PLANEAMIENTO URBANISTICO Quisiera centrar el anlisis en el aspecto terico del planteamiento como el elemento que ordena y prefigura la formacin
y transformacin del medio fsico construido en un territorio. Parto de una legislacin urbanstica que propende por la redaccin de unas ordenanzas municipales que fijen su inters en la armona, el consenso y la integracin esttica y constructiva de los nuevos escenarios en el medio urbano y especialmente en el medio rural. Las relaciones que se buscan deben ser fundamentalmente armoniosas y no hay espacio contemplado en la legislacin para lo antagnico, el urbanismo como tema de es interesante solamente para fomentar el dialogo en lugar del debate, resta importancia a las tensiones y conflictos usuales en la sociedad de hoy. Me recuerda este papel de la legislacin urbanstica la definicin que en bioqumica se da del concepto agonista como aquella sustancia normativas- que es capaz de unirse a un receptor celular viviendas, espacios pblicos, equipamientos, etc.-y provocar una respuesta en la clula ciudadanos, promotores, inversionistas, etc.- con el fin de estimular una funcin ya sea especifica o adversa en el caso de reacciones que no se quieren observar. Esto se puede interpretar como una confianza subyacente en una visin del urbanismo en trminos instrumentalistas o en trminos de praxis en donde por medio de legislar y planear regulaciones sobre lo construido se trata de influir en ese mismo medio construido, esperando que los habitantes acten de acuerdo a las normas. Los arquitectos urbanistas salimos al mundo exterior y proponemos planes, guiados principalmente por la legislacin. Cuestin que muchos municipios no han solicitado hiptesis-. Los involucramos en una interaccin para luego entregarles un plan que con su anuencia ser aprobado. Pero lo que est sucediendo en el trasfondo es que hay una falta de sintona con la legislacin y de ah el poco inters en renovar los instrumentos o planes vigentes de hace dcadas. Sumado tambin la dejadez desde los profesionales en reactivar a los habitantes como participes reflexivos de las cosas urbanas, obviamente bajo el paraguas de nuestro saber hacer. Pero encuentro una contradiccin en esta forma de plantear los temas urbansticos y concretamente de planeamiento y es pensar que la fuente del valor del territorio est en el paisaje construido, en las edificaciones o en el medio natural. En tiendo que el urbanismo tal como ahora se practica lo que busca es deshacerse de la vulgaridad y en cambio considerar los valores del entorno fsico. En este caso creo que cae en lo que podramos llamar fetichismo. Un fetichismo poltico que viene de pensar que deshacernos o regular los artefactos o construcciones no acordes a los valores del suelo elimina o limpia de aquellos elementos ajenos a la arquitectura tradicional, es decir de en cierto grado lo que se busca es una praxis urbanstica mimtica.
Puede ser un peligro, si bien ya no existe el sustrato de relaciones que sostuvo la formacin del territorio como lo conocemos hoy, entonces ahora hay que preguntarse si vale la pena este ejercicio de mimesis. Creo que seguimos a la retaguardia de los cambios sociales y econmicos de la realidad actual. Nos arriesgamos a que las fuerzas del urbanismo se queden en una mera representacin espectacular o incluso convertirse en una especie de parodia de aquello que buscamos conseguir. Luego vendrn las responsabilidades, puede que no ahora pero si en el largo plazo o no, quizs el valor de estos procesos en un futuro resida en su posibilidad de ensear algo: mostrarnos que las ideas y pretensiones de cmo planificar lo urbano y los ncleos rurales son ingenuas y que el camino entonces habr que ensayarlo por otro sitio, para no seguir chocando de frente con nuestras propias limitaciones e inconsistencias.