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El documento proporciona recomendaciones para mejorar la redacción y estilo al escribir, incluyendo usar frases cortas y en voz activa, y limitar el uso de tecnicismos, neologismos y extranjerismos. También explica el uso apropiado de signos de puntuación como el punto, coma, y dos puntos, así como la acentuación correcta de palabras.
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CAPTULO I Tema 1

Recomendaciones para redactar


En la sintaxis

Mejor las frases cortas que las largas. La construccin ser Sujeto-Verbo-Complemento. Ej.: En Ingapirca, los turistas han llegado al Inti raimi. (MAL) Los turistas llegan a la fiesta del Inti Raimi en Ingapirca. (BIEN) Mejor utilizar frases afirmativas que negativas. Ej.: El Presidente no quiso hablar. (MAL) El Presidente se neg a hablar. (BIEN) Mejor la voz activa que la pasiva. Ej.: La noticia fue difundida por la radio. (MAL) La radio difundi la noticia. (BIEN) Es preferible utilizar los tiempos presentes que los pasados. Ej.: Nebot ha pedido ms subvenciones. (MAL) Nebot pide ms subvenciones. (BIEN) Utilizar el estilo directo en las citas da vivacidad al texto. Ej.: N.N. afirma que si son ciertos los rumores "dimitir". (MAL) N. N afirma: "si son ciertos los rumores dimitir". (BIEN) En el lxico Cuidado con los tecnicismos pero tambin de los vulgarismos. Evitar los neologismos y los extranjerismos. Debemos consultar el diccionario para saber si la palabra extranjera est adaptada a nuestra lengua. Es mejor buscar la palabra en castellano. Limitar el uso de los adverbios acabados en -mente. Explicar siempre las siglas que no son muy conocidas. Explicaremos la primera vez que la citamos, luego la podremos usar sin explicar. Ej.: El Fondo Monetario Internacional (FMI).... Poner antes del nombre del sujeto el cargo que ostenta. Ej.: El Presidente del Gobierno, Alfredo Palacio. En la puntuacin:

El punto: separa las frases y los prrafos que normalmente son breves. Punto y coma: separa elementos de una frase muy larga. Los utilizamos muy poco. Dos puntos: introducen enumeraciones o citas directas. La coma: separa elementos yuxtapuestos y sustituye verbos que se sobreentienden. No debemos abusar de ste ltimo uso.

Ejercicios: Escribe acerca del negocio de la esquina. Que cada punto de vista sea original, relativo al tema y entretenido. Acompalo con fotos de personas trabajando, no como si fueran estatuas.

Tema 2:

Los signos de puntuacin y sus aplicaciones


El punto: 1. 2. 3. 4. 5. Punto y aparte = indica el final de un prrafo. Punto y seguido= separa oraciones dentro de un prrafo. Para indicar abreviaturas: Ejemplo; Lic. Punto final= indica el fin de un texto o escrito. Puntos suspensivos= indica que se deja en suspenso el sentido de la frase. Cuando por respeto, duda o temor deja de decirse algo fcil de comprender. Para indicar que se han omitido algunas palabras de una cita textual.

La coma: 1. 2. 3. 4. 5. La coma sirve para separar los elementos de una enumeracin. la coma se pone antes o despus de un vocativo. Para intercalar frases explicativas en una oracin. Cuando se invierte el orden de las oraciones. Entre las expresiones: o sea, adems, es decir, finalmente, no obstante, hasta cierto punto, tal vez, sin embargo, en fin, en efecto, quiz.

Escriba un ejemplo de cada uno de los usos de la coma. 1. El Deportivo Cuenca jugar con la siguiente nomina: Drer, Narvez, Quinez 2. Juan, puedes abrir la puerta 3. mientras caminaba, tomados de las manos, . 4. Te colaboro, si me das tu respaldo (si me da tu apoyo, te colaboro) 5. Es bello, quererte y amarte Sofa ( Quererte y amarte Sofa, es bello) 6. Este baile esta sper, sin embargo, es muy pequeo el local Uso del punto y coma (;) El punto y coma seala una pausa, pero no el fin de la oracin, presenta una idea casi completa, aunque no con la conclusin del tema que se est tratando. Tambin une oraciones yuxtapuestas. Se usa punto y coma cuando una oracin sigue otra que no tiene perfecto enlace con la anterior, pero que se refiere al mismo tema (son oraciones yuxtapuestas). Se usa punto y coma para separar dos o ms oraciones dentro de cuyas enumeraciones ya hay una o ms comas. Ej.: Marcelo, Andrea, son alumnos del cuarto ciclo; Fabin, Luis y Pedro del sexto. Uso de los dos puntos (:) Se usan antes de una enumeracin. Antes de palabras que se citan (en este caso se utiliza mayscula despus de los dos puntos). Antes de una oracin que sirve de comprobacin de lo dicho anteriormente. Despus de la frase de salutacin o vocativo en una carta o discurso (en este caso tambin se usa mayscula despus de los dos puntos). Uso de las comillas () Las comillas se usan en los siguientes casos: Cita directa de algn libro o persona, reproducida textualmente. Los refranes y lemas de instituciones. Para indicar que una frase o palabra esta usada en un sentido diferente a un significado acostumbrado. Las palabras o frases en lenguaje extranjero.

Para indicar que una palabra pertenece a la jerga popular. Para indicar el ttulo de un artculo de un libro, de una revista o de algn peridico. No se usan las comillas para resaltar un texto; para esto se emplean el subrayado o las letras negritas o cursivas.

Uso del parntesis () Para encerrar frases u oraciones que sirven de aclaracin (expresiones incidentales que se separan de la informacin del texto). En este caso se pueden utilizar las comas, los guiones y los parntesis, indican de menor a mayor orden de separacin). Las siglas seguidas de su enunciado o a la inversa, primera vez que la mencione. Ejemplo: Instituto tecnolgico y de estudios superiores de Monterrey (ITESM). Encierra datos numricos aclaratorios. Ejemplo: (1976-2004) Para abreviar la escritura. Ejemplo: Sr (a); Alumno(a) Para indicar que un texto o cita se le ha cortado se escriben tres puntos suspensivos entre parntesis (). En las publicaciones (libros, revistas, folletos, peridicos, etc.). En cuyo texto se remite a figuras, cuadros o tablas. Ejemplo: El corazn (Fig. 14)

Tema 3:

La acentuacin
Acento= es la slaba con mayor fuerza de voz. Hay acento grfico en las palabras: Agudas Si terminan en n, s o vocal. Ej.: Jardn No se tildan las que terminan en consonante que no sea en n, ni s. Ej.: Tambor Graves Si terminan en consonantes excepto n y s. Ej.: Lpiz No se tilda terminadas en n, s o vocal. Ej.: cuadro Esdrjulas y sobre-esdrjulas: Todas las palabras. En grupo rena una lista de palabras con Tilde diacrtica An= Cuando remplaza a la palabra todava. Aun= Cuando es complemento. T = Cuando es sustantivo, t de tomar Porqu = Cuando son interrogativos Slo = Cuando es adverbio Ms = Cuando es adverbio de cantidad D = Cuando habla algo de verdad S = Cuando es pronombre personal reflexivo y adverbio de afirmacin. S = Cuando es del verbo saber y ser M = Cuando es pronombre personal T = Cuando es pronombre personal. l = Cuando es pronombre personal Te = Cuando es pronombre personal; te quiero. Porque = Cuando sirven de nexo Solo = Cuando es adjetivo Mas = Cuando es conjuncin De = Cuando es artculo. Si = Cuando es conjuncin condicional o no afirma nada. Se = Cuando es pronombre reflexivo y no viene del verbo ser ni saber. Mi = Cuando es adjetivo posesivo Tu = Cuando es adjetivo posesivo. El = Cuando es artculo.

La Concordancia La interrelacin de las palabras en un enunciado se llama CONCORDANCIA, est debe ser de gnero, nmero, persona, tiempo y modo.
Ejemplo: Las curaciones ms comunes logrados por los curanderos es de padecimientos que implican un trastorno psicolgico; es decir, son perturbaciones de conducta en los que hay una manifestacin emocional o somtica determinada culturalmente. El enfermo, en estos casos, desempearon un papel que le ha sido enseado por su comunidad.

Hay falta de concordancia por ejemplo: "curaciones" es un sustantivo femenino plural; por lo tanto el adjetivo debe concordar en gnero y nmero (femenino y plural): "logradas". El verbo "es" est en singular el sujeto al que se refiere, "curaciones", en plural; por lo tanto, la forma verbal que le corresponde es la tercera persona del plural: "son". El artculo "los" se refiere a perturbaciones, sustantivo femenino, por lo que debera ser "las". El verbo "desempearon", se refiere al sujeto "enfermo". Si el sujeto est en singular, el verbo tambin debe aparecer en singular: Por otro lado el verbo desempear est conjugado en pasado y el resto de los verbos, en presente, lo correcto es desempea.
Escriba una plana sobre el negocio frente a la UPS que ms conozca.

Tema 4:

Normas de estilo
Maysculas: se utiliza en nombres de instituciones (Corte Suprema), en nombres propios, en nombres divinos (Redentor, Dios, etc), en apodos (El Mago de la Salsa, etc), en nombres de fiestas (Jueves Santo, El Septenario, etc), en cuerpos celestes (Tierra, Luna), etc. Minsculas: su usa para pocas del ao, meses, das; artes, ciencias, estudios, lenguas, especialidades; instituciones en general que no se refieren a ninguna (sociedad, armada, estado, club). Cantidades: En letras del uno al nueve y del 10 en adelante en nmeros (excepto cuando sean resultados deportivos, horas, cantidades que van al principio de la oracin o sumas de dinero). Nmero de das y aos van en cifras. Ms detallado 1- Se pondrn en minsculas las iniciales de los cargos presidente, alcalde, etc. seguida de los nombres entre comas. Ejemplo

El presidente de la asociacin...., Arnulfo Rojas,

En mayscula la inicial cuando se refiere al ente o Estado. Ejemplo El Gobierno venezolano, El gobierno de Hugo Chvez El partido de gobierno, su gobierno Se reunirn en el Congreso. La Ley fue aprobada por el Parlamento.

2- Congreso, Parlamento y Estado: Cuando se refiere al ente se escribe con mayscula. Ejemplo

3- Instituciones, Organismos o Cargos: Siempre se escribirn con minscula cuando estn en plural, como los gobiernos, las alcaldas, juntas administradoras, concejos municipales. Embajada se escribir con mayscula cuando se mencione junto con el nombre del pas. Ejemplo La Embajada de Brasil aport ... La Embajada de Chile estuvo de acuerdo con ...

4- Los nombres de: calles, plazas, avenidas, hoteles, ros, mares, lagos, premios, etctera, siempre irn con la inicial minscula. Ejemplo El lago Titicaca, el premio Nobel. El mar Caribe, etctera.

5- Las siglas de instituciones van con mayscula cuando tengan ms de cuatro letras y se puedan leer de corrido, como: Unasai, Digidec. O con puras maysculas en caso contrario. Ejemplo

UPS, OPEP, OEA.

6- Los prefijos.- Vice, sub, pre, anti, super, pos, in, siempre irn unidos a los nombres a los cuales acompaen, y en minsculas. Ejemplo Vicepresidente, subdirector, preseleccionado, antibacterial, superdotado, postrado, etctera. El expresidente de la Red de Reservas... El expresidente fue... El plan pro paz... 7- Ex y pro.- van unidos a las palabras que antecedan, y nunca con guin. Ejemplo

8- En ningn caso debe utilizarse el condicional del rumor. Ejemplo El gobierno estara dispuesto a titular 3 mil hectreas en el sur del Azuay x Correcto: La ministra de trabajo sonro displicente cuando un periodista le pregunto ...

9- Utilizar los adjetivos con sumo cuidado, puede manifestar el punto de vista del redactor. Ejemplo

Incorrecto: El gobernador NN contest con su violencia habitual


CAPITULO II Tema 5:

La noticia: normas de estilo


Introduccin
La noticia se debe referir a un acontecimiento, aunque no todos los acontecimientos son noticia, y debe reunir una serie de caractersticas que has de tener en cuenta: que sea sobre un hecho actual, desconocido, verdadero, de inters para todos y contar con una cierta periodicidad. Adems se ha dicho siempre que "si quieres ser un buen periodista tienes que tener olfato". Pero ojo!, no olvides que para escribir las noticias hay que utilizar un lenguaje periodstico (el mundo es cinco respuestas), y que toda noticia tiene una estructura: Titular, lid o entrada y cuerpo. Por una parte encontramos los hechos y por otra las noticias y las informaciones. Los hechos son todo aquello que pasa en el mundo, pero todos no llegan a ser noticia. Las noticias son hechos que se considera que tienen una relevancia pblica, un inters informativo y que, en su conjunto, forman la actualidad periodstica. Los buenos periodistas tienen interiorizados unos criterios de noticiabilidad en los que se basan para decidir qu acontecimiento merece ser noticia y publicarse antes que otro:
Actualidad del suceso Proximidad geogrfica o afectiva del hecho al pblico. Por ejemplo: En medios orenses una huelga del Hospital Tefilo Dvila ser noticia en el 100% de los casos, mientras que tiene pocas posibilidades de salir en un diario cuencano. Consecuencias: si se prev que un hecho va a dar mucho ms que hablar, tendr ms posibilidades de publicacin. Relevancia personal. La enfermedad de Papa es noticia frente a miles de enfermos menos importantes. Rareza del hecho (Ej.: que nieve en Cuenca) Cantidad de personas afectadas. Una estafa a miles de personas es noticia frente a una estafa Conflicto o desastre. Inters humano Suspenso. Progreso o descubrimiento cientfico (Ej.: Agua en Marte). Inters pblico (Ej.: decisiones polticas sobre educacin, retiro de un producto del mercado, etc.)

Adems, para que un acontecimiento se convierta en acontecimiento periodstico, debe cumplir estos requisitos.

La rotura de la norma establecida (rareza). La comunicabilidad del hecho: para que el periodista lo d a conocer convirtindolo en noticia. Una reaccin del pblico cuando lee la noticia.

Ejercicios:
Hacer distintos leads con el mismo tema, comenzando con las interrogantes del periodismo. (Datos ficticios). Los periodistas utilizan una estructura de pirmide invertida: fuentes confiables, citas exactas y hechos; se mantienen al margen de la noticia y utilizan fotos impactantes. Construye una reputacin de veracidad, honestidad e integridad y un editor te ofrecer un puesto. Elaborar una noticia

Tema 6

Los titulares
Titular correctamente las noticias es una tarea difcil que el periodista debe dominar. Se trata de condensar la esencia de nuestra informacin en un nmero de palabras limitado. No podemos utilizar ni ms ni menos palabras de las previstas por el espacio del que disponemos en la pgina. Los titulares informativos cumplen varias funciones:

1. Despertar el inters e incitar a la lectura de la informacin. Si al lector no le interesa el titular, no


leer el resto de la noticia. Si esto sucede, el esfuerzo periodstico habr sido en vano.

2. Anunciar y resumir la informacin de la noticia. 3. Poseer sentido propio, pueden ser ledos de forma independiente porque ofrecen los aspectos
esenciales de la noticia. En el periodismo, el titular no se limita simplemente a rotular la noticia ("Rueda de prensa del presidente"), sino es una narracin en s mismo aportando informacin: ("El presidente anuncia su dimisin"). Un mismo acontecimiento se puede titular desde puntos de vista opuestos. Un peridico titula su noticia sobre una huelga general: "Gobierno y empresarios consideran inaceptable la huelga de maana; otro peridico titula: "Sindicatos convocan a huelga general". El ttulo tambin seala la importancia que el medio otorga a la noticia. Los titulares van de mayor a menor tamao segn sea la mayor o menor importancia que se da a las noticias. Hay dos formas de diferenciar los titulares segn su importancia: a travs del cuerpo (tamao de las letras) y el tipo (el carcter de las letras). No todos los medios titulan de la misma forma, incluso en un mismo peridico podemos encontrar distintas formas de titular entre unas secciones y otras. Debes conocer que existen cuatro tipos de titulares y que debes elegir el que resulte ms apropiado al medio y a la noticia que trates:

1.Ttulos expresivos: No aportan informacin sobre un hecho que ya es conocido por el lector.
Tratan de llamar la atencin utilizando palabras sueltas, generalmente acompaadas con signos de admiracin o interrogacin. Se utilizan mucho en la prensa deportiva. Para informar el invicto de la Liga titula: " Y van diecisiete...!" 2.Ttulos apelativos: Buscan sorprender al lector citando lo ms sorprendente de la noticia. Se utilizan mucho en la prensa sensacionalista (algunas revistas del corazn) o de sucesos. Imaginemos ejemplos: "Espectacular fuga en Cuenca.

3.Ttulos temticos: Enuncian el tema de la informacin pero no aportan informacin. Se utilizan en


notas cortas sin secundaria"). mucha importancia o para titular editoriales, artculos, etc. ("La educacin

4.Ttulos informativos. Son los que ahora ms nos interesan. Cumplen las tres funciones que
hemos mencionado, explican el sujeto de la accin, la accin y sus circunstancias. Siempre se utiliza el tiempo verbal presente para dar una sensacin de inmediatez de la noticia. Los titulares pueden constar de tres elementos: antettulo, ttulo y subttulo. La parte principal e imprescindible es el ttulo, o cabeza, que cuenta lo esencial de la noticia. Los otros dos pueden utilizarse o prescindirse. Cuando una publicacin incluye un antettulo o un subttulo lo hace para ofrecer datos complementarios a los aportados en el ttulo que tambin resultan esenciales o explican mejor la noticia. Consejos para titular

Los titulares deben ir siempre en presente para dar una mayor viveza y actualidad al texto. El ttulo debe pensarse antes de escribir la informacin pero se redactar despus. Debemos tener presente la idea que plasmaremos en el titular porque ser la idea ms importante del texto. Todas las noticias deben llevar titular. El titular debe estar redactado de forma lgica: Sujeto + Verbo + Complemento. No llevar comas, puntos o incisos. La oracin ser corta y simple (no lleva subordinadas). El verbo debe ser el ms exacto posible. Hay que evitar los verbos comodn como decir, hacer... Debe tener gancho. Las palabras nunca irn partidas. Adems, nunca se repetir una palabra. Hay que buscar sinnimos. Evitar las siglas en el titular si no son muy conocidas. No usar abreviaturas en el titular. No usar los signos de exclamacin, interrogacin o puntos suspensivos. En el titular de una noticia no podemos plantear una pregunta. La puntuacin se limita a la coma y los dos puntos. Algunas de las caractersticas que deben cumplir los titulares son: Usan, preferentemente, verbos en presente: Ecuador y Colombia negocian control de frontera Los verbos ser, estar se omiten: La responsablidad, de Japn A veces se suprime el verbo dice para obtener unl estilo directo: Chvez: la guerrilla no sabe a donde va Es corriente la supresin de los artculos: Pinochet pidi pena de muerte para opositores Es comn anteponer el Complemento Circunstancial de Lugar: En Cuenca una asamblea pide atencin de Gobierno.
EJERCICIOS: Levante cuatro ejemplos de titulares (uno de cada tipo) sobre los hechos que son noticia hoy. Cada alumno sacar una fotocopia de una noticia sin titular. La finalidad es lograr el titular ms adecuado, aquel que recoja mejor la sntesis de la informacin. Posteriormente se anotarn los titulares de los alumnos y en una puesta en comn se decidir cul es el mejor y se argumentarn las razones. Se comparar con el titular real de la informacin. Los titulares pueden constar de tres elementos, bsquelos y explique su funcin en el texto.

Tema 7

El prrafo de entrada
El prrafo de entrada de la noticia se conoce como lead, lid, entrada o entradilla. Es el primer prrafo de la noticia y el ncleo fundamental de toda la informacin. En l se concentran los datos esenciales. Es la clave. Trata de complementar la informacin del titular y mantener la atencin conseguida. Toda noticia contiene un conjunto de datos importantes pero en el lid solo van los ms relevantes, las respuestas a las W. A las interrogantes clsicas: quin, qu, cundo, dnde, por qu y cmo. El periodista tiene un nmero de palabras limitado (en torno a 60) para dar estas respuestas. Es un error abarcar todas las respuestas en la entrada. Por eso, algunos de los interrogantes (generalmente el cmo) se responden en el cuerpo. Si una misma noticia incluye distintos acontecimientos, tampoco podr incorporarse todo en la entrada. Se tendr que seleccionar el ms importante para la entrada y el resto se abordar en el cuerpo. Es clave la capacidad del periodista para diferenciar la importancia de los datos que dispone. En resumen, la entrada: Obliga al lector a adentrarse en la lectura. Dice algo - rpidamente- con vigor y atraccin. Organiza la informacin y ordena el pensamiento. Sus funciones son: sintetizar la informacin, identificar hechos y personas, incitar a la lectura, decir lo ms importante, de la forma ms atrayente, con la menor cantidad de palabras posibles.

Tipos de entradas
Por el hecho (Qu) Un Violento terremoto sacudi esta madrugada Ambato provocando 50 muertos y numerosos heridos. Un terrible huracn azot esta tarde la ciudad de los Angeles causando 10 desaparecidos y daos

Por el sujeto (Quin)

El famoso torero colombiano Csar Rincn result cornado hoy en una corrida de toros cumplida en
Por el lugar (Dnde)

Cuenca ser la sede de la Copa Davis, as lo decidi la Federacin Ecuatoriana de Tenis En un taxi, dio esta maana a luz una seora que.

Por el tiempo (Cundo)

Maana, pisar NN la pista de Mxico y se obtendr una medalla de oro mundial si se cumple todo lo previsto y no surgen inconvenientes de ltimo momento. A las 2 de madrugada, tras seis horas de deliberaciones, se eligi a X como sede de los Juegos Deportivos Nacionales

Por la forma (Cmo)

Calzado con unas alpargatas, N N se acredit el primer lugar en Vestido de cocinero, pretendi entrar al Palacio de Carondelet.
Por la causa (Porqu)

Un cigarillo encendido arrojado a un cubo de gasolina, origin el incendio en el que

Una nariz fue la causa para que le dieran la medalla de oro a X sobre Y que obtuvo el mismo tiempo en

Otros tipos de entradas


De interrogante: comienza con una pregunta que llama la atencin. Dnde estarn los 10 asesinos que anoche se escaparon de la Crcel de Cuenca? De cita parcial: cuando empieza con una cita textual como entrada o parte de ella.

El que mal comienza mal acaba, musit el polica al ver el cuerpo del delincuente abatido en Alto o te vas a la otra vida, grit el asaltante del Banco...antes de llevarse la millonaria cifra de...
De cita total: Estamos en condiciones de ayudar econmicamente para que el Azuay pueda organizar los VIII Juegos Deportivos Sudamericanos y siga siendo la cuna del deporte en Sudamrica XX, presidente del Ecuador, hizo esta maana estas declaraciones a su llegada a Cuenca. Retrato: Feliz, aferrado las manos a las pesas que tena al frente, Julio Hidrovo escuch las felicitaciones de sus compaeros por el ttulo de campen mundial de halterofilia Universitaria obtenido en Roma, Italia. Descriptiva: cuando empieza con una descripcin de ambiente. Paredes recin pintadas, banda de pueblo, ollas grandes y humeantes, dos baldes de licor y la bendicin de la casa le espera a NN que vuelve a su hogar despus de 20 aos de estar en Estados Unidos. De Humor: Un vecino de la Universidad Politcnica se confundi anoche de casa, de alcoba y de dama....Esta maana se recupera en el Hospital Regional de la fenomenal paliza que le dio el marido. Originales: Es la creatividad del periodista, el ingenio para atraer la atencin. No tiene lmites. No lo van a creer pero yo lo v: un elefante se sent encima de un pequeo auto rojo al confundirlo con un taburete de circo
Ejercicios:
Tomando como idea las siguientes entradas, cree una propia y desarrolle el lead completo.

Escriba cinco entradas de cada tipo

Para qu? 1.-Para el gusto de todos sus fans David Bisval dar un concierto 2.-Para enfrentar Ecuador a Mxico tendr que poner sus mejores elementos en el campo 3.-Para beneficio de todos se dar la consulta popular 4.-Para que todo se de con normalidad tendr que estar bien establecido cada recinto electoral 5.-Para participar en la caminata necesita su nmero de identificacin Cmo: 1.-Con un amplio resultado venci el Azogues al Macara 2.-Con gran ventaja gano el si en la consulta 3.-Con furia se retiro Jefersson Perez despus de la competencia 4.-Con pena se quedaron los jugadores de el Nacional por no continuar en Copa Libertadores 5.-El presidente quedo satisfecho con su viaje a Venezuela. Por qu? 1.-Por participar en los juegos olmpicos todos los deportistas obtuvieron diplomas. 2.-Por buen estudiante regalan beca en medicina 3.-Por estar al pie del volcn Pelileo quedo destruido. 4.-Por apurado se lo llevaron detenido 5.-Por su gran habilidad le otorgaron viaje a Francia. Descriptiva: 1.-Con sudor y cansancio terminaron los jugadores 2.-Con palabras de afecto y cario recibieron a sus hijos. 3.-Con gran esfuerzo y sacrificio triunfaron los atletas del festival olmpico. 4.-En medio de tristeza y llanto lo despidieron a su padre 5.-Con respeto y admiracin la ciudad saluda a su presidente. Diversas: 1.-Inauguraron la nueva plaza de el Vergel para la comodidad de los ciudadanos. 2.-Anuncian reconstruccin de mercado 9 de octubre a la ciudadana. 3.-Amenazan los moradores de la calle Juan Jaramillo con cerrar la calle, para evitar molestias. 4.-Apresaron al Capitn Vinicio Luna por coyotaje. 5.-Aplazaron el estreno de la serie por falta de recursos. Cita: 1.-Te voy a matar dijo el asesino a su victima mientras le robaba. 2.-Ganare la competencia dijo Jeferson Prez en la rueda de prensa. 3.-No gano el club, gano la aficin por el apoyo al equipo dijo el jugador cuencano. 4.-Te dejare dijo la esposa a su marido por ser traicionada. Semblanza: 1.-Sonrea Xavier Klimowich por el triunfo obtenido 2.-Con el rostro lleno de alegra recibi el alcalde al presidente para vivir las fiestas 3.-Lloraban las nias al ver que su padre golpeaba a su madre 4.-Triste lo encontraron al diputado del PSC 5.-Llorando terminaron los jugadores del PSV al no poder pasar a la otra fase de la champions league Interrogante: 1.- Fue o no penal? Se preguntaron los aficionados del equipo local. 2.- Falla humana o tcnica? fue lo que se preguntaron todo el personal de trabajo. 3.- Cuntos fueron los nios perdidos? Pregunto el encargado de la guardera. 4.- Hombre o mujer? No se sabe cual fue pero se robo un vehiculo. 5.- Verdad o mentira? Se preguntaron los seguidores del partido.

Tema 8

El cuerpo de la noticia
Hay que seguir la estructura de la pirmide invertida. El periodista va desgranando los datos informativos con un orden de mayor a menor importancia. Lo que rene el mximo inters aparece al inicio de la noticia: en el lid y en los primeros prrafos del cuerpo. Pese a ello, el periodista debe conseguir que su noticia rena inters desde el principio hasta el final.

El cuerpo contiene estos elementos:


1. Los datos que completan lo enunciado en el lid. 2. Datos complementarios que ayudan a comprender la noticia en su contexto (antecedentes, consecuencias, etc.). 3. Otros elementos con inters secundario respecto a los primeros prrafos de la noticia. El lector tiene que comprender los hechos sin necesidad de leer ningn otro texto. No se puede dar por sabido ningn elemento aunque haya podido aparecer en otras informaciones recientes o en otra noticia ubicada de la misma pgina. Cuando el periodista comienza a redactar su noticia debe tener ordenados, en funcin de su importancia, los datos del acontecimiento. No debe contarlo todo de una forma acelerada, de una sola vez. Esto genera confusin en el lector. Los datos se van dando con coherencia y un orden preestablecido. Se conduce al lector de unos elementos a otros con suavidad, tratando de unir ideas afines. Tanto el lid como el cuerpo se estructuran en prrafos. El periodista redacta la noticia prrafo a prrafo. Cada prrafo debe constituir una unidad que desarrolla una idea o una accin de la noticia, y se debe escribir cada uno de ellos como si fuera el que cierra la noticia. As se podrn suprimir los ltimos prrafos del cuerpo, en caso de que se reduzca el tamao de la noticia, sin que el conjunto sufra alteraciones. La prensa escrita es consciente de que los ciudadanos se informan primero travs de la radio y la televisin. Por ello, en las ltimas dcadas los peridicos se esfuerzan en ofrecer ms datos, ms matices que ayuden a interpretar los acontecimientos con mayor profundidad. El cuerpo es la parte de la noticia donde va esa informacin. Cuando escribas tus noticias recuerda las normas del lenguaje periodstico. La extensin del cuerpo es variable segn el inters de la noticia, el espacio asignado, etc. Una extensin frecuente en nuestro medio puede ser de 2500 caracteres en marcha y prueba a escribir tu noticia. A modo de sntesis Los titulares de la noticia (antettulo, ttulo y subttulo) deben recoger lo esencial de dicha noticia y debe procurar atraer la atencin de los lectores. El Lid o Entrada es el prrafo que, ampliando los titulares, rene las W principales de la noticia. Puede aparecer en negrita o como primer prrafo del cuerpo de la noticia. En la noticia breve, toda ella es Lid. El cuerpo es el desarrollo de la informacin. En l se amplan los detalles y se proporcionan datos complementarios. La estructura del contenido del Cuerpo es decreciente: comienza con los hechos

relevantes y progresivamente aporta datos complementarios o de menor inters. Para terminar, debemos tener claro los tres principios bsicos que rigen una noticia: brevedad, objetividad y claridad.
Ejercicios:
Basndose en una informacin del peridico, lea los datos para redactar una noticia. Los datos deben darse desordenados, de otra forma los alumnos se limitarn a copiarlos. Con los principales datos los alumnos redactarn la noticia. Tenga en cuenta las pautas del lead, el cuerpo de la noticia con informacin en orden decreciente de inters y el titular. A la hora de redactar utilice el estilo directo: sujeto, verbo, predicado. Procure que la noticia alcance los 2500 caracteres (cerca de 500 palabras).

CAPTULO III Tema 9

La crnica
Est entre los gneros que mezclan los elementos informativos con la valoracin personal. Es la narracin de sucesos de actualidad procurando apegarse a la cronologa en que hayan acontecido. La crnica lleva anexo algn comentario sobre sucesos relatados. Entre las crnicas ms usuales estn: la deportiva, la poltica, la social, la artstica y la cultural. Este gnero sencillo fue el antecesor del periodismo actual. Muchas veces es una nota narrada en apego a la cronologa. En la crnica se impone el estilo personal. Una crnica no necesita el elemento noticioso pero si se sugiere el inters humano. Su estilo est determinado por quien la escribe, razn por la cual, en ella, se permiten los juicios, as como un manejo libre del lenguaje, puesto que una crnica puede ser narrativa, descriptiva o literaria; Su extensin puede variar, ya que depende del enfoque que le d el escritor y de la cantidad de hechos a los que recurra para poder llevarla a feliz trmino. Sus fuentes, por lo general, son directas; es decir, recurre a las personas que presenciaron los hechos, pero, y por encima de todo, a sus protagonistas. En la crnica, una cuestin primordial en su elaboracin es la etapa de investigacin previa a su escritura, etapa que, generalmente, es exhaustiva y minuciosa, lo que hace que este gnero logre ser, en la mayora de los casos, profundo y analtico. La crnica periodstica tiene casi las mismas caractersticas que el reportaje, su diferencia con ste radica en que, en el caso de la crnica, el periodista hace un nfasis en su versin particular y subjetiva de los hechos que narra, y es por ello que la crnica est ligada con la literatura, no slo por su extensin sino por la manera como est escrita. Grandes escritores como Gabriel Garca Mrquez empezaron su carrera siendo periodistas y utilizando este gnero como su principal forma de expresin (tal es el caso de Crnica de una muerte anunciada).

La crnica, ms all de la noticia


Es el gnero por excelencia superar su transitoriedad. La noticia es cuestin de un da, y no existe en toda la historia una sola que tenga mritos propios para ser recordada. La crnica es el ms all de la noticia, hace que un hecho perdure en la memoria de los hombres. Esto se logra gracias a que utiliza recursos ms literarios, lo que no significa que deje de ser periodismo y de estar al servicio de la realidad. A diferencia de la noticia, que trabaja con frmulas establecidas, donde el periodista se limita a resumir los hechos ms relevantes, de acuerdo a normas, la crnica es un texto que desarrolla el aspecto secundario o de color de un acontecimiento importante, que ya ha sido noticia. Visin ms profunda. Un detalle que quiz no pareca muy notorio sino cuando la crnica misma lo revel. Es meterse en el por qu de la noticia, sus hilos secretos, bordea los terrenos de la opinin ms que el reportaje. Por eso admite los juicios de valor del periodista basados en la realidad. No obstante analtico, narrativo, descriptivo y no de opinin. Puede escribirse cronolgicamente, es ms literario, y tiene que ser de singular atraccin y suspenso al final de cada prrafo.Para hacer una crnica, no obstante, no es imperioso que la anteceda una noticia. La

crnica no es hija natural de las noticias, pues cualquier fragmento de la realidad, bien recortado, es susceptible de convertirse en una magnfica crnica. Los siguientes ejemplos lo confirman:

Msica de pobres. Crnica en la que se describe cmo era la msica de un hombre que, en bus,

recorra de norte a sur la ciudad. Atardeceres, patrimonio de Cuenca: Crnica en la que se narra las impresiones cuando cae la noche en Cuenca.

TEMA 10

Elementos y estructura de la crnica


La fuente de la crnica, al contrario de la noticia, no son las voces oficiales -aunque no las descarta tampoco- ni las estadsticas. La fuente de la crnica es el ser humano, la memoria (anecdtica) que cuenta nuevamente un hecho, mostrando ese lado, trmulo y verdico, que no permite la opcin de la noticia. Gracias a la crnica, existen piezas del periodismo universal, con el mismo valor, la misma intensidad y la misma capacidad de combatir los efectos del tiempo, que ciertos poemas, cuentos y novelas. La crnica es, adems de un hecho noticioso, un hecho esttico. La estructura de la crnica (segn Mandel) es:

a) b)

Introduccin del tema (para llamar la tencin del lector) Cuerpo (desarrollo de la historia, narra lo sucedido en forma narrativa directa o dramatizada con dilogos) c) Conclusin (emisin del juicio sobre el tema) Un buen ejemplo sobre como elegir el tema para una crnica es el siguiente: Si se produce un grave accidente. El periodista en primer lugar levantar una noticia cubriendo los hechos objetivamente. Luego har una entrevista a un sobreviviente, despus har una crnica contando el accidente de principio a fin y si quiere hasta puede levantar una crnica de inters humano a raz de un juguete abandonado en el sitio del accidente, un anciano que sigue esperando la llegada de su nieto, etc.

Su regreso, una tendencia


La inmediatez de la radio y Tv., que en poco tiempo cubren la necesidad informativa, hace que peridicos y revistas busquen otras puertas de acceso a los hechos. Una de esas puertas, quiz la ms privilegiada, es la crnica. La crnica es una combinacin sabia de narracin, percepcin, estadstica, descripcin, y poesa. El secreto de esta combinacin, como el de un cocinero, consiste en administrar las dosis exactas de cada uno de estos elementos.
LA CRONICA TIENE DIFERENCIAS NOTABLES CON LA NOTICIA Y LA OPINION, PERO FRONTERAS INCIERTAS CON EL REPORTAJE.LA CRONICA ES LA MAS LITERARIA DE LAS FORMAS PERIODISTICAS Y UNA DE LAS POCAS QUE SE PUEDE CONSIDERAR, ADEMAS DE INFORMACION, ENTRETENIMIENTO Y PLACER ESTETICO.

Ejemplos. A continuacin damos a conocer parte de una crnica de inters humano: Adolfo Romero de la avenida de las Amricas, se diriga a su hogar a las 18h00 ayer cuando vio a una pequea nia caminando a la largo de la calle, cerca de la Bomba de Gasolina del Sindicato de los Choferes. La nia era muy pequea y el camino estaba solitario, as que Romero le pregunt: Qu ests haciendo aqu? Slo caminando, replic la nia. Me llam Mara Cajas, tengo seis aos y vivo en Tarqui mi mam se llama Marlene y slo estoy caminando. Y cunto tiempo hace que ests caminando?, pregunt Romero sorprendido.

Desde la once de la maana Y hacia dnde ests caminando? Est el Polo Norte muy lejos de aqu?, pregunt a su vez la nia. Romero llev a Mara a la estacin de polica donde ya haban recibido una llamada de su madre. Un polica calcul que la nia haba caminado unos 12 kilmetros.
Otro buen ejemplo de crnicas es la redactada por el periodista Elicer Crdenas titulada Atardeces, patrimonio de Cuenca:

Una mirada al cielo cuando cae la noche

Atardeceres, patrimonio de Cuenca


El ocaso es un concierto visual que convida a prender los ojos en las cruces de San Sebastin o el Vado

Cae la noche, La luz decrece, filtrada en las nubes que adquieren tonalidades verdosas, amarillas, anaranjadas y rojizas. El crepsculo estalla en una fiesta de colores que ilumina con tonos ambiguos el perfil de los templos, las fachadas de las aosas casonas cuencanas, repta por los grises adoquines y les confiere tonalidades de tiempo, de memoria. Un atardecer cuencano suele ser una bendicin para la vista. Hacia el macizo de el Cajas, al occidente, las montaas se vuelven oscuras, conforme el solo avanza hacia las cspides para amarillear sus pajonales. Hacia abajo, en el Valle de Paucarbamba, la luz oblicua detiene el pulso de la actividad, los faros de los vehculos se encienden conforme las primeras avanzadas de los ejrcitos del aire de la noche ganan los recovecos, se cuelan en los quicios de las ventanas y los umbrales de las puertas. El ocaso es un concierto visual que convida a prender los ojos en las cruces de San Sebastin o El Vado, y mirar como esos reflejos crepusculares van embargndose de nostalgia, mientras las espadaas de los templos, las cpulas de la Catedral de la Inmaculada, se mezclan con los tintes espectrales del atardecer. Nunca un ocre en el cielo es igual que otro. Jams un ail de la tarde moribunda se parecer a otro, mientras las nubes simulan incendios con fuego y humaredas, en los alczares de la noche temprana.
Ejercicios:

Tema 11

El reportaje
Para algunos autores hay dos tipos de reportajes: el reportaje objetivo y el reportaje interpretativo. El reportaje objetivo es considerado un gnero informativo, mientras que el reportaje interpretativo se clasifica como gnero interpretativo. El reportaje objetivo cumple las mismas funciones que la noticia. Presenta elementos comunes y el periodista mantiene la objetividad en la presentacin de los hechos. Es un relato descriptivo que no incluye opiniones personales o valoraciones del periodista. Este reportaje, por lo tanto, permite al periodista ofrecer un mayor nmero de datos complementarios. Diferente a la noticia que cie a los elementos esenciales, dada la limitacin de espacio con la que cuenta. Diferencias con la noticia: Aunque la noticia y el reportaje objetivo tienen muchas cosas en comn, el lenguaje es distinto. En la noticia se aplican normas estrictas y un lenguaje definido. En el reportaje el periodista tiene una mayor libertad expresiva. Se puede elaborar descripciones ms creativas para informar con profundidad. Sin embargo si esta creatividad crea dificultades para que el pblico pueda comprender los hechos de un modo claro, no sirve. Para el reportaje son vlidas algunas de normas de la noticia como son: objetividad, claridad y precisin. En sntesis el reportaje se diferencia de la noticia tambin por tener: Mayor extensin. Mayor libertad expresiva. Estructura del reportaje consta de dos partes: el lead y el cuerpo. El lead busca llamar la atencin del lector desde la primera frase. A diferencia del lead de la noticia no es necesario que el lead del reportaje responda a las preguntas esenciales del hecho. Para atrapar el inters del pblico se pueden aplicar distintas frmulas de lead: la irona, el contraste, la sorpresa, etc. Solo si no hay una alternativa mejor se puede utilizar el lead de la noticia. El cuerpo del reportaje no se basa en la estructura de la pirmide invertida de la noticia. Sin embargo tampoco queda descartada del todo, otra vez decimos que se lo puede utilizar sino se encontr una alternativa mejor. Pero en realidad es ms apropiado un cuerpo que permita combinar los datos esenciales con los datos complementarios para mantener el inters y la intensidad del relato. En conclusin, el reportaje objetivo es la ampliacin de una noticia no necesariamente de actualidad. Por su parte, el reportaje interpretativo tiene las mismas caractersticas pero puede sumar opiniones particulares del periodista, aunque siempre deba conservar la mxima objetividad. La estructura tpica de los reportajes es la siguiente:
Ttulo Lead Entrada

Su finalidad es captar el inters de los lectores

Cuerpo

Dependiendo del Cuerpo el autor Martnez Albertos seala tres tipos de reportajes: De acontecimiento De accin De citas o Entrevista Sin embargo de ello, hay otros que sealan una lista ms larga de reportajes: Polticos, sociales, econmicos, deportivos, de viajes, locales, de noticia inesperada, histrico, etc.

Como notamos diferentes estudiosos, proponen diferentes clases de reportajes. Sin embargo para los objetivos de nuestra materia vamos a concordar en que realmente para el pblico en dos tipos: los buenos y los malos.

No lo olvide

En un reportaje se mezclan la informacin con las descripciones e interpretaciones de estilo literario. Aportamos datos que permiten conocer el hecho, pero desde un punto de vista ms personal.

El inicio del reportaje est en un detalle o en un dato que nos haya impresionado y con una exposicin que sea atractiva para el lector, situndolo desde el principio en el hecho del que le estamos informando. Las descripciones de paisajes, personajes y datos relacionados con un hecho, deben ayudar a que el lector, oyente o televidente se haga una idea aproximada del tema, a travs de nuestra narracin.

El inters humano es el principal eje del reportaje.

El reportaje puede ofrecerse tanto en peridicos y revistas, como en programas de radio y televisin. El Reportaje est basado en la investigacin de un tema en general pero que toma en consideracin cuatro o cinco puntos bsicos sobre los que se escribe. Es un trabajo de informacin que rene en su desarrollo todos los gneros periodsticos. Este gnero se estructura alrededor de un tema del que se proporcionan antecedentes, comparaciones, derivaciones y consecuencias. Frecuentemente se acompaa al reportaje con fotografas e ilustraciones y se enriquece con noticias, opiniones y comentarios. Agota generalmente un tema, como la noticia. Profundiza y extiende el hecho ms all de la noticia misma. No olvide consultar los archivos de noticias publicadas acerca del mismo tema. As como los artculos de revistas y libros. Las fuentes confiables y una buena investigacin es lo que da solidez al periodismo. Un buen trabajo se basa en la investigacin. Una de las herramientas principales del periodista es su libreta de notas. La redaccin es breve, concisa, sencilla y rpida. Para lograrlo, escriba prrafos cortos, vaya al punto de inmediato, utilice palabras activas. La mayora de los nombres tienen sinnimos. selos generosamente. El reportaje especial, es el reportaje de color, en donde anotar los detalles que den colorido a la nota.
Ejercicios:

Tema 12
Crnicas y reportajes de Gabriel Garca Mrquez LA EXTRAA IDOLATRA DE LA SIERPE La extravagante veneracin a Jesusito. Un sindicato de dolos. Santa Tabla y San Rin. La Pacha Prez. La idolatra ha adquirido en La Sierpe un extraordinario prestigio desde la remota fecha en que una mujer crey descubrir poderes sobrenaturales en una tabla de cedro. La mujer transportaba una caja de jabn, cuando una de las tablas se desprendi y fueron intiles todos los esfuerzos para reponerla en su sitio; los clavos se doblaron an en los lugares menos fuertes de la madera. Por ltimo, la mujer observ detenidamente el listn y descubri en sus rugosidades, segn dijo, la imagen de la Virgen. La consagracin fue instantnea y la canonizacin directa, sin metforas ni circunloquios: Santa Tabla, un listn de cedro que hace milagros y que es paseado en rogativas cuando el invierno amenaza las cosechas. El hallazgo dio origen a un extravagante y numeroso santoral, integrado por pezuas y cuernos de res, adoradas por quienes aspiran a desterrar la peste de sus animales; calabazos especialistas en asegurar a los caminantes contra los peligros de las fieras; pedazos de metal o utensilios domsticos que proporcionan a las doncellas novios cobre medidas. Y entre tantos, San Rin, canonizado por un matarife que crey descubrir en un rin de res un asombroso parecido con el rostro de Jess coronado de espinas, y al cual se encomiendan quienes sufren afecciones de los rganos internos. Jesusito Elemento indispensable en las fiestas que todos los aos se celebran en los villorrios cercanos de La Sierpe, es un altarcillo que se instala en un rincn de la plaza. Hombres y mujeres concurren a ese lugar para depositar limosnas y solicitar milagros. Es un nicho fabricado con hojas de palmas reales, en cuyo centro, sobre una cajita forrada en papel de colores brillantes, estn el dolo ms popular y el que mejor clientela tiene en la regin: un hombrecillo negro, tallado en un trozo de madera de dos pulgadas de altura y montado sobre un anillo de oro. Tiene un nombre sencillo y familiar: Jesusito. Y es invocado por los habitantes de La Sierpe en cualquier emergencia, bajo el grave compromiso de depositar a sus pies un objeto de oro, conmemorativo del milagro. De all que en el altar de Jesusito haya hoy un montn de figuras doradas que valen una fortuna: ojos de oro, donados por uno que fue ciego recobr la vista; piernas de oro, de uno que fue paraltico y volvi a caminar; tigres de oro, depositados por viajeros que se libraron de los peligros de las fieras, e innumerables nios de oro, de distintos tamaos y formas varias; porque, a la imagen del hombrecillo negro montado en un anillo se encomiendan de preferencia las parturientas de La Sierpe. Jesusito es un santo antiguo, sin origen conocido. Se ha transmitido de generacin en generacin y ha sido a lo largo de muchos aos el medio de subsistencia de quienes han sido sus diferentes propietarios. Jesusito est sometido a la ley de la oferta y la demanda. Es un codiciado objeto, susceptible de apropiacin mediante transacciones honradas, que responde en forma adecuada a los sacrificios de sus compradores. Por tradicin, el propietario de Jesusito es tambin propietario de las limosnas y exvotos de oro, pero no de los animales con que se obsequie al dolo para enriquecer su patrimonio particular. La ltima vez que Jesusito fue vendido, hace tres aos, lo adquiri un ganadero de excelente visin comercial, que resolvi cambiar de negocios, remat sus reses y sus tierras, y se ech a vagar por los villorrios llevando de fiesta en fiesta su prspera tienda.

La noche que se robaron a Jesusito Hace ocho aos que se robaron a Jesusito. Era la primera vez que eso ocurra y seguramente ser la ltima, porque al autor de semejante accin lo conoce y lo compadece todo aquel que desde entonces ha estado ms all de los pantanos de La Guarida. La cosa ocurri el 20 de enero de 1946, en La Ventura, cuando se festejaba la noche de El Dulce Nombre. En las horas de la madrugada, cuando el entusiasmo empezaba a decaer, un jinete desbocado irrumpi en la plaza del villorrio e hizo saltar la mesa con la banda de msicos entre un estrpito de cacharros y ruletas esparcidos y bailarines revolcados. Fue una tempestad de un minuto. Pero cuando ces, Jesusito haba desaparecido de su altar. En vano lo buscaron entre los objetos arrastrados, entre los alimentos vertidos. En vano desarmaron el nicho y sacudieron trapos y requisaron minuciosamente a los perplejos habitantes de La Ventura. Jesusito haba desaparecido y eso era no slo motivo de inquietud general, sino un sntoma de que el dolo no estaba conforme con las rogativas de El Dulce Nombre. Tres das despus, un hombre de a caballo, con las manos monstruosamente hinchadas, atraves la larga y nica calle de La Ventura, descabalg frente al puesto de polica y deposit en manos del inspector el minsculo hombrecillo montado en un anillo de oro. No tuvo fuerzas para subir de nuevo al caballo ni valor para desafiar la furia del grupo que se agolp a la puerta. Lo nico que necesitaba y peda a gritos era un platero que fabricara de urgencia un par de manecitas de oro. El santo perdido En una ocasin anterior Jesusito estuvo extraviado durante un ao. Para localizarlo estuvieron en actividad durante trescientos sesenta y cinco das con sus noches, todos los habitantes de la regin. Las circunstancias en que desapareci esa vez fueron semejantes a las que circundaron su extravo la noche de El Dulce Nombre en La Ventura. Un conocido buscapleitos de la regin, sin mediar motivo alguno se apoder intempestivamente del dolo y lo arroj a una huerta vecina. Sin permitir que la perplejidad o el desconcierto los ganara un tramo, los devotos se empearon inmediatamente en la limpieza de la huerta, centmetro a centmetro. Doce horas despus no haba una brizna de hierba, pero Jesusito continuaba extraviado. Entonces empezaron a raspar la tierra. Y rasparon intilmente durante esa semana y la siguiente. Por ltimo, despus de quince das de bsqueda, se dispuso que la colaboracin en aquella empresa constituyera una penitencia y que el hallazgo de Jesusito determinara indulgencia. La Huerta se convirti desde entonces en un lugar de romera, y ms tarde en un mercado pblico. Se instalaron ventorrillos en torno de ella y hombre y mujeres de los ms remotos lugares de La sierpe vinieron a raspar la tierra, a cavar, a revolver el suelo numerosas veces revuelto, para localizar a Jesusito. Dicen, quienes lo saben de primera mano, que el Jesusito extraviado sigui haciendo milagros, menos el de aparecer. Fue un mal ao para La Sierpe. Las cosechas disminuyeron, decay la calidad del grano y las ganancias fueron insuficientes para atender a las necesidades de la regin, que nunca como en ese ao fueron tantas. La multiplicacin de Jesusito Hay un anecdotario rico y muy pintoresco de ese mal ao en que se extravi Jesusito. En alguna casa de La Sierpe apareci un Jesusito falsificado, tallado por un gracioso antioqueo que desafi en esa forma la indignacin popular y estuvo a punto de salir mal librado de su aventura. Ese episodio dio principio a una serie de falsificaciones, a una produccin en grande escala de Jesusitos apcrifos, que aparecan en cualquier parte y llegaron a confundir los nimos hasta el extremo de que en determinado momento se preguntaron si entre aquella considerable cantidad de dolos falsos no estara el autntico. El instinto que tienen los habitantes de La Sierpe para distinguir lo artificial de lo legtimo, fue el principio el nico recurso de que pudo valerse el propietario de Jesusito para identificar su imagen. La gente examinaba la estatuilla y deca, simplemente Este no es. Y el propietario la rechazaba, porque aunque hubiera sido aquel Jesusito legtimo, de nada le habra servido si sus devotos aseguraban que era uno de los falsos. Pero hubo un momento en que se originaron controversias en torno a la identidad de los dolos. Ocho meses despus de extraviado, el prestigio de Jesusito empez a ponerse en tela de juicio. La fe de sus devotos tambale y el montn de dolos de discutida reputacin fue incinerado, porque alguien asegur que el Jesusito era invulnerable al fuego. Sindicato de dolos Resuelto el problema de los numerosos Jesusitos falsos, la imaginacin de los fanticos concibi nuevos recursos para localizar al dolo. Santa Tabla, San Rin, toda la complicada galera de cuernos, pezuas, argollas y utensilios de cocina que constituye el prspero santoral de La Sierpe, que fue trada a la huerta en rogativa para que reforzara en apretada solidaridad sindical, la agotadora bsqueda de Jesusito. Pero tambin ese recurso fue intil.

Exactamente cuando haba transcurrido un ao desde la noche de la prdida, algn experto en las exigencias y resabios de Jesusito concibi un recurso providencial; dijo que lo que Jesusito deseaba era una gran fiesta de toros. Los ganaderos de la regin contribuyeron con dineros y con reses bravas y con cinco das de vacaciones remuneradas para sus peones. La fiesta fue la ms concurrida, intensa y bulliciosa de cuantas se recuerdan en La Sierpe, pero transcurrieron sus cinco das sin que apareciera Jesusito. Una maana, despus de la ltima noche, cuando los peones regresaban a sus labores y los fanticos de la regin inventaban nuevos recursos y extravagantes penitencias para que apareciera Jesusito, una mujer que pas a seis leguas de la huerta encontr un hombrecillo negro tirado en medio camino. En el patio de casa ms prxima se encendi una hoguera y a ella fue arrojada la figura. Cuando el fuego se extingui, el dolo estaba all perfecto en su integridad de Jesusito autntico. La hacienda particular de Jesusito Aquel fue el comienzo de las riquezas particulares de Jesusito. El propietario de la huerta le traspas sus derechos, a condicin de que el terreno fuera considerado como un patrimonio particular de la imagen y no de su propietario. Desde entonces Jesusito recibe de sus devotos cabezas de ganado y tierras con buen pasto y agua corriente. Desde luego que el administrador de estos bienes es el propietario del dolo. Pero en la actualidad no se le pueden sealar irregularidades en el manejo de la hacienda. En esta forma Jesusito es dueo de una huerta, de dos casas, y de un portero bien cuidado en el que pacen vacas, bueyes, caballos y mulos, distinguidos con su hierro particular. Algo semejante a lo que ocurre con el Cristo de la Villa de San Benito, contra quien se instruy hace algunos aos un sumario por abigeato, porque unas reses ajenas aparecieron marcadas con su hierro. Un velorio en La Sierpe Las amas de casa, en La Sierpe, salen de compras cada vez que muere una persona. El velorio es el centro de la actividad comercial y social de una regin cuyos habitantes no tienen otra oportunidad de encontrarse, reunirse y divertirse, que la que eventualmente les proporciona la muerte de una persona conocida. Por eso el velorio es un pintoresco y bullicioso espectculo de feria, donde lo menos importante, lo circunstancial y anecdtico es el cadver. Cuando una persona muere en La Sierpe, otras dos salen de viaje en sentidos contrarios: una hacia La Guarida, a comprar el atad, y otra hacia el interior del pantano, a divulgar la noticia. Los preparativos comienzan en la casa con la limpieza del patio y la recoleccin de cuanto objeto pueda obstaculizar esa noche y en las ocho siguientes, el libre movimiento de los visitantes. En el rincn ms apartado, donde no constituya obstculo, donde estorbe menos es acostado el muerto a ras de tierra, puesto de largo sobre dos tablas. La gente comienza a llegar al atardecer. Van directamente al patio de la casa e instalan contra la cerca ventorrillos de cachivaches, de frituras, lociones baratas, de petrleo y de fsforos. El patio anochece transformado en un mercado pblico, en cuyo centro hay una gigantesca artesa rebosante de aguardiente destilado en la regin, en la que flotan numerosas totumas pequeas, fabricadas con calabazos verdes. Esta ltima, y el pretexto del muerto, son las nicas contribuciones de la familia. El colegio del amor A un lado del patio, junto a la mesa ms amplia, se congregan las doncellas a envolver hojas de tabaco. No todas: slo las que aspiran a conseguir marido. Las que prefieren por lo pronto continuar en actividades menos arriesgadas, pueden hacer lo que deseen en el velorio, menos doblar tabaco. Aunque, por lo general, las doncellas que no aspiren a conseguir marido no asisten a la feria. Para los hombres que aspiran a conseguir mujer hay tambin un sitio reservado, junto al molino de caf. Las mujeres de La Sierpe sienten una irresistible atraccin, muy convencional, pero tambin muy simblica, por los hombres que son capaces de moler a velocidades excepcionales grandes cantidades de caf. Los participantes en aquel concurso agotador van accediendo en turnos a la mesa del molino, donde procuran convertir en polvo, por partida doble, el corazn de las doncellas que envuelven tabaco y las desmedidas cantidades de caf tostado con que un juez imparcial y oportunista mantiene repleto el recipiente de molino. Ms que los diligentes galanes, los aprovechados son casi siempre los propietarios del caf, que han aguardado durante muchos das una oportunidad de que un muerto y un optimista les resuelvan el mudo ms apretado y difcil de su industria. Distribuidos en grupos, los otros hombres hablan de negocios, discuten, perfeccionan y cierran transacciones y celebran los acuerdos o hacen menos speras las controversias con peridicos viajes a la gigantesca artesa de aguardiente. Hay asimismo un sitio para los ociosos, para quienes no tienen

nada que comprar ni nada que vender; se sientan en grupos, en torno a un mechero, a jugar domin o al 9 con baraja espaola. La Pacha Prez Llorar al muerto una de las actividades que en el litoral atlntico ofrece ms curiosos y extravagantes matices es para los nativos de La Sierpe una ocupacin que no corresponde a la familia del muerto, sino a una mujer que a costa de vocacin y experiencia se convierte en una plaidera profesional. La rivalidad entre las de este oficio reviste caracteres ms alarmantes y tiene consecuencias ms sombras que la alegre competencia de los molineros de caf. Genio de plaideras entre las plaideras, de La Sierpe fue la Pacha Prez, una mujer autoritaria y esculida, de quien se dice que fue convertida en serpiente por el diablo a la edad de 185 aos. Como a La Marquesita, a la Pacha Prez se la trag la leyenda. Nadie ha vuelto a tener una voz como la suya, ni ha vuelto a nacer en los enmaraados pantanos de La Sierpe una mujer que tenga como ella la facultad alucinante y satnica de condensar toda la historia de un hombre muerto en un alarido. La Pacha Prez estuvo siempre al margen de la competencia. Cuando de ella se habla, las plaideras de ahora tienen una manera justificada, que es a la vez una manera de justificarse a s mismas: Es que la Pacha Prez tena pacto con el diablo. El teatro de las plaideras Las plaideras no intervienen para dolerse del muerto sino en homenaje a los visitantes notables. Cuando la concurrencia advierte la presencia de alguien que por su posicin econmica es considerado en la regin como un ciudadano de mritos excepcionales, se notifica a la plaidera de turno. Lo que viene despus es un episodio enteramente teatral: las propuestas comerciales se interrumpen, las doncellas sus penden el doblaje del tabaco y sus aspirantes la molienda de caf; los hombres que juegan al 9 y las mujeres que atienden los fogones y los ventorrillos se vuelven en silencio, expectantes, hacia el centros del patio, donde la plaidera, con los brazos en alto y el rostro dramticamente contrado, se dispones a llorar. En un largo y asaetado alarido, el recin llegado oye entonces la historia; con sus instantes buenos y sus instantes malos, con sus virtudes y sus defectos, con sus alegras y sus amarguras; la historia del muerto que se est pudriendo en el rincn, rodeado de cerdos y gallinas, boca arriba sobre dos tablas. Lo que al atardecer era un alegre y pintoresco mercado, en la madrugada empieza a voltear hacia la tragedia. La artesa ha sido llenada varias veces y varias veces consumido su torcido aguardiente. Entonces se le forman nudos a las conversaciones, al juego y al amor. Nudos apretados, indesatables que romperan para siempre las relaciones de aquella humanidad intoxicada, si en ese instante no saliera a flote, con su tremendo podero, la contrariada importancia del muerto. Antes del amanecer alguien recuerda que hay un cadver dentro de la casa. Y es como si la noticia se divulgara por primera vez, porque entonces se suspenden todas las actividades y un grupo de hombres borrachos y de mujeres fatigadas, espantan los cerdos, las gallinas, y ruedan las tablas con el muerto hacia el centro de la habitacin para que rece el Pnfilo. Pnfilo es un hombre gigantesco, arbreo y tanto afeminado, que ahora tiene alrededor de cincuenta aos y durante treinta ha asistido a todos los velorios de La Sierpe y ha rezado el rosario a todos sus muertos. La virtud de Pnfilo, lo que lo ha hecho preferible a todos los rezadores de la regin, es que el rosario que l dice, sus misterios y sus oraciones, son inventados por l mismo en un original y enrevesado aprovechamiento de la literatura catlica y las supersticiones de La Sierpe. Su rosario total, bautizado por Pnfilo, se llama Oracin a nuestro Seor de todos los poderos. Pnfilo, que no tiene residencia conocida, sino que vive en la casa del ltimo muerto hasta cuando tiene noticia de uno nuevo, se planta frente al cadver llevando con la mano derecha levantada la contabilidad de los misterios. Hay un instante de grandes dilogos entre el rezados y la concurrencia, que responde en coro: Llvatelo por aqu, cada vez que Pnfilo pronuncia el nombre de un santo, casi siempre de su invencin. Como remate de la Oracin a nuestro Seor de todos los poderos, el rezador mira hacia arriba diciendo: ngel de la guarda, llvatelo por aqu. Y seala con el ndice hacia el techo. Pnfilo tiene apenas cincuenta aos y es corpulento y saludable como una Ceiba pero como aconteci en sus tiempos con La Marquesita y la Pacha Prez ya est con la leyenda al cuello.

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LA MARQUESITA DE LA SIERPE Malaria, hechicera y supersticiones en una regin de la Costa Atlntica. El hombre que pis la leyenda. Hace algunos aos vino al consultorio de un mdico de la ciudad un hombre espectral, vidrioso, con el vientre abultado y tenso como un tambor. Dijo: Doctor, vengo para que me saque un mico que me metieron en la barriga". Y explic que vena del sureste del departamento de Bolvar, de un cenesgal situado entre el San Jorge y el Cauca, ms all de los caaduzales de La Mojana, ms all de los bajos de La Pureza, de los breales de La Ventura y de los pantanos de La Guaripa. Vena de La Sierpe, un pas de leyenda dentro de la costa atlntica de Colombia, donde uno de los episodios ms, corrientes de la vida diaria es vengar una ofensa con un maleficio como ese de hacer que al ofensor le nazca, le crezca y se le reproduzca un mico dentro del vientre. Viaje sin regreso No es una novedad hablar de La Sierpe, pues los comerciantes de arroz del San Jorge en Magangu saben que all se cultiva un grano bueno y grande, y que es posible adquirirlo a precios normales, a pesar de las dificultades del transporte. Quien se sienta con deseos de viajar a esa regin y tenga nimos para hacerlo, puede tomar en Magangu una lancha que en pocas horas lo conducir, navegando por el brazo Mojana, hasta el puerto de Sucre. All tomar en alquiler una bestia que en medio da lo conducir a La Guaripa. Y, finalmente, luego de dos das de viaje con el agua y el cieno a la cintura, se encontrar en los tremedales de La Sierpe. La ida es relativamente fcil. Lo difcil es el regreso, pues no tendra nada de extrao que a la vuelta de una ceiba lo bajaran de la bestia a machetazos y all mismo lo enterraran sentado; o que reventar de peritonitis, con el vientre lleno de ranas. Quien decida correr los riesgos de esta aventura, no encontrar un pueblo. Encontrar una regin cenagosa, enmaraada, en la que slo a grandes trechos se sorprende un atisbo de sol. Cada dos o tres horas encontrar una casa primitiva, en la que viven hombres y mujeres devastados por la malaria, que racialmente no presentan diferencia alguna con los colombianos comunes. Hay gente buena y mala, como en todas partes, pero ms desconfiada de los forasteros que en cualquiera otra. Se divierten como todo el mundo, con un tambor, una caa de millo y un tinajado aguardiente destilado en uno de los cuartos de la casa. Es gente que vive mal y come mal, pero hace ambas cosas en abundancia; que ha inventado oraciones para preservarse de las mordeduras de las serpientes, pero est siempre dispuesta a viajar a travs de los pantanos durante dos das y dos noches para pagar lo que le pidan por un analgsico. El da que canta el gallinazo A los habitantes de La Sierpe nada los har abandonar su infierno de malaria, de hechicera, de animales y supersticiones. Cosechan arroz y tienen oraciones para que sea de buena calidad; lo venden en los pueblos cercanos y con el producto de la venta compran, petrleo, ropa y medicinas de patente. Son catlicos convencidos, pero practican la religin a su manera, como la mayora de los campesino colombianos. Celebran el Viernes Santo con suculentas comilonas de carne de res, pero su Viernes Santo no es mvil, sino el primer viernes de marzo, da en que segn ellos canta el gallinazo. Se enamoran como catlico y como espaoles. Tienen un sentido trgico del amor, con celos, aguardiente y machetazos; y un sentido potico, que estimula a los galanes para cantar a su

doncella largas y graciosas coplas de amor, de una belleza ingenua y extraa. Se casan catlicamente en los pueblos vecinos, y celebran el acontecimiento con fiestas borrascosas, de una de las cuales, en alguna ocasin result muerta a machetazos la desposada. Es gente que cree en Dios, en la Virgen y en el misterio de la Santsima Trinidad, pero los adoran en cualquier objeto en el que ellos crean descubrir facultades divinas y les rezan oraciones inventadas por ellos mismos. Pero sobre todo y en esto se diferencian del resto de los colombianos creen en La Marquesita. La Marquesita Los ms viejos habitantes de La Sierpe oyeron decir a sus abuelos que hace muchos aos vivi en la regin una espaola bondadosa y menuda, duea de una fabulosa riqueza representada en animales, objetos de oro y piedras preciosas, a quien se conoci con el nombre de La Marquesita. Segn la descripcin tradicional, la espaola era blanca y rubia, y no conoci marido en su vida. Pero ms que por su bondad y por su valiosa hacienda, La Marquesita era admirada, respetada y servida porque conoca todas las oraciones secretas para hacer el bien y el mal; para levantar del lecho a un moribundo no conociendo de l nada ms que la descripcin de su fsico y el lugar preciso de su residencia; o para enviar a una serpiente a travs de los tremedales, a que seis das despus diera muerte a un enemigo determinado. La Marquesita era una especie de gran mam de quienes le servan en La Sierpe. Tena una casa grande y suntuosa en el centro de la que ahora es conocida como La Cinaga de la Sierpe. Una casa con corredores y ventanas de hierro, segn la describen ahora quienes hablan de aquella extraordinaria mujer, cuyo ganado era tanto, que duraba pasando ms de 9 das. La Marquesita viva sola en su casa, pero una vez al ao haca un largo viaje por toda la regin, visitando a sus protegidos, sanando a los enfermos y resolviendo problemas econmicos. La Marquesita poda estar en diferentes, lugares a la vez, caminar sobre las aguas y llamar desde su casa a una persona, en cualquier lugar de La Sierpe en que sta se encontrara. Lo nico que no poda hacer; era resucitar a los muertos, porque el alma de los; muertos no le perteneca. La Marquesita tena pacto con el diablo, explican en La Sierpe. La otra orilla del mundo La leyenda dice que La Marquesita vivi todo el tiempo que quiso. Y segn la versin ms generalizada, quiso vivir ms de 200 aos. Su muerte estuvo precedida de signos celestes, de trastornos telricos y de malos sueos de los habitantes de La Sierpe. Antes de morir, La Marquesita comunic a sus servidores preferidos muchos de sus poderes secretos, menos el de la vida eterna. Concentr frente a su casa sus fabulosos rebaos y los hizo girar durante dos das en torno a ella, hasta cuando se form la cinaga de La Sierpe, un mar espeso, inextricable, cuya superficie cubierta de anmonas impide que se conozcan sus lmites exactos. Para quienes conocen la orilla accesible de la cinaga, la regin termina en la orilla opuesta. Pero hasta hace unos aos, en esa orilla se acababa el mundo y estaba custodiada por un toro negro con pezuas, y cuernos de oro. Es en el centro de esa cinaga donde los habitantes de La Sierpe creen que estn sepultados el tesoro de La Marquesita y el secreto de la vida eterna. El hombre que pis la leyenda Un personaje muy conocido en los villorrios cercanos a La Sierpe, es un arrocero que arrastra un pie hinchado y monstruoso. Es la persona que ms cerca ha pisado los tesoros de La Marquesita. El mismo cuenta que un da resolvi no cosechar ms arroz, y se aventur hacia el centro de la cinaga en busca de la riqueza sepultada. Como todos los habitantes de La Sierpe, ste saba que la bsqueda deba realizarse en los dos primeros das del mes de noviembre, en un ao que no sea bisiesto. El hombre esper la fecha, lleg a la orilla de la cinaga en los ltimos das de octubre, y prepar una balsa con un fogn, una caja de arroz, pltanos, yuca, sal y una lmpara de petrleo. Llev asimismo un calabazo de agua, porque la de la cinaga produce hernia en el hombre, desarreglos en la mujer e infecciones internas en los animales. El 2 de noviembre, dice la leyenda, en el centro de la cinaga crece todos los aos un totumo con calabazos de oro, a cuyo tronco est amarrada una canoa que ir sola, navegando sin patrn, hacia el lugar en que la gran mam sepult sus riquezas. La leyenda agrega que la canoa est custodiada por gigantescas culebras de cascabel y por caimanes blancos.

El viaje de las maravillas La descripcin que hace el hombre de su aventura es tan fantstica como la leyenda de La Marquesita. Dice que durante las primeras doce horas del de noviembre naveg por entre la flora acutica, cada vez ms apretada y alta. No advirti ese da nada extraordinario. Pero al anochecer sinti en torno suyo, fuertes olores de alimentos en elaboracin, que estimularon su apetito y lo obligaron a comer y beber sin medida hasta la madrugada. Luego los olores fueron reemplazados por ruidos fantsticos, como el bramido de un viaje de toros, y por la alharaca de loros, micos y gallitos de cinaga. Al amanecer del 2 de noviembre vio volar en torno de la balsa extraos animales, cuadrpedos alados con cabezas y picos de aves y alcaravanes de plumaje metlico y resplandeciente. A pesar de los ruidos y de la lentitud con que la balsa avanzaba por entre la flora dura y enmaraada, el hombre dice que sigui bogando hacia adentro, en persecucin del oro, las piedras preciosas y el secreto de la vida eterna de La Marquesita. Sbitamente, al atardecer del 2, cesaron todos los ruidos, la vegetacin se hizo menos hostil y en el horizonte resplandeci el rbol de los calabazos maravillosos, entre un apretado cerco de espinazos blancos. Pero estaba a una distancia como de tres das. El codicioso aventurero dice que naveg entonces hacia atrs, porque no le alcanzaban el agua y los alimentos para el viaje hasta el rbol. Cuando desembarc, el pie empezaba a hinchrsele y se senta extenuado, pero le quedaba la satisfaccin de ser el nico hombre de La Sierpe que se ha atrevido a pisarle los terrenos a la leyenda. (Marzo, 1954)

LA HERENCIA SOBRENATURAL DE LA MARQUESITA La exclusividad de los poderes da origen a una bien definida divisin social. Las artes de los curanderos. Algunas de las extraordinarias facultades secretas de La Marquesita fueron compartidas por ella con los servidores que estuvieron ms cerca de sus afectos, y se han transmitido en el tiempo con la categora de un derecho de primogenitura. Es una riqueza constituida por una complicada escala de poderes sobrenaturales, exclusivos de media docena de familias, cuyos primognitos practican esos poderes, los defienden, los conservan y los transmiten a sus descendientes con la misma solemnidad y la misma gravedad confidencial con que sus tatarabuelos los recibieron de La Marquesita. La bblica transaccin del plato de lentejas es de imposible repeticin en cuanto a los secretos poderes de los primognitos de La Sierpe. Cada familia, cuyo primognito los posee, puede disfrutar de ellos, pero un insignificante descuido del poseedor, la ms ligera indiscrecin que pongan en peligro la exclusividad del poder, es suficiente para anular su eficacia. As explican los habitantes de La Sierpe la prdida de uno de los poderes ms tiles: la facultad de caminar sobre las aguas, que fue poseda y disfrutada por una conocida familia de la regin durante muchos aos y perdida hace poco y para siempre por un primognito dscolo y despilfarrador que trat de jugarla a las cartas. La divisin de poderes La exclusividad de los poderes ha dado origen a una divisin social muy bien definida, que tiene su plataforma superior en las familias poseedoras de los secretos para desmontar, y la base en las familias poseedoras de los secretos para curar la sarna a los perros. "Un cualquiera" en la severa clasificacin social de La Sierpe, es el miembro de la familia que nunca tuvo una oracin secreta en su patrimonio, y cuyos componentes, a travs de los siglos, han civilizado sus tierras, criado sus hijos y engordado sus bueyes a costa de duros y honrados sacrificios, sin ninguna clase de recursos sobrenaturales. Pero a estos los ennoblece la posibilidad de salvar el alma, porque la posesin y el disfrute de todo poder implica, necesariamente, "un pacto con el diablo". El curandero La necesidad ha determinado que al margen de aquella divisin, est colocado el depositario de los poderes para curar a los mordidos de serpientes. El carcter selvtico de la regin, donde la abundancia y la peligrosidad de los reptiles venenosos son la ms grave amenaza para los nativos, ha convertido al "curandero de culebras" en un sumo sacerdote, de cuya diligencia y discrecin depende la vida de sus vecinos. En La Sierpe el curandero est desprovisto de los elementos extravagantes, de carcter decorativo, que distinguen a los hechiceros africanos. El curandero es un hombre corriente que trabaja en su tierra metro a metro, porque no tiene el secreto para sembrar, cuyos depositarios esparcen la semilla sin moverse de su hamaca y a cualquier distancia de su tierra. Tampoco recibe el curandero remuneracin alguna por sus servicios, porque ello hara ineficaz su poder, pero acepta que el paciente o su familia trabajen para l o lo obsequien con objetos y animales. "Culebras falseadas" En teora, no es el enfermo sino al reptil a quien se dirige el curandero. De all que sea preferible capturar al animal vivo, para que el hechicero rece en su presencia una oracin que har inactivo el veneno de sus colmillos y el que inocul el animal en el cuerpo de su vctima. Estando presente el animal, el hechicero no tiene necesidad de ver al paciente, pero s de hacerle beber un viscoso brebaje, preparado por l con zumo de plantas y rganos internos de animales, para que recupere, segn dicen, las fuerzas perdidas en el percance. Si el animal que produjo las mordeduras no ha sido capturado, el ensalmo se verifica en presencia del paciente, con la consecuencia de que el veneno se har ineficaz no slo en las heridas sino tambin en

los colmillos del reptil que las produjo. Esa virtud ha dado origen a una casta de serpientes, inofensivas a pesar de sus caractersticas, que los nativos llaman "culebras falseadas", porque han mordido una vez y su vctima ha sido salvada por el curandero. La abarca prodigiosa El depositario del poder contra las mordeduras es un convencido de sus facultades: nunca tiene apuro. Si cuando se le requiere est empeado en una ocupacin inaplazable, sigue haciendo lo suyo y entrega su abarca al mensajero. Este la lleva a casa del mordido, la cuelga a la cabecera del catre y se desentiende del problema, porque sabe que mientras la abarca est colgada, el enfermo permanecer con vida, as transcurra un ao antes de que se desocupe el curandero. Solo hay una amenaza ms grave que la mordedura de las serpientes: la circunstancia de ser el dcimo cliente del curandero. El poder contra las mordeduras, concedido por el diablo, exige como tributo una vida por cada diez salvadas. El sistema tiene su nombre: "curar por diezmos". El poder y su contrario Entre los secretos heredados de La Marquesita, el ms valioso de todos es el desmontar. En un pueblo de agricultores, quien tiene el poder de destroncar, limpiar y acondicionar un terreno de cualquier dimensin en menos de medio da, est asegurado contra la competencia. Y con la ventaja adicional de que quien disfruta de un poder disfruta tambin del poder contrario. As que quien desmonta su campo con poderes secretos, logra con los mismos poderes que se enmarae y se vuelva intrincado e inservible el campo de su adversario si as lo desea. Al poder de desmontar le sigue en importancia el de sanar las reses atormentadas por los gusanos. El depositario de sta facultad ejerce sus funciones de veterinario sobrenatural sin moverse de su hamaca, siempre que se le suministren los datos precisos de la res enferma. El ganadero que solicita los servicios del veterinario informa cules son las caractersticas de la res y el lugar exacto en que pace a una hora determinada. Luego puede volver tranquilo a su casa, que, sino se ha equivocado en los datos, el veterinario rezar en su casa a la hora indicada y de los cuernos de la res se desprendern simultneamente y caern a tierra los gusanos. En escala inmediatamente inferior estn el secreto para detener las hemorragias, para parir sin dolor, para localizar a una persona a cualquier distancia, y para hacerla concurrir a determinado lugar; para espantar a las fieras en los caminos y para hacer andar a las bestias mejor que si tuvieran cascos de siete leguas. Y por ltimo, en el nivel ms bajo, est el poder ms desprestigiado de La Sierpe, el de la mujer para asegurar a su marido. Como La Marquesita muri virgen, se supone que nunca tuvo preocupaciones sexuales y que por tanto no puede ser suyo el secreto para asegurar al marido. Simple hechicera El disfrute de los poderes heredados de La Marquesita se considera como una prctica noble. Quien tiene una facultad no practica en los casos normales la facultad contraria, como no sea para defender su vida y la de los suyos o la posesin del mismo poder. Quien desmonta su tierra con secretos, no enmaraa la de su vecino mientras este no constituya una amenaza, ni el curandero enva una serpiente a travs de los caminos en busca de una persona determinada, mientras esa persona no este conspirando contra su vida o fraguando artimaas para destruir su poder. Pero alado de la ciencia original de La Marquesita prospera en La Sierpe la hechicera vulgar, el maleficio torcido que no edifica sino que destruye. Son prcticas denigrantes, inaceptables, pero no por ello menos eficaces y temidas. A diferencia de los poderes de La Marquesita, los de este rengln no implican compromiso alguno con el espritu maligno. Son poderes con base en las experiencias humanas, en el conocimiento de la botnica y de las propiedades de rganos de animales. Quienes lo practican -mujeres por lo general- dicen poseer la frmula que produce en el marido infiel la impotencia relativa o la que hace reventar al enemigo con una proliferacin de cuadrpedos en los intestinos. Al lado de los hombres estragados por la malaria hay en La Sierpe individuos de aspecto impresionante, a quienes se conoce como "maridos compuestos". Hombres sin ningn atractivo, repugnantes a cualquier mujer distinta a la suya; "ensapados" (porque sus esposas los han sometido a un tratamiento con rganos y secreciones de sapo); "guanbanos", porque las tcnicas de la hechicera los han reducido a algo que fsica y sicolgicamente se parece mucho a la viscosa pulpa de la guanbana. El secreto de peritonitis Una de las frmulas fulminantes que se suministran en La Sierpe, es una apetitosa empanada en la que discretamente se introducen picadillos minsculos, casi invisibles, de bozo de tigre o cerdas de sano. La progresiva penetracin de las afiladas partculas en las vsceras produce en la primera etapa un

monstruoso abultamiento del vientre, acompaado de dolores terribles. El hombre que vino al mdico, porque segn dijo, "le haban metido un mico en la barriga", haba sido vctima de aquel tratamiento que antes de una semana le produjo una tremenda peritonitis. Los habitantes de La Sierpe se defienden de estas amenazas con la prudencia o los antdotos conocidos. Tienen los instintos afinados en el reconocimiento de los maleficios. Un hombre que haya nacido ms all de los pantanos de La Guaripa no bebe una taza de caf o un trago de aguardiente que le ofrezca un desconocido si no est seguro de que no hay maleficio en ellos, o si no tiene al alcance los antdotos. Esta situacin los ha vuelto desconfiados, ariscos, y no tienen inconveniente, en muchos casos, en derribar a un jinete a machetazos, en previsin de que sea el mensajero de nuevas frmulas para enriquecer la hechicera. (Marzo, 1954)

Tema 12

El mejor oficio del mundo: Gabriel Garca Mrquez


A una universidad colombiana se le pregunt cules son las pruebas de aptitud y vocacin que se hacen a quienes desean estudiar periodismo y la respuesta fue terminante: "Los periodistas no son artistas". Estas reflexiones, por el contrario, se fundan precisamente en la certidumbre de que el periodismo escrito es un gnero literario. Hace unos cincuenta aos no estaban de moda las escuelas de periodismo. Se aprenda en las salas de redaccin, en los talleres de imprenta, en el cafetn de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el peridico era una fbrica que formaba e informaba sin equvocos, y generaba opinin dentro de un ambiente de participacin que mantena la moral en su puesto. Pues los periodistas andbamos siempre juntos, hacamos vida comn, y ramos tan fanticos del oficio que no hablbamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada. No existan las juntas de redaccin institucionales, pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta haca una pausa de respiro en las tensiones del da y conflua a tomar el caf en cualquier lugar de la redaccin. Era una tertulia abierta donde se discutan en caliente los temas de cada seccin y se le daban los toques finales a la edicin de maana. Los que no aprendan en aquellas ctedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburran de tanto hablar de los mismo, era porque queran o crean ser periodistas, pero en realidad no lo eran. El peridico caba entonces en tres grandes secciones: noticias, crnicas y reportajes, y notas editoriales. La seccin ms delicada y de gran prestigio era la editorial. El cargo ms desvalido era el de reportero, que tena al mismo tiempo la connotacin de aprendiz y cargaladrillos. El tiempo y el mismo oficio han demostrado que el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los diecinueve aos - siendo el peor estudiante de derecho - empec mi carrera como redactor de notas editoriales y fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el mximo nivel de reportero raso. La misma prctica del oficio impona la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo ambiente de trabajo se encargaba de fomentarla. La lectura era una adiccin laboral. Los autodidactas suelen ser vidos y rpidos, y los de aquellos tiempos lo fuimos de sobra para seguir abrindole paso en la vida al mejor oficio del mundo - como nosotros mismos lo llambamos. Alberto Lleras Camargo, que fue periodista siempre y dos veces presidente de Colombia, no era ni siquiera bachiller. La creacin posterior de las escuelas de periodismo fue una reaccin escolstica contra el hecho cumplido de que el oficio careca de respaldo acadmico. Ahora ya no son slo para la prensa escrita sino para todos los medios inventados y por inventar.

Pero en su expansin se llevaron de calle hasta el nombre humilde que tuvo el oficio desde sus orgenes en el siglo XV, y ahora no se llama periodismo sino Ciencias de la Comunicacin o Comunicacin Social. El resultado, en general, no es alentador. Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un afn de protagonismo sobre la vocacin y las aptitudes congnitas. Y en especial sobre las dos condiciones ms importantes: la creatividad y la prctica. La mayora de los graduados llegan con deficiencias flagrantes, tienen graves problemas de gramtica y ortografa, y dificultades para una comprensin reflexiva de textos. Algunos se precian de que pueden leer al revs un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar dilogos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversacin convenida de antemano como confidencial. Lo ms grave es que estos atentados ticos obedecen a una nocin intrpida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralizacin de la primicia a cualquier precio y por encima de todo. No los conmueve el fundamento de que la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor. Algunos, conscientes de sus deficiencias, se sienten defraudados por la escuela y no les tiembla la voz para culpar a sus maestros de no haberles inculcado las virtudes que ahora les reclaman, y en especial la curiosidad por la vida. Es cierto que estas crticas valen para la educacin general, pervertida por la masificacin de escuelas que siguen la lnea viciada de lo informativo en vez de lo formativo. Pero en el caso especfico del periodismo parece ser, adems, que el oficio no logr evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos, y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnologa disparada sin control hacia el futuro. Es decir, las empresas se han empeado a fondo en la competencia feroz de la modernizacin material y han dejado para despus la formacin de su infantera y los mecanismos de participacin que fortalecan el espritu profesional en el pasado. Las salas de redaccin son laboratorios aspticos para navegantes solitarios, donde parece ms fcil comunicarse con los fenmenos siderales que con el corazn de los lectores. La deshumanizacin es galopante. No es fcil entender que el esplendor tecnolgico y el vrtigo de las comunicaciones, que tanto desebamos en nuestros tiempos, hayan servido para anticipar y agravar la agona cotidiana de la hora del cierre. Los principiantes se quejan de que los editores les conceden tres horas para una tarea que en el momento de la verdad es imposible en menos de seis, que les ordenan material para dos columnas y a la hora de la verdad slo les asignan media, y en el pnico del cierre nadie tiene tiempo ni humor para explicarles por qu, y menos para darles una palabra de consuelo. "Ni siquiera nos regaan", dice un reportero novato ansioso de comunicacin directa con sus jefes. Nada: el editor que antes era un pap sabio y compasivo, apenas si tiene fuerzas y tiempo para sobrevivir l mismo a las galeras de la tecnologa. Creo que es la prisa y la restriccin del espacio lo que ha minimizado el reportaje, que siempre tuvimos como el gnero estrella, pero que es tambin el que requiere ms tiempo, ms investigacin, ms reflexin, y un dominio certero del arte de escribir. Es en realidad la reconstitucin minuciosa y verdica del hecho. Es decir: la noticia completa, tal como sucedi en la realidad, para que el lector la conozca como si hubiera estado en el lugar de los hechos. Antes que se inventaran el teletipo y el tlex, un operador de radio con vocacin de mrtir capturaba al vuelo las noticias del mundo entre silbidos siderales, y un redactor erudito las elaboraba completas con pormenores y antecedentes, como se reconstruye el esqueleto entero de un dinosaurio a partir de una vrtebra. Slo la interpretacin estaba vedada, porque era un dominio sagrado del director, cuyos editoriales se presuman escritos por l, aunque no lo fueran, y casi siempre con caligrafas clebres por lo enmaraadas. Directores histricos tenan linotipistas personales para descifrarlas.

Un avance importante en este medio siglo es que ahora se comenta y se opina en la noticia y en el reportaje, y se enriquece el editorial con datos informativos. Sin embargo, los resultados no parecen ser los mejores, pues nunca como ahora ha sido tan peligroso este oficio. El empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite equvocos inocentes o deliberados, manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal. Las citas de fuentes que merecen entero crdito, de personas generalmente bien informadas o de altos funcionarios que pidieron no revelar su nombre, o de observadores que todo lo saben y que nadie ve, amparan toda clase de agravios impunes. Pero el culpable se atrinchera en su derecho de no revelar la fuente, sin preguntarse si l mismo no es un instrumento fcil de esa fuente que le transmiti la informacin como quiso y arreglada como ms le convino. Yo creo que s: el mal periodista piensa que su fuente es su vida misma - sobre todo si es oficial- y por eso la sacraliza, la consiente, la protege, y termina por establecer con ella una peligrosa relacin de complicidad, que lo lleva inclusive a menospreciar la decencia de la segunda fuente. Aun a riesgo de ser demasiado anecdtico, creo que hay otro gran culpable en este drama: la grabadora. Antes de que sta se inventara, el oficio se haca bien con tres recursos de trabajo que en realidad eran uno slo: la libreta de notas, una tica a toda prueba, y un par de odos que los reporteros usbamos todava para or lo que nos decan. El manejo profesional y tico de la grabadora est por inventar. Alguien tendra que ensearles a los colegas jvenes que la grabacin no es un sustituto de la memoria, sino una evolucin de la humilde libreta de apuntes que tan buenos servicios prest en los orgenes del oficio. La grabadora oye pero no escucha, repite - como un loro digital - pero no piensa, es fiel pero no tiene corazn, y a fin de cuentas su versin literal no ser tan confiable como la de quien pone atencin a las palabras vivas del interlocutor, las valora con su inteligencia y las califica con su moral. Para la radio tiene la enorme ventaja de la literalidad y la inmediatez, pero muchos entrevistadores no escuchan las respuestas por pensar en la pregunta siguiente. La grabadora es la culpable de la magnificacin viciosa de la entrevista. La radio y la televisin, por su naturaleza misma, la convirtieron en el gnero supremo, pero tambin la prensa escrita parece compartir la idea equivocada de que la voz de la verdad no es tanto la del periodista que vio como la del entrevistado que declar. Para muchos redactores de peridicos la transcripcin es la prueba de fuego: confunden el sonido de las palabras, tropiezan con la semntica, naufragan en la ortografa y mueren por el infarto de la sintaxis. Tal vez la solucin sea que se vuelva a la pobre libretita de notas para que el periodista vaya editando con su inteligencia a medida que escucha, y le deje a la grabadora su verdadera categora de testigo invaluable. De todos modos, es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones ticas, y otras tantas que envilecen y avergenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino tambin por falta de dominio profesional. Tal vez el infortunio de las facultades de Comunicacin Social es que ensean muchas cosas tiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo. Claro que deben persistir en sus programas humansticos, aunque menos ambiciosos y perentorios, para contribuir a la base cultural que los alumnos no llevan del bachillerato. Pero toda la formacin debe estar sustentada en tres pilares maestros: la prioridad de las aptitudes y las vocaciones, la certidumbre de que la investigacin no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definicin, y la conciencia de que la tica no es una condicin ocasional, sino que debe acompaar siempre al periodismo como el zumbido al moscardn. El objetivo final debera ser el retorno al sistema primario de enseanza mediante talleres prcticos en pequeos grupos, con un aprovechamiento crtico de las experiencias histricas, y en su marco original de servicio pblico. Es decir: rescatar para el aprendizaje el espritu de la tertulia de las cinco de la tarde. Un grupo de periodistas independientes estamos tratando de hacerlo para toda la Amrica Latina desde Cartagena de Indias, con un sistema de talleres experimentales e itinerantes que lleva el nombre nada modesto de Fundacin para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Es una experiencia piloto con periodistas nuevos para trabajar sobre una especialidad especfica - reportaje, edicin, entrevistas de radio y televisin, y tantas otras - bajo la direccin de un veterano del oficio. En respuesta a una convocatoria pblica de la Fundacin, los candidatos son propuestos por el medio en que trabajan, el cual corre con los gastos del viaje, la estancia y la matrcula. Deben ser menores de treinta aos, tener una experiencia mnima de tres, y acreditar su aptitud y el grado de dominio de su especialidad con muestras de las que ellos mismos consideren sus mejores y sus peores obras.

La duracin de cada taller depende de la disponibilidad del maestro invitado - que escasas veces puede ser de ms de una semana -, y ste no pretende ilustrar a sus talleristas con dogmas tericos y prejuicios acadmicos, sino foguearlos en mesa redonda con ejercicios prcticos, para tratar de transmitirles sus experiencias en la carpintera del oficio. Pues el propsito no es ensear a ser periodistas, sino mejorar con la prctica a los que ya lo son. No se hacen exmenes ni evaluaciones finales, ni se expiden diplomas ni certificados de ninguna clase: la vida se encargar de decidir quin sirve y quin no sirve. Trescientos veinte periodistas jvenes de once pases han participado en veintisiete talleres en slo ao y medio de vida de la Fundacin, conducidos por veteranos de diez nacionalidades. Los inaugur Alma Guillermoprieto con dos talleres de crnica y reportaje. Terry Anderson dirigi otro sobre informacin en situaciones de peligro, con la colaboracin de un general de las Fuerzas Armadas que sealo muy bien los lmites entre el herosmo y el suicidio. Tomas Eloy Martnez, nuestro cmplice ms fiel y encarnizado, hizo un taller de edicin y ms tarde otro de periodismo en tiempos de crisis. Phil Bennet hizo el suyo sobre las tendencias de la prensa en los Estados Unidos y Stephen Ferry lo hizo sobre fotografa. El magnifico Horacio Bervitsky y el acucioso Tim Golden exploraron distintas reas del periodismo investigativo, y el espaol Miguel Angel Bastenier dirigi un seminario de periodismo internacional y fascin a sus talleristas con un anlisis crtico y brillante de la prensa europea. Uno de gerentes frente a redactores tuvo resultados muy positivos, y soamos con convocar el ao entrante un intercambio masivo de experiencias en ediciones dominicales entre editores de medio mundo. Yo mismo he incurrido varias veces en la tentacin de convencer a los talleristas de que un reportaje magistral puede ennoblecer a la prensa con los grmenes difanos de la poesa. Los beneficios cosechados hasta ahora no son fciles de evaluar desde un punto de vista pedaggico, pero consideramos como sntomas alentadores el entusiasmo creciente de los talleristas, que son ya un fermento multiplicador del inconformismo y la subversin creativa dentro de sus medios, compartido en muchos casos por sus directivas. El solo hecho de lograr que veinte periodistas de distintos pases se renan a conversar cinco das sobre el oficio ya es un logro para ellos y para el periodismo. Pues al fin y al cabo no estamos proponiendo un nuevo modo de ensearlo, sino tratando de inventar otra vez el viejo modo de aprenderlo. Los medios haran bien en apoyar esta operacin de rescate. Ya sea en sus salas de redaccin, o con escenarios construidos a propsito, como los simuladores areos que reproducen todos los incidentes del vuelo para que los estudiantes aprendan a sortear los desastres antes de que se los encuentren de verdad atravesados en la vida. Pues el periodismo es una pasin insaciable que slo puede digerirse y humanizarse por su confrontacin descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el plpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolicin moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y est dispuesto a vivir slo para eso podra persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba despus de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con ms ardor que nunca en el minuto siguiente.

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* Gabriel Garca Mrquez es periodista y Premio Nobel de Literatura. Estas son las palabras pronunciadas ante la 52a. asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa en Los Angeles, California, el 7 de octubre de 1996; el texto forma parte de la Biblioteca de la Fundacin Nuevo Periodismo Iberoamericano y se reproduce con la autorizacin expresa de su director, Jaime Abello Bonfil.

Ejercicios:
Lectura del documento Extracto de las principales ideas Conversacin entre los estudiantes Con el extracto, redactar una entrevista de 3 mil caracteres, haga cuenta que todos estos apuntes estn en su libreta luego de conversar con el Gabo. Trabajo con un valor de puntos

Tema 13

Cuando el Gabo dorma sobre papel peridico


Ante la aparicin de las memorias de Garca Mrquez, aqu presentamos episodios ignorados de su vida, a partir de la lectura de Cmo aprendi a escribir Garca Mrquez, investigacin del periodista y escritor Jorge Garca Usta. Muchos aos despus, frente a un rey sueco y un pelotn de reporteros, Gabriel Garca Mrquez habra de recordar, muy dentro de s, aquellas noches remotas cuando dorma sobre papel peridico, en los oscuros talleres de un diario de provincia. Casi podemos ver a los tres amigos en alguna de aquellas noches, cantando vallenatos, y hablando a gritos de Sfocles en las fondas de comida y ron de la Baha de Cartagena, frente a los barcos amarrados del muelle, tristes y quietos como ballenas encalladas. Hablan del coraje, de los cojones de Antgona al sepultar a Polnice en contra de las rdenes imperiales. Casi podemos escuchar la voz de alguno de los tres: "Esa Antgona era una macha!, lo que soy yo, le dejo ese muerto a los gallinazos". El tiempo es finales de los cuarenta. Los personajes son Gabriel Garca Mrquez, Hctor Rojas Herazo, y Gustavo Ibarra Merlano. Hace algunas horas los dos primeros salieron del diario, se encontraron con Ibarra, y juntos se han venido al muelle a lavarse el nimo despus de un da buscando datos, redactando cuartillas, haciendo reescrituras y correcciones. Entre cervezas, viandas y pescados fritos, los tres amigos forman una especie de isla lenta en el mar de comensales de los kioscos: pescadores, jubilados, vendedores de lotera, empleados y buscavidas. Ibarra, una vez ms, ha desatado su erudicin sin pretensiones, no ha cesado en toda la noche de hablar de tragedias griegas, de virtudes teologales y los smbolos de la cbala mstica. El futuro Nobel escucha impasible, parece que llevara apuntes mentales de los secretos que le revela este sencillo abogado de provincia. Mientras, Rojas Herazo asiente, interviene por momentos recordando ingeniosas greguerias de Gmez de la Serna, y recita prrafos enteros de Walt Whitman y Lee Masters, mientras bocetea la figura de un gaitero en una servilleta.

La lectura del libro Cmo aprendi a escribir Garca Mrquez, del escritor y periodista colombiano Jorge Garca Usta (**), resulta para muchos de sus lectores una experiencia de revisin histrico literaria supremamente interesante, mucho ms cuando desmonta, del todo, las creencias populares sobre el proceso cultural de aprendizaje de un escritor. Muchos mitificamos el grupo de Barranquilla, sazonado de ancdotas por doquier, y siempre nos preguntbamos cmo hizo Gabo para aprender a escribir en un bar barranquillero a donde fue contadas veces, luego los artistas s se hacen en los bares como dice el mito popular? Era, efectivamente, una percepcin falsa de la realidad, que, sin duda, a muchos les hizo dao intelectual y eptico, pues crean que la artesana de Gabo sala de las botellas de ron que tom en Barranquilla donde, sin duda, vivi importantes experiencias reflexivas. Pero no, antes haba pasado algo. El Garca Mrquez que ha llegado a Cartagena, desde Bogot, es un muchacho flaco y plido, con una sombra de pelusas por bigote, y camisas por fuera colores arlequn. Su familia vive en Sucre, en condiciones econmicas estrictas. Su pensin de estudiante en Bogot haba sido quemada en la borrasca del 9 de abril de 1948, tras la muerte del lder poltico Jorge Elicer Gaitn; las pertenencias del muchacho, y algunos de sus cuentos fueron parte de la hoguera. En la capital haba empezado a estudiar Derecho en la Universidad Nacional, para la misma poca el diario El Espectador public varios cuentos suyos que le dieron una temprana notoriedad. Pero hay otra historia desconocida. Edilberto Kerguelen, contemporneo de entonces, recuerda en el libro de Garca Usta sus experiencias: Yo viva en Cartagena de Indias, en el hotel Suiza, como estudiante de bachillerato, en el corazn del "corralito de piedra" como llaman al sector amurallado de la ciudad; el portero anunci la llegada de dos pasajeros, poco antes del medioda, los cuales se alojaron en el pabelln de turistas, en una pieza para dos. Uno de ellos, de apellido Palencia, inclua en su equipaje una guitarra y tena ms cara de parrandero que de estudiante; el otro, indudablemente, tena menos edad, menos estatura, menos equipaje y presumiblemente, superaba a su compaero, y fugaz protector, en el tamao de su cabeza heptagonal. Este "cabeza grande", de bigotes ralitos, divulg su nombre entre los estudiantes provincianos que ocupbamos el pabelln colectivo del tercer piso 40 camillas en rigurosa fila de a dos como reclutas en un batalln: "Mi nombre es Gabriel Garca Mrquez y pensamos, mi compaero y yo, matricularnos en la Facultad de Derecho aqu en la Universidad de Cartagena". Palencia, poco despus, resolvi retirarse de la universidad, y tom rumbo desconocido para m. Pag el mes de mayo todo, de ambos. En junio trepan a Garca Mrquez al pabelln colectivo de nosotros, mesadas $ 30 pesos, incluye comida, dormida y lavado de ropa. Yo nunca vi al insignificante cabeza grande sin un libro en la mano leyndolo, recostado a la escalera que se utilizaba para subir al belbedere o en las columnas del viejo casern colonial. Lea en ayunas, como para nutrir el espritu, y hasta en la puerta del bao. Qu lees? Quin es el autor de ese libro? le pregunt alguna vez. Me dijo: "Aventuras. Yo me leo hasta tres en el da, son divertidas... el cine tambin me encanta... estoy casi para trabajar con El Universal, le han dado espacio a mis artculos". Tambin recuerdo que nos contaba situaciones horripilantes y tenebrosas, en su calidad de sobreviviente del pavoroso Bogotazo del 9 de abril. La familia de Garca Mrquez dej su primera casa en la ciudad, que segn palabras de doa Luisa era "de madera calmada", y se traslad a otro barrio, al Pi de la Popa, donde vivi durante 10 aos : "Fue duro salir de aquella casa del tren de las cinco y de los rostros annimos, y ms duro cuando cualquier da que quise volver ya no encontr ni el tren ni los pasajeros, ni siquiera la maleza marcada por los rieles oxidados, ya no existan, y en ese lugar se levantaba una extensa avenida que se prolongaba hacia el centro de la ciudad y a la cual bautizaron Pedro de Heredia." As lo ilustra en su libro Garca Usta. Garca Mrquez se vincula al diario El Universal en mayo de 1948, al parecer introducido por el escritor Manuel Zapata Olivella, donde es acogido con singular simpata por el jefe de redaccin Clemente Manuel Zabala, quien conoca los cuentos que le haban publicado al joven en El Espectador, de Bogot. Dice el Nobel: "... Llegu donde Clemente Manuel Zabala, y le dije: 'Yo soy fulano de tal y he escrito estos cuentos en El Espectador'. Y da la casualidad que l los haba ledo y de una vez me sent y me puso a escribir notas periodsticas". Recuerda Garca Mrquez: "Me fui para Cartagena a trabajar en el peridico El Universal. Yo llegaba, escriba mi nota, cerraban el peridico a la una de la tarde y nos bamos otra vez a hablar mierda, y a recitar poesa con Hctor Rojas Herazo, Donaldo Bossa y Gustavo Ibarra Merlano".

Garca Usta registra: "La vida de Garca Mrquez en Cartagena es la de un periodista joven, pobre, talentoso y marginal, en una ciudad todava dominada por la soberbia virreinal a pesar de la riqueza mestiza de su poblacin. Una ciudad pequea, en donde el origen de los apellidos tiene un peso decisivo en las relaciones sociales, la posibilidad de riqueza y los manejos del poder. La madre Luisa Santiaga, la describe as: 'Era una ciudad pequea, tan pequea, que todos nos conocamos de vicio, y nos saludbamos con nombres propios los domingos en el atrio de la iglesia'". El alojo que le ofrece Zabala en El Universal resulta providencial para poder tener de qu vivir. El muchacho haba vivido en pensiones, y en algunas ocasiones durmi sobre las tiras de papel del diario El Universal, as como en casas de ciertas familias que le ofrecieron su apoyo en los momentos ms difciles de ese perodo juvenil. La vida de Garca Mrquez en Cartagena transcurre entre el diario, la Facultad de Derecho y el grupo de sus amigos. Segn testimonios del abogado Rafael Betancur: "Gabito trabajaba hasta las tres de la madrugada, hora en que se cerraba la edicin del diario. All se quedaba a dormir sobre los grandes rollos de papel esperando la maana, pues tenamos clases todos los das a las siete. l se presentaba a clases y nos deca que l slo poda baarse ms tarde, pues nunca le daba tiempo para hacerlo en la maana. Luego desapareca y no regresaba ms. Entre las ltimas horas de clases estaban el Derecho Romano, a las cuales falt con mucha frecuencia. Regentaba la clase el doctor Francisco P. Manotas, por lo temible que era preguntando lo llambamos El Culebro. "Con Gabito ocurrieron dos hechos en este curso. El primero fue cuando en una de las pocas clases que asisti, el profesor le pregunt sobre un tema (expuesto precisamente en la clase pasada). Gabito, que no fue a esa clase, mir hacia arriba y a un lado y se qued pensativo, como escudriando sus conocimientos para responder. Luego, mira al profesor y le dice: 'Y usted qu opina de eso?'. La risa fue incontenible para nosotros y el Dr. Manotas, que era muy severo, que nunca rea, alegr su rostro con una sonrisa." Betancur Castillo aade: "Pero vino el examen final. Ocho das antes, le prest a Gabito mi texto de Derecho Romano, que muy pocos alumnos tenamos por edicin agotada. Le dije a Gabito que le se lo prestaba por cuatro das, pues necesitaba repasarlo. As ocurri. Se perdi cuatro das y luego me llev el libro. "El da del examen final todos estbamos pendientes de Gabito por el incidente con El Culebro. Le estaba cazando y la posible vctima se prepar. Manotas meti las manos en el saquito lleno de fichas numeradas, que usaba para escoger al azar las tesis que tocaba exponer. Sac la ficha, y Gabito arranc con la explicacin, el profesor no le interrumpi, y slo se silenci cuando se agot el tema, que prcticamente recit. Qu memoria!, dijimos todos. "El profesor le toc el timbre y le dijo: 'Tiene dos'. l Gabito enmudeci y no le reclam absolutamente nada. Todos sus compaeros reclamamos al profesor y recuerdo que le dijimos: 'Garca ha hecho un examen para cuatro y medio o cinco'. A lo que el profesor dio una respuesta tajante: 'Nunca lo vi en clases'." "Yo no nac para esta vaina", era el comentario que, segn Betancurt, haca Garca Mrquez, despus del incidente del examen, a sus compaeros de estudios. Muchos lectores, a travs de los aos, hemos seguido la vida del Nobel por entrevistas y columnas; y encontramos una habitual parquedad sobre el grupo de Cartagena, a pesar de que en pocos momentos l mismo Garca Mrquez ha reconocido su importancia: "Hombre, el maestro Zabala tena un lpiz rojo, gracias al cual las notas que yo empezaba a escribir se volvan buenas y poco a poco fui yo aprendiendo que nunca deba cometer los errores que el maestro Zabala me sealara". Por su parte Jacques Gilard, investigador francs, comenta: "Garca Mrquez llega hasta afirmar que Zabala debe haber sido ms importante para l que el mismo sabio Cataln, Ramn Vinyes, a quien conoci muy brevemente en Barranquilla." Pero Gilard, "comprometido" en una investigacin "seria", incluso despus de esa revelacin de su investigado, no se le dio por indagar qu paso en Cartagena. Jorge Garca Usta, quien ocup ms de quince aos en la investigacin de este perodo, dice: "Desde la primera nota hasta varias ms Zabala le hizo correcciones. Garca Mrquez ha descrito su primera hoja en

el diario: 'Estaba absolutamente llena de enmendaduras por todos lados, hechas por el lpiz de Zabala, continuaron por un buen tiempo. Todas con el lpiz rojo'. La mano vigilante de Zabala se introduce desde la primera nota escrita por Garca Mrquez, a la que prcticamente, segn el propio Gabo, rehizo en su totalidad, pues fue tachando aqu y all, colocando frases sobre los renglones originales y al final la hoja pareca un campo cicatrizado por el arrojo de granadas. El encuentro entre Garca y Zabala fue providencial para la formacin del estilo del fundador de Macondo. La afirmacin de Garca Mrquez de que sus notas eran corregidas por Zabala, y en buena parte reescritas por l, no es un gracejo de distraccin sino apenas un indicativo de justicia histrica: Arranques y remates sorpresivos e impactantes, frases ingeniosas, las construcciones dinmicas, la adjetivacin precisa y armoniosa, la actitud sorprendida, las alusiones literarias. El joven de camisas escandalosas que escriba cuentos kafkianos, ha cambiado para siempre su hermtica manera de escribir. En otros apartes de la investigacin de Garca Usta se revelan aspectos desconocidos de la personalidad del profesor de escritura de Gabo: "Slo la firmeza personal y la independencia intelectual de Zabala poda abrir las puertas a un escritor de 21 aos, provinciano y pobre, en tales trminos, ante un ambiente cultural ocupado en su mayora por intelectuales acadmicos adocenados. Zabala compaero de Jorge Elicer Gaitn en las travesas investigativas por la masacre de las bananeras era un humanista autntico, traduca del griego antiguo, hablaba con fluidez el francs y entenda el ruso. Zabala escribe sobre todo: Literatura, msica, poltica, economa, modas, costumbres, filosofa. Zabala cultiva por excelencia el comentario, e induce a Garca Mrquez en la pasin por los cables de noticias como materia diaria de trabajo; es as como ese joven se vuelve columnista y no cesa de revisar cables internacionales en busca de noticias inusuales, inslitas y extraas que propicien notas de extraamiento y especulacin. En el diario el escritor tambin pasar por todos los oficios posibles, mientras Zabala anima y defiende la presencia de los jvenes en el peridico". Si se ve una foto de Zabala, de traje entero, caminando por las estrechas calles, da la impresin de esos viejos actores ya sin papeles estelares. Sin embargo la realidad es otra, da a da, durante ms de dos aos, corrige y aconseja de manera directa incluso indirectamente con su ejemplo y actitud a un muchacho que cuarenta aos despus har una breve alusin de su convivencia con l en el prlogo de El amor y otros demonios. Para entonces el joven escritor de los cuentos bogotanos fue cambiado el lenguaje fantstico y metafsico de sus primeros cuentos, gracias a la frtil convivencia con sus amigos cartageneros, con quienes lea y discuta sobre Faulkner y Virginia Woolf, entre muchos otros, determinantes en el descubrimiento de la voz personal del aprendiz. Ramiro de la Espriella, otro amigo entonces dice: "Leamos Orlando y Al Faro de Virginia Woolf, y de pronto Garca Mrquez se detena en un prrafo para exclamar: "Esta mujer es mucha vieja macha", y me relea en voz alta, lo mismo pasaba con Dos Passos y Faulkner." En julio de 1949, tambin muchos estudiantes de Derecho de la Universidad de Cartagena se ensayaran como oradores reales en el reinado estudiantil que sola realizarse, Garca Mrquez pronunci el discurso de coronacin. Para esa ya ha escrito su primera novela, a la que luego har correciones, ajustes, pero el magma sigui siendo el mismo. "En 1950, cuando yo estaba en Barranquilla (para ser francos, fue en Cartagena, pero a los cartageneros no los cito porque son cachacos) escrib La Hojarasca en el reverso de unos boletines de aduana aburridsimos", dice Gabo. Por su parte Ibarra Merlano, comenta que un da Garca Mrquez se apareci por su casa del Pie del Cerro, en esa ocasin, le mostr un fajo de papeles, los orginales de La Hojarasca. Ibarra, que tena muy honda familiaridad con la literatura griega, ley la novela con un entusiasmo que creci al final de la lectura cuando advirti el parentesco de sus elementos con los de la obra de Sfocles. La sorpresa, era an mayor, pues Garca Mrquez no haba ledo por entonces a Sfocles. La sorpresa de Garca fue tambin enorme, "Entonces seala Ibarra fue cuando para prevenir suspicacias decidi escribir el epgrafe de Sfocles en La Hojarasca. Uno de los hechos que muestra la expresin humorstica del grupo de Cartagena es la invencin de un poeta imaginario: Csar Guerra Valdez. Todos, desde Zabala hasta Ibarra Merlano, pasando por Garca Mrquez y Rojas Herazo, participan en la travesura periodstica que buscaba sacudir el tedio parroquial de la ciudad. Le hacen entrevistas al escritor imaginario, y escriben poemas para l, aplican la treta tcnica de otorgarle datos cronolgicos en forma estricta para reforzar la imagen de veracidad.

Jorge Garca Usta resalta en su libro la importancia de esta convivencia: "Esos cuatro amigos de fines de los cuarenta estaban cuajando un nuevo salto. Garca Mrquez se apareca por la casa de Ibarra: 'Bueno, estudiemos hoy a Gabriel Marcel, a Huxley'. En otras ocasiones eran Melville y los otros novelistas norteamericanos del siglo pasado o Sartre y la tropa existencialista. El ya conoca a Faulkner y a Virginia Woolf. Andaba con todos esos libros anotados, subrayados, pues los someta a un minucioso proceso de desmonte. Se le vea estudiando el punto de vista, el monlogo, todas las grandezas y minucias de la pura tcnica novelstica... Dice Ibarra: "Lo que pasaba con estos dos Rojas Herazo y Garca Mrquez es que ellos iban a los libros para corroborar lo que ellos saban o intuan. No eran sujetos librescos. Les interesaba vivir, vivir en profundidad. Averiguar el mundo esencial, no sus formas diletantescas y erditas...". Garca Mrquez, Hctor Rojas Herazo, e Ibarra Merlano, cuando se encuentran en Cartagena, en El Universal, son artistas desprotegidos, marginales, poseedores de una cultura viva, diversa y universal. Juntos frecuentan a menudo el amanecer en medio de la charla espaciada y la cerveza peripattica de Zabala. Los lugares de amanecida son varios, entre ellos el Muelle de los Pegasos, tal como lo recuerda Garca Mrquez "con sus veleros de mala muerte, que iban resucitando a medida que aumentaba la madrugada. Nunca podr olvidar en el resto de mi vida aquellos amaneceres irreales de mi juventud, siempre recordar el loro que adivinaba el porvenir en la casa de camas alquiladas de Matilde Arenales, de las jaibas que se salan caminando de los platos de sopa que servan en las fondas marinas del mercado, del viento de tiburones, los tambores remotos, la luz amarga de los primeros das de abril...". El otrora muchacho, aos despus dir tambin en una nota de 1981: "... Para m el rincn ms nostlgico de Cartagena de Indias es el Muelle de la Baha de las nimas, donde estuvo hasta hace poco el fragoroso mercado central. Durante el da, aqulla era una fiesta de gritos y colores, una parranda multitudinaria como recuerdo pocas en el mbito del Caribe. De noche era el mejor comedero de borrachos y periodistas. All estaban, frente a las mesas de comida al aire libre, las goletas que zarpaban al amanecer cargadas de marimondas y guineo verde, cargadas de remesas de putas biches para los hoteles de vidrio de Curazao, para Guantnamo, para Santiago de los Caballeros, que ni siquiera tena mar para llegar, para las islas ms bellas y ms tristes del mundo. Uno se sentaba a conversar bajo las estrellas de la madrugada, mientras los cocineros maricas, que eran deslenguados y simpticos y tenan siempre un clavel en la oreja, preparaban con una mano maestra el plato de resistencia de la cocina local: filete de carne con grandes anillos de cebolla y tajadas fritas de pltano verde. Con lo que all escuchbamos mientras comamos, hacamos el peridico del da siguiente." Esa fue "La cueva" que conoci Garca Mrquez en los aos de formacin literaria, cuando buscaba ambientes bohemios que le permitieran la expresin de su espritu abierto y propicio al relato. All se beba y coma sobre mesones al aire libre, en compaa de pescadores, prostitutas, vagos y algunos empleados e intelectuales. Era el reino de Juan de las Nieves, esa especie de Catarino negro, un cocinero de fbula, que, como lo recordara Garca Mrquez, "haca los mejores patacones del mundo". Mientras, el maestro Zabala peda su primera cerveza, mirando en silencio a su alrededor. Periodista de su poca, Clemente Manuel Zabala no renunci tampoco al ejercicio de una bohemia nocturna que haba practicado en Bogot y Barranquilla, y continu ejerciendo cuando lleg a Cartagena. As, pues, alegre y bebedor peripattico de tiendas, Zabala acostumbraba a cerrar el peridico todas las noches antes de irse a beber en "La cueva" en el mercado pblico. Ibarra Merlano recordar a Gabo en Cartagena, caminando por el muelle, sin un peso en el bolsillo, con su bigote ralo, su cabeza angulosa, y sus camisas color del trueno, "como un rey, como si el mundo, todo el mundo, le perteneciera". Aos ms tarde, Rojas Herazo, desconcertado por alguna actitud del viejo amigo de vida y aprendizaje, sin embargo, tambin recordar a Garca Mrquez, con una voz invicta ante el olvido: "Era de una dignidad tremenda, jams le pidi nada a nadie". Los tres amigos deambulaban por las calles y los parques, en uno de ellos, en el parque de El Cabrero les ocurrir un episodio sumamente extrao a los tres, algo como una epifana. Estaban sentados en una banca, cuando de pronto, atrados por una irresistible sensacin, se voltearon a mirar en silencio hacia la puerta del patio de una casa enorme y de apariencia abandonada. Y un flujo de brisa sonora, un instante de incomprensible evasin sensorial, los at y desat, y los devolvi exhaustos al mundo real. "Siempre me pareci que aquello fue un llamado. Y fue lo que dije", deca Ibarra Merlano.

El Gabo que abandona Cartagena para irse a Barranquilla y luego a Bogot, no es ya el joven preso en la vorgine kafkiana de Ojos de perro azul, ni en el jardn piedracelista, un movimiento potico en boga para entonces. El Gabo que deja Cartagena es un escritor poseedor de una voz fundante, ya no insinuada en tonos menores; es una voz con todos sus matices, que encontr en Clemente Manuel Zabala, y en sus amigos, soluciones fundamentales para poder usarla en tono mayor. Una cosa indiscutible son los logros personales de un escritor, otra muy distinta es la justa valoracin histrica y conocimiento real de un fenmeno cultural, como el proceso formativo de un escritor. Eso es lo que encontramos en este libro de Garca Usta. Por aos hemos hablado merecidamente del grupo de Barranquilla, pero a costa del silencio galctico sobre una generacin, la de Cartagena. Fue el grupo de Barranquilla contrario al de Cartagena la invencin y sobrevaloracin de un falso mito?, al conocer las tesis expuestas en el libro de Garca Usta, a nosotros los lectores nos queda una duda incmoda, el roce de una puntilla mal sembrada en la suela de los zapatos. Para la historia, la vida no es slo lo que recordamos de ella, esa postura favorece a los vencedores, nos lleva a ser injustos con el tiempo que nos toc vivir. Es como si en la cabeza de uno las barajas del tiempo confundieran sus cartas, a nuestro acomodo. Discusin bizantina?, no es el sexo de los ngeles, no es la mortalidad o inmortalidad del cangrejo, el huevo o la gallina; es un ejercicio investigativo histricamente necesario para entender a cabalidad las circunstancias de un corpus literario, de un mundo. Leyendo esta investigacin de Garca Usta, uno comprende que Gabo tuvo las clases en Cartagena, y el recreo en Barranquilla; y todos recordamos con ms agrado los patios que los salones. El de Barranquilla, con el escritor Alvaro Cepeda, el pintor Alejandro Obregn, Ramn Vinyes, Alfonso Fuenmayor y Germn Vargas, entre otros; fue un grupo importante en el desarrollo del escritor, adems, cada quien tiene derecho a sus afinidades electivas, el alma tiene necesidades y gustos legtimos; pero la bsqueda de justicia en la historia es otra cosa, y en derecho, justicia es dar a cada quien lo que le corresponde. Con el grupo de Cartagena, pasa lo del refrn: "Cuando el peligro ha pasado, el santo es olvidado." Jorge Garca Usta, remata la investigacin de este perodo cartagenero diciendo: "Zabala morir solo en la habitacin de un hotel del centro de Cartagena, vctima de una afeccin cardaca. Algunos amigos, entre ellos Rojas Herazo, velaron el cuerpo; otros pronunciaron discursos en el cementerio y escribieron notas elogiosas en los diarios. Pocos meses antes de morir, al leer un comentario de prensa que hablaba con admiracin de Gabriel Garca Mrquez y Rojas Herazo, Zabala con los ojos brillantes, la mesura y el tono enftico y un poco enredado de siempre, le dijo al periodista Felipe Santiago Colorado: "Te has dado cuenta, andino? Yo tena razn."
* John Jairo Junieles es abogado, escritor y periodista. Autor de Temer por m al final de estas lneas, prosa potica; Papeles para iniciar el fuego, poesa; Con la luz que me queda basta, cuentos, y Hombres solos en la cola del cine, novela. Ha sido redactor de El Universal de Cratagena, y de otros medios. Ha obtenido los premios nacionales de cuento de la Universidad Metropolitana de Barranquilla, y Externado de Bogot, donde vive. Esta es su primera colaboracion para Sala de Prensa.

1.** Jorge Garca Usta es escritor y periodista colombiano, autor de Noticias de un animal antiguo, poesa, y Diez juglares en su
patio, reportajes sobre figuras destacadas del folclor colombiano. Vive en Cartagena de Indias. Ha sido editor de El Universal y de El Peridico, en Cartagena.
Ejercicios: Escribe una biografa sobre alguien a quien admiras y conoces bien. No tiene que ser famoso o estar muerto; solo utiliza tu imaginacin. Escribe sobre l como si fuera un personaje. sus defectos, deseos, conflictos, secretos, ltimo recurso, el momento en que todo encaj en su vida? La clave es comprimir el tiempo, estructurarlo (principio, medio y final), hacerlo universal, especfico y nico.

Escribe tu propia autobiografa. No tienes que ser famoso o estar muerto; solo utilizar tu imaginacin. Escribe sobre ti como si fueras un personaje. Cules son tus defectos, deseos, conflictos, secretos, ltimo recurso, el momento en que todo encaj en tu vida? La clave es comprimir el tiempo, estructurarlo (principio, medio y final), hacerlo universal, especfico y nico.

Bibliografa - MOUJAN, Hugo. Como Hacer Prensa. Ed. Longseller. Buenos Aires. 2003. - TELLO, Nerio. Cmo Escribir. Ed. Longseller. Buenos aires. 2003 - GARGUREVICH, Juan. Gneros Periodsticos. Ed. Quipus. Quito. 1982. - LEMOS, Luca. Redaccin y estilo periodstico. Ed. Quipus. Quito. 1992. - GRIJELMO, Alex. El estilo del periodista. Ed. Taurus. Espaa. 2002 - INTERNET 2005 y 2006. - CANT, FLORES, ROQUE, Comunicacin Oral y Escrita, Edit Cecsa, Mxico. 2006.

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