Ttulo: El Caballero Carmelo Ao 1 913 I.- 4 Personajes: II.1,.
II.1,. La obra nos recomend un familiar, amante de lecturas preciosistas, la elegimos por su relato en primera persona con un lenguaje tierno y conmovedor que apasiona de principio a fin. 2.- El personaje principal es el gallo llamado El Caballero Carmelo. 3.- Es un viejo gallo de pelea, que enfrenta a otro ms joven llamado El Aj Seco. 4.- La historia se desarrolla a finales del siglo XIX (1898), en la caleta de San Andrs de los pescadores, Pisco, aldea de gentes sencillas, que eleva sus casuchas entre la rumorosa orilla y el estril desierto, la misma donde se realizaban peleas de gallos en el marco de la celebracin del aniversario patrio. Igualmente la Hacienda Caucato, que ocupaba un verde y frtil valle, copioso de rboles frutales. Era la tierra del Carmelo y de otros gallos de pelea de la regin. El gallo Caballero Carmelo El gallo Aj Seco Roberto, hermano mayor de la familia El narrador-Abraham Valdelomar. Anfiloquio, protector del gallo El Pelado. La familia del autor.
5.- Es destacable la calidad narrativa, autobiogrfica de las vivencias infantiles inolvidables del autor, plasmadas en su adultez, el relato afectivo a su familia, a su terruo y el inmenso cario al Caballero Carmelo. III.- RESUMEN.
Los hechos relatados transcurren en Pisco en torno a la familia del narrador, quien recuerda en primera persona un episodio imborrable que vivi en su niez, a fines del siglo XIX. Un da, despus de un largo viaje, Roberto, el hermano mayor de la familia, lleg cabalgando cargado de regalos para sus padres y hermanos. A cada uno entreg un regalo; pero el que ms impacto caus fue el que entreg a su padre: un gallo de pelea de impresionante color y porte. Le pusieron por nombre el Caballero Carmelo y pronto se convirti en un gran peleador, ganador en mltiples duelos gallsticos. Ya viejo, el gallo fue retirado del oficio y todos esperaban que culminara sus das de muerte natural. Pero cierto da el padre, herido en su amor propio cuando alguien se atrevi a decirle que su Carmelo no era un gallo de raza, para demostrar lo contrario pact una pelea con otro gallo de fama, el Ajiseco, que tena la ventaja de ser ms joven y por lo tanto el favorito para ganar la pelea.. La pelea se pact para el 28 de Julio en el da de la en el vecino pueblo de San Andrs. Las apuestas vinieron y como era de esperar, hasta en las tribunas llevaba la ventaja el Ajiseco. El Carmelo intentaba poner su filuda cuchilla en el pecho del contrincante y no picaba jams al adversario. En cambio, el Ajiseco pretenda imponerse a base de fuerza y aletazos.
Repentinamente, vino una confrontacin en el aire, los dos contrincantes saltaron. El Carmelo sali en desventaja: un hilillo de sangre corri por su pierna. Las apuestas aumentaron a favor del Ajiseco. Pero el Carmelo no se di por vencido; herido en carne propia pareci acordarse de sus viejos tiempos y arremeti con furia. La lucha fue cruel e indecisa y lleg un momento en que pareci que sucumba el Carmelo. Los partidarios del Ajiseco creyeron ganada la pelea, pero el juez, quien estaba atento, se dio cuenta que an estaba vivo y entonces grit. Todava no ha enterrado el pico seores!. Y, efectivamente, el Carmelo sac el coraje que slo los gallos de alcurnia poseen: cual soldado herido, arremeti con toda su fuerza y de una sola estocada hiri mortalmente al Ajiseco, quien termin por enterrar el pico. El Carmelo haba ganado la pelea pero qued gravemente herido. Todos felicitaron a su dueo por la victoria y se retiraron del circo contentos de haber visto una pelea tan reida. El Carmelo fue conducido por Abraham hacia la casa, y aunque toda la familia se prodig en su atencin, no lograron reanimarlo. Tras sobrevivir dos das, el Carmelo se levant al atardecer mirando el horizonte, bati las alas y cant por ltima vez, para luego desplomarse y morir apaciblemente, mirando amorosamente a sus amos. Toda la familia qued apesadumbrada y cen en silencio aquella noche. Segn palabras del autor, esa fue la historia de un gallo de raza, ltimo vstago de aquellos gallos de pelea que fueron orgullo por mucho tiempo del valle del Caucato, frtil regin de Ica donde se forjaban dichos paladines. IV.- El final que le daramos sera que el Carmelo se salvara y fuera un excelente padrillo.