Sin alas para volar, el and quiso soar
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ulin abraz a su hermanito Mariano, tratando de calmarlo:Qu te pas? Por qu lloras? Te lastimaste? Ese and de porquera me rob! Se llev el mejor de mis autitos, el azul! Julin observ a su derredor y slo vio alejarse una nube de polvo. No saba cmo tranquilizar a Mariano. La prdida era tremenda y el enemigo, Choique el and, era un animal pendenciero, ladrn y de pocas pulgas. Mariano no lo haba visto llegar. Sigiloso, Choique tom el juguete y sali a 60 kilmetros por hora, la velocidad mxima que pueden alcanzar los de su especie. Ni Martn poda competir con un ave nacida para correr. S, s, entiendo dijo el viejo cuando lo visitaron pidiendo ayuda. Es el mejor auto. Ver a don Choique, pero tiene tan mal carcter! Espero no me reciba a las patadas. Para endulzarlo pens llevarle frutos de un rbol cercano. Para eso llam a Lorenzo. Estoy cansado, krreo! No me pueden ver tranquilo! Vamos, aprate y vayamos a lo del avestruz, como dicen en el campo. De mala gana, Lorenzo arranc frutas maduras, y juntos volaron hasta el destino. Como de rodillas, con cuello y cabeza vueltos hacia atrs, el and pareca dormitar. Buenas tardes, don Choique salud Daro. Qu quiere? Hoy tengo un da horrible! Tambin, si comes juguetes en vez de granos, krreo! observ el loro. El viejo sigui amablemente: Le trajimos un postre!
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No tengo hambre. Cuando Daro pregunt a Choique qu le pasaba, ste lo sorprendi con una lista de lamentos. No era eso lo que poda esperarse del irascible and. Mi vida es un desastre! Nadie me quiere! El mundo es una porquera! Si me acerco a alguien, sale corriendo! Dgame, amigo Choique pregunt Daro, no habr algo en usted, algn comportamiento que molesta a los otros? Y, s, debe ser! S que tengo feo carcter, que me peleo, que robo... Me han tocado todos los males. Soy feo, enorme, el ave terrestre ms grande de Amrica; tengo patas y cuello espantosamente largos y, para colmo, cabeza chica y pico corto. Adems, me falta una cola como la gente. Los nicos que se interesan en mi cola son los fabricantes de plumeros. Qu hembra me va a mirar? No tengo nada interesante Choique gema. Y para peor, alas cortas y flojas que no me dejan volar. Los andes somos la nica especie de ave que no vuela. Hay otras: los pinginos, los avestruces africanos, los kiwis, los... A m qu me importan los otros, viejo! No aguanto ms. El otro da vi a su cndor amigo. Qu majestuoso! Todos lo admiran. Y yo, pegado a la tierra juntando grasa. Nadie me comprende! Un mamarracho de metro y medio, obligado a andar, mientras cualquier pajarito se luce por el aire. Por favor! Por eso tengo esta bronca! Si tanto desea volar, yo quiz podra armar unas alas grandes... s, creo que es posible. Pegar plumas a sus alerones. Claro, no son slo las alas. El vuelo precisa aprendizaje, no digo que no podr pero... S, dgalo. Con mis 30 kilos jams despegar del suelo. Veremos! lo alent Daro. Pronto volver. Ah!, y el auto azul de Mariano...? Traiga las alas y se lo busco. Tengo escondidas cientos de cosas robadas.
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Desde un rbol cercano se escuch la voz de Lorenzo: Yo s cul es el auto de Mariano, krreo. Dnde est, a ver? Este cerdo se lo debe haber tragado! Me podr tragar anillos o piedritas, para mi digestin, pero autos no. Te lo mostrar, pero lo llevarn cuando tenga mis alas. Conozco a los hombres; prometen y olvidan. Caminando llegaron hasta el hueco de un gran omb, que ocultaba un tesoro de objetos. Ah tienes, loro rooso! Por all debe estar. Pero llevarte, ni una pajita, eh. Sin alas no hay juguete. A m no se me engaa! Est bien. Ya lo vi, krreo. Te traeremos las alas. Apenas se alej un poco, el loro mascull: Aunque vueles, ladrn sers lo mismo! Qu llevas ah? pregunt Daro a Lorenzo, mientras regresaban planeando. Ah, algo se me peg sin querer, krreo. Era el auto azul. Y eso otro? dijo severo el Abuelo. Ah..., parece un trompo. No lo haba visto! Ya que est se lo llevar a Guidito. Ay, Lorenzo. Estars castigado. No vendrs cuando lleve las alas a don Choique. El loro puso la colita entre las piernas y sigui aleteando desconsolado. Das despus, Daro propuso a los chicos visitar a Choique. No tengan miedo de l. Estoy seguro de que las alas que le hice con plumas de aves amigas, le endulzarn el carcter. Vern una divertida prctica de vuelo. Los primeros ensayos del and fueron una fiesta. Corra, y cuando intentaba despegar, las alas se le enredaban, volcaba de costado, o tropezaba. Cuando al fin levant vuelo, cay patas para arriba. Los chicos se revolcaban de la risa.
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Es un experimento explic el viejo. El vuelo exige formas aerodinmicas, destreza, conocimiento de las corrientes de aire, manejo de la cola como timn. Pero Choique era feliz. Ni fracasos, ni risas, ni porrazos lo haran desistir. Y quien insiste consigue su objetivo. Por eso Choique empez a volar. Ensayaba todos los das, apenas molesto por las miradas burlonas de las muchachas. Fjate qu cosa horrible! Choique con ridculas alas! Est loco! Qu le habr pasado, pobre? pens Charito, una hembra blanca. Espero que no vuele encima nuestro y le agarre descompostura brome otra. Un da, el and volador comprendi que las pampas no eran lugar para l. Claro se dijo, del cndor no se burlan porque l, con su vuelo poderoso, se pasea por inmensidades montaosas. Ese es el ambiente para voladores como nosotros. No puedo quedarme aqu. Hacia los Andes se ha dicho! Llegar a la alta cordillera no fue sencillo. Entre vuelos y caminatas, vio muchas madrugadas, y not que su sombra se iba acortando. Pero cierta vez, cuando las fuerzas empezaban a agotrsele, observ a lo lejos planear a un cndor. Llegaba al reino de las alturas infinitas: los Andes. Intent alcanzarlo y sinti la torpeza de su vuelo. Al fin trepando, jadeando, aleteando con esfuerzo, tropezando las ms de las veces, lleg a unas rocas blancas. Era la condorera, sitio de reunin de cndores, a la que arrib enfermo y hambriento. Lo recibieron sorprendidos. Nadie de la llanura viene aqu dijo Vultur, el viejo macho. Vindolo temblar, lo taparon con pajas y le ofrecieron trozos podridos de carne. A Choique le dieron asco esos
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restos malolientes, que son el alimento preferido de los cndores. No se consigue por aqu alguna fruta? pregunt. Slo veo piedras! Aqu, la comida escasea, amigo. Pasamos hambre. Durante das no probamos bocado. Estas no son las pampas. A cambio, slo tenemos hermosos cielos. Siempre hace este fro? quiso saber Choique, tiritando debajo de la paja. Ahora estamos en verano, amigo. Fro hace en invierno. Entonces, todo es hielo y nieve. Pero el fro se aguanta, lo inaguantable es el hambre! Muchos de los animales que viven por aqu mueren. Por suerte! Eso nos permite sobrevivir a los que resistimos. Al menos comemos carne recin descompuesta. Uff dijo el and. Yo nunca probar. Ustedes s que tienen suerte! En las pampas abundan arroyos, flores, comida, animales. A propsito a qu viniste? Eh?... ah, vine a pasear minti Choique. Claro, claro. Ahora anda a ver si consigues algo de comer a tu gusto.
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Las profundidades le producan terror, el fro endureca sus msculos. Este es el paraso de los cndores? se dijo. Desilusionado, so caminatas en el amanecer de su tierra, cuando el roco goteaba el verdor de las hojas. Imagin cantidad de frutos, bonitas hembras. Evoc a Charito. Ella me miraba, lo s, pero nunca me anim. Si pudiese volver...! Sinti que la abrazaba, que... Vultur y los suyos encontraron a Choique en el fondo de un barranco. Tena alucinaciones. Estaba helado y desfalleciente. Lo obligaron a comer carne podrida y a beber sangre de guanaco muerto. Le dieron arcadas, pero comenz a recuperarse. Menos mal que lo hallamos! pens el viejo cndor. Si no, no cuenta el cuento. Choique comprendi que un and pampeano est fuera de lugar en la montaa. Aqu soy como pingino en la selva, se convenci. Perdona le dijo la vieja compaera de Vultur interrumpiendo sus cavilaciones. Por mi edad me permitir
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aconsejarte. Se te ve joven y buen mozo. Mis hijas lo dicen. Eres fuerte, robusto, con un cuello estilizado y piernas delgadas, a la moda. Lstima esas alas que arrastras mientras caminas! No podras cortarlas? Total, lo mismo vuelas mal. Te admiramos como corredor, pero como volador eres un desastre. Choique, se anim a confesar su ambicin de ser cndor. Se suele desear la suerte del otro pens Vultur. Nos ocurre a todos. Has hecho bien en probar, pero ya ves el resultado. Cuando las hembras jvenes se juntaron para, con delicadeza, despegar las alas artificiales de Choique, un joven cndor coment: Hay bichos que tienen suerte! Qu envidia! Un cndor envidindome!, se admir. Era un aprendizaje que jams olvidara. Sus amigos de la condorera lo acompaaron desde la altura, mientras el and, recuperado, bajaba veloz, picoteando, bandose en algn arroyo. Como lo haba hecho siempre. Anduvo mucho, pero tena energa nueva. As, caminando y al trote, lleg por fin a su tierra. Lo primero que divis fue un grupo de muchachas y entre ellas a la blanca Charito. Hola, preciosa! salud desde lejos. Qu tal chicas! Cmo las extra a todas! Ellas se acercaron. No podan creer. Choique era otro. Qu te pas? Qu hiciste tanto tiempo? Perdiste esas horribles alas? Ahhh, fue una increble experiencia. Vol entre cndores, quise ser distinto. Hoy me siento bien as, sin alas ridculas ni vuelos absurdos para un and. Bueno, pero eso ya es historia antigua. Y ustedes, chicas, cuntenme, cmo les ha ido? Charito se acerc mimosa. Admiraba la transformacin del hosco Choique en este simptico y conversador and.
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Sin duda ha madurado dijo una vieja avestruza que oa como al descuido. Quieres ser mi favorita? pregunt Choique a Charito con dulzura. Y ustedes, querrn formar mi harn? Qu les parece? S, s, claro! contestaron. Eso es costumbre en nuestra especie. Cuando pongamos entre todas, esos grandes huevos amarillentos, t los incubars cierto? Por supuesto! Estar orgulloso de ser padre de una tropilla de charabones. Ese mismo da Choique se cruz con Lorenzo, el loro ayudante. Ven, viejo amigo Lorenzo. Cunto tiempo sin verte! Me gustara charlar contigo, saber del bueno de don Daro y de los chicos. Cuntame. Ests irreconocible, krreo! Qu te pas? Y las alas que te hicimos? Quedaron en la montaa, con mis sueos absurdos. Ahora lo comprendo todo. Un and tiene que caminar, correr las pampas, hacerse dueo de la inmensidad. Lorenzo, el loro hablador, por primera vez en su vida, qued mudo. Ah, maana festejaremos mi casamiento con Charito y las dems muchachas. Estn invitados don Daro, los chicos, t y todas las aves que donaron plumas para mis alas. La fiesta result inolvidable. Nahuel lleg disfrazado de and volador. Tropezaba y caa. Julin haca de cndor. Martn, cazador, tiraba bolitas con su rifle de juguete (alguna le peg a Choique que ri); Mailn, haca de Charito enamorada, y Mariano de pap and, con Guidito y muchos pjaros detrs, como si fueran charabones. Cuando Choique vio a Guido, le mostr el omb donde haba guardado tantos objetos. Anda pequeo, toma lo que quieras, ya nada ms esconder.
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A Lorenzo, que tiene manchas rojas en cada ala, se le puso colorado todo el plumaje. No vayas Guidito, krreo! No hay nada all! Resulta que vino un gran huracn y... Daro, que haba previsto alguna travesura del loro, sac el rociador y lo ba. Lorenzo se sacudi el agua encima del novio, de las distintas novias, de los chicos, de los invitados. Fue una jarana tal, que las risas todava se escuchan. Y aun hoy, cuando los andes que quedan han sido acorralados en estancias, las madres siguen contando a sus pequeos la historia de Choique, que descubri en s mismo, el valor del and como smbolo de pampa y libertad.
AND
1,50 m
Cul es tu nombre? and. Otros apodos? and comn, avestruz, avestruz americano, choique, suri. . Y tu nombre cientfico? Rhea americana. Qu haces? Vivo en relativa libertad dentro de grandes estancias. No vuelo, slo corro o camino, generalmente en grupos. Como macho, soy polgamo. Las hembras ponen todas en un mismo nido en el suelo, enormes huevos amarillentos que yo incubo. Qu lugares prefieres? Estepas, sabanas, grandes estancias y bosques. Cmo eres? Mido aproximadamente un metro y medio. Soy el ave terrestre ms grande de Amrica. No soy pariente cercano del avestruz africano (que tiene dos dedos). Poseo tres dedos en cada una de mis largas patas. Tengo cabeza chica y cuello largo. Alas y cola cortas con plumas blandas. Plumaje grisceo. Piernas blancas. Como macho tengo el pecho negro; la hembra no. Dnde vives? En Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Argentina, hasta Ro Negro.
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