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Descomposición de colas de burros

El documento presenta varias conversaciones entre personajes sobre la desaparición de Salvador Cangrejo Corrales y la imposición de un toque de queda en la zona. Pedro intenta buscar a Salvador sin éxito, mientras que Doña Dolores tiene un mal presentimiento sobre su paradero. Dos personajes sin nombre discuten sobre la ejecución de catorce personas, incluyendo a un anciano, aparentemente como parte de una operación autorizada.

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Descomposición de colas de burros

El documento presenta varias conversaciones entre personajes sobre la desaparición de Salvador Cangrejo Corrales y la imposición de un toque de queda en la zona. Pedro intenta buscar a Salvador sin éxito, mientras que Doña Dolores tiene un mal presentimiento sobre su paradero. Dos personajes sin nombre discuten sobre la ejecución de catorce personas, incluyendo a un anciano, aparentemente como parte de una operación autorizada.

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1 DONDE SE DESCOMPONEN LAS COLAS DE LOS BURROS

Por: Carolina Vivas Ferreira


Un rumor de pensamientos se agolpa en mis ojos untados de miedo La sevicia agobia el sentido y se riega la rabia savia de mi tiempo Sangre y tierra se hacen barro espesura babosa rojizo hedor...

Personajes: Pedro Cangrejo Dolores Concepcin Don Casto Poncidoro El Personaje Uno Otro

I - GENTE DE BIEN

PONCIDORO: La gente de bien se siente en peligro. DON CASTO: Hay que poner un escudo entre esa plaga y nosotros. PONCIDORO: Es necesario tener armas, perros, guardas, cmaras. DON CASTO: Vino? PONCIDORO: Gracias. DON CASTO: Nada es suficiente ante la invasin de esa manada. Tal vez sea necesario aplicar correctivos. PONCIDORO: Usted cree? DON CASTO: Tiene miedo? PONCIDORO: No, es que DON CASTO: No sea cretino! PONCIDORO: Pero seor, yo

2 DON CASTO: No me haga caso, era una broma.

Silencio
PONCIDORO: La verdad hay cosas que se me salen de las manos. DON CASTO: A pesar de la limpieza, en todas partes se reproduce la hiedra. PONCIDORO: A qu se refiere? DON CASTO: Me parece que entre nosotros hay traidores PONCIDORO: Entre nosotros? DON CASTO: Traidores, como lo oye. PONCIDORO: Quines? DON CASTO: Usted debe saberlo mejor que yo. PONCIDORO: Me est acusando? DON CASTO: Por favor! PONCIDORO: No comprendo. DON CASTO: Creo que su actuacin es bastante dbil. PONCIDORO: No puedo atentar contra DON CASTO: Atentar, bonita palabra. Atentar, atentado, atender. PONCIDORO: Atender qu, don Casto, crame, yo DON CASTO: Resultados, eso es todo. PONCIDORO: Bajas? DON CASTO: Ssshit!

Silencio
PONCIDORO: Hay cosas que no dependen de mi. DON CASTO: Ya hable con el comandante. PONCIDORO: Y qu dice? DON CASTO: Que el cura es un peligro, pregunta, dice cosas en el plpito PONCIDORO: El pobre tiene que or los diez mandamientos. DON CASTO: Pues al parecer no conoce el onceavo mandamiento. PONCIDORO: Cual?

3 DON CASTO: No te meters en lo que no te importa. PONCIDORO: La gente quiere orlo, necesitan consuelo. DON CASTO: Cual gente alcalde? Una parranda de miserables! PONCIDORO: Han dado en llamarse a s mismos, son los sindonde. DON CASTO: Usted podra llamarse don sincuando. PONCIDORO: No le entiendo don Casto. DON CASTO: Ni me entiende, ni atiende mis recomendaciones No es cierto? PONCIDORO: Me est poniendo nervioso. DON CASTO: No me gusta que se ande con medias tintas. PONCIDORO: Y si el seor cura se da cuenta y abre la boca? DON CASTO: Tocara mandarle un mensajito al cura. PONCIDORO: Lo importante es que todo quede dentro de lo legal. DON CASTO: Decrete el toque de queda, no sea terco. PONCIDORO: Y el comandante est de acuerdo? DON CASTO: Usted es pendejo, o solo se hace? PONCIDORO: El pone los hombres? DON CASTO: Todo. Al coronel le conviene. A todos nos conviene, convnzase. Ms vino? PONCIDORO: Por su puesto. DON CASTO: Ya nos estamos entendiendo. PONCIDORO: Estoy para servirle. DON CASTO: Eso lo tengo claro. El decreto es para hoy. PONCIDORO: Si seor. DON CASTO: Se queda a almorzar?

IIII- ESTABA EN EL AIRE

PEDRO: No ha llegado Salvador? DOLORES: Por qu pregunta? PEDRO: No s. DOLORES: Hay algo que no me ha dicho?

4 PEDRO: Le parece? DOLORES: No me cambie el tema. PEDRO: Solo pregunt si lleg su hijo. DOLORES: Estoy empezando a preocuparme. PEDRO: No hay motivo. DOLORES: No me mienta. PEDRO: Hay toque de queda. DOLORES: No me diga! PEDRO: Al fin qu! Le digo, o no le digo? DOLORES: Qu hacemos? PEDRO: Voy a buscarlo. DOLORES: Cmo va a hacer eso! PEDRO: No me dice que hagamos algo? DOLORES: S, pero no que salga a arriesgarse. PEDRO: Todava no son las siete. DOLORES: No alcanza a ir hasta all y regresar. PEDRO: Pero al menos le aviso y no lo dejo moverse. DOLORES: Quien est patrullando? PEDRO: Hay de todo. En que est pensando? DOLORES: De repente lo dejan pasar. PEDRO: Usted si es bien bruta. No? DOLORES: Por qu me trata as? PEDRO: Pseme la linterna y el machete. DOLORES: Se va por el atajo? PEDRO: No. Voy a ir por la calle principal hablando a gritos. DOLORES: Lleva la cdula? PEDRO: Si. DOLORES: Y la libreta militar? PEDRO: Si. DOLORES: Tome esta ruana. PEDRO: No moleste. DOLORES: Est helando.

5 PEDRO: No me trate como a un mocoso, soy su marido. DOLORES: Llvele la ruanita a Salvador. PEDRO: Ah! Era eso.

Silencio
DOLORES: De tanto asomarse por esa ventana, va a terminar llamando la atencin. Ms bien vyase rapidito. PEDRO: Vuelvo maana. Tranque bien la puerta, no prenda la luz y no le abra a nadie. DOLORES: Dios lo bendiga. PEDRO: De ese seor ni me hable. DOLORES: No provoque la ira divina. PEDRO: Y usted no me provoque con su cantaleta. DOLORES: Esta nervioso, eso es todo. PEDRO: Disclpeme negra, hasta maana. DOLORES: Mucho cuidado. PEDRO: A lo mejor todava est pasando el carrito que sube al alto del indio. DOLORES: Mejor no vaya. O mejor... Pedro!...

DOLORES (A pblico): Agazapados tras muros invisibles los artistas del mal Tengo miedo de aliengenas y alienados alineados y alimentados devoradores lujuriosos artfices de la miseria

6 IIIIII- REBELION PERSONAJE: (A pblico): Hola. Soy un personaje. Salvador Cangrejo Corrales; as me bautizo la dramaturga. Qu les parece? Ahora le ha dado por ponerme de protagonista de una tragedia. Pausa. Contempornea. Ah? A quien se le ocurre! Solo a ella. No podra haberme asignado un criado picaron, un mujeriego, no s. Pero esto! Quiere condenarme a vivir siempre la misma vida infame. Mi destino transcurre en una tierra sembrada de fosas comunes, cementerios

clandestinos y territorios sagrados. Soy un hombre del comn, uno ms de los sin nombre; tcnicamente me llaman NN. Esto, claro, hasta que mi madre me encuentre en esta tierra de caimanes cebados de indefensin, en esta tierra de caimanes cebados de hombre. As lo decidi la Dramaturga Me obliga a

nombrarla as. Vaya despedida la que escribi para m. Era la poca de los camiones carnvoros, de uno de ellos me arrojaron y me dejaron aqu, donde reposa desde hace ms de seiscientos aos, el crneo nio de un sacrificado,

cuya sangre honr a los dioses y evito la sequia. Pero mi muerte no honra a nadie, desencarno en vano. A mi derecha, un indio sin cabeza, decapitado hace cuatrocientos aos por el sable espaol. Vaya contertulios y lugar para una cita. Decisiones de mi creadora. Quien sabe con qu ms pueda encontrarme. No ser ms, ese que ella quiere que sea, ahora ser yo. Pausa. Y quin es yo?

IVIV- CON LAS MANOS VACIAS

PEDRO: Cuando llegu Salvador ya haba salido, solo estaba el capataz. DOLORES: Lo que no me explico, es por qu no se lo encontr. PEDRO: Seguro nos cruzamos. Haba tanta neblina que uno no sabe. DOLORES: Tengo una corazonada. PEDRO: Squese esas ideas de la cabeza. DOLORES: Y es que all no saban lo del toque de queda? PEDRO: No pude averiguar casi nada, solo que Salvador sali cuando estaba oscureciendo.

7 DOLORES: Sali para donde. PEDRO: No se, los peones no dicen una palabra y el capataz poco habla, casi ni me dio la cara, solo me dej quedarme en el camarote de Salvador. DOLORES: da la gana. PEDRO: Eso no es asunto nuestro. Casi no pude dormir, ese hombre ronca Dicen que la prohibicin de salir, es para sacar por el ro lo que les

como una bestia. DOLORES: Yo tambin dorm mal y cuando me despert, me pareci que el sol ya no lo tocaba. PEDRO: A quin? DOLORES: A mi muchacho. PEDRO: Usted y sus presentimientos! Va a terminar preocupndome. DOLORES: S que algo pasa. PEDRO: Debe estar escondido. DOLORES: El es solo un pen. PEDRO: Eso no lo entiende todo el mundo.

Silencio
DOLORES: Tmese el agita, no la deje enfriar. PEDRO: Me duele la cabeza. DOLORES: Quiero ir a la polica. PEDRO: A qu? DOLORES: A preguntar. De pronto lo detuvieron. PEDRO: Nadie le va a dar razn. DOLORES: Y entonces? PEDRO: Esperar. DOLORES: Esperar que? PEDRO: A que regrese. DOLORES: No va a regresar. PEDRO: Entonces para que buscarlo. DOLORES: Para enterrarlo.

8 PEDRO: No diga eso.

Silencio
DOLORES: Sin llanto Pedro. PEDRO: De verdad cree que est muerto? DOLORES: Si. PEDRO: Y el cuerpo? DOLORES: Tenemos que encontrarlo. PEDRO: Quin nos dice que no cogi algn transporte y se fue lejos? DOLORES: Sin avisarnos? PEDRO: Sin comprometernos. DOLORES: No va a descansar si no lo enterramos. PEDRO: Usted es su madre, no tiene derecho a matarlo. No se da cuenta? Reaccione. Dese la oportunidad de creer que el va a entrar por esa puerta y dsela a l tambin. DOLORES: No se vaya. Espere. PEDRO: Sus ageros me asfixian. Voy por sal para el ganado.

DOLORES (A pblico): Arenas movedizas terrenos insondables caminos sombros Se atragantan los pavores y la verdad no basta pasos inseguros tortuosa incertidumbre y entonces el miedo posesivo inaprensible

9 V- VIEJOS NO

UNO: Odio que me miren a los ojos. OTRO: Da lo mismo, no van a hacerlo ms. UNO: A ltima hora, se dio la vuelta el gran carajo. OTRO: Cul es el problema? UNO: Los ojos se me quedaron aqu, aqu. OTRO: Olvdese de eso. UNO: No es tan fcil, me parece que los tengo en la nuca, se me seca la boca y me sudan las manos. OTRO: Vaya a la iglesia, se confiesa y listo. UNO: No soy capaz, despus duro das y das que no puedo dormir. OTRO: Tiene alma de nena, o qu? UNO: Le parece que esto es obra de una nena? OTRO: Como de un demonio. UNO: No exagere. OTRO: Se les iba yendo la mano. UNO: En qu? OTRO: Es mejor no quemar tanta plvora en gallinazos. UNO: Combate es combate. OTRO: Por eso y este no era. UNO: Nos pidieron varios. OTRO: S, pero no ancianos. UNO: El viejo se atraves. OTRO: Cuntos fueron? UNO: Como catorce OTRO: Con el viejo? UNO: Si. OTRO: Pobre pendejo! UNO: Me recuerda a mi abuelo. OTRO: Qu hacemos con l? UNO: Yo me lo llevo.

10 OTRO: Ojala don Casto no se entere. UNO: Si usted no abre la boca, no se va a enterar OTRO: Me est diciendo sapo? UNO: Usted puso el tema. OTRO: Al patrn le gustan las cosas bien hechas y lo mismo al comandante. UNO: Despus de todo no estuvo tan mal, el viejo debe estar agradecido, todos los viejos quieren morirse. OTRO: Y quien va a creer que un viejo como ese UNO: Ya le dije que de ese mueco me encargo yo y nadie supo nada. OTRO: Yo me curo en salud, vtelo donde quiera, pero no voy a decir mentiras UNO: Cules mentiras, huevn? Es callarse la jeta y ya. OTRO: Y cuando el comando se atiborre de nietos y viudas y vecinos preguntando. Qu? Me callo la jeta y ya?

Silencio
OTRO: Hay mujeres? UNO: Dos aindiaditas. OTRO: Eso est bien. UNO: A dnde las mandan? OTRO: Eso lo decide el comandante. Hay uniformes? UNO: Pero grandes. OTRO: Eso no importa. UNO: Yo ver que don Casto no se entere. Usted tranquilo hermano, calladito y ya. OTRO: Es que me quiere asustar, o qu? UNO: Asustarlo no, le estoy pidiendo un favor, ese viejo no ser el primer mueco de ms, no hace la diferencia. En cambio yo no puedo perder puntos, hgame ese cruce.

Silencio

11 OTRO: Qu ms tenemos? UNO: Eso es todo. OTRO Y el jovencito? UNO: Qu? OTRO: Si tendr dieciocho? UNO: No se. OTRO: Despus la familia est por ah preguntando, quejndose UNO: Vida hijueputa la ma! Entonces todo lo hice mal o que es la vaina? OTRO: No entiendo porque esta tan alterado, clmese. UNO: La cosa era llenar el cupo. OTRO: Pues s, no? Y tranquilo, yo reporto solo trece con este peladito. UNO: Pobrecito, al final me mir a los ojos y me dio como vergenza. OTRO: Su trabajo no consiste en hacer amigos. UNO: No era mi amigo, pero yo lo traje con engaifas desde el alto. Pobre Salvador. OTRO: Salvador? UNO: S, me llamo la atencin el nombre. OTRO: Pues se hubiera salvado. Salvador!

VIVI- SUS HUESOS ME PERTENECEN

Amanecer. Dolores extiende cuidadosamente en una mesa, una camisa y un pantaln de su hijo, mientras canta una cancioncita que sola cantar para dormirlo y a la que acomodaba la letra a su gusto
Cuando mi barco navega Por las orillas del mar Pongo atencin por si escucho A mi Salvador cantar Pero mira corre Vuela

12 Por las orillas del mar Quien pudiera A Salvador alcanzar

Sin dejar de cantar, enciende una a una, cuatro velas, luego saca de una bolsa una gran cantidad de flores y las coloca alrededor de las prendas, haciendo de la mesa un altar multicolor; en medio, las ropas de su hijo, sagradas, olorosas, le permiten llorarlo a bocanadas, escupidas hacia adentro mientras canta
Pero mira corre Vuela Por las orillas del mar Quien pudiera A Salvador alcanzar Dicen que muri de amores Y en su cantar se escucho Quien pudiera A mi niito alcanzar

Dolores se dispone a rezar, llevando la cuenta con un inmenso rosario de madera


DOLORES: Salvador, usted va a aparecer porque la carne busca su origen y no estoy dispuesta a quedarme con las manos vacas. Necesito que repose en un lugar donde pueda visitarlo, donde me cuente sus cosas y yo lo acompae los domingos y feriados en la tarde. So que a usted me lo tenan en el lugar donde rompen los huesos de los ngeles y tuve miedo. Sus huesos me pertenecen mijo; los forje y su taita me los sembr en el vientre con un amor furioso de macho enamorado.

Reza
Soy el ro seco

13 del cual ya no puede tu ternura ser afluente Necesito llorar largamente y sin consuelo hasta vaciarme de ti Ya no ests Qu sola Qu silente Me pierdo en la oquedad de este dolor Tengo fro Tengo muerte

Pedro se acerca y se arrodilla junto a su mujer


DOLORES: En el hombre del padre, del hijo y del espritu santo, amen. PEDRO: Dale seor el descanso eterno DOLORES: Y brille para ella la luz perpetua

VIIVII- A SALVO DE USTEDES PERSONAJE:(A publico) Es maravilloso no tener sentimientos propios. Todos me los insufla ella, la dramaturga. Recuerdan? Siempre terribles, siempre

dolorosos. Pero no importa, no son mos, no siento nada. Si los personajes sintiramos realmente, el mundo seria doblemente triste. A diferencia de

ustedes, no existimos a diario, solo cuando sus ojos nos dan cuerpo. Soy de papel, incluso me han quemado varias veces, pero siempre hay un ejemplar, un ltimo libro y un ltimo lector para renovar mis penas. Ojala esta obra no se monte, ni se publique nunca. Podr permanecer en el anonimato y nadie se

conmover con mis lgrimas de tinta. Ojala no tengan que ver a su madre vociferando de dolor frente a sus cuerpos putrefactos, como me han condenado a m. Vaya demiurga. No s si as es su mundo, no hay novelas, ni imgenes sobre

14 ustedes en el mo. Pero si es as, lo siento mucho. Ah!, es mi primer sentimiento propio, no lo puedo creer, he sentido por ustedes una honda conmiseracin. No puede ser, me estoy humanizando. Qu ser lo tpicamente humano? Habra que preguntarle a Becket. Mientras nadie me encarne, me recuerde o me imagine, simplemente estar a salvo de ustedes. Conmuvanse con su mundo, no con el mo. Cuenten sus rabias, a mi djenme en paz. La paz de los libros quemados, de lo que ya no es.

VIIIVIII- PESCADORA

PEDRO: Concepcin? CONCEPCION: Quien la busca? PEDRO: Eso no importa. CONCEPCION: Entonces no soy yo. PEDRO: Necesito pedirle un favor. CONCEPCION: Yo no hago favores, ni ms faltaba. No se me acerque. PEDRO: No sea tan desconfiada. CONCEPCION: No estamos en tiempos de tratar con extraos. PEDRO: Yo soy de aqu, la extraa es otra. CONCEPCION: Ahora nadie es de ninguna parte.

Pausa
PEDRO: Para qu canta? CONCEPCION: As me cogen confianza y llegan derechito a la red. PEDRO: Los engaa. CONCEPCION: Les hago un favor. PEDRO: Es pecado. CONCEPCION: Entregrselos a quien los llore? PEDRO: Cobrar.

15 CONCEPCION: No me diga que no tiene plata. PEDRO: No es eso. CONCEPCION: Mire, all, hgase a un lado, espere... PEDRO: Qu? CONCEPCION: Se me fue por su culpa.

Silencio
PEDRO: No es peligroso? CONCEPCION: Qu? PEDRO: Aparecer lo que otros desaparecen. CONCEPCION: Esto ya no tiene nombre, ya no tiene dueo. PEDRO: Para eso lo hacen, si no los dejaran en tierra. No cree? CONCEPCION: Ni creo, ni no creo. PEDRO: Ese es izquierdo o derecho? CONCEPCION: Izquierdo. Siempre me salen izquierdos. Debe significar algo. Verdad?

PEDRO: Es raro, casi nunca vienen calzados. Cunto cuesta? CONCEPCION: Depende. PEDRO: De qu? CONCEPCION: Que es lo que quiere? Deje la preguntadera, se vaya. PEDRO: Le ruego, mire... mi mujer necesita... lleva tiempo sin comer. CONCEPCION: Cuando no aparecen, a las madres nos entra como un asco; dgamelo a m. PEDRO: Dice que si puede velarlo, el va a descansar. CONCEPCION: Eso es cierto. Este ro y yo le traemos lo que necesite. PEDRO: Para cundo? CONCEPCION: Estamos en subienda, de pronto en la tarde. PEDRO: Que sea varn. Se lo ruego. CONCEPCION: Vamos a ver que cae. PEDRO: Cunto? lo mejor es que

16 CONCEPCION: Ya le dije: depende. PEDRO: A qu hora vuelvo? CONCEPCION: Los pjaros avisan, es una nube negra, est pendiente. PEDRO: Es muy importante, mi esposa vive como ida, dice que el difunto sin rezos se vuelve vagabundo. CONCEPCION: Y llorn. Esas son las animas en pena. No descansan, de aqu para all van y vienen sus lamentos; las oigo, llegan siempre precedidas de aves de presa.

Pedro se marcha

IXIX- EN BUSCA DE TUS OJOS

DOLORES: A quin le hemos llevado flores los domingos? PEDRO: Que quiere decir? DOLORES: Frente a la tumba de quien hemos llorado todo PEDRO: No entiendo. DOLORES: Salvador no est en el cementerio. PEDRO: Qu? DOLORES: Lo volv a ver hoy en la televisin. PEDRO: El dolor la esta enloqueciendo. DOLORES: Le pusieron un fusil, lo vistieron con ropas ajenas y lo presentaron como delincuente. PEDRO: Esas son ideas suyas. DOLORES: Supe que era l, porque en el pecho se le vea la Carmen que era de mi mam. PEDRO: Uno ve lo que quiere ver. DOLORES: En el brazo, le alcance a ver las cicatrices de los mosquitos. PEDRO: De dnde saca esas cosas? Deje que el muchacho descanse en paz. DOLORES: Es que dieron el nombre: Salvador Cangrejo Corrales, muerto en combate as dijeron. virgencita del este tiempo?

17 PEDRO: Cual combate, si l haba salido por lea. DOLORES: Entonces es cierto. PEDRO: A lo mejor es alguien que se llama igual. DOLORES: Era l. PEDRO: Nuestro hijo ya se fue, ya lo enterramos. No se sugestione. DOLORES: Se puede morir dos veces? PEDRO: Si, al parecer s. En esta tierra todo es posible.

Silencio
DOLORES: Si el cuerpo de Salvador apareci A quin velamos esa noche? PEDRO: Otra vez con lo mismo? DOLORES: No me mienta mas, igual tenemos que enfrentar lo que se nos viene con las autoridades y todo eso. PEDRO: Shiitt... DOLORES: Vamos a tener que acostumbrarnos a hablar bajito. PEDRO: Tengo miedo. DOLORES: Todo esto me parece una burla, es tan macabro. PEDRO: Dolores, yo solo s que a usted la quiero. DOLORES: Quin era? Dgame. PEDRO: Quin? DOLORES: Haba alguien dentro del cajn? PEDRO: Un joven que le compr a la pescadora. DOLORES: Con razn no me dej mirarlo. PEDRO: No quera verla sufrir ms, por eso lo consegu. Perdneme.

Silencio
DOLORES: Estaba completo? PEDRO: Eso que importa. DOLORES: Si no es as, ese pobre cristiano no va a ver la gloria. PEDRO: Nunca bajan enteros, por eso a la mujer del ro le funciona el negocio.

18 DOLORES: Qu asco! PEDRO: Dice que los rescata para enterrarlos como Dios manda, pero no es cierto. DOLORES: Alguien estar echando de menos al joven que sepultamos. Pobre madre. PEDRO: Tenemos problemas ms graves que ese. DOLORES: Hay algo sucio en todo esto. PEDRO: Mas reproches? DOLORES: Por qu mentirme? PEDRO: Ya le dije. Usted no me dejo otro camino, se iba a dejar morir de pena. DOLORES: Tengo nauseas! PEDRO: Hemos hecho bien permitindole a esos restos ser llorados, tal vez por eso el altsimo nos devolvi al muchacho. DOLORES: Y de qu forma. Vaya bendicin! Ahora vamos a tener que llorar no solo su muerte, sino la de su honra y su nombre.

DOLORES: (A pblico): Y la noche se hizo propicia para las hordas Solo queda la sutil sabidura que deja el miedo el olfato que se aguza previendo la desgracia la ansiedad que se crispa en el pecho el prudente silencio que se guarda prudencia que se vuelve infamia

X- DUEO DE MIS SUEOS

PERSONAJE: Sin nada que decir por fuera de lo que mi ama programa para m, me encuentro desde hace ya rato en absoluto silencio. No voy a darle gusto.

19 Quiere que eche una perorata sobre mi desaparicin. Que se invente otra cosa! Adems de no existir realmente, ahora me borra, me desaparece. Qu bonito! Vaya suerte la ma. Ya les cont que me dio una muerte indigna? Y qu mientras mi madre no me vea, no me toque vaco de m, no va a descansar? Sern noches y noches sintindose culpable de haberme perdido, de no haberlo hecho bien, de vergenza con Dios por dudar de sus designios. Me lo dijo en sueos; all podemos vernos, porque a los personajes se nos niega la realidad por fuera de lo que el autor quiere, pero se nos permite soar. Y si que soamos. Yo, sueo por ejemplo que me encuentro con mi madre y la consuelo. Le digo que se tranquilice, que donde estoy, estoy bien porque para nosotros tampoco hay infierno. Entonces se entristece al concluir que no tendr cielo. No interesa, le digo y se enoja, en los sueos si podemos tener sentimientos propios, entonces le hago pucheros y me mima. Llevo conmigo el escrito que me dio la noche del ltimo sueo, antes de que ella supiera la verdad, que enterr a otro y que yo aun no encuentro puerto. Leerlo me ayuda a continuar muerto.

(Lee para s y a pblico)


Slo cuando la tierra fertilice sus entraas con tus ojos, tus piernas y tus dedos slo cuando las flores tengan tu color en sus colores y en sus ptalos tu olor aceptare que te has marchado Slo cuando el tiempo haya arrancado de mi memoria tus facciones las lneas de tu cuerpo slo cuando de nuevo el da sea da aceptare que te has marchado No te fuiste esa noche t estas yendo poco a poco imperceptiblemente

20 mientras la tierra carcome tu carne y el tiempo en mi mente tu recuerdo Mientras te vas no aceptare que te has marchado por el contrario tomada de tu mano fra dndole con mi amor a tu mano muerta vida tratar de no aceptar que te has marchado

XIXI- QUIEREN QUITARLE A DIOS

DOLORES: Hoy me cruce con Celina, la de la parroquia y no me saludo. PEDRO: Ella siempre ha sido acida. DOLORES: No es cierto, antes hasta bromeaba conmigo. PEDRO: Antes de que. DOLORES: Va a comer? PEDRO: Usted deje de estar pensando si la miran o no la miran en la calle. DOLORES: Deberamos irnos de aqu. PEDRO: El que nada debe, nada teme. DOLORES: S, pero igual me ven y siguen derecho. PEDRO: No necesitamos que nadie nos haga sonrisitas. Es mejor as. Cada uno en su casa. DOLORES: Me siento como apestada, algunos se cruzan de cera al verme venir. PEDRO: Pues no salga. Qu estaba buscando en la calle? DOLORES: Nada. PEDRO: Una mujer decente no necesita nada diferente a su marido. DOLORES: Y a su hijo PEDRO: No vaya a empezar a llorar, se lo suplico. DOLORES: No se preocupe que ya se tragarme las lgrimas.

21 PEDRO: Es por su bien que no la dejo. DOLORES: Va a comer? PEDRO: No tengo hambre. DOLORES: No se ponga as. PEDRO: As como. As como. Ya estoy cansado de todo esto! DOLORES: Antes casi nunca gritaba. PEDRO:Antes de que Maldita sea Antes de que

Silencio
DOLORES: Lleg una comunicacin; confirma lo que nos dijeron en la alcalda. Si autorizan, de pronto el otro martes podemos retirar el cuerpo de Salvador. PEDRO: Y si no autorizan?

Silencio
PEDRO: El padre Gaitn tiene miedo de oficiar la misa. maana. DOLORES: Los pastores de Dios no pueden tener miedo. PEDRO: Es humano, hay que entenderlo. DOLORES: Falta a su deber, eso es todo lo que se. PEDRO: Por qu siempre juzga a los dems Dolores. DOLORES: Siempre fue cobarde Pedro, o es ahora de viejo? PEDRO: Me est faltando al respeto. DOLORES: Y a usted le estn faltando pantalones. Por eso su hijo est muerto y desprestigiado. Es su deber hacer respetar su memoria. Pero no Es ms fcil agachar la cabeza, cierto. Pues no! El padre Gaitn lo bautizo, le dio primera comunin, ahora no puede negarse a despedirlo. PEDRO: Entienda. No puedo obligar al padre a ponerse en riesgo. Ni pedirle que entierre a Salvador dos veces. DOLORES: Dos veces no. Esta vez s es el cuerpo de su hijo. Exjale al padre que le d a Salvador lo que le dara a cualquier cristiano. Hable con l esta

22 PEDRO: El padre dice que lo han venido amenazando y que ya no confa en ninguno de los feligreses. DOLORES: Ya que le dieron una mala muerte, mi hijo merece entrar al cielo de la mano del seor. Un entierro sin cura, es como quitarle a nuestro hijo a Dios. PEDRO: Parece que ahora por cualquier nombre estn dando recompensa y enlodar al padre debe ser buen negocio; el comandante lo detesta y no falta el que est dispuesto a todo. El padrecito tiene derecho a seguir vivo Dolores.

Silencio
DOLORES: Cuando no lo entreguen, vamos a llevarlo al cementerio y a cantarle bien bonito. Cierto mijo?

DOLORES: (A pblico): Recorriendo resquicios resguardados de luz rasgo a ciegas mi centro Mudez nada en mi profundidad sin fin mirada hacia adentro pena sin cuerpo

XIIXII- LA AUTORIZACION AUTORIZACION

PONCIDORO: No est en mis manos Pedro, crame. PEDRO: Como no, si usted es la autoridad. PONCIDORO: No sea ingenuo, hombre. Hace mucho tiempo que no soy nadie. PEDRO: Porque no quiere, tiene miedo como todos los dems. PONCIDORO: No voy a discutir esas cosas con usted. PEDRO: El padre lo dijo el domingo. Si los que debemos no hacemos nada, Entonces quien?

23 PONCIDORO: Y mire lo que le hicieron. PEDRO: Qu paso? PONCIDORO: No se ha enterado? PEDRO: No. PONCIDORO: Pobre curita. Lo canonizaron. PEDRO: Cmo? PONCIDORO: Lo bautizaron. Te llamaras San Guaza, le dijeron y lo dejaron hecho sanguaza.

Silencio
PONCIDORO: Est llorando? PEDRO: Es que ya no s donde pedir ayuda. PONCIDORO: No ser aqu. Esto es la alcalda, no la iglesia. Yo no soy quien para darle ordenes al cura. El ya est bastante crecidito. O estaba? Qu tal que se nos muera? PEDRO: Usted puede hablar con don Casto. Dgale que mi mujer esta desconsolada. Dice que Salvador tiene derecho a la misa y a estar en el cementerio. PONCIDORO: Perdneme, pero en el caso de su hijo yo no hablara de derechos. No es lo mismo un hombre de bien, que un delincuente. PEDRO: Cual delincuente, viejo hijueputa! Cual delincuente PONCIDORO: Sulteme, cabrn de mierda! Agente! PEDRO: Perdneme seor Alcalde, no s qu me pasa. PONCIDORO: Ya. Ya paso! No se preocupe. Yo tambin soy padre. PEDRO: Disclpeme por favor. No quise hacer eso. PONCIDORO: Vaya a su casa, consuele a su mujer y pdanle a Dios resignacin.

Silencio
PONCIDORO: Otra vez llorando? PEDRO: No puedo volver sin el permiso.

24 PONCIDORO: Qu idioma hablo, seor Cangrejo? PEDRO: Por favor. PONCIDORO: Yo fuera usted, cogera mis chiritos y me ira bien lejos. PEDRO: El que nada debe, nada teme. PONCIDORO: De veras? PEDRO: Si seor. PONCIDORO: Entonces vaya, entierre su muerto, hgale ceremonia. Rete al diablo seor Cangrejo, y ya veremos qu pasa. Me gustan los acertijos. Intntelo.

XIIIXIII- EL TIENE DERECHO

DOLORES: Mi marido no sabe que estoy aqu. DON CASTO: Esto parece una cita romntica. DOLORES: No me lo perdonara. DON CASTO: Al grano seora. DOLORES: Vine a aclararle que mi hijo no tena nada que ver con nadie. DON CASTO: Esa historieta la oigo a diario. DOLORES: El era solo un pen. DON CASTO: Para eso pidi verme? DOLORES: Es que no me han entregado su cuerpo, dicen que de pronto el martes. DON CASTO: Mi hacienda no es la morgue seora. DOLORES: Temo que no me lo dejen enterrar en el cementerio. DON CASTO: Y yo que tengo que ver con eso? DOLORES: Nada, por supuesto. DON CASTO: Qu quiere? DOLORES: Solo pens que como sus hombres son los que DON CASTO: Mis hombres nada, seora. Cules hombres? Yo tengo reses, no hombres. DOLORES: Dicen que ellos le prohibieron a los vecinos hablarnos. DON CASTO: Las normas son las normas.

25 DOLORES: Lo que sucede es que Salvador es inocente. DON CASTO: Le voy a rogar seora, que concrete su pedido. DOLORES: El no usaba armas, al contrario era un poco tmido. DON CASTO: Por favor Es mi da de descanso y tengo a mi mujer y a mis hijas esperndome. DOLORES: Si usted da la orden, el portero del cementerio me va a dejar pasar y el padre DON CASTO: No puedo. DOLORES: No pido tanto. DON CASTO: Los criminales no pueden descansar en paz junto a la gente de bien, como si no hubiera pasado nada. DOLORES: Y qu pas? Qu pas? DON CASTO: Pas seora, crame, si pas. DOLORES: Pas que ustedes mataron a mi muchacho. DON CASTO: Ustedes, Quienes? DOLORES: No se burle de m. Los criminales son otros, no mi hijo, son ustedes que se tapan unos a otros la inmundicia, como tapa la caca el gato. DON CASTO: No hay nada peor que una mujer altanera. Mi mujer era as, como de su temple. Un da le sent un bofetn que la deje atontada. DOLRES: Se lo suplico! DON CASTO: Cuando estaba tratando de entender la sangre en sus manos, le estall las piernas a patadas. DOLORES: Usted es un cobarde. DON CASTO: La obligu a pedirme perdn de rodillas, desnuda frente a todos los peones y hasta all le llego el orgullo. DOLORES: Porque me dice todo eso? DON CASTO: Desde ese da, dcil como una perrita, complaciente como una puta y silenciosa como una tonta. DOLORES: Crea que eran habladuras, pero no, usted es un hombre malvado. DON CASTO: No me suba la voz, no me obligue a educarla; porque a mi mujer la quera, pero a usted ni la conozco. DOLORES: Dios le va a dar su merecido.

26 DON CASTO: Yo puedo darle a usted lo que se merece, todava aguanta. DOLORES: Hgalo! Ya nada me importa. DON CASTO: Crame, hoy no tengo animo, no me gustara verla reventada y chillando, porque si algo detesto de una mujer, son los lloriqueos.

Dolores mira a don Casto retndolo, el hombre prende un puro sin quitarle los ojos de encima
DON CASTO: Ahora, lrguese seora, tenga la bondad. DOLORES: Conmigo no van a poder don Casto. DON CASTO: Fuera! DOLORES: Le voy a dar a mi hijo cristiana sepultura, aunque tenga que llevarlo a otro pueblo. DON CASTO: Me estoy enojando. DOLORES: Usted no manda en todas partes. DON CASTO: Haga lo que quiera y lo que crea que debe hacer. DOLORES: Dios castiga! DON CASTO: Mis manos estn limpias, nada tengo que ver con los enredos de su hijo. DOLORES: Tarde o temprano, Dios castiga! DON CASTO: El delito no es mi asunto, yo solo s de vacas, pastos y caballos.

DOLORES: (A Pblico): Con mueca de animal asustado abro mi ventana en las maanas me revuelco en un pnico espeso Toda la muerte junta la tengo aqu en la garganta Es un nudo que me asfixia el dolor puro la rabia

27 Es el espanto lo esperado la venganza Cierro mis odos como si fueran ojos la nausea entra en mi calma y expulsa de un recodo el ltimo instante de esperanza

XIVXIV- ME DECLARO EN SILENCIO

PERSONAJE: Mi padre me niega tres veces, dice que no me conoce, que no sabe quin es el del cajn; que ha encontrado a mi madre y por compasin la ha acompaado. Que la mujer no ha dicho una sola palabra en el camino, que no sabe quin es, ni a quien arrastra en esa pesada caja. Mi madre entiende que debe quedarse callada y as avanzan en silencio, seguidos por UNO y por OTRO, que andan de caza. Los reconozco. Uno de ellos suda y no mira de frente, lo conoc en vida, de hecho, sus ojos fue lo ltimo que vi. Me cogi la hora del toque de queda y me dijo que pasara la noche en su rancho, que bajramos, que por all no haba patrullas. Bajamos del alto y al llegar haban all otras personas, unos muchachos y Que estoy haciendo! Siempre termino hablando de lo que la dramaturga quiere. Haba jurado no decir una palabra de mi desaparicin. Silencio, me declaro en silencio frente a esta encrucijada, a esta condicin de personaje trgico que no puede huir de su destino. Claro que tampoco quisiera haber sido un personaje de comedia; puesto all frente a ustedes como hazme rer. Todas mis debilidades frente a sus ojos, toda mi humanidad expuesta. No, tampoco eso hubiera querido para m. M Quien es m? Solo se de m, que en el lugar del que vengo, los gallinazos de canario en las alas. son negras mariposas agoreras, con plumas

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XVXV- TRASEGAR

DOLORES: Se quedaron atrs? PEDRO: Se devolvieron. No somos nosotros lo que les interesa. DOLORES: Ya tienen lo que queran. PEDRO: Espero no volver jams. DOLORES: Yo si voy a regresar, eso es lo que ellos no saben. Despido a Salvador, siembro un rosal en su tumba y ya vern. Nadie sabe de lo que es capaz una madre por defender a su hijo. PEDRO: Ya no vale la pena. Salvador est muerto. DOLORES: No me recuerde que est muerto, lo tengo claro en cada poro. PEDRO: Baje la voz. DOLORES: Cuando vuelva, voy a hacerme matar, se lo prometo. Pero no en vano. Conmigo se van unos cuantos. PEDRO: Clmese mija, oiga sus palabras, esta como enloquecida. No irrespete al muchacho. DOLORES: Los cadveres no oyen. PEDRO: No se trata de eso. DOLORES: Se trata de venganza. PEDRO: La desconozco. DOLORES: No me haga rer. Todava cree en la justicia? PEDRO: Espere un momento. DOLORES: Necesita descansar? PEDRO: Pesa demasiado. DOLORES: Sigo, alcnceme despus. PEDRO: Usted no puede sola, no se ponga en peligro. DOLORES: Eso quiero, estar en peligro, quiero tirarme al abismo y encontrar en su profundidad el ltimo suspiro de mi muchacho. PEDRO: Nos tenemos uno al otro.

Silencio

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DOLORES: El cajn del joven que enterramos era bien bonito. Pobre mi Salvador con esta caja tan burda, debe estar incomodo. PEDRO: En ninguna parte lo van a recibir. Don Casto DOLORES: No lo nombre. PEDRO: Deberamos cavar y dejarlo por aqu. DOLORES: Sin nombre? Cmo un animal? PEDRO: Le ponemos una cruz y cuando las cosas mejoren DOLORES: Sin que un sacerdote se lo entregue a Dios, como l merece? PEDRO: Nuestros rezos tambin valen.

Silencio
DOLORES: (Al cajn) Si supiera que la arranco a la maana su frescura para regalarme como usted lo haca Que fertilizo mis plantas con su ausencia para verlo renacer y acariciar su esencia Que en las noches de fro me cubro de recuerdos para ir hacia usted por los caminos de los sueos Si supiera que he construido mil senderos transparentes que me conducen liviana y sin dolor hacia su muerte nuestra muerte

Dolores echa a rodar el cajn por la pendiente polvorienta, al fondo el rio furioso ruge arrastrando troncos, piedras, fardos
PEDRO: Qu hace? DOLORES: Renuncio. Se lo entrego al rio. Desde hoy mi hijo se llamar Moiss, ser rescatado de las aguas por otra madre hurfana que quiera llorar al despojo

30 de sus entraas. Ella le dar sepultura, como hice yo con el joven desconocido que usted me regalo. Ojala su madre supiera que lo enterr como es debido, que le puse flores y llore en su tumba, hasta que apareci de nuevo mi hijo, mi

Salvador. Maldigo esta tierra que comienza a vomitar sus muertos! Maldito sea este tiempo donde no hay lugar para los muertos!

FIN

Carolina Vivas Ferreira Bogot, 2.009

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