Poemas msticos de Hallaj
Mstico y mrtir suf del siglo X
1 Qu tierra est vaca de Ti Por qu se elevan a buscarte en el cielo? T los ves mirndote en el gran da Pero ciegos ellos no ven. 2 Mi corazn tena caprichos dispersos Y mis caprichos, desde que el ojo Te ha visto, se han unido Ahora me envidia aquel que yo envidiaba Y soy el maestro de otros desde que T te has convertido en mi maestro No me culpen en Ti amigos y enemigos Porque desconocen la gravedad de mi prueba He dejado a la gente su ac-abajo y su religin, Absorbido en Tu amor, Oh T mi religin y mi ac-abajo 4 Te he escrito sin escribir
Es ms bien a mi espritu a quien he escrito sin escribir Porque nada separa al espritu de su Bien Amado Ni siquiera la distancia de una carta Y toda carta emanada de Ti, proveniente de Ti Es una respuesta sin reenvo de respuesta 5 Tu imagen est en mi ojo Tu invocacin en mi boca Tu habitacin en mi corazn Entonces dnde podras estar ausente? 9 Con el ojo del corazn vi a mi Seor Y Le dije : Quin eres T? El me dijo: T! Pues por Ti donde no es un lugar Y all donde T ests no hay un donde De Ti la imaginacin no tiene imagen A fin de que pueda saber dnde ests T T que contienes todo donde A la manera de no dnde, dnde entonces ests T? 10 Tengo un Bien Amado que visito en las soledades Presente y ausente a las miradas T no me ves escucharle con el odo Para entender las palabras que l dice Palabras sin forma ni pronunciacin Y que no se parecen a la meloda de las voces Es como si dirigindome a l Por el pensamiento, yo me dirigiera a m mismo Presente y ausente, prximo y lejano Las figuras de los calificativos no pueden contenerle l est ms cerca que la conciencia para la imaginacin Y ms oculto que los pensamientos evidentes 11 Mtenme mis autoridades pues mi vida ha de ser muerta Y mi muerte est en mi vida y mi vida est en mi muerte La desaparicin de m es para m un don de los ms nobles Y mi permanencia en mis cualidades, uno de los pecados viles Gran patriarca soy, de un rango elevado Pues he llegado a ser un nio en el jirn de las nodrizas Habitando al mismo tiempo el hueco de una tumba en tierras salinas Mi madre dio a luz a su padre (1), he aqu una de mis maravillas Y mis hijas, de mis hijas, fueron mis hermanas No por hecho de los tiempos ni por hecho de los adulterios
12 He renegado la religin de Dios, lo renegado Es un deber para m, un pecado para los musulmanes 15 Me esforc en esperar Pero mi corazn puede hacer esperar a mi corazn? Tu espritu se mezcl a mi espritu En la proximidad y la distancia Pues yo soy T como T T eres yo y lo que yo quiero 18 Pasiones de lo Verdadero que enteras todas nacen de lo Verdadero Pero que no pueden alcanzar la comprensin de lo ms grande Pues qu es la pasin sino una inclinacin seguida de una mirada Que propaga una llama entre sus conciencias? Si lo Verdadero llega a habitar la conciencia Tres estados se repiten ah al cuidado de los clarividentes: Un estado que aniquila la conciencia en la esencia de su pasin Luego la hace presente por la pasin en estado de perplejidad Y un estado donde todas las fuerzas de la conciencia se anan Volvindose hacia una visin que aniquila a todo visionario 19 Cuando el enamorado alcanza la perfeccin en el amor Y se abstiene de Invocarlo bajo el dominio de la invocacin Entonces ve la verdad de aquello con que el amor le rindi testimonio: Blasfemia, la plegaria de los amantes 21 T moras en mi corazn y l contiene los misterios de Ti Que la morada se regocije y se regocije el vecino! El no refrena ningn misterio que yo conozca salvo T Mira con Tu ojo: hay algn otro en la morada? Que la noche de la separacin se alargue o se acorte La esperanza y el recuerdo de l me hacen compaa Mi prdida me conviene porque Te conviene, Oh mi Asesino Y yo elijo lo que T eliges 22 Las luces de la luz de la Luz tienen luces en la creacin Y el Misterio tiene misterios en la conciencia de quienes saben guardarlo Y el Ser entre los seres es un ser creador Donde mi corazn descansa, se ofrenda y divide Con el ojo de la razn contempla lo que describo Pues la razn tiene ms de un odo conciente y ms de una mirada
24 Al negarte Te santifico Y mi razn en Ti es locura Quin es Adn sino T? Y quin en el alejamiento es Satn? 25 De todo mi ser, Oh mi Santidad, contengo Tu amor pleno T Te revelas a m como si estuvieras en m Vuelvo mi corazn hacia aquello que no eres T Y no veo ms que a m extranjero a los otros, familiar a Ti En el confinamiento de la vida, heme aqu privado de humanos Arrstrame entonces a mi confinamiento! 26 Dios es testigo! Que ningn sol salga ni se ponga Sin que Tu amor est unido a mis suspiros Y que no me asle para distraerme con el prjimo Sin que T seas mi distraccin con el prjimo Y que triste o gozoso no Te invoque Sin que T ests en mi corazn entre mis dudas Y que de sed no me apreste a beber agua Sin que vea una imagen de Ti en mi copa Ah! si yo pudiera, ira a Ti corriendo con el rostro o caminando con la cabeza! 27 Oh brisa! Di al cervatillo que beber no hace ms que acrecentar mi sed! Tengo un Bien Amado cuyo amor est en medio de las entraas Que l pisotee mis mejillas si l quiere Su espritu es mi espritu, mi espritu Su espritu Si l quiere yo quiero y si yo quiero l quiere 28 No ceso de flotar en los mares del amor Las aguas me elevan y me hunden Ya sea que las aguas me sostengan Ya sea que caiga y me hunda En fin l me lleva en amor All donde no hay orilla Yo llamaba a Aquel cuyo nombro no develo Y que jams traicionar en amor Que mi alma no Te desee, Seor, Pues ese no fue nuestro pacto! 33 Mi nico me ha unificado por la unificacin de lo Verdadero
Verdadero que no conduce a multitud de caminos Yo soy lo Verdadero y lo Verdadero es Verdadero por lo Verdadero l se viste de S mismo y la diferencia se desvanece Estrellas puras se manifiestan Centelleando en brillantes relmpagos! 34 No se nos calumnie! He aqu los dedos que tenemos teidos con sangre de los amantes 36 Tu espritu se mezcla a mi espritu Como el mbar al almizcle oloroso Si una cosa Te toca, ella me toca Porque T eres yo inseparablemente 38 La vida de aqu abajo me hace creer que me equivoco Como si yo no supiera su estado Dios condenando lo ilcito Y yo evitando lo lcito Ella me tendi su derecha Y yo la devolv con su izquierda Yo la vi en la necesidad Y le hice ofrenda de su totalidad Y cmo llorar su abandono cuando no conozco sus favores? 39 Con el ojo del saber mi mirada indic Indic con el solo pensamiento secreto Y en mi conciencia algo apareci Ms sutil a comprender por la imaginacin de mi imaginacin Y divid el tumulto de la mar de mi pensamiento Atravesndolo como una flecha Y mi corazn se elev con las plumas de mi nostalgia Fijas a las alas de mi determinacin Hacia Aquel que, preguntndoseme sobre l, Yo indico por un smbolo pero que no nombro Hasta que, habiendo sobrepasado todo lmite Errante en los desiertos de la proximidad Yo miraba dos puntos de agua Y no vea ah nada que sobrepasara los lmites de mi imagen Entonces dcil, vine a l Sosteniendo el extremo de mi tralla en la palma de mi sumisin El amor grab de l en mi corazn A hierro de la nostalgia, una huella qu huella! Y en la proximidad, la visin de m se ausent de m
Tanto que olvid mi nombre 40 Me sorprendo de Ti y de m Oh T que deseas al deseante T me has acercado a Ti Al punto que he credo que T eras yo Y me he absorbido en el amor Al punto que T me has aniquilado en Ti Oh, mi felicidad en la vida Y mi quietud despus de mi sepultacin! En mi lamento y mi confianza Slo T me acompaas Oh T cuyos jardines de signos Abrazan toda apariencia Si yo deseo una cosa T eres todo lo que yo deseo 41 Oh t que me acusas por Su amor, Cmo me acusas! No me habras acusado si de l hubieras sabido por qu sufro Algunos van de peregrinacin, la ma est ah donde yo habito Sacrifican el ganado y yo, mi alma y mi sangre Aquellos que, sin la ayuda de los sentidos, giran alrededor de la Kaaba, Giran alrededor de Dios, Quien les dispensa del Lugar Sagrado 44 Ay! T o yo? He aqu dos dioses! Lejos de m, lejos de m la afirmacin de dos Ah, jams mi no-ser es para Ti un ser Y mi todo es en todo ambiguo al doble rostro Dnde, entonces, est Tu ser ah donde yo miro? Pues ya mi ser est all o l no tiene donde Y dnde est Tu rostro que yo busco con la mirada? En la visin del corazn? En la visin del ojo? Entre T y yo, un yo est de ms Que la separacin cese y que el T avasalle al yo! 47 Dos en m vigilan, testigos de Su amor Y dos en m atestiguan que T me ves En lo ms profundo de m, no hay pensamiento sino para Ti Y mi lengua no dice ms que Tu amor Si yo quiero el oriente, T eres el oriente del oriente Y si quiero el occidente, T ests justo delante de mis ojos Si quiero un en-lo-alto, T eres el en-lo alto del en-lo-alto Y si yo quiero un en-lo-bajo, T eres todo espacio T eres el lugar de todo, o ms bien su no lugar
Y T ests, imperecedero, en el todo de todo En mi corazn, mi alma, mi conciencia mi pensamiento, La alternancia de mis respiros y el nudo de mi ntimo (1) Alusin al Profeta llamando a Ftima, su hija, madre de su padre Traducido desde el francs por Soledad Faria Fuente: http://www.webislam.com/articulos/37676-poemas_misticos_de_hallaj.html
Poemas msticos de Mansur Al-Hallaj
Pero mi corazn puede hacer esperar a mi corazn?
Qu tierra est vaca de Ti Por qu se elevan a buscarte en el cielo? T los ves mirndote en el gran da Pero ciegos ellos no ven. Mi corazn tena caprichos dispersos Y mis caprichos, desde que el ojo Te ha visto, se han unido Ahora me envidia aquel que yo envidiaba Y soy el maestro de otros desde que T te has convertido en mi maestro No me culpen en Ti amigos y enemigos Porque desconocen la gravedad de mi prueba He dejado a la gente su ac-abajo y su religin, Absorbido en Tu amor, Oh T mi religin y mi ac-abajo Te he escrito sin escribir Es ms bien a mi espritu a quien he escrito sin escribir Porque nada separa al espritu de su Bien Amado Ni siquiera la distancia de una carta Y toda carta emanada de Ti, proveniente de Ti Es una respuesta sin reenvo de respuesta
Tu imagen est en mi ojo Tu invocacin en mi boca Tu habitacin en mi corazn Entonces dnde podras estar ausente? Con el ojo del corazn vi a mi Seor Y Le dije : Quin eres T? El me dijo: T! Pues por Ti donde no es un lugar Y all donde T ests no hay un donde De Ti la imaginacin no tiene imagen A fin de que pueda saber dnde ests T T que contienes todo donde A la manera de no dnde, dnde entonces ests T? Tengo un Bien Amado que visito en las soledades Presente y ausente a las miradas T no me ves escucharle con el odo Para entender las palabras que l dice Palabras sin forma ni pronunciacin Y que no se parecen a la meloda de las voces Es como si dirigindome a l Por el pensamiento, yo me dirigiera a m mismo Presente y ausente, prximo y lejano Las figuras de los calificativos no pueden contenerle l est ms cerca que la conciencia para la imaginacin Y ms oculto que los pensamientos evidentes Mtenme mis autoridades pues mi vida ha de ser muerta Y mi muerte est en mi vida y mi vida est en mi muerte La desaparicin de m es para m un don de los ms nobles Y mi permanencia en mis cualidades, uno de los pecados viles Gran patriarca soy, de un rango elevado Pues he llegado a ser un nio en el jirn de las nodrizas Habitando al mismo tiempo el hueco de una tumba en tierras salinas Mi madre dio a luz a su padre (1), he aqu una de mis maravillas Y mis hijas, de mis hijas, fueron mis hermanas No por hecho de los tiempos ni por hecho de los adulterios He renegado la religin de Dios, lo renegado Es un deber para m, un pecado para los musulmanes Me esforc en esperar Pero mi corazn puede hacer esperar a mi corazn? Tu espritu se mezcl a mi espritu En la proximidad y la distancia Pues yo soy T como T T eres yo y lo que yo quiero Pasiones de lo Verdadero que enteras todas nacen de lo Verdadero Pero que no pueden alcanzar la comprensin de lo ms grande
Pues qu es la pasin sino una inclinacin seguida de una mirada Que propaga una llama entre sus conciencias? Si lo Verdadero llega a habitar la conciencia Tres estados se repiten ah al cuidado de los clarividentes: Un estado que aniquila la conciencia en la esencia de su pasin Luego la hace presente por la pasin en estado de perplejidad Y un estado donde todas las fuerzas de la conciencia se anan Volvindose hacia una visin que aniquila a todo visionario Cuando el enamorado alcanza la perfeccin en el amor Y se abstiene de Invocarlo bajo el dominio de la invocacin Entonces ve la verdad de aquello con que el amor le rindi testimonio: Blasfemia, la plegaria de los amantes (1) Alusin al Profeta llamando a Ftima, su hija, madre de su padre Traducidos desde el francs por Soledad Faria Fuente: http://www.webislam.com/articulos/40090poemas_misticos_de_mansur_alhallaj.html
Reivindicacin y vigencia de Al Hallaj
16/09/2007 - Autor: Lloren Vidal - Fuente: Artculos de Lloren Vidal http://www.webislam.com/articulos/32158reivindicacion_y_vigencia_de_al_hallaj.html al-Hallaj predicando el islamConoca a Hallaj o Al Hallaj, al que tanto debe nuestro Ramn Llull en su vertiente mstica, a travs de distintos tratados sobre sufismo, as como por medio de distintas antologas de la filosofa y de la poesa suf. Me adentr, hace tiempo, en su vida y en su obra gracias a "La Passion de Hallaj, martyr mystique de lIslam" de Louis Massignon (Gallimard, Pars), que antao pude encontrar en alguna biblioteca, creo que en Ginebra, pero me faltaba conectar mejor con la vibracin mstica de este buscador de lo infinito.
Y ha sido ahora, merced a la reciente "vocation de Hallaj, Martir mystique de lIslam" de Kebir M. Ammi (Presses de la Renaissance, Paris), que he conseguido escuchar el latido vivo y profundo de ese ser privilegiado que fue
condenado, encarcelado, azotado, mutilado de manos y pies, crucificado, degollado e incinerado en Bagdad en el ao 922 de nuestra era, por su autonoma de pensamiento y de espritu, al defender una va personal en la bsqueda y realizacin de Dios, as como por haber dicho, en una alocucin teoptica y mstica "Ana-al-haqq" (Yo soy la verdad), manifestacin de su descubrimiento e identificacin con el yo interior profundo, depositario de la chispa divina que hay en nosotros, y ncleo de su pensamiento, lo que no fue comprendido por las autoridades religiosas y polticas de su pas y de su poca.
Su mente clarividente se adelant a su tiempo y su concepcin interconfesional de la espiritualidad se hizo patente en numerosas ocasiones. Un da, por ejemplo, en un zoco de Bagdad , dirigindose a un oyente, afirm:
"Debes saber que judasmo, cristianismo e islam, como las otras religiones, no son ms que denominaciones. El objetivo buscado a travs de ellas no vara ni cambia jams".
El mensaje espiritual de Al Hallaj -articulado en torno a tres ejes fundamentales: dnde buscar el Bienamado (Dios), cmo conocerle y cmo unirse a l- nos redescubre, en una actitud de bsqueda interreligiosa, la va individual y ecumnica del sentimiento y del corazn. Escuchmosle en uno de sus poemas:
"Yo he visto a mi Seor por el ojo del Corazn. Yo dije: Quin eres T? l me respondi: T".
Por ello, ms all de los marcos confesionales estrictos, ense el camino de la vida espiritual interior sin tener demasiado en cuenta, por antiguas y respetables que sean, las normas establecidas, lo que le convierte en un punto de encuentro y de reflexin para personas liberales de las distintas creencias.
Por su universalidad mstica, yo siempre cre vislumbrar la presencia de Hallaj encarnada en los pobres y lisiados de los pases islmicos y, as, en un haikai
titulado "Al Hallaj en el Nord dfrica" (Al Hallaj en el Norte de frica), incluido en mi entrega "Petits poemes" (Pequeos poemas), publicacin anexa a los antiguos cuadernos literarios Ponent, Mallorca Cdiz, 1999, escrib:
"Vares sortir-me, baldat de mil maneres, capta qui capta".
(Y me saliste, tullido de mil formas, como un mendigo).
Todas las religiones y todas las ideologas (hemos de reconocerlo humildemente), en su dimensin humana, tienen sus mrtires y sus verdugos, sus perseguidos y sus perseguidores, sus explotados y sus explotadores, sus tolerantes y sus fanticos represores, sus devotos sinceros y sus hipcritas epifnicos ansiosos de prestigio y de poder, y la verdad est siempre -y de ello estoy convencido- del lado de los mrtires, de los perseguidos, de los explotados, de los tolerantes y de los devotos sinceros, nunca de la parte de los fanticos, ni de los hipcritas epifnicos, ni de los explotadores, ni de los perseguidores, ni de los verdugos.
Pero a parte de su pretendida ortodoxia, para unos, o supuesta heterodoxia, para otros, (en lo que respetuosamente no entro por no ser el objeto de este artculo, por no tener atribuciones para ello y porque la mstica siempre est en el filo que separa ambas actitudes) y ms all de su contenido religioso, filosfico y teolgico, est su actitud vital de haber sido un buscador individual independiente, un caminante solitario y un navegante por estelas no surcadas del desconocido mar de la existencia.
En una entrevista concedida a Loubna Bernichi y publicada en el semanario "Maroc Hebdo International" (Casablanca), a la pregunta sobre cul es el mensaje que con su obra ha querido transmitir a nuestra poca y a nuestro mundo, Kebir M. Ammi responde:
"La humildad. Negarse a creer que el hombre, sea quien sea, detenta la verdad. Los seres humanos son semejantes en los cuatro extremos del mundo y bajo el inmenso cielo. Ninguno vale ms que otro El respeto a los dems es igualmente una nocin que me interesa. El otro, comenzando por mi vecino, por ejemplo, no est obligado a parecrseme en absoluto l tiene el derecho y la libertad de ser, creer y vivir a su manera. Yo no tengo ninguna base para dictarle su modo de vida. El otro est dotado para gozar de la misma libertad que yo. En otros trminos, yo debo, en principio, garantizar la libertad del otro a ser diferente de m. Por qu tendra yo ms derechos que l? Quin me da este derecho? Dios ama a todos los seres humanos de igual manera. No hace diferencias Todos le son queridos. Ninguno a sus ojos vale ms que otro. La exclusin debe ser combatida, ya que no es un elemento bsico del Islam. Quienes la predican no han comprendido nada".
En resumen, basndose en el testimonio trgico de Al Hallaj, en su bsqueda personal y heroica de la Verdad hasta sufrir tortura y muerte, as como en el derecho que tiene todo ser humano a esta bsqueda autnoma y pacfica, sin imposiciones ms o menos violentas de quienes se creen en posesin de una u otra verdad que ellos consideran absoluta; Kebir M.Ammi, escritor argelinomarroqu francfono, desde el seno mismo de la tradicin islmica, pero vlidas para todos los contextos socio-culturales-religiosos, realiza una reivindicacin del mstico iraqu e inicia una revisin crtica muy positiva de los planteamientos heternomos estrictos, que, implcita o explcitamente, reprimen el libre desarrollo autnomo individual en el seno de las sociedades constituidas, puesto que Hallaj, el mrtir musulmn del siglo dcimo, se yergue como un smbolo significativo y un reclamo viviente en pro de la tolerancia y de la libertad de pensamiento. He aqu el por qu de su vigencia en nuestro siglo XXI, ya que la libertad de espritu fue, en realidad, una de las dimensiones bsicas de Hussein Ben Mansour, conocido como Al Hallaj, el cardador de conciencias, el santo inmolado en el convulso Bagdad en el ao 922. De l son, en vsperas des su martirio y en su ntima subjetividad mstica, estas poticas palabras, plasmadas en el horizonte de su visionaria esperanza interior:
"La aurora del Bienamado se ha levantado de noche. Ella resplandece y no tendr ocaso".
Sobrepasando nuestras contradicciones, intolerancias, rebeldas, violencias y
errores humanos, e incorporado ya a la aurora del Bienamado, estoy seguro que Al Hallaj nos mira a todos -sin diferencias de raza, de lengua ni de religincon una fraternal, benvola y compasiva condescendencia.
(Publicado en Tntalo, revista cultural, nm. 36, Cdiz, 2005 y ltima Hora, Palma de Mallorca, 19 de agosto de 2005, y en los foros de Webislam)
El mstico es aqul que conoce a Dios y este conocimiento es lo que le permite amar, pues, cmo amar lo que no se conoce? Amar, incluso mejor que amarle, pues lo que se desprende de los versos que el mstico compone es que el propio amor de su amar se convierte en la forma de Dios. Y el mstico por el hecho de amar encuentra Dios en s mismo, que se convierte en lenguaje vivo al decirse en su poesa, pues su s mismo es, obviamente, l mismo.