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Cenizas de una operacin estadounidense que no renaci
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A Ral Renderos, Julia y Benito Mndez Zamora, mdicos mexicanos que dieron su vida solidaria a la esperanza del pueblo salvadoreo, Dos de ellos fueron capturados vivos y desaparecidos. A Lucas Franco, Roberto Rodas, Sergio Hernndez, Jernimo, Mario, Berti, Retana, Amadeo, Misael Gallardo, Cirilo, Dimas Rodrguez, El Chino Roberto, y cada uno de los combatientes cados durante los 12 aos que dur el conflicto armado en el Salvador. A los que regresaron vivos a sus respectivos pueblos y siguen siendo dignos. A los que sobrevivieron y guardan en su corazn la esperanza de un maana mejor para nuestros pueblos.
Presentacin
Otra vez los imperialistas Yanquis armando, entrenando, dirigiendo, combatiendo, asesinando, ensangrentando para tratar de destruir el espritu de libertad de un pueblo. Como en otros pases del mundo y de nuestra Amrica, en el turno del ms pequeo del continente, en nuestro pulgarcito, en El Salvador, tambin vinieron los estadounidenses a meter sus manos, y hasta sus patas, para mantener en el poder a la explotadora y sanguinaria oligarqua salvadorea. Una vez ms como en otros lados y momentos, desde lo ms profundo de los pueblos, de este pueblo, el Guanaco, se levantaron generosos hombres y mujeres comunes y annimos, vestidos de dignidad, a resistir, a luchar, a dar su sudor, su sangre, su cuerpo y hasta su vida. Entre enero de 1981 y fines de 1991, cientos de operativos contrainsurgentes de diferente o igual tipo y magnitud, fueron impulsados por los asesores norteamericanos, los dos primeros aos queriendo esconderlos tras la careta de los asesores argentinos, despus abiertamente por ellos. Desde la conduccin de su vanguardia, el FMLN, las respuestas populares se fueron dando. Una tras otra en miles de combates militares, polticos, ideolgicos, propagandsticos y morales las acciones de contrainsurgencia fueron enfrentadas. Uno de estos operativos la Operacin Fnix fue, segn los asesores estadounidenses, el ms importante de todos. Tomando el nombre de una operacin que realizaron en Vietnam, iniciaron en enero de 1986, este esfuerzo contrainsurgente en el frente de Guazapa. Buscaban arrebatar a la insurgencia salvadorea el control del frente de guerra ms cercano a la capital. Para ello se plantearon aniquilar en combates frontales, unidades de fuerzas mviles estratgicas, obligando a huir y replegarse a los territorios fronterizos con Honduras, a los sobrevivientes, a los cuales trataran de aniquilar en esfuerzos posteriores Al mismo tiempo se proponan adelantar el cinturn de defensa de sus posiciones en la capital y prevenir que desde esta posicin insurgente se impulsaran futuros ataques y ofensivas polticomilitares hacia San Salvador. Annimos y dignos salvadoreos desde las unidades de combate de sus cinco organizaciones levantaron su voz y sus fusiles para enfrentar y finalmente derrotar este esfuerzo. Este testimonio es un pequeo homenaje a los que entonces y despus murieron. Es un esfuerzo para que el polvo del olvido no borre sus vidas de la memoria colectiva de los pueblos. Mirar hacia esta Operacin Fnix permite a los que en cualquier parte del mundo luchan contra la opresin y explotacin norteamericana, conocer un poco ms de su actual poltica de contrainsurgencia, la guerra de baja intensidad.
Tambin es un reconocimiento a los que siguen siendo dignos y desde la historia ms lejana o ms reciente siguen gritando con Efran Huerta y Roque Dalton Perros mil veces perros! seguimos estando a la izquierda del corazn. Debidamente condenados como herejes
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Cenizas de una operacin estadounidense que no renaci
rimero llegaron los helicpteros de ataque, enseguida los de desembarco. Dos helicpteros Hughes 500 las avispitas, avanzaron en vuelo rasante casi tocando las copas de los rboles, por encima de nuestras posiciones, dieron vueltas sobre una porcin del terreno que tena zacate y unos pocos arbustos y comenzaron a ametrallar el terreno. Otros cuatro helicpteros Huey UH1H de ataque que volaban en columna, a unos 300 metros atrs, aceleraron sus motores, picaron su vuelo y comenzaron a descargar sobre el terreno sus msiles airetierra de 70 mm., que todos conocamos como Rockets. Siguieron sobrevolando, adoptaron una formacin circular desde la cual picaban una y otra vez acelerando su vuelo y dejando caer su fuego. Primero las explosiones de los rockets, 6 en cada descarga, despus los estallidos de granadas de los lanzagranadas M-79, un nmero de 12 en cada rfaga y por ltimo los largos y numerosos rafagones de sus ametralladoras. Fuimos contando las diferentes explosiones, mientras mirbamos sus evoluciones areas. Algunos se retiraron momentneamente para hacer fuego de reconocimiento sobre otro sector del terreno y unos minutos despus regresaron al punto principal de ataque. El terreno sobre el que dirigan su accin fue quedando sin vegetacin, una parte ardi hasta convertirse en un gran incendio. Unos cinco minutos despus de que aparecieron los primeros, en el horizonte se perfil otra columna de helicpteros, eran quince con tropas de desembarco. Se acercaron mientras pensbamos que cada uno traa de diez a catorce soldados, de algn batalln lite de la infantera, de los parachutes de la fuerza area, o algunas unidades de fuerzas especiales. Era una accin de asalto sobre una unidad nuestra. Ya conocamos sus desembarcos helitransportados y sabamos que debamos retirarnos con rapidez para evitar la potencia y el volumen de su fuego o ser envueltos por la maniobra de sus unidades. Si era necesario les enfrentaramos con nuestros fusiles y ametralladoras, si no, eludiramos el combate, procurando que no detectaran nuestra presencia y nuestro repliegue. Los helicpteros de desembarco, se acercaron al rea que haban limpiado los de ataque, se detuvieron brevemente sobre las reas quemadas o con hierba, a una distancia aproximada de un metro de la superficie del terreno, unos cuantos segundos, suficientes para que los soldados que iban en su interior saltaran y corrieran a parapetarse mientras accionaban sus M-16, dispa3
rando rfagas sobre los lugares en que podan haber guerrilleros escondidos. Escuchamos las voces nerviosas de sus jefes ordenndoles reagruparse y desplegarse en el terreno y los vimos maniobrar tratando de envolver a otra unidad guerrillera que se encontraba a unos doscientos metros de nosotros. Un poco ms lejos, sobre lo que desde haca varios aos eran las ruinas de uno de los caseros antes habitados, se vean cuatro aviones bombarderos Dragn Fly A-37, que volando en picada dejaban caer sus bombas de 100 kilos y luego se elevaban girando sobre su propio eje para eludir el fuego que otros compaeros podan hacerle. Escuchbamos el seco estruendo de sus explosiones y mirbamos las columnas del humo denso y negro que acompaaba a cada explosin. Agotaron sus explosivos, rafaguearon el terreno, dieron vueltas y se fueron, eran cerca de las once de la maana. Una vez ms, como cientos de veces en la guerra, como el agua entre los dedos de las manos, los soldados vieron como los guerrilleros se escapaban del desembarco helitransportado. Una vez ms, aquella accin que los asesores estadounidenses no se cansaban de destacar como una gran enseanza obtenida en la guerra de Vietnam, no poda aniquilar a diez combatientes de una escuadra guerrillera. Nosotros no descubrimos nuestra presencia y nos replegamos hacia una nueva posicin. En unas cinco horas, intermitentemente, se haban escuchado varios combates en diferentes puntos del frente de guerra, unos muy intensos, otros menos, todos breves, el ms largo haba sido de media hora. Por momentos podamos distinguir el sonido de las ametralladoras M-60 y .50, as como el inconfundible tiro a tiro de algn fusil nuestro, al que le respondan masivas descargas de M-16, matizadas con explosiones de diferentes granadas, de mano, de M-79, de caones, de morteros. Poco a poco el estruendo, lejano o ms o menos cercano se iba apagando y otra vez llegaba el silencio, presagiante, anunciando que abruptamente volvera a romperse. Los compaeros que interceptaban las comunicaciones enemigas dijeron que los batallones lites, Atlactl, Ramn Belloso y Bracamontes estaban en el frente y los acompaaban otros batallones regionales. Waldo, un combatiente que escuchaba, nos mir y coment con determinacin - Ya nos vamos a morder el cacho con estos cerotes. Desde nuestra nueva posicin hubo tiempo para pensar y comentar sobre este nuevo operativo que recin comenzaba, aquella maana del 10 de enero de 1986 en el frente de guerra de Guazapa, para nosotros uno ms entre todos los que habamos pasado, para los asesores estadounidenses y el alto mando de las Fuerzas Armadas de El Salvador, el ms importante de toda la guerra.
El Salvador, volcn de Guazapa 10 de enero de l986, faltaban pocos minutos para amanecer cuando el guardia de nuestro campamento pas despertndonos. Todo se volvi actividad al recoger el plstico en que habamos dormido, ordenar nuestra mochila, ponernos los zapatos, meternos la camisa, colocarnos el equipo militar y tomar nuestro fusil. Unos minutos despus, Guayito, el jefe del campamento nos llam a formar. En dos filas y en posicin de presentar armas, guardamos un minuto de silencio a compaeros cados en esa fecha, gritamos consignas. Enseguida nos ordenaron portar armas y cantamos el Himno Nacional y el del FMLN. Leo Cabral segundo secretario de la Comisin Poltica (la CP), nos dirigi unas palabras sobre la importancia del 10 de enero, aniversario de la primera ofensiva general del FMLN, en 1981. Antes de romper la formacin, Guayito nos indic que
comisiones nos tocaban en el da y que por la tarde haramos un acto poltico-cultural, para el que ya estaba preparado el programa. Rompimos filas y otra vez el campamento se llen de actividad, unos a buscar lea, otros a traer agua y moler el maz, en la cocina prendieron fuego para calentar los frijoles y hacer las tortillas. Los encargados de ellos, encendieron sus radios, mientras otros revisaban sus equipos y claves. Tres miembros de la Comisin Poltica y el responsable de la escuela se agruparon para platicar, al mismo tiempo en un radio porttil sintonizaban algn noticiero. Un correo sali hacia otro campamento, algunos fueron a baarse, ese da no hicimos ejercicio. En ese campamento nos encontrbamos unos 22 25, entre los que estaban tres miembros de la CP, Leo Cabral, Rubn Rojas (Roberto Caas en las negociaciones) y Eduardo Solrzano, segundo, tercero y cuarto secretarios, Ivn Portillo, responsable de escuela, tanto de la militar Comandante Federico Dreyfus como de la partidista Lil Milagros Ramrez. Cinco instructores, Amadeo, Tito, Waldo, Lilian y yo; cuatro operadores de radios de comunicaciones; una familia encargada de la cocina (Chinchilla Hrcules, su esposa y tres nios); cuatro o cinco combatientes encargados de la seguridad del campamento y uno o dos correos. La CP estaba formada por diez secretarios, los cuatro primeros formaban el Bur Poltico, el primer secretario era Fermn Cienfuegos. Estbamos ubicados en una barranca en el lado norte de la zona alta, por un lugar conocido como El Chalchihue, entre fuerzas y aparatos de las FARN-RN. A unos 200 metros al este se encontraba el campamento de las Fuerzas Especiales Selectas (FES-U2), unos 25 combatientes. Hacia el oeste se hallaba el campamento de la Comandancia General de las FARN (conformada por Fermn Cienfuegos, Chano Guevara, Luisa Jovel y Ral Hrcules), con otros 20 combatientes. Barranca abajo estaba el hospital, correos, el Sistema de Informacin Militar (SIM), abastecimientos y logstica. En otros cuatro o cinco puntos ms alejados se hallaban otros tantos campamentos de la Fuerza Mvil Estratgica de las FARN; el Batalln Carlos Arias (BCA) y de la Guerrilla Local (GL). En la zona baja del frente, a orillas del lago Suchitln, se encontraban una cooperativa de pesca, as como estructuras de produccin y de masas, llamados Poderes Populares Locales (PPL), estas ltimas dirigidas por FPL, RN y PRTC. Ese da, la mitad del BCA estaba en Tenango, del otro lado de la carretera que va de San Martn a Suchitoto, comnmente conocida como la Calle Nueva. En el lado sur el cerro las FAL-PCS tenan los campamentos del Batalln Rafael Aguiada Carranza (BRAC) Fuerzas Mviles Estratgicas, de sus Fuerzas Especiales Selectas (FES), su hospital, su aparato de abastecimiento y logstico y su taller de explosivos. Tambin haba algunas unidades de la Agrupacin de Batallones Felipe Pea Mendoza y del Destacamento Luis Adalberto Daz (ABFPM y ALAD), fuerzas mviles estratgicas de las FPL y el PRTC, respectivamente, una repetidora de la Radio Farabundo Mart (RFM), un aparato de propaganda del FMLN formado por unos diez o doce miembros de diferentes partidos, un campamento de abastecimiento de la RN. En el lado oeste del cerro, en un lugar llamado Loma de Ramos, haba un campamento del ERP y que al parecer tena tareas logsticas y de enlace con San Salvador. En total, en todo el frente haba unos 400 combatientes de FME y GL ms sus unidades de servicios, fuerzas especiales selectas, miembros de conduccin estratgica de cuatro partidos del FMLN y cuatro a cinco mil personas de masas.
En el frente de Guazapa comnmente se conocan dos zonas; la alta y la baja. La primera era el cerro propiamente dicho, de unos 1410 metros de altura, y la segunda las lomas y terrenos
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planos que se extendan desde la falda norte del cerro hasta la orilla del lago Suchitln y que a los lados este y oeste limitaban las carreteras Calle Nueva y Troncal del Norte respectivamente.
El nivel de desarrollo de este frente de guerra corresponda a una Base Guerrillera, que se encontraba a unos 30 a 35 kilmetros de distancia de la capital. San Salvador es el principal centro econmico y poltico del pas y all estaban los cuarteles e instalaciones de la Fuerza Area, el batalln de paracaidistas, el Batalln Elite Ramn Belloso, la Primera Brigada de Infantera, un batalln de la polica de Hacienda as como unidades de la Guardia Nacional y de la Polica Nacional. En Suchitoto, un pueblo al que poda uno llegar caminando desde una ranchera llamada El Chaparral (que se encontraba dentro del frente) en unos 30 minutos, estaba el Batalln Pantera de la Polica Nacional. Estas fuerzas y los batallones lites Atlactl y Bracamontes con cuarteles cercanos a la capital, ms el Destacamento numero 5 (con sede en Cojutepeque, capital de Cuscatln), hacan que la incursin enemiga fuera ms frecuente aqu, que en otros frentes. Adems, en las dos elevaciones dominantes del cerro, Pea Colorada (El Caballito) y el Roblar existan bases enemigas (unos 160 soldados en cada una). Desde el Caballito que contaba con casamatas, trincheras, campos minados y armas de apoyo como morteros de 120, 81 y 60 mm., can 90 mm., ametralladoras cal. .50 y 7.62 mm., lanzagranadas M-79 y lanzacohetes Low-72, tenan una observacin importante sobre el lado norte, especialmente la zona baja, as como el lado oriente y parte del lado sur. El Roblar era una base de comunicaciones. Las dos eran consideradas por el ejrcito gubernamental, cmo inexpugnables. Una semana antes los soldados haban salido del frente. Los ltimos das de diciembre del 85, haban estado en Guazapa, un batalln de la Primera Brigada y el BIRI Atlactl. El 31 de diciembre ellos bailaron en la zona baja y la guerrilla en la zona alta. Por la intercepcin de las comunicaciones enemigas y los constantes vuelos de un helicptero nos dimos cuenta que les llevaron mujeres (esposas y prostitutas), cenaron y bailaron, a lo lejos se vean sus fogatas y escuchamos su msica. A la media noche sonaron varias rfagas de fusiles y ametralladoras y vimos surcar el espacio abundantes balas trazadoras que los soldados dispararon al aire. Del lado nuestro hubo ms disciplina, aunque no falt algn compa, que bajo el influjo de alguna bebida embriagante que entr de contrabando al frente, tambin dispar algunos balazos al aire. El da 2 3 de enero el enemigo sali del frente, en ese operativo los combates fueron escasos y tuvieron pocas bajas.
Aquella maana en el peridico mural de nuestro campamento haba poemas, relatos y dibujos. Desde haca unos dos aos en la RN se impulsaban jornadas poltico-ideolgicas bimensuales sobre diferentes temas, por ejemplo el internacionalismo proletario, la participacin de la mujer en la Revolucin, los hroes y mrtires de la insurreccin de 1932 y otros que ya no recuerdo, en esa ocasin estaba dedicada a Farabundo Mart. Estas jornadas eran esfuerzos colectivos en los que se intensificaba el trabajo poltico-ideolgico con la participacin de las masas, el partido y el ejrcito popular. En torno a cada tema se impulsaban diferentes actividades polticoideolgicas, culturales o de trabajo voluntario, dependa de la capacidad de cada instancia lo que se organizaba. El da anterior habamos realizado una reunin de convivencia en la que entre juegos y charlas cada uno de nosotros habl de lo que haba hecho el 10 de enero de 1981.
Como a las 06:30 de la maana lleg el comandante Chano Guevara, le inform a los otros miembros de la CP que la unidad del BCA que haba ido al ingenio azucarero Hacienda San Francisco (cerca de la carretera Troncal del Norte), a realizar un sabotaje, ya vena de regreso y que haba incendiado varios caaverales retirndose sin problemas. A las 06:45 empezamos a escuchar rfagas hacia el oeste y el este de la zona baja, en las orillas del frente, las rfagas eran intermitentes, algunas acompaadas de explosiones de granadas. Desde El Caballito empezaron a disparar con el mortero de 120 mm. A las 07:00 vimos pasar dos avionetas O2 (comnmente conocidas como push and pull) y cuatro aviones bombarderos Dragon Fly A-37 que bombardearon en la zona baja. Dos helicpteros Huey, UH-IH, y otros Hughes 500 -la avispita- pasaron rafagueando y rocketeando la zona alta, como a unos 300 metros de donde nos encontrbamos. En el campamento apagamos el fuego de la cocina y quitamos el peridico mural. Cerca de las 08:00 lleg la informacin que el BIRI Atlactl estaba en la zona baja al oeste y que por el este avanzaban o el Destacamento nmero 5 o la Primera Brigada, pero uno de stos tena tomada la Calle Nueva. Tardaran un da o ms en llegar hasta donde estbamos (sin guerra hubieran sido unas dos, o tres horas caminando desde cualquiera de las dos carreteras), segn la resistencia que hallaran, pero haba que estar preparados. Leo, Rubn, Eduardo, Chano, Luisa e Ivn se reunieron a platicar, otros fuimos a esconder en el monte y en unos pequeos refugios, llamados buzones, sal, maz, frijol, unas ollas, el comal de las tortillas y cal, para usarlos al regresar, slo nos llevamos una olla, el molino y las tortillas duras, de lo dems podamos conseguir en cualquier base de masas. Alrededor de las 09:00 Leo orden al jefe de campamento que formramos todos, listos para salir, la formacin fue breve, nos indicaron que nos bamos a mover hacia un sitio ms seguro junto con la Comandancia General, el hospital, el SIM, Correos y Abastecimientos.
En columna fuimos unindonos con los compaeros de los otros campamentos, nos replegamos un poco ms hacia arriba, sobre la falda del cerro. Nos juntamos como unos 150, la mayora, tenan poca experiencia como combatientes, iban algunos enfermos y heridos con el hospital, en caso de combate los que responderan mejor seran diez hombres de la U2, los instructores, algunos logsticos y otros compaeros encargados del trabajo poltico en la periferia del frente. Las unidades del BCA y de la GL, ya haban tenido los primeros enfrentamientos con el enemigo y observaban su desplazamiento, listos a presentarles nuevos combates. A lo lejos se oan vuelos de helicpteros y a ratos la cadencia de algunos combates, Waldo se acerc y dijo -Tanto alboroto por unos caales, ya vamos a ir a darles una verguiada para que se les quite lo perro a estos cerotes. Como a las 10:00, el coronel Onecfero Blandn, jefe del Estado Mayor de la fuerza armada, en una conferencia con la radio, la prensa y la televisin anunci -Acabamos de comenzar en el rea de Guazapa un operativo de carcter estratgico, el Operativo Fnix. En ese momento habamos detenido momentneamente la marcha y Tito, Ivn y yo escuchbamos la radio junto a Leo, al or esto Leo volte hacia Rubn y Eduardo y les dijo. -Es el Fnix, este es el Fnix. Los otros asintieron con la cabeza y Eduardo contest con voz calmada.
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-Bueno, ya lleg.
Poco a poco en el da se fue completando la informacin, en la zona baja estaban dos batallones lites el BIRI Atlactl y el BIRI Bracamontes, en el lado sur el BIRI Ramn Belloso, apoyados por batallones BIAT de la Primera Brigada y del Destacamento nmero 5, el Batalln Pantera (PH), unidades de artillera y caballera. En la orilla del lago patrullaban unidades de la Marina, y en el rea sur de expansin poltica (las rancheras que se extendan al sur de la falda del cerro de Guazapa, rumbo a San Salvador, y en varias de los cuales haba un trabajo clandestino del FMLN), patrullaban algunas unidades de la Guardia Nacional y de los Paracaidistas. Tambin contaban con la Fuerza Area y con desembarcos helitransportados de paracaidistas, que podan llegar en cinco a diez minutos hacia cualquier parte del frente. Posteriormente apoyaron unidades de Ingenieros, Paramilitares y del Destacamento No. 1, stos ltimos en la orilla del lago. Un total de diez a doce mil soldados estaban regados en todo el frente. En ese momento de la guerra la estructura de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES), bsicamente tena dos tipos de Batallones, los Batallones de Infantera de Reaccin Inmediata (BIRI) y los Batallones de Infantera Antiterroristas (BIAT). Los primeros, en nmero de cinco, constituan su fuerza lite y tenan tericamente una distribucin regional; el Arce y el Atonal en el Oriente, en los departamentos de Morazn, Usulutn, San Miguel y La Unin; el Bracamontes en la regin paracentral en los Departamentos de Cabaas, San Vicente y La Paz; el Atlactl y el Belloso en la regin central y occidental en los Departamentos de San Salvador, La Libertad, Chalatenango, Cuscatln, Santa Ana, Sonsonate, Ahuachapn. Esta distribucin terica no era rgida y en los departamentos en que no haba frentes de guerra o era menor la presencia guerrillera, slo usaban los BIAT. Los BIRI Atlactl y Belloso fueron usados inicialmente a escala nacional, disminuyendo esto, pero sin desaparecer, al contar con los cinco BIRI. El Bracamontes era tambin usado en Chalatenango y en Guazapa. El Atonal fue estrenado en Guazapa, hacindosele numerosas bajas y destruyndosele tres vehculos de combate. Los BIRI fueron entrenados por asesores yanquis, para su formacin, tanto en Fort Bragg, Carolina del Norte, como en Palmerola, Honduras, completando su instruccin en la prctica y en maniobras, como fue el caso del BIRI Atonal que particip en maniobras con yanquis y hondureos. El BIRI Atlactl, era el ms antiguo, tena mil 500 hombres, tomaba su nombre de un rey indgena -que segn Roque Dalton no existi y era invencin de un escritor salvadoreo- era considerado el batalln ms sanguinario y el ms agresivo. Los otro cuatro tenan plantilla de mil 200 hombres, eran ms sanguinarios y agresivos que los BIAT, tenan un volumen de fuego ms alto que stos, eran ms capaces para la maniobra, mejor apoyados por la fuerza area, no eran reclutados a la fuerza y gozaban de mejores salarios y prestaciones. Cada batalln estaba dividido en dos agrupaciones que a su vez contaban con cuatro compaas de 160 a 165 hombres, cada compaa tena cuatro secciones de 30 a 40 hombres cada una. Una compaa permaneca en el cuartel cuando salan a operativos. Contaban con una unidad llamada Recondor que eran las fuerzas especiales dentro de estas unidades. Su fusil era el M-16, con unos 500 cartuchos de dotacin. Podan traer una ametralladora de calibre .50 mm por compaa, varios caones 90 mm. -el Bracamontes traa uno o dos por seccin-. En el Belloso fue muy caracterstico el uso de lanzagranadas M-79, llamados de tambor, que podan lanzar hasta doce granadas y de los que traan varios en cada compaa. El BIRI Ramn Belloso fue el segundo que se form, tomaba su nombre de un general salvadoreo que fue a Nicaragua a luchar contra la invasin dirigida por el estadounidense Walker, era una unidad tan agresiva como el Atlactl. Los Batallones de Infantera Antiterroristas (BIAT), estaban agrupados en destacamentos y brigadas, en nmero de tres a cuatro batallones por cada una de estas agrupaciones. Haba un destacamento o brigada por cada uno de los catorce departamentos a excepcin de Chalatenan8
go, donde exista una brigada y un destacamento, La Libertad donde se encontraba la brigada de caballera y artillera y La Paz donde haba otra fuerza -tal vez Ingenieros-. Cada BIAT contaba con 540 soldados divididos en tres a cuatro compaas (140 o ms en cada una) que a su vez tenan de tres a cuatro secciones de 30 a 35 elementos, su fusil tambin era el M-16, con una dotacin de 300 a 400 cartuchos. Tenan una menor cantidad de armas de apoyo que los BIRI y ms baja moral combativa. Muchos de estos militares eran producto del reclutamiento forzoso y sus salarios y prestaciones eran inferiores a los de los batallones lites. La Polica Nacional, la Polica de Hacienda, la Guardia Nacional y la Marina tambin contaban con estructura armamento y tctica de BIAT. Tanto en los BIRI como en los BIAT exista una compaa (F2) que se encargaba de la labor de inteligencia al interior. La Brigada de artillera y caballera poda prestarles apoyo, pero ellos traan morteros de 60 y 8l mm. y en el caso de los lites adems podan traer de 120 mm. El Batalln de los Paracaidistas estaba dividido en escuadrones. Constituan su fuerza de reaccin en el mbito nacional, al interior de ellos existan grupos especiales llamados Patrullas de Reconocimiento de Alcance Largo (PRAL) y Grupos de Operaciones Especiales (GOES). Las PRAL y GOES operaban en grupos pequeos (a veces un soldado), usaban radios de comunicacin ms livianos (parece que Motorola), podan traer hasta doce granadas de mano y un fusil liviano, el M-l6 de asalto. En algunas operaciones, como detectar campamentos o dirigir bombardeos o desembarcos helitransportados podan infiltrarse a los frentes desarmados, con o sin radio disfrazados de campesinos llevando una soga en las manos y diciendo que iban a buscar animales perdidos o con un canasto simulando que iban a cortar caf y otras coartadas. Tambin saban usar el explosivo, como las cargas, los cazabobos, y las minas Claymore, con lo cual llegaron a montar emboscadas, operando como grupos de seis a doce soldados que reciban apoyo areo en minutos. El Batalln de Paracaidistas tena mil o mil 200 hombres, fue entrenado por asesores y mercenarios yanquis. En un nmero de la revista Soldado de Fortuna, un mercenario yanqui relat su participacin con ellos en entrenamientos y ataques. Era una fuerza agresiva con alto volumen de fuego, una de sus acciones ms peligrosas era el desembarco helitransportado, que es una accin de asalto. Segn la informacin que tuvieran usaban entre cinco y 16 helicpteros, cada helicptero llevaba de diez a catorce soldados, en un viaje de catorce a quince helicpteros desembarcaban una compaa, cada cinco a quince minutos (segn la distancia) repetan el viaje y en unos 30 a 60 minutos tenan desembarcado un batalln que combinado con el avance por tierra los haca muy peligrosos. Para lograr la sorpresa podan acercarse volando entre las barrancas o a baja altura, pues si volaban alto tenamos unos minutos ms para detectarlos. Casi siempre delante de un desembarco venan de dos a cinco aviones Dragn Fly A-37, una a dos avionetas 0-2, dos a cuatro helicpteros Huey y uno o dos Hughes 500, que se encargaban de rafagear y bombardear previamente el rea escogida para desembarcar. Los Dragn Fly A37 tiraban de cuatro a seis bombas de 100, 200 300 kilos de tritonal (TNT + nitrato de amonio + aluminio), en cada picada normalmente tiraban una bomba, tambin podan tirar rockets, en rfagas de cinco a seis en cada picada, hasta completar 30 a 35 y, casi siempre despus de agotar las bombas o rockets, rafagueaban con una ametralladora que poda ser calibre 7.62 .30 mm. Una vez, en Morazn, en la primera pasada un avin nos dej caer cuatro bombas. Los helicpteros Huey artillados, igualmente lanzaban rfagas de cinco a seis rockets, hasta un total de 30 a 35 y traan ametralladoras calibre 7.62 mm. El helicptero Hughes 500 slo traa ametralladora. Las avionetas 02, estaban dotadas de modernos instrumentos de observacin, su independencia de vuelo sobrepasaba las tres horas, poda lanzar rockets en rfagas o dirigir con ellos el ataque de los A-37. Los msiles al estallar despedan un humo amarillo verdoso o rojizo, segn la seal que queran dar.
El avin AC-47 contaba con tres ametralladoras .50 mm., buenos aparatos de observacin, visores nocturnos y sobrevolaba unas tres horas ametrallando.
Cerca de las 11:00 horas vimos pasar y actuar a los helicpteros de ataque y desembarco. Por la tarde lleg ms informacin, desde tres das antes el enemigo haba empezado en secreto el acercamiento hacia Guazapa. Al entrar al frente lo hicieron con los radios apagados y los encendieron hasta que se detect su avance. En el lado norte avanzaron con relativa rapidez, se los permita las condiciones del terreno y la ausencia de campos minados. En el lado sur aunque el terreno ocupado por el FMLN era bastante pequeo, unas ocho rancheras, las condiciones eran diferentes. Lo quebrado del terreno, el minado del terreno y la capacidad logstica de las fuerzas que all estaban, permiti contener mejor el avance enemigo. Donde no haba minas estaban los fusiles de los combatientes. Ah los compas se quedaron en los mismos campamentos, cerca de refugios antiareos o cubiertos en las barrancas. Slo por el lado de Loma de Ramos no hubieron combates, quizs porque en operativos anteriores el enemigo haba tenido amargas experiencias en los campos minados que por all estaban, un combatiente una vez dijo ... en Loma de Ramos, son poquitos compas pero tienen un vergo de minas.... Por la noche las bateras de 105 mm. (mas rpidos que los morteros), emplazadas en Suchitoto, Calle Nueva, el ingenio San Francisco y la carretera Troncal del Norte, dispararon andanadas de cinco a seis caonazos durante varias horas hacia diferentes lugares del frente.
Al da siguiente nos movimos hacia el lado nororiente del cerro, por el rumbo del Roblar, quedndonos en una falda. Nos dividimos en dos grupos, en el que se qued ms abajo, en una barranca, se encontraba el hospital, correos, logstica, las cocinas, los de trabajo poltico de expansin y tres instructores (Lilian, Waldo y Amadeo). En el otro grupo quedaron los de las FES, los mandos estratgicos las comunicaciones, el SIM y los otros tres instructores Ivn, Tito y yo. En nuestro grupo ya se haban agregado Santiago (de la CP de la RN y responsable de la estructura partidista de Guazapa), Ruth (miembro de la direccin de las FPL en el frente de Radiola) y un oficial del PRTC. Lilian era mexicana, en ese momento estaba enferma con hepatitis y tena unos dos meses de embarazo, su compaero era Roberto Rodas el segundo responsable del BCA. Por falta de previsin el da diez slo comimos una tortilla, el once los logsticos nos repartieron a cada uno unos 50 gramos de leche con azcar y unas galletas. Vino a vernos German el responsable de masas para la RN, en el frente, nos dijo que el enemigo haba ocupado la mayora de los caseros que slo les faltaban algunos de la zona alta. Las masas desde los primeros combates se haban escondido en los refugios secretos, donde tenan algo de harina de maz, piloncillo y agua. La mayora de estos refugios eran de uso familiar. Mujeres, nios y ancianos se enterraban mientras el padre de la familia o el responsable de masas cubra la entrada y la camuflageaba por fuera para despus ir a esconderse en el monte, por la noche regresaba a sacarlos, para buscar agua y si se poda, ir a la casa o a lo que quedaba de ella para hacer tortillas, antes del amanecer volvan al refugio. En el lado norte, las familias preparaban su piloncillo, tenan unos trapiches pequeos (molinos), movidos a mano para moler la caa, ya quedaban pocos porque el enemigo los destrua en los operativos. La caa la cortaban en la zona baja, muchas veces de noche, pues quienes se arriesgaban a hacerlo en el da normalmente regresaban entre el fuego de ametralladoras, roc10
kets, bombas y morteros que desde El Caballito, o los aviones les tiraban. Tambin de noche cocan el caldo de caa para preparar el dulce (piloncillo). Algunas familias en los aos 83 y 84 tenan un refugio donde escondan a sus gallinas, hoy ya no haba gallinas. Hasta donde estbamos no haba llegado el enemigo, a veces escuchamos combates, de otros nos enteramos despus, los pliegues del terreno amortiguaban los sonidos. Desde ah veamos pasar algunos aviones y helicpteros y por la noche escuchbamos las explosiones de las granadas de 120 y 105 mm. Por el trabajo de intercepcin del SIM, los informes que mandaban del BCA y las comunicaciones con los otros partidos del FMLN, se tena informacin constante del desarrollo del operativo. Los logsticos tenan buzones (depsitos) con alimentos pero no se poda llegar hasta ellos. El tercer da German trajo un costal de cebollitas, nos tocaron tres a cada uno rpido, nos las comimos y tiramos los tallos. El cuarto y quinto da no comimos nada, el sexto da Lupita, una compaera de comunicaciones, propuso que recogiramos los tallos de las cebollas, los picramos, los remojramos con agua en una taza y les agregaremos un cubito de pollo que ella traa, no fue tan fcil hallar los tallos, pues algunos ya se nos haban adelantado, nos tocaron tres cucharadas de sopa fra.
El sptimo da, como a la una de la tarde, se form una comisin para ir al casero Las Pavas (al oeste), a buscar naranjas, pareca que el enemigo no estaba por ah. Fuimos como 35 voluntarios, entre ellos seis de la FES y tres instructores. Los de la FES se adelantaron, con la intencin de esperarnos en la cima de una loma que tenamos enfrente, salimos con paso ligero, pasamos donde estaba el otro grupo y al empezar a subir, sent que me faltaban fuerzas y aire pero no afloj el paso, los que venan detrs venan con paso rpido pero los notaba plidos. Amadeo cada vez que lo volteaba a ver se rea, yo senta que tena menos fuerza hasta que a la mitad de la loma encontramos a los de la FES recostados en el suelo, y al vernos se empezaron a rer, uno de ellos nos dijo -Los bamos a esperar all arriba pero ya no nos dieron las fuerzas para llegar, ta perro esto de hambrear. Haca unos 30 a 40 minutos que habamos salido y normalmente esas lomas las subamos con paso rpido, sin problemas. Bromeando y rindonos tambin nos recostamos. Continuamos con un ritmo ms pausado, avanzbamos explorando el terreno, con la vista levantada, mirando hacia los lados, guardando una distancia de 5 a 6 pasos entre cada uno de nosotros, tratando de no hacer ruido y evitando lugares en los que nos podan ver de lejos, todos con tiro en la recmara de nuestros fusiles, el primero de la vanguardia con su arma en rfaga, sin seguro, los dems listos a quitar el seguro. Antes de empezar a subir otra loma la observbamos un rato y solo avanzbamos sobre otra rea cuando la creamos segura. En la zona baja se miraban reas quemadas y el humo de otras que ardan. Como a las 6:30 de la tarde, al ir subiendo una loma cubierta de zacate, el cual nos llegaba a la altura de la cabeza, la vanguardia crey or voces y nos mand avanzar con ms cuidado. Al llegar a la cima un compa de la FES se vio fugazmente con tres hombres que estaban all, hablando en voz baja. Todo fue muy rpido, un disparo de M-16 se perdi en el aire en direccin nuestra, los de la FES, los instructores y otros nos tendimos pecho a tierra, sacando los seguros. Unos quince de los que venan con nosotros, corrieron loma abajo. Dos compaeros de la vanguardia se pusieron de pie y se fueron siguiendo a los que nos haban disparado y que corran alejndose. Otro compaero pas cuesta abajo, con andar ligero, dicindonos
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- No hay problema, son compas. Como a cien metros los alcanzaron, eran unos diez combatientes de una unidad de guerrilla local de las FPL, nos dijeron que el Atlactl haba pasado por ah, que ellos tenan compaeros de masas escondidos cerca de ese lugar y que en el casero y el huerto de naranjas todo estaba tranquilo. Esperamos como media hora, hasta que hallaron a los que de nuestra columna faltaban. Ya haba oscurecido cuando llegamos al huerto, eran ms de 50 rboles, todos bien cargados de naranjas maduras, pero parcialmente cubiertos de una hierba conocida como picapica (pelo de diablo), que al caer en la piel da mucha picazn y si cae en los ojos inflama los prpados y la conjuntiva. Los que llegaron primero nos advirtieron a todos del picapica, pero el hambre no se fija en pequeeces y despus de comernos como 20 naranjas cada uno y llenar las mochilas, la mayora bajamos de los rboles a sacudirnos la ropa y a revolcarnos en la tierra para calmar un poco la intensa comezn que sentamos en todo el cuerpo. Regresamos, caminamos unas dos horas y entre dormir y rascarnos, pasamos el resto de la noche en una barranca. Antes de amanecer reanudamos la marcha y como a las siete de la maana llegamos a entregar las naranjas a los responsables de abastecimiento que las contaron y repartieron. Tocaron seis o siete por persona, eran muy dulces, las llamaban de azucarn.
El noveno da por la maana mandaron a Francisco Montes, un compaero oficial que se desempeaba como asesor de la Comandancia General de las FARN, con unos diez compaeros de abastecimientos y cocina a que consiguieran maz, con German y buscaran un lugar seguro donde cocerlo, molerlo y hacer tortillas. Chico, como le llambamos, era apreciado por su determinacin, su valor, su claridad poltica, su sencillez, y su entrega diaria al trabajo, con l haba compartido la responsabilidad del primer curso de suboficiales que realiz las FARN. Durante el da se supo que algunas unidades del Atlactl se movan en direccin nuestra. Unos 70 hombres del BCA y de la guerrilla local estuvieron siguiendo los desplazamientos del enemigo, presentndole combates breves, se nos indic que estuviramos listos para salir. Como ya se saba que era un operativo prolongado y con una concentracin estratgica, los compaeros de la CP y la CG se plantearon la evacuacin temporal de las unidades con menor capacidad combativa y ms pesadas en su movilidad, as como de algunos de los de conduccin estratgica, hacia lugares ms seguros, mientras pasaba la etapa del mximo esfuerzo enemigo, dejando en Guazapa las unidades de combate. Por la tarde nos dijeron que nos moveramos hacia la zona baja, a la orilla del lago, para a travs de l cruzar hacia la base guerrillera de Radiola, en el departamento de Cabaas. Antes de anochecer empezamos a caminar, como a las ocho de la noche pasamos por una casita donde Francisco Montes (Chico), haba instalado la cocina, manteniendo una escuadra de seis a ocho combatientes adelantados, en emboscada. Estaban terminando de lavar el maz cocido y los frijoles se estaban cociendo, no haba tortillas, paramos unos minutos, suficientes para desmontar esa cocina y que ellos se incorporaran a la columna, mientras esperbamos nos repartieron dos o tres cucharadas grandes de maz cocido a cada uno. Fuimos bajando con cierta lentitud, tanto por el tamao de la columna, como por la necesidad de ir explorando y contactndonos con los combatientes que ms abajo tenan emboscadas o cazabobos colocados. En la oscuridad nos podan confundir con soldados. A lo lejos se miraban algunos pastizales ardiendo. Sobre una vereda dos compaeros de la guerrilla, parados, con las piernas abiertas, nos indicaron con susurros y seas, que veamos con el resplandor de las estrellas, que entre el espacio de sus pies separados, haba trampas explosivas (Cazabobos), pasamos rodendolos. Seis hombres de la FES marchaban al frente como exploracin a unos 50 100
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metros de la columna, en la vanguardia iban otros de la FES, los dos grupos llevaban radios porttiles VHF. A veces parbamos algunos minutos mientras la exploracin se alejaba ms para reconocer algn lugar sospechoso, el enemigo mantena emboscadas en diferentes lugares y haba que ir detectndolas. En el tramo de la zona baja avanzamos ms rpido, no tuvimos problemas, nos detuvimos media hora en un caaveral donde una comisin cort una caa de azcar para cada cual. Repentinos balazos aislados y rfagas que sonaban en diferentes lugares del frente, nos indicaban la distancia del enemigo y su nerviosismo, disparaban a los ruidos de la noche convirtiendo a cuzucos (armadillos), pjaros nocturnos, tuzas, vboras, ratones, zorrillos y otros animales, en temidos guerrilleros.
Amaneciendo llegamos a El Seretal, a unos diez minutos de la orilla del lago. Hallamos algunas personas de masas que en ese momento estaban fuera de sus refugios y escondites, les dio mucha alegra vernos. Platicamos con ellos mientras nos acomodbamos para descansar. Cuando ms animados estbamos llegaron tres helicpteros, dos Huey y un Hughes 500, que rocketearon y rafaguearon como una hora. Los compaeros de masas corrieron a sus refugios secretos y escondites, nosotros nos parapetamos y encubrimos entre el monte y los refugios antiareos de los patios de las casas, all nos protegimos sin hacerles fuego, hasta que concluyeron su ataque y se fueron, no tuvimos bajas. No debamos dejarnos detectar pues ah tenamos que pasar el da escondidos y por la noche, en lanchas de remos atravesar el lago, para esto, por radio ya se haba establecido contacto con los compaeros de las FARN y las FPL que vendran a buscarnos, La Marina Guerrillera.
Este casero de El Seretal estuvo poblado hasta el diez de enero, como en operativos anteriores, al iniciar el Fnix, la gente haba huido. En 1985, en una de sus orillas y por unos 75 das, estuvo el campamento del curso de suboficiales, durante el curso, las masas nos provean de maz, vigilaban, eran parte de nuestra seguridad perifrica, participaban en nuestros actos polticos culturales, en el trabajo voluntario y aportaban personal para la cocina. 1985 fue un ao donde el enemigo prepar condiciones para el Fnix, con incursiones frecuentes, ataques areos, desembarcos helitransportados, formacin de redes de inteligencia al interior del FMLN e incursiones de PRAL. El enemigo busc mantener desestabilizado al frente de guerra y en el momento de mayor debilidad iniciar este operativo. Muchas veces vimos pasar por nuestro campamento mujeres, ancianos y nios corriendo hacia sus refugios, a veces por cosas ciertas y otras por rumores. Fue el tiempo en que con apoyo de las masas se capturaron a algunos miembros de las PRAL y se supo de otros que incursionaron, hubo uno que se ufano pblicamente, en la radio, de que vestido de guerrillero haba estado en un baile en Guazapa. Algunas veces omos descender el helicptero Hughes 500, por las noches, en la zona baja o en la periferia, sabamos que recogan o dejaban a algn soldado de una PRAL. Tambin fue el tiempo de la Pralitis, que hizo que algunos vieran PRAL donde no haba, y no faltaron combatientes detenidos por algn partido, que eran soltados cuando se comprobaba su identidad. Al da siguiente del ataque a El Caballito en noviembre 85, despus que pas corriendo, huyendo de los rockets de un helicptero, seis combatientes del BCA fueron a capturarme creyendo que era un miembro de una PRAL, cuando me interrogaban y ya se preparaban para amarrarme, lleg un compa que me conoca y despus de rerse, les dijo que me soltaran. Un da que me qued a dormir en casa del responsable de masas de El Seretal, llegaron varios compaeros tambin de masas a despertarnos, como a las dos de la maana, diciendo que en casa de uno de ellos estaban tres PRALs y que haban capturado a una de sus hijas. Fuimos como quince a ayudar al compaero, trece con cumas y corvos (machetes) uno con M1 y yo con
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M-16. Despus de desplegarnos en el terreno, avanzar tensos, lentamente, encorvados, tratando de no hacer ruido, esperando chocar con el fuego de fusiles de los PRALes, nos hayamos que la muchacha se haba huido con el novio. El lago era patrullado por lanchas piraas de la Marina con diez a doce marinos a bordo, con motor fuera de borda y ametralladora M-60 en la proa, siempre lo pasbamos de noche.
Entre 7:30 y 8:00 de la maana despus que se fueron los helicpteros, los compas del SIM captaron que una compaa del BIRI Bracamontes se mova desde El Chaparrral (al sureste de nuestra posicin) y en una media hora podran estar chocando con nosotros. Seis de la FES y tres instructores nos colocamos en lnea de fuego, el resto de los compaeros se replegaron hacia una barranca, nuestra columna no poda moverse de ah, las reas de vegetacin eran muy reducidas. A diez minutos al norte tenamos el lago con la Marina patrullando la orilla, al sur y al oeste terrenos planos con zacate y muchos ya quemados, al oriente el pueblo de Suchitoto y el batalln Pantera. La orden que nos dio Chano fue tajante -Resistir, patria o muerte! Esto significaba que el enemigo solo poda tomar nuestras posiciones si nos mataban, el se qued con nosotros. Al mismo tiempo se contact por radio con Walter Retana, un jefe de pelotn del BCA, que se encontraba en el rea de El Chaparral, y se le orden que una de sus escuadras buscara al enemigo y les hiciera fuego por la retaguardia, tratando de atraerlos hacia ellos. Cuando ya empezaban los soldados a llegar a la cima de una loma, a unos 5 minutos de distancia y que los llevaba hasta nuestra posicin, omos el combate. Primero la fusilara de los compas, despus la del enemigo respondiendo con gran volumen de fuego y armas de apoyo, fue un choque intenso y breve, despus sigui el silencio, el enemigo se fue persiguiendo a los compas.
Dormimos un rato, como a la una de la tarde, el SIM capt que una compaa del BIRI Atlactl se mova al sur poniente de nosotros y vena acercndose, no se saba qu tan lejos estaba. Chano nos llam a Chico Montes y a m y nos dijo - Una compaa del Atlactl viene por el oeste hacia nosotros, su misin es tomar una posicin y resistir Patria o Muerte hasta que anochezca y nos podamos replegar. Nos fuimos a cumplir la orden. El terreno era plano con sectores de arbustos que se extendan hasta unos 500 metros, despus algo de zacate y lo dems tierra y zacate quemado, no haba piedras y muy pocos rboles, avanzamos encorvados, entre los arbustos, con nuestros M-16 en rfaga, yo llevaba como 70 cartuchos y Chico como cien. A unos 200 metros de iniciar nuestro avance vimos pasar gente entre los arbustos, venan corriendo, nos agachamos con los fusiles listos para disparar, eran compaeros de masas, pasaron como a 50 metros, sin vernos. Vimos un rbol y hacia l nos dirigimos, el tronco poda protegernos, avanzamos separados a unos diez metros uno del otro, tratando de or ruidos y viendo hacia todos lados. En el tronco del rbol (como de unos 50 cm. de dimetro), a una altura de metro y medio, se hallaban dos vboras enrolladas, una ms grande que la otra, eran de color negro y amarillo brillante. Chico no las vio y se dirigi hacia ellas observando hacia los lados, la ms grande (tena ms vueltas
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que la otra en el tronco del rbol y era ms gruesa), estir la cabeza separndose del rbol como un metro (o ms), se movi hacia la derecha y a la izquierda, yo le grit, l se agach buscando con su fusil hacia el frente, creyendo que le avisaba de los soldados. La vbora no lo alcanz, pero entonces l la vio (la cabeza de la vbora debe haberle quedado como a unos 30 cm. de la cara), despacio y con calma se retir de ellas. Como a unos 400 metros del campamento nos quedamos esperando, separados unos 50 metros uno del otro, entre arbustos, sentados en la tierra que el fuego haba ennegrecido. Slo nos quedaba pelear pecho a tierra, sin parapeto. Como a las cuatro de la tarde vinieron a indicarnos que nos reincorporramos al campamento, el Atlactl haba cambiado su direccin de avance. En la orilla del lago haban estado los marinos patrullando, ya se haban retirado, escuchamos los motores de sus lanchas.
Anocheciendo nos fuimos hacia el embarcadero (El Cencero). Desde all, Teodoro el jefe de la guerrilla local y unos cuatro combatientes se fueron en un bote rumbo a Radiola llevaban maz. Sentados a lo largo de un camino que baja hasta el lago, los dems esperbamos los botes de FPL y FARN que ya venan en camino, eran cinco con siete remeros, en el ms pequeo entraban seis personas, en el ms grande doce. Era una noche bonita, oscura y llena de estrellas, de esas que tientan a recostarse boca arriba para mirar el cielo y sin pensar en la guerra, recordar lo que uno dej lejos, el lago estaba calmado y su brisa era agradable. El lago Suchitln es un lago artificial que se form al construirse la presa de Cerrn Grande sobre el ro Lempa, en l tambin desemboca el ro Quezalapa. El lago en la guerra nos dio alegras, tristezas y sustos, daba peces y repliegues ms cortos y rpidos hacia Chalatenango y Radiola, pero cuando la brisa soplaba fuerte la marea poda hundir los botes. All murieron compaeros ahogados, una vez se hundi un bote con heridos de las FPL, varios se ahogaron, hubo uno recin operado del abdomen que flot como ocho horas hasta que lo rescataron los compas. A una semana de terminado el primer curso de suboficiales, dos se ahogaron al hundir la marea el bote. En otro accidente, un instructor logr salir nadando, pero lo capturaron en la orilla. A Waldo ah se le ahog su compaera en el 85, l sali despus de nadar como cuatro horas. A m tambin me toc probarlo, sal despus de flotar y nadar como dos horas y media, perd el fusil y la mochila, sal en trusa y con reloj. Haba compas que le tenan miedo al lago y preferan caminar y enfrentar a los soldados, algunos que no le temamos, cuando haba marea fuerte, mejor no cruzbamos. Sin marea pareca un espejo donde se reflejaban la luna, las estrellas, los recuerdos, los proyectos, las esperanzas y los sentimientos.
Entre las 8 y 8:30 de la noche, se escucharon rfagas y algunas explosiones de granadas en mitad del lago, algunas balas trazadoras se perdieron en la noche, la balacera se intensific y un helicptero lleg a rocketear y ametrallar, poco a poco calm el combate, dur como media hora. En la orilla nos imaginbamos, emboscaron a los compas que venan con los botes, o a Teodoro y as fue. Dos lanchas piraas emboscaron a los cinco botes que venan de Copapayo (un casero de Radiola), los compas respondieron el fuego, una tercera piraa vino al combate, en eso Teodoro que tambin vena cerca les abri fuego, al sentir el enemigo que les disparaban desde dos sectores se asustaron y pensaron que los estaban envolviendo, eso, ms las bajas que ya tenan, los hizo pedir apoyo areo. Los compas se replegaron escalonadamente hacia Copapayo, mientras los compaeros de dos botes peleaban, los otros cuatro se replegaban, luego otros dos hacan fuego y los otros dos remaban, as siguieron hasta que salieron del rea de combate y se dirigieron a la orilla, no tuvieron problemas.
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En el embarcadero nos dieron orden de reiniciar la marcha, de nuevo bamos hacia la falda del cerro, pero ahora hacia el lado nororiente, cerca de la Calle Nueva. Nuestro movimiento fue detectado por el RAN (Reconocimiento Areo Nocturno), un avin Hrcules C-130 que sobrevolaba por las noches con aparatos que a partir de detectar el calor podan hallar concentraciones, campamentos, columnas). Nos sobrevol como media hora, nos cubrimos entre arbustos, lo que parece que anul sus instrumentos y se fue. La unidad de la FES que iba explorando detect emboscadas del BIRI Bracamontes, las fuimos eludiendo. Como a las cinco de la maana llegamos a las faldas del cerro, entramos a un cafetal, caminamos tomados de las mochilas pues estaba muy oscuro, como a los diez minutos y aproximadamente a un metro de distancia por la izquierda, empez a pasar la vanguardia en sentido contrario, unos minutos despus iban subiendo por la derecha, paralelamente. A algunos nos entraron dudas pues veamos sombras de personas a nuestra izquierda y derecha. La columna haba adoptado la forma de un caracol y ahora caminbamos en crculos. Chano orden que nos detuviramos y en nuestros lugares esperamos a que amaneciera. Una media hora despus clare la maana, continuamos caminando como veinte minutos y nos escondimos entre el monte, todos en silencio, ah pasamos el da. Por radio se estableci contacto con Ral Hrcules que se encontraba del otro lado de la Calle Nueva con otra parte del BCA, desde antes que empezara el operativo. Esa noche trataramos de pasar la carretera, el enemigo la tena tomada en el da, y en la noche se emboscaba en diferentes partes.
En el da se escucharon disparos aislados, algunas rfagas y explosiones de granadas en varios lugares, los vuelos de helicpteros fueron frecuentes. Como a las cuatro de la tarde nos repartieron unas galletas y media libra de azcar, los de abastecimiento haban ido a un depsito que estaba por ese lugar. Como a las 5:30 de la tarde, a unos 300 metros de nosotros empez un combate, todos nos tendimos, Ivn nos inform: - Son los compas del BCA que estn tratando de atraer a una patrulla enemiga que est en un lugar por donde vamos a pasar. Ya estbamos listos para salir, pero nos retrazamos otros quince minutos porque una compaera que haba ido al bao, al or el combate se asust y desorient un poco y tuvimos que buscarla. En el camino vimos a los que haban hecho el ataque, era el pelotn de Berti Alvarenga, nos saludamos con alegra mutua, llevaban un costal con guineos (pltanos Tabasco) verdes. Anocheci y sin problemas hicimos contacto con los compaeros del BCA que venan desde Tenango, Roberto Rodas, el segundo responsable lleg al frente de unos 30 combatientes. El lugar ms peligroso de nuestra marcha era el cruce de la carretera, ellos la cubrieron para que la cruzramos. En un lugar que ya haban explorado coloc dos grupos de diez combatientes cada uno, en dos extremos de la cinta asfltica, separados uno del otro por una distancia de unos 400 metros, en el centro se qued l con los otros indicndonos por donde pasar, eran cerca de las diez de la noche. Un combatiente de los que haban venido nos dijo: - No compas, del otro lado de la calle no hay guerra ahorita, los compas de las FPL nos han invitado a jugar un partido de ftbol maana, as que preprense.
La marcha fue lenta, caminamos toda la noche, amaneciendo llegamos a un campamento, en Tenango, donde nos recibieron Ral Hrcules y Ernesto Dreyfus el Topo (comisario poltico del BCA y hermano de Rubn Zamora), muy alegres nos dieron la bienvenida mientras unos
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compaeros nos daban dos tortillas y sal a cada uno de los que bamos llegando. Descansamos y al da siguiente atravesamos la barranca del ro Quezalapa (en bajarla y subirla tardamos como hora y media), establecindonos por campamentos cerca de un casero en ruinas, llamado Guadalupe. En ese lugar en 1983 la aviacin y la artillera de la fuerza armada mataron ms de cien mujeres, ancianos y nios que se replegaban de Guazapa durante el operativo Guazapa 10, Norberto Ruiz que en ese tiempo era dirigente de masas me cont: - Nos agarr la aviacin, subiendo hacia Guadalupe, desde Tenango nos tiraban con morteros y la ametralladora .50, tiraron un vergo de bombas, algunos compaeros se nos aguevaron y nos costaba trabajo hacerlos avanzar, despus que revent cerca una de las bombas, al disiparse el humo y el polvo, vi gente tirada, estaban vivos pero la carne les temblaba, tenan en el cuerpo muchas gotitas ardiendo, rpidamente, nos pusimos a apagarlas, varios lloraban del ardor, sobre todo los nios. En algunos momentos de la guerra la fuerza area us fsforo blanco.
Los campamentos quedaron a lo largo de una barranca, los instructores volvimos a quedar con los compaeros del Bur Poltico. Ese da nos dedicamos a lavar ropa, baarnos y buscar comida, por el momento, la guerra estaba a unas seis horas de camino, desde donde estbamos podamos ver el vuelo de algunos aviones y helicpteros o escuchar el sonido de los morteros y bombas. En el lado norte seguan los combatientes del BCA resistiendo al enemigo, en el lado sur se mantenan las mismas fuerzas del FMLN que estaban all cuando inici el operativo, seguan haciendo bajas. Algunos se fueron a buscar frutas por los alrededores, otros en la corriente de la barranca buscaron unos caracoles negros como de dos a tres cm. de largo, llamados jutes los que cocieron y comieron, para comerlos hay que chuparlos por un agujero que se les hace en un extremo. Yo me fui con Ral Renderos a buscar caas. Ral Renderos era un mdico mexicano nativo de Iguala, Guerrero, que se destacaba por su cario y su respeto a los combatientes, su disciplina, su exigencia y su odio a las injusticias. Durante el primer curso de suboficiales por unanimidad, los alumnos y la estructura de partido que lo dirigan, lo designaron Vanguardia, por su actitud revolucionaria. Antes haba sido comisario poltico de una columna, en ese tiempo su responsabilidad era la conduccin del colectivo de sanidad de las FARN en Guazapa, el cual llevaba el nombre de Benito Mndez Zamora otro mdico mexicano capturado y desaparecido en el departamento de Usulutn a fines de 1981, a quien los que lo conocieron, lo recordaban con mucho cario ya que siempre mostr una actitud de respeto y cario con la lucha del pueblo salvadoreo. En las escuelas poltico-militares y partidistas, se otorgaban reconocimientos a los compaeros que expresaban una actitud revolucionaria, entre los cuales, el ms destacado era designado con el nombre de vanguardia.
Dos das despus Leo, Eduardo e Ivn se reunieron con los instructores y nos explicaron que con el Operativo Fnix los asesores estadounidenses y el alto mando de la FAES hacan un esfuerzo estratgico por desalojar al FMLN de Guazapa, para ello previamente haba hecho una labor de preparacin de condiciones. Trataron de infiltrar a los diferentes partidos (durante 1985 se haban detectado redes en el ejrcito y las masas del FMLN y fusilado a varios agentes enemigos dentro de las FARN, FAL y FPL), penetraron grupos de PRAL, impulsaron operativos previos con batallones lites y BIAT que adems de tratar de mantener una presin frecuente
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sobre el frente reconocan el terreno. De diferentes maneras fueron recabando informacin (redes, operativos, desertores, familiares de compaeros, observacin area), sobre rutas, lugares y formas de abastecimiento, sitios de asentamientos (campamentos, caseros de masas), rutas de movilidad del ejrcito guerrillero, as como su estado moral y material, tipo de fuerzas, jefaturas (organismos, caractersticas de los jefes). El enemigo tambin utiliz en ese momento toda la informacin recogida en los aos de guerra. El operativo tena componentes polticos, militares y econmicos. Contra el ejrcito guerrillero buscaban obtener importantes golpes de aniquilamiento. Partiendo de la concentracin estratgica de unidades lites y antiterroristas en el frente, realizaban en el terreno una dispersin tctica, a partir de dividir sus batallones en patrullas de hasta 30 hombres, que peinaban y repeinaban por reas, contando con un alto volumen de fuego y buena comunicacin que les permita una rpida cooperacin entre las diferentes patrullas y que reforzado con los desembarcos helitransportados y el uso de la aviacin les llevara a lograr en poco tiempo una concentracin de fuerzas capaz de fijar una unidad guerrillera, para posteriormente aniquilarla. Venan buscando un choque frontal con las unidades regulares, del FMLN, sus batallones. A los asesores yanquis no les importaba que en esto fueran aniquilados uno o dos batallones de la FAES, incluso lites, si a cambio de ello se aniquilaba un batalln guerrillero. Al mismo tiempo intensificaron los controles en carreteras y lugares de acceso al frente para evitar que nos abasteciramos. Las cosechas y alimentos que hallaran en el frente seran destruidos. La vegetacin sera quemada para evitar o disminuir los lugares donde pudiramos refugiarnos. Las masas organizadas por el FMLN seran evacuadas y concentradas en refugios de masas donde se buscara su control y mediatizacin, tratando de ganarles el corazn y la mente. En las masas de la periferia se intensificara la labor de ganarlas para el proyecto contrainsurgente. Dentro del frente de guerra se repoblara con poblacin controlada por ellos, impulsando un proyecto econmico que sera financiado por la Agencia Interamericana de Desarrollo (AID) y otros organismos como Los Caballeros de Malta. De los resultados militares dependa el xito o el fracaso de todo el plan. El operativo tena una etapa inicial donde hacan un mximo esfuerzo militar, despus de lo cual, en la etapa de consolidacin continuaban con un esfuerzo menor, pero sostenido. No se saba cuanto poda durar pero sus dos antecedentes inmediatos que eran los operativos Plan Conara y Torola IV (en 1983 y 1984), duraron tres meses y 48 das respectivamente. Arrebatarle Guazapa a la guerrilla era tambin golpear moral y organizativamente el movimiento de masas en San Salvador. El operativo era planificado y dirigido por los yanquis y su nombre lo tomaba de un operativo realizado en Vietnam, y que segn ellos, fue su mejor operativo. En la RN se tom la determinacin de responder a la concentracin enemiga con la desconcentracin guerrillera usando unidades de combate ms pequeas, capaces de moverse con agilidad y audacia entre las patrullas enemigas y que al mismo tiempo realizaran una constante labor de desgaste a partir de combates breves, en donde las emboscadas, los golpes de mano (preferentemente nocturnos) los hostigamientos y el uso de francotiradores, seran sus modalidades tcticas principales. Estas unidades dotadas de un operador de radio y una enfermera, deberan de ser autosuficientes en su abastecimiento a partir de su relacin con la poblacin, no llevaran cocineras y comeran los productos naturales que haba en el frente. La jefatura del BCA y una parte de ste se quedara en Tenango, desde donde las unidades guerrilleras enviadas hacia Guazapa seran relevadas peridicamente, regresando a descansar y a continuar su preparacin. Al mismo tiempo se trasladaran hacia Chalatenango (una retaguardia ms estable) el Bur Poltico, Leo, Rubn y Eduardo, (Desde el ao anterior Fermn Cienfuegos cumpla algunas tareas fuera del pas), para desde ah realizar su labor de conduccin estratgica; Luisa Jovel, que con otros compaeros impulsaran una labor logstica que compensara los canales que ahora se cerraban a este frente de guerra; Tito y Francisco Montes daran continuidad al esfuerzo de la escuela poltico militar; como unos 30 compaeros se trasladaran hacia Chalatenango.
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Santiago, Ral Hrcules y Chano se quedaran, el primero en la conduccin zonal de partido, los otros dos en su funcin de Comandancia General de las FARN, como mando estratgico de las unidades de combate que se quedaban (BCA, GL y FES). Lilian, Amadeo, Waldo y yo nos integraramos al BCA con el objetivo de dar continuidad, en la prctica a la formacin polticomilitar, coadyuvando al trabajo que realizaba la actual jefatura. Yo pasara a formar parte de la jefatura y conduccin partidista del BCA. Leo termin la reunin diciendo - Debemos convertir este esfuerzo estratgico del enemigo en un desgaste estratgico para ellos, de los militantes del partido depende que esto se logre. Tambin se fue Ivn, nuestro responsable en la escuela. El Chino, como tambin lo conocamos, desde agosto o septiembre de 1984 fue nuestro responsable dentro del equipo de escuela. El primer trabajo que hicimos con l fue un curso de instructores, en Patamera, Chalatenango, expresando siempre inters en la formacin poltico-ideolgica de los diferentes compaeros, as como disposicin a relacionarse con ellos y tratar de resolver sus variados problemas, siempre fue respetuoso en su trato con los instructores, dando lucha ideolgica a actitudes incorrectas. Su participacin en la Escuela Poltico-militar Federico Dreyfus fue como emergente, pues el no estaba en la lista de doce integrantes que el IV Consejo Nacional de Delegados propuso, varios se negaron a participar en esto por considerarlo muy poco para ellos. A fines de 1985 se le llam la atencin por parte de los compaeros de C.P., por apoyar una propuesta de trabajo poltico-ideolgico que Francisco Montes y yo hacamos y en la cual existan algunas diferencias en la apreciacin de los objetivos y la metodologa, respecto a una que presentaba un compaero de conduccin estratgica.
Los instructores, ese mismo da nos incorporamos al BCA cuya jefatura continuaba en Tenango. En agosto de 1984 haba dejado de pertenecer a la jefatura del Batalln Sergio Hernndez (fuerza mvil estratgica que las FARN tenan en Usulutn y Morazn), despus de que en nombre del Partido me pidieron comprensin de esta medida, pues los internacionalistas tienen los pies en el pas, pero el corazn fuera y un da se van, sin embargo ahora me reincorporaban a su ejrcito.
En Vietnam, la Operacin Fnix fue diseada por la CIA y aplicada conjuntamente con el Departamento de Defensa. No fue una operacin de limpieza sobre alguna rea especfica o de bsqueda y aniquilamiento de unidades militares, sino la accin encubierta de fuerzas especiales que capturaban y/o ejecutaban a los insurgentes en Vietnam del Sur. Su accin fue planificada para dirigirla principalmente contra los militantes del partido y los cuadros militares. Buscaban una accin ms efectiva. Los yanquis no solo disearon la operacin, sino que planificaron muchas de las acciones, financiaron el proyecto, entrenaron y armaron a sus participantes y en no pocos casos fueron los ejecutores. Las unidades de fuerzas especiales que ejecutaron las acciones, estaban formadas principalmente por soldados de origen vietnamita y contaban con la participacin de militares norteamericanos. Estas unidades hacan labor de inteligencia capturaban, torturaban y asesinaban.
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Eran Escuadrones de la muerte con una mayor preparacin tctica y tcnica que los soldados comunes, lo que les permita ser ms efectivos en esa labor. Para algunos casos contaron con equipos especializados, en tortura, captura y aniquilamiento. Al amparo de la noche cometieron miles de detenciones y crmenes. Para el impulso de esta operacin, desarrollaron una intensa campaa de propaganda, en los medios de comunicacin, con la que buscaban que parte del pueblo, fuera integrante de sus redes de informacin o que por lo menos delatara las posiciones, movimientos e identidad de los insurgentes. As, con un lenguaje soso y repetitivo y con una visin maniquea de la realidad, los operadores propagandsticos repartan los roles de buenos y malos. Los soldados yanquis y gubernamentales se presentaban como los salvadores del pueblo y a los insurgentes como asesinos, terroristas y agresores que eran un peligro para la vida y propiedades de la poblacin. Llegaron a editar una historieta a la que llamaron Operacin Fnix (Phoenix Operation), elaborada por expertos en manipulacin psicolgica de la CIA, la que fue distribuida gratuitamente cada 15 das, durante siete aos. Su red de informantes lleg a ser tan amplia que fueron incapaces de procesar toda la informacin que recababan. A la cada del rgimen pronorteamericano, en 1975, la mayora de agentes, muchos de los cuales todava conservaban la clandestinidad, quedaron al descubierto y abandonados a su suerte . William Colby, jefe de la CIA, en ese entonces, lleg a aceptar pblicamente la ejecucin extrajudicial de unos 40 mil vietnamitas por la Operacin Fnix, de 1967 a 1974, tiempo que dur esta. A ello hay que agregar, unos 30 mil capturados y unos 28 mil que se pasaron a las filas proyanquis. La mayora eran importantes cuadros de conduccin estratgica poltica y militar, todo esto segn datos de la CIA. Los miembros de la resistencia vietnamita, en su balance, han dicho que la mayora de los muertos, prisioneros y convertidos fueron poblacin civil, simpatizantes y militantes de poca responsabilidad. Nunca golpearon a sus cuadros de conduccin nacional, regional o local. Algunos nostlgicos yanquis, hurgando en sus cenizas dicen que si la Operacin Fnix se hubiera impulsado ms tempranamente, ellos habran ganado la guerra. La de Vietnam fue la operacin Fnix de la en ese momento dominante, doctrina de seguridad nacional. La de El Salvador, la orientaba la doctrina de la guerra de baja intensidad. Era un plan piloto, experimental, despus poda ser exportado a los diferentes pases del mundo y sobretodo de nuestra Amrica. Eran diferentes en algunos de sus instrumentos, en sus formas, en el tiempo y en el espacio pero iguales en sus objetivos contrainsurgentes.
El BCA haba sido fundado a fines del ao 1983, como producto de un proceso poltico-militar, en donde de la lucha poltica se pas a la lucha militar y dentro de la lucha militar se formaron unidades de autodefensa, de milicia y unidades de guerrilla concentrada, estas ltimas se diferenciaron consecutivamente en guerrilla local, guerrillas regionales y Fuerzas Mviles Estratgicas. Las dos fuerzas numricamente mayoritarias en Guazapa, en ese tiempo, eran el BCA y el Batalln Rafael Aguiada Carranza (BRAC) de las FAL-PCS. FPL y PRTC tenan unidades ms pequeas, aunque algunas veces por razones de paso o de realizacin de acciones militares llegaron a tener temporalmente, unidades ms grandes. El ERP mantena un campamento.
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Las dos fuerzas ms numerosas del FMLN en el pas, eran la Brigada Rafael Arce Zablah (BRAZ) del ERP-PRS y la Agrupacin de Batallones Felipe Pea Mendoza (ABFPM), de las FPL. La BRAZ mantena la mayor parte de sus unidades en el oriente del pas (y una fuerza ms pequea en el occidente). La ABFPM, sus fuerzas principalmente se encontraban en Chalatenango, el frente de Radiola (Departamento de Cabaas), el volcn Chichontepec (departamento de San Vicente) y Usulutn. El Destacamento Luis Adalberto Daz (DLAD), del PRTC, mantena su agrupamiento principal de fuerzas en el frente de Cerros de San Pedro, en San Vicente, aunque tambin tena fuerzas en Usulutn. Los cinco partidos del FMLN posean Fuerzas Especiales Selectas, las FAL y las FARN mantenan FES en Guazapa. El BCA estaba formado por dos columnas que deban ser de tres pelotones cada una, pero que en ese tiempo slo tenan dos, cada pelotn a su vez estaba formado por tres escuadras de diez combatientes cada una, en total unos 120 combatientes, contaba adems con sus estructuras de servicios; Logstica, encargados del parque, armas y explosivos; abastecimiento, encargados de avituallar y conseguir alimentos; cocina, encargados de moler, traer agua, traer la comida, la mayora eran mujeres y muchas veces los combatientes apoyaban este trabajo; Comunicaciones, encargados de las comunicaciones radiales, uno por pelotn y uno en el mando; Sanidad, contaba con un mdico (Eladio) y cuando menos un enfermero por pelotn y unos dos o tres que andaban con el mdico, sobre todo en los momentos de acciones en que incluso poda ir un enfermero por escuadra, los que hicieran falta los mandaba el hospital; Informacin Militar, estos eran ms ocasionales, segn la operatividad, pues dependan de la Comandancia General de las FARN, podan ser uno dos; dos o tres correos, que mayormente eran nios de entre diez y trece aos. En la jefatura en ese momento haban tres compaeros, Norberto Ruiz, responsable poltico militar y de Partido; Roberto Rodas, segundo jefe y responsable militar ejecutivo; Ernesto Dreyfus (el topo), tercer jefe y comisario poltico. Los tres a su vez formaban la direccin de partido (Comit de Batalln), que tena la misma jerarqua partidista que un comit zonal de partido, que era la direccin de un frente de guerra. El partido en el batalln contaba adems con clulas de base, formadas por militantes y aspirantes a militantes, que atendan a simpatizantes (estatutariamente tambin poda existir una clula intermedia, entre el comit y las clulas de base); unos 30 militantes de un total aproximado de 180 combatientes. Rigo, el jefe de los servicios, por estar nucleado en una clula de base, no vena a las reuniones partidarias de este colectivo, pero lo haca a las de la jefatura. Adems del BCA las FARN contaban con unos 30 combatientes de guerrilla local, la unidad de Fuerzas Especiales Selectas (unos 20 combatientes), la unidad de armas de apoyo (unos diez a doce combatientes), la Plana Mayor (aparatos para la guerra, unos 40 a 50 combatientes), todos estos a excepcin de la guerrilla local (que dependa del comit zonal de partido), eran dirigidos por la CG de las FARN.
Empezamos a tratar de cumplir las orientaciones que nos haban dado, dislocamos los pelotones por escuadras en diferentes partes del lado norte, sin embargo la mentalidad regular de los compas y otros factores como el propio enemigo, los haca sentirse inseguros y nos impeda mejores resultados. Despus de unos tres aos de andar operando en unidades concentradas de 30 hasta ms de 200 combatientes, la mayora de combatientes, al verse operando en unidades de siete a diez guerrilleros, lejos de su jefe de pelotn, entre esa concentracin enemiga y sabiendo que dos de esos batallones eran lites, se sentan inseguros y solo se limitaban a sobrevivir, eludiendo el combate y buscando como mitigar el hambre. A esas alturas del operativo el enemigo ya haba quemado bastante de la vegetacin de la zona baja, hacindose cada vez ms difcil la permanencia en ese sector. Por diferentes partes del
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frente se vean las huellas del fuego y lo que no se quemaba bien, en los das posteriores pasaba otra patrulla, o la misma, prendindole fuego. En la zona alta se conservaba ms la vegetacin y en los caseros (abandonados, destruidos y semicubiertos por la vegetacin), se poda hallar algo para comer. El papel de los jefes de pelotn era muy importante, de su iniciativa creadora, su audacia y su valor, dependa tanto la sobrevivencia, como desgastar al enemigo. A veces al seguir el desplazamiento de una patrulla para atacarla por la noche, suceda que los veamos donde se quedaban al anochecer, pero al ir a buscarlos ms tarde, ya no estaban, esperaban la noche en un lugar pero dorman en otro. En otra ocasin los sorprendidos fueron nuestros combatientes, que emboscados en un lugar esperando al enemigo, de repente lo advirtieron por la retaguardia, teniendo que replegarse. Ahora los soldados caminaban por todos lados, por barrancas escarpadas por terrenos muy irregulares, en cualquier momento te podas encontrar con ellos, tenas que estar todo el tiempo alerta, guardando estrictamente las medidas de seguridad. Despus de cada combate por breve que fuera, los compas deban pasar casi todo el da en constante movimiento, la persecucin era intensa, se los permita el terreno y el hecho de que no contbamos con explosivo para ponerles cazabobos. A veces durante el repliegue se iba a chocar con otra unidad de soldados. Nuestros combatientes aprendieron que despus de cada ataque se replegaban en una direccin pero que a 200 300 metros haba que virar en 90 grados hacia la derecha o la izquierda para eludir el fuego de las granadas de M-79, can de 90 mm. Lanzacohetes low 72, morteros de 60 mm y ametralladoras. Tambin el apoyo areo era importante, como a diez das de iniciado el operativo, un jefe de pelotn, Walter Retana, con unos veinte combatientes de su unidad, detectaron en la zona baja en Valle Verde, una patrulla como de doce catorce soldados que por sus radios y su armamento pensaron que eran una PRAL. Los compas los siguieron, buscando una oportunidad para atacarlos. El enemigo los detect, al pasar esto, la guerrilla atac por dos direcciones. En unos cinco a ocho minutos llegaron cuatro aviones A-37, una avioneta 02, tres helicpteros de ataque y diez de desembarco con paracaidistas, adems de una patrulla que acudi por tierra, los compas se replegaron peleando y no tuvieron bajas. Otro problema importante era la escasez de parque, pocos traan 150 cartuchos, algunos slo 70, todos lo pensbamos mucho antes de tirar una rfaga, ese parque te podra hacer falta maana, de algunas situaciones slo poda uno salirse rafagueando, sobre todo si el enfrentamiento era con los lites, que corran tratando de capturarnos. En el mes de enero el nico pelotn del BCA que hizo bajas fue el de Berti, 17 bajas al BIRI Bracamontes, en 17 ataques, una a una, como con cuentagotas y otras 30 a los BIAT, atacaban con brevedad y se retiraban con rapidez.
La primera baja en el BCA fue Manuelito, un muchacho como de 16 a 17 aos, lo mataron en un combate de encuentro a los dos o tres das de iniciado el operativo, no pudimos rescatar su cadver. Los soldados lo colocaron sobre un camino y se emboscaron varios das esperando que furamos por l. Ubicamos su accin y esperamos que se retiraran, eran muchos para nosotros. Das despus, compaeros de masas, apoyados por algunos combatientes, enterraron sus restos. Poco a poco la lista de bajas fue aumentando, no todas eran en el BCA. El responsable de produccin, un compaero de entre 50 y 60 aos fue hallado muerto junto con otro compaero de la poblacin. Creo que en enero hubo como ocho muertos entre las masas y el ejrcito de la RN. No s cuantos pero en las dems organizaciones del FMLN (en ERP no se), tambin hubieron bajas. Unos compas de los FPL nos contaron que en esos das, por donde estuvimos escondidos entre el 10 y el 18 de enero, el Atlactl haba sorprendido a compaeros de la poblacin. Una
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unidad guerrillera de ellos, que los estaba cubriendo pele con decisin y aunque murieron tres, la poblacin escap. En la periferia del frente tambin se intensific la actividad enemiga y algunos colaboradores del FMLN fueron capturados o muertos.
Pero el operativo tambin estaba en el lado sur del cerro, all peleaban unidades del PRTC, de las FPL y del PCS, la fuerza mayoritaria eran las FAL que tena unos 150 combatientes, sus fuerzas especiales y una unidad de guerrilla local. All estaba el BIRI Ramn Belloso, pero su movimiento era muy lento, pues los campos minados, lo quebrado del terreno y la combatividad de los compas (a pesar de lo reducido del rea en que estaba el FMLN, seis a siete lomas y caseros), hacan que sus avances fueran contenidos y rechazados. Un compaero que en esos das lleg de El Salitre (as llamaban muchos compas a la cara sur del cerro, aunque este nombre slo corresponda a uno de sus caseros), nos dijo - All en El Salitre, el Belloso avanza diariamente siete metros y se regresa seis, o caen en las minas o los verguean los compas. La mayor capacidad logstica, respecto a nosotros, haca una gran diferencia, en esas condiciones, ellos siguieron usando cocinas y sus reservas de grano todava les alcanzaron para varios das, slo tenan que estar atentos con la aviacin, pues en unos cinco minutos poda llegar un A-37 a bombardear (desde que salan de su base en Ilopango se les poda observar) y por las noches cubrirse de los obuses de 105 mm. y las granadas de mortero de 81 y 120 mm. En el mes de enero el BIRI Belloso tuvo ms de 70 bajas. En el BCA en febrero empezamos a mandar unidades de doce hombres, escogindolos, inclusive al jefe, entre los ms aguerridos, llevaban radista y enfermera.
Antes de que terminara enero fui con Norberto a Guazapa, tenamos que contactar con German, llevamos seis combatientes, atravesamos de noche la Calle Nueva y pasamos el da escondidos en el monte, en la noche avanzamos hasta el Zapote, un casero de la zona alta, siempre con mucho cuidado. Esa noche las masas haban salido al casero a hacer tortillas, haba varios fuegos encendidos pero cubiertos, slo se podan ver estando a unos metros de ellos. Cuando nos vieron les dio tanta alegra, que el responsable tuvo que llamarles la atencin para que guardaran silencio, se vean animados aunque algunos ya no tenan maz, se los haban quemado o robado, haba nios enfermos. German platic con Norberto, ese da el enemigo estaba en la zona baja, en la madrugada las masas regresaron a sus refugios, nosotros nos encaminamos hacia Tenango. En Tenango tambin las provisiones escaseaban, pero no faltaba comida, aunque a veces slo fuera una vez al da y tortilla con sal, pero comamos. Nos orientaron que para seguir desconcentrando al Batalln, mandramos algunas unidades a la periferia del frente, por ejemplo, hacia los caseros que quedan al sur de Guazapa, fuera del frente, y hacia el oeste de la carretera Troncal del Norte, donde haba compaeros realizando trabajo de expansin poltica. Los de expansin poltica del sur se encontraban en ese momento en Guadalupe pues haban venido al frente, aqu los hall el operativo. Les dimos doce combatientes para que se fueran con ellos hacia el rea de Montepeque, entre San Salvador y Guazapa. En ese equipo de expansin poltica trabajaba Alejandro, un mdico mexicano con el que nos veamos poco pero nos una la identificacin poltica-ideolgica, antes haba trabajado como comisario poltico en el ejrcito, siendo de los pocos que tuvieron el valor de dar lucha ideolgica a Cesar Montes cuando ste
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era el responsable de Seguridad Interna y enfrentarlo acarreaba el peligro de ser considerado contrarrevolucionario.
En el BCA la escuela militar la impulsamos a partir de la propia experiencia que se viva en el operativo, con cada unidad que regresaba se haca el balance, tratando de rescatar de su propia experiencia, las enseanzas tctico-tcnicas y poltico-ideolgicas, ordenarlas y hacer que los mismos combatientes, en una reunin general transmitieran su experiencia. Los primeros acordamos dirigirlos el Topo, Roberto y yo, despus lo hara el jefe de cada unidad, bajo nuestra supervisin y apoyo. El primer balance lo dirigi El Topo, era el de una escuadra que haba quedado en medio de dos batallones enemigos, teniendo que desplazarse todo el da con movimientos tcnicos (son los movimientos de penetracin que usaban los de la FES y que se hacen lentamente y en el mayor silencio), llegando a estar a seis metros de los soldados del BIRI Bracamontes, en el da, sin que los detectaran. Al anochecer se salieron de esa rea, pero estaban tan tensos que no esperaron a ver a su jefe de pelotn, cruzaron la carretera y se vinieron a buscarnos, uno de ellos expres - Nunca cre que yo poda hacer tan bien los movimientos tcnicos pas sobre hojas secas entre dos patrullas y no me sintieron, el nico ruido que hice fue al pasar una alambrada donde quebr una rama y un soldado grit -Vaca puta!. Waldo, Amadeo y Lilian apoyaban los balances. Al mismo tiempo nos reunamos con las clulas del partido para que todos estuvieran activos cumpliendo sus tareas, hicimos una reunin general con los combatientes para explicarles sobre el operativo y conocer sus diferentes apreciaciones. Todos los das recogamos la informacin de los noticieros radiales para analizarla y transmitirla en las formaciones diarias y bajo un programa, arengbamos a los combatientes, rotndonos en esto los cuatro responsables. Las clulas de base tenan una reunin semanal de estudio para ver aspectos de la lnea poltica de la RN, discutir y participar en la solucin de algunos problemas que se nos presentaban en el Batalln. En los pelotones se escuchaba diariamente la Radio Venceremos.
El papel de la Radio Venceremos (RV) y la Radio Farabundo Mart (RFM) a lo largo de toda la guerra fue muy importante no slo como organizadoras, propagandizadoras y agitadoras entre las masas sino que tambin nos brindaron elementos importantes para la educacin polticoideolgica en el ejrcito popular. Particularmente fueron de gran importancia las respuestas giles de las dos radios en el desenmascaramiento de las acciones de guerra psicolgica del enemigo. La RV haca las veces del principal rgano central de prensa del FMLN. En algunos momentos no se sustrajo a los problemas de la unidad y expres algunos conflictos de sta, como los de ERP y RN. En febrero de 1983 mientras el ERP tena tomado el pueblo de Berln, las FARN en una accin en la carretera Panamericana, cerca del puente Cuscatln, hiri a un asesor norteamericano que con cuatro helicpteros, soldados helitransportados y tropas que avanzaban por tierra dirigi, un ataque contra ellos, la accin se la atribuy el ERP en un parte de la RV, incluso despus de la guerra, en la pgina 159 del libro La Terquedad del Izote. En septiembre u octubre de 1983 con el Batalln Sergio Hernndez atacamos, ocupamos y destruimos parcialmente, la subestacin elctrica de Villa El Triunfo, RV no dio a conocer el parte que se le envi y tres das despus pasaron otro, donde deca que la BRAZ haba tomado y
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destruido dicha subestacin fueron dos acciones? Por qu no pasaron el primer parte? la BRAZ no necesitaba de plagios para demostrar su capacidad, sus acciones la respaldaban. Unos das despus el BSH aniquil las fuerzas enemigas que se encontraban en el pueblo de Alegra, Usulutn, recuperando armas. La comandancia de las FARN no envi el parte de guerra a la RV, uno de sus comandantes dijo: -para qu se lo mandamos, si luego ni los pasan? -Estos hechos si bien causaron algn malestar en su momento, no opacaron el cario que los combatientes en general sentan por las dos radios del FMLN y por la RV en particular. Eran parte de nuestra voz, una extensin de nuestro fusil y nuestro corazn, un acicate en nuestra conciencia durante el combate y una porcin importante de nuestra alegra
El enemigo mantena una intensa campaa propagandstica en radio, TV y peridicos donde hablaba de importantes resultados con el Fnix. Empez a capturar masas y a presentarlos como personas rescatadas de las garras del comunismo que por la fuerza o por miedo a que la mataran, segua al FMLN. El comit de prensa de la fuerza armada (COPREFA), siempre presentaba los hechos tergiversados, pero ahora adems contaba con el apoyo de las campaas del Ministerio de Cultura (conocido en el FMLN como Ministerio de Guerra Sicolgica). Entre las tergiversaciones que hacan estaba la de quitar los uniformes a soldados muertos y presentarlos como guerrilleros. Una de las campaas propagandsticas ms intensa durante la guerra fue orientada a presentar las minas del FMLN como causantes de muertos y heridos en la poblacin civil, especialmente nios, es cierto que algunas veces ocurrieron accidentes con minas colocadas por la guerrilla, pero muchas fueron causadas por soldados de las FAES, que expresamente las cambiaban de sitio y colocaban cerca de lugares poblados para atribuir estos muertos o heridos a los insurgentes. Su propaganda tena un discurso repetitivo, soso, maniqueo, en donde los insurgentes ramos los malos, los terroristas, los comunistas, los asesinos, los que atentaban contra la vida, propiedades y religin de los salvadoreos y los soldados del gobierno y los yanquis, los buenos, los defensores de la libertad y la justicia. Estaba orientada por la nueva doctrina de contrainsurgencia, la de la Guerra de Baja Intensidad (GBI) pero era otra vez, como con los nazis, repite, repite, repite, que al final algo quedar.
En febrero la cosa no cambi mucho, el enemigo hall ms depsitos de granos de las masas y algunos de las FARN-RN. Avionetas con altavoces sobrevolaban llamando a los combatientes a rendirse, ofreciendo que se les respetara la vida. Dejaron caer miles de volantes donde ofrecan ciertas cantidades de dinero por cada arma entregada, las armas de apoyo eran pagadas a precios ms altos. No s en que momento de la guerra empezaron a usar este recurso, pero lo vi por primera vez en agosto de 1983, en San Agustn-Tres Calles, Usulutn, durante el operativo Plan Conara. Otros volantes buscaron explotar la situacin emocional !T pasas hambre, mientras tu familia sufre, regresa con los tuyos! Los helicpteros y la aviacin te matarn y tus hijos quedarn hurfanos, recapacita, regresa con los tuyos!. Estos llamados eran elaborados teniendo en cuenta la informacin que redes, traidores, desertores y torturados, proporcionaban de las dificultades y preocupaciones de los combatientes. En el lado sur los compas siguieron conteniendo al BIRI Belloso y hacindole bajas, sin embargo, su abastecimiento empezaba a escasear.
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Entre el cinco y ocho de febrero, Chano y Ral Hrcules nos indicaron que haba que seguir desconcentrando el BCA, que mandramos 30 combatientes hacia el departamento de Santa Ana, para fortalecer el trabajo de all mientras aqu cambiaba un poco la situacin, al mismo tiempo, sacaramos a algunos compaeros de la estructura de servicios hacia Chalatenango, para impulsar con ellos una escuela poltico-militar, a la que se agregaran compaeros de la Plana Mayor y de la guerrilla local, la responsabilidad de esta escuela sera ma y me apoyaran Amadeo, Waldo y Lilian. En el BCA algunos compaeros haban solicitado con anterioridad que les dieran permiso para ir a los refugios de masas o a la ciudad a ver a sus familiares y tenamos algunas compaeras embarazadas. El Topo volvi a solicitar permiso para ir a ver a sus hijos, permiso que ya estaba otorgado y para lo que en esos das se encontraba con nosotros La Chata, su esposa.
Con unos 25 compaeros, entre ellos el Topo, Rigo, cuatro mujeres embarazadas y Martn, que iba con permiso a ver a su familia, salimos una maana a reunirnos con los compaeros de la guerrilla local y la Plana Mayor que nos esperaban cerca del lago. Llegamos un poco despus de medio da, estaban en una barranca con rboles, como responsable general iba Francis (plana mayor), tambin estaban ah el Chiquis, comisario poltico de la GL que llevaba diez combatientes y Ral Renderos con su hospital, ramos como 80. La Marina guerrillera de las FARN nos llev pescados (tilapias) y tortillas, todos se vean contentos, por el momento, el Fnix quedaba atrs. A las seis de la tarde formamos a los del Batalln y la Guerrilla Local, que se haban agregado a nuestra unidad, para darles algunas indicaciones, los dems se encontraban regados en la barranca, algunos tostaban sus tortillas. De pronto, omos el inconfundible sonido de un bombardero A-37, no nos alarm, volaba muy alto y los rboles y arbustos nos ocultaban, en seguida, escuchamos el ruido de un segundo avin, tambin muy alto, para bombardear vuelan ms bajo) - Quizs van de paso -coment un compa-. Omos que dieron vuelta, el Topo y yo comentamos - Hay que romper filas, no vaya a ser el diablo que nos ataquen. Inmediatamente dimos por concluida la formacin, casi al momento de hacerlo, escuchamos la aceleracin del motor de uno de los aviones al picar. No lo veamos pero sabamos que iba a bombardear. Ordenamos a todos que se dispersaran en la barranca y se cubrieran, entre ms juntos, mas bajas pueden hacer las bombas. Amadeo y yo corrimos como diez metros detrs de los combatientes, repentinamente escuchamos un estruendo inconfundible, que rebot en las paredes de la barranca, sentimos un ligero temblor de tierra y vimos a veinte metros delante de nosotros y a unos cinco metros de altura del fondo de la barranca, sobre la falda que bajaba hasta este, una nube de humo negro intenso y tierra que se levant, vimos volar por el aire unas matas de bamb y omos silbar las esquirlas al cortar el aire, era una bomba de cien kilos (250 libras). Algunos compas se desconcertaron y se pararon, les gritamos que siguieran movindose, una compaera qued bajo las matas de bamb, la sacaron y siguieron corriendo, Rigo y el Topo se fueron con ellos. Otros compaeros se quedaron en la barranca, indecisos, Amadeo y yo nos regresamos, apurndolos para que salieran de la barranca, el Chiquis y otros compaeros iban con nosotros. Amadeo se fue con unos hacia la izquierda, yo dobl hacia la derecha, omos que un A-37 vena en picada, me detuve un momento a ver si dos compaeras embarazadas que se metan en un agujero quedaban cubiertas, los que venan corriendo conmigo se adelantaron, al
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volver a correr tras ellos, una segunda bomba de cien kilos explot a unos diez o doce metros delante de nosotros, sobre un terrapln de unos tres metros de altura que se encontraba en el centro de la barranca, de nuevo el estruendo retumbando, el temblor, el humo negro intenso, la tierra que nos caa encima y el zumbar de las esquirlas. Me detuve, esperando sentir algo en el cuerpo pero no sent nada, el terrapln me protegi. Entre el humo que se disipaba y a unos cinco metros delante de mi, vi unos compaeros tirados, tres de ellos murieron instantneamente, Martn tena quebrada la pierna, el Chiquis haba perdido la mitad del pie y no poda caminar, otros dos tenan heridas leves y podan seguir. Lo cercano de la explosin hizo que otros compaeros se sintieran inseguros donde estaban cubrindose y salieran hacia la barranca, les grit que corrieran y les dije por donde, Ral Renderos me oy y sali a ayudarme a sacarlos, al Chiquis y a Martn les dije - Qudense aqu, ahorita venimos por ustedes. El Chiquis, con voz angustiada me grit - No me dejes compaero. Me regres a decirle - Clmate, donde ponen una bomba no vuelven a poner otra. Chiquis, asinti con la cabeza y me fui corriendo a terminar de sacar de la barranca a los que no estaban cubiertos, hallamos un sector de la ladera por donde podamos subir, as lo hicimos y vimos a los dos A-37 que seguan bombardeando, ahora sobre un lugar donde estaba un campamento de las FPL. Ya no tiraron sobre nosotros, terminaron sus bombas sobrevolaron el rea dos veces y se fueron, empezaba a oscurecer. Bajamos a la barranca, el Topo, Rigo, Amadeo y Francis buscaron y reorganizaron a los compas, tuvimos tres muertos y siete heridos, Martn y el Chiquis eran los ms graves. El Chiquis al verme de nuevo, me dijo - Ese criterio no es para los aviones es para la artillera. A lo mejor tuvo razn, nunca vi dos bombazos en el mismo sitio, cuando menos haban 30 metros entre uno y otro, pero tampoco vi dos morterazos juntos, yo no tena escuela militar, l si, a lo mejor mi generalizacin estaba mal hecha. Ral y yo revisamos y atendimos a los heridos. Martn tena fracturas de tibia y peron, no amputamos, debridamos, lavamos con agua y jabn bajo anestesia general con quetamina, entablillamos y empezamos a dar antibiticos. Al Chiquis le desarticulamos los huesos que ya no se podan salvar, conservndole el rea del taln, lavamos y aplicamos antibiticos y analgsicos. Supervisamos la atencin de los heridos leves. En todo esto nos ayudaron las enfermeras de Ral la mayor, Jacqueline, tena como 16 17 aos, la ms pequea unos doce. Terminamos pasada la media noche, los muertos ya haban sido enterrados, ya no fuimos a la orilla del lago sino hacia unas montaas pequeas que estn en direccin de la presa de Cerrn Grande donde haba un batalln de soldados, nos llevamos en hamaca a los dos heridos que no podan caminar.
Ah pasamos el da, escondidos en el monte, un compa de las FPL que lleg a vernos nos inform
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- Un PRAL dirigi el bombardeo, lo capturamos anoche, lo estn interrogando, nosotros no tuvimos bajas, los botes les estuvieron esperando en la orilla del lago. Durante tres noches seguidas bajamos hasta la orilla del lago a esperar los botes, las dos primeras fueron fallidas, siempre llevando y trayendo a los dos heridos en hamaca, tardbamos unas siete horas en ir y venir, el da lo pasbamos en los mismos cerros, con guardias hacia la presa. Los compas de la Marina guerrillera nos dieron maz y en un campamento de las FPL los compaeros hicieron tortillas, comamos una vez al da. Martn se fue agravando, la segunda noche en que regresamos del lago se quej mucho. Al tercer da temprano por la maana, vimos que en direccin de la presa empezaron a arder unos pastizales que nos quedaban a unos 500 metros. Los del BCA mantenamos la seguridad de ese flanco, sabamos que los soldados patrullaban en el da y que el fuego era indicio de su presencia, por lo que nos preparamos para el combate, cuando estbamos en esto, lleg una nota de RR diciendo que Martn segua muy mal, que necesitaba operar que si poda hacerlo, le contestamos que procediera, que ya no debamos esperar ms, que si el enemigo avanzaba lo contendramos, mientras el operaba. Seguimos esperando a los soldados, pero estos no llegaron. A medio da fuimos el Topo y yo a verlo, cuando llegamos, RR estaba bajo un rbol, vendando el mun de la pierna amputada, un plstico haba sido la mesa de ciruga. Jacqueline, le haba ayudado. Martn muri como a las tres de la tarde, dos horas despus lo enterramos, hicimos un breve homenaje con parada militar, cantamos el himno del FMLN y dirigimos unas palabras. Justo en el momento que terminbamos el acto aparecieron ocho helicpteros de desembarco y tres de ataque, pasaron a vuelo rasante, sobre nosotros, rumbo a la orilla del lago, algunos compaeros se pusieron nerviosos y corrieron pero el enemigo no nos vio. Unos minutos despus lleg un correo de Chano, con l venan tres compaeros que iban a Chalatenango, con ellos vena Aarn, un mexicano que trabajaba en el colectivo de propaganda del FMLN en el lado sur de Guazapa, nos cont que all el operativo no estaba tan difcil, que ah seguan funcionando las cocinas y le seguan haciendo bajas al Belloso, que las organizaciones del FMLN estaban replegando a parte de sus combatientes hacia otros lugares, dejando sobre todo unidades militares, que en el colectivo que estaba, ya slo quedaba l.
Esa noche pasamos el lago, en el camino no tuvimos problemas, como a las ocho de la maana llegamos cerca del primer campamento de las FPL, nos detuvimos en unas casas abandonadas y en ruinas, muy comunes en los frentes de guerra. Paramos a descansar, algunos compaeros se metieron a las huertas a buscar frutas, otros dos que se adelantaron, llegaron al campamento y comentaron que los dems estbamos en las casas. Inmediatamente, la jefatura mand a dos combatientes a decirnos que en las casas y en las huertas haba minas, afortunadamente, no las hicimos estallar! En el campamento de las FPL la columna se dividi en dos partes, una fue hacia el lugar donde se encontraba Luisa Jovel, la otra hacia un hospital de las FPL, cerca de la frontera con Honduras, llevando al Chiquis. Francis separ las columnas, me dej en la primera.
Cuando llegamos al campamento de Luisa sta se sorprendi, cuando le inform a que bamos, me dijo - Es all en Guazapa donde lo necesitamos empujando a los combatientes, aqu est Francisco, Tito y otros que pueden hacer las escuelas.
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Inform al bur poltico y dos das despus lleg la contraorden de regresarme a Guazapa lo ms pronto posible, firmaba Leo. En tres das saldra un correo para all y me ira con l, estaba esperndolo cuando lleg otra contraorden de Eduardo no te vayas todava, esprame, me qued esperando unos diez das.
Eduardo Solrzano era un mdico cirujano que hasta 1984 haba sido el segundo responsable de la Direccin Nacional. El IV Consejo Nacional de Delegados, equivalente al congreso del partido, lo design como cuarto secretario de la Comisin poltica, dentro del Bur poltico era el encargado de las escuelas polticas y militares. Bajo su supervisin realizamos el segundo curso de suboficiales, el cual se convirti en curso de oficiales y tuvo un carcter unitario, asistiendo combatientes de FPL, PC y RN. Comparado con el primer curso, me parece que el segundo, a pesar de haber incluido temas como el materialismo dialctico, el esfuerzo de formacin ideolgica (no adoctrinamiento), fue menor. Durante el problema interno de la RN en Guazapa en 1983 (en donde se vivi una crisis de organizacin y autoridad), se esforz por mantener la unidad interna. No era marxista, su formacin poltica era ms bien liberal. Una vez cuando una compaera le solicit saber ms del marxismo y el leninismo, l le respondi - Ni nosotros sabemos para qu quiere saber eso?, slo va a caer en el teoricismo. Leo Cabral era un arquitecto que haba vivido el infierno de la desaparicin de un ser querido, su esposa. Fue designado segundo secretario de la RN en el IV Consejo Nacional de Delegados en 1984. Dentro de los cuadros de conduccin de RN era quien manejaba mejor los conceptos marxistas y leninistas. En 1985 fue el representante de la RN a la IV Reunin de la Comandancia General del FMLN, donde al llegar recibi la peticin de J. Villalobos de que las fuerzas de la RN se fueran de oriente, argumentando que tenan problemas de alcoholismo en el ejrcito y que cometan muchos errores con las masas. Lo cual si bien no era falso del todo, tampoco era como se planteaba. Actuando con madurez logr revertir esto, propiciando un acercamiento entre ERP y RN. Al interior de la C.P. impuls el cumplimiento de los acuerdos de la comandancia general del FMLN, pues en la RN haba renuencia haca algunos de los acuerdos de la IV reunin, como era el caso de la dislocacin de los batallones en unidades guerrilleras ms pequeas y que tuvieran funciones de organizacin y educacin (el operativo Fnix encontr al BCA con unidades concentradas). Aunque se esforzaba por mejorar en ello, le costaba trabajo la relacin con los combatientes, en cambio, con los militantes de partido se relacionaba bien. Cuando elaboraba los anlisis de las coyunturas, expresaba amplitud, sistematizacin y profundidad en sus conceptos, tambin nos los mostraba y escuchaba las opiniones de algunos militantes, aunque estas fueran limitadas. Era de los que nos apoyaban en el trabajo poltico ideolgico.
En la parte norte de Guazapa la situacin de las masas se fue haciendo ms difcil. La sobrevivencia era cada vez ms dura, el hambre y las enfermedades eran cotidianas, algunas personas haban sido halladas y asesinadas o desaparecidas, otras, con mejor suerte, despus de ser capturadas haban sido enviadas hacia refugios para desplazados. Aunque la doctrina contrainsurgente que ahora dominaba, la de la Guerra de Baja Intensidad (GBI), deca que la actitud hacia las masas ya no era masacrarlas y algunos analistas decan que la concepcin del genocidio necesario que exista sobre ellas al iniciar la guerra, haba variado, tratando de ser ms efectiva, que ahora los asesinatos los hacan en nmero menor, mas selectivamente, nadie quera comprobar la benevolencia de la nueva concepcin yanqui. Todos conocan la historia de masacres, asesinatos y mltiples abusos. La Guerra de Baja Intensidad (GBI), orientaba entre otras directrices, que no bastaba la victoria militar y para que la victoria fuera completa haba que ganar la mente y el corazn del pueblo. La victoria militar no era garanta de que en unos cuantos aos no volvera a surgir el mismo
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conflicto social. Partiendo de que el pueblo era para la guerrilla lo que el agua para el pez, buscaban no solo secarle el agua al pez sino tambin envenenrsela. Intensificaron su esfuerzo de infiltracin y cooptacin, usaron varias formas conocidas, las presiones sobre familiares, la compra de dirigentes, la tortura fsica y sicolgica. Se nos dijo que un responsable de masas de las FPL que haba sido capturado entreg a cerca de 500 que estaban escondidos en refugios secretos. Ante esta situacin las unidades del BCA suspendieron momentneamente sus acciones ofensivas y fueron empleadas para contactar y replegar a las masas hacia Radiola. En un primer esfuerzo unas 800 personas fueron evacuadas. Debilitados por el hambre, tensos, cansados y con varios enfermos, cuando los combatientes los hallaban, hacan tanto ruido de alegra, que por el peligro a ser detectados estos tenan que esconderse en otro lugar antes de iniciar el repliegue. Poco a poco, escondidos en el da, caminando de noche y apoyndose en los dirigentes naturales (como German), se les fue sacando de Guazapa y evacundolos hacia Chalatenango. Otros 300 de ellos pasaron el da cerca de la Calle Nueva, escondidos, entre dos terrenos que ardan, mientras los combatientes vigilaban a los soldados y al fuego (que no pasara). Los que ms sufran eran los nios, pues adems de soportar el hambre y la sed, haban muchos enfermos y varios traan gusanos en el cuerpo, como resultado de los das que pasaron encerrados en los refugios secretos, a algunos les quitamos los gusanos del ombligo, prpados y cabeza, hasta que llegaron a Chalatenango. Otros contingentes de masas fueron evacuados por otros partidos hacia otros lugares.
Dos das despus de haber llegado a Chalatenango, lleg Walter Retana con su pelotn, iban para el occidente, apoyaran temporalmente el trabajo de all. Con los instructores, el Topo y el apoyo de Luisa, dimos continuidad al impulso de la jornada poltico ideolgica de ese bimestre, entre las actividades que hicimos hubo un acto poltico-cultural muy concurrido y que termin en un baile (participaron las masas que haban llegado de Guazapa). Al da siguiente unas 500 personas de las masas evacuadas tomaron la iglesia de un pueblo de Chalatenango denunciando la difcil situacin de la poblacin civil en Guazapa, un segundo grupo se agreg unos das despus, el ejrcito salvadoreo los estuvo intimidando, pero despus de una semana, el Comit Internacional de la Cruz Roja (CICR), los evacu hacia un refugio de desplazados. La radio Farabundo Mart dio una cobertura permanente a esto, manteniendo incluso una corresponsal entre las masas.
El comit de la Cruz Roja Salvadorea varias veces colabor con el ejrcito dando informacin y hasta entregndole heridos, en cambio con el CICR generalmente se mantena una buena relacin, a ellos les entregamos algunos prisioneros y nos ayudaron en la atencin de los heridos y en el mejoramiento de las condiciones de vida de la poblacin insurgente. En algunos momentos ubicamos a algunos de sus miembros como agentes de la CIA, mismos que fueron retirados por la denuncia del FMLN. En un contacto con ellos en Usulutn, un mdico del CICR sorpresivamente volte y a una distancia de unos veinte metros nos tom fotografas (a otro compaero mdico y a m), inmediatamente se subi a un carro y se fue. Otra vez en Usulutn, durante una entrega de prisioneros vimos a otro tipo que supuestamente era del CICR, que slo se dedic a observar escondido tras unos vidrios polarizados; hasta que termin el acto ubicamos su presencia y su actitud.
En Chalatenango tambin impulsamos un curso sobre materialismo dialctico de tres das de duracin para compaeros de sanidad, logstica y el SIM, todos de la Plana Mayor. Walter
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Retana sigui su camino con su pelotn, antes de irse definimos con Panchito (el comisario poltico de pelotn), los objetivos, contenido y mtodos del trabajo poltico en ese tiempo, con ellos se fueron el Topo y su esposa, por all saldran hacia la ciudad y luego hacia el extranjero. El Topo era un compaero muy activo, creativo, alegre, emprendedor, que su odio a la injusticia lo evidenciaba en su trabajo diario. Era muy apreciado por los combatientes, trabaj en el SIM, despus en la Radio Guazapa hasta 1984 en que sta desapareci, siendo incorporado despus al equipo de Radio Farabundo Mart. En 1985 fue designado comisario poltico del BCA. Siempre trajo un M-1 en donde tena grabado el nombre de sus hijos, nunca quiso otro fusil, aunque fuera mejor, de mayor calibre o de rfaga, esta carabina y su pelo largo siempre lo caracterizaron. Fumaba mucho y sus pulmones ya no lo ayudaban, necesitaba atencin mdica especializada.
As como haba compaeros muy activos, hubo otros que vegetaban en la inactividad. Todos llegamos a la guerra, sin querer morirnos, aunque sabamos que esto era muy posible. Sin saber que tipo de combatientes seramos, con nuestra incertidumbre y nuestra decisin. Buscbamos una nueva vida pero muchas veces lo ms posible fue una muerte diferente. No buscbamos la muerte, y tratbamos de cuidarnos, aunque cuando era necesario la mayora no le regatebamos al plomo nuestro cuerpo. Pero hubo quienes vivieron la guerra pasivamente, slo preocupados por sobrevivir, lo ms lejos posible de los combates, lo ms cmodo, en estas condiciones, reclamando sus derechos, sus prebendas, pequeas y hasta absurdas, pero prebendas al fin.
Mientras estbamos en Chalatenango, en dos ocasiones llegaron los aviones A-37 a bombardear cerca, en los cerros vecinos. Una bomba que estall en la orilla del campamento, desprendi una piedra que golpe a Lilian en la frente, afortunadamente slo le produjo un chichn, bastante grande. Las dos veces fuimos a rastrillar el monte buscando PRAL, sin xito. Tambin el campamento del bur poltico de la RN, que se encontraba a varias horas de camino del nuestro, fue bombardeado y murieron dos combatientes de la seguridad. Los instructores formamos un colectivo el cual dorma en un campamento aparte. Estbamos distribuidos en pequeos campamentos separados unos de otros por distancias variables de entre 100 y 500 metros. Una noche me despert el ruido apresurado que hizo Amadeo al levantarse del plstico donde dorma, ayudado por la luna lo vi correr hacia el monte y tirarse al suelo, como tendindose pecho a tierra, Waldo iba tras l con su fusil en la mano. Medio dormido, me rod tomando mi fusil, parapetndome en unas piedras, esperando ver a los soldados o escuchar sus disparos, solo vi a Amadeo que se incorpor sonriente sujetando un armadillo por la cola. Tito, Amadeo, Waldo y Rigo fueron trasladados hacia Patamera, cerca de Honduras, donde impulsaran el trabajo de escuela, con ellos se fueron varios de los que haban venido con nosotros, las embarazadas se fueron hacia los refugios de masas no se queran ir, algunas se fueron casi a la fuerza, una de ellas llorando me dijo: - No se vayan a olvidar de m, me mandan a buscar.
Uno de esos das vino Luisa a nuestro campamento, quera platicar conmigo, desahogarse, por no s qu situacin haba sido sancionada y suspendida temporalmente de su trabajo en la Plana Mayor. Ella consideraba injusta la determinacin y una sensacin de profunda desolacin la invada. Trat de calmarla y darle nimos, llor de rabia e impotencia. Dos das despus vino a despedirse iba a salir hacia la ciudad a una comisin, ya vena mas calmada, lleg con Lucas, su
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compaero, un internacionalista tico, que estuvo como alumno en el primer curso de suboficiales, antes haba sido comisario poltico en una columna y en ese tiempo era el responsable de la unidad de armas de apoyo en las FARN, nos abrazamos recomendndonos mutuamente - Cudate, que te vaya bien. A pesar de las intenciones o el discurso, la situacin de la mujer segua siendo difcil. La opresin, la descalificacin y la fuerza de las costumbres eran muy importantes. La cultura machista salpicaba por aqu o por all las actitudes y las decisiones. Muchas situaciones relacionadas con las mujeres, eran sospechosas en sus causas, de estar determinadas por el machismo.
Antes de que llegara Eduardo, una maana llegaron Chano y Ral Hrcules, los acompaaban compaeros del SIM, de comunicaciones y algunos combatientes del BCA. Norberto y una cantidad importante del BCA, tambin estaban en Chalatenango, a unas tres horas de nosotros. A cerca de 40 das de iniciado el operativo, algunos combatientes resintieron el efecto de las deficiencias en la alimentacin, y los trajeron a que descansaran y comieran un poco mejor por unos das. Roberto Rodas con doce combatientes, se quedaron en la periferia poniente del frente, por Aguilares, a un lado de la Carretera Troncal del Norte. Berti con otros doce combatientes se mantuvo en la falda norte y, con el equipo de expansin poltica al sur de Guazapa, estaban otros doce, el resto, excepto los que se llev Retana, estbamos en Chalatenango.
El FMLN en general repleg la mayor parte de sus tropas hacia lugares donde se pudieron avituallar y alimentar, dejando unidades ms pequeas. Se le hizo el vaco al enemigo, l segua adelante con su operativo, con sus patrullajes, su cansancio y su tensin, algn combate breve o alguna mina les recordaba de vez en cuando que ah segua la guerrilla. A mediados de marzo, Berti se fue con su unidad hacia el lado sur para comer y descansar, ah se contact con combatientes de las FAL. Al da siguiente que llegaron Chano y R. Hrcules, me reincorpor al campamento de Norberto.
Chano Guevara tena unos 38 aos, era como de 1.64 de estatura de cuerpo fornido (ms bien gordito), de extraccin campesina, fue de los primeros guerrilleros que hubo en Guazapa. En los aos 70s, al igual que Luisa Jovel, R. Hrcules, Carlos Arias y Sergio Hernndez, fue parte de un equipo que obtuvo 30 millones de dlares para el fondo de guerra de la RN. Al abrirse los frentes de guerra fue enviado a Morazn como responsable, en ese lugar la mayora de fuerzas eran del ERP y existan las dos jefaturas, all lo conoc en 1982, los combatientes lo apreciaban por hechos como que en una de las primeras emboscadas que colocaron contra unos paramilitares, en la carretera que de Sociedad va hacia Corinto, mientras unos combatientes que tenan armas largas corrieron, Chano avanz abriendo fuego con una pistola, mat al jefe y garantiz el xito de la accin. Adems supo cohesionarlos dndoles un trato fraterno y respetuoso. Junto a su sencillez posea decisin y audacia. Con l en la conduccin estratgica, junto a Arnulfo Morales y Luisa Jovel, tomamos los pueblos de Lislique y Polors en 1982, el segundo sin combatir, el enemigo huy al sentirnos. Despus, l, apoyado por Ramn Arce, Luisa y Quincho, con unos 60 combatientes tomaron Sociedad y otro pueblo, recuperando armas. Entre abril 83 y marzo 84, con la conduccin estratgica de l y Ral Hrcules, en algunos particip Arnulfo Morales, en el BSH hicimos diez acciones de aniquilamiento y recuperacin a posiciones enemigas: dos en La Unin; cuatro en Usulutn; dos en La Libertad y dos en Santa Ana, las
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ltimas cuatro con participacin del BCA. En estas acciones recuperamos ms de 200 fusiles, cuatro ametralladoras, dos lanzagranadas M-79, seis radios PRC-77, dos caones de 90 mm., varios miles de cartuchos y granadas de 90 mm., tambin hicimos otros seis ataques donde no pudimos tomar las posiciones, obteniendo en la mayora resultados parciales favorables. El IV Consejo Nacional de Delegados lo nombr quinto secretario de la CP de la RN y miembro de la CG de las FARN, quedando desde entonces asignado a Guazapa, generalmente apoyaba el esfuerzo del trabajo poltico ideolgico en el ejrcito. Nos agradaba su trato sencillo y que siempre tena tiempo para platicar, para convivir. Tena una rara habilidad para contar mal los chistes, los haca muy largos, interrumpiendo a cada rato para rerse, mientras los dems estbamos serios, algunos se dorman con sus chistes.
En los ltimos das de febrero mandamos otra unidad hacia Guazapa, de jefe iba un compaero llamado Alfonso. Eran doce combatientes, al igual que las dems unidades, su objetivo principal era desgastar al enemigo, llevaban una reserva de comida, que duraba unos tres a cuatro das, y dinero por si podan comprar algo en la periferia. Alfonso tena conocidos en Suchitoto.
Ocho das estuvimos en Chalatenango junto a un campamento de las FPL, ah haba murcilagos hematfagos (vampiros), que a los que no se tapaban bien cuando dorman, les chupaban sangre. Casi todos probamos sus colmillos. Despertbamos con sangre fresca o seca en la cabeza, la cara, los brazos o los pies. Al ser abandonados los caseros disminuyeron los animales y aument la poblacin de murcilagos y estos empezaron a atacar a las personas. Los soldados cuando eran picados por los murcilagos, eran reportados como bajas y llevados hacia el hospital, nosotros nunca fuimos bajas por eso. Haba compaeros que amanecan con dos picadas. En esa semana a m me picaron cinco veces.
En esos das tres mujeres se haban incorporado al batalln, tenan entre quince y 18 aos, dos como cocineras y una como enfermera. De las cocineras, Lil era morena clara, de facciones finas, como de 1.60 de estatura, y de cuerpo esbelto bien formado, la otra era ms bajita, de piel blanca, pelo castao claro y ojos verdes, todos le decan zarca. La enfermera, Maritza, era como de 1.58 de estatura, blanca, de pelo casi rubio y ojos amarillos. Las dos primeras eran solidarias (as llamaban los combatientes a las mujeres que tenan relacin sexual con cualquiera de ellos para hacerles el favor), por las noches se vean pasar sombras hacia donde ellas dorman. Se iba uno y llegaba otro, unos avanzaban caminando, otros encorvados en paso de ganso y algunos hasta arrastrndose tendidos pecho a tierra, jalndose con codos y rodillas, todos tratando de no hacer ruido, de pasar desapercibidos por el resto del campamento. El equipo de cocina se quedaba junto o cerca unos de otros, Mximo era su responsable, como era bajito le llamaban Mnimo. Era valiente y decidido, en los momentos difciles no perda la calma y le haca bromas a los que vea ms asustados o les hablaba con energa. La primera noche que me qued ah, en la maana al despertarnos, Mnimo con voz grave y tono sarcstico deca - Estas mujeres son un peligro, anoche por poco me dan a m, lleg un diablo que se equivoc, juummmp, rpido pegu el culo a la pared y me puse doble pantaln, hubo otro que lleg tocndome y se asust con lo que me encontr. Haba combatientes que no buscaban a las solidarias y hasta criticaban esto. Tambin haba los hipcritas que las usaban sexualmente en la noche y tenan una actitud despectiva hacia ellas (por putas), en el da. En este aspecto la labor de educacin enfrentaba la dificultad de algu33
nos rechazos velados o abiertos de parte de compaeros de conduccin que con sus palabras o sus hechos reforzaban esto. Maritza se acompa (cas) con un combatiente.
Sacaron un batalln lite de Guazapa y lo metieron a Chalatenango con otros BIAT. Vimos pasar los helicpteros de ataque, bordeando los cerros en donde nos encontrbamos y escuchamos algunos combates, a unos cuarenta minutos de nuestras posiciones, estbamos preparndonos para regresar hacia Radiola. Nosotros no peleamos, esa noche salimos de Chalatenango, nos acompaaban dos compaeros del SIM y cinco de la FES con su jefe, Too Urbano, comenzaba marzo. Too Urbano era un hombre como de 24 aos, de 1.76 de estatura, fuerte, de gesto serio, muy valiente, sereno, disciplinado, exigente, con bajo nivel cultural, militarmente capaz de actuar como jefe guerrillero de unidad pequea o grande, haba llegado a las FARN incorporndose en las fuerzas de Usulutn, fue parte del equipo de exploracin y operaciones del BSH, era militante del partido y aparentemente de los ms interesados en el trabajo poltico entre los combatientes. Cuando seleccionamos a los combatientes que del ejrcito pasaran a formar parte de la FES, tanto el colectivo de partido de conduccin zonal de la RN en Morazn como el colectivo partidista del Batalln, votamos unnimemente por l, fue el primero que escogimos. Ahora que los dos estbamos en Guazapa, siempre que nos veamos se detena a platicar conmigo. Antes del Fnix me propuso que le ayudara con el trabajo poltico-ideolgico en las FES, en oriente fui su responsable en el partido. Durante el ataque que contra la base de El Caballito se realiz una noche de noviembre de 1985 (dos veces antes se haba atacado con fuerza mvil estratgica y se haba fracasado, teniendo la guerrilla muertos y heridos), donde 20 combatientes de las FES y tres pelotones del batalln que apoyaron el ataque hicieron mas de 70 muertos, l dirigi a las FES. La base era considerada por el enemigo como inexpugnable. Los combatientes de las FES con su tcnica de penetracin comando, avanzando descalzos, en trusa, eludieron campos minados, trampas para ruidos y guardias, en un poco ms de cinco minutos, usando cargas explosivas, aniquilaron la mayora de las posiciones enemigas, el resto de los ms o menos 160 soldados, huyeron abandonando en las trincheras y casamatas un mortero de 120 mm., otro de 81 mm., una ametralladora .50 y un can de 90 mm. La mayora de la FES y sus nuevos reclutas, se quedaron en Chalatenango, preparndose.
Llegamos a Radiola, ah nos quedamos, ramos como 40 incluyendo a las cocineras, nos encontramos que haba un operativo del enemigo. El enemigo despus de tomar Tenango, la barranca del ro Quezalapa y Guadalupe, rastrillaban una parte del frente, entre las fuerzas enemigas andaba una agrupacin del Atlactl. Por el pueblo de Tenancingo (al oriente de Radiola), se movan fuerzas de los paracaidistas, los compas de las FPL tuvieron combates e hicieron bajas con cazabobos. Diario vino la fuerza area, hubieron bombardeos y dos desembarcos, nosotros nos mantuvimos al norte, entre la presa de Cerrn Grande y el pueblo de Tejutepeque, ms cerca de la primera. Se nos inform que por ese flanco tambin avanzaba el enemigo, no lo vimos pero omos combates ms al oriente de nuestras posiciones, llegando el fuego de los pastizales y algunos rockets que lanzaron los helicpteros a unos metros de nosotros. As estuvimos unos cuatro o cinco das hasta que el enemigo se retir.
Dos compaas del Atlactl acamparon en Tenango. Una unidad de J-28 (fuerzas especiales que actuaban a nivel de una base guerrillera y significaban un escaln inferior a las FES, existan
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en FPL y RN con ese nombre), de las FPL fue a buscarlos para atacar, esa noche hubieron muchos relmpagos y no pudieron actuar. Dos das despus Too Urbano con sus cinco combatientes de FES, llevando cargas hechas con explosivos que los compaeros de las FPL les haba proporcionado, fueron tambin a buscarlos. Hallaron tres secciones juntas (90 a 120 soldados), atacaron a la del centro con las cargas explosivas, mataron doce, los dems corrieron, quien sabe cuantos iban heridos. Las otras dos secciones creyendo que era un ataque grande abrieron fuego hacia el lugar de donde haban venido los atacantes (norte), los compas se replegaron en sentido contrario (hacia el sur), llevando a un combatiente herido de un dedo de una mano. El guardia de la seccin atacada haba alcanzado a disparar, los dems ni recogieron sus fusiles. Amaneciendo las dos compaas se fueron hacia la Calle Nueva, los de las FES hacia Guazapa.
Ese golpe de mano, aunque pequeo en sus resultados, nos dio mucha alegra, operar a campo traviesa con las cargas explosivas era ms difcil, pues la onda expansiva puede golpear al que lanza la carga, adems fue contra el batalln elite ms sanguinario y sin un minucioso reconocimiento previo de sus posiciones. La noche siguiente el SIM capt que la compaa atacada fue obligada a caminar por la carretera para darles confianza, tenan miedo de otro ataque igual. La contundencia y velocidad con que las FES efectuaba sus acciones las volva demoledoras, nos daba mucha alegra or cuando sonaban sus cargas explosivas. Un combatiente de las FPL que al ir con permiso a su casa fue reclutado a la fuerza por la FAES, le toc sentir uno de los aniquilamientos que las FES de las FPL le hizo a la Cuarta Brigada, el de marzo o abril de 1987, en que unos 40 combatientes aniquilaron a ms de 700 soldados, su comentario fue - Ta perro un ataque de los compas de la FES yo era uno de los que estaban de guardia en ese momento, y eso quizs me salv, no se por donde entraron pero la primera carga estall atrs de mi, adentro del barracn donde dorman otros soldados. Todo se volvi explosiones, gritos y mucha confusin. Unos lloraban, otros se quejaban, corran a lo loco, se rodaban, se arrastraban, queran huir de la muerte, que silenciosamente haba llegado hasta donde dormamos. Yo me arrastr hasta un bao y me qued sin moverme en una zanja pavimentada. En ese momento no hubo jefes que se asumieran como tales, se les fueron los guevos a todos. Otros soldados llegaron arrastrndose junto a mi, uno era un teniente y cuando ya casi acabaron los cargazos, vimos pasar la sombra de un compa, un soldado movi su fusil para dispararle, otros dos soldados le apuntaron a l con sus M-16 y le dijeron, si tiras te matamos, que no ves que nos van a detectar, todos estbamos reaguevados, el teniente temblaba. Cuando amaneci haba un vergo de muertos, pedazos de carne en las paredes, brazos, piernas o de otras partes del cuerpo, tirados, como se ve en las carniceras. Algunos soldados lloraban, quejndose, otros tenan pedazos de lmina de asbesto enterrados en el cuerpo, y hasta haba unos que hablaban solos, caminaban como idos, mirando hacia la nada, como si an no comprendieran lo que haba pasado. Los que sobrevivieron acostumbrados a matar y maltratar a mujeres, nios y ancianos, a hombres desarmados, les dur varios das la incertidumbre de no sentirse seguros en su cuartel, tardaron varios das en medio recuperar su confianza, algunos aprovechamos la situacin y nos desertamos. La mejor FES que haba en el FMLN era la de las FPL, aunque en general todas eran buenas. La de las FARN era ms pequea pero con capacidad, se form con la solidaridad e instruccin de las FPL. Las acciones de las FES no se propagandizaban como tales, siempre se trat de enmascarar su forma de actuar, para que el enemigo no conociera su tcnica.
Unos cuatro a cinco das despus Too Urbano intent otro golpe de mano a campo traviesa de nuevo contra el Atlactl, en la zona baja, esta vez con cuatro combatientes, no llevaron al heri35
do. Durante el da mantuvieron vigilancia sobre una patrulla enemiga y en la noche fueron a atacarla. Por el ataque anterior el Atlactl tom nuevas medidas de seguridad para sus asentamientos nocturnos y coloc minas Claymore adelantadas (que retiraba por la maanas), accionadas al tropezar un hilo o por el guardia, los dos dispositivos con sistema elctrico. Los compas ubicaron y superaron la mina, pero un guardia detect un ruido que hizo el ltimo de ellos y dispar una rfaga matando a un combatiente de la FES. La explosin de la mina Claymore se perdi en el vaco, los otros combatientes se retiraron ilesos sin poder conseguir su objetivo. Una baja en la FES era muy sensible pues eran producto, no de un curso de tres o seis meses sino resultado de un prolongado proceso de prctica combativa en donde de milicianos haban pasado a la guerrilla concentrada y en su mayora fueron escogidos entre los mejores de la fuerza mvil estratgica. Los avances de la FES para ser silenciosos, son cuidadosos y lentos y pueden tardar horas, es todo un arte lograr que ninguna rama haga ruido al rozar el fusil, que no arrastres el cuerpo ni ruedes piedras o quiebres ramas y quedarse quieto en cualquier postura corporal durante 30 a 60 minutos, sin hacer el ms mnimo movimiento, oyendo los ruidos o diferenciando con el resplandor de las estrellas las diferentes sombras de la noche, detectando los movimientos y el ms leve sonido para poder ubicar y eludir a los guardias e iniciar el ataque, dentro de la posicin enemiga.
Nos quedamos otros diez das en el mismo lugar en que pasamos el operativo, impulsando una escuela poltica para todos los que iban con nosotros, los temas fueron la lnea poltica del FMLN y la RN e historia de El Salvador. Desde ah mantuvimos contacto por radio con los que estaban en Guazapa. Como el 20 de marzo llegamos de nuevo a Tenango, ah contactamos a dos compaeros del BCA, Ceferino, su primo y la compaera del primero. Se haban quedado all, con permiso para ver a sus familiares, que por ah vivan, eran unas ancianitas y al comenzar el Fnix, lograron evacuarlas hacia otro lugar. Ellos tenan unos refugios naturales (cuevas en unas barrancas a las que era muy difcil llegar), y all se quedaron, sin embargo el Atlactl los hall y sorprendi. Desde la entrada de la cueva los soldados les dispararon con una ametralladora M-60 y fuslera, pero su valor y la determinacin de vivir hizo que los compas salieran peleando, rafaguearon a los soldados y huyeran por las barrancas. Cuando los vimos todava estaban muy tensos por lo ocurrido. Ceferino haba asistido al primer curso de suboficiales, como un reconocimiento a su calidad de buen combatiente, a sus 20 aos era muy disciplinado y valiente, tena un permiso para salir a San Salvador a recibir atencin mdica. Unos das despus su primo se desert, le dej el fusil a Ceferino, dicindole que se iba a un refugio porque estaba muy cansado y tena miedo, no se fue con el enemigo.
Al segundo da de estar en Tenango tratamos de pasar hacia el lado norte de Guazapa. Dos noches seguidas fuimos hasta la carretera sin poder cruzarla, hallamos soldados y tuvimos que regresar. Nos llevaba toda la noche el ir y venir. La tercera noche lo intentamos rumbo al lado sur y lo logramos, nos fuimos con unos compas de las FPL que iban para all y los estaban esperando, ir sin contacto previo era un gran peligro, podamos caer en las minas. En los das que estuvimos en Tenango haba pasado por all rumbo a Guazapa una columna de combatientes del BRAC, al mando de un capitn que era segundo responsable de dicho batalln, los de las FPL nos haban regalado dos cazabobos y los mantenamos colocados sobre un camino, adelante de la guardia, que se hallaba como a unos 400 metros del puesto de mando. Para que los compas del BRAC pasaran por ah, mandamos que los quitaran, pero por alguna razn cuando pasaron por ah, los cazabobos todava estaban colocados, percatndose ellos de esta situacin, despus de cruzar. Norberto, creyendo cumplida la orden les haba dicho que ya no estaban, que podan pasar, afortunadamente no los accionaron.
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A fines de marzo la intensa propaganda oficial en los medios de comunicacin, hablaba del xito del operativo Fnix y que los guerrilleros que no fueron aniquilados haban huido hacia los bolsones fronterizos con Honduras. Tal vez el reconocimiento areo, tanto diurno como nocturno detect los movimientos de repliegue de las diferentes fuerzas del FMLN y as lo interpretaron. Todas las noches un avin Hrcules C-130 sobrevolaba durante muchas horas, a veces toda la noche, cuadriculando el terreno con cmaras infrarrojas, en el da lo haca tambin un Hrcules C-130 o unas avionetas manejadas a control remoto, desde las bases de Honduras o del canal de Panam, a estas ltimas los combatientes le decan la de cartn porque una vez que una se cay vieron que era de una delgada lmina de fibra de vidrio que les pareci cartn. Unidades de ingenieros de las Fuerzas Armadas reconstruyeron a toda prisa la carretera que enlazando a los pueblos de Suchitoto y Aguilares atraviesa la zona baja, de este al oeste. Ahora se vean vehculos circulando, unos eran los antiguos ricos que regresaban a ver sus tierras. Algunas avionetas sobrevolaron en febrero y principios de marzo llamndonos con altoparlantes a la desercin, tiraron miles de volantes, en uno de ellos venan dos fotos de un combatiente del BCA que se haba desertado, sala sonriente, en una de las fotos estaba platicando con los soldados y en la otra abrazado con un oficial y abajo con letras grandes deca algo as Como Juan, t tambin puedes, reflexiona! Regresa con tu familia que sufre por ti! Que los comandantes comunistas no te obliguen a pasar hambre! Otros volantes decan Cuidado, los helicpteros acabarn contigo, recapacita! Tambin haba volantes ofreciendo dinero por cada una de las diferentes armas que portbamos. El presidente Napolen Duarte, el jefe de la FAES el general Eugenio Vides Casanova (tutifruti para la radio Venceremos), otros miembros de su alto mando e invitados de la embajada yanqui, dieron en la zona baja una conferencia para la prensa, la radio y la televisin, hablaron de los xitos del Fnix y que se haba acabado la guerrilla en Guazapa. A unas dos horas de camino, en la zona alta, Berti y sus combatientes, escucharon sus mentiras por los altavoces. En la periferia del frente con base en la concesin de recursos econmicos para proyectos de produccin y usando personas que tuvieran capacidad de relacin (alegres, platicadores, aparentemente interesados en los problemas personales de la gente), buscaban ganar mentes y corazones para contrarrestar el trabajo de organizacin poltica del FMLN y formar redes de inteligencia. En marzo desde lejos, el frente pareca muy diferente a lo que haba sido en los aos anteriores, no se vean aviones, raramente algunos helicpteros, que no rocketeaban, ni ametrallaban, y durante varios das no se escucharon combates, slo alguna que otra explosin de mina de vez en cuando dejaba sin pie a algn soldado y hacia que la gente de los pueblos cercanos que lo vea, comentara - Como que no hay guerrilleros y entonces a ese quin le vol la pata?. El alto mando de la FAES fue felicitado por los estrategas norteamericanos por sus importantes logros contrainsurgentes, de la base del canal de Panam y de Estados Unidos les llegaron congratulaciones y las difundieron en la prensa, la radio y la televisin. Los ltimos das de marzo el operativo estaba en lo que el enemigo llamaba la fase de consolidacin, ahora tres batallones, un elite y dos BIAT, mantendran una presencia constante, rotndose en la parte sur, la parte norte y la Calle Nueva. Los lites fueron los BIRI Belloso y Atlactl que se alternaran para garantizar la presencia de uno de ellos en el frente. Los BIAT de la Primera Brigada y del Destacamento nmero cinco, apoyados por patrullajes del Batalln Pantera, la Marina, las bases del Caballito y el Roblar (antes del Fnix no patrullaban, ahora aunque sus patrullajes no eran muy largos, lo hacan) y la Guardia Nacional. Tambin hubo
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bateras de 105 mm. y morteros de 120 mm en Suchitoto, el Puente Colima y el puente Las Guaras, as como un permanente apoyo areo. Sobre la carretera Troncal del Norte haba patrullas motorizadas o a pie que vigilancia.
En el lado sur nos juntamos con Berti, tenan una semana ah, nos dijo que los compas ya no aguantaban el hambre y se los llev a comer durante unos das. Aqu cocinaban por las noches o en el da, segn las condiciones. Haba una sola cocina, de las cuatro organizaciones (FPL-RNPCS-PRTC), haban bajado a Montepeque y contactado con los compaeros de expansin poltica de la RN que les consiguieron galletas, azcar, maz y frijoles, expansin sur en esos das consegua granos para el FMLN. Cada tres o cuatro das iban a traer maz, salan antes del anochecer y regresaban amaneciendo, (en el da en una caminata normal se hubieran hecho tres o cuatro horas), cargando en la espalda, los costales con el grano, esto se haca detectando y eludiendo emboscadas. Tambin nos inform que a una compaera de expansin poltica la mataron, capturaron herido a otro y que Alejandro estaba herido y lo atendan en el hospital de las FAL, que su herida no era grave. Fuimos a visitar a Alejandro en el hospital tena una herida en sedal, en una pierna, no haba fractura y poda caminar, nos cont que la Guardia Nacional, descubri a los compas de expansin en el da, entre unos arbustos y en un combate desigual para ellos, mataron a Catocha, una compaera de ese equipo, a l lo hirieron pero pudo escapar.
Estuvimos unos dos das aqu, Norberto fue a una reunin del FMLN donde le criticaron el descuido por los cazabobos que no retiramos cuando pasaron los compaeros del BRAC. El enemigo haba disminuido su presencia y el FMLN poco a poco aumentaba la suya.
Fui con Norberto hacia el lado norte, All vimos a Too Urbano y a Alfonso, llevbamos unos doce combatientes. Intentamos dos ataques a posiciones del enemigo sin lograrlos. Se les estuvo siguiendo y observando en el da y se esper la noche para actuar, ubicamos donde se quedaron a dormir, pero en los dos casos, cuando se realiz el ataque ya no estaban. En las noches el enemigo se cambiaba de lugar tres o cuatro veces para eludir los golpes de mano. En el da continuaron con sus patrullajes, los hicieron con una menor cantidad de efectivos. Nuestras unidades dejaron de moverse rutinariamente, en la zona baja. Cuatro combatientes Norberto y yo regresamos al lado sur, a Too le dejamos los otros ocho. Ellos y la unidad de Alfonso se quedaron como dos grupos independientes pero con comunicacin radial, los de las FES no tenan explosivo y la comida segua siendo un problema importante, ms ahora que al pez le haban secado gran parte del agua.
El ltimo o penltimo da de marzo hubo un acto para conmemorar la fundacin del PCS, Norberto me mand en representacin de la RN fui con Berti, su hermano Higinio (radista de la jefatura del BCA) y una compaera. Caminamos como quince minutos, todo era ir de una loma a otra sin pasar por los lugares donde no haba monte, pues un francotirador o un morterazo poda matarlo a uno. Desde donde fue el acto vimos que a unos 200 o 250 metros aterriz un helicptero y de l bajaron unos soldados que salieron corriendo a cubrirse en un cerco de piedras, a todos los del sur les pareci algo sin importancia pero a mi no y cuando les dije me contestaron
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- Aaaah, s, ah se mantienen, pero de ah no pasan, entre ellos y nosotros hay un vergo de minas y les tienen miedo, aqu slo hay que cuidar de no hacer humo, evitar caminar por donde no hay vegetacin en el da, no prender fuego o lmparas donde puedan verlos en la noche, y hablar bajito y no hay problema. El acto fue como a las cuatro o cinco de la tarde, ramos como unos ochenta, el nico orador fue Ramn Surez de la CP del PCS y comandante del BRAC, susurramos a coro algunas consignas y despus tomamos caf con panes de maicillo (sorgo), llamados salpores, un poco duros, pero que nos parecan deliciosos en esos momentos. Dos das despus en un campamento de las FPL celebramos el aniversario de la fundacin de las FPL, me toc ir representando a la RN. Hubimos cuatro oradores, el comandante Ramn Surez por el PC, el comandante Camilo de la CP del PRTC, el capitn Moiss (ex militante de la RN de la cual sali durante un problema interno), jefe de las fuerzas de las FPL que se encontraban all en ese momento y yo, que llev preparadas unas palabras sobre las dificultades de la unidad y la necesidad histrica de un partido nico. Parece que a Ramn Surez le gust mi participacin porque cuando apenas empezaba a decir la primera consigna final, me abraz muy emocionado.
Los combatientes que habamos mandado en enero a expansin sur ya estaban otra vez con nosotros. Alfonso vino tambin con su unidad, en un mes no haban hecho ni una baja. A veces sin xito, buscaron al enemigo, pero su preocupacin principal haba sido sobrevivir. Berti le critic su poca combatividad y agreg -La mayora de jefes de pelotn en el BCA en vez de buscar como golpear al enemigo, slo se han preocupado por ver como consiguen comida y aunque el hambre est perra hay que combatir a los soldados. Berti era un compaero de extraccin campesina, que no termin la primaria (la mayora de compaeros que tenan estudios, eran de primaria incompleta), miembro de una familia donde cinco hermanos se incorporaron a la lucha (en 1986, dos de ellos ya haban muerto), en 1985 fue alumno en el primer curso de suboficiales donde se distingui por su sencillez, su exigencia, su deseo de aprender y su disciplina. En los primeros meses del operativo, de las bajas hechas por el BCA, su pelotn haba hecho el 80 por ciento (o ms y sin tener bajas ellos), siempre estaba pensando como golpear al enemigo. En las FARN los grados militares no estaban definidos como en las FPL y las FAL, pero los combatientes le decan teniente. Adems de los problemas de alimentacin, nos haca mucha falta el explosivo. En el lado sur haba tortillas y frijoles (o arroz), por lo menos una vez al da, otros productos como zapatos y medicinas nos resultaban ms difciles de conseguir. En los retenes al que traa dos pares de zapatos o dos tiras de aspirina le quitaban la mitad, lo interrogaban y hasta lo detenan, por lo que era poca la gente (colaboradores y simpatizantes), que se arriesgaban a traer algo. Cuando conseguamos leche y azcar, esto se asignaba junto con el arroz para las unidades que andaban movindose en el lado norte. En el lado sur se poda encontrar muchas frutas, mameyes, pltanos, naranjas, aguacates, mangos, sin embargo, las huertas estaban minadas y la mayora preferamos mirar las frutas pudrirse y aguantar el hambre, que arriesgarnos a perder una pierna. Los soldados a veces tenan retrasos en sus raciones y cuando les apretaba el hambre (la cual nunca se compar con la nuestra), algunos llegaron a caer en las minas. Los cazabobos, como en el caso de los racimos de
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guineos (pltanos Tabasco), podan estar en las mismas frutas. Lo que no faltaba era el caf (y de buena calidad), pues algunos campamentos estaban entre los cafetales, slo haba que recogerlo del suelo, secarlo (si le faltaba), tostarlo y molerlo, a veces en la lnea de fuego. Mientras esperbamos al enemigo, lo recogamos y secbamos, algunas compaeras nos ayudaban molindolo con piedras, sin dejar nuestras posiciones (o a unos metros atrs), tratando de no hacer ruido, ms tarde lo cocamos en latas vacas, de las que tiraban los soldados y lo tombamos con azcar o sin ella.
Aqu en el lado sur, por el miedo a las minas los soldados llegaron a fingir los avances, reportndose por radio a sus jefes desde posiciones diferentes de las que en realidad ocupaban. Recuerdo una vez que en el rastreo del SIM captamos a una patrulla enemiga, enviada hacia un lugar conocido como La Finquita, famosa entre los soldados por las bajas que ah les hacan los cazabobos, su jefe se report como dos horas despus, diciendo que ya se encontraba en el objetivo asignado. Desde Los Lirios, otra elevacin dominante, donde se encontraban otras unidades enemigas, contest la voz de un asesor yanqui - Tu serrr mentirrroso, hijoeputa, yo estarrrte viendo y t no moverrrte de tu posicin, avancen no sean culerrros. La moral enemiga haba venido bajando con el desarrollo del operativo, sobre todo en los BIAT, en los batallones lites, aunque en menor grado, tambin se senta esto. La demaggica campaa de propaganda sobre el xito del Fnix, no lograba que los soldados olvidaran sus impresiones concretas de la guerra y algunos para sobrevivir trataban de eludir los combates.
En el lado norte, a fines de abril, el aspecto que desde lo alto se vea de la zona baja, era el de una llanura quemada, en la cual resaltaban algunas reas pequeas de vegetacin, hacia el oeste los caaverales del ingenio San Francisco, al fondo cerca del puente de Colima, los rboles de una montaa, en las orillas del lago y en algunas barrancas, tambin haban lunares verdes, en donde quizs se poda pasar un da escondido. En la noche podamos caminar, tal vez las huellas en las cenizas provocaran al da siguiente la movilidad de algunas patrullas buscndonos. Por el tipo de zapato, eran diferentes nuestras huellas y las de los soldados. En la zona alta a pesar de los esfuerzos enemigos por quemarla, se conservaba ms la vegetacin, lo que nos permita encubrirnos. El enemigo nos buscaba en los lugares donde haba vegetacin o existieron caseros, el hambre nos haca ir a esos lugares a buscar comida en las huertas. Hacia las partes ms altas patrullaban menos, algunos de estos lugares slo estaban cubiertos de zacate bastante seco en esa poca del ao. En esos lugares los combatientes que no perdan el buen humor a veces comentaban - Pchica, aqu es donde quisiera volverme vaca para comerme todo este zacate. Otra vez uno ms dijo - Bueno, t que eres el poltico dame una orientacin paque me vuelva caballo y me harte esta zacatera. La movilidad era variable, a veces tuvimos que movernos todo el da, eludiendo los patrullajes o alguna persecucin, otras veces hubo que pasar el da entero escondidos, sin hacer ruido, entre pequeos arbustos o en algunos barrancos, vigilando constantemente. El enemigo promovi que la gente pobre de la periferia del frente entrara a buscar frutas y se llevaran lminas y tablas de las casas (todas en ruinas). Con esto conseguan tener la certeza que donde pasaran estas personas no haba minas. Entre ellos metan a sus agentes buscando nuestras huellas y escondites.
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Los soldados nos minaron algunas porciones del terreno, colocaron minas de tipo Claymore, accionadas por sistema elctrico al tropezar un hilo, y minas de presin M-14, que estallaban al ser pisadas. No tuvieron xito, los combatientes, agudizados en sus sentidos por las condiciones y los aos de guerra, las detectaron. Era sorprendente como detectaban minas e hilos al notar pequeos cambios en el follaje o en la tierra. Tres personas de Suchitoto murieron al tropezar con una mina Claymore, el COPREFA culp al FMLN. El temor de la gente para volver a entrar a Guazapa, los bajos resultados en su minado, y su necesidad de seguir patrullando, los hizo desistir de estas acciones.
Las condiciones del operativo Fnix, propiciaron el desarrollo de nuevas y mayores capacidades combativas en compaeros recin incorporados, algunos eran muy jovencitos, tenan 14, 15, 16 aos. Otros, que por su experiencia como fuerza regular, viviendo en campamentos y zonas que contaban con una vigilancia de masas y combatientes, haban olvidado sus hbitos guerrilleros, los volvieron a retomar. Todo mundo borraba sus huellas, se hablaba en susurros, cuando se alumbraba se cubra la lmpara, slo se usaban las veredas cuando era necesario, en algunos lugares el que se apartaba de las veredas se expona a las minas, o stas eran los nicos lugares en que haba algo de vegetacin para cubrirse, el ltimo de la columna o los ltimos dos, siempre iban arrastrando una rama para borrar las huellas de las pisadas, todos en silencio, atentos los odos y los ojos, el de la vanguardia con su fusil en rfaga en posicin de disparar y encorvado, los dems con el dedo en el seguro y el fusil empuado, guardando una distancia adecuada. As nos movamos entre los soldados, ubicando su presencia (aunque trataban de ser cuidadosos), por sus voces o susurros, porque fumaban, no enterraban sus desechos o el miedo los haca disparar, los batallones lites eran un poco ms difciles de detectar. Tratbamos de pelear slo cuando las condiciones nos favorecan, los vimos pasar algunas veces a pocos metros, sin dispararles. Nos quedbamos quietos, aguantando la respiracin, con el fusil en rfaga, listos para disparar si nos descubran. Al pelotn de Berti un da le pas una compaa (140 a 160 soldados), como a cinco metros, fue cuando todava haban masas. Haban visto pasar una columna, por la izquierda a unos cien metros, bajando por el monte, de repente apareci un hombre de la poblacin, corriendo, huyendo de los soldados, con el pnico enla cara, tratando de ocultarse entre los arbustos. Vio a los compas y se dirigi hacia ellos, las palabras se le atoraron y atropellaron al querer explicarse. A unos 50 metros, por donde haba aparecido el hombre, surgi el primer soldado caminando hacia ellos, rpidamente se tendieron y arrastraron hacia unos arbustos, los enemigos no los vieron. El hombre de masas era evanglico y empez a rezar, Wilson, el radista lo abraz y trat de calmarlo, dicindole en voz baja que se callara y que rezara pero sin hablar. Berti susurr una orden: - Que nadie vaya a hacer ruido, ni siquiera se vayan a tirar un pedo. Alrededor de 150 soldados pasaron junto a ellos, unos platicaban de mujeres, presumiendo sus hazaas sexuales, otros de una borrachera y algunos iban en silencio, cuando se alejaron lo suficiente y los compas se pusieron de pie, el evanglico un poco ms calmado les dijo - Ya ven gracias a que me puse a rezar, esos hombres no nos vieron. En esa convivencia diaria con los soldados nuestros combatientes aprendieron a ser mas serenos, nos fuimos acostumbrando a verlos de cerca y frecuentemente, incluso a los lites. As, compaeros que antes les teman, ahora se vean ms tranquilos y en cambio cuando pasaron varios das sin que viramos a los chuchos (as llamaban los combatientes de Guazapa a los soldados, en oriente les decan cuilios), al volver a hacerlo, sentamos un poco ms de inseguridad.
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Para estar seguros de que las condiciones para golpear a una patrulla enemiga eran apropiadas, haba que observarla todo el da, en algunas ocasiones hechos inusitados echaron a perder algn ataque. Un da en que los compas siguieron el desplazamiento de una patrulla, un perrito que reconoci en uno de ellos a su antiguo dueo, se les uni, varias veces lo corrieron y el perrito regres moviendo la cola. Por la tarde, hallaron la oportunidad propicia para el ataque. Los militares se haban detenido a tomar agua sobre un camino que pasaba por la ranchera de El Zapote y antes de que reanudaran la marcha, los compas colocaron un cazabobos que se accionara al traccionarse un hilo sobre el camino. El enemigo se puso en marcha rumbo a la zona baja, platicando entre ellos, confiados, algunos llevaban el fusil descansando sobre el hombro, como en el da haban patrullado ese lugar estaban seguros que no haba guerrilleros. Cuando los soldados estaban como a 30 metros del cazabobos, apareci el perrito, detect a los compas que estaban emboscados a un lado del camino y moviendo la cola se dirigi hacia ellos, con un colazo jal el hilo haciendo estallar el cazabobos, hubo un intercambio rpido de disparos y los compas se retiraron sin hacer bajas.
Al irse las masas, sus perros y gatos quedaron abandonados (otros animales domsticos haca mucho que no existan en el frente) y vagaban en el monte, los soldados los mataban para que no los pudiramos comer. Hubo un perro al que los compas le llamaron Sapo, que se integr muy bien al BCA, era un perro chaparro y alargado, gordo, parecido a un salchicha, caf claro, que cuando oa los combates se echaba pegando la cabeza al suelo (perfectamente tendido), iba en la columna sin hacer ruido y no ladraba, ni se pona a perseguir animales, slo cuando se le pona una correa y se le llevaba al monte para cazar animales, entonces aullaba. Sus aullidos eran cortos y con poca intensidad y entonces todos los compas salan corriendo hacia l, pues era seguro que haba hallado un armadillo. Al principio yo pensaba que no estaba bien que anduviera con los compas y quise que lo dejramos, pero despus me convenc de lo contrario. Nunca nos dio problemas y en cambio nos ayud a disminuir una de nuestras carencias, la deficiencia de protenas. En marzo nos ayud a cazar como doce armadillos. La carne que un armadillo poda dar a 20, 30 40 personas era poca, pero siempre fue mejor que nada. El Sapo era muy querido y los combatientes lo cuidaban. Cuando en abril lo llevamos al lado sur, los compas de las FAL se pusieron muy contentos pues crean que nos lo bamos a comer. Los das que El Sapo estuvo ah los combatientes del BCA se turnaban para traerlo en brazos y por las noches lo ponan a dormir entre dos de ellos y amarrado, no fuera a ser que alguien del FMLN, mal aconsejado por el hambre, se lo comiera.
Algunos compaeros de los que haban salido hacia Chalatenango o hacia San Salvador, empezaron a regresa, unos entraban por el occidente y otros por el sur. De los refugios de masas de la capital regres una compaera campesina que haba sido capturada con su familia en la zona baja, en el mes de febrero. Por sus rasgos orientales sospecharon que era extranjera y la estuvieron interrogando, no la golpearon, solo la presionaron, queran que confesara que era mercenaria y vietnamita. Los ltimos interrogadores fueron unas mujeres extranjeras, tal vez yanquis, cuando la compa se sinti hastiada de esto con tono irritado exclam - Coomanmierdahijoeputas. Las mujeres se callaron, dejaron de preguntar y se alejaron comentando - S, si es salvadorea.
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Los primeros das de abril las FES de las FAL realiz un golpe de mano contra una seccin enemiga en el lado sur, desalojaron al enemigo de la posicin (creo que causaron un muerto y algunos heridos), recuperaron 17 mochilas y otros pertrechos. La accin fue pequea en sus resultados militares pero importante en los polticos, pues despus de varios das de no escuchar combates y de la intensa campaa propagandstica que hablaba del aniquilamiento de la guerrilla en Guazapa, a las masas que en San Salvador y su periferia, miraban con esperanza hacia los fusiles del FMLN, los disparos y explosiones, les deben haber resonado alegremente en el corazn. Esa era parte de la importancia de Guazapa, por su cercana con la capital, las acciones ah realizadas, aunque fueran pequeas, repercutan rpidamente en San Salvador. Si bien Morazn y Chalatenango (quizs el volcn Chichontepec), por sus caractersticas del terreno y la cantidad y calidad de sus fuerzas, podan realizar importantes golpes militares, por su relativamente mayor distancia y por la sistemtica interferencia que se efectuaba sobre la seal de las radios Farabundo Mart y Venceremos (adems del problema de seguridad que poda significar estarlas escuchando), sus acciones podan ser poco conocidas en San Salvador. Un combatiente expres esto de la siguiente forma -Aqu en Guazapa hasta un pedo que nos tiremos lo huelen en San Salvador, pero en cambio, aunque los compas de Chalate y Morazn se caguen, las masas a veces ni se enteran. La Radio Venceremos desde 1982 llamaba a Guazapa Una flecha clavada en el corazn del enemigo. Los otros frentes de guerra que con el nivel de Base Guerrillera existan hasta 1988 eran San Agustn-Tres Calles, Cerros de San Pedro y Radiola.
Al da siguiente del ataque de las FES, temprano, como a las 7 7:30 de la maana trece granadas de obs de 105 mm., nos cayeron cerca o en los campamentos sin causarnos bajas. Antes de amanecer nos habamos desconcentrado y protegido en las barrancas y refugios antiareos, esperbamos una fuerte respuesta area y de artillera, pero el enemigo no quiso hacer mucho ruido. Dos das despus vino el Batalln Atlactl y logr penetrar un poco, los combates ms intensos fueron con los compas de las FAL, por donde estbamos, la loma vecina, slo hubo un choque breve. Durante dos das se pele al cabo de los cuales los del BCA nos replegamos hacia el lado norte yo me qued con las unidades de Berti y Chon (otro jefe de pelotn), por el lado nororiente de la zona alta, por Palo Grande, un casero en ruinas. Norberto se fue con otro grupo hacia el lado poniente para contactarse con Chano y Ral Hrcules que venan de Chalate y entraron por el lado de la carretera Troncal del Norte. En el lado sur los compas del FMLN, principalmente las FAL, pelearon otro da haciendo como 30 bajas.
Los del SIM captaron que ahora el Atlactl vena hacia el lado norte, entrando por Palo Grande. Recibimos la orden de ocultarnos, dejndolo pasar, venan las dos agrupaciones nosotros ramos unos 30 y sin explosivos. Pasamos tres das encharralados (escondidos en los charrales, se daba el nombre de charral a los arbustos), entre Palo Grande y Calle Nueva donde patrullaba y mantena posiciones otro batalln enemigo. Diariamente vimos pasar personas civiles, desconocidas, que llevaban tablas, lminas o frutas. Por la noche salamos a buscar agua y a tratar de comer algo y ver a los dems (pues no nos quedbamos escondidos juntos, sino por grupos), yo estaba con Chon, el radista, el mdico, uno del SIM y dos combatientes. Amaneciendo regresbamos al lugar escogido para ocultarnos, el segundo da nos quedamos en una
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ladera de difcil acceso, a unos diez metros de su cima, como a las seis de la tarde sal del escondite con Chon y subimos, en la cima haban estado los soldados, una gran cantidad de huellas frescas de botas as lo atestiguaban, ni ellos ni nosotros nos percatamos de lo cerca que estuvimos. Al cuarto da temprano en la maana nos dirigimos hacia Palo Grande, con la certeza de que el Atlactl ya haba pasado, Berti se adelant para ir explorando, los compas avanzaron con el cuidado que era habitual en esos das. Cuatro combatientes de su pelotn se separaron de l para abarcar sectores diferentes, quedando de verse unos minutos ms tarde en otro lugar. Exploraron entre las ruinas de una ranchera y antes de atravesar un camino se pararon a esperar a los dems. Oyeron que vena gente por el monte y creyeron que era Berti, les pareci ver unos arbustos que se movan. Al mismo tiempo a su izquierda un hombre con la cara pintada, un M-16 en las manos y una gran cantidad de monte sobre el cuerpo salt al camino, a unos 30 metros de ellos, otros cinco o seis se pararon a unos quince metros a su derecha, junto al camino (sin detectar a los compas), uno de stos empez a dar voces enrgicas apurando a una larga columna de soldados que ms bien parecan arbustos mviles. Casi simultneamente, sonaron las rfagas de ambos lados, los compas se rodaron hacia atrs y abajo, se levantaron y corrieron disparando. Los soldados tambin rodaron disparando, detrs de los compas no corri nadie, slo un intenso fuego de fusilara y ametralladoras, matizado por algunas granadas que marc los rboles y arbustos por donde se haban retirado, era el batalln Atlactl. No haban pasado como cremos sino que se haban quedado escondidos, mandando gente de civil a explorar para estar seguros que no haba guerrilleros en su trayecto de Palo Grande a la zona baja. Un combatiente rindose muy divertido, despus que se le pas el susto, coment - Ya ven nos tienen miedo esos culeros.
Unos das despus Berti y yo fuimos llamados hacia donde estaban R. Hrcules y Chano, haba malas noticias. R Rodas, el segundo responsable del BCA, haba muerto. Fue el encargado de su seguridad la noche que pasaron la Carretera Troncal del Norte, los soldados que la cuidaban oyeron ruido y dispararon unas rfagas cortas (disparaban a casi cualquier ruido que oan en la noche), hirindolo en una pierna, l, por cumplir con su responsabilidad de sacar de ah a los miembros de la comandancia, no pidi que lo atendieran, se fue desangrando y cuando procedieron a curarlo ya era tarde, muri desangrado por choque hipovolemico. Conoc a Roberto en 1983, cuando con la entonces columna Sergio Hernndez, despus Batalln Sergio Hernndez, fuimos de oriente a Guazapa, l perteneca a una columna que comnmente le llamaban la columna de Dimas, ese era el seudnimo de su jefe, y en ese tiempo era la unidad con ms capacidad de combate en ese frente de guerra. Nos toc ir juntos a atacar el pueblo de San Jos Guayabal, entre Guazapa y San Salvador, en diciembre del 83, para esto se intercalaron las fuerzas de oriente y las de Guazapa, Ramn Arce jefe de la columna SH, fue como primer jefe, Dimas Rojas de segundo jefe, yo como comisario poltico. Desafortunadamente, algunos comandantes hicieron de las fuerzas de oriente, la propaganda de que ramos una fuerza buensima, que nadie como los de oriente para avanzar y asaltar posiciones y otras cosas por el estilo, y por la inmadurez de algunos compaeros esto se tradujo en competencia, subestimacin y resentimiento que generaron actitudes hostiles en algunos combatientes de Guazapa e inseguridad en otros del oriente. En ese ataque no alcanzamos a aniquilar todas las posiciones enemigas y despus de unas ocho horas de combate, nos replegamos en el da bajo el fuego de aviones y helicpteros y con el BIRI Belloso y otras fuerzas persiguindonos. En un momento del combate en que fall nuestro esfuerzo de asaltar las dos ltimas posiciones enemigas, que estaban en las torres de una iglesia y en una casa de dos pisos, Roberto se volvi
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hacia nosotros mirndonos con desdn y sealando a los de oriente que estbamos cerca, le dijo a Dimas - Estos chavos valen verga. Ral Renderos en discusiones que tuvo con l, lo llamaba lumpen y lo mismo opinaban otros compaeros del partido en Guazapa. En el primer curso de instructores (que dur unos 40 das), le dimos lucha ideolgica a algunas actitudes incorrectas que le observamos. En 1985 fue instructor-alumno en el primer curso de suboficiales de la RN. Para m, por su actitud ante la vida, Roberto era un revolucionario. En el BCA los combatientes lo queran mucho, l les infunda seguridad y combatividad, era exigente y noble, en el Batalln nos doli mucho su muerte. Berti ocup su lugar en la jefatura.
Por el 20 de abril regresamos al lado sur llevbamos un herido en hamaca, era un radista que se haba parado en una mina guerrillera, la que afortunadamente no lo fractur, pero le caus importantes heridas en un pie. Chano y R. Hrcules hicieron una reunin con la militancia de partido en el batalln, nos hablaron del operativo Fnix y de la guerra de baja intensidad, para algunos fue la primera vez que escuchamos ese concepto. Tambin se reunieron con otros representantes del FMLN, comprometindose las FAL a dotarnos de algunas minas. En esos das lleg el segundo secretario de la comisin poltica del PCS, Amrico Araujo, un mdico, sencillo que a pesar de tener una evidente desviacin en la columna vertebral estaba en Guazapa, para liberarlo a l, fue que el PCS secuestr a la hija del presidente Napolen Duarte.
En esos das tuvimos un accidente. Higinio 2, encargado de logstica en el BCA y un militante del partido, honesto, sencillo y valiente, fue a llevarle a los combatientes de la FES dos cazabobos que nos haban proporcionado los compas de las FAL. Eran una versin casera de la mina antipersonal de presin M-14 de fabricacin norteamericana, en la cual al pisarla se rompa un foquito de flash que provocaba la explosin. El compa se fue muy contento, al fin tenamos dos cazabobos, iba casi corriendo, con el se fueron otros tres combatientes. Caminaron unas tres horas y cuando llegaron a su destino, despus de quitarse la mochila, sin descansar, inmediatamente quiso ensearles el manejo. El cazabobo se le trab al tratar de girar una parte mvil que tena, y al forzarla, se produjo la explosin. Higinio perdi sus dos manos y los ojos y un combatiente de la FES un ojo. El da anterior en un combate de encuentro nos haban matado al marido de Maritza, la enfermera.
Entre el 21 y el 22, el enemigo empez a tratar de penetrar hasta los campamentos del FMLN. Nos volvi a tocar cubrir el mismo flanco que la vez anterior, en unas posiciones de las FAL el combate se hizo mas encarnizado. A ocho combatientes nos toc cubrir una barranca. Dos das mantuvimos todas nuestras posiciones, el enemigo avanz lentamente pero logr quitarnos algunas. Los soldados prendieron fuego a parte de la vegetacin, que por esos das estaba muy seca y muchos rboles ya no tenan hojas, para disminuir nuestros lugares de encubrimiento y tratar de contrarrestar las minas que se encontraban sobre la tierra, las que estaban enterradas raramente se afectaban. El segundo da a la izquierda de la barranca que cubramos, ardi el monte dejando sin encubrimiento la cuesta que nos comunicaba con el resto del BCA. En la loma de la derecha el combate se intensific, una posicin cercana donde las FAL tena una ametralladora y que nos quedaba como a unos 70 100 metros arriba de la nuestra, se perdi, quedando mi unidad aislada de las otras. Como a las cuatro o cinco de la tarde, cuando vimos bajar all un helicpte45
ro a recoger un herido, nos percatamos de ello. Si bien no podamos salir de nuestra posicin porque nos hubiera alcanzado fcilmente el fuego enemigo, ellos no nos vean y no podan bajar por miedo a las minas. Al anochecer, cubiertos de oscuridad, en silencio, nos replegamos y esa noche en una columna de mas de 200 personas de cuatro organizaciones del FMLN, abandonamos esas lomas, rodeando al enemigo por su flanco derecho. Nos replegamos hacia otras lomas que estaban hacia su izquierda y donde las FAL tenan algunas unidades pequeas. Berti con doce combatientes y otra unidad de las FAL se quedaron para seguir hostigando al enemigo.
En Guazapa y en otros frentes tambin, en algunos momentos de la guerra se llegaron a mantener posiciones por varios das, hasta seis. Aqu las masas hicieron una zanja de varios kilmetros que rodeaba al cerro y serva para montar la lnea de fuego en la que los combatientes contenan al enemigo, mientras a sus espaldas sus familias se protegan, esto no significaba que se estuviera en una guerra de posiciones. Hasta ese momento de la guerra, las acciones de defensa, en general, siempre fueron mviles, activas, sin aferrarnos al terreno.
Caminamos toda la noche y solo pudimos avanzar la mitad del camino. La RN llevaba cuatro heridos, dos en hamacas. El trabajo de sanidad se haba centralizado momentneamente formndose un equipo unitario, en el cual se integr Eladio. Pasamos el da en unos terrenos planos entre arbustos y rboles, al sur de Guazapa. Ellos haban subido a buscarnos, nosotros bajamos y quedamos a sus espaldas. La nica novedad que tuvimos ese da, fue que cuando muchos dormitbamos, pas un armadillo, un guardia corri a agarrarlo, uno de los combatientes que estaba medio dormido se alarm al ver correr al guardia, crey que era el enemigo y como reaccin en cadena hacia atrs se corri la voz de que vena el enemigo. Nosotros corrimos a cubrir un flanco y otros compas de las FAL corrieron a cubrir otro, cuando estbamos colocando nuestra lnea de fuego, Ramn Surez, que haba ido a ver que suceda, pas rindose, calmndonos y aclarando todo. Por la noche volvimos a reiniciar la marcha, siempre avanz una fuerza adelantada que iba explorando y que se comunicaba por radio con la vanguardia de nuestra columna. Amaneciendo llegamos a nuestro objetivo, era un rea pequea que se poda recorrer en media hora. Dividimos los sectores de defensa, nos toc un flanco que quedaba hacia al oeste, luego de lo cual segua una barranca como de 70 metros de hondo, que al cruzarla llevaba a una loma con zacate y dos rboles de mango y como a unos 200 300 metros de estos se vean unas casas. Una unidad del PRTC como de doce combatientes se coloc a nuestra izquierda y ms all de ellos los de las FAL, los de las FPL cubrieron otro sector. El BCA llevaba como 50 combatientes, el BRAC cerca de cien, formbamos una especie de media luna, atrs de las posiciones y en el centro se estableci el hospital, los puestos de comunicaciones, el Servicio de informacin militar y los mandos e instancias estratgicas de conduccin partidista. El puesto de mando del BCA nos quedamos en un pelotn, junto con los compaeros de cocina. Fui con Chon y un combatiente a revisar una posicin donde colocaramos un observador, el lugar que escogimos tena un arbolito como de tres o cuatro metros de alto con unos frutos dulces conocidos como matasanos, nos comimos uno y nos quedamos mirando el paisaje, a lo lejos se vea una mancha, era San Salvador. Despus vinieron los observadores de cada turno, junto haba un rbol de mango con frutos sazones y tiernos que en cosa de media hora los combatientes se encargaron de hacerlos desaparecer. Un poco antes de medioda nos vinieron a decir que debajo del rbol de mango y alrededor del matasanos haba minas saltarinas (minas que un mecanismo las hace elevarse y explotar como a un metro de altura), no nos pas nada, pero con mucho cuidado para no pisarlas nos retiramos de esa posicin.
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Desde las diez de la maana en los rboles de mango, que estaban del otro lado de la barranca, como a 120 150 metros de nosotros, lleg una patrulla de unos 30 soldados y ah se quedaron. El SIM detect que por nuestro frente avanzaban otras dos patrullas, todas las unidades estbamos alertas, pero como a las dos de la tarde en una posicin de las FAL, en que se confiaron los combatientes, el enemigo atac sorpresivamente, desalojando a los que all estaban, los que dejaron dos o tres mochilas tiradas. Rpidamente otras unidades del BRAC rehicieron su defensa y en unos 20 minutos, despus de un intenso combate, recuperaron la posicin. Nosotros, que en silencio esperbamos que los soldados que estaban bajo los mangos avanzaran en nuestra direccin, cuando omos el combate pensamos ahorita vienen para ac. Los vimos colocarse con rapidez sus mochilas - Ah vienen. -exclam un combatiente-, mientras se acomodaba en su posicin, tenso y con alegre disposicin para el combate. Para nuestra sorpresa, salieron corriendo en sentido contrario, perdindose de nuestra vista en unos segundos. Durante seis das consecutivos hubieron choques contra patrullas enemigas que fueron rechazadas una a una, El tercer o cuarto da una patrulla de unos 70 soldados que no quera avanzar (se capt en sus comunicaciones mucha desmoralizacin), se desorient y en su pnico corrieron por un flanco colocndose un poco mas atrs y arriba de todas nuestras posiciones, en su carrera fueron disparando rfagas largas, produciendo por unos minutos un fuego nutrido, que nos alarm pues sorpresivamente cay sobre la retaguardia de nuestra posicin que era mas baja, sin que tuviramos problemas, todos estbamos pecho a tierra mirando que a nuestro alrededor las balas quebraban ramas, deshojaban rboles y levantaban tierra . Otro da el combate empez temprano y muy intenso, los heridos, los mandos estratgicos, parte del SIM, y de las comunicaciones se fueron moviendo de acuerdo a la dinmica del combate (dieron una vuelta), y como a las cinco de la tarde todos estbamos en las mismas posiciones del amanecer. Un da nos tiraron con un obusero de 105 mm. pero los obuses cayeron lejos. En el sector que el BCA cubra no choc el enemigo solo tuvimos que protegernos de las granadas de morteros de 81 y 60 mm, de obuseros de 105 mm y de M-79 que por ah nos caan. Cuando era innecesario no descubramos toda la lnea de fuego, para mantener cierto secreto que nos permitiera sorprenderlos. Fueron das de cubrirnos del fuego enemigo y de hacer acopio de paciencia pues nuestros combatientes tambin queran pelear. Un da, cuando ya una exploracin haba detectado que el enemigo vena avanzando sobre nuestro sector, y en nuestras posiciones se frotaban las manos por abrir fuego, casualmente a unos 100 metros de nuestra posicin, una escuadra del ERP, que de Loma de Ramos iba hacia el lado sur del frente, se top con ellos, desvindolos de su direccin inicial de avance yendo a chocar otra vez con los de las FAL. En estos das se consigui maz y por las noches en una barranca, se hicieron tortillas. Los compas de cocina trabajaban casi toda la noche, cosan el grano y molan enseguida. Traamos unos recipientes pequeos para cocerlo y en pedazos de lmina arrancados a una casa en ruinas, que hacan las veces de comales, se hacan las tortillas, las que en racin de una o dos al da y acompandolas de sal constituan la dieta. Los de cocina dorman al da siguiente a unos metros de la lnea de fuego. Mnimo, que no perda su buen humor, cuando la explosin de alguna granada que le caa cerca o la intensidad de la balacera lo despertaba, a veces deca - Ya vienen otra vez esos hijoeputas a despertarme, ahorita les voy a ir a dar su verguiada pa quitarles lo grosero.
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De San Salvador tambin haba llegado Arnoldo, un oficial que en 1985 haba sido herido gravemente durante un combate en la zona baja, al intentar con dos pelotones, realizar una maniobra envolvente contra unas unidades de un batalln elite. La negociacin que en esos das se hacia con la hija de Napolen Duarte, permiti que un da en que la cpula de la iglesia catlica lleg a Guazapa, se lo llevaran y protegieran, siendo atendido adecuadamente. Arnoldo se incorpor a la jefatura del BCA.
Los combates de abril en el lado sur, obligaron al coronel Onecfero Blandon y al Estado Mayor de la FAES, a dar una conferencia de prensa, en la que dijeron - Guazapa ya no es problema, solo quedaban unos diez o doce guerrilleros que andaban poniendo cumbitos (cazabobos) y ustedes deben de comprender que cuesta algn trabajo agarrarlos, pero es cosa de das hacerlo. A la guerrilla en Guazapa hay que considerarla cosa acabada. Una persona que lleg de San Salvador nos cont que en esos das por aquello de la propaganda del gobierno, sobre los exitosos operativos de limpieza y que Guazapa estaba limpia de guerrilleros, circulaba un dicho popular, que deca - Guazapa es el culo de la fuerza armada, por ms que lo limpian y lo limpian, siempre les queda sucio. Tambin captamos una pltica por radio entre un asesor yanqui y un oficial, donde el primero deca - Es que no serrrrr posible que estn aqu si nosotrrrroos estamos en todos lados. Y nos imaginamos al yanqui en su oficina, con sus computadoras, con el mapa sobre su escritorio, lleno de flechitas que indicaban la direccin de los patrullajes, con anotaciones de fechas y cantidad de tropa, con su soberbia en los ojos, con su corta imaginacin, sin alcanzar a entender que entre esas flechitas o en los lugares de stas, en tiempos diferentes compartamos el terreno con sus tropas. El combate mas intenso fue el sexto da, vinieron tres compaas, eran ms de 400 soldados, los contuvimos todo el da y anocheciendo, abandonamos nuestras posiciones. Nos movimos hacia el lugar de donde habamos salido hacia una semana, rodeamos de nuevo. Llevbamos un herido en hamaca, otros dos (uno era Higinio 2 y el otro un compa de las FES de las FAL que pis una mina que l mismo haba colocado el da anterior), fueron evacuados la noche anterior hacia San Salvador. Caminamos toda la noche. Para cargar a nuestro herido el segundo responsable del BRAC nos ofreci apoyo con algunos de sus combatientes e incluso l mismo carg. Nosotros ramos bastantes para llevarlo, pero entendimos su gesto como expresin de solidaridad y cuando l agarr la tranca para colocrsela al hombro, yo tom el otro extremo y juntos hicimos un turno. Amaneciendo llegamos a nuestro destino, ah estaba Berti, con l estaba el chino Lzaro, un miembro de la CP de la RN (era el nico de extraccin obrera en la conduccin estratgica de esta organizacin) y su responsable en el oriente, con el venan diez combatientes del BSH. Dormimos en el da y por la tarde lleg la orden de movernos hacia Palo Grande. Norberto y yo nos fuimos esa misma noche hacia Radiola con parte del BCA, el resto se qued con Chano, Ral H y Santiago (que tambin haba regresado), en la parte norte. Creo que en esos das el FMLN tena alrededor de 400 combatientes en este frente de guerra. Solo las FARN tena ms de 150.
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A inicios de mayo, la RN haba sufrido unos 20 muertos (pueden ser mas), la otra organizacin que tena una cuota importante de esfuerzo y sangre en ese momento,era el PCS. No se cuantas bajas tuvieron pero se que perdieron algunos oficiales, entre ellos, el segundo responsable del BRAC. Las otras organizaciones FPL, PRTC y ERP, por su situacin numrica minoritaria, tuvieron menos bajas. En cuanto el desgaste enemigo, creo que hasta ese momento las FAL haban hecho la mayora de bajas. El operativo realmente no haba sido enfrentado como FMLN, para algunos partidos lo que pasaba en Guazapa era secundario, al ERP le interesaba principalmente el oriente; Las FPL su mayor esfuerzo estaba en Chalatenango; para el PRTC su asentamiento principal de fuerzas estaba en los cerros de San Pedro. RN y PCS, la circunstancia de tener sus mximas concentraciones en Guazapa los obligaba a enfrentarse con mas decisin, pero ni estos dos partidos tenan un plan nico, coordinaban en algunos casos pero en general cada quien trabajaba para sus planes particulares, sin embargo, la presin enemiga empuj a todo el FMLN a buscarse entre ellos para coordinarse en aspectos muy concretos, como los heridos, la cocina, la alimentacin, la informacin. En mayo las FAL le dieron al BCA unos 20 cazabobos. No se el momento exacto en que pas pero algunas comisiones polticas del FMLN (creo que fue en ese mes), empezaron a preocuparse un poco mas por Guazapa, sin superar en lo esencial los problemas de unidad.
El enemigo no haba conseguido su objetivo principal, Guazapa segua siendo lugar de presencia guerrillera y smbolo de resistencia del pueblo salvadoreo. Las grandes victorias militares que el enemigo buscaba, no llegaron. Desde que el operativo comenz buscaron las concentraciones de fuerzas del FMLN tratando de obligarnos a combates frontales, donde ellos emplearan mayores contingentes de fuerzas, pero no lo consiguieron. Las unidades guerrilleras se desconcentraron, volvindose mas pequeas, giles y mviles. En el lado norte no haba lneas de fuego, los combates eran muy breves, si no hacamos bajas con los primeros disparos, nos retirbamos, evitando que el enemigo usara efectivamente su superioridad numrica y su capacidad de fuego y maniobra. Las maniobras de envolvimiento caan en el vaco, era como querer agarrar el agua con las manos, nuestros combatientes se les escurran entre sus posiciones y patrullajes golpendolos o eludindolos. En el lado sur aunque saban el rea en que estaba el FMLN, era muy difcil penetrar y cuando lo hacan les costaba muchas bajas y no encontraban nada, la guerrilla pegaba y hua. Con el control de este frente de guerra el enemigo tambin buscaba adelantar el cinturn de defensa de la capital, pegndolo ms hacia las reas de retaguardia estratgica del FMLN, en este caso Chalatenango, frente al que buscara golpear en un segundo momento. Controlar Guazapa era quitarle a la guerrilla un rea de retaguardia inmediata desde donde se poda dirigir y extender el trabajo poltico (y as suceda), hacia la capital y reas cercanas a ella o realizar concentraciones de tropa para atacarla, tambin se debilitaba importantemente el trabajo de organizacin de masas y se prevena que no existieran nuevas ofensivas estratgicas del FMLN. Para muchos combatientes de otros frentes, la palabra Guazapa se asociaba a aviones y helicpteros y es que los ataques areos eran ms frecuentes que en otros frentes. Hubo momentos de la guerra en que los aviones venan en la maana, a medioda y antes de anochecer, los combatientes comentaban, nos traen desayuno, comida y cena. Por las noches helicpteros y aviones con cierta frecuencia, ametrallaban o bombardeaban, el 24 de diciembre de 1983 como a las 7 de la noche tres aviones A-37 con 18 bombas, de cien kilos cada una, se unieron a los festejos navideos de los nios en la zona baja, quienes despus de huir de las explosiones de las bom49
bas, generalmente usaban los agujeros que dejaban estas, para jugar. A fines de 1984 y principios de 85, durante mas de un mes un avin AC-47 con tres ametralladoras .50, ametrallaba todas las noches durante mas de tres horas. Despus que la hija de Napolen Duarte fue canjeada por unos 100 combatientes que estaban prisioneros, el sur de Guazapa fue ametrallado y bombardeado ininterrumpidamente por la Fuerza Area durante tres das con sus noches. En las radiodifusoras comerciales escuchamos algunas llamadas telefnicas de personas de San Salvador, preguntando que pasa en Guazapa? est haciendo erupcin el volcn?.... En estos lugares cuando menos haba un refugio antiareo (Tat) por cada casa, algunas tenan dos, y en los campamentos y otros lugares, tambin poda uno protegerse en los pliegues del terrenos. Desde la seguridad de un refugio antiareo, durante un bombardeo, un combatiente una vez expres - Huuummm, estn locos, aunque quieran, as, no pueden aplanar este cerro. Fueron muy pocas, en 83, 84 y 85, las semanas en que no hubo ataques areos. Pero tambin por tierra hubo presin. Podramos diferenciar dos momentos en la guerra. El primero sera de enero de 1981 a mediados de 1983, en que asesores chilenos y argentinos la condujeron, los soldados pasaban peinando las rancheras y sus alrededores, practicando la tierra arrasada, su avance lo realizaban principalmente por caminos y lugares de fcil acceso, colocaban una fuerza en cerco y hacia ste, trataban de arrinconar a los combatientes y a las masas insurgentes. Fue la poca de masacres de masas, de mucha actividad de los escuadrones de la muerte, de cadveres despedazados con lujo de crueldad que aparecan en cualquier parte del pas, algunos la llamaron la etapa del terror y el genocidio necesario, queran secarle el agua al pez, aislar y aniquilar a la guerrilla en los frentes de guerra. En estos operativos generalmente los soldados solo pasaban una vez sobre el terreno, avanzando en una o ms direcciones y duraban entre dos y diez das. Un yanqui declar una vez: - El ejrcito salvadoreo hace la guerra de lunes a viernes y en horas de oficina. El peine lo podamos eludir escondindonos en el monte, en los lugares de ms difcil acceso, pasndonos a su retaguardia o replegndonos hacia lugares ms lejanos antes de que cerraran los cercos. El esfuerzo mas grande de esta etapa fue el operativo Guazapa 10, donde concentraron unos diez mil efectivos (a inicios de 1983), establecindose las bases enemigas de El Caballito y El Roblar. El segundo momento fue a partir de mediados de 1983 cuando los yanquis asumen totalmente la conduccin de la guerra y participan en la direccin tctica de algunos operativos. Se fijaron nuevas metas de crecimiento del ejrcito, se cambi gran parte del armamento, los fusiles FAL y G-3 mas pesados y con posibilidad de mas fallas mecnicas en las condiciones de una guerra contrainsurgente fueron cambiados por el M-16 mas liviano, muy rpido para disparar y ms adecuado para las condiciones de lucha en el campo. Se aument la cantidad de armas de apoyo como morteros de 120, 81 y 60 mm., obuseros de 105 mm., ametralladoras .50 y M60, lanzagranadas, bazookas y caones de 90 mm.. Se adquirieron otros helicpteros, eran del tipo Huey como los usados en la guerra de Vietnam, los dotaron de caones (lanzaderas) de rockets, y los usaron mas frecuentemente en los ataques areos. Tambin se incrementaron y volvieron mas peligrosos los desembarcos helitransportados los que hasta ese tiempo haban sido ms bien raros. Otros helicpteros ms modernos, como el Cobra, solo de vez en vez se escuch que los usaron (prestados por el ejrcito guatemalteco), el Apache o el Black Hawn, no se usaron. Se reestructuraron los batallones de la FAES, que en los primeros aos de la guerra eran de 600 650 hombres, se busc formar unos ms pequeos, mas mviles que pudieran usar la tctica
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guerrillera. Formaron los batallones cazadores de 350 hombres como los usados en Venezuela contra la insurgencia de los aos 60s, los que se demostraron incapaces de sobrevivir solos en el monte, creando despus los BIAT. Completaron a 5 el nmero de los BIRI y les dieron una distribucin regional. Readecuaron la tctica con la idea de someter a los frentes de guerra a una presin permanente o por lo menos ms frecuente, impulsaron patrullajes y operativos con menor cantidad de tropas, combinndolos con operativos prolongados (de semanas a meses, aunque algunos creen que el Fnix dur aos ?), basados en la idea de que las tropas deben ser tropas sin cuartel, que pasen el mayor tiempo buscando a la guerrilla. En los operativos de limpieza empezaron a pasar varias veces por un mismo lugar, avanzando por el monte y por lugares de difcil acceso. A partir de concentrar cantidades relativamente grandes de fuerzas de infantera, realizaron en el terreno una dispersin de unidades mas pequeas (patrullas), que se encargaban de rastrillar constantemente el terreno durante el da, con buena comunicacin, evitando rutinas de movimiento y asentamiento (esto lo consiguieron a medias) y que operaban por zonas a partir de una base de patrulla mvil que se colocaba en diferentes lugares. Por las noches colocaban emboscadas en los lugares por donde valoraban, de acuerdo a rastros e informacin, que se movera la guerrilla. Durante el plan Conara sus patrullas fueron hasta de 70 hombres y una vez detectamos de 30 35, el BIRI Atonal que le toc impulsar la fase de consolidacin solo mantuvo dos bases de patrulla, una para cada agrupacin. Formaron grupos de fuerzas especiales para el campo a los que llamaron Grupo de Operaciones Especiales Selectas (GOES), Patrullas de Reconocimiento de Alcance Largo (PRAL), Recondor (eran unidades especiales en el interior de los batallones de infantera). El Fnix constituy la sntesis de la estrategia y la tctica militar contrainsurgente hasta ese momento de la guerra. Como parte de su plan general impulsaron una reforma agraria en todo el pas, la que no afect a la oligarqua cafetalera. Realizaron elecciones democrticas, en la cuales fue electo un presidente, con imagen de democrtico, Napolen Duarte, que tena un pasado de lucha contra las dictaduras militares, al cual contando con amplio apoyo popular incluso de una parte importante de la izquierda, le haba sido arrebatado el triunfo electoral y lo haban desterrado del pas. Formaron el ministerio de cultura para impulsar la guerra psicolgica. La represin dej de ser masiva y fue ms selectiva. Se permitieron las movilizaciones y organizaciones polticas. Se pas a disputarle al FMLN propuestas polticas como la de el dilogo y la negociacin y se mejor la imagen internacional del Estado salvadoreo.
Pero que haban logrado hasta ese momento con el Fnix?, dejarnos momentneamente sin base poltica dentro de ese frente, algunas de la periferia del frente se mantenan; cortar algunos canales de abastecimiento, dificultando otros; destruir reservas de alimento; el control momentneo y relativo de algunas reas geogrficas (zona baja, lago); obstruir los planes de produccin de guerra; retrasar una parte del trabajo poltico. Externamente la imagen de Napolen Duarte ante los yanquis mejor, captando nuevas migajas econmicas. La intensa campaa propagandstica sobre el xito del Fnix, confundi temporalmente a algunos sectores (pequeos) de masas.
Los primeros das de mayo llegamos a Radiola, establecindonos por el lado de Guadalupe, cerca de un campamento de las FPL con 30 combatientes, al mando del teniente Walter. Hicimos un acto poltico para conmemorar la fundacin de la RN (primero de mayo de 1975),
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estuvieron compas del campamento de las FPL, hubo, una parada militar, cantamos el himno del FMLN y la Internacional, Norberto dijo las palabras centrales, despus tomamos caf y comimos pan de dulce.
Creo que fue el segundo da pero recin llegados a Radiola, hubo un pleito de palabras entre Maritza y Maura una compaera que era correo para la ciudad y que iba hacia Chalatenango a ver a su pareja. Despus de la muerte de su compaero Maritza anduvo tres o cuatro das llorosa inconsolable, Norberto y yo platicamos con ella, para apoyarla, fue en los das de los combates en el lado sur. Como al cuarto da de su viudez, la vi pasar llorosa y le coment a un compaero - Pobrecita la compa, le duele mucho la muerte de su compaero. El que me escuchaba se ri y coment - No compa, que le hace usted caso a esa mujer, anoche la consol Javier, el Gato, eso es pura farsa. Efectivamente, durante una semana fueron amantes clandestinos, todo mundo supo, despus pareja (oficializada en los hechos), sin embargo Maritza tenda a coquetear con algunos. Tal vez as tambin le coquete a Norberto y eso puso celosa a Maura que algo tena o quera tener con l. Norberto era casado y recientemente en Montepeque haba visto a su esposa. Higinio radista, inform lo que haba pasado y agreg que el no saba si Norberto tena algo con ellas, pero que se haban dicho cosas muy feas, que eso no estaba bien y que los del partido no lo podamos permitir. Higinio era militante del partido, honesto, sencillo, activo, exigente. Hablamos con ellas, no se aclar nada, se inculparon mutuamente pero se comprometieron a no repetir su pleito. Uno o dos das despus Norberto durmi con Maura, al amanecer nos convoc a Damin, Eladio e Higinio (militantes de partido), nos Inform que haba tenido relacin sexual con Maura, que no estaba bien. Se autocritic ante nosotros y dijo que lo hara ante los combatientes, estos ya saban, era difcil que algo de eso se les escapara. Norberto llam a formacin y con Maura presente, ante toda nuestra unidad, se autocritic, comprometindose a que eso no volvera a pasar. Esa misma noche volvi a tener relacin sexual con ella. En la maana Eladio o Damin pidi nos reuniramos en el colectivo de partido para criticar esta actitud. Norberto al principio se molest con nosotros y dijo que no estaba bien que le hubiramos pedido que se autocriticara ante la tropa (lo que no hicimos, haba sido propuesta e iniciativa de l y no peticin del colectivo), despus de discutir un rato tom una actitud mas reflexiva reconociendo el error, ya no volvi a tener relaciones con Maura y unos das despus ella se fue a ver a su marido. Das despus, platicando los dos me dijo que haba estado mal esa actitud, que este era un problema que tena y que crea que lo estaba superando, pues antes senta ganas de tener relacin con todas las compaeras y ahora ya no era as. Por esas fechas un militante de partido que iba de paso hacia Chalatenango al saludarlo muy sonriente le dijo - Pchica Norberto, ya me contaron de tus hazaas. l sorprendido pregunt - de que?
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Yo, que escuchaba, cre que se refera a algn hecho militar, el compa le contest - De que no hay mujer que se te vaya viva. Norberto se puso serio, no contest, baj la vista y apenado se alej para saludar a otro que llegaba. Norberto Ruiz era un compaero como de 34 aos, de extraccin campesina, viejo militante de la RN, que haba sido organizador de masas en este frente de guerra hasta por 1984, en que fue trasladado al BCA como su comisario poltico, lo que en esos tiempos era un trabajo muy difcil, pues el combatir problemas ideolgicos, generaba rechazos y resentimientos hacia el que lo haca. l se desempe en ese trabajo con inters, firmeza y sensibilidad humana. Era un compaero sencillo, activo, valiente, abnegado que demostraba amor hacia su pueblo y odio al enemigo. Su nivel cultural era bajo pero tena mucho inters por elevarlo.
Chano, Santiago, Lzaro y Ral Hrcules se fueron hacia Chalatenango a una reunin de la Comisin Poltica. Se form un colectivo temporal de conduccin para el frente de guerra. Ral Hrcules era como de 34 a 35 aos, de extraccin campesina, tambin fue de los primeros guerrilleros de las FARN en Guazapa. Era miembro de una familia de cuatro hermanos (Moris, Guillermo, Chinchilla), que se incorporaron tempranamente a la lucha. Antes del IV Consejo Nacional de Delegados era el tercer responsable de la direccin nacional, en este fue reubicado como el dcimo secretario de la CP, particip en las acciones en que juntaron 30 millones de dlares, fue responsable en el frente de Cabaas por el ao de 1981, despus en Guazapa, donde tuvo desacuerdos con Pedro Guerra (Cesar Montes). En 1982 durante un problema interno de la RN en que algunos de sus militantes se fueron hacia otras organizaciones, por indicacin de la instancia de partido en Guazapa, se autocritic ante las masas por algunos errores cometidos, uno de los que exigieron su autocrtica fue Pedro Guerra y (segn cont un compaero), con ste presente en una asamblea dijo: - Pues si compaeros, yo he cometido algunos errores, como ha sido meterme sexualmente con varias compaeras, como es el caso de la mujer del compaero Pedro Guerra. Fue de los jefes que en los momentos iniciales de la guerra, goz de ms aceptacin entre los combatientes (al menos hasta el 86). Una vez escuch a un comisario poltico de columna decir: - Ral H. ha cometido errores, pero algunos preferimos la conduccin de l a la de otros jefes. Tambin fue de los que combatieron la infiltracin enemiga y en las campaas militares de los aos 83 y 84 nos apoy constantemente en la resolucin de los diferentes problemas que se nos presentaban en las jefaturas de frente y de batalln. Me parece que durante el Fnix estaba cansado, pues se mostraba intolerante con algunos combatientes y en algunos momentos pareca nervioso. A veces usaba sombreros de pelo de lo cual escuch a otro compaero comentar - Antes de la guerra era cacique y todava se siente cacique. Al final de la guerra algunos del FMLN lo tacharon de agente de la CIA, despus de que invit a personal de la embajada norteamericana a entrar al frente de Cabaas.
El nuevo colectivo de conduccin partidista de la RN para el frente de guerra qued integrado por Norberto, Jefe del BCA, Guillermo Hrcules, jefe de la unidad de operaciones y exploracio53
nes, Walter Funes, jefe del SIM, Francis, jefe de abastecimientos de la Plana Mayor, y Too Urbano, jefe de las FES. Se ubicaron con otros 70 compaeros hacia el noroeste de la zona alta. Muchos de estos eran de las unidades de servicios, entre ellos tres que constituan el taller de explosivos, y que a partir de mayo o junio fabricaron mensualmente unos veinte cazabobos. Ah formaron un pelotn con la funcin principal de abastecimiento y que se mova hacia el rumbo de la carretera Troncal del Norte, su responsable fue Renato, un compaero que tena como un ao en el frente y que haba tomado un curso de oficial en el extranjero; eran como 25 entre hombres y mujeres. Hacia el lado sur se ubicaron otros doce o quince compaeros tambin con funciones de abastecimiento. En la parte alta del lado norte se qued Berti con unos 30 combatientes, con la funcin de combatir al enemigo.
En ese momento las cosas empezaron a pintar mejor pues comenz a llover y poco a poco reverdeci el monte, sobre todo en la zona baja lo que favoreci el encubrimiento y nos permiti ampliar nuestra rea de movimiento, adems tenamos algunos cazabobos y eso nos permitira golpear mejor al enemigo, reduciendo su movilidad tanto en la persecucin como en los patrullajes. Las minas guerrilleras fueron un arma importantsima a lo largo de toda la guerra. Si el enemigo vena por la carretera sobre todo en vehculos se usaban las minas vietnamitas o los abanicos, que son equivalentes caseros de la mina Claymore norteamericana y que segn su tamao pueden ser capaces hasta de sacar de la carretera a un camin de transporte de tropas. Dos combatientes podan fcilmente con dos minas, una de doce a quince kilos, o ms, dirigida contra la parte trasera del camin y la otra ms pequea colocada a unos dos metros de distancia de la primera y dirigida contra la cabina, accionndolas con un cable y una batera de carro, desgastar importantemente a una unidad de 30 soldados. Si se bajaban de los camiones y avanzaban por caminos, los cazabobos de presin (de pateo o vuela patas), los estaban esperando. Algunos eran elctricos, otros llevaban una ampolleta con cido sulfrico y plvora blanca (azcar mas clorato de potasio), estallaban al pisarlos y se construan en tubo PVC o con latas vacas de alimentos, que los soldados dejaban tiradas por todo el frente. Si se apartaban del camino y avanzaban por el monte, entonces, delgados hilos de camo preferentemente en colores oscuros, tendidos entre los arbustos con un largo de hasta diez metros y a una altura como de 50 cm. (para que conejos, armadillos y otros animales pequeos no los hicieran funcionar), al ser traccionados, hacan estallar cargas explosivas que se encontraban escondidas entre los arbustos o las piedras. En los lugares donde posiblemente se detendran para dormir, previamente se podran colocar cargas explosivas con espoletas de tiempo para que estallaran por la noche o minarles las trincheras, casas, lugares para acostarse, tomar agua, descansar, etc.. Tambin podamos cubrir uno o ms flancos de nuestro campamento minando o colocando un cazabobo adelante del guardia. Los combatientes seguan y observaban el avance enemigo y segn el desplazamiento, se colocaba el cazabobos para que al pasar lo accionaran, si no lo tocaban se les disparaba y al tenderse pecho a tierra, o rodarse, podran hacerlo explotar, a veces los primeros soldados pasaban sin hacerlos estallar y alguno de en medio o de atrs era el que lo accionaba. Si no explotaba porque se desviaron de la ruta o ya pasaron todos, lo mejor era retirarlo pues el que lo colocaba poda morir en algn combate, ausentarse por cumplir alguna comisin o simplemente olvidrsele donde lo puso y entonces la baja poda ser nuestra, como pas algunas veces. Para evitar o disminuir estos accidentes se dio la orientacin de elaborar croquis donde se indicaran los lugares en que quedaban los que se dejaban por varios das, por diferentes causas
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no se hizo. Dejar colocados los cazabobos era como ir a pescar colocando varios anzuelos en diferentes lugares y regresar por la tarde a ver si algn pez haba cado. Ms o menos un 25% de las trampas explosivas se perdan porque algn animal que pasaba o alguna rama que caa, los accionaba o al quedar mal encubiertos el agua los descubra y se lo llevaban los soldados, que varias veces los colocaron en otro sitio, incluso en rancheras pobladas para inculpar al FMLN. Para protegerlos de la lluvia los envolvamos en tres bolsas de plstico, cada una se enrollaba en sentido contrario. A los que llevaban Plvora blanca les agregbamos veneno para que las hormigas no se comieran el azcar. Las bateras les duraban en promedio una semana, pero algunos que se nos perdieron llegaron a ser accionados a mas de un mes de distancia. En algunas fuerzas del FMLN, un cazabobo o ms, era parte habitual del equipo de los combatientes. Por el efecto de las minas vimos a los soldados correr, detenerse, desviarse, gritar, llorar, desobedecer rdenes y fingir avances. Los combatientes decan: -Las minas son para nosotros, lo que la fuerza area es para ellos. En mayo no recuerdo el nmero de bajas que hicimos pero de los 20 cazabobos que nos dio las FAL y algunos que hizo el taller entre el 70 y 80 por ciento, fueron efectivos. En la carretera Suchitoto-Aguilares se colocaron dos minas antitanques, una fue accionada por el carro de un antiguo rico que fue a ver sus tierras.
Con las lluvias lleg la temporada de siembras y el plan econmico del enemigo para el frente tuvo otro impulso, comenzaron a sembrar. Desde lejos veamos los tractores, los paramilitares y gente contratada en la periferia del frente que se dedicaban a este trabajo. Ahora los soldados tambin patrullaban los sembrados, estos se encontraban en la zona baja. Las bajas que segua teniendo el enemigo y los combates que se oan, hizo que los antiguos dueos, a pesar de la intensa propaganda triunfalista y de las facilidades que les daban, no se atrevieran a invertir. El gobierno tuvo que ser empresario agrcola, sobre todo con fines propagandsticos.
Para este tiempo los problemas que tenamos para conseguir ropa y calzado se hicieron mas patentes. Algunos ya solo tenamos la ropa que cargbamos puesta (antes generalmente contbamos con otra muda de ropa en la mochila) y cuando la lavbamos nos la ponamos mojada, ah se nos secaba. A algunos los remiendos ya difcilmente se nos detenan. Nos era muy difcil conseguir botas y con algunas dificultades conseguamos un zapato tipo botn, usado por los campesinos al que los combatientes llamaban zapatos burros. Un par de botas costaba lo que tres o cuatro pares de burros y por pasar stas, por espacio o dificultad en los retenes, se dejaban de pasar dos o tres pares de aquellos. No tenamos a nadie descalzo pero si a varios con zapatos muy rotos lo que haca que los pies se mojaran ms, favoreciendo las infestaciones por hongos, lo que a veces dificultaba el caminar. Establecimos como prioridad para la alimentacin la comida de choque, alimentos que se pudieran cocinar fcilmente o comer sin cocimiento, leche, azcar, arroz, harina de maz o maicillo (sorgo), que nosotros preparbamos cuando se poda, sal, consom de pollo en polvo, piloncillo, como los ms usados y otros mas raros como ajonjol, chocolate, cacahuate, el principal problema era donde conseguirla. En algunos combatientes de la unidad de Berti, los datos de desnutricin se fueron haciendo ms evidentes, pues si bien la comida era escasa para todos, ellos tenan que caminar varias
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horas mas. Todos los das hacan varios patrullajes como parte de la seguridad, adems de que para golpear al enemigo, muchas veces caminaban varias horas en el da o la noche.
Yo me qued en Radiola como responsable, con unos 30 combatientes nuestro objetivo principal fue buscar canales de abastecimiento y llevar provisiones y vituallas hacia Guazapa. Tambin se quedaron Mnimo, Damin (responsable de abastecimientos del BCA), Raimundo (jefe de pelotn), Eladio, Maritza, dos cocineras, Wilson (operador de radio), un logstico y tres jefes de escuadra. Eladio se haba quedado pero esto inicialmente no se haba decidido as. l deba irse con Norberto pues all haca ms falta, pero cuando ste le dio la orden, aquel le contest que no tena zapatos, originndose entre ellos una discusin que deriv en que Norberto lo criticara por "acomodado" y el otro ensendole los zapatos, que estaban muy rotos pero que no le impedan caminar, le dijo que los comparara con las botas bonitas que l traa y otras cosas. Norberto decidi no llevarlo porque iba a ir descontento. Eladio era un mdico mejicano que estaba en Guazapa desde 1983, fue comisario poltico de una columna, adems de mdico. Lo conoc en una reunin donde estaban Ral Renderos, Lucas Franco y Salomn, los cuatro eran los comisarios polticos de las columnas guerrilleras que en ese tiempo tena ah las FARN, tambin estaba el tico David, internacionalista (Costarricense) y responsable de propaganda. En esos das me pareci que la actitud mas madura al enfrentar los diferentes problemas que existan en las columnas era la de Eladio. Ahora, sin expresar claramente las causas, mostraba un claro rechazo hacia algunas rdenes de jefes como Norberto y Guillermo Hrcules y estos parecan rechazarlo a l. No era un hombre acomodado pues en diversas ocasiones lo demostr, en abril cuando anduvimos en el lado sur del frente, tena hepatitis y no solo no desatendi a los cuatro heridos que tenamos, sino que incluso lo vi cargando a los heridos que llevbamos en hamaca (la hepatitis era endmica en Guazapa, varios enfermos no pudieron ser atendidos con reposo ni con dieta de carbohidratos), no tuvo reposo ni la dieta adecuada y nunca se quej. En ese momento criticaba que mientras varios combatientes andaban mal de zapatos algunos jefes solo queran ponerse botas. Creo que Norberto desconfiaba de la sinceridad de la crtica de Eladio y expresaba tambin la desconfianza que algunos campesinos sienten hacia los intelectuales, pero le falt mas habilidad para tratarlo y madurez para entender su reclamo. Eladio era noble, trabajador, con amor al pueblo, con una indignacin a flor de piel ante lo que consideraba injusto, tcnicamente capaz y adems el nico mdico que en ese momento tenamos. Varios extranjeros por su escasa o nula teora y prctica revolucionaria previa y su nivel de madurez emocional, presentaron en un grado o en otro, conflictos interpersonales o resentimiento contra compaeros de alguna responsabilidad en el partido, esto interactuaba con la inmadurez personal de algunos jefes que se involucraban rpidamente aportando a estos enredos, sus conflictos personales. Este fenmeno en los que haban tenido una previa prctica y formacin revolucionaria (aunque fuera escasa), independientemente del grado de madurez personal, era un fenmeno menos marcado. Pero en general, cuando haban frecuentes situaciones en que se pona en peligro la vida y se agregaban condiciones de cansancio, mala alimentacin y enfermedades, afloraban ms frecuentemente los conflictos interpersonales, algunos tuvieron un fondo real de diferencias polticas. Estatutariamente solo eran considerados internacionalistas los que estaban en la lucha, enviados solidariamente por una organizacin revolucionaria de otro pas. Los que la RN reclut con una nacionalidad diferente a la salvadorea y que adquiran compromisos individualmente, eran tipificados en los estatutos como extranjeros, creo que en las FPL era igual. Aunque hubo excepciones, los internacionalistas no podan ser electos para alguna responsabilidad de conduc56
cin estratgica, los extranjeros podan aspirar a una participacin como cualquier militante salvadoreo. En sus estatutos la RN se defina como una organizacin Marxista Leninista.
En El Salvador, los pueblos del mundo estuvieron presentes de muchas formas con su solidaridad. Hubo ciudadanos de diferentes pases del mundo que aportaron sus diversas capacidades, su esfuerzo y hasta su vida. Los mdicos fueron de los ms numerosos, eran de diferentes nacionalidades, espaoles, chilenos, holandeses, alemanes, italianos, ecuatorianos, norteamericanos, belgas, mexicanos (en voz de un mexicano, los mdicos mejicanos eran una plaga que amenazaba con invadir El Salvador). Tambin los hubo en otras reas y de otras nacionalidades, maestros, ingenieros, odontlogos, veterinarios y otros. Costarricenses, peruanos, dominicanos, argentinos, uruguayos, brasileos, venezolanos, hondureos, nicaragenses, todos con su esfuerzo y su cario, nunca vi asesores militares cubanos o soviticos, o mercenarios como la propaganda norteamericana y oficial manejaba, aunque si alguno que otro aventurero, pero fueron otras excepciones. La gran mayora sigui con humildad las huellas de Ernesto Guevara, o en el caso de los mexicanos tambin las del Capitn Paredes, que luch junto a Sandino. Algunos idealizaron el proceso, esperando hallar las actitudes revolucionarias que decamos defender e impulsar, la vida nueva. La mayora sin curriculum revolucionario, comunes y corrientes, con nuestro desconocimiento de lo que era una guerra, con nuestra estatura humana (la que fuera, pero la de cada quien), con su alegra y su disposicin a dar su vida si era necesario. Algunos se desilusionaron del proceso, otros siempre fueron ejemplo de dedicacin responsable, con gran amor hacia su trabajo. La lista es larga pero de estos ltimos recuerdo a los espaoles Luisa y Lucas, los mexicanos Nayo, jazmn, Alejandro, Aaron, Lilian, los ticos David y Lucas, los ecuatorianos Enrique y Eduardo (uno de nuestros comisarios polticos en el BSH), el hondureo Pancho con su gran estatura tanto fsica como humana, con su FAL y su infaltable caf y a Sandra nuestra jefe del puesto mdico en el Batalln Sergio Hernndez, menudita, con su mochilota, siempre repleta de medicamentos e instrumentos quirrgicos, corriendo para atender a algn herido en pleno combate, bajo el fuego de los aviones y helicpteros. All estuvo Cesar Montes (Pedro Guerra en El Salvador), ex comandante de las FAR de Guatemala, expulsado del EGP (Guatemala) y que en Guazapa fue parte de la Direccin Zonal de Partido y durante algn tiempo responsable de la seguridad interna en este frente de guerra, donde contradictoriamente se gener en algunos combatientes, respeto, cario y temor hacia su persona. Al ser enfrentado con lucha ideolgica por compaeros (pocos) con militancia partidaria, algunas de sus posiciones polticas y actitudes personales que fueron tipificadas como de ansias de poder y poca humildad, aflor en l indignacin y resentimiento que expres verbalmente y por escrito. Hizo circular, al menos en Guazapa una carta en donde tras el ttulo "Djenme Hablar", se presentaba como vctima de los comandantes de la RN, queriendo hallar eco para su reclamo (entre otros el de tener derecho a ser delegado al Consejo Nacional), entre los internacionalistas y en otros partidos del FMLN (sin saber que compromisos mutuos adquirieron l y la RN cuando se incorpor). No lo logr, todos cerraron filas en torno de la CP de la RN, con titubeos los primeros y unnimemente los segundos, siendo expulsado a fines de 1984. Cuando Cesar Montes se fue a algunos nos qued en la boca el sabor de la tristeza, pues sabamos de sus capacidades y de su experiencia y hubiramos querido que siguiera junto a nosotros, sin duda habra podido aportar ms al proceso. Cuando lo conoc y convivimos me pareci que era un hombre con capacidades pero con su dosis de soberbia, cuando se fue me dej la impresin de que haba ganado un poco ms de humildad, con su ltimo abrazo, con amargura, nos dijo - Los comandantes se han empeado en que El Salvador sea mi tumba poltica.
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A mi me pareci que era vctima de sus propias actitudes y conceptos. Tambin la necesidad de cuadros tcnicos capacitados para enfrentar algunas de las urgentes y crecientes necesidades del proceso, llev a los compaeros salvadoreos a abrirle las puertas de la organizacin a algunos extranjeros, los que por su nivel cultural ocuparon puestos intermedios, en los que aflor su falta de formacin revolucionaria y en los que lejos de contribuir al desarrollo del proceso revolucionario, fueron retranca o fuente de desviaciones en algunos compaeros.
El trabajo mdico estaba organizado en cuatro puestos; el primero estaba en la lnea de fuego, lo formaban los compaeros (as) enfermeros (as), llamados brigadistas o sanitarios (uno por escuadra, a veces uno por pelotn), ste daba los primeros auxilios, sacaba al herido de la lnea de fuego y lo llevaba al segundo puesto. En el segundo puesto a 100, 200 metros o ms de la lnea de fuego generalmente haba un mdico, con uno o mas enfermeros (as) que atendan el choque y podan hacer algunas intervenciones de urgencia, cuya magnitud dependa de las condiciones y capacidad del personal que all estaba, no siempre haba mdicos. El tercer puesto se hallaba en un frente de guerra zona o base guerrillera ah se hacan cirugas mayores y tratamientos mas largos. En el cuarto puesto se rehabilitaba y se hacan cirugas programadas. Haban hospitales para las masas y se combinaba la medicina moderna con la medicina casera, muchas veces la gente prefera ms nuestros preparados caseros que los medicamentos, as nos pas en Usulutn, donde generalmente antes de terminar de preparar un compuesto vitamnico, con carago, cuculmeca y copinol, se nos hacan filas de ms de 200 personas esperando que les diramos su vitamina. Los que no alcanzaban y esto era frecuente pues solo contbamos con una olla, se regresaban muy tristes. La mayora de los mdicos no eran muy buenos con el fusil, pero muchas veces, estos trabajadores de la salud, en combates desiguales, se enfrentaron a la muerte y le arrancaron importantes victorias humanas. As, con escasez de materiales de ciruga, de antibiticos, de soluciones intravenosas, de bolsas para sangre, de medicamentos para ciruga, sobre el piso, en tablas, bajo los rboles, sin guantes, untndose solo mertiolate en las manos, compartiendo el desvelo, el cansancio, la tensin y el hambre de los dems, atendieron a cientos de combatientes y hasta algunos soldados, garantizndoles la vida. En ese momento Eladio jugaba para nosotros el papel principal en el segundo y el tercer puesto. Algunos compaeros, con un nivel cultural inferior a la educacin primaria (o igual) formados en la guerra, podan atender las urgencias quirrgicas del segundo puesto. Una de las campaas de prevencin que se mantenan en cualquier situacin y tambin durante el Fnix, fue la toma de dos tabletas (en algn tiempo una), semanales de Aralen (Cloroquina), pues el paludismo es una enfermedad endmica en El Salvador y durante los primeros aos de guerra provoc, en algunos frentes de guerra, mas ingresos hospitalarios que las heridas. El paludismo es una enfermedad muy debilitante, por la destruccin de glbulos rojos que produce. Caminar varias horas (generalmente das), durante los operativos enemigos, sin comer y con los accesos de fiebre (escalofros), requera de mucho esfuerzo y disposicin. En un ao los combatientes se podan enfermar varias veces de paludismo, nunca hicimos estadsticas que nos permitieran conocer con mayor exactitud la cifra de frecuencia, pero por ejemplo en un tiempo de aproximadamente dos aos me dio siete veces. Por el sabor amargo de las tabletas no todos queran tomarlas y algunos se jugaban el albur de que a lo mejor no les daba, en el tratamiento les iba peor, les dbamos diez. All los conocimientos mdicos no podamos actualizarlos y a veces hasta se nos olvidaban (dosis, diagnsticos, tratamientos), sin embargo siempre existieron compaeros mdicos con
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mayor experiencia y capacidad como Ren (de las FPL, en el volcn Chichontepec), Barba blanca (cirujano del ERP, que estaba en el frente occidental) y otros. En el desarrollo de esta concepcin del trabajo mdico en la guerra se conjuntaron las experiencias de otros pueblos (Vietnam, China, Cuba, Nicaragua) y el entusiasmo y la dedicacin de varios trabajadores de la salud, entre los que se encontraban Jazmn, Ral, Eladio, Alejandro y Camilo (norteamericano), mdicos que con su creatividad, esfuerzo y cario al pueblo salvadoreo, sentaron importantes bases para el trabajo en esta rea en el frente de Guazapa.
Norberto desde Guazapa, integrado al nuevo colectivo segua dirigiendo al BCA, Berti y yo recibamos sus orientaciones. Arnoldo que tambin se incorpor a la jefatura del batalln, se qued apoyando a Norberto. Radiola era un frente de guerra donde la fuerza principal, el 90 %, eran las FPL, en ese tiempo existan en su periferia dos puestos enemigos el de la Presa de Cerrn Grande (un BIAT, unos 540 soldados) y el del pueblo de Tejutepeque (una compaa, unos 160 soldados), hacia el lado oriente estaba el pueblo de Tenancingo (que antes tuvo una compaa de soldados y que cuando fue aniquilada por las FPL, las represalias de la fuerza area hicieron unas cien bajas entre la poblacin civil al bombardear dentro del pueblo), un lugar semipoblado en donde haba algunas tiendas pequeas en las que podamos comprar algunas cosas cuando no estaba ah el enemigo, el que incursionaba sorpresivamente. El nombre del frente de Radiola debe haber sido otro pues las FPL le pona nombre de algn compaero cado a estos. En ese frente existi un pueblo llamado Cinquera, que fue famoso en los inicios de la guerra por la fuerte organizacin de paramilitares que ah exista y que cuando, fueron aniquilados (adems de fuerzas del batalln Cobra de Cabaas, que haban ido en su auxilio), por fuerzas de las Unidades de Vanguardia de las FPL, hasta mujeres pelearon en contra de los compaeros. Cinquera y Radiola son sinnimos con los que se designa en El Salvador a las rockolas. En 1986 el pueblo de Cinquera estaba deshabitado y en ruinas, pero su plaza central an era usada algunas veces, por las noches, para hacer actos poltico-culturales de la guerrilla. Radiola con Fnix o sin el, era un frente de guerra bastante asediado por la fuerza area. En este frente en 1985 un desembarco helitransportado de fuerzas especiales de los paracaidistas aniquil (creo que mataron a siete), el puesto de informacin militar y comunicaciones de la comandancia general de las FPL, (recuperndoles el equipo, se salvaron dos compaeros), que se encontraban en la cima de un cerro pequeo en cuya base se encontraba Leonel Gonzlez, su mximo comandante, con otros miembros de su CP y a unos 300 metros de ellos nos encontrbamos unos diez combatientes de las FARN dando seguridad a Leo Cabral y al Chino Ivn. La existencia de masas dentro del frente, en ese momento, era casi nula, haban como unas diez familias que resistan las difciles condiciones de vida. En 1983 aqu en Radiola, el Batalln Atlactl masacr a unas cien personas de masas en un casero llamado Copapayo, fue durante un operativo en el cual despus de replegarse hacia el monte, las masas regresaron al casero creyendo que el enemigo se haba ido pero estos estaban escondidos en los alrededores, de donde salieron anocheciendo para asesinar mujeres, nios y ancianos salvndose nicamente dos nios de entre 10 y 11 aos, que sus padres cubrieron con sus cuerpos y bajo cuyos cadveres pasaron desapercibidos para los soldados. Cuando estos se fueron, salieron, uno carg al otro, que estaba herido, y en un bote a travs del lago llegaron a Guazapa, uno de estos sobrevivientes estaba en el BCA, tena 14 aos.
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Mayo inici con dos das de desembarcos helitransportados. Siempre que oamos el ruido de helicpteros, rpido tratbamos de ubicar si eran de desembarco o de ataque, si venan contra nosotros, contra algunos que estaban cerca o si iban de paso hacia un lugar mas alejado. En el campamento no traamos cargando las mochilas, a menos que nos alejramos mas de unos quince metros de ella, pero al or aviones o helicpteros, rpido las tenamos listas o colocadas. Rpidamente revisbamos el fuego de la cocina para constatar que no estaba haciendo humo (y si era as corregirlo, en ese tiempo cocinbamos en barrancas), que no hubiera ropa tendida en lugares visibles desde el aire, lo que estaba prohibido, pero a veces no se cumpla. Si eran helicpteros de ataque (o aviones bombarderos), nos dispersbamos en las barrancas o nos cubramos en los refugios antiareos, evitando ser detectados en nuestros movimientos, solo si nos detectaban pelearamos. Si era desembarco contra nosotros o muy cercano, en menos de cinco minutos (a veces uno a dos). Debamos retirarnos organizadamente (a veces no tanto), hacia otro lado. En 1986 el desembarco mas pequeo que vi fue de cuatro helicpteros (entre 40 y 50 soldados). Una vez desembarcados, segn sus objetivos, los soldados podan ser levantados en unos minutos (15 a 30), para llevarlos a su base, o podan quedarse rastrillando un sector del terreno, mientras los helicpteros y/o aviones sobrevolaban (o no), dejando caer sus bombas, rockets y metralla sobre los lugares en que crean que nos encontrbamos, o estaban listos para atacar. A veces al mismo tiempo o con diferencias de unos 5 a 20 minutos y hasta de una o dos horas, varios grupos eran desembarcados en lugares diferentes (hasta seis en un da) y rastrillaban desde una hora hasta todo el da, despus los helicpteros venan por ellos, para llevarlos a su base. Otras veces los soldados desembarcados fueron levantados y llevados a otros sitios cercanos. Un amanecer de 1985, en Guazapa, nos hicieron cuatro desembarcos, de 16 helicpteros cada uno, con espacio de tiempo de diez minutos entre ellos y salieron caminando por la tarde hacia la carretera Troncal del Norte, donde los recogieron en camiones. Hasta marzo de 1988 solo supe de un desembarco, en donde no hubo fuego previo de aviones o de helicpteros de ataque, fue en Chalatenango entre fines del 86 o principios del 87 por el rea de Patamera o del cerro Iramn, contra un campamento de guerrilla local recin formada. El desembarco mas peligroso siempre fue el que era dirigido desde tierra, por uno o varios miembros de PRAL escondidos en el monte. Hubo un desembarco nocturno, fue fuera de los frentes de guerra, en un rea donde se realizaba trabajo de expansin poltica, entre Guazapa y la capital, en el momento en que una unidad realizaba un mitin en un pueblo pequeo, lo hicieron afuera del pueblo, con paracaidistas, sin embargo, no avanzaron hacia donde estaban los compaeros. En los ltimos meses de 1984 fuerzas mviles estratgicas del FMLN en Radiola y Guazapa, BRAC, BCA y dos batallones de la ABFPM realizaron una maniobra contra los paracaidistas que consisti en atacar al batalln Pantera en Suchitoto, para golpear al desembarco helitransportado que acudiera en su auxilio. Una columna del BCA y otra columna del BRAC, actuaron como sebo para atraer el desembarco helitransportado, el resto de las fuerzas guerrilleras esperaron emboscadas en los posibles lugares de desembarco. El ataque a las fuerzas helitransportadas fue en el momento del desembarco, cuando los soldados que haban bajado a tierra estaban tratando de organizar su accin (el helicptero puede posarse o dejarlos caer desde baja altura). Generalmente los paracaidistas salan corriendo y rafagueando hacia los lugares que consideraban peligrosos y en un punto determinado se reagrupaban y avanzaban, a veces no disparaban antes de reagruparse. Buena parte del desembarco no entr a la emboscada, quedando incluso un batalln guerrillero sin actuar, siendo menores los resultados, sin embargo se realizaron ms de 150 bajas, se derribaron entre cuatro y cinco helicpteros, se averiaron otros y un avin A-37. Algunos pilotos de helicpteros, tuvieron el valor de volver a descender para sacar a los soldados. Hubo un helicptero que al descender solo llevaba vivo al piloto y a un soldado.
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Desde mayo y hasta el diez de junio, los desembarcos no hicieron bajas ni en mi campamento, ni en el del teniente Walter (del cual me mantuve cerca y siempre mostr una actitud unitaria), solo nos provocaron algunas carreras, a veces con los pelos parados. En la guerra area (concepto yanqui), si uno guardaba las medidas de seguridad, no los menospreciaba y se mova con rapidez, los neutralizaba. Todos los helicpteros y aviones eran vulnerables al fuego de los calibres 7.62 para arriba. Preferamos enfrentarlos en combates bien organizados y con alto volumen de fuego, pues si no, solo les dbamos oportunidad de que nos detectaran y que pudieran usar su potencia y alto volumen de fuego. Las unidades de combate antiareo realizaban un previo trabajo ingeniero en el terreno, lo que les permita soportar el fuego areo de ablandamiento (bombas, rockets y metralla), para que los pilotos se confiaran y volaran sus naves mas bajo y lento, entonces era posible alcanzarlos con el fuego antiareo de las armas de infantera.
En este tiempo enfrentamos algunos operativos enemigos por tierra, en la mayora de ellos nos movimos coordinados con el Teniente Walter. Con los combatientes que los dos tenamos nos distribuimos la defensa de nuestro sector, el siempre cont con explosivos y sus combatientes minaban el avance enemigo, adems realizaban acciones de sabotaje al tendido elctrico volando postes y torres. Nos movimos entre las elevaciones y barrancos cercanos a unos cinco o seis caseros abandonados pero pasamos mas tiempo en una barranca, por el lado de las ruinas del casero de Rosario Perico, el tiempo en cada lugar dependi de la presencia enemiga. El teniente Walter era como de 33 aos, delgado, moreno, de 1,65 de estatura, de extraccin campesina, sencillo y fraterno, originario del volcn Chichontepec (San Vicente) donde se incorpor a la lucha, pasando despus a las Unidades de Vanguardia Nacionales en Chalatenango (antecedente de la ABFPM). En su unidad haba explosivistas (zapadores) y artilleros, en ese tiempo los morteros estaban guardados en los buzones de armas.
El abastecimiento para los compaeros de Guazapa lo hicimos a partir de Tenancingo. Nos apoyamos en la informacin que recababan otras unidades de las FPL que patrullaban a diario por ese lado y en unas rancheras que estaban mas all del pueblo, por donde pasaba una carretera, en la cual en vehculos o a pie incursionaban intermitentemente los soldados, as como en los compaeros que trabajaban en la labor de expansin poltica. En el da recabbamos con el teniente Walter la informacin que sobre la situacin operativa le transmitan. El enemigo principalmente avanzaba por la maana. A medioda salamos del campamento, dejbamos unos diez compaeros y nos bamos los dems a comprar, cargar y dar seguridad. Adelante de la columna avanzaba una unidad en tareas de exploracin. El primer tramo lo hacamos entre el monte y por unas barrancas, una de las cuales atravesbamos y subiendo por una de sus paredes, como unos 300 metros, salamos a un bordo, despus de lo cual nos escondamos en el monte a esperar que regresaran los que haban ido a explorar un camino que entraba hacia el pueblo. Varias veces hallamos compaeros de las FPL en la entrada o el camino, los que nos completaron la informacin sobre la situacin en el pueblo y sus alrededores. Ponamos seguridad en tres puntos del poblado, esto nos permitira detectar, contener al enemigo y garantizar el control del lugar por el que nos replegaramos. Las tiendas eran pequeas y se podan conseguir unos 20 productos entre ellos arroz, maz, frijol, azcar, sal, refrescos, dulces, galletas, pan, sopas Maggi, a veces leche en polvo, algunos medicamentos sueltos como antidiarreicos, analgsicos, jarabes para la tos, tetraciclinas y otros. Corriendo el riesgo que esto implicaba, previa valoracin, encargbamos a los tenderos zapatos
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y ropa, lo que compraban en numero muy escaso pues los soldados se los podan quitar en los retenes. Regresbamos por las noches, el paso de las barrancas a veces se dificultaba por las lluvias, la bajada hacia la primer barranca era muy empinada y resbalosa, entre diez de la noche y dos de la maana llegbamos al campamento. Creo que dos veces fuimos mas temprano regresando al anochecer, cuando bamos con combatientes del teniente Walter era mas fcil y seguro pues tenan comunicacin por radio con patrullas adelantadas de las FPL. Desde nuestro campamento diariamente envibamos dos patrullajes a las seis de la maana, a reconocer el terreno cercano. Si el enemigo entraba en la tarde lo detectbamos al da siguiente, temprano. As pas una vez en que el BIRI Belloso entr al frente anocheciendo y cuando al amanecer avanzaban sobre nosotros, choc con el patrullaje matutino. Cuando se hallaba evidencia de presencia enemiga se mandaban otros patrullajes por la tarde o se mantenan emboscadas todo el da. Walter mandaba la misma cantidad de patrullajes hacia otros dos sectores. Tambin mantenamos un guardia en dos elevaciones diferentes, adems de la observacin que hacan los operadores de radio que acompaados por un combatiente suban a algunos cerros para poder comunicarse. En las valoraciones sobre el enemigo contaba mucho la experiencia y el sentido comn de los combatientes. Una vez que bamos hacia Tenancingo una patrulla de las FPL nos dijo que ah estaba el enemigo. Nos detuvimos y quedamos esperando en el monte para ver si la situacin cambiaba, ellos mantenan otra patrulla adelantada con la cual se comunicaban por radio, no se oan disparos, ni combates. En esos das tenamos a otro jefe de pelotn, Lino Plante, un compaero que un ao antes haba dado algunos problemas de indisciplina y que acababa de regresar de San Salvador, Raimundo tena algunos problemas de angustia y a veces lo dejaba descansando. Lino plante, era un muchacho audaz como de 20 aos y con seriedad se acerc y expuso - Compa, dame permiso de ir a ver, los compas dicen que el enemigo est en el pueblo, pero su patrulla est afuera, no los tienen a la vista y no se oye nada. Un poco por la necesidad y otro poco por el hecho de que me pareci lgica su valoracin, lo dej ir, recomendndole mucha prudencia, y tuvo razn. El enemigo estaba afuera del pueblo en sentido contrario por donde nosotros venamos acercndonos. Con mucho cuidado nos metimos y pusimos los guardias, los que todo el tiempo mantuvieron observacin sobre los soldados. Los soldados eran paracaidistas, los mas cercanos estaban bajo un rbol como a unos 150 metros del pueblo. Compramos y cuando ya salamos, como a las ocho o nueve de la noche, volvimos a hallar a los compas de las FPL, que tambin haban entrado al pueblo, compraron y salieron antes que nosotros, nos dijeron que haban odo voces ms adelante y crean que era el enemigo, que mientras comprbamos haba avanzado por otro lado y colocado una emboscada para que cayramos cuando saliramos. Lito volvi a dudar y de nuevo lo mand a explorar y otra vez tuvo razn, las voces eran de otros compas de las FPL que no tenan radio pero estaban ah controlando el terreno para que no furamos a tener problemas al salir. Para regresar haba otra ruta que la tenamos como alternativa, en ella se bajaba casi desde el pueblo hacia una de las barrancas, pero tena muchas piedras y avanzar en la oscuridad y lloviendo daba muchos problemas para los tobillos y se arriesgaba la integridad de la carga, sobre todo cuando llova fuerte.
Para llevar las cosas a Guazapa salamos del campamento como a medioda y antes de que anocheciera llegbamos cerca de unas rancheras en la periferia de Suchitoto, por ese lado era menor la vigilancia en la carretera (Calle Nueva). Aprovechbamos la luz del da para obser62
var e irnos acercando por el monte, en la exploracin iban unos cinco, llevaban menos carga o casi no llevaban pues en la carretera siempre haba enemigo y deban ir con la posibilidad de responder el fuego. Una vez explorado el sector por donde pasaramos se tomaba la carretera. Colocbamos dos combatientes a cada lado listos a abrir fuego si era necesario y cruzbamos, generalmente entre 9 y 11 de la noche. Antes de atravesar la carretera, a veces pasbamos un tramo entre un casero poblado, en donde algunos de sus habitantes eran familiares de combatientes y nos daban informacin. Despus de cruzar la carretera caminbamos tres a cuatro horas luego dormamos un rato entre el monte y amaneciendo reanudbamos la marcha, otras dos a cuatro horas. Entregbamos la carga y a eso de las tres o cinco de la tarde venamos de regreso. Nos volvamos a acercar a la carretera observando los montes, escuchando los ruidos, buscando huellas y como ya no traamos peso, el viaje era ms rpido y hasta cruzbamos la carretera mas temprano. En esos das en cualquier lugar podamos chocar con el enemigo, muchas veces nuestros combatientes los detectaron y los eludimos. Una vez detectados los puntos que el enemigo tena tomados a los lados de la cinta asfltica, lo burlbamos con mas facilidad, despus, caminbamos unas dos a tres horas, buscbamos un lugar encubierto y alejado de los caminos, ponamos guardia, dormamos un rato. A las cuatro o cinco de la maana bamos caminando de nuevo para entre seis y siete de la maana, estar en el campamento. Se ocupaban tres noches en ir a comprar a Tenancingo, cruzar a Guazapa y volver a regresar. Otras veces Berti con su unidad tomaban la carretera, nosotros cruzbamos, caminbamos como diez a veinte minutos, alejndonos de la carretera y en un lugar seguro le entregbamos la carga e inmediatamente regresbamos, nos ahorrbamos una noche. Para contactarnos en la oscuridad, previamente nos comunicbamos por radios Handis y a travs de mensajes encriptados con claves escritas, nos ponamos de acuerdo sobre lugar, hora y contrasea y cuando era posible traamos los radios para venir comunicndonos, as antes de cruzar la carretera ya tenamos ms informacin. No siempre tuvimos radios, pues se nos mojaban, descomponan o se necesitaban en otros trabajos. Yo no fui a todos los viajes, pero cuando haba bastante carga o valoraba que no iban a garantizar el xito del trabajo, iba con ellos. Una vez fui porque se queran regresar y otra ms porque decan que el enemigo tena emboscadas sobre la ruta (eso siempre lo considerbamos) y algunos compas se atemorizaron. En esos casos yo pasaba adelante y como que eso los avergonzaba y volvan a retomar sus lugares, nunca me dejaron llegar a la carretera en la vanguardia, en la mayora de viajes fui con ellos.
Tambin los compas de la Marina guerrillera de las FARN nos trajeron dos viajes de algunas cosas, 30 pares de zapatos burros y nitrato de amonio que mandaron desde Chalatenango, as como maz que usamos en Radiola. Nos las entregaron en Guadalupe. Otra vez que Tenancingo estuvo ocupado por los paracaidistas fuimos hasta la orilla del lago a buscar abastecimiento que ellos compraron en rancheras de Chalatenango, en la orilla del lago. Una vez que solo iban unos diez o doce compas, con leche en polvo, azcar y arroz para Berti, tuvimos un herido. El contacto lo establecimos por el radio del teniente Walter el mo estaba descompuesto, quedamos que nos veramos a unos metros de la carretera, antes de cruzar, despus de ello los combatientes de Berti garantizaran la seguridad y los otros cruzaran a entregar la carga. Cuando los combatientes de Berti llegaron al punto de contacto, hallaron all al enemigo, los soldados no los detectaron, los compas se retiraron y le informaron a Berti, que se haba quedado a unos cinco minutos de distancia. Berti los mand regresar dicindoles - Regresen inmediatamente y rafagueen a los soldados, porque los compas van a llegar ah y como vienen cargados ni se van a poder defender.
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En ese lapso de tiempo los soldados se retiraron, y dos "cargadores" llegaron al contacto, no vieron enemigo, en eso aparecieron los otros compas y creyendo que las sombras que ah vean eran los soldados, les dispararon una rfaga, alcanzando a uno en el trax a la altura de la clavcula. El herido y el que lo acompaaba, se rodaron y corrieron disparando. Llegaron a donde estaban los otros, recogieron las cosas y se alejaron un poco para darle los primeros auxilios al herido, que empez a tener problemas respiratorios. El jefe orden que escondieran las cosas en el monte y cargaron al herido en una hamaca, caminaron toda la noche y al amanecer se encontraron con uno de nuestros patrullajes matutinos que los ayud a llegar al campamento. El compaero fue atendido en el hospital de las FPL, quedando fuera de peligro a los dos das.
Hicimos dos viajes para recoger heridos. Los primeros das de junio o los ltimos de mayo como parte del esfuerzo del FMLN contra el Fnix, las FPL mand doce combatientes de uno de sus batallones. Fueron por un mes, al lado norte, bajo las rdenes de las FARN, se incorporaron a la unidad de Berti. Una vez durante un patrullaje se detect un cazabobo colocado por el enemigo, este consista en que a partir de tropezar con un hilo de camo, una batera hara explotar una granada de can de 90 mm. (miden como 60 cm. de largo y nueve centmetros de dimetro). Los combatientes del patrullaje desactivaron quitaron el cazabobos y se llevaron, la granada que estaba sin seguro, el seguro consiste en una "tapa" de lmina, circular y que evita que se golpee la punta. En el campamento, uno de los combatientes de las FPL, presumiendo que saba mucho de eso, la tir contra el piso, otros combatientes que miraban se retiraron rpidamente pidindole que no lo hiciera, l la recogi riendo y diciendo - No sean culeros no pasa nada. Y para demostrrselos, volvi a tirar la granada que cay de punta y explot matndolo a l, a otro ms, e hiriendo a cuatro. Tres heridos eran leves y uno tena fracturada la pierna. Todas las bajas fueron combatientes de las FPL. Fuimos cerca de la carretera a recoger al fracturado, lo trajimos en hamaca. En la orilla del lago recogimos a otro herido, era otro combatiente de la unidad de Berti, que accidentalmente se haba parado en un cazabobos de los que ellos haban colocado. Tres das esperamos cerca de Copapayo, dos veces se intent pasar a travs del lago, pero la presencia de los marinos lo evit, la tercera vez se logr. El compa vena sin pie. Como estaban en la zona baja, entre los soldados, el tratamiento haba sido insuficiente, necesitaba amputacin y lo llevamos al hospital de las FPL. Eladio y otro mdico le amputaron la pierna, muri una hora despus de la ciruga, la gangrena ya nos haba ganado ese combate. Nos regresamos a nuestro campamento con el sabor amargo de la impotencia y el recuerdo triste de las lgrimas de Marisela, una de nuestras enfermeras-nias, que lo haba atendido inicialmente y que lloraba porque no haba podido hacer ms por l.
Adems de traer avituallamientos y alimentos, participamos en algunas acciones de sabotaje y defensa y en un ataque. El ataque fue un hostigamiento a las fuerzas enemigas que estaban en Suchitoto. Para tratar de revertir la propaganda enemiga nos planteamos hacer acciones de propaganda armada entre las masas de la periferia del frente. Por el lado de Guazapa Berti mand unos diez o doce combatientes para que con fuego de fusilera y una granada de lanzagranadas M-79 (era la nica arma de apoyo que en ese momento cargbamos, todas las dems incluyendo las ametralladoras livianas y el Lanzacohetes RPG-7, las habamos guardado para que las unidades fueran mas ligeras en su movilidad), hostigaran una posicin enemiga. Del lado de Radiola el teniente
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Walter y yo mandamos 16 combatientes (ocho cada uno), como una sola unidad. Entre las dos unidades formadas no haba comunicacin directa solo estaba convenido el da y que se hara a las 9 de la noche. Evidentemente no bamos a tomar Suchitoto, donde haba mas de 500 policas nacionales, llevamos unos 200 volantes de cada lado. Los que mand Berti se metieron como a las ocho de la noche a un barrio perifrico por el lado poniente del pueblo, la gente los vio platicaron con ellos, repartieron volantes y compraron azcar en una tienda sin que el enemigo los descubriera. Los que mandamos de Radiola llegaron por el lado oriente. Durante tres exploraciones previas habamos ubicado una posicin perifrica del enemigo, pero el da de la accin los policas, que segn la poblacin siempre estaban con mucho miedo, haban atado un perro adelante de su guardia, el perro estaba dormido y no sinti el acercamiento guerrillero, pero un compa lo pis y el animal se despert aullando de dolor. El guardia se alert y dispar una rfaga, los compas le contestaron con unas cuatro a cinco rfagas cortas. Los dems policas, alrededor de 30, que ya estaban acostados, se levantaron asustados disparando rfagas al aire y hacia el monte. En ese momento se inici el hostigamiento de los compas que haba mandado Berti, quienes lograron meter el granadazo dentro de una trinchera, causando dos heridos. Al or fuego por dos flancos, los policas de otras posiciones "vieron" sombras y empezaron a disparar, usaron las ametralladoras (de diferente calibre), los lanzagranadas M-79 y el can de 90 mm., conforme disparaban en una posicin, se asustaban en las otras y tambin hacan fuego. El mando enemigo al or la intensidad del "combate" pens que queramos tomar Suchitoto y pidi apoyo areo, llegaron tres helicpteros a ametrallar, rocketear y granadear (granadas de M-79), durando el "combate" como tres horas. En las dos posiciones los compas gastaron como cien cartuchos y una granada, y despus de los primeros rafagazos, solo estuvieron ah como cinco minutos, parapetados, escuchando el desvergue aquel, sin volver a disparar, ya pa que? Al da siguiente algunos policas le contaron a la poblacin que la guerrilla quiso tomar el pueblo pero ellos haban repelido la accin. A la gente de Suchitoto no le qued duda, la guerrilla segua existiendo.
Con cargas explosivas que nos dio el teniente Walter en dos ocasiones realizamos voladuras de postes del tendido elctrico, como parte de la campaa de sabotaje a la economa que en ese tiempo ya era permanente. En otra ocasin tratando de aprovechar que los compas de las FPL haban volado una torre de alta tensin en Tenango, y sabiendo que el enemigo se pondra a hacer guardia mientras la reparaban, mand a Raimundo con veinte combatientes para que los emboscara. El terreno ah era plano, pero pens que con audacia y preparando el terreno era posible y que nos retiraramos aprovechando la barranca del ro Quezalapa, cubrindonos entre el zacate (casi no haba rboles) y los pliegues del terreno. Raimundo no encontr la forma de colocar a los combatientes y mientras le pensaba se baj como a unos 200 metros del bordo, rumbo a la barranca, dejando arriba (cerca de donde crey que sera la emboscada), a un guardia. El segundo da por la maana lleg una compaa enemiga, cuando el guardia los vio sali corriendo, otro compaero que vena al relevo no hall al guardia pero vio a los soldados y les tiro una rfaga, los soldados contestaron con intenso fuego de fusilera, de lanzagranadas y del can de 90 mm., l se repleg hacia la barranca donde se encontraban los dems, retirndose la unidad sin conseguir el objetivo planteado.
El enemigo incursion algunas veces hacia el rea de nuestros campamentos. Dos compaas del BIRI Belloso entraron a Tenango, nuestro patrullaje matutino choc con ellos, casi amane65
ciendo, sosteniendo un combate breve. Sin problemas nos replegamos hacia el norte cruzando las barrancas que usbamos para ir a Tenancingo. Nos quedamos como a una hora de distancia del pueblo, cerca de un camino que de Guadalupe llevaba hasta esta poblacin. A unos diez minutos de donde estbamos colocamos una emboscada con ocho combatientes de FPL y RN. Walter y yo valoramos que los soldados no cruzaran las barrancas y que se regresaran hacia la Calle Nueva, pues eran una fuerza relativamente pequea, 300 a 320 soldados. Por la noche retiramos la emboscada, pues el enemigo no tena el hbito de moverse de noche dentro de los frentes de guerra, y pasamos la noche en el monte, con una distancia de unos 50 metros de distancia entre nuestras respectivas unidades. Al da siguiente, antes del amanecer, mandamos de nuevo a los combatientes a colocar la emboscada y justo cuando ellos iban entrando al monte y subiendo a un barranco (todava no clareaba bien), por el camino apareci una columna de ms de cien soldados. Los dos grupos se miraron y se dispararon unas rfagas cortas, los militares maniobraron queriendo envolver. Los compas en inferioridad numrica se replegaron hacia una barranca que les quedaba hacia el norte. Al or las rfagas pensamos que de la emboscada vendran a informarnos lo que suceda, por lo que adems de ponernos en alerta nos quedamos esperando. Pasados unos minutos mand a Raimundo que fuera a ver que haba sucedido. Se fue con cuatro combatientes, cinco minutos despus se escucharon nuevas rfagas y explosiones de granadas, el fuego pareci cruzarse y despus ces. No haba duda, los soldados estaban cerca de nosotros, vimos llegar corriendo a los cuatro que haban salido con Raimundo, plidos y con palabras atropelladas dijeron - Ah vienen los soldados, son un vergo. Les pregunt - Y Raimundo?. - Quizs lo mataron, -contest uno de ellos-. Rpidamente Walter coloc seis combatientes a cubrir un flanco, yo coloqu a otros sobre el camino, las cocineras apagaron el fuego que haban prendido y se alistaron para salir. Mientras Walter y yo valorbamos si los enfrentbamos o nos replegbamos hacia una posicin ms favorable, lleg Raimundo, estaba bien, se haba quedado peleando, contra los soldados, nos dijo: - Son bastantes, vienen por el camino, vi ms de cien. Descubri a los que iban con l y les recrimin. - Por qu se corrieron? Estos bajaron la cabeza avergonzados y no contestaron. Donde estbamos el terreno era ms o menos plano, quince combatientes no se encontraban, andaban patrullando, de los que huyeron de la emboscada no sabamos, poda ser el Belloso" y dos compaas eran mucho para nosotros en esas condiciones, en esas valoraciones estbamos cuando de pronto cay una granada de mortero de 60 mm. como a unos 25 metros de nosotros, las esquirlas no alcanzaron a nadie, pero eso nos acab de decidir y nos replegamos hacia el norte sin presentar combate, otras granadas de mortero que barrieron nuestro campamento y el monte siguiendo el rumbo por donde nos habamos replegado, nos ayudaron a acelerar el paso.
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Eran las dos compaas del "Belloso", haban avanzado por la noche. Unas dos horas despus de pasar cerca de nosotros las recogieron en camiones adelante de Tenancingo. Por la tarde contactamos a los combatientes que haban ido a colocarse en emboscada. Los avances nocturnos del enemigo fueron muy raros durante la guerra. En 1984, en San Agustn-Tres Calles, Usulutn, las dos agrupaciones del BIRI Belloso nos hicieron un avance nocturno sin que lograran sorprendernos, por las radio-comunicaciones seguimos todo su avance. Esa vez les matamos al jefe de la primera compaa, de seudnimo "Diablo". Ser jefe de la primera compaa en cualquier batalln enemigo era un reconocimiento a su actitud sanguinaria. En otro operativo en que durante unos cinco das estuvimos movindonos de un lado hacia otro, las unidades del teniente Walter chocaron con el enemigo, nosotros nos mantuvimos a la expectativa, cubriendo otro sector por el cual el enemigo podra maniobrar.
A Tenancingo llegaron tropas de los paracaidistas, en junio las unidades de las FPL los atacaron frecuentemente con tropas regulares y especiales las que le ocasionaron numerosas bajas, llegando el temor del enemigo a provocar que casi no salieran de sus trincheras, algunos ah dorman y hasta las utilizaban como letrina para hacer sus necesidades fisiolgicas. Los combatientes decan - Se estn cagando de miedo. A finales de mayo o iniciando junio, mataron al responsable del trabajo poltico de expansin de las FPL en el sector de Tenancingo, y Walter fue movido hacia ese sector. Los combatientes de Walter nos transmitieron enseanzas valiosas sobre el uso de explosivos. Por ignorantes cometimos algunos errores que afortunadamente no tuvieron consecuencias graves. Una maana en la cocina se escuch una explosin pequea, luego de lo cual varios combatientes se parapetaron y gritaron. Al ir a ver que pasaba encontr que un jefe de escuadra durante su patrullaje haba encontrado dos estopines tirados, (estaban oxidados), al regresar, despus de dar su parte a Raimundo, se fue a la cocina, en la lumbre estaban el comal de las tortillas y una olla de frijoles y por ignorancia y para ver si servan, arroj los estopines al fuego y se qued mirando que pasaba. Los estopines estallaron volteando la olla de frijoles y el comal (era de lata), las cocineras, el jefe de escuadra y algunos combatientes que ah estaban se asustaron e hicieron movimientos reflejos de correr, a nadie le pas nada, todo qued en un susto. Otras veces cuando empezbamos a usar los cazabobos que llevaban espoletas de cido sulfrico y plvora cloratada, cometimos varias veces el error de guardarlos en las mochilas ya preparados para colocarse y estallar. Sin ningn cuidado amarrbamos duro las mochilas y al quitrnoslas o al sentarnos, las dejbamos caer o nos apoybamos en ellas, lo que pudo haber provocado que la ampolleta se rompiera, y se diera la explosin.
El enemigo nos hizo tres ataques areos nocturnos con helicpteros, dos en Tenango y uno en Guadalupe, fueron entre ocho y diez de la noche y duraron mas o menos una hora cada uno. En cada ataque utilizaron dos helicpteros Huey y un Hughes 500 (antecesor del MD-530). Con la obscuridad y las copas de los rboles no podamos verlos solo vimos alguno que otro fogonazo y los intermitentes trazos luminosos de las balas trazadoras que bajaban en nuestra bsqueda. Rpidamente corrimos a protegernos en los accidentes del terreno, mientras ellos acababan de gastar sus granadas y metralla. Tal vez algn PRAL haba detectado en el da el rea en que nos encontrbamos pero sin ubicar el sitio exacto del campamento y por eso no nos hicieron bajas.
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Al da siguiente de estos ataques nos cambiamos de campamento y nuestros patrullajes buscaron huellas del enemigo, sin resultados positivos.
En el lado norte de Guazapa, a fines de mayo, la guerra de guerrillas segua provocando desgaste fsico y moral en el enemigo. Las orientaciones de usar francotiradores para aniquilar sus guardias, realizar pequeas emboscadas contra sus patrullajes, atacarlos en sus asentamientos con golpes de mano y acciones de hostigamiento (ataques breves y sorpresivos, en los que aunque no se hicieran bajas, sirvieran para que no se sintieran tranquilos en ningn lugar y no significaran un desgaste logstico para la guerrilla) y el minado guerrillero, les provocaron un cotidiano sangramiento. Ahora les disputbamos la zona baja, aumentando la frecuencia de bajas por cazabobos. En mayo, las minas que nos dieron las FAL y otras que nos proporcionaron en el taller de las FARN se convirtieron en mas de 20 bajas para el enemigo. En el lado sur se haba agregado otro elemento que poco a poco fue demostrando su gran efectividad en el desgaste de la infantera enemiga y en el combate antiareo, los francotiradores con fusiles Dragonv. En Radiola fue necesario conseguir algunos tratamientos antiparasitarios, pues haba quienes ya expulsbamos espontneamente las lombrices.
En ese tiempo llegaron doce compaeros originarios de Cabaas, que venan del refugio de masas, de Mesas Grandes, Honduras, venan con Vicente que haba sido jefe de pelotn y jefe de la unidad encargada del can de 90 mm. en el BSH, y que despus de una campaa militar en 1984, haba salido con permiso para ir a ver a sus familiares. Tambin vena Regino, los dos haban sido combatientes disciplinados y valientes adems de militantes de una clula de base del partido en el mencionado Batalln. Cabaas es un departamento fronterizo con Honduras y ubicado entre los de Chalatenango y San Miguel. En Cabaas haba existido un frente de guerra que cuando estaba en el nivel de zona guerrillera en 1981, vivi un operativo militar en donde despus de fuertes combates se tuvieron que replegar tanto las unidades guerrilleras como las masas, hacia afuera del frente. Rompieron el cerco y fueron perseguidos. En el paso del ro, la fuerza area mat ms de cien personas (mujeres, nios y ancianos), siendo las dems personas de masas evacuadas hacia refugios y muchos combatientes distribuidos entre Guazapa y el frente suroriental de San Agustn-Tres Calles. A este ltimo fueron enviados unos 30 combatientes al mando de Ramn, un mdico que haba sido parte de la jefatura de Cabaas y que muri en aquel frente en un extrao "accidente (le estall una granada mientras dorma en una hamaca), despus de recibir varias amenazas annimas de muerte. Ramn era un hombre con principios y en ese tiempo (1982), combata e investigaba actitudes lumpenes, como robos, asesinatos, violaciones sexuales, alcoholismo y venta de pertrechos de la guerrilla. Los combatientes de Cabaas en general eran considerados disciplinados y valientes. En el refugio de masas de Mesas Grandes llegaron a existir unas veinte mil personas, la mayora eran desplazados de guerra de los departamentos de Cabaas y Chalatenango, aunque tambin haba de Guazapa, ah exista clandestinamente una organizacin partidista de RN, FPL y PCS, independientes unos de otros. A lo largo de la guerra estos refugios fueron un lugar donde se descansaba, se curaban heridos, se obtenan recursos materiales, se reclutaban combatientes y haba talleres que producan para la guerra ropa, zapatos y cuchillos, entre otras cosas. Haba una estructura logstica que realizaba viajes hacia los frentes de guerra, llevando tambin las cosas que por ah se captaban de la solidaridad internacional.
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Para entrar y salir del refugio haba que burlar la vigilancia del ejrcito hondureo (hubieron compas que murieron en emboscadas en Honduras), que patrullaba los alrededores. Los combatientes al llegar al refugio deban informar a la estructura de partido que ah se encontraba, la que les ayudaba a esconder las armas y el parque y a resolver los problemas materiales o de otra ndole que tuvieran. Algunos combatientes queran ir al refugio de Mesas Grandes (y as lo plantearon al solicitar permiso), a conseguir mujer, pues "ah las mujeres se pelean por los hombres", quien sabe si esto fue cierto, pero la mayora de su poblacin eran mujeres, nios y ancianos. Norberto me inform que Vicente estaba en el campamento de la Marina guerrillera, de paso para oriente y me envi a hablar con l para proponerle que se quedaran en Guazapa. Pensaba que el hecho de conocerlo a l y a otro de los que venan (estuvimos juntos en el BSH), poda influir en que se quedaran pues ya se les haba hecho esta propuesta en Chalatenango y no haban aceptado. Al hablar con ellos me plantearon que no queran quedarse en Guazapa porque antes se les haba dado un trato incorrecto y adems sentan muy duro el accionar de la aviacin. En el oriente del pas en los aos 82 y 83, el uso de la aviacin fue relativamente menor comparado con Guazapa, eso condicion que algunos combates los definiramos de da, la aviacin llegaba con menor fuerza y frecuencia. Esto hizo que en algunos momentos la vida en estos frentes de guerra, los ataques areos no fueran algo cotidiano. Pero cuando a fines de 1983 con el Batalln Sergio Hernndez (BSH), estuvimos en Guazapa conocimos un nivel ms alto de la guerra area. Durante el ataque que realizamos contra las posiciones que el ejrcito tena en San Jos Guayabal, entre Guazapa y San Salvador, desde las seis de la maana comenz el fuego areo y ya no par y el repliegue lo hicimos como a las diez de la maana bajo un intenso bombardeo. El 30 de diciembre del 83, como solidaridad con las FPL que haba atacado el cuartel de la 4. Brigada en Chalatenango, atacamos la base de "El Caballito", sin poder aniquilarla. Tuvimos dos muertos y cinco heridos, el repliegue tambin fue bajo un intenso fuego areo. En febrero del 84 tomamos la hacienda de Atiocoyo en el departamento de La Libertad, combinando la accin del BCA y el BSH, hicimos 33 muertos, 25 prisioneros y varios heridos. Recuperamos ms de 70 fusiles, dos ametralladoras M-60, dos lanza granadas M-79, dos radios PRC77. Tuvimos seis muertos, tres heridos y un capturado (herido). De nuestras bajas, cuatro las hizo la fuerza area que desde la una de la maana nos comenz a atacar (tuvimos ametrallamiento desde helicptero hasta las cuatro de la maana), el ataque lo habamos iniciado a las doce de la noche. Al amanecer cuatro aviones A-37 bombardearon y ametrallaron una contencin, a las nueve nos retiramos bajo fuego areo de ametrallamiento, bombas de 100 kilos, rockets y granadas de 40 mm., que lanzaron helicpteros y aviones lo que dur, ininterrumpidamente, hasta las siete u ocho de la noche. Un desembarco helitransportado de doce helicpteros (120 a 150 paracaidistas), cort en dos grupos la retirada del BSH. Unos 30 combatientes nos perdimos, sin comunicacin radial y con el BIRI Belloso, un batalln de la brigada de artillera y caballera, mas los paracaidistas del desembarco, peinando el terreno. En marzo del mismo ao atacamos a los soldados que se encontraban en el pueblo de San Antonio Mazahuat en el departamento de Santa Ana y dur unas ocho horas el bombardeo areo. Pero lo que mas desagrad a los combatientes del BSH, fue la frecuente presin area sobre Guazapa, ah les tocaron bombardeos y ametrallamientos casi a diario (tanto diurnos como nocturnos), incluso en sus campamentos, esto era lo principal. Lo del mal trato, fueron actitudes inmaduras de algunos compaeros y esto entendan que les poda pasar en cualquier parte de El Salvador y el mundo.
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En el oriente del pas la presin area sobre los frentes de guerra haba aumentado en los ltimos dos aos, hacindose mas frecuentes los desembarcos helitransportados y los ataques areos, de todos modos era menor a lo que ellos conocieron en Guazapa. Les cont que en 1985 fui a Morazn (cuando Leo Cabral asisti a la cuarta reunin de la Comandancia General del FMLN), y de regreso hacia Guazapa por el lado del pueblo de Torola (cerca del departamento de San Miguel), nos toc enfrentar una ofensiva area del enemigo en la que pasamos una semana con emboscadas antiareas junto a compaeros de las FAL (tres de las FARN, cinco de las FAL), y del ERP, llegaban tres veces al da helicpteros y aviones, a bombardear y ametrallar. Tambin les habl de otras experiencia que vivimos en esos das en campamentos del BSH, por el rumbo de los pueblos de Joateca y Corinto, y que cuando se realizaba la reunin de la Comandancia General del FMLN, hubo un operativo que comenz con un desembarco helitransportado de quince helicpteros que realizaron varios viajes, apoyados por aviones A-37, 02, AC-47 y helicpteros de ataque Huey y Hughes 5OO. Adems de un posterior bombardeo en Arambala encontrndose ah Leo Cabral, Joaqun Villalobos y Shafick Handal, en donde le hicieron dos muertos a la Radio Venceremos y cuando se iba a realizar un desembarco por doce helicpteros, empez a llover suspendindose este. Despus me preguntaron de "El Fnix", les expliqu lo que saba y luego de pensarlo un poco uno de ellos dijo - Pues s, da lo mismo morirse aqu que all, pa que ir tan lejos. Se quedaron, cuatro o cinco das despus estaban en Guazapa.
Unos das despus lleg "Lenin", era un guerrillero como de 17 aos que siendo casi un nio haba sido combatiente del BSH, tambin era de Cabaas, vena casado y no quera ir a oriente, lleg diciendo - El oriente ta muy lejos, mejor aqu me quedo. Su compaera de quince aos presentaba dificultades para caminar pues tena un dedo extra en un pie, y eso le provocaba dolor, por lo que se valor y se convino con ellos en regresarla a Chalatenango para que la operaran y se reincorporara despus. Lenin estuvo con nosotros en Radiola una semana, all escuch los relatos de los combatientes sobre las condiciones del operativo, del hambre, del cansancio, de los frecuentes combates, de nuestra movilidad constante, de la presencia enemiga, de la permanencia y dificultades al combatir contra los batallones lites y otras cosas. Llegado el da en que l se ira a Guazapa, no apareci en el punto de salida. Ese da llevbamos abastecimientos y lo estuvimos esperando como hora y media (l vena del campamento, que estaba como a una hora de camino), como ya se nos hacia tarde y tenamos que aprovechar el da para acercarnos a la carretera y observar al enemigo, orden que nos furamos sin l, pensando que en otro viaje se poda ir. Cuando regresamos de Guazapa ya no estaba, se haba desertado hacia Chalatenango. El da del viaje los que quedaron en el campamento lo vieron salir con sus cosas rumbo al sitio donde lo estbamos esperando. Se escondi en el monte, vio que nos fuimos, regres al campamento y le dijo al que haba quedado como responsable que yo lo mandaba con un recado urgente para Chalatenango. Inmediatamente le dieron dos combatientes que lo llevaron hasta la Marina de la RN, en donde como su misin era urgente", esa misma noche lo ayudaron a cruzar el lago escoltndolo hasta Chalatenango. Un mes despus supimos que estaba cerca de la frontera con Honduras como ayudante en la cocina en un campamento de las FARN, no quera saber nada de Guazapa, ni por su compaera volvi.
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En 1987 estando en Chalatenango vi compaeros de entre 15 y 17 aos que cuando les informaron que estaban asignados para trasladarse a Guazapa, lloraban diciendo que all se iban a morir, que no queran ir. Tambin hubo algunos que se pusieron muy contentos. Tambin se desert Jaime, el responsable de la Marina de las FARN, era un militante del partido que siempre haba mostrado buena actitud ante el trabajo revolucionario. Despus se supo que su esposa lo presionaba frecuentemente para que dejara la lucha. No se fue con el enemigo pero se tomaron medidas precautorias.
En la zona baja las frecuentes lluvias hicieron reverdecer el monte y con ello la confianza. Ahora adems de tener mejores condiciones para movernos conocamos mejor la tctica enemiga. El enemigo estableca su base de patrulla por dos a cinco das y desde ah ponan sus fuerzas en movimiento, patrullando, practicando la tierra arrasada, buscando los rastros de nuestras unidades y luego se iban hacia otro sector para hacer otra vez lo mismo. Se concentraban mas en la zona baja porque all estaban sembrando. Durante el da venan paramilitares y trabajadores a trabajar en las siembras los que se iban antes del anochecer. En las faldas del cerro nos sentamos menos presionados pues aunque tambin dedicaban esfuerzos a la zona alta y sorpresivamente incursionaban hacia diferentes lugares de sta, lo hacan con menor nmero de efectivos y con menor frecuencia. Los batallones lites a veces se dividan y dejaban una agrupacin abajo y otra arriba y sus patrullajes eran mas profundos. La noche segua siendo nuestra, podamos movernos por casi todo el frente, ellos le tenan miedo a la noche, a nosotros nos daba alegra su llegada.
El ERP se ofreci a darle parque a las FARN (las dotaciones de algunos combatientes era de 50 cartuchos y no tenamos reservas), ellos contaban con unos depsitos en la zona baja y mandaron una comisin y con apoyo de la unidad de Berti, fueron a buscarlo. Tres das se intent llegar a los depsitos, sin conseguirlo, chocaron con patrullas del BIRI Belloso, teniendo los compas que replegarse apuradamente. Despus del tercer intento, los compas del ERP desistieron, ofreciendo su apoyo de otra forma, los del BCA tuvieron dos heridos, el enemigo quien sabe cuntos. Un compaero de jefatura de las FARN me coment: - Los compas del ERP, iban sorprendidos y nos dijeron ta perro como se pelea en la zona baja.
En junio a un compaero como de 15 a 16 aos, muy valiente y disciplinado y que se incorpor en las FARN como correo siendo un nio, le quebraron la pierna en un enfrentamiento, unas horas despus en un descuido de los dems, se arrastr hasta su fusil y se mat. Muchas veces o a los compas decir que no queran quedar "hechos mierda" (heridos gravemente o lisiados), el da que eso pasara, mejor se mataban, solo a este combatiente lo vi hacerlo en esas circunstancias, en cambio por decepciones amorosas hubieron otros dos muertos, l, haca uno o dos das que se le haba declarado a una compaera, la que lo rechaz.
Creo que en este momento los muertos de las FARN, ya pasaban de 30, del resto del FMLN me es mas difcil calcularlos. El enemigo segua con la fase de consolidacin del operativo, sufriendo un desgaste paulatino y dentro de un ambiente hostil. En el trabajo poltico del partido se dirigi el esfuerzo hacia la derrota del operativo; desgastar al enemigo, mantener y fortalecer la moral combativa de los combatientes y avituallarnos, para
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esto se orient que cada militante del partido deba ser un comisario poltico, aunque oficialmente yo era el comisario poltico del batalln. En la unidad de Berti era mas difcil este trabajo. En los compas que estaban conmigo se hacia una reunin semanal con los compaeros de partido (Eladio, Damin y Wilson), ah analizbamos el trabajo y los problemas que enfrentbamos (generales y particulares) estudibamos sobre la lnea poltica, veamos las alternativas y haba un punto de crtica y autocrtica. Tambin haba una reunin semanal con el jefe de pelotn y los jefes de escuadra, una reunin semanal de cada jefe con su escuadra y una reunin semanal con todos los combatientes (asamblea de soldados). En las formaciones diarias (matutina y vespertina), adems de las indicaciones militares y de los honores a los smbolos del FMLN (a cargo del jefe de pelotn), daba alguna informacin poltica y arengaba o explicaba brevemente sobre algn tema poltico ideolgico relacionado con algn problema que hubiera surgido en nuestra convivencia, o bien como parte del programa de arengas que tenamos establecido. Eladio alfabetizaba a tres compaeros.
En las reuniones con los combatientes se buscaba impulsar su participacin en el anlisis y solucin de los diferentes problemas que se presentaban. El nivel cultural y poltico de la mayora era bajo y no haba una costumbre de participar en las discusiones. Yo llevaba la reunin y trataba de orientarla, generalmente el contenido poltico ideolgico revolucionario, en las participaciones de los compas era muy limitado. Un da trajeron a la reunin como punto a discutir que Eladio haba tenido relaciones sexuales con Maritza". Maritza haba terminado su relacin con el Gato Javier y Eladio no tena mujer, as que a los compas no les llamaba la atencin que esto hubiera pasado, era otra cosa lo que ellos queran aclarar. Un da en que como a media noche cayo un aguacero muy fuerte, a Maritza se le deshizo el techo con que se tapaba, Eladio se dio cuenta y la meti a su champa (casa de campaa que hacamos con nylon y varas que cortbamos y que a diario hacamos y deshacamos), ella porque estaba muy mojada" durmi en calzones abrazando a Eladio, no tuvieron relacin sexual pero a los dems compas les pareci increble que un hombre pudiera dormir as con una mujer sin tener relaciones sexuales, y por eso lo sacaron en la reunin. Hasta los que nunca hablaban participaron y al final cuando ya el tema se consideraba rebasado volvan a l "Pero seguro que no pas nada entre Eladio y Maritza?", no acababan de creer que eso fuera posible.
Una maana Maritza vino a plantearme que en la noche la haban forzado a tener relacin sexual y acus a Balderas. El reglamento militar era claro, la violacin sexual se castigaba con fusilamiento. Balderas lo neg. A Raimundo se le encarg la investigacin. Durante tres o cuatro das fue lo mas importante en el campamento, nadie crea en la inocencia de Balderas. Un jefe de escuadra en una reunin plante, - Si ha de haber sido l, pero no creo que esa mujer sea tan inocente como se dice, pero veo muy duro que debamos fusilar a un compa. Balderas tena algunas actitudes lumpenescas y muchas veces su conducta fue el tema de las reuniones, en el combate haba sido valiente y con buena dosis de audacia. Cuando pas esto, de mi parte haba iniciado un acercamiento hacia l, buscando hacerlo avanzar en su formacin poltica-ideolgica y temporalmente se le haba puesto como jefe de escuadra, donde se estaba desempeando bien. Volv a hablar con l y me dijo yo no fui, pero no puedo decirte quin fue, aunque me sanciones no puedo ponerle el dedo al que fue. Algunos combatientes consideraban que decir esto era ser delator. Maritza, sexualmente era una mujer liberal, que ya haba tenido relaciones con algunos del BCA y antes con varios de las FPL. Los tres compaeros de partido, Raimundo y
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los otros dos jefes de escuadras, investigaron. Balderas fue desarmado (esto era sentido por la mayora de los combatientes como una medida muy dura, hubo quienes lloraron el da que se les quit el fusil), por fin, al cuarto da Raimundo hall al que haba sido. Este delante de Maritza acept haber tenido relaciones sexuales con ella, pero neg que hubiera sido a la fuerza. Maritza mostr sorpresa y sus acusaciones se fueron volviendo mas suaves hasta que terminando su acusacin de violacin. Haba pasado lo siguiente, el Gato Javier haba andado en el da reconcilindose con ella, antes de anochecer ya haban quedado de acuerdo que l llegara a buscarla cuando estuviera acostada, as lo hizo, se estuvieron acariciando, antes de tener relacin sexual l dijo que iba a orinar, se fue y el que regres fue otro (Juan) con quien el Gato ya estaba de acuerdo, ella dijo que pens que era el Gato y solo hasta el final se dio cuenta que era otro y crey que era Balderas, con quien haba tenido algunas dificultades. Al Gato y Juan se les llam la atencin y se estuvo platicando con ellos, al primero por considerar que no era un muchacho en descomposicin, pero que de seguir as lo perderamos. Hubo un acercamiento mayor y se le procuraron algunas lecturas politico-ideologicas que le ayudaran en su reflexin. A Balderas se le devolvi su fusil y se platic con l. Maritza no present acusacin contra Juan y tambin buscamos que reflexionara, por querer "desquitar" de esa manera viejos problemas de relacin personal con Balderas (ella no peda fusilamiento para Juan pero si para Balderas). Unos das despus nadie se acordaba de esto. Balderas fue fusilado un ao despus por otros problemas.
En Radiola comamos dos a tres veces al da, solo cuando los operativos entraron llegamos a pasar hasta tres das sin comer.
Como el diez de junio regres de Chalatenango, Rigo, el responsable de los servicios en el BCA, con l venan otros combatientes. A mi me ordenaron incorporarme en la unidad combativa que mandaba Berti. Rigo se qued de responsable en Radiola.
Entre el trece y el quince de junio ya estaba con Berti. El jefe de pelotn era Alfonso, nuestro radista, Manolo, nuestra enfermera, Maricela, de 16 aos, y unos 30 combatientes, entre ellos seis de las FPL. Al da siguiente de contactarnos nos fuimos hacia la zona baja, caminamos de noche, lloviendo, el ruido de la lluvia apag el de nuestros pasos y el agua escondi las huellas. Antes que amaneciera estbamos en El Seretal. Entre 6 y 6:30 de la maana se enviaron dos patrullajes hacia diferentes lugares y se coloc una escuadra en emboscada a unos cinco minutos de donde estbamos, hacia donde creamos que era mas posible que llegara el enemigo, Berti y yo nos reunimos para hablar de la situacin interna en esta unidad y de los planes polticos y militares. Como a las nueve regresaron los patrullajes, hallaron rastros de soldados pero no los vieron, otros seis hombres se colocaron en emboscada hacia otro lado, tambin a unos cinco minutos. Al medioda una patrulla enemiga choc con una de las escuadras emboscadas, en esos das eran de seis combatientes. Fue un combate breve pero intenso, el enemigo se qued lanzando granadas de M-79 y escuchamos dos bazukazos. Media hora despus del primer choque y a unos 150 metros del anterior, hubo otro combate, igual de breve e intenso, de nuevo los compas se replegaron y el enemigo se qued tirando granadas de M-79. Haban avanzado por una vereda que atravesaba el casero en ruinas, la semana anterior entre las casas haban tenido bajas
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con cazabobos y cuando eso les suceda muchas veces no volvan a pasar por el mismo sitio, lo rodeaban creyendo que segua minado. Pasaron como a unos 70 metros de nosotros rumbo al lago, su volumen de fuego era alto, sabamos que era el BIRI Belloso, era caracterstico en ellos el uso intenso de los lanzagranadas M-79, llevaban un herido, nosotros parapetados en los cercos de piedra y en los rboles nos quedamos esperando, no tuvimos bajas.
La escuadra que haba combatido se coloc en otra posicin. Los de la otra emboscada observaban el avance de una patrulla del batalln Pantera, los dems nos replegamos a unos 300 metros hacia el oeste ya no hubieron combates ni supimos por donde se fueron las patrullas enemigas. Esas emboscadas, ms bien parecan combates de encuentro, pues lo plano del terreno y lo tupido de la vegetacin (zacate), muchas veces no permita verlos con mayor anticipacin. Como a las tres de la tarde llegaron tres helicpteros (dos Huey y un Hughes-5OO), rafaguearon, granadearon y rocketearon el casero y sus alrededores, cada Huey tir de 30 a 35 rockets y como 60 granadas de M-79, nos protegimos por fuera del casero y no tuvimos problema, en algunos lugares el terreno qued con un aspecto parecido al de la roza antes de la siembra. Al anochecer regresamos al casero, haba yucas (tubrculo comestible), comeramos y despus nos iramos hacia otro lugar. Andaban con nosotros tres compaeros encargados de la cocina, dos mujeres y un hombre, que cuando se poda cocinaban. Nos reunimos en una casa que se mantena en buenas condiciones, ah se cocinara para que no se viera el fuego, el enemigo la crea minada y por eso no la haba destruido, tenan miedo de meterse a ella, dos veces haban cado ah en dos cazabobos. Cuando apenas bamos a cocer las yucas llegaron tres helicpteros, eran como las ocho de la noche y volvieron a atacar el casero. Esta vez las granadas y rockets nos cayeron ms cerca (algunos a unos 10 15 metros) nos protegimos en unos refugios antiareos, una hora despus se fueron. Decidimos no prender fuego porque poda haber algn PRAL detectando ruidos y luces. Unas horas despus abandonamos el rea, nos dividimos en dos grupos, cada uno con un radio de dos metros. Berti y yo nos fuimos hacia el oeste, queramos explorar otros lugares y caseros y realizar propaganda armada por el puente de Colima (fuera del frente de guerra), el otro grupo se fue hacia el este. Dormimos fuera del casero y amaneciendo empezamos a caminar, pasamos a revisar unos cazabobos que hacia ese lado estaban colocados. Los cazabobos que la lluvia o los animales descubran, los volvamos a cubrir, cuando estallaban, casi siempre alcanzbamos a orlos, tambin podan escucharlos los compas que estaban en la zona alta. Llegamos a una pila de agua por el rumbo de un casero llamado El Corozal, tomamos agua y cuando estbamos recostados a la sombra de un rbol, descansando, llego el guardia a avisarnos que venan los soldados, nos apartamos y escondimos. Ellos llegaron a tomar agua donde acabbamos de hacerlo nosotros, eran entre 50 y 60, los observamos en silencio, con los fusiles listos para abrir fuego, descansaron unos minutos y se fueron. Seguimos nuestro camino acercndonos mas hacia la orilla del lago. El zacate alcanzaba como metro y medio de altura, en algunas partes un poco mas y nos cubra, estaba muy tupido y era la mayora de vegetacin. Por la orilla del lago y los caseros haban arboles. Ellos trataban de encontrarnos por los caseros y zonas con rboles, mientras nosotros los buscbamos (y les minbamos), por los caminos, las elevaciones y donde haba trincheras. Los dos avanzbamos con el mayor sigilo posible, nosotros borrbamos cuidadosamente nuestras huellas, ellos por desplazarse en unidades mas grandes, dejaban muchas.
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Cuando avanzbamos entre el zacate, a campo traviesa (por lo tupido era muy lento y difcil), el ltimo levantaba el zacate que los primeros pisbamos. Cuando era por veredas (Guazapa tena muchas veredas), lo hacamos con mucho cuidado, con los sentidos atentos, con los msculos tensos y el fusil listo para usarse, en cualquier momento nos encontrbamos. Los soldados tambin haban aprendido del operativo y sus desplazamientos ahora eran mas sigilosos. En los ltimos quince das de junio en dos ocasiones al abrir el zacate los compas y los soldados se hallaron de frente y a unos dos metros de distancia. La sorpresa fue mutua y los balazos se produjeron con rapidez replegndose ambos en sentido contrario, nosotros sin bajas. Otra vez cuatro combatientes exploraban un camino, el de la vanguardia avanzaba encorvado, el zacate se entrelazaba abundantemente sobre el camino cubrindolo, de repente casi choc con la cabeza de un soldado que avanzaba a gatas mirando hacia el suelo, buscando minas. Los dos se sobresaltaron, el compa se tendi pecho a tierra a un lado del camino y empez a disparar, los dos primeros soldados corrieron pero otros, unos metros atrs, dispararon. No se miraban entre si pues el zacate cubra a los dos grupos, pero el fuego de los soldados era muy intenso con fusiles y ametralladoras. l se rod y arrastr alejndose del camino, al darse cuenta que los otros tres compas haban corrido dejndolo solo. Camin por entre el zacatal pero como era muy tupido y no lo dejaba avanzar rpido, volvi a saltar al camino y con su fusil en rfaga, avanz, alejndose del enemigo, que seguan disparando y haban empezado a lanzar granadas de fusil y de M-79. Como cinco minutos tardaron los soldados en avanzar, lo hicieron por el camino, dos patrullas ms acudieron a apoyarlos, sin xito En los combates de encuentro nuestra actitud era la de abrir fuego y replegarnos, hiciramos bajas o no. En cambio, ellos, despus de los primeros disparos se parapetaban lo mejor posible y con un fuego masivo, de fusiles en rfaga, ametralladoras y armas de apoyo, buscaban obligarnos a no movernos (fijarnos al terreno), para tratar de maniobrar rpidamente con soldados de esa patrulla o con otras patrullas. A esto se poda agregar el fuego areo y las unidades helitransportadas, que acudan a apoyarlos.
Cuando la guerra empez, los soldados eran lentos y torpes para la maniobra, pero conforme esta se desarroll fueron mejorando, sobre todo los lites. En las emboscadas a vehculos, en los primeros aos de guerra (81-83), cuando sentan el fuego, o no se movan del vehculo o saltaban huyendo, los que podan. En 86 y 87 haba fuerzas que al emboscarles el vehculo en que iban, y solo hacerles unas bajas, se paraban mas adelante, se bajaban corriendo y avanzaban tratando de envolver a los emboscadores. Los batallones lites cuando chocaban con una unidad pequea, corran tratando de capturarlos vivos, si alguno de los soldados caa, no lo recogan y seguan corriendo y gritando Vivo! Vivo! Vivo!. Para detenerlos haba que tirar a varios, segn el tamao de la unidad y la moral que trajeran, o enfrentarlos con un alto volumen de fuego. Si no logrbamos pararlos, entonces debamos movernos rpido. Las dotaciones de los fusiles vari de acuerdo a las diferentes condiciones logsticas, durante el Fnix, algunos solo traamos como 50 cartuchos y sin posibilidad de renovarlos, en esas condiciones lo pensbamos bastante antes de tirar una rfaga. En los batallones lites durante el Fnix se hizo muy frecuente el uso del lanzacohetes LOW72, una bazooka norteamericana "desechable" que solo puede hacer un disparo, no se puede recargar, es potente y ligera. No se como las distribuan pero en algunas patrullas mas o menos la mitad de ellos la llevaban. Nosotros solo traamos fusiles, los cazabobos y un lanzagranadas M-79 de un solo tiro (su funcionamiento es como el de las escopetas, cada vez que se tira una granada se "quiebra", se tira el casquillo y se coloca otra granada en la recmara) con dos o tres granadas. Algunas
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fuerzas como el BRAC (en el lado sur) les vi usar la ametralladora M-60 y el lanzacohetes RPG7.
Seguimos explorando, hallamos muchas huellas de sus patrullajes, algunas frescas pero no vimos a los soldados. Cerca de las cinco de la tarde nos detuvimos como a unos veinte minutos de la orilla del lago, en una barranca hallamos "jutes" (caracoles pequeos) que cocimos con agua y sal en latas pequeas (de las que tiraban los soldados y que haban en gran cantidad). Los "jutes" antes de cocerlos hay que romperles con el "lomo" de un cuchillo o machete uno de sus extremos por donde una vez cocidos se succiona el contenido uno por uno. Cuando todos comamos "jutes" muchos sonidos de la succin sonaban como besos, no faltaba algn un combatiente de extraccin urbana, que deca - Me siento como en el cine, un beso atrs, otro adelante, otro a la derecha, otro a la izquierda, besos por todos lados.
Al da siguiente exploramos otros caseros avanzando por el monte. Por la noche dormimos en una barranca que tena suficiente vegetacin para encubrirnos, ah pasamos el tercer da. Como seguridad mantenamos dos escuadras en unas elevaciones pequeas que nos quedaban como a unos 300 metros. Hctor, el encargado de la cocina, un compaero como de 27 aos, disciplinado y buen combatiente, coci papayas verdes en unas latas grandes que encontr tiradas. Hctor que antes haba sido el responsable de la cooperativa de pesca conoca algunos pescadores, simpatizantes, que vivan del lado del puente Colima, por lo que al da siguiente fue con Ren Perraje, un jefe de escuadra, y otros tres combatientes a la orilla del lago a contactarlos. Hallaron a algunos de los que buscaban, y a uno de ellos le dieron dinero para que les comprara leche en polvo, azcar, sal y arroz. Acordaron que traeran las compras dos das despus. Tambin hubo gente desconocida y algunas lanchas "Piraas" patrullando, las que aparentemente no los detectaron. Habamos valorado que poda ser peligroso pero decidimos correr el riesgo. Al da siguiente Berti, Hctor, Ren, otro compaero y yo fuimos a valorar el terreno para ver la posibilidad de acercarnos por ah al puente y anocheciendo repartir nuestros volantes y hostigar al enemigo, vimos unas diez lanchas de pescadores y tres piraas". Al tercer da fueron Hctor, Ren y cinco compaeros a buscar las cosas encargadas. Cuando salieron les indicamos que fueran desconfiados que aunque tenamos hambre, sera mejor perder los encargos que arriesgarse mucho. Como a las dos horas omos un combate. Claramente, durante algunos minutos nos lleg el sonido de largas rfagas de fusil y ametralladoras intercaladas con fuego graneado y explosiones de granadas. Despus, mientras el sonido de los fusiles se iba apagando y volvindose espordico, llego un helicptero que ametrall y rockete una zona un poco mas alejada de la orilla del lago, en direccin del sitio del combate. No nos qued duda que haba sido con ellos, reforzamos las guardias y con incertidumbre pero confiando en la experiencia de nuestros compaeros, esperamos. Una media hora despus de que el combate termin llegaron los compas y explicaron. Se haban acercado al lago nicamente Hctor, Ren y otro combatiente, a los dems los dejaron como a 400 metros, pues la vegetacin era baja y con algunas reas desprovistas de ella. Se acercaron por unos arbustos ah dejaron al otro compaero, como a 150 metros de la orilla listo para cubrirlos con el fuego de su fusil, ellos se quitaron las mochilas y las dejaron escondidas. Caminaron como unos 150 metros sin vegetacin con los fusiles escondidos entre unas ramas que llevaban en las manos (no tenamos pistolas), no se vean "piraas", solo "pescadores", algunos estaban cerca de la orilla.
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El hombre que traera los encargos los vio, les hizo seas y remando en su bote se acerc. Cuando los compas estuvieron como a cinco metros de la orilla, varios M-16 que aparecieron en manos de otros "pescadores", abrieron fuego. Ellos rodaron disparando, se levantaron y corrieron. A sus espaldas desde dos lugares diferentes dos ametralladoras y varios fusiles intentaron cerrarles la retirada. El que deba cubrirles durante el repliegue huy sin disparar, ellos no dejaron de correr y disparar, algunas granadas de M-79 empezaron a explotar a su alrededor, como pudieron se fueron escalonando para salir. Unos 30 soldados maniobraron queriendo cerrarles el paso, mientras otros disparaban. Vieron caer a un soldado ellos siguieron avanzando, rodaron, se arrastraron, corrieron y cuando estaban como a 300 metros de la orilla lleg el helicptero. Siguieron replegndose, ya sin disparar, solo cubrindose entre los arbustos que ya eran mas abundantes, hallaron a los otros compas y se dirigieron al campamento. Atrs, el helicptero y algunos soldados seguan disparando hacia los lugares donde haba vegetacin. A los compas no les pas nada, solo venan con la ropa un poco mas sucia y rota. El SIM capt que los soldados tuvieron dos bajas, ya no fuimos al puente de Colima a realizar lo planeado, ese combate haba sido como a media hora, de distancia de ste, seguro se escuch mucho mas all. Por la noche desde el puente estuvieron tirando con un mortero de 120 mm., hacia la parte alta de Guazapa. Al da siguiente, por la maana, como a unos 50 metros de una de las escuadras que mantenamos adelantadas, pas una compaa de soldados. Los militares no los vieron, pasaron de largo, los compas, escondidos en el monte no dispararon, se fueron corriendo a avisarnos. Berti los regres a su posicin, dicindoles que se mantuvieran ah, y si el enemigo avanzaba sobre nosotros abrieran fuego. Pasamos el da esperando el combate y cubriendo otros flancos (las condiciones del terreno y la movilidad enemiga nos obligaban a mantenernos en ese lugar). No pas nada, ah dormimos y amaneciendo nos movimos hacia otro lado, seguimos explorando. Como a las cuatro de la tarde, Berti, Manolo, dos combatientes y yo nos alejamos un poco de los dems buscando una elevacin para poder comunicarnos con Norberto. Subimos a la cima de una loma como de 50 metros de alto, haba estado lloviendo y se mantena nublado. Al subir cruzamos una brecha como de cuatro metros de ancho que pasaba a un lado de la base de la loma, ah dejamos a un combatiente de guardia y nos llevamos al otro. Cuando estbamos terminando de hacer la llamada, el guardia que estaba abajo subi corriendo y hacindonos seas. Nos ocultamos y cubrimos y vimos pasar por la brecha mas de cien soldados, todos con sus capotes puestos, caminando trabajosamente mientras sus botas se hundan en el lodo, algunos cojeaban, quizs por las ampollas en los pies, otros usaban el fusil como bastn o lo llevaban descansando sobre el hombro, como un palo de lea, todos arrastraban su cansancio y tal vez su miedo. El murmullo de sus voces y pasos se fue haciendo lejano y apagndose hasta desaparecer rumbo al puente de Colima.
Pasamos otro da explorando por el lado de "La Caja, y otros caseros cercanos, en todos ellos haba muchas huellas de los soldados, algunas muy frescas. Ya habamos valorado que por lo que pas en el lago que nos buscaran por el lado poniente de la zona baja y que al no hallarnos en los caseros se iran hacia una pequea montaa localizada entre el puente Colima y La Caja. Decidimos eludir su concentracin de fueras y movernos hacia el oriente. Al da siguiente, amaneciendo, salimos hacia el rumbo de El Seretal. Otra vez hacia el lugar en donde unos 10 das antes habamos estado, as eran los movimientos, de acuerdo a la valoracin que hacamos de la situacin tctica podamos regresar o no a un lugar y pasar minutos o das en l. Cuando bamos a empezar a bajar una loma por el lado de Valle Verde, entre el zacate vimos unos 30 a 40 soldados que se movan abajo de nosotros, como a 100 metros de distancia, no nos vieron iban rumbo a El Corozal, quizs ms adelante, hacia el lugar del ltimo combate, a juntarse con otras patrullas para concentrarse ahora en esa rea y peinar el terreno buscndonos.
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Como a las cinco de la tarde estbamos en la orilla del casero, ah nos juntamos con los otros compas que habamos dejado por ese lado, por radio los habamos contactado. En estos das haba habido otros dos ataques nocturnos de helicpteros sobre este lugar. Ellos estuvieron cerca y durante el da se haban dedicado a eludir los patrullajes entre El Chaparral, Zacamil y El Seretal. Los cazabobos haban hecho otras tres bajas a los soldados.
En ese tiempo tratbamos de hacer la mayora de bajas con los cazabobos, sobre todo en la zona baja en donde lo plano del terreno y lo escaso de parapetos no nos favoreca en los enfrentamientos, adems la fuerza enemiga que en ese momento enfrentbamos en esas reas era un batalln elite, y por sus caractersticas numricas, de movilidad, moral, de posibilidad de apoyo y capacidad de fuego, nos resultaba mas peligroso. Anocheciendo, Hctor sac una tarraya de un depsito (por aqu haba estado la cooperativa de pesca y esta era una de las causas por las que regresbamos a El Seretal), y se fue a pescar, una escuadra lo acompa. Los dems entramos al casero a buscar unas ollas, que por ah tenamos escondidas, recoger la lea y preparar el fuego. Uno de los combatientes que fueron con Hctor agarr a mordidas la primer tilapia que sacaron. Ante el asombro de los dems que miraban como se le mova en las manos aquel pescado, le arranc unos pedazos de carne, los mastic y trag y volteando a ver a los dems, apenado les dijo - Pchica, ya no aguantaba el hambre. Agarraron varias tilapias, las cocimos con agua y sal, todos estbamos contentos, el pescado y seguir vivos nos alegraba. Esa noche no hubo novedades.
Por la maana salieron nuestros dos patrullajes, diez minutos despus escuchamos una fuerte explosin por donde se haban ido. Mandamos a otros compaeros a investigar que haba pasado, mientras regresaban lleg un perro que se quejaba y caminaba con mucha dificultad. Como a unos 200 metros de donde estbamos, entre el casero, hallaron una batera de radio PRC-77 y restos de una granada de can de 90 mm. Los soldados haban dejado un cazabobo con una granada de can, listo para accionarse con sistema elctrico al tropezar un hilo de camo. Estaba colocado en un lugar por donde habamos pasado la noche anterior, por all pasaron los que fueron al patrullaje, afortunadamente no lo tocamos, pero el perro tropez con l y lo accion. Ese fue un da sin combates ni ataques areos, siempre mantenamos las dos escuadras emboscadas. Mas que emboscadas parecan guardias, pues el terreno no era apropiado para esto, los compas se colocaban pecho a tierra, escondidos entre el zacate con los cazabobos colocados a unos cinco minutos de distancia, esperaban sobre dos veredas que llegaban hasta nosotros. A unos cien metros del campamento un guardia vigilaba otro sector. Estuvimos reunidos con algunos compaeros, hubo quienes plantearon que queran permiso para ir a descansar, el Moreno", un jefe de escuadra nos dijo: - Compas, yo no me quiero desertar pero ya no aguanto, me siento muy cansado. Haba quienes estaban desde el inicio del operativo sin salir de Guazapa, los mas frescos eran los combatientes de las FPL (que venan de una zona guerrillera conocida comnmente como Piedra, al otro lado de la Carretera Troncal del Norte) y cuatro de los que haban llegado de Cabaas. Por la noche cocimos y comimos yucas.
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En el lago los marinos patrullaban cerca de la orilla en sus "piraas". Dormimos sin novedad.
En la maana como a las once horas, una de las escuadras adelantadas, que no tena radio, mand un correo avisando que venia el enemigo y que era casi seguro que chocara con ellos. Cuando le indicbamos al correo que regresara con las indicaciones ue le habamos dado, escuchamos el combate, dur como cinco minutos y despus sigui un silencio como de treinta minutos. En ese lapso mandamos otra escuadra, con un radio, a que los apoyara y distribuimos a los dems cubriendo otros flancos para enfrentar la maniobra. Eran como 70 soldados del "Belloso, su silencio indicaba que tal vez estaban maniobrando, decidimos esperar y colocamos dos cazabobos por donde cremos que entraran. Como a 200 metros atrs de las posiciones de los compas que haban combatido estbamos Berti Manolo y yo comunicndonos con Norberto (cada vez que haba combates el SIM se comunicaba con nosotros para darnos informacin que ellos captaban de las comunicaciones enemigas), como a diez metros de nosotros estaban Hctor, las cocineras y la enfermera, sentados en el suelo esperando. A esa altura de la guerra casi todos podamos distinguir con facilidad el sonido de salida de las diferentes granadas de las armas de apoyo. Claramente escuchamos la salida de una granada del can de 90 mm., nadie se cubri, nos creamos seguros en nuestra posicin, y unos segundos despus hizo explosin en el tronco de un rbol que estaba como a unos diez metros de nosotros, nos tendimos pecho a tierra y nos rodamos de manera refleja, las esquirlas ya haban volado, pero el rbol era grueso y nos haba protegido, de no ser as por lo menos uno (o varios), habra sido herido. Cuando por circunstancias casuales se sala ileso de algn incidente peligroso no faltaba algn combatiente que bromeando deca: "El compaero dios est con nosotros", "El factor dios tambin cuenta" o "Dios es marxista. El enemigo hizo fuego de fusilera y us sus armas de apoyo otras dos veces sin conseguir pasar, otra patrulla enemiga lleg al apoyo, choc con otra escuadra nuestra, un soldado cay en un cazabobo y otro fue alcanzado por un fusil. El combate se volvi ms intenso, decidimos replegarnos, llevbamos un compa con un rozn en una pierna, lo que no le impeda caminar. Nos fuimos hacia El Chaparral. Saliendo de El Seretal hallamos un sitio que por las huellas valoramos que ah haban estado emboscados los soldados durante varios das, esperndonos.
Por El Chaparral estuvimos otros das, movindonos, eludiendo sus patrullajes, tratando de hacerles bajas y buscando que comer. Era el gato contra el ratn, pero un ratn gil que se escapaba hacia la retaguardia que morda y golpeaba por detrs, por los lados, por el frente, de da y de noche y con los cazabobos dificultaba la movilidad del gato. Tuvimos otros choques breves y les hicimos otras cinco bajas con los cazabobos. Todo junio y julio el BIRI Ramn Belloso estuvo en el lado norte. Berti segua siendo el jefe tctico que tomaba las decisiones correctas con la rapidez necesaria, que empujaba a los vacilantes y mantena la serenidad en los momentos difciles, en el trato con los combatientes era sencillo, exigente, fraterno y se preocupaba por su desarrollo militar. Una vez tuvimos un combatiente como de quince aos, recin llegado de un refugio de masas y que tena mucho miedo, al grado que cuando se le mand a una accin lloraba y deca que lo que queramos era que lo mataran, que lo mandbamos a que el enemigo lo hiciera pedazos. Berti, para darle confianza, lo llev un da a tirarle a los soldados, para ello, le explic: - Los vas a ver, cuando yo te diga les vas a tirar y cuando ellos nos contesten, no vas a correr, vas a hacer todo lo que yo haga.
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Con ellos fue otro combatiente, llegaron como a 50 metros del enemigo, los observaron un rato y cuando not que el muchacho se senta seguro le orden que les tirara. Los soldados contestaron con fusilera, una ametralladora M-60 y algunas granadas de M-79. Berti y el muchacho se tendieron pecho a tierra y cuando el fuego ces se levantaron y replegaron caminando despacio, encorvados, cubrindose. El otro combatiente al sentir el fuego enemigo sali corriendo y rodndose, llegando al campamento con raspones, tiznado y con la ropa mas rota (eso fue en abril y el terreno estaba quemado). El muchacho regres contento y empez a mostrar mas seguridad, un da me coment - Ese teniente se ve todo flaco, jorobado y chueco de las patas, pero de plano si que me convence. A otro combatiente le escuche - Este Berti es demasiado calmado, por eso un da nos pueden matar, a mi me da miedo andar con el. A mi me pareca un buen jefe, el mejor jefe tctico que tenamos en ese momento. Aunque Norberto y yo conseguamos empujar a los combatientes cuando titubeaban, nos faltaba mucho de la experiencia y capacidad militar que l tena.
A los compas de las FPL se les cumpli el tiempo de estar con nosotros, un mes, no quisieron esperar ni un da mas, se fueron muy temprano y con paso ligero, solo iban seis, de los doce que llegaron. Dijeron que al llegar a su base solicitaran a su responsable que enviaran ms combatientes pues ellos se sentan cansados, ya no vinieron otros.
Cinco combatientes de la U2 y ocho combatientes del BCA, realizaron un ataque de aniquilamiento y recuperacin a una posicin enemiga por el lado del pueblo El Paisnal, al oeste de la carretera Troncal del Norte, hicieron como 50 bajas, recuperaron unos diez fusiles M-16, un lanzagranadas M-79 y una ametralladora M-60, muri uno de la U2.
Empezando junio en un casero de la zona alta, cuatro combatientes hallaron a un hombre de pelo canoso, como de 60 aos, o mas, descalzo y con su ropa muy rota. Cuando el hombre vio a los compas quiso correr, stos le marcaron el alto encaonndolo, estaba muy asustado y al acercrsele los compas, mirndolos de arriba abajo, mientras una temerosa sonrisa luchaba por asomarse en su cara, les pregunt - Son compas? Verdad que son compas?. No le contestaron y lo observaron desconfiando de l. El hombre muy emocionado segua preguntando - Verdad que son compas?". Un compaero de otra escuadra se le acerc, reconocindose mutuamente, era un compaero. El viejo se puso a llorar y los abraz, dicindoles - No se vayan ahorita regreso.
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Y se fue corriendo por una barranca. A los diez o quince minutos regres, vena con una mujer tambin como de 60 aos y una nia de entre 8 y diez. La mujer llorando abraz a los compas y mientras los besaba les deca - Yo saba que no podan irse, que aqu estaban, que los tenamos que encontrar algn da, que no podan dejarnos. Eran compaeros de masas, el enemigo no los haba hallado, tenan casi seis meses de pasar bajo tierra la mayora de los das, en su refugio secreto, saliendo solo algunas veces y por las noches a conseguir agua y comida. Sobre su refugio llegaron a estar parados los soldados, y otro da desde ah dispararon con una ametralladora. Desde mediados de febrero no vean a ningn compaero, pero nunca perdieron la confianza de volver a vernos. Unos das despus fueron enviados hacia un refugio de masas en San Salvador, donde los recibieron otros compaeros, no se queran ir de Guazapa, se fueron llorando. Un mes y medio despus, otro compaero de tambin unos 60 aos que trabajaba en el servicio de logstica de la plana mayor y que tena tres hijos ah, Francis, Macario y Jocote y que para caminar se apoyaba en un bastn, sali del frente, cumpliendo una orden de salir. Cuando se iba lo escuch decir llorando - Por que tengo que irme? si aqu nac, esta es mi tierra y aqu quiero morir. Estos ejemplos de confianza, decisin y cario, eran aire refrescante para nuestros sentimientos, en los das difciles. Yo los usaba en mi trabajo de comisario para darles ms fuerza y nimo a los combatientes.
Berti y yo fuimos convocados a una reunin al campamento donde estaba Norberto, para los primeros das de julio. Decidimos dejar la unidad combativa en la zona alta, Alfonso qued al mando de ellos. Norberto estaba en el lado oeste del frente, en la zona alta, en unas lomas que quedaban despus de El Copinolito y cerca de la base enemiga de El Roblar. Quizs por la cercana de esta base, poco patrullaban por ah los soldados, all haban como 90 compaeros o ms, entre ellos, el colectivo de conduccin de la RN en Guazapa. Estuvimos reunidos como cinco das Norberto, Berti, Rigo, Arnoldo y yo, hicimos balance y planificamos. El esfuerzo principal segua siendo la derrota del operativo Fnix, uno de los problemas mas sentidos era la alimentacin, nos planteamos lograr dos comidas al da para todos y realizar con la unidad combativa de Berti, un mnimo de 20 bajas mensuales y algunas acciones de sabotajes, el taller nos proporcionara cazabobos y cargas explosivas para volar torres y postes. El trabajo poltico en el BCA fue con la misma orientacin, seguir impulsando el esfuerzo de hacer funcionar la estructura de partido, lograr que cada militante fuera un comisario poltico, mantener alta la moral combativa, educar en los principios revolucionarios y elevar la claridad poltica sobre los objetivos de la lucha.. Rigo seguira en Radiola con la misma funcin, Berti y yo con la unidad combativa. Arnoldo qued con Norberto apoyndole en algunos enlaces para la zona metropolitana, San Salvador. Al termino de la reunin Berti y Rigo se fueron a sus respectivos campamentos, yo me qued con Norberto otros das, habamos mandado llamar a Alfonso ya una enfermera, ella era la hija de un compaero de partido con responsabilidad en las masas del frente y que en ese entonces estaba en un refugio de San Salvador, moralmente sentamos la obligacin de responder por ella. Desde haca unos das se deca que era la mujer de Alfonso, que dorman juntos.
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Ante lo que cremos hechos consumados tratamos de formalizar una relacin de pareja y que Alfonso fuera responsable con ella, l tena de 20 a 22 aos, ella 15 16. Durante unos tres das estuvimos reunindonos con ellos, negaron la existencia de relaciones sexuales y de noviazgo. Los combatientes afirmaban haberlos visto dormir abrazados, y decan Pero quien va a creer que si duermen abrazados, en lo oscuro no hagan otra cosa". Alfonso se qued otros das ah, pues tambin se le haban observado algunas actitudes incorrectas en el trato hacia algunos combatientes y baja combatividad en algunos momentos, al platicar todo esto con l, aflor una crisis emocional y decidimos se quedara unos das con Norberto, descansando. Vicente asumi la jefatura del pelotn, aunque conoca menos el terreno, confibamos en su capacidad.
Al comisario poltico, entre otras tareas, le corresponda platicar con los combatientes cuando haban problemas emocionales e ideolgicos. Aunque no fuera por eso, yo me planteaba platicar por lo menos una vez al mes con cada compaero, para ver como se sentan. Estas plticas tena que hacerlas buscando la forma en que no se resintieran cuando se les hacan sealamientos crticos. Cuando alguno presentaba mas problemas buscaba platicar mas tiempo con l. No tenamos claridad que algunos de los problemas que tratbamos eran emocionales y que en cierta forma los estbamos sicoterapeando todo lo veamos y tratbamos como problemas ideolgicos y en las charlas con ellos, buscbamos incentivar sus capacidades humanas, darles mayor claridad del proceso poltico que vivan, reforzar su confianza en la revolucin, su amor al pueblo y su odio hacia el enemigo. Queramos combatientes crticos, activos, con sentimientos superiores, pero a la distancia, puedo decir que nuestro trabajo muchas veces fue insuficiente, impulsado por unas pocas golondrinas que no hacamos verano y a veces hasta doctrinario.
En ese tiempo empezaron a regresar las masas. El enemigo no haba podido impulsar su proyecto de repoblacin con masas controladas por ellos, llegaron algunos a visitar el casero de Aguacayo, cerca de Suchitoto y la Calle Nueva, pero no regresaron, creo que le tenan miedo al frente de guerra. En Usulutn cuando los yanquis lanzaron el operativo Plan Conara, tambin llevaron algunas masas reaccionarias que se quedaron unos das, pero se asustaron con los combates y se fueron. El enemigo sequa propagandizando el xito del operativo Fnix, aunque haba disminuido su triunfalismo y reconocan algunos hechos. En mayo declararon que haban detectado el paso de columnas guerrilleras hacia Guazapa. Cuando segn ellos estaba prximo el arribo de personas "honestas y trabajadoras", "defensoras de la libertad y la democracia" y enemigas del "cruel comunismo", a la zona de Guazapa, una maana, llegaron 232 familias del FMLN que se asentaron, en Aguacayo, con ellas iban algunos ciudadanos norteamericanos representantes de diferentes iglesias. El BIRI Belloso que segua en el lado norte acordon el casero. Los compaeros de masas, conocedores del terreno, burlaron el cerco enemigo y se metieron hasta un lugar llamado El Barillo. El enemigo fingi un enfrentamiento cerca de ellos para intimidarlos y que se fueran, pero la gente no se asust y sigui firme en su propsito. Ese mismo da el FMLN emiti un boletn de prensa denunciando el hostigamiento a que eran sometidas estas familias y responsabiliz a la FAES de cualquier agresin que pudieran sufrir. Lo dio a conocer la radio Farabundo Mart y al da siguiente por la maana, la radio Venceremos. No se que da fue, pero los norteamericanos representantes de las iglesias, fueron subidos a la fuerza, cargados, en camiones del ejrcito y trasladados a San Salvador. El gobierno acept que se quedaran 230 familias que llevaban documentos de propiedad, pensaron que no aguantaran la presin a que se les sometera y se regresaran, por otro lado el momento poltico les amarraba las manos para reprimirlas abiertamente. Una compaa del "Belloso" se qued a vivir con ellos,
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en el da llegaba el Batalln Pantera y vino gente de Suchitoto para sealar a los que eran de la guerrilla. Aviones y helicpteros pasaron en vuelos rasantes sobre sus improvisadas casas, rafagueando y bombardeando en los alrededores, no se les permita moverse libremente en el frente y a una determinada hora se les "encerraba" en el casero. El primer mes fue el de presin mas intensa, algunos dirigentes fueron encarcelados. Una compaera fue detenida una semana despus de que en un combate de encuentro de una de nuestros pelotones mataron a su hijo. No pudimos rescatar su cadver y la relacionaron con l. Aprovechando las lluvias las masas empezaron a sembrar y poco a poco fueron ganando terreno. Ya no eran las masas ilegales de otro momento de la guerra, que cuando entraban los soldados corran a esconderse y se replegaban junto a las unidades militares guerrilleras que las defendan o escapaban hasta otro frente de guerra, ya no hacan guardia armados para cubrir algn sector del frente de guerra, ni convivan diariamente con la guerrilla, ni los mortereaban desde El Caballito, ni tendran que ir a requisar gallinas en diciembre a las granjas que estaban por "La Troncal" o cumplir abiertamente tareas de apoyo al ejrcito popular. Ahora eran legales, tenan que aprender a ver de cerca a los soldados a no correr ante los aviones y helicpteros, a enmascarar su cario hacia los guerrilleros, para que no los detectaran, y a buscar con el tiempo como relacionarse con nosotros y apoyarnos.
Dejamos de movernos por ah, para no dar pretexto al enemigo de que "en un combate al cruzarse el fuego, murieran personas desarmadas de la poblacin civil". Mandamos a una escuadra a retirar unos cazabobos que tenamos por ese lado, dos de ellos, por desconocimiento del lugar exacto en que estaban, no se pudieron quitar pero unos das despus, se convirtieron en otras dos bajas para los soldados.
Buena parte de lo que pas con las masas el da que llegaron lo estuvimos captando a travs de la intercepcin de las comunicaciones enemigas que hacia el SIM. A lo largo del Fnix y de toda la guerra este fue un trabajo muy importante que permita recoger informacin fresca que se usaba en las mismas acciones de combate o en otros momentos. Cuando la guerra empez y se tuvieron los primeros radios PRC-77, la experiencia y conocimiento de este trabajo era poca y cuando se escuchaban las comunicaciones enemigas se desaprovechaba una buena parte de la informacin que de ah se captaba. Empezaron a escribir a mano cuadernos enteros, con datos y hechos que parecan triviales, que no tenan una utilidad inmediata ni pareca que lo tendran en el futuro, pero que poco a poco fueron teniendo importancia (algunos nunca). Paulatinamente se agudiz su capacidad de separar lo esencial de lo secundario y se fueron conformando equipos de trabajo en todos los frentes de guerra y en los cinco partidos. Algunos se aburran de este trabajo de pasar horas y horas dndole vueltas a la perilla de un radio militar, en frecuencias bajas y altas, escuchando desde las cinco o seis de la maana hasta las ocho o diez de la noche y si haban acciones de la guerrilla u operativos del enemigo, toda la noche y tal vez varias noches. La informacin se fue completando, sistematizando y usando. En la prctica este servicio demostr su gran importancia cuando detectaba el avance del enemigo, que tipo de fuerza era, por donde vena, que iba a hacer, si avanzaba, se regresaba, si estaban desmoralizados, si nos estaban maniobrando, si nos haban detectado, si tenan bajas, si haban dejado armas tiradas y otros hechos. Alguna vez sirvi para confundir a los soldados y hacer que ellos mismos se hicieran bajas (lo que es dudoso que se deba hacer, pues por unas bajas se quema una importante fuente de infor83
macin), o para recuperar algn arma de apoyo. El enemigo se dio cuenta de la importancia de esto para la guerrilla y empez a realizar sus avances con los radios apagados y solo los prenda en caso muy necesario, cuando se rompa el secreto o se iniciaba el operativo, despus usaron el desmodulador, un aparato que distorsiona la voz y que para poder entender lo que se escucha, hace falta tener uno de estos, los compas lo llamaban Guiri-Guiri, porque le daba a la voz un sonido parecido al trinar de los periquitos australianos. El equipo del SIM adems del trabajo de intercepcin recababa y confirmaba informacin de radio, prensa, televisin, del trabajo del partido entre las masas de la periferia. Al interior del enemigo haban soldados y algunos funcionarios menores que daban informacin al SIM de Guazapa. La informacin buscada era sobre la estructura, el funcionamiento, el armamento, los jefes, actitudes de las diferentes fuerzas del enemigo. Con solo captar el indicativo (nombre con que se identificaban en las comunicaciones radiales) de una patrulla del ejrcito o la polica nos decan "es de la compaa tal, del batalln x y agregaban importante informacin adicional. En el equipo del SIM de la RN en Guazapa haba unos seis o siete compaeros dedicados a este trabajo, de los que Walter Funes era su responsable. l tena unos 28 aos, con tres o cuatro en este trabajo, muy activo, inteligente, risueo, platicador, agradable, mostraba mucho inters en su trabajo, odiaba las injusticias sociales y quera al pueblo. Algunos combatientes hablaban de su liberalismo sexual y decan que nunca dejaran a sus compaeras trabajar en el SIM pues ah se rolaban a las mujeres.
El enemigo tambin rastreaba las comunicaciones del FMLN, por lo que se hacia obligatorio el uso de claves para poder cifrar mensajes. Las comunicaciones se dividan en tcticas y estratgicas, las primeras eran las de unidades operativas y usaban radios de dos metros (VHF). Las segundas eran las comunicaciones entre frentes de guerra, partidos del FMLN, instancias estratgicas de los Partidos, y jefaturas superiores de sus ejrcitos, Para esto principalmente usaban radios de 30 y 40 metros (HF), en algunos casos de dos metros, sus claves eran algunas veces elaboradas por computadora y en ese caso solo se usaban una vez y se destruan. Para las comunicaciones tcticas cada radista tena una clave en uso y una de reserva, para las acciones se poda agregar una clave pequea, una hoja muy concreta. Algunas organizaciones tenan adems una clave para platicar entre responsables. Se deca que el enemigo poda grabar los mensajes cifrados del FMLN y guardarlos y que cuando caa una clave, con el uso de la computadora, se podan descifrar, con lo cual obtenan informacin que aunque fuera pasada, proporcionaba elementos para el conocimiento de la guerrilla. En el momento que una clave caa deba empezar a usarse otra. En los diferentes grupos del SIM haba compaeros que con su pensamiento lgico y algunas palabras de la clave, que se le escapaban a los soldados, podan descifrar sus mensajes encriptados.
Un patrullaje enemigo avanz rumbo al campamento de los compaeros de direccin y decidimos movernos hacia otro lado para eludirlos. Renato y su unidad haban matado una vaca (en una parte del frente haban vacas, gatos y perros que se haban vuelto salvajes), y cuando iban llegando con las piernas y brazos de la presa, se detect el movimiento enemigo. Hubo que dejar la carne, el patrullaje enemigo lleg a unos metros del campamento, sin ubicarlo y se regres a su punto de partida. Al da siguiente volvimos al mismo sitio, la carne tena "queresas" (gusanos que ponen las moscas), dudamos unos minutos, mientras veamos con asco y tristeza como se movan, escuchando que el hambre de varios meses nos deca en el odo, come, come. Al decidirse el primero, todos le entramos, la asamos y nos la terminamos.
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Otro da fuimos a traer yucas, caminamos como seis o siete horas en ir y venir del sembrado, estaban por el rumbo de El Caballito. Fuimos una comisin, llevamos para todos. Tambin fueron combatientes de la unidad combativa, algunos de ellos no guardaron las medidas de seguridad como ocultarse de la observacin de los soldados de El Caballito, pero no tuvimos problemas. Cuando les llamamos la atencin uno de ellos me contest - Que se preocupa compa si pa morirse es solo un ratito. Trajimos lo mas que pudimos, luego se repartieron raciones individuales, casi todos nos la comimos el mismo da, a esas alturas del operativo (y de la guerra) todos tenamos una sensacin crnica de hambre. En este campamento haba una cocina en una barranca empinada, que para bajar se tardaban como 20 minutos y para subir unos 30 o 40, algunos bromeando decan "Est lejos pero es para que en el camino les de hambre". Muchas veces se bajaba a la cocina con la esperanza de hallar algo para comer y al no encontrar nada o hallar algo muy escaso, se regresaban con mas hambre. En la parte alta del campamento se hicieron dos "cocinas vietnamitas", en las cuales el fuego se haca en un hoyo escarbado en la tierra y a partir de tres canales de unos diez o quince metros de largo, unos 40 centmetros de ancho y 25 a 30 de hondo, cubierto con trozos de madera o tejas y tierra, el humo se distribua en pequeas cantidades que al enfriarse sala a lo largo de los canales (como si fuera neblina), sin rebasar la copa de los rboles, evitando que se viera de lejos. Cerca de la guardia de la cocina frecuentemente llegaba un len (puma), tanto los compas como el len se acostumbraron a verse a unos metros y fue cotidiano en los comentarios de la cocina y en los reportes de guardia la presencia de ste.
Me reincorpor a la unidad combativa con Berti, el da que lo hice los compaeros de las FARN que estaban en el lado sur, haban trado frijoles y maz, a todos les dio mucha alegra ver los granos, algunos tenan dos y tres meses de no probar tortillas y la mayora de compaeros eran de extraccin campesina (90 a 95 %), por lo que las extraaban mucho, adems de que todos tenamos hambre. Alcanz para todos, pero por algn descuido en la higiene, quizs los frijoles, se contaminaron con algunas bacterias pues en los dos campamentos (unidad combativa y jefatura), tuvimos diarrea generalizada. En la unidad combativa toda la noche duraron los viajes a la letrina y hubo quienes lo hicimos hasta nueve veces, por la maana un combatiente ojeroso, rindose, sentndose de ladito, nos dijo: - Pchica, anoche el campamento se volvi diarrea. La alimentacin segua siendo un fuerte problema, los pelotones de abastecimiento no alcanzaban a cubrir las necesidades, muchas veces ni las de ellos, la mayora seguamos comiendo una vez al da (muchas veces solo lo que hallbamos en el monte, y a veces nada). Tenamos enfermos y compaeros debilitados, algunos de los que fueron al ataque por El Paisnal tambin haban regresado enfermos. En Radiola el BIRI Bracamontes comenz un operativo tomando Tenancingo que dur cerca de dos meses, Rigo no nos poda mandar nada, todos tenamos que ocupar tiempo para la "rebusca", buscar comida en el monte. Hctor se iba con el sapo y a veces traa algn armadillo que rpidamente desaparecamos (ramos como 40, pero con el hambre de unos 100), algunos a pedradas mataban pjaros cantores, pero uno o dos pajaritos no le quitaban el hambre ni al que los mataba. Un tlacuache, un zorrillo y un gato pasaron a mejor vida. Quien sabe si por el hambre pero el gato lo hallamos riqusimo y otros dos pagaron las consecuencias. El ultimo de los felinos estaba muy flaco, tena sarna, era tuerto (choco) y no poda correr. Dos veces lo agarraron y lo dejamos ir porque les
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daba asco a muchos, pero la tercera fue la vencida, lo cocimos con maz y unos pltanos tiernos cuyo grosor era como el de un dedo meique. El maz no se abland y no pudimos comerlo, pero del gato y los pltanos no qued nada, hasta algunos que "tenan asco", le entraron. Los productos naturales haban disminuido bastante, tanto por la accin devastadora de los soldados como por nuestra hambre. Los guineos ya era difcil encontrarlos sazones, la mayora estaban tan tiernos y delgados que al partirlos se quedaban pegados a la cscara. Algunas escuadras que al explorar hallaban aguacates verdes los enterraban para madurarlos, pero muchas veces no se poda regresar por ellos. Tambin comamos la raz de los rboles de jocote tierno (ciruela de las costas), cuando se poda cocamos los retoos (hojas tiernas) de algunos rboles, las hojas de chile, el tallo de la papaya. Durante un mes las hojas tiernas, a veces no tanto, de un rbol conocido como tampupo, nos ayud a contentar el estomago. Nuestro excremento empez a tener el aspecto de pelotitas", era muy escaso y nos daba trabajo expulsarlo, creo que por la falta de grasas.
El hambre, inseparable compaera en varios momentos de la guerra, en algunos operativos fue ms cercana, con ella nos acostbamos y levantbamos, durante el da nos segua, a todos lados, incluso a los combates y en la noche ah segua, junto a nosotros, arropndonos, dispuesta a compartir la soledad de nuestro sueo, acariciando nuestro estomago y nuestros pensamientos. El hambre era una sensacin frecuente, un hoyo a la altura del abdomen, un pasar ratos sin hablar y cuando alguien se acercaba a platicar, sbitamente, todos hablar de comida. Para otros era regresar a los recuerdos familiares, de la niez, donde se coma poco y a veces nada, viendo como en la casa del patrn, el maicillo (ms barato que el maz y que era un lujo para muchos) era abundante para los animales, y escaso en la comida de su casa. Para otros tambin era recordar los ojos tristes de los nios, hermanos o hijos, con esa expresin especial de profunda desolacin que deja en las pupilas la falta de comida. Traer al presente las lgrimas de los padres, cuando vean comer a otros sabiendo que en su casa todos dormiran con ese hueco en el estmago, no una noche, sino muchas. Recordar aquel llanto infantil pidiendo tortilla, a medianoche, y el pecho de la madre que ya no tena nada. Y robar comida, para uno, para todos y para otros, no solo familiares, sino tambin amigos. Recuerdos y sensaciones que calaban hondo, muy hondo, en los sentimientos y en la decisin de seguir luchando. Pero en el Fnix, el hambre, tambin lleg a ser, avanzar agachado borrando las huellas de la columna y al querer levantarte darte cuenta que un mareo, nuevo, diferente, ms fuerte, te haca caer y despus de eso volver a repetirlo varias veces hasta que te dabas cuenta que debas irte levantando poco a poco, agarrndote de algn rbol, arbusto, mano de un compaero o tu fusil y quedarte parado unos minutos hasta que veas que todo a tu alrededor dejaba de moverse. Era caminar ms despacio, a pesar de que te perseguan, sentir que el juelgo (la respiracin), era ms escaso y difcil y en algunos compaeros lleg a ser resignarse a morir al sentirse sin fuerzas, mientras plidos por el esfuerzo y respirando con dificultad decan serenamente, con la decisin en los ojos compas, ya no puedo caminar ms, aqu me quedo, voy a esperar a esos cerotes, ahorita me mato con ellos, vyanse ustedes. Y a pesar de que le decamos no te dejamos, aqu nos morimos todos, volva a repetir con determinacin y hasta dulzura vyanse compas, ya van a ver estos soldados lo que es pelear con alguien que sabe morirse. Despus de varios aos de guerra, al salir a las ciudades o a algn lugar donde se pudo comer normalmente, lo que fuera, pero tres veces al da, muchos comamos como desesperados y al terminar de comer, estbamos de nuevo con esa sensacin de no haber comido, listos para volver a hacerlo. Y as durbamos hasta dos semanas, hasta que nos sentamos hartos y volvamos a ser normales.
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Por estas condiciones la movilidad de la unidad combativa ahora era menor y estaba casi reducida a la zona alta y pasbamos algunos das en ciertos lugares desde donde mandbamos nuestros patrullajes. Colocamos cazabobos en algunos lugares y cuando detectbamos patrullajes enemigos los buscbamos para minarles el avance y si no haba necesidad de pelear, eludamos sus movimientos. Aunque el enemigo disminuy la profundidad y frecuencia de sus patrullajes en la zona alta, seguimos teniendo enfrentamientos. Les hicimos bajas con los cazabobos, hubieron algunos combates y tuvimos dos heridos. Algunos compas del campamento de conduccin venan cerca de algunos de los lugares en que nos movamos (El Zapote y Mirandilla), a buscar comida, nos dbamos cuenta porque los hallbamos. Uno de los que ms venan era Eladio, a veces lo haca solo, con su fusil y su costal, siempre hallaba algo para comer, aunque fuera escaso, y al llegar a su campamento lo comparta. La rebusca muchas veces era individual. Un da por el lado de Mirandilla, el enemigo lo vio y cuando se acercaban hacia l, para capturarlo o matarlo, una escuadra nuestra que los haba detectado a ambos, abri fuego sobre los soldados, huyendo l sin problemas.
En las noches repentinamente haba que levantarse y salir corriendo a unas zanjas. Dos bateras de obuseros de 105 mm, desde Suchitoto, una o dos veces, durante 20 a 30 minutos, iban regando granadas de este a oeste y de oeste a este, generosamente. Cuando sonaba la salida del primer obs, tenamos como cinco segundos para estar pecho a tierra, la mayora no alcanzbamos a escuchar la salida, pero al despertarnos el ruido de los que corran a protegerse, sin preguntar, rpidamente hacamos lo mismo. Las andanadas eran de cinco obuses por batera y cada batera tiraba entre cuatro y diez andanadas, algunos compas cuando el guardia daba la voz de alarma, mientras corran a protegerse, decan entre risas - Crranle, que con ese cerote no se juega. La guerra nos haba aguzado el sentido comn, era necesario para sobrevivir.
Un da el SIM detect que gente de masas iba a subir hacia El Zapote, estaban en un retn de la zona baja, cremos que era gente de los alrededores del frente de los que el enemigo meta como exploradores. Ese da estbamos trasladando unas armas de apoyo, un mortero de 81 mm, un can de 90 mm y una ametralladora .50, hacia otros lugares y los compas iban a pasar por el lugar hacia donde iban esas personas. Me mandaron a capturarlos momentneamente para evitar que vieran el traslado de las armas, darles un susto y si al interrogarlos detectbamos que alguno de ellos tenia cuentas pendientes con la revolucin, dejarlo detenido. Fui con Too Urbano y otros tres compaeros, yo iba de responsable. Hallamos tres hombres, una mujer y dos nios de entre diez y once aos, los observamos sin que nos vieran, mientras explorbamos la zona Estaban arrancando tablas a las ruinas de una casa, nos acercamos rodendolos y desde unos 20 metros de distancia les marcamos el alto. Les empezamos a hacer preguntas y cuando ya bamos a amarrar a uno que le vimos cara de enemigo, Too Urbano lo reconoci, eran compaeros de masas que burlando al enemigo haban ido a buscarnos. Con su resistencia las masas se haban abierto la posibilidad de moverse en el frente, era la primera vez que podan llegar hasta la zona alta. Del casero en que vivan no les dejaban sacar nada, solo agua, los revisaban minuciosamente. Intercambiamos informacin, establecimos contactos y se fueron. Una hora despus hallamos otros dos compaeros de masas que nos mostraron un granero de lata que haban dejado escondido en una barranca, desde 6 meses
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antes y que ni los soldados ni nosotros habamos visto, tena maz que alcanz para que el campamento de direccin comiera dos tortillas diarias durante quince das, en el otro campamento por la movilidad y las condiciones del terreno en que nos desplazbamos no podamos cocinar el maz. La orientacin que tenamos en esos das sobre las masas fue no relacionarnos con ellas, evitar toda posibilidad de ponerlos en peligro, que primero consolidaran su asentamiento en la zona, ya despus nos apoyaran. Desde San Salvador, otros compaeros les daban las orientaciones necesarias.
A fines de julio, estando el campamento de la unidad combativa por un lugar conocido como El Campo de Obstculos, decid que nos moviramos hacia otro lado para buscar comida. Berti no estaba, nos fuimos hacia un casero que se encontraba entre Palo Grande y El Zapote, abajo de "El Caballito". Nos dividimos en dos grupos, en el primero con Vicente de jefe, fuimos la mayora, el segundo ira mas atrs, al mando de Alfonso, los primeros llevaban una escuadra adelantada como unidad de exploracin. Llegamos al lugar entre nueve y diez de la maana, era un casero abandonado y semi destruido, se explor, no haba enemigo ni huellas de ellos, haban mangos maduros regados en el piso, los ltimos de la temporada, guineos de seda, maduros y verdes (pltano Tabasco de exportacin) y naranjas. Colocamos un guardia y los dems nos dedicamos a comer. Como a los diez o quince minutos de estar ah lleg el enemigo, no lo sentimos. Vicente se haba retirado con la mayora sin avisarme, Regino y yo estbamos en el corredor de una casa, dndonos un atracn de mangos. La primer rfaga nos alert y al asomarnos nos vimos solos, los soldados nos vieron y otras rfagas hicieron saltar junto a nosotros fragmentos de las paredes de barro y varas. Era un casero como de diez viviendas, nosotros estbamos en un extremo, entre un barranco profundo y el enemigo, slo nos dejaron una salida pasando frente a ellos, por un patio que no tena nada para protegernos ni ocultarnos, despus de lo cual segua una hierba rala como de 50 centmetros de alto y en seguida unos arbolitos delgados y una huerta. No lo pensamos mucho, por el sonido de los fusiles calculamos que estaban como a 30 metros, nos pusimos de acuerdo y antes de que rodearan la casa decidimos salirnos. Regino era un hombre valiente, nos lo haba demostrado en varios combates y eso me dio confianza. Me toc salir primero, tir unos tres balazos sin apuntar, hacia donde cre que estaban parapetados, con el brazo izquierdo abras contra el pecho una bolsa de plstico transparente en que llevaba tres cargas explosivas, como de un kilo cada una, de la misma mano me colgaba otra bolsa de plstico con mangos, con la derecha empu el M-16, cuyo portafusil colgaba de mi hombro de ese lado, y todo fue correr sin volver a disparar, a todo lo que daban las piernas. Sabamos que ellos por tirar rfagas a veces no pegaban, que entre mas mvil el blanco menos oportunidad tenan de pegarnos, que el que se parara era un blanco fcil. Para ellos fue como cazar conejos cuando van corriendo, estaban en un cerco de piedras, bien protegidos. Claramente se distingua el sonido de la ametralladora M-60 entre los fusiles M16, vi como las balas fragmentaban tejas de las casas, levantaban polvo de las paredes y el piso, quebraban arbustos y arrancaban hojas, era un "aguacero" de plomo, detrs oa la voz de Regino que me gritaba "Corra compa, corra no se vaya a parar, corra, no le hace que no tire, corra, corra", fueron como cien metros, menos de un minuto Pero que largos se nos hacen a veces algunos segundos!. Repentinamente el fuego ces, omos unos disparos tiro a tiro y unas rfagas cortas que parecan sonar mas atrs de donde los soldados disparaban. Volvi a producirse el fuego contra nosotros, antes de entrar a la huerta vi como algunas matas de pltano se doblaban, pedazos de hojas volaban y algunos arbolitos se partan en dos. Entrando a la huerta vi que otros dos compaeros corran delante de nosotros, uno llevaba un voluminoso costal blanco sobre la espalda, avanz como diez metros y de repente el costal, por efecto de las balas, se le empez a despedazar y empezaron a salirse unos pltanos, al voltear a mirar
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su costal nos vio, se parapet en un rbol y empez a disparar con su FAL, cubrindonos. Llegamos junto a ellos, estbamos ilesos. Regino haba perdido la cachucha y una bala le haba atravesado la mochila, a mi me faltaba la bolsa de los mangos, solo llevaba un pedazo de la bolsa, las cargas explosivas y los estopines, que traa en la mochila, estaban bien. El compa del costal con pltanos, segua disparando, el que iba con el le dijo "Ya no tires, no se ven, noms estas gastando la municin". Rpidamente bajamos por entre el zacate de una ladera, todava nos siguieron tirando rfagas, pero ya estbamos ms lejos y cubrindonos con el terreno, nos alejamos. El del costal todava traa abrazados, como el invaluable tesoro de aquellos das, unos pltanos verdes que envolva con los pedazos, que de ste le quedaban. Rodeamos un poco y una hora y media despus llegamos al lugar donde sabamos que estara Vicente con los dems, all estaban. Vicente me dijo que se haba adelantado, pero que ah se haba quedado Alfonso, que por eso no me haba avisado. Alfonso haba visto unos naranjos al sur del casero, se fue con unos diez compas que venan con el, se subieron a los rboles dejando los fusiles abajo. Mientras cortaban y coman naranjas vieron pasar unos hombres armados, a los que pusieron poca atencin pues creyeron que eran compas. Los "armados" tampoco les hicieron mucho caso a ellos. Cuando oy los disparos entendi que los que haban pasado eran soldados, se baj, orden a los dems que se bajaran y cuando los soldados nos rafagueaban, aunque no los vean, dispararon, replegndose despus con un costal de naranjas. Nos faltaba Manolo, el radista, el saba para donde bamos, pusimos dos emboscadas de seguridad y nos quedamos esperando. Como a las dos de la tarde fuimos a buscar a Manolo al lugar donde nos haban atacado, necesitbamos saber si no estaba muerto o capturado y si el enemigo tena las claves de los radios, tambin poda estar herido y escondido en el monte y en ese caso haba que ayudarlo. Vicente prepar quince hombres para ir a buscarlo, eran los que quisieron ir. Una enfermera se puso a llorar, diciendo que no quera ir porque la iban a matar. Otra enfermera llamada Rosa, como de catorce aos, que estaba enferma, con los ojos rojos y temblando de fiebre se ofreci a ir. Dejamos a las dos y yo me fui con el botiqun. Rosa a su edad era muy apreciada y respetada por los compas, no solo corno enfermera sino como combatiente, en los combates siempre nos demostr su temple. Una vez la capturaron, no llevaba fusil, escondi su mochila, la interrogaron, se hizo pasar por miembro de las masas, a los dos das la enviaron a un refugio de masas de donde escap y se regres al frente. Avanzamos pensando en la posibilidad de que el enemigo estuviera esperndonos con una emboscada, revisamos cuidadosamente los posibles lugares donde pudieran esconderse, observamos el casero y antes de anochecer, cuando estuvimos seguros que no estaban los soldados, por dos lugares diferentes, entramos, dejando un grupo de combatientes fuera para garantizarnos la retirada. No hallamos alguna seal de Manolo, ni huellas de sangre, solo gran cantidad de casquillos de M-60 y M-16 sobre el cerco de piedra y alrededor de l, calculamos que haban sido de 30 a 35 soldados. Ah estaban mis mangos, la bolsa tena agujeros de balazos.
Ya habamos mandado un correo a Norberto, informando lo sucedido para que tomaran sus medidas. Esa noche haba contacto con Rigo, que mandara una escuadra a la carretera a recogerme, pues iba para all, solo nos faltaba acordar la hora, eso lo saba Manolo, pues temprano nos estuvimos comunicando con su radio. No pudimos avisarle a Rigo. Nos cambiamos de campamento y dejamos una observacin en ese lugar. Al amanecer, apareci Manolo. El haba visto llegar a los soldados, estaba ocupado comindose unos mangos mientras me esperaba, crey que eran compas, hasta que tuvo a uno como a quince metros y le vio dientes de oro, con eso se dio cuenta que eran soldados. Ellos no le prestaron atencin, tambin estaban muy ocupados en comer mangos. No nos pudo avisar y se alej, cuando escuch la balacera se escondi
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en el monte, mas tarde se retir un poco ms, pas la noche en una barranca y al amanecer sali a buscarnos.
Por la noche con una escuadra de combatientes, cruzamos la Calle Nueva, en la maana estbamos con Rigo, los hallamos cerca de Tenango, para el eran las cargas explosivas, le llevaba unas orientaciones que nos haban pasado por radio desde Chalatenango, eran para toda la militancia. Estuve dos o tres das ah. Nos reunimos con los compaeros del Partido en esa unidad. Tenan varios das sin ir a Tenancingo ah estaba el BIRI Bracamontes. En esos das no solo estaban mal de alimentacin sino de ropa y zapatos, haba compaeros que andaban descalzos en el campamento procurando no romper mas los zapatos. Para ir a los patrullajes se escogan los zapatos que estuvieran menos rotos. Un compa traa dos botas militares de un nmero mucho ms grande que el suyo, las dos del mismo pie, los haba hallado tirados, rotos y manchados de sangre en un lugar donde los soldados haban cado en dos cazabobos, el las recogi, lav y remend, ya no tena zapatos. Con Rigo estaba Ral Renderos y otras tres enfermeras, haban venido de Chalatenango, iban para Guazapa. Por el movimiento del BIRI Bracamontes fui con Rigo a un campamento de las FPL, a solicitar informacin. Tena que seguir hacia el campamento de la Marina de la RN, donde estudiara con el responsable y otros compaeros las mismas indicaciones Partidarias. Ya para despedirnos nos dieron leche de "Caritas", era leche de soya que la ONG "Caritas" regalaba a la poblacin civil y siempre que la tombamos sin cocer nos daba diarrea y muchos gases, los compas se disculparon por no tener comida y nos la dieron, pensando que la bamos a poder cocer despus. As nos la tomamos, sin cocerla, resignados a la diarrea y los gases, pero no pas nada. Quizs el organismo en ciertas condiciones crea otros mecanismos de adaptacin, o a lo mejor porque tenamos dos das que no comamos nada.
Como a las ocho de la maana salimos hacia Copapayo, seis compaeros iban conmigo, en Guadalupe veramos a los de "la Marina" que traeran maz para el campamento de Rigo, yo me ira con ellos y los combatientes se regresaran con los granos. Al llegar al ro Quezalapa algunos combatientes se quitaron la ropa y se pusieron a baarse (casi todos los compas cuando llegaban a un ro se ponan muy contentos, queran baarse, buscaban cangrejos y peces entre las cuevas, los que agarraban con las manos). El jefe de escuadra era el ms joven de los siete, tena como 16 aos pero haba mostrado carcter para serlo, despus de titubear un momento orden a los dems que salieran del agua, agregando que no podamos descuidarnos pues el enemigo estaba en Tenancingo. Lo obedecieron y continuamos la marcha. Como a 40 minutos de subir la cuesta para Guadalupe, vimos unos quince hombres parados sobre el bordo, en la cima, un poco a la derecha de donde pasaramos, tenan mochilas y fusiles, no nos vieron, estaban como a unos 200 metros de nosotros. Nos detuvimos a observarlos, no sabamos si eran compas o soldados, la informacin era que ah no haba enemigo, pero estos estaban en un lugar muy descubierto y era fcil verlos y eso me pareci raro. Los observamos unos diez minutos sin que nos descubrieran mientras valorbamos. Nuestra lgica fue, si son soldados nos van a tirar, es difcil que nos peguen desde esa distancia y podemos replegarnos hacia abajo, aunque haba que hacerlo rpido pues si estn aqu arriba pueden venir avanzando por la barranca del ro. Y como segua nuestra duda les gritamos: - Quienes son ustedes?
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Entonces nos vieron. No nos contestaron y despus de esperar unos minutos volvimos a gritarles: - Quienes son ustedes? Como unos diez se juntaron para mirarnos, pasaron otros dos o tres minutos, sin que nos respondieran solo nos miraban. Uno de ellos se quit el sombrero militar que traa y nos grit agitndolo - Vengan compas, vengan no hay problema. No nos movimos, seguimos observndolos, el que agitaba el sombrero nos segua gritando que subiramos. Otros veinte que no habamos visto se pararon sobre el mismo bordo, ya no hubo duda. En ese tiempo nadie del FMLN concentraba unidades de ese tamao en el da y la colocaba en elevaciones sin vegetacin. Entre lo que tardamos razonando esto y di la orden de replegarnos, ellos aumentaron su nmero como a cien, extendindose a nuestra derecha, vimos que algunos se bajaron del bordo y empezaron a correr ladera abajo. Al mismo tiempo omos la salida de dos granadas de M-79, que explotaron como a diez metros detrs de nosotros y varias ametralladoras M-60 y decenas de fusiles, tronaron masivamente. Desde el bordo que nos quedaba a la izquierda, tambin nos comenzaron a disparar. A esos no los habamos visto pues unos arbustos los ocultaban, ellos tampoco nos vean pero disparaban, lo ms seguro es que tambin bajaban corriendo por la ladera. Aunque ya estbamos con los seguros sacados, ellos dispararon primero, obligndonos a rodarnos. La actitud del enemigo fue la que ya conocamos, disparaban masivamente para aniquilarnos, pero si no nos hacan bajas, por lo menos buscaban obligarnos a cubrirnos y no movernos mientras otros maniobraban queriendo envolvernos. Por el volumen de fuego y la agresividad que mostraban (venan corriendo), poda ser el Bracamontes. Disparamos unos tres o cuatro balazos, cada uno y empezamos a correr hacia abajo. En condiciones as, tratbamos de salirnos de su centro de fuego y evitar su maniobra, cuidbamos nuestro parque, tratando de disparar solo si estbamos seguros de la efectividad. Corrimos hacia abajo buscando cruzar el ro para evitar que alguna fuerza que por ah viniera nos cortara la retirada. Nos tiraron como ocho granadas de can 90, algunos bazookazos y varias granadas de M-79, conforme bajbamos la vegetacin y el terreno nos encubra y protega mejor. Llegamos al ro, lo atravesamos sin problemas (es un ro como de 25 a 30 metros de ancho, con muchas piedras y de corriente impetuosa cuando crece), un compa les dijo a los dems - Si todava quieren baarse pueden hacerlo, les vamos a esperar mas adelante. Nadie contest. Todava corrimos unos 300 metros, subiendo la cuesta que lleva hasta Tenango, nos detuvimos en un lugar donde haba piedras para ver si todava nos seguan, y poder tirarles unos balazos, ahora nosotros los agarraramos de arriba para abajo, tenamos parapetos y retaguardia. Ya no los vimos, esperamos unos minutos, agarramos un poco de aire y subimos caminando hacia Tenango. En la barranca se escuchaban granadas que iban explotando ro abajo, quizs pensaron que haca all nos habamos replegado. Era el BIRI Bracamontes, tambin vena avanzando por la barranca, tardaron un da en llegar al lugar donde habamos cruzado el ro. En esos desplazamientos mientras unos soldados avanzaban por abajo otros se tomaban las elevaciones para irlos cubriendo. Los compaeros de nuestra "Marina" llegaron cerca de Guadalupe y al or la balacera se regresaron.
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Tres das estuvieron los soldados entre Guadalupe, Rosario Perico y Tenango, las FPL les hizo tres bajas con cazabobos y despus se fueron hacia otro sector del frente. En ese operativo vi por primera vez un fusil Dragonv, lo traan compas de otro partido (PCS o FPL?), uno de ellos me coment: -Mira compa este fusilito es re bueno, de 145 tiros disparados, hemos acertado 142, ya slo nos quedan cinco cartuchos.
El tercer da estuvimos fuera del frente, junto a una milpa. Decidimos cortar elotes sin permiso del dueo, contndolos para regresar a pagarlos otro da. Un mes despus unos compas buscaron al dueo de la milpa, para pagarle, era un anciano de ms de 60 aos que nada tena que ver con el FMLN, no les quiso cobrar, les dijo - No me deben nada muchachos, yo pens que haban sido ustedes los que haban cortado los elotes.
Unos 10 das despus Rigo recibi el maz de la Marina y yo pas hacia Copapayo, el BIRI Bracamontes segua en Radiola pero momentneamente nos dejaba libre el paso. Esto fue frecuente a lo largo de la guerra, ellos soltaban una posicin, nosotros la retombamos. Compartamos el terreno y en diferentes momentos usbamos el mismo lugar, esto tena que ver con las condiciones de los frentes en particular y del pas en general. El Salvador es un pas con 21 040 KM. cuadrados (con los territorios que el tribunal de La Haya le dio a Honduras, qued mas chiquito), en 1988 su poblacin era de cinco millones, 107 mil habitantes (datos de 1988), de los cuales casi medio milln huy hacia fuera del pas durante la guerra. Su densidad poblacional es de 242.7 habitantes por kilmetro cuadrado y ocupa el segundo lugar en Amrica Latina, entre los pases que menos bosques tienen (de acuerdo a datos del almanaque mundial de 1988 1989), solo superado por Uruguay. Y en este pequeo territorio, con estas condiciones la FAES y el FMLN, en algunos momentos de la guerra, convivan en el terreno y alternaban en las posiciones. Como le costaba a los asesores yanquis entender esta convivencia en el terreno de las fuerzas que eran enemigas!.
En la marina de la RN hubo una reunin con Pancho, el nuevo responsable, y otra con todos los que participaban en esa estructura. El primer da comimos bagre asado, pero despus siguieron dos das de desembarcos helitransportados, sin comer nada. Ah vi al Chino Lzaro, vena de Chalatenango de la reunin de la CP. En esa reunin el enemigo los haba sorprendido, atacndolos en el campamento, matando a dos miembros de la CP, Santiago responsable del frente de Guazapa y Andrs que trabajaba o en San Salvador o en el exterior. Tambin murieron Lupita la compaera de Ral Hrcules, Carlitos un hijo menor de Chinchilla Hrcules, y otra compaera. Esto en junio o julio. En Guazapa se sinti mucho la muerte de Santiago, a quien le llamaban Santiaguito, una vez en 1984, lo o hablando al BCA, los combatientes estuvieron como dos o tres horas parados oyndolo, haba jefes que no lograban tenerlos ni diez minutos pues empezaban a protestar, y cuando termin hubo comentarios como, - Ojal que todos los viejos que vengan a hablarnos sean como este. Era muy buen orador.
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Con Lzaro se fue Higinio nuestro operador de radio en la jefatura del BCA, lo mandaron a apoyar el trabajo de comunicaciones del frente Oriental. Unos combatientes del BSH que venan con Lzaro, me regalaron unas botas y un pantaln. El pi se me sala de uno de los zapatos, el pantaln ya no me cubra las sentaderas y al lavarlo se me rompa ms.
Lzaro era un compaero de extraccin obrera, sencillo, activo, con odio hacia a las injusticias y mucho amor hacia su pueblo, como de cuarenta aos de edad, bajito, moreno le decan el Chino por sus facciones, entre indgenas y orientales. En los aos 79 a 81 fue el segundo responsable de un pelotn urbano (30 combatientes), que realiz varias acciones exitosas, entre ellas emboscadas con minas, las que en el medio urbano son ms complicadas. Fue preso poltico y amnistiado, tom un curso de conduccin estratgica fuera del pas, estuvo viviendo en Mxico algunos meses, guardaba muy buen recuerdo de los mexicanos que conoci. Los de oriente se fueron y me qued otro da junto al lago. Aqu en esta parte del lago Suchitln, las masas que vivan en Guazapa, atravesaron en 1983 huyendo, rumbo a Chalatenango, durante el repliegue de la Operacin Guazapa 10, cruzaron bajo el fuego de la fuerza area, mientras los combatientes contenan al ejrcito, que avanzaba persiguindolas. Por aqu pas Beatriz, una compaera enfermera, descalza, curando heridos de la poblacin. En 1984, todava haba algunos pobladores en Copapayo.
Iniciando agosto estaba otra vez en Guazapa, con la unidad combativa. Seguimos haciendo bajas de poquito en poquito. Ahora usbamos los cazabobos con ms cuidado pues los compaeros de masas llegaban seguido a la zona alta a buscar frutas o materiales para mejorar sus casas. En el mes de agosto el enemigo patrull menos en la zona alta, mantenindose principalmente en la zona baja, cerca de los lugares en que tenan sus sembrados y estaban nuestras masas. Un tractor cay en una mina antitanque resultando heridos varios paramilitares. Los soldados de una compaa de la primera brigada, que hizo una incursin hacia la zona alta, se asustaron con un intercambio de disparos que tuvieron con seis compaeros y pidieron apoyo areo, vinieron cuatro aviones A-37 a bombardear. A los BIAT del DM-5 les elevaron su volumen de fuego, ahora se oan ms lanzagranadas, ametralladoras y caones de 90 mm., en algunos combates que tuvimos con ellos, los confundimos con un batalln elite.
Tenamos enfermos, Rigo nos mand abastecimientos y a ellos se les dio doble racin, que tampoco llenaba todos sus requerimientos, pronto se nos acab. Como jefatura pensamos enviar a Radiola a los enfermos para que comieran.
A mediados o fines de agosto regres Chano al frente. Un da nos llamaron a Berti y a m al campamento de la jefatura superior, en una reunin se nos inform de los nuevos planes: -El nombre del BCA va a desaparecer, se va a formar una agrupacin de fuerzas del FMLN conjuntando parte de las fuerzas mviles estratgicas de cada partido, se van a seleccionar los jefes y combatientes que van a pasar a esta fuerza. Se va a golpear el operativo Fnix con estas fuerzas concentradas, las que respondern a planes del FMLN. Los combatientes que no se integren a la agrupacin del FMLN se constituirn en unidades propias de los frentes de guerra, las cuales apoyarn a la nueva agrupacin y sus acciones se reivindicarn como unidades guerrilleras del FMLN, desaparecern los nombres que cada partido asign a su ejrcito, es acuerdo
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de la comandancia general del FMLN. Algunos pasos se van a dar de inmediato, como es realizar la seleccin y readecuacin de las instancias de partido y de ejrcito con que contamos.
Por esos das, los soldados, al mover un cerco de piedras en El Barillo, hicieron explotar una mina que quien sabe desde cuando estaba ah. Muri un soldado y cinco o seis resultaron heridos, ellos creyeron que habamos llegado en la noche a colocarla y que los compaeros de masas haban colaborado con informacin. Por el SIM nos dimos cuenta de todo esto y para aterrorizarlos ms se elabor un parte de guerra diciendo que el BCA lo haba hecho. Como represalia, a las masas les restringieron aun ms su movilidad, durante varios das. En ese lugar antes del Fnix hubo un campamento de las FPL, tal vez ellos dejaron esa mina olvidada.
Un da como a las 17:30 horas lleg una compaa de soldados (150 160), como a unos 100 metros de una pila de agua en donde nos babamos y que estaba como a unos 200 metros de nuestro campamento. Pensando que venan contra nosotros, nos colocamos en tres posiciones a esperarlos, pero ya no se movieron, ah durmieron. Con las ltimas luces del da, los compas colocaron dos cazabobos en una vereda que del casero El Zapote llevaba hacia donde estaban los soldados, pensamos que al da siguiente avanzaran. Los soldados estaban en una loma que paralelamente a El Zapote suba hasta las partes ms altas del cerro. Antes que amaneciera colocamos sobre la vereda, diez combatientes, que los emboscaran despus de que accionaran los cazabobos y avanzaran hacia el casero. Otros diez combatientes se colocaron en la misma loma en que estaban los soldados, un poco ms abajo. Creamos que despus de la primera emboscada iban a tratar de avanzar por una barranca que les quedaba cerca. Otros diez combatientes entre ellos Berti y yo nos quedamos en las pilas de agua, donde valorbamos era el lugar menos probable de avance, pero que nos permitira dirigir y poder cooperar con fuego y maniobra en caso necesario. Era el tiempo de las anonas (ilamas) y como a las ocho de la maana un soldado sali a buscar una. Se par en el cazabobo que tenan ms cerca. Inmediatamente despus de la explosin lo escuchamos gritar y llorar. Entre los soldados como un eco se fue repitiendo: -Enfermero, enfermero, enfermero Despus sigui un silencio como de media hora, que lo rompi un helicptero que se pos ms abajo y se llev al herido. Desde nuestras posiciones vimos con claridad a los soldados que iban en el helicptero, no abrimos fuego, esperbamos a los que venan por tierra. Pensamos ahora van a avanzar, pas otra media hora de silencio y nada. Berti, por radio le dijo a los compas que estaban cerca de la vereda - Deben estar maniobrando, tengan cuidado, les pueden salir por la vereda, por el lado contrario que los esperan. Rpidamente colocaron otro cazabobo por ese lado y seguimos esperando. Pas otra media hora de quietud, de pronto son una rfaga corta como de seis tiros y otra vez el silencio. - Que pas?, - pregunt Berti por el radioDel otro lado contestaron - Pura mierda, por poco matamos a unos compas de masas.
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Despus que se fue el helicptero, el enemigo avanz hacia la cima del cerro, bordeando la loma en que haban dormido, en sentido contrario a donde nos encontrbamos, eran el relevo de la base de El Caballito. A la emboscada de la vereda llegaron un hombre, una mujer y dos nios, los compas esperaban al enemigo con los fusiles en rfaga, tensos, apuntando hacia el camino, sbitamente el hombre apareci entre el monte que medio cubra la vereda, junto a l la mujer y tras ella, los nios, el compa que dispar alcanz a mover el fusil y no les dio. Los civiles se asustaron y corrieron hacia abajo, junto al cazabobo qued pintado el contorno de una chancla. A los compaeros de masas ya se les haba orientado que cuando oyeran combates, explosiones de cazabobos, vieran helicpteros bajar, o aviones bombardear, no deban subir en todo el da, pero a veces se les olvid. Cuando el SIM capt que esta unidad militar era un relevo pensamos: -Los otros van a bajar maana, desde temprano vamos a estar esperndolos, ojal que sea por aqu. Cuando los soldados hacan relevos bajaban o suban por diferentes lados del cerro, no tenan rutina. Antes de amanecer bajamos a emboscarnos sobre la vereda donde el da anterior haban estado esperando los compas. Los primeros rayos del sol nos permitieron ver un rastro fresco de muchas botas que iba hacia la zona baja. La compaa relevada baj por la noche, a las siete de la maana el SIM nos lo confirm.
Los primeros das de septiembre me lleg la indicacin de Chano de ir a Radiola junto con otros compaeros, a comer y descansar. Yo solicit quedarme en Guazapa, pero despus de discutir un poco, Norberto y Guillermo me dijeron que era una orden, que me vean cansado y demacrado. Nos dieron 25 colones (cinco dlares) a cada quien para que adems de la comida que haba en el campamento, comprramos y comiramos algo ms. En Tenancingo ya no estaba el enemigo y con las masas de ah compramos de la comida que les daba la Cruz Roja Internacional y otras instituciones humanitarias, a algunas personas no les gustaba y se la daban a los animales o la vendan. Haba una sopa muy rica que llevaba leche en polvo, chcharos, pasta de harina, frijol, pedacitos de tocino y como otros diez ingredientes, los compas le llamaban "sopa de desvergue" y cuando bamos a los pueblos a veces la podamos comprar por un coln la libra, tambin latas de carne, que la gente no coma porque decan que "eran de caballo'', leche en polvo y otras cosas. Algunos compaeros de los que mandaron a comer realmente estaban muy mal, caminaban con mucha dificultad. A los cinco das regres a Guazapa, otros regresaron como a los diez y otros tres, se quedaron en Radiola, estaban muy dbiles.
Los primeros das de septiembre Chano y la jefatura del frente estuvieron reunindose con frecuencia para definir la reestructuracin. Tambin tuvieron reuniones con el FMLN. Too Urbano con unos tres de la FES y ocho combatientes del BCA, que tambin estaban muy debilitados, fueron enviados al lado sur, all se quedaran hasta que terminara la reestructuracin, descansando y alimentndose. El lado sur segua siendo una base ms estable y con mejores posibilidades de abastecimiento.
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Creo que entre el quince y el veinte de septiembre, Chano y Guillermo fueron a una reunin del FMLN, en el lado sur, llevaron unos ocho combatientes de seguridad. Al da siguiente por la maana y la tarde vimos aviones A-37 que sobrevolaban dando vueltas y enfilaban hacia all, escuchamos explosiones de bombas por ese lado. Por la tarde a nuestro campamento lleg un combatiente de los que haban ido de seguridad. Vena solo, sin mochila, sin cargadores, sin cinturn, con la ropa mas rota y con la cara llena de rasguos, traa su fusil, nos cont que el enemigo los haba sorprendido en el lugar donde estaba el campamento de Too Urbano y que no saba quienes estaban vivos. Mas tarde aparecieron otros tres, cada uno por su lado, esa noche fue de incertidumbre. Al da siguiente temprano aparecieron otros dos, esa misma maana al campamento de la jefatura llegaron otros combatientes del BCA y de las FES que venan con Chano y Guillermo. A medio da apareci otro combatiente. Casi todos se notaban asustados y al platicar con los dems, algo de su estado de nimo les transmitan. Contaron que como a las siete de la maana vieron como a 400 500 metros unos hombres que venan subiendo, eran unos diez, no les dieron importancia porque alguien dijo que eran correos de las FAL. Como a las 7:30 la guardia detect otros pero ahora si vieron que eran soldados. Una escuadra intercambi unos balazos con ellos y se detuvieron. Como a las ocho, por entre los cafetales y arbustos salt una columna enemiga de ms de 200 soldados, a unos 50 metros de ellos. Algunos compas empezaron a pelear, entre ellos Too Urbano, y al mismo tiempo trataron de replegarse hacia arriba. Por otro flanco apareci otra columna de soldados, ms grande que la anterior, quedando ellos en medio. El enemigo avanz por los dos flancos, tratando de envolverlos, ellos siguieron replegndose hacia arriba, tratando de salir antes que el enemigo cerrara el cerco. Algunos de los que inicialmente pelearon se retrasaron, las dos columnas les disparaban con fusiles, ametralladoras, Low-72, L.G. M-79 y can 90. Los compas avanzaron dispersos en el terreno, no porque as lo hubieran decidido, sino debido al fuego enemigo, las caractersticas del terreno y sus fuerzas fsicas. Fue una carrera entre unos por cerrar el cerco y los otros por pasar antes de que lo cerraran. Algunos compas tiraron sus mochilas para avanzar ms rpido, al principio se cubran, encorvaban, tendan y arrastraban, despus todo fue avanzar hacia arriba, sin cubrirse, desafiando el fuego, decididos a los que les tocara. Hubo quienes se desmoralizaron y se detuvieron resignndose a su suerte, otros dos se regresaron corriendo hacia abajo. Vieron que Too Urbano vena muy cansado, que ya no poda seguir, estaba enfermo, haba tenido fiebre por tres das. Los primeros compas que llegaron al sitio donde el enemigo buscaba unir sus pinzas, abrieron fuego, pero la fuerte respuesta desde los dos flancos los oblig a seguir alejndose. Llegaron aviones y helicpteros que los persiguieron con su fuego. Los que lograron pasar quedaron dispersos, se escondieron y cubrindose con el monte poco a poco se fueron alejando, algunos alcanzaron a ver a los soldados de El Caballito, estaban agrupados en un bordo, mirando hacia abajo, como si asistieran a "un espectculo, no dispararon. El enemigo luego de completar su maniobra pas con patrullas que rastrillaron de arriba hacia abajo. Dos compaeros que quedaron dentro del cerco pasaron el da movindose, eludiendo la bsqueda y por la noche burlaron el sitio y llegaron al campamento por la maana. En ese ataque participaron ms de 500 soldados del BIRI Belloso y un batalln de la Primera Brigada de Infantera. Un da despus del ataque, al medioda, cinco compas, de unos 20 que vivieron ese ataque, estaban desaparecidos. Los que faltaban eran Too Urbano, Trini (un suboficial artillero), el Moreno (jefe de escuadra y bazookero) y dos combatientes del BCA. Chano, Guillermo y otros tres compaeros haban salido del campamento cinco minutos antes del ataque. Tambin perdimos un lanzagranadas M-79.
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En esos das nuestro campamento estaba en "el campo de obstculos", arriba de El Zapote, en una arboleda situada en una ladera, que hacia arriba y hacia los lados estaba rodeada de zacate, solo hacia abajo haban arboles y arbustos que nos permitan encubrir nuestros movimientos. Como a las cinco de la tarde, baj a unos 150 metros del campamento, estuve haciendo ejercicio y como a los 30 40 minutos pas Ren con un mensaje, nos lo mandaba Norberto, lo le, deca: "El SIM capt que un combatiente del BCA fue capturado y anda colaborando para ubicar campamentos, estn listos, vamos a movernos". Le devolv el recado y le indiqu que se lo llevara a Berti. Me fui a baar, como a unos 50 metros a la derecha. Fui pensando, maana puede venir el enemigo, ahorita ya es tarde (eran casi las seis de la tarde), pueden venir por tierra, con desembarco helitransportado y apoyo areo. Rpido me ba y cuando me amarraba los zapatos lleg Vicente a decirme - Dice Berti que subas rpido para que platiquen. En eso aparecieron dos helicpteros Huey que del rumbo de la Calle Nueva volaban hacia la zona baja, como ya estbamos alertados nos quedamos observndolos, Vicente coment - No vienen para ac, van de paso. Eso pareca, desde donde estbamos los vimos a la misma altura de nosotros. Al pasar enfrente de nuestro campamento hicieron un rpido giro de 90 grados hacia su izquierda y acelerando sus mquinas, enfilaron hacia nosotros. Le dije a Vicente - Vamos al campamento. El contest - No compa, mejor aqu nos quedamos, aqu hay donde cubrirnos. - Detrs de estos puede venir el desembarco, tal vez lo hagan hacia arriba del campamento, sobre el zacatal y hay que estar organizados, le insist-. No me sigui, me fui corriendo, ya un helicptero haba tirado sus primeros rockets. Al llegar donde haba estado haciendo ejercicio, hall como quince compas que venan hacia abajo, corriendo, con el pnico en la cara, los detuve y les hable con energa, dicindoles que se calmaran, que as nos podan hacer ms bajas. La mayora pararon junto a mi, otros un poco mas adelante, pareca que se estaban controlando, en eso otro rocket cay arriba de nosotros, como a 20 metros, despus de la explosin se escuch: - Cooomaaamierda. Y varios reanudaron su carrera. Otra explosin hizo que unos cuatro o cinco que todava estbamos ah, nos tirramos rodando hacia una barranca. Me qued solo y cubrindome con los arboles sub hacia el campamento, aprovech que los helicpteros en ese momento no tiraban y sobrevolaban mas abajo. Quera ver a Berti, segua pensando que poda venir el desembarco y que haba que estar organizados para enfrentar algn golpe de audacia del enemigo.
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En el campamento no hall a nadie, los helicpteros haban lanzado como unos diez rockets, haba un M-16 (un compa dej tirado su fusil al salir corriendo) y varias mochilas, busqu en los alrededores y no hall a nadie. Desde donde estaba pude ver que los helicpteros sobrevolaban otras reas donde alguna vez tuvimos campamentos, los rafagueaban y rocketeaban. Unos seis combatientes de los que hall que corran hacia abajo llegaron, uno de ellos, Pablo, dijo: - Tienes razn compa, hay que calmarnos y estar preparados para responder. Omos que los helicpteros regresaban, recogimos el fusil y algunas cosas de las que ah estaban y nos movimos hacia el extremo oriente de la arboleda, a unos 30 a 35 metros del campamento, sin bajarnos. Nos quedamos donde acababan los arboles y empezaba el zacate. Cremos que desde ah podamos observar y responder, si era necesario, a un desembarco. Los helicpteros volvieron a sobrevolar y atacar el campamento. Algunos rockets nos cayeron como a unos 20 metros. Previniendo que por estar cerca de los rboles nos poda caer un rocket, nos arrastramos despacio entre el zacate, alejndonos unos 20 metros ms. Desde ah vimos los giros de los helicpteros sobrevolndonos y sobrevolando el campamento, pasaban como a uno 20 a 30 metros arriba de nosotros. Vimos claramente a los soldados que desde la puerta de la cabina observaban hacia abajo. Los compas se notaban serenos, a tres de ellos incluyendo a Pablo los crea menos valientes, pero ah estaban, esperando con su M-16 (lo cual, por las caractersticas de este fusil, no es muy conveniente) y su decisin, bromeando, mientras la muerte sobrevolaba sobre ellos. El zacate nos ocult bien, tena como metro y medio de alto. Como una hora dur el ataque y casi oscureciendo se fueron. Todos estbamos bien, no atacaron el campamento de la jefatura, ah haba dos heridos y algunos compas de las unidades de servicios que eran mas lentos para cubrirse. "Afortunadamente" tiraron en nuestro campamento, donde los compas eran mas giles para replegarse, indudablemente tuvieron informacin precisa de nosotros y no la aprovecharon.
Un ataque areo con dos helicpteros, cubrindonos bien y movindonos con agilidad, la mayora de las veces no nos causaba bajas. Pero, con un desembarco helitransportado, ms el avance por tierra y el ataque de aviones, y usando la informacin que tenan, tal vez si nos hubieran golpeado. En la zona baja tenan un batalln que pudieron usarlo en esto.
Levantamos el campamento, preparndonos para salir, formamos. Berti dio indicaciones, yo les habl con energa, exigindoles ms serenidad, cuando acab de hablar, desde la formacin, en la oscuridad, son una "trompetilla", creo que fue Balderas (que ya no estaba en Radiola), los dems callaron, algunos asintieron con la cabeza. Nos juntamos con los compas del campamento de la jefatura, traan a los dos heridos en hamaca, nos movimos hacia el este a la parte inferior de la zona alta. Al da siguiente nos dividimos en dos grupos, yo qued con Vicente y unos veinte combatientes. Nos ubicamos como fuerza adelantada hacia la zona baja, esperando el avance de los soldados que se encontraban en ese sector, el resto formaron un solo grupo. Como a las doce del da las bateras de 105 mm, durante unas dos horas 'barrieron" la zona alta, concentrando su fuego en algunos lugares en que habamos estado.
Durante unos cinco o seis das el SIM detect movimientos de tropas de la primera brigada sobre los antiguos campamentos y otros lugares donde alguna vez estuvimos. Tratando de
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deducir quien era el capturado? pensbamos en los combatientes del BCA. Nos mantuvimos alertas, listos para combatir y eludir sus patrullajes. Al tercer da de habernos movido como a las seis de la tarde, los soldados aparecieron por nuestra retaguardia, llegaron a establecerse para dormir, como a unos cincuenta metros de la guardia del campamento de la jefatura. El guardia los detect y se movieron hacia donde estbamos nosotros, como a 20 minutos. Ese da hallamos sal en un antiguo depsito y con eso cocimos yucas. Aunque todos tenamos hambre, muchos compas no coman si no haba sal.
A la semana qued claro que el capturado haba sido Too Urbano el jefe de la FES. Unos compas de San Salvador lo vieron en la televisin, haba sido herido de un brazo. Entreg al enemigo la ametralladora .50 que se haba recuperado en "El Caballito" y otra arma de apoyo (un can o un mortero), que estaban en un depsito que el conoca, lleg a sacarlos con una compaa de la Primera Brigada. Ese mes el COPREFA present, lo que no hacia, una lista de armas recuperadas a la guerrilla y encabezaba la lista la ametralladora Browning cal .50. Mientras escuchbamos un combatiente dijo con rabia: - As no se vale recuperar armas, que nos la quiten peleando, como nosotros lo hicimos. Aunque esa ametralladora nunca se us y siempre estuvo guardada, tena valor estimativo para los combatientes. A Too Urbano se le quera entre los mandos y combatientes, cuando ya se estuvo seguro de su captura y su actitud, la jefatura del frente nos inform a los jefes subalternos y el mismo da elaboraron un comunicado y en una formacin general se dio a conocer a todos, recogindose la opinin sobre esto. Al principio los combatientes callaban, se les notaba sorpresa y desilusin, poco a poco empezaron a hablar y fueron expresando su repudio que acabo siendo generalizado, todos se sentan traicionados, sobre todo los combatientes de las FES. Este no fue el primer jefe de las FES desertado en el FMLN, hubo otro, Vidal, de las FPL. Un compaero oficial de esta organizacin nos cont que cuando se iba a hacer un ataque contra un cuartel, con la participacin de las FES, y ya se estaba levantado el plan, Vidal tuvo miedo de morirse y se fue a presentar ante el enemigo. Despus colabor en algunos operativos del enemigo y se habl de dos guardias degollados en campamentos guerrilleros de Chalatenango. Tambin particip en la reestructuracin de los sistemas de defensa de los cuarteles, dando criterios para prevenir los golpes de mano, y quien sabe si porque desconfiaron de l o no le perdonaron su participacin anterior en acciones de las FES, pero acabaron matndolo. Los otros compaeros del BCA que haban quedado dentro del cerco enemigo, se mantuvieron como cuatro das en l, eludiendo los rastrillajes y salieron despus hacia un campamento de las FAL.
Esos ltimos das de septiembre fueron de cambios y reestructuraciones. La RN se plante, fortalecer al FMLN y destacar para su agrupacin de fuerzas, a militantes de su partido y a una parte de sus mejores cuadros militares. La agrupacin recibi el nombre de Agrupacin de Batallones Modesto Ramrez, contara con un Estado Mayor del FMLN, que la dirigira. Los
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miembros de esta conduccin colectiva, designados por las Comisiones Polticas de cada Partido, fueron Chano (RN), Ramn Torres (FPL, de la jefatura de Radiola) y un comandante de las FAL. Guillermo Hrcules qued como jefe de columna. Berti y Walter Retana como jefes de pelotn. Alfonso y Vicente entre los jefes de escuadra, Rigo y Damin a los abastecimientos, Walter Funes dentro del SIM. La Agrupacin de Batallones Modesto Ramrez contara inicialmente con un batalln y el apoyo de las dems fuerzas que existan en la zona. Este batalln se concentrara y desconcentrara de acuerdo a las condiciones, una de sus columnas, la que dirigira Guillermo, se movera entre Guazapa y Radiola. Otra columna formada por combatientes de las FPL se movera en Radiola. Estas unidades en el da estaran desconcentradas por pelotones y se concentraran para los ataques, los que seran nocturnos. La RN aport como 75 combatientes, las FPL cien (o mas), el PCS aport un nmero menor ?, entre jefes y combatientes, todos muy selectos. Guillermo Hrcules tena como 36 aos, era de extraccin campesina, haba sido el jefe de la unidad de operaciones y exploraciones en Guazapa y uno de los mejores conocedores del terreno en ese lugar. Su experiencia de combate era tanto con unidades pequeas como grandes. En el primer curso de suboficiales fue alumno y parte del colectivo de conduccin de este, donde se desempeo con inters, disciplina y exigencia. La mayora de combatientes de su unidad pasaron a la FES. Tena una mujer en San Salvador y una en Guazapa (Mila), Algunos compaeros decan que era de los jefes que no queran ponerse un pantaln remendado, una vez lo escuch decir que haba compas que queran ver a los jefes como pordioseros. Durante el Fnix hubo momentos en que lo vea muy tenso.
Tambin se nos habl de pasar a la ofensiva no solo contra el Fnix, sino prepararnos para una ofensiva estratgica y el trabajo poltico ideolgico se reorient con esa finalidad. Ahora en las reuniones de Partido o de Ejrcito, en las formaciones diarias, se hablaba y arengaba sobre la ofensiva, buscando mantenerla presente en la mentalidad de todos los compaeros. Se pona cuidado de no hablar de ofensiva final y se alertaba contra esa idea, pero se aclaraba que por sus resultados, esta poda serlo. Mientras que en los campamentos de Chalatenango se trabajaba con la consigna Todo para Guazapa, todo para la ofensiva! aqu se empez a hacerlo con la consigna A la ofensiva!
A lo largo de toda la guerra las plticas sobre "el da de la ofensiva final" se dieron espontneamente, sobre todo en las noches o a la hora del cafecito. Durante el Fnix los combatientes tambin tuvieron tiempo para acordarse de esto, en abril cuando estuvimos en el lado sur, una noche, mientras mirbamos el resplandor de las luces de San Salvador unos combatientes comentaban: - El da de la ofensiva final voy a pelear como nunca lo he hecho, no importa que me maten, pero quiero llegar vivo hasta ese da. Otro le contest: - Te imaginas ir a darle a esos cuarteles y a la fuerza area, no chero, ese da quiero tomarme fotos pa guardarlas. Otro, mas influido por el presente agreg - Yo lo primero que voy a hacer es ir a comprarme un peso de pan y tomarme una gaseosa bien fra.
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La ofensiva era algo esperado, muy querido que estaba cercano en la distancia. Era la posibilidad de volver a estar con los hijos, los padres, los hermanos, la compaera, volver a trabajar la tierra, estudiar, conocer la nueva vida, eran esperanzas que ensanchaban el corazn.
Por unos das mientras hacan la reestructuracin algunos quedamos sin instancia, yo estuve en el hospital como paciente-husped por una sinusitis crnica que frecuentemente me molestaba. Ral R en esos das expres su inters en luchar fuera de El Salvador, en su patria, junto a su pueblo, no pensaba quedarse para siempre. Lleg abastecimiento y a los enfermos nos dieron doble racin de leche y azcar, dos libras de cada una, las que commos con yuca o pltanos verdes, se hizo comn un dicho: -Con leche y azcar, hasta la mierda sabe buena. Algunos que otro contestaban rindose: - Quin sabe, quien sabe?
El Operativo Fnix se segua desinflando, su propaganda cada vez era menor y en sus nuevas declaraciones echaban por tierra algunos de sus supuestos triunfos, en esos das el estado mayor de la FAES acept que Guazapa era zona de permanencia guerrillera. Todava cuando levantaron su cosecha y dieron a conocer sus resultados hicieron otro tibio intento de propaganda triunfalista. Los ltimos das de septiembre o primeros de octubre nos movimos hacia Radiola, el da que lo hicimos, en la zona baja el Atlactl envolvi a unos 20 compas, pero cuando acababan de cerrar el cerco vieron a otros seis que haban quedado fuera y por tratar de capturarlos se le escaparon todos. Nuestra unidad combativa se disolvi, muchos combatientes pasaron a la agrupacin del FMLN.
En Radiola las nuevas unidades del FMLN se quedaban aparte de las de las FARN. Hubo desembarcos helitransportados, con cinco o seis helicpteros, que hicieron que nos moviramos un poco pero que no impidieron que algunos combatientes fueran al ro Quezalapa a baarse o buscar cangrejos y hasta agarraron uno o dos peces con las manos.
Se formaron dos colectivos de conduccin del partido para Guazapa, uno fue llamado de conduccin estratgica y estaba formado por Norberto, Francis, Zenn, (haba sido responsable de expansin poltica en el sur del frente) y Too Prez (un mdico que fue responsable de la RN en el occidente y que estaba por llegar), el responsable de conduccin partidista en ese colectivo fue Norberto. El otro, llamado de conduccin tctica estara formado por Teodoro, responsable de las unidades guerrilleras que se formaron con los combatientes del BCA que no pasaron al batalln del FMLN, Nicho Guevara, hermano de Chano y responsable de las comunicaciones en el frente, Gerardo, responsable del SIM en Guazapa, y yo que en ese momento no tenia asignada ninguna responsabilidad. La conduccin partidista en este colectivo sera responsabilidad ma. En mi
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colectivo nos reunimos dos veces para platicar, para empezar a planificar el trabajo y hubo una reunin individual con Nicho y Teodoro respectivamente, creo que a fines de octubre, despus que se formalizo el batalln del FMLN, ya no hubieron mas reuniones de trabajo, casi todo octubre lo pas enfermo.
Entre el siete y ocho de octubre hubo una reunin con la militancia partidista de la RN. Me toc estar en la reunin, en la prctica varias veces fui tratado como militante del partido, sin serlo. La presidieron Chano como miembro de CP, adems de Norberto, Guillermo y Francis. Se inform de la reunin de la Comisin Poltica realizada en Chalatenango, la militancia estuvo bastante pasiva, solo Walter Funes que critic algo sobre algn aspecto del trabajo partidista, se vio ms activo. Yo ped un trato mas inteligente hacia algunos internacionalistas y puse como ejemplo el caso de Eladio, que no estaba en la reunin y solicit que todos los miembros de una jefatura participramos en la planificacin de las acciones que nos tocaba conducir, pues eso limitaba el desarrollo de las capacidades. Hubo quienes siendo parte de la jefatura de un batalln, nunca se nos dio oportunidad, por no ser salvadoreo, de participar en la planificacin de las acciones que realizamos. La reunin dur tres das, fue bajo unos rboles, el segundo da hubo un ataque de helicpteros y paramos para protegernos. El da diez, que fue el ltimo de la reunin, tembl fuerte. Hubo un terremoto que destruy muchas casas en San Salvador. El da nueve haba entrado un fuerte operativo en Chalatenango y desde donde estbamos el SIM rastreaba las comunicaciones enemigas, por lo que nos dimos cuenta que unas horas despus del terremoto, les ordenaron a los soldados lites detenerse y regresar a la capital, para ayudar a la poblacin, pero sobretodo para salir en las fotos y tomas de la televisin.
El diez de octubre es aniversario de la fundacin del FMLN, en esa, ocasin adems de festejar esto, se oficializ la formacin del primer batalln unitario del FMLN. En un acto poltico cultural en el pueblo de Cinquera. Poco antes del anochecer fuimos llegando por grupos, ocultndonos bajo los rboles. En el centro de aquel pueblo abandonado, en ruinas, haba una plaza semidestruida pero que conservaba su explanada con piso de cemento. Como a las 7:30 de la noche con luz de luna y estrellas, se realiz este acto, al centro form el batalln del FMLN, eran como 70 75 de la RN y mas de cien de las FPL, entre mandos, combatientes y estructuras de servicios (no estuvieron los de las FAL). A los lados formaron las instancias de los frentes de Radiola y Guazapa de la RN y las FPL, de la RN entre 90 y 95 y de las FPL unos 150. Al frente Chano Guevara, Ramn Torres y otros jefes de menor jerarqua, dirigiendo el acto, los dos primeros fueron los oradores. Luego del acto, vino el baile, unas grabadoras de bateras estuvieron funcionando hasta como las cuatro de la maana, alternando cumbias con msica disco, de unos cuatro o cinco cassettes. El pueblo salvadoreo es muy bailador, el campesino gusta mucho de las cumbias, durante la guerra surgieron cientos de canciones de diferentes hechos de armas, la mayora, como 90%, a ritmo de cumbia. En los frentes de guerra haba conjuntos formados con guitarras, bajo, requinto y violn, la RN en Guazapa tena un conjunto llamado Pueblo Insurrecto, que cuando sonaba su violn a algunos nos hacia recordar a los conjuntos huastecos. A fines de 1984 llego a Guazapa la Banda Tepehuani, formada por msicos de escuela, que han musicalizado fragmentos de poesas de Roque Dalton y Otto Ren Castillo y retomado algunas expresiones de la msica popular salvadorea, despus de que escuchamos unas diez o doce canciones tocaron msica para bailar, el negro Jos y otras cumbias pero solo bailaron como diez parejas. Despus vino el Pueblo Insurrecto y bailaron como 50. Una de las canciones que ms les pedan en los bailes,
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era la toma de Cinquera y a ritmo de cumbia y adornndose el violinista, hacan a los combatientes mover caderas y cargadores mientras cantaban:
Unidades de vanguardia cuando se toman Cinquera le demuestran a los cobras que los sacan de sus cuevas le demuestran a los cobras que los sacan de sus cuevas,
All izamos la bandera y cantamos nuestro himno y con un golpe certero retomamos Tenancingo y con un golpe certero retomamos Tenancingo.
Cuando entramos en Tejute nos aplauda la gente por requisarle a un carro un mortero 120 por requisarle a un carro un mortero 120.
Al fin se me concedi todo lo que yo quera de estar junto con mi pueblo y correr la tirana de estar junto con mi pueblo y correr la tirana,
Con esta cumbia seores hay que marcar bien el paso para llegar muy temprano a la ciudad de iIobasco para llegar muy temprano a la ciudad de ilobasco.
Chano nos llam a algunos para que le acomparamos, fuimos a una de las semidestruidas casas del pueblo, all estaba Ramn Torres y otros compas de las FPL, alrededor de una fogata nos pusimos a asar pescados, el ambiente fue muy cordial. Ese necesario proceso de unidad que llevara al tan deseado y esperado, por algunos, partido nico a veces asomaba con rasgos luminosamente prometedores que sin embargo no eran definitivos, nuevos recodos aguardaban en el camino. Antes y durante (tambin despus) la guerra la unidad del FMLN fue una deficiencia estratgica. En las ofensivas estratgicas de enero de 1981 y marzo de 1982, las deficiencias del proceso
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unitario fueron uno de los obstculos ms importantes para la toma del poder poltico. En los primeros meses de 1983 el ejercito salvadoreo estuvo al borde del colapso, su moral era muy baja, lleg a darse el caso de que 160 soldados se rindieron despus de causarles tres heridos, tal vez el aniquilamiento de un batalln elite hubiera provocado su derrumbe, el FMLN tena la capacidad militar para ello actuando conjuntamente, sin embargo generalmente todos enfrentaban la guerra como asunto particular de cada partido. La unidad tuvo mucho de formal, se coordinaban acciones, se emprendan esfuerzos conjuntos y repentinamente volvan a aflorar los intereses particulares de cada partido. Realmente haba diferencias estratgicas entre algunas fuerzas, pero entre aquellas en que las contradicciones no tenan ese carcter falt ms visin para construirla. Algunos creamos que compaeros como Shafick Handal, podan jugar un papel ms decisivo en este sentido. Nos pareca muy claro y capaz. Antes del amanecer volvimos a nuestros respectivos campamentos, con orden y disciplina, ya no pasaba como en los primeros aos de guerra, que los combatientes se retiraban de los bailes disparando al aire, desde al anonimato de la noche. Al da siguiente nadie saba quien haba sido y al revisarles sus dotaciones todas estaban completas y sealaban a los de otra organizacin como los autores de la disparazn.
El nombre de la Agrupacin de Batallones Modesto Ramrez, era tomado del nombre que, el FMLN acord para el frente central y que lo constituan los departamentos de Chalatenango, Cuzcatlan, San Salvador y la Libertad. Los otros frentes eran el Frente Occidental Feliciano Ama; Frente Paracentral Anastasio Aquino y Frente Oriental Francisco Snchez. Despus del terremoto el FMLN decret unos das de tregua unilateral, al trmino de la cual el batalln del FMLN realiz un ataque nocturno contra dos compaas de un BIAT (unos 300 hombres), que se encontraban en la Calle Nueva. El enemigo al sentir el volumen de fuego y detectar parte de la maniobra, huy hacia Suchitoto, abandonando pertrechos y llevndose algunas bajas. Aunque no se cumpli el objetivo de aniquilar, los efectos positivos de esta accin se sintieron a corto plazo en la moral de los combatientes. Se oyeron comentarios como: - Ya empezaron a correr de nuevo los chuchos, ahora si van a ver estos cerotes. Otra vez la moral combativa estaba muy alta y las Fuerzas Mviles Estratgicas del FMLN, volvan a operar.
Eladio fue designado jefe de un pelotn de abastecimientos, con eso los compas de conduccin buscaban promoverle otras actitudes, tambin vi que Norberto platicaba mas con el, ahora Ral R se encargaba de todo el trabajo mdico. Eladio asumi su trabajo de forma activa y con entusiasmo. En Chalatenango la RN estableci un taller de sastrera (dos mquinas), que enviaban uniformes, los cuales se asignaron a los pelotones de Walter y Berti y aunque no alcanzaron para todos, bastante aliviaron las deficiencias de estos. A fines de octubre o principios de noviembre? las FES, de las FAL realizaron un golpe de mano nocturno en el lado sur de Guazapa contra una posicin de unos 30 soldados, creo que aniquilaron y recuperaron. El enemigo trajo a Too Urbano a que hiciera una valoracin de la accin, la que dijeron fue:
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-Esta accin tiene caractersticas de FES, pero por el tamao del puesto atacado no deben haberla usado, esto pudo hacerlo una unidad de J-28, la RN tiene J-28, tal vez ellos lo hicieron.
La mayor parte de octubre y los primeros das de noviembre me toc estar en el hospital o cerca de l, a pesar de los antibiticos los perodos de fiebre eran ms frecuentes y me senta bastante debilitado, por lo que solicit a Chano un permiso para atenderme quirrgicamente, en esas condiciones ya era ms estorbo que apoyo. Se decidi que saliera hacia Chalatenango en donde la instancia de ah me arreglara los documentos para poder recibir el tratamiento necesario. En el hospital habamos como 20 enfermos, en esos das tenamos una epidemia de fiebre tifoidea, la escasez de medicamentos y el estado fsico de algunos compaeros nos produjeron dos muertos y unos ocho o diez enfermos con diferente gravedad. A m se me agreg una hepatitis en perodo de incubacin, la cual no pudimos diagnosticar inicialmente. En esas condiciones resultaba difcil poder diferenciar algunos padecimientos, no haba posibilidad de contar con un laboratorio y a los mdicos algunos conocimientos ya se nos haban olvidado. Ral R. se fue al hospital de las FPL llevndose a los enfermos mas graves, en otro campamento quedamos los de menor gravedad.
En una visita de Norberto al hospital le ped que me cambiara mi fusil, que estaba en buenas condiciones, por otro que estuviera mas viejo pero que todava disparara, al principio se neg y me dijo que lo mejor era que me llevara un buen fusil, yo insist y acab convencindolo, pues en Guazapa se necesitaban buenos fusiles y en Chalatenango lo usara menos, el parque me qued como lo traa, 50 cartuchos. El fusil con el paso de los das, lo va uno sintiendo, inconscientemente, como parte de uno mismo. Eran tan cotidianos y necesarios, que los va uno apreciando como si fuera otro brazo u otra pierna, se les agarra cario. La mayora de compaeros los traan limpios por fuera y por dentro y queran tener el mas nuevo, el mas bonito, el mejor para el combate, algunos traan inscritos los nombres de los hijos, la esposa o los padres. La aspiracin de muchos compaeros era recuperar en combate un buen fusil o un equipo militar (fornituras) y una mochila "Ranger", algunos lo consiguieron, otros murieron en ello y haba quienes todava esperaban. Limpibamos los fusiles antes de ir a una accin, despus de haber tirado, cuando se nos mojaban, les entraba tierra o lodo. Como sabamos que cualquier da y a cualquier hora, se podan dar combates procurbamos limpiarlos diario, nadie quera que en una accin inesperada le fallara el fusil en el momento de estar peleando con un soldado, sobretodo, a corta distancia. Algunas de las fallas ms frecuentes que se nos presentaron fueron, en los cargadores (resortes vencidos), deficiencias de aseo (sobretodo en FAL y G-3), las recmaras "picadas", que haca que escaparan gases y no funcionara bien el mecanismo de recuperacin del cerrojo. Despus de que durante varios aos diariamente se carga un fusil, el da que uno lo deja se puede sentir que "algo" nos hace falta. Hubo combatientes que lloraron cuando dejaron su fusil.
La primera o segunda semana de noviembre salimos hacia Chalatenango once enfermos y cuatro combatientes. De los enfermos haba tres que valoramos que por su estado general podan morir en el camino, pero era la nica oportunidad de que recibieran un tratamiento mejor. Entre los ms graves estaban Mnimo, Lil (que ya no era solidaria pues desde hacia seis meses haba formalizado una relacin de pareja) y otro. Llevbamos uno en hamaca porque no poda caminar y uno mas, Joel, que haba sido herido en la cara el ao anterior y que ahora
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presentaba algunos problemas de conducta y dificultad para mover un brazo y una pierna, los dems aunque estaban debilitados no tenan fiebre y podan caminar. Al despedirme de Norberto, con quien haba estrechado la relacin personal, este llam a formacin y hacindome pasar al frente explic que eso era una despedida para m, que esperaba que nos volviramos a ver, que me repusiera de mi problema de salud y que no me olvidara de ellos, despus me abraz. Yo les habl a los compas de la necesidad de seguir luchando, fue mi ltima arenga para ellos, recib otros abrazos, algunas despedidas de palabra y sal del campamento. En el camino me alcanz Walter Retana para despedirse, ya lo haba hecho por escrito, fue el ltimo abrazo que nos dimos. Al despedirme de Chano ah vi a Guillermo que tambin me alcanz, para decirme que le daba gusto que hubiramos trabajado juntos, que no fuera yo a pensar que l estaba molesto conmigo porque a veces habamos chocado en la lucha ideolgica, que se senta contento por lo aprendido, despus nos abrazamos. Esa maana los aviones A37, tambin llegaron a despedirnos, nos bombardearon temprano. Despus de lo vivido y el tiempo pasado juntos, varios nos sentamos hermanados.
Cuando salimos de los campamentos de las FARN algunos combatientes, al ver el estado tan debilitado de los que iban conmigo, tratando de hacerlos sonrer decan: - Hoy si compa, puras fuerzas especiales lleva, Cual cuartel van a atacar?. Estuvimos tres das cerca de la orilla del lago, esperando los botes para cruzar. En un campamento de las FPL que nos quedaba cerca nos dieron una comida al da, a los enfermos no les daba hambre pero los hacamos comer para que no se deterioraran mas. El nico sobresalto que tuvimos fue que unos diez helicpteros de desembarco, con tropas, pasaron volando a baja altura sobre la barranca en que los enfermos se encontraban, en ese momento yo haba salido y cuando regres Mnimo me dijo: - Me tuvieron miedo esos helicpteros, ya los iba a agarrar a pedradas. En la noche pasamos el lago, desde el bote pudimos ver las rfagas de balas trazadoras que disparadas contra imaginarios guerrilleros, desde la presa de Cerrn grande, con ametralladoras M-60, se hundan en el agua. Una vez ms la oscuridad, las estrellas y nuestro silencio nos hacan pensar y reflexionar sobre lo pasado y lo que vena, en los compaeros y los seres queridos, en el operativo Fnix. Algunos de los enfermos era la primera vez que salan del frente de guerra, desde que se haba iniciado el operativo. Unos regresaran al restablecerse, otros haramos viajes ms largos. El golpe del remo y su movimiento de entrar y salir del agua, parecan hablarnos, recordando que temporalmente dejbamos esos combates y que estaramos en otros. Habamos sido parte del esfuerzo colectivo de seguir haciendo de Guazapa reducto y smbolo de resistencia en la lucha del pueblo salvadoreo, pero ahora tenamos cuentas pendientes con los hospitales y los cirujanos. Una orilla se hizo lejana, la otra se fue acercando.
La mayor parte del tramo desde la orilla del lago Suchitln hasta el primer campamento de las FPL se haca generalmente de noche, y, segn el paso a que se avanzara, se llegaba entre las siete y nueve de la maana. Sobre todo haba que avanzar procurando que el da no nos sorprendiera antes de cruzar la carretera de terracera que lleva al pueblo de Potonico, pues los patrullajes diurnos del enemigo podan hallarnos y en desiguales condiciones, aniquilarnos o
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capturarnos. Solo llevbamos cinco fusiles, los de los cuatro combatientes que iban cargando al que no poda caminar y el mo. Yo avanzaba como vanguardia y regresaba a buscar a los mas rezagados, Joel era de los que mas se quedaban, como a las dos o tres de la maana me dijo que ya no poda caminar, que lo dejramos, que si lo mataban no haba problema y que si lo agarraban que no nos preocupramos, que el era hombre e iba a aguantar todo para no decir nada, en vano trat de convencerlo de que siguiera, todava no atravesbamos la carretera, se neg a continuar. Indiqu a uno de los cargadores que se hiciera cargo de avanzar con los dems y que yo lo hara mas atrs con Joel y que si este y yo no atravesbamos la carretera esa noche, que no se preocuparan, llegaramos en la siguiente, Joel que haba escuchado, se puso de pie diciendo - No compa, no es lo mismo que me maten a mi a que lo maten a usted. Ya no volvi a quedarse, para algunos combatientes era ms fcil aceptar la posibilidad de su muerte, que la de otros. Joel era de extraccin campesina y haba sido un combatiente disciplinado y valiente, en el ataque de noviembre del 85 a El Caballito, una esquirla le atraves una mejilla afectando el paladar posterior. En febrero del 86 fue evacuado hacia Chalatenango, pero el pidi regresar a Guazapa y seguir combatiendo. Empez a mostrar mucha irritabilidad, y al mismo tiempo a contar "historias" de contenido sexual con mujeres del BCA, algunas casadas, las que no eran ciertas y regaba por aqu y por all y se acentu su dificultad para mover un brazo y una pierna, lo que nos hizo pensar en una posible lesin cerebral, decidindose que saliera del pas para su tratamiento. Continuamos sin problemas, la marcha fue lenta, sobre todo despus de la carretera, en que se avanzaba cuesta arriba, cerca de medio da (cuando ya habamos terminado de subir y estbamos a unos diez minutos del campamento de las FPL), mientras nos detuvimos a esperar a unos rezagados, Mnimo, con las pocas fuerzas que le quedaban, dijo - Que, Cual es la cuesta que haba que trepar? Esta?, Esta no es ni mierda pa mi, esta tengo ganas de bajarla y volver a subirla corriendo. Despus de lo cual, plido y moviendo los brazos como si hiciera ejercicio, se acost en el suelo para no caerse. Los que todava tenan fuerzas para rerse, lo hicieron y uno de ellos le dijo: - Ay viejito, tu te vas morir, pero por tonto. Durante la guerra a cualquiera que tuviera ms de 25 aos, coloquialmente, los ms jvenes le decan viejito. Dormimos en el campamento de las FPL y al da siguiente por la tarde llegamos a un campamento de las FARN, donde nos recibi Macario, su responsable..... Atrs quedaba Guazapa, lleno de aoranzas y recuerdos. A casi un ao de iniciado el operativo, el saldo era positivo para el FMLN, el objetivo principal del enemigo, de aniquilar las fuerzas guerrilleras y quitarle el control del terreno no se haba logrado y pronto volveran a golpear con fuerzas concentradas. Las masas insurgentes estaban regresando, ahora la convivencia con los guerrilleros no era lo estrecha que fue antes de enero pero ya haban iniciado su reasentamiento en la zona baja y pronto se iran extendiendo. En el ejercito guerrillero en ese esfuerzo de resistir combatiendo, nuevas capacidades se haban desarrollado tanto en los jefes como en los combatientes. El operativo al que la Radio Venceremos no llamaba Fnix, sino "Cenizas", estaba muy debilitado, su muerte o sobre vivencia dependa de los subsiguientes esfuerzos, tanto de la guerrilla como del enemigo.
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No se cuando termin el Fnix pero en 1988 todava se mantena la concentracin de fuerzas de la fase de consolidacin y con la misma rotacin. En el lado norte la movilidad enemiga era casi restringida a la zona baja. En todo el frente de guerra se sigui desgastando fsica y moralmente al ejrcito salvadoreo, agregndose nuevos golpes de aniquilamiento y recuperacin con concentracin de unidades de las fuerzas mviles estratgicas del FMLN, apoyadas por las diferentes unidades de FES. Entre otras acciones, se aniquil una batera de obuseros de 105 mm., en Suchitoto, causando unas 30 bajas, se aniquil el puesto de mando de un batalln del DM-5 hacindole unas 70 bajas, se derrib un helicptero en el lado sur. En forma paulatina las masas insurgentes siguieron repoblando y extendindose en el lado norte, incluso en la zona alta. Su produccin de granos y la obtencin de otros productos volvi a sentirse como un apoyo importante para la guerrilla, no solo en Guazapa, sino tambin en Radiola. En los primeros meses de 1988 con el nombre de Fnix 14 se trat de dar un nuevo impulso a este moribundo esfuerzo contrainsurgente, y a unos cuatro o cinco das de iniciado, combatientes de la U2 en un golpe de mano a un puesto de mando del BlRl Bracamontes, le causaron 30 bajas y le recuperaron los planes del operativo. En agosto o septiembre del mismo ao se aniquil lainexpugnable base enemiga de El Roblar. Algunas de las personas aqu mencionadas, ya haban muerto en el momento de escribir esto: Walter Retana: Muri a principios de 1987 al aniquilarse el puesto de mando de un batalln del DM-5, en una elevacin llamada "La Campana". Su pelotn deba dar apoyo a unos catorce o quince combatientes de la FES-U2 que realizaron el ataque, pero se extraviaron y retrasaron durante el acercamiento. Despus de esperar un largo rato, la U2 decidi hacer el ataque, aniquilando a los enemigos que all se encontraban. Walter y su pelotn escucharon el combate y tratando de llegar a ste, avanzaron a campo traviesa por una zona no explorada. Llegaron a la posicin gritando consignas para que los de la FES los reconocieran, justo en el momento que los otros compas se retiraban. Miguel Parapeto, nuevo responsable de la U2, se regres a indicarles que se retiraran, que ya todo estaba concluido, y en el momento de contactarse, accionaron una mina enemiga, muriendo Walter y cuatro combatientes ms, entre ellos Manolo, el radista, resultando gravemente herido en el abdomen, el jefe de la U2. Berti Alvarenga: Muri en 1989? cuando al ir con permiso hacia Montepeque hall a unos combatientes de la U2 que iban a una accin, lo invitaron a ir como apoyo de uno de ellos. Cada combatiente de la U2 en el momento de estar lanzando sus cargas explosivas tena un combatiente de apoyo, que parapetado en su retaguardia lo cubra con fuego de fusil, cuando esto era necesario. Durante el ataque mientras esperaba, parapetado detrs de unas piedras, una bala perdida, lo hiri en el cuello, muriendo dos das despus en un hospital de la guerrilla. Ral Renderos: Qued herido cerca de la capital, cuando despus de la ofensiva de noviembre de 1989, las fuerzas del FMLN, se replegaban hacia Guazapa. La bala de una ametralladora de fabricacin norteamericana le fractur la pierna. Lo capturaron vivo, no se supo mas de l. Su nombre era Antonio Lozano. Una anciana se qued en Iguala, Guerrero, esperando, intilmente, volver a ver a su hijo. Lucas Franco: Fue incorporado a la FES-U2 y muri en el ataque a El Roblar. Luisa Jovel: Durante el proceso en que la mayora de la RN y una parte importante del ERP formaron el Partido Demcrata, renunci a su militancia en la RN, como producto de las contradicciones que surgieron al interior de esta, al apoyar algunas medidas econmicas que impulsaba el derechista partido ARENA.
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Joel: Se le atendi en Mxico, con franca recuperacin regres a su patria. Too Urbano: En 1987 estuvo en un retn de la zona baja, lo llevaron para que sealara a militantes del FMLN que estaban entre las masas, parece que no seal a nadie, en enero de 1992 escribi desde Estados Unidos solicitando reingresar a las FARN. La Agrupacin de Batallones Modesto Ramrez, no se que pas con ella, pero en la ofensiva de 1989, aunque en los partes de guerra solo aparecan como fuerzas del FMLN, cada partido llev sus fuerzas particulares. La mayora de la RN y del ERP rompieron con el FMLN y formaron el Partido Demcrata. German, est mas pobre que cuando empez la guerra, sigue en Guazapa, persistiendo en su actitud de organizar a la gente de esos lugares. Ral Hrcules, es un oficial de inteligencia de la polica salvadorea. Eduardo Solrzano es jefe de la polica en un departamento de El Salvador. Chano Guevara y Chico Montes renunciaron a la RN y participan en el FMLN. Leo Cabral renunci a la RN. Participa en una ONG. Ernesto Dreyfus y La Chata rompieron con la RN y participan en el FMLN. Joaqun Villalobos en 1994, despus del inicio del alzamiento del EZLN, sobrevol el estado mexicano de Chiapas en un helicptero del ejrcito mexicano, apoyando al ejrcito mexicano en su labor contrainsurgente. Y reuniones con funcionarios del gobierno mexicano, l y Jons, aportaron ideas para combatir a los guerrilleros mexicanos.
Mirar hacia atrs, desde lejos, es mirar con el corazn y la razn no solo hacia Guazapa y Radiola, sino hacia Usulutn, Morazn, Chalatenango, el volcn de Chichontepec, Cerros de San Pedro, Cabaas, San Miguel, Santa Ana, La Libertad, escenarios de miles de combates, ofensivos y defensivos, pequeos, medianos y grandes; es recordar las queridas radios Venceremos y Farabundo Mart; es volver a escuchar en el eco de los sentimientos, los nombres de Francisco Snchez, Feliciano Ama, Modesto Ramrez y Anastasio Aquino, de los cuatro frentes en que se dividi el pas; es a solas, cerrando el puo, apretando los dientes y reprimiendo las lgrimas, guardar un respetuoso silencio, por los que cayeron dignamente; es ponerse de pie al recordar a los olvidados hombres y mujeres del pueblo que hicieron posible resistir los distintos esfuerzos que los asesores norteamericanos, bajo la concepcin de la Guerra de Baja Intensidad, impulsaron en El Salvador; es alentar a los que siguen con el corazn fresco y susurrarles en el odo, a la distancia, sigan, sigan, sigan; es sentir ms apretado el nudo que se nos hace en la garganta cuando vemos el desamparo de algunas viudas, hurfanos y lisiados; es gritar con nuestra conciencia, con los que ya no pueden hacerlo, Agustn Farabundo Mart, comandante socialista, PRESENTE!; es reflexionar, poner en la balanza de la historia los hechos y los resultados y es tambin, releer el poema de amor de Roque Dalton y decir con l los eternos indocumentados, los hacelotodo, los tristes ms tristes del mundo, los guanacos hijos de la gran puta, mis hermanos!.
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Un resumen
urante la guerra (popular de un lado, contrainsurgente del otro) de los aos 1981-92 en El Salvador, existi un frente de guerra conocido comnmente con el nombre de Guazapa.
Guazapa se encontraba a unos 35 kilmetros de la capital, su rea geogrfica comprenda el cerro de Guazapa de 1410 metros de altura snm, la zona alta y una serie de lomas y terrenos planos localizados al norte de esta elevacin, la zona baja. Sus limites eran hacia el norte el lago Suchitln, hacia el Oeste los Caaverales de la Hacienda San Francisco, la carretera Troncal del Norte y la Montaa de Colima; hacia el este la carretera que comunica los pueblos de Suchitoto y San Martn, conocida como Calle Nueva; y al sur una serie de caseros poblados, que en forma intermitente se extienden hasta San Salvador. Iniciando 1986, con un nivel de desarrollo de base guerrillera, era el frente de guerra mas cercano a la capital. Desde ah se influa importantemente en el trabajo de organizacin y educacin poltica de los habitantes de San Salvador, y su periferia, principal centro econmico y poltico del pas. Haba sido sitio de partida para importantes incursiones militares y de aqu podan partir otras en el futuro, como lo fue la ofensiva de 1989. All se encontraban una repetidora de la Radio Farabundo Mart, algunos miembros de las Comisiones Polticas de cuatro partidos del FMLN, los batallones Rafael Aguiada Carranza (PCS-FAL) y Carlos Arias (RN-FARN), como algunas unidades de la Agrupacin de Batallones Felipe Pea Mendoza (FPL), del Destacamento Luis Adalberto Daz (PRTC), un campamento (parece que logstico y de enlace con la capital) del ERP, algunas unidades de servicios para la guerra, Fuerzas especiales selectas (FES) y unas cuatro a cinco mil personas (en 1981 cuando se insurreccionaron eran unas 19 mil), agrupadas en organismos de masas del FMLN. Guazapa fue a lo largo de la guerra uno de los frentes mas atacados por las Fuerzas Armadas de El Salvador (FAES), aqu se lanzaron frecuentes ofensivas areas y terrestres. Para muchos, Guazapa era el laboratorio donde los asesores estadounidenses y la Fuerza Armada de El Salvador probaban innovaciones de la tctica y la tcnica y se completaba el entrenamiento de la fuerza area. Para el pueblo salvadoreo, un smbolo de resistencia. Para algunos historiadores, con sus diferencias cuantitativas, el equivalente de lo que fue la base de Cuchi en Vietnam. En 1983 fue escenario del operativo que significo el mximo esfuerzo en esa fase de la guerra, en que se masacr a la poblacin civil y los operativos del ejercito tenan principalmente la tctica de yunke y martillo, el Operativo Guazapa 10. En este se utilizaron unos diez a doce mil soldados, una divisin, despus de lo cual se instalaron bases militares en dos elevaciones dominantes, Pea Colorada (El Caballito) y El Roblar. Aunque no se cuenta con registros comparativos, se podra decir que en este frente fue mayor la frecuencia de ataques areos, quizs solo superado por el frente de Radiola en la frecuencia de desembarcos helitransportados. La casi diaria presencia de aviones y helicpteros lleg a ser una de sus particularidades. Los ataques areos, mayormente diurnos (tambin fueron nocturnos),
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determin la obligada existencia de refugios antiareos en casi todas las casas, campamentos y en otros lugares. A manera de ejemplos podramos mencionar que: A fines de 1985 la fuerza area bombardeo y ametrall ininterrumpidamente, tres das con sus noches, el lado sur de la zona alta, despus del canje de la hija del entonces presidente Napolen Duarte, secuestrada por la guerrilla; en diciembre de 1984 y enero de 1985 durante un poco mas de 30 das, todas las noches un avin AC-47 por unas dos a tres horas ametrallaba los caseros de la poblacin insurgente. A mediados de 1983 en que los asesores norteamericanos retomaron la conduccin exclusiva de la guerra (antes la compartieron con los asesores chilenos y argentinos), bajo las orientaciones de su doctrina de guerra de baja intensidad (gbi), se produjeron o aceleraron entre otros los siguientes cambios generales dentro del conflicto armado:
1) .- La FAES creci de una cantidad de diez mil soldados en 1981 hasta 55 mil. 2) .- Se concluy el proceso de modificacin de la estructura de la FAES, crendose otros Batallones de Infantera de Reaccin Inmediata (BIRI) y los Batallones de Infantera Antiterroristas (BIAT). Los BIRI que llegaron a un nmero de cinco (Atlactl, Belloso, Atonal, Bracamontes y Arce), constituan su fuerza elite, con un nmero de 1200 hombres los ms pequeos y 1500 el ms grande. Inicialmente algunos operaban a escala nacional, posteriormente su accin fue regional. A lo largo de la guerra fueron los ms agresivos y sanguinarios, contaban con los salarios mas altos. Los BIAT eran batallones de unos 540 soldados (aunque hubieron unos de ms de 600), la mayora de los cuales estaban ah por reclutamiento forzoso. Algunos, al inicio de la guerra operaban en ms de un departamento, posteriormente en uno solo. La Guardia Nacional, La Marina y las policas tambin contaban con estructura y tctica de BIAT. Los paracaidistas que constituan una fuerza de reaccin a nivel nacional crecieron hasta unos mil y se prepararon como unidades helitransportadas. Se crearon unidades de fuerzas especiales como las patrullas de reconocimiento de alcance largo (PRAL), los Grupos de Operaciones Especiales Selectas (GOES) y las unidades recondor de los batallones de infantera. 3) .- Se modific la tctica militar. Buscaron contar con tropas sin cuartel que ejercieran una presin permanente (o ms constante) sobre los frentes de guerra, y que en el terreno los batallones estuvieran desconcentrados en unidades mas pequeas, capaces de ejercer un mayor control, patrullando por zonas, as como ms posibilidad de respuesta, maniobra y fuego. Se impulsaron operativos de corta y larga duracin que duraban meses y hasta aos, como el Fnix. 4) .- Aument el numero de helicpteros y aumentaron su capacidad de fuego, los dotaron de misiles aire-tierra de 70 mm. y lanzagranadas M-79, antes solo traan ametralladoras, e incrementaron su uso para acciones de desembarco helitransportado y ataque. 5) .- Se sustituyeron los fusiles FAL y G-3 por fusiles M-16, mas livianos y con menos fallas mecnicas en las condiciones de una guerra contrainsurgente. 6) .- Se elev el volumen de fuego de la FAES, a partir de incrementar la cantidad de armas de apoyo como morteros de 120, 81 y 60 mm, obuseros de 105 mm., caones de 90 mm, lanzagra116
nadas M-79, lanzacohetes LOW-72, ametralladoras Browning .50 y M-60- y otras de calibre 5.56. 7).- Para intensificar el esfuerzo de ganar mentes y corazones se creo el Ministerio de Cultura, encargado de impulsar la guerra psicolgica. 8).- Demaggicamente se abrieron pequeos espacios polticos para la participacin popular, permitindose algunas marchas, mtines, organizaciones de trabajadores, lo que fue aprovechado por el FMLN, para impulsar un nuevo movimiento de masas. 9).- Se impulsaron planes locales de desarrollo econmico y una Reforma Agraria que dej intactas las propiedades de la oligarqua cafetalera . 10).- Se intensifico el trabajo de inteligencia y contrainteligencia bajo la conduccin de los asesores yanquis. 11).- Se busc una fachada democrtica para el gobierno salvadoreo. Se realizaron elecciones de las cuales result electo presidente, una personalidad democrtica, Napolen Duarte, a quien antes por medio del fraude electoral se le haba negado la victoria.
A principios del ao de 1986, con la conduccin y en algunos casos ejecucin, de los asesores norteamericanos, el ejercito salvadoreo, apoyndose en el trabajo de inteligencia realizado durante toda la guerra, dio inicio en el frente de Guazapa, a lo que fue su esfuerzo estratgico mas importante en esta etapa de la guerra, el Operativo Fnix. El siete de enero iniciaron el acercamiento secreto de las distintas fuerzas, rompindose las hostilidades en el interior del frente por la maana del da diez de enero. Con este operativo, que tenia como antecedentes los operativos Plan Conara y Torola IV, los asesores estadounidenses se plantearon arrancarle a las fuerzas guerrilleras el control del rea de Guazapa, para ello deban obtener importantes victorias militares, a lo que se aunara el corte de los canales de abastecimiento y la destruccin de las cosechas y reservas alimenticias, lo que obligara a huir hacia las reas fronterizas con Honduras, a las diezmadas unidades guerrilleras que no fueran aniquiladas. Las masas organizadas por el FMLN serian desalojadas y concentradas en refugios localizados fuera de este lugar, repoblando con masas controladas por el gobierno e impulsando en la zona y su periferia un plan poltico econmico. Al lograr esto adelantaran el cinturn de defensa de la capital previnindose futuras incursiones armadas. La consecucin de los objetivos del operativo les traera importantes resultados polticos nacionales, para cuya difusin impulsaran una intensa campana propagandstica. Bajo la concepcin militar de la concentracin estratgica y la dispersin tctica, durante los dos primeros meses se concentraron unos diez a doce mil soldados, entre los cuales se encontraban tres batallones lites (Atlactl, Belloso y Bracamontes), el Batalln de Paracaidistas, la Primera Brigada, el Quinto Destacamento, el "Cuervo" de la Polica de Hacienda, el Pantera de la Polica Nacional, algunas unidades de la marina, la Guardia Nacional e Ingenieros, contando adems con el apoyo de la fuerza area y de unidades de artillera. Los BIAT y los BIRI, a partir del establecimiento de una "base de patrulla, que duraba de tres a seis das en un lugar, distribuan en cierta rea, una determinada cantidad de patrullas pequeas cuyo tamao variaba de 15 hasta 160 soldados en cada una. Cada patrulla buscaba chocar con las unidades guerrilleras y con un alto volumen de fuego, obligarlas a combatir frontalmente o inmovilizarlas (fijarlas al terreno). En seguida, con el apoyo de otras patrullas y/o tropas
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helitransportadas y fuego areo obtener e incrementar rpidamente, una superioridad de fuerzas, capaz de aniquilar a unidades insurgentes, generalmente mas pequeas. Estas patrullas contaban con buena comunicacin realizaban rastrillajes minuciosos, quemaban el follaje, avanzaban a campo traviesa y por veredas y caminos y hacan muy poca rutina en sus desplazamientos y asentamientos. En las noches algunas establecan emboscadas, otras dorman en diferentes lugares del monte y para evitar los ataques y golpes de mano de los guerrilleros, se cambiaban de sitio dos a cuatro veces. Los lugares rastrillados, volvan a serlo unos das despus. A partir del mes de marzo en que se inicio la fase de consolidacin del operativo, el numero de tropas disminuy a unos cuatro a cinco mil, mantenindose un BIRI y dos BIAT en una rotacin que les permita tener simultneamente fuerzas en Calle Nueva, lado norte y lado sur del frente. A mediados de febrero el frente de guerra qued sin poblacin, la cual en su mayora fue capturada y evacuada hacia refugios. A excepcin de unos 800, que evacuados por la guerrilla tomaron una iglesia en Chalatenango (para denunciar el operativo) y posteriormente la Cruz Roja Internacional los llev a un refugio de masas en San Salvador. En mayo inici en la zona baja el esfuerzo contrainsurgente de produccin de granos. La insurgencia respondi a la concentracin enemiga con la desconcentracin de sus unidades, disminuyendo la cantidad de sus efectivos en el frente, envindolos temporalmente hacia otras zonas, principalmente a aquellas unidades que tenan menor movilidad y menor experiencia de combate (hospital, abastecimientos, cocinas, propaganda y otras), y al mismo tiempo impulsar su preparacin poltico-militar. Asimismo algunas unidades guerrilleras fueron evacuadas para apoyar temporalmente el trabajo poltico militar en la periferia del frente de guerra y otras zonas del pas. A partir de febrero en el lado norte, los pelotones guerrilleros de 30 combatientes, fueron readecuados a unidades de doce, capaces de moverse mas gilmente entre las patrullas enemigas, para que impulsaran principalmente una guerra de guerrillas que desgastara fsica y moralmente al enemigo, con emboscadas, golpes de mano, francotiradores, acciones de hostigamiento (abrir fuego contra sus asentamientos y desplazamientos, aunque no se les hiciera bajas o fueran pocas, buscando mantenerlos constantemente acosados) y minado guerrillero. Esto se impuls de una forma desigual, entre las fuerzas del FMLN por escasez de parque, falta de explosivos (los primeros cuatro meses), problemas de abastecimiento y poca combatividad en algunos guerrilleros. As, como la existencia de planes y esfuerzos particulares. En el lado sur, a pesar de que el terreno en que se encontraba la guerrilla era pequeo y esta tericamente se encontraba rodeada, al ejrcito le era muy difcil avanzar, pues lo quebrado del terreno y el minado de este, los obligaba a moverse por lugares reducidos en donde la capacidad tctica y logstica de las fuerzas que ah se encontraban permitan contenerlos y atacarlos con golpes de mano, minado de sus avances y francotiradores con fusil Dragonv. Cuando lograban penetrar las defensas de la guerrilla, esta se replegaba hacia otros lugares, cayendo el golpe en el vaco. Mientras en el lado sur, en los combates se llegaron a mantener posiciones hasta seis das, en el lado norte los combates eran muy breves y casi siempre terminaban en una persecucin de las unidades guerrilleras, por tierra y aire. Eludiendo desiguales combates frontales realizando ataques nocturnos y diurnos, generalizando a todo el frente el uso de las minas, con campo minado permanente y/o minado del paso del enemigo y efectuando algunos golpes de mano con participacin de las fuerzas Especiales Selectas (FES), las unidades guerrilleras mantuvieron durante casi diez meses una permanente accin de desgaste, incrementndose, a partir del mes de octubre, el nmero de bajas con los ataques realizados por unidades regulares, las que en el da agrupados en pelotones de 30 combatientes
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se mantenan dislocadas en el terreno para concentrarse por las noches en columnas de 60 a 90 o hasta batalln y realizar acciones ya fuera solos o combinados con las FES. El enemigo despus de montar una intensa campaa propagandstica sobre los "resultados exitosos del Operativo Fnix, en la que incluy una conferencia de prensa en la zona baja por parte del presidente de la repblica, Napolen Duarte y miembros del estado mayor de la FAES, con invitados de la embajada norteamericana, pas de declarar en marzo que la guerrilla en Guazapa estaba aniquilada, a decir en abril que solo quedaban unos diez guerrilleros que andaban poniendo cumbitos", refirindose a las minas, pero que ya no eran problema, para finalmente a fines de septiembre o principios de octubre, decir que Guazapa segua siendo zona de permanencia guerrillera. Su plan de repoblacin tambin fracas al no poder repoblar como ellos queran. Sus bases tuvieron miedo de quedarse a vivir en el frente, y se dio un regreso paulatino, a partir de julio, de las masas organizadas por el FMLN, que ahora negando pblicamente su vinculacin con ste, y usando la legalidad, consiguieron quedarse en la zona. A dos aos de iniciado el operativo, el enemigo aun mantena en el frente de guerra la presencia de las fuerzas con las que impulsaba la fase de consolidacin, sin embargo su movilidad ya era muy reducida. Sin poder precisar la cantidad de bajas que sufri el ejercito salvadoreo se puede afirmar que hubo un desgaste importante, solo en el mes de enero del 86, dos batallones lites, Belloso y Bracamontes tuvieron 70 y 17 bajas respectivamente. A esto hay que sumar las bajas realizadas a los batallones BIAT. Para el FMLN la cuota de sangre tambin fue importante; como a seis meses de iniciado el operativo uno de los partidos ya tenia 30 bajas incluyendo la muerte de un segundo responsable de batalln y dos miembros de las FES. Las condiciones creadas por este operativo posibilitaron el desarrollo de nuevas capacidades en jefes y combatientes del FMLN, condiciones que no siempre fueron aprovechadas adecuadamente. Asimismo la accin enemiga propici entre otras cosas un acercamiento entre los diferentes partidos lo que en algunos momentos pareci influir positivamente en uno de los problemas estratgicos que incidieron negativamente en el desarrollo del FMLN y en la obtencin de los objetivos planeados, a lo largo de todo el proceso de lucha, la unidad de los revolucionarios. El FMLN resisti desgastando al ejrcito salvadoreo, vindose obligado ste a retirarse sin conseguir sus objetivos planteados.
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l Salvador, es un pas con 21 040 Km2, una poblacin de 5 107 000 habitantes, una densidad poblacional de 242.7 Hab./Km.2 y que ocupa el segundo lugar en el Continente Americano por su escasez de bosques (solo superado por Uruguay). Por estas condiciones algunos analistas pensaban que aqu no se podra construir un ejrcito popular, que lo ms que llegaran a tener seran milicias, sin embargo la historia fue diferente, algunos rasgos de esta son:
En este pas, en enero de 1932 se vivi la primera insurreccin latinoamericana dirigida por un Partido Comunista. Detectada antes de que se produjera, fue parcialmente evitada. El ms importante de sus dirigentes, Agustn Farabundo Mart, fue detenido antes de la fecha establecida para el levantamiento. Junto a Farabundo, fueron detenidos y posteriormente asesinados, los dirigentes Luna y Zapata. En varios cuarteles fueron capturados soldados y oficiales que apoyaban la insurreccin, sin embargo la irrupcin violenta de las masas no pudo ser evitada del todo y pueblos enteros se insurreccionaron en el occidente del pas. El saldo fue de ms de 30, 000 salvadoreos que murieron asesinados y dejaron un legado de dignidad para las generaciones posteriores. A partir de 1970 una nueva generacin de revolucionarios comenz un nuevo perodo de acumulacin de fuerzas que trajo el surgimiento de las organizaciones poltico militares que posteriormente conformaron el Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional (FMLN), las cuales llegaron a dirigir un poderoso movimiento de masas que se fue extendiendo y radicalizando, y, entre los aos de 1978-1980, generalizaron formas de lucha y organizacin insurgentes, que llevaron entre otros resultados, a conformar ampliamente las brigadas de autodefensa y milicias populares, para proteger y desarrollar la lucha popular. El ejercicio de la violencia revolucionaria de las masas, prepar condiciones para una nueva insurreccin popular. El 10 de enero de 1981, el FMLN, lanz una ofensiva general, en donde teniendo como eje principal la accin insurreccional de las masas, apoyada por unidades guerrilleras y algunas insurrecciones en el ejrcito enemigo, se plantearon la toma del poder poltico. La accin popular fue menor de lo que se esperaba. Quizs haba pasado el mejor momento para ello, pues la campaa de terror aplicado por las fuerzas gubernamentales, a fines del ao 80, haba logrado disminuir la combatividad y amplitud de las acciones. La capacidad militar del FMLN se demostr insuficiente para alcanzar el objetivo planteado. Tuvieron que replegarse hacia algunas de las zonas en las que se haban producido insurrecciones locales (no espontneas sino organizadas), pasando as, al esfuerzo de desarrollar y consolidar los diferentes partidos, resistir y consolidar los frentes de guerra y avanzar en la construccin y consolidacin de un ejrcito popular y revolucionario que les permitiera tener mayor capacidad poltica y militar. En marzo de 1982, buscaron de nuevo tomar el poder y lanzaron otra ofensiva general, realizndose los esfuerzos principales en las ciudades de San Salvador y Usulutn. De nueva cuenta la insurreccin de las masas fue el componente principal de este plan, en donde se busc que las acciones de las unidades militares coadyuvaran ms importantemente. En ese momento tuvieron mayor capacidad militar, pero esta volvi a ser insuficiente, debido sobretodo a que la
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accin revolucionaria de las masas fue menos importante que en 1981, producto de una nueva agudizacin de la accin represiva y el terror que parcialmente las haba seguido desmovilizando y desorganizando. De mediados de 1982 a fines de 1989, en la prctica, el esfuerzo principal del FMLNl fue la construccin del ejrcito popular y revolucionario, el cual lleg a contar con categoras de tropas claramente definidas, con capacidad tctica, tcnica y logstica. El esfuerzo de organizacin de masas si bien, a partir de 1984, tuvo un repunte respecto a los aos posteriores a 1981, no lleg a tener la suficiente incidencia y el esfuerzo de preparar la insurreccin, por visin poltica, qued muy relegado. Fue clara la tendencia de que el proceso iba de la Insurreccin popular a la Guerra Revolucionaria. A principios de 1983 el ejrcito salvadoreo estuvo al borde del colapso (sus unidades militares se mostraban cada vez ms desmoralizadas, siendo ocupadas algunas de sus posiciones sin presentar combate), mientras el FMLN mostraba una creciente capacidad militar. Sin embargo la no existencia de una unidad real en las organizaciones insurgentes, que hiciera real la concentracin de fuerzas que permitiera un contundente golpe militar y las readecuaciones polticas y militares que impulsaron los yanquis evitaron esto. Sin embargo el proceso no se detuvo y los insurgentes siguieron acumulando fuerzas y desarrollando capacidades. Algunos de los resultados obtenidos por las fuerzas Farabundistas a lo largo de la guerra, para mediados de 1988 en sus combates contra la FAES, nos pueden ilustrar. Realizaron ms de 30 mil bajas entre muertos y heridos; haban hecho ms de 2000 prisioneros; recuperado ms de 10 mil armas; derribado o destruido en tierra ms de 60 medios areos; destruido centenares de vehculos militares; aniquilado posiciones de compaas o batallones, mantenan un promedio de una emboscada diaria; contaban con unidades de comandos urbanos en casi todas las ciudades del pas, tenan presencia armada en 13 de los 14 departamentos del pas; mantenan unidades guerrilleras en los cerros cercanos a las ciudades. Durante la ofensiva general de 1989, que algunas organizaciones del FMLN plantearon como la ofensiva final, la accin ms importante fue la del ejrcito popular y las acciones insurreccionales de las masas fueron planteadas, principalmente, como acciones secundarias y espontneas. Algunas organizaciones incorporaron a sus cuadros organizadores de masas a las acciones militares de su ejrcito, privando a las masas de los elementos aglutinadores y movilizadores que pudieron darle una incidencia mayor en esta coyuntura. Cabe agregar que en esta ofensiva en que los esfuerzos principales fueron en la capital y en ciudades del oriente del pas, el FMLN no logr unificar la visin de sta y entre otras cosas valoraron que por no convenir polticamente, la fuerza area no atacara a la poblacin, lo que al producirse, desmoviliz a los que gradual y abundantemente se estuvieron incorporando desde el primer da a sus acciones. En su evolucin poltica durante el desarrollo de la lucha el FMLN realiz los siguientes planteamientos programticos: 1.- En 1980, conjuntamente con el FDR dieron a conocer la Plataforma Programtica del Gobierno Democrtico Revolucionario, en la cual planteaban como objetivo estratgico, derrocar a la dictadura militar, poner fin al poder poltico, econmico y social de los oligarcas del capital y de la tierra, y establecer un gobierno democrtico revolucionario, destruyendo el viejo estado y construyendo un estado nuevo. Esto lo basaban en la alianza de los obreros y los campesinos, con el respaldo de un Ejrcito Popular Revolucionario. Tambin plantearon cambios radicales en las estructuras sociales que incluan nacionalizaciones y expropiaciones de los medios y los instrumentos fundamentales de la produccin, el comercio exterior, la distribucin y los servicios sociales.
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2.- El 31 de enero de 1984, el FMLN replante sus objetivos y dio a conocer la Propuesta de Integracin y Plataforma del Gobierno Provisional de Amplia Participacin. Plantearon la formacin de un gobierno provisional integrado por personalidades representativas de todas las fuerzas polticas y sociales, que estuvieran dispuestas a erradicar el orden oligrquico y rescatar la soberana nacional. Aceptaban la existencia de la propiedad privada y la inversin extranjera que no se opusiera al inters social. Tambin fusionar las fuerzas militares insurgentes con las del aparato oficial, depurando antes a los elementos inaceptables del ejrcito. No abandonaban la lucha armada y buscaban fortalecer las vas polticas y diplomticas de solucin del conflicto. 3.- El 13 de septiembre de 1989, hicieron nuevas propuestas en su planteamiento de dilogo y negociacin, entre los que estuvieron, acordar un alto definitivo a la contienda armada; edificar los cimientos de una verdadera democracia participativa y representativa; incorporar al FMLN a la vida civil y la accin poltica pacfica y participar en actividades electorales. El planteamiento inicial de la destruccin del poder estatal de la oligarqua y el imperialismo dej de contemplarse. Un da antes de la firma de los acuerdos de Chapultepec, un entonces comandante guerrillero, desde su visin personal, resuma: - Nos cansamos, ya no podemos seguir, ya no queremos dormir con los pies mojados y las botas puestas, vamos a salvar lo que se pueda, por eso vamos a firmar los acuerdos. Despus de los acuerdos el FMLN oficializ una divisin de la que surgi el Partido Demcrata, el cual polticamente se alej del primero. Analizar los resultados requiere de un esfuerzo ms profundo, de estudiar y comparar las condiciones nacionales e internacionales a fines de los aos 70s y principios de los 90s, de ver los alcances polticos y sociales, pero atrs quedaron ms de 70,000 muertos, alrededor de un milln de desplazados, varios miles de hurfanos viudas y lisiados, muchos socialmente desamparados. Algunos combatientes quedaron ms pobres que como estaban cuando comenz esta guerra, unos cuantos son nuevos ricos. Unos pocos militares de bajo rango, fueron juzgados y condenados por asesinos. Hay exguerrilleros que pertenecen ahora al aparato represor estatal. Se abrieron algunos espacios polticos para la participacin de los antes guerrilleros, el FMLN ha logrado importantes triunfos electorales que han hecho reverdecer la esperanza de muchos, sin embargo, la justicia social, sigue esperando. Diversos elementos polticos y militares estuvieron presentes en estos resultados, independientemente del juicio de valor que de ellos se pueda hacer. Aciertos y errores, sin embargo sigue destacando sobre todo esto la grandeza humana de los actores principales, los hombres y mujeres del pueblo.
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