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Manuel Ruano

Manuel Ruano es un poeta y editor argentino nacido en 1943 que ha recibido numerosos premios y reconocimientos por su obra poética. Fundó la revista de poesía latinoamericana Quevedo en 1992 en Perú. Ha publicado varios libros de poesía y ha participado en varias antologías. También se ha desempeñado como investigador y redactor para la Enciclopedia Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina.

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Manuel Ruano

Manuel Ruano es un poeta y editor argentino nacido en 1943 que ha recibido numerosos premios y reconocimientos por su obra poética. Fundó la revista de poesía latinoamericana Quevedo en 1992 en Perú. Ha publicado varios libros de poesía y ha participado en varias antologías. También se ha desempeñado como investigador y redactor para la Enciclopedia Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina.

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Manuel Ruano nace en Buenos Aires (Argentina) en 1943.

Realiza estudios de literatura, especialidad Siglo de Oro Espaol, en la Capital Federal. En 1992, en el Per, funda la revista de poesa latinoamericana Quevedo. l Libros publicados: Los gestos interiores (Editorial Losada, Buenos Aires, 1969) Segn las reglas ([Link], [Link]., 1972) Son esas piedras vivientes (Edicin Premio Nacional de Poesa de la Asociacin de Escritores de Venezuela, Caracas, 1982) Yo crea en el Adivinador orfebre (Ediciones El Gallinazo, Quito, 1983) Mirada de Brueghel (Fondo de Cultura Econmica, Mxico, 1990) Hypnos (Gabrielle Editores, Lima, 1995) l Plaquettes: Escaramuzas con Arthur (Ediciones A sotto voce, Caracas, 1998) La Cancin del Enano (Ed. A sotto voce, Caracas, 2002) l CD: Manuel Ruano en su tinta, Poemas selectos (Ed. Los Hijitos de Quevedo, Caracas, 2004) Antologas: l Poesa Nueva Latinoamericana (Ed. El Gallinazo, Lima, 1981) Y la espiga ser por fin espiga (Ed. De la presidencia de la Repblica del Per, CICLA, Lima, 1987) Cantos Australes (antologa de Poesa Argentina 1940-1980, Monte Avila Editores, Caracas, 1995) Poesa amorosa de Amrica Latina (Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1995) Crnicas de Poeta (sobre artculos de Csar vallejo, Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1996) Obra Potica de Olga Orozco (estudio preliminar, bibliografa, cronologa y notas, M.R., Biblioteca Ayacucho, 2000) l Enciclopedia: Diccionario Enciclopdico de las Letras de Amrica Latina DELAL (investigador y redactor, Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1995) l Algunos reconocimientos por su obra: 1962: Primer Premio Ensayo Domingo Faustino Sarmiento, Buenos Aires

1966: Primer Premio de Poesa Revista Microcrtica, Buenos Aires 1967: Poeta laureado con el Primer Gran Premio Internacional de Poesa de Habla Hispana Toms Stegagnini, correspondiente a los V Juegos Florales de Poesa, Mar del Plata, [Link] Buenos Aires 1968: Premio de Poesa latinoamericana revista Jornada Potica, Mencin Especial, Arequipa, Per 1968: Premio de Poesa Federacin Grfica Bonaerense, Buenos Aires 1968: Premio de Poesa Francisco Isernia, Mencin Honorfica, Ateneo Popular de la Boca, Buenos Aires 1968: Premio de Poesa revista Barrilete, Mencin Honorfica, Buenos Aires 1968: Premio de Poesa revista Nuestro Tiempo, Premio Honorfico, Rosario, Pcia. De Santa Fe 1968: Concurso Hispanoamericano de Poesa revista Encuentro, Mencin Honorfica, [Link] Buenos Aires 1969: Premio de Poesa Carabela de Bronce, Accsit, Barcelona, Espaa 1969: Premio de Poesa Carabela de Plata, Accsit, Barcelona, Espaa 1970: Premio de Poesa revista Imagen, Premio Honorfico, Instituto Nacional de Cultura, Caracas, Venezuela 1972: Premio de Poesa Csar Vallejo, Lima, Per 1976: Premio de Poesa Ayuntamiento de Martorell, Premio Honorfico, Barcelona, Espaa 1980: Premio Nacional de Poesa Asociacin Escritores de Venezuela, Caracas, Venezuela 1985: Premio Municipal de Poesa del estado Lara, Antonio Arriz, Primera mencin honorfica, Estado Lara, Venezuela 1985: Premio II Bienal Internacional de Poesa, mencin Honorfica, Valparaso, Chile 1986: Premio de Poesa Roberto Sosa, Premio Honorfico, Tegucigalpa, Honduras 1997: Premio de Poesa El Olivo de Oro, de la Municipalidad de San Isidro, Premio Honorfico, Lima, Per 1999: Reconocimiento Certamen Literario [Link], Aldo Alessandri, para la revista Quevedo, Crculo Literario Bartolom Mitre, Intendencia Municipal de Azul, Pcia. De Buenos Aires 1999: Reconocimiento a la obra potica de manuel Ruano, Premio a los Trabajadores de la Cultura, Crculo Literario Bartolom Mitre, Intendencia Municipal de Azul, [Link] Buenos Aires 1999: Premio de Poesa, revista Ser en la Cultura, Mutual Universitaria de san Martn, Mencin Honorfica, [Link] Buenos Aires

2000: reconocimiento Certamen Literario Nro. XXXIII, Aldo Alessandri, para la revista Quevedo, Crculo Literario Bartolom Mitre, Intendencia Municipal de Azul, Pcia. De Buenos Aires 2000: Reconocimiento a la obra potica de manuel Ruano, Premio a los Trabajadores de la Cultura, Crculo Literario Bartolom Mitre, Intendencia Municipal de Azul, [Link] Buenos Aires 2001: Premio Rincn Literario Tu poema por las ondas, Radio Nacional de Espaa, Madrid, Espaa 2004: Finalista en el Premio Cervantes de Poesa, Granada, Espaa 2004: Premio Librera Meditica, Radio Nacional de Venezuela y canal 8 de Televisin 2004: Premio III Certamen de Poesa Aldaba, Premio Honorfico, Argamasilla de Alba, Ciudad Real, Espaa 2004: Premio Eduardo Mallea de Novela y Cuento, Mencin Honorfica, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina l Condecoraciones: 1986: La Alcalda de Lima, Per, lo declara Husped Ilustre de la Ciudad. 1992: Condecorado por la Alcalda de Lima, Per, por su trayectoria literaria. 2000: Declarado Visitante Ilustre de Rosario ([Link] santa fe, Argentina), por la Municipalidad de la Ciudad.

1. Cules son tus afinidades estticas con otros poetas hispanoamericanos?


A fines de la dcada de 1960 se dio en Latinoamrica un condicionamiento especial para que surgiera una nueva esttica en el campo de las artes en general. La vanguardia en el cine, la plstica, la narrativa... Y en esto quiero hacer una acotacin aparte de cine latinoamericano en la figura de Glauber Rocha (Brasil) y en mi pas (Argentina) de Fernando Solanas. La poesa no poda escapar a ese fenmeno de la imagen y su expresin verbal, y tuvo manifestaciones que trasvasaba el concepto localista de nacional, para configurar una caracterstica latinoamericanista en toda su extensin. De este modo, surgieron grupos como el Nadasmo en Colombia, el Exteriorismo en Nicaragua, El Techo de la Ballena en Venezuela, El Caimn barbudo en Cuba, etctera, etc., que dieron lugar a nuevas expectativas en Argentina, Per, Brasil, con caractersticas propias; pero, en definitiva, como desprendimientos de aquellos grupos. Yo mismo pertenec a grupos poticos y literarios en Buenos Aires, que han tenido alguna significacin, no slo en el pas, sino en otros lugares: El escarabajo de oro, que, aunque era predominantemente integrado por narradores (Abelardo castillo, Vicente Battista, etc.), tambin congregaba a poetas (Vctor Garca Robles, premio Casa de las Amricas, entre otros.) Para sintetizar, como dira el mexicano Octavio Paz: No me preocupa la rebelin contra la tradicin: me inquieta la ausencia de tradicin. En una palabra, yo creo que se buscaba una potica activa que concentrara tanto la tradicin de nuestras artes, de nuestra historia y una participacin ms directa del llamado lector de poesa...Cuando realic Poesa nueva Latinoamericana (que contiene lo hispanoamericano por partida doble), dije algo as: Si hoy algo caracteriza a la poesa como novedad absoluta, y sirve para unificarla en trminos ms o menos generalizados, ello es la imagen original que surge, es cierto, de la conciencia de lo que puede ser dolo o tab, presente inmediato o

ausencia ilimitada... Para concluir esta parte, tengo que agregar que yo tena contactos personales y epistolares con muchos poetas hispanoamericanos, tales como: Waldo Rojas ; Enrique Lihn; Jorge Teillier (Chile); Francisco Bendez, Antonio Cisneros, Carlos German Belli, Csar Calvo (Per); Ernesto Cardenal, Gioconda Belli (Nicaragua); Elvio Romero (Paraguay); Decio Pignatari, Haroldo Campos (Brasil); Sal Ibargoyen Islas, Cristina Peri Rossi (Uruguay); Miguel Barnet, Luis Suardaz, Fernndez Retamar (Cuba); Jos Emilio Pacheco, marco Antonio Montes de Oca, Thelma nava (Mxico); Manuel Ros Ruiz, Flix grande, Fernando Quiones (Espaa); William Agudelo, Henry Luque Muoz, [Link] (Colombia); Ivn Siln, Olga Nolla, Rosario Ferr (Puerto Rico); Carlos Contramaestre, Ramn Palomares, Juan Calzadilla, Caupolicn Ovalles (Venezuela); Mayra Jimnez (Costa Rica); Rigoberto Paredes (Honduras)... Y muchsimos ms que integraron esa antologa publicada en el Per, en la imprenta del legendario pensador Jos Carlos Maritegui, en 1981.

2. Cules son las contribuciones esenciales que existen en la poesa que se hace en tu pas que deberan tener repercusin o reconocimiento internacional?
Retomando la pregunta anterior, hay una situacin de ausencia. Para los que vivimos en toda su intensidad la dictadura militar de los aos setenta, debo tener en cuenta lo de ausencia ilimitada. La desaparicin de personas fue un acontecimiento muy difcil de evaluar en el contexto potico. Sin embargo, es un factor determinante en el espectro lrico y epopyico de mi generacin. Deca Bachelard que: El poema es esencialmente una aspiracin a imgenes nuevas. Y en esa bsqueda de un psiquismo que condensara una dimensin especial: debe producir en nuestra imaginacin una induccin dinmica. No se puede escapar de una expectativa fenomenolgica del acto y del sueo para reflorecer en el poema. Soy una impresin que va a transponerse, deca Rilke. Y todo eso conform un espectro de voces viejas y voces nuevas a tener en cuenta. La poesa no mata a sus antecesores; la poesa los suea en una dimensin mayor cuyo espectculo es la memoria y la palabra. Creo que hubo entre aquellos miles de desaparecidos, poetas de una dimensin difcil de precisar como Miguel ngel Bustos, por ejemplo...

3. Qu impide una existencia de relaciones ms estrechas entre los diversos pases que conforman Hispanoamrica?
Nuestra condicin determinante de subdesarrollo, de trasculturizacin neocolonial, de padecimiento y de euforia del olvido que debemos rescatar, en definitiva, de dependecia cultural, para no caer en la desmemoria, en la fatuidad, en el embrutecimiento colectivo. La poesa, y slo la poesa, nos redimir de los seuelos y espejismos imperiales. El poema renace en cantos inesperados cuya naturaleza es parte de nuestra conciencia crtica. Una voz autntica es una dnamo que contiene miles de otras voces del pasado, que se remontan a civilizaciones perdidas, a encantos naturales, a cancioneros annimos que han dado vida y pasin a gran parte de nuestra literatura. Habra otra manera de refundar un espritu latinoamericano que no sea el de sus duendes, el de sus personajes picos y romnticos? No lo s. Para m la verdadera patria es el lenguaje y el sitio que nos dio la vida. Aunque estemos lejos y esperanzados en el regreso. Esta es una poca de un neo-oscurantismo, cuyas emanaciones tienden a disminuir la capacidad de creacin, la capacidad del goce de escritura literaria. Habra que atender a nuestro clsico Quevedo, cuando dice con verdad: Ms despert del dulce desconcierto;/ y vi que estuve vivo con la muerte,/ y vi que con la vida estaba muerto. En nuestra prehistoria lrica existi una Casa del Canto Hispanoamericano. All se reunan brujos, bailantes, artesanos de toda condicin, con sus plumas de colores, con sus voces que imitaban a los pjaros, con sus instrumentos que unificaban una sola voz en pocas de sequa y llamaban a la lluvia con clamorosos poemas adornados de prosperidad y dotados de dulces frutos para complacer a los dioses. Ojal esa visin de renacimiento espiritual de sus

fantasas, resuene de nuevo en el corazn de los poetas e iluminen su voz... Me gustara ser parte de esa experiencia de la Casa del Comn de la Poesa, que ofrece sus cnticos del Sol y de la Luna en una nueva y estremecida escritura del futuro de nuestros pases. Un poeta modernista brasileo, Manuel Bandeira, deca en Tonada ltima del callejn: Demolern esta casa,/ Pero no mi viejo cuarto/ Que ha de mantenerse en pie,/ No como forma imperfecta/ De este mundo de apariencias:/ se alzar en la eternidad,/ Con sus libros, con sus cuadros,/ Intacto y puro en el aire!

poemas

POUNDEMONIUM

Mas basta ya, y sigamos adelante


Dante Alighieri

En aquel cadver hubo una vez una mirada intranquilizadora, y en aquel otro, un ronquido feroz bajo la luz de mercurio; pero en la mirada de la multitud no est el moribundo. Tampoco el doliente. Ni hay paciencia que valga para soportar la historia. Ni siquiera un poco de sentimiento para consolar su angustia.

Por usura, mantienen todava en alto su radiografa, en la que deambulan los fantasmas del miedo y el lquido turbio de la desesperacin. Algo me dice que ni los huesos lo protegern del olvido.

Ese cadver nada entiende de Propercio, ni de los ptalos de una rama oscura...

Razn tuvo el loco de los Cantos.

Y t, de qu te res, desgraciado? Si tambin sers molido por la rueda de la incredulidad!

EL RESPLANDOR MS CRUEL

Hay huellas que en la tierra se borran; y hay gaviotas sobre los restos de un pequeo embarcadero que jams esperar el regreso de un pescador; pero el rastro que dej sobre ti, amiga ma, no se podr borrar ya nunca. PARA CONFIARME A TU CUERPO Para confiarme a tu cuerpo no fui ladrn ni verdugo, tampoco un adicto que te regala versos, o finge la locura ms extraa; ni un ngel fumador de opio en los arrabales de Alejandra, que se refleja cada tanto en tus sueos... Para confiarme a tu cuerpo por toda una eternidad, fui contador de perlas en Macao, transmisor de sfilis en Estambul, cantor de tugurios como algo, creo, venerable; acaso, un bebedor ms viejo que Khayyam con su hetaira ms hermosa y sus velos sensuales. Para confiarme a tu cuerpo, fui desvergonzado estafador en Rmini, divulgador de historias en Bogot que anduviera por carne semejante... S, para confiarme a tu cuerpo. Fui buscador como el que ms del metal sagrado que hay en la apestosa muerte. Nada ms que para confiarme a tu cuerpo.

MIRADA DE BRUEGHEL

A esta poca le salen plumas, no sueos. Cacarea el huevo, no la gallina.

De la boca de un descomunal pez podrido, aparece un fillogo, un sacamuelas, un loco, un cazador de bestiarios, y una interminable caravana de esqueletos. A esta poca se la ve pedalear con la lengua afuera, no sentir. Se va apolillando el crepsculo, nunca la bufanda. A todo esto: un camargrafo de cine mudo filma toda la pesadilla, y el poeta invernando, arropado entre viejas plumas y sueos, hasta el borde de la nariz, no las orejas. A esta condenada poca, que re como una anciana ya sin dientes.

EL BARCO DE LOS LOCOS

Cada vez que la razn se hunde en la Historia, provocando el naufragio del siglo, Los locos asoman la cabeza desde la borda de un barco antiguo, para ver si la lgica todava hace agua. Es el momento de plenamar, cuando el barco hincha sus velas rumbo a la muerte. A pesar de la niebla medieval y sus visiones.

Cuando vienen las grandes guerras, las plagas, los sepulcros colectivos, y alguien dice que los hombres han enloquecido, los locos asoman la cabeza desde la borda, con sus piojos, sus orines, sus gusanos. Es el momento de entrar en razones, de obrar con sentido comn en el reino del Buen Dios. Cuando se habla de una nueva medicina y de sus opas de laboratorio, ya es un mal sntoma de poca Porque ya los locos no asomarn jams su cabeza, ni fornicarn a la luz de la luna en altamar. Y la inocencia morder su polvo radioactivo. Es el momento de una pequea crisis de conciencia. Y as las cosas: cuando la propaganda del sistema habla de los sueos como de un castigo, los locos son el juguete del Poder.

Poesa en Armas
IslaPotica Cuando al hombre se le da por hacer la guerra, participar en revoluciones, cuando el dolor de la bomba, el hedor de la trinchera, la tortura como mtodo, la mentira como ideario en la asonada castrense, cuando las guerrillas urbanas o rurales, el foquismo, la seguridad nacional como doctrina, las balas perdidas que matan sin preguntar, los grandes escritorios con sus asesores, o cuando la simple voluntad de creer y actuar ms all de los riesgos la poesa siempre est all para reflejar el estado de nimo del individuo en su contexto y el de su sociedad. No en vano es el primer gnero literario que tuvimos a mano desde que nos echamos a rodar por el mundo, mucho antes que se nos ocurriera el genial invento del sedentarismo; desde nuestro ms antiguo nomadismo nos acompaa, nos abriga, nos contiene desde el primer canto tribal que fuimos capaces de darnos. Y esa es una razn vigorosa que nos permite observar ruindades y grandezas en toda la extensin de nuestra alma colectiva, a modo de un espejo fatal que nos involucra y nos impide distraer nuestra atencin sobre las conductas que somos capaces de asumir, y por sobre todo, de las acciones que somos capaces de llevar a cabo. Desde El Faro vaya este pequeo homenaje a todos aquellos poetas que cantaron a los que hoy que hoy no se encuentran con nosotros.

Manuel Ruano
(Argentino) LA RAZON PURA A ver: que vengan, que ladren "esto suena a sto o aquello" que tomen mi sexo como especie nica y despus lo picoteen como cuervos negros: que me escondan en la celda ms perdida, ms oculta, es decir, donde nadie pueda llegar jams; que divaguen sobre mi msica, mi dialctica, o mi razn pura de ver. Que busquen aqu o all, mis depsitos de furia, que dictaminen si leo a los viejos profetas, o si conservo un viejo ejemplar del Talmud. Que investiguen, que rastreen mi corazn, su pliego ltimo; que me acusen por fornicar con cierto estilo, o si respiro de tal otro; y den su veredicto correcto. Quiz me hallen un tratado de Magia oculta, una cbala, una Prctica Terica, algunas pldoras para restablecer el curso de la sangre, darle su ritmo tambin correcto; porque suelo impacientarme con frecuencia. A ver: que vengan, que ladren, que escojan el lugar para mi tumba, que entren tiesos

Ral Gonzlez Tun


(Argentino - 1905/1964)

EL PRIMER HOMBRE MUERTO All noms, al lado de mi mano, estaba el primer hombre muerto. El primer hombre muerto que veo en la guerra tremenda y desmedida. Despus del lanzabombas, despus de caminar entre races bajo un sol recado y con ausencias y mariposas sbitas y locas de balas fugitivas, v al muerto de pronto cerca de la trinchera y estaba solo y seco como un brote de la tierra definitivamente incorporado, al lado de mi frente, extendido y exacto como todo cadver. Venid a verlo, est solo y no sabe, ha muerto ya y no sabe, al lado de mi mano, al lado de mi vida, al lado de mi cuerpo sin cadver, al lado de mi sangre con cadver corriendo desvelado, al lado de mi prximo cadver. Yo s que de sus huesos, cuando le den la fosa, de sus huesos cados empezar a brotar la siempreviva. Hace ya horas que est destruyndose, hace ya horas que est desplomndose bajo un uniforme color tierra, como quiere la muerte. Yo no tengo la culpa, el se destruye y se desploma solo y seco y hay un viento de acero que se cuela por las troneras de los sacos terreros y sobre todo y sobre los soldados y los jefes y el vino y la comida y el diario de anteayer y las moscas, el Olor del Primer Hombre Muerto.

como los huesos tiesos; pero que no canten por respeto al poeta, al que firma al pie, al que reposa. Como donde no s, creo que cuando entierren ambas piernas, mis tcticas, y mis otras cosas de hombre. A ver: que dulce es el paladar de Dios, despus de tanta sangre!

Maximiliam Voloshin

(Ruso - 1877/1932) EN EL FONDO DEL INFIERNO


a lamemoria de Alejandro Blok y Nicols Gumilev. Cada da ms salvaje, ms sorda, se entorpece, lvida, la noche. Un viento ftido apaga, como velas, las vidas. Ni llamar, ni gritar, ni ayudar.

Oscura es la suerte del poeta ruso: un destino impenetrable lleva a Pushkin frente a la boca de una pistola; a Dostoievsky, al cadalso. Quiz yo correr la misma suerte, mi amarga Rusia filicida, y perecer en el fondo de tus stanos, o me deslizar en un charco de sangre. Ms no abandonar tu Calvario, ni renunciar a tus tumbas.

Deja que acaben conmigo el hambre y la malicia. No escoger otro destino: si debo morir, morir contigo, y contigo me levantar,

como Lzaro del atad.

Salomn de la Selva
(Nicaragence 1893/1959) PRISIONEROS Son gente. De eso no cabe duda. Gente como nosotros, que come, que duerme, que se entuma, que suda, que odia, que ama. Gente como toda la gente, y sin embargo diferente. Como les hemos arrancado, todos los botones caminan agarrndose los pantalones, y llevan el cuerpo doblegado. Pudiera ser el cansancio, pero no es eso. Pudiera ser la vergenza... En fin, que nos importa: Son nuestros prisioneros! Est prohibido darles cigarrillos. Bien. Se los dar a escondidas. Alguno de ellos debe haber ledo a Goethe; o ser de la familia de Beethoven o de Kant; o sabr tocar el violoncello...

Pablo Neruda
(Chileno - 1904/1973)

MADRID (1936) Madrid sola y solemne, Julio te sorprendi con tu alegra de panal pobre; clara era tu calle, claro era tu sueo. Un hipo negro

de generales, una ola de sotanas rabiosas rompi entre tus rodillas sus cenagales aguas, sus ros de gargajo. Con los ojos heridos todava de sueo, con escopeta y piedras, Madrid, recin herida, te defendiste. Corras por las calles dejando estelas de tu santa sangre, reuniendo y llamando con una voz de ocano, con un rostro cambiado para siempre por la luz de la sangre, como una vengadora montaa, como una silbante estrella de cuchillos. Cuando en los tenebrosos cuarteles, cuando en las sacristas de la traicin entr tu espada ardiendo, no hubo sino silencio de amanecer, no hubo sino tu paso de banderas, y una honorable gota de sangre en tu sonrisa.

Wislawa Szymborska (Polaca - 1923) EL TERRORISTA, EL MIRA

La bomba va a estallar en el bar a las trece y veinte. Ahora son solamente las trece y diecisis. Algunos todava tienen tiempo para entrar. Otros para salir. El terrorista ya camin al otro lado de la calle. Esta distancia lo preserva de todo mal. Y adems, un panorama como en el cine: Una mujer con campera amarilla, ella entra. Un hombre de anteojos oscuros, l sale. Muchachos en jean, ellos hablan. Las trece y diecisiete y cuatro segundos. El ms bajo, ste tiene suerte, se sube a la moto, y el ms alto entra. Trece y diecisiete y cuarenta segundos. Una chica, ella camina con una cinta verde en el pelo. Slo que el colectivo de pronto la tapa. Trece y dieciocho. Ya no est la chica. Habr sido tan tonta como para entrar, o no, se ver cuando los saquen afuera. Trece y diecinueve. Parece que no entra nadie. Al contrario, sale un gordo pelado. Parece que busca algo en los bolsillos y a las trece y veinte menos veinte segundos l se vuelve por los miserables guantes. Son las trece y veinte. Tiempo, cmo tarda. En cualquier momento.

Todava no. Si, ahora. La bomba, ella estalla.

POUNDEMONIUM

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Mas basta ya, y sigamos adelante. Bueno es recordar las pa Dante Alighieri viejas que han de volver Antonio Machado En aquel cadver hubo una vez una mirada intranquilizadora, Nac hace milenios en u y en aquel otro, un ronquido feroz bajo la luz de ---- mercurio; donde golpean las aguas pero en la mirada de la multitud no est el moribundo. (Cualquier referencia a l Tampoco el doliente. Ni hay paciencia que valga para soportar la historia. Fui tu amanuense y te ca Ni siquiera un poco de sentimiento para consolar su ---- angustia. como cant a las galera Por usura, mantienen todava en alto su radiografa, Te recuerdo bien en eso en la que deambulan los fantasmas del miedo En las paredes haba una y el lquido turbio de la desesperacin. nublados, Algo me dice que ni los huesos lo protegern del olvido. y un escarabajo para los Ese cadver nada entiende de Propercio, Tambin haba flores qu ni de los "ptalos de una rama oscura"... del cielo azul. Razn tuvo el loco de los Cantos. De ah mi gusto por dar y a lo nuevo lengua viej Y t, de qu te res, desgraciado? Trabaj duro, e hice ver Si tambin sers molido por la rueda de la incredulidad! Por eso, mi pensamiento irradiaciones que resiste UN PUADO DE ARENA Nac hace milenios (bien donde golpean las aguas No soy judo para llorar en el muro de los lamentos; y estoy seguro que no he no soy mahometano para suplicar en la mezquita; no soy budista para velar en el sutra; no soy catlico para rogar ante la cruz; ni soy ateo para despreocuparme por la eternidad... Tampoco bebo mis pensamientos en copa de oro. Detrs de toda esa pared est el siglo XXI y yo abomino de la mquina csmica de los cielos. Tu piel perfumada es mi altar y mis parientes ausentes la causa de mi angustia. Por eso, soy judo pobre en el sufrimiento; budista pobre en el sufrimiento; catlico pobre en el sufrimiento; ateo pobre en el sufrimiento, en el sufrimiento... Los siglos venideros, tambin se lavarn en el sufrimiento. Ah, qu tendrn de m los siglos venideros! (De Los Cantos del Gran Ensalmador)

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