Elas
Profeta de Israel. Ejerci su ministerio durante el reinado de Acab y Ocozas, en el siglo IX a.C Adems de la referencia a Elas en 1 Reyes 17:1 como el tisbita, que era de los moradores de Galaad, no tenemos informacin sobre su origen. Esta referencia, incluso, es oscura. El texto masortico sugiere que aunque Elas resida en Galaad, el lugar de su nacimiento era otro. Le correspondi desarrollar una intensa lucha a favor de Jehov y en contra del culto de Baal. El rey Acab se haba casado con Jezabel, una princesa fenicia, la cual apoyaba la adoracin de Baal, llegando a tener gran cantidad de profetas o sacerdotes de ese dios. Al mismo tiempo, desat una persecucin contra los sacerdotes de Jehov, salvndose algunos slo porque Abdas, mayordomo del rey, los escondi. (1 Reyes 18:3-4,13) La historia de Elas comienza cuando se presenta delante de Acab y predice que vendra una sequa de tres aos, tras lo cual se refugia en el arroyo de Querit, donde fue alimentado por cuervos. Al cesar el agua del arroyo, fue a Sarepta, donde estuvo con la viuda y su hijo hasta que se cumplieron los tres aos, despus Dios le ordena presentarse delante del rey Acab.(1 Reyes 17:1 ss.) El profeta Elas desafi a los baalistas para ver cul dios responda con fuego, y result que nada sucedi cuando Baal fue invocado, mientras que por la oracin de Elas cay fuego de Jehov. El pueblo exclam: Jehov es el Dios, Jehov es el Dios. Y los profetas de Baal fueron ejecutados. Tambin Elas or por lluvia y sta lleg. (1 reyes 18:1-46)
Ante esto, Jezabel amenaz de muerte a Elas, que sali huyendo. Desalentado, pidi a Dios que le quitara la vida, pero un ngel le fortaleci para que pudiera llegar a Horeb, donde se meti en una cueva. Dios se le revel all, dicindole que l no estaba solo, porque el Seor haba dejado siete mil hombres cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron. (1 Reyes 19:121; Romanos 11:15). Recibi rdenes de ir a ungir a Hazael
por rey de Siria. A Jeh por rey sobre Israel; y a Eliseo para que sea profeta Elas llegara solamente a ungir a Eliseo, que cumplira el resto del encargo con Hazael (2 Reyes 8:7-13). Y un discpulo lo hara con Jeh (2Reyes 9:1-3) Tras el asesinato de Nabot, llevado a cabo por Jezabel para quitarle una herencia y drsela a Acab, Elas fue enviado por Dios a anunciar al rey el juicio de Dios contra l y su esposa. Pero el rey reaccion humillndose delante de Dios, por lo cual el Seor dijo a Elas que el juicio vendra en das del hijo del rey (1 R. 21:129). En efecto, Acab muri y rein en su lugar Ocozas su hijo. ste cay enfermo y mand a consultar a Baal-zebub dios de Ecrn. Elas predijo que morira por haber hecho eso. El rey mand a buscar a Elas con compaas de soldados, pero Elas los destrua haciendo caer sobre ellos fuego del cielo. Frente al rey, repiti su profeca, la cual se cumpli (2 R. 1:118). Aunque la actividad de Elas se desarroll mayormente en el Reino d del norte, tambin le toc predecir un juicio sobre Joram, rey de Jud, al cual envi una carta donde le sacaba en cara sus pecados. El castigo de Dios consisti en que perdera a toda su familia y que morira de una penosa enfermedad intestinal. La carta y el cumplimiento de esta profeca aparecen en 2 Crnicas 21:1220. Cuando quiso Jehov alzar a Elas en un torbellino, fue acompaado de Eliseo hasta el Jordn, cuyas aguas se retiraron cuando el profeta las golpe con su manto. Poco despus un carro de fuego con caballos de fuego apart a los dos, Elas subi al cielo y Eliseo recogi su manto, quedando como su heredero (2 R. 2:112). Existe una aparente discrepancia entre la afirmacin de que Joram de Israel comenz a reinar en el 2do ao de Joram, hijo de Josafat de Jud, y la declaracin de que comenz a reinar en el 18vo ao de Josafat (2 Reyes 1: 17; 3: 1), pero que Joram de Jud comenz a reinar en el 5to ao de Joram de Israel (2 Reyes 8: 16). Esto se explica, pues Joram de Jud estaba en el 2do ao de su corregencia, en el 18vo ao de su padre, cuando Joram de Israel subi al trono, pero sucedi a su padre como nico monarca en el 5to ao de Joram de Jud. En el nuevo testamento Jess dice que Juan el Bautista es el Elas que haba de venir. (Malaquas 4:5; Mateo 11:14)En 2 Reyes 1:8 hay un increble parecido con estos dos personajes, que confirman lo dicho por el Seor Jess.
ELISEO
Su nombre significa: Dios es salvacin. Fue un profeta israelita que ministr en los das de los reyes Joram o Acab (852-841), Jeh (841-815), Joacaz (814-798) y Jos (798-783). Dios instruy a Elas para que ordenara a Eliseo como su sucesor. Al encontrarlo en su trabajo, cuando ste araba, Elas ech sobre l su manto. Eliseo mat los bueyes, quem el arado, as all la carne y la dio al pueblo para que comiesen. Inmediatamente sigui a Elas (1 R. 19:1621). Ocup el cargo proftico por 55 aos. Al ser contemporneo de Elas, el ministerio de Eliseo es tambin en el siglo IX a.C. Viniendo con l de Gilgal un da, Elas trat de deshacerse de Eliseo, pero ste insisti en acompaarle a Bet-el, y a Jeric y al Jordn. Eliseo saba que se avecinaba el momento en que su maestro sera llevado al cielo. Antes que esto sucediera, Elas le dijo que pidiera lo que quisiera. La respuesta de Eliseo fue: Te ruego que una doble porcin de tu espritu sea sobre m (2 R. 2:9). La expresin doble porcin est relacionada con las leyes de la herencia, segn las cuales el primognito deba recibir el doble de lo que correspondiere a cada uno de los dems (Dt. 21:17). Cuando Elas subi al cielo en un torbellino, Eliseo tom su capa, golpe con ella las aguas del Jordn, que se abrieron y se reuni con los hijos de los profetas (2 R. 2:118). Se cuentan varios milagros realizados por Eliseo. Purific unas aguas que no se podan tomar ni usar para la agricultura (2 R. 2:1922). Por una maldicin suya murieron cuarenta y dos muchachos que se burlaban de l por su calvicie (2 R. 19:2324). Consultado por los reyes Joram, Josafat y el rey de Edom en un momento en que se haban quedado sin agua en medio de una campaa contra Moab, Eliseo les profetiz que milagrosamente vendran aguas, lo cual sucedi (2 R. 3:920). Multiplic el aceite en las vasijas de una viuda, para mantenerla a ella y a sus hijos (2 R. 4:17). Una mujer de Sunem, que le construy una habitacin en su casa para que se hospedara, no tena hijos. Eliseo le anunci que tendra uno. Cuando el nio creci, enferm gravemente y muri, pero Eliseo lo revivi (2 R. 4:837).
Eliseo purific un potaje que alguien inadvertidamente haba envenenado con calabazas silvestres (2 R. 4:3841). Multiplic una pequea cantidad de panes de cebada y trigo, y pudieron comer cien hombres de ello (2 R. 4:4244). San a Naamn el sirio de su lepra (2 R. 5:115). Castig con lepra a su siervo Giezi (2 R. 5:27). Hizo flotar el hierro de un hacha que haba cado en el ro (2 R. 6:17). Adverta al rey de Israel los lugares donde acamparan los sirios (2 R. 6:812). Abri los ojos a su ayudante e hiri con ceguera a los sirios que lo sitiaron en Dotn (2 R. 6:1723). Anunci una gran abundancia cuando en Samaria haba gran hambre, estando la ciudad sitiada (2 R. 7:12). Anunci siete aos de hambre sobre la tierra de Israel (2 R. 8:1). Profetiz la victoria de Jos sobre los sirios (2 R. 13:1419). Un hombre cuyo cadver fue lanzado en el sepulcro de E., revivi al entrar en contacto con los huesos de ste (2 R. 13:2021). A Elas se le haba encomendado ungir a Hazael como rey de Siria. En su condicin de sucesor de Elas, Eliseo cumpli con esa labor yendo a Damasco (2 R. 8:715). Otra encomienda que se le haba hecho a Elas era ungir a Jeh. Eliseo cumpli con ello enviando a uno de los hijos de los profetas a Ramot de Galaad (2 R. 9:110). Es interesante tambin observar las reacciones internas de Eliseo ante el conocimiento proftico. Cuando unge a Hazael se siente abrumado por lo que sabe que ste va a hacer. Y no pudiendo evitarlo, se pone a llorar. Este dolor y frustracin ante el conocimiento del futuro es una experiencia que comparte con muchos de los profetas hebreos. Por lo menos dos de sus milagros se asemejan a algunos de los de Jess: la multiplicacin del pan (2 Reyes 4:42-44) y la curacin de Naamn el leproso (2 Reyes 5:1-14).
EL profeta
1 Reyes 20:13, 22,28 Nuevamente se aprecia el papel importantsimo que desempeaban los profetas para el deuteronomista. Otra vez, un profeta annimo interviene para que el rey tenga seguridad respecto al desenlace de la batalla. El mismo profeta incita a que entren en batalla, pese a la gran disparidad entre el nmero de tropas de parte de los israelitas y el de los sirios: ...Para que reconozcas que yo soy Jehov. Es una expresin que figura con frecuencia en el AT. Segn Walther Zimmerli, un erudito veterotestamentario, es el contexto blico en el cap. 20 que pone la base para los dems usos de la frase en el Antiguo Pacto. Es as, porque se le conoce al Dios de Israel como el que interviene en las guerras para asegurar la victoria para su pueblo. Por lo tanto, Israel ya tena la promesa de la victoria, como una prueba del amor y de la fidelidad de Jehov a su pueblo (Exo.6:7; Eze.6:7). Conforme con las indicaciones del profeta, doscientos treinta y dos jvenes salieron valientes hacia el campamento del enemigo, mientras siete mil ms, evidentemente voluntarios, los seguan a cierta distancia, o se estacionaron junto a la puerta, listos a apoyar a los que iban ms adelante, si la ocasin as lo demandaba. Ben-adad y los dems reyes que haban ido a ayudarle ya estaban a esa temprana hora (apenas medioda) bebiendo. Borrachos, y aunque fueron informados de la compaa que avanzaba, confiando en el nmero de sus tropas, o tal vez excitados por el vino, dio orden con indiferencia de que los intrusos fuesen tomados vivos, ya vinieran ellos con intenciones pacficas u hostiles. Fue ms fcil decir esto que hacerlo; los jvenes cortaron a diestra y a siniestra, haciendo terrible estrago entre sus presuntos aprehensores; y su ataque, junto con la presencia de los 7.000, que se lanzaron a tomar parte en la contienda. Cre tal terror en el ejrcito sirio, que inmediatamente huy. Benadad mismo huy sobre un caballo veloz, rodeado por un escuadrn de los guardas de a caballo. Esta gloriosa victoria, ganada tan fcilmente, y con una fuerza tan despreciable contra nmero abrumador, fu concedida para que Acab y su pueblo pudiesen saber (vers. 13) que Dios es el Seor; pero no se menciona si ellos lo reconocieron as, ni si ofrecieron sacrificios en seal de su gratitud nacional.
Tan pronto como vencieron a los treinta y dos reyes y Ben-adad, se present de nuevo el profeta, revelando que los sirios y sus aliados volveran a intentar aplastarlos en el trmino de un ao. La razn por la cual el Seor intervino de nuevo en los asuntos militares no fue para bendecir a una sociedad que continuaba en la idolatra sin arrepentirse; sino porque los enemigos tramaban retar a Dios mismo. El mismo profeta que haba predicho la victoria, pronto volvi a aparecer (vers.22), aconsejndole al rey que tomara toda precaucin para prepararse porque el rey de Siria volvera a pelear en contra de l. Parece ser que esto sucedi en la primavera, al fin de la estacin de las lluvias, cuando se empezaban antiguamente (2 Samuel 11:1) las campaas militares. Sucedi como el profeta habia amonestado de antemano. Los cortesanos de Ben-adad atribuan su derrota a dos causas: en primer lugar, como eran paganos, crean que haban sido vencidos porque los dioses de Israel eran dioses de los montes; pero que si la batalla hubiera sido en la llanura, sus dioses no hubieran podido ayudarles. La otra causa a la cual los cortesanos sirios atribuan su derrota en Samaria, fue la presencia de los reyes tributarios, quienes probablemente fueran los primeros en huir; y recomendaban que fueron puestos capitanes en el lugar de ellos. Aprobando estas recomendaciones, Ben-adad renov la invasin en la primavera siguiente con el sitio a Afec en el valle de Jezreel (1 Samuel 29:1; con 28:4), no lejos de Endor. (v. 28). De nuevo, el profeta annimo asegura a Acab de la victoria en esta batalla. Aunque el profeta empieza hablando de la creencia de los sirios respecto a la naturaleza de Dios, el vocero de Dios realmente se interesa en lo que Acab crea acerca de su Dios. El profeta le dice que la victoria se dar con el fin de que reconozca en realidad quien es el Dios y gobernante de Israel. Era de esperarse tambin que el pueblo de Israel llegara al mismo reconocimiento junto con su gobernante humano.
Hijo de profeta 1 Reyes 20:35-43
De nuevo, ignoramos el nombre del profeta y tambin su procedencia. Lo nico que se nos informa es que sus palabras se dan por orden de Dios, lo cual implica la obligacin de la obediencia. Sin ms, el profeta le ordena, con cierto tono de cortesa, a uno de sus compaeros que lo hiera con gravedad, con una herida que fcilmente podra producir la muerte. Esto se sabe por el uso particular del verbo hebreo. El problema estriba en que el profeta no explica a su compaero que su peticin obedece a un orculo divino; se hace sin la ms mnima justificacin. Aparentemente, el amigo del profeta queda escandalizado por la orden y rehsa obedecerla. (vers. 36). Lo inquietante de este versculo es que la desobediencia al mandato del profeta resulta en la muerte trgica del amigo, y eso sin que supiera que desobedeca. Es obvio que el escritor bblico va a ocupar esto como ejemplo de lo que le va a pasar al rey Acab por su desobediencia a la palabra de Dios. Luego, para ms complicacin, sucede exactamente lo mismo con otro amigo del profeta, pero esta vez hay obediencia y el profeta queda herido (vers. 37). El hebreo indica que no era una herida superficial sino peligrosa.
Brueggemann sintetiza el sentir de este evento: La narracin toma un giro curioso. En el versculo 34, Benhadad haba concedido todo. Y como respuesta, Acab haba hecho un pacto ms favorable. Pero lo haba dejado con vida! Ms bien, lo haba dejado escapar. Para Acab esto sera una poltica prctica. Pero para el profeta, esta prctica de la poltica era teologa mala, porque Dios haba ordenado que fuese destruido como sacrificio (anatema). La poltica proftica es ms radical, ms exigente y probablemente ms peligrosa que la poltica real Es simblico el relato del profeta; tal como Acab juzg este caso, igualmente ser juzgado l. Es difcil explicar por qu Acab dej ir a Ben-adad, especialmente despus de todos los problemas que los sirios le
haban causado. Dios ayud a Acab a destruir al ejrcito sirio para probar a Acab y a Siria que era el nico Dios. Pero Acab no pudo destruir al rey, su ms grande enemigo. Ben-adad estaba bajo el juicio de muerte de Dios, y Acab no tena ninguna autoridad para dejarlo vivo. Por esto, Dios dijo a Acab que ahora l morira en su lugar. Este mensaje del profeta pronto se cumpli cuando Acab fue muerto en el campo de batalla (1 Reyes 22:35 A 2 ).
Fuentes: Diccionario Bblico Certeza, E. Certeza Unida. Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (340). Miami: Editorial Unilit. Comentario Bblico Mathew Henry Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2003). Comentario exegtico y explicativo de la Biblia - tomo 1: El Antiguo Testamento (287). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones Teachout, B. M. (1996). Estudios B blicos ELA: La ruina de un reino (1ra y 2da Reyes) (85). Puebla, Pue., Mxico: Ediciones Las Amricas, A. C. arro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. (1993-1997). Comentario bblico mundo hispano 1 Reyes, 2 Reyes, y 2 Crnicas (1. ed.) (159). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano. Biblia del diario vivir. 2000, c1996 (electronic ed.) (1 Re 20.42). Nashville: Editorial Caribe. Nuevo comentario ilustrado de la biblia. 2003 (445). Nashville: Editorial Caribe.