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Tratados de América Latina 1493-1864

Este documento proporciona información sobre un libro escrito por Carlos Calvo titulado "Ana les Históricos de la Revolución de la América Latina". El autor agradece a varias sociedades y publicaciones por elogiar su trabajo. También incluye una carta del Ministro de Relaciones Exteriores de Francia felicitando a Calvo por su distinción de la Legión de Honor por su trabajo histórico sobre tratados de América Latina. El autor responde brevemente a algunas críticas sobre sus opiniones expresadas en la mem
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Tratados de América Latina 1493-1864

Este documento proporciona información sobre un libro escrito por Carlos Calvo titulado "Ana les Históricos de la Revolución de la América Latina". El autor agradece a varias sociedades y publicaciones por elogiar su trabajo. También incluye una carta del Ministro de Relaciones Exteriores de Francia felicitando a Calvo por su distinción de la Legión de Honor por su trabajo histórico sobre tratados de América Latina. El autor responde brevemente a algunas críticas sobre sus opiniones expresadas en la mem
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COLECCIN COMPLETA

DE

TRATADOS

p.

1.

DEL MISMO AUTOR

HISTORIA DE LOS PROGRESOS DEL DERECHO DE GENTES EN EUROPA Y AMRICA, DESDE LA PAZ DE WESTFALIA HASTA NUESTROS DAS, por Henrique W H E A T O N . Traducida al espaol y a u m e n t a d a ; 2 vol. in-8. Pars 1861. ANALES HISTRICOS DE LA REVOLUCIN DE LA AMRICA LATINA, acompaados de los documentos, en su apoyo, desde el ao 1808 hasta el reconocimiento de la independencia de ese extenso continente. Estn en venta los tres primeros tomos, y en prensa el 4 y el S. Paris, 1864.

BESANZON, IMPRENTA DE J. JACQUIN.

COLECCIN HISTRICA
COMPLETA

DE LOS TRATADOS,
CONVENCIONES, T OTROS CAPITULACIONES, ARMISTICIOS Y POLTICOS ACTOS DIPLOMTICOS

DE TODOS LOS ESTADOS DE LA AMRICA LATINA


Comprendidos entre el golfo de Mjico y el cato de Hornos, DESDE EL AO DE 1493 HASTA NUESTROS DAS,

POR

CARLOS
MIEMBRO M I E M B R O D E DE L A CORRESPONSAL S O C I E D A D

CALVO,
D E L INSTITUTO HISTRICO , D E G E O G R A F A DE F R A N C I A ,

LA S O C I E D A D

D E ECONOMISTAS GEOGRFICO

DE PARS,

V DEL INSTITUTO HISTRICO

DEL RIO DE LA PLATA.

S E G U N D O

P E R O D O .

DESDE LA REVOLUCIN HASTA E L RECONOCIMIENTO DE LA INDEPENDENCIA.

TOMO

PRIMERO.

PARIS,
EN DE A. DURAND, LAS LIBRERAS i DE H A C H E T T E Y O , 1 Boulevard S'-Germain, 7 7 . I DE GARNIER HERMANOS, I R u e des Saiots-l'res, 6E S P A A , EN LA LIBRERA DE BAILLY-BAILLIRE,

Rue des G r s , 7.

Madrid, plaza del P i n c i p e Don Alfonso, 8 . 1864. RESERVA DE TODO DERECHO.

ANALES

HISTRICOS

DE LA REVOLUCIN

DE LA AMRICA LATINA.

A.

1.

DEL

MISMO

AUTOR :

HISTORIA DE LOS PROGRESOS DEL DERECHO DE GENTES EN EUROPA Y AMRICA , DESDE LA PAZ DE WESTEALIA HASTA NUESTROS DAS, por Enrique WIIEATOX . Traducida al espaol y a u m e n t a d a ; 2 r o l . in-8. Paris, 18CJ. COLECCIN HISTRICA COMPLETA DE LOS TRATADOS, CONVENCIONES, CAPITULACIONES, ARMISTICIOS Y OTROS ACTOS DIPLOMTICOS DE TODOS LOS ESTADOS DE LA AMRICA LATINA comprendidos cutre el golfo de Mjico y el cabo de Hornos, desde el ao de 1493 hasta nuestros dios, precedida de una Memoria sobre el estado actual de la Amrica, de cuadros estadsticos, de uti diccionario diplomtico, y de u n a noticia histrica sobre cada uno de los tratados mas importantes.
Esta obra est dividida en tres perodos : El primero comprende la poca colonial, 6 tomos in-8 ; El segundo, desde la revolucin hasta el reconocimiento de la independencia ; El tercero, el reconocimiento de la independencia hasla nuestros das.

BL'SANZON, IMPRENTA DE 1.

JACQUI.N.

ANALES HISTRICOS
DE LA DEVOLUCIN

DE LA AMRICA LATINA,
ACOMPAADOS

DE LOS DOCUMENTOS EN SU APOYO.


DESDE EL A.NO 1 8 0 8 HASTA EL RECONOCIMIENTO DE LA INDEPENDENCIA DE ESE EXTENSO CONTINENTE.

GARLOS
1IIRUBHO D L A DE LA S O C I E D A D SOCIEDAD DE DE

GALV.O,
C. E O C R A F A DE DE F R A N C I A ,

MIKMI1RO C O R R E S P O N S A L D E L I N S T I T U T O H I S T R I C O ,

ECONOMISTAS

PARS , D E LA PLATA

Y DEL INSTITUTO HISTRICO V GEOGRFICO DEL RIO

oo^oo

TOMO

PRIMERO.

PARIS,
EN DE A.
Rue des G r e s , 7. |

LAS

LIBRERAS
ia

D U R A N D , I DE GARNIER HERMANOS, | D E HACHETTE Y C ,


Rue des Saints-Pres, 6.

ESPAA,

Boulevard S'-Germain, 7 7 .

EN LA LIBRERA DE BAILLY-BAILLIRE,
Madrid, plaza del 1Prncipe 8 6 4 . Don Alfonso, 8 . RESERVA DE TODO DERECHO.

Esta obra sirve de segundo periodo la Coleccin histrica de los Tratados de la Amrica latina del mismo autor.

INTRODUCCIN.

I. Segn lo ofrecimos en la introduccin del primer periodo de esta obra, es decir, de los seis primeros tomos que han visto la luz pblica y que comprenden la poca colonial de los Estados hoy independientes de la Amrica latina, vamos dar una idea rpida del estado social, industrial y econmico en que encontr la revolucin esos pueblos al emanciparse de la metrpoli. Pero antes de hacerlo, cmplenos ofrecer la expresin de nuestra gratitud las sociedades de sabios y la prensa europea y americana ),
1

El autor cumple lo ofrecido en el primer perodo.

(1) Vanse las siguientes publicaciones bibliogrficas : Le Journal des Savants de Paris del mes de mayo de 1 8 6 2 , pg. 322. La Revue des Deux-Mondes del 1 de setiembre de 1862, pg. 237. Le Moniteur universel del 17 y del 20 de diciembre de 1862. La France del 14 de noviembre de 1862. La Revue du Monde colonial del 15 de octubre de 1862, pg. 305. L'Opinion nationale del 30 de junio de 1863. Le Mmorial diplomatique, n 31. The Home and Foreign Review del mes de julio de 1863. Journal des Economistes del ao 1863. Bulletin de l'Acadmie des sciences politiques et morales en la sesin del mes de noviembre de 1863, pg. 185. Le Journal des Savants de Gttingue, 1863, n 7, pg. 250. Le Prcurseur

VI

INTRODUCCIN.

1,0

que nos han hecho el honor de aplaudir en trminos sumamente benvolos la aparicin de un libro que, aun cuando est destinado prestar abundantes materiales las ciencias y la historia de ese extenso continente, estbamos lejos, lo confesamos, de esperar tan sealados testimonios. Entre estos, no podemos dispensarnos de colocar en primera lnea y reproducir ntegramente los honrosos conceptos con que el soberano de la gran nacin francesa se ha dignado estimularnos por intermedio de su honorable ministro de negocios extranjeros. H aqu ese documento :

MINISTERIO

D E RELACIONES EXTERIORES.

Paris, 9 de abril de 1863.


j SEOR,

J> Me apresuro haceros saber que proposicin mia, y por decreto del -4 de este mes, el Emperador os ha conferido la cruz de oficial de su orden imperial de la Legin de honor. Su Majestad ha querido daros un testimonio de su estimacin particular y de su alta satisfaccin con motivo del sabio trabajo histrico que publicis sobre los tratados antiguos y modernos de la Amrica latina y que le habis dedicado. Me congratulo de haber tenido la ocasin de atraer sobre vos esta distincin, de que sois tan digno, y trasmitindoos las insignias de la orden, os dirijo con placer mis felicitaciones sinceras.
d'Anvers del 13 de enero de 1862. La poca de Madrid del 21 de noviembre de 1862. El Mercurio de Lima del 19 de setiembre de 1863. El FerroCarril de Santiago del 22 de enero de 1863. Los Andes de Guayaquil del 23 de enero de 1864. Y en otros muchos diarios de Europa y Amrica, que sera largo referir.

INTRODUCCIN.

VII

Recibid, Seor, las seguridades de la consideracin mas distinguida con que tengo el honor de ser s Vuestro muy humilde y obediente servidor,
DROUYN DE LHUYS. Al seor D. Carlos Calvo, etc., etc.

Las opiniones que hemos emitido en la Memoria sobre el estado actual de la Amrica, han merecido algunas observaciones por uno de nuestros ilustrados bibligrafos, las cuales despus de bien estudiadas creemos sinceramente que estn fondadas en una extrema susceptibilidad nacional, de que, sea dicho de paso, muy poco nos hemos preocupado al referir con verdad y sin pasin los hechos histricos que provocaron nuestra emancipacin poltica, hechos que por otra parte estn amplificados y corroborados por eminentes historiadores y publicistas de todos los pases, y con especialidad de la madre patria misma. Mal podramos nosotros, hijos de Espaoles, contribuir al descrdito de nuestra madre patria, que amamos como se ama sus padres; pero, como escritores imparciales, no nos creeramos la altura de nuestra misin si altersemos la verdad histrica para halagar mezquinas preocupaciones. Por el contrario, creemos haber abundado en pruebas irrecusables de nuestra imparcialidad, no avanzando una sola asercin que no est autorizada por hechos por documentos; y falta de estos en casos trascendentales, cuando las opiniones de los historiadores americanos estn en desacuerdo con las de los Espaoles, hemos cuidado de someter ambas al juicio recto del lector imparcial. Entre los cargos mas serios que se nos hacen se ha dicho: Que en nuestro trabajo predomina un espritu de marcada parcialidad contra la Espaa, especialmente en lo relativo su sistema colonial;

Observaciones que han merecido las opiniones emitidas en la Memoria.

Razones eu que se fundan.

Cargos que se hacen al autor.

VIII

INTRODUCCIN.

Que los nuevos Estados hispano-americanos han retro' cedido de tal modo en su riqueza, poblacin, industria y comercio desde la emancipacin poltica, que en su estado actual son muy inferiores lo que fueron en la poca colonial. Nos parecen tan inconsistentes infundadas que habramos deseado pasarlos inapercibidos; pero como ellos entran en el terreno de las ideas que debemos desarrollar en este trabajo, fcil nos ser rebatirlos sin desviarnos de nuestro propsito, y sin que nos sea necesario hacer el menor esfuerzo de erudicin y de. lgica. El autor los rechaza Comenzaremos por declarar del modo mas perentorio, ciMa'his'loria. I d hemos dicho en nuestra Memoria que pueda justificar el irreflexivo cargo que se nos hace de ingratitud y desafeccin por nuestra madre patria. Dijimos entonces, comparando los distintos sistemas de colonizacin que existan entre los dominios de Su Majestad Catlica y los de la Gran Bretaa, que las leyes de Indias condenaban muerte al Hispano-Americano que comunicase con un extranjero ; y lo afirmamos de nuevo, permitindonos invitar nuestro ilustrado contradictor para que consulte la ley vn, tt. LXXXVII de la Recopilacin; ella dice textualmente : Se prohibe los habitantes de la Amrica espaola, bajo pena de muerte, traficar con el extranjero, sea cual fuere el pretexto. Agregbamos entonces, para fundar nuestra opinin sobre el estado de atraso en que encontr la revolucin nuestros pueblos, q u e mientras esas leyes se ejecutaban con un rigor extremo en la Amrica espaola, el gobierno colonial del Norte reciba con los brazos abiertos al emigrante europeo, con cuyo concurso se acrecentaba y aumentaba desde entonces la poblacin, la educacin y los progresos de la civilizacin moderna.
c u e n a a

El contraste que desde entonces ofrecia la administracin de ambas Amricas, debia mas tarde producir sus

INTRODUCCIN.

IX

consecuencias lgicas, as como su vez debia la madre patria recoger el fruto de tan funesta semilla. 3 Y es esta apreciacin la que ha podido atraernos una condenacin tan tremenda como inmerecida? Sin embargo no incurriremos nuestro turno en el mal gusto de hacer una larga disertacin sobre un punto de historia tan conocido y al alcance de todo el que quiera tomarse el trabajo de estudiar la poca colonial; nos limitaremos pues contestar nuestro contradictor con el discurso recientemente pronunciado en el congreso por uno de los primeros oradores de la Espaa regenerada, cuya elocuente y autorizada palabra bastar para llevar la conviccin al nimo de los incrdulos. H aqu cmo el seor Rios Rosas explica y compara el rgimen de ambas colonias y las causas predominantes del atraso en que vivi cerca de cuatro siglos, y se encontraba aun al emanciparse nuestra infortunada Amrica : Seores, en Amrica hay dos razas europeas, dos pueblos que han llevado la civilizacin sus remotos confines; el pueblo que se llamaba hasta fines del siglo pasado la Nueva Inglaterra, y el pueblo que se llamaba hasta ayer la Nueva Espaa. Seores, los que constituyeron el pueblo de la Nueva Inglaterra no fueron colonos enviados all por su gobierno, ni apoyados all por la proteccin del gobierno; eran unos proscritos que emigraban aquellos climas, hasta cierto punto contra la voluntad de su gobierno, que huan all buscando una tierra extranjera donde pudieran vivir en paz y en libertad lejos de su gobierno, que su juicio les oprima. No eran unos aventureros sin fortuna; eran hombres que todos ocupaban una mediana posicin social, que tenan con qu vivir en su patria; eran hombres acomodados, de costumbres austeras, de gran regularidad de

INTRODUCCIN.

vida y de conducta, que llevaban consigo sus mujeres hijos; eran hombres que todos estaban sometidos un mismo nivel social; que todos procedan de una misma clase, la clase media; eran hombres que primero por la tradicin y las instituciones de su patria, luego por las grandes luchas que haban asistido como actores y como testigos, tenian el sentimiento de la libertad, los hbitos y las ideas de la libertad, la posesin, el conocimiento reflejo, el fanatismo de la libertad; eran los depositarios, los representantes mas genuinos del principio de libertad; eran los rganos de la libertad humana en todas sus manifestaciones, de la libertad municipal, de la libertad civil, de la libertad poltica, de la libertad religiosa....; As, Seores, aqul pueblo fund su sociedad con la tradicin y con la religin, principios necesarios de toda sociedad humana, y con la libertad, elemento fecundo de toda sociedad destinada un rpido desarrollo. Por estas razones esta sociedad ha podido vivir y crecer con un maravilloso desarrollo por espacio de mas de cien aos, casi sin mas freno que el freno de la autoridad de Dios, casi destituida del freno de la humana autoridad. Pues bien, Seores : esta sociedad, cuando sobrevino su revolucin, se hallaba en estado de repblica; era una verdadera repblica ; todo era all republicano; las instituciones municipales, las civiles, las polticas, los sentimientos, los hbitos, las costumbres, el modo de ser, los principios, las ideas, la vida ntima, la vida privada, todo era republicano. Cuando se consum la revolucin, no hubo que hacer mas que una cosa, no hubo que hacer mas sino cambiar la cpula de aquel edificio y sustituirle otra nueva cpula. Por ventura, en aquel pas, cuando el poder supremo qued vacante, cuando se hubo de constituir el poder central, quin pens en llamar la dominacin de

INTRODUCCIN.

XI

aquella sociedad un prncipe de la casa de Hanver? Quin habia de haber tenido ese ensueo ? Cmo habia de haberse ocurrido nadie esa monstruosidad? Y en la Amrica espaola? En la Amrica espaola quines fueron los hombres que la conquistaron y poblaron? Fueron soldados enviados por el rey de Espaa; soldados y vasallos de Carlos V y de Felipe II; aquellos hombres que no habian comprendido los ltimos movimientos de la libertad espirante en su patria ; aquellos hombres que no habian comprendido las insurrecciones de Castilla, de Valencia, de Aragn; aquellos hombres que, en la regin de las ideas, as como en la de los sentimientos, no comprendan mas que la obediencia pasiva en el orden religioso, la obediencia pasiva en el orden poltico ; aquellos hombres, representantes solamente y solamente rganos del principio de autoridad, fueron los que poblaron la Amrica espaola, y el principio de autoridad en todas las regiones y en todas las relaciones el nico principio que implantaron en la Amrica espaola. Con ese principio, en ese solo y exclusivo principio fundaron aquella sociedad, y le desenvolvieron de tal suerte, que manifestndose all ese principio en proporciones aun mas exageradas que se habia manifestado jamas en la metrpoli, se fund all un despotismo, paternal en verdad, pero el despotismo mas grande que ha conocido la humanidad en los tiempos modernos, lo mismo en el orden religioso que en el orden poltico, en el orden administrativo, en el orden fiscal. Ah estn las disposiciones del consejo de Indias; ah est ese conjunto, bajo un punto de vista admirable por el celo y por el amor hacia la raza conquistada, bajo otro punto de vista brbaro por la proscripcin de todo lo extrao, de todo lo nuevo. En Indias, las ideas, lo mismo que las manufacturas, todo era contrabando. La deificacin de la autoridad real bajo el doble

XII

INTRODUCCIN.

concepto de poder poltico y de poder religioso, fu la constitucin de la Amrica espaola, porque el rey all casi era papa. > De esa manera se constituy aquella sociedad; de esa manera vivi cerca de cuatro siglos, de esa manera lleg la revolucin. Porque.la sociedad de la metrpoli en contacto con la Europa, testigo y hasta cierto punto vctima de las revoluciones europeas, en presencia de una autoridad mas templada y discreta aqu que en el otro hemisferio, la sociedad de la metrpoli vea, oa, estudiaba, aprenda, meditaba, haca todo lo que le era imposible hacer la sociedad de Amrica, donde las costumbres, y esto hasta hace pocos aos, se haban conservado y petrificado de tal suerte, que las costumbres de Manila, de Lima y de Mjico eran, hace cuarenta aos, las mismas de la Espaa al advenimiento de Felipe VW. s> Resulta de la erudita exposicin hecha por el eminente orador espaol, que el estado de la educacin en que la revolucin encontr los pueblos hispano-americanos, era la misma en que la dej el gobierno de Carlos II al advenimiento de Felipe V; es decir, que durante mas de un siglo esos pueblos no habian dado un solo paso en el camino de la civilizacin moderna. Qu mas hemos dicho nosotros en las pocas palabras que hemos consagrado ese perodo ? Dilucidado de un modo tan satisfactorio ese punto de historia por el seor Rios Rosas, sera redundante inconducente abundar en otras citas en apoyo de nuestros asertos, los que por otra parte se encuentran desarrollados en el curso de nuestro trabajo. Destruido, pues, como creemos, el primero de los cargos de nuestro ilus-

(1) Discurso del seor Rios Rosas, con motivo de la cuestin mejicana, en el congreso de diputados, en la sesin del 13 de enero de 1863.

INTRODUCCIN.

XIII

trado contradictor, nos ocuparemos del segundo, el cual, sin duda alguna, comprende la poca mas interesante y que menos se conoce de la vida de esos pueblos. II. Para llegar al resultado que nos proponemos, es decir, para poner en evidencia los groseros errores que se cometen en pleno siglo xix, hacindonos aparecer en un estado de atraso mayor al que se encontraba la Amrica espaola al emanciparse de la metrpoli, nos es indispensable tomar las cosas, como punto de partida, desde el perodo mas floreciente de la poca colonial, para compararlo con el presente, sin desviarnos de la estadstica y de los guarismos oficiales, , lo que es lo mismo, del terreno prctico, porque ese es el nico slido en que puede y debe apoyarse toda argumentacin seria. Veamos, pues, cul era el estado y desarrollo de la riqueza, de la industria y del comercio de las colonias hispano-americanas principios del siglo xix, en que se prepararon los acontecimientos que sellaron su independencia. Mjico, que era una de las mas prsperas de las colonias espaolas en Amrica, en esa poca, contaba con una superficie de U8,000 leguas cuadradas de territorio l ), de las cuales dos terceras partes en la zona templada, el resto en la zona trrida, que goza, causa de la extrema elevacin de sus colinas, de una temperatura anloga la de la primavera en el centro dla Italia y de la Espaa.
1

IMo.Io cmo el autor destruye el segundo cargo.

Estado del comercio, industria, etc., al principio del siglo X I X en la Amrica espaola. Superficie y situacin del vireinato de Mjico.

Esa gran extensin de territorio, una de las mayores de esa parte del mundo de Colon, solo contenia una poblacin

Su pohlai

(1) Vase el cuadro n 1, sobre la superficie y poblacin de la Amrica espaola, etc.

XIV

INTRODUCCIN.

Composicin de la poblacin du Mjico.

Grande fertilidad de su suelo y sus diferentes producciones.

de cinco millones ochocientos cincuenta mil habitantes, divididos entonces del modo siguiente: dos millones y medio de indgenas, un milln de Mejicanos de origen espaol, setenta mil Espaoles europeos, y dos millones doscientos setenta mil mestizos W. Los cereales, cultivados bajo la zona trrida en todos los terrenos que estn en una elevacin de quinientas seiscientas toesas de altura sobre el nivel del mar, se reproducen en la proporcin de veinte y cuatro granos por uno. El maguey puede considerarse como la via de los indgenas. La cultura de la caa dulce habia hecho en pocos aos rpidos progresos. Del puerto de Vera Cruz se exportaban anualmente once millones de libras, equivalentes 6,500,000 francos. Las costas occidentales producen algodn de la mas rica calidad, as como cacao y ail. La vainilla de los bosques de Quilato se cosechaba anualmente novecientos millares. El tabaco se cultivaba con esmero, y es de superior calidad en los distritos de Orizaba y Crdoba; la cera abunda en Yucatn; la cosecha de la cochinilla de Oajaca era de ochocientas mil libras por ao ; el ganado vacuno se habia multiplicado considerablemente en las provincias interiores ( ) y en las costas orientales, entre Panuco y Huasacualco. Los diezmos del clero, cuyo valor designa el crecimiento del producto, han tenido un aumento de un quinto desde 4800.
2

El produelo de sus minas sobrepasa el de lus otras colonias.

Pero lo que distingue mas particularmente Mjico de las dems poblaciones americanas, es el producto de sus
(1) HUMBOLDT, tomo I, pg. 368.

( 2 ) Se daba el nombre de provincias interiores la extensin del territorio que se encuentra al norte y al norueste del reino de la Nueva Galicia. Ellas comprendan : I el pequeo reino de Len, 2 la colonia del Nuevo San Andrs, 3 Tejas, 4 Nueva Vizcaya, 5 la Sonora, 6 Cahahuila, 7 Nuevo Mjico. Todas ellas ocupaban una extensin de 5 9 , 3 7 5 leguas cuadradas, pobladas por 3 5 9 , 2 0 0 habitantes.
o O

INTRODUCCIN.

XV

minas. Hasta la guerra de la independencia, se estimaba anualmente en mil seiscientos kilogramos de oro y quinientos treinta y siete mil de plata, avaluados en 23,000,000 de pesos 115,000,000 de francos, igual la mitad del valor del producto de los metales preciosos que se exportaban anualmente de las minas de las dos Amricas. La casa de moneda de Mjico ha suministrado, desde l ao 1690 1 8 0 3 , mas de 1,353,000,000 de pesos 6,765,000,000 de francos. Tres de los distritos de minas, Guanajuato, Zacatecas y Catorce, que forman un grupo central entre los 21 y 24 grados de latitud, producan casi la mitad de lodo el oro y plata que se extraan anualmente de las minas de la Nueva Espaa. El filn solo de Guanajuato, mas rico que el del mineral de Potos, suministraba anualmente, trmino medio, ciento treinta mil kilogramos de plata, una sexta parte de toda la plata que se exportaba de Amrica anualmente hasta la guerra de la independencia ) . La sola mina de Velenciana, en la cual los gastos de explotacin excedan cuatro millones y medio de francos, no ha cesado de producir anualmente sus propietarios durante cuarenta aos un beneficio neto de tres millones de francos, elevndose algunos aos seis millones. Esos productos explican la fortuna de algunas grandes casas de Espaa que gozan de inmensas rentas. Los desmontes que habian ocasionado las minas deban haber estimulado la agricultura en los alrededores, pero en general, las especulaciones se inclinaban ese gnero de riqueza con preferencia las empresas agrcolas, que eran limitadas y en mucha menor escala.
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Cantidad

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de l a s minas tle Guanajuato, Zacatecas y Cuto? re.

Limitado desarrollo
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agrkoias.

Segn el sabio Humboldt, la riqueza de las l i l l I l c l S m6Jl" canas consiste mas en la abundancia que en el valor inlrn[Ij Vase'el cuadro n 4-.

Valor iitlitnseco

'iTs^T^?
de Mjico.

XT I

INTRODUCCIN.

seco de los minerales de plata; ese valor no se eleva, trmino medio, mas que 0,002 ( tres cuatro onzas por quintal de cien libras). La cantidad de minerales que se extraa por medio del mercurio y de la fundicin estaba en la propor cin de 3 1/2 1. El procedimiento de la amalgamacin, de que se servan, era muy largo y causaba una gran prdida de mercurio ; esa prdida en la Nueva Espaa se elevaba setecientos mil kilogramos por ao catorce mil quintales. Es de presumir que las cordilleras mejicanas suministrarn en adelante el mercurio, fierro, cobre y plomo necesarios para el consumo interior .
Industria manufacturera.

La industria manufacturera de Mjico, en la poca colo nial, en su mayor desarrollo no ha alcanzado producir mas de 7 8 millones de pesos anuales, es decir, 35 40 millones de francos. Las curtiembres , fbricas de pao y telas de algodn, pueden adquirir gran incre mento, cuando la mano de plomo del despotismo y de la guerra civil hayan desaparecido de esos ricos territorios, porque la libertad y la paz, como elementos mas preciosos de la industria, la elevarn un grado de prosperidad que no han conocido otros pueblos. El comercio de importacin y exportacin que ha hecho Mjico en su ltimo perodo colonial, es decir, el de su mayor desarrollo de riqueza, comprendido entre los aos 1800 1804, trmino medio, era el siguiente : Importacin de manufacturas espaolas y extranjeras, 20,000,000 de pesos, 100,000,000 de francos. Exportacin de productos agrcolas industria manu facturera, 6,000,000 de pesos, 30,000,000 de francos. Las minas de oro y plata producan 23,000,000 de pesos, de los cuales 8 9 millones de pesos por cuenta del
(1) HUMBOLDT, tomo V , pg. 85.

Trmino medio del comercio de importacin y de exportacin hecho por el viretnato de Mjico en su mayor desarrollo.

INTRODUCCIN.

XVII

rey. Por consiguiente, deduciendo de los 15,000,000 de pesos restantes 14,000,000 para soldar el excedente de la importacin sobre la exportacin, resulla que el numerario aumentaba apenas de 1,000,000 de pesos (5,000,000 de francos) por ao. Las rentas se han elevado en la misma poca 20,000,000 de pesos 100,000,000 de francos, de los cuales 27,500,000 francos del producto de las minas de oro y plata, 20 millones de la hacienda de tabaco, 15 millones de alcabalas, 6,500,000 capitacin de los Indios, y 4 millones del impuesto sobre el maguey, especie de vino que consume el pueblo. La situacin de Mjico, capital de eso bello pas, ofrece ventajas inapreciables, consideradas en sus relaciones con el resto del mundo civilizado. Colocado sobre un istmo, baado por el mar del Sur y el Ocano Atlntico, est destinado ejercer una grande influencia sobre el resto del continente americano. Un publicista notable, que escribia sobre ese rico pas principios del siglo xix, ha dicho : Un soberano que rija ese Estado por leyes constitucionales y liberales, podr elevarle al rango de las primeras potencias del mundo ; en menos de cinco semanas podra comunicarse con la Europa y en seis semanas con las islas Filipinas y el Asia i ). El territorio de la Nueva Espaa solo, bien cultivado, podria producir y bastar al consumo del globo en azcar, cochinilla, cacao, caf, algodn, granos, camo, aceite, seda y vino ; suministrara toda clase de minerales sin excluir el mercurio, as como las mas ricas maderas de construccin. La abundancia de fierro y cobre favorecera
1

(1) La comunicacin de Mjico con la Europa se hace hoy en menos de quince dias.

XVIII
Mal ej-lado de las costas y falta de puertos en el Atlntico.

INTRODUCCIN.

los progresos de la navegacin mejicana; pero el estado de las costas y la falta de puertos desde la embocadura del rio Alvaro hasta la del rio Bravo, oponen dificultades muy difciles de vencer. Esos obstculos no existen sin embargo de la parte del Pacfico ; San Francisco en la California ), San Blas en la intendencia de Guadalajara, cerca de la embocadura del rio Santiago, y sobre lodo Acapulco, son puertos magnficos.
1

Vera Cruz no e s puerto: e s una mala rada.

Comet ein de importacin y de exportacin hecho por Vera C r u l el alio 1 SOi.

Las costas orientales no tienen la misma ventaja; en ellas no existen verdaderos puertos, pues el de Vera Cruz, por el cual se haca anualmente un comercio tan considerable, no es mas que una malsima rada. El comercio exterior de Mjico hecho por el puerto de Vera Cruz, el ao 1804, se elev los siguientes guarismos : Importacin de Espaa.
Producciones nacionales, 10,412,324 pesos, igual a 52,061,620 fr. Id. extranjeras, 4,493,736 22,468,680 Importaciones de la Amrica, 1,619,682 8,098,410 16,325,742 pesos. 82,628,710 fr.

Exportacin de Vera Cruz.


Para Espaa, Para Amrica, 18,033,371 pesos, igual 90,166,893 fr. 3,424,311 17,122,355 21,457,882 16,525,742 Total del comercio general, 37,983,624 pesos. 107,289,410 82,628,710 189,918,120 fr.

Producciones nacionales expoliadas de Espaa & Vera C i u z .

Entre las producciones nacionales importadas de Espaa Vera Cruz se cuentan cuarenta y ocho mil setecientas
(1) Hoy perteneciente los Estados Unidos.

INTRODUCCIN.

XIX

treinta barricas de aguardiente, estimadas en 1,235/130 pesos ; cuarenta y tres mil ciento sesenta y dos pipas de vino, con un valor de 837,776 pesos; veinte mil novecientas cuarenta y seis arrobas de aceite, valor de 10,456 pesos; diez y nueve mil setecientas veinte libras de azafrn, 287,057 pesos; setenta y nueve mil doscientas setenta botellas de cerveza, valor de 78,456 pesos; ciento treinta y seis mil trescientas ochenta y una resmas de papel, valor de 486,583 pesos; setenta y tres mil ochocientos veinte y siete quintales de hierro, valor de 812,707 pesos; tres mil ciento ocho quintales de acero, valor de 53,052 fr.; y por mas de 6,000,000 de pesos en sederas, gneros de hilo, muselinas y sombreros, contenidos en cajones que los comerciantes no tenian obligacin de abrir en la aduana. En el nmero de productos extranjeros importados de Espaa haba por un valor de 4,000,000 de pesos en sederas, telas de hilo, paos y otros gneros; en canela cuarenta y mil doscientas treinta y seis libras, valor de 163,171 pesos; en clavos, valor de 85,952 pesos; y en dos mil novecientos noventa y siete quintales de acero, valor de 51,477 pesos : estos valores como los precedentcseran avaluados en el puerto. Entre las producciones americanas importadas de las otras colonias espaolas Vera Cruz, se comprenden los siguientes valores : veinte y siete mil ochocientas y catorce arrobas de cera de la Habana, por un valor de 576,836 pesos; mil novecientas veinte y ocho arrobas de cera de Campeche, valor de 26,080 pesos; trece mil cuatrocientas veinte y tres fanegas de cacao de Tabasco, valor de 461,845 pesos; ocho mil ciento cuarenta y una fanegas de cacao de Caracas, valor de 2,055 pesos; cuarenta y nueve mil quinientos y treinta quintales de madera de Campeche, valor de 100,219 pesos; y diez y ocho mil cuatrocientas ochenta y seis fanegas de sal, valor de 37,845 pesos.
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XX

INTRODUCCIN.

Producciones indgenas exportadas de Mjico para .la EspaQa.

Espoliar ion de plata sellada por cuenta del comercio y del rey.

Las producciones indgenas exportadas de Mjico para la metrpoli, comprendidas en el resumen anterior, son las siguientes : 381,509 arrobas de azcar, valor de 1,097,505 pesos. 11,737 id. de cochinilla fina (resultado de una mala cosecha), 1,220,193 867 arrobas de granula, 24,414 464 id. cochinilla en polvo, 5,816 189,397 libras de ail, 367,302 37,797 quintales de madera Campeche, 77,485 1,808 id. de Jalapa, 62,411 7,169 zarzaparrilla, 96,734 1,400,000 vainilla, 111,195 3,786 fanegas cacao de Guayaquil 460,585 La exportacin de plata sellada, no comprendida en este cuadro, se elev 16,847,843 pesos, dlos cuales 13,500,000 por cuenta del rey de Espaa y el resto por la del comercio. En igual caso estn veinte mil quintales de mercurio, que fueron remitidos por cuenta del gobierno espaol. En el mismo ao 1804 entraron en Vera Cruz procedentes de Espaa 107 buques, y 123 de las colonias espaolas de Amrica. El ao siguiente (1805) la importacin Vera Cruz fu, en producciones indgenas de Espaa, de un valor de 1,514,473 pesos 7,572,365 francos; en papel solamente se importaron 60,617 resmas, avaluadas en 582,769 pesos. Los productos de Amrica se elevaron 1,262,907 pesos 6,314,535 francos; en cera de la Habana solamente se introdujeron 19,969 arrobas, valor de 547,304 pesos. La exportacin para la Espaa fu, durante el mismo ao, de un valor de 110,200 pesos; y para los otrosEstados de Amrica, de 330,546 pesos ; la exportacin en buques neutros se elev un valor de 562,048 pesos. Monto total

Producto, en 180S, de la importacin a Vera Cruz.

Producto de la exportacin para Empatia durante el mi>mo ao de


1803.

INTRODUCCIN.

XXI

del comercio, 4,355,137 pesos, 21,775,685 francos. En 1806 el movimiento comercial fu como sigue : Importacin de Espaa en productos espaoles, 1,815,579 pesos (9,097,895 francos). En productos extranjeros, 327,295 pesos (1,636,475 francos). Importacin de Amrica, l,499,244.pesos. Id. en buques neutrales, 3,485,655 Exportacin para Espaa, 805,037 Id. para Amrica, 574,491 Id. para puertos neutrales, 4,101,534 Por consecuencia la importacin total, 7,137,775pesos; y exportacin, 5,478,762 pesos. El movimiento general del comercio se elev apenas 12,616,535 pesos, 63,082,675 francos (D. Sin embargo no podria adoptarse estos ltimos aos como base del comercio que haca Mjico, por el estado de guerra en que se encontraba la metrpoli; pero tomndose por trmino medio los aos 1802,1803 y 1804 (tres aos de paz), se ve que la importacin total en Vera Cruz se elevaba 20,700,000 pesos, y la exportacin, sin comprender el oro y la plata sellada labrada , 6,500,000. Total del comercio general, 27,200,000 pesos (136,000,000 de francos).

III. La importancia del comercio del Per era mucho menor que la de Nueva Espaa Mjico. La inmensa extensin
(1) La Francia y la Espaa, sometida entonces al emperador Napolen I, estaban en guerra con la Inglaterra. Los puertos y buques neutrales fueron preferidos por el comercio para continuar sus operaciones. La exportacin para Espaa de plata sellada ces desde entonces, y el movimiento del comercio en productos y mercancas disminuy notablemente. En efecto,

XXII

INTRODUCCIN.

Divi -ion ;si


e

v.remaio.

de este vireinato, que en 30,390 leguas cuadradas no contenia mas que una poblacin de un milln de habitantes^), estaba lejos de alcanzar el estado de prosperidad que habia adquirido Mjico. Despus del fraccionamiento que sufri el antiguo virei^ j \ B Aires y de
a t Q c o n & c r e a c o n

u e n o s

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Quito, se dividi en siete intendencias, denominadas del modo siguiente : Trujillo, Tarma, Huancavelica, Lima, Guamanga, Arequipa y Cuzco , las cuales comprendan varios departamentos partidos. La estadstica colonial del vireinato del Per no es tan satisfactoria como Ja de Mjico, en cuanto al desarrollo de industria y comercio, como vamos demostrarlo por los
.

provincias.

datos mas exactos que hemos podido reunir : fines del ao 1789, la intendencia de Lima obtuvo un excedente su favor del comercio con el resto del vireinato de 725/192 pesos. El resultado lquido que alcanz el mismo ao con el vireinato de Buenos Aires se elev 100,000 pesos; el que haca el mismo vireinato con las provincias de Arequipa y del Cuzco cada ao subia 2,034,980 pesos, de los cuales correspondan Arequipa la suma de 1,300,475 pesos, dando en cambio vino, aguardiente, aceite, pimiento, azcar y otras producciones menos importantes. El excedente de esa suma, es decir, 735,505 pesos, era el producto del comercio de la intendencia de Cuzco, en lanas, azcar, trigo, etc. La provincia de Arequipa reciba de Buenos Aires el valor de 386,280 pesos en ganados, carne seca, sebo, nueces, cocos, cobre,
el movimiento del comercio, que en 1804 fu de 37,983,624 (189,915,120 francos), en 1806 qued reducido 12,616,535 (63,082,675 francos). pesos pesos

(1) Segn el censo hecho en 1795 por orden de D. Gil Lmos, virey del Per.

INTHODUCCION.

XX1I[

estao, etc.; y la del Cuzco por valor de 475,^30 pesos, en muas, carneros, ganado, cueros, cera, jabqn, sebo, mulelon, etc. El beneficio que resultaba al comercio de Arequipa se elevaba 911,215 pesos; y al de la provincia del Cuzco 258,975 pesos. Las provincias de la Sierra, que hacian parte del vireinato de Buenos Aires, poseen las mas ricas minas, siendo por eso las mas pobladas, aunque las mas estriles; tenian que hacer su comercio de los productos de agricultura con las poblaciones de la costa, como las mas prximas donde el terreno podia cultivarse. Cuzco subvena las necesidades de sus habitantes con sus manufacturas de lana y otros gneros que servan para vestidos. Sin embargo, esa industria sufri una creciente decadencia con motivo de la considerable importacin que desde el ao 1795 se haca ya en Buenos Aires de mercancas extranjeras, con las que no era posible competir por su bajo precio.

nicos minerales en las provincias dla Sierra del vireinato de liueuos Aires.

El comercio con las otras provincias del Per se haca comemo martimo por mar en buques de diversos tonelajes que pertenecan on\^m$ principalmente los habitantes de Lima, siendo su puerto ,, i " ' del ni iMtiu viiL'iiialo. principal el Callao. Los cargamentos reunidos formaban un total de 16 17 mil toneladas de diversas mercancas y productos, dlas cuales cinco mil toneladas eran empleadas en el comercio que se nutria con Chile. Las mercaderas exportadas de Lima consistan principalmente en gneros tanto en manufacturas del interior como de Quito, en azcar y arroz. Lima reciba en cambio gran cantidad de trigo, sebo, cueros,, cobre, cuerdas, etc., etc. Las producciones de Chile exportadas los puertos de comer ,iea.iu
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c o n los puertos
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Anca de lio y de Aranta, llamados puertos intermedanos, en el Ocano, no se elevaban mas de 50,000 pesos, comprendidos dos cargamentos de yerba mate y tabaco del Pa-

,uica

XXIV

INTRODUCCIN.

raguay, que salian anualmente del puerto de Pascamayo, cargados por cuenta del gobierno espaol. El comercio con Valdivia, ciudad situada en un territorio frtil y con excelente puerto, se alimentaba por dos buques que hacan viajes redondos lodos los aos, uno del puerto de Valparaso con sustancias, y el otro de Lima con el sueldo de las tropas que estaban de guarnicin. Esa falta de comercio no poda atribuirse la esterilidad del suelo, pues pequea distancia de la cordillera hay terrenos abundantes en trigo y en producciones de toda especie. Las montaas estn cubiertas de robles y otros rboles que suministran excelentes maderas de construccin, y minas de oro que han sido clebres por la gran riqueza del mineral, que nunca ha producido menos de veinte y tres karaks novecientos cincuenta y ocho milsimos y tres dcimos de milsimos. Los puertos de Realejo y de Sonsonate en el mismo Ocano eran los nicos frecuentados por los buques que hacan el comercio de exportacin del Callao Guatemala. La exportacin consista en cueros, vino, aguardiente , aceite, etc. En general era poco considerable y no suba mas de 30,000 pesos. La importacin se elevaba mas del cuadruplo de la exportacin, y consista en ail, pimiento, pez, tablas, madera de cedro y del Brasil. De este comercio resultaba un balance considerable favor de Lima. El comercio de Lima con Santa Fe de Bogot se haca parte por tierra travs de la provincia de Quilo, y parte por mar, por los puertos de Guayaquil y de Panam. La exportacin del Callao para los puertos de Puno y Guayaquil consista en vinos de Coquimbo, de Rasca, de Pisco y de Concepcin; en aguardiente, azcar, harina, cobre, etc. La exportacin que dlos mismos puertos se haca para el de Panam consistia principalmente en mercancas proce-

INTRODUCCIN.

XXV

dentes de las manufacturas del pas, en lanas y harinas. Los artculos principales que se trasportaban por tierra Trujiilo y Pascamayo, con destino Guayaquil y Panam, eran algodn , cueros , zapatos, sombreros, muleton y azcar. La provincia de Santa Fe importaba la de Lima CaCaO, caf, cera, etc., cuyos valores suban generalmente la suma de 284,000 pesos. Lo que ha constituido la riqueza principal del Per en la poca colonial, ha sido, como en Mjico, las minas, cuya explotacin se dedic preferentemente el gobierno de la metrpoli, como lo ha demostrado el sabio Humboldt en su importante obra Essai sur Vconomie politique de la Nouvelle-Espagne, y cuyos datos agregaremos otros recogidos despus de nuevas investigaciones.

Exportacin p^/unia.
6

Riq principal y / e Mjico


t n l a

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Mjico, el Per, Buenos Aires, Potos, Chile y Nueva Granada son las provincias que han suministrado mayor cantidad de minerales. Del ao'1754 1772 han sido sellados en la casa de o > pa. senada.
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de

en la casa
m o n e i l a u e L

moneda de Limaseis millones ciento dos mu ciento treinta y nueve marcos de plata, y ciento veinte y nueve mil ciento ochenta marcos de oro ; desde 1772 1791 se han introducido en la misma casa ocho millones cuatrocientos diez y ocho mil trescientos sesenta y siete marcos de plata, y ochenta mil ochocientos cuarenta y seis marcos de oro. El valor del oro y de la plata se ha elevado en la primera poca 68,944,522 pesos, y en la segunda 85,434,848 pesos, trmino medio, desde 1754 1772, 3,830,000 de pesos por ao; y desde 1772 1791, 4,496,000 pesos. El producto del oro haba disminuido en el Per, mintras que el de la plata aument considerablemente. En 1790, el producto de las minas del Per era, segn el Mercurio

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Produccin dei
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ei producto
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sobrepasado iPer.

XXVI

INTRODUCCIN.

Producio
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peruano de quinientos treinta y cuatro mil marcos de plata, y de seis mil trescientos ochenta marcos de oro. Desde 1797 hasta 1801 se han sellado en Lima, en oro y plata, por una suma de 26,032,633 pesos ; saber, 23,709,986 pesos en plata, y 2,322,667 en oro. En los cinco aos que precedieron , el producto fu de 30,000,000 pesos; pero consecuencia de la guerra de 1 8 0 1 , la explotacin ces por la imposibilidad de trasportar el mercurio, reduciendo ese guarismo 26,032,633. Podra fijarse como trmino medio, en tiempo de paz, 6,000,000 de pesos. Sin embargo, para evitar toda exageracin, puede aceptarse la opinin de M.Humboldt, que avala en tres mil cuatrocientos cincuenta marcos de oro , y de quinientos setenta mil marcos de plata ; total del producto medio de cada ao de las minas del Per, 5,300,000 de pesos. As como en Mjico casi todo el producto es procedente ^ ^ j Quanajuato, de Catorce, de Zacatecas, de
m n a s

Principales

minas

deiiejicoyddPoru.

cantidad de piaa cit.-a.da de la mina


1 JJlil ICOt Jll

Real del Monte y de la Nueva Vizcaya, lo es en el Per, de casi toda la plata, de las grandes minas de Yauricocha, de Lauricocha (llamadas comunmente minas de Pasco y del Cerro Bombn), de la de Gualgayoc de Chota y de Huanlajaia. Desde 1792 hasta 1801 se han fundido en lingotes dos m t r o c i e n l o s setenta V nueve mil catorce marcos
o n e s
cua

de i792 s o i .

Grande riqueza
y

abundancia

mina de Guaigayoc.

de plata dla mina de Yauricocha, segn los registros de la tesorera de Pasco. Todas las minas comprendidas bajo el nombre de minas ^ Q. ]g y distrito de Chota, han suministrado i j provinciales de Trujillo, desde el mes de abril 1774 hasta el mes de octubre de 1802, la suma de un
ua a 0C; e n e a s c a a s

(1) Tomo I, pg. 59.

INTRODUCCIN.

XXVll

milln novecientos doce mil trescientos veinte y siete marcos de plata, trmino medio cada ao, sesenta y siete mil ciento noventa y tres marcos. El mineral del cerro de Gualgayoc es muy rico, y no hay duda que llegar ser un segundo Potos cuando sea explotada en mayor escala. HuanLajaia contiene mucha plata natural; esta mina ha suministrado anualmente de setenta ochenta mil marcos de plata. La presidencia capitana general de Chile produca anualmente, en oro y plata, 1,700,000 pesos. Ese producto aument considerablemente en los ltimos aos del gobierno colonial. En 1790 se han sellado en Santiago 721,000 pesos en oro y 146,000 en plata. La gran cantidad de metales preciosos que suministr el vireinalo de Buenos Aires fu principalmente de la parte mas occidental, es decir, de las provincias de la Sierra, que en 1778 fueron separadas del Per; puede avaluarse su producto anual, que era casi todo en plata, 4,200,000 pesos. La sola montaa de Potos ha producido, no contando mas que la plata registrada y que ha pagado derechos reales, desde 1545 hasta principios del siglo xix, en que comenz la guerra de la independencia, una suma de plata equivalente 5,750,000,000 de francos. Est igualmente probado que durante el espacio de doscientos treinta y tres aos, desde 1556 hasta 1789, se han exlraido de las minas de Potos 788,000,000 de pesos 3,940,000,000 de francos. En fin, trmino medio, el cerro de Potos ha producido cada ao, desde 1779 1789, 3,676,330 pesos de 8 reales, haciendo cuatrocientos treinta y dos mil marcos de Castilla, La Nueva Granada no ha sido menos fecunda en oro y otros productos minerales. De los estados autnli-r

XXVIII Riqueza yproducio do las minas


d e l a

INTRODUCCIN.

eos que tenemos la vista, resulta que ha producido, tr medio cada ao, diez v ocho rail trescientos marcos
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3

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de oro. Desde 1 7 8 9 hasta 1 7 9 5 , se han sellado en Santa

Nueva Granada,

Fe de Bogot sesenta mil trece marcos de o r o , valor de 8 , 1 6 1 , 8 6 2 pesos; y desde 1 7 8 8 1 7 9 9 , cuarenta y siete mil ochocientos marcos de oro en Popayan ; total, 6 , 5 0 2 , 5 4 2 pesos : trmino medio de la primera suma, ocho mil quinientos setenta y tres marcos de oro, 1 , 1 6 1 , 8 6 2 pesos; y de la segunda, seis mil ochocientos treinta marcos de oro, 9 2 8 , 9 5 1 pesos. celebridad. La intendencia de Huancavelica es clebre por su mina ' ' T u " de mercurio. Segn Mr. de Humboldt, desde 1 5 7 0 hasta de mereurio j t (] i i cuarenta mil cuatrocientos
ae g e i a e x r a 0 u n m o n

en la intendencia do Huancavelica.

Las minas de Potos iMma.^ii.idad que ia tras.


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cantidad nTmidc.
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a.,uai,ne,,te por Mjico, Per,

cincuenta y dos quintales. Y por diversas estimaciones del mismo autor, produca seis mil quintales de mercurio por ao. Mjico solo consume diez y seis mil quintales de ese mineral. Por clculos bastante exactos resulta que las usinas de Potos han consumido desde 1 5 4 5 hasta 1 6 3 7 la enorme cantidad de doscientos treinta y cuatro mil setecientos quintales de mercurio para el trabajo del oro y de la plata; y desde 1 7 5 9 hasta 1 7 6 3 , de mil quinientos mil setecientos quintales por ao. De todas las minas dla Amrica espaola, las de Potos I explotado con mas actividad. Durante el 1790, han sellado en la casa de moneda de Potos 4 , 2 2 2 , 0 0 0 pesos del modo siguiente : 2 9 9 , 2 4 6 pesos dos mil doscientos cuatro marcos de oro; y 3 , 9 2 3 , 1 7 5 pesos, cuatrocientos sesenta y dos mil seiscientos nueve marcos de plata. Segn las investigaciones mas exactas, Mjico, el Per, Chile y el vireinato de Buenos Aires consuman anualmente j \ \ quintales de mercurio, cuyo valor
l a s f u e s e n a n
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chile
y Buenos Aires.

elevaba en esas colonias mas de

6,500,000

francos.

INTRODUCCIN.

XXIX
Cantidad de mercurio importado en Vera Cruz para el servicio de las minas de Mjico.

En Vera Cruz se importaban todos los aos para el servicio de las minas de Mjico una cantidad de ochocientos mil kilogramos de mercurio, estimados en 650,000 pesos, 3,250,000 francos. Los derechos que el fisco percibia sobre la venta del mercurio se elevaban anualmente 536,000 pesos, 2,680,000 francos. Habindose reservado la corte de Madrid el monopolio del mercurio en Amrica, celebr desde 1784 un contrato con el emperador de Austria, por el cual este ltimo le suministraba al precio de 52 pesos el quintal, y enviaba anualmente en tiempo de paz por buques de la marina real de nueve veinte mil quintales. En 1803 se form el til proyecto de proveer Mjico para varios aos, para que no fuese interrumpido, en caso de guerra, el trabajo de las minas por la falla de mercurio; pero ese proyecto no pudo realizarse. El mercurio, suministrado por el gobierno de Austria, no fu introducido en Mjico hasta el desplomamiento de los trabajos subterrneos de la mina de Huancavelica, poca en que la mina de Almadn O fu inundada y solo daba un dbil producto. Pero en 1802, esta ltima mina alcanz un estado lan prspero, que ella sola producia por ao mas de veinte mil quintales de mercurio, de modo que podia abastecer Mjico y al Per. Ha habido aos en que han sido importados Vera Cruz diez doce mil quintales de este mercurio. Desde 1762 hasta 1781, solo las usinas de Mjico han absorbido la enorme suma de ciento noventa y un mil cuatrocientos cinco quintales de mercurio , valor de 60,000,000 de francos.
(1) Almadn Almandjos es una pequea poblacin de Espaa, de la provincia de la Mancha, en la frontera Ue Extremadura.

Tratados de la Espaa con el Austria para suministrarle mercurio S I pesos u!quintal,

El

mercurio alemn

e s suministrado hasta el desplomamiento de la mina de Huancavelica. de la mina de A l m a d n . Grande prosperidad

Consumo de mercurio por las usinas de .Mjico desde 17S2 1 7 S 1 .

XXX

INTRODUCCIN.

se un el sabio Humboldt, la Amrica ponliene el mercurio necesario a . a ei consumo


R r

Este consumo, dice el autor ya citado, manifiesta la necesidad de mercurio para el beneficio de una de las primeras riquezas de las colonias espaolas ; y esa necesidad tendr eternamente aquellas provincias bajo la dependencia de la Europa si no pueden suplirlo por la extraccin del mercurio indgena. Pero segn los trabajos hechos por M. de Humboldt y otros naturalistas, la Amrica espaola contiene un gran nmero de minas de mercurio, y medida que el arte y las exploraciones se perfeccionen, se
, , .

de sus minas.

lograra explotar la cantidad necesaria. Por otra parte, es indiscutible que en tiempos normales puede ser, independientemente de su inmediato'consumo, un ramo de comercio considerable. El sabio Humbolclt indica varios parajes en que el cinabrio se encuentra en cantidad suficiente para extraer mucho mercurio, comercio dei i-cu Se exportaban del Per, hasta el ao 4810, oro, plata, RIO deslala ' de vicua y de llamas, diversos blsamos, planyeAsia. | medicinales; y reciba anualmente del Rio de la Plata veinte y cinco treinta mil muas, que eran empleadas en los trabajos de las minas. Los valores que salan del Per para el Asia eran aproximativamente de 2,800,000 pesos. Recibia en cambio de las Filipinas por un valor de 2,700,000 pesos, en muselinas, t y otras mercaderas. Poblacin dei Per La poblacin del Per se elevaba en el ltimo perodo en el llimo perodo colonial colonial 1,300,000 almas. El gobierno espaol conservaba una guarnicin de 12,000 hombres de tropas veteranas (') y como 49,000 de milicia, total 61,000 soldados.
a n a a s

(1) De la estimacin hecha sobre la proporcin en que estaban las tropas europeas conservadas en las colonias espaolas de Amrica con la poblacin, resulta que en 17G esa proporcin era, sobre una poblacin de 14 15 millones, la de 26,000 hombres de tropas europeas.

INTRODUCCIN.

XXXt Comercio
.Inl

Reasumiendo los datos precedentes, deducimos que el comercio general de importacin y exportacin del vireinato del Per se elev, el ao 4804, la suma de setenta y siete millones de francos , divididos del modo . siguienLe : 57,500,000 de importacin y 20,000,000 de exportacin, y ademas 40 millones en productos minerales y plata sellada (i).

vireinato del Per en 1 8 0 4 .

Que el vireinato de Buenos Aires import de Europa la Idem del vireinato de iuenus A i r e s . suma de 3,500,000 pesos y export 2,000,000; total, 5,500,000, sea 27,500,000 de francos; y 5 millones de pesos 25 millones de francos en minerales y plata sellada. Que la Nueva Granada vireinato de Santa Fe import Id i'm del de Sania Fe. en la misma poca 28,500,000 de francos y export 40,000,000 ; total, 38,500,000 de francos. Los productos minerales y plata sellada se elevaron la suma de 45 millones de francos. Que enfin,la capitana general de Caracas hizo un co- I d . de la capiana poneral mercio total de 47,500,000 de francos, divididos del modo de l a i c a s . siguiente : 27,500,000 de importacin, y 20,000,000 de exportacin. De lo cual resulta que el comercio general de las colo- Comercio general de las colonias nias hoy independientes se elev, el ao 4804, poca de su hoy i n d e p e n d i e n t e s . mayor prosperidad, los siguientes guarismos: Importacin de Europa . . . 244,000,000 de fr. Exportacin de Amrica . . . 405,000,000 Total del comercio . . . . Exportacin de productos minerales y plata sellada . . . 346,000,000 de fr. 192,500,000 538,500,000 de fr.
(1) Vase el cuadro del comercio general de las colonias espaolas priiv cipios del siglo X I X , no 1 3 .

XXXII

INTRODUCCIN.

IV.
Resultado de la precedente exposicin.

Resulta pues de esta minuciosa exposicin, as como de los datos mas autnticos que prolijamente hemos recogido, del comercio general de importacin y exportacin que ha can las colonias de la Amrica espaola con la metrpoli, que ese comercio subi, el ao 1753, un total de ciento setenta y un millones novecientos mil francos, el mismo que el ao 1800, poca de su mayor prosperidad, se elev al guarismo de seiscientos treinta y ocho millones quinientos mil francos (A). Pero cmplenos hacer notar,, que en ese guarismo est comprendido el comercio de la capitana general de la Habana y Puerto Rico, el cual ya en esa poca era de los mas considerables de la Amrica, pues que en ese ao subi la suma de veinte millones de pesos fuertes cien millone s de francos. Los primeros aos del siglo xix fueron del mismo modo prsperos, y si el comercio general no aument, tampoco sufri disminucin, elevndose el total de la importacin y exportacin , comprendidos los productos minerales, al guarismo de 585,500,000 francos ( ). Comparemos, entretanto, las proporciones en que se en cuentra ese mismo comercio colonial con el desarrollo que ha adquirido, en los aos que han transcurrido desde la completa emancipacin poltica de esas colonias, teniendo en cuenta los quince aos de luchas desastrosas y las con secuencias lgicas que ellas han debido producir, y veamos
2

Prosperidad de los primeros aos del siglo X I X .

Comparacin entre el comercio del siglo X I X y el actual.

(1) Vase el cuadro estadstico del comercio general de las colonias espa olas en los aos de 17S3 1S00. 12. (2) Vase el cuadro del comercio general principios del siglo X I X . 13.

INTRODUCCIN.

XXXIII

fundadas las aserciones de los que con tanta persistencia corno injustificable ignorancia pretenden que aquellos pueblos han retrocedido de la importancia que tuvieron en la poca colonial. Para no fatigar al lector, reduciremos todos nuestros razonamientos los argumentos que ofrecen los guarismos, y llamaremos su atencin sobre el siguiente cuadro comparativo, que pone en perfecta evidencia la importancia y las proporciones del comercio de ambas pocas :
Kpoca colonial. 1800. Millones.

independientes.
1860. Millones.

Estados

en favor de la Amrica

Aumento

Vireinato de Mjico y capitana de Guatemala Vireinato de Santa Fe. . . . Capitana de Caracas . . . . Vireinato del Per y capitana de Chile Vireinato de Buenos Aires . .

independiente.

155 0 38 5 47 5 77 5 27 5 346 0

185 2 55 7 61 1 581 5 463 0 1,346 5

30 2 17 2 13 6 504 0 43o 5 1,000 S O

De e>a c o m p u n c i n resutta un auuipnto de mil millones de francos l'll favor del afio 18C0.

Ctese, excepcin de los Estados Unidos de NorteAmrica , otros pueblos del mundo que presenten resultados tan esplndidos de su progreso real, como los que se demuestran por el cuadro precedente. En la poca colonial con todo su monopolio y su paz inalterable, fu necesario medio siglo para que se doblase su comercio , es decir, desde 1753 1806 ; entretanto, esas mismas colonias, una vez independientes y libres de las trabas y del sistema opresivo que detuvo su marcha durante tres siglos, no obstante de haber luchado los cuarenta aos que han trascurrido para destruir las ltimas barreras que le oponan los restos de la barba-

(1) Vase el cuadro comparativo del comercio general de los aos 1800 y 1860, n 14.

P.

I.

i;

XXXIV

INTRODUCCIN.

Anlisis pai-rial de los progresos de esos listados.

rie, han casi quintuplicado su comercio y su riqueza general, segn lo dejamos demostrado. Si nos detuviramos hacer un anlisis parcial de los progresos de cada uno de los nuevos Estados hispano-americanos, como por ejemplo de Buenos Aires, Chile y el Per, demostraramos sin esfuerzo alguno, por las cifras que preceden, que no se ofrece un solo ejemplo , ni aun el de los Estados Unidos, relativamente, de un desarrollo semejante. En efecto, Buenos Aires , Chile y el P e r , en los cuarenta aos que han trascurrido desde la batalla de Ayacucho, en que las ltimas legiones espaolas abandonaron el suelo americano, han crecido en su comercio en las proporciones siguientes:
Ao 1800. Ao 1860. Excedente en favor de i860.

Buenos Aires,

Chile y el Per.

Buenos Aires (1) . Chile y Per . .

27,000,000 77,500,000 103,000,000

463,000,000 081,500,000 1,044,500,000

435,300,000 504,000,000 939,500,000

Aumento del comerriu de esos E*tado3 desde la batalla de Ayacuclio.

En menos de cuarenta aos de independencia, Chile y el Per han aumentado su comercio general de importacin y exportacin en la extraordinaria proporcin de 800 por 0/o, y Buenos Aires el Rio de la Plata en la de 1,700 por 0/o ; de modo que esos tres Estados solos han adquirido un desarrollo de riqueza tal, en el perodo trascurrido desde la poca dla independencia, que basta sealar la gigantesca desproporcin de 105 1,045 millones de francos. Provocamos los detractores gratuitos de nuestros mal conocidos pueblos americanos, que presenten un hecho anlogo en su prspera y civilizada Europa ; pero si no lo logran, como tenemos la conviccin, sean lo menos leales y generosos reconociendo que los han deprimido y calumniado por ignorancia, y que los pueblos que han hecho tari) Con Buenos Aires comprendemos el Rio de la Plata, segn se ha explicado anteriormente.

INTRODUCCIN.

XXXV

les progresos en la civilizacin moderna merecen mas respeto y mas indulgencia de parte de la Europa. Si se considera que esos tres Estados sud-americanos son los que ha afluido en mayor nmero la inmigracin europea, principalmente al Plata, y que se debe en gran parte ese poderoso contingente el desarrollo de su riqueza territorial, fcil ser explicarse la verdadera y nica causa del aparente atraso en que se supone la Amrica del Sur en general, porque en efecto su mayor engrandecimiento est detenido por la falta relativa de poblacin para fertilizar esos inhabitados territorios, en cuya superficie cabrian cmodamente dos veces mas de los habitantes que contiene toda la Europa. Si Buenos Aires, que cuenta con una poblacin civilizada que se inspira en los principios mas liberales de la Europa moderna, que cuenta con una corriente de inmigracin de doce quince mil individuos anuales, apoyada por una legislacin aduanera que se aproxima al libre cambio, si Buenos Aires, decimos, ha hecho tan colosales progresos en medio de sus luchas civiles, qu no harian los dems pueblos hermanos con el concurso de los brazos extranjeros que fuesen fecundizar esas tierras vrgenes donde se recogen sin trabajo y sin esfuerzo las mas ricas producciones del mundo?
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Pero ya que hemos demostrado la importancia que ha impone adquirido el comercio de Buenos Aires , creemos oportuno I Mm,.?, dar una idea de su desarrollo gradual desde el momento en que se iniciaron los primeros trabajos revolucionarios que lo emanciparon de la metrpoli. Sabido es que desde el ltimo perodo colonial los pueblos del Rio de la Plata eran los que mantenan un comercio mas nutrido con el extranjero , es decir, exclusivamente con la Inglaterra, como vamos demostrarlo.

XXXVI
E D I 8 0 9 comenz desarrollarse el comercio i n f l e s en Buenos A i r e s .

INTRODUCCIN.

Valor de lo importacin hecha en 1816.

Id. en

182.

Su comercio general el m i s m o a o .

Superioridad que lia tenido en tudas pocas sobre los d e m s pueblos hispano-americanos

En el ao 4809, poca de su primer desarrollo, se introdujeron por contrabando, en Montevideo solamente, por el valor de mas de 4 millones de pesos fuertes de manufacturas inglesas, de las cuales fueron decomisadas por la autoridad real como 96,000 pesos fuertes. El ao 1816, durante la guerra de la independencia de esos pueblos, la Inglaterra envi Buenos Aires en manufacturas por una suma de 388,487 libras esterlinas. En 1822 esa importacin subi al nmero de 1,164,745 libras esterlinas, 29,119,625 francos, habindose empleado entonces en ese comercio 334 buques de alto bordo, de los cuales 167 eran ingleses, representando un total de 48,469 toneladas. El comercio general de Buenos Aires se elev entonces 11,000,000 de pesos fuertes, igual 55 millones de francos, correspondiendo, como seve,masdela mitad ala Inglaterra. Pero lo que demuestra de un modo inequvoco la importancia y la superioridad que ha tenido desde esa poca el comercio del Plata sobre los dems pueblos hispano-americanos, es el siguiente cuadro comparativo del comercio de importacin y exportacin que hizo la Inglaterra el mismo ao 1822, con las repblicas que surgieron de las antiguas colonias espaolas en la Amrica del Sur.
Mercaderas inglesas importadas en Amrica. Libras.
S.

Productos americanos importados en Inglaterra. Libras.

Mjico Colombia. Per Chile

369,776 303,621 408,872 489,601 1,573,873

19 11 12 17 0 10

221,825 45,257 15,316 9,719 292,137

Buenos Aires Provincias Unidas del Rio de la Plata .

s. 16 8 12 19 17

D.

9 10 9 6 10

803,237 2,377,110

19 19

1 11

388,338 680,476

6 4

10 8

(1) Vase L'Art de vrifier les dates,

tomo XI, pg. 236.

INTRODUCCIN.

XXXVII

De este cuadro, cuya autenticidad est confirmada pol las publicaciones oficiales de la estadstica britnica, resul tan dos hechos : Primero : Que Buenos Aires solo representaba entonces (el ao 1822) el 35 por O/o del total del comercio de im portacin en la Inglaterra con todas las Repblicas his panoamericanas. Segundo : Que la exportacin de productos de Buenos Aires para la Inglaterra excedi (en el mismo ao 1822) de 92,200 libras esterlinas al total del comercio de expor tacin de todos los dems Estados suramericanos con la In glaterra. Esta supremaca, nos complacemos en decirlo, la ha
i i . i i ,

Ksasuprema. la ha conservado
naslI1 hov

conservado hasta noy en iguales proporciones, segn lo demuestra el siguiente estado del comercio de exportacin de la Inglaterra con los mismos Estados el ao 1860. Libras eslerlinae. Rio de la Plata : 1 Buenos Aires Uruguay 2 Chile 3Per 4 Antigua Colombia : Nueva Granada Venezuela Ecuador 5 Mejico 2,715,280 1,702,800 1,381,357 810,970 323,656 74,149 462,604 W 7,470,816 Como complemento de estos guarismos, que manifiestan evidentemente la superioridad del comercio del Rio de la
(1) Vase la publicacin de estadstica oficial que se hace en Londres, Trade and Navigation (presented to both houses of parliament by command of Her Majesty), 1862.

La comprueba el informe de las Mensajeras imperiales de F rancia.

XXXVIH

INTRODUCCIN.

Plata sobre el de los dems Estados de la Amrica espaola, reproducimos continuacin el informe que la direccin de la compaa de las Mensajeras imperiales present la asamblea general de accionistas el I de junio de 1863, y en el cual observa con particular satisfaccin que la lnea sola del Brasil y Rio de la Plata representa 2/5 partes del aumento de los beneficios del ao, y que con relacin las mercaderas el aumento de las entradas de esa lnea sobrepasa el que han alcanzado todas las dems lneas reunidas. H aqu la parte que nos es relativa en esa importantsima exposicin :
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PiosponJaii .^aTi'a dei Brasil

El examen de las lineas del Ocano ofrece el cuadro de una prosperidad creciente y continua desde su fundacin, Los productos generales de este servicio se han elevado
s
1

y el P i a l a .

en 1862 3,905,704 fr. 90 c , que constituyen por comparacin con el ao 1861 un aumento en valor de 12,74 0/Q. D Este aumento se divide del modo siguiente : 11,20 corresponden los pasajeros y 16,17 alas mercancas. El nmero de pasajeros ha sido de 6,577, sea 548 por viaje redondo. La cantidad de mercancas transportadas han empleado 3,952 toneladas, sean 327 por viaje. > Como importancia total, las lneas del Ocano solas representan los 2/5 del aumento de nuestras entradas de ejercicio, y con relacin las mercancas el aumento de las entradas del Ocano sobrepasad que se ha obtenido del conjunto de todas las lineas del Mediterrneo. En fin , si nuestros buques, que van siempre llenos en todas las pocas de emigracin de inmigracin habitual, ven de ese lado su trfico limitado al espacio de que disponen, en cuanto las mercancas el campo queda anchamente abierto al progreso.

INTRODUCCIN.

XXXIX

El xito obtenido por nuestra compaa en este ramo aun nuevo de su actividad, puede ser considerado como completo. Si nos es agradable hacroslo palpar por su lado material, deseamos aun mas que lo apreciis por su lado moral. H aqu lo que S . E. el ministro de relaciones exteriores nos escriba con fecha 1 2 de mayo de este ao : Seor Presidente: en un informe que acaba de dirigirme sobre el comercio y la navegacin del puerto de Rio de Janeiro el seor ministro del emperador en esta ciudad, se ha complacido en probar que los buques franceses de la lnea del Brasil sostienen con ventaja la concurrencia de los vapores britnicos, y no les son en nada inferiores al doble punto de vista de la seguridad y de la regularidad del servicio. En razn del inters que esta apreciacin puede ofrecer la compaa de las Mensajeras imperiales , creo deber adjuntaros el extracto del informe aludido del caballero de Saint-Georges. Recibid, Seor, etc.
DROUVN DE LHUYS.

LEGACIN DE FRANCIA EN EL BRASIL.

Rio de Janeiro, 24 de marzo de 1863.

SEOR MINISTRO,

En cuanto la lnea de vapores de Burdeos, el xito es completo, su regularidad mas irreprochable aun que la de Southampton; y la seguridad que ella ofrece no habindole ocurrido el menor accidente en ninguna de sus travesas, ha valido mucho crdito y consideracin nuestra marina,

XL

INTRODUCCIN.

destruyendo por su base la idea preconcebida de que la navegacin de la Francia cedia en cuanto disciplina y exactitud la de Inglaterra. Es un ttulo mas que tienen los residentes franceses del Brasil y del Plata al reconocimiento del emperador. Recibid, etc. Caballero
superioridad
demostrada en favor '"Lode'rao'
0

DE SAINT-GEORGES W .

Demostrada como queda la inmensa superioridad que ha


i i i i i i a ' ~ i

deiaAmrica espaola.

adquirido el comercio moderno de la America espaola sobre el de la poca colonial, no solo en el conjunto de las diferentes naciones independientes, sino tambin en su desarrollo parcial, restaos solamente, para dar la ultima pincelada este cuadro erizado de guarismos, fijar la atencin de nuestros benvolos lectores en el hecho de que si Buenos Aires solo, en menos de cincuenta aos de independencia , ha desarrollado su riqueza en la proporcin 1,700 O/o, elevando su comercio la enorme suma de 463 millones, es decir, 25 por O/o mas del que la metrpoli alcanz hacer, despus de tres siglos de monopolio, con todas sus colonias, cuan grande no ha sido su progreso y cuan gigantesco no es el porvenir de esa Amrica tan mal apreciada y tan irreflexivamente juzgada! V. En cuanto la explotacin colonial de las minas de toda la Amrica latina, comprendiendo en ellas las del Brasil, diremos que sus productos se elevaron, principios del
(1) Vase en el Moniteur universel del 4 de junio de 1863 : Rapport de la direction des Messageries impriales l'assemble gnrale des actionnaires du 1er j 1863, .
U n

INTRODUCCIN.

XLI-

siglo xix, la cifra de 43,500,000 pesos fuertes, igual 216,500,000 de francos f ), y que aun cuando durante la guerra de la independencia disminuy considerablemente, sea por la dificultad que la falta de brazos ofreca para su explotacin, sea porque no habia el aliciente de los grandes beneficios que algunos de los privilegiados tenan en la poca colonial, el resultado es que este sera el nico ramo en que las apariencias podran justificar el retroceso atribuido, en general, la situacin actual de los pueblos hispano-americanos ; pero aun en este caso nos es grato poder demostrar que si bien ese retroceso ha sido un hecho durante algunos aos, es evidente que l ha sido puramente transitorio. En efecto , si ese ramo importantsimo de nuestra riqueza territorial no ha recibido aun el desarrollo considerable que est llamado, su explotacin actual est lejos de ser inferior lo que fu en la poca colonial.
1

Mr. Dalloz, en su importante obra De laproprit des mines et son organisation lgale, dice con motivo del descubrimiento de las minas de Amrica lo siguiente : fines del siglo xv, la Europa posea un valor aproximativo de 300 millones de francos de oro y como 700 millones de plata ( ). Sin embargo la inundacin del oro y dla plata, que ha ejercido tan poderosa influencia sobre el desarrollo econmico de los territorios civilizados de la Europa, no tuvo lugar instantneamente despus del descubrimiento del mundo de Colon : no eran en efecto, segn Mr. de Humboldt, los tesoros de los Incas y de Montezuma, que tanto se han exagerado , los que podran haber anulado de un modo sensible la riqueza metlica de la Europa.
2

(1) Vase el cuadro del producto anual de las minas de la Amrica latina en la poca colonial, n" 6 .
(2) Vase M.. NARCS TARRASENKO OTRESCHKOFF, De Vor et de l'argenl,

cap. xvi, 1, pg. 184.

XL1I

INTRODUCCIN.

El saqueo de Mjico por los Espaoles puso en poder de estos apenas 1,125 kilogramos de oro, valor de 3,875,000 francos; y si el rescate del Inca Atahualpa vali 20,000,000 de francos, el saqueo de Cuzco, la ciudad del Sol, no les produjo como botin mas que 5,911 kilogramos de oro con un valor de otros 20,000,000 de' francos ; en fin , la cantidad de oro y plata remitida Europa por los primeros conquistadores se avala en 84,982,280 francos, repartidos del modo siguiente : 24,401 kilogramos de oro , valor de 84,070,480 francos, y 4,101 kilogramos de plata, valor de 911,800 francos. El verdadero punto de partida de la invasin de los metales preciosos de Amrica la Europa ha sido despus de la grande emigracin en masa y el establecimiento de los Espaoles en sus posesiones de Mjico y el Per, y el hecho de la explotacin regular de sus minas por la industria europea W. *
. Producto medio de las minas del Nuevo Mundo en los 8 0 primeros aos del siglo XVI.

Segn la estimacin de Mr. de Humboldt, el producto medio de las minas de oro y plata del Nuevo Mundo, durante los primeros cincuenta aos del siglo xvi, que no excedi la suma de 3 millones de pesos, 16 millones de francos , mas menos, se elev fines de ese mismo siglo 11 millones de pesos sea 58,700,000 francos, dando un aumento de 267 por O/o ( ).
2

y de

Producios. Durante el siguiente siglo, de 1600 4700, el trmino trmino medio, de 1 6 0 0 1700, medio de la produccin fu de 16 millones de pesos, igual de 1 7 0 0 I 1750 86 millones de francos. De 1700 1750, el trmino medio anual de los dos metales fu de 122 millones de flancos,
1750 1803.

(1) Vase D a l l o z , De la proprit des mines et de son organisation en France et en Belgique, tomo II, cap. x m , pg. 769.
(2) Vase Mr. MICHEL CHEVALIER, Cours d'conomie politique,

lgale

sec. V, cap.

m , pg. 212,

INTRODUCCIN.

XLIII

no excediendo el perodo precedente de mas de 34 por 0/n, y en ese excedente figura el oro en su mayor parte por el desarrollo d la produccin del Brasil. De 1750 l 8 0 3 , la produccin de los metales preciosos de la Amrica adquiri un aumento considerable, elevndose, trmino medio, 191,679,000 francos, resultando un aumento sobre los cincuenta aos precedentes de 57 por O/O ; siendo de notar que la produccin del oro del Brasil, poca de su apogeo, figura en una proporcin muy importante. Al principio del siglo xix, de 1806 1810, la cantidad de oro y plata suministrada por la Amrica del Sur, segn los datos mas seguros W, ha sido de 800,000 kilogramos de

7 3 4 0

Cantidad

^"1".
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Amrica del Sur MEIMO.

plata, valor de 177,800,000 francos, y de 14,100 kilgramos de o r o , avaluados en 48,600,000 francos (*), dando por resultado un total de 226,400,000 francos por los dos metales. El ao 1810, poca de la revolucin y principio de la
. . ~ I I T . R

ElaAomo. punto de partida


d e

emancipacin poltica de la America espaola de la metropoli, fu el punto de partida de la decadencia transitoria de la industria mineral en la Amrica latina. Desde 1810 hasta 1825, perodo de la lucha de la independencia, los productos de las minas disminuyeron de una tercera parte, de la mitad y aun de las tres cuartas partes, segn la calidad. En 1825, los capitales britnicos, introducidos en cantidades considerables, dieron un nuevo impulso la industria metalrgica, y con el descubrimiento de las minas de oro de la California, la produccin anual de la Amrica ha vuelto su poca mas floreciente, es decir, de 701,570 kilogramos de plata fina , de un valor de 155,903,000, y de
(1) Vase el cuadro n 6. ( 2 ) Vase M. Michel Cbevalier, libro citado, pg. 2 2 2 y siguientes.

decadeni:iara

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metalrgica por la introduccin ^5^!"

XL1V

INTRODUCCIN.

15,215 kilogramos de oro, valor 52,407,000; total, 208,310,000 francos. Producio, Segn M. Narcs Tarrosenko Otreschkoff ) , desde 1810 de |aT ' 1825, la Amrica ha suministrado anualmente, trmino minas de Amrica, medio, 7,792 kilogramos de o r o , valor de 26 millones de 1810 1825 ydei825 is4s. de francos, y 319,215 kilogramos de plata, valor de 70,980,000 francos, total, 96,980,000 francos; siendo el total de la produccin de todo ese perodo de 116,880 kilogramos de o r o , valor 390 millones, y 4,788, 225 kilogramos de plata, valor de 1,064,000,000, resultando un total del valor producido en los quince aos de 1,454,700,000 francos. Segn el mismo economista, desde 1825 1848, poca del descubrimiento de las minas de California, la Amrica ha producido anualmente, trmino medio, 10,787 kilogramos de o r o , valor de 36 millones de francos, y 568,857 kilogramos 'de plata, valor de 126,490,000, es decir, comprendiendo los 23 aos de este perodo, el total de la produccin se elev 248,101 kilogramos de o r o , y 13,083,711 kilogramos de plata, valor de 3,737,270,000 de francos. consideraciones Estas cifras han dado lugar las siguientes considera1

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del erudito escritor Mr. E. Daiioz.

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cones del ilustrado escritor ya citado : Estos diversos clculos establecen, en todo caso, que la explotacin de los metales preciosos, desde la poca de > la guerra de la independencia, ha mejorado progresiva mente en Amrica. La cifra de mas de 700,000 kilogramos que ha alcanzado en la produccin dla plata en 1848, segn M. Michel Chevalier, solo es inferior en una octava parte la explotacin mas prspera de la poca colonial, y en cuanto la produccin del oro, ha habido un aumento.
(1) Vase el libro citado, pg. 230 y siguientes.

INTRODUCCIN.

XLV

No tiene pues razn M. Blanqui Wcuando cree que la dis minucion que se ha experimentado en Amrica en la proj duccion de los metales preciosos, consecuencia de las j guerras de la independencia, no se ha singularmente atenuado, pues esa disminucin ha sido temporal, porque desde 1825, la explotacin dlas minas del Nuevo Mundo i se ha restablecido gradualmente de una decadencia acci dental ( ).
2

El barn Humboldt avala en la enorme suma de 30,000,000,000 de francos todas las producciones minerales del Nuevo Mundo, sin incluir las de California. M. Narcs Tarassenko-Otreschkoff, en su importante obra citada ( ), no solo no encuentra exagerada esa suma, sino que establece la produccin mineral del modo siguiente : La explotacin en Amrica desde el descubrimiento hasta 1855, sin la California, ha sido de 2,844,031 kilg. de oro y de 146,591,473 kilg. de plata. El valor del oro 9,226,000,900 francos, el de la piala 30,051,997,360 fran eos, resultando un total de los dos metales de 39,258,897,960 francos.
3

principios de este siglo, el barn Humboldt patentizaba que los Europeos recien comenzaban gozar del inagotable fondo de riqueza que encierra el Nuevo Mundo y anadia : La Europa se inundara de metales preciosos, si se explotase la vez con todos los medios que ofrece el i perfeccionamiento del arte mineral, las minas de Bol os, de Batoplas, de Sombrerete, del Rosario, de Pa chuca, de Moran, de Zultepec, de Chihuahua y tantas otras que gozan de antigua y justa celebridad. Mr. Du(1) Vase Hisloire de l'Economie 775. (3) De l'or et de Vargenl, p. 235 y sig. politique, t. I, pg. 336. des mines, etc., tomo I I , pg.

(2) Vase Mr. E. DALLOZ, De la propril

Xt.Vt

INTRODUCCIN.

Palabras de Mr. Duport sobre esas mislas minas.

Exposicin hecha por S. E. Mr. Rouber, actual ministro de Estado de S.M. Napoleon III.

port, en su notable Essai sur la production des mtaux prcieux au Mexique, ha dicho cincuenta aos despus : Las minas trabajadas hace tres siglos son insignificantes para las que quedan por explotar. Tiempo vendr, en un siglo mas menos, en que la produccin de la plata J no tenga otros lmites que los que le imponga la baja siempre creciente del valor. En fin, terminaremos esta revista retrospectiva de la riqueza y del comercio de nuestra Amrica con la significativa exposicin hecha en plena tribuna parlamentaria por uno de los hombres mas competentes del imperio francs, el seor Rouher, actual ministro de Estado del emperador Napoleon III, en la sesin que tuvo lugar en el Cuerpo legislativo el 27 de enero de 4864; ella por s sola constituye la mas esplndida reivindicacin de las repblicas hispanoamericanas. H aqu cmo se expres Su Excelencia con motivo de la intervencin francesa en Mjico : Voy examinar con cuidado esta cuestin, pero antes quiero ilustrar este debate con un elemento que hasta aqu ha quedado en la oscuridad mas completa, el de nuestros intereses comerciales en aquellos pases. > He leido en el informe del honorable M. Larrabure que nuestro comercio con Mjico no se elevaba sino 20 millones. Era esto sentar bien la cuestin? Esta cuestin no concierne puramente Mjico, sino que representa la proteccin de nuestros nacionales en toda la Amrica. Repito, Seores, que nuestros intereses en Amrica son mucho mas considerables de lo que parecen cuando solo se considera lo que son en Mjico, bajo el punto de vista de nuestro comercio, de nuestra larga navegacin, que tan justamente despiertan nuestro celo. La importancia de nuestra expedicin Mjico no ha sido comprendida, y la impopularidad de que se habla solo depende de la ignoran-

Objeto de la expedicin de Mjico.

INTRODUCCIN.

XLVH

cia de los hechos. ( Muy bien!) Ante todo elimino los Estados Unidos, que son enteramente extraos al debate. El comercio general de la Francia con los Estados Unidos era en 1852 de 448 millones. La guerra civil en este pas le ha reducido en 1862 213 millones. Nuestra navegacin los Estados Unidos representaba, en 1852, 463,461 toneladas, y en 1862 este movimiento ha bajado 214,728. As, en lo concerniente los trasportes, nuestro comercio con los Estados Unidos, tan floreciente antes de la guerra civil, tiene por conductor casi exclusivo la marina americana; la francesa no toma en l sino una parte muy escasa.
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Sucede lo mismo con los Estados de la Amrica del


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comercio

que liace la Franc


e 0 u Amrica d e l S u r

Sur ? En 1852 nuestro comercio general con esos pases era de 268 millones de francos, y en 1862 es de 572 millones.
1

, .

se ha aumentad! enioso-ie* ltimos afios

Ha subido n diez aos 113 por ciento. H ah el movimiento comercial que tenemos con las repblicas de la Amrica del Sur. H ah los intereses que se trata de proteger i ) . (Muchas voces : Eso es !) Nuestra larga navegacin con todos los pases fuera de Europa, salvo las colonias, era en 1852 de 867,829 tonela1

<ioin oro/ .
P 0

(1) Cuando terminamos la publicacin de los seis primeros tomos de la Coleccin histrica, etc., precedidos de la Memoria sobre el estado actual de la Amrica latina, tuvimos el honor de ofrecer un ejemplar Su Excelencia, quien se dign entonces acusarnos recibo en los trminos siguientes : Monsieur, j'ai reu vos publications sur l'Amrique, et je m'empresse de vous remercier de l'hommage que vous avez bien voulu me faire de cet ouvrage. L'importance des sujets qui y sont traits et le nom de l'auteur justifient l'intrt avec lequel j'ai pris connaissance de l'uvre que vous avez bien voulu m'offrir... Recevez, Monsieur, l'assurance de ma considration distingue. Le Ministre d'Etat,
ROUHER. A Monsieur C. Calvo, etc., etc.

XLYIII

INTRODUCCIN.

das. En esta cifra la Francia entraba por 382,725 toneladas ; en 1862, se ha elevado 1 milln 164,400. Estas proporciones se han cambiado: los extranjeros no figuran sino por 372,749 toneladas y la Francia por 791,691. Hablo, Seores, exclusivamente de nuestras relaciones con las Indias occidentales. En esos parajes somos conductores de 412,500 toneladas, es una proporcin de 75 por ciento en toda la navegacin entre la Francia y esos pases, es decir, las tres quintas partes de toda nuestra larga navegacin. > Ah pues se forma nuestra marina mercante y militar; ah se constituye nuestro podero martimo y comercial. Tales son los intereses que tenemos en las Indias occidentales. (Nueva aprobacin.) Y se dice que nuestra expedicin de Mjico no tiene que proteger sino un comercio de 20 millonea! Yo repito que no tenemos mayores intereses martimos y comerciales que los de las Indias occidentales, donde se encuentra hoy nuestro ejrcito de Mjico. Y no es todo aun. Mas de 200,000 Franceses hacen el comercio interior de las Indias occidentales, y menudo, despus de un largo trabajo, tienen la idea de traer sus riquezas ala madre patria. Dejar el territorio mejicano despus de la toma de Puebla, era hacer intolerable la situacin de nuestros nacionales, era una desercin imposible. (Viva aprobacin.) Nunca nuestros grandes intereses martimos y comerciales habian sido puestos en movimiento por ninguna expedicin como lo han sido por la de Mjico. (Nueva y vivsima aprobacin.) No es nuestra intencin anticipar el menor juicio sobre la cuestin de derecho que ha dado origen la intervencin francesa en la desgraciada Mjico, y motivado el importantsimo discurso del eminente seor Rouher; oportunamente

INTRODUCCIN.

XLIX

Consagraremos en el tercer perodo el espacio que esa cuestin trascendental reclama, y diremos con la independencia que nos caracteriza lo que sobre ella pensamos. Entretanto hemos tomado debida nota de las cifras oficiales con que Su Excelencia ha ilustrado la discusin, y nos complacemos, con todo el ardor de nuestro patriotismo, en llamar sobre ellas la atencin de nuestros conciudadanos y del mundo civilizado en general, porque aun cuando Su Excelencia no hace mas que poner en mayor evidencia el cuadro prspero que ofrece nuestra Amrica y que hemos bosquejado en nuestro primer trabajo , el carcter oficial que reviste la declaracin hecha por el rgano de Su Excelencia de que esos pueblos absorben 3/5 partes de todo el comercio martimo del poderoso imperio francs, pone de relieve su verdadera importancia. Confiamos tambin en que la palabra autorizada del ilustre ministro nos pondr cubierto de toda otra interpretacin violenta. Para completar ese bello cuadro, creemos que se ver con gusto el que acompaamos con el n 17, representando la notable extensin que ha adquirido el comercio francs en la Amrica latina durante los treinta aos que han trascurrido entre 1830 y 1860 ; l suministra dalos preciosos, los que temiendo hacer confusos, preferimos limitarnos llamar la atencin sobre ellos, dejando al lector en libertad para que puede hacer las reflexiones que le ofrece el estudio comparativo de ese trabajo. Existe ademas otro hecho muy interesante para la Francia y que con justos ttulos debe lisonjear en alto grado su amor propio nacional, porque revela de un modo prctico el inmenso desarrollo de su comercio exterior, y es el siguiente. Sabido es que el comercio britnico ha sido por muy largos aos, es decir, desde que comenz la revolucin de
2
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Hecho

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INTRODUCCIN.

El comercia de manufacturas francesas ha excedido en un 9 por "A el ile la Gran 3rctaa.

la independencia, casi exclusivo en la Amrica del Sur, mientras que el de la Francia podia considerarse en ltima escala hasta el ao 1840. Pues bien, este comercio, relativamente mnimo hasta el ao 1840, ha crecido en tales proporciones en la exportacin de manufacturas, que desde 1856 ha excedido al de la Gran Bretaa en los Estados del Plata, Chile y Per de un 9 por 0/ Q , segn lo demuestran los cuadros siguientes : Comercio de exportacin de Francia T ) con las Repblicas del Rio de la Plata, Chile y Per, durante los aos de 1856 1861
1
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RIO DE LA. PLATA (2). Francos.

CHILE. Franco!.

PER. Francos.

TOTAL. Francos.

1836 1837 1838 1839 I860 1801

33,000,000 43,200,000 31,200,000 46,400,000 77,900,000 64,300,000 296,200,000

39,800,000 44,100,000 27,200,000 33,800,000 38,100,000 27,300,000 210,300,000

25,000,000 28,500,000 39,000,000 31,700,000 44,100,000 36,500,000 204,800,000

97,800,000 115,800,000 97,400,000 111,900,000 160,100,000 128,300,000 711,300,000

Trmino medio anual del comercio de exportacin de Francia con el Rio de la Plata en los ltimos seis aos 49,300,000 Id. id. de Chile 35,116,000 Id. id. del Per 34,130,000 Comercio de exportacin de la Grande Bretaa ( ) con las repblicas del Plata, Chile y Per, durante los aos 1856 1 8 6 1 :
3

(1) Tableau gnral du commerce de la France, et Direction gnrale des domines et conliibutions indirectes, pendant l'anne 1861. (2) Comprende los puertos de Montevideo y Buenos Aires. (3; Este resumen, lo hemos tomado de la publicacin estadstica.oficial, que se hace cada trimestre en Inglaterra (Trade and Navigation, presented to both houses of parliament by command of Her Majesty ; 1862.)

INTRODUCCIN.
RIO DE LA PLATA (1). Francos. CHILE. Francos. PER. Francos. TOTAL. Francos.

Ll

1830 1857 1858 1859 1860 1861

34,730,000 45,073,000 38,275,000 41,325,000 67,619,000 49,175,000 276,219,000

33,900,000 38,025,000 27,925,000 38,800,000 42,575,000 34,100,000 215,323,000

26,150,000 29,300,000 28,175,000 21,400,000 34,550,000 29,875,000 169,450,000

94,800,000 112,400,000 94,375,000 101,523,000 114,744,000 113,150,000 660,994,000

Trmino medio de la exportacin de la Grande Bretaa para el Plata 46,000,000 Id. id. para Chile 35,220,000 Id. id. para el Per. . . . . 28,440,000 Este aumento considerable y la superioridad del comerci francs sobre el ingles, principalmente en el Plata, est fundado, en nuestra opinin, en dos hechos predominantes : I En la inmigracin francesa, que en nmero de mas de doscientos mil individuos han ido poblar las mrgenes y el inlerior del Rio de la Plata. 2 En el impulso indirecto que uno de los primeros hombres de Estado ha dado esa inmigracin y al desarrollo, por todos los medios al alcance oficial, del trfico dla Francia con aquellos frtiles y poderosos centros de comercio. En efecto, el honorable Mr. Drouyn de Lhuys, aclualmente ministro de negocios extranjeros de S. M. el emperador Napolen 111, que en su patriotismo ilustrado comprendi , desde la primera vez que ocup el ministerio, el ao 1848, las inmensas ventajas que resultaran para la Francia del fomento de sus relaciones con los pueblos de raza latina de la Amrica, ha tenido una parte principal en
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(1) Comprende los puertos de Montevideo y Buenos Aires.

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INTRODUCCIN.

Sus instrucciones a los representantes de la Francia en la Amrica latina.

las ventajas considerables que su pas ha conquistado en aquellas poblaciones. Sus habilsimos trabajos han contribuido poderosamente arraigar las simpatas ya pronunciadas por la Francia en aquellas regiones, y ensanchar sus relaciones polticas y comerciales. Los representantes de la Francia en la Amrica meridional recibieron desde entonces las rdenes mas perentorias, en sus instrucciones generales, para adoptar la poltica de cordialidad y conciliacin que ha predominado despus en los consejos imperiales. El ilustre ministro fu tan rgido en la aplicacin de su programa poltico , que en varios casos graves puso en prctica las nobles declaraciones que habia hecho representantes de Amrica en Paris : decia entonces lo que hace muy poco repeta otro ministro de una Repblica sud-americana : Je ne suis pas de ceux qui veulent mon trer partout le drapeau de la France escort de canons. Consecuente con esos principios de sabia poltica, Mr. Drouyn de Lhuys ha destituido mas de un agente oficial, por haberse desviado en la prctica de los deberes que ellos le imponan; y continuando en esa via sus dignos sucesores, han logrado conquistar para la Francia la supremaca absoluta que hoy tiene su comercio de exportacin sobre el de la Inglaterra, en la mayor parte de los Estados hispano-americanos ).
1

Generoso apoyo que han encontrado en l los representantes de la Amrica en Francia.

El honorable Mr. Drouyn de Lhuys ha sido despus, ya en el ministerio fuera de l, el guia mas seguro ilustrado que han encontrado muchos de los representantes oficiales de la Amrica, en los diferentes conflictos graves que se han suscitado all con las grandes potencias, y no
(1) Vase el primer tomo de la Coleccin histrica, primer perodo, p. x m .

INTRODUCCIN.

LU

pocas veces ha impedido con la autoridad de su palabra y la influencia de su nombre que fueran violados, para con ellos, los preceptos de la ley comn que rige las naciones cultas. El autor de este libro ha recibido, en ocasiones anlogas, pruebas elocuentes y prcticas de la nobleza de carcter y de los sentimientos elevados que distinguen este notable estadista francs ).
1

VI.

fines del siglo xvm, las colonias espaolas ocupaban un territorio de cuatrocientas sesenta y ocho mil cuatrocientas sesenta leguas cuadradas, habitadas por trece millones doscientos mil individuos, es decir, que esa inmensa extensin de tierras estaba poblada razn de veinte y ocho habitantes por legua cuadrada (*). El ao 1810, punto de partida del cambio fundamental que se ha operado en aquellas vastsimas regiones, esa poblacin se elevaba la cifra de catorce millones trescientos cincuenta mil ( ), y no obstante las luchas desastrosas de la independencia que consumieron la parte mas vigorosa y productiva, la poblacin de las actuales repblicas es de veinte y cuatro millones seiscientos mil habitantes; por consiguiente, ha habido el considerable aumento de 70 por O/o W sobre la poblacin de 1810.
3

Extension de territorio que ocupaban las colonias espaQolas.

Su poblacin en et ao 1810, comparada con la de 1 8 6 0 .

(1) Vase Une page du droit international, ou la question Ganstatt devant la science du droit des gens moderne, par CAULOS CALVO. Paris, 1864. (2) Vase el cuadro n 1. (3) Mr. de Humboldt hace subir 15 millones la poblacin en esa poca de la Amrica espaola. (4) Vase el cuadro n 3.

LIV

INTRODUCCIN.

La a d m i n i s t r a d o r .
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Si el lector se detiene comparar parcialmente la proporcin del aumento que ha habido en cada uno de los nuevos Estados, segn los cuadros citados que acompaamos este trabajo, podr verificar el hecho de que varios de esos pueblos han mas que doblado su poblacin. Si de la poblacin pasamos la parte econmica y adminislrativa que regan las colonias, y la comparamos ] actual, aunque no podemos presentarlas en lo geo n a

cun la a c t u a l ,

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como
estaban divididos.

neral como modelos de grandes progresos, podemos no obstante asegurar que con la libertad ha desaparecido no solo el monopolio sino tambin las cargas considerables de los impuestos que gravitaban sobre sus poblaciones. Para tener una idea aproximada de estos, basta decir que el gobierno colonial recaudaba cerca de cuarenta millones de pesos doscientos millones de francosde pueblos que hacan apenas un comercio de importacin en manufacturas europeas por un valor de 57,200,000 pesos, es decir, mas de un 70 por 0/Q ademas del valor con que ya venan recargadas esas importaciones por el beneficio que esas mismas mercancas monopolizadas ofrecan al comercio espaol privilegiado. Las rentas que perciba el gobierno metropolitano esta, i . /A\

ban en las siguientes W : 20,000,000 pesos. Vireinalo de Nuevaproporciones Espaa. Vireinato del Per 6,500,000 Vireinato de Nueva Granada . . 3,800,000 Vireinalo de Buenos Aires . . . 4,700,000 Capitana general de Caracas . . 4,800,000 Capitana de Cuba, ele 2,300,000 Solo de los reales de quintos y diezmos cobrados por la real caja de Polos, desde 1556 hasta 1809 se han re(1) Vase el cuadro n 1 0 .

INTRODUCCIN.

LV

caudado sobre un capitalde 823,950,508 pesos, 157,931,123 pesos, igual 789,655,615 francos, es decir, mas de un 18 por 0/0W. Los impuestos sobre los productos de las minas de oro y plata se elevaban anualmente ocho millones y medio de pesos; el derecho regio del tabaco, nueve millones ; y veinte y tres millones el producto de alcabala, derechos de aduana y de la mita. Los gastos de la administracin interior subian treinta Sobrante lquido y un millones, de modo que el tesoro de Madrid reciba deducidos anualmente un saldo en su favor de nueve diez millones , e '"
los asl

d e administracin,

de pesos de cincuenta millones de francos. Este sobrante estaba representado entre las diferentes provincias del modo siguiente : el balance de las entradas y salidas de la Nueva Espaa ofreca un saldo favor del tesoro de seis millones y medio; el del Per, de un milln y medio; el de Buenos Aires de ochocientos mil un milln, y el de Nueva Granada de novecientos mil un milln de pesos. En cuanto a las capitanas generales de la isla de Cuba, Puerto Rico, Caracas y Guatemala, los gastos de administracin absorban las entradas en su totalidad. Las rentas todas del reino de Espaa no se elevaban el ao 1810 mas de 35 millones de pesos, es decir, cinco millones menos que las que le producan sus colonias de Amrica, hecho que explica cuan pesada era la carga de los impuestos que gravitaban sobre aquellas poblaciones. En efecto, pocos ejemplos ofrece la historia colonial de resultados como los que recoga la Espaa de sus colonias americanas, mucho mas si las comparamos con los que en la misma poca alcanzaba la Gran Bretaa en sus posesiones de Asia.
(1) Vase el cuadro n 8 .

etc., etc.

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con l a s de sus c o l o n i a l .

LVI
Esias con las d e las p o s e s i o n e s britnicas en Asia.

INTRODUCCIN.

La poblacin de las posesiones britnicas en Asia, que ascenda en 1804 32,000,000, mas del doble de la que contenia toda la Amrica espaola, produca una renta de 43,000,000 de pesos, de los cuales solo quedaba al gobierno ingles un sobrante lquido de 3,400,000 pesos. Es decir, que la Espaa recoga sitie millones de pesos (35,000,000 de francos) mas de sus colonias, que la Inglaterra de las suyas, con menos de la mitad de poblacin. Si por otra parte comparamos aquellas rentas con las que actualmente tienen las repblicas que han surgido de } antiguas colonias espaolas, limitadas sus derechos de aduana, veremos que no obstante haberlas excedido en su comercio de mas de mil millones de francos, no se elevan mas de 44 millones de pesos ( sea 227 millones defrancos), lo que equivale un 1 6 0/Q sobre el valor total de su comercio, en vez del 70 por 0/o que pagaban, sea un 54 0/o menos que los impuestos generales que estaban sometidas por el sistema colonial.
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Y con l a s d e las actuales repblicas hispano-noioricans

Proporciones e n que est Ja superioridad de la poca actual sobre la colonial.

Excedente en poblacin.

En c o m e r c i o .

De esta exposicin, apoyada en cifras y en los datos mas autnticos, resulta que, muy lejos de haber retrocedido en importancia las repblicas hispano-americanas, su superioridad actual se manifiesta en los hechos siguientes : En su poblacin, que est en la proporcin de catorce veinte y cuatro millones. En su comercio general, que est en la de trescientos cuarenta millones, mil trescientos cuarenta millones de francos. En los impuestos, que estn en la de 70 1 6 por 0/Q, que han sido reducidos, trmino medio, los actuales. En fin, en que el monopolio y trabas coloniales han sido sustituidos por franquicias que se aproximan al sistema de libre cambio. Y si debisemos extendemos la parte religiosa y poli-

En los impuestos.

E n las franquicias.

INTRODUCCIN.

LVH
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tica, diramos que la libertad de cultos est adoptada consentida en casi todos los pueblos sud-americanos; y " en cuanto la libertad de la prensa, aun cuando nos alimentamos de las ideas mas liberales, cmplenos reconocer como prueba de nuestra imparcialidad, que es tan exagerada como mal comprendida en algunos de ellos, donde se confunde la libertad del pensamiento con la licencia, siendo en parte ese abuso repugnante la causa latente de la instabilidad de que se hace un cargo tan severo aquellas poblaciones; pero este es asunto que reclama un estudio mas detenido y del cual hemos de ocuparnos en otra ocasin. Con todo, como no se puede exigir la perfeccin poltica de pueblos q u e , segn la palabra autorizada del seor ROS Rosas, se encontraban al emanciparse un siglo mas atrs del resto del mundo civilizado ), creemos no obstante haber demostrado con argumentos irrecusables que ellos han adquirido mucha mayor importancia de la que tienen otros de los que estn en el centro de la Europa moderna, y que en presencia de los adelantos que se han realizado despus de la independencia , podemos, sin presuncin , augurarles un porvenir inmenso, que har de cada una de esas Repblicas otras tantas grandes y poderosas naciones.
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VIL Las mejoras materiales que se han operado en los pueblos hispano-americanos desde su emancipacin poltica no son menos considerables, y si nos detuvisemos demostrar los progresos generales en los ramos de ferro-car(1) Segn M. Thiers, de mas de dos siglos. Vase mas adelante el discurso que pronunci en la sesin del 26 de enero de 1 8 6 4 , en el Cuerpo legislativo de Francia.
Las mejoras malcrales en la Amrica del Sur un desarrollo relativamente considerable. han adquirido

LVI1I

INTRODUCCIN.

riles y otros de los adelantos que ha introducido la civilizacin moderna, probaramos del mismo modo lo que afirmamos en la Memoria que precede al primer lomo de la Coleccin histrica de los Tratados de la Amrica latina, es decir, que aun en esos ramos estn relativamente mas adelantados ciertos pueblos de la Amrica del Sur que muchos de los de la Europa; pero, como esa demostracin nos reclamara un espacio mayor del que podemos disponer en este trabajo, nos limitaremos, por ahora, reproducir lo que encontramos en documentos oficiales recientemente publicados. En el ramo de enseanza pblica, base fundamental del porvenir de aquellas poblaciones, los progresos que se han realizado en algunas de ellas podran servir de modelo muchos Estados de Europa. En la provincia de Buenos Aires, el ao 1859, bajo el gobierno de uno de los Americanos mas ilustres, el doctor D. Valentn Alsina, de cuyos servicios y talentos hemos de ocuparnos oportunamente, ha tenido una impulsin notable; entonces decia ese digno magistrado en su mensaje anual la legislatura constitucional del Estado : La educacin que recibe la generalidad de la juventud del pas, y que da la medida de nuestros progresos en la cultura de la inteligencia, ha recibido una grande impulsin en estos dos ltimos aos. Segn resulla del informe del departamento de escuelas presentado ltimamente, trece mil seiscientos treinta y ocho nios de ambos sexos- reciben actualmente educacin en el Estado, en doscientas cuarenta y seis escuelas; mientras que en 1856, era de diez mil novecienlos diez, en ciento sesenta y siete escuelas. Dada la proporcin de habitantes, es hoy Buenos Aires la parte de la Amrica del Sur en que la educacin elemental est mas difundida.

INTRODUCCIN.

LIX
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La ciudad de Buenos Aires cuenta ocho rail sesenta y cuatro alumnos en sus escuelas ), mientras que Rio Janeiro solo tiene siete mil trescientos seis; Lima, mil noventa y
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ciudades
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de Chile.

dos; Santiago de Chile, menos de seis mil. La proporcin con que se distribuye la educacin en ambos sexos, es igual no solo en la ciudad capital, sino en los departamentos de campaa, hecho nico en nuestros pases, y que revela que la cultura ha penetrado hondamente, en el hogar domstico, por la influencia de la mujer. > As reciben educacin en la ciudad cuatro mil doscientos treinta y siete varones y tres mil ochocientas veinte y siete nias; y en los departamentos, dos mil quinientos sesenta y seis varones, y tres mil ocho nias. La accin del Estado en este movimiento ascendente es muy sealada. En 1856 educaban las escuelas de varones de la capital mil setecientos sesenta y cuatro alumnos, hoy cuentan dos mil ciento sesenta y cuatro; las nias contaban mil ochocientas ochenta y ocho, hoy cuentan mil seiscientas setenta y cuatro ; las de campaa, de varones en general, dos mil doscientos diez, hoy cuentan dos mil quinientos sesenta y seis; las de nias, mil novecientas noventa y dos, mientras hoy tienen tres mil ocho nias, de las cuales son educadas por el Estado mil novecientas cuatro, cifra aproximadamente igual la que dieron todas las escuelas de campaa en 1856. y> Pero los progresos de esta parte primordial de la educacin pblica no se limitan al nmero de personas que la

(1) Segn el tncnxaje del gobierno provincial de Buenos Aires, publicado en la Nacin argentina del mes de mayo del corriente ao (1861), el nmero de jvenes que se educan en las escuelas gratuitas sostenidas por la provincia, se ha elevado la cifra de 9,755 alumnos.

LX

INTRODUCCIN.

Dfer me ramos
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de enseanza,

Los ferro-carriles.

reciben. La instruccin se ha mejorado, adquiriendo mayor extensin y solidez. Hase abierto una escuela superior las primarias, en un edificio consagrado y adaptado al objeto, con bancos, aparatos y tiles de los mas recomendados por los educacionistas, con textos de enseanza en que rivaliza la excelencia de los mtodos, con la belleza, solidez y baratura de la edicin, y colocdose al frente de ella profesores munidos de diplomas de capacidad de las universidades de Europa. Nuestras escuelas ensean hoy los idiomas vivos, mas de los ramos ordinarios, msica, dibujo, partida doble, geografa, y nociones de astronoma, fsica historia. Aun en los establecimientos particulares de educacin, el progreso en nmero de alumnos y solidez de la enseanza ha sido notable en estos dos ltimos aos. Un solo ramo dar idea de este hecho. En 1856, reciban nociones de geografa seiscientos ochenta y siete alumnos, mientras que hoy asciende doce mil quince los que cursan este ramo. La ley de 31 de agosto de 1858, por la cual destinasteis fondos especiales para la ereccin de escuelas, ha recibido un feliz comienzo de ejecucin en la parroquia de la catedral al Norte, cuya comisin de escuelas ha respondido por su celo y solicitud, mas all de lo que era posible prometerse! ). En las dems repblicas la educacin pblica adquiere igual desarrollo, como tendremos ocasin de demostrarlo muy en breve. En cuanto los ferro-carriles, la Repblica Argentina cuenta hoy con cinco grandes vas en explotacin y en cons1

(1) Vase el mensaje del poder ejecutivo la legislatura constitucional del Estado de Buenos Aires, el 1" de mayo de 1859, pg. 41 y 4 2 .

INTRODUCCIN.

LXI

truccion, que todas ellas una vez terminadas representarn mas de mil millas. La sola provincia de Buenos Aires, sin contar el gran proyecto de unir los dos Ocanos, tiene cuatro, cuyos trabajos explica el gobierno de aquella provincia en su ltimo mensaje en los siguientes trminos : Ferro-carril del Oeste. Provista la administracin de todos los recursos de que careca quando el gobierno adquiri este ferro-carril, el servicio se hace actualmente con perfecta regularidad. No ha ocurrido hasta ahora en l ninguno de esos accidentes desgraciados que son tan frecuentes en las lneas recien establecidas. El movimiento del camino en el ao ltimo, y sus resultados comparativos con el anterior, son los siguientes: En 1862, recorrieron la via 2,398 trenes compuestos de 32,926 carruajes de pasajeros, y 18,721 wagones de carga. i En 1863, el nmero de trenes fu de 2,317 con 28,289 carruajes, y 18,224? wagones. Los trenes de 1862 condujeron 426,122 pasajeros (incluyendo 4,900 por cuenta del gobierno), y 31,468 toneladas de carga. Los de 1863 han conducido 409,120 viajeros (incluyendo 1,080 del gobierno), y 26,574 toneladas de carga. Los resultados en favor del primer ao en que esta via frrea ha estado cargo del gobierno, no pueden ser mas notables. La diminucin que se advierte en el nmero de pasajeros es insignificante, si se considera que en el ao 1863 fu abierto al pblico el ferro-carril del Norte. Es de observar que la diminucin ha sido con los pasajeros de primera clase, los de segunda han aumentado. La comisin directiva, en cumplimiento de su mandato, contrajo toda su atencin la prolongacin de la via. Todo el material y tren rodante pedido Inglaterra ha

LX1I

INTRODUCCIN.

llegado, y todo es dla mejor calidad. Cuatro hermosos salones, dos de las locomotoras y muchos de los wagones recibidos, estn ya en servicio. Est concluido un gran depsito en el 11 de setiembre, y en construccin lagrande estacin de aquel mercado, la de Flores, y la de la Villa de Lujan. La seccin entre Moreno y Lujan est terminndose en estos momentos, y los terraplenes avanzan rpidamente en direccin Mercedes, punto por ahora terminal de este importante camino. De los cuarenta millones votados por la legislatura para su prolongacin, van gastados ya cerca de veinte y nueve; y cree el seor presidente dla comisin que no obstante el desvo de dos kilmetros que fu necesario hacer para que la lnea tocase en Lujan, la suma votada alcanzar desahogadamente para concluirla. Entonces quedar definitivamente resuelto el problema de los ferro-carriles en nuestro pas; y se ver con cunto fundamento el gobierno ha sostenido como un principio necesario para nuestro progreso, que no hay pas del mundo que como el nuestro ofrezca tantas facilidades para que estas construcciones se hagan poco costo. La comisin directiva del ferro-carril del Oeste es digna de la consideracin del pas y de la gratitud del gobierno. Ferro-carril del Norte. El ferro-carril del Norte fu abierto hasta San Fernando el dia 5 de febrero ltimo, sin responsabilidad por parte del gobierno. La direccin hizo la apertura por el deseo de servir al pblico, que pedia el uso del camino, no obstante que la construccin estaba aun sin terminarse, y que la administracin careca del completo de los elementos necesarios para la explotacin. Los resultados conocidos hacen esperar que no llegar el caso de hacer efectiva la garanta del Estado acordada esta compaa.

INTRODUCCIN.

LX1II
Fer.omi
delSud

Ferro-carril del Sud. El ferro-carril del Sud est ya en construccin. El gobernador de la provincia tuvo el honor de acompaar al presidente de la Repblica la inauguracin de los trabajos, que tuvo lugar en los primeros dias de marzo ltimo. Las dificultades de que os dio cuenta el gobierno en su mensaje del ao pasado, quedaron allanadas, reconociendo, para los efectos de la garanta como costo deinitivo de las 75 millas de camino de primera clase, la suma de seiscientas setenta y cinco mil libras esterlinas. Ferro-carril de la Boca y Ensenada. Tambin se ha dado ya principio la construccin de la primera seccin de esta lnea ; y en estos momentos se prepara el empresario franquear la entrada de la ensenada de Barragan, con la draga que el gobierno de la provincia ha puesto para este fin su disposicin (0. n El general Mitre, presidente de la Repblica Argentina, en su brillante discurso pronunciado al abrir las sesiones del congreso nacional, el 12 de mayo del corriente ao, expone la situacin prspera del pas en los trminos siguientes: La Repblica Argentina, despedazada y casi exnime, despus de cincuenta aos de calamidades, se ha levantado al fin del polvo sangriento de la guerra civil mas joven v
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Discurso ^ / i " ! ! " " del congreso

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vigorosa que nunca, con todos los elementos de vida y poder que son necesarios para glorificar su nombre y hacer la felicidad de todos sus hijos, y de todos los que con nosotros vengan habitar este suelo al amparo de sus leyes hospitalarias. Tenemos un territorio vasto y feraz, que puede cont(1) Vase el mensaje* del gobierno de la provincia de Buenos Aires la asamblea general del 1 de muyo de 1S64.

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guerra ci.

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territorio.

LXIV

INTRODUCCIN.

So poblacin.

susremai.

ner y alimentar generosamente una poblacin casi igual la que habita la superficie de la Europa, baado por el mar, cruzado por rios que penetran al corazn del pas, y una llanura preparada por la mano del Creador, que solo espera los brazos del jornalero para fecundarla y los rieles del ferro-carril para activar las comunicaciones entre los hombres. Tenemos una poblacin que por una ley demostrada por la estadstica, combinadas las fuerzas de la reproduccin con las de la inmigracin, debe doblarse cada veinte y cinco aos; siendo nuestra inmigracin actual mayor que la que reciben todas las Repblicas sud-americanas juntas, y superior la que los Estados Unidos reciban cincuenta aos despus de su fundacin, > Apenas organizado por la primera vez nuestro tesoro comn, podemos presentar una renta un cuarto mayor que la que posee la mas prspera de las Repblicas americanas, despus de largos aos de paz; y por otra ley, demostrada tambin por la experiencia, y comprobada por la escala ascendente de nuestros productos y consumos, y de las fuerzas crecientes que vivifican el capital, cada diez aos por lo menos debe doblarse esa renta. As, en diez aos mas de paz, podremos tener diez y seis millones de pesos fuertes por renta, un aumento de medio milln de habitantes en la poblacin. i) Y este progreso inmenso, que se desenvuelve espontneamente en virtud de las leyes naturales, no es el resultado de esas combinaciones artificiales que empobrecen las fuentes de la vida, sino la consecuencia lgica de la robustez y de la vitalidad siempre crecientes de los vigorosos miembros que forman el cuerpo argentino. As vemos que una sola de nuestras provincias con trescientos cincuenta mil habitantes produce casi tanto,

INTRODUCCIN.

LXV

y produce cuatro millones de pesos fuertes mas, que la mas floreciente de las Repblicas americanas, con cinco veces mas de poblacin. Este asombroso fenmeno econmico se repite parcialmente en mas menos extensin en casi todas las provincias, en todas las cuales ha mejorado el bienestar material y la condicin moral, consecuencia de la mejora que experimenta el gobierno poltico y social de las nuevas riquezas naturales que hoy se explotan por la primera vez, y de las industrias nuevas que se establecen, la par que el sistema de viabilidad tiende complementarse para ponerse al nivel de las exigencias del comercio. . Por eso las provincias mediterrneas buscan con perseverancia una salida fluvial al Atlntico ; por eso la nacin abre un camino al travs del solitario Chaco, libando con huevos puentes y caminos todas las provincias de la Repblica ; por eso es un hecho la navegacin del Bermejo, como espero lo ser la del Salado; y por eso la provincia de Buenos Aires tendr doscientas millas de ferro-carril antes de dos aos; y la Repblica toda se ver cruzada antes de seis aos por mas de quinientas millas. El gran ferro-carril central argentino, que debe dar nueva vida las provincias del interior cambiando la faz de la Repblica, puedo asegurar que se har, y para ello cuento con que, llegado el caso, autoricis al gobierno nacional para suscribirse por doscientos mil pesos fuertes mas esa empresa, y esta ser la contestacin mas elocuente que podremos dar los que ponen en duda la eficacia de la garanta. Puedo anunciaros tambin que en este momento se halla entre nosotros un comisionado de una de las principales casas de Inglaterra, con autorizacin plena para contratar y realizar el ferro-carril de la Concordia MonleCasros, que salvando el obstculo del salto del Uruguay y

LXVI

INTRODUCCIN.

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ligando las provincias de Entre-Rios y Corrientes, d fcil salida los productos del Brasil y de Misiones, y sirva de ncleo nuevos emporios comerciales. Los estudios estn hechos, el capital est pronto, y solo falta poner manos la obra con vuestra aprobacin. } Y para que nada falte esta revolucin pacfica, puedo
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anunciaros con un entusiasmo deque participareis voso-

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tros igualmente, que el constructor del primer ferro-carril


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Argentina antes de seis aos.

del mundo por los obstculos que ha superado, el hombre cuya voz se levantan millares de jornaleros armados de picos y barretas, Mr. Meiggs, el contralista del ferro-carril entre Valparaso y Santiago, me envia decir desde el otro lado de los Andes, que los Andes ya no existen como barrera ntrelos hermanos, y que l secompromele realizar el ferro-carril de Santiago de Chile Buenos Aires en ocho aos de trmino, haciendo trabajar en l hasta los Indios brbaros de la pampa d). i De las aserciones del ilustrado general Mitre resulta que la Repblica Argentina cuenta hoy con casi 200 millas de ferro-carriles en explotacin y como 500 en construccin , que estarn terminados, segn contratos, antes de seis aos, La pacfica y prspera repblica de Chile, no obstante ' inmensas dificultades que le opone la naturaleza de su territorio, tiene actualmente en servicio una extensin de 344 millas 74 centsimas de ferro-carriles, representadas por seis distintas vias que cruzan los principales centros de la repblica, y muchas otras en construccin, segn lo demuestra el cuadro explicativo que acompaamos con el nmero 18. Como una prueba de los esfuerzos y solicitud con que
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de fero-carnics.

Memoria del aefior Tocornal, ministro del interior.

(1) Discurso pronunciado por el presidente de la

Repblica Argentina

la apertura del congreso nacional, el 12 de marzo de 1864.

INTRODUCCIN.

LXV1I

la autoridad de ese pas se consagra al desarrollo de ese poderoso elemento de civilizacin, reproducimos algunos de los prrafos de la interesante Memoria que el ministro de Estado en el departamento del interior present al congreso nacional el ao prximo pasado de 1863. H aqu cmo expone el ilustrado seor Tocornal el estado de los trabajos hechos en ese ramo : Los caminos y ferro-carriles que hoy existen no son , por cierto , un trmino delante del cual debe detenerse la construccin de estos poderosos auxiliares del comercio y la agricultura; antes es natural que tomen nuevo impulso ; y con la reforma propuesta se obtendr indudablemente la ventaja de una vigilancia mas severa y constante , notables economas en los gastos, y al mismo tiempo mayores garantas de acierto y durabilidad en las obras. i Ademas en los monumentos y edificios-que el gobierno est encargado de construir y reparar por cuenta del Eslado, se invierten anualmente sumas considerables. De un clculo hecho con alguna prolijidad, resulta que en los siete aos trascurridos desde 1855 hasta 1862, las cantidades invertidas en los caminos y dems obras pblicas, sin tomar en consideracin lo gastado en los ferro-carriles, ascienden cuatro millones seiscientos noventa y seis mil treinta y tres pesos; lo que da por ao un trmino medio de seiscientos setenta mil ochocientos sesenta y un pesos. La cuanta de esta suma basla para manifiestar la conveniencia de colocar las obras pblicas bajo la responsabilidad inspeccin de una secretara del despacho , que tome su cargo las operaciones facultativas de la construccin, conservacin y reparacin, con arreglo los planes que suministraren los respectivos ministerios, cuyo servicio estn especialmente destinados. La inauguracin del ferro-carril entre Santiago y Val-

LXVIII inauguracin ,ici ferro-.-rni

INTRODUCCIN.

paraso tuvo lugar el 14de setiembre del presente ao; y i siprfiente dia fu entregado al trfico pblico.
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j Iniciada esta obra el I de octubre de 1852 y concluida hasta Quillota, sufrieron alguna interrupcin los trabajos para continuar los estudios sobre la adopcin de la lnea mas conveniente. Resuelta la dificultad , se celebr, con fecha 14 de setiembre de 1861, el contrato, de que ya dio cuenta mi antecesor, para entregar concluido el camino hasta Santiago en el trmino de tres aos, mediante el costo de cinco millones quinientos mil pesos, que deban pagarse en dinero efectivo proporcin de los trabajos que se ejecutaran mensualmente desde Quillota hasta la cima del monte Negro ; y los que se hicieran desde ese punto hasta Santiago entregando al contratista las dos terceras partes del valor en obligaciones del tesoro con seis por ciento de inters anual y un cuarto por ciento de amortizacin, y el tercio restante en dinero. La obra fu emprendida por el contratista D. Enrique M gg actividad superior toda esperanza : la vez que se continuaron los trabajos desde Quillota, se plantearon tambin desde la estacin de Santiago, y en varios puntos intermedios, habiendo empleado hasta nueve mil trabajadores, cuyo nmero jamas se redujo al de quinientos, designado en el contrato. Pero este grande impulso no habra podido darse sin la eficaz cooperacin del gobierno que procur al contralista todo gnero de facilidades, proveyndole y aun anticipndole necesarios para llevar acabo la obra con tal celeridad que ha permitido anticipar de un ao su conclusion. * El ferro-carril de Valparaso Quillota mide treinta y millas no venta centsimas, y su costo ha sido de cuatro millones seiscientos catorce mil setecientos noventa y ocho pesos, que corresponden ciento treinta y cinco mil setee Sj c o n u n a -

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cientos veinte y nueve pesos treinta y cinco centavos por milla. La prolongacin hasta Santiago mide ochenta millas cuarenta y dos centsimas, y su costo ha sido de seis millones doscientos veinte mil pesos , sean setenta y siete mil setecientos cincuenta pesos por milla, incluyendo en esta suma la gratificacin de quinientos mil pesos en bonos; la de ciento veinte mil pesos en dinero efectivo por la conclusin anticipada del trabajo ; como cien mil pesos que asciende el valor de los terrenos indemnizaciones; y computando la par las obligaciones pagadas al ochenta y cinco y las que se emitieran en lo sucesivo. Todo el camino mide ciento catorce millas treinta y dos centsimas, y su costo ha sido de diez millones doscientos cincuenta mil pesos, sean ochenta y nueve mil cuatrocientos treinta y cuatro pesos por milla. El ferro-carril del Sur mide ochenta y tres y media millas, y su costo ha sido de cinco millones seiscientos seis mil pesos, lo que equivale sesenta y siete mil ciento treinta y siete pesos por milla. El ferro-carril de Gopiap Pabelln mide setenta y cuatro y un cuarto millas, y su costo ha sido de dos millones novecientos sesenta mil pesos, que corresponden treinta y nueve mil ochocientos sesenta y cinco pesos por milla. El ferro-carril de Pabelln Chaarcillo mide veinte y seis millas, y su costo es de un milln de pesos, que corresponde treinta y ocho mil cuatrocientos sesenta y un pesos por milla. El ferro-carril de Coquimbo mide cuarenta y un cuarto millas, y su costo ha sido de un milln cuarenta mil setecientos seis pesos, que equivalen un trmino medio por milla de sesenta y un mil seiscientos cuarenta y siete pesos. Los cinco caminos reunidos comprenden una extensin
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INTRODUCCIN.

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cientos cincuenta y seis mil setecientos seis pesos, que equivalen un trmino medio por milla de sesenta y un mil seiscientos cuarenta y siete pesos. i De los cinco ferro-carriles expresados, el menos costoso ha sido el de Coquimbo, y el mas dispendioso el de Valparaso, en atencin las dificultades casi insuperables de la ruta. El camino se ha entregado al trfico pblico con el material de explotacin que tenia en ejercicio desde.Valparaso Llaillai, pero siendo insuficiente se han pedido Inglaterra tres locomotivas de fuerza para el paso del Tabn, tres mas para el servicio de toda la lnea, y el nmero suficiente de toda clase de carros para pasajeros y carga. Tambin se ha pedido un telgrafo, que ha de colocarse al lado del ferro-carril; porque no sera posible establecer la regularidad y buen orden en el servicio sin comunicar todas las estaciones, sin dar oportuno aviso sobre la hora de partida y de llegada de cada tren, y sin prevenir cualquiera ocurrencia que pudiera ser funesta, no conocindose con la anticipacin necesaria. Se ve> pues que estas dos repblicas solas representan ya de quinientas millas de ferro-carriles en explotacin, i t (] cinco aos, con las que estn en construcm a s
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El Paraguay
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cion, se elevarn mil millas. Y esto sin contar la probable realizacin del colosal proyecto de unir por una via frrea los dos Ocanos, haciendo desaparecer las barreras que hasta hoy han separado esos dos pueblos hermanos. El Paraguay, que ha hecho tan considerables adelantos duj j i t d a administracin del seor D. Carlos A. Lpez, y que ha continuado su marcha ascendente bajo la presidencia de su sucesor, tiene como cincuenta millas en
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explotacin y otras tantas en construccin ; y se hacen trabajos que pueden considerarse de primer orden. El mes de mayo del corriente ao, habia llegado la Asuncin el ingeniero alemn D. Ricardo Von Fischer, contratado para establecer lneas telegrficas en el Paraguay. El alambre, tiles y maquinaria para catorce estaciones estaban ya en su deslino. Una lnea de 100 millas se extender de la Asuncin Villa Rica; otra, de 180 millas,correr por la ribera del rio desde la capital hasta Humait y confluencias con el Paran; y otras lneas irn al interior del pas. Prximamente haremos conocer con mas detalles los progresos que han alcanzado en aquella Repblica estos y otros ramos de utilidad pblica. La Nueva Granada cuenta con la gran lnea de Panam , que une los dos Ocanos , por una extensin de 48 millas. El Per tiene cerca de cien millas de caminos de fierro en explotacin y construccin. Recientemente han llegado Europa los ingenieros encargados de la direccin de una lnea considerable, que debe cruzar la Repblica ligando sus principales centros de produccin. Ese hermoso pas, sin las barreras que le opone frecuentemente la regla inglesa, est destinado realizar importantes mejoras materiales bajo la progresista administracin actual. Hemos tenido la fortuna de tratar personalmente, enParis, al general Pezet, su actual presidente, y conociendo como conocemos susprincipios rectos y la consagracin con que se dedica al engrandecimiento de su pas, no podemos dejar de lamentar el que, despus de haber vencido con suma habilidad todos los obstculos que se oponan al desarrollo de sus vastos proyectos de mejoras interiores, encuentra resistencias inesperadas de los que mas debie-

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ran interesarse en la consolidacin de su gobierno ). Pronto volveremos ocuparnos de este interesantsimo ramo, cuyo creciente desarrollo causar en poca no muy lejana una revolucin completa en la existencia, en la riqueza y en el poder de esos pueblos vigorosos.

VIII.

Consideraciones del autor sobre el contrasta que ofrece la prosperidad de la Amiica con los cargos que so le hacen,

Sin la demostracin prctica que acabamos de hacer del creciente desarrollo en que marchan las jvenes repblicas del Nuevo Mundo, nuestro trabajo sera incompleto, porque no podramos poner en evidencia el contraste que ofrece esa prosperidad con los cargos extravagantes que se hacen esos pueblos, fundados nicamente en las luchas mas menos largas que han sostenido para cimentar las instituciones liberales que hoy las rigen. Si para lograrlo solo tuvisemos que ocuparnos de los absurdos romances que sobre la Amrica espaola se refieren por heroicos viajeros, habramos prescindido de acordarles la menor atencin, pero desde que hemos tenido el dolor de verlos patrocinados por hombres cuyo solo nombre constituye una grande autoridad, no podemos dejar de rechazarlos con toda la energa de que es susceptible el derecho de propia defensa y la efusin de nuestro patriotismo ofendido.

Sesiones del 2 y 27 de enero en el Cuerpo legislativo de Francia, con motivo de la intervencin francesa en Mjico

La interpelacin hecha por algunos miembros del Cuerpo legislativo, con motivo de la intervencin armada que el
(1) Nos referimos al acto agresivo ejercido recientemente por la marina espaola, que ha causado tan viva sensacin en Amrica como en Europa. Prximamente nos ocuparemos de la dilucidacin de esa grave cuestin con Ja detencin y el estudio que ella merece.

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gobierno imperial sustenta hace algn tiempo en Mjico, dio lugar una importantsima discusin en las sesiones de 26 y 27 de enero del corriente ao, en las cuales tomaron la palabra los mas ilustres oradores de Francia. Asistimos y escuchamos los discursos que se pronunciaron con toda la atencin que nos inspiraban no solo las opiniones de los oradores, sino tambin el asunto de la discusin, que no podia sernos indiferente en nuestra calidad de Americanos. Aun vibran en nuestros oidos la palabra elocuente y la irresistible lgica de los argumentos aducidos por algunos de los oradores; pero lo que mas ha herido nuestra imaginacin es el singular espectculo que ofrece la actitud que asumen veces algunos de los grandes polticos de Europa, cuando, sentados en los bancos de la oposicin, tienen que luchar entre sus convicciones y la necesidad de oponerse todo lo que emana de una autoridad que no les acomoda. El discurso que el seor Thiers pronunci en la sesin del dia 26 de enero es un ejemplo palpitante. El ilustre orador, para fundar su oposicin la poltica imperial y por consiguiente contra la intervencin, se esforz en demostrar la anarqua y el atraso en que viven las repblicas hispano-americanas, y abund en citas mas menos caprichosas, que en nuestro concepto significaban, en todo caso, la justificacin mas completa de la poltica imperial. Pero lo que ha aumentado nuestra sorpresa es que Su Excelencia el seor Rouher, ministro de Estado, en vez de apoderarse de los argumentos aducidos por el seor Thiers, para hacer mas slida la defensa de la poltica de su gobierno, adopt,por el contrario, una lcticadiametralmenle opuesta, bosquej hbilmente el cuadro de los inmensos adelantos que ha hecho la Amrica y el sorprendente desarrollo que ha adquirido el comercio francs en aquellas regiones; y fund precisamente en esos progresos la poltica seguida

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Distincin

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en tal emergencia por el gobierno imperial. Para que nuestros lectores puedan comparar las opiniones que han emitido ambos oradores sobre la Amrica meridional, reproducimos continuacin la parte del discurso del seor Thiers que aludimos. El seor Thiers comenz por establecer que las relacioI l Estados europeos sustentan con los de la A m e sumamente dificultosas: pero que no obstante era
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y la da sur.

preciso distinguir la Amrica del Norte de la Amrica del Sur. Nosotros aceptamos tambin esa distincin , pero la aceptamos para demostrar el triste espectculo que ofrece a l a civilizacin moderna la fcil altivez de que se hace gala con los pueblos relativamente dbiles, y la humilde contemplacin con que se disimulan los agravios cuando emanan de pueblos fuertes. En efecto, el lector imparcial encontrar pruebas inequvocas de esta observacin en el prrafo que reproducimos continuacin. Vase cmo distingue el seor Thiers la Amrica del Norte de la del Sur : En la Amrica del Norte, nuestros conciudadanos han encontrado siempre campo para un comercio inmenso que, como sabis, se habia elevado hasta quinientos millones de francos; siempre han encontrado ademas perfecta seguridad; hablo de los tiempos que precedieron la guerra civil. Algunas veces han tenido que sufrir causa de la rudeza de las costumbres democrticas; pero no se le puede inculpar a u n pas por sus costumbres como tampoco por su clima. Lo cierto es que hemos encontrado en la Amrica del Norte perfecta seguridad. Pero, menester es decirlo todo, esta seguridad la debamos un gobierno vigoroso, que era susceptible, receloso, y la poderosa Inglaterra misma ha tenido que devorar mas de una afrenta. Gomo

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quiera que sea, sera de desear que hubiramos encontrado en la Amrica del Sur relaciones como las que habamos hallado en la Amrica del Norte. Evidentemente no es la lgica lo que mas domina en los renglones que preceden, sobre todo si se busca la armona que debiera existir entre la perfecta seguridad que han encontrado los compatriotas del.ilustre orador, y las AFRENTAS que mas de una vez ha tenido que devorar, aun la poderosa Inglaterra, de ese gobierno vigoroso, susceptible y receloso. Se deduce tambin de la nueva doctrina que ha preconizado el ilustre orador, que la Europa debe y puede devorar muy cordialmente las injurias del gobierno de Washington, porque al fin representa una nacin poderosa, pero no es lo mismo en cuanto la Amrica del Sur, dividida en pequeas repblicas sin importancia; eso no, estas, por lo mismo que son dbiles, es necesario aplicarles la regla inglesa i ), siempre que as convenga los intereses del mas fuerte !
1

Escuchad, lectores americanos, los violentos conceptos con que el ilustre historiador francs contina juzgando el estado actual de la Amrica meridional, pero escuchadlos con calma, porque aun cuando sean la expresin exagerada de un hombre que ha vivido en completo aislamiento poltico hace mas de catorce aos, encierran sin embargo una severa y til leccin que debis aprovechar para el porvenir : Sabis que cuando principios del siglo quisieron las colonias espaolas separarse de su metrpoli, tomaron por modelo de sus instituciones las de la Amrica del Norte, pero no estaban tan bien preparadas para la repblica. Sabis
(1) Lii regla inglesaso\o puede traducirse por actos de piratera, como lo son aquellos que se cometen por sorpresa contra pueblos dbiles sin previa declaracin de guerra, y sin que estn precedidos de ninguna de las formalidades que prescribe el derecho de gentes,

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que cuando los colonos que han poblado el norte de la Amrica se trasladaron allende los mares, eran ya por sus costumbres y opiniones verdaderos republicanos. Eran, ademas, hombres muy laboriosos, y para las pasiones no hay mejor calmante que el trabajo. Pero las poblaciones meridionales, las que se tiene la complacencia de llamar la raza latina, esas poblaciones apenas estaban preparadas la repblica cuando se separaron dla metrpoli. Respecto opiniones, no tenan mas que las que existan en Espaa hace dos siglos. Como costumbres, eran ardientes, turbulentas y poco laboriosas. La repblica no les ha probado bien, pues desde hace cincuenta aos no han hecho mas que arrastrar una existencia desdichada y muy incmoda para los extranjeros colocados en medio de ellas. Estos infelices extranjeros han sido atormentados de mil maneras. i En primer lugar, esos gobiernos del Sur siempre estn apurados; toman prestado, y lo que han tomado no lo pagan. Este es un primer caso de reclamacin. Luego los extranjeros que pasan veinte, treinta y cuarenta aos en ese pas, son confundidos presto con los habitantes mismos, y se pretende imponerles algunas veces el servicio militar, siempre los emprstitos forzosos y los impuestos de guerra. Se quejan invocando su nacionalidad, y este es un nuevo caso de reclamacin. Pero h aqu el mas grave de todos : en esos pases siempre agitados y donde no existe esa polica vigilante de los antiguos Estados de Europa, las ciudades, los campos y las carreteras no ofrecen ninguna seguridad. A veces se derriba mano armada la puerta de las casas; con mas frecuencia aun se invaden las quintas y se detienen los carruajes pblicos en los caminos. Hay violencias, robos, veces asesinatos; y se ha reconocido ser tan difcil no solamente encontrar los culpables, sino castigarlos, en un pas donde la

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polica es tan nula y la justicia tan dbil, que casi se ha renunciado obtener justicia y se han convertido todos los agravios en RECLAMACIONES PECUNIARIAS. Por eso en el idioma del pas, en el idioma diplomatico, se ha introducido cierta expresin; es la de : CONVENCION EXTRANJERA . Siempre que las naciones europeas han tenido que quejarse, han hecho tratados que se llaman convenciones extranjeras; y lo que os prueba la singularidad de esta situacin, es que haciendo un clculo muy sencillo, he encontrado que las convenciones extranjeras, esas demandas de indemnizacin, eran siempre proporcionadas la extensin del comercio que cada nacin europea haca conesepas. Esto prueba bien, Seores, que esa anarqua tenia por lo menos ese gnero de imparcialidad de tratar todo el mundo igualmente. Pues bien, cuando uno quiere dirigirse esos gobiernos, se encuentra con muy grandes dificultades; se dirige uno quin? la anarqua; si se le pide seguridad, no puede darla; si se le pide solvencia, no la posee. Los embarazos eran extremos; por eso se acab por seguir lo que puede llamarse LA REGLA INGLESA . Cuando se podia alcanzar los gobiernos por la va martima, se haca uso de la severidad; cuando no se podia, se empleaba menos severidad. Esto no es muy altivo, lo confieso, pero el honor se detiene donde se detienen los medios. La Prusia es una nacin muy altiva y muy valerosa; sin embargo, cuando un buque prusiano que llevaba un prncipe y el pabelln real fu detenido en las costas del Riff, sufri ofensas espantosas; hubo muertos y heridos, y el prncipe corri graves peligros. Todo el mundo dijo entonces : La Prusia va hacer una expedicin; pero la Prusia es sensata y no hizo ninguna expedicin. No tenia ni inters ni los medios de ejecutar semejante expedicin.

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Tratado desventajoso que obtuvo la Francia. El seor Thiers compara los IlispanoAmericanos con los brbaros ile las cosas del ItitT.

No se puede hacer un cargo la Amrica por la imperfeccin de sus instituciones.

En la Plata, un tiranuelo odiossimo, Rosas, atormentaba losFranceses de una manera abominable; habia barbaries atroces. Nuestros buques podian atacar Buenos Aires y Montevideo. Yo ped en aquella poca una represin severa; pero no prevaleci mi opinin. Sin embargo, se recurri ala fuerza y se obtuvo un tratado que yo habra deseado mas ventajoso. Gomo se ha visto, las caprichosas exageraciones del seor Thiers, en su afn de deprimir los pueblos hispanoamericanos , no se detienen hasta compararlos los brbaros y piratas de las costas del Riff, negndoles aun su origen latino. Rogamos al ilustre sabio que se digne sealarnos las pirateras que han ejercido esos pueblos. Le provocamos que cite una sola de ellas. Las luchas que han tenido lugar en la Amrica espaola desde la emancipacin poltica, segn lo hemos demostrado en nuestro primer trabajo , han sido indispensables para franquear la distancia de los dos siglos de atraso en que los encontr la revolucin , como lo han sido para la Francia las diversas revoluciones que se han sucedido desde fines del ltimo siglo y que han redimido toda la Europa del absolutismo que ha pesado sobre sus poblaciones por largos aos. Supongamos , lo que no es exacto , que la Amrica del Sur haya empleado los cincuenta aos que han trascurrido desde su emancipacin en guerras civiles, qu cargos justos podra hacerle la Europa, si esas guerras han tendido mejorar la educacin y destruirlas preocupaciones que haban arraigado en ella esos dos siglos de atraso ? Y puede hacerse una acusacin seria la Amrica meridional de no haber llegado la perfeccin en sus instituciones, cuando la vieja Europa no ha dicho su ltima palabra?

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Est satisfecho el seor Thiers de las que actualmente rigen su pas? No lo pensamos, desde que le vemos sentado en los bancos de la oposicin. Y no obstante, quin puede desconocer que jamas ha alcanzado la Francia un grado de prosperidad y de poder igual al que le ha conducido su ilustre jefe. Pero es generoso, es digno del sabio autor de la Historia de.la Revolucin francesa, que nos ha enseado y descrito con colores tan sombros las escenas sangrientas que durante muchos aos hicieron tan incmoda y desdichada la existencia de los extranjeros en la Repblica francesa; es generoso, decimos, que preconice la necesidad de aplicar la regla inglesa las repblicas americanas, porque han cometido el crimen de derribar las ltimas barreras que se oponan para que el comercio francs y el del mundo entero adquiriesen en ellas el inmenso desarrollo que hemos demostrado y que Su Excelencia el seor Rouher ha corroborado desde la alta tribuna legislativa ? Por el espritu de los argumentos y las referencias del seor Thiers, nos persuadimos que sus conocimientos sobre el eslado actual, poltico y social de la Amrica espaola se fundan mas menos en las mismas causas que se atribuan las cuestiones internacionales que sostuvo el gobierno de Buenos Aires contra los de Francia y de Inglaterra desde 1838 1850, de lo cual puede deducirse que el ilustre orador no ha dado un solo paso adelante desde esa poca. Sin embargo, como es la parle de la Amrica meridional que mas ha estudiado, y la que mas conocemos nosotros por habernos cabido la fortuna de nacer en las mrgenes del caudaloso Plata, lomaremos la Repblica Argentina como base de nuestra rplica, porque en' fin no solo ha sido la cuna de la libertad sud-americana, sino tambin all fu donde estuvieron estacionados por

LXXX

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largos aos, en hostilidad permanente, mas de ochenta buques de guerra y donde tanto sufri el lustre de las armas francesas y britnicas ; all fu donde se abandon y se entregaron al sacrificio los valientes Argentinos que se aliaron al glorioso pabelln francs para derrocar la tirana del gobierno dictatorial del general Rosas d) ; all fu donde las dos mas grandes potencias del mundo terminaron sus diferencias internacionales sin obtener otro resultado que la ruina total de su comercio ( ) y dar cumplida satisfaccin al gobierno hostilizado, izando
2

(1) El conde de Brossard, antiguo agregado la misin extraordinaria de Francia en el Plata, el ao 1847, dice en sus Considrations historiques et politiques sur les rpubliques de la Plata dans leurs rapports avec la France et l'Angleterre, pg. 245, Paris, 1850 : Le trait du 29 octobre 1840, dont l'intention tait bonne, mais la rdaction dfectueuse, fut pris, non sans raison, comme un abandon de nos allis argentins. Notre considration, la foi dans notre parole, en reurent un irrparable chec. Cmplenos recordar como un hecho histrico, que este mismo seor Thiers, que tan justamente condena la tirana de Rosas, era entonces ministro de negocios extranjeros del rey Luis Felipe, y que fu durante su ministerio cuando se negoci ese tratado quesacrific las furias de ese tirano los nobles y valientes aliados de la Francia. El mismo conde de Brossard con tal motivo agrega en el citado libro, pg. 226 : Le marchal Soult n'tait plus ministre; M. Thiers l'avait remplac et comme prsident du conseil et comme ministre des affaires trangres. On n'a pas t sans reprocher cet homme d'Etat une certaine lgret dans ses rsolutions, une certaine versatilit dans sa manire de voir. (2) Aunque tenemos numerosos testimonios que comprueban este aserto , invocamos de nuevo la opinion del autor citado, porque ella no puede ser sospechosa para el seor Thiers. Dice as : On a vu dans le livre prcdent le rle que le commerce de la Plata joue dans le tableau de nos relations avec l'Amrique du Sud. Ce rle allait galement en grandissant dans la priode qui nous occupe. La moyenne quinquennale de 1839 1843 s'leva 24,000,000 de francs par an; elle donne aux Etats de la Plata le troisime rang parmi ceux de l'Amrique espagnole avec lesquels nous trafiquons , et le vingtunime rang dans le commerce gnral de la France. La seule anne 1842, pendant laquelle nos relations avec la Plata

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LXXXI

el pabelln argentino y saludndole con veinte y un caonazos C ); all en fin, donde no obstante haberse sostenido esa lucha desigual por tan largo tiempo, jamas se incomod
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avaient repris leur cours normal , donne un mouvement commercial de 37,500,000 francs. Mais en 1 8 4 4 , sous l'influence de la guerre et du sige de Montevideo par mer et par terre, ce commerce redescendit l 9 , 4 0 0 , 0 0 0 francs ; il n'occupait plus que le vingt-deuxime rang dans l'importance du commerce extrieur et le quatrime rang dans le tableau de nos changes avec l'Amrique du Sud. Chose remarquable, la diminution de plus de dixmillions de francs que notre commerce avec l'Amrique du Sud prouva dans celte mme anne sur la moyenne des annes prcdentes, ne porta que pour moiti sur notre commerce avec la Plata : le surplus affecta la totalit de nos rapports commerciaux avec l'Amrique du Sud. El cela devait tre ; car noire honneur national avait t compromis aux yeux de tous les peuples de ces contres. n A la mme poque , la navigalion prsentait encore un chiffre de 17,192 tonneaux sous pavillon franais, et de 3,636 sous pavillons trangers. Aujourd'hui (1850) la situation, rendue de plus en plus anormale par suite des mauvais succs de l'intervention anglo-franaise on 1845, s'est aggrave considrablement. Le commerce de la Plata est rduit au cinquime de son importance de 1842; moins du tiers de son importance moyenne de 1839 1844; 7,000,000 de francs peine. Etcetle dcadence menace de s'tendre toutes nos relations avec cette Amrique du Sud qui est pourtant d'un si grand avenir pour nous! Vaselas Considrations historiques ya citadas, pg. 260 262. (1) La convenci para restablecer las perfectas relaciones de amistad entre la Repblica Argentina y la Gran Bretaa, firmada el 24 de noviembre de 1849, en su artculo primero dice as : Art. I . Habiendo el gobierno de Su Majestad Britnica, animado del deseo de poner fin las diferencias que han interrumpido las relaciones polticas y comerciales entre los dos pases, levantado el dia quince de julio de mil ochocientos cuarenta y siete el bloqueo que habia establecido en los puertos de las dos repblicas del Plata, dando as una prueba de sus sentimientos conciliadores ; al presente se obliga, con el mismo espritu amistoso, evacuar definitivamente la isla de Martin Garca, devolver los buques de guerra argentinos que estn en su posesin, tanto como sea posible en el mismo estado en que fueron tomados, y saludar al pabelln de la Confederacin Argentina con veinte y un Uros de can.
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En la convencin que con el mismo propsito firm el representante de la

I.XXXII

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los extranjeros; y la prueba irrecusable de esa asercin la encuentra el ilustre orador en la correspondencia oficial que el almirante de Mackau dirigi en esa poca su gobierno. Evidentemente del testimonio de ese jefe superior resulta que los extranjeros no han tenido que sufrir en sus personas consecuencia de las guerras civiles que se han sucedido en la Amrica, y que por el contrario han gozado en todas partes de verdaderos y envidiables privilegios, porque es un hecho innegable que los hijos del pas han sido los nicos que han pagado el tributo de sangre y de patriotismo que les impona la misin de regenerar su pas. Es cierto que desde esa fecha datan las convenciones extranjeras i ), porque Rosas, por tal de destruir la alianza que existia entre el gobierno del rey Luis Felipe y los nobles Argentinos que combatian su tirana, como lo consigui ( ),
1

Francia, el 31 de agosto de 1850, se estipul, por el artculo i , lo siguiente: Art. 4. Habiendo el gobierno de Francia levantado en diez y seis de junio de mil ochocientos cuarenla y ocho el bloqueo que habia eslablecido en los puertos de Buenos Aires, se obliga levantar simultneamente con la suspension de hostilidades el de los de la Repblica Oriental, evacuar la isla de Martin Garca, devolver los buques de guerra argentinos que estn en su posesin, tanto como sea posible en el mismo estado en que fueron tomados, y saludar al pabelln de la Confederacin Argentina con veinte y un tiros de can. (1) S dfectueuse qu'ait pu tre l'excution de l'article 1 du trait, quelques plaintes qu'elle ait souleves (plaintes dans lesquelles nous n'entrerons pas), il n'est pas douteux que la conqute du principe de l'indemnit tait un grand point de gagn. C'tait beaucoup que d'avoir amen un gouvernement dictatorial, irresponsable envers ses nationaux, se reconnatre responsable vis--vis de rsidants trangers. (Vase Considrations historiques et politiques sur les Rpubliques de la Piula, par M. Alfred DE BROSe r

SARD, p. 242

243,

Paris.)

(2) Rosas, lui, y gagna la dissolution de la ligue forme contre sa puissance , la mfiance et l'hostilit semes entre ses adversaires, la retraite de la France et la libert d'agir, sans avoir se heurter nos armes, contre ceux de ses ennemis qui restaient debout devant lui. ( Vase el mismo libro citado, p. 248.)

INTRODUCCIN.

LXXXIII

sacrific la dignidad del pas acordando la pequea indemnizacin que se estipul en el tratado de 1840 ; pero es bien sabido que si los Argentinos hubiesen estado unidos entonces, como lo estn hoy, ni esa ni otras convenciones extranjeras que se han firmado despus por iguales causas, habran tenido lugar ; confiamos sin embargo en que sern las ltimas. Est tambin averiguado que muchos extranjeros han especulado con esas luchas tomando una parle directa indirecta en ellas v fomentndolas con el plan preconce1

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I n c l u s i viles.

bido de hacer fortunas colosales poca costa, provocando conflictos internacionales (U. Ofrecemos en apoyo de nuestra asercin el testimonio del alto comercio extranjero del Rio dla Plata, que estamos seguros convendr con nosotros en que jamas se ha presentado una sola reclamacin de parte de esa honorable corporacin , porque ella haciendo legalmente su comercio, no se ha preocupado de otra idea que la de concurrir con su apoyo moral en favor de la autoridad constituida en el pas( ); son pues los aventureros y la
2

(1) No incluimos entre estos los bravos legionarios capitaneados por el ilustre patrila general Garibaldi, ni los dems extranjeros que nos ayudaron espontneamente derrocar la tirana de Rosas. (2; He aqu la peticin dirigida por los negociantes y fabricantes de Francia la Asamblea legislativa, pidiendo la ratificacin del tratado Le Prdour, firmada por mas de 700 casas del comercio de Paris, Lyon, SaintEtienne, Bordeaux, Montpellier, Cette, Bayonne, La Ciolat, lbeuf, etc. monsieur le Prsident et messieurs les Siembres de Lgislative. l'Assemble

Messieurs, Au moment ou les nouveaux traits conclus par l'amiral LePrdourvont tre soumis votre sanction, nous venons nous joindre nos compatriotes de la Plata et vous demander la ratification d'une p a i x , objet de tous nos vux. Lcoommerce de la France a besoin de voir cesser cet tat de -guerre ou d'incertitude qui pendant longtemps l'a priv d'un de ses principaux dbouchs et maintenant l'empche de prendre le dveloppement dont il est,

LXXXIV

INTRODUCCIN.

fcil proteccin que se les acuerda por algunos de sus representantes las causas nicas de esosconllictos, que tanto han hecho y hacen sufrir las relaciones polticas y comerciales de la Amrica con la Europa, deteniendo el inmenso desarrollo que estn llamadas. En trabajos especiales de que nos ocupamos en estos momentos, demostramos de un modo prctico hasta dnde se ha llevado ese abuso, del cual han sido vctimas muchas veces los gobiernos de Eususceptible. La menace incessante d'une reprise des hostilits paralyse tout essor et arrte toute entreprise qui doit compter sur l'avenir. Sans revenir ici sur les arguments qui vous ont t adresses par plus deux rives de la Piala, nous jious geons leurs convictions et formons les dvelopps dans les deux ptitions de sept mille Franais tablis sur les bornerons dclarer que nous partammes vux.

Si la guerre compte encore quelques partisans parmi ceux qui n'ont rien perdre, ou qui trouvent leur intrt dans la continuation d'un tat de choses dsastreux pour le commerce, c'est que les secours que la France a si gnreusement accords contribuent en augmenter le nombre, et pourtant ce nombre est si restreint que l'on s'tonne de leur voir dans la mre-patrie autant de sympathie et de dfenseurs. La confiance de la consolidation de la paix a t si gnralement partage, que depuis deux ans des capitaux considrables se sont engags dans la Plata, reprsents par les riches cargaisons de plus de deux cents navires partis de tous les ports de France. La reprise des hostilits, paralysant toute transaction et rendant les retours impossibles , serait le signal d'une crise dsastreuse, fatale mme pour la plupart de ceux qui ont des intrts dans la Plata. Nous vous supplions donc, Messieurs les Reprsentants , de mettre un terme une position aussi critique et de prendre en considration les vux sincres que nous formons pour la ratification la plus prompte des traits qui nous assurent la paix et la scurit. Dans cette esprance, nous avons l'honneur d'tre, Messieurs les Reprsentants, Vos trs humbles et trs obissants serviteurs. En la misma poca, M. L. Tardy de Montravel, capitn de fragata, estacionado en las aguas del Plata, en un interesante trabajo sobre la situacin poltica y comercial de esos pueblos, lo termina del modo siguiente : H est facile de reconnatre , aprs la lecture des renseignements commerciaux que nous avons donns dans ce travail, que notre commerce dans la Plata reprsente des intrts considrables et est en pleine voie de pros-

INTRODUCCIN.

LXXXV

ropa y lo es aun el honorable M. Thiers ; pronto podremos ofrecer ejemplos abundantes de esos actos de expoliacin incalificables ; entretanto permtanos el ilustre sabio que rechacemos su primer cargo, asegurndole que los privilegios de que gozan los extranjeros residentes en la Amrica del Sur son tantos, que exceden los de los hijos del pas, contra la regla generalmente establecida en el mundo civilizado.
prit. Or, si depuis six ans la France s'est leve au premier rang dans ces contres, sinon par les chiffres de ses capitaux, du moins par le nombre de ses enfants et par l'inliltrulion de ses gots et de ses ides; si, dis-je, la France est parvenue ce rsultat en dpit des circonstances contraires qui se sont succd pendant ce laps de temps; si malgr la guerre et de longs blocus, nous avons vu le nombre de nos nationaux atteindre le chiffre norme de 30,000 , nos expditions maritimes et nos oprations commerciales quintupler de valeur, ne sommes-nous pas en droit d'affirmer qu'il nous faudrait faire bien peu d'efforts pour conqurir commercialement et sympathiquement une riche colonie qui ne nous aurait cot que le soin de ne pas entraver son mouvement progressif? Donner au plus tt, par la ratification des traits de l'amiral Le Prdour, la paix ces Etats, dont les forces s'puisent et dont les ressources commerciales elles-mmes dcroissent, chaque jour, dans une progression effrayante; sinon favoriser, du moins laisser faire notre migration en la rglementant; faire bien comprendre nos nationaux, de quelques classes qu'ils soient, qu'ils n'ont en aucun cas s'immiscer dans les questions politiques qui peuvent surgir dans l'une ou l'autre des deux rpubliques, ou entre l'une ou l'autre; leur faire comprendre, ce qu'ils semblent trop souvent ignorer, que la France, toujours prte a i e s protger et appuyer leurs rclamations lgitimes, ne saurait, sans compromettre son intrt et sa loyaut, accepter la responsabilit des actes anti-lgaux de ceux de ses enfants qui , vivant au loin, ne veulent pas se plier aux exigences d'une position qu'ils ont choisie; telle est la voie qui nous est trace dans l'avenir. A ces conditions, nos intrts commerciaux , notre influence et nos ides, prendront en peu d'annes, sur les deux rives de la Plata, un dveloppement dont nous aurions de la peine, aujourd'hui, entrevoir les limites , et nous rsoudrions l'important et nouveau problme de la colonisation par l'intelligence et le travail seuls. (Vase Lu Plata au point de vue des intrts commerciaux de la France, par M. Taidyde Montravel ("), capitaine de frgate, pages 42 et 43. Paris, 1831.)
(') Monsieur de Montravel est actualmente de gobernador de la Guayana francesa.

LXXX.VI ,j r.v.i..

INTRODUCCIN.

et'm'Tr.'e'i'iio

Isa l i e L o n d r e s queaiinio 'p.TJer.'r.i oe lili,..

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No es mas verdico el seor Thiers cuando afirma (ue l gobiernos del Sur toman prestado y no pagan esos prstamos : si eso ocurriese, es lgico suponer que no tens

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drian crdito, y muy lejos de ser exaclo, casi lodos los Estados de la America del Sur lian negociado en los ltimos emprstitos por sumas considerables, en trminos infinitamente mas ventajosos que los que alcanzan potencias de primer orden de Europa, y para evidenciarlo nos basta rogar al ilustre orador que se digne comparar las cotizaciones actuales de los fondos extranjeros en la Bolsa de Londres, particularmente los de Austria, Rusia, Espaa, Portugal, Italia y Turqua , con los de Chile , Brasil, Per, Buenos Aires, etc., y podr verificar que el crdito de estos ltimos est mucho mejor establecido que el de las potencias europeas que los preceden; hecho que pone de relieve, sanos permitido decirlo, el poco estudio y meditacin con que ha procedido el seor Thiers al juzgar aquellos pueblos con una injusticia y severidad inconciliable con la importancia de su nombre.

IX.

Las dems acusaciones no tienen un fundamento mas slido, como vamos demostrarlo. Dice el seor Thiers que se somete los extranjeros al servicio militar, as como al pago de emprstitos forzosos, como consecuencia de esa situacin. Esto es de una absoluta falsedad, por no decir una grosera invencin, con que se ha sorprendido la buena fe del honorable seor Thiers; es una invencin calumniosa, porque jamas se han hecho lomar las armas los extranjeros ni menos sometdolos

INTRODUCCIN.

LXXXV1I

emprstitos forzosos. El ilustre historiador confunde sin duda la Amrica espaola con la Amrica inglesa ; all s, segn nos instruye la prensa de Londres, parece que se ha impuesto subditos de Su Majestad Britnica el servicio de las armas y otras obligaciones anlogas, fundadas sin duda en la regla inglesa Pero h aqu la mas grave de todas, dice el seor Thiers, y nosotros nuestro turno llamaremos la atencin de nuestros lectores americanos, porque en efecto es lo mas grave para la Amrica de cuanto se hace con ella y de cuanto se ha dicho en el recinto legislativo. El seor Thiers hace su mas severo cargo la Amrica, porque no tiene una polica vigilante, en sus inmensos territorios, y nosotros, que, fuer de imparciales, reconocemos que en parte son fundados esos cargos, nos permitimos preguntarle: la polica europea, donde las poblaciones estn reconcentradas, y por consiguiente facilitados sus medios de accin, ha llegado perfeccionarse de un modo tal que se hayan impedido y reprimido siempre los asesinatos, los robos y las violencias, tanto en las ciudades como en los campos? El seor Thiers no podra conteslar-

(1) Lord Clanricarde, en sesin de anoche en la cmara de los comunes, ha llamado la alencion de la cmara sobre los enrolamientos de Irlandeses que hacen los federales. Lord Russell ha contestado que se haban hecho vivas reclamaciones ese respecto al gabinete de Washington, y que sin querer ir (an lejos como lord Clanricarde, que habia afirmado que ese hecho significaba un casus belli inmediato, reconoca que el caso presente es uno de aquellos que produren frecuentemente la guerra.

Sin duda alguna estas son palabras bien graves y tendran una grande imporlancia en cualquier otro pas que no fuese la Inglaterra , sobre todo cuando se trata de la Amrica. Muchos precedentes nos ensean ese respecto que entre hablar de guerra y hacerla hay un abismo para el gabinete de San James. ( Vase la Fiante del 10 de junio, diario publicado en Pars bajo la direccin del vizconde de la Guronire.)

LXXXVIII

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nos afirmativamente sin ponerse en contradiccin con los hechos que revela diariamente la prensa. Entre los ejemplos mas recientes, podemos citar un gran crimen ocurrido en Francia, que preocupa aun los nimos, porque tiene raros ejemplos, no solo por su audacia, sino porque nada ha puesto mas en evidencia la impotencia de la polica europea, no obstante el admirable sistema adoptado tanto por la Francia como por la Inglaterra, cuyas instituciones sirven de modelo al mundo entero. Aun est fresco en la memoria de todos los habitantes de Francia el atentado del famoso Jud, que asesin al presidente Poinsot en un compartimiento del camino de fierro deMulhouse Paris, por robarle su cartera ). Algn tiempo despus ese gran criminal se pase en Francia sin que la activa polica de la gendarmera francesa pudiese apoderarse
1

(1) En estos momentos la prensa inglesa refiere un nuevo crimen que ha tenido lugar en el camino de fierro de ceinture, y que no es mas que la repeticin del que cometi el famoso Jud. H aqu los detalles que tomamos del nmero 940 del Moniteur universel : Un crime, qui rappelle dans quelques-uns de ses dtails l'horrible assassinat de M. Poinsot par Jud, a t commis samedi soir sur le chemin de fer de ceinture du Nord de Londres. M. Briggs, employ suprieur de la grande maison de banque Robarts, Curtis et C , g de soixante ans, et demeurant Hackney, a l assassin dans un wagon de l classe du chemin de NorlhLondon, dpouill de ce qu'il portait sur lui, et jet sur la voie, sans que l'on ait pu dcouvrir son assassin.
ie r e

Le convoi du chemin de fer de Fenchirch-street, parti de la station dix heures moins un quart du soir, Hackney, o il prenait des voyageurs, tait arrt, quand une personne ayant ouvert un des wagons pour y prendre place, s'aperut que le compartiment o il allait entrer tait satur de sang, sur les coussins, sur les bras des fauteuils, aux poignes et partout enfin. Les employs du chemin de fer furent mis au courant de cet accident, et un chapeau qui se trouvait dans le wagon fut remis la police. Quelques dames places dans le compartiment voisin signalrent en mme temps des taches de sang qui avaient rejailli travers la portire, la sortie de la station de Bow, et qui se trouvent expliques par les mdecins par le fait que le corps de la victime, jet sur la voie par la portire ouverte, avait probablement une artre coupe, dont le sang avait jailli, et avait t port,

INTRODUCCIN.

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de l, no obstante haber sabido por datos ciertos que habia pasado varias noches en diferentes localidades. Entretanto, si ese y otros grandes crmenes han quedado impunes en Europa por la impotencia de la polica, con qu derecho invoca el seor Thiers la necesidad de imponernos la regla inglesa las convenciones extranjeras, cuando la polica europea no obtiene resultados mas favorables que la polica sud-americana ? Y sin embargo este es el mas grave de los cargos que ha aglomerado el seor Thiers contra la calumniada Amrica meridional ! Es no obstante un hecho que esa clase de agravios se han
par la rapilil de la marche du convoi, jusque sur les robes des dames. Le mobile de l'assassinat a t le vol, car une montre d'or et un lorgnon galement en or, que portait 11. Briggs, ont disparu; la montre et la chane ont t enleves avec violence , l'anneau prs de la boutonnire du gilet tant bris et restant suspendu au gilet. Le seul fait qui puisse le plus favoriser les recherches de la police, c'est que le chapeau trouv dans le wagon appartenait l'assassin, qui aura pris par erreur celui de M. Briggs pour le sien. Le chapelier est connu et a d donner aujourd'hui tous les renseignements possibles. Il est remarquer que la victime avait dans son portemonnaie environ 4 liv. et demie (112 fr. 50 c. ) auxquelles il n'a pas t touch. L'assassin n'aurait-il pas eu le temps, ou aurait-il craint d'tre dcouvert en approchant de la station? C'est ce que l'on ignore. En tout cas, les agents de la police de la Cit et ceux de la police mtropolitaine sont vivement sur l'alerte, et il est possible que l'on dcouvre quelques traces de l'assassin avant l'enqute du coroner, fixe mercredi, pour les premires constatations officielles, qui ne seront qu'une simple formalit. Derniers dtails. Tout annonce qu'une lutte terrible a d avoir lieu entre la victime et l'assassin. M. Briggs tait trs vigoureusement constitu, et de plus il avait un gourdin formidable dont il est possible que l'assassin se soit empar ds le dbut de la lutte pour le frapper sur la tte. On se demande comment le meurtrier a pu quitter le train sans tre remarqu : il devait avoir du sang sur lui, et ses habits devaient tre en dsordre et dchirs. On a remarqu que les deux individus qui ont les premiers constat l'tat du compartiment Hackney taient commis dans la mme maison de banque que M. Briggs. (Express. ) Ntese que esta clase de crmenes horribles son denunciados diariamente por la prensa de Paris y Londres. Cuntos otros podramos agregar si refirisemos lo que e s e respecto pasa en Italia, Espaa, Alemania, etc. !

XC

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convertido en reclamaciones pecuniarias, , lo que es lo mismo, en convenciones extranjeras, como lo ha afirmado muy sencillamente el ilustre orador. El seor Thiers nos permitir que le preguntemos : si en vez del respetable magistrado Mr. Poinsot, el pual del asesino Jud hubiese atravesado un corazn britnico, habra consentido el eminente diputado de la oposicin que el gobierno de su pas firmase una convencin extranjera con lord Cowley ? Pero poniendo de lado los crmenes y las violencias que pueden cometerse en los caminos pblicos, que son actos exclusivamente del dominio de los tribunales ordinarios de la nacin donde se ejecutan, suplicamos al ilustre autor de la Historia de la Revolucin francesa que se digne contestarnos la siguiente proposicin : Los gobiernos de los numerosos extranjeros que han sido guillotinados, encarcelados robados por los excesos de la multitud desenfrenada que domin la Francia revolucionaria durante los diez aos en que se sucedieron la Asamblea constituyente la Asamblea legislativa, y esta la Convencin nacional y'el Directorio hasta el Consulado y el Imperio ; esos gobiernos, preguntamos, se han atrevido reivindicar sus derechos y exigir convenciones extranjeras? Las reclamaron mas larde al Consulado? y por ltimo las acord el emperador Napolen I? No, Seor Thiers, hemos registrado intilmente vuestro gran libro, y no solo no hemos encontrado una sola pgina, ni una sola lnea que consigne tal hecho, sino que ninguno de esos gobiernos ni entonces ni despus tuvo tan inslita pretensin. En efecto, no se puede hacer responsables los pueblos de las consecuencias que produce una guerra civil, porque independientemente que no se pueden acordar los extran-

INTRODUCCIN.

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jeros ventajas y privilegios de que no gozan los naturales, sabido es que los gobiernos de hecho que se forman de las partes disidentes en que se divide el pas, son considerados en el caso de dos naciones que no conocen superior en la tierra y que no podiendo entenderse recurren las armas W. Con todo, como el seor Thiers encontrar mas oportuno aplicar sus doctrinas al derecho moderno, dejaremos la revolucin de 1789, para traerlo al terreno de la actualidad. l nos conviene tambin nosotros. Veamos si es mas slida la base de su argumentacin en el uno que en el otro. Preguntamos : La Francia, la Inglaterra y las dems potencias de primer orden han reclamado convenciones extranjeras la Rusia por los recientes perjuicios que han sufrido sus nacionales consecuencia de la santa y heroica lucha que ha sostenido la oprimida nacionalidad polaca? Por qu no las han exigido ? , Cul es la actitud que han asumido las grandes potencias martimas, es decir, la Inglaterra y la Francia, en presencia del espectculo que ofrece al mundo la lucha gigantesca de la Amrica del Norte ? All hay verdaderos abusos contra el pabelln de esas grandes potencias, hay violen(1) ha guerra civil destruye los vnculos de la sociedad y del gobierno, lo menos suspende su fuerza y sus efectos: produce en la nacin dos partidos independientes, que se miran como enemigos, y no reconocen ningn juez comn. Por consiguiente, es necesario absolutamente considerar estos dos partidos como formando en lo sucesivo, alo menos por algn tiempo, dos cuerpos separados dos pueblos diferentes; pues aunque el uno de ellos sea culpable por haber roto la unidad del Estado, resistiendo la autoridad legtima, no por eso dejan de estar divididos de hecho. Ademas, quin los juzgar y decidir de qu parle est el agravio la justicia? No tienen superior comn sobre la tierra, y por consiguiente se hallan en el caso de dos naciones que entran en contestacin, y que no pudiendo convenirse acuden las armas. ( VATTEL, Derecho de gentes principios de la ley natural, tomo I V ,
pg. 154-155.)

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INTRODUCCIN.

cias de todo gnero, se confiscan los bienes de todo el que toma parte en la lucha, sea extranjero nacional, se obliga servir los extranjeros, y se imponen derechos y contribuciones indirectas de guerra; en fin, los extranjeros son frecuentemente asimilados, en la prctica, los hijos del pas en todos los cargos y obligaciones, y entretanto se han permitido exigir de los gobiernos de Washington y de Richmond convenciones extranjeras? Y por qu no lo han hecho? La contestacin que nos daria el ilustre historiador, la conocemos ya y la conocen nuestros lectores, es decir, que los Anglo-Sajones son poderosos, mientras que los Hispano-Americanos estn debilitados y divididos. La doctrina puede ser cmoda y expeditiva, pero no por eso es menos peligrosa , como lo veremos muy luego. Para con la Amrica del Sur, lo sabemos por experiencia, el derecho de gentes, tal cual se interpreta en la poca en que vivimos, es letra muerta, intil todo otro argumento que no pueda apoyarse en la fuerza, que es el verdadero derecho moderno; sus consecuencias no se limitan ya solamente la Amrica meridional. La lucha heroica que sostiene actualmente el pequeo reino de Dinamarca contra el poder colosal de toda la Alemania y el Austria, porla violacin flagrante del derecho convencional fundado en los tratados de 1852 y garantidos por la Inglaterra, es un nuevo hecho que corrobora nuestro aserto, y no es difcil que ese atentado reciba la sancin de las mismas naciones que garantieron su integridad, porque se trata de luchar con un poder que representa cincuenta millones de poblacin. L* regia ngiem El imperio del Brasil, con toda su prosperidad, su goipi.caiia ai B r a i . j j j regular, administracin irreprochable y su paz inalterable, no ha podido sustraerse esos actos de violencia que se cometen en plena paz, actos que el ilustre ora. dor, reconociendo todo cuanto tienen de odiosos, ha
e r r l 0 S l l

INTRODUCCIN.

XCIII

cuidado de denominar bajo el ttulo de regla inglesa. El que ha ejercido la marina de Su Majestad Britnica en la baha de Rio Janeiro el ao 1863, autorizado por su ministro el seor Christie , residente en aquella corte, sin la menor provocacin, es otro hecho que aun cuando la Europa entera y el pueblo ingles mismo lo hayan recibido con la mas profunda indignacin i ), no por eso ha sido desaprobada oficialmente la conducta de sus autores.
1

Antes de sostener con su elocuente palabra una doctrina tan poco conforme con el carcter y la hidalgua del pueblo francs, el ilustre historiador habra hecho bien de consultar los anales dla diplomacia europea, y tal vez hubiera encontrado mas de un testimonio de actos anlogos que ha sido sometido su pas cuando la Gran Bretaa era reina absoluta de los mares. En todo caso nos permitir refrescar su memoria reproduciendo los enrgicos conceptos con que el seor Rouill, ministro de negocios extranjeros de Francia, protestaba , en nota dirigida al Foreign-Office el ao 1755, contra la frecuente aplicacin de la regla inglesa la marina francesa. El digno ministro de Luis XV decia entonces :
(1) Entre las diversas interpelaciones hechas en el parlamento britnico, que dio mrito ese atentado contra el derecho de gentes, el Sr. Seymour Filzgerald, en la sesin del 17 de julio de la cmara de los Comunes, llam la atencin de sus colegas sobre el estado de las relaciones de la Inglaterra con el Brasil, y observ que habiendo propuesto el representante de la Inglaterra en el congreso de l'aris, y aceptdose en principio que toda diferencia que se suscitase entre dos naciones sera sometida al arbitraje de una tercera, era muy extrao que la potencia misma que habia hecho esa proposicin hubiese sido la primera quebrantarla recurriendo los medios coercitivos en lugar de invocar un arbitraje. El orador censur severamente al gobierno de Su Majestad por no haber desaprobado la conducta del seor Christie, y termin preguntndole si estaba dispuesto dar una satisfaccin al Brasil, como la habia dado al Paraguay, restableciendo las buenas relaciones entre ambos pases. (Vase la sesin del 17 de julio de 1863, en la cmara de los Comunes.)

Actos anlogos
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INTRODUCCIN.

El ataque del mes de julio ltimo y la toma de los dos bajeles del rey en alta mar, sin declaracin alguna de guerra, fueron un insulto pblico al pabelln de Su Majestad, sobre el cual hubiera dejado correr el justo resentimiento que le inspiraba un proceder tan irregular como violento, si hubiera podido persuadirse que el almirante Boscawen ha obrado en virtud de rdenes de su corte. Igual motivo ha influido para que Su Majestad suspendiese su juicio sobre las pirateras que los buques de guerra estn haciendo, muchos meses ha, contra la navegacin y el comercio de los subditos de Su Majestad, en menosprecio del derecho de gentes, de la fe de los tratados, de los usos establecidos entre las naciones civilizadas y de los miramientos que se deben recprocamente. Tenia el rey, sin embargo de esto, algunos motivos para esperar que Su Majestad Britnica, luego que hubiese vuelto Londres, desaprobara la conducta de su almirantazgo y sus oficiales de mar, y daria Su Majestad una satisfaccin proporcionada la injuria y los daos que ha recibido. Pero, viendo Su Majestad que el rey de Inglaterra, lJ ' castigarlos salteamientos de la marina inglesa, por j contrario los alienta y estimula pidiendo sus subditos nuevos socorros contra la Francia, fallara lo que debe su propia gloria, la dignidad de su corona y la defensa de sus pueblos, si dilatase por mas tiempo exigir del rey de la Gran Bretaa una solemne reparacin del ultraje hecho al pabelln francs, y de los perjuicios causados sus subditos ). En honor dla Francia, cmplenos decir que jamas han ' practicados por sus ejrcitos ni por su marina actos
0 Sc e 1 f J 0

Aprobacin por^gberno

,is M. B .

Conducta c o n t i aria si^'pi'eiVFran'cl.

(1) Vase Le Guide diplomatique,

por el barn Ch. DE MARTENS, t. I I .

INTRODUCCIN.

XCY

semejantes, y que es la primera vez que esa doctrina se santifica en su tribuna legislativa. Por el contrario, podramos citar numerosos casos en que tanto la diplomacia como las armas francesas se han puesto al servicio de los pueblos dbiles, cuando se ha pretendido aplicarles la regla inglesa sin causa justa. Es evidente que el seor Thiers, al tratar como lo ha hecho la Amrica meridional, ha tenido una de esas malas inspiraciones que dejan un recuerdo ingrato en la vida pblica de los grandes hombres, y nosotros lo deploramos tanto mas cuanto que hace muy poco recibiamos testimonios bien diferentes del ilustre sabio ) . La regla inglesa ha sido tambin adoptada por la Amrica del Norte, y lo que nos parece mas significativo es quela primera aplicacin que de ella han hecho los Yankees ha sido contra la altiva Albion.Ah est el ataque en la baha de San Juan de Nicaragua y del vapor britnico Trenl por la corbeta de los Estados Unidos San Jacinto, cuyo ltimo acto fu aprobado por el gabinete de Washington, elevando al capitn Wilkes, autor del atentado, al rango de comodoro ( ,
1 2I

La

|.,ia *\ iai,

(1) Habiendo ofrecido al seor Thiers un ejemplar del primer tomo de nuestra obra sobre la Amrica latina, nos hizo el honor de contestarnos con la siguiente carta :
Paris, le 20 roai 1862 MONSIEUR ,

J'ai vous accuser rception de l'envoi que vous avez bien voulu me faire du commencement de votre travail sur l'Amrique latine. Aussitt que mes occupations me laisseront un peu de loisir, jelirai avec un grand intrt voire ouvrage sur un pays qui m'a toujours inspir la plus vive sympathie. En attendant, veuillez agrer. Monsieur, mes remerciements avec l'assurance de mes sentiments trs distingus.
A. THIERS. A Monsieur C Calvo, a Paria.

(2) H aqu lo que decia sobre ese acto uno de los rganos de la opinion pblica de la Europa que tienen mas autoridad y mayor circulacin : L'opinion publique s'est vivement mue dans toute l'Europe de l'arrestation des deux ministres de la Confdration amricaine du Sud prs les

XCVI

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y podramos citar muchos otros, sin contar las frecuentes vejaciones que estn sujetos los subditos de Su Majestad Britnica de una y de otra parte de las nuevas naciones en que est dividida la grande repblica de los antiguos Estados Unidos. Exageracin En fin, donde las exageraciones del honorable diputado ueZ! "" adquieren todas las proporciones de la originalidad y del candor con que ha aceptado acusaciones tan inverosmiles, es cuando afirma que las reclamaciones de indemniza1 1

cours de France et d'Angleterre, MM. Slidell et Mason, saisis bord du steamer anglais le Trent, par le navire de la marine des Etats-Unis le San Jacinto. La presse anglaise a exprim la plus vive indignation, et celle des autres nations, la France en tte, s'est associe, sinon aux colres qui se sont fait jour en Angleterre, du moins aux regrets trs lgitimes que cet incident est de nature provoquer. L'acte commis par le commandant Wilkes n'est malheureusement pas sans prcdent, et malheureusement encore pour l'Angleterre on a le droit de se demander si elle n'est pas moins fonde que toute autre puissance s'en plaindre? N'a-t-elle pas donn, en bien des circonstances, l'exemple des plus graves abus de la force, et la supriorit inconteste de sa marine n'a-t-elle pas, plus d'une fois, couvert les plus flagrantes violations du droit des gens ? La publication rcente du volume des documents officiels changs entre la lgation de la rpublique du Paraguay et le gouvernement de Sa Majest Britannique, relativement la question Canstatt, en contient encore une preuve bien frappante Deux navires de guerre anglais, \eBurzard e t l e Grappler, ontlir sur un navire du Paraguay dans un port ami, sans dclaration pralable de guerre, et contre un diplomate qui venait de remplir avec succs une mission si utile l'Angleterre. Qu'on juge de la gravit de l'acte, de la gravit des circonstances qui l'accompagnrent, et qu'on compare l'attaque dirige contre le Tacuari la regrettable capture, opre par le San Jacinto sur le Trent. Il est vrai que ce n'est pas l'Angleterre tout entire qu'il faut faire remonter la responsabilit de cet acle odieux ; ce n'est pas la nation britannique, c'est au gouvernement anglais. En effet, la presse anglaise a blm la conduite du cabinet de Saint-James dans cette affaire, et lorsque la question a t soumise au docteur Phillimore, celui-ci, trois reprises diffrentes, s'est prononc du faveur du Paraguay. Il est hors de doute, a-t-il

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i> cion son siempre, en aquellos pases, proporcionadas la extensin del comercio que cada nacin europea hace. Si pudiese tomarse lo serio esta jocosa asercin , diramos que ella solo probaria hasta dnde se han hecho elsticas en aquellos pueblos las convenciones extranjeras y sobre todo la regla inglesa! Contestados los efmeros cargos- del seor Thiers, r e s t a . 1 1 1 i
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Pregunta, que le hacer

nos interrogarle sobre los puntos siguientes : Por qu se preocupan tanto los gobiernos de las.grandes potencias martimas en negociar tratados que estipulen la base de sus relaciones internacionales con los pueblos de la Amrica latina, si no han de tener otra guia que la aplicacin de la regla inglesa cuando as conviene sus intereses? Cmo entiende el seor Thiers la soberana igualdad de las naciones, si esta debe estar sujeta los caprichos de los gobiernos fuertes mas menos escrupulosos W ?
affirm, que les rclamations de l'Angleterre contre le Paraguay relativement l'affaire Canstatt, ont d tre faites sans connatre l'tat de la question, et que leurs demandes n'avaient aucune garantie et aucune autorit du droit public et international. Plus tard le gouvernement britannique a parfaitement connu l'tat de la question. il est dsirer que la capture faite bord du Trent, bien qu'on ne puisse l'assimiler en rien 'l'attaque dirige contre le Tacuari, rappelle le gouvernement anglais un plus juste sentiment du droit des autres nations, lui qui montre, dans la circonstance actuelle, un sentiment si prononc des droits del grande nation britannique. ( Indpendance belge du 6 dcembre 1 8 6 1 . ) ( 1 ) H aqui del modo que nosotros la comprendemos : Par l'galit des nations, on entend que les droits de chacune doivent tre respects autant que ceux de toute autre, sans distinction de celles qui sont puissantes ou de celles qui n'occupent qu'un rang secondaire sur la carte des peuples. (Voir MARTENS , Prcis du droit des gens moderne de l'Europe , dition Guillaumin, t. 1, 1 2 5 , pag. 3 2 2 ; KLHBER , Droit des gens moderne de l'Europe, dition Guillaumin, 8 8 , pag. 1 1 6 et 1 1 7 . ) Il n'y a pas de petit peuple, dit Victor Hugo. La grandeur d'un peuple ne se mesure pas plus

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INTRODUCCIN.

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Para que sirve la autoridad de Grotius, Vatlel, Pufendorff, Klber, Martens, Wheaton, Heffter, Phillimore y tantos otros ilustres profesores de derecho internacional,
Si SUS doctrinas solo han de consultarse cuando el derecho est de parte del mas fuerte? Por ltimo, para qu solicitaron de los.gobiernos americanos la adhesin los principios humanitarios que se estipularon en el congreso de Paris, si estos habian de ser violados muy poco despus de haberlos proclamado? Pero estas interrogaciones nos llevaran muy lejos si nos dejsemos arrastrar por los sentimientos de justa indignacin que nos ha causado la doctrina preconizada por el seor Thiers. Que no olvide, sin embargo, que para las convendones extranjeras tiene la Amrica latina los formidajjigg ejrcitos de las cifras que representa su comercio,
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para siempre la regla inglesa y las comcnchaa extruvjeras.

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ese comercio es el que alimenta en gran parte los de la


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Inglaterra y de la Francia; y que contra la rega inglesa sobran los medios de resistencia, de los cuales tiene la Inglaterra ejemplos inolvidables en las desgraciadas invasiones hechas Buenos Aires en los aos 1806 y 1807, y en la lucha que ese mismo pueblo ha sostenido despus contra las

au nombre que la grandeur d'un homme ne se mesure la taille. L'unique mesure, c'est la quantit d'intelligence et la quantit de vertu. Qui donne un grand exemple est grand. Les petites nations seront les grandes nations le jour o , ct des peuples forts en nombre et vastes en territoire, qui s'obstinent dans le fanatisme et les prjugs, dans la haine, dans la guerre, dans l'esclavage et dans la mort, elles pratiqueront doucement et firement la fraternit, abhorreront le glaive, anantiront l'chafaud, glorifieront le progrs... Les mots sont vains si les ides ne sont pas dessous. Il ne suffit pas d'tre la rpublique.ll faut tre encore la libert; il ne suffit pas d'tre la dmocratie, il faut encore tre l'humanit. (Lettre M. le pasteur Bort, de Genve. Hauteville-House , 17 novembre 1862. Journal la Presse, 24 novembre.) Vase VATTEL, ltima edicion aumentada por M. Pradier Fodere, t. Il, cap. m, 37, pg. 2.

INTRODUCCIN.

XCH

dos mas poderosas naciones del mundo desde 1 8 3 8 1 8 5 0 , cuyos resultados son bien conocidos ai ilustre historiador. En fin, confesamos que hemos sentido un verdadero desencanto al oir en 1 8 6 4 al prestigioso y elocuente orador del ao 1 8 5 0 , y no dudamos que igual impresin se habr recibido en toda la Amrica, donde sus talentos y su nombre habian adquirido una grande y merecida celebridad. En tal disposicin de nimo, nos permitir el seor Thiers que le observemos con el mismo desembarazo con que l ha tratado la Amrica en su discurso del ao 1 8 6 4 , que no ha sido, en este caso, ni lgico ni hbil poltico. No ha sido lgico, porque el ao 1 8 5 0 , en otro discurso tambin de oposicin, sosteniendo la intervencin de la Francia en Buenos Aires, hizo resallar la superioridad y el inmenso porvenir que ofreca la Amrica espaola sobre la inglesa para el comercio de la Francia; entonces ponderando los adelantos de la Amrica meridional decia : Sabis lo que ocurre en la Amrica del Sur ? All tenis que tratar con naciones cuyo progreso es tan rpido, que excede de un modo singular al de la Amrica del Norte. En la Amrica del Norte, la poblacin se-duplica en veinte aos mas menos-, y casi con todo guarismo de incremento sucede lo mismo; al paso que en la Amrica del Sur la poblacin se triplica en doce aos, y en comprobacin de ello podra presentaros algunos estados. El comercio del Plata ha subido, en doce aos, de 4 5 millones 40 millones (i). li aqu la progresin del comercio y de todo en ese pas ( ).
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(1) Llamamos la atencin del ilustre sabio sobre el cuadro comparativo del comercio de la Francia con la Amrica latina desde 1830 1860, n 17. l le demostrar que ese progreso ha sido muy superior despus de 1850. (2) Vase el discurso que pronunci en la Asamblea legislativa en 1850. El seor Thiers sostena entonces la necesidad de mantener la intervencin

INTRODUCCIN.

Confiamos al ilustrado lector la tarea de conciliar la importancia que el seor Thiers acordaba la Amrica espaola el ao 1850, con la situacin desgraciada en que la representa en 1864, y esto despus que haya podido apreciar la exactitud de las cifras de que estn erizados los captulos precedentes, y no dudamos que dir con nosotros, que el seor Thiers de 1864 no es el mismo de 1850. No ha sido hbil poltico, porque hiriendo lodo un continente en lo que tiene de mas caro, un continente cuyas vigorosas poblaciones en menos de treinta aos han llegado alimentar con la Francia el mas grande comercio que hace con ningn otro pas del mundo, y cuyas simpatas se traducen por hechos inequvocos que tienden unirlos por lazos estrechos y durables de amistad y comercio
armada en el Plata, mientras que su gobierno negociaba el tratado Le Prdour, que la hizo cesar. (1) Uno de nuestros ilustrados bibligrafos , que aprecia en trminos benevolentes la importancia de nuestra obra, pero que participa tambin de las preocupaciones hoy a l a moda contraa Amrica espaola, no ha podido prescindir de expresarnos todo el mal humor que le ha causado esa simpata manifestada muy lo vivo en la Memoria que le sirve de introduccin. H aqu cmo nos trata y aconseja el sabio Alemn : Disculpamos de buena gana los Hispano-Amei'icanos que tengan un poco de presuncin; debemos desersela, porque solo el sentimiento de su propio valer y las ilusiones propias de la juventud pueden impedirles de desesperar de su porvenir, y darles el valor necesario para comenzar de nuevo su obra y conducir su patria hacia un porvenir glorioso ; pero debemos, sobre todo, desear los Sud-Americanos que reflexionen seriamente, y que en vez de seguir locamente las teoras francesas, vuelvan sobre la base que les indica su nacionalidad, es decir, que traten de llegar, no un desarrollo latino, es decir, neo-frances, sino un desarrollo neo-espaol en el mismo sentido del que se encuentra indicado en el desarrollo neo-ingles, obra de los Anglo-Americanos. Pero para llegar este fin, no deberan, entre otras cosas, escoger Pars para la instruccin superior de sus jvenes como lo hacen ahora; deberan por el contrario enviarlos Madrid las universidades espaolas, inspirarse de la literatura espaola en vez de alimentar sus ideas con los escritos de Voltaire, de Rousseau, de Eugenio Sue y otros Franceses semejantes. (Vase el artculo bibliogrfico de M. Wappaens en el Journal des Savuntsde Gazllingue. 1863, n 7, p . 250.)

INTRODUCCIN.

Cl

hirindolos, decimos, daa gratuitamente su pas, porque desvia la natural inclinacin que sienten todos aquellos pueblos por la nacin francesa. Felizmente, no faltan en Francia hombres de Estado prcticos que hayan comprendido y adoptado una marcha bien distinta de la que irreflexivamente ha aconsejado el ilustre historiador.

X. Al emprender la difcil tarea de reunir los preciosos elemenlos que han de servir de base para escribir la historia general de la emancipacin poltica de las antiguas colnias dla Amrica latina, no fu nuestra intencin dar el desarrollo inmenso que ha adquirido este trabajo. En efecto, de una simple coleccin de documentos que ofrecimos entonces nuestros lectores de Europa y Amrica, nos es grato poderles presentar hoy, sino una historia completa de nuestra revolucin, lo menos un bosquejo rico de hechos histricos, acompaado de los documentos que le sirven de complemento y cuyo conjunto hace.sumamente fcil y al alcance de todos el conocimiento de ese largo perodo, el mas interesante de la existencia de los pueblos sud-americanos. Guiados siempre por nuestro propsito de facilitar la investigacin de los que se consagran al estudio de los grandes acontecimientos que prepararon y desarrollaron la revolucin de la independencia de esc extenso continente, hemos creido conveniente dividirlo en tres grandes secciones del modo siguiente :
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La primera comprende las luchas heroicas que sostuvo r n . el antiguo vireinalo de Buenos Aires, despus Provincias

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INTRODUCCIN.

segunda.

Unidas del Rio de la Plata, contra la autoridad de la metrpoli, mientras esta domin en el Alto y Bajo Per, Chile y parte del Ecuador, y contra los ejrcitos de Portugal y del Brasil, que ocuparon sucesivamente la provincia de Montevideo desde 1810 hasta 1828 es decir, desde que se inaugur la era revolucionaria en el pueblo de Buenos Aires hasta que sus armas victoriosas sellaron la independencia de esa extensa parte del continente de Colon : comprendemos tambin en ese perodo la separacin del imperio del Brasil dla corona de Portugal, Lasegunda abraza la lucha patritica del virenato de Santa Fe y de las capitanas de Caracas y Quito, despus reunidos bajo el nombre de Repblica de Colombia, contra las autoridades espaolas, desde los primeros trabajos revolucionarios hasta la batalla de Ayacucho y la completa expulsin dlos ejrcitos metropolitanos del suelo sud-americano, as como la guerra de la independencia de la repblica de Hait. La tercera, en fin, comprende en el mismo perodo la lucha entre el antiguo virenato de Mjico y la que despus se llam Amrica central contra el dominio de Espaa, desde la revolucin hasta su independencia definitiva, Para describir grandes rasgos, como lo hemos hecho,
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Tercera.

obras

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1 historia de los mas notables acontecimientos que aseguraron la emancipacin poltica de esos pueblos, hemos consultado casi todas las obras antiguas y modernas que se han escrito sobre ese continente, y no creemos haber olvidado un solo hecho histrico ni un solo documento de aquellos que sealan una poca han ejercido una influencia trascendental en las luchas de su independencia. Cmplenos tambin declarar, que hemos utilizado de esas obras todo lo que hemos considerado que puede contribuir al gran propsito de este trabajo, y aunque en el curso de nuestra
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INTRODUCCIN.

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narracin las citamos, es un tributo que debemos la iniciativa y los nobles esfuerzos de los escritores que nos han precedido, consignando en seguida por orden cronolgico el ttulo de las obras y el nombre de los autores que con mas frecuencia hemos consultado y que han merecido nuestra preferencia, como fuentes las mas puras y las mas justamente apreciadas, las cuales deben recurrir los que se interesan en el estudio detenido de la historia general de los pueblos latino-americanos. H aqu esas obras : 1811. Essai historique sur le royaume de la Nouvelle Espagne, par Al. de Humboldt ; 5 tomos. Paris. 1812. Vida y Memorias del Dr. D. Mariano Moreno; 1 tomo. Londres. 1813. Voyage aux Antilles et l'Amrique mridionale, par J.-B. Leblond ; 2 tomos. Paris. 1814. Voyage aux rgions quinoxiales du Nouveau Monde, fait en 1799, 1801, 1802,1803 et 1804, par Al. de Humboldt et A. Bonpland ; 1 tomo. Paris. 1815. El Pensador del Per; 1 tomo. Lima. 1816. Ensayo de la Historia civil del Paraguay, Buenos Aires y Tucuman, por el Dr. D. Gregorio Funes; 3 lomos. Buenos Aires. 1816. Vues des Cordilli'eres el Monuments des peuples indignes de l'Amrique, par Al. de Humboldt; 2 tomos. Paris. 1817. Des trois derniers mois de l'Amrique mridionale' et du Brsil, par M. de Pradt; 1 tomo. Paris. 1818. Impreso sobre los seis ltimos meses dla Amrica y del Brasil, por M. de Pradt. Buenos Aires. 1819. Rvolutions de l'Amrique espagnole, par un de ses citoyens ; traduit de l'anglais; 1 tomo, Paris,

CIV

INTRODUCCIN.

'1820. Histoire philosophique et politique des tablissements et du commerce des Europens dans les deux Indes, par G.-F. Raynal; 10 tomos. Paris. 1820. Histoire de la rvolution d'Espagne et de celle de l'Amrique du Sud, par Th. L*** ; 1 tomo. Paris. 1821. Etat des colonies et du commerce des Europens dans les deux Indes depuis 1773 jusqu' 1821, par M. Peuchet ; 2 tomos. Paris. 1821. Gaceta de Buenos Aires, 1810-21 ; 4 tomos. Buenos Aires. 1821. Registro oficial de Buenos Aires ; 40 tomos. Buenos Aires. 1824. Le Mexique en 1823, ou Relation d'un voyage dans la Nouvelle Espagne, par M. Beulloch, prcde d'une introduction et enrichie de pices justificatives et denotes, par sir John Byerleg; 2 tomos. Paris. 1824. Mmoires autographes de D. Agustn Iturbide, ex-empereur du Mexique, traduits de l'anglais de M. Jean Quin par J.-F. Parisot; 1 tomo. Paris. 1825. Extracto de las noticias histricas, polticas y estadsticas de las Provincias Unidas del Rio de la Plata; 1 tomo. Londres. 1826.. Diario de las sesiones del congreso nacional del Rio de la Plata, 1824 1826; 5 tomos. Buenos Aires. 1826. L'art de vrifier les dates, depuis l'anne 1770 jusqu' nos jours. Chronologie historique de l'Amrique; 10 lomos. Paris. 1826. Noticias secretas sobre el estado militar, naval, etc., del Per, Chile, Quito, Nueva Granada y del Plata, escritas fielmente segn las instrucciones del marques de la Ensenada, y presentadas al rey D. Fernando VII, por D. Jorge Juan y D. Antonio de Ulloa ; 2 tomos. Londres,

INTRODUCCIN.

CV

1826. Mmoires du gnral Morillo, traduits de l'espagnol ; 1 tomo. Paris. 1827. Essai historique sur la rvolution du Paraguay et le gouvernement dictatorial du docteur Francia, par MM. Rengger etLongchamp ; 1 tomo. Paris. 1828. Amrica, examen general de la situacin-poltica de las diferentes potencias del continente occidental, con conjeturas sobre su futura suerte, por un ciudadano de los Estados Unidos ; 1 tomo. Norlhampton. 1828. Voyage en Araucanie, au Chili, au Prou et dans la Colombie, suivi d'un prcis des rvolutions des colonies espagnoles de l'Amrique du Sud , traduit de l'anglais de J.-B. Stevenson par Setier; 3 tomos. Paris. 1828. Histoire de l'Amrique, par W. Roberlson ; 4 lomos. - Paris. 1829. Memorias del general Miller, al servicio de la Repblica del Per, por M. John Miller, y traducidas al castellano por el general Torrjos; 2 volmenes. Londres. 1830. Voyage dans les provinces de Rio de Janeiro et de Minas Geraes, par Auguste de Saint-Hilaire; 2 tomos. Paris. 1832. Memoria histrica sobre las operaciones incidencias de la division libertadora las rdenes del general Juan Antonio Alvarez de Arenales, en su segunda campaa en la sierra del Per en 1821 ; 1 volumen. Buenos Aires. 1834. Historia de Chile, por Guzman ; 2 lomos. Santiago. 1834. Voyage au Chili, au Prou et au Mexique, pendant les annes 1820, 1821 et 1822, par le capitaine Basil-Hall, 2 tomos. Paris. 1835. Un Rasgo de Bolvar en campaa. New-York. 1835. Voyage Buenos Aires et Porto Alegre par la

GVI

INTRODUCCIN.

Bande Orientale, les missions de l'Uruguay et la province de Rio Grande du Sud, par Arsne Isabelle ; 1 volumen. Le Havre. 4835. Mmoires et correspondance indits du gnral Dumouriez ; 2 tomos. Bruxelles. 1836. Coleccin de arengas en el foro y escritos del Dr. D. Mariano Moreno ; 1 volumen. Londres. 1836. Mmoires du Prince de la Paix, don Manuel Godoy, traduits en franais par J.-G.-D. Esmenard ; 8 tomos. Paris. 1836. Coleccin de obras y documentos relativos ala histo-' ria antigua y moderna de las Provincias del Rio de la Piata, ilustrada con notas y disertaciones por Pedro de Angelis ; 6 tomos. Buenos Aires. 1837. Le Brsil, par Ferdinand Denis; La Colombie et les Guyanes, par Csar Famin ; 1 tomo. Paris. 1839. Historia do Brazil desde seu descobrimento, por Pedro Alvares Cabrai, at abdicacelo do imperador D. Pedro I, por Francisco Solano Constancio; 2 tomos. Paris. 1840. Le Chili, le Paraguay , VUruguay et Buenos Ayres, par Csar Famin; 1 tomo. Paris. 1840. Documentos parala vida pblica del libertador Bolvar; 22 tomos. Caracas. 1840. Correspondencia do duque de Palmella ; 3 tomos. Lisboa. 1841. Recopilacin de las leyes y decretos promulgados en Buenos Aires desde el 25 de mayo de 1810, hasta el fin de diciembre ce 1840 ; 3 tomos. Buenos Aires. 1841. Resumen de la historia de Venezuela desde el . ao 1797 hasta el de 1830, por Rafael Mara Barali y Ramon Daz ; 2 volmenes. Paris. ^841. Voyage pittoresque dans les deux Amriques, pu-

INTRODUCCIN.

CVII

bli sous la direction de M. Alcide d'Orbigny ; 1 volumen. Paris. 1843. Tratados, convenios y declaraciones de paz y de comercio hechos por la Espaa desde el ao 1700 hasta nuestros dias, por D. Alejandro del Cantillo ; 1 tomo. Madrid. 1844. L'Isthme de Panama, examen historique et gographique des diffrentes directions suivant lesquelles on pourrait le percer et des moyens employer, par Michel Chevalier ; 1 volumen. Paris. 1845. Biblioteca del Comercio de la Plata, por F. Vrela, V. Alsina y A. Lamas ; 5 tomos. Montevideo. 1845. Histoire du Consulat et de l'Empire, par M. A. Thiers ; 20 volmenes. Paris. 1846. Memorias para la Historia de las armas espaolas en el Per, por el general Camba ; 2 volmenes. Madrid. 1847. Archivo americano y espritu de la prensa del mundo de 1843 4 7 : primera serie ; 4 tomos. Buenos Aires. 1848. Tratados del Rio de la Plata y constituciones de las Repblicas sud-americanas, por F. Vrela; 1 tomo. Montevideo. 1849. Historia de Mjico desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el ao 1808 hasta la poca presente, por D. Leas Alaman; 5 tomos. Mjico. 1850. Viajes por la Amrica del Sur de D. Flix de Azara ; edicin moderna ; 1 tomo. Montevideo. 1850. Considrations historiques et politiques sur les Rpubliques de la Plata, par M. Alfred de Brossard ; 1 volumen. Paris. 1850. Noticias histricas y descriptivas sobre el gran pas del Chaco y Rio Bermejo, por Jos Arenales ; 1 lomo, Montevideo.

CVIH

INTRODUCCIN.

1850. Coup ci!il rapide sur la Rpublique de Costa Rica, por F. Molina. Paris. 1851. Archivo americano y espritu de la prensa del mundo, segunda serie, 1747-51; 27 tomos. Buenos Aires. 1852. Buenos Aires y las Provincias del Rio dla Plata, desde su descubrimiento y conquista por los Espaoles, por sir WoodbineParish, traducido del ingles al castellano por Justo Maeso ; 2 lomos. Buenos Aires. 1853. Memorias para la Historia de la Revolucin de Centro-Amrica, por D. Manuel Montufar; 1 tomo. Guatemala. 1854. Registro estadstico del Estado de Buenos Aires; 6 volmenes. Buenos Aires. 1854. Ption el Hati, par Saint-Remy ; 1 volumen.- Paris. 1854. Voyages autour du monde et naufrages clbres, par le capitaine Lafond ; 8 lomos. Paris. 1855. Memorias postumas del brigadier general D. Jos Maria Paz; 4 tomos. Buenos Aires. 1855. Observaciones sobre las Memorias postumas del general Paz, por el general Araoz de Lamadrid ; 1 tomo. Buenos Aires. 1855. Historia general de Espaa, desde los tiempos mas remolos hasta nuestros dias, por D. Modesto Lafuente ; 26 tomos. Buenos Aires. 1856. Le Brsil, par Charles Reybaud ; 1 volumen. Paris. 1856. Apuntamientos sobre Centro-Amrica, particularmente sobre los Estados de Honduras y San Salvador, etc., por E. G. Squier ; 1 volumen. Paris. 1856. Coleccin de leyes, decretos del gobierno, tratados internacionales y acuerdos del superior tribunal de justicia

INTRODUCCIN.

CIX

de la Repblica Oriental del Uruguay , por Adolfo Rodrguez ; 1 volumen. Montevideo. 1857. Memorndum de los negocios pendientes entre Mjico y Espaa, presentado alExcmo. seor ministro de Estado por el representante de la Repblica; .1 tomo. Poissy.1857. El Ostracismo de los Carreras, por B. VicuaMackenna; 1 lomo. Santiago. 1857. Voyage dans l'Amrique centrale, l'le de Cuba et le Yucatn, par ArlhurMorelet ; 1 volumen. P a r i s . 1857. Considrations gographiques sur l'histoire du Brsil, par M. d'Avezac ; 1 volumen. Paris. 1857. Noticias histricas del Repblica Argentina, por D. Ignacio Nez ; 1 tomo. Buenos Aires. 1858. Historia de la revolucin de la repblica de Colombia en la America meridional, por Jos Maria Restrepo; 4 tomos. Besanzon. 1858. Les Voyages d'Amric Vespuce au compte de l'Espagne et les mesures itinraires employes par les marins espagnols etporlugais desxv" et xvi sicles, par M. d'Avezac; 1 volumen. Paris. 1858. Documentos relativos la traslacin de las cenizas de Rivadavia, recopilados por el coronel Mitre. Buenos Aires. 1858. Memorias y documentos para la historia de la independencia del Per y causas del mal xito que ha tenido esta; obra pstuma de P. Pruvonena ; 2 tomos. Paris. 1858. Manual de historia y cronologia de Mjico, arreglado por Marcus Arrniz ; 1 tomo. Paris. 1858. Os varoes illustres do Brazil durante os tiempos coloniaes, por J. M. Pereira da Silva; 2 tomos. P a r i s . 1859. El Paraguay independiente ; 2 tomos. Asuncin.
e

CX

INTRODUCCIN.

1859. Historia del general Belgrano, por Bartolom Mitre; 2 Lomos. Buenos Aires. 1859. Congreso de Verona. Guerra de Espaa. Negociaciones. Colonias espaolas. Polmica, por F.-A. de Chateaubriand ; 1 lomo. Madrid. 1860. Description gographique et statistique del Confdration Argentine, par M. Martin de Moussy; 2 volmenes. Paris. 1860. Epitome chronologico da historia do Brazil, composto pelo Dr. Gaetano Lopez deMoura; 1 volumen.Paris. 1860. Manual de historia y cronologa de Chile, por D. Baldomero Menndez ; 1 tomo. Paris. 1860. Histoire physique, conomique et politique du Paraguay et des tablissements des Jsuites, par L.-Alfred Demersay ; 1 tomo. Paris. 1860. El Ostracismo de O'Higgins, por B. Vicua Mackenna ; 1 volumen. Valparaso. 1861. Memoria de la deuda exterior de la Nueva Granada, presentada por el ministro de hacienda de la Confederacin al congreso nacional. Bogot. 1861. Historia Argentina, por Luis L. Domnguez; 1 tomo. Buenos Aires. 1861. L'Oyapoc et l'Amazone. Question brsilienne et franaise, par Joaqun Gaetano de Silva ; 2 tomos. Paris. 1862. El Album de Ayacucho : Coleccin de los principales documentos de la guerra de la independencia del Per, por el capitan de caballera Jos Hiplito Herrera ; 1 tomo. Lima. 1862. De la proprit des mines et de son organisation lgale en France et en Belgique, par M. Edouard Dalloz; 2 tomos. Paris. 1862. Les Rpubliques de l'Amrique espagnole, par J.-M. Guardia;! volumen. Paris.

INTRODUCCIN.

CXI

1862. La Repblica del Paraguay, por Alfredo du Graty, traducida del francs al espaol por Carlos Calvo ; 1 tomo. Besanzon. 1862. Escriptos polticos discursos parlamentares de J. M. Pereira da Silva ; 1 tomo. Rio de Janeiro. 1862. Anuario estadstico de Chile; 1 tomo. Santiago de Chile. 1863. Memorias de lord Cochrane, conde de Dundonald ; 1 tomo. Lima. 1863. Le Mexique ancien et moderne, par Michel Chevalier ; 1 volumen. Paris. 1863. Coleccin de tratados celebrados por la Repblica Argentina con las naciones extranjeras ; 1 volumen. Buenos Aires. 1863. El general San Martin : su biografa y documentos comprobantes ; 1 tomo. Buenos Aires. 1864. Historia da fundao do imperio brazileiro, por J. M. Pereira da Silva. Rio de Janeiro. (Acaba de aparecer el primer volumen de esta obra, que constar de 8 lomos. ) Ademas, las principales colecciones de diarios y peridicos impresos en la Amrica latina durante el perodo de la Revolucin, etc., etc.

1.
Cuadro do las grandes legua divisiones cuadrada, polticas, producto en superficie, anual la de las poblacin, minas y

habitantes valores en 1988 de (1).

por las

mercuncus

introducidas

Amrica

espaola

GRANDES DIVISIONES POLTICAS.

Pesos.

Valor en pesos de las mercancas [ del antiguo conlinentc impur la das en la Amrica espaola. Pesos. i

Nmero ; de habitantes \ por legua cuadrada.

Extensin i en lcfjuns cuadradas : de 25 al grado, i

vincias internas . . . 118,478 5,900,000 Capitana general de Guatemala con Nica ragua y Yerapaz . . . 26,152 1,200,000 Isla de Cuba y Puerto 600,000 Rico 6,921 Las dos F loridas . . . . 8,555 Capitana general de Ca racas (Cuman, Vene zuela , Coro, Mara ! cibo , Baruas , la Guayana espaola) . . 47,856 900,000 Yireinato de la Nueva Granada (con la p r e : sidencia de Quito) . . 64,500 1,800,000 Yireinato del Per . . . 30,390 ! 1,700,000 ; Presidencia de Chile . . 22,574 Yireinato de Buenos Aires 143,014 1,100,000 Totales de la Amrica espaola 468,440 13,200,000
1

Yireinato de la Mueva Espaa con las pro

49 46 87

23,000,000 20,000,OOo' 2,000,000 11,000,000

19 28 33 8 28 3,000,000

Producto anual de las minas de oro y plata expresado en pesos.

Poblacin.

5,500,000 5,700,000

8,000,000 11,500,000 5,000,000 3,500,000

39,000,000 59,200,000

(11 Vase Etat de s colonie s e t du comme rce d e s Europe ns Indes, par M. PEUCHET, t. I, p. 2 8 0 . Paris, 1 8 6 1 .

dans le s d e ux

INTRODUCCIN.

CXIU

2.
C u a d r o y d e l a p o b l a c i n gcncrriles q n e o c u p a b a d e l a s c o n e l territorio d o l o s d e Tlrclnatos e l

c a p i t a n a s d e

c o l o n i a s l a q u e

e s p a o l a s tienen

A m r i c a ,

a o

1 8 I O , c o m p a r a d o I n d e p e n d i e n t e s .

h o y

e s o s

m i s m o s

p u e b l o s

POCA COLONIAL. Grandes divisiones polilicas.

POBLACIN. Ao de 1810.

POCA DE LA INDEPENDENCIA. Ao de 1861.

DfiTIT A l"Ti"T<I

rUcLALluri.

Yireinato de Nueva Espaa y capitana general de Guate mala Vireinato de Nueva Granada y audiencia de Quito . . . . Capitana general de Caracas . . . . Vireinato del Per y capitana general de Chile Vireinato de Buenos Aires

~~ 5 ) o 1 S | ' ^

Repblica Mejicana Costa Rica . . . Guatemala . . . Honduras . . . Nicaragua . . . San Salvador . . . .

. . . . . . .

7,800,000 200,000 850,000 330,000 300,000 600,000 2,300,000 1,100,000

1 Nueva Granada 2,000,000 < * > 930,000 (3) Venezuela / Per \ Cbde

1,300,000 2.800,000 1,600,000 1,330,000 1,030 000 1,330,000 330,000 24,600,000

2,030,000

, \ 2,330,000 < > ) \


5

Repblica Argentina Bolivia . . . . Paraguay Uruguay.

14,330,000

(1) Esta poblacin comprenda 3,337,000 blancos y castas mezcladas. La parte de Indios indgenas que consuman algunas mercancas extran jeras, suba 2,500,000. (2) En 1778 se hizo un censo exacto en la audiencia de Santa F e, del cual resultaron corresponder esta una poblacin de 747,641, y la de Quilo 531,799. Total: 1 , 2 . 9 , 4 4 0 . (3) La poblacin lotal de las siele provincias de Caracas, Maracibo, Ba rnas, Coro, Nueva Andaluca, Nueva Barcelona y Guayara, era de 900,000 almas, y ademas 54,000 esclavos. (4) Del censo ht/cho en el Per en 1791, result una poblacin de 330,000 blancos, 240,000 mestizos civilizados y los dems ludios. (5) No se haba podido oblener un censo bastante exacto, por la conside rable extension de esas provincias.

P.

I.

3.

E m p a d r o n a m i e n t o d e l a p o b l a c i n d e l P e r , h e c h o p o r l a sn u t o r l d a d c s e c l e s i s t i c a s e n 1 9 9 5 , y en que no 1 S 0 3 (1).
parroquias.

difiere

sino

en

ochocientos

cincuenta

Individuos

del presentado

al

vlrcy

INTENDENCIAS.

i s
a

O U

J S
o. H

TOTAL.

o 3 5 c

z;

Cuzco Arequipa

11

. . . .

Huamanga. . . . Huaiicavclica . . Turnia

7 4 181 1 0 2 134 7 00 84 7 N7 140 59 13") 22 88 7 7!) 0 0


8

431 1 , 1 0 0 315 474 320 284 4i;o 1 0 0 45 17(i 81 18 22l 127 2^217

572 84 10(5 113 1(2 5 102


82
n

~~M


15

03,181 22,370 3 1 , 8 2 8 159,105 39,357 00,009 1 9 , 0 0 8 115.(547 5,378 75,284 2,431 2 3 , 8 9 9 15.939 105,187

1 3 , 7 4 7 17,804 2 9 , 7 0 3 23,104 993 2X4 17,797 7,003 5,258 7 (5,949 13,757 4 , 7 2 5 29,(521 943 30 4.537 41 7X.0K2 844 2315

140,112 21(5,382 13(5,801 230,1167 111.559 30,917 201,259

s i

483 077 2 , 0 1 8

217 1 3 0 , 3 1 1 0 0 8 , 9 1 2 2 4 4 , 4 3 7 4 1 , 4 0 4 4 0 , 3 3 7 1,076 ,997

(1) Este cuadro ha sido tomado de la obra l'Art de vrifie r le s pg. 99 del t. X.

dat e s,

INTRODUCCIN.

CXV

4.
P R O D U C T O DE PINTA Y O R O D E L MINERAL DE GNNNNJNATO EN L O S CIEN AOS C O R R I D O S D O ISOT 1SOO. Y EN L O S PRIMEROS DLC* Y O C H O AOS D E L S I G L O PRESENTE.

En los ci en aos primeros, os productos fueron los i s gu i entes: En piala copella. . 173,750 En plata de fuego. 70,741 Suman. . . . 244,491 barras con marcos . . barras con marcos . . barras con marcos . . 22,590,643 9,189,744 31,780,387

En las barras de ambos beneficios, hubo 15,000 barras con oro de diferentes leyes, y reducido este la de 22 qui lates, dieron 70,275 marcos. Los 31,780,387 marcos de plata 8 ps. 2 rs., va len 262,188,192 6 Los 70,275 marcos de oro de 22 qui lates 128 ps., valen 8,995,200 0 Produjo Guanajalo en los cien aos. 271,183,392 6 En el perodo de los nueve aos que precedieron la re volucin, desde el de 1801 hasta 1809, los productos fueron los siguientes : Barras 42,010 Marcos de plata 5,510,280 Id. de oro 17,909 Los 5,510,280 marcos de plata 8 pesos 2 reales, valen 45,459,810 Los 17,909 marcos de oro de 22 quilates 128 ps., valen 2,292,352 Suma 47,752,162 En el segundo perodo de nueve aos de decadencia, produjo : Barras 20,361 Marcos de plata 2,670,021 Id. de oro . . . C,505

CXYI

INTRODUCCIN.

Los 2,070,021 marcos de plata 8 ps. 2 rs., valen Los 0,505 marcos de oro de 22 quilates 128 ps., valen Suman

22,027,075 2 832,040 0 22,800,315 2

RESUMEN.

Los cien aos del 701 1800 produjeron 271,183,392 6 El primer perodo de 9 aos, de 1801 47,752,102 0 1809 El segundo, de 1810 1818 . . . 22,800,313 2 Total en 118 aos 341,795,868 0

Se han tomado todos estos datos del estado que el ensaye de Guanajualo present al seor intendente de la provincia, con la representacin que le hizo en 20 de marzo del ao de 1819, exponiendo las causas prximas y remotas de la decadencia de aquel rico mineral, que estaba reducido en ese ao la cuarta parte de cinco millones que produjo en los anteriores. El licenciado Azcrate, para demostrar el aumento de productos que las minas deGuanajuato habran tenido con la dispensa absoluta de derechos que propuso la junta, hizo la siguiente demostracin en un artculo que public en la Gacela de 22 de noviembre de 1821, nmero 27, folio 195, del que se ha tomado-este estado, pues los datos comunicados por la diputacin de minera deGuanajuato solo comprenden los cien aos del siglo pasado. Azcrate calcula, pues, as : En los cien aos corridos desde 1701 hasta 1800, pag

INTRODUCCIN.

CXVI1

Guanajuato de derechos del quinto, diezmo de plata y oro y seoreaje doble 38,44-4,484 De costos de fundicin, regulando 4 ps. por cada 100 marcos 1,301,215 De 15,000 barras y 25,000 tejos ensayados 2 ps 80,000 la minera de mas de 13,000 marcos 8 ps. cada uno 1,155,045 Suma 40,981,344 Esla suma es un sptimo de los 271,183,392 6. Para sacar la referida cantidad en los cien aos, fu preciso tirar los terreros todo el metal que no rendia 7 marcos, que por un cmputo moderado y prudente debe suponerse que ascendia las tres cuartas parles; y suponindose tambin que de ellas fuesen 2 de metales, que no pasaran de 3 marcos, resulta, que si esa cuarta parle se hubiera beneficiado por no pagar derechos algunos, habra producido el mineral 67,790,848 l 6, los que hubieran aumentado el producto total, componiendo ambas partidas la suma de 338,974,2i0 7.6 como aparece de la siguiente demostracin: Producto en los cien aos . . . 271,183,392 0.0 Id. de la cuarta parte que se hubiera beneficiado no pagando derechos 07,790,848 1.6 Resultado que saca Azcrate . . 338,974,240 7.6 Sin embargo, la experiencia ha demostrado que lo que se tira los terreros no es beneficiable, no solo con la baja de derechos que se hizo, pero ni aun con la dispensa total de ellos, porque las mujeres pobres que se ocupan en recoger y pepenar todas las puntas de piedras que tienen alguna p'ala, para vender lo que as juntan sacando un jornal muy escaso, reducen el desecho una ley tan baja, que no es de manera alguna aprovechable.

CXVIII

INTRODUCCIN.

5.
Cuadro oDdnl dol en nmero de las minas Per, de en oro, plata O S O (1). y

mercurio,

el vlrclnuto del

MINAS DE PLATA ^^^^ INTENDENCIAS. explotadas. no explotadas.

MINAS deORO ^^^ explo tadas.


ritX

.2 %% = 1

AMALGAMACIN.
' n >

plola tas.

Plata.

Oro.

Hiiancaviica . Arequipa . . Turma Pasco 2) . . Huallanca. . Trujillo . . . Guarnanga . Totales . . . . . . . .

117 80 di) 55 78 149 134 38 670

70 215

1
)> ))

48 21 dol 63 578

2 60 03

4 1
0

1 2 d 4

41 42 18 33
))


))

102 48 82 32 308

d21 121

6.
PnODl'CTO nniial de las m i n a s de la Amrica latina en XIX.
VALOR DEL OttO PLATA SELLADA. Pesos.

la

epocu colonial, a principios del siglo


NOMBRE B E LAS GRASDES DIVISIONES POLTICAS. ORO. Kilogramos. PLATA.

Kilogramos.

Vireinato Vireinato Capitana Vireinato Vireinato

de Mjico Nueva Espaa. del Per general de Chile . . . de Buenos Aires . . . de Nueva Granada. . .

1,009 742 2,807 500 4,714 6,873 17,231

537,512 140,478 6,827 110,764 793,581

23,000,000 0,240,000 2,060,000 4,850,000 2,900,000 4,300,000 43,500,000

(1) Mie r's Trovis in Chili and la Piala, t. II, p. 433. (2) El producto medio de las minas de Pasco, nles de la revolucin, ha sido de 247,014 marcos por ao. (3) Igual 217,000,000 de trancos.

INTRODUCCIN.

CXIX

7.
El producto a n u a l de la Industria y de la .ngrlcnlturn, e n diferentes iguc : provincias del Per, so estim, en 1393, las

como

Cuzco . Arequipa . Trujillo. . Guamanga . Huancavlica Tarma . .

2,188,550 1,438,090 1,980,258 1,115,512 240,052 161,000 429,833 7,554,495 p.

Minas. El producto medio anual de las minas, en 1795, 1796 y 1797, fu de quinientos cuarenta y seis mil marcos, saber : Las de Tarma. . . . . Arequipa.... Trujillo . . . . Lima Huancavlica. . . Cuzco Total. . 276,472 marcos. 106,462 82,403 70,000 9,119 1,704 546,220

Comercio. Se despachaban anualmente del Per para los pases extranjeros : 2,400,000 dollars en producciones indgenas, enviando ordinariamente cerca de 100,000dollars Espaa ; 1,900,000 Buenos Aires , y el resto Chile, Santa F e y Guatemala.

cxx
Cuadros del comercio Callao,

INTRODUCCIN. entre desde los 1381 puerto 1JOO de (1). Cdiz y del

IMPORTACIONES.
AOS. PROCEDENCIAS ESPAOLAS. DOLLARS. PROCEDENCIAS EXTRANJERAS. DOLLARS. VALORES TOTALES. DOLLARS.

1781 1782 1783 1784 1785 1786 1787 1788 1789 1790

114,952 560,128 695,293 1,020,434 2,318,448 0,130,067 3,870,200 1,557,901 1,200,190 2 297,902

7 1/2 1 7 1 1 4 7 5 4

31 )9,230 633,435 1,049,348 2 ,073 ,530 3,727,267 7,630,081 2,911,898 1,194,006 1,400,226 2,403,499

3 3 4 4 4 7 2 1 3 2

424,183 1,199,563 1,744,641 3,093,964 6,043,715 13,706,74!) 6,782,009 2,751,967 2,609,423 4,763,461

3 4 3 5 5 3 1 1 0

19,786,677 5 1/2

23,453,184 1

43,241,861 7

Creemos deber dar estos cuadros conforme ala obra citada, pesar de algunos errores de imprenta, que sin duda el autor no ha tenido la ocasin de corregir.
EXPORTACIONES.
ANOS. ORO Y PLATA. PRODLXTO. TOTAL.

1783 1784 1785 178(5 1787 1788 1789 1790

443,306 16,152,910 7,144,325 8,2*8,659 4,518,246 5,403,973 2,449,943 5,220,387

4 1/4 2 7 3/4 3 1 6 2 3/4

170,766 9i8,2fl0 732,587 882,807 906,022 579,100 523,080 418,095

7 2 1/2 4 1 2 1

561,067 17,121,200 7,877,912 9,168,467 5,424,268 0,043,133 2,972,575 5,068,462

7 7 6 3 3 6 3

49,678,303 1

5,158,609 1 1/2

54,837,114 3

En las exportaciones de oro y 3,502,000 dollars despachados Filipinas. Monto de las exportaciones . Id. importaciones .

plata estn comprendidos por la compaa real de . . . . . . 54,837,114 43,241,861 11,595,252 3 7 4

Diferencia en favor dlas exportaciones.


(1) Colonel Poinsett's Report on Peru.

INTRODUCCIN.

CXXI

Esta diferencia en favor de las exportaciones es debida la guerra. Habindose despachado en 1784 cuatro buques, result en aquel ao la inmensa exportacin de 17,121,206 6. De 1790 1795, el monto del comercio entre esos dos puertos fu, saber : Exportaciones 33,313,741 pesos. Importaciones 21,547,851 Diferencia 11,765,890 En la suma de las exportaciones se encuentran 29,316,995 dollars en efectivo, y el resto se compone de producciones del suelo. El comercio con Buenos Aires ha sido, en 1794, saber: Exportaciones 2,034,980 dollars. Importaciones 864.790 Diferencia TJ170,190 Esta diferencia en favor del Per le fu reembolsada en materia acuada y sellada en Potos. El comercio con los dems puertos de la Amrica, desde 1785 basta 1789, fu el siguiente : Importaciones 8,350,749 dollars. Exportaciones 7,823,776 Diferencia 526,973 Rentas. La renta anual del clero, de las universidades, dlos hospitales, etc., fu: Lima 1,070,943 dollars. Cuzco 393,455 Arequipa 329,711 Trujillo 244,034 Guamanga 275,408 Total ~2 ^3955T

cxtn

INTRODUCCIN.

Renta de l Pe r, e n 1791 y
En 1 7 9 1 .

1792.
En
1792.

Ingreso . Egreso .

. .

7.683,608 dollars. 4,601.313 3,601,295

Ingreso . Egreso . Diferencia.

. .

7,035,429 dollars. 4,211,192 2,884,237

Diferencia.

. Segn el informe del inspector general de las aduanas de Londres, del 47 de junio de 1826, la cantidad de lana im portada del Per la Gran Bretaa Irlanda lia sido, en 1824, del peso de treinta y ocho mil doscientos setenta; en 1825, de cuarenta y ocho mil treinta y dos; y en 1826, de ciento noventa y dos mil setecientos sesenta y siete.

8.
ESTADO que ninnlflcsta el total valor que de lia correspondido

a Su Majestad y uno y medio de de

por los derechos por ciento 1" d e

reales

quintos,diezmos, en la real caja

do cobos

cobrados hasta

l'otus desde ISI>>, c o n

enero

de 155 de los

31 d e

diciembre que cor

demostracin

principales

responden.
Reales derechos.

Principales.

Por reales quintos correspon dientes 23 aos, contados desde el citado de 1556 hasta el de i 379 inclusive . . .

9,832,237 1

49,011,283 0 7 / 8

Por reales quintos y cobos en los 158 aos contados desde el de 1579 hasta el de 1736 . 129,509,939 0 Por reales diezmos y cobos en los 63 aos contados desde el referido de 1736 hasta el de 1800 18,618,927 0 157,931,123 1

611,256,349 2

163,082,874 5 823,950,508 7 7 / 8

Demostracin Aires,

9.

d e l o s legtimos valores, gastos y lquido producto d e la real aduana d e Dueos

e n e l q u i n q u e n i o d e ISOI a 1 3 0 5 , a n t e r i o r t i l a l t i m a g u e r r a c o n I n g l u t c r r u , c o n e l

t u n t o p o r c i e n t o d e l c o s t o d e s u n d n i i n i s f r u c i o n e n c a d a u oy e n e l t o d o , c i g u u i u i c n t o p o r lo r c s p c c t i i o a l a o I8O8, c o m p a r n d o l o c o n e l a o c o m n .

TANTO AOS. VALORES. GASTOS. PRODUCTO LQUIDO. por ciento anual. quinquenio.

1 SO ME EL TOTAL

1791 1792 1793 1794 179S Aflo comn. 18U2 i Aumenlo en 1802

336,532 0, 0 468,>5() 2, 4 t \ 423,623 6,20 407.984 2,15 1 310,858 7, 3 i 1.947,849 7,22 ~ 3X,>t 7,2 i 857,702 5,21 408,132 5,32

25.866 0,17 20,018 0,25 TT 26,002 3,11 rV 24,129 4, 0 21,(43 0, 8 123,669 6,28 7 7 ~~ 24",733~7,26 ~ 25,203 2,13 471 2,20

310,600 3,17 t t 441.822 1,08 \ 35)7,021 3 , 8 ~ 383,854 6, 4 4 289.215 0,25 1.823,778 7.10 364,835 7,30 832,497 3 , 8 407,061 3,11 f i

Al Al Al Al Al

8 p . 5 p. f 6 p i 0 p. i 7 p 4 Al 6 f
i

Al 6 p.

A13p./o

CXXIV

INTRODUCCIN.

Condro comparativo las colonias de la.

iO.
generales separudns que en produjeron y de Ins la quo

rentas

Espaa

americanas

1BIO,

en IlO han

producido esos mismos pueblos constituidos en

Estados

Independientes.
POCA COLONIAL. GRANDES DIVISIONES POLTICAS.

PRINCIPIOS DEL SICLO XIX. Renta, en francos.

ESTADOS INDEPENDIENTES.

RENTA. 1862.

Vireinato de Nueva Es paa y capitana g e neral de Guatemala .

100,000,000 i

Mjico Cosa Rica Guatemala Honduras Nicaragua San Salvador . Per <>. Chile . } Nueva Granada ) Ecuador . .

42,500,000 5,01)0,000 6,400,000 1,300,000 700,000 3,500,000 25,000,000 32,000,000 10,000,000 t,00l),000

Vireialo del Per y capitana general de Chile Vireinato de Nueva Gra nada y audiencia de Quito Capitana general de Ca racas , Vireinato Aires de Buenos

36,000,000

19,500,000 9,000,000

Venezuela.

. 20,000,000 37,500,000 6,000,(100 17,800,000 9,000,000


(!)

Repblica Argentina \ Paraguay 23,000,000 j Uruguay Bolivia .


v

187,500,000

221,700,000

(1) Sin comprender el prodnclo del guano. (2) Las tenias actual s de los Estados de Amrica estn reducidas en g e neral los derechos de aduana nd valore m, habiendo estos disminuido de mas de setenta y cinco por ciento con l.t cesacin del monopolio y la con currencia considerable de lodos los mercados de Europa, circunstancia que explica suficientemente el nfimo aumento, relativamente, que resulta d l a s rentas entre los aos 1810 y 18G2. *

INTRODUCCIN.

CXXV

11.

SANTO

DOMINGO

(iIAITl).

En Santo Domingo se recogen dos cosechas de caf por ano. En 1 7 7 5 , la colonia francesa despach para F rancia 459,339 quintales 41 libras de caf , que importaron 21,818,621 libras.
Cuadro de la exportaci n de los cafs y de su valor hasta 1788. P r o d u r l o de l a s ventas en l a s c o l o n i a s . desde el ao 1783

Anos.

Cafs Tendidos.

1783 44,573,000 lib. 1784 52,885,000 1785 57,368,000 1786 52,180,000 1787 70,003,000 ' 1788 08,151,000 En 1775, Sanio Domingo export 353 buques 1,230,673 quintales de azcar 459,339 de caf . 18,086 de ail . 5,787 de cacao, 518 de achiote 26,892 de algodn 14,124 de cueros 43 de ilslica 90 de caafslola 92,746 de madera .
(1) Mmoire s d e la Luie rne , pag. 7 0 .

33,429,750 fr. 44,951,250 57,368,000 57,398,000 90,003,000 92,003,850 (i). para F rancia, por 44,738,139 fr. 21,818,621 15,373,346 405,134 32,663 6,723,205 164,657 43,460 2,435 908,386

CXXVI

INTRODUCCIN.

En producciones menores, de las que algunas pertenecan las colonias, 1,352,148 ; en plata, 2,600,000. Todas estas sumas reunidas dan una renta de 94,162,178 libras. Estos productos provenan de 385 trapiches de fabricar en bruto y 263 de purificar; de 2,587 plantos de ail; de 1,418,330 algodonales; 92,893,405 rboles de caf; y 757,691 rboles de cacao. En la misma poca, la colonia posea 75,958 caballos mulos, y 77,904 animales cornferos. Para vveres, la colonia tenia 7,756,225 bananeros; 1,178,229 fosas de yuca; 12,734 cuadros de maz; 18,738 id. de batatas; 11,825 de ames; y 7,046 plantas de pequeo mijo. Los trabajos ocupaban 32,650 blancos, 6,030 negros mulatos libres, y cerca de 300,000 esclavos (*).
Cuadro de los artculos exportados de Santo Domingo en 1 788. Azcar purificado Caf 70,227,708 libras. 9.1,177,012 68,131,180 6,286,126 930,016 150,000 29,502 303 7,887 5,186 5,000 150,000 67,670,781 fr. 49,940,567 51,890,748 17,572,252 10,875,120 120,000 1,947,132 21,816 78,870 93,348 50,000 40,000 200,301,634 fr.

Cacao Melaza, bocoves Tatia, id

. . . . . . .

Escamas de tortuga . . . . Madera de guayaco, caoba y de

Los derechos montaron 0,924,100 fr. (2).


(I)IUYNAL,

Histoire

philosophique

et politique,

etc.,

tomo III; Cinebra,

1780

(2) Ibid., tomo III, lib. xm.

12.

Cuadro

comparativo del

comercio

de

Importacin

y el

exportacin ao

entre

las colonias (1).

espaolas de

Amrica

la metrpoli, desdo

1353 hasta

tSOO

(En millones de francos.)


VALOR DE LA EXPORTACIN. Minerales preciosos. Tola] de la exportacin. VALOIl DE LA IMPORTACIN Mercaderas nacionales Mercaderas extranjeras. Total de la mportacion. TOTAL del movimiento ge

pocas.

Productos arjnculas

1753 1778 1784 1785 1788 1800

25 5 18 8 83 G 97 2 75 3 150 0

90 60 238 219 125 192

8 3 2 5 8 5

no 79 321 316 201 342

3 1 8 7 1 5

20 8 48 84 39 96

2 3 8 3 5 0

35 11 59 107 33 200

4 2 5 2 6 0

55 19 108 191 75 296

6 5 3 5 1 0

171 98 430 508 276 638

9 6 1 2 2 5

(1) En estos valores est comprendido el comercio de importacin y e x portacin de la capitana general de la Habana y Puerto Rico, que separa damente hicieron el ao de 18 JO un comercio de 20 millones de pesos fuertes, igual cien millones de francos.

CXXVIII

INTRODUCCIN.

13.
i
Comercio general de las do Importacin y exportacin, espaolas del comprendidos hoy los

minerales, del

siguientes

colonias

independientes

continente

americano,

principios

siglo

xix.

( Valores en moneda francesa.)

GRANDES DIVISIONES POLTICAS.

Importacin de Earopa, comprendido el contrabando.

Exportacin de las colonias. Valor en productos agrcolas.

Exportacin de las colonias. Producios minerales y plata sellada. Francm. Francos. , TOTAL del movimiento general.

Francos.

Francos.

Mjico Nueva Espaa y capitana general d Guatemala 110,000,000 45,000,000 112,500,000 Vireinato de Nueva Gra nada 28,300,000 10,000,000 15,000,000 Capitana general de Ca 27,300,000 20,000,000 Vireinato del Per y ca pilana general de Chile. 57,800,000 20,000,000 40,000,000 Vireinato de Buenos Aires 17,500,000 10,000,000 25,000,000 Total en francos. . . 241,000,000 O o V O O j O O 192,800,000

207,300,000 53,500,000 47,500,000 117,500,000 52,.'.00.000 338,500,000,

li.
(nnilro del comcrci comparado en general que liicicron la antiguo* colonias esos mismos c K i i a n l n s c o n l a m e t r p o l i , e n e l a o ISOO, actinal fie n a c i o n e s independientes,

con el q u e han hecho

p u e b l o s , esa s u e s t a d o

e l a o SSSO.

( En millones de francos.)
IMPORTACIN. EXPORTACIN. 1600 (1) 1S0. TOTAL. 1800. IMPORTACIN. EXPORTACIN. i SUO. 1800. TOTAL. 1S00. j COMPARACIN. Aumento en 1860.

Vireinato de Mjico y capitana general

111 0
Vireiuato de Nueva Granada . . . . Capitana general de Caracas . . . . Vireinalo del Per y capilana general de Chile \ . . Vireinato de Buenos Aires 28 5 27 5

0 0 20 0
15 10

155 0 38 5 47 5 77 5 27 5
:? G

110

4< > 17 5 27

74 S 38 2
3 3

185 2 55 7

2
; 7

01 1
581 5 4G3 0 1,347 4

30 2 17 2 13 6 504 0 436 4 1,001 4

17 o

2inr

20 0 10 0 105 0

2 3 3

272 7 W 308 8 < '> 5 < ') 230 4 < > ~(i85^r

~t >2ir

(11 No se comprende en c>ta suma la exportacin de los productos minerales y plata sellada. (2) Corresponden 8S.0 Mjico, 7.6 Guatemala, fi 5 San Salvador, 5.0 Costa liica, 3.7 Honduras,' nacionalidades que cons tituyeron el vireinato do Mjico y la capilana general de Guatemala. (3) Corresponden 44.5 Mjico, 10.0 San Salvador, 8 8 Guatemala, 7.0 Costa lica, 4.0 Honduras y 0.5 Nicaragua. (4) 123.6 corresponden al Per, 130.0 Chile, y 12 til Ecuador. (5) Corresponden 195.5 al Petti, 97.8 al Chile, y 12.5 al Ecuador. (6) Corresponden 219 1 Htenos Aires y Montevideo, 7.G al Paraguay y G.S liolivia. (7) Conesponden 219.4 Buenos Aires y Montevideo, 11.0 al Paraguay.

15.
PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA.

Entradas

y salidas

desdo

SSZ

hasta 1885

Inclusive.

1822.
ps. its.

1823.
ps. its.

1824.
ps. its.

1825.
ps. its.

Total de entradas . . 2,519,093


Salidas: Deuda consolidada y sus

2,869,266

2,648,845

3,196,430

dividendos.
Id.

. . .

Ministerio de gobierno. de hacienda.

Id.

de guerra .

643,791 446,140 264,187 843,935

3 2 1/2 2 1/2 0

452,038 3/4 513,993 7 1/4 . 323,663 3 1/2 1,249,258 2 1/2 2,538,954 1/4

547,107 679,583 2 1/2 290,096 4 1/2 1,111,976 2,029,365 2 1/2 2,698,231 5 1/2

Total de las salidas.

. 2,198,054 6

El total de las rentas entradas en los cuatro aos fu de 11,233,633 pesos fuertes, que al cambio de 45 peniques por peso, equivalen en moneda esterlina inglesa, como 2,106,30G libras, trmino medio por ao 526,576 libras.

INTRODUCCIN.

CXXXl

Las tres cuartas partes de estas entradas provenan de los derechos de aduana, que ascendieron en 1822 pesos fuertes 1,987,199
1823 1824 1823 id. id. id. 1,629,149 2,032,945 2,267,709

En los cuatro aos ps. 7 , 9 1 7 , 0 0 2 como 1,488,604 de libras esterlinas. Lo restante se llenaba con el percibo de los productos del papel sellado y patentes, de la contribucin directa, especie de derecho impuesto sobre las propiedades races ; de la renta de correos, los derechos de puerto, alquileres de las casas y tierras del Estado, y de otras entradas de poca importancia.

movimiento de lu navegacin de de la el

10.
America ao 1831 latina (1).
EXTRANJEROS.

con

los

puertos

F rancia

PASES DE PROCEDENCIA. Nmero ilc buques. Tonelaie. Nmero de hombres.

Teniendo pabelln del pais de procedencia. Nmero :>umero de do Tonelaje. buques. hombres.

Otros pabellones. Nmero Nmero de Tonelaje, de hombres. buques.

Entrada de los buques en puertos de Hait . . Brasil. . Mjico Colombia Chile . . Rio de la Plata TOTAL Hait . . . . Brasil.... Mjico . . . Colombia . . Per . . . . Chile . . . . Rio de la Plata. TOTAL (1) Annuaire . 35 25 29 0 5 12 112 6,818 6,188 7,095 1,797 1,538 2,838 390 365 459 89 101 108 390 99

Franc i a. 37 10 1 2,627 294 887 150 14

20.284 1,572

489

45

15

3,808 937

213 ) 46 46 92

Salida de los puertos franceses en 1831. 21 3,933 235 1,105 37 8,669 473 5 58 6,838 435 29 1,061 54 1 80 8 5 1 223 14 1,386 90 5 457 3,238 193 2 23 17 115 27,348 1,494 maritim e, 8 1,642 89

5 3 8

659 1,596

du comme rce

par M. R. B. Maiseau. Paris, 1833.

CXXII

INTRODUCCIN.

17.
COMERCIO portacin rica entre GENERAL. Resumen y exportacin comparativo del comercio de Im Ame

de la F rancia sus

con los listados de la en el mismo

latina,

comprendidas

colonias

continente,

los aos

I S r t O y l i 0 (1).

! =
:

VALORES EXPRESADOS E N MILLONES. COMPARACIN PASES DE PROCEDENCIA. .2 e *"

feo

? b
~
e n o

.2

entre

loa aos
y i 800.

1830 ;

a n

F 1

E 5

o c 2

co o
j=

" S e 5
Id

S =5

f 1 Buenos Aires . . 2 Brasil 3 Isla de Cuba . . A Perii 5 Martinica . . . ! t Chile . . . . . 7 Guadalupe. . . !i 8 Hait Mjico 9 Colombia : ! 10 Venezuela . . | 11 Nueva Granada Ecuador. . ! 14 '12 Cayena 13 Guatemala. . . Bolivia ! ! . . . . '. R.,4 3,1 7,0 5,8 5,3 4,9 1,3 2,4 12,0 20,1 0,9 1,0 12,1 20,0 2,4 3,7 10,7 V* 1,4 2,4 0,0 0,0

O ^ _ E- Z

AUMENTO

en favor de 18G0. i 130,8 120,3 51,8 54,6 10,4 35,9 3,3 25,4 3,7

8,5 13,4 10.2 32,7 8,5 38,7 0,1 18,1

K>

\
!

01,4 50,0 31,3 17,0 27,7 8,8 22,0 20,2 4,4

77,9 139,3 79,1 133,7 30,7 02,0 41,3 58,3 21,4 49,1 35,0 44,4! 20,0 42,01 11,3 31,5 17,4 21,8 3,4 . 12 2 i 5,8 7,9 0,9 1,0 4.7 0,2 0,9 1,3 0,2 0,*

.; . 0,2
1

1, 0,0 0,0

; 1,0 i ' 3,1 I 0,0 0,0 I

2,1 0,1 l, 0,4 0,2


f

19,5 3,1 1,3 0,4 466,5

1!

00,2 79,4 144,|202,5 350,0 611,1

(1) Este cuadro , la liemos formudo, en lo relative al ano 1830 , con los dalosque nos lia siuninislrado el Annuaire du comme rce maritim e , ou Statis tique nautiqu e e l comme rciale e d s contre s maritim e s e l de s principaux points du globe . Paris, 1833. (2) Las ciftas relalivas al arto 1860 han sido tomadasdela Dire ction gn rale de s douane s e t de s contributions indir e ct e s ; tableau gnral du comm e rc e de la France av e c se s colonie s e t le s puissances trangr e s p e ndant l'ann e 1860, tableau n 5, pg. xxxv.

INTRODUCCIN.

CXXXIII

18.

FerroCarriles

de

la R e p b l i c a ao

de

Chile

en

explotacin

el

1SG4. a Valparaso.

De

Santiago

Extensin en millas : 114 32. Costo de construccin y anual de conservacin : De Valparaso hasta Quillota Pesos 4,614,798 12 De Quillota Santiago sin incluir gratifica ciones 3,500,000 Conservacin desde Valparaso hasta Llai llai, segn lo gastado en el prximo ao pasado 50,936 79 Locomotivas, 10. Coches, 36. Carros, 135. Combustible : Carbn. Consumo por milla, 30 lib. 62. Costo por milla, 13 cts. 17. Sueldo mensual de los empleados: Administracin Departamento de ingenieros . Maestranza Trauco Estaciones Conservacin de la via

Pesos 1,075 938 1,933 2,249 2,934 3,269

55 33 76 18 37 02

12,440 21 Pasajeros en el ao 1862: De I clase, 8,062; 2 , 15,717; 3 , 140,615. Total, 164,394 pasajeros. Producto, 104,584 p . 27. Mercaderas trasportadas en 1862, 775,875 quintales. Producto, deducido lo pagado por conduccin domicilio, 103,368 p . 06.
a a a

E NCL

SUR.

Extensin en millas : Desde Santiago a San Fernando 83 50 Ramal de la Caada, lnea doble . . . 2 85 50 Costo de construccin Pesos 5,606,281 47 Conservacin y reparacin 22,000 Locomotivas, 10. Carros para pasajeros, incluso uno de vapor para

cxxxiv

INTRODUCCIN.

expresos, 37. Carros de carga, 154. Carros del ramal de la Caada, 2 1 . Combustible : Lefia de espino y blanca. Consumo por milla de espino, 35 - 50; de blanca, 2 8 Costo total por milla, 13 - 6 1 .
llb lib cls

Sueldo mensual de los empleados : Administracin . . . . . . . . Departamento de ingenieros . . . . Maestranza Estaciones Ramal de la Caada

Pesos

896 966 3,903 2,221 728

32 66 83 69

8,716 50 Pasajeros en el ao 1862: De I clase, 2 7 , 9 0 1 ; de 3 , 2-41,472. Total, 269,373 pasajeros. Producto, 136,515 p . 94. Pasajeros del ramal de la Caada, 195,740. Producto, 19,574 p . 24. Mercaderas trasportadas en 1862, quintales 706,674 22. Producto, 92,101 p . 07.
A a

3 D o

C OHUU.

Extensin en millas : Desde Caldera Pabelln . . 74 15 Los ramales y desvos . . . 1 52 75 67 Costo de construccin Pesos 2,960,183 20 Costo anual de conservacin 20,822 22 Locomotivas, 14. Coches, 1 1 . Carros, 166. Combustible : Coke y lea. Consumo por milla : coke, 47 - 19 ; lea, 1 - 74. Costo por milla : coke, 43 - i 9 ; lea, 0 80.
lib 1U) cls cL

Sueldo mensual de los empleados : Administracin Departamento del camino . . . . Id. de maquinaria y equipo. Trenes Destilacin Estaciones

Pesos 1,173 810 3,891 1,870 371 4,134

76 73 30 66

12,251 65 Pasajeros en el ao 1862 : De I clase, 2 3 , 5 8 8 ; de 2 , 63,539. Total, 87,127 pasajeros. Producto, 95,786 pesos. Mercaderas trasportadas en 1862 : Carga total, quintales 1,955,023 80. Producto, 563,735 p . 55.
a a

INTRODUCCIN.

cxxxv

4 D e

Cnarclllo.

Extensin en millas : 26. Pesos 1,000,000 Costo de construccin 13,653 89 Conservacin, costo anual Locomotivas, 2. Coches, 18. Carros, 8 1 . Combustible : Coke.Consumo por m i l l a , 67 - 7 3 . Costo, 8 5 . Sueldo de los empleados : Superintendente ingeniero, 24 empleados mas del trfico y de las bodegas, cuyos sueldos mensuales ascienden 2,305 p . 48. Pasajeros en el ao 1862 : De I clase, 2,469; de 2 , 7,432; total, 9,901 pasajeros. Producto, 19,561 p . 44. Mercaderas trasportadas en 1 8 6 2 : De p e s o , quintales 2,060 5 3 ; de medida, pies 9,647; bultos, 2,333. Producto, 44,327 p. 66.
llb cls a a

5 D e

Coquimbo.

Extension en millas, 40 25. 1,040,700 pesos. Costo de construccin, Costo anual de conservacin, 13,200 Locomotivas, 3. Coches, 6. Carros, 102. Combustible : Carbn. Consumo d i a r i o , 45 quintales. Costo por milla, 1 7 . Sueldo mensual de 68 empleados, 2,466 p . 98. Pasajeros, desde el 22 de abril 1862 : De I clase, 23,752 ; de 2 , 46,015; total, 67,767 pasajeros. Producto, 31,696 pesos. Mercaderas trasportadas : Carga y equipaje, 530,222 quintales. Producto, 53,223 pesos.
cls a a

G U r b a n o

de

Valparaso.

Extensin en millas, 3. Lnea doble. Costo de construccin, 320,000 pesos. Carros, 23. Sueldo mensual de 123 empleados, 3,614 pesos. Trmino medio de pasajeros Conducidos diariamente desde el 28 de marzo 1862, en que fu abierta al trfico todava lnea, 4,800. De I clase, 47 por / ; de 2 , 53 por / . Producto desde el 28 de marzo hasta el 26 de abril de 1862, 10,399 p . 33.
a a 0 0

Extensin total de los caminos de fierro en explotacin el ao 1863, en la Repblica de Chile, 344 millas 74 centsimas.

19.
Legin ilo patricio* le Bnenos Aires.

Estado de la fuerza con que se hallaba esta legi n en los das en que los Ingleses i nvadi eron segn la revista del mes de junio del mismo ao.
~ Batallones. Componas. ~ . Capitanes. . . .. Tenientes.

esta capi tal,

en juli o de 1807,
Sargentos, Tambores, Cabos y Soldados.

- ,. Subtenientes.

I 2 3 4 5

a a a a a

D" D" D D' un


n

Martin Medrano . . Francisco Usai. . . Jos Agustn Agnirre. Francisco Argcrich . Feliciano Chiclana . Tomas Boiso . . . Antonio del Tejo . . Andres Padrn Pedro Pardo . . . Leas Obes, agregado Pedro Careaga. Matas Balbastro . . Mallas Cires . . . D" Juan Jos Rocha . Marcelo Colina. Pedro Boiardo . . . Luciano Montes de Oca Jos Antonio Daz. Pedro Blanco . . . Jos Tomas Agniar . Domingo Basavilbaso. Francisco P i c o . . . Juan Antonio Pereyra . . 23 . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . .

D 1)" D" D" "

Diego Mancilla. . Pablo lllscns . . Yicenlo Lpez . . Mariano lrigoyen . Manuel Albarracin

. . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

C 7 8 I 2 3" 4 5 0 7 I
a a a a a a a a a

3
"

c
7 8 Totales
a a

D" D" D" D" D" D" D" D" D" D" D" 1)" 1)" D" " D" D D"

n Justo B o i s o . . . .
D" D" D" D" D" D" D" D" D" D" D"
"

D" D" 1)" 1)" D"

Salurnino Sarasa. Benito Alvarez. . Francisco F e n . . Manuel Sanabria . Rufino Escola . . Sebero Canosa. . Rautista F uentes . Ciraco Locica. . Reane Tallo . . Flix Jos de Castro Marcos Aeosta . Santiago Madera . Jos Carrcon . Miguel Araoz . . Manuel Alheiii . Antonio Herrera . Manuel Busllos . . . . 23 . .

. . . . . . . .

. . . . .

D Jos Mara Echauri . . D" Narciso Machado . . . D" D" Toribio Garca. . . D" Jos Quesada, muerto en la otra banda el 7 de junio, en la accin de S" Pedro. D" Pablo Merlo. . . . . D" Francisco de Acosta . . D" Gregorio Pedriel . . . D" Mariano Daz . . . . D" Andrs Hidalgo . . . D" Basilio Negri . . . . D" Vicente Sibla . . . . D Victoriano Noya . . . D" .1" Jos Mariano Rocha . D" Mariano del Villar . . D" Jos Rubiera . . . . D" D" Juan ngel Vega . D" Tomas lllscas. . . . D" Joaqun Griera . . . D" Rafael Pabon . . . . D" ngel Caldern . . . D" Francisco Pedriel. . . . . 21 . . . .
n n

G0 61 58 53 55 58 39 59 57 57 59 54 60 48 52 60 61 55 59 57 62 65 57 1,395

INTRODUCCIN.

CXXXVH

ma mayor. Comandantes Sargento mayor, el teniente de infantera . . . . Ayudantes 1 D Cornelio de Saavedra. 2 D" Estban Romero. 3 D Jos Domingo Tjrien.
n n

D" Juan Jos Viamonte. D Juan Pedro Aguirre. D Eustoquio Antonio Diaz. D" Francisco Martinez. D Diego Saavedra. D Juan Francisco Toyo. D Jos Maria L'rien. D Agustin Pio Elias. D" Jos Hernndez. D" Mariano Gmez. D" Francisco A costa. D" Roque Illscas. D Pedro Carrasco. D Juan Madera. D" Matias Rivera.
n n n n n n n n

Subtenieiites de bandera . Capitanes agregados . Capellanes .

. .

Cirujanos

NOTA. Ademas de los individuos contenidos en esta lista, que todos se acuartelaron, al toque de generala concurrieron muchos pedir a r m a s , que se les dieron, y se incorporaron sirviendo en la accin como los dems , sin otros, que trajeron armas propias; y otros mas que se dejaron de alistar porque el S general mand suspender la formacin de compaas en tres cuarteles de. la ciudad, por faltar armas, y para que con el sobrante se formasen los cuerpos de caballera, los cuales y mucha parte de los otros cuerpos de infantera son tambin patricios. Buenos Aires y noviembre 2 de 1807.
R

CORNELIO DE SAAVEDRA.

SEGUNDO

PERODO.

LA
Y SUS

ESPAA
EN AMRICA.

POSESIONES

I.
Divisin y rgimen de las posesiones espaolas en la Amrica. Vireinatos, Capitanas generales, Audiencias, etc Tratado entre los reyes de Espaa y los conquistadores. La Amrica como reino, su incorporacin la corona de Castilla. Derecho de los Americanos desempear los empleos pblicos : observacin del barn de Humboldt sobre esto. Consejo de Indias : su objeto y facultades. Poder real de los vireyes. Recopilacin de Indias : Recopilacin de Castilla : las Siete Partidas. Sistema de hacienda : diversos impuestos y su inversin por las juntas de hacienda. Poblacin , industrias , costumbres, religin y rgimen eclesistico de la Amrica. La inquisicin. La instruccin pblica. Sistema restrictivo : monopolio comercial : necesidad de franquicias. Plan de conspiracin en Caracas : se frustr. Revolucin en el Per, en 1 7 8 0 : propagacin de las ideas subversivas: triunfo de los Espaoles. Revolucin en la Nueva Granada , en 1791 : un convenio que no fu cumplido. Revolucin de Gual y Espaa, en Caracas : se frustr. Plan de Mr. Pitt sobre proteger la independencia sud-americana: proclama del gobernador de Trinidad.

Las posesiones de la corona de Espaa en el continente de Amrica se componan de los vireinatos de Mjico Nuevava. 1

2 Divi.sio t territorial lio las posesiones espaolas en la Amrica.

LA ESPAA

Su gobierno.

Subdivisin lie las piovinrins en ilopnrtamenlop.

Manilo de loa vireyes, capitanes generales, elr.

Las

audieiiciat.

Lugares en qnc las lialil

Sus atribuciciH

Casos de corle

Espaa, Santa F de Bogot la Nueva Granada, Per, Buenos Aires Provincias del Rio de la Plata, y de las capitanas generales de Guatemala, Venezuela y Chile. Estos Estados se hallaban gobernados por jefes independientes unos de otros, nombrados por el rey de Espaa. Cada una de las provincias intendencias que comprendian los vireinatos y las capitanas estaba administrada por intendentes {gobernadores 6 corregidores) nombrados tambin por el rey, pero sometidos la autoridad de los vireyes y dlos capitanes generales. Estas provincias se dividan tambin en departamentos, en cada uno de los cuales dividan entre s la autoridad y dirigan la administracin dos magistrados, de los que elimo era nombrado por el intendente, y el otro (el alcalde) designado por las municipalidades. Todo lo concerniente la seguridad inters general, el abastecimiento, la salubridad, etc., era dla competencia de las municipalidades (cabildos). El mando militar estaba unido al poder civil en la persona de los vireyes, do los capitanes generales y aun de los intendentes; sin embargo, en ciertos casos y en algunas provincias habia comandantes que eran superiores los intendentes, aunque su poder no se extenda sino lo militar. La administracin de la justicia estaba confiada unos magistrados llamados oidores, los que reunidos constituan las cortes de justicia denominadas audiencias. Cada presidente resida en la ciudad en que habia audiencia : es decir, en Mjico, Guadalajara, Guatemala, Caracas, Santa F de Bogot, Quito, Lima, Cuzco, Chuquisaca, Chile y Buenos Aires. De casi todas las causas conocan desdo luego los gobernadores, los corregidores, sus delegados, los alcaldes, consultando previamente un abogado, como asesor, menos que fuesen ellos conocedores del derecho. Sus sentencias deban ser confirmadas por la audiencia; y, en caso de apelacin, la causa era sentenciada segunda vez por esta corte. La audiencia pronunciaba privativamente sobre algunos casos privilegiados, sea los casos
de corte.

Conforme un tratado solemne y especial, celebrado entre

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

3 Tratado
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los reyes de Espaa y los conquistadores de la Amrica espaola, los ltimos debian permanecer seores de este pas, pero con la carga de someterse un vasallaje feudal bajo el nombre
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y
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conquistadores.

de encomenderos. Pero los primeros colonos se condujeron de un modo tan cruel con los naturales del pas, que Carlos Quinto y sus sucesores sintieron la necesidad de abolir gradualmente varios de sus privilegios; y las encomiendas acabaron por caer
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Desuso de las encomiendas.

en desuso en muchas de las provincias que volvieron nuevamente al poder de la corona. Concedironse entonces los colonos algunos privilegios de poca importancia, para reemplazar los que posean originariamente : dironseles los ttulos de marqueses, condes, etc., etc. La Amrica espaola era mirada, en aquella poca, como un
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La Amrica era considerada


como u

remo independiente, aunque reunido a la Espaa, y ambos bajo el gobierno de un rey. Resolvise en consecuencia que las leyes de Indias, todos sus ttulos, su nombre y toda idea de conquista fuesen eliminados, y que los Indios fuesen declarados subditos del rey bajo todos respectos, ni mas ni menos que los Castellanos. La incorporacin de la Amrica espaola la corona de Castilla fu decretada por Carlos Quinto en Barcelona, el 14 de setiembre de 1319, y confirmada por Don Juan, Felipe II y Carlos IV; y considerando, dice el emperador Carlos V, la fidelidad de nuestros vasallos, las fatigas experimentadas y los peligros corridos por los que lian descubierto ese pas y se lian establecido en l; queriendo eme posean con mas certidumbre y confianza el derecbo de quedar siempre unidos nuestro reino, empeamos nuestra real palabra, por nosotros mismos y los reyes nuestros sucesores, de que sus ciudades y establecimientos jamas sern enajenados ni separados en todo ni en parte, bajo pretexto alguno y en favor de quien quiera que sea; y en el caso de que nosotros y nuestros sucesores lucisemos algunos dones enajenaciones en estos lugares, esas diposiciones serian consideradas como nulas y no celebradas (i). (1) L. I, lt. i, libr. ni ; 1. VII, lt. i, 11>. iv de la Recopilacin de Indias. En el decreto real publicado el ao de 152-4, para el nombra-

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de su inrorporacion la corona de Castilla, Decreto

de reino. confrmase la denominacin

LA ESPAA

Observacin .leiseoriiomboid.

Consejo de Indias.

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atiibuuones.

miento de un consejo supremo en las Indias, se da expresamente el nombre de reino, y en l se reconoce que los habitantes tienen un derecho natural de ocupar los puestos de honor y lucrativos. El seor barn de Humboldt (i) observa que los tomando el ttulo de rey de Indias, han mirado esas lejanas posesiones como parte integrante de la monarqua espaola, como provincias dependientes de la corona de Castilla, mas bien que como colonias, en el sentido dado esta palabra desde el siglo dcimo sexto por las naciones traficantes de Europa. Las enrgicas observaciones de Montesino, Cordora, Las Casas, y varios otros, en la corte de Espaa, sobre las medidas arbitrarias de los conquistadores y de los primeros colonos, dieron lugar al establecimiento del consejo de Indias. Este consejo, auj j i p i n hb. ii, do la Recopilacin de Indias, para hacer leyes, pragmticas, ordenanzas, etc., etc., para los Indios, como investido de la autoridad suprema sobre ellos, fu encargado al mismo tiempo de velar en la ejecucin de las leyes establecidas en favor dlos nuevos subditos. Estos reglamentos tan completamente frivolos, que apenas merecen el nombre de leyes, forman la base del cdigo llamado Recopilacin de
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Judias.
sus facultades legislativas. Poder real cjerrido poriosvireies.

El poder legislativo del reino perteneci entonces al consejo j Y \[- y q\ y y \ poder ejecutivo los vireyos y
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siete i-anidas

los capitanes generales. Los vireyes ejercan ademas el poder ^ ggj^ t autorizados por una comisin especial para usar de plenos poderes en las circunstancias extraordinarias y delicadas. El buen deseo del rey se expresaba por medio de cdulas d<s [jmncipum placitu et rescripta). Estos actos particulares, siempre separados de la legislacin y frecuentemente revocados, formaron el primer cdigo legislativo de la Amrica espaola.
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a r j a n

Venan despus la Recopilacin de Indias, la de Castilla y la ley

comn las Siete Partidas; y cuando se reconoca que todas


(1) Essai politique sur la nouvelle Espagne, cap. x n , lib. V.

Y SUS POSESIONES EN AMRICA..

ollas eran insuficientes, lo eme suceda frecuentemente, haba que atenerse la opinin de algunos prcticos. El sistema de hacienda estaba fundado en los principios siguientes. P r i m e r a m e n t e , el rey era propietario de las tierras en segundo lugar, los Indios (Lib. IV, 1t. x n de la Recopilacin);

deban pagar una contribucin, un i m p u e s t o , por cabeza capitacin (lib. VI, tt. x n , y lib. VI, tt. x v ) ; y , por la mita en el P e r , cada Indio estaba obligado trabajar 18 m e s e s en las minas en diferentes pocas, desde la edad de 18 aos hasta la de 5 0 ; en tercer lugar, la dcima parte del producto de las tierras cultivadas se pagaba con la denominacin del diezmo, para la proteccin que el rey daba la Iglesia, conforme u n arreglo hecho con diferentes papas (i); en cuarto lugar, la i m p o sicin indirecta de la aduana, la alcabala, parte {quinto) obligaba pagar u n derecho sobre casi todos los efectos de comercio; y la quinta de cualquiera especie de oro plata extrada de La venta de algunas las minas que no pertenecan al rey

producciones estaba reservada los oficiales del rey, como el tabaco, la sal y los naipes. La renta proveniente del establecimiento de correos entraba igualmente en el tesoro del rey. En muchas provincias se pagaba el derecho do tener una embarcacin para atravesar el rio, el de tener gallinas y vender los brevajes llamados pulclie, guarapo, etc. (3). Estos impuestos eran cobrados por oficiales pertenecientes ios diferentes departamentos, y su producto era depositado en el tesoro general, de donde se enviaba Espaa; algunas veces se inverta segn las rdenes de las juntas dla real. La poblacin de la Amrica espaola se formaba en esa poca audiencia, superiores de hacienda, reunidas en las capitales, eme las presidia; del regente del fiscal llamado de escribano y que se componan del intendente,

d o l o s contadores mayores,

lo civil; del oficial real mas antiguo en oficio, y de u n

(1) Vase el tit. de Diezmos, en la Recopilacin. (2) Vase el lt de Alcabala, ensayo del oro, ele, en la (3) Vase el lt. de los Estancos, en la Recopilacin.

Recopilacin.

LA ESPAA

de Indios, Espaoles , negros y mestizos , sin comprender las tribus de Indios que continan viviendo independientes las orillas del Meta, en la costa de la Goagira, en las riberas del Orinoco, del Rio Negro, pampas de Buenos Aires, etc., etc. Parto de la poblacin de la Amrica espaola se emplea en la agricult u r a , particularmente en V e n e z u e l a , Guatemala, Guayaquil,
Su industria.

Chile, Cartagena, etc. Algunas provincias, tales como el Rio de la Plata y parte de Venezuela, se h a n dedicada la industria pecuaria. E n Mjico, el Per y la Nueva Granada, casi todos los habitantes se emplean en los trabajos de las m i n a s .

Costumbres y religion.

Los Indios y los negros habian conservado en gran parte sus costumbres primitivas; los criollos reciban las suyas de los Espaoles. Siendo la religion de la Amrica espaola la catlica, el gobierno de la Iglesia y las dignidades eclesisticas son

Gobierno eclesistico.

las mismas que en la madre patria : arzobispos, obispos, etc., los cuales eran nombrados por el rey, conforme cal privilegio que l e h a b i a concedido Julio II, el ao de 1308, con el nombre de
real patronato

La inquisicin.

(i). Fu establecida tambin la inquisicin en el

Nuevo Mundo.
Estado de la instruccin elemental y cientfica.

Profunda ignorancia, hasta de las artes mas necesarias, reinaba en toda la extension de ese vasto territorio. E n las capitales, sin embargo, y notablemente en Mjico, Lima y Santa F de Bogot, hacase con m u y b u e n xito el estudio de la medicina y de algunas partes de la historia natural. Los criollos se dedicaban con ardor al de la teologa y d l a jurisprudencia, porque ellos nicamente daban consideracin. Reciben actualmente los

Grades universitarios. Probibicion do transitar.

grados de doctor en las universidades, que existen en nmero de n u e v e en la Amrica espaola. Estaba prohibido todo acceso los establecimientos espaoles, no solamente los extranjeros, sino que los m i s m o s habitantes de las diferentes provincias no se les permita viajar de una otra (2). El comercio se haca exclusivamente con la E s -

Monopolio del comercio.

(1) Vase el tt. vi, lib. I de la Recopilacin. (2) Ley VIII, tt. x v i u , lib. v , cdula de 1609 ; leyes LXV1II y LX.IX, tt. XLV, lib. x de la Recopilacin de Indias.

Y SUS

POSESIONES EN AMRICA.

pana. y estaba casi enteramente monopolizado por los Espaoles (i). Hacia fines del ltimo siglo, los vireyes y los capitanes generales obtuvieron algunas licencias especiales para comerciar con las Antillas, en casos de dificultades insuperables para comunicar con la madre patria. E n 1797, la corte de Madrid se vio en la necesidad de permitir la apertura de algunos puertos do la Tierra Firme, para las ventajas del comercio; porque, consecuencia de la guerra, la Espaa no podia proveer sus lejanas colonias de los artculos de E u r o p a , que, por su largo uso, se liabian hecbo ya objetos de primera necesidad para los Americanos. Por el m i s m o m o t i v o , el virey Cisnros, de las Provincias del Rio d l a Plata, abri en 1809 los puertos de Buenos Aires, permitiendo el libre comercio con las naciones aliadas de la Espaa. La corte de Madrid conserv por mucho tiempo su poder e n el nuevo continente, sin mas auxilio que u n pequeo nmero de tropas espaolas. Los criollos estaban sinceramente adheridos la madre patria, y los Indios jamas haban concebido la idea de sacudir el y u g o . Pero al promediar del ltimo siglo hubo en Caracas u n plan de conspiracin tramado por u n tal L e n , natural de las islas Canarias; contaba con numerosos partidarios, queriendo destruir, con su a y u d a , la compaa Guipuzcoana, la cual se le habia concedido el privilegio exclusivo de comerciar con Venezuela. Descubierto su proyecto, fu condenado muerte, arrasada su casa, y en el sitio que esta ocupaba se hizo levantar una columna para perpetuar el recuerdo de su castigo. Una injusticia que sufri Don J. hicieron G. T u p a c - A m a r u de la

Necesidad de a l g u n a s franquicias.

Id.

Id.

Adhesin de los Americanos la E s p a a .

Conspiracin frustrada del Canario L e o n . Este fu ejecutado.

Causa de una revolucin en el P e r , en 1 7 8 0 .

Audiencia de Lima, y el insulto que recibi de u n corregidor, conocer mas vivamente los Indios su estado de y el peso de las abyeccin, el sistema opresor del repartimiento

nuevas tasas. Por eso estall una revolucin en el Per en

(1) La l e y VII, l t . L x x x v n , l i b i x d e l a Recopilacin, p r o h i b e los habitantes de la Amrica espaola, bajo pena de muerte, traficar con extranjeros, sea cual fuere el pretexto,

LA ESPAA

1 7 8 0 . El repartimiento obligaba los Indios recibir de los corregidores los artculos de primera necesidad y sus muas, los precios que estos fijaban y sobre el crdito que queran darles.
Cunden las ideas revolucionarias.

Muchas personas se decidieron por la causa general, instigaciones de T u p a c - A m a r u , y propagaron en poco tiempo el espritu de independencia. Extendise la resistencia sobre trescientas leguas de territorio, dando origen las escenas mas sangrientas: al principio eso n o fu sino una lijera revuelta de los Indios contra la opresin d l o s corregidores y de los domas agentes del gobierno. La querella dur tres aos con xitos diversos: Tupac-Amaru habia sido proclamado inca del P e r ; pero la poca confianza que inspir al pueblo su conducta, y la dificultad de proporcionarse armas y municiones, desalentaron m u y luego los Indios, quienes no obraron ya sino con desidia, tiempo que los ataques combinados de las tropas de Buenos Aires y las de Lima daban una evidente superioridad los Espaoles, por quienes se declar la mayor parte del pueblo, no obstante sus vivos deseos de u n cambio en la administracin. Tupac-Amaru y varios de los principales jefes de la insurreccin se les dio muerte de u n a manera irritante. E n 1781, el regente Pinres quiso introducir algunas reformas, imponer algunas nuevas contribuciones en su gobierno de la Nueva Granada. La provincia del Socorro, una d l a s mas populosas del vireinato, se declar abiertamente contra esa m e d i d a ; cerca de 1,700 hombres se reunieron y marcharon contra Santa F de Bogot, gritando : Viva el rey! mueran en triunfo hasta la planicie llamada Mortuco, los malos gobernadores ! La capital se encontraba indefensa, y se adelantaron cosa de doce de leguas de Santa F , en donde encontraron al arzobispo sus manos la hostia sagrada. Con tan inesperado

Ejecucin de Tupac-Amaru y oros jefes. Revolucin contra el


regente rieres.

Gngora, que revestido con sus ornamentos pontificales tema en encuentro, los insurgentes se detuvieron, llenos de temor y asombro; y aprovechndose el arzobispo de tan feliz m o m e n t o , propuso u n a
T e r m i n por medio de un c o n v e n i o con l o s S o c r r e n o s .

conferencia su j e f e , Don Salvador Plata. De ella result u n convenio, consecuencia del cual se dispers el tumulto : d e s -

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

pues se quejronlos Socrrenos de que jamas se haban ejecutado los artculos estipulados en la convencin. Algunos criollos y Espaoles imbuidos en los principios polticos que dieron origen la revolucin francesa, y familiarizados con los escritores que la haban precedido inmediatamente, formaron u n plan de revolucin en Caracas en -1797 ; trataron con desprecio al gobierno espaol, porque s o s armadas haban sufrido muchos golpes, y , sobre todo, porque confiaban en la proteccin do la Inglaterra, con motivo del m u y sabido plan do M. Pitt de dar independencia la Tierra Firme. La conspiracin fu descubierta al acto de estallar, y sus jefes principales, que lo eran Don M. Gual y Don J . M. Espaa, se salvaron en una isla vecina. Regres este la Guaira dos aos despus, pero fu descubierto y ahorcado. E n esa poca, hizo circular sir Tilomas Picton la siguiente proclama, en todas las islas adyacentes. Una nota oficial, fechada el 7 de abril de 1797, m e ha sido trasmitida, en mi cahdad de gobernador de la isla de Trini dad, por el m u y honorable Henri Dundas, ministro de rela cinos exteriores de Su Majestad Britnica. Creo de mi deber comunicar su tenor Vuestras Excelencias, fin de que puedan aprovechar las insinuaciones que contiene; y para que estn en capacidad de hacer que se conozca su contenido, se la trascribo literalmente. El objeto que recomiendo en este momento mas particular mente vuestra atencin, es buscar el medio mas eficaz para libertar al pueblo del continente inmediato la isla de Trinidad del sistema opresivo y tirnico que lo agobia y del monopolio establecido sobre el comercio, bajo el ttulo de registros exclusivos, exigidos por el gobierno; sacar tambin la mayor ventaja posible de la situacin local de la isla, abrindole una libre y directa comunicacin con las dems partes del m u n d o , sin perjudicar al comercio de la nacin britnica. fin de cumplir esta intencin con mayor faci lidad, sera prudente que Vuecelencia alentase los habi tantes de Trinidad continuar las comunicaciones que tenan

10

LA ESPAA Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

con la Tierra Firme

antes

de la reduccin de esa isla, dn

doles la seguridad de que encontraran e n ella u n depsito

almacn general de toda especie de artculos. Con tal fin, Su Majestad Britnica ha determinado, e n su consejo, permitir la franquicia de los puertos de Trinidad para comerciar direc)) tamente con la Gran Bretaa. Relativamente la esperanza que tenis de alentar el nimo de las personas con quienes estis e n correspondencia, y que estimulan los habitantes resistir la tirana ros, mint?'as permanezcan en esa disposicin, de su gobierno, segapor nada mas tengo que deciros, sino es que pueden ellos estar de recibir mis manos toda especie de auxilios sea de dinero, de Su Majestad

Britnica,

sea de armas y municiones;

que pueden estar

igualmente ciertos de que las miras de S u Majestad no tienden sino asegurar su independencia; que ella no pretende n i n gima soberana sobre su pas, y que ni siquiera tiene la intcn cion de oponerse los privilegios del pueblo, n i las recla mariones que pueda hacer para el ejercicio de sus derechos polticos, civiles religiosos. Puerto Espaa, junio 26 de 1 7 9 7 .
TIIOSIAS PICTON, etc., etc.

rg=as2*s= ei
:

II.

Expediciones frustradas contra Venezuela y Buenos Aires. Refuerzos militares. Causas de la dominacin espaola. Quejas de los Americanos contra el gobierno de la madre patria. Causas generales de la revolucin de la independencia. Juntas provinciales. La regencia y sus pretensiones. La junta de Asturias. Conducta de los gobernadores respecto Bonaparte : carta del capitn Deaver sir A. Cochrane, informndole sobre su llegada Caracas y la ninguna opinion por Bonaparte. Peticin para formar una junta en Caracas. Llegada Buenos Aires de la noticia de los sucesos de Espaa; Liniers; Don J. Elo; Goyeneche en Montevideo.

Para auxiliar al partido revolucionario en la Amrica espa o l a , el gabinete ingles pag la expedicin de Miranda (i) Venezuela en 1806, y envi la de Whitelocke Buenos Aires en 1807 (2); pero ambas tuvieron mal xito. Los diferentes ataques hechos por los Ingleses y los Franceses sobre las costas de la Amrica espaola obligaron los Espaoles aumentar sus fuerzas militares, para auxiliar al ejrcito ya estacionado en los puertos, en casos de nuevos ataques. Las conmociones civiles, sobre t o d o , necesitaron u n aumento de fuerzas militares : fu preciso poner las capitales en estado de dar y recibir auxilios en casos de insurreccin. Pero aunque las tropas estuviesen concentradas particularmente en las capi>

Expedicin vcnrauai*
dc

wimciocke

^ZsTraroT'
L a E s p a l a

"memo sus tuerzas militares.

id.

(1) Vase el parte histrica de Venezuela en los siguientes tomos de esta obra. (2) Vanse los tomos IV y V de la Coleccin de Tratados de la Latina, sobre la conquista y reconquista de Buenos Aires. Amrica

12

LA ESPAA

tales, guardbase parte de ellas en las provincias para fortificar su fidelidad imponer respeto los revolucionarios.
Causas necesarias <ie ia d,iuaeon por tres siglos.
A

Al observar la adhesin d o l o s Espaoles su pas, el respeto


} c r i o U o s

conservaban la Espaa, el carcter dbil de


1

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los Indios, y el estado de insignificancia poltica en que se hallaban las dems razas, no hay por qu asombrarse de que durante tres siglos se hayan dejado gobernar por las leyes establecidas en u n pas dos mil leguas del suyo, sin tentar esfuerzo alguno para conquistar su independencia; y aun cuando caracteres emprendedores se esforzaban en excitar la revuelta, la facilidad con que el gobierno espaol aniquilaba sus planes se explicaba fcilmente, por una parte, por medio de la vigilancia de los jefes y de la inquisicin; y de la otra, por medio de la apata de los criollos, consecuencia natural de su educacin.
Quejas de ios Americanos contra el gobierno espaol.
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No pretendo sostener, sin embargo, que estuviesen satisfechos ^ j


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sivamente descontentos de ella, y h aqu de que se quejaban : I


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del poder arbitrario ejercido por los virajes y capitanes geen

nerales, que con frecuencia eludan las leyes y aun las rdenes del rey (vase la ley CLXXIII, tt. x v , lib. 2 de la Recopilacin), paa frecuentemente segunda. que la audiencia Teicera. eran acusados y depositados, la cual se quejaban de que los oficiales enviados por el rey de l<Jslo que no suceda jamas los funcionarios nombrados por los vireyes ; 2 de estaba compuesta de Europeos, nicos jueces
o

para conocer de las causas, y los cuales tenan el poder de i n terpretar las l e y e s en su favor ; 3 de que la audiencia dictaba frecuentemente decisiones clandestinas, sentenciaba imponiendo el destierro, y daba una multitud de resoluciones sin juicio
cuan.

legal; 4 de que eran tratados con desconfianza por el gobierno, pesar de la lealtad que haban manifestado en la guerra de sucesin la corona de Espaa, resistiendo las insinuaciones de la Francia y de la Inglaterra, y , sobre todo, pesar del desprendimiento y raro valor que haban desplegado cuando Car-

Quima,

tagena y Buenos Aires fueron atacados por los Ingleses; de que estaban obligados sufrir los insultos de u n E s p a o l , quien quiera que f u e s e , por el mero hecho de ser Europeo, y

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

13

porque con ese ttulo se consideraba como u n ser de naturaleza superior, y como amo de la Amrica espaola. Entre muchos ejemplos, pueden citarse los que siguen : La ciudad de Mrida (de Maracibo), en Venezuela, habia presentado al r e y u n a peticin para obtener el permiso de fundar una universidad : la administracin fiscal decidi que la peticin debia negarse, porque no era conveniente propagar espaola, raleza , trabajar en las minas. la instruccin en la Amrica en donde los habitantes parecan destinados por la natu-

Despus de una pretendida sollena de vicios igno de ser representados; sexm.

l e m n e deliberacin, el consejo de los cnsules de Mjico declar que los Indios eran una raza embrutecida, rancia,
o

autmatas

indignos de representar

6 de q u e pesar de que la convencin originaria hecha entro el rey y los primeros colonos de la Amrica espaola (i) estipulaba que en todas las secciones del gobierno, de la justicia, del servicio militar, de la administracin de las rentas, etc., los primeros conquistadores del pas y sus descendientes, los pacificadores, los colonos y aun los m i s m o s indgenas, serian elegidos con preferencia para desempear los destinos p b l i c o s , todos fuesen no obstante privados dentro de poco de toda partiest apoyacipacin en el poder y los honores. Esta queja

da por la circunstancia de que entre 1(30 vireyes y 6 0 2 capillos generales, intendentes y comandantes nombrados por la corte de Espaa para administrar la Amrica, no se contaban sino diez y ocho criollos, que no haban obtenido ese mismo favor sino porque haban sido educados en Espaa, ventaja que m u y pocos Americanos podan t e n e r , porque les estaba vedado visitar la madre patria habitar en ella, sin expreso permiso del rey, que no lo acordaba sino m u y rara v e z ; T de que la Espaa impedia toda industria en Amrica, no dejando establecer ninguna manufactura; y de que pesar de la i m posibilidad en que estaba de proporcionar los artculos necesarios al consumo de los Americanos, les prohibia limitaba el cultivo de esos m i s m o s artculos. spma.

(1) Ley III, tt. n, lib. ni (le la

Recopilacin.

IX
Restricciones puestas la industria agrcola.

ESPAA

Detengmonos algo en las restricciones puestas la libertad del cultivo. E n las posesiones espaolas al sur del istmo de Panam, el nmero de las plantaciones de tabaco era limitado , y si u n plantador tenia la desgracia de tener u n pi de tabaco ademas del que se le habia permitido, toda su plantacin era destruida ; y sin embargo, la Espaa se vea obligada cada ao comprar al Portugal, para su consumo el de sus colonias, una considerable cantidad de tabaco. Con excepcin del Per y de Chile, ninguna provincia podia extraer aceites, hacer vino aguardiente, plantar vias y cosechar almendras . Chile y el Per n o habiin sido exceptuados de esas tirnicas prohibiciones, sino porque la Espaa encontraba el' viaje demasiado largo, y , de consiguiente, porque le resultaba poco beneficio de hacer trasportar esos artculos aqueUas provincias. Tambin era necesario (i)que los aceites, vinos, aguardientes, etc., cosechados en el Per y Chile, se consumiesen all m i s m o , pues su exportacin estaba prohibida bajo m u y severas penas.

Id.

El Per y Chile no tenan el privilegio de cosechar aceites ni vino, sin pagarlo por una privacin; y jamas se cultiv en ellos el tabaco ni la caa de azcar.

Ultima qui'ja.

E n fin, la ltima queja que los criollos dirigieron al gobierno espaol, fu que, para detener los progresos de la poblacin y maatener las distinciones que la dividian en diferentes clases, habia l hecho y conservado muchas leyes que ponan obstculos los matrimonios (2).

Causas g e n e r a l e s de la revolucin dula independencia

Puede asegurarse, sin embargo, que pesar de tantos motivos de quejas, la Amrica espaola habra quedado todava durante muchas generaciones bajo la dependencia de la madre patria. Pero la invasin de la Espaa por Bonaparte, la desinteligencia que rein entre las juntas que se formaron en Sevilla, Asturias y otras provincias; y , todava mas la conducta poltica de la regencia de Cdiz, decidieron esa revolucin, que, por la exten-

(1) Recopilacin de Indias, lt. x v m , lib. xiv. (2) Vanse Cdulas sobre el discenso y varias leyes de la Recopilacin los matrimonios.

sobre

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

15

sion de las regiones que abraza, es nica en los fastos de la historia. Esto precisamente es lo que vamos desarrollar en los siguientes captulos. Las perturbaciones que agitaron la Espaa, y la especie de abandono en que se encontr despus de la convencin de Bayona, que la entregaba los Franceses, exigieron la formacin de reuniones provinciales llamadas juntas. proveer al gobierno del Estado, pero caAa. junta prema gubernativa de Espaa Su objeto era quiso atribuirse su-

el poder supremo. La de ScviUa tom el ttulo d e : Junta

Indias, y diput miembros suyos

todas las secciones de la Amrica. fin de lograr mejor xito en su m i s i n , aseguraron, contra toda verdad, que la Espaa entera reconoca la junta de S e v i l l a , le obedeca, y eme la prosperidad pblica exiga que la Amrica imitase ese ejemplo. Al mismo t i e m p o , la regencia establecida en Madrid por el rey Fernando, antes de su partida para ir unirse Napolen Bonaparte, se esforzaba igualmente en que se reconociese su poder en Amrica. La junta de las Asturias ostentaba de u n modo altanero las m i s m a s pretensiones, y rehusaba reconocer la junta de Sevilla. Pareca que el m o m e n t o de conquistar la libertad se presentaba en la Amrica, cansada y agotada por tres siglos de contin u o s sufrimientos. La Espaa, invadida por u n poder colosal, sus fortalezas ocupadas por el enemigo, rota toda unidad en el gobierno, qu poca tan favorable para la emancipacin del Nuevo Mundo! Pero los Americanos eran sinceramente adictos a l a madre patria; las noticias del continente les llegaban de tal modo desfiguradas y contradictorias, la resistencia de la nacin espaola les pareca tan noble, la posicin de la familia real tan dolorosa interesante, que, paralizados por la sorpresa y m o v i dos de compasin, perdieron el feliz m o m e n t o de obrar. Si la Amrica espaola se hubiera separado, en esa poca, de la madre patria, de dnde hubiera sacado la Espaa los medios de sostener por tanto tiempo una guerra que en parte ha contribuido la caida de Bonaparte ? La conducta de los gobernadores espaoles en Amrica

16 contraste de ios gobernadores espaoles conamericanos. los subditos

LA ESPAA

ofreci, en aquella circunstancia, notable contraste con la de i ] x l i t o s americanos. Con excepcin del virey de Mjico,
o s

su

, .

todos parecieron dispuestos jurar fidelidad Bonaparte, como lo prescriba la orden contenida en el decreto firmado por el consejo de Indias. Ese decreto ordenaba reconocer las cesiones hechas en Bayona, y confirmaba los jefes espaoles en sus empleos. ese cambio nicamente se opusieron los subditos americanos, quemando en pblico la proclama enviada por Bonaparte y echando sus agentes. La siguiente carta trasmite con exactitud el sentir de los Americanos en aquella poca, y de qu manera lo expresaban : El capitn Deaver sir Alexandre Cochrane.

De la Guaira, julio 19 de 1808.


Sir,
C o r t a

Ocurren actualmente en la provincia de Venezuela aconte cimientos de m u y grande importancia. He juzgado necesario despachar V . , sin prdida de t i e m p o , el Serpent, corbeta tomada ltimamente los Franceses, fin de que conozca tan prontamente como sea posible los acontecimientos que h a n sucedido y a , y de que pueda formarse una opinin sobre los que probablemente seguirn, Entr el 1 5 al puerto de la Guaira, y en el momento en
n C

isirA.cocbrauc

Le orienta de los suce.-t s de Venezuela

su negada

> i Guaira.

U e

dispona para ir tierra, not que Uegaba u n ber-

gantin (brick) con pabelln francs al fondeadero; este habia venido la tarde anterior de Cayena con despachos de Bayona, y echado el ancla cosa de dos millas de la ciudad de la Guaira. Separado de ese buque por una distancia de cinco millas, no pude acercarme l lo bastante para tirarle una descarga; y el haberse refugiado bajo las bateras espaolas m e impidi perseguirlo.
Retirada de Caracas de un agente trances.
)( e

En el m o m e n t o en que m e preparaba para partir Caracas,


i
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pit

a n

d l bergantn francs se retiraba de esa ciudad, m u y


e

'

descontento de la recepcin que se le habia hecho en ella. Llegu las tres Caracas, y present los despachos de

Y SUS POSESIONES EN ASIRICA.

17 Llegada del capitan Deaver la misma ciudad.

V. al capitn general, quien m e recibi m u y framente, , i) por mejor decir, con mucha descortesa; h a c i n d o m e l a obser vacion de que yo llegaba una hora m u y incmoda para entrambos, y de que baria m u y bien en ir buscar donde comer, y volver dentro de dos horas. Al entrar en la ciudad not gran efervescencia entre el pueblo. Cre ver aquella agitacin que precede sigue una conmocin popular; y cuando llegu la gran casa niuni) > cipal, fu rodeado por habitantes de casi todas las clases. i) Supe que el capitn francs, llegado la vspera, habia refe rido la noticia de todo lo que habia pasado en Espaa de una manera favorable la Francia; que habia anunciado el adve nimiento de Jos Bonaparte al trono de Espaa, y )) rdenes para los agentes del gobierno francs. Psose en armas inmediatamente la ciudad. Diez mil habi tantes rodearon la morada del capitn general, y pidieron se proclamase Fernando VII rey de Espaa. Se les prometi ceder su voto al siguiente d a ; pero poco satisfechos con esta promesa, lucieron ellos proclamar Fernando VII, desde la m i s m a tarde, por medio de heraldos de armas, y colocaron i) su retrato iluminado en la galera de la casa del cabildo. Los Franceses fueron pblicamente insultados en los cafs, de donde se les oblig retirarse; y el capitn del'bergantn se retir de Caracas secretamente, las 8 de la noche, escoltado por u n destacamento de soldados. Mas tarde habra perecido, i) porque a l a s diez el populacho pidi su cabeza al gobernador; y cuando aquel supo que habia partido, le siguieron tres cientos hombres para darle muerte. Aunque framente recibido por el gobernador, fui perfec tament acogido por los principales habitantes de la ciudad, la cual m e miraba como u n libertador. Las noticias que l e s di de Cdiz fueron devoradas con avidez, y excitaron gritos de entusiasmo y reconocimiento por la Inglaterra. Al volver la casa del gobernador, ped que la corbeta fran cesa m e fuese entregada, , al m e n o s , que m e fuese permi tido tomar posesin de ella en la rada, en razn de los motivos
YH.

Fermento que no! en la ciu lad.

Se inform de la misin del agente franco'.

trado
El pueblo armado proclam a Fernando VII.

El agente francos se retilo clandestinamente.

El capitan Deaver fu muy bien acogido por los Caraqueos.

El gebernador neg el permiso de apoderarso de una corbeta francesa.

18

LA ESPAA

que la haban hecho entrar en ella. El gobernador m e rehus positivamente ambas c o s a s , y tampoco quiso apoderarse l de la corbeta. D j o m e , por el contrario, que habia dado rde nes para que ese buque se hiciese la vela inmediatamente. Hcele conocer entonces las que y o habia dado para que la cogiesen, fin de que las aprobase; y al m i s m o tiempo le dije, que si la corbeta n o estaba en el poder de los Espaoles m i r e g r e s o , yo m i s m o iria cogerla. Contest que l envia ria al comandante de la Guaira la orden de hacerme fuego, si m e tomaba la libertad de ejecutar semejante accin. Repli qu entonces que las consecuencias de semejante orden recae ran sobre l ; aadiendo que la recepcin que m e haca m e pareca m a s bien de u n enemigo que de u n a m i g o , y que tenia motivo para sorprenderme de su conducta hacia m , al traerse la noticia de haber cesado las hostilidades entre la Gran Bretaa y la Espaa, mientras que l trataba los Franceses como a m i g o s , sabiendo que la Espaa estaba en guerra con la Francia. Sostuvo l que la Espaa no estaba en guerra con la Francia, y le pregunt cmo consideraba la i) cautividad de la famiba real y la toma de Madrid. Respondi solamente que el gobierno espaol n o le hablaba de e s o , y que m i s despachos no eran oficiales.
Peticin para formar una junta en Caraca?.

Algunos m e s e s despus de esa prueba de admirable adhesion la madre patria, u n nmero considerable de las familias m a s recomendables de Caracas present una peticin al capitn general Casas, para obtener el permiso de elegir una junta s e m e jante la de Espaa, con motivo de la situacin de la Pennsula. Aunque los principios fundamentales de la peticin estuviesen apoyados en las l e y e s , los peticionarios fueron arrestados, pero puestos en libertad pocos dias despus. Entre los signatarios se encontraban el marques del Toro, el marques de Casa L e o n , el conde San Javier, el conde de Tovar, y varios otros.

Orintase el v i r e ; de B u e n o i Aires de loa s u c e s o s de Espaa.

U n bergantn francs, conduciendo u n mensaje de Napoleon Bonaparte, lleg Buenos Aires hacia fines de julio de 1 8 0 8 ; y por l se inform el virey Liniers de los acontecimientos ocurridos en la Pennsula. Liniers reuni el

cabildo

y la

audiencia,

Y SUS

POSESIONES EN AMRICA.

19

para consultar sobre el plan de conducta que debia adoptar e n tan extraordinarias circunstancias. Convnose e n que el virey publicara lo que pasaba e n la madre patria. Liniers dirigi, pues, una proclama al pueblo de Buenos Aires, e n la que l e d e jaba traslucir sus intenciones. Esta proclama es u n a prueba de la falsedad que los gobernadores de la Amrica espaola e m pleaban babitualmente para engaar los habitantes. E n este curioso manifiesto indicaba, pero oscuramente, los cambios que acababan de tener lugar e n Espaa, cuando la guerra de sucesin. Terminaba asegurndoles la elevada estimacin que su triunfo habia inspirado al emperador Napolen, y les exhortaba en nombre de Bonaparte que permaneciesen tranquilos. Don Javier Elo, gobernador entonces de Montevideo y enemigo personal de Liniers, se sirvi de esa proclama para acusarlo de deslealtad, y logr sustraer todo el pas que mandaba de la obediencia de su rival, formando u n a junta imitacin de las de Espaa. Don J. Goyeneche lleg e n aquella poca Montevideo, c o n despachos de la junta de Sevilla; y dando entera aprobacin la conducta de E l o , l e anunci que su misin n o tenia otro objeto sino formar semejantes establecimientos para asegurar la tranquilidad del pas. Goyeneche u s de u n lenguaje m u y diferente e n Buenos Aires y e n Lima; y su conducta, cuando derrot las tropas que sostenan la junta Paz, prueba evidentemente sus principios tocante esto. de a
Lie ada
6

Proclama de Liniera al pueblo

Don Javier El le acus de desleallad.

in^^dto

III.

Llegada Mjico de la noticia de una insurreccin en Espaa. Los Mejicanos pidiendo una junta : su formacin : necesidad de ella: dos puntos principales de sus trabajos. Conjuracin contra el virey : su deposicin y prisin. Diputados de las juntas provinciales de Espaa. Junta de Sevilla : su reconocimiento por la Amrica. Junta intuitiva en la Paz : opnense ella los vireyes de Buenos Aires y del Per : ejecuciones hechas por Goyeneche. Establecimiento de un gobierno en Quito. Convocacin de una junta en Bogot : su disolucin : su nueva reunin. Disolucin del gobierno de Quito. Los Espaoles violan la buena fe : asesinatos de patriotas. Manifiesto y mala fe de la junta central. Noticias que sobre Bonaparte y esta recibieron los Americanos. Triunfos de los Franceses en Espaa. Dispersin de la junta central. Nombramiento de una regencia : conducta de esta. Junta suprema de Caracas, una vez depuesto Empran. Junta de Buenos Aires : reunin de un congreso : combate entre criollos y Espaoles.

Llegada

Mjico

El 29 de julio de 1 8 0 8 , spose en Mjico la noticia de una insurreccin general en Espaa. El entusiasmo que produjo estaba todava en toda su fuerza la llegada de dos diputados de la junta de S e v i l l a : anunciaron que venan reclamar el mando soberano de la Amrica espaola para esa asamblea. Tal era la disposicin general de los nimos e n favor de la Pennsula, que los Mejicanos habran probablemente accedido la exigencia de la junta, si durante los debates entre los oficiales civiles y militares reunidos por el virey, no hubiesen llegado u n o s despachos anunciando el establecimiento de la junta de las Asturias, la cual invitaba expresamente a j o s Mejicanos que no reconociesen la junta de Andaluca. Fcilmente se concebir lo que debi daar esa declarada rivalidad la

de la nolii ia le una insurreccin general en E s p a a .

LA ESPAA Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

21

opinin que los Mejicanos se haban formado del espritu de la revolucin de Espaa. H aqu u n extracto de las observaciones presentadas el 5 de agosto de 1808 por la municipalidad de Mjico al virey Iturrigaray, para reclamar la formacin de una junta compuesta de los tribunales y autoridades constituidos en la capital: Las juntas del gobierno y los respetables cuerpos de las ciudades y reinos no se conducen ya dijo la municipalidad de una manera conforme la l e y , que ordena que todos los casos difciles sean discutidos en asambleas generales. E n las presentes circunstancias, despus de la sustraccin del rey, estando investida de la soberana la nacin, deben ser discutidos sus intereses por las autoridades unidas las municipalidades, que son las cabezas del p u e b l o ; y esas asambleas deben hacer exactamente lo que baria el m i s m o monarca en favor del bien general. Mjico se adhiere los principios de Sevilla, Valencia y otras ciudades de Espaa, y reclama, as como estas dos fieles ciudades, los medios de proveer las medidas mas convenientes en tan i n g e n t e s circunstancias. Estos ejemplos nos indican lo que debemos hacer, es decir, organizar una junta de gobierno, compuesta de la real audiencia, el arzobispo, los oficiales municipales, los diputados de los tribunales, los cuerpos eclesisticos y seculares, la nobleza, los principales ciudadanos y los jefes militares. Esta junta deliberar sobre los importantes objetos que nos conciernen, tomar partido por nuestros intereses. Esta junta es necesaria, porque libres ahora del apremiante peligro que nos amenaza por parte de la Francia, no debemos con todo descuidar nuestros medios de defensa, hasta que no recibamos avisos que nos tranquilicen enteramente. Es preciso tambin satisfacer los deseos del pueblo, dndole los medios que primitivamente tenia de apelar al consejo de las Indias al rey; y finalmente, deben hacerse m u c h o s cambios entre las personas nombradas para las dignidades eclesisticas y seculares. H aqu los nicos m e d i o s , en razn de la ausencia del
Su necesidad.
Cmo y de quine* deba formarse.

Observaciones
de los Mejicano

pidiendo una jun

Id.

22

LA ESPAA

monarca, que p u e d e n ofrecer al reino, si es unido, la posibilidad de escapar los peligros que le rodean. La unin de las autoridades es indispensable para producir y mantener la unanimidad en el nimo del pueblo, y prevenir las fatales consecuencias que resultaran de la desunin. Cada cual ser entonces feliz, y tods los votos, todas las resoluciones dirigidas por el patriotismo y el entusiasmo tendrn nicam e n t e por objeto el bien pblico. La ciudad p i e n s a , p u e s , que ha llegado el m o m e n t o de adoptar el medio seguido en Espaa. Cuando Vuecelencia haya establecido esa junta, compuesta de las autoridades y cuerpos arriba designados, cuando los representantes del reino estn reunidos, examinarn cuidadosamente los intereses del pas. Pero los dos puntos fundamentales de los trabajos de la junta no deben olvidarse. El primero es, que las autoridades deben obrar como si el trastorno de la monarqua trastorno que deploramos no hubiese sucedido; en consecuencia, Vuecelencia conservar siempre el m i s m o poder que las leyes le otorgan, y har que las dems autoridades observen el mismo respeto. El segundo punto es que, fin de suplir el i n m e n s o vaco que existe entre la autoridad de Vuecelencia y la del soberano, recurrir la junta. El virey pareci dispuesto adoptar la medida propuesta, y los Espaoles se resolvieron en consecuencia deponerlo. A n ciano, sin vigor, sin n i n g n plan de conducta, el virey se asust de las sospechas excitadas contra su lealtad, y l m i s m o propuso resignar su autoridad. Alentados los Espaoles por su debilidad, formaron una conspiracin contra l; y u n n e g o ciante, enemigo personal suyo, fu elegido para sucederle. Los oficiales que mandaban la guardia fueron ganados, el dia fijado; y el negociante, seguido de cerca de cuatrocientos Espaoles tomados en las tiendas de Mjico, entr hacia la media noche en el palacio del virey. No experimentando resistencia alguna, los conjurados se apoderaron de l, como tambin de su esposa. Esta fu conducida u n convento, y encerrado aquel en las prisiones de la inquisicin.

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

23 cmo se anunci

La audiencia haba autorizado secretamente este m o v i m i e n t o , y la prisin del virey fu anunciada al pblico, con la circunstancia de que la audiencia nuevo virey. fin de concentrar su poder, las juntas provinciales de
- . i . -i ' i i p

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t t p l l l l C 0 ,

se atribua el derecho de nombrar u n Diputados


de las juntas provinciales
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Espaa haban consentido en enviar diputados para tormar u n gobierno general que tomara el mando de la nacin. Cuando
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se hubo sabido en la Pennsula la noticia de la transaccin propuesta por los Mejicanos, y a se habia establecido en Sevilla aquella junta central, compuesta d l o s diputados que ya h e m o s designado. Su jbilo no tuvo lmites al saber que el virey, acusado de traicin, era prisionero de los Espaoles; no se tom el trabajo de examinar los cargos de la acusacin; ni tampoco reflexion qu punto de relajacin haban llegado los lazos de subordinacin, cuando u n puado de individuos, sin ninguna autoridad legtima, podia forzar el asiento del gobierno y apoderarse i m p u n e m e n t e de su jefe, i
Reconocimiento

La ley de Espaa exiga el establecimiento de una regencia en lugar de esta junta central; pero era tarde, y y a la Amrica espaola habia reconocido el poder de la j u n t a ; ya mas de n o venta millones haban sido enviados Espaa por las colonias americanas principios de 1810. Sin embargo, la Paz, capital de uno de los distritos de la audiencia de Charcas, considerando que la Espaa era demasiado dbil para libertarse por s n s m a del poder de los Franceses, quiso proveer su propia seguridad, y principios de 1809 se dio u n gobierno particular, compuesto de los principales habitantes y designado bajo el nombre de junta intuitiva. Los magistrados de Chuquisaca no censuraron esta medida, ni
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opusironse "
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fuerza

tampoco la audiencia de Charcas; pero el virey de Buenos Aires envi u n ejrcito para oponerse ella. Al m i s m o tiempo, el general Goyeneche marchaba, por orden del virey del Per, con u n n u m e roso cuerpo de tropas contra el gobierno d l a P a z , cuyo ejrcito, mandado por los generales Lanza, Castio Irambura, fu batido en el alto de la Paz, y despus en la parte de ese pas llamada Irupana, la cual est cosa de cuarenta millas de la ciudad.
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virajes
en res

^'

24 Goyeneche iia ejecutar u muchos patriotas.

LA ESPAA

El vencedor Goyenechc march inmediatamente contra los patriotas, habiendo sido ejecutados muchos de ellos del modo
r 1 0

mas ignominioso y horrible. Quito, eme es una de las ciudades de la provincia de Santa Fe de Bogot, y capital de la
de mi gobierno Establecimiento en (Juiio.

audiencia

de su nombre, determinada por los m i s m o s motivos que la Paz, estableci igualmente u n gobierno separado el 10 de agosto de 1809, nombrando al marques Selva Alegre para que lo presidiese, aunque parecia generalmente que el pueblo aguardaba otra cosa m u y diversa. Esta decisin determin al virey de la Nueva

Convoca el virey

Granada convocar una junta

compuesta de los principales

eTisigo"^

personajes de Santa Fe de Bogot, bajo pretexto de pedirles consejo. La junta se reuni en el palacio del virey, el 7 de setiembre de 1 8 0 9 , y se declar por el partido que habia adoptado la ciudad de Quito, en la esperanza de que reconociendo la junta central, y. obrando de concierto con el virey, se prevendra toda especie de desorden en el caso de que la Pennsula fuese definitivamente conquistada por los Franceses. El virey, que en realidad no tenia otra intencin que la de conocerla opinin pblica,

La disuelva indicando diu para su nueva reunion.

se apresur disolver la junta, indicando una nueva reunin para el 11 del m i s m o m e s ; y como era sordo, exigi que cada miembro de la junta llevase escrito su voto. El dia fijado, el pueblo de Santa Fe pareci m u y sorprendido de los preparativos militares del v i r e y ; habanse doblado las guardias de su palacio, y las tropas de los cuarteles estaban en movimiento, como si el enemigo se hallase las puertas. La junta se reuni, y pesar de aquel aparato militar, cada uno present su voto. Esos votos escritos robustecanlas opiniones expresadas por los m i e m bros en la primera junta. Varios oradores se hicieron notar en esas asambleas por la energa y libertad de sus opiniones.

militares reparativos de', virey

Nueva reunin,

Disolucin
d

El virey de Santa Fe de Bogot hizo, sin embargo, marcharlas tropas contra la junta do Quito, segundndole en esa operacin
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de Qu'uo
6 n

por ia fuerza.

l virey Abascal del Per : cedieron unas fuerzas superiores


s

de ia buena fe i [-'"" i

defensores de la junta, despus de algunas escaramuzas; fu

disuelto el gobierno; y pesar de la formal promesa de u n c o m pleto olvido de lo pasado, hecha por el Espaol conde Luis de Castilla, presidente de Quito, gran nmero de patriotas fueron

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

25

p r e s o s ; todos los cuales fueron asesinados en su prisin, el 2 de agosto del ao siguiente, bajo el pretexto de u n alarma que dieron los soldados. Permitise el pillaje las tropas de Lima acantonadas en la ciudad para mantener en ellas el orden. El nmero de las personas asesinadas ese dia sangre fra pasaba de trescientas. E n 1810, la junta de Caracas hizo honores fnebres, con gran magnificencia, esas desgraciadas vctimas. La noticia de estos acontecimientos lleg m u y pronto la junta central, y a instruida de la fermentacin que cunda rpidamente en todas las colonias espaolas. La adhesin que los Americanos habian demostrado por la madre patria era s i n c e r a ; pero las reformas en su gobierno, tan frecuentemente prometidas, no se haban realizado j a m a s ; comenzaban por lo tanto sentirse mas cansados de su dependencia, y su adhesin la Espaa disminua cada dia. . Qu ser de nosotros si la Espaa es conquistada? e r a la cuestin general. Las discusiones sobre este punto engendraban otras do grande importancia. Deseando engaarlos la junta central,

afn

de hacerlos volver

aun

estado

de apata, public u n pomposo manifiesto en que declaraba que las colonias eran iguales la madre patria. Sin embargo, no se hizo reforma alguna en el gobierno, p e sar de esa solemne declaracin, y mientras que la junta reciba continuamente cargamentos de plata de la Amrica espaola, enviaba Espaoles ella para desempear todos los pblicos. Diez m e s e s haban trascurrido desde que instruidos los A m e ricanos de las victorias de Bailen, Valencia, etc., saban que los usurpadores de la madre patria habian sido obligados concentrar sus fuerzas del otro lado del Ebro. Lisonjebanse cada dia de saber la libertad gloriosa y completa de la Espaa, as como el rescate de Fernando VII, cuando las ltimas noticias anunciaron que Bonaparte era dueo de Madrid; que la junta central so habia refugiado en Andaluca; que al general San Juan lo habian asesinado sus tropas por sospechas de malas i n t e n c i o n e s ; que varios generales, entre los cuales se encontraba Morela, habian traicionado, y que casi no quedaba uno empleos

26

LA ESPAA

e n quien pudiese el pueblo tener la m a s leve confianza. error de los Americanos meridionales no podia

El

compararse

sino sus primeras esperanzas; sin embargo, se enviaron socorros con regularidad la Pennsula, y tambin suscriciones becbas por todas las clases del pueblo. La opinin que tenan de la firmeza y del valor de la nacin espaola no se haba d e bilitado; y atribuan su infortunio la traicin. Si e n esa poca estallaron algunos d e s r d e n e s , si se pidi reformas por los Americanos, es necesario atribuir esos sucesos la mala conducta, al despotismo, la falta de fe de los jefes espaoles, y no u n descontento real contre la madre patria.
Noticias placenteras.

Las noticias

de la guerra

de Austria les inspiraron las

mayores esperanzas, y la victoria de Talavera fu celebrada por todas partes con entusiasmo ; regocijo que no dur mucho tiempo. Las noticias que siguieron eran de naturaleza siniestra; las juntas de Sevilla y de Valencia protestaban contra el g o bierno central : el general de la Romana acababa de publicar u n manifiesto, en que era declarado ilegal el poder del supremo gobierno; y para cohno de infortunio, los ejrcitos espaoles acababan de sufrir varias derrotas. Algn tiempo despus, los Franceses batieron completamente al ejrcito de Espaa e n Ocaa, y nada pareca oponerse y a sus progresos en Andaluca. El trnsito de Sierra Morena, que se supona fortificado, no ofreca la m e n o r dificultad ; y los Franceses entraron en Sevilla sin perder u n hombre siquiera.

Otras siniestras.

Triunfos de los Franceses en Espaa.

Dispersion de la junta central.

Hechos el blanco del odio popular, los miembros de la junta central se dispersaron; siguindoles furioso el populacho, insultndoles en su fuga. Algunos de eUos, aunque proclamados traidores, se reunieron e n la isla de L e n ; pero temiendo la muerte, con que eran amenazados, trasmitieron sus poderes una regencia compuesta de cinco p e r s o n a s , cuya autoridad no se extenda sino sobre Cdiz y la Galicia, nicas partes de la Pennsula que haban quedado los Espaoles. bajo la dominacin de

Parle de ella nombr una regencia.

Circunspeccin y franqueza

Los miembros de la regencia, conociendo la ilegalidad de su eleccin y la debilidad de su poder, n o se atrevieron siquiera

SUS POSESIONES EN AMB.ICA.

27

hacer conocer su existencia los Americanos espaoles, hasta que sus pretendidos derechos no fuesen sostenidos por u n m a nifiesto de los comerciantes de Cdiz, ciudad en que m u y luego fijaron ellos su residencia. La regencia dirigi entonces los Americanos u n a proclama, que es uno de los documentos mas interesantes en la historia de la revolucin de la Amrica espaola, porque francamente confiesa el despotismo que cada g o bernador habia hecho pesar hasta esa poca sobre los Americanos. El pasaje siguiente, tomado de esa proclama, es sobre manera n o t a b l e : Americanos: por m u c h o tiempo habis estado oprimidos bajo u n yugo opresivo, y tanto m a s pesado, cuanto que erais alejados del centro del poder; pero nosotros colocamos ahora vuestro futuro destino en vuestras propias m a n o s . Hasta aqu habis sido el juguete de los vireyes, siempre sometidos su ambicin y sus caprichos, mientras que al mismo tiempo erais vctimas de su codicia: desde este m o m e n t o , vuestra suerte no depende mas de ellos. La noticia de la dispersin de la junta central lleg Caracas en 1810, y ella sigui inmediatamente la proclama de la regencia. En tan crtica circunstancia, convencidos los habitantes de que no quedaba ninguna esperanza de avenimiento con el capitn general Empran, que pedia ciega sumisin toda e s pecie de gobierno que emanase de E s p a a ; imaginndose que la Pennsula acabara por caer en el poder de los Franceses; t e merosos de que los jefes espaoles, fuese en la Pennsula, fuese en Amrica, tuvieran la intencin de hacer que los colonos participasen de la m i s m a suerte de la madre patria ( i ) ; considerando la regencia como u n gobierno ilegal, formado simplemente de algunos miembros de la junta central, cuyos poderes haban sido aniquilados, resolvieron hacer el ensayo de obtener por la fuerza lo que no haban podido obtener por la razn. Mani-

(1) La regencia de Cdiz, en un manifiesto los Americanos espaoles, empleaba estas palabras: No os basta ser Espaoles; cualesquiera que sean Jos acontecimientos, vosotros perteneceris la Espaa.

28

LA ESPAA Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

festse el mayor ardor por el b u e n xito. Estimulado por el celo patritico, excitado por el despotismo de los jefes espaoles y alentado por los yotos de los habitantes, el cuerpo municipal, reunido con algunas personas nombradas por el pueblo, depuso
Los aclos de esta
sepiibin-an

los gobernadores espaoles y tom las riendas del gobierno | ) a


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n o n l

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junta suprema.
o s

Los actos de la imita fueron


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en el nombre de Fernando VI

i. publicados e n nombre del rey Fernando VII e n algunas proclam a s , sin reconocer no obstante la superioridad de la regencia; y se ofrecieron todos los auxilios posibles para continuar la guerra
(le Buenos Aires.

contra la Francia. El establecimiento de la junta de Buenos Aires se efectu m a s tranquilamente que el de Caracas. Habiendo el virey Cisnros informado los habitantes de los acontecimientos trgicos de la Pennsula, hizo conocer al mismo tiempo su iucertidumbre sobre la legitimidad de su propia autoridad: aprovechando esta declaracin, el

juma

de un congreso p.eunion en la misma ciudad

cabildo le

present u n a peticin reclamando la convo-

catoria de u n congreso para deliberar sobre la marcha que deba seguirse e n aquellas circunstancias. El virey accedi la peticin del cabildo, y el congreso se reuni el 2 2 de m a y o . Decidise en l la formacin de u n a junta, la cual fu instalada el 2 3 del

Comliale entre el popula lio criollo y el espaol.

mismo mes. U n comerciante europeo de Santa F e de Bogot insult u n criollo, usando del lenguaje m a s ofensivo todos sus compatriotas. La querella atrajo al populacho criollo y espaol; y formando cada uno su partido, se trab u n combate, del que salieron victoriosos los criollos. Este acontecimiento determin la junta reunirse el 2 0 de j u b o . La noticia de la dispersin de la junta central y del establecimiento de la de Caracas habia sido recibida anteriormente.

IV.

Junta de Santiago de Chile. Situacin tirante insurreccin de Mjico. Medidas de la regencia contra Venezuela : error de aquella. Respuesta de la junta de Caracas : indignacin que caus en la regencia : medios de esta para encender la guerra civil en la Amrica. Negociaciones en el Brasil : su objeto. Representacin de los Americanos en las cortes. Paralelo entre aquellos y los Espaoles, respecto la guerra: estos violan la buena fe y la palabra de honor ; hechos que lo comprueban. Asesinatos de patriotas, y su aprobacin por la regencia. Exasperacin de los Americanos. Acta de independencia, firmada en Caracas. Propgase el espritu revolucionario. Igual conducta de otros pueblos. Concesiones: solicitudes rechazadas .por las cortes : se reducan once captulos. Mal xito de los comisionados franceses en la Amrica. Plan en excitar una rebelin: instrucciones ad hoc dadas por J. Napolen Desmolard.

Las m e d i d a s arbitrarias del capitn general Carrasco irritaron de tal modo al pueblo de Cbile, que le oblig resignar su p u e s to : tambin se form una j u n t a en esa provincia el 1 8 de s e tiembre. El arresto d e l v i r e y Iturrigaray e n Mjico, el 15 de setiembre de 1 8 0 8 , excit una fuerte rivalidad entre los Europeos y los Americanos; la m u e r t e de varios de estos ltimos y el arresto de m u c h o s otros, acusados de malas intenciones contra la corte, aumentaron la indignacin de los Mejicanos. La llegada del

ormacion
de una junta en S a n t i a g o

<i ciuie.

Situacin tirante
d e M i i c o 6 , 1 1 8 0 S

virey V n e g a s , trayendo recompensas y honores los jefes y partidarios de la faccin europea, colm el descontento. Una insurreccin estall el 10 de setiembre de 1 8 1 0 , e n la

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Insurreccin en Guanajuato y el resto del territorio, en 1810. Medidas de la regencia contra Venezuela

LA ESPAA

ciudad de Dolores de Guanajuato; y m u y luego se extendi esa insurreccin por todo el pas (i). Apenas hubo recibido el consejo de regencia (dice el decreto de la m i s m a regencia, cuando declar Caracas en estado de bloqueo) los detalles de lo que pasaba en Caracas, cuyos h a bitantes instigados sin duda por intrigantes y facciosos se h a bian hecho culpables en declararse independientes de la madre patria, cuando se determin tomar las medidas m a s eficaces para atacar el mal en su origen impedir sus progresos, pero fin de no obrar sino despus de una madura dehberacion, la regencia habia consultado al consejo de Espaa y al de las I n dias, y tomado medidas que respondan del xito. Pero como la provincia reconocido de Maracibo y el departamento en tan criminales proyectos, al consejo de regencia, de Coro no haban sino al contrario, declararse tomado parte haban abierta-

y se haban opuesto

La provincia de Caracas fui declarada en estado de bloqueo. Error de la regencia en cuanto al origen del movimiento.

mente la absurda idea de Caracas,de

independientes la regencia

sin tener los medios de obtener esa independencia, goroso bloqueo.

solamente declaraba la provincia de Caracas en estado de riEsta resolucin no se extenda las divisiones arriba m e n cionadas, porque haban rehusado seguir el pernicioso ejemplo de Caracas, y manifestado una constante fidelidad. Segn la regencia, la rebelin no debia su arranque sino la ambicin sin lmites de unas pocas personas, y la ciega credulidad de algunas otras arrastradas probablemente contra su querer por las ardientes pasiones de sus compatriotas. La regenciadecia el decreto habia adoptado medios seguros para extirpar el m a l , y castigar sus autores con todo el rigor que tenia derecho de emplear la autoridad soberana; m e n o s que una pronta y voluntaria sumisin mereciese u n perdn general, que solo en

Orden de hacer circular cus resoluciones.

ese caso ofreca conceder la regencia. Daba esta rdenes para que sus resoluciones circulasen en todos los dominios espaoles, y de que tanto en ellos como en el extranjero fuesen esparcidas,

(1) Vanse las observaciones presentadas las cortes por los diputados de la Amrica espaola, el 1 de agosto de 1 8 1 1 .

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

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fin de que nadie ignorase el estado de bloqueo de la dicha costa, etc., etc. Cuando este decreto fu publicado, el 3 de agosto de 1810, el consejo de regencia habia sido oficialmente informado, por la junta de Caracas, de las razones que habian determinado esta provincia seguir el ejemplo del pueblo de Venezuela : la junta anadia q u e , en casi todas las dems partes de la Amrica espaola debera adoptarse la m i s m a medida, y que casi g e n e ralmente se rehusaba reconocer la regencia. Estas razones estn contenidas en la respuesta de la junta suprema de Caracas al marques de las Hermzas, ministro de Espaa, respuesta que ha sido publicada en la exposicin de Walton al prncipe regente de Inglaterra (i). La respuesta de la junta de Caracas excit gran indignacin entre los miembros de la regencia y en el pueblo de Cdiz. Habanse lisonjeado de que los Americanos espaoles se conformaran sumisamente sus decretos; pero su desengao lleg su colmo cuando supieron que las diferentes provincias no obraban de concierto entre ellas. La guerra pareca el deseo d o minante en Cdiz, as como en las cortes que habian sido r e u nidas por la regencia. Prodigronse invectivas y sarcasmos de Cdiz. Las
Medios de aquella para encender la guerra civil en la Amrica. Excit indignacin en la regencia la respuesta de la junta de Caracas. Respuesta de la junta de Caracas a la regencia.

contra los Americanos espaoles en las gacetas

misiones de Cortabarra Puerto R i c o , de don Javier Elo Montevideo, de don Benito Prez Panam y de don N. Vengas Mjico, tuvieron por objeto poner en movimiento todos los resortes propsito para producir la guerra civil. este efecto, empleronse las preocupaciones, la religin, las promesas seduct o r a s , las animosidades particulares, y hasta las amenazas. Iguales intenciones hicieron enviar tropas Montevideo, Vera Cruz, Coro, Panam y Santa Marta, pesar de que la sazn tenia la Espaa gran necesidad de esas fuerzas para su propia

Envo de tropas al efecto.

(1) Vanse el manifiesto y las proclamas de la junta de Santa Fe de Bogot, las de las juntas de Buenos Aires, Cartagena y Quito ; como tambin el manifiesto de la junta de Sulsepec de Mjico, y la carta de la junta de Caracas al rey de Inglaterra.

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Negociaciones con el Brasil: su objeto.

LA ESPAA

defensa. Abrironse con el m i s m o nimo negociaciones en la corte del Brasil, relativamente las pretensiones de la reina la regencia de E s p a a , en ausencia del rey Fernando. Las cortes, que habian recibido su autoridad de la regencia, participaban de su animosidad contra los Americanos. Estos babian enviado algunos diputados las cortes, reunidas j entonces en la isla de

Representacin de los Americanos en las cortes.

L e n ; apenas se les permitia hablar de su pas. Si los Americanos decia uno de los miembros de las cortes se quejan de ser tiranizados hace trescientos a o s , todava de sern tratados de igual modo durante tres mil aos. Me alegro decia otro despus de la batalla de Albufera la victoria que h e m o s o b t e n i d o , porque ahora podremos enviar tropas para reducir los insurgentes. Por l t i m o , otro decia (i) : No s qu clase de bestias pertenecen los Americanos.

Iniciase la guer bajo auspicio: desfavorables.

H aqu bajo qu auspicios tan desfavorables comenz la guerra en la Amrica espaola; la manera atroz con que se h i z o , prueba la irreconciliable enemistad de ambos partidos. Los E s paoles combatan para reconquistar el territorio que haban posedo, y los Americanos espaoles para obtener la i n d e p e n -

Paralelo entre Americanos y Espaoles.

dencia. Crueles e n el triunfo, los primeros lo eran mas en la adversidad. Los l t i m o s , intrpidos en el ataque, y conservando en la derrota confianza en sus jefes, se mostraban s i e m pre dispuestos reunirse bajo sus banderas. Los primeros posean grandes talentos militares; los segundos, la superioridad del nmero. Entrambos ostentaban idntica firmeza, igual audacia en sus empresas. Millares de hombres han inundado con su sangre mil seiscientas leguas de pas, que comprenden las colonias espaolas en el n u e v o continente; y , como si la muerte no segase bastantes vctimas en los campos de batalla, cierto nmero de individuos eran diariamente asesinados sangrefria.

Los Espaoles violan la buena f^ de la guerra.

Los jefes espaoles y los directores eran los primeros en dar el peligroso ejemplo de violar las capitulaciones, dar muerte los prisioneros, y rechazar todo medio de avenimiento. E n esta
(1) Vase el Manifiesto de Alvarez Toledo, diputado las corles.

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

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guerra cruel, emprendida en nombre de las cortes de Espaa y de Fernando V i l , y por cierto que en presencia de los hechos histricos, los Espaoles mas enemigos de la independencia de Amrica encontraran dificultad para excusar, paliar siquiera, la inhumanidad y falta de fe de que se hizo gala, desde el principio de la revolucin. Testigos los hechos siguientes. Cuando Hidalgo se acerc la capital de Mjico, la cabeza de 8 0 , 0 0 0 hombres, despach u n enviado Vengas con proposiciones d e p a z q u e r e h u s e l v i r e y . L a junta de Sultepechizo iguales proposiciones en 1 8 1 2 , y el resultado fu el m i s m o . El general Miranda entreg el fuerte de la Guaira, la ciudad de Caracas y las provincias de Cuman y Barcelona al general espaol Monteverde , en virtud de una capitulacin : este prometi olvidar todo lo que hubiera podido hacer contra el gobierno espaol, y conceder, quien quiera que lo pidiese, su libre salida de V e n e zuela. A pesar de este tratado y solemne compromiso, el general Miranda fu preso poco d e s p u s , puesto en u n calabozo de Puerto Cabello, enviado despus Puerto Rico, y de all trasladado la Carraca en Cdiz, donde muri ltimamente (i). Durante una tregua entre los ejrcitos del P e r , mandados por el general G o y e n e c h e , y el de Buenos A i r e s , bajo el mando del general Balcarce, tuvo lugar u n ataque contra las tropas de Buenos Aires, que se crean en perfecta seguridad, porque confiaban en el tratado existente. Belgrano, general de los patriotas, hizo prisioneros en 1812 al general Tristan y la divisin del ejrcito del Per que m a n d a b a , y les concedi generosamente la libertad de que volviesen sus casas, despus de haber hecho que diesen su palabra de honor de que no se batiran mas contra Buenos Aires. Pocos dias despus violaron este sagrado compromiso. Despus de haber derrotado varias veces el general Bolvar los realistas mandados por Monteverde en Venezuela, consinti en una capitulacin, de la cual jamas se ejecut ni u n solo artculo. E n u n despacho V e n g a s ,
Capitulacin no ejecutada. Violacin de la palabra de honor. Violacin de una hegua en Buenos Aires. Montevcrtle viol una capitulacin celebrada con Miranda. Varios heclios lo comprueban.

(1) Vase la parte histrica de la revolucin de Venezuela y los documentos relativos esa capitulacin en los siguientes tomos.

vu.

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LA ESPAA

el genera] Trujillo se vanagloriaba de haber admitido parlamentarios, mientras que l se mantena la cabeza de sus tropas formadas en batalla, y de .haber hecho disparar sobre e l l o s , aunque estaban resguardados con una bandera de la Virgen Mara, conforme la invitacin del m i s m o Trujillo. Por este medio deca m e he desembarazado de ellos y de sus proposiciones. El general Calleja informaba al virey de Mjico, que en la batalla de Acleo no habia habido sino u n h o m b r e muerto y dos heridos; pero que l habia pasado al filo de la espada cinco mil Indios, y que la prdida de los insurgentes montaba diez mil hombres. El mismo general entr en Guanajuato fuego y sangre, hizo asesinar catorce mil personas, entre ancianos, mujeres y nios. La horrible conducta de este general era bien conocida en Espaa, cuando la regencia lo eligi para suceder al virey Vcngas. La de Moneverde mereci igualmente plena aprobacin, pues que fu nombrado capitn general de Venezuela, despus de haber roto la capitulacin hecha con Miranda; dando este por excusa de su falta de buena fe, que careca de los poderes necesarios para capitular con los i n s u r gentes. Los actos de crueldad de los jefes espaoles y la aprobacin de la regencia y de las cortes, exasperaron al nuevo gobierno de la Amrica espaola, aumentando as su autoridad y dndole numerosos partidarios. El espritu revolucionario habia animado al principio u n escaso nmero de personas, pero m u y luego se esparci por todo el continente. La conducta de la junta central y de las cortes espaolas propag ese mismo espritu con irritar unos pueblos decididos-entonces aprovecharse de las circunstancias para conquistar su independencia. H aqu el acta publicada por el congreso de Venezuela : DECLARATORIA DE INDEPENDENCIA.
E N EL NOMBEE BE DIOS TODOPODEROSO.

Nosotros los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cuman, Barnas, Margarita, Barcelona, Mrida y Tru-

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

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julo,

que forman

la

Confederacin americana de Venezuela en

el continente meridional, reunidos en congreso, y considerando la plena y absoluta posesin de nuestros derechos, que recobramos justa y legtimamente desde el 19 de abril de 1810, en consecuencia de la jornada de Bayona, y la ocupacin del trono espaol por la conquista y sucesin de otra nueva dinasta constituida sin nuestro consentimiento; queremos,

antes

de usar de

los derechos de que nos tuvo privados la fuerza por mas de tres siglos y nos h a restituido el orden poltico de los acontecimientos h u m a n o s , patentizar al universo las razones eme h a n emanado de estos m i s m o s acontecimientos y autorizan el libre uso que vamos hacer de nuestra soberana. No queremos sin embargo empezar alegando los derechos que tiene todo pas conquistado para recuperar su estado de propiedad independencia; olvidamos generosamente la larga s e rie de males, agravios y privaciones, que el derecho funesto de conquista ha causado indistintamente todos los descendientes de los descubridores, conquistadores y pobladores de estos pases, hechos de peor condicin por la m i s m a razn que debia favorecerlos, y corriendo u n velo sobre los trescientos aos de dominacin espaola en Amrica; solo presentaremos los h e chos autnticos y notorios, que h a n debido desprender, y h a n desprendido de derecho un mundo de otro en el trastorno, desorden y conquista, que tiene ya disuelta la nacin espaola. Este desorden h a aumentado los males de la Amrica, inutilizndole los recursos y reclamaciones, y autorizando la i m p u n i dad de los gobernantes de Espaa para insultar y oprimir esta parte de la nacin, dejndola sin el amparo y garanta de las leyes. Es contrario al

orden,

imposible al gobierno de Espaa, y fu-

nesto la Amrica, el que teniendo esta u n territorio infinitamente mas extenso y una poblacin m a s numerosa, dependa y est sujeta aun ngulo peninsular del continente europeo. Las cesiones y abdicaciones de Bayona, las jornadas del E s corial y de Aranjuez y las rdenes del lugarteniente duque de Berg la Amrica, debieron poner en uso los derechos que

36

LA ESPAA

hasta entonces haban sacrificado los Americanos la unidad integridad de la nacin espaola. Venezuela antes que nadie reconoci y conserv generosamente esta integridad por no abandonar la causa de sus hermanos, mientras tuvo la menor apariencia de salvacin. La Amrica volvi existir de nuevo desde que pudo y debi tomar su cargo su suerte y conservacin, como la Espaa pudo reconocer no los derechos de u n rey que habia apreciado mas su existencia que la dignidad de la nacin que g o bernaba. Cuantos Borbones concurrieron las invlidas estipulaciones de Bayona, abandonando el territorio espaol contraa voluntad de los pueblos,faltaron, despreciaron y hollaron el deber sagrado que contrajeron con los Espaoles de ambos m u n d o s , cuando con su sangre y sus tesoros los colocaron en el trono despecho de la casa de Austria: por esta conducta quedaron inhbiles incapaces de gobernar u n pueblo hbre quien entregaron como u n rebao de esclavos. Los intrusos gobiernos, que se arrogaron la representacin nacional, aprovecharon prfidamente las disposiciones que la buena fe, la distancia, la opresin y la ignorancia daban los Americanos contra la nueva dinasta que se introdujo en E s paa por la fuerza; y contra sus m i s m o s principios sostuvieron entre nosotros la ilusin favor de Fernando, para devorarnos y sajarnos i m p u n e m e n t e , cuando mas nos prometan la libertad, la igualdad y la fraternidad en discursos pomposos y frases estudiadas, para encubrir el'lazo de una representacin amaada, intil y degradante. Luego que se disolvieron, sustituyeron y destruyeron entre s las varias formas de gobierno de Espaa, y que la ley imperiosa de la necesidad dict Venezuela el conservarse s m i s m a para ventilar y conservar los derechos de su rey, y ofrecer u n asilo sus hermanos de Europa contra los males que les amenazaban, se desconoci toda su anterior conducta, se variaron los principios, y se llam insurreccin, perfidia ingratitud lo mismo que sirvi de norma los gobiernos de Espaa, por-

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

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que ya se les cerraba la puerta al monopobo de administracin que querian perpetuar nombre de u n rey imaginario. pesar de nuestras protestas, de nuestra moderacin, de nuestra generosidad, y de la inviolabilidad de nuestros principios, contraa voluntad de nuestros hermanos de Europa, se nos declar en estado de rebelin, se nos bloque, se nos hostiliz, se nos envi agentes amotinarnos unos contra otros, y se pro-, cur desacreditarnos entre todas las naciones del m u n d o , i m plorando su auxilio para oprimirnos. Sin hacer el menor aprecio de nuestras razones, sin participarlas al imparcial juicio del m u n d o , y sin otros jueces que n u e s tros enemigos, se nos condena una dolorosa incomunicacin contra nuestros hermanos, y para aadir el desprecio la calumnia, se nos nombran apoderados contra nuestra expresa voluntad, para que en sus cortes dispongan arbitrariamente de n u e s tros intereses bajo el influjo y la fuerza de nuestros enemigos. Para sofocar y anonadar los efectos de nuestra representacin, cuando se vieron obligados concedrnosla, nos sometieron una tarifa mezquina y diminuta y sujetaron la voz pasiva de los ayuntamientos, degradados por el despotismo de los gobernadores, las formas de la eleccin; lo que ser u n insulto n u e s tra sencillez y buena fe mas bien que una consideracin n u e s tra incontestable importancia poltica. Sordos siempre los gritos de nuestra justicia, van procurando los gobiernos de Espaa desacreditar todos nuestros esfuerzos, declarando crimin'ales, y sealando con la infamia, el cadalso y la confiscacin, todas las tentativas que en diversas pocas han hecho algunos Americanos para la felicidad de su pas, como la fe la queiiltimamente nos dict la propia seguridad para no ser envueltos en el desorden que presentamos, y conducidos la horrorosa suerte que vamos ya apartar de nosotros para siempre; con esta atroz poltica h a n logrado hacer nuestros hermanos insensibles nuestra desgracia, armarlos contra n o sotros, borrar de ellos las dulces impresiones de la amistad y de la consanguinidad, y convertir en enemigos una parte de nuestra gran familia.

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LA ESPAA

Cuando nosotros, fieles nuestras promesas, sacrificbamos nuestra seguridad y dignidad civil, por n o abandonar los derechos que generosamente conservbamos Fernando de Borbon, h e m o s visto que las relaciones de la fuerza, que le ligaban al Emperador de los Franceses, ha aadido los vnculos de sangre y de amistad, por lo que hasta los gobiernos de Espaa h a n declarado y a su resolucin de no reconocerlo sino condicionalm e n t e (i). En esta dolorosa alternativa h e m o s permanecido tres aos, en una indecisin y ambigedad poltica tan funesta y pehgrosa, que ella sola bastara autorizar la resolucin, que la fe do nuestras promesas y los vnculos de la fraternidad nos haban hecho diferir, hasta que la necesidad nos ha obligado ir masall de lo que nos propusimos, impelidos de la conducta hostil y desnaturalizada de los gobiernos de Espaa, que nos ha relevado del juramento condicional, con que h e m o s sido llamados la augusta representacin que ejercemos. Mas nosotros que nos gloriamos de fundar nuestro proceder en mejores principios, y que no queremos establecer nuestra felicidad sobre las desgracias de nuestros semejantes, miramos y declaramos como amigos n u e s t r o s , compaeros de nuestra suerte, y partcipes de nuestra felicidad, los que u n i dos con nosotros por los vnculos de la sangre, la lengua y la religin, h a n sufrido los m i s m o s males en el anterior o r d e n ; siempre que reconociendo nuestra absoluta independencia de l, y de toda otra dominacin extraa, nos ayuden sostenerla con su vida, su fortuna y su opinin, declarndolos y reconocindolos (como todas las dems naciones) en guerra enemigos, y en paz amigos, hermanos y compatriotas. E n atencin todas estas

sondas,

pblicas incontesta-

bles razones de poltica, que tanto persuaden la necesidad de recobrar la dignidad natural, que el orden de los sucesos nos h a restituido, y en uso de los imprescriptibles derechos que

(1) En esa poca, se creia Fernando VII casado con una parienlade Bonaparte.

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

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tienen los pueblos para destruir todo pacto, convenio asociacin, que no llena los fines para que fueron instituidos los gobiernos, creemos que no podemos ni debemos conservar los lazos que nos ligaban al gobierno de Espaa; y que como todos los pueblos del m u n d o estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra, y tomar entre las potencias de la tierra el puesto igual que el Ser Supremo y la naturaleza nos asignan, y que nos llama la sucesin de los acontecimientos h u m a n o s , y nuestro propio bien y utilidad. Sin embargo de que conocemos las consigo, y las obligaciones dificultades que trae que nos impone el rango que

vamos ocupar en el orden poltico del m u n d o , y la influencia poderosa de las formas y habitudes que h e m o s estado nuestro pesar acostumbrados ; tambin conocemos que la vergonzosa sumisin ellas, cuando podemos sacudirlas, ser mas ignominiosa para nosotros, y mas funesta para nuestra posteridad, que nuestra larga y penosa servidumbre, y que es ya de nuestro indispensable deber proveer nuestra conservacin, seguridad y felicidad, variando esencialmente todas las formas de nuestra anterior constitucin. Por tanto creyendo con todas oslas razones satisfecho el respeto que debemos las opiniones del gnero h u m a n o , y la dignidad de las dems naciones, en cuyo nmero vamos entrar, y con cuya comunicacin y amistad contamos; nosotros los representantes de las Provincias Unidas de Venezuela, poniendo por testigo al Ser Supremo de la justicia de nuestro proceder y de la rectitud de nuestras intenciones, implorando sus divinos y celestiales auxilios, y ratificndole en el m o m e n t o en que nacemos la dignidad que su Providencia nos restituye, el deseo de vivir y morir ubres, creyendo y defendiendo la santa, catlica, y apostlica religin de Jesucristo como el primero do nuestros d e b e r e s ; nosotros, pues, nombre, y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser de hoy m a s , de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos independientes, y que estn

40

LA ESPAA

absueltos de toda sumisin y dependencia de la corona de Espaa, de los que se dicen dijeren sus apoderados r e presentantes , y que como tal Estado libre independiente, tiene u n pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la p a z , formar alianzas, arreglar tratados de comercio, lmites y navegacin, y hacer ejecutar todos los dems actos, que hacen y ejecutan las naciones libres i n d e pendientes, y para hacer vlida, firme y subsistente esta n u e s tra solemne declaracin, d a m o s , y empeamos mutuamente unas provincias otras, nuestras vidas, nuestras fortunas, y el sagrado de nuestro honor nacional. Hecho e n el palacio federal de Caracas, firmado por nosotros, sellado por el gran sello provisorio de la Confederacin, y contrafirmado por el secretario del congreso, el quinto dia de jubo de 1 8 1 1 , el primero de nuestra independencia.
J U A N ANTONIO RODRGUEZ DOMNGUEZ,

presidente. Luis IGNACIO MENDOZA , vice


FRANCISCO ISNARDY,

presidente.

secretario.

Igual conduela de otros pueblos americanos.

Igual declaracin

se hizo e n Mjico, Cartagena,

Socorro,

Tunja, Pamplona, Antiquia, las dems provincias que c o m ponan el vireinato de la Nueva Granada, y mas tarde por el congreso de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Cuando las cortes espaolas reconocieron el objeto de los Americanos y las consecuencias de la conducta impoltica de la regencia, comenzaron alarmarse, y permitieron al corto nmero de Americanos q u e ocupaban asiento entre ellos, h i -

Concesiones hijas del temor.

Solicitudes rechazadas por las corles.

ciese oir s u voz.

Antes

de esa poca l o s m i s m o s

individuos

haban presentado las cortes u n proyecto de decreto, propio para remediar en parte los males que l a Amrica espaola haba experimentado bajo el gobierno p r e c e d e n t e ; pero las cortes lo haban rechazado. Esos m i s m o s Americanos hicieron nuevas reclamaciones el 1 6 de noviembre, las cuales fueron rechazadas nuevamente el 3 de diciembre de 1 8 1 0 . S i n embargo, e n

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

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enero de 1811 las cortes hubieron de discurtirlas, conteniendo 11 artculos; pero e n el m e s de febrero siguiente rehusaron admitirlas, al m e n o s las difirieron indefinidamente. Esas once proposiciones que vamos trascribir, darnunaidea de las reformas que l o s colonos espaoles solicitaron e n vano durante trescientos a o s : 1 Conforme al decreto de la junta central, del 5 de octubre de 1 8 0 9 , que declara los habitantes de la Amrica espaola iguales en derecho l o s de la Pennsula, la representacin nacional de cada parte de la Amrica espaola, Indias Occidentales Islas Filipinas, ser determinada y regida, para cada clase de los ciudadanos, del m i s m o modo y por las m i s m a s formas, sin distincin alguna, que el reino y las islas de la Espaa europeas. 2
o

) S(! l 'llUl tntl.

si,ro A ,,

.as espafiL

de las

Se permitir los habitantes libres y naturales de la

ui >enad

Amrica espaola plantar y cultivar todo lo que produzca su clim a : se les concedern licencias para fomentar la industria, fin d e q u e ensanchen en todo lo posible las manufacturas y las artes. 3 La Amrica espaola gozar de la libertad de exportar
o

' " " ."?"."'


I J 1 1 1

V ile la mercantil,

sus propios artculos y el producto de sus manufacturas, sea para la Pennsula, sea para las naciones abadas suyas, n e u tras, y de importar cuanto necesite; y con tal objeto se abrirn todos sus puertos. (Las dos solicitudes anteriores fueron concedidas, pero jamas se publicaron las rdenes enviadas para su ejecucin.)
iniKis se realizaron

4 Los Americanos espaoles tendrn libertad para hacer el


comercio con los colonos espaoles en Asia. Todos los reglamentos contrarios esta libertad sern abbelos. 5 La libertad de comercio ser concedida todos los puertos
o
s

Aboii de antiguos p gl.menlos , d e comercio

Y ,ie unas i ^ e s

de la Amrica espaola y de las Islas Filipinas con las dems partes del Asia; todas las leyes existentes contrarias esta l i bertad sern anuladas. G Todo estanco, todo monopolio e n favor del tesoro pblico del rey, ser indemnizado con nuevos derechos sobre l o s m i s m o s objetos. 7 Los obreros de las minas de plata sernhbres en la A m o

Modo de indemnizarse de los det-erlios de atanco.

Administracin de los productos


d e l a s m i n a S i

-,

rica espaola; pero la administracin del producto permanecer

42

LA ESPAA

reservada los oficiales del departamento de las minas, independiente de los vireyes, capitanes generales y oficiales de la real
Or.u-,1 sobre esto.

hacienda.

(Esta solicitud fu acordada, y la orden para ejecutarla se p u blic en las provincias bajo la dominacin de los Espaoles.)

Eicgiiiiiitia.i para los ctnpb

8 Todo Espaol americano ser elegible, como los Espaoles,


o

para todos los empleos honorficos y lucrativos, civiles, militares y eclesisticos, sea en la corte, en las dems partes de la monarqua.

Cmo sern
desempeados estos.

> 9 E n razn de la proteccin natural (rae se deben los dos


o

reinos, la mitad de los empleos pblicos en la Amrica espaola sern desempeados por subditos espaoles nacidos en Amrica. 10 fin de que las estipulaciones anteriores sean p u n tualmente ejecutadas, se formar en cada capital una junta consultiva, fin de proponer personas aptas para desempear los empleos vacantes.

Creacin de tina junta coiKitltira,

Restablecimiento
de los Je-llitas

11 Considerando la gran ventaja que produce el cultivo de

las ciencias, y el beneficio que pueden alcanzarlos Indios de la opinin pblica, las cortes restablecern los Jesutas. La conducta de los diferentes gobiernos que han obrado en nombre de Fernando VII, y la de Jos Bonaparte, forman u n contraste singular, rehusando constantemente los primeros la independencia los Americanos, y prometindosela el segundo. Sin embargo, la suerte de los comisionados que la Francia e n vi la Amrica espaola, con el objeto de llevar los actos de las cesiones hechas por el rey de Espaa en favor de Napolen Bonaparte, y por este en favor de su hermano Jos, fu una prueba convincente para la familia de Bonaparte de que los Americanos no se hacan parte en su causa. Viendo en seguida que las sumas de dinero que reciba diariamente la Pennsula del Nuevo Mundo, contribuan tan evidentemente prolongar

Mal xito de los coimsiunados de la FYam-ia en la Amrica.

IM...I > oi.jeto

la guerra en Espaa, el ministro del nuevo rey form el plan de excitar una revuelta en la Amrica espaola, con el fin de privarla de sus recursos. Los principios de ese plan se encuentran
e n

en exilia una ii-liidi en la Amrica espaola.

n s

r u c c

o n e s

dadas M. Desmolard, agente nombrado

por Jos Bonaparte en Baltimore. H aqu u n a copia de ellas:

SUS

POSESIONES

EN

AMERICA.

43

Instrucciones

dadas por Jos Napolen M. Desmolard, agente en Baltimore,

su conxi-

i n s t r u c c i o n e s dadas ,,,.
J u

sionado principal * excitar una

y todos los que proespaola con el fin de

-v,| >,o-,
10

vistos de sus rdenes vayan la Amrica revuelta.

El nico objeto, e n los m o m e n t o s actuales, debe ser perstfadir los criollos de que Su Majestad Imperial y Real no tiene otro fin e n dar la libertad la Amrica espaola, sumida e n la esclavitud hace tanto tiempo, sino el de obtener por precio de tamao favor la amistad de los habitantes y el libre comercio con los puertos de ambas Amricas, y el de independizar la Amrica espaola de la Europa. Su Majestad ofrece todos los auxilios necesarios de tropas compuestas de valerosos guerreros, respecto a l o cual se ha entendido Su Majestad con los Estados Unidos del Norte de la Amrica. Cada comisionado
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Asegurar "y"

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comisionado
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agente en jefe se contraer conocer el distrito en que lo fije su m i s i n , as como el carcter de sus habitantes, con los cuales no experimentar entonces dificultades en la eleccin de las personas mas propias para recibir l a s instrucciones necesarias con el objeto de captarse la afeccin del pueblo y hacerle conocer todas las ventajas de la independencia; le har observar que las inmensas sumas que van consumirse en Europa, circularn entonces en las provincias de la Amrica, y aumentarn sus recursos, su comercio y su prosperidad: y por ltimo, que sus puertos se abrirn todas las naciones. Se apoyarn e n la ventaja que debe proporcionar la libertad de la agricultura y del cultivo de todos los objetos actualmente prohibdos por el gobierno de Espaa, como el azafrn, el vino, las aceitunas, el lino, el camo, etc.; los beneficios eme alcanzarn del establecimiento do manufacturas de toda especie, de la abolicin del monopolio sobre el tabaco, la plvora y las e s tampas, etc. Para alcanzar su objeto con mas facilidad y por estar civilizada la mayor parte de esos pueblos, los agentes procurarn agradar los gobernadores, intendentes, curas y prel a d o s ; no economizarn dinero ni medio alguno de captarse su
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44

LA ESPAA

cario y amor, especialmente de parte de los eclesisticos; deben inducir con habilidad estos ltimos que cuando h a y a n de confesar sus penitentes, aprovechen la ocasin favorable de asegurarles su independencia, aprovechando las ofertas del E m p e rador de los Franceses; que Napolen es el enviado de Dios para castigar el orgullo y la tirana de los monarcas, y que sera u n pecado mortal irremisible resistir su voluntad. Los agentes aprovecharn todas las ocasiones de recordarles la opresin que experimentan de parte de los Europeos, y el desprecio con que son tratados por eUos; trazarn tambin la memoria de los Indios las crueldades de los primeros conquistadores de la Amrica, los infames tratamientos que prodigaron su legtimo rey; detallarn los actos de injusticia que se hallan expuestos diariamente los Indios, de parte de los funcionarios indgenas nombrados por los vireyes y los gobernadores en perjuicio de los que tienen derecho los empleos y recompensas; dirigirn la atencin del pueblo hacia los talentos superiores de algunos criollos que quedan olvidados, hacia las personas de mrito de la clase oscura, y le harn notar el contraste con los oficiales pblicos y los eclesisticos europeos, incapaces de sostener el paralelo; le harn conocer la diferencia que existe entre los Estados Unidos y la Amrica espaola, el bienestar de que gozan aquellos Americanos, su progreso en el comercio, la agricultura y la navegacin, el placer de ser libertados del yugo europeo y de no depender sino de u n gobierno constituido por ellos m i s m o s ; asegurarn que la Amrica, una vez separada de la Espaa, llegar ser legisladora de la Europa. Todos los agentes, tanto superiores como subalternos, deben llevar nota de los que se declaran amigos de la libertad; los agentes subalternos trasmitirn sus hstas los agentes superiores, para que estos hagan sus i n formes mi enviado en los Estados Unidos, el cual m e trasmitir el s u y o , f i n de que yo pueda recompensar cada individuo. Mis agentes se abstendrn de declamar contra la inquisicin la Iglesia; insistiendo mas bien, en sus conversaciones, sobre la necesidad de este santo tribunal y la utilidad del clero. La bandera insurreccional llevar estas palabras: /

Viva la Religin ca-

SUS

POSESIONES

EN

AMRICA.

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tlica, apostlica y romana! Perezca el mal gobierno!

Harn

ademas notar l o s Indios cuan felices sern cuando, vueltos aduearse de su pas, sern libertados del tributo tirnico que pagan aun monarca extranjero. En fin, dirn al pueblo que su pretendido monarca est en poder del restaurador de la libertad y legislador u n i v e r s a l N a p o l e n : en una palabra, esos agentes no deben omitir medio alguno para mostrar al pueblo las v e n tajas que le proporcionar el nuevo gobierno. Preparada as la revolucin, y ganados todos los principales miembros que deben tomar parte en ella en las ciudades y provincias, ser necesario que los jefes y los agentes subalternos aceleren la insurreccin, fin de que la revuelta estalle el m i s m o dia y la misma hora en los diversos p u n t o s ; este ser u n punto esencial, que facilitar sobre manera la empresa. Los agentes principales, en cada provincia, y los subalternos, en los lugares que les sean asignados, se ganarn los criados de los gobernadores, intendentes y dems personas poderosas, y, por su medio, envenenarn los que de estos les parezcan opuestos la empresa. Esta operacin debe preceder la revolucin, fin de remover todo obstculo. La primera cosa de que hay que ocuparse, ser de detener el envo del tesoro la Pennsula ; lo eme podr efectuarse fcilmente teniendo buenos agentes en Vera Cruz, adonde hacen rumbo todos los buques que llegan de Europa. Ser menester encerrar en la fortaleza, sobre la marcha, todos los oficiales, con sus equipajes, hasta que la revolucin est m u y avanzada. Los agentes trasmitirn mi enviado en los Estados Unidos frecuentes informes sobre el progreso de la revolucin. Para este efecto, ser necesario reconocer los p u n tos mas favorables de la costa, y tener siempre en eUos buques dispuestos dar la vela la primera seal.
JOS NAPOLEN.

A mi enviado Desmolard.

V.

Los agentes del rey Jos inician su misin.No habia partido por Bonaparte en Amrica. nteres de la Inglaterra la defensa de la Espaa. Carta de lord Liverpool al gobernador de Curazao. Descontento de Caracas contra el gobierno de Cdiz. Insistencia de la Inglaterra en su proyecto. Aceptacin de su mediacin : condiciones de aquella. Proposiciones dirigidas las cortes. Su repulsa. Contrariedad sufrida por el ministro britnico residente en Cdiz. Triunfos de los patriotas en Amrica. invasin de la Francia por los aliados. Libertad de Fernando VII: su regreso Espaa : termin as la guerra de Espaa.

1,05

senos
r e

Los agentes enviados por Jos Bonaparte penetraron en difen t e s partes del nuevo continente. Uno de ellos fu descubierto
A

imenzaroii 6 obrar: uno fu fusilado, Eno.as

y fusilado en la ciudad de Abana. Una copia de la instruccin anterior so encontr en Caracas,


E

SBCNRONIII)
una copia tic c -l s nsirnccioner.

J g g p ^ Q
i

I
E

s e c r e

t a r i o de la junta suprema, y fu enviada


l 7 j

por esta al'almirante

de la estacin en la isla de Barbada,

como una prueba de la necesidad de las precauciones que d e ban tomarse contraas intrigas de Napolen.
No haba p a n i d o cn Ami ca por l i o n a p a r l c .

La mala recepcin que tuvieron los agentes franceses, persuad al gobernador ingles de que no babia en el pas partido
o i r i

por Jos Bonaparte; que ni aun lo babia bastante muneroso


intor,.
l, s

en favor de la independencia de la Amrica espaola. Solemne:

\'n('"fend"r' ' ia Espaa.

niente comprometida segundar los heroicos esfuerzos de los Espaoles para rechazar la invasin de Napolen Bonaparte, la Inglaterra combata por su propia causa al defender la de ellos. "Visc, pues, naturalmente llevada ejercer su inlluencia en favor de los gobernadores espaoles, cuando comenzaron las

LA

ESPAA

SUS

POSESIONES

EN

AMRICA.

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turbaciones en la Amrica meridional. Lord Liverpool escribi, el 29 de junio de 1810, al general Layard, gobernador de Curazao, lo que sigue : Su Majestad Britnica tiene poderosas razones para esperar que los habitantes de Caracas reconozcan la autoridad de la regencia de Espaa. Esta carta fu comunicada al gobernador de Cdiz y al de Caracas, y publicada en ambos lugares. El coronel Robertson, secretario del general Layard, lleg cerca de esa poca Caracas, probablemente con el intento de hacer que el gobierno se decidiese realizar la esperanza del ministerio britnico; pero habiendo observado el descontento casi general contra el gobierno de Cdiz, no se aventur hacer conocer el objeto de su viaje. El gobierno ingles no renunci su proyecto de establecer la unin entre Espaa y las provincias insurreccionadas e n tonces en la Amrica meridional. En el m e s de abril de 1 8 1 1 , la Inglaterra ofreci su m e d i a cin, que fu aceptada por las cortes el 6 de junio. H aqu las condiciones que propusieron : I
o

Las provincias disidentes jurarn fidelidad las cortes y

la regencia, y nombrarn sus diputados con asiento en las cortes. 2" Se suspendern las hostilidades n t r e l o s ejrcitos, y los. prisioneros sern puestos en libertad. 3
o

Las cortes dispensarn particular atencin las quejas de

los Americanos espaoles. -4 Los comisionados rendirn cuenta de los progresos y efectos de la mediacin comenzada hace u n m e s . 5 6 7
o

Mientras contine, las cortes permitirn u n libre comercio La mediacin debe concluirse en quince m e s e s . Si los comisionados no pueden obtener de la Amrica e s -

entre la Inglaterra y las provincias insurgentes.


o o

paola la adopcin de estas proposiciones, el gobierno ingles se compromete prestar auxilios la Espaa para someter los rebeldes por la fuerza. 8
o

Por su propio honor ,

el gobierno

espaol

declarar

48

LA ESPAA

abiertamente al ministro ingles las razones en cuya virtud se determinen las cortes aceptar la mediacin de la Inglaterra. 9
o

pesar de las condiciones poco liberales propuestas por

las cortes el 2 de octubre del m i s m o ao, el gobierno ingles designa para comisionados MM. Morin Stuart y al abnirante Cockburn. Pero presumiendo que estas proposiciones n o produciran, y dirigironse ellos tambin las cortes el ao siguiente, propusieron las condiciones que continuacin se expresan, como que debian servir para lograr mas fcilmente el objeto deseado : 1 Tendr lugar una cesacin de hostidades entre la E s paa y la Amrica espaola. 2
o

Se conceder una amnista entero olvido de toda especie

de actos ejecutados, y hasta de las opiniones expresadas por los Americanos espaoles contra los Espaoles su gobierno. 3 Las cortes confirmarn y conservarn todos los derechos
o

de los Americanos espaoles, los que se permitir justa y liberalmente tener representantes en las cortes. 4
o

La Amrica espaola gozar de u n a entera libertad de

comercio; pero podrn permitirse, pesar de e s o , algunos privilegios la Espaa. S Los empleos de v i r e y e s , gobernadores, etc., sern dados indiferentemente los Americanos y los Espaoles. 6
o

El gobierno interior y todos los ramos de la administra-

cin pblica se confiarn los cabildos municipalidades, los cuales obrarn de consuno con los jefes de las provincias; y los miembros del cabildo debern ser Americanos espaoles, Espaoles que posean propiedades en el pas. 7 La Amrica espaola jurar fidelidad Fernando V I I , tan
o

luego como sea puesta en posesin de sus derechos y que haya enviado diputados las cortes. 8 La Amrica espaola reconocer la soberana de las cortes,
o

como representantes de Fernando VIL 9


o

La Amrica espaola se comprometer conservar una

mutua y amistosa correspondencia con la Pennsula. 10 La Amrica espaola se obligar cooperar con las cortes-

SUS

POSESIONES

EN

AMRICA.

49

y los aliados para preservar la Pennsula del poder de la Francia. 11 La Amrica espaola se comprometer enviar g e n e rosos auxilios para continuar la guerra. Los debates de las cortes sobre estas proposiciones duraron muchos dias y fueron secretos; al fin fueron estas rechazadas, no habiendo obtenido mas que el apoyo de cuarenta diputados americanos y seis europeos. El principal motivo de la repulsa fu que los Americanos espaoles n o haban pedido la mediacin de la Inglaterra, y que la Inglaterra tenia miras siniestras al ofrecerla. No fu esta la nica contrariedad que el gobierno de Cdiz experiment de parte de las cortes relativamente los asuntos de las colonias americanas. El ministro britnico residente en Cdiz solicit enrgicamente la autorizacin de abrir comercio con la Amrica espaola, desde que las cortes se r e u n i e s e n ; pero esa solicitud fu bruscamente rehusada. S i n embargo, la regencia insisti de nuevo sobre este objeto ante la legislatura nacional, de modo que fu tomado en consideracin e n unas sesiones secretas. Al promediar de abril de 1811 comenz divulgarse esta noticia, inmediatamente los papeles pblicos se llenaron de invectivas contra el gabinete de S a n James. Entre varias publicaciones sobre esto, una es particularmente notable, saber, el consulado consejo de comercio, bajo la autoridad del presidente, cnsules, diputados y otros miembros, convocados el 2 0 de jubo de 1 8 1 1 , con el objeto de discutir la cuestin. Ese manifiesto tenda probar que u n libre comercio con las provincias americanas causara la Espaa mayor mal que el que hasta entonces hubiese experimentado; que los que deseaban establecerlo eran impostores, y merecan ejemplares castigos y destierro perpetuo ; que la suerte de la Espaa y su existencia poltica dependan de la solucin de esta cuestin. Los nombres de los que proponan tan desastroso comercio (aadase), deberan trasmitirse la posteridad, y entregados de generacin en generacin ala indignacin pblica. Los Americanos no h a n pedido el establecimiento de este libre comercio, y hasta clamaran contra semejante medida como perjudicial s u s i n t e VII 4.

IU'iHils de e s t a s

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britnico

residente e n Cadi;

50

LA ESPAA

reses. Asegurbase que la Espaa se arruinarla infaliblemente en servir as de instrumento al extranjero, y que la caida de su comercio y de sus manufacturas arrastrara necesariamente la de su libertad. E n fin, presentbase el proyecto propuesto como subversivo de la religin, del orden y de la sociedad. Aunque los diputados de la Amrica y m u c h o s Europeos sostuviesen que la proposicin de u n libre comercio era una medida poltica y necesaria, la mayora de las cortes cedi las representaciones del consulado de Cdiz, y rechaz formalmente, el 13 de agosto de 1 8 1 1 , la sohcitud del ministro ingles. Mientras que la mediacin propuesta por el gobierno ingles y las solicitudes de los diputados de la Amrica se frustraban ante las cortes, los ejrcitos del gobierno revolucionario obtenan importantes victorias en la Amrica. Posean todo el territorio que comprenden Buenos Aires, Venezuela y la Nueva Granada, con excepcin de algunas plazas fuertes y provincias. Los Mejicanos patriotas se haban apoderado de muchas plazas en el gobierno de Mjico bajo Morlos, Rayn, Vittoria y otros; algunos proyectos de revueltas haban sido descubiertos en Mjico mismo , y Lima estaba amenazada de insurreccin. Tal era la situacin poltica de la Amrica espaola, cuando despus del inaudito desastre de Moskou y de la destruccin del ejrcito francs, las potencias reunidas del Norte invadieron la Francia por la Suiza, y los Ingleses y los Espaoles por los Pirineos. Atacado hasta por el rey de aples su cuado abandonado por la nacin, cuyos votos no habia consultado en los ltimos tiempos, Bonaparte perdi el imperio. Todo era bueno para l, con el fin de salir de la embarazosa situacin en que le colocaba la invasin de los abados. Dos prisioneros de distincin estaban en su poder, el rey de Espaa y el jefe de la Iglesia catlica; esperando sacar partido de su hbertad, se la restituy. Fernando volvi entrar en su reino, bajo los auspicios m a s favorables, para confirmar la buena opinin que sus subditos haban concebido de sus virtudes. Los sufrimientos de su j u v e n tud haban excitado la compasin de los Espaoles y de los

Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

51

A m e r i c a n o s ; y la traicin por cuyo medio habia sido sustrado de su reino les inspiraba tal inters en su favor, que su adhesin rayaba ya en adoracin. Arruinada la Espaa por seis aos de la guerra m a s desastrosa, l a Amrica espaola h e c h a presa de las disensiones civiles, desgarrada por la animosidad de los partidos... qu ocasin tan feliz para mostrarse Fernando como el restaurador de la tranquilidad y el mediador entre sus subditos, y aun para presentarse en medio de los partidos como u n ngel de p a z ! La restauracin de la monarqua y la vuelta del rey terminaban la guerra d l a Pennsula, emprendida para obtenerlas; esa vuelta debia igualmente poner trmino la guerra en la Amrica espaola, pues que la sola ausencia de Fernando la habia hecho nacer. E n el hecho, la noticia de la caida de Bonaparte y de la restauracin del rey de Espaa, sobrecogidos de asombro los Americanos, y sumidos en una e s p e cie de estupor, quedaron en la inaccin ; y ciertamente habran envainado la espada, si en aquellos m o m e n t o s se les hubiera ofrecido la menor apariencia de paz. Pero la poltica agresiva y absolutista que adopt ulteriormente el rey Fernando VII con sus antiguas colonias, alent los patriotas robusteciendo el espritu revolucionario , el cual cundi en todo el c o n t i n e n t e , sellando para siempre su independencia de la madre patria.

LA FRANCIA Y SU COLONIA DE SANTO DOMINGO


EN AMRICA.

I.

La Isabela y Santo Domingo. Tribus indias : sus guerras con los Espaoles. Trfico de Indios. Las Casas. Prosperidad y decadencia de Santo Domingo. Destruccin de San Cristbal. - Asiento de los colonos: sus pretensiones: guerra con los Espaoles. Filibusteros : su vida de piratas : llegaron ser grandes guerreros. Colonizacin y progreso de Santo Domingo. Influencia de la revolucin francesa. El gobernador Peynier y el coronel Maudit. Disolucin de la junta de notables. Revolucin de Og : su trgico fin. Iilunchelande. Esfuerzos contra el espritu innovador. Decreto reaccionario

El primer establecimiento de Colon en el territorio haitiano


Santo Domitigc

fu Isabela (la primera ciudad americana), fundada en la costa del norte. Santo D o m i n g o , fundada por su hermano D i e g o , no vino s e r l a capital de la isla sino algn tiempo despus.

Carcter do las irilms haitianas.

Las tribus indias que encontr Colon en Hait, eran de una excelente ndole; l y los dems Espaoles que arribaron ese pas fueron acogidos por ellas de la manera mas afable y obsequiosa; pero desgraciadamente el abuso de la fuerza y los excesos

Guerra entre Indios y Espaoles.

de los invasores produjeron m u y luego una reaccin. Ligronse contra estos los prncipes del pas ( c a c i q u e s ) . Llegaron las manos Indios y Espaoles, con xito vario; pereciendo hasta

LA

FRANCIA

SU

COLONIA

DE

SANTO

D05IINGO.

53

el ltimo do aquellos, y guarniciones enteras de los segundos. La superioridad de las armas do fuego puso trmino tan reido combate. De u n milln de indgenas que habia en la isla al tiempo del descubrimiento, apenas quedaban algunos x v j , ya se habia extinguido la raza primitiva. Estas cosas tuvieron lugar bajo ambos Colones, Bobadillo, Obanrlo, y, sobre todo, bajo Roderigo Albuquerque, quien dio, el primero, la idea del trfico de vender los Indios y adjudicarlos en pblica subasta. Tan solo las Casas se mostr humano en esos dias de matanza. Habia llegado este las Antillas, cuando el segundo viaje de Colon; desde que vio los naturales , tuvo simpatas por ellos , hasta el punto de constituirse en defensor suyo cuando regres Espaa. Dedic toda su vida al ejercicio de tan hermoso y cristiano patronato. Solicit con tanto ahinco, ya ante Carlos Quinto, ya del ministro Ximnez, el nombramiento de inspectores coloniales encargados de cierta especie de censura respecto de los gobernadores, y de u n protectorado oficioso en favor de los Indios, que al fin logr coronar sus esfuerzos. Desgracia fu que tan dulces y sabias medidas solo diesen resultados precarios y parciales. Consumse, p u e s , la despoblacin de las Antillas, extinguindose poco poco los naturales, diezmados por el hierro, el h a m bre y la miseria. E n cambio, la emigracin espaola aflua aquellas regiones, haciendo de la isla de Santo Domingo su mansin predilecta, en trminos que su capital (Santo Domingo) lleg ser m u y pronto una ciudad europea, bajo todos respectos. Tanta magnificencia dur poco, pues comenz declinar principios del siglo x v n , cuando las rivalidades europeas vinieron complicar la situacin. Los Franceses y los Ingleses haban ocupado en c o m n , desde 1 7 2 5 , una de las Antillas de Barlovento, la isla de San Cristbal, conquistada los Caribes.Muy luego juzgla Espaa demasiado peligroso semejante vecindario; as fu que, de trnsito hacia el Brasil, en 1 7 3 0 , Federico de Toledo atac esa colonia, compuesta en parte de Ingleses y Franceses, dispers sus comiLlares, sesenta aos d e s p u s ; do modo que para fines del siglo

Si I' ij onse los colonos en Santo Domingo y lu Tortuca.

LA

FRANCIA

lonos y 'destruy el establecimiento. Los que escaparon al hierro de los Espaoles se habian dispersado en todas direcciones. Parte se fijaron en la costa norte de Santo Domingo y en la isla de la Tortuga, que est separada de la anterior por algunas leguas.

Sus pielensionei.

Animados de pacficas intenciones, esos aventureros pretendan fundar all u n a colonia agrcola y comercial, explotar el terreno, y organizar cambios con los Holandeses. No lo e n t e n dan as los Espaoles, p u e s no queran dejar los nuevos ocu-

Guerra cutre ellos y los FNpaoleF.

pantes el derecho de goce imperturbable. Contales precedentes, poco tardaron en venir las manos, hacindose una guerra de matanza y exterminio. Los aventureros acUmirieron por tal conducta el nombre de boucaniers,'porque acecinaban las carnes de sus adversarios; y tambin el de filibusteros, que la historia nos ha trasmitido desde entonces como sinnimo de salteador en mar pirata.

Filibutlcrot : su vida.

Organizados, por decirlo as, en su anarqua, estos

filibusteros

vivan en familia, tenan comunidad de bienes, robaban todos, pero no se desposean los u n o s los otros. Armaron barquichuelos con los cuales infestaron las costas. Poco poco los Franceses y los Ingleses del establecimiento de San Cristbal volvieron reunirse en la Tortuga, y engrosaron el primer n -

Wll.l.is, gobernador de la Tortuga. Fue echado por


LE YASSUB.

cleo de filibusteros. Mas numerosos que los otros, los Ingleses impusieron la comunidad u n jefe de su nacin, de nombre W i l l i s ; pero de Poincy, gobernador general de las A n t i l l a s , envi tiempo al oficial Le Vasseur, para que arrojase, como lo hizo, Willis y sus compaeros. La Tortuga y su costa fronteriza se hicieron francesas: en vano envi la Espaa una e s cuadra contra los aventureros, porque Le Vasseur rechaz cuantos desembarcaron.

igen de la piratcia de los li libustetos

Entonces fu cuando! surgieron y pulularon las expediciones y depredaciones martimas. Formados e n grupos de cincuenta hombres, los filibusteros se escapaban en pequeas embarcaciones que una sola bordada habra bastado para echar pique. Cuando vean u n buque cualquiera, lo asaltaban al abordaje; raro era el que escapaba. Al cabo de algunos m e s e s de correras, h a -

Y SU COLONIA DE SANTO DOMINGO.

55

Man establecido una reputacin tan aterradora, que todo buque asaltado tenia que rendirse. Cuando regresaban la Tortuga con sus presas, procedan distribuirlas ; jurando cada pirata que nada sebabia reservado en provecho privado s u y o . Todo perjuro era castigado con pena de muerte. Despus de semejante declaracin, se arreglaban las partes, cuyo producto se consuma en excesos y orgas. Si algo puede excusar una vida de matanza y salteamiento, es la circunstancia de que sometidos mas tarde la ley comn, esos piratas expiaron sus crmenes anteriores por medio de ejemplares servicios, y de que los filibusteros de la Tortuga llegaron ser para la Francia una almciga de excelentes m a r i n o s ; ellos se debi l a t a n disputada posesin de una parte de Santo Domingo. Grandes y conocidas fueron sus proezas, que por cierto hacen mucho honor la Francia (i). Los filibusteros continuaron su vida de matanza y de piUaje hasta cerca de 4GG6, hacia cuya poca Bertrand d'Ogeron se propuso utilizar tan feroz valor para la colonizacin de Santo Domingo. La tarea era difcil, porque se trataba de infundir g u s tos sedentarios espritus activos y aventureros; de someter un rgimen legal piratas no acostumbrados obedecer ley alguna ; de educar, en fin, en el respeto del monopolio de la c o m paa de las Indias Occidentales, u n pueblo de piratas extraviado haca mucho tiempo en punto ideas sobre la propiedad. El hbil administrador logr buenos, aunque parciales resultad o s ; pero no desmay, y las sabias medidas posteriores que tom se debieron los progresos de la colonizacin hacia la poca de su muerte. La colonizacin continu progresivamente bajo los gobernadores que le sucedieron. Fundronse establecimientos y ciudades en las costas setentrional y oriental de Santo D o m i n g o : afluyeron all colonos franceses, y la isla se enriqueci y se pobl por medio del cultivo. Obstculos y embarazos h u b o , pero no bas-

( 1 ) Vase la obra Voyage dans les deux Amriques, pg. 1 9 .

par M. A . D'ORBIGNY,

56

LA

FRANCIA

tantes impedir la marcha prspera de aquella regin; de modo que para la poca de la revolucin francesa, en 1 7 8 9 , pareca que la isla habia llegado al apogeo de su riqueza,
influencia o ia r c o i u e i o n en la colon

Los acontecimientos de la metrpoli reaccionaron ^ j

entonces

colonia americana. Una sociedad formada en Paris bajo

a-

el ttulo de Amis des Noirs ( A m i g o s de los Negros), en la cual figuraban Mirabeau, Brissot, Condorcet, Ption y el abate Grgoire, sirvieron de punto de apoyo las reclamaciones de los h o m bres de color que queran aplicar de luego luego los prmeipios absolutos de la emancipacin francesa. Adoptando los colores nacionales, Santo Domingo crea haber proclamado, como nuevo cdigo, la declaracin de los derechos del hombre, es decir, la igualdad entre clases hasta entonces bien d e s h n d a d a s , el amo y el esclavo. Una declaracin de la Asamblea constituyente, con fecha 8 de marzo de 1790, que ponia las colonias fuera de la ley comn, no hizo sino agriar los nimos, sin lograr que volviesen la obediencia. Desde entonces, la isla no fu sino u n volcan ; intermitencias hubo en las erupciones, pero el fuego continu siempre subterrneo.

Division do ia a u m i . k n i l i e el p . i e n n i i u r PEYsiKu
1

Dividase entonces la autoridad en dos h o m b r e s , el gobern a c

o r

peynier, eme habia sucedido Ducassau, y el coronel


J ' 1 ) J

Maudit; el segundo ejerca de hecho los poderes, de que eratitu1

'MV'D'IT''

a r

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r m l e r o

- El coronel Maudit era activo, hbil, conciliador ;

habase atrado parte de los n e g r o s , lisonjendoles y alimentndoles con promesas ; y de este modo se adquiri una popuE s i e disolvi de'n'.iahic"

laridad efmera. Esa popularidad le anim disolver una junta ^


e

doscientos trece colonos notables del pas, que haban for-

mado ya una especie de carta para Santo Domingo. Ejecutse aquel acto sin violencia, y los miembros de la junta, en lugar de protestar por medio de las armas, prefirieron pasar Francia, en nmero de ochenta y cinco, con objeto de abogar por su causa ante la Asamblea constituyente.
Revolucin

Mientras que el Lopard

conduca esos abogados de la e m a n -

'

0 i ,

'

cipacion colonial, la revolucin de Og interpretaba por medio de los hechos u n derecho que se obstinaban en debatir. Og era u n mulato j o v e n , de treinta aos, mas francs que criollo ; e d u -

Y SU COLONIA DE SANTO DOMINGO.

57

cado en Paris, y habiendo servido en Alemania, habia conocido y frecuentado los hombres clebres de ambos pases; era miembro de la sociedad de los Amis des Noirs, en que Lafayette y Grgoire lo habian hecho admitir. Sea que Og no fuese sino el agente de dicha sociedad, sea que obrase por sus propias inspiraciones, lo cierto es que de regreso Santo Domingo se rode de mulatos descontentos, y logr reunir hacia los lados de la Grande-Riviere, quince leguas del Cap, u n partido de trescientos disidentes; pero u n cuerpo de ejrcito, enviado en su persecucin, le atac y derrot, matndole gran nmero de los s u y o s . Refugiado en el territorio espaol, vivi en l errante, hasta que en virtud d l a extradicin fu puesto la disposicin de la justicia francesa. Og fu arrastrado al Cap y muerto golpes (rou) con sus cmplices en el m e s de marzo de 1 7 9 1 . Peynier. cta/os ''^'^^"".1''
l ! o

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Blanchelande habia reemplazado entonces

De este modo tratbase por todas partes de comprimir el m o vimiento d l o s nimos hacalas innovaciones. Paris m i s m o se prestaba esos medios reaccionarios, y en lugar de una brillante aprobacin, los miembros do la junta colonial encontraron en u n informe de Barnave la completa desaprobacin de sus actos y medidas de rigor contra sus personas. Era ese u n triunfo, es verdad, del partido conservador; pero cost caro y dur poco : en la colonia, provoc el asesinato de Maudit, ejecutado por sus propios soldados; en Paris, dio origen la mocin de Grgoire, por la cual los hombres de color eran reconocidos como ciudadanos franceses, con el m i s m o ttulo y derecho que los blancos. Perezcan las colonias antes que u n principio ! dijo u n miembro de la Asamblea, y el decreto pas.

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1 0

dm-eio

II.

Doble conjuracin : ndole de ambas.Faces de la guerra. Invasin frustrnea de los Ingleses. Toussaint Louverture : sus medidas.Expedicin contra el Cap : resistencia de Toussaint: capitulacin : fu violada por los Franceses : reaccin : medios brbaros : represalias : capitulacin con Dessalines. Dessalines fu nombrado gobernador. Vsperas sicilianas. Coronacin de Dessalines: trgico fin de este. Sucedile Cristophe. Ption. Coronacin de Cristophe: presidencia de Ption. Boyer. Suicidio de Cristophe. Reconocimiento de Hait por la Francia : indemnizacin. Juicio sobre Hait. Estado moral y material de este pas.

Doble conjuracin;
8

Apenas fu conocido en Santo Domingo, cuando estall una oble conjuracin, levantndose los blancos contra la m e t r po, insurreccionndose los negros contra los blancos. Terrible fu esta segunda rebeon, hasta el punto de anular la primera. Obrando los negros con u n acuerdo aterrador, el 23 de agosto de 1 7 9 1 , se sublevaron u n m i s m o tiempo en cuatro cinco haciendas, asesinaron los amos, y en seguida se formaron en grupos para marchar contra las otras parroquias m a s i n m e diatas al Cap. La guerra estaba las puertas de la capital. E n vano intentaron algunos hacendados defenderse del enemigo c o m n , y de abarse contra l. Todo el campo se cubra de ban-

u ndole.

incendio

das que de los montes acudan. Cincuenta y hasta cien haciendas incendiadas sealaban el paso de la insurreccin. El Cap tembl
-*

y exterann.0
de las haciendas.

por su poblacin, y se fortific y organiz sus milicias. Durante u n m e s , as se combati. Dos mil blancos y diez mil sublevados perecieron en ese primer perodo de hostilidades. Ciento ochenta haciendas de caa, y novecientas de caf, algodn y ail, fueron destruidas. Nacida en las parroquias setentrionales, la revuelta invadi los distritos del occidente, y m u y luego ardi toda la parte francesa de Santo Domingo.

LA FRANCIA Y SU COLONIA DE SANTO DOMINGO.

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Esa guerra de exterminio, m e n u d o suspendida y continuada, present desde entonces diversas faces. La primera par en u n a especie de compromiso con la insurreccin triunfante. Dise u n nuevo decreto el k de abril de 1 7 9 2 , y tres comisionados llegados de Francia tuvieron instrucciones secretas para tomar l o s negros bajo su tutela oficiosa. No era esto sino la consecuencia de los acontecimientos, la revolucin marchaba en Paris, y era menester que marchase en Santo Domingo. E n vano quiso luchar Galbaud, gobernador n u e v a m e n t e nombrado, contra el pensamiento y el mandato de los comisionados. Su resistencia no sirvi sino para provocar una guerra civil, con ayuda de la cual sorprendieron los negros el Cap Francs, lo incendiaron y degollaron todos los blancos que no se habian refugiado bordo de l o b u q u e s . La segunda faz, de 1793 1 7 9 8 , abraza las tentativas de i n v a sin efectuadas por los Ingleses. E n efecto, Santo Domingo les pareci, hacia ese tiempo, rica y fcil presa; atacronla por diversos puntos, se apoderaron del muelle de San Nicols, y de Jeremas y Puerto Prncipe, en donde se mantuvieron durante muchos aos. Pero los esfuerzos reunidos de los blancos, negros y mulatos, la insuficiencia de las tropas de invasin, las enfermedades y la insalubridad del chma, hicieron insostenibles aquellas posiciones, y forzaron evacuarlas. Los generales W h i t e , Brisbane, Forbes, Simcoe y Maitlandencallaron alternativamente en una empresa en que los generales republicanos deban t a m bin usar en vano de su intrepidez y experiencia. Durante la ocupacin inglesa, el partido de los negros se h a ba constituido. Al lado de los jefes primitivos, Jean-Francois, Biassou, Boukmant y Rigaud, habia aparecido u n n u e v o j e f e , u n negro llamado Toussaint Louverture. Dotado de inteligencia y actividad en su juventud, Toussaint habia sido distinguido entre 300 negros por el intendente de la hacienda Noe. Se le habia enseado leer, escribir y contar. S u condicin era, pues, feliz y dulce, cuando estall la insurreccin; no se complic en ella luego al punto, sino que aguard que los acontecimientos se hubiesen disenado de u n m o d o claro. Hecho entonces teniente

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Biassou, y despus general en jefe de los negros, adquiri tal ascendiente sobre e l l o s , que el gobierno francs crey debia atrarselo, confirmndole su grado. Alternativamente reabsta y republicano, Toussaint fu ante todo jefe amigo y padre de los negros; pensando en ellos, con preferencia, en todas las estipulaciones y tratados. Entre Toussaint y los negros no lleg i n terponerse ambicin alguna personal; y aunque m e n u d o hizo abnegacin de s propio, jamas les olvid. Desde que el pas qued hbre con la evacuacin de los Ingleses, su primer cuidado fu hacer reconocer y proclamar la independencia de los hombres de color. Dirigi despus la poblacin hacia el cultivo de las tierras: no conserv sino parte del ejrcito, que someti la-disciplina y al manejo de la armas. Dict y realiz varias otras piedra de un medidas de fomento , y colocedla primera del pas. edificio elevado la independencia

Conocido y respetado en toda la isla, recorri tambin, como triunfador, la parte espaola cedida la Francia por el tratado de 1 7 9 8 . La colonia iba renacer colonia de negros, bajo el patronato francs, cuando el primer cnsul Bonapartc crey de su deber alcanzar, por medio de las armas, una soberana m e n o s nominal y m e n o s precaria. Libre ya el m a r , consecuencia del tratado de A m i e n s , zarp de Brest para Santo Domingo una escuadra de 2 5 , 0 0 0 hombres bajo las rdenes del general Leclerc. Ese armamento se present, el 2 de febrero de 1802, delante de la ciudad del Cap, en donde mandaba el general negro Henri Cristophe : intimsele este se r i n d i e s e , lo r e h u s ; pero u n a vez atacado, evacu la ciudad, despus de haberla incendiado. Respecto Toussaint, otros fueron los medios que se tentaron, el sentimiento y la persuasin; pero ni las lgrimas de sus hijos, ni los para l honrosos conceptos de una carta autgrafa de Bonaparte, hacindole responsable, ante Dios y los h o m b r e s , de la conducta de sus n e g r o s , lo decidieron firmar siquiera una neutralidad complaciente. Toussaint vio que en la bandera del ejrcito invasor estaba escrito este lema Esclavitud de los negros, y, sin vacilar,

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se apercibi al combate. Dio sus instrucciones los generales Gristopbe, Dessabnes y Laplume; sus tropas, admirablemente organizadas para una guerra de emboscadas, ponan e n la ltima extremidad la intrepidez y actividad francesas. El solo sitio de la Crte el Pierrot ocup casi todo el ejrcito. Viendo que ei
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nada se consiguiria por las armas, Leclerc apel la diplomacia, torpe al principio, pero despus mejor dirigida y m a s fez. Prometase los negros una libertad y una igualdad sin condiciones, y sus generales fueron admitidos capitulacin, conservndoseles bonores y grados. Cristopbe, Dessalines y Toussaint transigieron as su turno. La paz fu firmada; pero desde el siguiente dia, Toussaint babia sido sustrado de su retiro, puesto en u n navio y conducido Francia, donde pereci, e n 1803, en los calabozos del fuerte de Joux. Este odioso acto de mala fe babl elocuentemente los g e ncrales capitulados, quienes abrieron de nuevo las hostilidades. Leclerc no pudo contrastarlos, pues su ejrcito se debilitaba de dia e n dia, con los calores y los grandes estragos de la fiebre amarilla. La conquista de la isla era imposible. Pretendise aterrar los negros, ya que vencerlos no era hacedero; al efecto se les ejecutaba e n masa, y hasta se azuzaba contra ellos perros famlicos, atroz medio de destruccin, renovado desde los primeros tiempos de la conquista; pero esas medidas extremas solo sirvieron para provocar horribles represabas. E n fin, las cosas empeoraron tal punto, que fu necesario abandonar la empresa. La muerte de Leclerc, u n nuevo rompimiento entre la Francia y la Gran Bretaa, algunos atrevidos ataques del general Dessalines, que sitiaba la ciudad del Cap,la incertidumbre del porvenir y la imposibilidad de recibir refuerzos, todo eso provoc hizo necesaria una evacuacin. Rochamheau, sucesor de Leclerc, capitul con Dessalines, y fu obhgado e n seguida entregarse con sus tropas la merced de los Ingleses.
El 30 de noviembre de 1 8 0 3 dia de la evacuacin Santo

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Domingo perteneci de nuevo los negros. El general Dessalines fu nombrado gobernador general de la isla, la cual tom su nombre primitivo de Hait. Ese hombre, nacido con senti-

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LA

FRANCIA

inientos m e n o s elevados que Toussaint, seal el primer perodo de su poder con u n a espantosa matanza. E n los primeros Todos los blandias de 1 8 0 4 , Hait tuvo sus Vspe?'as sicilianas.

cos fueron degollados, sin distincin de edad ni sexo ; escapndose apenas u n o s cuantos sacerdotes y mdicos. Seis m e s e s dur tan horrible matanza, cuyas vctimas no tuvieron guarismo. Dessalines fund su trono sobre cadveres, habiendo sido coronado el 8 de octubre de 1 8 0 4 . l era negro, y en 1791 servia otro negro cuyo nombre tom y quien hizo sumiller suyo su advenimiento al imperio. tal extremo llegaron los hbitos de inhumanidad y barbarie de Dessalines, que cuando n o hubo ya blancos que sacrificar, se entreg matar n e gros, comenzando por sus propios oficiales. Tan horrible conducta provoc una conjuracin entre sus t r o p a s ; habiendo sido asesinado el 17 de octubre de 1 8 0 6 . Sucedile Cristophe, rival suyo, quien pareca entonces desaprobar las crueldades de Dessalines; contentndose aquel con el ttulo de jefe del gobierno de Hait. Su poder, sin embargo, no se afirm bien sino en el norte de la isla. El comandante de Port-au-Prince, que era u n mulato llamado Ption, hbil ingeniero y oficial m u y instruido, rehus reconocer al dicho s u c e sor, y form u n poderoso partido para contrabalancear el s u y o . Por dos aos se disputaron la supremaca los dos competidores, sin que se resolviese la cuestin. Triunfaba Cristophe y conservaba siempre la ventaja sobre P t i o n ; pero habia en este tales recursos de constancia y de tctica que era necesario comenzar de n u e v o y cada paso la lucha. E n fin, cansados de guerra, ambos jefes haitianos depusieron las armas. Mucho sufra el pas con tan sangrientas discordias, pero se olvidaron las ambiciones personales para pensar en l. Cristophe se coron rey, bajo el nombre de Henri I"; Ption se hizo nombrar presidente, y ambos soberanos rivalizaron desde entonces en esfuerzos para hacer florecer sus respectivo s reino y repblica. Desde 1811 hasta 1818, guardronse as las exterioridades de la buena inteligencia; pero habiendo muerto Ption, y suceddole Boyer, crey Cristophe llegada la hora de realizar sus usurpaciones.La guerra

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comenz d e nuevo e n el cuartel de la Grande-Ame, sidente acab de ganarse, por medio de sus acciones, que

y fu los

favorable Boyer. Prudente, perseverante y hbil, el nuevo presus armas no habian sometido. Cristophe, por el contra-

rio, cada dia mas injusto y cruel, disgust l o s suyos, y a u n se concit la mala voluntad de s u ejrcito. Estall contra l u n a conjuracin militar, e n la primera quincena de octubre d e 1820, y se habria desenlazado con el asesinato de Cristophe, si este n o hubiera preferido quitarse la vida. El 2 6 de octubre, la parte francesa de Hait n o formaba sino una sola repblica, bajo la presidencia del prudente Boyer. E n 1822 se apoder de la parte espaola, con u n golpe de m a n o . De esa manera, toda la isla n o form desde entonces sino u n solo Estado, e n m a n o s de u n mismo jefe. Cuando l a independencia de la isla hubo sido u n hecho consumado, el gobierno francs n o se desde ya de tratar con Boyer. Mucho tiempo haca que los Borbones habian tratado de obtener el reconocimiento, al m e n o s nominal, de una supremaca metropolitana, para lo cual se habian dirigido alternativam e n t e Ption, Cristophe, y m a s tarde Boyer. Los tres se habian negado ese reconocimiento, exigiendo que s u punto de partida fuese el del nuevo Estado. El gabinete de las Tuneras resista, queriendo, por via de satisfaccin, se le reconociese e n el tratado u n a soberana exterior sobre Hait. Mr. Esmangart us de s u elocuencia diplomtica para explicar los enviados haitianos que esa concesin n o tenia valor real, y n o implicaba ninguna reserva seria. El asunto tuvo mal xito esa v e z ; pero se emprendi con mayor xito, e n julio de 1825, por la interposicin del barn Mackau. La Francia reconoci la independencia de Hait mediante una indemnizacin de 1 5 0 , 0 0 0 , 0 0 0 de francos, pagadera e n cinco plazos iguales, de l o s cuales el primero deba vencerse el 31 de diciembre de 1 8 2 5 . Como e s s a b i d o , estas condiciones tan onerosas para la repblica de Hait n o h a n sido religiosamente cumplidas. Ciento cincuenta m i l l o n e s , fuera d e las cargas ordinarias, eran una deuda tan pesada, que al firmar el tratado, era de creerse y esperarse este resultado.

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LA FRANCIA Y S COLONIA DE SANTO DOMINGO.

La Repblica de Hait h a sido juzgada de modos m u y diversos y aun opuestos, prestndose hasta los guarismos y la estadstica cubrir las mentiras de partido. La verdad est entre todas esas opiniones, que e n su mayor parte son por cierto interesadas. La isla n o es rica hasta ahora, n i puede serlo. U n pas n o sufre u n a guerra de exterminio, n i trastorna su pacto social, sin que su vida deje de comprometerse mucho t i e m p o ; u n pas no cambia de amos sin eme se conmueva profundamente. H o m bres nacidos esclavos, modelados para la esclavitud, se despertaron libres u n dia. E n profunda calma, miraron e n su derredor, y se encontraron con propiedades sin amos, con campos, casas, gneros de toda clase, sacos de oro y de plata. Dijeron para s : Estas riquezas jamas se agotarn. Hay, entonces, necesidad de trabajar? Trabajar es el estado del esclavo; y a no somos esclavos. Por otra parte, la guerra tenia ocupados todos esos brazos, y mientras que la tierra n o fuese definitivamente conquistada, ellos no queran moverla, por temor de sembrar para otros. Las ideas de orden, de propiedad, de constancia e n el trabajo, de perfeccin agrcola, e t c . , no podan, pues, infiltrarse sino poco poco e n poblaciones perezosas por naturaleza. Ademas, aunque dueos de s propios, los Haitianos permanecieron por mucho tiempo del bando d l a s naciones europeas. El comercio ese resultado de la agricultura estaba por rehacerse e n s u s puertos. El gobierno pacfico de B o y e r , s u s elevados talentos, justicia y dulzura,hancicatrizado ya algunas de esas heridas; las dems desaparecern con el tiempo. Hait alcanza h o y todava una poca transitoria y confusa; n o se juzgar sino mas tarde, de u n modo imparcial, de lo que l e haya proporcionado la conquista de su independencia (i).
(1) Vanse las siguientes obras :
Voyuge dans les deux Amriques, par D' O RBIGNY. MOREAU DE SAINT-

M RY, Descriplion de Sainl-Domingue. Mmoires de. M. de la Lmerne, 1790. [lisloire de la rvolulion de Suint-Domingue, par M. D ALUAS. Histoire de la rvolulion de Saint-Domingue, par le general L ACHOIX.

PORTUGAL Y SUS POSESIONES EN AMERICA.

Causa de la independencia del Brasil. El rey don Juan VI. Regencia de don Pedro. Sublevacin independencia del Brasil. Don Pedro emperador. Asamblea constituyente. Patriotas : guerra contra los Portugueses. Ministerio de don Pedro I . Los Andradas. Caida del ministerio : su ascendiente : resultados de su caida. Disolucin de la asamblea. Constitucin del Brasil : su jura. Prosecucin de la guerra con el Portugal : el comercio de Lisboa en su favor. Mediacin britnica. El Portugal reconoce la independencia del Brasil. Paga el Brasil un milln de libras. Guerra extranjera. El rey don Juan se apodera de Montevideo. Incorporacin d l a provincia Cisplatina al Portugal. Buenos Aires en favor de la Banda Oriental. Comprometi don Pedro al pas en una guerra. Una convencin. Reconocimiento del Estado Oriental. Guerra de Montevideo. Don Pedro no cumpli su misin. Reflexiones aplicables al Brasil.
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E n la poca en que todas las colonias espaolas de la A m rica central y meridional acababan de romper los lazos que las unian la metrpoli, el Brasil no podia quedar sometido al yugo colonial. La presencia en Rio Janeiro del rey don Juan VI y de su familia, quienes la invasion del Portugal por los Franceses habia forzado e n 1807 sabr de Lisboa, comprimi el movimiento durante muchos a o s ; pero en 1821 son la hora en que al viejo rey le fu preciso elegir entre sus dos coronas. Lisboa, Oporto y las principales ciudades del Portugal se habian sublevado. Para hacer rostro una revolucin i m n i n e n t e y proteger los derechos hereditarios de la casa de Braganza, era de absoluta necesidad que el jefe de la dinasta volviese n u e VII. o

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PORTUGAL

vaniente Lisboa. Inminente era, la v e r d a d , el peligro en abandonar al Brasil, en donde se dejaban oir las amenazas de la independencia; pero el rey Juan comprenda que era preciso no aventurarse perderlo todo de uua v e z , y parti para Europa, dejando su hijo don Pedro el gobierno del Brasil con el ttulo de regente. Pero el Brasil no quiso exponerse caer nuevamente bajo el odioso rgimen de la supremaca metropolitana, y se levant como u n solo hombre para conquistar su independencia y separarse para siempre de la madre patria. En tan decisivas circunstancias, don Pedro tom resueltamente su partido. El 7 de setiembre de 1821 aclam solemnemente la independencia del Brasil, y el Brasil le aclam su turno emperador s u y o . Inmediatamente fu convocada une asamblea constituyente para dar una constitucin al nuevo imperio. Entre los hombres que tomaron la parte principal en ese movimiento, es necesario colocar en primera lnea los tres hermanos Andrada, Jos Bonifacio, Martim y Antonio Carlos. Todos tres haban figurado, como representantes del Brasil, en el seno de la asamblea constituyente reunida en Lisboa por consecuencia de los acontecimientos de 1820. La energa con que babian defendido los derechos de su patria en esa asamblea, en que el inters metropolitano era enteramente poderoso, les habia conquistado en el Brasil una i n m e n s a popularidad. De vuelta al suelo natal, y persuadidos de eme en lo sucesivo solo una separacin violenta podia asegurar el porvenir del Brasil, hicironse apstoles de la independencia, y dieron principio a u n a guerra encarnizada contra el partido portugus. La viva adhesin del regente don Pedro dio u n jefe y las mas seguras garantas de buen xito al movimiento provocado por los Andradas. Proclamado emperador don Pedro I , eligi para ministros
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suyos dos de los hermanos, Jos Bonifacio y Martim. Toda la accin poltica se concentr en sus manos y en las del tercer hermano Antonio Carlos asociado su influencia. Los Andradas, cuyo nombre permanece invariablemente unido al hecho glorioso de la emancipacin brasilea, n o existen ya, y

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puede hablarse de esos personajes sin temor de dejarse engaar por las pasiones que habian escitado en derredor s u y o . Todos tres eran genios superiores, dominados del sentimiento patritico mas vivo, suficientemente instruidos, nutruidos sobre todo con esas peligrosas teoras de gobierno que la revolucin francesa habia puesto en boga, y que h a n hecho tantas vctimas entre los pueblos destituidos do sentido prctico. Como todos aquellos quienes el favor popular embriaga, eran inflexibles, absolutos, y su excesiva vanidad no toleraba contradiccin alguna, sin importarse de dnde proviniese. Con tales disposiciones, los Andradas no podan llevarse bien por mucho tiempo con el emperador don Pedro I ; indiferente
o

en cuanto detalles, cuyo cuidado abandonaba voluntariamente sus ministros, ese prncipe tenia la iniciativa y el instinto de las grandes cosas, y no quera anularse. As, rompise luego la buena inteligencia, y el emperador prob sus ministros, con el hecho de despedirlos, que podia pasarse sin ellos. Pero los tres hermanos figuraban todava en el seno de la asamblea que don Pedro habia reunido para dar una constitucin al imperio : sus talentos y popularidad aseguraban su preponderancia en esa asamblea; y su ambicin contrariada los converta en jefes naturales de una formidable oposicin. Tal fu, en efecto, el papel que tomaron al abandonar el poder. Desde entonces, el emperador y la constituyente ya n o se entendieron, y todo el esfuerzo de los Andradas se contrajo mantener la agitacin en el pas y en la cmara, ya excitando m a s y m a s los odios nacionales contra los Portugueses, y a haciendo sancionar por la asamblea todo lo que el arsenal de las constituciones pasadas les ofreca de mas exorbitante y de mas impracticable en punto teoras ultra-democrticas. E n tales circunstancias, que cuadraban su carcter resuelto, don Pedro I tom al punto su partido. U n dia hizo rodear de
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tropas el local de la asamblea constituyente, sellar sus puertas, y al mismo tiempo u n decreto imperial anunci al pueblo brasileo que esa asamblea estaba disuelta, y que iba ser convocada otra que debiera deliberar sobre u n proyecto que presentara el

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emperador, y que dara a l a s libertades de la nacin m a s seguras y mejores garantas. Guardse bien el emperador de realizar su promesa, en lo tocante la reunin de otra asamblea; con lo cual no habra hecho mas que renovar la agitacin parlamentaria, seguro de no dar punto nada. Pero ayudado en su obra por ministros inteligentes y honrados, dio al Brasil lo que l llamaba con toda la expresin de sus votos, una constitucin sabia y liberal, y con la cual se gobierna el Brasil todava. Sometida la sancin nacional y u n n i m e m e n t e admitida por las municipalidades, que con instancias pidieron al emperador la pusiese en ejecucin luego al p u n t o , esa constitucin fu promulgada como ley suprema del Brasil. El dia 2 3 de marzo de 1824, el emperador jur solemnemente observarla, juramento que tambin prestaron todos los funcionarios del imperio. Al paso que se realizaban tales sucesos en el interior, las h o s tilidades continuaban siempre con el Portugal; y bien que la corte de Lisboa no tuviese ninguna probabilidad de recuperar su dominacin sobre su antigua colonia, la guerra tenia el grave inconveniente de mantener en estado de desorden algunas provincias en que el partido de la metrpoli contaba con sus mas numerosos adictos. Sin embargo, era necesario terminar: los Portugueses haban sido batidos en la provincia de Baha, y echados del imperio; por otra parte, una fragata brasilea interceptaba el desembocadero del Tajo, y la noticia de haber hecho algunas presas, el comercio de Lisboa habia levantado la voz, pidiendo con instancias se aceptasen los hechos consumados, y que falta de una dominacin para siempre perdida, al m e n o s se devolviesen al Portugal sus provechosas relaciones con el Brasil. Siempre dispuesta emplearse en los asuntos en que sus i n tereses comerciales y su influencia tienen algo que ganar, la Inglaterra intervino para reconciliar los dos partidos. Omnmodo en Portugal, el gabinete de Londres determin fcilmente al rey Juan VI entrar en negociacin con el nuevo imperio, y para mostrar mejor su ascendiente en este a s u n t o , hizo nombrar como plenipotenciaro de la corte de Lisboa u n diplomtico i n -

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glcs, sir Charles Stuart, encargado de discutir y establecer las bases de u n tratado de paz. El Portugal reconoci la i n d e pendencia del Brasil, por medio de dicho tratado, celebrado el 2!) de agosto de 182o, bajo la mediacin de la Inglaterra. Pero con u n negociador ingles no debia obtenerse gratuitamente ese reconocimiento; y por medio de u n artculo separado, en que quedaron impresas las garras del len, el Brasil tuvo que obligarse pagar al Portugal la suma de u n milln de libras esterlinas, para el reembolso de u n emprstito que el gobierno de Lisboa habia concluido en Londres en 1 8 2 3 . Una declaracin de reconocimiento, que daba al hecho la sanclon del derecho, y que garantizaba el porvenir del nuevo i m 1 ( J L

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perio, atribuyndole, aun los ojos de los publicistas m a s q u i s quillosos, el pleno ejercicio de su soberana, no podia pagarse demasiado caro, y el tratado do 1823 era en suma u n fausto acontecimiento. Pero el emperador don Pedro I gustaba de aventuras,
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y en lugar de ocuparse en completar la pacificacin del pas, en que germinaban todava muchas semillas de agitacin y de discordia, tuvo el capricho de lanzarse en una guerra extranjera. El rey d o n j u n VI, arguyendo con u n derecho bastante equvoco que habra obtenido de su mujer, hija del rey Carlos IVde Espaa, habia tentado por primera vez, e n 1812, tomar posesin de Montevideo; sus tropas haban invadido la Banda Oriental, pero la Inglaterra "intervino, y consecuencia de u n armisticio ilimitado concluido bajo los auspicios de lord Strangford, la divisin portuguesa pas de nuevo la frontera. En 1816, estaban los Ingleses sin duda ocupados en otra parte, y la tentativa se renov con mas xito; Montevideo cay de nuevo en manos del rey don Juan, y la dominacin portuguesa se estableci e n l o d o el Estado Oriental. Esa ocupacin recibi tambin una aparente consagracin legal, porque el 19 de julio de 1 8 2 1 , el cabildo de Montevideo (i) decret la incorporacin de la
(1) El cabildo era una especie de cmara municipal, cuya autoridad no se ejerca sino en la ciudad. As, el acto de que aqu se habla fu atacado en lo ulterior, por el vicio de no emanar de los representantes de la nacin.
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provincia al Portugal, bajo el nombre de provincia Cisplatina. Cuando el Brasil se hubo declarado independiente, el territorio oriental permaneci siendo parte integrante del nuevo imperio. Pero habanse despertado poco poco en Montevideo las antiguas antipatas que, en todos los puntos del globo, h a n dividido siempre los Espaoles y los Portugueses. Algunas protestas secretas se esparcieron contra el voto arrancado al cabildo de Montevideo, en 1 8 2 1 , por la presin de la autoridad portuguesa. El gobierno de Buenos Aires, como centro del antiguo vireinato espaol, se aperson e n favor de Montevideo, y pidi al Brasil, por medio de notas amenazadoras, la restitucin de la Banda Oriental, como que formaba parte integrante d l a s Provincias Unidas del Rio de la Plata. El gabinete de Rio rechaz esta pretensin; pero u n puado de emigrados orientales (en n mero de treinta y tres) desembarc m u y luego en la provincia, excitando sus conciudadanos sublevarse. Las tropas brasileas, debihtadas por la desercin de casi todos los Cisplatinos, tuvieron que abandonar el campo los insurgentes, y se retiraron las plazas fuertes de Montevideo y la Colonia. Instalse u n gobierno provisional, que proclam inmediatamente la i n d e p e n dencia de la Banda Oriental. Tenan lugar estos acontecimientos en 1 8 2 5 , la sazn en que el emperador don Pedro I celebraba la paz con el Portugal. No
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siempre es fcil juzgar imparcialmente los hechos polticos distantes, y se corre el peligro de desembarazarse de las pasiones del m o m e n t o , con las cuales deben siempre contar, m a s m e n o s , los gobiernos. Parece, sin embargo, que despus de la explosin de aquellos sentimientos de nacionalidad que acababan de estallar en la Banda Oriental con tan irresistible fuerza, habia Uegado para el Brasil el caso de aceptar los hechos consumados, y de hacer respecto esa provincia, tan impaciente en cuanto al vnculo que la estrechaba al imperio, precisamente lo que el Portugal acababa de hacer para con el Brasil m i s m o . No fu tal, por desgracia, el parecer del emperador don Pedro I ;
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mostrbase inflexible ante los obstculos que encontraba; y queriendo habrselas con las Provincias Unidas del Plata, co-

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m o que haban fomentado la insurreccin, comprometi al pas en u n a de esas guerras en que las nacionalidades sirven de t e m a , y cuyo resultado es siempre malo. Dur dos aos esa guerra, con resultados varios, y al fin termin por medio de u n a convencin
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preliminar de paz, concluida el 2 7 de agosto de 1 8 2 8 , bajo la mediacin de la Inglaterra; en cuya convencin se reconoca la independencia del Estado Oriental. La guerra de Montevideo fu el desagradable episodio d e l r e i nado de don Pedro I . Esa guerra alter gravemente su populao

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ridad, porque en punto guerras, los pueblos todo lo perdonan, m e n o s el mal xito; grav su erario con una enorme deuda; y en fin (lo que quizas n o fu su m a y o r perjuicio), desvi al prncipe de la obra de pacificarlos n i m o s , obra tan necesaria despus del esfuerzo de u n a separacin violenta que dejaba s u b sistir e n el fondo de los corazones tantos grmenes de celos, desconfianza y odio. Proclamar la independencia del Brasil y hacerla aceptar por la metrpoli, no eran, e n efecto, sino el principio y la parte mas fcil de la tarea impuesta don Pedro. Dotar al pas de una buena constitucin, era mucho por cierto, y , sobre todo, para el porvenir; pero eso n o era todo. Era menester tambin, para que la independencia produjese los frutos magnficos que de ella se esperaban, y para que la constitucin funcionase tilm e n t e , dedicarse manejar con habilidad los hombres y las cosas; era menester vigorizar la constitucin, por medio de u n conjunto de leyes que hiciesen pasar fcilmente al campo de la prctica el espritu liberal y conservador que domina e n esa. obra; era menester, sobre todo, contraer la atencin los h o m bres en u n Estado nuevo que abria la ambicin de los unos los horizontes m a s vastos, y que suscitaba e n los otros el pesar interminable de las situaciones perdidas; pesar que presenta m u y de cerca al pensamiento u n desquite que debe tomar. Cumpli puntualmente don Pedro con ese deber que le imponiaii las circunstancias? Creo que n o . Ese prncipe, de i n s tintos generosos y maravillosamente dotado para las cosas grandes y atrevidas, careca lo que m e parece de aquella
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PORTUGAL Y SUS POSESIONES EN AMRICA.

razn serena y fria que calcula los detalles, que cuenta con los obstculos, y que, por medio de la prudencia y mesura de sus actos, consigue la larga refrenar las malas pasiones y abrir u n vehculo regular las pasiones legtimas.
R e u n i n poiHca de o p u u m m i a d .

Las revoluciones m a s nacionales, m a s necesarias, mas fecun


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p v e n i r , hacen siempre pagar caro su realizacin.


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Si el progreso es la l e y del hombre, n i n g n progreso considerable puede cumplirse sin perturbacin ni conmociones civiles, como para atestiguar la flaqueza h u m a n a . Al romper sus lazos con la metrpoli, que tres siglos de servidumbre colonial haban remachado, el Brasil no podia sahr de la regla comn, y u n e s pritu mas atento y m e n o s impetuoso que el de don Pedro P n o habra preservado al imperio, en el principio, de toda falta y de todo descontento. Habia u n trastorno i n m e n s o , no tan solo en las situaciones personales, sino en las almas, y la amenaza v e nia m e n o s de los intereses excitados al extremo que de las ideas. Recurdese en efecto esa poca de 1820 182o, en que todo el medioda de la Europa, la Espaa, el Portugal, la Italia, fabricaban, con ayuda de teoras, constituciones en el aire, que deban vivir lo que viven los edificios sin base, y que fueron aterradas, casi sin disparar u n tiro, por la razn h u m a n a representada, proh pudor! por las bayonetas de la Santa Abanza. Despus de la revolucin francesa, que habia vulgarizado esas teoras y suministrado el terreno comn en que bordaban todas las cortes y constituciones del m u n d o , la educacin poh'tica no habia dado u n paso, y lo sublime del arte consista en sacrificar la sociedad al inviduo, sin provecho a y ! ni del individuo, porque arrebatada al reinado la corona, y mirada con menosprecio, era impotente para dar la nacin el orden y la seguridad sin la cual ni el Estado ni los particulares prosperan (i).

(1) Vase Le Brsil, por M. Charles Reybaud. Paris, 1856, pg. 28-37. La Historia do Brasil desde o seu descubrimento por Pedro Alvarez de Cabrai at abdicar.o do imperador D. Pedro I, por Francisco S.Constancio; Paris, 1839, tomo II, pg. 227 y siguientes. Epitome chronologico da historia do Brasil, por el Dr. Caetano Lopez de Moura ; Paris, 1860.

VIREINAT0

DE

BUENOS

AIRES.

PARTE HISTRICA.

Resistencia do Buenos Aires las invasiones britnicas en 1806 y 1807. Pretenciones del prncipe regente de Portugal. Nota al cabildo de Buenos Aires y contestacin. Ideas innovadoras del cabildo. Sntomas de revolucin Liniers jefe del partido patriota: Martin Alzaga personificacin del partido realista. Comisionado del emperador Napolen ; sus pretensiones son rechazadas. Juramento de fidelidad Fernando VII. Plan de Belgrano sobre una monarqua independiente. Belgrano comunica con Doa Carlota. Mal xito y primer paso de la revolucin.

1808.

Sir W o o d b i n e Parish, en su obra Buenos Aires y las Provincias del Rio de la Plata ( D , dice lo siguiente :
E

Onbion ob,e'laTcsi -u -mir, de lnenos Aires 1SOG


V

La heroica y afortunada resistencia que en Buenos Aires se hizo en los aos de 180G y 1807 a l a s invasiones britnicas, cuyo b u e n xito nadie dcbia sorprender mas que ese mismo pueblo, hzolo despertar de su letargo, y conocer por vez primera toda su pujanza y la debilidad de la madre patria, reducida de hecho entonces poco m e n o s que a u n a posesin francesa. La representacin elevada por Buenos Aires al gobierno espaol despus del primer ataque del general Beresford, pidindole auxilios militares, pues que se sabia con certidumbre que aquel debia repetirse por una fuerza mas imponente, solo mereci la (1) Vase el tomo I, cap. vi, pg. 98.

1S07.

74 1808.

YIREINATO DE DUEOS AIRES.

contestacin de que esa ciudad se defendiese s propia como p u d i e s e , pues que el gobierno n o se hallaba en estado de poder enviarle ayuda de n i n g n gnero.

menla .o.- eir'-ente de Portugal ano s i u i L n i e .

Al ao siguiente de 1808 fu de n u e v o amenazada por una invasin proyectada por el prncipe regente de Portugal, que al parecer se persuadi desde el m o m e n t o de su arribo al Brasil de ^ posibilidad de ensanchar sus dominios americanos agregndoles las Provincias del Rio de la Plata, prevalindose para ello del derecho hereditario de su mujer la princesa Carlota, hija de Carlos IV, y h e r m a n a de Fernando VIL No b i e n desembarc en Rio Janeiro cuando dirigi una nota al virey y al cabildo
1

de

B u e n o s Aires ), i n t i m n d o l e s , que con motivo d l a disolucin aparente de la monarqua espaola, y de los derechos que recaan en la princesa Carlota, por la abdicacin de su padre y cautiverio de sus h e r m a n o s , se s o m e t i e s e n su proteccin y gobierno , amenazndoles en caso de repulsa con romper las h o s t i l i d a d e s , e n u n i n de sus abados los Ingleses (?). (1) Vase el documento. (8) Vase lo que sobre esto expresaba el virey Liniers en su exposicin manifiesto dirigido al rey de Espaa, con fecha 10 de julio de 1809, en que explicaba los sucesos principales ocurridos durante su gobierno, y acusaba Don Francisco Javier Elo, gobernador de la plaza de Montevideo, por su insubordinacin y manejos subversivos. El ministro de la guerra y de relaciones exteriores, Don Rodrigo Souza Coutinho, cuando crey que Espaa estaba perdida, se declara jefe de una revolucin contra estas provincias, dirigiendo al cabildo de esta ciudad una carta subversiva, capaz de haber ocasionado un incendio general, intent descuidarme por medio de una negociacin pacfica dirigindome un e n viado en nombre de su amo el prncipe regente de Portugal, el cual manifest muy luego que su conducta era mas propia de un espa que de un negociador. Despus que concit el nimo del gobernador de Montevideo y de algunos adictos sus ideas..., se retir precipitadamente de aquella plaza, remitindome un oficio atrevido en que me pedia entregase su amo nada menos que la Banda Septentrional de este Rio de la Plata. El ministro Souza, tomando por instrumento la Sra. infanta Doa Carlota y al Sr. infante Don Pedro, inund el vireinato con cartas y manifiestos impresos, alegando en ellos derechos de estos dominios, indicando al mismo tiempo actos de soberana los mas completos y decisivos.
1

Es cierto que el cabildo de Buenos Aires d i o esa contestacin, y que el virey Liniers rechaz las propuestas del enviado portugus Don Joaqun Cu-

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

7a

Una animosa respuesta del cabildo (i) expresando su decisin sostener los derechos de la Espaa hasta el ltimo trance, y defenderse s propios, como lo haban h e c h o hasta entonces contra todo agresor extrao, entibi las pretensiones de sus v e cinos los Portugueses, la vez eme present una n u e v a e v i d e n cia irrecusable de la i n c l u m e lealtad de los Americanos hacia su legtimo soberano. Se enorgullecan con el h e c h o de haber combatido y vencido bajo las banderas e s p a o l a s ; esas banderas
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sos. c.
mestacmn
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rado. Pero tambin lo es que Liniers no se mantuvo tan firme siempre en su fidelidad al monarca espaol. El Arequipeo Goyeneche, hombre intrigante si los ha habido, despus de engaar por una parte al rey Jos, impuesto la Espaa por Napolen, e n ga tambin la junta central de Sevilla, que lo hizo brigadier, y le confi una misin Amrica. Llegado al Janeiro, avocse con el regente y su ministro, y se encarg de la entrega de un sinnmero de circulares y notas d i rigidas por la Carlota los vireyes de Dueos Aires y Lima, los intendentes y gobernadores, las audiencias, etc., fin de que la reconociesen como nica y legtima soberana de las Amricas. Llegado Goyeneche Buenos Aires, entreg sus comunicaciones Liniers, que lo agasaj sobre manera, y le. prodig toda clase de auxilios y recomendaciones para los gobernadores, intendentes y chancilleras del vireinato. En prosecucin de este plan, lleg Goyeneche Chuquisaca para cuya real audiencia, universidad cuerpo de doctores, arzobispo, etc., conduca tambin pliegos. En Pizarra, presidente de aquella audiencia de Charcas, encontr Goyeneche un fuerte apoyo. No as en el regente de ella y en uno que otro oidor que se opusieron, como tambin en el doctor Hudaes, rector de la universidad, y en algunos jvenes abajeos, como se llamaba all entonces los Argentinos. Los principales opositores los Carlotinos fueron encarcelados el 25 de mayo de 1809 por rdenes que llegaron al virey, inmediatamente estall la revolucin de Chuquisaca, que aunque como la subsiguiente en Buenos Aires del ao 10 proclamaba su fidelidad al monarca Fernando VII, tenia como esta muy distintas miras ; prueba de ello el envo del doctor Bustamante, relator de aquella audiencia, la intendencia de Salta para obtener su cooperacin, que fu acordada. Por desgracia no se quiso adoptar el plan enrgico aconsejado por Don Juan Antonio A. de Arenales, delegado la sazn de Yamparez (que lleg ser uno de los mas distinguidos generales patriotas en la independencia), y por Monteagudo, Otero, el mismo Bustamante, y otro ; y esta revolucin, que pudo haber sido la primera en dar la independencia Sud-Amrica, se termin parte por la inmovilidad inaccin que se redujo, y en parte debido la expedicin que, las rdenes del general Nieto, envi Liniers desde Buenos Aires para sofocarla. (1) Vanse los documentos histricos.

76

VIREINATO

DE BUENOS

AIRES.

ixo8.

ligadas tantos hechos de gloria en pocas anteriores, y que los descendientes de los conquistadores tremolaban con justo o r - . gilo.

cansa

La reconquista de Buenos Aires (i) desarroll el espritu p0

TrC'i'a?
ci sentinnenio autonmico.

D u c 0

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l argentino, hacindole adquirir una justa idea

de su poder, y disponindole para la lucha que habia de darle m a s tarde ser y vida propia.

EI c a b i d o ec ','.o
0 0 n

pesar de hallarse formado de Espaoles, el cabildo era el f


c o

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a s

ideas innovadoras; n o limitndose teoras, sino

ejerciendo solemnemente actos de verdadero soberano, tales como la deposicin de vireyes y otros de no menor entidad.
carcter de ia audiencia,

E n presencia de esa corporacin transformada en verdaderos comicios populares, hallbase la audiencia, que, como cuerpo conservador, moderaba los mpetus de aquella. La semilla revolucionaria e n todos estaba incubada, dando muestras de ello los partidos que y a se diseaban. Todo presagiaba que los diques iban romperse, para comenzar la terrible y sangrienta cruzada.

i'artid

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uniers, jtii.. pahuia.

El partido patriota,
n a r v o g ) r e c o n o c

compuesto en s u mayor parte do los

por jefe D o n Santiago Liniers, rindiendo

as u n tributo de justicia y gratitud nacional quien acababa de prestar sealados servicios.


Ahaga.iMrcnfs/a.

Ninguno mas propsito que el alcalde de primer voto, Don Martin Alzaga, para personificar el partido realista, pues por todas las circunstancias era el representante nato de la poblacin europea y el caudillo natural do los batallones espaoles organizados antes de la invasin. Para apercibirse contrastar s u competidor, necesitaba u n a base de fuerza respetable; c o n tal objeto obtuvo que el cabildo mantuviese sueldo el cuerpo de artillera de la Union, e n que figuraban los mas decididos realistas. Contaba tambin con otras fuerzas de confianza.

As|,ra,ines de aniljs a u d o s .

E n frente el u n o del otro partido, cada cual aspir desde


. r r , , , ,

entonces a preponderar. Nada m a s natural.


(1) Vanse la pgina 385 del tom. IV, y la pgina 5 del t. V, del primer perodo de esta obra.

VIRE1NAT0 DE RUEOS AIRES.

77

E n tal situacin, llegaron sucesivamente Buenos Aires las noticias de la abdicacin de Carlos IV, del motn de Aranjuez, de la cada del prncipe de la Paz, del cautiverio de Fernando VII, y de la proclamacin de la dinasta napolenica en Bayona. Poco despus lleg u n comisionado de Napolen, con objeto de hacer que se reconociese en el Rio de la Plata la nueva dinasta, lo que propendan tambin las autoridades peninsulares. Tal pretensin no hall acogida; lejos de eso, las noticias mencionadas produjeron dominacin. Sin embargo, no iban u n mismo punto por el m i s m o camino. El partido realista pretenda sustituir su dominacin la invasore, y de consiguiente la de Espaa en el pas ; mientras que el partido patriota tenia en mente independizarse del poder de la Pennsula, para abrir las puertas u n nuevo orden de cosas y establecer u n gobierno verdaderamente propio y n a cional. Llegadas este punto las cosas, se present en Buenos Aires u n emisario francs, con pliegos de los ministros espaoles y del consejo de Indias, invitando que reconocieran la nueva dinasta napolenica. La audiencia y Liniers aquella por deseos de conservar ntegra la monarqua espaola, y este por su cahdad de Francs se manifestaron neutrales respecto esa pretensin, dejando que la suerte de las armas decidiese de los destinos de la Espaa y sus colonias. Pero las exigencias de la opinion obligaron Liniers romper el silencio. Efectivam e n t e , el Ib de agosto, anunci I n a m e n t e , por medio de una proclama, la prxima jura de Fernando VII, ordenada por bando del 31 de j u b o . E n ese documento deca: N a d a es tan con forme vuestra seguridad en tiempos tan calamitosos, como la union y conformidad de opiniones en u n punto tan i n t e resante a l a pbhca felicidad. Sigamos el ejemplo de nuestros antepasados en este dichoso s u e l o , que sabiamente supieron evitar los desastres que afligieron la Espaa en la guerra de sucesin, esperando la suerte de la metrpoli para obedecer en los Espaoles y Americanos de Costa-Firme el sentimiento uniforme de resistencia la nueva

78

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

la autoridad legtima que ocup la soberana. Hoy est averiguado que esa proclama fu redactada por uno de los oidores. El 21 de agosto tuvo lugar la solemne jura de Fernando VII, en medio del mayor entusiasmo de Americanos y E s p a o l e s ; acto que presenci el general Don Jos Manuel de Goyenecbe, emisario de la junta de Sevilla. Pero ya se ha dicho que las pretensiones del partido realista, al jurar Fernando VII, eran las de hacerse, todo trance, heredero del rey cautivo, formando una Espaa americana, como dice Saavedra. Tocante esto, Belgrano dice en sus Me-

morias :

E n Buenos Aires se haca la jura de Fernando VII, y

los m i s m o s Europeos aspiraban sacudir el yugo de la Espaa ) > por no ser napoleonistas. Don Martin Alzaga era uno de los primeros corifeos. Ese m i s m o era el pensamiento del cabildo, revelado en su proclama del dia que sigui al de la jura : decia

Dejad la Europa el cuidado de recuperar sus derechos; entretanto

vuestra suerte est decidida, y nada ser capaz de variar vues tros honrosos destinos. No se escuchar entre nosotros m a s voz que la del monarca que habis jurado. No se reconocern

relaciones distintas de las que os unen su persona.


Desde entonces comenzaron los trabajos de Belgrano y otros patriotas para crear u n gobierno independiente y nacional en el Rio de la Plata, y su primera idea fu la de sustituir una monarqua constitucional la absoluta, y la proclamacin de una nueva dinasta. Fijronse desde luego en la princesa del Brasil Doa Carlota Joaquina de Borbon, hermana mayor de Fernando VII y esposa de Don Juan de Portugal, conocido despus con el nombre de Don Juan VI, y que resida la sazn en Rio Janeiro e n calidad de regente del r e m o . Belgrano se explica as sobre su p l a n : No viendo y o u n ; > asomo de que se pensase en constituirnos, y s de que si guiesen los Americanos prestando u n a obediencia injusta hombres que por n i n g n ttido deban mandarlos, trat de buscar los servicios de la infanta Carlota, y de formar un par-

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

79

tido su favor, exponindome l o s tiros d l o s dspotas que celaban con el mayor anhelo, para no perder sus mandos y i) para conservar la Amrica dependiente de la Espaa, aunque Napolen la dominase (i). Belgrano haU secuaces, y habiendo tenido lugar m a junta secreta de patriotas, con objeto de concertar su plan, fu autorizado para continuar la negociacin. P s o s e Belgrano e n comunicacin directa con la infanta
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isos.

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Carlota, por el intermedio de algunos personajes. Uno de estos era Don Saturnino Rodrguez Pea, el primero que babia concebido el plan de independizar su patria bajo los auspicios d l a Inglaterra. H aqu lo que sobre este pensamiento decia Pea sus amigos en una carta con fecha 4 de octubre de 1 8 0 8 : Debemos ) > decidirnos la mayor brevedad y admitir algn gobierno establecimiento bajo un sistema libre, honroso y respetable al

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m i s m o tiempo que heroico, til y ventajossimo sus habi t a n t o s . . . Podemos constituirnos de u n m o d o , que imitando solo lo bueno de los dems gobiernos, y poniendo indestruc tibie barrera lo m a l o , n o s elevemos sobre todas las na ciones. Mas adelante dice : La aclamarn ( Doa Car Iota) por su regenta en los trminos que sean compatibles con su dignidad y la libertad cando cortes...., independencia tancias que tengan puedan de la patria de los Americanos, tener relacin con la que se convofeliz acordando todas las condiciones y circunsy con la dinasta establece....

ii Mis intenciones nunca fueron otras que las de sacrificarme ) > al bien de la patria, aprovechando la oportunidad de sacudir n sin los lorrores ii corrompida de una sublevacin tumulto una dominacin felipor el abuso de unos ministros codiciosos, y que puede debidamente influir en la que el de sostener,

sin estos motivos jamas ii Espaa de nosotros...

n cidad de los vasallos un rey que se halla la distancia Aunque debemos afianzarnos, y como un indudable principio,

que toda autoridad es del pueblo, sin embargo, la creacin de

ii y que este solo puede delegarla,

( 1 ) Historia de Belgrano, por BARTOLOM MITRE , toin. I , pgina 1 6 2 .

80

VIRETNATO DE BUENOS AIRES.

1808.
No luvo efcclo Moiivos ci'o

una nueva familia real n o s conducira mil desrdenes y riesgos. El enunciado plan n o tuvo efecto a l g u n o , y a por la oposicin ^ P c i p e al viaje de su e s p o s a , ya por lo que hizo lord Stratr m

ford como ministro de la Gran Bretaa en Rio Janeiro, y a en fin porque las ideas libres del plan n o fueron aprobadas por Doa Carlota, pues en una carta suya L i n i e r s , con fecha I
o

de

noviembre, le denuncia Pea como autor de u n a conjuracin contra la seguridad del Estado, lo que impuls al virey r e clamar su persona como reo de alta traicin, con fecha 3 de enero de 1 8 0 9 . esto contestaba ella en 8 de junio del mismo ao : Ciertas consideraciones de bastante consecuencia n o m e h a n permitido hasta ahora realizar tu solicitud acerca de la )i remisin de Saturnino Rodrguez P e a , lo que tengo bien )) presente (i). i-oro fu
el primor en>ayo de in'lcpandenciii

Sin embargo de no haber tenido efecto este plan, no por eso dejan de merecer la gratitud nacional los que lo concibieron y procuraron ensayar. Fu el primer paso dado en la senda de la independencia y de la libertad de las bellas regiones que constiprecipitndose tuan el vireinato de Buenos Aires. Desde entonces los acontecimientos fueron diariamente, hasta el dia en eme intimando el cabildo al virey su cesacin en el mando, arrogndose para ello los poderes del pueblo, firm Liniers su dimisin sin resistencia, y autoriz la formacin de una junta suprema del vireinato, que le subrogaba en el gobierno.

Esto

la.-!..

Efmero fu sin embargo el triunfo, pues hbre el virey de toda coaccin y aclamado por el pueblo y las tropas americanas como la nica autoridad cuyo mando queran, l o s conjurados cabildantes quedaron aterrados, y fu hecha trizas el acta de la coaccionada renuncia. Desde entonces fueron desarmados los cuerpos de Espaoles, y los Americanos conquistaron el derecho exclusivo de llevar las armas.

fu efmero.

(1) M ITRE , obra citada, el mismo tom., pgina 1 6 i .

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

81

D O C U M E N T O S . CORRESPONDENCIA
ENTRE EL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DEL BRASIL Y EL CABILDO DE BUENOS AIRES.

Nota confidencial el prncipe

del ministro de relaciones exteriores del Brasil, dirigida

de S. A.

R.

1808.

regente

al cabildo de en 1 8 0 8 .

Buenos

Aires, la llegada de S. A. R. Rio Janeiro,


ILUSTRSIMO CABILDO D E B U E N O S A l E E S ,

El abajo firmado Don Rodrigo de Souza Coutinho, ministro y secretario de Estado en, los departamentos de guerra y n e g o cios extranjeros, tiene orden de su augusto amo S. A. R. el prncipe regente del,Brasil, para comunicar Vuestra E x c e lencia el liecbo, h o y fuera de toda duda, d l a completa sujecin de la monarqua espaola la Francia, y su peor y m a s prfido enemigo. Por esta circunstancia, los Espaoles-Americanos se v e n abandonados y expuestos nuevos desastres, despus de todos los sacrificios que h a n hecho ltimamente defendiendo con b u e n xito Buenos Aires contratos Ingleses. Pero el infrascrito est convencido de que Vuestra Excelencia apreciar debidamente las ventajas de la lnea de conducta que paso designar, y por la eme el comercio de ese pas se salvar de una completa r u i n a ; aprovechndose sus hijos de los medios de conciliacin que Su Alteza Real desea proponer Vuestra Excelencia, prefiriendo no unirse sus abados contra ese p a s ; unin que no dejara de acarrear aquellas fatales consecuencias sobre sus intereses. Por lo tanto, S u Alteza Real ha ordenado al infrascrito, que, al mismo tiempo que haga saber Vuestra Excelencia su llegada la capital de Rio Janeiro, lo que confia le ser satisfactorio, ofrezca al cabildo, lo m i s m o que al pueblo de Buenos Aires y todo el vireinato, que los tomar bajo su real proteccin, guarVII.

Participa la completa sujecin de la monarqua espaTiola la Francia.

Heal proteccin en favor de Buenos Aires y todo el vireinato.

82

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

1808.

dndoles todos sus derechos y fueros, y empeando su real palabra, no solo para n o gravarles con nuevos impuestos, sino garantirles ademas una entera libertad de comercio, y por parte de sus aliados u n olvido de lo p a s a d o , fin de evitarles las consecuencias de nuevas hostilidades en su contra, eme puedan originarse de los ltimos acontecimientos.

Declaracin de Su Alteza Real en el caso do que no sean aceptadas sus proposiciones amistosas.

Al mismo tiempo S u Alteza Real ha ordenado al infrascrito declarar francamente Vuestra Excelencia eme en el caso cpie estas proposiciones amistosas (que solo se presentan Vuestra E x c e lencia con el objeto de impedir la innecesaria efusin de sangre) no fuesen aceptadas, S u Alteza Real se considerar en la necesidad de hacer causa comn con su poderoso abado contra ese pueblo, y de disponer de todos los i n m e n s o s recursos eme la Providencia h a p u e s t o s u disposicin, y cuyo resultado no podr ser dudoso, por m a s triste que pueda ser para Su Alteza Real el presenciarlo, y el pensar que naciones unidas por los vnculos de la m i s m a religin, por hbitos y costumbres semejantes, y por u n idioma casi idntico, se vean envueltas en una guerra, sacrificando sus mas caros intereses.

Sobre la rt unin del cabildo*

Vuestras Excelencias, eme constituyen el cabildo de Buenos Aires, los padres de la patria, deben acoger estas proposiciones para tomarlas en su mas seria consideracin; y en el caso de eme deseen someterse con ese pueblo la proteccin y vasallaje de Su Alteza Real, Vuestra Excelencia tendr bien proponer oficialmente por su parte las condiciones y modo eme el cabildo juzgue conveniente para su reunin bajo el dominio de tan gran prncipe, cuyo resultado no podr m e n o s de asegurar la felicidad del pueblo, eme tendr entonces mucha mayor razn para apellidar Vuestras Excelencias los padres de la patria. Esperando la contestacin de Vuestra Excelencia para s o m e terla al conocimiento de nuestro amo el prncipe r e g e n t e , y confiando tener la satisfaccin de contribuir la unin y gloria de dos naciones formadas para ser hermanas, y no e n e migas, bajo el m i s m o mas benvolo, piadoso y poderoso de los soberanos, el abajo firmado tiene el honor de ser, etc.
D O N RODRGUEZ DE SOUZA COUTINHO.

VIREWATO DE BUENOS AIRES.

83

Contestacin del cabildo de Buenos Aires al ministro de negocios extranjeros de S. A. R. el principe regente del Brasil.
EXCELENTSIMO SEOR ,

1808.

Siempre, y en todas ocasiones,

la muy noble y muy leal ciudad

de Buenos Aires ha sabido mantener y honrar aquel glorioso turibre que le fu conferido por la gratitud y consideracin de sus augustos soberanos. Son notorias las pruebas que recientemente h a dado estos de su lealtad y fidelidad al resistir los ataques del poderoso aliado de Su Alteza Real. Su honor, su fama, sus privilegios, su felicidad, estn todos vinculados en el mantenimiento del dominio de su rey y seor, el mejor y mas carioso de todos los monarcas. La m a s m n i m a insinuacin contra la realidad de estos sus principios fijos es una acriminacin su lealtad, y u n a i n t o lerable ofensa para ellos. Por estas razones, el cabildo ha tenido que usar de m u c h a tolerancia al imponerse del contenido de la nota confidencial de Vuestra Excelencia del 3 de marzo ltimo, por la que se le incita por medio de proposiciones lisonjeras y seductoras desligarse de u n dominio que prefieren cualquiera otro de este m u n d o . Quiera Vuestra Excelencia creer, ponindolo en conocimiento de S. A. R. el prncipe regente, que el cabildo de Buenos Aires jamas olvidar semejante afrenta; y sobre todo, puede estar seguro Vuestra Excelencia, como tambin el prncipe regente, que si estas seductoras ofertas no p u e d e n conmover la fidelidad del Sud-Amrica, m u c h o m e n o s son adecuadas para ello las amenazas, acostumbrados como estn arrostrar todos los p e b gros y hacer toda clase de sacrificios en defensa de los sagrados derechos del mas justo, mas piadoso y mas benigno de los m o narcas; y si e n otras ocasiones, y tan recientemente., este pueblo ha dado ante el m u n d o pruebas inequvocas de lo que puede hacerse por medio del valor exaltado por la lealtad y por

Gratitud de Buenos AK hacia sus soberanos.

Sus pruebas.

Actitud de su cabildo ante proposiciones de deslealtad.

Las rechaza resueltamente.

84

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

,808.

el entusiasmo de u n a c a u s a , de igual manera est pronto derramar hasta la ltima gota de su sangre antes de permitir que la m a s m n i m a porcin de estos vastos territorios sea usurpada la corona de Espaa. Los primeros en dar u n ejemplo de esto sern el cabildo de Buenos Aires, encabezado por s u distinguido general Don Santiago Liniers, fin de probar toda costa s u lealtad y decisin e n continuar fieles su rey y seor.

Dios guarde

Vuestra Excelencia m u c h o s aos.

Buenos Aires, abril 29 de 1808.

CARTA DE DON SATURNINO RODRGUEZ PEA,


SOBRE LA CORONACIN DE LA PRINCESA CARLOTA EN BUENOS AIRES, Y PROYECTO DE INDEPENDENCIA.
(Manuscrito autgrafo.)

Rio Janeiro, octubre 4 de 1808.


MUY SEOR MO,
sobre de establecerse bajo un sistema libre.

E n esta ocasin tengo el gusto de escribir

V. por

un

seguro conducto, y el de anunciarle asuntos de la mayor cotisec u e n c i a : y aunque la inesperada mutacin de Espaa nos ha
u A A i

obligado variar de sistema, estoy m u y seguro que el presente colmar de gloria sus autores , de satisfaccin la patria, y de febcidad sus habitantes. Es preciso suponer, que h a b i n dose apoderado Bonaparte del rey de Espaa y su familia, es una quimera el contar con cualquiera de e l l o s : es as i n d i s p e n sable suponer y c r e e r , que las Aniricas son el objeto de la atencin del dia; y que ltimamente debemos decidirnos la mayor brevedad admitir algn gobierno, establecernos bajo

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

8b

u n sistema libre, honroso y respetable, al mismo tiempo que heroico, til y ventajossimo sus habitantes. En estos trminos aparece h o y nuestra suerte. Yo debo explicarme con V. con la mayor franqueza, y asegurarle que la adjunta, que le servir de introduccin, le comprobar que no hablo solamente por mi opinin, sino con presencia de los mejores documentos, y despus de una detenida reflexin sobre los intereses generales. Todo gobierno es susceptible de abusos y corrupciones;.,pero acaso no se cuenta en el m u n d o una nacin tan feliz la eme, para establecer su gobierno, sus leyes y su prosperidad, se le haya rogado y propuesto con la dulzura incomparable generosidad con que se n o s convida para establecer la nuestra, y por aquellos m i s m o s que tienen el mejor derecho para exigir nuestras adoraciones; esto no tiene ejemplar, y podemos por tan raro arbitrio constituirnos de u n modo que, imitando solo lo bueno d l o s dems gobiernos, y poniendo indestructibles barreras lo m a l o , n o s elevemos sobre todas las naciones. La seora doa Carlota, princesa de Portugal y del Brasil, e infanta de Espaa, tiene una educacin ilustrada y los sentimientos mas heroicos. Esta mujer singular y tanto que la creo i'mica en su c l a s e , m e parece dispuesta sacrificarlo todo por alcanzar la noble satisfaccin de servir de instrumento la felicidad de sus semejantes. Es imposible oir hablar esta princesa sin amarla; no posee una sola idea que no sea generosa, y jamas dio lugar las que infunden en estas personas la adulacin y el d e s p o t i s m o ; parece prodigiosa la venida de tan digna princesa, su educacin, i n t e n c i o n e s , y dems extraordinarias circunstancias eme la adornan; en cuya virtud no dudo ni Veis, deben eludar cate esta sea la herona que necesitamos, y la que seguramente nos conducir al mas alto grado de felicidad; pero , para conseguirlo , es absolutamente necesario que V d s . , apartando toda preocupacin, se dediquen meditar con reflexin sobre sus deberes, intereses generales, y urgentsimas circunstancias del dia, y despus suplicar S. A. R. la princesa se digne ampararlos y protegerlos; para cuyo fin le

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Notorias

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Relevantes prendas
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86

VIBEINATO

DE

BUENOS

AIRES.

1808.
Splica la princesa Carila, para que se liasbde Buenus Aires.

hacen la siguiente proposicin que m e atrevo garantir, etc. Los Americanos, en la forma mas solemne que por ahora les es posible, se dirigen S. A. R. la seora doa Carlota Joaquina, princesa de Portugal infanta de Espaa, y le suplican les dispense la mayor gracia y prueba de su generosidad dignndose trasladarse al Rio de la Plata, donde la aclamarn por su regenta en los trminos que sean compatibles con la dignidad de la u n a y libertad de los otros. Convocando cortes, sera m u y conveniente para este caso acordar las condiciones y circunstancias que tengan puedan tener relacin con la independencia de la patria, y con la dinasta que se establezca en la heredera de la inmortal reina doa I s a b e l , quien ciertamente tuvo la mayor parte en la conquista de las Amricas, etc.

Hazon para abstenerse de indicar unos artculos.

Debo m u y alto concepto la penetracin de los sugetos que deben intervenir en tan sagrada materia, para tomarme la confianza de insinuar los artculos que deben acordarse para radicar y eternizar la felicidad del nuevo gobierno; pero no juzgo desacertado que V d s . l o hagan en las circulares que deben dirigir todas las ciudades de los cuatro vireinatos.

Otras mas.

Son bien manifiestas por s m i s m a s las causas que pueden haberme obligado abrazar este partido, y as solo dir : que m i s honrosas intenciones nunca fueron otras que las de sacrificarme al bien de la patria, aprovechando la oportunidad de sacudir, sin los horrores de una sublevacin tumulto, una dominacin corrompida por el abuso de u n o s ministros codiciosos y brbaros; y que aun sin estos motivos, jamas puede debidamente influir en la felicidad de sus vasallos u n rey que se halla la distancia que el de Espaa de nosotros. Con estos vivos deseos, y hablando en el dia la mano toda la felicidad que poda solicitar costa tal vez de mil infructuosas fatigas, h e credo m u y de mi obligacin participarlo V d s . , de quienes debo esperar que se llenarn de aquel heroico entusiasmo que inmortalizar sus n o m b r e s .

Los dems partidos son imposibles criminosos.

Todos los dems partidos que podamos proponernos, si se analizan con la juiciosidad que se merece tan sacrosanto negocio, se reconocen imposibles, criminosos y sangrientos, y nada

YIREINATO DE BUENOS AIIU2S.

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durables; e n fin, indignos de los sacrificios y desvelos de u n noble ciudadano amante de La humanidad y de la patria. A n eme debemos afianzarnos, y sostener como u n indubitable principio, que toda autoridad es del p u e b l o , y que este solo puede delegarla; sin embargo, la creacin de u n a n u e v a familia real n o s conducira mil desrdenes y riesgos. Al contrario esta dignsima y a creada, y adornada de tan divinas cualidades, y eme separndose absolutamente de la dominacin portuguesa, se establecer e n estos territorios, n o s ofrece una eterna febeidad, y cuantas satisfacciones puede prometerse u n a nacin establecida, afirmada y sostenida con las m a s extraordinarias ventajas : aadiendo que sin duda alguna contar con la proteccin y auxio de la Inglaterra. Concluyo pidiendo V d s . expliquen los fundamentos eme esta incluye, y la hagan circular con la actividad que se merece tan alto importante negocio; esperando que no perdonar fatiga, ni proporcin de comunicarle cuanto estime conveniente sobre el particular; y y o , eme V. m e instruir de las resultas y disposiciones generales para poder ocurrir con tiempo lo m a s conveniente. Es de V. con la mayor amistad su m a s atento amigo.
Q. S. M. B.

isos.

debemos

s o b r e explicacin J circulacin de esta carta.

Doctor S . RODRGUEZ PEA.

D O C U M E N T O S RELATIVOS AL DESCONOCIMIENTO DEL VIREY LINIERS

Y AL ESTABLECIMIENTO EN MONTEVIDEO DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO CREADA EN AMRICA EN 1808 (1).

1808.

Oficio del cabildo de Montevideo al Excmo. ayuntamiento de Buenos Aires.


El pueblo
0

Montevideo
e

de Montevideo, que dio poco tiempo h a tantos

d^Xe" ' "


0

asuntos la historia de la Amrica, v u e l v e ser h o y toda la expectacin de este gran continente. l es quien h a levantado el grito contra la corrupcin del g o b i e r n o . . . , l quien pide la

(1) Para la cabal inteligencia dlos siguientes documentos, juzgamos conveniente acompaarlos de una rapidsima noticia de sus antecedentes histricos. El marques de Sobremonte, jefe del vireinato del Rio de la Plata en el momento en que le invadieron las armas inglesas en 1806, abandon indefensa la capital, que ocup el general Berresford el dia 27 de junio do aquel ao, con solo 1,560 soldados, y se retir sucesivamente hasta Crdoba, 160 leguas, en la que exigi ser recibido, como lo fu, con un solemne Te Deum y todo el fastuoso ceremonial de los vireyes. (Vase el P RIMER P E RODO, Memoria y narracin histrica, etc., t. IV, p. 385.) La recuperacin de la capital y la defensa de todo el litoral, que. era la parte accesible las armas inglesas, qued por el hecho entregada los e s fuerzos de las autoridades subalternas, mas propiamente los esfuerws populares. El gobernador Ruiz Huidobro, el cabildo' y la poblacin de Montevideo se

VIREINATO B E BUENOS AIRES.

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separacin de u n v i r e y extranjero por sospechoso de infidencia... El m m i d o lo sabe, y nosotros estamos e n el caso de convencerlo. Pero por desgracia Montevideo n o es m a s que u n pueblo p e q u e o . S u rival es el arbitro del poder y la fuerza. T e n e m o s justicia. p e r o qu importa si n o s falta el v a l i m i e n t o ! Nosotros necesitamos de u n apoyo, de u n protector poderoso, y este n o puede ser otro que Vuestra Excelencia. Si Vuestra Excelencia posee u n valor heroico, le sobra constancia, y h a probado b i e n que

i sos..

prepararon instantneamente para emprender la reconquisla de Buenos Aires, dando un punto de apoyo al vecindario de la capital. Organizndose ya la expedicin, lleg Montevideo el capitn de navio don Santiago Liniers, que habia concebido el mismo propsito, y Ruiz Hudobro le cedi el mando de la divisin expedicionaria, para conservarse en el puesto confiado sus especiales cuidados. La reconquista de Buenos Aires tuvo lugar el 12 de agosto inmediato. Este suceso, que tanto brillo reflej en las armas del Rio de la Plata, fu funesto la dominacin espaola, dando al pueblo el conocimiento de su propia fuerza, debilitando el prestigio del supremo representante del monarca, sometiendo este alto magistrado al juicio y la voluntad popular, iniciando al comn en el ejercicio del derecho de deponerlo y sustituirlo en el nombre y en el inters de la comunidad. Todo esto aconteci en un solo instante. El 12 de agosto ensay el pueblo su fuerza; y el 13 se reunan los principales vecinos en una junta de que hacan parte la audiencia, el obispo, el cabildo y dems corporaciones, y conferian el titulo de gobernador y comandante de las armas al afortunado Liniers. este acto se sigui la creacin de cuerpos cvicos para la defensa del territorio, amenazado de nueva invasin. Organizada mililarmenle la poblacin, se coloc en ella la fuerza efecliva. El armamento y dems medidas de defensa revistieron formas populares ; y la primera corporacin popular, el cabildo, adquiri la primera importancia. Sobremonte hubo de inclinarse en presencia de estos actos, que no podia resistir, y desde los suburbios de la capital en que no queran recibirlo, confirm Liniers en el mando de las armas, deleg sus facultades polticas y administrativas en la audiencia y se traslad Montevideo. Aqu se encontraba, cuando el 18 de enero de 1807 desembarc sir Samuel Ackmuti, al frente de 5,000 soldados britnicos, al oeste de la Puna de Carretas, intim la rendicin de la plaza. Sobremonte no pudo armonizar su conducta ni con los deberes y necesidades de su posicin, ni con la energa de las palabras que emple para repeler la intimacin y apercibir sus tropas una digna resistencia. Se present el enemigo al frenle del Buceo, pero despus de leve caoneo

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VIBJEINATO DE BUENOS AIRES.

1808.

n o le falta entereza para arrostrarlo todo, cuando

se trata de

salvar la patria, y servir al soberano. Suya es la causa que d e f e n d e m o s , no de Montevideo : suyo es el pueblo que represent a m o s , s u y a la provincia por cuya felicidad entabl este cabildo sus primeros e m p e o s . No son estos ttulos m a s que p o d e rosos para interesar Vuestra Excelencia e n nuestra defensa ? Seguramente, despus de los sucesos de nuestra i n v a s i n , n o

se ha presentado otro lance m a s digno de la proteccin y cui-

di la espalda los muros de Montevideo, que iban ser atacados, y se bati en dispersin hasta la villa de Guadalupe. Mientras el virey so situaba tanta distancia, las tropas y el vecindario de Montevideo resistan sobre sus murallas, despus de haber aventurado una sangrienta y mal calculada batalla. El dia 3 de febrero, la plaza fu atacada por asalto, pesar de haberse encerrado en ella, el dia anterior, la vanguardia del cuerpo auxiliar que conduca Liniers desde Buenos Aires. Entonces se pidi, no ya la simple suspensin, sino la prisin del virey; y el alcalde de primer voto don Martin Alzaga, en quien se personificaba la energa y la actividad del cabildo de la capital, llevaba !a voz en esta exigencia, con el apoyo de los jefes de los cuerpos cvicos. La audiencia la resista, tal vez porque alcanzaba las trascendentes ulterioridades del derecho que el comn iba ejercer ; pero cediendo al fin la fuerza del torrente, tuvo lugar, el 10 de febrero, una segunda juntapopular, y en ella se decret el arresto del virey y la ocupacin de sus papeles. El oidor Velasco, acompaado de dos regidores y de una fuerza de infantera y caballera las rdenes de don Pedro Murguiondo, ejecut ese decreto en Pavn, donde encontr Sobremonte; y as qued consumada una verdadera revolucin. Aumentadas las fuerzas inglesas en el Rio de la Plata, y ocupada por ellas la Colonia, donde sufri dos derrotas la divisin de don Javier Elo, el general Whitelocke, al frente de 11,500 hombres, atac Buenos Aires. Whitelocke se hizo batir en las calles de Buenos Aires, el 5 de julio de 1807, capitul all, y en cumplimiento de la capitulacin evacu todo elvireinato. La corte confirm Liniers en el puesto de virey, y don Francisco Javier Elo ocup interinamente el gobierno de Montevideo. La corte, invistiendo don Santiago Liniers de la misma suprema magistratura de que haba sido despojado el marques de Sobreuionte, obedeca una necesidad, quiz inexorable; pero de cierto que no era procediendo as que poda restituir su autoridad en estas lejanas regiones la fuerza moral de que habia sido desnudada. La posicin en que se encontr el nuevo virey era por extremo delicada y quebradiza.

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dados de ese ayuntamiento. l toca cortarlos abusos, remediar los males y promover por todos arbitrios la felicidad. Montevideo ha dicho y sostiene, que esta peligra mientras el gobierno permanezca en manos de un jefe nacido en el centro de ese imperio sacrilego, cuyas depravaciones nos han cubierto de un luto eterno. Por eso pidi su remocin, y si Vuestra Excelencia gusta, entraremos ahora en algunas meditaciones sobre la justicia de este proyecto.
Las autoridades locales haban ejercido funciones soberanas, y, engredas por el suceso, difcil era que renunciando el brillante papel que haban asumido, se redujeran de buen grado sus estrechas atribuciones normales. El pueblo estaba en posicin semejante la de sus autoridades locales; y sus voluntades se apoyaban ahora en la fuerza material organizada de que era depositario. Esas tropas populares representaban diversos intereses; y , desde el orgen , esta diversidad de intereses asomaba en la rivalidad entre Europeos y Americanos. estas dificultades, de suyo graves, acrecieron otras de grande cuenta, producidas por el vuelco q u e , poco mas tarde, sufri en Aranjuez y Bayona la dinasta de los Borbones. Fernando VII recibi la corona entre el tumulto que en Aranjuez ultraj las canas de su padre; y despus que esa corona volvi ceir momentneamente, y ya en tierra extranjera, la cabeza del desdorado anciano, fu colocada en la de un hermano del gigantesco emperador de los Franceses. La validez de todos estos actos era contestable y deba ser contestada en Europa y Amrica. Los pueblos de la Pennsula, con el mismo ttulo con que se depuso Sobremonte, para la mejor defensa de la tierra contra el extranjero, crearon y colocaron su frente las autoridades que juzgaron mas idneas. Pero, por una contradiccin propia de las ideas de toda metrpoli, las juntas creadas por algunos pueblos de la Pennsula se erigieron, motu proprio, supremas por el gobierno de los pueblos de Amrica, y les exigieron, sin consultarles, la misma obediencia y vasallaje que estos tributaban los reyes decados. Era natural que alguien preguntase cmo revierte en algunos pueblos de la Pennsula la soberana de los de Amrica? por qu no usaran estos del mismo derecho de que usan aquellos ? Resaltan, prima facie, las dudas, las confusiones, las vacilaciones, que en gobernantes y gobernados deban originar en Amrica tan estupendos sucesos. las pretensiones intrigas de los diversos poderes peninsulares que solicitaban el reconocimiento de Amrica, se mezclaron tambin, para hacer

isos.

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VIRE1NAT0 DE BUENOS AIRES.

1808.
conducta
J e e s , p

Apenas el inmortal p u e b l o de B u e n o s Aires, deseoso de lavar l o s ultrajes de una s o s p e c h a , puso en la silla de sus jefes al actual virey, cuando este empez dar las pruebas mas decididas de su aficin al prfido exterminador Excelencia que de nuestra de real

'

estirpe. Sabe Vuestra

sin noticia

nuestra

corte, y con ultraje de la nacin entera, le dio u n parte exacto de los sucesos militares ocurridos desde el 2 4 de junio hasta el 12 de agosto de 1 8 0 6 ; que p o s t e r i o r m e n t e , bajo los mismos

mas intensa la crisis, las de la corte de Portugal, recien establecida en Rio Janeiro, que lleg solicitar el protectorado de estas provincias, fundado en los derechos eventuales de la seora doa Carlota Joaquina, esposa del prncipe regente y madre del infante don Pedro. Las dotes intelectuales de Liniers estaban muy abajo del nivel de esta enmaraada situacin; y para colmo de su desdicha, l era Francs de nacimiento, lo que en la poca constitua por s solo un tpico fecundo en sospechas inquietudes. La lucha inevitable entre el virey y el cabildo fu enconndose medida que se prolongaba, y vino complicarse con las rivalidades entre Europeos y Americanos. El cabildo era dominado por los Europeos, y las tropas del pas tendan encontrarse casi sin apercibirlo del lado de Liniers. Corran as las cosas cuando ocurrieron los trastornos de la Pennsula. Entonces la faccin espaola que acaudillaban los individuos del famoso cabildo y su frente don Martin Alzaga, cobr mayor aliento y atac con redoblado vigor al Francs Liniers. Don Francisco Javier Elo, gobernador de Montevideo, obraba de concierto con esos individuos; y habiendo recibido el l i de julio de 1808 la cdula de I de abril del mismo ao, que ordenaba la jura de Fernando, lo proclam sin consultar al virey, por bando solemne, y anunci la jura para el 12 de agosto prximo.
o

El virey la trasftri, fundndose ostensiblemente en el deseo de prepararla con mayor pompa para el 31 del mismo mes. En ese intercurso, lleg Buenos Aires un emisario francs solicitando el reconocimiento del hermano de Napolen como rey de Espaa Indias, y aunque Liniers solo abri los pliegos en junta de la audiencia, cabildo, etc., y anticip la jura de Fernando que se verific el 21 de agosto, public el dia 15 de ese mes una proclama que dio causa alas sospechas de que era blanco. En esa proclama, despus de decir que Su Majestad Imperial y Real aplauda los triunfos y la constancia de estos pueblos y los estimulaba mantener con energa la alta opinin que haban adquirido por su valor y. lealtad, ofrecindoles todo gnero de socorros, que Liniers confesaba no haber desechado, invitaba sus gobernados seguir el ejemplo de sus.

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

93 iso

principios, le comunic l a derrota del ejrcito ingles en Buenos Aires, el sitio de esta plaza y su restauracin por los tratados del 7 de julio del ao prximo anterior. E n estas piezas ( n del adjunto testimonio),
os

1 y 2

que n o sern desconocidas Vuestra

Excelencia, es m u y notable aquella prolija narracin de que se hace estudio como para someter cada hecho la censura del extranjero : sonlo a s i m i s m o las protestas de haber conservado en m e d i o de la distancia y el tiempo los sentimientos de un verda-

antepasados en este suelo, que sabiamente supieron evitar los desastres que afligieron la Espaa en la guerra de sucesin, esperando la suerte de la metrpoli, para obedecer y acatar la autoridad que su trmino ocup la soberana.

El gobernador Elo no esper mas, y represent con la acritud que le era peculiar contra la permanencia de Liniers en el mando. Liniers, con acuerdo de la audiencia y de las otras autoridades, le orden se presentase en la capital, y nombr para reemplazarle al capitn de navio don Juan ngel Michelena. Elo y el cabildo de Montevideo resistieron esta medida, y acordaron separarse de la obediencia del virey, estableciendo una junta provisional de gobierno, la primera que se estableca en Amrica, hasta la decisin de la autoridad suprema de Espaa. Esta resolucin gravsima fu fortificada con la opinin del comisionado de la junta suprema de Sevilla, don Manuel Goyeneche, que acababa de pasar por Montevideo y que poco despus la conden en Buenos Aires. La nueva junta de gobierno estrech sus relaciones con los conjurados de la capital, y sus ideas, derramndose por todo el vireinato, fueron preparar los sangrientos episodios de las ciudades de la Plata y de la Paz. El 1 de enero de 1809, los conjurados de Buenos Aires, apoyados por los tercios de Vizcanos, Gallegos y Catalanes, se presentaron en la plaza pblica y exigieron la deposicin del virey y el establecimiento de una junta de gobierno para el vireinato. Se congregaron la audiencia, el obispo, el cabildo, etc., y en el seno de esta reunin Liniers dimiti la autoridad. Tres regidores salieron anunciar los amotinados el triunfo de sus pretensiones. Pero en ese preciso momento los cuerpos de Patricios se presentaron en la escena; los conjurados cejaron en su presencia, y Liniers reasumi el mando supremo. Los tercios europeos fueron desarmados, y los principales conjurados, Don Martin Alzaga, Don Estovan Villanueva, Don Olaguer Reinalds, Don Francisco Negra y Don Juan Antonio Santa Coloma, desterrados Patagones. El gobierno de Espaa, sin autorizar la continuacin de la junta de Monte-

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VIREINATO DE BUENOS

AIRES.

dero Frances,

con que concluye el primero y sobre todo la refede campo

rencia con que termina el segundo al ayudante Mr. Pericbon Vandevit,

para los detalles que pueda apetecer el emperador sobre estas interesantes provincias.
Nosotros omitimos glosar estos pasajes por n o acreditarnos de cabilosos y molestos, mas bien porque es excusado buscar el crimen en las circunstancias, cuando se tiene la vista u n hecho que por s m i s m o es el mas debncuente. Vuestra E x c e lencia nos permitir fundar u n tanto esta produccin, que parece hija del acaloramiento. No es permitido al vasallo de una potencia libre participar los sucesos de la guerra las cortes extranjeras, sin noticia del soberano quien sirve y o b e d e c e ; porque u n acto de esta naturaleza indica cierta dependencia que ultraja el decoro de la nacin, y rebaja la dignidad del trono. Si alguna vez, por lo importante y extraordinario de los acontecimientos, suelen practicarlo algunos g e n e r a l e s , m a s polticos que guerreros, siempre se acostumbra ceir el parte u n mero aviso del resultado feliz adverso de las batallas , por el inters que en ellas hayan tomado las fuerzas del prncipe amigo, porque las circunstancias hagan conveniente el paso, para arreglar las operaciones de la campaa. E n una palabra, es lcito hacerlo, cuando la necesidad lo exige. Pero qu necesidad habia de instruir directamente Napoleon de los acontecimientos de una guerra ultramarina, cuando estaba por medio la corte de Madrid, y era m a s natural que ella lo comunicase su a b a d o , si lo hallase por conveniente? La necesidad, el motivo es bien claro. El extranjero, E x c m o . Seor, siempre se acuerda que lo es, y

no se aplaude tanto de los servicios que puede hacer su soberano, como de pertenecer la nacin que le dio la vida.
Ellos n o s desprecian aun cuando somos el instrumento de
video, fall contra Liniers y sancion sustancialmente una segunda revolucin en breve espacio de tiempo. Nombr virey Don Baltasar Hidalgo de Cisnros; encarg este jefe la efectiva persecucin de su antecesor, y elev Don Francisco Javier Elo al puesto de sub-inspector del vireinato. (ANDRES LAMAS, Biblioteca del Comercio del Plata, pgina 4 6 6 . )

VIREINATO DE

BUENOS ATRES.

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sus glorias, pero nosotros no queremos conocerlo : todo nos parece lcito, todo despreciable, y esta docilidad es precisamente. la que n o s pierde. Si toleramos el ultraje, si n o somos unos
*
1 d

i808.
Su oficiosidad
r e v e

'

.,

'

que es hostil i nombre espaol,

celadores severos del honor de la nacin, cmo podremos conservar sus respetos ? La frialdad con que h a n sido narrados los partes en cuestin, prueba con energa cunto ha decado en nuestros tiempos el generoso orgullo del Espaol. Si l n o s inflamara, si l reinase como en la poca de Carlos V , cmo hubiramos permitido que u n general de Espaa se humillase otro potentado hablando con la espada en la m a n o , y la frente de u n ejrcito vencedor ? Para nuestro juicio, dista m u y poco de tributar vasallaje quien de este modo se somete, cuando m e n o s juzgamos que estando establecido y prohibido hacer otros acatamientos los prncipes de la tierra que los eme ellos permiten, se den nuestros reyes (como indica un captulo de la ordenanza naval hablando de los saludos que deben hacerse las fortalezas y buques extranjeros), y no habiendo j a m a s acostumbrado los generales franceses dar ni meras noticias de sus victorias nuestra corte, la oficiosidad del seor Liniers es u n verdadero delito, sobre ser u n argumento poderoso de su aficin al execrable enemigo del nombre espaol. Es avanzado el concepto? delira el cabildo de Montevideo? no h a y mrito para u n a censura tan agria ? Todo puede s e r : pero tambin nos engaaremos en creer que es i m delito pedir u n auxilio la Francia (inconsulto el soberano) para la defensa de la provincia? Este es u n h e c h o , cuya prueba insigne nos suministra la carta n 12 al fol. 3 2 , y supuesta su verdad, solo quisiramos que el mismo N a p o l e n , ese infame que tuvo osada para reprender y acriminar la conducta de nuestro hermano, rey y seor natural D. Fernando VII, por haberle hecho iguales demandas, en circunstancias de no tener otro recurso para desconcertar los proyectos de Godoy, que el m i s m o Napolen, repetimos, fuese el juez de esta causa y la fallase guardando consecuencia con sus principios. Pasemos adelante. Abdicada la corona por el seor Don Carlos IV, recibi
6S6

la jun deDiGri Fernando VII,

gobierno la real orden consiguiente para la proclamacin del

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YIREINATO DE BUENOS

AIRES.

1808.

actual monarca. El seor Liniers orden desde luego que se efectuase el 1 2 de agosto ltimo, pero al m i s m o tiempo se lo presenta u n impreso venido de Cdiz, sin carta de remisin ni otro carcter que el de la imprenta que lo dio l u z ; y sin m a s datos cambi tanto sus ideas, que olvidando la eficacia del anterior expreso mandato, se avanza suspender la jura del seor Don Fernando VII, hasta recibir impreso. rdenes consecuentes al mismo Nosotros declamamos contra ese paso y procuramos

hacer visible toda su i n t e n c i n ; pero n o obstante se quiso creer que era inocente, y dirigido tan solo disponer con m a s desahogo la suntuosidad y aparato de aquella solemne funcin. As se divulg e n los papeles pblicos y se h a escrito con desenfado la princesa del Brasil, seguramente sin acordarse que el oficio reservado n 10, bl. 2 0 , era u n documento intachable del verdadero motivo que caus la detencin. Ahora p u e s , preguntamos : si el virey crey legtima esa causal como lo anuncia e n su oficio, por qu es que la oculta? y si n o la crey legtima, por qu suspende la jura? No ser temerario concebir que su edecn Vandevit le hubiese desde luego prometido (en las cartas que escribi por la barca, segn aparece de la del referido n 12) esas m i s m a s rdenes relativas seor D o n Santiago pensaba recibir,
con.uicta iiei mismo L i m e r s despues que supo ei esironaraiemo de r e m a n d o M I .

al impreso

que el E x c m o .

No por eso creemos que la ingerencia sea cierta; pero es i


a u

d bi
a

inocente ese miramiento, esa detencin, esa c o n -

'

ducta siempre dbil y solapada de u n jefe francs? Dgalo el p


U e

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u e n o s

A i r e s , que m e n o s mirado cuanto es m a s

espaol, procur con ruegos y amenazas apresurar el da de la proclamacin. E n estos m o m e n t o s arrib esa capital Mr. S a n senai, emisario del imperio francs. Los pliegos que condujo anunciaban que destronado Fernando VII por la m a s inaudita violencia, iba ocupar el trono de Espaa u n hermano de Napolen ; y el E x c m o . seor virey, lejos de indignarse, lejos de tomar medidas para alarmar los pueblos contra el usurpador, procura adormecerlos e n la ignorancia de su peligro, publicando una proclama tan llena de v e n e n o , como el corazn que la produjo. S u lectura exalt este cabildo, y no pudo m e n o s de

VIREWATO DE BUENOS AIRES.

97

censurar; y aun se tom la libertad de expbcarse con Vuestra Excelencia fin de que procurase sofocar u n papel tan escandaloso como injuriante la Amrica del Sur. Pero todava se le disculpa afirmando que se ignoraban las ideas del tirano, que convenia alucinar los pueblos, y que el virey no hizo mas que firmarla despus de concluida por sus autores bien conocidos. Montevideo contesta estos efugios, que el primero es una falsedad probada por la carta n 1 3 , fol. 33 v t o . , en que el seor Liniers confiesa que tuvo u n completo detalle de los inicuos proyectos de Napolen. Al segundo, que no habia necesidad de ocultar al pueblo u n a infamia que jamas hallara partidarios. Que Buenos Aires y toda la provincia ha dado muchas pruebas de su fidelidad para que se dudase de su opinin. Al tercero, que si la poltica haca precisa aquella ocultacin con respecto los pueblos, con referencia los gobiernos era perjudicial, porque envueltos en el error, no podran ir tomando sus medidas para participar al vasallo la triste suerte de la Pennsula; y sin embargo de ello, la circular reservada fol. 40 acredita que la superioridad les fij por modelo de su conducta la m i s m a proclama en cuestin. Prescindamos de todo por u n instante, convengamos que
D e

i so8.

re

resar

en libertad

solo procuraba atemperarse las circunstancias y precaver conmociones en lo interior, estando el seor Liniers resuelto sostener la causa del soberano : bien, y entonces, por qu deja regresar libremente Europa Mr. de Sansenai? por qu dice S u Excelencia que no le detenga? por qu manda se le e m barque con preferencia la restante oficialidad en el bergantn Amigo Fiel? por qu previene que le desembarquen en el primer puerto de su recalada? por qu le recomienda don Manuel Ortega, para que le habihte con dinero y libre la vista contra S u Excelencia? por qu le ofrece recomendar al ministro de Francia su buena comportacion? (fol. 28 vto.) puesin al Ser por las circunstancias? ser por no c o n m o v e r l o s blos ? ser porque faltan medios para hacerlo prisionero tiago lo dice : porque vil. no estamos autorizados para hostilizar 7

Europa
f r a n c

al e m , s ! m 0

mayor estrpito? N o , nada de esto. El E x c m o . seor don San-

98 iso8.

VFREINATO DE BUENOS AIRES.

imperio francs (fol. 12). Oh blasfemia sin igual! oh pundonor de los Espaoles! oh infeliz y amado Fernando VII! h a y hombre que tal pronuncie entre nosotros para proteger sus brbaros opresores? y en tanto que Vuestra Majestad gime entro cadenas, l vive adorado de vuestros pueblos, l representa vuestra sagrada persona, l llama traidores los fieles vasallos que se abochornan de respetar en su individuo la imagen de vuestro poder y grandeza Disculpe Vuestra Excelencia estos trasportes de nuestro justo dolor, y permita que volvamos al propsito, deteniendo la consideracin en el resultado de los documentos que obran del fol. 1 al 11 vto. E n ellos ver el Excmo. ayuntamiento que por solo el hecho de haber propuesto u n ministro de Su Majestad Fidelsima que la provincia se pusiese bajo la proteccin de Portugal, resolvi el virey romper la guerra invadir los Estados limtrofes de aquella provincia, y volviendo de aqu la vista lo reflexionado, no podr m e n o s de admirar el contraste de esta animosidad por u n leve motivo (leve en razn de ser u n mero partido de la intriga propuesto sin las armas en la m a n o , y por u n ministro que acaso abusaba de su carcter) y de aquella tibieza, aun despus de saber que Napoleon habia subvertido el trono de E s paa. A la verdad que esta implicante conducta no podr concillarse, sin conceder que son diversas las reglas que autorizan parahostibzar la Francia y las que permiten devastar Portugal. Mas la metrpoli no esper, ni debi esperar otra cosa para h
a c e r

Ef g.os
U

par >aUaiio

} g r r a contra el usurpador eme ver atentada la majestad


a u e

del soberano: esto m i s m o vera el E x c m o . seor L i n i c r s e n l o s pliegos de Sansenai; luego es inicuo, malicioso el efugio con que ha querido salvar este emisario, y proporcionarle u n pronto regreso la corte de su emperador. Calculemos ahora los m a EfetMos

dei n-greto

les que de aqu vendran seguirse. Sansenai, puesto en Francia expensas de este virey, dara u n estado completo del estado de esta provincia, de sus fuerzas, de las disposiciones del jefe, etc., etc. Buonaparte con este solo objeto le envi al Rio de la Plata. (Vase la instruccin fol. 54.) Tendra cuanto d e -

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

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seabapara arreglar el plan de hostilidades contra nosotros; y cuando llegase efectuarlo, sera precisamente bajo u n o s datos los m a s seguros. No creamos que contase con la voluntad de u n jefe quien mereci tanto aprecio la conducta de su explorador; pero convengamos lo m e n o s en que los clculos serian m e n o s expuestos la falencia, cuanto eran mas fijos los antecedentes de cualquiera suposicin; y por consiguiente que sera m a s cierta nuestra conquista, m a s difcil nuestra defensa en un caso de i n v a s i n ; de forma que entonces se habra verificado de u n modo mas funesto que los auxilios indirectos del Liniers eran la causa de nuestra perdicin. En fuerza de estas combinaciones y con noticias seguras de los celos que por los m i s m o s principios agitaban la corte de Portugal, tuvo este cabildo la generosa osada de censurar judicialmente la conducta del virey, llamndole, no traidor como creen algunos, sino sospechoso, como lo es en efecto y resulta de los anteriores apuntamientos; pero Su Excelencia, eme vio preparada la tormenta, quiso conjurarla arrancndonos nuestro gobernador interino de la plaza, quien juzga como el nico y poderoso agente de la acusacin: para esto, sin respetar la autoridad del monarca, por quien gobierna interinamente, le arranc el mando, y lo confiri al capitn de navio don Juan n gel Michelcna; intercept las comunicaciones de este puerto con la capital; detuvo escandalosamente la correspondencia del p blico;'se prohibi el trnsito todo pasajero; libr rdenes anticipadas los comandantes militares de la guarnicin para que sostuviesen todo trance al nuevo gobernador; nada, en fin, omiti de cuanto pudiera hacer este lance m a s estrepitoso : el pueblo por eso form voces equvocas, conoci la violencia, se crey injuriado y rompi los diques de la moderacin, jur no permitir que u n jefe extranjero clmasela ruina del m a s e n t u siasmado Espaol, y para ponerse cubierto de nuevos insultos, pidi eme se eligiese una junta ele gobierno Qu remedio habia sino concederla? Un pueblo tumultuado es semejante al rayo; donde halla mas resistencia all es mas poderosa su accin. No hubiera sido peor hacer una oposicin intil, que acceder seor

100

VIRE1NATO DE BUENOS

AIRES.

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El viri'y manilo .isoiicr ia j u m a .

u n partido que prometa e n breve restablecer la tranquilidad y el sosiego? Sin embargo, el E x c m o . seor virey parece que h a hecho u n p ^ p i De autoridad propia mand al m o m e n t o
e i 0 e e r c e m 0 S -

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disolver la j u n t a ; h a detenido los oficiales y soldados de las dotaciones de esta plaza que se hallan e n e s a ; h a destacado barcos de fuerza q u e detengan y persigan (como y a lo h a n hecho nuestra vista) los que se dirigan al puerto : as fomenta el e n cono y empea e n nuevos desbarros este fidelsimo vecindario. Nadie podr creer : l se v e perfectamente hostilizado. Los honrados vocales de la junta de gobierno son intimados disolverla bajo graves penas. El pueblo lo h a entendido, y ofrece sacrificarlos e n el m o m e n t o que obedezcan. Ellos quisieran h a cerlo porque n o tienen empeo e n lo contrario, pero su seguridad individual corre u n riesgo inevitable : dciles pues la ley del mas fuerte, se mantendrn velando por el bien de sus convecinos, mientras las circunstancias n o varen: y este ser u n dehto que provocar el enojo del superior gobierno; de este modo ni ellos ni nosotros hallamos u n partido que tomar e n circunstancias tan prolijas: el riesgo crece por m o m e n t o s : ayer era u n nio, h o y es u n gigante; la discordia hace rpidos prog r e s o s ; el terror se a u m e n t a ; todo, por decirlo u n a v e z , acrece la consternacin y el dolor intil de este noble pueblo. N u e s tros vecinos observan con disgusto esta disencion domstica, y acaso despus de ella aguardan el instante de perdernos. N o s otros n o tenemos quin volver los ojos, si n o s abandona Vuestra Excelencia. Vuestra Excelencia, cuyo patriotismo h a sabido calmar mayores inquietudes e n tiempos mas adversos, es el m i s m o que puede empear con b u e n suceso toda su autoridad y sus respetos, para que se abandone el sistema del terror en tanto al m e n o s que cesan los primeros fervores de la plebe.
Momcvidco i a a s u eobiei-no. Y J

Juzga mal el E x c m o . seor virey si ha credo que con remed os


0

e n

0 S

curan las convulsiones del cuerpo poltico. Monte-

video odiar m a s su gobierno medida que acibare s u s providencias : y a es imposible borrar la desconfianza con que le mira : eternamente le llamar partidario de la Francia, y la

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

101

opresin ser u n argumento que lo confirme

en

su idea.

isos.

Cunto mas justo sera tolerar esa asociacin de hombres buenos y prudentes eme en todo tiempo sirvieran de freno al mismo gobierno? n o se le critica de precipitado? por qu pues se empea el virey en quitar u n o s celadores de su manejo? l los pide y quiere estn su lado para vindicarse de la calumnia mas negra? Muy al contrario, aquellos mas respetables y legtimos les llama ilegales impotentes. Si la mediacin p o derosa de Vuestra Excelencia llegase interesarse, tal vez estas desazones no pasaran de trmino : con gusto veremos renacer la fraternidad que siempre uni estos pueblos, cesarn las inquietudes, y ser sofocado en sus principios u n fuego cuyos progresos nadie podr calcular exactamente. Esta es la obra grande que el pueblo de Montevideo confia al patrocinio de Vuestra Excelencia, este es el servicio importante en que le empea con las mas sinceras protestas de reconocimiento. Nada deseamos que no sea justo : si en algo erram o s , puede Vuestra Excelencia creer que todo vendr u n exceso de lealtad y b u e n deseo : errar el entendimiento, pero la voluntad, eso n o , que es m u y espaola para no ser recta. H e m o s jurado morir por Fernando VII, y lo cumpliremos. Donde viremos uno que as no piense, lo perseguiremos, aun cuando sea forzoso arrostrar mayores peligros de los que ya nos cercan. Hgalo entender el noble ayuntamiento ese fidelsimo pueblo y las autoridades que lo gobiernan, bien seguro que no quedar desairada la garanta de Vuestra Excelencia; y cuando nada fuese dable, nos daremos por m u y satisfechos, si olvidndolos sentimientos, nos favorecen con sus consejos. De corazn lo pedimos pues, deseamos el acierto : y en medio de la energa con que nos disponemos defender al pueblo de todo ultraje violencia, no dudamos acreditar que nos sobra nobleza para conocer y enmendar los yerros. Sala capitular de Montevideo, 5 de octubre de 1 8 0 8 .
Rectas intencin)
d e M o n , e w i l e o

102

YIREINATO DE BUENOS AIRES.

1808.
instrucciones dadas al seor Guerra,

Instrucciones que debe observar el seor Don Jos Raimundo apoderado de la junta de gobierno y M. I. C. de esta

Guerra, ciudad.

El objeto preciso de la comisin que el pueblo de Montoobjeio


du!l

video confia al seor Guerra, es justificar la conducta del M. I. C.


sion:

'^

en sus representaciones contra el capitn general. Hacer ver la necesidad de que se erigiese la actual junta de gobierno para
S u v a r a

por el cumplimiento

de cenas ofertas.

j pueblo de los males que le amenazaban, despus de

haber explicado por medio de una conmocin su resistencia recibir'otro jefe que no fuese el seor Don Francisco Javier Elo. E n consecuencia suplicar se aprueben estos procedimientos dictados de una necesidad imperiosa. Que se confirme la junta entre tanto no vara el estado poltico de la Pennsula, al m e n o s el de esta provincia; y finalmente es particular encargo del dicho seor Guerra representar los servicios de este pueblo, instar por el cimiplimiento de las ofertas graciosas que se dign hacerle el seor Don Carlos IV y quedaron sin efecto por la causa de Aranjuez y sucesiva usurpacin del trono, etc.
Don Manuel Barbas y Don Nicols Herrera.

E n esta razn procurar con el mejor anhelo unirse los diputados Don Manuel Barbas y Don Nicols Herrera, para concertar s u p l a n de-operaciones con aquellos benemritos vecinos, que por su probidad y conocimientos de la corte, por su i n s truccin en las pretensiones del cabildo y su constante aficin los intereses del pueblo, les sern de mucho auxilio, y aun convendra que para que no n o s acusen de ingratos ni crean que se les desaira, encargarles el asunto de las gracias y correr con el otro el seor Guerra, siempre en la buena armona que es de esperar reine entre individuos de u n m i s m o vecindario y sugetos que solo anhelan al bien de la patria y mejor servicio del soberano. De todos modos se formar u n extracto separado de los servicios del pueblo y otro de los fundamentos que tuvo el M. I. C. para representar en consorcio con su presidente lo que consta del pliego conducido la capital por el seor regidor Don Manuel Vicente Gutirrez. Estos extractos memorias servirn para instruir ( quien fuere conveniente) de todo lo

VIHEINATO DE BUENOS AIRES.

103

ocurrido, obvindoles el trabajo de leer u n o s testimonios que dejaran de ser completos si no fuesen voluminosos. Inmediatamente tomar noticias de los abogados que residan en la corte y elegir el de mejor intencin (aunque no sea de superior talento), para que le dirija en lo principal incidentes del negocio, siempre que no pueda hacerlo el seor Don Nicols Herrera. No conviene que el seor Guerra se franquee de pronto con el abogado, sino eme observe sus producciones y conducta, hasta que asegurado de su probidad pueda hacer de l una entera confianza. Asimismo es preciso que estudie cada uno de los hombres con quien la negociacin exija tratar, y antes de interesarlo en nuestra causa, que est seguro de su opinin. Si puede instruirse de los pasos y gestiones del enviado de la capital, no debe omitirlo, pues es probable que sus pretensiones no simpaticen con las nuestras, y por lo m i s m o conviene d e s concertarlas. El primero de todos los empeos es pedir la junta que expida una real orden para que la capital no perturbe ni inquiete los vocales de la junta, ni su presidente, como gobernador de Montevideo, ni al M. I. C , hasta tanto que la causa se decida, puesto que si nos oprimen, ser imposible justificarnos. Debe evitarse en nuestros papeles toda personalidad, todo sarcasmo en general particular. Exponer los hechos sencilla y brevemente, pues ellos dan de s abundante materia para provocar el enojo de la justicia, sin auxilio de la retrica, y sobre todo la moderacin har u n aire m u y favorable los empeos del pueblo. Cuando se trate de la conducta de Liniers, importa tener presente ( mas de lo que resulta de documentos) el sistema c o n s tante de aquel jefe en proteger la nfima plebe. Que apenas el pueblo de Buenos Aires le dio el mando, se rode de las personas mas despreciables, eligiendo por secretario Pea, hombre truhn, vil y dscolo, como lo acredita el hecho de haber profligado con Berresford. Que para segundo acompaado del m i s m o nombr u n tal Reguera, j o v e n que fu

104

VIREWATO DE BUENOS AIRES.

expulsado de este comercio por haber robado Don Ramn Pl, en cuyo almacn servia; que sus edecanes y ayudantes (exceptuando dos tres) son de la escoria del pueblo y aun destituidos de valor, porque tenerlo lo hubiesen probado en los diferentes lances que ha ofrecido la invasin. Que se han dado y dan las charreteras los tahres, zapateros, presidarios, comerciantes quebrados por mala versacin (como Jos Mara Lorenzo), y aun los soldados desertores ingleses antes de hacerse la paz, de forma que no hay hombre de pundonor que se atreva solicitar los empleos de oficiales en los cuerpos nuevamente creados, por no verse en la dura necesidad de alternar con una oficialidad tan ridcida. Puede hacerse tambin la observacin m u y singular de que siendo tan propenso favorecer esta clase de hombres, jamas ha procurado elevar los honrados. Que es pbbco y escandaloso su concubinato con una Francesa casada, quien vive entregado tan del todo que es la absoluta en el m a n d o ; que por su influjo se h a n visto condecorados dos hermanos de eUa con los empleos de edecn el uno (que est preso en Cdiz), y el otro de comandante general de la campaa (aqu se explicar que esto no tuvo lugar por el disgusto del pueblo); siendo ambos de perversas costumbres y sin otro oficio que hacer la corte la hermana. Que con admiracin de esto pueblo y el de Buenos Aires, puso en libertad Guillermo W h i t e , gran partidario de los Ingleses y por consiguiente reo de Estado, de cuya conducta prfida y delincuente conoca este gobierno, y tuvo eme remitirlo antes que el fiscal pusiese su acusacin, porque las rdenes del virey no permitieron se diese u n paso despus que la real audiencia le declar el conocimiento de la causa. Que en este asunto procedi con tanta animosidad y desenfado, que al segundo dia de llegado W h i t e Buenos Aires, se le vio pasearse en plena bbertad, siendo as eme aqu se le mantena incomunicable con una barra de grillos y centinela de vista, por exigirlo as la naturaleza de la cansa. Que el pueblo y cabildo de Buenos Aires conocen todo esto y mucho m a s , como lo da entender la representacin que hizo el sndico procurador Villanueva, de que se h a n publicado varias

VIREINATO

BE BUENOS AIRES.

105

eopias, pero que todos callan porque les falta energa para s o s tener u n empeo contra el poder de u n virey. Que solo el hecho de la capitulacin de Berresford da la mejor idea de s u ineptitud para gobernar; pues si, como ha dicho e n sus papeles pblicos, la otorg tan solo para facilitar aquel desgraciado jefe u n a defensa ante su parlamento y n o como u n acto que debia publicarse, se conoce que ni tintura tiene de lo que s o n estas cosas, pues ignoraba que si la capitulacin servia de defensa e n u n consejo de guerra, luego habia de publicarse e n los papeles ministeriales, y la corte de Londres reclamara la nuestra el cumplimiento de la capitulacin castigara al pueblo de Buenos A i r e s , como su infractor, si la suerte de las armas l e ofreca otro lance para dominarlo. Y si la otorg borracho cohechado, como dicen otros, s o n m u c h o peores las consecuencias que pueden sacarse. De todo lo dicho debe ofrecerse una prueba completa, siempre que la indagacin de ello so fie sugetos de probidad, e n viados de la misma corte con las instrucciones necesarias, pues las autoridades de la capital temern siempre desempearla c o n rectitud; as como h a n temido y t e m e n representar a l a junta tantos m a l e s . Conviene se toque algo acerca de Goyeneche, pues es remarcable la hjereza con que los tres dias de llegado la capital, dio Liniers por hombre justificado. Finalmente el seor Guerra n o omitir paso ni gestin para que cuanto antes se interponga el poder de la corte entre nosotros y la capital, asegurndole que si esto se demora, nos perdern todos antes que llegue el caso de probar la acusacin. Es excusado decir, que si el buque fuere sorprendido por algn otro procedente de Buenos Aires, deben echarse al agua todos los papeles, m e n o s el testimonio de servicios de esta ciudad. Los siguientes captulos pueden servir para inteligencia del seor Guerra.

sos.
Prueba

'' " ^ "


e

para c o b e m a r .

Prueba c o n c i u y e n u contra l .

106

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

1808.
Instrucciones privadas para Guerra. Tari-aib de una carta.

Copia de prrafos

de fres cartas de Don Estvan

Villanaeva,

de

Buenos Aires, Don Mateo Gallego, en


ENERO 23.

Montevideo.

Nada ignoramos de las operaciones del seor Elo; ojal aqu lo tuviramos con bastantes armas y dinero, el que se ha prodigado con desvergenza; en remedio de este mal ya est corriendo los trmites m i vista de I b f. que los acuso con bastante claridad, pidiendo una junta notable y la asistencia de dos capitulares en todo consejo de guerra, cuyo testimonio que h e pedido, luego caminar al rey para hacerle constar cuan distinto es el celo del cabildo favor de su hacienda real respecto al de sus fiscales.
ENERO 30.

Id. de otra.

La copia que V. solicita de la citada vista la har sacar para el siguiente correo, hasta ahora sin ejemplar en el pueblo, por no ser decoroso al jefe, poltica que m e he llevado; pero lo sensible es, que tanto ella como las dems gestiones por los contadores mayores se las traga, aunque se armarn nuevos atacadores.
FEBRERO 6.

Id. de otia.

He suspendido la copia ofrecida por el mucho estrago que ha causado la purga; de sus resultas se ha formado junta de guerra y real h a c i e n d a : veremos sus efectos. El hombre se llev tres dias sin comer ni d o r m i r ; por ltimo h a ofrecido ir en u n todo con m i cuerpo y que se rompan los papeles, pero no ser m i testimonio para cuando convenga. El resultado de ayer parece es que no se pague n i n g n agregado, compaa que no lleve el nmero de 7 0 h o m b r e s , los dos batallones escuadrones de Quinteros, y que se disuelva u n cuerpo de caballera; esto es por ahora, pues para que alcance el producto del vireinato exige otras economas de mayor bulto. V. reserve m u y mucho la cosa, porque m e conviene as y mas bien que se divulgue por otros conductos,

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

107

Otra de Don Juli n de Mi guel di cho seor Gallego.


JULIO 9.

1808.

Esto cada dia est m a s m a l o : das pasados se descubri la carta circular de una compaa de este comercio, para en el caso esto se quedase de F rancia, ser ellos privilegiados, etc. El seor Liuiers firm la orden para que se imprimiese, el cabildo anda en averiguaciones y el seor Liniers se llama engao, etc.; con que puede V . conocer cmo ir esto.

M . <ie ira.

Nota de los documentos i nclusos pora i nstrucc i n


r . 7 r ' /1

del

seor don

o ai instrucciones para el m i s m o .

Raimundo

Jos

Guerra.

Documento n 1. Es el duplicado del poder que confiri la junta de gobierno dicho seor. 2 . Duplicado del acta de elecciones. 3 . Duplicado, hasta 'oho 14, de las actas acuerdos de la junta de gobierno, y desde la 15 hasta su conclusin s i g e l o acaecido sobre el m i s m o particular, posteriormente la sahda de dicho seor. 4. Proclama de la junta gubernativa al principio de su ereccin, con varios oficios hasta foho 5 v t o . ; y desde folio (i hasta el 9, siguen otros oficios expedidos por la m i s m a junta con posterioridad la sahda de dicho seor Guerra. 5. Duplicado del oficio del I. G. al gobierno de proclamacin de nuestro augusto monarca. 6. Duplicado del oficio pasado por este gobierno la superioridad, manifestndole la resolucin tomada de proclamar nuestro amado rey don F ernando VII el dicho dia 1 2 . 7. Duplicado del bando de su real proclamacin. 8 . Duplicado del oficio de la superioridad mandando s u s pender la real jura hasta que se recibiesen rdenes consecuen tes al impreso annimo dirigido don Juan Antonio Lezica. 9 . Duphcado del oficio de este gobierno dicha supe esta plaza y su contestacin, designando el dia 12 de agosto para la

108

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

1S08.

rioridad, manifestndole la determinacin de n o j u r a pesar de su orden.

suspenderla

10. Duplicado d l a escandalosa reservada circular, de 17 de agosto, expedida por la superioridad. 1 1 . Duplicado del expediente justificativo de la deten cin de las lanchas en Buenos Aires. 1 2 . D u p l i c a d o de la justificacin producida para acre ditar que, segn el seor Goyeneche, toda la confianza de n u e s tra corte sobre la defensa de estas provincias era el gobernador don F . J. Elo. 1 3 . Principal de la justificacin que se produjo con secuencia del arribo del lugre San Carlos, nativa. 14. Duplicado de la contestacin de este gobierno la circiar reservada. l o . Principal de la justificacin producida para acredi tar que Goyeneche dijo estar autorizado para erigir juntas en la capital y toda la provincia, y que as lo practicara luego de llegado Buenos Aires. 16. Principal del nuevo poder que confiere la junta de gobierno en defecto del seor Guerra los seores Marc y Vergara, de Cdiz. 17. Principal d l a s contestaciones de la real marina esta junta de gobierno. N
o s

que nos trajo entre

otras noticias la de haberse erigido en Canarias junta guber

18 y 1 9 . Principal : documentos que acompaaron la

representacin la real audiencia, y falta por u n descuido la carta en que el seor Liniers confiesa que Mr. Sansenai le i n s truy perfectamente por sus pliegos del estado en que los dems papeles del gobernador. 20. la junta. 2 1 . Reservado que acompa el oidor semanero la real provisin. Principal de la real audiencia territorial, fecha quince del corriente, en eme por segunda vez se manda disolver dejaba los negocios de la Pennsula, la cual llev el seor Guerra con

VIRENATO

DE BUENOS AIRES.

109

2 2 . Principal de varios annimos dirigidos por el correo semanal varios vocales, que justifican las intenciones hostiles del seor Liniers, y de consiguiente las medidas de precaucin tomadas por la junta. 2 3 . Principal de la justificacin que acredita haberse introducido e n la plaza pbegos del virey para alarmar los m a

i sos.

rinos a l a detencin del Amigo Fie l, etc.


2 i . Principal certificado de haberse recibido la palabra de honor los oficiales acerca de su obediencia y respeto la junta de gobierno. 2 5 . Estado principal de la entrada y sahda de caudales de la caja de Montevideo e n las pocas que de l aparecen. 2 6 . Principal del oficio del seor Merlo .Saavedra. 2 7 . Testimonio de la representacin y oficios del r e presentante por el estado eclesistico F r. F rancisco Jos Car bailo, de los cuales se debe hacer uso contra el obispo. 2 8 . Justificacin de haberse publicado en la villa de las Mercedes que esta plaza estaba e n estado de insurreccin. Montevideo, octubre 2 6 de 1 8 0 8 .
Doctor OBES.

La suprema junta central gubernativa del reino h a tomado todas las medidas oportunas, de resultas de los avisos que le
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Medida* lomada:
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gubernativa.

h a d a d o la junta provisional de la ciudad de Montevideo, con respecto las diversas ocurrencias que dieron motivo la erec cin de dicha j u n t a ; en este concepto habiendo V . desempeado satisfaccin de Su Majestad los encargos de su comisin, puede restituirse segn le acomode aquella ciudad, asegurando la junta que h a n sido gratos al supremo gobierno todos sus oficios en esta ocasin, y que sobre todo el virey electo le har n o m bre de Su Majestad las demostraciones convenientes. De real orden lo aviso V . para su inteligencia y cumplimiento. Real palacio del Alczar de Sevilla, 11 de abril de 1 8 0 9 . M A R T I N DE GARAY. Seor don Jos Raimundo Guerra. E s copia de su original archivado. Sala capitular de Montevideo, 7 do octubre de 1 8 0 9 . P a s

VIRF.INATO DE BUENOS AIRES.

c u a l J o s Parodi. Pedro Francisco de Berro. Juan Jos Seco. Jos Manuel de Ortega. Manuel Vicente Gutirrez. Manuel de Ortega. Nota del virey Liniers.

Si no consultase mas que m i s justos resentimientos y decoro, m e abstendra desde luego de escribir Vuestra Seora; pero peligra la patria, y en este m i s m o m o m e n t o todo lo olvido, y v o y recordarle como jefe superior de estas provincias los primeros deberes de u n ciudadano, de u n militar y de todo h o m bre que considera el honor por el primer bien. No es mi objeto el recriminar sobre hechos pasados, y solo m e ceir las actuales circunstancias. Vuestra Seora ha visto por el e x p e diente seguido en la fragata Prubalas las disposiciones de la corte del Brasil : tengo datos casi evidentes q u e , tomando por base desavenencias entre Montevideo y Buenos Aires, se va atentar contra la integridad de estos dominios, y aunque Lima, Mjico, la Habana, Potos, Chuquisaca, Chile, Salta, Crdoba, etc., sin la m e n o r modificacin h a n confrontado con lo acordado en esta capital, en algunas de las provincias orientales del Per el nombre de Elo se dice corre la par del de Tupamaro, y u n caballero espaol que tanto se precia de serlo, permitir m a s tiempo se le considere no solamente en estas remotas provincias, sino en todo el vireinato, y se le compare u n rebelde eme atent la ruina de su patria? Se suele decir vulgarmente del enemigo el consejo. Si Vuestra Seora m e considera bajo este aspecto, aunque no debe ejecutarlo, de ninguno lo puede tomar mejor que de m ; y bajo de este concepto requiero Vuestra Seora por todos los vnculos m a s sagrados para que pronuncie la disolucin de la pretendida junta de gobierno establecida en esa plaza, anuncindole al cuerpo municipal que habiendo llegado el gobernador propietario, el E x c m o . seor don Pascual Ruiz Huidobro, no puede Vuestra Seora m e n o s de entregarle el mando de la plaza, y en el caso de no adherir sus insinuaciones, separarse de ella, en la inteligencia que r e s pondo de la inviolabilidad de su persona hasta la determina-

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

11 1

cion de Su Majestad sus representantes, dando Vuestra Senoria en el cumplimiento de esta resolucin u n a irrefragable prueba de que si alucinado por u n falso concepto h a prevaricado contra las l e y e s y autoridades constituidas, al m o m e n t o que le ha parecido inferirse de esta determinacin u n riesgo inminente de la integridad de los dominios del rey, h a desistido por su parte y h a puesto e n prctica todos los medios que ha alcanzado para que se generahee esta determinacin al pueblo de su m a n d o . Estoy bien persuadido que u n oficial que h a dado tantas y tan repetidas pruebas de su valor intrepidez, no p o dr estar detenido u n solo m o m e n t o por u n riesgo personal, cuando se trata de u n inters de tanto m o m e n t o por el cual puede con decoro salir de u n mal e m p e o . Dios guarde Vuestra Seora muchos aos. B u e n o s Aires, 3 1 de diciembre de 1 8 0 8 . SANTIAGO LINIEHS. Seor don Francisco Javier de Elo. Contestacin Aunque habia hecho del gobernador Elo.

1808.

nimo de n o escribir Vuestra E x c e -

lencia, pues harto le he escrito, si lo hubiera querido entender, penetrado de reconocimiento al modo dulce, persuasivo, claro y bondadoso con eme m e trata e n su apreciable carta del 3 1 (escrita sin duda posteriormente esta fecha), no puedo m e n o s de contestar Vuestra Excelencia siguiendo el m i s m o estilo, que si no m e engao llaman los paisanos de Vuestra Excelencia amusant, quero. La verdad, seor E x c m o . ; Vuestra Excelencia ha tomado esta determinacin de tener la bondad de mirar por mi honor,
1

y cantarle espaolamente las tres verdades del barE i*


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no variara
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ni so il.-jnra engaar por

por mi bien despus de sus triunfos del primero de ao, creyendo que, no pudiendo ignorar yo que se hallan esta hora cargados de grillos los mejores defensores de la patria, y por los que se halla Vuestra Excelencia en el puesto e n que est sin merecrselo, ni bebrselo, como dice el Espaol, el temor de ser tan bien recompensado por Vuestra Excelencia m e haga variar de sistema? Pues aqu de la primera verdad del barquero : Vuestra

uniera

112

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

1808.
Personalidades.

Excelencia se cansa en balde, porque ya Liniers no engaa Elo, ni Elo puede temer jamas Liniers. Vamos cuentas : Vuestra Excelencia m e recuerda el expediente de la Prueba ; yo le recuerdo el de su secretario privado Pea; ambos atenan sin duda contra los intereses de F e r nando VII, pero en ambos se cuenta con Liniers y ni por acaso con E l o ; se dirigen ese febz continente que est bajo los auspicios de Vuestra Excelencia, ninguno contra este dominado y terrorizado por Elo, ni una sola carta bay para sugeto de esta B a n d a ; ya se v e , no es extrao : como todos esos seores son gente fina y de m u c h a poltica, no quieren nada con este bruto, spero espaolazo de Elo, semejante aquel To Paco, que tan prematuramente nos sali con aquella proclama i n t e m pestiva que alborot el gallinero (incluso gallo y gallina), y trastorn en su primer acto el plan de regeneracin con que el paisano de Vuestra Excelencia y todos sus dignos esclavos nos queran beneficiar. Brutalidad espaola! Pero cmo se ha de hacer? la cosa sah as, y como no le sali m u y mal al susodicho Paco, y o seguir su sistema de no creer n i n g n Francs: vamos siguiendo el hilo. Qu gracia m e ha hecho la comparacin de Elo con Tupamaro ! Permtame Vuestra Excelencia que le diga que una idea tan original no puede haber tenido principio, sino en el fehz cerebro de Vuestra Excelencia, eme tiene tan abundantes manantiales de invenciones, pero en cambio dir Vuestra Excelencia que sea donde fuese que ha tenido principio esa idea en su feliz comparacin, en esta parte de la Amrica se le ha comparado Vuestra Excelencia (y esto le hace mucho mas honor) Su Majestad Imperial y Real el gran Napolen (por antonomasia), no porque se parezca en la figura, porque Su Majestad Imperial y Real es pequesimo de persona, y Vuestra Excelencia nada tiene de eso, l moreno y Vuestra Excelencia blanco, etc., sino porque en sus invenciones, travesuras y amor la patria, si no le excede Vuestra Excelencia, le iguala S u Majestad Imperial y Real; no s si ser la segunda verdad del barquero : lo cierto es que yo sin duda, sin saber en lo que m e h e metido, sacar en lugar de tres trescientas >

VIREINATO DE BUENOS Alfl.ES.

113

verdades del barquero, pero sean ellas verdades que nunca vendrn mal. Vamos discurrir y comparar: no s cmo Elo, siendo u n Navarro, se pueda comparar Tupamaro, siendo perial y Real; y aunque siendo Corzo Indio del P e r : al fin Vuestra Excelencia es paisano de Su Majestad Imse afrances, tambin Vuestra Excelencia siendo Francs se espaoliz, y vayase lo uno por lo otro. Lo eme s m e ha venido la imaginacin cuando Vuestra Excelencia viene decirme en sustancia que soy jefe de insurgentes, es que S u Majestad Imperial y Real trata lo mismo Castaos, Palafox, Blac y los d e m s ; con que siendo as, yo no lo entiendo, y o n o debo de ofenderme de lo que Vuestra Excelencia m e dice. Es verdad que el refrn espaol dice del enemigo el consejo, pero como en esta poca de los cascos, y partila regeneracin h a n variado tanto las cosas, creo debo sustituir aquel refrn este otro, al enemigo romperle cularmente si es Francs; y as es que en una fbia, de las

isos. M.

muchas tontas insulsas eme h a n inventado esos estpidos de Espaoles, h e ledo esta conclusin por moral: Hijos: a u n que veis los Franceses arrojar las entraas por la boca, no hay que tenerles lstima ninguna, que sangre vuestra es la que provocan. Ello es que y o no entiendo si viene bien mal esta fabulita : volvamos al asunto. El prembulo de Vuestra Excelencia se dirige solicitar de m dos c o s a s : la primera que deshaga esta junta maldita que tanto quehacer ha dado Vuestra Excelencia; la segunda que entregue el gobierno al E x c m o . seor Don Pascual Ruiz, gobernador propietario; y el caso es que ni uno ni otro quiere ni aun oir el pueblo, y casi estoy determinado hacer lo que Vuestra Excelencia, balazo, caonazo y tenteperro; uno se mata, otros se atemoriza, los principales ponerles grillos y m a n darlos, qu s yo adonde? Porque Espaa, es u n demonio que all se hila delgado, y de este modo los que quedan e n trarn por el haro y salga lo que saliere, pero que he querido en contestaciones con algunos de los m e n o s cerriles sobre la admisin de Ruiz (porque sobre la junta no hay que hablarles),
YII.
I ,

EUo no deshace
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" 7 J ^ "

414

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

1808.

no s qu diablos se les ba metido en la cabeza, que dicen que juntos con la junta se quieren ir los infiernos, y eme aunque los bagan pedazos, mientras Vuestra Excelencia mande no la lian de deshacer (no s qu mana tienen con Vuestra E x c e lencia) ; de modo que es excusado tratar de esto; pero hablando de Ruiz m e dicen: no h e m o s de saber eme despachos trae? esto no puedo contestarles: si el seor Liniers, m e elicen, cree eme por haber sido gobernador de esta plaza, perdida esta y sin otro nuevo despacho debe el seor Ruiz entregarse del mando de ella, habiendo sido posteriormente aprobado por el rey el gobierno interino en el actual, mas justo es que el seor Ruiz se entregue del vireinato i n t e r i n o , pues que fu nombrado tal despus que gobernador de la plaza; yo no lo entiendo, y as no puedo contestarles esto, y ademas son tan majaderos y tan tercos eme no se les puede convencer sino con razones, y no las encuentro. Y les digo : Hombres, el seor Liniers responde de la inviolabilidad de V s . todos y de mi persona. Nosotros, dicen, no entendemos lo que es inviolabilidad, pues cada vez creemos menos ese Francs, porcme ha de saber Vuestra Excelencia que corre una voz vaga de que Vuestra Excelencia llev engaado al cabildo antiguo al fuerte, y que all usando de las mismas travesuras que su paisano, Su Majestad Imperial y Real, los ha calzado con grillos; mientras v e n esto, quin los ha de meter por vereda?

Personalidades.

Luego concluye Vuestra Excelencia hacindome mucho honor sobre m i valor intrepidez, y dicinelome que por m i riesgo personal n o debo detenerme : esto digo Vuestra Excelencia que yo no temo nada ni mortal ninguno, con tal eme lo vea venir; los riesgos de la guerra, las acciones peligrosas, atacrues, defensas, etc., no m e espantan, tengo la dicha ele presenciarlas con nimo sereno; pero sin que sea temor, sera una necedad entregarse, como se entreg nuestro Fernando, en las garras de Su Majestad Imperial y Real, como dicen se entreg esa porcin de buenos Espaoles en las de Vuestra Excelencia, y ya que haya de exponerse u n o , sea donde pueda dar y recibir, porque eso de dejarse amarrar sin recurso es bueno para los

VIREINATO DI RUEOS AIRES.

115

esclavos : de los escarmentados

salen los avisados:

otra verdad del [acto

1808.

barquero, m e dicen estos cerriles Espaoles. Dicen que Vuestra Excelencia por la ley est recientemente suspenso ipso (no s qu quieren decir con esto), por el casamiento de su infeliz hija con esc seor que ha trado su bravura antigua, aquella bravura ardiente que manifest en el horno del Miserere, aumentada con otra amuratada, y aaden tales cosas que es cosa de matarlos; porque y o (no h a y para que disimularlo), como rayano, soy m u y afecto todo lo que sea francs, y mas desde la regeneracin de Su Majestad Imperial y Real. Concluyo; porque ciertamente si tratara de expresar V u e s tra Excelencia mas verdades del barquero, llenara una resma sobre las expresiones que h e visto en la proclama ltima de Vuestra Excelencia cuando trata de los beneficios que ha hecho la capital; porque vamos claros, m i amigo y seor, pasarme m gato por liebre en punto las acciones y conducta militar de Vuestra Excelencia desde el I al 6 de jubo de 1807 , y
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con.iu.-ion.

la posterior privada y poltica, es m u c h o pretender; las verdades se m e agolpan, pero reservmoslas para otra ocasin; solo dir que no es lo m i s m o querer colrmelas m que su paisano el seor Su Majestad Imperial y Real, su maestro. Cuidado con que sus clculos no sean tan errados como los de su maestro, concluir con u n refrn, porque s gustan m u c h o Vuestra Excelencia : el que tiene el tejado de vidrio, e t c . ; y el de V u e s tra Excelencia es de telas de araa. Acompao Vuestra Excelencia u n resultado de m i s cortas luces y reflexiones sobre la. actual situacin y suerte de Espaa; pues la de aqu poco puede tardar en decidirse del m i s m o m o d o que se ha decidido en Espaa la de Su Majestad Imperial y Real por los insurgentes majaderos Espaoles. Dios guarde Vuestra Excelencia m u c h o s aos. Montevideo, 11 de enero de 1809. Excmo. Seor:
FRANCISCO JAVIER B E ELO

Excmo. Seor Don Santiago Liniers.

VIREINATO

DE

BUENOS

AIRES.

AO 1809.

PARTE

HISTRICA.

El virey Cisnros reemplaza Liniers. Los sucesos de Chuquisaca y de la Paz influyeron en la revolucin de la Amrica del Sur. Adopcin del comercio franco ; sus resultados benficos. Correspondencia epistolar entablada porla princesa del Brasil, Doa Carlota Joaquina de Borbon, con las autoridades espaolas en el Rio de la Plata. 1809.
El virey Cisnros reemplaza al virey Linier?.

El 30 de junio de 1 8 0 9 entr e Buenos Aires don Baltasar Hidalgo de Cisnros, nombrado virey para reemplazar Liniers. S u encargo ostensible era de conciliacin y de paz, encargo que suponia dotes personales que no le adornaban; pero en realidad ocultaba u n plan de hostilidades contra los patriotas, que deba comenzar por el desarme de los Americanos y el envo de Liniers Espaa.

Su conlempoiizaeion ron el cepit iiu revolucionario.

Vise, no obstante, en el caso de cejar m u y luego en sus propsitos, teniendo que contemporizar, mal de su grado, con el espritu revolucionario..Otras tantas pruebas de ello son la n e cesidad de permitir Liniers residiese en donde le pluguiera, de dejar que conservase las armas el pueblo, y de suspender el nombramiento del general don Francisco Javier Ebo para i n s -

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

117 1809.

pector general de armas. Esto, y la circunstancia de haber coincidido con su entrada en Buenos Aires las conmociones que hacian bambolear para entonces el estandarte real en Chuquisaca, la Paz, Quito y otros puntos de Amrica, llam m u c h o su atencin, y engendr en su nimo los presentimientos mas tristes. El inicuo comportamiento ejercido por el mariscal Nieto c o n l o s insurrectos de Chuquisaca, y el de don Jos Manuel Goyeneche con los de la Paz, tuvieron grande influencia en la transformacin poltica de las colonias hispano-americanas, la que contribuyeron tambin otros sucesos de no m e n o r importancia W. Entre estos ltimos, era el principal la situacin angustiadsima de la hacienda pblica, polilla que en todos tiempos ha carcomido en sus bases los gobiernos que se crean mas firm e m e n t e sentados. Cmo cubra Cisnros u n dficit anual extraordinario, cuando no podia imponer contribuciones u n pueblo en armas, ni lograba u n emprstito de los Espaoles, que le cerraban sus cajas? Este era el gran problema, y para resolverlo, no quedaba Cisnros otro expediente que apelar las medidas del comercio libre con los neutrales. E n oposicin al dictamen del cabildo y del consulado, contra la grita en coro de los monopolistas y comerciantes espaoles, y aun en contravencin de las instrucciones que tenia, el virey se declar por el comercio franco con los Ingleses; medida que correspondi sus miras y los deseos de los amigos de la prosperidad del pas, pues no solamente dio con qu cubrir el dficit que habia en el t e s o r o , sino que produjo u n aumento fabuloso sobre el guarismo de la renta ordinaria. Este primer paso de independencia econmica de las colonias abri anchas puertas su emancipacin poltica. Todo obraba en este sentido : los progresos de la invasin francesa en la Pennsula, las concesiones hechas por Cisnros la opinin pblica, que cada dia se mostraba mas exigente, la debilidad

Sucesos que influyeron en la transformacin poltica sud-americana.

EL princip

Adopcin del comercio franco con los Ingleses.

Sus resultados benficos.

Esa medida abri el camino de la transformacin politica.

(1) Vase la parte histrica relativa los sucesos de la independencia del Alto Per.

118

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

de la autoridad metropolitana, y la conciencia de su poder, que ya tenia el partido de los patriotas. Algunas otras concesiones del virey, en materia de libertad de imprenta y de asociacin, contribuyeron dar pbulo a l a s ideas revolucionarias, ensanchar los planes de los patriotas, y precipitar los sucesos que habian de echar por tierra el poder espaol en el Rio de la Plata. El seor Presas, secretario de doa Carlota y autor de las Memorias, refiere los sucesos de esa poca, en que esta tom parte, del modo siguiente : La princesa, aunque hija primognita del rey Carlos IV y hermana de Fernando VII, no tenia derecho, sin estar antes autorizada por la nacin, para mandar ni disponer cosa alguna sobre los dominios de Espaa, ni m e n o s para mezclarse en la direccin de los negocios pblicos que el pueblo espaol habia reasumido cuando se vio sin rey y sin jefe, de quien se habia apoderado el emperador Napolen, bajo cuyo poder gema cautivo en Valencey. Por esto fu que en aquellas circunstancias l no podia aconsejar Su Alteza que tomase u n carcter oficial y s nicam e n t e valerse d l a correspondencia particular y privada, para manifestar sus sentimientos los Espaoles, para auxiliarlos, ampararlos y defenderlos, en cuanto alcanzasen sus fuerzas y respetos. Las primeras minutas que extend con el acuerdo y orden de la princesa, fueron de las cartas que se remitieron al virey de Buenos Aires, Don Santiago Liniers; la real audiencia ; Don Juan Almagro, asesor del vireinato; Don Gregorio F u n e s , den de la catedral de Crdoba del T u c u m a n ; al reverendo padre Chambo, de la orden de San Francisco, y al marques de Sobremonte, virey que habia sido de Buenos Aires. El contenido de estas cartas se reduca excitarlos mantenerse fieles y adictos la madre patria, y defender los derechos de su augusto hermano Fernando VII, y los de sus legtimos sucesores. Para obligar de u n modo particular la voluntad de los sugetos quienes iban dirigidas, se tomaba la princesa el trabajo de copiar todos los borradores que y o haca, y para darles toda la

VIREINATO

DE BUENOS

AIRES.

119

importancia que convena entonces, se remitieron con Don Santiago Burke, coronel que estaba al sueldo de la Inglaterra y las rdenes del contra-almirante sir Sidney S m i t h , quien desde su llegada al Rio Janeiro se declar protector y defensor de los intereses y derechos de la princesa, por cuya razn le consultaba la mayor parte de los negocios cuya ejecucin despus se m e confiaba, como lo indican las siguientes cartas: te Presas, remito los papeles y las cartas; las de las juntas (i) no le puso el ttulo, porque yo tuve mi duda que cuando t vengas, mndame la carta del v i r e y , y para Florida-Blanca; en la del virey ponle,que el portador de la carta es el coronel Don i) Santiago Burke, que es de m i confianza, y que l m i s m o le dir la comisin de que va encargado. Bien sabes que es preciso contentar todos; y por faltar dos palabras no descomponga mos t o d o . 8 de noviembre de 1808, las ocho y tres cuartos. Presas, remito la carta de L i n i e r s ; y ya estn hechas )) todas las que h a n de ir para Buenos Aires y Montevideo. Presas, h o y las cuatro de la tarde recib tu carta, con las tres de Chambo; te las devuelvo por si acaso te fuesen necesa rias. o m e hace novedad la llegada de G u e s z i , porque yo con todos estos acontecimientos ya aqu lo esperaba de vuelta. Lo dems no m e olvido. Santa-Cruz de 1809. Mndame el borrador de la carta de Villota, porque no le tengo aqu, y m e hace falta. La recepcin de las cartas autgrafas que Su Alteza Real remita, produjo en los espritus de los individuos que se vieron honrados y favorecidos con ellas una gran s e n s a c i n , y desde ( 2 ) , 31 de octubre

(1) En aquella misma poca, escribi Su Alteza Real todas las supremas juntas de provincias que se habian erigido en Espaa, y al conde de Florida-Blanca, dndole gracias por el manifiesto que public en Murcia, invitando los Espaoles centralizar la autoridad suprema, indicando que la princesa del Brasil, doa Carlota Joaquina de Borbon, era la inmediata heredera de la corona en defecto de sus augustos hermanos. (P RESAS.) (2) Sitio real distante doce leguas de Janeiro,

120

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

1809.

aquel m o m e n t o se declararon los partidarios de la princesa, inclinaron sus amigos y allegados entrar en el mismo partido , por manera que en poco tiempo la opinion fu general, y una gran parte de los habitantes de la provincia de Buenos A i r e s , y sealadamente los de esta capital, ansiaban por ver puesta al frente del gobierno Su Alteza Real. As lo manifestaron en las contestaciones que enviaron la princesa. Solo el virey Liniers fu el que contest en trminos g e n e 1 1

Conleslaeion "j^e""'*?'*
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i d a - d y poltica, porque era natural que quisiese querida

continuar en el m a n d o , lo que era incitado por su

madama Perichon, que lo dominaba. Habia pasado esta mujer de la isla Mauricia establecerse con su familia en Buenos Aires, en donde su padre decay m u y en breve en su giro y comercio, circunstancias que la precisaron valerse de sus recomendables prendas naturales para sostener el fausto y lujo con que se habia presentado en el Rio de la Plata. El virey Liniers era nicamente el que podia, con su gran sueldo y con los emolumentos del primer empleo eme d e s e m p e a b a , sufragar los excesivos gastos de madama P e r i c h o n ; razn bastante poderosa para que esta se opusiese que nunca tuviese l u g a r , ni se realizasen los deseos que aquellos habitantes haban manifestado en favor de la princesa. Al fin, Liniers, por atemperarse las s u g e s tiones de madama Perichon y por condescender sus halagos y caricias, cometi varios e x c e s o s , y dio lugar que el supremo gobierno de Espaa le exonerase del mando , y que despus los m i s m o s quienes l, por influjo de su querida, habia sacado del polvo de la nada elevndoles al supremo grado de la milicia, lo persiguiesen por haber tomado las armas en favor de la m e trpoli, y contra el establecimiento de aquella repblica; y habindolo preso, lo pasasen por las armas con los principales jefes que lo acompaaban en su empresa.
Circularos de la princesa para Montevideo Per
y la junta

)) La princesa habia dirigido iguales cartas al gobernador de Montevideo, al ayuntamiento y algunos particulares, entre ellos al administrador de aquella aduana Oliver, cuyo influjo
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je chile.

o poda dejar de ser m u y til y eficaz en una plaza toda m e r cantil. Era m u y conveniente tambin ganar la voluntad del

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

121

virey del Per y de los sngetos mas notables por su sabidura, poder y riqueza, y aprovech Su Alteza Real la ocasin en que se presentaron dos oficiales de la real marina espaola, que pasaban destinados por el supremo gobierno de la metrpoh servir en aquel departamento: el p r i m e r o , llamado Eugenio Corts, natural de Chile, que despus desert del servicio de Espaa para pasarse defender la causa de su patria; y el otro, Cerdan, quienes fueron entregados los pliegos, entre los cuales llevaba uno para entregar al general Goyeneche, que entonces mandaba las tropas del P e r , que con particular cmdado se habia puesto segn la orden que al efecto m e dio S u Alteza R e a l , como aparece de la siguiente carta : P r e s a s , las cartas las quiero yo todas m a a n a , para d e s paehar Corts y Cerdan, despus de maana, as como las dos cartas para ellos, y tambin la de Abascal, para que ellos i) la lleven : la de Goyeneche que vaya bien tocadita, y al m i s il mo tiempo agradecida para el b u e n xito de nuestro negocio : y las de ellos que sean honrosas y obligantes, y prometin) > dolos que yo siempre h e de mirarlos como que fueron los pri meros Espaoles que vinieron aqu y como ellos merecen, etc., i) y m n d a m e los n o m b r e s , porque y o no los s, y su p u e s t o , i) si son capitanes, t e n i e n t e s , para ponerles el sobrescrito. Los principales de estos pliegos los habia llevado ya' el Ingles don Federico Donling, sobrecargo de la fragata mercante el IHguinson Snior, que seguia su viaje al puerto del Callao de L i m a , quien se le dio el ttulo de correo de gabinete de Su Alteza Real para desempear esta c o m i s i n , y la de llevar otro . pliego para la real audiencia de Chile (i), cuya respuesta fu la siguiente :
(1) No hemos podido obtener copia de la circular de la princesa las diferentes personas aludidas.

ison.

122

VIREINATO

DE BUENOS AIRES.

DOCUMENTOS. 1809.
Contestacin

Seora, la carta de Vuestra Alteza de 11 de m a y o , que acaba de recibir esta audiencia, obliga al mas humilde reconocimiento P
o r 11

'de'cinie

a sa

e c t u o s a s

expresiones con que se digna Vuestra Alteza

honrarla. Sus ministros h a n leido con el m a s profundo sentimiento de su corazn la copia que tuvo la bondad Vuestra Alteza de incluirle de las instrucciones dadas al Ingles Parocin por el Dr. Saturnino Rodrguez P e a , cuya memoria desearan se borrase de l a de los h o m b r e s , para que n o quedase la del m a s sacrilego i n t e n t o , cual es el de u n a conjuracin con objeto de independencia y n u e v o gobierno.
Expresin de acidulad a I'ernando.

Tanto es el amor y fidelidad que manifiestan todos los habitantes de este reino su mas digno soberano el seor don Fernando VII, que no puede darse intriga ni seduccin capaz de desviar u n m o m e n t o la resolucin de sacrificar sus vidas e n su obsequio. Vuestra Alteza dgnese de creerlo a s , y que esta a u diencia ser incesante e n fomentar cuanto est de su parte tan justos y obligatorios sentimientos. Ojal tuviese arbitrios Vuestra Alteza de comunicarlos nuestro idolatrado monarca, su m a s caro hermano el seor don Fernando VII, n o para inclinarlo recompensa alguna, que n o apetece esta audiencia, sino nicamente para que la noticia de su lealtad y amor, y de estos sus mas obedientes vasallos, consolase de algn modo las amarguras que l e hace sufrir la m a s infame de las perfidias ! Quiera el Cielo acabar de castigarla condignamente, y restituir su merecido soho al rey m a s amado de sus vasallos, para que as Vuestra Alteza y familia real consigan la alegra que con tanta razn a n h e l a , y la monarqua toda su mayor fortuna. Estos son, Seora, los votos continuos y sinceros que envia al Cielo esta audiencia, unidos al de la prosperidad y dilatacin de la preciosa vida de Vuestra Alteza por m u c h o s aos. S a n -

VIREINATO

DE BUENOS

AIRES.

123

tiago de Chile, agosto 14 de 1 8 0 9 . Seora, los R. P. de V. A. Sma. : Jos de Santiago Concha. Juan Rodrguez B a l l e s t e r o s . J o s Santiago de Aldunate.Manuel de Irigyen. Flix Francisco Baso y Berri. la Sma. Sra. Da. Carlota Joaquina de Borhon, infanta de Espaa y princesa del Brasil (i).

t809.

El virey

de Buenos Aires

Don Santiago

Liniers,

en

cumpliocur-

miento de la ley, hace relacin de las materias ridas en el tiempo de su gobierno (2).

mas graves

SEOR,

Acabo de saber eme mi sucesor ha llegado Montevideo, y en medio de las muchas ocupaciones que m e rodean para e n tregarle prontamente el m a n d o , voy desempear lo mejor que pueda la relacin que debo dirigir Vuestra Majestad en cumplimiento de lo que dispone la ley x x n i , tit. x i v , lib. n i de estos dominios. Cuando en 27 de junio de 180G se apoderaron los Ingleses de esta capital, m e hallaba yo en la ensenada de Barragan, co^
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Relrcion
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de B u e n o s Aires por ios i n g l e s e s ,

misionado por el virey marques de Sobremonte : reconociendo que este sbito acontecimiento habia ocasionado en los espritus el ltimo desaliento, y que este golpe, al parecer decisivo, podia producir las mas ruinosas consecuencias toda esta A m rica, m e d e t e r m i n , antes que los infortunios del Estado se propagasen m a s , acercarme esta ciudad con el fin de examinar las fuerzas do los enemigos, su disciplina y mtodo de servicio. Hice con vista de todo m i s combinaciones, y el resultado de ellas m e aseguraba la probabilidad de la reconquista, s i e m pre que encontrase gentes esforzadas que voluntariamente qui( 1 ) Memorias secretas de la princesa del Brasil, Doa Carila Joaquina de Borbon. (2) Tomado de la Biblioteca
A NDRS L AMAS , pgina 142.

del Comercio

del Piala , por el seor Don

424

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

siesen seguirme la grande empresa de recuperar Vuestra Majestad este baluarte del vireinato. Para esto era preciso correr el riesgo de aventurar m i s pensamientos en medio de los enemigos, valindome de algunos sugetos quienes era forzoso comunicarlos y desplegarles completamente m i s ideas, manifestndoles la situacin desesperada de los negocios, la esclavitud vergonzosa en que todos iban quedar e n v u e l t o s , y la facilidad con que podrian salvar sus propiedades y bbertad, si, considerndose de que eran Espaoles, m e seguan con sigilo y firmeza; y que ademas de esto tendran la gloria de inmortalizar sus nombres en la metrpob, y en toda la Europa, cuyas resultas serian las mas generosas recompensas de Vuestra Majestad. Dado este primer impulso, m e dirig Montevideo, en donde trat de fortificar los m i s m o s p e n s a m i e n t o s , facilitando por cuantos medios m e fueron posibles el b u e n xito de la empresa. Y en una junta de guerra que congreg el gobierno, se m e confi el mando de la expedicin con los pocos auxilios que pudieron franquearme en circunstancias de estar amenazada aquella plaza de ser atacada por nuevas fuerzas, que aseguraban venan contra ella. Emprend m i marcha, venciendo dificultades que no es n e cesario referir, y pasado sobre u n temporal este Rio de la Plata con buques menores. la vista de las fuerzas navales de los enemigos hice mi desembarco ; y dirigindome Buenos Aires, encontr en la marcha m u c h o s fieles vasallos de Vuestra Majest a d , que persuadidos de m i s promesas se m e incorporaron. Esta satisfaccin vino mezclada con el amargo disgusto de sabor que otros, mal aconsejados seducidos por el enemigo, haban concebido planes de independencia, oponindose m i s operaciones militares segn lo represent Vuestra Majestad por la va reservada de la guerra en 17 de abril ltimo, n 2 2 . Este incidente, que ya no m e dejaba duda de que los enemigos hubiesen descubierto m i proyecto, hizo que m e avanzase rpidamente sobre la capital, variando m i plan de ataque, convirtindolo en u n golpe de m a n o , que m e sali perfectamente

YIREINATO BE BUENOS AIRES.

12S

bien el dia 12 de agosto del citado ao, teniendo la satisfaccin de que el enemigo se rindiese discrecin. Este triunfo n o m e dej ni u n m o m e n t o de tranquilidad. Yo cre haber hecho lo que debia por la gloria de Vuestra Majestad y por m i propio honor. Mas las violentas circunstancias e n que se hallaban estos p a s e s , amenazados de u n a nueva invasin, m e lucieron redoblar la vigilancia, dedicndome formar con los paisanos u n a fuerza armada fin de contener las tentativas que armaban los enemigos de que reciban aqu frecuentes noticias : e n cuya crisis, y para animar los espritus, l e s hice ver el riesgo que corran si no se preparaban con vigor defender sus vidas, propiedades y estas provincias de Vuestra Majestad. Para disciplinarlas con la rapidez que exigan u n a s circunstancias tan peligrosas, fu preciso trabajar dia y noche, teniendo y o que ser u n tiempo sarjento, ayudante y general, y cuando los tuve ejercitados en los m o v i m i e n t o s y maniobras, apareci, principios de jubo del ao de 1807, el armamento m a s formidable eme h a visto la Amrica, desembarcando y atacando esta ciudad sobre catorce mil h o m b r e s ; l o s cuales, despus que fueron completamente derrotados, se reembarcaron con las reliquias del ejrcito, entregndome de m a s m a s por la capitulacin que l e s dict la plaza de Montevideo de que se haban apoderado. Estos dos felices acontecimientos tan gloriosos las armas de Vuestra Majestad aseguraron estos establecimientos, porque si las fuerzas de los generales Berresford y Whitelock, se h u biesen reunido las que proyectaba mandar el gobierno ingles antes de estas derrotas, se hubiera visto esta capital oprimida por 2 o 3 0 , 0 0 0 combatientes, cuyo desalojo hubiera sido m u y difcil, por n o decir imposible, u n a distancia ultramarina tan lejana de la metrpoli; y la mayor parte de esta Amrica estara probablemente en el dia bajo la dominacin inglesa; s i guindose de aqu, m a s de los males que se dejan inferir, los embarazos y trabas que este acaecimiento hubiera puesto nuestras actuales relaciones polticas con aquella nacin. Desempeados estos grandes objetos con el zelo y firmeza
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126

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

1809.
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con que h e tenido la honra de caracterizar siempre el amor que profeso Vuestra Majestad, solo trat de pedir efectivam e n t e , en representacin de -i de agosto del m i s m o ao, se m e
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conspiracin.

exonerase del m a n d o ; y en el entretanto que aguardaba favorables resultas, Don Javier E l o , quien la falta de oficiales veteranos oblig confiarle interinamente el gobierno de Montevideo, dominado por una loca ambicin de mando, fu el que concertando sus ideas con algunos facciosos de aqu, y con los Portugueses, tir las primeras lneas de una horrible conspiracin, persuadido que el equilibrio de los negocios de Espaa no podra mantenerse. Para sorprender, aparentaban unos y otros que dorman, pero su sueo era la calma de los volcanes. No vomitaron de pronto el torrente ni las llamas, pero los fuegos subterrneos serpenteaban trabajando nuevas salidas y preparando terribles sacudimientos.
Souza Coulinlio
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E n efecto, el ministro de la guerra y de relaciones extranjeras D


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'oe''ei'iuf'

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Rodrigo de Souza Coutinho, cuando crey que Espaa es-

taba perdida, se declar jefe de una revolucin contra estas provincias, dirigiendo al cabildo de esta ciudad una carta s u b versiva, capaz de haber ocasionado u n incendio general, si algunas medidas felizmente combinadas no hubiesen contenido el fuego de una insurreccin tramada con el mayor artificio y cautela, porque al m i s m o tiempo que aquel ministro daba i m pulso sus miras insidiosas, intent descuidarme por medio de una negociacin pacfica, dirigindome u n enviado en nombre
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de su amo, el prncipe regente de Portugal, el cual manifest


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conducta era mas propia de u n espa que de

u n negociador. Despus que concit el nimo del gobernador de Montevideo y de algunos adictos sus i d e a s , seducindolos contra el j efe superior de estos dominios, se retir precipitadamente de aquella plaza, remitindome u n oficio atrevido en eme m e pedia entregase su amo nada m e n o s que la Banda Septentrional de este Rio de la Plata.
Sus planes.

Los planes del enviado portugus coincidan perfectamente bien con los que haba concebido el gobernador Elo, y el cabildo de Montevideo, estrechamente unido con l, y aparentando las

VIREINATO B E BUENOS AIRES.

127

m i s m a s perversas ideas de aquel, se desataron e n injurias y calumnias contra m i representacin y carcter, tomando por pretexto para confirmar el prfido proyecto de independencia que habian tratado, el haber y o nacido Francs, como si de m i s tiernos aos n o m e hubiese recibido Espaa por hijo suyo, y como si e n 3 5 aos de servicio n o hidnese sealado, tanto e n acciones militares, como e n reiterados encargos y comisiones, m i zelo, honor y fidelidad, cuya verdad acababan de verla confirmada en las dos veces que tuve la honra de reconquistar y defender estos dominios de Vuestra Majestad, siendo estos dos recientes acontecimientos los que inflamaron la envidia m a s ciega y vergonzosa de todas las pasiones. E n fin, Elo y s u s secuaces formaron una junta tumultuaria : intent disolverla por sus perniciosas consecuencias; n o se m e
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soo.

El gobernado
E!

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pnfra

el e s p n i u de insubordinad

obedeci: seguidamente hacen lo m i s m o con las reales provision e s de la audiencia declarndose completamente independientes. No contentos con estos enormes excesos, difunden papeles s e diciosos por las provincias para propagar el espritu de insubordinacin, y hacer el desorden general fin de confundir sus delitos con la multitud. Hasta las cartas llenas de u n a insolente fiereza que Elo m e escriba, como tambin otros ministros y al reverendo obispo, e n donde apuraba el idioma de la grosera y de la indecencia, l a s publicaba escandalosamente para que el contagio corriese con la rapidez de m i t a y o . l hizo cuanto pudo por poner e n insurreccin estas provincias, y hubiera logrado sus prfidos designios, sin la vigilancia c o n q u e ocurr contnerlos, y si la fidelidad de estos remotos vasallos de Vuestra Majestad n o hubiese observado una conducta honrada y llena de lealtad. El ministro Souza, tomando por instrumento la Sra. infanta Da. Carlota y al Sr. infante D . Pedro, inund el vireinato con cartas y manifiestos impresos, alegando e n ellos derecho de e s tos dominios, indicando al m i s m o tiempo actos de soberana los mas completos y decisivos. La fermentacin que estos papeles ocasionaron e n el pblico, solo yo lo s, por los malos ratos que pas. Hice las mas rigorosas reclamaciones la corte del Janeiro

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Manejos
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128

VIREINATO DE BUENOS

AIRES.

1809.

contra la conducta insidiosa de su ministro, sosteniendo debidamente que aqu no babia mas autoridad que la que Vuestra Majestad babia depositado en su junta central, soberana de e s tos dominios.

conducta
deu.nters.
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Con la tranquilidad y firmeza que son propias de mi carcter, >j


a e n e r

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ne

c e s a r i a estos saludables principios, sin tener

mas fuerzas que las de la opinin, y las que podia sacar de u n o s cuerpos patriticos voluntarios, con quienes veces era preciso contemporizar porque una exacta disciplina los hubiera disuelto dispersado, cuyas malas consecuencias no era fcil determinarlas en aquellas circunstancias crticas, no quedndome mas recurso para hacer frente tantas dificultades que el de ganar tiempo, en tanto que Vuestra Majestad m e remita sus reales rdenes, y se dignaba nombrar, como lo ped con repeticin, u n ministro pblico que residiese en aquella corte para sostener los intereses y negocios de Espaa en una crisis tan violenta, de la que sal con felicidad.
La sedicin estal' ei i - d e enero.
m

El espritu de sedicin que estos y otros terribles acontecii e n t o s haban inspirado en el pblico, hizo su explosin en
o

esta capital el da I

de este ao, manifestndose una insur-

reccin sostenida por algunos revoltosos de aqu, que marchaban de acuerdo con los de Montevideo, la cual tema por objetla ruina de la presente constitucin. E n este fatal m o m e n t o estuvo para zozobrar el bajel del Estado; y creo que nunca h e servido Vuestra Majestad con tanto zelo y fortuna como en aquel dia para siempre memorable, en el cual puedo lisonjearme que salv la tercera vez estos dominios de Vuestra Majestad, que marchaban rpidamente su ruina.
Referencia de Lmiers
a ciertos infornu'3

Yo no debo molestar la real atencin de Vuestra Majestad dando mas amplitud esta relacin, porque lo que llevo repre1 i l l l

anteriores.

sentado

y una multitud de crmenes que h a n escandalizado esta

Amrica, y hubieran infabblemente trastornado las bases sagradas del glorioso gobierno de Vuestra Majestad, si la proteccin visible del Cielo no m e hubiera puesto en estado de superar las terribles dificultades que estn demostradas en los informes y documentos que dirig Vuestra Majestad por la va reservada

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

129

de la guerra en 21 y 30 de enero, 17 de abril, y 4 de mayo de este ao, nmeros 1, 2 , 3 , 1 9 , 2 2 , 2 3 y 2 4 . Aun cuando estas pruebas justificativas no evidenciasen de u n modo concluyente que los revoltosos de Montevideo caminaban de acuerdo con los de aqu, el horrible atentado del g o bernador Elo en haber forzado con las armas en la mano el establecimiento del Rio Negro, en la costa Patagnica, atropellando al pabelln de Vuestra Majestad hasta sacar all viva fuerza los cinco capitulares, que fueron confinados por el real acuerdo, de resultas de la inquietud popular del citado dia I
o

de este ao, es u n hecho demasiado decisivo que no deja la m e n o r duda de los prfidos proyectos concebidos por estos facciosos contra las autoridades de Vuestra Majestad, de que di cuenta i n s truida por la m i s m a va reservada en 1S de abril ultimo, n 2J. No contentos con una cadena tan monstruosa inaudita de atentados, se propusieron abrir nuevas brechas al servicio de Vuestra Majestad, pues cuando yo estaba ocupado en juntar caudales para socorrer la metrpoli, en unas circunstancias tan urgentes, animando el espritu pblico por medio de proclamas y otros expedientes que facibtasen donativos, y al c o mercio sus remesas Cdiz, difundieron papeles sediciosos para impedir el arribo de los situados que deban venir del Per, llegando la audacia y desenfreno hasta el extremo de intentar seducir abiertamente al gobernador intendente de Potos, para que no mandase caudales esta capital y que los dirigiese directamente Montevideo, aunque fuese valindose de buques ingleses, como se manifiesta e n el informe instruido que remit Vuestra Majestad por la mencionada via reservada en 13 de junio anterior, nmero 4 3 . Ya por este tiempo haban corrompido al comandante de la fragata de Vuestra Majestad La Prueba, hombre de poco talento, que estando en el puerto de Maldonado para recibir u n donativo de 1 7 4 , 0 0 0 p e s o s , y los caudales del comercio, desobedeci m i s rdenes, y se traslad con el buque Montevideo, unirse con los conjurados, de cuyo atentado di cuenta V u e s tra Majestad por la via reservada de la guerra en 6 de mayo vil. 9

J 30

VTREINATO DE BUENOS AIRES.

y -19 de junio y por la de marina en 19 de abril, mimero 1 8 . Parabzados de este modo por los revoltosos todos los caminos para conducir los caudales la Pennsula, n o m e qued mas r e curso para ocurrir las urgentes y extraordinarias atenciones de la nacin, que armar u n bergantn para verificar con l la expresada conduccin, y cuando y a estbanlos caudales bordo con mi hijo mayor, nico que tengo en estado de llevar las armas, que lo mandaba para que sirviese Vuestra Majestad, el dia m i s m o en que debia hacerse a l a vela, apareci la noticia de estar m i sucesor en Montevideo, con cuyo motivo todo lo h e suspendido por considerar que este nuevo jefe podr tal vez en la fragata que le ha conducido, en La Prueba, asegurar la remisin de caudales mucho mejor que en el bergantn, de cuyos incidentes y a he dado cuenta Vuestra Majestad por la m i s m a via de la guerra en -19 de junio antecedente. La rapidez con que escribo, teniendo al m i s m o tiempo que arreglar una multitud de cosas, porque estoy esperando mi sucesor de u n instante otro, no s si m e habr permitido seguir exactamente el orden d l o s a s u n t o s ; los cuales, por cualquier parte que se examinen, harn ver prontamente que la Amrica no ha conocido una poca tan tempestuosa como la mia, atacada siempre por enemigos exteriores interiores, h a biendo conseguido al fin superar tanto cmulo de peligros y dificultades para tener la honra de entregar pacficamente el mando de estos dominios al digno sucesor que Vuestra Majestad m e ha sealado. A u n m e queda que hacer una breve observacin y es relativa las ocurrencias de Charcas, de que di cuenta Vuestra Majestad por la via reservada de la guerra en 8 de mayo y 2 8 de junio de este ao, nmeros 46 y S I , cuyos atentados y escandalosos acontecimientos suscitados y sugeridos por el mal ejemplo de Montevideo, exigen de necesidad u n pronto y eficaz remedio, lo que manifestar m i sucesor en la primera sesin que tenga con l. En el entretanto, debo por ltimo representar Vuestra Majestad que despus de haber tenido la satisfaccin de conservarle

VIREINATO

DE

BUENOS

AIRES.

434

estos dominios, viviendo m u c h o tiempo en la inquietud, siendo el objeto de repetidos huracanes, v o y la campaa para dirigir mi contemplacin lo que mas m e interesa, eme es el principio y fin de mi destino, separando de m i espritu las vanas ideas de gloria que tal vez maana para siempre no dejan la posteridad mas objeto_ que el que ofrecen unas cenizas M a s y despreciables. As pienso acabar los pocos aos que m e restan de vida, rogando al Omnipotente conserve Vuestra Majestad en el mayor esplendor, que se declare su protector y lo haga formidable sus enemigos. Para esta determinacin h e tenido presente que estoy cargado de familia, con nueve hijos, en edad avanzada, y que si Vuestra Majestad no hubiera tenido la generosa bondad de sealarme la pensin anual de cien mil reales en estas cajas, m e veria en el dia sin medios para subsistir con alguna decencia; y que al fin siendo, mi corazn espaol, porque no tengo ni h e conocido otra nacin desde m i s tiernos aos, tengo la desgracia de h a ber nacido F r a n c s , sin embargo de que mi vida ha sido una serie no interrumpida de acontecimientos que acreditan honor y fidelidad. Solo Dios, que desde lo alto de los malas noches que h e pasado y la miento de sus sagradas de mi honor y conciencia. Yo renunci mi mando en tiempo que no podia prever fuese objeto de tantos disgustos y turbaciones, y por lo m i s m o debo en el dia repetir las mas reverentes gracias Vuestra Majestad porque se ha dignado exonerarme de u n peso m u y superior mis dbiles fuerzas, sin aspirar otra cosa que vivir en el retiro, lejos del tumulto del mundo y de los negocios, pues para ser feliz m e basta la generosidad con que vuestra real munificencia m e ha premiado. Por otra parte, la situacin de la nacin exiga imperiosamente que en unos establecimientos tan distantes como estos se hiciesen pblicas exposiciones de la perfidia y detestables designios firmeza mi cielos

mira la rectitud de los corazones, puede saber lo que soy, las con que en cumplidivinas leyes he desempeado las obligaciones

132

V IREINAT0 DE BUENOS AIRES.

con que Napolen se habia manejado con Vuestra Majestad, y esto no podia tener todo su efecto sino por medio de proclamas y manifiestos, que, dados a l a prensa, corriesen por todas partes borrar las contrarias impresiones de u n monitor y de otros escritores venales y corrompidos. Y en medio de las agitaciones en que siempre b a estado sumergido mi espritu, no perd de vista estaparte esencial de m i s obligaciones, publicando, entre otros papeles, los cinco adjuntos que tengo la honra de pasar las reales manos de Vuestra Majestad, omitiendo otros que igualmente se h a n dado la prensa bajo mi proteccin, los cuales corren insertos en varias gacetas de Europa, siendo unos pblicos testimonios que deponen contra la calumnia, y unas nuevas pruebas y las mas positivas de que la fuerza d l a preocupacin y del engao, de que comunmente adolece el vulgo poco instruido, hace intil m i presencia en la Pennsula, y m embarazosa en la presente crisis, quedndome el consuelo de que los correos de febrero y mayo ltimo habrn ya demostrado hasta la evidencia cules son los criados fieles de Vuestra Majestad, cuya soberana clemencia debo suplicar se digne mandar publicar el resultado de las verdades incontestables que condujeron los citados correos, para que la nacin se entere de la pureza y rectitud de mi conducta, y de la iniquidad con que se h a n manejado m i s enemigos. Mas si todo esto no fuese del real agrado de Vuestra Majestad, en la ciudad de Mendoza, 300 leguas de esta capital, aguardar sus reales rdenes para acreditar con mi ciega obediencia que no tengo mas voluntad que la de Vuestra Majestad, por cuya importante y preciosa vida no cesar de rogar Dios para que la conserve felices y dilatados aos. B u e n o s Aires, 10 de jubo de 1 8 0 9 .
SANTIAGO LINIERS.

VIREINATO DE BUENOS

AIRES.

133

Comunicacin del vireinato

de D. Santiago Liniers ocurridos de Buenos Aires

al rey, en que le da cuenta Hidal-

1809.

de los incidentes go de Cisnros.

con motivo de la entrega del mando su sucesor D. Baltasar

(Ms. d e la biblioteca d e B u e n o s Aires.)

SEOR,

Un vasallo fiel, que jamas lia temido los enemigos de V u e s tra Majestad, debe ser m u y superior las tramas y artificios que suscitan en la oscuridad el dolo y la mala f e ; pero n o debe o b servar con indiferencia los tiros que se dirigen contra s u reputacin y la febeidad del Estado, por cuya seguridad y conservacin, e n esta parte del m u n d o , b e trabajado con el honor y celo que todos saben. La m i s m a firmeza eme h e empleado e n el servicio de Vuestra Majestad, m e servir de guia para hablar a h o ra el lenguaje respetuoso de la verdad. Cuando recib la noticia de que habia arribado Montevideo el teniente general D. Baltasar Hidalgo de Cisnros para sucederme e n este mando, reconoc e n este suelo el completo de m i felicidad, porque Vuestra Majestad se habia dignado concederme lo que yo habia pedido con repeticin, conociendo que las v a s tas atenciones del vireinato eran m u y superiores m i s fuerzas, y a debilitadas con una serie de trabajos, que e n treinta y cinco aos no m e h a n dejado ni u n m o m e n t o de sosiego. Ya m e consideraba e n las delicias de u n retiro honroso, despus de haber corrido con fortuna u n a larga borrasca, e n la cual estuve m a s de una vez para zozobrar e n estos dominios de Vuestra Majestad; pero la Providencia, que por sus altos designios deja veces sin efecto las mejores combinaciones del h o m b r e , m e habia preparado u n nuevo ensayo de penalidades y sufrimientos. Toda esta Amrica tenia sus ojos fijos sobre los insurgentes de Montevideo, esperando el castigo de sus horribles e x c e s o s ; m u y los pocos dias que lleg m i sucesor se esparci la noticia de que Vuestra Majestad se habia dignado aprobar las opera-

Prembulo.

S u satisfaccin por la llegada del sucesor.

E l nuevo jefe se recibi e n l a Colonia.

134

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

d o n e s de la junta, y premiado su presidente D . Francisco Javier de Elo con la subinspeccion de este vireinato. Los que obtuvieron este triunfo y sus partidarios conocan que deba ser pasajero, porque la alegra de los malos es de corta duracin, y porque los detos los acusaban en el fondo de su corazn. Para sostener u n a posicin tan desesperada, popularizaron ideas malignas y las mas funestas contra esta ciudad, divulgaron que en ella no tendr seguridad el nuevo jefe. Este no tuvo por conveniente venir aqu, y determin recibirse en la Colonia del Sacramento, segn lo advertir Vuestra Majestad e n la copia nmero I
o

del cuaderno de documentos que tengo la honra de

dirigir sus reales m a n o s . Este plan tenia contra s el orden establecido por las l e y e s : pues hasta las instrucciones que estn en la mencionada copia, no podan tener efecto sin que m i sucesor m e las manifestase primero, segn el tenor de la ley x x m , tt. m , lib. n i , de e s tos dominios. Consultando el mejor servicio de Vuestra Majestad y los deseos que tenia de entregar el mando pacficamente, m e hicieron pasar por encima de estas dificultades y convenir prontamente en los medios extraordinarios que propuso mi sucesor: quien luego que se recibi del vireinato mand esta capital al nuevo g o bernador de Montevideo D. Vicente Nieto, con el mando militar y poltico, quien orden restableciese los cuerpos de las tropas urbanas que yo habia suprimido por la parte que tuvieron en el alboroto popular acaecido en esta capital el dia I
o

de este

ao, y pusiese en libertad los reos que por conspiradores y cmplices de la m i s m a sedicin estn procesados, sin haberse acabado eljuicio : medidas que indicaban la consideracin p blica, que los dehncuentes habian obtenido u n triunfo completo. Al m i s m o tiempo se hizo cargo en Montevideo, sin mi noticia, de la comandancia general de marina el capitn de navio D. Jos M. de Salazar: y aunque yo estaba sirviendo este empleo interinamente, no m e dio parte, ni m e escribi ni una mera carta de atencin, con censurable transgresin de sus reales ordenanzas. Todo esto, y el haberse mandado que los comandantes que

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DE

BUENOS

AIRES.
o

435

haban desplegado su energa el citado dia I , sosteniendo con celo y honor los intereses de Vuestra Majestad, se presentasen prontamente en la Colonia del Sacramento, produjo la m a y o r consternacin en los nimos, pues notaban que se desconfiaba de una ciudad que habia dado tantas pruebas de su fidelidad, derramando su sangre con repeticin por defender y conservar estos dominios de Vuestra Majestad; siendo ella la que contuvo el huracn del mal ejemplo de Montevideo, y que su desolacin arruinase las provincias internas del vireinato. El fuego de la discorca, sostenido por una crtica inquieta, queria propagarse, y para contener sus terribles consecuencias (aunque ya habia expedido la circular d e l n m . 2 acreditando, como era justo, las virtudes y dems recomendables circunstancias de mi sucesor, y los saludables fines que la bondad de Vuestra Majestad se habia propuesto en su nombramiento), e m ple todos los medios de persuasin para tranquilizar los espritus , asegurando todos lo bien puestos que estaban en el real nimo de Vuestra Majestad, y que lo estaran mucho mas con el arribo de los correos que navegaron de aqu para la m e trpoli por febrero y m a y o . Para dar mas peso la confianza p b b c a , escrib con repeticin mi sucesor para que prontamente se viniese esta capital sin recelo alguno, haciendo lo ' mismo la real audiencia, el reverendo obispo y los comandantes de los cuerpos. Estas medidas no fueron suficientes borrar las contrarias impresiones, pues mi sucesor se mantena con u n grueso destacamento mandado por el revoltoso Don Francisco Javier Viana (i), exigiendo que yo fuese aquel d e s t i n o , segn resulta de la copia n m . 3 , 4 y 5 . Este paso dejaba en completa nulidad las ideas que con estudio habia y o divulgado, manifestando cuantos m e trataban de este incidente, que m i sucesor conoca tan
(1) En na ola marginal del documento se lee lo siguiente : < Este es el que insult con las armas en la mano al pabelln de Vuestra Majestad en el establecimiento de la costa de Patagonia., como resulta del informe que dirig por la via reservada de la guerra, en 15 de abril ltimo, n" 21.

136

YIREINATO DE BUENOS AIRES.

bien como y o las virtudes de este pueblo, que l baca tanta m a s confianza que y o de esta benemrita ciudad. Por otra parte, el estado de fermentacin en que se hallaban los espritus con estas novedades ponderadas por el flujo y reflujo de especies y noticias que divulgaban los enemigos de la tranquilidad pblica, que solo deseaban comprometer el honor de esta ciudad con algn alboroto suceso ruidoso, para no hacer tan pesadas las cadenas que arrastran sus detos, haca mas desesperada la situacin de los n e g o c i o s : y aunque y o estaba ya sin carcter pblico, no estaba libre de las obligaciones con que h e nacido, de mirar siempre por el mejor servicio de Vuestra Majestad. Animado por u n principio tan sagrado, desplegu u s ideas mi sucesor con la franqueza que es propia de mi carcter, en las cartas que con sus contestaciones estn sealadas en el citado cuaderno con los nmeros 6, 7, 8 , 9 , 1 0 y 1 1 , en lo que n o tuve reparo por la difcil posicin en que m e hallaba, y porque deseaba hacer Vuestra Majestad en el silencio este servicio, que algn dia ser numerado entre los m a s distinguidos que h e tenido la honra de hacer en obsequio del Estado. Observando que persista en m i traslacin la Colonia, y que su presencia en esta capital daria u n tono decisivo la confianza pblica, evitando que esta mquina poltica prchese su equilibrio, deshacindose en astillas, ocurr de nuevo las vias de persuasin, haciendo entender estas gentes el b u e n concepto que deban al nuevo jefe, con cuya proteccin podan contar con seguridad; y cuando las tuve bien radicadas en este pensamiento, las 4 de la maana del dia 26 de julio anterior m e dirig la Colonia, en donde hablamos con la franqueza y libertad de dos compaeros de armas; y desde luego le hice ver con pruebas claras y sencillas que los de Montevideo solo conspiraban sugerir ideas s i n i e s tras para arruinar el Estado y hacer desgraciado su gobierno, y que todo estaba reparado en u n m o m e n t o con presentarse en esta capital. Tuve la fortuna de convencerlo, y de que el xito calificase mi modo de pensar, pues fu recibido con obsequio y aclamaciones pblicas, apagndosela hoguera.que intentaron inflamar los de Montevideo y sus facciosos.

VIREINATO

DE

BUENOS

AIRES.

137

Pero antes de este feliz acontecimiento, que m e puso e n el mayor cuidado, cuando m e n o s dcbia esperarlo, m e vi reconvenido con el oficio n" 12, en donde insertando la real orden de 13 de abril ltimo, se m e indicaba mi pronta traslacin l a m e trpo. Como en la relacin eme en cumpbmiento de la ley x x x n , tt. x r v , libro m , remit Vuestra Majestad el 10 de julio antecedente, haba representado l o s justos y slidos fundamentos que m e asistan para vivir en el tranquilo retiro que m e proporcionaba Mendoza, 300 leguas de esta capital, y que all aguardara las reales rdenes de Vuestra Majestad para seguir la suerte que fuese del soberano agrado, cuyas resultas n o podan m e n o s de ser favorables, examinando m i desgraciada situacin, contest esto m i s m o en el oficio n 1 3 , manifestando tambin que despus de haber tenido la liorna de hacer Vuestra Majestad u n o s servicios que m e h a n distinguido en su real nimo, sera sensible y poco decoroso mi reputacin y fidelidad salir de aqu con tanta precipitacin, mucho mas cuando era publico que las anticipadas calumnias y falsas acusaciones de m i s e n e migos m e haban indispuesto, y hecho sospechosa m i conducta con la n a c i n , la q u e , aunque justamente irritada contra el nombre francs, ignoraba que m i s servicios haban d e m o s trado de mil modos que mi corazn ha sido y ser siempre espaol, por mas que la envidia y la emulacin se empeen en amontonar injusticias sobre injusticias. Y por esto fu que en el citado papel de julio suphqu Vuestra Majestad se dignara mandar publicar el resultado de los correos que por febrero y mayo ltimo dirig sus reales m a n o s , porque ellos condujeron las pruebas mas calificadas y perentorias de que nadie puede excederme en honor, celo y fidelidad; y que los ojos de la sana filosofa brilla mas u n hombre honrado que la malignidad con su triunfo pasajero. Aunque en el oficio nmero 14 reconoce n sucesor la solidez de m i s reflexiones, insisti sin embargo en mi ida la P e n n sula, por lo que fu preciso representar de n u e v o en el del nmero 15, que familiarizados m i s enemigos con las ideas mas

138

VIREINATO DE BUENOS

AIRES.

1809.

criminales haban malignamente sugerido el concepto mas h o r roroso contra m i persona y fidelidad, haciendo declinar m i mrito y servicios u n grado de abatimiento y desprecio, que haciendo dudosa la lealtad m a s pura intachable, h a irritado el nimo de la nacin contra m : e n cuya crisis n o podra m e n o s de ocurrir al sagrado de las l e y e s , las cuales h a n dispuesto sabiamente para estos casos se suspenda el cumplimiento de las soberanas resoluciones, hasta que bien informado el real nimo determine lo que estime justo. Que las piadosas intenciones de Vuestra Majestad n o podan ser el sacrificio de u n vasallo que tanto l e h a servido, ni que y o fuera vctima inocente del furor de u n pueblo que no conoce la verdad, porque los malvados lo h a n prevenido injusta y dolosamente contra m i reputacin y buena conducta; siendo las m a s atroces calumnias las que h a n paralizado m o m e n t neamente las vias de la justicia, ganando por u n golpe de sorpresa las presentes soberanas disposiciones con todos los vicios de subrepcin, para cuyo reparo y remedio tiene Vuestra Majestad cuerdamente establecidos los medios legales, fin de

Garamia.

que s u clemencia n o sea vctima de impostores atrevidos. Que en el entretanto serian garantidas m i fidelidad y procedimientos por veinte y cinco cincuenta vecinos de esta capital, de los mas pudientes y benemritos, con uno dos millones de pesos, que aunque m i s escasas facultades son notorias y lo son tambin las del real erario, para que e n estaparte tampoco s e toque impedimento a l g u n o , ofrec dejar el sueldo de mi grado, y mantenerme solo con la pensin que Vuestra Majestad se dign sealarme e n estas reales cajas, hasta que, con vista de todo, tenga la bondad de resolver lo que sea de su soberano agrado.

K ,icncia.
eb

Que si m i existencia e n cualquiera parte del vireinato no fuese propsito, esperara fuera de l, e n el que el virey estim a s e oportuno, las reales rdenes de Vuestra Majestad.

En in .,ue
'ir.i 'i 'quii'dud.

Y finalmente, que la dilatada familia que m e rodea, que n o

tiv

apoyo ni amparo que el que puede esperar de s u

desgraciado padre, sera tal vez envuelta con l en una tragedia: estando bien persuadido que la justicia de m i s instancias e n

VIREINATO

DE

RUEOS

AIRES.

139

nada la liaran responsable, y y o , en medio d l o s sentimientos de horror que m e atormentan, afianzaba toda mi tranquilidad y ninguna ambicin en una solicitud que ademas de estar fundada en principios autorizados por las l e y e s , crea ser debida los servicios que he tenido la honra de hacer Vuestra Majestad. Seguidamente lleg m i s manos por una de aqueUas que parecen casualidad, y son decretos del Eterno, el papel sanguinario del nmero 15, escrito por D. Javier de Elo su confidente D. Jos de Guerra, que estaba en la Colonia del Sacram e n t o , en donde manifiesta planes agresivos y de turbacin, en circunstancias de estar yo con el nuevo virey y dems autoridades combinando los medios de consolidar la confianza pblica, desvanecindolas malignas especies que haban suscitado contra esta ciudad para exaltar los nimos y llamarlos la inquietud; principio funesto con que se nutre y aumenta el prfido corazn de Elo, cuyo genio revoltoso no ha cesado de promover la turbacin y el desorden, para ver si hacindolo general confunde sus delitos. Este carcter peligroso est completamente demostrado en las pruebas instrumentales, que remit V u e s tra Majestad en los citados correos de febrero y m a y o , cuyos originales y copias existentes en la secretara de este vireinato las he recordado mi sucesor, acompandole el papel de Elo con el oficio reservado nmero 17, para que, enterado de todo, tome las medidas que sean mas convenientes al real servicio de Vuestra Majestad. Este es, Seor, el compendio del cliz amargo que restaba que beber u n vasallo fiel de Vuestra Majestad, que tuvo la honra de entrar en el vireinato por la puerta difcil de la inmortalidad, haciendo que sus reales armas triunfasen de los e n e migos del Estado, conservndole, con gloria y reputacin de su augusto nombre, estos remotos establecimientos, y despus de tantos sacrificios, aun se ha pretendido negar asilo la virtud, oprimida por las calumnias que han promovido, no tanto m i s enemigos como los de Vuestra Majestad. Mis principios fieles y constantes son demasiadamente conocidos, por lo que todos

140

YIBEINATO DE BUENOS AIRES.

h a n sido testigos de que siempre h e trabajado por la gloria del Estado, lo que yo recuerdo con placer, olvidndome de los torm e n t o s que en el m o m e n t o padece mi espritu, porque la virtud encuentra en s m i s m a una lisonjera recompensa que solo saben apreciarla los verdaderos h o m b r e s de bien. Con las piezas justificadas que remit en los dichos correos de febrero y mayo (las que suplico Vuestra Majestad mande al nuevo virey, y que triplico e n el caso remoto que mi d e s gracia sea tal que se h a y a n perdido, porque yo pido en justicia que este grave negocio, en que tal vez se interesar Vuestra Majestad m a s que y o , lo examine y ventile la faz de la nacin y del m u n d o todo), m e parece poder asegurar sin reparo, que mi conducta h a correspondido los grandes sentimientos que deban dirigirme como hombre pblico. He sido u n centinela fiel y vigilante para defender los intereses de Vuestra Majestad, y para sacrificar m i fortuna los altos principios de honor que m e h a n animado, y animarn hasta la tumba. He procurado que el nombre de Vuestra Majestad lo temiesen y respetasen sus enemigos, y que penetrase hasta los hogares m a s pobres y humildes, para que sus vasallos lo bendijesen ; por lo que creo tener algn d e r e c h o , despus de tantas persecuciones, para poder sostener con confianza, que una de las primeras reglas de mi conducta pblica h a sido el amor Vuestra Majestad y los pueblos que se dign confiarme. He trabajado durante la t e m p e s t a d : quiero decir, que los enemigos de Vuestra Majestad se haban conjurado para arrebatar estos distantes d o m i n i o s , y despus que m i s medidas triunfaron ( pesar de haberse credo que estaban calculadas sobre la temeridad), el inters personal tendi sus lazos, la envidia urdi su trama, la verdad fu sacrificada; y el que habia puesto toda su confianza en su honor y buena conducta, atrevindose descansar tranquilamente, sobre la pureza de sus intenciones, ha reconocido que el celo y buena fe no h a n sido capaces de hbertarlo del precipicio que la malignidad habia preparado. Terrible leccin p r a l o s criados de Vuestra Majestad! Ella

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

141

envuelve por sus consecuencias los funestos efectos de la indiferencia por el servicio del Estado, dilatando el horizonte de los males pblicos, cuya perniciosa influencia solo podria corregirse por u n orden absolutamente inverso, esto es, por el apoyo y proteccin que deben esperar de Vuestra Majestad los que sirven b i e n ; por el castigo y menosprecio que recen aquellos espritus dbiles y corrompidos que todos meJ

1809.
Apoyo
( , r o l e c c , o n

intentan

sorprender su real nimo, ocasionando daos y perjuicios que no pueden calcularse. Una conducta tan detestable debihta la alta idea que todos deben tener de la bondad y justicia de Vuestra Majestad, cuya opinin santa es preciso sostenerla en estos remotos pases, porque ella hace al hombre virtuoso, y pone u n dique los vicios y pasiones. Nuestro Seor guarde y prospere la importante vida Seor, De Vuestra Majestad
SANTIAGO LINIERS.

de

Vuestra Majestad muchos y felices aos.

Buenos Aires, 5 de agosto de 1 8 0 9 .

CARTA DEL VIREY CISNROS. Mi querido Liniers: m e ha sorprendido tu confidencial del 17, al ver la resolucin terminante que has tomado contra mi orden y acuerdo de la real autencia de no pasar de esa ciudad. Es posible que despus de haber y o procedido contigo concediendo cuanto has querido, quebrantando las rdenes del rey, y exponindome la crtica general, quieras ahora comprometerme n u e v a m e n t e por particulares conveniencias que n o son atendibles cuando
D

seor

'

S a n l i a

Liniers.

media

el real servicio ? Y es posible tambin

que te hayas olvidado tan pronto que todos los alborotos tienen

112

VIREIKATO

T)E B U E N O S

AIRES.

1809.

por origen (aunque sea sin razn) el que no queran los m a n dases? No, amigo mi, ni yo puedo convenir en lo primero, ni admitir lo segundo : cuando m e acuerdo que tu delicadeza m e consult, porque m i pasaporte te prevena ir via recta Mendoza, si podras entrar en esa, y veo ahora tomar una resolucin que no puedes, te aseguro m e lleno de confusin. Yo espero de tu honor y juicio evitars cumpliendo lo mandado el que tome providencias para que sea obedecido corno debo. Tengo dado cuenta la corte de todo ; tengo dicho habias marchado para el destino que te seal de Mendoza, y no es juego de muchachos. El pblico, que. no ha criticado poco mi demasiada condescendencia, qu dira ahora cuando supiese no se cumpla lo m a n d a d o ? Repito, L i n i e r s , que al recibo de esta marches tu destino, y de su ejecucin prevengo ese gobernador m e avise por extraordinario. Las cosas de Europa van cada dia mejor, como vers por el adjunto impreso. Te deseo completa salud con tus hijos, y recibiendo expresiones de mi mujer, como gustes manda tu apasionado amigo y compaero. E x c m o . Seor Don Santiago Liniers. B. H. d e C .

CONTESTACIN DE LINIERS.

EXCMO. S E O R ,

Acabo de recibir la contestacin de Vuestra Excelencia mi confidencial de 17 del corriente, en que m e manifiesta hallar extrao que haya tomado la prudente determinacin de no acabarme de arruinar, abandonando mi familia, cumpliendo segn aparece mi destierro en Mendoza, por no disgustar los facinerosos, quienes no contentos con haber evitado por mi separacin del mando el justo castigo que sus delitos los hacan acreedores, quieren aun que se m e asesine civilmente, ya que sus

VTREINATO *

DE

BUENOS

AIUES.

143

infames manos no lo han podido ejecutar fsicamente.

Esas

1809.

gentes que Vuestra Excelencia dice que no quieren qae los mandase, son quienes mientras yo hubiese sido en esa capital el representante del soberano y por consiguiente el mejor escudo del respeto debido las leyes y la soberana, jamas hubiesen ostentado sus delitos, ni hubiera visto restituir las banderas qae haban profanado, ni las armas de que haban abusado; pero la parte sana y no corrompida, tanto de los habitantes de esa capital como de todas las provincias del Rio de la Plata, sin exceptuar Montevideo, m e n o s su digno gobernador interino y algunos de sus partidarios, bendecan el mando de un jefe bajo el cual los enemigos de la patria han sido h u m i llados, la virtud recompensada y el vicio perseguido aunque no castigado, de cuyo nico cargo m e confieso culpado. Vuestra Excelencia m e reconviene de que contra la opinin general se ha comprometido en adherir mi reclamacin contra las soberanas disposiciones de regresar yo Espaa en el tiempo en que, dudoso de si la nacin estara desengaada de las preocupaciones en que la habiau precipitado los malvolos contra mi lealtad, no quera exponerla arrepentirse de haber sacrificado uno de sus mas fieles m i e m b r o s ; pero en el dia, segn m e avisa el E x c m o . seor marques de Casa Irujo, ya no s u b sisten estos motivos. La junta soberana central ha reconocido m i inocencia, y veo renacer la .esperanza de combatir de nuevo los enemigos de la patria, y poder contribuir tal vez hacerla triunfar de ellos ; en cuyo concepto no espero mas que el pasaporte de Vuestra Excelencia para ponerme en marcha para la Pennsula por la v i a q u e mas m e acomode con solo mi hijo L u i s , alfrez de navio de la real armada, cuatro criados y los equipajes de mi indispensable uso, dejando en esta ciudad m i s hijos hijas y cortos intereses bajo la custodia de mi yerno el teniente coronel Don Juan Bautista Perichon de Vandevilt, y bajo la proteccin de la Providencia, que aunque gran pecador nunca m e h a desamparado : de esta manera queda Vuestra Excelencia libre de responsabilidad de infringir hacia mi persona las soberanas disposiciones, y yo con el cumplimiento de mi

\i

VIREINATO DE BUENOS AIRES.

1809.

mas fervoroso deseo de dar la nacin nuevas pruebas de mi fidelidad, amor y patriotismo. Dios guarde, etc. P. D. Luego que reciba el pasaporte de Vuestra Excelencia, m e dirigir al puerto de Santa F e , para desde all conducirme en derechura al barco que m e trasporte, sin pasar por esa capital, dando orden en esta ocasin mi apoderado para que m e facilite pasaje bordo de cualquiera buque que se dirija cualquier puerto de la Pennsula de Inglaterra, para desde all pasar ella.

PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.


AO 1810.

PARTE HISTRICA (1). Sociedad de los Siete. Deplorable situacin de la Pennsula. Primeros pasos de la revolucin : deposicin del virey Cisnros. El pueblo impone al cabildo una junta gubernativa. Primer ejrcito patrila en el Rio de la Plata: Ocampo, Balcarce, Viytes, Lpez. Demoslraciones hechas por el ejrcito. Liniers se subleva en Crdoba : su fuga, toma y ejecucin con sus dems cmplices. Observaciones sobre esta ejecucin. Consecuencia de la ejecucin de la Cabeza del Tigre. Medidas adoptadas por Nieto. Suipacha cuarlel general de las tropas realistas. Los realistas evacan Juju. Combate y retirada del general Balcarce en Colagaita. Batalla de Suipacha; derrota completa de los Espaoles. Pronunciamiento de Cochabamba ; batalla de Aroma. Ejecucin de Nieto, Crdova y Sanz. Documentos. Progresos de la revolucin. Ruptura de las relaciones con el Paraguay : Belgrano marcha sobre el Paraguay : mal xito de su expedicin.

Tal era la situacin de las cosas al principiar el ao de 1 8 1 0 . Las paulatinas conquistas que haban h e c h o los Americanos e n los diversos ramos de la administracin p b l i c a , y la prosperidad que alcanzaba para entonces el p a s , como primicias de a q u e l l a s , b i e n demostraban que la revolucin estaba h e c h a e n el orden econmico y moral. El resto, p u e s , era m a s hacedero ; jamas retrocedi pueblo alguno e n el camino de la libertad. Para entonces se hallaba bien organizada una sociedad

(1) Vase la Pare histrica vil.

de los aos 1808 1809, pg. 73 y 116. 10

PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA. 1810.


Noticias de la deplorable situacin de la Pennsula.

secreta (D, que era el foco y principal emporio de la revolucin. El 13 de mayo llegaron Montevideo las noticias del deplorable estado de la Pennsula. La Sierra Morena habia sido forzada por los ejrcitos franceses, que babian penetrado en Andaluca, entrado triunfantes e n Sevilla y amenazaban Cdiz. Disuelta estaba la junta central, y sus miembros se bailaban refugiados en la isla de Len.

Acefalia d e la E s p a a . Autonoma del pueblo argentino.

Propagronse esas noticias con la velocidad de la l u z , y p o niendo ellas de manifiesto la acefala de la madre patria, el pueblo argentino se consider, ipso fado, arbitro y dueo de sus propios destinos; desde entonces no pens sino en proveer sus necesidades por s m i s m o . E n tal estado de orfandad, la primera de esas necesidades era la creacin de u n gobierno independiente y nacional, y ese fin todos los patriotas e n caminaron sus pasos. E n balde apel el virey expedientes dilatorios, y su proclama del dia 1 8 , en que decia los p u e b l o s : Aprovecbaos, )i si queris ser febces, d l o s consejos de vuestro j e f e , exhibia en el m a s triste grado de impotencia la autoridad de que estaba investido. No m e n o s estril fu la reunin de jefes mibtares que tuvo lugar en su despacbo en la noche del 19 al 2 0 , vindose absolutamente destituido del apoyo de la fuerza pblica para oponerse las pretensiones de u n cabildo abierto.

Medidas infructuosas del virey.

Cede

Cisneros

Aunque quiso oponerse al principio, tuvo que ceder i n m e diatamente el virey la intimacin de cesar en el m a n d o , que en nombre del pueblo y del ejrcito le hicieron los emisarios de la junta revolucionaria. Tambin autoriz el dia 21 la convocatoria de la parte pblico expresase lastimosa sana del vecindario, la voluntad del pueblo, para que en un congreso fin de evitar la mas

a la intimacin de cesar en el m a n d o . Autoriza )a convocatoria d e un congreso*

fermentacin.

Cabildo abierto.

La asamblea popular se reuni el 2 2 , presidida por el cabildo.


(1) Se conocia con el nombre de Sociedad de los Siete, por el nmero de los miembros que constiluan la reunion de los patriotas : general Belgrano, D. Nicolas Rodrguez Pea, D. Agustn Donao, D. Juan Jos Passo, D. Manuel Alberti, D. Hiplito Viytes y D. Juan Jos Castelli.

PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.

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E n ella habia tres partidos bien determinados, s a b e r : el metropolitano, el conciliador y el patriota. El primero estaba el segundo por la continuacin del gobierno del virey, pero asociado los principales miembros de la audiencia pretorial; opinaba que el cabildo debia reasmnir el mando superior, basta que se organizase u n gobierno provisorio dependiente de la suprem a autoridad d l a Pennsula; y el tercero queriala cesacin del virey e n e l m a n d o , para reemplazarlo con u n gobierno propio de origen popular. Este partido se subdividia en dos fracciones, que diferian en los medios aunque no en el bildo, mientras que la ulfra-liberal tando rodeos. Con tales elementos tuvo lugar el cabildo abierto el dia 2 2 de m a y o , al cual concurrieron el obispo, los oidores y m a s de doscientos cincuenta ciudadanos respetables, habiendo dejado de asistir como doscientos de los que habian sido expresamente invitados. Suscitronse en la asamblea acaloradas discusiones alusivas al acto, en que expusieron con franqueza y arrogancia sus opiniones, las necesidades de la situacin y sus remedios los principales jefes de los distintos partidos. Triunf al fin, como se prevea, el de los patriotas, y se someti consideracin la proposicin s i g u i e n t e : Si se ha de subrogar otra autoridad la superior que obtiene el E x c m o . seor nombre del seor Don Fernando VII, y en q u i n ? El resultado de la votacin se estamp en el acta de aquel dia en los trminos siguientes: E n la imposibilidad de con ciliar la tranquilidad pblica con la permanencia del virey .y rgimen establecido, facltase al cabildo para que constituya u n a junta del modo mas conveniente las ideas generales del pueblo y circunstancias actuales, en la que se depositar la autoridad hasta la reunin de los diputados de las dems ciudades y villas. Caduc, p u e s , la dominacin espaola en el memorable dia 2 2 de m a y o . virey, dependiente de la soberana, que se ejerza legtimamente fin, pues la lieviberal estaba por el sufragio indirecto, sea por medio del careclamaba el directo,

148 1810. Bando anunciando la caducidad del virey.

PROVINCIAS BEL RIO DE LA PLATA.

Vanas fueron las tendencias reaccionarias con que pretendi luego el cabildo neutralizar la gran conquista de aquel dia, pues al fin se vio forzado mandar que se publicase u n bando anunciando que el virey de las Provincias del Rio de la Plata liabia caducado, y que en tal concepto reasuma supremo del vireinato, por la voluntad del pueblo. el mando

Momentnea restauracin de su autoridad.

Sin embargo, as como el individuo, ni las preocupaciones ni los sistemas, por malos y odiados que sean, mueren de u n golpe. La agona siempre hace u n ltimo y supremo esfuerzo, antes de sucumbir el paciente. As se explica la momentnea restauracin del poder colonial debida al cabildo del dia 2 4 . Aquel cuerpo nombr una junta de cuatro vocales presididos por el virey, conservando este el mando superior de las armas. Crey satisfacer las imperiosas exigencias de la situacin con incluir entre los vocales Don Cornebo Saavedra y Don Juan Jos Castelli, y con ofrecer una amnista por los sucesos del dia 2 2 , y la reunin de u n congreso general de todas las provincias para mas adelante.

Imponente actitud que lom el pueblo.

Semejantes intrigas con que se liabia devuelto al virey u n poder que le babia quitado el pueblo por medio de una r e v o lucin incruenta, exalt en sumo grado los nimos de las g e n tes, y tal punto, que los que as vieron traicionados sus propsitos y frustradas sus conquistas, se apercibiesen desde luego echar del sobo al virey por medio de las armas.

El viroy se ve obligado renunciar el mando.

Alcanzando perfectamente lo grave de la situacin, Saavedra y Castelli se apresuraron evitar u n conflicto, intimando al v i rey, como medida indispensable y forzosa, renunciase el mando. Vindose Cisnros abandonado de todos, extendi inmediatam e n t e su renuncia, que firmaron con l sus n u e v o s colegas, diciendo que consideraban que este era el nico medio de calmar la agitacin y efervescencia que se babia renovado entre las gentes.

El pueblo impone al cabildo una junta gubernativa.

Entre tanto, el pueblo haca por su parte una

representacin

al cabildo, pidindole la destitucin del virey. Esa representacin y la enunciadarenuncia deban ser consideradas por aquella corporacin al siguiente dia, 2 5 de m a y o . Con tal objeto tuvo

PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.

149

lugar la reunin, y pesar de la resistencia que trat de oponer el cabildo la presin popular, al fin se vio estrechado por ella proclamar la nueva junta gubernativa que se l e i m p u s o ( i ) . El nuevo gobierno no perdi instantes en propagar la revolucin por todo el vireinato, cuya existencia respondieron patriticamente Maldonado y la Colonia en la Banda Oriental; las Misiones, Corrientes, la Bajada y Santa F e , lo largo de los ros superiores; San Luis, al interior de las pampas; Mendoza y San Juan, al pi de los m i s m o ejemplo. Los trabajos reaccionarios del partido metropolitano contra la propaganda revolucionaria influyeron en el aspecto que tomaron las cosas en Montevideo. Este pueblo y el Paraguay, siguiendo sus huellas, reconocieron el consejo de regencia de la monarqua espaola: Liniers levant en Crdoba el estandarte real: la m a rina espaola dominaba las aguas del Plata y sus afluentes : Buenos Aires careca de fuerzas militares para auxiliar los pueblos pronunciados por la causa de la revolucin. La ejecucin de las importantes medidas militares que se apresur dictar la junta, pronto arreglaron las operaciones del interior. E n el segundo de los tres acuerdos populares del dia 2 3 de mayo se fij la condicin de que el nuevo gobierno preparase en el trmino de quince dias una hombres expedicin de quinientos debia para auxiliar las provincias interiores, que

Andes ;

Salta y Tucuman, en los con-

fines del Alto Per. Mas tarde sigui Chile y el Paraguay el

marchar la mayor brevedad, costeada con los sueldos del virey, de los ministros de la audiencia y dems economas en el servicio que tuviese por conveniente. Autorizado de este modo, el gobierno la despach el dia 7 de julio, no con 500 sino con 1,150 hombres, en las tres armas de artillera, infantera., dragones y blandengues (2). El dia 9, el gobierno pas revista los
(1) Esa junta fu formada, en nombre del pueblo, impuesta al cabildo, por D. Antonio Luis Berutti. La integraban los patriotas Saavedra, Castelli, Belgrano, Azcunaga, Alberti, Mateu, Larrea, Passo y Moreno. (2) Todo lo relativo esta primera campaa y al xito de ella, es tomado

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1810.

PROVINCIAS

DEL

RIO

DE

LA

PLATA.

cuerpos en el Monte Castro, tres leguas de la capital al oeste, y este m i s m o dia rompieron la marcha para el interior, cargo de una comisin compuesta, en primer lugar, del coronel don Francisco Ortiz de Ocampo, como comandante general; en segundo lugar, del coronel veterano D. Antonio Gonzlez Balcaree , como mayor general ; en tercer lugar, del ciudadano D . Hiplito V i y t e s , como auditor de guerra; y en cuarto lugar, de D. Vicente Lpez, como secretario, formando los cuatro una junta de comisin cuya mayora debia decidir en las resoluciones. El coronel Ocampo era natural del pueblo de la Rioja y los otros tres de Buenos Aires, pero todos hijos de Espaoles. Originario de una de las primeras familias de aquel pueblo subalterno, y de u n carcter tan vahente como bondadoso, Ocampo haba merecido

Coinisn n encargada d -U m a n d o .

C a i a cl er y antecedentes del comandante en J''fe.

antes

de la revolucin el mando del cuerpo

llamado arribeos naturales de las provincias interiores ; las mismas circunstancias le dieron entrada en las primeras conferencias reservadas que prepararon la revolucin ; y en el congreso general vot s i n trepidar por la deposicin del virey. Estas recomendaciones, unidas los conocimientos que tenia de los pueblos interiores, por donde habia viajado como negociante

antes de

abrazar la carrera militar, y el inters de lisonjear la

vanidad de aquellos m i s m o s pueblos, decidieron colocarlo la cabeza de la primera expedicin, no obstante que l no tenia cabeza ni para mandar u n regimiento.
I d . del coronel mayor Calcaree.

Balcarce n o habia sido invitado ni para las primeras conferencias reservadas, ni para el congreso general; tampoco m a n daba fuerza; pero, bien educado por su padre, antiguo militar de graduacin, que habia desempeado largo tiempo la comandancia general de las fronteras de Buenos A i r e s , Balcarce, aunque de poca e d a d , contaba con la experiencia que habia adquirido cuando fu hecho prisionero de los Ingleses el ao de 1807 en el asalto de Montevideo, conducido Inglaterra y tras-

de la importante publicacin hecha en Buenos Aires el ao 1857, bajo el ttulo Noticias histricas de la Repblica Argentina, por don Ignacio Nez.

PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.

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ladado Espaa, donde milit contra los primeros ataques de los ejrcitos franceses; contaba tambin con el crdito que le habian merecido entre sus compatriotas, la formalidad de su carcter, su extraordinaria contraccin la carrera en que lo habia educado su padre, y una energa de sentimientos patriticos que sus amigos admiraban y procuraban imitar; y mereci por lo tanto el despacho de segundo de la expedicin, no para que fuese el s e g i m d o , sino el primero en la direccin de las operaciones militares. Viytes era lo que podia llamarse entonces u n literato coln i a l : habia estudiado hasta las l e y e s , pero no era profesor; habia tenido el coraje de redactar en 1804 y 180o u n peridico titulado Semanario de agricultura y artes; habia servido de secretario del tribunal del consulado en tiempo del virey Sobrem o n t e , y de capitn con grado de teniente coronel del regimiento de patricios en tiempo del virey Liniers : l habia sido, sino el primero, uno de los primeros cuatro hombres que empezaron trabajar en el cambio poltico de estos pases, como lo fueron D. Manuel Belgrano, D. Juan Jos Castelh, D. Nicols Rodrguez Pea y l ; concurri por consiguiente las primeras conferencias reservadas , y vot en el congreso general por la deposicin del virey, en cuyo concepto marchaba en el ejrcito auxiliar como u n representante de la revolucin. Lpez se encontraba, al romper la revolucin, preparndose para entrar en la carrera de abogado, y aun cuando dominaba en sus estudios el espritu de Horacio y del Mantuano, sus talentos eran s l i d o s , sus costumbres de las mas recomendables, y sus sentimientos decididos contra la humillacin de su patria, como lo acredit con su voto en el congreso general. El ejrcito march del Monte Castro cantando victoria entre las aclamaciones de un-concurso extraordinario, y la escena de este dia n o se ha reproducido ni se reproducir en Buenos Aires; los soldados llevaban en su sombrero la cucarda espaola amarilla y encarnada, y en las bocas de los fusiles cintas blancas y celestes. Si los mandones del rey hubieran hecho el sacrificio de presenciar esta escena, acaso se h u b i e s e n conven-

sio.

Id. del audi


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t e !

i d . dei s e c i e i
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152

PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.

181 o.

cido que sin una vista de u n alcance sumamente limitado, no hubieran podido ver como n o vieron en los movimientos de la capital sino u n trastorno causado por la lectura de algunos malos libros, por las astucias de unos pocos intrigantes.

Demostraciones
d e

Los soldados como los oficiales, los oficiales como los j e f e s ;


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e rii r

y l paisano, el hombre de poncho de capa, las


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y porei ejrcito,

mujeres, los esposos, los hijos, los h e r m a n o s , el pobre y

el

rico, el j o v e n y el anciano, mostraban en sus exclamaciones y en sus cnticos m i sentimiento igual de patriotismo, u n e n t u siasmo uniforme, u n deseo ardiente de derramar su sangre, seguridad. como los Griegos de los tiempos h e r o i c o s , por lo que h a y de mas sagrado n t r e l o s hombres, su libertad y su
Trabaos reaccionanos del general Liniers y formacin
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E n medio de las precauciones con que se dirigan las mar^


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expedicin, no pudiendo dudarse y a de que en


j. J j. . J A

Crdoba se preparaba resistirl