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La Fe de los Ciegos de Jericó

Este documento narra la historia bíblica de dos ciegos que piden sanación a Jesús mientras pasa. Los ciegos gritan "Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros". Algunas personas reprenden a los ciegos por gritar, pero Jesús pregunta qué quiere que haga por ellos y los cura de su ceguera. El documento analiza la importancia de reconocer a Jesús como el Mesías prometido y de creer en su misión de sanar, a pesar de la oposición de quienes quieren un mesías

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Este documento narra la historia bíblica de dos ciegos que piden sanación a Jesús mientras pasa. Los ciegos gritan "Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros". Algunas personas reprenden a los ciegos por gritar, pero Jesús pregunta qué quiere que haga por ellos y los cura de su ceguera. El documento analiza la importancia de reconocer a Jesús como el Mesías prometido y de creer en su misión de sanar, a pesar de la oposición de quienes quieren un mesías

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Ministerio de Sanacin San Pedro El ciego de Jeric Jess Hijo de David ten compasin de mi Cuando estamos en la constate bsqueda

de Jess siempre podemos pensar de dos manera: la primera, el estar en la iglesia, en el grupo juvenil me har una persona feliz; o , este es el nico lugar donde me siento cmodo y aceptado. A veces un tercer pensamiento se hace presente en lo profundo: me siento tan solo que este es el nico lugar donde puedo encontrar la felicidad. Entonces vemos a Jess como el Salvador, pero no el Redentor de nuestra vida, sino como el prncipe azul que viene a rescatarnos o como Iran Man que vence todo. Pintamos muchas veces nuestras vidas como una pelcula; entre ser popular, pertenecer, ser originales, en fin tratando de distinguirnos. Pero el verdadero discpulo de Cristo reconoce la voz de su pastor, no slo para servirle sino para dejarse verdaderamente moldear. Hoy a la luz de la historia de dos ciegos, analizaremos cmo est nuestra vida, cuales son aquellas que cosas que nos tienen alejados de Dios en lo profundo de nuestra alma, porque podemos estar aqu activamente pero en el fondo pensar que Dios no tiene tiempo para nuestras cosas. Los caminos se hicieron para andarse; o mejor dicho, andando se hicieron los caminos. Por eso, el Evangelio nota la incongruencia de dos hombres que se encontraban sentados a la vera del sendero. Cual atletas descalificados de la competencia, se apostaron derrotados a contemplar el desfile de quienes corran con esperanza de alcanzar un galardn en la meta. Se les haban cerrado todas las puertas y vedado todas las posibilidades, excepto la de ser mendigos. La desgracia los haba unido y la misma enfermedad los mantena juntos. Ciertamente hubiera sido ms provechoso sentarse en sendos lados de la va. Sin embargo, ellos haban preferido compartir sus sufrimientos, aunque tuvieran que dividir las ganancias. As, cada mendrugo de pan era siempre partido en dos, y al final de la jornada abran la bolsa comn para repartirse las pocas monedas. Hay que notar que no slo estaban juntos, sino profundamente unidos. La ceguera los haba contagiado uno del otro y ahora les resultaba del todo

Ministerio de Sanacin San Pedro El ciego de Jeric imposible separarse. La rutina de la vida y la falta de ilusin los tenan adormecidos, sin derecho a soar; sin la alegra expectante del que confa en que el futuro ser mejor. Para ellos, la noche era interminable y no podan esperar un nuevo da; no veran el sol que despeja las tinieblas y hace emerger colores y figuras. Pero una maana, todo cambi. De la legendaria ciudad sali una algaraba triunfal, mientras que un victorioso desfile emprenda la marcha, pasando precisamente en frente de donde ellos se encontraban. Era el famoso Jess de Nazareth, abanderando la paz y la felicidad. El Evangelio aclara que "al or ellos que Jess pasaba", reaccionaron inmediatamente. Su fino odo les haba hecho distinguir que se trataba de algo muy especial. Su alta fidelidad para escuchar los haba capacitado para distinguir al Seor. No tenan necesidad de que nadie se lo dijera. La estereofona que viene de la fe se los aseguraba de tal manera, que no dejaba lugar a duda. La naturaleza tambin haba compensado la carencia visual con una potente voz, que era capaz de ser escuchada por todos los integrantes de una caravana. Se pusieron a gritar En esta ocasin se trataba de un acontecimiento muy singular: la multitud era demasiado grande, los aplausos interminables y el vocero constante. Por eso, haba que hacer algo especial para ser tomados en cuenta. Como no podan ver a Jess, optaron por tomar el camino ms difcil: se haran ver por l. En un instante se pusieron de acuerdo, tanto para levantar su voz como para unificarla. Haba que superar el gritero de los vendedores, los llantos de los nios y los cuchicheos de las mujeres.

Ministerio de Sanacin San Pedro El ciego de Jeric As, cual sonido de trompeta, un clamor sonoro surc el espacio, haciendo estremecer a ms de alguno. Gritaban juntos, no slo para ser escuchados, sino como signo de su mutua solidaridad. Cual coro armnico en sintona perfecta, su voz vibr al unsono. Su oracin estaba compuesta por tres partes, tan cuidadosamente escogidas como perfectamente unidas y dependientes. Seor La primera palabra elegida era la ms importante para lograr captar la atencin. De este primer impacto dependera todo el xito o todo el fracaso de su intervencin. -Seor...!, -gritaron con todo su corazn. Es muy importante recordar que este ttulo era reservado exclusivamente a Dios en el Antiguo Testamento. Por tanto, con esa expresin slo uno poda darse por aludido. Nadie, sino el interesado, podra responder a quien lo estuviera llamando en esa forma. Por tanto, no poda haber lugar al equvoco, a pesar de ser tantos los transentes. Uno solo era "el Seor" entre toda esa multitud. De esa manera, ellos reconocan la supremaca de Jess sobre sus vidas. Era una forma explcita para entrar en su servicio. De ahora en adelante, ellos eran una pareja ms de sus incondicionales vasallos. As, se rendan absolutamente bajo el seoro del Maestro. De ese da en adelante, ya no serviran a otro que no tuera l. Se trata de una declaracin que los compromete con Jess delante de todo el pueblo. No es un grito como quien solicita un taxi, sino el firme compromiso de rendirse y servir al Seor. Psicolgicamente hablando, no haba mejor forma de ser tomado en cuenta por Jess, que ponindose a su servicio. La multitud se acercaba al famoso taumaturgo para pedirle favores. Todos extendan las manos para ser llenados de bendiciones. El ro humano que se acercaba al Maestro, era como avalancha que trataba de arrancarle hasta su alma. Ellos, nadando contra corriente, saban que era ineludible el encontrarse con l. Comenzaron ponindose

Ministerio de Sanacin San Pedro El ciego de Jeric a su servicio, aunque bien poco tuera lo que pudieran ofrecer. Hijo de David Si con el primer ttulo -Seor- se comprometan absolutamente con l, ahora lo comprometen a l mismo: si Jess no era el "Hijo de David", no deba responder al llamado. El ttulo "Hijo de David" estaba preado de un profundo sentido mesinico: - Un hijo del rey David se sentara eternamente en el trono de Israel: 2Sam 7,13-14. - Del tronco de Jess (padre de David) brotara un retoo lleno de todos los dones carismticos, para instaurar los tiempos mesinicos: Is 11,1-9. - Todos los enemigos estaran postrados a los pies de este hroe victorioso: Sal 110,1. - Los tiempos mesinicos se podran identificar claramente por varios signos. Uno de los principales sera que los ojos de los ciegos se abriran: Is 61,12:35 5. Ver Mt 11,5. - De la familia real saldra el que habra de pastorear a Israel: Mq 5,1. - Jess mismo haba presentado sus credenciales mesinicas en la sinagoga de su pueblo, cuando afirm explcitamente que estaba lleno del Espritu Santo para dar vista a los ciegos: Lc 4,18-19. As pues, ellos, confesando pblicamente que Jess era el Mesas esperado, lo comprometan delante de todos a que diera la prueba mesinica anunciada en las infalibles Escrituras: dar vista a los ciegos. De esta forma lo urgan delante de todos los que haban escuchado aquel potente grito. Ciertamente era una valiente y hasta atrevida oracin que tena que ser escuchada, obligando a Jess a responder de alguna manera.

Ministerio de Sanacin San Pedro El ciego de Jeric Ten piedad de nosotros Esta expresin no precisa comentario. Qu puede ser ms expresivo que un lamento que brota de lo ms profundo de un corazn necesitado? La gente les reprendi Estos gritos presionaban de tal manera a Jess, que a muchos les pareci exagerado. Entonces se acercaron a los ciegos y les reprendieron. An entre los seguidores de Jess haba quienes no eran partidarios de las curaciones. En caso de haber algn signo debera ser discreto, dentro de lo normal. Sin cosas llamativas ni extraordinarias. Aceptaban al Mesas, pero sin cumplir su misin mesinica. Un Mesas as, sera como un fuego que no quema o un agua que no fecunda De qu servira un sol que no ilumina? Aqu encontramos frente a frente dos posturas sobre el Mesas: - Los ciegos que toman en serio las Escrituras, y la declaracin de Jess de Nazareth en que promete abrir los ojos a los ciegos. Para ellos, el Mesas debe dar la prueba de su mesianismo. Las curaciones no son slo convenientes, sino absolutamente necesarias. Si Jess no sana a los enfermos, no puede ser el Mesas. Por tanto, no tienen valor sus enseanzas, sus bienaventuranzas son una utopa y no hay que darle crdito a su persona, ya que no cumple los requisitos mesinicos. Si Jess no cumple las palabras de la Escritura, no tenemos la obligacin de cumplir la suya. Ellos no estn dispuestos a creer en un Mesas devaluado o debilitado. - Los que aceptan al Mesas, pero moldeado por su prudencia excesiva; los que piensan que eso de las curaciones es un "gnero literario" que no hay que tomar al pie de la letra, son quienes juzgan fundamentalistas a los que creen sin condiciones en lo que Jess dijo. Quieren un Mesas discreto: la espada de su Palabra no debe llegar hasta la hendidura de los huesos, ni debe realizar prodigios y milagros que llamen la atencin. Desgraciadamente todava quedan muchos de esos seguidores de Jess, que niegan los milagros y curaciones por la simple razn de que no

Ministerio de Sanacin San Pedro El ciego de Jeric aceptan los signos portentosos. El perfil del Mesas est delineado por sus gustos, y no por la misin que Dios le ha confiado ni las necesidades de la humanidad. Entonces, con un shhh...! en la boca y mirada condenatoria, conminaron a los ciegos para que se callaran. A los que no podan ver se les negaba tambin el derecho de hablar. Era tan grande la presin, que pareca capaz de ahogar la espontaneidad y la sinceridad de aquella splica. Trataban de moldearlos de acuerdo a un patrn preestablecido, recortado por el respeto humano y los cnones convencionales. En la relacin con Dios se fabrican normas que modulan la voz, gradan la temperatura del corazn y maquillan el rostro, para que los hombres y las mujeres sean productos en serie; todos iguales, no slo de fachada, sino de pensamiento, palabra, obra y, sobre todo, de omisin, ya que se insiste, de manera escrupulosa, en todo lo que no se debe hacer. Se ritualizan de tal manera las frmulas de relacionarse con Dios, que se pierde precisamente la cualidad que identifica el amor: la espontaneidad. Pero ellos gritaron ms fuerte La navaja no fue capaz de cortarlos a la misma medida. Al contrario. Ellos rompieron el molde preestablecido. El trmino griego "meizon" da a entender que no slo gritaron ms fuerte, sino ms intensamente, con mayor conviccin y seguridad. La oposicin les ofreci la oportunidad de confirmar su declaracin de fe, de una manera ms valiente y decidida. La contrariedad fortaleci su postura. En vez de doblar las manos y agachar la cabeza, en vez de intimidarse o acomplejarse, volvieron a la carga con ms mpetu. Entonces se pusieron de pie y repitieron con el alma: - Seor, hijo de David, ten piedad de nosotros! Resulta muy fcil unirse de manera impersonal, al coro que reza: "Seor, ten piedad de nosotros"; pero es muy difcil aceptar y confesar ante los dems, nuestra condicin de pecadores y la necesidad de auxilio

Ministerio de Sanacin San Pedro El ciego de Jeric Gritaron de tal forma, que debieron ser odos por Jess. Ellos saban perfectamente que l los haba escuchado. Por tanto, el Maestro estaba ms comprometido que nunca... si en verdad era el esperado Mesas. Detenindose Jess Jess, entonces, se detuvo. Los caminos no se hicieron para andarse, sino para encontrarse. Quien no se sabe detener a tiempo, ha caminado en vano; ha sembrado con fatiga sin poder cosechar espigas de alegra. Les llamo Entonces les dio la primera orden. Ellos obedecieron inmediatamente. Ayudados y guiados por una cadena de manos amigas, fueron colocados frente a Jess. Haban logrado precisamente lo que se haban propuesto. Su inteligente estrategia haba producido los resultados calculados; lo dems ya no dependa de ellos. Que quieren que les haga? Si los ciegos se haban rendido absolutamente a las rdenes de Jess cuando lo confesaron como "Seor", ahora l mismo es quien se pone incondicionalmente a su servicio cuando les dice: "Pdanme lo que quieran". Les firm el cheque en blanco empleando como testigos a todos los que le seguan. Jess estaba tan comprometido con la confesin pblica de los ciegos, que no poda sino responder de la misma manera... l no haba venido a que le sirvieran, sino a servir. Seor, que se abran nuestros ojos Su peticin es perfectamente lgica con el principio del que partieron. Quieren que Jess se muestre como el verdadero Mesas que ha venido a abrir los ojos de los ciegos. Incluso ellos usan la frmula mesinica: "abrir los ojos". (ver Is 35,5) Su oracin est preada de absoluta confianza. No le dicen: si es posible... si puedes... si conviene para la salvacin de nuestras almas... Su peticin es casi una orden. Apoyados en el poder de Jess y que l mismo ha firmado el cheque en blanco, ellos simplemente lo cobran.

Ministerio de Sanacin San Pedro El ciego de Jeric Notemos que no or cada uno por su lado: "Seor, que se abran mis ojos". Uno peda al mismo tiempo por su compaero. Como que no conceban su sanacin sin la de su amigo. Compadecido les toc los ojos Jess respondi a esta doble peticin: tiene compasin de ellos y los cura al unsono. Imponiendo las manos en los ojos de los enfermos, los san al mismo tiempo e inmediatamente recobraron ambos la vista. Jess respondi al instante. As como ellos haban expresado pblicamente su fe, as Jess da muestra palpable no slo de su poder y compasin, sino que confirma explcitamente su carcter mesinico. Si este milagro beneficia a los enfermos, ms provecho trae a Jess: demuestra que l es el verdadero Mesas. Si en la sinagoga de Nazareth se haba proclamado el Ungido, que haba venido para dar vista a los ciegos, vemos que en el camino de Jeric cumple con dicha funcin. Es cierto que los ciegos salieron ganando con la recuperacin de su vista, pero ante los ojos de todo el mundo se manifest de manera palpable el cumplimiento de las Escrituras. Ellos le siguieron por el camino Ellos, los que estaban sentados, emprenden la marcha. Ya no existe ninguna justificacin para mantenerse pasivos e indigentes. Ahora deben caminar sin detenerse. "Seguir", de acuerdo a la mentalidad del Nuevo Testamento, no significa slo la accin de ir en pos de otro, sino que, tratndose de Jess, implica imitar su estilo de vida, ser como l. Esta es la perfecta sanacin de ambos. En esto consiste la completa salud del hombre: ser como Jess.

Ministerio de Sanacin San Pedro El ciego de Jeric Conclusin Tal vez en ningn otro pasaje del Evangelio encontraremos tantas enseanzas sobre la sanacin. Estamos delante de una rica mina de enseanzas, tanto del modo de pedirla, como la manera de otorgarla. 1.- En primer lugar, resalta la eficiencia de la oracin comunitaria de los que piden la curacin. 1. Jess haba prometido un poco antes (Mt 18,19, 20) que si dos se ponan de acuerdo para pedir cualquier cosa, la conseguiran necesariamente. Ponerse de acuerdo (sinfoneo) significa vibrar al unsono, compartir el mismo deseo, tener un solo objetivo. Estos dos que oran no slo estn juntos, sino profundamente unidos. - Juntos compartan todo cuanto eran y tenan. - Juntos oyeron a Jess. Juntos hicieron la misma oracin. - Juntos fueron interrogados. - Juntos respondieron. - Juntos fueron curados. - Juntos siguieron a Jess. As pues, cumpliendo la condicin puesta por Jess, deban ser escuchados. 2.- Se nota claramente la importancia de la manifestacin externa de la fe. No basta creer con el corazn. Es necesario confesar la fe con la boca. No es suficiente la conviccin interior. Esa debe expresarse, porque de esa manera nos comprometemos delante de todos. 3.- La respuesta a la oracin depende de que Jess tenga compasin. El ministerio de curacin es el ministerio de la misericordia, y por tanto, de la compasin por los enfermos. 4.- Tambin descubrimos la importancia del contacto fsico con el enfermo. Jess insisti en este aspecto con sus apstoles, cuando les dijo que impusieran las manos sobre los enfermos. Este signo de amor es ms importante de lo que pensamos. 5.- Primero se comprometen a aceptar a Jess como el Seor de sus vidas, y hasta despus le solicitan la curacin. 6.- La sanacin nos lleva a ponernos de pie y emprender la marcha. La verdadera sanacin nunca es pasiva: al contrario, quita la pasividad.

Ministerio de Sanacin San Pedro El ciego de Jeric 7.- Los que han sido sanados, sienten la, necesidad de continuar unidos en bsqueda del Seor. No quieren caminar aislados, sino formar parte de la misma caravana. 8.- Siguen a Jess. La completa sanacin consiste en seguir las huellas del Maestro. El es el camino. Por tanto, ser como Jess es la perfecta sanacin. 9.- La palabra tiene que ir acompaada de signos. Nunca palabra sin signos; menos, signos sin palabra.

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