CONSTITUCIN DOGMTICA DEI VERBUM SOBRE LA DIVINA REVELACIN PROEMIO
1. El Santo Concilio, se propone exponer la doctrina genuina sobre la divina revelacin y sobre su transmisin para que todo el mundo, oyendo, crea el anuncio de la salvacin; creyendo, espere, y esperando, ame.
CAPTULO I LA REVELACIN EN S MISMA
Naturaleza y objeto de la revelacin 2. Dispuso Dios revelarse a S mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo tienen acceso al Padre en el Espritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina. Este plan de la revelacin se realiza con hechos y palabras intrnsecamente conexos entre s, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvacin manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas. Preparacin de la revelacin evanglica 3. En su tiempo llam a Abraham para hacerlo padre de un gran pueblo, al que luego instruy por los Patriarcas, por Moiss y por los Profetas para que lo reconocieran Dios nico, vivo y verdadero, Padre providente y justo juez, y para que esperaran al Salvador prometido, y de esta forma, a travs de los siglos, fue preparando el camino del Evangelio. En Cristo culmina la revelacin 4. envi a su Hijo, es decir, al Verbo eterno, que ilumina a todos los hombres, para que viviera entre ellos y les manifestara los secretos de Dios; finalmente, Jesucristo, con el envo del Espritu de verdad, completa la revelacin y confirma con el testimonio divino que vive en Dios con nosotros para librarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna. La revelacin hay que recibirla con fe 5. Cuando Dios revela hay que prestarle "la obediencia de la fe (entendimiento y voluntad). Para profesar esta fe es necesaria la gracia de Dios. Y para que la
inteligencia de la revelacin sea ms profunda, el mismo Espritu Santo perfecciona constantemente la fe por medio de sus dones. Las verdades reveladas 6. Mediante la revelacin divina quiso Dios manifestarse a S mismo y los eternos decretos de su voluntad acerca de la salvacin de los hombres. Dios puede ser conocido con seguridad por la luz natural de la razn humana, partiendo de las criaturas. Lo pueden conocer todos fcilmente, con certeza y sin error alguno, incluso en la condicin presente del gnero humano. CAPITULO II TRANSMISIN DE LA REVELACIN DIVINA Los Apstoles y sus sucesores, heraldos del Evangelio 7. Cristo Seor mand a los Apstoles que predicaran a todos los hombres el Evangelio, comunicndoles los dones divinos, lo cual fue realizado fielmente. Para que el Evangelio se conservara constantemente ntegro y vivo en la Iglesia, los Apstoles dejaron como sucesores suyos a los Obispos, "entregndoles su propio cargo del magisterio". Por consiguiente, esta sagrada tradicin y la Sagrada Escritura de ambos Testamentos son como un espejo en que la Iglesia peregrina en la tierra contempla a Dios, de quien todo lo recibe, hasta que le sea concedido el verbo cara a cara, tal como es. La Sagrada Tradicin 8. Deba conservarse hasta el fin de los tiempos por una sucesin continua. Esta Tradicin, que deriva de los Apstoles, progresa en la Iglesia con la asistencia del Espritu Santo: puesto que va creciendo en la comprensin de las cosas y de las palabras transmitidas, ya por la contemplacin y el estudio de los creyentes, que las meditan en su corazn y, ya por la percepcin ntima que experimentan de las cosas espirituales, ya por el anuncio de aquellos que con la sucesin del episcopado recibieron el carisma cierto de la verdad. Las enseanzas de los Santos Padres testifican la presencia viva de esta tradicin. Por esta Tradicin conoce la Iglesia el Canon ntegro de los libros sagrados, y la misma Sagrada Escritura se va conociendo en ella ms a fondo y se hace incesantemente operativa. Mutua relacin entre la Sagrada Tradicin y la Sagrada Escritura 9. As, pues, la Sagrada Tradicin y la Sagrada Escritura estn ntimamente unidas. Porque surgiendo ambas de la misma divina fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin. Ya que la Sagrada Escritura es la palabra de Dios en cuanto se consigna por escrito bajo la inspiracin del Espritu Santo, y la Sagrada Tradicin transmite ntegramente a los sucesores de los Apstoles la palabra de Dios, a ellos confiada por Cristo Seor y por el Espritu Santo.
Relacin de una y otra con toda la Iglesia y con el Magisterio 10. La Sagrada Tradicin, pues, y la Sagrada Escritura constituyen un solo depsito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia. Pero el oficio de interpretar autnticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha sido confiado nicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo. Este Magisterio, evidentemente, no est sobre la palabra de Dios, sino que la sirve, enseando solamente lo que le ha sido confiado, por mandato divino y con la asistencia del Espritu Santo la oye con piedad, la guarda con exactitud y la expone con fidelidad, y de este nico depsito de la fe saca todo lo que propone como verdad revelada por Dios que se ha de creer. La Sagrada Tradicin, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, estn entrelazados y unidos de tal forma que no tiene consistencia el uno sin el otro, y que, juntos, cada uno a su modo, bajo la accin del Espritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvacin de las almas. CAPTULO III INSPIRACIN DIVINA DE LA SAGRADA ESCRITURA Y SU INTERPRETACIN Se establece el hecho de la inspiracin y de la verdad de la Sagrada Escritura 11. Los libros de la Escritura ensean firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvacin. As, pues, "toda la Escritura es divinamente inspirada y til para ensear, para argir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y equipado para toda obra buena". Cmo hay que interpretar la Sagrada Escritura 12. Para descubrir la intencin de los hagigrafos hay que atender a "los gneros literarios". Puesto que la verdad se propone y se expresa de maneras diversas en los textos de diverso gnero: histrico, proftico, potico o en otros gneros literarios. Conviene, adems, que el intrprete investigue el sentido que intent expresar y expres el hagigrafo en cada circunstancia segn la condicin de su tiempo y de su cultura. Es deber de los exegetas trabajar segn estas reglas para entender y exponer totalmente el sentido de la Sagrada Escritura, para que, como en un estudio previo, vaya madurando el juicio de la Iglesia. Por que todo lo que se refiere a la interpretacin de la Sagrada Escritura, est sometido en ltima instancia a la Iglesia, que tiene el mandato y el ministerio divino de conservar y de interpretar la palabra de Dios. Condescendencia de Dios
13. En la Sagrada Escritura se manifiesta siempre la verdad y la santidad de Dios, la admirable "condescendencia" de la sabidura eterna, "para que conozcamos la inefable benignidad de Dios, y de cunta adaptacin de palabra ha uso teniendo providencia y cuidado de nuestra naturaleza". CAPTULO IV EL ANTIGUO TESTAMENTO La historia de la salvacin consignada en los libros del Antiguo Testamento 14. Dios buscando y preparando la salvacin de todo el gnero humano, se eligi un pueblo, a quien confi sus promesas. Se revel con palabras y con obras a su pueblo elegido como el nico Dios verdadero y vivo, que Israel experiment. La salvacin preanunciada, narrada y explicada por los autores sagrados, se conserva como verdadera palabra de Dios en los libros del Antiguo Testamento. Importancia del Antiguo Testamento para los cristianos 15. El Antiguo Testamento estaba ordenada, sobre todo, para preparar, anunciar profticamente y significar con diversas figuras la venida de Cristo redentor universal. Se manifiesta a todos el conocimiento de Dios y del hombre, y las formas de obrar de Dios justo y misericordioso con los hombres, segn la condicin del gnero humano en los tiempos que precedieron a la salvacin establecida por Cristo. Unidad de ambos Testamentos 16. Se ilustran y explican al mismo tiempo. CAPTULO V EL NUEVO TESTAMENTO
Excelencia del Nuevo Testamento 17. La palabra divina que es poder de Dios se presenta y manifiesta su vigor de manera especial en los escritos del Nuevo Testamento. Cristo instaur el Reino de Dios en la tierra, manifest a su Padre y a S mismo con obras y palabras y complet su obra con la muerte, resurreccin y gloriosa ascensin, y con la misin del Espritu Santo. Origen apostlico de los Evangelios 18. Los Evangelios ocupan el lugar preeminente, puesto que son el testimonio principal de la vida y doctrina del Verbo Encarnado, nuestro Salvador.
Los Apstoles predicaron por mandato de Cristo, luego, bajo la inspiracin del Espritu Santo, ellos y los varones apostlicos nos lo transmitieron por escrito, el Evangelio en cuatro redacciones, segn Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Carcter histrico de los Evangelios 19. Los autores sagrados escribieron los cuatro Evangelios escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se trasmitan de palabra o por escrito, sintetizando otras, o explicndolas atendiendo a la condicin de las Iglesias, reteniendo por fin la forma de proclamacin de manera que siempre nos comunicaban la verdad sincera acerca de Jess. Escribieron, pues, sacndolo ya de su memoria o recuerdos, ya del testimonio de quienes "desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra" para que conozcamos "la verdad" de las palabras que nos ensean (cf. Lc., 1,2-4). Los restantes escritos del Nuevo Testamento 20. El Canon del Nuevo Testamento, adems de los cuatro Evangelios, contiene tambin las cartas de San Pablo y otros libros apostlicos. Se manifiesta el poder salvador de la obra divina de Cristo, y se cuentan los principios de la Iglesia y se anuncia su gloriosa consumacin. CAPTULO VI LA SAGRADA ESCRITURA EN LA VIDA DE LA IGLESIA
La Iglesia venera las Sagradas Escrituras 21. Siempre ha considerado y considera la Sagrada Escritura, juntamente con la Sagrada Tradicin, como la regla suprema de su fe, puesto que, inspiradas por Dios y escritas de una vez para siempre, comunican inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hacen resonar la voz del Espritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apstoles. Es necesario, por consiguiente, que toda la predicacin eclesistica, como la misma religin cristiana, se nutra de la Sagrada Escritura, y se rija por ella y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual. Se recomiendan las traducciones bien cuidadas 22. La palabra de Dios debe estar siempre disponible, la Iglesia procura, con solicitud materna, que se redacten traducciones aptas y fieles en varias lenguas, sobre todo de los textos primitivos de los sagrados libros. Y si estas traducciones con el beneplcito de la Autoridad de la Iglesia, se llevan a cabo incluso con la colaboracin de los hermanos separados, podrn usarse por todos los cristianos. Deber de los catlicos doctos 23. La Iglesia se esfuerza en acercarse, de da en da, a la ms profunda inteligencia de las Sagradas Escrituras. Fomenta tambin convenientemente el
estudio de los Santos Padres, tanto del Oriente como del Occidente, y de las Sagradas Liturgias. Los exegetas catlicos, y dems telogos deben trabajar, aunando diligentemente sus fuerzas, para investigar y proponer las Letras divinas, bajo la vigilancia del Sagrado Magisterio, de forma que el mayor nmero posible de ministros de la palabra puedan repartir fructuosamente al Pueblo de Dios el alimento de las Escrituras, que ilumine la mente, robustezca las voluntades y encienda los corazones de los hombres en el amor de Dios. Importancia de la Sagrada Escritura para la Teologa 24. La Sagrada Teologa se apoya, como en cimientos perpetuos en la palabra escrita de Dios, al mismo tiempo que en la Sagrada Tradicin, y con ella se robustece firmemente y se rejuvenece de continuo, investigando a la luz de la fe toda la verdad contenida en el misterio de Cristo. Las Sagradas Escrituras contienen la palabra de Dios y, por ser inspiradas, son en verdad la palabra de Dios; por consiguiente, el estudio de la Sagrada Escritura ha de ser como el alma de la Sagrada Teologa. La predicacin pastoral, la catequesis y toda instruccin cristiana, se nutre saludablemente con la misma palabra de la Escritura. Se recomienda la lectura asidua de la Sagrada Escritura 25. Es necesario para todos aquellos que se dedican legtimamente al ministerio de la palabra que se sumerjan en las Escrituras con asidua lectura puesto que debe comunicar a los fieles que se le han confiado las inmensas riquezas de la palabra divina. De igual forma el Santo Concilio exhorta a todos los cristianos en particular a los religiosos, a que aprendan "el sublime conocimiento de Jesucristo", con la lectura frecuente de las divinas Escrituras. "Porque el desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo". No olviden que debe acompaar la oracin a la lectura de la Sagrada Escritura para que se entable dilogo entre Dios y el hombre; porque "a El hablamos cuando oramos, y a El omos cuando leemos las palabras divinas. Hganse, adems, ediciones de la Sagrada Escritura, provistas de notas convenientes, para uso tambin de los no cristianos. Eplogo 26. As, pues, con la lectura y el estudio de los Libros Sagrados "la palabra de Dios se difunda y resplandezca" y el tesoro de la revelacin, confiado a la Iglesia, llene ms y ms los corazones de los hombres. Todas y cada una de las cosas contenidas en esta Constitucin Dogmtica han obtenido el beneplcito de los Padres del Sacrosanto Concilio. Y Nos, en virtud de la potestad apostlica recibida de Cristo, juntamente con los Venerables Padres, las aprobamos, decretamos y establecemos en el Espritu Santo, y mandamos que lo as decidido conciliarmente sea promulgado para gloria de Dios. Roma, en San Pedro, 18 de noviembre de 1965.
Yo, PABLO, Obispo de la Iglesia catlica.