LOS VUELOS DEL ALMA Y LA PSICOLOGA
Isabel Jidar Matalobos
AL RECORRER LOS CAMINOS DEL PENSAMIENTO y de la historia humana nos enfrentamos con la ineludible necesidad de reflexionar, al inicio de los estudios en psicologa, sobre los puntales del saber y la intuicin que
han entretejido el material substancial de esta disciplina. Es nuestro propsito favorecer en el estudiante la comprensin de dicho conocimiento como una elaboracin humana milenaria y universal; acompaar al estudiante en la fascinante aventura de la bsqueda de s mismo, del otro y de las infinitas construcciones del nosotros. El ser humano, en su necesidad de explicarse y encontrarse a s mismo, a la vida y a sus semejantes, recorre ilimitados caminos creando imaginarios, significados, ilusiones y complejas estructuras del pensamiento. Frente al terror que le ocasionan el caos y los abismos del alma, organiza, desde su capacidad creadora, su realidad, inventndola, pintndola y llenndola de significados. Persigue sus sueos y sus anhelos y los cree ciertos. Conoce su finitud y la niega imaginndose inmortal, trasciende la muerte con sus obras y se desconoce en ellas. Cree en la ilusin de la unin y se desintegra en la separacin. Huye del miedo y lo disfraza. Por todo eso, el hombre es mtico porque el mito le sigue los pasos en este delirio, lo construye y significa. Lo eleva a lo humano y a lo sagrado. S, el hombre y la mujer, hechos del barro o del maz mticos, reciben el soplo de la capacidad creadora, del imaginario, de la compleja creacin de signos, smbolos y significados y con ellos, inicia el lenguaje y la cultura. As descubren otro camino del pensamiento: el conocer. Y en el laberntico mundo de la razn encuentran su capacidad de poner orden y de seguir derroteros lgicos que calman la angustia. Eternas formas del conocer: la intuicin, la emocin y la razn.
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DESPERTAR EL AMOR AL SABER
Es importante que el estudiante de psicologa conozca y comprenda las diferentes maneras y concepciones que la humanidad ha elaborado a travs de los tiempos, para entender, reflexionar o imaginar nuestro ser y nuestra existencia. Que recorra el asombro y las emociones que surgen del estar en el mundo, que se entregue al delirio de los innumerables caminos del conocimiento, que avive en l el deseo de reflexionar sobre lo humano y sus culturas milenarias. Corresponde a la psicologa conocer cmo todas estas manifestaciones de la cultura universal construyen la subjetividad. Y, a su vez, la subjetividad construye culturas; magia, arte, religin, filosofa y ciencia son caminos del ser humano para explicar y convocar un territorio comn: el universo y el ser en general. Cosmovisiones y construcciones de la inteligencia y la intuicin humanas que no pueden subsistir aisladas sin un mutuo enriquecimiento. El humano edifica con su pensamiento e imaginaciones el edificio maravilloso del conocimiento, el pensamiento que no se abandona al capricho, el pensamiento que vive la experiencia y se ajusta a los caninos de la lgica. Sin embargo, el anhelo de certezas absolutas es algo inherente a la naturaleza humana, este anhelo en muchos casos limita el conocimiento, lo inmoviliza en radicalismos: deseos de poseer la verdad por medio de representaciones colectivas. Lneas imaginarias de la creatividad colectiva, que quiz se interceptan todas en algn punto de lo real, para escapar del caos. Necesario es aceptar la contradiccin, la incertidumbre y el desorden, pues la especie humana sigue buscando cauces que sean profundos que no sean espejismos, que no sea una realidad cue desaparezca con el conjuro de discursos distintos del huracn de las ideas en pugna. En lag maravillosas aventuras del pensamiento, en el azoro frente al misterio, el ser se enfrenta a la conviccin de que el entendimiento humano es dbil para comprender la inmensidad del universo. En al unos casos, el humano se torna escptico, en otros, el espritu que ama la aventura de investigar se limita a reconocer los lmites, pero intenta llegar a ellos. El conocimiento es la puerta de entrada a las construcciones imaginarias y subjetivas que intentan dar respuesta a las preguntas arriba planteadas. De tal suerte quedara establecido el significado de la ciencia con base en toda filosofa. En la historia de la humanidad la razn ha seguido las huellas de la fantasa. Trabajoso camino, pues mientras la imaginacin vuela el razonamiento camina con cargas pesadas como el anlisis, la crtica, etctera. El intelecto suele llegar tarde a las cspides alcanzadas por la intuicin y la imaginacin. Pero su va regia a las cspides ha sido la abstraccin, que puede llegar hasta lo increble y crear mundos tan exaltados que aun la propia imaginacin se queda corta.
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En este sentido se oye decir en la actualidad que la fsica se ha vuelto metafsica. Porque la fsica est abordando problemas que hasta hace no mucho tiempo eran considerados asuntos exclusivos de la filosofa como el tiempo y el espacio . Y lo que nos puede resultar ms sorprendente : la subjetividad. Puesto que ciencia, magia, arte y religin han sido y son explicaciones sobre la vida y la existencia, pueden coexistir bajo un consenso , subordinando lo individual a lo colectivo . He aqu cmo en la sinfona grandiosa que es la vida del hombre cada instrumento marca su tiempo y su armona, es un dibujo meldico que determina ritmo, orquestacin , armona y sonoridad. Es el pensamiento melodioso del alma que ha experimentado y reflexionado, es la voz que perfora las edades y todos los cielos de la cultura. Han muerto religiones, magias, concepciones ticas, manifestaciones artsticas que ambicionaron ser eternas pasaron al dominio de la arqueologa . Slo un simbolismo ha probado ser perenne: el deseo de la vida de manifestarse y explicarse a s misma.
EL SENTIDO DEL SER
Emmanuel Kant sintetizaba en cuatro dramticas preguntas la angustia existencial : Qu puedo saber? Qu debo hacer? Qu puedo esperar ? Qu es el hombre y la vida? As , nos dice que la primera pregunta tiene su respuesta en la metafsica , la segunda en la moral , la tercera en la religin y la cuarta en la filosofa. Actualmente , a pesar de las especulaciones e innovaciones cientficas y filosficas, de los avances de sociologa , neurologa , psicologa y de la psiquiatra, que han abierto grandes horizontes al entendimiento de lo humano , a pesar de todo, bsicamente las mismas preguntas siguen planteadas. Qu es el ser humano? A dnde va? De dnde viene? Qu debe hacer? Qu puede saber? Est solo? Qu puede esperar? Y ante estos cuestionamientos dramticos a que se enfrenta todo ser humano que posea una mnima inteligencia , preguntas existenciales que espantan , quedamos perplejos de nueva cuenta. Llegamos a pensar que el ser est inmerso en una gran soledad de la que slo escapa pasajeramente por mecanismos inconscientes de negacin o por esfuerzos conscientes . Esfuerzos conscientes que remontan vuelos extraordinarios , construcciones a travs de los tiempos que van dando diferentes frutos en las diversas edades y culturas . Pasemos a reflexionar sobre algunos de estos vuelos que, a nuestro parecer, comparten indisoluble historia con la psicologa , que construyen subjetividades y culturas.
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UN POCO DE HISTORIA DEL ALMA Y DE LA PSIQUE
Como escenario indispensable a la reflexin propuesta anteriormente y como fundamento y objetos adecuados en la constitucin de la disciplina de la psicologa, proponemos en este escrito enfocarnos a analizar, aunque de manera concisa, dos esenciales matrices en las cuales se fraguan las mltiples maneras de respuestas del ser: la psique y la cultura -iY el alma? Durante milenios, la psique o alma, a travs de la historia de la humanidad, ha intrigado a pensadores de todo gnero. Es evidente que desentraar el misterio de la dualidad cuerpo-mente es tarea titnica, y que aun cualquier recorte del tema para su anlisis requiere de un desarrollo histrico tan complejo que rebasa con mucho los lmites de este escrito. Incluso para varios cientficos modernos el problema de la relacin materia-espritu o materia-energa es insalvable. Sin embargo, podemos intentar reflexionar sobre algunas preguntas y algunos aspectos de tan complejo tema. El alma, creencia en vigor en todos los pueblos no poda dejar de imprimir su huella en la psicologa. En los ms remotos tiempos, el pensamientos egipcio, caldeo, etrusco, chino, hind, y en fin, los pueblos y culturas de la antigedad, concibieron un principio, una esencia, una luz que daba vida al humano y perviva a la muerte. Si bien sera necesario remontarnos a las concepciones ms arcaicas de alma o de mente en los innumerables mitos, imgenes, conos y otras muchas manifestaciones de la cultura universal, donde los seres han plasmado sus cuestionamientos y respuestas sobre esta nocin, dejamos al inters del estudiante incursiona - por su cuenta en el tema para centrarnos en algunas especulaciones a partir de los griegos. Considerado el pensamiento griego como cuna y fundamento del pensamiento occidental, ofrece el vocablo psique, como alma, pero tambin como el principio de los fenmenos mentales. Es un principio que da movimiento y con eso vida. En un sentido de vida orgnica ms bien espiritual. Psique es entendida cono alma en cuanto sta es fuente de toda vida humana. Para Aristteles, el alma es el acto primero del cuerpo fsico y orgnico que tiene la vida en potencia. El concepto griego ms antiguo de alma es la Psiquis, el mito "casto" de la antigedad. Esta y otras diferentes formas, concepciones y representaciones del alma son adoptadas por el cristianismo. Es introducido el mito de Psiquis y Eros en el cristianismo. El simbolismo de la Psiquis tiene dos mbitos, uno potico y pasional, y otro de enseanza religiosa: la salvacin por medio del amor puro y casto. Posterior a los griegos, la fusin de este concepto con el pensamiento bblico llev a un camino que parta de Platn y ms tarde de Aristteles para fundirse en San Pablo, quien concibe la idea de un alma interior en un cuerpo orgnico.
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Pero ya en esta concepcin encontramos los indicios de una diferenciacin de alma y psique. El alma y el espritu son inmateriales, intangibles, es el interior del ser que debe ser salvado del pecado y del infierno. En cuanto la psique es una facultad corprea. En esta concepcin que ms adelante San Agustn lleva a la especulacin filosfica, el cuerpo y la psique son receptculos del alma. O expresado con mayor precisin, el cuerpo es ocupado por el alma y por la psique. A partir de esta separacin de alma y psique se inicia la concepcin de sta como el enlace entre el exterior y el hombre interno. Estas concepciones de sujeto, en su dualidad o en cierto sentido "trinidad": cuerpo, mente, alma, prevalecieron en los primeros siglos del cristianismo. Santo Toms nos dir tiempo despus, que el alma es el principio primero por el cual vivimos, sentimos, nos movemos y entendemos. En esta expresin tomista ya encontramos en alma las caractersticas de psique, ya que seala que el alma humana tiene facultades y propiedades. En el siglo XVII, Descartes establece una separacin entre el cuerpo y el alma, y con esto abre la puerta al estudio de los fenmenos psquicos, enseando una fecunda y desconocida manera de observacin por medio de la duda y la razn. En el pensamiento cartesiano, el alma est en la "conciencia" de obrar, padecer, querer y conocer. Entra la discusin a un terreno de difcil solucin, Si la conciencia es una simple cualidad del alma, objeto no percibido por la razn y las sensaciones, el alma sera una sustancia y la conciencia su accin. Existe algn limite entre lo corpreo y la psique? Entindase sta como alma o como mente. Con el movimiento de Reforma y la creciente secularizacin de la poblacin europea, cada vez ms en aumento, as como los atisbos del inicio de la "era" de la razn, se volvi a retomar la discusin sobre la dualidad cuerpo-mente. Desde entonces, en la historia de la filosofa y la psicologa ha existido fuerte debate entre diferentes posiciones a este respecto. El dividir al hombre en compartimentos, en especial el dualismo cuerpo-mente, ha representado para el pensamiento occidental un marco de referencia en el desarrollo de pensamientos dualistas e ideolgicos. Prevalecen por un lado ideas innatistas en disputa con las empiristas. En el primer caso, ya desde Platn se sostiene que el hombre viene dotado con ciertas ideas innatas que lo llevan a elegir, por ejemplo, entre lo bueno y lo malo. Numerosos filsofos, entre ellos Descartes, se avienen a esto. Empiristas como Locke, filsofo ingls del siglo XVIII, sostienen, por el contrario, que la mente del recin nacido es como una pgina en blanco en la cual la experiencia va grabando todo cuanto el hombre llega a conocer y a ser. Leibnitz (siglo xvlli) sostiene otro punto de vista, que parece unir a ambos: "Nada hay de la mente que no provenga de la experiencia, excepto, claro est, la mente misma, que es 55
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naturalmente la posibilidad de que haya experiencia". Esta controversia filosfica no termin con estos autores, de hecho ha continuado hasta nuestro das. En la psicologa de finales del siglo xix a la fecha, esta polmica fue adoptando formas menos filosficas, hasta incluir intereses polticos y econmicos, como en el caso de psiclogos innatistas que sostienen, por ejemplo, que la desigualdad ce las razas humanas y de las clases sociales est determinada por la biologa y la qumica innata a las diferentes razas. Por otro lado, los empiristas enfatizan en exceso la influencia de la experiencia como son la educacin y el ambiente social, tal es el caso de muchos empiristas, experimentalistas y conductistas. En el siglo xx, Charlotte Buhler, Arnold Gesell o Jean Piaget, entre otros, en la psicologa evolutiva, sostienen que mucho antes de poseer una conciencia desarrollada, desde el momento de nacer, el sujeto manifiesta una serie de capacidades y actividades de autoconservacin y desarrollo. La psicologa evolutiva ha estudiado y estudia ampliamente este desarrollo del psiquismo, una serie de estados que atraviesa el ser antes de desarrollar lo que pudiramos entender como conciencia. Para Sigmund Freud ("Interpretacin de los sueos", 1900), la psique tiene la capacidad de recibir, transformar y transmitir una determinada energa. Segn Freud, la vida de los grupos humanos no slo es comn en las acciones que stos realizan, sino tambin en su vida psquica: sus deseos, emociones, representaciones, pulsiones y todas los procesos inconscientes que forman los sentimientos propios de un grupo social, es decir, las creencias, representaciones sociales, ideas y sentimientos dominantes en cada sociedad. En nu astra opinin, el problema de la constitucin del pensamiento y de la psique es inseparable de la constitucin de las culturas. Si en la actualidad separramos a nios pequeos ylos dejramos aislados se desarrollaran ellos y sus descendientes, de manera muy similar a como lo hizo la humanidad. Lo que sosterenios es que el pensamiento, la subjetividad y el psiquismo son el resultado de una larga historia biolgica, social, cultural, poltica, religiosa, psicolgica, que no deben entenderse como separados o individuales, sino como una construccin social, colectiva, de una cultura que es siempre colectiva, es decir; intersubjetiva.
LA GRAN ESCENOGRAFA: LA CULTURA HUMANA
Tratar de entender histricamente la subjetividad por su obra, es entender la cultura. La cultura --mitos, religiones, lenguajes, artes, ciencias- es una serie de sistema s y formas simblicas. El hombre es, pues, un "ser simblico". Ningn 56
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otro ser, hasta donde sabemos, genera un mundo simblico.' Pero entonces y ante todo, qu es un smbolo? En nuestros das proliferan las investigaciones sistemticas sobre el smbolo y el simbolismo desde la antropologa, la sociologa, la lingstica y, desde luego, la psicologa y el psicoanlisis. Ya en 1945, Ernest Cassirer,z nos dice: "un smbolo es una parte humana del sentido... los smbolos contienen un valor funcional". El smbolo es una representacin cargada de un enorme poder de resonancia. Segn Bachelard, "la resonancia nos llama a una profundizacin de nuestra propia existencia. Opera un giro del ser".3 El smbolo es innovador, no se limita a despertar resonancias, exige una transformacin de la propia existencia. Nos lleva a movilizar nuestra energa. Simblico es el pensamiento mtico, simblico propiamente es el lenguaje, simblico el arte, las matemticas, pero cada una de estas formas simblicas lo son en un aspecto especfico, su generis; si tomamos al smbolo en un sentido no unvoco, tiene un sentido universal y de valor analgico. Es el material esencial de la construccin humana de su realidad, de su mundo, de su psiquismo. Cul es el material esencial y comn a todas las manifestaciones humanas? Una clave en la naturaleza del hombre: el smbolo. El pensamiento y el conocimiento simblico no tienen como realidad al yo individual sino al sujeto colectivo de la especie y la cultura, el nosotros, que es como llega a ser subjetivo, singular y colectivo. Slo por el significado del nosotros, de la representacin colectiva, llega a ser el sistema simblico de la cultura el bien comn de grandes grupos humanos, y as produce movimientos subjetivos que dan forma y vida a las sociedades. Las vas de expresin del bien comn, la produccin simblica y cultural, son innumerables. En este terreno, el limite entre lo racional y lo irracional es ficticio, la realidad de la intuicin es innegable. En las culturas humanas primordiales, lo religioso, lo mgico, lo abstracto y lo artstico se funden. Pero la historia ha mostrado que cuando el imperio del subjetivismo4 se exacerba, el hombre se arroja al torbellino de lo racional. Y contrariamente, cuando el discurso racional y abstracto agota la emocin humana, sta regresa al otro extremo, y
' Para Lvi-Strauss toda cultura puede considerarse como un conjunto de sistemas simblicos, de entre los cuales figuran en primer plano el lenguaje, las reglas matrimoniales, las relaciones econmicas, el arte, la ciencia y la religin.
z Ernest Cassirer, 'Antropologa filosfica". En Introduccin a una filosofa de la cultura. FCE, 1945. Chevalier, Jean; Alain Gheerbrant. Diccionario de los smbolos, Herder, Barcelona, 1988. "Tomado como sistema epistemolgico, el subjetivismo tiene distintas formas, desde la simple tendencia a lo subjetivo hasta la conversin de la subjetividad en sistema explicativo de los objetos reales. El subjetivismo como tendencia se presenta ordinariamente en el estudio de lo humano despus de un periodo en que han predominado los estudios realistas o metafsicos". Jidar, Isabel. Caleidoscopio de subjetividades. UAM-Xochimilco, Mxico, 1993.
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puede acontecer incluso un regreso a la barbarie.' En este terreno el arte ofrece siempre una salvacin , el artista huye de lo racional y se refugia en un mundo simblico primitivo, a la expresin libre de su subjetividad.
La realidad humana se construye y se expresa con smbolos. En el smbolo se entrelazas significante y significado para formar una sntesis dual (no dualista). Organizados en diferentes discursos que son un dilogo con la realidad, para muchos investigadores de las ciencias sociales estos discursos crean a su vez realidades y subjetividades . El anhelo fundamental del ser humano es encontrar significados que lo construyan como sujeto y al mismo tiempo inscribirse en el orden cultural de los smbolos y significados que le den pertenencia e identidad, creando as, poli smicaniente , construcciones mticas y religiosas de infinitas tramas.
MS ALL DE LAS COSAS NATURALES'
En esta breve exposicin sobre los derroteros y diversificaciones que ha llevado el alma racional para convertirse en psique, nos interesa introducir algunas reflexiones sobre el seludero metafsico del alma y la psique, para un mayor enriquecimiento del tema. Ya nos deca el gran filsofo alemn, Emmanuel Kant, que la respuesta a la dramtica pregunta "Qu puedo saber?", constitua la metafsica,' iniciada como ciencia por Aristteles. Augusto Comte8 nos dice que la metafsica es una supuesta ciencia de las cosas inaccesibles. Otros filsofos que piensan que en el mundo de las ideas es ms importante la originalidad que la verdad, tienen por metafsica tido conjunto de ensueos y ficciones inverosmiles; sin que exista un acuerdo sobre una definicin exacta, hay quienes la sealan coro la ciencia del universa: y otros, como de lo ideal y lo absoluto.
A este respecto citamos ranas reflexiones de Freud (1931), cuando el nazismo empezaba a ser una amenaza para li humanidad, pero que sin embargo parecen de una actualidad sorprendente: "He aqu a ni entender, la cueslLn decisiva para el destino de la especie humana: si su desarrollo cultural y en caso afirmativo en qa medida, puede dominar la perturbacin de la convivencia que proviene de la humana pulsin de agresin e de autoaniquilamiento". Nuestra poca merece quiz un particular inters justamente en relacin con esto. 1 lov los seres humanos han llevado tan adelante su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza, que con su auxilio les restultar fcil exterminarse unos a otros, hasta el ltimo hombre. Ellos lo saben; de ah buena parte de la inquietud contempornea de su infelicidad, de su talante angustiado. Y ahora cabe esp-,rar que el otro de los dos "poderes celestiales", el Eros eterno, haga un esfuerzo para afianzarse en la lucha contra su enemigo igualmente inmortal. "Pero quin puede preveer el desenlace?" Etimologa de la palabra metafsica. Ciencia que trata de los principios primeros y universales, y de las cosas del orden espiritual, y an corpreo considerado Co sus razones ms abstractas y universales. Enciclopedia Espasa-Calpe, Madrid, 1957. ' Littr, Analyst, ranoruu' (loo mora de philosophie positivo de Aucu,te Cenit,. Pars, 1545.
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Las creaciones metafsicas del pensamiento han sido fecundas , la subjetividad se ha desbordado en sueos metafsicos para explicar el universo y lo inasible. Ha generado construcciones colectivas de gran magnitud que han perdurado a travs de siglos, como es el caso, por citar alguno , del espiritismo. Si como sostienen algunos filsofos como Wolf ( siglo xix), los objetos de estudio de la metafsica son Dios, el hombre y el mundo, forman parte de la metafsica la teologa, la antropologa , la fsica y la psicologa. Desde luego el materialismo, el positivismo , los empiristas y los racionalistas cientficos niegan toda validez a la metafsica. Segn Comte, el fundador del positivismo, la humanidad atraves por un periodo metafsico que ya pas. Sin embargo, la realidad humana, los tejidos de la subjetividad se muestran diferentes a este planteamiento . Platn, Aristteles, San Agustn, Santo Toms de Aquino, Leibnitz, y en general todos los filsofos escolsticos y cristianos son metafsicos . Efectivamente, como sostena Kant, la metafsica es la respuesta a la eterna pregunta sobre qu puedo saber?, la metafsica como construccin simblica tendr vigencia mientras no existan respuestas certeras. Si nuestro ser no es cognoscible, podemos pensar que no se puede conocer nada en la vida, porque conocer una cosa es conocer su naturaleza. En el terreno metafsico, la psicologa ha explorado poco camino . Slo unos autores como William James en el siglo XIX, en Estados Unidos, y el psiclogo suizo Carl Jung, tienen interesantes aportaciones en este terreno.
UN VUELO DEL ALMA DESEANTE , EL INCONSCIENTE
El deseo de la vida de manifestarse y explicarse a s misma, del deseo humano, que mencionamos al inicio de este escrito , llega a un hito esencial del conocimiento sobre lo humano: el inconsciente. Pattico y multifactico personaje aparece a finales del siglo XIX, atisba en trabajos de filosofa como los de Shopenhauer y Nietzche y pide carta de naturalizacin en la psicologa con Freud. La obra genial de este mdico viens dio profundidad a la psicologa diciendo: "Todos los actos psquicos son en principio producto de lo inconsciente y lo inconsciente no es en modo alguno residuo del alma, sino por el contrario su materia prima, la cual slo en mnima parte alcanza la superficie iluminada de la conciencia; y no est privado de dinamismo ya que quiz representa la parte ms plstica de nuestra existencia psquica".9 El descubrir que nuestros actos, pensamientos, deseos, amores y desamores no brotan de la consciencia y la razn, como orgullosamente se pensaba hasta entonces , nos lleva a un vuelco que como relmpago en las tinieblas parece una nueva luz. Nuestra vida psquica aparece como una lucha incesante y pattica
9 Freud , S. (1915 ). " El inconsciente ", Obras completas . Amorrortu, 1980.
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entre el querer consciente y el inconsciente. Entre nuestra voluntad consciente y nuestros deseos inconscientes. Todas las construcciones y manifestaciones humanas, miradas desde este lente de conocimiento que es el inconsciente, se miran distintas, adquieren un nuevo significado. Si el ser humano manifiesta su inconsciente y su subjetividad en toda su obra, a cul de las preguntas centrales contestara? 0 quiz a las cuatro? 0 quiz toda respuesta debe encontrarse en el inconsciente? Decir i aconsciente es referirnos necesariamente al drama ertico del ser humano, a todas las angustias de la convivencia y la supervivencia, en fin, a todo lo que tiene de trgico y misterioso la vida. Decir inconsciente es hablar de los recnditos placeres del arte.
UN VUELO ONRICO FINAL
Suena en el aterdecer de las culturas el tair de la campana que convoca al regreso a la comunidad, plegaria comn. Sombras solitarias, enfermas de individualidad, se hacinan en la penumbra ateridas buscando el retorno al significado de la comunidad. En el silencio se dispersan. Suean sueos individuales. Desesperados ansan la audicin del concierto, de la calurosa asistencia colectiva. Pero se han hecho extraos unos de otros: infinitos significados. Cmo volver al rebao? A reflejarse en el otro y entender en l nuestras propias construcciones? El pensamiento existe fuera y dentro del sujeto, se transmite, nos transmite en polimrfica gama. Todo es cuestin de recrear simbolismos comunes. Las religiones, el arte, las ciencias y los caminos del conocimiento, en su acto de realidad humana, se han individualizado, fragmentas o. Se toca la gran sinfona del desconcierto, de la incertidumbre y el desorden.
Bibliografa
Aristteles. tica y psyque. Mxico, Porra, 1971. Chevalier y Gheerbrant. Diccionario de smbolos. Herder, Barcelona, 1988. Freud, S. El malestar en la cultura. Ed. Iztaccihuatl, Mxico, 1968. . Obras completas, Arnorrortu, Buenos Aires, 1976. Jaidar, I. (comp.). Caleidoscopio de subjetividades. UAM-Xochimilco, Mxico, 1993 y 2000. Jaspers, Karl. Filosofa de la existencia. Planeta, Mxico, 1985. Hegel, I. et al. Historia de la filosofa. Siglo xxi, Mxico, 1981. Lvi-Strauss, C. Antropologa estructural. Siglo XXI, Mxico, 1979. Michel, G. Una introduccin a la hermenetica. Castellanos Editores, Mxico, 1996.
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