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Meteoritos y Meteoros en Costa Rica

El documento resume la información geológica, documental y anecdótica sobre meteoritos y meteoros en Costa Rica. Se ha documentado un único caso de avistamiento y recuperación de un meteorito en Heredia en 1857. También se mencionan dos posibles meteoritos caídos en 1912 y 1962-1963, aunque falta evidencia física. Adicionalmente, se describen tres avistamientos documentados de bolas de fuego, dos posibles casos antropogénicos y dos supuestos cráteres de impacto que finalmente no lo eran. De acuerdo a
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Meteoritos y Meteoros en Costa Rica

El documento resume la información geológica, documental y anecdótica sobre meteoritos y meteoros en Costa Rica. Se ha documentado un único caso de avistamiento y recuperación de un meteorito en Heredia en 1857. También se mencionan dos posibles meteoritos caídos en 1912 y 1962-1963, aunque falta evidencia física. Adicionalmente, se describen tres avistamientos documentados de bolas de fuego, dos posibles casos antropogénicos y dos supuestos cráteres de impacto que finalmente no lo eran. De acuerdo a
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Revista Geológica de América Central, 31: 7-23, 2004

ISSN: 0256-7024

METEORITOS Y METEOROS EN COSTA RICA


(VERDADEROS, POSIBLES Y FALSOS)

Gerardo J. Soto

Consultor, Apdo. 360-2350 San Francisco de Dos Ríos, Costa Rica


correo-e: katomirodriguez@[Link]

(Recibido 12/1/05; Aceptado 14/2/05)

ABSTRACT: Geological, documentary (since 1799) and anecdotal (second half of the
20th century) information on meteorites and meteors in Costa Rica has been compiled.
There is only one case of sighting and recovering a meteorite, in Heredia on April 1st,
1857, from which a fragment (2.9 g) is preserved in Costa Rica. It is an H5 chondrite with
olivine, bronzite and metallic minerals, probably originated in the asteroid 6 Hebe. Two
more meteorites would have landed in 1912 and 1962 or 63, though we lack of the rock
proof. There are also three documented cases of fireballs, two false fireballs (cases of
anthropogenic bodies), four doubtful cases (possible anthropogenic bodies), and two sup-
posed impact craters that resulted not to be true. According to world extrapolations, pro-
babilities that a meteorite weighting >1 kg falls in Costa Rica, are 0.44/year, despite it
would be expectable to recover a meteorite in Costa Rica every 1200 years of history. The
legal deficiencies about the property of meteorite falls and insurance against meteorites
are discussed.
Keywords: Costa Rican meteorites, meteors, Heredia chondrite, meteorite fall probabili-
ties, property, insurance.

RESUMEN: Se ha recabado información geológica, documental (desde 1799) y anecdó-


tica (segunda mitad del siglo XX) sobre meteoritos y meteoros en Costa Rica. Un único
caso de avistamiento y recuperación de un meteorito se dio en Heredia el 1° de abril de
1857, del cual se conserva un fragmento de 2,9 g en Costa Rica. Se trata de un condrito
H5 con olivino, broncita y minerales metálicos, probablemente originado en el asteroide
6 Hebe. Dos meteoritos más habrían caído en 1912 y 1962 ó 63, pero se carece de las
pruebas rocosas. Hay tres casos documentados de bolas de fuego, dos falsas bolas de
fuego (casos de cuerpos antropogénicos), cuatro casos incógnitos (posibles cuerpos antro-
pogénicos), y dos supuestos cráteres de impacto que resultaron no serlo. Con base en
extrapolaciones mundiales, las probabilidades de que caiga un meteorito en Costa Rica,
con un peso de al menos 1 kg son de 0,44/año, aunque sería esperable recuperar un mete-
orito cada 1200 años de historia. Se discuten las lagunas legales que existen sobre la pro-
piedad de meteoritos caídos y seguros contra meteoritos.
Palabras clave: Meteoritos de Costa Rica, meteoros, condrito Heredia, probabilidades de
caída meteorítica, propiedad, seguros.
8 REVISTA GEOLOGICA DE AMERICA CENTRAL

INTRODUCCIÓN Costa Rica. No es absolutamente exhaustivo, por


lo que queda pendiente la tarea de ampliar el lis-
A pesar de que el estudio científico de los tado aquí mostrado.
meteoritos data desde el trabajo pionero de Ernst
Chladni en 1794, hasta hace unas cuatro décadas,
los meteoritos eran un grupo de rarezas estudia- Meteoroides, meteoros y meteoritos: cuerpos
das por unos cuantos científicos cuasiesotéricos, extraterrestres
con tal de conocer de una manera directa, la más
asequible, la composición de los planetas del Vagando a través del Sistema Solar en órbi-
Sistema Solar. Aparecieron luego, trabajos autén- tas elípticas, están los meteoroides, con tamaños
ticamente seminales (verbigracia Mason, 1962), que oscilan entre unos 10 km a menos de un mm,
que marcaron un hito, tanto por su exposición productos de colisiones entre asteroides o come-
para los especialistas, como para los legos. En tas desintegrados. Cuando se aproximan a la
1963 vieron la luz varias publicaciones científi- Tierra y son atraídos por su fuerza gravitacional,
cas que trataban sobre el famoso Cráter del entran a la atmósfera, donde la fricción los
Meteoro, en Arizona, y sobre las estructuras cir- calienta hasta la incandescencia, y se les llama
culares, que discutían si eran volcánicas o el pro- meteoros (conocidos como “estrellas fugaces”).
ducto de impactos de meteoritos (un completo A los más brillantes, que dejan una estela en el
recuento histórico se encuentra en French, 1990). cielo, se les llama bolas de fuego, y son los que
También, algún tiempo atrás se pensó que los alcanzan tamaños más grandes que un guijarro.
cráteres de la Luna y de los otros planetas terres- Mientras los meteoroides pasan por la
tres eran de origen volcánico, hasta que se tuvo la atmósfera, se vaporizan, funden y fragmentan, y
certeza de su origen por impactos meteoríticos, a si no son consumidos totalmente en su ingreso al
lo cual cooperó, con mucho, el muestrario de planeta, llegan a la superficie: estos son los mete-
rocas lunares traídas por las misiones Apolo. oritos. Algunos, como el mencionado de
La gran revolución en el estudio de los mete- Chicxulub, son enormes moles, capaces de cau-
oritos la causó, al inicio de los años ochenta, la sar una gran catástrofe. Solo los más grandes y
hipótesis de Alvarez et al. (1980), de que la gran compactos meteoroides tocan la superficie como
extinción masiva a finales del Cretácico, hace 65 meteoritos a gran velocidad. Muchos otros son
Ma, fue causada por un gran impacto de un mete- microscópicos -micrometeoritos-, que descien-
orito que lanzó billones de toneladas de polvo den a baja velocidad por el roce con el aire, para
terrestre y extraterrestre hacia la atmósfera y depositarse finalmente en tierra o en el fondo
causó un invierno letal, incluso para los dinosau- oceánico.
rios. Diez años después, se supo que el lugar más Hay tres clases de meteoritos: los férreos,
probable de ese impacto fue en la actual costa de compuestos principalmente de hierro y níquel,
Yucatán, cerca del poblado de Chicxulub, causa- muy densos; los pétreos, los más abundantes,
do por un meteorito que ha de haber tenido unos compuestos de silicatos densos de hierro y mag-
10 km de diámetro (Hildebrand et al., 1991). Sin nesio, y los férro-pétreos, intermedios entre los
embargo, estas catátrofes son escasas. Son más anteriores.
comunes los visitantes pétreos de tamaño más Los asteroides parentales de los meteoritos
moderado, de apenas unos metros o decámetros. se formaron como cuerpos kilométricos con
Caen de vez en cuando, y muchos de ellos no lle- núcleo metálico y el resto silicático, que forma-
gan a tocar la superficie terrestre, sino que se ron protoplanetas errantes al principio del
consumen en su ingreso a la atmósfera. Sistema Solar, y permanecen, aunque fragmenta-
En este ensayo se repasan algunos casos dos. Tales cuerpos nos han dado la edad del
conocidos de meteoros, bolas de fuego, meteori- Sistema: se enfriaron hace 4560 millones de años
tos, impactos, falsos meteoritos e incógnitas, (detalladas dataciones radiométricas en
documentados histórica y anecdóticamente en Hutchison, 1992, y sobre los cuerpos parentales,
SOTO: Meteoritos y meteoros en Costa Rica 9

en McSween, 1999). Debido a que los meteoritos POSIBLES METEORITOS DEL PASADO
contienen materiales del Sistema Solar primige- EN COSTA RICA
nio, son fuente importante de información sobre
el origen y evolución de la materia cósmica. Su En los últimos miles de años, es seguro que
singularidad radica en que son cuerpos extrate- hayan caído meteoritos en el territorio costarri-
rrestres, la mayoría son los más viejos y primiti- cense. El problema es encontrarlos o identificar-
vos del Sistema, y algunos provienen de la Luna los. En la Luna sin atmósfera, o en Antártida
y Marte. Algunos de ellos además, han sido toca- cubierta de nieve, seca y fría, los meteoritos se
dos por polvo estelar proveniente de otras estre- conservan inalterados, prístinos, y son fáciles de
llas o sistemas solares. divisar. En cambio, con la abundante vegetación
Puesto que los mares son tres cuartas partes en sitios tropicales, las posibilidades de distin-
de la superficie terrestre, y si de la superficie guir meteoritos en el terreno, son bajas. Además,
continental sustraemos los desiertos fríos y la humedad ambiental y del suelo, degradan ace-
calientes, es evidente el porqué los meteoritos leradamente los meteoritos, por sus componentes
avistados y recuperados al año en el mundo, son metálicos y silicáticos. Por ambas razones, son
contables con los dedos de una mano. No es fácil casi inencontrables en Costa Rica. Nos queda, sin
encontrar meteoritos. Como ejemplo China, un embargo, una huella por seguir como documento
país de 107 km2 y larga historia documentada de caídas meteoríticas pasadas: los cráteres de
(~4000 años), tiene uno de los registros de mete- impacto. Se analizan dos casos que se propusie-
oritos más documentados: cerca de 700. El más ron y resultaron no ser cráteres de impacto
antiguo relato de una caída meteorítica, en el año (Cuadro 1; Fig. 1). Algunas formas circulares de
645 a.C. proviene de China, así como la docu- hasta un kilómetro de diámetro (como el Bajo de
mentación del uso de un meteorito férrico en una la Rosa, al noroeste del volcán Irazú), han sido
hoja de un arma del siglo XIII a.C. (Lin et al., interpretadas como cráteres, ya fuera de impacto
1995). Si extrapolamos la extensión, la historia y o volcánico, pero suelen resultar geoformas de
la cantidad de meteoritos hallados en China, y la deslizamiento y erosión, bastante frecuentes en
comparamos con Costa Rica, se infiere que se Costa Rica, pero no relacionadas con impactos.
podría recuperar un meteorito en Costa Rica
cada 1200 años de historia. De hecho, en
América Central sólo hay tres meteoritos docu- El falso cráter meteorítico de la laguna
mentados como vistos caer y recuperados de Río Cuarto
(Graham et al., 1985): el llamado “Rosario”,
encontrado en 1896 en Honduras, un meteorito La laguna de Río Cuarto se localiza cerca
férrico (octaedrito con grandes bandas de del poblado homónimo, entre San Miguel de
Widmannstätten) del cual existen muestras en Sarapiquí y Aguas Zarcas (Fig. 1), en el inicio de
Nueva York (2 kg), en el Museo Británico (118 las llanuras del norte del país. Su forma es casi
g) y en el Museo de París (200 g); el circular y tiene unas 40 hectáreas de superficie,
“Chinautla”, recuperado en 1902 en Guatemala, con paredes internas de fuerte pendiente, que
que también es férrico (un octaedrito medio con bajan entre 5 y 20 m entre el borde y el nivel de
una masa de 5,7 kg), de los cuales, 1200 g están las aguas. A pesar de que don Anastasio Alfaro
en el Museo Británico y 133 g en París, y el ter- (1924) había escrito que esta oquedad era de ori-
cero es el meteorito Heredia, caído en Costa gen volcánico, en 1978 la revista Gentes y
Rica, del que se dan detalles en este trabajo. Por Paisajes (Salguero, 1978) publicó un reportaje
otra parte, una vistosa bola de fuego se vio a lo en el que hacía eco de la hipótesis lanzada por la
largo de gran parte de Nicaragua el 26 de abril Motorola Aerial Sensing Inc., cuyos personeros,
de 1997, erróneamente reportada como un mete- basados en imágenes de radar, supusieron que el
orito, pues no hubo recuperación de cuerpo hoyo ocupado por la laguna, fuese un cráter de
(detalles se pueden encontrar en Strauch, 1997). impacto.
10 REVISTA GEOLOGICA DE AMERICA CENTRAL

Cuadro 1

Ubicación de meteoritos, bolas de fuego, falsas bolas de fuego, falsos cráteres de impacto e incógnitas en Costa Rica

N° Fig. 1 Evento Latitud N Longitud W

Meteoritos
1 Heredia 1857 10,000 84,120
2 San Pedro de Poás 1962-63? 10,083 84,248
3 Tortuguero (dudoso) 1912 10,516 83,710
Bolas de fuego
4 Cartago 1910 10,000 Entre 83,750 y 86,000

5 Miramar 1991 10,096 84,731


6 Punta Mala 1999 09,058 83,631
Falsas bolas de fuego
7 Limón 1990 10,000 83,028
8 Florencia 1994 10,364 84,477
Falsos cráteres de impacto
9 Río Cuarto 10,358 84,219
10 Savegre 09,450 83,959
Incógnitas
11 Barva 1905 10,023 84,126
12 La Cruz 1993 11,020 85,624
13 Lomas de Barbudal 1994 10,483 85,392
14 Río Tulín 1995 09,666 84,500

Fig. 1: Ubicación de meteoritos, bolas de fuego, falsas bolas de fuego, falsos cráteres de impacto e incógnitas en Costa Rica
(números y detalles según el Cuadro 1).
SOTO: Meteoritos y meteoros en Costa Rica 11

Empero, un análisis más detallado, tanto ciudad, la cual dicen estos ardió largo rato en
geomorfológico como geovulcanológico (véase gruesa llama y á proporción que esta disminuía
por ejemplo Alvarado, 1989) ha permitido corro- tomaba un color azul…”, “…la expresión de que
borar el origen de este paisaje por un evento vol- llovió fuego sólo se aparta de la realidad en que
cánico de explosión, que desecha totalmente la no cayó en tierra todo el que se desprendió de la
hipótesis de cráter por impacto meteorítico. atmósfera”. Don Cleto acota que “el fenómeno lo
presenció Humboldt desde Cumaná y del cual
publica Flammarión en su Astronomía de las
El supuesto cráter de impacto de Savegre Damas el grabado ó dibujo del navegante inglés
Ellicott, testigo presencial”.
En un mapa geológico-fotogeológico con En efecto, Humboldt y Bonpland (este últi-
fines hidroeléctricos, de la cuenca del río Savegre mo “que se había levantado para gozar del fres-
(Dengo & Escalante, 1980), sobresalía una estruc- co en la galería los percibió primero” a las 2?
tura de 600 m de diámetro, sospechosamente cir- de la mañana: Humboldt, 1941, Tomo II, p.
cular cerca de la confluencia de los ríos Savegre y 230) observaron la lluvia de meteoros estando
División (Fig. 1), sobre rocas sedimentarias de en Cumaná, Colombia, y luego realizaron una
edad terciaria, muy cerca de una falla, por lo que minuciosa investigación del fenómeno, pregun-
los autores sugirieron que podría ser un cráter por tando dondequiera que fueron en Sudamérica.
impacto de meteorito. Una visita posterior de Acota Humboldt que “Cuál no sería mi admira-
algunos geólogos del Instituto Costarricense de ción cuando al volver a Europa supe que el
Electricidad (ICE), desechó la teoría del cráter de mismo fenómeno había sido reparado en una
impacto, y más bien lo catalogaron como una cár- extensión del globo de 64° de latitud y 91° de
cava de erosión (S. Mora, com. oral, 1995). longitud, en el ecuador, en la América meridio-
Parece muy improbable que se preserve una nal, en el Labrador y en Alemania!”
estructura de este tipo, de tamaño tan modesto, en (Humboldt, 1941, Tomo II, p. 234). Posterior-
un ambiente tan agreste como el de esa zona, por mente, en su obra Cosmos (Humboldt, 1844),
lo que la explicación última es plausible. dio una amplia explicación científica al fenó-
meno, asociándolo con las estrellas fugaces y
los meteoritos.
DOCUMENTOS HISTÓRICOS Esta lluvia de meteoros ocurre a mediados
de noviembre cada año, y es conocida hoy como
Las Leónidas (lluvia de meteoros) “Las Leónidas”, porque parece radiar de la cons-
de noviembre de 1799 telación de Leo. Los eventos más brillantes se
suceden cada 33 a 34 años (por ejemplo
Cleto González Víquez reprodujo en su libro Humboldt había anotado que en 1866 la habían
sobre eventos naturales en Costa Rica (González, visto en Cumaná y en Quito). Una de las más
1910), una nota dirigida al Capitán General en notables ocurrió en 1966, cuando se pudieron
Guatemala, por el entonces gobernador Tomás de observar hasta 19 000 meteoros por hora en el
Acosta, fechada el 20 de noviembre de 1799, suroeste de Estados Unidos. En el 2001, también
sobre una lluvia de meteoros acaecida en la noche importante, el pico llegó a 8 000 meteoros por
entre el 11 y 12 de noviembre. La descripción de hora contados en el sur de Japón. Por la posición
Acosta parece bastante exagerada, en tanto que de la Tierra, no todos los puntos del planeta tie-
usa hipérboles como: “Muchas eran de tal mag- nen la misma visión cada año. El primero de que
nitud que parecían globos de fuego, ó carcaces se tiene noticia ocurrió en el año 585 d.C., aun-
encendidos, y arrojaban tan copiosas y gruesas que los más significativos empezaron en el siglo
chispas que caían algunas hasta el suelo...”, IX y no habrán más después del año 2164 (un
“...sólo he sabido de una que cayó en el pueblo de profuso detalle de Las Leónidas se puede encon-
los indios de Tobosi, como á una legua de esta trar en Littmann, 1998).
12 REVISTA GEOLOGICA DE AMERICA CENTRAL

El meteorito Heredia: 1o de abril de 1857

Entre las 7 y 8 de la noche del 1o de abril de


1857, la población del Valle Central de Costa
Rica fue sorprendida por una bola de fuego, que
cruzó San José y causó un impacto detonante en
Heredia (Fig. 1). Una reseña de este evento se
encuentra en el libro de Don Cleto (González,
1910), y algunas acotaciones adicionales fueron
hechas por Soto (1989a y b).
El periódico La Crónica de Costa Rica del 4
de abril describió que “la Capital se vio repenti-
namente iluminada por un meteoro que cruzó de
Sur á Norte lanzando grandes exhalaciones”. El
mismo periódico refiere (en su edición del 9 de
mayo) que “el meteoro... lanzó....unas grandes
piedras negruzcas, metálicas y como de unas
cinco o seis libras de peso, que en vano hemos
querido analizar”. El aspecto negruzco exterior
es común en estos cuerpos, pues se trata de una
corteza generada por fusión de la zona externa a
causa del calor desarrollado durante la fricción
con la atmósfera. Fig. 2: Fotografía del espécimen del meteorito Heredia exhi-
Domeyko (1859) describió por primera vez bido en la Escuela Centroamericana de Geología de la
las muestras obtenidas, reportando que éstas eran Universidad de Costa Rica. Las áreas brillantes en la parte
varias, la mayor de más de 1 kg de peso. El mete- izquierda, arriba de la cara frontal superior y del lado dere-
cho de la cara frontal inferior corresponden con minerales
orito apareció nominado en el listado Büchner
metálicos.
(1863) como “Heredia”, debido al lugar de su
impacto. Luego fue estudiado un poco más en
detalle por Mason (1963), quien lo catalogó como
“uno del tipo H5, una condrita olivino-broncítica por los astrónomos en los asteroides y su compa-
brechiada, con 18% de olivino”. Las condritas ración con las de los meteoritos, se ha podido
pertenecen al grupo de los meteoritos pétreos y especular cuáles asteroides son los cuerpos de
son los más antiguos y casi inalterados a través de origen de los diferentes tipos de meteoritos. Los
toda la historia del Sistema Solar. Se les llama así de tipo H, con alta probabilidad proceden del
porque tienen cóndrulos, que son esferitas de sili- asteroide 6 Hebe, que tiene 185 kilómetros de
catos de tamaño milimétrico. Las condritas del diámetro y está en el cinturón principal de aste-
tipo H son las que tienen la más alta cantidad de roides (véanse detalles de los cuerpos de origen
hierro, presente en el olivino, la broncita y en de los meteoritos en McSween, 1999). De tal
parte en estado metálico (Fig. 2). Los números manera que el meteorito Heredia, muy probable-
que siguen a la H son una clasificación petrológi- mente procede de ese asteroide.
ca que indica el grado de alteración de los cón- Aunque en Costa Rica no se reportaba que
drulos por efecto del calentamiento a lo largo de hayan quedado muestras del cuerpo extraterres-
su historia. El número 5 indica un grado alto de tre, hasta el año 1999 había quince institutos en el
metamorfismo por calor, que hace los cóndrulos mundo que guardaban fragmentos de él y cinco
menos distinguibles. Schultz & Kruse (1983) lo con secciones delgadas (Cuadro 2). Algunos otros
catalogaron como un meteorito rico en gases. fragmentos en colecciones privadas no son cono-
Con base en las características físicas observadas cidos, pero probablemente existen.
SOTO: Meteoritos y meteoros en Costa Rica 13

Cuadro 2

Instituciones del mundo con muestras del meteorito Heredia

N° Institución, ciudad, país Peso (g)

1 Instituto de Mineralogía, Universidad de Gotinga, Alemania 410,0


2 Escuela de Minas de París, Francia 80,0
3 Instituto de Mineralogía y Petrografía, Universidad de Tubinga, Alemania 68,9
4 Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra 52,5
5 Museo de Historia Natural de París, Francia 37,5
6 Colección DuPont, Nueva Jersey, [Link]. 33,0
7 Museo de Historia Natural de Viena, Austria 24,0
8 Museo Field de Historia Natural de Chicago, [Link]. 9,5
9 Museo Estadounidense de Historia Natural de Nueva York, [Link]. 7,5
10 Observatorio Tiara, Colorado Springs, [Link]. 5,7
11 Colección del Observatorio Vaticano, Roma 5,0
11 Universidad Estatal de Arizona, en Tempe, [Link]. 4,0
13 Museo de Historia Natural de la Universidad Humboldt, Berlín, Alemania 2,4
14 Museo del Servicio Geológico de Canadá, Ottawa 2,0
15 Museo del Servicio Geológico de la India, Calcuta 1,0
Secciones delgadas
1 Museo de Historia Natural de la Universidad Humboldt, Berlín, Alemania -
2 Instituto de Mineralogía, Universidad de Gotinga, Alemania -
3 Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra -
4 Museo de Historia Natural de París, Francia -
5 Museo Real de Ontario, Toronto, Canadá -

En marzo de 1999, la New England pasó a la NEMS (R. Kempton, com. escrita, 2003),
Meteoritical Services (NEMS) listó en su catálogo y de allí adquirido para una colección personal. Fue
de ventas una pequeña pieza < 1 cm3 del meteorito repatriado a Costa Rica en el 2002, y luego donado
Heredia (de 2,9 g). Este pequeño espécimen (aprox. a finales de ese año a la Colección de Minerales y
5mm x 8mm x 10 mm, Fig. 2) llegó a la NEMS pro- Rocas de la Escuela Centroamericana de Geología
bablemente adquirida del Prof. Terry Schmidt, de la Universidad de Costa Rica, donde actualmen-
quien laboraba en el Tiara Observatory, de donde te se exhibe (Soto, 2003; Figs. 2 y 3).

Fig. 3: Certificado de autenticidad del espécimen de la figura 2, expedido por la New England Meteoritical Services.
14 REVISTA GEOLOGICA DE AMERICA CENTRAL

Datos hemerográficos de meteoros a princi- ● El Noticiero del 13 de noviembre de 1910:


pios del siglo XX “El 10 a las 3 a.m. fue visto en el cielo una bola
luminosa [que] alumbró el espacio como la de la
Algunos diarios nacionales dieron numerosos noche del terremoto [ver el siguiente subcapítulo
informes de sismos o eventos astrofísicos en sus sobre la bola de fuego del 4 de mayo], haciendo
páginas entre finales del siglo XIX y principios del un espantoso ruido. Este fenómeno fue presen-
siglo XX (Peraldo, 2003). Hay una serie de repor- ciado por numerosas personas.”
tes, sobre todo en El Noticiero, que se prestó a dar ● El Noticiero del 6 de junio de 1912: “Desde
informaciones poco conocidas en otros medios, y Tortuguero 3 [de junio]: Los vecinos vieron
que curiosamente no aparecen citadas en el libro desde la cumbre de un cerro, a eso de las 7 de la
de González (1910) ni en trabajos de otros estu- noche, [que] descendía paulatinamente una bola
diosos de la época, lo que en parte hace dudar de la de fuego que despedía chispas. Una explosión
total veracidad de las informaciones. Algunas de parecida al estampido de un cañonazo. El aeroli-
ellas, disponibles en las hemerotecas costarricen- to se había estrellado contra un árbol de coposo
ses, han sido recopiladas por G. Peraldo (UCR), ramaje. En el lugar del suceso se podía observar
quien amablemente ha cedido copias: (minerales) como si hubieran estado en un horno
de fundición.”
● El Noticiero del 13 de noviembre de 1903
da cuenta de “Un bólido el día 9 de noviembre, Los primeros cinco reportes parecen coinci-
a las 10 h 23 m y dirección SSW.” No presenta dir con bolas de fuego, pero debido a que no hay
más detalles ni localidades. mayores evidencias ni reportes de estudiosos, se
● tienen como dudosos, y solo destaca el de Barva,
El Noticiero del 2 de diciembre de 1905
refiere que “El lunes pasado [27 de noviembre], por dar detalles de localidades de observación. El
se vio en Barva un aerolito como a las 10 1/2 de sexto, califica igual, excepto que la descripción
la noche, se desprendió del oeste y corrió hacia de que los fragmentos tenían el aspecto de trozos
el este. La bola de fuego como se le llamaba era de fundición, coincide con las típicas cortezas de
del tamaño de una bola de fútbol, pasó a corta fusión de los meteoritos durante su trayecto en la
distancia del suelo como a 300 m. y al apagarse atmósfera. Para tales épocas y nuestro entorno,
se oyó una detonación sorda como de un caño- estas rocas meteoríticas eran poco conocidas, lo
nazo y enseguida como lámparas eléctricas que que le da cierto grado de credibilidad al reporte,
hayan hecho descarga.” pero como no se conservaron fragmentos, ni
● El Noticiero del 17 de mayo de 1906: “[El] nadie los estudió, se califica como dudoso.
15, a las 10 h 19 m hubo un trayecto de un bóli-
do con trayecto SSW - NNE por espacio de
unos 10 seg.” No menciona detalles sobre las Una gran bola de fuego: 4 de mayo de 1910
localidades.
● La Prensa Libre del 7 de noviembre de Don Anastasio Alfaro suscribió un informe
1907: “Anoche hubo una lluvia de exhalaciones del Museo Nacional sobre el terremoto de Cartago
estelares. Una observación cerca de las 9 de la del 4 de mayo de 1910, publicado dentro de los
noche y con dirección NO, 5 exhalaciones. Eran anexos del libro de don Cleto (González, 1910).
estas brillantes y desplegaban a su paso difusas Cuenta don Anastasio que, por indicación del geó-
bandas luminosas. Una persona Alvarado vio logo estadounidense Jaggar, se imprimieron unas
tres en el intervalo de 15 minutos caer en direc- hojas de cuestionarios sobre el terremoto que se
ción SO. El tercer aerolito era mayor que sus dos distribuyeron por todo el país y de las cuales reci-
compañeros y tenía un tinte rojo acentuado. bieron una cálida respuesta. Uno de los aspectos
Pocos segundos después de ocultar y en la direc- llamativos, aparte del terremoto como tal, lo anota
ción que lo hizo hubo algo así como un incendio don Anastasio como un aparte titulado
que estalló iluminando el espacio.” “Iluminación posterior”, que textualmente dice:
SOTO: Meteoritos y meteoros en Costa Rica 15

“Hay igualmente gran número de durante la travesía”. Tal travesía, en su cuento,


observadores que aseguran haber visto ocurría el 4 de mayo de 1910, a su regreso de
un bólido, que pasó de E. á O. Sobre la haber desenterrado el tesoro de la Isla del Coco.
cordillera volcánica, desde el Turrialba
hasta atravesar la península de Nicoya,
siguiendo, poco más o menos, el para- CASOS ANECDÓTICOS
lelo 10° L.N. Con respecto á la hora,
varía mucho pero todos están de acuer- El meteorito férrico de San Pedro de Poás
do en que pasó rápidamente, poco des- (1962?-63?)
pués del terremoto, algunos estimaron
el intervalo, entre uno y otro fenómeno, Con motivo del Ciclo de Conferencias
en segundos solamente, pero otros Geológicas de Costa Rica, celebradas en San
dicen que fué un cuarto de hora más José en setiembre de 1980, se montó una exhibi-
tarde ó veinte minutos.” ción de minerales y rocas en los ventanales de la
Librería Universal, en la Avenida Central. Una de
Algunos testigos presenciales, como la abue- las muestras más llamativas era un “meteorito
la materna de I. Boschini (com. oral, 1990), que metálico”, que muchos geólogos aún conservan
vivía en Cartago cuando el terremoto, han referi- en su mente, aunque no recuerdan su procedencia.
do la historia de la bola de fuego después del Mario Fernández Castro, geólogo y profesor
terremoto, con certera precisión y detalle. A pesar en la Universidad de Costa Rica, contó la histo-
de que en varios terremotos se han observado ria de este meteorito. Corría 1962 ó 1963, cuan-
fenómenos luminosos en el cielo, similares a do él laboraba en la Dirección de Geología,
“auroras boreales”, de los cuales incluso hay tes- Minas y Petróleo, en donde había un espacio físi-
timonios objetivos de geólogos (P. Denyer, com. co para evacuar consultas de gente que llegara
escrita, 2004), me parece que no cabe ninguna con preguntas sobre rocas y minerales o cual-
duda de la ocurrencia de la bola de fuego (y no quier tópico afín. Dice don Mario que un día
simples “luminosidades”), pero esta no tiene nin- llegó un campesino con un saco de gangoche, en
guna relación con el terremoto, ni parece tenerla donde llevaba cuatro o cinco fragmentos de rocas
con el cometa Halley, que en ese momento se muy pesadas. El campesino relató que una noche
mostraba en los cielos terrestres (este evento algunos días atrás, vio en un cerrito cerca de su
astrofísico no se recaba en este trabajo debido a casa en un cafetal de su propiedad en San Pedro
que es mundialmente conocido). Parece una de Poás (Fig. 1), algo así como un “juego de pól-
casualidad impresionante, pero sí ocurrió el fenó- vora”, súbito y fugaz. Al día siguiente se fue al
meno del meteoro. En el caso de que hubiera sido cafetal a ver si encontraba algo, y en efecto, halló
acompañado de sonidos, no hay reportes, y si unas piedras negras que no había visto antes.
hubo un meteorito asociado, con seguridad cayó Esas eran las rocas que había cargado en el saco
en el Océano Pacífico (Fig. 1). Este evento inspi- de gangoche y que ahora le estaba enseñando. A
ró al célebre escritor Carlos Gagini, que incluyó don Mario le llamó la atención el aspecto denso
una descripción literaria en su cuento “El Tesoro de las rocas, con una parte de costra fundida y
del Coco” (reproducido en una antología: Gagini, otra cristalizada. Pensó en un meteorito, y enton-
1974): “Eran las seis y media de la tarde cuando ces la curiosidad le hizo preguntarle de manera
divisamos la rada a donde nos dirigíamos. Pero emocionada al campesino, el dónde, el cómo y el
en aquel instante el océano se agitó de una mane- cuándo. Esto hizo entrar en sospechas al visitan-
ra extraña y con rumor formidable, mientras un te, y continuó con evasivas, de modo que no
resplandor rojizo iluminó el cielo, un enorme hubo forma de obtener más información. Le
globo de fuego surcó el firmamento y fue a sepul- regaló una de las muestras de roca y se marchó.
tarse en las aguas del Golfo de Nicoya. Tan inex- No se supo de él nunca más. Tenía pues, don
plicable fenómeno fue lo único que nos ocurrió Mario en sus manos, una muestra de un posible
16 REVISTA GEOLOGICA DE AMERICA CENTRAL

meteorito. Años después, se hizo un corte de la El día 20, se examinó el resto recobrado,
roca y se apreciaron estructuras de conservado dentro de una botella con agua. Tenía
Widmanstätten, típicas de un meteorito férrico. una consistencia sólida, no deformable, de color
Después de aquella exposición, se le devolvió la rosa-naranja, y al ser sacado del agua, tuvo una
muestra a don Mario, quien como buen geólogo, reacción exotérmica con desprendimiento de
la guardó en su colección. Al cabo de los años, vapor blanco, de olor ácido, nauseabundo. Se
sin embargo, la roca se ha extraviado y no se ha descartó la posibilidad de que fuera un resto de
podido tener acceso a ella. satélite artificial o un meteorito. En el sitio de
extracción se comprobó que el objeto quemó las
plantas en unos decímetros a la redonda y calci-
La presunta bola de fuego y meteorito de nó parcialmente el relleno arcillo-arenoso que lo
Limón, 15 de abril de 1990 subyacía (dando un color pardo-naranja). Al
remover el detrito, pequeñas partículas revueltas
El jueves 19 de abril de 1990 se recibió en la en él, reaccionaron con el aire, con las mismas
Sección de Sismología e Ingeniería Sísmica del características descritas y un sonido de ignición.
ICE, un telefonema del geólogo Mario Se tomó una muestra del detrito del relleno y se
Fernández Arce (Universidad de Costa Rica) transportó a San José, junto con el residuo recu-
informando de una llamada que relataba la caída perado, para un análisis. Se comprobó la ausen-
de una bola de fuego cerca de Limón, y la recu- cia de radiactividad en el Laboratorio de Física
peración de un objeto que parecía ser el causan- Nuclear de la Universidad de Costa Rica (aten-
te del fenómeno. El informante, Sr. Virgilio ción del físico nuclear MSc. Alfonso Salazar).
Vindas, funcionario de JAPDEVA, corroboró la Luego, el Dr. Julio Mata, de la Escuela de
información. Según el Sr. Vindas, tres guardas Química de la UCR, analizó la muestra y deter-
del muelle de JAPDEVA vieron caer, cerca de las minó que era fósforo de alta pureza.
11:00 p.m. del domingo 15, una “bola de fuego El Prof. Mata, en una nota del 26 de abril de
encendida”, con un zumbido, cerca del tajamar, 1990, escribió sobre el análisis: “…me conduce a
unos 50-100 m, mar adentro. informar que se trata de fósforo elemental (varie-
El miércoles 18, cerca de las 17:30 horas, un dad blanca). Ya que este elemento es constituyen-
buzo vio dentro del agua, en el punto de la caída te de bombas incendiarias, y las extrañas referen-
del objeto mencionado, una “bola rojiza, brillan- cias de los testigos en cuanto a su aparición, le
te” que sacó del mar. Al contacto con la atmósfe- sugiero que informe de este asunto al despacho
ra, el objeto emanó gases que le quemaron el del Ministro de Seguridad Pública [una copia de
guante, por lo que lanzó el cuerpo extraído en un la nota fue dirigida al Ministro de ese ramo].”
sitio entre el acceso al muelle y el tajamar, que es El 5 de junio le envié una nota al Dr. Glenn
un relleno de detritos. En ese momento, el tama- J. MacPherson, curador asociado de la División
ño del cuerpo era como “el de una bola de fútbol” de Meteoritos del Instituto Smithsoniano en
(unos 25 cm de diámetro) y continuó emanando Washington. En la carta le explicaba suscinta-
gases nauseabundos (esto es: se estaba oxidando mente el hecho, y le resaltaba que no era radiac-
rápidamente), y quemó la vegetación y el suelo tivo y el análisis químico evidenciaba ser fósforo
en un radio de pocos centímetros. El objeto fue puro. Le hacía cuatro preguntas: 1- Si había
interpretado por turistas que se encontraban en el algún meteorito o cuerpo cósmico conocido
muelle, como un meteorito. El [Link] oyó del hecho de fósforo; 2- si había algún tipo de com-
asunto y acudió al sitio, donde logró rescatar un bustible para satélite artificial compuesto de fós-
fragmento (0,5 cm3) antes de que el cuerpo se foro; 3- si había alguna otra posibilidad que no
quemara totalmente. Según el Sr. Vindas, los fuera antropogénica para el componente de la
gases eran densos, blancos, de olor “a quemado”. bola de fuego, y 4- en el caso de que fuera mate-
Al raspar el objeto, “se quemaba con más facili- rial antropogénico, si él tenía alguna idea de qué
dad” y daba la impresión de estar encendido. podía ser. El 20 de junio, MacPherson contestó:
SOTO: Meteoritos y meteoros en Costa Rica 17

“Ciertamente, el comportamiento del material al señor Scott- “era de color rojo brillante, del tama-
removerse del agua, es típico del fósforo blanco. ño de una bola de basquetbol y tenía una estela o
No hay material conocido en la Tierra o el espacio cola luminosa roja a su paso, con centro verdoso”.
que esté compuesto de fósforo elemental; el mate- La trayectoria era de N a S, a “mediana veloci-
rial encontrado en Costa Rica es casi ciertamente dad”, con un ángulo de caída de cerca de 15-20°
de origen humano. Es comúnmente usado por los con respecto a la horizontal. El Sr. Scott desacele-
militares, como balas trazadoras para seguir el ró el vehículo a unos 25 km/h al observar el fenó-
campo de artillería; esto podría estar en entera con- meno, que se prolongó por 10-15 segundos.
sistencia con la observación de él cayendo a tierra. Luego, el “meteoro” fue observado caer a una dis-
El fósforo se quema inmediatamente en contacto tancia estimada de 1 a 3 km al este de la carretera,
con el aire, y cuando es disparado de una pistola, en terrenos del Parque Nacional de Guanacaste, y
deja una traza claramente visible tras él. Esto per- vieron mantenerse durante varios segundos el res-
mite a los disparadores ver su objetivo y ajustarlo. plandor en tierra, similar a una hoguera. Debido a
Yo creo que este es el origen de esta ‘bola de que el vehículo aún estaba en marcha, no oyeron
fuego’. El fósforo blanco es peligroso y venenoso. ningún sonido durante su paso, ni durante el
Usted debería presentar una queja ante las autori- impacto. El área del posible impacto del meteori-
dades militares locales. Fue muy bueno que el buzo to estaría entre las coordenadas 11°00,65’-
que la recogió [la muestra que estaba en el lecho 11°01,71’ latitud norte y 85°36,59’-85°38,24’ lon-
marino] usaba guantes, porque produce quemadu- gitud oeste (un área de unos 6 km2). Se consultó a
ras muy dolorosas que son lentas de sanar.” guardas de un puesto de vigilancia distante 3 km
Por algún motivo desconocido, alguien dis- del posible impacto, pero debido a la hora, no
paró la bala de fósforo en Limón. Un caso de una notaron nada anómalo. No se obtuvieron otros
“bola de fuego”, pero no de carácter meteorítico, reportes de testigos del fenómeno.
sino antropogénico. El lugar del posible impacto fue visitado en
compañía del geólogo Héctor Flores –con el
apoyo de la Comisión Nacional de Emergencias-,
La bola de fuego del 15 de enero de 1991 el día 5 de abril. El terreno es parcialmente plano,
pero cortado por valles profundos y abruptos,
Una bola de fuego fue reportada como vista con vegetación de bosque seco, bajo y duro y
en Costa Rica, el 15 de enero de 1991, a las 03:03 pastos aislados. Debido a estas limitantes, y a la
a.m., en Miramar, observada por Elaine Eure- pobre definición del sitio exacto de impacto, este
Henderson. Así fue reportada en el Boletín del no fue encontrado. El hecho además, de su tra-
Global Volcanism Network, que para esos años yectoria desde el lado nicaragüense, y que hayan
aún incluía información de meteoritos y meteo- descrito “una hoguera” tras el impacto, no es típi-
ros en sus páginas (GVN, 1991). No existe nin- co de un meteorito, sino de algo antropogénico.
gún otro dato disponible, ni pude nunca, localizar Es solo una hipótesis plausible.
a la observadora.

Florencia, 14 de abril de 1994


La ¿bola de fuego? y ¿meteorito? de La Cruz,
23 de marzo de 1993 El día 16 de abril de 1994 el diario La
Nación publicó el titular “Meteoro cayó en San
El día 23 de marzo de 1993, cerca de las Carlos” (pág. 16A). Esa misma semana, el sema-
00:50 de la madrugada, los señores Roberto Scott nario en inglés The Tico Times hizo eco de la
y José Santos Carrillo Castillo observaron una noticia y la tituló más atractiva: “Meteorite
bola de fuego desde su automotor cerca de 5 km Scares School Children” [“Meteorito asusta a
al sur de La Cruz, en la vecindad de la frontera niños escolares”, pág. 7], específicamente en
con Nicaragua. El “meteoro” -según palabras del Florencia.
18 REVISTA GEOLOGICA DE AMERICA CENTRAL

La nota decía que un grupo de niños observó La supuesta explosión de un meteoro,


una bola de fuego rosada que se desprendió del 11 de julio de 1995
cielo como a las 6:30 de la noche, perdió altura y
cayó en un lote. Al chocar contra la tierra se fue Cerca de las 9 a.m. del 11 de julio de 1995,
derritiendo en forma circular, las llamas que pro- una explosión fue escuchada en varios lugares
vocó quemaron unos sesenta metros cuadrados, y del Valle Central y el Pacífico central, lo que
unos diez minutos después, la bola se consumió. causó alarma, especialmente en los poblados de
Literalmente atribuían el hecho a que “aparente- La Gloria de Puriscal y San Gabriel de
mente, se trataba de un meteorito o estrella fugaz, Turrubares. La Guardia Rural de Turrubares con-
un cuerpo sólido espacial que se desintegra al tactó a la Red Sismológica Nacional (RSN: ICE-
entrar en contacto con la atmósfera”. Al leer lo de UCR), quienes realizaron una inspección de
la quema del lote, entramos en sospechas, pues campo y brindaron un informe (Rojas, 1995). No
los meteoritos son fríos, y al ingresar en la atmós- se debió a ningún sismo, ni a explosivos, ni a un
fera y quemarse por fricción, solo se funde una percance aéreo. El informe desechó un impacto
parte externa, pero el interior permanece frío. Si meteorítico debido a que “no se observaron evi-
tocan tierra, llegan tibios o ligeramente calientes, dencias claras de quemaduras en la vegetación u
pero no tanto para causar un fuego. hojas de los árboles ni radiactividad”. Como se
Procedimos (junto con G.E. Alvarado y discutió, sin embargo, los meteoritos llegan fríos
Chico Arias) a visitar el sitio y comprobamos la y son incapaces de provocar quemaduras o incen-
noticia respecto a la quema del charral. dios y menos radiactividad, porque no tienen
Recabamos además testimonios y concluimos, contenidos altos de materiales radiactivos. No
de que no se trataba de un meteorito. Dos días encontraron ningún impacto, tampoco. Lo que sí
después, se supo por los telenoticieros, que lo encontraron fue un deslizamiento de cerca de una
que había causado la bola de fuego, era una ben- hectárea en una ladera de la margen derecha del
gala de alto poder, disparada por un individuo no cañón del río Tulín. El informe sugirió “una posi-
identificado. Otro caso de bolas de fuego causa- ble detonación de un aerolito en las capas atmos-
das por trazadores bélicos o similares, como el féricas intermedias, sobre ese sector”. Sin embar-
de Limón y quizás el de La Cruz. Otro intento go, esta explicación tampoco parece plausible,
fallido por encontrar un meteorito. pues si así hubiera sido, a pesar de la hora matu-
tina, un evento de esta magnitud hubiera tenido,
como característica más conspicua, la generación
Lomas de Barbudal, 22 de abril de 1994 de una bola de fuego, que hubiera sido visible
por un trayecto considerable, y este no fue el
A principios de mayo de 1994, el colega caso. Nadie vio nada. En mi opinión, el desliza-
Guillermo E. Alvarado recibió una llamada telefó- miento per se, súbito, debería ser la explicación
nica de su amigo geógrafo Minor Moya, en la cual más creíble del ruido escuchado, aunque por
le contaba de una bola de fuego vista el día 22 de supuesto, no explicaría la enorme área donde se
abril por dos vecinos de Lomas de Barbudal, unos escuchó. Una incógnita más, pero no atribuible a
15 km al suroeste de Bagaces. Uno de ellos quedó meteoros o meteoritos.
encandilado por el suceso, que venía de norte a
sur, pero no estaban seguros si hubo o no estruen-
do o si hubo un impacto. El sitio del posible La bola de fuego del 12 de junio de 1999
impacto estaría entre las Lomas de Barbudal y la
Hacienda “El Pelón de la Bajura”. Guillermo se El Diario Extra del 16 de junio de 1999
apersonó algunos días después, a buscar el sitio, publicó un artículo (págs. 16-17) titulado
con resultados infructuosos. No deja de resultar “Vecinos de Punta Mala ratifican las versiones
sospechoso que fuera otra bola de fuego, con un sobre presunto meteorito”, da cuenta de una bola
trazo de norte a sur, similar al de La Cruz. de fuego que cruzó el cielo desde el mar hacia el
SOTO: Meteoritos y meteoros en Costa Rica 19

continente, cerca de la medianoche. El poblado de observación de bolas de fuego en Canadá


queda en la desembocadura del río Grande de durante once años, y haciendo las extrapolacio-
Térraba, y la descripción es de una bola de fuego nes para Costa Rica, asumiendo una tasa de caída
“como un bombillo gigante, el cual salió del mar similar en todas las latitudes de la Tierra (cosa
por detrás de la isla Garza [una de las islas del que no es completamente cierto, porque la teoría
estuario del río] y cruzó el espacio para luego predice que por cuatro caídas de meteoritos en el
caer detrás de la montaña.” El color era amarillo ecuador solo habrían tres en los polos: Hutchison
y dejó una estela blanca que desapareció mientras & Graham, 1993), podemos decir que las proba-
la bola caía tras la montaña de la Fila Costeña, bilidades de que caiga un meteorito en Costa
con “un estruendo como la explosión de una Rica, con un peso de al menos 1 kg es de
carga de dinamita”. La descripción es típica de un 0,44/año, número que pareciera muy alto. Son
meteoro que provoca una bola de fuego. El fuer- probabilidades de que caiga, pero de eso a que se
te sonido no necesariamente implica un impacto, observe y se recupere, marca un trecho muy
sino que podría ser la fragmentación del meteoro grande. Según el ejemplo comparativo citado de
en la atmósfera alta. Si cayó un meteorito, éste China, sería esperable recuperar un meteorito en
debe haberse estrellado en algún lugar montaño- Costa Rica cada 1200 años. Si tomamos como
so de las filas Alta, Marítima o Margarita, donde comparación la década de los noventa del siglo
es improbable encontrar el sitio de su llegada a pasado, cuando tenemos una cobertura de pobla-
tierra. Sin embargo, por las características acota- ción en casi todo el territorio nacional y medios
das por los numerosos testigos del fenómeno, de comunicación eficientes, notamos solo dos
estoy de acuerdo en calificarlo como una auténti- eventos observados de bolas de fuego (enero
ca bola de fuego. 1991 y junio 1999; Fig. 1), que nos da un prome-
dio de una cada 5 años. Al menos el orden de los
números de probabilidades y de observaciones
PROBABILIDADES DE QUE CAIGA coinciden (4,4 probables contra 2 observados).
UN METEORITO EN COSTA RICA Por otra parte, se ha visto un meteorito caer, ser
recuperado y conservado en siglo y medio, y a lo
Como se expuso atrás, la caída de meteoritos sumo dos más, de los que no se conserva prueba
de tamaños encontrables, es en realidad un even- fehaciente, lo cual podría ser un número relativa-
to raro, y solo los micrometeoritos son muy fre- mente alto, comparado con lo esperable.
cuentes, pero de tan ínfimo tamaño, que pasan
inadvertidos en general. Durante las primeras cen-
tenas de millones de años de historia del Sistema DISPUTAS POR PROPIEDAD
Solar, la tasa de bombardeo de meteoritos no solo
era más alta, sino que las dimensiones de los bóli- Me he preguntado varias veces sobre los
dos eran enormes, y aun de vez en cuando en la derechos de propiedad de un meteorito que caiga
historia geológica terrestre ocurren grandes en Costa Rica. Un meteorito es una roca y como
impactos (véase por ejemplo Grieve, 1988; 1994). tal, está compuesta de minerales. El Diccionario
Conforme ha pasado el tiempo, la cantidad y de Términos Geológicos del Instituto Geológico
tamaño de meteoritos ha ido disminuyendo. Estadounidense (Bates & Jackson, Eds., 1984)
Necesitamos además que los meteoritos que define un depósito mineral como “una masa de
vagan fuera del cinturón principal de asteroides material mineral que ocurre naturalmente,…
tengan rutas de colisión posible con la Tierra, las usualmente de valor económico, sin distingo de
cuales son caóticas (Wisdom, 1985). Y aun así, su modo de origen”. Parece lógico, en mi opi-
muchos de esos meteoritos acaban consumiéndo- nión, que entonces la “explotación” de un mete-
se durante el vuelo en la atmósfera terrestre (entre orito se rija por los principios de la Ley Nº 6797,
el 30% y 60%). Con base en cálculos hechos por el Código de Minería (1982), y el Decreto N°
Halliday et al. (1989), que mantuvieron una red 29300-MINAE, Reglamento al Código de
20 REVISTA GEOLOGICA DE AMERICA CENTRAL

Minería (2001) de los cuales se transcriben algu- A pesar de que un meteorito es de proceden-
nos artículos y notas, para discutir sus alcances, cia extraterrestre, es un recurso mineral que tiene
que por supuesto son interpretativos, pues no hay un valor económico de mercado definido interna-
referencias explícitas a meteoritos. cionalmente según su tipo, y si cayó en el pasado,
El artículo 1 del Código dice que “El Estado o si cae en algún momento, se encuentra en el
tiene el dominio absoluto, inalienable e impres- territorio nacional. Por tanto, según el artículo
criptible de todos los recursos minerales que exis- primero transcrito, independientemente de su ori-
ten en el territorio nacional y en su mar patrimo- gen o naturaleza, el Estado tiene dominio sobre
nial, cualquiera que sea el origen, estado físico o él, pero no su propiedad. Aunque estrictamente
naturaleza de las sustancias que contengan... el hablando, un meteorito no es un yacimiento de
Estado podrá otorgar concesiones para el recono- placer, se comporta como tal: está suelto y a la
cimiento, exploración, explotación y beneficio de vista, parcialmente enterrado, a lo sumo. Han de
los recursos minerales, conforme con la presente tomar en cuenta no sólo los pequeños meteoritos
ley.” El Reglamento no define “recurso mineral”, de algunos g ó kg de peso, que pueden ser una o
pero sí “recurso indicado” en el acápite 44) del varias piezas, sino la posibilidad de que caiga
artículo 4°: “El que se estima que representa un algún día un meteorito grande, que se fragmente
interés económico intrínseco sobre la base de una y forme todo un campo de caída, con especíme-
exploración general que confirme las principales nes de gran tonelaje. En el caso de los especíme-
características geológicas de un yacimiento y que nes pequeños, se puede aplicar el artículo 39, de
suministre una estimación inicial de sus dimen- modo que basta tomarlos con la mano, y pueden
siones, forma, estructura y contenido”. ser aprovechados libremente por su descubridor,
Luego, el artículo 27 del Código escribe: “El siempre que sea en terrenos baldíos, o bien en
respectivo Ministerio podrá otorgar directamente propiedad privada, por su dueño. En caso de ser
una concesión de explotación, sin necesidad de piezas de gran tamaño, o múltiples, podrá el
exigir el cumplimiento previo de la etapa de dueño explotarlo con base en el artículo 41. Pero
exploración, cuando los minerales estén a la vista si algún científico, o cualquier otra persona lo
o sea evidente su existencia, previa elaboración y descubren, podrá hacer uso de este mismo artícu-
aprobación del correspondiente proyecto de lo para exigir su parte. A lo sumo, necesitarían
explotación”. Explotación está definido en el cumplir el artículo 27. Es solo mi interpretación,
acápite 21) del artículo 4° del Reglamento: pues no hay precedentes en Costa Rica. Cito un
“Extracción de minerales de un yacimiento de antecedente histórico en el extranjero: En
acuerdo a técnicas mineras de superficie o subte- Estados Unidos, debido a un sonado caso ocurri-
rráneas”. Además, el artículo 39 del Código: do en 1902, cuando un individuo descubrió y
“Los yacimientos de placer ubicados en terrenos extrajo secretamente un meteorito de 12 700 kg
baldíos o en el lecho mismo de un río o quebra- de una propiedad, pero luego fue demandado por
da, sobre los cuales no hubieran derechos mine- los dueños del terreno para reposeer la roca, exis-
ros previos, podrán ser aprovechados libremente, te el precedente legal de que un meteorito perte-
siempre que el lavado se efectúe a mano.” Y el nece al dueño del terreno sobre el cual cayó
artículo 41 del Código: “Cuando un yacimiento (McSween, 1999; pág. 10).
de placer se encuentre en un terreno cercado y
éste sea de dominio privado, el propietario será
el que tenga prioridad para efectuar los trabajos SEGUROS CONTRA IMPACTOS
de aprovechamiento, pero deberá reconocer un DE METEORITOS
porcentaje de la explotación del yacimiento a
quien lo hubiese descubierto; tal reconocimiento Los meteoritos que caen en áreas pobladas
se hará de acuerdo con el estudio técnico que son pocos. Sólo hay dos casos documentados de
deberá realizar la Dirección de Geología, Minas personas que hayan sido heridas por meteoritos al
e Hidrocarburos.” caer: en Japón en 1927 y en el estado de
SOTO: Meteoritos y meteoros en Costa Rica 21

Alabama, [Link]., en 1954. Este último caso es cualquier costarricense, su seguro social lo cubrirá,
el mejor documentado: un fragmento de un mete- por ser enfermedad, invalidez o muerte, según sea
orito pétreo de 3,9 kg atravesó el techo y el cielo el caso, puesto que es un accidente, sólo que de
raso de una casa, golpeó una radio grande e hirió índole cósmico-terrestre. Los seguros de vida debe-
a una mujer que estaba recostada en un sofá, rían pagar si alguien muere, pues es un accidente.
quien sufrió heridas en su cadera y abdomen ¿Qué sucede con bienes como vehículos
(Swindel & Jones, 1956). Otro caso curioso es el automotores y edificios? En el caso de automóvi-
del meteorito Nakhla, en Egipto en 1911, que les (INS, 2004a) la “Cobertura ‘H’ riesgos adi-
mató a un perro. Como sólo son casos aislados cionales”, a pesar de que no explicita un evento
reportados en el mundo, se puede afirmar que el tal (ni erupciones volcánicas), sí incluye eventos
hecho de ser golpeado por un meteorito es extre- naturales como temblor, terremoto, deslizamien-
madamente raro. Con base en los cálculos que to, derrumbe y rayo. Podría cubrir los daños,
hicieron Halliday et al. (1985), extrapolados a puesto que es un accidente causado por un obje-
Costa Rica, podríamos decir que las probabilida- to extraño, tal cual si fuera una roca desprendida
des de ser alcanzado por un meteorito es de una de un paredón de la carretera, o la caída de un
persona cada 11 mil años. A pesar de que los avión o un objeto desde él. En el caso de cons-
meteoritos pueden caer a cualquier hora, debido a trucciones inmuebles (INS, 2004b), tampoco está
la dirección de rotación terrestre y de órbita de contemplado explícitamente, pero las “cobertu-
los meteoros, la mayoría caen entre mediodía y ras” incluyen prácticamente cualquier daño cau-
medianoche (Hutchison & Graham, 1993). sado por un evento natural, como rayo, caída de
Para tomar un ejemplo de un país extenso, árboles, vientos huracanados, huracán o ciclón,
bien observado y extensamente poblado, tenemos inundación y deslizamiento, temblor y terremoto,
que entre 1965 y 1992 se reportaron 19 recupera- erupción volcánica y maremoto. ¿Si una casa
ciones de meteoritos caídos en Estados Unidos. asegurada es impactada por un meteorito, el
De ellos, 8 causaron algún daño a edificios. Uno seguro debería pagar los daños? De cualquier
de los más insólitos fue el caso del 9 de octubre manera, al reclamar los pagos en la denuncia res-
de 1992, a las 7:50 p.m., cuando un meteorito de pectiva ante el Instituto Nacional de Seguros,
12 kg cayó sobre un carro parqueado en el pobla- debe especificarse muy bien el caso, y será el
do de Peekskill, estado de Nueva York. Al oír un INS quien finalmente decida, luego de la evalua-
fuerte ruido, el dueño del vehículo y un vecino ción de un perito. Puesto que el impacto de aero-
descubrieron la roca, del tamaño de un balón de litos sucede contra casas y autos, aunque con
fútbol, que había entrado por el baúl del carro y muy bajas probabilidades, este ítem no necesa-
estaba indentada a la calle. Previamente, una riamente debería estar escrito explícitamente en
intensa bola de fuego fue avistada en varios esta- las coberturas de seguros, pero sí ser considerado
dos, precisamente a la hora del fútbol estadouni- al pagarlo como un accidente.
dense universitario, y por eso se convirtió en la
bola de fuego más filmada de la historia.
Afortunadamente para el dueño del vehículo, EPÍLOGO
tanto el carro como el meteorito fueron adquiri-
dos por el Museo Estadounidense de Historia No es mucho lo que se aporta al conoci-
Natural de Nueva Cork (GVN, 1992; Norton, miento de los meteoritos en Costa Rica. Lo que
2002). Una vez más, con base en la extrapolación se sabía del meteorito Heredia, solo es acrecenta-
de datos de Halliday et al. (1985), para Costa do por la presencia de un minúsculo fragmento
Rica, tendríamos que las posibildades de tener en las colecciones nacionales. De los otros dos
daños en un edificio, es de uno cada 78 años. posibles meteoritos quizás nunca se vean mues-
Ante estos hechos y números de probabilida- tras que prueben, sin duda alguna, su existencia.
des, aun tan bajos, ¿habrá alguna manera de ase- De las bolas de fuego, solo queda el testimonio
gurarse en Costa Rica contra los meteoritos? A escrito –no gráfico-, que puede ser interpretado
22 REVISTA GEOLOGICA DE AMERICA CENTRAL

de una u otra manera. Quede, sin embargo, el ÁLVAREZ, L.W., ÁLVAREZ, W., ASARO, F. & MICHEL, H.V.,
germen de buscar y talvez encontrar un meteori- 1980: Extraterrestrial cause for the Cretaceous-
Tertiary extinction. – Science, 208: 1095-1108.
to desconocido. Improbable, mas no imposible.
En el futuro, caerán. Me avisan. BATES, R.L. & JACKSON, J.A. (eds.), 1984: Dictionary of
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discusiones. A Mario Fernández Castro por com- DENGO, G. & ESCALANTE, G., 1980: Mapa preliminar de
partir su historia. A Guillermo E. Alvarado reconocimiento geológico y fotogeológico. Zona de
(ICE), por cooperar con ciertas búsquedas a las influencia de la cuenca del río Savegre. – Escala
que pocos se hubieran atrevido, cooperar con 1:50 000, Instituto Costarricense de Electricidad, 1
material bibliográfico y sostener discusiones con hoja inédita, San José, Costa Rica.
principio y final. A “Chopo” Flores y Luis Diego DOMEYKO, I., 1859: Meteorito de Costa Rica. – An. Univ.
Morales (CNE) por tratar de encontrar lo inen- Chile, 16: 235, Santiago.
contrable. A Percy Denyer (UCR) por revisar el
texto, sus invaluables y críticas sugerencias, FRENCH, B.M., 1990: 25 Years of the Impact-Volcanic
obtener un documento extraviado y la foto del Controversy. Is There Anything New Under the Sun or
Inside the Earth? – EOS, Transactions, AGU, 71(17):
minúsculo espécimen de Heredia. A Giovanni 411-414.
Peraldo (UCR) por proveer material hemerográ-
fico difícil de obtener, y sus siempre estimulan- GAGINI, C., 1974: El Tesoro del Coco. – En: Autores costarri-
tes discusiones, compartiendo su erudición. A censes, Editorial Fernández Arce, 203-206.
Siegfried Kussmaul (UCR) por su revisión enri-
GRAHAM, A.L., BEVAN, A.W.R. & HUTCHISON, R., 1985:
quecedora del texto final. A Linda Sjöbohm por Catalogue of Meteorites [4a ed.]. – British Museum
su ayuda en la parte gráfica y por su criticismo al (Natural History), London, and University of Arizona,
escrito. Al Instituto Costarricense de Electricidad Tucson.
por facilitar búsquedas de posibles meteoritos. A
Luis A. Madrigal (ICE) por contribuir en la GONZÁLEZ, C., 1910: Temblores, terremotos, inundaciones y
erupciones volcánicas en Costa Rica 1608-1910. – iv +
investigación de material en la hemeroteca. A 200 págs. Tipografía de Avelino Alsina, San José,
Fernando Alvarado (ICE) por realizar algunos Costa Rica.
comentarios al capítulo de “Disputas por propie-
dad”. A las otras personas mencionadas en el GRIEVE, R.A.F., 1988: Terrestrial impact craters: their
texto por sus nombres, que con sus observacio- recognition nature and effects. – Rev. Geofís. 28:
145-178.
nes han hecho posible conocer más sobre los
meteoros en Costa Rica, aunque no fueran mete- GRIEVE, R.A.F., 1994: Impact: a natural hazard in planetary
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