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La Caída

El documento describe las contribuciones de Galileo, Newton y Einstein al estudio de la caída de los cuerpos. Galileo estableció la ley de que los cuerpos caen con aceleración constante mediante experimentos con planos inclinados. Newton demostró que la fuerza de la gravedad es la misma que actúa en la Tierra y otros cuerpos celestes. Einstein luego propuso una nueva teoría de la gravedad que superaba los límites de la teoría newtoniana.

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Temas abordados

  • ley de inercia,
  • teoría de la relatividad gener…,
  • trayectorias elípticas,
  • relación entre masa y gravedad,
  • sistemas cohesivos,
  • física clásica,
  • experimentos de Newton,
  • método científico,
  • teorema de Merton,
  • concepto de masa
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La Caída

El documento describe las contribuciones de Galileo, Newton y Einstein al estudio de la caída de los cuerpos. Galileo estableció la ley de que los cuerpos caen con aceleración constante mediante experimentos con planos inclinados. Newton demostró que la fuerza de la gravedad es la misma que actúa en la Tierra y otros cuerpos celestes. Einstein luego propuso una nueva teoría de la gravedad que superaba los límites de la teoría newtoniana.

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  • física clásica,
  • experimentos de Newton,
  • método científico,
  • teorema de Merton,
  • concepto de masa

La cada

Lorenzo de la Torre
Instituto de Fsica Universidad de Antioquia

Galileo

Newton

Einstein

2 La fsica se desarroll alrededor de unos pocos problemas que, durante siglos, han fascinado y agobiado la mente del hombre. Uno de ellos es la cada de los cuerpos. Cmo caen las piedras, las monedas, las manzanas? Tres cientficos de primer orden se obsesionaron con este problema, y lo resolvieron. Galileo da la primera clave a principios del siglo XVII y explica de qu manera caen los cuerpos de nuestra vida diaria, aqu en las cercanas de la superficie terrestre. Un poco despus, en la segunda mitad del mismo siglo, Newton aclara que esa fuerza, la de Galileo, es la misma fuerza de atraccin que se da entre los astros. Doscientos aos despus entra Einstein con una teora gravitatoria que abarca a la de Einstein. Este escrito presenta una resea breve de las ideas principales que, respecto a la cada de los cuerpos, tuvieron estos tres cientficos. La primera seccin se dedica a Galileo. l piensa que la naturaleza es un libro que nosotros podemos leer, y que ese libro est escrito en lenguaje matemtico. Por esto no duda en utilizar matemticas en su intento de describir la cada, y da en el blanco: los cuerpos caen con aceleracin constante. La segunda seccin se refiere al aporte de Newton. Hay una fuerza la de Galileo que obliga a caer a los cuerpos aqu en las cercanas de la superficie de la Tierra. Hay otra fuerza la atraccin entre la Tierra y la Luna que retiene a la Luna en su rbita alrededor de la Tierra. Newton demostr que estas dos fuerzas no son dos, sino una, porque son iguales. Finalmente la tercera seccin. Einstein muestra las limitaciones de la teora gravitacional de Newton y construye una nueva teora ms general. La teora de Einstein, en unin con la idea del big bang, son el fundamento de la nueva cosmologa. Hasta hace 10 aos se pensaba que las galaxias estaban en cada libre, pero los descubrimientos de 1998 afirman que hay un empuje expansivo que no se conoca antes. Ese empuje que se llama energa obscura es un misterio.

Galileo
Galileo es un personaje de primera importancia en la historia de la ciencia, por sus aportes concretos a la fsica, por su manera de combinar matemticas y fsica, y por las tristes circunstancias de aislamiento intelectual al que fue sometido en los ltimos aos de su vida. Sus descubrimientos y sus ideas marcaron hondamente el pensamiento cientfico, y algunos afirman incluso que, con l, la ciencia moderna despega y toma vuelo. Fueron muchas las contribuciones galileanas, pero ahora nos concentramos en una, que es la cada de los cuerpos. Galileo dedic largos aos de estudio a este problema, en un curso lleno de dificultades experimentales y conceptuales, y pudo al fin establecer la ley de la cada en un enunciado que consta de dos afirmaciones: los cuerpos caen con aceleracin constante y todos caen de la misma manera. En esta primera seccin nos proponemos describir muy cortamente los aspectos importantes de esta ley de la naturaleza. La ley de Galileo El estudio experimental de la cada de los cuerpos requiere que se mida cunto espacio x recorre un mvil en un tiempo t. Un primer intento sera, simplemente, soltar un cuerpo y hacer las mediciones directas de x y de t. Medir x no presenta ninguna dificultad, pero la medicin de t es mucho ms delicada. En efecto, la cada procede tan rpidamente que para una medicin directa de t se necesitara un reloj preciso y manejable. Galileo resuelve esta dificultad afrontando el asunto al revs: escoger qu reloj se va a usar y, con base en esa decisin, adaptar el experimento para que la medida de t sea confiable. El reloj de Galileo consiste de una vasija grande de agua, de la cual sale un chorro delgado que va a dar a un vaso. Para medir el tiempo transcurrido, basta pesar el agua del vaso. El agua pasa de la vasija grande al vaso a travs de un tubo delgado, en el cual se instala una llave. El tiempo es 0 cuando la llave se abre y, ms tarde, cuando la llave se cierra, el tiempo es t. Tal como indicamos antes, si un objeto se suelta para que caiga verticalmente, los tiempos t son tan pequeos que el reloj no es confiable. Se trata entonces de modificar el arreglo experimental de modo que los tiempos sean mayores, y esto se logra cuando la cada no es vertical, sino a lo largo de un plano inclinado. Sea el ngulo que el plano hace con la horizontal. Para valores grandes de los tiempos involucrados son pequeos (difciles de medir), y cuando es pequeo los tiempos son cortos (fciles de medir). Esto quiere decir que las medidas de t son ms confiables para pequeo que para grande. Al plano se le hace un canal por donde pueda correr con facilidad una bolita. Para que el descenso proceda sin saltos, se pulen bien las superficies del canal y la bolita. De otro lado est el asunto del rozamiento del aire, que se opone al movimiento del mvil. Este es un problema difcil que, hay que admitirlo, la ciencia y la tecnologa de la poca de Galileo no estaban en condiciones de tratar con precisin. Es de suponerse que, para disminuir influencias azarosas, el experimento debe realizarse en un cuarto cerrado, donde

4 no haya corrientes de aire. Una de las intenciones de Galileo era comparar las cadas de cuerpos de diferentes materiales (madera, hierro, etc.); como el efecto del aire no se poda anular, Galileo pens que se garantizara al menos que, en todos los casos, con todos los materiales, el efecto del aire fuera el mismo, y por eso fabric bolas del mismo tamao, aunque de materiales diferentes. Inclinacin fija. Dejando fija, Galileo concluy que: 1) las bolas de diferentes materiales (madera, hierro, etc.) caen con la misma velocidad, es decir, toman el mismo tiempo para recorrer una distancia fija y 2) los cuerpos caen con aceleracin constante. Inclinacin variable. Galileo not que las dos conclusiones del prrafo precedente se mantienen para diferentes valores del ngulo , y resuelve que ellas deben de ser vlidas para cualquier . Mientras ms crece ms se acerca el plano a la vertical. Las conclusiones tambin deben de ser vlidas para = 90o , que es lo que corresponde a la cada vertical. Galileo entonces enuncia la ley de la cada, que tiene dos partes: 1) Todos los cuerpos caen con la misma velocidad. (1) 2) El movimiento de la cada tiene aceleracin constante. Se supone que esta ley es vlida en el caso ideal, cuando el aire desaparece. De ahora en adelante, siempre que hablemos de la cada, ha de entenderse que nos referimos a la cada sin aire. Se debe aclarar adems que la palabra soltar tiene un significado preciso en fsica; el objeto que se suelta no es lanzado, ni arrojado, sino que parte del reposo; el cuerpo que se suelta se mueve hacia el centro de la Tierra, en direccin radial, rectilneamente. La primera parte de la ley (1) es un tanto sorpresiva y difcil de aceptar. Consideremos dos cuerpos de hierro, uno grande y otro pequeo; uno tendera a pensar, por sentido comn, que el cuerpo grande cae primero, por ser ms pesado. No es as; la ley (1) establece que los cuerpos livianos y los pesados caen igualmente; en otras palabras, la cada es independiente del peso del cuerpo que cae. De otro lado, consideremos dos cuerpos, uno de hierro y otro de icopor;1 uno tendera a pensar, por sentido comn, que el objeto de hierro cae primero. No es as; la ley (1) afirma que la cada de los cuerpos es independiente del material de que estn hechos. Recordemos y ampliemos la notacin: t es el tiempo transcurrido desde que el cuerpo se suelta; las cantidades x, v y a son, respectivamente, el espacio recorrido, la velocidad y la aceleracin en un instante t. La segunda parte de la ley (1) se puede enunciar de varias maneras equivalentes, que reseamos a continuacin. La aceleracin es constante : la velocidad es proporcional al tiempo : el espacio es proporcional al tiempo cuadrado. Simblicamente se escriben as a = constante : v = ~ t : x ~ t 2 . El smbolo ~ es bien conocido, y quiere decir que una cantidad es como otra, Por ejemplo, al escribir v = ~ t se quiere decir que v = pt , donde p es algn factor que no depende de t. As mismo, la
frmula x ~ t 2 quiere decir que x ~ qt 2 , donde q es un trmino que no depende de t. Estas son las frmulas bsicas del movimiento uniformemente acelerado, que aqu identificaremos por medio de la sigla mua.
1

Esta palabra se usa nicamente en Colombia. El material mencionado es la espuma de poliuretano.

El teorema de Merton
El mua se estudiaba desde la edad media. Cerca del ao 1330 los calculadores de Merton College, en Oxford, lograron demostrar un teorema clebre, que pasamos a describir a continuacin. Consideremos un punto que tiene aceleracin constante. La figura 1 presenta un grfico de velocidad contra tiempo, para el caso en que el punto tiene una velocidad inicial cero. Como en todo grfico de velocidad contra tiempo, el rea bajo la curva es el espacio recorrido:

espacio = rea sombreada = rea de un tringulo 1 = base altura 2 1 = tiempo velocidad 2 1 velocidad = tiempo 2 2 tiempo
Ahora, la aceleracin es velocidad tiempo y en consecuencia el espacio es

1 aceleracin tiempo 2 . As concluye la prueba del teorema. 2

Figura 1

La velocidad instantnea
Tal parece que estas enseanzas de la edad media pasaron a Italia va Espaa, Portugal y Pars. Debe aclararse, sin embargo, que hasta el siglo XVII se pensaba que el mua era un asunto de inters estrictamente acadmico, sin utilidad prctica, porque no se conoca ningn cuerpo que efectivamente se moviera con aceleracin constante. Galileo mostr, por primera vez, que existen verdaderamente objetos fsicos con mua. La idea de Galileo encontr resistencia en sus contemporneos. En esa poca, antes de que maduraran los conceptos de movimiento inercial, el movimiento de los objetos se conceba como un proceso elaborado. Respecto al movimiento acelerado, en particular, los pensadores de la poca tendan a preferir la idea de que el cuerpo sufra una sucesin de golpes o impulsos secos, instantneos, que iban produciendo mayor velocidad en el mvil, de manera intermitente. Pero la idea de Galileo era radicalmente diferente. Para

6 l, la cada de los graves era un movimiento de aceleracin genuinamente constante. En este movimiento, que hemos llamado mua, cuando el cuerpo pasa de un grado de velocidad a otro, lo hace de manera que su velocidad aumenta suave y continuamente, sin golpes abruptos, sin impulsos sbitos. Esto significa que la velocidad va tomando sucesivamente todos los grados de velocidad comprendidos entre la velocidad inicial y la velocidad final. O sea que el mvil, mientras ocurre la cada, alcanza a tomar un nmero infinito de grados de velocidad. Ahora, para llegar a un grado de velocidad v, el cuerpo tiene que llegar primero a un grado de velocidad v 2 , y para que haga esto debe lograr antes un grado de velocidad v 4 , y antes de esto debe tener velocidad v 8 , etc. Las asociaciones con Aquiles y la tortuga son demasiado inquietantes, y por eso la ley galileana de la cada fue de difcil aceptacin. En el fondo, Galileo estaba gestando el concepto de velocidad instantnea, que habra de instalarse con vigor un poco despus, con la llegada del clculo diferencial.

El experimento de Galileo
A continuacin vamos a hacer un intento de reconstruir el proceso mediante el cual Galileo lleg a formular la segunda parte de la ley de la cada (1). No sobra recalcar que se trata de un intento de reconstruccin. Nadie sabe cul fue el verdadero desarrollo de los acontecimientos interiores que llevaron al italiano hasta la formulacin final de la ley, y por eso nuestra narracin es solamente la espuma de los acontecimientos. Galileo quiere describir la cada por medio de las matemticas e intenta, una tras otra, diferentes versiones, de acuerdo con un criterio de simplicidad. Lo primero es pensar que la velocidad del mvil es constante, pero la observacin muestra visiblemente que la velocidad es variable. Descartada la ms simple de las opciones, Galileo acude a la proposicin v ~ x, es decir v = bx , donde b es algn factor que no depende de x. Este segundo intento (que es equivocado) entretuvo a Galileo durante un tiempo, en un perodo de prejuicios errneos y dificultades de pensamiento, hasta que finalmente lo descart. Luego se le ocurri la idea verdadera: v ~ t, es decir v = at , donde a es algn factor que no depende de t. El factor a es claramente una aceleracin y la propuesta v = at tiene un nombre muy conocido: movimiento uniformemente acelerado (mua). Con esta idea en mente, Galileo va al laboratorio para preguntarle a la naturaleza si la cada de los graves es mua. l dice que los datos le mostraron que el movimiento era uniformemente acelerado, pero no es recomendable confiar plenamente en lo que dice. La presencia inolvidable del aire, la inexactitud del reloj y las imperfecciones del plano y de las bolitas nos hacen pensar que los datos obtenidos por Galileo no eran contundentes, no afirmaban rotundamente que los mviles descienden con aceleracin constante. Se sabe de algunos contemporneos que, tras leer la descripcin que Galileo hizo de su experimento, se entusiasmaron y montaron, ellos mismos, el mismo experimento, con plano inclinado y bolitas; y se quejaron de que los datos obtenidos por ellos no fueran tan claros como los que Galileo dice haber obtenido. Por lo que acabamos de decir, podemos mirar con un poco de escepticismo las declaraciones de Galileo segn las cuales el experimento le mostr que se trataba de mua. Pero tampoco podemos caer en el extremo de asegurar que los datos que l obtuvo

7 eran intiles. Parece prudente pensar que aunque los datos no afirmaran de manera concluyente que se trataba de mua, esos datos tampoco mostraban tajantemente que no fuera mua. Quizs no sea equivocado pensar que, antes de ir al laboratorio, Galileo fabrica en su mente esta hiptesis de trabajo: la cada es un movimiento uniformemente acelerado. Armado con esta hiptesis, l interroga a la naturaleza y sta le muestra unos datos que parecen estar de acuerdo con la hiptesis, unos datos que no parecen contradecir la hiptesis del mua. Galileo siente en su interior que el experimento le refuerza la hiptesis y finalmente, convencido, se atreve a decir que la hiptesis es una ley de la naturaleza. Y da en el blanco: cuando el experimento de la cada se realiza con instrumentos modernos, muy precisos, se confirma que los cuerpos caen con aceleracin constante.

El mtodo cientfico
En los laboratorios se da un hecho fundamental: siempre que se repiten las condiciones iniciales, se replican tambin los resultados. El mundo es consistente, no es loco, no es catico. El cientfico confa en que el mundo est regido por leyes. Galileo crea esto, pero adems crea que las leyes del mundo tienen forma matemtica. Para leer al mundo hay que utilizar matemticas. Para leerlo hay que hacerle preguntas; y como las leyes son matemticas, esas preguntas que el hombre hace deben ser susceptibles de responderse matemticamente. El fsico debe aprender a formularle preguntas al mundo en la forma adecuada: hacerle preguntas matemticas. Los cientficos se apoyan en experimentos para formular leyes matemticas. Supongamos por ejemplo que en el laboratorio se toman 38 datos de presin y temperatura de un sistema. Una vez se obtiene la tabla de datos, se procede a graficar esos datos, como en la figura 2. La tabla de datos y la figura 2 son enteramente equivalentes, ambas contienen la misma informacin. Pero el cientfico no se contenta con colocar los datos en un papel sino que aspira, adems, a encontrar la frmula matemtica que rene esos datos. Y encuentra que hay una funcin F(T) que se ajusta bien a los datos, funcin que dibujamos en la figura 3. El paso de la figura 2 a la figura 3 es de gran importancia. Mientras la figura 2 tiene apenas 38 puntos, la curva de la figura 3 consta de un nmero infinito de puntos. La curva de F(T) toca valores de T que no estaban en los datos, y para esos valores de T la funcin F(T) dice cunto habra sido la presin, si se hubiera medido. Por eso la funcin F(T) es una conjetura. Este es el gran salto que da el cientfico: convertir la tabla de datos en una conjetura, en una hiptesis de trabajo. Aqu se da una de las expresiones ms profundas del espritu del fsico: la aspiracin a describir los fenmenos por medio de frmulas matemticas. Porque la simple tabla de datos plasmada en la figura 2 se agota, es en cierto sentido pobre. En cambio la funcin F(T) es fcil de manejar: el cientfico la escribe en un papel y luego la somete a los juegos habituales de las matemticas para generalizarla, ampliarla, encontrarle propiedades de simetra, compararla con otras funciones, etc. El fsico aspira a representar en ecuaciones las experiencias del laboratorio porque, comparadas con los instrumentos del laboratorio, las ecuaciones son ms fciles de manipular.

P F(T)

T
Figura 2 Figura 3

Galileo se luce en el problema de la cada. El cuenta con una cantidad finita de datos y de all se atreve a extrapolarlos, se atreve a reunirlos en una frmula matemtica: 1 x = at 2 . Los datos de Galileo mencionan un conjunto discreto de instantes t, pero la 2 1 ecuacin x = at 2 se puede aplicar para cualquier valor de t, es decir, para un conjunto 2 continuo de valores de t. Los valores numricos obtenidos en el laboratorio constituyen lo que Galileo llamaba los accidentes del fenmeno. El no se content con resear los accidentes, sino que aspiraba a encontrar la frmula que define, en general, al movimiento de la cada de cualquier cuerpo. Esa frmula general, libre de accidentes, era lo que l buscaba; esa frmula se llama la ley de la cada y la hemos escrito como 1 x = at 2 . 2

El mtodo experimental
Una experiencia en el laboratorio puede ser la siguiente: lanzar un objeto con cierta velocidad inicial vo y cierta inclinacin , y luego medir: el recorrido horizontal del viaje, la mxima altura que logra el proyectil y el tiempo total del vuelo. Esta es una experiencia aislada; un experimento completo es un proceso ms elaborado, que cursa del siguiente modo:
Primero. Repetir la experiencia bsica y darse cuenta de que, siempre que se replican las condiciones iniciales (vo , ) , se obtienen los mismos resultados finales de recorridos horizontal y vertical, y tiempo de vuelo. Segundo. Hacer una especie de repeticin de la experiencia bsica, pero con modificaciones: utilizar diferentes valores de (vo , ) y, en cada caso, medir recorridos horizontal y vertical, y tiempo de vuelo. Tercero. Encontrar una ecuacin, unas frmulas generales que renan los resultados de todas las pruebas experimentales. Cuarto. Encontrar un principio elemental, un axioma, del cual se desprendan como un teorema las frmulas generales mencionadas en el numeral anterior. Este ltimo paso es lo que se llama encontrar la ley (en este caso "la ley que rige el viaje de los proyectiles").

El programa de cuatro pasos que acabamos de escribir para el caso particular del vuelo de proyectiles, se puede repetir para muchos otros fenmenos: la cada de los cuerpos que se sueltan desde cierta altura, el movimiento de un cuerpo atado a un resorte, el movimiento de una carga elctrica en las cercanas de un imn, etc. El programa de cuatro pasos (que llamaremos el mtodo experimental) ha jugado un papel destacado durante siglos, porque se ha credo que l encarna el mtodo cientfico. En particular, en una poca se pensaba que Galileo haba utilizado, paso a paso, el mtodo experimental en el problema de la cada de los cuerpos, y por esta razn a Galileo se le llama "el fundador de la fsica clsica" y "el fundador del mtodo experimental". Ya hemos puesto en duda que el programa del mtodo experimental se pueda ejecutar en orden, primero el primer paso, despus el segundo, etc. Tal vez ni siquiera tenga sentido tomarlo como una recomendacin. Porque en la prctica cientfica los diferentes tems del mtodo experimental no se suceden en el tiempo, uno despus del otro, sino que todos ocurren ms o menos simultneamente. Ms aun, la historia de la fsica ha mostrado que los cuatro pasos del mtodo experimental se retroalimentan: el cientfico regresa una y otra vez a cada uno de los pasos, para pulirlos, reformarlos y ajustarlos, hasta que al final queda una teora consistente. Lo que acabamos de decir es claro para aquellas personas acostumbradas a leer artculos y libros cientficos. Estos escritos son reportes finales, pulidos, que no muestran el viaje interior del escritor para ir de una idea a otra, para llegar a un hallazgo. Los cientficos, en sus escritos, usualmente dicen: "...estos datos se ajustan a tal frmula matemtica, y esta frmula sugiere que lancemos el siguiente axioma, como una hiptesis de trabajo...". Los lectores comprenden que el escritor est tratando de presentar las ideas como una estructura lgica, pero tambin saben que el orden lgico no coincide con el orden temporal. No es que el escritor del artculo hubiera ido ingenuamente al laboratorio y, al mirar los datos, hubiera tenido la inspiracin de ver que esos datos se ajustaban a una frmula matemtica; y que con base en sta, y con una dosis adicional de inspiracin, le haya surgido la idea estupenda del axioma que quiere proponer. El trabajo del cientfico procede de otro modo. l llega al laboratorio con un prejuicio, con una idea prefabricada; la obtencin de los datos, la idea preconcebida y su propia condicin anmica se mezclan simultneamente de una manera complicada, difcil de narrar. Difcil de narrar, porque el cientfico que vive el momento de la creacin no es testigo de lo que le est sucediendo. Suficiente dificultad tiene l con el problema especfico que est resolviendo y no le sobra entereza para, adems, tomar apuntes que les sirvan, en un futuro, a sus bigrafos o a los historiadores de la ciencia. Antes de cerrar esta seccin nos parece conveniente anotar que el pensamiento de Galileo llega a un escollo que no puede sobrepasar: la explicacin de la pesantez. Todos los cuerpos de nuestra experiencia diaria, aqu en las cercanas de la superficie de la Tierra, tienen pesantez, y es esta propiedad la que los impele hacia abajo. Pero, en qu consiste la pesantez? Varias explicaciones posibles se ofrecan en poca de Galileo. Podra ser que la Tierra es como un imn y atrae los objetos con una especie de fuerza magntica. Podra ser que hay una sustancia sutil que sopla sobre los cuerpos, de arriba a abajo. Podra ser que, de alguna manera, el cuerpo que cae recibe mpetus sucesivos, y

10 que cada uno de ellos llega antes de que el anterior se haya agotado. Galileo no sabe cul es la causa de la pesantez. Ms aun, Galileo piensa que ella hace parte esencial de los cuerpos, y no puede concebir la existencia de un cuerpo sin peso.2

Newton
Newton recogi las tres leyes de Kepler y edific una teora gravitacional que se basa en suponer que todos los astros se atraen entre s. De acuerdo con esta teora, la fuerza de atraccin entre dos astros cualesquiera es proporcional a sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ellos. De esta manera Newton fue capaz de dar cuenta de las trayectorias de los planetas alrededor del Sol. Esto ocurre en la segunda mitad del siglo XVII. A principios del mismo siglo, Galileo haba descubierto el modo como opera la fuerza de la gravedad: los cuerpos caen con aceleracin constante. Newton est en presencia de dos fuerzas: la fuerza de los astros y la fuerza de la gravedad, y piensa en la posibilidad de que ellas no sean verdaderamente dos, sino una sola fuerza. Y logra probar, con los datos astronmicos y experimentales de que dispona, que estas dos interacciones son una. La prueba se da en la Proposicin IV del Libro III de los Principia, y es una joya, por la imaginacin del autor, por la simplicidad del argumento, y por la pericia matemtica de Newton. No estamos en condicin, en estas cortas pginas, de dar un recuento detallado de esa prueba histrica, pero s podemos presentar las partes principales del argumento de Newton. Para comenzar, conviene mencionar las caractersticas ms importantes de las dos fuerzas que queremos comparar.

Las Las dos fuerzas


La fuerza de la gravedad. Esta es la fuerza que estudi Galileo. Es la fuerza que hace caer un lpiz de la mesa, la que obliga a bajar al agua de los ros, la que hace que caiga la manzana del rbol. En general, se les dice cuerpos terrestres a todos los objetos (piedras, monedas, mesas, manzanas, etc.) que estn a nuestro alrededor, en las cercanas de la superficie de la Tierra. La fuerza de la gravedad acta sobre todos los cuerpos terrestres, y es lo que llamamos el peso. A todo lo largo de este escrito, cuando digamos la fuerza sobre la manzana, debe entenderse que nos referimos, en general, a la fuerza que obliga a caer a los cuerpos terrestres; y debe entenderse que se trata de una cada ideal, sin rozamiento con el aire. Supongamos que una manzana se encuentra en reposo, en nuestra mano; en determinado instante se suelta y ella comienza a caer. Lo que se ha observado experimentalmente es que en el primer segundo de la cada la

manzana recorre3 un espacio de 15

1 12

pies de Pars:

En el primer segundo de la cada, la manzana recorre un espacio de 15.08 pp


2

(2)

Descartes s logra concebir la existencia de un cuerpo libre de toda fuerza, y formula la ley de inercia: todo cuerpo libre se mantiene en movimiento rectilneo uniforme. 3 El pie de Pars que aqu llamaremos cortamente pp era una unidad de longitud en la poca de Newton.

11

La fuerza de los astros. La primera ley de Newton la ley de inercia dice que un cuerpo libre tiene movimiento rectilneo uniforme. Ya que los astros tienen trayectorias curvas, debe ser que sobre ellos opera una fuerza que tuerce sus trayectorias. Newton demostr que las rbitas de los planetas se explican si se supone que el Sol los atrae con una fuerza que es proporcional al producto de las masas, e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. En general, dos astros de masas M y m separados una distancia r, se atraen mutuamente con una fuerza que es proporcional a Mm / r 2 . Esto significa que el astro m sufre una aceleracin g (r ) que es proporcional a 1 / r 2 : g (r ) ~ 1 / r 2 (3)

Si se trata de astros esfricos, r es la distancia entre los centros de las dos esferas. La fuerza de los astros acta sobre todos los cuerpos celestes, y se la conoce en detalle, con mucha precisin, en la pareja Tierra-Luna. La trayectoria de la Luna es una elipse de muy baja excentricidad y podemos pensar, en primera aproximacin, que es un crculo. El radio de este crculo es 60 veces el radio de la Tierra, y la Luna da una vuelta alrededor de la Tierra cada 39343 minutos. Reunamos estos datos:

rL = 60 R PL = 39343 min

(4) (5)

La notacin es obvia: rL es la distancia Tierra-Luna, R es el radio de la superficie terrestre y PL es el perodo de la rbita lunar. Tambin se sabe4 que R = 19615783 pp (6)

Hemos resumido as, de manera muy condensada, las generalidades de las dos fuerzas. Al pensar que hay dos fuerzas se admite, en el fondo, que los objetos del mundo se clasifican en dos grupos: terrestres y celestes. Sobre los cuerpos terrestres opera la fuerza de la gravedad (de acuerdo con la frmula (2)), y sobre los cuerpos celestes opera la segunda fuerza (segn la ecuacin (3)).

La prueba de Newton
Newton plantea el problema de la manera siguiente. Si se desea probar que las dos fuerzas son iguales, lo que se debe mostrar es la equivalencia de los enunciados (2) y (3). Para tal efecto, estudiemos el siguiente experimento imaginario: tengo en mi mano una manzana y una5 lunita, ambas en reposo; en determinado instante las suelto y observo cmo caen. Hemos dicho que la fuerza de la gravedad acta sobre los cuerpos terrestres y que la fuerza de los astros acta sobre los cuerpos celestes. Como la manzana es un cuerpo terrestre, ella siente la accin de la fuerza de la gravedad, y esta fuerza la obliga a caer de acuerdo con (2). Similarmente, como la lunita es un cuerpo celeste, ella siente la accin de la fuerza de los astros, y esta fuerza la obliga a caer de
Las frmulas (2), (4), (5) y (6) son los nicos datos numricos que us Newton en la demostracin que estamos estudiando. 5 Newton se imagina que la Tierra no tuviera una sola luna, sino varias. Y que una de ellas es pequeita, manejable, y est aqu, en las cercanas de la superficie terrestre.
4

12 acuerdo con (3). Nos disponemos a comparar la cada de la manzana con la cada de la lunita. La cada de la manzana tiene dos caractersticas: a) es en direccin radial, rectilnea, hacia el centro de la Tierra y b) ocurre aqu, en las cercanas de la superficie terrestre. Si queremos comparar la cada, desde nuestra mano, de la lunita y la manzana, debemos averiguar cmo caen los cuerpos celestes a) en direccin radial y b) a una distancia R del centro de la Tierra. Esto no es fcil, porque lo que se conoce de los cuerpos celestes es un movimiento a) no radial (curvilneo, elptico) y b) a grandes distancias. El proyecto de la comparacin de las cadas de manzana y lunita contempla dos problemas: a) Averiguar cmo es el movimiento de un cuerpo celeste cuando su trayectoria no es curva, sino radial. b) Averiguar cmo es el movimiento de un cuerpo celeste en las cercanas de la superficie terrestre (7)

(8)

Newton resuelve el problema (7) en el Corolario IX de la Proposicin IV del Libro I de los Principia. Luego resuelve fcilmente el problema (8) utilizando la expresin general (3) de la fuerza de los astros. El anlisis newtoniano, que omitimos aqu, llega al final a una conclusin interesante: la lunita y la manzana caen con la misma velocidad, ambas recorren 15.08 pp en el primer segundo de la cada, como en (2). En este punto entran en juego las Reglas para Filosofar, que aparecen al inicio del Libro III de los Principia. La Regla I dice que no debemos para las cosas naturales admitir ms causas que las verdaderas y suficientes para explicar sus fenmenos. Y la Regla II dice: Por consiguiente, debemos asignar tanto como sea posible a los mismos efectos las mismas causas. Newton aplica la segunda regla al problema que lo ocupa y afirma que, como las cadas de la manzana y la lunita son efectos iguales, deben tener la misma causa. Ahora la primera regla: para explicar la cada de la lunita es suficiente y verdadero pensar que la causa es la fuerza de la gravedad; no debemos buscar otra causa. En conclusin, la gravedad es la que interviene en la cada de la lunita: la fuerza de la gravedad y la fuerza de los astros son la misma cosa. As concluye la prueba de Newton; tomemos sus palabras6 de la Proposicin IV del Libro III de los Principia. Citamos in extenso:
PROPOSICIN IV

Que la Luna gravita hacia la Tierra y es continuamente apartada de un movimiento rectilneo y retenida en su rbita por la fuerza de la gravedad.

La distancia media de la Luna a la Tierra en las sicigias, en semidimetros de la Tierra, es, segn Ptolomeo y la mayor parte de los astrnomos, 59 semidimetros; segn Vendelin y Huygens, 60; segn Coprnico, 60; segn Street, 60; y segn Tycho, 56 2 . Pero Tycho y cuantos siguen sus tablas de refraccin, al hacer que las refracciones del Sol y la Luna excedan (contradiciendo por completo la Isaac Newton, Philosophi Naturalis Principia Mathematica. Traduccin latn-espaol: Antonio Escohotado y M. Senz de Heredia, Altaya, Barcelona, 1993
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naturaleza de la luz) las refracciones de las estrellas fijas, y ello en unos cuatro o cinco minutos cerca del horizonte, aumentaron la paralaje horizontal de la Luna en el mismo nmero de minutos, es decir, en una doceava o quinceava parte de la paralaje total. Corrjase este error y la distancia ser de unos 60 2 semidimetros de la Tierra, aproximadamente la misma que otros han establecido. Supongamos que la distancia media en las sicigias es de 60 semidimetros, y supongamos que una revolucin de la Luna, d h m con respecto a las estrellas fijas, se completa en 27 7 43 , como han determinado los astrnomos, y que la circunferencia de la Tierra es de 123249600 pies de Pars, como han determinado los franceses mediante mediciones. Y si ahora imaginamos que la Luna, privada de todo movimiento, es liberada de forma que descienda hacia la Tierra con un impulso de toda la fuerza por la que (por el Corolario de la Proposicin III) era retenida en su orbe, en el transcurso de un minuto de tiempo describir en su cada 15 1 pies de Pars. Esto se determina mediante clculos fundados en la Proposicin XXXVI Libro I o (lo
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que es la misma cosa) en el Corolario IX Proposicin IV del mismo Libro. Pues el seno verso del arco que la Luna describira por su movimiento medio a una distancia de 60 semidimetros de la Tierra en el transcurso de un minuto de tiempo es aproximadamente 15 1 pies de Pars, o ms exactamente 15 pies, 1
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pulgada y 1 lnea

4 9

. En consecuencia, dado que aquella fuerza, al acercarse a la Tierra, aumenta en la

proporcin del cuadrado inverso de la distancia, por lo que en la superficie de la Tierra es 60 60 veces mayor que en la Luna, un cuerpo que cayera con dicha fuerza en nuestras regiones debera describir 60 60 15 1 pies de Pars en el transcurso de un minuto de tiempo, y 15 1 de dichos pies o, ms
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exactamente, 15 pies, 1 pulgada y 1 lnea

4 9

en el transcurso de un segundo de tiempo. Y, de hecho,


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podemos comprobar que los cuerpos descienden realmente en la Tierra con esta misma fuerza, pues un pndulo que oscile al segundo en la latitud de Pars tendr una longitud de 3 pies de Pars y 8 lneas 2 , como ha observado Mr. Huygens. Y el espacio que un cuerpo pesado describe cayendo durante un segundo de tiempo es a la mitad de la longitud de un pndulo como el cuadrado de la razn de la circunferencia de un crculo a su dimetro (como tambin ha expuesto Mr. Huygens) y, en consecuencia, 15 pies de Pars, 1 pulgada, 1 lnea 9 . En consecuencia, la fuerza por la que la Luna es retenida en su rbita es, en la misma superficie de la Tierra, igual a la fuerza de la gravedad que observamos aqu en los cuerpos pesados. En consecuencia (por las Reglas I y II), la fuerza por la que la Luna es retenida en su rbita es precisamente la misma fuerza que comnmente llamamos gravedad, pues si la gravedad fuera una fuerza distinta, los cuerpos que descendieran hacia la Tierra con el impulso combinado de ambas fuerzas caeran con doble velocidad, describiendo 30 6 pies de Pars en el transcurso de un segundo de tiempo, lo que contradice enteramente la experiencia. Este clculo se basa en la hiptesis de que la Tierra est inmvil, pues si tanto la Tierra como la Luna se mueven en torno al Sol, y al mismo tiempo en torno a su centro comn de gravedad, la distancia entre los centros de la Luna y la Tierra ser de 60 2 semidimetros de la Tierra, como puede determinarse mediante clculos a tenor de la Proposicin LX, Libro I.
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ESCOLIO

La demostracin de esta Proposicin puede explicarse ms extensamente de la siguiente manera. Suponiendo que en torno a la Tierra giraran varias Lunas, como en el sistema de Saturno o Jpiter, los tiempos peridicos de estas Lunas observaran (por el argumento de induccin) la misma ley que Kepler observ prevaleca entre los planetas; en consecuencia, sus fuerzas centrpetas seran inversamente proporcionales a los cuadrados de las distancias al centro de la Tierra, segn la Proposicin I de este Libro. Pues bien, si la Luna ms baja fuera muy pequea y estuviera muy cerca de la Tierra, hasta el punto de casi tocar las cspides de las montaas ms altas, la fuerza centrpeta que la retendra en sus rbita sera casi igual a los pesos de cualesquiera cuerpos terrestres que se encontraran en las cimas de las mencionadas montaas (como muestran los clculos precedentes). En consecuencia, si la fuerza centrfuga que transporta por su rbita a la pequea Luna la abandonase, impidindole seguir su camino,

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la Luna descendera sobre la Tierra con la misma velocidad con que los cuerpos pesados caen de hecho sobre las cimas de las mismas montaas, debido a la igualdad de las fuerzas que obligan a todos ellos a descender. Y si la fuerza por la que la pequea Luna descendera fuera distinta de la gravedad y dicha Luna gravitara hacia la Tierra como sabemos gravitan los cuerpos pesados en las cimas de las montaas, descendera con doble velocidad, como impelida por la combinacin de ambas fuerzas. En consecuencia, puesto que ambas fuerzas, es decir, la gravedad de los cuerpos pesados y las fuerzas centrpetas de las lunas, se dirigen hacia el centro de la Tierra y son semejantes e iguales entre s, ambas tendrn (por las Reglas I y II) una y la misma causa. Y, en consecuencia, la fuerza que retiene a la Luna en su rbita es precisamente la misma fuerza que llamamos gravedad, pues de lo contrario la pequea Luna de la cima de la montaa carecer de gravedad o caer dos veces ms rpido que lo que acostumbran los cuerpos pesados.

Despus de probar que la fuerza que retiene a la Luna en su rbita es lo mismo que la fuerza de la gravedad, Newton propone que se use una sola palabra, gravedad, para designar esa nica fuerza. As lo expresa en el escolio de la Proposicin V del Libro III:
La fuerza que retiene a los cuerpos celestes en sus rbitas ha sido hasta ahora denominada fuerza centrpeta. Sin embargo, tras haber demostrado que no puede ser sino una fuerza gravitatoria, desde este momento la llamaremos gravedad. Pues la causa de la fuerza centrpeta que retiene a la Luna en su rbita se extender a todos los planetas, segn las Reglas I, II y IV.

Luego extiende la gravedad a todos los cuerpos celestes, en la Proposicin VI del Libro III:
Que todos los cuerpos gravitan hacia todos los planetas, y que los pesos de los cuerpos hacia cualquier planeta, a distancias iguales del centro del planeta, son proporcionales a las cantidades de materia que respectivamente contienen. Hace ya mucho tiempo que se observa que cuerpos pesados de toda ndole (tomando en cuenta la desigualdad de la retardacin que sufren por un pequeo poder de resistencia del aire) descienden hacia la Tierra, desde iguales alturas, en tiempos iguales, igualdad que podemos determinar con gran exactitud con ayuda de pndulos. He hecho experimentos con oro, plata, plomo, vidrio, sal comn, madera, agua y trigo. Obtuve dos cajas de madera, redondas e iguales. Llen una de madera y colgu un peso igual de oro (lo ms exactamente que pude) en el centro de oscilacin de la otra. Las cajas, suspendidas de hilos iguales de 11 pies, constituan dos pndulos perfectamente iguales en peso y forma y reciban igualmente la resistencia del aire. Colocndolos juntos, los observ desplazarse hacia adelante y hacia atrs, con iguales vibraciones, durante mucho tiempo. En consecuencia, la cantidad de materia en el oro (por los Corolarios I y VI, Proposicin XXIV, Libro II) era a la cantidad de materia en la madera como la accin de la fuerza motriz sobre todo el oro a la accin de la misma sobre toda la madera, es decir, como el peso de uno al peso de la otra; y lo mismo ocurri con los dems cuerpos. Mediante estos experimentos con cuerpos del mismo peso poda haber descubierto fcilmente una diferencia de materia inferior a una milsima parte del todo, de haber existido. Pero la naturaleza de la gravedad hacia los planetas es, sin duda alguna, la misma que hacia la Tierra. Pues, suponiendo que nuestros cuerpos terrestres fueran llevados a la rbita de la Luna, y una vez all, privados con la Luna de todo movimiento, fueran liberados y cayeran con ella hacia la Tierra, es seguro, por lo anteriormente demostrado, que describiran iguales espacios que la Luna; en consecuencia, son a la Luna, en lo que toca a cantidad de materia, como sus pesos a su peso...

Un poco despus, en el Corolario II de la misma Proposicin, afirma:


Todos los cuerpos situados en torno a la Tierra, sin excepcin, gravitan hacia la Tierra, y los pesos de todos ellos son, a distancias iguales al centro de la Tierra, como las cantidades de materia que respectivamente contienen...

Vase el comienzo de la Proposicin VII del Libro III:


Que el poder de la gravedad pertenece a todo cuerpo en proporcin a la cantidad de materia que cada uno contiene.

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Ya hemos probado antes que todos los planetas gravitan unos hacia otros, y tambin que la fuerza de la gravedad, hacia cada uno de ellos, considerada particularmente, es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia de los lugares al centro del planeta...

Finalmente, y aunque no atae directamente al asunto que ahora nos ocupa, consignemos el encabezamiento de la Proposicin VIII del Libro III, que es de primera importancia:
Si en dos esferas que gravitan la una hacia la otra la materia es semejante en todos los lugares circundantes y equidistantes de los centros, el peso de cada una de las esferas hacia la otra ser inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre sus centros.

Cadas
La figura 4 muestra las trayectorias de tres piedras que se arrojan con diferentes grados de velocidad. Dos de ellas se topan con la superficie terrestre, y all terminan su viaje; las trayectorias de estas dos piedras no son elipses completas, sino arcos de elipses. Ntese, sin embargo, que la tercera partcula es lanzada con una velocidad suficiente para que pase por fuera de la Tierra. La figura 5 trae la rbita completa de la tercera piedra; su trayectoria no se interrumpe y la elipse se cierra; esta partcula se quedar dando vueltas, siempre recorriendo la misma elipse per secula seculorum.

Figura 4

Figura 5

Regresemos a la figura 4. Con referencia a las dos partculas que chocan con la superficie terrestre, podemos decir que ellas caen. Este es el sentido simple con que el hombre usa el verbo caer. Ampliemos el sentido de la palabra caer y digamos que la tercera partcula de la figura 4 tambin est cayendo; aunque no se choque con la Tierra, ella cae, y sigue cayendo sin interrupcin, como en la figura 5. La Luna, nuestro satlite, est en cada permanente hacia la Tierra. Las palabras cada libre tienen un significado preciso; se dice que un cuerpo est en cada libre si, sobre l, slo actan fuerzas gravitatorias. El Sol y los planetas estn en cada libre. Una moneda que se me cae de la mano no est en cada libre porque, adems de la fuerza gravitacional que la Tierra ejerce sobre ella, tambin acta la fuerza de rozamiento del aire. El lpiz que reposa sobre la mesa no est en cada libre porque, adems de la fuerza gravitacional de la Tierra, tambin acta la fuerza que la mesa ejerce sobre l. En este momento debemos sealar una imprecisin de las figuras 4 y 5, porque en ellas el centro de la Tierra es uno de los focos de la elipse. Eso es un error, ya que verdaderamente el foco est en el centro de masa del sistema total piedra-Tierra: la piedra gira alrededor del centro de masa. As mismo, nuestra Luna gira alrededor del centro de masa del sistema Luna-Tierra. Con esto en mente, debemos admitir que la Luna est en cada libre hacia el centro de masa. Pero lo que se dice acerca de la Luna,

16 tambin vale para la Tierra: nuestro planeta cae hacia el centro de masa del sistema Luna-Tierra: la Tierra tambin est cayendo libremente. Saturno tambin est cayendo libremente, el Sol tambin, la Va Lctea tambin cae. Todas las galaxias estn cayendo libremente. Cunto trecho hemos recorrido! Partimos de la idea de que la manzana cae, y ahora terminamos pensando que el universo es un conjunto enorme de galaxias que estn cayendo. Las fuerzas con que iniciamos esta seccin, mencionadas en las frmulas (2) y (3), no son dos, sino una. Newton extendi el rango de aplicacin de la primera, para que abarcara los fenmenos celestes, y por eso l dice que la Luna gravita. Pero la idea recproca tambin es llamativa; Newton extendi el rango de aplicacin de la fuerza de los astros, para que abarcara los fenmenos terrestres: desde entonces la manzana es un cuerpo celeste. Tal parece que esta idea recproca le cost mucha dificultad a Newton. No es difcil imaginar que la fuerza entre Marte y Mercurio se pueda calcular suponiendo que los dos astros son partculas puntuales; pero para calcular la fuerza (fuerza de los astros) que se da entre la Tierra y la manzana, no es obvio que la Tierra pueda ser considerada como una partcula puntual. El problema de reducir los astros a puntos fue penoso para Newton y le tom aos de reflexin. Slo despus de resolver ese problema poda Newton atacar el asunto de la unificacin de las dos fuerzas, y por eso nos parece que la unificacin de las dos fuerzas no la logr Newton en su juventud, sino ms tarde. Una sola fuerza para explicar todos los movimientos, los de los cuerpos terrestres y los de los cuerpos celestes. No hay dos clases de cuerpos, terrestres y celestes como decamos en el prrafo que sigue a la ecuacin (6) sino una sola clase. El mundo no est separado en estratos cuerpos terrestres aqu y cuerpos celestes all, siguiendo leyes diferentes sino que se compone de un solo tipo de cuerpos, con leyes comunes para todos. Despus de Newton, el mundo no es un cosmos estratificado, sino un universo.

cuerpos? Por qu se atraen los cuerpos?


Newton hizo una contribucin enorme en el estudio de la cada. Tal como hemos dicho, el demostr que la cada de los cuerpos, aqu en las cercanas de la superficie terrestre, es un efecto de la misma fuerza de los astros que retiene a los planetas en sus rbitas alrededor del Sol. Y que todos los astros estn cayendo unos hacia otros, permanentemente. Pero aport l una explicacin de la fuerza gravitatoria? Decamos al final de nuestra seccin sobre Galileo que el italiano no saba qu era la pesantez. Newton tampoco saba. Ambos aspiraban y ninguno lo logr a suministrar una explicacin de esta fuerza. Esto merece un pequeo comentario, porque la palabra explicar no significaba en esa poca lo que modernamente significa. Decir que la fuerza es GMm / r 2 es simplemente hacer una descripcin matemtica de ella. Pero eso no agota el problema, porque queda siempre la pregunta de a qu se debe la atraccin. Para Newton explicar quiere decir justamente eso: aclarar cul es la causa de la fuerza gravitatoria. l no poda concebir que dos astros se atrajeran a grandes distancias, a travs del vaco. l pensaba que la interaccin entre los dos cuerpos deba estar mediada por algn mecanismo, alguna sucesin de objetos que van transmitiendo,

17 por fuerzas de contacto, la interaccin entre los dos astros (pensar por ejemplo que la atraccin se transmite por medio de cuerdas o garfios, o por medio de un ter sutil). Y si no existieran estos objetos materiales que transmitieran la interaccin, Newton habra aceptado la intervencin de influencias no materiales, como la de Dios. De todos modos, l no pudo ofrecer una explicacin de la causa ltima de la atraccin gravitatoria. An as, esta carencia no lo detuvo, y public su teora matemtica de la gravitacin en los Principia. El pensaba que la simple teora matemtica de la gravitacin era valiosa y til, aunque no se hubiera aclarado todava cul era la causa de la atraccin. Newton logra desarrollar una teora valiosa y til sin necesidad de suministrar una explicacin de la causa ltima, sin necesidad de imaginarse cuerdas ni garfios ni un ter sutil, sin necesidad de inventar mecanismos ingeniosos, sin acudir a hiptesis ad hoc. Hypotheses non fingo dice en el penltimo prrafo del Escolio General de los Principia. Varios contemporneos se opusieron decididamente a la teora de Newton. Les pareca malsana una teora de la atraccin universal que se negaba a explicar el hecho fundamental de la atraccin entre dos cuerpos. Cmo es posible se quejaba Huygens que Newton hubiera dedicado tnto esfuerzo en los Principia, tntas demostraciones tan difciles, sin saber siquiera en qu consiste la atraccin? En esa poca la palabra explicar era muy exigente, porque peda que se fuera a la causa ltima que origina la cada de los cuerpos. Con el paso de los aos, sin embargo, esa palabra ha ido perdiendo la dureza que antes tena. Nosotros ahora, modernamente, ya no aspiramos a encontrar la causa primera de las fuerzas, y preferimos darle a la palabra explicar un significado ms blando. Pensemos por ejemplo en el modo como progresa, de Galileo a Newton, la comprensin del problema de la cada. Galileo dice que el movimiento es uniformemente acelerado; luego Newton inscribe la cada galileana dentro de una teora mayor, que es la teora de la gravitacin universal; por esto decimos que la teora newtoniana explica la cada galileana. Explicar un hecho, para nosotros modernos, es enmarcarlo dentro de una teora, dentro de unos postulados. Explicar algo consiste en ubicarlo dentro de un mbito mayor, es mostrar que hace parte de un cuerpo grande. Galileo descubri una ley, pero no invent una teora. Newton invent la teora de la gravitacin (un cuerpo de axiomas, definiciones y hechos naturales) y, dentro de esta teora, la ley de Galileo aparece como un teorema. Por eso, porque la ley de Galileo es un teorema de la teora de Newton, por eso decimos que lo de Newton explica lo de Galileo.

Einstein
Einstein sacudi la fsica a principios del siglo xx. Sus hallazgos en la relatividad especial, en 1905, fueron slo el comienzo de un estudio ms grande y ms general: la teora general de la relatividad, que l concluy diez aos ms tarde, en 1915. Lo que ms nos interesa en este momento es ver la contribucin de Einstein al entendimiento de la cada libre. Lo que l hizo fue, en parte, recoger las enseanzas de sus predecesores, como veremos enseguida.

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Newton generaliza lo de Galileo


De acuerdo con la teora newtoniana de la gravitacin, la fuerza entre dos partculas que se encuentran a una distancia r est dada por F= GM m r2 (9)

donde G es una constante que debe medirse experimentalmente, y M y m son las masas de los dos cuerpos. Hay casos en que m es mucho menor que M; en esas situaciones se dice que m es una partcula de prueba. Por ejemplo, una manzana es 10000000000000000000000000 veces ms liviana que la Tierra, y por eso decimos que, comparada con la Tierra, la manzana es una partcula de prueba. Otro ejemplo: la Tierra es 1000000 ms liviana que el Sol, y eso nos permite afirmar que, en su viaje alrededor del Sol, la Tierra es una partcula de prueba. En lo que sigue de este escrito supondremos que m es una partcula de prueba. La segunda ley de Newton dice que F = m a , donde a es la aceleracin de m. En consecuencia, la ecuacin (9) da ma = GM m r2 (10)

Dividir por m ambos lados de esta ecuacin: a= GM r2 (11)

Uno de los aspectos ms curiosos de esta frmula es que a, que es la aceleracin de m, no depende del valor de m: la aceleracin de m no depende del valor de m. O sea que la trayectoria de m no depende del valor de m. Esto significa que la trayectoria de la manzana (que es una partcula de prueba respecto a la Tierra) que cae libremente es independiente del valor de la masa de la manzana. Del mismo modo, la trayectoria de la Tierra (que es una partcula de prueba respecto al Sol) es independiente del valor de la masa de la Tierra. Lo primero, que la trayectoria de la manzana es independiente del valor de la masa de la manzana, quiere decir que todas las manzanas caen de la misma manera: ese fue el descubrimiento de Galileo. Lo segundo, que la rbita de la Tierra es independiente del valor de la masa de la Tierra, es la generalizacin hecha por Newton. Ese paso crucial entre las ecuaciones (10) y (11), por la cancelacin del factor m, es lo que nos permiti afirmar que la trayectoria de la Tierra no depende de su masa: si nuestro planeta fuera de icopor, su trayectoria alrededor del Sol sera la misma que ahora tiene. El valor de m no importa. En consecuencia, la variable m desaparece del tratamiento matemtico; por eso los fsicos se acostumbran a utilizar directamente la ecuacin (11), sin pasar por (9) ni (10). Dado que la cada de un cuerpo no depende de su composicin qumica ni de su masa, podramos decir que la cada es, en cierto sentido, impersonal, ya que no importa

19 mucho de qu cuerpo se trata. Si lo que importa no es el cuerpo que cae, nos preguntarnos qu es lo que importa. La respuesta de Einstein es gloriosa: la cada de un cuerpo est determinada por el espaciotiempo. El Sol distorsiona el espaciotiempo de su vecindario, la Tierra habita ese vecindario y tiene que obedecer a las condiciones geomtricas de ese vecindario. Aqu se da una de las principales diferencias entre Newton y Einstein. Para el primero, el Sol ejerce una fuerza de atraccin sobre la Tierra, y por eso la Tierra no es libre. Para Einstein, en cambio, la fuerza gravitacional no existe, la Tierra es libre; pero a la Tierra le toca habitar un espaciotiempo distorsionado (curvo, dicen los fsicos). Si el Sol no existiera, el espaciotiempo sera plano y la trayectoria de la Tierra sera una lnea recta. Pero, por la presencia del Sol, el espaciotiempo es curvo, y en un espacio curvo las lneas naturales no son rectas sino curvas. Por eso la Tierra, sin dejar de ser libre, sigue trayectorias curvas. Los planetas se mueven en el espaciotiempo que circunda al Sol. Cada uno de ellos es libre y, siendo libre, sigue una trayectoria de libertad. Estas trayectorias, los caminos de la libertad, son lneas curvas, porque pertenecen a un espaciotiempo curvo. As ocurre con todas las estrellas y galaxias: todas son libres y todas siguen caminos de libertad. Cmo se caracterizan estos caminos naturales, qu los distingue, cules son sus propiedades? Einstein responde: son trayectorias de envejecimiento mximo.

El principio de envejecimiento mximo


Pensemos en dos mellizos (l y ella) que estn juntos y en cada libre. En determinado momento A, por accin de una fuerza externa, son separados: ella sigue en cada libre y l es forzado a seguir otra trayectoria que no es de cada libre. Supongamos adems que un tiempo despus ellos se renen, en B. La figura 6 muestra la trayectoria de ella en trazo continuo, y la trayectoria de l en trazo punteado. Ocurre que, en el momento del reencuentro, ella est ms envejecida que l. As se caracteriza la trayectoria de la cada libre: es la de envejecimiento mximo. Si la trayectoria de l hubiera sido otra, ella tambin quedara ms vieja.

B ella A l

Figura 6 Supongamos que a los mellizos, el da del nacimiento, les hubieran atado dos relojes, uno en la mueca de l y el otro en la de ella. Los mellizos son separados, como describimos en el prrafo precedente. En el momento del reencuentro, el reloj de ella

20 est marcando ms que el de l: digamos, por ejemplo, que el de ella marca las 3:20 p.m. y el reloj de l marca las 3:15 p.m. La trayectoria de cada libre se reconoce de la manera siguiente: al comparar lo que marcan varios relojes que tienen trayectorias que se separan y luego se reencuentran como en la figura 6el que ms rpido marcha es el que est en cada libre.

El espacio se infla
Supongamos que se traza una lnea recta en el espacio. Una vez hecho esto, se escoge un punto cualquiera y all se pega una calcomana. Avanzamos un metro a lo largo de la lnea y ponemos otra calcomana; avanzamos otro metro y ponemos otra calcomana, etc. As, la lnea queda con un conjunto de calcomanas, y la distancia entre cualesquiera dos calcomanas contiguas es un metro. Eso ocurre el domingo. Supongamos ahora que el lunes revisamos la lnea y encontramos una sorpresa: la distancia entre calcomanas contiguas es 2 metros! El martes vamos a inspeccionar la situacin y nos encontramos con otra sorpresa: la distancia entre calcomanas contiguas es ahora 3 metros! El mircoles es 4 metros, el jueves es 5 metros, etc. Esa lnea se est expandiendo, como muestra la figura 7.

domingo lunes martes mircoles

1m 2m 3m 4m

Figura 7

La expansin del universo


Supongamos ahora que en cada punto de nuestro espacio tridimensional pegamos una calcomana, el domingo. El lunes revisamos el espacio y encontramos una sorpresa: la distancia entre dos calcomanas (cualquier pareja de calcomanas) es mayor que la distancia que las separaba el domingo. El martes, de nuevo, observamos que la distancia entre dos calcomanas cualesquiera es mayor que la distancia que las separaba el lunes. As, cada nuevo da encontramos que la separacin entre todas las parejas de calcomanas es mayor que el da anterior. As es la gran expansin del universo. En ese proceso lo que se expande es el espacio, el espacio vaco. Pensemos ahora que las calcomanas son como cmulos de galaxias.7 La
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Las galaxias tienden a reunirse en cmulos de galaxias. Nuestra galaxia, que es la Va Lctea, pertenece a un cmulo llamado El Grupo Local. Andrmeda es otra galaxia del Grupo Local. A veces, para simplificar la narracin, no diremos cmulo de galaxias, sino que diremos cortamente cmulo.

21 distancia entre cmulos est aumentando da a da, a medida que el tiempo pasa. Los cmulos estn pegados a los puntos (as como estaban pegadas las calcomanas) y si la distancia entre ellos est aumentando es porque la distancia entre los puntos est aumentando. Imagen perniciosa: una granada estalla en el bosque. Nosotros vemos las esquirlas viajando en el espacio. En efecto, los rboles del bosque son un trasfondo y, respecto a ellos, nosotros vemos las esquirlas volando, atravesando el espacio. El espacio quieto y las esquirlas viajan, se mueven de un punto a otro. Invitamos al lector a desatender la tentacin de la imagen perniciosa del prrafo precedente. La gran expansin del universo es diferente a la granada que estalla. Los cmulos no estn atravesando el espacio, ellos no viajan en el espacio, ellos no van de un punto a otro. Ellos estn pegados a puntos fijos, como calcomanas; ellos no se trasladan ni se mueven; la expansin no es movimiento. La expansin es un asunto de geometra. La idea de la expansin universal atraves al siglo xx y repercuti en varias reas de la fsica como la termodinmica, la astronoma, las partculas elementales y, muy especialmente, la cosmologa. No todos los cientficos han credo en esa idea, sin embargo, y entre ellos podemos mencionar a Hoyle. Este ilustre astrnomo ingls, para burlarse de la idea de la expansin, dijo que se trataba de un big bang, que en ingls significa gran estallido. Las palabras big bang, que Hoyle utiliz despectivamente, se usan desde entonces. Hoy por hoy, como hemos dicho, se piensa que la expansin no es un estallido sino una inflacin del espacio que arrastra consigo a los cmulos, y por eso las palabras big bang, perniciosas, parecen inadecuadas. Algunos desearan erradicarlas del vocabulario cientfico, pero el nombre big bang ya peg en el habla de la ciencia y del arte.

Pan de pasas
Para hacer pan se mezclan harina de trigo, levadura y agua. Despus de mezclar y amasar, se cubre con un trapo y se deja en un lugar abrigado para que la masa crezca. Al cabo de veinte minutos, y por accin de la levadura, la masa se ha inflado y tiene el doble del volumen inicial. Hay una variante que consiste en agregar uvas pasas en la fase inicial, justo despus de amasar, antes de que la masa leve. En esos veinte minutos, mientras la masa crece, ella arrastra consigo a las pasas, de modo que stas participan de la expansin de la masa. Las pasas no viajan, no se trasladan, no se mueven a travs de la masa. Algo similar ocurre con los cmulos en la gran expansin del espacio: los cmulos no viajan, no se trasladan, no se mueven a travs del espacio. Ellos acompaan al espacio a medida que ste se infla. Pero, de regreso al pan acaso las uvas pasas se inflan tambin? Y volviendo de nuevo al universo los cmulos tambin se expanden? se estn expandiendo el sistema solar, la Tierra, los tomos? mi cuerpo se est inflando? La pregunta es pertinente por varias razones, entre las cuales sealamos una: para afirmar que un objeto se est inflando se necesitan un objeto que va a ser medido y una regla para ejecutar la medicin. Ahora, si el objeto medido y la regla se inflan en la misma proporcin, nunca podr decirse que el objeto se ha expandido. (Un sastre tiene un metro. Supongamos que la cintura del sastre

22 y el metro se expanden en la misma proporcin. En tales circunstancias el sastre nunca notar que est engordando). Si nosotros notamos que el universo se expande es porque lo comparamos, porque lo medimos con una regla que no se expande. En este momento llegamos al asunto de los sistemas cohesionados. Un cmulo, por ejemplo, es un sistema cohesionado porque sus componentes, que son galaxias, no se dispersan, sino que ocupan una porcin definida del espacio; en efecto, las galaxias de un cmulo se atraen gravitacionalmente las unas a las otras y eso hace que el cmulo se mantenga reunido y compacto. Otro ejemplo es el sistema solar: el Sol y los planetas se atraen y eso recoge y congrega al sistema solar. El tomo es otro ejemplo: el ncleo y los electrones se atraen elctricamente y por eso el tomo persiste reunido, ocupando una porcin pequea del espacio. As, hay muchos sistemas cohesionados. Un metro de sastre es otro sistema cohesionado; este metro est compuesto de partculas que se atraen elctricamente y permanece con toda sus partes reunidas. Las diferentes partes de un sistema cohesionado se atraen entre s, bien sea gravitacional o elctricamente. El espacio que ocupa el metro del sastre se est expandiendo, as como se expanden todas las otras regiones del universo. Pero esta expansin no arrastra consigo a las molculas del metro, porque la atraccin mutua entre ellas lo impide: el espacio sigue creciendo, pero el metro mantiene su longitud a medida que pasa el tiempo. Las molculas del metro no siguen a la expansin espacial, no son como calcomanas pegadas a los puntos del espacio, ellas logran vencer la expansin espacial, y todo esto lo hacen porque ellas conforman un sistema fsico cohesionado. En comparacin, un conjunto de cmulos no es un sistema cohesionado y por eso los cmulos s siguen obedientemente a la expansin espacial, como calcomanas fijas a los puntos del espacio. Las reglas con las que notamos la expansin del universo no se expanden. Aclaracin: el metro del sastre s se estira un poco con la expansin del universo, pero ese alargamiento es tan pequeo que no lo podemos observar con la tecnologa presente. As mismo, el sistema solar se ha inflado, pero este agrandamiento es tan pequeo que es inobservable con los instrumentos que utiliza el hombre. La expansin del universo s ha logrado inflar un poco a los cmulos de galaxias, pero el agrandamiento es muy pequeo.

La energa oscura
La gravitacin es atractiva, cohesiva, intenta reunir. Ella trata de impedir que las galaxias se alejen unas de otras, y por eso se afirma que la gravitacin se opone a la expansin universal. Hay entonces una competencia entre gravitacin y expansin. Si la primera es dominante, los cmulos algn da dejarn de alejarse y tendern a juntarse de nuevo; y si la expansin prevalece sobre la gravitacin, los cmulos se alejarn eternamente y en el futuro final el universo ser fro, oscuro, callado y quieto. Hasta hace unos aos se pensaba que el destino del universo lo iba a decidir esta pugna entre dos actores, gravitacin y expansin. Pero en 1998 las observaciones astronmicas mostraron que hay un tercer actor que le est ayudando a la expansin. Lo que se ha establecido es que la expansin se est vigorizando, se est acelerando. Los cientficos estn asombrados con este descubrimiento.

23 En qu consiste este tercer actor? Es una fuerza nueva que no conocamos? Estas preguntas constituyen uno de los principales retos de la fsica del momento, y se siente que estamos ante unos de los grandes episodios de la historia de la ciencia. Se han intentado varias explicaciones de este nuevo fenmeno, pero ninguna es completamente satisfactoria. Una de las maneras de abordar el asunto es reconocer que, en algunas circunstancias, la gravitacin puede ser repulsiva. En efecto, regresemos a las palabras iniciales de esta subseccin, hace tres prrafos, cuando decamos que "la gravitacin es atractiva, cohesiva, intenta reunir". Esa frase tiene excepciones, como la que se da en algunos fluidos relativistas. En ciertos casos se presentan fluidos con presin negativa, lo que resulta en una gravitacin repulsiva. En la seccin dedicada a Newton anotamos que la cada libre es el movimiento de un cuerpo que, fuera de la gravitacin, no recibe la influencia de ninguna otra interaccin. Como los cmulos, en la gran expansin del universo, no tienen movimiento, podra argirse que ellos no estn en cada libre. Pero se prefiere lo contrario, que es ampliar la definicin de cada libre y afirmar que las galaxias s caen libremente. Nuestro relato de la cada comienza con Galileo y sus experimentos con pequeos cuerpos en las cercanas de la superficie terrestre, pasa por Newton y la idea de que todos los astros estn cayendo y ahora, en el siglo xxi, se empalma con la idea de la expansin universal, al afirmar que los cmulos caen libremente.

Common questions

Con tecnología de IA

Según Newton, tanto la gravedad terrestre que hace que un objeto caiga, como la fuerza centrípeta que mantiene a los cuerpos celestiales en órbita son manifestaciones de la misma fuerza gravitacional. Esto representó una revolución respecto a la física anterior, unificando en una sola fuerza las interacciones que se consideraban distintas y dando una explicación coherente del movimiento en el universo .

El análisis del movimiento uniformemente acelerado propuesto por Galileo es confirmado hoy día con instrumentos más precisos, mostrando que los cuerpos realmente caen con aceleración constante en ausencia de resistencias como el aire .

Galileo, al afirmar que una caída libre era un movimiento de aceleración constante, propuso que la velocidad de un cuerpo aumenta suavemente entre distintos valores, prefigurando así el concepto de velocidad instantánea. Este concepto sería formalizado posteriormente con la llegada del cálculo diferencial, permitiendo un análisis matemático preciso de cambios infinitesimales de velocidad .

Es razonable mantener cierto escepticismo sobre los resultados de Galileo porque sus experimentos enfrentaban limitaciones significativas: el aire, la precisión de los relojes, y las imperfecciones del plano inclinado y las esferas utilizadas podrían haber afectado los resultados. Además, los contemporáneos que intentaron replicar el experimento no consiguieron datos tan claros como los de Galileo .

En ciertas circunstancias, como en algunos fluidos relativistas, la gravedad puede comportarse de manera repulsiva debido a la presencia de una presión negativa. Este fenómeno es parte de las explicaciones de la aceleración de la expansión del universo observada en 1998, que muestra que, aparte de la atracción gravitacional, puede existir una forma de gravedad que favorezca la aceleración en la expansión cósmica .

Newton unificó las fuerzas mostrando que la atracción gravitacional que hace que los cuerpos caigan en la Tierra es la misma fuerza que rige el movimiento de los astros. Su argumento consistió en demostrar que ambas fuerzas dependen del producto de las masas e inversamente del cuadrado de la distancia, vinculando así las leyes de Kepler sobre las órbitas planetarias con la gravedad terrestre .

Mientras muchos contemporáneos de Galileo creían que un cuerpo en movimiento acelerado sufría impulsos instantáneos que aumentaban su velocidad de manera intermitente, Galileo proponía que la caída de los graves era un movimiento de aceleración constante y continua, sin golpes abruptos. Esto implicaba que un cuerpo pasaba por un número infinito de grados de velocidad entre su velocidad inicial y final, bosquejando así el concepto de velocidad instantánea, que más tarde sería formalizado con el cálculo diferencial .

Galileo formuló la hipótesis de que la caída de los graves es un movimiento uniformemente acelerado (mua) antes de realizar su experimento. Fue al laboratorio para contrastar esta hipótesis con la naturaleza, esperando que los datos del experimento apoyaran su idea, lo que en su caso ocurrió en alguna medida, pese a las imprecisiones instrumentales de su tiempo .

En la física clásica, la caída libre describe el movimiento de un cuerpo influido únicamente por la gravedad. En contrastante comparación, en las teorías modernas sobre el universo en expansión, se sugiere que los cúmulos galácticos, aunque parezcan en reposo, se ven influidos por la expansión del espacio, que se teoriza como una caída libre universal hacia un destino no afectado por otras interacciones, a excepción de una gravedad universal repulsiva .

La ley de inercia de Descartes establece que un cuerpo libre sigue un movimiento rectilíneo uniforme, contrastando con la idea de que un cuerpo está en movimiento acelerado sólo bajo la influencia de fuerzas como en la caída libre estudiada por Galileo. Esta diferencia resalta la variabilidad de trayectorias en los cuerpos, lo que requiere el entendimiento de las fuerzas externas no contempladas por un análisis exclusivamente de velocidad constante .

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