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Fray Luis de León: Poesía del Renacimiento

El poema de Fray Luis de León describe al río Tajo advirtiendo al rey Rodrigo de la inminente invasión musulmana. En 3 oraciones: El Tajo interrumpe el encuentro del rey Rodrigo con la hermosa Caba para advertirle que escuche los sonidos de guerra que se acercan desde África, traídos por el ejército musulmán. El río describe las grandes huestes y naves que se acercan, cubriendo el mar y la tierra, anunciando el inicio de la conquista musulmana de

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  • Cultura,
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  • Amor y desamor,
  • Sabiduría,
  • Crisis existencial,
  • Tristeza,
  • Desarrollo espiritual,
  • Relación con Dios,
  • Caminos de vida,
  • Redención
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Fray Luis de León: Poesía del Renacimiento

El poema de Fray Luis de León describe al río Tajo advirtiendo al rey Rodrigo de la inminente invasión musulmana. En 3 oraciones: El Tajo interrumpe el encuentro del rey Rodrigo con la hermosa Caba para advertirle que escuche los sonidos de guerra que se acercan desde África, traídos por el ejército musulmán. El río describe las grandes huestes y naves que se acercan, cubriendo el mar y la tierra, anunciando el inicio de la conquista musulmana de

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Poemas del Renacimiento Fray Luis de Len PROFECA DEL TAJO Flogaba el rey Rodrigo con la hermosa Caba

en la ribera del Tajo sin testigo; el ro sac fuera el pecho, y le habl desta manera: "En mal punto de goces, injusto forzador; que ya el sonido y oyo ya las voces, las armas y el bramido de Marte, y de furor y ardor ceido. Ay! esa tu alegra qu llantos acarrea; y esa hermosa, que vi el sol en mal da, a Espaa ay! cun llorosa, y al cetro de los godos cun costosa! Llamas, dolores, guerras, muertes, asolamientos, fieros males entre tus brazos cierras, trabajos inmortales a ti y a tus vasallos naturales. A los que en Constantina rompen el frtil suelo, a los que baa el Ebro, a la vecina Sansuea, a Lusitaa, a toda la espaciosa y triste Espaa. Ya dende Cdiz llama el injuriado Conde, a la venganza atento y no a la fama, la brbara pujanza en quien para tu dao no hay tardanza. Oye que al cielo toca con temeroso son la trompa fiera que en frica convoca el Moro a la bandera, que al aire desplegada va ligera. La lanza ya blandea el rabe cruel, y hiere el viento llamando a la pelea; innumerable cuento de escuadras juntas veo en un momento. Cubre la gente el suelo, debajo de las velas desaparece la mar, la voz al cielo confusa y varia crece, el polvo roba el da y le escurece. Ay! que ya presurosos suben las largas naves; ay! que tienden los brazos vigorosos a los remos, y encienden las mares espumosas por do hienden. El Eolo derecho hinche la vela en popa, y larga entrada por el Hercleo estrecho con la punta acerada el gran padre Neptuno da a la armada. Ay triste! y aun te tiene el mal dulce regazo? ni llamado al mal que sobreviene no acorres? ocupado no ves ya el puerto a Hrcules sagrado? Acude, corre, vuela, traspasa el alta sierra, ocupa el llano, no perdones la espuela, no des paz a la mano, menea fulminando el hierro insano. Ay! cunto de fatiga! ay! cunto de sudor est presente al que viste loriga, al infame valiente, a hombres y a caballos juntamente! Y t, Betis divino, de sangre ajena y tuya amancillado dars al mar vecino cunto yelmo quebrado, cunto cuerpo de nobles destrozado! El furibundo Marte cinco luces las haces desordena igual a cada parte; la sesta ay! te condena, oh cara patria! a brbara cadena".

Fray Luis de Len

AL APARTAMIENTO Oh ya seguro puerto de mi tan luengo error! Oh deseado para reparo cierto del grave mal pasado, reposo dulce, alegre, reposado! Techo pajizo, adonde jams hizo morada el enemigo cuidado, ni se esconde envidia en rostro amigo, ni voz perjura ni mortal testigo: Sierra que vas al cielo altsima y que gozas del sosiego que no conoce el suelo, adonde el vulgo ciego ama el morir ardiendo en vivo fuego, recbeme en tu cumbre, recbeme, que huyo perseguido la errada muchedumbre el trabajar perdido la falsa paz, el mal no merecido. Y do est mas sereno el aire me coloca, mientras curo los daos del veneno que beb mal seguro; mientras el mancillado pecho apuro; mientras que poco a poco borro de la memoria cuanto impreso dej all el vivir loco por todo su proceso vario entre gozo vano y caso avieso. En ti, casi desnudo deste corporal velo, y de la asida costumbre roto el udo, traspasar la vida en gozo, en paz, en luz no corrompida. De ti en el mar sujeto con lstima los ojos inclinando, contemplar el aprieto del miserable bando que las saladas ondas va cortando. El uno, que surga alegre ya en el puerto, salteado del bravo soplo gua, en alta mar lanzado apenas el navo desarmado. El otro en la encubierta pea rompe la nave, que al momento el hondo pide abierta: al otro calma el viento: otro en las bajas sirtes hace asiento. A otros roba el claro da y el corazn el aguacero; ofrecen al avaro Neptuno su dinero: otro nadando huye el morir fiero. Esfuerza, opone el pecho: mas cmo ser parte un afligido que va, el leo deshecho, de flaca tabla asido contra un abismo inmenso embravecido? Ay otra vez y ciento otras seguro puerto deseado! no me falte tu asiento y falte cuanto amado, cuanto del ciego error es cudiciado.

Fray Luis de Len

A DON PEDRO PORTOCARRERO No siempre es poderosa, Carrero, la maldad ni siempre atina la envidia ponzoosa, y la fuerza sin ley que ms se empina al fin la frente inclina; que quien se opone al cielo, cuanto ms alto sube, viene al suelo. Testigo es manifiesto el parto de la Tierra mal osado, que cuando tuvo puesto un monte encima de otro y levantado, al hondo derrocado, sin esperanza gime debajo su edificio, que le oprime. Si ya la niebla fra al rayo que amanece odiosa ofende, y contra el claro da las alas escursimas estiende, no alcanza lo que emprende, al fin y desaparece, y el sol puro en el cielo resplandece. No pudo ser vencida, ni lo ser jams, ni la llaneza ni la inocente vida ni la fe sin error ni la pureza, por ms que la fiereza del tigre cia un lado, y el otro el basilisco emponzoado. Por ms que se conjuren el odio y el poder y el falso engao, y ciegos de ira apuren lo propio y lo diverso, ajeno, estrao, jams le harn dao; antes cual fino oro recobra del crisol nuevo tesoro. El nimo constante armado de verdad mil aceradas, mil puntas de diamante embota y enflaquece, y, desplegadas las fuerzas encerradas, sobre el opuesto bando con poderoso pie se ensalza hollando. Y con cien voces suena la fama, que a la sierpe, al tigre fiero vencidos los condena a dao no jams perecedero; y con vuelo ligero veniendo la Vitoria corona al vencedor de gozo y gloria.

Fray Luis de Len

CONTRA UN JUEZ AVARO Aunque en ricos montones levantes el cautivo intil oro, y aunque tus posesiones mejores con ajeno dao y lloro, y aunque cruel tirano oprimas la verdad, y tu avaricia vestida en nombre vano convierta en compra y venta la justicia, y aunque engaes los ojos del mundo a quien adoras, no por tanto no nacern abrojos, agudos en tu alma, ni el espanto no velar en tu lecho ni huirs las cuita, la agona, el ltimo despecho, ni la esperanza buena en compaa del gozo tus umbrales penetrar jams, ni la Meguera con llamas infernales, con serpentino azote la alta y fiera y diestra mano armada, saldr de tu aposento sola un hora; y ni tendrs clavada la rueda, aunque ms puedas, voladora del tiempo hambriento y crudo, que viene con la muerte conjurado a dejarte desnudo del oro y cuanto tienes ms amado; y quedars sumido en males no finibles y en olvido.

Fray Luis de Len

EN LA ASCENSIN Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, escuro, con soledad y llanto; y t rompiendo el puro aire, te vas al inmortal seguro? Los antes bienhadados, y los agora tristes y afligidos, a tus pechos criados, de ti desposedos a d convertirn ya sus sentidos? Qu mirarn los ojos que vieron de tu rostro la hermosura, que no les sea enojos? Quien oy tu dulzura, qu no tendr por sordo y desventura? Aqueste mar turbado quin le pondr ya freno? quin concierto al viento fiero, airado? Estando t encubierto, qu norte guiar la nave al puerto? Ay! nube envidiosa aun deste breve gozo, qu te aquejas? d vuelas presurosa? cun rica t te alejas! cun pobres y cun ciegos, ay, nos dejas!

Fray Luis de Len

Garcilaso de la Vega COPLA VIII Nadi puede ser dichoso, seora, ni desdichado, sino que os haya mirado. Porque la gloria de veros en ese punto se quita que se piensa en mereceros. As que, sin conoceros, nadi puede ser dichoso, seora, ni desdichado, sino que os haya mirado. SONETO I Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por d me ha trado, hallo, segn por do anduve perdido, que a mayor mal pudiera haber llegado; mas cuando del camino estoy olvidado, a tanto mal no s por d he venido: s que me acabo, y mas he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. Yo acabar, que me entregu sin arte a quien sabr perderme y acabarme, si quisiere, y aun sabr querello: que pues mi voluntad puede matarme, la suya, que no es tanto de mi parte, pudiendo, qu har sino hacello?

SONETO V Escrito est en mi alma vuestro gesto, y cuanto yo escribir de vos deseo; vos sola lo escribisteis, yo lo leo tan solo, que aun de vos me guardo en esto. En esto estoy y estar siempre puesto; que aunque no cabe en m cuanto en vos veo, de tanto bien lo que no entiendo creo, tomando ya la fe por presupuesto. Yo no nac sino para quereros; mi alma os ha cortado a su medida; por hbito del alma mismo os quiero. Cuanto tengo confieso yo deberos; por vos nac, por vos tengo la vida, por vos he de morir, y por vos muero.

Garcilaso de la Vega

SONETO X Oh dulces prendas, por m mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quera, Juntas estis en la memoria ma, y con ella en mi muerte conjuradas! Quin me dijera, cuando las pasadas horas que en tanto bien por vos me va, que me habiis de ser en algn da con tan grave dolor representadas? Pues en una hora junto me llevastes todo el bien que por trminos me distes, llevme junto el mal que me dejastes; si no, sospechar que me pusistes en tantos bienes, porque deseastes verme morir entre memorias tristes. SONETO XV Si quejas y lamentos pueden tanto, que enfrenaron el curso de los ros, y en los diversos montes y sombros los rboles movieron con su canto; si convertieron a escuchar su llanto los fieros tigres, y peascos fros; si, en fin, con menos casos que los mos bajaron a los reinos del espanto, por qu no ablandar mi trabajosa vida, en miseria y lgrimas pasada, un corazn conmigo endurecido? Con ms piedad debra ser escuchada la voz del que se llora por perdido que la del que perdi y llora otra cosa.

SONETO XX Con tal fuerza y vigor son concertados para mi perdicin los duros vientos, que cortaron mis tiernos pensamientos luego que sobre m fueron mostrados. El mal es que me quedan los cuidados en salvo destos acontecimientos, que son duros, y tienen fundamientos en todos mis sentidos bien echados. Aunque por otra parte no me duelo, ya que el bien me dej con su partida, del grave mal que en m est de contino; antes con l me abrazo y me consuelo; porque en proceso de tan dura vida ataje la largueza del camino.

Garcilaso de la Vega

San Juan de la Cruz COPLAS Entreme donde no supe y quedme no sabiendo toda ciencia trascendiendo. Yo no supe dnde entraba pero cuando all me vi sin saber dnde me estaba grandes cosas entend no dir lo que sent que me qued no sabiendo toda ciencia trascendiendo. De paz y de piedad era la ciencia perfecta, en profunda soledad entendida va recta era cosa tan secreta que me qued balbuciendo toda ciencia trascendiendo. Estaba tan embebido tan absorto y ajenado que se qued mi sentido de todo sentir privado y el espritu dotado de un entender no entendiendo toda ciencia trascendiendo. El que all llega de vero de s mismo desfallece cuanto saba primero mucho bajo le parece y su ciencia tanto crece que se queda no sabiendo, toda ciencia trascendiendo. Cuanto ms alto se sube tanto menos se entenda que es la tenebrosa nube que a la noche esclareca por eso quien la saba queda siempre no sabiendo, toda ciencia trascendiendo. Este saber no sabiendo es de tan alto poder que los sabios arguyendo jams le pueden vencer que no llega su saber a no entender entendiendo toda ciencia trascendiendo. Y es de tan alta excelencia aqueste sumo saber que no hay facultad ni ciencia que le puedan emprender quien se supiere vencer con un no saber sabiendo, toda ciencia trascendiendo. Y si lo queris or consiste esta suma ciencia en un subido sentir de la divinal esencia es obra de su clemencia hacer quedar no entendiendo toda ciencia trascendiendo.

San Juan de la Cruz

GLOSA Sin arrimo y con arrimo, sin luz y a oscuras viviendo todo me voy consumiendo. 1 Mi alma est desasida de toda cosa criada y sobre s levantada y en una sabrosa vida slo en su Dios arrimada. 2 Por eso ya se dir la cosa que ms estimo que mi alma se ve ya sin arrimo y con arrimo. 3 Y aunque tinieblas padezco en esta vida mortal no es tan crecido mi mal porque si de luz carezco tengo vida celestial porque el amor da tal vida cuando ms ciego va siendo que tiene al alma rendida sin luz y a oscuras viviendo. 4 Haze tal obra el amor despus que le conoc que si ay bien o mal en m todo lo haze de un sabor y al alma transforma en s y as en su llama sabrosa la cual en m estoy sintiendo apriessa sin quedar cosa, todo me voy consumiendo.

San Juan de la Cruz

EL PASTORCICO I Un pastorcico solo est penado ageno de plazer y de contento y en su pastora puesto el pensamiento y el pecho del amor muy lastimado. II No llora por haberle amor llagado que no le pena verse as afligido aunque en el corazn est herido mas llora por pensar que est olvidado. III Que slo de pensar que est olvidado de su bella pastora con gran pena se deja maltratar en tierra ajena el pecho del amor mui lastimado! IV Y dice el pastorcito: Ay desdichado de aquel que de mi amor a hecho ausencia y no quiere gozar la mi presencia y el pecho por su amor muy lastimado! V Y a cavo de un gran rato se a encumbrado sobre un rbol do abri sus braos vellos y muerto se ha quedado asido dellos el pecho del amor muy lastimado.

San Juan de la Cruz

LLAMA DEL AMOR O llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el ms profundo centro! Pues ya no eres esquiva acaba ya si quieres, rompe la tela de este dulce encuentro! O cauterio suave! O regalada llaga! O mano blanda! O toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando, muerte en vida has trocado. O lmparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido, que estaba oscuro y ciego, con extraos primores color y luz dan junto a su querido! Cun manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras, y en tu aspirar sabroso de bien y gloria lleno, cun delicadamente me enamoras!

San Juan de la Cruz

TRAS DE UN AMOROSO LANCE Tras de un amoroso lance y no de esperanza falto vol tan alto tan alto que le di a la caza alcance. Para que yo alcance diese a aqueste lance divino tanto volar me convino que de vista me perdiese y con todo en este trance en el vuelo qued falto mas el amor fue tan alto que le di a la caza alcance. Cuanto ms alto suba deslumbrseme la vista y la ms fuerte conquista en escuro se haca mas, por ser de amor el lance di un ciego y oscuro salto y fui tan alto tan alto que le di a la caza alcance. Cuanto ms alto llegaba de este lance tan subido tanto ms bajo y rendido y abatido me hallaba dije: No habr quien alcance. Abatme tanto tanto que fui tan alto tan alto que le di a la caza alcance. Por una extraa manera mil vuelos pas de un vuelo porque esperanza de cielo tanto alcanza cuanto espera esper solo este lance y en esperar no fui falto pues fui tan alto tan alto, que le di a la caza alcance.

San Juan de la Cruz

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