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Reality Shows

Este largo documento analiza el fenómeno de los reality shows y cómo estos exhiben la vida real de una manera cercana a la ficción. El documento también discute las críticas a los reality shows, especialmente en Estados Unidos, y cómo estos muestran historias cada vez más extremas para ganar audiencia. Finalmente, el documento indica que en Chile los reality shows aún se enfocan en temas más convencionales.

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Reality Shows

Este largo documento analiza el fenómeno de los reality shows y cómo estos exhiben la vida real de una manera cercana a la ficción. El documento también discute las críticas a los reality shows, especialmente en Estados Unidos, y cómo estos muestran historias cada vez más extremas para ganar audiencia. Finalmente, el documento indica que en Chile los reality shows aún se enfocan en temas más convencionales.

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(Extractado de Tesis de Ped. en Castellano, 2002. Ana Mara Thollander y Vctor Gonzlez).

Reality Show LA NUEVA ERA TELEVISIVA? En estos ltimos aos, la televisin se ha sacudido poniendo en pantalla a la ms variada gama de personajes de carne y hueso: Violadores, mujeres enamoradas del marido de su hermana, neonazis, mdicos acusados de negligencia, hombres que afirman ser la reencarnacin de Elvis Presley y un etctera tan largo como slo puede ser la realidad. Es el reality show, un gnero que es defini como la vida misma vista por "el desvergonzado ojo de Dios" y que tiene por gures a Oprah Winfrey Geraldo, Ricky Lake y Phil Donahue, en Estados Unidos; a Cristina en Latinoamrica; y a Carlos Pinto en nuestro pas. La definicin de reality show abarca una amplia variedad de programas. Estos van desde las historias recreadas al estilo de Mea Culpa y Laberinto, la cacera de fugitivos de la justicia en Americas Most Wanted o la bsqueda de personas perdidas en el programa espaol Quin Sabe Dnde?, hasta los talk shows (programas de conversacin) en sus versiones ms osadas, como el de Jenny Jones, transmitido por Warner Bros Televisin, donde se ha visto a actrices de pelculas pornogrficas reclamando porque quedaron embarazadas en alguna filmacin. Lo que distingue a los reality shows es la forma en que presentan hechos que, siendo reales, tiene un tratamiento ms cercano a la ficcin que a la asptica presentacin de la verdad a las que nos ha acostumbrado el llamado "periodismo serio". Esta compleja, fascinante y a ratos difusa mezcla de dos enfoques tradicionalmente antagnicos -realidad y ficcin- ha hecho que algunos autores hablen de la nueva era de la "televisin hiperrealista", una televisin cuya materia prima parece salida de la ms creativa mente de un guionista debido a sus crecientes grados de espectacularidad.

La transmisin del juicio de O. J. Simpson como si fuera un captulo de Se Har Justicia -precedido por la televisacin de su huida por las autopistas de Los Angeles- ya puede ser considerada como la telenovela con ms rating de la historia de la televisin norteamericana. No se trata de los telefilmes de los aos 70 que se inspiraban en la vida real para hacerse ms verosmiles; ahora es la realidad la que se sirve de la ficcin para hacerse an ms real1. Una segunda caracterstica de los reality shows, especialmente de su variante talk show, es que se centran en personas comunes y corrientes, que resultan elevadas a la categora de personajes pblicos en virtud de su absoluta falta de pudor para revelar historias ntimas. Televisin de servicio pblico? Dicen que, a raz del estreno de su serie televisiva Alfred Hitchcock Presenta, coment "La televisin ha devuelto al crimen a su lugar de origen: el hogar". Tal como ocurri en Chile, el reality show inicia en Estados Unidos su desarrollo en la televisin mundial a partir de las siempre atractivas historias del submundo policial y criminal, y obtiene carta de ciudadana con Americas Most Wanted (Los ms buscados de Amrica). Desde su creacin en 1988, este programa ha ayudado a capturar a 473 fugitivos y ha hecho posible que muchos ciudadanos se conviertan en "cazadores de hombres que trabajan las 24 horas del da, los 365 das del ao". Esta funcin de "servicio pblico" es alegada como defensa por los productores de reality shows frente a los ataques que los acusan de hacer "televisin basura" o de "sensacionalistas empeados en mostrar la escoria de la sociedad". Phil Donahue, autodenominado "el periodista del pueblo", impulsa desde 1967 una cruzada en las pantallas norteamericanas para mostrarle a la gente lo que sta quiere y tiene derecho a ver. Pionero de los talk shows, Donahue cre un formato que desterr a los insulsos especialistas (tan queridos en nuestra televisin) que orientaban al pblico para solucionar sus problemas. Como protagonistas de sus vivencias, el hombre y mujer de la calle comenzaron a hablar de sus pasiones y obsesiones en una espiral de exhibicionismo verbal que parece no tener lmites para el asombro. Siempre a la cabeza del gnero, Donahue ha pasado de la simple conversacin de temas escabrosos a la transmisin en directo de una operacin de ciruga esttica o a su ltima campaa: la lucha por conseguir que la justicia de Estados
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Conversacin realizada por grupo de periodistas como Alejandro Giller, Patricio Baados entre otros, en canal 13, programa dirigido por Juan Carlos Valdivia Una conversacin necesaria Refirindose a los pioneros reality show conocidos por los chilenos Sbado 6 de abril de 2002.

Unidos apruebe la transmisin en vivo de las ejecuciones de los condenados a muerte. Para que la televisin llegue a este punto, su pblico ha tenido que cambiar mucho. Difcilmente se vera hoy en pantalla el desfile de rarezas que caracteriza a la televisin ms desarrollada si no se hubiera incubado en los ochenta una particular sensibilidad hacia lo extrao, lo curioso, "lo freak". Paralelamente, el desarrollo de la tecnologa audiovisual ha hecho posible el uso de cmaras ocultas en programas que revelan conversaciones descarnadas, como ocurre en Confesiones de Taxi, de la serie documental Amrica Undercover, producida de HBO y reiteradamente censurada por el cable chileno2. k

"Basura diaria" Este hbrido entre informacin y entretencin que es el reality show se enfrenta hoy en Estados Unidos a un grupo cada vez mayor de detractores que buscan frenar lo que consideran "la devastacin de la cultura, los valores y las mentes de los nios de Amrica". No es para menos. En el show de Sally Jessy Raphael, una nia de 13 aos convers sobre sus ms de 300 experiencias sexuales desde los 10 aos. Mientras tanto, en Paramount, Montell Williams tuvo como invitada a una mujer embarazada de ocho meses que confes haber tenido ocho parejas sexuales en sus primeros seis meses de embarazo. Y nuestro conocido Geraldo analizaba el mismo da el Sndrome de Estocolmo junto a mujeres que se haban casado con sus violadores. Pero la reaccin de los grupos ms conservadores de la sociedad norteamericana choca con la defensa de la libertad de expresin en un pas
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ngel Carcavilla. Reality Show en Seccin Maldita The Clinic. Jueves 28 de junio de 2001- ao 3- n 54.

donde en 1982 la Corte Suprema determin que no se poda negar la presencia de las cmaras de televisin en los tribunales. As los televidentes de Estados Unidos se han conmovido con las lgrimas de Marlon Brandon en el proceso por el asesinato de su hijo, se han estremecido con el relato del canbal Jeffrey Dahmer, se han sorprendido con la exhibicin como prueba de la ropa interior de la mujer que acus de violacin a uno de los hijos de John Kennedy y han sonredo con malicia ante la defensa de Lorena Bobbit por haber mutilado el pene de su marido. Y ese pblico no est dispuesto a renunciar a lo que el reality show le ha sabido entregar. En el otro lado de la pantalla, las cadenas de televisin tampoco desean arriesgar lo mucho que han ganado. La historia cotidiana es ms barata y da mayor sintona que cualquier otro tipo de programas producidos de acuerdo a las tradicionales reglas de la entretencin y la ficcin. Para qu gastar miles de dlares en un captulo de una serie policial si basta con salir una noche de redada con la polica como ocurre en Cops, programa que desde 1988 explota el videovoyeurismo a travs de la violencia real en las calles. El National Talk Show Guest Registry da la posibilidad en su pgina de Internet de vender historias personales para que sean puestas ante los ojos de millones de telespectadores. "Dobles de Marilyn Monroe que han muerto en forma violenta a la misma edad que su dolo", "Transexual se presenta como candidato a la Presidencia", "Mujeres raptadas y violadas por extraterrestres". "El drama de las striptiseras despus de los 40", "Mi marido es un pedfilo", son algunos de los ttulos que ofrece este registro de invitados. En Chile difcilmente podramos ver una entrevista de este tipo en nuestra televisin. Las versiones nacionales del reality show, exceptuando el caso de Mea Culpa, navegan an por las tranquilas aguas de las confesiones pblicas de alguna enfermedad ("Soy manaco depresivo", "Perd todo por el alcohol"), las vivencias personales de impacto social ("Me separ", "Soy madre soltera") y las costumbres sancionadas a nivel moral ("Infieles", "Mi marido me pega"). 3 Adems que debemos recordar que en Chile es un fenmeno relativamente nuevo en comparacin a pases europeos, estos reality show en pases ms desarrollados hacen de todo para poder conseguir da a da una audiencia televisiva con el simple hecho de mostrarlo todo, slo hace falta un lente y tenemos show, por ejemplo, diez polacos sern encerrados en una casa
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Juan Cristbal Guarello Colacin cultural The Clinic. Jueves 14 de junio de 2001- ao 3 n 53.

en Varsovia. Los alemanes que adelgacen ganarn el peso perdido en oro. Son acontecimientos prosaicos que, seguidos por las cmaras, pasan a ser ofrecidos como programas de televisin en las horas mayor audiencia. Todos sus protagonistas aparecen embarcados en un misma aventura, pero slo uno ganar. Durante siglos filsofos y cientficos han querido saber qu era la realidad. Para la televisin de hoy es un material que seduce a un pblico de incansables mirones. En Europa Oriental y Occidental, en Amrica del Norte y del Sur, programas basados en mostrar la sucesin "real" de hechos vividos por gente "corriente" atrada por los premios en metlico constituye un desafo a las normas de funcionamiento de la industria. Basta con instalar a diez hombres y mujeres desconocidos bajo llave en una casa en Espaa y grabarlos con 29 cmaras de televisin para obtener un resultado sorprendente: 12 millones de personas, un tercio de la poblacin del pas, miran el programa. Dondequiera que se haya trasplantado la frmula de la pantalla pequea como vigilante siempre alerta unida a los premios en efectivo y al aislamiento, dicha frmula ha triunfado. En Estados Unidos, Survivor, que abandon a 16 concursantes en una isla de Malasia con un calor sofocante y los oblig a alimentarse a base de gusanos, capt 50 millones de telespectadores en pleno verano. Un programa semejante en Brasil obtuvo un enorme xito. Al mismo tiempo, 15 pases han adaptado el programa holands Big Brother, lanzado en 1999, en el que diez personas que viven en una casa conversan, conspiran, mientras, gracias al voto de los televidentes, su nmero se reduce a lo largo de los meses hasta que slo queda el ganador. Se calcula que 300 millones de personas han visto ese show. Los "veteranos" de El Gran Hermano en Espaa son ahora estrellas. Incluso las mantas que usaron fueron subastadas y algunos se han convertido en hroes de videojuegos. "Hemos creado un nuevo gnero que descubre que las personas comunes y corrientes pueden ser interesantes. De pronto comprendemos que quizs nuestro vecino salga del paso mucho mejor de lo que cualquiera se hubiese imaginado", declara John De Mol, el director holands de Endemol Entertainment e inventor de Big Brother. Para crticos indignados y obispos ofendidos, el nuevo gnero es el smbolo del bajsimo nivel de una televisin que no respeta la dignidad humana. Y aunque algunos coinciden con De Mol en el sentido de que se trata de un espectculo para todos los pblicos, competitivo y excelente para alimentar las charlas de los empleados en las oficinas, sus detractores subrayan que exalta el voyeurismo y que es degradante. En Alemania, algunos

ministros propusieron que el programa fuera declarado inconstitucional. Bernard Crick, bigrafo de George Orwell, seal con desaliento que se haba cumplido la profeca de ste. La gente "a travs de la degradacin cultural se despolitiza, permanece muda, y a nadie se le ocurre exigir una participacin adecuada", ha escrito refirindose a la stira de Orwell 1984, la novela que invent al Gran Hermano. Un tal xito de pblico y la naturaleza de las crticas parecera indicar que entre las cmaras y los seres humanos ha nacido una nueva relacin. "Los televidentes proceden de todos los medios sociales, incluso de los de un alto nivel cultural", seala Ignacio Bel, profesor de Derecho en la Facultad de Ciencias de la Informacin en Madrid. "Obedecen a una fascinacin morbosa, a una curiosidad malsana." Ese dictamen ha sido confirmado por el canal estadounidense Court TV, que ofreci una emisin en la que los delincuentes confesaban ante las cmaras los asesinatos que haban cometido. Sin embargo, viendo Big Brother se desvanece la sensacin de estar violando la intimidad. Para empezar, los participantes quieren estar all: lo que temen no es ser observados, sino el anonimato. Y aunque buena parte del inters se basa en la expectativa de espiar algn momento escabroso - todo el tiempo se habla de sexo, pero rara vez se muestra realmente - lo cierto es que la dieta del telespectador no es muy sabrosa. En la versin britnica, los participantes dorman en exceso, se ocupaban del gallinero, fotocopiaban su anatoma y se lamentaban del profundo aburrimiento de vivir de la televisin y sin televisin. Pero una mirada ms atenta nos revela otros significados de la misma falta de accin. No sucede casi nada, nadie dice nada inteligente, pero las cmaras captan los parpadeos, los gestos que alimentan la TV de la realidad. Cada conversacin, por vacua que sea, participa de la expresin personal, del afn por impresionar a aqullos con los que se comparte casa (y que se expulsan entre s) y del deseo de granjearse la simpata de millones de telespectadores. Es una tremenda operacin de relaciones pblicas. "Interes al psiclogo que hay en m", afirma Nidi Etim, 39 aos, de Manchester (Inglaterra), "el observar cmo interactuaban, quines eran los lderes, cmo se haca la seleccin". El origen de la popularidad de los reality shows est en esos conflictos interpersonales el mismo motor que anima el drama tradicional, las

telenovelas y los talk-shows. Y lo cierto es que los talk-shows son parientes cercanos de los nuevos programas, al permitir que personas "comunes y corrientes" saquen a colacin problemas ntimos bajo los focos de los estudios. Pero el enfoque del nuevo gnero es diferente. Las cmaras estn instaladas en una isla o en una casa, a la que se invita a una minicomunidad. Los televidentes fisgan lo que sucede, vigilan las reacciones, juzgan los comportamientos. En vez de narrar una historia individual, el tema es la desintegracin de una comunidad artificial. "Es la mejor combinacin de ficcin y realidad vista hasta ahora", dice Elizabeth Lpez, productora de Gran Hermano para Tele 5 de Espaa. Los shows pueden fabricarse artificialmente (los productores de Big Brother trataron de sobornar a los concursantes sosos, dndoles 50.000 dlares por permitir el ingreso de una nueva participante "sexy"), pero, como afirma Lpez, quien compite "escribe su propio guin". Para muchos espectadores la lucha es demasiado evidente. Se trata del equilibrio entre permanecer en el show, expulsar de l a los dems, y mantener al menos una solidaridad de fachada. Es un "guin" equiparable a la experiencia que vivimos en nuestra familia o en nuestro puesto de trabajo, siempre luchando por ser reconocidos como los mejores sin dejar de ser populares como compaeros. En los debates de chat de Internet, se discute sobre quin es sincero, quin est representando el papel del bueno y quin es el malo: en resumen, cmo afronta cada persona el desafo. Si aadimos cmaras y preparacin escnica, dice el psiclogo social Peter Lunt, el juego ser an ms serio: los concursantes no slo se enfrentan unos con otros, sino con la esencia misma de la vida en un mundo dominado por las emociones, el lenguaje y las imgenes acuadas por los medios de comunicacin. Estamos ante un nuevo tipo de fama. Bart Spring, de Holanda, y el vencedor del Survivor estadounidense, Richard Hatch, un preparador de ejecutivos homosexual, son tan famosos que incluso pueden lanzar una lnea de ropa. En vez de mostrar una dentadura perfecta, las nuevas estrellas brillan siendo como todo el mundo: son personas que cualquiera habra podido conocer antes de que contratasen los servicios de guardaespaldas y de asesores de imagen. La disponibilidad de numerosos shows en Internet, los sitios de chismorreo, incluso la posibilidad de participantes por e-mail, refuerzan su atractivo democrtico. La televisin parece sometida al control de los

televidentes, incluso cuando proclama el poder de los medios de comunicacin.4 Exceso de realidad Este fue el ao del auge y cada de los reality show. Tras el pick de los programas con gente "de verdad", iniciados por el polmico Gran hermano alemn el 2000, los norteamericanos, argentinos y espaoles inventaron todo tipo de variantes en el gnero. Ejemplos del 2001 son Temptation Island (cadena FOX), cuyo fin es poner a prueba la fidelidad de parejas tentndolos con espectaculares solteros, y El Bar (canal Amrica), donde participantes argentinos acapararon varias veces la atencin del pblico teniendo sexo frente a las cmaras. Pero el exhibicionismo exacerbado cay dramticamente despus del atentado a las Torres Gemelas. Parece que la audiencia se satur de realidad y los reality shows, antes dueos del rating, dejaron de ser la vedette de la tv. En los talk shows y reality shows, por ejemplo, se presentan los hechos con un formato de espactculo, lo que les puede restar credibilidad pero los hace atractivos. Para dotarlos de cierta credibilidad, estos programas se sirven de herramientas del periodismo y trabajan con periodistas, quienes saben qu y cmo preguntar, cmo empatizar con un pblico, qu temas pueden despertar inters, explica Mara Elena Gronemeyer, profesora de tica Periodstica del pregrado y del magster de la Facultad de Comunicaciones, y que conoce la realidad norteamericana, espacio donde esta tendencia es muy fuerte. Lo grave es cuando el pblico identifica estos programas como periodsticos y presume que a travs de ellos est siendo adecuadamente informado, e incluso llegan a ser percibidos como educativos, como ha ocurrido con Mea Culpa. Los defensores de esta tendencia opinan que con programas como estos se logr mostrar una realidad ignorada hasta entonces por los medios, como sostuvo el periodista Santiago del Campo, ex conductor de Aqu, En Vivo, en el encuentro sobre violencia y medios de comunicacin. Sin embargo, opina la profesora Gronemeyer, muestran una realidad distorsionada, estereotipada, simplificada o exagerada, que no corresponde a la verdad.
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Ordis, Renato. "Otro territorio: Ensayos sobre el mundo contemporneo". Editoriales de Universidades Nacionales. 1996.

El desafo est en cmo dar cuenta de esa realidad. Como dijo Carlos Estvez, Jefe del Departamento de Participacin Ciudadana y Prevencin del Delito del Ministerio de Educacin en ese encuentro, hay que dar un tratamiento tico. Los hechos no imponen la forma de ser presentados. Uno elige el enfoque que le da a lo que cubre. La profesora Gronemeyer va ms all: El xito de estos programas puede ser indicativo de una necesidad por este tipo de informacin, pero hay que saber asumirla. Querer despertar la conciencia no es suficiente argumento para mostrar cualquier realidad de cualquier modo; hay que pensar en cmo despertarla, si no se cae en lo del fin que justifica el medio. Y si slo se utiliza con fines de rating, los medios no estn haciendo un aporte; por el contrario, estn usando a personas para luego dejarlas muchas veces botadas, sin responsabilizarse de Las consecuencias.5 DE REALITYS, NADA; DE SHOW, TODO Prosiguiendo nuestro anlisis en torno a los denominados reality shows (la vida misma en directo,) creo que hay algunos aspectos centrales que debemos mostrar a nuestros jvenes, y que resultan a primera vista muy fciles de constatar, de tal manera que ellos mismos puedan observarlos al mirar con detenimiento y estudiar uno de estos programas. Cuando charlemos con los jvenes sobre estos shows, debemos cuidarnos en todo momento de no transformar nuestros comentarios en un ataque casi despiadado contra la estructura o formato del programa, sino ms bien disparar nuestros misiles intelectuales contra el corazn mismo de la fortaleza enemiga, y siempre hacerlo con una actitud que contenga hasta cierta cuota de comicidad: por ejemplo, utilizando al hablar las mismas expresiones que utilizan los propios participantes, con el fin de mostrar a nuestros interlocutores que hemos visto los programas y conocemos a fondo hasta detalles insignificantes. Eso revelar nuestra actitud de observadores agudos de la realidad. Todo el esquema y la estructura de los shows mediticos consiste en presentar una absoluta irrealidad como la realidad misma. Consiste en imponer a fuerza de horas de exposicin, sobresaturacin de imgenes y una abrumadora publicidad y estrategia de marketing un producto comercial irreal y fingido, que se presenta como una realidad que por estar transmitida en directo, y por televisin pretende tener consistencia de verdad.
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Mara Elena Gronemeyer, Entrevista a fondo sobre los reality shows,Revista Qu Pasa septiembre- 2001

Dicho en modo ms sencillo: la verdad no reside en lo que observamos (que, en realidad es mentira) sino en el hecho de que lo observamos por televisin y en directo. Ah reside el pilar fundamental de estos engendros comunicacionales, y ese puede ser sin duda el dao mayor que cause en los jvenes. El paso que sigue es el idealismo, es decir, cuando la idea sin conexin con la realidad termina adquiriendo realidad propia y hasta puede determinar conductas consecuentes. Esto mismo, por ejemplo, suele ocurrirles con frecuencia a nuestros polticos: dan una explicacin absolutamente desconectada de la realidad visible y palpable que cualquiera de nosotros ve y conoce cada da, y no slo aparecen convencidos de su explicacin irreal sino que luego, actan en consecuencia. Las premisas que el joven debiera reconocer frente a un reality show: 1. Muestra como en la verdad visible se esconde un gran negocio. Esto es fcilmente comprobable y contrastable por el joven de muy diversas maneras. Por ejemplo, haciendo seguir al adolescente la monumental campaa publicitaria y de ventas que acompaa el programa en negocios, espacios de publicidad en medios grficos, radios y pautas publicitarias en todos los medios. Casi diramos que, en el fondo, el programa deja de ser el centro de atencin. 2. A continuacin, proponer al joven el siguiente ejercicio de reflexin: que realice un clculo aproximado de lo que l cree que puede haber costado la preparacin y puesta en marcha del proyecto en funcin de la presentacin del programa, campaas de publicidad, costos por segundos en campaas televisivas etc - Agregar por supuesto el gran negocio de los llamados telefnicos, de los sorteos y premios y, adems, la produccin misma del programa. Sin duda, nos encontramos ante una necesidad de gran produccin y considerables gastos. 3. Luego, pedirle al joven que observe con atencin los decorados del estudio o la casa en la que transcurre el show, el mobiliario, los espacios comunes que los ocupantes utilizan, en fin: que trate de hacer una rpida estimacin entre el costo inicial de semejante produccin presentada a todas luces, y el gasto que el programa ha realizado en los materiales que conforman el hogar meditico de los participantes del programa.

4 No se percibe con toda claridad una gran desproporcin entre lo que vemos como costo de inversin y lo que vemos realmente baratijas como gastos en mobiliarios y escenografa? Finalmente, otro de los argumentos que resultan de inters proponer a consideracin de los jvenes es la cuestin de la existencia de contratos que vinculan a los participantes con quienes llevan adelante el programa. All lo que se pretende imponer como premisa fundamental en la inteligencia de nuestros adolescentes es el viejo principio de que lo que haya sido pactado por las partes debe ser respetado, sin importar ningn otro valor o considerar ninguna otra posible situacin que no sea las que prescriben las condiciones del negocio. As, por ejemplo, se plantea el tema del desprecio por la intimidad de las personas, subordinada a las pautas de un acuerdo comercial. No se tiene en cuenta lo que pueda perfeccionar la vida de las personas, sino que los objetivos del negocio se anteponen a toda otra realidad.6

BIBLIOGRAFA Faux Belau, Angel. "La Informacin Televisiva y su Tecnologa". Ed. Universidad de Navarra, S.A., Pamplona, 1980. Agee,Warren, K., Ault, Phillip H., Emery, Edwin. "Introduction to Mass Communications". Brown, M.E.: "Melodramas televisivos y conversaciones en vivo: la posibilidad de lecturas emancipadoras". En Peamarn,C. y Lpez Dez, P. (Coord). 1995. Molina, J: Rozas,E ; Desantes, J.M.: "Los medios de comunicacin social y el derecho a la intimidad y a la vida privada", en Revista CEP, N 46. 1992. (pp.13). Consejo Nacional de Televisin www.cntv.cl Diario ltimas noticias: Talk show un fenmeno invasor, agosto 14 de 1990. Diario La Tercera: Cuando la Televisin Mata. Julio 28 de 2000 Revista QUE PASA: El famoso raiting en los reality show. Abril 12 de 2002

Premisas que consider para el anlisis del estudiante sobre los reality show, tanto en su forma como su fondo. Que sean agudos crticos de estos programas televisivos, pero con un anlisis detallado y un trabajo serio.

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