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Derecho a la Salud y Dignidad Humana

El documento analiza el derecho a la salud y la legislación sanitaria en Argentina. Explica que la dignidad y la libertad son valores fundamentales de la persona humana que sustentan el derecho a la salud. A lo largo de la historia, se ha reconocido progresivamente la dignidad y autonomía de la persona. Sin embargo, la legislación sanitaria argentina actual se muestra anacrónica y no refleja plenamente los valores de los derechos humanos. Se necesita una reforma para construir un sistema legislativo federal centrado en la persona humana y

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Derecho a la Salud y Dignidad Humana

El documento analiza el derecho a la salud y la legislación sanitaria en Argentina. Explica que la dignidad y la libertad son valores fundamentales de la persona humana que sustentan el derecho a la salud. A lo largo de la historia, se ha reconocido progresivamente la dignidad y autonomía de la persona. Sin embargo, la legislación sanitaria argentina actual se muestra anacrónica y no refleja plenamente los valores de los derechos humanos. Se necesita una reforma para construir un sistema legislativo federal centrado en la persona humana y

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CON ESTA EDICIN

Suplemento Actualidad

AO lxxvii N 41
BUENOS AIRES, argentina - martes 5 de marzo de 2013

DIRECTOR: JORGE HORACIO ALTERINI

Tomo La Ley 2013-B


ISSN 0024-1636

El Derecho a la Salud y la Legislacin Sanitaria


Oscar Ernesto Garay
SUMARIO:

I. Introito.- II. La dignidad y la libertad como valores intrnsecos de la persona humana que fundamentan el derecho a la salud.- III. Los derechos humanos como conquista progresiva en la evolucin de la humanidad.- IV. La recepcin de la doctrina de los derechos humanos en el texto constitucional.- V. La conceptualizacin de la salud.- VI. El derecho a la salud en la Constitucin de la Nacin Argentina.- VII. El derecho a la salud en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.- VIII. Obligaciones de los Estados en relacin con el derecho a la salud.- IX. Los modelos de Estado en la Argentina en relacin con la provisin del servicio de salud.- X. Breves glosas acerca de la estructura organizacional del sector salud.- XI. Sector salud: Notas que lo caracterizan y que afectan la cobertura de la asistencia sanitaria de la poblacin argentina.- XII. La descontextualizacin normativa y axiolgica de la legislacin sanitaria argentina.- XIII. Eplogo.
la Argentina de una serie de factores (culturales, organizacionales, jurdicos) que se conjugan en un entramado que problematiza la operatividad del derecho a la salud de la persona humana. argumentos de Locke dieron lugar a la nocin de los derechos negativos, que son aquellos que tiene una persona a que otros no intervengan en sus asuntos. Como fuentes sociales y polticas que vigorizaron el concepto de autonoma, tenemos el desarrollo del concepto de democracia participativa, la unin de las fuerzas sociopolticas a mediados de los aos sesenta, la desconfianza de la autoridad en general, la expansin de la educacin pblica, el movimiento en pro de los derechos civiles [1] y desde los aos setenta, la biotica. Ya en el siglo XIX, Sren Kierkegaard (1813 - 1855) supera la tradicional idea que asocia la naturaleza del ser humano a slo la de ser un animal racional cuando, con penetrante y clarividente intuicin, encuentra que es la libertad el ser del hombre. El pensador dans antes referido descubre, teniendo a la vista el dogma del pecado original, que el ser humano no es slo, como se sostena, la sntesis de alma y cuerpo, es decir de psique y soma. Intuye que es algo ms, que tiene otra dimensin que lo hace ser lo que es. Es as que afirma que dicha sntesis o unidad psicosomtica se halla sustentada por el espritu. Fernndez Sessarego [2] deduce que lo que Kierkegaard designa con la expresin espritu es nuestro ncleo existencial: la libertad. Es dicha libertad la que, dentro de su concepcin, sustenta ontolgicamente la unidad psicosomtica de la que el ser humano se vale preponderantemente para realizarse en el mundo. Es su propio ser. Y, aunque no lo exprese con pulcra precisin, el pensador cristiano distingue, como se ha apuntado, la libertad que somos, es decir la libertad ontolgica, en cuanto pura subjetiva potencialidad decisoria, de su fenomnica realizacin o frustracin en el mundo exterior. Es decir, de todos aquellos actos, comportamientos o conductas que responden a una decisin o eleccin libre y que se concretan y confluyen, como est dicho, en el proyecto de vida de cada cual. Esta distincin resulta indispensable para comprender el sentido ltimo del Derecho en y para la vida humana. La referida distincin entre los dos tramos o instancias de la unitaria libertad se plantea en aquel prrafo de la obra de Kierkegaard en el que sostiene que la libertad no es slo la de alcanzar esto y aquello en el mundo, de llegar a ser rey o emperador sino la de tener conciencia de que l es hoy libertad. Es decir, de vivenciar su propio hontanar de ser libertad. El otro valor en que reside la esencia de la persona humana es la dignidad, que no es, en sentido estricto..., un derecho subjetivo sino un estado o condicin inherente, calidad ontolgica del ser humano. Es decir, el ser humano no es dignidad sino que posee esta calidad, condicin o estado propio de un ser libre e idntico a s mismo (Fernndez Sessarego). Modernament e se sostiene que el fundamento antropolgico de la dignidad personal hunde sus races en la propia naturaleza humana. Y es que el hombre no es un medio para ningn fin, sino que es un fin en si mismo. Por su naturaleza, al hombre le ha sido dado el conocerse a si mismo, el ser autoconsciente de su propia conciencia, de manera que con su libertad decida o no optar por ser lo que debe. Por la voluntad, el hombre se nos aparece como el autor responsable de sus propias transformaciones, de la hechura que como persona alcance a lo largo de todo su despliegue biogrfico. Esto quiere decir que cada hombre puede y debe dirigirse libremente a s mismo hacia su propia perfeccin. La dignidad ontolgica es una cualidad inseparablemente unida al ser mismo del hombre, siendo por tanto la misma para todos. Esta nocin nos remite a la idea de incomunicabilidad, de unicidad, de imposibilidad de reducir este hombre a un simple nmero. Es el valor que se descubre en el hombre por el solo hecho de existir. En la primera mitad de la centuria pasada se produce (debido a la filosofa de la existencia) una revalorizacin fundamental de la persona. Es en este tramo corto de la historia de la humanidad cuando los conceptos de libertad y dignidad otorgan su real dimensin a la persona humana. El siglo XX vio cmo esta nueva concepcin de la persona humacontina en la pgina 2

El grueso de la legislacin sanitaria se muestra como anacrnico, ya que expresa los valores de la sociedad del siglo XX. La legislacin en salud creada desde el 2003 a nuestros das tiene la impronta de los cambios culturales producidos en la sociedad, y de los valores de los Derechos Humanos y de la Biotica. Es necesario construir un sistema legislativo sanitario federal fundado en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y cuyo centro sea la persona humana.
I. Introito
El derecho a la salud es un derecho fundamental de la persona humana. Para que la mujer y el hombre alcancen el estado de completo bienestar fsico, mental y social, es necesario que confluyan una serie de circunstancias: algunas, relativas a la propia persona humana, otras, se relacionan a las normas que directa o indirectamente regulan respecto del derecho a la proteccin de la salud de la persona humana, sin desconocer la incidencia de aquellos factores relacionados con la organizacin del sistema prestador del servicio de salud en la Argentina. Este trabajo tiene por objeto realizar algunas reflexiones tendientes a discernir acerca del entramado fctico y jurdico que rodea al Derecho Humano a la Salud. En aras de ese propsito, se avanza en las pginas siguientes, por medio de dos bloques temticos que se pueden, primero, diferenciar y, luego, ensamblar en las conclusiones finales: i) la cuestin de los derechos humanos y el derecho fundamental a la salud; y, ii) las implicancias que sobre el derecho de marras despliegan la estructura organizacional del sector salud y la legislacin sanitaria. El reto es intentar develar la existencia en

II. La dignidad y la libertad como valores intrnsecos de la persona humana que fundamentan el derecho a la salud
Extenso es el recorrido de la persona humana medido en siglos de la milenaria historia de la humanidad a favor del reconocimiento de sus derechos fundamentales. Para ello fue vital la consideracin en s de la persona. En un mojn a tener en cuenta del recorrido histrico, se la consider por su naturaleza racional. Se destac ms adelante, el principio de autonoma, sustentada en el valor libertad. Ya en los inicios del siglo XX, la filosofa existencialista fund en los valores dignidad y libertad la esencia ms profunda del ser humano. Epilogando la primera mitad del siglo XX, la Declaracin Universal de Derechos Humanos (1948) funda el reconocimiento de los derechos humanos en los valores dignidad y libertad, y en el principio igualdad. Estos valores fueron reafirmados en la segunda parte del siglo XX, cuando se sigui construyendo el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Precisamente, en la dignidad y la libertad (y en igualdad), se funda la titularidad de la persona humana sobre los derechos humanos. El derecho a la salud es uno de los derechos fundamentales reconocido a la persona humana. Dediquemos algunos breves conceptos acerca de lo expresado. En un momento de la historia, la persona fue considerada slo como un ser de naturaleza racional (sustancia individual de naturaleza racional Boecio, siglo VI). En el proceso dinmico-evolutivo del andar del hombre sobre la tierra, es el hallazgo por parte de la filosofa, de la poltica, del derecho a la autonoma. Locke (en Second Treatise on Government) afirma que el hombre es libre e igual por naturaleza, y por lo tanto, nadie tiene soberana sobre otro, si no es a travs de un contrato social suscrito libremente. Los

DOCTRINA. El Derecho a la Salud y la Legislacin Sanitaria


CORREO ARGENTINO CENTRAL B

Oscar Ernesto Garay............................................................................................................................. 1

listas elaboradas por la Cmara. Constitucionalidad de los arts. 254 y 259 del Cd. Proc. Penal. Aceptacin como consultor tcnico. Disidencia. (CNCrim. y Correc.)................................................................... 6 Bonos de canje. Propuesta de pago formulada por la Repblica Argentina. Orden de presentar los trminos precisos de la alternativa de pago y los plazos en el que pueda cumplirse. (United States Court of Appeals for the Second Circuit)............................................................................................................. 8

NOTA A FALLO. Inconstitucionalidad de la designacin de peritos


FRANQUEO A PAGAR

Hctor Granillo Fernndez................................................................................................................. 7

CUENTA N 10269F1

JURISPRUDENCIA
PRUEBA DE PERITOS. Procedimiento penal. Requisito de inscripcin previa de los expertos en las

2 | martes 5 de marzo de 2013

El Derecho a la Salud y la Legislacin Sanitaria


viene de tapa

na fue recogida por la poltica y el derecho. El Derecho Internacional de los Derechos Humanos (desde la DUDH, 10/12/1948) refleja en su letra y espritu la idea de que los derechos humanos fundamentales de la persona se fundan en las nociones libertad y dignidad. Idntica tesitura se verifica en las constituciones dictadas en la segunda parte del siglo que pas, por caso, la Constitucin argentina de 1994. Similar filosofa es la que fundamenta el instituto del derecho denominado derechos personalsimos [3], los que constituyen una inconfundible categora de derechos subjetivos esenciales, que pertenecen a la persona por su sola condicin humana y que se encuentran respecto de ella en una relacin de ntima conexin, casi orgnica e integral. El Proyecto de Cdigo Civil y Comercial (decreto 191/2011), redactado por la Comisin de Reformas, encabezada por el Dr. Ricardo L. Lorenzetti (en calidad de Presidente) y por la Dras. Elena Highton de Nolasco y Ada Kemelmajer de Carlucci, recoge esta concepcin humanista y sita en el centro de la normativa civil a la persona humana, introduciendo por vez primera en la codificacin civil la nocin de dignidad. Las mujeres y los hombres, progresivamente, toman conciencia de esta titularidad. As, se produce el empoderamiento en la salud, mediante un proceso mediante el cual las personas adquieren un mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan a su salud. El empoderamiento para la salud individual se refiere principalmente a la capacidad del individuo para tomar decisiones y ejercer control sobre su vida personal [4]. En el contexto de este marco filosfico, cabe traer a colacin el concepto de ciudadana, en cuanto al reconocimiento de sus derechos como persona humana y como ciudadano: derechos civiles, sociales y los nuevos derechos del ser humano, los que se extienden a todos los individuos, nacionales o extranjeros, mayores o menores de edad, que habitan en el territorio del Estado. Queda claro que el derecho a la salud es uno de los derechos humanos, es un derecho fundamental del ser humano. Ergo, el/la titular del derecho a la salud es la persona humana [5].

el proceso de positivizacin constitucional de los Derechos Humanos, tanto en Norteamrica como en Francia, al decidir el poder constituyente atribuir un rango constitucional a una declaracin especfica de tales derechos. La Declaracin de la Independencia (Norteamrica, 1776) y la Declaracin de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (Francia, 1789) confirieron a los derechos humanos de primera generacin una marcada impronta individualista. Ambas Declaraciones reconocieron derechos fundados en la libertad, la igualdad y la propiedad. Derechos que beneficiaban a una nueva clase emergente: la burguesa. Parecera ser que en el mbito de la titularidad, las declaraciones se expresaban formalmente en trminos de universalidad; los derechos en ellas proclamados corresponden a todos los individuos por el mero hecho de su nacimiento (los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos, afirmaba el art. 1 de la Declaracin francesa). Empero, en relacin con el contexto socioeconmico en que surgieron, ambas Cartas fueron concebidas en beneficio de la burguesa; encajaban en un determinado arquetipo de persona: varn, adulto, ciudadano y propietario [6]. Luego de la segunda conflagracin mundial, las Naciones Unidas dan a conocer la Declaracin Universal de Derechos Humanos (DUDH, 1948), la cual representa el renacer del humanismo. En esta Declaracin se reconocen los derechos fundamentales de la persona humana. La DUDH fue el primer documento de alcance universal en el que se articulan los derechos y libertades del gnero humano. Para dotar de vigencia y asegurar la eficacia de los derechos reconocidos en la DUDH, en 1966 se elaboraron y aprobaron los Pactos de las Naciones Unidas: Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales y Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos. Paulatinamente, se fue construyendo, en el transcurrir de la segunda mitad del siglo XX, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, el cual refleja en su filosofa y en sus textos la idea de que los derechos humanos fundamentales de la persona humana se basan en las nociones dignidad, libertad e igualdad.

b) Los derechos de segunda generacin. Cuando ya en el siglo XX las declaraciones demoliberales sufren el embate de quienes las tildan de promesas vacas o inocuas porque advierten que un mnimo de condiciones socioeconmicas es indispensable para tener acceso al disfrute de los derechos, aparece la lnea tuitiva de los sectores humanos econmicamente dbiles u oprimidos, la que es expresada por el constitucionalismo social, el cual propende a un Estado de justicia social o de bienestar, siendo ello necesario para subvenir a las necesidades vitales de los individuos, y para planificar, controlar y supervisar el proceso econmico de produccin y distribucin de bienes y riqueza. Con el Constitucionalismo Social se reconoce un listado de derechos que abarcan los derechos del trabajador, de los gremios, de la familia, la regulacin del orden econmico, de la seguridad social, de la asistencia sanitaria, y ms cercanamente en el tiempo, del patrimonio histrico y artstico. Al derecho a la salud se lo encuadra como un derecho humano de segunda generacin. c) Los derechos de tercera generacin. Estos son los ms recientes e incipientes dentro de las formulaciones sobre derechos humanos, como ser el derecho al ambiente, los relativos a la proteccin de los usuarios y consumidores, los atinentes a la paz, al desarrollo, a la informacin, a la autodeterminacin de los pueblos, etc. Estos derechos concitan por parte del Estado una obligacin de hacer, es decir, de crear un conjunto de condiciones favorables para su realizacin. En nuestra Constitucin Nacional fueron reconocindose los derechos de la persona humana conforme a su surgimiento histrico: Los derechos de primera generacin en la Constitucin de 1853 - 1860; los de segunda generacin, con la incorporacin de los derechos sociales en 1957, y los de tercera generacin, ms recientemente, en 1994.

rechos Humanos en materia de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales Protocolo de San Salvador. (El Salvador, 1988), aprobado por la ley 24.658/1996, expresa que Toda persona tiene derecho a la salud, entendida como el disfrute del ms alto nivel de bienestar fsico, mental y social. A continuacin, se glosa concisamente acerca del Derecho Humano a la Salud y se destaca que ste es uno de los derechos humanos reconocidos y garantizados en nuestra Carta Magna y en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

VI. El derecho a la salud en la Constitucin de la Nacin Argentina


La Constitucin formal de 1853-1860 no contena normas sobre derechos sociales, por ende, tampoco sobre el derecho a la salud. Hallamos un atisbo de fundamentacin normativa para el derecho a la salud en la Constitucin histrica en el art. 33 C. N. sobre derechos implcitos, que no es propiamente una regla de derechos sino de interpretacin (Carnota ). Se los denomina implcitos porque tienen su fuente en el espritu de la Constitucin, en su filosofa poltica, en su techo ideolgico. La reforma de la Constitucin Nacional del ao 1957 incorpor a travs del art. 14 bis los llamados derechos sociales: de la familia, de los gremios, de la seguridad social, pero no reconoci expresamente el derecho a la salud. El derecho a la salud, entonces, tiene doble anclaje constitucional: de manera implcita surge de la Constitucin Nacional (arts. 33, 41, 42 y cc.); de manera explcita emana de determinados instrumentos jurdicos internacionales a los que la Constitucin Nacional les otorg jerarqua Constitucional (art. 75 inc. 22 C.N.); los cuales integran el Derecho Internacional de los DDHH.

V. La conceptualizacin de la salud
La doctrina recurre tradicionalmente a lo expresado en la Carta de Constitucin de la Organizacin Mundial de la Salud (OMS, 7 de abril de 1948), en relacin con la locucin de marras. El prrafo ms citado de la OMS (Prembulo de su Constitucin), acerca del concepto Salud dice as: La salud es un estado de completo bienestar fsico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Definicin que tomada aisladamente parece idealista o utpica. La hermenutica correcta es analizar el concepto de manera contextual, pues, en el prrafo subsiguiente, la OMS seala que El goce del grado mximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distincin de raza, religin, ideologa poltica o condicin econmica o social. Aqu, la OMS sienta los principios de universalidad (todo ser humano), igualdad / no discriminacin y matiza su primer enunciado al limitar ste al grado mximo de salud que todo ser humano pueda lograr, habida cuenta de las circunstancias que impiden aplicar estrictamente aquel primer enunciado (dolencias congnitas, secuelas graves de enfermedades o accidentes, etc.) [8]. Reafirmando el concepto se expidi la Asociacin Mundial de la Salud (AMS, 1998). De manera semejante, el Protocolo adicional a la Convencin Americana sobre De-

VII. El derecho a la salud en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos


Existe el reconocimiento expreso al derecho a la salud desde la DUDH, en la cual se establece que 1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, as como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentacin, el vestido, la vivienda, la asistencia mdica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de prdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. 2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los nios, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual proteccin social (art. 25). Se trata de una norma que universaliza el derecho a la salud en el gnero humano, demostrando un notable avance para la poca, pero que carece del contenido tuitivo y obligacional, que con el transcurrir del tiempo le van a dar al derecho a la salud otras normas internacionales (por caso, el Pacto Internacional de Derechos Econmicos Sociales y Culturales [1966]). Concisamente, citemos la regulacin del Derecho Internacional de los DDHH en relacin a la Proteccin de la Salud de los Nios y Nias, las Mujeres, los Ancianos, las Perso-

IV. La recepcin de la doctrina de los derechos humanos en el texto constitucional


Los derechos fundamentales fueron reconocidos por la Constitucin de la Nacin Argentina en diferentes etapas de la corta historia del pas; denominndolos la doctrina [7] como se dice seguidamente. a) Derechos de primera generacin. Involucran los que temticamente llamaramos derechos civiles y polticos. Comprenden los derechos ms eminentes de la persona: la vida, la libertad, la igualdad, la libertad de prensa, la libertad de cultos, la de reunin y asociacin, la peticin ante las autoridades, la propiedad privada, la libertad fsica o de locomocin, la irretroactividad penal, la noautoincriminacin, el debido proceso, el comercio, la navegacin, etc. Esta categora de derechos se caracteriza en general por irrogar al Estado obligaciones constitucionales de no hacer.

III. Los derechos humanos como conquista progresiva en la evolucin de la humanidad


En la evolucin del hombre y de las sociedades, se reconocieron los derechos esenciales de la persona humana y se adopt la democracia como forma de gobierno en la cual se representan los intereses del pueblo en el gobierno del Estado. En las postrimeras del siglo XVIII se inicia
{ NOTAS }
Especial para La Ley. Derechos reservados (Ley 11.723) [1] GARAY, Oscar Ernesto, Causas de la mala

praxis mdica, RCyS, 2009-I, 23 (y doctrina que se cita). [2] FERNANDEZ SESSAREGO, Carlos Fernando (a quien seguimos en estas lneas), en el Prlogo a la obra Derechos Fundamentales de los Pacientes, de Oscar Ernesto Garay, Ad-Hoc, Buenos Aires, 2003; del mismo

autor, Qu es ser persona para el derecho, en Derecho Privado, Libro Homenaje a Alberto J. Bueres, Oscar J. Ameal (dir.), Dora M. Gesualdi (coord.), Hammurabi, Buenos Aires, 2001. [3] RIVERA, Julio C., Instituciones de Derecho Civil, t. II, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1994, p. 7; CIFUENTES, Santos, Derechos Personalsimos, 1 ed., 1974, 2 ed. 1995 , Astrea, Buenos Aires.

[4] [Link] prevPromocion/docs/. [5] BIDART CAMPOS, Germn, Manual de la Constitucin Reformada, t. I, Ediar, Buenos Aires, p. 497. [6] GOMEZ TORRES, Carmelo, Profesor Titular de Filosofa del Derecho, Universidad de Barcelona, Master de Biotica y Derecho, Observatorio de Biotica y Derecho, Universidad de Barcelona, Unidad

2b: Biotica y Derechos Humanos, t. 3: Fundamentos y Evolucin Histrica de los Derechos Humanos. [7] BIDART CAMPOS, Germn J. y CARNOTA, Walter F., Derecho constitucional comparado, t. II, Ediar, Buenos Aires, 2000, p. 15. [8] BLANCO, Luis Guillermo, El concepto de salud del ordenamiento jurdico argentino, La Ley Online, p. 2.

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nas con Discapacidad y las Personas Enfermas Mentales. La Convencin sobre los Derechos del Nio prescribe sobre el derecho a la salud de los nios y nias en el art. 24. Se aplican los arts. 14 (derecho a la salud) y 24 (derecho a opinar y a ser odo) de la ley 26.061 (Adla, LXV-E, 4635) de Proteccin Integral de los Derechos de las Nias, Nios y Adolescentes. La Convencin para la Eliminacin de todas las formas de Discriminacin contra la Mujer, por su lado, establece a travs del art. 11 inc. f) El derecho a la proteccin de la salud de la mujer. Se aplica el art. 75 inc. 23 (primero y segundo prrafo) de la Constitucin nacional y diversas normas de grado inferior (por ejemplo, la ley 25.929 [Adla, LXIV-E, 5405] que regula sobre los Derechos de toda mujer en relacin con el embarazo, trabajo de parto y postparto). En el caso de los adultos mayores o ancianos, se est trabajando en las Naciones Unidas a fin de expedir un instrumento que reconozca y garantice los derechos humanos de las personas de la tercera edad. En la Argentina se ha dictado abundante legislacin sobre la materia. En relacin con el derecho a la salud de las personas con discapacidad, la Convencin sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Naciones Unidas, 2006), aprobada por la ley 26.378 (Adla, LXVIII-C, 2240), regula sobre el derecho a la vida (art. 10) y sobre el derecho a la salud (art. 25). La legislacin ordinaria regul sobre el tema a travs de una profusa legislacin (por ejemplo, ley 24.901 (Adla, LVII-E, 5555) del Sistema de Prestaciones Bsicas de Atencin Integral a Favor de las Personas con Discapacidad) Respecto de las personas enfermas mentales, se aplican los Principios de Naciones Unidas para la Proteccin de los Enfermos Mentales y para el Mejoramiento de la Atencin de Salud Mental (1991), se aplica la ley 26.657 de Salud Mental (Adla, LXXI-A, 16). Han abordado el derecho a la salud de manera especfica, los siguientes instrumentos internacionales de DDHH. En el Protocolo Adicional a la Convencin Americana sobre Derechos Humanos Protocolo de San Salvador[9], en el apartado titulado derecho a la salud (art. 10), se establece: 1. Toda persona tiene derecho a la salud, entendida como el disfrute del ms alto nivel de bienestar fsico, mental y social; 2. Con el fin de hacer efectivo el derecho a la salud los Estados parte se comprometen a reconocer la salud como un bien pblico y particularmente a adoptar las siguientes medidas para garantizar este derecho: a. la atencin primaria de la salud, entendiendo como tal la asistencia sanitaria esencial puesta al alcance de todos los individuos y familiares de la comunidad; b. la extensin de los beneficios de los servicios de salud a todos los individuos sujetos a la jurisdiccin del Estado; c. la total inmunizacin contra las principales enfermedades infecciosas; d. la prevencin y el tratamiento de las enfermedades endmicas, profesionales y de otra ndole; e. la educacin de la poblacin sobre la prevencin y tratamiento de los problemas de salud, y f. la satisfaccin de las necesidades de salud de los grupos de ms alto riesgo y que por sus condiciones de pobreza sean ms vulnerables.
{ NOTAS }
[9] Internalizado en el ordenamiento jurdico nacional por la ley 24.658 (B. O. 17/07/1996). [10] Folleto informativo N 31, Office de las Naciones Unidas, Alto Comisionado para los Derechos Humanos,

En el Protocolo, se regula sobre: i) el derecho a la salud (punto 1); ii) se define la salud (punto 1, en forma coincidente al concepto dado por la OMS); iii) se define a la Salud como un bien pblico (punto 2); y, iv) se establecen obligaciones en cabeza de los Estados parte de la CASDH (punto 2, letras a] a f]). El Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales (PIDESC - 1966) reconoce el derecho a la salud de la persona humana y prescribe medidas que debern adoptar los Estados parte a fin de asegurar la plena efectividad de este derecho. A travs de su art. 12, el PIDESC establece en relacin con el derecho de mientas: 1. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute del ms alto nivel posible de salud fsica y mental. 2. Entre las medidas que debern adoptar los Estados Partes en el Pacto a fin de asegurar la plena efectividad de este derecho, figurarn las necesarias para: a) La reduccin de la morti-natalidad y de la mortalidad infantil, y el sano desarrollo de los nios; b) El mejoramiento en todos sus aspectos de la higiene del trabajo y del medio ambiente; c) La prevencin y el tratamiento de las enfermedades epidmicas, endmicas, profesionales y de otra ndole, y la lucha contra ellas; d) La creacin de condiciones que aseguren a todos asistencia mdica y servicios mdicos en caso de enfermedad (art. 12). Para aclarar y hacer operativas las medidas arriba enumeradas, el Comit de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, que supervisa la aplicacin del Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales, adopt en 2000 una Observacin general sobre el derecho a la salud. Dicha Observacin general dice que el derecho a la salud no slo abarca la atencin de salud oportuna y apropiada sino tambin los principales factores determinantes de la salud, como el acceso al agua limpia potable y a condiciones sanitarias adecuadas, el suministro adecuado de alimentos sanos, una nutricin adecuada, una vivienda adecuada, condiciones sanas en el trabajo y el medio ambiente, y acceso a la educacin e informacin sobre cuestiones relacionadas con la salud, incluida la salud sexual y reproductiva. Elementos. Segn la Observacin general, el derecho a la salud abarca cuatro elementos: i) Disponibilidad . Se deber contar con un nmero suficiente de establecimientos, bienes y servicios pblicos de salud, as como de programas de salud; ii) Accesibilidad. Los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser accesibles a todos dentro de la jurisdiccin del Estado parte. Lo que implica: no discriminacin, accesibilidad fsica, accesibilidad econmica (asequibilidad), acceso a la informacin; iii) Aceptabilidad. Todos los establecimientos, bienes y servicios de salud debern ser respetuosos de la tica mdica y culturalmente apropiados, a la par que sensibles a los requisitos del gnero y el ciclo de vida; vi) Calidad. Los establecimientos, bienes y servicios de salud debern ser apropiados desde el punto de vista cientfico y mdico y ser de buena calidad. La Observacin fija que el derecho a la salud impone a los Estados parte tres tipos de obligaciones, a saber: i) Respetar. Exige abstenerse de injerirse en el disfrute del derecho a la salud; ii) Proteger. Requiere adoptar medidas para impedir que terceros (actores que no sean el Estado) interfieran en el disfrute del derecho a la salud; iii) Cumplir. Requiere adoptar medidas positivas para dar plena

efectividad al derecho a la salud. Segn la Observacin general mencionada, el derecho a la salud tambin comprende obligaciones bsicas referentes al nivel mnimo esencial del derecho. Aunque ese nivel no se puede determinar en abstracto porque es una tarea nacional, para guiar el proceso de establecimiento de prioridades se enumeran los siguientes elementos fundamentales: atencin primaria de salud esencial; alimentacin esencial mnima nutritiva; saneamiento; agua limpia potable; medicamentos esenciales. Otra obligacin bsica es la de adoptar y aplicar una estrategia y un plan de accin nacionales de salud pblica para hacer frente a las preocupaciones en materia de salud de toda la poblacin; esa estrategia y ese plan debern ser elaborados, y peridicamente revisados, sobre la base de un proceso participativo y transparente; debern prever indicadores y bases de referencia que permitan vigilar estrechamente los progresos realizados; se deber prestar especial atencin a todos los grupos vulnerables o marginados [10].

equilibrio psicolgico y biolgico y requiere la accin positiva de los rganos del Estado tambin del Departamento Judicial en procura de que las personas en riesgo reciban las prestaciones necesarias [12].

IX. Los modelos de Estado en la Argentina en relacin con la provisin del servicio de salud [13]
Histricamente se han sucedido distintos modelos de Estado en relacin con las polticas de salud, con el papel asignado por el Estado a los servicios de salud; lo cual tuvo y tiene incidencia directa con el derecho a la salud de los habitantes del suelo argentino. Distinta era/es la primaca, el valor que se otorga/ba (se adjudica/ba) a la salud, segn el modelo de Estado vigente en determinado tiempo histrico. As, en algn momento temporal, la salud no fue cosa de la cual se ocupara el Estado; en otro/s perodo/s de nuestro pasado se la asimil a una mercanca, y en otras fases histricas, la salud pas a ser considerada como un bien social, un bien pblico, y por el valor que se le confera, era/es constituida en eje de una poltica de Estado. Pueden identificarse en nuestro pas seis modelos de Estado en relacin con las polticas de salud. 1) En el primero (liberal - de polica mdica hasta la dcada del 40 del siglo XX), la salud es totalmente subsidiaria y el rol del Estado se limita a garantizar que sta, as como las dems problemticas sociales, no afecte el ritmo natural del mercado. El financiamiento de las pocas acciones existentes no es pblico sino privado por la va de las donaciones, y la salud no constituye un derecho de la poblacin. Para el Estado liberal la preocupacin por la salud no se centraba en curar a la poblacin enferma sino en evitar la propagacin de las consecuencias negativas (externalidades negativas) de la enfermedad y en especial de las epidemias. Se trata de un modelo higienista de intervencin del Estado pero ms preocupado por aislar a los enfermos que por prevenir las enfermedades, ms relacionado con las prcticas autoritarias que con los derechos y la democracia. Cuidar a la poblacin y sobre todo a sus ejrcitos era fundamental. En conclusin, para el Estado liberal la salud no formaba parte de la cosa pblica. En la primera etapa de las polticas de salud, la accin del Estado se limitaba al de polica mdica ejerciendo el control de vectores en enfermedades transmisibles. Los servicios de atencin mdica eran provistos como forma de caridad por sociedades de beneficencia y no configuraban una funcin del gobierno. 2) Segundo modelo: El Estado de bienestar y la salud. En el siglo XX, coincidentes con la segunda posguerra, se sucedieron cambios en el mundo que se manifestaron en una creciente injerencia estatal en la planificacin y administracin de los servicios de salud; en la constitucin de la Organizacin Mundial de la Salud (OMS); en el nacimiento del Servicio Nacional de Salud britnico; en el surgimiento del seguro social; en el desarrollo e impulso del concepto de salud pblica como expresin de la participacin del Estado en los problemas sanitarios, constituyndose stos en reas de inters de los asuntos pblicos; se comenz a hablar en el mundo de los derechos a la salud y de la universalizacin de la cobertura, etc.; se gest el constitucionalismo social. Fue la poca del Estado socialcontina en la pgina 4

VIII. Obligaciones de los Estados en relacin con el derecho a la salud


En torno al carcter obligacional del Estado argentino en referencia al derecho a la salud de sus habitantes, cabe destacar que en el Protocolo Adicional a la Convencin Americana sobre Derechos Humanos, Protocolo de San Salvador, se establecen obligaciones a cargo de los Estados parte. Lo mismo instituye el Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales; con detalle, impone obligaciones a los Estados parte la Observacin general sobre el derecho a la salud adoptada en el ao 2000 por el Comit de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, que supervisa la aplicacin del Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales (ver supra). Los instrumentos normativos del Derecho Internacional de los DDHH (que establecen el derecho a la salud), tienen jerarqua constitucional (art. 75, inc. 22 C. N.) y son directamente operativos y aplicables por el Estado argentino. Bidart Campos nos dice que las normas de los tratados de derechos humanos, tengan o no jerarqua constitucional pero especialmente si la tienen se deben interpretar partiendo de la presuncin de que son operativas, o sea, directamente aplicables por todos los rganos de poder de nuestro Estado [11]. En consecuencia el Estado Nacional debe asumir, a travs de sus tres poderes, la tarea de garantizar un mnimo del derecho a la salud en el pas. Este cometido tiene que ver con asignarle, adems, el rol regulador del Sistema de Salud en la Argentina. La jurisprudencia se ha expedido manifestando que El derecho a la salud es reconocido en documentos internacionales ratificados por nuestro pas (art. 75 inc. 22 de la Constitucin Nacional y Declaracin Americana de Derechos y Deberes del Hombre, art. XI; Declaracin Universal de Derechos Humanos, art. 25.1; Convencin Americana de Derechos Humanos, art. 29.c; Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales, art. 12.1 y 12.2.d). Adems es doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nacin: Fallos 323:3229, consid. 16 y sus citas (321:1684 y 323:1339) y 324:3569, consid. 11 y sus citas, entre otros. Significa mnimamente la preservacin de la vida en condiciones de

Organizacin Mundial de la Salud. [11] BIDART CAMPOS, Germn, Manual de la Constitucin Reformada, t. I, Ediar, Buenos Aires, p. 509. [12] FELICIOTTI, Rosana, La salud dentro de la

rbita de los derechos humanos, La Ley, Sup. Act. 29/07/2010, 1. [13] Seguimos a TOBAR, Federico, Breve historia de la organizacin de los servicios de salud en la ar-

gentina, en Responsabilidad profesional de los mdicos, Coordinador: GARAY, Oscar Ernesto, La Ley, Buenos Aires, 2002, 2 edicin en prensa, pp. 12871314.

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muy resistido por los sectores sindicales. El impulso integrador del Seguro Nacional de Salud se pierde en las leyes 23.660 (de Obras Sociales) y 23.661 (del Seguro de Salud). Luego del breve interregno temporal que abarca de diciembre de 1983 a julio de 1989, el neoliberalismo vuelve por sus fueros en la dcada de los 90; tiempo en que se desguaz el Estado y se privilegi la accin privada; el mbito de la salud tambin se rigi por las leyes del mercado, se desregul el subsector de obras sociales, creciendo enormemente el subsector privado (medicina prepaga) (aseguramiento de la salud privado). 6) Modelo de Estado distribucionista y de inclusin social. Luego de una fenomenal crisis econmico-social (finales de la dcada de los 90 al 2001), de nuevo en la Argentina se vuelve a dar (del 2003 para ac) una fuerte presencia del Estado y una poltica econmica distribucionista; se sigue ese paradigma, tambin en el rea de la salud; el Estado se muestra nuevamente como promotor de polticas sociales y proveedor de servicios de salud. Es el Estado proveedor, financiador y regulador en el rea de la salud. Coexiste el sistema tripartito de provisin de servicios de salud: pblico - seguridad social (Obras Sociales) - privado (medicina prepaga). En el ao 2004, desde la Rectora del Ministerio de Salud de la Nacin y consensuando polticas de salud en el COFESA, alumbr el denominado Plan Federal de Salud, el cual sent los lineamientos para dejar atrs un sistema de salud falto de equidad, y transformarlo en uno (ms) justo y solidario. Los ejes estructurales del Plan Federal de Salud (PFS) se siguen aplicando en la actualidad. En el PFS se hizo hincapi en la estrategia de atencin primaria de la salud como ncleo organizador del sistema. La inclusin social en salud abarc, entre otros, al personal del servicio domstico, a los monotributistas y a los pasantes. La legislacin sanitaria dictada desde el ao 2003 en adelante, tiene estrecha relacin con la filosofa del PFS, con el respeto de la dignidad y la libertad de la persona humana y con la poltica distribucionista y de inclusin social en salud desplegada por los gobiernos constitucionales de los perodos 2003-2007, 2007-2011 y 2011-2015 [14]. En prieta sntesis, se hizo mencin a los modelos de Estado que en distintas fases histricas de nuestro pasado como pas dejaron su huella a travs de las polticas aplicadas en el rea de la salud. Polticas que en su implementacin fortalecieron o menoscabaron el derecho a la salud de los habitantes de nuestro pas. munes de las comunidades locales. El hospital pblico atiende casi con exclusividad [15] a los sectores de la poblacin ms vulnerables de la sociedad; poblacin que no est cubierta por la seguridad social o que no tiene posibilidades econmicas de acceder a servicios onerosos de la sal ud. Es regulado por el derecho pblico; los principios que se aplican son los de universalidad y gratuidad; y, es financiado por recursos del tesoro nacional. b) Las Obras Sociales nacionales [16] son organizaciones de la seguridad social, financiadas mediante el aporte y la contribucin obligatorios, de trabajadores y empleadores [17] respectivamente, sujetas a contralor estatal e integradas al Sistema Nacional del Seguro de Salud, cuyos fines son la prestacin de servicios de salud y sociales a los beneficiarios, los que tienen la opcin de elegir afiliarse a la entidad que les ha de prestar esos servicios. El rgimen legal bsico que rige a las aproximadamente 300 obras sociales nacionales se asienta en las leyes 23.660 de Obras Sociales y 23.661 del Seguro de Salud (ms una caudalosa legislacin complementaria) (Adla, XLIX-A, 50; 57). Los principios que las sustentan filosficamente son los de solidaridad, universalidad e integridad, entre otros. El vnculo con las obras sociales por parte de sus afiliados es imperativo (por compulsin de la ley). c) Las entidades de medicina prepaga son aquellas que actan en el mbito privado, se rigen legalmente por lo normado en la ley 26.682 (Adla, LXXI-C, 2328) y normativa complementaria. La autoridad de contralor estatal es la Superintendencia de Servicios de Salud (SSSalud). Prestan el servicio de salud a travs de Planes de Salud, para la proteccin, recuperacin y rehabilitacin de la salud de los individuos que voluntariamente contratan con las mismas, y que, como contraprestacin, se obligan al pago de una cuota peridica. Los principios que las sustentan son: el fin de lucro, la libertad de eleccin y la libertad de competencia (principios de la economa de mercado). Son financiadas con las cuotas sociales que abonan los adherentes al sistema. El vnculo de los asociados a las entidades de medicina prepaga es voluntario. En el ao 2012, figuraban registradas 586 entidades de medicina prepaga. d) El objeto principal a que obedece la existencia de las entidades del seguro social (obras sociales) y del seguro privado (prepagas) es la prestacin del servicio de salud a sus afiliados y asociados, respectivamente. Ambos tipos de entidades deben cumplir con el piso mnimo de prestaciones mdicas establecido en el Programa Mdico Obligatorio (PMO); actualmente, el PMO se rige por la res. 1991/2005 SSSalud. e) En relacin con la poblacin que recibe la cobertura prestacional de salud por parte de los tres subsistemas del sector salud, es posible distinguir dos grandes grupos. Por un lado, aquellos que slo acceden a los servicios pblicos y, por el otro, quienes, adems, tienen cobertura de seguros de salud. Cabe aqu hacer una digresin: es inexacto afirmar que en la Argentina hay poblacin con cobertura y sin cobertura de salud, porque el subsistema pblico tiene un alcance universal. No obstante, es consistente afirmar que hay poblacin con y sin cobertura de seguros de salud. Como se observa en el grfico 1, en el primer grupo se encuentra un tercio de la poblacin (alrededor de 14,3 millones o 36%); y en el segundo, casi dos tercios (unos 25,3 millones o 64 %): se incluye en este grupo a las personas que tienen obras sociales nacionales, provinciales o de empresas de medicina prepaga (INDEC, 2011). (Fuente: Tobar - Olaviaga - Solano).

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Estado de bienestar (modelo en el cual ste se encarga de proveer ciertos servicios o garantas sociales a la totalidad de los habitantes de un pas), el cual fue sucesor del Estado liberal, que, como se dijo, era abstencionista en materia social y econmica, ya que entenda que las leyes del mercado deban zanjar estas cuestiones. Esas transformaciones tuvieron su correlato en la Argentina, pero con la impronta de las caractersticas locales. A partir de 1943, en nuestro pas prevalece la idea del Estado prestador, a la vez que planificador hegemnico de la totalidad de los servicios de salud. Todos los establecimientos pblicos fueron nacionalizados, desplazndose de su patrocinio a las sociedades de beneficencia. En la dcada del 40, en el mbito de la salud, se produce un doble nacimiento: el del Estado responsable-garante del derecho a la salud, y el de las organizaciones sindicales, estatales y para-estatales, que ms tarde darn origen al sistema de obras sociales. Se comenzaba a construir un sistema de salud integrado por dos sub-sectores: el pblico y el de la seguridad social, al que luego, se agregar el subsector privado: la medicina prepaga. 3) En el tercer modelo, durante el desarrollismo, se provoca un giro en el rol del Estado por el cual el compromiso con el proceso de acumulacin es anterior al compromiso con los derechos sociales. La premisa de la modernizacin se consolida para ser reeditada por todos los gobiernos posteriores. No obstante, se incorpora como novedad la tendencia centrfuga de las acciones estatales. El sistema de salud comienza a ser descentralizado con la transferencia de los hospitales nacionales a las provincias en 1957. Al ao siguiente los mismos son devueltos a Nacin por causa de la baja capacidad tcnica y financiera de las provincias. 4) En el cuarto modelo, neoliberal, es incorporado en la formulacin de polticas pblicas bajo el rgimen autoritario. El modelo de Estado burocrtico-autoritario que se instala en la Argentina a partir de 1976 asume caractersticas fundacionales y desarrolla todos sus esfuerzos en erradicar las bases del Estado de compromiso. Las Fuerzas Armadas reinstauran el discurso del liberalismo econmico, pero no el poltico. Esto repercute en la esfera de salud primando los componentes liberales y tecnocrticos, avalando el desmantelamiento de los servicios sociales en manos del Estado, y su traspaso a la actividad privada. La esencia del modelo neoliberal en salud consiste en implantar una definicin de salud como mercanca. No como un bien tutelar cuya produccin, circulacin y distribucin requiere una activa participacin del Estado sino como un bien de consumo. La receta que se extendi a las polticas pblicas buscaba mercantilizar al mximo posible la provisin de bienes y servicios de salud. Esto requera instaurar flujos estables de financiacin pero con una mnima intervencin del Estado. 5) Quinto modelo. Fase de transicin . Con la recuperacin de la democracia surge un nuevo proyecto (1984 a 1989), que intenta integrar al sistema a travs de un Seguro Nacional de Salud por medio de la unificacin financiera del sistema, admitiendo en su interior una oferta pluralista de servicios de atencin mdica. Por otra parte, se propona universalizar la cobertura del seguro de salud complementando los aportes y contribuciones con fondos pblicos. El proyecto fue
{ NOTAS }
[14] GARAY, Oscar Ernesto, Tratado prctico de la legislacin sanitaria, (4 tomos), La Ley, t. I, Buenos Aires, pp. 3 a 102. [15] En los hospitales pblicos se brinda cobertura asiduamente a afiliados de las obras sociales y a asociados de las entidades de la medicina prepaga, producindose un subsidio indirecto del Estado a favor de unas u otras de las

XI. Sector salud: Notas que lo caracterizan y que afectan la cobertura de la asistencia sanitaria de la poblacin argentina
Las notas que distinguen al sector salud argentino se pueden rastrear desde la etapa histrica en que el Estado le prest importancia a la salud. En las dcadas del cuarenta y cincuenta del siglo XX, las circunstancias externas (el desarrollo en el mundo de la seguridad social, el constitucionalismo social, el Estado de bienestar y otras) y las locales (fundamentalmente, el acceso al poder del peronismo), dieron nacimiento al embrin del futuro sector salud, compuesto, primeramente, por la asistencia pblica (Estado benefactor) y por las nacientes entidades de la seguridad social (seguros sociales - obras sociales). Los cambios polticos, institucionales y econmicos, que ocurrieron con el paso de las dcadas, dieron lugar a que se sumara un tercer subsector: el privado - la medicina prepaga [18]. La consolidacin de esta forma tripartita de proveer el servicio de salud a la poblacin puso al descubierto las fallas que caracterizan al sector. La des-coordinacin (histrica), la segmentacin, la complejidad y la fragmentacin. Estas caractersticas imperantes en el sector salud constituyen factores que suman inequidad, afectando el derecho a la salud de los habitantes de la Nacin Argentina. Veamos breves glosas que intentar explican las fallas del sector salud. a) La des-coordinacin de los subsectores de la salud se debe a la dificultad histrica de construir puentes jurdicos y de polticas de salud que los integre en un todo que los comprenda. Los subsectores pblico, de la seguridad social y privado de la salud, desde su aparicin histrica, caminaron cada uno por su lado. Tobar nos dice que en un principio (all por las dcadas del `40 y `50 del siglo XX), coexistieron dos edificios diferentes de proteccin social en salud (el de la asistencia pblica y el del seguro social). (...) Y mientras cada uno atenda su juego ambos perdan, porque sus costos operativos se disparaban al tiempo que se duplicaban estructuras prestacionales. Por otro lado, de la misma forma que las obras sociales (o mejor dicho, sus dirigentes y beneficiarios) no se preocuparon por el progresivo desfinanciamiento de los servicios pblicos, luego las estructuras gubernamentales resultaron simtricamente insensibles al descreme de las obras sociales a favor de la medicina prepaga. De

X. Breves glosas acerca de la estructura organizacional del sector salud


La morfologa del sector salud argentino est estructurada de manera tripartita. Tres subsectores que con sus caractersticas y principios coexisten en el mundo prestacional de la salud argentina. Ellos son: el subsector pblico (hospital pblico), el seguro social en salud (obras sociales) y el seguro privado de la salud (la medicina prepaga). Veamos concisas notas que los intentar definir. a) El Hospital Pblico es, esencialmente el subsector pblico de la salud. Est integrado por una red de hospitales de jurisdiccin nacional, provincial o municipal y por centros de salud de baja complejidad, destinados sobre todo a responder a los problemas ms co-

entidades referidas (obras sociales o prepagas), cuando no se logra el recupero econmico de la prestacin brindada (aplicacin del decreto 939/2000 del Rgimen de Hospitales Pblicos de Gestin Descentralizada (HPGD). [16] Adems, en el pas federal, existen veinticuatro (24) obras sociales jurisdiccionales (una por cada provincia y una de la Ciudad Autnoma de Buenos Aires),

con su propia legislacin, beneficiarios y financiacin. Tambin son entidades de la seguridad social. [17] Adems, las obras sociales reciben subsidios del Fondo Solidario de Redistribucin (FSD) para financiar las llamadas enfermedades catastrficas (la finalidad es que puedan afrontar la cobertura de prestaciones de alto impacto econmico, originadas en la atencin de

enfermedades de baja incidencia y otras de carcter crnico); tambin, tienen exenciones impositivas. [18] En el pas federal, la organizacin del sistema prestador de la salud se repite (con sus fallas), en veinticinco formatos copiados como en un espejo: en la Nacin, en la Ciudad Autnoma de Buenos Aires y en las veintitrs provincias.

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forma que surge luego un tercer edificio de proteccin social en salud en Argentina: el de la medicina prepaga [19]. Cabe recordar que hubo dos intentos poltico-legislativos de integrar a los subsectores de la salud. El primero, en la dcada del `70, a travs de la ley 20.748 del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). El segundo, cuando en la dcada del `80 se promovi un Seguro Nacional de Salud, el cual qued diluido en las leyes 23.660 de Obras Sociales y 23.661 del Seguro Nacional de Salud. En ambos casos, no se cont con el apoyo o, directamente hubo explcito rechazo de las organizaciones sindicales y de los prestadores privados de la salud. Era claro que mantener el statu quo era conveniente a sus intereses sectoriales. La ausencia de coordinacin se patentiza en la nota nominada fragmentacin. b) La segmentacin es la coexistencia de subsistemas con distintas modalidades de financiamiento, afiliacin y provisin de servicios de salud, cada uno de ellos especializado en diferentes segmentos de la poblacin de acuerdo con su insercin laboral, nivel de ingreso, capacidad de pago y posicin social. Este tipo de organizacin institucional consolida y profundiza la inequidad en el acceso a la atencin de salud entre los diferentes grupos de poblacin [20]. c) La complejidad de un sistema es directamente proporcional a las funciones y agentes que en l operan. Sin embargo, el adjetivo complejo no se refiere a su tamao. Tampoco equivale a complicado, sino a variables ocultas cuyo desconocimiento impide analizar el sistema con precisin: un sistema complejo posee ms informacin que la que aporta cada parte en forma independiente. Para describirlo hace falta no slo conocer el funcionamiento de cada parte, sino tambin cmo se relacionan entre s (Tobar - Olaviaga - Solano). d) La fragmentacin del sistema de salud argentino implica el funcionamiento descoordinado de los tres subsectores (pblico, seguridad social y privado), esto es, operan, pese a la ausencia de principios y criterios integradores. Es decir, un sistema fragmentado es lo contrario de uno integrado (Tobar - Olaviaga - Solano). En otras palabras, la fragmentacin del sistema de provisin de servicios de salud es la coexistencia de varias unidades o establecimientos no integrados dentro de la red sanitaria asistencial. La presencia de numerosos agentes de salud que operan en forma desintegrada no permite la adecuada normalizacin de los contenidos, la calidad y el costo de la atencin, y conduce a la formacin de redes de provisin de servicios que no funcionan de manera coordinada, coherente o sinrgica, sino que tienden a ignorarse o competir entre s, lo que genera incrementos en los costos de transaccin y promueve una asignacin ineficiente de los recursos en el sistema como un todo [21]. Las caractersticas o fallas del sector salud sealadas afectan la produccin global de salud, dando como consecuencia un resultado de parcial inequidad: i) en el acceso, la financiacin y las derivaciones de salud; ii) el corolario que se evidencia como pobre, atento a los trminos de relacin entre los recursos que se asignan y la salud que se consigue (ver: Tobar - Olaviaga - Solano). Lo cual aminora notablemente la concrecin de la plena efectividad del derecho a la salud de cada uno de los individuos que integran la sociedad argentina.
{ NOTAS }
[19] TOBAR, Federico, Breve historia de la organizacin de los servicios de salud en la argentina, en Responsabilidad profesional de los mdicos, Coordinador: GARAY, Oscar Ernesto, La Ley. Buenos Aires. 2002, 2 edicin en prensa, pp. 1287-1314. [20] MADIES, Claudia Viviana, El novedoso y con-

XII. La descontextualizacin normativa y axiolgica de la legislacin sanitaria argentina


La legislacin sanitaria vigente en el pas federal refleja el presente marco axiolgico que emana de la Constitucin Nacional y del Derecho Internacional de los DDHH?; la legislacin en salud se orienta en el sentido especfico de alcanzar su finalidad: el bienestar en salud de la persona humana?; es una normativa que en su filosofa trasunta, mayoritariamente, el respeto de la dignidad y la libertad, como valores inherentes de la persona humana?; en definitiva, atento a los interrogantes anteriores, estamos ante una legislacin que cumple acabadamente con su cometido fundamental: la proteccin de la salud de la persona humana? Las respuestas a esas preguntas son negativas: la legislacin sanitaria mayoritaria (del pas federal) muestra una notable descontextualizacin normativa y axiolgica respecto a los valores filosficos receptados en nuestra Carta Magna y en el Derecho Internacional de los DDHH, y en relacin con la impronta socio-cultural que se ha dado a s la sociedad argentina en estos tiempos, y que se refleja en la bsqueda de un mayor respeto de la dignidad y la libertad, en igualdad, de la persona humana. La sociedad argentina ha progresado a ser (cada da un poco) ms democrtica. Acepta la diversidad, la diferencia y promueve la inclusin social (tambin en salud). Sociedad que ha sido atravesada como por una cua, por los nuevos vientos culturales, que a modo de profundos cambios en sus costumbres, en su cultura, va dejando en el pasado, la identidad de una sociedad anacrnica que visti a los hombres y mujeres del siglo XX con el ropaje del autoritarismo, el paternalismo, el patriarcado y el conservadurismo. La legislacin sanitaria en su globalidad (con excepciones) fue engendrada en el marco normativo-cultural imperante en el siglo XX y por lo tanto, se halla des-colocada, como perdida, en crisis, frente a la nueva realidad social y cultural que expresa, en estos tiempos, el colectivo social de nuestra argentina. Concretamente, la legislacin en salud evidencia una notable descontextualizacin epocal en relacin con los valores normativos y culturales que rigen y vivencia la sociedad, en estos aos iniciales del siglo XXI. A continuacin, vamos a intentar hacer visibles las causas de la crisis de la legislacin en salud; y, luego, a mostrar el lugar que ocup la persona humana (como objeto o bien de regulacin) a lo largo del recorrido histrico de la legislacin sanitaria. a) Causas de la descontextualizacin epocal de la legislacin en salud [22] Son varias las causas que des-colocan a la legislacin en salud fuera de contexto, atento a los mltiples cambios (sociales, culturales, tecnolgicos, etc.), que se han producido en el mundo, en nuestro pas y en la sociedad argentina. Veamos las siguientes causas: 1) Una causa es la mltiple competencia constitucional para legislar en cuestiones de salud . Las veinticinco jurisdicciones del pas federal Nacin, Ciudad Autnoma de Buenos Aires y las veintitrs provincias tienen facultad constitucional para dictar legislacin sanitaria [23]. Pero ello no es malo de por s; sucede que en el pasado hubo ausencia de consenso para armonizar

la legislacin sanitaria que se cre en las legislaturas nacional y provinciales [24]. En estos tiempos, el Ministerio de Salud de la Nacin, el Consejo Federal de Salud (COFESA) y el Consejo Federal de Legisladores en Salud (COFELESA) trabajan en conjunto para acabar con esa falla del sistema. 2) Otra causa es el formato del sector salud, integrado por tres subsectores: pblico, seguridad social y privado. Estructura organizacional que se repite en la Ciudad Autnoma de Buenos Aires y en las veintitrs provincias argentinas. Las caractersticas que acompaan este formato organizacional a modo de fallas del sector salud produce como resultado la inequidad en el acceso a los servicios de salud. 3) Una tercera causa a mencionar es la ausencia de polticas de salud consensuadas en el mbito federal. La legislacin en salud es consecuencia de las distintas polticas aplicadas en ese sector; y fue creada a modo de espejo de la historia del pas, con sus tropezones y cadas, sus avances y retrocesos (institucionales, econmicos, socio-culturales). 4) Como cuarta causa, hay que mencionar que la legislacin sanitaria mayoritaria evidencia en su espritu, en su articulado, el marco axiolgico de una sociedad que en el siglo XX fue claramente paternalista, conservadora y autoritaria. 5) Una ltima causa a sealar se vincula con la falta de incorporacin a los textos normativos de la salud de: i) los avances cientficotecnolgicos producidos en la medicina; y, ii) los contenidos mnimos tico-jurdicos que resultan de la Biotica y del Derecho Internacional de los DDHH [25]. Las mencionadas son causas que en su conjunto conspiran contra el norte de la legislacin sanitaria: el bienestar y la justicia en salud; esto es, la proteccin de la salud del conjunto de habitantes del pas federal Argentina. b) Acerca del lugar que ocup la persona humana en la legislacin sanitaria. Si se pasa revista de la legislacin sanitaria expedida desde las primeras dcadas del siglo pasado, brota como conclusin que el hombre, como sujeto de la regulacin en salud, fue puesto en la periferia, en los bordes; en el centro, en la mdula de la legislacin, se colocaban otras figuras: la salud pblica, la seguridad social, la/s enfermedad/es, la desregulacin del sistema de obras sociales y otras representaciones abstractas, dejando al hombre real, con las dificultades en que lo sitan sus condiciones de existencia, en un lugar subordinado. Para graficar la enunciacin (afirmacin) anterior y la tesis formulada ms arriba: que la legislacin sanitaria est en crisis, bien vale la pena realizar una mirada retrospectiva al camino andado por ella. Situamos el inicio de ese recorrido a mediados del siglo que acabamos de dejar atrs. 1) Hubo dos temas de la salud que, legislados, atravesaron como una cua gran parte del siglo XX y continuaron siendo objeto de regulacin hasta nuestros das: enfermedades y obras sociales. a. En relacin con las enfermedades, desde las primeras dcadas del siglo pasado fue

necesario legislar sobre enfermedades transmisible (profilaxis - prevencin ante epidemias). Desde 1984 en adelante, se regul en forma aislada sobre determinadas enfermedades. Sirvan como ejemplos las siguientes normas sobre enfermedades: ley 12.331/1936 de Profilaxis de las enfermedades venreas; la ley 22.964/1983 de Normas a fin de controlar la lepra en el pas; ley 26.396/2008 de Prevencin y control de los trastornos alimentarios (Adla, LXVIII-D, 3190). b. La cuestin obras sociales fue objeto de regulacin desde la dcada del 40. La primera ley general que rigi a las obras sociales nacionales fue la 18.610/1970. La ley 22.269/1980 (Adla, XL-C, 2541) intent acabar sin xito con el sistema solidario vigente. En diciembre de 1988, se derog esta ltima ley y se sancionaron las leyes 23.660 y 23.661. 2) En el perodo democrtico de 1946 a 1955, se institucionaliz el Ministerio de Salud; se puso nfasis en la salud pblica, y en el desarrollo del hospital pblico y la seguridad social. En el perodo de facto de 1955 a 1958 se promovi el desarme del hospital pblico; luego, en sucesivas fases temporales se produjo la transferencia de una gran cantidad hospitales pblicos a las provincias. 3) En el perodo democrtico de 1963 a 1966 se batall en pos de la salud pblica. Es emblemtica en este turno de gobierno la ley 16.463/1964 de Contralor de Drogas y Productos Utilizados en Medicina Humana (Adla, XXI-B, 968). Se seala que esta ley tuvo un peso decisivo en el proceso que culminara con el derrocamiento del gobierno democrtico de Arturo Illia (1966). 4) En el perodo de facto de 1966 a 1973 se sancionaron normas relacionadas con los institutos de servicios sociales (por ej., ley 19.032/1971 del INSSPJyP) (Adla, XXXI-B, 1242) y con las obras sociales (ley 18.610/1970) (Adla, XXX-A, 180). Leyes a travs de las cuales los militares en el gobierno ante la convulsin social que los acosaba intentaron negociar con el poder sindical. 5) La fase histrica siguiente (abarca los aos 1976 a 1983), es aquella que cubri de sangre, terror y muerte al pueblo argentino. El centro de la legislacin sanitaria lo constituy el componente autoritario y el desconocimiento de los valores democrticos y de los DDHH. Ejemplo de una ley representativa de este segmento histrico es la 22.914/1983, de internacin en establecimientos psiquitricos de personas con deficiencias mentales, toxicmanos y alcohlicos crnicos (Adla, XLIII-D, 3763). La persona con sufrimiento mental era una cosa, no importaba su dignidad y autonoma; lo esencial de la norma era la internacin en institutos psiquitricos. 6) El perodo que sigue es el correspondiente al de la transicin post recuperacin de la democracia (1984-1989). En esos aos, el centro de la legislacin fue ocupado por los valores de la democracia. Sirva como ejemplo la ley del seguro de salud (23.661/1989). 7) En la dcada de los noventa, el objeto capital de regulacin de la legislacin sanitaria era asimilar esta normativa a los principios de la economa de mercado; la legislacin que caracteriza este segmento histrico, es la que desregul el sistema nacional de obras sociales.
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troversial marco regulatorio de la medicina prepaga y su efectividad para tutelar los derechos, Sup. Esp. Rgimen Jurdico de la Medicina Prepaga 2011 [mayo], 68). [21] MADIES, Claudia Viviana, El novedoso y controversial marco regulatorio de la medicina prepaga y su efectividad para tutelar los derechos, Sup. Esp. Rgi-

men Jurdico de la Medicina Prepaga 2011 (mayo), 68. [22] GARAY, Oscar Ernesto, Tratado prctico de la legislacin sanitaria, (4 tomos), La Ley, t. I, Buenos Aires, pp. VII a XIV (Prlogo). [23] GARAY, Oscar Ernesto, Competencia de la Nacin y de las Provincias para legislar en materia sanita-

ria, LA LEY, 2008-A, 941. [24] La consecuencia fue el estado de fragmentacin que exhibe la legislacin sanitaria del pas federal. [25] BOLIS, Mnica, Legislacin y equidad en salud, Rev. Panam. Salud Pblica/Pan Am J Public Health 11(5/6), 2002, 444-448.

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El desarme del Hospital Pblico; desde 1963-1966 Salud Pblica-Medicamentos; desde 1966-1973 Las Obras Sociales; desde 1976-1983 El autoritarismo-El desconocimiento de los DDHH; desde 1983-1989 Los valores de la Democracia; desde 1989-1999 Principios y reglas del mercado; desde 2003 a la actualidad Persona Humana-Legislacin en Salud fundada en los DDHH. Ejemplos de Leyes cuya centralidad es la Persona Humana: Ley 25.573/2002 Programa Nacional de Salud Sexual y Procreacin Responsable; Ley 26.130/2006 Rgimen para las intervenciones de contracepcin quirrgica; ley 26.150/2006 Programa Nacional de Educacin Sexual Integral; Ley 26.529/2009 Derechos de los pacientes; Ley 26.657/2010 Derecho a la Salud Mental; Ley 26.742/2012 Muerte Digna. Como corolario del presente pargrafo, se expresan los siguientes comentarios: * La legislacin sanitaria, al ser un hecho social, tiene su gnesis y fundamento en el seno de la sociedad. Sociedad argentina que cambi. El hombre que la integra cambi; los valores que la/los fundamentan cambiaron; de ser una sociedad fuertemente paternalista, autoritaria y conservadora en gran parte del siglo XX, se transform (evolucion) en una sociedad (preponderantemente) democrtica y sustentada en los valores de los derechos humanos. Los cambios en la biografa de la sociedad argentina conllevan a que la persona humana haya pasado a constituirse en el eje, a ser el centro de esa realidad que es la vida en sociedad. El hombre/la mujer portan valores intrnsecos que hacen instituir a cada persona del gnero humano como un fin en s mismo. Los valores dignidad, libertad e igualdad se constituyen en pilares irrenunciables de la persona humana en los inicios del siglo XXI. Y ello, aho ra es reconocido por la legislacin salud. * El grueso de la legislacin sanitaria se muestra como anacrnica, ya que, expresa los valores de la sociedad del siglo XX. * La legislacin en salud creada desde el 2003 a nuestros das tiene la impronta de los cambios culturales producidos en la sociedad, y de los valores de los derechos humanos y de la biotica. * Es necesario construir un sistema legislativo sanitario federal armnico, democrtico, equitativo e igualitario, fundado en el Derecho Internacional de los DDHH y cuyo centro sea la persona humana. * Es imperativo en estas circunstancias sociales, culturales, jurdicas y polticas, trabajar en esa empresa, con la filosofa y la accin de un federalismo cooperativo. [26] [27]. del entramado social, cultural, filosfico, poltico y jurdico que se relaciona de modo directo con el instituto derecho a la salud: 1) Se debe avanzar en reducir los obstculos impedientes de la plena efectividad del derecho a la salud. Obligados somos todos. Los individuos, la sociedad y el Estado; 2) La adecuacin normativa y axiolgica de la legislacin sanitaria al Derecho Internacional de los DDHH y a los valores socio-culturales vigentes en la sociedad, coadyuvar de modo efectivo a la operatividad del derecho a la salud de la persona humana. l

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8) En la etapa cronolgica presente (2003 en adelante), la persona humana es el centro de la legislacin en salud. De ello son ejemplos paradigmticos las leyes de salud sexual y reproductiva: ley 25.673 del Programa nacional de salud sexual y procreacin responsable (Adla, LXII -C, 3375); ley 26.150 del Programa nacional de educacin sexual integral (Adla, LXVI-E, 4522); y, ley 26.130 del Rgimen para las intervenciones de contracepcin quirrgica (Adla, LXVI-D, 3634), la ley 26.529 de Derechos de los pacientes, Consentimiento informado e Historia clnica (Adla, LXX-A, 6); y la ley 26.657 de Derecho a la Proteccin de la Salud Mental (Adla, LXXI-A, 16). Estas leyes constituyen a la persona humana en la mdula de la regulacin en salud, reconociendo y respetando su dignidad y libertad. Sintetizando, desde la dcada del 40 del siglo XX, la persona humana estuvo en la periferia, en los bordes; en el centro, como ncleo de regulacin de la legislacin sanitaria, fueron constituidos otros objetos o bienes. Desde el ao 2003, el esquema de valores de la legislacin sanitaria cambia progresivamente convirtindose la persona en el centro de la norma. Histricamente, en salud, el bien u objeto de proteccin jurdica fue: desde 1946-1955 Salud Pblica-Seguridad Social-Seguridad Pblica-Hospital Pblico; desde 1955-1962
{ NOTAS }
[26] Desde la perspectiva de la doctrina del Federalismo Cooperativo se permite a todos los niveles del poder nacional, provincial y local, trabajar juntos en los mismos campos y reas, compartiendo funciones y el poder mismo. Este Federalismo Cooperativo es poltico-pragmti-

MAS INFORMACION

XIII. Eplogo
En el presente trabajo se vertieron argumentos, a modo de premisas, que surgen

Garrido Cordobera, Lidia M. R., La salud como derecho humano, DFyP 2011 (octubre), 191; Cantafio, Fabio Fidel, El derecho a la salud desde un nuevo enfoque de los Derechos Humanos, DFyP 2011 (mayo), 209; Andruet (h.), Armando S., Desafos del derecho sanitario y de la biotica, DFyP 2011 (marzo), 167; Feliciotti, Rosana, La salud dentro de la rbita de los derechos humanos, Sup. Act. 2010/07/29, 1; Blanco, Luis Guillermo, El concepto de salud del ordenamiento jurdico argentino. LLO.

Cita on line: AR/DOC/749/2013

co, se concentra en las relaciones de poder e influencia que ligan a unos poderes con otros, y es dinmico ya que conjuga la visin dual de distintos niveles de gobierno, con la vivencia prctica de la vida (MADIES, Claudia y GARAY, Oscar Ernesto, La legislacin sanitaria, el Digesto

Jurdico y el cambio de paradigmas, en Digesto Jurdico Argentino. Legislacin del Bicentenario. Presidencia de la Nacin, Buenos Aires, 2011, p. 126). [27 ] Pedro J. Fras lo llama Federalismo de Concertacin (FRIAS, Pedro J., Federales, por razn de Es-

tado, LA LEY, 1990-E, 1141). En la doctrina especializada en el Derecho Sanitario, Claudia Madies promueve la aplicacin del Federalismo Cooperativo en el pas federal, en relacin con las competencias en materia de salud.

jurisprudencia Prueba de peritos


Procedimiento penal. Requisito de inscripcin previa de los expertos en las listas elaboradas por la Cmara. Constitucionalidad de los arts. 254 y 259 del Cd. Proc. Penal. Aceptacin como consultor tcnico. Disidencia. constituye una irrazonable limitacin a la libre eleccin que integra el derecho de defensa, a la vez que restringe el derecho a trabajar y la libertad de contratar (del voto en disidencia del Dr. Lucini).
1 1 6 . 8 7 7 C N C r i m . y C o r re c . , s a l a V I , 2012/11/06. - Alaniz, Mario Faustino s/designacin de perito.

23/5/08 y n 32.740 Dhers, Cinthia s/ inconstitucionalidad, rta. 17/9/07, entre otras). La exigencia de inscripcin en la lista que lleva la Cmara no corresponde a un control de profesiones que se encuentran reglamentadas y tienen matriculacin profesional, resultando una irrazonable limitacin al derecho de libre eleccin que integra el derecho de defensa, mxime cuando en casos complejos no aportan esos registros a profesionales con idoneidad en dar respuesta a los planteos que se formulan. Tal como lo ha sealado el Doctor Mitchell en el fallo Schinder, del 28 de mayo de 2008 los motivos que han sido esgrimidos para justificar la exigencia de inscripcin de los peritos en las listas correspondientes no alcanzan para llenar de contenido la restriccin formal impuesta, operativa mediante la reglamentacin administrativa respectiva, agregando ms adelante que no cabe sino concluir que estamos frente a disposiciones procesales, que en tanto ordenan una reglamentacin que limita la libertad de eleccin de las partes e indirectamente del juez, afectan la garanta de la defensa en juicio (artculo 18 de la Constitucin Nacional), de modo que se encuentran reidas con el espritu y letra de nuestra Ley Suprema por lo que corresponde proceder en el caso concreto a la declaracin de la inconstitucionalidad de los artculos 254 y 259 del Cdigo Procesal Penal de la Nacin. As, toda vez que la decisin impugnada

vulnera los arts. 14, 16 y 28 de la Constitucin Nacional, entiendo que debe declararse la inconstitucionalidad de las normas en examen, y permitir la actuacin del perito en balstica Alejandro Romano. III. El doctor Ricardo Matas Pinto dijo: El recurrente se agravia por la limitacin de su derecho a proponer un perito balstico para realizar el cotejo de los proyectiles tendiente a determinar si el analizado previamente fue percutido por el arma secuestrada (ver fs. 65). Esta limitacin aparece en principio razonable, sin que se advierta que el requisito de la previa inscripcin en la lista que lleva la Cmara de la jurisdiccin afecte el derecho de defensa en juicio. Sin embargo, estimo que para conciliar el inters legtimo de la parte de proponer un experto, y la regulacin de los artculos 254 y 259 del CPPN que requiere la previa inscripcin es prudente y razonable aceptar la propuesta como un consultor tcnico que la pueda asesorar sobre la cuestin planteada en los trminos del artculo 477 del Cdigo Procesal Civil y Comercial de la Nacin, quien puede presenciar las operaciones tcnicas que se realicen con motivo de la prctica del peritaje, y formular las observaciones que considere pertinentes (art. 471, 2 prrafo) (ver c. 921 Furman, Bernardo Gabriel del 9/8/12 con cita de CSJN fallo 307:2077, Sumario n 16.345 de la Base de Datos de la Secretara de Jurisprudencia de la Cmara Civil, Boletn n 7/2005). Esta solucin permite compatibilizar la limitacin al derecho de defensa de la parte

Vase en pgina 7, Nota a Fallo


Hechos: La defensa apel el rechazo de la designacin del perito en balstica que propuso, el que se fundament en que no estaba inscripto en los listados que lleva la Cmara. El Tribunal confirm el auto impugnado. 1.- El requisito de inscripcin de los peritos en las listas elaboradas por el rgano judicial competente, prevista en los arts. 254 y 259 del Cd. Proc. Penal, es constitucional, pues asegura la garanta de imparcialidad que, como asistentes del juez, deben revestir dichos expertos. 2.- El experto propuesto por la defensa como perito en balstica, que no est inscripto en los listados que lleva la Cmara, debe ser aceptado como consultor tcnico, ello a fin de conciliar el inters legtimo de la parte de proponer un tcnico con la regulacin de los arts. 254 y 259 del Cd. Proc. Penal (del voto del Dr. Pinto). 3.- El requisito de inscripcin previa de los peritos en los listados que lleva la Cmara, previsto en los arts. 254 y 259 del Cd. Proc. Penal, es inconstitucional, pues

Cita on line: AR/JUR/66131/2012

2 Instancia. Buenos Aires, noviembre 6 de 2012 Autos: Celebrada la audiencia y tras la deliberacin, estamos en condiciones de expedirnos. Y Vistos; y considerando: I. El recurrente estima que su pretensin debe aceptarse, pues la Cmara Nacional de Casacin Penal sostuvo que las partes tienen derecho a designar un perito de su confianza aun cuando no se encuentren inscriptos en la lista del fuero. II. El doctor Julio Marcelo Lucini dijo: En reiteradas oportunidades he sostenido que la limitacin de los artculos 254 y 259 del catlogo procesal, es inconstitucional en cuanto restringe la garanta de defensa en juicio, el derecho a trabajar y la libertad de contratar (ver en este sentido, Sala VI, causas n 34.931, Barcessat, Jaime s/ inconstitucionalidad, rta:

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que realiza la normativa, con el presupuesto de la inscripcin, para que esta forma se le d intervencin al experto para diluir la restriccin a la defensa y permita considerarla razonable a la luz de los artculos 18, 28 y concordantes de la Constitucin Nacional. As voto por confirmar la decisin en Alzada. IV. El doctor Mario Filozof dijo: Tal como sostuve en numerosos antece-

dentes, considero que el requisito de inscripcin en las listas elaboradas por el rgano judicial competente, resulta una condicin que no puede soslayarse para la designacin de peritos de parte. Debe sostenerse la constitucionalidad de los arts. 254 y 259 del C.P.P.N. en tanto la previa inscripcin del perito, asegura la garanta de imparcialidad que, como asistentes del juez, deben revestir los expertos y no debe soslayarse que el cdigo procesal dota a las partes de las herramientas necesarias para asegurar su derecho de defensa (por ej. la recusa-

cin), y que es el propio juez quien dirige los exmenes y las cuestiones a dilucidar, los que pueden repetirse de ser necesario e incluso designarse, al efecto, nuevos peritos (ver esta Sala c. n 921 Furman, Bernardo Gabriel, rta. 9/8/12 e in re Sala V, causas N 33.908, Apartn, rta. 31/03/2008 y 27.269, Mosso, del 26 de agosto de 2008, entre otras; y Sala IV causa n 1733 Macri, Mauricio y otros, rta. 3/12/10). Si bien mi criterio cede frente a cuestiones evaluables en cada caso especfico, lo cierto

es que de autos no surgen circunstancias excepcionales que as lo ameriten. Por lo tanto, compartiendo en lo sustancial el voto del doctor Ricardo Matas Pinto a l adhiero. Por ello, el Tribunal resuelve: Confirmar el auto de fs. 68 bis en todo cuanto fue materia de recurso. Devulvase al Juzgado de primera instancia en donde debern practicarse las notificaciones de estilo.- Sirva lo provedo de atenta nota de envo. Julio Marcelo Lucini (en disidencia). Mario Filozof. Ricardo Matas Pinto.

nota a fallo

Inconstitucionalidad de la designacin de peritos


SUMARIO:

I.- Antecedentes. II.- El fallo de la Cmara de Apelaciones. III.- Comentario al fallo. IV.- En conclusin.

Ciertamente, estas disposiciones garantizan el derecho de defenderse a travs de defensor abogado particular pero, sin lugar a dudas, y dado el contenido de sus inmediatos incisos f) y e), respectivamente, debe interpretrselo tambin en forma extensiva respecto del derecho de defenderse por medio de peritos de confianza. En efecto, no otro puede ser el entendimiento de la situacin si partimos de respetar que el principio constitucional es el del reconocimiento amplio y no limitable del derecho a defenderse. Si bien es cierto que se refiere explcitamente a hacerlo por letrados de su eleccin, surge de la propia naturaleza de lo que implica defensa que esto no puede ser llevado a cabo en forma plena slo por abogados. Esto as, si respetamos la circunstancia de que ningn defensor tcnico (oficial o particular) puede resultar idneo en relacin a todos los terrenos del conocimiento (ciencia, arte o tcnica, dice el art. 253 del CPPN), entonces, fcil es concluir en que cuando la Constitucin Nacional garantiza el derecho de defensa en juicio tambin lo hace con referencia a la designacin de peritos de confianza. En tercer lugar , afirmar que los peritos oficiales y los de lista, en definitiva, lo son tanto como los pertenecientes a las Asesoras Periciales judiciales o policiales pudieran satisfacer la precitada garanta contiene una falsedad indisimulada. No es necesario demostrar lo que salta a la vista desde siempre: los peritos oficiales lo son porque responden a las directivas y a los mandatos de los jueces y de los fiscales de instruccin. Quien as no lo entienda, evidentemente, estar negando una realidad palpable y repetida. Por ello, estimar que el derecho de defensa en juicio est asegurado en la Repblica Argentina no es cierto puesto que no hay defensa completa ni plena si, en determinados procesos, el imputado no cuenta con sus propios peritos de parte. Y esto, bien lo sabemos, no se cumple con otorgar defensa oficial de abogado ni con la posibilidad de designar letrado de confianza si no se cuenta, tambin, con recursos econmicos propios que posibiliten la propuesta de perito de parte. Este indispensable complemento integrativo de la inviolabilidad de la defensa en juicio slo est asegurado para quienes tienen capacidad patrimonial. En cuarto lugar, el fallo de mayora pretende sustituir este aspecto de la citada garanta de la inviolabilidad de la defensa en juicio con la posibilidad de designar consultor tcnico. Sin embargo, est claro que esta figura no se corresponde con la de perito de parte. Un consultor tcnico es un individuo que asesora a la parte, que la ilustra sobre el tema pero que no podra haber actuado como perito en la diligencia de la pericia
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Hctor Granillo Fernndez


I. Antecedentes
El fallo es producto del recurso de apelacin de la defensa por denegacin de la admisin del perito balstico de parte propuesto por ella conforme a jurisprudencia firme de la Cmara Nacional de Casacin Penal. El fallo en comentario, que denegara la peticin, es confirmatorio del de primera instancia y se bas en que debe actuar uno de la lista que lleva el tribunal. Los temas principales en cuestin son los siguientes: a) existi violacin de garanta individual alguna de la defensa al no permitir actuar al perito de confianza?; b) es suficiente la actuacin del perito propuesto por la parte en calidad de consultor tcnico a esos mismos efectos?; c) los artculos 254 y 259 del CPPN, comprometidos como fundamento del decisorio, conducen a la declaracin de inconstitucionalidad por cercenar la garanta de la defensa? plejos por un registro en sede judicial que en nada aporta sobre la idoneidad de quienes all estn inscriptos. El voto disidente se funda, especialmente, en lo afirmado por el juez Mitchell de la Cmara Nacional de Casacin Penal en el fallo Schinder (sent. del 28/5/08). All se dijo que las disposiciones procesales en cuestin en cuanto restringen o limitan la libertad de designar perito de parte a la circunstancia de que se encuentren inscriptos en las listas correspondientes afectan la garanta de la defensa en juicio. El citado magistrado sostuvo que ello es as porque limitan la libertad de eleccin y vulneran la garanta constitucional del art. 18. Se pronuncia por la declaracin de inconstitucionalidad. 1.b. El voto de mayora, a su turno, se pronuncia en sentido opuesto: 1.b.1. El voto del Dr. Pinto parte de admitir que en principio el agravio resultara atendible en cuanto al derecho de proponer un perito balstico de confianza. La tarea a realizar se limitaba a la constatacin de si, luego de un cotejo de proyectiles, era posible concluir en que hubieran sido percutidos por el arma secuestrada. Dice que no se advierte que la limitacin a que esa funcin sea cumplida por perito inscripto en el listado de la Cmara afectara la defensa en juicio. El magistrado dice que es compatible, por una parte, el derecho de la parte de proponer un experto (de su confianza) con lo que, por la otra, regulan los citados arts. 254 y 259 del ritual sobre la inscripcin previa en el listado oficial. Y afirma, al respecto, que la solucin est en aceptar la propuesta de un consultor tcnico que pudiera asesorar a la parte reclamante, tal como dispone el art. 477 del CPCCN. Termina por afirmar que, de ese modo, no habra vulneracin de las garantas de los arts. 18 y 28 de la Carta Magna. 1.b.2. El voto del Dr. Filozof, finalmente, en forma rotunda, se pronuncia con cita de antecedentes propios por el carcter de condicin sine qua non del requisito de que el perito resulte de su incorporacin en las listas judiciales. Entiende que dicha inscripcin de perito asegura la garanta de imparcialidad que, como asistentes del juez, deben revestir los expertos. Contina el magistrado, afirmando que el cdigo ritual da a las partes los instrumentos

para defender las garantas, tal como la recusacin, y que es el propio juez quien dirige las diligencias quien puede hasta hacer repetir las mismas o proponer nuevos peritos. Finaliza con una reflexin relativa a que, de todos modos, si bien cada caso es particular y merecera una solucin especfica, en el presente no existen circunstancias especiales, por lo que adhiere al voto del Dr. Pinto, confirmndose el fallo recurrido.

III. Comentario al fallo


La cuestin no es, evidentemente, demasiado compleja. Sin embargo, en el decisorio de mayora existen contenidos y resabios de un modelo ajeno a la letra y al espritu de la Constitucin Nacional: En primer lugar, no es ocioso recordar que en ella los imputados gozan de mltiples garantas individuales que son el producto de una evolucin dolorosa y lograda con enorme esfuerzo a travs de los siglos. El Humanismo y los principios de la Revolucin Francesa concretaron dicha evolucin y, aunque luego el mundo sigui dando muestras muchas veces espantosas e inconcebibles de la barbarie del hombre, lo cierto es que hemos llegado en la Repblica a un nivel de indiscutible respeto de esos estndares mnimos establecidos a favor de los imputados, sobre todo en el marco de una persecucin penal. En consecuencia, deber siempre partirse de la consideracin absoluta de los contenidos de la Constitucin Nacional, asegurando la condicin de Ley Fundamental que le otorga su artculo 31. A partir de all, est claro que ya no caben confusiones entre normas constituciones y meras normas reglamentarias. En segundo lugar, en ese nivel de vigencia del Derecho, ninguna garanta puede ser desconocida ni reglamentada de modo tal que, en su esencia, termine siendo limitada o derogada por la ley procesal. Esto es lo que ha ocurrido en el presente caso, en el voto mayoritario, puesto que no ha podido contestar el desafo que le presentaba el agraviado sobre que, a travs del requisito de la inscripcin oficial, se le impeda hacer actuar a un perito balstico de su confianza. En este contexto, corresponde el derecho a elegir defensor, en sentido general, que le garantizan los arts. 8.d de la CADH y 14.3.d del PIDCP, ambos incorporados al texto del art. 75 inciso 22 de la Carta Magna Nacional.

II. El fallo de la Cmara de Apelaciones


1. El pronunciamiento ha sido por mayora y no por unanimidad 1.a. El voto en disidencia del Dr. Lucini, producido en primer trmino, se pronuncia por la admisibilidad y la procedencia del recurso, llegando a decidirse por la inconstitucionalidad de lo dispuesto por los arts. 254 y 259 del CPPN por violacin de las garantas de los arts. 14, 16 y 28 de la Constitucin Nacional. En tal sentido, afirma con cita del precedente Barcessat, Jaime s/inconstitucionalidad, de la misma Sala, sentencia del 17/9/07 que la limitacin establecida en las citadas normas procesales cercena las garantas de la defensa en juicio, del derecho a trabajar y de la libertad de contratar. Es muy relevante el argumento de que la profesin de perito balstico se encuentra reglamentada y que no existe ley alguna que establezca el control profesional por parte del juzgado. Estima que la matriculacin profesional es suficiente para la habilitacin a desempearla, destacando que el derecho de defensa implica o contiene el derecho de ser asistido por perito de confianza, lo que no se satisface sobre todo en casos comEspecial para La Ley. Derechos reservados (Ley 11.723)

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da de la garanta expuesta es sometida al cumplimiento del requisito de que el perito propuesto se halle inscripto en las listas oficiales de la Cmara, entonces ya no habra derecho posible sino, en todos los casos, actuacin de los expertos que, en definitiva, resultarn siempre oficiales. La hermenutica jurdica ensea que toda interpretacin debe ser hecha por la validez y no por la derogacin de la norma de derecho de que se trate. Si, en el presente, se lo hace subsumiendo la facultad del art. 259 en la observancia de las exigencias limitativas del art. 254 (en especial, en lo relativo a que se trate de experto inscripto en las listas formadas por el rgano judicial competente), el resultado conducir siempre a la invalidez de la misma. Esto es contrario a la regla de que la ley especial deroga a la general en lo que especficamente dispone. Si as se hubiera procedido, indiscutiblemente, el voto preopinante, de minora, habra sido seguido por los restantes y el recurso habra tenido acogida favorable.

Sganos en

/thomsonreuterslaley

@TRLaLey

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balstica en este caso. Es que el perito de parte es uno de los expertos que realizan la pericia, no uno de los que colaboran decisiva y previamente a proponer puntos de pericia o que, posteriormente, interpretan los resultados producidos por quienes actuaron como peritos. Adems, est claro y resulta indiscutible que el art. 259 del ritual establece el derecho a designar perito de parte y que, cuando remite a las condiciones del art. 254 del mismo cuerpo legal, lo hace en relacin a todas las que resultan compatibles con dicho derecho. Si, como han entendido los jueces de la mayora, esa facultad claramente deriva-

IV. En conclusin
De todo el comentario precedente surge, sin ambages, que el fallo de mayora merece la crtica negativa porque contiene la derogacin de garantas individuales con el consiguiente desconocimiento del artculo 31 de la Constitucin Nacional. La solucin propuesta es, en cambio, clara y adecuada a esta ltima. Ms an, el pre-

sente caso constitua una oportunidad de gran relevancia para que los magistrados se pronunciaran instando a los poderes pblicos a la creacin de cuerpos oficiales de peritos de la defensa, extraos a los integrantes en el presente de las asesoras periciales judiciales y policiales que, como decimos ms arriba, final y fatalmente, responden al Estado, tanto a los jueces como a los fiscales de instruccin o de juicio. Es una asignatura todava pendiente y tiene gran necesidad de ser respondida por cuanto se trata de la garanta de la inviolabilidad de la defensa en juicio de los arts. 18, 33 y 75.22 de la Constitucin Nacional. l
Cita on line: AR/DOC/834/2013

Bonos de canje
Propuesta de pago formulada por la Repblica Argentina. Orden de presentar los trminos precisos de la alternativa de pago y los plazos en el que pueda cumplirse. El cnsul de la Repblica Argentina hizo saber que, en lugar de la frmula de

pago ordenada por la corte de distrito, el pas estaba preparado para acatar una frmula diferente para reparar la deuda mantenida en bonos originales y de canje materia de discusin. La Corte de Apelacin orden que el 29 de Marzo de 2013, o antes, se entreguen por escrito los trminos precisos de cualquier alternativa de pago y el calendario en que pueda cumplirse.

La corte establece que, dentro de los trminos especificados, Argentina indique: (1) cmo y cundo propone cumplir las obligaciones de deuda de los bonos originales que se han mantenido impagos por los ltimos 11 aos; (2) la tasa a la que propone reembolsar las obligaciones de deuda de los bonos originales en adelante; y (3) qu seguridades, si las hubiere, otorgar el Gobierno

de que tomar la accin necesaria para la implementacin de su propuesta, y el calendario para tal accin.

116.878 United States Court of Appeals for the Second Circuit 2013/03/01.- NML Capital... v. The Republic of Argentina.

edictos
El Juzgado Nacional de 1 Instancia en lo Civil N 96, Secretara Unica de la Ciudad Autnoma de Buenos Aires, sito en Av. de los Inmigrantes 1950, Piso 6, en los autos caratulados GUERRI, ALFREDO ALBERTO S/SUCESION AB INTESTATO (Expte. N 73116/12), cita y emplaza por el trmino de Treinta das a herederos y acreedores del Sr. GUERRI ALFREDO ALBERTO a fin de que comparezcan a estar a derecho. El presente deber publicarse por tres das en el diario LA LEY. Ciudad Autnoma de Buenos Aires, 12 de diciembre de 2012 Mara Constanza Caeiro, sec. LA LEY: I. 05/03/13 V. 07/03/13 104118/2012. MANAU MARIA DE LAS MERCEDES S/SUCESION AB-INTESTATO. El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 72, Secretara Unica, de esta Capital Federal en autos MANAU MARIA DE LAS MERCEDES S/SUCESION AB-INTESTATO, cita y emplaza por treinta das a herederos y acreedores de MARIA DE LAS MERCEDES MANAU. Publquese por tres das en el diario LA LEY. Buenos Aires, 8 de febrero de 2013 Daniel H. Russo, sec. LA LEY: I. 05/03/13 V. 07/03/13 Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 107, Secretara Unica de la Capital Federal, cita y emplaza por treinta das a herederos y acreedores de MASTROBERTI PASCUAL NICOLAS, a efectos de hacer valer sus derechos. El presente edicto deber publicarse por tres das en el diario LA LEY. Buenos Aires, 19 de febrero de 2013 Osvaldo La Blanca Iglesias, sec. LA LEY: I. 05/03/13 V. 07/03/13 El Juzgado Nacional de 1 Instancia en lo Civil N 55, Secretara Unica, cita y emplaza por treinta das a herederos y acreedores de la Sra. EMILIA GOMEZ. Publquese por tres das en La Ley. Buenos Aires, 18 de febrero de 2013 Olga Mara Schelotto, sec. LA LEY: I. 05/03/13 V. 07/03/13 El Juzgado Nacional en lo Civil N 31, cita y emplaza por treinta das a he rederos y acreedores de MARIA LUISA CIRINO. Publquese por tres das en LA LEY. Buenos Aires, 19 de mayo de 2011 Mara Cristina Garca, sec. LA LEY: I. 01/03/13 V. 05/03/13 87062/2012. VARESSE HECTOR S/SUCESIN AB-INTESTATO. Juzgado Nacional en lo Civil N 31, cita y emplaza por treinta das a herederos y acreedores de HECTOR VARESSE. Publquese por tres das en LA LEY. Buenos Aires, 26 de octubre de 2012 Mara Cristina Garca, sec. LA LEY: I. 01/03/13 V. 05/03/13 El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil N 37, Secretara Unica, sito en Uruguay 714, 2 piso de esta Ciudad, cita por el trmino de 30 das (treinta das) a herederos y acreedores de MANUEL ALFONSO ROMERO, a fin de hacer saber sus derechos. Publquese por tres das en LA LEY. Buenos Aires, 6 de febrero de 2013 M. Pilar Rebaudi Basavilbaso , sec. LA LEY: I. 01/03/13 V. 05/03/13 Exp. 91.014/2012. El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 48, Secretara Unica, cita y emplaza por treinta das a herederos y acreedores de Don FELIX ALEJANDRO ALAIS a efectos de hacer valer sus derechos. Publquese por tres das en LA LEY. Buenos Aires, 12 de diciembre de 2012 Rubn Daro Orlandi, sec. LA LEY: I. 01/03/13 V. 05/03/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 66, sito en Av. de los Inmigrantes 1950, piso 1, of. 110 de Capital Federal, cita y emplaza por treinta das a herederos y acreedores de MARIO BENIGNO RUIZ. Publquese por tres das en el Diario La Ley. Buenos Aires, 25 de octubre de 2012 Carmen Olga Prez, sec. LA LEY: I. 01/03/13 V. 05/03/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Federal N 5, Secretara N 10, sito en Libertad 731, piso 1 de Capital Federal, hace saber que MARA CRISTINA GIMNEZ ROJAS, D.N.I. N 94.478.104 de nacionalidad paraguaya y de ama de casa , ha iniciado los trmites tendientes a la obtencin de la Ciudadana Argentina. Cualquier persona que tuviere conocimiento de algn acontecimiento que pudiere obstar a dicha concesin, deber hacer saber su oposicin fundada al Juzgado. Publquese por dos veces, en el lapso de quince das en La Ley. Buenos Aires, 7 de febrero de 2013 M. Andrea Salamendy, sec. LA LEY: I. 04/03/13 V. 04/03/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 39, cita y emplaza por 30 das a herederos y acreedores de MARTHA AVELINA ROJAS a fin de hacer valer sus derechos. Publquese por tres das en el diario LA LEY. Buenos Aires, 18 de febrero de 2013 Mara Victoria Pereira, sec. LA LEY: I. 04/03/13 V. 06/03/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 58, sito en Avda. de los Inmigrantes 1950, piso 5, cita y emplaza a los herederos y acreedores de la Sra. ESMERALDA CARMEN ANTONIA DEFESO, a los efectos de hacer valer sus derechos por el trmino de treinta das en el peridico LA LEY. Buenos Aires, 18 de febrero de 2013 Mara Alejandra Morales, sec. LA LEY: I. 04/03/13 V. 06/03/13 Exp. 102339/12. BARI ALEJANDRO HUGO S/SUCESIN AB-INTESTATO. El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 78, Secretara Unica, cita y emplaza por el trmino de treinta das a herederos y acreedores de BARI ALBERTO HUGO a efectos de hacer valer sus derechos. Publquese por tres das en el Diario La Ley. Buenos Aires, 18 de febrero de 2013 Cecilia E. A. Camus, sec. LA LEY: I. 04/03/13 V. 06/03/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 39, sito en Av. de los Inmigrantes 1950, 5 piso, de esta Ciudad, cita a herederos y acreedores de NOTARFRANCESCO ANGEL EDUARDO por el trmino de 30 das a efectos de hacer valer sus derechos en autos caratulados: NOTARFRANCESCO ANGEL EDUARDO S/SUCESIN AB-INTESTATO (EXPTE N 68.531/2012). El presente edicto deber ser publicado por 3 das en La Ley. Buenos Aires, 13 de febrero de 2013 Mara Victoria Pereira, sec. LA LEY: I. 04/03/13 V. 06/03/13 Exp. 93.128/12. PEREZ NELIDA S/SUCESIN AB-INTESTATO. El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 35, cita y emplaza a herederos y acreedores de NELIDA PEREZ, para que dentro del plazo de 30 das comparezcan en autos a hacer valer sus derechos. Publquense edictos por tres das en La Ley. Buenos Aires, 28 de diciembre de 2012 Gustavo G. Prez Novelli, sec. LA LEY: I. 04/03/13 V. 06/03/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Federal N 2, Secretara N 3, de Capital Federal, informa que MARIA CIRILA PEA VILLAR D.N.I. N 93.871.370, nacida el 05/07/1963 en Llimpe, Chincheros Apurimac, Per, solicit la declaracin de Carta de Ciudadana argentina. Cualquier persona que conozca algn impedimento para la concesin de beneficio, podr hacerlo saber a travs del Ministerio Pblico. Publquese por dos das dentro de un plazo de quince das. Buenos Aires, 1 de febrero de 2013 Luciana Montrfano, sec. fed. LA LEY: I. 04/03/13 V.04/03/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 21, Secretara Unica sito en Talcahuano 490 1er. Piso de CABA, cita a ETCHEVERRY JESUS RAMON para que comparezca a estar a derecho bajo apercibimiento de declarar su fallecimiento presunto (Art. 24 y sgtes. De la Ley 14.394). Autos: ETCHEVERRY JESUS R. s/ AUSENCIA CON PRESUNCION FALLECIMIENTO (Expte. N 36.637/11 CABA). Se deja constancia que el presente debe ser publicado una vez por mes, durante seis, meses, en el diario La Ley, sin costo alguno en virtud del beneficio de litigar sin gastos nro. 36649/11. Buenos Aires, 16 de octubre de 2012 Horacio Ral Lola, sec. LA LEY: I. 01/03/13 V. 01/03/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 62, a cargo del Dr. Juan Pablo Rodrguez, Secretara a cargo de la suscripta, cita y emplaza por el trmino de treinta das a herederos y acreedores de EUGENIA SODINOFF a fin de que hagan valer sus derechos. El presente deber publicarse por tres das en el Diario LA LEY. Buenos Aires, 7 de febrero de 2013 Mirta Luca Alchini, sec. LA LEY: I. 27/02/13 V. 01/03/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 36, cita y emplaza a los herederos y acreedores del Sr. CARLOS MARIO BARSIMA y la Sra. MARTA POMBO, a los efectos de hacer valer sus derechos por el trmino de treinta das. Publquese por tres das en La Ley. Buenos Aires, 27 de diciembre de 2012 Mara del Carmen Boulln, sec. LA LEY: I. 25/02/13 V. 27/02/13 El Juzgado Nacional en lo Civil N 89, cita y emplaza por treinta das a herederos y acreedores de ADELA JOSEFA GATTI y JUAN HECTOR QUAGLIO. El presente edicto deber publicarse por tres das en el diario La Ley. Buenos Aires, 19 de diciembre de 2012 Juan Pablo Iribarne, sec. LA LEY: I. 25/02/13 V. 27/02/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 49, Secretara Unica de Capital Federal, cita y emplaza por treinta das a herederos y acreedores de ALBINA PICCININI, Capital Federal (Civil). El presente deber publicarse por tres das en el diario La Ley. Capital Federal, 5 de febrero de 2013 Viviana Silvia Torello, sec. LA LEY: I. 25/02/13 V. 27/02/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 41, ubicado en Uruguay 714, piso 1, Capital Federal, emplaza a eventuales sucesores y/o herederos de RAMON ANGEL ROLDAN, a presentarse dentro del plazo de diez das a estar a derecho en los autos POLIAK, JORGE A. Y OTROS C/ROLDAN, RAMON ANGEL Y OTRO S/ NULIDAD DE ESCRITURAS Expte. N 107147/2007, bajo apercibimiento de designarse al Defensor Oficial para que los represente en estos autos. Publquese por dos das. Buenos Aires, 14 de diciembre de 2012 Gonzalo Martn Alvarez, sec. LA LEY: I. 26/02/13 V. 27/02/13 El Juzgado Nacional en lo Civil N 99, Secretara Unica, sito en Avda. de los Inmigrantes N 1950, a cargo del Dr. Camilo Almeida Pons, cita y emplaza por el trmino de 30 das a herederos y acreedores de MARTIN GERARDO MORENO. Publquese por 3 das en el diario LA LEY. Buenos Aires, 4 de febrero de 2013 Guillermina Echage Cullen, sec. LA LEY: I. 26/02/13 V. 28/02/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 89, Secretara Unica, sito en Talcahuano 550, Piso 6, de la Ciudad de Buenos Aires, cita y emplaza por treinta (30) das a herederos y acreedores de ADOLFO JORGE GIL VILLANUEVA, a los efectos de que hagan valer sus derechos. Publquese por tres das en LA LEY. Buenos Aires, 14 de febrero de 2013 Juan Pablo Iribarne, sec. LA LEY: I. 26/02/13 V. 28/02/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 58, a cargo de la Dra. Di Filipo Mara Isabel, Secretara Unica, a cargo de la Dra. Morales Mara Alejandra de Capital Federal, cita y emplaza por treinta das a herederos y acreedores de DORA GELARDINI a efectos de hacer valer sus derechos. El presente deber publicarse por tres das en LA LEY. Buenos Aires, 17 de diciembre de 2012 Mara Alejandra Morales, sec. LA LEY: I. 26/02/13 V. 28/02/13 96246/2012. LACEBRON PATRICIO EUGENIO S/SUCESION AB-INTESTATO. El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 51, Secretara Unica, sito en Uruguay 714, Piso 2, Capital Federal, cita y emplaza por treinta das a herederos y acreedores de PATRICIO EUGENIO LACEBRON, a efectos de estar a derecho. El presente edicto deber publicarse por tres das en LA LEY. Buenos Aires, 29 de noviembre de 2012. Mara Lucrecia Serrat, sec. LA LEY: I. 26/02/13 V. 28/02/13 El Juzgado Nacional de 1 Instancia en lo Civil N 20, Secretara Unica a mi cargo, cita y emplaza a herederos y acreedores de ORESTE RENATO PASQUALE por el trmino de treinta (30) das, a presentarse a ejercer derechos en autos: PASQUALE, ORESTE RENATO S/SUCESION AB-INTESTATO. El presente deber publicarse por tres (3) das en el Diario La Ley. Buenos Aires, 11 de dicimbre de 2012 Juan Carlos Pasini, sec. LA LEY: I. 26/02/13 V. 28/02/13 El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N 7, Secretara Unica del Departamento Judicial de Morn sito en la calle Brown y Coln piso 2 de la ciudad de Morn, cita por diez das a RICARDO MIGUEL QUIRNO LAVALLE y a quienes se consideren con derecho sobre el inmueble ubicado en la calle Manuel Ocampo, entre las calles Gaboto y Atuel designado con el N 29 de la faccin B de la localidad y partido de Hurlingham, provincia de Buenos Aires, para que conteste la demanda entablada por Claudia Mara Alejandra Zapata caratulado: ZAPATA MARIA ALEJANDRA Y OTRO C/QUIRNO LAVALLE S/ POSESION VEINTEAL bajo apercibimiento de designarle defensor de pobres y ausentes para que lo representen en el proceso. El presente deber publicarse por dos das en el Diario LA LEY. Morn, 20 de diciembre de 2012 Roberto Veiss, sec. LA LEY: I. 27/02/13 V. 28/02/13 El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Federal N 5, Secretara N 9, sito en la calle Libertad 731, piso 10 de la Capital Federal, hace saber que KUZMINA LYUDMYLA con DNI N 93.867.114 de nacionalidad ucraniana, de ocupacin mdica ha iniciado los trmites tendientes a la obtencin de la ciudadana argentina. Cualquier persona que tuviere conocimiento de algn acontecimiento que pudiere obstar a dicha concesin, deber hacer saber su oposicin fundada al Juzgado. Publquese por dos veces, en el lapso de quince das. Buenos Aires, 20 de noviembre de 2012 Ximena Rocha, sec. LA LEY: I. 28/02/13 V. 28/02/13

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