El Discipulo Franciscano
El Discipulo Franciscano
EL DISCPULO FRANCISCANO
DIRECTORIO GENERAL DE FORMACIN
Roma 2001
PRESENTACIN
En 1981, por primera vez, todos los formadores de nuestra Orden se reunieron en Ass en un encuentro internacional. El resultado de aquel encuentro fue la creacin de una comisin encargada de redactar un Directorio para la formacin en la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, la primera tentativa en este campo despus del Concilio Vaticano II. Ese documento, titulado El discpulo franciscano, fue aprobado ad experimentum por el Captulo general de 1983 y recibi la aprobacin definitiva tres aos despus, en el siguiente Captulo general. Durante los casi veinte aos transcurridos desde 1983, se han producido diversos cambios en la Iglesia, en la Orden y en la sociedad. Han sido publicados nuevos documentos eclesiales sobre la formacin, como Vida fraterna en comunidad y Vita consecrata . En nuestra Orden se ha incrementado el aprecio y la conciencia de la importancia de la formacin, tanto inicial como permanente. Los Captulos de Mxico (1992) y sobre todo- de Ariccia (1998) prestaron mucha atencin al problema de la formacin. De hecho, el Captulo de 1998 decidi que se revisase El discpulo franciscano (mocin 25), para actualizarlo conforme al espritu de los documentos ms recientes de la Iglesia y de la Orden y tambin para introducir en l los frutos de la experiencia formativa que han ido madurando en la Orden durante los ltimos decenios. Se confi esta ardua tarea a la Comisin internacional para la formacin. Ahora tenemos en nuestras manos el fruto de ese trabajo: la segunda edicin de El discpulo franciscano . El Captulo general de 2001 aprob el nuevo documento de modo provisional, animando a los Ministros y los formadores de la Orden a enviar sus opiniones y sugerencias al Secretario general para la formacin, con vistas a mejorar los contenidos del documento. ste servir tambin como punto de partida para la reflexin y evaluacin que se llevar a cabo durante el encuentro internacional de formadores que se celebrar dentro de los tres prximos aos. Enviando el texto a todos los hermanos, queremos recalcar con profunda conviccin que la formacin sigue siendo una de las prioridades de la Orden y que la eficacia de nuestros proyectos formativos depender de la seriedad de la conversin, que debera acompaarnos durante toda la vida. Estamos llamados a hacer nuestros el corazn y la mente de Jesucristo, segn la fo rma de vida de San Francisco. Durante los ltimos decenios, la mayor parte de las Provincias y Custodias de la Orden ha afrontado realmente el compromiso de elaborar programas de formacin inicial, a veces en colaboracin con otras circunscripciones. No obstante, sigue siendo un espinoso problema la falta de formadores preparados adecuadamente para esa labor. Adems, muchas Provincias y Custodias han dado pasos considerables en el terreno de la formacin permanente, elaborando y desarrollando unos programas que pretenden mantener vivos los valores del carisma franciscano conventual a lo
largo de toda la vida, apoyando de modo eficaz la encarnacin de esos valores en la realidad concreta de las fraternidades y el apostolado. Sin embargo, el Captulo de 2001 volvi a insistir una vez ms en la necesidad de un mayor compromiso en lo que se refiere a la formacin permanente (mocin 1). La nueva edicin de El discpulo franciscano puede ser un buen material para las reflexiones sobre la formacin, aunque el texto ha de ser enriquecido todava con aportaciones procedentes de las circunscripciones que han recorrido ya un camino notable y han promovido experiencias eficaces de formacin permanente, que abarcan las diversas dimensiones de la vida humana: personal, franciscana, apostlica. Al comienzo del nuevo milenio el Papa nos invita a remar mar adentro (duc in altum), con una confianza incondicional en Jesucristo. Como hombres de fe, podremos aventurarnos en esa travesa si el Evangelio se ha convertido realmente en norte y regla de nuestra vida y somos capaces de encarnarlo en los diversos contextos socio-culturales en los que nuestra Orden acta. Somos conscientes de que ninguna expresin cultural agota por s sola la riqueza del carisma franciscano conventual. Pero nicamente viviendo con fidelidad el carisma de San Francisco lograremos de verdad encarnarlo no slo en los lugares en los que nuestros hermanos desarrollan su actividad desde hace tiempo, sino tambin en las nuevas tierras de misin, all donde con la bendicin de Diostratamos de implantar la herencia franciscana en este nuevo milenio. Nuestra poca constituye un estmulo y un desafo a la vez. El Espritu nos empuja a profundizar en las Fuentes Franciscanas, hoy a disposicin de toda la Orden e n diversas lenguas; nos empuja a asimilar los valores contenidos en ellas y a comunicarlos, a travs de programas de formacin inicial y permanente, a la nueva generacin de hermanos que Dios nos da y seguir dndonos para compartir nuestra vida franciscana. El Seor, que inici su obra en nosotros, la lleve a su plenitud. Fraternamente en San Francisco.
Fr. Joachim Giermek Ministro general Fr. Daniel Pietrzak Secretario general para la formacin
ABREVIATURAS
Adm. ASS Admoniciones de S. Francisco Captulo general de Ass de 1995. Documento final programtico Vida primera , de Toms de Celano Vida segunda , de Toms de Celano Codex Iuris Canonici, 1983 Constituciones de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, Roma 1984 Crnica de Erfurt Carta a todos los fieles (segunda redaccin) Carta a toda la Orden El discpulo franciscano. Directorio general de formacin de los Hermanos Menores Conventuales, Roma 1983 El estudio del carisma franciscano en las diversas etapas de la formacin , Mxico 1992 Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 1975 Estatutos Generales OFMConv, 2001 Pablo VI, Evangelica Testificatio , 1971 Captulo general de Ariccia 1998. La Formacin en la Orden: lneas para un compromiso renovado Gaudium et Spes, 1965 Instructio Capituli de Formatione Nostrorum Iuvenum, Captulo general 1966 Leyenda mayor, de S. Buenaventura Leyenda de Perusa Oficio de la Pasin del Seor
LM LP OfP
OT PC PDV PI
Optatam Totius, 1965 Perfectae Caritatis, 1965 Juan Pablo II, Pastores dabo vobis , 1992 Congregacin para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostlica, Potissimum institutioni. Directrices sobre la formacin de los Institutos religiosos, 1990 Presencia y testimonio franciscano conventual hacia el dos mil. Documento del Captulo general extraordinario de Mxico 1992 Primera Regla , 1221 Segunda Regla , 1223 Ratio Fundamentalis, 1970 Juan Pablo II, Redemptor hominis, 1979 Sacrosanctum Concilium, 1963 Leyenda de los tres compaeros Testamento de San Francisco Juan Pablo II, Vita consecrata . Exhortacin apostlica postsinodal, 1996 Congregacin para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostlica, Congregavit nos in unum Christi amor. La vida fraterna en comunidad , 1994
PTF
1R 2R RF RH SC TC Test. VC
VFC
I LA FORMACIN
EL DISCPULO: SEGUIMIENTO DE CRISTO 1. Quiero que mis hermanos sean discpulos evanglicos1. En este deseo de Francisco est resumida la vida y la Regla del hermano menor, entendida como seguimiento de Jess, para convertirse as en discpulo suyo. En Jess descubrimos a Dios, que se nos revela como Padre, salvador y santificador . En Jess descubrimos tambin a un autntico hermano, que nos invita a ser hijos del Padre y hermanos entre nosotros. Seguir a Jess es la vocacin comn de todos los bautizados y constituye el factor determinante de la existencia cristiana. Optamos por l y nos entregamos con l al servicio del Reino. Iluminados por el Espritu, decidimos adherirnos a Jess, que se nos presenta como la Buena Noticia de nuestra vida. 2. Ser discpulo no consiste en seguir una idea, es un encuentro con una persona: Jesucr isto. El hermano menor vive su seguimiento a la luz de la experiencia viva de Francisco de Ass. Contemplamos el rostro de Cristo en las pginas del Evangelio y descubrimos el rostro de Francisco en sus escritos. El Evangelio de Jess y la palabra de Francisco, ledos y vividos en la experiencia de la comunidad cristiana y la fraternidad minortica en las diversas culturas a lo largo de los siglos, nos permiten renovar y actualizar hoy el seguimiento como respuesta al proyecto del Padre- en el encuentro con nuestros hermanos, especialmente con los ms pobres y necesitados. En este contexto, la formacin ayuda a cada hermano a percibir la novedad y la riqueza de su llamada como don del Espritu, ofrecindole la posibilidad de ser testigo y profeta, icono 2 vivo de cuanto ha asimilado y va experimentando en el seguimiento de Jess y de Francisco.
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LM XI,1. VC 14.
3. A imitacin de San Francisco, que apareca como un hombre nuevo y del otro mundo3, toda la vida del hermano menor se ha de entender como un camino de crecimiento global de la persona, en actitud de escucha perseverante de la llamada de Dios y conversin constante a su proyecto. Desde este punto de vista, la vocacin religiosa franciscana es una conquista continua, posible gracias a la accin del Espritu del Seor, y vivida con disponibilidad y apertura a Dios y a las necesidades de los hermanos y hermanas. La formacin se convierte entonces en un instrumento que pretende facilitar la plena toma de conciencia de nuestra respuesta libre a la llamada del Seor en las diversas situaciones que la vida cotidiana nos depara. Este proceso de crecimiento continuo es un derecho y un deber de todo hermano, y tiene su desarrollo y realizacin plena en el compromiso de conversin de toda la Iglesia 4 y en sintona con sta- de todo Instituto religioso y toda comunidad.
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1C 82. VC 47.
II FRANCISCO
MODELO DEL DISCPULO 4. El Seor me dio de esta manera, a m el hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia5. Francisco, despus de haberse sentido atrado por el xito durante su juventud y tras haber experimentado el poder del dinero, iluminado por el Espritu, descubre el amor misericordioso de Dios. Tras el encuentro con el leproso6, se convierte: cambia de mentalidad y se dispone al seguimiento de Cristo. Desde este momento empez a mirarse como vil 7 y a transformarse en varn perfecto y a ser distinto de como era8. Totalmente despojado, Francisco comienza su aventura de discpulo en el seguimiento del Seor. Toda su vida estar marcada a partir de ahora por un solo e insaciable anhelo: configurarse a Cristo. 5. El Altsimo mismo me revel que deba vivir segn la forma del santo Evangelio9. Vivir segn la forma del santo Evangelio fue el carisma especfico, revelado por el Seor a Francisco. se ser el fundamento de su opcin de vida y de la de sus hermanos 10. Francisco buscaba la familiaridad con Jess a travs del Evangelio. En l hall inspiracin, rumbo y significado, y en l descubri sobre todo- a la persona misma del Dios -Hombre. Gozoso por ese hallazgo, Francisco propuso a sus hermanos el Evangelio como norma esencial de la fraternidad y camino que conduce a la vida. El resultado de su encuentro con la Buena Noticia del Padre fue una vida de perfeccin evanglica. 6. Seguir la humildad y pobreza de nuestro Seor Jesucristo11. La imitacin de Cristo pobre y humilde por parte de Francisco est descrita y sintetizada en el nombre dado a
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sus seguidores: hermanos menores, llamados a serlo en sus relaciones con Dios, con los dems, con el mundo y con ellos mismos. De hecho, Francisco ense a sus hermanos la minoridad como estilo propio de su presencia en el mundo: ser hermanos de todos, servidores de los pequeos y los pobres, sin ambicionar el poder y el honor, sino buscando siempre la solidaridad, el compartir y pasar desapercibidos. Meditando incesantemente las palabras del Seor, que son espritu y vida12, Francisco empez a entender la vida y misin del Seor a la luz del misterio de su anonadamiento (knosis). La humildad de la Encarnacin le revel la grandeza del amor del Dios-Hombre, que se dign hacerse uno de nosotros y quiso compartir la condicin del ms pobre entre los pobres. En la pasin de Cristo Francisco descubre la obediencia amorosa del Hijo de Dios, que no claudic ante el dolor, la humillacin y el abandono de los discpulos, sino que abraz todo eso para redimir a la humanidad13. Adems, Francisco comprendi que este amor condescendiente de Dios se renueva y manifiesta constantemente en la celebracin eucarstica, en la que el Seor del universo se oculta bajo la apariencia humilde del pan que se ofrece por nuestra salvacin14. 7. Tener el espritu del Seor y su santa operacin, orar continuamente al Seor con un corazn puro15. En el seguimiento del Cristo humilde y rebosante de amor, que se hizo uno de nosotros, Francisco descubre el significado de su vida de hijo del Padre celestial. Oh, cun glorioso es tener en el cielo un padre santo y grande! 16 Consciente de su condicin de criatura, Francisco lo contempla todo como gracia y don de Dios. Es un hijo agradecido, con un talante de gratitud y alabanza. Su vida se va transformando en historia de la iniciativa amorosa del Padre, que lo llama para compartir con l la comunin profunda con el Hijo en el Espritu Santo. Su respuesta la ms importante - fue una vida de oracin, un dilogo ntimo con Aquel que lo haba llamado, hasta hacerse as todo l no ya slo orante, sino oracin17. Cuanto ms se una al Padre, ms creca su amor a los hombres y su anhelo de salvarlos. Francisco se preparaba as para ser como Jess, el enviado del Padrevoz proftica en la Iglesia y la sociedad de su tiempo.
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1R 22,39. Cf. 1C 84; Adm 6. 14 CtaO 27-28. 15 2R 10,9. 16 2CtaF 54. 17 2C 95.
8. El Seor me dio hermanos18. Basndose en la ley del amor evanglico, Francisco pide que sus hermanos se amen mutuamente19, y se traten espiritual y amorosamente y se honren mutuamente20, y muestren con obras el amor que se tienen21, y que en todo lugar y situacin se conduzcan con familiaridad entre s22, acogiendo con bondad a todo aquel que acuda a ellos 23. Francisco descubre en cada persona la imagen de Jess, que en la Encarnacin se ha hecho hermano nuestro; dialoga con todos, mostrndose as hermano de todas las criaturas 24 y convirtindose en su poca en apstol de la fraternidad y la paz. Con sus hermanos sirve a los leprosos y trabaja en los campos para ganarse el sustento. Logra la concordia entre ciudades rivales, anuncia a todos la paz, la hermandad y la reconciliacin en el Seor Jess. 9. Sumisos y sujetos a los pies de la santa Iglesia 25. Francisco, vir catholicus et totus apostolicus26, desde el comienzo de su experiencia religiosa, dese y vivi de modo extraordinario la comunin con la Iglesia, el Papa y los obispos. Someti la Regla a la aprobacin de la Iglesia; rezaba las horas cannicas segn el rito de la santa Iglesia y recibi de sta el encargo de predicar a todos la penitencia y la conversin. Prometi obediencia a la Iglesia y, antes de morir, pidi a sus hermanos la misma fidelidad al Evangelio y a ella. Consciente de recibir de la Iglesia las odorferas palabras del Seor 27 y la Eucarista, Francisco respetaba y honraba a los telogos de la misma como a quienes nos proporcionan espritu y vida. Desde el principio, Francisco, pregonero del gran Rey28, se sita con sus hermanos en el corazn de la comunidad eclesial y participa con gran celo y pasin en la misin pastoral de la Iglesia, que contina el ministerio de Cristo.
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Test 14. 1R 11,5. 20 1R 7,15. 21 1R 11,6. 22 2R 6,7. 23 Cf. 1R 7,14. 24 Cf. Cntico de las criaturas. 25 2R 12,4. 26 JULIN DE SPIRA, Officium rhythmicum Sancti Francisci, ad I Vesperas. 27 2CtaF 2. 28 1C 16.
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10. Dios no lo ha llamado a ese estado solamente para l, sino para que coseche fruto de almas y se salven muchos por l 29. Escuchando la Palabra de Dios en la iglesia de la Porcincula 30, Francisco haba comprendido su vocacin, y ese evangelio en el que Jess enva a sus apstoles ser para l estmulo para ir por el mundo anunciando a todos la penitencia con brevedad de lenguaje31. Deseoso de anunciar a todos la bondad del Seor, se convertir en apstol itinerante del Evangelio, de tal manera que no se consideraba amigo del Seor si no lograba inflamar de amor a las almas redimida s por l32. Enviar a sus hermanos por el mundo de dos en dos y, cuando el grupo aumente, los animar a cruzar las fronteras de Italia y abrirse as a los pases transalpinos. Anhelando llevar a todos el mensaje de la salvacin, intentar una y otra vez ir entre sarracenos y otros infieles 33 y, por fin, se presentar ante el sultn para anunciarle a Cristo y su Evangelio. A los hermanos que, por inspiracin divina34, soliciten partir como misioneros, les sugiere dos modos de proclamar el mensaje cristiano: el testimonio de vida (no promuevan disputas y controversias35) y el anuncio (cuando les parezca que agrada al Seor, anuncien la palabra de Dios36). 11. Rodeaba de amor indecible a la madre de Jess, por haber hecho hermano nuestro al Seor de la majestad37. La vida de Francisco no era una simple alternancia entre oracin y accin, es decir, un tiempo para el Seor y un tiempo para el servicio apostlico, sino una vida totalmente centrada en Dios y abierta siempre a las inspiraciones del Espritu38. Para Francisco el Espritu es el Esposo del alma, una funcin que descubri gracias a su devocin a la madre de Jess, a quien llama la esposa del Espritu Santo39. Francisco recomienda a sus hermanos una comunin de vida como la que existe entre Mara y el Espritu Santo, comunin que los hermanos han de construir y vivir en la oracin y la contemplacin. Y la
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Florecillas 16. Cf. 1C 22. 31 2R 9,4. 32 Cf. UBERTINO DE CASALE, Arbor vitae crucifixae Iesu, lib. V cap. 3. 33 2R 12,1. 34 Ibid. 35 1R 16,6. 36 1R 16,7. 37 2C 198. 38 Cf. 2C 95. 39 OfP, Antfona Santa Virgen Mara, 2.
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madre de Jess les llevar a comprender el misterio divino presente en ellos mismos. Como Mara dio a luz a Jesucristo por obra del E spritu Santo, as tambin los hermanos son madres de nuestro Seor Jesucristo cuando lo llevan en el corazn y en el cuerpo con amor y con una conciencia pura y sincera, y lo dan a luz por medio de las buenas obras 40.
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La dimensin conventual
Il carisma francescano conventuale, Roma 1998, p. 8. Cf. G. ODOARDI, I Frati Minori Conventuali. Origine ed evoluzione dal 200 al 1517 e storia moderna, 1517-1976, en I Frati Minori Conventuali. Storia e vita 1209-1976, Roma 1978, pp. 82ss.
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nacionalismos exagerados, la tendencia a dominar a los otros43, la carrera de armamentos, las desigualdades entre ricos y pobres, los problemas ecolgicos, el desprecio de la vida. En esa situacin el hermano menor conventual anuncia y testimonia, con un estilo de vida evanglico y solidario con los ltimos de la sociedad44, que hay ms alegra en dar que en recibir, llevando paz all donde hay discordia, y amor donde hay odio45. 14. Adems de trabajar en las actividades pastorales tradicionales de nuestra Orden, hoy el hermano menor conventual est llamado tambin a comprometerse en la nueva evangelizacin en la lnea marcada por el espritu de Ass 46, para construir la paz en la justicia, proclamando profticamente el perdn y la reconciliacin y promoviendo la salvaguarda de la creacin. En su trabajo por el Reino de Dios en las distintas partes del mundo, los hermanos estn llamados a colaborar con las dems familias franciscanas (tambin en las iniciativas internacionales) y a respetar a toda persona y toda cultura, cultivando siempre la actitud de escucha ante las dems tradiciones espirituales y el dilogo con las diferentes religiones. 15. Consciente de estar siempre en camino con la Iglesia y en la Iglesia, nuestra Orden se abre al futuro con esperanza y confianza en Dios, fuente de todo bien. Se pregunta cmo hacer fecunda hoy la tradicin recibida del pasado y, al mismo tiempo, cmo ser una respuesta significativa a travs de una adecuada capacidad de renovacin- para el mundo actual. Constituye un desafo especial para la Orden la relacin entre la unidad y la pluralidad de expresiones de la vida franciscana, as como el desarrollo que supone el encuentro con la riqueza de las diversas culturas que estn representadas dentro de la Orden. 16. En la puesta en prctica del franciscanismo, cada circunscripcin ha de prestar una atencin especial a la relacin con la cultura local. La inculturacin del franciscanismo es un proceso experimental, no exento de conflictos, que comporta tanto el conocimiento del franciscanismo histrico en sus diversas manifestaciones del pasado y del presente- como el conocimiento, la
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El espritu de Ass
RH 15. PTF 3.2.3. 45 Oracin simple (atribuida a S. Francisco). 46 El espritu de Ass remite a una serie de consecuencias derivadas del encuentro que en 1986 reuni en Ass a los representantes d e las distintas religiones.
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aceptacin y la asimilacin de las distintas culturas locales. Este proceso (conocer, encarnar, redimir) conduce a la comprensin adecuada del franciscanismo en sus valores esenciales y transculturales y en sus manifestaciones histricas. En ese contacto entre franciscanismo y cultura, ambos se purifican y se enriquecen mutuamente.
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IV EL DISCPULO FRANCISCANO
UN CAMINO FORMATIVO 17. Cristo eligi a sus primeros discpulos para que convivieran con l y para enviarlos a predicar con poder para expulsar demonios (Mc 3,14-15); los form con autoridad, a travs de sus palabras y acciones, con vistas a una madurez que habra de llevarles a la aceptacin de la voluntad del Padre y la disponibilidad al servicio del Reino de Dios. Francisco, guiado por Cristo e inspirndose en la comunidad apostlica, acogi con alegra el don de los hermanos y con su ejemplo los anim a comprometerse en un camino de formacin personal en el seguimiento de Cristo pobre y crucificado. 18. El hermano menor conventual vive su condicin de discpulo en fraternidad, de tal manera que cada uno es verdadero formador del otro, sobre todo con el ejemplo y el testimonio de vida. Si la comunidad fomenta el espritu de oracin y las relaciones interpersonales, entonces resulta ms fcil vivir con fidelidad y alegra la vida evanglica en todas sus dimensiones47. 19. Desde el momento mismo en que el hermanodiscpulo decide seguir a Cristo en la vida franciscana, intentar asimilar las ideas y los sentimientos de su divino Maestro, escuchando y meditando tambin las enseanzas de Francisco y tratando de vivirlas cada da. La enseanza y la experiencia son dos elementos complementarios del camino formativo. 20. Hay algunos elementos del camino formativo que tienen una importancia especial en las diversas etapas de la vida del discpulo franciscano: a. el encuentro con Cristo a travs de su Palabra y la vida sacramental de la Iglesia, la Liturgia de las Horas, la liturgia eucarstica, la escucha de la Palabra de Dios, el sacramento de la reconciliacin48; b. el encuentro con Cristo que abre a una relacin ms ntima con el Dios Trinidad- en la oracin personal,
En un camino formativo
En fraternidad
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c.
d.
e.
fiel y humilde 49, en la oracin de alabanza 50, de splica51, en la oracin en soledad52; encuentros todos ellos que, con la ayuda de la gracia, conducen gradualmente a la contemplacin; el encuentro con Cristo en los hermanos, tanto en los momentos ms relevantes (los captulos, por ejemplo) como en la vida cotidiana (en la oracin comunitaria, la mesa, la recreacin, etc.)53; el encuentro con Cristo en todas las personas, especialmente en los pobres, los necesitados, los leprosos de nuestro tiempo 54; el encuentro con Cristo en todo lo creado, como imagen y reflejo del Hijo de Dios 55.
En dilogo con otros
21. A travs del dilogo personal, cada uno puede interiorizar lo que ha escuchado y experimentado: dilogo interior consigo mismo, con Dios en la oracin y con los dems. El dilogo con los responsables de la formacin, con el director espiritual y con otros expertos en el campo educativo y espiritual, es fundamental en la formacin: se trata de un instrume nto privilegiado 56. Para que sea eficaz, son condiciones indispensables una apertura sincera por parte del formando y discrecin por parte del formador. El dilogo que tiene lugar en la comunidad reunida en 57 captulo posee una importancia especial . Por medio de dicho dilogo, en el cual cada uno se abre a la llamada del Seor, nuestro nico Maestro, se ayuda al discpulo a personalizar los valores que se le van presentando y que l va experimentando. 22. La capacidad de establecer un dilogo fructfero requiere un cierto nivel de madurez afectiva y de autodominio, tanto en la relacin consigo mismo como en las relaciones con los dems58. Ante todo, el hermano ha de ser capaz de aceptarse como don de Dios, es decir, asumir su historia personal y sus sentimientos ms profundos. Aceptar los propios lmites, cuando esto se hace a la luz de la cruz de Cristo, es fuente de humildad y un verdadero camino de maduracin. A travs de la oracin y el dilogo con los formadores y con quienes le ayudan espiritualmente, el hermano podr comprender de
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Cf. 1C 71. Cf. LM 6,3. 51 Cf. L P 103c. 52 Cf. Crn. XIII,1. 53 Cf. PC 15. 54 Cf. ET 17. 55 Cf. 1C 77. 56 Cf. VC 66. 57 Cf. VFC 32-33. 58 Cf. PC 12.
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modo gradual las propias motivaciones e ir purificndolas de aquellos elementos que resultan inconsistentes con vistas a una respuesta libre y creativa a la llamada divina. 23. Para que el dilogo sea eficaz, el hermano debe mostrar un autntico respeto a los dems, pues la confianza, indispensable en las relaciones interpersonales, nace slo en ese clima de respeto. El crecimiento en este campo exige apertura a las sugerencias, las observaciones y la correccin fraterna de los dems, as como la capacidad de adaptarse a las diversas personas y a las circunstancias que cambian59. Una muestra inequvoca de crecimiento en la convivencia con los dems es el hecho de asumir la responsabilidad de mejorar la calidad de la vida comunitaria y la capacidad de sacrificarse por el bien comn. Para poder alcanzar la madurez afectiva, a veces es indispensable la ayuda de expertos en ciencias humanas, una ayuda que la comunidad debe ofrecer a quienes forman parte de la misma. 24. El esfuerzo constante para crecer en la madurez humana y afectiva no hay que descuidarlo ni minusvalorarlo. Con frecuencia surgen dificultades a la hora de vivir los votos porque la persona carece de una madurez suficiente para facilitar la asimilacin de los valores de la vida franciscana conventual y una conversin profunda. El paso de un modo de pensar y obrar cerrado y egocntrico a un comportamiento ms abierto y altruista es un signo de que el hermano est abandonando el espritu de la carne para dejarse guiar por el espritu del Seor60. 25. Aunque toda la vida es un proceso de identificacin con Cristo, el periodo de la formacin inicial es especialmente importante. Constituye un verdadero entrenamiento en el seguimiento: el hermano, acompaado y guiado por los responsables, aprende a distinguir la voz de Dios entre los muchos mensajes que oye y, despus de haber optado por seguir al Seor, recibe ayuda para obtener frutos de la enseanza y la experiencia que se le ofrecen para madurar en su opcin. Los responsables de la formacin han de acompaar al formando, organizando los contenidos y encauzando las experiencias, en especial durante los primeros aos, para que stos sean de verdad aos formativos, conforme a los principios de la gradualidad y la continuidad.
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Muestras de crecimiento
Cf. Adm 22; PTF 4.2; 4.3.1. Cf. 1R 17,9-16; CtaO 21-25; Adm 1,12-13; Parfrasis del Padre nuestro 5; ET 38.
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26. La metodologa y los medios se dejan a la creatividad didctico-formativa de los formadores (contando tambin con los estudiosos o especialistas de las respectivas circunscripciones), respetando siempre en lo esencial las orientaciones gene rales ofrecidas aqu, las cuales pretenden garantizar en toda la Orden la unidad y la gradualidad en la comunicacin o transmisin del carisma. Desde esta perspectiva, resulta evidente la importancia de una buena formacin de los formadores61. 27. Entre los medios considerados ms eficaces, destacan los siguientes: a. presentacin de los temas por parte de personas expertas; b. reflexin personal y puesta en comn en el grupo; c. visitas a lugares significativos (santuarios, iglesias, etc.); d. uso de los medios de comunicacin actuales que presentan los lugares, figuras y momentos principales de la historia de la Orden; e. reflexin comunitaria sobre experiencias pastorales significativas (por ejemplo, visitas a los enfermos, servicio a los pobres y necesitados, etc.). 28. Los formadores deben tener en cuenta el carcter y el ritmo personal de cada uno. Recuerden que el crecimiento humano sigue una lnea espiral, ms que recta, con una vuelta constante a los valores fundamentales, para seguir profundizando en ellos de modo gradual. 29. Sobre todo en tierras de misin y en situaciones de pluralidad cultural, se preste la debida atencin al proceso de inculturacin, que requiere un cambio de mentalidad y actitudes por parte de los formadores: un conocimiento respetuoso de las costumbres, la lengua, las tradiciones y todo aquello que forma parte de la identidad de un pueblo 62, sin olvidar la universalidad del Evangelio y el ncleo esencial e indispensable del carisma franciscano.
Y medios eficaces
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A ejemplo de Francisco
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resultar factible si cada hermano y cada comunidad se responsabiliza y compromete en su formacin permanente, abrindose a ella y participando activamente en el proceso formativo. Por su parte, el gobierno de la Provincia procurar que en todas las comunidades existan las condiciones necesarias para una autntica vida fraterna 69. 35. El hermano menor conventual encuentra en la fraternidad la posibilidad de crecer y ayudar a crecer a los dems hermanos. De hecho, cada hermano es, en cierto modo, responsable de la formacin del otro. Ahora bien, en la comunidad a algunos se les ha encomendado el ministerio de animarla, es decir, ayudarla a asimilar y vivir los valores evanglicos segn el estilo de Francisco. sta es la misin del ministro y siervo de la fraternidad (Ministro general, Ministros provinciales, guardianes) y de los formadores cualificados (maestros, rectores). 36. Los formadores han de elegirse entre los mejores hermanos, eminentes en el espritu de oracin, caridad y prudencia, y expertos en los principios peda ggicos y didcticos 70. Con otras palabras, stos deben ser maestros de vida, con una cierta experiencia de vida comunitaria y apostlica, ms que maestros de doctrina: han de ser estables, alegres y generosos en su vocacin; convencidos del valor de la vida religiosa, en particular del carisma franciscano; fieles y obedientes a la Iglesia; capaces de escuchar y animar a los formandos, especialmente en los momentos difciles. 37. En esta tarea formativa es cada vez ms necesario que el formador trabaje con un equipo de hermanos y, juntos, elaboren programas, desarrollen esos proyectos y evalen el trabajo realizado, enriqueciendo as la experiencia formativa de los candidatos en su dimensin humana y espiritual. Este equipo, que necesita una cierta autonoma dentro de la comunidad, debe mostrar una verdadera comunin y establecer relaciones de confianza entre sus miembros, mediante un dilogo abierto y constante, creando as un clima familiar en el mbito formativo. 38. Al director espiritual personal le corresponde una funcin esencial y cada vez ms indispensable en la formacin 71, tanto inicial como permanente. Sus principales responsabilidades son las siguientes: a. discernir la accin del Espritu de Dios;
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Los formadores sean alegres y generosos en su vocacin, capaces de escuchar y animar a los formandos
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b. acompaar a los hermanos en los caminos del Seor; c. alimentar la vida con una doctrina slida y acompaar en la prctica de la oracin 72; d. ayudar a adquirir una mirada lmpida y transparente para examinar la experiencia personal y las motivaciones que determinan el comportamiento. 39. Durante la formaci n inicial, cada formando elige su director espiritual personal entre los indicados en una lista aprobada por sus superiores mayores73. Es importante que el director espiritual acepte sin reservas su responsabilidad educativa, conozca las lneas formativas de la comunidad en la que vive el candidato, posea una buena formacin teolgica y espiritual, sea una persona madura no slo humanamente sino tambin en lo que se refiere a la vida interior, y con unos conocimientos suficientes y adecuados de las leyes de las ciencias de la educacin. Si en la casa de formacin hay un director espiritual para la comunidad, es conveniente que ste forme parte del equipo formativo o colabore con l, siguiendo siempre las indicaciones del Derecho Cannico74 y coordinando el camino formativo espiritual de la comunidad junto con los dems formadores 75. 40. Todas las jurisdicciones consideren prioritaria la formacin de hermanos idneos para prestar el servicio de formadores, y les concedan la posibilidad de prepararse adecuadamente para ello y actualizarse con regularidad, adquiriendo tambin un conocimiento profundo del carisma y la vida de nuestra Orden76. Las Provincias y la misma Orden deben hacer todo lo posible para proporcionarles la preparacin que necesitan, creando centros interprovinciales e internacionales destinados a ese fin. En su preparacin y puesta al da, se consideren fundamentales los siguientes elementos: a. la experiencia fraterna de oracin y de revisin de vida; b. el conocimiento profundo de las fuentes, la historia y la espiritualidad franciscanas; c. el conocimiento del contexto eclesial y socio -cultural y la sensibilidad ante el mismo; d. el uso de las tcnicas de comunicacin y la dinmica de grupo;
Cualidades del director espiritual
72 73
22
e.
41. Para que la formacin se convierta en un camino continuo y gradual, es conveniente que cada Provincia tenga dos comisiones: una para la formacin inicial y otra para la formacin permanente, con el Directorio oportuno78. La misin de stas ser examinar las diversas etapas de la formacin, coordinar el trabajo formativo de la Provincia, garantizar la continuidad en las diversas etapas formativas y el intercambio de experiencias entre los formadores, elaborar y actualizar el Directorio provincial, sugerir al Ministro provincial y su Definitorio nombres de posibles formadores y fomentar en todos los hermanos y comunidades el sentido de corresponsabilidad en la labor formativa. 42. En las casas interprovinciales de formacin inicial, haya algunas lneas orientativas comunes y una colaboracin estrecha entre los equipos formativos de las distintas casas. Los Ministros provinciales con sus respectivos Definitorios crearn una comisin interprovincial para facilitar la elaboracin y la puesta en prctica de esas lneas comunes. 43. Las Conferencias y Federaciones se comprometan, all donde sea posible, a colaborar en iniciativas concretas en el campo de la formacin inicial y permanente, sobre todo para afrontar los problemas formativos comunes que existen en una misma rea geogrfica79. Las casas interprovinciales de formacin tengan un estatuto particular, conforme a la norma de las Constituciones y los Estatutos generales. 44. El Secretario general para la formacin animar, promover y coordinar los programas formativos en toda la Orden, a travs de encuentros, visitas, comunicaciones de diverso tipo, y promover tambin cursos especficos para la preparacin y puesta al da de los formadores 80. En esta tarea le ayudar la Comisin internacional de formacin 81.
Y de toda la Orden
77 78
Cf. FO 96d. Cf. D F 128. 79 FO , mocin 20. 80 Cf. D F 117; 119. 81 Cf. D F 117; FO , mocin 19.
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En el misterio de la Iglesia
82
24
vocacional 83 en el encuentro personal acogedor, continuo y alegre. 50. Para el hermano dispuesto a escuchar la llamada de Dios, comienza as la etapa del venid y veris84 de la vida franciscana. En esta fase no pueden faltar algunos elementos formativos fundamentales: a. una vida de oracin intensa, orientada tambin al discernimiento vocacional; b. una comunidad abierta y comprometida en la construccin de la fraternidad m ediante la aceptacin recproca; c. el testimonio personal de todos y cada uno de los hermanos: una vida vivida con generosidad y alegra; d. materiales vocacionales (por ejemplo, biografas de S. Francisco, vdeos, etc. Cf. Apndice A). 51. Aunque todas las fraternidades han de sentirse comprometidas en la acogida vocacional, con un hermano responsable directo de la animacin vocacional en cada una de ellas, es conveniente que la Provincia designe al menos una comunidad de acogida , en la que los posibles candidatos puedan conocer y compartir nuestra vida de oracin y de fraternidad85. Y la Provincia procure tambin que haya un hermano encargado de promover ese campo, y otros suficientemente libres de otras tareas- colaboren con l. Corresponde al animador provincial coordinar las actividades vocacionales de la Provincia. 52. A travs del acompaamiento vocacional que la Orden lleva a cabo en colaboracin con centros vocacionales ya existentes y con grupos como la OFS, la M.I., la Jufra, etc., algunos se sentirn llamados a seguir a Cristo en la vida religiosa, recorriendo la senda trazada por Francisco. 53. En la Orden tiene una importancia especial el Centro Internacional para la promocin vocacional de Ass, con el que las Provincias han de mantener contacto y colaboracin mutua. All donde parezca oportuno, se creen centros similares, interprovinciales o nacionales. 54. Es necesario que los hermanos acogidos por nosotros adquieran un conocimiento realista de la vida franciscana en las distintas regiones y de las actividades apostlicas de la Orden, incluida la missio ad gentes 86.
83 84
Un compromiso provincial
El acompaamiento vocacional
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VII EL POSTULANTADO
PRIMERA EXPERIENCIA DE LA VIDA FRANCISCANA 55. Recordando las palabras de S. Francisco en la primera Regla (y el ministro acjalo benignamente [a quien pide entrar en la Orden] y anmelo y expngale con esmero el tenor de nuestra vida)87, se ha de considerar esta etapa inicial muy importante, y sus objetivos esenciales sern los siguientes: a. ahondar y fomentar el conocimiento recproco entre la fraternidad y el candidato, as como el conocimiento del ambiente familiar y social de ste; b. ayudar al candidato en el proceso de maduracin personal: conocimiento y aceptacin de s mismo; apertura a los dems sin perder la propia personalidad; integracin humana y cristiana en el contexto local; c. comprobar el nivel de la cultura general y el conocimiento de la fe de la Iglesia por parte del candidato, y completarlos adecuadamente; d. ayudar al candidato a entablar una relacin cada vez ms personal con Cristo, mediante una voluntad de conversin y consagracin al Seor, encaminndolo as hacia un nuevo estilo de vida; e. adquirir un conocimiento bsico e inicial de la figura y la vida de S. Francisco. 56. Cada Provincia determine en el Directorio de formacin los requisitos para la admisin al postulantado: a. en lo relativo a la personalidad, la madurez humana, la salud fsica y psquica, las motivaciones; b. respecto al conocimiento y la experiencia de la vida de fe; c. con relacin al conocimiento esencial de la vida y la figura de S. Francisco; d. cuando el candidato haya estado antes en otro Instituto religioso o en un seminario mayor, se requiere tambin una relacin de los responsables de dicho Instituto (seminario) y, si es posible, un dilogo directo con ellos. 57. Cuando los candidatos proceden de culturas y lenguas distintas, es necesario que adquieran un
87
1R 2,3.
26
conocimiento adecuado de la cultura que los acoge y de la lengua usada en la casa de formacin. 58. El periodo del postulantado estar regulado y animado por un programa que prevea cuanto sigue: a. introduccin a la oracin, acompaada de momentos de oracin personal y comunitaria; b. dilogo frecuente del formador con el candidato, a travs del cual el postulante pueda antablar una relacin confiada con el formador y lleg ar as a descubrir su camino, conforme a sus posibilidades, con un discernimiento sincero y las indicaciones oportunas y tiles para su crecimiento personal; c. experiencias de trabajo manual, sobre todo al servicio de la comunidad; d. evaluacin de la madurez humana y afectiva del candidato y de su capacidad para convivir serenamente con los dems hermanos que estn inicindose en el mismo camino; e. conocimiento inicial de los votos, la vida religiosa y la familia de pertenencia; f. estudio de algunos temas concretos, relativos a tres campos fundamentales: la dimensin humana de la vocacin, los contenidos de la fe y el conocimiento del carisma franciscano (cf. Apndice A). 59. El postulantado no debe durar menos de un ao 88 y ha de realizarse en una comunidad formativa, bajo la direccin de un formador, con una presencia suficientemente estable del candidato en la casa y, por lo general, con un cierto nmero de candidatos, de tal manera que resulte posible una verdadera vida fraterna 89. Este periodo constituye una primera experiencia de la vida franciscana. 60. Es necesaria una colaboracin estrecha entre los formadores del postulantado y los del noviciado, aunque pertenezcan a Provincias distintas, para facilitar as el paso del candidato de una etapa a la otra. 61. Al final del postulantado, el formador, dialogando con el postulante, evaluar el progreso de ste en el camino vocacional y enviar la relacin correspondiente al superior mayor, junto con el parecer sobre la admisin del postulante al noviciado, sealando los puntos siguientes: a. el nivel de madurez humana y cristiana 90; b. la cultura general bsica;
88 89
Dura al menos un ao
En colaboracin
27
c. el equilibrio afectivo; d. la capacidad para vivir relaciones fraternas autnticas 91; e. la capacidad para encarnar los valores franciscanos. En la admisin al novic iado se tengan en cuenta las normas del Derecho Cannico y de nuestras Constituciones. Antes de dicha admisin, el superior mayor dialogue fraternamente con el postulante y compruebe la idoneidad de ste para ingresar en la Orden. Podra ser til que el formador participase tambin en ese dilogo.
91
Cf. FO , mocin 4.
28
VIII EL NOVICIADO
TIEMPO DECISIVO PARA EL DISCPULO 62. Considerando la experiencia de Francisco, sobre todo los aos de su conversin, comprendemos que ese periodo fue decisivo en su condicin de discpulo; podemos afirmar que fue su noviciado en el seguimiento de Cristo. Esos aos representan el momento del enamoramiento de Cristo y, como consecuencia de ello, nace en Francisco el deseo de despojarse de todo lo que no es l y transformar su corazn y su mente. Se trata de una actitud que se concreta en un estilo de vida personal y comunitario. Las dificultades y los retos que tuvo que afrontar le sirvieron para verificar y acrisolar la autenticidad de su decisin. As, una vez que el formando ha asumido el compromiso de adquirir una cierta madurez y ha descubierto el carisma franciscano, llega la etapa de la iniciacin integral 92, es decir, el momento de ahondar en el discipulado y el discernimiento93. 63. El novicio, despus de haber comenzado el camino vocacional en el postulantado 94, est llamado a profundizar en su opcin de vida siguiendo el ejemplo de Francisco. Para ello, habr de perseguir los objetivos siguientes: a. conocimiento ms hondo de la llamada divina; b. transformacin del corazn y la mente segn el espritu de Francisco; c. experiencia del nuevo estilo de vida comunitaria; d. evaluacin y clarificacin de la consistencia de las propias motivaciones; e. conocimiento apropiado del carisma de nuestra Orden (cf. Apndice A). 64. En la medida en que el noviciado favorezca el silencio interior, el discpulo franciscano podr encontrarse consigo mismo y entablar un dilogo con el Seor, presente en la Escritura sobre todo en el Evangelio- y en la Eucarista, como haca Francisco95.
92 93
Objetivos
Cf. PI 47. Cf. ECF 15. 94 Cf. Const 32,1-2. 95 Cf. Const 75.
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Para ello, se le ayude a crecer en el espritu de oracin, mediante indicaciones apropiadas, jornadas de reflexin y de desierto, y sobre todo se le ayude a encontrar y reservar un espacio para la oracin personal a lo largo de la jornada. Ese espritu de oracin har posible que participe activamente en la celebracin de la Liturgia de las Horas y la liturgia eucarstica, cultivando tambin la msica y el canto litrgicos. Al novicio se le inicie asimismo en las tradiciones especficamente franciscanas. En este itinerario interior, son indispensables la direccin espiritual personal y la confesin peridica 96. 65. Una consecuencia ulterior de su encuentro con el Seor ser la conversin de toda la persona a l, que se traduce en una vida radicalmente cristiana. Leyendo con atencin los documentos de la Iglesia y los escritos y biografas de Francisco, el novicio, con la ayuda de sus formadores, llegar a comprender su misin proftica en la comunidad cristiana. En esta etapa, el cuadro de la formacin se completar con un estudio especfico de la vida consagrada, la Regla y las Constituciones de la Orden y la historia del movimiento franciscano hasta nuestros das, prestando una atencin especial a nuestra familia conventual y al espritu mariano de la misma. 66. En su bsqueda de Dios, Francisco se encontr con unos hermanos a los que acogi como don, y con ellos form una autntica fraternidad. Por eso, la experiencia de la vida fraterna en todas sus dimensiones, desde la fidelidad al horario y el ritmo cotidiano hasta los servicios ms humildes y el trabajo manual, con unas relaciones sencillas y a la vez profundas, es una condicin indispensable en el itinerario formativo del novicio. 67. Francisco tambin descubri a Cristo en el leproso, el pobre, el que sufre. El programa del noviciado debera ofrecer la posibilidad de llevar a cabo una experiencia similar, para suscitar en el novicio esa predileccin tan franciscana por los ms necesitados. De todos modos, dichas experiencias tienen que estar bien integradas en los objetivos generales del noviciado. 68. El dilogo personal con el maestro de novicios, que es el acompaante espiritual de todos y cada uno de ellos 97, ayudar al novicio a asimilar e integrar las diversas dimensiones del camino formativo. Ese itinerario, si se recorre con seriedad y fidelidad, conducir al novicio a una maduracin y un crecimiento humano y espiritual, es
96 97
30
decir, a un conocimiento ms profundo y una aceptacin ms serena de s mismo, a una mayor apertura a los dems, que se manifiesta en un amor generoso y en la capacidad de trabajar de modo solidario y corresponsable. Al final del noviciado, el hermano y sus formadores hagan una primera declaracin formal sobre la posible vocacin al ministerio ordenado, teniendo en cuenta que la vocacin a la vida consagrada, en especial a la fraternidad evanglica, es el fundamento de nuestra Orden franciscana 98. 69. El conocimiento de la historia, el talante, las prioridades y el espritu de nuestra Orden se ver reforzado por el contacto y los encuentros con otros hermanos que no sean miembros de la comunidad formativa. Esto ofrecer al novicio la posibilidad de sentirse vinculado a una familia ms amplia: la Provincia, la Orden y, en general, todo el movimiento franciscano. 70. El ao del novicia do, como ao de prueba, requiere momentos de evaluacin personal y comunitaria. Experimentando la vida franciscana en sus diversas dimensiones, el novicio puede profundizar en el discernimiento de la llamada y en su disponibilidad para acogerla y seguirla. Por su parte, la comunidad le ayudar en este proceso de clarificacin. Es necesario que los novicios, si viven en una comunidad grande, tengan una autonoma como grupo y sus propios espacios, para facilitar as su camino formativo bajo la gua del responsable directo. 71. Al final del ao de noviciado, el maestro de novicios escriba una relacin en la que recomiende la admisin a la profesin temporal o bien aconseje al novicio que abandone la experiencia emprendida, teniendo en cuenta los siguientes criterios orientativos: a. disponibilidad para participar y comprometerse activamente en la propuesta formativa del noviciado (oracin personal y comunitaria, estudio, vida fraterna, trabajo, etc.); b. apertura al dilogo y actitud receptiva (docibilitas99) en el proceso formativo, para con toda la comunidad y en especial con el maestro de novicios; c. capacidad para vivir relaciones fraternas autnticas 100;
Relacin con otros hermanos
98 99
FO , mocin 12. El trmino docibilitas quiere expresar aqu la capacidad de dejarse guiar por los responsables de la formacin, cuya tarea consiste en ayudar a los hermanos a escuchar cada vez mejor la voz del Espritu. 100 FO , mocin 4.
31
d.
capacidad de interiorizar y asimilar los valores evanglicos presentados, con la correspondiente madurez humano-afectiva para poder asumir el compromiso de los votos.
La admisin a la primera profesin, cuyos requisitos estn indicados en el Cdigo de Derecho Cannico y en nuestras Constituciones, presupone un coloquio previo con el superior mayor.
32
33
este proceso, se siente miembro vivo de la comunidad, un hermano entre hermanos 101. 76. La experiencia viva de fraternidad constituye la base fundamental para llegar a acoger a toda persona como a un verdadero hermano o hermana. Hay que ayudar al hermano a descubrir y cultivar los dones que Dios le ha concedido, para ponerlos al servicio de los dems con una entrega generosa. Consciente como Francisco- de la exhortacin a predicar el Evangelio, el hermano est llamado a asumir este envo misionero y el espritu de sacrificio que el mismo requiere, todo ello en el contexto socio-cultural en el que vive y trabaja. 77. El periodo de los votos temporales ofrece al hermano la posibilidad de tomar conciencia cada vez ms plena de la presencia del Dios vivo en su vida. Se requiere que viva en actitud de escucha perseverante de la Palabra de Dios, en la celebracin litrgica y en la oracin personal, para favorecer as la asimilacin de los valores evanglicos. El estudio de la teologa y el contacto con la tradicin cristiana sern para l fuente de iluminacin y comprensin. La formacin espiritual se completar con indicaciones especficas sobre los consejos evanglicos, mtodos de oracin, etc. (cf. Apndice A). 78. Para que los valores y la riqueza de la tradicin franciscana no queden relegados, el hermano conforme a sus capacidades- estudiar las grandes figuras de los maestros franciscanos, sus escritos y doctrina, y el pensamiento filosfico-teolgico del franciscanismo (cf. Apndice B). Se preparen y celebren con un esmero especial las fiestas franciscanas, los tiempos penitenciales, las tradiciones y usos de la Orden (va crucis, trnsito de S. Francisco, devocin a Mara Inmaculada, etc.). 79. Cuando la formacin cultural no incluya una formacin franciscana adecuada, se programen cursos complementarios y seminarios de estudio (cf. Apndices A y B), cuando se considere oportuno, incluidos los periodos de vacaciones acadmicas. Dichos cursos los organizar la propia Provincia, la respectiva Conferencia o Federacin o los Centros de estudio de la Orden. 80. Durante esta etapa, se promueva el desarrollo del espritu de fraternidad, fomentando la participacin y la corresponsabilidad segn el estilo caracterstico de nuestra familia conventual. En el itinerario formativo son
101
En la tradicin franciscana
34
especialmente importantes los encuentros comunitarios y los captulos conventuales (formales o ad instar)102, en los que se organiza la vida fraterna en sus distintas dimensiones y se aprende y practica el arte de colaborar, dialogar y convivir con generosidad, respeto mutuo y verdadero amor fraterno. Se recurra tambin a la ayuda que ofrecen las tcnicas de comunicacin103. 81. Participando en encuentros y celebraciones provinciales, interprovinciales o interobedienciales, el hermano vivir una experiencia de fraternidad ms amplia y conocer la realidad de la vida franciscana, a la que desea incorporarse definitivamente. Dado el carcter internacional de la Orden, sera conveniente que los hermanos conociesen el italiano o el ingls, para facilitar as la comunicacin y el conocimiento mutuo. Con esa finalidad, durante los aos de la formacin inicial, se promueva el estudio de dichas lenguas. 82. La vida entera del hermano (el estudio, la oracin, el trabajo, etc.) puede convertirse en servicio, como expresin de su entrega total al Seor. Desde el periodo de los votos temporales, el hermano est llamado a vivir en actitud de servicio y disponibilidad, poniendo en comn los dones recibidos y orientndolos hacia las necesidades de la Orden y de la Iglesia. La el eccin del servicio especfico tendr lugar mediante el dilogo entre el hermano y sus responsables, considerando las aptitudes del hermano concreto y las necesidades de la Orden y de la Iglesia 104. 83. Cualquier tipo de servicio es digno de respeto, en cuanto don de Dios, y exige una preparacin adecuada. Todos y cada uno de los hermanos, segn sus capacidades, reciban una buena formacin teolgica (Sagrada Escritura, teologa sistemtica, moral, liturgia, etc.) 105. Adems, se especialicen mediante los curso s y prcticas que requiere el servicio que prestarn. Por ello, se elabore tambin un programa formativo para los hermanos no sacerdotes, que dure al menos tres o cuatro aos 106, con un responsable directo y segn las normas del Directorio provincial de formacin. 84. Desde el inicio de su formacin, el hermano adopte un estilo de vida sencillo y austero y se comprometa en la
102 103
Cf. Est. Gen. 23. Cf. Directorio del Captulo conventual . 104 Cf. PTF 36. 105 Cf. Const. 57,1. 106 FO 104d.
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promocin de la justicia, la paz y la salvaguarda de la creacin. Para que ese compromiso sea ms concreto, es conveniente ofrecer a los hermanos, ya durante el periodo de la formacin inicial, la posibilidad de realizar una experiencia de una cierta duracin- de contacto directo con la vida de los ms pobres. 85. Desde sus albores, nuestra Orden ha concedido una importancia especial a la formacin cultural de sus miembros. Hoy, para poder servir mejor a la Iglesia 107, los cambios vertiginosos que se producen en el mundo y la complejidad cultural e ideolgica exigen al hermanodiscpulo una seria preparacin filosfico-teolgica y un conocimiento de la doctrina social de la Iglesia y de otras ciencias humanas. 86. La misin apostlica ocupa un lugar privilegiado en la vida del hermano menor, conforme al ejemplo de Francisco, hombre misionero. La Iglesia exhorta hoy a comprometerse en una nueva evangelizacin en muchas partes del mundo, y considera que los religiosos evangelizan ya sea con el testimonio de su vida, ya sea con la oracin, el silencio y el sacrificio, al igual que cuando se dedican directamente al anuncio de Cristo108. Por ello, es importante fomentar en los hermanos, desde el inicio de su formacin, el espritu misionero en todas sus dimensiones, incluida la missio ad gentes , y proporcionarles todos los medios necesarios para adquirir una preparacin adecuada para ese ministerio. Se evale si es oportuno ofrecer a los hermanos que se hallan en el periodo de la formacin inicial la posibilidad de experimentar la vida misionera directamente en tierras de misin, con un programa organizado por la propia Provincia o en coordinacin con otra circunscripcin de la Orden109. 87. Entre las actividades especficamente franciscanas, todos los hermanos aprecien el servicio fraterno que se presta como asistente espiritual de la Orden Franciscana Seglar (OFS). El conocimiento de la Regla y la experiencia directa de la OFS han de estar incluidos en la formacin posterior al noviciado. 88. La gratitud a Dios por el don de S. Maximiliano M. Kolbe y de su patrimonio mariano a la familia franciscana conventual ha de ser un estmulo para que los hermanos se familiaricen con la espiritualidad del movimiento kolbiano
107 108
La M.I.
Cf. RF 70ss; Inst. Gen. F.N.I. 49-51. EN 69. 109 Cf. PTF 40; FO , mocin 7.
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de la Milicia de la Inmaculada (M.I.) y se muestren dispuestos a colaborar en dicho campo, por ejemplo como asistentes espirituales. 89. Se ayude a los hermanos a apreciar las actividades que se inspiran en el denominado espritu de Ass: el ecumenismo, el dilogo interreligioso, la salvaguarda de la creacin, etc. 110 90. El periodo de la profesin temporal, con sus diversas experiencias, que el dilogo con los responsables y con el padre espiritual har ms fructferas, sirve como preparacin a la profesin solemne. Antes de la profesin solemne, es conveniente que todos los hermanos hagan una experiencia de un ao, y debidamente preparada- de vida fraterna y trabajo pastoral fuera de la comunidad formativa. El hermano, libre de obligaciones acadmicas, podr madurar e integrar los valores adquiridos durante la formacin, y la comunidad, por su parte, podr apreciar la capacidad de insercin del hermano en una fraternidad caracterstica de la Provincia 111. Adems, la preparacin inmediata e intensiva para la profesin solemne (el denominado segundo noviciado), que durar al menos un mes, ha de incluir los elementos siguientes: a. la reflexin y evaluacin, personal y comunitaria y bajo la gua de un responsable, sobre la experiencia de vida franciscana realizada hasta ese momento; b. el dilogo sobre temas fundamentales de la vida franciscana; c. espacios de soledad y de oracin intensa. Este periodo se programe, si es posible, junto con las Provincias de la misma nacin o Conferencia. 91. Al final de cada ao de la formacin inicial, y en especial antes de la profesin solemne, los formadores han de hacer por escrito- una evaluacin global de cada hermano, teniendo en cuenta los elementos siguientes: a. una autoevaluacin del hermano en formacin; b. las observaciones por parte de sus hermanos; c. una evaluacin de los estudios y de las tareas o servicios realizados 112. La relacin final ser enviada al superior mayor correspondiente, y ser dada a conocer tambin al hermano interesado.
110 111
El espritu de Ass
37
92. Esas evaluaciones han de comprobar no slo la ausencia de obstculos graves para la admisin a la profesin, sino tambin la presencia de ciertas cualidades consideradas indispensables en un hermano 113: a. la salud fsica y psquica; b. la vida espiritual y sacramental; c. el espritu fraterno y la capacidad de vivir en comunidad de manera serena y comprometida; d. la madurez afectiva; e. la capacidad de entrega y de renuncia; f. la capacidad de vivir con fidelidad la vida consagrada; g. la capacidad de desempear un ministerio en la comunidad; h. la pasin por el Reino 114. 93. Para emitir la profesin solemne, el hermano deber haber manifestado durante el periodo de la formacin inicial la conciencia y la capacidad de vivir los v alores de la vida consagrada, as como la apertura a una renovacin y una conversin continuas. Con la profesin solemne el hermano se convierte en miembro de la fraternidad de manera plena y definitiva, con todos los derechos y deberes, conforme a la norma de las Constituciones115. 94. En la admisin a la profesin solemne se seguirn las normas de las Constituciones y del Derecho Cannico. Si el candidato no es considerado idneo, se le informe con claridad y se le comuniquen los motivos de la decisin tomada. Y si un hermano deja la Orden por iniciativa propia, el formador prepare igualmente una relacin escrita que se conservar en el archivo de la Provincia.
B. Hacia un ministerio sacerdotal franciscano 95. Contina suscitando interrogantes y es objeto de reflexin la relacin entre la vida religiosa franciscana y el ministerio ordenado (diaconado y presbiterado). Esto lo experimentan, sobre todo, los hermanos que conjugan las dos vocaciones. El hermano que, a lo largo del itinerario formativo, se sienta llamado al ministerio ordenado, dialogue sobre el tema con sus formadores, quienes tienen la responsabilidad de discernir la autenticidad de su llamada. El hermano disponga del tiempo suficiente y de las ayudas necesarias para profundizar en lo especfico de esas dos vocaciones y para aprender a conjugarlas con armona y
113 114
Cf. CIC 244; 247; 721,3. Cf. FO 66. 115 Const. 45,1-3.
38
unidad. Aprender a vivir su ministerio como religioso franciscano. 96. Los criterios y programas de la preparacin para el presbiterado los determina la legislacin de la Iglesia universal y local, aunque no hay que olvidar los elementos especficos de la vocacin franciscana conventual116. Adems, la formacin intelectual se completar con experiencias pastorales concretas, orientadas y acompaadas por unos responsables, de tal manera que conduzcan al hermano a un crecimiento humano integral117. Las experiencias pastorales se realicen de acuerdo con un programa establecido, sean graduales y evaluadas por el formador junto con el formando118. 97. Normalmente, todos los hermanos llamados al presbiterado deberan obtener un ttulo acadmico de estudios superiores en teologa 119. Para todos los hermanos que se encaminan hacia el ministerio ordenado, se corrobora la obligacin cannica del ao de pastoral, si no continan los estudios en el campo teolgico120. Por otra parte, ese ao de pastoral es aconsejable tambin para quien contine estudios teolgicos superiores. 98. Lo dicho antes a propsito de las evaluaciones de los hermanos en formacin (n. 91) tiene vigencia hasta la ordenacin sacerdotal, teniendo en cuenta las normas del Derecho Cannico y de nuestras Constituciones. C. Hacia una especializacin 99. Todos los hermanos, aconsejados por sus formadores, sean orientados, ayudados y animados a obtener una especializacin en teologa o en otras disciplinas/profesiones, segn sus capacidades y las necesidades de la Orden. 100. Dado que la formacin intelectual y cultural de los hermanos es un elemento fundamental del carisma franciscano conventual, se ratifica que es importante para la Orden tener centros de estudios superiores en Roma y en otros lugares, centros especializados en teologa, espiritualidad e historia franciscanas, y en otras disciplinas. Se promueva la relacin y coordinacin entre
116 117
Cf. FO 75a, 107b. CIC 258. 118 FO 75b. 119 PTF 34. 120 FO 107c.
39
121
Cf. FO 108.
40
X LA FORMACIN PERMANENTE
A. La finalidad de la formacin permanente 101. La formacin es un proceso vital a travs del cual la persona se convierte al Verbo de Dios desde lo ms profundo de su ser y, al mismo tiempo, aprende el arte de buscar los signos de Dios en las realidades del mundo 122. La formacin permanente es una exigencia intrnseca de la consagracin religiosa, ya que la persona consagrada no podr suponer jams que ha completado su proceso para conformarse a Cristo123. La misma naturaleza del seguimiento, como aparece reflejada en Francisco, exige que toda la vida sea una conversin continua y una identificacin cada vez mayor con Cristo. Esto significa vivir con la actitud del peregrino en camino hacia la ansiada meta 124. La finalidad fundamental de la formacin permanente es mantener vivo en la persona consagrada el anhelo de conformarse a Cristo en las distintas etapas de la vida. 102. Por consiguiente, es necesario que el hermano menor conventual siga interiorizando siempre los valores evanglicos, continuando as el itinerario emprendido durante el periodo de la formacin inicial. Ms an, el compromiso de un crecimiento constante es uno de los derechos y deberes de todo hermano, especialmente hoy, ante el ritmo de vida de nuestro mundo. Adems, las exigencias de la misin en la Iglesia y la eficacia apostlica requieren asimismo esa renovacin continua. 103. Ante las resistencias que a veces encuentra, debidas en parte a un excesivo activismo o a un cierto temor a dejarse interpelar y cuestionar, la formacin permanente ha de acentuar el valor del ser, la dimensin contemplativa de la vida, la necesidad de seguir avanzando cada da en el camino vocacional. 104. En la formacin permanente ha y que tener en cuenta diversas dimensiones, complementarias y estrechamente relacionadas entre s:
122 123
Un programa integral
41
a. b. c. d. e.
la vida espiritual; la dimensin humana y fraterna; la dimensin del carisma; la dimensin cultural-intelectual; la dimensin ministerial y profesional125.
105. Cada una de esas dimensiones nos sugiere las observaciones siguientes: a. El Espritu del Seor, que renueva el universo (Ap 21,5), jams deja de actuar y quiere hacernos criaturas nuevas para conformarnos plenamente a Cristo. La apertura y la docilidad a la iniciativa del Espritu, constante e insospechada, fiel y creativa, es el mayor reto para nuestra vida franciscana. La formacin permanente pretende prestar atencin a los signos actuales del Espritu y hacerse sensible a ellos, para poder responder de manera adecuada126. La direccin espiritual127 y la posibilidad de pasar algunos periodos de retiro en eremitorios 128 favorecen esa docilidad al Espritu. b. Para que el hermano pueda crecer en la dimensin humana y fraterna, son necesarios el conocimiento d e s mismo y de los propios lmites, la libertad interior, la madurez afectiva, la capacidad de comunicacin con los dems, especialmente en la propia comunidad, y el compromiso de asumir y vivir con coherencia las responsabilidades comunitarias y pastorales. Los hermanos, en su relacin de respeto y confianza mutuos, relacin que est hecha de gratitud, ayuda y correccin fraterna, pueden fomentar los unos en los otros esa voluntad de renovacin continua. A su vez, dicha atmsfera impregnar todas las expresiones de la vida comunitaria: las celebraciones litrgicas, la recreacin, los encuentros fraternos, el trabajo apostlico, etc. Para lograr ese objetivo, son decisivos la misin del Guardin129 y el Captulo conventual, vivido como un momento significativo del camino comunitario 130. Adems, para facilitar la actualizacin de los hermanos, en todos los conventos haya revistas, libros y otros materiales tiles 131. A los medios ordinarios se aaden algunas ocasiones especiales: retiros mensuales y anuales, jornadas y semanas de estudio, visitas de los
125 126
Cf. Const. 62; VC 71. PI 67. 127 Cf. PDV 81. 128 Const. 77,3. 129 Cf. PTF 43. 130 Cf. Directorio del Captulo conventual . 131 Const. 62,1.
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Ministros, encuentros de zona, Captulos generales y provinciales, sobre todo los de carcter espiritual, etc. En algunas circunscripciones de la Orden, la reestructuracin de las actividades y las presencias es una condicin indispensable para que pueda darse una verdadera vida fraterna 132. c. Con una slida formacin teolgica como base, todos los hermanos mantengan una actitud de apertura mental y flexibilidad, dispuestos a una actualizacin continua que se sirve de todos los medios tiles, incluidos los que nos ofrece el progreso tecnolgico, de tal manera que puedan prestar as un servicio cada vez ms eficaz. d. Para que el anuncio de la Buena Noticia sea ms significativo, el hermano procurar siempre que su relacin con Dios y su conocimiento de la realidad humana sean cada vez ms profundos (cf. 2Cor 5,14). Eso supondr, en definitiva, una sintona mayor con el hombre de hoy, con sus gozos y esperanzas, sus anhelos y angustias, en un mundo que cambia continuamente 133. 106. Los hermanos se sientan obligados a participar en los cursos de formacin permanente, sobre todo en aquellos que organiza la propia circunscripcin o Conferencia 134. Es conveniente que cada hermano elabore su proyecto anual de formacin permanente, ponindose de acuerdo con su comunidad135. Los superiores mayores, por su parte, creen las condiciones que permitan a los hermanos participar en los programas de formacin permanente 136. En los Captulos provinciales se evaluar el desarrollo concreto de dichos programas.
B. Las etapas de la formacin permanente 107. Cada etapa de la vida nos presenta nuevos signos del Espritu, nuevas tareas que realizar, nuevos retos que afrontar con un nuevo modo de ser, de servir y de amar. Por ello, hay que ofrecer a cada hermano los medios adecuados ordinarios y extraordinarios- de formacin permanente, para que pueda acoger las sugerencias del Espritu y afrontar los problemas propios de cada etapa de la vida. Entre esas etapas, sealamos las siguientes:
Segn las distintas etapas de la vida
132 133
FO 57. Cf. GS 1-3. 134 FO 25a. 135 FO 31; 87. 136 FO 28.
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a. los primeros aos de plena insercin en la comunidad y en la actividad apostlica; b. la segunda fase o etapa es el momento de la bsqueda de lo esencial y de la posible desilusin por la escasez de resultados; c. la fase de la edad madura; d. la fase de la edad avanzada. A todos, sin distincin de edad, les llega el momento de unirse a la hora de la pasin del Seor. La muerte ser entonces esperada y preparada como acto de amor supremo y de entrega total de s mismo137.
1. El paso de la formacin inicial a la formacin permanente 108. Un reto especial que el hermano ha de afrontar es el paso de la formacin inicial a la insercin en una comunidad138. Dicho proceso puede resultar enormemente fructfero para el hermano que es protagonista del mismo, pero no est exento de rie sgos. 109. Es necesario que cada una de las partes implicadas en ese proceso cumpla adecuadamente su cometido 139: a. el hermano que llega a la comunidad debe asumir una actitud de escucha ante la realidad que encuentra all, mostrarse dispuesto a comprender sin necesidad de juzgar, saber pasar con madurez de las relaciones gratificantes propias de un ambiente homogneo, como el de la formacin, a unas relaciones ms complejas, con hermanos de distintas edades; b. la comunidad que recibe al nuevo hermano debe estar dispuesta a valorarlo, introducirlo gradualmente en las distintas actividades, apoyarlo en sus primeras experiencias apostlicas, ayudarle a integrar los elementos positivos y problemticos existentes en los miembros de dicha comunidad; c. los superiores mayores tienen aqu una misin importante, pues han de valorar atentamente qu comunidad es la ms apropiada para esta fase de transicin; d. los guardianes garanticen al hermano que llega a la comunidad un periodo de iniciacin y acompaamiento, asignndole con prudencia las tareas pastorales y evaluando con l el camino recorrido;
137 138
44
e.
se considere la utilidad de designar a un hermano que desempee la funcin de tutor o acompaante de un hermano determinado o de todo el grupo de hermanos que se hallan en esa eta pa de la formacin140.
Durante los primeros cinco aos
110. Durante los primeros cinco aos, los neosacerdotes y los hermanos neo-profesos solemnes participen en un programa anual de formacin permanente, que durar al menos una semana 141. Estos encuentros incluirn los elementos siguientes: a. tiempo para la oracin; b. tiempo para el intercambio de experiencias; c. tiempo para el descanso; d. tiempo para una reflexin acompaada y compartida 142.
2. En las etapas sucesivas 111. La poca de la bsqueda de lo esencial, que comienza normalmente despus de diez o quince aos de vida en la comunidad ministerial, permite al hermano dar nuevo empuje y nuevas motivaciones a su camino vocacional, superando as el peligro de la rutina y la posible desilusin por la escasez de resultados 143. 112. La fase de la edad madura es la etapa de la entrega libre y generosa, la creatividad, la paternidad espiritual, superando as los peligros de un cierto individualismo, rigidez o relajacin144. 113. La fase de la edad avanzada es un momento frecuentemente doloroso, pero ofrece tambin al hermano la oportunidad de dejarse plasmar por la experiencia pascual, conformndose a Cristo crucificado. Es una etapa que se caracteriza por el progresivo alejamiento de la actividad pastoral directa, y que a menudo va acompaada de la enfermedad o la inactividad forzosa 145. 114. Para cada una de esas etapas, se prepare un periodo formativo de tres o cuatro semanas, cuya obligatoriedad, periodicidad, duracin y programa especfico se determinar en el Directorio provincial de
140 141
La bsqueda de lo esencial
La madurez
La edad avanzada
Cf. PDV 76. PTF 37. 142 Cf. PDV 76. 143 VC 70. 144 Ibid. 145 Ibid.
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formacin o en el de la Conferencia o Federacin. Los hermanos participen en dichos cursos al menos cada diez aos, teniendo en cuenta las diversas etapas de la vida y los periodos de transicin de una a otra. En este contexto, puede resultar tambin til el ao sabtico. Adems de aprovechar las posibilidades ofrecidas por la Orden y las Provincias, los hermanos recurran tambin a los cursos y programas organizados por las dicesis o por otros Instituos religiosos 146. 115. En todas las etapas de la vida pueden presentarse situaciones de crisis, debidas a factores externos (cambio de lugar, fracaso apostlico, etc.) o a factores personales (enfermedad, aridez espiritual, crisis de fe, etc.). En esas circunstancias, cada uno de los hermanos est llamado a comportarse como autntico hermano de quien experimenta dichas dificultades. Los superiores locales y provinciales y la comunidad se muestren sensibles y pacientes, y sugieran tambin, si se considera oportuno, el recurso a personas o centros que pueden prestar una ayuda especializada 147. La prueba a la que ese hermano se ve sometido podra constituir un instrumento providencial para madurar afectiva y vocacionalmente en el seguimiento de Cristo crucificado. 116. Francisco, al final de su vida, exhortaba a sus hermanos con estas palabras: Comencemos, hermanos, a servir al Seor Dios, pues escaso es o poco lo que hemos adelantado148. Del mismo modo, el Ministro general con su Definitorio promueva esa mentalidad de renovacin continua de la Orden, aprovechando todas las ocasiones que su ministerio le ofrece (visitas, encuentros personales, reuniones, Captulos, cartas pastorales, etc) 149. 117. Corresponde al Secretario general para la formacin, ayudado por la Comisin internacional de formacin 150, coordinar los programas de actualizacin para los formadores y para los dems hermanos, a nivel internacional e interprovincial, en los centros ya existentes o en otros creados con ese fin. 118. Las Conferencias y Federaciones, al igual que las distintas circunscripciones, se comprometan con decisin a colaborar en iniciativas concretas en el campo de la formacin, sobre todo para afrontar los problemas
146 147
Comencemos, hermanos
Cf. PTF 38; FO 25c. Cf. FO 59. 148 1C 103. 149 Cf. FO , mocin 17. 150 Cf. FO , mociones 18-19.
46
151
FO , mocin 20.
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XI TEMAS PARTICULARES
A. Competencias del Secretario general para la formacin
Competencias gen erales
119. El Secretario general para la formacin promueva la animacin vocacional y la formacin inicial y permanente de los hermanos, sirvindose para ello de los siguientes medios: a. visitas a los seminarios y casas de formacin y estudio, para conocer a los hermanos responsables de la formacin, la promocin vocacional y los programas formativos y acadmicos en las diversas Provincias y Custodias de la Orden; b. disponibilidad para proporcionar a los responsables locales, provinciales y generales informaciones y sugerencias que ayuden a mejorar y actualizar los programas formativos, teniendo en cuenta siempre la pluralidad existente en la Orden; c. fomentar un mayor contacto y colaboracin en el campo formativo y acadmico entre las Provincias y el gobierno de la Orden, al igual que entre las Provincias de la misma nacin o Conferencia; d. organizar la preparacin y actualizacin de los formadores, promoviendo, si es posible, iniciativas interprovinciales. 120. Adems de esas tareas generales, son tambin competencia suya las siguientes funciones especficas: a. presidir y animar la actividad de la Comisin internacional de formacin, y comunicar las conclusiones de la misma al Definitorio general y, en determinados casos, al Captulo general; b. examinar los Directorios provinciales y custodiales de formacin y verificar la conformidad de los mismos con las orientaciones del Directorio general (El discpulo franciscano ), con las Constituciones y los Estatutos generales, y comunicar su parecer al correspondiente superior mayor y a su Definitorio; c. forma parte ex officio de la Comisin permanente pro Seraphico; d. proporcionar peridicamente informaciones relativas a la formacin a travs del Fraternus Nuntius y el Commentarium Ordinis .
Competencias especficas
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121. Entre las cualidades requeridas en el Secretario general para la formacin destacan las siguientes: conocimiento suficiente de distintos idiomas, apertura a las diversas culturas, conocimiento actualizado de la teora y la praxis de la formacin y una cierta experiencia prctica en ese campo antes de asumir el cargo. Adems, estar libre de otros compromisos incompatibles con su cargo, para poder desarrollar su trabajo de manera adecuada.
B. Competencias de la Comisin internacional de formacin 122. La Comisi n internacional de formacin, prevista en nuestras Constituciones en el n. 53 2, posee las competencias siguientes: a. actualizar peridicamente el Directorio general de formacin (El discpulo franciscano); b. ser instrumento de contacto y comunicacin entre l os centros de formacin inicial y permanente de la Orden; c. promover el conocimiento recproco y fomentar la colaboracin entre los responsables de la formacin inicial y permanente; d. organizar encuentros internacionales de los responsables de la formacin (inicial y permanente). 123. La Comisin internacional se rena al menos dos veces durante el sexenio, o ms a menudo si lo exigen las necesidades de la Orden. Dicha Comisin est formada por los siguientes miembros: a. el Secretario general para la formacin, que es el presidente; b. el Rector del Colegio internacional Seraphicum, como secretario; c. un miembro de cada Conferencia y Federacin ad sexennium. stos sern nombrados normalmente en el primer encuentro de la respectiva Conferencia o Federacin despus del Captulo general ordinario, tras haber consultado a los formadores; el nombramiento ha de ser aprobado por el Ministro general con su Definitorio. 124. Los miembros de la Comisin internacional tienen que saber italiano o ingls. Adems, deben conocer suficientemente bien las circunscripciones a las que representan y han de tener una cierta experiencia en el campo formativo.
Competencias de la Comisin Internacional
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C. Elaboracin de los Directorios de formacin 125. El Directorio general de formacin, es decir, El discpulo franciscano, incluya los principios y normas de formacin considerados generalmente vlidos y esenciales para el desarrollo del hermano franciscano conventual en nuestros das. Este Directorio ser actualizado peridicamente por la Comisin internacional de formacin y sometido a la aprobacin del Captulo general152. 126. Cada Provincia y Custodia tenga su propio Directorio de formacin, elaborado y actualizado peridicamente por la respectiva Comisin de formacin y aprobado por el Captulo provincial o custodial. 127. Para mantener una cierta unidad en la Orden, los Directorios provinciales y custodiales sern enviados a la Curia general. Corresponde al Secretario general para la formacin examinarlos, verificar su conformidad con las orientaciones del Directorio general y comunicar su parecer al Ministro general con su Definitorio y los resultados del anlisis y estudio al correspondiente superior mayor y a su Definitorio. 128. En las Provincias de la misma nacin o Conferencia, especialmente all donde existe la posibilidad de colaborar en el campo formativo, es conveniente que haya un Directorio interprovincial con algunas lneas orientativas aceptadas de comn acuerdo por las Provincias y Custodias interesadas, conforme a la norma de las Constituciones y los Estatutos. Este Directorio ser enviado tambin al Secretario general para la formacin. 129. Adems, cada casa de formacin elaborar su propio Directorio, en el que se indicarn los objetivos y los medios para lograrlos, siguiendo siempre un proyecto acordado entre las distintas casas de formacin y las diversas etapas formativas153. El Directorio local ha de ser aprobado por el Ministro provincial con su Definitorio. D. El Seraphicum y la Pontificia Facultad de San Buenaventura 130. El Seraphicum, como colegio o comunidad formativa, ofrece la oportunidad de una experiencia
152 153
El Directorio local
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internacional de formacin franciscana conventual en Roma, centro de la Iglesia. 131. Para que la formacin inicial sea eficaz en un ambiente internacional, es necesario que los superiores mayores seleccionen cuidadosamente a los hermanos que van a enviar all. Por ello, los hermanos que sean enviados a la comunidad formativa del Seraphicum debern reunir las siguientes condiciones: a. deseo de una apertura internacional, eclesial y franciscana, que Roma puede favorecer y satisfacer; b. es conveniente que hayan hecho la profesin solemne y hayan terminado los estudios de teologa (bachillerato) en su propio pas; c. una preparacin cultural adecuada para continuar los estudios filosfico-teolgicos; d. antes del inicio del ao escolar, debern adquirir un conocimiento adecuado del italiano, mostrndose igualmente capaces de adaptarse al ambiente italiano y a la experiencia multicultural del colegio; e. disponibilidad para colaborar en los distintos sectores del programa formativo del colegio, incluido el campo pastoral. 132. El Ministro provincial enviar al Rector del Colegio una relacin detallada de cada hermano que enve, antes de la llegada de ste. 133. La Pontificia Facultad de San Buenaventura, con sede en el Seraphicum, se rige por estatutos propios y por las Ordinationes internas, de acuerdo con la Constitucin Apostlica Sapientia Christiana y las Normas Aplicativas de la Congregacin para la Educacin Catlica154. 134. Se fomente y acente cada vez ms el carcter franciscano de la Facultad, en lo que se refiere al estudio de las fuentes, la historia de la Orden y la actualizacin teolgica fiel a los principios de la escuela franciscana. 135. A la hora de nombrar a los profesores, se tenga en cuenta el carcter internacional de la Facultad. stos, por su parte, cultiven no slo sus compromisos acadmicos, sino tambin el campo formativo-pastoral. 136. La Facultad promueva la formacin intelectual de los hermanos y coordine la colaboracin con los dems centros de estudio de la Orden, mediante el intercambio de profesores y otras iniciativas155.
154 155
La relacin correspondiente
Carcter franciscano
E ndole internacional
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137. En lo que se refiere al estudio del carisma franciscano, se consolide el Instituto Histrico de la Orden, cuya misin ser valorar, coordinar y programar la investigacin histrica que ya se est desarrollando en la Orden. ste se ocupar tambin de la publicacin y divulgacin de los resultados de sus investigaciones en los principales idiomas usados en la Orden156. 138. La Comisin permanente pro Seraphico est formada por los siguientes miembros: a. el Ministro general o su Vicario, como presidente; b. el Secretario general para la formacin, como secretario; c. el presidente de la Facultad de San Buenaventura; d. el Rector del Colegio Seraphicum; e. el presidente de cada Conferencia o Federacin; f. un estudiante de nuestra Orden inscrito en la Facultad de San Buenaventura (elegido por los mismos estudiantes ad annum); g. el ecnomo del Seraphicum; h. el guardin de la comunidad. 139. Las tareas especficas de dicha Comisin son las siguientes: a. promover la comunicacin entre las Provincias de la Orden y la Facultad; b. mejorar la colaboracin y la comunicacin entre los distintos centros de estudio de la Orden, promoviendo el intercambio de profesores y publicaciones comunes; c. promover la vida cultural de la Orden, fomentando los estudios y otras actividades culturales; d. aprobar el presupuesto para el siguiente ao escolar y examinar la relacin econmica del ao anterior, para apoyar as el desarrollo de la Facultad y del Colegio y la adquisicin de los medios necesarios para su mejor funcionamiento; e. examinar la formacin y los distintos programas del Seraphicum. 140. Esta Comisin se reunir una vez al ao, normalmente al final del ao escolar (mayo o p rincipios de junio) 157. Las recomendaciones, observaciones y sugerencias de la Comisin sern remitidas al Definitorio general para su ratificacin.
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El Instituto Histrico
Tareas especficas
FO 108d. Antes del 15 de febrero, el secretario de la Comisin pedir a los miembros de la misma que enven sus sugerencias, para establecer el orden del da de la reunin, que, una vez decidido, ser comunicado a los miembros de la Comisin antes del 15 de abril.
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APNDICE A Cursos de espiritualidad y de franciscanismo para cada una de las etapas formativas
1. Temas para tratar en la promocin vocacional : a. el proceso de discernimiento vocacional; b. vida de San Francisco y de otras figuras franciscanas (segn la edad y el inters de la persona); c. presencia y actividades de la Orden en la Provincia y en el mundo; d. los luga res franciscanos, con vdeos, diapositivas y, si es posible, con visitas guiadas. 2. Temas para tratar durante el postulantado : A. Sobre la dimensin humana de la vocacin : a. los elementos psicolgicos del desarrollo humano, incluido el elemento psico-sexual; b. la dinmica de grupo y su influencia en la vida fraterna (por ejemplo, cmo afrontar los conflictos); c. metodologa para conocerse mejor a s mismo. B. Sobre los contenidos de la fe: a. los contenidos de la fe, como los presenta el Catecismo de la Iglesia Catlica ; b. introduccin a la Biblia; c. introduccin a la vida litrgica y sacramental; d. la dimensin moral de la persona y la ley moral cristiana. C. Sobre la vida religiosa y el carisma franciscano : a. visin global de la vida consagrada y de la vida religiosa franciscana en particular; b. presentacin de los objetivos y la meta del postulantado, sirvindose de los documentos recientes de la Orden; c. estudio de la vida de San Francisco en su contexto social, cultural, eclesial y religioso; d. introduccin a las fuentes franciscanas (especialmente a las biografas clsicas de San Francisco); e. presentacin de la riqueza del carisma franciscano y sus diversas expresiones. 3. Temas para tratar durante el noviciado : A. Para profundizar en la fe : a. la vida litrgica y la vida de oracin; b. los valo res teolgicos, bblicos, espirituales y jurdicos de los votos; B. Sobre el conocimiento del carisma franciscano: a. los escritos de San Francisco, lectura de las fuentes;
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b. estudio de la Regla bulada; c. estudio de las Constituciones, los Estatutos generales, Estatutos provinciales (custodiales); d. conocimiento de la propia circunscripcin y de su historia; e. la identidad del hermano menor conventual y su desarrollo a lo largo de la historia. 4. Temas para tratar durante el periodo de los votos temporales : A. Temas generales sobre la vida religiosa : a. estudio serio de los documentos de la Iglesia sobre la vida consagrada (por ejemplo, Vita consecrata , Vida fraterna en comunidad); b. elementos psicolgicos del desarrollo humano, personal y comunitario; c. Mara como modelo de vida consagrada. B. Temas generales sobre el carisma franciscano: a. adems de los temas ya mencionados en el apartado del noviciado, se estudien tambin los documentos recientes de la Orden; b. ecologa integral: intuiciones e inspiraciones franciscanas; c. Francisco, hermano universal, hombre ecumnico; d. peculiaridades de la nueva evangelizacin franciscana; e. dimensin conventual de nuestro carisma; f. integracin de las dos vocaciones: franciscana y ministerio ordenado; g. la direccin espiritual segn la escuela franciscana. 5. Temas para tratar durante la formacin permanente : A. Dimensin personal (crecimiento espiritual y salud personal): a. temas sobre la renovacin personal en las distintas etapas de la vida; b. temas sobre la actualizacin y la conversin continua; c. temas sobr e la salud fsica, psquica y espiritual; d. temas sobre la integracin de los diversos elementos de la personalidad. B. a. b. c. Dimensin intelectual: temas de Sagrada Escritura; actualizacin teolgica en las distintas reas; actualizacin en el conocimiento del carisma franciscano.
C. Dimensin ministerial y sacerdotal: a. temas que favorezcan un mayor conocimiento de los mtodos actuales de evangelizacin y servicio pastoral; b. la direccin espiritual segn la escuela franciscana; c. pautas y orientaciones para los nuevos gua rdianes, prrocos, formadores; d. pautas y orientaciones para armonizar las exigencias de la pastoral con las de la vida fraterna.
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Mtodo pedaggico.
b. Teologa: - Teologa de la vida consagrada. - Reflexin teolgica sobre el ministerio sacerdotal. c. Franciscanismo: - Pensamiento franciscano (elementos filosfico-teolgicos). - Espiritualidad franciscana. - Documentos de la Orden y de la Iglesia sobre la formacin. - Direccin espiritual y discernimiento.
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APNDICE D El ao sabtico
1. Definicin del periodo sabtico A. El periodo sabtico es un esfuerzo intensivo y continuado durante un plazo de tiempo determinado, fuera del ritmo de las tareas habituales del hermano, con la finalidad de: a. participar en un programa que permita al hermano ser ms eficaz, estar mejor preparado, ms satisfecho y conocer mejor su ministerio; b. renovarse espiritualmente en un lugar adecuado para el desarrollo de la vida espiritual. B. El periodo sabtico se diferencia de: las vacaciones, un retiro, un permiso por enfermedad, un tiempo para el discernimiento vocacional, el e studio con dedicacin plena para obtener un ttulo acadmico. C. El hecho de solicitar un periodo sabtico no exime al hermano de la responsabilidad de continuar su formacin/educacin habitual a travs de seminarios, conferencias, talleres de trabajo, cursos de verano, etc. 2. Duracin del periodo sabtico El periodo de tiempo concedido ser el adecuado para el tipo de programa que se solicita. El periodo sabtico medio o normal dura un ao. 3. Hermanos que solicitan simultneamente un periodo sabtico En una Provincia, el nmero de hermanos con permiso sabtico en un determinado momento ha de limitarse normalmente al uno o dos por ciento del nmero total de hermanos de la Provincia. 4. Cundo se puede solicitar un periodo sabtico A. Se puede solicitar un periodo sabtico una vez transcurridos diez aos desde el final de la formacin inicial. B. Se puede solicitar otro periodo sabtico ocho aos despus del primero. 5. Modo de solicitar el periodo sabtico A. Tras el discernimiento espiritual correspondiente, se solicita por escrito el periodo sabtico al Ministro provincial y su Definitorio. B. La peticin tiene que incluir y especificar:
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a. una breve descripcin del periodo sabtico; b. la finalidad del mismo; c. la relacin del periodo sabtico con el crecimiento personal y el ministerio del hermano; d. el importe del programa y el modo de costearlo; e. el lugar; f. la duracin aproximada y posibles alternativas; g. qu consecuencias tendr la ausencia del hermano en el ministerio que desempea. C. La solicitud del periodo sa btico ha de hacerse al menos seis meses antes de la presentacin de la misma para ser aprobada. 6. Evaluacin de la solicitud de un periodo sabtico La peticin ha de ser evaluada segn los criterios siguientes: a. la conformidad de la solicitud con lo establecido en el punto 5.B; b. la edad del hermano; c. las necesidades de la Provincia; d. la disponibilidad del solicitante en un determinado momento. 7. La concesin de un periodo sabtico El Ministro provincial con su Definitorio estudia la solicitud y puede pedir consejo tambin a otros hermanos. Luego el solicitante ser informado de la decisin tomada. 8. Los costes econmicos del periodo sabtico En la medida de lo posible, los costes del periodo sabtico deberan correr a cargo de instituciones diocesanas, del ministerio del hermano y de la comunidad en la que ste se encuentra de familia. Si esas fuentes no pueden cubrir todos los gastos, la Provincia aportar el resto. 9. La evaluacin del periodo sabtico Al concluir el periodo sabtico, el herma no debe hacer por escrito- una evaluacin de dicha experiencia y presentarla al Ministro provincial.
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NDICE
PRESENTACIN ABREVIATURAS I. LA FORMACIN El discpulo: seguimiento de Cristo FRANCISCO Modelo del discpulo EL DISCPULO EN EL MUNDO DE AYER Y DE HOY EL DISCPULO FRANCISCANO Un camino formativo LOS PROTAGONISTAS DEL SEGUIMIENTO DISCERNIMIENTO INICIAL DE LA VOCACIN Primeros pasos del discpulo franciscano A. La pastoral vocacional general B. Promocin vocacional franciscana EL POSTULANTADO Primera experiencia de la vida franciscana EL NOVICIADO Tiempo decisivo para el discpulo DE LA PRIMERA PROFESIN AL COMPROMISO DEFINITIVO Crecimiento del discpulo A. Hacia un compromiso definitivo B. Hacia un ministerio sacerdotal franciscano C. Hacia una especializacin LA FORMACIN PERMANENTE A. La finalidad de la formacin permanente B. Las etapas de la formacin permanente 1. El paso de la formacin inicial a la formacin permanente 2. En las etapas sucesivas TEMAS PARTICULARES A. Competencias del Secretario ge neral para la formacin B. Competencias de la Comisin internacional de formacin C. Elaboracin de los Directorios de formacin
II.
VII.
VIII.
IX.
X.
XI.
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D. El Seraphicum y la Pontificia Facultad de San Buenaventura APNDICE A Cursos de espiritualidad y de franciscanismo para cada una de las etapas formativas APNDICE B Cursos de carcter filosfico-teolgico o profesional APNDICE C Elementos a tener en cuenta en la seleccin y preparacin de los formadores APNDICE D El ao sabtico NDICE
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