Investigación del Lunfardo Rioplatense
Investigación del Lunfardo Rioplatense
Bajo la direccin del doctor Mariano de Andrs Gutirrez Madrid, 2009 ISBN: 978-84-692-9948-7
Tomo I
Tesis Doctoral
Agradecimientos
En primer lugar, m i ms sincero y profundo agradecimiento al Doctor Don Mariano de Andrs Gutirrez, no s tenido y por haber despertado en m sabidura y su paciencia. Mi eterno agradecimiento al Doctor Don Manuel Alvar Ezquerra por ser un excelente profesor, por su paciencia y por brindarme su ayuda siempre. Muchsimas gracias a la Doctora Doa Mara Lu isa Regueiro Rodrguez por sus sabios consejos, por sus invalorables recomendaciones de bibliografa y por su ayuda incondicional. Tambin quiero dar las gracias al Departamento de Lengua Espaola, Teora de la Liter atura y L iteratura Co mparada de la Faculta d de Filolo ga de la Universidad Complutense por haberme dado la oportunidad de llevar adelante este trabajo. Muchsimas gracias a todos los docentes e investigadores del programa de Doctorado Mtodos y problemas en lingstica diacrnica y sincrnica del espaol, en especial al Doctor Don Fern ando Lzaro Mora, al Doctor Don Jess Snchez Lobato, a la Doctora Doa Silvia Iglesias Recuero y al Doctor Don Javier Herrero Ruiz de Loizaga. Muchas gracias al Doctor Don nge tesis. A los profesores de diversas univer Castro, Doctor Don Jos Manuel Gon sidades que colaboraron para que la zlez Calvo, Doctor Don H umberto l Cervera Rodrguez por su buena lo por ser un excelente profesor y el inters por la Ge ografa Lin gstica. dialectlogo, sino tambin por haber sido el mejor director de tesis que pude haber Siempre me ayud, m e aconsej, estuvo pres ente y confi en m . Gracias por su
tramitacin de esta tesis fuera pos ible: Doctora Doa Marta Concepcin Ayala Hernndez Hernndez, Doctor Don Fran cisco Moreno Fernndez, Doctora Doa
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oa Mara
Auxiliadora Castillo Carballo. Gracias a todos por su tiempo y consideracin. Tambin agradezco la am abilidad de las se cretarias en cargadas de los asuntos de Tercer Ciclo de la Universidad Complutense. Por sus grandes enseanzas, m i perpet uo agradecim iento a la Facu ltad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en especial a los profesores: Elsa Rodrguez Cidre, Salvio Martn Menndez, Jorge Panesi, Daniel Link, David Vias, Beatriz Sarlo, Elvira Arnoux, Al Cristina Iglesias, Celina Manzoni, Susana Capalbo, Miguel Vitagliano, Oscar Blanc ejandro Raiter, Virginia Jaichenco, Zanetti, Mara Teresa Gram uglio,
Victoria Ju li, Josefin a Nagore, Vale ria Abusam ra, Adriana Am ante, Ar mando o, Leonardo Pinkler, Fabiola Ferro, Vernica Iribarren, Beatriz Colombi, Regula Rohland, y, aunque ya no estn entre nosotros, a Ofelia Kovacci y a Nicols Rosa. Mi m s hondo agradecim iento a la dispuesta a ayudarme. A Diego Paszkowski quiero darle la s gracias por seguir ensendom e a profesora Gabriela Prosdocim i por pre
ensearme casi todo lo que s, por ser tan buena persona y por estar siem
escribir, por su generosidad y por presta rme tantos buenos libros. Gracias tambin a todos los alumnos y ex alumnos de su taller literario. Mi eterna g ratitud a la Academ ia Po rtea del Lunfardo por brindarme la bibliografa para lleva r adelante este trabajo. Agradezco especialm ente a su presidente, Jos Gobello, por su amabilidad y por narrarm e en detalle la historia de la Academ ia. Gracias tam bin a Marcel o Oliveri por editar tantos libros sobre lunfardo y por darme muchos de ellos. Agradezco a la Academ ia Argentina de Letras por recom endarme obras de gran utilidad para mi trabajo. A todos los que participaron com o informantes en las encuestas, gracias por su tiempo.
Agradecimientos - 2
de la Universidad C omplutense, en
especial a la Doctora Doa Esther Arcos Pavn por su amistad y buenos consejos. A la f amilia Barjowiva l por es tar siem pre. Gracias a : Lor ena Joya, Lor ena Williman, Valeria Pelaia y Sole dad Barni. Las quier o m uchsimo. Gracias tambin a mi queridsimo Nicols Jofr, a quien conozco desde que naci. A todos mis amigos y a sus fam ilias, a quienes q uiero y debo tanto, muchas gracias, en especial a: Alejandra Ruiz Romano, Vernica Holcman, Brbara Poliansky, Federico Villena, A Laprida, Luca Gonzlez, Anabella Contino, Tem is Tacconi, Nicols Agustina Viscenzi, Alejandro Pollero,
Violetta Pollero Diez, Martn Segu, Se rgio Cellerino, Leandro Bedoya, Victoria Rodrguez Lacrouts, Vernica Pereyra, Fanny Molero y Martn Pastor. Tambin agradezco a m is buenos am igos: Diana Crdo va, Paula Dios, Woori Ko, Patricia Solt, Natalia Gonzl ez, Flavio Schiaffino, Diego Erlan, Laura Farhi, Toms W ortley, Paz Georgiadis , Juan Manuel Strassbu rger, Nicols Lantos, Luc ila Astela rra, Natalia S assone, Andrs Tortarol o, Marcela Alviani, Adrin Golberg, Ada Zabaini, Pablo Al, Damin Terrasa, Marian a Skiadaressis, Joaqun Dulitsky, Daniel Portal, Leopoldo Petreanu y Ariel Yahia. A la fam ilia de Rosa le doy las g Susana, a Juan Carlos, a Lus, a Lorena como una abuela conmigo. A Amalia Villafae y a Alejandro Ruiz Laprida, gracias por todo. Tam bin agradezco a Hugo Urquijo y a las fam ilias: Go nzlez, Sureda, Musio lo, Rojo y Salama. Al Institu to Inm aculada Concepcin de Nuestra Seora de Lourdes por darme la valenta para afrontar nuevos retos. Gracias a todos mis ex compaeros. Un profundo agradecimiento a toda mi familia. A los integ rantes de la f amilia V anoli y a s us respec tivas f amilias: a Adriana, a Elda, a Noe m, y en especia l a mi queridsima Angelita, quien es muy racias por tantos ao s com partidos: a , a B runo y en especial a m i querida
Agradecimientos - 3
buena conmigo. A Mnica, a Rodolfo, a Lo rena, a Rodrigo, a Nazarena y m i ms sincero agradecimiento a Daniel y a su m ujer, Mnica, por brindarm e su cario y ayudarme siempre. Los quiero mucho. Gracias a m i querida familia poltica por el gra n afecto que siempre me ha demostrado: a m is suegros, Sara Doce, Jos Mara I igo y a sus respectivas familias; a m is cuadas, Merced es y Ma ra Jos Iigo ; a m i concuado, Jaim e Shlamovitz; y a m i adorado sobrinito, Jo aqun. A Dora Doce, a Alberto Martn Asenjo y a su familia. Por ltimo, un reconocimiento muy especial a las personas m s importantes de mi vida: Gracias de todo corazn a m i esposo, Fernando Iigo, por su com prensin, su generosidad, su ayuda incondicional y su gran paciencia. Gracias por proyectar una fam ilia conm igo, por darm e tanto am or y tranqu ilidad, por s er m i luz, m i alegra y po r darm e la energa y la paz necesarias para vivir. Gracias p or haber estado conmigo durante los ltimos trece aos, por haberm e acompaado en cada examen, en cada m omento difcil y tam bin en los buenos tiem pos, gr acias por tanta felicidad. A mi madre, Ana Mara Castilla, por ser la m ejor mam del m undo, la m s paciente, cariosa y com prensiva. Gr acias por tanto am or, por la ayuda incondicional, por darm e tanta libertad, ta nta fuerza, por hacerm e rer, por las llamadas de larga distancia que duran horas y por confiar en m siempre. A mi abuela, Emm a Isabel, por ser un gr an ejemplo de vida. Gracias por el amor, la ayuda, la compaa, los buenos consejos y por rezar para que yo sea feliz. Aunque ya no est entre nosotros, gracias a mi padre, Eduardo Iribarren, por haberme enseado tantas cosas y por haber sido un padre excelente. A ustedes les debo todo y los quiero ms que a nadie, un milln de gracias.
Agradecimientos - 4
NDICE
Tomo I I. Introduccin I. 1. Principales estudios lingsticos del lunfardo. II. Surgimiento y evolucin del lunfardo... II. 1. Origen del trmino lunfardo.. II. 2. Significado del trmino lunfardo a lo largo de la historia.. II. 3. Primeros estudios del vocabulario lunfardo II. 4. El lunfardo y la lengua de base II. 5. Surgimiento y desarrollo del lunfardo como manifestacin de habla popular rioplatense. II. 6. El lunfardo y el tango II. 7. El lunfardo y otras expresiones artsticas. II. 8. El lunfardo y el periodismo. La opinin de los intelectuales II. 9. Historia de la Academia Portea del Lunfardo II. 10. El lunfardo en la actualidad.. III. Anlisis lxico: repertorio de definiciones etimolgicas y semnticas de mil trescientas voces del lunfardo pertenecientes a cincuenta campos semnticos....... III. 1. Trabajo y oficios III. 2. Amor.. III. 3. Comprender, mirar III. 4. Delincuencia.. III. 5. Insulto III. 6. Excelencia.. III. 7. Comida, apetito.. III. 8. Muerte, asesinato III. 9. Broma o burla. III. 10. Sexo.. III. 11. Golpes, peleas.. III. 12. Miedo, cobarda, precaucin. III. 13. Armas.... 62 62 233 249 295 502 615 649 732 775 788 880 1024 1067 23 50 55 55 56 60 1 13 16 16 17 19 22
Tomo II III. 14. Fiesta. III. 15. Carreras de caballos, apuestas, juegos, deportes. III. 16. Lupanar III. 17. Locura.. III. 19. Echar, expulsar. III. 20. Irse, escaparse... III. 21. Taberna III. 22. Msica, tango, bailes III. 23. Molestar III. 24. Dinero, cantidad III. 25. Bebidas. III. 26. Mujer III. 27. Partes del cuerpo.. Tomo III III. 28. Seduccin. III. 29. Tiempo. III. 30. Engao, mentira, falsedad III. 31. Sueo, cansancio, pereza, fastidio III. 32. Maldad. III. 33. Fealdad. III. 34. Ira, enojo.. III. 35. Vestimenta III. 36. Astucia, habilidad. III. 37. Hombre. III. 38. Nacionalidad, gentilicios, Religin.. III. 39. Gente negra.. III. 40. Crcel III. 41. Poltica.. 2204 2247 2257 2358 2406 2430 2433 2458 2562 2598 2653 2699 2723 2769 1111 1138 1302 1368 1511 1522 1570 1590 1644 1674 1866 1887 1969
III. 42. Pobreza, deterioro.. 2819 III. 43. Suciedad 2860 III. 44. Familia.. III. 45. Valenta, coraje, vehemencia, fuerza 2868 2882
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III. 47. Desorden, desastre, barullo 2985 III. 48. Lenguaje, pensamiento.. 3014 III. 49. Agarrar, tomar, asir III. 50. Coches, medios de transporte 3077 3088
IV. Anlisis de los datos obtenidos en las encuestas......... 3102 IV. 1. Criterios de anlisis.. 3102 IV. 2. Anlisis de los porcentajes de produccin y reconocimiento de las voces lunfardas de los siguientes campos semnticos: excelencia; comida, apetito; miedo, cobarda, precaucin; engao, mentira, falsedad; desorden, desastre, barullo..... 3103 V. Conclusiones..... 3139 Bibliografa.... 3142 Anexo 1. Planillas con datos obtenidos en las encuestas (Porcentajes de produccin y reconocimiento de las voces lunfardas de los siguientes campos semnticos: Excelencia; Comida-Apetito; Miedo-CobardaPrecaucin; Engao- Mentira-Falsedad; Desorden-Desastre-Barullo). Y Planilla con el porcentaje de frecuencia de aparicin de lunfardismos en los diccionarios normativos. Anexo 2. Modelo de Cuestionario de produccin para completar; Modelo de Cuestionario de produccin completo (ideal); Cuestionarios de produccin del total de informantes (agrupados por nivel etario); Modelo de Cuestionario de reconocimiento para completar; Modelo de Cuestionario de reconocimiento completo (ideal); Cuestionarios de reconocimiento del total de informantes (agrupados por nivel etario); Glosario de la obra Blanqueo etimolgico del lunfardo; Fotografas actuales del barrio de La Boca de Buenos Aires, Argentina.
I. INTRODUCCIN
La notable escasez de estudios lxicos sobre el fenmeno lingstico del habla rioplatense conocido como lunfardo, nos conduce a plantearnos la necesidad de llevar adelante un trabajo de este tipo. El primer paso consiste en analizar qu es el lunfardo, ya que la definicin y la delimitacin del objeto de estudio son tareas imprescindibles en todo trabajo cientfico. En el caso del lunfardo, estas tareas presentan dos problemas: el primero es que la literatura sobre el tema no brinda una definicin unnime; el segundo se suscita porque en numerosas ocasiones resulta difcil trazar lmites entre lunfardismos y argentinismos. Con respecto al primer problema planteado, puede observarse que a lo largo de la historia se presentan varias definiciones de lunfardo. La mayora de los autores del siglo XIX y principios del XX asocia el lxico lunfardo con el lenguaje del delito. Es el caso de Lus Mara Drago 1, A. Dellepiane 2, L. Villamayor 3, B. Lugones 4 y Fabio Carrizo 5, quienes lo definen como una jerga de ladrones, y tambin el de Borges cuando seala que es un vocabulario gremial como tantos otros, la tecnologa de la furca y la ganza 6. Esta visin marginal comienza a cambiar gracias a Jos Gobello, actual presidente de la Academia Portea del lunfardo y mxima autoridad en el tema 7, quien en 1953 con su obra Lunfarda 8 consigue estudiar el lunfardo desde una perspectiva lingstica y no criminolgica, como haban hecho sus predecesores.
Luis Drago. Los hombres de presa, Buenos Aires, Editor Fliz Lajouane, 1888. Antonio Dellepiane (1894). Contribucin al estudio de la psicologa criminal. El idioma del delito, Buenos Aires, Libros del Mirasol, 1967. 3 Luis Villamayor (1915). El lenguaje del bajo fondo, Buenos Aires, Edicin crtica a cargo de Enrique Ricardo del Valle, 1969. 4 Benigno Lugones (1879). Los beduinos urbanos y Caballeros de Industria (Bocetos policiales). Diario La Nacin, Buenos Aires, 18 de marzo de 1879 y 6 de abril de 1879. 5 Fabio Carrizo. Memorias de un vigilante, Buenos Aires, Polica Federal, 1897. 6 Jorge Luis Borges (1926): Invectiva contra el arrabalero en El tamao de mi esperanza, Buenos Aires, Seix Barral, 1993. 7 Es necesario aclarar que consideramos a Gobello como mxima autoridad en cuanto al estudio lingstico del lunfardo, no nos referimos aqu a sus ideas polticas. No coincidimos con su ideologa poltica, pero eso no atae a nuestro trabajo, ya que nosotros hacemos un estudio lxico del lunfardo y por tanto nuestro trabajo es lingstico y no poltico. En ese sentido, contamos con los trabajos lingsticos de Gobello, pero no hacemos referencia a ninguna de sus publicaciones de otra ndole. 8 Jos Gobello. Lunfarda, Buenos Aires, Argos, 1953.
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Sin embargo, el estigma del lunfardo como lenguaje del hampa no es fcil de erradicar: en 1978 el lingista uruguayo Enrique Chiappara insiste en definirlo como jerga maosa de los suburbios rioplatenses, fabla rante de los furbos o malandras 9; en 1986 Ral Toms Escobar agrega el lunfardo, lengua del bajo fondo acunada en la crcel, crecida en los arrabales e invasora de las ciudades, se apoy en las estructuras de la lengua y vive superpuesta a ella adocenndola 10; y en el ao 2000 Susana Martorell de Laconi expone el lunfardo en sus comienzos, fue una variedad marginal, lengua del delito, nacida en la crcel de Buenos Aires que se encontraba en la zona portuaria y a la que fueron a parar muchos inmigrantes por razones imaginables. La necesidad de comunicarse entre ellos y de que no los entendieran los carceleros, hizo que surgiera este argot. 11 Otros lingistas contemporneos coinciden con la citada autora, entre ellos se encuentran del Valle 12, Fontanella 13, Corbaln 14, Lavandera 15 y Rodrguez 16. Mario Teruggi, si bien niega el origen delictivo, propone que el lunfardo es un argot 17. Es nuevamente Jos Gobello quien desliga al lunfardo del mbito delictivo y lo define como repertorio lxico, que ha pasado al habla coloquial de Buenos Aires y otras ciudades argentinas y uruguayas, formado con vocablos dialectales o jergales llevados por la inmigracin, de los que unos fueron difundidos por el teatro, el tango y la literatura popular, en tanto que otros permanecieron en los hogares de los inmigrantes, y a los que deben agregarse voces aborgenes y portuguesas que se encontraban ya en el habla coloquial de Buenos Aires y su campaa, algunos trminos argticos llevados por el proxenetismo francs; los del
Enrique Chiappara. Glosario lunfardo, Montevideo, Editorial La Paz, 1978, p. 3. Ral Toms Escobar. Diccionario del hampa y del delito, Buenos Aires, Ed. Universidad, 1986, p. 5. 11 Susana Martorell de Laconi. Salta Lunfa. El lunfardo en Salta, Salta, Ed. Instituto Salteo de Investigaciones Dialectolgicas Berta Vidal de batn, patrocinado por la Universidad Catlica de Salta, 2000, p. 25. 12 Enrique Del Valle. Lunfardologa, Buenos Aires, Ed. Freeland, 1966. 13 Beatriz Fontanella de Weimberg: El lunfardo: de lengua delictiva a polo de un continuo lingstico en Actas de las Primeras Jornadas Nacionales de Dialectologa, U. N. T., 1977. 14 Octavio Corbaln: Del zincal al lunfardo en Actas de las Primeras Jornadas Nacionales de Dialectologa, U. N. T., 1977. 15 Beatriz Lavandera. Diccionario de Ciencias Sociales, UNESCO, 1965. 16 Adolfo Enrique Rodrguez. Lexicn de 16.500 voces y locuciones lunfardas populares jergales y extranjeras, Buenos Aires, Ed. La Llave, 1991. 17 Mario Teruggi. Panorama del lunfardo, Buenos Aires, Sudamericana, 1978.
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espaol popular y del cal llevados por el gnero chico espaol, y los de creacin local. 18 El anlisis de este grupo de definiciones nos lleva a la conclusin de que la mayora de los autores no encuentra un criterio claro para precisar qu es el lunfardo, es una jerga?, es un argot?, es el idioma de los delincuentes? Para definir nuestro objeto de estudio, es preciso reflexionar sobre cada una de estas cuestiones, es decir, sobre los conceptos de jerga y argot. Segn Lzaro Carreter 19 la jerga incluye el habla de profesiones y oficios, pero tambin la germana y el cal. Mario Teruggi 20 explica que la palabra argot, de origen francs, se emplea internacionalmente para denotar el habla peculiar de un grupo social diferenciado. Sin embargo, los estudiosos Dauzat 21, Quillet 22 y Guiraud 23 bajo el trmino argot designan tambin la lengua especial de vagabundos y ladrones. Como puede observarse, tanto el trmino de jerga, como el de argot se asocian a voces de ladrones y mal vivientes. Sin embargo, gracias a los estudios lingsticos de Gobello 24, se aprecia que el lunfardo es mucho ms que un habla del hampa, de modo que no es una jerga ni tampoco un argot. Es, como seala Gobello 25, la expresin del habla coloquial rioplatense, es un conjunto de vocablos y expresiones creados al margen de la lengua general, como lo son otras hablas populares del mundo, entre ellas el cant ingls, el gergo italiano, la giria
Jos Gobello. El lunfardo, Buenos Aires, Academia Portea del Lunfardo, 1989, pp.15-16. Fernando Lzaro Carreter. Diccionario de trminos filolgicos, Madrid, Editorial Gredos, 1953. 20 Mario Teruggi. op. cit. 21 Albert Dauzat. Les argots. Caracteres volution Influence, Pars, Librairie Delagrave, 1929. 22 Pierre Guiraud. L`argot, Pars, Presses Univ. de France, 1956. 23 A. Quillet. Dictionnaire Quillet de la Langue Franaise. Dictionaire mthodique et pratique redig sous la direction de Raoul Portier, Pars, Aristide Quillet, 3 vols., 1959. 24 Jos Gobello. op. cit, 1953. - Notas en Carlos de la Pa, La crencha engrasada, Buenos Aires, Scapire editor, 2da. Edicin, 1954. - Vieja y nueva Lunfarda, Buenos Aires, Editorial Freeland, 1963. - Palabras perdidas, Buenos Aires, Editorial Amaros, 1973. - El lenguaje de mi pueblo, Buenos Aires, A. Pea Lillo, Edit. S. R. L., 1974. - Diccionario lunfardo y de otros trminos antiguos y modernos usuales en Buenos Aires, Buenos Aires, A. Pea Lillo, Edit. S. R. L., 1975. - Blanqueo etimolgico del lunfardo, Buenos Aires, Dunken, 2005. Jos Gobello, Luciano Payet. Breve diccionario lunfardo, Buenos Aires, A. Pea Lillo, Editor, 1960. Jos Gobello, Luis Soler Caas. Primera antologa lunfarda, Buenos Aires, Editorial Las Orillas, 1961 Jos Gobello, Eduardo Stillman. Dilogos de Villoldo. Notas lexicogrficas, Buenos Aires, Editorial Freeland, 1964. 25 Jos Gobello. op. cit. 1953.
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brasilea, el slang norteamericano, el Rotwelsch alemn o el cal espaol. Sin embargo, estas hablas populares son repertorios lxicos creados al margen de la lengua oficial, pero que se componen de trminos que pertenecen a esa misma lengua. En cambio, el lunfardo es un repertorio lxico que se compone principalmente de trminos inmigrados, originarios de las distintas lenguas de las pennsulas itlica e ibrica. En ese sentido, el lunfardo es un fenmeno lingstico nico. La definicin de Gobello es la ms acertada, sin embargo presenta un nuevo problema: si el lunfardo es bsicamente un repertorio de trminos inmigrados, qu ocurre con las voces populares que surgen cuando cesa el flujo inmigratorio?, pasan a formar parte del lunfardo o son post-lunfardismos? Nosotros, al igual que Oscar Conde 26, creemos que en efecto, el lunfardo se conforma en su origen con trminos de la inmigracin, pero de ningn modo es un vocabulario cerrado, sino que en las siguientes dcadas se ampla y en la actualidad contina acrecentndose por medio de palabras provenientes de diversos mbitos, casi todas de creacin local, y sobre la base de la lengua espaola. Los medios de comunicacin contribuyen a que ese vocabulario se extienda por todas las capas sociales y por toda la Argentina. Ya solucionado el problema de la definicin de nuestro objeto de estudio, debemos resolver la dificultad para delimitarlo: es posible diferenciar un lunfardismo de un argentinismo? Teruggi dice que para la mayora de los autores la diferencia entre ambos es indetectable 27. Nosotros coincidimos plenamente con Oscar Conde cuando seala que todo lunfardismo es un argentinismo, pero de ninguna manera podra aceptarse la viceversa 28. En cada provincia argentina se utilizan trminos de creacin local, en muchos casos deudores de sustratos lingsticos aborgenes, que indudablemente son argentinismos, pero no lunfardismos. Entonces, cmo es posible que trminos de origen quechua o guaran sean considerados lunfardos? La respuesta es simple: esas palabras, como tantos italianismos, lusitanismos y galicismos,
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Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo, Buenos Aires, Tauros, 2004. Mario Teruggi. op. cit. 28 Oscar Conde. op. cit.
tambin son inmigradas, ya que llegan a Buenos Aires a travs de las migraciones internas que se dan en la Argentina. Ya definido y delimitado el lunfardo, es necesario subrayar la importancia de realizar un estudio lxico sobre el mismo. De acuerdo a los presupuestos dialectales de la geografa lingstica, cuyas investigaciones se orientaron desde Gilliron a Manuel Alvar, en sus trabajos de dicha disciplina, por la investigacin de las hablas populares generadoras de lengua, nosotros consideramos que es de suma importancia profundizar en el anlisis del lunfardo como manifestacin de hablas rioplatenses, por estar suficientemente extendido y por ser en la actualidad fundamento de niveles de lengua, en mayor o menor medida, en todos los estratos sociales. Los objetivos de nuestra tesis son: realizar un profundo anlisis lxico del lunfardo y detectar, mediante encuestas realizadas a ciudadanos bonaerenses, qu trminos del lunfardo 29 pertenecientes a cinco campos semnticos distintos 30 perviven en la actualidad en la lengua comn de Buenos Aires, analizar las posibilidades futuras de pervivencia, evolucin y capacidad para generar lengua. Para llevar a cabo estos objetivos, nuestro trabajo se divide en cinco partes: La primera es la presente introduccin, en la que por ltimo se repasarn los principales estudios sobre el tema realizados hasta el momento. En la segunda parte se explica el origen del trmino lunfardo y la evolucin del mismo a lo largo de la historia; tambin se analiza el surgimiento y desarrollo del lunfardo, su relacin con el tango, la literatura, y su posicin en la actualidad. La tercera se centra en el anlisis del repertorio lxico. El corpus se forma mediante los mil trescientos lunfardismos publicados en el Novsimo Diccionario lunfardo 31 de Jos Gobello, ya que la consulta de un
Nos referimos a los lunfardismos surgidos entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. 30 Los cinco campos son: excelencia; engao, mentira; comida, apetito; miedo, cobarda, precaucin; desorden, desastre, barullo. 31 Jos Gobello, Marcelo Oliveri. Novsimo diccionario lunfardo, Buenos Aires, Corregidor, 2005.
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extenso grupos de diccionarios 32 indica que la obra lexicogrfica de Gobello es la ms completa y la mejor documentada. Con los mil trescientos lunfardismos elaboramos cincuenta campos semnticos 33:
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Los diccionarios consultados son: Adolfo Garca Berrio. Vocabulario del habla comn uruguaya agrupado por temas, Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias, 1958. Lus Besses. Diccionario de argot espaol, o lenguaje jergal, gitano, delincuente profesional y popular, Barcelona, Sucesores de Manuel Soler, Editores, 1906. Federico Cammarotta. Vocabulario familiar y del lunfardo. Con notas sobre su origen, Buenos Aires, A. Pea Lillo, Editor, 1964. Vicente A Capparelli, Jun Jos Diccio y Juan Carlos Kruizenga. Recopilacin de voces comunes y lunfardas, La Plata, Direccin de Investigaciones, Polica de la Provincia de Buenos Aires, 3ra. Edicin (Mimeografiada), 1970. Fernando Hugo Casullo. Diccionario de voces lunfardas y vulgares, Buenos Aires, Editorial Freeland, 1964. Julin Centeya. La musa mistonga. Versos del arrabal (con un breve vocabulario), Buenos Aires, Editorial Freeland, 1964. Diego Daz Salazar. Vocabulario argentino, Buenos Aires-Madrid, Ed. Hispano-argentina, 1911. Jos Gobello. Diccionario lunfardo y de otros trminos antiguos y modernos usuales en Buenos Aires, Buenos Aires, A. Pea Lillo, Edit. S. R. L., 1975. Jos Gobello y Payet, Luciano. Breve diccionario lunfardo, Buenos Aires, A. Pea Lillo, Editor, 1960. Daniel Granada. Vocabulario rioplatense razonado, Montevideo, Impr. Rural, 1890. Juan Carlos Guarnieri. El habla del boliche. Diccionario del lenguaje popular rioplatense, Montevideo, Editorial Floresna y Safn, 1967. Rolando A. Laguarda Tras. Afronegrismos rioplatenses, Boletn de la Real Academia Espaola. abril 1969. Jaime Martn. Diccionario de expresiones malsonantes del espaol, Madrid, Coleccin 44. Edicin Istmo, 1974. Ernesto Sbato. Tango, discusin y clave con un glosario de principales voces lunfardas, Buenos Aires, Editorial Losada S. A., 1963. Lisandro Segovia. Diccionario de argentinismos, neologismos y barbarismos, Buenos Aires, Imprenta de Coni Hnos, 1911. Fernn Silva Valds. Primer vocabulario lunfo popular anotado en el pas, Montevideo, Marcha, XXI (973), 21/VIII/59 y 25/IX/59, 1959. -Vocabulario popular del Uruguay, Montevideo, Revista Nacional, XLVI: 385-397, 1950. Mara Rosa Vaccaro. Mataburro lunfardo. Diccionario lunfardo de bolsillo, Buenos Aires, Torres Agero, 1976. Daniel Vidart. Glosario de voces lunfardas y modismos rioplatenses, Montevideo, Revista del S. O. D. R. E., N 4: 76-80, diciembre de 1956. 1) Trabajos y oficios 2) Amor 3) Comprender, observar 4) Delincuencia 5) Insulto 6) Excelencia 7) Comida, apetito 8) Muerte, asesinato 9) Broma, burla 10) Sexo 11) Golpes, peleas 12) Miedo, cobarda, precaucin 13) Armas 14) Fiesta
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Luego se procede al anlisis de los trminos de cada campo, fundamentado en la consulta de diccionarios etimolgicos 34, diccionarios normativos 35, de lunfardo 36, de habla argentina 37, obras literarias y letras de canciones de tango.
15) Carreras 16) Lupanar 17) Locura 18) Droga, alcohol, vicios 19) Expulsar, echar 20) Huda, irse, escaparse 21) Taberna 22) Msica, tango, bailes 23) Molestar 24) Dinero, cantidad 25) Bebidas 26) Mujer 27) Partes del cuerpo 28) Seduccin 29) Tiempo 30) Engao, mentira, falsedad 31) Sueo, cansancio 32) Maldad 33) Fealdad 34) Ira, enojo 35) Vestimenta 36) Astucia, habilidad 37) Hombre 38) Nacionalidad, gentilicios, religin, etnias 39) Gente negra 40) Crcel 41) Poltica 42) Pobreza, deterioro 43) Suciedad 44) Familia 45) Valenta, coraje, vehemencia, fuerza 46) Suerte, mala suerte 47) Desorden, desastre, barullo 48) Lenguaje, pensamiento 49) Agarrar, tomar, asir 50) Coches, medios de transporte Los diccionarios etimolgicos consultados son: Joan Corominas. Diccionario Crtico Etimolgico Castellano e Hispnico, Madrid, Gredos, 2006. Oscar Conde. op. cit. Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del lunfardo, Buenos Aires, Dunken, 2005. 35 Los diccionarios normativos consultados en el presente trabajo suman un total de sesenta y siete y son los siguientes: 1) Diccionarios bilinges de los siglos XV al XVIII Antonio de Nebrija. Vocabulario espaol-latino, Salamanca, 1495, edicin facsmil publicada por la Real Academia Espaola, Madrid, reimpresin de 1989 Fray Pedro de Alcal. Vocabulista arvigo en letra castellana. En Arte para ligeramente saber la lengua arviga, Granada, Juan Varela, 1505. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. 25-VII-32. Antonio de Nebrija. Vocabulario de romance en latn corregido y aumentado ms de diez mil vocablos de los que antes sola tener, Sevilla, Juan Varela de Salamanca, 1516. Reproducido a
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partir de los ejemplares de la Biblioteca Nacional de Madrid R/2219 y de la Biblioteca de la Universidad Complutense (Fondo Histrico), 270. Cristbal de las Casas. Vocabulario de las dos lenguas toscana y castellana, Sevilla, Francisco de Aguilar y Alonso Escribano, 1570, reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. 2-C-21 Richard Percival. Bibliothecae Hispanicae pars altera. Containing a Dictinarie in Spanish, English and Latine, Londres, John Jackson y Richard Watkins, 1591, reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. 9-B-149. Juan Palet. Diccionario muy copioso de la lengua espaola y francesa. Dictionaire tres ample de la langue espagnole et franoise, Pars, Matthieu Guillemot, 1604, reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. 4-B-44. Csar Oudin. Tesoro de las dos lenguas francesa y espaola. Thresor des deux langues franoise et espagnolle, Pars, Marc Orry, 1607, reproducido a partir del ejemplar de Bodleian Library, Oxford, BOD Bookstack Locke 8.79. Girolamo Vittori. Tesoro de las tres lenguas francesa, italiana y espaola. Thresor des tros langues franaise, italianne et espagnolle, Ginebra, Philippe Albert y Alexandre Pernet, 1609, reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. 23-XII-1. John Minsheu. Vocabularium Hispanicum Latinum et Anglicum copiossisimum, cum monnullis vocum millibus locupletatum, ac cum Linguae Hispanica Etymologijs, Londres, Joanum Browne, 1617, reproducido a partir del ejemplar de la British Library, 826.1.23. Florentn Lorenzo Franciosini. Vocabulario espaol-italiano, ahora nuevamente sacado a luz []. Segunda parte, Roma, Iuan Pablo Profilio, a costa de Iuan ngel Rufineli y ngel Manni, 1620, reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca Nacional de Madrid, 3 / 73624. Nicols Mez De Braidenbach. Diccionario muy copioso de la lengua espaola y alemana hasta agora nunca visto, sacado de diferentes autores, Viena, Juan Diego Kurner, 1670. Reproducido a partir del ejemplar de la Osterreichisches Nationalbibliothek, 73. v. 63. Baltasar Henrquez. Thesaurus utriusque linguae et latinae, Matriti, Ioannis Garcia Infanon, 1679, reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. 4-A-250. Francisco Sobrino. Diccionario nuevo de las lenguas espaola y francesa, Bruselas, Francisco Foppens, 1705, reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. 0-97. John Stevens. A new Spanish and English Dictionary. Collected from the Best Spanish Authors Both Ancient and Modern To which is added a Copious English and Spanish Dictionary [], Londres, George Sawbridge, 1706, reproducido a partir de los ejemplares de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. 13-A-46, y de la British Library, 624.1.2. Raphael Bluteau. Diccionario castellano y portugus para facilitar a los curiosos la noticia de la lengua latina, con el uso del vocabulario portugus y latino (1716-21), Lisboa, Pacoal da Sylva, 1721. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. 3-E-9. 2) Diccionarios monolinges de los siglos XVI al XVIII Francisco Lpez Tamarid. Compendio de algunos vocablos arbigos introducidos en lengua castellana en alguna manera corruptos, de que comnmente usamos (1585). Apndice de Antonio de Nebrija, Diccionario de romance en latn, Granada, Antonio de Lebrija, 1585 Sebastin de Covarrubias. Tesoro de la lengua castellana o espaola, Madrid, Luis Snchez, 1611. A Sebastin de Covarrubias. Suplemento al Tesoro de la lengua castellana, Madrid, Luis Snchez 1611. B Francisco del Rosal. Origen y etimologa de todos los vocablos originales de la lengua castellana. Obra indita, 1601-1611, Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito Ms. 6929 (S. XVIII). Juan Francisco Ayala Manrique. Tesoro de la lengua castellana. En que se aaden muchas etimologas y advertencias sobre el que escribi el doctsimo Sebastin de Covarrubias, 16931729. Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito Ms. 1324 (s. XVIII). Esteban de Terreros y Pando. Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana. Tomo primero, 1767, Madrid, Viuda de Ibarra, 1786. - Tomo segundo, 1767, Madrid, Viuda de Ibarra, 1787. - Tomo tercero, 1767, Madrid, Viuda de Ibarra, 1788. 3) Diccionarios generales de los siglos XIX y XX M. Nez De Taboada. Diccionario de la lengua castellana, para cuya composicin se han consultado los mejores vocabularios de esta lengua y el de la Real Academia Espaola,
ltimamente publicado en 1822; aumentado con ms de 5000 voces o artculos que no se hallan en ninguno de ellos, 2 volmenes, Pars, Seguin, 1825. Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, Vicente Salv, 1846. Adolfo de Castro y Rossi. Biblioteca Universal. Gran Diccionario de la Lengua Espaola. Tomo I, Madrid, Oficinas y establecimiento tipogrfico del Semanario Pintoresco y de La Ilustracin, 1852. Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, Establecimiento de Mellado, 1853, 5 edicin, 2 vols. A Ramn Joaqun Domnguez. Suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, Establecimiento de Mellado, 1853. B Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I (A-F), Madrid, Imprenta y Librera de Gaspar y Roig, editores, 1853. A - Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Suplemento al Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I (A-F), Madrid, Imprenta y Librera de Gaspar y Roig, editores, 1853. B - Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo II (G-Z) , Madrid, Imprenta y Librera de Gaspar y Roig, editores, 1855. A - Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Suplemento al Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo II (G-Z) , Madrid, Imprenta y Librera de Gaspar y Roig, editores, 1855. B Ramn Joaqun Domnguez. Nuevo Suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid, Imprenta y Librera Universal de los Sres. Crespo, Martn y Comp., Editores, 1869. Vicente Salv. Suplemento al Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, Vicente Salv, 1879. Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, Garnier hermanos, 1895. Miguel de Toro y Gmez. Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana, Pars-Madrid, Librera Armand Colin Hernando y Ca., 1901. Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos []. Tomo primero (A-B), Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1902. - Tomo Segundo (C-E), Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1904. - Tomo Tercero (F-M), 1914. - Tomo Cuarto (N-RH), 1925. - Tomo Quinto (RI-Z), 1931. Jos Alemany y Bolufer. Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, Ramn Sopena, 1917. A - Suplemento al Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, Ramn Sopena, 1917. B Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispano-americano, Madrid, Cultura Hispanoamericana, 1918. 4) Diccionarios de la Real Academia Espaola 4. 1 Autoridades Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las frases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Tomo primero (A-B), Madrid, Imprenta de Francisco del Hierro, 1726. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. - Tomo segundo (C), Madrid, Imprenta de Francisco del Hierro, 1729. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. - Tomo tercero (D, E, F), Madrid, Imprenta de Francisco del Hierro, 1732. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. - Tomo cuarto (G, H, I, J, K, L, M, N), Madrid, Imprenta de la Real Academia Espaola. por los herederos de Francisco del Hierro, 1734. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola.
- Tomo quinto (O, P. Q, R), Madrid, Imprenta de la Real Academia Espaola. por los herederos de Francisco del Hierro, 1737. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. - Tomo sexto (S, T, V, X, Y, Z), Madrid, Imprenta de la Real Academia Espaola. por los herederos de Francisco del Hierro, 1739. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana. Segunda impresin corregida y aumentada. Tomo primero (A-B), Madrid, Joachn Ibarra, 1770. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Espaola. 4. 2 Diccionario Usual Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Madrid, Joachn Ibarra, 1780. - Suplemento, 1780. - Diccionario de la Lengua Castellana, Madrid, Joachn Ibarra, 1783. - Suplemento, 1783. - Diccionario de la Lengua Castellana, Madrid, Viuda de Ibarra, 1791. - Cuarta ed., Madrid, Viuda de Ibarra, 1803. - Suplemento, 1803. - Quinta ed., Madrid, Imprenta Real, 1817. - Suplemento, 1817. - Sexta ed., Madrid, Imprenta Nacional, 1822. - Suplemento, 1822. - Sptima ed., Madrid, Imprenta Real, 1832. - Suplemento, 1832. - Octava ed., Madrid, Imprenta Nacional, 1837. - Suplemento, 1837. - Novena ed., Madrid, Imprenta de D. Francisco Mara Fernndez, 1843. - Suplemento, 1843. - Dcima ed., Madrid, Imprenta Nacional, 1852. - Suplemento, 1852. - Undcima ed., Madrid, Imprenta de Don Manuel Rivadeneyra, 1869. - Suplemento, 1869. - Duodcima ed., Madrid, Imprenta de Don Gregorio Hernando, 1884. - Suplemento, 1884. - Decimotercera ed., Madrid, Imprenta de los seores Hernando y compaa, 1899. - Suplemento, 1899. - Decimocuarta ed., Madrid, Imprenta de los sucesores de Hernando, 1914. - Suplemento, 1914. - Diccionario de la Lengua Espaola, Decimoquinta ed., Madrid, Calpe, 1925. - Suplemento, 1925. - Decimosexta ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1936. A - Suplemento, 1936. B - Decimosexta ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1939. - Decimosptima ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1947. - Suplemento, 1947. - Decimoctava ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1956. - Decimonovena ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1970. A - Suplemento, 1970. B - Vigsima ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1984. A - Vigsimo primera ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1992. - Vigsimo segunda ed., Madrid, Espasa-Calpe, 2001. 4. 3 Diccionario histrico Real Academia Espaola. Diccionario histrico de la Lengua Espaola. Tomo I. A., Madrid, Imprenta de Librera y Casa Editorial Hernandon, 1933. - Diccionario histrico de la Lengua Espaola. Tomo II (B-Cevilla), Madrid, Imprenta de Librera y Casa Editorial Hernandon, 1936. C 4. 4 Diccionario manual Real Academia Espaola. Diccionario Manual e Ilustrado de la Lengua Espaola, Pars, 1927. - Madrid, Espasa Calpe, 1950 - Tomo I (A-Capachero), Madrid, Espasa Calpe, 1983.
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En la cuarta seccin, partiendo del criterio dialectal que presupone que las hablas populares son generadoras potenciales de lengua, se investigan ms de cien trminos pertenecientes a cinco campos semnticos del lunfardo: excelencia; engao, mentira, falsedad; comida, apetito; miedo; desorden, desastre, barullo. En su estudio se aplica el mtodo propio de la Geografa lingstica, es decir, la localizacin de los ncleos (en este caso, urbanos) que documentan el uso actual del lunfardo. Los cinco campos semnticos mencionados no son elegidos al azar, sino mediante la tcnica etnogrfica de observacin participante 38 propuesta por Dell Hymes 39. Dicha tcnica presenta la ventaja de sortear la paradoja del observador 40 sealada por Labov 41. El estudio se lleva a cabo de acuerdo al mtodo de la dialectologa tradicional mediante:
- Tomo II (Capacho-Divo), Madrid, Espasa Calpe, 1983. - Tomo III (Divorciado-Incgnita), Madrid, Espasa Calpe, 1984. B - Tomo IV (Incgnito-Papel), Madrid, Espasa Calpe, 1985. - Tomo V (Papelamen-Sake), Madrid, Espasa Calpe, 1985. - Tomo VI (Sal-Zuzn) , Madrid, Espasa Calpe, 1985. - Madrid, Espasa Calpe, 1989. Cada vez que en el presente trabajo se mencionen los diccionarios consultados o examinados, o los diccionarios de la lengua espaola, se estar haciendo referencia a los sesenta y siete diccionarios de la lista precedente. A su vez, cada vez que se nombren diccionarios bilinges de los siglos XV al XVIII, diccionarios monolinges de los siglos XVI al XVIII, diccionarios generales de los siglos XIX y XX, as como los diferentes diccionarios de la Real Academia Espaola, se estar haciendo referencia a los diccionarios que bajo esos ttulos figuran en dicha lista. 36 Jos Gobello, Marcelo Oliveri. op. cit. 2005. 37 Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos, Buenos Aires, Emec Editores, 2008. 38 Compartimos varios das con ciudadanos bonaerenses y mediante observacin directa comprobamos que la mayor cantidad de lunfardismos utilizados pertenecan a los siguientes campos semnticos: excelencia, mentira, comida, miedo, desorden. Por ello, elegimos dichos campos para confeccionar nuestro cuestionario y realizar las encuestas. 39 Dell Hymes. La Sociolingstica y la Etnografa del habla, Ardener (Eds.), Antropologa Social y Lenguaje, Coleccin Biblioteca de Lingstica y Semiologa n 6, Buenos Aires, Editorial Paids, 1971. 40 Los informantes muchas veces se sienten observados por el investigador y debido a ello no se comportan con naturalidad. La presencia del observador o del grabador los intimida. La consecuencia es que los datos aportados no son del todo fiables. Gracias a la tcnica de observacin participante, el investigador se convierte en uno ms dentro del grupo que desea analizar. De este modo, los informantes no se sienten observados, se comportan con naturalidad, como en su vida cotidiana, y por ello los datos que brindan resultan ms fiables. 41 William Labov. Modelos Sociolingsticos, Madrid, Ctedra, 1983.
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-Encuestas a informantes 42 de Buenos Aires conocedores del lunfardo, pertenecientes a diferentes grupos etarios 43. Las encuestas se realizan a travs de un Cuestionario que estructuramos por campos semnticos (los cinco ya mencionados: excelencia, mentira, comida, miedo, desorden ). Nuestro cuestionario es de dos tipos 1) Cuestionario de produccin: incluye trminos de la lengua normativa agrupados de acuerdo a los cinco campos semnticos seleccionados, por tanto el informante debe producir el lunfardismo correspondiente a cada trmino de lengua normativa que aparece en el cuestionario. 2) Cuestionario de reconocimiento: contiene voces del lunfardo agrupadas de acuerdo a los cinco campos semnticos elegidos, de modo que el informante debe reconocer el significado y expresar la palabra de la lengua normativa correspondiente a cada lunfardismo del cuestionario. En primer lugar los informantes deben completar el cuestionario de produccin, y luego el de reconocimiento, ya que, como explican D. Alan Cruse 44 y Beatriz Gallardo 45, muchas veces la percepcin se adelanta a la produccin, por tanto, el informante quiz no logre producir el lunfardismo requerido pero s pueda reconocerlo. Si slo se presenta un Cuestionario de produccin, se corre el riesgo de suponer que el informante no conoce algunos trminos del lunfardo que en realidad s comprende. Adems, como ocurre con la lengua normativa, numerosos lunfardismos tienen sinnimos. Por ejemplo, el lunfardismo manyar, que significa comer, tiene varios sinnimos: lastrar, manducar, morfar. De modo que en el cuestionario de produccin, cuando se brinda la palabra comer, el informante quiz mencione slo un lunfardismo como manyar o tal vez elija dos,
Se toman doce informantes y tres grupos etarios. Cada grupo est formado por cuatro personas. El primer grupo tiene entre veinte y treinta y cinco aos; el segundo grupo, entre treinta y seis y cincuenta aos; y el tercer grupo est formado por gente de ms de cincuenta aos. En las encuestas los informantes estn identificados con un nmero y tambin con su nombre, apellido y edad. Por razones de economa discursiva, en las planillas de porcentajes de datos arrojados en las encuestas y en el anlisis de las mismas, los informantes slo aparecen identificados mediante su nmero y nivel etario. 43 Como explican Gobello y Teruggi en sus obras ya citadas, el lunfardo es un fenmeno extendido en todas las capas sociales, por eso en nuestro trabajo el nivel socioeconmico no se toma como variable. 44 D. Alan Cruse. Lingstica cognitiva, Cambridge, Akal, 2008. 45 Beatriz Gallarado. Lingstica Perceptiva y Conversacin: Secuencias, Valencia, Universidad de Valencia, 1992.
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pero eso no significa que no conozca el resto de sinnimos. Si no se hiciera el Cuestionario de reconocimiento, se perdera ese tipo de informacin y por tanto la obtencin de los datos no sera rigurosa. Para la elaboracin del Cuestionario se parte de las voces del lunfardo, con el fin de asegurar que cada palabra presentada en lengua normativa tenga su correspondiente lunfardismo. Todos los trminos del lunfardo se toman del Novsimo Diccionario Lunfardo 46 de Jos Gobello y Marcelo Oliveri, ya que, como se ha mencionado, es el mejor documentado y el ms completo. De los datos obtenidos en las encuestas, se calculan y analizan los porcentajes de frecuencia de aparicin de las distintas voces, tanto de produccin como de reconocimiento, segn el nivel etario de los informantes. Gracias al anlisis de estos porcentajes sumado, en algunos casos, al anlisis de porcentajes de frecuencia de aparicin de lunfardismos en diccionarios normativos, y porcentajes de coincidencias entre las definiciones dadas por los diccionarios normativos y los de lunfardo, pueden obtenerse algunas conclusiones sobre ciertas tendencias del desarrollo diacrnico de las voces lunfardas de los cinco campos semnticos seleccionados, las posibilidades futuras de pervivencia, evolucin y capacidad para generar Lengua. En la quinta y ltima parte se presentan las conclusiones generales. I. 1. Principales estudios lingsticos del lunfardo En la presente introduccin ya se ha mencionado que en 1953, con la publicacin de su obra Lunfarda 47, Jos Gobello lleva el estudio del lunfardo de la criminologa a la lingstica. En esa obra estudia el repertorio lxico que el hablante de Buenos Aires y su zona de influencia emplea al margen de la lengua oficial. Establece y explica que el lunfardo se forma mediante prstamos de: vocabularios marginales (gauchesco, valesco y cocoliche); la lengua italiana y otros dialectos de Italia; argot francs; germana; afronegrismos; y cal. En su obra expone los trminos del lunfardo que son prstamos de cada uno de estos vocabularios, idiomas, dialectos o jergas 48.
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Jos Gobello, Marcelo Oliveri. op. cit., 2005. Jos Gobello. op. cit. 48 En la segunda parte de nuestro trabajo se sintetizan los principales hallazgos de Gobello.
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El 21 de diciembre de 1962, Jos Gobello junto a distinguidos escritores y lingistas como Len Benars, Luis Soler Caas, Nicols Olivari y Joaqun Gmez Bas, funda la Academia Portea del Lunfardo. Desde ese momento Gobello contina sus estudios lingsticos del lunfardo, publica: Vieja y nueva Lunfarda 49; Diccionario Lunfardo 50 (que cuenta con numerosas reediciones); El lenguaje de mi pueblo 51; Etimologas 52; Diccionario de voces extranjeras usadas en la Argentina 53; El lunfardo en la novela 54; Aproximacin al Lunfardo55; Vocabulario Ideolgico del Lunfardo 56; Diccionario Gauchesco 57; Ascasubi Lexicgrafo 58; Novsimo Diccionario Lunfardo 59;Curso Bsico de Lunfardo 60; Costumbrismo Lunfardo 61, entre otros. En la actualidad es presidente de la Academia Portea del Lunfardo, miembro de la Academia Nacional de Letras del Uruguay, y pertenece a la Academia Nacional del Tango de Buenos Aires. En 1974 Mario Teruggi publica Panorama del lunfardo 62, la obra es ampliada y reeditada en 1978. Teruggi establece que el lunfardo es un argot (habla popular) del porteo. Describe el vocabulario del lunfardo y lo explica como fenmeno lingstico y producto social. Para ello recurre a la comparacin continua del lunfardo con lo que l denomina otros argots occidentales, como el slang norteamericano. Expone que de esa manera no slo se ponen de manifiesto las similitudes en los procedimientos idiomticos argticos, sino que se evidencian la comunidad de orgenes, la similitud de los parmetros ticoculturales y la identidad socioeconmica de las sublenguas de los grandes conglomerados urbanos. Tambin analiza ciertos procedimientos creadores de
Jos Gobello. Vieja y nueva Lunfarda, Buenos Aires, Editorial Freeland, 1963. Jos Gobello. Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, Ed. Pea Lillo, 1974. 51 Jos Gobello. El lenguaje de mi pueblo, Buenos Aires, Ed. Pea Lillo, 1974. 52 Jos Gobello. Etimologas, Buenos Aires, Ed. Corregidor, 1978. 53 Jos Gobello. Diccionario de voces extranjeras usadas en la Argentina, Buenos Aires, Fundacin Federico Bracht, 1988. 54 Jos Gobello. El lunfardo en la novela, Buenos Aires, Academia Portea del Lunfardo, Biblioteca Adolfo Enrique Rodrguez, 1990. 55 Jos Gobello. Aproximacin al lunfardo, Buenos Aires, Educa, 1996. 56 Jos Gobello, Amuchstegui, Irene, Vocabulario Ideolgico del lunfardo, Buenos Aires, Ed. Corregidor, 1998. 57 Jos Gobello. Diccionario Gauchesco, Buenos Aires, Marcelo Hctor Oliveri Editor, 2003. 58 Jos Gobello. Ascasubi Lexicgrafo, Buenos Aires, Marcelo Hctor Oliveri Editor, 2003. 59 Jos Gobello. Marcelo Oliveri, Novsimo Diccionario Lunfardo, Ed. Corregidor, 2005 60 Jos Gobello. Marcelo Oliveri, Curso Bsico de Lunfardo, Buenos Aires, Academia Portea del Lunfardo, 2006 61 Jos Gobello. Costumbrismo Lunfardo, Buenos Aires, Marcelo Hctor Oliveri Editor, 2007 62 Mario Teruggi. op.cit.
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lunfardismos como metfora, metonimia y, al igual que Gobello, seala que se dan prstamos externos (de otros idiomas) e internos (aborigenismos, ruralismos). Puede observarse que si bien los trabajos de Gobello son muy completos, la mayora de ellos son diccionarios. En sus estudios lxicos, se centra en analizar los prstamos, en especial los italianos. Sin embargo, como seala Conde, la contribucin hispana al mbito del lunfardo casi no est estudiada, pese a que los espaolismos son mayora abrumadora 63. Enrique del Valle 64 hace un trabajo estadstico en el cual establece que el setenta y ocho por ciento del lxico lunfardo se compone de palabras espaolas. Si se tiene en cuenta que los italianismos constituyen el doce por ciento del total, se puede medir la real importancia de la contribucin hispnica. Por ello, en la presente tesis, si bien en la segunda parte se recogen los prstamos sealados por Gobello, en la tercera parte se realiza la bsqueda de todos los lunfardismos en un extenso grupo de diccionarios espaoles 65. Por otro lado, el trabajo de Teruggi no profundiza el anlisis lxico del lunfardo, sino que, mediante la comparacin de argots de diferentes culturas, hace hincapi en un anlisis de tipo sociolgico. Adems, Teruggi no realiza ningn tipo de encuesta que pueda dar cuenta del uso del lunfardo en Buenos Aires. Gobello realiza una encuesta a jvenes bonaerenses en 1965, pero desde ese momento, ningn lingista, ni siquiera el propio Gobello, vuelve a preocuparse por documentar el uso del lunfardo y la pervivencia de los lunfardismos ms antiguos en el habla popular de Buenos Aires. Tras el estudio de estos antecedentes, y de muchas otras obras cuyos ttulos se incluyen en la bibliografa general de la presente tesis, consideramos que en la actualidad es oportuno y necesario realizar un profundo estudio lxico del lunfardo.
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Oscar Conde. op. cit. p. 15. Enrique del Valle. Lunfardologa, Buenos Aires, Freeland, 1966. 65 Nos referimos a los diccionarios que figuran a pie de pgina en las notas 34, 35 y 37.
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Segn Joan Corominas 68, esa acepcin se registra por primera vez en la edicin de 1849 del citado diccionario, pero es ms antigua. Adems, para otorgar mayor solidez a su hiptesis, Villanueva agrega que en el francs del siglo XII, lombard significa usurero:
Lombard. XIIe s., de Lombard, 1190. Gar, usurier, les italiens tant nombreux parmi les prteurs a gages 69.
Concluye que para las clases populares usurero y ladrn tienen significados similares. Sin embargo, es bastante complicado explicar el paso de la b- a la f-. Villanueva analiza que la prosodia popular en general convierte la ben la fricativa v- y que de sta se pasa a la fricativa f-. Sin embargo, la prosodia popular rioplatense no realiza v- de b- sino a la inversa. Igualmente, no se
Amaro Villanueva. El Lunfardo, en Revista Universidad N 20, abril-junio 1962 de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 1962, pp. 13-42. 67 Filippo Chiappini. Vocabolario romanesco, Roma, Edizione postuma delle Schede a cura di Bruno Migliorini, Seconda Edizione, 1945. 68 Joan Corominas. op. cit. 69 El texto procede de Guernes ou Garnier de Pont Sainte-Maxence, la vie de Saint-Thomas la Martyr (c 1190). Vase Dauzat/Dubois/Mitterand, S.V.
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descarta la hiptesis de que lombardo sea una voz peninsular aparecida en Italia, y luego transmitida al mbito rioplatense. II. 2. Significado del trmino lunfardo a lo largo de la historia El trmino lunfardo tiene varias acepciones a lo largo de la historia. El primer significado, como ya se ha mencionado es ladrn, el que hurta o roba. Luego, tambin se ha utilizado para designar el lenguaje de los ladrones. A continuacin detallamos la cronologa del registro del trmino lunfardo con estas acepciones: 1878 Nota annima publicada en el peridico La Prensa de Buenos Aires el 6 de julio:
Lunfardo: ladrn.
Benigno Lugones. Los beduinos urbanos en La Nacin, Buenos Aires, 18 de marzo de 1879. Juan Piaggio. Cal Porteo (Callejeando) en La Nacin, Buenos Aires, 11 de febrero de 1887. 72 Luis Drago. op. cit. p. 100. 73 Luis Drago. op. cit. p. 102 74 Antonio Dellepiane. op. cit. p. 82.
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Lunfardo. m. Ladrn, genricamente. El idioma que emplean los mismos en Buenos Aires. Sinon.: Lunfa, choro, malevo, de la vida. Lunfardo a la gurda, ladrn que practica todos los procedimientos de robo, sin especializarse en ninguno, como regularmente acontece con la mayora de los lunfardos, cada uno de los cuales adopta aquella especialidad que se armoniza con sus aptitudes fsicas y psquicas.
En las ediciones de 1936, 1939 y 1947 respectivamente, el Diccionario de Uso de la lengua espaola 76 dice:
Lunfardo. m. Argent. Ratero, ladrn.// 2. Argent. Chulo, rufin.// 3. Argent. Cal o jerga de la gente de mal vivir.
Se aprecia que este diccionario incluye las acepciones del Diccionario de Uso, pero, con respecto a la tercera acepcin, no considera que el lunfardo sea una jerga de la gente de mal vivir sino de toda la Argentina. En las ediciones de 1956 y 1970 el Diccionario de Uso 78 brinda como primera y segunda acepcin las mismas que en las ediciones anteriores, pero en la tercera se efecta un cambio:
Lunfardo. 3. Lenguaje de la gente de mal vivir, propio de Buenos Aires y sus alrededores y que posteriormente se ha extendido entre algunas gentes del pueblo.
Tanto en 1984 como en 1989 el Diccionario Manual 79 repite las dos primeras acepciones que da para la voz lunfardo en 1950, pero en la tercera dice:
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Real Academia Espaola. op. cit. 1927. Real Academia Espaola. op. cit. 1936. - op. cit. 1939 - op. cit. 1950 77 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 78 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. - op. cit. 1970. 79 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. - op. cit. 1989.
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Lunfardo. 3. Jerga que originariamente empleaba en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores la gente de mal vivir. Parte de sus vocablos y locuciones se difundieron en las dems clases sociales y en el resto del pas.
El lunfardo no es un lxico exclusivo de ladrones. Esta creencia es errnea y se debe, como explica Gobello, a que quienes primero se ocuparon del tema fueron personas dedicadas a la represin de la delincuencia. Benigno Lugones era escribiente en el Departamento de Polica; Lus Mara Drago se desempeaba como jurista, juez; y Antonio Dellepiane era un prestigioso criminalista. Ellos escucharon los trminos lunfardos de boca de los delincuentes e interpretaron que pertenecan a una jerga ladronil. En 1887, ms perspicaz, Juan A. Piaggio en su suelto Cal Porteo (Callejeando) advirti que se trataba de argentinismos del pueblo bajo 81. En las actuales definiciones del trmino lunfardo no se da como primera acepcin el trmino ladrn, tampoco la de lenguaje de los ladrones. Por ejemplo, el Diccionario de la lengua espaola de la Real Academia Espaola. vigsimosegunda edicin 82 dice:
1 m. Habla que originariamente empleaba, en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, la gente de clase baja. Parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en la lengua popular y se difundieron en el espaol de la Argentina y el Uruguay.
II. 3. Primeros estudios del vocabulario lunfardo Como ya se ha mencionado, los primeros estudios sobre lunfardo son llevados a cobo por personas dedicadas a la criminologa. Benigno Baldomero Lugones es el primero en realizar un estudio bastante extenso sobre el lunfardo como lenguaje de ladrones. En los dos famosos artculos
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Real Academia Espaola. op. cit. 1992 Jos Gobello, Marcelo Oliveri. op. cit. 1997. p. 24. 82 Real Academia Espaola. op. cit. 2001.
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peridsticos: Los beduinos urbanos 83 y Los caballeros de industria 84 explica cincuenta y tres trminos utilizados por delincuentes:
Angelito: gil, otario. Atorrar: dormir. Bacn: hombre que mantiene a una mujer. Beaba: salteamiento en que el ladrn ataca armado en calles, plazas, caminos o casas abandonadas. Beabista: el lunfardo que practica la beaba. Boln: cuarto. Brema: naipe. Bufosa: pistola. Bufoso: revlver. Cabalete: bolsillo; cabalete a la gurda: bolsillo lleno. Cala: carruaje. Campana: espa. Campana: gente apostada cerca del lugar donde opera el lunfardo, con el propsito de prevenir la presencia de la polica. Corta: corta-fierro. Chacar: robar. Chafo: vigilante. Chancleta: puerta. Cha: llave. Dar golpe: robar. Embrocar: mirar filiando. Encanado: preso. Escabio: borracho. Escolasador: jugador con naipes. Escracho: se llama escracho la estafa que se comete presentando a un otario un billete de lotera y un extracto en que aquel aparece premiado con la suerte mayor. Escruchante: lunfardo que practica el escrucho. Escrucho: robo en que el ladrn entra en una casa o edificio para hacerle trabajo. Espiantar: irse. Espiante: estafa que se consuma mediante algunas libras esterlinas que el estafador muestra al otario, colocadas en ambos extremos de unos papelitos de papel blanco, rellenos con barras de hierro, cilndricas. Estrilar: rabiar. Benigno Lugones. op. cit. Benigno Lugones. Los caballeros de la industria en La Nacin, Buenos Aires, 6 de abril de 1879.
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Ferro: peso. Gil: zonzo. Guita: dinero. Guitarra: aparato que el ladrn vende al otario hacindole creer que sirve para imprimir billetes de banco. Gurda, a la: rico, de importancia. Juiciosa: La Penitenciara. Lengo: pauelo. Lunfardo: ladrn. Lunfardo a la gurda; ladrones que abrazan todas las ramas y slo hacen trabajos de mucho valor. Marroca: cadena. Mayorengo: oficial de polica. Mayorengo a la gurda; comisario. Mayorengo misho; oficial. Micho: insignificante, pobre. Mina: mujer. Morfilar: comer. Mosqueta: juego de naipes. Se juega con tres barajas pequeas, de una pulgada de ancho por dos de largo, y requiere cuatro personas: una que talle, dos que jueguen en connivencia con el tallador y un otario. Msica: billetera. Otario: zonzo; otario cuadro: muy zonzo, casi idiota. Punga: robo en que el ladrn saca los objetos del bolsillo del robado. Objeto robado por medio de la punga. Punguista: ladrn que practica la punga. Quinta: La Penitenciara. Refilar: robar por medio de la punga; refilar toco: sobornar; refilar la beaba: herir. Toco: porcin del producto de un robo que corresponde a cada uno de los cmplices. Trabajo: robo. Vaivn: cuchillo. Vento: dinero. Zarzo: anillo.
Luis Mara Drago, gran jurista argentino, en 1888 publica su libro Los hombres de presa 85, dedicado al estudio de las particularidades fsicas y morales de los criminales. En un captulo seala que segn Csar Lombroso, la jerga es una peculiaridad del delincuente. Drago sigue la doctrina de Lombroso y escribe: En el lunfardo (palabra que designa al mismo tiempo la jerga y los que se valen de ella) de los ladrones bonaerenses, se notan muchas locuciones cuyo empleo a
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todas luces revela la necesidad de recurrir en ciertos casos a una jerigonza especial, desconocida de los profanos, pero otras palabras demuestran a las claras su origen profesional 86. Drago expone en su libro cuarenta y tres vocablos lunfardos, todos ya recogidos por Benigno Lugones. Antonio Dellepiane, distinguido criminalista, doctorado en 1891 con una tesis sobre las causas del delito, en 1894 publica Contribucin al estudio de la psicologa criminal-El idioma del delito 87. Su propsito de estudiar el lenguaje especial del que se sirven los ladrones de profesin en las relaciones privadas que mantienen entre s, se cumple con el Diccionario lunfardo-espaol que agrega a su ensayo. Este diccionario consta de cuatrocientas catorce voces, gran cantidad de ellas tomadas de los ya citados artculos de Lugones. Jos S. lvarez, ms conocido por el pseudnimo Fray Mocho, comisario de pesquisas de la Polica de Buenos Aires, gran escritor y quiz el mayor costumbrista argentino, en 1897 publica Memorias de un vigilante 88, obra firmada con el pseudnimo Fabio Carrizo. Acerca de esta obra, Gobello dice: lvarez quiere explicar la psicologa del lunfardo. Sus relatos muestran una extraordinaria bonhoma. Este autor se convierte en uno de los primeros lexicgrafos del lunfardo. Al explicar las distintas variantes delictivas o al hacer hablar a sus personajes, va incluyendo vocablos de la jerga. Su previsin-como la de Benigno Lugones-ayuda a apreciar la evolucin del lenguaje porteo. 89 El repertorio lxico compilado por lvarez integra slo treinta y cuatro vocablos. Entre ellos se destacan: cachar y embromar. II. 4. El lunfardo y la lengua de base Un repertorio lxico no estndar slo existe como variedad lxica de su propia lengua de base. El lunfardo se construye sobre la arquitectura del castellano
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Luis Drago. op.cit. p. 15. Antonio Dellepiane. op. cit. 88 Fabio Carrizo. Memorias de un vigilante, Buenos Aires, Polica Federal, 1897. 89 Jos Gobello. op. cit. 1953. p. 20.
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hablado en Buenos Aires. Debe su carcter exclusivamente a la diferencia de los vocabularios. Carece de sintaxis, si la lengua de base no le proporcionara la manera de relacionar las voces de su repertorio, nada podra expresarse en lunfardo que tuviera sentido lgico. El lunfardo cuenta con un lxico propio, en buena medida de carcter inmigratorio, que no se contrapone sino que enriquece la lengua comn 90. Todo lo que puede hacer un lunfahablante es separar algunos trminos de un discurso compuesto en castellano para reemplazarlos por otros. De modo que, por ejemplo, si se quiere lunfardizar una frase castellana como Voy a comer con la chica que trabaja con Juan, se podr decir Voy a morfar con la mina que labura con Juan. Pero la estructura sintctica, por mucho que pueda variar el lxico, se mantiene inmutable. II. 5. Surgimiento y desarrollo del lunfardo como manifestacin de habla popular rioplatense El lunfardo comienza a surgir en la segunda mitad del siglo XIX, pero no de manera espontnea como el pidgin-english. No se forma ni en las crceles ni en los prostbulos, an cuando aquellas y stos contribuyan a enriquecerlo, sino que se constituye en los hogares de inmigrantes, principalmente en los asentados en los conventillos de la Boca del Riachuelo 91. En las ltimas dcadas del siglo XIX, las fuertes crisis sociales y econmicas que acechan al mundo, hacen que gran parte de los habitantes de distintos pases decida emigrar. Amrica es visto como el continente de la salvacin. Argentina es un pas de tierras frtiles pero con insuficiente mano de obra para cultivarlas, el desierto est despoblado y el gobierno argentino considera al indgena como una amenaza, por ello ofrece grandes ventajas a la inmigracin europea. Los inmigrantes llegan a Buenos Aires con esperanzas pero sin conocer el idioma, hablan las lenguas de las regiones de donde provienen. La sonoridad de
Llamamos aqu lengua comn a la que suma el habla domstica, el habla social, el habla vulgar, el habla burocrtica y el habla acadmica. La lengua oficial es la que se ajusta a las normas dictadas por la autoridad lingstica, que en el caso argentino es la Academia Argentina de Letras. 91 Para ilustrar la manera en que vivan los inmigrantes, al final de nuestro trabajo incluiremos fotografas del barrio de La Boca, ya que an se conservan all los conventillos donde vivan los inmigrantes.
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los distintos sistemas voclicos (rabe, griego, napolitano, toscano, castellano, andaluz, gallego, guaran, etc.) es un caos fontico, todos necesitan comunicarse y lo hacen a costa de sus diferentes idiomas. El primer esfuerzo para hacerse comprender deriva a cocoliche92. El segundo esfuerzo, el de los hijos de los inmigrantes, deriva a lunfardo 93. Ms all del propsito de hacerse entender por una comunidad ajena a su lengua, en esa poca se lo emplea tambin como una credencial de pertenencia a un sector social determinado, compuesto por gente que nativa como los compadritos o extranjera como los genoveses-cultiva como actitud el coraje fsico. Mario Teruggi seala que el lxico lunfardo se conforma a travs de tres perodos: 1) Perodo de desarrollo; 2) Perodo de asimilacin; 3) Perodo de rebrote 94. El primer perodo se extiende desde (1865-1870) hasta la primera guerra mundial (1914-1918). Su marca distintiva es la preponderancia de prstamos: abundantes italianismos (incluidos los dialectos peninsulares), dialectismos espaoles, lusitanismos, etc. y tambin el substrato lingstico local (camperismos, aborigenismos y afines). Este perodo est inicialmente vinculado a los sectores bajos de la poblacin (el arrabal). El mbito geogrfico est restringido al ejido porteo y sus suburbios, pero a lo largo del tiempo se extiende a poblaciones perifricas en contacto con la capital. Algunos autores de diccionarios de lunfardo (Garzn 95, Segovia 96, y Villamayor 97) explican que en el siglo XIX el lunfardo est en manos de los hombres. Al finalizar el siglo XIX y comenzar el XX, el uso del lunfardo se empieza a generalizar como parte de la lengua popular.
Lenguaje de transicin que hablaban los inmigrantes de habla no hispana (entre ellos los italianos) en Buenos Aires. 93 Jos Gobello. op. cit. 1996. 94 Mario Teruggi. op. cit. 95 Tobas Garzn. Diccionario argentino, Barcelona, Imprenta Elzeviriana de Borrs y Mestres, 1910. 96 Lisandro Segovia. Diccionario de argentinismos, neologismos y barbarismos, Buenos Aires, Imprenta de Coni Hnos., 1911. 97 Lus Villamayor ( 1915). El lenguaje del bajo fondo, Buenos Aires, Edicin crtica a cargo de Enrique Ricardo del Valle, ed. Schapire S. R. L, 1969.
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El italiano y sus prstamos Se llama prstamo al elemento lingstico que una lengua toma de otra, bien adaptndolo en su forma primitiva, bien imitndolo o transformndolo. El castellano hablado en Buenos Aires toma en prstamo del italiano, entre otros muchos vocablos, bisar, repetir una pieza escnica (bisare) y bochar desaprobar (bocciare). Buenos Aires es en 1860 una ciudad predominantemente italiana. En 1869 cuenta con ciento setenta y siete mil habitantes, de los cuales ochenta y ocho mil son extranjeros y, de stos, la mitad, cuarenta y cuatro mil, italianos. En 1904 tiene novecientos cinco mil habitantes: quinientos veintitrs mil argentinos; cuatrocientos veinte mil extranjeros y de stos, doscientos veintiocho mil son italianos. Los prstamos del italiano y de los dialectos peninsulares constituyen un aporte fundamental a la formacin del lunfardo. Dicha formacin abarca tres perodos 98: 1.Incorporacin de voces peninsulares en el habla de los hijos de inmigrantes e inclusive de algunos nativos que comparten la vida con ellos. 2.Empleo literario de esas voces, casi siempre con intencin caricaturesca, por los escritores populares (saineteros, letristas de tango, etc). 3.Insercin en el habla general a travs de esos escritores. (Lo observa Jorge Luis Borges en su Evaristo Carriego donde dice que el arrabal llegaba a la calle Corrientes a proveerse de arrabaleras. La vida nocturna de la calle Corrientes, con sus teatros y cafs, era una escuela de lenguaje arrabalero 99). Prstamos del italiano al lunfardo Los sealados por Gobello 100 son:
Abrancar (abbrancare): agarrar, atrapar Agrampar (aggrappare, aggrampare): Agarrar Apuntamento (appuntamento): Cita Bafi (baffo, baffi): bigote
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Jos Gobello. op. cit. 1996. Jorge Lus Borges. Evaristo Carriego, Buenos Aires, 1930. p. 8. 100 Jos Gobello. op. cit. 1996. pp. 149-152.
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Brodo (brodo): :producto de un robo. Capelo (capello): sombrero. Capo (capo): superior o cabeza de un cuerpo u oficio. Cazote (cazzotto): Puetazo. Cazzo (cazzo): miembro viril. Corno (corno): nada. Coso (coso): sujeto, persona innominada. Crepar (crepare): morir. Crosta (crosta): individuo de baja condicin. Cualunque (qualunque): cualquiera. Cucha (cuccia): cubil del perro. Cuore (cuore): corazn. Chicar (cicca colilla): mascar tabaco. Chipola (cippolla): aplcase a la persona o cosa hermosa o de buena calidad; Esbornia (sbornia): borrachera. Escorchar (scocciare): amolar. Espiantar (spiantare): salir de un punto para otro. Estrada (strada): calle. Estufar (stufare): aburrir. Fastidiar. Fato (fatto): asunto, cuestin, hecho, intrngulis. Fmina (fmmina): mujer. Festichola (festiciuolla): Pequea fiesta. Formayo (formaggio): queso. Fratachar (fratazzo fratas): Manosear lascivamente. Fratelo (fratello): hermano. Furbo (furbo): astuto. Leada (legnata):. Paliza. Lungo (lungo largo): alto. Manyar (mangiare entender): percibir y comprender una cosa./ Mirar. Matina (mattina): maana. Merlo (merlotto): tonto. Naso (naso): nariz. Paco (pacco): envoltorio. Parlar (parlare): hablar. Piantar (piantare): dejar, abandonar. Reo (reo): astuto, individuo de baja condicin que margina las normas de buena convivencia. Salame (salame): tonto. Sera (sera): el anochecer. Serva (serva): mujer que est al servicio de otros.
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Todos los trminos italianos registrados entre parntesis en la lista precedente constan en el Novsimo Vocabulario Della Lingua Italiana 101 de Pietro Fanfani. Prstamos de los dialectos italianos En Italia se habla un gran nmero de dialectos. Su formacin se debe en gran medida a la accin de los diversos sustratos pre-latinos de la pennsula: cltico, ligur, vneto, etrusco, griego, pnico, y tambin a la accin de los superestratos: germnico en el norte y en el centro, bizantino en el centro y en el sur, rabe en el sur y en Sicilia. La inmigracin italiana, como ya se ha mencionado, se asienta en Buenos Aires durante la segunda mitad del siglo XIX. No es una inmigracin homognea, es decir, los italianos no provienen de una sola regin sino de distintas zonas, por tanto, hablan diferentes dialectos. Esos dialectos terminan diluyndose debido a la firmeza de la lengua castellana, sustentada por la escuela pblica y gratuita. Sin embargo, numerosos trminos permanecen y constituyen verdaderos superestratos. Una clasificacin de los dialectos italianos puede ser la siguiente: a. Dialectos septentrionales: genovs, piamonts, lombardo, ligur, emilianoromaol, vneto, triestino e istriano. b. Dialectos centrales y meridionales: umbro, marquesano, romanesco, campano, pulls, calabrs y siciliano. c. Dialectos toscanos: florentino, pisano/luqus/pistoys, sens y aretino. Todos los dialectos mencionados son anteriores al italiano. El italiano est constituido por palabras florentinas, pero no completamente. Guido Zanier cita palabras que circulan en la coin de Buenos Aires (grisine, piamonts; panettone,
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Pietro Fanfani. Novsimo Vocabulario Della Lengua Italiana, Npoles, Librera Editrice Bidevi, 1905.
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milans; mortadella, bolos; camorra, napolitano; omert, napolitano; maffia, siciliano 102). Prstamos de los dialectos septentrionales Gobello 103 recoge los siguientes:
Acanalar (genovs camal): ajobar. Amurar (genovs amurr): encallar. Atro (genovs atro): otro. Bacn (genovs baccan): patrn. Bachicha (genovs baciccia): Juan Bautista. Bagayo (genovs bagaggi): equipaje; bulto, mujer fea, deportista torpe. Beln (genovs beln): miembro viril, carajo. Belinn (genovs belinn): tonto. Berretn (genovs berettin): capricho, escondrijo. Biaba (genovs biava): paliza. Biyuya (piamonts bigeuia) :dinero. Bruyar (genovs brux): quemar. Buseca (mians buseca): mondongo, barriga. Cana (veneciano cana): Prisin, polica. Chanta (genovs ciant): simulador. Chantapufi (genovs ciantapuffi): clavador, que no paga sus gastos. Chapar (geovs ciapp): agarrar; acumular. Chau (genovs ciao): adis. Chuco (genocs ciucco): ebrio Codegun (genovs codeghin, tipo de embutido fresco): tonto Cufa (genovs coffa): crcel. Deschavar (genovs descciav): abrir; abrir el corazn; confesar; delatar. Enchastrar (genovs inciastr): ensuciar. Esgunfiar (genovs sgonfi): fastidiar. Espusa (genovs spussa): hedor. Esquenn (genovs schennon): perezoso. Estrolar (milans stroll): golpear. Fiaca (genovs fiacca): pereza, desgano. Fianqueti (genovs fianchetti): hambre. Funyi (genovs funzi): sombrero.
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Guido Zannier. El italiano, Montevideo, Universidad de la Repblica, 1971. Jos Gobello. op. cit. 1996. pp. 153-157.
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Furca (genovs forca): golpe especial que dan los atracadores. Grap: (genovs grappin): borrachn. Grbano (genovs grebano): italiano. Manyn (genovs mangin): comiln. Manyn (genovs mangion): comiln. Minga (milans minga): nada, no. Miqueta (genovs micchetta): puetazo. Mishio (genovs miscio): pobre. Mufa (veneciano star muffo): hasto. Cuentamuse (genovs mossa): charlatn, mentiroso. Pelandrn (genovs pellandrn): perezoso. Peringundn (genovs perigordn): lugar de baile de baja estofa. Pesto (genovs pesto): paliza. Pigullo (genovs pigheuggio): piojo. Pulastro (genovs pollastro): homosexual pasivo. Pulenta (genovs polenta): harina de maiz. Rantifuso (genovs rantegoso): pobre, miserable. Rastrear (genovs rosti): birlar al cmplice de un robo. Shacar (genovs sciacc): joder, perjudicar. Shusheta (genovs sciuscetto): pisaverde; en Montevideo, sopln, delator. Testn (genovs testn): obcecado. Toco (genovs tocco): parte alcuota del botn de un robo; gran cantidad de dinero. Urso: (genovs ursu): hombre corpulento. Yacumn: (genovs giacomn): chaqueta, levita, sobretodo.
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Cumparsa (cumparsa): comparsa. Escasear (scasciare): romper, aplastar. Escoar (scognare): romper, aplastar Escorchar (scocciare): aburrir, fastidiar. Espamento (spamentu) aspavientos. Estrunso (strunzo): cagajn. Farabute (farabutte): pobre diablo. Fabules (fasule): pesos, (dinero). Fetente (fetente): hediondo. Fututo (futtuto): jodido, arruinado. Laburar (lavurare): trabajar. Me ne fute (me ne futte): no me importa. Musarela (mozzarella): callado. Plpito (palpito) presentimiento. Punga (punga) robo en un bolsillo. Yeta (jettatura): mala estrella. Yetatore (jettatore): persona que trae mala suerte.
El gergo Entre las jergas consideradas vocabularios del hampa, se cuenta el furbesco o gergo. De ese vocabulario, el lunfardo toma en prstamo cierto nmero de palabras. Jos Gobello 105 realiza la bsqueda de los posibles prstamos del gergo o lengua furbesca al lunfardo en algunas obras italianas 106 y concluye que son originarias de esta jerga las siguientes voces lunfardas:
Apoliyar (pollegiare): dormir.
Jos Gobello. op. cit. 1996. pp. 163-166. Las obras italianas consultadas por Gobello son: Annimo. Modo novo da intendere la lingua zerga, cio parlar furbesco, Venecia, Bassano, 1549. Francesco Cherubini. Vocabolario Milanese Italiano, el que, bajo la voz Zerga, se da una recopilacin de voces del gergo utilizadas por Carlo Antonio Tanzi en su Dialegh in lengua furbesca tra gannefa e Gabautt, Milano, 1814. Rossana Bacceti Poli. Saggio di una bibliografa dei gerghi italiani, Padova, 1953. La autora revis novecientos cuatro trabajos sobre voces jergales. Alberto Menarini. Contributi gergali, Venecia, 1943. Giovanni Meo-Zilio. El elemento italiano en el habla de Buenos Aires y Montevideo, Firenze, 1970. Emanuele Mirabella. Mala Vita, Gergo, Camorra e Costummi degli affiliati con 4500 voci Della lengua furbesca in ordine alfabetico. Con prlogo de Csar Lombroso, Npoli, 1910.
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Balurdo (balordista: que circula moneda falsa): paquete de recortes de papel que simulan ser billetes de banco; fajo de billetes falso; engao; embrollo. Batir: declarar. Berretn: escondrijo. Biaba: golpiza. Bobo: reloj. Brema: naipe. Brillo: azcar. Brique: fsforo. Bufoso: revlver. Cabalete: bolsillo superior externo del saco. Cafiolo: proxeneta. Campana: auxiliar del ladrn. Chafe: agente policial. Cufa: crcel. Emberretinarse: encapricharse. Embrocar: mirar Engrisar: esconder. Escabio: vino. Escruche: robo con fractura. Esparo: auxiliar del ladrn. Espada: llave. Espiantar: irse. Estrilar: rabiar Fangosa: calzado. Funyi: sombrero Gamba: billete de cien pesos. Grata: ladrn. Grilo: bolsillo del pantaln. Hacer: robar. Laburar: trabajar. Linusa: pereza. Manyar: entender. Marroco: pan. Mayorengo: comisario. Mina: mujer. Morfar: comer. Muse: pretextos, historias vanas. Pibe: nio. Pichicata: pulgarada.
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Polenta: ureo. Punga: bolsillo. Refilar: dar. Rostrear: estafar al cmplice de un robo. Sotana: bolsillo superior interno del saco. Tira: agente de investigaciones. Vichenzo: tonto. Yuta: polica.
En el folleto annimo Modo novo da intendere la lengua zerga 107 constan las siguientes palabras que cuatrocientos aos despus reaparecen en el lunfardo:
Campane (campana): oreja. Cafa : prisin. Lima: camisa. Maggiorengo de tortofa (mayorengo): alcalde. Pivello (pibe): nio.
Prstamos de la germana y de los afronegrismos En Espaa se llama germana al vocabulario de los ladrones y rufianes de los siglos XVI y XVII. El nombre de germana comienza a utilizarse a principios del siglo XVI con motivo de las guerras que los gremios valencianos promueven contra los nobles. Luego, al igual que los gremios, los ladrones y rufianes empiezan a llamar germanas a sus propias organizaciones. La palabra es catalana, germana, formada sobre germ, hermano. Cristbal de Chaves compila ese vocabulario, en 1609 se publica en Barcelona un volumen titulado Romances de germana de varios autores con el vocabulario por la orden del a, b, c, para declaracin de sus trminos, compuesto por Juan Hidalgo 108. Ese vocabulario incluye mil ciento sesenta y cinco trminos,
Annimo. op. cit. 1549. Romances de germana con el vocabulario de de sus trminos y lengua. VV.AA. Facsmil. Extramuros edicin. S. L. ISBN 13: 978-84-96909-38.0. Esta edicin corresponde a un facsmil de una obra que, segn unos, vio la luz en el ao 1624 en Zaragoza y cuyo autor fue Juan Hidalgo. Segn Caro Baroja son unos pliegos cuya primera impresin fue en 1609 en Barcelona. Para Rodrguez Marn, el autor no fue Hidalgo sino Cristbal Chves, obra reimpresa varias veces, se tienen noticias de ella en 1644 y 1654 en Zaragoza. Esta edicin facsmil se ha llevado a cabo sobre un ejemplar que est depositado en el centro Andaluz de Flamenco y pertenece a la edicin madrilea de 1779. www.extramuros.es.
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de los cuales muy pocos llegan al lunfardo, y los que logran pasar, lo hacen a travs de ese repertorio de arcasmos y dialectismos espaoles que se llama gauchesco. Esas voces 109 son: Boliche: originalmente nombra a un juego de bolos. En la campaa bonaerense y uruguaya designa a un pequeo comercio, o una pulpera ms pequea que las normales, donde siempre se juega a los naipes. Esos boliches son pequeos garitos. En germana boliche significa garito. En el suburbio, el boliche es inicialmente el almacn con despacho de bebidas donde se juega a los naipes. Luego se llama boliche a cualquier comercio pequeo y despus, por antfrasis, desde las tiendas ms suntuosas, si son pequeas, hasta las multitudinarias discotecas. Fajar: el vocabulario de Hidalgo trae faxas. Azotes. / faxado. Azotado 110. En lunfardo fajar es dar una tunda. Tambin se halla esta voz en los gauchescos. Palmado: en lunfardo se dice que est palmado quien por su enfermedad o su fatiga, est a punto de dar la vida. En germana palmar no slo es dar algo por la fuerza abriendo la palma de la mano, sino tambin morir. En cal diar vale por dar y por expirar. Picaterra: esta palabra no est en el vocabulario de Hidalgo pero s en otros de la germana. Significa gallina. Runfla: el vocabulario de Hidalgo define: Runfla, muchedumbre 111. Es voz de origen cataln, como explica Joan Corominas, con el significado de serie de cartas de un mismo palo, del que deriva la significacin extensiva de multitud de cosas de un mismo gnero o especie, que estn unas en pos de otras. 112 La germana toma esta voz del lenguaje popular y le da un sentido especfico: conjunto de personas. Aunque no con frecuencia, runfla se encuentra tambin en el gauchesco. Taita: es vieja voz castellana que significa padre, procedente del latino tata, que es voz de creacin infantil. En la germana, el taita es el padre de la
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Para explicar estas voces se consultaron los siguientes diccionarios: Jos Gobello, Marcelo Oliveri. op. cit. 2005. Jos Gobello. Diccionario Gauchesco, Buenos Aires, Marcelo Hctor Oliveri Editor, 2003. 110 Juan Hidalgo. Romances de germana de varios autores, con el vocabulario por la orden del a, b, c., Madrid, Antonio de Sancha, 1779. vid. entrada faxas 111 Juan Hidalgo. op. cit. vid. entrada runfla. 112 Joan Corominas. op. cit. vid. entrada runfla.
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manceba (algo as como la madama 113 de los quilombos 114 de Buenos Aires). Se supone que los taitas de manceba deban ser personas animosas y resueltas, como los taitas de los arrabales de Buenos Aires. Afronegrismos Los afronegrismos son los prstamos que el lunfardo recibe de las lenguas de los esclavos africanos. Segn el investigador Ricardo Rodrguez Molas 115, en 1778 un 40% de los habitantes de Buenos Aires es africano o descendiente de africanos. Ese mismo ao, la presencia de gente negra sobre la poblacin total alcanza en las ciudades del interior los siguientes porcentajes: Tucumn, 64%; Santiago del Estero, 54%; Salta, 46%; Crdoba, 44%; Buenos Aires, 24%; Mendoza, 24%; La Rioja, 20%; San Juan, 16%; Jujuy, 13%; San Luis, 9%. En 1810 Buenos Aires cuenta con ocho mil personas negras sobre una poblacin de sesenta mil habitantes. En 1870 son diez mil sobre un total de ciento ochenta mil. Muchos africanos son asesinados en las guerras, incluida la del Paraguay. Otros son llevados por el general Urquiza a sus estancias de Entre Ros. Cuando se produce la epidemia de fiebre amarilla, que diezma la poblacin de la ciudad de Buenos Aires, sucumben muchos africanos, aunque en nmero menor que los italianos. A continuacin se expone una nmina de afronegrismos propuesta por Gobello 116. Algunos de ellos son prelunfardismos:
Batuque: alboroto. Inicialmente design un baile de negros. Bombero: espa. El punbero era en Luanda quien guiaba a los traficantes de esclavos y cargaba con las mercaderas que aquellos llevaban para trocar por esclavos. Cacimba: billetera. En su sentido recto es el hoyo que se hace en las playas o lugares hmedos para acopiar agua. Cachimbo: pipa para fumar. Figura en el Diccionario de la Real Academia Espaola desde 1844 (cachimba, desde 1899). Procede del quimbundo kixima pozo, cosa hueca. Candombe: fiesta de negros, baile de negros.
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Mujer que dirige un prostbulo. Prostbulos. 115 Ricardo Rodrguez Molas: Itinerario de los negros en el Ro de La Plata en Todo es Historia, Buenos Aires, noviembre de 1980.
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Canyengue: modo arrabalero de bailar el tango. Actitud peculiar del compadrito. Segn Laguarda Tras, del quimbundo ngenge y la partcula concordante ka 117. Capanga: guardaespaldas, valentn mercenario. Mandn. Se admite que es voz procedente del quimbundo. Fulo: enojado. De la expresin portuguesa fulo de raiva blanco de ira, que alude a la tez plida de los esclavos procedentes del pueblo fula o fulbe, establecido en frica del Norte. Mandinga: pcaro, travieso. Por antonomasia el diablo. Por el carcter rebelde de los negros mandinga, procedentes de un reino situado al oeste de Sudn. Marimba: golpiza, zurra. Por el nombre de un instrumento de percusin usado por los negros. Voz quimbunda compuesta del prefijo ma- y rimba tambor. Milonga: cierto baile. Enredo. Voz quimbunda, plural de mulonga, que significa palabra. Muyinga: nio negro. Por el quimbundo Muyinga soba, voz corriente en el lenguaje de los nios negros. Quibebe: prostbulo. Por juego paronomstico con quilombo y alusin a la voz, tambin quimbunda quibebe guisado de zapallo. Quilombo: prostbulo, desorden, alboroto. Por el nombre quimbundo de los refugios silvestres de los negros cimarrones.
Prstamos del cal Cal es el habla de los gitanos espaoles. En 1840 llega a Espaa George Borrow (agente de la Sociedad Bblica de Londres) con el fin de evangelizar a los gitanos. Estudia sus costumbres y en 1841 publica el libro The Zincalli. The Gipsies of Spain 118. Gobello 119 seala que el lunfardo toma las voces del cal, no de los propios gitanos que se asientan en Buenos Aires, sino de los parlamentos escnicos, los cantables del gnero chico y tambin de la gente reunida en torno a los actores, cantaores, msicos y bailarines. Esos trminos son:
Araca: Cuidado!, voz de alarma; Oh!, voz de admiracin. Camelar: engatusar, ganar la voluntad de uno con halagos. Camelar: querer (apetecer, amar). Currar: obtener beneficios mediante engao. Currelar: trabajar, hurtar. Chalar: enloquecer. Chalar, ir. Chamuyar: hablar. Chanelar: comprender, entender. (Produjo chanela: claro, manifiesto).
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Rolando Laguarda Tras. Afronegrismos rioplatenses. En el Boletn de la Real Academia Espaola, Madrid, enero/abril de 1969. 118 George Borrow. Los Zncali, Traduccin de Manuel Azaa, Madrid, Ediciones La Nave, 1932. 119 Jos Gobello. op. cit. 1996. pp.190-191.
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Chang: ventaja engaosa. Chang: engao, decepcin. Chip: excelencia. De chipn: de lo mejor. Chorar: robar. (Produjo: chorear, choro, chorrear, chorro). Debute: excelente, excelentemente. Debuten: de lo mejor. Dicar: escamotear un objeto valioso y reemplazarlo por otro vil. Dicar: ver (Produjo dique: simulacin). Estaro: crcel. Estaribel: crcel. Fetn: excelente, excelentemente. Fetn, de lo mejor. Gil: tonto. Jily, cndido y cruce con el nombre gil. Junar: ver. Junar, oir. Mangar: pedir, manguelar, pedir. Man: tonto. Mans, hombre, sujeto, individuo, coso. Najar: irse, marchar. Najar, andar. (Produjo rajar, correr). Paja: masturbacin. Pajabar, manosear. Parn: dinero. Pirobar: fornicar. Pirobar, del snsrito priniati. Pirar: marcharse. Pirar, sobre la raz pir irse. Sardo: sargento.
Prstamos del argot Argot es el nombre moderno de la langue des gueux lengua de los mendigos o jargon, con la que se expresaban en la Francia medieval las personas marginales. En el jargon se deca argoter por mendigar y argotier por mendigo. De ah procede el nombre argot con el que se llama a este vocabulario marginal. El repertorio ms antiguo del jargon data de 1596, publicado por Pichn de Ruby. En 1628, Chereau, comerciante de paos en Tours, publica Jargon de l`argot reform 120, cuya traduccin textual es: jerga reformada de la mendicidad. Gobello 121 explica que el lunfardo no toma muchas voces del argot, slo las necesarias para crear las siguientes:
Afnaf: mitad y mitad. Arzobispo (en argot, monseigneur): cortafro. Begun: capricho amoroso. Brema: naipe Caota: barato que lleva el organizador de una partida de azar.
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Ollivier Chereau (1628). Jargon de l`argot reform, Pars, Honor Champion, 2008. Jos Gobello. op. cit. 1996. pp. 174-175.
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Chicana: exceso de formalidades de la justicia. Chiqu: simulacin. Coc: cocana. Cocota: etarra. Franela (faire flanelle): El que concurra a los prostbulos sin hacer gasto alguno. Gigol: amante joven de una dama que lo mantiene. Griseta: modistilla. Guie: mala suerte. Macr (maquereaux): rufin. Min (mignonne pequeita): queridita. Mish: caballero maduro que mantiene a una amante joven. Mishetn: aumentativo de mish. Sapo (en argot crapaud): candado. Souteneur: proxeneta.
Quines son los portadores de los trminos argticos? En el siglo XIX llega un alto porcentaje de franceses a Buenos Aires, pero frente a la gran cantidad de italianos y luego de espaoles, la inmigracin francesa pierde toda relevancia. En 1869 los franceses representan el 16% de la inmigracin extranjera en Argentina, y en 1914, slo el 3%. Si se consideran los trminos incluidos en la breve lista precedente, se notar que casi todos ellos pertenecen al argot de los ladrones (arzobispo, sapo) y principalmente al argot del proxenetismo (gigol, macr, mish, souteneur). Con lo expuesto se intenta dejar claro que no deben confundirse las pocas voces argticas incorporadas al lunfardo con el nmero bastante mayor de voces francesas incorporadas en el habla comn de Buenos Aires, como bibelot, biscuit, cabaret, caf concert, chance, faubourg, frap, plac, suisse, etc. Prelunfardismos e indigenismos en el lunfardo Los prelunfardismos son los trminos que en las primeras dcadas del siglo XIX circulan en los bajos niveles de lengua de Buenos Aires, es decir que son vocablos utilizados con anterioridad al proceso de la inmigracin en masa. Luego pasan al nivel lunfardesco.
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Gobello seala el lenguaje lunfardo no es una creacin de guitarreros o milongueros analfabetos, tampoco es una creacin de semianalfabetos. Los payadores, fueran campesinos o puebleros, rechazaban el lunfardo. Para compilar un diccionario lunfardo se debe hacer lo que hicieron Antonio Dellepiane y Juan Piaggio, es decir, anotar las palabras sueltas que escuchaban del bajo pueblo o fichar pginas de escritores cultos que con las palabras sueltas que escuchaban crearon un lenguaje. Aquellos escritores no se quedaron slo con los trminos inmigrados, les sumaron otros, de produccin casera, que venan de lejos en el habla popular de la campaa y de la ciudad. Esos son los prelunfardismos, es decir, trminos que al margen de la lengua comn fueron corrientes en el habla popular de Buenos Aires con anterioridad a la inmigracin en masa 122. En El matadero 123 de Esteban Echeverra, obra escrita en la dcada de 1840 124, pueden encontrarse algunos de esos trminos: achurador (el que troza las reces), che (vocativo del pronombre t), cajetilla (elegante), gringo (extranjero, principalmente el italiano), mancarrn (caballo viejo e intil). Tambin en El amor de la estanciera 125, sainete de la dcada de 1790, pueden encontrarse che, viola (guitarra), jaquetn (fanfarrn). En otra pieza, El detalle de la accin de Maip 126 (1820), figura vichar, deformacin del portugus vigiar: espiar. En Bodas de Chivico y Pancha 127 (1826), aparecen che, y fajar con el significado de azotar, que es el mismo que tiene en germana. Gobello 128 aporta la siguiente lista de prelunfardismos integrados en el habla popular rioplatense:
Jos Gobello, Marcelo Oliveri. op. cit. 2006. p. 26. Esteban Echeverra. El matadero, Buenos Aires, Talcas Ediciones, 2006. 124 La fecha de la escritura de El matadero no se conoce con exactitud. La mayora de los investigadores piensa que fue escrita en 1839 o en los primero aos de la dcada de 1840. 125 Annimo. El amor de la estanciera en Teatro Hispanoamericano, Tomo I, poca Colonial, Nueva York, Anaya Book, 1972. pp. 463-477. 126 Esta pieza annima en verso, fue compuesta casi simultneamente al conocimiento del parte que el general Jos de San Martn fech en su Cuartel General (Santiago de Chile, 9 de abril de 1818), dando cuenta del triunfo de las armas americanas en Maip (5 de abril de 1818). El original se custodia en la Biblioteca Nacional Argentina (Tomo: Teatro Americano, Manuscrito No 14.763). Lo public por primera vez el Instituto de Literatura Argentina, Seccin de Documentos, con el ttulo de: "La accin de Maip", Sainete gauchesco, con una nota de Jorge Max Rodhe. Buenos Aires, Imprenta y Casa editora Coni, 1924. Se reprodujo en: Teatro gauchesco primitivo (Prlogo de Juan Carlos Ghiano), Buenos Aires, Editorial Losange, 1957, pp. 45-73). 127 Es una "comedieta criolla", cuyo manuscrito est en la carpeta N 826 de la Coleccin de Mariano G. Bosch. Publicado como "sainete gauchesco" annimo, con noticia de Mariano G. Bosch, en el tomo IV, N 2, Teatro en verso, por el Instituto de Literatura Argentina, Buenos Aires, Imprenta de la Universidad, 1925. 128 Jos Gobello. op. cit. 1996. pp. 119-122.
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Cafa (del portugus cafua: antro, cueva, cuarto en que se encierra a los alumnos castigados): crcel. Cajetilla (en germana jaque: fanfarrn, a travs del aumentativo jaquetn y del probable diminutivo jaquetilla, por mettesis): petimetre. Che: interjeccin castellana ce, pronunciada tse. Vocativo del pronombre personal t. Chumbo (del portugus chumbo: plomo): proyectil de arma de fuego. Revlver. Descangayado (del portugus descangalhado: quebrantado, roto): Descuajaringado, deteriorado, desvencijado. Formar (Castellano formar: colocarse una persona en una formacin, cortejo). (Por traslacin de significado): pagar. Flete (por traslacin de significado): caballo. Fulo (del portugus de Brasil fulo de raiva: plido de ira. Se dice por la tez plida de los esclavos fulos): enojado. Jabn ( modismo espaol dar un jabn: tratar a alguien speramente). (Por traslacin de significado): miedo. Julepe ( americanismo julepear: asustar). (Por traslacin de significado): miedo. Malevo (castellano malvolo: inclinado al mal). (Por sncopa de malvolo): maleante, maligno, matn, pendenciero. Marimba (Afronegrismo marimba: cierto instrumento msico de percusin): golpiza, paliza, zurra. Mora (Castellano mora: fruto del moral, fruto de la morera). (Por metfora): bala, proyectil de arma de fuego. Morlaco (americanismo morlaco: peso, unidad monetaria): peso, unidad monetaria. Naco (portugus naco: pedazo, trozo, especialmente de tabaco trenzado): Trozo de tabaco trenzado. 2. Peso, unidad monetaria. Papa (castellano papa-voz infantil-: comida): Cosa hermosa, favorable, conveniente. 2. Hermoso, hermosa. Pierna (argentinismo pierna: jugador que en una mesa de juego completa el nmero de participantes) (Por metfora): persona dispuesta a cooperar, persona avispada. Pedo (castellano antiguo embebdarse: embriagarse): embriaguez. Quilombo (afronegrismo brasileo quilombo: refugio de los negros cimarrones): lupanar, prostbulo. 2. Desorden, alboroto.. Taita (arcasmo espaol taita: padre de prostbulo): hombre audaz y valeroso. Tamango (portugus tamancos: zuecos): bota de potro, calzado rstico, botn, zapato. Taura (castellano tahr: jugador fullero). (Por paragoge): hombre audaz y valeroso. Vichar (del portugus vigiar: vigilar): observar con disimulo, espiar; mirar de soslayo Viola (del portugus viola: tipo de guitarra): guitarra.
Indigenismos en el lunfardo
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El lunfardo, como seala Gobello 129, registra algunos prstamos de las lenguas indgenas que, naturalmente, fueron tomados del espaol:
Achumarse (quechua ch`uma: apurar las ltimas gotas del contenido de una vasija): embriagarse. Bataraz (guaran mbatar: que presenta diversos colores. Pinto, plomizo y blanco): antiguo billete de un peso, as llamado por el color. Cabur (guaran cavur `i: rey de los pajaritos): conquistador de mujeres. Cacharpa (quechua kachrpa: utensilios sin valor): ropas y brtulos de la persona pobre. Ha producido carchar: despojar de sus ropas al enemigo cado en la accin, y sus derivados: carchada y carcheo. Cache (quechua k`acha: elegante): cursi, que con pretensin de elegancia o de riqueza es ridculo y de mal gusto. Camambuses (guaran camamb: planta silvestre que da una frutilla semejante a una ampolla): botines, zapatos. Camote (nhuatl camotli: batata): enamoramiento. Cancha (quechua kncha: mbito para deportes o espectculos): habilidad, dominio de las situaciones. Ha producido canchero, dicho de quien muestra constante dominio de las situaciones, y cancherear: presumir de canchero. Canoa (arahuaco de las Lacayas canoa: nave de un madero): botines, zapatos. Carac (guaran carac: mdula, tutano): hueso que contiene el tutano. Catanga (quechua akattnka: coleptero que vive del estircol): persona de color. Cat (guaran cat: lujoso): distinguido, elegante, lujoso. Catinga (guaran cat: olor fuerte): olor que los negros exhalan al transpirar. Ca (guaran ca `: ebrio): ebrio. Charcn (quechua ch`arki: cecina): delgado, flaco. Charquiar (quechua ch`arki: cecina): matar con arma blanca. Chasca (quechua ch`ska: cabellera espesa): grea. Chaucha (quechua chucha: juda verde): moneda de escaso valor. Chocolata (nhuatl: pasta de cacao y azcar): sangre, sobre todo la que sale por la nariz. Chucho (quechua chhchu: tercianas, fiebres intermitentes): miedo. Chuschudo (quechua chuhcha: cabello): se dice de quien tiene pelo abundante o duro. Curcuncho (quechua kurknchu: corcovado): corcovado. Guacho (quechua wcha: indigente, hurfano): sujeto vil. Gualicho (Walleechu: nombre tehuelche del genio del mal): filtro, bebida o composicin que se finge puede conciliar el amor de una persona. Guasca (quechua washka: lazo): cordel o tira de cuero. Pene. Eyaculacin seminal. Loncotear (pampa lonco: cabello, cabeza): luchar tomndose de los cabellos.
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Macana (tano macana: espaldn de madera): despropsito. Mentira. Ha producido macanear: mentir, y macanudo: excelente, ptimo. Machar(se) (quechua machyay: embriagarse): embriagarse. Mate (quechua mte: calabaza): cabeza. Opa (quechua pa: tonto): tonto. Poronga (quechua purnju: garrafa de arcilla): pene. Pucho (quechua puch: residuo): residuo. Colilla. Cigarrillo. Tambo (quechua tnpu: posada): prostbulo. Tapera (guaran taper: casa abandonada): casa abandonada. Tipa (quechua ch`ipa: canastilla de paja o junco): prisin. Totora (quechua t`otra: hierba alta, semejante a la espadaa): sombrero duro. Yaguan (guaran yaguan: zorrino): piojo. Yapa (quechua ypa: lo que se aade o se agrega): aadidura gratuita a la mercanca adquirida.
Estas voces circulan en el nivel de lengua familiar de Buenos Aires y tambin en el nivel literario durante las primeras dcadas del siglo XIX. Pasan al lxico lunfardo cuando ste comienza a desarrollarse (dcadas de 1860 y 1870), por eso son prelunfardismos. Los paralunfardismos, que no deben confundirse con los prelunfardismos, pertenecen al lenguaje social y al literario, popularmente son interpretados como lunfardismos, no son demasiados. Chambergo, es voz castellana derivada del apellido del general Schomberg, se oye en numerosas ocasiones en el lenguaje popular de Buenos Aires. La voz retrechera es castiza, no pertenece al lunfardo. Algunos diccionarios lunfardos incluyen el trmino gara. En 1590, en Lima, se llama gara a la niebla hmeda y espesa y a la llovizna que acompaa el fenmeno. No hay dudas de que gara es el mismo vocablo canario garuja, que significa llovizna. El trmino lunatismo, incluido en varios diccionarios de lunfardo, no es un lunfardismo sino una invencin de Cadcamo, aparece en uno de sus tangos, l la crea a partir del adjetivo luntico, que en castellano se aplica a quien padece locura no continua sino por intervalos. stas y probablemente otras palabras son introducidas por el tango y la literatura popular en el nivel del habla lunfardesca y all se afianzan paralelamente con las voces lunfardas.
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Otros repertorios lxicos no estndares (gauchesco-cocoliche-valesco) El lunfardo no es el nico vocabulario no estndar que se sostiene sobre la estructura de la variante portea del castellano. Tambin lo son el gauchesco, el cocoliche y el valesco. El gauchesco es algo ms que un vocabulario. Se trata de un repertorio de arcasmos y dialectismos espaoles arraigados luego en la campaa bonaerense. Es un estilo, un conjunto de rasgos y caracteres, una manera especial de hablar y escribir. En el siglo XIX, Bartolom Hidalgo, Juan Gualberto Godoy, e Hilario Ascasubi tienen largo trato con los gauchos, es decir, con los jinetes nmades de la pampa, y mediante algunas voces empleadas por ellos, ms otras de su patrimonio personal de hombres cultos, crean el lenguaje gauchesco 130. Segn Amado Alonso, se trata de un lenguaje elaborado por ciertos escritores para su uso personal 131. El gauchesco, por tanto, es un lenguaje literario, por lo menos lo es en los poemas de Hidalgo, de Ascasubi, de Del Campo y de Hernndez. Es importante recordar que el gauchesco, como bien define Adolfo Prieto, es una variedad dialectal y arcaizante del espaol hablado en la llanura bonaerense 132. Sin embargo esto no es todo, porque estn all las voces de las lenguas aborgenes y otras creaciones lingsticas que el gauchesco incorpora. No es un vocabulario muy numeroso, quiz se agote sin alcanzar los mil quinientos trminos. No todos los trminos gauchescos pasan al vocabulario lunfardo, slo algunos como abombar, agayudo, guila, apedarse, aspa, batit, bolazo, boliche, cancha, carac, catinga, china, churrasca, cimarrn, coger, cuartear, descangayar, empedarse, empilchar, fajar, guacho, guasca, indiada, julepe, macana, mandria, matear, moreno, pingo, pucha, pucho, punta, tumba, vedera, vichar, viola. Cocoliche
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Jos Gobello. Diccionario Gauchesco, Buenos Aires, Marcelo Hctor Oliveri Editor, 2003. Amado Alonso. Estudios lingusticos, Madrid, Gredos, 1961. 132 Adolfo Prieto. El discurso criollista en la formacin de la Argentina moderna, Buenos Aires, Sudamericana, 1988.
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El cocoliche es el habla de transicin utilizada por la inmigracin italiana de Buenos Aires a finales del siglo XIX 133. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espaola 134 define cocoliche del siguiente modo: m. Arg y Urug. Jerga hbrida y grotesca que hablan ciertos inmigrantes italianos mezclando su habla con el espaol. 2. Arg. y Urug. Italiano que habla de ese modo. El cocoliche no es una jerga, ni siquiera en las dos acepciones que el diccionario de la Real Academia 135 atribuye a ese trmino: lenguaje especial y familiar que usan entre s los individuos de ciertas profesiones y oficios, como toreros, estudiantes, etc., y jerigonza, lenguaje difcil de entender. Podra decirse que el cocoliche es un sociolecto, el habla de un grupo social determinado, el de los inmigrantes italianos asentados en Buenos Aires en el siglo XIX. Sin embargo, esa definicin no es la ms adecuada. En efecto, el cocoliche surge como habla mixta de los italianos en el Ro de la Plata, pero esa habla presenta muchas variedades, segn el lugar de origen de los hablantes, su grado de cultura, su facilidad para adecuarse al nuevo medio lingstico. Entonces, podra decirse que no existe un solo cocoliche, sino varios. Por ejemplo, un cocoliche genovs, otro calabrs, etc. Tambin en la misma poca circula un cocoliche espaol-idish, llamado popularmente valesco, debido a la inmigracin proveniente de Valaquia, regin situada entre los Crpatos, el Danubio y el Prut 136. El origen del nombre cocoliche es registrado por Jos Podest en su libro Medio siglo de farndula 137. Segn l, una noche, su hermano Jernimo empez a bromear con Antonio Cocoliche, pen de la compaa, durante una fiesta campestre. Das despus, el actor Celestino Petray, quien en la misma pieza escnica representaba a un gaucho, comenz a imitar en su parlamento el habla del mencionado pen. El nombre cocoliche se dio primero a una mscara carnavalesca que representaba a un italiano acriollado. Luego comenz a designar
Giovanni Meo Zilio. El Cocoliche Rioplatense, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1964. 134 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. vid. entrada cocoliche. 135 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. vid. entrada jerga. 136 Junto a Moldavia conformaban una sola regin, en ese entonces, Rumana. 137 Jos Podest. Medio siglo de farndula, Buenos Aires, Ro de la Plata, 1930.
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al italiano emigrado que remedaba a los argentinos, y finalmente, dio nombre a la lengua torpe de los inmigrantes italianos recin llegados. El segundo perodo que atraviesa el lunfardo, al que Teruggi llama de asimilacin 138, comienza al final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que interrumpe por un tiempo la inmigracin, y finaliza hacia mitad de siglo, luego de otra fuerte contienda internacional. La asimilacin de las masas inmigrantes preexistentes se acompaa de la digestin del subsistema lingstico lunfardo. Disminuye la importancia de los prstamos y comienzan a aparecer los localismos. El lunfardo contina siendo utilizado mayormente por hombres, pero las mujeres y hasta los nios del pueblo y de clase media lo incorporan a sus respectivas maneras de hablar. Geogrficamente, el uso del lunfardo se extiende desde la capital a la provincia de Buenos Aires. La aparicin de la radiotelefona ayuda a que las voces se extiendan a distancias an mayores. Sin embargo, es necesario considerar un hecho trascendente que Teruggi no toma en cuenta al explicar este segundo perodo. Nos referimos a la prohibicin del lunfardo en la radiodifusin argentina durante dos dcadas (1933-1953). Esta proscripcin no surge de manera abrupta sino que en buena medida es impulsada por los sectores ms reaccionarios de la sociedad argentina. La mezcla de idiomas y dialectos proveniente de las corrientes inmigratorias convierte al lunfardo en blanco de ataque de los gramticos defensores del idioma nacional y de ciertos sectores tradicionalistas de la sociedad. La inmigracin es llamada por el gobierno para poblar el desierto. Sin embargo, debido al sistema latifundista reinante, los inmigrantes se asientan en las grandes ciudades. La esttica urbana se transforma por completo y el progreso capitalista trae consigo las reivindicaciones sociales y la lucha de clases. A la par, como explica Enrique Fraga 139, los sectores dominantes tradicionales reaccionan contra el inmigrante culpndolo de los cambios y de la crisis de la poca.
138 139
Mario Teruggi. op. cit. Enrique Fraga. La prohibicin del lunfardo en la radiodifusin argentina 1933-1953, Buenos Aires, Lajouane, 2006.
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En 1909 Ricardo Rojas publica La restauracin nacionalista 140, donde ataca el cosmopolitismo y acusa a los inmigrantes de destruir la unidad moral. En el plano cultural, la poca del Centenario de la Revolucin de Mayo (1910) se caracteriza por un distanciamiento de los postulados del progreso liberal, influenciada por el nacionalismo monrquico francs, la reaccin contra la ciencia del idealismo nieztcheano, y la reivindicacin de lo ibrico tras la instauracin del doce de octubre 141 como da de la raza. El riesgo de corrupcin de la lengua nacional lleva a considerar que la literatura debe ser la encargada de salvaguardar los valores nacionales y dar unidad al lenguaje, defender su pureza y evitar la contaminacin y disgregacin producidas por la mezcla idiomtica propia de la ciudad cosmopolita 142. Leopoldo Lugones es el intelectual abanderado de ese tipo de pensamiento. En una conferencia, produce afirmaciones como la posesin del idioma es esencial en la construccin de la patria, la uniformidad del idioma expresa la solidaridad espiritual de la nacin y todo idioma es obra realizada por los cultos 143. Diez aos ms tarde, con el derrocamiento del gobierno popular de Irigoyen recomienza el auge nacionalista que repercute nuevamente en la manera de considerar el lenguaje. Las condiciones legales para el desarrollo de la proscripcin del lunfardo son sentadas en 1933 al dictarse el Reglamento de Radiocomunicaciones mediante el Decreto 21.044 del 3 de mayo. El mismo dispone que la acreditacin de toda estacin radioelctrica quede a cargo de la Direccin General de Correos y Telgrafos. En su artculo 104, inciso 1, se ordena que el objetivo principal de las transmisiones debe ser el de ofrecer al oyente manifestaciones altamente artsticas y culturales. El impulsor del Reglamento es el seor Risso Domnguez, director general de Correos y Telgrafos entre 1932 y 1938. l dicta varias disposiciones complementarias. En 1935 publica una tercera edicin de estas disposiciones, la C.D.V. 23 B titulada Instrucciones para las Estaciones de Radiodifusin 144.
140 141
Ricardo Rojas (1909). La restauracin nacionalista, Buenos Aires, Pea Lillo, 1971. El 12 de octubre es el da del Descubrimiento de Amrica. 142 Ricardo Piglia. Armando Discpolo y el argentino contaminado en La Argentina en Pedazos, Ediciones de la Urraca/ Coleccin Fierro, Buenos Aires, 1933, pp. 30-32. 143 Leopoldo Lugones. Ante la doble amenaza, conferencia dada en el teatro Coliseo de Buenos Aires en julio de 1923. 144 Revista de Correos y Telgrafos n 31, marzo de 1935.
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All se especifica el concepto de artstico y cultural y se definen aspectos decisivos para la proscripcin del lenguaje. Por el Ttulo VII, artculo 1, inciso c se prohben terminantemente los modismos que bastardeen el idioma, la comicidad de bajo tono respaldada en remedos de otros idiomas, etc. Puede observarse que si bien estas referencias no mencionan el lunfardo, implcitamente aluden a ste. En 1938 se presenta un proyecto para prohibir la emisin de canciones populares y si bien no llega a concretarse, el prejuicio contre esta variedad artstica queda instalado en la sociedad. Por ejemplo, el 12 de junio de 1943 el peridico La Nacin publica el editorial titulado contra los abusos radiofnicos en el que dice lo siguiente: la radiotelefona, a pesar de estar controlada por las autoridades, es uno de los fenmenos ms penosos de nuestro pas y un peligro serio para la cultura general y la educacin popular de la infancia y la juventud 145. Las normas establecidas en 1933 comienzan a cumplirse con suma rigurosidad diez aos ms tarde. El 4 de junio de 1943 se produce el golpe militar que derroca al presidente Castillo y asume la presidencia el general Pedro Pablo Ramrez. Pocos das despus de la asuncin, el 10 de junio, se publica en el Boletn de Correos y Telgrafos 146 la resolucin 6325. En la misma se dispone que a partir del da 14 debern cumplirse inflexiblemente las prescripciones legales y administrativas en vigencia respecto a las audiencias radiotelefnicas, es decir, las dictadas a partir de 1933. El 14 de junio se crea, por resolucin 6419 147, el Consejo Supervisor de las transmisiones Radiotelefnicas. Este Consejo es integrado por personas instruidas en literatura y lingstica en general 148, capaces de inspeccionar obras de teatro, dilogos, charlas, poesa y letras de msica. Por el artculo 11, se le encarga al Consejo supervisor la confeccin de un sistema de fichas con un ndice de las locuciones y modismos prohibidos. Una vez concluidas las fichas, son repartidas en las estaciones de radio en forma de circulares de la Direccin de Correos y Telgrafos. En los boletines n 3204 y
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Contra los abusos radiotelefnicos, en La Nacin, sbado 12 de junio de 1943. Boletn de Correos y Telgrafos n 3202, jueves 10 de junio de 1943. 147 Boletn de Correos y Telgrafos n 3204, lunes 14 de junio de 1943. 148 El Consejo para supervisar letras estaba conformado por los profesores de Filosofa y Letras don Jos Ramn Mayo, don Jos Camurati, y el doctor en Filosofa y Letras, don Eduardo Vaccaro.
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3207 149 de la reparticin son editadas dos de estas circulares, en las que figuran dos nminas que, respectivamente, reproducen las palabras proscriptas de la radiotelefona argentina. La primera circular emitida, nmero 133, proscribe, entre otras, las siguientes palabras del lunfardo:
Atenti: por atencin Chirolas: por monedas Cambiarse ideas: por conversar Fenmeno: por muy bien Guitas: por monedas Hincha: por partidario entusiasta Morfones: por comilones Mandarse: por relatar Mangos: por pesos Pibes: por nios Pibero: por grupo de nios Plpito: por presentimiento Seguidor: por tenaz Tirar la bronca: por demostrar enojo
En la segunda circular emitida, nmero 136, titulada Nmina de algunas palabras y locuciones mal empleadas que deben proscribirse de la radiotelefona, figuran las siguientes:
Boleto: por mentira, leyenda, invencin Buln: por habitacin Darse dique: por alabarse Estufo: por aburrido o cansado Estrilar: por encolerizarse o enojarse Espiantar: por robar o huir Escracho: por cara fea Escabiar: por beber Engrupir: por engaar Enfarolarse: por vestirse elegantemente Encordelarse: por embriagarse Encanar: por aprisionar o detener Funyi: por sombrero
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Boletn de Correos y Telgrafos n 3204, lunes 14 de junio de 1943 y Boletn de Correos y Telgrafos n 3207, mircoles 16 de junio de 1943.
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Fajar: por pegar Grupo: por mentira Grvano: por italiano Gil: por tonto o bobo Gayola: por prisin Garronear: por pedir Junar: por mirar Laburo: por trabajo Manyar: por comer Metejn: por fuerte enamoramiento Milonga: por baile Malevo: por malandrn o malhechor Marroco: por pan Tololo: por tonto Un liendre: por vivo o listo
En 1949 comienza el fin de la veda, luego de una reunin entre una delegacin de msicos populares y el presidente Juan Domingo Pern. Durante dicha reunin, el General Pern se acerca al msico Alberto Vacarezza, a quien haban robado en un tranva pocos das atrs, y tras saludarlo, le dice: Don Alberto, me enter que los otros das lo afanaron en el bondi 150. El uso de los lunfardismos afanaron y bondi por parte del presidente, produce gran alegra en los msicos. Comprenden que tcitamente la censura llega a su fin. El 13 de octubre de 1953 se promulga la Ley de radiodifusin 14.241. La misma no hace referencia a proscripcin alguna del lenguaje popular, por tanto, el resto de la normativa queda derogada. Ese mismo ao, Jos Gobello publica Lunfarda. Acotaciones al lenguaje porteo 151. Con esta obra, primera que analiza el lunfardo desde un punto de vista lingstico y no criminolgico, y con el fin de la censura de los lunfardismos en la radio, se inicia una etapa de aceptacin, anlisis y reconocimiento esttico del lunfardo.
La tercera etapa, que Teruggi califica como perodo de rebrote 152, se extiende desde 1953 hasta la actualidad. En este perodo el lunfardo se nutre casi
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Jess Martnez Moirn. El mundo de los autores, Ediciones Sanpedro, Buenos Aires, 1971, pg. 439. 151 Jos Gobello. op. cit. 1953 152 Mario Teruggi. op.cit.
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exclusivamente de localismos. El fin de la censura en las radios hace que el lunfardo resurja con vehemencia. Se expande a todo el pas, en gran parte por los medios de comunicacin de masas. Se aprecia la aceptacin del lunfardo por los jvenes, quienes recuperan voces cadas en desuso y lo acrecientan mediante la creacin de nuevos trminos, incluso algunos sobre la base de los antiguos. De modo que el lunfardo no se agota en los prstamos. El lxico de germana, en su mayor parte, est compuesto por trminos castellanos sometidos a procedimientos metafricos. No faltan trminos extranjeros, aunque tampoco se dan demasiados. Llamar alba a la sbana, murcio al ladrn (porque como el murcilago sale por la noche), marca a la prostituta (forma de honrarla llamndola marquesa, finibusterre a la horca, no se usan para ser entendidos slo por la gente de una misma condicin, sino por broma y donaire. Gobello seala que los procedimientos que conducen a la formacin del lunfardo no se diferencian de los que en su lugar y en su hora llevaron a la formacin de la germana, del gergo y del argot. La metfora y la metonimia parecen ser los favoritos. Por metfora el lunfardo llama vaivn al cuchillo; angelito a la vctima de un robo; chancleta a la puerta; y juiciosa a la Penitenciara. Una metfora es una comparacin abreviada y eso se ve con claridad en estos ejemplos. La metonimia es una figura que designa una cosa con el nombre de otra con la que est vinculada de algn modo, ya sea, como explica Fernando Lzaro Carreter de causa a efecto, vive de su trabajo; de continente a contenido, tomaron unas copas; de lugar de procedencia a cosa que de all procede, tomaron un jerez; de materia a objeto, una bella porcelana; de signo a cosa significada, traicion su bandera 153. Por ejemplo, en lunfardo, por metonimia se le dice aceitosa a la cabeza; durazno al aguardiente de durazno; fueye al bandonen; leada a una zurra; estao al mostrador de un despacho de bebidas; y alpiste a la bebida espirituosa. La creacin de lunfardismos mediante estos procedimientos se da desde el primer perodo del lunfardo y contina hasta la actualidad. Por eso, en nuestro trabajo, como ya se ha explicado en la introduccin del mismo, se hace un
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profundo anlisis lxico, se busca cada trmino en un extenso grupo de diccionarios y, en los casos en los que es posible, se sealan los procedimientos de creacin de los vocablos lunfardos. II. 6. El lunfardo y el tango El lunfardo se relaciona con el tango a partir del tema Mi noche triste 154, de Pascual Contursi, primer tango que incluye lunfardismos en su letra y que introduce el lunfardo en el terreno de la lrica. Adems, debido a la proscripcin sufrida por el tango en sus orgenes, slo se ejecuta y baila en arrabaleros, donde est expuesto a una constante fusin con el lunfardo. El periodismo tambin juega un rol fundamental en la difusin del lunfardo. Muchos periodistas se dedican a escribir letras de tango. Se destacan Carlos Ral Muoz (Carlos de la Pa), Alfredo Le Pera, Francisco Bautista Rmoli (Dante Linyera) y en especial, Celedonio Esteban Flores, contemporneo de Contursi, quien convierte en tango, gracias a Carlos Gardel, algunos poemas lunfardescos de su juventud. Algunos de ellos se registran como poemas en su libro Chapaleando Barro 155 (1929). Desde ese momento, todos los letristas slo recurren al vocabulario lunfardo, por eso se llega a pensar que el lunfardo es el lenguaje literario del tango. Contursi y Flores son sin duda los autores ms importantes del perodo que comienza en 1915 y finaliza en 1926, cuando Homero Manzi, Ctulo Castillo y Sebastin Piana producen una verdadera revolucin en la letrstica con el tango Viejo ciego 156. Antes de que ese perodo se clausure, Francisco Alfredo Marino compone El ciruja 157; Armando Tagini, La gayola 158; y Eduardo Escriz Mndez, Barajando 159. Gardel incorpora a los tres en su repertorio y deja geniales grabaciones de cada uno de ellos. Manzi nos lega dos experiencias de tangos lunfardos: Triste paica 160 y Basurita 161. Gobello seala que el tango y el lunfardo no son entidades inescindibles. Cada uno est por su lado, se encuentran en el
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reductos
Tango Mi noche triste, de Pascual Contursi y Samuel Castriota. Celedonio Flores. Chapaleando barro, El Magnutino, 1951, segunda edicin. 156 Tango Viejo ciego, letra de Homero Manzi, Ctulo Castillo y msica de Sebastin Piana. 157 Tango El ciruja, letra de Alfredo Marino y msica de Carlos Gardel. 158 Tango La gayola, letra de Armando Tagini y msica de Carlos Gardel. 159 Tango Barajando, letra de Eduardo Escriz Mndez y msica de Carlos Gardel. 160 Tango Triste paica, letra de Homero Manzi. 161 Tango Basurita, letra de Homero Manzi.
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lupanar, se separan a veces y otras veces se reencuentran en pginas como Sobre el pucho 162 o Meloda de arrabal 163. En esa lnea de tomar lo mejor de la poesa acadmica en boga y lo mejor de la poesa lunfardesca, se encuentran, entre otros grandes poetas del tango, Ctulo Castillo, Armando Tagini y Horacio Ferrer 164. La censura radiofnica impuesta en un perodo previo al golpe militar de 1943, no logra romper de manera definitiva esa ptima relacin de tango y lunfardo iniciada bajo el patrocinio de Pascual Contursi. A la aplicacin de esa censura contribuyen tambin distinguidos letristas. Antes de 1943 Francisco Garca Jimnez escribe una nueva letra de Farolito de papel 165. Elimina todos los trminos lunfardescos y lo mismo hacen otros poetas con sus propias composiciones. Ya hemos visto que el prohibicionismo no dura demasiado tiempo. Quiz, como seala Gobello, porque es imposible separar el tango del lunfardo por perodos prolongados 166. En la lnea de Manzi, Homero Expsito dosifica muy bien la dosis de lunfardismos para tranquilizar a los gramticos puristas y da un sabor agridulce a pginas como Te llaman malevo 167 y Maquillaje 168. Cuando Horacio Ferrer abre para el tango las puertas del surrealismo, demuestra de nuevo su aptitud potica. Queda claro que el lunfardo no es incompatible con ninguna de las escuelas poticas en las que se nutre el tango. Temas como La ltima grela 169, ya son tangos tan clsicos como Mano a mano 170 y Cambalache 171. A continuacin, para ilustrar la estrecha relacin entre lunfardo y tango, se expone la letra del tango considerado lunfardo por antonomasia: El ciruja 172
Tango Sobre el pucho, letra de Jos Gonzlez Castillo y msica de Sebastin Piana, 1923. Tango Meloda de Arrabal, letra de Alfredo Lepera y msica de Carlos Gardel, 1932. 164 Jos Gobello, Marcelo Oliveri, op. cit., 2006. pg. 32. 165 Tango Farolito de papel, letra de Francisco Garca Jimnez. 166 Jos Gobello, Marcelo Oliveri, op. cit., 2006. 167 Tango Te llaman malevo, letra de Homero Expsito. 168 Tango Maquillaje, letra de Homero Expsito. 169 Tango La ltima grela, letra de Horacio Ferrer y msica de Astor Piazzolla. 170 Tango Mano a Mano, letra de Celedonio Flores y msica de Carlos Gardel y Jos Razzano, 1923. 171 Tango Cambalache, letra y msica de Enrique Santos Discpolo, 1934. 172 Tango El ciruja, letra de Francisco Alfredo Marino y msica de Ernesto de la Cruz, 1926.
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Como con bronca y junando de rabo de ojo a un costado sus pasos ha encaminado derecho pa`l arrabal. Lo lleva el presentimiento de que, en aquel potrerito, no existe ya el bulincito que fue su nico ideal.
Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punga, al codillo escolaseaba, y en los burros se ligaba un metejn; cuando no era tan junado por los tiras, la lanceaba sin tener el manyamiento, una mina le solfeaba todo el vento y jug con su pasin. Era un mosaico piquero que yugaba de quemera, hija de una curandera, mechera de profesin; pero viva engrupida de un cafiolo vidalita y le pasaba la guita que le shacaba al matn. Frente a frente, dando muestras de coraje, Los dos guapos se trenzaron en el bajo, Y el ciruja, que era listo para el tajo Al cafiolo le cobr caro su amor. Hoy ya libre e la gayola y sin la mina, Campaneando un cacho e sol en la vedera, Piensa un rato en el amor de su quemera Y solloza en su dolor.
Este tango presenta treinta lunfardismos que se brindan a continuacin con sus respectivos significados, tomados del Novsimo diccionario lunfardo 173:
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Bronca: ira. Junar: mirar. Buln: habitacin, vivienda. Garufa: diversin, juerga. Minga: nada. Laburo: trabajo. Punguia: robo que se practica en un bolsillo de la vctima. Codillo: cierto juego de naipes. Escolasear: jugar. Burro: caballo de carrera. Metejn: deuda muy grande. Junado: conocido. Tira: polica de investigaciones. Lancear: tirar la lanza, es decir, introducir los dedos en el bolsillo de la vctima. Manyamiento: procedimiento de la polica para fijar en el recuerdo de los agentes del orden la fisonoma de los delincuentes en actividad. Mina: mujer. Solfear: hurtar. Vento: dinero. Mosaico: moza. diquero: que pretende seducir con falsas apariencias. Yugar: trabajar. Quemera: mujer que recoge deshechos en la quema o vaciadero. Mechera: ladrona de tiendas. Engrupida: engaada. Cafiolo: rufin. Vidalita: alegre y desaprensivo. Guita: dinero. Trenzarse: entrar en contienda. Gayola: crcel. Campanear: contemplar.
Francisco Alfredo Marino escribe ms tarde una letra sustituta, aprobada por Radiocomunicaciones el 18 de agosto de 1948:
El ciruja 174
Te llevo dentro del pecho
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como un recuerdo querido porque sos mi preferido para mi bien o mi mal y si has pasado de moda por los aos agobiado siempre sers respetado en mi querido arrabal. Vos que has sido catedrtico en el hampa, vos que has sido semi-dios entre el chusmaje, respetado entre la flor del sabalaje por tu estampa de buen mozo y de cantor, revivs en estas horas de aoranza el recuerdo de una poca pasada que por taura y que por noble es respetada con cario y devocin. Pero mi viejo ciruja seguir siendo el primero, el baluarte arrabalero que me llena de emocin, y al evocarte en mis noches de dulce melancola siento que al fin cualquier da te entrego mi corazn.
Puede apreciarse que la versin original, colmada de lunfardismos, presenta mayor riqueza potica y expresiva. Es interesante destacar que, en sus inicios, los tangos en lunfardo evocan la vida arrabalera, la prostitucin, el alcohol, el malevaje y el aire compadre 175, as como intereses de los nuevos ricos y la tristeza del hombre amurado (abandonado) por su mujer. A partir de la dcada de 1930, el tango, a travs del lunfardo, comienza a cantarle a la vida cotidiana golpeada por la crisis econmica mundial. El desempleo, la figura del linyera, la crisis econmica y la corrupcin, inspiran un
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Arturo Lpez Pea. El habla popular de Buenos Aires, Buenos Aires, Ediciones Freeland, 1972. pp. 63-64.
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imaginario pesimista a partir del cual ciertos autores como Ivo Pelay y Enrique Santos Discpolo utilizan el lunfardo en sus canciones como instrumento generador de crtica y conciencia social. II. 7. El Lunfardo y otras expresiones artsticas El tango permite la difusin del lunfardo a un nivel masivo, otras expresiones artsticas vinculadas con la industria cultural, tambin colaboran con su expansin. Nos referimos al sainete, la poesa popular, el cuento, la novela y el periodismo escrito. Gracias a los escritores populares costumbristas y a los escritores de letras de tango, los vocablos lunfardos se mantienen en el lenguaje y son usados en todos los gneros literarios. Jos Gobello 176 considera que el escritor Roberto Arlt es quien sintetiza el gnero novela con el lunfardo, tanto en la utilizacin del lenguaje, como en los temas, personajes y contextos. La radiodifusin, en las dcadas de 1930 y 1940, con el auge de los radioteatros y programas de consumo masivo, llega a ser un medio de gran relevancia para la difusin, no slo de lunfardismos, sino de una completa cosmovisin popular vida por conseguir su lugar propio en la sociedad. II. 8. El lunfardo y el periodismo. La opinin de los intelectuales Eduardo Giorlandini 177 considera que en la relacin lunfardo/periodismo se dan tres etapas: 1) Una edad antigua, integrada por los primeros analistas del lunfardo (Benigno Lugones, Fray Mocho y Antonio Dellepiane). 2) Una edad media, conformada por periodistas y escritores que usan el lunfardo como recurso expresivo (Juan Francisco Palermo, Last Reason, Carlos de la Pa, Celedonio Flores, Dante Linyera, etc). 3) Una edad moderna, en la que se ubican los acadmicos del lunfardo (Jos Barcia, Jos Gobello, Lus Soler Caas, etc.).
176 177
Jos Gobello, Marcelo Oliveri. op. cit. 2006. Eduardo Giordalini. Cosas del tango y del lunfardo, Buenos Aires, Editorial Raigambre, 2000.
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Enrique Fraga 178 analiza que puede utilizarse la misma categorizacin para comprender la relacin entre el lunfardo y las distintas concepciones que los intelectuales manejan sobre el mismo. De este modo, tambin sugiere la existencia de tres etapas: 1) Una edad antigua, a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, integrada por los primeros analistas del lunfardo (ya mencionamos a Benigno Lugones, Fray Mocho y Antonio Dellepiane), donde el lunfardo es visto como el idioma de la delincuencia. 2) Una edad media, durante las primeras cinco dcadas del siglo XX, en la que se incorpora al anlisis la opinin de gran parte de la intelectualidad argentina (Avelino Herrero Mayor, Amado Alonso, Juan Bautista Selva, Rodolfo Ragucci, Jorge Lus Borges, Jos Edmundo Clemente, Manuel Glvez, Costa lvarez, etc.). La idea que se tiene del lunfardo, pese a que es ampliamente difundido por medio de la industria cultural, an es peyorativa y vinculada a los sectores delictivos de la sociedad. 3) Una edad moderna, que abarca la segunda mitad del siglo XX. Se expande la industria cultural de revistas, peridicos, radioteatros, se permite una integracin de lo popular en el arte y de ese modo se modifican los rgidos patrones culturales de la sociedad. En materia de lenguaje, debe tenerse en cuenta la mayor flexibilidad de la Real Academia Espaola y el resto de academias del lenguaje para reconocer argentinismos y vocablos populares rioplatenses. Este proceso desemboca en la fundacin de la Academia portea del Lunfardo, en 1962. El perodo est compuesto por prestigiosos tericos del lunfardo: Jos Barcia, Jos Gobello, Luis Soler Caas, Mario Teruggi, Arturo Lpez Pea. Estos tericos, no slo niegan el origen delictivo del lunfardo, sino que, en algunos casos, lo consideran como habla popular de Buenos Aires y de la Argentina. II. 9. Historia de la Academia Portea del Lunfardo 179
178 179
Enrique Fraga. op. cit. La informacin sobre la historia y el funcionamiento de la Academia Portea del Lunfardo nos la brind Jos Gobello en una entrevista personal que le realizamos en el mes de diciembre del ao 2006.
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La Academia Portea del Lunfardo es una institucin privada sin fines de lucro, cuyo objetivo primordial es la investigacin lingstica, y en particular el estudio de la evolucin del habla coloquial de Buenos Aires y de otras ciudades argentinas. Jos Gobello, Nicols Olivari y Amaro Villanueva, al ver los cambios producidos en el habla popular de Buenos Aires a causa de la inmigracin, deciden estudiar el fenmeno. El mismo Gobello, acompaado por Lus Soler Caas y Len Benars, convierte ese propsito en realidad al convocar a un grupo de escritores y periodistas para considerar la creacin de un instituto destinado al estudio del habla popular. En la ciudad de Buenos Aires y en la sede del Crculo de la Prensa, el veintiuno de diciembre de 1962, con la presencia de los seores Juan Carlos Lamadrid, Nicols Olivari, Joaqun Gmez Bas, Jos A. Ora, Francisco Romay, Ernesto Temes, Amaro Villanueva, Luciano Payet, Len Benars, Luis Soler Caas y Jos Gobello, y por invitacin de los tres ltimos mencionados, se discute el proyecto de constituir una entidad con el propsito de propender al estudio del lenguaje y la literatura populares porteos. Durante la reunin se resuelve dar a la entidad carcter acadmico. Provisionalmente queda denominada Academia Portea del Lunfardo. Los participantes de la reunin designan al doctor Len Benars para la redaccin de los estatutos y al seor Jos Gobello como secretario provisional. Se resuelve, asimismo, realizar la prxima reunin en los primeros das del mes de marzo de 1963, para lo cual el seor Gobello deber efectuar la correspondiente convocatoria. Todos los presentes firman el acta fundacional y desde ese momento la institucin queda establecida como tal. Se pide el reconocimiento de la Real Academia de la Lengua Espaola. La prestigiosa Academia responde favorablemente mediante el envo de una esquela firmada por Menndez Pidal. Durante sus primeros aos, la Academia desarrolla sus actividades en una pequea sede en la portea calle Lavalle. All comienza a organizarse la biblioteca, bajo la direccin de Don Enrique Ricardo Del Valle, quien pronto ocupa un silln acadmico. Al cumplir sus bodas de plata, en 1987, la institucin consigue inaugurar una sede ms amplia en la calle Estados Unidos 1379. All funcionan actualmente la secretara, el saln de actos y la biblioteca. 57
La Academia est integrada por veintiocho acadmicos de nmero, que viven en la ciudad de Buenos Aires o sus alrededores, ms un importante nmero de acadmicos correspondientes (residentes en otras ciudades del pas o del mundo), emritos y honoris causa. En la actualidad son miembros de nmero: Jos Gobello, Lus Alposta, Carlos Cas, Roberto Selles, Natalio P. Etchegaray, Ben Molar, Hctor Negro, Horacio Ferrer, Eduardo Rubn Bernal, Oscar del Priore, Anbal Oscar Claisse, Orlando Mario Punzi, Miguel Unamuno, Anbal Lomba, Hiplito J. Paz, Norberto Pagano, Ricardo Ostuni, Oscar Conde, Marcelo Hctor Oliveri, Susana Freire, Otilia Da Veiga, Fernando Snchez Zinny, Mario Tesler, Daniel Antoniotti, Oscar De Ela, Oscar Vzquez Lucio, Juan Carlos Copes y Jos Mara Pea.Entre otras importantes personalidades, han sido acadmicos de nmero: Jos Barcia, Len Benars, Csar Tiempo, Sebastin Piana, Joaqun Gmez Bas, Juan Bautista Devoto, Antonio Bucich, Enrique Puccia, Francisco Laplaza, Arturo Berenguer Carisomo, Bernardo Verbitsky, Edmundo Rivero, Beba Vidart, Roberto Tlice, Juan Carlos Lamadrid, Arturo Lpez Pea, Luis Alfredo Sciutto, Ctulo Castillo, Luis Adolfo Sierra, Nyda Cuniberti, y Amalia Snchez Svori. Asimismo han sido acadmicos correspondientes: lvaro Yunque, Fernn Silva Valds, Santiago Dallegri, Julio Ricci, Juan Carlos Marambio Catn, Camilo Jos Cela, Yoyi Kanematz, Giovanni Meo Zilio, y Simon Collier.Han sido presidentes de la Academia Portea del Lunfardo importantes personalidades como: Jos Barcia (1962-1981), periodista porteo de larga trayectoria; Marcos Augusto Mornigo (1981-1985), lingista de vasto renombre, alumno de Joseph Vendryes y miembro correspondiente de la Real Academia Espaola. y Sebastin Piana (1985-1994), popular a travs de sus creaciones (sobre todo las compartids con Homero Manzi y con Ctulo Castillo) y, adems, recreador de la antigua milonga portea. Desde 1995 preside la Academia Jos Gobello, el lexicgrafo ms importante en lo referente al habla popular portea. Los objetivos de la Academia son los siguientes: a) propender al registro y estudio de las peculiaridades del habla de la ciudad de Buenos Aires y de otras ciudades argentinas y rioplatenses, en particular en cuanto a sus porteismos y lunfardismos, prestando el apoyo posible a quienes
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realicen estudios e investigaciones en la materia, a fin de que ellos sean convenientemente publicados y difundidos; b) fomentar y auspiciar los estudios e investigaciones relativos a los porteismos y lunfardismos o a las voces y giros del habla popular portea y de otras ciudades argentinas o rioplatenses, que puedan rastrearse en la literatura respectiva, en todos los gneros; c) honrar la memoria de aquellos artistas escritores, msicos, plsticos, etc. que se inspiraron preferentemente en motivos populares, y en especial la de aquellos cuya obra no haya trascendido suficientemente o no haya sido objeto de la debida valoracin; d) investigar la importancia y significacin del habla popular portea y de otras ciudades argentinas o rioplatenses, y su incidencia en la evolucin sociolgica de los medios respectivos; e) Realizar por s, o proponer a las autoridades o a instituciones particulares, actos en homenaje o apoyo a instituciones o personas que hayan realizado o realicen obra de cultura popular que merezca ser destacada, y participar en tales actos con la representacin que se disponga; f) mantener relaciones con instituciones anlogas de la ciudad de Buenos Aires, del interior del pas o del extranjero, intercambiando la informacin de inters comn; g) publicar un boletn informativo, con la colaboracin de los seores acadmicos y los trabajos especialmente solicitados a terceros; h) evacuar por secretara las consultas que sobre temas de su especialidad se formulen a la Academia Portea del Lunfardo, ya sea por las autoridades o por las instituciones o personas privadas. Los miembros de nmero se renen en sesiones ordinarias el primer sbado de cada mes entre abril y diciembre de cada ao en la sede de la institucin. All se tratan cuestiones vinculadas con la marcha de la Academia, se estudian trminos o expresiones del habla popular y realizan conmemoraciones u homenajes a figuras de la cultura popular argentina. Estas sesiones son abiertas a toda la comunidad acadmica (miembros emritos, correspondientes, amigos Medalla de Plata, benefactores, patrocinantes y protectores) y al pblico en general.
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Los das viernes a partir de marzo y hasta el mes de diciembre se realizan espectculos y encuentros culturales gratuitos en el Saln Nicols Olivari: conciertos, recitales, presentaciones de libros, conferencias, debates, mesas redondas y jornadas acadmicas. La Academia Portea del Lunfardo ofrece al pblico para su consulta gratuita una importante biblioteca especializada en temas referidos a Buenos Aires, un archivo de casi cinco mil partituras y un fichero lexicogrfico de trminos pertenecientes al habla coloquial portea. Asimismo, en su sede se ofrecen cursos, conferencias, conciertos y muestras plsticas. Las relaciones de la Academia Portea del Lunfardo con instituciones afines son muy fluidas. El premio Nobel don Camilo Jos Cela ha sido miembro de nmero de la Real Academia Espaola de la Lengua y correspondiente de la Academia Portea del Lunfardo; Toms Buesa Oliver tambin ha sido correspondiente de la una y de la otra; Hctor Balsas, vicepresidente de la Academia Nacional de Letras del Uruguay, es correspondiente de la Academia Argentina de Letras y tambin de la Academia Portea del Lunfardo, y en la misma situacin ha estado Giovanni Meo Zilio en Italia y lo est la doctora Susana Martorell de Laconi en Salta (Repblica Argentina).Marcos Mornigo fue designado correspondiente de la Real Academia mientras presida la Academia Portea del Lunfardo. Jos Gobello, actual presidente de la Academia Portea del Lunfardo, recibi el diploma de correspondiente de la Academia Nacional de Letras del Uruguay. La Academia no recibe ningn subsidio o contribucin oficial para su sostenimiento, de modo que los fondos con los cuales se maneja provienen de las contribuciones que efectan los seores acadmicos y las donaciones que aportan los benefactores, patrocinantes y protectores de la institucin. Las colaboraciones realizadas dan derecho a recibir un boletn con novedades, las comunicaciones acadmicas y todas las publicaciones que la Academia realiza habitualmente. II. 10. El lunfardo en la actualidad Hemos visto que el lunfardo, en su origen, es un repertorio de trminos usados y transmitidos por los inmigrantes asentados en Buenos Aires durante la segunda mitad del siglo XIX. Agotado el flujo inmigratorio durante la primera 60
guerra mundial, el joven porteo olvida varios de aquellos trminos, algunos dialectales, otros jergales, y crea unos nuevos para reemplazar los vocablos en desuso. Durante la segunda mitad del siglo XX, las siguientes generaciones no slo crean trminos sino que recuperan, gracias al tango y a la literatura popular, un gran nmero de trminos surgidos en el siglo XIX y principios del XX. De modo que en la actualidad, el lunfardo no slo designa el repertorio de trminos usados por la inmigracin y transmitidos a la lengua popular de Buenos Aires, sino tambin todos los trminos creados por las siguientes generaciones. Al primero se lo denomina lunfardo tradicional o histrico y es ampliamente estudiado por Jos Gobello; al segundo, Teruggi 180 lo llama novel lunfardo. Recientemente, Marcelo Oliveri ha elaborado un diccionario 181 que incorpora los ltimos trminos acuados por el lunfardo, que l denomina lunfardo del tercer milenio.
180 181
Mario Teruggi. op. cit. Marcelo Oliveri. El lunfardo del tercer milenio, Buenos Aires, Ediciones Libertador, 2004.
61
III.
Anlisis
lxico:
repertorio
de
definiciones
etimolgicas y semnticas de mil trescientas voces del lunfardo pertenecientes a cincuenta campos semnticos182 III. 1. TRABAJO Y OFICIOS
A
Abanico Definiciones etimolgicas
Abanico
sopln, agente policial. Esp. marg. Alfiler llama al alguacil [] herrador de las piernas al grillero, a los tres ayudantes, manecillas, abanico al sopln, trampa a los grillos. Hill, cit. En MARG, 1. Abanico de culpas fue principio de mi mal. Quevedo, cit. En MARG, 1. [Abanico de culpas: alguacil].
Jos Gobello, Blanqueo etimolgico del Lunfardo 183, Buenos Aires, 2005. Abanico
m. Puerta, ventana o persiana./ 2. Agente policial./ 3. Guardiacrceles./ 4. Sopln. (Para la primera acep., v. abanicar; la segunda y tercera provendran del germ. abanico: Crcel Modelo de Madrid [1876-1939]; la cuarta se da por extensin de las anteriores.)
Oscar Conde, Diccionario etimolgico del lunfardo 184, Buenos Aires, 2004. En Corominas 185 se registra el trmino abanar, del que deriva abanico, pero ninguna alusin a sopln.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo. Abanico
182
Nos referimos a los cincuenta campos semnticos sealados en la nota al pie n 33 del presente trabajo. 183 Jos Gobello, op. cit, 2005. 184 Oscar Conde. op. cit. 185 Joan Corominas. op. cit.
62
Agente policial. (Se arropa el abanico de la esquina. 186)/ 2. Delator, sopln./ 3. Puerta. [En Germana equivale a espada y sable]. Abanicar(se), orse, marcharse, por influencia de la expresin popular Aire!, mrchate, puesto que el abanico arroja aire. De abanico, al soslayo, de soslayo, oblicuamente (Relojes de abanico la piba ms mistonga. 187) Cobani, forma vsrica de abanico, que alterna con coniba (Coniba si se lo vuelve del revs queda abanico 188.)
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 189
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos. La voz abanico se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola. Con descripciones semnticas totalmente extraas a las dadas en los diccionarios de lunfardo, esta expresin se constata en cuatro diccionarios bilinges de los siglos XVII y XVIII 190 y en dos diccionarios monolinges del siglo XVIII. 191 Con definiciones semnticas que se aproximan a su significacin en el lunfardo, este vocablo aparece registrado en diccionarios de la Real Academia espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, y en diccionarios generales de los siglos XIX y XX. En ellos se registra con el significado de alguacil, crcel (de Madrid) o arma blanca, todas acepciones que se asocian al campo semntico del castigo, que est incluido en la significacin semntica de agente policial. Una hiptesis posible es que, a partir de estas acepciones, haya surgido la de agente policial. Con el significado de alguacil, se registra en un diccionario de la Real Academia Espaola del siglo XVIII, el del ao 1726, y en dos diccionarios generales del siglo XIX. Cabe suponer que procede de la germana, jerga que
186 187
Bartolom Rodolfo Aprile. Arrabal salvaje, Buenos Aires, Librera Roma, 1938. Nyda Cuniberti. Embrocando el pasado, Buenos Aires, Quetzal, 1977. 188 Jos Barcia. El lunfardo en Buenos Aires, Buenos Aires, Paids, 1973. 189 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 190 John Minsheu. op. cit.. Baltasar Henrquez. op. cit. Francisco Sobrino. op. cit. John Stevens. op. cit.. 191 Juan Francisco Ayala Manrique. op. cit. Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786.
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empleaban las cofradas de ladrones y rufianes en los siglos XVI, XVII y XVIII, y que Quevedo conoca muy bien:
Abanico. [] Abanicos de culpas. Phrase de que us voluntariamente y jocosamente Quevedo, hablando de los Alguaciles, para dar a entender que su oficio es atizar o soplar los delitos, para tener en que utilizarse. Lat. Sufurrones. Delatores. Quev. Zahurd. Que aun all tienen este oficio, y son abanicos de culpas, y resuello de Provincia.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las frases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua, Madrid, 1726. 192
Abanico. [] Abanicos de culpas; nombre que dio Quevedo los alguaciles. []
Ramn Joaqun Domnguez. Suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, 5 edicin, Madrid-Pars, 1853 193; Ramn Joaqun Domnguez. Nuevo suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid, 1869 194. La idea de espada puede representar, por procedimiento metonmico (smbolo por cosa simbolizada), la idea de justicia, la idea de impartir castigo ante la consumacin de un delito. Una hiptesis posible es conjeturar que el trmino abanico atribuido a arma blanca se desplaz para designar a agente policial, que castiga la perpetracin de un delito. El trmino abanico con la acepcin de arma blanca se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola: en veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, y en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX, junto a definiciones ms tradicionales del vocablo. Todos estos ejemplares coinciden en reconocerle un origen en la germana. Obsrvese las formulaciones enunciadas en diccionarios de la Real Academia Espaola. que desde la edicin del ao 1780 exponen:
Abanico. [] Germ. La espada. Gladius.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid,
192 193
Real Academia Espaola. op. cit. 1726. Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. B. 194 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869.
64
1780 195; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid, 1783 196; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid, 1791 197; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Madrid, 1803 198; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Quinta ed., Madrid, 1817 199; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Sexta ed., Madrid, 1822. 200
Abanico. [] Met. Fam. La espada. Ensis. [].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Sptima edicin, Madrid, 1832 201; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Octava edicin, Madrid, 1837 202; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Novena edicin, Madrid, 1843 203; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima edicin, Madrid, 1852. 204
Abanico. [] Germ. Espada. []
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Undcima edicin, Madrid, 1869. 205
Abanico. [] Fig. y fam. Sable, 1er. art./ Germ. Espada, 1 acep. []
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Duodcima ed., Madrid, 1884 206; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola.
195 196
Real Academia Espaola. op. cit. 1780. Real Academia Espaola. op. cit. 1783. 197 Real Academia Espaola. op. cit. 1791. 198 Real Academia Espaola. op. cit. 1803. 199 Real Academia Espaola. op. cit. 1817. 200 Real Academia Espaola. op. cit. 1822. 201 Real Academia Espaola. op. cit. 1832. 202 Real Academia Espaola. op. cit. 1837. 203 Real Academia Espaola. op. cit. 1843. 204 Real Academia Espaola. op. cit. 1852. 205 Real Academia Espaola. op. cit. 1869. 206 Real Academia Espaola. op. cit. 1884.
65
Decimotercia ed., Madrid, 1899 207; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 208; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta ed., Madrid, 1925 209; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta ed., Madrid, 1936 210; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 211; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 212; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava ed., Madrid, 1956 213; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena ed., Madrid, 1970. 214
Abanico. 2. fig. y fam. Sable, arma. Aunque el hijo del alcalde tena muchos hgados y manejaba bien el abanico. J. Valera. Las ilus. del Dr. Faustino, Obr., t. 6, p. 173./ 3. Germ. Espada, arma. Cfr. Besses. Dicc. Argot, s.v. Abanico.
Real Academia Espaola. Diccionario histrico de la Lengua Espaola, Madrid, 1933. 215 Asimismo, diccionarios generales de los siglos XIX y XX enuncian:
Abanico. Met. Fam. Espada.
207 208
Real Academia Espaola. op. cit. 1899. Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 209 Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 210 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 211 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 212 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 213 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 214 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 215 Real Academia Espaola. op. cit. 1933. 216 M. Nez De Taboada. op. cit. 217 Vicente Salv. op. cit. 1846.
66
Adolfo de Castro y Rossi. Biblioteca Universal. Gran Diccionario de la Lengua Espaola, Madrid, 1852. 218
Abanico. Germ. El sable; se dice en sentido vulgar y pop. Tirar del abanico, por sacar o desenvainar el sable o la espada.
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853. 219
Abanico. [] germ.: espada, sable. [].
Gaspar y Roig, Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I, Madrid, 1853. 220
Abanico. [] 6. Germ. Espada. []
Miguel de Toro y Gmez, Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana, Pars-Madrid, 1901. 222
Abanico. Fig. y fam. Sable, arma blanca semejante a la espada, etc. Tambin en sentido irnico es comn llamar abanico al sable. Jos Almirante Sac el abanico. Eduardo Besot amenazaba con colarse el garvin y tomar la pelde andar con el abanico hurgonadas, etc. A. Rojo y Sojo. Abanico: Germ. Espada, arma blanca, etc. Tir del abanico. Eduardo Benot
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos, Madrid, 1902 223
218 219
Adolfo de Castro y Rossi. op. cit. Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A. 220 Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. 221 Elas Zerolo. op. cit. 222 Miguel de Toro y Gmez. op. cit..
67
Jos Alemany y Bolufer. Suplemento, en Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, 1917. 224
Abanico. [] Espada, sable, pantalla. []
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispanoamericano, Madrid, 1918. 225 Dos diccionarios generales de los siglos XIX y XX y siete diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XX y XXI, aaden, adems, en la descripcin semntica del trmino abanico la acepcin de crcel, que por desplazamiento metonmico puede asociarse con agente policial:
Abanico. [] 3. fig. y fam. Se dice en Espaa de la crcel celular de Madrid, []
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, Espasa-Calpe, 1927 228; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950. 229
Abanico. Fig. y fam. La crcel modelo de Madrid (1876-1939), construida sobre planta de abanico./ fig. y fam. Sable, espada./ Germ. espada.
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Madrid, 1983. 230
Abanico. 3. Fig. y fam. La crcel modelo de Madrid (1876-1939), construida sobre planta de abanico./ 4. fig. y fam. Sable, arma blanca./ 7. Germ. Espada, arma blanca.
223 224
Aniceto de Pags. op. cit. 1902. Jos Alemany y Bolufer. op. cit. B. 225 Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 226 Elas Zerolo. op. cit. 227 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 228 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 229 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 230 Real Academia Espaola. op. cit. 1983.
68
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 231; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989. 232
Abanico. 4. Fig. y fam. La crcel modelo de Madrid (1876-1939), construida sobre planta de abanico./ 5. fig. y fam. Sable, arma blanca.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 233
Abanico. [] 5. m. coloq. Antigua crcel modelo de Madrid, construida sobre planta de abanico. El abanico./ 6. m. coloq. sable (arma blanca).
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 234 Cabe destacar que cuatro diccionarios generales de los siglos XIX y XX incluyen la forma verbal abanicar con la idea de golpear, castigar:
Abanicar. v. a. fig. fam. Causar aire con alguna cosa que se blande al azotar, zurrar golpear, como al dar sablazos.
Ramn Joaqun Domnguez. Suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, 5 edicin, Madrid-Pars, 1853. 235
Abanicar. [] 2. fig. sase familiarmente en el sentido de pegar, zurrar.
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco, Diccionario general y tcnico hispanoamericano, Madrid, 1918. 238
231 232
Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 233 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 234 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 235 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. B. 236 Elas Zerolo. op. cit. 237 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 238 Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit.
69
La forma cobani es el "vesre" de abanico; hay quienes sostienen que hacia fines del siglo XIX e inicios del siglo XX se les llamaba "abanicos" a los delatores o soplones por "abanicar" o "ventilar" (dar a conocer) informacin que deba mantenerse en secreto. Otra etimologa posible atribuye el origen de "cobani" aplicado primeramente a los guardiacrceles, porque llevaban las llaves de las celdas como un abanico. 239 La voz abanico no aparece registrada en Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 240
Puede constatarse la presencia de esta voz en el tango lunfardo Cartn Junao (1947), con letra de Carlos Waiss (1909-1966) y msica de Juan DArienzo (1900-1976) y Hctor Varela (1914-1987), cuyos versos, entre otras cosas, expresan:
cuando juna al mayorengo, se las toma, stricho y pico, se embalurda con dos caas, le hace cruz al abanico y para andar algo piola la jotraba de chofer
En el tango Ciud Ma (1980), con letra de Jos Gobello (1919) y msica de Roberto Selles (1944), puede registrarse cobani, la forma vsrica de abanico:
Ya me engunfian los chantas, me estufa la pesada, las grelas que patinan, los cobani, el deschave, el arbolito, el lpiz, los curros y los garfios Mi ciud no es el yeite de vovis fracasados
239 240
http://www.taringa.net/posts/info/1090724/Lunfardo-Parte-1.html Academia Argentina de Letras. op. cit. 241 Jos Gobello. op. cit. 2005
70
Arbolito
m. Persona que acepta juego clandestino por cuenta propia o ajena./ 2. Cambista, que puede actuar por cuenta propia o ajena. (Dimin. del esp. rbol, sea porque se acerca a ellos para pasar inadvertido, o porque adorna las veredas.)
Oscar Conde, Diccionario etimolgico del lunfardo 242, Buenos Aires, 2004. La voz arbolito no aparece registrada en Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 243
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo. Arbolito
El que recibe juego clandestino en el mismo hipdromo (Qu se yo cuntas palabras ms designan al meritorio receptculo del juego clandestino, sin excluir el arbolito 244.) Porque habitualmente se lo vea apoyado contra un rbol o de pie como un rbol ms./ 2, Por extensin del significado anterior, la persona que en las proximidades de las casas de cambio de los bancos, ofrece cambiar ilegalmente moneda extranjera.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 245
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos. La voz arbolito se registra en algunos diccionarios de la lengua espaola: en un diccionario monolinge del siglo XVIII 246, en seis diccionarios generales de los siglos XIX y XX 247, y en diecinueve diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX y XX, desde la edicin del ao 1770, hasta la dcimoseptima edicin, del ao 1947. Todos estos ejemplares presentan la misma definicin semntica (diminutivo de rbol), dismil a la significacin lunfarda del vocablo.
242 243
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 244 Jos Barcia. op. cit. 1973. 245 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 246 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786. 247 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Adolfo de Castro y Rossi. op. cit; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit.
71
En los diccionarios consultados no aparecen descripciones que se aproximen a la significacin del trmino en el lenguaje del lunfardo. El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, reconoce la existencia de este vocablo: Arbolito
m. Persona que recibe apuestas clandestinas. Nacin, 07.12.1997. Los arbolitos [] no aceptaban ms apuestas. Barcia, 1978. p. 28; Coluccio, 1979, p. 24; Catinelli, 1985, p. 44; Gobello, 1991, p. 22; Rodrguez, 1991, p. 34; Haensch, 1993, p. 52; Conde, 1998, p. 22; Teruggi, 1998, p. 33; Haensch, 2000, p. 54, Musa, 2005, t.I, p. 138. 2. Cambista ilegal de moneda que trabaja en la va pblica. Nacin, 11.02.2002. La Polica Federal detuvo esta maana a ms de una docena de arbolitos que trataban de vender dlares en plena calle del microcentro porteo frente a las casas de cambio, cuando se registraban largas colas de clientes que pugnaban por adquirir billetes de la divisa norteamericana. Rodrguez, 1991, p. 34; Haensch, 1993, p. 52; Conde, 1998, p. 22; Teruggi, 1998, p. 33; Haensch, 2000, p. 54; Musa, 2005, t.I, p. 138.
Academia Argentina de Letras, Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 248 El lunfardo no se agota en los prstamos. Muchos trminos castellanos fueron sometidos a procedimientos retricos. En este caso particular, es posible conjeturar una asociacin de significado por procedimientos metafricos. La palabra "arbolito" fue inventada para designar a la persona que, en las proximidades de las casas de cambio de los bancos, ofrece cambiar ilegalmente moneda extranjera con ofertas ms ventajosas que las propuestas de las casas de cambio. Se lo llama "arbolito" porque est plantado al borde de la vereda y porque est cargado de "verdes" (dlares). Esta palabra apareci en medio de una crisis monetaria hace dos dcadas, en la Repblica Argentina. Instalada la convertibilidad desapareci. Hoy, retomada la "inestabilidad", regresa su uso.
248
72
En el tango Ciud Ma (1980), con letra de Jos Gobello (1919) y msica de Roberto Selles (1944), puede registrarse arbolito, con el significado de cambista callejero:
Ya me engunfian los chantas, me estufa la pesada, las grelas que patinan, los cobani, el deschave, el arbolito, el lpiz, los curros y los garfios Mi ciud no es el yeite de vovis fracasados
Oscar Conde, Diccionario etimolgico del lunfardo 250, Buenos Aires, 2004. La voz asador no aparece registrada en Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 251
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo. Asador
Juez o polica ducho en obtener confesiones de los imputados. (Si tu asador es algn careta. 252).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 253
249 250
Jos Gobello. op. cit. 2005 Oscar Conde. op. cit. 251 Joan Corominas. op. cit. 252 Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. La muerte del pibe Oscar, Buenos Aires, s/f (circa, 1926). 253 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
73
La voz asador se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola: en un diccionario bilinge del siglo XVII 254, en dos diccionarios monolinges de los siglos XVII y XVIII 255, en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX 256, y en veintinueve diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1770, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. En todas estas publicaciones, las definiciones semnticas enunciadas no coinciden con la significacin dada en los diccionarios de lunfardo. Para el trmino asador, todos los diccionarios coinciden en caracterizarlo, en una primera acepcin, globalmente as: especie de varilla de hierro puntiaguda, en que se clava y se pone al fuego lo que se quiere asar. Pieza o aparato para igual fin. Cabe suponer un uso figurado en el sentido lunfardo de la expresin. En sentido metafrico, el juez o polica sera el asador en que habran de ser arrojados (y simblicamente quemados, achicharrados) los imputados a fin de obtener la tan apetecida y codiciada confesin. Un personaje algo torturador, que atiza a los reos hasta conseguir la revelacin. Asimismo, es conveniente incursionar en las frases coloquiales relativas a ese campo semntico para hallar nuevas correspondencias con su significacin en el lunfardo. En sentido figurado, hallamos frases del tipo poner toda la carne al asador y echar uno las asaduras (equivalente a echar los bofes).
Asador. Fras. Fig. y fam. Poner toda la carne al asador; echar el resto, aventurarlo todo, no andarse en chiquitas, no mirar que hay maana, que hay ms das que longanizas, etc.
John Minsheu. op. cit.. Sebastin de Covarrubias. op. cit. A; Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786. 256 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Adolfo de Castro y Rossi. op. cit; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Aniceto de Pags. op. cit. 1902; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit.
255
254
74
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853. 257
Asador. Poner toda la carne al asador: echar el resto, aventurarlo todo de una vez, jugar el ltimo albur.
Gaspar y Roig, Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I, Madrid, 1853. 258 En sentido metafrico, el juez o polica ducho en obtener confesiones de los imputados es una suerte de asador, en tanto es el lugar en el que los inculpados dicen, expulsan todo lo que saben, sin guardarse nada; en sentido figurado, echan por la boca las entraas, echan los bofes:
Echar el bofe, o los bofes. Significa tambin tener grande asco y nusea, y lo mismo que echar las tripas o las entraas. Lat. Evomere. Pic. Justin. Fol. 200. Qued mui cansada, y no me espanto, porque yo no la ayud nada, ni la ayudra aunque la viera echar los bofes.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua, Madrid, 1726. 259 Vase otras asociaciones por similitud semntica en frases coloquiales como echar uno las asaduras, equivalente a echar los bofes:
Asadura. Echar uno las asaduras. Fr. Fig. y fam. Echar el bofe, o los bofes. - Seora, aqu Una echa las asaduras: No la dejan sosegar Ni un momento, y tambin una T. Rodrguez Rub - Y por queno me crees? - Porque me han dicho Que echas las asaduras Por ser ministro.
257 258
Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A. Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. 259 Real Academia Espaola. op. cit. 1726.
75
J. Feliu y Godina
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos [], Madrid, 1902. 260 Con el mismo sentido aparece en el Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia ed., Madrid, 1899 261; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 262; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta ed., Madrid, Calpe. 1925 263; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927. 264 En el siguiente diccionario de la Real Academia Espaola se incluye el sentido metafrico de estas frases coloquiales, que refuerza la asociacin entre echar las asaduras, echar los bofes, echar el alma, con confesar, es decir, expulsar todo lo que el alma sabe.
Asadura. fr. coloq. echar las asaduras: echar el bofe. bofe. (Voz onomat.).1. m. Pulmn de las reses que se destina a consumo. Usado ms en plural. /echar el ~.1. fr. coloq. echar el alma.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, Espasa-Calpe, 2001. 265 La voz asador aparece registrada en Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras 266, pero con otro sentido.
260 261
Aniceto de Pags. op. cit. 1902. Real Academia Espaola. op. cit. 1899. 262 Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 263 Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 264 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 265 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 266 Academia Argentina de Letras. op. cit 267 Jos Gobello. op. cit. 2005
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Avenegra
m. Procurador, abogado. (Voz despect., originada en que tanto procuradores como abogados solan vestir de negro.)
Oscar Conde, Diccionario etimolgico del lunfardo 268, Buenos Aires, 2004. La expresin ave negra no aparece registrada en Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 269
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Ave negra
Procurador, el que representa en el juicio a cada una de las partes./ 2. Abogado (El ave negra, abogado por lo general, que corre con la defensa de estos sujetos ante la justicia. 270) Porque procuradores y abogados solan vestir de negro.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 271 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos. La expresin ave negra no se constata en los diccionarios de lengua espaola. Tampoco aparece registrada en Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 272 Es posible conjeturar una asociacin de significado por procedimientos metafricos. El profesional del derecho que, en virtud de apoderamiento, ejerce ante juzgados y tribunales la representacin procesal de cada parte, viste de negro y es una persona habladora, enredadora y parlanchina, en tanto tiene que argumentar a favor de su cliente. A este respecto, posee, en un sentido metafrico, los atributos del ave, que canta, clama o vocea. Asimismo, es sentir generalizado que este representante, como el cuervo (ave negra) y dems aves de rapia, puede
268 269
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 270 Francisco de Veyga. Los auxiliares de la delincuencia, Buenos Aires, 1910. 271 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 272 Academia Argentina de Letras. op. cit
77
quedarse con astucia de una parte de lo que no es suyo, sustentndose con parte de aquello que perteneca a su cliente.
B
Baquiano Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada como lunfardo en: Jos Gobello, Blanqueo etimolgico del Lunfardo, Buenos Aires, 2005. En cambio, s registra baqueana: Baqueana
Botella de vino o licor. Esp. baquiano. Tal vez sean originariamente arabismos y no tainismos baqua conocimiento prctico de un pas o una regin, destreza, habilidad BUESA, 65. [Baqueano por baquiano plantea un caso de ultracorreccin].
Jos Gobello, Blanqueo etimolgico del Lunfardo 273, Buenos Aires, 2005. Esta voz no aparece registrada como lunfardo en Diccionario etimolgico del lunfardo, de Oscar Conde. En cambio, s registra baqueana: Baqueana
f. Botella de vino o licor./Seguramente del esp. baqueano o baquiano, gua para poder transitar los caminos, trochas y atajos.
Oscar Conde, Diccionario etimolgico del lunfardo 274, Buenos Aires, 2004. La voz baquiano no aparece registrada en Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 275
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Baquiano
Conocedor de caminos, que sirve de gua. Es americ. de origen antillano. (Las formas baqueano, vaqueno y vaquiano, que se encuentran con gran frecuencia, representan casos de ultracorreccin o de etimologa popular). (El baqueano es un gaucho grave y reservado,
273 274
Jos Gobello. op. cit. 2005 Oscar Conde. op. cit. 275 Joan Corominas. op. cit.
78
que conoce palmos, veinte mil leguas cuadradas de llanuras, bosques y montaas. 276) 2. Experimentado, experto, prctico (Cuando era gaucho vaquiano, aunque el potro se boliase, no haba uno que no parase con el cabestro en la mano. 277).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 278 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos. La voz baquiano se registra en algunos diccionarios de la lengua espaola: en siete diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en diecisis diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI, desde la dcimatercia edicin (1899), hasta la vigsima segunda edicin (2001). Todos estos ejemplares exponen definiciones semnticas que coinciden con las dadas en los diccionarios de lunfardo. Obsrvense las descripciones enunciadas en los diccionarios generales de los siglos XIX y XX, los que coinciden en caracterizar el vocablo como americanismo:
Baquiano. m. y adj. ant. p. Amr. Baqueano.
Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846. 279
Baquiano. adj. ant. prov. Amrica. Baqueano.
Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I, Madrid, 1853. 280
Baquiano, na. m. Amr. 1. Persona que conoce el pas palmos y sirve de gua en los caminos los viajeros y aun los ejrcitos. Que como tan baquiano en la tierra todo lo conoca. (Mat. Alem.)/ 2. fig. Diestro, experimentado. Se conoce que el tigre est bien comido y baquiano. (Isaac). [].
Francisco Sicardi. Libro extrao, Barcelona, s/f. Jorge Ass. El Buenos Aires de Oberdn Rocamora, Buenos Aires, Losada, 1981. 278 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 279 Vicente Salv. op. cit. 1846. 280 Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A.
79
Baquiano, na. adj. Amr. Persona que conoce el pas palmos y sirve de gua.
Miguel de Toro y Gmez. Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana, Pars-Madrid, 1901. 282
Baquiano, na. adj. Prctico de los caminos, trochas y atajos. Apl. pers., . t. c. s./ m. Gua para poder transitar por aqullos. Eran los baquianos hombres que formaban la vanguardia de nuestros ejrcitos en todas nuestras expediciones Amrica. R. Beltrn y Rzpide
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos [], Madrid, 1902. 283
Baquiano, na. (de baqua). adj. Prctico de los caminos, trochas y atajos./ m. Gua para transitar por ellos.
Jos Alemany y Bolufer. Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, 1917 284; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispanoamericano, Madrid, 1918. 285 Desde la dcimatercia edicin (1899), diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI reproducen anlogas definiciones:
Baquiano, na. (Del b. lat. vacanus, habituado, prctico.) adj. Prctico de los caminos, trochas y atajos. Apl. pers., . t. c. s./ m. Gua para poder transitar por ellos.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia edicin, Madrid, 1899 286; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta edicin, Madrid, 1914. 287
Baquiano, na. (De baqua).1. adj. Experto, cursado./ 2. adj. Prctico de los caminos, trochas y atajos. Apl. a pers., u. t. c. s./ 3. m. Gua para poder transitar por ellos.
281 282
Elas Zerolo. op. cit. Miguel de Toro y Gmez. op. cit. 283 Aniceto de Pags. op. cit. 1902. 284 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 285 Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 286 Real Academia Espaola. op. cit. 1899. 287 Real Academia Espaola. op. cit. 1914.
80
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta edicin, 1925 288; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 289; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1936 290; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 291; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 292; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950 293; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin, Madrid, 1956 294; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 295; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Madrid, 1983 296; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 297; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989 298; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992 299; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, Espasa-Calpe, 2001. 300 El Diccionario histrico de la Lengua Espaola del ao 1936 es prdigo en incluir ejemplos literarios para ilustrar las descripciones formuladas:
Baquiano, na. (De baqua). adj. Prctico en los terrenos y caminos de un pas, dicho especialmente de los soldados veteranos que en la conquista de las Indias iban de guas de las expediciones. Apl. a pers., u. t. c. s.\ Mand luego a los hombres que ivan con l, que eran vaquianos y antiguos en la tierra, que fuessen a los pueblos comarcanos a buscar de comer. Gutirrez Santa Clara, Hist. de las guerras civiles del Per, ed. 1904. t. 1. p. 99.\ Con ella [la prudencia] tomar consejo de sus soldados ms baquianos o prcticos. Vargas
288 289
Real Academia Espaola. op. cit. 1925. Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 290 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 291 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 292 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 293 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 294 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 295 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 296 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 297 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 298 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 299 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 300 Real Academia Espaola. op. cit. 2001.
81
Machuca, Milicia y descrip. de las Indias, lib. 1, ed. 1599, p. 22.\ Y har la gente necesario con cuidado, y, si fuese posible, sea toda diestra y baquiana, porque ser de grande inconveniente llevar gente chapetona. Idem, lib. 2, ed. 1599, p. 32.\ Al baquiano han debido su salvacin, despus de una derrota, muchos de esos caudillos revolucionarios, que por sesenta aos han fatigado la tierra de los incas y cuyos bros y tenacidad brillaron por su ausencia tan pronto como nos lo hubimos con el implacable enemigo extrangero. Arona. Peruan., s. v. Baquiano.\ Baquiano es la pronunciacin comn en Bogot, conforme con el uso antiguo americano, mientras que baqueano produce la misma impresin que Peano. Cuervo, Apunt. 841, p. 195.
Real Academia Espaola. Diccionario histrico de la Lengua Espaola. Tomo II. B-Sevilla, Madrid, 1936. 301 Es preciso sealar que un diccionario monolinge del siglo XVIII, el de Terreros y Pando del ao 1786, inaugura la voz baqueano, con equivalente descripcin semntica:
Baqueano, cursado, intelijente en alguna cosa. Lat. Peritus. F. L. tit. XLIV. Esta voz, en Castilla, est hoy sin uso./ Baqueanos, llaman en la America aquellas personas que se toman para dirijir los caminantes, porque estn prcticos en los caminos, V. Prctico.
Esteban de Terreros y Pando. Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana []. Tomo primero (1767), Madrid, 1786. 302 Asimismo, ocho diccionarios generales de los siglos XIX y XX insertan, en alternancia con baquiano, la expresin baqueano, con similares formulaciones:
Baqueano. m. p. Amr. Prctico de los caminos, trochas y atajos, y que sirve de gua para transitarlos./ -na. adj. mt. p. Amr. Diestro, experimentado.
Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846. 303
Baqueano, inus. Perito, versado en el negocio de que se trata./ En Amrica se entiende por prctico, conocedor de un terreno de los caminos que lo atraviesan.
301 302
Real Academia Espaola. op. cit. 1936. C. Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786. 303 Vicente Salv. op. cit. 1846.
82
Ramn Joaqun Domnguez. Suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, 5 edicin, Madrid-Pars, 1853 304; Ramn Joaqun Domnguez. Nuevo suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid, 1869 305.
Baqueano. s. m. prov. Amrica: prctico, conocedor de un terreno y de los caminos y atajos que lo atraviesan. ant.: perito, versado en el negocio de que se trata.
Gaspar y Roig, Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I, Madrid, 1853. 306
Baqueano. m. Corrupcin de Baquiano.
Miguel de Toro y Gmez. Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana, Pars-Madrid, 1901. 308
Baqueano, na. adj. En la Repblica Argentina y en el Per, baquiano. . t. c. s./ Aplcase tambin al que es hbil y diestro en las cosas peculiares a los usos y costumbres del pas y en las operaciones propias de las industrias nativas. . t. c. s.
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispanoamericano, Madrid, 1918. 310 Idntico estado de cosas puede constatarse en catorce diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XX y XXI, desde la dcimocuarta edicin (1914), hasta la vigsima segunda edicin (2001):
Baqueano, na. adj. Baquiano.
304 305
Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. B. Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869. 306 Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. 307 Elas Zerolo. op. cit. 308 Miguel de Toro y Gmez. op. cit. 309 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 310 Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit.
83
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta edicin, Madrid, 1914 311; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta edicin, 1925 312; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 313; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1936 314; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 315; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 316; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950 317; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin, Madrid, 1956 318; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 319; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Madrid, 1983 320; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 321; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989 322; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992 323; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, Espasa-Calpe, 2001. 324 Nuevamente, el Diccionario histrico de la Lengua Espaola del ao 1936 multiplica los ejemplos literarios para ilustrar sus definiciones semnticas:
Baqueano, na. adj. Baquiano.\ Sin duda que debe estar primerizo en tabaco, o ser muy baqueano del vino. Fernndez de la Rivera, Los antojos de mejor vista, ed. 1871, p. 18.\ Toda policanecesita contener en su seno dos o tres bandidos, como ajentes secretos,
311 312
Real Academia Espaola. op. cit. 1914. Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 313 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 314 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 315 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 316 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 317 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 318 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 319 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 320 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 321 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 322 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 323 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 324 Real Academia Espaola. op. cit. 2001.
84
baqueanos i conocedores de las guaridas de los facinerosos. Barros Grez, Hurfano, p. 103.\ Baqueano, dcese del que conoce prcticamente la campaa o una regin cualquiera: pasos de ros y arroyos, picadas de montes, atajos, pastos, aguadas y dems circunstancias, mediante las cuales pueda hacerse con la brevedad posible y sin peligro ni penurias excusables una larga travesa. Granada, Voc. Riopl., s. v. Baqueano.\ Esa noche no pude salir, porque no era baqueano, y me perd varias veces, y me costaba mucho caminar, porque me dolan los balazos. Lucio Mansilla, Una excursin a los indios Ranqueles, cap. 6.
Real Academia Espaola. Diccionario histrico de la Lengua Espaola. Tomo II. B-Sevilla, Madrid, 1936. 325 La voz baquiano no aparece registrada en Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 326 El tango lunfardo Enfund la Mandolina (1930), con letra de Jos Mara Zubira Mansilla (1894-1959) y msica de Francisco Nicols Pracnico (18981971), registra esta voz en los siguientes versos:
Ni te miran las mujeres y si alguna te da labia es papedirte un consejo de baquiano en el amor
Real Academia Espaola. op. cit. 1936. C. Academia Argentina de Letras. op. cit. 327 Carlos de la Pa. La crencha engrasada, Buenos Aires, Ed. Trazo, 1928, 1 edicin. (Contamos con una copia de esta obra, cuyas pginas no se encuentran numeradas). 328 Jos Gobello. op. cit. 2005
85
m. Sacerdote catlico. (Del ital. beccamorto: sepulturero, en alusin a las visitas que los sacerdotes hacen a los moribundos para suministrarles la extremauncin; es fuertemente despect.)
Oscar Conde, Diccionario etimolgico del lunfardo 329, Buenos Aires, 2004. La voz becamorto no aparece registrada en Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 330
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Becamorto
Se aplica despectivamente al sacerdote porque acude a asistir a los moribundos (All viene el cuervo, el becamorto deca Braseritas cuando lo vea llegar. 331) Del ital. beccamorto, sepulturero.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 332 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos El trmino becamorto no aparece en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco se verifica en el Diccionario del habla de los argentinos 333, de la Academia Argentina de Letras
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 331 Beatriz Guido. Quin le teme a mis temas?, Buenos Aires, Fraterna, 1977. 332 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 333 Academia Argentina de Letras. op. cit. 334 Jos Gobello. op. cit. 2005.
86
Oscar Conde, Diccionario etimolgico del lunfardo 335, Buenos Aires, 2004. La voz boga aparece registrada en Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas 336, pero no como la forma afertica y apocopada del esp. abogado.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Boga
Abogado (Al boga Petrocelli no lo puede ni ver. 337) Apcope de abogado.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 338 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos El trmino boga no aparece en ningn diccionario de la lengua espaola. Jos Gobello sostiene que el proceso formativo del lxico lunfardo es semejante al de cualquier otra lengua. Hay una pereza ancestral la inertia dulcedo de Tcito, sin duda- que abrevia las palabras, las apocopa, las contrae. 339 En este caso particular, cabe suponer que esta tendencia a abreviar palabras se verifica en la expresin boga, una transformacin ldica de abogado por metaplasmo o figura de diccin consistente en la supresin de algn sonido. Se conjuga la figura retrica del apcope (supresin de algn sonido al fin de un vocablo) con el afresis (supresin de algn sonido al principio de un vocablo). El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, reconoce esta voz:
Boga com. coloq. despect. Abogado.
335 336
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 337 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. Tangueces y lunfardismos en el rock argentino, Buenos Aires, Corregidor, 2001. 338 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 339 Jos Gobello. op. cit. 1953. p. 43.
87
Ol, 27.10.2003: Y hasta le ofreci sus servicios de boga al mismsimo Carlitos Tves. Gobello, 1991, p. 37; Rodrguez, 1991, p. 50; Conde, 1998, p. 48. 2. adj. coloq. Perteneciente o relativo a los abogados. UCEMA: Internacionalmente: qu leyes elegimos aplicarnos (Legislacin aplicable en idioma boga).
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 340
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 342, Buenos Aires, 2004. Bombero, ra
adj. Dicho de un rbitro, especialmente de ftbol, sospechoso de parcialidad. (V. bombear.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 343, Buenos Aires, 2004.
Las voces bombear y bombero no aparecen registradas en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 344
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Bombear
Espiar (Tal vez me hubieran bombito y me venan a buscar. 345) Del port. pombear, espiar. 2. Fornicar el varn. Bombero, espa. v. Bombo.
340 341
Academia Argentina de Letras. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 342 Oscar Conde. op. cit. 343 Oscar Conde. op. cit. 344 Joan Corominas. op. cit.
88
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 346 Bombero
v. Bombear.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 347 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz bombear se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola. Con definiciones semnticas extraas a las dadas en los diccionarios de lunfardo, esta expresin se constata en dos diccionarios monolinges del siglo XVIII 348, en cinco diccionarios generales de los siglos XIX y XX 349, y en veintisiete diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1726, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Con descripciones semnticas que coinciden con la significacin lunfarda, el vocablo bombear se verifica en seis diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en cuatro diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XX. Cabe aclarar que estas definiciones coexisten, en la mayora de los casos, con otras acepciones ms tradicionales del trmino. Obsrvese cmo en diccionarios generales de los siglos XIX y XX y en diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XX, especificada como americanismo: la acepcin correspondiente a la significacin en el lunfardo (espiar) est siempre
345 346
Jorge Ass. op. cit. 1981. p. 44. Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 347 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 348 Juan Francisco Ayala Manrique. op. cit. Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786. 349 M. Nez De Taboada. op. cit.; Adolfo de Castro y Rossi. op. cit; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Miguel de Toro y Gmez. op. cit. Aniceto de Pags. op. cit. 1902.
89
Bombear. a. Arrojar o echar bombas./ [p. Am. M. Espiar/ met. Fam. p. Am. M. Estafar, sacar algo con artificio y maa.]
Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846. 350
Bombear. v. a. prov. Amrica Meridional: espiar /met. fam.: estafar, sacar algo con engao, artificio y maa./ Mil.: arrojar o echar bombas sobre alguna parte.
Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I, Madrid, 1853. 351 En este caso, la significacin espar aparece como la primera acepcin del trmino bombear.
Bombear. v. a. (am). Espiar./ Fig. y fam. Sacar algo con maa o artificio/ Estafar.
Ramn Joaqun Domnguez. Nuevo suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid, 1869. 352 En este diccionario de 1869, el vocablo bombear se registra con la significacin de espiar como primera acepcin.
Bombear. [] 3. Amer. Espiar./ 4. Fig. Sacar algo con maa o artificio/ Estafar. []
Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, 1895. 353 Advirtase que a partir del siglo XX, la mayora de los diccionarios que presentan la significacin espiar para la voz bombear, declaran tal acepcin como un fenmeno lingstico propio de la Repblica Argentina:
Bombear. [] Amer. En la Repblica Argentina, explorar el campo enemigo. / Amer. Seguir los pasos de una expedicin observando sus movimientos./ Amer. Observar cautelosamente a alguno. [].
350 351
Vicente Salv. op. cit. 1846. Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. 352 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869. 353 Elas Zerolo. op. cit. 354 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A.
90
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispano-americano, Madrid, 1918. 355 El Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, en sus ediciones de los aos 1927, 1950, 1983 y 1989, especifican tambin el trmino como argentinismo:
Bombear [] Argent. Explorar el capo enemigo. / Argent, Espiar, observar cautelosamente. [].
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927. 356
Bombear. [] Argent. Espiar, observar cautelosamente. []
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950. 357
Bombear. [] Argent. Explorar el campo enemigo. / Argent. Espiar, observar cautelosamente. []
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1983 358; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1989. 359 La voz bombero se registra en algunos diccionarios de la lengua espaola. Con descripciones semnticas extraas a la significacin lunfarda, esta expresin se constata en cinco diccionarios generales de los siglos XIX y XX 360, y en quince diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI, desde la novena edicin (1843), hasta la vigsima segunda edicin (2001).
355
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 357 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 358 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 359 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 360 Adolfo de Castro y Rossi. op. cit; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Aniceto de Pags. op. cit. 1902; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit.
356
91
Con definiciones semnticas que coinciden con las formuladas en los diccionarios de lunfardo, la palabra bombero se verifica en cinco diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en cuatro diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XX. Obsrvese cmo en diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XX, la acepcin correspondiente a la significacin en el lunfardo est siempre especificada como americanismo. Cabe aclarar que estos sentidos coexisten, en la mayora de los casos, con otras acepciones ms antiguas del vocablo:
Bombero. m. El que maneja la bomba hidrulica en los incendios y otros usos.[p. Am. M. Espa, espin].
Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846. 361
Bombero. adj. s.: el que maneja la bomba hidrulica en los incendios y en otros varios casos./ prov. Amrica Meridional: espa.
Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I, Madrid, 1853. 362
Bombero. s. m. (am.) Espa, espin.
Ramn Joaqun Domnguez. Nuevo suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid, 1869. 363
Bombero. [] 3. Amer. Espa.
Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, 1895. 364 Advirtase que a partir del siglo XX, la mayora de los diccionarios que presentan la significacin espa para la voz bombero, declaran tal acepcin como un fenmeno lingstico propio de la Repblica Argentina:
361 362
Vicente Salv. op. cit. 1846. Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. 363 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869. 364 Elas Zerolo. op. cit.
92
Bombero. Amer. En la Repblica Argentina, explorador del campo enemigo./ Amer. Espa que va siguiendo los pasos y observando los movimientos de una expedicin.
Jos Alemany y Bolufer. Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, 1917. 365 Las ediciones de los aos 1927, 1950, 1983 y 1989 del Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola tambin especifican que la voz es un argentinismo:
Bombero. [] Argent. Explorador, espa.
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927. 366
Bombero. [] Argent. Explorador, espa.
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950. 367
Bombero. [] Argent. Explorador, espa.
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1983 368; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1989. 369 Cabe sealar que las voces bombear y bombero con el significado de espiar/espa, respectivamente, no se incluyen en diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII y XIX; slo se registran espordicamente en los del siglo XX, y estn ausentes a partir del ao 1989. El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, reconoce las voces bombear y bombero: Bombear
(Del port. pombeiro). Tr. Vigilar a la distancia. Senz, J. P. (H). Baguales, 1942, 76: l no vena de Santa Rosa, no, pero era lo mismo, porque haba bombeado de cerca de la partida unitaria.
365 366
Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 367 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 368 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 369 Real Academia Espaola. op. cit. 1989.
93
Garzn, 1910, p. 66; Segovia, 1911, pp. 110, 163; Avellaneda, 1927, p. 279; Saubidet, 1943, p. 52; Vidal de Battini, 1949, p. 154; Sol, 1950, p. 59; Granada, 1957, t.1.p.112; Cceres Freyre, 1961, p. 46; Vitor, 1963, p. 147; Fidalgo, 1965; p. 28; BAAL, 1973, n 147148, p. 193; Rojas, 1976, t.1.p. 168; Santilln, 1976, p. 49; Coluccio, 1979, p. 35; Catinelli, 1985, p. 47; Gobello, 1991, p. 39; Rodrguez, 1991, p. 52; Haensch, 1993, p. 94; Haensch, 2000, p. 98; DiHA, 2003, p. 141; Barcia (Peralta, 1899), 2004, p. 278; Barcia (Academia Argentina de Ciencias, Letras y Artes, 1875-79), 2006, p. 145.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 370 Bombero
m. desus. Persona que en una accin militar sala de avanzada para reconocer el terreno y espiar al enemigo. Aroz de Lamadrid, G. Memorias [1895] IV, 1944, 19: [] cerciorado por mis bomberos [de] que el enemigo estaba all mand adelantar al mayor graduado don Crisstomo lvarez con los cuarenta zacadores de que se compona mi escolta. Garzn, 1910, p. 66; Segovia, 1911, pp. 110, 163; Tiscornia, 1925, p. 386; Avellaneda, 1927, p. 280; Saubidet, 1943, p. 53; Vidal de Battini, 1949, p. 263; Granada, 1957, t.1.p.113; BAAL, 1973, n 147-148, p. 193; Santilln, 1976, p. 49; Coluccio, 1979, p. 35; Gobello, 1991, p. 39; Rodrguez, 1991, p. 52; DiHA, 2003, p. 141; Barcia (Peralta, 1899), 2004, p. 278; Musa, 2005, t.1.p. 248; Barcia (Academia Argentina de Ciencias, Letras y Artes, 1875-79), 2006, p. 145.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 371
370 371
Academia Argentina de Letras. op. cit Academia Argentina de Letras. op. cit 372 Jos Gobello. op. cit. 2005.
94
Oscar Conde, Diccionario etimolgico del lunfardo 373, Buenos Aires, 2004. La voz botn aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas, pero con otro contenido. 374
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Botn
Agente policial. (Nez.- Muy buen da, Angelina. Muy buen da, botn. 375; En el colegio fui botn y abanderado. 376) Del cast. botn, pieza pequea que se coloca en el vestido para abrocharlo o como adorno. [Es acepcin surgida durante la Revolucin de 1890, cuando los insurrectos disparaban sus armas desde los cantones, haciendo puntera sobre los botones de los uniformes policiales. Se dijo entonces tirar a los botones, de donde este sustantivo comenz a nombrar a los vigilantes. 2. En el habla de los delincuentes, delator. Botonear, delatar (Pas que lo botonearon y lo sirvieron de entrada. 377)
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 378
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz botn se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola: en quince diccionarios bilinges de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII 379, en
373 374
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 375 Enrique Garca Velloso. Gabino el Mayoral (1898). En El sainete criollo, seleccin de Tulio Carella, Buenos Aires, Hachette, 1957. Cuadro 3. 376 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2001. 377 Julin Centeya (Amleto Vergiati). La musa del barro, Buenos Aires, 1969. p. 49. 378 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 379 Antonio de Nebrija. op. cit. 1495; Fray Pedro de Alcal. op. cit; Antonio de Nebrija. op. cit. 1516; Cristbal de las Casas. op. cit. ; Richard Percival. op. cit.; Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; John Minsheu. op. cit.; Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Baltasar Henrquez. op. cit; Francisco Sobrino. op. cit;
95
cuatro diccionarios monolinges de los siglos XVII y XVIII 380, en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX 381, y en veintinueve diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX y XX, desde la edicin del ao 1726, hasta la vigsima primera edicin, ao 1992. Con una definicin semntica equiparable a las dadas en los diccionarios de lunfardo, la expresin botn slo aparece registrada en la vigsima segunda edicin (2001) del diccionario de la Real Academia Espaola. junto a formulaciones ms antiguas y tradicionales del vocablo:
Botn. [] 13. m. coloq. Arg. Miembro del cuerpo de Polica.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 382 El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, incluye este vocablo: Botn, na
adj. coloq. Delator, sopln. Capital, 05.11.2006: Me grit botona, alcahueta, ortiva y que estaba preso por mi culpa. Gobello, 1991, p. 40; Haensch, 1993, p. 98; RHA, 1997, p. 36; Conde, 1998, p. 54; Teruggi, 1998, p. 55; Haensch, 2000, p. 102; DiHA, 2003, p. 144. 2. m. coloq. Agente de polica. Conti, H. Gente, 1971, p. 103: Yo s que entre ustedes hay muchos que esperan el da, que quisieran sacudirle un puntapi a a vieja o al jefe o al primer botn que se les cruce en el camino.
John Stevens. op. cit.; Raphael Bluteau. op. cit. 380 Sebastin de Covarrubias. op. cit. A; Francisco del Rosal. op. cit.; Juan Francisco Ayala Manrique. op. cit.; Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786. 381 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Adolfo de Castro y Rossi. op. cit; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Aniceto de Pags. op. cit. 1902; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 382 Real Academia Espaola. op. cit. 2001.
96
Segovia, 1911, p. 164; Casullo, 1976, p. 44; Aguilar, 1986, p. 17; Gobello, 1991, p. 40; Rodrguez, 1991, p. 53; Haensch, 1993, p. 98; RHA, 1997, p. 36; Conde, 1998, p. 54; Teruggi, 1998, p. 55; Haensch, 2000, p. 102; DiHA, 2003, p. 145.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 383 El lunfardo no se agota en los prstamos. Muchos trminos castellanos fueron sometidos a cualquiera de los procedimientos retricos. En este caso particular, es claro que debe hablarse de un procedimiento metonmico, por el cual el vocablo castellano botn (pieza pequea que se coloca en el vestido -en este caso, el uniforme policial- para abrocharlo o como adorno) pas a significar agente policial. Como bien seala Oscar Conde, esta acepcin pudo haber surgido durante la revolucin de 1890, cuando los insurrectos disparaban sus armas desde los cantones, haciendo puntera sobre los botones de los uniformes policiales. Se dijo, entonces, tirar a los botones, de donde este sustantivo comenz a nombrar a los vigilantes. La literatura lunfarda da testimonio de este vocablo, como en el poema Barrio Once 384, en cuyos versos Carlos de la Pa expresa:
Yo soy aquel que al rango no erraba culadera, que hizo formidables proezas de billarda. Rompedor de faroles con mi vieja gomera, tuve dos enemigos: los botones y el guarda
Y en el poema El ato Cernadas, tambin de Carlos de la Pa, cuyos versos principian as:
Desprovisto de faca por los botones, se intern en la milonga y estaba triste
383 384
Academia Argentina de Letras. op. cit Carlos de la Pa. op. cit.. 385 Armando Del Fabro. De rechifles, balurdos y macanas. Poemas lunfas, Rosario (Santa Fe), Ediciones Cromogrficas S.R.L., 2000. (Esta obra slo contiene un ndice con los ttulos de los poemas que contiene, pero sus pginas no se encuentran numeradas).
97
Y en su poema lunfardo Diez y seis firulos hay en la cortada, la ltima estrofa dice:
Si alguna sofaifa se hiciera madama y se enchabonara con algn botn, entonces habra, tras de los cristales, milongas del treinta, que eran de mi flor.
En un tango de Manuel Romero, El taita del arrabal, se cuenta la historia de un compadre que, del suburbio, asciende vertiginosamente a la vida nocturna y farandulera del Centro. Temido por los hombres, buscado por las mujeres, el protagonista se afrancesa, viste de corbata, se hunde en el vicio y, finalmente, muere violentamente y humillado: su cada resulta tan rpida como su ascenso. Vase la aparicin de la expresin botn en sus versos:
Pobre taita, cuntas noches, Bien dopado de morfina, Atorraba en una esquina Campaneao por un botn
Ms recientemente, en 1995, el tango Villa Urquiza (dedicado al Club Sin Rumbo), con letra y msica de Enrique Cadcamo (1900-1999), principia as:
Un porteo de buen porte para el tango es muy cabrero si le copian algn corte, en el sur, como en el norte, no se salva ni el botn
98
m. y f. Forma apocopada del esp. buscavidas./ 2. f. Ramera. (Del esp. buscavidas, persona diligente en buscar por cualquier medio lcito el modo de vivir.)
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 387, Buenos Aires, 2004.
Buscar
[...] Del espaol viene el cat. buscar buscar. [s. XVII], oc. bousc d., fr. antic.busquer d. [s. XVI], it. buscare procurarse con industria, buscarse cosas desagradables, buscar (el perro) [princ.. s. XVI: Zaccara], sic. orient. vuscari, Basilicata abbuscare, Pulla sept. abbuska, Tarento abbuscare, Irpino abbusc, Ies abbusc, busc, ganar trabajando(Rohlfs, ARom. VII, 458; Gatti, ARom, IV, 211), abruzo revuscec escudriar. Deriv. busca [1251, Calila 28.352; 1 mitad s. XIV, comp.. arriba]. Busco (V. arriba). Buscn [1626]. [] Cpt. Buscapi, -pis. Buscapleitos. Buscarruidos [1605. Lpez de beda, p. 81 (Nougu, BHisp. LXVI)] Buscavida(s). [] Empleado absolutamente, hacer el buscn, ganarse la vida por medios ms o menos ilcitos (Quevedo, Buscn, ed. Castro, pp. 165, 175, 176.) []
Joan Corominas. Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, Madrid, 2006. 388 Vid entrada buscar.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Busca
Buscavidas, persona sin profesin ni oficio que procura tareas y negocios diversos para ganarse la vida (Juan Mondiola es un busca que junt algunos cuentos dndoles la forma de un libro para chapar unos mangos. 389) 2. Individuo que est en continua bsqueda de aventuras amorosas.(Ese robusto boleto de la camaradera y las salidas nocturnas con amiguitos, no corre para m porque yo conozco bien a los buscas de mi tierra. 390) En la primera acepcin es abreviacin de buscavidas; en la segunda, extensin de significado.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 391 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos. La voz busca se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola: en catorce diccionarios bilinges de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII 392, en un
387 388
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 389 [Miguel ngel Bavio Esqui]. Juan Mondiola, Buenos Aires, 1947. A. p. 10. 390 [Miguel ngel Bavio Esqui]. op. cit. A. p. 113. 391 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
99
diccionario monolinge del siglo XVIII 393, en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX 394, y en treinta diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1726, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Todas estas publicaciones enuncian definiciones semnticas extraas a las dadas en los diccionarios de lunfardo. Con el contenido conceptual del lunfardo, el trmino busca no se registra en ningn diccionario de la lengua espaola. No obstante, en un diccionario monolinge del siglo XVIII, en diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI, aparecen el vocablo buscar y sus sintagmas derivados con una significacin equiparable a la dada en el lunfardo. La primera idea de buscar asociada al trabajo aparece en un diccionario monolinge del siglo XVIII, el de Terreros y Pando del ao 1786:
Buscar. [] Buscar la vida. Se toma por trabajar, y tambin por mendigar, V. Fr. Cherchr. Lat. It. Mendicre.
Esteban de Terreros y Pando. Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana []. Tomo primero (1767), Madrid, 1786. 395
Antonio de Nebrija. op. cit. 1495; Fray Pedro de Alcal. op. cit; Cristbal de las Casas. op. cit. ; Richard Percival. op. cit.; Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; John Minsheu. op. cit.; Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Baltasar Henrquez. op. cit; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit.; Raphael Bluteau. op. cit. 393 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786. 394 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Adolfo de Castro y Rossi. op. cit; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Aniceto de Pags. op. cit. 1902; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 395 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786.
392
100
Confrntese esta definicin con la presentada por un diccionario general del siglo XIX, el de Gaspar y Roig del ao 1853:
Buscar. [] Buscar la vida. trabajar y tambin por mendigar.
Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Madrid, 1853. 396 Con un significado que alude a la maa, destreza o pericia para encontrar trabajos, se registra el trmino buscavidas, del que busca podra ser, como bien expresa Oscar Conde, una forma apocopada. En los casos citados a continuacin, obsrvese cmo la segunda acepcin de buscavidas responde a nuestra formulacin:
Buscavidas. [] 2. El muy diligente en proporcionarse por todos los medios lcitos su subsistencia y la de su familia.
Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Sexta edicin. Madrid, Imprenta Nacional, 1822 397; M. Nez De Taboada. Diccionario de la lengua castellana, para cuya composicin se han consultado los mejores vocabularios de esta lengua y el de la Real Academia Espaola [], Pars, 1825 398; Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Madrid, 1853 399; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Undcima edicin, Madrid, 1869 400; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Duodcima ed., Madrid, 1884 401; Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, 1895 402; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia edicin, Madrid, 1899 403; Alemany y Bolufer, Jos. Diccionario de la Lengua Espaola,
396 397
Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. Real Academia Espaola. op. cit. 1822. 398 M. Nez De Taboada. op. cit. 399 Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. 400 Real Academia Espaola. op. cit. 1869. 401 Real Academia Espaola. op. cit. 1884. 402 Elas Zerolo. op. cit. 403 Real Academia Espaola. op. cit. 1899.
101
Barcelona, 1917 404; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta edicin, 1925 405; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 406; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1936 407; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 408; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 409; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950 410; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin, Madrid, 1956 411; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 412; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Madrid, 1983 413; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989 414; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 415 Con la ligera variante de la introduccin de las voces latinas correspondientes, otros diccionarios especifican:
Buscavidas. [] El muy diligente en proporcionarse por todos los medios lcitos su subsistencia y la de su familia. Sollicitus, diligens, victs quaerendi studiosissimus.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Sptima edicin, Madrid, 1832 416; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Octava edicin, Madrid, 1837 417; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua
404 405
Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 406 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 407 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 408 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 409 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 410 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 411 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 412 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 413 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 414 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 415 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 416 Real Academia Espaola. op. cit. 1832 417 Real Academia Espaola. op. cit. 1837.
102
castellana por la Real Academia Espaola. Novena edicin, Madrid, 1843 418; Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846 419; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima edicin, Madrid, 1852. 420 La misma definicin, ahora ilustrada con un ejemplo de la literatura castellana, es formulada por el diccionario general de Aniceto de Pags (1902):
Buscavidas. [] fig. y fam. Persona muy diligente en proporcionarse por todos los medios lcitos su subsistencia y la de su familia. ste ltimo es peor y ms ruin que el ms interesado buscavidas de los polticos activos. Juan Valera
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos [], Madrid, 1902. 421 Seguidamente, se transcriben otras parfrasis de esta definicin:
Buscavidas. [] s. m. y f. La persona diligente en proporcionarse honradamente los medios para el sustento suyo o el de su familia.
Adolfo de Castro y Rossi, Biblioteca Universal. Gran Diccionario de la Lengua Espaola. Tomo I, Madrid, 1852. 422
Buscavidas. [] El sujeto solcito en procurarse los medios de subsistencia para s y su familia.
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853. 423
Buscavidas. [] Que es muy diligente en proporcionarse la subsistencia por medios honrosos, segn el concepto social admitido.
418 419
Real Academia Espaola. op. cit. 1843. Vicente Salv. op. cit. 1846. 420 Real Academia Espaola. op. cit. 1852. 421 Aniceto de Pags. op. cit. 1902. 422 Adolfo de Castro y Rossi. op. cit. 423 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A.
103
Manuel, Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispanoamericano, Madrid, 1918. 424
Buscar. [[ Buscavidas. (De buscar y vida) 2. fig. y fam. Persona diligente en buscarse por cualquier medio lcito el modo de vivir.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta edicin, Madrid, 1914 425; Real Academia Espaola. Diccionario histrico de la Lengua Espaola, Madrid, 1936 426; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 427; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 428 Asimismo, tambin el trmino lunfardo busca podra derivar de algunas formas pronominalizadas del verbo buscar:
Buscar. [] Buscrsela. fam. Ingeniarse para hallar medios de subsistencia.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Duodcima edicin, Madrid, 1884 429. Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, 1895 430; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia edicin, Madrid, 1899 431; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 432; Jos Alemany y Bolufer. Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, 1917 433; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta edicin, Madrid, 1925 434; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 435; Real Academia Espaola. Diccionario histrico de la Lengua
424
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 426 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. C. 427 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 428 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 429 Real Academia Espaola. op. cit. 1884. 430 Elas Zerolo. op. cit. 431 Real Academia Espaola. op. cit. 1899. 432 Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 433 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 434 Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 435 Real Academia Espaola. op. cit. 1927.
425
104
Espaola, Madrid, 1936 436; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1936 437; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 438; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 439; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950 440; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin, Madrid, 1956 441; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 442; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Madrid, 1983 443; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 444; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989 445; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 446
Buscar. [] Buscrsela. fam. Ingeniarse para hallar medios de subsistencia. El que lo gana, lo jama; A buscrselas, hijo mo. Espronceda
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos [], Madrid, 1902 447. Esta publicacin ilustra con ejemplos literarios.
Buscar. [] Buscrsela. 1. fr. coloq. Ingeniarse para hallar los medios de subsistencia.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 448
436 437
Real Academia Espaola. op. cit. 1936. C Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 438 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 439 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 440 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 441 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 442 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 443 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 444 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 445 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 446 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 447 Aniceto de Pags. op. cit. 1902. 448 Real Academia Espaola. op. cit. 2001.
105
Se ha podido corroborar que el trmino busca, con la idea de la diligencia y habilidad para conseguir trabajo, tiene antecedentes en numerosos diccionarios de la lengua espaola. Asimismo, el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, expresa: Busca
(Apc.)com. coloq. Buscavidas. Bavio Esqui, M. Mondiola, 1954, 10: Habra que decir, lisa y yanamente, que el seor Juan Mondiola es un busca que junt algunos cuentos dndoles la forma de un libro para chapar unos mangos que le estn haciendo mucha falta. Pgina/12, 23.12.2001: Un morochito que hasta hace no mucho era un busca de la calle est a punto de hacer dos Luna Park, tiene un representante para el interior y otro para Capital, club de fans, y vendi 120 mil discos en unos meses? Senz, J. P. (H). Baguales, 1942, 76: l no vena de Santa Rosa, no, pero era lo mismo, porque haba bombeado de cerca de la partida unitaria. Rojas, 1976, t.1.p. 73; Coluccio, 1979, p. 37; vila, Catinelli, 1991, p. 91; Gobello, 1991, p. 43; Haensch, 1993, p. 105; Gatica de Montiveros, 1995, p. 56; Conde, 1998, p. 59; Teruggi, 1998, p. 58; Haensch, 2000, p. 109; Musa, 2005, t.1.p 265.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 449 En tangos lunfardos se puede constatar la presencia de este vocablo, como en la composicin Pa que sepan como soy (1951), con letra de Norberto Arolidi (1931-1976) y msica de Emilio Gonzlez. Julio Sosa dej una versin muy valiosa con la orquesta Francini-Pontier. Entre sus versos, se lee:
S muy bien que entre los buscas hay algunos que me chivan y me quieren dar la cana por envidia o por rencor, pero para m no hay contra, les dejo tragar saliva, son borrados que no corren, son bagayos de ocasin
C
Cacerola Definiciones etimolgicas
449
106
Esta voz no aparece registrada en: Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 450, Buenos Aires, 2005. Oscar Conde, en Diccionario etimolgico del lunfardo 451, Buenos Aires, 2004, incluye el vocablo, pero con otra significacin (vagina grande). La voz cacerola no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 452
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Cacerola
Agente policial [Por alusin al casco ingls que usaban]. 2. Crcel. (Que no acabemos en la cacerola. 453).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 454
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz cacerola se constata en mltiples diccionarios de la lengua espaola: en un diccionario monolinge del siglo XVIII 455, en nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX 456, y en veinticuatro diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI, desde la quinta edicin (1817), hasta la
450 451
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 452 Joan Corominas. op. cit. 453 Juan Manuel Pintos. Recreo y canchas de bochas, en La Escena, Buenos Aires, 26 de Setiembre de 1921. p. 627. 454 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 455 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786. 456 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Adolfo de Castro y Rossi. op. cit; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Aniceto de Pags. op. cit. 1904. 0-11; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit.
107
vigsima segunda edicin (2001). Ninguno de estos ejemplares enuncia definiciones semnticas equiparables a las dadas en los diccionarios de lunfardo. La voz cacerola no aparece registrada en Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 457 El origen del uso lunfardo puede estar fundado en un procedimiento metonmico, por el cual se identifica al agente policial con el casco ingls que antiguamente usaban.
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 459, Buenos Aires, 2004. La voz cadenero no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 460
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo
457 458
Academia Argentina de Letras. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 459 Oscar Conde. op. cit. 460 Joan Corominas. op. cit.
108
Cadenero
Caballera que va atada al vehculo, cuya funcin consiste en tirar cuando el camino ofrece alguna dificultad. (Los remos enflaquecidos de los cadeneros. 461) 2. El que presta proteccin y ayuda (Si yo juera como Gonzlez no me hubiesen faltado protecciones ni cadeneros. 462) 3. El que tiene ascendiente sobre el resto y hace que lo sigan (Fue tu voz de tabaco, cadenera, la que enred una nocle el alma ma. 463) 4. En la jerga de los msicos de tango se dice del ejecutante, principalmente si es bandoneonista, que lleva el ritmo de la ejecucin. 5. En la jerga de los proxenetas, el proxeneta mismo por asociacin con tirar el carro. v. Tirar el carro.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 464 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz cadenero se registra en algunos diccionarios de la lengua espaola: en tres diccionarios generales de los siglos XIX y XX 465, y en diez diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XX y XXI, desde el Diccionario histrico de la lengua espaola del ao 1936, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Ninguna de las definiciones semnticas formuladas por estos ejemplares coincide con las dadas en los diccionarios de lunfardo. Con el contenido conceptual msico que en una orquesta lleva el ritmo de la ejecucin, este vocablo no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola. Es posible conjeturar que este sentido lunfardo puede estar fundado en un procedimiento metafrico, en tanto el que lleva el ritmo de la ejecucin es el que tira del carro. Asimismo, cabe suponer que el sentido lunfardesco proxeneta, rufin est basado en un uso figurado del vocablo. En un sentido metafrico, el proxeneta es el carcelero, que encadena a las prostitutas por obligacin y compromiso. Se alude, metafricamente, a la condicin de presidiarias de las
461 462
Arturo Cerretani. Mara Donadei, Buenos Aires, Kraft, 1956. p. 28. Jos S. lvarez. Cuentos de Fray Mocho, Buenos Aires, Biblioteca de Caras y Caretas, 1906. p. 20. 463 Julin Centeya [Amleto Vergiati]. La musa mistonga, Buenos Aires, Freeland, 1964. p. 40. 464 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 465 Elas Zerolo. op. cit; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit.
109
prostitutas, como si, oprimidas y mortificadas por una pena aflictiva, cumplieran condena. Tambin, como bien seala Oscar Conde, la expresin cadenero, como proxeneta, puede haber surgido por asociacin con la expresin tirar del carro (explotar a una o a varias prostitutas). Cabe sealar que la voz cadenero aparece registrada en Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, pero slo con la siguiente acepcin: Cadenero
m. rur. Caballo de tiro, que se coloca fuera de las barras del carruaje. Castro, M. Buenos Aires, 1949, 26: Esto explica que el mximo orgullo de un carrero fuera el poder prescindir de la cuarta; pero para que eso resultara factible, haba que contar con un varero o un cadenero de fuerzas extraordinarias. Garzn, 1910, p. 80; Segovia, 1911, pp. 110, 166; Saubidet, 1943, p. 68; Vidal de Battini, 1949, p. 270; Cceres Freyre, 1961, p. 50; Villafuerte, 1961, t.1.p. 136; Santilln, 1976, p. 61; Barcia, 1978, p. 49; Coluccio, 1979, p. 39; Aguilar, 1986, p. 19; Gobello, 1991, p. 48; Rodrguez, 1991, p. 59; Haensch, 1993, p. 113; Gatica de Montiveros, 1995, p. 59; Conde, 1998, p. 65; Teruggi, 1998, p. 62; Haensch, 2000, p. 117; DiHA, 2003, p. 158.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 466 Poemas lunfardos de Armando Del Fabro registran este vocablo con el sentido proxeneta, rufin. En su soneto Cara y seca 467, este autor expresa:
Y dice: Soy de genio refulero; yo no soy ni botn ni cadenero; yo soy de marca rea y ando solo
Como forma adjetiva, con el significado el que tiene ascendiente sobre el resto y hace que lo sigan, esta voz se registra en un poema lunfardo de Carlos de la Pa, Sor Bacana 468, cuyos versos concluyen:
Repasada por todos, garroneada por muchos, no tendrs la aliviada de mi amor cadenero por un taura principio de desdn a los puchos.
466 467
Academia Argentina de Letras. op. cit. Armando Del Fabro. op. cit. 468 Carlos de la Pa. op. cit.
110
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 470, Buenos Aires, 2004. Canillita
A) cualquiera de los huesos largos de la pierna o del brazo, especialmente la tibia, pierna delgada, tobillo [] 1 doc.: A) Cailla, h. 1300, Gr. Conq. de Ultr., canilla, 1406-12, Gz. De Clavijo; tambin en Sta. Teresa y Fr. L. de Granada []. A. Castro, RFE V, 33. La disimilacin se produjo ocasionalmente en sentido contrario: cailla tibia en APal. 449b, salm. cailero (o caillero) saco; cailete canillera en la Crn. de Alfonso XI. Del mismo origen, sanabr. caniello canuto. Las tres acepciones se hallan tambin en el cat. canella (o canyella). Ejs. de A: Prez de Hita, ed. Blanchard II, 308; Quijote, II, i, CI. C. V., 45. Hoy la variante pierna flaca es viva en Buenos Aires, tobillo en el Oeste argentino (Draghi, Canc., p. 308. etc.), Chile (Lenz, Dicc., p. 677), etc. [] Deriv. Acanillado. Canillado. Canillera espinillera [caillera en J. Ruiz, 1593a]; para la cep. desaliento, vid. Cuervo, Ap., p. 508. Canillero. Canillita, arg., vendedor de peridicos (por sus piernas flacas). [..]
Joan Corominas. Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, Madrid, 2006. 471
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Caniyita
Vendedor de diarios o peridicos (Los canillitas de la calle Corrientes, que cuando ofrecen una revista a una bataclana, lo hacen con el mismo gesto que si le regalaran un ramo de
469 470
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 471 Joan Corominas. op. cit.
111
flores. 472) [enominacin difundida a partir del estreno de Canillita, sainete de Florencio Snchez Rosario, 1 de octubre de 1902 / Buenos Aires, 4 de enero de 1904 cuyo protagonista, un nio vendedor de diarios, es apodado canillita, sin duda porque lleva sus flacas piernas desnudas. Llamar canilla a la parte inferior de la pierna y aludir a su desnudez como seal de pobreza era entonces frecuente (Al menos no andaba enseando esas canillitas detero viudo. 473)].
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 474 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz canillita se registra, nicamente, en dos diccionarios generales del siglo XIX 475, y en seis diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XX y XXI, desde la decimonovena edicin (1970), hasta la vigsima segunda edicin (2001). Los dos diccionarios generales definen el vocablo como la canilla pequea, en tanto que los seis diccionarios de la Real Academia Espaola incluyen, junto a la acepcin ms tradicional del trmino, una definicin semntica que coincide con las dadas en los diccionarios de lunfardo: vendedor callejero de peridicos. La palabra "canilla" deriva de la palabra latina "canella", que es el diminutivo de "canna", caa, en espaol. Los diccionarios definen el trmino, por lo general, as: "canilla es el hueso largo de la pierna e incluso de los brazos". Veremos cmo el diminutivo de este trmino pas a designar al vendedor de diarios o peridicos. Algunos diccionarios bilinges de los siglos XVII y XVIII, y un diccionario monolinge del siglo XVIII asocian, en primer trmino, el vocablo canilla con huesos de pierna y brazo:
Canilla, Le petit focile, ou os du bras ou lambe.
472 473
Roberto Arlt. Aguafuertes porteas, Buenos Aires, Editorial Victoria, 1933. p. 89. Agustn Fontanella. El secreto de una virgen, Buenos Aires, Ivaldi & Checchi, 1903. p. 22 474 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 475 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1853. B; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869.
112
Juan Palet. Diccionario muy copioso de la lengua espaola y francesa. [], Pars, 1604 476; Csar Oudin. Tesoro de las dos lenguas francesa y espaola. Thresor des deux langues franoise et espagnolle, Pars, 1607 477
Cailla del brao, la focile, cest los du bras, qui est creux comme vn tuyau.
Csar Oudin. Tesoro de las dos lenguas francesa y espaola. Thresor des deux langues franoise et espagnolle, Pars, 1607 478; Girolamo Vittori. Tesoro de las tres lenguas francesa, italiana y espaola. Thresor des trois langues franoise, italienne et espagnolle, Ginebra, 1609. 479
Canlla, espinilla, le petit focile ou los du bras ou de la lambe, uno picciolo focile.
Girolamo Vittori. Tesoro de las tres lenguas francesa, italiana y espaola. Thresor des trois langues franoise, italienne et espagnolle, Ginebra, 1609. 480
Canilla di pierna o di brzo. L. Maius illud os quod tibiam ferr. A. [] fit ab Hebr. Kanah, os oblongum brachij [].
John Minsheu. Vocabularium Hispanicum Latinum et Anglicum copiossisimum, cum nonnullis vocum millibus locupletatum, ac cum Linguae Hispanica Etymologijs [], Londres, 1617. 481
Canilla del brao. [Losso del braccio, dal gambito fino alla mano; losso lungo del braccio. Canilla o espinilla de la pierna. [stinco del piede].
Lorenzo Franciosini. Vocabulario espaol-italiano, ahora nuevamente sacado a la luz []. Segunda parte, Roma, 1620. 482
Canilla del brao, fistula brachij, C. Radius, ij. R R. De la pierna, tibia, ae.
Baltasar Henrquez. Thesaurus utriusque linguae hispanae et latinae. Matriti, Ioannis Garcia Infanon, 1679. 483
Canilla del brao, f. Los du brai depuis le coude jusques au poignet.
476 477
Juan Palet. op. cit.. Csar Oudin. op. cit.. 478 Csar Oudin. op. cit.. 479 Girolamo Vittori. op. cit.. 480 Girolamo Vittori. op. cit.. 481 John Minsheu. op. cit.. 482 Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit. 483 Baltasar Henrquez. op. cit.
113
espaola y francesa,
Canlla del bro, the long bone of de Arm. Canlla de pirna, the Shin-Bone.
John Stevens. A new Spanish and English Dictionary. Collected from the Best Spanish Authors Both Ancient and Modern, Londres, 1706. 485
Canlla de pierna. Fr. Canon, Lat. Rdius, tibia, It. Stinco. Canlla de brazo. Fr. Os du bras. Lat. Brchii rdius. It. Losso del braccio.
Esteban de Terreros y Pando. Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana []. Tomo primero (1767), Madrid, 1786. 486 En diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII y XIX, y en diccionarios generales de los siglos XIX y XX, aparece la palabra canilla refirindose, en primera instancia, a los huesos de la pierna y, en segunda instancia, a los del brazo:
Canilla. f. El huesso de la pierna, que empieza desde la rodilla y acaba en el pie. Llmase por los Anatmicos caa. Y tambin se llama canillas a los huessos de que se compone el brazo, desde la espaldilla hasta la mano. Lat. Lacertus. Ulna. Brachium. Radius. SANT. Ter. Cart. 18. num. 18. Baste, que de media hora que dure dexa tan descoyuntado el cuerpo y tan abiertas las canillas, que aun no quedan las manos para poder escribir, y con grandsimos dolores. CLAVIJ. Embax. Fol. 17. Les fue mostrada una canilla del brazo de Santa Mara Magdalena y una canilla del brazo de San Lucas.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Tomo segundo. Que contiene la letra C, Madrid, 1729. 487
Canilla. s. f. El hueso de la pierna desde la rodilla hasta el empeine del pie, y el del brazo desde el codo hasta la mueca. Radius.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid,
484 485
Francisco Sobrino. op. cit. John Stevens. op. cit.. 486 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786. 487 Real Academia Espaola. op. cit. 1729.
114
1780 488; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Segunda edicin, Madrid, 1783 489; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Tercera edicin, Madrid, 1791 490; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Cuarta edicin, Madrid, 1803 491; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Quinta edicin, Madrid, 1817. 492 Obsrvese la misma definicin, con leves variantes:
Canilla. s.f. En la pierna hueso desde la rodilla hasta el pie, y en el brazo desde el codo hasta la mueca. Radius.
Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Sexta edicin, Madrid, 1822 493; Nez De Taboada, M. Diccionario de la lengua castellana, para cuya composicin se han consultado los mejores vocabularios de esta lengua y el de la Real Academia Espaola, ltimamente publicado en 1822; aumentado con ms de 5000 voces o artculos que no se hallan en ninguno de ellos, 2 volmenes, Pars, 1825 494; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Sptima edicin, Madrid, 1832 495; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Octava edicin, Madrid, 1837 496; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Novena edicin, Madrid, 1843 497; Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846 498; Real
488 489
Real Academia Espaola. op. cit. 1780. Real Academia Espaola. op. cit. 1783. 490 Real Academia Espaola. op. cit. 1791. 491 Real Academia Espaola. op. cit. 1803. 492 Real Academia Espaola. op. cit. 1817. 493 Real Academia Espaola. op. cit. 1822. 494 M. Nez De Taboada. op. cit. 495 Real Academia Espaola. op. cit. 1832. 496 Real Academia Espaola. op. cit. 1837. 497 Real Academia Espaola. op. cit. 1843. 498 Vicente Salv. op. cit. 1846.
115
Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima edicin, Madrid, 1852. 499
Canilla. s.f. En la pierna hueso desde la rodilla hasta el pie, y en el brazo desde el codo hasta la mueca.
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid-Pars, 1853 500; Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I, Madrid, 1853 501; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Undcima edicin, Madrid, 1869 502; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Duodcima edicin, Madrid, 1884 503; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia edicin, Madrid, 1899. 504
Canilla. f. Cualquiera de los huesos largos de la pierna o del brazo.
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispanoamericano, Madrid, 1918 505; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 506; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950. 507 Diccionarios generales de los siglos XIX y XX ilustran con ejemplos literarios:
Canilla. s. f. Cada uno de los dos huesos de la pierna desde la rodilla al pi. [] La pierna est sobre una gran canilla y otra menor compuesta y ordenada; hasta el taln est de la rodilla;
499 500
Real Academia Espaola. op. cit. 1852. Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1853. A. 501 Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. 502 Real Academia Espaola. op. cit. 1869. 503 Real Academia Espaola. op. cit. 1884. 504 Real Academia Espaola. op. cit. 1899. 505 Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 506 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 507 Real Academia Espaola. op. cit. 1950.
116
la mayor de ella puesta y situada tiene un chichn en donde la espinilla sale haciendo esquina sealada; la otra se le arrima de manera que seala al tobillo de hcia afuera. De la rodilla en la juntura yace una chueca que en ella est por frente, gruesa cuando volar fuera le place y tanla fuertes tales reciamente. Ni ayuda al movimiento ni le hace; mas sirve en esta parte solamente, que no desencaje la canilla aunque se doble mucho la rodilla. Arfe, Varia conmesuracin Canilla. s.f. Cada uno de los dos huesos en el brazo desde el codo la mueca. Desde el codo la mueca hay dos canillas, prndese en este hueso la mayor, en la cual parte tiene dos puntillas; encjase hcia adentro la menor; entrambas tienen senos, cabecillas, muvese la pequea alrededor, la cual sola est la mano asida por cuya intercesin ella es movida La canilla que est la mano asida cuatro morcillos solo la menean; y sobre la mayor la traen movida que afuera y hcia adentro la voltean; desde el hueso del hombro es su cada, y por sobre ella misma se pasean; solamente est vuelta en su ejercicio, que no le dio natura all otro oficio. Arfe, Varia conmesuracin.
Adolfo de Castro y Rossi, Biblioteca Universal. Gran Diccionario de la Lengua Espaola. Tomo I, Madrid, 1852. 508
508
117
Canilla. [d. de caa]. f. cualquiera de los huesos largos de la pierna o del brazo. Les fue mostrada una canilla del brazo de santa Mara Magdalena y una canilla del brazo de san Lucas.(CLAV.)
Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, 1895 509; Miguel de Toro y Gmez. Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana, Pars-Madrid, 1901. 510
Canilla. [d. de caa]. f. cualquiera de los huesos largos de la pierna o del brazo. se han hallado canillas y espaldas tan grandes, que su grandeza manifiesta que fueron gigantes sus dueos Cervantes hiri (la bala Ignacio) en la pierna derecha de manera, que se la dejarret y casi desmenuz los huesos de la canilla. Rivadeneira luego( entr) una muchachuela rubia, de ojos saltones, muy enjuta de canillas y larga de brazos... Jos M De Pereda por lo cual les rompieron las canillas de las piernas Miguel Mir
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos []. Tomo segundo, Barcelona, 1904. 511 A partir del Diccionario de la Real Academia Espaola de 1914, ste y otros diccionarios posteriores incorporan los vocablos latinos de los que deriva:
Canilla. (Del b. lat, canella, d. del lat. canna, caa) f. Cualquiera de los huesos largos de la pierna o del brazo.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 512; Jos Alemany y Bolufer. Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, 1917 513; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta edicin, Madrid, 1925 514; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, Ao de la Victoria
509 510
Elas Zerolo. op. cit. Miguel de Toro y Gmez. op. cit. 511 Aniceto de Pags. op. cit. 1904. 512 Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 513 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 514 Real Academia Espaola. op. cit. 1925.
118
[1939] 515; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 516; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Dcimoctava edicin., Madrid, 1956. 517 El diccionario histrico de la Real Academia Espaola de 1936 agrega, a estas primeras acepciones, otros sentidos que extienden el contenido conceptual del trmino canilla, sufriendo el uso original del trmino un primer desplazamiento en la significacin; ahora, el vocablo canilla tambin es registrado con el significado de pierna, pierna delgada, pantorrilla, en el lenguaje coloquial. Ejemplos literarios ilustran estos nuevos alcances de la significacin:
Canilla. (d. de caa) f. Cualquiera de los huesos largos de la pierna, especialmente la tibia./ Y a los pies qutenseles las canillas y a las cabezas los sesos. Granado, Arte de cocina, ed. 1599, p. 337./ En este medio tiempo curaba a un caballero de achaque de un golpe dado en una espinilla, tan vigoroso que se quebr la canilla. Matas de los Reyes, El Menandro, ed. 1909, p. 38./ Parceme que van las Marujillas \ pidiendo para dulces a los ingleses,\ y que se zurce a un coche de franceses \la plaga, y que los chupa las canillas. Quevedo. Obr., ed. Riv., t. 69, p. 142, col. 2. / Expresin rara y terrible \ su muerto semblante anima,\ crece y convulsa le crujen \ los huesos y las canillas. D. de Rivas. Obr., ed. 1794, t. 3, p. 125. []. 2. Parte ms delgada de la pierna. La sangra de la safena que est en el cuello del pie y sobre la canilla del pie y debaxo Della, es buena para el dolor de las ancas Vigo, Ciruga, lib. 9, ed. 1537, f. 70./ Mas s est en las canillas y piernas, es bien fregarlo mucho. G. Herrera, Agric., ed. 1818, t. 3, p. 559./ Ramificndose, descienden por la tibia o piernas a las canillas o corvejones y a los pies. Cauliaco, Ciruga, ed. 1555, f. 59. [] 3. vulg. Pierna delgada. Hombros huesudos, canillas enjutas, finsimo y blanco cutis. Pereda. Obr., ed. 1884, t. 9, p. 198./ Para el vulgo las canillas son las piernas Gagini. Dicc. Costarr., s.v. Canilla/ Canilla. Nosotros usamos la voz por metonimia, como sinnimo de piernas, especialmente si sta es delgada. Segovia, Dicc. Argent., s.v. Canilla./ Canilla. Pierna delgada. sase generalmente en plural Malaret. Provinc. de Puerto Rico, s.v. Canilla./ Canillas. Las piernas flacas Caballero, Dicc. de Modismos, s. v. Canillas. 4. Colomb. Pantorrilla. 5. desus. Cualquiera de los huesos largos del brazo. La manga de la loriga no le pudo prestar ni estorbar que la su muy buena espada no gela tajase fasta le cortar gran parte de la carne del brazo e la una de las canillas. Amads, ed. Riv., t. 40, p. 372. col. 2. / Otros les fue mostrado una canilla del brazo de Sancta Mara Magdalena, Gonzlez clavijo, Hist. del
515 516
Real Academia Espaola. op. cit. 1939. Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 517 Real Academia Espaola. op. cit. 1956.
119
gran Tamorln, ed. 1782. p. 71 / E fue ferido por el brazo izquierdo don Enrique, hermano del almirante, e quebrado la una canilla. Crn. de D. Juan II, ed. Riv., t. 68, p. 567 / Baste que de media hora que dure, dexa tan descoyuntado el cuerpo y tan abiertas las canillas, que an no quedan las manos para poder escribir. Sta. Teresa. Obr., ed. Riv., t. 53, p. 65, col. 2. [].
Real Academia Espaola. Diccionario histrico de la Lengua Espaola. Tomo II. B-Sevilla, Madrid, 1936. 518 A partir de 1970, diccionarios de la Real Academia Espaola refuerzan estas nuevas acepciones como expresiones del lenguaje coloquial:
Canilla: [] 6. And. y Argent. Pierna. / 7. Col. Pantorrilla. [].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 519; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, 1983 520; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 521; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989 522; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 523
Canilla. (Del. lat. cannella, dim. de canna, caa). 1. f. Cada uno de los huesos largos de la pierna o del brazo, y especialmente la tibia. [] 6. f. Pierna, especialmente si es muy delgada. 7. f. coloq. Am. Mer. y Cuba, espinilla (II parte anterior de la pierna). [].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 524 La palabra canillita (diminutivo de canilla) aparece registrada por vez primera, como ya hemos dicho, en dos diccionarios generales del siglo XIX, los suplementos al diccionario de Ramn Joaqun Domnguez. aos 1853 y 1869:
Canillita. s. f. dim. La canilla pequea.
Ramn Joaqun Domnguez. Suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid-Pars, 1853 525; Ramn
518 519
Real Academia Espaola. op. cit. 1936. C. Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 520 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 521 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 522 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 523 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 524 Real Academia Espaola. op. cit. 2001.
120
Joaqun Domnguez. Nuevo suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid, 1869. 526 Luego de estas dos primeras ocurrencias, ningn otro diccionario incorpora el trmino canillita hasta 1970, en que aparece en un Diccionario de la Real Academia Espaola. Este diccionario da como primera acepcin diminutivo de canilla; pero, conjuntamente, da una segunda acepcin que reconoce la significacin del lunfardo. A partir de ese ao, todos los diccionarios de la Real Academia Espaola han de incluir esta significacin, observndose, asimismo, una ampliacin del uso del trmino a toda Amrica Hispnica:
Canillita. f. d. de canilla. / 2. m. Argent., Per, y Urug. Vendedor callejero de peridicos.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970. 527
Canillita. f. d. de canilla. / 2. m. Argent., Per, Sto. Dom. y Urug. Vendedor callejero de peridicos.
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Madrid, 1983 528; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 529; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989. 530
Canillita. f. d. de canilla. / 2. m. Argent., Bol., Echad., Par., Per, Sto. Dom. y Urug. Vendedor callejero de peridicos.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 531
Canillita. (De canilla). 1. com. Am. Vendedor callejero de peridicos.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 532
525 526
Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1853. B; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869. 527 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 528 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 529 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 530 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 531 Real Academia Espaola. op. cit. 1992.
121
El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, expone: Canillita
m. Vendedor callejero de peridicos. Cortzar, J. Rayuela, 1963, 76: [] seguro que por la tarde hubo algn asesinato y los canillitas estn voceando el diario en las recovas. Sol, 1950, p. 142; Teruggi, 1974, p. 153; Rojas, 1976, t.1.p. 87; Santilln, 1976, p. 75; Coluccio, 1979, p. 43; Catinelli, 1985, p. 51; Rodrguez, 1991, p. 65; Haensch, 1993, p. 128; RHA; 1997, p. 43: Conde, 1998, p. 76; Teruggi, 1998, p. 68; Haensch, 2000, p. 132; DiHA, 2003, p. 175; Barcia (Ibarguren, 1933), 2004, p. 293.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 533 Veamos cmo este vocablo pasa a designar al vendedor de diarios y peridicos: Cuando el 1 de enero de 1868 aparece el diario La Repblica, fundado por el Dr. Manuel Bilbao, junto a Alejandro Bernheim, se sorprende el ciudadano al escuchar por primera vez en las calles cntricas porteas las voces de algunos muchachos pregonando: La Repblica, a un peso!. Y no slo aparece el vendedor ambulante de diarios, sino tambin el impacto de una importante rebaja. El xito fue notable y rpidamente imitado por los colegas. La innovacin trascendi las fronteras, llegando incluso a Francia. Rpidamente creci el nmero de muchachos giles y resistentes para correr las calles ganndole al tiempo, para dar cuanto antes el impacto de las noticias, muchas veces exageradas o a medias inventadas. Los muchachos vieron copada su actuacin con la abundante presencia de nios; poca de miseria, de falta alarmante de puestos de trabajo, los pequeos daban la posibilidad a tantas familias de tener unos centavos ms de ingresos. Adems eran requeridos porque eran ms rpidos y arriesgados que los de mayor edad. Subir y bajar velozmente de los tranvas -su vehculo por excelencia-, dejar uno para abordar de inmediato el otro, sin importar el rumbo que llevaban y valindose exclusivamente de su olfato para la venta. Un nuevo personaje se haba incorporado al paisaje de la ciudad de Buenos Aires, que
532 533
Real Academia Espaola. op. cit. 2001. Academia Argentina de Letras. op. cit
122
rpidamente se extendi a las ciudades del interior del pas. Pero el vendedor de diarios callejero no tena an un nombre que los distinguiera de manera especial. Para ello hubo que esperar hasta el ao 1902. Inspirndose en el ambiente periodstico, Florencio Snchez, redactor uruguayo del diario La Repblica y autor de piezas teatrales, escribe una pequea obra de un acto con tres cuadros. El personaje principal es un nio vendedor de diarios. Le faltaba el ttulo, pero lo conmueve uno de los vendedores rosarinos de piernitas muy delgadas. Espontneamente, le surge la palabra "canillita" y as denomina su obra. 534 Lo hizo tratando de describir las piernas del protagonista, cuyo hueso largo se denomina, vulgarmente, as. Hay otros datos que intentaron explicar el significado de la palabra, algunos de ellos provenientes de la imaginera popular, segn los casos. Se dijo que el apodo haba nacido cuando alguien observ en invierno a los muchachitos con las narices chorreando como una canilla. En el ao 1957, en una carta de lectores publicada en el diario La Nacin, un seor uruguayo, antiguo distribuidor de diarios, se consideraba el creador del trmino. Recordaba en la misiva que, a fines del siglo XIX, tena un chico vendedor, hijo de una tal Mara Canilla. En ocasin de tener que llamarlo desde cierta distancia y no conociendo su nombre, grit "Canillita"; luego se corri la voz para todos los muchachos diarieros . 535
534
En 1903, Florencio Snchez conoce al actor y empresario Jernimo Podest, quien le estrena su ttulo: M'hijo el Dotor, (obra de gran xito). A raz de este suceso, se anima a proponerle a la compaa que presente en Buenos Aires su pieza de un solo acto Canillita. En aquel entonces no existan nios actores, pero s mujeres jvenes con las condiciones para interpretar a un nio. La elegida fue la luego famosa actriz Blanca Podest. La repercusin de Canillita supera lo esperado. Los "diarieros" se identifican totalmente con el nombre. Entonces, de comn acuerdo con los artistas, se propone una funcin gratuita para todos los vendedores de peridicos. El acontecimiento sucede en el Teatro Comedia, aquel de la calle Carlos Pellegrini, entre Cangallo y Cuyo (en la actualidad Presidente Pern y Sarmiento). La cita es un domingo a las dos y media de la tarde. La concurrencia excede la capacidad de la sala y festeja ruidosamente los versos sencillos de las partes cantadas e intenta intervenir cuando la polica se lleva preso al "canillita". An no distinguen entre ficcin y realidad, como en tiempos pasados ocurriera con las representaciones de "Juan Moreira". Florencio est enfermo de tuberculosis, tiene un dinero ahorrado y viaja a Europa. Pero, igual que en el tango, su cuerpo enfermo no resiste ms. Es internado en el hospital "Fate bene Fratelli" de Miln, donde fallece el 7 de noviembre de 1910. Aos ms tarde ese da es consagrado "El Da del Canillita", en homenaje al querido Florencio Snchez. 535 Esta informacin est extrada de la siguiente pgina web: http://www.todotango.com/spanish/biblioteca/cronicas/canillita.asp
123
Florencio Snchez en su obra Canillita, con sencillez potica, traza las caractersticas del personaje, cuando en el primer cuadro hace su aparicin en escena y se pone a cantar las siguientes cuartetas:
Soy canillita gran personaje con poca guita y muy mal traje Algo travieso Desfachatado chusco y travieso gran descarado. Soy embustero soy vivaracho y aunque cuentero no mal muchacho...
Muy mal considerado por mucha gente, soy bueno, soy honrado,
El segundo cuadro comienza con un pasacalle. As se denomina en el gnero chico espaol, cuando delante de un teln corto o secundario, se desarrolla una escena musical mientras se da tiempo para el cambio de vestuario y escenografa. Son cinco cuartetas entonadas por varios chicos; las interesantes son las primeras tres:
Vendemos los diarios en esta ciudad, por calles y plazas boliches y bares...
124
La Nacin, La Prensa, Patria y Standard, se venden lo mismo que si fueran pan. Llevamos nosotros la curiosidad por diez centavos que el pblico da
El cine no estuvo ajeno al tema. El 26 de junio de 1936 se estren el film Canillita, con los actores Gregorio Cicarelli, Benita Purtolas, Lopecito y los cantantes Amanda Ledesma y el Prncipe Azul. La orquesta de Pedro Maffia interpreta el tango homnimo, compuesto por Julio Csar Sanders y Daniel Lpez Barreto, con letra de Csar Felipe Vedani. El da 8 de junio de 1938 se produce el estreno del film El canillita y la dama, con Luis Sandrini y Rosita Moreno, dirigida por Luis Csar Amadori. El tango, como era de esperar, gener muchas obras sobre el tema y con el mismo ttulo. Aparte del nombrado, existen otros tangos Canillita: uno compuesto por Carlos Pibernat, grabado por Julio De Caro el 22 de octubre de 1925; otro de Francisco Canaro, quien primero lo grab con su orquesta el 31 de marzo de 1936 y luego con su Quinteto Pirincho el 19 de diciembre de 1956. Tambin lo registr en 1978 el Cuarteto del Centenario. Otro tango Canillita canillita, aunque en algunas discografas figure como Canillita, fue compuesto por Toms De Bassi y Antonio Botta, registrado el 29 de diciembre de 1925 por Agustn Magaldi, en el mismo ao por la orquesta de Osvaldo Fresedo, y en 1928 por Sofa Bozn con la orquesta de Francisco Pracnico:
Pobrecito canillita que por esas calles grita, La Prensa, La Nacin, no tienes casa, ni cama ni colchn, a noche pasas en el helado umbral, de algn palacio y hay hielo en tu corazn, pobrecito canillita
125
Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 536, Buenos Aires, 2005. Capo
m. Jefe [dado por el DRAE], patrn./ 2. Persona de gran influencia moral./ 3. Persona muy competente en un arte o profesin.// capo, pa, adj. Competente, preparado; prctico, inteligente./ 2. Diestro, hbil./ 3. Amigable, confiable, digno de respeto y admiracin. (Del ital. capo: cabeza, aplicado a los jefes de la mafia.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 537, Buenos Aires, 2004. La voz capo no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 538
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Capo
Persona importante y con mando (Conozco a un primo del chofer de los capos de control de Estado. 539; Sos el capo del choreo. 540) Ital. capo, jefe -literalmente, cabeza.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 541 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz capo se registra en seis diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en ocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII,
536 537
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 538 Joan Corominas. op. cit. 539 Carmen Da Silva. Setiembre, Buenos Aires, Goyanarte, 1957. p. 48. 540 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2001. p. 72. 541 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
126
XIX, XX y XXI, con presencia discontinua desde la edicin del ao 1780, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Con descripciones semnticas totalmente dismiles a las dadas en los diccionarios de lunfardo, la expresin capo se constata en cinco diccionarios generales de los siglos XIX y XX 542, y en un diccionario de la Real Academia Espaola del siglo XX 543. Con respecto a los otros ejemplares, se puede comprobar que enuncian definiciones que anticipan o se aproximan a la significacin lunfarda. A travs del estudio de estas definiciones semnticas por orden cronolgico, es posible constatar que la palabra capo expandi su significacin a travs del tiempo. De la acepcin primigenia de cabo o extremo, pasar, en primera instancia, a significar cabeza (extremo superior del cuerpo). Luego, es evidente que, sometida a procedimientos metafricos, se emple para identificar al jefe superior o cabeza de un cuerpo u oficio. En diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII y XIX hallamos por primera vez su significacin inicial (cabo, extremo). Vase, asimismo, cmo la figura de derivacin capolar ya incluye la idea de cabeza en su descripcin semntica.
Capo. s. m. ant. Lo mismo que cabo, extremo. Capolar. [] 2. p. Mur. Cortar la cabeza alguno, degollarle. Obtruncare, jugulare.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid, 1780 544; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Segunda edicin, Madrid, 1783 545; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo
Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Vicente Salv. op. cit. 1879.. Elas Zerolo. op. cit; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 543 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. C. 544 Real Academia Espaola. op. cit. 1780. 545 Real Academia Espaola. op. cit. 1783.
542
127
para su ms fcil uso. Tercera edicin, Madrid, 1791 546; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Cuarta edicin, Madrid, 1803 547; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Quinta edicin, Madrid, 1817. 548 Con la misma significacin, la palabra capolar se confirma en diccionarios generales de los siglos XIX y XX (slo el diccionario de Gaspar y Roig registra el vocablo capo con el sentido de cabo o extremo), y en los diccionarios de la Real Academia Espaola de los aos 1983, 1984 y 1989 (en stos el trmino capo est ausente):
Capolar. [] prov. Mur. Degollar alguno, cortarle la cabeza.
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853. 549
Capo. s. m. ant. cabo, o extremo. []. Capolar. [] prov. Murcia: Cortar la cabeza a alguno, degollarlo.
Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I, Madrid, 1853. 550
Capolar. [Del lat. cput, cabeza] [] 2. pr. Mur. Cortar la cabeza alguno, degollarlo.
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispanoamericano, Madrid, 1918. 553
546 547
Real Academia Espaola. op. cit. 1791. Real Academia Espaola. op. cit. 1803. 548 Real Academia Espaola. op. cit. 1817. 549 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A. 550 Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. 551 Elas Zerolo. op. cit. 552 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A.
128
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Madrid, 1983 554; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989. 555
Capolar. (del lat. capulre, cortar] [] 3. pr. Murc. Cortar la cabeza a alguno, degollarle.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984. 556 La vigsima primera edicin (1992) y la vigsima segunda edicin (2001) de los diccionarios de la Real Academia Espaola vuelven a incluir el trmino capo, esta vez inaugurando la significacin del lunfardo:
Capo. (Del it. capo, cabeza, aplicado a los jefes de la mafia) m. Jefe de la mafia, especialmente de narcotraficantes./ 2. Argent. y Urug. Jefe./ 3. Argent. y Urug. Persona muy competente. Capolar. (Del cat. capolar) [] 3. Mur. Cortar la cabeza a alguien, degollarle.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 557
Capo. (Del it. capo, cabeza, aplicado a los jefes de la mafia).1. m. Jefe de una mafia, especialmente de narcotraficantes. 2. m. coloq. Arg., Bol. y Ur. jefe (superior de un cuerpo u oficio). 3. m. coloq. Arg., Bol., Par. y Ur. Persona con poder y prestigio o muy entendida en una determinada materia. Es un capo en fsica cuntica.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 558 En ambas publicaciones se especifica que es un prstamo del italiano capo, cabeza. Es claro que este elemento lingstico, sometido a procedimientos metafricos, se emple para identificar al jefe superior o cabeza de un cuerpo u oficio en el lenguaje del lunfardo. Asimismo, al cotejar ambos ejemplares, se
553
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 555 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 556 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 557 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 558 Real Academia Espaola. op. cit. 2001.
554
129
verifica una ampliacin del uso del trmino de la Repblica Argentina y del Uruguay hacia otros pases hispanoamericanos. El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, incluye, tambin, este vocablo: Capo
(Del italiano). m. coloq. Persona con prestigio, muy entendida en una determinada materia. Nacin, 30.06.2000: Y si un grande, un capo como l, lo hace es que tiene sus motivos. Meo Zilio, 1970. p. 11; Santilln, 1976, p. 78; Gobello, 1991, p. 57; Haensch, 1993, p. 132; RHA, 1997, p. 44; Conde, 1998, p. 79; Teruggi, 1998, p. 70; Haensch, 2000, p. 135; DiHA, 2003, p. 178; Musa, 2005, t.I.p. 337.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 559 Poemas lunfardos incluyen esta voz, como uno de Armando Del Fabro titulado Interludio en parolas ciudadanas al feca mayoral, que expresa en su estrofa inicial:
Qu capo sos Tortoni, mamma ma! Qu jovato de ley, y qu estatura!: dados, billares, cuadros y cultura; y el Lungo parlamento en un goma
Este vocablo imant, asimismo, la potica del tango. En Agrandao por tu linaje 560, con letra de Martina Iguez y msica de Mario Valdez, se lee:
Ya no funca tu prosapia de llorn, sin embargo sos un capo en el saln. Afloj un poco la mano, que la baifa y el fulano hoy estn de transicin!...
Academia Argentina de Letras. op. cit Letrango. Asociacin de Letristas de Tango. Tangos impresos, Buenos Aires, Letrango, 19952006. (Esta obra es un conjunto de impresos por entregas, cada impreso contiene diferentes letras de tangos, sus pginas no estn numeradas).
130
Carbunn
m. Carbonero. (Dimin. del gen. carbon: carbonero.)
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 562, Buenos Aires, 2004. La voz carbunn no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 563
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Carbunn
Carbonero. (En Buenos Aires se llamaba popularmente carbunn al vendedor de carbn al menudeo. 564) Diminutivo del genovs carbon, carbonero. Corre la variante carbua (El carbua de la esquina. 565).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 566 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos El trmino carbunn no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 567 Se presume que esta voz se origina en una deformacin fnica de la voz genovesa carbon, carbonero.
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 563 Joan Corominas. op. cit. 564 Juan Manuel Pintos. As fue Buenos Aires, Buenos Aires, Coni, 1964. p. 87. 565 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2001. p. 82. 566 Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 567 Academia Argentina de Letras. op. cit.
131
Esta voz no aparece registrada en: Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 568, Buenos Aires, 2005. Carniza
m. Forma apocopada y fest. de carnicero.
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 569, Buenos Aires, 2004. La voz carniza no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 570
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Carniza
Carnicero.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 571 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos El trmino carniza aparece en mltiples diccionarios de la lengua espaola, siempre asociado a la idea de despedazamiento de carne, carnicera: en cinco diccionarios bilinges de los siglos XVII y XVIII, en un diccionario monolinge del siglo XVIII, en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en veintinueve diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1729, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Diccionarios bilinges de los siglos XVII y XVIII exponen:
Carniza. L. Strages carnium; carnificina. A. abouchering of flesh.
John Minsheu. Vocabularium Hispanicum Latinum et Anglicum copiossisimum, cum nonnullis vocum millibus locupletatum, ac cum Linguae Hispanica Etymologijs [], Londres, 1617. 572
568 569
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 570 Joan Corominas. op. cit. 571 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 572 John Minsheu. op. cit.
132
Lorenzo Franciosini. Vocabulario espaol-italiano, ahora nuevamente sacado a la luz []. Segunda parte, Roma, 1620. 573
Carniza. f. Carnage.
espaola y francesa,
John Stevens. A new Spanish and English Dictionary. Collected from the Best Spanish Authors Both Ancient and Modern [], Londres, 1706. 575
Carniza. Carnagem.
Raphael Bluteau. Diccionario castellano y portuguez para facilitar a los curiosos la noticia de la lengua latina, con el uso del vocabulario portuguez y latino [...] (1716-21), Lisboa, Pascoal da Sylva, 1721. 576 Asimismo, un diccionario monolinge del siglo XVIII, el de Terreros y Pando (1786), expresa:
Carniza. carnicera, crueldad, despedazamiento de carne, V. Lat. Carnificina, lanina.
Esteban de Terreros y Pando. Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana []. Tomo primero (1767), Madrid, 1786. 577 En diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en veintinueve diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, se constatan idnticas formulaciones. Algunos diccionarios introducen voces latinas; otros evocan ejemplos literarios para ilustrar la definicin del vocablo:
Carniza. f. f. El estrgo que se hace en la carne, destrozndola. Trahe esta voz Covarr. en la voz carne. Lat. Laniatio. Carnificium.
573 574
Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit. Francisco Sobrino. op. cit. 575 John Stevens. op. cit. 576 Raphael Bluteau. op. cit 577 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786.
133
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las frases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Tomo segundo. Que contiene la letra C, Madrid, 1729. 578
Carniza. s. f. bax. El desperdicio, deshecho de la carne que se mata. Llmase tambin as la carne muerta. Carnis reliquiae rejectae, ejectitia caro, vel cadaverina.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid, 1780 579; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Segunda edicin. [], Madrid, 1783 580; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Tercera edicin [], Madrid, 1791 581; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Cuarta edicin, Madrid, 1803 582; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Quinta edicin, Madrid, 1817 583; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Sexta edicin, Madrid, 1822 584; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Sptima edicin, Madrid, 1832 585; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Octava edicin, Madrid, 1837 586; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Novena edicin, Madrid, 1843 587; Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846 588;
578 579
Real Academia Espaola. op. cit. 1729. Real Academia Espaola. op. cit. 1780. 580 Real Academia Espaola. op. cit. 1783. 581 Real Academia Espaola. op. cit. 1791. 582 Real Academia Espaola. op. cit. 1803. 583 Real Academia Espaola. op. cit. 1817. 584 Real Academia Espaola. op. cit. 1822. 585 Real Academia Espaola. op. cit. 1832. 586 Real Academia Espaola. op. cit. 1837. 587 Real Academia Espaola. op. cit. 1843. 588 Vicente Salv. op. cit. 1846.
134
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima edicin, Madrid, 1852. 589
Carniza. s. f. fam. El desperdicio, deshecho de la carne que se mata./ fam. Carne muerta.
Nez De Taboada. M. Diccionario de la lengua castellana, para cuya composicin se han consultado los mejores vocabularios de esta lengua y el de la Real Academia Espaola, ltimamente publicado en 1822 [], Pars, 1825 590; Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I, Madrid, 1853 591; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Undcima edicin, Madrid, 1869 592; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Duodcima edicin, Madrid, 1884 593; Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, 1895 594; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia edicin, Madrid, 1899 595; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 596; Jos Alemany y Bolufer. Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, 1917 597; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta ed., Madrid, 1925 598; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 599; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin., Madrid, 1936 600; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, Ao de la Victoria [1939] 601; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola.
589 590
Real Academia Espaola. op. cit. 1852. M. Nez De Taboada. op. cit. 591 Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. 592 Real Academia Espaola. op. cit. 1869. 593 Real Academia Espaola. op. cit. 1884. 594 Elas Zerolo. op. cit. 595 Real Academia Espaola. op. cit. 1899. 596 Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 597 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 598 Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 599 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 600 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 601 Real Academia Espaola. op. cit. 1939.
135
Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 602; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950 603; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Madrid, 1983 604; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989. 605
Carniza. s. f. Estrago que se hace en la carne. Es tambin el desperdicio de la misma.
Adolfo de Castro y Rossi. Biblioteca Universal. Gran Diccionario de la Lengua Espaola. Tomo I, Madrid, 1852. 606
Carniza. s. f. Desperdicio y deshecho de carne que se mata.
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853. 607
Carniza. f. fam. Desperdicio de la carne.
Miguel de Toro y Gmez. Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana, Pars-Madrid, 1901. 608
Carniza: f. fam. Desperdicio deshecho de carne que se mata. la pobreza nos impide comer carne; pero alguna vez, cuando ayudo los matarifes, me dan carniza. Quevedo Carniza. fam. Carne muerta. Hay muchos hombres faltos de valor que, imitando la hiena, slo sirven para atracarse de carniza. Fr. Diego de Cceres.
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos []. Tomo primero (A-B), Madrid, 1902. 609
Carniza. fam. Desperdicio de la carne.
602 603
Real Academia Espaola. op. cit. 1947. Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 604 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 605 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 606 Adolfo de Castro y Rossi. op. cit. 607 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A. 608 Miguel de Toro y Gmez. op. cit. 609 Aniceto de Pags. op. cit. 1902.
136
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispanoamericano, Madrid, 1918. 610
Carniza. f. Animal o parte de l que sirve de pasto o cebo a las fieras o aves. / Otros hay otras aves que algunas veces se ceban de las aves que toman, pero comnmente sus viandas son carnizas de bestias muertas. Canciller Lpez de Ayala, Lib. De la caza, ed. Bibl. Venat., cap. 1, p. 152. / La segunda [seal de los buenos lidiadores] es que no sean garganseros ni comedores, ca son tales como los milanos e los cuervos, que quando fallan carniza todos andan desalados. Regim. De Prnc., lib. 3, part. 3, f. 223 v. / Sali el len del arca mareado\ para buscar carniza en que cebarse\y del hambre del mes recuperarse. Oseguera, Estacionario de la Creacin, lib. 2, ed. 1593, f. 37. 2. Carnicera o destrozo de personas o animales./Buscando el arquero quel tir el cuadrillo\fazie mucha carnia e mucho mal manillo, el que por su pecado caye en su portillo\nunca yva jams tornar a su castillo. Lib. De Alexandre, ed. Morel-Fatio, 514 []/ Carniza, el estrago que se hace en la carne, destrozndola. Dicc. Acad., 1726, s. v. 3. Carnosidad. En fin, guarneca los prpados una sucia y asquerosa carniza. Villarroel, Obr., ed. 1794, t. 3, p. 137./ Los ojos sumidos entre las dos panzas de los juanetes y la carniza de los prpados. Idem. T. 10, p. 403.
Real Academia Espaola. Diccionario histrico de la Lengua Espaola. Tomo II. B-Cevilla, Madrid, 1936. 611
Carniza. (Del lat. *carniceus, a, de caro, carnis, cane) f. fam. El desperdicio, deshecho de la carne que se mata./ 2. fam. Carne muerta.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin, Madrid, 1956 612; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 613; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 614; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 615
Carniza.(Del *carnicus, -a, de caro, carnis, carne). 1. f. coloq. Desperdicio de la carne de matanza. 2. f. coloq. Carne muerta.
610
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. Real Academia Espaola. op. cit. 1936. C. 612 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 613 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 614 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 615 Real Academia Espaola. op. cit. 1992.
611
137
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 616 La voz carniza no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 617 Es claro que, en el lunfardo, la voz carniza fue sometida a un procedimiento metonmico: se desplaz el uso del vocablo de carnicera (accin de destrozar la carne, o producto del despedazamiento) al agente de la accin (el carnicero). Segn Oscar Conde 618, es una forma apocopada y festiva del espaol carnicero. Poemas lunfardos incluyen esta voz, como el titulado Lunfardeando en trptico, al recuerdo (Mercado de Abasto) 619, de Armando Del Fabro, entre cuyos versos, hay unos que dicen:
Detrs de un mostrador, sin retintines, fui el carniza de lunga chamuyeta; fui el puestero chabn, y fui griseta parloteando sus raros berretines
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 621, Buenos Aires, 2004.
616 617
Real Academia Espaola. op. cit. 2001. Academia Argentina de Letras. op. cit. 618 Oscar Conde. op. cit. 619 Armando Del Fabro. op. cit. 620 Jos Gobello. op. cit. 2005. 621 Oscar Conde. op. cit.
138
La voz cinchar no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 622
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Cinchar
Tirar, hacer fuerza para llevar tras s. Dicho de las caballeras o de las personas (La imagen del cadenero fogoso y libre que cincha, suda, hunde la pezua. 623) 2. Realizar un gran esfuerzo fsico. 3. Trabajar sin tregua (No bien el sol se pintaba, ya me encontraba cinchando 624.) Del cast. cincha, faja con la que se asegura la silla o albarda de la caballera, cindola por debajo de la barriga. Cinchar por alguien, alentar a alguien, desear vehementemente su xito. Cinchada, deporte que consiste en que dos caballos, azuzados por sus jinetes, tiren en sentido opuesto de un lazo cuyos extremos se mantienen sujetos a la asidera del pegual o cincha. [Hay otras variantes de este deporte].
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 625 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz cinchar se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola: en catorce diccionarios bilinges de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII, en un diccionario monolinge del siglo XVIII, en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en veintinueve diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1729, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Con definiciones semnticas ajenas a las enunciadas en los diccionarios de lunfardo, esta expresin se constata en catorce diccionarios bilinges de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII 626, en un diccionario monolinge del siglo XVIII 627, en
622 623
Joan Corominas. op. cit. Francisco Sicardi. op. cit. p. 64. 624 Alcides Gandolfi Herrero. Nocau lrico, Buenos Aires, Anbal Neira, 1954. p. 65. 625 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 626 Antonio de Nebrija. op. cit. 1495; Fray Pedro de Alcal. op. cit; Antonio de Nebrija. op. cit. 1516; Cristbal de las Casas. op. cit. ; Richard Percival. op. cit.; Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; John Minsheu. op. cit.;
139
diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX 628, en veintitrs diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX y XX, desde la edicin del ao 1729, hasta la decimonovena edicin, ao 1970. Con el sentido lunfardesco trabajar sin tregua, el trmino cinchar se registra, por vez primera, en un diccionario de la Real Academia Espaola (Suplemento a la edicin del ao 1970), como la tercera acepcin del trmino y expresin lingstica del habla coloquial. La misma formulacin se reproduce en ediciones posteriores:
Cinchar. [] 3. intr. fig. y fam. Argent. y Urug. Procurar empeosamente que una cosa se realice como uno desea. / 4. fig. y fam. Argent. y Urug. Trabajar esforzadamente.
Real Academia Espaola. Suplemento al Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 629; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Madrid, 1983 630; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 631; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989 632; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 633 El Diccionario de la Real Academia Espaola de 2001 refuerza esta significacin, y, adems, introduce una nueva acepcin del vocablo e inserta una oracin para ejemplificar:
Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Baltasar Henrquez. op. cit; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit.. 627 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786. 628 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Adolfo de Castro y Rossi. op. cit. Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1904; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 629 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 630 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 631 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 632 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 633 Real Academia Espaola. op. cit. 1992.
140
Cinchar. [] 3. intr. coloq. Arg. y Ur. Trabajar empeosamente para que algo se realice. 4. intr. coloq. Arg. Especialmente en competiciones deportivas, alentar (animar). Cincharon por su equipo.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 634 El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, expone: Cinchar
intr. coloq. fig. Apoyar, alentar con entusiasmo, particularmente en competencias deportivas. Pgina/12, 09-10-2000: Los apoy e hice esfuerzos para que muchos argentinos descredos confiaran en su gobierno. No soy nadie y mi palabra no significa gran cosa, pero yo estuve de su lado, apoyndolo y cinchando con toda modestia. Teruggi, 1974, p. 95; Rojas, 1976, t.1.p. 103; Catinelli, 1985, p. 53; Gobello, 1991, pp. 61, 138; Rodrguez, 1991, p. 72; Haensch, 1993, p. 191; Gatica de Montiveros, 1995, p. 69; RHA, 1997, p. 57; Conde, 1998, p. 104; Teruggi, 1998, p. 87; Haensch, 2000, p. 193; DiHA, 2003, p. 237. 2. coloq. fig. Trabajar empeosamente para que una cosa se realice. Discpolo, E. S. YiraYira [1930]. 1995, 210: Cuando te dejen tirao/despus de cichar,/lo mismo que a m. Avellaneda, 1927, p. 290; Flores, 1958, pp. 409, 418; Villafuerte, 1961, t.I.p. 182; Rojas, 1976, t.1.p. 103; Santilln, 1976, pp. 105, 142; Barcia, 1978, p. 58; Catinelli, 1985, p. 53; Gobello, 1991, pp. 61, 138; Rodrguez, 1991, p. 72; Haensch, 1993, p. 94; Gatica de Montiveros, 1995, p. 69; RHA, 1997, p. 57; Conde, 1998, p. 104; Teruggi, 1998, p. 87; Haensch, 2000, p. 193; DiHA, 2003, p. 237.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 635 El tango lunfardo El que atras el reloj (1933), con letra de Enrique Cadcamo (1900-1999) y msica de Guillermo Desiderio Barbieri (1894-1935), presenta este lunfardismo en los versos que dicen:
Che Pepino! Levantte e la catrera que se ha roto la tijera de cortar el bacalao
634 635
Real Academia Espaola. op. cit. 2001. Academia Argentina de Letras. op. cit
141
Que te has crido que dorms pa que yo cinche and a buscarte otro guinche si tens sueo pesao
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 637, Buenos Aires, 2004. La voz codemi no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 638
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Codemi
Forma vsrica de mdico (El txico con que sabra darse maa para engrupir a los codemis. 639).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 640
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz codemi no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 641
636 637
Jos Gobello. op. cit. 2005 Oscar Conde. op. cit. 638 Joan Corominas. op. cit. 639 Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor] op. cit. p. 138. 640 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
142
Es claro que es una forma vsrica de mdico. Respecto al vesre, Ezequiel Martnez Estrada, en Radiografa de la Pampa (1933), expresa: La actitud desafiadora del compadre, el insulto, el neologismo de la jerga arrabalera, son formas vengativas, afiladas y secretas de herir. Ese oculto rencor contra una lengua de filiacin paternal que no nace con uno de la misma madre, puede haber conducido a dos formas de escribir y hablar. Hablar al revs, al vesre, es una forma patolgica del odio, cuanto no de la incapacidad. No pudiendo hablarse otro idioma, desdendoselo cuando se lo habla, para el trato social e ntimo de todo gnero se invierten las slabas de las palabras, con lo que el idioma, siendo el mismo, resulta ser lo inverso. 642
Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 643, Buenos Aires, 2005. Colimba
m. Miliciano, polica./ 2. Soldado conscripto. 3. f. Servicio militar. (Formado a partir del vesre de milico: militar, soldado, que dio colima en lugar del esperado colimi-, forma que, a su vez, dio origen a colimba con una b epenttica, tal vez por influjo de marimba.)
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 644, Buenos Aires, 2004. La voz colimba no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 645
Definiciones Semnticas
641 642
Academia Argentina de Letras. op. cit. Ezequiel Martnez Estrada. Radiografa de la Pampa, Editorial Losada, Buenos Aires, novena edicin, 1983. 643 Jos Gobello. op. cit. 2005 644 Oscar Conde. op. cit. 645 Joan Corominas. op. cit.
143
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 646 Colima
Recluta, conscripto (Pues va a lastrar pero sale con ms hambre que un colima. 647) 2. Carcelero (Algn colima cabrero. 648). 3. Servicio militar o conscripcin, [Es forma vsrica del argent. milico, miliciano. Es mucho ms frecuente la forma epenttica colimba (Y ya me imagino al entrar en la colimba al cabo gritando. 649).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 650 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz colimba se halla, exclusivamente, en los dos ltimos diccionarios de la Real Academia Espaola. en la vigsima primera (1992) y vigsima segunda edicin (2001). Ambas publicaciones caracterizan la expresin como argentinismo:
Colimba. m. fam. Argent. quinto, soldado mientras recibe la instruccin militar obligatoria./ 2. f. fam. Argent. Servicio militar.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 651
Colimba. 1. f. coloq. Arg. servicio militar.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 652 El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, expone:
646 647
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. Jos Pagano. Rimas caneras, Buenos Aires, Freeland, 1965. p. 114. 648 Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. op. cit. p. 138. 649 Ernesto Sbato. Abbadon, el exterminador, Buenos Aires, Sudamericana, 1974. p. 57. 650 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 651 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 652 Real Academia Espaola. op. cit. 2001.
144
Colimba
f. coloq. Servicio militar. Torre Nilson, L. Sajones, 1967, 65: Amigos no se puede decir que furamos mucho. Habamos vagado juntos en tiempos de la colimba y de muchachos ms de una vez jugamos a la tapada en la salita de algn clandestino. Teruggi, 1974, p. 43; Casullo, 1976, p. 67; Rojas, 1976, t.1.p. 108; BAAL, 1977, n 165166, p. 477; Coluccio, 1979, p. 52; Catinelli, 1985, p. 54; Gobello, 1991, pp. 65, 256; Rodrguez, 1991, p. 75; Haensch, 1993, p. 2000; RHA, 1997, p. 60; Conde, 1998, p. 111; Teruggi, 1998, p. 91; Haensch, 2000, p. 203; DiHA, 2003, p. 245. 2. m. coloq. conscripto. Soriano, O. Cuarteles, 1983, 8: El suboficial llevaba uno de esos bigotes que ellos se dejan para asustar a los colimbas. Teruggi, 1974, p. 43; Casullo, 1976, p. 67; Rojas, 1976, t.1.p. 108; Santilln, 1976, p. 453; BAAL, 1977, n 165-166, p. 477; Coluccio, 1979, p. 52; Catinelli, 1985, p. 54; Gobello, 1991, pp. 65, 256; Haensch, 1993, p. 2000; RHA, 1997, p. 60; Conde, 1998, p. 111; Teruggi, 1998, p. 91; Haensch, 2000, p. 203; DiHA, 2003, p. 245.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 653
El trmino colimba no es prstamo de ninguna lengua, sino que se funda en un procedimiento retrico a nivel fnico. Hay quienes sostienen que se form a partir de una adjuncin de las primeras slabas de tres palabras: es sigla de corre, limpia y baila, que alude al ejercicio a que es sometido el soldado conscripto para mantener una buena forma fsica. 654 Jos Gobello afirma que es el vesre de milico, no de un vesre elemental que dara colomi, sino que, para este autor, un subconsciente eufnico presidi su formacin. 655 Asimismo, Oscar Conde tambin sostiene que se form a partir del vesre de milico: militar, soldado, que dio colima en lugar del esperado colimi-, forma que, a su vez, dio origen a colimba con una b epenttica, tal vez por influjo de marimba. 656
653 654
Academia Argentina de Letras. op. cit. Htpp://members.fortunecity.com/detalles2002/elpais/costumbres/lunfardo/c-lunfa.html. 655 Jos Gobello. op. cit. 1953. 656 Oscar Conde. op. cit.
145
Poemas lunfardos registran esta voz, como los de Armando Del Fabro. En Identidad 657, los versos finales exponen:
Me conociste as. Y hoy que te pasa? Se acab se colimba en esta casa; desde hoy ser el sargento y tu marido.
F
Fabriquera Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en: Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 658, Buenos Aires, 2005. Fabriquera
f. Obrera de una fbrica o taller. (Del. esp. fbrica: establecimiento destinado a la fabricacin de ciertos objetos, obtencin de determinados productos o transformacin industrial de una fuente de energa.)
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 659, Buenos Aires, 2004. La voz fabriquera no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 660
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Fabriquera
Obrera que trabaja en una fbrica (Una mina fabriquera, honestsima yuganta. 661).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 662 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos
657 658
Armando Del Fabro. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 659 Oscar Conde. op. cit. 660 Joan Corominas. op. cit. 661 Bartolom Adolfo Aprile. op. cit. p. 24. 662 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
146
La voz fabriquera no se registra en ningn diccionario de la lengua espaola. S se constata la forma masculina fabriquero en la vigsima segunda edicin (2001) del diccionario de la Real Academia Espaola. con un sentido que no concuerda con la significacin lunfarda. La palabra fabriquera no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 663
Es evidente que la voz fabriquera se forma por derivacin del espaol fbrica. En la potica lunfarda puede hallarse esta voz, como en el poema El ato Cernadas 664, de Carlos de la Pa, cuyos versos expresan:
Ella lo relojeaba slo por batimento porque l era el Fairbanke de las fabriqueras
Y en su poema Fabriquera, Carlos de la Pa, como puede apreciarse, ya incluye el vocablo desde el ttulo.
663 664
Academia Argentina de Letras. op. cit. Carlos de la Pa. op. cit. 665 Jos Gobello. op. cit. 2005 666 Oscar Conde. op. cit. 667 Joan Corominas. op. cit.
147
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Fajina
Trabajo manual, especialmente si se refiere a la limpieza. Uniforme de fajina, el que usan los militares en el cuartel para tareas manuales y ejercicios (Nos dieron tambin un uniforme de fajina. 668)
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 669 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz fajina se registra en un diccionario monolinge del siglo XVIII, en seis diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en quince diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI. Con definiciones semnticas ajenas a las enunciadas en los diccionarios de lunfardo, esta expresin se constata en un diccionario monolinge del siglo XVIII 670 y en cuatro diccionarios generales del siglo XIX. 671 Con definiciones semnticas que se aproximan o coinciden con la significacin lunfarda, el vocablo fajina se verifica en dos diccionarios generales del siglo XX y en quince diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI, desde la dcimatercia edicin (1899), hasta la vigsima segunda edicin (2001). Estos ejemplares incorporan la voz fajina con el significado de faena, no siendo ste la primera acepcin del trmino. El vocablo faena se aplica, por lo general, al trabajo corporal; aunque tambin se emplea, en sentido figurado, para referirse al trabajo mental:
Fajina. f. Faena.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia edicin, Madrid, 1899 672; Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos
Adolfo Bioy. Aos de mocedad, Buenos Aires, 1967. p. 66. Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 670 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1787. 671 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1853. B; Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869. 672 Real Academia Espaola. op. cit. 1899.
669
668
148
escritores antiguos y modernos []. Tomo tercero, Barcelona, 1914 673; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 674; Jos Alemany y Bolufer. Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, 1917 675; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta ed., Madrid, 1925 676; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin., Madrid, 1936 677; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 678; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 679; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin, Madrid, 1956 680; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 681; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima edicin, Madrid, 1984 682; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. tercera edicin revisada, Madrid, 1984 683; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989 684; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 685
Fajina. [] Faena, trabajo. [].
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 686; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950. 687
673 674
Aniceto de Pags. op. cit. 1914. Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 675 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 676 Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 677 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 678 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 679 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 680 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 681 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 682 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 683 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. B. 684 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 685 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 686 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 687 Real Academia Espaola. op. cit. 1950.
149
Fajina 2. 1. f. faena. 2. f. Nic. Tarea adicional que realizan los campesinos en las horas de la tarde. 3. f. Ven. Grupo de personas que conjuntamente llevan a cabo una tarea.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 688 El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, expone: Fajina
de. loc. adj. coloq. Se dice de la ropa de trabajo para todo uso. Caras, 01.08.2001: No tengo ropa de fajina para andar por la casa. No quisiera que la maternidad sea la excusa para descuidar mi aspecto. Gobello, 1991, p. 112; Haensch, 1993, pp. 272, 534; RHA, 1997, p. 77; Haensch, 2000, p. 281; DiHA, 2003, p. 306.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 689 Poemas lunfardos registran este vocablo. En Lunfardeando en trptico, al recuerdo (Mercado de Abasto) 690, de Armando Del Fabro, se lee:
Y en matinas de albahacas y fajinas fui el botn que embalurda a una vecina, y el ciruja que afana una banana
El poema Es al brodo 691, de Amalia Olga Lavira, concluye con estos versos:
Si por simple le venden dos buzones, si de obrero hay dos brazos sin fajina, si en dos guitas se compran la Argentina, es al brodo que evoque los balcones.
Real Academia Espaola. op. cit. 2001. Academia Argentina de Letras. op. cit 690 Armando Del Fabro. op. cit. 691 Amalia Olga Lavira. Cot en Lunfardo, Buenos Aires, Ediciones Gente de Letras, 2001. Presentado en el marco de la semana del Tango, este libro cuenta con el Auspicio de la Secretara de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autnoma de Buenos Aires. Resolucin N 2391/2001.
150
La voz farolera no se constata en el Diccionario etimolgico del lunfardo, de Oscar Conde. 693 La voz farolera no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 694
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Farolera Esta voz no se verifica en el Novsimo Diccionario Lunfardo, de Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. 695 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos. La voz farolera se registra en cinco diccionarios generales de los siglos XIX y XX 696 y en diecisis diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI, desde la duodcima edicin (1884), hasta la vigsima segunda edicin (2001). En todos estos ejemplares, esta expresin aparece como la forma femenina del adjetivo farolero 697, y es presentada con definiciones semnticas que no coinciden con las formuladas en los diccionarios de lunfardo. Con la significacin lunfarda mujer que trabaja en la fbrica de cigarrillos, el vocablo farolera no se constata en ningn diccionario de la lengua espaola. La voz farolera tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 698 Cabe suponer un uso metafrico en el sentido lunfardo del vocablo.
692 693
Jos Gobello. op. cit. 2005 Oscar Conde. op. cit. 694 Joan Corominas. op. cit. 695 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 696 Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Aniceto de Pags. op. cit. 1914.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 697 Diccionarios anteriores registran nicamente la forma masculina farolero. 698 Academia Argentina de Letras. op. cit
151
En la poesa puede verificarse la aparicin de este vocablo, como, por ejemplo, en el poema de Carlos de la Pa titulado Sor Bacana 699, cuya primera estrofa apostrofa:
Cusifai, farolera, sor Bacana, ventuda que das dique a la merza con las cosas shoficas, voy a darte un apunte fulero por gilurda a ver si con el justo que te bato te achicas.
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 701, Buenos Aires, 2004. La voz fercha no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 702
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Fercha
Forma vsrica de chofer (Paraba en el Felsina y era fercha. 703) Corre tambin fercho.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 704 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz fercha no se registra en ningn diccionario de la lengua espaola.
699 700
Carlos de la Pa. op. cit.. Jos Gobello. op. cit. 2005. 701 Oscar Conde. op. cit. 702 Joan Corominas. op. cit. 703 Julin Centeya [Amleto Vergiati]. op. cit., 1964. p. 39. 704 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
152
Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 705 Cabe conjeturar que la forma fercha es una forma alternativa de fercho, vesre de chofer, como bien seala Oscar Conde.
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 707, Buenos Aires, 2004. La voz funebrero no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 708
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Funebrero
Empleado de las casas que se dedican a enterrar a los difuntos (Un ramo de flores de Chacarita se lo afana el funebrero. 709). 2. Simpatizante del club Chacarita Juniors, en especial su equipo futbolstico.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 710
705 706
Academia Argentina de Letras. op. cit Jos Gobello. op. cit. 2005. 707 Oscar Conde. op. cit. 708 Joan Corominas. op. cit. 709 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2001. p. 72. 710 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
153
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz funebrero no se registra en ningn diccionario de la lengua espaola. En el Diccionario del habla de los argentinos, este vocablo slo aparece registrado con la segunda acepcin: Funebrero, ra
adj. coloq. Perteneciente o relativo al Club Atltico Chacarita Juniors. . t. c. s. Da, 24.10.2002: La resistencia de una defensa segura y bien parada fue la clave del triunfo funebrero, porque las pocas veces que River se acerc las tap en forma increble el eterno Navarro Montoya. Rodrguez, 1991, p. 180; Conde, 1998, p. 183; Teruggi, 1998, p. 132; Haensch, 2000, p. 296.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 711 Es claro que el vocablo deriva del castellano fnebre (perteneciente o relativo a los difuntos). Poemas lunfardos incluyen esta voz, como el titulado Reflexiones reas 712, de Armando Del Fabro, que expresa:
Ya no se puede acunar lo reo, sin guapos, sin esquinas, sin boliches, que en datos funebreros de un afiche es cufa de los gay y los taqueros
J
Jotraba Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en: Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 713, Buenos Aires, 2005. Jotraba
711 712
Academia Argentina de Letras. op. cit. Armando Del Fabro. op. cit. 713 Jos Gobello. op. cit. 2005.
154
m. Vesre de trabajo.
Oscar Conde, Diccionario etimolgico del lunfardo 714, Buenos Aires, 2004. La voz jotraba no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 715
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Jotraba
Forma vsrica de trabajo (Yo najuso desde lejos tu jotraba y tu chiqu. 716).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 717 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz jotraba no se constata en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 718 El poema de Carlos de la Pa titulado Gaby 719 incluye esta forma vsrica:
Es al bardo que vengas con macanas bonitas, esperando un jotraba que manqu refulero
En el tango Cartn Junao (1947), con letra de Carlos Waiss (1909-1966) y msica de Juan DArienzo (1900-1976) y Hctor Varela (1914-1987), puede hallarse esta voz:
cuando juna al mayorengo, se las toma, stricho y pico, se embalurda con dos caas, le hace cruz al abanico y para andar algo piola la jotraba de chofer
714 715
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 716 Alcides Gandolfi Herrero. op. cit. p. 73. 717 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 718 Academia Argentina de Letras. op. cit. 719 Carlos de la Pa. op. cit.
155
L
Laburar Definiciones etimolgicas
Laburar
Trabajar; robar. Nap. lavurnt, operaio. ALT, 134. Gerg. lavorare, rubare. BACC, 52.
Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 720, Buenos Aires, 2005. Laburar
intr. Trabajar. [dado por el DRAE]./ 2. Ejercer la prostitucin./ 3. Robar, hurtar./ 4. Obtener el favor de alguien. [] (Del ital. lavorare: trabajar, con interferencia gen.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 721, Buenos Aires, 2004. La voz laburar no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 722
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Laburar
Alterna con las formas menos usuales laborar y lavorar. Trabajar, ocuparse en cualquier ejercicio, obra o ministerio (Que laburen los giles. 723) 2. Simular un estado, ocupacin, oficio o profesin se construye con la preposicin de- (El hombre sigue con el pauelo laburndola de sudoroso. 724) 3. Procurar, hacer diligencias o esfuerzos para conseguir lo que fuere se construye pronominalmente- (S lo que significa laburarse un ascenso. 725) 4. Conquistar el favor o la voluntad de alguien (Yo no s por qu son as las mujeres!...si un piedrn cualquiera las labura con parolas llenas de poesa, se le entregan al primer chamuyo. 726) 5. Robar (Des: no embroc que aura la laburo con curda. 727). Del ital. lavorare, con interferencia genovesa. Laburo, laboro y lavoro, trabajo, acto y efecto de
Jos Gobello. op. cit. 2005 Oscar Conde. op. cit. 722 Joan Corominas. op. cit. 723 Joaqun Gmez Bas. Barrio gris, Buenos Aires, Emec, 1952. p. 130. 724 Roberto Arlt. Nuevas aguafuertes porteas, Buenos Aires, Hachette, 1960. p. 108. 725 Manrique Fernndez Moreno. Sus otras muertes, Buenos Aires, Goyanarte, 1963. p. 59. 726 Santiago Dallegri. El alma del suburbio, Montevideo, Lagomarsino y Viladerb, 1912. p. 205. 727 Juan Francisco Palermo. El amuro (1911). En Nuestro teatro, Buenos Aires, 1 de Septiembre de 1913. p. 11.
721
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trabajar (Buscan al inventor del laburo, para romperle el alma. 728) 6. Robo, acto y efecto de robar (Lo ensuciaron en un laburo y lo ensartaron. 729) 7. Engatusamiento, accin de captar la voluntad de uno con engaos y halagos (Hoy cualquier otario manya los trabajos del laboro. 730) 8. Operacin, ejecucin de una cosa (Un amigo, pa amargarme noms, me sopl el laburo de espiante, cuando ya le haba tomao olor al apronte. 731). Laborante, laburante, lavorante, trabajador. Laburador, dcese de quien trabaja con dedicacin y entusiasmo.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 732 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz laburar se registra, nicamente, en la vigsima segunda edicin (2001) del diccionario de la Real Academia Espaola. Este ejemplar brinda una descripcin que concuerda con la significacin dada en los diccionarios de lunfardo:
Laburar.1. intr. coloq. Arg. y Ur. trabajar (tener una ocupacin remunerada).
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 733 Ningn otro diccionario de la lengua espaola constata esta expresin lunfarda. De la forma verbal laburar, derivan las formas nominales laburador/ra y laburante. Estas voces slo se verifican en la vigsima segunda edicin (2001) del diccionario de la Real Academia Espaola. donde son caracterizadas como formas coloquiales propias de dos pases hispanoamericanos, Argentina y Uruguay:
Laburador, ra. 1. adj. coloq. Arg. y Ur. empeoso. U. t. c. s.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 734
Laburante. 1. com. coloq. Arg. y Ur. trabajador (obrero).
728 729
Bernardo Kordon. La vuelta de Rocha, Buenos Aires, Ediciones A. J. E., 1936. p. 77. Felipe H. Fernndez (Yacar). Versos rantifusos (1916), Buenos Aires, s/f. p. 20. 730 Felipe H. Fernndez (Yacar). op. cit. p. 94. 731 Enrique Gonzlez Tun. Tangos (1925), Buenos Aires, Borocaba, 1953. p. 48. 732 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 733 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 734 Real Academia Espaola. op. cit. 2001.
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Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 735 El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, expone: Laburar
(Del italiano dialectal lavurare). Tr. coloq. Trabajar. . t. c. intr. Gudio Kieffer, E. Gula, 1975. 78: Parace que una se recibe de taquidactilgrafa para laburar como una esclava. Meo Zilio, 1970, p. 94; Teruggi, 1974, p. 62; Casullo, 1976, p. 124; Santilln, 1976, p. 349; Coluccio, 1979, p. 116; Rojas, 1981, t.II.p. 254; vila, 1991, p. 207; Gobello, 1991, p. 149; Rodrguez, 1991, p. 172; Haensch, 1993, p. 342; Conde, 1998, p- 221; Teruggi, 1998, p. 157; Haensch, 2000, p. 351; DiHA, 2003, p. 359; Musa, 2005. t.II.p. 419. 2. Ganarse la voluntad de otro. Torre Nilson, L. Sajones, 1967, 93: El otro sonri, laburndose la propina. Conde, 1998, p- 221; Teruggi, 1998, p. 157; Haensch, 2000, p. 351; DiHA, 2003, p. 359.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 736 La potica lunfarda registra este vocablo. A modo de ejemplo, lanse poemas de Carlos de la Pa; entre ellos, Los Bueyes 737, cuyos versos exponen:
Mas nunca a sus labios les abri el reproche. Siempre consecuentes, siempre laburando, pasaron los das, pasaron las noches el viejo en la fragua, la vieja lavando
En el tango Qu fenmeno! (1929), con letra de Enrique Dizeo (1893-1980) y msica del bandoneonista Anselmo Aieta (1896-1964), se emplea esta voz
735 736
Real Academia Espaola. op. cit. 2001. Academia Argentina de Letras. op. cit. 737 Carlos de la Pa. op. cit. 738 Armando Del Fabro. op. cit.
158
lunfarda con la connotacin de esfuerzo penoso, en tanto representa una felicidad no laburar:
Qu tipo de suerte sos, mama ma. Siempre tan jailefe y no laburs
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 741, Buenos Aires, 2004. La voz laburo no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 742
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo La voz laburo no se constata en el Novsimo Diccionario Lunfardo, de Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. 743 Empero, este ejemplar presenta la variante fnica laboro: Laboro
739 740
Jos Gobello. op. cit. 2005. Jos Gobello. op. cit. 1953. 741 Oscar Conde. op. cit. 742 Joan Corominas. op. cit. 743 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
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v. Laburar.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 744 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La expresin laburo se verifica, exclusivamente, en la vigsima segunda edicin (2001) del diccionario de la Real Academia Espaola. Dicha publicacin enuncia una definicin semntica que coincide con la dada en los diccionarios de lunfardo. Asimismo, describe el vocablo como una forma del habla coloquial rioplatense:
Laburo.1. m. coloq. Arg. y Ur. trabajo (ocupacin retribuida).
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 745 Tambin reconoce esta voz el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras: Laburo
(Del italiano dialectal lavuro). m. coloq. Trabajo. Dragn, O. Mesa, 1973.335: Mir, ando buscando otro laburo y pens que en un taller Meo Zilio, 1970, p. 95; Teruggi, 1974, pp. 62, 116; Casullo, 1976, p. 124; Santilln, 1976, p. 349; Rojas, 1981, t.II.p. 254; Catinelli, 1985, p. 77; vila, 1991, p. 207; Gobello, 1991, p. 149; Rodrguez, 1991, p. 172; Haensch, 1993, p. 342; Conde, 1998, p. 221; Teruggi, 1998, p. 157; Haensch, 2000, p. 351; DiHA, 2003, p. 359; Musa, 2005. t.II.p. 422. 2. coloq. Obra. Producto del trabajo. Pgina/12, 21.05.1999: Hablemos entonces de la diversidad camalenica de tus laburos como actriz. Casullo, 1976, p. 124; DiHA, 2003, p. 359; Musa, 2005. t.II.p. 422.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 746 Varios poemas registran este vocablo. En La novela triste 747, soneto de Armando Del Fabro, se lee en su primera estrofa:
Volvi el qua cansado del laburo.
744 745
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 746 Academia Argentina de Letras. op. cit. 747 Armando Del Fabro. op. cit.
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Y sinti de repente el desaliento: Su soledad de cufa en el convento; Sus deudas que lo apuran, y el futuro
Y en Consejo, otro soneto del mismo autor, los primeros versos expresan:
Pero qu hacs? Piantaste del laburo? Y qu espers?, otario a la violeta. Penss sudar la patria en camiseta? Crees que el morfi as es ms seguro?...
La esttica potica del tango est imantada y fertilizada por el hablar lunfardo, como se puede constatar en la composicin El ciruja (1926), con letra de Francisco Alfredo Marino y msica de Ernesto de la Cruz. Este tango, lunfardesco por antonomasia, incluye el vocablo laburo en los versos que dicen:
Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punga, al codillo escolaseaba, y en los burros se ligaba un metejn
En el tango Garufa (1928), con letra de R. Fontaina (1900-1963) y Vctor Solio (1897-1983) y msica de Juan Antonio Collazo (1896.1945), tambin se registra esta voz:
Durante la semana meta laburo y el sbado a la noche sos un doctor, te encajs las olainas y el cuello duro y te vens pal centro de rompedor
En la milonga titulada, Buenos Aires es una milonga 748, con letra y msica del cantautor, intrprete, msico y arreglador Cyrano, se lee:
Yo te banco Buenos Aires, aunque hoy falte el laburo, Y los temas importantes, siempre son lomos de burro
En el El Vago Amargura 749, poema de Carlos de la Pa, se lee la voz laburo, pero con el sentido transgredido, en tanto representa los trabajos de un ladrn:
748
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Y siempre al tanteo de lo que cuadraba, todos los laburos se los repas: fue escruche, lancero, furquista de biaba y por lerdo nunca, jams fracas
Nuevamente, Carlos de la Pa, en su poema Hermano Chorro 750, usa esta voz con el mismo significado desviado:
Yo tambin tengo un laburo de ganza y palanqueta. El amor es un balurdo en puerta
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 752, Buenos Aires, 2004. La voz lavandero no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 753
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Lavandero
Abogado (La misma aficin al empleo de las metforas para designar los objetos, [el incmodo, el pico de gas; el lavandero, el abogado]. 754) Del ital. jergal, lavandaio, abogado.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 755
749 750
Carlos de la Pa. op. cit.. Carlos de la Pa. op. cit. 751 Jos Gobello. op. cit. 2005. 752 Oscar Conde. op. cit. 753 Joan Corominas. op. cit. 754 Antonio Dellepiane. op. cit. p. 13.
162
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz lavandero se constata en numerosos diccionarios de lengua espaola: en tres diccionarios bilinges de los siglos XVII y XVIII 756, en un diccionario monolinge del siglo XVIII 757, en nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX 758, y en veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1734, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Estos ejemplares enuncian definiciones semnticas extraas a las dadas en los diccionarios de lunfardo. Con la significacin dada en el lunfardo, la voz lavandero no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco se registra en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 759
Oscar Conde, en su Diccionario etimolgico del lunfardo, especifica que esta voz deriva del italiano jergal lavandaio, abogado. 760 Asimismo, cabe conjeturar que no es prstamo de ninguna lengua, sino el resultado de un procedimiento retrico: la metfora. El abogado sera una suerte de lavandero, en tanto lava y limpia las culpas de su cliente, quita cualquier mancha o descrdito; o sera alguien que ha de examinar la causa de alguno hasta revelar la verdad.
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Baltasar Henrquez. op. cit; John Stevens. op. cit.. 757 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1787. 758 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Aniceto de Pags. op. cit. 1914; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 759 Academia Argentina de Letras. op. cit. 760 Oscar Conde. op. cit.
756
755
163
De hecho, mltiples diccionarios de lengua espaola reconocen para la voz lavar estos sentidos metafricos: un diccionario bilinge del siglo XVIII, dos diccionarios monolinges de los siglos XVII y XVIII, nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI. Cabe aclarar que estos sentidos coexisten con definiciones ms tradicionales del vocablo. El diccionario bilinge de Francisco Sobrino (1705) propone la siguiente expresin metafrica:
Lavar. [] Lavar la lana alguno. Cel signifie quon examine si bien la cause par le menu quon en dcouvre la verit.
espaola y francesa,
Un diccionario monolinge del siglo XVII, el de Covarrubias (1611), expresa sentidos metafricos, que asocian, por un lado, lavar con purificacin, limpieza moral; y, por otro lado, con examinar la causa de alguno hasta revelar la verdad (relacin con el mbito judicial):
Lavar. [] Lavar las manos, cosa usada para sentarse a comer, y los juezes para dar a entender la pureza con que sentencian, lavavan sus manos; dedde qued el proverbio deste negocio, Yo lavo mis manos, queriendo sinificar no consentir en el hecho. Tambien se us en Espaa una costumbre introduzida (a lo que se entiende) de los Godos, que la muger acusada de adulterio se purgava, lavandose las manos con plomo derretido[] Deste verbo se dize lavar la lana, quando a uno le escudrian su causa hasta sacarla en limpio. [] Sale deste verbo [] deslavado, la cosa que no tiene lustre, y el que no tiene vergena.
Sebastin de Covarrubias. Tesoro de la lengua castellana o espaola, Madrid, 1611. 762 Un diccionario monolinge del siglo XVIII, el de Terreros y Pando (1787), registra un sentido figurado para el vocablo:
Lavar. [] Se dice tambien en lo moral. Fr. Debarbovillr. Lat. Delre, ablure, rigre, abolre. It. Lavare, bagnare, scancellare. Una confesion llorosa lava las culpas pasadas. []
761 762
164
Esteban de Terreros y Pando. Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana []. Tomo segundo (1767), Madrid, 1787. 763 Nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX exponen:
Lavar. [] met. Purificar, quitar algun defecto, mancha descrdito. [].
M. Nez De Taboada. Diccionario de la lengua castellana, Pars, 1825 764; Gaspar y Roig. Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo II, Madrid, 1855. 765
Lavar. [] met. Purificar, quitar algun defecto, mancha descrdito. Abluere, delere. []
Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana. Pars, 1846 766; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispano-americano, Madrid, 1918. 767
Lavar. [] fig. Purificar, limpiar quitar alguna mancha defecto, y en este sentido altamente metaforico, se dice: Estaba el sacerdote lavando las manos. Yo borrar ese borrn que empaa el lustre de mi preclara estirpe, etc. [].
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853. 768 A modo de ejemplo del sentido metafrico, lase tambin el diccionario general de Zerolo (1895), que expone, asimismo, ejemplos literarios:
Lavar. [] 3. fig. Purificar, quitar un defecto, mancha o descrdito. Un fausto presentimiento me dice que lavar en su sangre mis ofensas. (Larra). [] En sentido figurado se aplica la palabra lavar la reputacin de un individuo; y as se dice: fulano era culpado de esta o de la otra cosa; pero con la accin lav su culpa
Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1787. M. Nez De Taboada. op. cit. 765 Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A. 766 Vicente Salv. op. cit. 1846. 767 Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 768 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A. 769 Elas Zerolo. op. cit.
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Miguel de Toro y Gmez. Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana, Pars-Madrid, 1901. 770
Lavar. [] fig. Purificar, quitar un defecto, mancha descrdito. Hubieran puesto en gran aprieto estos reinos, quien la Divina Majestad guarde de los intentos de personas afrentadas y poderosas, que suelen querer lavar la mancha en la sangre de sus vecinos. P. Fernndez Navarrete Verdad es que los primeros enemigos contra quien deba dirigirse eran los moros; pero muchas veces lo eran tambin los cristianos, y haba quien matando dos de aquellos por cada uno de estos ltimos crea lavar el pecado de su espantoso error. M. J. de Larra
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos []. Tomo tercero, Barcelona, 1914. 771 Esta publicacin es prdiga en ejemplos literarios para ilustrar sus definiciones.
Lavar. [] fig. Purificar, quitar un defecto, mancha descrdito.-Rg. Lavar (la ofensa) con, sin sangre.
Jos Alemany y Bolufer. Suplemento, en Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, 1917. 772 Obsrvense las definiciones semnticas que incluyen veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1734, la cual ilustra con ejemplos literarios e inserta las expresiones latinas correspodientes:
Lavar. [] En sentido moral vale purificar y limpiar algn defecto mancha. Lat. Abluere. Lavare. Navarret. Conserv. disc. 7. Huvieran puesto en gran aprieto estos Rinos, quien la Divina Magestad guarde de los intentos de persnas afrentadas y poderosas, que suelen querer lavar la mancha en la sangre de sus vecinos.[] Lavar la lana a alguno. Vale averiguar y examinarle la cusa, hasta descubrir la verdad. Trahe esta phrase Covarr. en su Thesoro. Lat. Facta alicujus perscrutari, perquirere.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o
770 771
Miguel de Toro y Gmez. op. cit.. Aniceto de Pags. op. cit. 1914. 772 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. B.
166
modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Tomo quarto, Madrid, 1734. 773 Como puede observarse, los diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XVIII restituyen los dos sentidos metafricos sealados:
Lavar. [] Lavar. met. Purificar y limpiar algun defecto, mancha descrdito. Abluere, lavare. [] Lavar la lana alguno. f. Averiguar y examinarle la causa, hasta descubrir la verdad. Facta alicujus perscrutari, perquirere. [].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid, 1780 774; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid, 1783 775; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid, 1791 776; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Madrid, 1803. 777 Desde la quinta edicin (1817), las publicaciones de la Real Academia Espaola solamente rescatan uno de los sentidos figurados para el vocablo:
Lavar. [] met. Purificar y limpiar algun defecto, mancha descrdito. Abluere, lavare. [].
Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Quinta ed., Madrid, 1817 778; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Sexta ed., Madrid, 1822 779; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Sptima edicin, Madrid, 1832 780; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Octava edicin, Madrid, 1837 781; Real Academia Espaola.
773 774
Real Academia Espaola. op. cit. 1734. Real Academia Espaola. op. cit. 1780. 775 Real Academia Espaola. op. cit. 1783. 776 Real Academia Espaola. op. cit. 1791. 777 Real Academia Espaola. op. cit. 1803. 778 Real Academia Espaola. op. cit. 1817. 779 Real Academia Espaola. op. cit. 1822. 780 Real Academia Espaola. op. cit. 1832. 781 Real Academia Espaola. op. cit. 1837.
167
Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Novena edicin, Madrid, 1843. 782
Lavar. [] fig. Purificar y limpiar algn defecto, mancha o descrdito. []
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima edicin, Madrid, 1852 783; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Undcima edicin, Madrid, 1869 784 Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Duodcima ed., Madrid, 1884 785; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia ed., Madrid, 1899 786; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 787; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta ed., Madrid, 1925 788; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, Espasa-Calpe, 1927 789; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta ed., Madrid, 1936 790; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 791; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947. 792
Lavar. [] fig. Purificar, quitar un defecto o mancha. [].
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950 793; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Tomo IV, Incgnio-Papela, Madrid,
782 783
Real Academia Espaola. op. cit. 1843. Real Academia Espaola. op. cit. 1852. 784 Real Academia Espaola. op. cit. 1869. 785 Real Academia Espaola. op. cit. 1884. 786 Real Academia Espaola. op. cit. 1899. 787 Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 788 Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 789 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 790 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 791 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 792 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 793 Real Academia Espaola. op. cit. 1950.
168
Espasa-Calpe, 1984 794; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989. 795
Lavar. [] fig. Purificar, quitar un defecto, mancha o descrdito. [].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava ed., Madrid, 1956 796; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena ed., Madrid, 1970 797; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 798; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992 799; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 800
M
Marucho Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en: Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 801, Buenos Aires, 2005. Marucho
m. Marinero. (Por cruce con el chilenismo marucha, joven que va montado en la yegua marina.)
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 802, Buenos Aires, 2004. La voz marucho no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 803
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo
794 795
Real Academia Espaola. op. cit. 1984. B. Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 796 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 797 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 798 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 799 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 800 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 801 Jos Gobello. op. cit. 2005. 802 Oscar Conde. op. cit. 803 Joan Corominas. op. cit.
169
Marucho
Marinero. Por juego paronomstico con el cast. marucho, mozo que va montado en la yegua que gua la caballada.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 804 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz marucho aparece registrada en dos diccionarios generales del siglo XX
805
XXI, desde la dcima quinta edicin (1925), hasta la vigsima segunda edicin (2001). Ninguno de estos ejemplares presentan definiciones semnticas que coincidan con las enunciadas en los diccionarios de lunfardo. La Academia Argentina de Letras, en su Diccionario del habla de los argentinos, slo reconoce la siguiente acepcin para el vocablo: Marucho
m. fig. Mozo que va montado en la madrina o yegua caponera. Barreto, D. P. Chaqueas, 1938, 59: Cirilo quiso ir de marucho; pero la madre ni iba a permitirle. Saubidet, 1943, p. 236; Vidal de Battini, 1949, p. 337; Sol, 1950, p. 216; Inchauspe, 1953. p. 172; Cceres Freyre, 1961, p. 127; Villafuerte, 1961, t.II.p. 72; Santilln, 1976, pp. 399, 426; Barcia, 1978, p. 136; Aguilar, 1986, p. 65; Gobello, 1991, p. 167; Gatica de Montiveros, 1995, p. 194; DiHA, 2003, p. 392; Barcia (Academia Argentina de Ciencias, Letras y Artes, 1875-79), 2004, p. 278; Barcia (Academia Argentina de Ciencias, Letras y Artes, 1875-79), 2006, p. 231.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 806
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 806 Academia Argentina de Letras. op. cit. 807 Jos Gobello. op. cit. 2005.
170
La voz matasano no se constata en el Diccionario etimolgico del lunfardo, de Oscar Conde. 808 La voz matasano no se encuentra en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 809
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Matasano
Mdico, el que profesa la medicina. 2. Automvil (No s si al bajar del matasano que nos porta he de poder seguir tranquilamente mi camino. 810) Cast. matasanos, curandero o mal mdico.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 811 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos
Los trminos matasano y/o su versin plural matasanos se constatan en un diccionario
monolinge del siglo XVIII, en diccionarios generales de los siglos XIX y XX y en diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI. En su forma singular, se registra en dos diccionarios generales del siglo XX y en cinco diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XX y XXI, desde la edicin del ao 1927, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Con definiciones semnticas extraas a la significacin lunfarda, la expresin matasano se constata en dos diccionarios generales 812 y en cuatro diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XX, desde la edicin del ao 1927, hasta el Diccionario manual e ilustrado del ao1989, y representa el nombre que dan en Honduras y el Salvador a una planta de la familia de las rutceas.
808 809
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 810 Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. op. cit.p. 128. 811 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 812 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit.
171
Con una descripcin equiparable a la dada en los diccionarios de lunfardo, la forma singular slo se verifica en la vigsima segunda edicin (2001) del diccionario de la Real Academia Espaola. que la introduce como la tercera acepcin de matasano:
Matasano. 1. m. El Salv. y Hond. rbol centroamericano de las Rutceas, de hasta doce metros de altura, hojas alternas, digitadas, flores verdosas en panculas y corimbos terminales o axilares con cinco ptalos y seis estambres, fruto verde o amarillo plido, semejante a una manzana, que se come generalmente en sopa. La infusin de la hoja y el fruto tienen usos medicinales. 2. m. El Salv. y Hond. Fruto comestible de este rbol. 3. m. pl. u. c. sing. coloq. Curandero o mal mdico.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 813 En la versin plural matasanos, se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola: en un diccionario monolinge del siglo XVIII, en nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en veintisiete diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX y XX. Todas estas publicaciones incluyen descripciones semnticas que concuerdan con las dadas en los diccionarios de lunfardo. Obsrvese un diccionario monolinge del siglo XVIII (Terreros y Pando, 1787), que expone:
Matasanos, curandero, emprico, mal Mdico. V. Lat. Malus Medicus; y algunos Medicaster.
Esteban de Terreros y Pando. Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana [], Madrid, 1787. 814 Nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX reproducen similares descripciones semnticas:
Matasanos. s m. fam. Apodo que se da los mdicos y cirujanos y mas comnmente los curanderos y malos mdicos.
M Nez De Taboada. Diccionario de la lengua castellana, para cuya composicin se han consultado los mejores vocabularios de esta lengua y el de la Real Academia Espaola [], Pars, 1825 815:
813 814
Real Academia Espaola. op. cit. 2001. Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1787.
172
Matasanos. s m. fam. Apodo que se da los mdicos y cirujanos y mas comnmente los curanderos y malos mdicos. Ignarus medicus.
Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846. 816
Matasanos. s m. fam. Apodo que se da en general los mdicos y los cirujanos, y con especialidad los curanderos y mdicos malos, empricos, etc.
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853. 817
Matasanos. adj. s. fam.: apodo que se da a los mdicos y cirujanos, y ms particularmente a los curanderos y malos mdicos.
Gaspar y Roig. Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo II, Madrid, 1855. 818
Matasanos. m. fig. y fam. Curandero mal mdico. Y que hasta los muchachos por mal nombre, Los llaman matasanos: gran renombre. (Barb.)
Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, 1895. 819 Este diccionario ilustra con ejemplos literarios.
Matasanos. m. fig. y fam. Curandero.
Miguel de Toro y Gmez. Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana, Pars-Madrid, 1901. 820
Matasanos. (de matar y sanos). m. fig. y fam. Curandero mal mdico. -Este hombre tiene cara de perro!- sola decir
815 816
M. Nez De Taboada. op. cit. Vicente Salv. op. cit. 1846. 817 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A. 818 Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A. 819 Elas Zerolo. op. cit. 820 Miguel de Toro y Gmez. op. cit.
173
el facultativo.-Gracias por el favor, matasanos de Lucifer! P. A. de Alarcn Slo de esta suerte, si paras en especialista, no caers en peligroso industrialismo y, si te mantienes general, no degenerars en mero matasanos, etc. Jos de Letamendi.
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos []. Tomo tercero, Barcelona, 1914. 821 Esta publicacin, como puede apreciarse, es prdiga en ejemplos literarios a los fines ilustrativos.
Matasanos. (de matar y sanos). m. fig. y fam. Curandero o mal mdico.
Alemany y Bolufer, Jos. Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, Ramn Sopena, 1917 822; Rodrguez Navas y Carrasco, Manuel. Diccionario general y tcnico hispano-americano, Madrid, 1918. 823 La primera ocurrencia del vocablo matasanos se constata en la edicin de la Real Academia Espaola del ao 1734, la cual ilustra con ejemplos literarios e inserta la expresin latina correspondiente:
Matasanos. s. m. El curandero, que hace de Mdico, sin entender la medicina. Lat. Medicaster. Parr. Luz de Verd. Cath. part. a. Plat. 37. Como hai quien excusas del Mdico docto doxe sus medicamentos por executar los embustes de una India, de una vieja, de un matasanos? Barbad. (Orrecc. De vic. F. 118 Y que hasta los muchachos por mal nombre, Le llaman Matasanos: gran renombre!
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Tomo cuarto, Madrid, 1734. 824 Desde entonces, diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX y XX reproducen anlogas definiciones semnticas:
Matasanos. s. m. El curandero, que hace de mdico, sin entender la medicina. Medicaster.
821 822
Aniceto de Pags. op. cit. 1914. Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 823 Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 824 Real Academia Espaola. op. cit. 1734.
174
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid, 1780 825; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Segunda edicin, Madrid, 1783 826; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Tercera edicin [] Madrid, 1791. 827
Matasanos. s m. fam. Apodo que se da los mdicos y cirujanos y mas comnmente los curanderos y malos mdicos. Ignarus medicus.
Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Cuarta edicin, Madrid, 1803 828; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Quinta edicin, Madrid, 1817 829; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Sexta edicin. Madrid, 1822 830; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Sptima edicin, Madrid, 1832 831; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Octava edicin, Madrid, 1837 832; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Novena edicin, Madrid, 1843 833; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima edicin, Madrid, 1852. 834
Matasanos. s m. fam. Apodo que se da los curanderos y malos mdicos.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Undcima edicin, Madrid, 1869. 835
Matasanos. m. fig. y fam. Curandero o mal mdico.
825 826
Real Academia Espaola. op. cit. 1780. Real Academia Espaola. op. cit. 1783. 827 Real Academia Espaola. op. cit. 1791. 828 Real Academia Espaola. op. cit. 1803. 829 Real Academia Espaola. op. cit. 1817. 830 Real Academia Espaola. op. cit. 1822. 831 Real Academia Espaola. op. cit. 1832. 832 Real Academia Espaola. op. cit. 1837. 833 Real Academia Espaola. op. cit. 1843. 834 Real Academia Espaola. op. cit. 1852. 835 Real Academia Espaola. op. cit. 1869.
175
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Duodcima edicin, Madrid, 1884 836; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia edicin, Madrid, 1899 837; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Segunda edicin, Madrid, 1950 838; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. tercera edicin revisada. Tomo IV. Incgnito-Papel. Madrid, 1984 839; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989 840; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 841
Matasanos. (De matar y sano.) m. fig. y fam. Curandero o mal mdico.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 842; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta edicin, Madrid, 1925 843; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 844; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin., Madrid, 1936 845; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 846; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 847; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin, Madrid, 1956 848; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola.
836 837
Real Academia Espaola. op. cit. 1884. Real Academia Espaola. op. cit. 1899. 838 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 839 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. B. 840 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 841 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 842 Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 843 Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 844 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 845 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 846 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 847 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 848 Real Academia Espaola. op. cit. 1956.
176
Decimonovena edicin, Madrid, 1970 849; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984. 850 La voz matasano no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 851
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 853, Buenos Aires, 2004. La voz mayoral no est registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 854
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Mayoral
Empleado que cobraba los pasajes de los tranvas (Me meto en un tranway vaco tirado por dos mulas hticas que andan paso ante paso, respetando el descanso de su cochero y mayoral. 855). [Si bien al empleado que en los tranvas gobernaba el tiro de mulas o caballos se lo llam cochero, muchos escritores lo designan mayoral (Chasque el ltigo el mayoral. 856) Del cast. mayoral, en las diligencias y carruajes, el que gobierna el tiro de mulas o caballos.
849 850
Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 851 Academia Argentina de Letras. op. cit 852 Jos Gobello. op. cit. 2005 853 Oscar Conde. op. cit. 854 Joan Corominas. op. cit. 855 Salvador Merlino. Elega de octubre, Buenos Aires, 1956. p. 110. 856 Fernando Gilardi. La maana, Buenos Aires, Jaj, 1938. p. 188.
177
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 857 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz mayoral se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola. Con definiciones semnticas dismiles a la significacin lunfarda, esta expresin se constata en trece diccionarios bilinges de los siglos XVI, XVII y XVIII 858, en dos diccionarios monolinges de los siglos XVII y XVIII 859, en un diccionario general del siglo XIX 860, y en cuatro diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, desde la edicin del ao 1734, hasta la tercera edicin, ao 1791. Estos ejemplares, en su mayora, describen el vocablo de la siguiente manera: prncipe, primero o ms autorizado de una comunidad, superior, prefecto, jefe principal de pastores, alguacil o corregidor. Con definiciones semnticas que se aproximan a las dadas en los diccionarios de lunfardo, en tanto hacen referencia al campo semntico del transporte, la voz mayoral se verifica en nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en veinticuatro diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI. Pueden observarse las descripciones formuladas en los diccionarios generales, los cuales, con leves variantes, exponen:
Mayoral. [] En los coches de colleras de camino el que gobierna el tiro de mulas y tiene sus rdenes al zagal. [].
857 858
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. Fray Pedro de Alcal. op. cit; Antonio de Nebrija. op. cit. 1516; Cristbal de las Casas. op. cit. ; Richard Percival. op. cit.; Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; Lorenzo Franciosini. op. cit; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Baltasar Henrquez. op. cit; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit.; Raphael Bluteau. op. cit. 859 Sebastin de Covarrubias. op. cit. A; Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1787. 860 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869.
178
Nez De Taboada, M. Diccionario de la lengua castellana, para cuya composicin se han consultado los mejores vocabularios de esta lengua y el de la Real Academia Espaola, ltimamente publicado en 1822; aumentado con ms de 5000 voces o artculos que no se hallan en ninguno de ellos, 2 volmenes, Pars, 1825 861; Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, 1895. 862
Mayoral. [] En los coches de colleras de camino el que gobierna el tiro de mulas y tiene sus rdenes al zagal. Rhedarius. [].
Vicente Salv. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846. 863
Mayoral. [] El encargado de una galera, de un coche de camino, de una diligencia, etc., gobernado el tiro desde el pescante, y cuyas rdenes va el zagal, y el postilln, si lo hay. La Acad. dice: En los coches de colleras de camino el que gobierna el tiro de mulas y tiene sus rdenes al zagal. Segn esta explicacin, los mayorales de galera no son mayorales. [].
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853. 864
Mayoral. [] En las diligencias, coches de collera o de camino, el que gobierna el tiro desde el pescante, y lleva a sus rdenes al zagal y al delantero si lo hay.
Gaspar y Roig. Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas [], Tomo II, Madrid, 1855. 865
Mayoral. [] En los coches y galeras, el que gobierna el tiro de mulas.
Miguel de Toro y Gmez. Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana, Pars-Madrid, 1901. 866
861 862
M. Nez De Taboada. op. cit. Elas Zerolo. op. cit. 863 Vicente Salv. op. cit. 1846. 864 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A. 865 Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A. 866 Miguel de Toro y Gmez. op. cit..
179
Mayoral. [] En las galeras, diligencias y otros carruajes, el que gobierna el tiro de mulas caballos. pregunt al mayoral si pensaba conducir a los pasajeros doblndolos como quien cierra un comps, etc. J. E. Hartzerbusch [].
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos []. Tomo tercero, Barcelona, 1914. 867
Mayoral. [] En las galeras, diligencias y otros carruajes, el que gobierna el tiro de mulas o caballos. [].
Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. Diccionario general y tcnico hispanoamericano, Madrid, 1918. 869 Desde la cuarta edicin (1803), hasta la vigsima segunda edicin (2001), veinticuatro diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI reproducen anlogas formulaciones:
Mayoral. [] En los coches de colleras de camino el que gobierna el tiro de mulas y tiene sus rdenes al zagal. Rhedarius. [].
Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Cuarta edicin, Madrid, 1803 870; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Quinta edicin, Madrid, 1817 871; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Sexta edicin. Madrid, 1822 872; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Sptima edicin, Madrid, 1832 873; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Octava edicin, Madrid, 1837 874; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia
867 868
Aniceto de Pags. op. cit. 1914. Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 869 Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 870 Real Academia Espaola. op. cit. 1803. 871 Real Academia Espaola. op. cit. 1817. 872 Real Academia Espaola. op. cit. 1822. 873 Real Academia Espaola. op. cit. 1832. 874 Real Academia Espaola. op. cit. 1837.
180
Espaola. Novena edicin, Madrid, 1843 875; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima edicin, Madrid, 1852. 876
Mayoral. [] En los coches de colleras de camino el que gobierna el tiro de mulas y tiene sus rdenes al zagal. [].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Undcima edicin, Madrid, 1869 877; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Duodcima edicin, Madrid, 1884. 878
Mayoral. [] En las galeras, diligencias y otros carruajes, el que gobierna el tiro de mulas o caballos. [].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia edicin, Madrid, 1899 879; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 880; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta edicin, Madrid, 1925 881; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 882; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin., Madrid, 1936 883; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 884; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 885; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950 886; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin., Madrid,
875 876
Real Academia Espaola. op. cit. 1843. Real Academia Espaola. op. cit. 1852. 877 Real Academia Espaola. op. cit. 1869. 878 Real Academia Espaola. op. cit. 1884. 879 Real Academia Espaola. op. cit. 1899 880 Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 881 Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 882 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 883 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 884 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 885 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 886 Real Academia Espaola. op. cit. 1950.
181
1956 887; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 888; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima edicin, Madrid, 1984 889; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. tercera edicin revisada. Tomo IV. Incgnito-Papel. Madrid, 1984 890; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989 891; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992 892; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 893 Con una definicin semntica equivalente a la enunciada en los diccionarios de lunfardo, la expresin mayoral no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola. Esta voz tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 894 Varios poemas incluyen este vocablo, como el titulado Interludio en parolas ciudadanas al feca mayoral 895, de Armando Del Fabro, que lo introduce en el ttulo. Y en Lunfardeando en trptico, al recuerdo (Mercado de Abasto), el mismo autor expresa:
Me siento un cusifai que fue un goma; mayoral de abolengo y fuleras, aunque ayer fuera Cueva de un Mercado
Asimismo, es posible constatar la presencia de esta voz en la potica del tango, como en la composicin El mayoral del tranva (milonga, 1956), con msica de Jos Luis Anastasio y letra de Francisco Laino:
Soy mayoral del tranva que por las calles serenas,
887 888
Real Academia Espaola. op. cit. 1956. Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 889 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 890 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. B. 891 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 892 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 893 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 894 Academia Argentina de Letras. op. cit 895 Armando Del Fabro. op. cit.
182
llev blancas azucenas, despertando simpatas... Con ese tar... tara... de mi modesta corneta brind a las mozas coquetas un madrigal de alegra. Gritaban las mozas: Adis, mayoral! Me da el clavelito que lleva en su ojal? Y yo muy contento deca que s, pues ellas en sus risas se acuerdan de m... Despus, de regreso de mi ocupacin, me llevo grabada su buena intencin. Yo soy el pasado que quiere volver, a ser lo que ha sido, reliquia de ayer. Ya se perdi la alegra por esos barrios porteos, del mayoral hogareo hroes de la patria ma... Con ese tar... tara... en el viejo Buenos Aires dej preciosos donaires el mayoral del tranva.
Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 896, Buenos Aires, 2005. Mayorengo
m. Oficial de alta graduacin en la polica. (Del ital. jergal maggiorengo: seor.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 897, Buenos Aires, 2004.
896
183
La voz mayorengo no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 898
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Mayorengo
Oficial de polica (Cuando avisan mayorego misho oficial- se dispersan en las mesas del cuarto y fingen canchar o bailar unos con otros. Cuando avisan mayorengo a la gurda comisario- la reunin se disemina en toda la casa. 899) Del ital. jergal Maggiorengo, seor. Mayorenguera, comisara.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 900 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz mayorengo no se constata en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 901 Es posible conjeturar que esta expresin lunfarda deriva del espaol mayoral, que, entre mltiples acepciones, tiene una significacin en germana algo prxima al sentido otorgado en los diccionarios de lunfardo: alguacil, oficial inferior que imparte justicia. Como se ha visto, Oscar Conde hace derivar el vocablo del italiano jergal maggiorengo, qe significa seor. Benigno Baldomero Lugones, con sus dos artculos publicados en La Nacin de Buenos Aires en 1879 , hizo la primera descripcin seria del mundo criminal y amerit estudiar sobre los lunfardos y los ladrones en sentido amplio. Como
897 898
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 899 Benigno B. Lugones. op. cit. 18 de marzo de 1879. 900 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 901 Academia Argentina de Letras. op. cit.
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era escribiente policial, recuper esta annima cuarteta, en la cual se registra este vocablo lunfardo:
Estando en el boln polizando, se present el mayorengo. A portarlo en cana vengo. Su mina lo ha delatado.
En la potica popular se puede comprobar el uso de esta voz. Se incluye, por ejemplo, en el tango Cartn Junao (1947), con letra de Carlos Waiss y msica de Juan DArienzo y Hctor Varela:
Cuando juna al mayorengo, se las toma, stricho y pico, se embalurda con dos caas, le hace cruz al abanico y para andar algo piola la jotraba de chofer.
Y en Barajando (1929), con letra de Eduardo Escariz Mndez (1888-1957) y msica de Nicols Baccaro (1899-1975), se lee:
Mientras yo tiraba siempre, con la mula bien cinchada, ella en juego con un coso, mayorengo y gran bacn, se tomaba el Conte Rosso propiamente acomodada, y en la lona de los giles me tendi en el cuarto round.
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 904 Joan Corominas. op. cit.
185
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Micifs
Agente de polica (El pblico sale encantado del caballo volador de Juan Moreira, de su legendario y enorme facn, bueno pa un entrevero, del nmero prodigioso de micifuses que mata durante su vida. 905) Alterna con misif (Como la cosa ms natural del mundo se le encocorara al misif. 906).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 907 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz micifuz no se verifica en ningn diccionario de lengua espaola. Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 908
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 910, Buenos Aires, 2004. La voz milico no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 911
905 906
Carlos Olivera. En la brecha, Buenos Aires, F. Lajouane, 1887. p. 118. Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. op. cit p. 111. 907 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 908 Academia Argentina de Letras. op. cit. 909 Jos Gobello. op. cit. 2005 910 Oscar Conde. op. cit. 911 Joan Corominas. op. cit.
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Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Milico
Soldado, militar sin graduacin (Los milicos se hacen piones y andan por las poblaciones enprestaos pa trabajar. 912). 2. Agente de la polica (Dos mujeres le averiguaban una direccin al milico de la esquina. 913). 3. Recluta, soldado alistado para el servicio militar. 4. El militar en general, el que profesa la milicia. El milico, en el habla de la quiniela el nmero 20, con alusin a la edad de los ciudadanos otrora reclutados para el servicio militar. Colima, forma vsrica de milico (Los bichos moros del coronel Pez, cuyos colimas, a pesar de tener muser, ya bien lo saban en el encanadero de don Catello Muratgia, tenan orden de no menear bufonazos. 914) Colimba, conscripto, soldado que presta el servicio militar (Lo felicitaron cuando era colimba. 915). Es inversin silbica de colima con b- epenttica. Conscripcin, servicio militar, el que se presta siendo soldado (Y ya me imagino al entrar a la colimba al cabo gritando los que tengan complejo de Edipo paso al frente. 916).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 917 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz milico se constata por primera vez en un diccionario general del siglo XX y, posteriormente, en ocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XX y XXI. Desde su primera aparicin, siempre se registra con la significacin otorgada en el lunfardo, con leves variantes respecto a los lugares de ocurrencia del vocablo. En la mayora de las definiciones aportadas, se especifica el carcter despectivo del trmino y se lo caracteriza como una forma peyorativa de ciertos pases hispanoamericanos:
Milico. m. fam. Amer. En la Repblica Argentina y Chile, soldado, militar.
912 913
Jorge Ass. op. cit. 1981 . p. 27. Armando Cascella. La cuadrilla volante, Buenos Aires, Domingo Viau, 1938. p. 91. 914 Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. op. cit. p. 94. 915 Manuel Augusto Domnguez. Clase pasiva, Buenos Aires, 1974. p. 17. 916 Ernesto Sbato. op. cit. 1974. p. 57. 917 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 918 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A.
187
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 919; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950. 920
Milico. m. despect. Arg., Bol., Chile y Urug. Militar, soldado.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 921; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 922; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989. 923
Milico. m. despect. Arg., Bol., Chile, Ecuad., Per y Urug. Militar, soldado.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 924
Milico. 1. m. coloq. Am. Mer. militar (persona que profesa la milicia).
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 925 El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, expone: Milico
m. coloq. despect. Soldado, militar o agente de polica. Eichelbaum, S. Guapo, 1952, 96: Sos un milico chismoso y pulguiento! Garzn, 1910, p. 310; Salazar, 1911, p. 43; Segovia, 1911, pp. 244, 163; Tiscornia, 1925, p. 444; Vidal de Battini, 1949, p. 82; Sol, 1950, p. 221; Granada, 1957, t.II.p.102; Villafuerte, 1961, t.II.p. 89; Teruggi, 1974, p. 43; Santilln, 1976, pp. 453, 473, 661; Coluccio, 1979, p. 133; Rojas, 1981, r.II.p. 288; Catinelli, 1985, p. 54, 83; Gobello, 1991, pp. 65, 171; Rodrguez, 1991, p. 199; Haensch, 1993, p. 394; Gatica de Montiveros, 1995, p. 202; Haensch, 2000, p. 402; DiHA, 2003, p. 401; Barcia (Ibarguren, 1933), 2004, p. 299; Barcia (Academia Argentina de Ciencias, Letras y Artes, 1875-79), 2006, p. 236.
919 920
Real Academia Espaola. op. cit. 1927. Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 921 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 922 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 923 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 924 Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 925 Real Academia Espaola. op. cit. 2001.
188
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 926 Es posible suponer que esta modalidad peyorativa, casi insultante, del uso del vocablo en Amrica Latina se deba al desprestigio de las milicias por los gobiernos de facto que perpetraron en estos pases. Confrontando las definiciones semnticas por orden cronolgico, se puede afirmar una expansin del uso del trmino hacia ms pases de la Amrica Meridional.
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 928, Buenos Aires, 2004. La voz musolino no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 929
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Musolino
Barrendero de calles al servicio de la comuna (Dnde ir la grebanada que la va de musolinos. 930). Por el bandolero italiano Giuseppe Musolino, cuyos crmenes lo hicieron famoso antes de la Primera Guerra Mundial. [La acepcin alude festivamente a la nacionalidad de los barrenderos y surgi hacia la segunda dcada del siglo veinte].
926 927
Academia Argentina de Letras. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 928 Oscar Conde. op. cit. 929 Joan Corominas. op. cit. 930 Felipe H. Fernndez (Yacar). op. cit. p. 90.
189
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 931 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz musolino no se registra en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 932 Segn Jos Gobello, cuando algn espritu travieso denomin
genricamente musolinos a los barrenderos municipales, incurri en una sincdoque. () El apellido Musolino correspondi a Jos Musolino, bandolero siciliano, cuya popularidad, surgida a comienzos del siglo XX, seal el ocaso de la palabra cambrn. As se llamaron, hasta el Centenario, los barredores de calles. Los barredores y papeleros municipales ms conocidos por cambrones, documenta Flix Lima. Villamayor trae: Musolino: barredor municipal. Entonces fue cruel llamar a los mansos italianos edilicios con el nombre de su bravo paisano, pero la costumbre quita el agravio. 933 Como se ha observado, anloga explicacin es presentada por Oscar Conde en su Diccionario etimolgico del lunfardo. Es posible constatar la presencia de este vocablo en la potica lunfardesca, como en esta estrofa de Dante Linyera:
Y junando una maana como un pobre musolino rejuntaba los boyitos con carioso ademn, la inspiracin, como Pedro por su casa, se me vino y empec a escribir poemas encastrados de gotn!
O
Oruga
931 932
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. Academia Argentina de Letras. op. cit. 933 Jos Gobello. op. cit. 1953.
190
Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 934, de Jos Gobello. Oruga
m. Cochero, conductor de coches o carruajes. (Por deform. que no excluye el juego paronom.- del espaol auriga: el que dirige o gobierna las caballeras que tiran de un carruaje.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 935, Buenos Aires, 2004. La voz oruga aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 936, de Joan Corominas, pero con un cotenido conceptual dismil a la significacin lunfarda.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Oruga
Cochero (Dende hoy es obligatorio en todo este territorio iamar oruga al cochero. 937). Es deformacin festiva del cast. auriga.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 938 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz oruga se registra en diecisis diccionarios bilinges de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII 939, en dos diccionarios monolinges de los siglos XVII y
934 935
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 936 Joan Corominas. op. cit. 937 El Chimango, tango de Florencio Iriarte y Juan Canavesi. Cuadro 4. 938 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 939 Antonio de Nebrija. op. cit. 1495; Fray Pedro de Alcal. op. cit; Antonio de Nebrija. op. cit. 1516; Cristbal de las Casas. op. cit. ; Francisco Lpez Tamarid. op. cit.; Richard Percival. op. cit.; Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; John Minsheu. op. cit.;
191
XVIII 940, en nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX 941, y en veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1737, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Ninguno de estos ejemplares enuncia definiciones semnticas que coincidan con las dadas en los diccionarios de lunfardo. Empero, siete diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XX y XXI, desde la dcimoctava edicin (1956), hasta la vigsima segunda edicin (2001), exponen, junto a acepciones ms antiguas del vocablo, una descripcin que, si bien no concuerda con la significacin lunfarda, bien podra anticiparla, en cuanto remite al campo semntico del transporte:
Oruga. (Del lat. urca, erca).[] 4. Mec. Llanta articulada, a manera de cadena sin fin, que se aplica a las ruedas de cada lado del vehculo y permite a ste avanzar por terrenos escabrosos.[].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin., Madrid, 1956 942; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 943; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 944; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. tercera edicin revisada. Tomo IV. Incgnito-Papel, Madrid, 1984 945; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada,
Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Baltasar Henrquez. op. cit; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit.; Raphael Bluteau. op. cit. 940 Francisco del Rosal. op. cit.; Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1787. 941 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1925. 942 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 943 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 944 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 945 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. B.
192
Madrid, 1989 946; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 947
Oruga. (Del lat. vulg. urca, de erca).[] 4. f. Mec. Cadena articulada sin fin, que se aplica a las llantas de las ruedas de cada lado de un vehculo y permite a ste avanzar por terrenos escabrosos.[].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 948 La voz oruga no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 949
P
Patovica Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 950, de Jos Gobello. Patovica
m. Hombre de cuerpo atltico y bien formado./ 2. Empleado de seguridad en las discotecas, que adems acta como portero y decide la admisin o no de los clientes./ 3. Fisicoculturista. (En alusin a la manera de caminar de ciertos jvenes, que recuerda a la de los patos, hecho que se asocia con la marca Vica, de patos comestibles comercializados en la Argentina).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 951, Buenos Aires, 2004. La voz patovica no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 952
Definiciones Semnticas
946 947
Real Academia Espaola. op. cit. 1989. Real Academia Espaola. op. cit. 1992. 948 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 949 Academia Argentina de Letras. op. cit. 950 Jos Gobello. op. cit. 2005. 951 Oscar Conde. op. cit. 952 Joan Corominas. op. cit.
193
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 954 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos El trmino patovica no se registra en ningn diccionario de la lengua espaola. El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, s reconoce la existencia de este vocablo: Patovica
(De pato y la marca registrada Vica). m. Hombre atltico y musculoso. Caras, 20.03.2001: Si yo ni siquiera llego a ser un patovica, en el buen sentido de la palabra. En mi juventud era flaco, pero con cierta armona femenina. Siempre tuve un cuerpo delgado pero era como las estatuas romanas. No musculoso pero s estilizado. Conde, 1998, p. 289; Teruggi, 1998, p. 209. 2. Empleado de seguridad, por lo comn de fsico fornido, que cuida la entrada y admisin de los clientes en las discotecas. Nacin, 04.05.2003: Pero la violencia que despliegan los patovicas como se denomina popularmente a los custodios de los locales- va ms all de toda tolerancia y parecera que las autoridades nada hacen al respecto. Conde, 1998, p. 289; Teruggi, 1998, p. 209; Haensch, 2000, p. 460.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 955 Se puede constatar que este vocablo no es prstamo de ninguna lengua, sino que se configura a travs de la metfora. Por medio de este procedimiento retrico, fundado en una relacin de similitud semntica, se identifican los cuerpos atlticos y la manera de desplazarse de estos empleados con las
953 954
Marco Denevi. Hierba del cielo, Buenos Aires, Corregidor, 1973. p. 104. Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 955 Academia Argentina de Letras. op. cit.
194
cualidades fsicas de ciertos patos de consumo de marca Vica, palmpedos otrora muy populares en la mesa argentina, de doble pechuga, a los que se asemejan los cancerberos de las discotecas, tanto por su corpulencia como por su cociente intelectual. Pareciera ser que la palabra vica proviene de Vicente Caceres, que era el dueo del criadero de patos. Como se ha visto, en su Diccionario etimolgico del lunfardo, Oscar Conde expone idntica explicacin sobre el origen de esta voz.
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 957, Buenos Aires, 2004. La voz peletero no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 958
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Peletero
Mdico especialista en enfermedades de la piel.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 959 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz peletero se registra en un diccionario monolinge del siglo XVIII 960, en nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX 961, y en veintiocho
956 957
Jos Gobello. op. cit. 2005 Oscar Conde. op. cit. 958 Joan Corominas. op. cit. 959 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 960 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1788. 961 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846;
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diccionarios de la Real Academia Espaola. desde la edicin del ao 1737, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Todos estos ejemplares enuncian definiciones semnticas que no concuerdan con las dadas en los diccionarios de lunfardo. La voz peletero no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 962 La significacin lunfarda del vocablo est fundada en un sentido metafrico, por el cual, irnicamente, las pieles finas de animales, trabajadas y vendidas por el peletero, se convierten en la dermis de las personas, atendidas por un especialista en enfermedades de la piel, el dermatlogo.
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 964, Buenos Aires, 2004. La voz percalera no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, de Joan Corominas. 965
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo
Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1925. 962 Academia Argentina de Letras. op. cit. 963 Jos Gobello. op. cit. 2005 964 Oscar Conde. op. cit. 965 Joan Corominas. op. cit.
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Percalera
Costurera (l, del escuadrn de seguridad: ella, planchadora o percalera. 966) Cast. percal, tela de algodn para vestidos de mujer, camisas y otros usos. Alterna con percalina (Alma simple de percalina donde enrosca la serpentina. 967).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 968 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz percalera no se constata en ningn diccionario de la lengua castellana. Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras. 969 Es claro que proviene del castellano percal (del persa parcale, tela ligera; del francs percale), tela de algodn, blanca o pintada, ms o menos fina, tejida con ligamento tafetn, con el que se confeccionaban antiguamente los vestidos de las mujeres humildes. Por una figura de derivacin, la voz percal dio al lunfardo percalera, que designa tanto a una mujer humilde, como a las costureras que emplean este tipo de tejido en la confeccin de las prendas de vestir. Obsrvese el uso del vocablo percal en la potica del tango. En Milonguita, tango compuesto por Samuel Linning (1920), se lee:
Milonguita, los hombres te han hecho mal, y hoy daras toda tu alma por vestirte de percal.
966 967
Roberto Arlt. op. cit. 1933. p. 73. Ral Gonzlez Tun. Mircoles de ceniza, Buenos Aires, Gleizer, 1928. p. 68. 968 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 969 Academia Argentina de Letras. op. cit.
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Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 970, de Jos Gobello. Perro
m. Polica de investigaciones que se viste de paisano, detective./ 2. Mal cantor./ 3. Persona torpe, inhbil./ 4. Estafa, mula./ 5. Arma que la polica pone junto a un cadver con el fin de hacer pensar que esa muerte ha sido el resultado de un enfrentamiento a tiros. [] (En la primera acep., se alude al perro de presa; en la siguiente, se alude a los supuestos ladridos de quien canta mal; en el tercer caso, por ext. del anterior; la cuarta, relacionada con la primera acep., por suponerse que la carne de perro podra mezclarse con la de cerdo en ciertos embutidos; la siguiente, por extensin de la anterior.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 971, Buenos Aires, 2004. La voz perro aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 972, de Joan Corominas, pero con definiciones ms antiguas y tradicionales del vocablo, ajenas a la significacin lunfarda.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Perro
Carcelero (El perro y el esbirro perdonaba al lunfardo olvidndolo todo. 973) Perrera, en el lenguaje de los delincuentes, crcel (Lleg a la Penitenciara Nacional, la perrera en la cual del Departamento se enviaban a los envenenados. 974). 2. La perrera, en el lenguaje de los delincuentes, la polica (La perrera la entr a marcar y le arruin el trabajo. 975). 3. Tribuna popular del hipdromo (Te garanto que no pongo ms los pies en la perrera. 976). Rope, forma vsrica de perro (Despus baten los ropes que uno es malo si a un pescao lo sentencia a la fajina. 977). Perrero, relativo a la tribuna popular del hipdromo o propio de ella. Perrito, cuchillo, por la figura de perro estampada en la hoja.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 978
970 971
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 972 Joan Corominas. op. cit. 973 Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. op. cit. p. 15. 974 Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. op. cit. p. 142. 975 Daniel Giribaldi. Sonetos mugres, Buenos Aires, Sudestada, 1968. p. 27. 976 Last Reason [Mximo Senz]. A rienda suelta, Buenos Aires, Gleizer, 1935. p. 40. 977 Last Reason [Mximo Senz]. op. cit. p. 77. 978 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
198
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz perro se registra en quince diccionarios bilinges de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII 979, en tres diccionarios monolinges de los siglos XVII y XVIII 980, en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX 981, y en veintinueve diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1737, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Ninguno de estos ejemplares exponen definiciones semnticas equiparables a la significacin lunfarda del vocablo. La expresin perro, con la significacin dada en el lunfardo, no aparece en ningn diccionario de la lengua espaola. Se encuentra en el Diccionario del habla de los argentinos 982, de la Academia Argentina de Letras, pero con otros sentidos.
Antonio de Nebrija. op. cit. 1495; Fray Pedro de Alcal. op. cit; Antonio de Nebrija. op. cit. 1516; Cristbal de las Casas. op. cit. ; Richard Percival. op. cit.; Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; John Minsheu. op. cit.; Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Baltasar Henrquez. op. cit; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit.; Raphael Bluteau. op. cit. 980 Sebastin de Covarrubias. op. cit. A; Francisco del Rosal. op. cit.; Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1788. 981 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1925. 982 Academia Argentina de Letras. op. cit.
979
199
Es claro que el uso del vocablo es metafrico. Figuradamente, es el nombre que se da por desprecio y aborrecimiento al carcelero, en tanto es visto por los presidiarios como portador de ciertos rasgos (subjetivos y con valoracin negativa) de los perros de presa, de ciertos mastines, que guardan celosamente el ganado o que con los dientes aferran de modo tan fuerte, que es difcil soltarse (escaparse). Asimismo, en sentido figurado, se alude a este guardin como un hombre tenaz, firme y constante en su empresa de vigilancia. En la potica lunfardesca puede verificarse el uso de esta voz, como en el poema El Pibe Ricardo 983, de Carlos de la Pa, cuyos versos, entre otras cosas, dicen:
Nacido y formado con gente ranera, no rolo con tiras ni yutas jams Es un cuento al brodo la cana canchera Son perros con chapa y no hay nada ms
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Pescado
Agente de pesquisas (Porque bati ms roa que un pescado. 987). 2. Tonto.
983 984
Carlos de la Pa. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 985 Oscar Conde. op. cit. 986 Joan Corominas. op. cit.
200
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 988 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz pescado se registra en catorce diccionarios bilinges de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII 989, en tres diccionarios monolinges de los siglos XVII y XVIII 990, en once diccionarios generales de los siglos XIX y XX 991, y en veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1737, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Todos estos ejemplares enuncian definiciones semnticas que no coinciden con las formuladas en los diccionarios de lunfardo. Con el sentido lunfardo de agente de polica, esta expresin no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola.
Felipe H. Fernndez (Yacar). op. cit. p. 29. Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 989 Antonio de Nebrija. op. cit. 1495; Fray Pedro de Alcal. op. cit; Antonio de Nebrija. op. cit. 1516; Cristbal de las Casas. op. cit. ; Richard Percival. op. cit.; Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; John Minsheu. op. cit.; Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit; Baltasar Henrquez. op. cit; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit.; Raphael Bluteau. op. cit. 990 Sebastin de Covarrubias. op. cit. A; Francisco del Rosal. op. cit.; Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1788. 991 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869; Vicente Salv. op. cit. 1879; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1925.
988
987
201
S aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 992, de la Academia Argentina de Letras, pero con el siguiente significado: Pescado
m. podrido. coloq. Informacin falsa. . m. con los verbos dar, comprar y vender. Ro Negro, 16.5.2006: si los estafaron, doble cargo por ser tan ignorantes (qu paradoja para un docente!) al no leer e interpretar que estn comprando pescado podrido.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 993
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 995, Buenos Aires, 2004. La voz picotero no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 996, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Picotero
En el habla de los vendedores de diarios, distribuidor mayorista de diarios y revistas.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 997
992 993
Academia Argentina de Letras. op. cit. Academia Argentina de Letras. op. cit. 994 Jos Gobello. op. cit. 2005. 995 Oscar Conde. op. cit. 996 Joan Corominas. op. cit. 997 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
202
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz picotero se constata en un diccionario bilinge 998 y uno monolinge 999 del siglo XVIII, en nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX 1000, y en veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1737, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Todos estos ejemplares ofrecen definiciones semnticas dismiles a la enunciadas en los diccionarios de lunfardo; esta voz (del castellano picotear, hablar) se aplica para designar a la persona que habla sin mucha substancia y razn o al que come de diversas cosas y en ligeras porciones. La voz picotero no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1001, de la Academia Argentina de Letras. Se desconoce el por qu del epteto con el cual los vendedores de diarios designaron al distribuidor mayorista de diarios y revistas. Cabe conjeturar que stos podran ser muy habladores, indiscretos y parlanchines, asocindolo con la primera acepcin; o podra suponerse, si se asocia con la segunda acepcin, que se los denomin de esta manera porque estos distribuidores obtienen sus ganancias de las ventas de diferentes tipos de publicaciones, repartidas entre diversos vendedores.
Q
Quemera Definiciones etimolgicas
Francisco Sobrino. op. cit. Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1788. 1000 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1925. 1001 Academia Argentina de Letras. op. cit.
999
998
203
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1002, de Jos Gobello. Quemero/ra
adj. Que junta desperdicios en la quema, para comercializarlos./ 2. Fantico del club de ftbol Huracn. (En la segunda acep., por la alusin a la proximidad entre el estadio de dicho club y la quema, ubicados en el barrio porteo de Parque Patricios; cf. ranero.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1003, Buenos Aires, 2004. La voz quemera no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1004, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Quemero
v. Quema.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1005 Quema
Vaciadero donde se quema la basura (Justo en medio de la quema. 1006). Quemero, persona que trabaja en la quema, recolectando residuos que luego comercia (Era un mosaico diquero que yugaba de quemera. 1007).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1008 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz quemera no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola.
1002 1003
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 1004 Joan Corominas. op. cit. 1005 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1006 Marco Denevi. op. cit. 1973. p. 85. 1007 El ciruja, tango de Francisco Alfredo Marino y Ernesto de la Cruz. 1008 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
204
El vocablo aparece registrado en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, pero con otro contenido conceptual: Quemero, ra
adj. coloq. Perteneciente o relativo al Club Atltico Huracn. . t. c. s. Clarn, 26.06. 2007: Huracn: El festejo por el ascenso [] La alegra quemera es de Primera y no tiene fin Gobello, 1991, p. 213; Rodrguez, 1991, p. 180; Conde, 1998, p. 320; Teruggi, 1998, 233.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 1009 Con respecto al contenido semntico de la voz, Gobello afirma que el vocablo quemera era empleado en Uruguay para denominar a la planchadora, oficio que en aquella poca se desempeaba con plancha apoyada en carbn, por lo que ms de una vez las prendas quedaban quemadas. 1010 Para Oscar Conde, como se ha podido observar, esta voz deriva de quema, vaciadero en que estas mujeres (las quemeras) juntaban desperdicios para mercadearlos. La potica popular incluye esta voz. En Riachuelo 1011, de Julio Csar Pez, hay unos versos que expresan:
Y nadie cree que antao reflejabas el cielo y algn pez en tus aguas refract sus escamas; tu alquitranado espejo es la cinta de luto que memora la muerte de guapos y quemeros
Esta voz lunfarda tambin fertiliz la potica del tango, como en la composicin El ciruja (1926), con letra de Francisco Alfredo Marino y msica de Ernesto de la Cruz, cuyas dos ltimas estrofas rezan:
Era un mosaico piquero que yugaba de quemera, hija de una curandera, mechera de profesin; pero viva engrupida de un cafiolo vidalita y le pasaba la guita que le shacaba al matn. Frente a frente, dando muestras de coraje, Academia Argentina de Letras. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 1011 Julio Csar Pez. Escrito en la pared. Poemas y canciones, Buenos Aires, ediciones 2 x 4, 1988.
1010 1009
205
los dos guapos se trenzaron en el bajo, y el ciruja, que era listo para el tajo al cafiolo le cobr caro su amor. Hoy ya libre e la gayola y sin la mina, campaneando un cacho e sol en la vedera, piensa un rato en el amor de su quemera y solloza en su dolor.
R
Rusticana Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1012, de Jos Gobello. La voz rusticana no se constata en el Diccionario etimolgico del lunfardo 1013, de Oscar Conde. Tampoco aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1014, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Rusticana
Costurera, chalequera (Cosepilchas, planchadoras rusticanas, faroleras. 1015).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1016 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz rusticana se registra en nueve diccionarios generales de los siglos XIX y XX 1017, y en veinticuatro diccionarios de la Real Academia Espaola de los
1012 1013
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 1014 Joan Corominas. op. cit. 1015 Felipe H. Fernndez (Yacar). op. cit. p. 91. 1016 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1017 M. Nez De Taboada. op. cit.;
206
siglos XIX, XX y XXI, desde la cuarta edicin (1803), hasta la vigsima segunda edicin (2001). Todas estas publicaciones presentan el vocablo como la forma femenina del adjetivo rusticano, y enuncian formulaciones semnticas que no coinciden con la significacin lunfarda. La expresin rusticano/na es definida como sinnimo de rural, lo que pertenece al campo, en su acepcin ms antigua; en una acepcin ms moderna, se aplica para designar a algunas plantas silvestres, como el rbano. Con definiciones semnticas equiparables a las dadas en los diccionarios de lunfardo, este vocablo no se registra en ningn diccionario de la lengua espaola. La voz rusticana no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1018, de la Academia Argentina de Letras. Se desconoce el por qu del apelativo. No obstante, es posible conjeturar que su uso se explique por la naturalidad, sencillez y poco artificio que posean estas costureras, chalequeras.
S
Sardo Definiciones etimolgicas
Sardo
Sargento. Cal jerg. sard, sargento. SAL, 332.
Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1019, Buenos Aires, 2005. Sardo
m. Sargento. (Del cal sardo: sargento.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1020, Buenos Aires, 2004.
Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1931. 1018 Academia Argentina de Letras. op. cit. 1019 Jos Gobello. op. cit. 2005
207
La voz sardo no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1021, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Sardo
Sargento (Sardo de caballera malo como un tiburn. 1022) Del cal sard, sargento.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1023 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz sardo se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola. Con definiciones semnticas dismiles a las enunciadas en los diccionarios de lunfardo, esta expresin se constata en ocho diccionarios bilinges 1024 y dos monolinges 1025 de los siglos XVII y XVIII, en ocho diccionarios generales de los siglos XIX y XX 1026, y en veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1739, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001.
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 1022 Jos Pagano. op. cit. p. 77. 1023 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1024 Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; John Minsheu. op. cit.; Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit. 1025 Sebastin de Covarrubias. op. cit. A; Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1788. 1026 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1931.
1021
1020
208
Con la significacin dada en el lunfardo, el vocablo sardo se registra, nicamente, en tres diccionarios generales del siglo XIX. Cabe aclarar que se lo especifica como uno de los alcances del trmino, entre otras significaciones reconocidas en diccionarios anteriores. Estos tres ejemplares coinciden en hacer derivar la voz de la germana:
Sardo. s. m. Germ. El sargento.
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853 1027; Gaspar y Roig. Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo II, Madrid, 1855 1028; Ramn Joaqun Domnguez. Nuevo suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid, 1869. 1029 Cabe aclarar que la vigsima segunda edicin (2001) del diccionario de la Real Academia Espaola repone el vocablo sardo con una significacin aproximada a la del lunfardo, en tanto alude al campo semntico de lo militar. Vase la 7 acepcin:
Sardo, da. (Del lat. Sardus, de Cerdea). 1. adj. Natural de Cerdea. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a esta isla de Italia. 3. adj. Dicho del ganado vacuno: Que tiene la capa con mezcla de negro, blanco y colorado. 4. adj. Dicho de una cosa: Que tiene manchas o pecas de diverso color. 5. m. sardnice. 6. m. Lengua hablada en la isla de Cerdea, y que pertenece al grupo de las neolatinas. 7. m. coloq. Mx. soldado (militar sin graduacin).
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 1030 La voz sardo no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1031, de la Academia Argentina de Letras.
1027 1028
Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A. Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A. 1029 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869. 1030 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 1031 Academia Argentina de Letras. op. cit
209
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1032, de Jos Gobello. Serva
f. Sirvienta. (Del ital. serva: empleada domstica.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1033, Buenos Aires, 2004. La voz serva no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1034, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Serva
Sirvienta, mujer destinada al servicio domstico (Si tiene una serva le solicita el mate. 1035). Del ital. serva, sirvienta, por traduccin de sierva, que se emplea tambin con igual significado (Rmulo, a esa hora, ya estaba con la sierva del general en un cine de barrio. 1036) Corre el festivo serbatana por juego paronomstico con el cast. cerbatana, tubo o canuto empleado para arrojar proyectiles (Era muchacha de San Luis, cerbatana con berretines. 1037).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1038 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz serva se constata en ocho diccionarios bilinges de los siglos XV, XV, XVII y XVIII 1039, en un diccionario monolinge del siglo XVIII 1040, en dos
1032 1033
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 1034 Joan Corominas. op. cit. 1035 Roberto Arlt. op. cit. 1960. p. 308. 1036 Leopoldo Marechal. Megafn a la guerra, Buenos Aires, Sudamericana, 1970. p. 199. 1037 Julin Centeya [Amleto Vergiati]. El vaciadero, Buenos Aires, Cortizo, 1971. p. 74. 1038 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1039 Antonio de Nebrija. op. cit. 1495; Richard Percival. op. cit.; John Minsheu. op. cit.; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Baltasar Henrquez. op. cit; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit.; Raphael Bluteau. op. cit. 1040 Francisco del Rosal. op. cit..
210
diccionarios generales de los siglos XIX y XX 1041, y en la sptima edicin (1832) del diccionario de la Real Academia Espaola. Ninguna de estas publicaciones enuncia definiciones semnticas equiparables a las dadas en los diccionarios de lunfardo. La voz serva no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1042, de la Academia Argentina de Letras. Consttese la aparicin de este vocablo en la potica popular. En el poema lunfardo La Serva, de Ivn Diez, se incluye el vocablo ya desde el ttulo:
Pobre serva que bronca y que se shaca, largando tempranito la catrera, es de todas las jermus la primera que comienza a tallar dentro 'e la saca. Con el balde y la escoba siempre al lado, tan gil como papa mariposa, la vereda ella deja ms lustrosa que un timbo de charol recin lustrado. Ms tarde, limpia el bronce, sirve el feca, quedando por la noche medio seca de tanto recorrer de aqu pa' all. Y tuava al final, despus de todo, la pobre debe andar a golpe 'e codo pa' zafarse del hijo de mam.
Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Aniceto de Pags. op. cit. 1931. 1042 Academia Argentina de Letras. op. cit. 1043 Armando Del Fabro. op. cit.
211
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1044, de Jos Gobello. La voz sifn se constata en el Diccionario etimolgico del lunfardo 1045, de Oscar Conde, pero con otra acepcin. Este vocablo aparece registrado en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1046, de Joan Corominas, pero con un contenido conceptual que no coincide con la significacin lunfarda.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Sifn
Bombero, servidor pblico encargado de extinguir incendios (Los sifones que en ese tiempo eran de Calaza, le hicieron una pequea descarga. 1047). 2. Nariz.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1048 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz sifn se registra en un diccionario monolinge del siglo XVIII1049, en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX 1050, y en veinticuatro diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX, XX y XXI, desde la cuarta edicin (1803), hasta la vigsima segunda edicin (2001). Ninguno de estos
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 1046 Joan Corominas. op. cit. 1047 Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. op. cit. p. 46. 1048 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1049 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1788. 1050 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1931.
1045
1044
212
ejemplares formula definiciones semnticas que coincidan con la significacin lunfarda bombero, servidor pblico encargado de extinguir incendios. La voz sifn no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1051, de la Academia Argentina de Letras. Cabe suponer que este lunfardismo no es prstamo de ninguna lengua, sino que est fundado en un procedimiento retrico: la metonimia. Habra una relacin de contigidad semntica (instrumento por la persona) entre el sifn, tubo encorvado que sirve para trasegar o expulsar lquidos, y el bombero, que emplea mangueras que expelen agua.
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1053, Buenos Aires, 2004. La voz sumbo no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1054, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Sumbo
Suboficial. Es la abreviacin subo, con m- epenttica.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1055
1051 1052
Academia Argentina de Letras. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 1053 Oscar Conde. op. cit. 1054 Joan Corominas. op. cit.
213
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz sumbo no se constata en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1056, de la Academia Argentina de Letras. Como bien seala Oscar Conde, en su Diccionario etimolgico del lunfardo, puede ser una forma apocopada de suboficial, con epntesis de la m.
T
Taquero Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1057, de Jos Gobello. Taquero
m. Bailarn./ 2. Comisario de la polica. (La primera acepcin se da por masculinizacin de taquera; la segunda proviene de tachero, en cruce con taquero en su primera acep.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1058, Buenos Aires, 2004. La voz taquero no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1059, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Taquero
v. Taco.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1060
1055 1056
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. Academia Argentina de Letras. op. cit. 1057 Jos Gobello. op. cit. 2005. 1058 Oscar Conde. op. cit. 1059 Joan Corominas. op. cit.
214
Taco
Tacn, pieza semicircular ms o menos alta, que va exteriormente unida a la suela del zapato o bota, en aquella parte que corresponde al calcaar (Los transentes que hacan resonar sus tacos en la vereda. 1061) Del ital. tacco. Taquera, mujer, bailarina (Entreg las primicias de su cario a una de esas tantas minas que sola conquistar en sus horas de parranda y tuvo, como todo canfle, su taquera predilecta. 1062; He venido para echar una piernita con alguna china que sea taquera seguidora y que sepa bailar con arte. 1063) Taquero, en el lenguaje del compadrito, bailarn (Soy el mulato Padilla, bailarn debute y soda. Soy el taquero ms pierna para un tango quebrador. 1064); Comisario de polica (Era cosa cantada. Taquero que viene, remueve la cosa vieja y la quiere hacer nueva. 1065) [].
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1066 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz taquero se registra en un diccionario general del siglo XX 1067, y en cinco diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XX y XXI: el Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, en las ediciones de los aos 1927, 1950, 1985, 1989, y el Diccionario de la lengua espaola, en su vigsima segunda edicin, ao 2001. Estos ejemplares exponen definiciones semnticas que no coinciden con las dadas en los diccionarios de lunfardo. El vocablo taquero con el sentido de bailarn o comisario de polica no aparece en ninguno de los diccionarios de la lengua espaola. Cabe sealar, no obstante, que un diccionario general del siglo XX (Pags, 1931) y cuatro diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XX, registran la voz taquear con el sentido de taconear, voz de la que taquero (bailarn) podra ser una derivacin:
Taquear. Intr. Argent. Taconear.
1060 1061
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. Carlos Olivera. op. cit. p. 117. 1062 Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. op. cit. p. 122. 1063 Agustn Fontanella. Juan Cuello, Buenos Aires, 1909. p. 25. 1064 Carlos Mauricio Pacheco. Los disfrazados, Buenos Aires, Quetzal, 1954. 1065 Centeya Julin [Amleto Vergiati]. Op. cit. 1971. p. 76. 1066 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1067 Aniceto de Pags. op. cit. 1931.
215
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 1068; Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos []. Tomo quinto, Barcelona, 1931. 1069
Taquear. Intr. Argent. y Chile. Taconear.
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950 1070; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Tomo VI, Madrid, 1985 1071; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989. 1072 La voz taquero no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1073, de la Academia Argentina de Letras. En todos los casos, el trmino taquear es presentado como sinnimo de taconear, nombre que se da a la accin de pisar causando ruido, haciendo fuerza y estribando en el taln. En ciertos bailes, como el tango, se llama taconear a la accin de mover rtmicamente los pies haciendo ruido con los tacones en el suelo. Es posible verificar el uso de la voz taquero, con el sentifo de bailarn, en la potica popular. Obsrvese su presencia en el sainete lrico-dramtico en un acto escrito por Carlos Mauricio Pacheco (1881-1924) y musicalizado por Antonio Reynoso (1869-1912), Los Disfrazados (1906) 1074:
Soy el mulato Padilla, bailarn de bute y soda. Soy el taquero ms pierna para un tango quebrador
1068 1069
Real Academia Espaola. op. cit. 1927. Aniceto de Pags. op. cit. 1931. 1070 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 1071 Real Academia Espaola. op. cit. 1985. 1072 Real Academia Espaola. op. cit. 1989. 1073 Academia Argentina de Letras. op. cit. 1074 Carlos Mauricio Pacheco. op. cit. 1954.
216
Poemas de Armando Del Fabro incluyen, tambin, este vocablo. En Lunfardeando en trptico, al recuerdo (Mercado de Abasto) 1075, se lee:
Y fui vino carln; mama burda, bartoleo de quas rejugados, escolasos con yeites marquiyados, y taqueros, y fiolos a la gurda
Y en l era aquel, del mismo autor, los versos finales incluyen taquero con el sentido comisario de polica:
Y hoy por fin! encontr su camiseta: Vistiendo el uniforme de taquero pa vivir del ravioly la cometa.
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1077, Buenos Aires, 2004. La voz trompa aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1078, de Joan Corominas, pero no como la forma vsrica de patrn.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Trompa
Forma vsrica del cast. patrn, amo [Se usa indistintamente en masculino y femenino]. (Con la trompa y los pibes se las pica para una excursin rasposa. 1079).
1075 1076
Armando Del Fabro. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 1077 Oscar Conde. op. cit. 1078 Joan Corominas. op. cit. 1079 Jos Barcia. op. cit. 1973. p. 91.
217
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1080 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz trompa se constata en numerosos diccionarios de la lengua espaola. Con definiciones semnticas no equiparables con las formuladas en los diccionarios de lunfardo, este vocablo se registra en quince diccionarios bilinges de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII 1081, en tres diccionarios monolinges de los siglos XVII y XVIII 1082, en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX 1083, y en veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1739, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Ninguno de estos ejemplares enuncia definiciones semnticas equiparables a las dadas en los diccionarios de lunfardo. Como forma vsrica de patrn, este vocablo no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola.
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. Antonio de Nebrija. op. cit. 1495; Fray Pedro de Alcal. op. cit; Antonio de Nebrija. op. cit. 1516; Cristbal de las Casas. op. cit. ; Richard Percival. op. cit.; Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; John Minsheu. op. cit.; Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Baltasar Henrquez. op. cit; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit.; Raphael Bluteau. op. cit. 1082 Sebastin de Covarrubias. op. cit. A Francisco del Rosal. op. cit; Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1788. 1083 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Vicente Salv. op. cit. 1879; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1931.
1081
1080
218
La voz trompa aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1084, de la Academia Argentina de Letras, pero con descripciones semnticas extraas a la significacin lunfarda vesre de patrn. La voz trompa es, como ya se ha dicho, una forma vsrica de patrn. En ella intervino el mecanismo de formacin de palabras, propio del castellano rioplatense, consistente en la permutacin o metstasis de las slabas de una palabra espaola.
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1086, Buenos Aires, 2004. La voz tumbero no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1087, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Tumbero
v. Tumba.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1088
1084 1085
Academia Argentina de Letras. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 1086 Oscar Conde. op. cit. 1087 Joan Corominas. op. cit. 1088 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
219
Tumba
Trozo de carne hervida en agua. 2. Comida de las crceles, de los cuarteles y de los hospitales (Sin sueldo y sin uniforme lo paga uno aunque sucumba, confrmese con la tumba. 1089) 3. Crcel. Tumbero, soldado que en los das de licencia no sale, para ahorrar en comida, aprovechando la del cuartel; detenido que debe comer la comida de la crcel porque carece de quien le lleve otra. 2. Convicto que padece prisin [En este caso, porque est como encerrado en una tumba].
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1090 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz tumbero no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1091, de la Academia Argentina de Letras.
V
Vigil Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1092, de Jos Gobello. Vigil
m. Carcelero./ 2. Sopln. (Por exts. del esp. vigilante: agente de polica, por apcope.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1093, Buenos Aires, 2004. La voz vigil no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1094, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
1089 1090
Jos Hernndez. op. cit. B. p. 46. Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1091 Academia Argentina de Letras. op. cit. 1092 Jos Gobello. op. cit. 2005. 1093 Oscar Conde. op. cit. 1094 Joan Corominas. op. cit.
220
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1096 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz vigil se registra en pocos diccionarios de la lengua espaola: en cinco diccionarios generales de los siglos XIX y XX 1097, y en dos diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XX, en la tercera edicin revisada (1985) y en la cuarta edicin revisada (1989) del Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Ninguno de estos ejemplares enuncia definiciones semnticas que coincidan con las dadas en los diccionarios de lunfardo. Cabe sealar que la forma plural vigiles se constata en tres diccionarios generales del siglo XIX. Estos ejemplares enuncian definiciones semnticas que se aproximan al sentido lunfardo:
Vigiles. Hist. Las guardias y centinelas nocturnas.
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853 1098; Ramn Joaqun Domnguez. Nuevo suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid, 1869. 1099
Vigiles. Hist. Rom. m. pl. Guardas nocturnos, establecidos en Roma por Augusto para velar sobre los incendios. Formaban 7 cohortes, de 600 hombres cada una, escogidos entre los libertos y mandados por tribunos y un prefecto. Estaban repartidos en las 14 regiones de la ciudad.
Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. op. cit. p. 41. Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1097 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869; Elas Zerolo. op. cit; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1931. 1098 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A. 1099 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869.
1096
1095
221
Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, 1895. 1100 La voz vigil no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1101, de la Academia Argentina de Letras.
Y
Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1102, de Jos Gobello. Yugar int. Trabajar. (V. yugo.). Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1103, Buenos Aires, 2004. La voz yugar no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1104, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Yugar
v. Yugo.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1105 Yugo
Trabajo (La mejor fuerza es el trabajo, convncete, aguantar la mecha ya que hemos nacido pobresy pal yugo. 1106) Del cast. yugo, instrumento de madera para uncir una yunta de
1100 1101
Elas Zerolo. op. cit. Academia Argentina de Letras. op. cit. 1102 Jos Gobello. op. cit. 2005. 1103 Oscar Conde. op. cit. 1104 Joan Corominas. op. cit. 1105 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1106 Csar Tiempo. Moravia, Vivian Wilde y Compaa, Buenos Aires, 1953. p. 13.
222
bueyes. Yugar, trabajar (Pobrecito Laurel, que la yugs sumiso bajo la desptica manopla de tu compadre. 1107).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1108 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz yugar no se constata en ningn diccionario de la lengua espaola. El Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, reconoce este vocablo:
Yugar intr. coloq. Trabajar duramente. De la Pa, C. Crencha, 1958, 23: Pues le llena la sesera las macanas ms briosas,/ y se siente rechiflada por tenerla que yugar. Casullo, 1976, p. 204: Santilln, 1976, p. 991; Coluccio, 1979, pp. 208, 219; Rojas, 1981, t.III.p. 469; vila, 1991, p. 348; Gobello, 1991, p. 263; Rodrguez, 1991, p. 341; Haensch, 1993, p. 626; Conde, 1998, p. 385; Teruggi, 1998, p. 284; Haensch, 2000, p. 628.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 1109
La potica popular da testimonio de la existencia de esta voz. En La Engrupida 1110, poema lunfardo de Carlos de la Pa, se lee:
Pues le llenan la sesera las macanas ms briosas y se siente rechiflada por tenerla que yugar
Y en otro de los poemas de Carlos de la Pa, El Atrapador, tambin se registra este vocablo:
Hay otros que yugan de tiras fayutos, pero es un laburo que est muy quemado por unos turritos que fueron al bulto en ese trabajo que es tan delicao
1107 1108
Nicols Olivari. El hombre de la baraja y la pualada, Buenos Aires, Gleizer, 1933. p. 17. Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1109 Academia Argentina de Letras. op. cit. 1110 Carlos de la Pa. op. cit.
223
Poemas de Armando Del Fabro incluyen tambin esta voz, como el titulado Misiva al Tata Dios 1111, entre cuyos versos, hay unos que expresan:
Est llena de amor, es una jermu que zarp desde Italia a la Argentina con apenas sus quince primaveras y el atado mistongo de sus pilchas; despus yug un hogar con seis purretes y estib bien debute una familia
En Laberinto, soneto lunfardo dedicado a Borges, Armando Del Fabro expresa en el ltimo terceto:
Qu bronca que me da yugar al cuete por pasiyos de raros firuletes! Que me saquen, por Dios, a la intemperie!
Y en Dos sonetos bblicos (con estrambote), poema lunfardo del mismo autor en que se parodia el gnesis, sus versos finales expresan:
Se abrazaron los dos y con coraje se fueron a fifar entre el follaje. la siguiente matina Adn entraba a yugarla de pen por la garaba.
Esta voz fertiliz, asimismo, la potica del tango. En No me s vender 1112, con letra de Julio Csar Pez y msica de Enrique Moneli, tango dedicado a Hctor Negro, se lee:
Yugu sin asco, sin fijarme en el horario por la promesa de un futuro rozagante y descubr que pa alcanzar al de adelante hay que ser chanta y en el molde me qued
Armando Del Fabro. op. cit. Julio Csar Pez, op. cit.
224
Yugo
m. Trabajo. (Del esp. yugo: instrumento de madera al cual, formando yunta, se uncen por el cuello las mulas, o por la cabeza o el cuello los bueyes.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1114, Buenos Aires, 2004. La voz yugo aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1115, de Joan Corominas, pero no incluye en su descripcin semntica el contenido conceptual trabajo.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Yugo
Trabajo (La mejor fuerza es el trabajo, convncete, aguantar la mecha ya que hemos nacido pobresy pal yugo. 1116) Del cast. yugo, instrumento de madera para uncir una yunta de bueyes. Yugar, trabajar (Pobrecito Laurel, que la yugs sumiso bajo la desptica manopla de tu compadre. 1117).
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1118
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz yugo se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola: en once diccionarios bilinges de los siglos XVI, XVII y XVIII 1119, en dos
1113 1114
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 1115 Joan Corominas. op. cit. 1116 Csar Tiempo. op. cit. p. 13. 1117 Nicols Olivari. op. cit. 1933. p. 17. 1118 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1119 Cristbal de las Casas. op. cit. ; Richard Percival. op. cit.; Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; John Minsheu. op. cit.; Lorenzo Franciosini Florentn. op. cit; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit.; Raphael Bluteau. op. cit.
225
diccionarios monolinges de los siglos XVII y XVIII 1120, en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX 1121, y en veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1739, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Ninguno de estos ejemplares elabora definiciones semnticas que se correspondan con las dadas en los diccionarios de lunfardo. Con el contenido conceptual trabajo, este vocablo no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola. La voz yugo no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1122, de la Academia Argentina de Letras. Es claro que el sentido lunfardo del trmino se funda en el procedimiento retrico de la metfora: yugo es un instrumento de madera al cual, formando yunta, se uncen las mulas o los bueyes, y en el que va sujeta la lanza o prtigo del carro, el timn del arado, etc. El trmino proviene del latn iugum, el cual a su vez deriva de una raz indoeuropea que aparece en el snscrito como yug, 'unin'. Por extensin, se aplica en sentido figurado a aquellas circunstancias o situaciones que obligan a permanecer donde no se permanecera, en caso de disponerse de la libertad para ello. Cuando el lunfardo utiliza para designar al trabajo la palabra yugo, se refiere al esfuerzo obligatorio, destinado bsicamente a la obtencin de dinero, y no a la labor voluntaria que cae dentro del ocio (cuyo opuesto es el neg-ocio) y la recreacin. Yugo y trabajo tienen un origen comn, pues designaban inicialmente a instrumentos que se adosaban a ciertos animales de trabajo.
Francisco del Rosal. op. cit; Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1788. 1121 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. B; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1931. 1122 Academia Argentina de Letras. op. cit.
1120
226
La palabra trabajo deriva del latn tripalium (de tri, tres y palium, estaca), denominacin de un aparato con el cual se sujetaba a un animal grande para herrarlo o efectuar diversos tipos de tareas con l. De tripalium se deriv tripaliare, torturar con el tripalium. Luego, este vocablo se asoci a la labor penosa y generalmente sujeta a las rdenes de otros, orientada a la obtencin de los recursos necesarios para vivir. En cuanto a yugo, su origen tambin es latino (Iugum) y designaba, y an lo hace, al aparejo que se coloca a ciertos animales para tareas de labranza o transporte. Tambin se utilizaba en la antigedad para sujetar a los prisioneros de guerra. El yugo se ve asociado as a la opresin, la esclavitud, la penuria y el castigo. Palabras de la misma familia son el sustantivo Iugulum, garganta, cuello, y de all yugular, y el verbo Iugo, unir, enlazar y tambin casar. Como se puede observar, ya desde poca antigua el casamiento era asociado, al menos parcialmente, con la sujecin y la penalidad. En el caso de yugo y yugar, el lunfardo se muestra, pues, continuador de una tradicin que se remonta a la poca latina y torna evidente para el hombre actual una relacin que trabajo y trabajar ya no generaban. Jos Gobello afirma que, por virtud de la metfora, al cuello de la camisa se lo llama yuguillo, nombre ste de algunos fierros que van sobre las pecheras de los caballos, donde se prenden los tiros. 1123 En poemas, como los de Carlos de la Pa, se puede constatar la presencia de este vocablo. Obsrvese Los Bueyes 1124, cuya ltima estrofa dice:
Y los pobres viejos, siempre trabajando, nunca para el yugo se encontraron flojos. Pero a veces, sola, cuando est lavando, a la vieja el llanto le quema los ojos.
Poemas lunfardos de Armando Del Fabro tambin incluyen esta voz. Su soneto ertico De cama 1125 concluye con este terceto:
1123 1124
Jos Gobello. op. cit. 1953. Carlos de la Pa. op. cit. 1125 Armando Del Fabro. op. cit.
227
Qu estrilada, mi Dios! Qu buena monta! Yo qued de catrera y vos tan tonta Que faltamos al yugo al da siguiente.
Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1126, Buenos Aires, 2005.
Yusta f. Institucin policial. (Del ital. jergal giusta: vigilante urbano.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1127, Buenos Aires, 2004. La voz yusta no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1128, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Yusta
Polica, cuerpo encargado de velar por el mantenimiento del orden pblico y la seguridad de los ciudadanos (La atrevida parada que tan sin temor se permita hacerle a la yusta al venir a provocarla dentro de sus mismos dominios. 1129) Corre tambin con mucha frecuencia la forma yuta (Hoy la yuta est a la carga con miquetas y trompadas. 1130). Del ital. jergal giusta, polica.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1131 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos
1126 1127
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 1128 Joan Corominas. op. cit. 1129 Luis C. Villamayor [Luis Contreras Villamayor]. op. cit. p. 44. 1130 Felipe H. Fernndez (Yacar). op. cit. p. 95. 1131 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
228
La voz yusta slo se verifica en un diccionario general del siglo XIX. 1132 Este ejemplar enuncia definiciones semnticas extraas a las dadas en los diccionarios de lunfardo. Con el contenido conceptual polica, este vocablo no se constata en ningn diccionario de la lengua espaola. La voz yusta no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1133, de la Academia Argentina de Letras.
Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1134, Buenos Aires, 2005. Yuta
f. Forma sincopada y ms difundida de yusta./ 2. Agente de polica, botn, cana, vigilante. (V. yusta).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1135, Buenos Aires, 2004. La voz yuta no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1136, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Yuta
v. Yusta.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1137
1132 1133
Elas Zerolo. op. cit. Academia Argentina de Letras. op. cit. 1134 Jos Gobello. op. cit. 2005. 1135 Oscar Conde. op. cit. 1136 Joan Corominas. op. cit. 1137 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
229
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz yuta se registra en pocos diccionarios de la lengua espaola. Con definiciones semnticas extraas a las formuladas en los diccionarios de lunfardo, este vocablo se constata en dos diccionarios generales del siglo XX 1138, y en ocho diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XX, desde la dcima quinta edicin del Diccionario de la lengua espaola (1925), hasta la cuarta edicin revisada del Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola (1989).
Con la significacin lunfarda, la palabra yuta slo se registra en la vigsima segunda edicin del diccionario de la Real Academia Espaola (2001). Esta publicacin caracteriza al vocablo como una forma vulgar propia de la Repblica Argentina:
Yuta.1. f. vulg. Arg. Cuerpo policial.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 1139 Asimismo, esta voz se verifica en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, que expone: Yuta
f. vulg. Polica. Pagano, J. H. Biblia, 1957, 65: A causa de una batilana,/ persona fule y fayuta/ que anda muy bien con la yuta/ y me apunt esta maana/ he vuelto a caer en cana,/ qu mala pata! Ya ves. Prez Zelaschi, A. L. Nicolasito, 1981, 133: [] y no se te ocurra hacerte el loco: ese de la yuta que est parado en la esquina es amigo mo y ya me vio. Casullo, 1964, p. 105; Teruggi, 1974, p. 67; Casullo, 1976, p. 205; Santilln, 1976, p. 621; Coluccio, 1979, p. 208; Rojas, 1981, t.III.p. 469; Catinelli, 1985, p. 109; Gobello, 1991, p. 264; Rodrguez, 1991, p. 341; Haensch, 1993, p. 626; Conde 1998, p. 386; Teruggi, 1998, p. 284; Haensch, 2000, p. 629.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 1140
Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Aniceto de Pags. op. cit. 1931. 1139 Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 1140 Academia Argentina de Letras. op. cit.
1138
230
Con respecto a este vocablo, es posible elaborar dos hiptesis. Segn una primera hiptesis, la palabra yuta devino en lunfardo para hacer mencin del polica y tiene su origen en la poca en que esos policas recorran o patrullaban a pie y de a dos (la yunta), salan "en yunta". Luego, por extensin, se transform en la palabra lunfarda que sirve para llamar al polica. 1141 Segn una segunda hiptesis, la palabra yuta es una forma sincopada de yusta, derivado del italiano jergal giusta, que, en definitiva, significa polica urbana. 1142 Los poemas de Carlos de la Pa 1143 dan testimonio de la presencia de este vocablo en la potica popular. As, en El lancero se lee la voz yuta, en este caso asociada a la palabra yunta, segn la primera hiptesis:
Trabajaba en yunta pues en el esparo ladero que todo lanza necesita pa embrocar la yuta y darle al otario un empujoncito cuando se precisa
Y, asimismo, en Hermano chorro, tambin de Carlos de la Pa, se constata la presencia de esta palabra:
Entonces la yuta arregl la cosa vengando las biabas que de l reciba y por esa muerte, minga de alevosa, pas veinte aos fuera de la va
Un soneto de Armando Del Fabro, Deschave en gris 1144, incluye esta voz en los versos del primer cuarteto:
Regreso del boliche ladeado por el estrole. El mate con pelambres, fulero y reventado. Estuvo en un estao con trmulos mamados, y provoc a la yuta y le puti a su prole
1141 1142
mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20070602080723AAZYIcw http://www.tomemos.com.ar/lacalle.php?subaction=showfull&id=1164499814&archive=&start _from=&ucat=66& 1143 Carlos de la Pa. op. cit. 1144 Armando Del Fabro. op. cit.
231
El tango Bien Polenta (1950), con letra de Carlos Waiss y msica de Juan DArienzo y su bandoneonista Hctor Varela, incluye tambin este vocablo:
Siempre s tener conducta por ms contra que me busquen, aunque muchas se embadurnen que soy punto pa currar, ando chivo con la yuta, porque tengo mi rebusque y me aguanto cualquier copo con las cartas que me dan
232
III. 2. AMOR
B
Definiciones etimolgicas
Begun
Capricho amoroso, metejn. Arg. avoir un bguin, tre coiff de quelqun ou de quelquune. VIR, 19.
Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1145, Buenos Aires, 2005. Begun
m. Capricho amoroso./ 2. Concubino o concubina, amante./ 3. Capricho, antojo, deseo. (Del argot. bguin: enamoramiento.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1146, Buenos Aires, 2004.
La voz begun no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1147, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Begun
Capricho amoroso (Buenos Aires, berretn de mi vida, fuiste mi gran begun. 1148) 2. Querido, hombre respecto de la mujer- y mujer respecto del hombre- cuando estn amancebados (Deolindo era su begun. Por el se hubiera tirado de cabeza en el pozo. 1149) 3. Capricho, deseo vehemente (Tenemos el begun de la ciudad luz. 1150) Del argtico begun, capricho amoroso.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1151
1145 1146
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 1147 Joan Corominas. op. cit. 1148 Enrique Cadcamo. Los inquilinos de la noche, Buenos Aires, Fraterna, 1977. p. 69. 1149 Arturo Cerretani. El deschave, Buenos Aires, Sudamericana, 1965. p. 240. 1150 Jos Antonio Saldas. La muchacha de Montmartre (1925), en Bambalinas, Buenos Aires, 24 de octubre de 1925. Cuadro 2. 1151 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
233
Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz begun no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1152, de la Academia Argentina de Letras. En el tango Gigol Compadrito (1995), con letra y msica de Enrique Cadcamo (1900-1999), puede hallarse este vocablo en los versos que dicen:
Buen sacador de tu begun si aquello no era amor muy bien podra ser chiqu
M
Metejn Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1153, de Jos Gobello. Metejn
m. Enamoramiento apasionado./ 2. Aficin desmedida por una cosa o persona, berretn. (Cf. meterse; si bien se ignora puntualmente su origen, comparte la raz con este verbo.)
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1154, Buenos Aires, 2004. La voz metejn no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1155, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Metejn
v. Meter.
1152 1153
Academia Argentina de Letras. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 1154 Oscar Conde. op. cit. 1155 Joan Corominas. op. cit.
234
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1156 Meter
Emprender y proseguir algo con entusiasmo se conjuga con el pronombre le. (Pa meterle al lavoro cotidiano. 1157) 2. U. pron. Enamorarse de alguien (Pobre Juanita, que se ha metido con l, argumentan otros. 1158) 3. Cobrar aficin a una persona o cosa. 4. Perder mucho dinero en el juego (Aconsej a su amigo jugar poco, no meterse demasiado. 1159). La primera acepcin del cast. meter, inducir a uno a que participe de alguna cosa; la segunda y la tercera, estar uno muy metido con una persona, tener gran amistad con ella, y la cuarta, del cast. meter, en el juego, hacer la postura. Metedor, animoso, tenaz. Metedura, metejn, metida, enamoramiento, entusiasmo, exaltacin del nimo producida por la animacin; endeudamiento, particularmente si es debido al juego (Te acords de Lucienne, Carlos? Tena un metejn patria con vos. 1160; Y en los tungos se ligaba un metejn. 1161) [].
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1162 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz metejn slo aparece en un diccionario general del siglo XX, el de Alemany y Bolufer del ao 1917. Empero, la definicin no se aproxima al sentido del vocablo en el lunfardo:
Metejn. (de meter) m. Amer. En Colombia, enredo, lo.
Jos Alemany y Bolufer. Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, 1917. 1163 Cabe sealar que este vocablo est incluido en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras, que expresa: Metejn.
m. coloq. Enamoramiento, gran atraccin por otra persona.
1156 1157
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. Felipe H. Fernndez (Yacar). op. cit. p. 16. 1158 Silverio Manco. Barro del suburbio, Buenos Aires, 1926. p. 33. 1159 Manuel Glvez. La Pampa y su pasin, Buenos Aires, Losada, 1958. p. 66. 1160 Elas Castelnuovo. Larvas, Buenos Aires, Ctedra Lisandro de la Torre, 1959. p. 16. 1161 El ciruja, tango de Francisco Alfredo Marino y Ernesto de la Cruz. 1162 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1163 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A.
235
Hernndez, J. J. Ciudad, 1971, 52: Ella tiene un metejn conmigo que te la voglio direQu suertudo no qu suertudo. La pinta, queridito, la pinta. Sol, 1950, p. 220; Villanueva 1961, t.II.p. 88; Casullo, 1976, p. 139; Santilln, 1976, p. 449; Coluccio, 1979, p. 132; Rojas, 1981, t.II.p. 285; Catinelli, 1985, p. 83; vila, 1991, p. 224; Figueroa, 1991, p. 15; Gobello, 1991, p. 170; Rodrguez, 1991, pp. 24, 198; Haensch, 1993, p. 391; Gatica de Montiveros, 1995, p. 200; RHA, 1997, p. 103; Conde, 1998, p. 254; Teruggi, 1998, p. 179; Haensch, 2000, p. 399; DiHA, 2003, p. 400. 2. Berretn, capricho, ilusin. Dvalos, J. C. Viento, 1925, 76: Y a propsito: De qu deba l despreocuparse? No de los negocios, que nunca los tuvo, sino de los metejones a pap, del hipdromo, los amigotes, las mujerzuelas, los copetines. Casullo, 1976, p. 139; RHA, 1997, p. 103; Conde, 1998, p. 254; DiHA, 2003, p. 400.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 1164 Obsrvese la ocurrencia de esta voz lunfarda en el tango y la potica popular. Poemas lunfardos de Armando Del Fabro incluyen este vocablo, como el titulado Metejn 1165, que lo introduce en el ttulo. En el tango El ciruja, de Francisco A. Marino y Ernesto de la Cruz (1926), se lee:
Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punguia, al codillo escolaseaba y en los burros se ligaba un metejn.
P
Piquito Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1166, de Jos Gobello. Piquito
1164 1165
Academia Argentina de Letras. op. cit. Armando Del Fabro. op. cit. 1166 Jos Gobello. op. cit. 2005.
236
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1167, Buenos Aires, 2004. La voz piquito no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1168, de Joan Corominas. Empero, con respecto a la voz pico, esta publicacin enuncia: Pico
[] La familia derivativa de bico tiene gran desarrollo en el idioma vecino. El port. bicar es slo picar con el pico, exprimir con bicadas, pero en gallego es adems la palabra ms popular y generalizada para besar (y empleada tambin por los mejores escritores). [].
Joan Corominas, Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, Madrid, 2006. 1169
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Piquito
Beso en la boca que no siempre expresa amor carnal, sino muchas veces amistad muy profunda. Alude a las palomas que unen sus picos.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1170 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz piquito aparece registrada en numerosos diccionarios de la lengua espaola como diminutivo de pico, y no como equivalente a beso. Empero, la palabra pico reconoce, entre otras acepciones, una significacin asociada a la boca y al acto de decir, en diccionarios bilinges de los siglos XVII y XVIII, en diccionarios generales del siglo XIX, y en diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI. A partir de 1984, en diccionarios de la Real Academia Espaola. se registra el vocablo pico como equivalente a beso. En sentido figurado, ha padecido un desplazamiento metonmico por el que se toma el instrumento con el que se realiza la accin (boca) por la accin misma ( el beso o acto de besar).
1167 1168
Oscar Conde. op. cit. Joan Corominas. op. cit. 1169 Joan Corominas. op. cit. 1170 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
237
Obsrvese el uso de la voz pico, con una significacin asociada a la boca y al acto de decir, en diccionarios bilinges del siglo XVII:
Tener buen pico. [hauer buona ciarla, faper parlare, e dire il fatto fuo./ Pico de oro. [Si dice metaforicamente a chi bel dicitore, & elocuente.
Lorenzo Franciosini. Vocabulario espaol-italiano, ahora nuevamente sacado a la luz []. Segunda parte, Roma, 1620. 1171 Por lo dems, este diccionario bilinge del siglo XVII incorpora la expresin piquillo como forma diminutiva de pico, y conjuntamente aade a este primer sentido una significacin metafrica, por la que identifica piquillo con cierto hablar elocuente:
Piquillo, beccuccio, picciol becco de uccello, e metafricamente, vale uno che ha una linguetta, o una ciarla acuta.
Lorenzo Franciosini Florentn. Vocabulario espaol-italiano, ahora nuevamente sacado a la luz []. Segunda parte, Roma, 1620. 1172 Del mismo modo, diccionarios bilinges del siglo XVIII registran la voz pico con una significacin asociada a boca y al acto de decir:
Tiene buen pico. Il a la langue bien dlie; elle a la langue bien dlie.
espaola y francesa,
Pico, figuradamente lo mismo que boca. V. Fr. Bouche. Lat. Os, oris. V. Facundia. Buen pico, pico de oro, se dice del que tiene elocuencia, facilidad, y excelente locucin. V. Fr. Bouche de or. Lat. Chrysostomus. It. Eloquente./ Perder por el pico. Fr. Perdre par sa bouche. Lat. Locuacitate sibi nocere.
Esteban de Terreros y Pando. Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana []. Tomo tercero (1767), Madrid, 1788. 1174
1171 1172
Lorenzo Franciosini. op. cit. Lorenzo Franciosini. op. cit. 1173 Francisco Sobrino. op. cit. 1174 Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1788.
238
Vase ahora en diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII y XIX:
Pico. [] Por translacin se llama la boca del hombre: y as se dice, Guardar el pico, Ponrselo al pico. Lat. Os, oris. Bucca, ae. Pico. Se llama tambin la facundia expedicin y facilidad en el decir. Lat. Facundia. Lengua expeditio. Barbad, Urdem. f. 32, Agrdole su alio y buen bro, y despues de comunicada, mucho mas su pico, frtil de agudezas y donaires.[] Pico de oro. Epteto que se da al que con energa, discrecin, agudeza y facundia, hace cualquier razonamiento, discurso u oracin. Lat. Chysostomus. Espin. Escud. Relac. I. Desc. 19. No quiero traer en conseqencia desto los grandes Oradres, como es el Maestro Santiago, pico de oro, el P. Fr. Gregorio de Pedrosa, el P. Fr. Plcido Tolantos, y el Maestro Hortensio, divino ingenio. Perder por el pico. Phrase con que se expresa que a alguno le vino dao por haber hablado lo que no deba. Lat. Loquacitate sibi ipsi nocere.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las frases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Tomo quinto, Madrid, 1737. 1175
Pico. [] met. La boca del hombre; y as se dice: guardar el pico, ponrselo al pico. Os, bucca. Pico. met. La facundia, expedicin y facilidad en el decir. Facundia, linguae expeditio. [] Pico de oro. Epteto que se da al que con energa, discrecin, agudeza y facundia hace cualquier razonamiento, discurso, oracin. Chrysostomus. [] Perder por el pico. f. con que se expresa que a alguno le vino dao por haber hablado lo que no deba. Loquacitate sibi ipsi nocere.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso, Madrid, 1780 1176; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Segunda edicin, Madrid, 1783 1177; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Tercera edicin [], Madrid, 1791 1178; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Cuarta edicin, Madrid, 1803. 1179
1175 1176
Real Academia Espaola. op. cit. 1737. Real Academia Espaola. op. cit. 1780. 1177 Real Academia Espaola. op. cit. 1783. 1178 Real Academia Espaola. op. cit. 1791. 1179 Real Academia Espaola. op. cit. 1803.
239
Pico. [] met. La boca del hombre; y as se dice: guardar el pico, ponrselo al pico. Os, bucca. Pico. met. La facundia, expedicin y facilidad en el decir. Facundia, linguae expeditio. [] Pico de oro. Epteto que se da al que con energa, discrecin, agudeza y facundia hace cualquier razonamiento, discurso, oracin. Chrysostomus. [] Callar su pico. f. met. y fam. Lo mismo que callar no darse por entendido de lo que uno sabe. [] Perder por el pico. f. con que se expresa que a alguno le vino dao por haber hablado lo que no deba. Loquacitate sibi ipsi nocere. Poner en pico. f. met. y fam. Parlar dar noticia de lo que sera mejor se callase. Aperire, loqui quod sileri oportebat.
Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Quinta edicin, Madrid, 1817. 1180
Pico. [] met. La boca del hombre; y as se dice: guardar el pico, ponrselo al pico. Os, bucca. Pico. met. La facundia, expedicin y facilidad en el decir. Facundia, linguae expeditio. [] Pico de oro. Epteto que se da al que con energa, discrecin, agudeza y facundia hace cualquier razonamiento, discurso, oracin. Chrysostomus. [] Callar su pico. f. met. y fam. Lo mismo que callar no darse por entendido de lo que uno sabe. [] No perder por su pico. Nota al que se alaba jactanciosamente. Sese laudibus extollere, propria laude valere. Perder por el pico. f. con que se expresa que a alguno le vino dao por haber hablado lo que no deba. Loquacitate sibi ipsi nocere. Poner en pico. f. met. y fam. Parlar dar noticia de lo que sera mejor se callase. Aperire, loqui quod sileri oportebat. Tener mucho pico. Descubrir todo lo que se sabe, hablar mas de lo que es regular. Loquacssimum esse.
Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Sexta edicin. Madrid, 1822 1181; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Sptima edicin, Madrid, 1832 1182; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Octava edicin, Madrid, 1837 1183; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Novena edicin, Madrid, 1843 1184; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima edicin, Madrid, 1852 1185; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Undcima edicin, Madrid, 1869. 1186
1180 1181
Real Academia Espaola. op. cit. 1817. Real Academia Espaola. op. cit. 1822. 1182 Real Academia Espaola. op. cit. 1832. 1183 Real Academia Espaola. op. cit. 1837. 1184 Real Academia Espaola. op. cit. 1843. 1185 Real Academia Espaola. op. cit. 1852. 1186 Real Academia Espaola. op. cit. 1869.
240
Asimismo, diccionarios generales del siglo XIX refuerzan estos sentidos del vocablo:
Pico. [] met. La boca del hombre./ met. Facundia, expedicin y facilidad en el decir./ Pico de oro. Epteto que se da al que con energa, discrecin, agudeza y facundia hace cualquier razonamiento, discurso, oracin. [] Callar su pico. met. y fam. Callar, disimular no darse por entendido.[] No perder por su pico. Nota al que se alaba jactanciosamente. Perder por el pico. Expresa que a alguno le vino dao por haber hablado lo que no deba. Poner en pico. met. y fam. Parlar dar noticia de lo que sera mejor se callase. Tener mucho pico. Descubrir todo lo que se sabe, hablar mas de lo que es regular.
M Nez De Taboada, Diccionario de la lengua castellana, para cuya composicin se han consultado los mejores vocabularios de esta lengua y el de la Real Academia Espaola, ltimamente publicado en 1822; aumentado con ms de 5000 voces o artculos que no se hallan en ninguno de ellos, 2 volmenes, Pars, 1825 1187: Vicente Salv, Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846. 1188
Pico. [] fig. La boca de las personas; v. g. Calla el pico, guarda el pico./ La lengua espedita y mas habladora de lo que debiera, v. g. Tiene un pico endemoniado, capaz de difamar a un santo./ La lengua elegante, muy culta, divina en el modo de producirse; v. g. Tiene un pico de oro; es mucho pico; llmase tambin as la persona que la posee; v. g. N. es un pico de oro, etc./ La facundia, espedicin y facilidad en el decir, en el hablar; la virtud la superioridad oral./ de oro. Epteto que se da al que con energa, discrecin, agudeza y facundia hace cualquier razonamiento, discurso u oracin. (Acad.)/ verde. Fig. La lengua, la boca la persona misma aficionada a contar cosas coloradas, lbricas, que rayan en obscenas, etc. [] Pico por pico. boca por boca, lengua por lengua, esplicacion por esplicacion, orador por orador, etc. Dcese comparando entre dos mas; v. g. Pico por pico, vale mas el de mi catedrtico que el de ese predicador; pico por pico, es mas clara mi esplicacion que la tuya, y por consiguiente, preferible. / fras. Fam. Callar su pico el pico; callar.[] No abrir su pico, no chistar, no hablar, no decir palabra, estar como mudo./ Perder por el pico, venirle dao irrogrsele perjuicio a alguno, por haber hablado lo que no deba, lo que importaba callar./ Poner en pico. parlar, divulgar alguna cosa que convena tener oculta, dar noticia de lo que sera mejor reservar, etc./ Tener algo en el pico de la lengua, estar a punto de decir una cosa, y no poder recordarla, por mucho que se desee y se
1187 1188
241
procure./ Tener mucho pico, demasiado pico, descubrir todo lo que se sabe hablar mas de lo que es regular: ser muy locuaz, muy lenguaraz, etc. Tener mucha labia, ser peligroso hablando, como poseyendo en grado superlativo la mas dulce persuasiva, la mas insinuante maestra oral./ No perder por su pico, hacer su propia apologa, alabarse jactanciosamente; no dejar seguramente de ser conocido por lo que uno deja de decir acerca de su interesante persona./ No perderse por su pico, ser muy reservado, muy circunspecto, muy mirado en lo que se habla; callar constantemente lo que importa, aunque traten de arrancarle el secreto por cuantos mviles hbiles se pueda.[].
Ramn Joaqun Domnguez. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853. 1189
Pico. [] met. La boca del hombre; y as se dice: guardar el pico, ponrselo al pico. []/ La facundia, expedicin y facilidad en el decir.[]/ Pico de oro. Epteto que se da al que con enerjia, discrecin, agudeza y facundia hace cualquier razonamiento, discurso u oracin./ Pico verde, la persona aficionada a contar cuentos lbricos y deshonestos.[]/ Callar su pico o cerrar su pico, disimular o no darse por entendido de lo que uno sabe.[]/ No perder por su pico, se usa para notar al que se alaba jactanciosamente./ Perder por el pico, expresa que a alguno le vino dao por haber hablado lo que no deba./ Poner en pico. parlar o dar noticia de lo que sera mejor se callase./ Tener algo en el pico o en la punta de la lengua, estar para decir una cosa, y no acordarse de ella./ Tener mucho pico, descubrir todo lo que se sabe o hablar mas de lo que es regular.[].
Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo II, Madrid, 1855. 1190 El diccionario general de Elas Zerolo de 1895 y diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX y XX coinciden en estas acepciones:
Pico. [] fig. y fam. La boca del hombre. Guarda el pico./ fig. y fam. Facundia, expedicin y facilidad en el decir.[]/ de oro. fig. Persona que habla bien.[]/ Callar uno el, su, pico. fr, fig. y fam. Callar./ fig. y fam. Disimular, no darse por entendido de lo que sabe./ No perder por su pico, exp. fig. y fam. con que se nota al que se alaba jactanciosamente./ Perder uno por el pico, fr. Fig. y fam. Venirle dao por haber hablado lo que no deba./ Poner en pico. fr. Fig. y fam. Parlar, dar noticia, de lo que sera mejor se callase./ Tener una cosa en el pico de la lengua. fr. fig. y fam. Tener una cosa en la punta de la lengua./ Tener uno mucho pico, fr. fig. y fam. Descubrir todo lo que se sabe, hablar ms de lo regular.
1189 1190
Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A. Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A.
242
Elas Zerolo. Diccionario enciclopdico de la lengua castellana, Pars, 1895 1191; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Duodcima edicin, Madrid, 1884 1192; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia edicin, Madrid, 1899 1193; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 1194; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima Quinta edicin, Madrid, 1925 1195; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 1196; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin., Madrid, 1936 1197; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 1198; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 1199; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950 1200; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin, Madrid, 1956 1201; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970. 1202 Obsrvense las definiciones semnticas del vocablo en estos diccionarios generales del siglo XX:
Pico. [] fig. y fam. Boca del hombre. Imaginacin y soltura de pico./ fig. y fam. Facundia, expedicin en el hablar./ [] De pico. loc. fig. De boca, de palabra, sin nimo de cumplir. [].
Miguel de Toro y Gmez. Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana, Pars-Madrid, 1901. 1203
1191 1192
Elas Zerolo. op. cit. Real Academia Espaola. op. cit. 1884. 1193 Real Academia Espaola. op. cit. 1899. 1194 Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 1195 Real Academia Espaola. op. cit. 1925. 1196 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 1197 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 1198 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 1199 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 1200 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 1201 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 1202 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 1203 Miguel de Toro y Gmez. op. cit.
243
Pico. [] fig. y fam. Boca../ fig. y fam. Facundia, expedicin y facilidad en el decir.[]/ de oro. fig. Persona que habla bien. [].
244
uno oyendo sin sentir cuando trataba de ciertas cuestiones. E. Pardo Bazn []
Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos []. Continuado y completado por Jos Prez Hervs. Tomo cuarto, Barcelona, 1925. 1205 Este ejemplar ilustra las definiciones semnticas con profusos ejemplos literarios. En el diccionario de la Real Academia Espaola. a partir de la vigsima edicin (1984), la voz pico es registrada con el significado de beso, como forma coloquial (Vase la 17 acepcin). Los diccionarios acadmicos de los aos 1985 y 1992 coinciden con el del ao 1984:
Pico. [] 13. fig. y fam. Boca de una persona. [] 15. fig. y fam. Facundia, expedicin y facilidad en el decir. [] 17. fig. y fam. Col. Beso./ de oro. fig. Persona que habla bien.[]/ Callar uno el, su, pico. fr, fig. y fam. Callar./ fig. y fam. Disimular, no darse por entendido de lo que sabe./ No perder por su pico, exp.. fig. y fam. con que se nota al que se alaba jactanciosamente./ Perder uno por el pico, fr. Fig. y fam. Venirle dao por haber hablado lo que no deba./ Poner en pico. fr. Fig. y fam. Parlar, dar noticia, de lo que sera mejor se callase./ Tener una cosa en el pico de la lengua. fr. fig. y fam. Tener una cosa en la punta de la lengua./ Tener uno mucho pico, fr. fig. y fam. Descubrir todo lo que se sabe, hablar ms de lo regular.
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima edicin, Madrid, 1984 1206; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Tomo V, Madrid, 1985 1207; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992. 1208 Cabe destacar que la cuarta edicin revisada del Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola (1989) agrega la expresin figurada darse un pico con la significacin de besarse, en tanto forma del lenguaje vulgar:
Pico. [] fam. Col. Beso. []/ fig. y fam. boca, faccin del rostro./ fig. y fam. Facundia, expedicin y facilidad en el decir./ de oro. fig. Persona que habla bien.[]/ abrir el pico. fr. fig. y fam. Intentar hablar o replicar./ Callar uno el, su, pico. fr, fig. y fam. Callar./ fig. y fam. Disimular, no darse por entendido de lo que sabe./cerrar el pico. fr. fig. y fam.
1205 1206
Aniceto de Pags. op. cit. 1925. Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A. 1207 Real Academia Espaola. op. cit. 1985. 1208 Real Academia Espaola. op. cit. 1992.
245
Callar, guardar silencio.[]/ darse el pico. fr. vulg. Besarse./ Entenderse muy bien dos personas.[]/ echar mucho pico. fr. fig. y fam. Hablar en demasa.[]/ No perder por su pico, exp.. fig. y fam. con que se nota al que se alaba jactanciosamente./ Perder uno por el pico, fr. Fig. y fam. Venirle dao por haber hablado lo que no deba./ Poner en pico. fr. Fig. y fam. Parlar, dar noticia, de lo que sera mejor se callase./ Tener una cosa en el pico de la lengua. fr. fig. y fam. Tener una cosa en la punta de la lengua./ Tener uno mucho pico, fr. fig. y fam. Descubrir todo lo que se sabe, hablar ms de lo regular.
Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989. 1209 La expresin figurada darse un pico est ausente en los diccionarios posteriores de la Real Academia Espaola. como se ha verificado en el del ao 1992 y como se constata en el del ao 2001, que, en cambio, s conserva la acepcin beso como forma del lenguaje coloquial:
Pico. [] 15. m. coloq. Boca de una persona./ 16. m. coloq. Facundia, expedicin y facilidad en el decir./ 17. m. coloq. Bol. y Col. beso (accin y efecto de besar). []/~de lapa. 1. com. C. Rica. parlanchn./ ~ de oro.1. m. Persona que habla bien./ abrir el ~.1. fr. coloq. Intentar hablar o replicar. U. m. con neg. []/ callar, o cerrar alguien el, o su, ~.1. frs. coloqs. Callar. 2. frs. coloqs. Disimular, o no darse por enterado de lo que sabe.[]/ echar mucho ~.1. fr. coloq. Hablar en demasa.[]/ no perder por su ~.1. expr. coloq. U. para hacer notar a quien se alaba jactanciosamente. / perder, o perderse, alguien por el ~.1. frs. coloqs. Venirle dao por haber hablado lo que no deba.[]/ poner en ~ a alguien algo.1. fr. coloq. Hablar, o dar noticia, de lo que sera mejor tener callado./ tener algo en el ~ de la lengua.1. fr. coloq. tener en la punta de la lengua./ tener alguien mucho ~.1. fr. coloq. Descubrir todo lo que se sabe o hablar ms de lo regular.[].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 1210 La voz piquito no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1211, de la Academia Argentina de Letras.
V
Ventosa
1209 1210
Real Academia Espaola. op. cit. 1989. Real Academia Espaola. op. cit. 2001. 1211 Academia Argentina de Letras. op. cit.
246
Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1212, de Jos Gobello. Ventosa
f. persona cargosa, abrojo./ 2. Beso. (En ambos casos, por alusin al esp. ventosa: vaso o campana, comnmente de vidrio, que se aplica sobre una parte cualquiera de los tegumentos, enrareciendo el aire en su interior al quemar una cerillita o estopa.)
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1213, Buenos Aires, 2004. La voz ventosa no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1214, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Ventosa
Beso. Alude al cast. ventosa, tipo de vaso o campana usado en medicina.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1215 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz ventosa se registra en numerosos diccionarios de la lengua espaola: en trece diccionarios bilinges de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII 1216, en dos
Jos Gobello. op. cit. 2005. Oscar Conde. op. cit. 1214 Joan Corominas. op. cit. 1215 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1216 Antonio de Nebrija. op. cit. 1495; Antonio de Nebrija. op. cit. 1516; Cristbal de las Casas. op. cit. ; Richard Percival. op. cit.; Juan Palet. op. cit.; Csar Oudin. op. cit.; Girolamo Vittori. op. cit.; John Minsheu. op. cit.; Nicols Mez de Braidenbach. op. cit.; Baltasar Henrquez. op. cit; Francisco Sobrino. op. cit; John Stevens. op. cit.; Raphael Bluteau. op. cit.
1213
1212
247
diccionarios monolinges de los siglos XVII y XVIII 1217, en diez diccionarios generales de los siglos XIX y XX 1218, y en veintiocho diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, desde la edicin del ao 1739, hasta la vigsima segunda edicin, ao 2001. Ninguno de estos ejemplares enuncia definiciones semnticas con el contenido conceptual beso. Este vocablo se constata en numerosos diccionarios de la lengua espaola con acepciones ms tradicionales y antiguas: vaso o campana que se aplica sobre una parte del cuerpo despus de haber hecho en su interior el vaco, quemando una cerilla o estopa./ rgano que tienen ciertos animales en los pies, boca u otras partes del cuerpo, para adherirse o agarrarse, mediante el vaco, al andar o hacer presa./ Pieza cncava de metal elstico en la cual, al ser comprimida sobre una superficie lisa, se produce el vaco y queda adherida a dicha superficie, etc. Es posible evocar el procedimiento retrico de la metfora para explicar el origen del vocablo ventosa con el significado beso. El beso puede identificarse a una ventosa por cierta similitud semntica. Al contraerse y dilatarse con vehemencia los labios en el impulso de besar, stos quedan adheridos a los labios de la persona amada como si fueran una ventosa. La voz ventosa no aparece registrada en el Diccionario del habla de los argentinos 1219, de la Academia Argentina de Letras.
Sebastin de Covarrubias. op. cit. A; Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1788. 1218 M. Nez De Taboada. op. cit.; Vicente Salv. op. cit. 1846; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1953. A; Gaspar y Roig. op. cit. 1855. A; Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869; Elas Zerolo. op. cit; Miguel de Toro y Gmez. op. cit.; Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit; Aniceto de Pags. op. cit. 1931. 1219 Academia Argentina de Letras. op. cit.
1217
248
A
Acamalar
Definiciones etimolgicas
Esta voz aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1220, de Jos Gobello, pero con otro contenido semntico: Acamalar
Ajobar. Gen. camall, portare pesi sulle spalle o sul capo. CASAC, 166.
Jos Gobello. Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1221, Buenos Aires, 2005. Segn Jos Gobello, es un genovesismo proveniente de la Liguria marinera, contingente inmigratorio que prefiri la ciudad y su puerto. 1222 Acamalar
tr. Ajobar./ 2. Tomar, agarrar, sacar./ 3. Ahorrar./ 4. Proteger./ 5. Solventar, mantener./ 6. Comprender, percibir. (Del gen. camall: ajobar.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1223, Buenos Aires, 2004. La voz acamalar no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1224, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Acamalar
Ajobar, cargar con alguna cosa (Acamal el palurdo y fue a patear su vieja mishiadura. 1225) 2. Asir, tomar (Acamal el encordado y diciendo acomodate!, raite se la di en el mate sobre el funghi requintao. 1226) 3. Ahorrar, separar y guardar algo de lo destinado para el
1220 1221
Jos Gobello. op. cit. 2005. Jos Gobello. op. cit. 2005. 1222 Jos Gobello. op. cit. 1953. 1223 Oscar Conde. op. cit. 1224 Joan Corominas. op. cit. 1225 Felipe H. Fernndez (Yacar). op. cit. p. 25. 1226 Felipe H. Fernndez (Yacar). op. cit. p. 25.p. 54.
249
gasto ordinario (Pa eso laburo y tengo unos mangos acamalaos. 1227) 4. Mantener, proveer a alguno de alimentos (Que el bacn que te acamala tenga pesos duraderos. 1228) 5. Encerrar (S que es triste, a mamita, junar el cielo y verse acamalao dentro de un pozo. 1229) 6. Arrebatar, quitar (Son igual que las minas, despus de acamalarte la poca inspiracin, se piantan potro lado.
1230
acamalan el programa de sopapos y se tiran a finados ante aquel provocador. 1231) 8. U. pron. Arrimar (Sensaaba el infame con aquella pobre mina que creyndolo sincero se le acamal a su lao. 1232) 9. U. pron. Amancebarse (Se acamal a doa Gertrudis, la madre de Mara Luisa, una viuda cincuentona. 1233). Del genovs camall, ajobar. Acamalador, ahorrativo.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1234 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos La voz acamalar no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola. Este vocablo aparece registrado en el Diccionario del habla de los argentinos 1235, de la Academia Argentina de Letras, pero slo con estos dos contenidos conceptuales: Acamalar
(Del italiano dialectal camall). tr. desus. coloq. Reunir, guardar, especialmente dinero. Ccere, M. Milonga, 1960: El pasha es un gran seor/ que sus mangos acamala. Meo Zilio, 1970, p. 49; Coluccio, 1979, p. 12; Gobello, 1991, p. 12; Rodrguez, 1991, p. 20; Conde, 1998, p. 4; Teruggi, 1998, p. 22; DiHA, 2003, p. 84; Musa, 2005, t.I. p. 73. 2. Sostener o mantener con dinero a una amante. Flores, C., C. Gardel y J. Razzano. Mano [1920], 1995, 39: [] que el bacn que te acamala tenga pesos duraderos/ que te abrs en las paradas con cafishos milongueros/ y que digan los muchachos: Es una buena mujer.
Pascual Contursi. Percanta que me amuraste, en La Escena, Buenos Aires, 16 de agosto de 1920. p. 63. 1228 Mano a mano, tango de Celedonio Esteban Flores y Carlos Gardel. 1229 Jos Gonzlez Castillo. Entre bueyes no hay cornadas (1908) en La novela cmica portea. Buenos Aires, 15 de noviembre de 1918. p. 26. 1230 Dante A. Linyera [Francisco Bautista Rimoli]. Semos hermanos! Poesas arrabaleras, Buenos Aires, Editorial La Cancin Moderna, 1928. p. 26. 1231 Celedonio Esteban Flores. Chapaleando barro, Buenos Aires, 1929. p. 115. 1232 Pascual Contursi. op. cit. 16 de agosto de 1920. p. 47. 1233 Pascual Contursi. op. cit. 16 de agosto de 1920. p. 51. 1234 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. 1235 Academia Argentina de Letras. op. cit.
1227
250
Meo Zilio, 1970, p. 49; Casullo, 1976, p. 24; Santilln, 1976, p. 10; Coluccio, 1979, p. 12; Gobello, 1991, p. 12; Rodrguez, 1991, p. 20; Haensch, 1993, p. 7; Conde, 1998, p. 4; Teruggi, 1998, p. 22; Haensch, 2000, p. 8; DiHA, 2003, p. 84; Musa, 2005, t.I. p. 73.
Academia Argentina de Letras. Diccionario del habla de los argentinos. Segunda edicin corregida y aumentada, Buenos Aires, 2008. 1236
B
Bigotear Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1237, de Jos Gobello. Bigotear
tr. Observar con atencin, examinar. (Por la accin de mesarse el bigote que suele ir acompaada por una observacin atenta. [?]).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1238, Buenos Aires, 2004. La voz bigotear no aparece registrada en el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico 1239, de Joan Corominas.
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Bigotear
Observar, mirar y examinar atentamente (En la esquina he visto a un tira que nos est bigoteando. 1240) Tal vez por la accin de mesarse el bigote que suele acompaar a la observacin atenta y reflexiva.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1241 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos
1236 1237
Academia Argentina de Letras. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 1238 Oscar Conde. op. cit. 1239 Joan Corominas. op. cit. 1240 Samuel Linnig. Puente Alsina, en Bambalinas, Buenos Aires, 10 de octubre de 1925. p. 5. 1241 Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005.
251
La voz bigotear no se verifica en ningn diccionario de la lengua espaola. Tampoco aparece registrado en el Diccionario del habla de los argentinos 1242, de la Academia Argentina de Letras.
C
Calar Definiciones etimolgicas
Esta voz no aparece registrada en Blanqueo etimolgico del Lunfardo 1243, de Jos Gobello.
Calar
tr. Mirar, observar, contemplar; prestar atencin./ 2. Entender. (Del esp. calar: tratndose de personas, conocer sus cualidades o intenciones.).
Oscar Conde. Diccionario etimolgico del lunfardo 1244, Buenos Aires, 2004. Calar
[] Cuervo, Dicc. II, 32-35. Las acs. documentadas ms antiguamente en castellano son penetrar, comprender la razn secreta de algo (Gr. Conq. de Ultr.), perforar, cortar un pedazo de una fruta para probarla (Nebr.: calar lo cerrado: penetro; cala de lo cerrado penetratio; calador de cirurgiano [].
Joan Corominas. Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico, Madrid, 2006. 1245
Definiciones Semnticas
Definiciones semnticas dadas por diccionarios de lunfardo Calar
Conocer ntimamente algo o a alguien (Yo los conoc al llegar y los cal desde entonces. 1246) 2. Mirar, observar (Cal, de mis pisadas asesinas brota un malvn. 1247). Del
1242 1243
Academia Argentina de Letras. op. cit. Jos Gobello. op. cit. 2005. 1244 Oscar Conde. op. cit. 1245 Joan Corominas. op. cit. 1246 Jos Hernndez. La vuelta del Martn Fierro (1879). Facsimile de la primera edicin, Buenos Aires, 1962. p. 14. 1247 Daniel Giribaldi. op. cit. p. 45.
252
cast. pop. calar, penetrar, comprender alguna cosa. Calador, el que en un cuento del to cala o examina a la vctima; instrumento de trabajo, semejante a un cuchillo, que utiliza quien recibe los cereales destinados a la comercializacin.
Jos Gobello y Marcelo Hctor Oliveri. Novsimo Diccionario Lunfardo, Buenos Aires, 2005. 1248 Definiciones semnticas dadas por diccionarios normativos Desde el siglo XV al siglo XXI, numerosos diccionarios de la lengua espaola incluyen profusas acepciones, literales y metafricas, del trmino calar. Las definiciones fundadas en un sentido figurado se equiparan a la significacin otorgada por el lunfardo. Es claro que la voz calar, en su significacin metafrica, se basa en una metfora conceptual bsica y ontolgica, en tanto se materializa el proceso psquico del conocimiento, entendido aqu como una penetracin en profundidad. 1249 Calar, no el sentido material (calar un meln), sino calar, penetrar profundamente, en un sentido psquico, cognitivo. Obsrvese cmo en once diccionarios bilinges de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII y en cuatro diccionarios monolinges de los siglos XVII y XVIII, el vocablo calar, junto con los sentidos literales, incluye en su descripcin semntica, significaciones metafricas:
Calar lo cerrado. Penetro, as. Cala delo cerrado. Penetratio, onis.
Antonio de Nebrija. Vocabulario espaol-latino, Salamanca, 1495 1250; Antonio de Nebrija. Vocabulario de romance en latn corregido y aumentado ms de diez mil vocablos de los que antes sola tener, Sevilla, 1516. 1251
Calar. Prouare.
Cristbal de las Casas. Vocabulario de las dos lenguas toscana y castellana, Sevilla, 1570. 1252
Calar, to searche, to pierce. Penetrare, scrutare.
1248 1249
Jos Gobello, Marcelo Hctor Oliveri. op. cit. 2005. G. Lakoff y M. Johnson, Metforas de la vida cotidiana, Madrid: Ediciones Ctedra. 2001. 1250 Antonio de Nebrija. op. cit. 1495. 1251 Antonio de Nebrija. op. cit. 1516. 1252 Cristbal de las Casas. op. cit.
253
Richard Percival. Bibliothecae Hispanicae pars altera. Containing a Dictinarie in Spanish, English and Latine, Londres, 1591. 1253
Calar, Penetrer, fondar,
Juan Palet. Diccionario muy copioso de la lengua espaola y francesa. Dictionaire tres ample de la langue espagnole et franoise, Pars, 1604. 1254
Calar lo cerrado, sonder, taster o rechercher, penetrer au dedans de quelque chose pour sanoir ce qul y a, esprouer.
Csar Oudin. Tesoro de las dos lenguas francesa y espaola. Thresor des deux langues franoise et espagnolle, Pars, 1607. 1255
Calr lo cerrdo, sonder, taster o rechercher, penetrer au dedans de quelque chose pour sanoir ce qul y a, esprouuer, sentire, tastare, cercare dentro qualche cosa, per sapere quello, chevi.
Girolamo Vittori. Tesoro de las tres lenguas francesa, italiana y espaola. Thresor des tros langues franaise, italianne et espagnolle, Ginebra, 1609. 1256
Calar, verbo Lat. penetrare, passar una cosa a otra, como calar el agua el vestido, calar el meln con el cuchillo, [] calar a uno la condicion, auerle conocido su modo de proceder. Vide Cala.
Francisco del Rosal. Origen y etymologia de todos los vocablos originales de la Lengua Castellana, 1611. 1258
Calr. I. Calre. L. Scrutari, Penetrare [].
1253 1254
Richard Percival. op. cit. Juan Palet. op. cit. 1255 Csar Oudin. op. cit. 1256 Girolamo Vittori. op. cit. 1257 Sebastin de Covarrubias. op. cit. A. 1258 Francisco del Rosal. op. cit..
254
John Minsheu. Vocabularium Hispanicum Latinum et Anglicum copiossisimum, cum monnullis vocum millibus locupletatum, ac cum Linguae Hispanica Etymologijs, Londres, 1617. 1259
Calar. Passare, penetrare. Calar el meln con el cuchillo.[tagliare il popone con il coltello, cioe assaggiarlo per veder se gli buono.]/ Calar uno los pensamientos, o la condicin.[conocer quanto uno pesa, o vale, o conocer la sua condizione, o modo di fare.].
Lorenzo Franciosini. Vocabulario espaol-italiano, ahora nuevamente sacado a luz []. Segunda parte, Roma, 1620. 1260
Calar. Percer, traverser, passer travers./ Calar lo cerrado. Sonder, taster o rechercher, penetrer au dedans de quelque chose pour sanoir ce qul y a.
Francisco Sobrino. Diccionario nuevo de las lenguas espaola y francesa, Bruselas, 1705. 1261
Calar, to searche, to pierce through, to foak through.
John Stevens. A new Spanish and English Dictionary. Collected from the Best Spanish Authors Both Ancient and Modern, Londres, 1706. 1262
Calar. [] Calar es tambin passar la humedad, como quando los zapatos se penetran del agua, o quando una mancha passa del haz al envs.
Juan Francisco Ayala Manrique. Tesoro de la lengua castellana. En que se aaden muchas etimologas y advertencias sobre el que escribi el doctsimo Sebastin de Covarrubias, 1729. 1263
Calr. [] Se dice tambien por penetrar los pensamientos, intentos de alguno. Fr. Penetrr. Lat. Perspicere, introspicere. It. Penetrare./ Calr. Atravesar de parte a parte, V.[] Calr un meln, sanda, decentarlo, probarlo. V. [] Calar el agua alguna cosa. Fr. Penetrr. Lat. Penetrare,, pertingere. It. Internarse. [].
1259 1260
John Minsheu. op. cit. Lorenzo Franciosini. op. cit. 1261 Francisco Sobrino. op. cit. 1262 John Stevens. op. cit. 1263 Juan Francisco Ayala Manrique.op. cit.
255
Esteban de Terreros y Pando. Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana. Tomo primero, Madrid, 1786. 1264 Diccionarios de la Real Academia Espaola del siglo XVIII y principios del siglo XIX exponen:
Calar. v. a. Penetrar lo lquido poco poco algun cuerpo seco hasta dexarle mojado y hmedo. Frmase este verbo del nombre Cala. Lat. Penetrare. Fr. L. de Gran. Trat. De la Orac. Cap. 10, 6. Sino es menester tanta agua que cale hasta lo ntimo de la tierra, y la dexe toda empapada en ella. Grac. Trad. De Just. Fol. 64. Porque tanto mas cala y penetra. Pant. Rom. 5. Acuerdome que ayer era tan donoso frailecito, Que por calar los colchones Me hacan llorar a gritos. Calar. Metaphoricamente es penetrar, entender, conocer y averiguar el motivo, razn, el secreto de alguna cosa. Lat. Aliquid perspicere, ssequi. Mend. Guerr. De Gran. Lib. I. num. 12. Provey de armas y vitualla, envi espas por todas partes calar el motivo de los enemigos. Marian. Hist. Esp. Lib. 10. cap. 1. Tuvo lugar de mirarlo todo y calar los secretos de la tierra. Cerv. Quix. Tom. I. cap. 47. Pensar que yo no calo, ni adivino adonde se encaminan estos encantamientos. Calar. Por extensin es atravesar passar de una parte otra. Lat. Penetrare. Pertingere ad. Pervadere. Perrumpere. Torr. Philosoph. Lib. 7. cap. 14. El mismo cal la espada por aquel su pecho, tan acostumbrado enjos iras desordenadas. Pellic. Argent. part. 2. fol. 21. Y arrebatando la espada del herido bandolero, la cal en las entraas del otro. Esquil. Nap. Cant. 5. oct. 30. El recatado vulgo desordna, Calando al prado, por hallar camino.[] Calar. En Germana es meter la mano en la faltriquera para hurtar lo que hai dentro. Juan Hidalgo en su Vocabulario. Lat. In alcuius peralum manum inferere, immittere.[] Calar el melon. Es sacerle un pedazo pequeo para vr si est madro, si es bueno[].
Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las frases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Tomo segundo, Madrid, 1729. 1265
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Esteban de Terreros y Pando. op. cit. 1786. Real Academia Espaola. op. cit. 1729.
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Calar. v. a. Penetrar. Penetrare./ Calar. Met. Penetrar, comprender el motivo, razon. secreto de alguna cosa. Intelligere, comprender, assequi.[]/ Calar el meln, la sanda. f. Cortar un pedazo para probarle. Frustum melonis decerpere, delibare.[].
Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Madrid, 1780 1266; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Segunda edicin, Madrid, 1783 1267; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Espaola, reducido a un tomo para su ms fcil uso. Tercera edicin, Madrid, 1791 1268; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Cuarta edicin, Madrid, 1803 1269; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Quinta edicin, Madrid, 1817 1270; Real Academia Espaola. Diccionario de la Lengua Castellana, Sexta edicin. Madrid, 1822. 1271 En diccionarios generales de los siglos XIX y XX, y en diccionarios de la Real Academia Espaola de los siglos XIX y XX, se lee:
Calar. v. a. Penetrar un lquido poco poco un cuerpo seco./ Penetrar un instrumento, como espada, barrena, etc., de una parte otra. []/ met. Penetrar el motivo, secreto. / entrarse, introducirse.[].
M. Nez De Taboada, Diccionario de la lengua castellana, para cuya composicin se han consultado los mejores vocabularios de esta lengua y el de la Real Academia Espaola, ltimamente publicado en 1822[]. Pars, 1825 1272; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Sptima edicin, Madrid, 1832 1273; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Octava edicin, Madrid, 1837 1274; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Novena edicin, Madrid, 1843 1275; Vicente Salv, Nuevo diccionario de la lengua castellana, que
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Real Academia Espaola. op. cit. 1780. Real Academia Espaola. op. cit. 1783. 1268 Real Academia Espaola. op. cit. 1791. 1269 Real Academia Espaola. op. cit. 1803. 1270 Real Academia Espaola. op. cit. 1817. 1271 Real Academia Espaola. op. cit. 1822. 1272 M. Nez De Taboada. op. cit. 1273 Real Academia Espaola. op. cit. 1832. 1274 Real Academia Espaola. op. cit. 1837. 1275 Real Academia Espaola. op. cit. 1843.
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comprende la ltima edicin ntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Espaola, y unas veinte y seis mil acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, Pars, 1846 1276; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcima edicin, Madrid, 1852 1277; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Undcima edicin, Madrid, 1869 1278; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Duodcima edicin, Madrid, 1884 1279; Miguel de Toro y Gmez, Nuevo diccionario enciclopdico ilustrado de la lengua castellana. Pars-Madrid, 1901. 1280
Calar. v. a. Penetrar algun lquido poco poco un cuerpo seco, segn la Academia. Es tambin traspasar un cuerpo.[]/ Calar. v. a. Reconocer con un cuchillo algunas frutas para ver si estn buenas. As se dice calar un meln./ Calar. v. a. Penetrar la intencion, conocer el modo de proceder, de pensar, etc.[].
Adolfo de Castro y Rossi. Biblioteca Universal. Gran Diccionario de la Lengua Espaola. Tomo I, Madrid, 1852. 1281
Calar. v. a. Penetrar un lquido entre los poros de un cuerpo con que est en contacto, impregnndose este de la humedad procedente de aquel. / Penetrar atravesar con instrumento cuerpo puntiagudo en otro cuerpo, pasando por dentro de l.[]/ Fig. Comprender entender el sentido de alguna cosa./ Penetrar en el interior de uno, comprender lo que pasa en su interior, penetrarse de sus designios, intenciones, etc. [].
Ramn Joaqun Domnguez. Suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola (1846-47), Madrid-Pars, 1853. 1282
Calar. v. a. Penetrar un lquido entre los poros de un cuerpo con que est en contacto./ Penetrar atravesar con instrumento cuerpo puntiagudo, algun otro cuerpo de una parte a otra.[]/ Met. Penetrar, comprender el motivo, razon o secreto de alguna cosa. [].
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Vicente Salv. op. cit. 1846. Real Academia Espaola. op. cit. 1852. 1278 Real Academia Espaola. op. cit. 1869. 1279 Real Academia Espaola. op. cit. 1884. 1280 Miguel de Toro y Gmez. op. cit. 1281 Adolfo de Castro y Rossi. op. cit. 1282 Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1853. B.
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Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopdico de la lengua espaola, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en Espaa y las Amricas Espaolas, Tomo I, Madrid, 1853. 1283
Calar. v. a. Fig. Penetrar el motivo, razon secreto de alguna cosa. [].
Ramn Joaqun Domnguez. Nuevo Suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clsico de la Lengua Espaola, Madrid, 1869. 1284
Calar. [Del lat. callre, penetrar, ahondar, conocer] v. a. Penetrar algn lquido poco poco un cuerpo seco. Si no es menester tanta agua que cale hasta lo ntimo de la tierra, y la deje toda empapada en ella. (Gran.)/ 2. Penetrar atravesar un instrumento como espada, barrena, etc., otro cuerpo de una parte a otra.[]/ 5. Hacer en un meln en otras frutas semejantes cortes necesarios para que de ellas pueda sacarse un pedazo con el fin de probarlas. []/ 8. fig. y fam. Tratndose de personas, conocer sus cualidades intenciones. / 9. fig. y fam. Penetrar, comprender el motivo, razn secreto de una cosa. Tuvo lugar de mirarlo todo y calar los secretos de la tierra (Mar.) [].
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Gaspar y Roig. op. cit. 1853. A. Ramn Joaqun Domnguez. op. cit. 1869. 1285 Elas Zerolo. op. cit.
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Aniceto de Pags. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos []. Tomo segundo, Barcelona, 1904. 1286 Las mismas acepciones (entre otras), sin apelar a la ilustracin del ejemplo literario, las hallamos en: Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Decimotercia edicin, Madrid, 1899 1287; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Espaola. Dcimocuarta ed., Madrid, 1914 1288; Jos Alemany y Bolufer. Diccionario de la Lengua Espaola, Barcelona, 1917 1289; Manuel Rodrguez Navas y Carrasco, Diccionario general y tcnico hispano-americano, Madrid, 1918 1290; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1927 1291; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin., Madrid, 1936 1292; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcima sexta edicin, Madrid, 1939 1293; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimosptima edicin, Madrid, 1947 1294; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola, Madrid, 1950 1295; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Dcimoctava edicin, Madrid, 1956 1296; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Decimonovena edicin, Madrid, 1970 1297; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua espaola. Tercera edicin revisada, Madrid, 1983 1298; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola, Madrid, 1984 1299; Real Academia Espaola. Diccionario manual e ilustrado de la lengua
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Aniceto de Pags. op. cit. 1904. Real Academia Espaola. op. cit. 1899. 1288 Real Academia Espaola. op. cit. 1914. 1289 Jos Alemany y Bolufer. op. cit. A. 1290 Manuel Rodrguez Navas y Carrasco. op. cit. 1291 Real Academia Espaola. op. cit. 1927. 1292 Real Academia Espaola. op. cit. 1936. A. 1293 Real Academia Espaola. op. cit. 1939. 1294 Real Academia Espaola. op. cit. 1947. 1295 Real Academia Espaola. op. cit. 1950. 1296 Real Academia Espaola. op. cit. 1956. 1297 Real Academia Espaola. op. cit. 1970. A. 1298 Real Academia Espaola. op. cit. 1983. 1299 Real Academia Espaola. op. cit. 1984. A.
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espaola. Cuarta edicin revisada, Madrid, 1989 1300; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima primera edicin, Madrid, 1992 1301; Real Academia Espaola. Diccionario de la lengua espaola. Vigsima segunda edicin, Madrid, 2001. 1302 El Diccionario histrico de la Lengua Espaola (1936), adems de acumular numerosos ejemplos literarios de los que aqu slo se reproducen algunos, registra, entre otras muchas acepciones, un argentinismo (Vase acepcin 12).
Calar. (Del lat. Chalre, bajar, descender, y ste del gr. ) tr. Penetrar un lquido en un cuerpo permeable. [] Es menester tanta agua que cale hasta lo ntimo de la tierra, y la deje toda