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Historia de La Iglesia

El documento resume la historia de la Iglesia en los primeros siglos, comenzando con el contexto del judaísmo en tiempos de Jesús. Describe las diferentes corrientes religiosas del judaísmo como los fariseos, saduceos y esenios. Explica que Jesús nació en Palestina en el contexto del dominio romano y predicó el Reino de Dios, formando una comunidad con doce apóstoles. Finalmente fue crucificado y resucitado, poniendo las bases para la Iglesia.

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El documento resume la historia de la Iglesia en los primeros siglos, comenzando con el contexto del judaísmo en tiempos de Jesús. Describe las diferentes corrientes religiosas del judaísmo como los fariseos, saduceos y esenios. Explica que Jesús nació en Palestina en el contexto del dominio romano y predicó el Reino de Dios, formando una comunidad con doce apóstoles. Finalmente fue crucificado y resucitado, poniendo las bases para la Iglesia.

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HISTORIA DE LA IGLESIA EPOCA ANTIGUA (SIGLOS I-V) PRIMERA PARTE: DEL SIGLO I AL III D.C.

CAPITULO I EL JUDASMO EN PALESTINA EN TIEMPOS DE JESS.

Segn la visin soteriolgica del Nuevo Testamento, Jess apareci "cuando lleg la plenitud de los tiempos". El anhelo del Mesas estaba muy vivo en el judasmo del tiempo, por motivos religiosos y polticos:

Desde haca medio siglo se viva el dominio del Imperio Romano. Herodes el Grande haba recibido del Senado Romano el ttulo de "rey de los judos", favoreciendo los intereses romanos, siendo odiado por el pueblo, que organiz una resistencia capitaneada por Asmoneo Antgono. Con la ayuda de los romanos, Herodes destruy esta resistencia, conquistando Jerusaln el 37 a.C. Reparti el reino entre sus tres hijos: a Arquelao (que asumi la dignidad real), Judea, Samara e Idumea; a Herodes Antipas, el territorio que confinaba al norte; a Filipo, la Batanea, Tracontide y Aurantide.

Arquelao fue depuesto en 6 a.C. por Augusto, quien dio un nuevo rgimen a la regin: la administracin fue dada a procuradores romanos (que residan en Cesarea) y los asuntos internos de los judos eran resueltos por el Sanedrn. 1.- La situacin religiosa del judasmo palestino. El mundo judo mantuvo con tenacidad sus peculiaridades caractersticas religiosas, cuyo centro era el monotesmo: tenan una concepcin propia de la historia, guiada por el Dios Yahv, que se haba

revelado como su Seor. Esta fe conformaba la vida cotidiana de los judos, fe que vena fortalecida por la esperanza en la venida de un Salvador: el Mesas, que debera erigir en Israel el Reino de Dios. Esta fue la fuerza de resistencia ms grande del pueblo en momentos de amenaza para su existencia. La idea mesinica revisti pronto caractersticas demasiado terrenas, aunque nunca falt una idea de misin esencialmente religiosa. Junto a la fe monotestica y a la esperanza mesinica, una funcin decisiva en el mundo religioso judo era la Ley, deber que la vida religiosa cotidiana pone al devoto: el cumplimiento trae la bendicin de Dios, la falta, un deber de expiacin. La Ley se presenta en la Sagrada Escritura. La observancia de la Ley traer divisiones doctrinales dentro del judasmo: asideos (observantes maximalistas), saduceos (racionalistas), fariseos (intrpretes de la Ley, elitistas, recogieron la interpretacin de la Ley por escrito en la Mishn y en el Talmud), zelotes (observancia de la Ley unida al combate). 2.- La comunidad de Qumrm. La fidelidad a la Ley empuj a un grupo, los esenios, a aislarse de la vida pblica. Las excavaciones realizadas en Qumram desde 1947 han dado nueva luz sobre su identidad. Sus inicios estn en tiempos de los Macabeos, y su apogeo a principios del I siglo a.C. Abominaban el enriquecimiento de los jefes del pueblo con el dinero de los paganos; consideraban el Templo como contaminado, por la relajacin de los sacerdotes. Ello trajo consigo que se sintieran un "resto santo" de Israel, separado del resto de los grupos religiosos de la nacin. Los esenios se constituyeron en comunidad separada, gobernada por un "Maestro de justicia", siguiendo una observancia radical de la Ley; crean inminente el final de los tiempos, que traera consigo una lucha entre hijos de la luz (=esenios) y de las tinieblas. Dos Mesas deberan sostener el grueso de la lucha final: el "Ungido de Aarn" (Sacerdote del final de los tiempos) y el "Ungido de Israel" (Prncipe del final de los tiempos). Se establecieron en el desierto, adoptando las caractersticas de una cofrada de tipo religioso: propiedad comn de bienes, vida comunitaria, celibato (aunque tambin haba miembros casados, pertenecientes en un cierto modo a la comunidad monstica). Cultivaron la literatura apocalptica. El centro monstico de los esenios en Qumram fue destruido por los romanos el 68 d.C., desapareciendo rpidamente la clase esenia. 3.- El judasmo de la dispora. Una importancia decisiva para la difusin del cristianismo tuvo la dispora juda. Desde el siglo VIII a.C., el judasmo se haba difundido en Asia Menor y mundo mediterrneo. Los grandes centros culturales helensticos ejercieron una especial fuerza de atraccin: importantes colonias judas se encontraban en Antioqua, Roma y Alejandra.

La caracterstica ms llamativa era el profundo sentimiento de pertenencia al grupo, con su propia organizacin, cuyo centro era la sinagoga, con un archisinagogo para el culto, y el consejo de ancianos para cuestiones civiles. El principal ligamen era su fe religiosa, que hizo que no quedaran confundidos en el paganismo circundante. La comunidad juda consegua privilegios y excepciones, que daban ventaja al desarrollo de su religiosidad, de sus particularidades y de su economa. En general, pertenecan a la clase media: agricultores, tejedores, banqueros... La dispora, abandonada la lengua materna, adoptaba la koin, que se introdujo en el culto sinagogal: el judasmo egipcio tradujo al griego el Antiguo Testamento (=la llamada "Versin de los LXX"), que ser adoptada como traduccin oficial de la Biblia en toda la dispora. As, el judasmo fue expuesto al influjo cultural del helenismo. Este influjo es sensible, sobre todo en el centro intelectual de la dispora: Alejandra, patria del judo Filn (+ h. 40 d.C.), cuya vasta produccin literaria es un eco de las polmicas que el mundo intelectual helenstico poda provocar en un judo culto. As, nace una lectura de la Biblia juda, descubriendo un sentido ms profundo y escondido en ella, sirvindose de la filosofa platnica para su anlisis. El judo de la dispora mantena un fuerte lazo de unin ideal y objetivo con la patria palestina: Jerusaln y el Templo estaban en el centro de este sentimiento de unin. As, cada ao ofreca un tributo financiero al Templo, y su ms vivo deseo era peregrinar all por Pascua. La otra caracterstica de la fidelidad a la religin de los padres, fue el estrecho ligamen entre la comunidad, con exclusin del resto de la poblacin, hecho que influy mucho en los frecuentes brotes de antisemitismo. El judasmo de la dispora produjo una literatura propagandstica de su conciencia de pueblo elegido: La carta de Aristea, Oracula Sibyllina y Contra Apin, de Flavio Josefo, de naturaleza apologtica, son los escritos ms notables. Ello trajo consigo que muchos paganos entraran en relacin directa y estrecha con el judasmo: proslitos (=que asuman la religin juda completamente) y los temerosos de Dios (acogan diversas prcticas y creencias judas, menos la circuncisin). La dispora tuvo una gran importancia para la primera misin cristiana: Le aport la LXX, que ser la Biblia del joven cristianismo; las sinagogas sern el punto de partida de la predicacin, encontrando "proslitos" y "temerosos de Dios" abiertos a su mensaje, hecho que fue causa de enfrentamiento entre judasmo y cristianismo.

CAPITULO II JESS DE NAZARETH Y LA IGLESIA La historia de la Iglesia tiene sus races en Jess de Nazaret, nacido en el mundo intelectual y religioso del judasmo palestino. Su vida y su actividad, que pusieron los fundamentos de la Iglesia, constituyeron la premisa de su historia.

Las fuentes que dan noticia de esta vida y de su significado para la Iglesia son de naturaleza muy particular. Por una parte existen algunas noticias de fuente pagana y hebrea, de gran importancia para probar la existencia histrica de Jess. Por otro, las escrituras del Nuevo Testamento, y especialmente los tres evangelios ms antiguos, los Hechos de los Apstoles y algunas cartas de san Pablo, reproducen la imagen viva en las mentes y en los corazones de sus primeros seguidores, cuando stos, tras la Ascensin de Jess, lo predicaron como el Mesas crucificado y resucitado. Esta imagen lleva el sigilo y la forma puestos por la necesidad de la predicacin apostlica y de la fe que la sostena. Pero esto no debe llevar a un escepticismo sobre la posibilidad de conocer el Jess terreno e histrico. Sin componer una "biografa de Jess", estas fuentes se refieren a su vida, cuentan hechos, eventos, acciones y palabras particularmente significativos para la predicacin sobre l, atestiguando al mismo tiempo que son datos histricos importantes sobre su vida. Los documentos de la predicacin apostlica tratan de testimoniar que Jess es el Cristo; con la cautela que recomienda la crtica histrica, es siempre posible presentar algunos hechos que serviran para realizar un bosquejo biogrfico de Jess. Hacia el 4 5 a.C., Jess de Nazareth naci en Beln de la Virgen Mara. Circuncidado, a los 40 das fue presentado en el Templo. A causa de la amenaza de Herodes, Jos, Mara y Jess marcharon a Egipto, donde permanecieron hasta la muerte de dicho rey. En Nazareth creci. Cuando contaba alrededor de los 30 aos de edad, Jess abandon su casa paterna para comenzar su obra religiosa. Comenz yendo al Jordn, donde fue bautizado por Juan el Bautista, producindose una hierofana. Consciente de su misin mesinica y de su filiacin divina, que pudo confirmar con muchos milagros, Jess predic la llegada del Reino de Dios. La ley suprema de esta religin es el amor absoluto hacia Dios y el hombre. En contra del farisesmo, afirma que la pureza y la rectitud de intencin son las leyes fundamentales de la accin moral, dando a la conciencia personal la funcin decisiva en el campo religioso. Da un mensaje de preferencia y de esperanza para los ltimos de la sociedad, y al mismo tiempo emplea un lenguaje exigente para quien quiera seguirlo. Jess no predica una religin individual, sino comunitaria: En torno a l se forma una comunidad, que es formada como tal por l, en vista de su crecimiento. Jess mismo llama a esta comunidad "su Iglesia", y reivindica como propia su fundacin (Mt. 16,18). De sus seguidores, Jess escoge a doce, para darles un rol especial dentro de la comunidad, el de "enviados" (=apstoles). Su misin es predicar el Reino de Dios. De entre ellos, Pedro ser la roca sobre la que se apoyar la fundacin de la Iglesia. Con la muerte y resurreccin de Jess, la Iglesia est fundada; su vida histrica comienza con la venida del Espritu Santo. La crucifixin de Jess sucedi el 14 o 15 Nisn de un ao entre el 30 y el 33 de la era cristiana. A los tres das resucit y se apareci a sus discpulos, hasta que ascendi a los cielos.

CAPITULO III LA PRIMITIVA COMUNIDAD DE JERUSALN 1.- Las vicisitudes exteriores. Las noticias ms importantes sobre la primitiva comunidad cristiana las tenemos en los siete primeros captulos de los Hechos, aunque con lagunas, ya que el fin del autor es mostrar cmo el Evangelio se convierte en un mensaje que, de los judos, pasa a extenderse a los gentiles, con Pablo como primer protagonista de esta misin. La resurreccin reuni la primera comunidad de discpulos, unidos por la misma fe y confesin. Tras la resurreccin, un grupo de 120 discpulos se rene para recibir las ltimas instrucciones. Tras la ascensin, bajo la direccin de Pedro, se elige un nuevo miembro del colegio apostlico: un testigo, digno de fe, de la vida del Seor: Matas. Tras Pentecosts, Pedro predica pblicamente a Cristo, muerto y resucitado, como el Mesas: Unos 3.000 judos adhieren a la fe en Cristo. Nuevos xitos llegaron enseguida. Pronto eran ya unos 5.000 creyentes (Hch. 3, 1-4, 4). El xito inquieta a las autoridades judas: Pedro anuncia ante ellos el mensaje de Jess. Aumenta siempre ms el nmero de fieles. Los apstoles organizan la atencin a la comunidad. Instituyen los diconos. Empiezan las tensiones entre helenistas y judeo cristianos de Palestina. La muerte de Esteban fue la seal de una persecucin que se abati sobre la comunidad de Jerusaln, golpeando sobre todo a los cristianos helenistas. Mientras que los apstoles quedaron en Jerusaln, muchos cristianos huyeron, predicando el evangelio en Judea y Samaria: las muchas conversiones all logradas, hicieron que Pedro y Juan visitaran a estos nuevos cristianos para imponerles las manos, predicando al mismo tiempo en Samaria. Cesada la persecucin, vino un corto tiempo de paz; la persecucin comienza otra vez: Herodes Agripa hizo arrestar a Pedro y Santiago el Mayor: ste ltimo fue decapitado (42 o 43). Pedro dej Jerusaln. La gua de la comunidad de Jerusaln pas a Santiago el Menor, que durante unos 20 aos desarroll all una gran actividad; fue martirizado en el ao 62. La catstrofe que supuso para Jerusaln la sublevacin de los aos 66-67, hizo que la comunidad cristiana emigrara a oriente del Jordn, establecindose en la ciudad de Pella. 2.- Constitucin, fe y espiritualidad. Secta de los nazarenos ( tn nazarin airsis) era llamado por los judos el grupo de los seguidores de Jess (Hch. 24,5), por haberse constituido como comunidad en Jerusaln, bajo el nombre de Jess de Nazareth; comunidad (ekklesa) es el nombre que se dan a s mismos los judeocristianos: la fe de este grupo les lleva a unirse en una organizacin de carcter religioso, resultando una comunidad. Se trata de una sociedad organizada, en que no todos los miembros tienen la misma posicin: hay diversas personas y diversos rdenes de personas, a los que en la vida de comunidad se les encargan deberes y funciones diversas, que son asignados por una autoridad superior. En primer lugar se encuentra el Colegio Apostlico: la Iglesia primitiva siente como intocable el nmero de doce para estos hombres, por ello,

tras la defeccin de Judas, siente el deber de completar el nmero, eligiendo a Matas, dejando a Dios tal eleccin. El deber del apstol es dar testimonio de la vida, muerte y resurreccin de Jess; dirigir las celebraciones cultuales; administrar el bautismo; presidir la sagrada cena; imponer las manos para consagrar algunos miembros para deberes particulares. Entre los miembros del Colegio, Pedro ocupa un puesto de gua: dirige la eleccin de Matas, es portavoz de los discpulos en Pentecosts, predica con ocasin de la curacin del cojo, portavoz del Colegio ante los ancianos y escribas, ante el Sanedrn; es juez en el caso de Ananas y Safira, y en el de Simn Mago; sus visitas a los "santos" fuera de Jerusaln, revisten el carcter de visita cannica. Su decisin de bautizar al pagano Cornelio asume una importancia normativa para el futuro; Pablo va a Jerusaln para consultarlo, tras su conversin, ya que de l dependa la acogida de Pablo en la comunidad. Todos estos aspectos se comprenden a la luz del mandato del Seor (Mt., Lc. y Jn.) a Pedro de confortar a los hermanos y de apacentar la grey de Cristo. Una segunda institucin es la de los diconos, siete hombres que colaboraban con los apstoles, sirviendo las mesas de los pobres de la comunidad. El conferimiento de la carga sucede por la oracin e imposicin de manos de los apstoles. Uno de ellos, Esteban, es protagonista de la controversia cristolgica con los judos; Felipe predica entre los samaritanos. En los Hechos, a estos siete no viene dado un nombre especfico, aunque s a su actividad: diakonin (=servir) (6,2). No tan claramente delimitada aparece la funcin de los ancianos (presbiteri) (11,30). En la primitiva iglesia de Jerusaln, estos ancianos aparecen continuamente en torno a los apstoles o a Santiago como cabeza de esta iglesia. Participan en las decisiones del Concilio de los Apstoles (15, 2 ss.) y son coadjutores de los apstoles o del pastor de Jerusaln en la administracin de la Iglesia primitiva. Slo una vez aparecen los profetas (profeti) (15,32) en lo que respecta a la iglesia de Jerusaln: son Judas (llamado Brsabas) y Silas, que son elegidos y mandados a Antioqua para que comuniquen a los cristianos las decisiones del concilio de los apstoles. Esto muestra que en la Iglesia primitiva, existe ya una distincin entre miembros de dos categoras: los rdenes de personas consagradas con un rito religioso con especiales funciones dentro de la comunidad, y la gran masa de fieles. El evento que crea la unin de los discpulos de Jess en una nica comunidad, la resurreccin, es el elemento base de la fe religiosa de la que vive la Iglesia primitiva y el centro de la predicacin apostlica: debe ser recibido con fe por todos aquellos que quieran adherirse al Evangelio. Este hecho de la resurreccin viene confirmado, corroborado y profundizado con la bajada del Espritu Santo el da de Pentecosts: desde este momento, la predicacin apostlica adquiere una direccin unvoca y extrema claridad; los apstoles pondrn de relieve la decisiva novedad que les separa de la fe de los judos: esa novedad es que el Resucitado es Jess de Nazareth, resucitado por Dios. Jess es el Mesas, como lo muestra la resurreccin. La fe en Jess se muestra a travs de varios ttulos: el Cristo, que aparece como segundo

nombre, junto a Jess; el Kyrios (como a Dios), ttulo con el que se dirigen a l en la oracin, sobre todo con el Maranath; es el Santo y Justo, Siervo de Dios, el Salvador (Sotr). El anuncio de la salvacin se llamar evangelium (de evangelpseszai) cuyo objeto es el mismo Jess. La fe de la Iglesia primitiva en la salvacin, que viene nicamente de Jess, viene subrayada con exclusivismo. Esta salvacin consiste en el perdn de los pecados y el alejamiento del hombre del pecado. La joven Iglesia est convencida de que es el Espritu Santo quien confiere aquella fuerza singular, ntima y sobrenatural, que anima a los fieles, a los apstoles y a toda la Iglesia primitiva. Otros dones que la Redencin obrada por Jess ha aportado a los fieles de la Iglesia primitiva son la vida (eterna) y la pertenencia al Reino de Dios: en la conciencia de la Iglesia primitiva, no son realidades an completas, sino que se cumplirn en la parusa del Seor; por eso, la comunidad pedir insistentemente su llegada. Sobre estas convicciones se construye la vida religiosa de la comunidad primitiva. No abandona las formas de piedad tradicionales: continan yendo a orar al Templo, se conservan las horas, gestos y textos (salmos) del judasmo. Pero ya existen prcticas de culto autnomas: bautismo. Los cristianos de Jerusaln "eran perseverantes... en la fraccin del pan" (Hch. 2, 42): celebracin eucarstica en las casas de los fieles, en el primer da de la semana. Da de ayuno, viernes (muerte del Seor) y mircoles. Nace la semana cristiana. La carta de Santiago habla de la uncin de enfermos, confiada a los "ancianos". La actitud religiosa de la comunidad primitiva, est apoyada por un profundo entusiasmo, pronto al sacrificio, que se exterioriza en una caridad activa (Hch. 4, 32).

CAPITULO IV: LA SITUACIN RELIGIOSA EN EL MUNDO GRECO-ROMANO EN SU ENCUENTRO CON EL CRISTIANISMO 1.- El ocaso de la antigua religin de Grecia y Roma. Al final del I siglo a.C. se devala el antiguo politesmo griego y la especfica religin de la antigua Roma. En Grecia influy negativamente la crtica racionalista de las divinidades, que se afirm en las diferentes escuelas filosficas, especialmente la Stoa y los epicreos. En vez de los dioses de Homero haba entrado la doctrina monstica de la Stoa, que admita la providencia divina y el logos como "razn del mundo", que compenetra y ordena todo el universo; pero no aceptaba un dios personal y trascendente. Epicuro crea en un mundo determinado por las leyes fsicas, sin dejar puesto a la mitologa ni a un Dios que guiase personalmente el mundo. El evemerismo trat de explicar histricamente la fe mtica en los dioses, interpretando la figura de cada dios como eminentes figuras del pasado, a las que poco a poco se fue divinizando: ello contribuy a deprimir an ms el sentido de divinidad en el mundo griego. Eran movimientos dentro de la clase culta, pero que influan en el pueblo.

La decadencia de la religin griega clsica fue agilizada por los desarrollos polticos en el Mediterrneo oriental, al disolverse las ciudades-estado y con ellas sus cultos religiosos. Las ciudades helenistas de oriente atraan a muchos griegos, con lo que la madre patria se empobreca de gente, y muchos santuarios caan en la ruina. Al mismo tiempo, la helenizacin de oriente trajo consigo un influjo de las religiones orientales en el culto y las ideas griegas, y viceversa. En este proceso de disolucin se vio envuelta tambin la antigua religin romana. Desde la segunda Guerra Pnica se dio una helenizacin de los cultos romanos, que se expres en un aumento de los templos dedicados a divinidades griegas y de sus estatuas en suelo romano. Esta helenizacin de la religin tuvo lugar a travs de la Magna Grecia (=sur de Italia) y del poderoso influjo de la literatura griega en la romana. El teatro se encarg de hacer conocer al pueblo la mitologa griega; con ello se produjo un retroceso de los antiguos cultos romanos, retroceso aumentado al entrar en Roma el culto de las divinidades orientales: Cibeles, Mitra, Belona (procedente de Capadocia) e Isis. La filosofa estoica penetr tambin entre las clases altas de la sociedad, con su crtica destructiva de los dioses y su determinismo, hecho que influy en detrimento, tanto de las prcticas religiosas pblicas como de las familiares. Augusto, una vez alcanzado el fin de asumir en s todos los poderes, busc poner un freno a la decadencia religiosa y moral de su pueblo, reconstruyendo la religin de estado y una conviccin que la sostuviese. Este intento fall, aunque reorganiz los antiguos colegios sacerdotales y restaur los santuarios y fiestas religiosas casi olvidados. Pero la ntima sustancia religiosa era ya demasiado escasa para que pudiera calar en el corazn de los romanos. 2.- El culto de los emperadores. Algo que s tuvo xito, y que tendr hondas repercusiones para el cristianismo, ser la acogida del culto tributado al soberano en las civilizaciones orientales, y el intento de hacer del culto de los emperadores el pilar de la religin oficial. Ya Alejandro y sus sucesores, con la aportacin de elementos del culto griego de los hroes y del estoicismo (con su idea sobre la preeminencia del sabio), impusieron honores cultuales a la monarqua helenista, que pasaron a los Diadocos del Asia anterior, a los Tolomeos de Egipto y a los Selecidas, con ttulos como "Ster", "Epfanes" y "Kyrios". Se afirm la idea cultual de que el soberano era la manifestacin visible de la divinidad. En Roma, durante la Repblica, el poder fue venerado en la diosa Roma, honrada con templos y estatuas. Augusto empez por hacerse erigir estatuas y templos junto con la diosa Roma, en las provincias de Oriente, sin rechazar honores cultuales ofrecidos por ciudades y provincias. Mientras, en Roma, las formas de este culto deban ser ms discretas. Aqu, slo tras su muerte, el Senado decidi proceder a su consecratio, o sea, introducirlo entre las divinidades. Ya haba recibido el ttulo de Augusto, con resonancias sacras. En el curso del I siglo a.C., algunos emperadores abandonaron la prudencia de Augusto y pidieron a Roma que se les tributaran honores

divinos estando an vivos, lo que trajo una cierta devaluacin de dicho culto. 3.- Los cultos mistricos orientales Conservaron siempre su originario carcter privado, aunque su influjo fue sensible a todos los estratos de la poblacin del Imperio. Su xito consisti en la pretensin de dar al individuo una respuesta sobre su suerte en el ms all, mostrndoles cmo se puede alcanzar la salvacin. Los cultos mistricos comenzaron a conquistar el mundo clsico tras las conquistas de Alejandro. Los ms prontos a acogerlos fueron los griegos de la costa del Asia Menor, que los propagaron en Occidente. Estos cultos, por su contenido y forma, no tienen un carcter exclusivo, sino que se compenetran con las formas de religin helena, formando un cierto sincretismo religioso. Tres son los focos de donde las religiones mistricas pasan a Occidente: Egipto, Asia Menor y Persia. El centro del culto egipcio estn Isis y Osiris. Isis era honrada con una procesin anual, se haba convertido en la Magna Dea, que haba aportado a la humanidad la civilizacin y la cultura. Su marido, Osiris, era el antiguo dios de la vegetacin, que muere y resucita con la siembra y la cosecha de los cereales. En el perodo tolomaico, Osiris fue suplantado por Serapis, una creacin de Tolomeo I, que quera la unidad religiosa de sus sbditos egipcios y griegos: por ello, Serapis viene asociado a Isis, y recibe caractersticas propias de Zeus y Asclepio. Asia Menor es la patria del culto a la gran madre Cibeles, la diosa de la fecundidad. Su culto se difundi en el mundo helenstico, y en 204 se introdujo en Roma. El amante de Cibeles, Attis, fue venerado junto con ella, dando lugar a un culto mistrico salvaje y orgistico, con un cuerpo sacerdotal a su servicio: el de los "Galos". Un culto muy similar es el proveniente de la ciudad de Byblos (Siria), hacia Atargatis (diosa de la naturaleza) y su esposo Adonis, festejado anualmente con motivo de su muerte y vuelta a la vida. Estos tres cultos mistricos, tan similares (Isis-Osiris, Cibeles-Attis, Atargatis-Adonis) revelan cmo el sentimiento del hombre antiguo se encontraba dominado por la tragedia de la muerte y por el deseo de la resurreccin, representado en los tres dioses varones. Fue este aspecto, esta respuesta, lo que hizo que estas religiones tuvieran buena acogida en Roma y Grecia, donde la religin tradicional no ofreca ninguna respuesta a estos interrogantes. Representaciones del ms all dominaban tambin el culto mistrico de Mitra, que se manifest tambin con mayor fuerza slo cuando el cristianismo se haba consolidado ya externa e internamente. Este culto tiene su origen en Persia, se perfecciona en Capadocia y se propaga por Oriente y Occidente, encontrando una extraordinaria acogida en Roma. Se trataba de un culto masculino, cuyos adeptos eran mayoritariamente soldados romanos. Su figura central era Mitra, dios persa de la luz, el cual rapta un toro puesto bajo la potestad de la luna, y lo mata por mandato de Apolo. El aspirante deba pasar por siete grado de iniciacin hasta ser perfecto discpulo de Mitra. Tenan gran importancia los banquetes rituales. 4.- La religin popular.

La gran masa de pueblo se diriga a las esferas ms bajas de la supersticin, que siempre haban encontrado una mayor difusin y heterogeneidad. En la cima estaba la ciencia astrolgica, que daba a las estrellas un determinado influjo sobre el destino humano. Gran importancia tuvo la escuela astrolgica de Coo, fundada en 280 a.C. Gran importancia tuvo el hecho de que la filosofa estoica se pusiera de parte de la astrologa, al considerar el determinismo que pesa sobre el desarrollo del mundo. Poseidonio dio a la astrologa el carcter de autntica ciencia, lo que le dio gran consideracin, tanto, que emperadores romanos como Tiberio tenan un cuerpo de astrlogos a su servicio, y otros (Marco Aurelio) hicieron templos-observatorios: los Septizonios. Una gran cantidad de literatura, dirigida a clases altas y bajas, persuadi a los lectores en la creencia en un destino determinado por las estrellas. Una va de salida para el destino dado por las estrellas era la magia, que por medio de prcticas misteriosas se empeaba en sujetar el poder de los astros. Estas formas de supersticin venan de oriente, en que se mezclaban instintos primordiales del hombre, angustia, odio, morbo y escalofro. La creencia en la magia tiene como presupuesto el fuerte temor de los demonios, que desde el IV siglo a.C. se difundi por el mundo heleno: el mundo entero estara lleno de demonios, extraos seres entre los dioses y los hombres, de los cuales son muchos los que quieren perjudicar al hombre, pero cuyo poder puede venir conjurado con la magia. Con la magia se conecta la creencia en un significado misterioso de los sueos, y su interpretacin, que lleg a tener gran xito, sobre todo en Egipto. Dos fenmenos estaban relacionados con este hecho: la consulta a los orculos de los templos, y la existencia de una literatura sobre el tema (v.g., los Libri Sibillini). General era tambin la fe en los milagros, sobre todo en recuperar la salud perdida. As se explica la gran expansin del culto al dios mdico ASCLEPIO, cuyos templos eran centros de peregrinaciones. Este panorama ofreca obstculos al naciente cristianismo: era demasiado grande el contraste entre el culto al emperador y a un condenado a muerte; era peligroso hacer frente al culto de estado; era "absurdo" contraponer las exigencias del Evangelio al desorden moral de las religiones orientales. Pero tambin es cierto que facilit la acogida de la nueva religin el sentido de vaco provocado por la cada de las religiones tradicionales. El nuevo mensaje poda atraer a los disgustados con lo hasta entonces existente. Pero sobre todo fue el descubrimiento de una salvacin incomparable, lo que trajo la clave del xito del cristianismo.

CAPITULO V LA OBRA DEL APSTOL PABLO Eran necesario un terremoto para que el judeo-cristianismo reconociese que era necesario anunciar al mundo pagano la salvacin obrada por Jesucristo: tan fuerte era an la concienc