Feminicidio Sexual Serial en Ciudad Juárez: 1993-2001 1
Feminicidio Sexual Serial en Ciudad Juárez: 1993-2001 1
No estamos hablando de los ltimos momentos de [estas nias y mujeres]. Estamos hablando acerca de una larga y lenta muerte. Acaso nunca sepamos como fueron esos momentos finales, y quiz eso sea generoso. Pero tampo co necesitamos saberlo. Estos son crmenes de poder.
AL I C E VAC H S S , Sex Crimes.
La apropiacin de los cuerpos de las mujeres, para gratificacin sexual o como smbolo de una "conquista victoriosa", es un terna comn en la literatura sobre violencia contra las mujeres en guerra o en otras situaciones de conflicto.
M O N I C A M C WI L L I AM S , Violence Against Women in Societies Under Stress.
1 feminicidio' sexual no sera de mi inters, si no fuera por la serie de asesinatos en contra de mujeres y nias que han ocurrido en Ciudad Jurez. Tampoco sera el objeto de estudio de este trabajo, si no fuera por la impunidad que ha imperado y la escasa informacin que hay acerca de los mismos. Por todo esto, realic una bsqueda de literatura sobre feminicidio en Mxico y encontr que, con la excepcin de Ximena Bunster-Bunalto (1993), pocas tericas feministas han explorado el feminicidio en Amrica Latina, no as en otros pases.'
E
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trabajo.
2 En primer lugar quiero dejar establecido que la palabra correcta para referirnos a estos asesinatos de mujeres es feminicidio. El trmino debe aplicarse por la necesidad de hacer visibles a las mujeres, tanto desde la ptica de la palabra como del crimen que se ha cometido en contra de ellas. 3 De cualquier forma, para las feministas el feminicidio es una de las dimensiones ms "desgarradoras y sensitivas de la violencia masculina" (Radford 1992: 5)
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de ms de doscientas mujeres en Ciudad Jurez y la tortura y violacin de casi un centenar de ellas a partir del ao 1993 hasta el momento, es testimonio doloroso de la condicin de vulnerabilidad de las nias y las mujeres fronterizas y de la violencia masculina en contra de ellas. Los medios de comunicacin y las instancias de procuracin de justicia encargadas del esclarecimiento de los asesinatos en contra de mujeres, los llaman homicidios de mujeres, asesinatos seriales y crmenes sexuales. Por el otro lado, las investigaciones policacas han dejado ms dudas y problemas que soluciones al respecto. Los datos recogidos son todava insuficientes e imprecisos:
Le pido yo al pueblo de Chihuahua cmo pueden hoy reclamarnos que esclarezcamos crmenes cuando lo nico que recibimos de la administracin anterior fueron 21 bolsas con huesos. No sabemos como [sic] se llama. No sabemos en qu circunstancias fueron aqullos [sic] hechos. Los expedientes estn mal integrados, dijo. Cmo investigamos estos homicidios? Patricio Martnez, gobernador de Chihuahua.4
Y los crmenes continan. La falta de una estrategia integral' por parte de las autoridades encargadas de impartir justicia se observa en varios niveles: 1) no se permite el acceso a los expedientes de las mujeres asesinadas para corroborar el nmero exacto de mujeres asesinadas, la violencia con que fueron asesinadas y si realmente los asesinos estn convictos; 2) el auxilio de criminlogos extranjeros y nacionales que no se ponen de acuerdo en cuanto al perfil del llamado asesino serial, o declaran que no existe tal, o que son varios imitadores;' 3) una Fiscala Especial para la Investigacin
Leoncio Acua Herrera, "Me dejaron 21 bolsas con huesos: gobernador", Norte, 20/06/99, p.
10b.
5 ',
...una estrategia integral en contra de la delincuencia debe estar basada no slo en un buen diagnstico de las deficiencias en las estructuras institucionales, sino tambin en los problemas sociales que enfrentan las regiones especficas. La razn es clara, mientras mejor conozcamos la realidad de una regin, identificaremos mejor sus problemas; podremos diferenciar con mayor claridad los problemas fundamentales de los coyunturales y entenderemos mejor cules son las causas y cules los efectos de un problema particular (Brugus, Cortez y Fuentes 1998: 18 ). 6 No hay documentos o reportes oficiales que permitan recuperar el anlisis de los diferentes criminlogos. Las conclusiones a las que arriban se dan a conocer por los medios de comunicacin. Entrevista con el Lic. Jorge Ostos, Director de la Academia de Polica de Ciudad Jurez, 12 de febrero de 1999. El 15 de marzo de 1999, La Procuradura general de justicia del estado, la Subprocuradura de justicia zona norte y La Fiscala especial para la investigacin de
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ic ] en Contra de Mujeres cuyas titulares han cambiado en cuatro de Homicidios [s ocasiones;' 4) la descalificacin moral de las vctimas;' 5) el cuestionamiento que se ha hecho a las autoridades con respecto de los detenidos por estos crmenes contra mujeres. Todo ello pone de manifiesto la incapacidad de los cuerpos policacos para enfrentar el problema, pero sobre todo pone en tela de juicio a las instituciones jurdicas encargadas de la seguridad pblica porque los crmenes continan.' La inseguridad pblica y la violencia parecen prevalecer en Ciudad Jurez, la situacin de frontera le da ciertas caractersticas que no se encuentran en otras ciudades del pas; es conocida como una entidad violenta por ser la sede de un crtel de drogas (Snchez 1988: 44). Aqu mueren hombres y mujeres en circunstancias violentas.` Sin embargo,
mujeres [sic] envi a los medios de comunicacin la siguiente informacin relacionada con la presencia de los investigadores del Centro nacional para el anlisis de crmenes violentos (N CV A C, por sus siglas en ingls), del Bur federal de investigaciones (FBI), en relacin con los crmenes en contra de mujeres: "Despus de revisar, en forma conjunta, 78 expedientes de estos casos, 23 fueron de mayor inters, pero aseveran que era prematuro e irresponsable hablar de un homicida en serie. Para ellos la mayora son homicidios aislados". Para Robert K. Ressler, un multihomicida es el responsable de por lo menos 6 o 12 asesinatos de mujeres. Rafael Nuez, "Mat Resndez a 12 en Jurez", Norte, 10/07/ 99, p. 7b. Para el criminlogo espaol, Jos Antonio Parra Molina, esta ciudad es un caldo de cultivo que favorece la aparicin de asesinos psicpatas o habituales, y en su opinin s haba asesinatos seriales. Armando Rodrguez "Gana criminlogo espaol dos mil 500 dlares al mes", El Diario Jurez, 21/08/98, p. 10c. Alejandro Gutirrez, "Presentan informe de asesinatos de mujeres", El Diario Jurez, 30/09/98, p. 2a. Los criminlogos Oscar Defassioux Trechuelo y Eduardo Muriel Melero, afirmaron que el personal de la fiscala les neg toda clase de apoyo para la investigacin y que los asesinatos continuaran por las deficiencias en las investigaciones. "Criminlogos se fueron sin presentar [Link]", Norte, 28/02/99, p. 6b. 7 Lic. Suly Ponce Pardo, tercer fiscal titular a partir de 1998. La primera fue la Lic. Ma. Antonieta Esparza, luego la Lic. Silvia Loya y dos fiscales interinos: Lic. Manuel Adolfo Esparza Navarrete y la Lic. Marina Aspeitia de Melndez. Norte, 10/ 09/98,p. 1h. El Diario Jurez, 09/09/1998 y Norte, 21/10/ 98. El 28 de julio de 2001, tom posesin la Lic. Zulema Bolvar. 8 La prensa de los dos principales diarios en esta ciudad: Norte y El Diario Jurez, documentan esta clase de pronunciamientos desde 1993 hasta la fecha. 9 El 30 de marzo del ao 2001, fueron consignados cinco sujetos conocidos como la banda de los "Choferes", a los cuales se les responsabiliz de siete asesinatos. Se dijo que con esto terminaban los asesinatos de mujeres. lo Desde 1985 hasta 1997, han muerto un total de 1677 personas. 198 fueron mujeres. IN EGI, Mortalidad. Estadsticas sociodeinogrficas, vol. III. Aunque hasta el momento nadie ha abordado el tema de una investigacin seria de cuntos hombres han muerto y las circunstancias en que han muerto en esta ciudad.
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la Mxico muerte de mujeres expresa una opresin de gnero, la desigualdad de relaciones entre lo masculino y lo femenino, entre una manifestacin de dominio, terror, exterminio social, hegemona patriarcal, clase social e impunidad.
Reflexiones tericas
Pero si no hay una razn obligada para usar la misma definicin usada por aquellos con quienes una est en desacuerdo, luego tiene sentido definir un fenmeno en una forma que sea la ms adecuada a los principios feministas. D I AN A E. H. RUSSELL, Making Violence Sexy
Aunque la criminologa feminista ha hecho su entrada en la corriente principal de la criminologa, su aportacin mayor se ha centrado en la victimizacin de las mujeres, o sea, en la clase de ofensas que las mujeres reciben con mayor frecuencia. Los estudios sociolgicos sobre violencia y sexualidad en las mujeres se han enfocado especialmente en la violacin y a la violencia ntima (Britton 2000: 8). Puede decirse que la criminologa feminista se inicia en 1976 con la publicacin del libro Crime and Criminology: A Feminist Critique; su autora, Carol Smarts, toma en consideracin temas negados por la criminologa hegemnica como son: la experiencia de las mujeres como ofensoras y vctimas del crimen (Britton 2000: 2). En la dcada de los ochenta, las acadmicas feministas comenzaron a cuestionar otros campos de la criminologa, como el asesinato contra mujeres. Uno de los aportes principales de esta nueva incursin del gnero en la corriente principal de los estudios criminolgicos, fue el anlisis del asesinato sexual, donde todos los asesinos sexuales seriales son hombres" y la mayora de las vctimas son mujeres. Jane Caputi, Deborah Cameron y Elizabeth Frazer fueron las primeras en analizar sistemticamente el asesinato sexual a travs de la categora de gnero. Sin embargo, Diana E.H. Russell acua el constructo
11 El uso de la violencia es mayor entre los hombres que entre las mujeres. Para los hombres la violencia se encuentra en una red de experiencias fsicas y culturales; la cultura masculina la usa como un recurso fcil y disponible. Es una actividad del hombre y los hombres son ms propensos y capaces de utilizarla (Dobash y Dobash 1998:164-166).
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terico femicide, en 1976. El trmino se define como el asesinato misgino de mujeres por hombres y es una forma de un continuo de violencia sexual, donde hay que tomar en cuenta: los actos violentos, los motivos, el desequilibrio de poder entre los sexos en las esferas econmicas, polticas y sociales. Se da en proporcin directa a los cambios estructurales que se presentan en la sociedad y en relacin directa con el grado de tolerancia que manifieste la colectividad en torno a los mismos y a su nivel de violencia (Vachss 1994: 227).Todos los factores y todas las polticas que terminan con la vida de las mujeres son tolerados por el estado y otras instituciones (Radford y Russell 1992). En The Age of Sex Crime, Jane Caputi aborda el asesinato sexual serial13 de mujeres por los hombres. Afirma que el crimen de lujuria, el asesinato por violacin, el asesinato serial y el asesinato recreacional son expresiones nuevas para un nuevo tipo de crimen. Este asesinato, de ninguna manera carece de motivacin, ya que la violacin, la tortura, la mutilacin y finalmente el exterminio nos hablan de un " 'asesinato
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12 La palabra fue utilizada en espaol por Victoria Sau. "El utilizar la palabra 'hombre' para referirnos a los hombres y a las mujeres e incluso a toda la humanidad, nos hace incapaces de diferenciar y hacer visibles a las mujeres en sus quehaceres y en su muerte. Utilizamos la palabra 'homicidio' para los asesinatos de mujeres, 'parricidio' cuando se mata a una hija, como si la vctima fuera el padre y 'fratricidio' cuando se mata a una hermana. Los trminos correctos son femicidio, filacidio y sororicidio". Pero es Marcela Lagarde la que utiliza el trmino feminicidio (1997: 1012; 1999: 58-62). Tambin vase Monrrez 2000. 13 Robert K. Ressler es considerado una autoridad en crmenes sexuales, a l se le debe el trmino asesino serial acuado en los aos setenta (Ressler y Shachtman 1993: 32). Aunque Jenkins afirma que el concepto, si no el trmino, existe desde hace ms de un siglo, y fue difundido en la dcada de los ochenta por el grupo de Behavioral Sciences Unit (BSU, Unidad de ciencias de la conducta) del Departamento de justicia en las oficinas de Quntico, Virginia y la Academia Nacional del FBI. Esta unidad fue establecida en la dcada de los setenta con el fin de elaborar perfiles de los agresores violentos. Los medios de comunicacin se encargaron de popularizar el trmino. No obstante, el lenguaje y la teora del asesino serial fue desarrollada en Quntico (Jerkins 1994: 7-8, 21, 55-56). El concepto de asesinato serial, establece una diferencia entre distintos tipos de homicidios mltiples, dependiendo de los intervalos de tiempo que separan los ataques. De esta manera es posible distinguir otros trminos. Por ejemplo, asesinatos en masa, son los asesinatos cometidos en un solo lugar y en un breve periodo de tiempo. Los que se llevan a cabo en unos cuantos das o semanas, se llaman spreekillings (nmero extraordinario de asesinatos realizados en un lapso limitado). En cambio el asesinato serial, presupone que los crmenes se llevan a cabo y se propagan por meses o aos, con periodos en los que desaparecen (Jenkins 1994: 21).
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sexual' como un asesinato sexualmente poltico, como un terrorismo flico funcional" (1987: 2). El asesinato sexual serial tampoco debe ser explicado como una irrupcin de fuerzas malvolas o de "psicpatas misteriosos",14 afirma Caputi y continua en la lnea trazada por Mary Daly y Andrea Dworkin para analizar este crimen como consecuencia lgica del sistema patriarcal` que mantiene la supremaca masculina a travs de lo que la primera llam ginecidio y posteriormente Andrea Dworkin defini como: "la sistemtica tullidez, violacin y/o asesinato de mujeres... la implacable violencia perpetuada por la clase genrica de hombres sobre la clase genrica de mujeres"(Caputi 1987:3). El asesinato de mujeres es habitual en el patriarcado. Sin embargo, el siglo xx ha sido conocido por una nueva forma de crimen en contra de las mujeres, el cual incluye tortura, mutilacin, violacin y asesinato de mujeres y nias. La frecuencia y recrudecimiento de estos actos ha llevado a Caputi a denominar nuestra poca como la "era del crimen sexual". Esta poca comienza con "Jack el destripador", el hasta hoy desconocido asesino de Londres que, en 1888 asesin y mutil a 5 prostitutas (1989: 445). A travs de l y sus crmenes se ha establecido la tradicin de los asesinatos sexuales y los asesinos sexuales cuya funcin es "aterrorizar a las mujeres e inspirar y empoderar a los hombres" (1990:34J989:445), Por lo tanto el asesinato sexual serial es un acto mtico ritualista en el patriarcado contemporneo donde se funde el sexo y la violencia, donde se establece una ntima relacin entre hombra y placer, porque
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Por otro lado, hay afirmaciones que definen la conducta de los asesinos mltiples como insana o una rareza psiquitrica o gentica, o como producto de la posesin de espritus malignos, la prctica de cultos satnicos o brujera. Estas explicaciones desvanecen la culpa, situndola ms all de la responsabilidad personal. Si se les cataloga como mentalmente enfermos, cmo es que pasan inadvertidos sus sntomas clnicos en la sociedad? Y si decimos que cualquier persona que comete un asesinato ha perdido toda sanidad y razn, esta posicin es esencialmente moral y no nos lleva a indagar objetivamente las causas y el significado de tal acto (Leyton 1995: 21). 15 "La idea de un patriarcado universal ha sido muy criticada en aos recientes debido a que no da cuenta del funcionamiento de la opresin de gnero en los contextos culturales en que existe" (Butler 2001: 36) Sin embargo, cada vez que se menciona se respeta la concepcin de las tericas de la violencia, especialmente aquellas que se han dedicado al anlisis del feminicidio.
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Julia Monrrez Fragoso Los asesinatos de mujeres y nios/as -incluyendo tortura y asesinato por esposos, amantes, y padres, as como tambin aquellos cometidos por extraos- no son una maldad inexplicable o el dominio de "monstruos" solamente. Por el contrario, el asesinato sexual es la expresin ltima de la sexualidad como una forma de poder (Caputi 1989: 39).
Aunque las causas de la violencia no se encuentran en las caractersticas "patolgicas" de los ofensores, s se hallan en el estatus social de las vctimas16 (Andersen 1983:196). Cuando una sociedad se enfrenta cotidianamente al exterminio de mujeres no tiene sentido preguntar por qu un individuo mata a otro. La pregunta debe ser: "por qu los miembros de un grupo en particular matan a los otros miembros de otro grupo?". Cuando se trata de dar respuesta a esta pregunta es necesario interrelacionar los motivos y los actos violentos de los criminales y yuxtaponerlos con las estructuras sociales de determinada regin y las diferencias de poder en la jerarqua de poder sexual (Cameron y Frazer 1987: 30). Sin embargo, Cameron y Frazer, en su libro The Lust to Kill, ms all de aceptar la violencia masculina como un hecho derivado del patriarcado, exploran la irracionalidad de la fusin entre sexo y violencia, y el porqu algunos hombres encuentran ertico17 matar a los objetos de su deseo, ya sean hombres o mujeres. Concluyen que en estos actos brutales no solamente estn presentes la misoginia y la sexualidad sdica, sino tambin la construccin social de la masculinidad como una especie de trascendencia sobre otros/as, porque si bien las vctimas pueden ser hombres y mujeres, lo que es constante es el gnero del victimario: masculino. Por lo tanto, concluyen que ni la violacin ni el ataque sexual son condiciones necesarias ni suficientes para denominar sexual a un crimen. Lo que es importante "es la erotizacin del acto de matar". El asesinato sexual se define e incluye todos los casos en los cuales el asesino fue motivado por impulsos sdicos sexuales, por "la lujuria de matar". Lo cual es producto tambin de un cierto orden social (Cameron y Frazer 1987:1819,33).
16 La violencia de gnero es una realidad que mata y daa a millones de mujeres y nias en el mundo. Las que no son afectadas directamente permanecen con un constante temor a la violencia (Steeves 1997: 96). 17 Difiero de esta afirmacin ya que el trmino ertico se refiere: "...a un material sexualmente sugerente o excitante que est libre de sexismo, racismo, y homofoba, y respetuoso de todos los seres humanos..." (Russell 1993: 3).
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La pornografa y el incremento de la violencia y degradacin de la mujer en la misma pueden y son causa de la violacin. Pero tambin hay que tomar en cuenta otros factores causales en la violacin y en el feminicidio como son la socializacin de los hombres, experiencias de abuso sexual en la niez y en la juventud de los hombres, y la facilidad para comprar armas (Russell 1993: 257258). Sin embargo, la mayora de abusos sexuales son cometidos contra nias y mujeres, pero de ninguna manera las convierte esa experiencia en asesinas sexuales. Analizar los crmenes en contra de mujeres y nias, necesariamente remite al constructo terico del feminicidio. Este fenmeno social est ligado al sistema patriarcal, que predispone en mayor o menor medida a las mujeres para que sean asesinadas, sea por el solo hecho de ser mujeres, o por no serlo de la manera "adecuada". La falta de adecuacin presupone que la mujer se ha "salido de la raya" y ha "traspasado los lmites de lo establecido",18 as las autoridades de Chihuahua al referirse a las vctimas declaran: ... es importante hacer notar que la conducta de algunas de las vctimas no concuerda con
esos lineamientos del orden moral toda vez que se ha desbordado una frecuencia de asistir a altas horas de la noche a centros de diversin no aptos para su edad en algunos casos, as como la falta de atencin y descuido por el ncleo familiar en que han convivido.19
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El feminicidio comprende toda una progresin de actos violentos que van desde el maltrato emocional, psicolgico, los golpes, los insultos, la tortura, la violacin, la prostitucin, el acoso sexual, el abuso infantil, el infanticidio de nias, las mutilaciones genitales, la violencia domstica y toda poltica que derive en la muerte de las mujeres, tolerada por el estado. Las instituciones religiosas no se quedan atrs: la iglesia catlica, el 16 de diciembre de 2001 en el evento "Luz y justicia para las mujeres de nuestra ciudad", llam a las mujeres asesinadas ngeles en la presencia de Dios, cantando el "Santo Santo" al Dios bueno. Por su parte, La Alianza Ministerial Evanglica de Ciudad Jurez, realiz el 4 de diciembre del mismo ao un foro de violencia contra la mujer, en el que se habl de la muerte de mujeres como un culto satnico que durar
18 Todas
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las tericas mencionadas afirman estos hechos. de justicia del estado zona norte, Informe de Homicidios en perjuicio de
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doce aos. Por lo tanto, todava faltan 4 aos ms de produccin de ngeles arrastradas al cielo por Satans. En cambio, para el feminicidio, los motivos pueden ser el odio, el placer, la ira, la maldad, los celos, una separacin, pleitos, el robo, la sensacin de poseer a la mujer y exterminar a la dominada. Los victimarios pueden ser el padre, el amante, el esposo, el amigo, el conocido, el desconocido, el novio, entre otros. Son algunos hombres violentos que creen que tienen todo el derecho de matar a algunas mujeres. Dejar intacto el anlisis de la clase social de las mujeres y nias asesinadas, es olvidar que la sexualidad se configura mediante la subjetividad y la sociedad (Weeks 1998: 40). Por medio de los asesinatos de algunas mujeres reconocidas como especialmente vulnerables, se busca controlar a todas las mujeres, que internalizarn la amenaza y el mensaje del terrorismo sexual (Caputi 1987: 118); todo esto, junto con las campaas de prevencin, pone lmites a las mujeres, a su movilidad y a su conducta en la esfera pblica y privada. En esta ciudad, las campaas de prevencin se centraron en responsabilizar a la mujer sobre cualquier agresin que pudiera recibir, sobre todo si era de noche o si caminaba por una calle solitaria. Se lanzaron advertencias sobre ir a fiestas, salir a altas horas de la madrugada, andar sola y sobre todo si era trabajadora, vestir provocativamente e ingerir bebidas alcohlicas; su ngel de la guarda, se dijo, no siempre estara presente para cuidarla. Adems, hacan un llamado a los hombres para que demostraran su hombra y machismo cuidando de sus mujeres y de las actividades que stas realizaran. Estos discursos, como afirma Tabuenca, eran especialmente clasistas, misginos y heterosexistas (1998: 1-10). Los asesinatos de mujeres estn tambin ntimamente relacionados con los cambios estructurales que se dan en una sociedad dada, y con el grado de tolerancia que cada sociedad manifieste en torno a los mismos y a su nivel de violencia (Vachss 1994: 227).
Lo que pasa es que ahorita estamos todos enfocados en Ciudad Jurez, y a lo mejor si pasa un asunto de estos en Chihuahua no se nota, y si pasa en la ciudad de Torren no se nota, o en Durango o en el estado de Sinaloa, donde de enero a ahorita ya llevan 96 homicidios y no se nota. Arturo Gonzlez Rascn, procurador de justicia del estado de Chihuahua .20
20 Armando Rodrguez, El Diario Jurez, 24/02/99, p. 9c. Arturo Gonzlez Rascn fue procurador de justicia del estado de Chihuahua desde 1998 hasta enero del 2002.
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Y es que, sin una meta radical de eliminar en vez de simplemente responder a la violencia sexual, la prevencin se convierte en un asunto que se dirige a las vctimas o a las vctimas potenciales (Kelly y Radford 1998: 72). Es importante hacer notar que todas las tericas mencionadas establecen el gnero como una categora privilegiada para analizar el asesinato de mujeres, sin embargo, el anlisis de clase social u otras estructuras de poder o condiciones materiales que pueden influir en la violencia por parte de los hombres contra las mujeres quedan slo mencionadas, sin analizar. Empero, otras autoras, entre ellas Mnica McWilliams afirma que las sociedades en estrs desempean un papel importante en la violencia contra la mujer. Estas son definidas por ella como aquellas sociedades que pasan por un proceso de transformacin, llmese ste modernizacin, desrdenes civiles, guerra o terrorismo. Aunque estos eventos no son los nicos determinantes; hay que tomar en cuenta los sistemas religiosos e ideolgicos como contribuyentes en la escalada y la legitimacin de la violencia. Sin embargo, las actitudes
que se tengan haca las vctimas y los perpetradores, las estrategias disponibles para prevenirla y combatirla pueden ser independientes de las fuerzas polticas e ideolgicas que existan en esa sociedad
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(McWilliams 1998: 112).21 Ciudad Jurez, situada en la frontera, posee ciertas peculiaridades que no se encuentran en otras ciudades del pas. Aqu llegan constantemente migrantes,22 hombres y mujeres que encuentran en la regin un lugar propicio para establecerse o para cruzar hacia Estados Unidos. Tambin llegan crteles de drogas.' Las condiciones estn dadas tanto para el trfico de drogas, porque las vas al mercado de consumo de Estados Unidos son ms cercanas en esta zona, como para el proceso de industrializacin que atrae a hombres y mujeres.` Las relaciones y redes socia
Las cursivas son mas. Un nmero aproximado de 67 962 personas se establecieron aqu entre los aos 1994 y 1995. Cfr. Encuesta sobre migracin internacional en la frontera norte, EMIF, El Colegio de la Frontera Norte. 2 3 El crtel de Amado Carrillo llega procedente de Sinaloa, se dice que actualmente se ha establecido una lucha por el poder entre la gente de Carrillo y la de los hermanos Arellano Felix de Tijuana. 2 4 No tengo datos sobre el porcentaje de hombres y mujeres que trabajan en la maquiladora provenientes de otras regiones del pas. Aunque se estima en un 80% aproximadamente. La AMAC -Asociacin de Maquiladoras- dice que no tiene ese dato. En la actualidad la industria maquiladora ha generado 245,000 empleos. 55% de
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les de estos migrantes -familia,` amigos, parientes- se han visto alteradas como resu ltado de las transformaciones qu e obran en el pas.` Su pongo qu e todos estos factores estn ntimamente interrelacionados con la violencia en contra de las mujeres. Aunque sta es anterior a todos los procesos de cambio que hoy vive la ciudad, jams se haba visto un asesinato continuo de mujeres violadas y arrojadas en los lotes baldos y en las zonas desrticas27 de la ciudad, como en la dcada de los noventa. Sin embargo -es necesario insistir- una investigacin de los asesinatos en contra de mu jeres y nias en Ciu dad J u rez qu e no tome en cuenta la mirada de gnero, "como un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias qu e distingu en a los sexos... y u na forma primaria de relaciones significantes de poder" (Scott 1996: 289), junto con la clase social, no lograr aclarar lo sucedido en esta frontera. Porqu e el asesinato de mu jeres y nias qu e nacieron inmersas en estru ctu ras inequ itativas est directamente relacionado con esas mismas estructuras.
las personas que trabajan ah son mujeres, 45% son hombres. Estadsticas de rotacin, ausentismo y varias. Fuente: AMAC. 7 agosto de 1999. 2' Al 5 de noviembre de 1995 el municipio de Jurez contaba con 1 011 786 habitantes, de las cuales el 98.4% se concentra en la cabecera de Ciudad Jurez. El 33.1% de la poblacin es menor de 15 aos y el 3.4% es de 65 aos. La edad mediana es de 22 aos. La tercera parte de los habitantes se ubica en el rango de edad de 15 a 29 aos. El 35% de la poblacin residente en la ciudad es inmigrante. 22 de cada 100 personas entre 0 y 14 aos que viven en la ciudad nacieron fuera del estado. La inmigracin ms fuerte se presenta entre jvenes de 15 a 24 aos con 39.1%. 26 Los principales flujos migratorios provienen del estado de Chihuahua con un 26%, le sigue Durango con un 15%, Coahuila con un 9%, Sonora con un 9.7%. Es interesante observar la tendencia de los flujos migratorios de Veracruz, los cuales fueron de 1.9% y 1.8% en los aos de 1994 y 1995. Pero en la fase 1996-1997 aument al 7.6%. Cfr. Encuesta sobre migracin internacional en la frontera norte, EMIF, El Colegio de la Frontera Norte. Por el momento esta encuesta no puede medir los flujos migratorios de gran parte de migrantes que llegan de los estados de Oaxaca, Chiapas y Veracruz. Estas personas son tradas a la frontera en camiones contratados exprofeso para trabajar directamente en la industria maquiladora. 27 El dar una cifra exacta de cuntas mujeres han sido asesinadas de esta forma, siempre representa entrar en polmica. Sin embargo, de acuerdo con la base de datos "Feminicidio" de El Colegio de la Frontera Norte, puedo afirmar que de la cifra de 258 nias y mujeres, 110 son feminicidios sexuales, de los cuales considero que 89 pueden ser caracterizados de acuerdo con la imagen anteriormente descrita.
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d e s d eM x ic o
Utilizando el feminicidio sexual como una herramienta analtica, esta investigacin intenta analizar los crmenes de Ciudad Jurez a partir de la clase social, ya que la categora mujer es producida entre otras dimensiones por la clase social. Si no tomamos en cuenta esta categora "no significa que las mujeres experimentarn la inequidad de manera diferente; sin embargo, har ms difcil para ellas identificar y desafiar las bases de la inequidad que experimentan" (Skeggs 1997: 7). La teora marxista define la clase social as: "Las clases sociales ipa lm e nte , aunque no son grupos de agentes sociales, hombres definidos princ l proce s od e prod uccin, es decir en la esfera exclusivamente, por su lugar en e econmica" (Poulantzas 1977: 96).28 Marx no estuvo interesado en el sexo, por lo tanto la opresin sexual no es un tema de inters en su anlisis. Para l, los seres humanos se definen en relacin con el modo de produccin, por lo tanto son: campesinos, trabajadores, obreros y capitalistas sin que se diferencie entre hombres y mujeres (Rubin 1999: 18). Pero las concepciones de gnero y clase deben analizarse como "histricamente situadas y de ninguna manera universales" (Bellhouse 1999: 960). Ningn anlisis acerca de la reproduccin de la fuerza de trabajo puede dar una explicacin de "la ligadura de los pies, los cinturones de castidad, la increble panoplia bizantina de indignidades fetichizadas, por no hablar de las ms ordinarias opresiones que se han infligido a las mujeres en distintos lugares y en distintas pocas" (Rubin 1999: 21). Andrea Dworkin las llama "la violencia culturalmente normalizada contra las mujeres" (1997: 20). No obstante, la violencia puede ser entendida no ya de diferentes maneras, sino dentro de especificidades muy concretas. Karl Marx, en los Manus critos e conm icos y filos fic os d e 1844, examina las relaciones hombre/mujer enmarcadas en la teora del trabajo alienado, la sociedad burguesa y la propiedad privada. Aunque la relacin entre los sexos no se encuentra en una forma articulada sino accidental, tiene el mrito de haberla rre no concre to e his trico29 en el cual se desarrollan las situado en un te relaciones interpersonales de los seres humanos (Manieri 1978: 145).
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Cuando Marx y Engels hablan sobre la violencia, adems de hacerlo en trminos de clases sociales, se refieren a la hegemona del estado: "La violencia es el poder poltico de una clase organizada en contra de otra" (Marx y Engels 1980:1, 129-130), pero tambin "es el poder del estado [que] como tal es una potencia econmica" (Marx y Engels 1980:111,522).
Hay lamentablemente mujeres que por sus condiciones de vida, los lugares donde realizan sus actividades, estn en riesgo; porque sera muy difcil que alguien que saliera a la calle cuando est lloviendo, pues sera muy difcil que no se mojara. Arturo Gonzlez Rascn, procurador de justicia del estado de Chihuahua. 30
Y, sin embargo, no hay que centrarnos solamente en analizar la conducta de las mujeres sino tambin los deseos de los hombres por matarlas. No hay que analizar la conducta de las prostitutas, de las obreras, de las menores, de las estudiantes, de las mujeres en general, porque dejamos intacto el anlisis de la pobreza con la cual se convive, pero sobre todo dejaramos a un lado el anlisis de la violencia por parte de algunos hombres, exigiendo que las mujeres prevengan ellas mismas las violaciones y asesinatos (Cameron y Frazer 1987: 110). Si bien es cierto que las mujeres debemos y tenemos que hacernos responsables de nosotras mismas, qu pasa cuando las condiciones de pobreza obligan a algunas mujeres a trabajar turnos de noche? Qu pasa cuando se vive en zonas con dficit de infraestructura urbana y no se cuenta con luz elctrica?, cuando no hay transporte privado ni pblico que deje a las mujeres frente a la puerta de su casa?, y qu pasa cuando se es una menor de edad? Marcia Pally afirma que no son el sexo, la posicin ni las costumbres, sino la fuerza, sea sta psicolgica, fsica o econmica. En esto radica realmente el problema de las mujeres. Los hombres que violan lo hacen porque lastima a las mujeres. Sin embargo, una sociedad que desea reducir esa violencia debe dirigir su atencin a conocer las razones por las cuales los hombres infligen tal dao. Para ello la sociedad debe favorecer y promover que las mujeres adquieran los medios emocionales para saber cules son realmente sus deseos y los medios econmicos para decir no a la violencia sexual y a toda forma de intimidacin (Pally 1997: 25,28).
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Por otra parte, la violencia se aprende como un modelo social en el cual falta una conciencia social para erradicarla (Fisas 1998: 16). En la violencia, encontramos un agresor que busca beneficios a costa de la agresin a que somete a la persona agredida; independientemente de que la violencia pueda ser legal o ilegtima daa el bienestar fisico, psquico y la conformacin biolgica de quien la sufre (Asensio 1998: 19). Adems, en el acto violento, sea este fisico o verbal, se fuerza la voluntad de la persona para que haga lo que no quiere hacer (Cortina 1998: 28). Para la violencia es necesario un objeto, un objeto al cual se le pueda aplicar una contrastacin de valores tales como inferioridad versus superioridad. De esta manera se deshumaniza a la persona y se quebranta el objeto con otros factores como la pobreza, con la diferencia, cualquiera qu esta sea. El objeto es la persona sin rostro a la cual, con toda crudeza, se le impone la prctica del terror (Devalle 2000: 22). "Estamos ante un tipo de violencia en la que la causa de la agresin no es una discrepancia ideolgica, la posesin de un bien -sea ste un lugar de poder o un producto material concreto- sino la mujer misma; su cuerpo y su vida" (Sau 1998: 169). El estudio del cuerpo y la criminalidad son centrales en los trabajos de Foucault, el cuerpo, dice l, es territorio de la historia, de la biologa, del estudio fisiolgico, pero tambin, de la sociedad, de los procesos productivos y de las ideologas. El cuerpo es un campo poltico, tensionado entre las relaciones de poder que actan sobre l y lo marcan, lo limitan, lo someten a suplicios, a castigos, a rituales. La violencia es uno de los mecanismos mediante los cuales se somete a los cuerpos con menos poder, al suplicio del escarmiento de los que tienen mayor poder (Foucault 1998: 32,35). Este autor analiza la produccin y reestructuracin de la criminalidad como una forma de economa de las ilegalidades y como un elemento crucial de formacin y justicia de clase burguesa (1998: 277-278). De esta manera el nfasis est en el carcter econmico y de clase (Bellhouse 1999: 959). Basta mencionar las declaraciones de Juan Carlos Olivares Ramos, presidente de la Asociacin de Maquilas A. C. (AMAC).
Es un nmero muy mnimo y por eso tuvimos gente de todo el mundo entrevistndonos ... El que las autoridades informen a la poblacin que la mayor parte de estas mujeres laboraban en las diferentes empresas ensucia la reputacin no slo de la ciudad, sino de la industria en general, coment. 31
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Por eso, el continuo asesinato de mujeres es una forma de ilegalidad permitida en la cual, estas "prcticas tienden a constituir la criminalidad en formas que son casuales y sirven para reforzar las construcciones de una nueva burguesa sobre las identidades 'propias' e 'impropias' de gnero" (Bellhouse 1999: 959). Melissa Wright sostiene que las prcticas de la industria maquiladora hacia las obreras revelan un ciclo de consumo y desecho. Este es un sistema que se sostiene en la reproduccin de mujeres desechables, por lo tanto no es de extraar que autoridades e industria tengan el mismo discurso en lo que concierne a las mujeres asesinadas (2001: 11). Pero tambin construyen las identidades de gnero de las mujeres de las clases proletarias. Porque aunque los asesinatos son para unas cuantas, las ms vulnerables, el mensaje es para todas. La pregunta obligada de cualquier persona que va a Ciudad Jurez se refiere a las muertes violentas de las mujeres. A las mujeres visitantes, la ciudad las atemoriza; cuando salen, se les advierte sobre el peligro que corren. Aunque, les dicen (los hombres ), "no te preocupes, no eres el prototipo, ya no eres joven, no tienes diecisiete aos, no eres morena". Obviamente esto tiene significados diferentes para las mujeres y los hombres, ellos no tienen que temer (Caputi 1990: 2-3). Si bien "el crimen no es una virtualidad que el inters o las pasiones hayan inscrito en el corazn de todos los hombres, sino la obra c a s i exclusiva de determinada clase social "(Foucault 1998: 281),32 los hombres no son diferentes a alguna otra clase social que se resiste a perder el monopolio del poder. As como los blancos de Sudfrica se oponan a la gente negra que minaba la base de la estructura racial de poder. As los hombres reaccionan ante la liberacin de las mujeres: entre ms mujeres ganan acceso a puestos de trabajo, incremento monetario y xito profesional, la violencia de los hombres contra las mujeres se incrementa, aunque no necesariamente con aquellas que son exitosas33 (Russell 1993: 258). Adems hay que tener en cuenta que "en los tribunales la sociedad entera no juzga a uno de sus miembros, sino que una categora social encargada del orden, sanciona a otra que est encargada del des
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orden..." (Foucault 1998: 281). Se da una negacin de la diversidad de los deseos de las mujeres (Selva 1998), que han sido sometidos al deseo sexual masculino, con un valor extra: la productividad. La manifestacin libre de la sexualidad femenina ha quedado representada slo a travs de un sentimiento productivo ordenado por el deseo masculino. "Sin ste, cualquier manifestacin libre de la sexualidad femenina se representa como el horror desordenado. Nunca al revs, puesto que entonces el des-orden se instala y viene el caos, como parece sealarse en este cambio de siglo" (1998: 177). Por eso, cuando se habla de asesinatos de mujeres, se describe vida y obra de las vctimas, pero no de los asesinos. La violencia no se puede entender si no se toma en cuenta la clase dominante que est detrs de su organizacin para proteger sus intereses y privilegios a travs de un sistema poltico permeado por la violencia (Tecla 1999: 83). Por lo tanto la violencia humana es una fuerza destructiva y aniquiladora que disipa o mantiene la contradiccin e impide el desarrollo de uno de los contrarios o lo destruye (Tecla 1999: 93). Para las clases dominantes, la violencia es un valor necesario que contribuye a mantener el orden existente, es el derecho de los que tienen el poder (Devalle 2000: 22). Hacer uso de los ilegalismos es de gran utilidad. "Puede serlo con relacin a otros ilegalismos: aislado junto a ellos, replegado sobre sus propias organizaciones internas, concentrado en una criminalidad violenta cuyas primeras vctimas suelen ser las clases pobres..." (Foucault 1998: 283). El feminismo crtico y el de los estudios culturales ha notado que la experiencia y la prevalencia de la violencia de gnero, incluida la violacin, estn relacionadas y varan de acuerdo con la clase social, la raza, la nacin y otras divisiones histricas sociales. Por lo tanto, se afirma, que adems de fijarse en la dominacin y opresin masculina hay que tomar en cuenta el anlisis de la hegemona patriarcal relacionada con la hegemona capitalista, y otra serie de hegemonas que se dan dependiendo del contexto histrico y geogrfico en el cual se site la violencia de gnero (Steeves 1997: 13). La delincuencia con todas las vigilancias que ello implica, garantiza la docilidad, y se convierte en un apoderado para el ilegalismo subordinado de los grupos dominantes (Foucault 1998: 283-284). Tambin es necesario analizar los impactos y consecuencias de los ataques individuales y las repetidas violaciones de las/los individuos, as como el significado cultural que tiene la victimizacin de las mujeres y las nias en y entre las culturas. Aunque hay un grado de frecuencia y
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continuidad en todas las culturas: a las mujeres y las nias se las hace responsables de la sexualidad masculina. Si bien hay variantes en la forma de los contenidos y los mecanismos de construccin y la forma como se impugna (Kelly y Radford 1998: 68). El 5 de mayo de 1999, el gobernador Patricio Martnez, en entrevista radiofnica, afirm:
Tenemos algo que fue oprobio - a f o r t u n a d a m e n t e y a p a s - , es algo que vemos ahora como una pesadilla cuando acabamos de despertar, una cantidad enorme jams vista en ninguna parte del pas de homicidios de mujeres en Ciudad Jurez ... esa ola de homicidios que asol a Chihuahua y que ya pas; fueron casi 190 mujeres asesinadas en un trmino de 5 aos....34
La delincuencia administra y explota los ilegalismos y en torno suyo forma el ejercicio del poder. "La delincuencia funciona como un observatorio poltico" (Foucault 1998: 285,287). La fiscal especial Suly Ponce, declar en noviembre del ao 2000, lo siguiente: "Hay psicosis en Ciudad Jurez: media hora de retraso de una mujer a su hogar es suficiente para que los familiares estn pidiendo ayuda para localizarla , .` En ese momento, tres mujeres jvenes estaban desaparecidas; el cadver de una de ellas se encontr en el ao 2000; dos de ellas, se dijo, fueron encontradas el 6 de noviembre del 2001. Actualmente, Suly Ponce se desempea como Coordinadora de las agencias del Ministerio Pblico de la Zona Norte, lo que significa el control total de la procuracin de justicia.` En este patrn de injusticia que se observa, podemos afirmar que entre los menos privilegiados, los ltimos privilegiados, suelen ser los ms injustamente oprimidos, con limitada o nula proteccin contra las ms flagrantes injusticias locales (Gunder Frank 1999: 54). La jerarqua de explotacin sexual que comprende la raza, el gnero y la clase,
finalmente es reforzada mediante la violencia. La explotacin, la tortura y el asesinato que bajan a travs de esta estructura son la mayor parte de las veces distorsionadas o ignoradas en la "corriente principal" de la currcula educativa y los "medios masivos" (Domingo 1992: 199).
34 Entrevistado por Pedro Ferriz De Con, en "Para empezar", 5 de mayo de 1999, Mxico, D.F. Las cursivas son mas. 3 ' Edgar Prado Calahorra, Norte, 15/11/2000, 11. 36 Lucy Sosa y Alex Quintero, "Remueven a fiscal de mujeres", El Diario, 29/ 07/2001, 1' .
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El modo y el mtodo
El anlisis presentado en este trabajo, se basa en fuentes "secundarias" que pudieran invalidar este trabajo. Otro argumento, puede ser, qu necesidad hay de que se nos repita lo que los peridicos se han encargado de difundir a travs de los aos (Cameron y Frazer 1987: xii). Sin embargo, estas fuentes secundarias dejan de ser tales y se convierten en fuentes "primarias" porque son la experiencia de mujeres preocupadas por la masacre de otras mujeres (Daly 1990: 27). Y con estos recursos analticos de informacin, he podido conocer y cuantificar el feminicidio sexual contra las nias y las mujeres de esta ciudad. El 28 de julio de 1998, Esther Chvez Cano37 me proporcion la lista de mujeres asesinadas38 de 1993 hasta 1998. Otras fuentes que pude obtener y que documentan los asesinatos de mujeres de 1993 a 1998, son dos informes emitidos, el primero, por la Subprocuradura de justicia del Estado Zona Norte, y el segundo por la Procuradura General de Justicia del Estado." Cabe destacar que tales informes fueron el resultado de la presin ejercida por los grupos de mujeres para terminar con el feminicidio. Con toda esta informacin, y una base de datos realizada por m, hasta el mes de diciembre de 2001, contabilic 110 vctimas de feminicidio sexual y serial. (Ver tabla nm. 1.)
37 Esther es una feminista y activista del Grupo 8 de marzo, y es conocida nacional e internacionalmente por su lucha en contra de los asesinatos de mujeres. Actualmente se desempea como directora del centro de crisis "Casa Amiga", el primer centro de atencin a vctimas de violencia sexual en esta ciudad. 38 La documentacin cronolgica se realiz basndose en la informacin proporcionada por el peridico El Diario de Jurez y se llev a cabo por los grupos de Estudios de gnero de la UACJ, Universidad Autnoma de Ciudad Jurez, El Comit Independiente de Chihuahua de los Derechos Humanos y por el Grupo Ocho de Marzo de Ciudad Jurez. En el presente es Esther Chvez Cano quien se encarga de sistematizar los asesinatos en contra de mujeres. 39 Informe de homicidios en perjurio de mujeres en Ciudad Jurez, Chihuahua. 19931998,
Subprocuradura de Justicia del Estado Zona Norte, febrero 1998. Homicidios cometidos en perjuicio de
mujeres en Cd. Jurez, Chih; en el periodo de 1993-1998,
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Julia Monrrez Fragoso TABLA NM. 1 Feminicidio sexual y serial en Ciudad Jurez 1993-2001 Ao Casos Seriales 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 8 7 17 19 16 16 9 6 12 110 6 5 15 16 11 15 6 6 9 89 Resueltos 0 0 3 6 0 3 4 0 8 24 Consignados No seriales 2 2 2 3 5 1 3 0 3 21 Resueltos 2 2 1 3 5 0 2 0 0 16 Consignados 4 hombres*/1 hijo 2 hombres/lvecino Padrastro 2 hombres ** To***/3jvenes/2hombres/ compadre] amante hijastro/cliente
Shariff/Rebeldes Rebeldes
FUEN TE: Elaboracin de la autora, base de datos Feminicidio 1993-2001, El Colegio de la Frontera Norte. * 4 hombres que participaron en el asesinato de una menor. ** 1 de ellos asesin a dos menores, no se le dio acto de formal prisin por ser menor de edad. *** Este hombre s cumple una condena.
La clasificacin de feminicidios seriales se bas en los siguientes indicadores: el lugar donde fue encontrada la vctima, generalmente en despoblado; si el reporte forense deca que haba sido violada; cuando no hay tal informacin, se toma en cuenta, la desnudez del cuerpo, la forma en que se deja el cadver y las diferentes torturas o mutilaciones a las que fue sometido. Se han registrado ochenta y nueve casos, desde 1993 hasta el 2001, y estn detenidos varios hombres a los cuales se seala como los autores materiales e intelectuales de los mismos. En 1995, se detuvo a Omar Shariff Latiff y la pandilla de "Los Rebeldes"." En 1999, se aprehendi a la banda de "El Tolteca y los "Choferes". 41 El ao 2001 a Vctor Javier Garca Uribe y Gustavo Gonzlez Meza.` Con excepcin de Omar Shariff
40 Un asesinato cometido por Shariff y ocho por los Rebeldes. Salvador Castro, "Orden de aprehensin contra violador en serie", Norte, 27/09/2001, p. 9. Armando Rodrguez, "Otra vez Sharif en la mira", El Diario Jurez, 04/11/01, p. 6. 41 Acusados de siete asesinatos. 42 Acusados de ocho asesinatos.
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Latiff que fue condenado a 30 aos de prisin, a ningn otro se le ha dictado auto de formal prisin. Sin embargo, el ao 2000 se supo que el cuerpo de Elizabeth Castro Garca, por cuyo asesinato se conden a Omar Shariff Latiff, no pertenece a ella. Todos estos casos suman 24 "supuestamente esclarecidos"; del resto, 65, nada se sabe. Adems, 39 de las vctimas permanecen como no identificadas. Por lo que se refiere a las vctimas de feminicidios sexuales no seriales, los mismos indicadores fueron tomados para hacer la clasificacin. Un hecho significativo es que algunos de estos son cometidos en la casa. Estos crmenes sexuales suman 21, de los cuales en 16 casos hay algn o algunos consignados. Podramos preguntarnos si existen diferencias entre el feminicidio sexual y el serial. No, ambos significan lo mismo: la completa destruccin y avasallamiento de la mujer (Caputi 1987: 7). Pero hay que tener en cuenta que si realmente creemos que los llamados asesinos seriales43 y no seriales son los que efectivamente estn consignados, solamente se han "resuelto" el 36.4% de los casos, el 63.6% queda sin resolver. En cuanto al lugar de origen de las nias y mujeres, el 35.5% permanece sin identificar; del 40% se desconoce su procedencia, y el restante 24.5 % son originarias de los siguientes estados: 10 de Chihuahua -7 de ellas de Ciudad Jurez- 5 de Zacatecas, 4 de Durango, 3 de Veracruz, 3 de Coahuila, 1 de Puebla y 1 de Sinaloa. A pesar de que la cifra es muy pequea, para poder llegar a conclusiones, podemos aventurar que la cifra de 39 desconocidas y 20 mujeres provenientes de otros estados de la repblica y del mismo estado de Chihuahua nos refleja el fenmeno migratorio en esta ciudad que cuenta con una poblacin de 1 217 818 personas. De acuerdo con los censos de 2000, el 58.9% de los habitantes naci en la entidad; el 32% en otra entidad; el 2.6% en otro pas, y se desconoce el origen del 6.5%. Las cifras son similares cuando se desagregan por sexo: del total de mujeres, el 33.8% provienen de otra entidad o pas y el 59.6 son originarias de la entidad." Las mujeres, sean adultas o nias, son violadas, prostituidas y asesinadas, o asesinadas luego violadas. Esta degradacin es tan co
43 Actualmente se desarrollan en esta ciudad una serie de manifestaciones, protestas y otras actividades, para exigir evidencias de que realmente estos hombres son culpables. La prensa nacional e internacional est presente en todos estos eventos. 44 Perfil sociodemogrfico de Chihuahua, INEGI, 1995.
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mn que las vctimas, sus nombres o los lugares donde fueron asesinadas, se olvidan de un da para otro (Dworkin 1997: 188-189). Olvidar es parte de los que permanecen como observadores o de los agentes que ejecutan la agresin. Por oposicin, la vctima, lleva marcado en sus sentimientos y en su cuerpo todo lo que tiene que recordar. Sus edades comprenden de los 10 a los 42 aos. (Ver tabla nm. 2.) El grupo donde las mujeres son ms propensas a ser asesinadas es el que comprende las edades de 11 a 22 aos, que representa el porcentaje acumulado de 72.7%; sobresale el de mujeres de 17 aos con 11 vctimas. Aunque, hay que aclarar que slo contamos con informacin para 77 casos, en cuanto a los 12 restantes todas son descritas como mujeres muy jvenes. TABLA NM. 2 Edad de las vctimas de feminicidios sexuales seriales 1993-2001
Edad 10 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 28 29 30 33 34 35 42 Total Frecuencia 3 5 1 8 7 11 5 5 5 1 5 4 3 1 2 1 3 2 1 2 2 77 Porcentaje 3.9 6.5 1.3 10.4 9.1 14.3 6.5 6.5 6.5 1.3 6.5 5.2 3.9 1.3 2.6 1.3 3.9 2.6 1.3 2.6 2.6 100.0 Porcentaje vlido 3.9 6.5 1.3 10.4 9.1 14.3 6.5 6.5 6.5 1.3 6.5 5.2 3.9 1.3 2.6 1.3 3.9 2.6 1.3 2.6 2.6 100.0 Porcentaje acumulado 3.9 10.4 11.7 22.1 31.2 45.5 51.9 58.4 64.9 66.2 72.7 77.9 81.8 83.1 85.7 87.0 90.9 93.5 94.8 97.4 100.0
FUENT E:
Frontera Norte.
La ideologa patriarcal clama que est en contra de la violacin, sin embargo, la legitima cuando sostiene los mitos acerca de la sexualidad
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masculina como incontrolada y agresiva y contrapone el mito de la sexualidad femenina como pasiva y receptiva. No obstante, en todo contexto social, la violacin es un acto de violencia en el cual el sexo es utilizado como un arma (Steeves 1997: 10-11,13). Por eso, ciertas formas de violencia sexual han sido legitimadas por el estado. La normalizacin de esta poltica da lugar a preguntarse por el riesgo del ataque sexual en relacin con el valor de las diferentes categoras de mujeres, e.g., mujeres adultas, mujeres con necesidades especiales, mujeres de diferentes grupos tnicos, mujeres en pobreza, etc. (Kelly y Radford 1998: 74-75). (Ver tabla nm. 3.) TABLA NM. 3 Ocupacin y descripcin de las vctimas de feminicidios sexuales seriales
Ocupacin Ama de casa Bar Drogadicta Empleada Empleada domstica Empleada/estudiante Estudiante Fue a pedir empleolmaquila Indigente Ma quitado ra Maquiladora/estudiante Secretaria Sexoservidora Supermercado Ocupacin no especificada Total Frecuencia 1 2 1 1 2 3 5 4 1 14 2 1 1 1 50 89 Porcentaje 1.1 2.2 1.1 1.1 2.2 3.4 5.6 4.5 1.1 13.5 2.2 1.1 1.1 1.1 58.4 100.0
Fuente: Elaboracin de la autora, base de datos Feminicidio 1993-2001, El Cole gio de la Frontera Norte.
"En un ambiente de violencia, es necesario explicar sta a travs de la propiedad, la distribucin de la riqueza y la ideologa. Otros aspectos como las caractersticas fsicas de la poblacin, el grado de industrializacin y el nivel educativo de esa sociedad, deben ser dejados fuera del anlisis" (Tecla 1999: 79). Esta afirmacin es completamente errnea, porque no toma en cuenta la jerarqua de explotacin sexual que comprende la raza, el gnero y la clase. En la sociedad occidental moderna las diferencias de sexo, gnero, clase social y raza son hechos que se biologizan y naturalizan la desigualdad social. Se trata de un procedimiento ideolgico utilizado para superar las contradicciones inherentes a la sociedad de clases y se
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manifiesta sobre todo cuando hay conflictos, contradicciones y tensiones en el sistema, los cuales se neutralizan al echarle la culpa de su inferioridad a las propias vctimas (Stolcke 2000: 42). Las mujeres jvenes que presentan mayor riesgo y vulnerabilidad a ser atacadas, son las que trabajan en la industria maquiladora: 22.2%. Adems de ser mujeres, son migrantes, caminan grandes tramos solas y a altas horas de la noche. La maquila es la actividad econmica que concentra el ms alto porcentaje de la poblacin econmicamente activa.43 Las mujeres, como objeto de violencia por parte de los hombres la sufren desde su causa inmediata, que es la diferencia de fuerza fsica entre ambos y la causa mediata, la cual se encuentra en la desigualdad social de las mujeres (Izquierdo 1998: 77).
Reflexiones finales
El feminicidio sexual serial en esta ciudad es un problema real social. Tiene que ver con lo irreparable y se trata de una cuenta pendiente. Las mujeres como objeto de violencia por parte de los hombres, la sufren desde su identidad genrica y su posicin en el sistema de clases sociales. Y aunque las feministas evitamos el trmino vctima, ciertamente es un hecho en la prctica feminicida. Ahora bien, esta criminalidad permitida va acompaada por una serie de discursos en los cuales hay un significado y una direccin basada en condiciones materiales que la sustentan. Las declaraciones de funcionarios pblicos encargados del poder judicial, los voceros empresariales y las iglesias, nos permiten ver cmo se administran y se trazan lmites de tolerancia ante la ola de feminicidios y formas de sometimiento para las vctimas. Pero lo ms grave es el anuncio de un momento alarmante en que la criminalidad no resuelta se convierte en un poder, porque se anuncia que quienes hacen valer la ley no estn interesados en aprehender a quienes la violan y matan a las nias y mujeres. Esta investigacin es producto de una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologa-Sistema regional de investigacin Francisco Villa, para el proyecto "Feminicidio: el caso de Ciudad Jurez, 1993 1999. Perfiles de vulnerabilidad de las mujeres asesinadas y polticas pblicas para mujeres en riesgo".
4' De acuerdo con los censos de 1990 es el 50% .
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