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El Sentimiento de lo Fantástico

El documento presenta el punto de vista de Julio Cortázar sobre lo fantástico en literatura. Cortázar explica que lo fantástico se escapa de definiciones precisas y que cada persona debe explorar su propia experiencia con lo fantástico. Luego analiza cómo el cuento es el género literario ideal para expresar lo fantástico, citando a autores latinoamericanos como Quiroga, Borges y Hernández. Finalmente resume su cuento "La noche boca arriba", donde un hombre sufre una pesadilla que resulta ser la realidad.
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El Sentimiento de lo Fantástico

El documento presenta el punto de vista de Julio Cortázar sobre lo fantástico en literatura. Cortázar explica que lo fantástico se escapa de definiciones precisas y que cada persona debe explorar su propia experiencia con lo fantástico. Luego analiza cómo el cuento es el género literario ideal para expresar lo fantástico, citando a autores latinoamericanos como Quiroga, Borges y Hernández. Finalmente resume su cuento "La noche boca arriba", donde un hombre sufre una pesadilla que resulta ser la realidad.
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El sentimiento de lo fantstico*

Julio Cortzar

Yo he sido siempre y primordialmente considerado como un prosista. La poesa es un poco mi juego secreto, la guardo casi enteramente para m y me conmueve que esta noche dos personas diferentes hayan aludido a lo que yo he podido hacer en el campo de la poesa. (...) he pensado que me gustara hablarles concretamente de literatura, de una forma de literatura: el cuento fantstico. Yo he escrito una cantidad probablemente excesiva de cuentos, de los cuales la inmensa mayora son cuentos de tipo fantstico. El problema, como siempre, est en saber qu es lo fantstico. Es intil ir al diccionario, yo no me molestara en hacerlo, habr una definicin, que ser aparentemente impecable, pero una vez que la hayamos ledo los elementos imponderables de lo fantstico, tanto en la literatura como en la realidad, se escaparn de esa definicin. Ya no s quin dijo, una vez, hablando de la posible definicin de la poesa, que la poesa es eso que se queda afuera, cuando hemos terminado de definir la poesa. Creo que esa misma definicin podra aplicarse a lo fantstico, de modo que, en vez de buscar una definicin preceptiva de lo que es lo fantstico, en la literatura o fuera de ella, yo pienso que es mejor que cada uno de ustedes, como lo hago yo mismo, consulte su propio mundo interior, sus propias vivencias, y se plantee personalmente el problema de esas situaciones, de esas irrupciones, de esas llamadas coincidencias en que de golpe nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad tienen la impresin de que las leyes, a que obedecemos habitualmente, no se cumplen del todo o se estn cumpliendo de una manera parcial, o estn dando su lugar a una excepcin. Ese sentimiento de lo fantstico, como me gusta llamarle, porque creo que es sobre todo un sentimiento e incluso un poco visceral, ese sentimiento me acompaa a m desde el comienzo de mi vida, desde muy pequeo, antes, mucho antes de comenzar a escribir, me negu a aceptar la realidad tal como pretendan imponrmela y explicrmela mis padres y mis maestros. Yo vi siempre el mundo de una manera distinta, sent siempre, que entre dos cosas que parecen perfectamente delimitadas y separadas, hay intersticios por los cuales, para m al menos, pasaba, se colaba, un elemento, que no poda explicarse con leyes, que no poda explicarse con lgica, que no poda explicarse con la inteligencia razonante. Si quieren un ejemplo para salir un poco de este terreno un tanto abstracto, piensen solamente en eso que utilizamos continuamente y que es nuestra memoria. Cualquier tratado de psicologa nos va a dar una definicin de la memoria, nos va a dar las leyes de la memoria, nos va a dar los mecanismos de funcionamiento de la memoria. Y bien, yo sostengo que la memoria es uno de esos umbrales frente a los cuales se detiene la ciencia, porque no puede explicar su misterio esencial, esa memoria que nos define como hombres, porque sin ella seramos como plantas o piedras; en primer lugar, no s si alguna vez se les ocurri pensarlo, pero esa memoria es doble; tenemos dos memorias, una que es activa, de la cual podemos servirnos en cualquier circunstancia prctica y otra que es una memoria pasiva, que hace lo que le da la gana: sobre la cual no tenemos ningn control. Jorge Luis Borges escribi un cuento que se llama Funes el memorioso, es un cuento fantstico, en el sentido de que el personaje Funes, a diferencia de todos nosotros, es un hombre que posee una memoria que no ha olvidado nada, y cada vez que Funes ha mirado un rbol a lo largo de su vida, su memoria ha guardado el recuerdo de cada una de las hojas de ese rbol, de cada una de las irisaciones de las gotas de agua en el mar, la acumulacin de todas las sensaciones y de todas las experiencias de la vida estn presentes en la memoria de ese hombre. Curiosamente en nuestro caso es posible, es posible que todos nosotros seamos como Funes, pero esa acumulacin en la memoria de todas nuestras experiencias pertenecen a la memoria pasiva, y esa memoria solamente nos entrega lo que ella quiere.

Para completar el ejemplo si cualquiera de ustedes piensa en el nmero de telfono de su casa, su memoria activa le da ese nmero, nadie lo ha olvidado, pero si en este momento, a los que de ustedes les guste la msica de cmara, les pregunto cmo es el tema del andante del cuarteto 427 de Mozart, es evidente que, a menos de ser un msico profesional, ninguno de ustedes ni yo podemos silbar ese tema y, sin embargo, si nos gusta la msica y conocemos la obra de Mozart, bastar que alguien ponga el disco con ese cuarteto y apenas surja el tema nuestra memoria lo continuar. Comprenderemos en ese instante que lo conocamos, conocemos ese tema porque lo hemos escuchado muchas veces, pero activamente, positivamente, no podemos extraerlo de ese fondo, donde quiz como Funes, tenemos guardado todo lo que hemos visto, odo, vivido. Lo fantstico y lo misterioso no son solamente las grandes imaginaciones del cine, de la literatura, los cuentos y las novelas. Est presente en nosotros mismos, en eso que es nuestra psiquis y que ni la ciencia, ni la filosofa consiguen explicar ms que de una manera primaria y rudimentaria. Ahora bien, si de ah, ya en una forma un poco ms concreta, nos pasamos a la literatura, yo creo que ustedes estn en general de acuerdo que el cuento, como gnero literario, es un poco la casa, la habitacin de lo fantstico. Hay novelas con elementos fantsticos, pero son siempre un tanto subsidiarios, el cuento en cambio, como un fenmeno bastante inexplicable, en todo caso para m, le ofrece una casa a lo fantstico; lo fantstico encuentra la posibilidad de instalarse en un cuento y eso qued demostrado para siempre en la obra de un hombre que es el creador del cuento moderno y que se llam Edgar Allan Poe. A partir del da en que Poe escribi la serie genial de su cuento fantstico, esa casa de lo fantstico, que es el cuento, se multiplic en las literaturas de todo el mundo y adems sucedi una cosa muy curiosa y es que Amrica Latina, que no pareca particularmente preparada para el cuento fantstico, ha resultado ser una de las zonas culturales del planeta, donde el cuento fantstico ha alcanzado sus exponentes, algunos de sus exponentes ms altos. Piensen, los que se preocupan en especial de literatura, piensen en el panorama de un pas como Francia, Italia o Espaa, el cuento fantstico no existe o existe muy poco y no interesa, ni a autores, ni a lectores; mientras que, en Amrica Latina, sobre todo en algunos pases del cono sur: en el Uruguay , en la Argentina... ha habido esa presencia de lo fantstico que los escritores han traducido a travs del cuento. Cmo es posible que en un plazo de treinta aos el Uruguay y la Argentina hayan dado tres de los mayores cuentistas de literatura fantstica de la literatura moderna. Estoy naturalmente citando a Horacio Quiroga, a Jorge Luis Borges y al uruguayo Felisberto Hernndez, todava, injustamente, mucho menos conocido. En la literatura lo fantstico encuentra su vehculo y su casa natural en el cuento y entonces, a m personalmente no me sorprende, que habiendo vivido siempre con la sensacin de que entre lo fantstico y lo real no haba lmites precisos, cuando empec a escribir cuentos ellos fueran de una manera casi natural, yo dira casi fatal, cuentos fantsticos. (...) Elijo para demostrar lo fantstico uno de mis cuentos, La noche boca arriba, y cuya historia, resumida muy sintticamente, es la de un hombre que sale de su casa en la ciudad de Pars, una maana, en una motocicleta y va a su trabajo, observando, mientras conduce su moto, los altos edificios de concreto, las casas, los semforos y en un momento dado equivoca una luz de semforo y tiene un accidente y se destroza un brazo, pierde el sentido y al salir del desmayo, lo han llevado al hospital, lo han vendado y est en una cama, ese hombre tiene fiebre y tiene tiempo, tendr mucho tiempo, muchas semanas para pensar, est en un estado de sopor, como consecuencia del accidente y de los medicamentos que le han dado; entonces se adormece y tiene un sueo; suea curiosamente que es un indio mexicano de la poca de los aztecas, que est perdido entre las cinagas y se siente perseguido por una tribu enemiga, justamente los aztecas que practicaban aquello que se llamaba la guerra florida y que consista en capturar enemigos para sacrificarlos en el altar de los dioses. Todos hemos tenido y tenemos pesadillas as. Siente que los enemigos se acercan en la noche y en el momento de la mxima angustia se despierta y se encuentra en su cama de hospital y respira entonces aliviado, porque comprende que ha estado soando, pero en el momento en que se duerme la pesadilla contina, como pasa a veces y entonces, aunque l huye y lucha es finalmente capturado por sus enemigos, que lo atan y lo arrastran hacia la gran pirmide, en lo alto de la cual estn ardiendo las hogueras del sacrificio y lo est esperando el sacerdote con el pual de piedra para abrirle el pecho y quitarle el corazn. Mientras lo suben por la escalera, en esa ltima desesperacin, el hombre hace un esfuerzo por evitar la pesadilla, por despertarse y lo consigue; vuelve a despertarse otra vez en su cama de hospital, pero la impresin de la pesadilla ha sido tan intensa, tan fuerte y el sopor que lo envuelve es tan grande, que poco a poco, a pesar de que l quisiera quedarse del lado de la vigilia, del lado de la seguridad, se hunde nuevamente en la pesadilla y siente que nada ha cambiado. En el

minuto final tiene la revelacin. Eso no era una pesadilla, eso era la realidad; el verdadero sueo era el otro. l era un pobre indio, que so con una extraa, impensable ciudad de edificios de concreto, de luces que no eran antorchas, y de un extrao vehculo, misterioso, en el cual se desplazaba, por una calle. Si les he contado muy mal este cuento es porque me parece que refleja suficientemente la inversin de valores, la polarizacin de valores, que tiene para m lo fantstico y, quisiera decirles adems, que esta nocin de lo fantstico no se da solamente en la literatura, sino que se proyecta de una manera perfectamente natural en mi vida propia. Terminar este pequeo recuento de ancdotas con algo que me ha sucedido hace aproximadamente un ao. Ocho aos atrs escrib un cuento fantstico que se llama Instrucciones para John Howell, no les voy a contar el cuento; la situacin central es la de un hombre que va al teatro y asiste al primer acto de una comedia, ms o menos banal, que no le interesa demasiado; en el intervalo entre el primero y el segundo acto dos personas lo invitan a seguirlos y lo llevan a los camerinos, y antes de que l pueda darse cuenta de lo que est sucediendo, le ponen una peluca, le ponen unos anteojos y le dicen que en el segundo acto l va a representar el papel del actor que haba visto antes y que se llama John Howell en la pieza. Usted ser John Howell. l quiere protestar y preguntar qu clase de broma estpida es esa, pero se da cuenta en el momento de que hay una amenaza latente, de que si l se resiste puede pasarle algo muy grave, pueden matarlo. Antes de darse cuenta de nada escucha que le dicen salga a escena, improvise, haga lo que quiera, el juego es as, y lo empujan y l se encuentra ante el pblico... No les voy a contar el final del cuento, que es fantstico, pero s lo que sucedi despus. El ao pasado recib desde Nueva York una carta firmada por una persona que se llama John Howell. Esa persona me deca lo siguiente: Yo me llamo John Howell, soy un estudiante de la universidad de Columbia, y me ha sucedido esto; yo haba ledo varios libros suyos, que me haban gustado, que me haban interesado, a tal punto que estuve en Pars hace dos aos y por timidez no me anim a buscarlo y hablar con usted. En el hotel escrib un cuento en el cual usted es el protagonista, es decir que, como Pars me ha gustado mucho, y usted vive en Pars, me pareci un homenaje, una prueba de amistad, aunque no nos conociramos, hacerlo intervenir a usted como personaje. Luego, volv a N.Y, me encontr con un amigo que tiene un conjunto de teatro de aficionados y me invit a participar en una representacin; yo no soy actor, deca John, y no tena muchas ganas de hacer eso, pero mi amigo insisti porque haba otro actor enfermo. Insisti y entonces yo me aprend el papel en dos o tres das y me divert bastante. En ese momento entr en una librera y encontr un libro de cuentos suyos donde haba un cuento que se llamaba Instrucciones para John Howell. Cmo puede usted explicarme esto, agregaba, cmo es posible que usted haya escrito un cuento sobre alguien que se llama John Howell, que tambin entra de alguna manera un poco forzado en el teatro, y yo, John Howell, he escrito en Pars un cuento sobre alguien que se llama Julio Cortzar. Yo los dejo a ustedes con esta pequea apertura, sobre el misterio y lo fantstico, para que cada uno apele a su propia imaginacin y a su propia reflexin y desde luego, a partir de este minuto estoy dispuesto a dialogar y a contestar, como pueda, las preguntas que me hagan. FIN
* Conferencia dictada en la U.C.A.B.

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