EL DOLO 232. CONCEPTO y GENERALIDADES.
Segn la definicin de POTHIER, el dolo es toda especie de artificio de que alguien se sirve para engaar a otro". Aplicado este concepto en punto de la formacin de los actos jurdicos, el dolo consiste en cualquier maquinacin, trampa, artificio o astucia encaminados a sorprender a la vctima y a provocar su adhesin, bien sea sobre el acto en general, bien sea sobre ciertas condiciones de P; consiste, pues, en crear en la mente de una persona, mediante procedimientos condenados por la buena fe, un mvil o razn para consentir, mvil o razn que en realidad no existe, que es ilusorio y pernicioso. Por consiguiente, comete dolo el vendedor que afirma falsamente la existencia de una servidumbre en favor del predio vendido, o que crea una carta que le atribuye precio mayor del que verdaderamente tiene, o que usa de drogas para aumentar el bro del caballo que quiere negociar. En estos ejemplos, la vctima del dolo va al acto jurdico bajo el imperio de un error provocado por artificios fraudulentos; no presta, entonces, una voluntad sana y libre como la requiere la ley, sino una voluntad imperfecta y viciada por el error directa e intencionalmente producido por el agente del dolo. 233. DIVERSAS MANIFESTACIONES DEL DOLO. La esfera del dolo es muy amplia y comprensiva. No es posible sealar un tipo nico de l, ni siquiera es posible formar una lista ne varietur de los procedimientos que pueden constituirlo. Estos varan segn las circunstancias propias de cada caso y, especialmente segn la imaginacin, la habilidad y la astucia de su autor. Unas veces, el dolo consistir en maquinaciones o trampas propiamente dichas: la produccin de una carta falsa que atribuye mayor precio al objeto del contrato; la remisin de un telegrama con la falsa noticia de la prdida de una cosa indispensable para el negocio de la vctima; el suministro de drogas al caballo de carreras, y dems argucias semejantes. Otras veces el dolo revestir la forma de las afirmaciones mendaces: el agente dir que un reloj de cobre es de oro, que un vidrio es un diamante, que una perla sinttica es natu ral, que la copia de un cuadro es la obra original de un pintor famoso, o que un predio goza de servidumbres imaginarias. Otras veces, el dolo estar constituido por una simple omisin del agente: el vendedor se abstendr de declarar los vicios ocultos de la cosa; el asegurado callar una enfermedad que padece y que aumenta los riesgos del seguro; el propio comprador atribuir una falsa calIdad a la obra de arte y el vendedor se lImItara a guardar sIlencio, a sabiendas del error en que aquel incurre. La misma reticencia es un caracterizado procedimiento doloso; el autor no afirmar directamente un hecho falso; pero, mediante palabras dudosas, frases inconclusas, ideas a medio expresar o sugerencias veladas, har nacer o alimentar un error de la vctima. En sntesis, habr dolo siempre que alguien, con la "intencin positiva de inferir dao" (art. 63), observe cualquier conducta apta para inducir a otra-persona a celebrar un acto jurdico o a aceptar ciertas condiciones de este. El procedimiento que traduce la intencin dolosa es indiferente, con tal que pueda conducir al resultado perseguido; segn las circunstancias, dicho procedimiento podr ir desde las formas ms groseras hasta las obras maestras de la astucia; podr manifestarse mediante un acto (dolo positivo) o mediante una simple omisin (dolo negativo). Desentraar en cada caso concreto esa intencin daada o mala fe caracterstica del dolo, conforme a la definicin que de este trae el arto 63 del Cdigo Civil, medir su alcance y apreciar sus resultados, es labor propia del juez.
234. LA CLASIFICACIN DEL DOLO EN LA FORMACIN DE LOS ACTOS JURDICOS. De ordinario el dolo, que es el elemento especfico del delito, apareja la responsabilidad civil del agente la que se traduce en la obligacin de indemnizar a la vctima de los perjuicios irrogados. Adems, cuando el dolo interviene en la formacin de los actos jurdicos puede ocasionar, bajo ciertas condiciones, la nulidad relativa de estos. En el fondo, dicha nulidad es una forma especial de la sancin indemnizatoria establecida por la ley civil para la represin del hecho ilcito. En efecto, cuando el resultado del dolo consiste en la celebra cin de un acto jurdico, la sancin ms adecuada para la indemnizacin de la vctima es precisamente la invalidacin del acto y el restablecimiento de las cosas a su estado anterior. De suerte que al erigir el dolo en vicio de la ,voluntad, la ley se limita a aplicar los mismos principios que gobiernan toda la teora de la responsabilidad civil. Pero la presencia del dolo en la formacin de los actos jurdicos no siempre produce la nulidad de estos, sino que para ello se requieren c,iertas condiciones, fuera de las cuales aquel solamente apareja la sancin ordinaria y normal del hecho ilcito, cual es la obligacin de indemnizar a la vctima de los peljuicios sufridos, mediante el pago de una suma de dinero. Reza el art. 1515 del Cdigo Civil: "El dolo no vicia el consentimiento sino cuando es obra de una de las partes, y cuando adems aparece claramente que sin l no se hubiera contratado". "En los dems casos -agrega el propio texto- el dolo da lugar solamente a la accin de perjuicios contra la persona o personas qUe lo han fraguado, o que se han aprovechado de l; contra las primeras, por el total de los perjuicios, y contra las segundas, hasta concurrencia del provecho que han reportado del dolo". Ms an, la doctrina reconoce la existencia de una tercera especie del dolo en la contratacin, especie esta que no produce efecto alguno, de donde le viene la denominacin dedolo indiferente o tolerado. Lo anteriormente dicho nos lleva a distinguir tres clases del dolo en la formacin de los actos jurdicos: a) el dolo dirimente o vicio de la voluntad; b) el dolo incidental, fuente de responsabilidad civil, y c) el dolo indiferente o tolerado. 1. El dolo dirimente 235. CONDICIONES DEL DOLO DIRIMENTE. Para que el dolo revista tal gravedad, es decir, para que conduzca a la invalidez del acto jurdico en cuya formacin interviene, se requieren dos condiciones indispensables, a saber: a) que sea la obra de una de las partes, y b) que sea determinante del acto o contrato. 236. a) EL DOLO DEBE SER OBRA DE UNA DE LAS PARTES. As lo exige expresamente el art. 1515 del Cdigo Civil. De suerte que si los artificios, maquinaciones o engaos provienen de un tercero, el acto es vlido y debe ser mantenido. En esto estriba una diferencia fundamental de rgimen entre el dolo y la fuerza. Tratndose de esta ltima, la voluntad de la vctima queda viciada, aunque la presin que la llev a consentir haya emanado de un ter cero (art. 1514). Pero la razn se pronuncia contra esta diferenciacin entre el dolo y la fuerza. Tan imperfecta eS la voluntad que ha sido sorprendida por aquel, como la que ha sido arrancada mediante el empleo de esta, cualquiera que sea el origen del uno o de la otra.
En ninguno de los dos casos se puede decir que la voluntad sea libre y consciente como la exige la igualdad jurdica que debe reinar en las transacciones. En realidad, esta diferencia es un rezago histrico condenado por la razn.]ossERI\ND explica que en el derecho romano el dolo era un delito antes de pasar a convertirse en un vicio de la voluntad y que la actio de dolo tena, por consiguiente, un carcter delictual e infamante, lo que justificaba que solamente pudiera ser ejercida contra el agente mismo y no contra otras personas, a pesar de que estas reportaran beneficio del dolo, porque las penas deban ser personales. Pero agrega el propio autOr que desde el momento en que la teora del dolo fue integrada en el derecho civil y en que aquel comenz a ser tratado como un vicio de la voluntad, la lgica del sistema exiga que se viera en el una causa determinante de la nulidad de los actos jurdicos, abstraccin hecha de su procedencia:J. Sin embargo, los jurisconsultos rOl 10S no modificaron la solucin primitiva, que tambin ha pasado a las legislaciones modernas de raz latina. De ah que nuestro Cdigo Civil todava considere que el dolo no constituye vicio de la voluntad sino cuando es obra de una de las partes. Ms acertada y equitativa es la solucin del Cdigo Civil argentino que protege en todo caso a la vctima del dolo o de la fuerza, permitindole invocar la nulidad de los actos cumplidos bajo el imperio de dichos vicios4. . 237. LA COMPLICIDAD DE LAS PARTES EN EL DOLO DE UN TERCERO. Sin embargo, este requisito de que el dolo deba ser obra de una de las partes para que constituya vicio de la voluntad, no debe limitarse en nuestro sistema jurdico a los solos casos en que las maniobras fraudulentas provengan directamente de uno de los contratantes, porque basta la comPlicidad de estos en el dolo de un tercero para que dicho efecto se produzca. As, un remate queda viciado por el hecho de que un tercero haga ofertas o pujas ficticias en l, si el vendedor ha sido el autor intelectual de esta maniobra dolosa, aunque no haya participado directa y materialmente en ella. Ms an: la doctrina uniforme de los tratadistas considera que ni siquiera es indispensable la comPlicidad positiva de las partes en el dolo de un tercero, sino que es suficiente su comjJlicidad negativa; es decir, que no es necesaria la participacin activa de estas en las maniobras dolosas, sino que basta con que una de ellas tenga conocimiento de que un tercero est engaando a la otra parte para que su solo silencio implique complicidad. Por ejemplo, si la persona que va a celebrar un negocio con otra sabe que una tercera persona trata de obtener el consentimiento de aquella (quien propone el negocio) mediante maniobras fraudulentas, como la remisin de una carta con una noticia falsa, y a pesar de ello guarda silencio, se hace cmplice del dolo y contribuye a la nulidad del contrato. Esta solucin doctrinal est bien fundada, porque, como hemos visto,' la reticencia y el silencio pueden constituir manifestaciones dolosas caracterizadas; luego, el contratante que guarda silencio, a sabiendas del dolo de un tercero, comete un tpico dolo iJar omisin5. 238. EL DOLO DE LOS REPRESENTANTES. Por ltimo, la doctrina tambin admite como vicio del consentimiento el dolo cometido por el mandatario y, en general, por el representante legal o convencional de una de las partes COntratantes. Por consiguiente, el dolo del apoderado, del padre de familia o del guardador es causa de nulidad de los actos o contratos en que incide, [Link] si dicho dolo fuera obra del mandan te, del hijo o del pupilo, respectIvamente. Esta solucin se acomoda a la teora de la representacin; pero los tratadistas no llegan hasta e! extremo de imponer al representado la obligacin de indemnizar los perjuicios ocasionados por el dolo de! representante, salvo en los casos en que aparezca establecida la complicidad de aquel, porque a lo menos en
principio, no se puede presumir que la representacin exista para la perpetracin de! dold;. 239. b) EL DOLO DEBE SER DETElu,n:-'ANTE. El segundo requisito exigido por la ley para que e! dolo constituya vicio de la voluntad es e! de que sea la caUSa determinante del acto o contrato, es decir, que induzca a la vctima a celebrar un acto que, de no haber mediado el dolo, no habra ocurrido. "El dolo no vicia el consentimiento -dice el inciso primero del art. 1515-, sino cuando... adems aparece claramente que sin l no se hubiera contratado". Pero si la vctima est decidida a celebrar el acto o contrato y el dolo no se emplea para obtener un consentimiento que aquella ya est dispuesta a prestar, sino para inducirla a aceptar condiciones ms gravosas, dicho dolo no es causal de invalidez del acto jurdico, sino que solamente constituye fuente de la obligacin de indemnizar los perjuicios irrogados con l. De suerte que nuestro Cdigo Civil consagra la distincin tradicional entre el dolo pTincijJal o determinante y el dolo incidental o accidental, distincin encaminada: a establecer regmenes diferentes para uno y otro. El dolo jJTincipalo determinante que es, como su nombre lo indica, el que lleva o determina a la vctima a prestar su consentimiento, constituye un vicio y produce la invalidez del acto respectivo y la obligacin de indemnizar los perjuicios irrogados a la vctima. Por el contrario, el dolo incidental o acciden tal, que es el que interviene en el acto, pero sin determinar su celebracin, no afecta la validez de este, sino que produce las consecuencias normales del delito civil, fuente de responsabilidad, o no produce consecuencia alguna, si se trata de un dolo indiferente o tolerad07. Corresponde al juez apreciar en cada caso concreto si el dolo ha sido o no determinante del contrato, problema cuya solucin ordinariamente resulta bastante difcil y a veces imposible, porque, segn observan COLIN y CAPITANT, el dolo siempre es empleado con el objeto de hacer peso sobre la voluntad de uno de los contratantes, bien sea que se persiga como fin el de inducirlo a celebrar el contrato, bien sea que solamente se trate de hacerle aceptar condiciones ms gravosas de las que aceptara sin el engao, y para el juez es obra casi imposible la de determinar a ciencia cierta si las condiciones sobre las cuales ha recado el dolo han sido o no consideradas como determinantes por la vctima!!. Adems, como ya se explic, el Cdigo Civil exige, para que el dolo constituya vicio del consentimiento, que aparezca claramente que sin l no se hubiera contratado, y ordinariamente este requisito no se cumple en los casos concretos, pues, aunque en ellos aparezca que ha habido dolo, muy difcilmente se dar tambin la comprobacinclam e indiscutible de que dicho dolo ha sido determinante. La mayora de las veces, los jueces tendran que usar de su poder discrecional en la apreciacin de los hechos, para tratar por este medio de dar lecciones de moralidad a los contratantes, siguiendo as el consejo que les da LAURENT~). Pero todava nos parece, mejor que confiar en el arbitrio judicial, suprimir en la ley la distincin tradicional entre el dolo principal y el dolo incidental, para dejar siempre a discrecin de la vctima el pedir la nulidad del contrato o la indemnizacin de los perjuicios sufridos lll. ll. El dolo incidental 240. CONCEPTO. Cuando el dolo interviene en la formacin de los actos jurdicos, pero no rene las precitadas condiciones necesarias para constituir vicio de la voluntad,
no est sancionado con la nulidad de dichos actos, sino solamente con la obligacin a cargo del agente de indemnizar a la vctima los perjuicios irrogados. El art. 1515 del Cdigo Civil, a vuelta de preceptuar que "el dolo no vicia el consentimiento sino cuando es obra de una de las partes, y cuando adems aparece claramente que sin l no se hubiera contratado", agrega lo siguiente: "En los dems casos el dolo da lugar solamente a la accin de perjuicios contra la persona o personas que lo han fraguado, o que se han aprovechado de l; contra las primeras por el valor total de los perjuicios, y contra las segundas hasta concurrencia del provecho que han reportado del dolo". Esta solucin es, a lo menos en parte, aplicacin de las reglas generales sobre la responsabilidad. Ordinariamente, todo acto y toda omisin, cumplidos con la intencin positiva de inferir injuria o dai'io, constituyen delitos civiles, fuente de responsabilidad para el agente, y se traducen en la obligacin de indemnizar los perjuicios a la vctima. Pero es de observar que el art. 1515 trascrito otorga a la vctima del dolo una accin indemnizatoria no solamente contra la persona o personas que lo han fraguado, sino tambin contra las que se han aprovechado de l; contra las primeras por el total valor de los perjuicios, y contra las segundas hasta concurrencia del provecho que han reportado del dolo. La responsabilidad de la persona o personas que han fraguado el dolo es indiscutible y se justifica plenamente: dichas personas han cometido un delito civil y es natural que deban responder de sus consecuencias. Pero, qu fundamento puede tener la obligacin que el citado texto legal impone a cargo de las personas que no habiendo cometido el dolo ni participado en manera alguna en su comisin, han reportado provecho de l? Ya no se trata aqu de una responsabilidad civil propiamente dicha, porque esta siempre presupone una falta (dolo o culpa) de parte de la persona a cuyo cargo se deduce. En realidad, la accin que en este caso se confiere a la vctima es una accin de restitucin, fundada en el enriquecimiento injusto y que, por consiguiente, no puede ejercerse sino hasta concurrencia de tal enriquecimiento, es decir, hasta concurrencia del provecho reportado del dolo. Precisamente este lmite esta indicando que la ley solo quiere restablecer los patrimonios al estado anterior a los I~ustos trastornos producidos por el dolo. de donde se concluye que el inciso segundo del art. 1515 del Cdigo Civil incurre en impropiedad al hablar de accin de perjuicios contra las personas que han resultado beneficiadas con el dolo ajeno, impropiedad que se repite en el art. 2343 de la propia obra, concerniente a la responsabilidad civil aquiliana. En fin, importa repetir que la redaccin del citado art. 1515 no significa que cuando el dolo sea vicio de la voluntad y conduzca a la nulidad del acto, quede excluida la indemnizacin de perjuicios, o sea, que la vctima tenga que contentarse con esta sancin, pues si ha sufrido otros perjuicios que no queden reparados con la anulacin del acto, estos tambin le deben ser indemnizados. III. El dolo indiferente o tolerado 241. CONCEPTO. Los jurisconsultos romanos distinguieron entre el dolo malo(dolus malus), consistente en maquinaciones, artificios, astucias o engaos encaminados a perjudicar a la vctima, y el dolo bueno (dolus bonus) empleado eTlladefensa de un inters legtimo, principalmente contra un ladrn o un enemigol1. El primero era
considerado como ilcito y, por ende, condenable; no as el segundo que era permitido, o, a lo menos, tolerado. El derecho colombiano no consagra esta distincin. El art. 1515 del Cdigo Civil solamente expresa que, unas veces, el dolo constituye vicio del consentimiento, y que, otras veces, da lugar a la indemnizacin de perjuicios; pero en parte alguna dicha obra admite la posibilidad de un dolo tolerado. Sin embargo, no se puede desconocer que en el comercio existe cierta habilidad o destreza para los negocios que, a pesar de ser artificios a, es de prctica corriente y no alcanza a herir abiertamente la conciencia social. Pero sera una impropiedad acoger la terminologa antigua y emplear la expresin "dolo bueno" para designar esta especie de prcticas artificiosas. Tampoco se puede decir que ellas no sean dolosas, ya que consisten en astucias aptas para privar de espontaneidad y libertad a la persona que va a celebrar un acto jurdico. Luego es preferible decir que existen ciertos casos en que el dolo puede ser indiferente o tolerado, por consistir en prcticas de uso ordinario y corriente en el comercio, y que, por ser conocidas de todo el mundo, permiten presumir que la vctima ha obrado a sabiendas de ellas o, a los menos, con imprudencia y descuido tan grandes que su falta neutraliza el dolo cometido por el otro contratante. Tal vez sea necesario conservar esta distincin entre el dolo malo y el dolo tolerado para evitar el abuso de las acciones de nulidad y de indemnizacin, ya que no otra cosa sera el ejercicio de estas en todos los casos en que uno de los contratantes hubiera utilizado su prctica y destreza normales en los negocios. As lo aconseja la doctrina de los expositores y lo acepta nuestra Corte Suprema deJusticial2. Sin embargo, es de advertir que esta distincin arroja nuevas sombras y dificultades sobre la teora del dolo, porque coloca a los jueces ante el difcil problema de sealar los linderos que separan el dolo condenable del dolo tolerado, pues a ellos corresponder decidir en cada caso concreto si el dolo constituye vicio de la voluntad, o solo fuente de responsabilidad, o si es indiferente. IV. Otras precisiones tocantes al dolo 242. EL DOLO Y EL ERROR. Considerado en s mismo, el dolo no constituye un vicio del consentimiento. Para que este efecto se produzca es necesario, segn qued visto, que con el dolo se sorprenda la voluntad de la vctima y se la induzca a celebrar un acto jurdico sin darse cuenta exacta de 'este o de algunas de sus condiciones. De suerte que el dolo constituye vicio de la volun tad en funcin del error que hace sufrir a la vctima. Pero esto no significa que la nocin del dolo y su consagracin como vicio de la voluntad sean intiles y superfluas, como lo han preteqdido algunos, porque la teora del dolo complementa en la prctica la teor~ d(:tI error. En efecto, consistiendo este ltimo en un estado sicolgico, su comprobacin judicial ordinariamente resulta difcil. Pero como el dolo, por regla general, se traduce en manio bras positivas que s dejan huellas o rastros, la verificacin de estos facilita el establecimiento del error. Por lo dicho, se comprende que las relaciones entre el dolo y el error son estrechas y de gran importancia, y que constituira un verdadero atentado contra la seguridad de la autonoma de la voluntad privada la supresin de cualquiera de estos dos vicios del consentimiento.
243. EL ERROR EN U. CAUSA y EL DOLO. En este punto resulta interesante comprobar que la teora del dolo dirimente, consagrada en el arto 1515 del Cdigo Civil, confirma la teora que hemos expuesto sobre la invalidez de los actos jurdicos por el error en la causa, o sea, en los mviles o motivos determinantes en general. Segn el artculo citado, para que la voluntad quede viciada por el dolo se requiere que este sea determinante, es decir, que haga nacer en la mente de la vctima un mvil o motivo determinante para contratar, mvil o motivo que, por hiptesis, es falso y errneo. Luego, si la ley sanciona con la nulidad los actos jurdicos en que interviene el dolo, lo hace en razn del error que este produce en los mviles o motivos determinantes de la vctima. Siendo esto as, sera ilgico que la ley dejara de invalidar los actos jurdicos realizados a causa de un error en los mismos mviles o motivos determinantes cuando dicho error fuera fortuito!:;. 244. EL DOLO CIVIL y EL DOLO PENAL. Tanto en lo civil como en lo penal, el delito consiste en un acto o en una omisin ilcitos cometidos con la intencin positiva de inferir injuria o dao, es decir, con dolo propiamente dicho. De suerte que no existe diferencia especfica alguna entre el dolo civil Y el dolo penal. Es solamente la mayor o menor gravedad del hecho o de la omisin, gravedad que se mide por el dao social que estos producen, lo que determina que la ley no se contente en ciertos casos con deducir de ellos consecuencias puramente civiles, tales como la nulidad de los actos jurdicos y la obligacin de indemnizar los perjuicios, sino que tambin los sancione penalmente. 245. EL DOLO Y EL FRAUDE. Algunos expositores del derecho civil tambin han querido establecer una distincin entre el dolo y elfmude, diciendo que el primero consiste en los artificios engaosos que una de las partes ejecuta con el ohjeto de obtener el consentimiento de la otra parte, al paso que el segundo consiste igualmente en artificios engaosos, pero que no han sidoi ejecutados en la celebracin de un contrato, sino extracontmctualmente. Co-! mo esta distincin tampoco se funda en una diferencia especfica entre el dolo y el fraude, sino solamente en la pretensin de imponer una doble denominacin para el mismo hecho, debe ser rechazada por equvoca e innecesaria. Las expresiones dolo y fraude son sinnimas y as las emplea el Cdigo Civil colombiano. 246. LA PRUEBA DEL DOLO. El arlo 1516 precepta: "El dolo no se presume sino en los casos especiales previstos por la ley. En los dems dehe proharse". Como es sabido, el efecto propio de las presunciones legales consiste en exonerar de la carga de la prueba a quien alega un hecho. Por consiguiente, si la ley presume el dolo en ciertos casos, es claro que quien lo alega no necesita probarlolli. A la inversa, si en determinado caso la ley no presume el dolo, es obvio que quien lo alega debe producir su prueba, conforme a los principios generales del derecho probatorio. De manera que el citado arto 1516 del Cdigo Civil es innecesario y redundante. Pero s interesa observar que el dolo puede ser establecido judicialmente por cualesquier medios probatorios autorizados por la ley, confesin, testimonio, indicios, etc. ________________________________________________________ I Olllnelll calliditatem, fallacimn, machinationem ad circunveniend1l1n, Jallendum, decijJien ,hllllve alter/un adhibitam (LAIH:O, Digesto,!. 1, t. 3, De dolo malo, I. 4, par. :1). " PLANIOL y RIPERT, Trait lmentaire de droit civil, t. n, Paris, 1939, nm. 1061; COLIN y CAPITANT, C01lrs lmentaire de droit civil franr;ais, t. n, Paris, 1939, nm. 42; jossERAND, COllrs de droit civil Positiffranr;ais, t. n, Paris, 1932, nm. 93; CLARO SOLAR, Explicaciones de derecho civil chileno y comparado, t. Xl, Santiago
de Chile, 1937, nms. 822 y 826; casacin del 23 denoviembre de 1936, "G.J.", nm. 1918, pg. 483. :1 JOSSERAND, C01lTJ..., cit., t. n, nm. 96. 4 An. 935; dr. COLIN y CAPITANT, ob. cit., t. n, nm. 45; en contra, CLARO SOLAR, ob. cit., l. XI, nm. 830. PLANIOL. y RIPERT, ob. cit., t. I, nm. 1852, y t. n, nms. 1063 y 2254; CLARO SOI"\R, [Link]., t. XI, nm. 833. 6 Ibdem. 7 Casacin del 23 de noviembre de 1936, "G.J.", nm. 1918, pg. 483. 8 MOOUN y CAPITANT" ob. cit., t. Il, nm. 44. 9 CLARO SOLAR, ob. cit., t. XI, nm. 835; casacin del 29 de junio de 1911, "G.J.", t. x,,<:,pg. 104. 10 COLlN y CAPITANT, ob. cit., loc. cit. 11 Digesto, lib. I, t. ~, De dolo malo, par. 2, t. ~. 12 Casacin del 2~ de noviembre de 1936, "G.J.", nm. 1918, pgs. 483 y ss. 13 CfL CLARO SOL\R, ob. cit., t. XI, nm. 823. 14 CfL COLIN y CAPITANT, ob. cit., t. n, nm. 42; 15 CLARO SOLAR, ob. cit., t. XI, nm. 923; 16 PLANIOL y RIPERT, ob. cit., t. n, nm. 1065. 17 Vase nm. 228, sufJm. 18 Cfr. ans. 109, ordinal 6", 768 Y 1025, original 3.