La luz, smbolo y sistema visual
Vctor Nieto Alcaide
El espacio arquitectnico se define, adems de por la estructura y articulacin plstica de los elementos que lo componen, por los valores que comporta su sistema de iluminacin. En los distintos estilos y lenguajes
arquitectnicos la luz es algo ms que un medio que nos permite ver el mbito delimitado por la estructura. La luz, valorada exclusivamente como medio de iluminacin natural, desprovista de cualquier connotacin simblica y entendida como mero elemento fsico, describe una idea espacial concebida sin pretensiones trascendentes.
No obstante, la arquitectura gtica, a travs de la articulacin de las vidrieras o vitrales en los edificios como un autntico muro traslcido, cre un espacio determinado por una luz coloreada y cambiante. El sistema de iluminacin gtico "finge" la desmaterializacin visual de los elementos constructivos del edificio. El efecto de luz nonatural y trascendente se asocia a la imagen de un mbito espiritual alejado de nuestras experiencias y, vivencias del
mundo sensible. Para ello, una serie de convencionalismos alteran toda referencia a las funciones que desempean los elementos constructivos. Frente al recurso fcil del tpico de la elevacin de la catedral gtica, se ha sealado cmo en la elaboracin del sistema arquitectnico gtico juega un papel prioritario la tensin entre la materialidad de los elementos constructivos que la integran y el artificio que se inventa para lograr el efecto de ingravidez.
Al igual que la vidriera determina una idea simblica de la luz basada en una metamorfosis de la luz natural, los arquitectos gticos elaboraron, como experiencia imprescindible para la definicin del sistema, la articulacin de los medios arquitectnicos dentro de una normativa ptica de ficcin que alterase su apariencia y omitiese la evidencia de sus funciones. As, el espacio arquitectnico no parece responder a las leyes de la construccin. La idea del espacio, tal como la entienden los arquitectos gticos del siglo XIII, constituye una entidad que tiene "muy poco de arquitectnica". Los arquitectos tuvieron que enfrentarse con el efecto que haban de producir con unos medios materiales, con el problema de la corporeidad del aparato arquitectnico y los valores
simblico-religiosos que queran conseguir. El sistema del muro traslcido fue la solucin que permiti desarrollar el efecto de un paramento que en ningn momento se aprecia como asentado o sostenido. A lo sumo hallamos las referencias ascendentes de los pilares enlazando con las nervaturas de las bvedas. Para conseguirlo, los arquitectos calcularon con extraordinaria precisin el efecto ptico producido por los elementos constructivos.
El interior de la catedral gtica, como concepcin figurada del espacio, crea una metfora y un sistema visual de valores trascendentes. En este proceso de transfiguracin del espacio, es vital la presencia de las vidrieras o vitrales. La funcin preferente que asume la vidriera en la arquitectura gtica se proyecta en dos sentidos: como medio para la configuracin simblica del espacio y como "soporte" de contenidos iconogrficos en estrecha relacin con los programas figurativos de la catedral. En torno a la luz, pues, se organizan dos lenguajes de caractersticas distintas, pero que forman parte de la misma lectura que nos ofrece el libro abierto de la catedral. En relacin con los valores simblicos y las metforas visuales, la vidriera no desempe un papel de simple pintura sobre vidrio o de filtro
creador de una "ambientacin" espacial. Por ello es preciso preguntarse acerca de qu valores simblicos comportaba este sistema espacial, de la luz coloreada y a qu motivaciones responde.
El simbolismo de los vitrales, vistos como metforas visuales de la luz, a diferencia de la lectura parcial que ofrecen los temas iconogrficos, se propone como una idea trascendente que abarque la totalidad del interior y visualice el tema de Dios como luz del mundo. La base doctrinal de esta idea no se elabor ad hoc para su plasmacin en la catedral gtica, sino que exista previamente en una tradicin literaria que se remonta a los primeros tiempos del Cristianismo. En la poca en que se construyen las catedrales gticas este simbolismo religioso alcanza un inusitado desarrollo. Witelo distingue entre la lux universalis (Dios) y la lux corporalis (manifestacin o expresin de Dios) o, lo que es lo mismo, entre lux como sustancia espiritual y lumen como sustancia material. La luz del interior gtico, a travs del proceso de transformacin desarrollado por el filtro de las vidrieras, se presenta como contraposicin de la luz natural (lux corporalis) encarnando la idea del smbolo de la lux spiritualis o imagen de Dios. A
travs del artificio de la luz no-natural del interior gtico se estructura todo un complejo sistema de metforas visuales que simbolizan la idea de la divinidad. Su origen literario se remonta a las referencias existentes en los Evangelios en los que se asocia la figura de Cristo con la lux vera. San Lucas dice que Dios es luz para la iluminacin de las gentes (San Lucas 2 : 32). San Juan establece una comparacin similar y pone en boca de Cristo las palabras: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas sino que tendr luz de vida (San Juan 8 : 12).
Este valor de la luz, como metfora y smbolo de la divinidad, pasando por los Padre de la Iglesia se prolonga durante la Edad Media hasta el punto de convertirse durante los siglos XII y XIII en el centro de toda reflexin sobre lo bello. Tanto Hugo de San Vctor como Santo Toms de Aquino coinciden en la definicin de lo bello como consonancia de partes y luminosidad. En realidad, todas las aproximaciones en torno a la definicin de lo bello establecen una asociacin entre esta idea y las de luz y fulgor. San Buenaventura, en De Intelligentii, afirma que la perfeccin de un cuerpo depende de su luminosidad y que la luz es la fuente de toda perfeccin. A causa de ello, un
objeto ser tanto ms noble cuanto mayor sea su grado de luminosidad debido a que esta luminosidad y, este esplendor son una participacin del esplendor de Dios.
De esta manera, la luz, como uno de los elementos que simbolizan la idea de lo inmaterial, que atraviesa el vidrio sin alterarlo, serva a la perfeccin para desarrollar metafricamente la idea de la omnipresencia divina. Esta idea de que la luz puede penetrar, sin romperla, en una sustancia material fue utilizada como metfora explicativa de ciertos misterios. La luz que atraviesa las vidrieras de la iglesia lo hace sin "alterar" el soporte fsico de las mismas, lo mismo que "la luz divina penetra por el universo". El vidrio, sustancia de materialidad palpable, deja pasar la luz. La idea fue utilizada como metfora explicativa del misterio de la Encarnacin, por mencionar slo el ms importante.
La luz, el brillo y el fulgor fueron tambin valores con categora de smbolo en un sutil y sofisticado complejo de objetos de culto. El oro y las piedras preciosas aparecen asociados durante la Edad Media a dos conceptos: el de la luminosidad a causa del brillo y fulgor que desprenden, y el de la riqueza. En torno a ellos se fij todo un sistema de
valores figurados. La referencia a la luz no natural se estableci, tambin, en torno a los objetos de culto realizados con estos materiales. Sin embargo, las
connotaciones que ofrecen, en relacin con las ideas de riqueza, prestigio y poder, descubren la clave de las funciones inmediatas, dentro del marco de la sociedad de su tiempo, de este sistema de metforas visuales, tanto en lo referente a los principios que regulan la iluminacin del espacio del edificio religioso cmo de los objetos de culto que en l se encuentran.