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Filosofía de la Esperanza en Maritain

Este documento es la tesis doctoral de María Laura Picón de Alessandrini titulada "Portavoces de sabiduría: elementos para una filosofía de la esperanza en Jacques y Raïssa Maritain". Explora el pensamiento de los filósofos Jacques y Raïssa Maritain y cómo la esperanza y la búsqueda de la verdad fueron temas transversales y fundamentales en su obra. Su filosofía surge del diálogo entre ellos y con otros intelectuales, y muestra que aunque encontraron respuestas en el cristianismo, su sed por
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  • Crisis de la civilización,
  • Cultura cristiana,
  • Sabiduría mística,
  • Crisis de la comunidad,
  • Esperanza teologal,
  • Conocimiento metafísico,
  • Analogía del ser,
  • Jacques Maritain,
  • Crisis de la humanidad,
  • Crisis de la persona
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Filosofía de la Esperanza en Maritain

Este documento es la tesis doctoral de María Laura Picón de Alessandrini titulada "Portavoces de sabiduría: elementos para una filosofía de la esperanza en Jacques y Raïssa Maritain". Explora el pensamiento de los filósofos Jacques y Raïssa Maritain y cómo la esperanza y la búsqueda de la verdad fueron temas transversales y fundamentales en su obra. Su filosofía surge del diálogo entre ellos y con otros intelectuales, y muestra que aunque encontraron respuestas en el cristianismo, su sed por
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  • Crisis de la civilización,
  • Cultura cristiana,
  • Sabiduría mística,
  • Crisis de la comunidad,
  • Esperanza teologal,
  • Conocimiento metafísico,
  • Analogía del ser,
  • Jacques Maritain,
  • Crisis de la humanidad,
  • Crisis de la persona

Picn de Alessandrini, Mara Laura

Tesis doctoral Facultad de Filosofa y Letras

Portavoces de sabidura : elementos para una filosofa de la esperanza en Jaques y Rassa Maritain

Este documento est disponible en la Biblioteca Digital de la Universidad Catlica Argentina, repositorio institucional desarrollado por la Biblioteca Central San Benito Abad. Su objetivo es difundir y preservar la produccin intelectual de la institucin. La Biblioteca posee la autorizacin del autor para su divulgacin en lnea.

Cmo citar el documento: Picn de Alessandrini, Mara Laura. Portavoces de sabidura: elementos para una filosofa de la esperanza en Jacques y Rassa Maritain. Tesis doctoral Universidad Catlica Argentina, Facultad de Filosofa y Letras, 2004. <http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/tesis/portavoces-de-sabiduria.pdf>. (Se recomienda indicar antes del URL la fecha de consulta. Ej: 19 de ago. de 2010).

Pontificia Universidad Catlica Argentina "Santa Mara de los Buenos Aires" Facultad de Filosofa y Letras

PORTAVOCES DE SABIDURA
ELEMENTOS PARA UNA FILOSOFIA DE LA ESPERANZA EN JACQUES Y RATSSA MARITAIN
Tesis doctoral UCA - Biblioteca Central

Director: Pbro. Dr. Carlos A. Scarponi Alumna: Lic. Mara Laura Picn de Alessandrini 30110001393017

Portavoces de Sabidura

Introduccin general

Portavoces de Sabidura... este ttulo, que tomamos prestado al Pbro. Scarponi, creemos que es el que mejor define a Jacques Maritain, y no es azaroso que aparezca en plural. Adentrarnos en el pensamiento y la obra de Jacques Maritain supone comenzar una reflexin filosfica en torno a un autor que nunca estuvo solo. Como l bien dijese, nadie filosofa slo. Sean sus mayores o sus contemporneos, la reflexin filosfica es un dilogo, y Jacques Maritain primordialmente mantuvo dicho dilogo con su esposa Rassa, de quien deca: slo en el paraso sabr lo que le debo.
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La reflexin filosfica de Jacques y Rassa Maritain no naci de un estudio terico sino de la propia experiencia de vida en dilogo con los grandes maestros espirituales. Surge del debate cultural y de la amistad con artistas, poetas e intelectuales de Amrica y Europa. Sus amigos - a quienes tantos captulos dedic Rassa en Les Grandes Amitis -, sus maestros aquellos que hicieron posible, aun desde las sombras, que Jacques y Rassa encontrasen en el Maestro Toms de Aquino la gua intelectual, y cada uno de los que pasaron por sus vidas, dejaron en nuestros autores una huella profunda, que supieron conservar y seguir, y que se hizo presente en cada reflexin. Esta apertura hacia lo otro, causada por la sed de verdad, marc toda la vida y la obra de los Maritain, y fue gracias a esa bsqueda incansable que encontraron ese Otro tan esperado. Narra el mismo Jacques en Le Paysan de la Garonne acerca de esta experiencia:

El filsofo no jura fidelidad a nadie, ni a ninguna escuela ni tampoco tomista, si es tomista, a la letra de Santo Toms y a todos los artculos de

Je ne saurai quau paradis tout ce que je lui dois. Maritain, Jacques; Carnet de notes, Oeuvres Compltes de Jacques et Rassa Maritain, ditions Universitaires Fribourg- Suisse et Editions Saint Paul, Pars, Vol. XII, pg. 186. En adelante utilizaremos la abreviatura C= Oeuvres Compltes. Traduccin propia.

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su enseanza. Tiene una gran necesidad de maestros y gran necesidad de una tradicin, pero con el fin de que se ensee a pensar mirando las cosas (...).2

Pero, adems, sucede aqu algo curioso. Pese a la difusin que ha tenido el nombre de Jacques Maritain, esta forma se ha concentrado en el autor de manuales o, a lo sumo, entorno a algunas obras de filosofa poltica. Sin embargo la vida y la obra maritainiana porque una se comprende junto a la otra- es mucho ms vasta y profunda. Nos atreveramos a decir que es casi imposible leer sus obras de manera aislada, puesto que la organicidad de su pensamiento, excede las posibilidades de un solo libro y alcanza su completud con el todo. An ms, de la lectura exhaustiva de sus obras podemos desprender una riqueza extra que nos abre las puertas hacia el Maritain de la Verdad, de la Esperanza y de la confianza en el hombre. Ciertamente no podemos esperar que de la conjuncin de tantos elementos diferentes surja una produccin acabada o, al menos, delineada con total precisin ya que, como antes mencionamos, la misma surgi a medida que el mismo Jacques analizaba esos temas en su vida. Consecuencia de ello es que los estudios maritainianos no se hayan presentado exentos de debates y polmicas, algunos de ellos constructivos, otros que no contribuyen al discernimiento y enturbian el ambiente. Estos ltimos dan la impresin de que a veces no se brinda la importancia adecuada a las influencias y al contexto en el que nuestro autor se vio imbuido. Sin embargo, el pensamiento de Maritain es, en s mismo, orgnico y vasto. G. Visconti en un artculo publicado en la revista Divus Thomas dice:

Los estudiosos de este filsofo declaran que el original, esto es como ha salido de la pluma del autor, no se presta gilmente para la exposicin

Le philosophe ne jure fidelit personne, ni aucune cole, - et non plus, sil est thomiste, la lettre de saint Thomas et touts les articles de son enseignement. Il a grand besoin de matres et grand besoin dune tradition, mais pour quon lui apprenne penser en regardant les choses (...). Maritain, Jacques; Le Paysan de la Garonne, C, Vol. XII, pg. 849-850. Traduccin propia.

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puesto que es como un organismo, en el cual una parte no es separable de 3 la otra.

Teniendo en cuenta lo antedicho, en este trabajo trataremos de mostrar, a partir del examen y de la lectura de sus escritos, cmo emergen aspectos de su pensamiento que actan como goznes configuradores de toda su filosofa. Gran parte de la riqueza de sus intuiciones y sus investigaciones se encuentran atravesadas por lo que podramos denominar temas transversales: la Esperanza y la sed de Verdad. En Maritain la esperanza es, antes que nada, una actitud adoptada para su propia vida. Desde su adolescencia busc incansablemente un basamento slido en el que pudiese descansar su espritu, una plataforma sobre la cual edificar toda su existencia y la de la humanidad. Inclusive, an cuando la realidad le presentase la ausencia de sentido en todas sus formas, l decidi dar un crdito a su bsqueda. Estaba convencido de que su sed de Verdad no poda ser vana y esper contra toda esperanza. Con el paso del tiempo, luego de desilusiones temporales que provocaron en l y en Rassa angustia metafsica, encontr que el cristianismo saciaba su bsqueda. Pero su sed de Verdad no declin con esto. Maritain descubri que el esperar es un movimiento hacia un objeto en lo que ste posee de bueno. En la Revelacin cristiana hall ese objeto, pero lejos de concluir su bsqueda luego de la conversin, Jacques supo tambin discernir que dicho bien no poda poseerse absolutamente, que se trataba de un bien futuro, un bien arduo posible, y que como tal supone un camino, al fin del cual hallar la Verdad tan esperada. Jacques tuvo clara conciencia de que el ser humano es incapaz de asir la razn ltima de su esperanza. As, entorno a esta idea, configur todo su pensamiento, y en particular centr aqu el fundamento de la historia de la humanidad. Sin reparos, Maritain present a la

Gli studiosi di questo filosofo dichiarano che nello stesso originale, cio come uscito dalla penna dellautore, esso non si presta agevolmente per la esposizione perch come un organismo, nel quale una parte non separabile dall`altra. Visconti, G.; Jacques Maritain Oggi en Rev. Divus Thomas, 1988, Vol. 91 fasc. I.- III, Jan- Sepr., pg. 99. Traduccin propia.

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esperanza como el hilo de Adriana necesario para la comprensin del misterio del hombre y su desarrollo cultural. Su predileccin por la filosofa del hombre lo llev a preocuparse por el hombre concreto y por su dimensin metafsica y trascendente, temas entorno a cuya mdula so un verdadero humanismo. Es decir que Jacques Maritain no concibi la posibilidad de imaginar el desarrollo del humanismo integral alejado de una visin esperanzadora del hombre y de su historia. Por ello nuestro autor abord la problemtica filosfica de la historia y del hombre no desde el pasado, sino centrando su atencin en lo por venir. Condiciones personales, espirituales e intelectuales se dieron en l y cristalizaron en una conciencia secular y eclesial integradas y orientadas a la formacin de una nueva civilizacin. Toda la filosofa de Maritain, an la anterior a su conversin, gir alrededor de esta preocupacin por la Verdad. Verdad y Esperanza se implican en el pensamiento maritainiano porque esta ltima se sita en la estructura misma del pensamiento humano. Sin sta, el intelecto humano no se lanzar nunca a la bsqueda. Ella constituye la estructura misma del acto filosfico: el filsofo es aquel que espera. Y aqu hace su aparicin la otra preocupacin constante del autor francs: el conocimiento de la Verdad. Por qu? Porque si indagamos detenidamente en su vida, su esperanza estuvo siempre puesta all. Alguno podra pensar que habindose convertido no tendra caso seguir preguntndose por la Verdad, puesto que en la Revelacin termina la bsqueda. Sin embargo, Jacques no confundi nunca el orden natural con el sobrenatural. Si bien la gracia lo pona en presencia de la Verdad tan esperada, la naturaleza bregaba por entender. Esta imposibilidad de comprender plenamente las cosas inherentes a la razn y a la filosofa, permitieron a Maritain hacer una analoga con la estructura ontolgica del status viatoris. sta se constituye como el fundamento subyacente a la concepcin de la filosofa como acto de esperanza, filosofa que se caracteriza, como el estado del viajante, por una no posesin. La temtica de la Esperanza y de la Verdad no slo aparecen como mutuamente implicadas sino que se presentan como dos constantes del pensamiento maritainiano. Todas sus obras pivotean entre estos temas.

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Sorprende constatar que Jacques Maritain no se ha referido, sobre todo al primero de ellos, de manera sistemtica, pero quien dijese conocer la obra de este autor y no tendiese a sistematizarla prxima a estos goznes, creemos que slo ha hecho una lectura superficial del mismo. La antropologa y la metafsica de nuestro autor presuponen la Esperanza. Entre las dos opciones que presenta una Filosofa de la Esperanza la metafsica de la nada o la del ente-, Jacques asumi la segunda, haciendo de esta filosofa una bsqueda de la verdad autntica. La Filosofa de la Esperanza maritainiana aparece como fundamento de una metafsica en la que hay una relacin sujeto- objeto, de una metafsica del ente y del don, que implica al ser humano abierto y dispuesto a aceptar libre y confiadamente el Tu trascendente y absoluto.

Origen y Motivacin

Fueron mltiples los factores que hicieron que Jacques Maritain se cruzara en mi vida. Ciertamente no puedo negar que, a travs de la formacin impartida por la facultad de filosofa de la Universidad del Norte Santo Toms de Aquino, haba recibido, de manera indeterminada, alguna predisposicin respecto de Maritain y su inspiracin tomista. Mas a pesar de toda la riqueza que, a simple vista, parece entraar el pensamiento del filsofo francs, podramos decir que hasta el momento Maritain sigue siendo en la Argentina sino en el mundo- un gran desconocido. Quizs haya sido sta una razn ms por la que tampoco habra pensado la posibilidad de realizar un trabajo sobre este autor. De hecho, el primer contacto significativo que mantuve con el filsofo francs fue gracias a la lectura de la tesis doctoral del Pbro. Dr. Carlos Scarponi, quien ms tarde se convertira en el director y gua de este trabajo. Grande fue mi asombro al descubrir en la persona de Jacques Maritain aquello que tanto anhelaba. A medida que iba leyendo y conociendo sus obras, fue creciendo la conviccin profunda de que mi encuentro con Jacques se deba a una cuestin providencial. Poco a poco fue despertando un atractivo creciente, tanto su persona como su pensamiento al punto de hacerlo mi objeto de

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estudio. En cada suceso de su biografa, en cada lnea de sus obras - an en aquellas que podramos denominar ms tcnicas - se fue haciendo patente y vivo el teln de fondo de la Filosofa de la Esperanza. Tampoco es azaroso el hecho de que la primera obra que tuviera en mis manos, luego de la lectura de la tesis del padre Scarponi, fuera Les Grandes Amitis. Esta obra, reflejo del camino espiritual de Jacques y Rassa, fue para m otra seal providencial. En ella hall no slo a dos seres con los que poda compartir mis inquietudes filosficas, mis intereses y mi fe, sino dos amigos que velan por m desde el cielo. Dentro de las motivaciones que me llevaron confeccionar este trabajo debo mencionar algunas otras preocupaciones latentes en m, las cuales fueron estimuladas por los planteos de este autor, y resultaron congruentes con la temtica que me propongo desarrollar. La necesidad de fundar una Filosofa de la Esperanza en contraposicin al nihilismo proclamado por las situaciones histricas ensombrecidas por las atrocidades que asolan al gnero humano, y mi deber de cristiana de proclamar que la esperanza humana es esencialmente la condicin de viator, de incerteza existencial que no avala, por esto, la desesperacin y el sin sentido, hallaron en la persona y el pensamiento de Jacques Maritain una slida respuesta para nuestro tiempo. En tan desolador panorama intelectual, lo que intento en este trabajo de tesis es de llenar dos mbitos que se encuentran vacos. En primer lugar, la ausencia que existe dentro de los estudiosos de Maritain, de una lectura de este filsofo francs en lo que yo llamo clave de esperanza. En particular me interesa remarcar esta lectura particular en Distinguer pour Unir ou les Degres du savoir, no tanto desde un anlisis crtico- metodolgico, cuanto desde una clave ms existencial. Esta obra, tantas veces presentada como un manual de epistemologa tomista, va ms all. Es el resultado de las vivencias personales, del itinerario existencial de su autor, pero ms an, es un grito de esperanza y de confianza en la razn humana en su participacin de la vida Divina. De aqu que el inters personal gire entorno a establecer una continuidad entre dicha obra, la vida de Maritain y su confianza en el hombre (tal como lo expresara en Humanisme Intgral).

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El segundo vaco que intento colmar es el ocasionado por la angustia existencial que sufre el hombre moderno. Partiendo de la experiencia de vida de Jacques y Rassa Maritain, de dos hombres de nuestro tiempo, pretendo mostrar que la razn ltima sobre la cual se funda la esperanza humana es la aceptacin libre y confiada en la existencia del Absoluto. Porque la vida y el pensamiento de Jacques Maritain y de su esposa no son sino la filosofa de un cristiano que espera en el Seor y en su ms preciosa y sublime criatura de este universo visible, el hombre. No querra culminar la explicacin acerca de las motivaciones de esta tesis sin mencionar que este estudio intentar, adems, entrar por la nueva puerta abierta, a la que hizo alusin el Dr. Scarponi en su Tesis Doctoral y que ya anticipase el P. Cottier. Dicha puerta abierta consiste en el rol de la Esperanza en la vida y la obra de Jacques Maritain, rol que el Dr. Scarponi invita a otros a estudiar. Quiera Dios, tambin, Scarponi. que este trabajo arroje luz al anhelo del Dr.

Acerca del mtodo

Ante la seguridad de que no existe un estudio sobre la estructura de esperanza subyacente en el pensamiento maritainiano, y de que en su obra filosfica existen numerosos indicios para afirmarla, es que hemos basado nuestra investigacin, principalmente, en la Obra filosfica de Maritain. La misma corresponde a la edicin de las Oeuvres Compltes de Jacques y de Rassa Maritain (ditions Universitaires Fribourg Suisse- ditions Saint Paul Paris), Volmenes I al XV. La eleccin de dicha edicin responde al hecho de que sta fue posible gracias a la iniciativa del mismo Maritain, quien en 1972, estableci criterios para su realizacin. El primero de ellos de ndole cronolgica, y el segundo que determina que cada texto fuese reproducido segn el estado ltimo de redaccin en el cual el autor lo ha dejado.

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Esto no excluye estudios de diversa ndole de otros autores, con referencia directa o indirecta a nuestro tema de investigacin, pero el hecho de haber elegido los textos de las Oeuvres Compltes limita nuestro trabajo al estudio de los elementos de una filosofa de la esperanza tal como aparece en su estado ltimo en el texto mencionado.

Fuentes, articulacin y estructura

La propuesta de redaccin de este trabajo la asumimos desde una relectura en clave de Esperanza del pensamiento de Jacques Maritain, teniendo en cuenta, primordialmente tres de los ms importantes ttulos de su abundante obra: Les Grandes Amitis, Humanisme Intgral, Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir. De ms est aclarar que estas no son ni sern las nicas fuentes a las que nos remitiremos, pero son stas las que funcionarn como una especie de columna vertebral de nuestro trabajo, con el propsito de procurar que el autor hable por s mismo, a fin de disipar todo posible subjetivismo a la que pudiera estar vinculada, a veces, toda interpretacin. Ocurre que cuando nos hallamos ante la labor de este filsofo encontramos varios caminos que confluyen. En primer lugar, encontramos una fuerte influencia que proviene de la denominada experiencia existencial y que no es ms que el fruto de la vida misma de Jacques Maritain. Si nos detenemos en la lectura de Les Grandes Amitis, escrita por Rassa, no slo descubriremos una autobiografa bellamente relatada, sino un itinerario terrenal signado por la confianza (esperanza) en algo trascendente que diese sentido al peregrinaje terreno, paralelo a un camino sapiencial, en el que encontramos un Jacques Maritain urgido por la Verdad y comprometido con ella. En segundo trmino, luego de transitar los peldaos previos a su conversin, de creer que la razn debe ser dejada de lado para dar lugar a la fe, se presenta otro elemento fundamental en el pensamiento maritainiano: el

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caer en la cuenta que su razn debe ser restituida para ponerla al servicio de los intereses temporales. Aparece as un Maritain en la que la opcin por el hombre se halla renovada dado que ahora se comprende a la luz de la fe. Humanisme Intgral encarna en sus pginas esa preocupacin que desde adolescente Jacques Maritain haba tenido por el hombre y haba credo solucionar desde el socialismo. Ahora, partiendo de la conviccin de que la naturaleza humana es buena en s misma y desde su compromiso de cristiano ligado con el mundo, propone, en la mencionada obra, una profunda transformacin, que anime la comprensin del ser humano y de su historia. Boga por un verdadero humanismo, sustentado en la Esperanza evanglica; un humanismo integral que conduzca a toda la humanidad hacia una civilizacin verdaderamente cristiana o del amor. En tercer trmino, consideraremos la preocupacin de nuestro autor, manifestada en Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir. Como expresaremos ms adelante, si bien esta obra fue publicada con anterioridad a Humanisme Intgral, fueron concebidas contemporneamente. Maritain, luego de pensar que su tarea filosfica es incompatible con el cristianismo, muestra en esta obra la necesidad de confiar en la razn humana en la bsqueda de la Verdad. Aqu, lejos de presentarse una cuestin gnoseolgica descarnada y desvinculada de los temas anteriores, nuestro filsofo pretendi subrayar la pasin por el unir visto como consecuencia natural del distinguir. Esta mxima, presente ya virtualmente desde el comienzo de su tarea, regir la bsqueda autntica de la Verdad. Fruto de la reflexin doctrinal y de una vuelta sobre s mismo, la epistemologa de Maritain no slo reviste un carcter metodolgico sino existencial. Ella es el resultado de la sistematizacin de la gnoseologa

moderna, de su experiencia frente al misterio del ser y de la vivificacin de la sabidura teolgica. Estas tres experiencias marcaron el itinerario intelectual y espiritual de nuestro autor. Cada una de ellas corresponde a uno de los 3 grados del saber. En cada una de estas vivencias el hombre en general y Jacques Maritain, en particular, esperan.

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As mismo, advertimos que no slo no expondremos el pensamiento de Maritain en su totalidad y en sus variadas partes, sino que intentaremos dar una sntesis de todo cuanto est vinculado al tema de la esperanza. En vistas a mostrar con claridad nuestro objetivo, nos pareci conveniente que nuestra exposicin siguiese el siguiente esquema, mediante el cual intentaremos reflejar, en cuanto fuera posible, la esencia del cuadro existencial, histrico y filosfico en el que se ha desarrollado la obra de Jacques Maritain, pero asumido desde la dupla esperanza - verdad. En virtud de lo antedicho es que estructuraremos nuestro trabajo segn dos grandes partes. En la primera abordaremos la temtica de la esperanza integral, ya sea como actitud de vida, ya como fundamento de la historia de la humanidad. En una segunda parte consideraremos los elementos de una filosofa de la Esperanza a travs de los grados del saber, comenzando por una aproximacin a la obra en s misma para luego fundamentar la correspondencia existente entre Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir y el itinerario existencial de Jacques Maritain. Con estos elementos estableceremos las bases que nos permitan afirmar que la filosofa de Jacques Maritain es una filosofa estructurada sobre la esperanza. Permanecen explcitamente fuera de este esquema - aunque presentes de manera latente - algunos temas por los cuales Maritain demostr gran pasin pero para cuyo tratamiento necesitaramos ampliar mucho ms nuestra obra. Entre ellos podemos mencionar la filosofa de la naturaleza, la filosofa del arte, algunos comentarios sobre importantes autores, entre otros. No obstante, sern materia de estudio no en cuanto tales sino en tanto revistan o encierren en sus pginas vestigios del tema que nos ocupa. Dado que Maritain es una figura polidrica mas no incomprensible, es nuestro propsito delinear con precisin y claridad el marco intelectual de este pensador cuyos fundamentos firmes ayudan a descubrir, en su obra, aspectos que trascienden el paso del tiempo. Por ltimo, a modo de sntesis de estas pginas de presentacin, nos interesa compartir con el lector esta breve autobiografa redactada por Jacques cuando tena 72 aos.

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Quin soy yo? Un profesor? No lo creo: enseo por necesidad. Un escritor? Puede ser. Un filsofo, lo espero. Pero tambin una especie de romntico de la justicia pronto a imaginarse, despus de cada combate, que ella y la verdad triunfarn entre los hombres. Y tambin, quizs, una especie de zahor con la cabeza pegada a la tierra para escuchar el ruido de las fuentes ocultas y de las germinaciones invisibles. Y tambin, y como todo cristiano, a pesar y en medio de miserias y fallos, y de todas las gracias traicionadas de las que tomo conciencia en la tarde de mi vida, un mendigo del cielo disfrazado en guisa de hombre de mundo, una especie de agente secreto del Rey de Reyes en los territorios del prncipe de este mundo, que decide arriesgarse como el gato de Kipling, que caminaba 4 solo.

Maritain: el pensador conflictivo

A pesar de las mltiples razones que existen para firmar la hondura del pensamiento de Jacques Maritain y la ejemplaridad de su vida, como mencionamos pginas arriba, este autor sigue siendo un gran desconocido. En la Repblica Argentina y en el mundo, el pensamiento del filsofo francs se vio eclipsado a causa de procedimientos falsarios que

desacreditaron su rigor intelectual. Recin con el Concilio Vaticano II, estas maniobras empezaron a disiparse, pero Maritain cay en el olvido. El intento de incorporar el pensamiento maritainiano a dos frentes

diversos como son el integrista y el progresista contribuyeron a arrojar sombras y crear rencores inextinguibles, impidiendo el real conocimiento de su obra. Es cierto que, segn el autntico espritu tomista, busc la Verdad encerrada en todo error, pero no lo hizo ante todo por consideracin o estrategia respecto de las personas y los grupos, sino por un amor ardiente a la

Que suis- je donc moi-mme, me demandais- je alors. Un professeur? Je ne crois pas; cest par ncessot que jai enseign. Un crivain? Peut- tre. Un philosophe, je lespre. Mais aussi une espce de romantique de la justice trop prompt simaginer, chaque combat livr, quelle et la vrit auront leur jour parmi les hommes. Et aussi peaut- tre une espce de soucier collant son oreille sur la terre pour entendre le bruit des sources caches, et des germinations invisibles. Et aussi peut- tre, comme tout chrtien, en dpit et au mileu des misres et des dfaillances et de toutes les grces tra hies dont je prends conscience du sicle, une espce dagent secret du Roi des Rois dans les territoires du prince de ce monde, prenant ses risques linstar du chat de Kipling, qui sen allait tout seul. Maritain, Jacques; Carnet de notes, C, Vol. XII, Prface, pg. 130. Traduccin propia.

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verdad, a la nica que hay. Ante cada novedad que le present el espritu de su tiempo se vali de la sabidura del Aquinate en la esperanza de integrarlo todo en Cristo mediante el ministerio intelectual del Doctor Anglico. Pero no fue un "progresista", porque am la verdad, y slo acompa a los ms herticos y nefastos pensadores en tanto ellos siguieron en compaa de la Verdad que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Al menos, esa fue sin duda su intencin y su realizacin en la gran mayora de los casos. Maritain sufri las consecuencias de querer pescar verdades en los revueltos mares espirituales y culturales del siglo XX. No qued sin salpicaduras, aunque por supuesto que de ningn modo suponemos que haya claudicado en su inquebrantable adhesin a la fe catlica y a la filosofa perenne. Incluso a nivel social y poltico, donde recibi adhesiones y crticas, no podemos dejar de admirar la sed de justicia y la valenta con que se adentr en el terreno quizs ms espinoso de todos: el de las tremendas injusticias sociales del siglo que terminaba y que lamentablemente no han acabado con el mismo. Estos y muchos otros debates sern quitados de nuestro estudio e intentaremos en todo momento presentar al hombre que quiso ser a la vez moderno y medieval, todo cabeza y todo corazn.

Jacques Maritain y los Cursos de Cultura Catlica

En 1934, se fij en Buenos Aires la sede de los Cursos de Cultura Catlica. Dichos cursos, cuyo mentor fue el Dr. Toms Nicols Casares,

tuvieron como objetivo formar y favorecer iniciativas cristianas en el mbito de la poltica, la cultura, la economa, etc. Ms tarde, estos Cursos contribuyeron decisivamente a crear un ambiente cultural catlico en Buenos Aires, y no fueron ni ms ni menos que los pilares de la actual Universidad Catlica Argentina, fundada en 1957. Numerosos y prestigiosos fueron algunos de los conferencistas invitados, entre los cuales se cuenta a Jacques Maritain.

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El 14 de agosto de 1936, en compaa de Rassa y de Vra Oumanoff, arrib Maritain a Buenos Aires, por ese entonces famoso por la publicacin de Humanisme Intgral. La visita haba despertado gran Inters entre los intelectuales del pas y segn testimonios del mismo Mons. Octavio Derisi:

La influencia ms importante Maritain la ejerci a travs de sus conversaciones que se prolongaban por hora, sea en la sede de los Cursos, sea en el hotel o en otras casas particulares, a resguardo de los 5 temas ms importantes de la filosofa y de la cultura.

Maritain expres su satisfaccin por ocupar la tribuna de los Cursos de Cultura Catlica, que prometan maduros frutos en el campo de la filosofa. En una sala llena de personalidades eclesisticas, acadmicas, alumnos y amigos, el 13 de octubre, luego de desarrollar un ciclo de 2 meses, en el acto homenaje de despedida Maritain, agradecido, dijo:

El primero de esos deberes es permanecer fieles a la luz y la gracia propias de la obra emprendida. Es una obra esencialmente, puramente filosfica y teolgica, una obra de cultura desinteresada para fines supratemporales. Nunca nos dejemos desviar de ese fin. Si supisemos discernir como se debe las realidades invisibles, veramos qu inmensa importancia, excepcional, tiene para la cultura y para el pas una escuela de filosofa como sta. En efecto, el hombre es un ser que vive 6 de verdad como de pan.

Como se desprende de la frase anterior, para Jacques Maritain no pasa desapercibida la importancia de que la Argentina tuviese una escuela de filosofa. Esta preocupacin es la misma que tuvieron quienes hicieron posible

Derisi, Octavio Nicols; La Universidad Catlica en el recuerdo a los veinticinco aos de su fundacin, Universitas, Buenos Aires, 1983, pg. 23-24 6 Rivero de Olazbal, Ral; Por una cultura catlica. El compromiso de una generacin argentina, ed. Claretiana, Buenos Aires, 1986, pg. 93. Remarcado propio.

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la fundacin de la Universidad Catlica, la misma inquietud que inspir, por ejemplo, a Mons. Derisi. De aqu que debamos rendir nuestro homenaje tambin a Jacques Maritain, quien junto a los hombres de aquellos aos, leg su espritu y su opcin de ganar la calle y ensear, a nuestra querida Universidad.

Rassa y Vra Oumanoff: la otra cara de Jacques Maritain

Encarar un trabajo entorno al pensamiento de Maritain y dejar de lado a Rassa, su esposa, resultara tan descabellado como hablar de Toms de Aquino sin hacer ninguna referencia a Aristteles. Tanta fue la influencia que ejerci en el pensamiento de su esposo que l mismo daba a leer a su compaera todos sus manuscritos, puesto que la consideraba su crtica ms adecuada, no slo por la profunda comunin espiritual que exista entre ambos, sino tambin por ser una aguda pensadora. Por su parte, Vra, hermana de Rassa, tambin ha tenido mucho que ver, dado que luego de la conversin haba hecho una eleccin muy clara: vivir con Rassa y Jacques por vocacin religiosa. As, entre los tres, formaron una fraternidad.

Cuando se dice los Maritain se piensa en Jacques y en Rassa. En realidad los Maritain no eran dos, eran tres, porque Vera Oumanoff, 7 hermana de Rassa, es una figura invisible de la famosa pareja.

Ya como crtica aguda pero silenciosa, ya como secretaria, Rassa y Vra encarnan la laboriosidad de Marta y el alma de Mara, la mujer del evangelio de la que ninguno habla.

Quando si dice i Maritain si pensa a Jacques e Rassa. In realt i Maritain non erano due, erano tre, perch Vera Oumanoff, sorella di Rassa, una figura invisibile dalla famosa coppia. Possenti Chiglia, N. ; I tre Maritain, La presenza di Vera nel mondo di Jacques e Rassa, Milano, Ancona, 2000, pg. 3. Traduccin propia.

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Rassa fue el corazn y el alma de la casa, repetir Jacques infinidad de veces. Con el tiempo los estudiosos comenzaron a darse cuenta que esto no se trataba de un cumplido galante. Ninguna frase de los trabajos de Jacques ha sido publicada sin la supervisin, la colaboracin y probablemente la intervencin de su esposa. Ha sido ella, la que luego de descubrir a Santo Toms, de enamorarse de su pensamiento, se lo presentara a su esposo. A Rassa le debemos, en parte, el gran revaival del pensamiento tomista del novecientos. A pesar del paso de los aos, entre los esposos no surge la mnima sombra, el ms mnimo roce. Los amigos comunes siempre admiraron y se conmovieron con ese amor perfecto. Con la muerte de Rassa, Jacques, el filsofo y el hombre, qued solo, sin su luz y desesperado. Lleg a preguntarse para qu le serva toda su filosofa. Tan fuerte fue el dolor de la prdida que Jacques decidi dejar todo y parti hacia Toulouse, a la ermita de los Petits Frres. Sin Rassa Jacques no exista, pero siempre, gracias a ella le sobrevena la resurreccin. En esos aos resolvi ordenar todos los papeles de Rassa, dando a la publicacin el Journal de Rassa. Jacques haba decidido hacer pblico el gran secreto de aquella perfecta unin de corazones, de almas, de vida. Jacques muere en 1973. Una sola tumba acoge a los dos esposos en el cementerio de Kolbsheim. Sobre la lpida, en letra grande dice Rassa Maritain, y en caracteres pequeos y Jacques. El mismo Jacques Maritain, en su Carnet de notes y en su Le Paysan de la Garonne, le rinde reconocimiento al decir que Rassa fue el "mayor don" que Dios le dio en su vida, ese don sin el cual simplemente "no habra Jacques". Esa misma comunin fraternal, tambin es comentada por Rassa cuando escribe: le suplico a Dios que no me separe de Jacques ni de Vra durante la eternidad.
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All estaban esos tres seres que, como en los tres ngeles del icono de Rublev daban entraable testimonio de la Comunin de los Santos, que han

Je supplie Dieu de ne pas me sparer de Jacques et de Vra dans leternit.. Maritain, Rassa; Journal de Rassa, C, Vol. XV, pg. 448. Traduccin propia

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descubierto la relacin entre la fe y la razn; no la comprensin teolgica del misterio, sino las certezas racionales del misterio que la inteligencia poda alcanzar. Un anlisis metafsico de la realidad que renov el tomismo, llev a Jacques Maritain a colocar a la filosofa cristiana en el debate ms importante de la modernidad, a reivindicar la grandeza y el valor de la inteligencia en una poca que haba nacido precisamente de esa reivindicacin, pero que, por algunos postulados falsos, al deificarla como diosa absoluta, terminara siendo trgicamente negada en nombre de las fuerzas irracionales del poder, de la raza, de la clase, de la economa o de la tcnica. Rassa y Vra contribuyeron en este proceso como un motor; ambas a travs de intuicin espiritual y Rassa, adems, a travs de la intuicin potica.

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Parte I Esperanza integral

Raissa Oumanoff en una fotografa del 1900 cuando era estudiante en la Sorbona.

Jacques Maritain a los 17 aos. Se conocieron cuando eran estudiantes en Pars

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Introduccin general

Escribe Jacques con mirada retrospectiva: Para m la vida se divide en dos partes: lo que precede y lo que sigue al encuentro con Lon Bloy.
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Esta

frase resume, de modo singular, lo que signific este hecho tan decisivo en las vidas de Jaques y Rassa. Por tanto comenzaremos nuestro estudio tomando como punto de referencia el ao 1905 en el que se produce este encuentro. Trataremos de determinar no solamente cules fueron las grandes diferencias que marcan una y otra etapa sino tambin de analizar cmo y de qu forma, ya desde la ms entraable infancia, Jacques y Rassa sintieron preocupacin aunque de un modo inconsciente- por la verdad; y llegaremos, atravesando este derrotero, hasta el primer encuentro con Lon Bloy, gracias a quin se encendieron las primeras luces del mundo espiritual. No ser nuestro propsito presentar una biografa de los Maritain sin ms, sino que nos valdremos de algunos datos biogrficos para establecer, en todo momento, aquellos elementos que hicieron de las vidas de Jacques y de Rassa la vida de dos hombres que advirtieron un sentido, que sufrieron la ausencia de Verdad pero que, a pesar de todo, esperaron en lo desconocido. Les Grandes Amitis es el documento por excelencia al que debemos acudir quienes deseamos conocer los aos en que Jacques y Rassa hicieron los primeros descubrimientos en la vida. Es en esta exquisita obra, que Rassa Oumanoff apela a su memoria para hablar de quienes le son queridos, de sus amistades, de las angustias, de los sufrimientos y de las gracias con las que Dios los ha colmado. De manera notable y con particular sencillez y agudeza para analizar cada situacin, Rassa Maritain expone en esta obra no slo los momentos ms distintivos de sus vidas sino que dejar entrever - como si se tratase de una escenografa nica - lo que daremos a llamar el anhelo de Verdad, los grmenes de trascendencia, la confianza en lo desconocido.

Bloy, Lon; Cartas a Maritain y Van Der Meer, Ed. Mundo moderno, Buenos Aires, 1948, 2da. Edicin, en Prefacio de Moiss Jos lvarez, pg. 5.

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Siguiendo estas razones, el primer captulo estar centrado en el anlisis de los acontecimientos narrados en este libro (testamento ineluctable del legado de los Maritain). En l encontraremos las primeras pistas que sellarn al descubrimiento del tesoro del Cristianismo. La angustia, la espera esperanzada y el encuentro con aquellos que contribuyeron a forjar el anhelo de Verdad de nuestros autores, son algunos de los elementos que trataremos aqu. En una palabra, la esperanza como actitud de vida en Jacques y Rassa Maritain. Es importante destacar que el estudio de los aos de juventud de Jacques encierran, sin embargo, una dificultad: la ausencia de informacin. Parte de este problema se debe al celo del mismo Jacques, quien en Carnet de notes confiesa:

Mis ms antiguos cuadernos han sido destruidos por m.

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En el segundo captulo, y siguiendo el hilo conductor de la esperanza, mostraremos cmo Jacques Maritain pudo comprender el misterio del hombre y su desarrollo cultural dentro de una visin esperanzadora. Este proceso comenz alrededor de 1914, poca en la que dictaba las conferencias en el Instituto Catlico de Pars, aunque este planteo contina preocupando al filsofo galo hasta el fin de sus das. Jacques no concebir la posibilidad de imaginar el desarrollo del humanismo integral sin apelar a la esperanza. En este punto en particular entra en juego la nocin de ideal histrico concreto. Este ideal del cual se trata no es una utopa sino que es una esencia realizable ligada a un perodo de la historia humana caracterizado por cierto clima histrico. En su obra Humanisme Intgral, Jacques Maritain propone que este ideal debe ser concreto o prctico, entendiendo as el tipo especfico de civilizacin al cual tiende una determinada poca histrica. Es decir que el ideal al que se refiere Maritain no pertenece al plano de las puras esencias sino al de
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Mes plus anciens carnets ont t dtruit par moi. Maritain, Jacques; Carnet de Notes, C, Vol. XII, pg. 132. Traduccin propia.

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una filosofa realista que entiende que el hombre presupone los elementos que intervienen en los cambios histricos. Para la realizacin de este ideal concreto son necesarios cambios profundos, transformaciones interiores y exteriores en la vida humana. Ante todo es necesario cambiar al hombre en un sentido cristiano, respetando las exigencias de la naturaleza humana, la imago Dei en el hombre y los valores trascendentales. Por eso es en el planteo del ideal concreto del Humanisme Intgral en donde se da el mximo realismo a la Esperanza de Jacques Maritain, pues l no suea con un paraso terrenal de un tipo utpico sino con un ideal concreto que primero se realiz en su vida personal y que propone como histricamente posible para toda la humanidad. De esta forma, en el captulo II, consideraremos los frutos en los que cristaliz la experiencia existencial de Jacques y de Rassa. La esperanza como actitud de vida les mostr su vocacin especfica: la filosofa. Y gracias a este pensamiento filosfico, a esta experiencia metafsica y moral surge el proyecto del Humanisme Intgral como ideal histrico concreto. La esperanza se focaliz en la posibilidad de un mundo cada vez ms humano, de inspiracin cristiana. Es importante destacar que toda la primera parte de sus vidas se encuentra atravesada por la preocupacin por la Verdad, que mover interiormente a Jacques y a Rassa, y que ms tarde har posible su pasaje de la incredulidad a la fe cristiana. Podremos constatar que, en todo momento, los Maritain sobresalieron por afrontar conscientemente la bsqueda de la verdad, verdad que muchas veces se les present como imposible de alcanzar pero que, segn su interna conviccin, se hallaba en algn sitio.

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Captulo I La esperanza como actitud de vida A. Una bsqueda inconsciente11


A.1. Primer perodo: 1896-1901: Adolescencia, perodo socialista y juventud universitaria

Jacques y su compromiso socialista

(...) hasta entonces todo haba estado suspendido para m a este fin absoluto: la humanidad, y a su salud temporal simbolizada por la revolucin.. 12

Dice Pedro Villard de Maritain: tiene la personalidad de un hombre para quien se haba planteado en toda su gravedad el difcil problema del vivir bien y que lo ha resuelto.
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Ciertamente, desde su adolescencia, Jacques, a pesar

de la atmsfera de incredulidad que se respiraba en su familia, se encontr asaltado por la preocupacin del bienestar de la humanidad. Balancendose entre diversas fortunas a causa de la separacin de sus padres, y habiendo quedado al cuidado de su madre Genovive, hija de Jules

Debemos aclarar que cada vez que en este trabajo utilizamos la palabra inconsciente no estamos refirindonos a la acepcin freudiana, sino al modo como Maritain denomin el mundo de actividades profundo (en el que se ponen de relieve la inteligencia y la voluntad) de donde surgen actos de conciencia y percepciones claras del espritu. Sobre el particular ver Scarponi, Carlos A.; La filosofa de la cultura en Jacques Maritain: gnesis y principios fundamentales, EDUCA, Buenos Aires, 1996, pg. 414 y ss. 12 (...) car jusqualors tout avait t suspendu pour moi cette fin absolue: lhumanit, et son salut temporel symbolis par la rvolution (...). Maritain, Jacques; Carnet de Notes, Vieux Souvenirs- I (1905), C, Vol. XII, pg. 153. Traduccin propia 13 (...) un homme pour lequel stait pos dans toute sa gravit le difficile problmem de bien vivre et qui lavait rsolu. Maritain, Jacques; Carnet de Notes, C, Vol. XII, pg. 254. Traduccin propia.

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Favre, un intelectual republicano y anticlerical de quien heredar su oposicin al catolicismo, las tradiciones familiares de amor idealista al pueblo y de combates polticos en pos de la libertad se enraizaron desde temprano en el espritu de Jacques. En esta poca se empieza a jalonar, en su primera juventud, una imagen de lo que ser toda su vida: el servicio a sus pares. Un fragmento de la carta enviada a Franois Bton, pen trabajador de terraplenes y esposo de la cocinera de la familia, lo demuestra:

(...) Y seguro que todo lo que pueda pensar y saber lo consagrar al proletariado y a la humanidad: lo emplear totalmente en preparar la revolucin, en ayudar por poco que sea a la felicidad y a la educacin de la 14 humanidad.

Angel Bton, Yeuyele para l, se convirti en la confidente privilegiada del adolescente, y la correspondencia mantenida con el seor Bton se prolongar hasta la edad adulta. El esposo de su cocinera encarnaba para Jacques la humanidad, aquella que sufre y trabaja y que carece de privilegios propios para satisfacer los de los burgueses. A los catorce aos, asaltado por la preocupacin del proletariado, Jacques expres su adhesin al socialismo , recorriendo, as, un camino que jams abandonar: el inters por el hombre. Sabindose indigno de semejante lucha por sentirse un traidor de la burguesa - su clase- Jacques contina esta carta debatindose entre la vergenza y su adhesin al socialismo. Se puede ser socialista y gozar, al mismo tiempo, de los beneficios que el proletariado me ofrece como joven burgus? Esta era la gran duda que irrumpa en el joven Maritain. Cmo es
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(...) tout ce que je pourrai penser et savoir, je le consacrerai au proltariat et lhumanit: je lemploierai tout entier preparer la rvolution, aider, si peu que es soit, au bonheur et lducation de lhumanit. Maritain, Jacques; Carnet de notes, Vieux Souvenirs- I (1898), C, Vol. XII, pg. 137. Traduccin propia. 15 (...) vers 13 ou 14 ans jtais devenu socialiste. (...) hacia los 13 o 14 aos de edad me haba convertido en socialista). Ver Maritain, Jacques; Carnet de notes, Vieux Souvenirs- I (1898), C, Vol. XII, pg. 135. Traduccin propia.

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posible compatibilizar la preocupacin y el dolor por el proletariado con la experiencia de deuda que, a la vez, crea tener con este sector de la sociedad? Pero Maritain adverta tambin que este compromiso poltico iba ms all de un sentimentalismo. Para l se trataba de una cuestin de justicia. As, servir al proletariado y a la humanidad en general se convirti en su vocacin particular. Su vida intelectual tal como lo manifestara al seor Bton- estara al servicio de esta causa. Como mostraremos ms adelante, la vida intelectual a la que se estaba refiriendo aqu Jacques era la intelectualidad de las ciencias positivas y la filosofa racionalista. Sern necesarios algunos aos ms, acompaados de profundas vivencias personales, para que nuestro autor descubra que el camino positivo y racionalista no contribuyen al servicio de la humanidad. Hasta el ao 1901, Jacques milit activamente en el socialismo. Su simpata con el caso Dreyfus y la colaboracin en la organizacin de las Universidades Populares le facilitaron el encuentro con Psichari
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con quin

mantendra una abundante correspondencia. Gracias a la misma podemos afirmar que, el compromiso socialista de Jacques, se hall enmarcado

Ernest Psichari tena la misma edad que Jacques, estudiaron juntos en el Liceo Henri IV y fue uno de sus primeros amigos. Con l comparti muchos momentos importantes de su vida, como los primeros tiempos del socialismo. Cuenta Rassa en Les Grandes Amitis, pg. 668, acerca del vnculo entre los amigos: Por parte de su madre era Jacques Maritain, el nieto de Jules Favre; por la lnea materna tambin, era Psichari nieto de Ernest Renan. Los Renan y los Favre se cuentan en el siglo XIX entre las ms representativas de las grandes familias intelectuales y polticas de la Francia liberal y republicana (...) Pero tanto Renan como Jules Favre haban sido sojuzgados por el racionalismo del siglo XIX, que favoreci tambin las ilusiones nacidas de un espritu liberado de toda dogmtica religiosa (...) Traduccin propia. Par sa mre Jacques Maritain est le petit-fils de Jules Favre; Psichari tait par sa mre le petit-fils dErnest Renan. Les Renan et les Favre ont t au XIX sicle parmi les plus reprsentatives des grandes familles intellectuelles et politiques de la France librale et rpublicaine (...) Mais Renan et Jules Favre avaient te lun et lautre subjugus par le rationalisme romantique du XIX sicle, dont le triomphe avait t favoris la fois par les illusions nes dun spiritualisme affranchi de toute dogmatique (...) Ernest Psichari muri el 22 de Agosto de 1914 en Rosignol, Blgica. Traduccin propia.

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bsicamente en la crtica de tres temticas: la hipocresa de la burguesa , la religin catlica


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y el feminismo .

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Fiel a sus convicciones (la pasin por servir a la humanidad, la lucha por el proletariado y la justicia que lo conduce a criticar la burguesa) y sin darse cuenta, Jacques comienza a mostrar un impulso cuya fuerza est orientada a trascender lo inmediato. Ese amor, ese anhelo de Verdad y de justicia inspiraron al joven Maritain que, por el momento, no reconoca que sus preocupaciones no eran otra cosa que grmenes de trascendencia. Por el contrario, vea estos elementos irreconciliables con la Religin . El modo que tena Jacques para luchar contra las adversidades temporales era combatir el catolicismo. El racionalismo y la visin positivista de las ciencias con los que a los 17 aos alimentara su espritu en la Sorbona, sern un argumento ms para justificar la lucha contra lo espiritual. Sin embargo no podemos dejar de tener en cuenta que en toda su lucha la dimensin primordial fue la tica. Jacques Maritain mismo, en Carnet de notes, explica que su incursin en el socialismo se deba a un estado de su alma.
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(...) un alma que busca en la noche, (...) de un joven hambriento de 21 absoluto quien (...) se crea ateo o completamente agnstico.

Acusa fuertemente a la burguesa de hipcrita pues dice ocuparse del proletariado como quin hace una obra de filantropa y no por un verdadero inters humanitario. El ejemplo de la Universidades Populares es elocuente. Un proyecto que comenz siendo un intento de llevar educacin a todos los sectores sociales, termin siendo una tentativa de captar la masa popular para someterla a los designios de la burguesa. Cuando Jacques descubri los verdaderos motores del proyecto dej de colaborar con l. 18 Le christianisme est la plus grande calamit qui ait fondu sur le monde. (El cristianismo es la ms grande calamidad que se ha fundado sobre el mundo). . En Mercier, Lucien; Jacques Maritain avant Jacques Maritain: un engagement dans le sicle., Cahiers Jacques Maritain, n. 13, Jun, 1986, pg. 22. Traduccin propia 19 Maritain afirma que la mujer es igual que el varn y conoce la diferencia que existe entre ellos. Sobre este punto en particular disiente con Psichari, que consideraba a sta como inferior. 20 Es conveniente tener presente que, cuando Jacques hace mencin a la Religin se est refiriendo particularmente a la religin catlica, puesto que en ese momento de su vida sostena que el freno a la liberacin intelectual estaba puesto por la Iglesia. 21 une me qui cherche dans la nuit, (...) dun garon affam dabsolu, qui (...) se croyait athe ou compltament agnostique. Maritain, Jacques; Carnet de notes, Vieux Souvenirs- I (1905), C , Vol. XII, pg. 152. Traduccin propia.

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Era un socialismo heroico y lrico, orientado hacia una humanidad consciente e igual, en la cual no habr ni hombres mquinas, ni hombres esclavos, ni mujeres objetos, sino personas nada ms que personas.
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Lo embargaba un problema fundamental la incapacidad de lograr puntos de referencia absolutos, de acceder y conocer una verdad segura, y al mismo tiempo, no slo terica sino capaz de llenar la vida. En definitiva, el deseo y la incapacidad de encontrar una verdad absoluta y salvadora.
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La Prometida Juda24

Pretender adentrarnos en la vida y la obra de Jacques Maritain sin reparar en su esposa Rassa Oumanoff implicara dejar de lado a quien compartiera, entre otras cosas, la experiencia existencial que configur el pensamiento de nuestro autor. Jacques y Rassa como iremos viendo a lo largo de este trabajo- vivieron en profunda unidad. De modo que pretender tratarlos aisladamente significara poseer una visin parcial de la historia. El encuentro de Jacques con Rassa se produjo 17 aos despus de que la familia Oumanoff, oriunda de Rusia, decidi viajar a Francia, lugar apropiado para educar y criar a sus dos hijas: Rassa y Vra. Una vez instalada all, la familia abandona las prcticas religiosas judas que tan celosamente haban sido preservadas por el abuelo, y el corazn de Rassa comienza a experimentar algunas preocupaciones que, a los siete aos no saba expresar pero que, pasado el tiempo, relata del siguiente modo en Les Grandes Amitis:

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(...) vers une humanit consciente et gale, u il ny aura ni hommes machines, ni hommes esclaves, ni femmes objets, mais des personnes rien que de personnes. Texto citado por Mercier, Lucien; O.C., pg. 23, correspondiente a una carta de Jacques a Psichari del 3 de enero de 1901. Traduccin propia. 23 Burgos, Juan Manuel; Cinco claves para comprender a Jacques Maritain en Rev. Internacional Filosfica Ateneo Romano della Santa Croce, 1995, vol. 4, fasc.1, pg.7. 24 Se establece un paralelo entre Rassa Maritain y un cuadro de Rembrandt del mismo nombre, que Jacques y Rassa contemplaron infinidad de veces en el Louvre.

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Entraba en el mundo del conocimiento. Me lata el corazn con infinita 25 esperanza. Yo he pensado frecuentemente en lo que era la vida para m, la vida interior de un nio de siete aos. Y me doy cuenta de que experimentaba, respecto todo lo concerniente a la escuela, emociones de un carcter religioso que no puedo hoy expresar ms que con palabras que entonces 26 ignoraba.

Como lo manifiesta el relato anterior, Rassa empezaba a gozar del encuentro con la Verdad, un encuentro que, en esa temprana edad, se manifestaba oscura y de manera angustiante, pero que estaba presente en cada uno de los acontecimientos vividos. Otra experiencia curiosa que conmocion profundamente a la nia, a la edad 14 aos y que perdur por bastantes aos ms, es la que llam malestar moral y que describi del siguiente modo:

Muy pronto se precis otra causa de malestar moral: hacia la edad de catorce aos comenc a plantearme problemas respecto de Dios. (...) Recuerdo muy claramente que razonaba as: si existe Dios, es tambin infinitamente bueno y omnipotente. Pero si es bueno, cmo permite el sufrimiento?, y si es omnipotente, cmo tolera a los malos? Entonces no es, ni omnipotente ni infinitamente bueno, y por consiguiente, no existe. Esta conclusin que habra ms tarde de desesperarme, permaneca ms 27 bien en la regin de las ideas propuestas ms que afirmadas.

Jentrais dans le monde de la connaissance. Mon coeur battait dun espoir infini. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 633. Traduccin propia. 26 Jai souvent pens depuis ce qutait alors la vie pour moi, la vie intrieure dune enfant de sept ans. Et je me rends compte que jprouvais lgard de tout ce qui touche lecole es motions dun caractre religieux que je ne puis exprimer aujourdhui que par des mots que jignorais alors. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 633. Traduccin propia. 27 Bientt une autre cause de malaise moral se prcisa: vers lge de quatorze ans je commenai me poser des questions aus sujet de Dieu. (...) je me rappelle trs clairement que je raisonnais ainsi: Si Dieu est, il est aussi infiniment bon et tout-puissant. Mais sil est bon comment permet- il la souffrance? Et sil est tout- puissant comment tolre- t-il les mrchants? Donc il nest ni tout- puissant ni infinitament bon, donc il nest pas. Cette conclusion qui devait me dsesprer plus tard, restait encore dan la rgion des ides proposes plutt quaffirmes. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 650. Traduccin propia.

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Este texto es revelador puesto que en l se pone de manifiesto el deseo de encontrarle un sentido al sufrimiento y al dolor, una justificacin a la existencia para que no se trate de una cosa absurda y cruel. As como Jacques frente al sufrimiento de la humanidad decidi comprometer su vida en pos de aliviar la afliccin del proletariado, Rassa asumi el compromiso de encontrar la verdad respecto a Dios, a s misma y al mundo.
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Yo esperaba; esperaba en la solucin de la ciencia, de aquella ciencia que se me haba prometido, de aquellos sabios que seran mis maestros, 29 un poco ms tarde.

Igual que el hombre que sera su esposo, la joven tena el firme propsito de encontrar la verdad y de consagrar su vida a esta tarea, aunque, al mismo tiempo, no posea ninguna certeza de poder lograrlo sin la ayuda de la ciencia. El sentimiento de seguridad y al mismo tiempo de desconfianza que la invadan conforman las diversas caras de la paradoja. Es en estas experiencias contradictorias que se dejan entrever en Rassa lo que en Jacques ya denominamos grmenes de trascendencia. Un elemento profundo los anima y los mueve por sobre todo: el sentido de la vida y el deseo de verdad. Estamos en presencia de un impulso que los empuja a trascender lo meramente temporal. El deseo de Rassa va ms all de lo cotidiano. Inconscientemente marcha an ms all de las ciencias en las que tanto espera.

Mais avant tout il fallait massurer lessentiel: la possetion de la vrit sur Dieu, sur moi- mme, et sur le monde. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 654. Taduccin propia. 29 Jattendais; jesprais dans la solution de la science, de cette science qui mtait promise, des ces savants qui seaient mes matres, un peu plus tard.. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 33. Traduccin y remarcado propios.

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(...) con este sentimiento de espera que nunca me abandonaba, y que me haca todas las cosas provisionales, les crea (a los estudiantes y doctores que pasaban por su casa) sin dar todava adhesin reflexiva a 30 sus tesis.

En este contexto intelectual e individual se produce el encuentro entre Jacques y Rassa. Cada uno con su bagaje cargado de esperanza y de dolor, de anhelo de justicia y de verdad.

La Sorbona

Un da en que, invadida por la melancola, sala yo de un curso (...) vi venir a m a un muchacho de dulce semblante, abundantes cabellos rubios, barba ligera y un poco echado hacia adelante. Se present, me dijo que estaba formando un comit de estudiantes para suscitar un movimiento de protesta entre los escritores y los universitarios franceses, contra los malos tratos de que eran vctimas en su pas los estudiantes socialistas rusos. (...) Me pidi mi nombre para aquel comit. Este fue mi primer encuentro 31 con Jacques Maritain.

As describe Rassa el providencial encuentro, ocurrido en 1901, con el hombre del que ya nunca se separara. Por ese entonces, Jacques Maritain era licenciado en filosofa y preparaba tambin su licenciatura en ciencias. Frecuentaba los mismos cursos a los que asista Rassa y juntos pasaban gran parte del da meditando sobre el sentido de la vida y la justicia. Compartan las

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(...) avec ce sentiment dattente qui ne me quittait pas, et qui me rendait toutes choses provisoires, je les croyans, dans donner encore leurs thses une adhsion rflchie. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 658. Traduccin y remarcado propios. 31 Un jour o, toute mlancolique, je sortais d'un cours (...) je vis venir moi un jeune homme au doux visage, aux abondants cheveux blonds, la barbe lgre, l'allure un peu penche. Il se prsenta, me dit qu'il tait en train de former un comit d'tudiants pour susciter un mouvement de protestations parmi les crivains et les universitaires franais contre les mauvais traitements dont les tudiants socialistes russes taient victimes dans leur pays (...) Il me demanda mon nom pour ce comit. Telle fut ma premire rencontre avec Jacques Maritain. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 662. Traduccin propia.

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mismas preocupaciones, la pasin por las ciencias, por las artes anhelo de verdad.

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y el mismo

Por esta poca encontramos a nuestros autores cercanos al momento del cambio, que como habamos adelantado en la introduccin a este captulo, se producira alrededor de 1902. Contemporneamente, Ernest Psichari, el gran amigo de Maritain y compaero en la militancia socialista, cae en una profunda tristeza causada por el amor no correspondido de Jeanne Maritain. Este hecho lo lleva a despreocuparse de las cuestiones polticas y toman su lugar las cuestiones personales. El alejamiento de Ernest de la militancia socialista a causa del sufrimiento y las preocupaciones personales, que tambin asaltaron a Jacques y a Rassa, fueron algunos de los factores que los llevaron a pensar que el resultado de sus vidas era ser desdichados. En el impulso del examinar los problemas esenciales, los jvenes Jacques y Rassa decidieron buscar la verdad en los sabios franceses del momento. Pero grande fue la desilusin al descubrir que en la Sorbona tal y como nosotros la conocimos, los sabios en cuanto filosofaban eran en general partidarios de teoras filosficas como el mecanicismo y el epifenomenismo, del determinismo absoluto, del monismo evolucionista, doctrinas que niegan la realidad del espritu y la objetividad de todo saber que rebase el conocimiento de los fenmenos sensibles.
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Rassa y Jacques se enfrentan al mundo universitario. Estaban convencidos de que la bsqueda de la verdad sera satisfecha por las ciencias naturales, pero poco a poco esta conviccin fue produciendo en ellos un profundo desencanto.

A travs del arte empiezan a tomar contacto con el cristianismo. Las asiduas visitas al Louvre concluan con la compra de fotografas de los cuadros preferidos. En su mayor parte eran Natividades e imgenes piadosas. Ver Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg.664 y ss. 33 A la Sorbonne quils philosophiques telles que le mcanicisme et lpifphnomnisme, le dterminisme absolu, le monisme volutionniste, doctrines qui sient la ralit de lesprit et lobjectivit de tout savoir dpassant la connaissance des phnomnes sensibles. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg.680. Traduccin propia.

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Bogbamos en las aguas de la observacin y de la experiencia como los peces en los mares profundos, sin ver nunca el sol del cual recibamos los rayos muy atenuados. (...) yo perda pie y, (...) me sumerga en la tristeza. 34

La desilusin de Jacques y de Rassa no se deba a una falta de rigurosidad cientfica sino a la filosofa materialista que sustentaba este tipo de saberes. Sin conocer otra cosa, e ignorando la fe cristiana, estaban convencidos de que sera preciso, en algn momento, llegar a una solucin metafsica, la cual era repudiada por los profesores cuya nica tarea estaba dirigida a la verificacin y al control positivo. En este ambiente comenz la crisis de los Maritain. La desazn y el vaco de verdad los atormentaban sin darles tregua. La esperanza puesta en la ciencia no poda hallar all su quietud. Era necesario ir ms all. Pero cmo hacerlo? Las pginas de Les Grandes Amitis, dedicadas al relato de estos aos tristes, estn plagadas de expresiones que revelan la infelicidad y la desesperacin. Sin embargo en ellas podemos hallar intuiciones muy profundas que no se haran conscientes hasta algunos aos despus. Jacques y Rassa intuan que no se poda esperar en las ciencias y en la filosofa imperante en la Sorbona. En este contexto se proponen encontrar una salida que no podan determinar todava con claridad. Descubran, lentamente, que la esperanza y el sentido de la existencia no eran alcanzados por la deificacin de las cosas terrenas y suponan que su espera no era vana, aunque por el momento, la experiencia ms fuerte, fuera la de la angustia existencial. Los Maritain se encontraban parados sobre la lnea de fractura, sobre la frontera de sus vidas. Eran tiempos de ruptura, de vrtigo y de convulsiones que los prepararan para superar su camino errante.

Nous voguions dans les eaux de lobservation et de lexprience comme des poissons dans les mers profondes, sans jamais vers le soleil dont nous recevions les rayons trs attnnus (...) moi he perdais pied et (...) je menfonais dans la tristesse. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 681. Traduccin y remarcado propios.

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Un crdito a la existencia

Nos encontramos aqu en uno de los momentos ms significativos de sus vidas. Podramos decir que estamos en presencia de los ejes sobre los que se articular la vida del matrimonio de aqu en ms. El sufrimiento por la verdad es lo que les dej una puerta abierta a la luz o, como dir la autora de Les Grandes Amitis:

Lo que nos salv entonces, lo que hizo de nuestra real desesperacin una desesperacin todava condicional, fue justamente nuestro sufrimiento. Esta dignidad apenas consciente salv nuestro espritu con la presencia de un elemento irreductible al absurdo a que todo trataba de 35 conducirnos.

No obstante, la desesperacin no lleg hasta el extremo de ahogar la esperanza. El sufrimiento, el elemento que haca presente lo ausente, fue el acceso confuso e intuitivo, por connaturalidad afectiva, a la Verdad. Jacques y Rassa tuvieron experiencia de la ausencia de la verdad, pero al mismo tiempo mantuvieron cierta confianza en lo desconocido. Y qu es esto sino el inicio de la esperanza? La esperanza es la virtud que impulsa al hombre hacia lo que no se posee, y en tanto tal, implica la plenificacin de todas sus potencialidades, perfeccin mediante la cual ste alcanza la felicidad. Por ello la virtud es el camino que conduce al hombre hacia la verdadera realizacin de su ser en orden a alcanzar el bien. Ms de lo que no tenemos duda es que hay bienes que sobrepasan a las virtudes naturales, y el bien que el hombre espera

Ce qui nous a sauvs alors, ce qui a fait de notre rel dsespoir un dsespoir encore conditionnel, cest justement notre souffrance. Cette dignit peine consciente de lesprit a sauv notre esprit par la prsence dun lment irrductible labsurde o tout voulait nous conduire. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg.74. Traduccin y remarcado propios.

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-que es el trmino contenido en cada una de sus esperanzas temporales- es el Bien Supremo. El caso de Jacques y de Rassa es el de dos almas que experimentaron la insatisfaccin de lo temporal, y la desilusin por haber credo que en los bienes temporales podran encontrarse la quietud de su espritu. De modo no consciente, ambos experimentaron que el trmino de sus esperanzas finitas era un bien mayor y trascendente. Por esta razn, si bien la sensacin de desamparo y angustia los segua de cerca, no se resignaron a la desesperacin y al vaco y decidieron depositar su confianza en lo desconocido. Llegamos as al relato ms rico de esta experiencia, la decisin tomada en el Jardn Botnico:

Acabbamos de decidirnos aquel da que si nuestra naturaleza era desdichada por no poseer ms que una seudo inteligencia capaz de todo salvo de la verdad, si, juzgndose a s misma, tena que humillarse hasta tal punto, no podamos nosotros ni pensar ni obrar dignamente. Entonces todo se haca absurdo e inaceptable- sin que siquiera supiramos qu era lo que se negaba en nosotros de esa manera a aceptar. No podemos vivir segn los prejuicios, buenos o malos, tenemos necesidad de pesar su justicia y su valor- pero, qu medida emplearemos? Dnde est la medida de todas las cosas? Yo quiero saber si el ser es un accidente, un beneficio o una desgracia, desprecio la resignacin y el renunciamiento de la inteligencia de los cuales tantos ejemplos tenemos en nuestro derredor. (...) Si tenemos que renunciar tambin a encontrar un sentido a la palabra verdad, a la distincin entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto, ya no es posible vivir humanamente. No me gusta a m semejante comedia. Hubiera aceptado vivir una vida dolorosa, pero no una vida absurda. Jacques haba pensado largamente que vala todava la pena luchar por los pobres, contra la esclavitud del proletariado. Y su propia generosidad lo haba fortificado. Pero entre tanto se encontraba tan desesperado como yo. (...) Decidimos pues conceder confianza a lo desconocido durante algn tiempo; bamos a abrir un crdito a la existencia, a una experiencia a realizar, con la esperanza de que ante nuestro vehemente llamamiento se rasgara el velo que ocultaba el sentido de la vida, con la esperanza de que se revelaran nuevos valores tan claramente que arrastraran

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nuestra adhesin total, y nos libraran de la pesadilla de un mundo siniestro e intil. Que si esta experiencia no tena xito, la solucin sera el suicidio; el suicidio antes de que los aos hubieran acumulado su sedimento, antes de que se hubieran gastado nuestras jvenes fuerzas. Queramos morir con libre determinacin si era imposible vivir segn la 36 verdad.

La experiencia del sufrimiento les permiti tomar la solemne decisin: dar un crdito a la existencia, al menos por un tiempo. Resistirn a la desesperacin gracias al sufrimiento, ya que les permitir mantenerse en la bsqueda de la verdad (lneas arriba habamos sealado que su puerta de acceso al conocimiento de la verdad era la connaturalidad, una afinidad espiritual en la que todo el hombre est comprendido). En las profundidades de sus corazones lata la posibilidad de conocer la verdad. Casi sin darse cuenta, Jacques y Rassa advertan una capacidad espiritual en el hombre que provocaba el estremecimiento de sus corazones ante la palabra verdad.
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Posean, al mismo tiempo, una certeza y una incapacidad: (...) la

Nous venions donc de nous dire ce jour- l que si notre nature tait assez malheureuse pour ne possder quune pseudo- intelligence capable de tout sauf du vrai, si, se jugeant elle- mme, elle devait shumilier ce point, nous ne pouvions ni penser ni agir dignement. Alors tout devenait absurde, - et inacceptable, - sans mme que nous sachions quelle chose en nous se refusait ainsi accepter. Nous ne pouvons vivre selon des prjugs, bons ou mauvais, nous avons besoin den peser la justice et la valeur- mais selon quelle mesure? O est la mesure de toutes choses? Je e veaux savoir si dtre est un accident, un bienfait ou un malheur; je mprise la rsignation et le renoncement de l ntelligence dont nous avons tant dexemples autour de nous. (...) Si nous devons aussi renoncer trouver un sens quel- conque au mot vrit, la distinction du bien et du mal, du juste et de linjuste, il nest plus possible de vivre humainement. Je ne voulais pas dune telle comdie, Jaccpterais une vie douloureuse, mai non une vie absurde. Jacques avait pens longtemps quil valait encore la peine de lutter pour les pauvres, contre lesclavage du proltairiat. Et sa propre gnrosit lavait fortifi. Mais maintenant il se trouvait aussi dsespr que moi.(...) nous dcidmes donc de faire pendant quelque temps enconre confiance linconnu; nous allions faire crdit lexistence, comme une exprience faire, dans lespoir qu notre appel vhment le sens de la vie se dcoilerait, que de nouvelles valeurs se rvleeraient si clairement quelles entraneraient notre adhsion totale, et nous dlivreraient du cauchemar dun monde sinistre et inutile. Que si cette exprience naboutissait pas, la solution serait le suicide; le suicide avant que les annes naient accumul leur poussire, avant que nos jeunes forces ne soient uses. Nous voulions mourir par un libre refus sil tait imposible de vivre la vrit. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV. Pg. 691 a 694. Traduccin y remarcado propios. 37 Ante el solo enunciado de la palabra verdad mi corazn se estremece de entusiasmo. A seul nonc du mot vrit mon coeur tressaillait denthousiasme. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 696. Traduccin propia.

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idea invencible de la verdad, esta puerta abierta al camino de la vida

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y el no

poder ver con claridad en qu eran errneas las doctrinas de los maestros de la Sorbona. Sin saberlo estaban aceptando la salvacin que se ofrece al hombre. El dolor y el sufrimiento de no poder anclarse en las cosas temporales abran a Jacques y a Rassa las puertas a la esperanza, a esa esperanza que siempre se insina. No se la reconoce, pero ah est.
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(...) cette ide invincible de la vrit, cette porte ouverte sur le chemin de la vie. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 698. Traduccin propia. 39 (...) lespoir sinsinue. On ne le reconnat pas, mais il est l. Maritain, Jacques; Carnet de notes, Vieux Souvenirs- I (1901-1905), C, Vol. XII, pg. 138. Traduccin propia.

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A.2. Segundo perodo: 1901- 1906: labsolu, entreprise de dmolitions40

Fueron tiempos maravillosos de deliberacin y de esperanza. Pero no 41 sabamos an a dnde nos conduca.

Henri Bergson: el maestro.

Charles Pguy, el primer autor viviente que conoci Rassa, era mayor que Jacques y consideraba a ste como un hermano pequeo. Posea una librera socialista en la misma calle de la Sorbona y lo preocupaban los mismos problemas que a Jacques . Era tambin un espritu al que le llenaba el deseo de la verdad, de la justicia, de la libertad interior, mientras se crea solamente un socialista como Jaurs.
43 42

Fue entonces cuando la piedad de Dios nos hizo encontrar a Henri 44 Bergson.

Al absoluto, empresa de demoliciones. Jacques haba escrito en letra gtica estas palabras que ubic en la antecmara de su casa. Ver Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg.716. Traduccin propia. 41 Ce fut un temps merveilleux de dlivrance et despoir. Mais nous ne savions pas encore o nous tions conduits. Maritain, Rassa; Henri Bergson- Souvenirs, C, Vol. XIV, pg. 1140-1141. Traduccin propia. 42 En el prlogo que Carmen R. L. de Gndara escribiese a la obra Nota conjunta sobre Descartes y la filosofa cartesiana, Ed. EMEC S.A., Buenos Aires, 1946, pag. 17, describe el espritu socialista de Pguy. Los ideales por l encarnados eran semejantes a los perseguidos por Jacques. Entr en el Partido Socialista. Desde luego, la justicia que l soaba no era la misma que perseguan los socialistas. La justicia de Pguy era una justicia excelsa, era la cpula de su ciudad armoniosa. 43 (...) le remplissait du dsir de la vrit, de la justicie, de la libert intrieur, alors quil se croyait seulement un socialiste comme Jaurs (...) Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 676-677. Traduccin propia. 44 Cest alors que la piti de Dieu nous fit trouver Henrie Bergson. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 695. Traduccin propia.

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l fue quien les hizo cruzar la calle de la Universidad, hacia el Collge de France, y los llev a un curso que dictaba Henri Bergson, un da en el que la decepcin era completa. Una suerte de rebelin inconsciente se haba apoderado de los dos jvenes estudiantes. Casi instintivamente se agitaban contra el relativismo que no admita ningn absoluto y a pesar de todo cuanto pudiera apartarlos de la verdad, cuentan que seguan manteniendo la esperanza de una plenitud de adhesin posible a una plenitud de ser.
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Esta filosofa de la verdad, esta verdad tan ardientemente buscada, tan invenciblemente creda, no era todava para nosotros ms que una especie de Dios desconocido. Le reservbamos un altar en nuestro corazn, la ambamos ardientemente sin conocerla; le reconocamos por adelantado todos los derechos sobre nosotros, sobre nuestra vida. Pero no sabamos qu sera, desconocamos cul era el camino y cules los medios para 46 alcanzarla.

El da que escucharon a Bergson, esa verdad tan esperada se present como luz ante sus ojos. Henri Bergson aseguraba que el hombre era capaz de conocer lo real y que mediante la intuicin se alcanzaba el absoluto. Qu diferentes resultaban estas palabras y qu reconfortantes frente a las doctrinas de la Sorbona! Bergson les devolva la vida interior y les daba alguna certeza acerca del orden intelectual. Les ofreca una perspectiva metafsica, y les abra las puertas del misterio de un absoluto metafsico que, por ese tiempo, no llegaban

(...)l sprance dune plnitude dadhsion possible une plnitude dtre. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 696. Traduccin propia. 46 Cette philosophie de la vrit, cette vrit si ardemment cherche, si invinciblement crue, elle ntait donc encore pour nous quune sorte de Dieu inconnu. Nous lui rservions un autel dans notre coeur, nous laimions ardemment sans la connatre; davance nous lui reconnaissions tous les droits sur nous, sur notre vie. Mais ce quelle serait, par quelle voie, par quels moyens elle purrait tre atteinte nous ne le savions pas" Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 697-698. Traduccin propia.

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a identificar con Dios. ste maestro que no haba encontrado puesto en la Sorbona, permiti al joven Maritain liberarse de la desesperacin del cientificismo. As Jacques recibi el don decisivo de la certeza del Absoluto y alcanz la esperanza de la revelacin de una nueva metafsica . l mismo en una conferencia ofrecida en la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires, dir sobre la metafsica bergsoniana:
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(...) en los cursos que Bergson dictaba en el Colegio de Francia, era la revelacin de una nueva metafsica lo que esperbamos, y era eso lo que 48 l mismo pareca prometernos.

Es importante destacar que en esos aos, Henri Bergson ya haba publicado el Essai sur les Donnes Immdiates de la Conscience (1889) y la Matire et Memoire (1896), y al ao siguiente de su encuentro con los Maritain vera la luz Introducction la metaphysic (1903). Su filosofa pretenda ser fiel a la realidad, que nada tena que ver con lo que los positivistas denominaban con este trmino. El propsito bsico de su filosofa era defender la irreductibilidad de la conciencia a la materia, intencin explcita del pensamiento positivista y criticada por Bergson en la primera de las obras mencionadas. En Matire e Memoire, afronta la cuestin de la relacin entre materia y espritu. Pero en ambas obras est presente como elemento fundamental la intuicin. A diferencia del instinto que funciona por medio de rganos naturales, y de la inteligencia que gira en torno a los objetos realizando desde fuera el mayor nmero de enfoques, la intuicin conduce, segn dichos del autor, al interior de las cosas. Es una visin del espritu desde el espritu, y es el rgano de la

47 48

Ver Maritain, Jacques; De Bergson Thomas dAquin, C, Vol. VII, pg. 14 y ss.

Martain, Jacques; Metafsica de Bergson, Freudismo y Psicoanlisis, Fac. de Filosofa de la U.B.A., Buenos Aires, 1938, pg. 10.

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metafsica. Esta intuicin es una visin simple e inagotable, que no se equivoca.


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Bergson liberaba el espritu hacindolo volver a la interioridad donde est su vida verdadera, a las profundidades completamente cualitativas de la conciencia, elevndose con fuerza y xito contra la tendencia de los filsofos de su tiempo a reducirlo todo (...) al nmero y al espacio, a las cantidades mensurables, superponibles y reversibles segn la exterioridad 50 y la homogeneidad de las relaciones fsico-matemticas.

El 26 de noviembre de 1904 se celebr el casamiento de Jacques con Rassa, luego de que ella se repusiera de una agotadora enfermedad que casi le cuesta la vida. Instalados en Pars, Jacques se dedicaba a preparar su agregacin en filosofa y desde aquel momento (...) el acuerdo [entre ellos] fue perfecto e irrevocable.
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Ms adelante volveremos sobre este punto en particular. De todas maneras, conviene aclarar aqu que la intuicin de Bergson es principalmente experiencia de la duracin, experiencia de la impermanencia, de la existencia continuada de la vida psquica. As, la intuicin de la duracin reemplazara al ser, logrando la superacin del ser por el devenir. En la conferencia recientemente mencionada, Maritain exaltar el valor dado por su maestro a la intuicin pero agregar a este pensamiento la importancia que reviste esa misma intuicin conceptualizada. 50 Bergson librait lesprit en le rappelant lintriorit o esta sa vie vritable, aux profondeurs toutes qualitatives de la conscience, en slevant avec force et succs contre la tendence des philosophes de son temps tout ramener (...) au nombre et lespace, aux quantits mesurables, superposables et rversibles selon lextriorit et homognit des relations physico- mathmatiques. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 702. Traduccin propia. 51 Ds ce moment (...) l accord fut parfait et irrvocable. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, 1954, pg. 714. Traduccin y remarcado propios.

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Lon Bloy: el peregrinaje al Absoluto52

Como una seal ms de un Dios que no abandona a sus hijos perdidos, Jacques y Rassa, de manera casi fortuita, se toparon con La femme pauvre, obra que Lon Bloy
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escribi alrededor de 1904.

La impresin que les caus esta obra fue tan grande que no tard en convertirse en una profunda admiracin hacia el escritor.

Lo que ms nos deslumbr en la primera lectura de La femme Pauvre fue la inmensidad de aquel alma de creyente, su celo ardiente por la justicia, la belleza de una elevada doctrina que por primera vez surga ante nuestros ojos. La fe, la pobreza (...), la santidad igualmente exaltadas, 54 indisolublemente unidas (...)

As, los Maritain tomaron contacto con la obra y, a travs de ella, con el hombre que se hallaba tras el escritor. Lon Bloy se mostraba en sus obras como un testigo de la fe, de la miseria, de la angustia y del dolor.

Esta gracia de no ver en toda la obra de Lon Bloy ms que al mismo Lon Bloy, la fe y el amor divino donde l realmente viva, nos permiti no cometer con l la injusticia tantas veces cometida y que tanto le ha hecho

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El ttulo hace alusin a uno de los diarios de Lon Bloy, publicado pstumamente y conocido como Le plerin de l'absolu (El peregrino del Absoluto) 53 Lon Bloy (1846 - 1917) posea una personalidad desconcertante. Bloy era un escritor rebelde, que enfrentaba la situacin que imperaba en Francia. Aportaba el testimonio de un catolicismo militante, era independiente, autntico, libre de todo compromiso, dispuesto a implantar un nuevo estilo en la literatura cristiana. Algunos crticos lo asimilan a Nietzche, Rimbaud y Dostoievski, porque previno la devastacin de una sociedad estructurada sobre el anuncio de la "muerte de Dios". 54 Ce qui nous a blouis cette premire lecture de La Femme Pauvre, cest limmensit de cette me de croyant, son zle brlant de la justice, la beaut d ne haute doctrine qui pour la premire fois surgissait nos yeux. La foi, la pauvret (...) la saintet galement exaltes, indissolublement unies (...)Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 718-719. Traduccin propia.

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sufrir toda su vida, de no ver en l ms que un liberalista y un 55 vociferador, un orgulloso y un mendigo ingrato.

Desde estas experiencias y conmovidos por la miseria y la admiracin que despertaba el escritor en sus corazones, decidieron escribirle. En la carta enviaron tambin 25 francos y le relataron, entre otras cosas, su alejamiento de la fe religiosa. El 25 de junio de 1905, Jacques y Rassa recibieron la respuesta a su carta; y ese mismo da Bloy escriba en su diario:

Sois vos, San Bernab quin me enva estas almas? Misterio de afinidad ma con este Apstol. Me extraaba de que desde el 11 de este mes, da de su fiesta, no hubiera, como los otros aos, sentido yo su mano. Dos seres (que nos han venido muy pronto como vecinos del paraso), un muchacho y su joven mujer, se ofrecen de sbito, expresando su ambicin 56 de hacerse tiles para m, de convertirse en nuestros amigos.

Algunos das despus, los dos jvenes emocionados, se dirigieron hacia la casa de la familia Bloy. La situacin existencial en la que se produjo el primer encuentro es relatada as por Rassa:

Cette grce de ne voir dans toute loeuvre de Lon Bloy que Lon Bloy lui mme, la foi et lamour divin dont il vivait rellement, nous a permis de ne pas commettre son gard linustice tant de fois commise et dont il a tellement souffert toute sa vie, de ne voir en lui quun pamphltaire et un vocifrateur un orgueilleux et un mendiant ingra. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 723. Traduccin propia. 56 Est- ce vous, saint Bernab, qui menvoyez ces mes? Mystre daffinit entre cet Aptre et moi. Je mtonnais, depuis le 11, jour de sa fte, de navoir pas, comme les autres annes, senti sa main. Deux tres (qui nous sont devenus bientt comme des voisins du Paradis) un jeune homme et sa jeune femme soffrent tout coup, exprimant leur ambition de se rendre utiles, de devenir nos amis. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 728. Traduccin propia.

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Cmo estbamos de emocionados, cmo nos sentamos de temerarios 57 y qu misteriosa esperanza ensanchaba nuestros corazones! El 25 de junio de 1905, dos muchachos de 20 aos suban la escalinata sempiterna que conduce al Sacr- Coeur. Llevaban consigo la afliccin que es el nico producto serio de la cultura moderna y una especie de desesperanza activa iluminada solamente, no saban por qu, por la seguridad interior de que la Verdad de que tenan hambre, y sin la cual les era imposible aceptar la vida, les sera mostrada un da. Una especie de moral esttica les sostena dbilmente, en la cual la idea del suicidio despus de algunas experiencias demasiado bellas sin duda para tener xito- pareca ofrecer la nica salida. Entre tanto se limpiaba el espritu gracias a Bergson, de las supersticiones cientficas con que la Sorbona les haba nutrido- pero sabiendo bien que la intuicin bergsoniana slo era un refugio demasiado inconsistente contra el nihilismo intelectual arrastrado lgicamente por todas las filosofas modernas. Mientras tanto tenan a la Iglesia oculta a su mirada por ineptos prejuicios y por las apariencias de muchas gentes juiciosas, por el parapeto de los poderosos y de los ricos, cuyo inters hubiera sido mantener en los espritus las tinieblas de la Edad Media. ..................................................................................................................... Al franquear el umbral de su casa todos los valores quedaron desplazados, como por un resorte invisible. Se saba, o se adivinaba que no hay ms que una tristeza, la de no ser santos. Y todo lo dems se 58 converta en crepuscular.

Que nous tions mus, que nous nous sentions tmraires, et quelle mystrieuse esprance largissait nos coeurs! Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 729. Traduccin y remarcado propios. 58 Le 25 juin 1905, deux enfants de vingt ans montaient lescalier sempiternel qui grimpe jusquau Sacr- Coeur. Ils portaient en eux cette dtresse qui est le seul produit srieux de la culture moderne, et une sorte de dsespoir actif clair seulement, ils ne savaient poourquoi, par lassurance intrieure que la Vrit dont ils avaient faim, et sans laquelle il leur tait preque impossible daccepter la vie, un jour leur serait montre. Une sorte de morale esthtique les soutenait faiblement, dont lide du suicide aprs aquelques expriences tenter, trop belles sans doute pour russirsemblait offrir lunique issue. En attendant ils se nettoyaient lesprit, grce Bergson, des superstitions scientistes dont la Sorbone les avait nourris, - mais en sachant bien que lintuition bergsonienne ntait quun trop inconsistant refuge contre le nihilisme intellectuel logiquement entran par toutes les philosophies modernes. Au demeurant ils tenaient l glise, cache leur vue par dineptes prjugs et par les apparences de beaucoup de gens bien pensantes, pour le rempart des puissants et des riches, dont lintrt aurait t dentretenir dans les esprits les tenbres du moyen ge (...) Davoir franchi le seuil de sa maison toutes les valeurs taient dplaces, comme par un dclic invisible. On savait, ou on devinait quil ny a quune tristesse, cest de ntre pas des saints. Et tout le reste devenait crpusculaire. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 729-730. Traduccin y remarcado propios.

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Por medio de este relato, continuamos en presencia de los sentimientos enfrentados que habitan el corazn del matrimonio Maritain. Tal y como fuimos mencionando a lo largo de estos ttulos, la situacin existencial en la que se hallaban los jvenes en la poca del encuentro con Bloy era semejante a la que describimos en el Jardn de las Plantas. Sin embargo, en este momento, pondrn de manifiesto tres elementos que, hasta ahora, no entraban en la escena. Uno de ellos es la conciencia explcita acerca de la insuficiencia de la intuicin en sentido bergsoniano (la que ser criticada con ms solvencia algn tiempo despus). El otro elemento a destacar es la mencin de su alejamiento respecto de la Iglesia. El tercero es el que Rassa manifiesta como seguridad interior. Esta seguridad interior de la que habla no es sino la interna

confianza de que la Verdad les sera mostrada. Es de alguna forma el inicio de la esperanza, por ese entonces confusa. Ella y su esposo confiaban en que la sed de Verdad les sera saciada, aunque el momento y el modo les era incierto an. En este contexto se oficia el encuentro con Lon Bloy. Como bien lo describi Rassa Maritain, slo los animaba la conviccin interna de la Verdad de la cual estaban hambrientos. La casa de los Bloy se convirti para ellos en su casa; y ese da, bajando las escaleras del Sacr- Coeur, sintieron que una nueva familia los haba adoptado. Enriquecidos con una amistad singular entraron en un nuevo universo de valores.

Y nuestro respeto se hizo audaz y familiar como el de los nios que se 59 sienten amados.

(...) et notre respect se fit audacieux et familier comme celui des enfants qui se sentent aims. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 731. Traduccin propia.

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Un nuevo desafo: el problema de Dios

La acogida afectuosa de la familia Bloy los haca sentirse hijos adoptivos y amados pero, sin saberlo an, esa adopcin era la antesala que los llevara a ser adoptados por la Iglesia. Las visitas frecuentes a Lon Bloy, y el intercambio epistolar, unido a la lectura de Le Salut par les Juifs
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inspiran una

carta en la que Rassa manifest al escritor su preocupacin por no ser cristiana y por no saber qu ni cmo buscar. A vuelta de correo dice Bloy:

(...) Ahora voy a tratar de responder a la parte ms seria de su carta. No soy cristiana- dice usted-. Slo s buscar gimiendo. Por qu continuar buscando, amiga ma, si ya ha encontrado? Cmo podra usted amar lo que escribo, si no pensara y sintiera como yo? No slo es usted Cristiana, Rassa; es una ferviente Cristiana, una hija amadsima del Padre, una esposa de Cristo al pie de la cruz, una servidora amorosa de la madre de Dios en su antecmara de Reina del Mundo (...) slo que usted no lo sabe, o ms bien, no lo saba, y para que lo sepa, me ha sido usted 61 enviada.

Tal como lo expresara Bloy, Rassa se aproximaba a la fe a travs de sus dudas, de su bsqueda desorientada pero, fundamentalmente, guiada por la esperanza. A medida que las visitas entre los Maritain y Lon Bloy se hacan ms frecuentes, la figura de Dios se haca presente sin ser buscada conscientemente.

Este libro, que lleg a manos de los Maritain en 1905 y que menciona los captulos 9,10 y 11 de la carta a los Romanos de San Pablo, llama profundamente la atencin a Rassa ya que manifiesta la unin entre Antiguo y Nuevo Testamento,. 61 Bloy, Lon; Cartas a Maritain y Van der Meer, Ed. Mundo Moderno, Buenos Aires, 1948, pg. 25. Correspondiente al da 25 de Agosto de 1905.

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Y nos sentamos inclinados a creer que la unidad y la armona de tantas bellezas tan altas no podran tener ms fundamento que la unidad de la 62 verdad.

En el caso de Jacques, la apertura a Dios se efectu de modo condicional, como aquel crdito a la existencia al que apostaron en el Jardn de las Plantas. Desde la angustia Jacques esperaba. Ante lo desconocido l ofrecer su confianza. En su fuero ntimo intua la presencia de Dios, aunque afirmarlo de modo incondicional era muy prematuro por el momento. Muestra de esta experiencia es la confesin que aos ms tarde realizara l mismo a su esposa.

Jacques me dijo ms tarde que todo haba cambiado para l cuando pensando que era leal probar con un acto del alma las promesas del Dios desconocido, se haba puesto a orar de la manera siguiente; Dios mo si exists, y si sois la verdad, hacdmelo conocer, despus un da, se decidi 63 a ponerse de rodillas para recitar por primera vez la oracin dominical.

Desde el testimonio de una vida santa, como la que llevaba Lon Bloy, y desde la apertura hacia la Verdad tan absolutamente vivida por el escritor, los Maritain comenzaron a transitar los Misterios Revelados. La confianza que tenan en Bloy fue la que les permiti consentir la lectura de los libros de msticos, no por ello sin desconfianza . Acostumbrados a las adhesiones
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Et nous tions inclins croire que l unit et lharmonie de tant de beauts si hautes ne pouvaient avoir pour fondement que la prsence de la vrit. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 75. Traduccin propia. 63 Jacques me dit plus tard que tout avait chang pour lui lorsque pensant quil tait loyal dprouver par un acte de lme les promesses du Dieu inconnu, il stait mis prier de la faon suivante: Mon Dieu si vous existez, et si vous tes la vrit, faites- le moi connatre, puis un jour, stait dcid se mettre genoux pour rciter pour la premire fois loraison dominicale. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 752. Traduccin propia. 64 Sans la confiance que nous avions en Lon Bloy aurions-nous jamais consenti ouvrir un de ces livres? Ils avaient si mauvaise rputation la Sorbonne, qui commenait les tudier, mais avec aquelles prventions, et quelle mfiance! Sin la confianza que tenamos en Lon Bloy, hubiramos consentido nunca abrir uno de aquellos libros? Tenan tan mala reputacin en la Sorbona, que

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meramente racionales, esta vez, la vida espiritual se moldeaba tras un tcito acuerdo entre los Maritain y Bloy: el maestro no argumentaba nada y ellos slo le pedan un ejemplo de vida. Las lecturas de la vida de los santos se les ofreca como un testimonio ms de lo que Lon Bloy tena por verdad. Y esto fue lo que hizo que Jacques y Rassa se dispusieran a recibir abiertamente aquellos valores espirituales. Como mencionamos algunos renglones arriba, esta recepcin no fue tan serena. Llegar a comprender que la verdad de los valores espirituales no es enemiga de los valores intelectuales, requiri de parte de los jvenes un examen silencioso. Confrontaban con las lecturas los descubrimientos que el mismo Bergson les haba ofrecido, y todo ello con sus aspiraciones ms profundas. Y aqu nuevamente estamos en presencia de la esperanza. Esta vez, oculta en la confianza que les suscitaba Lon Bloy. Con ese carcter proftico que tiene la esperanza, Jacques y Rassa oan un llamado cual es saber ms all del no saber. Aqu cuadrara muy bien aquel texto que Gabriel Marcel nos regalara:

Se podra decir que la esperanza es esencialmente la disponibilidad de un alma bastante ntimamente comprometida en una experiencia de comunin para cumplir el acto trascendente a la oposicin de la voluntad y del conocimiento por el cual ella afirma la perennidad viviente, de la cual 65 esa experiencia ofrece a la vez la prenda y las primicias.

El matrimonio Maritain tena sus almas comprometidas con una experiencia de comunin con Bloy, y ese compromiso confiado les permiti superar o trascender los obstculos que, tanto los intelectuales de la poca

comenzaba a estudiarlos con grandes prevenciones y desconfianza! Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 757. Traduccin y remarcado propios. 65 Marcel, Gabriel; Prolegmenos para una metafsica de la esperanza, Ed. Nova, 1954, Buenos Aires, 1954, pg. 54.

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como su entorno familiar y amical, denunciaban respecto de la fe catlica. Slo esta experiencia comprometida y comn les deparara la victoria.

La contemplacin

En los primeros meses de relacin con Lon Bloy muchos fueron los signos de la providencia divina. Ahora, de mano de Georges Sorel, quin en la librera de Charles Pguy coment acerca de una obra que era preciso leer. Se trataba del Catecismo Espiritual del Padre Surin. Gracias a este comentario Jacques conoci esta obra. La obra se articula alrededor de la nocin de contemplacin que, para sorpresa de los jvenes, no se trataba aqu de la contemplacin de la que haban odo hablar a Bergson, pero tampoco pareca distar tanto de ella. La contemplacin de la que habla el Padre Surin es aquella de la cual Jacques y Rassa estaban sedientos, una operacin por medio de la cual el alma contempla la verdad universal.
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Esta nocin con la que se han encontrado los Maritain de modo fortuito contiene en s el elemento que signar su vida y su obra: la bsqueda esperanzada de la Verdad . Sin embargo, an Jacques no poda conciliar esta contemplacin con una vida intelectual. Tena sed de Verdad y era en las palabras del Padre Surin donde encontraba reposo. Pero al mismo tiempo pensaba que al hacerse catlico tendra que renunciar a la vida de la inteligencia.
68 67

Crean que

convertirse implicaba abandonar la filosofa para siempre y dejar de lado esa

(...) une opration par larquelle lme regarde luniverselle vrit. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg.760-761. Traduccin propia. 67 Esta nocin de contemplacin no excluye la contemplacin intelectual (de la que hablaremos in extenso en los captulos dedicados a Les Degres du savoir) ni la contemplacin en sentido mstico (tambin mencionada en dicha obra). Adems, la esperanza en la Verdad, objeto de la contemplacin, es el gozne primordial del pensamiento y de la vida de Jacques y Rassa Maritain. 68 (...) quil pensait quen se faisant catholique il devrait renoncer la vie de lintelligence. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg.778. Traduccin propia.

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verdad que tan ansiosamente haban buscado. Por otra parte, no exista ninguna objecin vlida contra la Iglesia puesto que les ofreca la luz de la verdad. As fue como, no con pocos temores e inseguridades, acordaron depositar sus esperanzas en el Bautismo. Saban que esto traera consigo la separacin de gente a la que conocan e incluso aceptaron el sacrificio de renunciar a la filosofa, pero una sola cosa restaba clara en mi (en Rassa) espritu: o el bautismo me dara la fe, y creera y pertenecera a la Iglesia totalmente; o ya no cambiara y seguira siendo siempre incrdula. Tales eran tambin, poco ms o menos, los pensamientos de Jacques.
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La situacin interior de los esposos, an al momento de recibir el bautismo, se encontraba signada por el abandono espiritual y el desconcierto; sin embargo resida en ellos la conviccin de que slo la conversin a la fe orientara sus vidas y los alejara de la aridez interna. El 11 de junio de 1906, exactamente un ao despus de escribirles la primera carta a Lon Bloy, da de San Bernab, Rassa y Jacques Maritain, acompaados de Vra, hermana de Rassa, fueron bautizados en la Iglesia Catlica, siendo el padrino Lon Bloy.

Une seule chose restait claire en mon esprit: ou le Baptme me donnerait la foi, et je croirais et jappartien-drais lEglise, totalment; ou je men irais inchange, incroyante jamais. Telles taient aussi, peu prs, les pense de Jacques. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 781. Traduccin propia.

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Puntos conclusivos A

A lo largo del desarrollo del punto A, fuimos testigos de los primeros pasos del matrimonio Maritain en la bsqueda de la Verdad. Ciertamente el camino emprendido por estos esposos estuvo fuertemente marcado por el sello poderoso de sus maestros: Bergson y Bloy. El primero los atrajo con la posibilidad del conocimiento metafsico; el segundo les procur un camino de fe hacia lo espiritual. Pero nada de esto hubiera dado sus frutos si no hubiesen encontrado en el corazn y en la inteligencia de Jacques y de Rassa, un terreno frtil y fecundo. Los dos jvenes intelectuales, tenan una angustia comn. vidos de encontrar la verdad y lo absoluto frente al escepticismo materialista del ambiente que los rodeaba, no se conformaron con lo que el mundo les ofreca. La dolorosa experiencia de conocer la ausencia de la Verdad lejos de cerrarlos sobre ellos mismos, les abri una puerta a la existencia, les present un desafo: conceder confianza a lo desconocido. Basta recordar la esperanza condicional que garantiz la bsqueda de un sentido de la vida cuando, en el Jardn Botnico, reflexionaban sobre su desdicha. La desesperacin de la cultura moderna lleg a plantearles interrogantes tales como: entonces la desesperacin, tendr la ltima palabra? Somos prisioneros de una tragedia?
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Y en respuesta a estas preguntas brot la esperanza necesaria para desafiar dicha cuestin histrica. De tal modo, la esperanza fue no slo una respuesta inconsciente sino que, a medida que fueron descubriendo la fe, fue mutando en una esperanza racional y teologal. Como hemos sealado en reiteradas oportunidades, fue una actitud de vida. Ella gui, desde sus aos adolescentes, a estos dos jvenes que se esforzaron por comprender y reflexionar el misterio de la Verdad. Saban que sta se ocultaba tras lo

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Ver Maritain, Jacques; La philosophie dans le Cit, Chapitre VIII, C, Vol. XI, pg. 103-105.

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pasajero y es por ello que la espera no era vana. La esperanza de Jacques y Rassa tena races tan profundas que, a pesar de que en la superficie afloraron desesperaciones diversas, stas no la afectaron definitivamente. Supieron afrontar la adversidad esperanzadamente, en concomitancia con la paciencia y as resistir, sin desorden interior, la tristeza del sin sentido. Hidelgarda de Bingen caracteriz a la paciencia como la columna que ante nada se doblega , como el eje que mantiene al hombre en su centro y en posesin de su alma; en nuestro caso, lo que haca que estos jvenes no dejaran de mirar en direccin de lo esperado. El matrimonio Maritain no tema a las esperas, porque saba que su deseo de encuentro llenaba cada uno de los instantes de su vivir diario. Contrario a lo que pudiera pensarse acerca de dos hombres agobiados por la falta de profundidad de la realidad, el caso de nuestros autores es ejemplar, puesto que, como habamos expuesto lneas arriba, no slo su esperanza qued intacta sino que sta fue posible gracias a la paciencia (fortaleza) interior que los mantuvo en s mismos y los hizo permeables a la ayuda de Dios. Ellos no se cansaron de esperar, antes bien, encontraban su fuerza en lo que estaba por venir. Tampoco descuidaron el objeto de su esperanza, porque era lo nico valioso que posean por el momento. Quizs una de las ms acertadas descripciones que encontramos sobre la actitud acogida por los Maritain sea la exhibida por el Dr. Scarponi:
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Esta esperanza es lo ms pobre y lo ms oculto, lo ms cercano a la fragilidad de la infancia. Sin embargo, no existe una sabidura ms fundamental y ms eficiente que esta simple y tenaz confianza en los recursos del coraje personal a donarse a s mismo y de la buena voluntad aplicada a realizar rectamente sus obligaciones cotidianas, porque, por esta donacin y buena voluntad, pasa la fuerza de la naturaleza y del Autor 72 de la naturaleza.

71 72

Scivas, III,22 Scarponi, Carlos A.; La filosofa de la cultura en Jacques Maritain: gnesis y principios

fundamentales, EDUCA, Buenos Aires, 1996, pg. 845.

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Por ese entonces la esperanza era slo un crdito no consciente otorgado a la existencia. El ncleo de sus vidas estaba puesto en la experiencia de la espera y desde un punto de vista no consciente, Jacques y Rassa esperan en la Verdad, en el Absoluto. Poco a poco, el deseo de hallar el sentido tan buscado, lleg a Dios como una plegaria, cuya respuesta tranquila y pausada vino de la mano de Henri Bergson y Lon Bloy.

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B. La organizacin definitiva de sus vidas


B.1. Perodo de 1906 - 1927: Un nuevo estilo de vida

En este punto, pasaremos a estudiar el segundo momento de las vidas de los Maritain, en especial de Jacques. Luego del bautismo, la esperanza sigui siendo la actitud fundamental y definitiva de sus convicciones. Estamos en el momento sobre el cual se articular el resto de su vida, particularmente, nos encontramos en los tiempos del descubrimiento de su vocacin filosfica, que podramos fijarla en 1910.
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Una vez ms, Les Grandes Amitis ser la base de nuestro estudio, de cuya segunda parte Les Aventures de la Grce tomaremos los textos que se refieran, puntualmente, a lo acontecido en este perodo. Dado que nuestro trabajo versa sobre cuestiones filosficas y no teolgicas, hemos elegido relatar de manera clara pero no exhaustiva lo acontecido en sus vidas en materia de fe. Mas como la vida del hombre no est constituida por compartimentos estancos e incomunicables entre s, y la accin de la gracia sobre la naturaleza no puede dejar de ser considerada, nos detendremos slo en aquellas cuestiones espirituales necesarias para comprender, desde la esperanza, su vocacin intelectual.

El doloroso cambio del fin ltimo

Cuando el Catecismo de la Iglesia Catlica se refiere a la conversin, dice que sta comprende el deseo y la resolucin de cambiar de vida con la

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En este ao Jacques public su primer artculo filosfico Science moderne et la Raison. Este

artculo forma parte de su obra Antimoderne, publicada en 1922.

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esperanza de la misericordia divina y la confianza en la ayuda de la gracia , constituyendo as una reorientacin radical de toda la vida. Conversin significa poner fin a algo; dejar de ser lo que se era para comenzar a ser otra cosa. Es lo que los griegos llamaban un cambio de actitud interior, en la que lo ms importante es saber cabalmente para quin se muere y para quin se vive. Como el pecado del hombre radica en apartarse de Dios queriendo ocupar su lugar, esta condicin va acompaada de una prdida del propio centro. Por esto la vuelta a Dios exige del hombre un reacomodamiento de s mismo, un retorno a su centro o, parafraseando a San Agustn, un volver en s. Estas actitudes no fueron ajenas a la experiencia de conversin de Jacques y Rassa Maritain, aunque en el mencionado caso ocurre algo curioso. Si bien, la decisin de la conversin implic un morir a la vida que llevaban ya sea familiar, ya sea acadmica -, ese pasaje al nuevo estado no se dio sin dolor y sin dudas. Podramos afirmar que su conversin, en los primeros momentos, no se trat de una adhesin totalmente consciente a la fe, dado que la empaaban incertidumbres y confusiones. Claro est que, para lograr dar el paso final a la Nueva Vida - lo mismo que el hijo menor de la parbola del Hijo prdigo - los Maritain debieron volver en s, y esta vuelta a s mismos les hizo comprender cul era el estado en el que haban vivido hasta conocer a Bloy y a Bergson, y pensar cul debera ser la condicin que ellos anhelaban alcanzar. Dentro de este marco tuvo lugar la reconduccin de sus vidas, el cambio del fin ltimo de su existencia. Confiesa as, el mismo Jacques, los momentos de tormento previos a su conversin:

74

(...) algunas elucubraciones arrogantes e ingenuas que testimonian en realidad la tormenta que mi inteligencia sufra en los meses anteriores a nuestra conversin, ensayando encontrar en medio mismo de los errores

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Catecismo de la Iglesia Catlica, n. 1431. Remarcado propio.

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en los que ella estaba comprendida un camino hacia la verdad del cual Dios le haca sentir la atraccin pero al cual ella no quera donarse de entrada. Se trataba de decir, - porque hasta entonces todo haba estado suspendido para m a este fin absoluto: la humanidad, y a su salud temporal simbolizada por la revolucin,- se trataba de cambiar el fin 75 ltimo, y de justificar esta operacin que me desgarraba totalmente (...)

Maritain mismo reconoce que, en los aos en los que no conoca a Dios, el fin ltimo de toda su vida giraba entorno a la humanidad y su destino temporal (recordemos su compromiso socialista y su preocupacin por el estilo de vida que pregonaba el nihilismo y el positivismo imperante en la Sorbona). Esta preocupacin adquirira el lugar de Dios, hizo de este perodo una etapa antropocntrica que empujaba al hombre a absolutizar lo temporal . Mas como sealbamos cuando caracterizamos la conversin, esta experiencia devuelve al hombre su lugar y reorganiza la existencia toda. As, el Bautismo signific para Jacques, y para su esposa, no slo un cambio en lo personal- espiritual sino que les otorg una nueva cosmovisin que involucr por completo sus vidas. La lucha por la humanidad era lcita slo si se trataba de una lucha autnticamente cristiana. Dios sera el fundamento esencial para lograr este verdadero humanismo (comienzo de lo que aos despus sera su Humanisme Intgral) Juan Manuel Burgos, haciendo alusin a este viraje en la vida de Jacques Maritain escribe:
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(...) unes des lucubrations arrogantes et naves qui tmoignent en ralit du tourment que mon intelligence endurait dans le mois antrieurs notre conversion, en essayant de trouver au milieu mme des erreur o elle tait engage un chemin vers la vrit dont Dieu lui faisait sentir lattrait mais laquelle elle ne voulait pas se donner du premier coup. Il sagissait vrai dire, - car jusqualors tout avait t suspendu pour moi cette fin absolue: lhumanit, et son salut temporel symbolis para la rvolution il sagissait de changer de fin dernire, et de justifier cette opration qui me dchirait entirement (...). Maritain, Jacques; Carnet de Notes, Vieux Souvenirs- I (1905), C, Vol. XII, pg. 152. Traduccin y remarcado propios 76 Ver Scarponi, Carlos A.; La filosofa de la cultura en Jacques Maritain: gnesis y principios fundamentales, EDUCA, Buenos Aires, 1996, Cap. 1, De la conversin a Cristo a la primaca de lo espiritual, 1. Bautismo: del Antropocentrismo al Teocentrismo, pg. 102- 107.

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Como Von Balthasar ha recordado todos los grandes pensadores han presentado la filosofa como el conocimiento ltimo de la fundacin ltima del mundo, con una funcin que va ms all del mero pensamiento terico y solicita a la persona completa. Filosofa significa literalmente amor de la sabidura. Por esta razn contiene un elemento tico y un elemento de decisin ya que no es posible para la persona humana volverse con 77 radicalidad hacia el objeto total, hacia el Absoluto, sin una decisin.

Gracias a esta decisin, paso a paso se iba configurando, asimismo, un nuevo estilo de vida. A la conversin le siguieron aos de profunda meditacin, como los dos aos que vivieron en Heildelberg mientras Jacques all estudiaba ciencias biolgicas. Fue en este tiempo que aconteci la segunda reorientacin en sus vidas, fruto del hallazgo del verdadero fin ltimo: la contemplacin.

Restitucin de la razn y actitud filosfica: el hallazgo del verdadero fin ltimo.

Retrocedamos unos aos y ubiqumonos en los meses en los que los Maritain comienzan a familiarizarse con la lectura de la vida de los Santos y el Catecismo Espiritual del Padre Surin. El encuentro con la contemplacin cristiana de la que habla el Padre Surin en su libro, les hizo anhelarla profundamente. Este deseo no se apag con el Bautismo, antes bien, cobr fuerzas y vigor. Pero por ese entonces, la realizacin de una vida verdaderamente contemplativa traa consigo un dilema: Cmo se conciliaran la vida laical y la contemplacin cristiana? La aparente contradiccin dej de ser tal gracias a la ayuda del Abad de Solesmes. A travs de vas interiores diversas, cada uno orient su vida hacia la contemplacin consagrndose a Dios, y aconsejados por el P. Clerissac, desde ese momento, fueron alentados por el hecho de vivir la vida

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Burgos, Juan Manuel; Cinco claves para comprender a Jacques Maritain publicado en la Rev. Internacional Filosfica Ateneo Romano della Santa Croce, 1994, Vol. 4, fasc. 1, pg. 9.

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contemplativa en el mundo . Esta vida contemplativa laica dara sus frutos en los Crculos de Estudios Tomistas (cuyas reuniones comenzaron alrededor de 1919). En los dos aos transcurridos en Heildelberg, Jacques no abandon la vida intelectual a pesar de que, en el momento del Bautismo, creyese que en su nueva vida no haba lugar para la filosofa. Ciertamente, la filosofa que Jacques rechazaba era la filosofa anti-metafsica aprendida en la Universidad. No obstante, sus estudios biolgicos eran los estudios de un hombre cristiano atrado por las ciencias experimentales, los de un cientfico que revisaba en cada trabajo el movimiento filosfico mezclado en ellos . Podramos afirmar que Jacques, no abandon completamente la filosofa, sino que, por causa del resquebrajamiento que ocasion la vida racional de la Sorbona, vivi la renuncia a la filosofa positiva como la abdicacin a la filosofa toda. Pese a esto, la actitud filosfica sigui existiendo en los Maritain: Jacques se interesaba por la biologa (con una penetrante mirada metafsica); Rassa, profundizaba junto a l la vida de los msticos . Paso a paso, comenz a operarse en ellos la posibilidad de una restitucin de la razn. Una razn que todava adhera a la filosofa bergsoniana pero que, dcil a la iluminacin de la fe, confrontaba sin descanso con ella sus certezas.
80 79

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Confrontaba sin cesar las certidumbres de la fe con las proposiciones de 81 la razn, precisndolas y aclarando las unas con las otras.

(...) ne devons pas hsiter suivre la voi contemplative dans le monde. Maritain, Jacques; Carnet de Notes, Vieux Souvenirs- II (1909), C, Vol. XII, pg. 197. Traduccin propia. 79 Il ademirait les analyses par lesquelles Driesch montrait la ncessit dun facteur extraspatial (entlchie) dans le dveloppement de lorganisme vivant, comme celles o il montrait que le comportement des animaux ne peut pas sexpliquer sans un facteur psychode (ce mot nous amusait beacuop). Jacques, qui a regrett que Hans Driesch ait quitt le laboratoire pour les voies dune mtaphysique plutt scientifiques de cet homme lintelligence pnetrante et au coeur gnreux. Maritain, Rassa; Les Aventures de la Grce, C, Vol. XIV, pg. 1012. Jacques quiso seguir con estas experiencias pero la vida no le dara la oportunidad para hacerlo. 80 Ver Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 784. 81 Il confrontait sans cesse les certitudes de la foi et les propositions de la raison, les prcisant et les clairant les unes par les autres. Maritain, Rassa; Les Aventures de la Grce, C, Vol. XIV, pg. 818. Traduccin propia.

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Fruto de esta confrontacin constante, en la que los contenidos decantaban para formar parte de sus vidas, fue el intento de conciliar la filosofa bergsoniana con las proposiciones de la fe. Tras ocho largos meses de meditacin, la confianza en la fe hizo presente a la razn de Maritain el error acuado por la filosofa de su maestro. A continuacin, citaremos el texto en el que el autor revela su crtica ms importante a su maestro.

Fue en 1908,- ha escrito l en el Prefacio a la segunda edicin de La Philosophie bergsonienne-, mientras deliberbamos, en la campia prxima a Heildelberg, si podramos poner de acuerdo la crtica bergsoniana del concepto con las frmulas del dogma revelado, cuando el irreductible conflicto entre los enunciados conceptuales de la fe teologal que haba recientemente abierto nuestros ojos, y la doctrina filosfica por la cual estbamos apasionados durante nuestros aos de estudios, y a la cual debamos el haber sido liberados de los dolos materialistas, se nos apareci como uno de los hechos demasiado ciertos, que el alma apenas ha comenzado a confesrselos, sabe inmediatamente que no se le escaparn. El esfuerzo oscuramente perseguido durante meses para realizar una conciliacin a que tendan todos nuestros deseos conducan de sbito a esta comprobacin irrecusable. Era preciso escoger, es claro que no se poda escoger sino por el Infalible, y confesar por consiguiente, que todo el trabajo filosfico en el cual nos habamos complacido debera ser de nuevo comenzado. Puesto que Dios nos propone en los conceptos y las proposiciones conceptuales (...) las verdades ms trascendentales y ms inaccesibles a nuestra razn, la verdad misma de su vida divina, su abismo, es, pues, que el concepto no es un simple instrumento prctico incapaz por s solo de trasmitir lo real a nuestro espritu, bueno para dividir artificialmente las continuidades inefables, y que deja huir lo absoluto como el agua a travs de una red; gracias a esta maravilla natural de fuerza y de agilidad que es la inteleccin analgica, lanzada de un borde al otro, ya que hacia nuestro conocimiento capaz de lo infinito, el concepto, divinamente elaborado en la frmula dogmtica, contiene sin limitarlo y hace descender a nosotros como dechado y enigma, pero tambin con toda verdad, el misterio mismo de la Deidad, que se pronuncia ella misma eternamente en el Verbo increado, y se dice en el tiempo y en el lenguaje humano por el Verbo encarnado. Entonces es preciso pensar que hubo, en el principio del combate bergsoniano contra la razn carnal, algn engao fundamental; se ha hecho del concepto el vehculo normal del racionalismo, y ste es el error mortal; se ha confundido la afirmacin del valor ontolgico de la inteligencia y de sus enunciados, con la impotencia de un intelecto estril y ambicioso de someter todas las cosas a su nivel. Esto lo hemos aprendido de un modo demasiado cierto para olvidarlo

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jams. (...) En aquel momento todava no habamos frecuentado a santo Toms. La reflexin filosfica se apoya en nosotros en la indestructible verdad de los objetos presentados por la fe para restaurar el orden natural mismo de la inteligencia del ser, y para reconocer la pureza ontolgica del trabajo de la razn. Afirmndonos desde aquel momento a nosotros mismos, sin sutileza ni disminucin, el autntico valor de realidad de nuestros instrumentos humanos de conocimiento, ramos ya tomistas sin 82 saberlo.

Esta confesin es lcida por dems. Recordemos que en los primeros encuentros con Bergson, Jacques y Rassa se sintieron reconfortados porque su maestro les aseguraba que el hombre era capaz de conocer la verdad. Por aquel entonces, poco importaba que dicho conocimiento de lo real se realizara por medio de la intuicin o por medio de la inteligencia. Slo alcanzaba con la posibilidad de descubrir lo absoluto. Sin embargo, la conversin trajo consigo el deseo de conciliar los conocimientos filosficos con la fe. Este deseo fue acompaado de la

Cest en 1908- tandis que nous dlibrions, dans la campagne avoisinant Heildelberg, si nous pouvions accorder la critique bergsonienne du concept et les formules du dogme rvl, que lirrductible conflit entre les noncs conceptuels de la foi thologale qui avait rcemment dessill nos yeux, et la doctrine philosophique pour laquelle nous nous tions passionn pendant nos annes dtudes, et laquelle nous devions davoir t dlivr des idoles matrialistes, nous apparut comme un de ces faits trop certains dont lme, peine a- t- elle commenc de se les avoeur, sait aussitt quelle ne leur chappera pas. L ffort obscurment poursuivi pendant des mois pour raliser une conciliation laquelle tendaient tous nos dsirs aboutissait doudain cette constalation irrcusable. Il fallait choisir; il est clar quon ne pouvait choisir que pour lInfaillible, et donc avouer que tout le travail philosophique auquel on stait complu tait recommencer. Puisque Dieu nous propose dans des concepts et des propositions conceptuelles (...) les vrits les plus trascenantes et les plus inaccessibles notre raison, la vrit mme de sa vie divine, son abeme lui, cest donc que le concept nest pas un simple instrument pratique incapable lui seul de trasmettre le rel notre esprit, bon morceler artificiellement des continuits ineffables, et qui laisse fuir labsolu comme leau travers un filet; Grce cette merveille naturelle de force et de lgret quest lintellection analogique, jete dun bord lautre, et qui rend notre conaissance capable de linfini, le concept, divinement labor dans la formule dogmatique, tient sans le limiter et fait descendre en nous, en miroir et en nigme, mais aussi en toute vrit, le mystre mme de la Dit, qui se prononce elle- mme ternellement dans le Verbe incre, et sest raconte dans le temps et en langage humain par le Verbe incarn. Alors il faut bien penser quil y a eu, au principe du combat bergsonienne contre la raison charnelle, quelque mprise fondamentale; on a fait du concept le vhicule normal du rationalisme, voil lerreur mortelle; on a confundu laffirmation de la valeur ontologique de lintelligence et de ses noncs avec limpuissance dun intellect strile ambitieux de soumettre toutes choses son niveau. Cela nous lavons appris dune faon trop certaine pour loublier jamais. (...) A ce moment nous navions pas encore frcuent saint Thomas. Cest sur lindestructible vrit des objets prsents para la foi que la rflexion philosophique sappuyait en nous pour restaurer lodre naturel lui mme de lntelligence l tre et pour reconnatre la puret ontologique du travail de la raison. En onus affirmant ds lors nous- mme, sans chicane ni diminution, lauthentique valeur de ralit de nos instruments humains de connaissance, nous tions dej thomiste sans le savoir. Maritain, Jacques; La Philosophie Bergsonienne, tudes critiques, Preface la seconde dition, Bergsonime et Mtaphysique II, C, Vol. I, pg. 20-21. Traduccin propia.

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conviccin de que esta fe deba iluminar toda la inteligencia humana, llegando a un ineludible conflicto que los oblig a elegir. Volvamos nuestros pasos, de modo ligero, sobre la filosofa bergsoniana para entender el ncleo del conflicto con el que se enfrent Jacques. Para Bergson, existen dos formas de conocimiento distintas entre s por su naturaleza: la inteligencia y la intuicin. Por medio de la inteligencia se conoce la realidad de un modo distanciado y fragmentario, pues sta gira en torno a las cosas y espacializa el devenir en momentos sucesivos, cada uno de ellos inmvil. Es decir que, cuando la inteligencia analiza y abstrae, no est sino fragmentando la realidad en diferentes estados, y los conceptos no son sino imgenes estticas y pobres de las cosas. Por su parte, la intuicin (que puede ser esttica o metafsica) procede mediante simpata. Por medio de ella el hombre puede adentrarse en el objeto develndosele la conciencia y el tiempo real. Es una visin del espritu desde el espritu, una visin directa, que permite penetrar en el impulso vital. La intuicin bergsoniana capta la duracin, lo dinmico de los seres, y toda conceptualizacin posterior de dicha intuicin se vuelve esttica y acotada. Y quizs ste sea el vicio principal del sistema del intuicionismo: el afn por superar el falso culto de la experiencia cientfica lo conduce a aferrarse a una experiencia incomparablemente ms profunda que la del materialismo. En qu consiste la crtica y posterior superacin de la posicin bergsoniana de parte de Maritain? Corra el ao 1908, ao en que los Maritain regresan a Francia luego de su estancia en Heildelberg, y an Jacques no conoca la filosofa de Toms de Aquino, razn por la cual no encontraremos en este perodo una explicacin rigurosamente filosfica sobre la inteligencia y la intuicin. En los aos siguientes se ir perfilando con rigurosidad sapiencial esta crtica, a la que le dedicaremos algunas pginas en la segunda parte de este trabajo. Pero como venamos diciendo, por ese entonces, Maritain se planteaba el siguiente dilema: Si Dios se nos revela a travs de conceptos y proposiciones, entonces stos deben contener sus misterios sin limitarlo y con toda verdad. As, el concepto (tan errneamente confundido por el racionalismo) y la inteligencia adquiriran valor ontolgico.

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La filosofa impartida por su maestro era y es una filosofa en la que la duracin e impermanencia reemplazaban al ser. Para Bergson la verdad no poda expresarse en conceptos, porque la verdad conllevaba una experiencia de la duracin. Pero Jacques adverta que estas afirmaciones (tal como surgan de la formulacin bergsoniana) no podan armonizar con la fe . Maritain, al aceptar sin reservas los enunciados conceptuales de la fe, descubri que el concepto es capaz de trasmitir lo real finito y lo trascendente sin por ello opacar su esencia; y como consecuencia de este descubrimiento se plante la cuestin de recomenzar la labor filosfica, esta vez por medio de la razn sobreelevada por la fe. Sin embargo, no podemos dejar de hacer una observacin importante. La nueva actitud adoptada por Maritain no era una actitud de tipo teolgica Rassa misma as lo describe en Les Aventures de la Grce - sino netamente filosfica. Su preocupacin fundamental no estaba en ahondar racionalmente los misterios de la fe sino en descubrir las verdades de orden filosfico universal que se hallaban en los enunciados de fe. De aqu que la fe haya sido la ocasin para cuestionarse acerca de la competencia de la razn humana. Gracias a la intuicin analgica, advierte Maritain que los conceptos, divinamente elaborados en una frmula dogmtica, contienen ilimitadamente el misterio de la misma deidad que desciende hacia nosotros. ste es, pues, uno de los momentos decisivos para la configuracin del pensamiento de Jacques. El joven universitario, que antao se haba topado con una razn temporal y cientfica que casi lo conduce al suicidio, por estos aos vislumbra la posibilidad de restaurar la razn por la Fe. sta le devolver la capacidad de un conocimiento metafsico que trascienda las promesas de Bergson, y lo ayudar a configurar las lneas fundamentales de su pensamiento.
84 83

Ver Maritain, Jacques; Metafsica de Bergson, Freudismo y Psicoanlisis, Fac. de filosofa y letras U.B.A., Bs. As., 1938. Este volmen compendia las tres conferencias brindadas por Maritain en su visita a la Argentina en el ao 1938. En la primera de ellas hace un elogio de su maestro Henri Bergson sin por ello dejar de mostrarse fuertemente crtico con su filosofa. 84 Ver Maritain,Rassa; Les Aventures de la Grce, C, Vol. XIV, pg. 203

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Filosofa cristiana: realismo integral85

En octubre de 1908 se plante a Jacques el primer problema de orden prctico:


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tomar a su cargo una ctedra de filosofa en uno de los liceos

pertenecientes al Estado. Por ese entonces, la principal bandera de la enseanza era el anticlericalismo, cuya existencia no garantizaba en absoluto la libertad para ensear de acuerdo a la doctrina cristiana. Tan fuerte era la conviccin de la conciencia de Jacques que, an a riesgo de una inestabilidad econmica y de comn acuerdo con su esposa, renunci gustosamente a ese ofrecimiento. Si retrocedemos con una mirada ligera sobre la joven vida de Maritain, podremos advertir este rasgo peculiar de su personalidad, cual es la coherencia con sus principios y la fidelidad a sus convicciones. Filosofar fuera de la fe era un contrasentido y una traicin.

As es como comenz su carrera de filsofo independiente.

87

Para mantener esa independencia acept trabajar para la editora Hachette, cuya labor rutinaria no pona de manifiesto el talento de Jacques, aunque s le permita disponer de tiempo libre para preparar artculos para su posterior publicacin, y le dejaba espacio para continuar con sus lecturas cientficas y filosficas.

85

La nocin de realismo integral aparece por primera vez en 1934 en Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV y en 1966 Maritain la repite Le paysan de la Garonne, C, Vol. XII, pg. 842, para caracterizar el pensamiento del Aquinate. Con dicho apelativo quiere destacar la doctrina esencialmente fundada en la verdad, abierta a ella y cristiana por excelencia. 86 Cest alors que se posa pour nous la premire question grave dans lordre pratique. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 801. Traduccin propia. 87 Cest ansi quil a dbut dans sa carrire de philosophe indpendant. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 802. Traduccin propia.

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Su esposa relata en Las Aventures de la Grce que, por ese entonces, Jacques se encontraba absorbido por los problemas metafsicos y las ideas puras, y que fue despus de un tiempo, ayudado por el arte, la poesa, ms tarde por los problemas sociales y ticos como tambin por la experiencia de su vida interior, que tanto su persona como su filosofa se fueron adentrando en el terreno de las cosas humanas.
88

De este modo, casi al pasar, nos

encontramos con la primera etapa de la vocacin filosfica de Jacques dedicada, principalmente, a la reflexin especulativa. En esta primera etapa es en donde descubrimos de modo virtual lo que ms tarde se desplegara en su filosofa. Y lo que vale la pena remarcar aqu es el hecho de que la labor filosfica de Maritain no tuvo otro comienzo que su experiencia existencial y su experiencia de espera. La filosofa de Jacques Maritian es una filosofa viviente.
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Es una filosofa que exige al filsofo pensar

inmerso en la realidad sin por eso quedar sumido en la inmanencia. Por esto, porque la realidad est llena de Dios, la filosofa para el autor francs era pensar el mundo desde la eternidad, era ponerse en manos de los hombres para servirlos con la verdad. Si no basta echar una mirada a los aos que vendrn y analizar la labor que desempear en 1945 como embajador francs ante el Vaticano, o su colaboracin en los lineamientos de la vocacin laical en el Concilio Vaticano II. Declara Juan Manuel Burgos al respecto:

ste [Jacques], antes que filsofo es cristiano, porque el cristianismo es quien le ha dado una respuesta racional y ltima a su deseo de un saber 90 absoluto.

88 89 90

Ver Maritain, Rassa; Las Aventures de la Grce, C, Vol. XIV, pg.1036 Ver Maritain, Rassa; Las Aventures de la Grce, C, Vol. XIV, pg.1034-1035

Burgos, Juan Manuel: Cinco claves para comprender a Jacques Maritain en Rev. Internacional Filosfica Ateneo Romano della Santa Croce, 1994, Vol. 4, fasc. 1, pg. 9

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Asistimos as, a la vuelta de Jacques a la filosofa, la que en tiempos de su conversin haba sido dejada de lado por su incompatibilidad con la fe. Jacques y Rassa descubran, tras los primeros pasos en su vida interior, que la verdadera filosofa busca la Verdad y que en ello no hay contradiccin con la fe. Mas para esto era necesario replantear profundamente las categoras intelectuales. A nivel intuitivo Maritain comenz a desarrollar la primera crtica a la filosofa bergsoniana- tal como relatamos lneas arriba- y, para superar esa situacin de forma definitiva, habra que esperar a su encuentro con Santo Toms. Una vez ms fue su esposa la que tuvo en sus manos la tarea de orientar a Jacques. Maritain alcanz el tomismo a travs de Rassa quin ley primero la Summa Theologiae por sugerencia del P. Clrissac y en largas conversaciones le trasmita el fruto de su lectura. Luego l se acerc a dicha lectura y experiment una iluminacin de la razn. Su identificacin con el tomismo fue inmediata por el hecho de encerrar una explicacin filosfica, cientfica y profunda de aquello que crea.

Experiment entonces como una iluminacin de la razn. Mi vocacin 91 filosfica me era restituida en plenitud.

Con el correr de los aos y la maduracin personal, las intuiciones tomistas fueron fructificando. Jacques saba que un verdadero tomista no era aquel que se ataba de modo inamovible a los principios de Santo Toms, sino aquel que pona por delante la bsqueda de la verdad.

91

(...) jprouvai alors comme une illumination de la raison; ma vocation philosophique mtait rendue en plenitude. Maritain, Jacques; Le philosophe dans la cit, C, Vol. XI, pg. 27-28. Taduccin propia.

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No se es tomista porque en el almacn de los sistemas se ha ido a elegir como un sistema entre muchos otros: as se elige un par de botines en una zapatera en dnde el comprador se decide por el que mejor le vaya a vuestro pie. (...) Se es tomista porque se ha renunciado a hallar la verdad filosfica en un sistema construido por un individuo as se llame ste ego, yo- y porque se quiere buscar la verdad por s mismo ciertamente y por la propia razn- hacindose ensear por todo el 92 pensamiento humano, a fin de no pasar por alto nada de lo que es.

Entenda plenamente que el filsofo no jura fidelidad a nadie, ni a ninguna escuela- ni tampoco, si es tomista, a la letra de Santo Toms y a todos los artculos de su enseanza. Tiene gran necesidad de maestros y gran necesidad de una tradicin, pero con el fin de que se le ensee mirando las cosas (...).
93

En Le paysan de la Garonne, obra del fin de sus das, no slo dedic un extenso captulo a elogiar al Aquinate sino a declararse como un verdadero tomista (siempre y cuando por tomista se entendiese un tomismo esencial, de races inmutables, y no un tomismo histrico, cuya formulacin concreta y particular requerira ser constantemente renovada). Para el filsofo francs la filosofa del Anglico fue el refugio donde se ampar hasta el mismo da de su muerte en Toulouse. Guiado por su gran maestro medieval se afianz como un verdadero filsofo cristiano.

Con sus escritos, pero tambin con su ejemplo, Maritain ha mostrado que el pensamiento filosfico no puede conducir a otra cosa que ha favorecer la apertura a una sabidura superior que es aquella de la cual deriva la revelacin. En un momento en el que, la misma sabidura
92

(...) on nest pas thomiste parce que dans le magsasin des systmes on fait choix de lui comme dun systme parmi les autres, comme vous choisissez une paire de souliers dans un magasin de chaussures, jusqu ce que vous trouviez un autre modle qui aille mieux votre pied (...) On est thomiste parce quon a renonc trouver dans un systme fabriqu par un individu la vrit philosophique, cet individu sappelt-il ego, et parce quon veut chercher le vrai soi- mme certes et par sa propre raisonen se faisant enseigner par toute la pense humaine, afin de ne rien ngliger de ce qui est. Maritain Jacques; Les Degres du Savoir, C, Vol. IV, pg. 267. Traduccin propia. 93 Le philosophe ne jure fidelit personne, ni aucune cole, - et non plus, sil est thomiste, la lettre de saint Thomas et touts les articles de son enseignement. Il a grand besoin de matres et grand besoin dune tradition, mais pour quon lui apprenne penser en regardant les choses (...)Maritain, Jacques; Le paysan de la Garonne, C, Vol. XII, pg. 849-850. Traduccin propia.

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metafsica ha cado en el olvido, las reflexiones de Maritain constituyen la 94 ocasin para un serio examen de conciencia.

De la esperanza absurda a una intensa actividad filosfica

Nos ubicaremos ahora prximos al ao 1918, poca en la que Jacques Maritain mantuvo los primeros contactos con Henri Massis, un joven amigo de Psichari que simpatizaba con lAction Franaise. Este movimiento, que surgi con fuerza a partir del ao 1908, estaba dirigido por Charles Maurras, un no creyente que propugnaba ideas nacionalistas y monrquicas, y batallaba contra el intuicionismo de Bergson al que Jacques haba criticado. Pese al atesmo de Maurras, muchos hombres pertenecientes al mundo catlico amistaban con sus ideas , sobre todo luego de que sus adversarios ideolgicos ms fuertes el grupo de Sillon- fueran condenados por la Iglesia. De entre los jvenes militantes de sus filas muchos se cuentan entre los convertidos al catolicismo. Incluso el P. Humberto Clrissac, director espiritual de los Maritain, estuvo vinculado a lAction Franaise. As fue como, casi sin darse cuenta y haciendo pocas valoraciones principalmente acerca de las ideas polticas de este grupo- Jacques se encontr vinculado, ms o menos estrechamente, a lAction Franaise. Ahora bien cmo pensar a Maritain mezclado entre los ideales del movimiento cuando, desde su primera juventud, se manifest republicano y fue educado en el protestantismo liberal? Ciertamente que no es sencillo estimar las simpatas de Maritain con este movimiento pero es necesario discernir distintos aspectos.
95

Coi i suoi scritti, ma anche con il suo esempio, Maritain ha mostrato che il pensiero filosofico no pu trarre che giovamento dallapertura a una sapienza superiore quale quella che deriva dalla rivelazione. In un momento in cui, la stessa sapienza metafisica caduta nelloblio, le riflessioni di Maritain costituiscono loccasione per un serio esame di coscienza. Begnozzi, Luca: La filsofofa cristiana secondo J. Maritain, en Rev. Sapienza, 1998, Vol. 41, fasc. 3, pg. 293. Traduccin y remarcado propios. 95 Segn figura en numerosas historias religiosas de Francia, por ese entonces, de los 17 Cardenales con los que contaba Francia, 11 eran simpatizantes de l Action Franaise.

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En primer lugar no podemos dejar de considerar la influencia de su director espiritual, hecho que Rassa menciona en Les Grandes Amitis . No es nuestro inters colocar como responsables de esta relacin al P. Clrissac o a sus amigos cercanos. El mismo Maritain, al explicar su vinculacin con el grupo liderado por Maurras, carga el peso de la responsabilidad sobre sus espaldas. Por otro lado, cabra destacar la posicin anti moderna que promova este grupo. Recordemos que en la vocacin intelectual de Jacques, en aquel momento, se produca un renacimiento y una renovacin de la filosofa. ltimamente l haba manifestado explcitamente una aguda resistencia contra la filosofa modernista. Por ltimo, el entusiasmo de Jacques frente al hecho de que muchos jvenes provenientes del movimiento hubiesen experimentado sinceras conversiones al catolicismo, lo condujo a imaginar que este contexto atraera tambin a Charles Maurras a la conversin. No obstante esto, y aunque pensaba que el patriotismo y el tradicionalismo que profesaban podran ayudarles a separar las ideas sanas de aquellas que no lo eran tanto, Maritain no comulgaba con la totalidad de los principios de la lAction Franaise; y si bien la coincidencia no era completa - y en esto se funda el hecho de que Maritain nunca se comprometi expresamente con Charles Maurras - casi sin pensarlo se encontr involucrado como el filsofo del partido.
98 97 96

En realidad, el movimiento no era ni cristiano ni tena inters en defender los principios del Evangelio, antes bien slo se vala de stos para utilizarlos en su favor. En 1926 la Santa Sede conden el movimiento de Maurras, decisin a la que Jacques obedeci prontamente. Muy profunda fue la crisis espiritual por la

96 97

Ver O. C., pgs. 406- 411

Ver Campanini, C.; Lutopia della nuova cristianit. Introduzione al pensiero politico di Jacques Maritain, Morcellina, Brescia, 1975, pg. 36. 98 Sobre el particular puede consultarse la obra de Bars, Henry; Maritain en notre temps, Bernard Grasset diteur, Pars, 1959, cartlement a Deux Mondes, II, pg. 113 a 140.

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que atraves Maritain al enterarse de la condenacin de Roma, no tanto por desilusin cuanta por su ligereza para analizar los postulados del movimiento.

Me acusar siempre como una imperdonable ligereza el haber dado crdito durante cierto tiempo a un movimiento cuyos sofismas polticos 99 tienen como base el desprecio del Evangelio.

Pese a todos los motivos que avalan la cercana del filsofo a lAction Franaise, creemos que existe otra razn, tal vez no tan conciente, que aliment la confusin de Jacques acerca del movimiento de Maurras. Si l se vio mezclado, sin pensarlo, entre las filas del grupo fue a causa de una esperanza absurda. A continuacin transcribiremos algn prrafo que aporta indicaciones al respecto.

El atesmo profundo de Maurras, el culto a la violencia y al caporalismo intelectual que haca estragos en sus discpulos, los procedimientos cada da ms odiosos de su polmica (...) sobre todo esto cerraba yo los ojos, con la ingenua esperanza de la prxima conversin de Maurras, que muchos discpulos catlicos anunciaban en Francia y en Roma, y por la cual tantas almas sinceras fatigaban al cielo con sus oraciones; y en la esperanza absurda de provocar un enderezamiento doctrinal y la 100 instauracin de una filosofa poltica cristiana (...)

Je maccuserai toujours comme dune impardonnable lgret davoir fait crdit pendant quelque temps un mouvement dont les sophimes politiques ont leur base le mpris de lvangile. Maritain, Rassa; Las Aventures de la Grce, C, Vol. XIV, pg. 978. Traduccin propia. 100 Lathisme profond de Maurras, le culte de la violence et le caporalisme intellectuel qui svissaiet chez ses disciples, les procds chaque jour plus odieux de sa polmique (...) je fermais les yeux sur tout cela, dans lespoir ingnu de la prochaine conversion de Maurras, que beaucoup de ses disciples catholiques annoiaient en France et Rome, et pour laquelle tant dmes sincres fatiguaient le ciel de leurs prires; et dans lespoir absurde de provoqueur un redressement doctrinal et linstauration dune philosophie politique chrtienne (...) . Maritain, Rassa; Las Aventures de la Grce, C, Vol. XIV, pg. 978. Traduccin y subrayado propios.

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El texto es claro. Jacques consideraba los elementos positivos del movimiento, elementos que lo hacan albergar esperanzas. Conoca

perfectamente las limitaciones de Maurras y de su grupo, pero su entusiasmo e ingenuidad poltica forjaron una esperanza absurda. Hemos mencionado anteriormente la espera como una caracterstica fundamental de Maritain en los tiempos previos a la conversin. Pero esta actitud de espera no desapareci luego del encuentro con Dios. Por el contrario se acentu con ms firmeza, puesto que ahora la espera no era en lo desconocido sino en el Seor. Maritain esperaba la conversin de Maurras y con ella la transformacin de las ideas equivocas y la elevacin de las sanas. Pero la espera fue absurda y cruelmente desmentida. De todo lo expuesto podemos inferir qu clase de compromiso y responsabilidad (como sola decir Rassa) tuvo Jacques con lAction Franaise. Tanto su esposa como l mismo entienden dicha responsabilidad a modo de negligencia y falta de visin. La contemplacin requiere de una mirada tranquila y profunda, sin prestezas y sosegada, a fin de que las verdades decanten y se manifiesten. Como en toda actividad en la que se involucra a la inteligencia y a la voluntad, la contemplacin requiere de algo ms que buenos propsitos. Por esta razn, para que la misma madure en una obra filosfica, es menester siempre que exista un tiempo de decantacin y de anlisis exhaustivo de los enunciados a afirmar. El entusiasmo de Jacques ante las conversiones, la confianza y el respeto al P. Clrissac y su espera absurda facilitaron la ausencia de visin profunda y propiciaron su vinculacin al grupo de Maurras. Este suceso, que podra tratarse de un error ms en la vida de cualquier hombre, en el caso de Jacques fue de vital importancia. Recin despus de haber reconocido su superficialidad de anlisis respecto a ciertas

proposiciones, nuestro autor comprendi que la tarea de un verdadero filsofo cristiano consiste tambin en interesarse y ocuparse de un campo de la filosofa que hasta el momento no haba captado su atencin: las realidades temporales de la existencia humana. Lejos de hacer una valoracin negativa de esta poca como aquellas en la que se basan los debates improductivos acerca de la adhesin ms o menos firme de Jacques Maritain al pensamiento de l Action Franaise -

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nuestro inters est puesto en acentuar los elementos positivos que surgieron de esta relacin. Jacques bas su esperanza en la conversin de Maurras y esta esperanza fue absurda. La que no fue insensata fue la que deposit en la Iglesia. As como el P. Clrissac lo acerc, de algn modo, a lAction Franaise, la Iglesia misma se encarg tambin de alejarlo de ella. Una vez ms su fidelidad a la Iglesia lo ayud a disipar el error y a comprender la necesidad de examinar por s mismo las doctrinas de Maurras. Advirti que la vida del verdadero cristiano que espera en Dios debe ir acompaada de una honda contemplacin del orden temporal y que la esperanza en el absoluto no defrauda. An ms, fue tan fecunda su lealtad y esperanza en Dios que el Maritain que se ocupara de la accin humana (social y poltica) naci de la crisis con lAction Franaise. No tendra sentido desvalorizar el vnculo de Jacques Maritain por dicha institucin poltica, cuyos principios, finalmente, no aceptara, ya que su incorporacin a la misma se dio en una accin coherente con su esperanza. Una vez ms, bajo la presidencia de la esperanza materializada en el asentimiento a la voz de la Iglesia-, tomar distancia del grupo poltico, con una experiencia vital en la que se reconoce ingenuo. De ah en adelante abordar con una nueva mirada la amplitud de los horizontes que deben estar presentes en la contemplacin del filsofo cristiano. Si l fue ingenuo con cuestiones de orden temporal, su nueva postura dar lugar a la reflexin filosfica sobre tpicos relativos a la humanidad, la cultura y la proyeccin del hombre en relacin con su fin. La consideracin del hombre desde la esperanza se reflejar en el convencimiento de que las realidades temporales pueden ordenarse al Bien y a la plenitud.

Entonces comenz para m un perodo de reflexin dedicada a la filosofa moral y poltica, en la cual trat de fijar los trazos de una poltica cristiana autntica y de establecer, a la luz de una filosofa de la historia

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y de la cultura, la verdadera significacin de la inspiracin democrtica y 101 la naturaleza del nuevo humanismo que esperamos.

Alors a commenc pour moi une priode de rflexion ddie la philosophie morale et politique, o jai tch de dgager les traits dune politique chrtienne authentique et dtablir, la lumir dune philosophie de lhistoire et de la cultur, la vraie signification de l inspiration dmocratique et la nature du nouvel humanisme que nous attendons. Maritain, Rassa; Las Aventures de la Grce, C, Vol. XIV, pg. 979. Traduccin y remarcado propios

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Puntos conclusivos B

En este momento de su vida, habindo dado crdito a la existencia en la esperanza de que la verdad tan ansiada le sera manifiesta, Jacques vivi una profunda transformacin. Por un lado, en l se dio un descubrimiento paulatino de lo Espiritual, a tal punto que, en algn tiempo, pens dejar de lado la filosofa. Por otra parte, mientras la vida espiritual iba restaurando poco a poco la vida de la razn, acaeci la segunda transformacin: la filosfica. La conversin a la fe cristiana lo hizo replantearse de lleno la labor intelectual: en adelante, la filosofa sera realista y cristiana, en consonancia con el dato Revelado. Pero fue en esta segunda etapa en la que Jacques volvi a ser sacudido. La crisis sufrida a causa de su falta de visin y de su esperanza absurda en l Action Franaise produjeron en nuestro autor lo que algunos llaman el momento de sntesis.
102

Abundantes y variados fueron los aspectos que hemos ido recorriendo a lo largo de este captulo y que, a nuestro entender, juegan un papel decisivo en lo que consideramos hace de la filosofa de Jacques Maritain una filosofa de la esperanza. Sin embargo es conveniente remarcar aqu que la articulacin de los mismos estuvo basada en una actitud que, principalmente se manifest tanto ante las cosas del Csar como ante las cosas de Dios, tanto ante el mundo como ante el Reino. Sabemos que la esperanza, como virtud teologal est fundada no slo en las facultades de las cosas creadas sino en Dios mismo. Es la virtud propia del viator, del que est en camino. En ltima instancia es gracias a ella que el hombre sigue adelante, segn los designios del Creador, que nunca defrauda. Podramos decir que la antropologa cristiana es una antropologa basada en la esperanza. Esta virtud sustent en Jacques Maritain una actitud y una respuesta responsable ante dicho caminar. Desde el mismo instante en el que decidi

102 Maritain.

El Pbro. Dr. Scarponi, en la obra ya mencionada, denomina as esta etapa de la vida de Jacques

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recibir el Bautismo Jacques dej de esperar en las realidades temporales y deposit su confianza en Dios. La espera en ese Dios desconocido para l se convirti en un nuevo modo de vida. Su contemplacin y su reflexin se circunscribieron a las cosas de Dios, y procur hacer de su corazn un rgano sensible a la Verdad y a la Bondad. Absorto por las especulaciones metafsicas, Jacques descuid las realidades temporales. Su preocupacin por ser fiel al mbito espiritual limit la mirada sobre la realidad temporal en la que se encuentra inmersa la humanidad toda. Fue necesaria una nueva crisis para ponerle de manifiesto el peligro que acarreaba esperar en lo absurdo. Slo despus de esta profunda desilusinprincipalmente consigo mismo a causa de su falta de visin- cay en la cuenta de que el filsofo y la filosofa deban iluminar los grandes temas de la vida humana. Es el hombre el que espera en Dios, y esa espera involucra lo temporal. Jacques evidenci que el costo de esperar en Dios, sin reparar en que dicha esperanza involucraba tambin al hombre, era muy alto. Motivado por su error e interesado por la filosofa de orden prctico vio la luz Primaut du Spirituel, cuya finalidad era dar respuesta ante la crisis producida por lAction Franaise y sacar a la luz los principios trascendentales que subyacen tras el orden lo temporal. No es nuestro inters explayarnos in extenso sobre esta obra cuyos elementos polticos y morales han sido y son ilustrados por numerosos estudios. No tenemos sino que releer el prrafo de Les Grandes Amitis ya citado (ver nota 100) en el que se trasluce claramente la orientacin prctica de esos aos entendida en clave de esperanza. Tal como lo manifiesta este texto autobiogrfico, en el perodo que comienza, Maritain mantendr la esperanza. sta fue una actitud que tuvo en su propia vida (ya hemos tenido bastantes ejemplos de ello en las pginas anteriores) y que tuvo respecto de la historia humana. Jacques saba que la esencia humana era buena en s misma y en ello se basaba la visin esperanzadora del hombre. Lejos de las filosofas imperantes en esos tiempos, que auguraban la destruccin del gnero humano, nuestro autor apostara por

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el humanismo, ya que reconoca la esperanza humana arraigada sobre lo divino. Maritain tuvo una suerte de mirada escatolgica.

(...) la esperanza va ms all del tiempo. Porque al fin de cuenta aquello que nosotros esperamos es la resurreccin de los muertos y la vida 103 eterna.

La esperanza de Maritain fue una esperanza integral, en la que se unen y complementan lo racional y lo teologal, el mundo de la naturaleza y de la gracia. Esta esperanza maritainiana se forj gracias a su experiencia existencial que anim toda su vida y fue la actitud que propuso para un desarrollo integral de la historia de la humanidad.

(...) lesprance va au- del du temps. Car en fin de compte ce que nous attendons, cest la rsurrection des morts et la vie ternelle.. Maritain, Jacques; Le philosophie de la Cit, C, Vol. XI, pg. 109-110. Traduccin y remarcado propios.

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Captulo II La esperanza como fundamento de la Historia de la Humanidad

() la primera condicin para trabajar en la instauracin de un orden 104 verdadero ser una subordinacin entera del alma a la verdad.

En este segundo captulo, y habiendo mostrado de qu modo la experiencia existencial se presenta como un elemento fundamental para la filosofa de la esperanza en Maritain, nos proponemos estudiar el modo cmo Jacques comprendi la historia dentro de una visin esperanzadora. Entender este proceso, que comenz ya alrededor de 1914, poca en la que dictaba las conferencias en el Instituto Catlico de Pars, nos demanda tener bien presente lo tratado en el captulo anterior. Por eso es que, si bien vamos a estudiar aqu la nueva orientacin del pensamiento de Jacques Maritain luego del episodio con l Action Franaise, no sera correcto olvidarnos de mencionar algunos hechos que tuvieron lugar algunos aos antes, sin los cuales no alcanzaramos a entender cabalmente esta nueva visin. Tambin ser necesario que reparemos en la importancia que tuvo su experiencia de vida incluyendo las vivencias anteriores al bautismo- las cuales contenan germinalmente lo que Maritain explicitara hasta el fin de sus das. Jacques, junto a Rassa, (porque como hemos podido observar en nuestra exposicin anterior, no es una presencia irrelevante sino ms bien fundamental aunque silenciosa) no slo han vivido la esperanza sino que en tanto que la experimentaron la hicieron extensiva a su pensamiento y la presentaron como fundamento de la vida y de la historia del hombre. En este contexto y firme en su vocacin de filsofo cristiano Jacques pretendi ser un contemplativo en el mundo que, observando las verdades

104

() la premire condition pour travailler linstauration dun ordre vrai sera une subordination entre de lme la vrit. Martiain, Jacques; Du rgime temporel et de la libert, C, Vol. V, pg. 393. Traduccin propia.

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temporales a la luz de las eternas y anclado en las esperanzas de los hombres, proyectara sobre ellos la luz de la verdad. Hablar del fundamento de la Historia de la humanidad es referirnos a la esperanza jams abandonada por el autor francs. La misma actitud de espera que tuvo frente a las dos realidades fundamentales en su experiencia existencial (lo espiritual y lo temporal) es la que present como eje fundante en la constitucin de la vida humana. Gracias a este momento de sntesis, fruto de sus vivencias, Maritain vio que la suerte temporal integral de la humanidad tambin se basa en la espera. Para l esperar fue, antes que nada, una actitud que adopt en su propia vida. Su experiencia personal lo llev a la conviccin de que la autntica espera no se resuelve slo en el orden temporal, sino que encuentra su mxima expresin en el orden trascendente. Por ello la nocin de esperanza estar ligada a la de trascendencia, y entonces, cada vez que Jacques hable de la historia del hombre, lo har en dos sentidos: el temporal y el espiritual. Si la esperanza es una suerte de espera en lo futuro, este futuro no slo se resuelve en este mundo. Y qu es la historia del hombre sino un camino hacia el futuro, una bsqueda y una espera en lo absoluto an ms all del orden finito? Por tanto encontramos en la esperanza el fundamento de la historia humana, de una historia que transita entre las dos dimensiones mencionadas. Esta es la razn por la que Jacques Maritain no concibi la posibilidad de imaginar el desarrollo del humanismo integral lejos de una visin esperanzadora del hombre y de su historia, y se propuso mostrar que la razn ltima sobre la cual se funda la esperanza humana es la aceptacin libre y confiada en la existencia del Absoluto. Se deduce as, como si de una conclusin se tratase, que el presente captulo aparece como un complemento necesario e inseparable del anterior, formando entre ambos una unidad vital para la comprensin del pensamiento maritainiano. A fin de hacer efectiva nuestra intencin de mostrar cmo la historia, para nuestro autor, se funda en la esperanza, haremos este rastreo en su obra Humanisme Intgral. No es ste un libro ms, puesto que se trata de la que podramos decir es la mayor expresin de un pensamiento humanista y

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filosfico profundo. De la totalidad de la obra de Maritain, Humanisme Intgral no puede pasar inadvertido ya que en l se hallan reunidos todos los elementos para un proyecto humano universal, cuya base, como ya anticipamos, est puesta en la esperanza. Estamos en condiciones de afirmar que este libro, sin ser el mejor que haya escrito el autor galo, es la ms notoria de todas su obras y, quizs por esta razn, el que ms discusiones ha suscitado. Como hombre del siglo XX, Jacques adverta la dura realidad histrica a la que se vea sometido el hombre, de aqu que desde su adolescencia su preocupacin girase entorno al misterio del humano y a la posibilidad de restituirle a ste su verdadero lugar. Humanisme Intgral vio la luz en 1936, aunque su gestacin debamos ubicarla con anterioridad. Ya en 1934, participando del Congreso tomista en Polonia, Jacques present un trabajo cuyo ttulo fue L idal historique dune nouvelle chrtient, y en el verano de ese mismo ao, en la Universidad de Santander Problmes temporels et spirituels dune nouvelle chrtient. Al ao siguiente estas obras fueron publicadas en diversos lugares con algunos retoques. Recin despus de dos aos, este material ya elaborado, fue reunido en Pars y dado a la imprenta. Para esa oportunidad Maritain escribe un prlogo, un captulo introductorio (acerca del humanismo heroico) y un anexo. Slo faltaba un ttulo. Jacques adopt Humanisme Intgral, ttulo que podramos decir ya figuraba en la mente del autor desde su poca de socialista ateo (recordemos que en esos aos su socialismo resultaba muy peculiar puesto que, como bien lo defini su esposa, era lrico y heroico). Frente al humanismo reinante por aquellos aos de adolescente, cargado de materialismo y atesmo, el joven Maritain opt por una salida axiolgica, instaurada en un elemento que podramos denominar trascendente: la persona. Casi cuarenta aos despus, luego de haber experimentado una profunda conversin y de haber optado por la verdad, su preocupacin por el hombre continuaba y la necesidad de restituirle su verdadero lugar en la historia bulla en la mente y en el corazn de nuestro autor. Humanisme Intgral es fruto de dos elementos inseparables. Por un lado el proyecto humanista. Por otro su autor. Si el transcurrir de la vida de Maritain

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no hubiese tenido como eje la esperanza, Humanisme Intgral no sera un proyecto de humanismo cristiano concebido dentro de una visin

esperanzadora del hombre. Esta obra es el resultado de su experiencia existencial y marcar profundamente la orientacin y preocupacin filosfica que Jacques Maritain adoptar hasta el fin de sus das.

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A. Estructura general y temtica de la obra

En este punto analizaremos la temtica general de la obra para luego tomar aquellos elementos que nos permitan analizar transversalmente la historia del hombre apoyada en la esperanza.

Hrosme et Humanisme

Tal es el ttulo que Maritain eligi para su captulo introductorio, que evoca un artculo anterior publicado en 1935. Lo que Jacques hizo aqu fue definir la nocin de humanismo.

(...) la palabra humanismo es un vocablo ambiguo. Lo que aparece claro es que quien lo pronuncia compromete de golpe toda una metafsica y que, segn haya o no en el hombre algo que respire por encima del tiempo y una personalidad cuyas necesidades ms profundas superen todo el orden del universo, tendr resonancias bien diferentes la idea que se forje del 105 humanismo.

En efecto, el humanismo supone un conocimiento de la naturaleza humana y de su destino, por eso es que el hombre - afirmaba Jacques - desde su situacin concreta, se interroga por su esencia humana. Como tal no puede contentarse con ser hombre puesto que ha sido llamado a una vida heroica. Este hecho es claro en occidente debido a sus races clsicas y cristianas. As,

105

(...) le mot humanisme est un vocable ambigu. Il est clair que celui qui le prononce engage du coup toute une mtaphysique, et que, selon quil y a ou non dans lhomme quelque chose qui respire audessus du temps, et une personnalit dont les besoins les plus profonds dpassent tout lordre de lunivers, lide quon se fera de lhumanisme aura des rsonances toutes diffrentes..Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 298. Traduccin propia.

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el mundo occidental ha fundado el humanismo en la trascendencia haciendo de ste y de la santidad expresiones de herosmo.

(...) denomino trascendentes a todas las formas de pensamiento, tan diversas como por lo dems puedan ser, que supongan: al principio del mundo, un espritu superior al hombre - en el hombre, un espritu cuyo destino va ms all del tiempo - y una piedad natural o sobrenatural en el 106 centro de la vida moral.

Maritain afirma que el hombre conquista su verdadera dimensin humana cuando sale de s mismo y fija su meta en lo trascendente. As se present y se presenta el hroe en la historia, como aquel capaz de sacrificar lo propio en pos de algo ms alto. Slo as es pensable un humanismo, desde el herosmo. Y qu mejor ejemplo de herosmo que el brindado por los santos? El autor afirma que la conquista de la dimensin humana slo se logra con una actitud de constante superacin. La realidad de la creatura humana es la de un ser que no puede resignarse a quedar encerrado en su propio laberinto y que, al mismo tiempo, es consciente de que no puede conquistar la plenitud de los seres espirituales. Por lo tanto, el verdadero problema del hombre es el debate entre su finitud y su relacin con lo infinito, su actitud ante cuestiones ltimas que l mismo necesita plantearse para su propia existencia. Si no es posible huir de su condicin esencial, ni es correcto resignarse ante la humanidad se hace preciso adoptar una nueva actitud, una actitud heroica, a fin de aceptar lo humano y superarlo en todo lo que posea de deficiente. Maritain est convencido de que la autenticidad de esta actitud debe ser netamente cristiana y fundada en la metafsica de la persona humana (as

106

(...) jappelle trascendantes toutes les formes de pense, si diverses quelles soient par ailleurs, qui mettent au principe du monde un esprit suprieur lhomme- dans lhomme un esprit dont la destine va au- del temps, - et une pit naturelle ou surnaturelle au centre de la vie morale. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 301. Traduccin propia.

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como lo aprendiera del Anglico) y orientada hacia el futuro. Por eso es que el humanismo integral es un humanismo heroico y personal.

La tragdie de lhumanisme. Un nouvel humanisme

El captulo I y II de Humanisme Intgral recrean dos artculos publicados en 1935, a saber: Humanisme et culture y del Lathisme marxiste. En ellos Maritain analiz tres momentos sucesivos en la civilizacin occidental: el medioevo cristiano, el humanismo moderno y la posibilidad de una nueva cristiandad. Estos tres momentos encierran tres problemticas diversas. La primera de carcter moral, en la que se juega el destino del hombre. La segunda de naturaleza antropolgica, en la que se pone manifiesto la condicin humana. En ltimo trmino el problema teolgico, en torno a la relacin entre Dios, la gracia y la creatura libre. Comencemos, entonces, por aclarar en qu consiste lo que Maritain llam primer momento o medioevo cristiano. Si bien el hombre medieval cristiano y el actual son esencialmente el mismo, la concepcin de lo humano en ambos tiempos es diversa.

El estilo propio de la cristiandad medieval se caracteriza mediante la simplicidad inadvertida y refleja del movimiento de respuesta del hombre al movimiento de efusin de Dios. Exista, entre una fuerte recada de las pasiones y de los delitos, un simple movimiento de ascenso de la inteligencia en torno al objeto, del alma hacia la perfeccin, del mundo en torno a una estructura social y jurdica unificada sobre el reino de 107 Cristo.

Le style propre de lachrtient mdivale se caractrise ainsi par la simplicit inavertie et irrflcie du mouvement de rponse de lhomme au mouvement deffusion de Dieu. Ctait, parmi une forte retombe de passions et de crimes, un simple mouvement de monte, de lintelligence vers lobjet, de lme vers la perfection, du monde vers une structure sociale et juridique unifie sous le rgne du Christ. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 311. Traduccin propia.

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El hombre para el medioevo era un ser dotado de razn, una persona libre que, herida por el pecado original haba sido salvada por Dios. La Edad Media ha sabido comprender al hombre como un ser personal basndose en las aportaciones griegas y en la revelacin cristiana. As concebida, esta poca ha constituido su centro en Dios, en un Dios que no ha dejado al hombre abandonado a su suerte sino que ha venido a salvarlo por Jesucristo. El

hombre medieval se ha comprendido a s mismo desde Dios y es por ello que ha incurrido, en algunas oportunidades, en el descuido la dimensin natural humana. Tuvo lugar as un humanismo heroico, quizs como denomina Abelardo Lobato O.P.
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, ingenuo.

Todo lo humano quedaba bajo el signo de lo sacro, ordenado a lo sacro 109 y protegido por lo sacro (...)

Desde esta perspectiva, el hombre del medioevo colocaba el objeto de su esperanza slo en lo teologal, siendo el espacio para la esperanza natural muy reducido respecto del primero. Este modo de pesar medieval entr en crisis cuando el hombre se puso como absoluto protagonista de la historia y de la salvacin. La teologa protestante carga con el peso de la responsabilidad. El hombre rompi con los lazos que lo unan a la trascendencia y por lo tanto, en s mismo y por s mismo debi encontrar el sentido de la vida. As se pas de un humanismo teocntrico a un humanismo antropocntrico, a travs de tres momentos culturales. Afirma Jacques Maritain, que esta revolucin cultural, tuvo lugar entre los siglos XVI y XVII, en donde la civilizacin viva de la herencia cristiana

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Lobato O.P., Abelardo; La persona eje del humanismo integral de J. Maritian, en Rev. Angelicum, 1987, Vol. 64, fasc. 1, pg, 17. 109 Tout lhumanin tait ainsi sous le signe du sacr, ordonn au sacr et protg par le sacr (...) Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 312. Traduccin propia.

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aunque olvidase a su Dios como fin supraterreno. Comenz as el dominio del hombre sobre el mundo.

He aqu el problema del humanismo cristiano en los tiempos antropocntricos: cree en Dios y en su gracia, pero le disputa el terreno, reclama su parte en la primera iniciativa referente a la salvacin (...) 110 mientras emprende por s solo su vida y su bienestar terrestre.

Las acciones sobrenaturales de Dios eran concebidas como paralelas al accionar humano, tal como si se tratase de un Dios separado del mundo. Este es el momento clsico. El siguiente momento dentro de lo clsico fue el burgus (siglos XVIII y XIX). En esta poca el hombre crey bastarse a s mismo ya que con su naturaleza era capaz de dominar las fuerzas csmicas a travs de las leyes del cartesianismo.

(...) es como un imperialismo demirgico respecto de las fuerzas de la 111 materia.

La esperanza humana en el perodo burgus slo descansaba en lo temporal. La tensin del que espera se entrega a mitad de camino, a la descansada seguridad de la posesin, porque le parece al hombre que se ha alcanzado el objetivo, que en realidad pertenece a un futuro arduo. En otras palabras, el error del momento burgus no es sino un tipo de presuncin o anticipacin natural de la plenitud. El hombre adopta una torcida actitud

Voil lhomme de lhumanisme chrtien des temps anthropocentiques, il croit en Dieu et en sa grce, mias il lui dispute le terrain, il rclame sa part en fait de premire initiative lgard du salut (...) trandis quil entreprend de faire lui seul sa vie et son bonheur terrestres. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg.317. Traduccin propia. 111 (...) est comme un imprialisme dmiurgique lgard des forces de la matire.. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 330. Traduccin propia

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aceptando el hecho de que el objeto de su esperanza es una meta terrenal. As, la presuncin, desrealiza la esperanza sobrenatural al no darse cuenta que la existencia terrena en camino es la senda para la plenitud definitiva. Esta actitud se agudiz an ms en el siglo XX, cuando la historia ya era considerada un fin en s misma y la dialctica del humanismo antropocntrico proclamaba la muerte de Dios. Los pensadores de la sospecha suprimieron la impronta del creador en la creatura y deificaron al hombre mismo.

El hombre, primeramente concebido como figura heroica y casi divina y, al mismo tiempo como ser puramente natural, cae as, segn la ley de todo paganismo, en una caricatura antinatural de su propia naturaleza, tanto ms cruelmente flagelada cuanto ms complacencia y piedad sentimental se ha tenido para ella. Trastornado, se hace un monstruo, un monstruo 112 grato a s mismo.

Nada tan contrario a la esperanza como la desesperacin. El pasado siglo ha sido maestro en ello. Al igual que la presuncin, la desesperacin petrifica lo propiamente humano. La desesperacin fundamental se caracteriza por un acto de anticipacin de la no realizacin del objeto en torno al cual la naturaleza humana tiende. Ella consiste en una decisin voluntaria, en un acto espiritual que contradice la realidad, pues es la negacin del camino a la plenitud. Ella se revela en el afn de curiosidades, en la dispersin, el desenfreno, la inestabilidad y la apata. La radicalizacin del nihilismo es fruto de la desesperacin, as como la angustia y el sin sentido. Jacques Maritain no slo relat esta tragedia sino que analiz cul ha sido su gnesis. Para ello examin la reforma protestante, el naturalismo y el atesmo marxista.

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Lhomme, dont on avait fait dabord et tout la fois une figure hroque et quasi divine et un tre purement naturel, tombe ainsi, selon la loi de tout paganisme, dans une drision contre nature de sa propre nature, quil flagelle dautant plus cruellement quil nourrit pour elle plus de complaisance et de piti sentimentale. Il est saccag, il devient un monstre, un cher monstre luis- mme. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 328. Traduccin propia.

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a) La Reforma protestante

A partir de la Reforma protestante la nocin de pecado se trastoc. La naturaleza humana, a causa de esta falta, qued destruida, de modo que slo la gracia divina garantizaba la salvacin eterna del hombre. El hombre confiaba en la gracia de Dios y se liberaba de toda preocupacin moral para dedicarse a la conquista del mundo. He aqu otro ejemplo de la presuncin, esta vez no basada en las fuerzas humanas sino slo en la gracia divina.

b) El naturalismo

Nace de la misma concepcin de la naturaleza humana que tienen los reformados. La naturaleza humana slo puede hacer su camino en la tierra. La imagen altiva del hombre del racionalismo es una toma de conciencia de la propia naturaleza, que lo hace sentirse distinto de todos los otros seres del cosmos y lo hace perder de vista su condicin finita y de creado por Dios. Las ciencias de la poca lo fueron despojando de sus atributos ms esenciales, tal como sucedi con los descubrimientos de Darwin, que colocaron al hombre como un escaln ms dentro de un proceso en la evolucin de las especies. Aqu estamos frente al momento burgus.

c) Atesmo absoluto.

Maritain encuentra la mxima expresin en el pensamiento hegeliano. Hegel present un hombre cuyas acciones se comprendan dentro de la dialctica de la historia. Al dualismo entre Dios y las creaturas lo sustituye por un monismo absoluto.

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Esta suerte de atesmo absoluto es en realidad, para nuestro autor, un pseudoatesmo, porque la voluntad humana busca a Dios an sin saberlo, ya que no se contenta con lo contingente y se abraza a lo absoluto. Lo mismo afirma acerca del atesmo sovitico (tratamiento que se encuentra en el segundo captulo Un nouvel humanisme). No se trata aqu tampoco de un verdadero atesmo porque l mismo se presenta como una fe, una moral y una religin que salva al hombre colectivamente. El marxismo, en su afn de proponer el reino de Dios en la tierra, propone lo mismo que el humanismo burgus, la salvacin del hombre por el hombre. El autor francs valora la intencin marxista de haber comprendido la alienacin del mundo del trabajo y la deshumanizacin del proletariado, pero remarca tambin cmo el error ha estado en olvidar la persona humana y en alejar a Dios del universo humano. Ello trajo como consecuencia la disolucin de lo finito en lo colectivo y la imposicin de esta teora por la fuerza.

Si deben, pues, cesar la servidumbre econmica y la condicin inhumana del proletariado, ello no se pide en nombre de la persona humana (...); sino en nombre del hombre colectivo, para que encuentre en su propia vida colectiva y en la libre disposicin de su propio trabajo colectivo, una liberacin absoluta (...) deificando en s mismo, en definitiva, 113 el titanismo de la naturaleza humana.

Al analizar este punto Jacques recorre con sus ojos el mundo que tiene frente a s en 1936. Las dictaduras y el capitalismo se presentaban como modos distintos de hacer de los hombres marionetas y elementos en la cadena de produccin. El pensador cristiano se senta interpelado por la realidad agnica del hombre, por esto esta lectura de la situacin tiene que remediarse en la

Si donc le servage conomique et la condition inhumaine qui est celle du proltariat doivent cesser, ce nest pas au nom de la personne humaine (...) cest au nom de lhomme collectif, pour quil trouve dans sa propre vie collective et dans la libre disposition de son propre travail collectif un affranchissement absolu (...) et en dfinitive difie en lui- mme le titanisme de la nature humaine. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg.348. Traduccin propia.

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prctica. Vio necesario y urgente salvar al hombre, y este salvataje no poda hacerse de espaldas a Dios.

En este nuevo momento de la historia de la cultura cristiana, la creatura no es desconocida ni anulada delante de Dios, no puede ser rehabilitada sin Dios o contrariamente a Dios; debe ser rehabilitada en Dios. No hay ms que una liberacin para la historia del mundo, digo en sentido cristiano, sin que sea del resto: y es que la creatura sea verdaderamente respetada en su vnculo con Dios y porque ella tiene todo de l; humanismo, pero humanismo teocntrico, radicado donde el hombre tiene 114 su raz, humanismo integral, humanismo de la Encarnacin.

Jacques comprende que el salvataje de la humanidad no corresponde slo a un acto personal, sino a un acto que involucra al individuo en su historia. Por eso la esperanza a la que apuesta Maritain es una esperanza integral, una esperanza de cara al fin de la historia, fundamentada en la fe en el ser humano y en su moralidad, sobre la confianza de que ste no proyectar la destruccin de su especie sino que tendr como horizonte de su obrar a Dios. Este nuevo humanismo responder a los problemas del hombre de un modo diverso a cmo lo hizo la civilizacin medieval, porque tendr conciencia de la relacin entre el hombre y Dios. Ser un humanismo que se caracterizar por un respeto evanglico de la naturaleza y de la razn, de estas estructuras naturales que el humanismo moderno ha contribuido a descubrir, pero que no ha sabido preservar.
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A ce nouveau moment de lhistoire de la culture chrtienne, la crature ne serait pas mconnue ni annihile devant Dieu; et elle ne serait pas non plus rehabilite sans Dieu ou contre Dieu; elle serait rhabilite en Dieu. Il nest plus chrtien, quoi quil en soit du reste. Cest que la crature soit vraiment respecte dans sa liaison Dieu et parce que tenant tout de lui; humanisme, mais humanisme thocentrique, enracin l o lhomme a ses racines, humanisme intgral, humanisme de lIncarnatin. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 375-376. Traduccin propia. 115 (...) un respect vanglique de la nature et de la raison, de ces structures naturelles que lhumanisme moderne a servi dcouvrir et qu il n a pas su prserver (...).. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 381. Traduccin propia.

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Una transformacin de este tipo requiere que

sean respetadas las

exigencias esenciales de la naturaleza humana, que se comprenda que el cambio no es slo obra del hombre sino de Dios. Ha de ser un humanismo que asuma la accin y cambie el mundo real, un humanismo nuevo, integral, edificado y fundado en la persona.

Le chrtien et le monde

Tal es el ttulo del tercer captulo, que recrea un artculo de igual nombre publicado en la Revue de philosophie, en enero de 1935. ste fue dividido por su autor en tres pargrafos en los que analiza la distincin entre lo espiritual y lo temporal, la naturaleza meta-histrica del Reino de Dios y la responsabilidad de los cristianos frente al mundo. Comenzaremos por analizar los polos temporal - espiritual. Maritain mostr aqu cmo la historia se debati y debate entre el polo econmico del lado de las necesidades humanas ms urgentes de orden biolgico- tico, y entre el polo religioso, del lado de las necesidades humanas en tanto referidas a la vida del alma. Surge de aqu el interrogante de si la religin forma o es un elemento constitutivo de la cultura. En respuesta a este dilema, afirmaba Jacques que para el cristiano la verdadera religin es esencialmente sobrenatural y, porque sta es sobrenatural, no es del hombre, ni del mundo, ni de una raza, ni de una nacin, ni de la civilizacin, ni de la cultura - es de la vida misma de Dios. Trasciende toda civilizacin y cada cultura, y es intrnsecamente universal.
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Para comprender correctamente esta afirmacin debemos recordar que Maritain estudi en esta obra los fundamentos de la cultura in abstracto, razn por la cual nos encontraremos con una consideracin abstracta de la misma.

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Pour le chrtien, la vraie religion est essentiellement surnaturelle et, parce quelle est surnaturelle, elle nest pas de lhomme, ni du monde, ni dune race, ni de la civilisation, ni de la culture, elle est de la vie intime de Dieu. Elle trascende toute civilisation et toute culture, elle est strictement universelle. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg.403. Traduccin propia.

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Esto significa que el concepto de cultura requiere de suyo, in abstracto, solamente la religin natural en tanto actitud humana. El orden de la cultura y de la civilizacin aparecen como el orden de las cosas temporales y, el orden de la fe y de los dones de la gracia, recibe el nombre de espiritual, trascendiendo as el orden temporal. De este modo la distincin entre orden temporal y espiritual aparece como una distincin esencialmente cristiana, y no adquiere sentido y eficacia histrica sino en y con el cristianismo.
118 117

Respecto del tema del Reino de Dios Maritain parti de tres elementos: el Reino de Dios, la Iglesia y el mundo.

Jacques dej bien en claro que la Iglesia en el tiempo es cmo la crislida del Reino de Dios, y es en esa crislida donde se debaten el lugar el prncipe de este mundo y Dios mismo. Estas tres realidades, tan ntimamente relacionadas, sin embargo, son la madre de muchos errores. El primero es en el que ha incurrido e incurre el protestantismo y que Maritain llama ilusin satanocrtica. Es aquella en la cual el mundo es obra del demonio, impermeable a la fuerza de la gracia, razn por la cual no se puede esperar ninguna especie de progreso verdadero en la lnea del bien, y mucho menos la realizacin del Evangelio. La historia de la humanidad se halla conducida hacia la perdicin puesto que se piensa que el mundo no est salvado y la naturaleza aparece como un universo cerrado y abandonada a sus solas fuerzas.

ste (error) consiste en hacer del mundo y de la ciudad terrestre pura y simplemente el reino de Satn, el dominio del diablo. (...) A esta podemos denominarla una concepcin satanocrtica del mundo y de la ciudad 119 poltica.

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Ver Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg.404 Cuando Maritain se refiere al mundo en realidad l est significando la ciudad profana.

Elle consiste faire du monde et de la cit terrestre purement et simplement le rgne de Satan, le domaine seulement du diable. (...) Cest ce quon pourrait appeler une conception satanocratique du monde et de la cit politique. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 409. Traduccin propia.

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El segundo est ligado a la concepcin oriental de teofana y occidental de teocracia. En estas concepciones el Reino de Dios tiene lugar en el mundo y, todos los poderes terrenales (polticos, eclesisticos, etc.) se subordinan a l. Este error consiste en creer que el mundo no solamente se halla salvado en esperanza, sino que su existencia temporal misma aparezca como realmente y plenamente salvado, esto es, como Reino de Dios.

Este error va contra las palabras evanglicas: Mi Reino no pertenece a este mundo. l va contra el hecho de que Cristo no viene a cambiar los reinos de la tierra ni a cumplir con una revolucin temporal: non eripit 120 mortalia, qui regna dat caelestia.

El tercer error fue acuado en el Renacimiento y consiste en considerar a la ciudad profana como el terreno exclusivo del hombre sin dejarle espacio a Dios. Slo el hombre habra recibido la labor de realizar el Reino de Dios en la tierra, como si se tratase de un humanismo sin Encarnacin, en otros trminos, su deficiencia mayor est en tratar la historia humana como una utopa irrealizable.

Este error est condenado por el mandamiento evanglico: el hombre no slo vive de pan, sino de toda palabra que nace de la boca de Dios (...)
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Frente a estos tres errores (cada uno de ellos atentando siempre contra una autntica esperanza), el autor se detuvo a reflexionar sobre el modo en que pueden evitarse. En razn de esto propuso una filosofa de la historia que

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Cette erreur va contre les paroles vangliques: Mon Royaume nest pas de ce monde. Elle va contre le fait que le Christ nest pas venu changer les royaumes de la terre ni accomplir une rvolution temporelle: non eripit mortalia, qui regna dat caelestia. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 412. Traduccin propia. 121 Cette erreur est condamne par le mot vanglique: lhomme ne vit pas seulement de pain, mais de toute parole qui sort de la bouche de Dieu (...). Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 414. Traduccin propia.

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reconozca la ambivalencia del mundo, que es el lugar en los que se agitan Dios, el diablo y el hombre.

El mundo es un campo cerrado que pertenece a Dios por derecho de Creacin; al diablo por derecho de conquista, a causa del pecado; a Cristo por derecho de victoria sobre el primer conquistador a causa de su Pasin. La tarea del cristiano en el mundo es la de disputar el dominio al diablo, de vencerlo; debe esforzarse en esto, pero, como su duracin es temporal, lo 122 lograr slo en parte.

De lo anterior se desprende claramente el hecho de que el mundo est en marcha hacia el Reino de Dios, est salvado en esperanza,
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puesto que

en el devenir humano, el trigo y la cizaa crecen juntos en el mismo campo, y la historia conduce al hombre a la salvacin o a la perdicin. Por eso la misin temporal del cristiano es extirpar los males y edificar un orden temporal fundado en el Evangelio, a pesar de que siempre ser deficiente y contrariada a causa de la ambivalencia antes mencionada. Cristo nunca ser reconciliado cien por cien en el interior de la historia y nunca se consumar el Reino de Dios dentro del orden temporal. Antes bien, su consumacin final est por venir. Sin embargo, el ms all de la historia debe impulsar al cristiano en su tarea por construir un orden temporal cada vez ms acorde al designio de Dios. Este empeo exige al hombre un nuevo estilo de santidad.

El cristianismo debe informar y transpenetrar el mundo, no en cuanto esta es su tarea principal (es para l un fin secundario indispensable) y no porque el mundo devenga as Reino de Dios, sino porque la refraccin del

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Le monde est un champ ferm qui appartient Dieu par droit de cration; au diable par droit de conqute, cause du pch; au Christ par droit de victoire sur le premier conqurant, cause de la Passion. La tche du chrtien dans le monde est de disputer au diable son domaine, de le lui arrancher; il doit sy efforcer, el ny russira quen partie tant que durera le temps. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 415 Traduccin propia. 123 Ver Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 415.

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mundo de la gracia le sea siempre ms efectiva y el hombre puede vivir 124 mejor su vida temporal.

Maritain analiz las causas de los diversos males temporales de la humanidad y los deriv de la falta de una verdadera filosofa cristiana, del uso de valores cristianos en sentido instrumental a favor de beneficios temporales, de la aceptacin del dualismo entre materia y espritu. Una vez ms el autor propondra una solucin, esta vez recordando a su amigo Peguy, quin afirmaba que las verdaderas revoluciones son morales. Sugera la necesidad de comenzar un cambio moral y pone en manos de los cristianos esta tarea. El cristiano debe empearse en la santificacin de la vida profana, porque lo sacro y lo profano slo se distinguen por una especificacin diversa de la misma santidad, porque la justicia evanglica exige de suyo penetrarlo todo (...) en lo ms profundo del mundo.
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El cristiano con su actividad temporal no debe perseguir realizar en este mismo mundo el Reino de Dios sino convertirlo en un lugar en el que la vida terrestre sea plenamente y verdaderamente humana. Como esta tarea no ser jams realizada plenamente en esta vida, el cristiano no tendr descanso en la historia, lo cual conviene con su condicin de peregrino, de viator en el mundo.
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(...) creemos que, en la espera del ms all de la historia en que el reino de Dios se realizar en la gloria de la plena manifestacin, la Iglesia es ya el reino de Dios en el orden llamado espiritual y en estado peregrino y crucificado; y que el mundo, el orden llamado temporal, este mundo encerrado en la historia, es un dominio compartido y ambiguo, a la vez de

Le christianisme doit informer ou plutt transpntrer le monde, non que ce soir son but principal (cest pour lui une fin secondaire indispensable), et non pour que le monde devienne ds maintenant le royaume de Dieu, mais pour que la rfraction du monde de la grce y soit de plus en plus effective, et pour que lhomme y puisse mieux vivre sa vie temporelle. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 420. Traduccin propia. 125 Car la justicie vanglique demande de soi tout pntrer, (...)au plus profond du monde. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 433. Traduccin propia. 126 Ver Maritain, Jacques; Pour une Philosophie de lhistorie, C, Vol. X, pg. 743

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Dios, del hombre y del prncipe de este mundo. La Iglesia es santa; el mundo no lo es. Pero el mundo se salva en esperanza (...), el cristiano debe trabajar por una realizacin proporcionada (en la espera de la realizacin definitiva del Evangelio, que es para despus del tiempo), por una realizacin de las exigencias evanglicas y de la sabidura prctica 127 cristiana en el orden social temporal (...)

Debemos notar aqu la importancia que tiene para nuestro autor la estructura de esperanza inherente a la historia humana. Maritain no abord la historia de la humanidad instalado en los hechos pasados, sino que centr su atencin sobre el futuro, el porvenir. El desarrollo de un humanismo integral no descansa sobre el pasado sino que adquiere una dimensin escatolgica inherente al propio proceso de la historia humana, basado en el mensaje cristiano de la esperanza.

La sociedad sacro-cristiana vs. la sociedad profano-cristiana

Lidal historique dune nouvelle chrtient es el argumento que Maritain desarroll en los captulos IV y V. Nuevamente nos encontramos en presencia de un texto reelaborado, cual fue el presentado en la conferencia de Poznam, Polonia, en 1934.

Jacques comenz por analizar los conceptos de ideal histrico concreto y de cristiandad. Define el primero como una imagen prospectiva

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(...) nous croyons quen attendant lau- del de lhistoire o le royaume de Dieu sera accompli dans la gloire de la pleine manifestation, lglise est dj le royaume de Dieu dans lodre dit spirituel et ltat prgrinal et crucifi; et que le monde, lui, lordre dit temporel, ce monde enferm dans lhistoire, est un domaine partag et ambigu, - la fois de Dieu, de lhomme et du prince de ce monde. Lglise est sainte, le monde nest pas saint; mais le monde est sauv en esprance (...) le chrtien doit travailler une ralisation proportionne (en attendant la ralisation dfinitive de lEvangile, qui est pour aprs le temps), une ralisation des exigences vangliques et de la sagesse practique chrtienne dans lordre soical- temporel (...).Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 434. Traduccin propia.

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que significa el tipo de civilizacin a la cual tiende una determinada edad histrica.
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Analicemos un poco esta afirmacin.

Para comprender la realidad de la cultura en su movimiento histrico es menester destacar que sus principios y los de la vida humana son de por s inmutables. Pero las aplicaciones concretas de stos varan segn formas especficas de civilizacin o cielos histricos, cuyos rasgos supratemporales deben ser reconocidos. Por lo tanto, la exigencia de toda filosofa de la cultura y de la historia ser pensar, a la luz de la eternidad, el mundo que cambia, y pensar el tiempo presente en lo eterno, a fin de que el orden temporal sea reflejo de las verdades supratemporales. Desde este punto de vista no se podr afirmar la posibilidad de una imagen histrico - concreta de la civilizacin que sea la realizacin plena y acabada de los principios eternos pues estos principios, de carcter analgico, encuentran aplicaciones concretas segn las cambiantes situaciones histricas. Por esto es aqu donde empiezan a jugarse las nociones de tiempo y de climas histricos. El concepto de tiempo se refiere a un desarrollo de acontecimientos singulares y a la vez, al curso de los acontecimientos en s. Se trata de una historia que no se repite, que es irreversible y lineal, y cuya direccin y sentido implican un progreso de la humanidad sobre la tierra.
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Mas este tiempo

posee climas histricos o estructuras propias de una determinada poca. Por dicho motivo, la irreversibilidad y su estructura son los pilares para que el hombre pueda realizar la imagen histrico - concreta propia de cada poca en el conjunto del desarrollo temporal.

Cest une image prospective signifiant le type particuler, le type spcifique de civilisation auquel lend un certain ge historique. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 438. Traduccin propia. 129 Recreando el pensamiento de Maritain, el que a su vez recibe influencia de Len Bloy, debe entenderse este progreso sobre la tierra no slo desde la perspectiva de la historia humana, del mundo, o de la cultura, sino en el umbral de la perspectiva espiritual, en la medida en que todava no es el Reino de Dios.

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Dice Journet

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que el hombre no puede influir en el movimiento

histrico si no es teniendo como horizonte una imagen histrico - concreta. Pero ante todo hay que destacar que la imagen o ideal en cuestin no tienen un sabor idealista. Por el contrario, presupone la realidad de las cosas; es concreta pero orientada a trascenderlas para extraer de ellas naturalezas inteligibles. En cuanto imagen histrico - concreta del futuro, se refiere a un porvenir concreto, al porvenir de un clima histrico particular. Es una imagen que el hombre debe elaborar para orientar su vida en este mundo y en una poca determinada. Es una estructura inteligible y realizable modelo utpico
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en s misma y no un

y ficticio aislado de todo cielo histrico.

Ahora bien, la realizacin de la imagen histrico-concreta no ser jams realizable como trmino del cual pueda decirse, ya podemos reposar. Ser realizada como realidad que se va haciendo. As caracterizada, la imagen del ideal histrico concreto que propone Maritain, guarda el mismo dinamismo de la estructura de la esperanza. Su instauracin tiene lugar cuando comienza a animar la vida de los hombres, esto es cuando se constituye como imagen dinmica del presente que mira al futuro. Ella tiene sus races en el presente aunque su realizacin se d en un futuro lejano, de modo deficiente y quizs bajo otro clima histrico. El xito de su realizacin no requiere slo de las condiciones histricas, sino tambin de la libertad humana, aunque no se puede olvidar dado que estamos en el campo de la moral - la causalidad material. El hombre realiza su historia en condiciones determinadas de existencia. La historia humana no es sino un misterio a contemplar ya que depende, por una parte, de los designios de Dios y, en otro sentido, de la libertad falible del hombre en tanto que

Journet, Charles; Filosofa Cristiana de la Historia y de la Cultura, Friburgo, 22 de abril 1948, en Jacques Maritain, su obra filosfica, Ed. Descle de Brower, Bs. As. 1950, pg.64. 131 Se presenta as como una esencia inteligible capaz de existir poniendo en juego principios permanentes y analgicos de la cultura. 132 La utopa, como ente de razn, se encuentra aislada de toda existencia histrico - concreta. Ella no est ubicada en una determinada poca y expresa una plenitud ideal de la vida temporal. Es un modelo ficticio en cuanto que es irrealizable en el tiempo.

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necesita para su desarrollo la condicin material de su existencia: la contingencia. Dado que la realizacin del ideal histrico- concreto consiste en encarnar verdades suprahistricas en un determinado cielo histrico es necesario un cambio profundo en el hombre. Un cambio en sentido Cristiano: de modo que el hombre viejo d lugar al hombre nuevo hasta que se alcance su plenitud. Es aqu donde entra en juego el segundo concepto:la cristiandad. Ella debe entenderse como un cierto rgimen comn temporal cuyas estructuras, aunque en grados y modos muy variables, llevan la huella de la concepcin cristiana de la vida.
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Maritain pasa a continuacin a delinear las caractersticas de la ciudad temporal de inspiracin cristiana. El impacto del cristianismo en la historia aport, por un lado, la idea de una sociedad comunitaria (puesto que el fin de la vida comunitaria es el Bien Comn); por otro, una sociedad personalista (el Bien Comn tiene su fin en el bien de las personas que, en tanto individuos estn subordinados a la Sociedad) y, por ltimo, la idea de una sociedad que peregrina (en tanto el Bien Comn temporal es un fin intermedio respecto del fin ltimo del hombre). As, la concepcin de ciudad temporal es analgica en tanto puede realizarse histricamente con modalidades diversas. A continuacin, dedic el autor de Humanisme Intgral algunos prrafos al examen del ideal histrico concreto de la cristiandad medieval. El mismo los resumi en cinco nociones fundamentales:
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1. La tendencia de una mxima unidad orgnica.

2. Predominio efectivo del papel ministerial de lo temporal.

(...) dsigne un certain rgime commun temporel dont les structures portent, des degrs et selon des modes fort variables du reste, lempreinte de la conception chrtienne de la vie.TMaritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 442. Traduccin y remarcado propios. 134 Tendence une unit organique maximale. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 457. Traduccin propia. 135 Prdominance effective du rle ministriel du temporel. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 459. Traduccin propia.

133

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3. El empleo del aparato temporal para fines espirituales. 4. Disparidad de jerarquas sociales. 5. Un imperio de Cristo por edificar.
137

136

138

El medioevo logr un ideal de unidad espiritual, cultural y poltica que entr en crisis para su posterior disolucin, en el Renacimiento, cuya fractura decisiva estuvo a cargo de la ruptura con la unidad de la Iglesia. A pesar de los intentos de salvataje de lo espiritual, el absolutismo, creyendo poder realizarlo a travs de los medios humanos, no hizo ms que contribuir con la destruccin. A ste se agregaron el individualismo liberal, el colectivismo y el materialismo. Slo una nueva cristiandad puede oponerse a esto segn el filsofo galo. Por esto Jacques pas a examinar, acto seguido, las caractersticas de la imagen prospectiva de la Nueva Cristiandad, las cuales podemos resumirlas en cinco
139

1. Una sociedad civil fundada sobre la tolerancia y la amistad. 2. Una sociedad que, reconociendo el valor de lo espiritual, coloque su autonoma temporal como fin intermedio. 3. Un Estado que no imponga al ciudadano ninguna conviccin religiosa, sino que sea como un pedagogo de la libertad, puesto que no le compete al Estado objetar el caso de que se trate de una religin objetivamente falsa practicada por una conciencia errnea, o aceptada por conveniencia, ya que al Estado no le compete juzgar los motivos de conciencia de la buena o mala fe. 4. Una sociedad que se funde en la dignidad de todos los hombres, sin importar sus diferencias.

136

Emploi de lappareil temporel des fins spirituelles. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 461. Traduccin propia. 137 Diversit de races sociales. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 462. Traduccin propia. 138 Un empire du Christ difier. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 464. Traduccin propia. 139 Ver Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 470 y ss.

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5. Se deber tratar de una obra humana animada por lo espiritual en nombre de la amistad fraterna, en la cual, creyentes y no creyentes, puedan colaborar. 6. Ser una civilizacin vitalmente cristiana, es decir, cristianamente inspirada, que no es lo mismo que decir civilizacin confesionalmente cristiana.

Para tal transformacin debern respetarse las exigencias de la naturaleza humana, la imagen de Dios en el hombre y, ante todo, comprender que dicha transformacin no deber ser slo obra humana, sino primero de Dios que infunde en l las virtudes. La realizacin efectiva de la imagen histrico-concreta en la lnea de lo temporal como agente principal es difcil de esperar, ya que en ste mbito dominan medios regidos por el xito de lo temporal. temporal como instrumento de lo espiritual
141 140

En la lnea de lo

, la realizacin es posible porque,

an cuando fracasen los medios en este orden, los hombres, convencidos, tendrn otra tarea temporal: infundir desde dentro una cierta fuerza transformadora del mundo. De este modo, las dos instancias de realizacin del ideal temporal y espiritual - hacen referencia a dos planos que los hombres debern efectivizar en la cultura. Ciertamente ambos planos no siempre se dan de modo simultneo ya que estarn sujetos a las condiciones de existencia concretas de un determinado cielo histrico. En este sentido, la historia humana tiende a dos fines ltimos, uno absolutamente ltimo y otro relativamente ltimo. El fin absolutamente ltimo es el Reino de Dios, supratemporal y trascendente de la historia. El fin relativamente ltimo es la realizacin natural del orden temporal.
142

Ambos se

Maritain denomina sto medios ricos ya que proveen un xito tangible y visible. Ver Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg 569 y ss. 141 El autor anteriormente mencionado, en la misma obra llama a estos medios moyens povres o medios temporales humildes. stos son peculiares de la sabidura y deben buscarse en la contemplacin. 142 La realizacin natural del orden temporal en el hombre se orienta a dominar la naturaleza, conquistar la libertad de autonoma y desarrollar todas las potencialidades de su naturaleza humana.

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hallan implicados mutua y sustancialmente en tanto dicen referencia a la misma realidad bajo distintos aspectos. As considerado el hombre, hasta alcanzar su figura definitiva despus del tiempo, deber pasar por un sinnmero de cambios; pues, si bien en tanto naturaleza humana es inmutable, en tanto que es humana se trata de una naturaleza en movimiento, asombrosamente progresiva, hecha a imagen y semejanza de Dios. Estas cualidades de la naturaleza humana son las que impulsan la aparicin de los climas histricos en y por los cuales el hombre puede manifestar sus potencialidades. Este ideal es el que el filsofo francs denomin sociedad profanocristiana, porque es una imagen prospectiva de posible realizacin en el tiempo; mientras el ideal de una sociedad sacro- cristiana (tal como ha sido el Medioevo), no es realizable nuevamente.

Chances de ralisation

En octubre de 1935 apareci un artculo de Jacques Maritain en Esprit, cuya segunda parte es, lo que tras una reelaboracin por parte del autor, aparece en Humanisme Intgral como el captulo sexto. En l, Jacques medit acerca de la concreta realizacin de la nueva cristiandad, haciendo hincapi en la subordinacin de la poltica a la moral. Este anlisis fue abordado en dos lneas. En la primera de ellas, denominada dimensin interna, Jacques no pas por alto el anlisis de la poltica. sta no se trata de una simple extensin de la moral privada o una superestructura sobre el devenir histrico (a pesar de que le competa a la moral social encarnarse en el devenir histrico de una sociedad). La poltica y quienes la practican, no pueden erigirse como jueces de la historia, hecho que slo Dios en tanto la trasciende - puede juzgar. La poltica debe ser realista, y esto significa que su misin es atender y cuidar al hombre en su concrecin existencial, puesto que mira los tiempos sin caer en la ilusin del inmediatismo. Se trata de una poltica que reconozca la

ambivalencia del devenir social y que est al tanto de los cambios de escena

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del mundo. En el fondo, el filsofo francs propuso una poltica que mire con los ojos de una filosofa cristiana de la historia. Presenta a la poltica con una mirada analgica, desde la estructura dinmica de la esperanza que, atendiendo a los supremos principios morales, no plantea su realizacin unvocamente sino asumida desde la diversidad. Sin embargo no podemos dejar de remarcar el cario con el que Maritain rescat en este punto algunos elementos del socialismo que l consideraba positivos, como por ejemplo el reconocimiento del proletariado. En este captulo se encarg de exaltar la necesidad de recuperar la clase operaria para realizar el nuevo humanismo. Su reconocimiento se bas en la labor que histricamente ha desarrollado el proletariado, aunque tambin enfatiz con mucha fuerza que es menester superar la conciencia de clase.

En la nocin socialista o comunista de la conciencia de clase pueden advertirse dos errores: por una parte, un error de origen liberal y burgus (...) que consiste en considerar la liberacin de la clase obrera como el ltimo episodio de la lucha de la libertad contra el cristianismo y la Iglesia, mirados como poderes esclavizantes y oscurantistas. Por otro lado el error de origen revolucionario escatolgico, que es la concepcin marxista de 143 lucha de clases y el papel mesinico atribuido al proletariado.

Quitando estos errores, el filsofo pensaba que en esta lnea es posible recuperar el valor de la libertad y de la dignidad del hombre, no de un hombre que es absorbido por una clase sino de un hombre que comunica a la sociedad su propia dignidad. La segunda de las lneas de anlisis fue denominada por Maritain dimensin cronolgica. En ella trat el advenimiento de la Nueva Cristiandad

On pourrait dceler deux erreurs dans la notion socialiste ou communiste de la conscience de classe; dune part, une erreur dorigine librale et bourgeoise (...) et qui fait de laffranchissement de la classe ouvrire un dernier pisode de la lutte de la libert contre le christianisme et lglise, regards comme des forces dasservissement et dobscurantisme. Dautre part, une erreure dorigine rvolutionnaire- eschatologique, qui est la conception marxiste de la lutte des classes, et le rle messianique dvolu au proltariat. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 549. Traduccin propia.

143

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a partir de la filosofa de la historia, la cual comprende dos momentos fundamentales. El primer momento es llamado por el autor tambin tiempo de las realizaciones momentneas dado que se trata de pequeos esbozos trazados en el interior de las civilizaciones no cristianas. El segundo momento es aquel en el que podremos hallar una realizacin plena, aunque nunca perfecta, del ideal histrico concreto de una Nueva Cristiandad. Este ideal slo ser realizable mediante una revolucin moral. Llegando al final de este captulo el autor formular dos hiptesis acerca de la realizacin del ideal histrico de la cristiandad. O bien la solucin es poltica en tanto lleva a un estado laico vitalmente cristiano y a una civilizacin profano- cristiana
144

en la cual la sociedad poltica y los grupos de inspiracin

cristiana realicen el fin infravalente; o bien la solucin es espiritual, en la cual lo temporal sera un instrumento de lo espiritual.

Si se considera esta ltima instancia o este segundo aspecto, la idea de una nueva cristiandad, en lo que concierne al campo temporal o cultural, se 145 espiritualiza a s mima de cualquier modo.

Para concluir este captulo, Maritain orienta su anlisis hacia el examen de la cuestin de los medios sobre la base del principio que reza: el orden de los medios corresponde al orden de los fines, aplicndolo a la dependencia intrnseca y esencial del poltico y de la sociedad respecto a la moral, de lo temporal respecto a lo espiritual.
146

(...) un tat laque vitalement chrtien, et une civilisation profane chrtienne (...). Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 574. Traduccin propia. 145 Si lon considre cette seconde instance ou ce second aspect, lide dune nouvelle chrtient, tout en concernant le domaine temporel ou culturel, se spiritualise elle- mmem en quelque faon. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg.574. Traduccin propia. 146 (...) la dpendance intrinsque et essentielle du politique et du social lgard du moral, du temporel lgard du spirituel (...). Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 569. Traduccin propia.

144

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Dun avenir plus prochain

He aqu el ltimo captulo, escrito posiblemente para el presente volumen, en el cual el autor presenta tres tipos de cura para el mundo contemporneo enfermo. Una cura viene dada por parte del empirismo y del oportunismo, la segunda podra ser la afirmacin violenta del estado nacional alejando siempre ms a los cristianos y la tercera una cura radical de izquierda, la cual debera aportar la instauracin del proletariado. Frente a estas situaciones algunos cristianos podran sentirse tentados de limitarse a la defensa temporal de los intereses espirituales y religiosos, pero no sera digno de un verdadero cristiano empearse en una accin poltica que no sea duradera. Por lo tanto la misin del cristiano es curar el mundo de modo heroico.
147

Aqu el autor distingue nuevamente entre lo que es cristiano y lo de inspiracin cristiana. La consideracin que Maritain propuso en Humanisme Intgral es una accin capaz de acoger, dentro de los principios inmutables supraterrenos, la pluralidad religiosa. De aqu que Maritain no proponga instaurar nuevamente el Medioevo, ni mucho menos, abolir toda otra religin no cristiana. Por el contrario, la propuesta de Maritain es una propuesta basada en la analoga, en la que los valores de inspiracin cristiana (que no son otros que los supratemporales) animen la labor temporal. La propuesta de un ideal histrico concreto de una poltica cristianamente inspirada debe contemplar la diversidad religiosa y no debe excluir de su labor terrenal a los no- cristianos. Si as no fuere, dice Jacques, esta poltica no puede llamarse poltica intrnsecamente cristiana. Una vez ms encontramos subyacentemente la estructura de esperanza, una estructura abierta y dinmica, orientada hacia la plenitud por venir que comienza su realizacin en el presente guiada por principios inmutables supraterrenos.

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La diferencia entre accin catlica y accin poltica en un mundo que cada vez se aleja ms y ms de Dios, en el cual el comunismo y el fascismo no siembran espacio para la realizacin de la Nueva Cristiandad debe ser clara, a fin de que no haya incursiones nefastas en campos que no son propios.

La misin propia de la accin catlica, como ella misma lo proclama sin cesar, por boca de sus rganos autorizados, es crear un estado de espritu esencialmente cristiano; y slo cuando la poltica toca al altar es cuando (por una cierta adaptacin moderna de la antigua potestas indirecta) debe intervenir en el terreno poltico. En el orden de las actividades estrictamente temporales, sociales y polticas, es normal que la iniciativa venga de abajo, es decir de los seglares actuantes por su cuenta y riesgo.
148

Ante el posible futuro pesimista el cristiano no debe renunciar a la tragedia sin salida, porque la solucin sobre el plano espiritual es un amor ms fuerte que la muerte como ensean los santos; y sobre el plano temporal una poltica intrnsecamente cristiana.

Annexe: Structure de laction

Este anexo, escrito tambin con anterioridad a la publicacin de la obra, concluye el volumen distinguiendo los planos de accin para el cristiano: sobre el plano espiritual, que es el propio de la Iglesia; y el plano temporal, que compromete solo a su responsabilidad personal delante de la sociedad civil.

147 148

Ver Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg.579

La tche propre de lAction catholique, comme elle ne cesse elle- mme de le proclamer par ses organes autoriss, est cest seulement quand la politique touche lautel quelle a (par une sorte dadaptation moderne de lantique potestas indirecta) intervenir sur le plan politique. Dans lordre des activitis strictement temporeles, sociales et politiques, il est normal que linitiative vienne den bas, je

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Ambos planos de actividad son claramente distintos, como las cosas que son del Csar y las cosas que son de Dios. Claro es que el orden de la Redencin, o de lo espiritual debe vivificar, hasta sus ms ntimas profundidades, el orden de la civilizacin terrenal o de lo temporal, o de las cosas que son del Csar; pero ambos rdenes permanecen netamente 149 distintos.

Entre estos dos planos se sita un punto intermedio.

En este tercer plano como en el primero, el cristiano obra apareciendo 150 ante los hombres en cuanto cristiano e implicando con ello a la Iglesia.

Es un plano convergente con lo temporal, un plano de accin en el cual el cristiano tiene por meta la vida eterna (el objeto de su esperanza) y el orden de las cosas divinas, salvaguardando los bienes propios de lo espiritual en el orden temporal (el comienzo de la realizacin de su esperanza). Ahora bien, estos tres planos tan diferentes, no pueden reemplazarse el uno por el otro. Los tres son necesarios para la realizacin de cada una de las actividades correspondientes, siempre y cuando sean las propias dentro de cada plano. La accin del cristiano debe comportar la unin de los tres planos, la unidad en la diversidad. Una vez ms, Maritain dej claro que la realizacin concreta de la Nueva Cristiandad, donde la religin y la cultura se complementen, es posible. Slo as se podr tener esperanza de un nuevo renacer.

veux dire des laque agissant leurs risques et prils. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 592. Traduccin propia. 149 Ces deux plans dactivit sont nettement distincts, comme les choses qui sont Csar et les choses qui sont Dieu. Il est clair que lordre de la Rdemption, ou du spirituel, ou des choses qui sont Dieu, doir vivifier jusquen ses plus intimes profondeurs lordre de la civilisation terrestre, ou du temporel, ou des choses qui sont Csar; mais ces deux ordres restent nettement distincts. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 618. Traduccin propia. 150 Sur ce troisime plan comme sur le premier, le chrtien agit et parat devant les hommes en tant mme que chrtien, et pour autant il engage lglise. Maritain, Jacques; Humanisme Intgral, C, Vol. VI, pg. 623. Traduccin propia.

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B. Humanismo integral: una civilizacin fundada en la esperanza

Luego de haberse convertido a la fe catlica, comenz para Jacques Maritain lo que podramos llamar con Abelardo Lobato O.P. su segunda navegacin
151

por el mar de la modernidad. El universo moderno era

antropolgico y tomaba al hombre como camino y fin absoluto. La modernidad encontr el ncleo de la problemtica humana en el tema de la libertad, causa principal de la historia. Si en otros tiempos se haba incurrido en grandes desvos en lo que al tema de la libertad humana y la historia se refieren, estos nuevos tiempos no disipaban las amenazas que sobre estas problemticas asechaban. Ya por 1925 Maritain haba analizado en su obra Trois Rformateurs el viraje nefasto que haban sufrido de lo humano, la inteligencia y lo social acuado por Descartes, Lutero y Rousseau. Para romper con estas oscuras asechanzas era preciso preparar un futuro mejor y ello requera de una nueva concepcin del hombre y una radical orientacin de la libertad. Maritain trata de llegar a ese ncleo de lo humano, tan metido en el corazn de la modernidad, ofreciendo un camino para la liberacin de la libertad. (...) En este contexto forja su proyecto de humanismo.
152

El pensador francs asumi la exigencia de construir un nuevo mundo y se enfrent al reto que demandaba entrar en el propio tiempo y ser capaz de trascenderlo. A los casi 50 aos edad, en los que Jacques no slo alcanzaba su madurez en la vida sino su madurez filosfica, se propuso instalarse en el corazn de la realidad acerca de la cual desde muy joven vena reflexionando: el proyecto de un nuevo humanismo. De este modo, una vez ms, la persona

151

Ver Lobato O.P., Abelardo; La persona eje del humanismo integral de J. Maritian, en Rev. Angelicum, 1987, Vol. 64, fasc. 1, pg, 10. 152 Idem, pg, 10-11.

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humana se convirti en el concepto clave, en la idea recurrente y en el fundamento del humanismo integral. As, a partir de los elementos motores de esta obra nos encontramos con un autntico espritu de esperanza, puesto que la reflexin sobre los tiempos presentes requiri de parte del filsofo galo, un esfuerzo firme y creativo, sin lamentos ni pesimismos sino con una fortaleza invencible, apoyado en una confianza generosa en el hombre y en Dios, mirando al futuro con anhelo y asumiendo un compromiso lleno de pasin por el bien. Fue esta misma pasin la que lo ha ayudado a discernir y reconocer las semillas del Reino que nunca faltan en la oscuridad.

La persona humana

En Humanisme Intgral Jacques Maritain dej bien en claro que la raz de todo proceso humanizante es la persona. All es donde Maritain puso su centro de indagacin. La situacin de un hombre deteriorado por el olvido de su condicin personal hace imposible un herosmo cristiano. No alcanza con la relacin de hombre a hombre, sino que es necesario que el hombre salte sobre s mismo y conquiste su propia dimensin, fijando su meta en valores que lo trasciendan. La solucin que encontr el filsofo francs fue comenzar por aceptar lo humano con sus limitaciones, a fin de superar, al mismo tiempo, lo deficiente. Estaba convencido de que la respuesta que deba darle al hombre de su tiempo tena que ser concreta, orientadora y cristiana y por eso ancl en la persona y en sus ejes metafsicos su proyecto de futuro, su ideal histrico concreto, su humanismo personal, para responder as al gran problema del hombre en relacin con Dios.

El humanismo integral se llena de contenido personalizante desde estas dos dimensiones. Una vez que se han comprendido, y que se

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comprueba que pertenecen a todo ser humano, ya no es posible concebir la ciudad terrena y la sociedad humana sino desde un rgimen que tenga en cuenta sobre todo esta condicin que llama al hombre a compartir con el hombre en una comunidad donde la libertad se expande y el pluralismo de realizaciones es una constante. La condicin personal del sujeto humano excluye a priori todos los totalitarismos. (...) La persona como fundamento exige una sociedad de autnticas relaciones interpersonales, y condena toda reduccin del individuo humano a objeto o instrumento de poder. La persona es fin y pide que todas las estructuras 153 estn a su servicio.

La persona que subraya reiteradamente Jacques en sus pginas antropolgicas no se halla separada de su condicin de individuo, y es en tanto unidad que se encuentra fundada en Dios. Tanto es as que sin Dios no slo deviene incomprensible sino que est condenada a la alienacin metafsica. Tal ordenacin de la persona a Dios rompe con el cosmocentrismo clsico y se entiende en el dinamismo de un ser libre que, conociendo y eligiendo el bien supremo, tiende a l, conforme a la tensin del amante respecto del Amado. La espiritualidad libre del hombre no excluye su evidente corporeidad, ni la corporeidad absorbe en s, aniquilndola, la libertad del ser. As, la persona individua, de matriz judeo cristiana, reviste primaca en la cultura occidental y emerge como la nocin propia de una antropologa integral, empeada en interpretar al hombre en la plenitud de su verdad. Al mismo tiempo que el hombre es individuo dentro de la propia especie a la que pertenece, en tanto se reconoce indigente en orden a sus necesidades materiales y espirituales, se propone vinculaciones con sus semejantes para lograr satisfacer sus necesidades. Maritain insisti siempre en la realidad personal del ser humano. Ya en Trois Rformateurs el autor dej bien en claro que el mundo moderno ha incurrido en una grave confusin: la individualidad vs. la personalidad. Mientras el nombre de individuo es comn al hombre, al vegetal o a la bestia, el nombre persona debe ser reservado slo para la sustancia que posee espritu, a las sustancias que eligen su propio fin y que

153

Lobato O.P., Abelardo; La persona eje del humanismo integral de J. Maritian, en Rev. Angelicum, 1987, Vol. 64, fasc. 1, pg, 27-28.

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son capaces de determinarse a s mismas. Son sustancias que pueden decir hgase y se hace. El error del individualismo moderno, que de algn modo proviene de los tres reformadores, fue sacrificar la persona por el individuo. Fue muy dura la crtica que hizo Jacques Maritain a este modo de pensar, sobre todo en la obra mencionada, de modo que sera errneo pensar que para l la nocin de persona no asume, como en la definicin tomista, la individualidad. Nuevamente queremos dejar bien en claro que la distincin hecha por el filsofo galo, no pretende hacer primar una nocin sobre la otra, sino remarcar el carcter personal del hombre que la modernidad ech por tierra. Todas las formas de humanismo que surgieron a partir de 1930 fueron intentos de salvar al hombre desde una concepcin conflictiva de la libertad, puesto que se basaban en una visin parcial de ste. Las esperanzas del hombre fueron puestas en un hombre cerrado sobre s mismo. Por eso Jacques propuso dirimir estos errores con un humanismo que reconociera la vocacin ultraterrena de la persona, un humanismo abierto a la trascendencia, en otros trminos un humanismo cristiano. Recordemos que ya en tiempos de estudiante Jacques haba tenido el impulso de recuperar el individuo humano de la angustia del materialismo positivista y en su afn crey encontrar en Henri Bergson la salida. Luego de su conversin, reflexionando sobre las verdades del tomismo, Maritain asumi el desafo de devolverle al hombre su lugar, responsabilidad que mantendr hasta sus ltimos das. Para Maritain colocar las esperanzas en la persona humana significaba colocar la esperanza en Dios. Slo as sera posible realizar un verdadero humanismo. Su esperanza trasciende las circunstancias temporales en las que el hombre se encuentra. El esfuerzo de Jacques por conquistar un verdadero humanismo es doble: por un lado se trata de un esfuerzo orientado hacia la bsqueda de la verdad y de sus irradicaciones puesto que ellas son las que sealarn el camino de acrecentamiento humano; el otro acenta la decisin libre de todos los hombres de buena voluntad, a fin de que las naciones se encausen por el camino de la verdad y el bien, ya mostrado por la inteligencia y comunicada a los hombres por Dios a travs de su ordenacin a la Ley divina,

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para que participe del Sumo Bien en la vida eterna pero slo a travs de su propio perfeccionamiento en la vida temporal. Jacques confi en el hombre, en el hombre persona e individuo, y esa confianza fue salvada por la confianza en Dios. del hombre para nuestro autor. La esperanza es un elemento clave en Humanisme Intgral ya que toda la obra se halla orientada al porvenir del hombre en la espera de la renovacin de la vida humana. Es claro que el propsito de Maritain estuvo puesto en programar la accin social humana en la espera de un humanismo integral.
154

Y aqu radica la grandeza

El concepto de Nueva Cristiandad

Uno de los ms fuertes impactos tras la aparicin de Humanisme intgral fue el debate que sea abri, a propsito del tratamiento que hizo Maritain, acerca de la idea de cristiandad. El trmino cristiandad era de uso corriente entre los historiadores, y se utilizaba para designar la poca caracterizada por la influencia del cristianismo. Sin embargo, a pesar de que Maritain no ha sido el mentor del concepto, en sus escritos, la palabra cristiandad fue usada en sentido filosfico. En este sentido, designa el influjo vital de la gracia sobre la civilizacin. Dice Maritain al respecto en Du rgime temporel et de la libert:

La palabra cristiandad se refiere al orden de la cultura. Designa un cierto 155 rgimen comn temporal de gente educada por la Iglesia.

154 155

Ver Maritain, Jacques; Le Philosophe dans la Cit, C, Vol. XI, pg. 105 y ss.

Le mot chrtient se rapporte lordre de la culture. Il dsigne un certain rgime commun temporel des peuples duqus par lglise. Maritain, Jacques; Du rgime temporel et de la libert, C, Vol. V, pg. 407. Traduccin propia. En la nota a pie de pgina referida a la cita anterior aclara: Sans doute le mot chrtient ne peut dsigner ainsi le rayonement culturel et temporel de lglise quen connotant lglise elle- mme, source de ce rayonnement. Il importe toutefois de marquer plus nettement quon ne le faisait jadis quil se rfre directement, non lglise, mais aux diverses formations

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Conforme a esto la cuestin del humanismo no est tomada desde el punto de vista de las distintas concepciones tericas, sino desde el modo concreto como el humanismo se fue dando en la historia, desde el cmo se ha desarrollado en el tiempo y desde qu perspectiva puede esperarse en el futuro. Es importante destacar que la nocin de Nueva Cristiandad, entendida como un orden temporal de inspiracin catlica, tuvo sus orgenes ms remotos en las conferencias que dictara Jacques en el Instituto Catlico de Pars, all por 1914. Ya por ese entonces encontramos elementos que con el tiempo cristalizaran en esta nocin. Segn un artculo publicado en 1981 por Jean Laloy
156

, la idea de

Nueva Cristiandad apareci por primera vez en Primaut du spirituel, obra que Jacques public en 1927 a raz de la condenacin de Pio XI de lAction Franaise. Laloy intenta mostrar en su artculo cmo la visin de Maritain acerca de la Nueva Cristiandad se fue laicizando con el paso de los aos, reemplazndose esta terminologa por otras en las que no era necesario colocar la palabra cristiandad. Pese a la acertada observacin respecto del reemplazo de los trminos, es necesario aclarar que el concepto designado por ellos siempre ha sido el mismo. Frmulas equivalentes y con el mismo contenido ya aparecen en escritos anteriores al mencionado por Laloy. En Antimoderne (1920) aparecen expresiones tales como mundo cristiano, orden nuevo, pero por sobretodo mundo nuevo. Este mundo nuevo es objeto de la esperanza, puesto que l espera ver restituidas en formas histricas nuevas las leyes eternas de la humanidad.

Un mundo nuevo va a surgir entre nosotros, que por una parte ser nuestra obra, y que ser otra cosa, nosotros lo queremos al menos, que el estpido caos sin Dios y sin amor que se nos propone en lugar de la

temporelles quelle fait surgir, et de rendre sur ce point le vocabulaire moderne particulirement rigoureaux.. 156 Laloy, Jean; La Notion de Nouvelle Chrtient chez Jacques Maritain, en Nova et Vetera, 1981/2, pg. 121- 132

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cristiandad, y por el cual sera muy irrisorio que tantas vidas generosas se 157 hayan sacrificado.

El libro Primaut du spirituel encierra expresiones riqusimas en contenido como cristiandad espiritual y orden temporal nuevo que indican el trabajo que los cristianos deben realizar para lograr una civilizacin de inspiracin cristiana, orientada hacia los bienes temporales y los del espritu. Para ello ser necesario que los valores espirituales tengan primaca. De esto se trata, no de exclusin de los valores temporales, sino de una accin cristiana sobre dicho orden. Maritain deja bien en claro que la Iglesia tiene la misin de realizar una obra de reconciliacin de las culturas, sin enfrentarlas ni confundirlas, a fin de reconciliar al hombre con Dios. Esta cristiandad espiritual es (...) un nuevo mundo que es necesario edificar, y reconquistar sobre la barbarie.
158

Podemos ver claramente, que la afirmacin de Laloy es parcial, ya que con anterioridad a Humanisme Intgral Jacques Maritain utiliz expresiones semejantes a nueva cristiandad en las que no aparece explcitamente la palabra cristiandad. Si bien con el paso del tiempo, estas expresiones cambiaron de obra en obra, y as hasta los ltimos das de Maritain, el concepto no fue cambiando. Esta ciudad temporal, a la que Maritain denomin Nueva Cristiandad, terminologa que ha dado lugar a mltiples errores y polmicas, constituye una solucin prctica - en su opinin, la mejor y la ms cristiana en las circunstancias actuales, es decir, en las de la Edad histrica que ahora comienza. No se trata, pues, de abandonar los principios, error que ha sido la raz de la hereja liberal, sino todo lo contrario, se trata de aplicarlos y realizarlos
157

Un monde nouveau ca surgir devant nous, qui pour une part sera notre oeuvre, et qui sera autre chose, nous les voulons du moins, que le stupide chaos sans Dieu et sans amour quon nous propose en guise de chrtient, et pour lequel il serait trop drisoire que tant de gnreuses vies se fussent sacrifis. Maritain, Jacques; Antimoderne, C, Vol. II, pg. 1009. Traduccin y remarcado propios.

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analgicamente. Si esto puede ser llamado o no nueva cristiandad o civilizacin cristiana o de inspiracin evanglica nos parece ms bien una cuestin terminolgica, de forma y no de contenido. La Nueva Cristiandad estara, pues, asentada en una concepcin digna y elevada de la persona humana y de sus fines. La persona sera su centro. Se trata aqu de un concepto de la persona cristianamente entendido, en el que los cristianos, como alma de la Ciudad, habran de llevar al nimo de las gentes empleando para ello sobre todo medios espirituales, medios que Maritain denomin temporalmente pobres, en contraposicin a los medios

temporalmente ricos, medios de fuerza, medios coercitivos que la Edad Media y sobre todo la poca del absolutismo consider preferibles, y cuya legitimidad reconoce el propio Maritain. En esa sociedad se reconocera al mismo tiempo la autonoma de lo temporal, considerndolo no como un simple y puro medio sino como un fin infravalente y por lo tanto estimable en s mismo. Esto no significa en modo alguno que el Estado prescinda de la religin. Jacques explcitamente manifiesta que la verdadera religin cuando es conocida debe ser ayudada con preferencia a otras, en las que el error se mezcla con la verdad; pero esto no quiere decir, agrega, que la verdadera religin haya de reclamar en su favor medios violentos. De esta suerte concibe Maritain el esquema de la futura ciudad temporal analgicamente cristiana. La obra comn que sus ciudadanos trataran de realizar sera el mantenimiento de la armona y de la amistad entre ellos como base de una vida comn honorable aqu abajo y como camino peregrinal hacia los fines ultraterrenos de la vida humana. No quisiramos concluir este punto sin mencionar algunas crticas que tuvo la nocin de Nueva Cristiandad. Dice Meinvielle que la idea de una ciudad fraternal constituye una funesta ilusin, ya que no es posible una cristiandad nueva, porque es siempre la misma. Manifiesta que Maritain se equivoc al sostener que la cristiandad implica varias esencias diversas

(...) un monde neuf quil faut difier, et reconqurir sur la barbarie. Maritan, Jacques; Primaut du Spirituel, C, Vol. III, pg. 1267. Traduccin y subrayado propios.

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puesto que ella es una nica civilizacin plena. Acusa a Maritain de pensar que la Edad Media ha sido un perodo de inmadurez y de querer instaurar una nueva religin universal de la Libertad y de la Democracia.
159

Ante las siguientes afirmaciones debemos decir que Jacques Maritain en ningn momento est proponiendo un relativismo cultural. Ante el devenir cultural podran tomarse tres posturas, la univocista que no acepta ningn tipo de diversidad (lo cual es por dems imposible) y propone un modelo nico de cultura; la equvoca, que acepta la diversidad an cuando los principios supremos sean contradictorios y la anloga, que acepta la convivencia de la diversidad siempre y cuando no se lesione el Bien Comn. Maritain asume esta ltima mientras que la postura de Menvielle se acerca al primer tipo. Por ello, ante las duras crticas del mencionado autor debemos decir:

1.

Lejos de modernizar el cristianismo, el proyecto de la Nueva Cristiandad se apoy en el nico cristianismo: el del Evangelio, centrado en Cristo. No present Maritain la Nueva Cristiandad como una ideologa cuya meta sera resolver todos los problemas sino que lo importante de la propuesta maritainiana no est tanto en la forma de cristiandad ofrecida como en el acto de denuncia contra los humanismos terrenos.

2.

Si Maritain viviera hoy opondra al mundo globalizado, una Cristiandad posible como el cuerpo de naciones soberanas ordenadas hacia el Bien Comn universal, proyecto que supondra, lgicamente, la vuelta del hombre a Dios.

3.

La grandeza de su mensaje est sobre todo en la visin proftica de un mundo que se encamina a la autodestruccin y cuya nica salvacin y esperanza sera construir un orden humano, demasiado humano (parafraseando la frmula de Nietzsche en un contexto diverssimo).

159

Meinvielle, Julio; De Lamennais a Maritain, Ed. Nuestro Tiempo, Buenos Aires, 1945, pg. 281.

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4.

Es en la espera de la salvacin, que no se resuelve para Jacques Maritain simplemente en el orden temporal, que ste se vali de la nocin de progreso. La Edad Media no es una etapa superada en el sentido positivista o iluminista del trmino, sino que lo es en tanto y en cuanto asistimos a los momentos finales de la Historia de la Salvacin.

Por todas estas razones es que nos atrevemos a decir, casi con total certeza, que la Nueva Cristiandad de la que habl Maritain en trminos de civilizacin fraternal no es ni ms ni menos que la civilizacin del Amor de la que tanto habla Pablo VI y nuestro querido Juan Pablo II; una civilizacin cuya inspiracin Cristiana no desmedre las particularidades fruto de la diversidad cultural.
160

El advenimiento de un futuro humano

La lectura de la situacin del mundo en los aos precedentes a Humanisme Intgral produjo en Jacques la elaboracin de un pensamiento orientado a la accin, capaz de ofrecer al hombre un nuevo desarrollo, en la profunda certeza de que este proyecto no deba debatirse entre el humanismo marxista o el humanismo cristiano como posiciones puras. Ya hemos mencionado cuando explicbamos la temtica de la obra, que para el autor ambas posiciones tienen lugar en la totalidad del ser humano. Tiene la clara conviccin de que las verdades parciales del marxismo sobre la opresin de los ms dbiles pueden ser asumidas por la metafsica tomista de la persona, ya que se trata de verdades que la cultura no fue capaz de integrar dentro del humanismo.

160

En este sentido puede entenderse tambin un autntico ecumenismo.

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Por este motivo es que el autntico humanismo es ante todo un proyecto, un advenimiento del futuro, o como denomin el filsofo francs un ideal histrico concreto realizable en la historia presente. Dicho ideal no es una utopa, puesto que no se trata aqu de promover una ciudad ideal. Lo que importa aqu es el hombre real y su caminar histrico. Se trata de transformar el entramado social para que el humanismo sea concreto y real. Este ideal histrico es una imagen dinmica del futuro llamada a orientar la accin de los hombres, para la cual es necesario lograr en ste un cambio en sentido cristiano. Maritain propondr as la integracin del elemento cristiano en su prospectiva. El Evangelio debe penetrar toda la historia y todos los mbitos humanos. sta transformacin reclama que se respeten las exigencias de la naturaleza humana, la imagen de Dios en el hombre y los valores trascendentes. El cristianismo debe penetrar y vivificar completamente las culturas, pero esto no significa que nuestro autor desee instaurar nuevamente la civilizacin medieval. Muy por el contrario, su propuesta apunta a recuperar las conquistas de la modernidad y a superar los inconvenientes. Para ello apel a la universalidad de la Iglesia que permite reconocer aquello que de bueno y verdadero tienen las culturas. Su propuesta no es ni ms ni menos que la concepcin que propone Pablo VI cuando habla del ecumenismo (entendido seriamente) y tal cual lo propusiera en su pontificado Juan Pablo II cuando menciona la relacin de la Iglesia con las diversas culturas. La obra comn humanista debe nacer de la eleccin de los hombres de vivir juntos y en paz, a fin de conseguir el bien temporal. Esta obra exige una inspiracin religiosa, lo que no implica la instauracin de un credo particular. Se trata de una concepcin testa de la cultura. La realizacin efectiva de este proyecto requiere del respeto y de algo ms que la mutua tolerancia. Cabe aclarar aqu que de la tolerancia de la cual habla Maritain en este punto no es una especie de relativismo universal sino lo que l, en varias oportunidades, design mediante el vocablo ingls fellowship. Desde esta perspectiva, la tolerancia entre los hombres adquiere una dimensin superior, ya que supone comprender que a pesar de la diversidad los hombres son compaeros de camino y deben aprender a vivir juntos. En este sentido, el

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concepto de fellowship entre los miembros de diferentes familias religiosas aparece como central en la obra comn de una civilizacin verdaderamente universal. El programa de la Nueva Cristiandad es la unidad en la pluralidad, o sea no una cristiandad monoltica, sino una cristiandad segn las variables culturales.

Como se ve, la nocin de cultura cristiana describe la universalidad de la civilizacin como un fruto de la penetracin y vivificacin del cristianismo en todas las culturas particulares de la tierra. Esta unidad universal de la civilizacin es descripta como una unidad anloga a la Iglesia, por eso no anula la diversidad propia de cada cultura. Esta analogicidad (sic) entre la civilizacin universal y la catolicidad de la Iglesia es lo que permite afirmar la realidad y la posibilidad histricas de una civilizacin verdaderamente universal en la cual se realice la sntesis integradora de unidad y 161 diversidad.

Jacques quiso alejarse del error mortal que significa confundir la Iglesia con una cultura particular. Precisamente la Iglesia se caracteriza por trascender la cultura, puesto que todos los pueblos, ms all de sus diferencias, han sido llamados a compartir el amor de Dios. Pero quizs la clave fundamental de esta tesis sea nuevamente la esperanza. Despus de todo lo dicho nos surge una breve reflexin: para Jacques Maritain, el aporte indispensable y primordial de la Iglesia es estar llamada a dar una amistad autntica basada en el amor evanglico. De esta efusin de amor evanglico entre los hombres es de la cual depende la realizacin de la Nueva Cristiandad. sta es la razn ltima que permite esperar confiadamente el advenimiento de la verdadera civilizacin universal.

161

Scarponi, Carlos A.; La filosofa de la cultura en Jacques Maritain: gnesis y principios fundamentales, EDUCA, Buenos Aires, 1996, pg.776.

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Puntos conclusivos del captulo II, primera parte

Hemos sido testigos de cmo, gracias a la intervencin liberadora de la Iglesia ocurrida en 1926, Jacques Maritain decidi abandonar la dedicacin exclusiva al orden especulativo y abrirse a la reflexin sobre la filosofa prctica. Jacques decide restituir su razn y ponerla al servicio de las cosas temporales sin alejar su vista de lo eterno. En estos tiempos se hizo consciente de que su vocacin de servir a los hombres no slo deba realizarse en el plano temporal sino en el espiritual. As lleg el momento de sntesis integradora: conciliar lo espiritual y lo temporal. Comprendi que el filsofo debe enfrentarse con el ser humano en su condicin existencial e histrica y que dicha condicin no excluye la referencia a lo trascendente. El humanismo integral de Maritian se desarroll al filo de la cornisa que se halla entre la metafsica tomista y el cristianismo. Su visin de futuro no slo lo llev a reflexionar acerca de las condiciones necesarias para lograr un verdadero humanismo sino que, cual profeta, augur lo que en el Concilio Vaticano II, en la Gaudium et Spes, se desarrolla acerca del hombre, de la sociedad y de su plenitud.

() la esperanza escatolgica no merma la importancia de las tareas temporales, sino que ms bien proporciona nuevos motivos de 162 apoyo para su ejercicio.

Una vez ms nos encontramos cara a cara con lo que desempeara un rol fundamental no slo en la vida sino tambin en la filosofa prctica de Jacques Maritain: la esperanza.

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Constitucin Gaudium et Spes, P.I, C. I, n. 21. Remarcado propio.

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En Humanisme Intgral Maritain puso las bases de una filosofa de la esperanza como dimensin esencial de la cultura. No olvidemos que su preocupacin por el orden temporal surgi como consecuencia del papel importantsimo que jug la esperanza en su experiencia existencial. Pero dicha filosofa de la esperanza no se inscribe slo entorno al destino personal del individuo, sino que se abre a su dimensin histrica y temporal. En efecto, Jacques Maritain, basando su propia vida en la esperanza del porvenir, proyect tambin, desde su propia situacin de profunda incertidumbre, toda la tarea filosfica y su compromiso con la humanidad. As, debajo del sentimiento de la esperanza, que puede presentarse constituyendo al hombre que fa en la realidad, Jacques halla una estructura ontolgica de la espera, fundamental para la existencia humana. El anlisis filosfico del rol de la esperanza en la vida y la obra maritainiana presuponen una antropologa y una metafsica del todava no. Jacques, an siendo estudiante, consideraba la existencia del hombre como una dialctica que oscilaba entre una naturaleza humana donada (que implicaba un esse minimum) y su orientacin entorno a su esse plenum. As, se reconoci y reconoci tambin a todo hombre como viator, como un ser que busca la realizacin efectiva de s mismo. Parti, sin ser demasiado conciente de ello, de la estructura de esperanza que tiene por corazn el dinamismo ontolgico del todava no. Dicha proyeccin de futuro constituye el resorte del ser humano en camino, de aqu que una vez experimentada la esperanza en la propia vida familiar e intelectual, Maritain bregue por extenderla al mbito cultural y destaque con tanto ahnco el papel que juega en ella el hombre. Jacques Maritain encuentra en la esperanza la respuesta del ser humano a la realidad potencial de su existencia, respuesta que es una apertura a la actualizacin de sus posibilidades pues se comporta como la entelequia del devenir de la persona, de su conocimiento de la realidad, de la historia y de la comunidad. Podramos decir que para Jacques, negar la existencia de la estructura de esperanza sera negar la posibilidad de la plenitud humana.

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Es la esperanza la que anima y configura el misterio del hombre y su devenir histrico. Hacemos nuestras las palabras del Pbro. Scarponi Cmo sera posible imaginar y pensar la vocacin universal al desarrollo cultural del humanismo integral, si no es a partir de una visin esperanzadora del hombre y de su historia temporal?
163

Maritain fue un hombre que confi en el hombre, que esper en l. Su pensamiento estuvo orientado al porvenir, en la esperanza de una renovacin de la naturaleza humana centrada en el Evangelio. Y cul fue el fundamento ltimo que le permiti esperar confiadamente?

Aquello que en definitiva nos permite esperar, es el hecho de que existe hoy, invisible de suyo, sin duda, pero as mismo discernible por muchos signos, un despertar, yo no digo en la multitud, pero en ciertas almas, menos raras de lo que se cree, de esta vida de oracin contemplativa y de unin con Dios que es la fuente oculta donde el amor se derrama por miles de caminos secretos, y que conduce y sostiene el trabajo de los hombres que se consagran a la accin apostlica, como de aquellos que se consagran a la accin temporal tal como aquella es requerida para que el mundo no perezca. (...) Una invisible constelacin de almas dedicadas a la vida contemplativa, yo digo en el mundo mismo, en el seno mismo del mundo, he aqu en definitiva nuestra ltima razn de 164 esperar.

El precedente texto corresponde al ao 1966, prcticamente en al ocaso de su vida, pero nos interes mostrarlo aqu para remarcar la coherencia de su pensamiento.

Scarponi, Carlos A.; La filosofa de la cultura en Jacques Maritain: gnesis y principios fundamentales, EDUCA, Buenos Aires, 1996, pg.842 164 Ce qui en dfinitive nous permet desprer, cest le fait quil y a aujourdhui, invisible de soi, sans doute, mais quand mme discernable par vien des signes, un veil, je ne dis pas dans la multitude, mais dans certaines mes, moins rares quon ne croit, de cette vie de prire contemplative et dunion Dieu qui est la source cache do lamour se rpand par mille cheminements secrets, et qui porte et soutient le travail des hommes qui se dvouent laction apostolique, comme de ceux qui se dcouent laction temporel telle quelle est requise pour que le monde ne prisse pas. (...) Une invisible constellation dmes adonnes la vie contemplative, je dis dans le monde lui-mme, au sein mme du monde, voil en dfinitive notre ultime raison desprer. Maritain, Jacques; Approches sans Entraves, C, Vol. XII, pg. 763-764. Traduccin y remarcado propios.

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Ms all de los innumerables estudios realizados sobre la aparente contradiccin en el pensamiento de nuestro autor con el correr de los aos, ste prrafo demuestra lo contrario. Aqu nos ha dejado lo que ha sido, a lo largo de su vida y obra, su ms profunda preocupacin: la primaca de lo espiritual y la primaca de la persona humana entendidas e integradas en la estructura de esperanza. De igual modo que en Humanismo Intgral, Maritain no renunci jams a la esperanza de una nueva cristiandad, de un nuevo orden de inspiracin cristiana.
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Confi en la persona humana, en su

naturaleza racional y libre articulada sobre un esencial esperar de resolucin escatolgica. l adopt como actitud ante el hombre, su historia, lo temporal y lo trascendente una esperanza integral y es en esa clave que debemos leer y reflexionar su vida y su obra. Jacques Maritain no slo vivi conforme a la estructura de esperanza, sino que tuvo clara conciencia de que ella era el elemento decisivo para cualquier intento de efectuar cambios, sobre todo a nivel social. Ello se debe a su estructura dinmica puesto que la esperanza es un intenso estar listo para actuar. Sin embargo, Jacques se encontraba (como hoy en da nos hallamos) con interpretaciones errneas y confusas en torno a la esperanza y su esfuerzo por desterrarlas qued plasmado, sobre todo, en Humanisme Intgral. Una de esas falsas interpretaciones tiene que ver con la confusin de esperanza con utopa. En la obra mencionada hace una dura crtica a este tipo de falsa esperanza y propone, en cambio, un ideal concreto. Maritain descarta como posibilidad de instaurar un autntico humanismo aqul basado en la idolatra del futuro o en el culto del progreso burgus. Uno y otro suponen la enajenacin de la esperanza, porque lejos de esperar que ocurra algo ahora gracias a la accin del hombre en el actual da, se espera que ocurra en la posteridad, en un futuro ideal, sin que ste haga nada.

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(...) lespoir dune nouvelle chrtient, dun nouvel ordre dinspiration chrtienne. Maritain, Jacques; Le Philosophe dans la Cit, C, Vol. XI, pg. 42-43. Traduccin propia.

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Nuestro autor decidi desterrar esta dicotoma que lleva a la confusin. Vivir conforme a la esperanza, para Jacques, no supone optar entre la anarqua o la revolucin, entre la vida burguesa o un sistema sovitico. De lo que se trata aqu es del bienestar humano, de ejercitar productivamente todas sus facultades y de que todos los rasgos que conducen a la sociedad a la pasividad resignada muten no en un activismo desmedido sino en una participacin activa en los asuntos de su cultura. El filsofo francs reemplaza las falsas esperanzas por una esperanza integral. Porque la cultura es el mundo que la persona crea para perfeccionar su vida y su ser de una manera integral, logrando su cima con el perfeccionamiento de su vida espiritual, es que debe desarrollarse como un verdadero humanismo. Y dado que, en tanto ubicada en el tiempo, cesa con la muerte, sin embargo prepara al hombre para la consecucin de su meta definitiva. Por ello, aunque transitoria como la vida terrena, la cultura (si se trata de un desarrollo integral del hombre, esto es basado en la autntica estructura ontolgica de la esperanza) dispone, conduce o abre a la plenitud definitiva. Maritain est convencido que el cambio que debe operarse en la cultura hacia un verdadero humanismo debe hacerse atendiendo a la estructura de esperanza y por ello considera al cristianismo como el espritu que debe animar dicha transformacin. l sabe perfectamente que el cristianismo no es una doctrina social ni econmica ni poltica y que su misin es santificar la vida interior del hombre y su actuar todo. Slo que tambin es consciente que desde esta raz divinamente transformadora del hombre, el cristianismo sana la naturaleza humana, confiere a la inteligencia y a la libertad el poder reencontrarse con el valor y la dignidad de la persona, y as desde la interioridad del hombre fundamentada en los principios morales inmutables, d solucin a los problemas temporales. El orden temporal, animado por el cristianismo (que tal como hemos explicado en su momento supone tambin la participacin de los no cristianos), influye en la organizacin recta de lo humano y, mediante esta purificacin, instaura un orden humanista e integral. Para nuestro autor, la Nueva Cristiandad no implica que la Iglesia se inmiscuya como tal en la rbita estrictamente temporal y propia del estado (esto correspondera al modelo

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Medieval), antes bien su intervencin se da a travs de sus hijos, animados por su espritu. La reflexin de Maritain denota en su conjunto una confianza fundamental o primera, inscripta en las profundidades de la persona que, lejos de cerrarse sobre ella, busca trascender hacia Otro. Diramos que la espera humana muestra aqu su cara supra- situacional, supra- racional e indefinida puesto que a diferencia del animal no espera a lo que se siente estimulado sino que debe ajustarse a la realidad futura anhelada. La esperanza de Maritain no se anquilosa en lo meramente temporal sino que lo trasciende. Se trata de una esperanza fundamental, que comporta un momento supra - temporal, abierto al porvenir y que logra su plenitud en el abandono confiado al absoluto. De este modo colabora con la realizacin ordenada de lo temporal y espiritual de los hombres, y tanto ms cumplidamente lo alcanza cuanto ms se dedica a realizar su fin sobrenatural, que no es sino la transformacin del homo viator en homo beatus, ms all de la vida del tiempo. En otros trminos, la filosofa de la esperanza maritainiana est fundada en una autntica metafsica existencial cuya fe en el hombre, su racionalidad y su moralidad proyectan a la aceptacin libre y confiada en la existencia del Tu absoluto, porque el esperanzado, a travs del algo concreto que en cada caso espera, lo espera todo.

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Parte II Elementos de una filosofa de la Esperanza a travs de los grados del saber.

Jacques Maritain. Fotografa tomada en 1957.

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Introduccin general

En la conclusin del ltimo captulo de la Primera parte terminamos diciendo que Maritain adopt ante el hombre y su historia una actitud basada en la esperanza integral. Esto quiere decir que el tratamiento de otros problemas de ndole filosfica como la reflexin acerca de la epistemologa y gnoseologa, por citar los casos que nos ocuparn - no fueron ajenos a esta actitud. Nos encontramos en este momento frente a la obra de Jacques Maritain que ha sido denominada la "Summa" de su pensamiento: Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir. Obra que data de 1932, tan slo cuatro aos anterior a Humanisme intgral, con alrededor de 750 pginas en su versin castellana. En ella expuso toda su filosofa sobre la base de la estructura de esperanza como consideracin integral para el conocimiento humano. Es probablemente una de las obras ms importantes del filsofo francs, sucesivamente retocada y ampliada hasta su edicin definitiva en 1963. Ella representa un singular itinerario que va desde la Ciencia hasta la Sabidura, donde gracias a la metafsica encuentran su precisa ubicacin tambin las ciencias experimentales y la filosofa de la naturaleza. Pero quizs lo ms curioso de este itinerario gnoseolgico, de slida base tomista, sea el haber sido profundamente fertilizado por su experiencia existencial e inspirado en su incansable bsqueda esperanzada de la Verdad. Abundantes han sido las reflexiones que suscit la temtica abordada en esta obra por el filsofo galo. Basta consultar el Repertorio Filosfico para cruzarnos con la variada bibliografa sobre el particular. Sin embargo, nuestro propsito no apunta a meditar directamente la temtica epistemolgico gnoseolgica sino que est orientada a rastrear, en toda la obra, elementos que nos permitan afirmar la existencia de una filosofa de la esperanza. Luego de mltiples relecturas de la misma estamos en condiciones de afirmar que la especulacin filosfica de Jacques, cuyo fruto fue Distinguer

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pour Unir ou Les Degrs du Savoir, estuvo basada sobre los dos pilares que, como ya vimos en la primera parte, forjaron su pensamiento: el anhelo de verdad y la esperanza de encontrarla los cuales entretejen su experiencia existencial. Una vez ms la experiencia vital de la espera aparece detrs de un planteo filosfico. La esperanza del encuentro con la verdad, que disip las tinieblas de la muerte que asolaron en su juventud, constituye el trasfondo de la reflexin epistemolgica de Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir. Podramos decir, sin temor a equivocarnos, que la temtica intentada en ella no consiste slo en una exposicin acadmica de la gnoseologa y epistemologa tomista, sino que es adems el testimonio de la evolucin progresiva del pensamiento de Maritain en el recorrido que comenz en la Sorbona (con las ciencias particulares y el error univocista), continu con Bergson (la necesidad de trascender lo meramente emprico) y lo condujo final y felizmente a Sto. Toms y a la Revelacin Cristiana (conocimiento metafsico y teolgico). Estas tres experiencias marcaron el itinerario intelectual y espiritual de nuestro autor correspondiendo cada una de ellas a uno de los tres grados del saber. En cada una de estas vivencias vio Jacques que el hombre en general y l, en particular, tienen razones para esperar. As, la epistemologa de Maritain, que fue fruto de la reflexin doctrinal y de una vuelta sobre s mismo, no slo reviste por ello un carcter metodolgico (problemtica que abordaremos en el captulo I) sino a la vez existencial (cuyo tratamiento ser motivo del captulo II). Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir
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es el resultado de la sistematizacin de la epistemologa y la

gnoseologa modernas, de su experiencia frente al misterio del ser y de la vivificacin de la sabidura teolgica en clave de esperanza. La filosofa y el filosofar de Maritain presentan una complejidad, una multiplicidad de aspectos y de temas estrechamente unidos entre s gracias a una dependencia lgica que encuentran su raz en la misma personalidad filosfica del autor. Por esto, a fin de comprender a fondo esta obra, ser til
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En adelante citaremos esta obra en forma abreviada, ya sea como Distinguer pour Unir ya como

Les Degrs du Savoir.

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tener presente la situacin y el contexto del pensamiento francs dentro del cual se desarroll esta reflexin. En este sentido podemos decir que la epistemologa maritainiana es una epistemologa existencial segn un doble sentido. En el primero la llamamos epistemologa existencial puesto que fue en su vida donde experiment que para un autntico desarrollo y para una sincera bsqueda de la verdad se requiere del clsico principio distinguir para unir. En un segundo sentido es una gnoseologa existencial en tanto opuesta a una epistemologa abstracta. La obra de Maritain es el vivo testimonio de cmo es posible andar un camino filosfico unitario y coherente partiendo del conocimiento de lo real y ascendiendo mediante diversos y progresivos grados de abstraccin a la realidad suprasensible, a fin de encontrarse con el conocimiento mstico y con el don de la fe. Es una epistemologa construida sobre la esperanza de que es posible el conocimiento de la Verdad. Y esta es la preocupacin general que subyace tras toda la obra. An ms; si bien Distinguer pour Unir... es una de las obras cuya estructura se encuentra especialmente cuidada por Maritain, no por ello debemos pensar que se trata de un compendio fro y descarnado. Muy por el contrario, es el cuidado mismo en la estructura interna el que permite patentizar el camino sapiencial trazado en ella; ese camino abierto a la Verdad que sacia la bsqueda filosfica. En Les Degrs du Savoir... se preocup ante todo por la perspectiva epistemolgica de la estructura de la metafsica. Analiz el ser como inteligible supremo que rene en s a todos los otros inteligibles y que, tratndose de la analoga metafsica, no puede dejar fuera, a diferencia de la analoga predicamental (propia de gneros y especies) ninguna diferencia, pues considera primariamente todas las cosas en tanto que son. Por eso el ser es un trascendental, no es un gnero, y es analgico, ya que se predica en cada caso incluyendo la diferencia propia de ese caso junto con el significado comn a todos. Es desde esta perspectiva metafsica analgica que debemos comprender los tres propsitos fundamentales de esta obra, a saber: la lucha contra el univocismo gnoseolgico, la distincin jerrquica y la relacin de los distintos tipos de saberes y el recurso a lo trascendente. De hecho, es esta

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misma mirada analgica uno de los elementos fundamentales de nuestro estudio. La posibilidad de acceder a la Verdad por caminos parcialmente iguales, parcialmente distintos indica que la esperanza colocada en el posible conocimiento de la verdad no es vana. A lo antedicho debemos agregar que toda la obra en general y cada uno de los temas tratados en particular se articulan en lo que de aqu en ms denominaremos la estructura de esperanza. En primer lugar caracterizamos esta estructura como una forma de proyecto, que impulsa al hombre a esperar su futuro. El proyecto nacer del contacto con la realidad. Ciertamente Maritain, como todo hombre, no puede ms que contemplar lo real. La posesin en s mismo in status viatoris- es slo parcial, y por lo tanto proyectiva. El carcter inseguro de esta relacin entre el hombre y la realidad alcanza para advertir que el proyecto (caracterstica propia de la estructura de la espera humana) es tambin una bsqueda. En definitiva, la vida del hombre que espera es un proyectar, proyectar es buscar y buscar es querer ser, ir ms all. Ir ms all, trascender, significan en sentido ontolgico, cumplir la propia vocacin (en Jacques, cumplir de manera perfecta con el ntimo mandato de la vocacin filosfica) Sin embargo, no se trata aqu de la estructura de la espera sin ms, sino de la estructura de esperanza, razn por la cual debemos preguntarnos cundo la espera natural del hombre se hace esperanza? Hcese esperanza la espera cuando el hombre, por contraste con las vicisitudes de la vida, descubre que hay un fondo, una secreta raz en la cual puede depositar su confianza. Por eso, cuando hacemos referencia a la estructura de esperanza, no estamos significando una espera natural del hombre sin ms, sino que estamos subrayando, como elemento decisivo, la confiada espera en lo desconocido producto de la certeza de la existencia de un sentido que trasciende lo meramente temporal. Ella consiste en la confiada espera en lo por venir, en lo nuevo. Es la apertura hacia lo otro, hacia el ser y la verdad de las cosas. El conocimiento del hombre, la organicidad de sus saberes, la vocacin filosfica, por mencionar slo algunos ejemplos, poseen para Maritain dicha estructura. Segn nuestro autor, quien conoce se abre a lo desconocido confiadamente, al igual que quien busca saciar su sed de Verdad.

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Este escrito, que est interesado primordialmente en la dimensin metafsica, no excluy la preocupacin por el hombre concreto, puesto que gracias a dicha inquietud metafsica lleg el autor a vislumbrar el fundamento que anida en todo hombre, el cual le permite entenderlo tambin desde y en la esperanza. Prescindir del Maritain metafsico o mstico para entender la visin esperanzada que tuvo de su propia existencia y de la existencia del hombre sera un error imperdonable. Por este motivo, amn de que la problemtica abordada en este tratado data de algunos aos antes a la considerada en Humanisme Intgral, sin embargo no deja de estar en consonancia con este ltima. Recordemos que los escritos que dieron lugar a Humanisme Intgral son contemporneos a la aparicin de Les Degrs du Savoir y, por otro lado, Distinguer pour Unir... fue retocada por el autor hasta casi 30 aos despus de su primera edicin. Con esto queremos dejar en claro que entre ambas obras existe un hilo conductor innegable, no slo desde lo doctrinal sino desde lo experiencial. Ambas poseen por sustento elementos que nos permiten afirmar la existencia de una filosofa integral de la esperanza, tal como iremos probando en esta segunda parte.

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Captulo I Aproximacin a Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir

Estructura general de la obra

Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir consta de nueve captulos titulados: Grandeur et misre de la mtaphysique, Philosophie et science exprimentale, Le realisme critique, Connaissance de la nature sensible, La connaissance mtaphysique, Exprience mystique et philosophie, De la sagesse augustinienne, Saint Jean de la Croix, Todo y nada, precedidos por un Prefracio. Luego del cap. I, la obra se divide en dos grandes partes. La primera de ellas aborda la temtica acerca de los grados del saber racional y la segunda parte, la problemtica se refiere a los grados del saber suprarracional. Finaliza los ocho captulos con una conclusin sobre Todo y nada y una serie de apndices sobre diversos temas tratados en la misma. En la primera parte considera sobre todo la filosofa, pero tambin las ciencias experimentales, y desde algunos aspectos incursion en la sabidura teolgica. La segunda parte trata de la relacin entre la mstica y la filosofa, de la comparacin entre la sabidura agustiniana y la sabidura tomista y muestra la diferente vocacin de los dos ms grandes pensadores del cristianismo occidental. Por ltimo se refiri a la contemplacin en San Juan de la Cruz, cuestin que, tanto en Jacques como en su esposa, produjo gran atraccin, sobre todo en los tiempos posteriores al bautismo. La primera parte del libro est dedicada a cuatro grandes temas: la relacin entre filosofa y ciencia experimental (cap. II), el realismo crtico (cap. III), la filosofa de la naturaleza (cap. IV), y la metafsica (cap. V)

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En esta parte Maritain acepta la legitimidad de un realismo crtico, distinguindose as de Etienne Gilson, que en Ralisme thomiste et Critique de la Connaissance (1932) haba afirmado que un realismo crtico era un crculo cuadrado. Lo que ms interesaba a Gilson era poner en claro la inviabilidad de los intentos del Cardenal Mercier, y de otros pensadores de Lovaina, de acceder a la metafsica tomista a partir de la duda metdica de Descartes.
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Gilson conden en esta obra todo intento de pasar del pensamiento al ser. La duda cartesiana, en efecto, priva de todo apoyo ontolgico inicial, pues acerca de cualquier afirmacin ontolgica plantea la incertidumbre de si la realidad corresponder realmente o no a nuestra afirmacin. Si nos recluimos inicialmente en la pura inmanencia del conocimiento, dice Gilson, jams podremos obtener a partir de all la trascendencia del ser. Maritain estuvo de acuerdo con esto, pero estaba convencido de que la expresin realismo crtico no estaba necesariamente ligada a ese tipo de especulacin, sino que poda usarse para designar la conciencia reflexiva de la evidencia del ser como punto de partida no necesitado de demostracin. En Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir reconocer que su diferencia con Gilson es solamente de ndole verbal.

Entre las posiciones de Gilson y las nuestras no hay ninguna diferencia sustancial. Sin embargo mantenemos como bien fundada la expresin realismo crtico, porque si en tal caso la palabra crtico no significa nada ms que filosfico, caracteriza, con todo, y muy exactamente una funcin especial de la Filosofa Primera, que es la de juzgarse a s misma y 168 juzgar sus propios principios.

Estos intentos fueron continuados despus por el P. Joseph Marechal S.J., esta vez respecto del pensamiento de Kant, en El punto de partida de la metafsica, obra que a su vez inspir el Tomismo trascendental de Karl Rahner. 168 Entre les positions d. Gilson et les ntres il ny a aucune diffrence substantielle. Nous maintenons toutefois comme bien fonde lexpression ralisme critique, car si en pareil cas le mot critique ne signifie rien de plus que philosophique, il caractrise nanmoins trs exactement une fonction spciale de la philosophie premire, qui est de se juger elle- mme et de juger ses propres principes. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 271. Traduccin propia.

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Segn Maritain, el punto de partida del conocimiento no es, como para Descartes y los modernos en general, la afirmacin que reza: "yo tengo conciencia del conocer", sino "yo tengo conciencia de conocer al menos una cosa: que algo es". La intencionalidad del conocimiento en Maritain, lejana desde su punto de partida de la de Husserl, concibe al objeto como tal por el simple hecho de que es la cosa real. Por eso la duda cartesiana es imposible. La universalis dubitatio de veritate de Aristteles y Santo Toms no es una duda real previa a todo conocimiento, afirma el galo, sino una hiptesis que se examina para llegar a la conclusin de su imposibilidad absoluta. Se desprende con claridad de lo anterior la razn por la cual Maritain insisti tanto contra la nocin cartesiana del conocimiento. El objeto de conocimiento no es la idea de la cosa, sino la cosa misma, a travs de la idea o concepto. Es decir, el concepto no es sino medium quo, aquello mediante lo cual se conoce, y que slo por una reflexin, que es una segunda intencin, se hace objeto de conocimiento l mismo. Para Maritain, el error fundamental de Descartes y de toda la filosofa moderna (an tambin la filosofa de su Maestro Bergson) ha sido tomar las ideas por el objeto de conocimiento. Una vez hecho esto, la pregunta acerca de si a esos objetos inmanentes corresponden otros objetos trascendentes, que seran las cosas reales, est naturalmente destinada a una respuesta negativa. Si el punto de partida es inmanente, no puede llevarnos a lo trascendente. La experiencia nos muestra que lo que inicialmente conocemos no son nuestras ideas, sino las cosas, y slo por reflexin podemos llegar al conocimiento del concepto como tal. Para estructurar los diversos grados del saber, Maritain recurri a la doctrina tomista de los tres grados de abstraccin, entendida como abstraccin formal, es decir una abstraccin en la cual, en vez de irnos alejando hacia generalidades cada vez ms vagas, lo que hacemos es ir pasando de un nivel a otro, especficamente diverso, de la realidad. Jacques se aferr a este carcter especficamente diverso de cada grado del saber, que implica tambin una metodologa propia e intransferible para cada uno. Agregar que esto da lugar a una ordenacin jerrquica, puesto que los objetos de la ciencia superior son como una forma respecto a los objetos de la ciencia inferior.

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En el primer grado ubic a las ciencias y la filosofa de la naturaleza, en el segundo a las matemticas y en el tercero el ser puramente inteligible de la metafsica. En ste ltimo es conveniente aclarar que el ser sobre el cual versa la metafsica es inmaterial en dos sentidos: negativamente (es el caso del ser en general que es inmaterial porque no exige necesariamente la materia, ya que puede realizarse tanto en entes materiales como inmateriales), o positivamente (tal es el caso de las sustancias espirituales como Dios y los ngeles, que rechazan necesariamente toda materialidad). Apreciacin interesante es la que estableci el autor al distinguir entre ciencias de explicacin y ciencias de verificacin.

Las primeras ciencias, ciencias de la explicacin, presentan al espritu inteligibles despojados de la existencia concreta que aqu abajo revisten, esencias desligadas de la existencia en el tiempo: aunque ningn tringulo existiera sera siempre verdad que la suma de dos ngulos de un tringulo euclidiano es igual a dos ngulos rectos. En este sentido se puede decir que estas ciencias nos revelan verdades eternas. Las otras ciencias, ciencias de la constatacin (verificacin), tienden tambin a tales verdades, pero no alcanzan a trascender la existencia en el tiempo, precisamente porque no llegan hasta las esencias inteligibles sino en sus signos y 169 sustitutos de que provee la experiencia (...)

Segn Maritain, la ciencia tiene siempre por nico objeto las estructuras necesarias e invariables de la realidad. Las ciencias de la explicacin contemplan abiertamente esas necesidades inteligibles y encuentran en ellas las razones de lo real mientras que las ciencias de la verificacin slo logran experimentar, por los efectos sensibles, la existencia de esas necesidades, sin

Les premires sciences,sciences de lexplication, posent devant lesprit des intelligibles dgags de lexistence concrte quils revtent ici- bas, des essences dlivres de lexistence dans le temps: quand mme aucun triangle nexisterait, il serait toujours vrai que la somme des angles dun triangle euclidien est gale deux droits. En ce sens- l, on peut dire que ces sciences nous livrent des vrits ternelles. Les autres sciences, sciences de la constatation, tendent bien de telles vrits, mais narrivent pas merger audessus de lexistence dans le temps, prcisment parce quelles natteingnement les natures intelligibles que dans les signes et les substituts quen fournit lexperience (...) Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 331. Traduccin propia.

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poder trascender lo sensible hacia lo inteligible para contemplarlas en s mismas. Una de las preocupaciones que caracterizan este volumen es la relacin entre la filosofa tomista y la ciencia experimental moderna, y por tanto, de la filosofa de la naturaleza. En este aspecto Maritain se apart de la tradicin escolstica al afirmar una diferencia especfica entre las ciencias

experimentales y la filosofa natural. Segn nuestro autor, una de las causas del descrdito del aristotelismo en el Renacimiento se asent en la obstinacin de los aristotlicos de entonces por querer aplicar la metodologa filosfica de Aristteles para responder a cuestiones sobre la naturaleza que no eran filosficas, sino ajustadas al nuevo modo de interrogar propio de la ciencia experimental. No poda haber oposicin, pensaba Maritain, entre la fsica de Aristteles y la fsica de los modernos, y ambas podran ser verdaderas, dado que enfocan aspectos diferentes de la realidad. Partiendo de esta reflexin result ineludible, para el filsofo francs, plantearse el problema del estatuto epistemolgico de las ciencias

experimentales. Es curioso el modo como lo resuelve. Apela a la nocin escolstica de las ciencias intermedias (que los medievales aplicaban a la astronoma), y que en el esquema de los tres grados de abstraccin se situaba entre la fsica y la matemtica. Maritain habl as de la matematizacin de lo real producida por la nueva ciencia y, en cuanto a la relacin de estas ciencias con la realidad, tom una postura distinta de la de otros tomistas contemporneos. l afirm - bajo la impresin causada por la relatividad de Einstein, las geometras no euclidianas, el indeterminismo cuntico, etc.- que son ms bien interpretaciones simblicas en las que ante todo cuenta la formulacin matemtica de las leyes en orden a la prediccin de los fenmenos. De aqu que estas interpretaciones simblicas as consideradas no respeten la

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concordancia con la realidad en la que se basa, propiamente, la verdad para el realismo.


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El inters fundamental de Maritain estuvo puesto en fundamentar la filosofa de la naturaleza como mbito privilegiado de dilogo entre la filosofa tomista y el pensamiento moderno dominado por la fascinacin de las ciencias experimentales. Segn Maritain, la tentacin constante de los cientficos modernos se centraba en completar la ciencia experimental con una metafsica, por lo general, inconsciente y aberrante, como el mecanicismo, el idealismo, el materialismo evolucionista, que nada tienen que ver con los datos cientficos. Esa tendencia metafsica incoercible de la mente slo puede satisfacerse legtimamente en una filosofa realista, una filosofa del ser que muestre el lugar de las ciencias entre los diversos grados del saber y del ser. La metafsica o filosofa del ser es para Maritain la autntica sabidura humana, a la cual se subordina la filosofa de la naturaleza. La metafsica se ocupa del ser en cuanto ser, abarca absolutamente todo lo que es, si bien a Dios slo lo alcanza de manera analgica, pero verdadera. Jacques acepta la distincin entre esencia y acto de ser, sin embargo en esta obra el acento cae sobre las esencias como principio de inteligibilidad de lo real. En obras posteriores el acento caer sobre el acto de ser y en tiempos del auge de Heidegger y Sartre llegar a decir que Santo Toms es el nico autntico existencialista, que no cae en el absurdo de rechazar las esencias como los modernos, pero que reconoce como momento bsico de toda la realidad no a la esencia sino al esse. Claramente vemos que la tesis fundamental de esta metafsica es la distincin real de esencia y esse en los seres finitos, lo que exige la existencia de un Ser Necesario cuya esencia sea

Con la scientia media fsico matemtica, materialmente fsica y formalmente matemtica, es ya posible una ciencia de los fenmenos como tales; pero no es una ciencia de la naturaleza sensible que vaya a buscar, bien o mal, bajo los fenmenos las conexiones inteligibles que son el alimento de la filosofa (...) antes bien una ciencia de la naturaleza que aplique al detalle de los fenmenos mismos, tal como estn en el espacio y en el tiempo, las conexiones formales de las relaciones matemticas (...) Avec la scientia media physico- mathmatique, matriellement physique et formellement mathmatique, est devenue possible une science des phnomnes comme tels. Non plus une science de la nature sensible qui aille chercher tant bien que mal sous les phnomnes les liaisons intelligibles dont la philosophie fait sa pture (...) Mais une science de la nature sensible qui applique audtail des phnomnes eux- mmes, tels quils sont coordonns dans lespace et le temps, les liaisons formelles des relations mathmatiques (...) Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 351. Traduccin propia.

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idntica al esse mismo subsistente, Causa Primera de todos los seres contingentes.
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En Distinguer pour Unir la metafisica culmina para Maritain con el estudio de los seres espirituales, Dios y los ngeles, que son positiva y no slo negativamente inmateriales. Se trata de un conocimiento imperfecto, analgico, contra toda tentacin racionalista, pero verdadero y que llega a la misma realidad de Dios, contra los agnosticismos que deforman la nocin de teologa negativa.

(...) al trmino de nuestro conocimiento conocemos a Dios como no 172 conocido (...)

Los captulos correspondientes a la segunda parte (a los que nos dedicaremos in extenso ms adelante) se enfrentan al tema del conocimiento por connaturalidad. A diferencia del conocimiento rigurosamente demostrativo propio de la teologa filosfica, es un tipo de saber precientfico, cuasi-intuitivo, el cual funda, a su vez, la llamada experiencia religiosa. La experiencia religiosa no slo tiene en la noticia originaria connatural de Dios su inmediato fundamento, sino tambin su ncleo esencial, siempre a ella concomitante; en su emergencia subjetiva y en sus expresiones objetivadas est implicada la persona entera en todas sus dimensiones constitutivas, especialmente la voluntad y los sentimientos. Toda la persona queda comprometida en ella. Implica, pues, una amplia gama de emociones y sentimientos concomitantes a la libre respuesta de la voluntad a la manifestacin experiencial de lo divino, pero es nuclear y formalmente intelectual. Es, adems, esencialmente dinmica, pues el hombre,

entitativamente finito pero tendencialmente infinito, tiene ante s un horizonte

Esta tesis es negada por otros escolsticos como los suarecianos o los escotistas, que slo admiten una distincin de razn entre ambos aspectos del ente. 172 (...) au terme de notre connaissance nous connaissons Dieu comme inconnu (...) Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 689. Traduccin propia.

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infinito (conforme a la metafsica estructura de esperanza) en su relacin dialgica experiencial con Dios. Vemos que en Maritain esta ltima temtica no surge de modo forzado sino que es casi una consecuencia de la honestidad de la inteligencia que no teme al hecho de que la sabidura filosfica se abra a las respuestas de la Revelacin y de la unin mstica. Maritain concluy as un progresivo ascenso que encuentra su fundamento en el Absoluto, en la contemplacin de un Dios personal en el que conocimiento y amor coinciden.

Frente a Dios, no hay otro medio que sobrepuje al conocimiento por conceptos, que usar para conocerlo de nuestra propia connaturalidad, de 173 nuestro conocimiento.

Propsitos de Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir

(...) la presente obra no ha sido concebida como un tratado didctico, sino ms bien como una meditacin sobre ciertos temas que se encadenan 174 en un movimiento continuo. Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir tuvo y tiene

fundamentalmente tres propsitos. Por un lado batallar contra el univocismo epistemolgico y gnoseolgico cuyas falencias experiment su autor en su juventud de estudiante.

Vis- - vis de Dieu, il ny a pas dautre moyen de dpasser la connaissance par concepts que duser pour le connaitr de notre connaturalit mme, de notre conaissance..." Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 731. Traduccin propia. 174 () que le prsent ouvrage na pas t conu comme un trait didactique, mais plutt comme une mditations sur certains thmes qui senchainent dun mouvement continu. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 264. Traduccin propia.

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Para su superacin propuso suplantar la cultura de lo efmero por la del distinguir para unir. En segundo trmino Jacques se propuso conciliar la filosofa, las ciencias y la fe, y mostrar cmo los tres mbitos conducen, con sus limitaciones y grandezas, hacia la verdad. En tercer lugar la necesidad de una fuerte referencia a lo trascendente si se desea alcanzar la Verdad. Estos tres propsitos explcitos se articulan orgnicamente en funcin de las dos coordenadas que, como venimos sosteniendo desde el principio de este trabajo, atraviesan todo el pensamiento de Maritain: la inquietud por la verdad inserta en una filosofa de la esperanza. Esta preocupacin subyace por debajo de estos propsitos y ha sido, sin lugar a dudas, el motor de la obra. Explicaremos con ms detalle su presencia en los mencionados elementos.

1. La batalla contra el univocismo o la esperanza puesta en la analoga

Maritain tiene un sentido vivsimo de la multiplicidad de modos del conocimiento humano y de la diversidad de formas y de grados del saber 175 humano.

Maritain intent hacer justicia con la pluralidad de tipos de saberes, pero al mismo tiempo no atent contra la unidad. Esta claridad respecto a la pluralidad y la unidad la bas, primeramente, en el concepto mismo de Verdad. La Verdad es el objetivo comn de todos los tipos de saberes, puesto que se trata de un concepto anlogo trascendental. Ella misma afirma la pluralidad analgica del hecho de que, si bien ellos son diversos procedimientos cognitivos de la realidad, dichos procesos no implican ningn tipo de relativismo epistmico.

Maritain ha un senso vivissimo della molteplicit dei modi della conoscenza umana, e della diversit di forme e di gradi del sapere umano. Visconti, G.; Jacques Maritain oggi en Rev. Divus Thomas, 1998, Vol. 91, fasc. I- III, Jan- Sept, pg. 117. Traduccin propia.

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El pluralismo epistemolgico en el sentido antedicho, como toda la epistemologa maritainiana, se alz y se alza contra algunos nodos tpicos de la epistemologa contempornea, en particular contra aquellos que se refieren al campo de las ciencias humanas. Uno de esos nodos es el que resulta del univocismo, del que es claramente responsable la filosofa idealista.

El idealismo suele elegir por tipo unvoco del universo del conocimiento un cierto orden de ciencias, y segn ese tipo construye toda su filosofa del 176 saber.

En oposicin al univocismo moderno, sea en su vertiente idealista, que abandona el ser, sea en su vertiente materialista, que abandona el espritu, y que coinciden en elegir un cierto tipo de ciencias
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para construir segn l

toda la filosofa del saber, Maritain, inspirado en el tomismo, gracias a su comprensin analgica del ser y por tanto del conocimiento, permiti integrar en una sntesis unitaria las diferentes formas, jerrquicamente organizadas, del ser y del conocer, sin atentar contra la especificidad y diversidad propia de cada una. El distinguir para unir", es una batalla contra el monismo
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epistemolgico, un intento de sustituir la cultura de lo efmero por una cultura de la distincin en la unidad. Es una visin ultramoderna , basada sobre el

principio de la analoga, la articulacin de la realidad y los grados del saber. Jacques Maritain ha prestado particular atencin al proceso cognoscitivo humano para evitar todo reduccionismo, lo que lo llev a afirmar que slo hay verdadera cognicin a travs del intelecto. En este tema l ha presentado una

L idalisme a coutume de choisir un certain ordre de sciences pour type univoque de lunivers de la connaisance, et de construire par rapport ce type toute sa philosophie du savoir. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV pg. 259. Traduccin propia. 177 Respecto del particular dice el autor: Para los modernos, es la matemtica la que desempea este oficio. Pours les modenes, cest la mathmatique qui accomplit cet office. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV pg. 352. Traduccin propia. 178 En este sentido Maritain debera ser catalagado como uno de los primeros y autnticos filsofos postmodernos: supo integrar todo lo verdadero y bueno de la modernidad en una sntesis reconciliadora e integral con la philosophia perennis.

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fuerte posicin contra Bergson de la cual hemos hecho una breve mencin en la primera parte y sobre la cual ahondaremos ms adelante. Mas lo que aqu nos ocupa es comprender esta defensa de la analoga como uno de los elementos de la filosofa de la esperanza. Maritain adopt desde el inicio una visin optimista del conocimiento que podramos sintetizar en la siguiente afirmacin: el conocimiento de la Verdad es posible, la cual es poderosamente rica ya que es, lo que podramos llamar la expresin de la esperanza en el mbito gnoseolgico humano que libra de la desesperacin a que conduce el univocismo escptico y relativista. No slo niega el escepticismo y el relativismo, sino que, al mismo tiempo sostiene, mediante esta postura, la existencia de una aspiracin humana a la posesin de la Verdad. Ms an, esta aspiracin no materializa su bsqueda en una nica direccin, puesto que los procesos cognoscitivos de acceso a la verdad son mltiples a causa de la condicin analgica de la misma. Siguiendo la misma lnea de pensamiento que lo empuj a su conversin religiosa y filosfica, Jacques libr la batalla contra el univocismo desde la esperanza de alcanzar el conocimiento verdadero. Esta actitud interior, que tantos beneficios le haba trado a su vida, le permitir ahora enfrentarse al mundo univocista y escptico. Esta esperanza motora no debemos entenderla de modo racionalista, como si se tratase de algo meramente nocional. Por el contrario, Maritain se refiere a ella como la esperanza de una plenitud de adhesin intelectual al ser. En otras palabras, cuando Jacques propone los mltiples caminos de acceso al ser, no est sino hablando de la importancia de la analoga metafsica para la bsqueda de la verdad. Mediante ella, el hombre trasciende el orden fsico y se abre hacia la verdad, ascendiendo por caminos que no concluyen en el mundo material sino que lo exceden. La batalla que Jacques libra contra el univocismo est signada por la victoria de la metafsica. Metafsica, analoga y esperanza se hallan ntimamente unidas puesto que no existe metafsica verdadera fuera de una visin analgica y sin anhelo de Verdad. Slo es posible el conocimiento de la Verdad desde una metafsica fundada en la analoga del ser. El univocismo, por el contrario, con su actitud cerrada hacia lo otro, y el relativismo, sustentado

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en una falsa apertura, nada pueden esperar respecto del conocimiento de la Verdad. El autntico anhelo de Verdad consiste, entre otras cosas, en saber que la posesin del objeto es posible.

2. Conciliacin, relacin y distincin entre los mbitos del conocimiento humano.

Los trminos usados en este subttulo adquirirn ms claridad con la descripcin que haremos en las pginas siguientes del paradigma en el cual Jacques distribuy el saber humano segn varios grados. La simple reflexin sobre los aspectos de la divisin de las ciencias que hallamos en ste y en otros escritos de su autora no reportan mayor inters en este trabajo, por ello, siguiendo las indicaciones que el mismo Jacques plasm en su obra, analizaremos el prospecto completo de la distincin y la unin maritainiana del saber, prospecto en el cual las principales distinciones y uniones son correlativas de su motivacin teortica. De dicho cuadro se expandirn una serie de lneas concntricas que darn lugar al surgimiento de una divisin que va desde lo ms general a lo ms particular. Segn P. Viotto, tres seran las dimensiones de relacin del hombre a las cuales Maritain, durante su vida de investigacin y docencia, ha dedicado obras fundamentales desarrollando en ellas un discurso orgnico y unitario: con las cosas, con los otros, con la sociedad, a lo cual nosotros agregaramos su relacin con Dios. Pietro Viotto afirma que el objeto de estas tres relaciones es el ser en su unidad y en su trascendentalidad de verdad, bondad y belleza, tal como son asequibles a la inteligencia humana.
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Aprehender alguna cosa por la inteligencia es procurarse un saber que se distinguir en varias categoras, grados, etc., segn la naturaleza del objeto

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conocido y el modo en que tal objeto es captado por el intelecto. En este sentido, la distincin ms amplia del saber es aquella que lo divide en dos categoras: saber especulativo y saber prctico (esta distincin fue aceptada por Maritain sin ninguna reticencia). As, Jacques atribuy una gran importancia a los grados del saber. En el orden especulativo, los grados del saber se alzan desde el ser concreto hasta los primeros principios a travs de la ciencia natural, la ciencia fsicomatemtica, para alcanzar la sabidura filosfica, teolgica y mstica. En el orden prctico, los grados del saber se concretizan desde la teologa y la filosofa, atravesando la filosofa moral y la ciencia moral prctica hasta arribar a la accin concreta e individual de la persona (prudencia). En esta prospectiva, ordenada sobre la base de las dos categoras tradicionales (especulativa y prctica), resaltan a la vez dos tipos de saberes: la ciencia y la sabidura. Tambin de estas dos categoras se ha servido Jacques Maritain, como si se tratasen de las coordenadas necesarias para trazar un cuadro original de los grados del saber. Dicho cuadro establecer, en virtud de ellas, una distincin segn el campo de conocimiento (como explicaremos a continuacin): la ciencia en tanto descripcin de la realidad y la sabidura en tanto judicativa de sta. Pareciera, en efecto, que para Jacques Maritain la primera y originaria distincin de los grados del saber fuese aquella basada sobre los conceptos de ciencia y de sabidura. Tales precisiones son pedidas por la misma naturaleza compleja del saber en tanto ejercicio de actividad de un sujeto hacia un objeto. La diversidad de saberes estar determinada por la diversidad de los objetos y por el modo cmo son asimilables esos por el sujeto. El conocimiento incluye etapas y procedimientos que revisten caractersticas distintas de un saber a otro y que, por esto, pueden ser asumidos como criterios de distincin para establecer diversos tipos de saberes. Estos dos grandes tipos de saberes (denominados por Jacques saber de carcter empiriolgico y saber de carcter ontolgico), a pesar de ser

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Ver Viotto, Pietro; Storia e cristianesimo in Jacques Maritain, Massimo, Milano, 1979, pg.87.

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heterogneos entre s y encerrar, cada uno, una particular distincin epistemolgica, sin embargo, son complementarios.

Maritain opera las precisiones fundamentales para manifestar 180 correctamente el problema de la relacin entre ciencia y sabidura.

Ahora bien, si lneas arriba subrayamos la pasin de nuestro filsofo por distinguir, no podemos eludir su natural conclusin, el unir. Jacques Maritain distribuye el saber humano en varios grados puesto que fue su propsito la distincin y la unin del saber. Animado por ese espritu no se cans de afirmar que el campo entero del saber aparece atravesado por una instancia de correspondencia y complementariedad recproca en todas las direcciones: verticalmente (ciencia y sabidura), horizontalmente (las ciencias entre s), transversalmente (entre la esfera prctica y la especulativa). La unidad de la que habl Jacques es una unin de orden y de integracin. No busc slo subordinar recprocamente la ciencia y la sabidura sino coordinar los distintos tipos de saberes. Arribamos, de este modo, al final de este punto en condiciones de afirmar que, el propsito de la distincin y de la unin integral entre los saberes estuvo orientado a evitar muchos de los imperialismos cientficos en los cuales cay la historia humana, y fue el tomismo quin jugara un rol fundamental para operar esa salvacin.

El gran problema de nuestra era es el de restaurar el primado de la sabidura, la dignidad sobreeminente de un conocimiento puramente ordenado a la posesin de la verdad, y de reconciliar las ciencias en adelante conscientes de su valor y de su poder con la sabidura, el saber natural con las sabiduras de orden superior. Jacques Maritain pens que tal reconciliacin no podra darse sin el signo de Santo Toms. Gracias a
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Maritain opera delle precisazioni fondamentali per impostare correttamente il rapporto tra scienza e sapienza. Traduccin propia. Galeazzi, G.; Filosofa e scienza della natura, Massimo, Milano, pg. 27

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l, podr establecer entre las sabiduras y las ciencias una armona vital y espiritual que asegure el mejor desarrollo de cada una de ellas (...) Gracias a l en particular podr desarrollar una filosofa vital e intrnsecamente cristiana, no slo envuelta en una sntesis teolgica sino elaborada ella 181 misma y adherida a sus dimensiones propias.

La unin que propuso Maritain fue una unidad de orden, de integracin, de coordinacin y de subordinacin, de complementariedad, de continuidad y de solidaridad entre los diversos tipos de saberes que slo es posible gracias al carcter analgico de su objeto. Se hace posible la apertura analgica gracias a que se halla sustentada en la denominada estructura de esperanza. La apertura, coordinacin y continuidad entre los saberes suponen el tender hacia un todava no. Sin la estructura de esperanza, el anhelo de verdad no sera posible y su bsqueda en los sucesivos grados epistmicos no tendra sentido alguno. Aqu tambin, Maritain encuentra, que no slo dicha estructura ordena la vida humana sino tambin seala la direccin del itinerario sapiencial.

3. Esperar en lo trascendente

Uno de los puntos centrales de la reflexin de Maritain en esta obra podramos resumirlo en la siguiente afirmacin: la intuicin del ser no consiste slo en lo que las ciencias nos muestran del mundo sino en el fundamento absoluto, principio al que tiende la Sabidura.

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Le grand problmme de notre ge est de restaurer le primat de la sagesse, la dignit surminentedune connaissance purement ordonne la possesion de la vrit, et de rconcilier les sciences dsormais conscientres de leur valeur et de leur pouvoir avec la sagesse, le savoir naturel avec les sagesses dordre suprieur. Jacques Maritain pense quune telle rconciliation ne peut se faire que sous le signe de saint Thomas. Grce lui, pourra stablir entre les sagesses et les sciences une harmonie vitale et spirituelle qui assure le meilleur dveloppement de chacune delles (...). Grce lui en particulier pourra se dvelopper une philosophie non pointspare mais vitalement et intrinsquement chrtienne, non plus enrobe dans une synthse thologique, mais labore pour elle- mme et prenant ses dimensions propres.. Leroy, Marie- Vincent O.P.; Le savoir Spculatif, en Jacques Maritain son oeuvre Philosophique, 1948, Bibliothque de la Revue Thomiste, Descle de Brower, Pars, pg. 327. Traduccin propia.

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Para comprender ms profundamente esta afirmacin proponemos retroceder un poco sobre algunas temticas esbozadas con anterioridad. Empezaremos por distinguir en primer lugar, junto con Maritain, los diversos significados de la palabra ciencia. En el sentido ms elevado y comprensivo ciencia significa saber, un saber seguro y estable, provisto de instrumentos de certeza y capaz de progresar sin descanso hacia la verdad. Segn esta acepcin, no podra ser contrapuesta a la filosofa y a los saberes de carcter ontolgico, porque en este sentido, stos ltimos, son ciencia. En un segundo sentido, ciencia se identifica con las ciencias particulares. Por ltimo, en un sentido inferior, la palabra ciencia se refiere a un modo de saber curioso, separado del gusto por las cosas creadas. Es obvio que la ciencia tomada en este tercer sentido se encuentra en las antpodas de la sabidura. La originalidad de Maritain consiste, en la poca del falibilismo y de la negacin del absoluto, en conservar el concepto primero y clsico de ciencia como conocimiento por las causas y razones necesarias. Ahora bien, cuando Jacques hace mencin a las ciencias

distinguindolas de la filosofa, es claro que se refiere a las ciencias particulares (segunda acepcin). Aqu se trata de lo que l llam ciencias empiriolgicas o ciencias de los fenmenos, en tanto su tarea principal consiste en describir fenmenos. En este sentido las ciencias empiriolgicas estudian lo que aparece, no emergen sobre el espacio y el tiempo sino que estudian su objeto a travs del anlisis empiriolgico sin poder dar una explicacin ltima.

Si nuestra inteligencia est directamente ordenada, en cuanto humana, al ser tal cual est concretado en las cosas sensibles, sigue estando, en cuanto inteligencia, ordenada al ser en toda su amplitud; y el ser percibido en las cosas sensibles es ya un objeto de pensamiento que trasciende lo sensible y constrie al espritu a concebir una zona de ser desligada de los lmites de lo sensible y a buscar en esta zona las supremas razones de todo lo dems. De esta suerte, nuestra ordenacin natural al ser de las cosas situadas en el mismo plano que nosotros es como un cebo, un lazo

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que nos arrastra hacia un plano superior; (...) hacia lo que est por 182 encima del hombre.

Por lo antedicho contina Maritain - no la ciencia sino la sabidura, a travs de la abstraccin, arriba al ser en su esencia ms profunda. Ella asume un rol ontolgico frente a la realidad, cuyos instrumentos son los medios a travs de los cuales el intelecto tiene una visin o una percepcin que le pertenece propiamente. Se trata de una resolucin ascendente, en la cual la inteligencia humana tiende al ser por medio de la materia sensible, como quin va de lo visible a lo invisible. La filosofa y la teologa, explica Jacques Maritain, desvinculan al espritu de la existencia concreta, la cual es una de las anclas que fijan las cosas en el tiempo, y se erigen como un saber explicativo en tanto tienden a un esclarecimiento ltimo de la realidad. Es importante aclarar que para nuestro autor no toda filosofa deba entenderse como sabidura. Slo lo era en la medida en que sealara un camino metafsico. Es en efecto por ello que, en Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, dedica palabras a la sabidura metafsica, a la sabidura teolgica y a la sabidura mstica. La sabidura metafsica es una sabidura de la razn, que tiene por objeto la inteleccin del ser en cuanto ser en estado puro. La segunda forma sapiencial es una sabidura racional pero tambin sobrenatural. La comunicacin de la ciencia de Dios necesita de l mismo, que es su Revelacin. Por ltimo, la sabidura mstica es un modo experimental y sobrehumano de un objeto sobrenatural, cual es Dios. Su mtodo propio es la connaturalidad de amor con lo sobrenatural.

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Si notre intelligence est ordonne directement, en tant quhumaine, l tre te quil est concrt dans les choses sensibles, elle reste ordonne, en tant quintelligence, ltre dans toute son amplitude, et ltre atteint dans les choses sensibles est dj un objet de pense qui dpasse le sensible, il contraint lui- mme l esprit concevoir une zone dtre dlivre des limites du sensible et a chercher dans cette zone les suprmes raisons de tout le reste. De sorte que notre ordination naturelle ltre des choses places sur le mme plan que nous est comme une amorce, un pige, qui nous force passer

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Fruto de la exposicin anterior y de los elementos que fuimos sealando supra, hallamos un cuadro de los grados del saber ante el cual, no slo estamos en presencia de un ecumenismo epistemolgico sino tambin frente a la importancia de la analoga. El saber puede ser predicado de muchas actividades y de diversos hbitos intelectuales, los cuales son complementarios y perfectivos entre ellos. Es importante destacar que Jacques Maritain no dijo en ninguna parte que son tres grados de abstraccin sucesivos como si de una progresin lineal se tratasen en la cual no hay ningn tipo de diferencias cualitativas, sino que son tres grados distintos, de modo tal que la mente puede proceder, segn el caso, conforme a una de estas tres visualizaciones abstractivas de la realidad. Lo que s dijo Maritain es que normalmente la inteligencia realiza esas tres miradas distintas en el orden que va de la primera a la tercera, como una serie de profundizaciones sucesivas sobre la realidad, hasta llegar a la metafsica, que culmina en el conocimiento natural de Dios y que puede aspirar a la sabidura mstica. Este itinerario muestra claramente cmo la sed de conocimiento no se agota en la primera o segunda mirada, sino que requiere trascenderlas para satisfacer el objeto de su esperanza.

Importa sin embargo poner de relieve, no slo la estructura, sino el movimiento y el impulso del espritu y esa admirable ley de la insatisfaccin sobre la seguridad misma de las certezas adquiridas, en virtud de la cual, partiendo de la experiencia del sentido, ese espritu ensancha, eleva, transforma su vida propia de grado en grado, introducindola en mundos de conocimiento heterogneos y, no obstante, solidarios entre s y, atestiguando que, para una vida inmaterial, tender a la perfeccin es tender a una amplitud infinita, es decir, a fin de cuentas, a un objeto, a una realidad infinita que en cierta manera 183 deber poseer.

un plan suprieur; (...) demande passer ce qui est au- dessus de lhomme. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV pg. 711. Traduccin y remarcado propios. 183 Toutefois ce nest pas seulement la structure, cest le mouvement et llan de lesprit quil importe de mettre en lumire, et cette admirable loi dinsatisfaction dans la scurit mme des certitudes acquises, en vertu de laquelle, partir de lexperience du sens, il largit, exhausse, transforme sa vie propre de degr, en lengageant dans des mondes de connaissance htrognes et pourtant solidaires, et en attestant que pourune vie immatrielle tendre la perfection est tendre une amplitude infinie, cest- - dire, en fin de compte, un objet, une ralit infinie quelle devra en quelque

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O sea, que si es cierto que cada saber se desarrolla o puede desarrollarse a partir del otro, tambin es cierto que para cada uno hace falta un punto de partida nuevo y especficamente diferente del anterior. De aqu que cuando escribi acerca de la filosofa y la experiencia mstica dej bien en claro que la metafsica no exige de suyo tal experiencia.

Es cierto que semejante experiencia existe; pero incorporarla a la filosofa, considerarla como exigida de suyo por el esfuerzo metafsico, vale tanto como confundir de nuevo el orden de la naturaleza y el de la gracia haciendo de un conocimiento esencialmente sobrenatural un requisito necesario o un principio constitutivo de un conocimiento esencialmente 184 natural.

Las mismas palabras de Maritain pusieron de manifiesto no slo la complementariedad de los saberes (ciencias, sabidura metafsica, sabidura teolgica) y los lmites que tiene la vida intelectual,
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sino tambin el anhelo y

la esperanza puestos en la posesin real de la verdad que slo puede alcanzarse completamente no por medio de la inteleccin sino gracias a la posesin mstica del Dios santsimo.

A decir verdad, en trminos generales, la vida intelectual no es suficiente para nosotros. Le es menester un complemento. El conocimiento introduce en nuestra alma todas las formas y todos los bienes, pero despojados de su existencia propia y reducidos a la condicin de objetos de pensamiento. Presentes, como injertados en nosotros, pero bajo un modo de ser esencialmente incompleto, exigen ellos completarse,

faonpossder. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV pg. 261. Traduccin y remarcado propios. 184 Cette exprience- l existe bien, mais lincorporer la philosophie, la regarder comme exige de soi par leffort mtaphysique, cest de nouveau brouiller lordre de la nature et de la grce, en faisant dune connaissance essentiellement surnaturelle un requisit ncessaire ou un co- principe constructif dune connaissance essentiellement naturelle. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV pg. 761-762. Traduccin propia. 185 Ver (...) el fruto ms sabroso de la vida intelectual deja todava insatisfecho al hombre. (...) le fruit le plus parfait de la vie intellectuelle laisse enconre lhomme insatisfait. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou du Les Degrs Savoir, C, Vol. IV pg. 284. Traduccin propia.

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engendran en nosotros unas como fuerzas de gravedad, encienden el deseo de alcanzarlos en su propia y real existencia, de poseerlos, no ya en su idea, sino en su realidad. El amor que de ah nace impulsa al alma a una unin de orden real que la inteligencia por s sola, salvo el caso extremo de la visin de Dios, no puede hacer efectiva. Por eso- a menos de impedirlo alguna inhumana desviacin- la vida intelectual termina necesariamente en nosotros por confesarse indigente y culmina al fin en su ansia. Es el problema de Fausto. Si la sabidura humana no termina en el amor de Dios, declinar hacia Margarita. Posesin mstica de Dios Santsimo en la caridad eterna o posesin fsica de una carne corruptible en la fugacidad del tiempo; es menester desembocar en esto; por hbil que 186 uno sea, la eleccin es inevitable.

Como dira el Aquinate: intellectus noster intelligendo aliquid in infinitum extenditur.


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Quiere decir que todo esfuerzo de conocimiento ser desde

luego un paso positivo que tendr como fruto de ese esfuerzo un nuevo an no. As, para Maritain, el hecho de que el conocimiento de las cosas consista en un itinerario de bsqueda abierto a la Verdad desconocida, nos pone en presencia de lo que hemos referido en la introduccin como estructura de esperanza. La complementariedad de saberes, la apertura de uno hacia el siguiente en pos de alcanzar la verdad, se le otorga al hombre como en esperanza y, a su vez, la esperanza de que sea posible alcanzar alguna verdad mueve al hombre a realizar el sublime acto de buscar la verdad por medio del conocimiento.

Cest qu vrai dire, en thse gnrale, la vie intellectuelle ne se suffit pas chez nous. Il lui faut un complment. Toutes les formes et tous les biens, la connaissance les attire en notre me, mais dpouills de leur existence propre et rduits la condition dobjets de pense. Prsents, comme greffs en nous, mais sous un mode dtre essentiellement incomplet, ils demandent se complter ils engendrent en nous des forces de pesanteur, le dsir de les rejoindre en leur existence propre et relle, de les possder non plus en ide mais en ralit. Lamour donc surgissant jette lme une union dordre rel, quelintelligence elle seule, sauf dans le cas extrme de la vision de Dieu, ne peut pas procurer. Il est fatal, ainsi, - moins de quelque inhumaine dviation- que la vie intellectuelle chez nous finisse par savouer indigente, etverse un jour dans le dsir. Cest le problme de Faust. Si la sagesse humaine ne chavire pas en haut dans lamour de Dieu, elle dclinera ver Margarita. Possession mystique du Dieu trs saint dans lternelle charit, ou possession physique dune pauvre chair, dans la fugacit du temps, il faut bien finir par l, si sorcier quon soit, cest un choix quon nvite pas. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV pg. 284-285. Traduccin y subrayados propios. 187 Nuestro entendimiento, al entender algo, se extiende hacia el infinito. Santo Toms de Aquino; C. G. 1,43. Traduccin propia.

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Partiendo de la espera como ingrediente fundamental de la existencia humana, en el sentido de necesidad vital desiderativa, proyectiva y conquistadora de futuro, Maritain concibe la esperanza como un hbito por el que el hombre confa en que el conocimiento de la Verdad es posible. En esta esperanza concreta, el hombre busca el fundamento fontanal y envolvente de la realidad, ese algo que trasciende el espacio y el tiempo. En definitiva, la Verdad que se resuelve en el Absoluto.

Realismo crtico, Filosofa Cristiana, Filosofa existencial: caractersticas fundamentales de una epistemologa de la esperanza.

Analizaremos algunas caractersticas significativas que creemos son sumamente importantes para la comprensin de la epistemologa maritainiana, a saber: el realismo crtico, la filosofa cristiana y la epistemologa existencial como superacin de Bergson. Estos tres temas son las tres grandes cuestiones que Jacques decidi abordar en la presente obra, y no es azaroso que sean stos. Asumir la epistemologa desde estas tres perspectivas como sus pilares fundamentales nos lleva a encuadrarla dentro de lo que daremos a llamar epistemologa de la esperanza.

1. Realismo crtico

El captulo III de Les Degrs Savoir... se titula Le Ralisme critique. Maritain design as (...) no las ideas de los filsofos contemporneos que, sobre todo en Amrica y Alemania, han adoptado este nombre para

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caracterizar sus posiciones, sino la concepcin aristotlico-tomista del conocimiento (...).


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Realismo crtico llam Jacques a su sistema, que se caracteriz por dos aspectos fundamentales. Es realismo en cuanto retorno a lo real por la via de la inteligencia. Es crtico propiamente porque, siendo un retorno a lo real por la via intelectiva y estando expuesto al error, usa la razn para controlar si el juicio propio corresponde a lo real.

Criticar es, en sentido estricto, juzgar conforme a las exigencias del 189 objeto sujeto a examen.

En la expresin misma realismo crtico encontramos un aspecto que connota un modo original en la filosofa maritainiana ya que en ella el autor acenta la primaca de la objetividad por oposicin a la tendencia fenomenolgica e idealista del pensamiento moderno. El primer trmino de la expresin - realismo- es por dems fundante. En disconformidad con el idealismo y de acuerdo con la filosofa tradicional que, a su juicio, ha tenido el ms alto exponente en Toms de Aquino, Maritain bas la propia doctrina del conocimiento humano sobre el principio que afirma que existe una realidad en s misma, diferente de nuestra mente, una realidad in se que el conocimiento est en condiciones de aferrar objetivamente.

(...) ce ne sont pas les ides des philosophes contemporains qui, en Amrique notamment et en Allemagne, ont choisi ce nom pour caractriser leurs positions, cest la conception aristotlico- thomiste de la connaissance que nous entendons dsigner (...) Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV pg. 393. Traduccin propia. 189 Critiquer au sens exact cest juger, conformment aux exigences de lobjet examiner. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 397. Traduccin propia.

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Veritas sequitur esse rerum. Esta primordial afirmacin tomista revel a Maritain el hecho de que la verdad es adecuacin de la inmanencia en acto de nuestro pensamiento con aquello que existe fuera de l. Las enseanzas del Aquinate le mostraron que el hombre se hace otro en cuanto otro y que responde a ese mismo otro en el campo de la realidad que le pertenece en propiedad.
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Esta actitud de realismo no es ingenua sino metdica o crtica, como prefera Jacques que se la denominase. Lo es en la medida en que el filosofar se repliega sobre s mismo y sobre la propia realidad, a fin de juzgarla. Desde el momento en que no es posible prescindir en lo ms mnimo del conocimiento de lo real sino recurriendo a un proceso ilusorio, est ya uno inmunizado contra cualquier germen de contaminacin idealista. Es inconcebible para el autor un conocimiento humano basado en formas a priori, en imaginaciones ontologicistas o en ideas innatas. Por este motivo, la crtica que propuso Jacques Maritain en nada se asemeja a la crtica cartesiana. En primer lugar, porque el punto de partida no es el yo pienso sino yo tengo conciencia de que conozco, soy consciente de conocer que lo que es, es (Maritain, junto a la tradicin tomista, parti de la evidencia irrecusable de los primeros principios y de la veracidad general de nuestras facultades de conocimiento). En segundo trmino, una autntica crtica del conocimiento no encierra ninguna duda real universal ya que el realismo es vivido por la inteligencia antes de ser reconocido por ella. Tercero, la crtica del conocimiento no existe en cuanto disciplina distinta de la metafsica. Darle una existencia independiente supone colocar un tercer trmino entre el realismo y el idealismo
191

190

Ver la obra publicada por Jacques Maritain en 1947 Court trait de lexistence et de lexistant, C, Vol. IX. 191 Esto han hecho algunos filsofos al pretender incorporar la nocin de puro fenmeno que vaca de ser a la misma nocin de ser.

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La inteligencia humana, a causa de su condicin carnal est impedida de lo que es el objeto primario en un espritu puro y slo puede alcanzar las cosas mediante el auxilio de los sentidos. Fiel al Anglico, para salir de la potencialidad de tabula rasa, afirma el autor que el conocimiento humano empieza por los sentidos o en la cosa sensible visible segn la cual hemos de juzgar todas las dems.
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En este punto de nuestra exposicin, la doctrina del realismo crtico atribuida a Maritain no presenta ninguna diferencia sustancial respecto de aquella aceptada por el realismo tradicional. Por el contrario, Maritain fue y es un discpulo original de la filosofa tradicional, un incondicional seguidor cuya doctrina se adosa a las otras por el modo nuevo en el que son reelaborados y presentados los contenidos. Para Maritain, la situacin de la inteligencia contempornea es una situacin de cautividad. Prisionera del idealismo no puede denominarse filosofa sino ideosofa.

2. Filosofa Cristiana

Si la epistemologa quiere ser autntica afirma Jacques - debe tener un carcter cristiano, y esto en diversos sentidos. Debe ser cristiana en razn de la direccin en la cual procede, que es encontrar un complemento en la theologia fidei. En la impostacin epistemolgica de Maritain existe una mutua interaccin entre el saber filosfico y el saber teolgico, coherente con la tesis de la unin de los grados del saber, unin presidida por el saber sapiencial: sabidura metafsica vivificada por la sabidura teolgica y la sabidura mstica, y absolutamente fundada en la estructura de esperanza propia del conocimiento humano. Por otra parte, segn la teora epistemolgica de Maritain, la metafsica, animada

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Cfr. Santo Toms; Quaestiones disputatae De Veritate, 12, 3, ad 3.

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por la teologa y segn el principio de que cada saber de grado inferior est atrado por el superior, se halla orientada a la sabidura de la gracia.

Recogiendo los frutos de la tradicin agustiniana y tomista (escribe el p. Nicols) Maritain, sin sustituir la sabidura que viene de lo alto por la pura razn, comunica sta con aquella, de modo tal que al pasar al segundo orden, esa nada pierda de su propia dignidad, pero reciba el mejoramiento y acrecentamiento, mientras a aquella que reconoce gozosamente superior procura su indispensable punto de insercin en la razn y en la existencia 193 del hombre.

Podramos decir que, en Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, Maritain presenta la sabidura metafsica aspirando a la experiencia mstica, no como una necesidad de derecho pero s como una procuracin de su perfeccin. Ella no postula ni exige - como hemos ya citado anteriormente - la experiencia antedicha para constituirse tal en su especie, pero genera de modo natural en el alma un deseo que sta no tiene el poder de satisfacer. A propsito de esto, algunos autores
194

hablando de la filosofa cristiana

de Maritain en materia epistemolgica, perciben una tensin que subyace en toda su concepcin, tensin que conduce a la mente hacia la teologa de la fe, de la cual parecera depender, al fin de cuentas, la perfeccin de la inteligencia del creyente. Estos argumentan que, si segn el realismo epistemolgico la verdad de los sentidos y del intelecto es garantizada por la naturaleza, no es necesaria la gracia. Sin embargo, nuestro autor, super el dualismo que

encarna la anttesis entre orden natural y sobrenatural, entre razn y fe, porque para l, el orden natural y el sobrenatural son distintos respecto del plano de la esencia, pero sobre el plano existencial estn intrnsecamente unidos. Este

Raccogliendo i frutti della tradizione agostiniana e tomista (scribe il p. Nicolas) Maritain, pur senza sostituire la sapienza che viene dallalto a quella della pura ragione, collega questa con quella, in modo tale che nel passare in secondordine, essa nulla perde nella propia dignit, ma anzi ne riceve miglioramento e accrescimento, mentre a quella che riconosce gioiosamente come superiore procura il suo indispensabile punto di inserzione nella ragione e nellesistenza delluomo. Visconti, G.: Jacques Maritain Oggi, en Rev. Divus Thomas, 1988, Vol. 91, fasc. I- III, Jan- Sept, pg. 151. Traduccin propia. 194 Ver Visconti, G.; Jacques Maritain oggi en Rev. Divus Thomas, 1984, n 3, pg. 230.

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modo de pensar lo ayud a combatir el racionalismo y el fidesmo, y a negar que pueda darse una autntica teologa sin la contribucin de la filosofa. En otros trminos y para reducirlo en una frmula breve, Jacques tuvo siempre muy en claro que el creyente no puede por un lado ser la persona que filosofa y por otra la persona que cree. El creyente que filosofa debe incluir, respetar, en todo caso no ignorar y tener en cuenta su creencia al momento de realizar el acto filosfico. Apostar a la apertura sin lmites a la que abre la Revelacin Cristiana no entra en contradiccin con la apertura hacia lo infinito que encierra toda bsqueda de la verdad.

El alma es semejante a un cristal, en donde por naturaleza residiera la luz. Si fortificada por la gracia, remueve todo obstculo y toda mancha, 195 todo velo propio de la criatura, se tornar luz por participacin.

As, esta sabidura racional recibe mucho de la sabidura de la gracia a causa de la precaria condicin de la razn humana fruto del pecado original. De aqu que la sabidura racional se halle abierta a la gua y a la elevacin de la sabidura teolgica, y no encontremos contradiccin entre filosofar y creer. Ambos actos suponen la apertura del hombre hacia lo nuevo, hacia la verdad tan anhelada y no poseda. Por ello, filosofa y teologa cristiana, en el mbito epistemolgico, se hallan en relacin de complementariedad, entre otras razones, porque el hombre es una realidad natural integrada al orden sobrenatural. La filosofa cristiana tal como la entendi Jacques Maritain est enmarcada en la insoslayable estructura de esperanza propia del filosofar que nunca se llegar a aquietar, por el slo ejercicio natural, con una respuesta definitiva- y en el consuelo y la elevacin que aporta la Revelacin Cristiana, que presenta metas aunque no exime del ejercicio de la reflexin en vistas a
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Lme est semblable une vitre, o la lumire demeurerait par nature. Fortifie par la grce, quelle te tout obstacle et tout souillure, tout voile de crature, elle deviendra lumire par participation. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 904. Traduccin propia.

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una posesin ms plena de la misma. La Revelacin, segn el autor, confirma la esperanza natural en relacin a la existencia de una verdad trascendente, a la que aspira todo conocimiento humano. Jacques asume en la filosofa cristiana la profundidad ms honda y autntica de la esperanza que se descubre al hombre: el acontecimiento primario de la salvacin.

3. Epistemologa existencial: la superacin del dualismo bergsoniano desde la estructura de esperanza.

Los problemas que conciernen la naturaleza y el valor del conocimiento no son, como lo cree actualmente tanta gente fascinada por la ilusin de lo concreto vivido, de la competencia de la psicologa, y del estudio asimismo trascendental, del contenido de la conciencia. Ellos dependen del metafsico (...) dependen de una luz que es aquella del grado de 196 abstraccin metafsico

Si recordamos lo mencionado en la introduccin a esta segunda parte, dijimos que en Maritain podamos hablar de una epistemologa existencial en dos sentidos: el primero, en tanto que fue en su vida en donde experiment que un autntico desarrollo y una sincera bsqueda de la verdad requeran del clsico principio de distinguir para unir; el segundo, en tanto opuesta a una epistemologa y gnoseologa abstracta. A esta ltima acepcin nos referiremos a continuacin, dado que acerca de la primera trataremos en el captulo II. El mismo Maritain explic en qu sentido llam existencial a su propia epistemologa. El filsofo contrapuso la epistemologa existencial que valora todos los aspectos del conocimiento humano a una epistemologa abstracta,

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Les problmes qui concernent la nature et la valeur de la connaissance ne sont pas, comme le croient aujourdhui tant de gens fascins par lillusion du concret vcu, du ressort de la psychologie, et dune tude, mme trascendentale, du contenu de la conscience. Ils relvent du mthaphysicien (...) ils dpendent dune lumire qui est celle du degr dabstraciton methaphysique. Maritain, Jacques; Rflexions sur LIntelligence, C, Vol. III, pg. 12-13. Traduccin propia.

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la cual prefiere fijar la atencin sobre la actividad discursiva de la razn y no sobre la realidad. Esta epistemologa existencial tiene una finalidad primordial, a saber, hacer justicia con el conocimiento y con el esse. Con este equilibrio entre conocimiento y esse, nuestro autor, represent, desde un punto de vista histrico, la recuperacin del pensamiento moderno (a travs del

reconocimiento del valor del conocimiento) apoyado en la fidelidad a la filosofa tradicional y la defensa, por parte de sta, del conocimiento conceptual. Encontramos en Maritain frente a un vigoroso renacimiento de la conceptualizacin contra la valoracin bergsoniana del mismo; ante una superacin de la posicin adoptada por Henri Bergson. Este filsofo sostiene la tesis segn la cual existen dos formas de conocimiento, distintas entre s por su naturaleza: el intelecto y la intuicin. El primero tiene el poder de analizar, de colocar conceptos a fin de obtener una recomposicin artificial del objeto. Pero el concepto no puede simbolizar los aspectos generales de este objeto. Por ello sera vano creer que mediante ellos se aferra la realidad. As entendido, el intelecto es un simple administrador de conceptos, un conocimiento indirecto que trata de reconstruir la realidad con elementos ya dados. Ms grave an, la negacin del verdadero valor del concepto condujo a Bergson por un camino sin salida sostenido en la aparente apertura hacia la metafsica. La otra forma de conocimiento, segn la teora del maestro de Jacques, es a travs de la intuicin. Ella es una visin directa, que entra en contacto inmediato con la realidad aferrndose a ella. Con ella Henri Bergson pretendi superar la apora a la que lo conduca su nocin de concepto, sin embargo tambin ac la apertura hacia lo otro es demasiado vaga y aparente. Las dos formas de conocimiento segn la filosofa bergsoniana no se hallan fundadas sobre la estructura de esperanza sobre la cual Maritain s ha basado toda su epistemologa. Segn lo antedicho deberamos preguntarnos en qu consiste la superacin maritainiana de esta gnoseologa? Esencialmente en evitar el dualismo fundndolo en la mencionada estructura de esperanza. Para ello, Jacques Maritain retoma los principios de Toms de Aquino a fin de caracterizar el acto de conocimiento.

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En primer trmino, afirma que el sujeto (a quien llama sujeto cisobjetivo) capta las cosas o los sujetos transobjetivos
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de existencia extramental,

intencionalmente; dndoles carcter de objetos suyos.

Conocer no consiste en hacer ni en recibir alguna cosa, sino en existir mejor que por el simple hecho de estar puesto fuera de la nada; es una sobreexistencia activa inmaterial, por la cual el sujeto existe, no ya solamente con una existencia limitada a lo que es como cosa incluida en un gnero, como sujeto existente por s, sino con una existencia ilimitada 198 en la cual es o deviene por su propia actividad l mismo y los otros.

La frmula ser otro en cuanto otro define claramente la realidad del conocimiento. El sujeto se traslada a s mismo a un acto de existir de una perfeccin supereminente, donde la nica produccin es la imagen (en el conocimiento sensitivo) y el concepto (en el conocimiento intelectual). En otros trminos, siendo el ser el dato primero del pensamiento, es imposible pensar un puro objeto separado de un envoltorio ontolgico, por ello al decir que el sujeto adquiere una nueva existencia (esse intentionale) est suponiendo el esse naturae que la cosa tiene cuando existe en su propia naturaleza. En la veracidad de lo antedicho, apoy Maritain toda la teora del conocimiento, que no es ms que una reformulacin de la gnoseologa tomista. Segn sta, lo conocido se halla en el cognoscente con una existencia distinta, que no encierra la cosa en los lmites de su naturaleza, sino que la libera y la saca de stos, en virtud de la cual la cosa existe en el alma intencionalmente. Esta existencia en el sujeto, diferente de la del objeto no es otra cosa que lo que los escolsticos denominaron esse spirituale o esse intentionale.

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Denomina con este vocablo al conjunto infinito de sujetos que el entendimiento puede someter a sus aprehensiones inteligibles o puede ofrecrsele como objeto; o quellos sujetos que para la mente humana son en cierto grado inteligibles en s mismos o dianoticamente. 198 Connatre ne consiste pas faire quelque chose, ni recevoir quelque chose, mais exister mieux que par le simple fait dtre pos hors du nant; cest une surexistence active immatrielle, par laquelle un sujet existe non plus seulement dune existence limite ce quil est comme chose enferme dans un genre, comme sujet existant pour soi, mais dune existence illimite dans laquelle il est ou devient de par sa propre activit soi- mme et les autres. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 467. Traduccin propia.

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Sin embargo, no alcanza con adquirir esta existencia diferente.

Es preciso que sobrevenga al cognoscente alguna determinacin, gracias a la cual lo que no es l estar en l secundum esse intentionale, y no como un accidente en una sustancia, y podr existir con esa misma sobreexistencia activa que es la del cognoscente que ha llegado a ser lo 199 conocido. La species no es otra cosa que esta determinacin interna.

Sea que Jacques Maritain se refiera a la species impressa o expressa lo importante es que restaur y puso en vigencia nuevamente la gnoseologa realista propuesta tiempo atrs por la escolstica. Esta restitucin fue posible gracias a la presencia de la esperanza como elemento fundamental dentro de la filosofa. La estructura de la esperanza se caracteriza primordialmente por la apertura hacia lo nuevo, hacia lo por venir (tema al que ya nos hemos referido). Esa apertura caracteriza toda la epistemologa y gnoseologa realista. As como los saberes se complementan e integran entre s, abrindose unos a otros, el conocimiento humano se abre, mediante el concepto, hacia la realidad. Por oposicin a la inmanencia, que se caracteriza por cerrar al sujeto cognoscente sobre s mismo, el realismo lo abre a lo otro, posibilitndole distinguir la verdadera naturaleza de la idea de la cosa en s, pero tendiendo un puente seguro hacia el encuentro con la Verdad. Frente al desconocimiento radical de la verdadera naturaleza de la idea y de la funcin intencional del conocimiento que trajo aparejada la modernidad, el filsofo francs present el conocimiento como una operacin inmanente y vital que consiste esencialmente no en obrar sino en ser, y supone que el objeto conocido se hace intencionalmente presente en el sujeto gracias a la

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Il faut bien que quelque dtermination survienne dans le connaissant, grce laquelle ce qui nest pas lui sera en lui secundum esse intentionale et non pas comme un accident dans une substance, et pourra exister de cett mme surexistence active qui es celle du connaissant devenu le connu. La species nest pas autre chose que cette dtermination interne. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 472. Traduccin propia.

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species, a una forma vicaria. En el caso del conocimiento intelectual, ste es posible gracias a una forma proferida dentro de s por la inteligencia: el concepto. El concepto no es lo conocido por la inteligencia del sujeto, sino que es el medio por el cual se efecta la inteleccin. Esta caracterizacin ya formulada por Santo Toms, destierra todo idealismo y suprime el error que llev a Bergson al antiintelectualismo. Si en cambio, el conocimiento se detuviera en dichas representaciones, la totalidad de la ciencia se resolvera en una, la psicologa (tal como pensaron Hume, Locke, etc...), o las contradicciones resultaran verdaderas (el juicio verdadero sera aquel conforme a las representaciones) Cuanto hemos dicho acerca del mbito de la epistemologa y gnoseologa encontrar, para nuestro autor, inevitablemente natural

complemento en la metafsica ya que, el punto central de la reflexin anterior fue la inteleccin del ser, fundamento absoluto y primero de todo conocimiento. Segn Maritain, la experiencia de la captacin intelectual del ser signa el acto de conocimiento y tambin el acto metafsico. l habla de una intuicin natural del ser, intuicin del acto de existir y de la propia existencia, pero primeramente del ser de la cosa. Antes de seguir adelante consideramos conveniente destacar el valor que Martian dio a la intuicin. Si bien en la obra que estamos tratando el autor no hace el una referencia directa a la intuicin, es preciso dejar en claro que tanto en Sept leons sur ltre (1934) como en Court trait de lexistence et de lexistant (1947) dedica algunos captulos a la intuicin intelectiva. Lejos de asemejarse a la intuicin bergsoniana - que Jacques tanto combati- el filsofo se refiri a la intuicin declarando que consiste en:

visin simplsima, superior a todo discurso y a toda demostracin, puesto que se encuentra en los orgenes de las demostraciones; se trata de una visin cuyas riquezas y virtualidades ninguna palabra proferida, ningn vocablo del lenguaje puede agotar ni expresar adecuadamente y por la cual, en un momento de emocin decisiva y como de fuego espiritual, el alma se pone en contacto viviente, trasverberante, iluminativo,

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con la realidad que palpa y de la cual se apodera. Pues bien, lo que 200 proporciona la intuicin es el ser.

Si bien ha vivido por dentro la intuicin proclamada por Bergson, se cuid mucho de no confundir la suya con la de su maestro, que no era ni intelectual, ni captaba el ser, sino slo la duracin. Lo verdaderamente metafsico, dice Maritain, consiste en ver que la existencia no es un mero hecho emprico (la duracin, la angustia, etc.) que permanece encerrado en los analogados concretos del ser. Por el contrario, por donde quiera que miremos el ser, debe aparecrsenos ste con toda su grandeza analgica y trascendente. De aqu que haya batallado contra todas las posiciones, monistas o pluralistas, que presentaron el ser como objeto de una intuicin concreta.

(...) la inteligencia va en primer trmino, no a s misma ni al yo, sino al 201 ser, la evidencia primera (...)

En efecto, si nuestra inteligencia tiene por objeto formal el ser entonces puede conocer las cosas porque son, y gracias a esta existencia extramental de los objetos es posible la unin intencional con ellos. As es como nuestra inteligencia puede realmente captar las esencias de las cosas. El concepto est en la inteligencia de manera entitativa y como forma informante volviendo

() une vue trs simple, suprieure tout discours et toute dmostration, puisqueelle est lorigine des dmostrations, il sagit dune vue dont aucun mot profr au dehors, dont aucun mot du langage ne peut puiser, ni exprimer adquatement la richesse et les virtualits, et o dans un moment dmotion dcisive et comme de feu spirituel lme est en contact vivant, transcerbrant, illuminateur, avec une ralit quelle touche et qui se saisit delle. Eh bien, ce que nous affirmons, cest que cest ltre avant tout qui procure une telle intuition. Maritain, Jacques; Sept leons sur ltre, C, Vol. V, 574. Traduccin propia. 201 (...) lintelligence se porte d bord, non elle- mme ni moi, mais ltre, la toute premire vidence (...) Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 403. Traduccin propia.

200

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difano el objeto. No es, bajo ningn pretexto, una forma espiritual que absorbe u oculta la realidad (Bergson). Negarlo sera negar la inteligencia misma o afirmar que lo que es su objeto por excelencia, falla. Vislumbramos as que la penetracin de las cosas que realiza la inteligencia permanece en la inteleccin abstractiva obrada por el concepto. Ella es capaz de organizar, a la luz del ser y de sus principios, la jerarqua de saberes. Gracias al esse aferrado en la aprehensin se abre para la inteligencia el camino hacia la metafsica (he aqu otro elemento ms - el esse que nos permite corroborar que la superacin del bergsonismo se llev a cabo por la esperanza). Basndonos en el principio metafsico que reza: ser y verdad son convertibles, (tambin asumido por Jacques) podemos afirmar que si el conocimiento de la verdad est estrechamente vinculado a la estructura de esperanza, el conocimiento del ser tambin lo estar. La epistemologa de nuestro autor est centrada en el ser, es existencial y, por analoga, es una epistemologa de la esperanza. Todo conocimiento humano, cualquiera sea su naturaleza, tiene que habrselas con el ser, razn por la cual pensarlo como un acto que cierra al hombre sobre s mismo, no slo atenta contra la real funcin cognoscitiva sino que destruye la misma nocin metafsica del esse. En los prrafos precedentes hemos encontrado un resumen de la epistemologa de Maritain y se nos han revelado algunas razones que justifican el calificativo de existencial atribuido a la doctrina maritainiana. Filosofa existencial, metafsica existencial, ontologa existencial, cuyo centro

especulativo en definitiva es el esse como acto, fundamento de todo conocimiento y de toda especulacin de la metafsica realista. Prescindir de la luz de la inteleccin del ser- afirma Maritain- exigira sumergir al hombre en las aguas del idealismo, del materialismo o del racionalismo. Maritain super mediante esta teora el dualismo bergsoniano pasando de la filosofa del conocer a la filosofa del ser. Mediante una epistemologa que parte de la realidad y valoriza todos los aspectos del conocimiento humano deja de lado una filosofa abstracta y descarnada. Priva de espacio a la

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oposicin intuicin vs. conocimiento y se abre a una filosofa del misterio, a una filosofa de la cosa, del objeto extramental. El misterio es el modo ms exacto de designar la realidad y Maritain crey encontrar en dicho trmino la palabra ms expresiva para hablar de la interminable tarea humana del estudio y del conocimiento del ser. Una filosofa fundada en el misterio del ser es una metafsica viva, abierta, progresiva y en crecimiento. Es siempre una tarea en progreso hacia la mayor profundizacin del misterio del ser al cual la inteligencia se une vitalmente y donde se sumerge sin ahogarse.

Maritain tena la plena conviccin y seguridad de que el ser es el objeto formal de la inteligencia, su vida, su horizonte. Esta conoce el ser y no puede conocer ms que el ser. Fuera del ser no hay nada y por lo mismo no hay inteligibilidad (...) Slo el ser es la tierra firme en la que se apoya la 202 inteligencia.

Slo el ser es la tierra firme en la que puede sostenerse una filosofa realista, integral y cristiana. Slo desde y en el ser puede fundarse una epistemologa y una gnoseologa abierta, que busca y que hace de su labor un camino de profundizacin continuo. En este sentido es que podemos denominar este itinerario hacia el conocimiento del ser una epistemologa de la esperanza.

202

Del Cura, Alejandro O.P.; El ser en el pensamiento de Jacques Maritain, en Rev. Angelicum, 1987, Vol. 64, fasc.1 pg. 67

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Los grados del saber racional y supra racional

Desde el origen filosof en la fe y en la teologa, y desde el origen, sin embargo, es una obra no teolgica, sino propia y deliberadamente 203 filosfica."

A lo largo de los puntos precedentes pudimos irnos haciendo una idea de la diversidad orgnica y la esencial compatibilidad de las zonas del conocimiento racional recorridas por el espritu (ciencia experimental, filosofa y, en sta ltima, la importancia y naturaleza del conocimiento metafsico). Deliberadamente hemos recorrido diferentes problemticas partiendo de las certezas del fsico, pasando por las de la metafsica y las de la crtica. Si retomamos el diagrama de Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir podremos establecer que en esta obra coexisten dos esquemas que se complementan entre s. Por una parte, un esquema que divide las zonas del conocimiento en dos, segn se trate de un conocimiento racional o supra racional. Dentro del primero hallamos el conocimiento cientfico experiencial y el filosfico, el cual a su vez se divide en metafsico (atravesado por la crtica) y teolgico natural. El segundo esquema es el conformado por los campos cientfico (entindase ciencias particulares) y sapiencial. ste ltimo contiene a las tres sabiduras: metafsica, teolgica y mstica. Es claro que ambos esquemas entrelazados nos proporcionan un panorama completo y profundo acerca de la naturaleza de estas zonas del conocimiento. Como venamos diciendo, en varios puntos ya tuvimos la oportunidad de caracterizar, segn Jacques Maritain, el conocimiento cientfico, la crtica, y la metafsica. Pero nos quedan por considerar la teologa natural y la teologa o mstica, es decir, los dos modos complementarios de acceso a Dios, el racional

203

Ds lorigine cest dans la foi et la thologie quil a philosoph, et ds lorigine cest cependant une oeuvre non pas thologique, mais proprement et dlibrment philosophique, quil a conduite. Maritain, Rassa; Les Aventures de la Grce, C, Vol. XIV, pg. 1035. Traduccin propia.

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y el sobrenatural, respectivamente. A continuacin nos adentraremos en dichas temticas, puesto que si bien pertenecen a rdenes diferentes, el objeto de su conocimiento es el mismo y, adems, nos proporcionan, elementos muy valiosos que contribuyen a la filosofa de la esperanza.

1. Aportes de Maritain a la teologa natural o conocimiento metafsico de Dios

Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir no ha escapado a la inquietud que le producan a Maritain cuestiones que tuviesen que ver con el destino humano. La existencia de Dios era una de estas preocupaciones a las que, ciertamente, ningn hombre puede darle la espalda, y mucho menos Jacques Maritain, quien ha hecho de las reflexiones sobre su propia situacin espiritual el objeto de su filosofa. Tal vez sea sta una de las razones por las que los anlisis de Maritain sobre este tema tienen un aire original. Consciente de la importancia y la profundidad que requera abordar la especulacin acerca de Dios, Maritain se propuso primeramente sanear la inteliegencia de todos los obstculos que le propona el mundo. Como afirma Juan J. Alvarez, se trata en principio de dos momentos- el uno gnoseolgico, el otro, por decirlo as, ontolgico- que acabarn convirtindose en columnas esenciales de nuestro acceso racional a Dios
204

. Mediante estos dos

momentos, a los cuales ya hemos hecho mencin, Jacques preparar el campo para abordar racionalmente la existencia de Dios. Primeramente gracias al realismo crtico reestableci el valor objetivo de la inteligencia, a fin de garantizar el acercamiento a Dios por su intermedio. Luego, colocando el acento en el valor trascendente y analgico del ser utiliz dichas conclusiones como herramientas para edificar la teologa natural. Es la aplicacin del intelecto a la experiencia afirma el galo- la que hace posible, gracias a la intuicin metafsica del ser, captar el valor analgico

Alvarez, Juan J.; La contribucin de Jacques Maritain a la teologa natural, en Rev. Sapientia, 2000, Vol. LV, fasc. 207, pg. 87

204

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de ste, propiciando tambin un conocimiento discursivo posterior de la divinidad. A la hora de precisar la naturaleza del conocimiento natural de Dios Maritain parte de los hechos sensibles, profundizando sus razones de ser y elevndose por sobre la metafsica hacia Dios como Causa primera. De este modo erige su teologa natural.

En cuanto ontoteologa, la metafsica de Maritain no se encierra en el ente, sino es transntica; asciende hasta el Ser por s subsistente, 205 fundamento absoluto y originario ()

En virtud de estos requerimientos estamos en condiciones de situar la teologa natural en su verdadero rango. Nuestro filsofo la defini como un saber racional, en tanto Dios es accesible a la razn humana. Este tipo de conocimiento de Dios depende del conocimiento metafsico, y se distingue por ello del conocimiento divino sobrenatural. Adems es un saber perfecto, puesto que, junto a la metafsica, constituyen saberes que, por la superioridad de sus objetos, tienden al conocimiento de sustancias inmateriales. Tampoco est exenta de la contemplacin filosfica, ya que su punto de partida es la analoga y desde un anlisis ontolgico se ocupa de descubrir la causa de los seres y as llegar a Dios. Pero aqu es importante que nos detengamos a analizar con Maritain la diferencia entre el conocimiento analgico de los entes y el conocimiento analgico de Dios. Mientras para la metafsica su objeto es el ser anlogo, considerado en los analogados inferiores en donde nosotros de hecho lo percibimos, la teologa natural apela a una notable paradoja que se debe al hecho de que ellos (sus objetos) son percibidos en un objeto que otro sujeto ha

205

Possenti, V.: Lontoteologia: Le intenzionalita fondamentali della teoresi di J. Maritain, en Religione, ateismo e filosofia, Biblioteca di Scienza Religiosa 39, ed. Las, Roma, 1980, pg. 215. Traduccin propia.

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presentado a nuestra inteligencia, objeto que, siendo l mismo uno de los analogados, una de las valencias de un anlogo, nos lleva por medio de ste a esos otros analogados que no llegamos a captar en s mismos
206

. As, por

ejemplo las perfecciones divinas son aprehendidas por los hombres en las perfecciones de los seres creados, quienes por la analoga del ser, nos conducen al Increado, a quin le conviene dicha perfeccin an antes de convenirle a las creaturas y con ms propiedad que a aquellas.

Pero, a pesar de realizarse en Dios mejor que en las cosas, no restringen ni limitan la realidad divina; la dejan incontenida e 207 incircunscripta.

Jacques subray aqu tambin la importancia de la analoga, la cual, en este tema particular, excede a la analoga metafsica. Nuevamente observamos cmo ella es la puerta de acceso hacia el objeto de conocimiento, en este caso la divinidad. Sin la presencia de la analoga no hay esperanza de conocer el objeto. Es gracias a la visin analgica de la realidad que el hombre puede abrirse an a aquello que lo sobrepasa, a aquello que anhela conocer pero cuya certeza es difcil de determinar. Aqu tambin constatamos la importancia de la analoga en la estructura de esperanza que subyace tras la epistemologa maritainiana. Apoyndose en la analoga, la teologa natural accede a su objeto propio por dos vas: eminencia y negacin. La primera se sustenta en el principio de causalidad, que surge de la intuicin del ser: desde el momento en que percibimos la multiplicidad captamos tambin que ella misma no se basta a s misma para existir. De aqu que los diversos dependan de otro sin el cual no

() du ce fait quils sont atteints dans un objet quun autre sujet a rendu prsent notre inteliigence, et qui tant lui- mme un des analogus, une des valences dun analogue, nous fait passer par celui-ci ces autres analogus que nous natteignons pas en eux- mmes. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 657. Traduccin propia. 207 Mais tout en se ralisant en Dieu mieux que dans les choses ils ntreignent ni ne dlimitent la ralit divine, ils la laissent incontenue et incirconscrite." Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 670. Traduccin propia.

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seran y en el cual hallan su propia suficiencia. Por ello, volviendo a lo que hemos explicado inmediatamente arriba, esta va que nos conduce al analogado divino est por encima de lo que circunscribe la idea de ser. As, los analogados trascendentales estn en la divinidad sin ninguna limitacin. Un complemento necesario de esta teologa cataftica sera la teologa apoftica, que conoce por va de negacin. La via negationis enuncia que Dios no es como ninguna de las cosas creadas, conociendo a Dios como no conocido, y en este sentido es, de las vas del saber metafsico y teolgico ordinario, el momento ms elevado. Sin embargo, en cuanto teologa negativa, constituye un gnero de conocimiento superior, y en esto se distingue de la teologa ordinaria. Nos encontramos en este punto en el filo del trampoln que lanza al hombre hacia la experiencia mstica.

La palabra apoftica designar entonces un sobreconocimiento intelectual elevado por encima del s y del no y en donde se identifican contrarios, siendo as que, la teologa apoftica es la teologa mstica 208 misma, la contemplacin de los santos en caridad.

Mas si se pretendiese permanecer slo en la negacin, suponiendo que nuestro conocimiento de Dios puede resolverse en un movimiento puramente natural sin situarse en el padecer mstico de las cosas divinas, desembocara en el vaco. Ni la metafsica ni la teologa natural pueden percibir la esencia divina en s misma, pues no alcanza con conocer a Dios en el espejo de las perfecciones trascendentales analgicamente comunes al Increado. De tal suerte, si el hombre desea conocer la divinidad deber ir hacia lo que est por encima de l, apelando a la ciencia de los misterios revelados, a la teologa propiamente dicha. En virtud de esto es que en la epistemologa de Maritain,

Le mot thologie apophatique dsignera alors une sur- connaissance intellectuelle leve audessus du oui et du non, et o sidentifient les contrares, au lieu quen ralit la thologie apophatique est la thologie mystique elle mme, la contemplation des saints en charit. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 628-629. Traduccin propia.

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filosofa (metafsica) y teologa (conocimiento de Dios sobrenatural) se hallan en perfecta complementariedad. Nuestro filsofo tuvo muy presente que el hombre es una realidad natural inserta en lo sobrenatural, razn por la cual el conocimiento no se agota en las disciplinas filosficas sino que stas deben integrarse y subalternarse a la teologa. La Revelacin es un perfectivo de la filosofa. Ese vehemente deseo de paz y saber infinitos slo se aquietan en Dios. Por eso emerge la esperanza como aventura en curso que penetra y funda el conocimiento humano. He aqu, una vez ms, otro testimonio de la presencia de la estructura de esperanza en la integracin, apertura, bsqueda y

complementariedad de los saberes.

2. La teologa propiamente dicha y la virtud teologal de la esperanza.

Tal como venimos mostrando, Maritain aleg que la ciencia humana no es esencial y especficamente una, sino que es radicalmente plural y analgica; su ms alto grado, en lo humano, lo constituye la metafsica. Fundament adems que en el hombre hay dos formas de conocimiento. Un conocimiento conceptual y racional donde opera la metafsica y la teologa natural, y un conocimiento por connaturalidad, que se realiza tambin en el intelecto, pero no en virtud de simples relaciones conceptuales y de demostraciones (cuyo tratamiento corresponde al punto de Sabidura Mstica). Jacques Maritain no ha querido, por ello, reducir la inteligencia humana a la ciencia de lo sensible, ciencia a la cual le agregara un conocimiento metafrico de las cosas espirituales. Por el contrario, afirm que la inteligencia del hombre exige ir hacia lo que se encuentra por sobre l. Por medio de la estructura dinmica de la esperanza el hombre, cuyo corazn no est quieto, se esfuerza confiadamente hacia un todava no de orden natural como sobrenatural. La metafsica, si bien no puede percibir a Dios en su esencia, lo puede hacer en el espejo de las perfecciones va analoga. Por eso, es la teologa

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propiamente dicha la que s puede acceder a los misterios revelados, ya que la luz que la ilumina no es la de la sola razn sino sta ltima elevada por la fe.

Ella tiene por objeto no a Dios referido por las criaturas, a Dios como causa primera o autor del orden natural, sino a Dios cuya esencia y vida ntima son un misterio inaccesible a la sola razn, (...) a Dios en lo que posee con propiedad absoluta, en lo que a El slo pertenece; deitas ut sic, dicen los telogos. A ese Dios que ser conocido cara a cara en la visin 209 beatfica.

En esta vida, la fe es la anticipacin de la visin, y conoce ese mismo objeto sin verlo, adhiriendo a lo que de ella misma ha revelado la Verdad primera. Mas esta comunicacin se descubre envuelta de signos y conceptos humanos, puesto que no sera lcito que el conocimiento teolgico anulase el modo natural de conocimiento racional. Maritain fue muy lcido en este tema, por eso subray el hecho de que Dios transmite su verdad en enunciados conceptuales, a travs de los cuales llega la luz increada que la fe ofrece a los hombres (tan genuina era la nocin de concepto que Maritain no encuentra dificultad alguna para valorarlo como el medio usado por Dios para darse a conocer al hombre) Nuevamente estamos en presencia de la importancia de la analoga en la epistemologa maritainiana, ya que ste conocimiento vuelve a manifestarse en el modo cmo la revelacin se vale de signos humanos. En la metafsica la analoga es la forma y regla del conocimiento. En la teologa la sobreanaloga de la fe acomoda a nuestras flaquezas humanas un conocimiento superior. Esto se debe a que en la fe hallamos una desproporcin entre el modo de conocimiento y la realidad conocida.

Elle a pur objet non pas Dieu recont par les cratures, Dieu comme cause premire ou auteur de lordre natural, mais Dieu au titre mme du mystere, inaccesible la seule raison,() mais Dieu dans ce quil a dbsolument propre, dans ce qui luis appartient lui seul, deitas ut sic, disent les thologiens. Ce Dieu qui sera connu face face dans la vision batifique. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 710-711. Traduccin propia.

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Pero quizs lo ms interesante en este punto sea destacar cmo esta apertura epistemolgica de un conocimiento natural a uno sobrenatural suponen la esperanza como virtud teologal. As, la estructura de esperanza, adquiere dimensin sobrenatural, otorgndole al hombre que anhela conocer a Dios una fuerza que triunfa completamente sobre el declinar de las energas de la esperanza natural, librndolo de quedar afectado por ste. Por medio de la virtud teologal de la esperanza el hombre se pone en camino hacia una plenitud que no la debe a su propia naturaleza. La virtud teologal de la esperanza es una culminacin entitativa que excede lo natural, que tiene su origen en la gracia y cuyo objeto consiste en acercar al hombre a la felicidad sobrenatural de Dios. Con esta sola caracterizacin ya estamos en condiciones de afirmar que para Maritain, en la sabidura teolgica no se trata de una simple aplicacin de la filosofa al dato Revelado, sino de un conocimiento superior, cuyo marco es la estructura de esperanza, esto es en cuanto virtud teologal. Mas en el mbito de las disciplinas intelectuales, niega que pueda darse una teologa sin la contribucin de la filosofa. El correlato entre metafsica y teologa propiamente dicha sigue siendo un punto central en su pensamiento.

En resumen, la Deidad misma como vista o conocida quiditativamente es el objeto de los bienaventurados. La Deidad misma como creda y formalmente revelada, es el objeto de la fe. La Deidad misma como creda 210 y virtualmente revelada es el objeto de la teologa.

En otras palabras, lo que Maritain nos quiere trasmitir es que el hombre natural, por mucha que fuese su grandeza de espritu, nunca podra esperar la visin bienaventurada de Dios sin caer por ello en la soberbia. Por ello, toda esperanza natural alude a una plenitud sobrenatural, siendo dicha esperanza

210

En rsum, la Dit mme comme vue, ou quidditativement conue, voil lobjet de la science des bienheureux. La dit mme comme crue, et formellemnt rvle, est lobjet de la foi. La Dit mme comme crue et virtuellemnt rvle, cest lobjet de la thologie." Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 718. Traduccin propia.

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como un reflejo confuso de la divinidad (tal como es confuso el conocimiento que de ella se tiene por medio de la teologa natural). Por estos motivos, si el conocimiento sobrenatural de Dios requiere de la gracia, sta supone la virtud teologal de la esperanza. La esperanza sobrenatural (elemento esencial de la estructura de esperanza subyacente tras el conocimiento teolgico) incluye no slo el anhelo que espera, sino tambin la energa de ese anhelo, que remoza la esperanza natural de conocer a Dios con un nuevo impulso.

3. La sabidura mstica: esperanza y caridad

Pobre razn humana tan respetada por los msticos antiguos (...)

211

Si sobre la sabidura metafsica encontramos la teolgica, y esta ltima propone un acercamiento a Dios, es claro que las vas de acceso a la unin con la divinidad no pueden agotarse aqu. Existen otros modos de acceder a Dios, que se complementan con el anterior y que Jacques Maritain denomin experiencia o sabidura mstica. Mientras la teologa es la sabidura de la fe que razona, la teologa mstica es la sabidura de la fe que ama. Atestiguada por la vida de los santos, tan cara para Maritain, dedic la segunda parte de Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir a caracterizar esta experiencia. La teologa mstica sobrenatural se caracteriza por ser un gratuito don de Dios, que perfecciona la vida de fe por iluminacin de los dones contemplativos del Espritu Santo, en especial los de inteligencia y sabidura, y es ofrecida a todo creyente de buena voluntad para hacer su fe ms robusta, penetrante y sabrosa, viva y operativa, a manera de preludio de la visin beatfica.

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Lo decisivo en ella, a diferencia de la mstica natural

212

, no es el esfuerzo

en aplicar tcnicas de interiorizacin, sino la asctica cristiana de las virtudes cuyo pleno despliegue se realiza por obra de los dones del Espritu Santo; es decir, de la docilidad del cristiano a sus divinas operaciones e inspiraciones, mediante las cuales a todos invita a la contemplacin infusa ("toda ciencia trascendiendo"). Tal es la genuina experiencia mstica cristiana, connatural a la plenitud de la filiacin divina en Jesucristo, por la actuacin de los dones contemplativos del Espritu Santo. El filsofo francs describi la experiencia mstica como un modo de conocer sobrehumano y sobrenatural, no por ideas o conceptos y en lo concerniente a la divinidad por analoga, sino en la interioridad misma de Dios. Se trata entonces de un conocimiento inspirado. Si el hombre frente a objetos proporcionados a su inteligencia utiliza un conocimiento conceptual, frente a Dios no puede. Por esto le queda usar su propia connaturalidad, su propio co- nacimiento con l. Connaturalidad significa convenir con la misma naturaleza, aunque queda ms que claro que el hombre no puede connaturalizarse con lo sobrenatural sin antes ser sobrenaturalizado l mismo; y esta connaturalizacin es posible por la gracia santificante. Dice Jacques al respecto:

Ya que las cosas divinas estn ntimamente unidas a nosotros, han llegado a ser nuestras, a arraigarse en nosotros por el amor de la caridad, es el progreso del don de sabidura elevarse de este amor mismo, de la caridad infusa, para convertirla, bajo la especial inspiracin del Espritu

211 212

Mndez y Pelayo; Ideas estticas, C. VII

La mstica natural deriva de la experiencia religiosa no por va reflexiva sino a travs de la va de ensimismamiento. Es la iluminacin que se busca como fruto de un esfuerzo de interiorizacin de la originaria experiencia religiosa con ayuda de diversas "tcnicas" o mtodos (tan saturada de ambigedades y contaminaciones panteistas o cerradamente agnsticas -pura teologa negativaambigua entre un monismo pantesta y una trascendencia exagerada, de muda contemplacin de un Absoluto impersonal silente e inasequible por la mente humana).

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Santo, en la condicin de medio objetivo de conocimiento, (...) de tal suerte 213 que no solo experimentemos nuestro amor de Dios (...).

Al referirnos a la teologa propiamente dicha hemos hecho mencin a la virtud teologal de la esperaza la cual, infunde en la naturaleza humana hbitos sobrenaturales que acercan al hombre a Dios. Pero por lo que venimos observando en los dichos de Maritain, la experiencia mstica va an ms lejos. Ella alcanza un amor de amistad perfecto por la caridad, que le permite afirmar a Dios por l mismo. Es la virtud de la caridad la que, como madre de todas las virtudes cristianas, da forma de un modo pleno y total a la esperanza, aumentndola y perfeccionndola. As, la sabidura mstica tampoco escapa a la estructura de esperanza. Muy por el contrario, pareciera ser el lugar donde ms clara y plenamente se percibe dicha estructura. Maritain no olvid que la vida mstica no se despliega slo en el orden del pensamiento, sino que incluye tanto el pensamiento como la accin, puesto que abarca al hombre en todas sus modalidades. Tratndose de una experiencia global, la vida mstica reasume en s misma el aspecto prctico tanto como el especulativo del hombre, (tema que ya hemos mencionado) y no puede coincidir nicamente, por esto, ni con el saber especulativo ni con el prctico. El propio Juan de la Cruz afirm que, mientras la teologa escolstica conduce al conocimiento de la Verdad divina, por el contrario, la experiencia mstica conduce a un conocimiento por amor, en el cual las diversas realidades se conocen, perfeccionndose as la espera primera. Para finalizar, queremos citar al mismo Maritain, quin con una simpleza profunda resumi la esencia del conocimiento humano de Dios. En este texto no slo quedan manifiestas sus caractersticas esenciales sino su perfecta complementariedad fundada en la estructura de esperanza:

Les choses divines tant intimement jointes nous, devenues ntres, inviscres en nous par lamour de charit, le progre du don de sagesse est duserde cet amour mme, de la chari infuse, pour la faire passer, sous linspiration spciale du Saint- Esprit, lacondition de moyen objectif de connaissance () de telle sorte que ce nest pas seulement notre amour de Dieu que nous exprimentons ()Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 372-373. Traduccin propia.

213

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Nuestro conocimiento metafsico de Dios (y el de los espritus), - el conocimiento natural que el ngel tiene de Dios, el conocimiento sobrenatural de la fe que tuvo de l en el instante de la prueba-, el conocimiento sobrenatural que la fe nos da de Dios, y que se refiere a la deidad como tal, pero que nos es propuesto por medio de analogados creados y materiales, el mismo conocimiento de la contemplacin infusa, que no es sino la cspide del conocimiento de la fe, todos estos 214 conocimientos estn incluidos en el saber quia est.

214

Notre connaissance mtaphysique de Dieu (et des esprits) la connaisance naturelle que lAnge a de Dieu, la connaissance surnaturelle de foi quil a eue de lui dans linstant de lepreuve, - la connaissance surnaturelle que la foir nous donne de Dieu, et qui porte sur la dit comme telle mais qui nous est propose par le moyen danalogus crs et matriels, la connaissance de contemplation infuse elle- mme, qui nest que le sommet de laconnaissance de foi, toutes ces connaissances sont envelopps dans le savoir quia est. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 1018. Traduccin propia.

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Puntos conclusivos del captulo I, segunda parte

Si tuvisemos que describir en pocas palabras el espritu de Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, quizs deberamos decir que se trata de una obra que presenta la esencia misma de la tarea de la filosofa: una bsqueda esperanzada de la Verdad. Estas palabras, empero, representan una interesante ambigedad que Maritain se encarg de poner al descubierto. La Verdad en el sentido filosfico de la palabra es inconmensurable a las verdades particulares que le estn dadas a descubrir al cientfico, pero lo que le ha importado a Maritain ha sido ver porqu es as. La verdad particular corre el riesgo de confundirse con el enunciado en el que se resume - de ser tomada en s, de modo independiente al de la bsqueda de la cual es el resultado - tendiendo as al cientificismo. Podramos decir que el saber (en este caso cientfico aunque podra ser tambin de otro orden) al presentarse como un modo de posesin, tiende a degradarse y, en ltima instancia, a constituir un no- saber. De aqu que el filsofo francs haya colocado todo su empeo en reestablecer la autntica labor de las ciencias particulares estableciendo una consonancia perfecta entre el conocimiento cientfico y el sapiencial. En primer lugar debemos decir que la verdad, ya cientfica ya sapiencial, tal como Maritain la ha exhibido, no puede ser tratada como un tener o poseer. Por el contrario, la bsqueda de la verdad para Jacques est signada por el an no, o como dimos a llamar a lo largo de todo nuestro captulo, por la estructura de esperanza. En otros trminos, la bsqueda de la verdad era para Jacques una metafsica de la participacin. Como ya lo anunciamos en el ttulo de este captulo, la precedente reflexin ha sido presentada limitndonos a algunas caractersticas globales de la fisonoma propia de la epistemologa de Jacques Maritain, tal como l la presentara en Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir.

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De una manera por dems visible hemos podido constatar, luego del anlisis de la obra, que la estructura de esperanza de la epistemologa maritainiana no se comprende sino desde el misterio del ser
215

Encuadrar el estudio del ser, requiri primeramente, que Jacques experimentara y asumiera a la inteligencia humana baada de existencia, esto es, orientada hacia la realidad como la facultad del ser. Creemos oportuno aqu citar una nota sobre la inquietud. Nos parece, como consecuencia indubitable de la reflexin acerca de esta obra, que la verdadera bsqueda de la verdad, el autntico conocimiento y, en ltima instancia, toda metafsica, no es nada si no forma parte de un acto por el cual se define una inquietud. Pero qu inquietud? La inquietud que mueve todo conocimiento, el todava no, que caracteriza a la esperanza. Nuestro autor crey encontrar en el trmino misterio, la palabra que mejor representa la inacabable tarea humana del estudio y del conocimiento del ser. Lo propio del misterio, no es tanto el ser incgnito como el ser prximo. Es precisamente como los Padres de la Iglesia lo comprendieron: el ser de un Dios viviente que haba asumido y penetrado todas las cosas. Por esto el misterio viene dado por parte de la cosa, por parte de la realidad extramental y lejos est de presentarse como enemigo de la inteligencia u ofensivo para la razn. Resulta que la objetividad de la inteligencia es en s misma misteriosa y el objeto del conocimiento es el misterio llevado al estado de inteligibilidad, trayendo al seno de su intimidad una realidad inagotable captada como objeto. Afirm el filsofo que el aspecto mistrico predomina all donde el conocimiento es ms ontolgico, donde el esfuerzo del conocimiento del ser es mayor. Sin embargo, dicho misterio se halla presente tambin en la filosofa natural (no olvidemos que cada uno de los modos de inteleccin se realizan desde el ser, puesto que, en tanto objeto formal de la inteligencia, sta lo conoce y, por lo mismo, no hay inteligibilidad sin ser). El misterio slo puede ser agotado por una inteligencia que asuma su misma totalidad. Por ello, la metafsica no puede decirse nunca perfecta y acabada y constituye una tarea abierta a un progreso y profundizacin en el
215

Jacques Maritain aborda la dupla misterio- problema en Sept leons sur ltre.

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misterio del ser. Y es aqu donde hace su entrada, en esta obra, el tema religioso. No es frecuente en autores modernos encontrar dentro de un marco epistemolgico el problema religioso- tema que, curiosamente, ocupa ms de la mitad de la mencionada obra. Esto se debe al antedicho elemento ontolgico, en virtud del cual Maritain pregona un hombre abierto a lo divino (Humanisme Intgral). La esencial apertura a la divinidad no podemos considerarla como una simple e indebida incursin de la teologa en el campo filosfico. Quien realizase una atenta lectura de la obra sealada, estar en condiciones de acordar con nosotros a cerca de la plenitud de uso de la razn que aprobaba Maritain. Por el contrario, la irrupcin de la teologa no es sino el punto al que inevitablemente se tiende si tenemos en cuenta que el aspecto mistrico predomina naturalmente en donde el conocimiento es ms ontolgico, y que la estructura esencial del mismo sigue el movimiento de la esperanza. Maritain tuvo la plena conviccin y seguridad de que el ser es el objeto formal de la inteligencia, su vida y su horizonte. De aqu que el misterio no slo deba ser contemplado sino experimentado (recordemos por ejemplo el caso de la sabidura mstica que procede de la experiencia personal de las cosas divinas por va del amor, segn un efecto sobrenatural) Tras la lectura y reflexin de la obra, nuevamente nos hallamos en presencia de un optimismo metafsico (ya mencionado en la primera parte, captulo II), aunque esta vez la perspectiva no es la naturaleza humana sino una concepcin epistemolgica. En ella el hombre es capaz de conocer la realidad, de toparse con su riqueza sin por ello agotarla. Puede, en virtud de su razn, adentrarse en el misterio del ser de las cosas a travs de dos niveles fundamentales: el conocimiento sensitivo y el intelectivo. No obstante sus diferencias, estos conocimientos no se dan de modo separado en el hombre, sino que se manifiestan como un fenmeno unitario, que empieza por la actividad sensible y acaba en el acto perfecto del entendimiento.

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Maritain pone en guardia contra esto que parece muy simple y que sin embargo es muy difcil. Se trata de comprender lo que pasa en nosotros en momentos diferentes del conocimiento, que se expresan con los 216 mismos vocablos, gracias a esta misma palabra ser.

En el punto al que hemos llegado amenaza surgir una reflexin inevitable que tiene que ver con la conviccin con la que Maritain presenta su epistemologa desde una nocin de la esperanza como una espera no

adormecida. La esperanza aparece como una prolongacin en lo desconocido de una actividad gnoseolgica arraigada en el ser. De donde sus afinidades con el deseo de aprehender la Verdad implican tambin una adhesin incondicional y hasta supra racional de la voluntad (tal como podemos observar en la sabidura teolgica y en la mstica). La inteligencia humana, a este nivel, contraria a presentarse como un conformismo inerte ante lo sobrenatural, realiza un reconocimiento activo de un cierto permanente, no formal, sino ontolgico. Para resumir nuestra posicin sobre este punto, diremos que el gozne particularmente importante en esta obra de Jacques Maritain, lo advertimos en el reconocimiento del misterio ontolgico (estructura de esperanza) que l mismo proclam. Este es el reducto central de toda bsqueda de la verdad, sin duda posible, gracias a una irradiacin fecunda de la Revelacin misma. Ciertamente, puede producirse el conocimiento perfectamente en las almas extraas a la Revelacin Cristiana, pero la adhesin a sta, permite sin embargo, a quien se ha elevado hasta ella, entrever la verdad de un modo muy diferente a quien, no habiendo rebasado sus lmites, queda ms ac del punto en el que el misterio del ser puede ser proclamado. La bsqueda de la verdad en la epistemologa maritainiana, se lanzan as como un movimiento irresistible al encuentro de una luz que presiente y de la cual experimenta en su propio fondo el estmulo secreto y algo as como la anticipada quemadura.

216

Del Cura, Alejandro O.P.; El ser en el pensamiento de Jacques Maritain, en Rev. Angelicum, 1987, Vol. 64, fasc.1 pg. 76

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Captulo II Los grados del saber como itinerario existencial

Algunas consideraciones generales

Jacques me ha dicho con frecuencia que su intencin era la de abrir los caminos; pero en algunos de aquellos caminos l mismo ha ido hasta el 217 fin.

Damos comienzo as al segundo y ltimo captulo de la segunda parte. Quizs el captulo en el que fructifican todas las apreciaciones que venimos haciendo desde el comienzo de nuestro trabajo. Cualquier acercamiento a la obra de Jacques Maritain pide, casi de modo inevitable, que no dejemos pasar por alto su propia vida, el momento particular por el que atravesaba su existencia por ese entonces. Y esto, no porque sus obras y su pensamiento hayan sido fruto de inclinaciones subjetivas o de una especie de sublimacin psicolgica, sino porque desde muy temprana edad, Jacques Maritain cay en la cuenta de que el pensamiento no puede estar descarnado ni de la propia vida ni del propio tiempo. l, que supo ser un medieval entre los modernos y un moderno entre los medievales, siempre sustent su doctrina en un realismo con declarada simpata tomista- abierto a la problemtica existencial personal y de su poca.

217

Jacques ma souvent dit que sa tche tait douvrir les voies; mais dans quelques-unes de ces voies il est lui- mme all jusquau bout. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol. XIV, pg. 1034. Traduccin propia.

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En esta seccin, reparamos principalmente en dos de sus obras: Les Grandes Amitis y Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, las que hemos elegido por ser exponentes claros de las dos temticas que ms le preocuparon a Jacques Maritain. Si afinamos nuestra mirada sobre ellas, aparecer ante nosotros con total claridad, no slo una aguda reflexin acerca de la problemtica humana, histrica, tica y gnoseolgica, sino tambin el itinerario existencial del mismo Jacques Maritain. No olvidemos que toda su reflexin y compromiso intelectual se hallaron directa e ntimamente vinculados a la evolucin de las vivencias personales. Podramos afirmar que el mismo Jacques vivi y experiment todo lo que luego sistematiz en su realismo integral, por eso no ser ajeno a esta reflexin el tema de la esperanza. Venimos observando cmo ella fue la fuerza motora de la vida y la obra de Maritain. Resulta asombroso constatar cmo podramos establecer un paralelo entre el itinerario propuesto en Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir y el camino de gestacin de su pensamiento. En este captulo intentaremos mostrar esta correlacin. Para ello realizaremos un sobrevuelo por los momentos ms significativos de su biografa, y estableceremos la correspondencia con la propuesta de Distinguer pour Unir... No volveremos a ahondar temas ya considerados, sino simplemente tomaremos estos elementos con el fin de releerlos bajo esta clave. Jacques Maritain es uno de esos autores que no slo se destacan por su agudeza en el tratamiento de los temas, sino por la coherencia entre vida y obra. Se trata de un hombre profundamente sabio, que lejos de quedar preso del instante que pasa, lo trasciende. Hizo de la razn humana su fuerza y su esperanza, porque sabiendo de su fragilidad y habiendo experimentado que por s sola no basta, la hizo participar de la vida Divina, logrando con esto el renacimiento de la misma y as del hombre. Es nuestro deseo mostrar aqu no slo en qu sentido la filosofa de Jacques puede llamarse tambin filosofa existencial (esto es en tanto la filosofa es fruto de su itinerario existencial) sino presentar al Jacques Maritain

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que realiz su peregrinaje terrenal segn el esplendor de la Verdad, a fin de contarlo as, entre los Portavoces de Sabidura.

De la espera a la esperanza

Pasaremos a estudiar ordenadamente el problema de la relacin entre la espera y la esperanza segn hemos podido contemplar se fue dando en el transcurso de la existencia del filsofo galo. Para ello retomaremos algunos de los ms importantes hitos de su vida previa a la conversin, los cuales creemos se hallan en estrecha relacin con los elementos epistemolgicos de Distinguer pour Unir...que nos permiten pensarlo como una epistemologa de la esperanza. La espera es una disposicin y una actividad primaria de todo ser humano, podramos decir que es natural. Es una disposicin constitutiva que se actualiza y manifiesta en su existencia terrena, en su temporalidad. Pese a esta naturalidad, la espera determina la existencia de niveles y modos distintos en la vida humana (encontramos individuos ms esperanzados que otros, seres desesperados o desganados). Por ello, slo es cuando esa disposicin llega a ser un hbito virtuoso que el hombre adoptar una visin esperanzada de su vida. El caso de Jacques es por dems revelador. Desde muy joven aguard la justicia con el proletariado, y para ello no slo se hizo socialista sino que asumi el compromiso de colocar todos sus conocimientos al servicio de esa causa. As fue como desde su adolescencia hasta su entrada en la universidad, Jacques busc incansablemente satisfacer el objeto de su espera. Grande fue su desilusin al descubrir que las ciencias particulares, en especial la matemtica, que constitua el alto cielo de la Sorbona, no saciaba su sed. A pesar de la confusin que acarreaba ese momento tuvo la suficiente visin para percatarse de lo que ms tarde sera una de las convicciones esenciales de Distinguer pour Unir... Dice Rassa de su esposo, en Les Grandes Amitis:

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El desarrollo de las ciencias de la naturaleza fsica y las esperanzas infinitas que esas ciencias al desarrollarse haban despertado hicieron 218 menospreciar las disciplinas de la sabidura. A qu conduce la sntesis de la materia viva, a qu conduce ese poder sobre el universo fsico, si la razn misma de la vida y de la existencia, si 219 todo el universo moral tena que quedar en un enigma indescifrable?

Claramente se hace presente en los textos mencionados la conciencia de Jacques de haber esperado en un objeto errado. Las ciencias y sus hombres, de quienes tanto haba esperado, lo dejaban con las manos vacas. Poco a poco empieza a caer en la cuenta de que esa montaa que de lejos le haba parecido un bloque compacto de ciencia, ahora, vista ms de cerca, le revelaba todas sus fallas.
220

Sus dichos lo denotan. Mas el descubrimiento de

que las ciencias no agotan la espera nos permite entrever que tras esta actitud aguardante subyaca una trama metafsica que le permitira luego elevarse a una esperanza genuina. Distinguer pour Unir... podramos decir que describe el comienzo del itinerario epistemolgico en la conviccin de que el conocimiento no puede detener su bsqueda en las ciencias particulares. Este convencimiento no surgi de una especulacin meramente terica, sino de la propia experiencia existencial. Jacques fue testigo de ello en su propia vida. Por eso podr afirmar sin lugar a equivocarse que las mismas ciencias inspiran al espritu para que l busque la razn de ser (...)
221

La dveloppement blouissant des sciences de la nature physique et les esprances infinies quil avait veilles avaient fait mpriser les disciplines de la sagesse. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol XIV, pg. 659. Traduccin propia. 219 A quoi bon la synthse de la matire vivant, quoi bon ce pourvoir sur lunivers physique, si la raison mme de la vie et de lexistence, si tout lunivers moral devaient rester des nigmes indchiffrables? Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol XIV, pg. 683. Traduccin propia. 220 Ver Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol XIV, pg. 674 221 Les sciences elle- mme inspirent lesprit, parce quelles cherchent la raison dtre. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 356. Traduccin propia.

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Jacques Maritain sin haberlo podido afirmar por esos tiempos de juventud con claridad, bas su compromiso de estudiante, de cientfico, de hombre en general, sobre la estructura de esperanza. No se trata aqu de una espera natural sino de una espera que, frente al descubrimiento del lmite, mantuvo su confianza en lo desconocido, en esa raz profunda trascendente que aquietara su espritu. Aos ms tarde, lejos de menospreciar la importancia del conocimiento cientfico, advierte a sus lectores del posible engao en el que pudiesen caer si slo apostasen a mantener su mirada en los logros del conocimiento cientfico. As, todo Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir es un llamado a la trascendencia del conocimiento material o temporal, fundado en las vivencias del propio itinerario existencial de nuestro filsofo. Cabe aclarar aqu, que el conocimiento que Jacques acusaba de insuficiente, ni si quiera era el conocimiento filosfico de la naturaleza sino, simplemente, aqul constituido por las ciencias naturales tal como se presentaban por aquel entonces en la Sorbona. An ms, en la misma Universidad, las ctedras de los filsofos o se inclinaban hacia una erudicin histrica o hacia las ciencias matemticas. Ciertamente, en ninguno de los casos podan Jacques, su esposa y amigos vidos de Verdad, encontrar all un descanso reparador. En Les Grandes Amitis hay un texto por dems elucidador, que nos presenta con certeza y claridad el objeto de la espera, lo recibido, la desilusin y la esperanza inconsciente y confiada en lo por venir.

La alegra del conocimiento que proporcionan las ciencias naturales est necesariamente limitada por el nmero sumamente restringido de los principios metafsicos a que se reducen, y por los lmites de su objeto formal. (Asi por lo menos me explico la poca alegra que me producan). Pero all donde la objetividad misma del conocimiento es negada de una manera o de otra, toda alegra del espritu desaparece. El estudio de las doctrinas consideradas no como proposiciones o aproximaciones a la verdad, sino como obras de arte y de imaginacin, (...), se reduce a un desfile calidoscpico en que la forma inesperada atropella y demuele la que se acaba de advertir; todo cambia a cada instante, para el

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arrobamiento de los ojos quizs, pero para la continua decepcin de la inteligencia que no puede fijarse a ninguna de las formas que se devoran unas a otras. Los filsofos cuyos cursos seguamos en la Facultad de Letras tenan personalmente mucho mrito, su erudicin era amplia y profunda, y tenan una alta conciencia de las exigencias de la investigacin cientfica. Pero se dedicaban al anlisis sin fin del detalle de las causas histricas como si fuera sa su tarea esencial, reduciendo o poco menos a esto el estudio de la sabidura cuyo nombre y profesin de filsofos converta para ellos en deber. (...)las conclusiones que crean poder formular provisionalmente bajo la influencia de la tradicin racionalista e idealista que profesaban, caan convertidas en polvo bajo la influencia de un positivismo, de un empirismo dogmtico e ineficaz a la vez. (...)Por una curiosa contradiccin vivida queran verificarlo todo por procedimientos de erudicin material y de control positivo, y desesperaban 222 de la verdad.

Si leemos atentamente esta confesin de aquellos tiempos, podremos percatarnos de la adscripcin personal y de la entrega de la existencia de Jacques en tanto esperante. l confi y puso todas sus fuerzas en alcanzar la verdad que le auguraban las ciencias particulares. Se encontraba comprometido, entregado y empeado, mas su nivel de entrega no era inane o laxo. Se trataba, desde el comienzo, de una espera radical.

La joie de la connaissance que procurent les sciences naturelles est ncessairement limite par le nombre extrmement restreint des principes mtaphysiques auxquels elles se rattachent, et par les limites de leur objet formel. (cest ainsi du moins que je mexplique aujourdhui le peu de joie que jy trouvai) Mais l o lobjectivit mme de la connaissance est nie dune manire ou dune autre, toute joie de lesprit disparat. Ltude des doctrines considres non comme des propositions ou des approximations de la vrit, mais comme des oeuvres dart et dimagination (...)se rduit un dfil kalidoscopique o la forme survenante bouscule et dmolit celle que lon vient dapercevoir; tout change chaque instant, pour le ravissement des yeux peut-tre, mais pour la continuele dception de lintelligence qui ne peut se fixer aucune de ces formes dvoratrices les unes des autres. Les philosophes dont nous suivions les cours la Facult des Letres avaient personnellement beaucoup de mrites, leur rudition tait ample et profonde, et ils avaient une haute conscience des exigences de la recherche scientifique. Mais ils sappliquaient lanalyse sans fin du dtail des causes historiques comme leur tche essentielle, rduisant presque entirement cela cette tude de la sagesse dont leur nom et leur profession de philosophes leur faisaient un devoir. (...) les conclusions quils croyaient pouvoir provisoirement formuler sous linfluence de la tradition rationaliste et idaliste laquelle ils restaient attachs, tombaient en poussire sous linfluence dun positivisme et dun empirisme la fois dogmatiques et inefficaces. (...) Par une curieuse contradiction vcue ils voulaient tout verifier par des procds drudition matrielle et de contrle positif, et ils dsespraint de la vrit. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol XIV, pg. 684-685 Traduccin y remarcado propios.

222

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Esta espera autntica consista en una entrega que conllevaba el cumplimiento de su vocacin personal. Descubra poco a poco, que los conocimientos de las ciencias, absolutizados al mximo, no conducan al hombre a la Verdad, sino que lo dejaban preso en su propio lmite. A esto se le sumaba, el irse dando cuenta que la bsqueda de la verdad que tanto ansiaba encontrar para poder as darle un sentido ms profundo a su vocacin socialista - deba realizarse dentro del marco de la sabidura. Las ciencias particulares podan proveerle del marco necesario para ahondar en los principios metafsicos autnticos en los que ellas se fundan, mas tal como se presentaban en la Universidad, lo nico que acarreaban era el desencanto de la inteligencia. Dura es la crtica realizada contra sus maestros filsofos, a quienes acusa de ser infieles a su vocacin de defensores de la verdad, y cae en la cuenta que tanto ellos como l desesperaban de la sabidura. El texto de la confidencia anterior, decamos, es iluminador. Estas - por esos aos- visiones borrosas acerca del objeto esperado no son sino las fuertes convicciones que podemos constatar luego de la lectura reflexiva de Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir. En esta obra, el autor seal los peligros de una visin del mundo encerrada en las ciencias empiriolgicas y empiriomtricas, mostr cmo la estructura del conocimiento humano trasciende el plano meramente emprico y alcanza su apogeo ms all del mbito material. Pero ante todo enmarca la tarea del filsofo dentro de la sabidura. No por nada Maritain invirti tantas pginas en la caracterizacin del conocimiento cientfico y el sapiencial. La filosofa, si quiere ser autntica, no slo debe trascender la explicacin cientfica sino que debe tener por objeto el ser mismo. Slo en esa lnea podr el filsofo ser fiel a su deber con la realidad y con la verdad. En definitiva, resulta profundamente clara la unidad existente entre las primeras experiencias de Jacques Maritain en su bsqueda de la verdad y el espritu subyacente en Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir. Elemento que nos permite sustentar la afirmacin de la existencia de una filosofa de la esperanza que, vivida primeramente, se trasluce luego en la epistemologa propuesta en su obra.

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La espera autntica se expresa en la angustia

(...) y yo cant por los alrededores de esa msica ltima que arda como un ciego que va entre resplandores()
223

De cara a la desazn que acarreaba el mundo mecanicista y positivo de la Sorbona, ocurre el episodio del Jardn de las Plantas. Ya hemos relatado ese momento de angustia en el que Jacques y Rassa pasaron revista a los acontecimientos cientficos y filosficos plagados de escepticismo y relativismo. Cuenta Rassa en Les Grandes Amitis cunta era la profunda pena de sus corazones a causa del hambre y la sed de verdad. Expres en un momento:

sta angustia metafsica que penetra en las fuentes mismas del deseo de vivir, es capaz de convertirse en una total desesperacin, y de conducir 224 al suicidio

Curiosa frase, pero que nos permite, una vez ms, desde la angustia ocasionada por la espera vana, establecer la existencia germinal - de la esperanza genuina. No cabe duda que la constitucin psicolgica, el momento histrico y social y el tipo de vida personal de la que goza un hombre, condicionan el pasaje de la espera a la esperanza.

Armani, Horacio ; La sombra en Antologa de la poesa amorsosa, Ed. Perseo, Buenos Aires, 1971, pg. 20. 224 Cette angoise mtaphysique pntrant aux sources mme du dsir de vivre, est capable de devenir un dsespoir total, et daboutir au suicide." Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol XIV, pg. 690. Traduccin propia.

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En estos diversos momentos, influidos por ellos, deciden en ltima instancia la libertad y voluntad del individuo. Jacques y Rassa no fueron excepcin a esta regla, por ello, a fuerza de dolorosas decepciones de hecho, surgi el qu hacer?. La experiencia les present tres opciones: el suicidio, convertirse a una nueva esperanza o hacer de la desesperanza un hbito. A juzgar por la modalidad de aquel entonces principios del siglo XXdeberan haber tomado el camino del herosmo desesperado que sumerge al hombre en la oscuridad a causa de la ceguera voluntaria del alma ante las instancias metafsicas o lo eleva a tal punto que se erige como dios de una religin mundana. Si eran ms osados, terminaban con su existencia absurda sin intentar nada antes. Pero Jacques y Rassa optaron por convertirse a una nueva esperanza. La nueva esperanza lleg a los Maritain por medio de la desesperacin y el sufrimiento. Exista en sus almas un condicional, una pequea luz, una espera confiante, es decir una vivencia de seguridad que prevaleca pese a la oscuridad. Si no era posible vivir segn la verdad pensaban los Maritain - no tena sentido la vida. Lejos de ser una afirmacin pesimista fue sta un crdito otorgado a la existencia autntica y a la nueva esperanza. Confiados en la propia naturaleza humana y en la certeza de que sus deseos no podan ser vanos, decidieron apostar y convertirse a la nueva esperanza. Espera y confianza son los dos elementos primordiales de la estructura antropolgica de la esperanza. La desesperacin de Jacques y su esposa no pretenda ser calmada con un simple deseo sino por una esperanza capaz de restaurarlo todo en su integridad. Como en varias ocasiones afirm Marcel, la esperanza es el arma de los desarmados. Los Maritain asumieron as su espera, desde la seguridad del triunfo como una aparente infundada presuncin. Fue la confianza la que elev su espera en esperanza. Santo Toms dir que la confianza del esperanzado exige de ste actividad y osada, lo mueve a la magnanimidad y lo dispone a alcanzar

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proyectos altos y arriesgados

225

. De tal modo encar la vida Jacques a partir

de tomar el compromiso en el Jardn de las Plantas de no declinar en su espera. Antes de concluir, nos gustara aclarar, que el hecho de que Jacques y Rassa optaran por darle un crdito a la existencia, no implic la certeza de que ese crdito existiese. Si luego de un tiempo prudencial no hallaban el camino que conduca a la verdad tan ansiada, entonces la vida sera absurda. La esperanza de los Maritain, al igual que toda esperanza humana, no es seguridad. Por el contrario, siempre es insegura. Con un margen de reservas, el confiado confa en otros futuros conexos con aquel, la de stos a su vez en otros y as hasta llegar al todo. El crdito que la esperanza concede a la realidad salta por encima de lo que la realidad en cada momento da. Es un salto- como manifiesta Lan Entralgo- con los ojos abiertos, porque el salto nunca puede ser seguro (...).
226

Jacques y Rassa saltaron con los ojos abiertos, y tras ese salto hallaron a la Sabidura y a Cristo. El salto que los Maritain empezaron en el Jardn de las Plantas dur toda su existencia. Habiendo encontrado la posibilidad de la verdad no descansaron en haberla encontrado sino que buscaron realizarla concretamente. Desde lo intelectual, esa verdad les permiti saltar a la Sabidura y a la Revelacin, la cual se presenta a la existencia humana como esperanza, como un ya - todava no en el que el hombre confa. Dio a Jacques la posibilidad de plantear una epistemologa abierta, fundada no en la seguridad de la posesin de la verdad sino en la confianza de que es posible que el hombre se acerque a sta a partir de mltiples caminos, complementarios y perfectivos uno de otro. Distinguer pour Unir... (Y por qu no tambin Humanisme Intgral) comparten en esta experiencia el admitir sin reservas la posibilidad de una aproximacin asinttica a la verdad, a la plenitud, a cuya bsqueda se lanza el hombre teniendo slo en claro cul es la meta.

225 226

Ver Santo Toms; Summa Theologiae, II, II, q. 129, a. 1 Lan Entralgo, Pedro; Antropologa de la esperanza, Guadarrama, Barcelona,1978, pg. 168.

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La estructura de la esperanza existencial en los comienzos de un filsofo

Resulta difcil establecer con certeza el momento en el que Jacques Maritain dej de confiar ciegamente en las ciencias para dejarle el lugar a la bsqueda filosfica. Quizs, de manera inconsciente, nunca comparti la visin cientfica de sus contemporneos sino que desarroll, lentamente y paso a paso, una apropiacin ms profunda de la realidad.

Por instinto nos debatamos contra un relativismo sin salida (...)

227

Para Maritain, las explicaciones acerca del mundo excedan lo meramente cientfico y adquiran una dimensin ms honda que, en sus aos de juventud previos a su conversin, no poda determinar con claridad. Alrededor de 1910, poca en la que escribi su primer ensayo filosfico titulado La Science moderne et la Raison, el pensamiento de Jacques pareci fortalecerse y definirse respecto del status de las ciencias. A modo de intuicin expres:

Parece que en aquel tiempo era la verdad demasiado fuerte para las almas, y que stas no podan alimentarse sino de verdades disminuidas (...) La confusin que al encasillar la ciencia autntica en una seudometafsica inconfesada, haca de la ciencia de los fenmenos, destinada esencialmente por s misma a la verdad en un dominio determinado, un instrumento de debilitacin de la inteligencia en relacin 228 con las verdades de otro orden.

227

Dinstinct nous nous dbations contre un relativisme sans issu (...)Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol XIV, pg. 696. Traduccin propia. 228 Il semble quen ces temps la vrit soit trop forte pour les mes, et quelles ne puissent plus se nourrir que de vrits diminues (...) la confusion qui infodant la science authentique une pseudomtaphysique inavoue, faisait de la science des phnomnes, en elle- mme essentiellement voue la vrit dans un domaine dtermin, un instrument de dbilitation de lintelligence lgard des vrits dun autre ordre. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol XIV, pg. 380. Traduccin propia.

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Muy lejos de de tomar partido contra la ciencia, Maritain intua que dicha nocin deba purificarse. All por sus aos de estudiante no alcanzaba ya a comprender cmo los sabios tenan en poca estima los supremos principios de la inteligencia ni cmo las matemticas conformaban un cielo inteligible ni cmo (...) los misterios de la metafsica no llaman la atencin a los sabios, no inquietan su inteligencia.
229

En otros trminos, Maritain se preguntaba si era

posible ser hombre y no filosofar. Estos cuestionamientos se hicieron ms fuertes cuando tuvo oportunidad de ser alumno de Felix Le Dantec, un brillante cientfico, a quien Rassa prodig muchos elogios, pero cuya filosofa materialista tampoco convenci a Jacques. Le Dantec, lleno de entusiasmo, propona a sus alumnos hallar la sntesis de la materia viviente y demostrar mediante ella que la vida no consista sino una combinacin qumica particular. Sin embargo, cuenta Rassa que estas perspectivas no los encantaban.

A qu conduce la sntesis de la materia viva, a qu conduce ese poder sobre el universo fsico, si la razn misma de la vida y la existencia, si todo 230 el universo moral tena que quedar en un enigma indescifrable?

Como esta suerte de reflexiones podemos citar muchas otras. Lo cierto es que Jacques Maritain, de modo germinal, intuitivo e inconsciente, cay en la cuenta de que la realidad era mucho ms honda que lo que las ciencias particulares pudiesen decirnos de ella. En tiempos de estudiante y hasta su conversin, sta conviccin se presentaba incierta y oscura. Ms tarde, y luego de haberse encontrado con el Tomismo, Jacques asumir su intuicin germinal como el fundamento de toda bsqueda de la Verdad.

(...) ces mystres de la mtaphysique narrntent pas loeil des savants, ninquitent pas leur intelligence. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol XIV, pg. 62. Traduccin propia. 230 A quoi bon la synthse de la matire vivante, quoi bon ce pouvoir sur lunivers physique, si la raison mme de la vie et de lexistence, si tout lunivers moral devaient rester des nigmes indchiffrables? Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol XIV, pg. 65. Traduccin propia.

229

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En Distinguer pour unir, nuestro autor realiza una dura crtica a quienes consideran que en las ciencias cesa toda bsqueda de la Verdad. Sin dejar de resaltar y rescatar el valor de las ciencias y del conocimiento de la naturaleza sensible, afirm que ningn tipo de saber considera en s un universo de necesidades inteligibles circunscribindose solamente a ste.

No obstante existe un saber supremo, un saber fundante, un saber de los primeros principios, el cual podr ensamblar todos los diferentes universos, no a fin de sustituir el saber particular que se aplica a cada uno de ellos, sino para considerar este saber en s mismo, defendiendo y 231 justificando sus principios, para establecer as la unidad.

En esta obra, Jacques no pas por alto aquella intuicin primordial. Si bien los objetos proporcionados a la inteligencia humana son los sensibles corpreos, sta no se cierra sobre este universo. La inteligencia humana anhela el universo trans-sensible, el universo metafsico conocido por nosotros mediante la analoga. La apertura del conocimiento sensible al universo trans-sensible que el autor de Distinguer pour Unir... propone, no slo naci de la lectura atenta de Santo Toms y de la filosofa clsica, sino que, a modo de intuicin vaga, comenz a gestarse en su experiencia de vida. El corte de raz con lo metafsico, con las primeras razones de las cosas que los maestros de la Sorbona proponan a sus alumnos como un dogma indiscutible, fue lo que motiv la no resignacin de Jacques frente a un camino sin salida aparente. Ante esta situacin, su confianza en la realidad no claudic y, a costa de una terrible angustia y tristeza, decidi, una vez ms en su vida, dar un crdito a su espera.

Toutefois sil y a un savoir suprme, un savoir-chef, un savoir des premiers principes, il pourra considrer densemble tous ces diffrents univers, non pour se substituer au sacoir particulier qui sapplique chacun deux, mais pour connatre ce savoir lui- mme, dfendre et justifier ses principes, et pour faire ainsi lunit. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg.510. Traduccin propia.

231

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Si el hombre es un ser llamado a descubrir la verdad que se halla en la realidad y a dejarse penetrar por ella, entonces la actividad de su inteligencia no puede asumir caminos sin salida como una explicacin vlida de la misma. Ms an, si el anhelo de verdad que existe en el hombre no es vano, slo encontrar reposo en el encuentro con la Verdad misma. Si dicho reposo no se produce, o bien la bsqueda no cesa all donde parece, o bien el deseo es vano. Si se diese esto ltimo, si fuese imposible vivir segn la verdad, la vida no merecera la pena de un instante ms de atencin. La misma confianza que Jacques y Rassa pusieron en lo desconocido cuando el episodio del Jardn de las Plantas, es la que Jacques propuso en Les degrs du Savoir... Dicha confianza - que no es ms que una nueva constatacin de la estructura de esperanza que subyace tras la obra- nos permite comprender cmo, desde las ciencias empiriomtricas y

empiriolgicas, pasando por la filosofa de la naturaleza, el conocimiento se eleva hacia la metafsica. La dinmica de la esperanza que sign y marc su camino en la vida es la misma que se pone de manifiesto en Distinguer pour Unir

Una espera humana de lo no - humano

No vamos a repetir todo aquello que trajo aparejada la conversin de Jacques Maritain y de su esposa. En la primera parte de este trabajo hemos podido apreciar cul fue la gnesis de ese proceso y cmo se fue desarrollando, quines coadyuvaron a la realizacin del mismo as como tambin las experiencias vividas por los Maritain hasta el momento de recibir el Bautismo. Sin embargo no hemos mencionado todava de qu modo repercuti esta experiencia en la vida y en la obra de Jacques Maritain. Es cierto que, con el panorama que fuimos presentando hasta el momento, no es tan difcil hacernos una idea de ello. Pero de lo que aqu se trata es de establecer cmo la experiencia de la conversin contribuy a la epistemologa de la esperanza.

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En otros trminos, nuestro objetivo est puesto en plantear la concordancia existente entre su experiencia de conversin (experiencia que trajo consigo la certeza de que el objeto de su espera no haba sido vano) y la sabidura metafsica y teolgica. Si atendemos al itinerario epistemolgico planteado en Distinguer pour Unir... caeremos en la cuenta de que Maritain ha pasado, en lo que a su vida personal se refiere, por los distintos niveles de conocimiento. En el punto anterior pusimos de manifiesto cmo la espera, por ese entonces incierta, encerraba de modo virtual o latente, la posibilidad de una salida; esto es una intuicin que le permita sostener que el conocimiento cientfico deba buscar sus fundamentos en la metafsica. Fue luego de su conversin que esta especie de visin borrosa se fue aclarando, al punto de afirmar - contrariamente a lo profesado por los intelectuales de esa poca- que tras todo conocimiento empiriomtrico y empiriolgico existan razones ms profundas, que slo podan ser alcanzadas por medio de la analoga metafsica. Tambin en la primera parte de este estudio hemos ya visto cmo el pasaje a la sabidura metafsica no fue simple. Si bien Jacques albergaba la conviccin de encontrar ms all de las ciencias particulares las razones ltimas de la realidad, en los primeros tiempos, persuadido por los errores de los filsofos, pensaba que el hacerse catlico supona renunciar a la vida de la inteligencia. Recin dos aos despus del Bautismo, en el encuentro con Santo Toms, hall en la reflexin de la Summa, inmediatamente las mismas verdades credas.

(...) no pensbamos entonces, por ser demasiado ignorantes para ello, en profundizar racionalmente los misterios de la fe, ni en deducir partiendo de las verdades reveladas las verdades congruentes menos universales, pero sentamos prisa por averiguar qu verdades de orden filosfico universal estaban envueltas en la tranquila seguridad de las proposiciones 232 de la fe.

(...) nous ne songions pas alors, nous tions trop ignorants pour cela, approfondir rationnellement les mystres de la foi, ni dduire partir des vrits rvles des vrits congruentes

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Desde ese momento, Jacques y Rassa comprendieron que la ciencia del intelecto y hasta la metafsica se iluminaba con la fe, y que la una no anulaba a la otra. De la lectura de Toms de Aquino, recibi Jacques Maritain, de una vez y para siempre, la certidumbre de las verdades primeras concernientes a la inteligencia y la posibilidad de conducir hasta la fe los principios de la razn. Quien hiciese una lectura superficial de esto, podra correr el peligro de quedarse en la mera ancdota de la conversin. Sin embargo, cuando colocamos este hecho junto a los dichos acerca del conocimiento teolgico, tal como se presentan en Distinguer pour Unir, emerge sin lugar a dudas, el fundamento mismo que llev a Jacques a caracterizar el conocimiento teolgico. La fe no es una luz que ciega la inteligencia, sino que la eleva por encima de todo conocimiento natural. Sin tratarse por ello de una solucin facilista y dogmtica, la luz de la fe permite a la inteligencia calar ms hondo en el corazn de la realidad. Ella abre al hombre ansioso de verdad hacia la verdad misma y une a Dios su entendimiento. Asumirla desde esta perspectiva implica tambin dar por sentado no slo la complementariedad sino la necesidad de esta Sabidura, ya que es capaz de alcanzarle al hombre an aquellas verdades que, por su sola fuerza natural, le sera imposible asir. En el alma del hombre que espera la verdad - una vez trascendido el conocimiento metafsico para alcanzar la sabidura teolgica- juegan un papel decisivo la esperanza como pasin y como virtud teologal. Ambas conforman la activa aspiracin hacia el bien arduo, posible y futuro (en este caso la Verdad) ambas son propias de la existencia temporal, y oscilan entre la confianza, el temor, la creencia y la desesperacin. Pero si de la gracia estamos hablando, la pasin natural de esperar se encuentra abierta y coronada por la virtud teologal, ejercida por el hombre en tanto status viatoris.

moins universelles, mais nous nous sentions presss de chercher quelles vrits dordre philosophique universel taient impliques dans la tranquille assurance des propositiones de Foi.. Maritain, Rassa; Les Grandes Amitis, C, Vol XIV, pg. 830. Traduccin propia.

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As como para Maritain la sabidura metafsica se abre, en tanto espera el objeto de su reposo, a la sabidura teolgica; la esperanza natural se abre a la esperanza teologal. Quiere decir esto que tras las afirmaciones de Maritain respecto de la complementariedad, integridad y apertura de los distintos niveles de conocimiento, y tras la fuerte impronta tomista, se halla su propia experiencia personal. Una experiencia fundamentalmente enraizada en la esperanza natural, que en armona con la fe, se dej elevar por la virtud teologal de la esperanza. La inquietud de Jacques por la sabidura teolgica no respondera a una adhesin ciega al tomismo, sino que fue fruto de la reflexin personal. La propia existencia atraves un itinerario que iba desde lo sensible hacia lo suprasensible. ste fue el camino de esperanza que l adopt a fin de encontrarse con la Verdad. De aqu que la propuesta de Distinguer pour Unir... sea el testimonio de su propia bsqueda. El mismo Jacques Maritain necesit distinguir, analizar, reflexionar, separar trigo de cizaa, para poder unir. Desde la experiencia de sus propios errores y desaciertos es que advirti de los inconvenientes que puede acarrear una epistemologa sin esperanza; esto es, una epistemologa basada en la confianza desmedida en las fuerzas humanas, que en ltima instancia dejar al hombre que anhela conocer la verdad angustiado y sin salida. No queremos concluir este punto sin destacar una pieza importante. Cuando nos enfrentamos a la epistemologa maritainiana, nos paramos frente a una bsqueda inquieta y abierta. El conocimiento no se cierra sobre lo meramente natural sino que se expande hacia rincones que lo trascienden. Esto se debe a que Jacques, habiendo experimentado la parcialidad del conocimiento natural, una vez conocida la Revelacin, cay en la cuenta de que sta no poda ser contraria a lo que la razn misma le presentaba. As es como empez a establecer vnculos entre razn y fe, desde la conviccin de la no-contradiccin y la complementariedad existente entre ellas. Es por ello que esta apertura a la sabidura sobrenatural slo pudo realizarse plenamente gracias a su conversin. Antes de ella, esas verdades, aunque intuidas, no haban sido tomadas como tales. De aqu que cuando acentuamos la novedosa

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epistemologa de Maritain, no slo estamos acentuando su estructura de esperanza, sino que dicha esperanza en tanto ha encontrado en las verdades de fe cierto reposo (decimos cierto porque el supuesto principal de la esperanza es no haber llegado)- no puede comprenderse fuera del cristianismo. La experiencia de la conversin no fue para los Maritain tan slo un hecho ms de sus vidas, sino que adquiri tanta importancia que sign y marc profundamente las reflexiones filosficas de stos. La clave de Distinguer pour Unir... est dada por la cristiana estructura de esperanza, que no es ms que una expresin del realismo integral, de la apertura generosa y desprejuiciada hacia la realidad que no slo nos permite conocerla sino que nos habla de un Ser Personal Causa que trasciende lo meramente natural.

Esperanza y sabidura mstica

Una invisible constelacin de almas abocadas a la vida contemplativa 233 () he aqu, en definitiva, nuestra ltima razn de esperar.

Llegamos aqu a un punto crucial. Sumergirnos en el itinerario existencial que condujo a Maritain a postular su itinerario epistemolgico en Distinguer pour Unir requiere penetrar una de las experiencias ms hondas y serias de su vida. Nos atreveramos a decir, una de las vivencias cuyo tratamiento exige mucha cautela. Hemos observado anteriormente cmo el itinerario epistemolgico de Jacques tuvo como primer testigo y referente su propio itinerario existencial.

Une invisible constellation dmes adones la vie contemplative () voil en definitive notre ultime raison desprer. Maritain, Jacques; Approches sans entreves, C, Vol. XIII, pg. 764. Traduccin propia.

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Pero esto significa, acaso, que estamos en presencia de un Jacques Maritain mstico? Creemos que s, no porque l haya recibido las gratias gratis datae. La experiencia mstica en Jacques se dio como un efecto de la actuacin de los dones, que se reciben conjuntamente con la gracia y las virtudes infusas y que como potencias o como elementos dinmicos sobrenaturales son inseparables de la gracia santificante. Al igual que el alma humana no percibe directamente sus hbitos naturales sino slo por sus actos, los dones, que como las virtudes son hbitos sobrenaturales infundidos por Dios, y que requieren la gracia actual, slo se perciben cuando actan. De cada actuacin de un don resulta un acto mstico. Si estos actos se producen de forma repetida y predominante se entra en el pleno estado mstico. Tales estados producen ordinariamente el sentimiento o la experiencia de Dios, acompaada de la conciencia de que tal impresin no ha sido producida por su sujeto. He aqu la experiencia mstica tal como la padeci
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Maritain.

Sabemos que el trmino mstico es infeliz (como muchas de nuestras palabras), porque asusta a muchas personas mal informadas. En realidad ste no se refiere a algn privilegio extraordinario (gratias gratis datae) sino designa solamente un estado en el que la vida y la conducta humana estn habitualmente ayudadas por la invisible y secreta inspiracin de Dios (estado que de por s, y si todo no fuera al revs en el ser humano despus del pecado original, debera ser normal en todos aquellos en los que 235 habitan las Personas Divinas mediante la gracia santificante).

A pesar de la profunda comunin con Cristo que vivenci Maritain, y de su compromiso como filsofo y cristiano, no podemos afirmar que dicha unin mstica hubiese estado acompaada de los carismas (tambin llamados gratias gratis datae) o por lo menos no tenemos testimonios de que as haya sido.
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El trmino padecer significa en Maritain passio divina, entendindose as el mbito propio de la

vida mstica. 235 Maritain, Jacques ; Carnet de Notes, C, Vol. XII, p. 316. Traduccin propia.

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Sin embargo, no nos es lcito pasar por alto, el hecho de que junto a su esposa y su cuada decidieron vivir en comunidad, y que fue en el seno de esta comunidad que comparti las gratias gratis datae otorgadas a Rassa y a Vra, esas gracias dadas libremente a ciertos individuos y a algunas formas de vida especial para el bien de la Iglesia que corresponden a un segundo efecto de la experiencia de lo divino. Dichos carismas (dones sobrenaturales que pueden referirse al saber, al hablar y al obrar) estuvieron presentes en Rassa y en Vra de un modo muy ntimo.

Ya he dicho en mi Cuaderno de notas que nuestra hermana Vra reciba frecuentemente palabras interiores de Jess (en el fondo de su corazn, sin ningn sonido material) y que a partir de una cierta fecha (septiembre de 1939, los horrores de la guerra estaban cerca) se permiti comunicarnos su secreto: ella transcriba los breves mensajes sobre 236 trocitos de papel que nos entregaba.

En esta experiencia familiar vio Jacques que no haba incompatibilidad entre sabidura metafsica y sabidura mstica, conviccin por dems clara en la epistemologa de la mencionada obra. En el seno de su fraternidad fue testigo de cmo la unin sobrenatural y el conocimiento infuso de Dios completan y plenifican las verdades alcanzadas por la razn y por la fe. A continuacin, presentaremos los testimonios ms notables de dicha luz sobrenatural, del juicio ayudado por la luz divina, ya acerca de cosas nuevas, ya acerca de algunas conocidas tal cual lo padeciesen Rassa y Vera. Presentaremos as la experiencia existencial que motiv en Jacques la profunda preocupacin por la sabidura mstica, una preocupacin mstica que

Jai dit dans mon Carnet de notes que notre soeur Vra entendait souvent Jsus lui parler (au fond du coeur, sans aucun son matriel), et qu partir dune certaine date (septembre 1939, les horreurs de la guerre allaient venir) il lui a permis de nous livrer ce secret: elle transcrivait les brefs messages ainsi reus sur des bouts de papier quelle nous donnait. Maritain, Jacques; Approches sans entraves, C, Vol. XIII, pg. 911. Cfr. C, Vol. XII, pg. 387. Traduccin propia.

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no se reduce slo a los santos, sino que puede hacerse presente en el hombre laico, inserto en el mundo; y mostraremos cmo aqu tambin encontramos elementos pertenecientes a la estructura de esperanza.

Una contemplativa en el mundo

Recordemos que los Maritain se convirtieron al Catolicismo durante los primeros aos del siglo XX, y que Len Bloy, el hombre que fue instrumento para dicha conversin, nunca argument con ellos acerca de las verdades de la fe catlica. Sin embargo, de su mano recibieron los nuevos bautizados los escritos de los msticos. Mudados a Heildelberg, Rassa, su hermana y Jacques, decidieron cultivar su vida interior. As fue como surgi, luego de la conversin, la profunda inspiracin de vivir como religiosos cuya regla consistira en contemplar la vida inmersos en el mundo. La comunin de vida realizada por los Maritain testimonia no slo una profunda y meditada vida intelectual y afectiva sino por sobre todo, la presencia de Dios entre ellos. Los tres realizaron una intensa fusin espiritual animada por el amor a la verdad, la belleza y la simplicidad, pero fue principalmente la vida interior de Rassa la que anim esta fraternidad. A travs de sus escritos, principalmente de su poesa, y de los recuerdos de su esposo, es posible seguir su itinerario interior. Si volvemos sobre nuestros pasos, la aventura existencial de Rassa encontr su climax con la lectura de la Summa Theologiae de Santo Toms. Bien saba ella que la razn no deba abandonarse a s misma, por eso el encuentro con la obra del Anglico, fue la certificacin de su certeza, por ese entonces, ciega. Tena la seguridad de haber recibido la primera verdad de la inteligencia en la vida interior, de sentirse dominada por la presencia de Dios que iluminaba su razn con su amor. Por eso es que desde ese momento, Rassa sinti que su propia existencia no era sino un itinerario a Dios.

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Rassa no tuvo el don de la visin pero en ella la contemplacin del misterio fue intensa y luminosa, al punto que podramos decir que se trat de una especie de visin. Jacques relata las gracias de la contemplacin que reciba Rassa en la oracin silenciosa, en la que pareca absorberse.

La contemplacin no se da slo en los Cartujos, las Clarisas pobres, los Carmelitas Es frecuente este tesoro en personas ocultas en el mundo conozco slo algunas- en sus directores, en algunos amigos. A veces, en cierto modo, este tesoro est ntimamente en las almas de aquellos que lo poseen- almas que viven con l con toda simplicidad, sin visiones, sin 237 milagros ()

En el Journal de Rassa, cuenta como durante la oracin ve a la Sma. Virgen como si se tratase de un pacfico lago de paz celeste- por mencionar un ejemplo. En varias oportunidades comenta cmo las lgrimas acompaan su recogimiento y es leyendo los apuntes espirituales de Rassa que, con su esposo, tenemos la conviccin de encontrarnos con un alma contemplativa y mstica, con un espritu abierto a la experiencia religiosa en el que la conversin se vuelve contemplacin mstica.
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Jacques advirti en el alma de su esposa cmo el misterio revelado de Cristo se estableca como presencia y comunin, tratndose de una forma superior de conocimiento de la Verdad Revelada bajo el reflejo de la caridad que conduce a vivir en la presencia de la Trinidad.

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En vrit la contemplation nest pas donne seulement aux Chartreux, aux Clarisses, aux Carmlits... Elle est frquemment le trsor de personnes caches au monde, - connues seulement de quelques-uns, - de leurs directeurs, de quelques amis. Parfois, dune certaine manire, ce trsor est cach aux mes elles- mmes qui le possdent, qui en vivent en toute simplicit, sans visions, sans miracles (...) Maritain, Rassa; Liturgie et contemplation, C, Vol. XIV, pg. 138. Traduccin propia. 238 Ciertamente esta conviccin se encuentra sustentada por la autoridad del pensamiento de F.Castelli S.J, tal como lo expresa en Rassa Maritain: contemplativa sulle strade. Dall`ateismo alla contemplazione mistica, en Civiltt Cattlica, 15/09/2001, n 3630, quindicinale, pg. 467-479; as como tambin los estudios de Lourdes Grosso Garca, dedicados a la persona y la vida interior de Rassa Maritain, en sus artculos La condition essentielle de la contemplation dans la vie de Jacques et Rassa Maritain en Notes et documents, 1994, n 39-40, XIX, nuovelle srie, janvier-aot, pg. 24-29 ; La locura del amor divino : testimonio y desafo de Rassa Maritain (1883-1960) en Rev. Roma: Pontificia Studiorum Universitas a S. Thoma Aq. in urbe, 1993 y en La paradoja del amor en la experiencia espiritual de Rassa Maritain, en Rev. Ciencia Tomista, 1993, n 392, T. 120, septiembrediciembre, pg. 508-534.

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En Rassa, como en cualquier contemplacin mstica, se asume y se eleva al mximo la funcin contemplativa natural en tanto que el Espritu Santo infunde ese don por medio de su accin. Por ser contemplativa, Rassa adquiri ese don y tuvo momentos de intimidad con Dios tan profundos que nos ofrecen material suficiente para una formulacin doctrinal de la experiencia mstica. Por mencionar slo uno de estos profundos encuentros entre Rassa y Dios, indicaremos el caso de la creacin potica. El mismo Jacques cuenta de qu modo Rassa manifest esta vivencia mstica a travs de su poesa, como si en la experiencia creadora del poeta reflejase, como en un espejo, la experiencia mstica.
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Jacques descubri cmo ambas- experiencia mstica y creacin poticanacieron del recogimiento, mas este origen comn no necesariamente implicaba confusin entre ambas. Mientras en la experiencia mstica el objeto toca el abismo de lo Increado y lo conoce como presente y unido al alma de quien contempla, el conocimiento oscuro de la poesa toca la cosa y la realidad del mundo como objetos conocidos. La relacin entre los dones msticos y poticos puede existir, aunque no necesariamente todo mstico es poeta o todo poeta es mstico. En el caso de Rassa, los dones poticos fueron puestos al servicio de la mstica, para comunicar la inefable experiencia. Habitada por el don de la poesa pudo dar a su contemplacin un fondo ms transparente. Nada ms alejado de nuestro trabajo es indagar entorno a la vida contemplativa de Rassa, pero consideramos importante hacer alguna mencin

Basta simplemente leer algunas de sus poesas tal como aparecen en el Journal de Rassa, para establecer semejanzas entre su experiencia de Dios y las de San Juan de la Cruz. Dice en una de ellas: On se sent la tout petit chose que lon est/que lon se sovait tre/ Main tenant on se sait dans lesprit/ et dans lme et dans le corps/on voit ce vide avec une joie simple/Il y a une lumire dans ce vide/ Elle vient dailleur/On est sans djense mois aussi sans crainte/ Lest le repos de ce qui est sans depuise/ et qui ne veut plus rien dfendre en soi/Pas mme sa vie- peut- tre/Tout le trsor des souffrances passes/Toujours prsentes/Repose en peux et dit un chant dappel/ A la misricorde. Ma misre est avec moi comme une chose/dont une miracle aurait soustrait le poices. Se siente la pequesima cosa que se es/ que se sabe ser/ Ahora all se sabe en la mente, en el alma y en el cuerpo. Se ve su rostro con un simple gozo. Es una luz en ese rostro. Viene de ms all. Es la tranquilidad de quien es sin defensa, de quien de nada quiere defenderse. Quizs ni de su propia vida. Toda la riqueza de los sufrimientos pasados, siempre presentes, descansan en paz y elevan un canto de invitacin a la misericordia. Mi miseria est conmigo, como una cosa a la que un milagro ha quitado el peso. Maritain, Rassa; Poesie, C, Vol XV, pg. 269. Traduccin propia.

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al tema y ejemplificarlo, a fin de poder establecer la correlacin entre el itinerario existencial de Jacques Maritain y el derrotero epistemolgico postulado en Distinguer pour Unir para as poner de manifiesto una vez ms, la estructura de esperanza subyacente en ambos. No es menos importante el hecho de que Jacques y Rassa hubiesen decidi vivir fraternalmente. Dicha alianza, que hizo de su unin matrimonial una comunin an ms honda, ti todas sus vidas, y as como es poco serio deslindar la obra de un hombre de su propia vida, mucho mas grave sera en este caso deslindarla tambin de la vida de su esposa. Hasta el momento, nos hemos topado siempre con un Jacques Maritain cien por ciento coherente. Vida y obra no eran compartimentos estancos sino que uno retroalimentaba al otro. Si a esto le sumamos el vnculo establecido con Rassa y con Vra, queda por dems manifiesta dicha coherencia. Cuando Jacques presenta la sabidura mstica en Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, no est sino hablando de la experiencia de su esposa. En ella, y en su cuada a quien su director espiritual aconsej no mencionar sus dones- tuvo el testimonio cercano y vivo de cmo puede ser elevada sobrenaturalmente en un alma gracias a la accin infusa de Dios, pudiendo tener la mente humana un conocimiento sin error dado que su juicio se halla sobrelevado sobre contenidos relativos a la Salvacin. Habiendo quedado en claro la cercana de Jacques a la experiencia existencial de su esposa, an no hemos indagado cul es el vnculo entre esta experiencia y la estructura de esperanza. Si recordamos que la esperanza es la virtud cuyo primer supuesto es tender sin haber llegado, observaremos que es en esta lnea en la que debemos buscar su vinculacin con la sabidura mstica. Maritain dej bien asentado en Distinguer pour Unir que todo conocimiento, sea del nivel que sea, supone una bsqueda, una no posesin del objeto, y en esta lnea dijimos que en toda bsqueda subyace la estructura de esperanza. El mismo San Juan de la Cruz, describe el pasaje de la meditacin a la contemplacin como un ascenso en el que claramente apreciamos un an no.

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Segn Jacques la experiencia mstica es un conocimiento experiencial de las profundidades de Dios


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, que si bien supera todo conocimiento natural

de Dios no supone su visin ni el fin de su bsqueda, puesto que esto se reserva para la vida por venir. As la esperanza, virtud del an no puede unir al hombre con su Creador. A fuerza de aniquilar sus facultades naturales en el transcurso de la noche como lo denomin San Juan de la Cruz- la esperanza es capaz de dar vida nueva a dichas facultades. Dice al respecto el mstico antes mencionado:

Para que la esperanza sea entera de Dios, nada ha de haber en la 241 memoria que no sea Dios

El mstico, se vaca de s para llenarse de Dios, pero dicha unin, lejos de ser una unin perfecta que incluya la visin beatfica, no es sino un anticipo de lo que vendr. Por ello, as como en toda bsqueda sapiencial encontrbamos un objeto cuya posesin nos abra a otro, la experiencia mstica supone tambin un cierto todava no, y abre al mstico a esperar la visin de Dios, la posesin definitiva de la Verdad.

Dice Maritain sobre esto (...) elle sent qu en elles seules elle peut goter intimememnt et juger par exprience des profonders de son Deux. Maritain, Jacques; Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, C, Vol. IV, pg. 734. Traduccin propia. 241 San Juan de la Cruz; Subida al Monte Carmelo, B.A.C., Madrid, 1948, III, 2, 1.

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Puntos conclusivos del captulo II, segunda parte

Como bien hemos destacado con anterioridad, hablar de la experiencia existencial de Jacques Maritain, supone entender dicha experiencia en dos sentidos. El primero, aquel que el mismo filsofo galo le dio, concibiendo sta como la inevitable vuelta del hombre a la realidad en tanto ella es. De este modo, Maritain coloc toda reflexin humana sobre las bases metafsicas del esse. Dado que nuestra inteligencia pretende hacernos conocer el ser de las cosas, las ciencias que son obra suya, no teniendo otro objeto que alcanzar que las esencias, tambin bucearn dentro del ser mismo de la realidad, dando lugar as a lo que el mismo Jacques denomin experiencia o epistemologa existencial. Sin embargo, nosotros propusimos una nueva acepcin para la experiencia existencial (el segundo sentido), para nada enemistada con la anterior, antes bien, complementaria. Llamamos as al derrotero existencial de Jacques y Rassa, que no fue sino la cuna en la que descans la experiencia existencial en sentido epistemolgico. En el captulo segundo, nos detuvimos a contemplar la experiencia existencial en sentido epistemolgico junto a la experiencia existencial en tanto camino de vida, y hemos establecido interesantes correlatos, que nos permiten asegurar que la primera debe entenderse a la luz de la segunda. Si bien Jacques podra haber asumido la epistemologa y la gnoseologa tomista y realista, sin embargo, en su caso, no se trat de un aprendizaje quasi- azaroso. Por el contrario, en Jacques se obr un re- descubrimiento (que para l fue un descubrimiento, sobre todo antes de conocer a Santo Toms) de la metafsica, enraizado en sus frustraciones personales con respecto a la bsqueda de la Verdad. Maritain y su esposa no tuvieron acceso al realismo ni a la Revelacin desde el seno familiar. Antes bien experimentaron hondamente la ausencia de sentido, y fue esa misma ausencia y la angustia provocada por

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ella, que hicieron posible la confianza esperanzada en la Verdad. As comenz un camino de esperanza ciega, un camino progresivo, sembrado de sinsabores aunque tambin lleno de dicha al ir alcanzando los motivos de su bsqueda. Cuando leemos la obra maritainiana y reflexionamos en torno a la epistemologa y gnoseologa propuestas en Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, caemos en la cuenta no slo de que todos sus enunciados estn basados en la experiencia existencial o en un realismo integral, sino que el itinerario epistemolgico realista tal cual lo manifest nuestro autor (junto a su esposa y cuada), coincide con el camino de bsqueda de la Verdad vivenciado por l. Estamos en condiciones, por esto, de afirmar que hablar de experiencia existencial en Maritain supone mucho ms que lo que l mismo expres. En este sentido, podemos decir que la propuesta de Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir se enfatiza y adquiere nuevas dimensiones desde el momento en que la bsqueda de la Verdad all presentada (a travs de los distintos niveles de ascenso y profundizacin) se halla enriquecida por la esperanza que anim sus vidas. Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir es una obra signada por la misma esperanza que sign la vida de los Maritain. As como ante cada desilusin intelectual o personal, los Maritain volvan a ponerse en camino gracias a la esperanza, que era el principio motor; en la obra mencionada, la estructura de esperanza se halla presente en cada nueva bsqueda como disparadora de una nueva cuestin. La bsqueda de la sabidura est motivada por el principio de esperanza. Esta ltima se sita en la estructura misma del pensamiento humano. Sin dicho principio, el intelecto no podra lanzarse a la bsqueda, laboriosa e ingrata, de una respuesta a las mltiples cuestiones que posee. Por eso para Jacques Maritain, la esperanza constituye la estructura misma de la Sabidura.

El cognoscente es visto como viator, como uno que est en el camino, esto significa, por un lado: sus pasos tienen sentido, ellos no son en principio, vanos, ellos se acercan a la meta. sta no debe ser pesada sin el otro elemento: en la medida que el hombre, en tanto existente, est en el

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camino, as resulta el camino de su conocimiento, sin trmino. Y esta estructura de esperanza del que pregunta acerca del ser de la cosa funda 242 conocimientos filosficos.

De la comparacin entre Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir y la existencia de los Maritain, podemos concluir que ambas se hallan constituidas por una estructura escatolgica donde la esperanza es el principio motor. Dicha estructura est, a su vez, caracterizada por un espacio de confianza que da sentido a la accin y da poder a la espera.

Der Erkenende ist gesehen als viator, als einer, der auf dem Wege ist. Das heisst einerseits: seine Schritte haben Sinn, sie sind nicht prinzipiell vergeblich, sie nhern sich dem Ziel. Dies aber ist nicht ohne das andere Element zu denken: so lange der Mensch, als Existierender, auf dem Wege ist, so lange ist auch der Weg seines Erkenens unbeendlich. Und diese Hoffnungstruktur des nach dem Wesen der Dinge fragenden, philosophierenden Erkenens grndet. Pieper, Josef; Unaustrinkbares Licht. ber das negative Element in der Weltansich des Thomas von Aquin, Mnchen, Ksel, 1963, pg. 44. Traduccin propia.

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Conclusin

Jacques Maritain pronuncia sus votos religiosos ante los Pequeos hermanitos de Jess, en Toulouse. Con ellos vive hasta el fin de sus dias.

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Conclusin final

En la Introduccin general de nuestro trabajo nos propusimos rastrear en la vida y obra de Jacques Maritain aquellos elementos que nos permiten afirmar que su filosofa es una Filosofa de la Esperanza. A lo largo del desarrollo de nuestro estudio establecimos una suerte de columna vertebral entorno a la cual fundamos tres nodos fundamentales para la comprensin de nuestro autor. La Experiencia existencial, el proyecto para un Humanismo Integral (filosofa moral) y el Itinerario Gnoseolgico y

Epistemolgico se articularon desde la estructura de esperaza y dieron por resultado un pensamiento orgnico e integral, elemento caracterstico de nuestro autor. Sin embargo, analizadas estas tres dimensiones desde y hacia la esperanza, es necesario afinar nuestra lectura sobre las temticas ya tratadas. Lo que proponemos a modo de conclusin es mirar las tres dimensiones esenciales de la filosofa maritainiana de un modo integral. Porque es manifiesto que no se trata de tres etapas cronolgicas por las cuales pas el pensamiento del filsofo galo sino que se trata de tres dimensiones que se coimplican y que adquieren sentido desde una mirada conjunta de las mismas. Bien en claro ha quedado que experiencia existencial, humanismo integral y anhelo de Verdad nacen de una fuente comn: la estructura ontolgica de esperanza. Pero dicha estructura no es slo su origen sino que tambin es el elemento unificador y configurador. Ella no se halla slo al principio de la reflexin, como un simple motor, sino que se hace presente en todo momento como el fin al cual todas las reflexiones tienden. Vale decir, es principio y fin de la filosofa maritainiana. Su presencia constante es lo que hace que la filosofa de Maritain no pueda pensarse simplemente como una sucesin de etapas ms o menos relacionadas con su experiencia existencial, sino que es la que permite entender cada etapa de un modo orgnico, donde cada una abre a la siguiente, y donde cada etapa previa no es superada por la posterior sino que es elevada y vivificada.

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Cuando relatamos la experiencia existencial de Jacques, su esposa y su cuada, fuimos describiendo acontecimientos que se sucedieron en un tiempo, pero que a la vez fueron elevados por sobre el tiempo. Es decir que por ejemplo podamos encontrarnos con una preocupacin adolescente por el proletariado oprimido, con un anhelo de Verdad no satisfecho seguido por la profunda experiencia de la conversin, pero lejos de tratarse de sucesos aislados vemos que uno anticipaba al siguiente. Ms an, la preocupacin por la humanidad oprimida luego de la conversin sigue latente, al punto que Maritain, confiando en que su razn poda conducirlo a contemplar la Verdad y en que la gracia elevara esa mirada, propone instaurar una civilizacin ms humana, donde se privilegie al hombre por su condicin de persona. En otros trminos, el pensamiento de Maritain se gesta desde la estructura de esperanza en la experiencia existencial hacia la filosofa moral y la epistemologa y gnoseologa. Transcurre en el tiempo pero no se convierte en pasado sino que se actualiza y proyecta al futuro, da a da. Comienza desde una inquietud y anhelo personal e individual pero se transforma en una esperanza comn. Slo un espritu autnticamente libre y lleno de Dios es capaz de trascender los condicionamientos temporales para abrirse a la Verdad. La orientacin social y epistemolgica de la vida y la obra de Maritain significan una actitud esperanzada ante la preocupacin del desarrollo personal y social del mundo, cuyo fin es aportar una visin autntica del humanismo inspirado en el objeto ltimo de la esperanza humana, Dios. En este sentido, la obra intelectual de Jacques, tanto la dedicada a la filosofa prctica como a la especulativa, est marcada por la esperanza. Ella se halla presente tanto en el perodo germinal (la experiencia existencial que sostiene virtualmente toda su obra filosfica) como en el perodo de explicitacin (Humanisme Intgral y Les Degrs du Savoir). Esta presencia es la clave de lectura que permite discernir los diversos elementos (en el perodo de explicitacin) que van a configurar la Filosofa de la Esperanza.

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La esperanza como realidad omnicomprensiva

En reiteradas oportunidades dijimos que la Obra maritainiana se caracteriza por la comprensin integral de la realidad, constituyendo as la originalidad de este autor. Esto quiere decir que la esperanza domina toda su reflexin filosfica, tanto especulativa como moral. Como verdadero filsofo, Maritain se enfrent con el existente. An en los momentos ms oscuros de su vida, nunca perdi de vista la realidad y su empeo siempre estuvo orientado a una comprensin integral de la misma. La reflexin del autor francs no fue acerca de realidades aisladas entre s sino constituidas en la totalidad del mundo. De aqu que cuando escribe Distinguer pour Unir no plantee una gnoseologa y epistemologa descarnadas de la realidad propia del sujeto cognoscente y de las cosas, sino que propone un camino integral, en el que un escaln en el acto de conocimiento abre a otro que lo enriquece, haciendo culminar el anhelo de Verdad en la unin con Dios, su fuente. Jacques propone una epistemologa y una gnoseologa atentas al sujeto, a las cosas y a Dios. Una epistemologa y gnoseologa integral. En esta lnea, el pensamiento de Maritain sobre la cultura tambin se encuentra con el existente, es decir con el ser humano, primeramente con su propia experiencia personal y luego con el ser humano en su condicin histrica. Aqu nuevamente el aspecto fundamental es la integralidad, dado que no puede concebir al humano a partir de la exclusin de su propia historia, de la historia de los otros hombres y de la historia de la Salvacin. Tras esta breve resea queda manifiesto que la nocin integral

pertenece propiamente a la filosofa de Maritain y que en tanto dicha nocin se refiere a los aportes de la fe, de la historia, del sujeto y de las cosas, es la nocin en la que se vinculan los tres elementos que nos permiten afirmar que la filosofa de Jacques y Rassa Maritain es una filosofa en clave de esperanza.

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Elementos de la filosofa de la esperanza.

Si de caracterizar la filosofa de nuestro autor se trata, estamos ya en condiciones de afirmar que el rasgo distintivo de la misma es la integralidad. Pero dicha integralidad slo es tal en tanto que todas las temticas abordadas por el filsofo francs coinciden en la estructura de esperanza. Dicha

estructura es la que da unidad a su filosofa, y a partir de la cual podemos distinguir los diversos elementos que nos llevan a denominarla filosofa de la esperanza. El primer elemento en el que debemos reparar es en la actitud existencial de Maritain ante la propia vida. La vida de Jacques y de su familia se fund en una actitud de apertura a la trascendencia y a la Verdad. En ella constatamos, sin lugar a dudas, la presencia de una confianza paciente en que lo desconocido les sera revelado. Aqu se juega la esperanza, en tanto que otorg a estos hombres un an no que triunf por completo sobre el declinar de las energas naturales. Su actitud de vida se revel como una confiada espera para alcanzar el bien arduo futuro orientado al penoso todava no de la plenitud, natural y sobrenatural. La esperanza elev sus vidas. Esperando encontrar el logos, de algn modo vivan en la presencia anticipada de ste. La actitud de esperar de Jacques y Rassa Maritain fue la de dos

espritus sensibles cuyo nimo se coloc frente a las propias posibilidades previnindose as de las realizaciones falsas y ayudndose por las autnticas. El segundo elemento consiste en la esperanza traducida en la importancia que ve Maritain en la libertad y el actuar histrico del hombre. Aqu la esperanza se expresa como confianza en las capacidades humanas, en la razn, en la libertad y en la gracia. En su condicin carnal y cultural el hombre libre espera ms all de su finitud. ste lmite que lo ubica frente a su propia creatureidad es, a juicio de Jacques, la fuerza que evita el ahogo del hombre en su propia limitacin. En tanto ser libre, el hombre est llamado al despliegue de sus capacidades, a fin de hacerse y hacer el mundo ms humano.

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Maritain confa en el hombre no como ser autosuficiente, librado a sus solas fuerzas, sino en un hombre que reconoce sus grandezas y miserias y as, abierto a la gracia divina, concrete en esta vida un humanismo integral, anticipo del Reino de Dios. El tercer y ltimo elemento lo encontramos en la esperanza depositada en el conocimiento humano. No slo la razn humana es capaz de verdad sino capaz de Dios en tanto Verdad. Jacques Maritain reconoce la complejidad y maravilla que encierra la posibilidad de conocer y elogia esta capacidad del hombre que le permite acercarse, aunque de modo an imperfecto a la esencia profunda de la realidad y al conocimiento de Dios. El conocimiento, para nuestro autor, tambin participa de la incondicional certeza de la fe. Es un conocimiento que alcanza su reposo trascendiendo las fuerzas humanas. As, no slo el conocimiento de lo finito sino tambin de lo infinito es presentado por nuestro autor en esperanza. Como resulta fcil advertir, cada uno de estos elementos se desprenden de los tres temas medulares que distinguimos dentro del pensamiento de Jacques Maritain, nodos que adquieren sentido uno a la luz del otro, haciendo honor a la integralidad de la que venamos hablando. Los tres elementos que conforman la filosofa de la esperanza, ntimamente relacionados entre s, nos colocan frente a dos nociones o aspectos esenciales de esta filosofa, a saber: la trascendencia y a la creacin como tarea de restauracin.

1. Donde abund la Esperanza sobreabund la Trascendencia

El objeto de la esperanza integral puede ser descrito nombrando una de sus notas principales: la trascendencia. El genuino esperar, siempre abierto, muestra muy bien la esencial trascendencia de lo que el esperanzado espera. Si atendemos a los tres nodos fundamentales que estructuran el pensamiento de Jacques Maritain caeremos en la cuenta de la fuerte presencia de esta nota a lo largo de ella.

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La trascendencia se presenta en el pensamiento de Jacques fundamentalmente en la experiencia existencial, en su humanismo integral y en su teora del conocimiento y de las ciencias. Como nota de la esperanza se da en el pensamiento de Maritain con un sentido anlogo. Por un lado asociada a lo que podramos denominar salto por sobre el tiempo cerrado. Por otro aquel que se halla vinculado a la nocin de Absoluto. Ambas acepciones se encuentran ntimamente relacionadas e implicadas al tiempo que ponen de manifiesto la organicidad existente entre los tres nodos de la filosofa maritainiana. En el mundo moderno, refractario al verdadero esperar, ha prevalecido lo que Bergson llam homme clos. Este arquetipo antropolgico, encerrado en la desconfianza y empeado en la creacin de una sociedad contractual y hostil, cuya confianza se cierra slo entorno a un optimismo histrico y temporal, desconocer el principio esperar en y se atendr slo al contar con. Este mundo desesperanzado y atento a la felicidad terrenal, negador del misterio es el mundo que Maritain siempre quiso transformar. Jacques breg durante toda su vida por encontrar un sentido que aquietase su bsqueda. An no siendo creyente experiment la necesidad de canalizar de algn modo la ausencia de significado buscando algo perdurable para su vida. Todo esto motiv en nuestro filsofo una actitud religiosa que luego devino experiencia religiosa. As se dio el encuentro con ese Otro absolutamente diverso al mbito de la vida ordinaria, totalmente distinto al resto de las experiencias mundanas e infinitamente distante del mbito temporal. Su primer tropiezo con la posibilidad del conocimiento metafsico fue una de las primeras experiencias que hizo resonar en su alma la presencia de lo infinito. Esto quiere decir que an antes de la conversin, el Absoluto, se cruz inevitablemente, en la existencia de Jacques, experiencia de la cual ya hemos dado testimonio. Mediante estas primeras manifestaciones de Dios, Maritain se percata de que su anhelo de sentido y su esperanza no son vanos, operndose desde esta base su adhesin total al Cristianismo.

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Luego del Bautismo y habiendo reconocido que la razn poda restituirse sin encontrar obstculo en la fe, como todo aquel que vive a fondo su existencia y reflexiona sobre ella, Maritain proclam que toda la problemtica humana central es, en realidad, una problemtica religiosa ligada a la trascendencia. Partiendo de la experiencia existencial encontramos ya aqu ciertas semillas de trascendencia, en tanto se nos presenta un Maritain abierto a lo desconocido que, desengaado del status de las ciencias de la poca (recordemos el materialismo y el cientificismo), no se resigna a la bsqueda de la Verdad. Su apertura es tan intensa que le es posible trascender su propia experiencia existencial de sin sentido y sobrevolar la realidad propia de su tiempo para abrirse, por medio de sus maestros, a lo que denominamos el segundo nodo. En ste asume lo que en el anterior se dio de modo germinal y lo profundiza. La preocupacin por el proletariado se proyecta a la humanidad toda y la inspiracin socialista va ms all de los lmites polticos y se convierte en inspiracin cristiana. La bsqueda de la Verdad ya no es slo una preocupacin personal sino que se convierte en una vocacin: de aqu en ms la vocacin contemplativa estar puesta al servicio de la accin, una accin humana a favor de la humanidad en vistas a alcanzar el Reino de Dios que se consuma fuera del tiempo. La trascendencia en este punto se presenta como una actitud de inconformidad frente a la situacin de cautividad y privacin en que se encuentran Maritain y su familia, tornndose bsqueda incansable. Es una suerte de apuesta por una visin del mundo temporal enmarcado en la eternidad. Otra muestra de esta nota, en su acepcin de salto sobre el tiempo, es la que gira entorno a la nocin de ideal histrico concreto. En esta nocin Maritain fue capaz de concentrar, activar y dirigir las fuerzas humanas para la realizacin de una obra comn temporal. Lejos de ser una utopa (dijimos en el captulo correspondiente que para Jacques este ideal era una estructura inteligible y posible de realizarse) el ideal histrico concreto est en movimiento como realidad que se va haciendo en el tiempo dentro del marco de la

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inspiracin cristiana.

Esto significa que la historia humana progresa

simultneamente en el orden de la Historia temporal y en el orden del Reino de Dios. Nuestro autor, firme al principio distinguir para unir, supo conciliar en esta nocin indispensable para la instauracin de un humanismo autntico, lo inmutable y progresivo de la realidad, la historicidad y la metahistoricidad. En este sentido, el pensamiento del filsofo francs se muestra sumamente luminoso y abierto ms all del tiempo cerrado, ya que funda la concepcin autntica del humanismo, en cuanto intrnsecamente abierto a la trascendencia divina, desde su propio mbito natural. Nuestro autor fue un filsofo que gracias a la experiencia de vida interior y al dilogo con otras doctrinas, entr en el terreno de las cosas humanas anunciando la necesidad de un humanismo integral en el que no hay hombre sin mundo, no hay hombre sin prjimo y no hay hombre sin Dios. l est convencido de que lo humano slo se percibe a la luz de Dios trascendente. Por ello para Maritain no hay dos historias yuxtapuestas o ligadas, sino un solo devenir humano, asumido irreversiblemente por Cristo, Seor de la Historia. En lo antedicho asume el filsofo una misteriosa continuidad entre el ms ac y el ms all, donde los valores del progreso humano no quedarn marginados sino que sern transfigurados para la consumacin del Reino de Dios. La historia para Jacques es una lnea que asciende hacia una meta trascendente. Es la historia de los hombres que esperan. Por eso toda la vida del hombre, individual y colectiva, se presenta como una vocacin en la que cada hombre y todo el gnero humano es invitado continuamente por la gracia de Dios a salir del egosmo y progresar hacia la plenitud de Cristo ( Cfr. Ef. 4, 10-16)
243

La confianza de la intervencin divina en la historia otorga un sentido decisivo a la vida de Maritain pues abre a la comprensin de la presencia de

243

Constitucin Gaudium et Spes, n. 22.

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Dios ante el hombre. Para Jacques, que es un hombre de fe, la historia no est abandonada a sus vaivenes puesto que Dios se compromete con ella, otorgndole un sentido incondicional que se proyecta hacia el futuro en donde el hombre halla el fundamento de su esperanza. Dios se descubre en su propia experiencia humana, en su experiencia moral y en su experiencia religiosa. Es el fundamento de la estructura de esperanza y al mismo tiempo la trasciende. Se hace presente en ella pero a la vez la historia de la humanidad, en su peregrinar, culmina en Dios trascendente. De este modo, la filosofa moral del autor francs no slo est inscripta en el marco de la trascendencia sino que esta trascendencia es la expresin ms clara de la estructura de esperanza sobre la cual est edificada toda la reflexin. En esta historia que peregrina hacia la Esperanza, Dios se hace presente al hombre como su principio y como su fin. Comprender la historia de la humanidad es para Maritain comprender una historia temporal inscripta en la eternidad y sostenida por Dios. Como el mismo Jacques lo vivenciase en su experiencia vital, la trascendencia se presenta como un Dios actuante que dirige su mensaje personalmente a un interlocutor situado en una cultura y en una historia. Y junto a la trascendencia, como nota de la esperanza, se hace presente tambin en el otro nodo de la filosofa de Jacques Maritain: la experiencia existencial. La Revelacin de Dios exigi de Jacques una respuesta. Ella fue un asentimiento integral de toda su persona que implic un salto que condicionara toda su vida. Maritain no se instal en Dios como si fuese algo definitivamente adquirido pues l no se presenta nunca de modo evidente ni a la inteligencia ni a los sentidos. Su adhesin (si recordamos los relatos pertenecientes a la poca en la que recibi el Bautismo) se debi ms a la ausencia de objeciones que a los argumentos en s. Pero, an en los momentos de mayor incredulidad, en los que nuestro autor se aferraba a la temporalidad, el hambre y la sed de verdad y de libertad no declinaron. Esto es lo que posibilit un surgimiento, en su corazn y en su inteligencia, de autnticas semillas de trascendencia. Dicha trascendencia potencial pudo ser desarrollada, ms tarde, gracias a la fe y a la presencia silenciosa y fecunda de Rassa y Vra.

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Distinguer pour Unirtambin es un ejemplo ms de la importancia de la trascendencia como caracterstica de la filosofa de la esperanza. Si prestamos atencin a lo tratado en la mencionada obra observaremos que para Maritain el derrotero epistemolgico y gnoseolgico se da conforme a las indicaciones de la razn de cara al ser y a Dios. Por ello establece slidamente una relacin entre la sabidura metafsica, teolgica y mstica, coherente con la propia tesis epistemolgica de la unin de los grados del saber, unin por la cual uno vivifica al siguiente. Por otra parte, segn la teora epistemolgica de Jacques, la metafsica que por s misma es una ciencia de carcter racional est animada por la gracia y aspira en cierto modo a la experiencia mstica. La filosofa para Maritain no se cierra solamente al mbito de lo racional sino que est abierta. Es una bsqueda en el tiempo que alcanza su plenitud con la Verdad que est fuera del tiempo. Se trata de una filosofa situada en el clima de la fe, esto es orientada y dirigida hacia la Trascendencia. El trasfondo de la cuestin en Distinguer pour Unir es la correlacin entre razn y fe en tanto relacin de distincin aunque no de separacin. La filosofa es tal en cuanto trabaja con su razn pero se encuentra en un estado mejor para hacer su trabajo si se filosofa en la fe. Maritain, reconociendo la naturaleza humana cada, le da un vuelco de esperanza. Por eso la filosofa de la cual la razn humana es capaz por s sola, no puede acceder a la plena sabidura. La filosofa en cuanto ciencia es nica en s si se la considera slo obra de la razn, pero as concebida se expone a titubeos y vacilaciones. En cambio si se trata de una filosofa apoyada en la fe, sta la impregna totalmente. Mediante el impulso la fe, Jacques Maritain muestra que la razn del filsofo busca la Verdad que trasciende las esclavitudes temporales y le

permite ir hacia delante, en miras a alcanzar a Dios, absoluto depositario de la Verdad. Por otra parte, si nos detenemos en la temtica general de Distinguer pour Unir veremos que la trascendencia como nota de la filosofa de la esperanza en su acepcin de salto sobre el tiempo cerrado est presente en la defensa que nuestro autor realiz de la philosophia perennis.

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Maritain, lejos de pensar que la philosophia perennis es una obra realizada de una vez y para siempre, la muestra no slo como universal sino en tanto contiene en s misma todo aquello que el mismo espritu humano, sea cual fuese su tiempo y verdadero. La filosofa perenne de la que nos habla en esta obra Maritain est en constante dilogo crtico con el pensamiento y la cultura actual y trata de responder a los interrogantes enriquecida por el tomismo y la Revelacin. Ella se presenta como una disciplina que permite mirar desde lo alto el mundo moderno. Como si se tratase de la imagen de la polifona, en donde muchas voces autnomas se refuerzan y se estimulan de tal forma que resulta una riqueza imprevista, Maritain abre su pensamiento no slo a todo descubrimiento sino a la Verdadera Sabidura de la que recibe una luz nueva. Gracias a la consideracin de la Sabidura como camino hacia la Verdad, Jacques trasciende el tiempo ordinario y propone sumergirnos en una suerte de eternidad. En Maritain se exhibe la trascendencia como una condicin salvadora, en la que no hay ni rebelin ni aceptacin. Cualquiera de las ancdotas a las que hicimos referencia demuestran esta actitud. Desde el suceso en el Jardn de las Plantas en el que Jacques y Rassa deciden no aceptar el sin sentido, hasta el proyecto de un humanismo cristiano en el que exalta ante todo la tolerancia como fellowship, la filosofa de nuestro autor, aunque contada pacientemente en el tiempo, da un salto sobre el tiempo con un impulso hacia la trascendencia. Ella se opone al tiempo cerrado de la desesperacin e instala la existencia en un tiempo abierto y esperanzado. Toda la filosofa de Maritain se integra en la trascendencia porque es una filosofa de la esperanza y esperar es existir en un tiempo abierto a lo nuevo. Jacques fue un hombre original e innovador. Recordemos que se elev por sobre su tiempo, siendo como un especie de profeta que anticip un compromiso con la humanidad que luego asumira el Concilio Vaticano II. Brinc por sobre las problemticas meramente eclesisticas y, por vez primera, espacio, pude encontrar o halla encontrado de

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un laico reclamaba en el seno de la filosofa contempornea, un espacio para el tomismo a fin de ser aplicado para resolver e iluminar nuevas cuestiones dentro del mbito de la cultura y de las ciencias. El juicio del Papa Juan Pablo II muestra esta trascendencia en Maritain:

No se trata para l de repetir frmulas, sino, a la luz de un pensamiento bastante elevado para escapar a las vicisitudes y al deterioro del tiempo, de hacer obra de pionero, fielmente innovadora gracias al aporte de una contribucin verdaderamente original a la reflexin filosfica y teolgica, en muchos mbitos, entre los cuales la metafsica, la antropologa, la moral, la filosofa del arte, la epistemologa, la filosofa de la naturaleza, la filosofa poltica y de la historia, la filosofa de la cultura, la 244 pedagoga, la liturgia y la contemplacin.

En otros trminos, la vida y la obra maritainiana giran en torno al esperar en cuyo objeto es trascendente. La confianza puesta por Jacques en el hombre es salvada por la confianza en Dios; la sabidura de la razn no ser cerrada sino abierta a la gracia, porque la esperanza va ms all del tiempo. Porque al fin de cuentas lo que nosotros esperamos es la resurreccin de los muertos y la vida eterna.
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La esperanza se traduce en Jacques Maritain como la respuesta de la criatura al infinito del que tiene la conciencia de deberle lo que l es. Por el slo hecho de esperar no que sino en, Maritain enmarca toda su vida y obra en el descubrimiento de un tiempo abierto y de un Absoluto que anida en el fondo de la realidad. Un Tu intimior intimo meo.

244

Message de Jean Paul II, Cahiers Jacques Maritain, 4-5, Nov. 1992, en Scarponi, Carlos A.; La filosofa de la cultura en Jacques Maritain: gnesis y principios fundamentales, EDUCA, Buenos Aires, 1996, pg. 37, nota 70. Remarcado propio. 245 Et lesperance va au-del du temps. Car en fin de compte ce que nous attendons, cest la rsurrection des morts et la vie ternelle. Maritain Jacques; Le Philosophe dans la Cit, C, Vol. XI, pg. 110. Traduccin y remarcados propios.

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2. Esperanza y creacin como tarea de restauracin

Si se trata de enumerar las notas que se desprenden de los elementos que conforman la filosofa de la esperanza, es necesario detenernos en la creacin como tarea de restauracin. La importancia de esta nota, entraablemente vinculada a la de trascendencia, radica en que ella muestra la indisoluble conexin metafsica existente entre la esperanza, la libertad, la razn humana y la gracia. En la vida de Jacques y de Rassa Maritain la libertad, la razn humana y la gracia adquieren dimensiones ciertamente importantes. Tal y como podemos constatar en los relatos sobre sus primeros aos de vida, ellos comienzan a abrirse a la esperanza en el momento en que descubren su propia existencia, esto es, en el instante en que son conscientes de su propia humanidad deficiente y finita. Ante el reconocimiento de esta realidad limitada asumieron la opcin que implicaba dar un voto de confianza a la propia naturaleza. Esta confianza se tradujo en la conviccin de que la naturaleza puede transformarse para alcanzar su perfeccin y en que existe un sentido, puesto que slo as tendra caso operar dicha transformacin. As, las almas de los Maritain salieron de la encrucijada ante la que los pona la propia finitud entregndose animosamente a la esperanza, en lo que ella tiene de creacin.

La esperanza consistir en tratar la prueba como parte integrante de uno mismo y, a la vez, como vicisitud destinada a reabsorberse y 246 trasmutarse en el seno de un determinado proceso creador.

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Marcel, Gabriel; Homo Viator, Ed. Nova, Buenos Aires, 1954, pg. 53.

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Instalados en su libertad, Jacques y Rassa comenzaron por confiar en la fuerza creadora del hombre porque en ella entrevieron el posible remedio de su ineficiencia. A travs de sta, el actuar libre e inteligente, se proyectara hacia la perfeccin anhelada. La experiencia existencial abunda en ejemplos al respecto. Pensemos sino en las declaraciones acerca de su vocacin. Jacques Maritain confiaba plenamente en que su propia accin no slo transformara el mundo que lo rodeaba sino que, mediante dicha accin, tambin se transformara l, dndole as un sentido a su vida en miras a alcanzar el bien. Si recordamos la frase escrita en la carta que enviase al esposo de su cocinera encontraremos una manifestacin muy confiada respecto de su labor futura en pro de los marginados: todo lo que pueda pensar y saber lo emplear totalmente en ayudar a la felicidad y a la educacin de la humanidad. Esta frase contiene germinalmente lo que ms tarde sera su vocacin de filsofo cristiano, dedicada a la reflexin especulativa y prctica. Pero ante todo denota una confianza muy honda en su fuerza creadora, en el carcter transformador de la tarea, de su razn guiando el obrar. A esta confianza en la propia creacin, capaz de transformar la realidad temporal le aadi, ms tarde, Maritain, la luz Divina, conformando as el eje central de la filosofa moral tratada en Humanisme Intgral. Si nos trasladamos hasta el ncleo de Humanisme Intgral vemos que ste est vinculado a la realizacin de un mundo ms humano, una civilizacin nueva. Esta transformacin, segn Jacques Maritain, debe ser operada por el hombre puesto que es capaz de trabajar para llegar a ser y realizar el humanismo nuevo. El esfuerzo humano dirigido a transformar el mundo (motivo de esperanza) requiere tambin ordenarse a la expansin de la gracia y del Reino entre los hombres. Estos dos esfuerzos son mutuamente necesarios el uno al otro, pero el principal es el segundo. Siendo la tarea del hombre limitada y contingente, por ms empeosa que sea, librada a sus solas fuerzas, est condenada al fracaso. El objeto de esperanza perseguido a travs de esta accin creadora progresar en el

tiempo pero no encontrar su reposo en el tiempo. Mientras el hombre acte en

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el orden temporal se proyectar hacia nuevos progresos y mejoras pero stas no sern suficientes si no estn animadas por la Gracia. El humanismo, para Jacques, es el supremo desarrollo de la persona humana que slo se da en el santo ya que no existe para el hombre otra perfeccin que aquella que se realiza por la vida de la gracia. Por eso la transformacin, no es obra del hombre solo, sino de Dios primero y del hombre con l. Para Maritain este cambio en la cultura debe ser una autntica

realizacin de las verdades del Evangelio en el tiempo, tarea posible gracias a la intervencin de Dios. En este sentido, la capacidad creadora del hombre, no slo resalta la dignidad de la persona, en tanto es apta para actuar libremente en miras a la transformacin del mundo y lo abre a una esperanza, sino que la confianza que Maritain deposita en la persona humana se potencia y eleva al aparecer conjuntamente con la intervencin de Dios en la Historia. Realizar el humanismo integral es co- crear con Dios pues el hombre, a travs de la cultura, crea para perfeccionar su propio ser de una manera total. El autntico humanismo maritainiano es un grito de esperanza porque confiando en las obras humanas, ayudadas por la gracia que inspira a su inteligencia, proyecta al hombre hacia su perfeccin y nos habla del Reino de Dios cuyo comienzo est entre nosotros. La cultura como creacin del hombre en miras a alcanzar su perfeccin muestra una dimensin escatolgica en cuanto que la realizacin plena de la historia est reservada al ms all y en tanto esa realizacin es posible parcialmente, en este mundo, por la gracia. Este sentido es el que funda la exigencia en los hombres, inspirados por el cristianismo, a actuar en el mundo a fin de contribuir a la realizacin de un ideal histrico concreto determinado, o lo que es lo mismo: a trabajar en esperanza. Si hemos atendido suficientemente a los relatos de la experiencia existencial, correspondientes a la primera parte de este trabajo, no podemos olvidar los momentos gracias a los cuales se fue forjando esta confianza en la tarea humana dirigida a alcanzar la perfeccin.

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Alrededor de 1917, Jacques vivi una etapa profunda en la que se consagr totalmente al orden especulativo y religioso. Pareca que su atencin slo giraba alrededor de temas especulativos de filosofa y de teologa. Sin embargo, el desengao sufrido por lAction Franaise le manifest su vocacin intelectual como un nuevo renacer. As fue como Maritain comenz a darse cuenta de que la situacin actual del mundo moderno exiga una restitucin de la razn. En este contexto empieza a forjarse no slo su inquietud por la filosofa prctica (tal como describimos al comienzo de este punto) sino tambin su preocupacin por una filosofa fundada en la posibilidad del conocimiento del ser. Los ltimos siglos de la historia de Occidente haban estado marcados por un pensamiento corrompido a causa de apartarse del ser y este peligro puso en riesgo la metafsica. De aqu que Maritain haya pensado en restablecer la razn, para que el hombre, cuya inteligencia y voluntad haban perdido toda vinculacin al ser, se viera restituido en la unidad metafsica. Distinguer pour Unir es una manifestacin de este anhelo. En esta obra, Maritain pone de relieve la profunda necesidad de la metafsica y la imperiosa urgencia de restituir los valores ontolgicos, pero tambin plantea cmo estos principios metafsicos son las condiciones necesarias para operar una autntica transformacin en el mundo. Por esto es que esta obra se halla ntimamente vinculada al ncleo central de Humanisme Intgral, ya que el mundo que quiere progresar hacia su perfeccin no es un mundo de positivismo sino de metafsica. La resurreccin de la metafsica, tal y como aparece en Distinguer pour Unires la nica capaz de dar sentido a la bsqueda del hombre, pero tambin, y en consonancia con la filosofa moral de Humanisme Intgral, la nica capaz de dar sentido a la realidad toda. La sabidura metafsica, teolgica y mstica tienen como finalidad alcanzar los principios del universo cristianos en los cuales debe inspirarse la tarea temporal del hombre. En esta obra el autor restaura el orden esencial del mundo moderno volviendo al primado de la contemplacin. La accin requerida para edificar el mundo nuevo no ser eficaz sino en la medida en que proceda de la

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contemplacin, la cual une al hombre con Dios y su vida divina. Segn sea esta vida contemplativa, la vida activa y transformadora del mundo ser til o perjudicial al progreso humano. Distinguer pour Unir es una obra netamente gnoseolgica y epistemolgica pero, como hemos sostenido desde el principio de este estudio, la filosofa de Maritian no se trata de reflexiones aisladas entre s y en virtud de esto no podemos pensarla ajena al resto de su pensamiento. Si a esto le agregamos el carcter contemporneo de la elaboracin de Humanisme Intgral, queda por dems claro que estamos en presencia de un pensamiento orgnico. Distinguer pour Unir nos muestra la tarea contemplativa, la vita contemplativa. Humanisme Intgral la tarea transformadora, la vita activa. Una es solidaria de la otra pero ambas tienen su raz en la estructura de la esperanza. Maritain dir que es imposible ver la verdad si no se la hace tambin. En el plano de la fe hacer la verdad es poner en prctica la palabra de Dios. En el plano profano hacer la verdadequivale a asumir el hecho de que la exigencia de la accin cataliza una mejor comprensin de los principios y que cada problema supone una solucin prudente y sapiencial. Decamos al principio de este punto que en la creacin como tarea dirigida a la transformacin se ponan en juego la libertad, la razn y la gracia. Distinguer pour Unir pone de relieve la confianza depositada en la razn la cual, a travs de los diversos niveles de conocimiento, no slo perfecciona al hombre como sujeto de conocimiento, en tanto lo acerca a la Verdad, sino que dispone su actuar. Mediante dicha accin, el hombre no slo transformar su propia existencia sino que trabajar en la realizacin de un mundo ms humano. En esta tarea el hombre no se encuentra solo sino que Dios acompaa su labor. A partir de su unin con Dios a travs de la contemplacin, su accin estar inspirada tambin por la gracia. Jacques Maritain espera en las capacidades humanas pero no deja su espera librada a stas. Esperar en el hombre, para nuestro autor, es tambin esperar en Dios, quien habita en lo ms ntimo de su ser.

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La esperanza para Maritain se manifiesta en la confianza en el hombre, en tanto ser que crea, ya como un contemplativo que busca mediante su vida intelectual transformar el mundo, ya como un animal de cultura, quien a travs de su tarea creadora alcanzar a Dios, principio y fin de toda esperanza.

Un corazn inquieto hasta que no descanse en el Seor

La filosofa de Maritain es una filosofa de la esperanza porque es una filosofa del ser. Atento a la filosofa de sus tiempos llega a forjar una oferta que es como una verdadera cantera para quien quiera comprender mejor su tiempo y el ms all. Esta oferta filosfica (y teolgica) ha sido testimoniada desde el comienzo al fin por una radical fidelidad a la Verdad. Todo el pensamiento de Maritain tiene una orientacin fundamental hacia la esperanza, desde la antropologa hasta la gnoseologa y la epistemologa. Pero lo que el filsofo afirma en todo su pensamiento como eje central es que el hombre no encuentra su unidad en s mismo sino fuera de s, encima de s. De aqu que sin duda si la obra filosfica ms importante es Distinguer pour Unir ou Les Degrs du Savoir, la ms significativa es Humanisme Intgral. Entre una y otra se estructura un pensamiento capaz de dar respuesta a las cuestiones ms fundamentales de la existencia, porque su autor las ha fundado, primero, en el ser. Buscando la verdad donde ella germine Maritain se sita ante el mundo en una actitud plenamente optimista animada por el dato de la fe. Sabe que el hombre y todo cristiano no est condenado a la Esperanza en sentido profano, sino que est abierto a ella. As es que todos los intereses especulativos y prcticos, para Jacques Maritain se resuelven en tres preguntas clsicas: qu puedo saber? qu debo hacer?qu puedo esperar? Lejos del contexto en el que Kant las formulase, podemos hacernos de estas preguntas para sintetizar las inquietudes de nuestro autor.

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A la primera debemos responder que Jacques y Rassa fueron dos hombres que comenzaron su historia experimentando la ausencia de Verdad y sufrieron por ella pero, a pesar de esto, no cayeron en el escepticismo. Por el contrario, confiaron en el poder de su razn y en que sta les mostrara el camino que conduce a la Verdad. Insertos en un mundo en el que la metafsica era descartada por considerarse una etapa superada ellos esperaron en la metafsica y fundamentaron toda la bsqueda filosfica en el ser. Estuvieron absolutamente convencidos de que la bsqueda siempre inquieta del espritu humano del ser verdadero no puede ni debe ser constreida por los lmites argumentales de un sistema filosfico particular, sino que el espritu del autntico filosofar vive en cada uno de aquellos que sienten la irresistible necesidad de rastrear el logos. La pregunta por la sabidura se desarroll en nuestros autores en la tensin existente entre la ciencia y la fe y, aunque las respuestas de la fe y la filosofa son esencialmente diversas, no se puede excluir a ninguna, si se pretende acceder con xito a la cuestin del sentido. Esta comunicacin entre el pensar y el creer tuvo para Jacques y Rassa Maritain un carcter teortico y existencial. Con su filosofar y su vida nos mostraron que es posible acceder por el pensamiento a la fe y que en la vida personal no se contradicen. En pocas en las que las ciencias dominaban la totalidad de los conocimientos y aquello que no era asequible a la razn humana o bien no exista o bien era producto de la imaginacin, los Maritain dieron espacio al conocimiento sapiencial y dejaron un lugar para el misterio. As, esperaron en lo desconocido. Y lo desconocido se les hizo conocido en esperanza. Las energas espirituales de todo hombre se hallan en una posicin condenada al fracaso pero, la confianza humana no declina por eso ya que renace en lo sobrehumano. Por eso Jacques y Rassa adoptaron esta actitud y esperaron en Dios. La filosofa fue para nuestros pensadores una opcin existencial que se realiz en la aceptacin de una verdad viviente, perfeccin concedida a muy pocos intelectuales.

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Jacques y su esposa confiaron en que la Verdad les sera mostrada y esperaron en ella. Y esa esperanza no los defraud. Quizs por eso sea que los Maritain tieron todo su pensamiento y toda su vida de esperanza. Para responder la segunda pregunta debemos alejarnos an ms que en la anterior del pensamiento kantiano, ya que la moral maritainiana no descansa sobre ningn a priori sino sobre una confianza muy fuerte en la libertad humana y en la gracia. En una cultura en la que la persona se disolva en el colectivismo o el individualismo y la dignidad humana era atropellada por sistemas econmicos y sociales inhumanos Jacques y Rassa afirmaron que el hombre era el nico que poda transformar la cultura en una verdadera civilizacin fraternal de inspiracin netamente cristiana y que poda hacer del mundo un lugar ms humano. A diferencia de muchos contemporneos, Jacques y su familia llegaron a conocer los valores permanentes y a compaginarlos con los nuevos descubrimientos adoptando una actitud esperanzada. La vida y la obra de nuestros autores es la realizacin de la esperanza integral, en la que todo el hombre es asumido en su condicin de viator, de persona, de ser social y cultural y de creatura. Encarnados en la vida del tiempo de los hombres, en su pensar, querer, sentir y actuar sobre el mundo, insertos en la historia, los Maritain reconocieron que el fin y la misin humana sobrepasan la vida temporal y la historia. sta se halla orientada a una meta sobrenatural e inspirada por sta, los hombres se constituyen en viatores, peregrinos en camino hacia una vida que slo se logra plenamente en la eternidad, a cuya luz slo cobra sentido la vida presente. A la tercera pregunta qu debemos esperar? dejaremos que el mismo Maritain conteste.

Nosotros no perdemos la esperanza. La renovacin de la civilizacin que nosotros esperamos, la poca de un humanismo integral, el tiempo en el cual la ciencia y la sabidura sern reconciliadas, el advenimiento de una sociedad fraternal y de una verdadera emancipacin del hombre

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todo esto nosotros no lo esperamos para maana. Pero nosotros lo esperamos para pasado maana, para el da del cual san Pablo ha anunciado que ser, despus de las peores tinieblas, como una primavera de esplendor y de renovacin para el mundo (Rm 11 12,15). () Sin embargo todo esto no ser sino un momento en la historia de un planeta limitado y perecedero. Y la esperanza va ms all del tiempo.
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Nous ne perdons pas lesprance. Le renouveau de la civilisation que nous esprons, lge dun humanisme intgral, le temps o la science et la sagesse seront rconcilies, lavnement dune socit fraternelle et dune vraie mancipation de lhomme- tout cela nous ne lattendons pas pour demain. Mais nous lattendons pour aprs- demain, pour le jour dont saint Paul a annonc quil sera, aprs les pires tnbres, comme un printemps de splendeur et de rnovation pour le monde (rm 11, 12, 15) () Pourtant cela mme ne sera quun moment dans lhistoire dune plante troite et prissable. Et lesprance va au-del du temps. Maritain, Jacques; Le Philosophie dans la Cit, C, Vol. XI, pg. 109-110. Traduccin y remarcados propios.

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Common questions

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La "estructura de esperanza" en Jacques Maritain desempeña un papel fundamental y multifacético en su pensamiento y obra, manifestándose como un principio motor que anima la búsqueda de la Verdad y el conocimiento. La esperanza se integra tanto en su visión espiritual como filosófica y es percibida como una estructura esencial para comprender la dinámica de la vida humana y la cultura. Maritain concibe la esperanza como una fuerza dinámica que impulsa al hombre no solo a esperar un futuro mejor, sino a participar activamente en su construcción mediante acciones presentes . En su obra "Humanisme Intégral", Maritain propone una "esperanza integral" que rechaza la utopía y el progreso burgués, insistiendo en un "ideal concreto" que sitúa la esperanza en el aquí y ahora, armonizando la vida espiritual con las tareas temporales . Esta estructura también se asocia con una fuerza escatológica que no disminuye la importancia de las acciones temporales, sino que las refuerza . En "Distinguer pour Unir ou Les Degrés du Savoir", Maritain expresa que la esperanza está enraizada en la confianza en la razón humana para participar en la vida divina y es fundamental en su búsqueda epistemológica por la Verdad . Maritain considera que vivir conforme a la estructura de esperanza no debe ser una mera espera abstracta, sino una espera activa y confiada en lo transcendente, que permita al ser humano trascender las limitaciones temporales y buscar la actualización de sus posibilidades . Finalmente, la esperanza en Maritain es vista como una apertura a lo desconocido, una disposición existencial que sostiene y guía toda su filosofía hacia la realización plena y efectiva del ser humano en su contexto histórico y cultural .

En 'Humanisme Intégral', Jacques Maritain distingue claramente entre 'acción católica' y 'acción política', considerándolas facetas complementarias pero distintas. La acción católica, para Maritain, está orientada hacia el ámbito espiritual y moral, buscando vivir y propagar los principios del Evangelio. En contraste, la acción política, aunque inspirada por ideales cristianos, se centra en transformar la sociedad bajo estos principios sin imponer una visión exclusivamente católica. Maritain propone una política inclusiva que acoja la diversidad religiosa y que promueva valores humanos en el ámbito socio-político .

La filosofía de la esperanza de Maritain está íntimamente conectada con su visión del compromiso político y social a través de la idea de que el cambio verdadero debe estar profundamente arraigado en valores éticos y espirituales. Maritain sostiene que el auténtico compromiso político involucra una reflexión sobre las relaciones entre lo temporal y lo espiritual, y que los principios inmutables de la esperanza pueden guiar en la construcción de una sociedad justa y solidaria .

La esperanza juega un papel central en la filosofía de Jacques Maritain, funcionando como un eje integrador que une la dimensión existencial y trascendente de su pensamiento. Maritain considera la esperanza como una estructura fundamental que da coherencia a su filosofía, caracterizada por la "integralidad", y que se plasma en una confianza paciente y una espera confiada en el futuro, en el sentido de que lo desconocido será revelado . Esta filosofía de la esperanza se vincula íntimamente con el conocimiento y la verdad, ya que Maritain entiende que la esperanza es esencial para la búsqueda del logos, permitiendo al ser humano orientarse hacia la Verdad y la trascendencia . En este sentido, la esperanza no sólo motiva la búsqueda de la verdad en el ámbito racional y experimental, sino que también extiende su alcance hacia la sabiduría teológica y metafísica . Para Maritain, la esperanza es una respuesta al "todavía no" de la plenitud, abriendo el conocimiento humano a la posibilidad de trascender las limitaciones temporales y alcanzar una comprensión más profunda del ser . Así, su filosofía no sólo se fundamenta en la razón y la libertad humana, sino también en la fe y la gracia, lo que le confiere una dimensión escatológica que trasciende el tiempo .

Jacques Maritain aborda el problema de la verdad en su filosofía desde una perspectiva estructurada en la esperanza. Para Maritain, la búsqueda de la verdad es un acto filosófico impulsado por la esperanza, ya que esta última está integrada en la estructura del pensamiento humano y es fundamental para el proceso de búsqueda . Maritain no confunde el orden natural con el sobrenatural, y aunque la Revelación presenta la Verdad, el intelecto natural busca entenderla mediante la analogía, que es vital para acceder a un conocimiento auténtico . Maritain destaca la necesidad de una relación entre razón y fe, considerando que la razón sola es insuficiente para alcanzar una sabiduría plena. Por ello, Maritain considera que la filosofía debe ser una búsqueda respaldada por la fe para poder trascender las limitaciones racionales y acceder a una verdad que va más allá del tiempo y las limitaciones humanas . Su filosofía de la verdad es también un acto de apertura hacia lo trascendente, donde la verdad y la esperanza están íntimamente vinculadas. Esto se refleja en su defensa de la philosophia perennis y su interés en la sabiduría mística como elementos centrales para la comprensión de la verdad . Esta concepción de la verdad y el conocimiento en Maritain es tanto una postura intelectual como existencial, influenciada por su propia experiencia personal y su integración del estar en esperanza como un estado de "no posesión" que caracteriza la vida filosófica . La esperanza, así, se sitúa como el fundamento metafísico que permite una relación del ser humano con el "Tú" trascendente y absoluto, algo que Maritain considera central en la búsqueda genuina de la verdad .

La 'esperanza integral' en el pensamiento de Jacques Maritain está fundamentada en la trascendencia y la creación como tarea de restauración, estableciendo una conexión entre lo finito y lo infinito. Esta esperanza se expresa como una oposición a la desesperación moderna, proponiendo un verdadero humanismo integral que no se basa en utopías, sino en un "ideal concreto" resultado de la acción humana aquí y ahora . Maritain reconoce la grandeza y la miseria del hombre, abriendo su pensamiento a la gracia divina para concretar un humanismo anticipatorio del Reino de Dios . Además, en su epistemología, la esperanza está vinculada a un conocimiento que trasciende las limitaciones humanas y se encuentra en la esencia de la fe . Su enfoque de la esperanza integral implica una renovación de la confianza en la razón humana y en su capacidad de participar en la vida divina, configurando la esperanza como una realidad omnicomprensiva que abarca tanto el desarrollo personal como la visión social del mundo .

Jacques Maritain critica al cientificismo porque considera que reduce la comprensión de la realidad solo a lo que es empíricamente comprobable, cerrándose a otras dimensiones del conocimiento que son cruciales para apreciar plenamente la verdad. Según Maritain, el cientificismo limita el conocimiento humano al ignorar aspectos metafísicos y espirituales de la realidad, conduciendo a una visión reduccionista del ser humano y del mundo . Para superar el cientificismo, Maritain propone una epistemología que integra el conocimiento natural y sobrenatural a través de la estructura de esperanza y la apertura a la verdad revelada, enfatizando la necesidad de combinar la razón con la fe para llegar a una comprensión más completa y trascendental del mundo .

Jacques Maritain en "Distinguer pour Unir ou Les Degrés du Savoir" distingue entre conocimiento racional y supra racional. El conocimiento racional abarca la ciencia experiencial y la filosofía, subdividida en metafísica, crítica y teología natural, que buscan la verdad empleando la razón y el análisis crítico . Por otro lado, el conocimiento supra racional incluye lo sapiencial, que comprende la metafísica, la teología y la mística, proporcionando un acceso complementario y más directo a Dios, trascendiendo los límites del conocimiento por conceptos mediante el uso de la connaturalidad . Este tipo de conocimiento es fundamentalmente experiencial y místico, implicando una participación completa de la persona en su relación con lo divino . Por lo tanto, mientras que el conocimiento racional se centra en procesos analíticos y críticos, el supra racional se orienta hacia la intuición y la experiencia mística, buscando una unión más profunda con la verdad trascendental.

Jacques Maritain concibe el Humanismo Integral como un humanismo teocéntrico, que reconoce la necesidad de rehabilitar al hombre en su relación con Dios para su verdadera salvación y realización integral. Maritain argumenta que el salvataje de la humanidad no se puede hacer sin Dios, ya que la criatura debe ser respetada en su vínculo con el Creador. Este enfoque busca superar el materialismo y el ateísmo de su tiempo, proponiendo un humanismo cristiano que integre las capacidades humanas con la gracia divina, permitiendo al hombre participar en el desarrollo humano y alcanzar su destino trascendente . Al centrar su reflexión en la persona, Maritain aboga por un humanismo que reconozca la dimensión trascendente del ser humano, no solo enfocado en lo temporal, sino también en su vocación ultraterrena . La esperanza juega un papel central, ya que el Humanismo Integral de Maritain está orientado a una renovación humana fundamentada en la confianza en Dios y en la capacidad del hombre para trascender su finitud, permitiendo que la humanidad avance hacia una civilización realmente cristiana .

Henri Bergson tuvo una significativa influencia en la filosofía de Jacques Maritain, especialmente en sus comienzos. La filosofía de Bergson proporcionó a Maritain una "nueva metafísica" que inicialmente lo ayudó a liberarse del cientificismo y la desesperación que experimentó durante sus años universitarios . Bergson defendía la irreductibilidad de la conciencia a la materia y promovía la "intuición" como método de conocimiento, lo cual interesó a Maritain . A pesar de la admiración inicial, Maritain evolucionó hacia una crítica de la filosofía de Bergson, especialmente desde su regreso a la fe cristiana, donde encontró una base filosófica más adecuada en el tomismo de Santo Tomás de Aquino . Así, aunque Maritain comenzó su camino filosófico bajo la influencia de Bergson, finalmente trascendió estas ideas al incorporar y desarrollar una filosofía cristiana más completa que unía fe y razón .

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