4 - Llanto por Ignacio Snchez Mejas ("La Sangre derramada") Esquema del comentario
1. Introduccin. 2. Estructura y contenido. o Estructura o Contenido 3. Expresin y Lenguaje 4. Conclusin.
Una tarde a agosto de 1934 en la plaza manchega de Manzanares Ignacio Snchez Mejas sufri una grave cogida que le acarre la muerte pocas horas despus. Era el torero amigo de poetas entre los que se contaban Garca Lorca y Alberti. Haba tenido aficiones literarias y lleg a publicar una obra de teatro Sinrazn. Ambos amigos iban a dedicar sendas elegas al mismo amigo, al amigo torero. Pero no hay en estos versos nada que pueda parecerse al pintoresquismo fcil. Se trata de dos testimonios de amistad sentida. Nos ocupamos hoy de "Llanto por Ignacio Snchez Mejas". 1. Introduccin Llanto es el nombre tradicional que durante siglos han recibido las elegas. Recordemos el ms famoso de todos las "Coplas" de Jorge Manrique. La literatura est llena de elegas pues no hay nada ms comn que la muerte. Este "llanto" o elega por la muerte de Ignacio Snchez Mejas, Lorca va a cantar la muerte del torero y del amigo. En ella se unen lo lrico, lo pico y lo dramtico. El poema entero consta de cuatro partes y son una sntesis de la poesa lorquiana. Para el comentario hemos escogido la parte que se titula "La sangre derramada". Es la segunda parte y nos parece la ms significativa. Lorca aborda de modo lrico el dolor que le causa la muerte del amigo; lo exalta de modo pico en sus hazaas toreras; representa la escena dramticamente en el escenario de la accin: una plaza de toros. Cada uno de estos puntos de vista, cada una de estas miradas estn integradas en el conjunto del poema. El romance es la forma que adopta el poema en esta segunda parte rompiendo con los octoslabos de la primera parte y prolongando esa veta popular que tiene el poema entero.
2. Estructura y Contenido "La sangre derramada" en la plaza de toros es el tema principal del poema. Nada ms empezar el texto el poeta rechaza de modo rotundo el hecho, rebelndose contra la presencia de la sangre: "Que no quiero verla!". Al final hace un elogio encendido de su amigo (vs. 50 - 70:"Pero no hubo prncipe en Sevilla..."). 2. 1. Estructura. El Llanto es un momento de culminacin de la poesa de Lorca no solamente por ese saber hacer verso a verso sino por el afn de estructurar este largo poema en un conjunto armonioso en el que cada parte sea una unidad pero formando parte de un conjunto superior. Este largo poema (el ms largo de G. Lorca, tiene 220 versos) consta de cuatro partes que son como las partes de que consta una sonata (sentido musical) que se refuerza en los modelos mtricos elegidos para la ocasin: distintos en cada una de las partes. El poema adquiere una grandiosidad csmica que la luna aporta (semejante a la que puede verse en
Poeta en Nueva York), "la vaca del viejo mundo/pasaba su triste lengua/sobre un hocico de sangres/derramadas en la arena...". La luna chupando la sangre del torero, la lucha del torero con la muerte, la expansin de la noticia por el mundo... 2.2. Contenido. En esta parte segunda del poema podemos ver tambin una estructura bien definida en lo que se refiere tanto al contenido como a la mtrica. Se refiere tanto al contenido del poema como a la forma mtrica que acompasa cada una de esas partes y le da mayor perfeccin. a - El poeta expresa su dolor ante la muerte del amigo: la sangre derramada en la plaza. El grito de dolor equivale a la repetida negacin a ver la sangre, expresado del mismo modo o con variantes mnimas (versos 1-45). Los cuatro versos siguientes (versos 46-49) irrupcin onrica en este mundo lleno de dolor hacen de transicin hacia la segunda parte. 3. Expresin y lenguaje Hemos insistido ya en el uso de la mtrica como un recurso recurrente que se ve adems consolidado por la constante repeticin mientras se pliega a las necesidades del sentimiento y del contenido. Cumple la misin de dar cuenta de la idea obsesiva que recorre el poema: no querer ver la sangre prueba innegable de la muerte del amigo. Siguiendo la tradicin tambin en esto Lorca utiliza con frecuencia los paralelismos que aparecen a final del elogio del torero (versos 63-69) y en las dos ltimas estrofas (versos 82-85 / 88-92). En la mayora de estos versos paralelos se recurre a expresiones onricas, irreales: "banderillas de tiniebla", "qu bando con las espigas!", etc. El paralelismo puede ser tambin sintctico. Consiste en gerundio + sintagma preposicional: "Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos, vacilando sin alma por la niebla...". El lxico se reparte entre lo que parece habitual mirado desde el tema de que trata, corrida de toros, y un uso peculiar al que lo somete el poeta. El contexto confiere al uso de esta terminologa taurina, propia del campo, que se sita entre la ensoacin y la irrealidad: el caballo de nubes quietas, la plaza gris del sueo, los sauces de las barreras. Sobre la realidad se superponen otra realidad. Sobre la plaza en la que el toro cogi a Ignacio se superpone otra plaza: "la plaza gris del sueo". "Sueo" metfora que nombra a la muerte, "el sueo eterno" se suele decir comnmente. Y la sangre, es decir, la muerte, que es lo mismo rezuma por todos los versos. Se metamorfosea en luna, en forma de vaca, que succiona la sangre (versos 15-18); en figura de toros totmicos (que vienen del fondo de los siglos y de los tiempos) que acompaan a la vaca (versos 19-22). Pasamos de lo anecdtico taurino a lo csmico lunar, a la dimensin csmica de la muerte. Los versos 46-49 tienen unas resonancias que indican la funcin csmica de la evocacin: "Y a travs de las ganaderas, hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de plida niebla." La luna (vaca), los toros de Guisando, las ganaderas, los toros celestes, el cosmos, el cielo son testigos de la sangre derramada son los agentes celestiales de la muerte. Pero en el momento de la cogida se hallan presentes tambin Las Parcas "las madres terribles / levantaron la cabeza". As pues el cielo (luna, toros, etc...), el infierno lugar en el que residen las parcas, y la tierra (la plaza) todo es sino y confabulacin que inevitablemente conduce a la muerte: "la sangre derramada". La sangre que va resbalando, vacilando, tropezando "como una larga, oscura, triste lengua / para formar un charco de agona / junto al Guadalquivir de las estrellas" (la Va Lctea piensa Garca Posada).
"La sangre derramada" configura de este modo todo un mundo de evocaciones celestes e infernales en el que domina el agudo sentido de lo fatal, de lo inevitable ya que parece decir el poeta que todo estaba escrito en las estrellas (cielo, cosmos) y en las profundidades del infierno (Parcas). 4. Conclusin El sentimiento que prevalece en este poema de Garca Lorca es el de la desolacin ante la fatalidad de la muerte. Por muy grandes que sean los hombres, y Ignacio lo era, la muerte es inevitable y a veces fatal. Si nos referimos al contenido del poema podemos concluir el comentario sealando que por parte del poeta hay una aceptacin de la fatalidad de la muerte que solamente se seala plenamente al final de la tercera parte del Llanto por Ignacio Snchez Mejas: "Duerme, vuela, reposa: Tambin se muere el mar!"