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Cajas chinas. La foto dentro de la foto o la foto como cosa1. Natalia Fortuny2
Resumen: Este trabajo parte de una serie de retratos fotogrficos de principios de siglo XX tomados a personas o familias durante el luto por el ser querido. La particularidad de estas fotografas es que en ellas los familiares posan junto al retrato fotogrfico del difunto retrato, en general, tomado en vida- que acompaa como si estuviera all con su familia. Este interesante y temprano uso de la fotografa dentro de la fotografa (con fuerte puesta en primer plano de los vnculos familiares) modelar un formato cuyos ecos pueden imaginarse en algunas elecciones estticas actuales. Puntualmente, se analizarn dos series de fotografas realizadas por los artistas Ins Ulanovsky y Julio Pantoja, que adems de dialogar con la herencia de la foto del desaparecido, arman visualmente una escena que no es extraa al gnero comenzado por aquellas imgenes de familias sosteniendo las imgenes del ausente. Palabras clave: Fotografa, Memoria, Dictadura, Familia, Desaparecidos.
Chinese boxes. Photos inside photos, or photos as things. Abstract: This paper explores a series of photographs dating from the beginning of the 20th century, which portray individuals and families during the mourning of their dead loved ones. In these photographs, the relatives pose close to the photographic portrait of the deceased -portrait, in general, taken while alive- as if he/she was there with his/her own family. This is an interesting and early use of the photograph inside the photograph, used to reinforce and highlight the reality of family ties. These images within images, encouraged a format whose echoes we can hear in some aesthetic choices of current photographic practice. To illustrate this point, two series of photographs -by the artists Ins Ulanovsky and Julio Pantoja- will be analyzed. Their work not only talks from within the inheritance of the missing person (desaparecido) photo but draws a connection with the previously discussed early images of mourning families. Keywords: Photography, Memory, Dictatorship, Family, Desaparecidos (missing people).
Una versin ligeramente modificada de este texto fue presentada a la mesa: Modos de representacin: imgenes, memoria, violencia' del Primer Congreso de Socilogos de la Provincia de Buenos Aires La urgencia de la sociologa y la intervencin profesional de los socilogos en el contexto de la Provincia de Buenos Aires. Organizado por el Colegio de Socilogos de la Provincia de Buenos Aires. La Plata, 1 al 3 de julio de 2009. 2 Licenciada en Ciencias de la Comunicacin (UBA). Magister en Historia del Arte Argentino y Latinoamericano (IDAES UNSAM). Becaria Conicet para el Doctorado en Ciencias Sociales (UBA). Contacto: [email protected]
De la misma manera que el nio agrupa por primera vez sus miembros al mirarse en un espejo, nosotros oponemos a la descomposicin de la muerte la recomposicin por la imagen. Rgis Debray Nacida en medio del siglo en que el retrato fue uno de los gneros pictricos ms importantes, la fotografa se especializa rpidamente en la figura humana3. Mirados retrospectivamente, la pintura al leo, el retrato miniatura (copia accesible de las pinturas cortesanas), la silueta y el fisionotrazo son los claros precursores del retrato fotogrfico en sus variadas formas (daguerrotipos, calotipos, tarjetas de visita, etc). La fotografa, aparecida oficialmente en 1839, fue en principio lujo de las clases dominantes, pero muy rpidamente -hacia 1860- se expandi a los sectores de la media y pequea burguesa. Esta democratizacin pudo ocurrir especialmente por el abaratamiento de los costos de la tcnica y la facilidad de su manejo (en especial con la aparicin de aparatos fotogrficos ms livianos y tcnicas de impresin y revelado ms rpidas y econmicas). Segn Freund: ...las capas burguesas proporcionaron al retrato fotogrfico una nueva clientela. Tras alcanzar la seguridad material, pretendan afirmarse mediante signos externos. La tarea principal de la fotografa consista en satisfacer ese afn de representacin. [...] El aparato fotogrfico haba democratizado al retrato de manera definitiva. Ante la cmara, artistas, sabios, hombres de Estado, funcionarios y modestos empleados son todos iguales. El deseo de igualdad y el deseo de representacin de las diversas capas de la burguesa se vean satisfechos al mismo tiempo. (Freund, 2006: 55-58)4. Desde entonces, la fotografa entra en la vida de la familia burguesa para comportarse como vehculo central de identidad individual y familiar, como narrativa visual productora de subjetividades y garante de la memoria colectiva familiar. Bourdieu diferencia esta fotografa popular de otros usos posibles (el artstico, por ejemplo), especialmente porque se le otorga siempre una funcin social. La salvaguarda de los recuerdos familiares, el depsito identitario de un grupo y la creacin de un pasado comn son algunas de las funciones de estos lbumes. En los principios de la fotografa aquellos primeros daguerrotipos necesitaban largos tiempos de exposicin y se tomaban en los interiores del estudio del fotgrafo (en general, un pintor o comerciante seducido por los beneficios econmicos de la nueva tcnica). Estos hechos, sumados a los estereotipos propios del gnero pictrico al que quera emparentarse el retrato fotogrfico, establecieron unas pautas rgidas que deban seguirse al momento de la toma, reguladas por fuertes convenciones respecto de ngulos, encuadres, iluminacin, fondos, escenografas, vestimenta, accesorios y, fundamentalmente, las poses y gestos de los sujetos (ubicaciones, abrazos, mirada a cmara, etc.)5. Como afirma Marta Penhos, hay que considerar el papel del vestuario y
Agradezco los valiosos aportes de ideas e imgenes proporcionados por Gustavo Tudisco, Norberto Salerno y Diego Guerra para este trabajo. 4 En el mismo sentido, Montserrat Gal Boadella (1998: 76) explica que a medida que avanza el siglo XIX las clases medias reclaman con energa el derecho a ser representadas. Las miniaturas, las ceras, el pantgrafo, el daguerrotipo y finalmente la fotografa permitirn al hombre medio acceder a la representacin. El retrato tena que fortalecer necesariamente la autoconciencia corporal. 5 An en nuestra poca, aunque los recuerdos visuales de cada familia parezcan nicos al referir a momentos compartidos por pocos, nada hay ms estereotipado que un lbum fotogrfico. Como sostiene el artista Christian Boltanski: I had become aware that in photography, and particularly in amateur
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los elementos escenogrficos con que contaban los estudios decimonnicos y que los artistas usaban con el propsito de crear imgenes dignas de su cliente. A menudo, los retratados eran provistos de accesorios, como bastones elegantes o pauelos finos, y la pose se ensayaba contra un fondo en el que abundaban elementos que jerarquizaban la toma: columnas, cortinados, veduti con paisajes pintados (Penhos, 2005: 39). A pesar de la extendida moda de retocar el negativo y pintar las copias para aumentar la belleza de la imagen, no era tanto el producto final en trminos estticos o la proeza artstica del fotgrafo6 lo que contaba en primer lugar a la hora de retratarse. Era ms bien el status social y econmico que daba la posesin de un retrato fotogrfico. En este sentido, funcionaban de manera similar a como Susan Sontag entiende el retrato pictrico burgus: el objeto de los retratos comunes del hogar burgus en los siglos XVIII y XIX era confirmar un ideal del modelo (que proclamaba la relevancia social, que embelleca la apariencia personal); dado este propsito, es fcil comprender por qu los propietarios no necesitaban tener ms de uno (Sontag, 2006: 231). En Argentina, los primeros fotgrafos llegaron entre los aos 1943 y 1945 (un poco ms tardamente que en otros pases de la zona). Segn Cuarterolo (2003), en 1848 haba en Buenos Aires unos diez daguerrotipistas7 que retrataban a los porteos de clase alta en sus mejores ropas de domingo. Y aunque habra que esperar unas dos dcadas para que se convirtiera en una prctica ms accesible (en sus comienzos, un daguerrotipo costaba aproximadamente 4000 metros de tierra), su velocidad de expansin fue rapidsima desde el comienzo. El retrato fotogrfico y la muerte La fotografa es la tcnica artstica que llev a la cima la antiqusima voluntad de representacin del ausente. Su tan discutida- relacin con lo real, la huella del sujeto plasmada en el material fotosensible, la convirtieron en garanta de perduracin del pasado. Por esta razn, ser la muerte aquella ausencia mxima con que la fotografa mantendr estrechos y variados vnculos desde sus inicios. Debido al alto costo de las primeras fotos y a lo poco frecuente del evento, muchas veces algn integrante de la familia (en especial un beb o un nio) falleca sin haberse retratado. La ltima oportunidad de hacerlo era durante las primeras horas que seguan a la muerte, dentro de un gnero preciso y muy usual por entonces: el retrato fotogrfico de difuntos8.
photography, the photographer no longer attempts to capture reality: he attempts to reproduce a preexisting and culturally imposed image (citado en Van Alphen, 1999: 47). 6 Bourdieu dir que la foto popular es un arte sin artista. Segn el autor (1989: 22), la fotografa ms insignificante expresa, adems de las intenciones explcitas de que quien la ha tomado, el sistema de los esquemas de percepcin, de pensamiento y de apreciacin comn a todo un grupo. O sea que hay normas que organizan la captacin fotogrfica del mundo ms all de las marcas de autor, por lo que es indispensable descifrar el excedente de significacin que [la foto] traiciona, en la medida en que participa de la simblica de una poca, de una clase o de un grupo artstico (Bourdieu, 1989: 23). 7 John Elliot, John A. Bennet y Thomas Helsby fueron tres de los primeros daguerrotipistas en Argentina. 8 Respecto de la foto mortuoria, Virginia de la Cruz Lichet (2005: 166) sostiene que la fotografa funciona en cierto modo como una compensacin, como dice Castel; ocupa as un lugar en un ceremonial que cumple su funcin social y constituye su ltimo acto. Permite a la vez recordar y dar licencia para olvidar.
La investigadora Piroska Csri narra as el procedimiento: Fotografiar a los familiares muertos era una costumbre general despus de la difusin del proceso fotogrfico: la segunda mitad del siglo XIX vio la produccin de una enorme cantidad de imgenes de muertos. Eran los ltimos recuerdos de gente que no tena los medios econmicos para acceder a retratos pintados de sus seres queridos. Frecuentemente a los muertos se los acomodaba sentados o acostados, para que parezcan durmiendo. A los nios, en particular, se los vesta como angelitos para la ocasin. Las imgenes formaban parte de la vida diaria: las imgenes se exhiban en los hogares, se guardaban en los lbumes familiares, y se enviaban a familiares. De esta manera se intentaba capturar la presencia de una persona para la memoria. Cuando la muerte natural gradualmente se retir del hogar familiar y se traslad al hospital, la representacin del cadver tambin se retir de poco a poco de la narrativa visual de la familia. Por un tiempo quedaron las imgenes de los velorios, que en vez de representar el muerto en s, se enfocaban en los lazos sociales de los vivos con aqul partido. Hoy en da, sacar, poseer, o peor, exhibir imgenes de cadveres o velorios de familiares se considera algo perverso, macabro, vergonzoso en el mbito familiar (Csri, 2004). Precisamente por su relacin con la memoria y la muerte, se examinarn aqu algunos retratos fotogrficos, producidos a fines del siglo XIX y a principios del XX, que pertenecen justamente a casos de personas o familias fotografiadas durante el luto por el ser querido, hecho indicado no slo por la vestimenta negra de los familiares o la gravedad de su pose, sino fundamentalmente por la aparicin del retrato fotogrfico del difunto retrato, en general, tomado en vida- que acompaa como si estuviera all con su familia. Esta comparacin intenta promover un dilogo y una relacin que no ser ni lineal, ni nica, ni determinista, ni causal, ni cristalizada, sino anacrnica (DidiHuberman, 2008) con las figuras de la desaparicin en el conjunto analizado de fotografas contemporneas. Como es de sospechar, no fue la tcnica fotogrfica, sino la pintura, el medio de nacimiento del retrato con retrato del familiar ausente: tanto las pinturas con retratos pintados adentro, como las fotos y daguerrotipos con retratos pintados del familiar ausente (Fig. 1) anteceden y coexisten con las fotografas aqu recortadas aunque exceden el corpus de este trabajo.
Fig. 1: Annimo. Daguerrotipo de la coleccin Julian Wolff. N 915 de la base de imgenes online The Daguerreian Society. Mujer sosteniendo un retrato pintado de un nio (Boy in Blue, de Matthew Prior, el original de esta pintura est en la National Gallery). En lnea en http://daguerre.org/index.php
Parafraseando a Rgis Debray (1994), el objetivo de estos retratos es evidente: recomponer fsicamente el cuerpo ausente mediante el artificio de recomposicin de lo real ms acabado: la fotografa. Para, una vez recompuesto, fotografiar ese cuerpo de papel impresionado por la luz junto a los otros cuerpos, los reales, y convertir al conjunto en un nuevo momento detenido en dos dimensiones.
Fig. 3: Annimo. Estuche doble. A la izquierda, el marido, a la derecha, la esposa sostiene el retrato anterior. Daguerrotipo, ca 1850. Archivo Cuarterolo
En un daguerrotipo perteneciente a la coleccin Cuarterolo (Fig. 2), se ve a dos mujeres sentadas, una vestida de negro, mayor que la otra y posiblemente su madre, que sostiene en su falda un pequeo retrato. Aunque difcil de discernir quin aparece en la fotografa sostenida, la ausencia evidente de un hombre que ocupe el rol del padre da una pista concluyente: se trata de una viuda y su hija posando junto al retrato del marido/padre muerto. La otra obra de la misma coleccin (Fig. 3) es un estuche doble conteniendo, a la izquierda, el daguerrotipo del marido y, a la derecha, la imagen de la esposa -ya viuda- sosteniendo el retrato anterior. Hay una redundancia en la simultaneidad de los retratos que subraya el vnculo familiar. Acerca de este par de imgenes, la propia Andrea Cuarterolo sostiene que los lazos de parentesco se representaban de distintas maneras, desde el gesto ms simple como una mano sobre un hombro o dos brazos entrelazados, hasta las composiciones ms elaboradas como por ejemplo el caso de la viuda o la hija que sostiene en sus manos la imagen de su esposo o padre ausente. En este caso, el retrato dentro del retrato funciona como un objeto transicional, es decir, un objeto mediador que permite poseer simblicamente el cuerpo del otro, del ser amado que ha partido. La segunda fotografa resume as, de alguna manera, la funcin de la primera: la representacin y el recuerdo de la persona amada. Este tipo de retratos tena adems otro propsito. El luto era casi un mandato social. Las mujeres seguan vistiendo de negro, pasados incluso varios aos de la muerte de sus esposos o hijos. La fotografa mostraba as que las mujeres eran buenas y cumplan las pautas y costumbres establecidas para la gente de su clase (Cuarterolo, 2003: 98). As estas fotografas, engarzadas en las convenciones propias de la poca, retoman y profundizan los roles del gnero retrato familiar. La foto dentro de la foto hace que el propio retratado no slo manifieste su condicin de individuo mostrado en su singularidad (con las galas que correspondan a su posicin, por ejemplo, tal como se mencionaba en el apartado anterior) sino que se presente fundamentalmente en virtud de la relacin que lo une a la persona ausente: son claramente retratos de hijos, madres, padres, esposos, hermanos. Retratos de deudos. Por el pequeo espacio de la foto del muerto se cuela un sentido nuevo que impregna todo, como lo hacen las seales de luto. Algo ineludible que deja la falta en primer plano.
Fig. 4: Annimo. Daguerrotipo de la coleccin David Chow. N 622 de la base de imgenes online The Daguerreian Society. Hombre con abrigo, sosteniendo un daguerrotipo entintado. En lnea en http://daguerre.org/index.php
Fig. 5: Daguerrotipo tomado de Newhall, Beaumont. The Daguerreotype in America. Greenwich, New York Graphic Society, 1968. Citado en lnea en http://www.americandaguerreotyp es.com
Fig. 6: Familia con retrato, tomada en Argentina ca 1930. Coleccin Pramo. Proporcionada por Diego Guerra.
Mientras que las Fig. 4 y Fig. 5 son ejemplos de, llammoslo as, clsicos del gnero: viudo y viuda con foto del/de la ausente, con mirada a cmara o con mirada perdida, tambin hay casos visualmente ms complejos. En la Fig. 6 se observa una madre con sus seis hijos, todos vestidos de negro, sosteniendo en medio de ellos un gran cuadro con la fotografa del padre ausente. Por detrs del padre se eleva parado el hijo mayor, en un efecto de madurez y continuidad, mientras que la nia que sostiene uno de los lados del cuadro deja su cabeza con moo negro casi recostada sobre la imagen, y cruza las piernas de una manera familiar, en una postura corporal menos rgida que sus hermanos y madre.
Fig. 8: Imagen de cubierta del libro de Susan Sontag, Sobre la fotografa (2006): daguerrotipo tomado por un fotgrafo norteamericano annimo, alrededor de 1850. Coleccin de Virginia Cuthbert Elliot, Buffalo, Nueva York.
Otra imagen (Fig. 7) muestra un matrimonio mayor con sus cinco hijos y, junto a la madre de vestido negro, el retrato de una nia. Aqu no es la ausencia de uno de los progenitores sino de la hija lo que, mediante el artificio fotogrfico, cierra el crculo familiar. Algo similar sucede con la Fig. 8, que funciona como ilustracin de cubierta de algunas ediciones de Sobre la fotografa de Susan Sontag. Es un daguerrotipo en plano 6
bastante cerrado que muestra a un padre y una hija de duelo sosteniendo una imagen de una madre rodeada por sus cuatro pequeos nios. Aqu la pregunta por la ausencia se multiplica al comprobar que no es slo una persona la que falta. Otra de las imgenes donde la fotografa presenta la ausencia de un nio es la Fig. 9. All se ven dos personas sentadas: una mujer mayor de luto (la abuela) sentada junto a un hombre (el padre). Detrs de ellos hay dos mujeres paradas una de ellas (la madre) lleva luto-, y un nio. Junto a este conjunto, se ve una sillita infantil adornada con flores y con una fotografa apoyada en el respaldo: all se ve a la madre con el nio muerto. En esta foto se observa la fe de realidad depositada en la tcnica fotogrfica, ya que no basta con presentar al nio en su retrato, sino que se sienta al retrato en la misma silla que utilizaba el nio, explicitando la continuidad verdadera y real entre la fotografa y el cuerpo ausente.
Fig. 9: Foto de la familia de Walter Colton Ball tomada por E.J. Briggs en 1894 en Lompoc, California. En lnea en http://www.wikipedia.org
Por otra parte, el motivo del nio muerto estar presente tambin en representaciones pictricas y literarias del perodo. Refirindose a estas ltimas, Amado y Domnguez (2003: 24) sostienen que el nio muerto fue, precisamente, una figura reiterada en la literatura naturalista, convertida en un espacio discursivo ms de representacin y discusin de los modos de inteligibilidad que regan aquel perodo. La muerte de los nios en la literatura del ochenta anuncia el alumbramiento fallido de un ser nacional, hijo prodigioso de un colectivo mdico-literario-poltico, interpreta Mara Moreno acerca de esta insistencia en la representacin literaria de la poca. Del mismo modo, las fotografas mortuorias de nios, un gnero frecuente y con convenciones formales caractersticas, pueden tambin leerse en este mismo marco de anlisis9. El ltimo daguerrotipo (Fig. 10) presenta un conjunto ms teatral y crea una atmsfera algo menos rgida que las imgenes anteriores. Se trata de una madre con una nia y dos nios. La nia est sentada en una silla, rodeada por el resto, y sostiene en su regazo la foto del padre ausente. La peculiaridad es que la sostiene mirando hacia s, no hacia la lente, por lo que se tiene una vista vaga del retrato paterno. Adems, los cuatro protagonistas estn abrazados y la nia mira al retrato en lugar de mirar a cmara (como tambin uno de sus hermanos) a la vez que toca la imagen con sus dedos y se toma la cara con la otra mano. El hecho de que haya alguien que no mire a cmara ni tenga la mirada perdida hacia uno de los costados de la imagen, sino que mire al ausente con gesto entre grave e inocente provoca la aparicin de otro registro, de una pose de otro orden, de algo que evoca restos de espontaneidad (por ms pautado que pueda imaginarse el momento de esta toma fotogrfica) o un momento de transicin hacia futuras formas del retrato.
Todas estas fotos apuntan a un ideal de familia, intentando recomponer una de sus caractersticas indispensables: la familia completa. Segn Hirsch (2002), las fotografas se localizan precisamente en el espacio de la contradiccin entre el mito de la familia ideal y la realidad vivida de la vida familiar (muestran lo que se quiere que la familia sea y, a la vez, lo que ella no es). Aqu, la completitud es claramente un rasgo perdido y es la fotografa la que viene, por partida doble, a remediar esta eventualidad, a cerrar gracias a su artificio visual el crculo familiar quebrado. Este interesante y temprano uso de la fotografa dentro de la fotografa modelar un formato cuyos ecos pueden imaginarse siguiendo a Didi-Huberman en su concepto de imagen anacrnica10- en algunas elecciones estticas actuales, bajo la premisa de que existe una pos-vida, o capacidad [...] que tienen las formas de jams morir completamente y resurgir all y cuando menos se las espera (en Art Press N 277, citado en Didi-Huberman, 2008: 17). El gnero del retrato del desaparecido en Madres y Familiares El empleo de la fotografa como recurso de la memoria tiene una larga historia en la pelea por los Derechos Humanos en Argentina. Desde 1977, las Madres de Plaza de Mayo luchan por encontrar a sus hijos desaparecidos y tambin desde ese momento, las fotografas de estos hijos ausentes11 han acompaado su bsqueda en pancartas, pauelos, banderas, remeras, recordatorios en peridicos y otros soportes. Llevar sobre el pecho la foto del desaparecido12 se ha convertido en parte de la iconografa de este reclamo, reconocida mundialmente. La imagen del desaparecido transportada sobre el cuerpo es una forma minimalista de exhibicin pblica que denota la fuerza del vnculo familiar primordial, afirma Ludmila da Silva Catela (2009: 352). La publicidad de la emocin privada se constituye as en parte del reclamo. Por su parte, Nelly Richard cita a Hernn Vidal para sostener que el compromiso con el recuerdo es la clave central de las elaboraciones simblicas de los familiares de las vctimas que, frente a la ausencia del cuerpo, deben prolongar la memoria de su imagen para mantener vivo el
Didi-Huberman piensa al anacronismo, concepto de raz warburgiana, como la intrusin de una poca en otra, una supervivencia que rompe la linealidad del relato histrico, una latencia, una memoria enterrada. 11 En muchos casos se us la foto del DNI del desaparecido, a veces la nica con que contaba la familia. 12 Ludmila da Silva Catela (2001) relaciona esta prctica con el uso antiguo de llevar la foto de un ser querido muerto en un medalln.
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recuerdo del ausente y no hacerlo desaparecer una segunda vez mediante el olvido (Richard, 2007: 144). Posteriormente, ya en perodo democrtico, la forma fotogrfica de representacin del desaparecido provino tambin desde el campo artstico. Es decir, hay un primer uso cuya funcin no se relaciona estrictamente al campo del arte (aunque los cruces son inevitables y fecundos desde el principio, pensar el fenmeno del siluetazo), pero que rpidamente se incluye en la esfera artstica (baste pensar en las fotos de Travnik, Res y otros ya en los comienzos de la dcada del 80). Una vez ms, la tcnica fotogrfica es pensada como dispositivo paradigmtico de representacin de la ausencia. En su artculo sobre las obras de los chilenos Luz Donoso y Carlos Altamirano, Richard (2000b) sostiene que, ante la tcnica de la desaparicin poltica, lo fotogrfico se vuelve emblema poltico de la desaparicin de los cuerpos. La foto crea la paradoja visual de un efecto-de-presencia de lo vivo que se encuentra a la vez tcnicamente negado por su congelamiento en tiempo muerto. Esta paradoja destemporalizadora es la que lleva a la fotografa a ser frecuentemente percibida y analizada (desde Barthes a Derrida) en el registro de lo fantasmal y de lo espectral, por cmo ella comparte con fantasmas y espectros el ambiguo y perverso registro de lo presente-ausente, de lo real-irreal, de lo aparecido-desaparecido (Richard, 2000a: 31). La foto, entonces, bandera acusadora que viste un cuerpo, aparece en el espacio pblico en un intento de quebrar tanta invisibilidad. La foto se vuelve una prueba de vida ante la fuerza desaparecedora que borraba personas y, junto a ellas, borraba tambin sus huellas. Da Silva Catela (2001: 129) cree que en estas fotos devuelven una nocin de persona, aquella que en nuestras sociedades condensa los rasgos ms esenciales: un nombre y un rostro. Si los militares no slo haban desaparecido a las personas sino que despus desaparecieron a los desaparecidos (Calveiro, 2008: 163)13 al borrar sus huellas, precisamente las fotos -contigidades de luz de esos cuerpos y esas vidas- se convierten en una herramienta de identidad y memoria: Fotos extradas del lbum familiar o del documento de identidad, cuyo efecto es evidenciar no exclusivamente las circunstancias que provocaron la ausencia de esas miles de personas sino el hecho de que tuvieron una vida, una identidad, un nombre, una biografa previa a la desaparicin (Longoni y Bruzzone, 2008: 52). Precisamente en este uso de la fotografa como herramienta de reclamo y lucha por la memoria hay una fuerte puesta en primer plano de los vnculos familiares. Sern los integrantes de la familia del desaparecido en sus roles de madres, hijos, abuelas, hermanos, etc-, quienes reclamen por la aparicin con vida del ser querido. Este hecho se ve prontamente reflejado en las manifestaciones artsticas adyacentes. Como indica Amado (2003: 47) los contrarrelatos en los que los familiares de las vctimas ponen a circular su trabajo memorialista hacen eje en la filiacin y la genealoga como claves para referir la carga traumtica de la violencia del pasado. La memoria del desaparecido, resguardada en su retrato fotogrfico14, aparecer entonces fuertemente acompaada por los restos de una familia necesariamente
Los nmeros reemplazaban a nombres y apellidos, personas vivientes que ya haban desaparecido del mundo de los vivos y ahora desapareceran desde dentro de s mismos, en un proceso de vaciamiento, que pretenda no dejar la menor huella. Cuerpos sin identidad; muertos sin cadver ni nombre: desaparecidos. Como en el sueo nazi, supresin de la identidad, hombres que se desvanecen en la noche y la niebla (Calveiro 2008: 47). 14 El caso de los desaparecidos y sus imgenes en las pancartas de las protestas por los familiares nos muestra la contracara de las reacciones frente la memoria sostenida por la imagen fotogrfica. En
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incompleta. Este hecho se ve prontamente reflejado en manifestaciones artsticas, muchas nacidas de los relatos visuales que los propios familiares van armando acerca del ausente. A continuacin, se analizarn dos series de fotografas realizadas por los artistas Ins Ulanovsky y Julio Pantoja15, que adems de dialogar con la herencia de la foto del desaparecido, arman visualmente una escena que no es extraa al gnero comenzado por aquellos daguerrotipos de familias sosteniendo las imgenes del ausente. Las fotos de Ulanovsky La serie de Ins Ulanovsky16, Fotos tuyas, indaga la relacin de las familias de los desaparecidos con las fotos de los ausentes. Qu fotos conservan, cmo las guardan, cmo posan junto a ellas y otras cuestiones atraviesan estas imgenes, divididas en nueve secciones nueve grupos familiares-, cada una antecedida por una pequea esquela manuscrita de alguno de los retratados (Mi querido hermano Mario, mi amigo, fue asesinado...; mi hermana... habita el ro desde entonces... ). As lo explica Julieta Escard, curadora de la muestra, en el texto que la acompaa: En el ensayo Fotos tuyas, Ins Ulanovsky explora el lugar que ocupan las fotografas de los desaparecidos, atesoradas por sus hijos, hermanos o padres. Acercndose a ellos ntimamente, los confronta con esas imgenes y bucea en la relacin particular que surge entre el familiar y sus fotografas. Lo que se pone en evidencia es el silencioso paso del tiempo unido a un desesperado intento por retener los recuerdos en estas imgenes (Escard, 2006). La foto aqu no es solamente una evidencia o la salvaguarda de un recuerdo: es adems un objeto. Una cosa que ocupa espacio, se atesora, se apila, se avejenta. La foto como objeto de cuidado, de descuido, olvido y memoria. Hay fotos de cajas y cajones llenos de fotografas, de fotos en lbumes, en repisas, en paredes. Estas fotos-objetos van acompaadas por partes de cuerpos espaldas, cabezas, torsos, y brazos y manos que las sostienen-. Aunque muchas veces tambin aparecen sujetos de cuerpo entero (uno o varios), el efecto metonmico refuerza la idea de resto, de recorte o retazo: tambin una fotografa puede ser, respecto de una vida, un recorte.
ausencia del cuerpo real del desaparecido, la denuncia por parte de los familiares se formulaba utilizando justamente su existencia fotogrfica (Csri, 2004). 15 Las imgenes de estos autores se expusieron en la fotogalera Hijos, fotos y legados del sitio A 30 aos [del Golpe de Estado de 1976], del Ministerio de Educacin de la Nacin, ao 2006. Las muestras de fotografa (cuatro en total, sumadas las de Lucila Quieto y Clara Rosson) fueron curadas por Julieta Escard. En http://www.me.gov.ar/a30delgolpe 16 Ins Ulanovsky (Buenos Aires , 1977) estudi Diseo de Imagen y Sonido en la UBA. Entre 1997 y 2000 fue editora fotogrfica de Suplementos del diario Clarn. Exhibi la Muestra "fotos tuyas" en Buenos Aires y en el interior del pas y en la galera virtual Zonezero. Desde 2003 coordina el departamento de fotografa del Archivo Biogrfico familiar de Abuelas de Plaza de Mayo y colabora como fotgrafa para distintos medios grficos. Es autora de las fotos de "El libro de los colectivos", publicado en marzo de 2005.
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Como en algunas de las fotos antiguas, tambin hay juegos de cajas chinas en esta serie. Por ejemplo, el noveno y ltimo grupo de fotos presenta la familia de un desaparecido: hay una foto de una foto en ByN del joven con las manos en los bolsillos. Luego esa misma foto se ve en las manos de una mujer que podra ser su hermana o su esposa, y tambin colgada de una soga sobre las cabezas de su madre? y ta? Al igual que aquel daguerrotipo del estuche doble, la visin de la foto sola y luego la foto en manos de otros refuerza la ausencia (no hara falta la foto en mano si estuviera la persona) y el vnculo (claramente estas mujeres son la familia del desaparecido) (Figs. 11, 12 y 13).
Fig. 14: De Fotos tuyas, de Ins Ulanovsky. Es notable la semejanza de encuadre, composicin, poses, gestos, etc- entre esta foto y cualquiera de los daguerrotipos de las familias de luto (la viuda con los hijos).
En otros casos, aparecen slo las fotos. Fotos de fotos, fotos de portarretratos de marco brillante, que aparecen sobre fondo oscuro como los fotogramas de una memoria. Este efecto de quitar todo alrededor a una imagen, de despojarla de los familiares que la atesoran y de los lugares donde las guardan, no quita sin embargo debido efecto de la serie, las marcas de lo que falta. Por ejemplo, hay una foto vieja en donde se ve a una mujer con dos nios, todos tristes o al menos con una mueca grave en la cara (Fig. 14). La ausencia del padre, reforzada por la carta de la hija hablando de su padre asesinado y por el resto de las fotografas de este grupo, hace que se resignifique la lectura de la foto sola. Y que se abran otras preguntas: Qu pasaba en ese momento?, Se parece esta foto a la de cualquier lbum?, Quin, la fotgrafa o la hija, eligi esta imagen entre tantas? De esta manera, se produce una salida de la foto del lbum familiar y una insercin en la nueva serie de las fotos del desaparecido que las reubica y trastoca. La propia Ulanovsky dice: En algn momento, empec a imaginar el instante en que haban sido tomadas aquellas fotografas. En una tarde de sol, o durante un cumpleaos, o en alguna noche aburrida, alguien captur esas imgenes, sin imaginar cual sera, finalmente, su destino. Algunas fotos provienen de documentos de identidad y otras formaron parte de desprevenidos lbumes familiares, hasta que un da se convirtieron en algo ms: ahora son pruebas, son smbolos, son historia (Ulanovsky, 2006). En las fotos, estrictamente familiares en principio, se opera una refuncionalizacin, en trminos bourdeanos. La foto se sale del mbito de lo privado para pasar a la esfera pblica, con un marco institucional y artstico. Al ser puesta en el contexto de una obra de arte se despega de su funcin anterior ligada a la construccin identitaria familiar y, liberada de lo anecdtico, se generaliza. Es decir, subraya los roles por sobre los sujetos: 11
padre, madre, hijo, hija, hermanos (cuando no hay datos precisos, las poses tantas veces vistas en lbumes propios y otros indicios hacen que las filiaciones se intuyan). En el espacio ambiguo entre lo domstico-familiar y lo social tambin se ubican los textos manuscritos que acompaan y abren cada subconjunto de esta serie. En principio, permiten el anclaje de los roles de los sujetos fotografiados: que hablen a un hijo, un hermano o un padre genera un horizonte de expectativas en quien mira y ayuda a imaginar los lazos que unen al retratado con el ausente. Adems, aunque cada texto es diferente y extremadamente singular, todos cuentan las circunstancias de la prdida y de esa manera se universalizan en su especificidad. Lo que cuenta cada familiar all es nico, aunque esta misma construccin de sentido los convierta a todos en familiares de desaparecidos. Por ltimo, esta serie permite adentrarnos en comparaciones, de ndole antropolgica, en la relacin de los familiares con sus fotos. Guardan o eligen las mismas fotos de los ausentes los hijos y los padres? Qu se muestra de quien falta? En qu lugar de la casa ubican las imgenes? Dnde y cmo se paran frente a ellas? Las fotos estn recortadas, fotocopiadas, enmarcadas? Conviven con los objetos cotidianos, tienen un lugar destacado, les dejan flores debajo? Ludmila da Silva Catela presenta una hiptesis generacional para mostrar las diferencias en esta relacin:Es interesante notar que hay diferencias generacionales a la hora de mostrar las fotos de los familiares desaparecidos. Los hijos de desaparecidos, siempre que les es posible, exhiben imgenes de sus padres en situaciones cotidianas, donde est retratada la familia y principalmente en las cuales aparecen ellos en brazos de sus padres. Por otro lado, muestran a sus padres, de ser posible, en fotos a color. En sus casas o departamentos, raramente encontramos que la foto elegida para recordarlos sea la misma que se lleva a las marchas. Esto marca, de alguna manera, no tanto la necesidad de testimonio y certificacin de las fotos carnet, ms usadas por la generacin de las madres de los desaparecidos, sino la necesidad de marcar la singularidad que remite a esa huella fsica que ya no est, a ese individuo que fue particular y nico (da Silva Catela, 2009: 350). Nuevamente, la foto viene a restablecer lo que el aparato desaparecedor interrumpi: una vida anterior, una historia singular de la que muchas veces no queda casi nada, salvo unas huellas en papel. Las fotos de Julio Pantoja La serie de Julio Pantoja17, Los hijos. Tucumn veinte aos despus (1996 - 2001), est conformada por retratos de hijos de desaparecidos tucumanos. Se trata de 38 jvenes que miran fijamente a cmara, en casi todos los casos. De los 38, 12 han elegido sostener una o varias fotografas de su padre o madre desaparecidos, muchas veces junto a ellos mismos de bebs. Julieta Escard presenta as este conjunto: Julio
Julio Pantoja (Tucumn, 1961) es Arquitecto y Tcnico Fotgrafo en la Universidad Nacional de Tucumn. Es fotodocumentalista, periodista y docente. Fue curador de la galera Fotograma. Desde 1989 trabaja como reportero grfico free lance. En 1997 crea la agencia periodstica Infoto y es miembro fundador de la agencia cooperativa SudacaPhotos. Es director de la Bienal Argentina de Fotografa Documental. En los ltimos aos realiz reportajes en Argentina, Brasil, Mxico, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Chile, y Estados Unidos. Sus fotografas fueron expuestas internacionalmente y forman parte de colecciones pblicas y privadas de varios pases. Su sitio personal es http://www.juliopantoja.com.ar/
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Pantoja elige un formato clsico para retratar de manera frontal y sin artificios a la joven guardia que conforma: Los hijos. Tucumn veinte aos despus (1996 - 2001). Para este ensayo, tambin Pantoja se vale en algunos casos de fotos heredadas que los hijos portan como estandartes. Uno tras otro, los gestos orgullosos de los retratados, van revelando con contundencia la continuacin de un 'linaje' (Escard, 2006). En estas imgenes, la continuidad visual con el formato clsico decimonnico es mayor que en el caso de Ulanovsky. La cmara de Pantoja se pone a la altura de la mirada, sin experimentar con angulaciones ni encuadres, ms en sintona con el retrato clsico. Los sujetos, en el centro de la foto en casi todos los casos, estn claramente posando ante la lente, con mirada fija y, serios, ofrecen su cuerpo y algunos recuerdos: una foto, un lugar de la casa, un piano, un cuadro. Escard habla de estandartes, de linaje: hay cierto orgullo exhibitorio en los retratos de Pantoja, algo que refuerza la idea de hijos, la definicin identitaria en funcin del ausente. En cada foto se unen dos tiempos, dos generaciones. Pantoja, en el texto que acompaa a la muestra, habla de un vaso comunicante: en aquel entonces sus padres tenan aproximadamente las edades que ellos tienen hoy (Pantoja, 2006). La fotgrafa Lucila Quieto tambin se refiere a este hecho: yo no me di cuenta de eso de la igualdad de edad hasta que vi las fotos: haba gestos que eran iguales, las mismas poses. Y al verlos en el mismo plano, una foto al lado de la otra, ah me impact la igualdad (Quieto, 2009: 4). Esta homologacin con el universo de los padres, este efecto de compartir un mismo tiempo al menos en el breve instante de una foto- se aprecia en algunos recursos visuales. Por ejemplo, en una foto de una chica debajo de un rbol, con un retrato de su padre contra su cara (Fig. 15). Hay en esta imagen una continuidad de sombra entre la foto sostenida (un hombre a medioda, con sombra sobre su pelo y cara) y el fondo del rbol que rodea a la hija (con efecto similar de luces y sombras). Como si la continuidad espacial pudiera efectuar o reforzar una cercana temporal, permitiendo compartir un imposible mismo tiempo (la mayora de los hijos tuvieron unos pocos meses juntos a su padre o madre; muchos no llegaron a conocerlos).
Fig. 15: De Los hijos. Tucumn veinte aos despus (1996 - 2001), de Julio Pantoja.
La fotografa se vuelve posibilitadora de esta reunin, gestada colectivamente, tal como explica Pantoja (2006): tomar cada una de estas fotografas llev horas, y hasta das, de charlas y confidencias con desteidos lbumes de fotos tambin descoloridas sobre nuestras manos. Amuleto familiar y vehculo de recuerdos, al igual que en la serie de Ulanovsky la fotografa habla aqu sobre la fotografa para conseguir su objetivo y afirmar el estrecho vnculo de las familias de los desaparecidos con la imagen revelada. Pantoja tambin afirma que un rasgo muy caracterstico es el gran vnculo de este 13
grupo con la imagen, y con la fotografa en particular. A sus padres los conocieron por fotos. Los recuerdos refieren a fotos. Tambin sus reliquias son lbumes con fotos familiares. [...] No es casual que un gran nmero de "Hijos" se hayan acercado de modo amateur o inclusive profesionalmente a la fotografa o al cine. Con miembros de ningn otro grupo humano, con excepcin de los fotgrafos, me descubr conversando tan apasionadamente y durante tanto tiempo sobre aspectos vinculadas a la fotografa. De all la decisin de incorporar a la metaimagen como elemento conceptual protagnico, o dicho de otro modo incluir a la fotografa dentro de la fotografa, y de este modo tener en mis fotos esos vnculos de dos generaciones que al mismo tiempo representan a una sola persona en el parecido de los rasgos fisonmicos, y hasta en peinados y posters del Che Guevara adornando los rincones (Pantoja, 2006). Las relaciones estrechas de este grupo con las imgenes se aprecian desde la creacin del colectivo HIJOS, que a menudo elige formas creativas y artsticas (fotografas, perfomances, escraches, etc.) para construir su reclamo y pedido de justicia. Tal como explica Pablo Bonaldi (2006) durante los escraches se satirizaba a los represores, siempre con un espritu festivo, ligado a las representaciones teatrales, el circo y el carnaval. Se pona en escena una imagen de los HIJOS ms ligada a la alegra que al dolor o la tristeza. Frente a la desaparicin de los cuerpos de los padres- y con la idea de reclamar desde un producto artstico, la fotografa se vuelve emblema poltico de la desaparicin de los cuerpos (como afirmaba Richard) y permite la reconstruccin de un relato familiar imposible18. Tambin el juego de cajas chinas que se adivinaba en las fotos de luto y en la obra de Ulanovsky se reitera profundizado- aqu en una foto triple. En la Fig. 16 se ve a una chica que sostiene dos fotos: en una de ellas una pareja sujeta a un beb, en la otra (de tamao mayor) una pequea nena muestra la foto de la pareja con el beb. Claramente, se trata de sus padres y de ella, y esta segunda foto suma un escaln temporal intermedio-, agravando el efecto de ausencia: convierte a esa nia ya en hija, mostrando tempranamente la forma del retrato hijo de desaparecido con foto del/los ausente/s en la mano y evidenciando la falta a lo largo del tiempo de una vida.
En otro trabajo he analizado la obra de Lucila Quieto y de Gustavo Germano en funcin de la idea de foto familiar reconstruida. Vase Fortuny (2008).
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Fig. 16: De Los hijos. Tucumn veinte aos despus (1996 - 2001), de Julio Pantoja.
Fig. 17: De Los hijos. Tucumn veinte aos despus (1996 - 2001), de Julio Pantoja.
Quiz la foto ms cercana al gnero de fotografas con fotos del ausente sea la Fig. 17, donde hay una chica en fondo infinito (puede ser cualquier lugar, ningn lugar) con una suerte de estuche de papel en donde se recorta un crculo con una pequea foto de un hombre (al parecer es la foto del documento). El tratamiento que se le da, desde el montaje de la fotito del desaparecido, hasta la factura de la foto final la mirada grave y esttica, casi en un gesto de dolor, la falta de datos de tiempo/espacio (salvo quiz el vestuario: la remera como nico dato certero, sin contar el texto que acompaa a la foto) y la relacin de tamao entre el cuerpo real y el fotografiado- hacen de esta imagen una continuacin clara del formato clsico de la foto de duelo19. Antes y despus Al trazar una lnea necesariamente sinuosa- de continuidades y rupturas entre las fotos antiguas y estos retratos de familiares de desaparecidos argentinos, se encuentran algunos puntos interesantes. En principio, son notables los juegos temporales que propician estas imgenes. El fotografiar una fotografa agrega al tiempo propio de la imagen como pasado que se mira en un presente- otro tiempo pasado (uno o varios) y crea un efecto de cascada. Sin embargo, el pasado anterior subrayado por la foto dentro de la foto difiere en ambos casos. En los daguerrotipos, la muerte del familiar aconteci poco tiempo atrs, la foto reemplaza en cierto modo al cuerpo del reciente ausente (por ejemplo, el cuadro con la imagen ocupa un lugar similar al que le hubiera correspondido al sujeto en la foto familiar: en el centro si se trata del padre, sobre la sillita si es el beb, etc.). Esto se refuerza por las reglas ms rgidas del gnero foto de familia (lugares prefijados, poses, etc.) y por una idea fuerte de familia tradicional (completa, patriarcal, de estructura cerrada y durable a lo largo del tiempo), ambas cuestiones que aparecen ms vagamente en las fotos contemporneas aunque estn presentes tambin-. En el contexto de toma de las fotos de los familiares de desaparecidos hay al menos dos diferencias obvias. En primer lugar, se trata de un cuerpo desaparecido, no de un cuerpo muerto. Un cuerpo faltante que no se ha recuperado en la mayora de los casos, dejando abierto el duelo por el ausente, sin suturar. Las diferencias entre difunto y desaparecido, aunque obvias, deben ser subrayadas ya que las desapariciones son posiblemente los hechos ms dolorosos de la dictadura argentina. De hecho, incluso un sector de las Madres de Plaza de Mayo se opone a pensar en trminos de duelo argumentando que sera dar por muertos a los desaparecidos. Insisten, entonces, en los reclamos de aparicin con vida y en la no aceptacin de la reparacin econmica a las familias de las vctimas. Al respecto, tienen estas imgenes de imgenes una inestabilidad parecida a la de los recordatorios de Pgina/12, tal como explica Celina Van Dembroucke: Pareciera que el recordatorio condensa en s un carcter paradjico: en l parecen encontrarse dos
Se hace indispensable recordar que muchos familiares se oponen a pensar en trminos de duelo, ya que sera, segn ellos, dar por muertos a los desaparecidos. Abogan, entonces, por una lucha desde la vida y el reclamo de aparicin.
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gneros que, al menos en lo que se refiere a la especificidad discursiva que ambos delinean, son antagnicos. El obituario y la bsqueda de paradero se unen en un slo texto y, si el primero saluda o recuerda la muerte de un ser querido, el segundo intenta rastrearlo para dar con l en vida. Esta relacin de contraposicin de la que resulta un gnero hbrido y paradjico como el recordatorio se repite en otra instancia tanto del obituario como de la bsqueda de paradero. En efecto, el obituario se celebra como un acto privado que se hace pblico pero que, an as, se lee como un reconocimiento entre familiares o conocidos. [...] En cambio, la bsqueda de paradero es un acto netamente pblico, es decir, que apela a la publicidad no dirigindose a un crculo especfico de la sociedad, sino a toda ella en su conjunto (Van Dembroucke, 2005). En segundo lugar, han pasado muchos aos desde la ausencia del familiar (ms de dos dcadas). El hecho de que, por ejemplo, los hijos retratados tengan la misma edad que sus padres impide notar los roles con claridad, propicia dudas e inestabilidad. En las fotos contemporneas las filiaciones son ms complicadas y los lmites de las familias ms difusos que antes. Pero aunque no se trate exactamente de la misma clase de familia, estas fotos exponen algo de la misma incompletitud. La falta se mantiene, la imagen fuga hacia la ausencia a travs de la foto del que no est. En las fotos de Pantoja y Ulanovsky se retoman aquellos retratos informales y ritualizados de la vida cotidiana para construir una memoria familiar fotogrfica. En los casos de estas familias, una memoria en imgenes que necesariamente tiene un hueco, una falta constitutiva. Como sostiene Joon Ho Kim: Las comunidades imaginarias tambin son mediadas por las ausencias. Las ausencias revelan, aunque de forma no intencional, los desencuentros y los conflictos de la vida real (Kim, 2003: 239)20. Qu fotos faltan y quin falta en cada foto: algo que una segunda fotografa vendra a remediar, ya en el contexto de una obra de arte. Las fotografas de Ulanovsky y de Pantoja comparten adems una caracterstica: tienen textos que las acompaan. Cada foto de los hijos tucumanos lleva el nombre del retratado, su edad, ocupacin y el ao de toma de la foto. En el caso de Ulanovsky, en sintona con el estilo general de la serie, cada grupo de fotos contiene una esquela manuscrita por un familiar-retratado. La aparicin del texto, tanto cuando es dato o cuando se muestra singular y subjetivo, agrega siempre informacin con que volver a revisar la imagen. Cabra preguntarse por qu estas fotos necesitan del texto, por qu los fotgrafos eligen agregarlo en estos casos. En la presentacin de la muestra, Julio Pantoja sostiene que otro punto importante siempre, pero vital en este caso, es la relevancia del nombre que acompaa cada retrato, porque permite preservar la identidad y la historia de cada uno. Las fotos sin nombre son fotos de NN, como calificaban los militares a sus vctimas. Y deba ubicarme en las antpodas (Pantoja, 2006). De esta manera, el texto reforzara el vnculo identitario, segn Pantoja. Sera interesante pensar si lo que refuerza el texto no es tambin cierto efecto de verdad, cierta certeza de los dichos (de los hechos-dichos) en medio de un horizonte de desconocimiento e imprecisin (baste recordar al dictador Videla: ...un desaparecido no est ni vivo ni muerto, es un desaparecido... como ejemplo). El texto asevera, confirma, quita polisemia a las imgenes, establece tiempos y vnculos y, aunque tambin dispara cuestiones nuevas, funciona como anclaje de lo visual (en sentido barthesiano). Que todas estas fotografas sean la foto de una foto instala al espectador ante una doble ausencia. Como afirma Willy Thayer (2000), el negativo que deriva de una foto tiene lo
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Traduccin de la autora.
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umbro de un papel inanimado (en lugar de la luz de la vida del rostro humano). Thayer incluso llama cadveres solares a estos intentos. Mediados por ms de un siglo y surgidos de contextos sociohistricos completamente dismiles, tanto las fotos de luto como las fotos de Ulanovsky y Pantoja intentan la reconstruccin de un retrato-relato familiar imposible, en un juego de dobles y fotos multiplicadas. La recursividad construye en la foto una mueca temporal, que adems cimienta la pertenencia a un grupo: viudo, viuda o hurfanos, en un caso; familiar de desaparecido, en los otros. En los primeros, parece primar la necesidad del relato familiar completo y la evidencia de que la persona ausente ocupaba un lugar en la familia, sin demasiada pretensin artstica variable segn los casos- y con ninguna funcin poltica explcita. En los segundos, s ya definidos por las dos dimensiones del arte y la poltica, la foto del cuerpo no reemplaza al cuerpo porque no hay cuerpo muerto. Por eso no se trata de epitafios familiares o de papel, sino de relaciones que entablan los presentes, desde el presente, con el recuerdo de la vida del ausente materializado en sus fotografas. Sern las fotos del otro las fotos tuyas- las que hablen del retratado, lo definan identitariamente y agraven la propia fuga de muerte que toda imagen fotogrfica impone.
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