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Catecismo 2013 Buentono

El documento presenta tres temas desarrollados para un catecismo: 1) Por qué los católicos nos persignamos, explicando el significado y forma de la señal de la cruz. 2) El Credo o profesión de fe católica, resumiendo sus doce artículos y divisiones. 3) Las oraciones básicas del cristiano católico como el Padrenuestro y el Ave María.
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Catecismo 2013 Buentono

El documento presenta tres temas desarrollados para un catecismo: 1) Por qué los católicos nos persignamos, explicando el significado y forma de la señal de la cruz. 2) El Credo o profesión de fe católica, resumiendo sus doce artículos y divisiones. 3) Las oraciones básicas del cristiano católico como el Padrenuestro y el Ave María.
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TEMAS DESARROLLADOS PARA EL CATECISMO 2012-2013

CAPELLN: Pbro. Lic. Alfredo Ramrez Jasso

Compil: Hno. Mario Omar de Jess de la Cruz Chvez L. D. Hno. Jess Alejandro Prez Castillo O.F.S.

TEMA No.1 PORQUE NOS PERSIGNAMOS LOS CATLICOS?


El primero que hizo la seal de la Cruz, fue el mismo Cristo, que "extendi sus brazos en la Cruz" y sus brazos extendidos dibujaron entre el cielo y la tierra el signo imborrable de su Alianza". Los cristianos, al trazar sobre nuestro cuerpo el signo de la Cruz nos confesamos como miembros del nuevo Pueblo, la comunidad de los seguidores de ese Cristo que desde su Cruz nos ha salvado. Veamos que nos dice el Catecismo de la Iglesia Catlica (C.E.C) en su nmero 2157: "El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus acciones con la seal de la cruz, 'en el nombre del Padre, del Hijo y del Espritu Santo, Amn'. El bautizado consagra la jornada a la gloria de Dios e invoca la gracia del Seor que le permite actuar en el Espritu como hijo del Padre. La seal de la cruz nos fortalece en las tentaciones y en las dificultades." Al principio parece que era costumbre hacerla slo sobre la frente. Luego se extendi poco a poco a lo que hoy conocemos: o hacer la gran cruz sobre nosotros mismos (desde la frente al pecho y desde el hombro izquierdo al derecho) o bien la triple cruz pequea, en la frente, en la boca y el pecho, como en el caso de la proclamacin del Evangelio.

La seal de la cruz es una verdadera confesin de nuestra fe: Dios nos ha salvado en la Cruz de Cristo. Es un signo de pertenencia, de posesin: al hacer sobre nuestra persona es como si dijramos: "estoy bautizado, pertenezco a Cristo, El es mi Salvador, la Cruz de Cristo es el origen y la razn de ser de mi existencia cristiana..." Todo gesto simblico, todo signo, puede ayudarnos por una parte a entrar en comunin con lo que simboliza y significa, que es lo importante. La imagen o seal de la Cruz quiere indicarnos es camino "pascual", o sea, de muerte y resurreccin que recorri ya Cristo.

SIGNARSE
Para hacer la seal de la cruz debemos juntar los tres primeros dedos de la mano derecha (pulgar, ndice y medio) y los otros dos (anular y meique), se doblan hacia la palma. Forma y frmula: Se empieza sobre la cabeza diciendo: En el nombre del Padre. Bajamos nuestra mano en lnea recta a la altura del estmago y decimos del Hijo; continuamos hacia el hombro izquierdo diciendo del Espritu y continuamos hacia el hombro derecho y decimos Santo y concluimos diciendo en voz alta Amn 2

PERSIGNARSE
Cuando nos persigamos - Sellamos nuestra frente para que todo lo que pensemos sea santo: Sellamos nuestros labios para que todo lo que proclamemos sea Santo; Sellamos nuestro corazn para que todo lo que hagamos sea Santo. Forma y frmula: La primera cruz la hacemos sobre de la frente y decimos: Por la seal de la Santa Cruz, bajamos a la boca y hacemos la siguiente cruz diciendo; de nuestros enemigos, proseguimos haciendo una cruz sobre el pecho (tratando de abarcar desde el pecho hasta el estmago, no olvidando pasar por los dos hombros de izquierda a derecha) y decimos; Dios nuestro Luego hacemos una cuarta cruz (signarse), ahora sobre todo nuestro cuerpo; y se repite la frmula de la signacin En el nombre del Padre.

Qu expresamos cuando nos persignamos?


Al trazar la seal de la cruz en nuestro cuerpo, expresamos que creemos en la Encarnacin, Pasin y Muerte y Resurreccin de nuestro Seor Jesucristo. Los tres primeros dedos nos demuestran nuestra fe en la Santsima Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espritu Santo Los dos dedos doblados, significan que el Hijo de Dios baj a la tierra siendo Dios y se hizo hombre, demostrndonos sus dos naturalezas, la divina y la humana. Los dos dedos doblados, significan que el Hijo de Dios baj a la tierra siendo Dios y se hizo hombre, demostrndonos sus dos naturalezas, la divina y la humana.

La palabra Amn significa: "De verdad" o "As sea." La seal de la cruz nos da fuerza para rechazar y vencer el mal. Es un signo, un sacramental, por el cual manifestamos nuestra fe que Cristo nos redimi por Su Cruz.

TAREA:
1. Explicar, cmo nos persignamos los catlicos? Y Qu expresamos con dichas cruces y palabras sobre de nosotros? Pon al menos 5 razones que hayamos visto o que t consideres de lo que significa 2. Escribir en una hojita: Qu significa poner los dedos medio, anular y meique y cruzar en forma redonda los dedos ndice y pulgar? 3. Aprenderse de memoria la forma en que nos signamos, persignamos y las palabras que se dicen en cada una de estas formas de cruz sobre de nosotros. 4. Estudiar y repasar el tema visto en clase pues de aqu vendrn preguntas en el examen mensual (recuerda que ser el cuarto sbado de mes, es decir, el ltimo sbado de cada mes)

TEMA No.2 EL CREDO O PROFESIN DE FE


Las verdades de nuestra religin, de nuestra fe catlica se encuentran en la oracin del Credo. El Credo es lo que creemos los catlicos. Si alguien de otra religin nos pregunta qu es lo que creen ustedes los catlicos? podemos contestarle con todo lo que rezamos en el Credo. Podemos decir que es como un resumen de nuestra religin. El Credo est dividido en tres partes: 1. La primera parte habla de Dios Padre y de la obra de la Creacin. 2. La segunda parte habla de Dios Hijo y de la Redencin de los hombres. 3. La tercera parte habla de Dios Espritu Santo y de nuestra santificacin. Estas tres partes contienen doce artculos que abarcan las principales verdades en las que creemos los catlicos. Estos doce artculos son: 1. Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la Tierra. 2. Creo en Jesucristo, Hijo nico de Dios. 3. Creo que Jess fue concebido por obra y gracia del Espritu Santo y nacido de Mara la Virgen. 4. Creo que Jess fue crucificado, muerto y sepultado. 5. Creo que Jess descendi a los infiernos y al tercer da resucit. 6. Creo que Jess subi a los cielos y est sentado a la derecha de Dios Padre. 7. Creo que Jess vendr a juzgar a vivos muertos. 8. Creo en el Espritu Santo. 9. Creo en la Iglesia una, santa, catlica y apostlica y la comunin de los santos. 10. Creo en el perdn de los pecados. 11. Creo en la Resurreccin de los muertos. 12. Creo en la vida eterna. Todo lo que creemos lo debemos de vivir. Debemos demostrar con nuestras obras que creemos en Dios. Se debe notar la diferencia entre un nio que no tiene fe y un nio que s tiene fe. La vida se vive diferente. Por ejemplo, si yo creo que tengo un Padre Todopoderoso que vela por m, mis acciones debern demostrar esa seguridad y confianza. Si yo creo en la Iglesia, la voy a ayudar. El Credo es una forma de profesar nuestra fe. Otra forma de profesar nuestra fe es haciendo la seal de la cruz, que es la seal del cristiano. Al rezar el Credo entramos en comunin con Dios Padre, Hijo y Espritu Santo y con toda la Iglesia.

Credo de los Apstoles y Credo Nicea-Constantinopla El Catecismo de la Iglesia Catlica de la Iglesia nos explica por qu tenemos un Credo (Rf. 185-197). Desde su origen, la Iglesia apostlica expres su fe en formulas breves y normativas para todos, quiso recoger lo esencial de su fe en resmenes orgnicos y articulados, destinados sobre todo a los candidatos al bautismo. Esta sntesis de fe no ha sido hecha segn opiniones humanas, sino que se ha tomado de toda la Escritura lo ms importante, para dar en su integridad la nica enseanza de la fe. A esta se le llama "profesin de fe", y tambin se le llama Credo, ya que la primera palabra en ella es "Creo". Se les denomina igualmente "smbolos de la fe". Entre los smbolos de la fe dos ocupan un lugar muy particular en la vida de la Iglesia, estos son: El smbolo de los Apstoles y El Smbolo de Nicea-Constantinopla. El Credo de los Apstoles o Smbolo de los Apstoles, es el corto, es llamado de los apstoles por que es considerado con justicia como el resumen fiel de la fe de los apstoles. Es el antiguo smbolo bautismal de la Iglesia Romana. El Credo de Nicea-Constantinopla, es ms largo por ser mas explcito y lo rezamos todos los domingos en la Misa. Debe su gran autoridad al hecho de que es fruto de los dos primeros Concilios ecumnicos, como su nombre lo indica respectivamente Concilio de Nicea ao 325 y el Concilio de Constantinopla ao 381. Sigue siendo hoy el smbolo comn de todas las Iglesias de Oriente y Occidente. Recitar con fe el Credo es recordar nuestro Bautismo y entrar en comunin con Dios Padre, Hijo y Espritu Santo, es tambin entrar en comunin con toda la Iglesia que nos transmite la fe y en el seno de la cual creemos.

TAREA:
1. En una hojita, escribir los dos Smbolos de la Fe que existen; El Niceo constantinopolitano y el de los Apstoles. Y si se puede, decir en que tiempo se usa cada uno de los dos smbolos 2. Escribir en una hojita cuales son las 12 verdades que el Credo contiene y aprendrselas de memoria para la siguiente clase. 3. En cuntas partes est divido el Credo? Y cules son esas partes (escribirlas) 4. Estudiar y repasar el tema visto en clase pues de aqu vendrn preguntas en el examen mensual (recuerda que ser el cuarto sbado de mes, es decir, el ltimo sbado de cada mes)

TEMA No. 3 LAS ORACIONES BSICAS DEL CRISTIANO CATLICO


1. LA SEAL DE LA CRUZ (Persignarse) Por la seal de la santa cruz de nuestros enemigos lbranos, Seor, Dios nuestro (Signarse) En el nombre del Padre y del Hijo y del Espritu Santo Amn. 2. EL PADRENUESTRO Padre nuestro, que ests en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hgase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada da; perdona nuestras ofensas, como tambin nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentacin, y lbranos del mal. Amn. 3. EL AVE MARA Dios te salve, Mara, llena eres de gracia; el Seor es contigo; bendita t eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jess. Santa Mara, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amn. 4. EL GLORIA O DOXOLOGA TRINITARIA Gloria al Padre y al Hijo y al Espritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amn. 6 5. SEOR MO JESUCRISTO Seor mio, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mo, por ser Vos quin sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazn haberos ofendido; propongo firmemente nunca ms pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Ofrezco, Seor, mi vida, obras y trabajos, en satisfaccin de todos mis pecados, y, as como lo suplico, as confo en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los mritos de vuestra preciossima sangre, pasin y muerte, y me daris gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, s hasta el fin de mi vida. Amn. 6. YO CONFIESO Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisin. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa Mara siempre Virgen, a los ngeles, a los santos y a ustedes hermanos, que intercedan por m ante Dios, Nuestro Seor. Amn.

7. CREDO DE LOS APSTOLES (Credo corto para la Cuaresma) Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su nico Hijo nuestro Seor, que fue concebido por obra y gracia del Espritu Santo. Naci de Santa Mara Virgen, padeci bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendi a los infiernos, al tercer da resucit de entre los muertos, subi a los cielos y est sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde all va a venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espritu Santo, la Santa Iglesia catlica, la comunin de los santos, el perdn de los pecados, la resurreccin de la carne y la vida eterna. Amn 8. CREDO DE NICEA - CONSTANTINOPLA (Credo Largo) Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Seor, Jesucristo, Hijo nico de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros lo hombres, y por nuestra salvacin, baj del cielo, y por obra del Espritu Santo se encarn de Mara, la Virgen,

y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeci y fue sepultado, y resucit al tercer da, segn las Escrituras, y subi al cielo, y est sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendr con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendr fin. Creo en el Espritu Santo, Seor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoracin y gloria, y que habl por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, catlica y apostlica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdn de los pecados. Espero la resurreccin de los muertos y la vida del mundo futuro. Amn. 9. LA SALVE Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A T llamamos los desterrados hijos de Eva; a T suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lgrimas. Ea, pues, Seora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y despus de este destierro mustranos a Jess, fruto bendito de tu vientre. Oh Clementsima! Oh piadosa! Oh dulce Virgen Mara! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de Nuestro Seor Jesucristo. Amn.

TEMA 3A SAGRADA ESCRITURA LA BIBLIA


Es acaso la Biblia un libro mgico? No lo s! Pero he podido constatar que en ella se encuentran las respuestas a todos los interrogantes del hombre, desde los ms antiguos como el sentido de la vida y la muerte, hasta los que surgen cada da con los problemas cotidianos y ultramodernos del hombre. En los libros sagrados, Dios mismo sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos. Carlos De Haro

La Sagrada Escritura, el mensaje vivo de Dios Dios quiso dejarnos a los hombres un mensaje escrito y lo hizo en las Sagradas Escrituras. Dios le habla al hombre en lenguaje de hombre. Esto es una prueba maravillosa de su delicadeza y amor. Cuntas veces hemos odo a polticos, cientficos o demagogos que hablan a su pblico con trminos tan extraos y palabras tan rimbombantes que nadie les entiende! Esa gente, que habla con un lenguaje tan rebuscado, pretende apantallar, dejar claro lo mucho que sabe, sin importar si el que les escucha le entiende. Dios no es as. Con su Palabra no desea sorprendernos, no desea dejar claro la poca cosa que somos junto a l. Dios usa palabras humanas, accesibles a todos los hombres, de todas las edades y todas las culturas. l quiere que le entendamos, que captemos la totalidad de su mensaje y "rebaja" su lenguaje divino, celestial, infinitamente sabio, que podra ser ms rebuscado que el de cualquier cientfico, a simples palabras humanas, entendibles para la inteligencia del hombre. Por qu decimos que es una Palabra viva? A Jesucristo se le llama el Verbo. Pues bien, Verbo significa Palabra. Jesucristo es la Palabra de Dios que se hizo hombre para salvarnos. Y este mismo Verbo, esta misma Palabra de Dios, el mismo Jesucristo, es el que est en las Sagradas Escrituras en forma de palabras humanas, accesibles para nosotros. Esta es la razn por la cual veneramos las Sagradas Escrituras. En ellas est presente Dios mismo. Por esta misma razn es una Palabra viva, porque Jesucristo est vivo y presente en ella, como lo est en la Eucarista, y es l quien nos habla a travs de ella. Por eso, al leer las Sagradas Escrituras tenemos la impresin de estar leyendo un libro especial, distinto, sobrenatural. Lo que en l dice se aplica a todas las pocas, a todas las culturas, a los problemas ms diversos del hombre. No es que sea mgico, sino que es Dios el que nos est hablando y l, mejor que nadie, conoce perfectamente lo que el hombre necesita saber, porque l fue quien nos pens, nos dise y nos construy. 8

Qu hizo Dios para escribir esos libros? Dios hubiera podido utilizar cualquier cosa, pero quiso utilizar al hombre para dar su mensaje. As es Dios; siempre respetuoso con la libertad del hombre; siempre queriendo que sea el hombre mismo el que libremente colabore con l para lograr su plan de salvacin. De esta manera, Dios eligi a unos cuantos hombres llamados hagigrafos (escritores de algo santo, sagrado), que le sirvieron de pluma, prestndole libremente a Dios sus manos, sus ojos y su inteligencia para escribir todo y slo aquello que Dios les dictaba a travs del Espritu Santo. Dios mismo escribi la Sagrada Escritura obrando en los hagigrafos y por medio de ellos. Por esta razn, estamos seguros de que los libros de la Sagrada Escritura ensean fielmente y sin error la verdad que Dios hizo que los hagigrafos escribieran para nuestra salvacin. Cmo se debe leer la Sagrada Escritura? Debemos leer la Sagrada Escritura, meditndola con profundidad y tomando en cuenta dos cosas: 1. La Sagrada Escritura est escrita por Dios, utilizando las manos de unos hombres que vivieron en una poca determinada de la historia. Por tanto, al leer la Sagrada Escritura, tenemos que prestar atencin a lo siguiente: A lo que los autores quisieron afirmar de acuerdo con el tiempo histrico en que la escribieron, con su cultura, con los gneros literarios que se usaban, con la forma de sentir, hablar y narrar de los hombres de su tiempo. A lo que Dios quiso manifestar con las palabras que escribieron los hagigrafos. Para lograrlo, debemos leer la Sagrada Escritura con el mismo espritu con el que fue escrita; es decir, con la idea de ofrecer un camino de salvacin para los hombres de todas las pocas y culturas. Slo as, nuestro entendimiento podr captar el mensaje de Dios oculto tras unas palabras humanas. 2. La Sagrada Escritura tiene dos sentidos: el literal y el espiritual. El sentido literal lo podemos captar simplemente por el significado de las palabras que contiene. El sentido espiritual lo captamos en las realidades y acontecimientos que se narran, y que tambin son signos que manifiestan el Plan de Dios.

Estas realidades y acontecimientos los entenderemos mejor si buscamos en ellos: Aquello que nos lleva a Cristo: sentido alegrico, Aquello que nos lleva a un cambio en nuestra forma de actuar en la vida terrena: sentido moral Aquello que nos lleva a la salvacin: sentido anaggico.

NOMBRES QUE COMUNMENTE SE LE DA A LA BIBLIA a) BIBLIA y significa "los libros" (2 Mcb. 8,23; Dan 9,2) b) SANTA O SAGRADA ESCRITURA (Mt. 22,29; Lc. 24,32). No porque sean vidas de santos sino porque santifica: ensea el camino, comunica a Dios y es fuente de santidad. c) PALABRA DE DIOS: (Juan 5,24; 6,63; Isaas 55,10-11): ya que es Inspirada por el Espritu Santo por Dios mismo por medio de escritores sagrados llamados Hagigrafos. DIVISION DE LA BIBLIA 1) De manera general est dividida en dos grandes partes: A. ANTIGUO TESTAMENTO: Es un grupo de 46 libros que contienen el anuncio de la Salvacin antes de la primera venida de Jesucristo. Se cuentan en ella historias de vida, de fe, legislacin, poesas, sabidura y profecas. (Comprende desde La Ley <<Pentateuco>>, Los Profetas Mayores y Menores, y otros escritos sagrados) B. NUEVO TESTAMENTO: Comprende 27 libros que nos anuncian el Mensaje Salvador, es decir, la Buena Nueva del Evangelio de Nuestro Seor Jesucristo. Contiene los cuatro Evangelios, el libro de los hechos de los apstoles, las Cartas Paulinas y Catlicas as como el Apocalipsis de San Juan. Nota: La palabra Testamento significa disposicin, contrato, pacto, alianza. (Hb. 9,15-18). 2) De manera parcial (al interior de cada libro, para facilitar la bsqueda y estudio de los textos), est dividida en tres partes: A. CAPTULOS: El Cardenal Esteban Langton en 1226 hizo una divisin en captulos (unidades en que se divide cada libro, cuyos nmeros ahora aparecen en tamao ms grande) B. VERSCULOS: En 1528 se hizo una subdivisin en cada captulo, por Roberto Estenne o por Santos Pagnini. C. SECCIONES: Algunas ediciones modernas, a los versculos ms largos, los dividen en secciones. D. COMENTARIOS HEXEGTICOS Y/O HERMENUTICOS (explicativos) de algunos estudiosos sobre el tema. En ellos arrojan luz sobre el significado de algunas palabras, formas gramaticales, expresiones, etc. A pesar de todo este mosaico de partes, forma una unidad. Cristo le da cohesin. QUE HACEMOS PARA CITAR UN PASAJE BBLICO? 1) Primero se dice el nombre del libro, luego, el captulo, y enseguida el versculo o versculos. 2) Y si es por escrito o autor: primero se pone la sigla del libro, el nmero del captulo y por ltimo el nmero de los versculos. Signos de puntuacin usados y su significado: La coma (,): sirve para separar el captulo de los versculos. El punto (.): significa "y". 10

El guin (-): significa: "hasta" El punto y coma (;): indica el final de una cita La "s" o "ss": significa "versculo siguiente" o "versculos siguientes". Un nmero antes de la sigla del libro: cuando hay dos libros del mismo nombre, indica a cul de ellos se refiere.

UNA ENSEANZA BBLICA


LAS BIENAVENTURANZAS
(Pbro. Dr. Enrique Cases) Las bienaventuranzas son una sntesis de los principios que constituyen el ideal de la vida cristiana. El Sermn de la Montaa es un compendio de la doctrina cristiana; es la solemne promulgacin de la nueva ley, otorgada por Jesucristo para perfeccionar la ley mosaica y enmendar errneas interpretaciones: No pensis que he venido a abrogar la Ley o los profetas; no he venido a abrogarla, sino a consumarla. (Mt. 5, 17). No es fcil reducir a un solo tema todo lo que Jess trat en este discurso, pero todas las enseanzas que nos dan las Bienaventuranzas, pueden agruparse en torno a cinco temas: 1) El espritu que se debe tener para entrar en el Reino de los Cielos (las bienaventuranzas, sal de la tierra y luz del mundo, Jess y su doctrina, plenitud de la Ley). 2) Rectitud de intencin en las prcticas de piedad (aqu se incluye la oracin dominical). 3) Confianza en la Providencia paternal de Dios. 4) La conducta fraternal de los hijos de Dios (no juzgar al prjimo, respeto de las cosas santas, eficacia de la oracin y la regla de oro de la caridad). 5) Condiciones y fundamento para la entrada en el Reino (la puerta angosta, los falsos profetas, edificar sobre roca). Las bienaventuranzas no contienen toda la doctrina evanglica. Sin embargo, son, como en germen, todo el programa de perfeccin cristiana, resumido, pero completo. Bienaventurados los pobres de espritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseern la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos sern consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos sern hartos. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarn misericordia. Bienaventurados los limpios de corazn, porque ellos vern a Dios. Bienaventurados los pacficos, porque ellos sern llamados -hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecucin a causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

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Los pobres de Espritu Segn esta bienaventuranza, quien quiera andar por el camino de Dios ha de librarse de la codicia, desprendindose de la preocupacin excesiva de los bienes materiales. A quienes Cristo llama pobres son tambin esos hombres sencillos que ninguna importancia se conceden a s mismos. Lo que Cristo exige es el desprendimiento del alma de las cosas de este mundo, llevando una vida sencilla, conscientes en todo momento de la pobreza del hombre frente a Dios, viviendo esa virtud que es fundamental para el cristiano: la humildad. Los mansos El mismo Cristo se pone como ejemplo de esta virtud (cfr. Mt. 11, 28). Lo mismo que fue Cristo, suave para con los hombres -llam amigo incluso a quien le traicionaba-, debe el cristiano respirar suavidad en sus juicios, palabras y hechos para con el prjimo. La mansedumbre supone, en quien la vive, un dominio sobre s mismo, pues los arrebatos de clera, ms que fuerza, indican debilidad en quien los sufre. Dios no deja que nos acerquemos a l mientras se conserve un sentimiento anti fraternal. Se le vuelve a encontrar cuando se ha perdonado de corazn. Los que lloran El cristiano est hecho para la alegra, que encuentra en Dios. Lo que el cristiano debe llorar son sus pecados y tantas ofensas que diariamente se hacen al Seor. Debe producirle tristeza el hecho de encontrarse tan lejos de la santidad, que debe desear ante todo. Ser tambin para l motivo de tristeza el desprecio que le viene de un mundo sin Dios, pero si une su causa a la de Dios sentir la alegra de los Apstoles cuando, por primera vez, sufrieron ultrajes por el nombre del Seor. Los que tienen hambre y sed de justicia En la Biblia se llama justo a aqul que se esfuerza sinceramente por cumplir la voluntad de Dios, manifestada en sus preceptos; de ah que justicia en el lenguaje bblico se refiere no solamente a una virtud cardinal, sino al conjunto de todas las virtudes, la perfeccin, la santidad. Tener hambre y sed de Dios consiste en una actitud moral total; es el mximo cumplimiento posible de la vida divina en el hombre. El solo deseo de esta posesin llena al hombre completamente de paz, cosa que ningn otro deseo logra, pues siempre se siente hambre de ms. Los misericordiosos La misericordia a la que Jess promete la bienaventuranza es la que lleva al cristiano a compartir efectivamente las desdichas del prjimo, tanto en sus angustias materiales como espirituales. Le lleva a amar al prjimo no slo cuando se lo merece, sino porque es prjimo, como el propio Jess ense en la parbola del buen samaritano. La misericordia llega a ser la medida con la que se nos medir, y slo alcanzar misericordia de Dios quien se incline profundamente ante el prjimo que sufre. Los limpios de corazn Cristo, ensea que la calidad moral de la vida del hombre est en el corazn (cfr. Mc. 7, 22). Limpio de corazn es aquel que, hasta donde es posible, mantiene su corazn limpio de pecado. La 12

limpieza de corazn agranda la capacidad de amar del hombre, que, como tiene un corazn de carne, necesita querer, pero necesita querer rectamente, sabiendo qu elige. Si no se tiene el corazn limpio no se ve claro para elegir, pues basta un ligero velo para ofuscar la visin, y este velo muchas veces est formado por disposiciones morales imperfectas -al menos- por no tener el corazn limpio. Los pacficos Toda alma que deja que Dios entre en ella, encuentra la paz, que nada puede quitar. La falta de paz en el mundo, la desconfianza de unos para con otros, todo ello tiene su origen en la falta de Dios, pues los malvados no tienen paz (s. 8, 22). La paz que Cristo dio mi paz os doy, mi paz os dejo. (Jn. 14, 27) -es la paz con Dios, que implica una aceptacin de la voluntad divina; por eso, mientras los hombres no acepten la voluntad de Dios y sus amabilsimas leyes, no podrn tener nunca paz entre ellos. Cuando los hombres obedecen a la ley de la caridad, que les pone en paz con Dios, viven, por eso mismo, en paz con ellos. Los que padecen persecucin por la justicia La causa principal que retrasa con mucha ms frecuencia la venida del Reino de Dios es la fuerza de aquel poder invisible que es el polo opuesto al Reino de Dios: el demonio. Slo quien est cegado por las mismas fuerzas diablicas puede negar su existencia. Por eso no debe extraar que quienes buscan de verdad la santidad sean siempre objeto de persecucin; pero con la misma certeza que llegar el triunfo definitivo de Cristo, llegar tambin el de sus fieles.

TAREA:
Toma tu Biblia y lee de nueva cuenta el pasaje de las Bienaventuranzas que se encuentra en el Evangelio de San Mateo en el captulo 5 y se llama El sermn de la montaa o tambin lo puedes encontrar como el sermn del monte Escribe en tu cuaderno 5 ejemplos en los que puedas aplicar en nuestro tiempo actual, cada una de las bienaventuranzas Practica el buscar en tu Biblia los siguientes pasajes (si no te sale a la primera, sigue intentando, no te desanimes, recuerda como se debe leer la cita bblica para encontrarla): a. b. c. d. h. Mateo 5: 3-12 2 Pedro 1: 5-11 Apocalipsis 3: 17-19 Salmo 51: 3-4 Romanos 12: 18-21 e. Nmeros 12: 1-3 f. Filipenses 3: 7-15 g. Lucas 23: 24

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TEMA 3-B LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS


Qu son los Mandamientos de la Ley de Dios? Son prohibiciones que nos quitan la libertad? Los Mandamientos no son restricciones, ni nos quitan nuestra libertad. Son ayudas que nos ha dado Dios para el bien personal y tambin para el bien colectivo, pues son normas mnimas para las relaciones humanas, para que podamos vivir en convivencia. Dios mismo, se los entreg a Moiss, escritos en tablas de piedra, por l mismo. Leamos en la Biblia el libro del Deuteronomio, captulo 4, versculos 1 al 2 y del 10 al 14. Se escribira as: (Dt. 4, 1-2 . 10-14) Ahora bien, estos Diez Mandamientos tambin han sido escritos en el corazn de cada uno de los seres humanos. Dice el profeta Jeremas 31, 33: Pondr mi Ley en su interior, la escribir en sus corazones, y Yo ser su dios y ellos sern mi Pueblo (Jr. 31, 33b). La Ley de Dios escrita en el corazn humano se llama en Ley Natural, y consiste en que, a travs del razonamiento, el hombre puede diferenciar el bien y del mal. Es decir, es una ley impresa en el corazn y conciencia de todo hombre habido y por haber sobre la tierra. Es comn y todos la poseemos. Cul es el ms importante de los Mandamientos? Eso lo pregunt una vez a Jess un maestro de la ley. Vamos a ver en el Evangelio de San Mateo ese incidente en (Mt. 22, 35-39). Los Diez Mandamientos, los escritos en las Tablas de la Ley, pueden dividirse en dos grupos: los Mandamientos que dan Gloria a Dios (1, 2 y 3) los Mandamientos que nos relacionan con el prjimo (los otros 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10)

Cules son estos mandamientos que Dios nos ha dado? 1 AMARS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS. Veamos que nos dice de este Primer Mandamiento la Sagrada Escritura: Amars al Seor tu Dios con todo tu corazn, con toda tu alma y con toda tu mente. (Mt. 22, 37) A que conclusiones llegamos con respecto a este Primer Mandamiento: 1. Dios tiene est por encima de todas las cosas y por encima de todas las personas; est y debe ocupar el primer lugar en nuestras vidas. 2. A Dios hay que amarlo con toda la fuerza de que somos capaces: con todo el corazn, toda el alma y toda la mente. No puede ser un amor ms entre otros: l es el amor ms importante.

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3. Adorar a Dios, es decir, reconocerlo a l como nuestro Creador y nuestro Dueo; es reconocerme en verdad lo que soy: hechura de Dios, posesin de Dios. Dios es mi Dueo. Yo le pertenezco. Adorar a Dios, entonces, es tomar conciencia de nuestra dependencia de l y de la consecuencia lgica de esa dependencia: entregarnos a El y a su Voluntad. Si de veras vivimos lo que significa y lo que implica adorar a Dios, comenzamos a transitar por el camino que lleva al Cielo, comenzamos a tratar de ser santos. ESTO ES IMPORTANTISIMO!!! Cmo puede pecarse contra el Primer Mandamiento? Negando u oponindose a las verdades de la Fe, a lo que Dios nos ha enseado en la Biblia, que es la Palabra de Dios, y en lo que nos ensea a travs de su Iglesia Viviendo alejados de Dios, dndole la espalda. Viviendo como si Dios no existiera, siendo indiferentes a lo que El desea de nosotros. Desconfiando de Dios. Cuando nos suceden cosas que no nos gustan, reclamando a Dios y oponindonos a sus planes. Los planes de Dios hay que aceptarlos, aunque no los comprendamos. l es el que sabe. Consultando brujos y adivinos, o yendo a espiritistas y satanistas. O usando uno mismo tcnicas adivinatorias, espiritistas o satnicas. Jugando la guija, por ejemplo, que es una forma de espiritismo o tratando de contactar a los muertos.

2 NO JURARARS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO 1. Debemos usar con sumo respeto el nombre de Dios. No puede usarse el nombre de Dios para bromear o para cosas vulgares. 2. No de se puede blasfemar, que es decir palabras injuriosas o vulgares contra Dios, contra la Virgen, contra los Santos y contra la Iglesia. 3. Tambin prohbe jurar poniendo a Dios como testigo, cuando no es por una causa muy importante, como puede ser en un juicio legal. 4. Prohbe, por supuesto, jurar con mentira. 3 SANTIFICARS LAS FIESTAS Significa tener en cuenta los Domingos y algunas otras Fiestas de Precepto (o sea, de obligatoria asistencia a Misa). Las Fiestas de que nos habla este Mandamiento, que son todos los domingos y las pocas fiestas de precepto que hay a lo largo del ao, hay que tenerlos en cuenta para hacer en ellos lo que Dios nos pide: 1. Asistir a la Misa completa ese da. Y se puede asistir a Misa desde la tarde del sbado anterior al Domingo, o del da anterior a la Fiesta, hasta la noche del Domingo. 2. Usar el da para el descanso del trabajo. Especialmente debemos abstenernos de los trabajos o actividades que impidan el culto debido a Dios ese da y el descanso necesario para el espritu y el cuerpo. (CEC. No. 2193 y 2185)

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4 HONRARS A TU PADRE Y MADRE Debemos amar, respetar, obedecer a nuestros padres y los que hagan sus veces. Y, adems, ayudarlos en sus necesidades (econmicas, enfermedad, por incapacidad o por ancianidad, pero sobre todo en las espirituales y sentimentales) pues ellos representan la autoridad de Dios en el hogar. Quines tambin estn dentro de este mandamiento? Nuestros Padrinos y Abuelos. Nuestros Maestros y Profesores. Prroco, Obispo y el Papa. Autoridades de gobierno legtimas y que ordenen cosas que estn de acuerdo con la Ley de Dios y con la enseanza de la Iglesia. 5 NO MATARS Este Mandamiento se refiere, primeramente, no matar a nadie, ni matarse uno mismo (el suicidio). Esto incluye la eutanasia o suicidio asistido, muy comn entre los que quieren quitarse la vida porque son enfermos sin remedio o porque prevn sufrimientos fsicos por los que no quieren pasar. Peca gravemente el que quita la vida (en cualquier momento desde la concepcin de la persona hasta la muerte natural) y el que decide quitarse la vida por estas causas. Slo Dios, Autor de la vida, puede quitar la vida. No matar, incluye tambin atentar contra la propia vida dejando de alimentarse o de cuidarse como es debido. O haciendo cosas o consumiendo sustancias que nos hacen dao. De especial mencin aqu como pecado: el consumo de cualquier cantidad de drogas de cualquier tipo y nivel de peligrosidad, desde la marihuana hasta otras ms peligrosas y adictivas como el alcohol y los cigarros. Prohbe, tambin, hacerle algn dao fsico al prjimo o hacerse uno mismo algn dao fsico expreso. Pero el Quinto Mandamiento es ms amplio todava: incluye el matar la fama del prjimo, criticndolo, chismeando o peor an- calumnindolo.

El Quinto Mandamiento se extiende hasta el pecado de escndalo: darle mal ejemplo a alguien o ensearle algn error contra la fe o la moral, o inducindole a pecar. 6 NO COMETERS ACTOS IMPUROS El Sexto Mandamiento nos exige llevar una vida en castidad de acuerdo al estado de vida de cada uno 1. Para los casados: viviendo la fidelidad conyugal y respetando las normas morales de la procreacin y la unin conyugal. 2. Para los no casados: vivir la castidad en continencia. 3. Para Sacerdotes y Religiosos (as): viviendo la castidad en el celibato. Cules son los principales pecados contra la castidad? El adulterio (infidelidad matrimonial), la fornicacin (actos sexuales fuera del matrimonio), la masturbacin, la pornografa, la prostitucin, los actos homosexuales, la violacin.

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7 NO ROBARS El deseo de robar comienza por desear lo que uno no puede tener. Es el codiciar los bienes ajenos. El Sptimo Mandamiento prohbe el robo y toda clase de daos a los bienes de otro. Esto incluye, adems, el pago de salarios injustos a empleados, la especulacin, la corrupcin. Incluye, tambin, robar tiempo del trabajo, para actividades innecesarias o el trabajar de manera irresponsable. 8 NO LEVANTARS FALSOS TESTIMONIOS, NI MENTIRS Falso testimonio es asegurar ante un juez algo que no es verdad sobre otra persona. La mentira es cualquier afirmacin que no sea verdad. La gravedad de la mentira se mide sobre todo por los daos causados. Hay mentiras ms graves, como la calumnia (mentir sobre otro, para daar su reputacin). Y, como en el caso del robo, si se ha robado (daado) la reputacin de otro, hay que restituirla. 9 NO CONSENTIRS PENSAMIENTOS NI DESEOS IMPUROS Estimular y consentir pensamientos y deseos relacionados con lo prohibido en el Sexto Mandamiento. Qu es la lujuria? Es el deseo o goce del placer sexual de manera desordenada: Separado de la unin conyugal o Separado de la procreacin.

(CEC. No.2351 al 2359) Qu cosas nos conducen a la lujuria? Pelculas, fotografas, imgenes, etc. que estimulen pensamientos y deseos contrarios a la castidad y/o que nos lleven a pecar de lujuria. Al ponernos en ocasin de pecado, ya estamos pecando. Dios dispone para nosotros todos los medios necesarios y nos da las gracias necesarias para vivir la castidad segn nuestro estado de vida. No es que sea fcil, pero no es imposible. Para ello tenemos a los Sacramentos, en particular dos de ellos que son: La Confesin: para confesar los pecados contra la castidad, para sabernos perdonados y para recibir las gracias especficas que nos llevan a perseverar en la castidad. La Comunin: que nos da la fortaleza interior para ser castos. Y la oracin: que nos fortalece tambin en la lucha interior que a veces implica la castidad. Dentro de la oracin, recordar que un arma muy poderosa es el Rosario. La Santsima Virgen Mara, la Pursima, es nuestra aliada en la lucha contra la lujuria.

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10 NO CODICIARS LOS BIENES AJENOS El Dcimo Mandamiento prohbe tambin la avaricia (deseo desordenado de bienes), la envidia (tristeza por los bienes del otro) y la codicia (deseo de los bienes del otro). Al que rob algo ajeno le basta arrepentirse y confesarse para que quede perdonado su pecado? Est obligado, a devolver lo robado y a reparar los daos ocasionados.

TAREA:
1. Memorizar los diez mandamientos de la ley de Dios 1. Amars a Dios sobre todas las cosas. 2. No tomars el nombre de Dios en vano. 3. Santificars las Fiestas. 4. Honrars a padre y madre. 5. No matars. 6. No cometers actos impuros. 7. No robars. 8. No dars falso testimonio ni mentirs. 9. No consentirs pensamientos ni deseos impuros. 10. No codiciars los bienes ajenos 2. Encuentra 5 aplicaciones prcticas o ejemplos de cada uno de los mandamientos y escrbelos en tu cuaderno. 3. Estudiar y repasar el tema visto en clase pues de aqu vendrn preguntas en el examen mensual (recuerda que ser el cuarto sbado de mes, es decir, el ltimo sbado de cada mes)

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TEMA 3-C LOS 5 MANDAMIENTOS DE LA SANTA MADRE IGLESIA


Dios en su infinita misericordia nos enva a su Hijo para darnos la posibilidad de la salvacin. Cristo padeci, muri y resucit por nosotros, con ello, nos obtuvo la redencin. Con el fin de continuar su obra redentora, funda la Iglesia, que es la designada por l como guardiana de los medios de salvacin. Escogi a los apstoles para que gobernaran la Iglesia y les transmiti sus poderes. Les dijo: "Lo que ates en la tierra quedar atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedar desatado en el cielo". Mt. 19,16. Los poderes que Cristo les transmiti a los apstoles son: 1. Ensear con autoridad la doctrina de Cristo. Por ello, siempre debemos estar atentos a lo que el Magisterio nos dice. La Iglesia nos va enseando el camino a seguir para obtener la salvacin. 2. Santificar por medio de los sacramentos. La Iglesia es la encargada de administrar los sacramentos, Ella es en s misma, sacramento de salvacin. Todos tenemos necesidad de la gracia para salvarnos, solos no podemos, por tanto, no podemos rechazar esta funcin de la Iglesia. 3. Gobernar mediante leyes que obligan en conciencia. Siempre debemos obedecer al Magisterio en cuestiones de fe. Por esta autoridad que le viene del mismo Jesucristo, la Iglesia puede y debe promulgar leyes que ayuden a los fieles en su camino hacia la Casa del Padre. La Iglesia tiene un doble fin: Un fin ltimo que es la gloria de Dios Un fin prximo, la salvacin de los hombres.

La Iglesia, como Madre y Maestra que es, para cumplir con su misin da normas para ayudar a los cristianos a cumplir y vivir mejor los mandatos de Dios. Entre estas leyes o normas se encuentran los Mandamientos de la Iglesia. Todas las personas que pertenecen a Ella estn obligadas a cumplir con ellos. Los mandamientos de la Ley de Dios son inmutables, no pueden cambiar por estar basados en la naturaleza humana, obligan todas las personas, pues estn inscritos en la conciencia. El carcter obligatorio de las leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesistica, tienen como fin, garantizar a los fieles el mnimo indispensable en el espritu de oracin y en el esfuerzo moral.

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OJO:

Los mandamientos de la Iglesia son aquellos preceptos dados por la Iglesia para promover el acercamiento a los sacramentos y a la vida litrgica de todos sus hijos y as ayudarles a participar activamente en la vida de la Iglesia, a cumplir sus deberes con Cristo y beneficiarse de los dones de salvacin que l nos entreg.

Los 5 mandamientos de la Santa Madre Iglesia son:


1. Or Misa entera los domingos y fiestas de guardar. Este mandamiento exige a los fieles participar en la celebracin eucarstica, el da en que se conmemora la Resurreccin de Cristo y en algunas fiestas litrgicas importantes. El no cumplirlo es pecado grave para todos aquellos que tienen uso de razn y hayan cumplido los siete aos. Para cumplir este precepto hay que hacerlo el da en que est mandado, no se puede suplir. Implica una presencia real, es decir, hay que estar ah y hay que escucharla completa. La Misa o sacrificio eucarstico del cuerpo y la sangre de Cristo, instituido por l para perpetuar el sacrificio de la Cruz, es nuestro ms digno esfuerzo que podemos hacer para acercarnos a Dios, y ms til para conseguir el aumento de la gracia. 2. Confesar los pecados graves cuando menos una vez al ao, en peligro de muerte y si se ha de comulgar. Hay que acudir a este sacramento como todos los dems, signo sensible eficaz de la gracia, instituido por Cristo y confiado a la Iglesia - para asegurar la preparacin para la Eucarista mediante su recepcin que contina la obra de conversin y perdn del Bautismo. No basta con acudir, sino que hay que cumplir con todos los requisitos que el sacramento impone. El asistir sin cumplir con los actos del penitente, se convierte en una confesin sacrlega. Esto no implica que la confesin frecuente no sea recomendable, sino todo lo contrario, para quienes quieren ir perfeccionando su vida, confesarse con frecuencia es uno de los mejores medios. 3. Comulgar por Pascua de Resurreccin. Este mandamiento garantiza un mnimo en la recepcin del Cuerpo de Cristo. Siempre hay que comulgar en estado de gracia y cumplir con el ayuno eucarstico. Se debe de recibir la comunin dentro de la Misa, los enfermos incapacitados para asistir a Misa deben de recibir el vitico. 4. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Iglesia. Esto asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litrgicas y contribuyen a adquirir el dominio sobre nuestros instintos y la libertad de corazn. No implica que hacer penitencia durante todo el ao no sea de provecho. La abstinencia es una prctica penitencial por la que se le ofrece a Dios el sacrificio de no tomar carne u otro alimento, recordando as y unindose a los dolores de Cristo por nuestros pecados. Me obliga la abstinencia?

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5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades. El mandamiento seala la obligacin de cada uno segn sus posibilidades a ayudar a la Iglesia en sus necesidades materiales, para poder continuar con su misin. Las necesidades de la Iglesia son muchas. La Iglesia fue querida por Nuestro Seor Jesucristo, su fundador. Ella vela por el bien de los fieles, su misin es ayudar a alcanzar la salvacin. Como catlicos debemos sentirnos parte de Ella, amndola y defendindola siempre. El Diezmo? En su sentido literal, el diezmo es la dcima parte de todos los frutos adquiridos, que se debe entregar a Dios como reconocimiento de su dominio supremo (Cf. Lv. 27,30-33). El diezmo se le ofrece a Dios pero se transfiere a sus ministros. (Cf. Nm. 28,21). El diezmo es una prctica de la antigedad (tanto entre los babilonios, persas, griegos y romanos, como entre los hebreos). Tambin es ley en la actualidad entre los musulmanes, judos y muchos grupos cristianos. Cristo no rechaza el diezmo pero ensea una referencia nueva: Dar ya no el 10% sino darse del todo por amor, sin contar el costo. La enseanza del Catecismo de la Iglesia Catlica sobre la obligacin de ayudar a la Iglesia, en su nmero 2043 nos dice: El quinto mandamiento (ayudar a la Iglesia en sus necesidades) seala la obligacin de ayudar, cada uno segn su capacidad, a subvenir a las necesidades materiales de la Iglesia (cf. Cdigo de Derecho Cannico, Can. 222) La Iglesia ensea la doctrina Paulina sobre la obligacin de los fieles de contribuir generosamente con las necesidades de la Iglesia segn sus posibilidades, pero la manera en que lo hacen no esta definido por la ley. La medida es el amor y la capacidad de cada uno. Debe entenderse segn el espritu evanglico de una entrega de corazn por amor. Dar es una obligacin y tambin un privilegio, un gozo, porque es parte integral de nuestra vocacin de hacer todo para propagar su Reino de Dios.

TAREA:
1. Memorizar los 5 mandamientos de la Santa Madre Iglesia. 2. Busca las palabras que no conozcas, bscalas en tu diccionario o pregntale a pap, mam, o cualquier familiar mayor y escrbelas en tu cuaderno. 3. Estudiar y repasar el tema visto en clase pues de aqu vendrn preguntas en el examen mensual (recuerda que ser el cuarto sbado de mes, es decir, el ltimo sbado de cada mes)

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TEMA 3-D PRESUPUESTOS DE LA FE CATLICA


Todos estos presupuestos o temas de fe, son necesarios conocerlos para fortalecer nuestra vida de cristianos. Aunadas a las oraciones del tema 3, sostienen el tesoro de verdades de fe que la Santa Iglesia tiene guardadas y administra para sus hijos, -nosotros-, y que han sido transmitidas de generacin en generacin como tradicin oral o escrita a travs de los siglos. Muchas de ellas surgen en los primeros siglos de la Cristiandad y representan el legado de fe de todos nosotros los Catlicos. As pues veamos algunas cosas esenciales para alimentar y fortalecer nuestra fe.

LOS ARTCULOS DE LA FE

Los artculos de fe son un listado de verdades de fe (credo), que comienzan por lo general con la frase "Nosotros creemos...", que resumen y generalmente definen la teologa fundamental de nuestra religin catlica. Tenemos catorce: los siete primeros pertenecen a la Divinidad, y los otros siete restantes a la Humanidad de Nuestro Seor Jesucristo, Dios y Hombre verdadero. Los que pertenecen a la Divinidad de Nuestro Seor Jesucristo son estos: I. II. III. IV. V. VI. VII. VIII. Creer en un solo Dios Todopoderoso. Creer que es Padre. Creer que es Hijo. Creer que es Espritu Santo. Creer que es Criador. Creer que es Salvador. Creer que es Salvador. Creer que es Glorificador.

Los que pertenecen a la Humanidad de Nuestro Seor Jesucristo, son estos: I. II. III. IV. V. VI. VII. Creer que nuestro Seor Jesucristo, en cuanto Hombre, fue concebido por el Espritu Santo. Creer que naci de Santa Mara Virgen, siendo ella virgen antes del parto, en el parto y despus del parto. Creer que recibi muerte y pasin por salvar a nosotros pecadores. Creer que descendi a los infiernos, y saco las almas de los Santos Padres que estaban esperando su santo advenimiento. Creer que resucito al tercer da de entre los muertos. Creer que subi a los cielos, y est sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso. Creer que vendr a juzgar a los vivos y a los muertos, conviene a saber, a los buenos para darles gloria, porque guardaron sus santos Mandamientos; y a los malos pena perdurable, porque no los guardaron.

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LOS OBRAS DE MISERICORDIA

Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prjimo en sus necesidades corporales y espirituales y con ello hacemos un camino hacia el cielo en donde Dios recompensar nuestros actos de amor (cf Is 58, 6-7: Hb 13, 3). La Tradicin de la Iglesia nos dice que son catorce en total: 7 Corporales, y 7 Espirituales Las Corporales son estas: I. II. III. IV. V. VI. VII. Visitar los enfermos. Dar de comer al hambriento. Dar de beber al sediento. Vestir al desnudo. Dar posada al peregrino. Redimir al cautivo. Enterrar los muertos. Las Espirituales son estas: I. II. III. IV. V. VI. VII. Ensear al que no sabe. Dar buen consejo al que lo ha de menester. Corregir al que yerra. Perdonar las injurias. Consolar al triste. Sufrir con paciencia las flaquezas de nuestros prjimos. Rogar a Dios por vivos y muertos.

LOS PECADOS CAPITALES

Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana cada est principalmente inclinada. Es por eso muy importante para todo el que desee avanzar en la santidad aprender a detectar estas tendencias en su propio corazn y examinarse sobre estos pecados. El trmino "capital" no se refiere a la magnitud del pecado sino a que da origen a muchos otros pecados. Son siete y tambin se les llaman mortales. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. Soberbia. Avaricia. Lujuria. Ira. Gula. Envidia. Pereza. Contra estos siete vicios hay siete virtudes. a) b) c) d) e) f) g) Contra la Soberbia, la Humildad. Contra la Avaricia, la Largueza. Contra la Lujuria, la Castidad. Contra la Ira, la Paciencia. Contra la Gula, la Abstinencia. Contra la Envidia, la Caridad. Contra la Pereza, la Diligencia.

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LOS ENEMIGOS DEL ALMA SON TRES. 1. El Mundo. 2. El Demonio. 3. La Carne.

LAS VIRTUDES

Las virtudes son disposiciones habituales y firmes para que el hombre haga el bien. Hay virtudes humanas y virtudes teologales o divinas. (Cfr. CEC. No.1803 al 1833) Son siete y hemos de procurarlas o buscarlas tenerlas: Las teologales son estas: Fe Esperanza Caridad Las cardinales son estas: La Prudencia La Justicia La Fortaleza La Templanza

LAS POTENCIAS DEL ALMA Las potencias del alma son los principios de las acciones vitales. El alma es aquello por lo que primariamente vivimos, sentimos y entendemos, es lo que anima le da vida al cuerpo, por lo cual el alma es inmortal, no as el cuerpo. As pues, sabemos que son tres las potencias o acciones vitales del Alma: 1. La Memoria 2. El Entendimiento 3. La Voluntad

LOS DONES DEL ESPRITU SANTO Los siete dones del Espritu Santo pertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David. Completan y llevan a su perfeccin las virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles dciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas. Vamos a estudiarlos pero de momento no profundizaremos en ellos. Esto lo haremos cuando lleguemos al Sacramento de la Confirmacin. 1. DON DE SABIDURA: Nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos impulsa a buscarle sobre todas las cosas y en medio de nuestro trabajo y de nuestras obligaciones. 2. DON DE INTELIGENCIA: Nos descubre con mayor claridad las riquezas de la fe. 3. DON DE CONSEJO: Nos seala los caminos de la santidad, el querer de Dios en nuestra vida diaria, nos anima a seguir la solucin que ms concuerda con la gloria de Dios y el bien de los dems. 4. DON DE FORTALEZA: Nos alienta continuamente y nos ayuda a superar las dificultades que sin duda encontramos en nuestro caminar hacia Dios.

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5. DON DE CIENCIA: Nos lleva a juzgar con rectitud las cosas creadas y a mantener nuestro corazn en Dios y en lo creado en la medida en que nos lleve a l. 6. DON DE PIEDAD: Nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre. 7. DON DE TEMOR DE DIOS: Nos induce a huir de las ocasiones de pecar, a no ceder a la tentacin, a evitar todo mal que pueda contristar al Espritu Santo, a temer radicalmente separarnos de Aquel a quien amamos y constituye nuestra razn de ser y de vivir. LOS FRUTOS DEL ESPRITU SANTO Nos dice el Catecismo de la Iglesia Catlica en su No.1832 Los frutos del Espritu son perfecciones que forma en nosotros el Espritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradicin de la Iglesia enumera doce (Ga. 5,22-23): 1. 2. 3. 4. 5. 6. Caridad Gozo espiritual Paz Paciencia Longanimidad Bondad 7. 8. 9. 10. 11. 12. Benignidad Mansedumbre Fe Modestia Continencia Castidad.

TAREA:
1. Memorizar los 5 mandamientos de la santa Madre Iglesia 2. Memorizar todos y cada uno de los presupuestos de fe (buscando que los tengas presentes para tu vida de cristiano). 3. Estudiar y repasar el tema visto en clase pues de aqu vendrn preguntas en el examen mensual (recuerda que ser el cuarto sbado de mes, es decir, el ltimo sbado de cada mes)

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TEMA No. 4 QU SON Y CUANTOS SON LOS SACRAMENTOS?


Los Sacramentos son signos sensibles y comunicativos de la gracia, instituidos por Jesucristo y dispensados por El, por medio de la Iglesia, para hacernos participes de la vida de Dios y desarrollarla en las diversas etapas, situaciones y tareas de nuestra existencia cristiana. Existen 7 sacramentos en la Iglesia Catlica, a saber: Bautismo, Confirmacin, Eucarista, Penitencia, Matrimonio, Orden sacerdotal y Uncin de los enfermos. A los tres primeros se les llama de Iniciacin Cristiana, porque forman la base de la Fe Cristiana, ellos son: Bautismo, Confirmacin y Eucarista. Los dos siguientes son llamados Sacramentos de Curacin, porque permiten al que los recibe con fe, sanar fsica y espiritualmente, recuperando la alegra de estar sano y en paz con Dios, ellos son; la Penitencia y la Uncin de los enfermos). Y por ltimo tenemos otros llamados Sacramentos de servicio, porque estn al servicio de los hermanos, sea participando de la creacin y fecundidad del Seor en el mundo o guiando, liberando, sanando a los hombres o simplemente mediando entre Dios y el hombre, ellos son; el Matrimonio y el Orden sacerdotal.

QU ES EL BAUTISMO?
Es el primero de los sacramentos porque es la puerta que abre el acceso a los dems sacramentos, y sin l, no se puede recibir ningn otro. La Biblia nos dice: El que crea y se bautice se salvar. (Mc. 16, 16). Es el sacramento que nos inicia en la vida cristiana. Nos hace Hijos de Dios y miembros de la Iglesia. El Bautismo, como todos los otros sacramentos fue instituido por Cristo. l le dio el mandato a los apstoles de ir y bautizar a todas las creaturas. Los hombres nacemos con el pecado original que cometieron nuestros primeros padres, Adn y Eva. Por ello, Dios Padre nos envi a su Hijo Jesucristo, quien se hizo hombre como nosotros, muri en la cruz y resucit para salvarnos y hacer posible la vida de amor con Dios. Los efectos que produce el bautismo son: 1. Se nos otorga la justificacin o gracia santificante: que significa la remisin de los pecados y la santificacin del hombre. Se reciben las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad y los dones del Espritu Santo y dems virtudes infusas, y por ello, se obtiene una santificacin, una renovacin interior. 2. Se nos da la gracia sacramental, ofrece la ayuda necesaria para vivir mi vida cristiana, pues me hace capaz de creer en Dios, de esperar en El y de amarle; adems me permite crecer en el bien mediante los dones del Espritu Santo y de las virtudes morales. 3. Se nos imprime carcter bautismal, es decir, un sello espiritual indeleble, llamado "carcter. Por esto, este sacramento no se puede recibir ms que una vez. Este carcter o sello nos asemeja a Cristo, adems de marcarnos como pertenecientes a Dios. Por medio de l, somos incorporados a la Iglesia. Nos hace miembros del Cuerpo Mstico de Cristo.

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4. La remisin de todas las penas debidas por el pecado, quien muera inmediatamente despus de recibir el Bautismo, entrara directamente en el Cielo, sin tener que purificar en el Purgatorio las penas debidas por el pecado. En el bautismo se nos hace participar de la Triple Misin u Oficio de Cristo: 1. Cristo Sacerdote; que nos ofrece a los hombres, poder participar como mediadores de nuestros hermanos y de nosotros mismos ante Dios, hacindonos participar de un sacerdocio real (que es diferente al sacerdocio ministerial de los sacerdotes consagrados) todo esto, gracias al Bautismo. 2. Cristo Profeta; que nos da poder para anunciar con la fuerza de la fe, la Buena Nueva del Evangelio, la salvacin de Dios y el plan de vida que Dios nos regala as como denunciar al mal y el pecado. 3. Cristo Rey; que nos invita a actuar tal y como Cristo actu ante las necesidades de los ms pobres y necesitados. El nio (a) o adulto, se viste de blanco porque nos recuerda la pureza del sacramento instituido por Cristo y nos invita a vivir de continuo en este estado de gracia recibido. Cuatro son las cosas que conforman al Bautismo: 1. La materia que se utiliza en el Bautismo es el agua natural, que es un bao de regeneracin. 2. La forma son las palabras que dice el ministro: Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espritu Santo, las cuales deben pronunciarse al mismo tiempo que corre el agua sobre de la cabeza del bautizado o catecmeno. 3. El ministro normalmente es el sacerdote o un dicono (en caso de necesidad, es decir, cuando un nio o un adulto, se encuentre en peligro de muerte y no es posible que el sacerdote est presente, lo puede administrar cualquier persona, siempre y cuando tenga la intencin de hacerlo y use la materia y la forma correspondiente. Y hay que notificar a la parroquia para que quede registrado y, en caso de que viva, para que pueda recibir la ceremonia del Bautismo solemne.) 4. El sujeto es toda persona que no haya sido bautizada: nios y/o adultos

TAREA:
1. Investiga y dibuja con que smbolos o figuras se representa al Espritu Santo y que significan cada uno de ellos (por lo menos menciona 5). 2. Investiga y que explica lo que significa Recibir al Espritu Santo 3. Menciona si es que conoces cuantos y cuales son los dones del Espritu Santo y explica brevemente para que crees que sirven cada uno de ellos. 4. Estudiar y repasar el tema visto en clase pues de aqu vendrn preguntas en el examen mensual (recuerda que ser el cuarto sbado de mes, es decir, el ltimo sbado de cada mes)

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TEMA 5 EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIN


El sacramento de la Confirmacin es uno de los tres sacramentos de iniciacin cristiana. La misma palabra, Confirmacin que significa afirmar o consolidar, nos dice mucho. En este sacramento se fortalece y se completa la obra del Bautismo. Por este sacramento, el bautizado se fortalece con el don del Espritu Santo. Se logra un arraigo ms profundo a la filiacin divina, se une ms ntimamente con la Iglesia, fortalecindose para ser testigo de Jesucristo, de palabra y obra. Por l es capaz de defender su fe y de transmitirla. A partir de la Confirmacin nos convertimos en cristianos maduros y podremos llevar una vida cristiana ms perfecta, ms activa. Es el sacramento de la madurez cristiana y que nos hace capaces de ser testigos de Cristo. El da de Pentecosts -cuando se funda la Iglesia- los apstoles y discpulos se encontraban reunidos junto a la Virgen. Estaban temerosos, no entendan lo que haba pasado -creyendo que todo haba sido en balde- se encontraban tristes. De repente, descendi el Espritu Santo sobre ellos quedaron transformados - y a partir de ese momento entendieron todo lo que haba sucedido, dejaron de tener miedo, se lanzaron a predicar y a bautizar. La Confirmacin es nuestro Pentecosts personal. El Espritu Santo est actuando continuamente sobre la Iglesia de modos muy diversos. La Confirmacin al descender el Espritu Santo sobre nosotros- es una de las formas en que l se hace presente al pueblo de Dios. INSTITUCIN DEL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIN El Concilio de Trento declar que la Confirmacin era un sacramento instituido por Cristo, ya que los protestantes lo rechazaron porque - segn ellos - no apareca el momento preciso de su institucin. Sabemos que fue instituido por Cristo, porque slo Dios puede unir la gracia a un signo externo. Adems encontramos en el Antiguo Testamento, numerosas referencias por parte de los profetas, de la accin del Espritu en la poca mesinica y el propio anuncio de Cristo de una venida del Espritu Santo para completar su obra, ejemplo de ello lo tenemos en Hch. 8, 15-17; 19, 5-6. LA CONFIRMACIN ACTUANDO EN LAS VIRTUDES TEOLOGALES Cuando fuimos bautizados, se nos borr el pecado original, obtuvimos la gracia santificante, nos hicimos hijos de Dios y se nos dieron las tres virtudes teologales: la fe, esperanza y caridad. La Confirmacin es el sacramento que sostiene e ilumina la fe de cada cristiano. Al hacer la Confirmacin estamos afirmando que creemos en Cristo, en la Iglesia, en sus enseanzas y en sus exigencias y que no tenemos duda que sta es la verdadera y que la queremos seguir libre y voluntariamente. 1. El confirmado no ocultar que cree en Cristo y su Iglesia y se comprometer a defenderla, conocerla y difundirla.

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2. El confirmado sabr evitar las situaciones en que la fe se pone en peligro: La ignorancia religiosa, la supersticin, las lecturas y espectculos malsanos, la indiferencia espiritual, los vicios, la soberbia, etc. 3. El confirmado sabr proteger y profundizar en su fe mediante la lectura de la Biblia. El cumplimiento de las enseanzas de la Iglesia, la participacin en la liturgia, y en la vida parroquial, con la oracin, la meditacin, sobre todo llevando una vida digna. La esperanza nos ayuda a lograr llegar algn da al cielo, ya que esperamos ver a Dios. Por eso es importante que imitemos a Cristo, l es nuestro ejemplo para alcanzarla. Hay que estar cerca de Cristo, siguindolo e imitndolo. Ese esperar debe de ser nuestra motivacin para hacer el bien, pues sabemos que Dios cumple sus promesas. Y esto nos ayudar a vivir en gracia de Dios. La tercera de las virtudes teologales es la CARIDAD y la podemos entender mejor como: Caridad es igual a Amor. La caridad, es el amor por el cual amamos a Dios y a los hombres. Es el amor ms maravilloso del mundo. Es dulce, servicial, entregado, puro, generoso, paciente. De esta forma debemos de amar, pues as nos ama Cristo. Es el mandamiento nuevo que nos dio Cristo, es la Ley Suprema de todo cristiano. Sin caridad no hay verdadera vida cristiana. Seremos juzgados por el amor. La caridad pide al cristiano que se entregue totalmente a Dios, l cual lo ha amado primero. El don del Amor Eterno es recibido de Cristo en la Confirmacin, como regalo de Dios. Por lo tanto, no debemos traicionar el Amor, sino que debemos de seguir con lo que Dios nos manda, para que por medio de l, seamos educados y maduremos en la Caridad. Cristo nos invita a ser santos cuando nos dice: Sed pues perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. (Mt. 5, 48). Esto no significa ser perfectos porque no queremos tener errores, eso sera soberbia, sino que hay que tratar de seguir la voluntad de Dios por amor a l, para poder vivir en su presencia algn da. La santidad es una conquista humana, ya que Dios nos da el empujn, pero depende de nuestro esfuerzo y de nuestro trabajo el alcanzarla. FRUTOS Y OBLIGACIONES DE LA CONFIRMACIN Podemos entender que en la Confirmacin el efecto principal es que recibimos al Espritu Santo en plenitud. (Cfr. CEC. No. 1302). Pero tambin: Recibimos una fuerza especial del Espritu Santo que nos permite defender y difundir nuestra fe con mayor fuerza y ser verdaderos testigos de Cristo. Nos une profundamente con Dios y con Cristo. Aumenta en nosotros los dones del Espritu Santo que son: 1. Sabidura, que nos comunica el gusto por las cosas de Dios. Por medio de l vamos gustando de todo lo relacionado con Dios. 2. Inteligencia, que nos comunica el conocimiento profundo de las verdades de fe, es decir, la capacidad para entender las cosas de Dios. 3. Ciencia, que nos ensea la recta apreciacin de las cosas terrenales, entender las cosas de la tierra tal y cmo son. 4. Consejo, nos ayuda para formar un juicio sensato, acerca de las cosas prcticas de la vida cristiana. 29

5. Fortaleza, nos da fuerzas para trabajar con alegra por Cristo, haciendo siempre el bien a los dems, tal como l lo hizo. 6. Piedad, que nos relaciona con Dios como Padre, ya que l es el ser ms perfecto que existe en el universo y es nuestro Creador y nos ayuda a aceptar la autoridad que tienen algunos sobre nosotros. 7. Temor de Dios, nos lleva a tener miedo de ofender a Dios, por amor a l y por lo tanto, a tratar de no pecar para no alejarnos de l. Nos une con un vnculo mayor a la Iglesia. Aumenta la gracia santificante. Se recibe la gracia sacramental propia que es la fortaleza. Imprime carcter, la marca espiritual indeleble, que nos marca con el Espritu de Cristo. Sostiene e ilumina nuestra fe. Sostiene y fortalece nuestra esperanza. Sostiene e incrementa nuestra caridad.

La Confirmacin es necesaria para vivir correctamente una vida cristiana, ya que da las ayudas necesarias para lograrlo. Por eso, el derecho vigente, prescribe que todos los bautizados, deben recibir este sacramento. El no hacerlo por desprecio o por no darle importancia, ser materia grave de pecado.

EL RITO Y LA CELEBRACIN DE LA CONFIRMACIN


En la Confirmacin el rito es muy sencillo, bsicamente es igual a lo que hacan los apstoles con algunas partes aadidas para que sea ms entendible. El rito esencial es la uncin con el Santo Crisma, unida a la imposicin de manos del ministro y las palabras que se pronuncian. La celebracin de este sacramento comienza con la renovacin de las promesas Bautismales y la profesin de fe de los confirmados. Demostrando as, que la Confirmacin constituye una prolongacin del Bautismo. (Cfr. SC 71; CEC. No. 1298). El ministro extiende las manos sobre los confirmados como signo del Espritu Santo e invoca a la efusin del Espritu. Sigue el rito esencial con la uncin del santo crisma en la frente, hecha imponiendo la mano y pronunciando las palabras que conforman la forma. El rito termina con el beso de paz, que representa la unin del Obispo con los fieles. (CEC. No.1304). EL SIGNO: LA MATERIA Y LA FORMA Dijimos que la materia del Bautismo, el agua, tiene el significado de limpieza, en este sacramento la materia significa fuerza y plenitud. El signo de la Confirmacin es la uncin. Desde la antigedad se utilizaba el aceite para muchas cosa: para curar heridas, a los gladiadores de les unga con el fin de fortalecerlos, tambin era smbolo de abundancia, de plenitud. Adems la uncin va unida al nombre de cristiano, que significa ungido. La materia de este sacramento es el santo crisma, aceite de oliva mezclado con blsamo, que es consagrado por el Obispo el da del Jueves Santo. La uncin debe ser en la frente, en el pecho y en la coronilla.

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La forma de este sacramento, palabras consecratorias u oraciones que acompaan a la uncin y a la imposicin individual de las manos Recibe por esta seal de la cruz el don del Espritu Santo (CEC. No. 1300). EL MINISTRO, EL SUJETO Y PADRINO El ministro de este sacramento debe de ser el Obispo, aunque por razones especiales graves puede concederle a un presbtero (sacerdote) el poder de confirmar (CEC. No.882). El Obispo es sucesor de los apstoles, por ello es quien lo administra, al poseer el grado del Orden en plenitud. El sujeto es todo bautizado que no ha sido confirmado, que libremente tenga las disposiciones necesarias para recibirlo y que no tenga impedimentos. Se debe de estar en estado de gracia. La edad para recibir este sacramento la marca el Obispo del lugar, preferentemente el sujeto debe de haber llegado al uso de razn. (CEC. No. 1307). Todo confirmado debe tener un padrino o madrina que lo ayude espiritualmente, tanto en la preparacin para su recepcin, como despus de haberlo recibido.

TAREA:
1. Repasar los dones y frutos del Espritu Santo (vistos en el tema 3C) 2. Investiga cada uno de los frutos que el Espritu Santo nos regala en la confirmacin, escrbelos en tu cuaderno con 3 ejemplos de cada uno. 3. Hacer tu propia oracin al Espritu Santo, agradeciendo sus dones y frutos y la gracia que te otorgar prontamente. No importa si es pequeita, pero hazla tu mismo, no la copies de otro lado. 4. Estudiar y repasar el tema visto en clase pues de aqu vendrn preguntas en el examen mensual (recuerda que ser el cuarto sbado de mes, es decir, el ltimo sbado de cada mes)

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TEMA 6 EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTA


La Eucarista es la fuente y cima de toda la vida cristiana, es el culmen de la iniciacin cristiana. Este sacramento tiene dos significados: por un lado, al consagrar el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, se renueva el sacrificio de la Cruz, y como alimento del alma es sacramento. Es decir, la Eucarista es Sacrificio cuando se ofrece y es Sacramento cuando se recibe. Durante la ltima Cena, la noche en que fue entregado, Jess les lav los pies a sus apstoles y les dio el mandamiento del amor. Para dejarles una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerlos partcipes de su Pascua, instituy la Eucarista como memorial de su Muerte y su Resurreccin, y orden a sus apstoles celebrarlo hasta su retorno, constituyndolos sacerdotes del Nuevo Testamento. NATURALEZA La Eucarista es el sacramento en el cual bajo las especies de pan y vino, Jesucristo se halla verdadera, real y substancialmente presente, con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad. Se le llama el sacramento por excelencia, porque en l se encuentra Cristo presente, quien es fuente de todas las gracias. Adems, todos los dems sacramentos tienden o tienen como fin la Eucarista, ayudando al alma para recibirlo mejor y en la mayora de las veces, tienen lugar dentro de la Eucarista. A este sacramento se le denomina de muchas maneras dada su riqueza infinita. La palabra Eucarista quiere decir accin de gracias, es uno de los nombres ms antiguos y correcto porque en esta celebracin damos gracias al Padre, por medio de su Hijo, Jesucristo, en el Espritu y recuerda las bendiciones judas que hacen referencia a la creacin, la redencin y la santificacin. (Cfr. Lc. 22, 19). Es el Banquete del Seor porque es la Cena que Cristo celebr con sus apstoles justo antes de comenzar la pasin. (Cfr. 1 Col 11, 20). Fraccin del pan porque este rito fue el que utiliz Jess cuando bendeca y distribua el pan, sobre todo en la ltima Cena. Tambin, se le dice asamblea eucarstica porque se celebra en la asamblea reunin - de los fieles. Santo sacrificio porque se actualiza el sacrificio de Cristo. Es memorial de la pasin, muerte y resurreccin de Jesucristo. Comunin porque es la unin ntima con Cristo que nos hace partcipes de su Cuerpo y de su Sangre. Didach es el sentido primero de la comunin de los santos que se menciona en el smbolo de los Apstoles. Misa posee un sentido de misin, llevar a los dems lo que se ha recibido de Dios en el sacramento. Usada desde el siglo VI, tomada de las ltimas palabras ite missa est. INSTITUCIN En la Antigua Alianza, la Eucarista fue anunciada sobre todo en la Cena pascual, celebrada cada ao por los judos con panes zimos, como recuerdo de la salida apresurada y liberadora de Egipto. 32

En el Antiguo Testamento encontramos varias prefiguraciones de este sacramento, como son: El man con que se aliment el pueblo de Israel durante su peregrinar por el desierto. (Cfr. Ex. 16,). El sacrificio de Melquisedec, sacerdote que en accin de gracias por la victoria de Abraham, ofrece pan y vino. (Cfr. Gen. 14, 18). El mismo sacrificio de Abraham, que est dispuesto a ofrecer la vida de su hijo Isaac. (Cfr. Gen. 22, 10). El sacrificio del cordero pascual, que libr de la muerte al pueblo de Israel, en Egipto. (Cfr. Ex. 12).

El mismo Cristo despus de la multiplicacin de los panes profetiza su presencia real, corporal y sustancial, en Cafarnam, cuando dice: Yo soy el pan de vida. Si uno co me de este pan vivir para siempre, pues el pan que yo dar es mi carne, para la vida del mundo. (Jn. 6, 32-34;51) Cristo, sabiendo que haba llegado su hora, despus de lavar los pies a sus apstoles y de darles el mandamiento del amor, instituye este sacramento el jueves Santo, en la ltima Cena (Mt. 26, 26 28; Mc. 14, 22 -25; Lc. 22, 19 - 20). Todo esto con el fin de quedarse entre los hombres, de nunca separarse de los suyos y hacerlos partcipes de su Pasin. El sacramento de la Eucarista surge del infinito amor de Jesucristo por el hombre. <<El Concilio de Trento declar como verdad de fe, que la Eucarista es verdadero y propio sacramento porque en l estn presente los elementos esenciales de los sacramentos: el signo externo; materia (pan y vino) y forma; confiere la gracia; y fue instituido por Cristo>>. Cristo deja el mandato de celebrar el Sacramento de la Eucarista e insiste, como se puede constatar en el Evangelio, en la necesidad de recibirlo. Dice que hay que comer y beber su sangre para poder salvarnos. (Jn. 6, 54).

SIGNO: MATERIA Y FORMA


Cristo en la ltima Cena utiliz dos elementos muy sencillos, pan y vino. Estos dos elementos son los que constituyen la materia. El pan debe de ser de trigo y el vino de la vid, esto fue declarado en Trento, ya que existe la seguridad que fueron estos los elementos utilizados por Cristo. (Cfr. CIC n. 924, 2-3). MATERIA Para que el sacramento sea vlido tiene que ser de trigo y no puede estar amasado con otra cosa que no sea agua natural y cocido al fuego. El pan debe ser zimo, es decir, sin levadura, sin fermentar. Tambin debe haber sido hecho recientemente, para evitar cualquier posibilidad de Corrupcin. El vino tiene que ser del que se obtiene de uvas machacadas y fermentado naturalmente, no se puede utilizar vinagre, ni un vino elaborado a base de qumicos. (Cfr. CIC 924), y al hacer la mezcla en el cliz, al vino se le deben de aadir unas gotas de agua, pues al ser esta una prctica juda, se puede suponer que fue lo que Cristo hizo. (Cfr. CIC 924; 926; 33

FORMA La forma son las palabras que utiliz Cristo al instituir el sacramento: Esto es mi CuerpoEsta es mi Sangre. EFECTOS Por medio de este sacramento se: 1. Nos aumenta la gracia santificante. Para poder comulgar, ya debemos de estar en gracia, no podemos estar en estado de pecado grave, y al recibir la comunin esta gracia se nos acrecienta, toma mayor vitalidad. 2. Nos hace ms santos y nos une ms con Cristo. Todo esto es posible porque se recibe a Cristo mismo, que es el autor de la gracia. 3. Nos otorga la gracia sacramental propia de este sacramento, llamada nutritiva, porque es el alimento de nuestra alma que conforta y vigoriza en ella la vida sobrenatural. 4. Nos otorga el perdn de los pecados veniales. Se nos perdonan los pecados veniales, lo que hace que el alma se aleje de la debilidad espiritual. Ministro y Sujeto nicamente el sacerdote ordenado puede consagrar, convertir el pan el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, slo l est autorizado para actuar en nombre de Cristo. Fue a los Apstoles a quienes Cristo les dio el mandato de Hacer esto en memoria ma, no se lo dio a todos los discpulos. (Cfr. Lc. 22). Esto fue declarado en el Concilio de Letrn, en respuesta a la hereja de los valdenses que no aceptaban la jerarqua y pensaban que todos los fieles tenan los mismos poderes. Fue reiterado en Trento, al condenar la doctrina protestante que no haca ninguna diferencia entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio de los fieles. Los que han sido ordenados diconos, entre sus funciones, est la de distribuir las hostias consagradas, pero no pueden consagrar. Actualmente, por la escasez de sacerdotes, la Iglesia ha visto la necesidad de que existan los llamados, ministros extraordinarios de la Eucarista. La funcin de estos ministros es de ayudar a los sacerdotes a llevar la comunin a los enfermos y a distribuir la comunin en la Misa. Todo bautizado puede recibir la Eucarista, siempre que se encuentre en estado de gracia, es decir, sin pecado mortal. Haya tenido la preparacin necesaria y tenga una recta intencin, que no es otra cosa que, tener el deseo de entrar en unin con Cristo, no comulgar por rutina, vanidad, compromiso, sino por agradar a Dios.

LA TRANSUBSTANCIACIN
La Iglesia nos dice que por el sacramento de la Eucarista se produce una singular y maravillosa conversin de toda la sustancia del pan en el Cuerpo de Cristo, y de toda la sustancia del vino en la Sangre; conversin que la Iglesia llama transubstanciacin (Cfr. CEC. No. 1376).

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El dogma de la Transubstanciacin significa el cambio que sucede al pronunciar las palabras de la Consagracin en la Misa, por las cuales el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, quedando slo la apariencia de pan y vino. Hay cambio de sustancia, pero no de accidentes (pan y vino), la presencia real de Cristo no la podemos ver, slo vemos los accidentes. Esto es posible, nicamente, por una intervencin especialsima de Dios. La presencia del verdadero Cuerpo de Cristo y de la verdadera Sangre de Cristo en este sacramento, no se conoce por los sentidos, dice S. Toms, sino slo por la fe, la cual se apoya en la autoridad de Dios. Por ello, comentando el texto de S, Lucas 22, 19: Esto es mi Cuerpo que ser entregado por vosotros, S. Cirilo declara: No te preguntes si esto es verdad, sino acoge ms bien con fe las palabras del Seor, porque l, que es la Verdad, no miente. Frutos El fruto principal de este sacramento es la unin ntima y profunda con Cristo, al obtenerla, se realiza una transformacin en el alma de quien lo recibe. La Eucarista es prenda de vida eterna, porque es un adelanto de la vida celestial y de la futura resurreccin de los cuerpos.

EL SACRIFICIO DE LA MISA
La Santa Misa es la renovacin del Sacrificio del Calvario, el mayor acto de adoracin a la Santsima Trinidad; es el mismo sacrificio de la cruz, con todo su valor infinito. En l se cumplen todas las caractersticas del sacrificio, el sacerdote, y la vctima son el mismo Cristo, quien se inmola con el fin de darle gloria de Dios. No es una representacin, sino una renovacin, del sacrificio de la cruz. En cada una se repite el sacrificio de la cruz, la nica diferencia es que se realiza de forma incruenta, sin derramamiento de sangre. La Misa es el perfecto sacrificio porque la vctima es perfecta. La Santa Misa tiene dos elementos: Cristo ofrece su vida para rescatarnos del pecado, pues con su muerte expa nuestros pecados y es Cristo mismo quin se ofrece al Padre y une su sacrificio al nuestro. Cristo est presente en el sacerdote, quin representa a Cristo como mediador universal en la accin sacramental; est presente en los fieles, que se unen y participan con el sacerdote y con Cristo en la Eucarista. Durante la Misa nos arrodillamos en medio de una multitud de ngeles que asisten invisibles al Santo Sacrificio con suma reverencia. <<A la hora de la muerte, nuestro mayor consuelo sern las Misas que durante nuestra vida omos, nos acompaarn en el tribunal divino y abogarn por nosotros para que alcancemos el perdn. La Misa es el don ms grande que le podemos ofrecer al Seor por las almas ya fallecidas para acortar su tiempo en el Purgatorio.>> Fines y efectos de la Eucarista como sacrificio La Santa Misa como reproduccin que es del sacrificio redentor de la cruz, tiene los mismos fines y produce los mismos efectos: 35

Adoracin: El sacrificio de la Misa rinde a Dios una adoracin absolutamente digna de l. Con una Misa le damos a Dios todo el honor que se le debe. Glorificacin al Padre: con Cristo, en Cristo y por Cristo. Este es el fin latrutico. Reparacin: fin propiciatorio, reparacin por los pecados. Peticin: fin impetratorio (de ruego). Pedirle gracias y favores, pues la Misa tiene eficacia infinita de la oracin del mismo Cristo. A travs de la Santa Misa recibe Dios, de modo infinito y sobreabundante, mritos remisorios de los pecados de vivos y difuntos.

EXPLICACIN BREVE DE LAS PARTES DE LA MISA

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TEMA 7 EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA O DE RECONCILIACIN


INSTITUCIN Despus de la Resurreccin estaban reunidos los apstoles con las puertas cerradas por miedo a los judos se les aparece Jess y les dice: La paz con vosotros. Como el Padre me envo, tambin yo les envo. Dicho esto, sopl sobre ellos y les dijo: Recibid al Espritu Santo. A quienes perdonis los pecados, les quedaran perdonados; a quienes se los retengis, les quedan retenidos. (Jn. 20, 21-23) Este es el momento exacto en que Cristo instituye este sacramento. Cristo - que nos ama inmensamente en su infinita misericordia les otorga a los apstoles el poder de perdonar los pecados. Jess les da el mandato - a los apstoles - de continuar la misin para la que fue enviado; el perdonar los pecados. No pudo hacernos un mejor regalo que darnos la posibilidad de liberarnos del mal del pecado. El pecado es una palabra, un acto o un deseo contrario a la ley eterna. El pecado es una falta contra la razn, contra la verdad y la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios, consigo mismo y para con el prjimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes. La raz del pecado est en el corazn del hombre y en su libre voluntad, pero tambin, en el corazn reside la caridad, principio de las obras buenas y puras, a las que hiere el pecado. El pecado hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. Tras la cada, el hombre no fue abandonado por Dios. Santo Toms de Aquino afirmaba: La gracia inefable de Cristo nos ha dado bienes mejores que los que nos quit la envidia del demonio. La misericordia infinita de Dios no puede ser negada por los hombres. El ser humano al pecar, rompe la amistad con Dios, su Creador y lo ofende, lo que se traduce en una ofensa de gran magnitud. Pero es Dios mismo quien a pesar de haber sido ofendido le ofrece su perdn, para que no muera a la vida eterna, sino que viva. Para ello, solamente es necesaria una conversin interior. Se podra decir, slo se requiere un cambio de vida, un volverse hacia l. De ah la necesidad de la penitencia. Los que se acercan al sacramento de la Penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdn de los pecados cometidos contra El y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados Ella les mueve a conversin con su amor, su ejemplo y sus oraciones (LG 11). NATURALEZA Penitencia en su sentido etimolgico, viene del latn poenitere que significa tener pena, arrepentirse.

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Cuando hablamos teolgicamente, este trmino se utiliza tanto para hablar de una virtud, como de un sacramento. La Virtud de la Penitencia, que es una virtud moral, hace que el pecador se sienta arrepentido de los pecados cometidos, tener el propsito de no volver a cometerlos y hacer algo en satisfaccin por haberlos cometidos. Cristo nos llama a la conversin y a la penitencia, pero no con obras exteriores, sino a la conversin del corazn, a la penitencia interior. De otro modo, sin esta disposicin interior todo sera intil. (Cfr. Is. 1, 16-17; Mt. 6, 1-6; 16-18) La virtud nos lleva a la conversin. Como sacramento, el de la Penitencia, es uno de los siete sacramentos instituidos por Cristo, que perdona los pecados cometidos contra Dios - despus de haberse bautizado -, se obtiene la reconciliacin con la Iglesia, a quien tambin se ha ofendido con el pecado, al pedir perdn por los pecados ante un sacerdote. A este sacramento se le llama sacramento de conversin, porque responde a la llamada de Cristo a convertirse, de volver al Padre y la lleva a cabo sacramentalmente. Se llama de penitencia por el proceso de conversin personal y de arrepentimiento y de reparacin que tiene el cristiano. Tambin es una confesin, por que la persona confiesa sus pecados ante el sacerdote, requisito indispensable para recibir la absolucin y el perdn de los pecados graves. El nombre de Reconciliacin se debe a que reconcilia al pecador con el amor del Padre. El sacramento de la Reconciliacin o Penitencia y la virtud de la penitencia estn estrechamente ligados, para acudir al sacramento es necesaria la virtud de la penitencia que nos lleva a tener ese sincero dolor de corazn. La Reconciliacin es un verdadero sacramento porque en l estn presente los elementos esenciales de todo sacramento, es decir el signo sensible, el haber sido instituido por Cristo y porque confiere la gracia. Este sacramento es uno de los dos sacramentos llamados de curacin porque sana el espritu. Cuando el alma est enferma debido al pecado grave, se necesita el sacramento que le devuelva la salud, para que la cure. Jess perdon los pecados del paraltico y le devolvi la salud del cuerpo. (Cfr. Mc. 2, 1-12). Cristo instituy los sacramentos y se los confi a la Iglesia fundada por l por lo tanto la Iglesia es la depositaria de este poder, ningn hombre por s mismo, puede perdonar los pecados. Como en todos los sacramentos, la gracia de Dios se recibe en la Reconciliacin ex opere operato obran por la obra realizada siendo el ministro el intermediario. La Iglesia tiene el poder de perdonar todos los pecados. Por ello, El Concilio de Trento declar que Cristo comunic a los apstoles y sus legtimos sucesores la potestad de perdonar realmente todos los pecados. (Dz. 894 y 913) El poder que Cristo le otorg a los apstoles de perdonar los pecados, implica un acto judicial (Concilio de Trento), pues el sacerdote acta como juez, imponiendo una sentencia y un castigo. Slo que en este caso, la sentencia es siempre el perdn, s es que el penitente ha cumplido con todos los requisitos y tiene las debidas disposiciones. Todo lo que ah se lleva a cabo es en nombre y con la autoridad de Cristo. 38

Solamente si alguien se niega deliberadamente - a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento estar rechazando el perdn de los pecados y la salvacin ofrecida por el Espritu Santo y no ser perdonado. El que blasfeme contra el Espritu Santo no tendr perdn nunca, antes bien ser reo de pecado eterno. (Mc. 3, 29) Esto es lo que llamamos el pecado contra el Espritu Santo. Esta actitud tan dura nos puede llevar a la condenacin eterna. (Cfr. CEC. No. 1864)

SIGNO: MATERIA Y FORMA


El Concilio de Trento, siguiendo la idea de Sto. Toms de Aquino reafirm que el signo sensible de este sacramento era la absolucin de los pecados por parte del sacerdote y los actos del penitente. (Cfr. Dz. 699, 896, 914; CEC. No. 1448). Como en todo sacramento este signo sensible est compuesto por la materia y la forma. En este caso son: La materia: el dolor de corazn o contricin, los pecados dichos al confesor de manera sincera e ntegra y el cumplimiento de la penitencia o satisfaccin. Los pecados graves hay obligacin de confesarlos todos. La forma: las palabras que pronuncia el sacerdote despus de escuchar los pecados -y de haber emitido un juicio - cuando da la absolucin: Yo te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espritu Santo.

LOS ACTOS DEL PENITENTE 1. Examen de conciencia: se debe de hacer en silencio, de cara a Dios revisando las faltas cometidas como cristianos, revisando los Mandamientos de la Ley de Dios, de la Iglesia y nuestros deberes de estado (de hijos, padres esposos, estudiantes, patrones, empleados, etc.). 2. Contricin, dolor de corazn o arrepentimiento: es el acto ms importante que debe hacer un penitente. Este es un acto de la voluntad, que procede de la razn iluminada por la gracia y que demuestra el dolor de alma por haber ofendido a Dios y el aborrecimiento de todo pecado. La contricin es perfecta cuando el arrepentimiento nace por amor a Dios. Esta contricin por s sola - perdona los pecados veniales. La contricin imperfecta o dolor de atricin, nace por un impulso del Espritu Santo, pero por miedo a la condenacin eterna y al pecado. De todas maneras es vlida para recibir la absolucin. 3. El propsito de enmienda: es la resolucin que debemos tomar una vez que estamos arrepentidos, haciendo el propsito de no volver a pecar y mediante un verdadero esfuerzo, rechazar todo pecado mortal. 4. La confesin de los pecados: que debe ser sincera e ntegra. Lo que implica el deber de decir todos los pecados mortales, incluyendo los que en secreto se han cometido. As mismo hay que manifestarlos sin justificacin, sin aumentarlos, ni disminuirlos. 5. Cumplir la penitencia: esta penitencia debe ser impuesta segn las circunstancias personales del penitente y buscando su bien espiritual. Debe de haber una relacin entre la gravedad del pecado y el tipo de pecado. El no cumplir con alguno de estos actos invalida la confesin. 39

EFECTOS Este sacramento de la Penitencia nos: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. Reconcilia al hombre con Dios. Da Paz y la tranquilidad de la consciencia. Aumenta la gracia santificante cuando los pecados son veniales. Reconcilia al pecador con la Iglesia. Repara o robustece la comunin fraternal entre todos los hijos de Dios. Recupera las virtudes y los mritos perdidos por el pecado grave. Devuelve la salud al alma y adems la fortalece para combatir las tentaciones.

MINISTRO Y SUJETO
Ministro Los obispos y los presbteros, en virtud del sacramento del Orden, tienen el poder de perdonar todos los pecados En el nombre del Padre y del Hijo y del Espritu Santo. Como ya se mencion, Cristo le dio el poder de perdonar a los apstoles, los obispos como sucesores de ellos y los sacerdotes que colaboran con los obispos son los ministros del sacramento (Cfr. CIC 965). Los obispos, quienes poseen en plenitud el sacramento del Orden y tienen todos los poderes que Cristo les dio a los apstoles, delegan en los presbteros (sacerdotes) su misin ministerial, siendo parte de este ministerio, la capacidad de poder perdonar los pecados. Esto fue definido por el Concilio de Trento como verdad de fe en contra de la postura de Lutero que deca que cualquier bautizado tena la potestad para perdonar los pecados. Cristo slo le dio este poder a los apstoles (Cfr. Mt.18, 18; Jn. 20, 23). El lugar adecuado para administrar el sacramento es la iglesia (Cfr. 964). Siempre se trata de que se lleve a cabo en un lugar sagrado, de ser posible. Al administrar el sacramento, los sacerdotes deben de ensear sobre los actos del penitente, sobre los deberes de estado y aclarar cualquier duda que el penitente tenga. Tambin debe de motivar a una conversin, a un cambio de vida. Debe de dar consejo sobre la manera de remediar cada situacin. En ocasiones el sacerdote puede rehusarse a otorgar la absolucin. Esto puede suceder cuando est consciente que no hay las debidas disposiciones por parte del sujeto. Puede ser que sea por falta de arrepentimiento, o por no tener propsito de enmienda. Tambin se da el caso de algunos pecados que son tan graves que estn sancionados con la excomunin, que es la pena eclesistica ms severa, que impide recibir los sacramentos. La absolucin de estos pecados, llamados pecados reservados, segn el Derecho Cannico, slo puede ser otorgada por el Obispo del lugar o por sacerdotes autorizados por l. En caso de peligro de muerte, todo sacerdote puede perdonar los pecados y de toda excomunin. Ej: quienes practican un aborto o participan de cualquier modo en su realizacin. En virtud de la delicadeza y el respeto debido a las personas, los sacerdotes no pueden hacer pblico lo que han escuchado en la confesin. Quedan obligados a guardar absoluto silencio 40

sobre los pecados escuchados, ni pueden utilizar el conocimiento sobre la vida de la persona que han obtenido en el sacramento. En ello no hay excepciones, quienes lo rompan son acreedores a penas muy severas. Este sigilo es lo que comnmente llamamos secreto de confesin. Sujeto El sujeto de la Reconciliacin es toda persona que, habiendo cometido algn pecado grave o venial, acuda a confesarse con las debidas disposiciones, y no tenga ningn impedimento para recibir la absolucin. Frutos Los frutos de este sacramento son muchos: 1. Se perdonan todos los pecados mortales y veniales. 2. Se recuperan todos los mritos adquiridos por las buenas obras, perdidos al cometer un pecado grave o se aumentan si los pecados eran veniales. 3. Robustece la vida espiritual, por medio de la gracia sacramental, fortaleciendo el alma para la lucha interior contra el pecado, as evitando el volver a caer en lo mismo. 4. Se obtiene la remisin parcial de las penas temporales como consecuencias del pecado. 5. Se logra paz y serenidad de conciencia que se encontraba inquieta por el dolor de los pecados. 6. Se obtiene un consuelo espiritual. Las Indulgencias La indulgencia es la remisin ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediacin de la Iglesia, la cual, como administradora de la redencin, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos (CIC, can. 992-994). Todo pecado necesita de una purificacin, ya sea aqu o despus de la muerte, en cuyo caso la purificacin se lleva a cabo en el Purgatorio. Hay dos tipos de indulgencias: parcial o plenaria. La primera perdona toda la pena y la segunda solo una parte de la pena debida por los pecados. Para poder adquirir las indulgencias es necesario estar en estado de gracia y cumplir con ciertos requisitos. En el caso de la plenaria, se necesita confesar y comulgar un tiempo antes o un tiempo despus de haber realizado la accin prescrita, y orar por las intenciones del Papa. Para lograr la indulgencia parcial se necesita el estado de gracia y el arrepentimiento y el realizar la obra prescrita. Si no se cumplen con los requisitos de la plenaria o no hay las debidas disposiciones, la indulgencia plenaria se convierte en indulgencia parcial. RESUMEN Qu obtenemos en la Confesin? 1- Nos devuelve o nos aumenta la Gracia santificante, la amistad con Dios. 2- Nos da gracias medicinales, fuerzas especiales para rechazar el pecado y las tentaciones. 3- Nos habita a tener repulsin por todo lo que sea pecado. 41

Las seis condiciones necesarias para recibir dignamente el sacramento de la CONFESIN son: 1- Examen de conciencia. 2- Arrepentirse de los pecados. 3- Reparar la falta, si es necesario, con la correspondiente restitucin. 4- Hacer propsito de enmienda. 5- Confesar todos los pecados al sacerdote. 6- Cumplir la penitencia que seale el confesor.

EXAMEN DE CONCIENCIA
Doy a Dios el lugar que se merece en mi vida? Rezo todos los das, al menos cuando me levanto y antes de acostarme? Estudio y trato de entender mi Catecismo? Leo frecuentemente la palabra de Dios o libros que me hablen de Dios o me enseen o hagan rezar? Converso alguna vez de las cosas de Dios y de Jess con pap y mam, con mis herm anos y amigos? Trato de acercar a los dems -sobre todo a los que quiero- a Jess? Trato de ir todos los domingos a Misa, sabiendo que es una grave obligacin? Llevo una vida de verdadera amistad con Dios, con Jess, con la Virgen, con sus santos; o apenas me acuerdo de ellos y, en todo, acto o pienso como uno que no es cristiano? Falto el respeto a los lugares sagrados, como la iglesia, la capilla? Trato de estar serio y en actitud piadosa en las ceremonias religiosas, aprovechando de ellas lo mejor posible para acercarme a Dios, aunque me aburra o se hagan largas? Soy obediente a mis padres, aunque me hagan observaciones o me impongan obligaciones que no me gustan? Como los alimentos que me dan? Cuido la ropa, los tiles, los libros, los CD, la computadora, los juguetes que ellos con tanto trabajo me consiguen? Soy prolijo con mis cosas? Tengo mis cajones y mi ropero ordenados? No cargo a mam con todo el trabajo de arreglar mis pertenencias? Me voy a baar cuando me lo indican? No soy protestn, malhumorado, caprichoso, maleducado con ellos? No estoy exigiendo siempre cosas a mis padres porque veo que otros las tienen? Quiero a mis hermanos, juego con ellos, soy considerado con los mayores, bondadoso con los menores? Los ayudo cuando me necesitan? Me peleo de tal manera con ellos que hago renegar a pap y mam? Me comporto como se debe en el colegio, en el aula, en los recreos? Quiero a mi Patria, a mi Bandera y soy respetuoso en los actos patriticos? Soy estudioso? Hago los deberes y tareas como corresponde? Pierdo mucho tiempo con la televisin o con la computadora?

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Veo programas que mis padres no me recomiendan o que son inconvenientes, tontos, poco formativos? Soy ocioso o perezoso? Hago un esfuerzo por leer buenos libros, an de cuentos, que me ayuden a pensar y reflexionar? Me junto con amigos y amigas buenos, cristianos? Tengo rencores, antipatas, envidias, que no trato de combatir? Trato mal, sin motivo, a alguno o algunos de mis compaeros? Uso de mi fuerza y mi mayor edad para imponerme a los ms dbiles y los menores, y no para defenderlos, para darles buen ejemplo y buenos consejos? Hago sufrir con mis actitudes, con mis acciones, con mis bromas pesadas, a los dems? He causado dolor o tristeza a alguien sin motivo? Me siento separado de alguien por rias, injurias, ofensas o enemistades? Me he mostrado dispuesto a la paz, y a conceder, por el amor de Cristo, el perdn? o mantengo deseos de mal y de venganza? He mentido en cosas graves, perjudicando a otros, ocultando cosas que deberan saber mis padres, disimulando hipcritamente mis malas acciones? Soy maleducado, malhablado, gritn, aprovechado, sobre todo con las personas mayores o a las que puedo dar mal ejemplo? He mantenido o escuchado conversaciones poco honestas? Intento ser simptico, risueo, bueno, amable, generoso, servicial? He usado sin permiso cosas de los dems? He substrado dinero u objetos a mis padres, compaeros, quioscos, supermercados? He devuelto siempre lo que me han prestado -y en buen estado-? Respeto mi cuerpo y el de los dems? Me visto correcta y decentemente? Como inmoderadamente, o cosas que me hacen mal? Hago deporte lealmente, sin trampas, sin brusquedades innecesarias? Tengo vergenza de actuar como cristiano y manifestarme como tal?

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TEMA 8 EL SACRAMENTO DE LA UNCIN DE LOS ENFERMOS


INTRODUCCIN Cristo, mdico del alma y del cuerpo, instituy los sacramentos de la Penitencia y de la Uncin de los enfermos, porque la vida nueva que nos fue dada por l en los sacramentos de la iniciacin cristiana puede debilitarse y perderse para siempre a causa del pecado. Por ello, Cristo ha querido que la Iglesia continuara su obra de curacin y de salvacin mediante estos dos sacramentos. Este sacramento, antiguamente llamado de la Extremauncin, muchas veces es rechazado o, sencillamente no se le da la importancia que tiene. Quizs, sea porque no se le conoce lo suficiente y para muchos es un sacramento que slo se administra en caso de estar en peligro inminente de muerte y da miedo. No nos percatamos que por medio de la uncin de los enfermos, unida a la oracin de los sacerdotes, la Iglesia entera est encomendando a los enfermos para que Cristo los alivie y los salve. Por medio de este sacramento nos podemos unir a la pasin de Cristo. NATURALEZA El sacramento de la Uncin de los Enfermos tiene como fin conferir las gracia especial al cristiano que experimenta las dificultades inherentes al estado de enfermedad y vejez. (CEC. No. 1527). Aunque parecera, que ante la enfermedad, el ser humano se acercara mucho ms a Dios, muchas veces el resultado es lo contrario. Ante la angustia que provoca la enfermedad, el miedo, la fatiga, el dolor, el hombre puede desesperarse e inclusive se puede rebelar ante Dios. Muchas veces, el estado fsico en que se encuentra el enfermo, lo lleva a no poder hacer la oracin necesaria para mantenerse unido al Seor. En otras ocasiones, la enfermedad, cuando se le ha dado un sentido cristiano, lleva a un acercamiento a Dios. Sabemos que la muerte corporal es natural, pero a travs de los ojos de la fe sabemos que la muerte es causada por el pecado. (Cfr. Rm. 6, 23; Gn. 2, 17). Para los que mueren en gracia de Dios, es una participacin en la muerte de Cristo, lo que trae como consecuencia el poder participar en su resurreccin. (Cfr. Rm. 6, 3-9; Flp. 3, 10-11). Sabemos que esta santa uncin fue uno de los sacramentos instituidos por Cristo. La Iglesia manifiesta que, entre los siete sacramentos, hay uno especial para el auxilio de los enfermos, que los ayuda ante las tribulaciones que la enfermedad trae con ella. Ahora bien, sabemos que ni las oraciones ms fervorosas logran la curacin de todas las enfermedades y que los sufrimientos que hay que padecer, tienen un sentido especial, como nos lo dice San Pablo: completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia. (Col.1, 24) Ante el mandato de: Sanad a los enfermos! (Mt. 10, 8), la Iglesia cumple con esta tarea tanto por los cuidados que le da a los enfermos, como por las oraciones de intercesin.

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SIGNO: MATERIA Y FORMA


La uncin de los enfermos se administra ungiendo al enfermo con leo y diciendo las palabras prescritas por la Liturgia. (Cfr. Cdigo de Derecho Cannico cnon. 998). La materia remota: es el aceite de oliva bendecido por el Obispo el Jueves Santo. La materia prxima: es la uncin con el leo, la cual debe ser en la frente y las manos para que este sacramento sea lcito, pero si las circunstancias no lo permiten, solamente es necesaria una sola uncin en la frente o en otra parte del cuerpo para que sea vlido. La forma: son las palabras que pronuncia el ministro: Por esta Santa Uncin, y por su bondadosa misericordia te ayude el Seor con la gracia del Espritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvacin y te conforte en tu enfermedad. Las palabras, unidas a la materia hacen que se realice el signo sacramental y se confiera la gracia.

RITO Y CELEBRACIN
Todos los sacramentos se celebran en forma litrgica y comunitaria, y la uncin de los enfermos no es ninguna excepcin. Esta tiene lugar en familia en la casa, en un hospital o en una iglesia. Es conveniente, de ser posible, que vaya precedido del sacramento de la Reconciliacin y seguido por el Sacramento de la Eucarista. La celebracin es muy sencilla y comprende dos elementos, los mismos que menciona Santiago 5, 14: se imponen en silencio las manos a los enfermos, se ora por todos los enfermos la epclesis propia de este sacramento luego la uncin con el leo bendecido. EFECTOS Este sacramento es un sacramento de vivos, por lo tanto: 1. Incrementa la gracia santificante en el enfermo. 2. Da la gracia sacramental del consuelo, de la paz y del nimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la vejez. 3. Nos lleva a renovar la confianza y la fe en Dios y fortalece al alma para que sea capaz de vencer las tentaciones de desaliento, y de angustia, especialmente. 4. Nos obtiene de Dios la curacin, la salud corporal si esto conviene a la salvacin de la persona. 5. Nos obtiene el perdn de los pecados veniales y la remisin de las penas del purgatorio. Normalmente, este sacramento va acompaado de indulgencia plenaria, la cual perdona la pena temporal. N.B: <<No fue instituido para perdonar los pecados graves, para esto est el Sacramento de la Reconciliacin. Pero, en caso de que la persona no se pueda confesar y est completamente arrepentida, la uncin perdona los pecados mortales. Si posteriormente, la imposibilidad de confesarse se resuelve, el enfermo tiene la obligacin de acudir a la Reconciliacin.>>

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MINISTRO Y SUJETO Ministro Solamente los sacerdotes o los Obispos pueden ser el ministro de este sacramento. Esto queda claro en el texto de Santiago y los Concilios de Florencia y de Trento lo definieron as, interpretando dicho texto. nicamente ellos lo pueden aplicar, utilizando el leo bendecido por el Obispo, o en caso de necesidad por el mismo presbtero en el momento de administrarlo. Sujeto El sujeto de la Uncin de los Enfermos es cualquier fiel que habiendo llegado al uso de razn, comienza a estar en peligro por enfermedad o vejez. Para poderlo recibir tienen que existir unas condiciones. El sujeto como en todoslos sacramentos debe: 1. Estar bautizado 2. Tener uso de razn, pues hasta entonces es capaz de cometer pecados personales, razn por la cual no se le administra a nios menores de 7 aos. 3. Debe de tener la intencin de recibirlo y manifestarla; cuando enfermo ya no posee la facultad para expresarlo, pero mientras estuvo en pleno uso de razn, lo manifest aunque fuera de manera implcita, si se puede administrar. Sin embargo, no se debe administrar en el caso de quien vive en un estado de pecado grave habitual, o a quienes lo han rechazado explcitamente antes de perder la conciencia. En caso de duda se administra bajo condicin, su eficacia estar sujeta a las disposiciones del sujeto. Para administrarlo no hace falta que el peligro de muerte sea grave y seguro, lo que si es necesario es que se debe a una enfermedad o vejez. En ocasiones es conveniente que se reciba antes de una operacin que implique un gran riesgo para la vida de una persona. En el supuesto de que haya duda sobre si el enfermo vive o no, se administra el sacramento bajo condicin, anteponiendo las palabras Si vives FRUTOS Por la gracia de este sacramento, el enfermo: 1. Recibe la fuerza y el don de unirse de manera ms ntima a la pasin de Cristo. 2. Contribuye a la santificacin de la Iglesia y al bien de todos los hombres por los que la Iglesia sufre y se ofrece, por Cristo, a Dios Padre. 3. Recibe un escudo para defendernos ante las ltimas luchas en su vida y as entrar a la Casa del Padre. 4. Lo prepara para dar el paso a la vida eterna.

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TEMA 9 EL SACRAMENTO DEL ORDEN SACERDOTAL


INTRODUCCIN El Bautismo, la Confirmacin y la Eucarista, - como hemos mencionado son los sacramentos de la Iniciacin Cristiana. Ellos fundamentan la vocacin que todos los discpulos de Cristo poseen, vocacin a la santidad y a la evangelizacin. Por medio de ellos se adquieren las gracias necesarias para vivir segn el Espritu aqu en la tierra, el camino para llegar a la Casa del Padre. El Orden Sacerdotal y el Matrimonio, estn ordenados a la salvacin de los dems. Contribuyen ciertamente a la propia salvacin, pero esto lo hacen mediante el servicio que presta a los dems. Confieren una misin particular en la Iglesia y sirven para la edificacin del Pueblo de Dios. (CEC. No. 1534). Por la fe y el bautismo, se participa en la vocacin comn de todos los fieles, la vocacin sacerdotal. Los bautizados, en efecto, por el nuevo nacimiento y por la uncin del Espritu Santo, quedan consagrados, como cosa espiritual y sacerdocio santo. Los fieles que reciben el Sacramento del Orden son consagrados para que en el hombre de Cristo sean los pastores de la Iglesia con la Palabra y la gracia de Dios. En el Sacramento del Matrimonio, los cnyuges cristianos, son fortificados y consagrados para los deberes y dignidad de su estado por este sacramento especial. El santo Cura de Ars dice: El sacerdote contina la obra de redencin en la tierraSi se comprendiese bien al sacerdote en la tierra se morira no de pavor sino de amor El sacerdote es el amor del corazn de Jess. NATURALEZA El Sacramento del Orden es el que hace posible que la misin, que Cristo les dio a sus Apstoles, siga siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos. Es el Sacramento del ministerio apostlico. Orden indica un cuerpo eclesial, del que se entra a formar parte mediante una especial consagracin (Ordenacin) que, por un don singular del Espritu Santo, permite ejercer una potestad sagrada al servicio del Pueblo de Dios en nombre y con la autoridad de Cristo. De hecho este es el sacramento por el cual algunos hombres quedan constituidos ministros sagrados, al ser marcados con un carcter indeleble, y as son consagrados y destinados a apacentar el pueblo de Dios segn el grado de cada uno, desempeando en la persona de Cristo Cabeza las funciones de ensear, gobernar y santificar (CEC. No.1008).

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Todos los bautizados participan del sacerdocio de Cristo, lo cual lo capacita para colaborar en la misin de la Iglesia. Pero, los que reciben el Orden quedan configurados de forma especial, quedan marcados con carcter indeleble, que los distinguen de los dems fieles y los capacita para ejercer funciones especiales. Por ello, se dice que el sacerdote tiene el sacerdocio ministerial, que es distinto al sacerdocio real o comn de todos los fieles, este sacerdocio lo confiere el Bautismo y la Confirmacin. Por el Bautismo nos hacemos partcipes del sacerdocio comn de los fieles. El sacerdote acta en nombre y con el poder de Jesucristo. Su consagracin y misin son una identificacin especial con Jesucristo, a quien representan. El sacerdocio ministerial est al servicio del sacerdocio comn de los fieles. Los sacerdotes ejercen los tres oficios de Cristo. SACERDOTE: Son los encargados de administrar los medios de salvacin los sacramentos cumpliendo as la misin de santificar. De los sacerdotes depende, en gran parte, la vida sobrenatural de los fieles, pues solamente ellos pueden consagrar, haciendo presente a Cristo, y otorgar el perdn de los pecados. PROFETA: Son los encargados de transmitir el mensaje del Evangelio, y de esa manera ejercen el poder de ensear que poseen. Su poder de gobernar lo ejercen dirigiendo, orientando a los fieles a alcanzar la santidad. REY: Son los encargados de administrar y distribuir lo necesario para que los ms pobres y necesitados no les falte nada. Para ello alienta en el pueblo de Dios, a semejanza de Cristo, las virtudes teologales; la fe, la esperanza y la caridad, siendo esta ltima la ms importante en este rubro. Los Tres Grados del Sacramento del Orden Hemos mencionado que existen tres grados en el Sacramento del Orden; 1. Episcopado: entre los diversos ministerios, el Ministerio de los Obispos, ocupa un lugar preponderante, pues por medio de una sucesin apostlica, que existe desde el principio, son los que transmiten la semilla apostlica. Los primeros apstoles, despus de recibir al Espritu Santo en Pentecosts, comunicaron el don espiritual que haban recibido a sus colaboradores, mediante la imposicin de manos. Su poder para consagrar no excede a la de los presbteros, pero s tienen otros poderes que los sacerdotes no tiene, como son: El poder de administrar el sacramento del Orden y de la Confirmacin. Son los que normalmente bendicen los leos que se utilizan en los diferentes sacramentos. Tambin poseen el poder de predicar en cualquier lugar. Normalmente, el Obispo tiene el gobierno de una dicesis o Iglesia local que le ha sido confiada, siempre bajo la autoridad del Papa, pero al mismo tiempo, tiene colegialmente con todos sus hermanos en el episcopado la solicitud de todas las Iglesias. (Cfr. CEC. No. 1566). Es quien dicta las normas en su dicesis sobre los seminarios, la predicacin, la liturgia, la pastoral, etc. Adems, son los Obispos los encargados de otorgar a los presbteros el poder de predicar la palabra de Dios y de regir sobre los fieles. 48

Existen Obispos con territorio, que son los que estn al frente de una dicesis y Obispos sin territorio, que son, generalmente, todos aquellos que colaboran en el Vaticano, en una misin especfica. Algunos Obispos son nombrados Cardenales, en virtud de su entrega y su labor especial a la Iglesia. El Papa es quien los nombra y no se necesita de una celebracin especial. En cuanto al poder del sacramento, es igual que la de los Obispos, ambos tiene la plenitud del ministerio, por ser Obispo. Los Arzobispos son aquellos Obispos encargados de una arquidicesis, es decir, que dado lo extenso del territorio se ve la necesidad de dividir una dicesis, en varias dicesis. 2. Presbiterado: los presbteros - palabra que viene del griego y significa anciano no poseen la plenitud del Orden y estn sujetos a la autoridad del Obispo del lugar para ejercer su potestad. Sin embargo, tienen los poderes de: Consagrar el pan y el vino. Perdonar los pecados. Ayudar a los fieles, transmitiendo la doctrina de la Iglesia y con obras. Pueden administrar cualquier sacramento en el cual el ministro no sea un Obispo. Los sacerdotes o presbteros son los que ayudan a los Obispos en diferentes funciones. Por ello, cuando un sacerdote llega a una dicesis tiene que presentarse ante el Obispo, y ste ser quien le otorgue los permisos necesarios. Los presbteros, a pesar de no poseer la plenitud del sacerdocio y dependan de los Obispos, estn unidos a ellos en el honor del sacerdocio y, en virtud del sacramento del orden, quedan consagrados como verdaderos sacerdotes de la Nueva Alianza, a imagen de Cristo, sumo y eterno Sacerdote. (Cfr. Hb.5, 1-10; 7,24; 11, 28). Adems, por el Sacramento del Orden, los presbteros participan en la universalidad de la misin confiada por Cristo a los Apstoles. 3. Diaconado: En el grado inferior de la jerarqua estn los diconos del griego, igual a servidor a los que se les imponen las manos para realizar un servicio, y no para ejercer el sacerdocio. A ellos les corresponde: Asistir al Obispo y a los presbteros en diferentes celebraciones. En la distribucin de la Eucarista, llevando la comunin a los moribundos. Asistir a la celebracin del matrimonio y bendecirlo, cuando no haya sacerdote. Proclamar el Evangelio. Administrar el Bautismo solemne. Dar la bendicin con el Santsimo. El diaconado, generalmente, se recibe un tiempo antes de ser ordenado presbtero, pero a partir del Concilio Vaticano II, se ha restablecido el diaconado como un grado particular dentro de la jerarqua de la Iglesia. Este diaconado permanente, que puede ser conferido a hombres casados o solteros, ha contribuido al enriquecimiento de la misin de la Iglesia. (Cfr. LG. N. 29).

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RITO Y CELEBRACIN
La celebracin del Sacramento del Orden, ya sea, para un obispo, para el presbiterado o para el diaconado, tendr lugar, de preferencia en domingo y en la catedral del lugar. El lugar propio para ello es dentro de la Eucarista. El rito esencial del sacramento est constituido, para los tres grados, por: 1. La imposicin de las manos del Obispo sobre la cabeza del ordenado 2. Una oracin consagratoria especfica en la que se le pide a Dios la efusin del Espritu Santo y de sus dones apropiados a cada ministerio, para el cual el candidato es ordenado. 3. Uncin con el Santo Crisma, como signo de la uncin especial del Espritu Santo que se hace fecundo en su ministerio. Al obispo se le entrega el libro de los Evangelios, el anillo, la mitra y el bculo. Al presbtero se le entregan la patena y el cliz, los Evangelios. Al dicono se le entrega el libro de los Evangelios. En las tres consagraciones, la uncin significa la consagracin de la persona en su totalidad a Cristo y a la Iglesia. EFECTOS Con este sacramento se reciben varios efectos de orden sobrenatural que le ayudan al cumplimiento de su misin. La Ordenacin episcopal da la plenitud del sacramento del Orden, hace al Obispo legtimo sucesor de los Apstoles, lo constituye miembro del Colegio episcopal, compartiendo con el Papa y los dems Obispos la solicitud por todas las Iglesias, y le confiere los oficios de ensear, santificar y gobernar. La uncin del Espritu marca al presbtero con un carcter espiritual indeleble, lo contigua a Cristo sacerdote y lo hace capaz de actuar en nombre de Cristo Cabeza. Como cooperador del Orden episcopal, es consagrado para predicar el Evangelio, celebrar el culto divino, sobretodo la Eucarista, de la que saca fuerza todo su ministerio, y ser pastor de los fieles. El dicono, configurado con Cristo siervo de todos, es ordenado para el servicio de la Iglesia, y lo cumple bajo la autoridad de su Obispo, en el ministerio de la Palabra, el culto divino, la gua pastoral y la caridad. El carcter indeleble, que se recibe en este sacramento, es diferente al del Bautismo y el de la Confirmacin, pues constituye al sujeto como sacerdote para siempre. Lo lleva a su plenitud sacerdotal, perfecciona el poder sacerdotal y lo capacita para poder ejercer con facilidad el poder sacerdotal. Todo esto es posible porque el carcter configura a quien lo recibe con Cristo. Lo que hace que el sacerdote se convierta en ministro autorizado de la palabra de Dios, y de ese modo ejercer la misin de ensear. As mismo se convierte en ministro de los sacramentos, en especial de la Eucarista, donde este ministerio encuentra su plenitud, su centro y su eficacia, y de este modo ejerce el poder de santificar. Adems, se convierte en ministro del pueblo, ejerciendo el poder de gobernar. 50

Otro efecto de este sacramento es la potestad espiritual. En virtud del sacramento, se entra a formar parte de la jerarqua de la Iglesia, la cual podemos ver en dos planos. Una, la jerarqua del Orden, formada por los obispos, sacerdotes y diconos, que tiene como fin ofrecer el Santo Sacrificio y la administracin de los sacramentos. Otra es la jerarqua de jurisdiccin, formada por el Papa y los obispos unidos a l. En este caso, los sacerdotes y los diconos entran a formar parte de ella, mediante la colaboracin que prestan al Obispo del lugar. Por ser sacramento de vivos, aumenta la gracia santificante y concede la gracia sacramental propia, que en este sacramento es una ayuda sobrenatural necesaria para poder ejercer las funciones correspondientes al grado recibido. MINISTRO Y SUJETO Ministro Dado que el sacramento del Orden es el sacramento del ministerio apostlico, corresponde a los obispos, en cuanto sucesores de los Apstoles, transmitir el don espiritual; la semilla apostlica. (CEC. No. 1576). Para que se administre vlidamente, solamente se necesita que el obispo tenga la intencin de hacerlo y que cumpla con el rito externo de la ordenacin. No importa la condicin en que se encuentre el obispo. En cuanto a la licitud de la ordenacin, para ordenar a un obispo se requiere ser obispo y poseer una constancia del mandato del Su Santidad, el Papa. En la ordenacin de obispos, adems del ministro, se necesita que estn presentes otros dos obispos. Para ordenar lcitamente a los presbteros y los diconos, el ministro es el propio Obispo o en su defecto, cualquier otro Obispo autorizado por el Ordinario del lugar. Adems debe de corroborar que el candidato sea idneo, de acuerdo a las normas del derecho. Cuando la ordenacin es realizada por un Obispo que no es el propio, debe de cerciorarse mediante Cartas Testimoniales. Adems el ministro debe de estar en estado de gracia. Para poder recibir vlidamente este sacramento, el sujeto es todo varn bautizado (Cfr. CEC No. 1024). El sujeto debe de tener la intencin de recibirlo y haberla manifestado. N.B.: En la actualidad, existe una corriente muy fuerte que propugna por la ordenacin al sacerdocio de las mujeres. La Iglesia siempre ha enseado que Jesucristo escogi a hombres para continuar su misin redentora. Todos los Apstoles eran varones. La Iglesia no tiene ningn poder para cambiar la esencia de los sacramentos que Cristo estableci. En 1994, el Papa, Juan Pablo II, en su Carta Apostlica sobre la Ordenacin Sacerdotal reservada slo a los hombres nos dice: Con el fin de alejar toda duda sobre una cuestin de gran importancia, que atae a la misma constitucin divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a mis hermanos (cfr. Lucas 22, 32), declar que la Iglesia no tiene modo alguno la facultad de conferir la ordenacin sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia. Con esto queda definitivamente aclarada la cuestin. Por otro lado, s el sacerdote tiene que representar a Cristo, tiene que tener una cierta semejanza natural con l para poder celebrar la Santa Misa y la Eucarista. Cristo es hombre. 51

Quienes por este motivo dicen que la Iglesia rebaja la dignidad de la mujer, estn equivocados, el ejemplo lo tenemos en la Santsima Virgen Mara. Para la Iglesia el hombre y la mujer tienen la misma dignidad. CONDICIONES PARA RECIBIRLO LCITAMENTE Existen unas cualidades necesarias por derecho divino, es decir por voluntad divina: Que exista una vocacin, un llamado especfico de Dios, que posee unos signos tales como; la recta intencin que significa buscar siempre la gloria de Dios, el bien de las almas y la propia santificacin y una slida vida de piedad y mortificacin, afn de servicio. No olvidemos que el sacerdote es el mediador entre Dios y el hombre. Al ser sacramento de vivos, se necesita recibirlo en estado de gracia. Por otro lado existen unas cualidades por derecho eclesistico, es decir por disposicin de la Iglesia: 1. Las llamadas Cartas o Letras dimisorias, que es el acto por el cual alguien que tiene la autoridad necesaria autoriza la ordenacin. Se llaman as porque casi siempre son por escrito. 2. El sujeto debe de conocer todo lo referente al sacramento y sus obligaciones. A esto se le llama Ciencia Suficiente. El ordenado debe de presentarlo por escrito de su puo y letra. En cuanto al diaconado es necesario haber terminado el quinto ao de estudios filosficos teolgicos. Para el episcopado, Doctorado, o cuando menos la licenciatura en Sagradas Escrituras, Derecho Cannico o Teologa. 3. La edad para recibir el episcopado, es decir para ser obispo es de 35 aos. Para el presbiterado es de 25 aos. Los diconos que van a recibir el presbiterado deben de tener cuando menos 23 aos. En el caso de diconos permanentes han de tener 35 aos y si estn casados se necesita que su esposa de su consentimiento. (Cfr. CEC No.378; 1031). 4. Entre el diaconado y el presbiterado debe existir un intervalo de tiempo, de al menos seis meses. A este espacio de tiempo que existe entre los dos primeros grados, se le llama intersticio. 5. El candidato debe haber recibido el sacramento de la Confirmacin. 6. Para poder recibir el diaconado o el presbiterado el sujeto tiene que ser admitido como candidato por la autoridad competente, despus de haber hecho la solicitud de su puo y letra. Esto se efecta con un rito litrgico establecido, llamado rito de admisin. 7. Tambin se requiere la asistencia a Ejercicios Espirituales previos a la ordenacin, de cinco das cuando menos. 8. Estar libre de impedimentos o irregularidades. La irregularidad tiene carcter perpetuo. Los impedimentos no son perpetuos. Las irregularidades, impedimentos perpetuos, impiden recibir lcitamente el sacramento, y son: Padecer de amnesia o de algn trastorno psquico. Haber cometido alguna apostasa, hereja o ser causante de un cisma. Intento de recibir el sacramento del Matrimonio, teniendo algn impedimento como un vnculo por orden sacerdotal o voto pblico perpetuo de castidad. Homicidio voluntario. Haber participado en la verificacin de un aborto. 52

Haberse mutilado gravemente a s mismo. Intento de suicidio. Haber cometido un acto que solamente tiene el poder de realizar un obispo o un sacerdote. Los simples impedimentos son: Estar casado. Desempear un cargo pblico, prohibido a los clrigos. Haber recibido el Bautismo recientemente, pues se considera que no est lo suficientemente probado.

Obligaciones
El celibato sacerdotal, fundamentado en el misterio de Cristo, es obligatorio para los sacerdotes de la Iglesia latina. (Cfr. CIC c. 227; CEC. No. 1579). De la Encclica de Paulo VI, Sacerdotalis celibatus, podemos tomar algunas razones que demuestran su conveniencia. Hay razones cristolgicas y razones eclesisticas. De las razones cristolgicas se muestra la conveniencia en que: 1. Mediante el celibato, los sacerdotes se pueden entregar de un modo ms profundo a Cristo, pues su corazn no est dividido en diferentes amores. 2. Por su vocacin, el sacerdote lleva una vida de total continencia, a ejemplo de la virginidad de Cristo. 3. Cristo no quiso para S otro vnculo nupcial que el de su Amor a los hombres en la Iglesia. Por lo tanto, el celibato sacerdotal facilita la participacin del ministro de Cristo en su Amor universal. 4. Con el celibato, la dedicacin de los sacerdotes al servicio de los hombres, es ms libre, en Cristo y por Cristo. 5. Toda la persona del sacerdote le pertenece a la Iglesia, la cual tiene a Cristo como esposo. 6. El celibato le facilita al sacerdote ejercer la paternidad de Cristo.

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TEMA 10 EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO


Que es el Sacramento del Matrimonio? La unin conyugal tiene su origen en Dios, quien al crear al hombre lo hizo una persona que necesita abrirse a los dems, con una necesidad de comunicarse y que necesita compaa. No est bien que el hombre est solo, hagmosle una compaera semejante a l. (Gen. 2, 18). Dios cre al hombre y a la mujer a imagen de Dios, hombre y mujer los cre, y los bendijo dicindoles: procread, y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla.(Gen. 1, 27- 28). Desde el principio de la creacin, cuando Dios crea a la primera pareja, la unin entre ambos se convierte en una institucin natural, con un vnculo permanente y unidad total (Mt. 19,6). Por lo que no puede ser cambiada en sus fines y en sus caractersticas, ya que de hacerlo se ira contra la propia naturaleza del hombre. El matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o consecuencia de instintos naturales inconscientes. El matrimonio es una sabia institucin del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad. Por medio de l, los esposos se perfeccionan y crecen mutuamente y colaboran con Dios en la procreacin de nuevas vidas. El matrimonio para los bautizados es un sacramento que va unido al amor de Cristo su Iglesia, lo que lo rige es el modelo del amor que Jesucristo le tiene a su Iglesia (Cfr. Ef. 5, 25-32). Slo hay verdadero matrimonio entre bautizados cuando se contrae el sacramento. El matrimonio se define como la alianza por la cual, - el hombre y la mujer - se unen libremente para toda la vida con el fin de ayudarse mutuamente, procrear y educar a los hijos. Esta unin basada en el amor que implica un consentimiento interior y exterior, estando bendecida por Dios, al ser sacramental hace que el vnculo conyugal sea para toda la vida. Nadie puede romper este vnculo. (Cfr. CIC can. 1055). En lo que se refiere a su esencia, los telogos hacen distincin entre el casarse y el estar casado. El casarse es el contrato matrimonial y el estar casado es el vnculo matrimonial indisoluble. El matrimonio posee todos los elementos de un contrato. Los contrayentes que son el hombre y la mujer. El objeto que es la donacin recproca de los cuerpos para llevar una vida marital. El consentimiento que ambos contrayentes expresan. Unos fines que son la ayuda mutua, la procreacin y educacin de los hijos. INSTITUCIN Hemos dicho que Dios instituy el matrimonio desde un principio. Cristo lo elev a la dignidad de sacramento a esta institucin natural deseada por el Creador. No se conoce el momento preciso en que lo eleva a la dignidad de sacramento, pero se refera a l en su predicacin. Jesucristo explica a sus discpulos el origen divino del matrimonio. No habis ledo, como l que cre al hombre al principio, lo hizo varn y mujer? Y dijo: por ello dejar a su padre y a su madre, y los dos 54

se harn una sola carne. (Mt. 19, 4-5). Cristo en el inicio de su vida pblica realiza su primer milagro a peticin de su Madre en las Bodas de Can. (Cfr. Jn. 2, 1-11). Esta presencia de l en un matrimonio es muy significativa para la Iglesia, pues significa el signo de que - desde ese momento - la presencia de Cristo ser eficaz en el matrimonio. Durante su predicacin ense el sentido original de esta institucin. Lo que Dios uni, que no lo separe el hombre. (Mt. 19, 6). Para un cristiano la unin entre el matrimonio como institucin natural y el sacramento es total. Por lo tanto, las leyes que rigen al matrimonio no pueden ser cambiadas arbitrariamente por los hombres. FINES DEL MATRIMONIO Los fines del matrimonio son el amor y la ayuda mutua, la procreacin de los hijos y la educacin de estos. (Cfr. CIC no. 1055; Familiaris Consortio nos. 18; 28). El hombre y la mujer se atraen mutuamente, buscando complementarse. Cada uno necesita del otro para llegar al desarrollo pleno - como personas - expresando y viviendo profunda y totalmente su necesidad de amar, de entrega total. Esta necesidad lo lleva a unirse en matrimonio, y as construir una nueva comunidad de fecunda de amor, que implica el compromiso de ayudar al otro en su crecimiento y a alcanzar la salvacin. Esta ayuda mutua se debe hacer aportando lo que cada uno tiene y apoyndose el uno al otro. Esto significa que no se debe de imponer el criterio o la manera de ser al otro, que no surjan conflictos por no tener los mismos objetivos en un momento dado. Cada uno se debe aceptar al otro como es y cumplir con las responsabilidades propias de cada quien. El amor que lleva a un hombre y a una mujer a casarse es un reflejo del amor de Dios y debe de ser fecundo (Cfr. Gaudium et Spes, n. 50) Cuando hablamos del matrimonio como institucin natural, nos damos cuenta que el hombre o la mujer son seres sexuados, lo que implica una atraccin a unirse en cuerpo y alma. A esta unin la llamamos acto conyugal. Este acto es el que hace posible la continuacin de la especie humana. Entonces, podemos deducir que el hombre y la mujer estn llamados a dar vida a nuevos seres humanos, que deben desarrollarse en el seno de una familia que tiene su origen en el matrimonio. Esto es algo que la pareja debe aceptar desde el momento que decidieron casarse. Cuando uno escoge un trabajo sin ser obligado a ello - tiene el compromiso de cumplir con l. Lo mismo pasa en el matrimonio, cuando la pareja libremente elige casarse, se compromete a cumplir con todas las obligaciones que este conlleva. No solamente se cumple teniendo hijos, sino que hay que educarlos con responsabilidad. La maternidad y la paternidad responsable son obligacin del matrimonio. Es derecho nicamente - de los esposos decidir el nmero de hijos que van a procrear. No se puede olvidar que la paternidad y la maternidad es un don de Dios conferido para colaborar con l en la obra creadora y redentora. Por ello, antes de tomar la decisin sobre el nmero de hijos a tener, hay que ponerse en presencia de Dios haciendo oracin con una actitud de disponibilidad y con toda honestidad tomar la decisin de cuntos tener y cmo educarlos. La procreacin es un don supremo de la vida de una persona, cerrarse a ella implica cerrarse al amor, a un bien. Cada hijo es una bendicin, por lo tanto se deben de aceptar con amor.

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EL SIGNO: LA MATERIA Y LA FORMA


Podemos decir que el matrimonio es verdadero sacramento porque en l se encuentran los elementos necesarios. Es decir, el signo sensible, que en este caso es el contrato, la gracia santificante y sacramental, por ltimo que fue instituido por Cristo. La Iglesia es la nica que puede juzgar y determinar sobre todo lo referente al matrimonio. Esto se debe a que es justamente un sacramento de lo que estamos hablando. La autoridad civil slo puede actuar en los aspectos meramente civiles del matrimonio (Cfr. Nos. 1059 y 1672). El signo externo de este sacramento es el contrato matrimonial, que a la vez conforman la materia y la forma. La Materia remota: son los mismos contrayentes. La Materia prxima: es la donacin recproca de los esposos, se donan toda la persona, todo su ser. La Forma: es el S que significa la aceptacin recproca de ese don personal y total. Efectos El sacramento del matrimonio: 1. 2. 3. 4. Origina un vnculo para toda la vida y esto queda sellado por Dios. Celebrado y consumado, no puede ser disuelto jams. Aumenta la gracia santificante. Se recibe la gracia sacramental propia que permite a los esposos perfeccionar su amor y fortalecer su unidad indisoluble. Est gracia fuente de Cristo ayuda a vivir los fines del matrimonio, da la capacidad para que exista un amor sobrenatural y fecundo.

Matrimonio Civil El matrimonio civil es el que se contrae ante la autoridad civil. Este matrimonio no es vlido para los catlicos, el nico matrimonio vlido entre bautizados es el sacramental. En ocasiones es necesario contraerlo depende de las leyes del pas porque es til en cuanto sus efectos legales. Los catlicos casados nicamente por lo civil, deben casarse por la Iglesia.

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