Biografía de A.B. Simpson
Biografía de A.B. Simpson
B E N J A M N
S I M P S O N
A L I A N Z A
C R I S T I A N A
Y
M I S I O N E R A
Miguel
ngel
Palomino1
CONTENIDO
1.
Los
primeros
aos
de
A.B.
Simpson
.........................................................................................................
2
2.
Pastorado
en
Knox,
Hamilton,
Ontario
(1865
-
1873)
.....................................................................
3
3.
Pastorado
en
Louisvillle,
Kentucky
(1874-1879)
..............................................................................
4
4.
Pastorado
en
la
Iglesia
Presbiteriana
de
Nueva
York
(1879-1881)
................................
5
5.
Principios
que
sostuvo
Simpson
desde
un
principio
........................................................................
7
6.
Simpson
y
el
movimiento
de
espiritualidad
.........................................................................................
8
7.
Simpson
y
el
evangelio
cudruple
............................................................................................................
9
Cristo
Salva
............................................................................................................................
10
Cristo
Santifica
.......................................................................................................................
11
Cristo
Sana
.............................................................................................................................
12
Cristo
viene
otra
vez
..............................................................................................................
13
Bibliografa
sobre
A.
B.
Simpson
.................................................................................................................
15
Publicaciones
en
espaol
......................................................................................................
15
Publicaciones
en
ingls
..........................................................................................................
15
Un
solemne
convenio
.......................................................................................................................................
18
Obras
citadas
........................................................................................................................................................
20
1 El Dr Miguel ngel Palomino es pastor ordenado de la Alianza Cristiana y Misionera, y Rector de FATELA.
otoo del siguiente ao, faltando dos meses para su dcimo octavo cumpleaos, se present junto con otros candidato ante el presbiterio de Londres en Ontario. En esa poca se exiga a los ministros protestantes un alto estndar de requisitos para luego ser admitidos en el Knox College en Toronto, que tambin era un seminario bblico. Desde el primer da se hizo evidente que un joven de capacidad poco frecuente estaba entre ellos. Cada vez que Simpson hablaba las miradas de todos se dirigan a l. Hablar le resultaba tan fcil como lo es para un ave el cantar. Era orador nato, nunca tuvo que aprender cmo hacerlo. Los amigos de su pueblo haban escuchado grandes cosas de l en la gran ciudad, y se encontraban ansiosos de orlo predicar, queran or para creer, as fue y arreglaron todo para que les predicase en la noche de navidad. Es difcil lograr aceptacin entre tu propia gente, pero cuando se logra, la fama corre y pronto recibi muchas invitaciones para predicar en diversos lugares. De vuelta a la universidad, Simpson estudi ms fuerte an e hizo rpidos progresos. Se encontraba dotado de una mente superior por lo que se daba tiempo para aceptar compromisos para predicar durante el ao escolar, lo cual tambin le ayudaba financieramente.
La iglesia Knox haba tenido buenos predicadores a lo largo de su existencia, an as no vio que Simpson, con sus 21 aos, fuera inferior a ninguno de ellos. Al inicio de su ministerio, Simpson no puso mucha atencin a la evangelizacin masiva, al punto que cuando un pastor en la ciudad de Guelph lo invit para tener una campaa evangelstica, Simpson no acept la invitacin porque crea que su funcin era la labor pastoral y no la evangelizacin. Fue as que se dedic ntegramente a su trabajo como pastor. Era un hombre infatigable y no supo lo que era tomarse unas vacaciones en los primeros cuatro aos de su ministerio en Knox. A insistencia de la iglesia acept cuatro meses de vacaciones en Europa. Este viaje le abri nuevos horizontes. En nueve aos de pastorado en esta iglesia, la congregacin aument su membresa en 750 nuevos miembros. Otro logro fue cancelar una deuda de 5.000 dlares, dejando a la iglesia con un ingreso de 50.000 dlares al ao. Luego empez a hacer nfasis en el campo misionero, y en su ltimo ao hizo que la iglesia aportara 870 dlares para las misiones. Su influencia creca de ao en ao, llegando a ser un predicador bastante solicitado, escritor prolfico, compositor de himnos, pastor, misilogo y estadista religioso. Pero sobre todo fue un defensor del Evangelio puro, e infatigable mensajero de Dios. En 1873 fue invitado a pastorear la Iglesia de Louisville en Kentucky, Estados Unidos, y aun cuando no tena deseos de abandonar el pastorado en Hamilton, guiado por el Seor acept la invitacin de Louisville, para luego de un tiempo ir a pastorear la Iglesia Presbiteriana en Nueva York, una de las iglesias ms grandes y de mayor influencia en aquella ciudad.
Church, la iglesia que l pastoreaba y particip activamente en esta campaa de avivamiento. El xito de la campaa fue una revelacin para Simpson, quien hasta entonces slo era un hombre de iglesia local. Comprendi que las personas son ms importantes para Dios que las formas y programas. Luego de esto Simpson nunca ms volvi a ser el mismo. Se convirti en un evangelista masivo, sin embargo se dio cuenta que necesitaba ms preparacin espiritual antes de cumplir su sueo de evangelizar el mundo. El not que estaba trabajando arduamente pero sin la llenura del Espritu Santo. Este hecho lo llev a buscar a un mayor del Ejrcito de Salvacin llamado Whittle, quien le hizo comprender que haba orgullo en su vida y poco del poder de Cristo. Es as que Simpson comprendi que tena que morir a su viejo hombre. Dios acept su ofrenda y desde ese momento su vida se transform y desde entonces vivi una vida consagrada, crucificada y dedicada a Cristo. El corazn de Simpson estaba ahora en la evangelizacin, y nada parara este trabajo que haba iniciado. Continu predicando los domingos en el saln principal de la biblioteca pblica, en el esfuerzo evangelstico unido de todas las iglesias. Predicaba con ternura y gracia, hablando a los corazones de la gente y dicindoles que Dios les amaba, que Cristo haba muerto por ellos y que ahora los invitaba a regresar a su casa, sin demora. Las reuniones dominicales siguieron y cada sermn suyo se public en los peridicos de Louisvilie. No haba problemas para llenar el local, el problema ms bien era otro pues no haba espacio para acomodar a tanta gente. Simpson se ha convertido en un predicador de masas muy querido y respetado por todos.
convertirse. Este conflicto puso a Simpson en una disyuntiva, al punto que una noche del verano de 1881, mientras participaba de un retiro espiritual fuera de la ciudad, escribi en su diario esta oracin: Dios, levanta un gran movimiento misionero que pueda evangelizar a la gente de Amrica y de otras partes del mundo. A su regreso, renunci al pastorado de la calle 13 y las buenas remuneraciones que reciba, y decidi empezar una obra entre los pobres de la ciudad sin tener el apoyo de nadie, excepto de su familia y unos pocos amigos. Para ese tiempo una ola grande de inmigrantes de Alemania, Irlanda, Inglaterra, Suecia e Italia haba llegado a travs de la Isla Ellis que era el puerto de entrada al pas. Solo en la dcada de 1880, 5,246,613 de personas haban pasado por ese puerto, constituyndose en el grupo ms grande de inmigrantes en la historia del pas. Enfrentar este desafo no era fcil y la iglesia en la ciudad de Nueva York era dbil. Simpson se dirigi a las 480 iglesias evanglicas que haban en la ciudad, con una membresa aproximada de 80,000 personas, a quienes les dijo que la iglesia estaba ms preocupada en estrategias, bonitos sermones, decoraciones suntuosas, y gustos personales que en el destino de cientos de miles de hombres y mujeres que no tenan a Cristo. En este discurso pronunciado en enero de 1882, Simpson les record que mientras la ciudad haba crecido en varios miles en los ltimos 5 aos, en ese mismo periodo ninguna iglesia se haba abierto en Nueva York. "Que han estado haciendo las iglesias en estos 5 aos?", les pregunt. Dos aos despus de estar trabajando en Nueva York, Simpson deca: "las ciudades controlan la vida de este mundo, y Dios nos tiene aqu predicando el evangelio, trabajando desde el medio del globo hasta llenar toda la circunferencia." El 10 de febrero de 1882, A. B. Simpson y 34 otras personas comenzaron la iglesia Gospel Tabernacle (el Tabernculo del Evangelio), comprometindose as a alcanzar a los perdidos con fe y sacrificio. Al cabo de un ao su membresa alcanzaba 217 personas y sus cultos dominicales congregaban cerca de 700 personas. En 1887, despus de haber estado en 12 diferentes locales, Simpson y toda su congregacin se mudaron a un edificio situado entre la calle 8 y la calle 44 oeste, que tena un auditorio para 1,000 personas. Para ese entonces la iglesia del Gospel Tabernacle se haba convertido en el centro ms agresivo de evangelizacin en todo New York. Para 1897 esta iglesia tena un presupuesto de ms de un milln de dlares para sostener a ms de 300 misioneros en otros pases. En Nueva York, adems de hacer cultos al aire libre, visitar hospitales y crceles, tenan un instituto bblico (lo que ahora es Nyack College), casas de 6
auxilio para mujeres solas, asilos, orfanatorios, y seguan trabajando con los inmigrantes europeos. En otras palabras, el trabajo de estas instituciones caritativas era tan extenso que el propio Simpson desconoca el alcance de la Alianza en ellas.
introducida en el centro de Nueva York, irradiando calor y luz en todas direcciones.4 Este celo evangelstico y misionero acompa a Simpson hasta el da de su muerte, el 29 de octubre de 1919 a la edad de 74 aos.
4
Format
for
Ministry,
en
Historical
Series
N
2.
5
Toda
esta
seccin
se
ha
tomado
de
Charles
W.
Nienkirchen,
A.B.
Simpson
and
the
Pentecostal
Movement.
Peabody;
Hendrickson
Publishers,
1992.
Pgs.
8-9.
4. Un juicio a las iglesias establecidas por ignorar y rechazar el poder apostlico del Espritu Santo. 5. Una apelacin hermenutica a la vida de Cristo, el libro de los Hechos, y las metforas histricas del Antiguo Testamento como apoyo bblico a la doctrina del bautismo del Espritu o segunda conversin subsiguiente a la regeneracin. 6. Una distincin teolgica entre regeneracin y bautismo del Espritu Santo. 7. El uso intercambiable de los numerosos trminos y expresiones que son sinnimos del bautismo del Espritu Santo. 8. La vida llena del Espritu caracterizada por tener aspectos de crisis y a la vez de un proceso tambin. 9. La importancia de aferrarse a Cristo como el medio para mantener una vida llena del Espritu. 10. La disciplina de estar quietos. 11. Una exgesis de Romanos 8 y 9 como base para hacer una distincin entre los creyentes que son bautizados en el Espritu, y los que son simplemente convertidos. 12. Un repudio a las alegaciones del perfeccionismo. 13. Apoyo a la doctrina, experiencia, y mtodos para recibir la sanidad divina. 14. Una identificacin total con el ministerio de fe radical.
indispensable que los cristianos recalquen hoy.6 Esta declaracin pertenece a Simpson, quien las experiment en su propia vida y luego las proclam con fuerza y conviccin desde el comienzo de su ministerio.
CRISTO
SALVA
La
salvacin
en
Cristo
es
lo
mejor
que
le
puede
suceder
a
una
persona
durante
su
vida.
Este
era
el
sentir
de
Simpson
cuando
declar
que
Cristo
es
nuestro
Salvador.
La
salvacin,
en
este
sentido,
entre
muchas
otras
cosas
nos
libra
de
la
ira
de
Dios,
nos
quita
las
culpas
del
pecado,
y
nos
libra
de
la
muerte
eterna.
De
ah
que
el
Evangelio
es
llamado
buenas
nuevas
por
todas
las
bondades
que
trae.
La
salvacin
slo
puede
ser
efectuada
por
Cristo.
Nadie
ms
est
capacitado
ni
en
condiciones
de
salvar
a
los
seres
humanos
de
sus
pecados
(Hech.4:12).
Todos
estn
invitados
a
recibir
este
don
siempre
y
cuando
estn
dispuestos
a
reconocer
que
necesitan
la
salvacin,
a
arrepentirse
de
sus
pecados,
a
aceptar
por
fe
a
Jesucristo
como
su
salvador
personal,
a
confesar
a
Cristo
como
su
Seor
(Rom.10:9)
y
a
permanecer
en
l
en
un
discipulado
activo
(Lc.9:23,24).
Por
su
tradicin
reformada,
la
ACM
no
discute
si
la
salvacin
se
pierde
o
no.
Simpson
no
lo
mencion,
ni
tampoco
ha
sido
una
preocupacin
traerlo
al
debate.
De
hecho,
para
la
Alianza
la
salvacin
es
una
gracia
que
se
recibe
de
una
vez
y
para
siempre,
la
cual
tendr
su
manifestacin
final
en
el
da
del
Seor.
De
otro
lado,
la
Alianza
no
acepta
la
doctrina
del
universalismo,
es
decir,
aquella
afirmacin
que
dice
que
todo
el
mundo
es
salvo
automticamente
por
la
obra
de
Jesucristo,
sin
que
ello
implique
una
respuesta
y
decisin
por
parte
del
ser
humano.
Creemos
con
Simpson
que
toda
persona
para
ser
salva
debe
responder
afirmativamente
al
Seor.
Esto
significar
quebrantamiento,
arrepentimiento
y
sumisin.
Sin
esto,
la
obra
de
Cristo
no
afecta
al
individuo.
Para
el
contexto
latinoamericano
se
debe
tener
en
cuenta
dos
aspectos
ms
que
Simpson
no
menciona.
El
primer
aspecto
tiene
que
ver
con
la
demanda
del
evangelio
de
la
salvacin.
Si
bien
Jesucristo
invit
a
todos
a
venir
libremente
a
l
(Mt.11:28),
tambin
es
cierto
que
hizo
algunas
demandas
que
no
se
pueden
pasar
por
alto
(Lc.9:62;
Mat.7:21).
Esto
es
importante
6
A.B.
Simpson,
El
Evangelio
Cudruple.
Harrisburgh:
Christian
Publications,
Inc.
1979.
Pg.
7.
10
en nuestro contexto porque la gente est acostumbrada slo a recibir y ms ahora cuando la teologa de la prosperidad parecera que ha sentado sus races en nuestro continente. Una vez que una persona se convierte, debe aprender que la vida cristiana es ms que pedir milagros o bendiciones al Seor; el evangelio tambin demanda sacrificio y sobre todo santidad en conducta y forma de vida. El evangelio fcil slo producir cristianos mediocres y falsas conversiones que apartarn an ms a la gente del verdadero significado de la salvacin. El segundo aspecto tiene que ver con el propsito de la salvacin. Muy a menudo sucede que las personas que se convierten ignoran para qu han sido salvados y piensan que ser salvo es igual a ser evanglico y que ahora se irn al cielo. Desconocen que el Seor los ha salvado para ser un pueblo especial, y para que anuncien las virtudes de Jesucristo a aquellos que an no conocen el Evangelio (1Ped.2:9). Jesucristo nos ha salvado para adorarle y servirle todos los das de nuestra vida.
CRISTO
SANTIFICA
Para
el
fundador
de
la
Alianza,
la
santificacin
no
es
regeneracin
ni
auto-perfeccin
ni
tampoco
un
estado
emotivo.
Es
simplemente
separacin
del
pecado
que
va
conformando
al
creyente
a
la
semejanza
de
Cristo.
La
santificacin
radica
en
la
obra
de
Jesucristo
(1Cor.6:11).
El
es
nuestra
santificacin.
Cuando
Cristo
viene
a
morar
a
la
vida
del
creyente,
l
santifica
su
alma.
En
este
sentido,
Simpson
crea
que
debe
haber
una
crisis
en
la
vida,
y
que
el
Espritu
Santo
fue
dado
no
slo
para
ayudarnos
en
el
servicio,
sino
tambin
para
la
limpieza
interior
que
acompaa
a
la
santificacin.
Por
eso
es
que
l
predic
sobre
el
bautismo
del
Espritu
como
una
experiencia
distinta
pero
que
est
ligada
a
la
persona
y
ministerio
del
Seor
Jesucristo.7
Tanto
en
Amrica
Latina
como
en
otras
partes
del
mundo
este
tema
ha
sido
punto
de
controversia
y
hasta
motivo
de
divisin
de
iglesias.
La
verdad
es
que
en
muchos
casos
ha
causado
desunin
y
ha
impedido
que
los
creyentes
disfruten
de
una
vida
santificada
y
victoriosa.
Al
enfatizar
una
verdad
como
sta,
ser
conveniente
dejar
en
claro
tres
aspectos
que
ayudarn
a
sealar
la
naturaleza
de
la
santificacin.
7
Harry
M.
Shuman,
The
Founder
of
the
Alliance,
en
The
Alliance
Witness,
21
de
mayo,
1986.
Pg. 24.
11
Primero, este acto tiene que ver con una vida consagrada y controlada por Dios antes que con experiencias extticas y emotivas que pueden ser originales, pero no necesarias. La santificacin, pues, tiene que entenderse en relacin con Efesios 5:18, sed llenos del Espritu Santo, porque es el Espritu de Dios quien debe controlar la vida del cristiano. Visto as, la santificacin se convierte en un mandato apostlico y no en una opcin; en algo para obedecer y no para discutir. Segundo, la santificacin produce un verdadero sentido de alabanza, celo evangelstico, y una transformacin completa de la conducta, emociones y pensamientos en la persona (Ef.5:19; Hech.2:11,14; 4:31; 7:55-56; 10:46). El creyente santificado hablar siempre del Seor y no de sus propias experiencias, mostrando un cambio moral en su vida. Esto es algo importante de recalcar en nuestro medio donde tantas veces se ha visto que creyentes llenos del Espritu Santo tienen comportamientos reidos con la buena moral y costumbres. Es hora que enfaticemos la santificacin en relacin con la calidad de vida, y no tanto con la cantidad de dones o la llamada "uncin" que un creyente puede tener. Tercero, como latinoamericanos debemos reconocer el lugar de las emociones en la experiencia de la santificacin. Simpson hablaba de una crisis particular. Ahora bien, toda crisis suele venir acompaada de emociones fuertes, lloros y otros tipos de manifestaciones. Naturalmente, todo esto tiene su lugar en la vida cristiana y no debe ser rechazada ni condenada. Lo que s se debe evitar es que se haga una norma obligatoria para todos. Aqu debemos aprender a respectar las distintas personalidades y la libre voluntad del Seor para actuar sin hacer de todo esto un dogma.
CRISTO
SANA
La
sanidad
divina
es
el
tercer
nfasis
del
Evangelio
Cudruple.
Aqu
se
habla
del
poder
sobrenatural
de
Dios
para
restablecer
la
salud
de
un
enfermo.
Esta
experiencia
es
parte
de
la
obra
redentora
del
Seor
Jesucristo
pues
El
mismo
tom
nuestras
enfermedades,
y
llev
nuestras
dolencias
(Mt.8:17).
Por
tanto,
aqu
no
entra
poder
humano
alguno,
y
esta
gracia
sigue
vigente
hasta
el
da
de
hoy
porque
Cristo
no
cambia,
l
es
el
mismo
siempre
(Heb.13:8).
Lamentablemente,
en
los
pases
latinoamericanos
esta
prctica
bblica
se
ha
distorsionado
un
tanto.
Muchos
predicadores
y
sanadores
divinos
que
vemos
en
nuestras
tierras,
confunden
a
la
gente
con
prcticas
y
enseanzas
que
poco
y
nada
tienen
que
ver
con
lo
revelado
en
las
Escrituras.
Por
ejemplo,
se
publicitan
festivales
de
milagros,
donde
el
predicador
hace
un
espectculo
de
la
sanidad
divina.
Tambin
estn
aquellos
que
slo
se
12
especializan en sanar ciertas enfermedades, como el cncer, lceras y otras. Y ahora ltimo estn llamando la atencin aquellos sanadores que cierran sus ojos y van adivinando qu enfermedades el Seor va a sanar de en medio de la multitud. Sin duda, ninguna de estas prcticas tiene una base bblica seria como para ser tomada en cuenta. En el caso de los festivales, recordemos que Dios no est interesado en entretener a la gente. El no es un artista de circo ni mucho menos. Dios se merece respeto. El caso de los especialistas es insostenible porque la Palabra habla de dones de sanidades (1Cor.12:9), lo cual implica un don no limitado a ciertos males solamente, sino a todos en general. En el caso de los adivinadores, se torna ridculo porque Dios no es un Dios de fantasas ni de magia. El es Seor todopoderoso que no necesita anunciadores para otorgar la sanidad. Conociendo estas tendencias, adems de algunas otras prcticas no cristianas que siempre son una tentacin para los creyentes, sera bueno notar que la sanidad divina no es sanidad mdica. Es decir, la sanidad de Dios no se consigue por medio de medicinas ni intervenciones quirrgicas. No es tomar una pastilla en el nombre del Seor. La pastilla hace su efecto y Dios la puede usar, sin duda, para nuestro restablecimiento, pero no es sanidad divina. Tampoco es recurrir a hierbas o a la medicina folklrica en el nombre de Dios. Todo esto podemos usar, pero sanidad divina es cuando el Seor, sin necesidad de esos medios humanos, obra de una manera milagrosa en el cuerpo debilitado y enfermo de una persona. Algo ms que debemos decir aqu tiene que ver con la disposicin de la persona que quiere recibir el milagro. La sanidad divina requiere la fe del individuo. El creyente tiene que ser consciente de ello si no quiere cometer una imprudencia. Se han visto casos de personas que no han querido ir a un mdico por considerarlo pecaminoso, y ms bien se han aferrado a una "fe" que no es bblica poniendo en riesgo sus vidas. Ciertamente, pueden haber muchas razones para ello, pero slo el enfermo sabe si en verdad su fe le har permanecer confiado en el Seor hasta el final. Por no saber discernir bien este asunto muchas personas han muerto, y esto ha sido de mal testimonio para sus familiares inconversos, y de tropiezo para creyentes nuevos en el Seor.
13
tendremos all porque son las arras de nuestra herencia, hasta la redencin de la posesin adquirida (Ef.1:14). Al hablar del retorno de Cristo, Simpson pensaba en un regreso premilenial e inminente, a la vez que personal. Para l, los acontecimientos se sucederan en este orden: arrebatamiento de la iglesia, segunda venida, y milenio. De esta manera la Alianza segua la lnea escatolgica imperante en sus das, y se ubicaba dentro de los grupos protestantes con nfasis misionero. Si pensamos en Amrica Latina, notaremos que esta forma de ver el retorno de Jesucristo es la ms popular y la que, lamentablemente, ms se presta para hacer todo tipo de especulaciones apocalpticas. Si bien es cierto que esta escatologa motiva a una evangelizacin agresiva por la urgencia de acelerar la venida del Seor, tambin es cierto que la misma produce una visin distorsionada del mundo, y de nuestra responsabilidad como ciudadanos de la tierra. El premilenialismo cree que la nica solucin a los males del mundo es el retorno de Cristo y la instauracin del milenio. En este sentido, los creyentes piensan que es intil hacer algo por nuestra sociedad y nuestro planeta ya que todo est corrupto y pronto va a destruirse. El resultado de una cosmovisin as es la apata, desidia, y las pocas ganas de trabajar y mejorar aunque sea un poco el mundo en que vivimos. Los creyentes slo viven pensando en el cielo y hacen poco o nada por mejorar la situacin aqu en la tierra. Naturalmente, esta situacin es peligrosa para nuestro continente porque las necesidades que enfrentamos exigen una participacin comprometida de todos con el fin de superar la crisis en la que nos encontramos. Si las iglesias cierran sus puertas a esta posibilidad, entonces pierden la oportunidad de presentar fielmente a ese Seor que est pronto a venir. Un segundo problema que trae esta escatologa, es enfatizar demasiado en cosas secundarias y perder de vista al personaje central del evento. Las enseanzas de los misioneros y los libros traducidos que han invadido el continente, en cierta medida han contribuido a todo ello. Especulaciones en cuanto al rapto, a las seales que precedern la segunda venida, los eventos de la tribulacin, etc., slo confunden a la gente y distorsionan el sentido bblico de la segunda venida. Los creyentes ms se entretienen leyendo o escuchando sobre estas cosas, que viviendo vidas ntegras de acuerdo a las exigencias del Reino y al momento histrico que vive nuestra regin. Si Cristo viene pronto, entonces, como dice Pedro, debemos vivir santamente (2Ped.3:11).
14
PUBLICACIONES
EN
ESPAOL
No
todos
los
libros
de
Simpson
los
tenemos
en
castellano.
Hasta
hace
algunos
aos
atrs,
slo
la
Imprenta
y
Editorial
Alianza,
en
Temuco,
Chile,
era
la
casa
que
publicaba
sus
ttulos,
siendo
algunos
de
los
ms
vendidos:
Enteramente
Santificados,
Cristo
en
el
Tabernculo,
El
Poder
de
lo
Alto,
El
Evangelio
de
la
Sanidad,
El
Evangelio
Cudruple,
y
otros.
A
partir
de
la
dcada
de
1980
la
Editorial
CLIE,
en
Terrassa,
Barcelona,
empez
a
publicar
las
obras
de
Simpson
en
un
intento
por
dar
a
conocer
al
mundo
de
habla
hispana
a
este
gran
autor.
A
la
fecha,
CLIE
ya
ha
publicado
ms
de
20
de
sus
libros,
donde
destacan
algunos
que
la
Editorial
Alianza
nunca
haba
publicado,
como:
Mensajes
Misioneros,
Mensajes
de
Amor,
Los
Nombres
de
Jess,
La
Cruz
de
Cristo,
Jess
en
los
Salmos,
y
algunos
otros
ms.
En
su
serie,
Cristo
en
la
Biblia,
CLIE
tambin
ha
publicado
otros
libros
que
la
Editorial
Alianza
ya
haba
publicado.
De
esta
manera,
esta
casa
publicadora
ha
contribuido
grandemente
en
este
esfuerzo
por
redescubrir
a
este
hombre
que
no
slo
fue
de
bendicin
dentro
de
la
ACM,
sino
tambin
en
otras
denominaciones.
PUBLICACIONES
EN
INGLS
En
el
mundo
de
habla
inglesa,
y
ms
especficamente
en
los
Estados
Unidos,
ha
habido
en
las
ltimas
tres
dcadas
un
intento
por
estudiar
y
comprender
mejor
los
alcances
de
la
obra
de
Simpson
tanto
en
su
poca
y
ms
all
de
sta.
As,
en
1977
el
historiador
no
aliancista
Norris
Magnuson
public
Salvation
in
the
Slums
(Salvacin
en
los
barrios
pobres),
donde
analiza
el
impacto
que
la
ACM
y
otros
movimientos
del
siglo
pasado
tuvieron
sobre
la
sociedad
15
norteamericana, especialmente en Nueva York entre las clases marginadas y ms necesitadas de esa gran ciudad. En 1986 aparecieron dos libros casi simultneamente con motivo del centenario de la Alianza. Uno fue All for Jess (Todo por Jess), donde los autores aliancistas Robert Niklaus (periodista), John Sawin (historiador) y Samuel Stoesz (telogo), estudian los comienzos de la ACM de manera profunda, interpretando a su vez las repercusiones que Simpson y su iglesia tuvieron en sus das. Este libro casi se ha convertido en el texto oficial sobre la vida de Simpson y los comienzos de las ACM. Hay una versin es castellano que se public en el 2005, Todo para Jess, que difcilmente se encuentra en las libreras. El otro libro apareci en el Canad editado por los profesores del Canadian Theological Seminary, el seminario de la ACM, David Hartzeld y Charles Nienkirchen, bajo el ttulo de The Birth of a Vision (El nacimiento de una visin). Este libro, que es una serie de ensayos, quizs es el primer intento por interpretar la teologa del fundador de la Alianza. Por su parte, Samuel J. Stoez public en 1992, Sanctification, and Alliance Distinctive (Santificacin, un distintivo aliancista). Aqu el autor hace una revisin y actualizacin de una parte del Evangelio Cudruple, Cristo nuestro Santificador, haciendo una clara distincin de la perspectiva aliancista sobre la santificacin en relacin con otros puntos de vista. En ese mismo ao, el telogo pentecostal Charles Nienkirchen public el interesante libro A. B. Simpson and the Pentecostal Movement (A. B. Simpson y el movimiento pentecostal), donde analiza la influencia de Simpson en los inicios del pentecostalismo. Aqu vale la pena aclarar que Nienkirchen desarrolla este tema con objetividad pero tambin desde la ptica pentecostal, que siempre ha considerado a Simpson como uno de sus precursores. En 1993, Richard Gilbertson, misionero canadiense aliancista, public The Baptism of the Holy Spirit (El bautismo del Espritu Santo), donde analiza con profundidad la postura de Simpson y algunos de sus contemporneos respecto al tema sobre el bautismo del Espritu. Por este trabajo Gilbertson gan el Premio Pardington 1991, otorgado por Christian Publications al mejor libro teolgico. El 1994 apareci una obra sobre Simpson escrita por Daniel J. Evearitt, profesor de Toccoa Falls College, bajo el ttulo de Body and Soul, Evangelism and the Social Concern of A. B. Simpson (Cuerpo y alma, Evangelizacin y preocupacin social de A. B. Simpson). Aqu el autor presenta la manera equilibrada en que Simpson manej el trabajo de evangelizacin con la labor social de su iglesia. Evearitt presenta a Simpson como el hombre de un celo evangelstico impresionante, pero a la vez la persona con un corazn misericordioso para 16
los necesitados. Este libro es til para entender cul fue la visin del fundador de la ACM y cul debera ser nuestra tarea como recipientes de la herencia aliancista. En el ao 2009, Bernie A. van de Walle, profesor de teologa en Ambrose University College and Seminary, en Calgary, Canad, public The Heart of the Gospel. A.B.Simpson, the Fourfold Gospel, and Late Nineteenth Century Evangelical Theology (El corazn del evangeliio. A.B. Simpson, el Evangelio cudruple, y la teologa evanglica de fines del siglo XIX). En esta obra el autor analiza la postura teolgica de Simpson en el contexto de todas las corrientes doctrinales que se dieron a fines del siglo 19 y comienzos del 20.
17
U N
SOLEMNE
CONVENIO
Oh,
Dios,
Eterno
y
Poderoso,
Gobernador
de
todo
el
universo.
T
que
has
creado
este
mundo
y
a
m
(tu
criatura
en
ello);
T
que
ests
en
todo
lugar
contemplando
lo
bueno
y
malo,
y
que
me
ves
en
este
momento
y
conoces
todos
mis
pensamientos.
Me
doy
cuenta
y
s
que
mis
pensamientos
ms
ntimos
te
son
bien
conocidos,
y
tambin
comprendes
lo
que
me
impulsa
a
buscarte
ahora.
Te
declaro,
oh
Escudriador
de
corazones,
que
hasta
donde
conozco
mi
corazn,
no
es
un
impulso
mundano
el
que
me
atrae
a
ti.
Sin
embargo,
engaoso
es
mi
corazn
ms
que
todas
las
cosas
y
perverso,
y
no
pretendera
confiar
en
l.
Pero
te
consta
que
ahora
deseo
dedicarme
a
ti
por
el
tiempo
y
por
la
eternidad.
Vengo
a
ti
como
un
pecador
perdido
y
arruinado
por
mis
transgresiones,
como
el
ms
vil
de
todas
tus
criaturas.
Al
contemplar
mi
vida
pasada,
vergenza
y
confusin
embargan
mi
alma.
Soy
rudo
e
ignorante,
y
a
tu
vista
una
bestia.
T,
oh
Seor,
hiciste
a
Adn
perfecto
y
feliz,
y
le
diste
la
capacidad
de
mantener
su
santidad.
Fue
advertido
que
la
desobediencia
atraera
la
muerte
y
con
todo
desobedeci
la
santa
ley
y
se
hizo
acreedor
a
ese
castigo;
y
yo,
como
uno
de
sus
descendientes
he
heredado
esta
depravacin
y
esta
condenacin.
Reconozco
lo
justo
de
tu
sentencia,
oh
Seor,
y
me
inclino
en
sumisin
ante
ti.
Cmo
puedes
t,
oh
Seor,
condescender
a
mirarme
a
m,
una
criatura
tan
vil?
Es
una
condescendencia
infinita
el
acordarte
de
m.
Verdaderamente
tu
bondad
es
infinita
y
es
desde
siempre.
T,
oh
Seor,
enviaste
a
tu
Hijo
a
nuestra
imagen,
en
un
cuerpo
como
el
mo
y
con
un
alma
razonable.
En
l
se
unieron
todas
las
perfecciones
de
la
deidad
con
la
humildad
de
nuestra
naturaleza
pecaminosa.
El
es
el
mediador
del
Nuevo
convenio
y
por
medio
de
l
todos
tenemos
acceso
a
ti
por
el
mismo
Espritu.
Por
medio
de
Cristo,
el
nico
mediador,
me
acercaste
a
ti,
oh
Seor,
y
confiando
en
Sus
mritos
y
mediacin
me
acerco
con
denuedo
a
tu
trono
de
gracia.
Me
doy
cuenta
de
mi
insignificancia,
oh
Seor,
pero
fortifcame
con
tu
Espritu.
Me
acerco
para
entrar
en
un
convenio
contigo
para
la
vida
eterna.
T
en
tu
palabra
nos
has
enseado
que
es
tu
voluntad
que
todos
aquellos
que
creen
en
tu
Hijo
tengan
vida
eterna,
y
que
los
levantarn
en
el
ltimo
da.
Nos
ha
entregado
un
Nuevo
Convenio
y
has
sellado
aquel
convenio
con
tu
sangre,
oh
Jess,
en
la
cruz.
Declaro
ahora
delante
de
tu
y
delante
de
mi
conciencia,
llamando
como
testigos
a
la
tierra,
obra
de
las
manos
de
mi
Dios,
que
acepto
las
condiciones
de
este
convenio
y
termino
con
estas
declaraciones:
18
Creo en Jess y acepto mi salvacin por medio de l, mi profeta, sacerdote y Rey; hecho para mi, de Dios, sabidura, justicia, santificacin y salvacin completa. T, oh Seor, me has atrado a ti, sin viciar mi libre albedro. Has subyugado mi corazn rebelde por medio de tu amor. Y ahora, tmalo y utilzalo para tu gloria. Si en l procura erigirse algn pensamiento rebelde, conqustalo y trae a sumisin todo lo que se opone a tu actualidad. Me entrego a ti como vivo de entre los muertos por el tiempo y por la eternidad. Recbeme y utilzame para tu gloria. Ratifica ahora en el cielo, oh Padre mo, este convenio. Acurdate de ello, oh Seor, cuando llegue al Jordn. Recurdalo, oh Seor, cuando vengas con todos tus ngeles y los santos a juzgar al mundo, y que pueda yo estar en tu mano derecha all en el cielo para siempre contigo. Escribe en el cielo que soy tuyo, todo tuyo y tuyo siempre. Acurdate de m, oh Seor, en la hora de la tentacin. No me dejes nunca olvidarme ni apartarme de este convenio. Santo Seor, no lo formulo en mi propia fuerza pues fracasara, sino lo hago en tu fortaleza, oh Capitn de mi salvacin. Ser fuerte y ms que vencedor por medio de Aqul que me am. Ahora, oh Seor, como lo has dicho en tu palabra, he convenido contigo, no para tener la vida eterna. S que eres veraz y jams faltars a tu palabra empeada. Concdeme ahora todas las bendiciones del Pacto Nuevo, especialmente en el Espritu Santo en abundancia, en arras de mi herencia hasta la redencin de la posesin comprada. Que una porcin doble de tu Espritu descienda sobre mi, entonces ir a proclamar tus caminos a tus transgresores y tus leyes a la gente. Santifcame totalmente y hazme apto para el cuelo. Concdeme todas las bendiciones espirituales en los lugares celestiales en Cristo. Desde hoy en adelante soy soldado de la cruz y un seguidor del Cordero. Mi lema desde hoy ser: tengo un solo Rey, Jesucristo. Sostenme y fortifcame, oh mi Capitn, y s mo para siempre. Ponme en las circunstancias de tu voluntad, pero si es tu voluntad, deseo que no me des mi pobreza ni riqueza. Alimntame con alimentos convenientes para que no sea pobre y obre, ni sea rico y diga: quin es el Seor? Que se haga tu voluntad. Ahora dame tu Espritu y tu proteccin en mi corazn siempre, pues entonces beber de los ros de la salvacin, descansar junto a aguas de reposo y estar infinitamente feliz en el favor de mi Dios. Sbado 19 de enero de 1861. Traducido por el Rev. Federico Kowalchuk. 19
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