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Esquinas Históricas de Caracas

Este documento describe varias esquinas históricas de la ciudad de Caracas, Venezuela y explica el origen de sus nombres. Algunas esquinas reciben su nombre de personas que vivían o tenían negocios allí, como Las Gradillas, Camacho y Veroes. Otras deben su nombre a características del lugar, como Del Chorro, que estaba cerca de un chorro de agua, y Muerto, donde un soldado se levantó de entre los muertos. El documento también proporciona detalles históricos sobre sociedades y eventos

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Esquinas Históricas de Caracas

Este documento describe varias esquinas históricas de la ciudad de Caracas, Venezuela y explica el origen de sus nombres. Algunas esquinas reciben su nombre de personas que vivían o tenían negocios allí, como Las Gradillas, Camacho y Veroes. Otras deben su nombre a características del lugar, como Del Chorro, que estaba cerca de un chorro de agua, y Muerto, donde un soldado se levantó de entre los muertos. El documento también proporciona detalles históricos sobre sociedades y eventos

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LAS GRADILLAS.

- Es una esquina muy importante del corazn de la ciudad y se encuentra indicada en el plano que elaboraron para el Rey en 1572. All, en ese sitio existan unas gradas o gradillas para bajar a la Plaza de Armas o Plaza Mayor de la Colonia. Por cierto que una casa situada en esa esquina de Las Gradillas perteneci a Bolvar por donacin que le hiciera su padrino, el Presbtero Dr. Juan Jerez de Aristeiguieta. SOCIEDAD.- En una casa situada en esa esquina tena su sede la Sociedad de Economa y Amigos del Pas mandada a establecer por el Rey Carlos III. Tambin all se instal y reuni la Sociedad Patritica el ao 1811. En la gran sala de dicha casa, celebr la Sociedad Patritica, presidida por Don Francisco de Miranda, el aniversario del 19 de abril con una sesin solemne. MERCADERES.- Este nombre es utilizado desde hace muchos aos en Caracas. Cuando los frailes franciscanos del Convento solicitaron un derecho a un chorro de agua, indicaron que se poda meter por la calle de los mercaderes. La calle de los mercaderes desembocaba en la plazuela del templo de San Pablo. Ese trayecto se llam despus con el nombre de Calle del Comercio. Cuando la plazuela de San Pablo deline sus esquinas, una quedar sealada con este nombre de mercaderes que all hacan sus diarios negocios permitidos por el Cabildo. LA BOLSA.- Algunos asocian ese nombre al hecho de que en esa esquina tena su casa la biznieta de Don Diego de Boiza (aquel hombre de malos instintos que fue encargado de la Gobernacin de la Provincia de Venezuela en el ao 1542). O sea que proviene de la descomposicin del apellido de Boiza. Tambin se dice que en esa esquina estableci, un tal Barn de Corvaia, un negocio de prstamo de dinero con tal fama que el Presidente Guzmn y los polticos, le visitaban frecuentemente para sus operaciones burstiles. La oficina obtuvo entonces el nombre de la Bolsa de Caracas. Antes, desde aproximadamente 1725, se llam esquina de Camacho porque all tena sus casas don Francisco Prez Camacho, profesor de msica de la Real y Pontificia Universidad de Caracas y se reunan los alumnos del citado msico colonial. MATURN.- Era una de las esquinas del llamado cuadriltero histrico de la ciudadela Santiago de Len de Caracas. En los viejos tiempos se llam esquina de Arguinzones porque en la casa esquinera habitaba el capitn Pedro Lus de Arguinzones y su familia. Al parecer el nombre de Maturn se debe a que as se llam un negocio de Pulpera que se estableci en dicha esquina (al final de la histrica mansin de don Valentn de Ribas y que hoy es el Templo Masnico). MUERTO.- El nombre de Muerto para una esquina caraquea, no es de los tiempos coloniales. Se refiere a que en esa esquina, un soldado que llevaban para enterrar con otros desdichados cados en una escaramuza entre los bandos irreconciliables de godos y federales que surgieron en Caracas en los tiempos de la guerra de los azules, despert, se sent en la camilla, recobr el conocimiento y reaccion diciendo: no me lleven a enterrar, porque yo estoy vivo. Muchas gentes se persignaban cuando pasaban por la esquina donde se levant el muerto y se populariz con tal denominacin. LAS NIMAS.- Cuentan las crnicas que en ese lugar de la Parroquia de Candelaria unos curiosos imprudentes vieron all una legin de sombras que con hachas encendidas marchaban

procesionalmente, vestidas de tnicas blancas. Asociaron que ese sitio era predilecto de las pacientes nimas del purgatorio para hacer sus nocturnas peregrinaciones. En memoria de aquella visin el terror de los vecinos populariz ese lugar como esquina de Las nimas. PELIGRO.- Precisamente en ese lugar, algo apartado del llamado centro de la ciudad, viva el ciudadano espaol don Bartolom Peligro, quien con base a una algo dudosa honestidad haba logrado atesorar una calidad de pudiente. A un familiar de don Bartolom Peligro, la Compaa Guipuzcoana le dio el Poder para representar al vencido Capitn Juan Francisco de Len. Se cuenta que la fortuna del mencionado Capitn se la engulleron el seor Peligro y los picapleitos realistas. ZAMURO.- El lugar donde se benefician ganados, es decir los mataderos, atraen por lo general a las aves que aprovechan los desperdicios. Tal cosa ocurra en el lugar de Caracas que fue popularmente identificado con el nombre de El Zamuro. Se cuenta que el dueo de la carnicera de El Zamuro anunciaba, echando al aire cohetes, cuando haba matado cerdos para que los compradores acudieran en horas matinales en razn a la prohibicin a los matarifes y expendedores a trabajar despus del medioda. EL SORDO.- En esa esquina viva el General Manuel Salvador Noriega, quien como consecuencia de sus encuentros de guerra haba perdido el sentido auditivo en su ms amplia totalidad. En dicha esquina estaba un negocio de Panadera, fundado por uno de sus descendientes, pero el viejo General -aunque sordo- permanentemente cuidaba y atenda en el negocio. All est la razn del mote de Esquina del Sordo que por ms de siglo y medio se nombra esa esquina caraquea. DEL CHORRO.- En la Avenida Universidad, en pleno centro de la ciudad, a unas tres cuadras de la Iglesia y de la centenaria Ceiba de San Francisco en orientacin hacia el Este, nos encontramos con la denominada Esquina del Chorro. Recordando su origen, podemos decir que en tiempos del desempeo como obispo del fraile dominico Antonio Gonzlez de Acua (el 14 obispo de Venezuela, que ejerci desde 1673 hasta su fallecimiento en febrero de 1682), el cual se propuso proveer a Caracas de agua potable por tubos de cal y canto que, tomndola de una Caja tambin de mampostera, la bajaran por la calle que viene de Altagracia y pasando por el frente de la casa de don Manuel Felipe de Tovar, la llevaran a la Plaza Mayor, y frente a la casa del capitn Diego Guevara; de all se partiera por mitad: una para la Plaza Mayor, la Catedral y San Jacinto; la otra por la calle derecha, para el Seminario, las Monjas Concepciones, San Francisco y el Hospital de San Pablo, quedando pilones o tomas pblicas para la vecindad en las plazuelas de Altagracia, San Francisco y San Pablo. Precisamente, el conducto despus de pasar en la parte sur de la edificacin del Convento de San Jacinto, desembocaba en un grueso chorro que caa de cierta altura a la calle. Esta constante cada de agua potable sirvi de punto de referencia y es as como se dio el nombre a la esquina que para siempre se llamara Esquina del Chorro. VEROES.- En la Avenida Urdaneta, en pleno centro de la ciudad, a una cuadra del Banco Central de Venezuela, en orientacin hacia el Este, nos encontramos con la denominada Esquina de Veroes en Caracas. Veroes (o Verois) es un apellido vasco. Los primeros con ese apellido entraron por Coro, y se recuerda que en 1682 estaba all establecido un sargento mayor alfrez de nombre Antonio que contaba la edad de cuarenta aos. Ese apellido ya estaba definitivamente instalado en Caracas, en

tiempos del obispado de Mons. Jos Flix Valverde (1728-1740). Por ejemplo, Jos Antonio Veroes fue, primero, alcalde de la hermandad, y procurador en 1739. Miembros de la familia tenan sus casas en la esquina que se llam as por ellos. Durante el pasado siglo XIX, la esquina de Veroes fue un centro de gran actividad. En el ngulo sureste, donde se halla hoy el edificio Amrica, tuvo su casa el activsimo y polmico lder liberal Antonio Leocadio Guzmn. Fue en esa mansin donde se aloj su hijo, el general Antonio Guzmn Blanco, cuando entr triunfante a la cabeza de sus tropas el 15 de junio de 1863, en una Caracas profusamente adornada de banderas amarillas. CURAMICHATE.- En un lugar casi cntrico de Caracas, perteneciente a la Parroquia de Santa Rosala, se conoce la esquina de Curamichate, flanqueada por las que se denominan Miseria, Viento, Pjaro, y El Rosario. Por all corre la quebrada de Cienfuegos que desemboca en el Guaire. En la tarde del 14 de agosto de 1873 fue inaugurado por el general Antonio Guzmn Blanco un puente en el lugar que se ocupaba como basurero pblico. El nombre dado al referido puente fue para conmemorar que a las once de la noche del 14 de febrero de 1870, el general Antonio Guzmn Blanco (vena de Curazao acompaado de los generales Miguel Gil, Juan Bautista Garca y otros) desembarc en las costas de Coro, en el sitio de Curamichate con su invasin. Ese puente servir para unir y poner en fcil contacto a tres parroquias, regulariza y mejora la avenida del Sur y hace que un sitio que era antes intransitable y perdido sea, ahora, un paseo pblico y lo que serva de basurero, se transform con edificios particulares e industriales. El nombre dado al puente dio origen a que se llamara as la sealada esquina o cruce. PLAZA LPEZ.- Plaza Lpez, as era llamada originalmente un lugar localizado al oeste de la Plaza Macuro, donde se encontraba entonces el monumento a Cristbal Coln que luego fue trasladado a la entrada del Parque Los Caobos. Dicho lugar de la llamada Plaza Lpez, es contiguo al puenteelevado de la Avenida Urdaneta, en el cruce con la Avenida Fuerzas Armadas. Y esa esquina fue llamada Plaza Lpez hasta 1946. Por cierto que el 15 de mayo de 1921 lleg a Caracas, procedente de Chile, el infante Fernando Mara de Baviera y Borbn, en calidad de embajador del rey Alfonso XIII. Se aloj en la casa propiedad de la familia Anzola, situada frente a la Plaza Lpez. La casa desde ese entonces hasta que fue demolida, al construirse la Avenida Rafael Urdaneta, se le conoci con el nombre de Casa Espaa. Con motivo a la visita del mencionado Infante real, la Gobernacin de Caracas decret: Denomnese PLAZA ESPAA al citado parque y erjase en ella un busto de Miguel de Cervantes y Saavedra. Ciertamente, se desconoce el paradero de dicho busto o estatua a Cervantes, desde hace ya varios aos.

Esquinas Histricas de Caracas ll Parte


Esquina de San Pablo En esta Plazoleta se ve la antigua iglesia de San Pablo, seguida del hospital del mismo nombre, que en un tiempo sirvi de crcel. En este sitio exactamente, se halla hoy el Teatro Municipal. La iglesia de San Pablo fue derrumbada por Guzmn Blanco, quien consider digno del espritu progresista, demoler el pequeo templo que hoy sera una joya de nuestra arquitectura colonial, para levantar un fastuoso teatro que prestara vigor a la cultura caraquea. En la maqueta, Ruth Neumann representa la procesin del Nazareno de San Pablo. Desde el siglo XVII

se vener su imagen sevillana hecha de pino flamenco, pertenece a la Iglesia de San Pablo. Cuando la pequea iglesia fue demolida, el Nazareno fue apostado en la iglesia de Santa Teresa, donde se le conoce con el mismo nombre antiguote Nazareno de San Pablo, a pesar de que ha pasado ms de un siglo desde que dej de existir su casa original. Hay que acercarse a la iglesia de Santa Teresa un mircoles santo, para darse cuenta de la magnitud del fervor y la aficin que tiene el caraqueo por la antiqusima reliquia. Mujeres, nios, ancianos, jvenes de todas las edades, unos en hbito morado, otros con sus ropas habituales, hacen largas y ordenadas filas para poder entrar al templo unos segundos, los suficientes para postrarse ante la bellsima obra de imaginera colonial. Esta veneracin, una de las ms antiguas y constantes de Caracas, ha sido inmortalizada por el verso recio y profundo de Andrs Eloy Blanco en el Limonero del seor. El mbito de la Plaza de San Pablo ha desaparecido para dar lugar a la Torre Sur del Centro Simn Bolvar. En el centro se puede ver la antigua fuente que estuvo primero en la Plaza Mayor (Bolvar). En 1771, esta fuente se cambi por una nueva que se pag por suscripcin popular. Esta tambin fue de piedra labrada como la anterior, pero tuvo unos mascarones por los que salan sendos chorros de agua para servicio de la parroquia. En el ngulo del fondo se ven, a la izquierda, la casa del general Jos Tadeo Monagas, que sigui habitando su viuda Doa Luisa Oriach; a la derecha, la casa de los Salias, famosa por haber sido pea literaria el siglo pasado as como el sitio de reunin de los patriotas revolucionarios. Esta casa dio seis prceres a la patria, de los cuales slo uno sobrevivi a las insaciables fauces de la guerra. La esquina de la Pelota

En tiempos del gobernador Alberro, el recinto de la ciudad de Caracas era muy reducido, pues apenas 8.000 almas de comunin vivan en ella, incluyendo los arrabales. De all que el lmite hacia el este, en lo que hoy es la Avenida Urdaneta era la esquina de la Pelota, por donde corra, siguiendo paralelamente el ro Catuche, la muralla que suba a la esquina de Arguinzones o Maturn, para envolver el convento de la Merced, donde los frailes hicieron demoler dos de los baluartes porque estorban la entrada la entrada a su monasterio. Cuando termin el mandato de Alberro, decay la construccin de la muralla que haba sido edificada en contra de la opinin de los caraqueos y su ayuntamiento, quienes estaban convencidos que era ms conveniente para la defensa de la ciudad el castillo al que se haba dado comienzo en las inmediaciones del sitio donde se hizo la iglesia de la Pastora. La vida apacible y semirrural se vea interrumpida por la amenaza de enemigos en las costas, por las epidemias a la corta poblacin o por las plagas que arruinaban las cosechas; no obstante, Caracas segua creciendo paulatinamente, y el grano del cacao hacia ricos a los cosecheros y despertaba las apetencias de los empresarios europeos que pronto se hicieron presentes con la Compaa Guipuzcoana. Los vascos, laboriosos, con su rigor, trajeron sus usos; y como hallaron en pie aquellos gruesos lienzos de muralla, no tardaron mucho en observar que aquel sitio era muy a propsito para el juego de pelota, por lo que hicieron las reformas y adaptaciones ara crear la primera instalacin deportiva conocida en la historia de Caracas. Desde entonces se llam el lugar la calle de la Pelota y luego, y hasta nuestros das, la esquina de la Pelota.

El entusiasmo por aquel deporte se hizo mayor cada da, por lo que con el tiempo, aument el nmero de aficionados que acudan a jugar o a observar las competencias en la esquina de la Pelota, que se hizo, por esta razn, uno de los sitios de mayor animacin de la ciudad. Pero ocurri que en 1753, el regidor Fernando Antonio de Lovera y Otaez, a cuyo cargo estaba la construccin de los portales de la Plaza Mayor, pidi licencia para demoler la muralla de la calle de la Pelota, pues necesitaba la piedra para contener el terrapln que nivelaba la Plaza. El cabildo dio permiso al constructor, quien, sin dilacin procedi a tumbar el antiguo muro, para desaliento de los aficionados que ya por muchos aos asistan al frontn. En vista de este suceso los deportistas se dirigieron al Cabildo en los siguientes trminos: Don Pedro Solrzano, don Andrs de Ibarra y don Manuel Felipe de Tovar, vecinos de esta ciudad, por s, y en nombre de los dems sujetos distinguidos que ejercitan la honesta diversin del juego de la pelota decimos , que de tiempo inmemorial hemos tenido la dicha diversin en la calle que denominan de la Pelota, la cual siempre hemos compuesto y aliado a nuestra cuenta y mediante a que al presente se halla entendido en el desbarate de la muralla en que estaba afianzando dicho juego para poder continuar la tan honesta como permitida diversin se ha de servir V/S/M.Y. concedernos un sito y solar que se halla en la Plaza de la Carnicera inmediata al ro Catuche, que se compone de ciento y ms varas de fondo y dieciocho de frente, para formar en l la referida diversin del juego de la Pelota. La carnicera Antigua o Principal estaba situada a la orilla del Catuche, en el area de la esquina de Punceres, y se hallaba limitada, al este, por un espacio amplio que corresponde, en parte a la Plaza Espaa de ahora. El Cabildo respondi favorablemente al ceder lo necesario para alzar paredes y formar un Juego de Pelota dejando ocho varas para la calle que baja al ro, por el lado norte y que el lindero sur estaba ocupado por las casas del padre Blas Arrez de Mendoza. Adems daba las gracias a los solicitantes por que su iniciativa se refunde en la utilidad comn, por lo que quedaban exonerados de impuestos. Por muchos aos permaneci la nueva casa del Juego de Pelota en esa zona; tanto que cuando de Pons visit la ciudad a principios del siglo pasado, hall tres frontones, uno situado al extremo sur, cerca del Guaire, otro al oriente, no lejos del Catuche y uno adicional, ms alejado hacia el este. Segn este crtico empedernido, los criollos: observan exactamente las reglas, y sin desarrollar una habilidad tan grande como la de aquellos (los vascos), lo practican bastante bien para distraer a los aficionados que asisten a sus partidos. Tambin observ el viajero, que muy pocos jugaban la pelota con la mano descubierta ya que la mayora usaba la pala o la raqueta. No obstante, la observacin del francs parece no haber sido del todo exacta, pues en el ao de 1800, el procurador del Cabildo, explicaba, que desde haca muchos aos, el establecimiento a la orilla del Catuche se hallaba abandonado; el jugo se haba suspendido y los responsables no atendan su mantenimiento, por lo que las paredes se haban inclinado y amenazaban con derrumbarse. Esta circunstancia hizo posible que don Pedro de Vegas y Mendoza, pidiera al Ayuntamiento que le entregara el solar del Juego de Pelota nuevo para hacer una vivienda; la solicitud se basaba en el peligro que representaban las paredes en desplome, adems de que el sitio se haba convertido en depsito de basuras e inmundicias. El Cabildo, mediante experticia del alarife de la ciudad, dio rdenes para que se derribaran los muros en el trmino de tres das. Se discuti sobre quin deban cubrir los gastos, pues los deportistas adujeron que no eran propietarios, pues usaban el terreno como mero comodato. El asunto pas a manos del gobernador, pero al fin, el procurador pudo hacer su casa en el juego de pelota nuevo, para alegra de los vecinos que ya no veran sus techos maltratados por las pelotas.

La antigua sede del juego, en la actual esquina de la Pelota, fue utilizada por el Cabildo para construir canastillas o locales comerciales para alquilar, a un costo de trescientos sesenta y dos pesos con dos reales, circunstancia que benefici al vecino inmediato, don Juan Pablo Mantilla, quien aprovech el momento para pedir su paja o tubo de agua. Estas canastillas fueron totalmente derruidas por el terremoto de 1812; slo quedaron los cimientos y el empedrado, que el alarife evalu en 71 pesos, 5 reales y 3 cuartillos, lo que daba a la propiedad un valor total de 277 pesos con 4 reales. En efecto, el Maestro Mayor de Albailera, Jos Agustn Ibarra que no tiene que ver con el nombre de la esquina inmediata visit y midi el viejo solar, que lindaba al oriente con cas de herederos de Juan Burgillos; por el sur, calle de por medio, con el casa de los Lovera; y por el poniente y norte con solares de Jos Antonio Hernndez Bello, a quien se le concedi el solar en 1815, mediante el pago de 8 pesos y reales al ao. Por estos datos, podemos situar exactamente el viejo solar del Juego de la Pelota, que tena 36 varas de fuente, por 18 y de fondo, en el ngulo noreste de la actual esquina de la Pelota, inmediatamente al este de la casa que ocupaba la esquina propiamente dicha. Esquina de Traposos

La de Traposos es una de las esquinas de Bolvar, su casa natal est hacia el norte, hacia la esquina de San Jacinto; la de sus tos Palacios, al Oeste, hacia la esquina de Sociedad. El nombre de la Esquina de traposos es uno, cuyos orgenes se nos muestran menos claros. A esta confusin contribuye no poco la inspiracin de nuestros cronistas, quien basado en una u otra interesante conjetura han liberado su imaginacin, siempre esperanzados en el acierto de su estro. Uno de ellos, el talentoso Lucas Manzano, matizando siempre sus escritos con una pizca de buen humor, nos hace pensar que la esquina deriv su nombre de una familia venida a menos que se vio en la situacin de vender ropa vieja. Esto le llev a afirmar que traposo, significaba lo mismo que ropavejero, trapero o trapista. Lemoslo a l mismo: All vivi un buen nmero de aos una distinguida familia, que por reveses de fortuna fue delegada a ltimo trmino(los vecinos) resolvieron enviarles ropas fuera de uso para que cubriesen sus cuerpos, pero cuando se vieron atiborrados de trapos y que otros ms pobres podan adquirirlos a bajos precios, establecieron la primera y una sonada venta de ropa vieja. Pero Traposos como nombre comn, no existe en los diccionarios de la lengua castellana, por lo que no podemos confirmar la interpretacin propuesta. Esa esquina se llam en tiempos de la repblica, Esquina de Arrechederra o de los Arrechederra, por la familia que vivi en el sitio. Don Miguel Gernimo Arrechederra fue uno de los jueces corregidores designados en tercera eleccin. Como patriota sirvi a los intereses de la nacin hasta el momento en que Boves tom la ciudad en 1814. En tiempo de la dominacin realista, desapareci el nombre de Arrechederra, y en adelante, la esquina figur en los mapas de Caracas con el nombre de Esquina de los Traposos. En circunstancia nos permite conjeturar, que tal era el nombre de una familia realista que se asent en el sitio sin dejar otra memoria de su existencia, entonces, decir los Traposos era igual que decir, los Palacios, los Ibarra, los Escalonas, los Veroes, las Sanabrias, las Madrices, las Bejarano, los Mantillas y otras tantas familias que en un momento dado le dieron nombre a las esquinas de

Caracas.

Mucho

de

esos

nombres

sobreviven

en

la

ciudad

actual.

Como nombre propio, Los Traposos, existi en Caracas por lo menos desde fines del siglo XVII, puesto que haba una calle denominada de Los Traposos, mucho antes que el cognomento se aplicara a la esquina que estudiamos. Esquina de la Torre La Iglesia Catedral no tuvo torre sino alrededor de los cien aos de su fundacin. Anteriormente, las campanas colgaban de unos horcones de madera que servan de campanil. Cuando el obispado tuvo los recursos necesarios, decidi reconstruir toda la Iglesia con una elevada torre de tres cuerpos y un remate de columnas y pequea bveda. El alarife constructor fue Juan Medina, quien no escatim su ciencia y su arte para dar toda la posible perfeccin a aquella afilada forma, que encal toda de blanco. Los terremotos hicieron grave dao a la torre, sobre todo los de 1766 y 1812. Remate, tercer cuerpo, luego el segundo, tuvieron que ser sucesivamente demolidos por el interior de la torre. Hoy luce ms modesta, con slo dos cuerpos en lugar de tres y un remate mucho ms sencillo que el de Juan Medina. Bajo la torre y con el portal de la Catedral como escenario, ocurri aquel memorable acontecimiento que eterniza en su cuadro del 19 de abril de 1810 Juan Lovera, cuando el patriota Francisco Salias obliga al gobernador Emparan a volver a Cabildo. Sin ese gesto valeroso y decisivo de Salias, la historia de nuestra revolucin independentista habra tomado muy distintos caminos. El reloj de la torre fue puesto en su sitio, hace ciento veinte aos, durante la administracin del presidente Rojas Pal. Un relojero espaol residente en Londres fue el encargado de fabricarlo y montarlo con todos los requerimientos de la tcnica. Se halla en tan buenas condiciones, que bien puede durar varios siglos ms, si sigue recibiendo el excelente mantenimiento con el que se le ha cuidado hasta ahora. Seis relojes le precedieron en la Catedral; mientras ms antiguos ms modestos e imperfectos. Las campanas son ms nuevas que el reloj; cuando vinieron de Espaa en la primera dcada del siglo, se colocaron en los ocho arcos que ocupaban las anteriores, las cuales fueron vendidas para su fundicin, excepto una que se llamaba La Concepcin. Esta esquina fue el punto ms activo de la capital. A su alrededor se hicieron hoteles, negocios mercantiles y cafs, todos de gran fama y animacin.

Esquina de las Monjas En esta esquina de la maqueta est ahora el edificio La Francia. Diagonalmente se sita el edificio del Consejo Municipal de dilatada historia, en l se reconstruy a partir de sus conservados restos, la Capilla de Santa Rosa de Lima. Altar de la Patria, donde el Congreso Constituyente declar la independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811. El nombre de este cntrico crucero, en el ngulo suroeste de la Plaza Bolvar, proviene del Convento de Monjas Concepcionistas que se encontraba all, calle de por medio de la casa que nos muestra la maqueta.

Este Convento que un antiguo Cronista llam cigarral de virtudes fue fundado en 1636 por Doa Juana de Villela, quien con sus hijas, sobrinas y otras jvenes haba tomado el hbito de la Inmaculada Concepcin. La pequea Iglesia del Convento y su entrada principal, estaban orientadas hacia el colegio Seminario situado donde est el actual Concejo Municipal, pero como se puede apreciar en el cuadro de Nuestra Seora de Caracas, tambin existi una puerta, cuya apertura daba al norte, hacia las casas que nos muestra la fotografa. El Convento fue extinguido junto con otras instituciones religiosas por decreto del general Guzmn Blanco. En seguida fue demolido y sobre su terreno fue construido el Capitolio y el Palacio Federal. Como las monjas se resistieron por todos los medios a los razonamientos y al poder oficial, el gobierno opt por demostrar la firmeza de su decisin. Con un despliegue policial que llam la atencin de toda la ciudadana, fueron descerrajadas las puertas del claustro y las religiosas expulsadas poco menos que a empellones sin permitrseles llevar sus pertenencias, espectculo que levant muchos rumores y dudas que pesaron sobre el autoritario gobernante hasta el fin de sus das. Cuando la abadesa Mara Teresa de Castro Ibarra, pariente de la esposa de Guzmn Blanco pidi licencia para que las ms ancianas y enfermas de las monjas pudiesen vivir juntas como estaban acostumbradas a hacerlo, el mandatario les neg el permiso respondiendo a la supervisora: Ustedes han servido a Dios segn sus ideas, las leyes y las costumbres de su tiempo y yo sirvo al mismo Dios conforme a las ideas, leyes y costumbres del mo A pesar de que hace ms de un siglo que desapareci el convento, el sitio qued bautizado definitivamente como Esquina de las Monjas.

Esquina del Chorro En tiempos del Obispo Antonio Gonzlez de Acua, propulsor del acueducto de Caracas, se determin continuar la acequia que atravesaba la Plaza Mayor y surta su fuente, hacia el Convento de San Jacinto. Los padres hicieron en su plazoleta una abundante pila de agua para servir a los vecinos de la zona; luego, el conducto atravesaba el convento, irrigado los jardines y hortalizas que se encontraban en su recinto, hasta que cumplido sus propsitos, desembocaba en la parte sur de la edificacin, en un grueso chorro que caa de cierta altura a la calle, donde se encauzaba de nuevo en una acequia descubierta. Esta constante cada de agua sirvi de punto de referencia y as dio el nombre a la esquina, que para siempre se llamara Esquina del Chorro. Aunque con los aos la corriente de agua fue cubierta y hecha subterrnea, ya el vecindario y toda Caracas, con su sempiterno derecho a dar nombres por la voluntad popular, haba bautizado definitivamente el punto, que conserva su nombre desde hace ms de trescientos aos. Exactamente lo mismo que hemos descrito del Convento de San Jacinto, ocurri con el de San Francisco, En la esquina de Principal un ramal de acueducto fue dirigido al sur; al llegar a San Francisco se fabric una amplia fuente pblica en su plazoleta, que fue por cierto en su momento,

tambin fuente de discordias; cruzaba las huertas del establecimiento, detrs del cual desembocaba en gruesa corriente que le dio a la esquina el nombre de Chorro de San Francisco. No dur expuesto tanto tiempo como su homnimo, por lo que al ser sumido, ya no sirvi de seal de referencia. Hoy esa esquina se llama Pajaritos. Esquina de Pelez

Nuestros cronistas han preferido eludir el tema de la esquina de Pelez, no slo porque en el sitio han acontecido pocos hechos recordables, sino por que han carecido de datos sobre el personaje que dej su nombre en aquel lugar, alejado del centro de la ciudad y rodeado de otros ngulos con sugestivos e igualmente populares nombres, tales como las esquinas del Muerto y del Sordo. Al principio de este siglo la esquina de Pelez contaba con cierta animacin por ser pasadizo obligado para llegar a Puente Hierro, que no slo en la va que conduca al popular suburbio de el Valle, sino que daba acceso a la estacin de ferrocarril situada al pie de la Roca Tarpeya. En tiempos anteriores, el camino se iniciaba en la esquina de Alcabala, pero la construccin del Puente corri hacia Pelez la embocadura del sendero. La inmediata cochera del General Gmez, cenculo de parientes y partidarios del futuro dictador, a la vez garito y antro, en el que, en medio de los vapores del alcohol se tramaban los ms criminales conjuras, alcanz la peor de las famas desde aqul da de 1907 en que Eustoquio Gmez, y el general Nieto, presa de la ms obscena embriaguez, pasaron de la cochera de Pelez al entonces afamadsimo restaurant Bois de Boulogne, inmediato a Puente de Hierro y vecino a la quinta de la seora Soledad de Braun. Como la cuerda o rasca de tan poderosos alborotadores haba causado alarma y confusin en la ciudad, el propio gobernador de Caracas, el educado galeno, doctor Luis Mata Illas, se hizo presente en el sitio con el pacfico propsito de poner fin a la prolongada embriaguez usando las maneras ms amistosas; pero el instinto criminal, alentado por los efectos del brandy confundi la intencin del gobernador, que fue acribillado por siete disparos hechos a quemarropa por los ebrios contra los que no vali nada la ciencia del Doctor Razetti. Negra fama adquirieron aquello contornos; aledaos en que se enseorearon los guapetones, pavoneando su agresividad hasta la esquina de la Palmita. No obstante, en los animados desfiles carnavalescos de entonces, una vez corrida la caravana hasta la Cruz d Candelaria y dando el corso vuelta por la de Miguelacho, torca al sur en Salvador de Len para llegar a la esquina de Pelez, donde el juego se hacia ms spero y un momentneo temor asaltaba a las comparsas de las carrozas, hasta que al volver en la esquina de Mamey, de nuevo al norte, la comitiva recuperaba su espontnea alegra. Cul fue el origen del cognomento? En el primer cuarto del siglo XVIII se avecind en Caracas Don Manuel Pelez y flores, noble originario de la ciudad de Zamora, urbe antiqusima flanqueada por el Duero, que corre con reminiscencias del Lazarillo de Tormes y evoca a la legendaria Doa Urraca, seora del antiguo Reino de Len, hijo, nieto y biznieto de nobles, pareca carecer de las presunciones de la hidalgua, pues contradiciendo las tradiciones de su pureza de sangre, se dedic al oficio del comercio de telas, por lo que mont una mercera en la que se ocupaba de varear tejidos sin que les pareciera deshonra ganarse la vida con las tijeras, al vender lienzos a la medida. Aquel oficio ordinario hacia que la nobleza caraquea le mirara de reojo, cosa que pareca tener sin desdn a la hidalgua a la que perteneca por sangre fuera poco manifiesto, se enamora y se casa (marzo de 1724) con una expsita caraquea de nombre Ana Lorenza Samar, quien como tal, no tena padres conocidos ni genealoga. Pero poco pareca importar tal circunstancia al honrado Don Manuel Pelez, quien pareca muy feliz cortando piezas y retazos y amando a su mujer, quien le dio nueve hijos. Pero he aqu que los hijos crecen; uno se hace presbtero y los dems, ms ambicioso s y vanidosos que su padre, no estn dispuestos a renunciar a los privilegios y excensiones que le pertenecan por sangre. Esto hace que Don Manuel se dirija al Ayuntamiento y al gobernador para que se le reconozca a l y a sus hijos su estado

en la nobleza, en 1754. El Cabildo responde que no existe impedimento para aceptar a Don Manuel como hijodalgo, con tal de que abandone el oficio de varear telas; pero en cuanto a sus hijos, no podran ser reconocidos como nobles a no ser que presentara la genealoga de la madre. Ante esta negativa que priva a su descendencia de sus derechos legtimos, Pelez recurre al Rey , quien por Real Cdula firmada en el buen Retiro, el 25 de marzo de 1756, ordena el Ayuntamiento caraqueo y a cualquier otra jurisdiccin de las provincias de ultramar, que se amita a los Pelez en el estado noble, acatando la orden que haba enviado al gobernador Ricardos con anterioridad; pues la objecin sobre la falta de genealoga de la madre no era valedera, ya que por su condicin de expsita se hallaba bajo la proteccin del Rey. Lo que provenan las leyes era que el peticionario, su padre, su abuelo y lnea recta de varn fueran nobles reconocidos, como suceda en el caso presente. As fue como Don Jos Antonio, Don Domingo, Don Manuel Antonio, sacerdote; Don Juan Antonio, Don Diego Jos, Don Basilio, Don Lorenzo y Don Antonio Venancio Pelez ingresaron al estado noble de Caracas. La familia Pelez habit, segn parece evidente, entre las esquinas de Llaguno y Cuartel Viejo, sector que reciba a mediados del siglo XVIII el nombre de cuadra de Pelez en la que la fecunda pareja hubo de poseer amplio solar para esparcimiento de tan numerosas prole. El sui gneris matriarcalismo caraqueo hizo que por largos aos la esquina se llamara de las Plaez feminismo repetido en muchas esquinas de la ciudad por notoriedad de sus mujeres, como fue el caso de Doa Mara del Carmen Pelez y Hurtado, quien cas con Don Esteban Ponte y Blanco, Caballero de la Orden de Alcntara. Esquina de las Gradillas Esta vista cubre la antigua Plaza Mayor, hoy Plaza Bolvar desde su centro hacia el sureste. Se dibujan claramente las arcadas del lado sur con su gran portal de entrada, hechos todos de piedra, o como deca un observador, de cantera azul muy fina. Calle por medio se observa el edificio del Palacio Arzobispal con sus macizos ventanales y balcones con alero. Este edificio puede observarse hoy da algo transformado, pues tiene un portn en la esquina, que evidentemente no tena; desaparecieron los antepechos de las ventanas y los aleros de los balcones, as como el labrado portal con columnas, de la entrada principal. Esta antigua casona, vivienda y oficina de los obispos y arzobispos, sirvi hasta de cuartel a la legin Britnica en los tiempos de la guerra por la independencia. Como no eran suficientes las canastillas dispuestas bajo los portales para la venta de los ms variados gneros, se levantaban en plena Plaza los toldos bajo los que bulla el animado mercado de la ciudad. En aos posteriores este mercado pas a la Plaza de San Jacinto y a las vecindades de la Esquina de Miranda. La casa de un piso que se observa en la diagonal, es la casa de Bolvar, que hered nuestro hroe con todos sus enseres mediante el vnculo Aristiguieta. El borde oriental de la Plaza estaba limitado por una cerca con sus respectivos faroles que se encendan todas las noches. De nuevo, calle de por medio a la izquierda, se ven construcciones pertenecientes a la Catedral Metropolitana. De lado y lado del portal de arco que daba acceso al cementerio de la iglesia, estaban las habitaciones y la crcel para los eclesisticos. Hacia el sur, estuvo situado el primer Seminario de

Caracas cuya fundacin no se lleg a realizar, y el primer Palacio Obispal; ambas construcciones fueron completamente desechas por el terremoto de 11 de junio de 1641, da de San Bernab. Esta Esquina de las Gradillas, as llamada porque existieron en ella unas gradas para bajar de la calle de la iglesia a la transversal que la cruzaba frente al Palacio Obispal que estaba en un nivel inferior, ha sido siempre un cruce de gran animacin. Damas caraqueas, poetas, intelectuales, polticos y comerciantes concurran a ese centro en el que se diriman lo ms variados asuntos de la vida citadina y se daba pbulo al caraqueo humor. Cuenta la tradicin que, cuando el arzobispo Mndez que era tuerto mand refaccionar el Palacio Arzobispal, muy daado aos atrs por el sismo de 1812, la ventana de la esquina qued algo torcida. Como quiera que el farol que all se puso tampoco quedara derecho, el humor popular celebr la ocurrencia con el siguiente epigrama que se coloc en la esquina de Las Gradillas, en la pared del Palacio Arzobispal:

Tuerta Tuerto Tuerto Tuerto A Y Del lo que aadi Tuerto un

la el el el transente los an ms

Ventana farol Arzobispo Provisor chistoso: vecinos rededor.

Esto ltimo aluda a un comerciante francs de apellido Rey que tena su tienda en la casa de Bolvar y haba perdido un ojo en la batalla de Leipzig y a un seor Hernndez que tena una canastilla frente al Palacio Arzobispal. Esquina de Principal

Dos maquetas, una de tiempos remotos y otra ms moderna, nos muestran esta histrica Esquina de Principal. En la antigua, la artista nos ensea el pequeo cuartel de dos pisos, uno para los oficiales y otro para los soldados, que era la sede de la Guardia Principal. Este reducido edificio ubicado dentro de la Plaza Mayor, vecino a las arcadas de piedra, fue el que dio nombre a la esquina que desde esas remotas pocas se conoce como Esquina de Principal. La construccin alargada que se ve, al cruzar la calle, fue la Crcel Real. En ese srdido edificio fueron castigados y torturados esclavos, revolucionarios y hasta gobernadores. Las rejas permitan a algunos de los reos el contacto con el exterior para que pudieran practicar la caridad pblica. Por esa puerta frontal, sali Jos Mara Espaa maniatado, con el blanco atuendo de los proscritos, arrastrado por una cuerda atada a la cola de una bestia mular. Halado de esa manera infamante, pas

bajo el arco de piedra inmediato que daba acceso a la Plaza. a la izquierda de las tiendas de lona, hacia el centro de la Plaza, estaba situado el rollo y la horca para el castigo de los condenados. Hasta all, en una maana de Mayo (8-5-1799) fue humillado el Patriota y ahorcado por el verdugo. El Cura de la Catedral Dr. Vicente Echeverra, amigo de Espaa, pero fiel tambin a la Madre de Espaa, pronunci en el momento sentidas palabras que nos ha transmitido la tradicin por medio de Juan Vicente Gonzlez. Escojamos unas pocas:Dejadme llorar como David, al nuevo Absaln que ha fenecido colgado de ese rbol funesto: Absaln fili mi!Mi f es de mi Rey; dejadme mis lgrimas para mis amigos. Enseguida, el Ministro de la Real Justicia (As se llamaba al verdugo) un negro de nombre Agustn Blanco, procedi a su horripilante trabajo ante la silenciosa ante la silenciosa concurrencia; cort primero la cabeza, que colocada en una jaula deba levantarse en un poste en el camino de la Guaira; luego, procedi a partir el cuerpo de Espaa en cuatro cuartos, cada uno de los cuales deba colocarse en los sitios sealados en la sentencia. Ese fue el triste destino de uno de esos grandes hroes, que con el sacrificio de su vid abrieron las brechas que ensancharon nuestros prceres en la conquista de nuestra independencia. La maqueta moderna de la Equina de Principal nos muestra la Casa Amarilla en el lugar de la Crcel Real. Esta es hoy, nuestra Cancillera, y desde fines de siglo pasado sirvi de vivienda a algunos Presidentes de la Repblica. En su extremo izquierdo, esta fachada nos muestra un balcn con tres arcos, que marca la ubicacin del Consejo Municipal en 1810. El 19 de abril, cuando Francisco Salias y sus compaeros conminaron al gobernador Emparan en la puerta de la Catedral para que volviera al Ayuntamiento, el pueblo se api bajo ese balcn en espera del pronunciamiento del Cabildo. Clebre es la escena que protagonizaron el gobernador y los concejales cuando Emparan se asom al balcn para consultar la opinin popular. Un prominente mdico republicano con cuya memoria se ha sido ingrato, fue la voz del pueblo al contestar: reforzando el NO, con amplias negaciones de brazos y manos. S e trataba del Dr. Rafael Villareal. Segn el historiador Yanes, testigo de los acontecimientos, despus de esa manifestacin del Dr. Villareal, sigui el vocero popular y el gesto del Padre Madariaga, quien ha pasado a la historia como el promotor de la negativa pblica haciendo seas tras el derrocado gobernador. Esquina de San Jacinto-Casa Natal La de San Jacinto es la ms antigua en su biografa, pues la casa paterna, la casa en la que vio luz por vez primera, est situada frente a la plazuela del Convento de San Jacinto que le dio nombre a la esquina. La vieja casona con su ancho zagun cohero y sus amplios patios sembrados de plantas perfumadas y guarnecido de columnas se vio as habitado por el cuarto vstago de aquel hogar, llamado a ser el primero, de la familia americana. Inquieto, ms que sus hermanos, aqulla pequea chispa saltaba de los brazos de la madre a los de las ayas, hacindoles sentir el aguijn de su ardor; su madre, de nuevo en cinta, le prodigaba todo el cuidado que le permita su estado. La hermanita nace y muere de seguidas. Aquella prdida apenas la siente el prvulo de dos aos, por el extrao silencio que penetr de pronto en aquella morada donde haba reinado, hasta entonces, el bullicio y la dicha. A los pocos meses, ve con asombro cmo cuelgan negros crespones entre las blanqusimas columnas y nota que ya no se oye en los mbitos de la mansin, la voz varonil y amable de aquel seor grave y carioso a la vez, a quien haban aprendido a llamar pap o padre

Esquina de Veroes Veroes, Verois o Beroiz, es apellido vasco. Sin embargo lleg a Venezuela mucho antes que la Compaa de Guipzcoa. Los primeros entraron por Coro, donde hallamos establecido al sargento mayor alfrez Antonio de Verois en 1682, quien para esa fecha contaba los cuarenta aos. El primer Verois caraqueo fue Don Nicols Antonio, inscrito como porcionista en el Seminario de Santa Rosa en 1709. En Coro no haba colegio superior, y como podemos ver, la familia era ambiciosa en cuanto al futuro de sus vstagos. En tiempos del obispo Valverde ya estaba definitivamente instalada en Caracas la familia Verois. Jos Antonio Verois fue, primero alcalde de la hermandad, y procurador en 1739, cuando ejercan el oficio de alcalde Agustn Piango y Jos de Bolvar. Se acababan de construir las casas del conde de San Javier y el convento de las Carmelitas, en aqulla poca de prosperidad que haba inaugurado la Compaa Guipuzcoana. Los vascos se hallaban en su apogeo y jugaban papel preponderante en la vida de la ciudad. Haban hecho florecer los campos con los ms diversos cultivos, y con su pujanza transformaban el aspecto geogrfico y la economa de la provincia. Aunque a menudo se hallaban ausentes, Francisco y Pedro, miembros de la familia igualmente trabajadores, tenan sus casas en la esquina que se llam por ellos de Verois, que el uso ha cambiado en Veroes. Poco ms de cien metros al poniente, la Compaa haba fabricado su slido edificio que es hoy el archivo General, y en la propia esquina de San Mauricio (hoy de Santa Capilla), uno an mayor, que aos ms tarde sirvi para alojar el Parque. El slido e indestructible edificio que soport todos los terremotos, fue demolido para fabricar la oficina de telgrafos, hoy sustituido por una apacible plazoleta, cuya presencia se justifica slo por el hecho de ya existir. Pero Verois tambin fue procurador, en tiempos del gobernador Felipe Ricardos, el hombre que arras la casa de Juan Francisco de Len frente a la plaza de la Candelaria, la reg de sal y puso una columna donde estuvo la pared del frente, con una placa de metal en la que se llamaba traidor al Rey. La laboriosa estirpe vascongada sigui sus actividades agrcolas an despus de extinguida la Compaa Guipuzcoana, pues Jos Antonio Verois, descendiente del procurador, sacaba azcar y papeln de sus trapiches de Guarenas y Guatire, a fines del siglo XVIII; y en tal cantidad, que cubra las demandas de la zona y le sobraba para la exportacin. Durante el siglo pasado la esquina de Veroes fue centro de gran actividad. En el ngulo sureste, donde se halla hoy el edificio Amrica, tuvo su casa el activsimo y polmico lder liberal Antonio Leocadio Guzmn. Fue en esta mansin donde se aloj su hijo, el general Antonio Guzmn Blanco, cuando entr triunfante a la cabeza de sus tropas el 15 de junio de 1863, en una Caracas profusamente adornada de banderas amarillas. En aqul entonces viva en casa de dos pisos, de padre Sierra a Conde, la familia Rohl, progenitora de ilustres talentos caraqueos. Durante el desfile federal, el nio Rohl se hizo protagonista involuntario de un incidente que ha podido pasar a mayores. Asomado al balcn contemplaba el paso de las tropas vencedoras que agitaban sus pabellones amarillos y daban vivas a Guzmn, cuando de pronto notan, soldados y oficiales, que el nio de apenas siete aos llevaba puesto un gorro rojo, distintivo de los godos opositores. En seguida se agita la tropa y pide a grito que desaparezca el smbolo de los odiados opositores; la cuidadora obedece en seguida, retirando de la cabeza del nio el gorro en disputa, pero la madre del muchacho, doa Ins Avendao de Rohl, goda irreconciliable, con orgullosa entereza,

desafa a la soldadesca volvindoselo a poner. Perdido el control ataca la tropa a la casona y llueven culatazos sobre el antiguo y slido portn, cuando Guzmn, que ya haba llegado a la esquina de Principal, da vuelta a su brioso caballo, calma con enrgico mando a los revoltosos y saludando militarmente al alarmado grupo del balcn, hace proseguir la parada. Al da siguiente, un edecn conduce al nio desde su casa a la de Guzmn, en la esquina de Veroes, donde en lugar de regaos recibi palabras amistosas del caudillo vencedor y un regalo muy simblico:un canario amarillo. Esquina la Marrn Don Arstides Rojas no era muy amigo de la vieja tradicin caraquea de referirse a las direcciones por medio del nombre que sealaba a cada esquina de nuestra ciudad. Su mentalidad modulada en el estudio de la ciencia mdica y de otras disciplinas acadmicas, repugnaba aquella costumbre que poda parecer de mal gusto y empapada de chabacanera, cual era la de identificar sitios y casas de habitacin por los nombres por dems populares, de las encrucijadas del cuadriltero histrico y de los aledaos que le circunscriban. En aquella abigarrada coleccin aparecan y aparecen una serie de eptetos grotescos y de cognomentos que podran pasar por vulgares, puesto que las expresiones del folclor, en todas las pocas, suelen estar teidas de los extremos a que se atreve la picarda del comn, sin propasar los lmites de lo que siempre se ha llamado de una manera algo indefinida y nebulosa, las buenas costumbres. Como su opinin era de gran valer, cuando se procedi a elaborar la moderna nomenclatura que pretenda hacer desaparecer los vetustos nombres de las esquinas, se holgaba el eminente cronista con frases parecidas a estas: Ya saldremos de la poca de la ignorancia y del atraso! ya no se dir ms la esquina del Zamuro o de la Miseria! La ciudad entra en una etapa de progreso y como toda ciudad culta, ya tiene una nomenclatura conforme al lugar que ocupa entre las poblaciones civilizadas del mundo. Esta aversin de Don Arstides, plenamente justificada por la necesidad de establecer un ordenamiento riguroso en medio de aquella confusin de nombres que no podan entender los visitantes extranjeros, nos priv la valiossima informacin que el eminente personaje caraqueo nos pudo ofrecer al consignar las tradiciones y leyendas que haban originado el nombre de muchas esquinas, cuya razn primera, en muchos casos, ignoramos completamente, dando lugar a inventos e infundios, que si pueden ser muy ingeniosos y evocadores de momentos nostlgicos, no hacen ms que tender una cortina ante su verdadero significado. Una muestra de lo que ha podido hacer Arstides Rojas, es el excelente escrito que nos dej en el Cuj de Casquero o de o Casquero, o simplemente de El Cuj; aunque evidentemente, lo que se propuso no fue afincar la tradicin del topnimo, sino consignar la leyenda de o Casquero, habitante de aquel punto, que tantas peripecias tuvo que sufrir por su afn de hallar tesoros. Nos ha podido explicar Don Arstides, posiblemente con lujo de detalles, por que recibi el nombre la esquina de Marrn, de la que sabemos tan poco. Como haba sentado sus reales en aquel sitio tan cntrico, don Lorenzo Marrn, caraqueo que se codeaba con la gente ms distinguida, desde que estableci all su casa durante la primera mitad del siglo XVIII. Como tena a pocos metros el Juego de Pelota, donde competa la nobleza de la ciudad, se hizo un gran entusiasta de aquel deporte que congregaba a la gente ms joven y a otros de ms edad, en aquel animado club, donde se comparta el letargo y el tedio de los das casi idnticos unos a otros, copiados por el acompasado resonar de campanas y esquilones de las iglesias y conventos, reducidos a un estrecho recinto. Por ser un hombre destacado, la gente comenz por llamar la esquina con su nombre:de Marrn. Pero don Lorenzo fue regalado con dos hijas muy bellas, que cuando crecieron desplazaron naturalmente al padre, y al momento la esquina se conoci como de las Marrones y hasta de las Marronas. Don Ignacio

Serafn de Castro se prend de Margarita Petronila Marrn, prima suya, con la que se cas previa dispensa por cercana consanguinidad (1746). Pero los papeles parecen indicar que anteriormente haba desposado a doa Josefa Marrn, de la que tuvo varias hijas, entre las que descollaban doa Mara Trinidad de Castro y Marrn, consorte que fue del madrileo don Rafael Crdoba y Verde y doa Josefa Antonia de Castro y Marrn, quien se uni con don Francisco Antonio de La Rosa y Vidal. Don Lorenzo haba fundado hogar con doa Juana Margarita Reina, matrona que rein en aquella, su esquina, hasta su deceso en 1750. Fue en estos tiempos cuando otra de sus hijas, doa Ana Mara Marrn contrajo matrimonio con Bernardo Jos Llanos. Como haba ocurrido en otros puntos, fueron las mujeres quienes hicieron famosa la esquina de las Marrones. A pesar de su edad ya avanzada (en 1778), Don Lorenzo Marrn, en nombre de los aficionados al Juego de Pelota, en vista de que el frontn que se hallaba a una cuadra de su casa, en la esquina de la Pelota, se haba arruinado desde que se usaron las piedras adyacentes que formaban el primer lienzo de las murallas de Caracas, se dirigi al Cabildo en solicitud del terreno en que se estableci la primera carnicera de la ciudad, al borde del Catuche, en donde fue luego la plaza Espaa y es hoy el elevado de la Avenida Fuerzas Armadas, con el fin de fabricar all el nuevo Juego de Pelota. El Ayuntamiento respondi a Don Lorenzo Marrn que en vista de lo acordado en acta del 9 de abril de 1753, se pusiese de acuerdo con don Manuel Felipe de Tovar, quien haba sido uno de los pretendientes en aquel momento, para tomar una decisin definitiva en el asunto. Fue entonces cuando don Lorenzo Marrn pudo llevar a cabo la obra del nuevo Juego de Pelota, cuya construccin estaba pendiente desde que don Pedro Solrzano, don Andrs de Ibarra y don Manuel Felipe Tovar, haban obtenido autorizacin del Ayuntamiento para levantar la cancha deportiva en el terreno de la antigua y primera carnicera de Caracas, del cual les cedieron cien metros de fondo por dieciocho de frente. Se engaa quien supone que el tema de las esquinas se halla agotado. Ignoramos por cunto tiempo ha de subsistir tan verncula aficin; puede durar slo decenios o muchos siglos ms. Pero mientras exista el bien patrimonial de nuestra pintoresca toponimia, nos mantendremos en su cuidado y su fomento, sin dejar a un lado el esfuerzo por enriquecerla.

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