAN
POR
FRANCISCO Jos RaODIl
A NGAHUAN es un pueblo situado cerca de Uruapan en el Estado de
Michoacn. Est al norte del volcn de Paricutin, a una distancia
de unos seis kilmetros, separado de este ltimo, afortunadamente. por
un terreno quebrado y escabroso que pennite la esperanza de que Angahuan
no correr ta:, suerte de Parangaricutiro o San Juan de las Colchas, que
ha sido arrasado por las masas de lava arrojadas por el volcn y de otros
pueblos c ~ o s seriamente amenazados por la destruccin.
Precisi:mente las corriente de lava han sido las que provocaron el
descubrimiento de esta joya colonial que representa la fachada de la iglesia
de Angabuan, un pueblo olvidado en las montaas de Michoacn, a unos
cincuenta kilmetros al sur de la carretera Morelia-Guadalajara y a unos
quince kilmetros al oeste de la carretera Carapan-Uruapan.
Cuando durante el verano del ao de 1944 la actividad del crter
disminuy. tomando en cambio, un inesperado incremento la cantidad de
lava que los nuevos volcanes acidos al pie del Paricutn, arrojaban ame
nazando los pueblos de la vecindad, en primer lugar San J nan de las Col
chas, sus habitantes se preocuparon por salvar, no slo sus bienes persona ..
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les sino tambin todo lo que les era amado por tradicin. Comenzaron a
sacar Jos objetos de la iglesia, los altares, los santos, las pinturas, el rgano,
la pila bautismal, en fin, todo lo que podan llevar, dejndolo provisio--
nalmente en el vecino pueblo de Angahuan. que por lo pronto est fuera
del alcance de las corrientes de lava.
Pas por Angahuan en junio de 1944, en ocasin de un vJeje que hice
al volcn, y atrado por una fotografa que reproducia algunos detalles de
la portada de la iglesia y que haba conocido accidentalmente. Resolv de-
tenerme en aquel pueblito para conocer de cerca esta antigua e interesante
construccin.
Las crnicas de los conventos de Michoacn no nos dicen nada de
Angahuan, pero las biografas de los frailes que en eUas se insertan, son
ms explicativas en este caso. Varios cronistas franciscanos nos hablan
en SllS memorias de fray Jacobo [Link], natural de Dacia o dinamar-
qus", como dice Mendieta. Parece que era pariente cercano de los reyes
de aquel pas, y fu provincial de su Orden en su patria. Ms tarde sali
para Espaa, presentndose a la corte de Carlos V y pidiendo permiso para
ir a las Indias. Vino a la Nueva Espaa, pero no se sabe en qu afio.
Fray Jacobo no se detuvo mucho tiempo en Mxico, pues sus supe-
riores 10 mandaron a Michoacn. Segn el cronista Larrea lleg al pueblo
de Quercuaro, y ms tarde baj con la gente de la sierra de Chern para
fonnar el pueblo de Tzacapo, hoy Zacapu, donde fund6 en seguida la iglesia
yel convento. Muri en el convento de Tarcuato, al sur de Zamora y al
norte de Angahuan. El padre Gonzaga menciona tambin a nuestro fraile.
pero no Jo relaciona con Zacapu, sino exclusivamente con Tarcuato.
El padre Daciano fu un fraile que se distingui entre sus hermanos
por sus conocimientos lingsticos, por su gran celo religioso, por su
humildad y por el cario que siempre demostr hacia los indios. Llev
una vida ejemplar. Fu el primero en administrar en Michoacn el Sacra-
mento de la Eucarista a los indios y era esto entonces, como se sabe,
un problema que provoc6 vehementes discusiones entre los religiosos.
Cuentan de l, "que en un gran rapto que tuvo, le reveJ Nuestro Seor la
muerte del Emperador Carlos V", puso entonces un tmulo y celebr una
misa para el difunto. el 21 de septiembre de 1558, con gran asombro de
todos, pues la noticia y la fecha de la muerte de Carlos V se confirmaron
hasta algunos meses despus. Lo que tambin provoc la admiracin de
todos, fu su habilidad para Hcaminar a pie y descalzo aunque fuera por
montes y peascos desde Dacia a Michoacn". Mendieta ]0 conoci en
6
ocasin de un captulo que se celebr en Huejotzingo, "cuando vino a pie
desde Michoacn, ms de cien leguas" ; fray Jacobo insisti que los indios
fueran admitidos en la Orden, pero no logr su propsito. Hubo entonces
una discusin entre los frailes en la que fray Jacobo se enfrent con fray
Juan de Gaona. Parece que la disputa fu acalorada y tal vez los
cantes se excedieron de palabras, por lo menos fray J acabo, quien perdi
el pleito Y tuvo que hacer penitencia. A este respecto hay que agregar
una noticia que trae Motolina, aunque escribi poco sobre Mic:hoacn.
Relata este cronista, que haba un indio llamado don Juan. seor principal
y natural de Tarcuato --el convento de fray Jacobo- que pretendi ha-
cerse [Link] franciscano, pero no fu aceptado por los miembros de la Orden
en su pueblo. Fu entonces a Mxico para hablar con los superiores, quie-
nes le pennitieron llevar el hbito, siempre que los frailes de Michoacn
lo permitiesen. El indio volvi a -su tierra y parece que anduvo entre los
franciscanos usando su hbito. aunque sin recibir jams la potestad del
sacerdocio.
Pero lo ms interesante es lo que el cronista Larrea nos cuenta de 10
que pas despus de la muerte de fray Jacobo: "Despus de su muerte
acabaron de sentir su falta y asi estimaban sus cosas como quien sustitua
su propio lugar. Y por eso los indios del pueblo de Arancracua, que
convirti y pobl este Venerab1e Padre, estimaron y estiman el bculo y
sombrero de este apstol, Con tanto afecto que le tienen en una caja muy
decente. Y para mostrarlo, aunque sea a religiosos, se juntan alcaldes y
fiscales y no 10 dan a tocar sino a ver tan Solamente, porque les parece que
se han de quitar de los ojos; y as lo vuelven a encerrar y guardar,
dando esperanzas de su proteccin y amparo, como Eliseo en la
capa de su Profeta".
. ,
El pteblo de nombre Arancracua no existe. En cambio s existe el
pueblo de Angahuan, que no est tan lejos del antiguo convento de Tar-
cuato. Adems, el templo de Angahuan, est dedicado a USancto Jacobo
Apostolo", corno dice la inscripcin de la portada y, cosa rara, Sanctus
1acobus, o como decan los espaoles. Santiago, no est representado a
sino de pie, con un gran bculo en la mano, y un sombrero en la
cabeza, tal vez en homenaje a fray Jacobo nadano, el incansable predica
w
dar viajero de esta regin, fundador probable de Angahuan y constructor
de su iglesia, una de las obras ms interesantes de los edificios ec1esisti ..
C08 del siglo XVI.
,
Lo anterior parece claro y convincente, mas no faltan circunstancias
y datos que nos obligan a dudar de si la fachada de Angahuan fu efectiva-
mente construida por fray Jacobo. en unin de fray Juan de San Miguel,
de acuerdo con las crnicas franciscanas de la sierra central de Michoacn.
Fray Juan se dedic a la evangelizacin de la zona de Uruapan y fray
Jacobo se hizo cargo de la misma tarea en la parte norte.
.-
Fray Jacobo Daciano era un hombre pobre, sencillo, y as fueron sus
iglesias y casas que fund. Dice fray Isidro Flix de Espinoza -hacia el
afio de 1750- en su Crnica de la PrOfJinc6 Franciscana de los A,6sto-
les San Pedro 'Y San Pablo. en la parte que se refiere a la vida del padre
Daciano: "En 10 que fu singularisimo y que no puede dejar de admirarse,
es el haber sido tan pobre, que no slo en su persona, sino en la fbrica
de los pobres conventos que fund. .. conventos tan pobres y estrechos,
como los usaron en los principios de la Religin Serapbica. Siendo as, el
magnnimo emperador, de eterna memoria, don Carlos V, se esmer en
favorecer los pobres conventos de Michoacn, enviando para las iglesias
clices muy costosos, y custodias, y fuera de esto se conserva en el con-
vento de Tarcuato un ornamento bordado a la antigua ... para todos los
das usaba (fray J acobo) de ornamentos: ~ e lana de todos los colores ...
~ n Tarcuato guardaban en una caja grande el ornamento entero que di
~ r l o s V, juntamente con una casulla que usaba fray Jacobo".
En realidad, los conventos franciscanos de Michoacn son pequeos
y austeros en comparacin con los grandes conventos de esta orden que
al mismo tiempo fueron erigidos en el valle de Mxico, en la meseta de
Puebla, en Tula y en Cuemavaca.
La suntuosidad de la fachada de Angahuan no' concuerda en nada
con el espritu sobrio del gran fraile franciscano. Entonces lcmo podemos
explicar el origen de esta magnfica obra? La tarea de la evangelizacin
de la sietta de Michoacn era demasiado grande para que slo dos' misio-
neros se pudieran hacer cargo de ella con xito.
Cuando don Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacll., (1533-
1565), ocup su dicesis, una de sus primeras disposiciones fu la de
organizar en forma ms efectiva la evangelizacin de los indios, dividiendo
las distintas zonas en cabeceras y curatos, con sus doctrinas y casas de
visita. Conocemos la Relacin de los ol!Upados de Tloxcala., M kh0dc6",
OaxllCa y de otros lugares en el siglo XVI, manuscrito de un autor des--
conocido de la coleccin de don Joaqun Garca lcazbalceta, relacin que
nos da una idea bastante clara de la estructura de la dicesis de Michoa-
8
'Cn, tal como la organiz don Vasco. Data este documento del ao de
1569. De acuerdo con l, exista entre la zona de Uruapan y la de Tar-
cuato. el pueblo y cabecera de Tzirosto, encomendado a Francisco Villegas,
personaje del cual nos ocuparemos ms adelante en forma detallada. Ha-
ba entonces en Tzirosto una iglesia y un cura. y sus barrios eran los si-
guientes: San Pedro Tzacan, Santiago Parangaricriro. San Joseph,
Cingauan. Santa Catalina, Quanbecheo, Apo, San J oseph, San Francisco.
Nurio, Charapan, [Link], Santange1, Santiago Tingambato, Curundah-
pan, Curu Sant Andres. Taretan.
El hecho de que haba un cura comprueba que esta relacin se refiere
a la poca anterior a 1575, cuando el tercer obispo de Michoacin, el
fraile agustino Juan de Medina Rincn (1574-88), di a los de su Orden
siete conventos con sus doctrinas en recompensa, o mejor dicho, para con-
tentarles, porque poco antes Medina Rincn haba renunciado a las doc-
trinas de Pnuco y de la tierra caliente de Michoacn, las que estaban al
s ~ r de Tiripito.
Entre estas siete doctrinas figura, en primer trmino, Tzirosto, y la
entrega de esta cabecera a los agustinos fu posible, porque el beneficiario,
el clrigo Fuenllana, urenunci en 1575 su beneficio y todo el mundo se
entr en la religin de nuestro Padre San Francisco, siendo la mejor len-
gua tarasca que haba en el obispado y vivi en la religin ms de cuarenta
y cuatro aos, gran ministro de los naturales" (Crnica de Basalenque). El
franciscano Diego de Fuenllana se qued en la regi6n; lo encontramos
en 1581, cuando firma en su carcter de guardin. la Relacin de PaJe-
clull"o.
Mas no sabemos muchos detalles de la vida de este insigne misionero.
De acuerdo n 1 .. Notkia.s para fo"""" la historia y la .stadlstic. del Obis-
pado de Mic#loacn, por don Jos Guadalupe Romero, don Vasco de Quiroga
erigi el [Link] de Tzirosto confiriendo el beneficio al bachiller Fuenllana.
quien fund de nuevo el pueblo con los indios que bautiz. Esto significa
que Fuenllana debi llegar muy joven a la sierra de [Link], entre
1540 y 1550; entr en la religin en. 1575 y muri de franciscano cuarenta
y cuatro aos despus. La civilizacin de esta extensa zona que era la
cabecera y el curato de Tzirosto. a la que pertenece Angahuan, la realiz
.solo y cuando an era clrigo, siendo por esto por lo que las crnicas f r a n ~
ciscanas y agustinianas lo ignoran y fray Matas de Escobar va tan lejos
y contra la verdad" que afirma que fray Sebastin de Trasierra sustituto
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del clrigo Fuen1lana, cuando ste renunci en 1575, es el fundador del
pueblo y de la doctrina de Tzirosto.
Fuenllana, misionero hasta ahora casi desconocido, realiz Wla labor
tan extensa y tan meritoria como fray Juan en Uruapan y fray J acobo
en Tarcuato, pero tuvo la mala suerte de ser del clero secular, y as no
tuvo su cronista que le dedicara alabanzas y no 10 dejara en el
olvido.
La regin que evangeliz Fuenllana colindaba con la de fray Jacobo
Daciano y los dos se debieron conocer bien. Tal vez en los primeros aos.
de sus labores, cuando los limites de los distritos eclesisticos no haban
sido fijados con mucha exactitud, los dos se ayudaron mutuamente en sus
labores y cooperaron en sus faenas espirituales. Si Fuenl1ana se hizo
fraile franciscano, en alguien se debe haber fijado como ejemplo y maestro,.
probablemente en su vecirto fray Jacobo. Tambin puede ser que el pueblo
de Angahuan en un principio perteneciese a la jurisdiccin de fray J acooo
y que haya pasado ms tarde a la del curato de Tzirosto j el pueblo est
en los lmites de los dos distritos, algo distante de Tarcuato. En fin, no lo
sabemos, pero ]0 que es innegable, son las relaciones de fray Jacobo con
este pueblo, e innegables son tambin las buenas relaciones que deben ha-
ber existido entre los dos misioneros.
Ahora unas palabras respecto al pueblo de Tzirosto. Era un centm de
poblacin indgena anterior a la conquista. Junto con el CaItzontzi se bauti-
zaron "los principales AxayacaU y Siguanga, que lo eran de
(Beaumont). Despus de la conquista., Tzirosto es mencionado por prime-
ra vez en la ya aludida Relacin de los obispados de Tlaxcala, Mi-
choacn, Oaxaca y otros lugares del siglo XVI. De acuerdo con una nota
que se encuentra en el texto, fu escrita a los tres aos despus de que
don Antonio Morales de Malina (1566-72) se hizo cargo del obispado
de Michoacn. El texto nos habla de que el encomendero era Francisco
Villegas y da la lista de las casas de visitas ya reproducida. Esta lista est
un poco confusa; casi todos estos barrios o casas de visita o pueblitos
existen hoy todava. Algunos 8011 llamados por sus nombres indgenas,
otros slo por el nombre del santo del lugar. y otros por los dos,
como por ejemplo San Pedro Tzacan. Lo que a nosotros interesa es
Santiago Parangaricutiro, llamado tambin San Juan de las Colchas. Ha
tenidos dos casas de visita: Paricutin, donde hace poco naci el volcn
conocido con este nombre, por el lado suroeste, y Angahuan, de la aclvoca-
10
cin de "Sancto Jacobo Apostolo" o Santiago, al noreste de Parangari-
cutiro.
Tzirosto decay pronto estando en manos de los frailes agustinos. En
1581 se separaron de la cabecera los pueblos de Tingambato, San Angel,
Taretan y Tziriquartiro. En 1624 Parangarictiro y San Pedro TzacaQ
son los ltimos que se independizaron de su antigua cabecera, y "vino a
quedar Tzirosto el mas pequeo pueblo de todos que no 10 dejaron por
visita mas que a Apo". (Basalenque).
De manera que Angahuan es emencionado por primera vez en 1569
en la Relacin, repetidas veces citada. De acuerdo con la inscripcin,
la fachada es de 1562, y el Hospital de Indios de 1570, obra del encomen-
dero de la comarca, Francisco Villegas. A este hombre hay que dedicar
unas palabras ms.
Entre Los Conquis'adores y Pobladores de la Nueva Espaa de Fran-
cisco A. de Icaza, que dieron noticias personales suyas a los primeros vi-
rreyes, de 1540 a 15SO, est Francisco de Villegas, que "dze que es de Cas-
taxiana, e hijodalgo, e que ha cuarenta aos. que sirve a Su Majestad
en estas partes de las I n d ~ as en Tierra firme como en Cuba, como en
Darien y en otras parteS, e que es conquistador desta Nueva Espaa.
y sirvi en la conquista; a su costa y con armas y cavallos, donde hizo
servicios sefialados, dignos de remuneracin; atento a la calidad de su
persona y que tiene cantidad de hijos y nietos, y con lo que tiene no se
puede sutentar, suplica Vuestra Seora le haga merced en lo del repar
timiento" .
EfectiV3,JllCnte, este Villegas que en los primeros aos del siglo XVI
se pas al Nuevo Mundo, estuvo en 1560 de encomendero en Tzirosto"
Michoacn;pparece en la Tasacin de Ibarra, de 1560, y el valor de las e n ~
tradas de ,"s encomiendas es estimado en $ 870.00.
Segn su declaracin estuvo tambin en Cuba.; cuando el sonado
asunto dei casamiento, algo forzado, de Hernn Corts, por la interven-
cin del gobernador Diego Velzquez, casado con una hennana de la novia
de don Hernn, Catalina Xurez. entonces, segn Torquemada. un tal
Villegas juega cierto papel no bien determinado en el famoso lo del gran
conquistador. VilIegas aparece entre los amigos de Velzquez y trabaja
contra Corts.
Afios ms tarde, cuando doa Catalina se pasa a la Nueva Espaa,
despus de la toma de Mxico, anda en el squito de ella otro VilIegas,
probablemente el mismo del prrafo anterior, de acuerdo con lo que relata
11
Bernal Daz del Castillo. Pronto muere doa Catalina, y Corts, que haba
dado encomiendas a Villegas, sale para Espaa; gobierna el funesto Nuo
de Guzmn, presidente de la primera audiencia de la Nueva Espaa. Rene
los elementos descontentos y disgustados con Corts, es entonces cuando
asoma otra vez Francisco de Villegas. Nuo de Guzmn 10 oclIIpa. de mayorw
domo cuando sale en su expedicin a Michoacn y a la conquista de la
Nueva Galicia (Relacin de la conquista de los Teules Chichimecas, de
J oan de Smano). Entonces es cuando Villegas conoce las tierras de Miw
choacn. Pero pronto vuelve Corts y la Corona espaola manda instruir
el proceso de residencia a Nuo de Guzmn. Tanto l como sus partidarios
pierden sus bienes. Bernal Daz del Castillo se refiere a l, entre otras per
sonas, que pierden su encomienda. No nos dice cul, pero debe haber sido
una cerca de Mxico y habla de Villegas "mayordomo de Nuo de
Guzmn".
Mientras Corts andaba por, las tierras de la N neva Espafa debi Vi-
llegas pasarlas muy mal, hasta que don Antonio de Mendoza., primer virrey.
dispuso resolver el problema de los numerosos conquistadores y de sus fa-
miliares y descendientes negados a menos.
Parece que esto aconteci ms o menos al mismo tiempo que cuando
don Vasco de Quiroga emprendi la organizacin administrativa de su
obispado. Entonces las autoridades civiles de Michoacn instalaron una
serie de cabeceras y se preocuparon por atraer a espaoles que estaban
sin ocupacin en la capital del reino, a los lugares algo retirados del ceD
w
tro para consolidar y afirmar as mejor el dominio sobre los indgenas,
dndoles los nuevos centros de poblacin en encomienda. As fu, posi-
blemente, como Francisco de Villegas lleg a Tzirosto.
En el siglo XVIII Angahuan es mencionado varias veces, tanto en el
Teafro Americano de Jos Antonio de Villa-Seor y Snchez (1748)
como en el Diccionario geogrfKo-histrico de las Indias Ocidentales del
coronel Antonio de Alcedo (1786).
El pueblo de Arancracua, que menciona fray Alonso Larrea en su
Crnica de la orden franciscana, provincia de San Pedro y San Pablo, es
decir de Michoacn, no aparece en ningn texto ni existe en la actuali-
dad, por 10 que es permitido suponer que por l se debe entender d pueblo
de Angahuan.
12
*
El carcter de la obra es en primer lugar escultrico. La portada,
igual que la de AcoIman, no guarda relacin con la fachada: es algo como
un escudo suntuoso incrustado en la pared de una construccin antigua,
que se destaca por su austeridad, su sencillez y la ausencia ms completa
de elementos decorativos.
Aunque esta portada es ms bien importante como obra escultrica,
debe ser juzgada tambin desde el punto de vista arquitectnico, pues as
10 exigen sus caractersticas estructurales. Se compone de tres partes
que forman el conjunto: en la parte inferior el arco grande de la entrada
con su alfiz correspondiente, en medio un tablero rectangular, no tan an-
cho como el alfiz inferior J y en la relacin de dos por uno, ancho por alto,
y en la parte alta otro arco pequeo con su alfiz.
El arco de la puerta es de estilo renacentista, mientras el gran alfiz,
el marco cuadrado que le cubre y cuyas partes laterales sobresalen del
ancho de las jambas de la puerta. los soportes del arco de medio punto,
SOn elementos mudjares, que los espaoles heredaron de los moros al re-
conquistar la parte sur de la pennsula y que se introdujeron en la arquitec-
tura de los vencedores.
En la parte superior se repite la construccin de la parte de abajo. Lo
que abajo ~ s la puerta, arriba es una ventana que proporciona luz al coro
de la iglesia. Pero mientras abajo el marco del hueco, es decir, de la puer-
ta. es un elemento del arte renacentista, arriba todo es mudjar puro.
Ahora bien, si esta construccin en su parte arquitectnica es fun-
damentalmente no mexicana; era esta manera de construir desconocida
por completo de los mexicanos, los indios que dieron la mano de obra para
realizarla? Desde luego 105 indios tambin haban decorado las fachadas
de sus edificios con grandes tableros desde siglos. De paso sea dicho, que
la gran diferencia, diferencia fundamental entre el mudjar. el estilo que se
cre en el sur de Espaa despus del aniquilamiento del reino rabe por
los espaoles, y el estilo que en la Nueva Espaa naci a raz de la con-
quista espaola, consiste en que el mudjar abarca tanto la escultura como
la arquitectura, mientras en la Nueva Espaa las reminiscencias del arte
indgena se concretan a la escultura, son prcticamente nulas en la arqui-
tectura.
Si bien la manera de decorar la fachada de un edificio por medio d.
grandes tableros era muy indgena, en la presente obra no se revela nin-
13
gn detalle arquitectnico, que se pudiera relacionar con el arte indgena
antiguo mexicano.
Los indios no han tenido ninguna intervencin en el proyecto y en
la planificacin de la obra. Sus autores intelectuales han sido los frailes.
hombres de su poca, del renacimiento. y a la vez espaOlles originarios
de un pas, cuyo arte estaba experimentando entonces los efectos de una
fuerte influencia ajena. extranjera, rabe.
Sabemos que los planificadores de la obra han sido los frailes, como
en muchas de las construcciones eclesisticas del siglo XVI en la Nueva
Espaa, pero para la mano de obra, los frailes espaoles -muchas veces
alarifes improvisados. de conocimientos superficiales en la materia- no
podan prescindir de la colaboracin de los indios, que as fueron los auto-
res materiales de las muchas y en gran parte notables obras del primer
siglo de la colonia que nos han quedado. Y estos indios no han dejado de
imprimir en las obras que les fueron encargadas el fuerte sello de su ca-
pacidad tcnica, extraordinaria. La parte material de la obra es no slo
impecablemente ejecutada, como es de esperar de individuos de una raza
que, dondequiera que se hable de canteros y escultores, debe ser mencio-
nada, sino tambin es una demostracin perfecta de la manera predilecta
y caracterstica de la escultura antigua: el bajo relieve aplanado.
Digo aplanado y no menciono la otra caracterstica, su angulosidad,
que con tanta frecuencia se hace notar en los relieves precortesianos.
Los bajo relieves postcortesianos son copias de dibujos tomados de
libros espaoles, como era la costumbre de trabajar. siendo los indgenas
muy hbiles en la reproduccin de cualquier cosa del arte manual que
se les daba -y a veces no se les daba- para su fabricacin; copiaban
desde un sambenito hasta la portada de una iglesia reproducindola con
una exactitud minuciosa.
El resultado de esta manera de trabajar en obras de escultura era que
los productos de los cantares indgenas, copias de grabados, adquirieran
un carcter grfico, que notamos en muchos relieves de aquella poca,
vase por ejemplo la portada de la iglesia del convento dominicano de
Tepotztln - (Morelos). La de grabados en forma casi fo-
togrfica hecha por los indios en piedra, incluye el abandono de la repro-
duccin angulosa de los objetos, propia del arte precortesiano y, en cambio,
fomenta la otra caracterstica del relieve indgena: 10 aplanado. Por s,
el relieve bajo prttOrtesiano, originalmente, casi siempre pintado a
re vivos, no era -muchas veces-- ms que una pintura realzada. (Una
14
observacin al margen: el azulejo colonial de colores realzados, como por
ejemplo el famoso azulejo poblano aborronado y de color azul, es un
dueto mexicano, que no se conoce en Espaa, donde el azulejo es liso).
Por ms que la tcnica empleada en hacer los relieves mismos es muy
indgena y 10 mismo ciertos detalles como veremos ms adelante, el con-
junto confinna su procedencia europea. El relieve del gran arco, por
ejemplo, considerando la impresin general del dibujo y desatendiendo
los detalles, es tan renacentista como las llamadas pinturas de romana
de los grandes conventos mexicanos del siglo XVI.
Entre los relieves que llaman la atencin estn primero las jambas
horizontales; la de abajo presenta tres rosetas o flores estilizadas j la de
arriba tres cruces de trozos uniformes con puntas en fonna de la lis g-
tica, entrelazadas individualmente con cortos cordones que llevan nudos
en sus extremos. Este dibujo se repite en la plancha horizontal, que ms
arriba forma la transicin de la jamba al arco de medio punto, es decir,
la pieza que juega el papel del capitel, cuando se trata de una columna.
Las jambas son de una sola pieza. En la orilla exterior llevan una hilera
delgada de puntos, que se prolonga hacia arriba abarcando toda la orilla
superior del arco central. La orilla interior de las jambas, y tambin del
arco, rf:Presenta algo que se asemeja al cordn franciscano, con un nudo
apenas esgrafiado a media altura de la jamba, y su punto de franjas en
la parte inferior.
En la parte central de la jamba, un lienzo de ancho por alto en la
de J. X 2, est un tema que es tratado con suma frecuencia en
este lugar en obras de esta indole. Los indios, purificads sus almas por
el bautismo. aparecen con alas, como los ngeles del cielo cristiano. Lo
dems sor:. ornamentos fitomrficos, vegetales, dispuestos alrededor de
algo que parece otro cordn franciscano y que progresa a mitad de cada
jamba de arriba hacia abajo. Aqu cabe una observacin: aparente
mente los dibujos de las jambas han sido trazados y esculpidos por otro
cantero que el que se ha ocupado del resto de la obra. Los relieves de esta
parte son de detalles gruesos y de carcter severo. En cambio, el relieve
del gran arco es un trabajo fino, como si fuera una filigrana esgrafiada
con elegancia en sus detalles y lneas,. que forman el conjunto. y que se
compone de elementos vegetales. El gran arco de medio punto, la parte
central de la estructura de la portada es, como ya est dicho, renacentista.
La orilla interior la forma un cordn parecido al franciscano, y de la orilla
15
exterior ya hablamos tambin. Todo el espacio del arco est rellenado.
de elementos decorativos vegetales.
y 10 mismo el espacio del alf:, que en su alrededor ostenta una im-
posta de ancho regular, cubierta del relieve de una planta enredadera. Hay
que repetir que, en general, el carcter de este alfiz --de .cfrigen mudjar
en su arquitectura -es renacentista plateresco, en su escultura, con idea y
ejecucin indgenas. Por supuesto esta manera de planear los relieves..
cubriendo materialmente todos los espacios disponibles y as supeditan-
do la escultura a la arquitectura no es nada extrao en el arte precolom--
bino.
El horror al vaco del indgena es algo muy conocido. su afn de no.
contrastar los detalles por espacios vacos, sino llenar los espacios con
elementos a veces caprichosos, su tendencia al barroquismo. De los deta-
lles hay que decir algo ms. En las esquinas superiores estn unos mono-
gramas de Cristo, cada uno con dos angelitos, en actitud herldica. Es-
tas figuritas ofrecen el aspecto de dolos, toscamente elaborados; parecetli
elementos arcaicos por su ejecucin.
Los monogramas nevan un detalle curioso: el anillo de circunferen-
cia formado por algo que parecen ser o grecas mexicanas -una de las.
tantas formas del xicali coliuhqui-- o las puntas de la concha m a r t i m a ~
smbolo de Quetza1catl. Es un motivo muy conocido en las esculturas..
cristianoindgenas del siglo XVI en el valle de Mxico. En esa forma
existen, por ejemplo, en el plpito de Huexotla y en la. portada lateral de
la iglesia del convento franciscano de Texcoco; vase tambin la pila bau-
tismal de Tlalnepantla. Otro ornamento constituyen la. serie de placas re-
dondas, puntos monumentales que circundan el alfiz. Habiendo sido.
proyectada la portada por gente europea, es de suponer que estos puntos.
en fonna esfrica - como los de la portada de Tepeaca y otras, son de
procedencia europea, es decir, en este caso ornamentos propios del gtico.
isabelino. Sin embargo, tambin es algo muy usado por los indgenas estos.
puntos, como signos de numeracin.
y para terminar con el alfiz inferior hay que mencionar todava la
jnscripdn. La parte central, de letras grandes dice as: "Sancto Jacoro
Apostolo lIaior".
Entre los dos alfices se encuentra un tablero de regulares dimensio--
nes y en cuyo centro est la imagen --en relieve-- del santo patr6n de la
iglesia, Santiago. Es de advertir que esta vez Santiago est de pie, con
la vara de peregrino en la mano, y no gallardamente montado en un brioso
16
Fig. 1. Igl .. d(' Conjunto d .. upill;a .,biert;a
y fac hada
,
Fig. 2. IgI..,;;a d .. Ang.1 hua n . .1bicru
,
Fig. 3. 19lui;l dt Ang.ahU3n. Folchadol
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Fig. 5 . Iglt'[Link] dt' A ngah uan ... [Link] d ~ b p ur ria
corcel, como casi siempre est reproducido en Mxico, con indumentaria
de charro, de conquistador, de indio o de rabe. En cambio, en la parte
alta de la misma puerta de madera est Santiago tal como lo conocemos, a
caballo. Esta puerta es posterior a la portada. tal vez del siglo XVIII o ms
reciente todava. Las puertas del siglo XVI eran recias construcciones de
tablones gruesos reforzados por clavazn de hierro o bronce. Tambin
en el actual altar de la iglesia. un adefesio de tablas blanqueadas. est
Santiago rigurosamente a caballo. una estatua ecuestre de gusto popular.
En fin esta vez Santiago tuvo que renunciar a su aditamento y la
vemos en actitud de un humilde peregrino. caminando a pie como los de!
ms apstoles. Aparece ron los brazos medio levantados. las manos exten.
didas hacia arriba y la boca medio abierta. como si estuviera predicando a
la grey de su parroquia. Es una figura tomada del Ubro de algn fraile,
Un libro antiguo que lo menos traa en su parte ilustrada imgenas del
arte anterior al renacimiento. La figura es esquemtica, como
las figuras del arte cristiano antiguo. el romano, el bizantino y el medio
eval, cuando la iglesia con toda intencin rechazaba el arte clsico, la re
produccin de la belleza humana por medio del naturalismo, que entonces,
en las primicias del cristianismo, en Roma, era. el arte del paganismo.
En cambio. las cuatro cabecitas de ngeles aladas son de carcter
liana, renacentista puro. Su ejecucin no es tan promitiva como la de los
angelitos herldicos del alfiz inferior, pero el cantero indgena, aparente-
mente, no comprendi el asunto; no comprendi6 el conjunto de la
sicin de una cabeza COn alas, y por esto lo esculpi algo deformado, la.
cabeza muy pequea con relacin a lo dems.
El resto del tablero, tanto en las orillas como en el espacio central
est cubierto ornamentos vegetales es un bello ejemplar del plateresco
mexicano piro.
El alfiz superior es mudjar, tanto por su arquitectura como por su
escultura. Por la parte arquitectnica debe compararse esta ventana con
una de Uruapan, en el interior de la capilla llamada la Guatapera que tie-
ne exactamente el mismo dibujo arquitectnico, aunque la decoracin es
ms sencilla. Las jambas platerescas estn cubiertas de lneas entrelazadas
con dibujos vegetales a la manera tan gustada por el arte morisco, y la
de<;:oracin del gran espacio del alfiz es algo muy tpico de este arte. Es un
entarimado con puntos en las aperturas de la red que forman la celosa
ttlorisca. Deben ser observadas tambin las volutas que forman el arco, y
que tambin son del arte rabe.
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Al poniente de la fachada de la iglesia se encuentra una construccin
que ha servido tanto para el albergue de la capilla abierta como para
montar las campanas. No se sabe si la torre que actualmente existe. data
de la poca de la iglesia, puesto que en aquellos tiempos escaseaban las to-
rres y estaban en boga las espadaas; abundan en Mxito las iglesias del
siglo XVI con torres posteriores. Es una construccin de lneas sencillas
y de carcter sobrio, con ornamentos -las esferas de piedra en la parte
alta y en las cuatro esquinas-- que estn en concordancia con el conjunto,
lo que hace suponer que es del siglo XVI.
De los dos espacios abiertos hacia el atrio de la iglesia, el del piso
superior debe ser considerado como la antigua capilla abierta. Su cons-
truccin es la de W1 ajimez morisco, el arco doble con la columna en medio,
su ornamentacin de bajo relieve de carcter plateresco.
El aposento bajo el edificio no ofrece inters. En la parte frontal
existen dos pilastras en forma de columnas adosadas a la pared. Y a gran
distancia la una de la otra. Dejan un enorme claro, que est cubierto por
una viga larga y gruesa que en sus extremos descansa sobre las zapatas
que por su parte estn montadas sobre las columnas mencionadas.
Parece haber sido una portera, la entrada para los espacios que
estaban al fondo y que seguramente servan de alojamiento permanente
o temporal para el sacerdote encargado de administrar este centro reli-
gioso.
Angahuan carece de porque. como se ha dicho. no era pro-
piamente un monasterio. sino iglesia "visita" del convento de Tarcuato.
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