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Tutela y Derecho a la Intimidad en Medios

1) La Corte Constitucional revisa las decisiones del Juzgado Octavo Penal del Circuito y de la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla en una acción de tutela instaurada por Clara Elena Cabello de Orozco contra varios medios de comunicación. 2) El Juzgado Octavo ordenó medidas cautelares para proteger la intimidad de la familia Orozco Cabello y prohibió nuevas publicaciones sobre su vida privada. 3) La Corte Constitucional confirma la sentencia que condenó a los

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Tutela y Derecho a la Intimidad en Medios

1) La Corte Constitucional revisa las decisiones del Juzgado Octavo Penal del Circuito y de la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla en una acción de tutela instaurada por Clara Elena Cabello de Orozco contra varios medios de comunicación. 2) El Juzgado Octavo ordenó medidas cautelares para proteger la intimidad de la familia Orozco Cabello y prohibió nuevas publicaciones sobre su vida privada. 3) La Corte Constitucional confirma la sentencia que condenó a los

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Sentencia No.

T-611/92 COMPETENCIA DE TUTELA/COMPETENCIA A PREVENCION EN TUTELA El juez llamado a resolver es el que tiene jurisdiccin en el sitio en el que se han sucedido los hechos, pero tngase presente tambin que el conocimiento atribuido a tales funcionarios es "a prevencin", lo cual indica que, por razones de coherencia y economa procesal, aprehendido el caso por un juez determinado sobre la base de la sealada competencia, se radica en l plenamente la potestad de fallar sobre el caso en su integridad aunque algunos de los acontecimientos hubieren tenido lugar en territorio diferente. Interpretar lo contrario implicara desvertebrar la unidad del proceso y propiciar la circunstancia -no deseable para la eficaz proteccin de los derechos fundamentales en juego- de fallos contradictorios entre s respecto de la misma situacin. MEDIOS DE COMUNICACION/INDEFENSION No parece necesario demostrar el estado de indefensin en que se encuentra la persona frente a los medios de comunicacin. Es suficiente recordar que ellos -analizada la situacin desde el punto de vista de su potencialidad-, aparte de la mayor o menor cobertura que puedan exhibir, ora en el mbito nacional, ya en el local, tienen el formidable poder del impacto noticioso; cuentan con la capacidad de la presentacin unilateral de cualquier acontecimiento; gozan de la ventaja que representa la posibilidad de repeticin y ampliacin de las informaciones sin lmite alguno; manejan potentes instrumentos que pueden orientar y condicionar las reacciones psicolgicas del pblico, resaltar u opacar datos e informaciones y, por si fuera poco, an en el momento de cumplir con su obligacin de rectificar cuando hay lugar a ello, disponen del excepcional atributo de conducir la respuesta para publicar la rectificacin y contra-argumentar en el mismo acto. Frente a la indefensin de la persona ante el medio de comunicacin, el nico mecanismo efectivo que ofrece el ordenamiento jurdico actual es la accin de tutela. DERECHO A LA INTIMIDAD PERSONAL Y FAMILIARVulneracin Todas aquellas conductas de agentes estatales o de particulares en cuya virtud se traspasen los lmites de la intimidad, bien se trate de los que circundan el libre desarrollo de la personalidad de cada individuo, ya de los que preservan la privacidad del ncleo familiar, lesionan un derecho fundamental cuya consagracin positiva es apenas el reconocimiento de una normal condicin de convivencia humana y un elemento imprescindible para que se pueda hablar de libertad en el sentido de aptitud de decisin sobre los propios actos sin coaccin [Link] proteccin constitucional de este derecho, que hoy es expresa en nuestra Carta con toda la amplitud que le corresponde, guarda relacin con principios consagrados de tiempo atrs como la inviolabilidad del domicilio y la prohibicin de interceptar la correspondencia confiada a los correos y telgrafos salvo mandato judicial con arreglo a la ley.

MEDIOS DE COMUNICACION-Lmites Los medios de comunicacin no pueden invocar el derecho a la informacin para invadir la esfera inalienable de las situaciones y circunstancias que son del exclusivo inters de la persona y de sus allegados, pues ese reducto ntimo hace parte de la necesaria privacidad a la que todo individuo y toda unidad familiar tienen derecho. Esa prerrogativa es oponible a terceros considerados de manera individual y con mucha mayor razn a los medios masivos, ya que stos, por la misma funcin que cumplen, estn en capacidad de hacer pblico lo que de suyo tiene el carcter de reservado por no ser de inters colectivo. DERECHO A LA INTIMIDAD PERSONAL Y FAMILIARPersonajes pblicos Se esgrime con frecuencia para legitimar esta clase de publicaciones, el socorrido argumento segn el cual la vida privada de los personajes pblicos debe ser conocida pblicamente, invocando un supuesto inters de la comunidad en los acontecimientos que la componen, aun los ms recnditos. Tan amplio entendimiento sobre el alcance del derecho a la informacin no es el adecuado a los preceptos constitucionales ni el que ms se aviene a una concepcin justa sobre el compromiso que contrae con la sociedad quien ejerce actividades que son del inters comn. Juzga esta Corporacin, por el contrario, que el derecho a la intimidad es general, inalienable e imprescriptible, como ya lo expres en sentencia del 16 de junio y que, por tanto, no puede afirmarse vlidamente que una persona quede excluda de l, pues ello significara ruptura del principio de igualdad ante la ley. PERJUICIO MORAL-Reconocimiento Establecidas como lo han sido las transgresiones a la Constitucin Poltica y el desconocimiento a derechos fundamentales en que incurrieron los medios de difusin demandados en este proceso y hallndose fundados los motivos que invocaron los jueces de primera y segunda instancia para conceder la tutela y ste ltimo para acceder a condenar "in abstracto" por los perjuicios morales causados a la familia Orozco Cabello, esta Corte habr de confirmar en todas sus partes la sentencia proferida. SALA TERCERA DE REVISION Ref.: Expediente T-5139 Accin de tutela instaurada por CLARA ELENA CABELLO DE OROZCO contra varios medios de comunicacin. Magistrados: JOSE GREGORIO HERNANDEZ GALINDO -PonenteALEJANDRO MARTINEZ CABALLERO FABIO MORON DIAZ

Aprobada en Santa Fe de Bogot, D.C., mediante acta del quince (15) de diciembre de mil novecientos noventa y dos (1992). Revisa la Corte Constitucional los fallos proferidos por el Juzgado Octavo Penal del Circuito y por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla los das catorce (14) de julio y veintisiete (27) de agosto del presente ao, respectivamente, para resolver sobre la accin de tutela instaurada por CLARA ELENA CABELLO DE OROZCO contra los peridicos "El Heraldo" y "La Libertad" de Barranquilla y "El Espacio" de Santa Fe de Bogot. I. INFORMACION PRELIMINAR MARIO WILLIAMS GARCIA, actuando en su condicin de apoderado de CLARA ELENA CABELLO DE OROZCO, quien obr en su nombre y en el de sus hijas menores, KELLY JOHANA, WENDY y LORRAINE OROZCO CABELLO, ejerci accin de tutela contra los ya mencionados medios de comunicacin solicitando que se impartiera una orden judicial de inmediato cumplimiento en guarda del derecho constitucional fundamental previsto en el artculo 15 de la Carta y, en el caso de las nias, para lograr el respeto a los derechos que consagran los artculos 16, 44 y 45 de la Constitucin. Expresa el apoderado que, con ocasin del asesinato de RAFAEL OROZCO MAESTRE, se desat un afn noticioso en cuya virtud los diarios "EL Heraldo", "La Libertad" y "El Espacio" convirtieron la dolorosa tragedia en una "orga informativa" rechazada por los ciudadanos en cuanto se dedicaron a exhibir la vida privada de las personas como si se tratara de destacar hazaas deportivas o cientficas. Tales publicaciones, en su sentir, aparecidas en primera pgina, violan el derecho a la intimidad personal y familiar y el derecho al buen nombre. Aporta el accionante, en calidad de pruebas sobre sus afirmaciones, varios ejemplares de los mencionados diarios en los cuales se incluyen "fotografas que atentan contra la norma constitucional citada", "... que desquician y desconocen impunemente las normas que hemos invocado", "... que VIOLAN ese sagrado derecho a la intimidad y ms all de ello, contraran los alcances de la jurisprudencia" (se refiere a la sentencia proferida por la Corte Constitucional, Sala de Revisin No. 1, el 16 de junio de 1992, M.P.: Dr. Ciro Angarita Barn). Expresa el apoderado que fuera del artculo 15 de la Constitucin fue vulnerado y se contina violando el 16 en tanto consagra el derecho que todas las personas tienen al libre desarrollo de su personalidad con las limitaciones del derecho ajeno y del orden jurdico.

Aade que tambin ha sido desconocido el artculo 44 de la Carta a cuyo tenor entre los derechos fundamentales de los nios est el de ser protegidos contra toda forma de abandono y explotacin econmica, as como el 45, segn el cual el adolescente tiene derecho a la proteccin y a la formacin integral. Como medida provisional solicit el abogado de la demandante que, con fundamento en el artculo 7 del Decreto 2591 de 1991, se ordenara inmediatamente a los diarios en mencin cesar en "sus publicaciones violatorias del derecho a la intimidad, las que atentan contra el desarrollo de la personalidad de las nias de mi poderdante y toda otra forma de violacin a los derechos fundamentales del nio, que incluye, naturalmente, la explotacin econmica".

1. Primera instancia Mediante auto de fecha dos (2) de julio, el Juzgado Octavo Penal de Circuito de Barranquilla orden dar trmite a la accin de tutela instaurada, solicitar informaciones a la Fiscala competente acerca de si se adelantaba investigacin por la muerte de RAFAEL OROZCO MAESTRE y sobre si figuraba como parte civil la seora CLARA ELENA CABELLO DE OROZCO; oficiar a los diarios contra los cuales se dirigi la accin para establecer si la demandante les haba solicitado que hicieran correcciones a las publicaciones que estimaba violatorias de sus derechos fundamentales; oficiar a esos mismos diarios para que suministraran ejemplares de las ediciones en que supuestamente haban aparecido dichas publicaciones. Mediante providencia separada proferida en la misma fecha, el Juzgado decidi, como medida provisional, ordenar a los directores de los diarios "El Heraldo", "La Libertad" y "El Espacio" abstenerse de publicar informaciones y fotografas sobre la vida ntima del desaparecido Rafael Orozco Maestre, de la seora Clara Elena Cabello de Orozco y de las menores Kelly Johana, Wendy y Lorraine Orozco Cabello. Estim el juez que las personas ltimamente mencionadas fueron afectadas en su intimidad por las revelaciones y fotografas que de su vida familiar y la de su esposo y padre Rafael Orozco Maestre hicieron, sin su previa autorizacin, los nombrados diarios. Consider tambin que en el caso controvertido se puso de presente un conflicto entre el derecho a la intimidad y el derecho a la informacin y al respecto sustent su decisin en la doctrina sentada por la Corte Constitucional, Sala Primera de Revisin, en la cual se dijo que ante esa situacin, no siendo 1. posible un equilibrio o coexistencia, la intimidad deber prevalecer 1 Mediante sentencia del catorce (14) de julio el Juez entr a resolver de fondo y, apoyado en los argumentos aludidos, decidi tutelar el derecho a la intimidad
1 [Link] Constitucional. Sala Primera de Revisin. Sentencia No. T-414. Junio 16 de 1992. Magistrado Ponente: Dr. Ciro Angarita Barn.
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de la mencionada familia y ratificar en forma definitiva la prohibicin ya impuesta a los medios de comunicacin demandados. La providencia expres que dichos medios gozan del derecho a la informacin sobre el proceso adelantado por la muerte de Rafael Orozco Maestre, pero con sujecin a las prescripciones de la Ley 29 de 1944. El juez resolvi no acceder a la peticin de la demandante sobre condena por perjuicios morales. 2. Segunda instancia El fallo fue impugnado por el diario "El Heraldo" y por Clara Elena Cabello, sta ltima en cuanto no se accedi a la condena por perjuicios. Correspondi resolver dicha impugnacin al Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, Sala Penal, cuya decisin est contenida en sentencia del veintisiete (27) de agosto de mil novecientos noventa y dos (1992). A juicio del Tribunal, entre los casos de procedencia de la tutela contra particulares, que corresponde precisar a la ley segn el artculo 86 de la Constitucin y que ha definido el artculo 42 del Decreto 2591 de 1991, encaja el caso sobre cuya impugnacin resolvi, ya que el numeral 6 de la citada norma prev la tutela cuando la entidad privada sea aquella contra la cual el afectado hubiere hecho la solicitud en ejercicio del habeas data, de conformidad con lo establecido en el artculo 15 de la Constitucin. Dice la providencia que la libertad de prensa encuentra sus lmites en el ejercicio de los derechos individuales y sociales. Por la misma razn, es indispensable que la energa y dinamismo que el periodista pone en el ejercicio de esa libertad se atempere ante la responsabilidad de presentar la informacin dentro de un marco tico. El Estado debe garantizar la libertad de prensa y la libertad de informacin, pero imponindole lmites a esa independencia cuando toque con el ejercicio de los derechos individuales. La libertad de prensa debe ser una garanta para la preservacin de los ms altos valores familiares y culturales y no un instrumento para vulnerarlos. Agrega que, concebida la intimidad como la proteccin de la vida privada, es evidente que el mbito de sta se le reduce cada vez ms al hombre colombiano cuando situaciones que la componen son ventiladas pblicamente. Pero esta prctica daina se torna de consecuencias impredecibles cuando tocan el ncleo familiar que constituye para los nios y jvenes el punto de referencia central con el que confrontan la influencia recibida del exterior. En el sentir del Tribunal, la unidad familiar debe asegurarse y as lo contempla la Constitucin porque es condicin indispensable en la formacin moral del hombre. "En el caso sub-examine -indica la sentencia- los hechos relacionados con la muerte de Rafael Orozco interesaban a todos, pero debi respetarse el derecho inalienable que tenan su esposa y sus hijas a que los detalles

referentes a un romance que presuntamente sostena el cantante con la joven MARIA ANGELICA NAVARRO no fueran publicados o se le diera a las publicaciones periodsticas un manejo especial que evitara el atentado que se produjo contra la intimidad de la seora CLARA ELENA CABELLO y sus hijas. En un momento de particular dolor para esta respetable familia, tuvieron que afrontar diariamente informaciones sobre la vida privada de RAFAEL OROZCO que fueron ventiladas pblicamente con detalles cada vez ms ntimos". Cita el Tribunal el texto del artculo 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos, a cuyo tenor "nadie ser objeto de injerencias arbitrarias e ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputacin". Al igual que el Juzgado de primera instancia, el Tribunal acoge la doctrina de esta Corte (Fallo de junio 16 de 1992), en el sentido de que la intimidad es un derecho general, absoluto, extrapatrimonial, inalienable e imprescriptible y que se puede hacer valer tanto frente al Estado como en relacin con los particulares. Segn el fallo de segunda instancia, no se examina en este caso si la informacin es inexacta o errnea sino si las publicaciones incorporadas al expediente por la demandante vulneraron o amenazaron el derecho fundamental a la intimidad. Dice al respecto: "La veracidad de la informacin no se contrapone a la bsqueda de un equilibrio que presente los hechos con responsabilidad y objetividad; la libertad de prensa se consagr como una garanta de las personas a expresar y difundir sus pensamientos y opiniones y no para convertirse en un medio ilegtimo de divulgaciones de hechos que solo competen a la vida privada de las personas y que atenten contra su integridad". En lo relativo a la indemnizacin de perjuicios la providencia seala: "El artculo 25 del Decreto 2591 de 1991 faculta al juez para que en el fallo que concede la tutela, de oficio ordene en abstracto la indemnizacin del dao emergente causado, si fuera necesario para asegurar el goce del derecho tutelado, cuando el afectado no disponga de otro medio judicial y sea manifiesta la violacin del derecho constitucional fundamental como consecuencia de una accin clara e indiscutiblemente arbitraria. Establecido como se halla que el derecho fundamental a la intimidad se lesion y que no existe otro medio de defensa del cual la parte actora pueda hacer uso, la Sala considera procedente condenar en abstracto a los peridicos "El Heraldo", "La Libertad" y "El Espacio" a la indemnizacin del dao emergente causado al actor en el monto que este compruebe ante las autoridades competentes". El Tribunal resolvi, pues, confirmar el fallo de tutela de primera instancia, modificndolo en lo relativo a la condena en abstracto.

III. CONSIDERACIONES DE LA CORTE Competencia para la revisin Esta Sala de la Corte Constitucional es competente para revisar las sentencias cuya referencia antecede, con arreglo a lo dispuesto en los artculos 86 y 241, numeral 9, de la Constitucin Poltica y 31 a 34 del Decreto 2591 de 1991. Competencia en relacin con los fallos que se revisan Cabe aqu referirse al tema de la competencia de los jueces de tutela a la luz de lo prescrito por el estatuto legal en mencin, cuyo artculo 37 dice: "ARTICULO 37. Primera instancia. Son competentes para conocer de la accin de tutela, a prevencin, los jueces o tribunales con jurisdiccin en el lugar donde ocurriere la violacin o la amenaza que motivaren la presentacin de la solicitud". Obsrvese que el juez llamado a resolver es el que tiene jurisdiccin en el sitio en el que se han sucedido los hechos, pero tngase presente tambin que el conocimiento atribuido a tales funcionarios es "a prevencin", lo cual indica que, por razones de coherencia y economa procesal, aprehendido el caso por un juez determinado sobre la base de la sealada competencia, se radica en l plenamente la potestad de fallar sobre el caso en su integridad aunque algunos de los acontecimientos hubieren tenido lugar en territorio diferente. Interpretar lo contrario implicara desvertebrar la unidad del proceso y propiciar la circunstancia -no deseable para la eficaz proteccin de los derechos fundamentales en juego- de fallos contradictorios entre s respecto de la misma situacin. Lo dicho lleva a la Corte a definir que, en el caso sub-lite, los jueces de primera y segunda instancia gozaban de plena competencia para resolver sobre la integridad del asunto planteado pese a que dos de los diarios acusados tienen su sede en Barranquilla y el tercero en Santa Fe de Bogot, pues se trataba de un conjunto de hechos coincidentes en el tipo de conducta, en las personas afectadas y en las materias concretas sobre las cuales versaban las publicaciones, lo cual haca menester que se estudiaran y resolvieran por la misma autoridad judicial y con idntico criterio. El caso ofreca, pues, adems de la circulacin nacional del diario ltimamente mencionado, un todo armnico que no poda escindirse por razn del territorio y, por ende, la competencia se radic desde el principio, a prevencin, en el Juez Octavo Penal del Circuito de Barranquilla. La indefensin de la persona ante la prensa como fundamento de la tutela Dice el artculo 86 de la Constitucin que la accin de tutela contra particulares procede en los casos previstos por la ley cuando se trate de personas que estn encargadas de la prestacin de un servicio pblico; cuando

su conducta afecte grave y directamente el inters colectivo y cuando el solicitante se halle en estado de subordinacin o indefensin. El Decreto 2591 de 1991 dedica su artculo 42 a determinar esos casos, entre los cuales incluye el que permite hacer uso de la accin de tutela contra particulares "cuando, la solicitud fuere dirigida contra una organizacin privada, contra quien la controle efectivamente o fuere el beneficiario real de la situacin que motiv la accin, siempre y cuando el solicitante tenga una relacin de subordinacin o indefensin con tal organizacin" (numeral 4). Se ha de examinar, entonces, si en circunstancias como las que han provocado este proceso se reunen las condiciones que, de conformidad con la norma en cita, permiten establecer que cabe la tutela: 1) El carcter de organizacin privada atribuble al medio contra el cual se intenta la accin, la posicin de control efectivo en que se halle la entidad particular respecto de aqulla o el beneficio real que para la entidad demandada se derive de la situacin que ha dado lugar al conflicto; 2) El estado de subordinacin o indefensin del demandante respecto del particular demandado. 1) Los medios de comunicacin como organizaciones privadas No cabe duda a la Corte en el sentido de que los peridicos y en general los medios de comunicacin son en efecto organizaciones privadas que deben su poder, aparte de la fortaleza econmica que poseen en muchos casos, a su inmensa capacidad de penetracin en las distintas capas de la sociedad, al excepcional dominio que ejercen sobre el conglomerado por la posesin y el manejo de las informaciones y a su influjo en la configuracin de opiniones y creencias, no menos que al significativo proceso de expansin que han mostrado en las ltimas dcadas por virtud de los avances tecnolgicos. Experta en el tema, la abogada y periodista MARIA TERESA HERRAN ha efectuado un interesante anlisis sobre los distintos aspectos que comprende la industria de la comunicacin en Colombia. En l se consignan varios elementos de juicio que esta Sala comparte, relativos a la organizacin empresarial que la propia funcin de los medios exige en nuestros das: "El hecho de que la comunicacin masiva organice su produccin en modernos complejos empresariales condicionar el proceso de intercambio comunicacional. En la actualidad, la produccin y distribucin del bien informativo requieren de un entable organizativo y financiero que la asemejan a una operacin industrial cualquiera. Asimismo, el proceso de comunicacin masiva ha de enfrentarse a una expansin continua que encuentra su origen en dos causas. De una parte, est el necesario crecimiento industrial, propio de todo proceso productivo de tipo capitalista: la racionalidad del sistema obliga la ampliacin productiva a travs del crecimiento cuantitativo, de la modernizacin de los procesos y de la adecuacin de procesos y productos.

De otra parte, el estmulo a la expansin impuesto por la masificacin de la demanda implica una diferenciacin importante respecto de otros procesos industriales. Mientras stos responden en el corto plazo a la creciente demanda multiplicando el volumen de produccin, la empresa informativa requiere en lo inmediato -adems de lo anterior-, de una adecuacin del producto ofrecido. Ello en tanto la masificacin de la demanda, de suyo heterognea, no slo aumenta el nmero de demandantes, sino que los intereses del pblico, su propia cualificacin, as como las necesidades comerciales de la empresa informativa obligan a sta a adecuarse constantemente. Responder a estas exigencias requiere de una oferta especfica, que slo puede ser lograda en un entable industrial organizado en funcin de esa perspectiva (subraya la Corte). Sin embargo, el reconocimiento de su carcter empresarial no debe entenderse como una liquidacin de las diferencias que particularizan al proceso de comunicacin del resto de las actividades industriales. En ninguna otra actividad productiva la relacin produccin-consumo, esto es, el proceso de intercambio mismo, se ve tan fuertemente condicionada a la forma empresarial que asume la produccin como en la actividad informativa (se subraya). As, al referirnos al carcter empresarial de los medios, lo especfico no ser la forma interna que dicho carcter asuma, sino el grado de influencia que tiene sobre el uso social de los mensajes (subraya la Corte). Antes de pasar a precisar cmo el carcter empresarial de la industria informativa condiciona el grado de efectividad del proceso de intercambio, sealaremos por qu el medio masivo de comunicacin asume dicho carcter y por qu no pudo ser otra forma. Las producciones distintas a la de la comunicacin masiva presentan un tipo de desarrollo secuencial; desde el pequeo taller artesanal de la era mercantil preindustrial hasta la compleja organizacin industrial capitalista moderna, la produccin de manufacturas se ha ido adaptando a los cambios institucionales y tecnolgicos propios de la produccin a escala ampliada. Sin embargo, la comunicacin de masas -en tanto que masiva- inicia su desarrollo con la conformacin de complejas unidades productivas ajustadas a las leyes de la produccin industrial y de la actividad comercial (se subraya). Quiz slo el desarrollo de la prensa escrita muestre un comportamiento similar al de otras producciones. La era preindustrial de la prensa abarc cerca de cuatro siglos, durante los cuales sus propios retos explican su desarrollo tcnico que la convierten en la moderna produccin que hoy conocemos. Por el contrario, la televisin y radiofusin requirieron de un lapso extraordinariamente corto desde su invencin hasta su utilizacin comercial como medios masivos de comunicacin. Podemos afirmar que

la TV y la radio traen consigo desde su nacimiento la exigencia de conformarse en organizaciones empresariales modernas. Para instrumentalizar adecuadamente cada una de las nuevas tcnicas que constituyeron el soporte de la propia comunicacin de masas, para su puesta en funcionamiento, para hacer posible acceder al mayor nmero de receptores que permitiera afrontar los crecientes costos, la conformacin de amplias y complejas organizaciones que conjugaran los aspectos comunicacionales con los empresariales fue un requisito de primer orden" 22. Considera la Corte que, adems de lo anotado desde el punto de vista que se acaba de resaltar, cada vez ms patente en el acelerado proceso de desarrollo de las comunicaciones, los medios constituyen verdaderas estructuras de poder cuyo creciente influjo en los ms variados mbitos de la vida social los sustrae de la simple calificacin de "particulares", por oposicin al concepto de "autoridades pblicas", para ubicarlos, dentro de un contexto realista, como organizaciones privadas cuya misma actividad las dota de gran fortaleza, razn por la cual sus actos u omisiones afectan a la comunidad entera y, en caso de lesionar los derechos fundamentales de los asociados, lo hacen con un incontrastable efecto multiplicador. Claro est, el reconocimiento de esa realidad no implica que se ignore y, por el contrario, ratifica la cardinal importancia que, bien utilizados, tienen los medios para el desarrollo social y econmico de los pases as como en lo relativo a la consolidacin de la cultura democrtica, no menos que en el fortalecimiento de la conciencia colectiva sobre el ejercicio de las libertades pblicas y en el control ciudadano sobre los actos y responsabilidades del gobernante. Tampoco significa que se presuma un generalizado uso indebido del poder e influencia que de suyo poseen los medios de comunicacin, sino la consideracin objetiva y cierta acerca de que tales poder e influencia existen y actan de hecho en los ms diversos frentes de la vida en sociedad. El motivo para que, en relacin con ese fenmeno, haya venido a ser propicia la accin plasmada en el artculo 86 de la Carta no obedece a las enunciadas prerrogativas consideradas en s mismas sino a la circunstancia de que algunos medios, prevalidos de ellas, asuman conductas contrarias a las garantas constitucionales bsicas. El diario ejercicio de la tarea que cumplen el medio y el comunicador social va sealando una estela favorable o desfavorable a los intereses de la colectividad y a la realizacin de los fines sealados por la democracia a la libertad de prensa y al derecho a la informacin, segn que se acojan a los lineamientos trazados por el Constituyente o se separen de sus mandatos. As, pues, cabe aqu resaltar que esa capacidad de la cual disponen -como fenmeno inocultable de la vida moderna- pone en manos de los medios de comunicacin
2 HERRAN, Mara Teresa: La industria de los medios masivos de comunicacin en Colombia. Santa Fe de Bogot. Fescol. 1991. Pg 46 y siguientes.
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una potencialidad -constructiva o destructiva, segn la utilizacin que de ella hagan- cuyas dimensiones no estn ligadas necesariamente al tamao de cada uno en particular pues su poder ha de medirse proporcionalmente a su rea de influencia y en relacin exclusiva con ella. En esta forma, un pequeo peridico de provincia pero el nico en el respectivo municipio gozar, dentro de ste, de un poder muy grande que lo compromete con esa comunidad particular en cuanto su actividad puede servirla o perjudicarla, de acuerdo con el sentido en que se oriente. 2) La indefensin de la persona ante el medio de comunicacin No parece necesario demostrar el estado de indefensin en que se encuentra la persona frente a los medios de comunicacin. Es suficiente recordar que ellos -analizada la situacin desde el punto de vista de su potencialidad-, aparte de la mayor o menor cobertura que puedan exhibir, ora en el mbito nacional, ya en el local, tienen el formidable poder del impacto noticioso; cuentan con la capacidad de la presentacin unilateral de cualquier acontecimiento; gozan de la ventaja que representa la posibilidad de repeticin y ampliacin de las informaciones sin lmite alguno; manejan potentes instrumentos que pueden orientar y condicionar las reacciones psicolgicas del pblico, resaltar u opacar datos e informaciones y, por si fuera poco, an en el momento de cumplir con su obligacin de rectificar cuando hay lugar a ello, disponen del excepcional atributo de conducir la respuesta para publicar la rectificacin y contraargumentar en el mismo acto, bien mediante las "notas de la Redaccin" en el caso de la prensa escrita, ya por conducto de los comentarios o glosas del periodista en los medios audiovisuales, sin ocasin de nueva intervencin por parte del ofendido. Este conjunto de elementos confiere a los medios incalculables posibilidades de apabullar al individuo, dejndolo inerme frente a los ataques de que pueda ser objeto. Pero, por otra parte, el sistema jurdico en vigor, fuera de la tutela, no ofrece mayores posibilidades de reaccin efectiva y concreta a favor de quien vea conculcado o amenazado su derecho a la intimidad por un medio de comunicacin. En efecto, la llamada "Ley de Prensa" (Ley 29 de 1944) se limita a otorgar la posibilidad de rectificacin respecto de afirmaciones falsas o inexactas. Su artculo 19 dice: "Artculo 19.- Todo director de peridico est obligado a insertar gratuitamente, dentro del tercer da de recibo, si se tratare de diario, o en el nmero prximo ms inmediato, si no lo fuere, las rectificaciones o aclaraciones que se le dirijan por particulares, funcionarios pblicos, corporaciones o entidades, con motivo de relaciones falsas de sus actos, o a quienes se haya ofendido con conceptos injuriosos en dicho peridico, siempre que tales rectificaciones no tengan carcter injurioso.

"La extensin del escrito de rectificacin no podr exceder de una columna, salvo en aquellos casos en que la naturaleza del asunto exija un espacio mayor. "La rectificacin o aclaracin de que se trata debe publicarse en el mismo lugar y tipo en que se public el escrito que la motiva, con las mismas caractersticas, incluyendo los titulares". Algo similar ocurre en cuanto a los servicios de radiofusin sonora, pues el artculo 3 de la Ley 74 de 1966, por la cual se estatuyen las normas bsicas sobre programacin, apenas dispone: "Artculo 3.- Por los servicios de radiofusin no podrn hacerse transmisiones que atenten contra la Constitucin y leyes de la Repblica o la vida, honra y bienes de los ciudadanos". El artculo 5 del Decreto 284 de 1992, conocido como "Estatuto de Radiofusin", reglamentario de la ley ltimamente mencionada, establece: "Artculo 5.- Al servicio de radiofusin sonora le sern aplicables los derechos, garantas y deberes previstos en la Constitucin Poltica y los principios fundamentales de los servicios de telecomunicaciones establecidos en el Ttulo I del Decreto Ley 1900 de 1990, o las normas que lo modifiquen, adicionen o aclaren". El Decreto Ley 1900 de 1990, que regula las actividades y servicios de telecomunicaciones y afines, expresa en su artculo 7: "Artculo 7.- El Estado garantiza el derecho de rectificacin a toda persona o grupo de personas que se considere afectado por informaciones inexactas que se transmitan a travs de los servicios de telecomunicaciones, sin perjuicio de las acciones civiles, penales y administrativas a que hubiere lugar. "Pargrafo.- El Gobierno Nacional garantizar el ejercicio de este derecho en los trminos sealados por la ley". En similares trminos se expresa el artculo 5 de la Ley 14 de 1991 en materia de televisin. Bien es cierto que el artculo 8 del Decreto 1900 de 1990 declara que el Estado "garantiza la inviolabilidad, la intimidad y el secreto en las telecomunicaciones, de acuerdo con la Constitucin y las leyes" y que el 9 reconoce la intimidad individual y familiar como derecho fundamental de la persona "contra toda intromisin en ejercicio de actividades de telecomunicaciones que no corresponda al cumplimiento de disposiciones legales". Similares trminos, alusivos a la honra y el debido respeto a las personas, son utilizados por el Estatuto de Radiofusin (artculos 23 y 47). Debe observarse, sin embargo, que pese a las transcritas declaraciones, muy importantes para fundamentar an ms, desde el punto de vista terico, los derechos de los afectados y su clamor por la aplicacin de los mismos, tales

preceptos no disponen mecanismo alguno concreto y efectivo enderezado a obtener el respeto cierto del derecho a la privacidad ni a deducir consecuencias inmediatas que en casos especficos hagan real el goce de la garanta constitucional. Apenas se prevn, para el caso de la Radiofusin, sanciones administrativas cuya imposicin compete al Ministerio de Comunicaciones, las cuales pueden llegar hasta la caducidad del contrato de concesin para la prestacin del servicio (artculos 47 y 117 del Decreto 284 de 1992), pero que no redundan en la certidumbre del derecho vulnerado ni repercuten en la situacin concreta de quien ha sido victima de la infraccin. La Ley 51 de 1975, por la cual se reglamenta el ejercicio del periodismo y se dictan otras disposiciones, estipula en su artculo 11: "Artculo 11.- El periodista profesional no estar obligado a dar a conocer sus fuentes de informacin ni a revelar el origen de sus noticias, sin perjuicio de las responsabilidades que adquiere por sus afirmaciones". El 13 dispone: "Artculo 13.- Las juntas directivas de las organizaciones periodsticas de carcter gremial o sindical que funcionen con personera jurdica, podrn ser entidades consultivas del gobierno nacional, en todo lo referente a la mejor aplicacin de esta ley, y muy especialmente en cuanto a la observancia de una estricta tica profesional". Son stas, como acontece con la normativa de telecomunicaciones, formas de reiteracin legislativa de los principios constitucionales, que tienen gran valor cuando se trata de sustentar la firme tendencia del ordenamiento jurdico en relacin con la responsabilidad periodstica, la tica exigible a quienes desempean la profesin y los derechos de la persona respecto de sus actuaciones, pero que en modo alguno constituyen instrumentos orientados a la certeza de su aplicacin. El Cdigo Penal vigente (Decreto 100 de 1980) tipifica como delictivas las conductas de injuria y calumnia, tanto directas como indirectas (artculos 313, 314 y 315) y contempla tambin la violacin ilcita de comunicaciones (artculo 288), al paso que declara en su artculo 317, literal b), que en ningn caso se admitir como eximente de responsabilidad, aunque acreditare la veracidad de las imputaciones, la prueba sobre hechos que se refieren a la vida sexual, conyugal o de familia, o al sujeto pasivo de un delito contra la libertad y el pudor sexuales. Precepto ste de la mayor trascendencia dentro del tema que nos ocupa, para destacar, en cuanto a los efectos penales correspondientes, el significado que tiene la familia dentro de la poltica criminal del Estado, pero que no necesariamente se refleja en la concrecin del derecho material en cabeza de quien ha sufrido el ataque. Vuelve a insistir la Corte en que el objetivo primario y la razn justificante de la accin de tutela consisten en garantizar la efectividad y la certeza de los derechos constitucionales fundamentales (Prembulo y artculos 2 y 86 de la Constitucin).

As, pues, el "otro medio de defensa judicial" al que se refiere el precepto superior como va alternativa que excluya tal accin debe ser idneo y eficaz para asegurar que se imponga en la realidad el derecho sometido a quebranto o amenaza. Ya lo ha sustentado as esta misma Sala en providencias anteriores y estima del caso reiterarlo a propsito del proceso en estudio: "A este respecto debe expresar la Corte, como criterio indispensable para el anlisis, que nicamente son aceptables como medios de defensa judicial, para los fines de excluir la accin de tutela, aquellos que resulten aptos para hacer efectivo el derecho, es decir, que no tienen tal carcter los mecanismos que carezcan de conducencia y eficacia jurdica para la real garanta del derecho conculcado. (...) Considera esta Corporacin que, cuando el inciso 3 del artculo 86 de la Carta Poltica se refiere a que "el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial..." como presupuesto indispensable para entablar la accin de tutela, debe entenderse que ese medio tiene que ser suficiente para que a travs de l se restablezca el derecho fundamental violado o se proteja de su amenaza, es decir, tiene que existir una relacin directa entre el medio de defensa judicial y la efectividad del derecho. Dicho de otra manera, el medio debe ser idneo para lograr el cometido concreto, cierto, real, a que aspira la Constitucin cuando consagra ese derecho. De no ser as, mal puede hablarse de medio de defensa y, en consecuencia, an logrndose por otras vas judiciales efectos de carcter puramente formal, sin concrecin objetiva, cabe la accin de tutela para alcanzar que el 3. derecho deje de ser simplemente una utopa" 3 A lo dicho, la Corte aadi en reciente providencia: "El medio judicial de defensa en cuanto apenas sea un recurso formal, inasible y terico, insuficiente o inadecuado para la realizacin verdadera del derecho fundamental, cede el paso a la accin de tutela como mecanismo de aplicacin inmediata que restablece en el caso considerado y en relacin con las circunstancias reales de personas concretas la 4. vigencia de los preceptos constitucionales" 4 Del estudio efectuado por esta Corte acerca de las posibilidades de eficiente defensa judicial en cuanto tiene que ver de modo especfico con el derecho a la intimidad personal y familiar respecto de violaciones provenientes de la actividad desplegada por medios de comunicacin, resulta a las claras que ninguna de las disposiciones aludidas otorga al ofendido un instrumento de proteccin eficaz suficiente para el goce de la garanta constitucional. Ello es
3 Cfr. Corte Constitucional. Sala Tercera de Revisin. Fallo No. T-03 del 11 de mayo de 1992. 4 4 Cfr. Corte Constitucional. Sala Tercera de Revisin. Fallo [Link] 9 de diciembre de 1992.
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claro en el caso de los medios audiovisuales pese a las posibilidades de sancin administrativa y resulta ser verdad inconcusa tratndose de la prensa escrita. Adems, en cuanto a las sanciones penales, la aplicacin de la pena en el evento de configurarse la culpabilidad del imputado no repara por s misma el derecho fundamental comprometido y los resultados que se obtengan mediante la constitucin de la vctima en parte civil dentro del proceso penal son de ndole pecuniaria y siempre posteriores en mucho tiempo a la concrecin del dao, de donde se infiere que ni uno ni otro elemento estn concebidos, como s lo ha sido el instrumento del artculo 86 constitucional, para el eficaz e inmediato amparo del derecho sometido a desconocimiento o amenaza. Tngase en cuenta que el juez penal no goza de atribuciones, de las que en cambio dispone el de tutela, para impartir rdenes a los medios de comunicacin a fin de que cesen en la publicacin de informaciones o artculos violatorios de la intimidad, ni tampoco para conminarlos con el objeto de que se abstengan de persistir en su conducta. En otros trminos, ninguna norma vigente, adems del artculo 86 de la Constitucin, protege de manera fehaciente y materializable el derecho a la intimidad. As las cosas, frente a la indefensin de la persona ante el medio de comunicacin, el nico mecanismo efectivo que ofrece el ordenamiento jurdico actual es la accin de tutela. No puede alegarse, pues, la improcedencia de tal accin para la proteccin de la intimidad y menos por los motivos que expone uno de los impugnantes, quien pretende colegir de la enunciacin contenida en el artculo 42 del Decreto 2591 de 1991 la inslita e inaceptable consecuencia de que los nicos desafueros tutelables de los medios de comunicacin son las informaciones errneas o inexactas, de lo cual resultara a la vez que el derecho a la intimidad personal y familiar se hallara completamente expsito en el sistema jurdico colombiano. Debe observarse, por otra parte, que la norma legal en cuestin hace referencia al "beneficiario real de la situacin que motiv la accin". En casos como el que se examina no cabe duda de que tiene tal carcter el medio que difunde las informaciones en cuanto resulte favorecido econmicamente merced al aumento de su circulacin o audiencia precisamente por causa y con ocasin de ellas. Ahora bien, la Corte estima impropia la invocacin que del mecanismo conocido como "Habeas Data" hizo la providencia de segunda instancia, la cual busc sustentar la procedencia de la accin en el artculo 42, numeral 6, del Decreto 2591 de 1991, especficamente relacionado con la circulacin y manejo de informaciones en bancos de datos y centrales computarizadas, mas no con la invasin de la esfera ntima por parte de los medios de comunicacin. Pese a ello, la referencia al numeral indicado muestra a las claras el especial inters del legislador extraordinario en desarrollar las prescripciones superiores garantizando eficaz amparo del derecho fundamental reconocido en el artculo 15 de la Constitucin Poltica y no se entendera cmo pudiera la ley consagrar un instrumento para la defensa de la privacidad restringindolo apenas a las

redes informticas y dejando de lado el ms claro peligro de violacin del sealado derecho, constitudo precisamente por la actividad difusora de los medios de comunicacin. Adase a lo dicho que, al plasmar los derechos a la intimidad de la persona y la familia y a su buen nombre, el precepto constitucional estatuye que "el Estado debe respetarlos y hacerlos respetar" (artculo 15 C.N.), lo cual no sera factible si se descartara la aplicacin de un remedio judicial inmediato como la tutela cuando, segn lo visto, no hay otro con igual eficiencia dentro del ordenamiento jurdico para alcanzar ese cometido. El derecho a la intimidad personal y familiar frente a los medios de comunicacin Esta Corte ya ha tenido ocasin de pronunciarse sobre los orgenes del derecho a la intimidad y el alcance que hoy tiene en las constituciones, en la doctrina y en la jurisprudencia de muchos estados, haciendo notar que se funda en una concepcin humanista que procura aportar elementos de razonabilidad en la 5. inevitable tensin individuo-comunidad 5 Hoy es preciso ratificarlo as, vistos como lo han sido los pormenores del caso en revisin. De la naturaleza misma del hombre se deriva su sociabilidad, pero tambin de ella emana el derecho a una esfera personal inalienable y a un mbito familiar ntimo no susceptibles de ser invadidos por los dems y mucho menos de someterse al escrutinio pblico. Todas aquellas conductas de agentes estatales o de particulares en cuya virtud se traspasen los lmites de la intimidad, bien se trate de los que circundan el libre desarrollo de la personalidad de cada individuo, ya de los que preservan la privacidad del ncleo familiar, lesionan un derecho fundamental cuya consagracin positiva es apenas el reconocimiento de una normal condicin de convivencia humana y un elemento imprescindible para que se pueda hablar de libertad en el sentido de aptitud de decisin sobre los propios actos sin coaccin externa. La descripcin de Orwell en el campo literario muestra con nitidez el efecto que se produce en el nimo del individuo como consecuencia de la total exposicin a la vigilancia de otros inclusive en lo que atae a los ms insignificantes actos de la vida cotidiana: "Siempre los ojos que os contemplaban y la voz que os envolva. Despiertos o dormidos, trabajando o comiendo, en casa o en la calle, en el bao o en la cama, no haba escape. Nada era del individuo a no ser unos cuantos centmetros cbicos dentro de su 6. crneo" 6
5 Cfr. Corte Constitucional. Sala Cuarta de Revisin. Sentencia No. T-011 de mayo 22 de 1992. Magistrado Ponente Dr. Alejandro Martnez Caballero. 6 6 ORWELL, George: 1984. Ediciones Destino S.L. 1952.
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El respeto a este derecho supone, desde luego, el de la dignidad de la persona humana (artculo 5 de la Constitucin), que no puede desconocerse ni postergarse en aras de intereses econmicos o publicitarios, y -claro est- el de la familia como institucin bsica de la sociedad (artculos 5 y 42), en cuanto uno y otro corresponden a postulados de nuestro Derecho Pblico que se erigen en pilares de la actividad oficial y privada, razn que fundamenta el especial celo del Constituyente al proveer sobre su guarda. La persona no puede estar sujeta de modo permanente a la observacin y a la injerencia de sus congneres. Inclusive tiene derecho a reclamar de sus propios familiares, an los ms allegados, el respeto a su soledad en ciertos momentos, la inviolabilidad de sus documentos personales y de su correspondencia, as como la mnima consideracin respecto de problemas y circunstancias que desea mantener en reserva. Si ello ocurre en el interior de la familia, dentro de la cual se presume que existe la mxima expresin de confianza, tanto ms se explica y justifica ste derecho en cuanto alude a personas extraas a esa unidad aunque sean conocidas o existan respecto de ellas relaciones de amistad, compaerismo, subordinacin o superioridad y con mucho mayor fundamento si se trata de conglomerados, aunque sean reducidos (vgr. colegio, universidad, empresa, barrio) y con mayor razn frente a comunidades de grandes dimensiones (vgr. pueblo, departamento, pas). La proteccin constitucional de este derecho, que hoy es expresa en nuestra Carta con toda la amplitud que le corresponde, guarda relacin con principios consagrados de tiempo atrs como la inviolabilidad del domicilio (artculo 23 de la Constitucin de 1886) y la prohibicin de interceptar la correspondencia confiada a los correos y telgrafos salvo mandato judicial con arreglo a la ley (artculo 38 Ibidem). Estas dos formas de garantizar el reducto ntimo de la persona y la familia estn consignadas, tambin como derechos fundamentales, en los artculos 28, inciso 1, y 15, inciso 3, de la Carta vigente, aplicables en relacin con los ms modernos adelantos de las telecomunicaciones. Como dice MOLINERO, "la injerencia de cualquier persona en la vida privada familiar debe ser considerada como un allanamiento de morada", pues "cuando la ley dice que el domicilio es inviolable abarca y comprende todo lo que existe detrs de la puerta del domicilio de cada uno, tanto bienes materiales como bienes morales, que configuran unos y otros el patrimonio familiar, en su ms 7. amplio aspecto de contenido jurdico" 7 Los tratados internacionales aprobados por el Congreso colombiano -que, segn el artculo 93 de la Constitucin, en cuanto reconocen uno de los ms importantes derechos humanos, prevalecen en el orden interno y no pueden ser limitados ni siquiera en los estados de excepcin- han sido terminantes en la consagracin de este derecho. La Convencin Americana sobre Derechos Humanos, "Pacto de San Jos de Costa Rica", aprobada mediante Ley 16 de 1992, proclama, aparte del derecho de toda persona al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad, la perentoria declaracin en el sentido de que "nadie puede ser objeto de
7 MOLINERO, Csar: Libertad de expresin privada. Barcelona. A.T.E. 1981. Pgs. 66 y 67.
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injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia" (artculo 11). Por su parte, el artculo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos, aprobado por la Ley 78 de 1968, especficamente alusivo a los medios de comunicacin y su tarea respecto de procesos judiciales en curso, dispone:"... la prensa y el pblico podrn ser excluidos de la totalidad o parte de los juicios (...) cuando lo exija el inters de la vida privada de las partes". La misma disposicin ordena que toda sentencia en materia penal o contenciosa sea pblica, "excepto en los casos en que el inters de menores de edad exija lo contrario, o en las actuaciones referentes a pleitos matrimoniales o a la tutela de menores". El mismo convenio subraya en su artculo 17, al igual que el Pacto de San Jos, que "nadie podr ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputacin" y que "toda persona tiene derecho a la proteccin de la ley contra esas injerencias o esos ataques". La Convencin sobre los derechos del nio adoptada en el marco de la OIT y aprobada mediante Ley 12 de 1991, estipula en su artculo 16, extendiendo a los menores las declaraciones transcritas: "Artculo 16.- 1. Ningn nio ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputacin. 2. El nio tiene derecho a la proteccin de la ley contra esas injerencias y ataques". Interesa a los fines de este proceso establecer el alcance de la preceptiva constitucional en lo que directamente concierne a la capacidad y efectiva incidencia de los medios de comunicacin en el derecho invocado por la petente. Se ha subrayado ya el gran poder de penetracin de los medios y la posicin desventajosa en que se halla la persona frente a ellos. Importa ahora considerar el marco jurdico dentro del cual les corresponde actuar. La Constitucin Poltica ha sido prdiga en el sealamiento de garantas a favor de la libertad de prensa y del derecho a la informacin, tal como surge de lo previsto en los artculos 20, 74 y 75. El primero de ellos contempla a favor de toda persona la garanta de una libertad concebida en trminos bien amplios para expresar y difundir su pensamiento y opiniones, el derecho de informar, que protege especficamente a los medios de comunicacin, y el derecho que cobija al pblico de recibir informacin veraz e imparcial. Igualmente, el precepto comentado consagra la libertad de fundar medios masivos de comunicacin -que, desde luego, tratndose de medios

electromagnticos, debe ejercerse sobre el supuesto de la gestin y control del espectro a cargo del Estado (artculo 75 C.N.)- y prohibe la censura. El artculo 73 dispone la proteccin de la actividad periodstica para asegurar su libertad e independencia, mientras que el 74 reconoce a todas las personas el derecho a acceder a los documentos pblicos salvo los casos establecidos en la ley y hace explcita la inviolabilidad del secreto profesional, aplicable al periodista, si bien no de modo exclusivo. Como en nuestro sistema todo derecho tiene lmites y restricciones, la mayora de ellas provenientes del principio fundamental de prevalencia de los intereses generales sobre los del individuo (artculo 1 de la Carta), al lado de las enunciadas garantas, el ordenamiento constitucional da lugar a deberes y responsabilidades que los medios de comunicacin no pueden evadir con la excusa de la libertad de prensa y del derecho a la informacin, ya que ni una ni otro tienen el carcter de prerrogativas absolutas e indeterminadas. El primero de tales deberes es el de suministrar informacin veraz e imparcial, lo cual corresponde al derecho correlativo que tiene la comunidad al tenor de lo dispuesto por el artculo 20 de la Carta. La Corte Constitucional ha analizado estas dos exigencias de la norma superior en los siguientes trminos: "Obsrvese que la primera limitacin a este derecho es la que impone el deber de informar con veracidad e imparcialidad que establece el artculo 20 de la Carta en su inciso primero; sta se halla complementada por lo dispuesto por el Cdigo Penal en sus artculos 313 y siguientes y por lo sealado por el Cdigo del Menor en su artculo 25. En las regulaciones penales se establece que la injuria y la calumnia como modalidades delictivas que atentan contra el bien jurdico de la integridad moral, son objeto de la influencia de circunstancias de graduacin de la pena cuando estos se cometieren utilizando cualquier medio de comunicacin social u otro de divulgacin colectiva. Desde luego, el ejercicio legtimo de este derecho constitucional fundamental a la libertad de prensa est amparado en su relacin con el honor y el buen nombre, por la exigencia de la veracidad de la informacin; este es el primero de los lmites que impone la Carta para su ejercicio, sin que implique la exigencia de la absoluta determinacin sobre la certeza de la existencia de los hechos objeto de la publicacin ni la absoluta irresponsabilidad o negligencia del informador ni del medio. Lo que presupone es el manejo serio y la presentacin ponderada de los hechos y de las reflexiones que, sin conducir al silencio, sea producto de la madura reflexin de los efectos que genera la publicacin y la difusin masiva de aquellos dadas las circunstancias particulares del caso. Obviamente, el informador queda a todas luces amparado constitucionalmente para formular y demostrar, en el eventual e hipottico juicio penal por la infraccin a algunas modalidades de atentados a los bienes jurdicos de la integridad moral, no solo la ausencia de culpabilidad

por su accin sino, adems, para demostrar la veracidad de la informacin vertida por el medio o cuando menos la ponderada evaluacin profesional de la informacin recibida y reproducida. Adems, la imparcialidad que es otro de los lmites constitucionales de la libertad de prensa, presupone que el informador debe guardar sobre la persona respecto de la cual publica hechos y comentarios objeto ya de juicio pblico sancionatorio, ora de decisiones judiciales, penales, civiles o administrativas, y disciplinarias, mnimas reglas de respeto y consideracin sin comportar adhesiones o designios anticipados o de prevencin en favor o en contra que puedan incidir en la alteracin del resultado recto y justo que se espera en todo Estado de Derecho para aquellos casos. De esta manera la libertad de prensa en cuanto modalidad constitucional de la libertad de expresin exige, para que su ejercicio sea veraz e imparcial y en lo que se relaciona con el derecho constitucional fundamental a la honra, al buen nombre y a la dignidad de las personas, que sea profesionalmente conducida y administrada tal como lo ordena el artculo 73 de la Constitucin y que, por lo mismo, las expresiones que utilice no sean injuriosas, difamantes, arbitrarias, calumniosas e 8 innecesarias" 8 . El artculo 6 de la Carta establece que los particulares son responsables ante las autoridades por infringir la Constitucin y las leyes, norma concordante con la del artculo 95, a cuyo tenor "toda persona est obligada a cumplir la Constitucin y las leyes". All mismo se declara que "el ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta Constitucin implica responsabilidades"; para el caso especfico de las actividades de comunicacin social el ya enunciado artculo 20 proclama sin rodeos que los medios "son libres y tienen responsabilidad social". Como deberes de toda persona el artculo 95 seala los de "respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios" y "defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacfica". El artculo 58 estatuye que la propiedad -en este caso la que se ejerce sobre el medio de comunicacin- es una funcin social que implica obligaciones y el 333 consagra idntico principio al referirse a la empresa como base del desarrollo. En torno al concepto de responsabilidad ha expresado la jurisprudencia de esta Corporacin: "Los ordenamientos constitucionales de la mayora de los estados modernos, tal como sucede en el nuestro, parten del supuesto de que la comunicacin es inherente a la estructura social y poltica y que tan solo dentro de un concepto amplio, que reconozca de manera generosa el ejercicio de la libertad para hacer uso de los canales que la hacen posible,
8 Corte Constitucinal. Sala Quinta de Revisin. Sentencia T-609. Diciembre 14 de 1992. Magistrado Ponente: Dr. Fabio Morn Daz.
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puede hablarse de un estado verdaderamente democrtico. Esto corresponde a una necesidad sentida de los pueblos y a una instintiva reaccin contra las posibilidades de actos que tiendan a recortar o a anular el ejercicio de la libertad. Pero, a objeto de hacer completo el derecho del conglomerado a la comunicacin, es necesario reconocer en l, como elemento insustituible que contribuye inclusive a preservarlo, el de la responsabilidad social que el inciso 2 del artculo 20 de la Constitucin colombiana seala en cabeza de los medios masivos, los cuales, no por el hecho de hallarse rodeados de las garantas que para el desarrollo de su papel ha consagrado el Constituyente, pueden erigirse en entes omnmodos, del todo sustrados al ordenamiento positivo y a la deduccin de consecuencias jurdicas por los perjuicios que puedan ocasionar a la sociedad, al orden pblico o a las personas individual o colectivamente consideradas, por causa o con ocasin de sus actividades.A propsito de esta responsabilidad, ella crece en la medida en que aumenta la ya de por s muy grande influencia que ejercen los medios no solamente en la opinin pblica sino en las actitudes y an en las conductas de la comunidad. Un informe periodstico difundido irresponsablemente, o manipulado con torcidos fines; falso en cuanto a los hechos que lo configuran; calumnioso o difamatorio, o errneo en la presentacin de situaciones y circunstancias; inexacto en el anlisis de conceptos especializados, o perniciosamente orientado a beneficios polticos o a ambiciones puramente personales, resulta mucho ms daino cuanta mayor es la cobertura (nivel de circulacin o audiencia) del medio que lo difunde, pero en todo caso, con independencia de ese factor, constituye en s mismo abuso de la libertad, lesin muy grave a la dignidad de la persona humana y ofensa mayscula a la profesin del periodismo, sin contar con los perjuicios, a veces irreparables que causa, los cuales no pueden pasar desapercibidos desde el 9. punto de vista de sus consecuencias jurdicas" 9 En la misma providencia citada, cuya doctrina debe ratificarse, ha sealado la Corte el mbito de responsabilidad de medios y periodistas en lo que concierne a la intimidad de las personas: "Parece evidente que en un Estado de Derecho y ms an, en un Estado Social de Derecho, no puede haber derechos absolutos; el absolutismo, as se predique de un derecho, es la negacin de la juridicidad, y, si se trata de un derecho subjetivo, tratarlo como absoluto es convertirlo en un antiderecho, pues ese slo concepto implica la posibilidad antijurdica del atropello a los derechos de los otros y a los de la misma sociedad. (...) "Ahora bien, los derechos a la honra y al buen nombre no son los nicos que pueden resultar lesionados por la actividad informativa de un medio de comunicacin. Tambin lo puede ser el derecho a la intimidad personal o familiar protegido en el artculo 15 de la Constitucin Poltica. Aqu ya no se trata de informaciones falsas o inexactas, susceptibles de
9 Cfr. Corte Constitucional. Sala Tercera de Revisin. Sentencia No. T-512 del 9 de septiembre de 1992.
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rectificacin, sino de publicaciones de muy diverso gnero (caricaturas, fotografas, imgenes transmitidas por televisin, comentarios radiales, informes periodsticos "confidenciales" ampliamente difundidos, etc.), cuyo contenido lesiona el ncleo de vida privada al que tiene derecho toda persona, aunque se trate de un personaje pblico. Considera la Corte que los medios de comunicacin no pueden invocar el derecho a la informacin para invadir la esfera inalienable de las situaciones y circunstancias que son del exclusivo inters de la persona y de sus allegados, pues ese reducto ntimo hace parte de la necesaria privacidad a la que todo individuo y toda unidad familiar tienen derecho. Esa prerrogativa es oponible a terceros considerados de manera individual y con mucha mayor razn a los medios masivos, ya que stos, por la misma funcin que cumplen, estn en capacidad de hacer pblico lo que de suyo tiene el carcter de reservado por no ser de inters colectivo. As, no es aceptable que un medio de comunicacin, sin el consentimiento de la persona, d a la publicidad informaciones sobre hechos pertenecientes al mbito estrictamente particular, como son los casos de discrepancias o altercados entre esposos, o entre padres e hijos sobre asuntos familiares; padecimientos de salud que la familia no desea que se conozcan pblicamente; problemas sentimentales o circunstancias precarias en el terreno econmico, pues todo ello importa nicamente a los directamente involucrados y, por ende, ninguna razn existe para que sean del dominio pblico, a no ser que en realidad, consideradas las repercusiones de la situacin concreta, est de por medio un inters de la comunidad, el cual tendra que ser debidamente probado y cierto para dar paso a la informacin. Desde luego, tratndose del derecho a la intimidad, en principio no puede hablarse de rectificacin pues la lesin se produce aunque los hechos sean exactos, salvo que, adems de invadirse la esfera ntima de la persona o la familia, se estn transmitiendo o publicando datos que rian con la verdad. All habra doble quebranto de la preceptiva constitucional y las consiguientes responsabilidades civiles y penales, en su caso, adems de la obligacin de rectificar en condiciones de equidad (artculo 20 C.N.)" No desconoce la Corte que la noticia interesa a la comunidad y en tal sentido ha sealado precisamente que en materia informativa existe un derecho de doble va que tanto importa al informador (sujeto activo de la comunicacin) como a quien recibe la informacin (sujeto pasivo), tal como lo precepta el artculo 20 de la Carta. A tal punto es protegido ese inters como derecho colectivo en el segundo aspecto considerado, que, como se ha visto, la propia norma se preocupa en calificar la informacin como veraz e imparcial, elementos que subrayan la responsabilidad y obligacin del medio y el alcance de la proteccin consagrada en los trminos que se dejan consignados. Pero, miradas las cosas desde la perspectiva del derecho fundamental a la intimidad, es necesario identificar cules son las informaciones que en realidad interesan a la comunidad. Al respecto, esta Corte no duda en indicar que dentro

de ellas no estn ni pueden estar las que representan una invasin en la rbita privada de las personas, ni las que suponen un ingreso al mbito familiar que, como se dice en la jurisprudencia citada, nicamente importa y debe ventilarse dentro del seno de la familia, salvo consentimiento expreso de los protagonistas, ni menos las que constituyen ofensa y dao moral a los nios y a la institucin familiar considerada en s misma. Tales reas estn vedadas al informador por el mismo sistema jurdico en cuanto la transgresin de los mandatos constitucionales que las protegen lesiona de manera grave derechos fundamentales. En consecuencia, el juez de tutela no puede tolerar, sin agravio al orden constitucional cuya realizacin efectiva se le ha confiado en materia de derechos, que proliferen las conductas de los medios de comunicacin que desconozcan el sagrado derecho del individuo a la privacidad o el que tiene la familia a tramitar los asuntos que slo a ella incumben, libre del asedio periodstico y del comentario pblico. Desde luego, tales conductas -adems de la proteccin judicial derivada de la accin de tutela- deben dar lugar a las consecuencias jurdicas que en el terreno penal y en el civil puedan deducirse contra el medio que en este sentido ha incurrido en grave transgresin al ordenamiento jurdico. La vida privada de los personajes pblicos Se esgrime con frecuencia para legitimar esta clase de publicaciones, el socorrido argumento segn el cual la vida privada de los personajes pblicos debe ser conocida pblicamente, invocando un supuesto inters de la comunidad en los acontecimientos que la componen, aun los ms recnditos. Se pretende, con apoyo en esta tesis, que los altos funcionarios del Estado, los artistas, los deportistas y todo aqul que se destaca en el contexto social, por ese solo motivo ha perdido prcticamente su vida privada y que sta ha pasado a ser en integridad del pleno dominio de todos mediante el despliegue de los medios de comunicacin. Inclusive se llega al extremo de entender y predicar que ese conocimiento es un verdadero derecho en cabeza de la colectividad y de los propios medios y periodistas, sin que para nada se repare en el de la persona involucrada y su familia. Debe reiterar la Corte que tan amplio entendimiento sobre el alcance del derecho a la informacin no es el adecuado a los preceptos constitucionales ni el que ms se aviene a una concepcin justa sobre el compromiso que contrae con la sociedad quien ejerce actividades que son del inters comn. Juzga esta Corporacin, por el contrario, que el derecho a la intimidad es general, inalienable e imprescriptible, como ya lo expres en sentencia del 16 de 1 0 junio 10 y que, por tanto, no puede afirmarse vlidamente que una persona quede excluda de l, pues ello significara ruptura del principio de igualdad ante la ley consagrado en el artculo 13 del Estatuto Fundamental.

10 Cfr. Corte Constitucional. Sentencia No. T-222 de junio 16 de 1992. Magistrado Ponente: Dr. Ciro Angarita Barn.

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Ahora bien, en algunos casos, los propios personajes, dada la naturaleza de su actividad, hallan justificado disminuir por voluntad propia el mbito de su vida ntima, dando a conocer facetas de la misma sin que en tal evento pueda sindicarse al medio difusor de vulnerar el derecho fundamental a la intimidad de quien espontneamente la revela en pblico y, por ende, no hay violacin de los preceptos constitucionales, a menos que la publicacin lesione de paso la privacidad de otras personas. En ocasiones sucede que la estrecha vinculacin entre acontecimientos de la vida privada y los intereses generales hace inevitable que salgan a la luz pblica aspectos que de otra manera deberan permanecer reservados al dominio estrictamente particular. Obviamente se trata de situaciones excepcionales, caracterizadas especficamente por una real y grave afectacin del inters comn y no simplemente por la curiosidad o el morbo y por tanto deben estar tan slo referidas a aqullos elementos cobijados por dicho inters. En todo caso, la restriccin de la vida privada, an respecto de personas con notoriedad pblica, no puede ser absoluta, ya que ni ellas ni sus familias pueden renunciar ni los medios de comunicacin estn legitimados para exigirles que renuncien "in abstracto" a la garanta que les ofrece, en consideracin a su dignidad, la Carta Poltica. En otros trminos, siempre subsistir un ncleo esencial de privacidad que debe ser invulnerable al ejercicio de un mal entendido derecho a la informacin. Como ya lo expres esta Corte mediante la ya citada sentencia T-414, en caso de conflicto insalvable entre los dos derechos, prevalece el de la intimidad. El caso examinado La Corte Constitucional ha efectuado un detenido estudio de los documentos y pruebas que obran en el expediente, la mayora de ellos correspondientes a ejemplares de los diarios contra los cuales fue instaurada la accin de tutela. Se transcriben a continuacin algunos de los titulares aparecidos en diversos nmeros de los diarios demandados, utilizando grandes caracteres, a ocho y seis columnas y por regla general en primera pgina, todos referentes a un posible romance entre Rafael Orozco Maestre y la seorita Mara Anglica Navarro y a la hipottica repercusin del mismo en el homicidio cometido en la persona del artista: "RAFAEL Y YO TENIAMOS UN ROMANCE"; "LA CARTA DE AMOR DE MARIA ANGELICA A RAFAEL" (Diario "EL HERALDO", Edicin del 27 de junio de 1992); "A LAS 11 a.m. DECLARAN LA ESPOSA Y LA AMANTE"; "Bien protegida, Mara Anglica Navarro acudir al Juzgado 17. Ella tendr que contarlo todo" (Diario "LA LIBERTAD". Edicin del 25 de junio de 1992); "RELATO DE UN ROMANCE QUE TERMINO EN TRAGEDIA" (Diario "EL HERALDO", Edicin del 20 de junio de 1992);

"AMABA A RAFA PERO SALIA CON EL NANO" (Diario "LA LIBERTAD". Edicin de junio 27 de 1992); "EL LIBRO DE ORO DE RAFAEL OROZCO. Todas las fotografas con Mara Anglica. Besos de pasin. Segunda entrega del "Libro de Rafael Orozco" que se agot el pasado fin de semana. Separe con tiempo su ejemplar de EL ESPACIO" (Diario "EL ESPACIO". Edicin del 1 de julio de 1992); "ASOMBROSO. Un trabajo periodstico que har sensacin. ESPECTACULAR. Las primicias ms espectaculares que se hayan publicado sobre el romance y la trgica muerte de Rafael Orozco. Sus cartas romnticas: por primera vez se dan a conocer las pruebas escritas de una pasin que termin en desgracia...!ABSOLUTAMENTE EXCLUSIVAS!. La historia de un amor prohibido, con las primeras fotografas que se conocen de Rafael y Mara Anglica. Mara Anglica: una mujer hermosa, joven y sensual... !Sus ms bellas fotografas!" (Diario "EL ESPACIO" Edicin del 1 de julio de 1992); "AMOR FATAL. Lo que nunca nadie haba visto de la relacin sentimental ms funesta que haya existido. Lo que comenz como una inocente conquista en un baile, concluy en brutal tragedia. La Pasin prohibida que trajo la muerte a Rafael Orozco. Espectacular edicin. Las cartas de amor de Rafael y Mara Anglica. El ms pattico documento sobre el idilio que llev a uno de los protagonistas a la muerte". (Diario "EL ESPACIO". Edicin del 4 de julio de 1992)". Aparte de numerosas fotografas, algunas de ellas orientadas a ilustrar la indicada relacin amorosa, se encuentran relatos en torno a sta con detalles sobre su origen y desenvolvimiento, resmenes de lo que supuestamente declar Mara Anglica Navarro ante la autoridad judicial encargada de la investigacin penal por la muerte de Rafael Orozco y copias fotostticas de cartas de amor posiblemente escritas de su puo y letra por la misma seorita con reproduccin de sus textos en imprenta. En la edicin correspondiente al 4 de julio de 1992 del diario "EL ESPACIO" se public un crucigrama denominado "Rompecocos" en el cual aparecen varias fotografas de la viuda y las hijas de Rafael Orozco, del cadver de ste y de su atad, en relacin con las cuales se plantean a los lectores interrogantes como los siguientes: "El autor intelectual de este crimen"; "nombre de este presunto asesino de Rafael Orozco"; "Identidad de este presunto homicida de Rafa"; "Nombre de esta amante de Rafael Orozco". En la misma edicin de "EL ESPACIO", junto a una fotografa de Orozco y Mara Anglica, que domina la primera pgina, puede leerse, bajo los ttulos "AMOR FATAL" y "Pasin", lo siguiente: "La relacin sentimental de Rafael Orozco y Mara Anglica Navarro Ogliastri estaba dominada por la pasin (...). Las fotos secretas de Rafael y Mara Anglica son la prueba ms triste y categrica de ese amor fatal" (subraya la Corte).

Un anlisis del material probatorio en referencia permite a esta Corte concluir que, como acertadamente lo dedujeron los juzgadores de primera y segunda instancia, los medios de comunicacin demandados incurrieron en una persistente conducta de intromisin en la vida privada de Rafael Orozco Maestre, divulgando con escndalo pormenores de ella, en especial en lo que tocaba con la presunta relacin con la seorita Navarro, y explotando publicitariamente acontecimientos ntimos que no eran del inters pblico, mediante la exposicin morbosa de fotografas, correspondencia y narraciones sobre ellos, con todo lo cual se caus grave dao a la imagen que de su esposo y padre tenan la seora Clara Elena Cabello y las nias Kelly Johana, Wendy y Lorraine Orozco Cabello y se hicieron del dominio general situaciones que tan slo importaban a la familia, sin respeto alguno por el dolor que afliga a sus miembros. La sola lectura de algunos titulares y comentarios aparecidos en los peridicos demandados muestra a las claras la violacin del derecho a la intimidad de los afectados y la indebida utilizacin del poder informativo para obtener beneficio econmico merced al malsano estmulo de la curiosidad pblica, con un indudable quebranto del artculo 15 de la Constitucin. Igualmente se concluye la vulneracin flagrante de derechos fundamentales en cuanto se dieron a la publicidad cartas que formaban parte de correspondencia particular, desatendiendo el perentorio mandato contenido en el inciso 3 del mismo precepto constitucional: "La correspondencia y dems formas de comunicacin privada son inviolables". Pero, adems, pudo darse la violacin de la reserva del sumario dentro del proceso que se adelanta por la muerte de Rafael Orozco, en cuanto se publicaron apartes de las declaraciones de la seorita Mara Anglica Navarro, segn lo anunciaba el diario "EL HERALDO" del 27 de junio de 1992 en su primera pgina bajo el ttulo "La declaracin de Mara Anglica ante la Juez. 'Rafael y yo tenamos un romance'", punto ste que debe ser dilucidado por las autoridades competentes, razn por la cual se ordenar compulsar copias. La Corte Constitucional se limita a recordar en este punto lo dispuesto por el artculo 332 del Cdigo de Procedimiento Penal que dice: "Sanciones. Quien violare la reserva de la instruccin incurrir en multa de uno a cinco salarios mnimos mensuales, impuesta por el funcionario que conoce de la actuacin. La publicacin en medio de comunicacin de informaciones de carcter reservado constituir presuncin de violacin de la reserva, y har incurrir en sancin a los empleados y sujetos procesales responsables como al medio de difusin. La multa imponible a los medios de comunicacin por violacin de la reserva podr ascender hasta mil salarios mnimos mensuales (...)". As, pues, establecidas como lo han sido las transgresiones a la Constitucin Poltica y el desconocimiento a derechos fundamentales en que incurrieron los medios de difusin demandados en este proceso y hallndose fundados los motivos que invocaron los jueces de primera y segunda instancia para conceder la tutela y ste ltimo para acceder a condenar "in abstracto" por los perjuicios morales causados a la familia Orozco Cabello, esta Corte habr de confirmar

en todas sus partes la sentencia proferida por la Sala Penal del Tribunal de Barranquilla que a su vez confirm la del Juez Octavo Penal del Circuito de esa ciudad. IV. DECISION En mrito de lo expuesto, la Corte Constitucional de la Repblica de Colombia, por medio de su Sala Tercera de Revisin, actuando en nombre del pueblo y por mandato de la Constitucin, RESUELVE: Primero.- CONFIRMAR, por las razones expuestas en esta providencia, la Sentencia proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla el veintisiete (27) de agosto de mil novecientos noventa y dos (1992), tanto en lo relativo a la confirmacin del fallo de primera instancia, pronunciado por el Juzgado Octavo Penal del Circuito de la misma ciudad el da catorce (14) de julio de 1992, que concedi la tutela impetrada por CLARA ELENA CABELLO DE OROZCO contra los diarios "EL HERALDO y "LA LIBERTAD" de Barranquilla y "EL ESPACIO" de Santa Fe de Bogot, como en lo referente a la condena "in genere" del dao emergente causado por los citados medios a la demandante y su familia. Segundo.- ORDENAR que se compulsen copias del expediente al Procurador General de la Nacin, al Fiscal General de la Nacin y al Juez que conoce del proceso penal iniciado con motivo del homicidio cometido en la persona de Rafael Orozco Maestre, para que se determine si hubo violacin a la reserva de la instruccin y se adopten las medidas pertinentes. Tercero.- El Juez Octavo Penal del Circuito de Barranquilla verificar el estricto cumplimiento de las providencias confirmadas e impondr las sanciones del caso, de conformidad con lo establecido en los artculos 52 y 53 del Decreto 2591 de 1991. Cuarto.- ADVERTIR a los diarios demandados que no pueden efectuar publicacin alguna que atente contra la intimidad, la honra o el buen nombre de la familia Orozco Cabello y que, en caso de hacerlo, incurrirn en las sanciones previstas por los artculos 52 y 53 del Decreto 2591 de 1991. Quinto.- Lbrese la comunicacin contemplada en el artculo 36 del Decreto 2591 de 1991. Cpiese, notifquese, comunquese, publquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cmplase. JOSE GREGORIO HERNANDEZ GALINDO Magistrado Ponente Presidente de la Sala

ALEJANDRO MARTINEZ CABALLERO Magistrado FABIO MORON DIAZ Magistrado MARTHA VICTORIA SACHICA DE MONCALEANO Secretaria General

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