Asumir una posicin multicultural nos lleva a aceptar la despolitizacin de la economa?
Y si ese multiculturalismo despolitizado fuese precisamente la ideologa del actual capitalismo global? Hacindonos estas preguntas, Slavoj iek, filsofo y crtico cultural, hegeliano, marxista y psicoanalista lacaniano, nos introduce a su postura en cuanto a las consecuencias de una sociedad tolerante. LA HEGEMONA Y SUS SNTOMAS. Luego de que el mundo estuviese dividido entre la izquierda y la derecha, se lleg a una nueva poca en donde, para acabar con la divisin, se busc el abanderamiento a un concepto que llevara lo poltico a lo pre-poltico para lo que se ocup la solidaridad: seres humanos que deben unirse por encima de cualquier diferencia poltica. Luego la gente de a pie de algunos pases ex-socialistas acuan el termino de honestidad en descontento a los cambios sociales y econmicos que van en contra de lo que se supona pasara luego de la cada del comunismo por parte de los disidentes, pero la hegemona de derecha tratara de cambiar luego ese concepto a su favor. Por lo que, lo que significaba justicia social y oponerse a la privatizacin desbocada, entre otras cosas, pas a un retorno a la moral tradicional y a los valores de la religin para el conservador. Por lo que una medida honesta para el conservador, sera deshonesta para el de izquierda. Cmo logra un contenido particular desplazar otro contenido hasta ocupar la posicin de lo universal?Esto ser en base al significado que permita a los individuos plasmar en un discurso coherente sus propias experiencias de vida, la narracin predetermina nuestra precepcin de la realidad. POR QU LAS IDEAS DOMINANTES NO SON LAS IDEAS DE LOS DOMINANTES? Cualquier universalidad que pretenda ser hegemnica debe incorporar al menos 2 componentes especficos: a.- autentico: contenido popular b.- deformacin: relaciones de dominacin y explotacin. Entonces, la hegemona ideolgica no postula un particular que llene el uni versal, sino que se forma el particular desde 2 particulares, toma una idea popular, que expresa los anhelos de la mayora dominada y le agrega el especfico, que expresa los intereses de las fuerzas dominantes. El fascismo moderno toma esta deformacin en cuanto al antagonismo social, no se ve como un fascismo puro, sino que con elementos ambivalentes de la izquierda y del liberalismo lo cual nos lleva a la nueva clase social que concretiza esto: LA CLASE MEDIA. Con slidos principios morales y religiosos, se diferencian y oponen a los 2 extremos del espacio social: las grandes corporaciones, sin patria ni races, de un lado, y los excluidos y empobrecidos inmigrantes y habitantes de los guetos, por otro.
La clase media basa su identidad en el rechazo a estos 2 extremos que, de contraponerse directamente representaran el antagonismo de clase en forma pura. Este continuo desplazamiento, esta continua falsificacin de la lnea de divisin (entre las clases), sin embargo, es la lucha de clases. Esta misma ambigedad es la que no posibilita una diferenciacin pura y directa, una sociedad armnica y sin lucha. El antagonismo de clase sera solo un rasgo estructural de diferenciacin y no ese imposible/real que se vive hoy en da.
LO POLITICO Y SUS NEGACIONES Estamos condenados a movernos exclusivamente dentro del espacio de la hegemona o podemos, al menos provisionalmente, interrumpir su mecanismo? Segn Jacques Ranciere, este tipo de subversin no slo suele darse, sino que constituye el ncleo mismo de la poltica, del acontecimiento verdaderamente poltico. Y lo Verdaderamente poltico sera la UNIVERSALIDAD. Universalidad: Nosotros, la nada que no cuenta en el orden social, somos el pueblo y todos juntos nos oponemos a aquellos que slo defienden sus propios intereses y privilegios. El conflicto poltico, en suma, designa la tensin entre el cuerpo social estructurado, en el que cada parte tiene su sitio, y la parte sin parte, que desajusta ese orden en nombre de un vaci principio de universalidad. En ese sentido, poltica y democracia son sinnimos, el objetivo principal de la poltica antidemocrtica es y siempre ha sido, por definicin, la despolitizacin, es decir, la exigencia innegociable de que las cosas vuelvan a la normalidad.
Son varias las negaciones que de este momento poltico, en donde existen estas intrusiones de los sin parte, pueden darse: La LTRA-POLTICA recurre al modelo blico, la poltica es una guerra social, una relacin con el enemigo, con ellos. La ARCHI-POLTICA opta por el modelo mdico, la sociedad es entonces un cuerpo compuesto, un organismo, y las divisiones sociales son las enfermedades de ese organismo, aquello contra lo que hay que luchar, nuestro enemigo es una intrusin cancergena, un parsito pestilente, que debe ser exterminado para recuperar la salud del cuerpo social. La PARA-POLTICA usa el modelo de la competicin agonstica, que, como en una manifestacin deportiva, se rige por determinadas normas aceptadas por todos La META-POLTICA recurre al modelo del procedimiento instrumental tcnico-cientfico (Marx). La POST-POLTICA acude al modelo de la negociacin empresarial y del compromiso estratgico, que sera donde nos encontramos en este momento.
LA POST POLITICA Aqu, el conflicto entre visiones ideolgicas entre partidos que compiten por el poder, queda sustituido por la colaboracin entre los tecncratas ilustrados (economistas, expertos en opinin pblica) y los liberales multiculturalistas: mediante la negociacin de los intereses se alcanza un acuerdo que adquiere la forma de consenso ms o menos universal. Suelen subrayar la pertinencia de prescindir de los prejuicios y aplicar las buenas ideas, vengan de donde vengan ideolgicamente, dando lugar a las ideas que funcionen. Pero el acto verdaderamente poltico es lo contrario, es aquello que modifica el contexto que determina el funcionamiento de las cosas. Y SU VIOLENCIA Importa aqu distinguir entre esa violencia desmedida y disfuncional y la violencia obscena que sirve de soporte implcito a la nocin ideolgica universal estndar (el que los derechos humanos no sean realmente universales sino, de hecho, el derecho del varn blanco y propietario) Cualquier intento de ignorar esas leyes no escritas que restringen efectivamente la uni versalidad de los derechos, suscitar explosiones de violencia. Entonces, en el caso de una protesta, por la educacin, la ley de pesca, los mapuches, etc. La situacin se politiza cuando la reivindicacin puntual empieza a funcionar como una condensacin metafrica de una oposicin global contra Ellos, los qe mandan, de modo que la protesta pasa a referirse a determinada reivindicacin a reflejar la dimensin universal que esa especfica reivindicacin contiene(de ah que los manifestantes se suelan sentir engaados cuando los gobernantes, contra los que iba dirigida la protesta ,aceptan resolver la reivindicacin puntua; es como si, al darles la menor, les estuvieran arrebatando la mayor, el verdadero objetivo de la lucha). Lo que la post poltica trata de impedir es, precisamente, esta universalizacin metafrica de las reivindicaciones particulares. Por esto las movilizaciones por la educacin fueron tan significativas, porque fueron ms all.
LOS TRES UNIVERSALES Balivar elabor su definicin de los tres niveles de la universalidad, retomando en cierta medida la triada lacaniana de lo Real, lo Imaginario y lo Simblico. La universalidad real de la globalizacin, con el proceso complementario de las exclusiones internas (dependemos del mercado global). La universalidad de la ficcin, que rige la hegemona ideolgica (la iglesia y el estado en cuanto comunidades imaginarias universales que permiten al sujeto tomar cierta distancia frente a la total inmersin en su grupo social inmediato: clase, profe sin, genero, religin= Y la universalidad de un ideal, como la representada por la galibert, que, en cuanto permanente e innegociable exceso, alimenta una insurreccin continua contra el orden existente y no puede, por tanto, ser absorbida, es decir, integrada en ese orden.
LA TOLERANCIA REPRESIVA DEL MULTICULTURALISMO Hoy vivimos una relacin entre el universo del capital y la forma estado naci n, que nos lleva a la AUTO-COLONIZACIN. Con la propagacin directamente multinacional del Capital, ha quedado superada la tradicional oposicin entre metrpoli y colonia, la empresa global, por as decir, cort el cordn umbilical con su madre-patria y trata ahora a su pas de origen igual que cualquier otro territorio por colonizar. En un principio (un principio ideal, claro est), el capitalismo se quedaba en los confines del estado-nacin, y haca algo de comercio internacional (intercambios entre estados-nacin soberanos); vino despus la fase de colonizacin, en la que el pas colonizador someta y explotaba (econmica, poltica y culturalmente) al pas colonizado; la culminacin de este proceso es la actual paradoja de la colonizacin: slo quedan colonias y desaparecieron los pases colonizadores; el estado-nacin ya no encarna el poder colonial, lo hace la empresa global. La forma ideolgica ideal de este capitalismo global es el multiculturalismo: esa actitud que, desde una hueca posicin global, trata todas y cada una de las culturas locales de la manera en que el colonizador suele tratar a sus colonizados autctonos cutas costumbres hay que conocer y respetar El multiculturalismo es una forma inconfesada, invertida, auto-referencial de racismo, un racismo que mantiene las distancias: respeta la identidad del otro, lo concibe como una comunidad autentica y cerrada en s misma respecto de la cul l, el milticulturalista , mantiene una distancia asentada sobre el privilegio de su posicin universal. El multiculturalismo es la demostracin de la homogeneizacin sin precedentes del mundo actual. Puesto que el horizonte de la imaginacin social ya no permite cultivar la idea de una futura superacin del capitalismo ya que, por as decir, todos aceptamos tcitamente que el capitalismo est aqu para quedarse, es como si la energa crtica hubiese encontrado una vlvula de escape sustitutoria, un exitorio, en la lucha por las diferencias culturales, una lucha que deja intacta la homogeneidad de base del sistema capitalista mundial. Nos sorprende entonces que la tolerancia de los multiculturalistas liberales quede atrapada en un crculo vicioso que simultneamente concede DEMASIADO y DEMASIADO POCO a la especificidad cultural del Otro. El multiculturalista liberal no es capaz de comprender que cada una de las dos culturas activas en esta comunicacin es prisionera de un antagonismo ntimo que le impide llegar a ser plenamente s misma que la nica comunicacin autntica es la de la solidaridad en la lucha comn, cuando descubro que el conflicto en e que estoy, es tambin el conflicto en el que est el otro. _____________________________________________________________________________ Quizs haya llegado el momento de criticar esa actitud que domina nuestro mundo: el liberalismo tolerante y multicultural. Quizs se deba rechazar la actual despolitizacin de la economa. Quizs resulte necesario, hoy en da, suministrar una buena dosis de intolerancia, aunque slo sea con el propsito de suscitar esa pasin poltica que alimenta la discordia. Quizs convenga apostar por una renovada politizacin. Slavoj iek.