Guadalupe Mayo 2012
Guadalupe Mayo 2012
n 829, ao 2012
Juan Serrano, el ltimo prior secular/10 Pedro de Alcntara, nuestro patrono/15 Centenario de la fundacin de Altamira/20
All lleg la admiracin a su punto, cuando los peregrinos vieron el grande y suntuoso monasterio, cuyas murallas encierran la santsima imagen de la Emperadora de los cielos, que es libertad de los cautivos, lima de sus hierros y alivio de sus pasiones; la santsima imagen que es salud de las enfermedades, consuelo de los afligidos, madre de los hurfanos y reparo de las desgracias.
Mayo - Junio
Director:
Reina de Atocha
Nigra Sum*
Redaccin y Administracin: Real Monasterio de Santa Mara 10140 GUADALUPE (Cceres) Telf.: 927 36 70 00 Fax: 927 36 71 77 Web: http/www.monasterioguadalupe.com Correo electrnico: [email protected] Edita: Ediciones Guadalupe Imprime: Grficas San Antonio, S. Coop. Almansa, 7 41001 Sevilla Depsito legal: BA-12-1988.
--
tocha el es ttulo ms regio y antiguo de las vrgenes madrileas. Tanto que Ildefonso de Toledo, el santo arzobispo defensor de la virginidad de Mara, muy consolado con esta imagen bendita, escriba a un cannigo cesaraugustano que, si pasaba por Madrid, se acordara de que en su vega, haba una devota imagen de Nuestra Seora, con un Nio en el brazo izquierdo y una manzana en la mano derecha, llamada la Virgen de Atocha. De ser cierto, Atocha fue ya conocida en el siglo VII. Madrid a tus plantas/ se extiende tranquilo,/ y en tu fe encendido/ canta con amor. La talla de esta virgen negra es tan arcaizante que su origen apunta a Bizancio. Libre de ternos y joyas, hoy se venera como fue tallada: hiertica, sedente, mnima, mostrando en su mano el fruto que no mordi y del que el Hijo nos redimi. De la primitiva ermita en la vega, la imagen fue traslada en el siglo VIII al lugar actual por el caballero Gracin Ramrez. La entrada de Alfonso VI en Madrid (1083) despunt en la ermita una poca esplendorosa, granada en 1523 con la entrega del santuario a los Dominicos, que son los frailes que rigen la Real Baslica (1863), la parroquia (1965) y un colegio (1963). Aqu mor el agrio fray Bartolom de las Casas, y aqu cas Alfonso XII con Mara de las Mercedes de Orleans (1878) y, enviudado, con Mara Cristina de Habsburgo-Lorena (1879). Ella fue la que inici la tradicin de que nuestras reinas y princesas de Asturias presenten prncipes e infantes a la Virgen de Atocha, patrona de la Corte por prez de Felipe IV (1643). Ella, tambin, la que mand alzar un nuevo santuario, cuyo concurso gan Bernardo Arbs y Tremanti con un proyecto neobizantino nunca terminado. Dios te salve, Reina y Madre,/ flor fragante cual la rosa,/ desde el cielo, amorosa,/ mndanos tu bendicin. De todas las tragedias y peripecias que ha sufrido el convento y santuario (la francesada, la exclaustracin de los liberales, las llamas del Frente popular) se libr la virgen negra de Atocha. Austrias y Borbones la han venerado con fervor, destacando Felipe II, III y IV e Isabel II; lo que explica el desapego creciente de la Corona por Guadalupe. Uno de los vestidos ricos incautados aqu en 1835 fue a parar a Atocha. Las prendas se recuperaron y el afecto a las dos advocaciones se anud.
* Nigra sum [Soy morena] es una expresin tomada del Cantar de los Cantares (1,5) que la Liturgia, desde la Edad Media, aplica a las Vrgenes Negras.
ndice
20 26 32 34 35 36 39 40
I. Nigra sum: Reina de Atocha ............................................................ II. Aires morenos [Noticias de la Virgen]........................................... III. Aula capitular [Opinin] - Bitcora del Director ................................................................ - A las claras: Mara J. Flores, OSC ................................................ - De lo mundano a lo humano: Emmanuel Ramiro Fernndez - Pura y limpia: Sor Ins da Santssima Trinidade, OIC............. - Manantial de Clara: ................................................................. - Barrera del sol: Francisco de A. Oterino Villasante, OFM ........ IV. Scriptorium guadalupense [Investigacin y divulgacin] - Juan Serrano, el ltimo prior secular Arturo lvarez lvarez.................................................................... - Pedro de Alcntara, nuestro patrono Fray Jos Garca Santos, OFM.........................................................
1 2 5 6 7 8 8 9
10 15
- Centenario de la fundacin de Altamira Carlos Cordero Barroso ................................................................ - La Virgen de Fuente Santa de Zorita Jos Antonio Ramos Rubio ............................................................ V. Plaza Mayor [Noticias del Monasterio y la Puebla] - El corazn de Extremadura en Nazaret .............................. - I Centenario de la OFS de Guadalupe .............................. - Breviario....................................................................................... - Crnica de la Puebla................................................................. - Estampa y Mirando atrs ........................................................ - Normas para la presentacin de originales ................................... Portada: Viaducto. Archivo del Real Monasterio. AAS. Contraportada: Gabriel Snchez Olmeda, Guadalupe (Cceres)
2/
airesmorenos
Arantza zu!
la Madre. En su mano derecha la Virgen ostenta una bola, que no se sabe si es smbolo del mundo o de la realeza, o una alusin a la manzana del paraso. La efigie es sumamente diminuta, pues slo mide 36 cm., de alto. Otro detalle digno de mencin es la materia de que est hecha, ya que la Virgen de Arantzazu es de piedra, cuando todas las otras tallas de alguna antigedad en la regin son de madera. Complemento esencial de la imagen de la Virgen de Arantzazu es la campana, a manera de grande cencerro, con que la hall el pastor. Ambas piezas, la imagen y la campana, se han conservado hasta el presente. Desde el siglo XVII la imagen se presenta a la veneracin de los fieles revestida de mantos y telas que en realidad la ocultan y desfiguran su verdadera traza y proporciones reales. Aqu peregrin igo de Loyola en 1522 cuando, ya converso, se diriga a Monserrat. El ao 1886 fue coronada cannicamente la santa imagen y en 1918 es declarada patrona de Guipzcoa. Su fiesta, muy concurrida de fieles, se celebra el 9 de septiembre.
Virgen de Arantzazu
Esteban de Garibay y Zamalloa (1533-1600) fue quien, en su monumental Compendio historial de las Crnicas y Universal historia de los Reynos de Espaa (1628), fij la tradicin de este santuario guipuzcoano, brotado al trmino de la Guerra de los bandos oacino y gambono. Dice en su pasaje este cronista de Felipe II que el pastor Rodrigo de Baltzategi, pastoreando el rebao en las campas de Urbia, cerca de la villa de Oate, un sbado de 1469 hall esta imagen de la Virgen sobre unos espinos. Arantzan zu! [T, en los espinos!], exclam Rodrigo, dando nombre a la imagen y a iglesia, que enseguida se levant con ayuda de Juana de Arriarn y los nobles de Oate, hermanados con los de Arrasate en una cofrada que desapareci en 1834.
Juantegui (1924-2002) puede penetrar en las entraas y llegar al misterio de la luz. Luz cenital que se vierte en cascada por el muro-retablo de madera policromada (600 m) obra del madrileo Lucio Muoz Martnez (1929-1998) y atemperan los vitrales del fraile donostiarra Xabier lvarez de Eulate (1919-2012). En el centro del muro se abre la hornacina donde se venera la imagen de la Virgen, talla
Un santuario emblemtico
Tres incendios (1553, 1622 y 1834) han arrasado los vestigios del retirado santuario anteriores a 1950, ao en que se iniciaron las obras de la actual baslica. Regido por los frailes de san Francisco desde 1514, el impresionante y emblemtico santuario guipuzcoano, se yergue indmito sobre barrancos y abismo, alzando tres torres erizadas de espinos ptreos, obra de los arquitectos F. Javier Senz de Oiza (1918-2000) y Luis Laorga Gutirrez (1919-1990). La piedra, doliente y ensimismada, que desbast y puli aqu Jorge Oteiza Enbil (1908-2003), tiene figura de Piedad en el vrtice del lienzo principal, cuyo friso festonea un apostolado de catorce figuras vacas. Se llega a la baslica serpenteando una va descendente. Slo quien baja y franquea las puertas de hierro de Eduardo Chillida
Tallada en piedra
La Madre aparece sentada en su trono escribe el ilustre P. Luis de Villasante, ofm , con atuendo y diadema de Reina; su actitud, un tanto hiertica, est dulcificada por la belleza y perfeccin de sus formas humanas. Sobre su rodilla y mano izquierda descansa el Nio, desnudo, y mucho ms toscamente logrado que
Dice el Papa
airesmorenos
/3
El Nuevo Testamento nos dice que la verdadera arca de la alianza es una persona viva y concreta: es la Virgen Mara. Dios no habita en un mueble, Dios habita en una persona, en un corazn: Mara, la que llev en su seno al Hijo eterno de Dios hecho hombre, Jess nuestro Seor y Salvador. En el arca como sabemos se conservaban las dos tablas de la ley de Moiss, que manifestaban la voluntad de Dios de mantener la alianza con su pueblo, indicando sus condiciones para ser fieles al pacto de Dios, para conformarse a la voluntad de Dios y as tambin a nuestra verdad profunda. Mara es el arca de la alianza, porque acogi en s a Jess; acogi en s la Palabra viva, todo el contenido de la voluntad de Dios, de la verdad de Dios; acogi en s a Aquel que es la Alianza nueva y eterna, que culmin con la ofrenda de su cuerpo y de su sangre: cuerpo y sangre recibidos de Mara. Con razn, por consiguiente, la piedad cristiana, en las letanas en honor de la Virgen, se dirige a ella invocndola como Foederis Arca, Arca de la alianza, arca de la presencia de Dios, arca de la alianza de amor que Dios quiso establecer de modo definitivo con toda la humanidad en Cristo. Ella, arca viviente de la alianza, tiene un extraordinario destino de gloria, porque est tan ntimamente unida a su Hijo, a quien acogi en la fe y engendr en la carne, que comparte plenamente su gloria del cielo. Es lo que sugieren las palabras que hemos escuchado: Un gran signo apareci en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y est encinta (...). Y dio a luz un hijo varn, el que ha de pastorear a todas las naciones (Apocalipsis 12, 1-2; 5). La grandeza de Mara, Madre de Dios, llena de gracia, plenamente dcil a la accin del Espritu Santo, vive ya en el cielo de Dios con todo su ser, alma y cuerpo. [Homila en la Asuncin de la Virgen Mara. 15. 08. 2011]. Benedictus XVI
de piedra policromada de estilo protogtico (s. XIII). A su espalda, una galera en la que fray Xabier Egaa ha pintado a la mujer en el misterio de la salvacin. Nstor Basterretxea Arzadum (Bermeo 1924) encendi los muros de la cripta pintando la gloria del ser mortal y de Cristo, vencedor de la muerte.
Expansin en Hispanoamrica
Fruto de la emigracin a tierras americanas de vascos y navarros, la Virgen de Arantzazu se venera desde 1802 en San Fernando (Alto de Punta Gorda), al norte de la ciudad de Buenos Aires (Argentina) y en Victoria (Entre Ros) donde fue entronizado un lienzo en el oratorio edificado por Salvador Joaqun de Ezpeleta en 1812, origen de la gran iglesia actual. A principios del siglo XVII (1612) fue fundada la hermandad de Lima (Per), con sede en el viejo convento de san Francisco, donde se venera una imagen de Arantzazu bajo el ttulo de la Virgen de la Manzana. Fue esculpida en Espaa y llevada a Lima en 1646. Tampoco faltan rplicas de esta gloriosa imagen en Mxico, Colombia, Venezuela, Bolivia y Uruguay.
4/
airesmorenos
ta el hato de Barajagua, donde improvisaron un altar de guano y tablas mientras el mayoral avisaba al capitn de artillera Francisco Snchez de Moya. Mas tarde, multiplicados los prodigios, edificaron una ermita sobre el cerro prximo a la mina. Todo eso declar bajo juramento Juan Moreno, setenta y cinco aos despus, el 1 de abril de 1687, segn consta en el Archivo de Indias. Es muy probable, sin embargo, que el citado capitn, natural de Illescas (Toledo), enviado por Felipe II en 1597 a defender las costas de la piratera inglesa, hiciera tallar en Toledo una imagen de la patrona de su villa, para llevarla consigo y entronizarla en la ermita a la que acudan soldados y mineros. Durante la guerra de la Independencia cubana, iniciada en 1868, el ejrcito sublevado profes gran devocin a la imagen; por lo que sus veteranos elevaron preces a Benedicto XV (1914-1922) en 1915 para declararla Patrona de Cuba. El Papa lo otorg el 10 de mayo de 1916. Al correr el tiempo, Po XI (19221939) autoriz su Coronacin cannica, que efectu, la maana del 20 de diciembre de 1936, Mons. Valentn Zubizarreta, arzobispo de aquella iglesia. El actual santuario nacional se alza en el promontorio denominado Santiago del Prado, trmino de El Cobre, provincia de Santiago de Cuba; fue inaugurado el 8 de septiembre de 1926 y elevado por Pablo VI a rango de baslica el 22 de diciembre de 1977. Sustituye al primitivo, que se vino abajo en 1906 a causa de las explosiones y movimientos de tierra de las minas. La imagen de la Virgen, que ha peregrinado por la isla durante el ao 2011, slo ha salido del santuario para la Coronacin (1936), al cumplirse el Cincuentenario de la Repblica (1952), con ocasin del Congreso Nacional Catlico de La Habana (1959) y durante la visita pastoral del beato Juan Pablo II (1998), que bendijo e impuso una corona nueva. Benedicto XVI la visit el pasado 26 de marzo, depositando a sus plantas la prestigiosa Rosa de Oro de la Cristiandad. De Illescas (Toledo) La Virgen de la Caridad es una advocacin ligada al arzobispo san Ildefonso, quien el ao 636 la trajo al cenobio por l fundado en Illescas, provincia y di-
En aquella isla que perdieron y lloraron nuestros abuelos el ao 1898 como si no hubiesen perdido otra cosa, Espaa dej su lengua y su credo, sus tradiciones y su fervor a la Virgen Mara bajo la advocacin de la Caridad del Cobre. Quienes la hemos visto andar por la isla del mar de las Antillas, en puertas del IV Centenario de su invencin, no nos sorprende que sean estas imgenes, pobres y chiquitas, las preferidas del pueblo. Patrona de Cuba Reza la tradicin que, a finales de 1612 o principios del siguiente, tres esclavillos que haban zarpado de cayo Francs, en la baha de Nipe, costa norte de la regin oriental de Cuba, avistaron sobre la espuma de la mar en calma un objeto flotante que result ser una talla de la Virgen Mara. Estos eran Juan Moreno, un negrito de diez aos, y los hermanos indgenas Juan y Rodrigo de Hoyos, mineros de la mina de cobre prxima a Santiago. En la tabla sobre la que navegaba la imagen leyeron esta inscripcin: Yo soy la Virgen de la Caridad. Con la sal que buscaban, trajeron la Virgen has-
cesis de Toledo. De la primitiva no dej rastro la invasin musulmana, hacindose una rplica romnica en los siglos XII o XIII. Derruido el cenobio, el cardenal Cisneros puso a la Virgen en el oratorio del hospital de la Caridad que acaba de levantar, lugar donde realiz varios milagros, entre otros el de Francisca de la Cruz (1562), que ahora se est recordando. Aquella era una virgen negra, pero a partir de entonces empez a sufrir mutilaciones a causa del uso de vestidos y adornos, hasta el punto de trocarla durante el siglo XIX por una talla de rostro blanco, vestida de ricas telas. Su nuevo santuario, trazado por Nicols de Vergara y decorado por el Greco, se inaugur en 1600. Es la patrona de la villa, que celebra su fiesta el 31 de agosto, y fue coronada el 12 de octubre de 1955. Un trasunto de la Caridad de Illescas se venera en Villarrobledo (Albacete), siendo su patrona desde 1774 y coronada en 1988; en Sanlcar de Barrameda (Cdiz), patrona de la ciudad (1618), y en Requena (Valencia). Con este ttulo tambin se invoca a la Virgen en Cartagena (Murcia), obra del napolitano Giacomo Colombo (1723); Loja (Granada), patrona de la ciudad (1765), Navalvillar de Pela y La Garrovilla (Badajoz).
SANLCAR (Cdiz). Virgen de la Caridad
/5
C V
La jiguera
AVE de corral
6/
aulacapitular
HABITAR LA VOCACIN
MArA de JeSS FloreS, OSC
Monasterio de Santa Clara. Llerena
A las claras
orque muchas veces estamos sin estar (desubicados quiz?, despistadas, tal vez?); otras, porque somos sin ser, aunque lo parezcamos; y, las ms, porque nuestro estilo de ser y de estar en la vida no se corresponde con la opcin que decidimos en un pasado, ya muy pasado o en un presente todava reciente. Porque el traje existencial con el que nos cubrimos nos queda grande y, sin darnos cuenta de ello (o pasando olmpicamente), hacemos el indio, yendo un poquito a lo mo, a lo propio, no a lo nuestro. Y la gente, que no tiene un pelo de tonta, al contrario, es bastante crtica, se re de nuestras mscaras por bien colocadas que las llevemos. Aunque tambin esto nos da un poco igual: Vaya yo a lo mo, rase el gento Muchas y muchos habitamos un estado crnico de desubicacin existencial, atrapados en un individualismo enfermizo que nos asfixia. Otras y otros sobreviven en la periferia de s mismos, sin el valor y la audacia suficientes para re-conocerse en lo que son, en aquello que han decidido ser, en su opcin de vida. Habitar la vocacin es re-pensar continua y constantemente quin soy y quin quiero ser, cmo lo soy y qu papel juega Dios en estas y parecidas cuestiones a todas luces irrenunciables. Despus de todo ha sido por l por quien supuestamente decidimos quemar las naves para no caer en la tentacin de retornar a los egiptos de donde su Poder nos sac. Aunque, pensndolo bien, quemar slo las naves sirve de poco si los mil y dos egiptos seductores siguen operativos en el interior de cada uno y de cada una Habitar la vocacin equivale a no dar rodeos ante la realidad que se impone con toda su fuerza y crudeza. Y esto es vlido para cualquier vocacin. No rodear la realidad, no evitarla ni mirarla de reojo, porque he sido yo quien ha elegido ser la que soy, vivir como vivo y en donde vivo. Otra cosa es que me pase la vida, o gran parte de ella, evitando aterrizar en ese cen-
tro y mitad que dira santa Teresa, que constantemente demanda autenticidad y coherencia, responsabilidad, transparencia y, sobre todo, mucha, mucha sinceridad. Sin embargo, tambin estamos sobrados de poner trucos y atajos para poner la sordina a estas demandas existenciales. Habitar la vocacin, sentirme bien en la piel que habito con permiso de Almodvar y Banderas y que el traje me quede al pelo!, como suelen decir los jvenes cuando encuentran un atuendo con el que se sienten plenamente identificados y que, adems, les queda divinamente. Por esta razn, ms que quemar naves, nos hara mucho bien determinarnos a hacer una gran hoguera y arrojar en sus llamas ya digo, con determinacin, sin nostalgias las incontables mscaras que usamos a diario, segn el lugar y la situacin: falsas imgenes de nosotros mismos, de los dems, de Dios, de la realidad Avivar las llamas con todos esos enseres intiles que no son sino un lastre del que vamos tirando sin demasiado xito para llegar a ninguna parte que no sea nuestro propio hasto. Habitar la vocacin, situarnos con la piel que habitamos, en la presencia del Omnipresente y suplicarle re-comenzar el camino que nos devuelva a las manos ese Dios que nos pens, nos cre y nos cuid como una madre, que dira santa Clara, para poder llegar a ser lo que estamos llamados a ser y a serlo con todas las consecuencias.
aulacapitular
/7
De lo mundano a lo humano
UN GRITO SORDO
eMMAnuel rAMiro Fernndez
Me qued atrs / temblando de ansiedad / y sent el gran grito de la Naturaleza. Diario, Edvard Munch. 1892
ay gritos que no suben los decibelios pero atraviesan el alma y alteran la mirada. Son desgarros silenciosos que dilatan las pupilas mientras observamos un cielo teido de fuego y lava, que nos deja alborotado ante la quietud de la escena. Alaridos de ansiedad que hacen tiritar a los sentidos para escapar de una realidad que nos asfixia y nos ahoga. Es el desasosiego que 120 aos despus de su creacin todava transpira El grito de Edvard Munch, ahora que por fin ha hecho ruido. Ha sido en una subasta realizada en Nueva York donde esta obra maestra del pintor expresionista noruego ha puesto el grito en el cielo. Hasta all ha ascendido gracias a la estratosfrica cifra pagada por l, 91 millones de euros, algo as como 15. 000 millones de pesetas o algo menos de lo que pag el Real Madrid por Cristiano Ronaldo, para que se hagan una idea. Suficiente, en cualquier caso, para convertirse en el cuadro ms caro de una subasta, superando a Desnudo, hojas verdes y busto de Picasso, por el que se lleg a pagar 81 millones de euros. Obviamente, se desconoce el comprador. Como se desconoce la historia que encierra un cuadro nico a pesar de contar con tres rplicas ms gritadas por el mismo pintor. Para apreciar sus singularidades hay que fijarse primero en el marco, en la parte inferior encontramos el poema que inspir al artista, escrito por l mismo en caligrafa roja (A la puesta del sol/ el cielo se torn rojo sangre/ y sent un aroma de melancola [] Me qued atrs/ temblando de ansiedad/ y sent el gran grito de la Naturaleza); la otra diferencia es ms sutil, ms delicada, se encuentra dentro del propio leo, donde vemos que uno de los personajes secundarios mira al paisaje, encogido ante lo que ve. Convertido hoy en icono de la modernidad y en smbolo de la angustia existencial, esta pieza era la nica que todava estaba en manos privadas. Los Olsen, una familia de armadores noruegos eran sus propietarios. El padre de Petter Olsen, actual propietario, fue vecino, amigo ntimo y mecenas de Eduard Munch, por lo que adquiri un buen puado de obras desde finales de los aos veinte. Adems jug un papel crucial para evitar la destruccin de casi 20 originales de Munch cuando los nazis incluyeron al pintor noruego en su catlogo de artistas degenerados. Forense de nuestras miserias y transgresor de las leyes del arte, Munch vivi una vida atormentada, marcada por la muerte, la angustia y la enfermedad. Trazos que se vislumbran en su obra. Su madre muri cuando l
era demasiado nio para gritar, tena cinco aos, pero el suceso afect a su padre, severo y dominante, de por vida. Poco despus, su hermana Sophie, hilo conductor de sus aficiones, el arte y la msica, muri de tuberculosis, momento que marc el final de su infancia. A los 17 aos tuvo que abandonar sus estudios universitarios por diversas enfermedades. Fue entonces cuando Munch alz el pincel y expres sus sentimientos sordos al mundo. En una ocasin dijo que no se poda pintar eternamente a mujeres cosiendo y hombres leyendo. l quera pintar a gente que respirara, que amara, que sufriera y, por tanto, que gritara. Y se puso a ello. En 1890, a raz de la muerte de su padre, inicia una coleccin de varias pinturas bajo el ttulo El Amor en el que Munch quera atravesar ese puente que separa las etapas de un romance y donde El grito representaba el trgico fin de la historia de amor, envuelto en angustia. Se trataba del ltimo cuadro de la serie que el propio autor calific como un poema sobre la vida, el amor y la muerte. No consigui Munch durante su vida ser recordado por ste ni por el resto de su obra. El grito fue calificado como perturbador y propio de un autor demente. Fiel a su propia historia, no fue hasta su muerte y sobre todo, tras aparecer en portada de la revista Time en 1961 para ilustrar los complejos de culpa y ansiedad, cuando Munch pudo gritar a los cuatro vientos su talento. Desde entonces el cuadro parece rejuvenecer como una vieta que ilustra los tiempos que nos ha tocado vivir. Tiempos de gritos en silencio y odos sordos que nos tienen sumidos en la mayor de las angustias, con un presente asfixiante y un futuro teido de rojo fuego. Tiempos en que solo el arte sigue fumando en pipa.
8/
aulacapitular
EL SILENCIO DE MARA
Sor inS dA SAntSSiMA trinidAde, oic
Monasterio de Campo Maior (Portugal)
Pura y Limpia
Manantial de Clara
Amonesto y exhorto en el Seor Jesucristo a todas mis hermanas, as presentes como venideras, que se esmeren en seguir siempre el camino de la santa sencillez, humildad y pobreza, y en guardar el decoro de una vida santa, segn nos lo ense nuestro padre san Francisco al principio de nuestra conversin a Jesucristo. Con lo cual, no por nuestros mritos, sino por la sola misericordia y gracia del dador de todo bien, que es el Padre de las misericordias, difundirn las hermanas el buen olor de su fama, lo mismo para las que estn lejos que para las que estn cerca. Y amndoos mutuamente en la caridad de Cristo, manifestad externamente con vuestras obras el amor que os tenis internamente, a fin de que, estimuladas las hermanas con este ejemplo, crezcan continuamente en el amor de Dios y en la recproca caridad. [] Una vez, pues, que hemos entrado por el camino del Seor, guardmonos de apartarnos de l en manera alguna por culpa nuestra, negligencia e ignorancia [Testamento, 56-59. 74]. Santa Clara de Ass
odo lo que es definitivo nace y madura en el seno del silencio. La gracia de Dios acta en el silencio. Penetra silenciosamente en el corazn y en las entraas humanas. As fue hace 2000 aos. El silencio se detuvo y se encarn en Mara, juntamente con el Verbo. En esos nueve meses, Mara no necesit de palabras para rezarle a su Dios. Nunca la comunicacin es tan profunda como cuando no se dice nada y nunca el silencio es tan elocuente como cuando todo se calla. Antes del anuncio del ngel para que fuese la Madre de Jess, seguramente, la vida de Mara estuvo hecha de momentos muy prolongados de silencio, de contemplacin, de reflexin. Mara guardaba todas las cosas meditndolas en su corazn. Solo as se comprende que haya desarrollado un trato tan intenso e ntimo con el Altsimo, conocindolo en profundidad en una relacin de confianza y fe, al punto de contestar a tan gran reto con un hgase, prueba de confianza sin lmites en el amor y poder de Dios. El silencio de la anunciacin no es un silencio pasivo, sino pleno de libertad, de una libertad que elige abandonarse en las manos de Dios una vez ms. Frente al Dios amor que la Virgen conoce, no puede dudar que tambin ahora l le ensear el camino, le dar fuerzas para seguir adelante. En Mara el silencio adquiere un nuevo significado, es un silencio fecundo. No se trata de callar por callar, sino de callar para escuchar, para adorar, para alabar Al hablar del silencio en la vida de la Virgen Mara estamos ya hablando de la personalidad de Mara, pues es algo muy propio de ella. Parece que el silencio es su identidad, como si fuera su nombre propio. Podemos decir que el silencio era en la vida de Mara Inmaculada su forma de estar, de ponerse delante de su Dios, delante de su propia vida y de su modo de ver el mundo, a los dems Sin embargo, se asocia al silencio de la Madre de Dios, caractersticas propias como, disponibilidad, plenitud, servicio, fecundidad, fidelidad y una gran humildad reverente ante el misterio de Dios que tantas veces la sobrepasaba. Pero qu sentido tiene, en nuestros das, hablar del silencio? Ser todava un valor o algo incomodo que hay que colmar con ruido, msica? En nuestros das se siente la necesidad de silenciar el silencio El silencio por si mismo nada vale. De qu vale estar callado, si dentro hay rencor y odio? Silencio puede ser indiferencia, puede ser comodidad, pereza, etc. Pero muy distinto est llamado a ser el silencio de una concepcionista. Teniendo como modelos a Mara y Beatriz nuestro silencio debe ser fecundo, cargado de intimidad con el Esposo. Silencio en el exterior para que dentro del corazn podamos escuchar: A fin de alcanzar la unin con Dios y permanecer en dilogo constante con l, meta suprema de toda vocacin humana, las hermanas concepcionistas procuran vacar slo a Dios en soledad y silencio, en asidua oracin y generosa penitencia. (Constituciones Generales de la OIC 69. 2). Desde la soledad y el silencio, las monjas de la Orden de la Inmaculada Concepcin expresan este rasgo de la Virgen sin mancilla, como medio fecundo de estar vigilantes, a la escucha de la voluntad del Altsimo cada da. As, el silencio es nuestro compaero de viaje, llevndonos tantas veces a buscar las actitudes de Aquella que supo vivir en el silencio supremo.
aulacapitular
/9
a noticia me nubl la tarde. Acud con presteza al requerimiento del mvil; aguardaba otra llamada. Ms que en los odos, la informacin me estall en el corazn. En el periplo vital del concernido, el desenlace cuadraba sobradamente. En el parntesis abierto en nuestras relaciones, desde m salida de Guadalupe, no, aunque haban discurrido dos dcadas sobradas. En el corazn, recuerdo y afecto permanecen embalsados sin conjugar el paso del tiempo. La voz de Petisita llegaba desde Guadalupe con la triste nueva: ha muerto Pepe el carpintero. No lo pude evitar; la tarde se me pobl de recuerdos. Los seis aos, vividos con intensidad, al timn del navo de la Morenita, se me agolpaban en la memoria y me volvan la imagen de Pepe, enfundado en su mono de trabajo, oficiando la liturgia de conservacin del patrimonio mueble en el Alczar de la Reina. En realidad, as era. La reducida carpintera funcionaba como un pequeo santuario consagrado a la recuperacin y mantenimiento del patrimonio de la Casa. Recuerdo el da en que, con no poco misterio, me mostraba los restos de un antiguo bargueo, encontrados en algn perdido trastero. Sola, me confes, mostrarlos a cada nuevo Superior por ver el destino que cabra darles. Estbamos acomodando la capilla del Noviciado y entre ambos pensamos utilizarlos como frontal del sagrario. Novicios y Maestro se implicaron incluso en trabajos de devolver a las piezas a su primitivo estado. Haba que reponer lminas de hueso, tallarlas, decorarlas, completar dorados El resultado final luce ya como patrimonio del Monasterio. La sillera del coro arrastraba an las consecuencias de aos trascurridos tras la exclaustracin, el paso del tiempo y el turismo, no siempre respetuoso. Remates, trozos de crestera, y perinolas desaparecidas, todo fue saliendo de nuevo en madera de nogal, como el resto, de las manos de Pepe y su nada despreciable coleccin de gubias. Fueron meses muy largos e intensos que dieron como resultado la recuperacin de una de las piezas ms sealadas del monumento, aunque al profano pasase desapercibido. Culmin todo con la recuperacin del tenebrario, rococ, esta vez con la eficaz colaboracin de Mary Mar su hija, en la limpieza, reposicin y fijacin de policroma, hasta devolverle a la condicin de pieza de museo. Pervive fresca igualmente en mi memoria la ancdota: acabbamos de completar la adecuacin de la antigua ropera para museo de pintura y escultura. Haba hecho una verdadera obra de arte en restauracin de las contraventanas: sus finas traceras, policromados y herrajes. El portaln de entrada decidimos copiarlo, dado su deplorable estado. Se comprometi a reproducirlo, incluida la policroma con idnticos pigmentos que la original, como hoy se contempla. En el Corona de Espinas de Madrid reinaba, a la sazn, Dionisio Hernndez Gil. Presenci la escena: mostraba l a un colega las puertas, sacando pecho. Yo, que vena detrs, aceler el paso, me identifiqu y complet la informacin: Aqu, en la modesto taller de la Casa y por manos de nuestro carpintero, an se hacen cosa as y me qued muy crecido, tambin por la bendicin otorgada a la obra de nuestro artesano. An ms, a modo de guinda: recuerdo la escena con mezcla de rabia, repugnancia y gratitud. Siempre con su ayuda, culminbamos la colocacin de las diversas piezas, escogidas por el muselogo, en las vitrinas del nuevo museo, diseminadas por los ms variados lugares. Desde la ochava, donde histricamente se haban ido acumulando las ms diversas, nos disponamos a trasladar una pequea talla de la Santa de vila, de escuela castellana; al ir cogerla por la peana, me qued entre las manos con una blanca y repugnante masa de termitas. Por fortuna, el banquete de las temibles hormigas no haba ascendido a la talla. Mientras yo me empleaba con rabia contra el ejrcito invasor, mi buen Pepe lo haca reco-
giendo parsimoniosamente hasta la ms pequea astilla de la corteza, que era lo que haban dejado las lucfugas. Con ellas recompuso pacientemente la figura original y la rehzo exacta en madera de caoba, como hoy se exhibe en el museo. De aquel pequeo taller lo mismo salan rehechas las cajas de los rganos procesionales, como muebles antiguos vueltos a su primitiva belleza. Siempre, justo es decirlo, en competencia con el requerimiento de los responsables de las dems reas, para acudir a las ms variadas urgencias de cada da. De todos los recuerdos, me quedo, cmo no, en el camarn de Seora y la preciosa y monumental araa de los duques del Infantado. A la puerta de mi pequeo despacho acuda a media maana un fray Joaqun, con semblante que no responda a la imagen de s mismo. Las palabras parecan resbalar lentas por su luenga barba: Se ha cado la lmpara del Camarn. Solo alcanc a ordenar imperiosamente: No toquen nada. Vol a la carpintera a buscar en Pepe opinin para iniciar una salida. Los dos ahora lo hicimos al lugar del suceso, donde nos aguardaba la penosa visin de una plasta de cristales desparramados, y muchos, rotos. Yo slo pensaba que aquello no fuera verdad, sino una mala pesadilla. l, en cambio, no solo no perda su habitual calma, sino que adems, perfilaba los primeros pasos a dar. Antes que nada, recoger hasta el ltimo fragmento. Como de costumbre, en el pequeo taller se inici el delicado trabajo de clasificacin, pegado de fragmentos y recomposicin, Para reponer piezas imposibles de recuperar, un equipo, con Mary Mar y fray Javier se traslad a Sevilla para buscar, en una casa especializada, las que necesitbamos. Verdad es que, expertos en la materia, me consta, han advertido la presencia de las incorporaciones, pero la grandiosidad y belleza de la lmpara sigue llenando la majestuosidad del camarn. En esa tarde pensaba en mi eficaz colaborador, enfundado en sus mejores galas, afanado en buscar junto al trono de la Morenita del Cielo, alguna pieza que restaurar. Te acuerdas, Pepe? Cuando pases junto a ella, dile algo de los que aqu te seguimos recordando con afecto.
10 /
scriptoriumguadalupense
I present para sucederle a D. Juan Serrano, cuya llegada a Guadalupe, como prior, ignoramos, pero que consta residiendo en un albal datado el 17 de septiembre de 1382 y firmado por el portugus Juan Lorenzo da Cunha, vasallo del infante D. Juan, en que acepta que adeuda mil maravedes a don Juan Serrano, prior de Santa Mara de Guadalupe. Y el hecho documentado de que el 22 de agosto de ese ao firmara Juan I en Guadalupe, nos hace suponer que el monarca y Juan Serrano bien pudieron llegar juntos a la toma de posesin de su priorato. A su llegada a Guadalupe, ya era ste el santuario ms afamado de Castilla y Portugal, por los milagros que Dios obraba a travs de la imagen de la Virgen Morena. Y gracias a la proteccin, los privilegios reales y el esfuerzo de los primeros priores, el templo estaba terminado y el santuario protegido por slidos muros y altas torres que lo convertan en una fortaleza, lo que nos explica que Juan Serrano casi no tuvo que realizar obras de importancia, y solo tuvo que velar por el buen gobierno y labor de los clrigos, mantener, alojar y curar en el hospital a los que llegaban en devota romera y tambin ocuparse del rico patrimonio de bienes muebles e inmuebles acumulado a lo largo de casi medio siglo de vida, adems de servir fielmente al Rey. Lo que nos hace suponer que debi viajar con frecuencia a la Corte, sobre todo a partir del ao 1388, en que, adems, tuvo que ocuparse de gobernar la dicesis segoviana. Y, dada la gran amistad de Juan Serrano con el arzobispo de Toledo, Pedro Tenorio, es muy posible que le animara a construir la slida y hermosa puente sobre el ro Tajo, que el arzobispo de Toledo levant sobre el proceloso ro a reverencia y honor de Santa Mara de Guadalupe, y para comodidad de los romeros que ya llenaban los caminos del norte de Espaa, dando co-
1.- Pero Lope de Ayala, en su Crnica del rey don Juan I, cap. IX, ff. 234-235. Este gran poeta e historiador tom parte en esta batalla, donde fue apresado y encerrado en la torre portuguesa de bidos. Y all, entre rejas, aadi a su obra El rimado del Palaio, escrita en otra prisin de Inglaterra, esta bellsima plegaria a la Virgen de Guadalupe: Sennora, por quanto supe/ tus acorros, en ti espero/ e a tu casa en Guadalupe/ prometo de ser romero./ T muy dule melesina fueste siempre a cuitado,/ e acorriste muy ayna a los tus encomendados;/ por ende, en mis cuidados e mi prisin tan dura,/ vesitar la tu figura fue mi talante primero
scriptoriumguadalupense / 11
mienzo las obras en junio de 1383, inaugurndose cinco aos ms tarde. ALJUBARROTA Un nombre tristemente clebre en la historia de Castilla y muy ligado a Guadalupe. Al fallecer (1383) sin hijos varones el rey portugus Fernando I, Juan I de Castilla casado con Beatriz, hija nica del monarca luso, se consider con derecho al trono de Portugal, lo que estorb el pueblo portugus prefiriendo a Juan, gran maestre de Avis, hijo bastardo de Pedro I de Portugal y de Teresa Loureno y medio hermano del tambin aspirante al trono D. Dions, quien, al perder, se refugi en Castilla con su esposa Juana y ambos pidieron ser sepultados en Guadalupe. El ao 1385 fue proclamado, en Coimbra, rey el bastardo Juan I. Pero decidido a engarzar el reino de Portugal en la Corona de Castilla, el joven y valeroso monarca castellano puso sitio a Lisboa, bloquendola por mar y tierra; pero la peste atac a sus soldados, obligndole a levantar el cerco, a la vez que Nuno lvares Pereira rechazaba a los castellanos del Alentejo. Rehecho su ejrcito, el rey castellano, con ayuda de soldados enviados por el rey de Francia, se enfrent nuevamente, el da 14 de agosto de 1385, al ejrcito portugus junto a la aldea de Aljubarrota, que contaron con la ayuda decisiva de los lanceros ingleses, mandados por el duque de Lancaster, Juan, pariente de Felipa, esposa de rey lusitano: Que eran muchos e tiraban muchos dardos e saetas e piedras, en guisa que los caballeros [castellanos] no podan entrar en ellos ni pudieron pasar los valles que tenan delante al rey, al comenz de la batalla, como estaba flaco, levronle en una andas caballeros e escuderos que eran ordenados para la guarda de su cuerpo; e desque vieron la batalla vuelta, pusironle en una mula; e cuando vieron que las gentes del rey se retraan e mucho de ellos cabalgaban para se ir del campo, entonces pusieron al rey en un caballo e sacronle del campo, mager estaban muy doliente. E dur la porfa de la batalla, antes que paresciese qules perdan o ganaban, media hora asaz pequea. (Pero Lope de Ayala, Cap. I). Para costear esta desafortunada batalla acudi el rey castellano a su amigo Juan Serrano, que no tuvo reparo en deshacer el rico trono de la Virgen que labrara su antecesor en el priorato, Diego Fernndez, y cuya plata vali mil ducados, que el generoso monarca pagara, al ao siguiente, dando a la iglesia de Guadalupe las escribanas y el portazgo de Trujillo y su tierra, como leemos en esta carta de Juan I: Por los grandes menesteres en que estamos desta guerra que tenemos contra los traidores rebeldes de nuestro Reino de Portugal para hacer mone-
12 /
scriptoriumguadalupense
Legalmente, tal vez tena razn el Duque y, por las malas, Castilla no estaba en condiciones de meterse en una nueva guerra, lo que aconsejaba llegar a un acuerdo que satisficiera a ambas partes. Y das ms tarde, Juan I le envi, para tratar tan delicado asunto, al prior de Guadalupe, D. Juan Serrano, y, con l, al caballero Diego Lpez de Medrano y a Alvar Martnez de Villareal, doctor en Leyes y Decretos, los cuales fueron a entrevistarse con el Duque en Orense de Galicia para tratar el espinoso asunto. Como cabeza de la misin, el prior de Guadalupe tom la palabra y dijo al Duque que el rey de Castilla, de Len y de Portugal tiene por bueno e justo ttulo, que los ha por derecha herencia, e que vos no fuistes bien informado que vuestra mujer haya ms derecho que l; e si lo queredes demandar l vos responder delante aquel que puede ser juez dello, e vos cumplir de derecho e de justicia. E faciendo l esto, que vos requiere con Dios e con el Apstol Santiago que vos non entredes en sus tierras e Regnos; e si tal ficieredes, que entiende que lo facedes con orgullo e sobervia, e face dello Juez a Dios.(Lope de Ayala, f. 235). A continuacin tom la palabra Lpez Medrano y mientras l trataba de convencer al Duque, ste habl reservadamente con el prior de Guadalupe, que le ofreci una solucin que, al final, triunfara: el compromiso de matrimonio del hijo de Juan I, infante D. Enrique, con Catalina, hija del Duque y su esposa Constanza. LA ENTREGA DE LA IGLESIA A LOS MONJES JERNIMOS Como recompensa por sus servicios y, sobre todo, por el xito en la entrevista con el duque de Lancaster, el agradecido monarca present a Juan Serrano para la sede episcopal de Segovia, que rigi desde octubre de 1388 hasta 1390, ocupando despus la sede de Sigenza hasta su fallecimiento, en 1402. Y aunque el priorazgo y la mitra no debieron dejarle mucho tiempo para morar en Guadalupe y ocuparse de sus problemas, s pudo darse cuenta de que la convivencia con buen nmero de judos asentados en la puebla desde sus mismos orgenes y los cristianos no solo daaban la fe y devocin de stos, sino que eran causa de la relajacin y malos ejemplos de los clrigos, hasta el punto de que se quej personalmente al rey con frases tan duras como stas: Seor, debis saber de muy cierto que ellos [los clrigos] hacen all muy poco servicio a Dios y a su Santa Madre Porque sabr, vuestra Alteza, que aquella santa iglesia est muy mal servida de los clrigos, que no viven castamente, estando amancebados, siendo, por esta causa, muchos cristianos malos, por seguir las costumbres de los
da y pagar sueldo, as a los nuestros naturales como a las gentes extranjeras que vienen a servirnos, que vendemos a la Iglesia de S[an]ta. M[ar]a de Guadalupe, que es en los nuestros reinos, con v os Juan Serrano, Prior de la dicha Iglesia, recibiente la dicha compra por nombre de la dicha Iglesia el nuestro portazgo y la nuestra escribana que tenemos en la nuestra villa de Trujillo y en su trmino, con todas las rentas que podis administrar por precio2180.000 maraveds, que hacen 10 dineros el maraved, los cuales nos pagasteis en buena plata para hacer labrar la dicha moneda, contando cada marco a razn de 180 maraveds, que montan 1.000 marcos de plata dicho precio, los cuales 1.000 marcos los recibi Diego Gonzlez de Medina, tesorero de moneda de Toledo. Dado en Burgos el 30 de junio de 1386. (Documento incluido en la confirmacin de un real privilegio de Enrique III sobre la venta de los derechos de las escribanas y portazgo de Trujillo y su trmino a favor del monasterio de Guadalupe, datado el 28 de diciembre de 1393). Como curiosidad, que recoge el padre Germn Rubio, muchos devotos de la Virgen de Guadalupe atribuyeron esta derrota a un castigo del cielo, por haber destruido su rico trono, cuyos bellsimos esmaltes de Limoges utilizara, un siglo ms tarde, el monje fray Juan de Segovia, para embellecer la arqueta utilizada en el monumento de Jueves Santo. Lo malo es que, a lo largo de los siglos, ste fue el primero de otros varios tronos; unos robados y otros donados generosamente para sacar de apuros econmicos a Espaa. HBIL DIPLOMTICO Aprovechando la derrota cuya noticia constern a los castellanos y su Rey, que declar luto nacional y la delicada salud de Juan I, el duque de Lancaster vio la oportunidad de que el trono de Castilla pasara a sus manos, alegando que su esposa Constanza era hija del rey Pedro I de Castilla. Y el ao 1386, el Duque, que con muchos navos e muchas gentes de armas, aport a la Corua, anduvo por Galicia e envi al rey don Juan un Heraute por el que le envi decir que le faca saber cmo l era venido en Gallicia, e traa consigo la Reyna doa Constanza e que vena demandar los Regnos de Castilla e de Len, por derecho que la dicha su mujer doa Constanza; e que si el rey Don Juan deca que non era as, que gelo entenda poner en batalla poder por poder(Lope de Ayala, obra citada, f. 235). Pese a un reto tan descarado por parte del Duque ingls que un ao antes haba sido parte decisiva en la derrota del rey de Castilla, ste acogi bien al heraute, le regal de sus joyas y le contest que le enviara la respuesta con sus mensajeros.
scriptoriumguadalupense / 13
GUADALUPE. Juan Serrano entrega a los Jernimos la iglesia de Guadalupe. Lienzo del s. XVII
dichos judos(ciJA, Libro de la invencin de esta Santa Imagen de Guadalupe pp. 110-111) . Este tan duro informe motiv que el monarca autorizara a Juan Serrano a sustituir los clrigos seculares de la iglesia de Guadalupe por frailes mercedarios elegidos, tal vez, para agradar a doa Beatriz, esposa del rey; pero sus discrepancias con el prior fueron la causa de que al ao abandonaran Guadalupe; lo que sirvi para que, con el beneplcito real, Juan Serrano consiguiera, en 1389, que los monjes jernimos de Lupiana (Guadalajara) aceptasen hacerse cargo de la Iglesia de Guadalupe y levantar all un monasterio. Fundacin que el rey Juan I devoto de la Virgen extremea, al igual que sus predecesores, despus de renunciar al patronazgo que sobre la Iglesia tena, firm su entrega a la orden jernima en una solemne Real Provisin fechada en Sotos Albos (Segovia) el da 15 de agosto de 1389 un ao despus hara Juan I entrega de El Paular a los monjes cartujos, y el 9 de octubre de 1390 fallecera, de cada de un caballo, con solo 32 aos de edad, siendo elegido primer prior regular el noble cacereo fray Fernn Yez, que recibi la Iglesia con todos sus bienes, aldeas y privilegios, de mano del prior/obispo Juan Serrano,
autorizado para ello por del arzobispo de Toledo, Pedro Tenorio, el da 22 de octubre del mismo ao. UN TRISTE FINAL Antes de fallecer, Juan I haba promovido a Juan Serrano para la sede muy codiciada de Sigenza; y pese a que el nuevo monarca, Enrique III, le haba reemplazado en el cargo de canciller del Sello de la Poridad, gracias a los buenos oficios del arzobispo de Toledo, en 1392 lo hallamos de nuevo en la escena poltica y un ao despus aparece como acompaante asiduo del nuevo monarca y miembro de la Corte real y, tras la muerte del arzobispo toledano, como privado del rey y el personaje ms influyente de la Iglesia de Castilla. De otra parte, la muerte de los arzobispos de Toledo, Pedro Tenorio (1399) y de Sevilla, Gonzalo de Mena (1401) desemboc en una disputa entre el papa Benedicto XIII, que quera imponer para la sede toledana a su sobrino, Pedro de Luna, y Enrique III, que apoyaba a Juan Serrano para ese puesto, aunque, al fin, sera aqul el que ocup la sede primada en julio de 1403. Antes, el cabildo toledano propuso al arcediano de Guadalajara, Gutierre de Toledo, para suceder a Pedro Tenorio; pero el rey se opuso, prefiriendo que tan importante sede la ocupara Juan Serrano, lo que indign de tal mane-
14 /
scriptoriumguadalupense
En su testamento, Juan Serrano dispuso ser sepultado en su querido templo de Guadalupe, donde reposan sus cenizas, en la capilla de san Gregorio, en un monumento con su estatua yacente, revestida con los ornamentos episcopales y labrada en fino alabastro por los maestros tallistas Ferrand Gonzlez y Pedro Snchez. Sobre su tumba hay un azulejo del siglo XVIII en que leemos: Hic jacet el Ilmo. Sr. D. Juan Serrano, obispo de Segovia, 4 prior de este Santuario. Nos dio la posesin de l el 22 de octubre, 1389, y muri en 1402. FUENTES UTILIZADAS -pero lope de AYAlA, La crnica del rey don Pedro I, Enrique II y Juan I. Ed. 1526 -dieGo de ciJA, Libro de la Invencin de esta Santa Imagen de Guadalupe. Ms. escrito c. 1514 y publicado en Cceres, 1953, por fray ArcnGel BArrAdo, oFM. -AMG (Archivo del Monasterio de Guadalupe), Legajo 7. -GerMn ruBio, oFM, Historia de Ntra. Sra. de Guadalupe, Barcelona 1926. -toriBio MinGuellA, oSA, Historia de la dicesis de Sigenza y de sus obispos, Madrid 1910, 3 Vols. -JoS MAnuel nieto SoriA, Un crimen en la Corte, Madrid 2006.
ra al joven arcediano que plane quitar del medio a su contrincante, utilizando ciertas yerbas venenosas que, por medio de su cocinero, Juan Gmez, hizo llegar al de Juan Serrano, quien las puso en la comida de su seor, empezando a surtir un letal efecto poco despus, cuando Juan Serrano se hallaba en Toledo, acompaando a la Corte. Cubierta, al fin, la sede toledana por Pedro de Luna, (aunque tard varios aos en ocuparla) y vacante, tambin, la de Sevilla, por fallecimiento de su arzobispo, Gonzalo de Mena, nueve das despus de su muerte acaecida el 21 de abril de 1401 escribi Enrique III al cabildo sevillano para que designara a Juan Serrano, su confesor y obispo de Sigenza, para ocupar esta sede y con esa idea baj a Sevilla el Rey con su Corte y don Juan Serrano, cuya salud se iba deteriorando y antes de ocupar la sede hispalense falleci en Sevilla el 24 de febrero del ao 1302. Bajo la sospecha de envenenamiento, fue el propio monarca el que, abri una investigacin; cerrada un mes ms tarde, al confirmarse las sospechas, siendo enviado a prisin D. Gutierre de Toledo. Slo despus de fallecer Enrique III, y gracias a su noble linaje y poder, logr una sentencia absolutoria, consiguiendo incorporarse a la Corte, gracias a su amistad con D. Fernando, hermano del rey difunto, lo que le ayudara a escalar altos cargos, entre ellos las mitras tan ansiadas de Sevilla y Toledo.
GUADALUPE. Sepulcro de D. Juan Serrano. Alabastro de Ferrand Gonzlez y Pedro Snchez (1403-1407)
scriptoriumguadalupense / 15
QU ES UN PATRONATO? En lo tocante a nuestro tema, patronato es una institucin eclesistica, mediante la cual san Pedro de Alcntara es nombrado Patrono de Extremadura. Hurgando un poco en su etimologa, observamos que la raz comn, tanto de patrn como de patronato, es padre, en su doble vertiente: dador de vida y protector de la misma. De este modo se pone de relieve que el tema no es balad, ya que afecta a la vida misma. Celebramos con gozo el don de la vida, al tiempo que reconocemos nuestra indigencia; de ah la bsqueda de auxilio y proteccin en alguien que es ms que nosotros. Se establece entonces una doble relacin de amistad y alianza: alguien me ayuda en mis necesidades y yo lo celebro proclamndolo en accin de gracias. En el lenguaje cristiano eso se llama culto: manifestacin gozosa y agradecida de los bienes recibidos. Resulta entonces que el Patronato, lejos de ser una institucin fra, es en verdad un cauce de vida entre el Patrn y el patrocinado. En una perspectiva teolgica, cuando nosotros, los cristianos, hablamos de padre, nos referimos al Padre todopoderoso, de quien proviene la vida y el cuidado de la misma. Elegir pues a uno por Patrn es colocarle en la lnea del Padre y con sus mismas preocupaciones, slo que a escala reducida, ya que todopoderoso slo es Dios. Es tambin poner de manifiesto la infinita misericordia de Dios, repartiendo su paternidad entre tantos y tantos que lo han cogido en su corazn. Su nombre concreto es el de santo, y significa que entre ellos y nosotros hay una comunin (la comunin de los santos), mediante la cual podemos acercarnos a ellos con toda confianza, sabiendo que estn ah para interceder por sus hermanos. As lo recoge la oracin del da de Todos los Santos: Concdenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia
1.- Las iglesias particulares de la regin extremea festejamos este ao el L Aniversario de la declaracin del Patronato de San Pedro de Alcntara (1499-1562), juntamente con Santa Mara de Guadalupe, sobre Extremadura, efectuado por breve del Papa Juan XXIII el 22 de febrero de 1962, durante las celebraciones del IV Centenario de la muerte del Santo extremeo, ocurrida el 18 de octubre de 1562 en Arenas (vila), donde est su sepulcro. Guadalupe, consciente de la importancia de tal Patronato y de la figura del ms extremeo de los santos, empez a publicar (Cf. 825 (2011) 27-28) una serie de artculos firmados por fray Jos Garca Santos, fraile de El Palancar. Reanudamos con esta entrega la serie hasta ver coronado el Cincuentenario.
16 /
scriptoriumguadalupense
No era an sacerdote, cuando en 1523 se present en Belvs de Monroy (Cceres) el ministro general de los Frailes Menores, fray Francisco de los ngeles Quiones, con el osado empeo de enviar una brigada de frailes a evangelizar a Mjico. Sern los que ms tarde van a recibir el glorioso nombre de Los Doce apstoles de Mjico. Dicen que, al solicitar voluntarios, uno fue el joven fray Pedro de Alcntara, al que el ministro general le dijo: T, no; tu trabajo est aqu. No parece sino que al santo le acometiera la vena de conquistador, de la que tena exquisitos ejemplares en sus paisanos extremeos. Aos ms tarde, un seguidor suyo, fray Juan de los ngeles, trasladara ese afn de conquista al mundo del espritu, titulando Conquista del Reino de Dios a uno de los ms bellos ejemplares de la literatura religiosa. Conocedor de ese espritu, fray Francisco de Fregenal, que lo haba admitido a la Orden y que a la sazn era ministro provincial, recin estrenado su sacerdocio (ao 1524), le encomend el oficio de la predicacin, dejando a un lado la norma general, que no autorizaba la concesin de ese oficio sino despus de varios aos de sacerdote. El criterio del ministro provincial era muy sencillo: si son tantos los que se edifican vindolo decir misa y contemplando su estilo de vida, cmo no va a ser provechoso el encargo de la predicacin? Se resista el santo; pero al fin, como era su costumbre, obedeci y se puso en marcha, llevando como nicas herramientas una Biblia y un crucifijo. Los textos sagrados ms utilizados por l (dicen las crnicas) eran el libro del Eclesistico y los profetas. El primero, porque presenta una serie de reflexiones sobre el sentido de la vida, seguido de un puado de personas que encarnan ese espritu; los segundos, porque nos presentan una puerta siempre abierta a la esperanza, como remedio de nuestra condicin pecadora, que tuvo su realizacin en Cristo Jess. La gente iba tras l y lo aclamaba con el ttulo de glorioso apstol del Seor. En 1528 predica en Plasencia, con extraordinario fruto. Que lo digan si no el marqus de Mirabel, el conde de Torrejn, D. Francisco Floriano y D. Rodrigo de Chaves, todos ellos trados al buen camino bajo la direccin de san Pedro, del que fueron siempre muy devotos. Famosa fue la cuaresma de 1531 en Badajoz. Muchos de los que volvan al redil de Cristo entraban en Religin; otros, en cambio, aconsejados por el santo, quedaban en el mundo, afiliados en lo posible a algn movimiento eclesial. Al concluir la misin, fund la Cofrada del Cordn y restaur la Tercera Orden Franciscana, de la que fue gran propagador. Ao 1535. De nuevo recibe el oficio de predicador. Su itinerario lo podemos seguir esta vez con cierta precisin. Comienza en Belvs de Monroy (Cceres), de donde pasa a Ciudad Rodrigo (Salamanca), evangelizando la zona de Gata. Continu hasta Plasencia, haciendo lo mismo por aquellas tierras, llegando hasta Trujillo. Salt luego a Badajoz, prosiguiendo su viaje a Jerez de los Caballeros, continuando por el sur hasta Sierra Morena, siguindole los pueblos. Esta apostilla del cronista habla muy elocuentemente de su impacto social. Prosigue el cronista diciendo que tena una voz sonora y suave. Su predicacin iba seguida de la instalacin de cruces por los caminos y por los montes; a veces eran muy grandes, para que pudieran verse desde lejos. El ritual era ste: se armaba la cruz, se la echaba al hombro y se ordenaba la procesin, rezando himnos y salmos.
de tu misericordia y tu perdn. Texto grandioso, que nos permite descubrir el verdadero objeto de nuestras peticiones en sentido cristiano. Surge ahora una pregunta. Nuestro intercesor ante el Padre es Jesucristo, que cumple superabundantemente su oficio; por qu entonces patronos e intercesores humanos? La respuesta no puede ir en el sentido de que Jesucristo necesite ayuda alguna, sino en descubrir que, al tomar nuestra naturaleza, hace a cada uno de nosotros partcipes de todo lo suyo, siendo los santos sus mejores exponentes. As, el patrn, el intercesor, se convierte en el brazo alargado de Jesucristo, el gran intercesor. La eleccin concreta de un patrn obedece a varios motivos, todos ellos relacionados con la fe. As, Santiago es Patrn de Espaa, por la tradicin que vincula su presencia en nuestra patria con el anuncio del Evangelio. Esta relacin de fe puede tener su origen en la cercana geogrfica del patrn y sus patrocinados; tal es el caso de nuestro san Pedro de Alcntara, que vivi su vocacin cristiano-religiosa en estas agrestes tierras de Extremadura. Su eleccin es la verificacin de la fuerza vital de la iglesia extremea, capaz de cincelar entre encinas y peascales la arrolladora santidad de uno de sus hijos. Tenerlo por patrn es reconocerlo como fruto exquisito de esta porcin de la Iglesia universal que peregrina en Extremadura, ofrecindonoslo como modelo. Que todo eso significa Patronato. MISIONERO POPULAR Una de las facetas poco conocidas (pienso yo) de san Pedro de Alcntara es su trabajo evangelizador, que ocupa lugar preeminente en su vida.
scriptoriumguadalupense / 17
De este tiempo son dos referencias bien sealadas por los cronistas. Una es la colocacin de la cruz en lo alto de la Sierra de Gata, sin que sepamos el punto exacto. S sabemos que era un lugar muy alto y abrupto, adonde lleg el santo (de rodillas?) con la cruz a cuestas y no escasa admiracin del pueblo. El otro caso se refiere a un lugar llamado Arroyo (Arroyo de san Servn?), situado en la falda de un alto monte, como mira al camino real de Sevilla, por la entrada de Sierra Morena. Al invitar al pueblo para que construyeran una gran cruz y colocarla en lo ms alto de aquel risco, la gente le hizo saber la dificultad tan grande de llegar all, que ni siquiera las cabras andaban por aquellas alturas; pero el santo los convenci, se la ech al hombro y camin hasta la cima del monte. Lo curioso es que con l lleg tambin todo el pueblo, que no sala de su asombro. La originalidad de san Pedro se ve tambin en que no se contentaba con predicar en las iglesias; escoga alguna casa adonde acudan a orle caballeros y personas principales del pueblo que no podan asistir con aquella frecuencia a sus sermones. MAESTRO DE ORACIN San Pedro de Alcntara viva con un alto voltaje la comunin con Dios; ha sido la liturgia de su da quien nos lo ha recordado, diciendo que era un hombre de altsima contemplacin. Desde esa perspectiva, el razonamiento era bien sencillo. La santidad en la Iglesia no es un privilegio para unos cuantos sino para todos los fieles, como siglos ms tarde nos lo recordar el Concilio Vaticano II, al afirmar que todos los cristianos estn llamados a la santidad. Y siendo cuantitativa-
mente los seglares el mayor nmero de los fieles, no es justo privarlos de ningn medio de santidad. Ahora bien, la oracin es un instrumento necesario para alimentar nuestra unin con Dios; por tanto, hay que facilitar a los seglares el camino de la oracin. Los seglares contemporneos de san Pedro tambin rezaban sus oraciones, pero no tenan acceso a ese tipo de oracin que nos coloca ante las verdades de nuestra fe, para saborearlas a fondo y llenarnos de su riqueza. Era y sigue siendo lo que llamamos oracin mental o meditacin. Frente al gran telogo Melchor Cano, que no vea este ejercicio adecuado para seglares y s para clrigos y religiosos, san Pedro rompe una lanza a favor de los seglares, inicindolos en la oracin mental. Era abiertamente un desafo, aunque no era el primero en hacerlo. Al acecho estaba la Inquisicin, velando para que los textos bblicos en lengua romance no abrieran un portillo a la interpretacin protestante, que era el virus de la Iglesia en ese tiempo, a lo que san Pedro fue siempre muy sensible.
18 /
scriptoriumguadalupense
mismo argumento que ms tarde dara a santa Teresa, a propsito de quienes le decan que aquel gnero de vida tan riguroso como el que pretenda para sus monjas era apropiado para hombres, no para mujeres. Su respuesta a la santa fue que el Evangelio no pone distincin entre hombres y mujeres. Tan contundente fue esta respuesta, que la santa no se cohbe de afirmar que ya no consult con nadie ms. Tengo constancia de ciertos lugares donde san Pedro fund o secund grupos de oracin: Jerez de los Caballeros, vila, Plasencia, Coria y probablemente Trujillo. Se reunan en casas particulares y seguan las enseanzas del santo. No ha llegado hasta nosotros el mtodo y el contenido de esos encuentros, que se me antoja no demasiado estructurados, dejando amplio espacio a la innovacin del Espritu Santo, del que san Pedro era un enamorado. Pero tenemos algunas pistas. Santa Teresa dice: Es autor de unos libros pequeos de oracin, que ahora se tratan mucho en romance; porque, como quien bien lo haba ejercitado, escribi harto provechosamente para los que la tienen. San Pedro de Alcntara, lienzo de Antonio Arias Fernndez (ca. 1614-1684) De esos libritos uno ha llegado hasta nosotros, con el Aprovechaba las misiones que nombre de Tratado de la Oracin y Meditacin. Sabemos, como el misdaba y su prolongada estancia en mo san Pedro dice en la carta-prlogo, que ha sido escrito a ruegos de D. algunos lugares para crear lo que Rodrigo de Chaves, uno del grupo de Plasencia, para provecho de otros hoy llamaramos grupos de ora- que no formaban parte de esos grupos. As las cosas, me pregunto: no cin. Eran grupos abiertos a to- ser el Tratado el trabajo redaccional de los guiones que seguan los didos. Ya no se trataba slo de segla- ferentes grupos? Otra cosa no me parece probable. res, es que tambin haba mujeres Esta es la joya literaria que nos dej el santo, que a tantos y tantos ha di(y muchas) en el grupo; lo cual no rigido por el camino de la virtud, y sigue hacindolo. De ah el juicio del padejaba de ser una novedad, ya que pa Gregorio XV al definirlo como luz para guiar las almas al cielo. No se entonces segua pensndose que la content con ese elogio sino que le dio al santo el ttulo de doctor iluminamujer es inferior al hombre. San do de la mstica teologa; ordenando que lo representaran con el Espritu Pedro resolvi la dificultad con el Santo sobre un hombro (en forma de paloma) y con la pluma en la mano.
scriptoriumguadalupense / 19
ERMITAO EN EL PALANCAR El Palancar es el ms hermoso relicario que nos dej san Pedro en forma de convento. Basta contemplarlo serenamente para formularse la pregunta tan frecuente en los que lo visitan. Y esto por qu? Estamos en 1554. San Pedro, ingresado en la Orden en 1515, haba vivido intensamente todos esos aos con aplauso de sus hermanos, que no dudaron encomendarle varios oficios, incluido el ms alto cargo de la Provincia, con slo 39 aos. Abrevada abundosamente en la espiritualidad de fray Juan de la Puebla y de fray Juan de Guadalupe, la Provincia de san Gabriel (que as se llamaba el territorio donde vivi nuestro santo) se haba incorporado desde el principio a la corriente reformista de la Orden Franciscana, que tom el nombre de Observancia, llegando ms tarde a hacerse con el control de toda la Orden. Enfrente estaban los conventuales, injustamente calificados de inobservantes, por la sola razn de no aceptar la Observancia como la nica forma de relanzar la espiritualidad franciscana. Cun injusto era ese proceder se demuestra porque tambin entre ellos (los conventuales) haba una sincera bsqueda de los valores franciscanos primigenios. Esto, unido a que, pasado algn tiempo, los primitivos fervores de la Observancia fueron decayendo paulatinamente, llev a nuestro santo a iniciar, con cerca de 60 aos, un camino de perfeccin franciscana dentro de la reforma conventual, que arrancaba con todos los bros de un nefito. Su estandarte fue una rigurosa pobreza, para poner de relieve que no son tantas las cosas necesarias a la vida y, sobre todo, para vivir de verdad la providencia divina, que con harta frecuencia convertimos en verdad abstracta. De ah el edificio tan pequeo y la distribucin tan exquisita como inteligente de todas y cada una de sus dependencias. Se cuenta que, una vez terminada la obra, les dijo a sus frailes: hermanos, esta es nuestra morada; esto es todo lo que necesitan quienes han optado por el Reino de Dios. As lo describe el cronista fray Juan de san Bernardo: Era tan pequeo, que todo l, con el grueso de las paredes (medido por la parte de afuera) tena treinta y dos pies de largo y veintiocho de ancho. Dentro de este tan pequeo comps estaba una iglesia bien pequea, y mucho ms la capilla mayor, que se divida con una reja de madera, y caban en ella holgadamente el sacerdote y el aclito que le ayudaba a misa; y si otro alguno entraba, ocupaba mucho; el claustro era en cuadro y tan pequeo que, puestos dos religiosos en lo alto de l, uno enfrente del otro, tocaban con las manos. Los frailes moraron all hasta la segunda mitad del siglo XVIII, observando gozosamente el desenvolvimiento de aquella vida por todo el mundo, que la historia acu con el nombre de reforma alcantarina. A esas alturas, viendo que el nmero de peregrinos que llegaban a El Palancar para venerar al nuevo santo extremeo, canonizado en 1669, y que no haba sitio para acogerlos, levantaron de planta una nueva iglesia, amplia, inaugurada en 1710. Aos ms tarde lleg la suerte al convento, con capacidad para unos veinte frailes, cuyo nmero nos pone en la pista del flujo de peregrinos, imposible de ser atendidos por el escaso nmero de frailes que vivan en el antiguo. Con gran pena se ven obligados a abandonar lo que durante cerca de 200 aos haba sido su morada; pero, conscientes de la importancia que tena, para la Orden en particular y para la Iglesia en general, tomaron la sabia decisin de que la nueva obra (iglesia y convento) se hiciera envolviendo a la primitiva construccin alcantarina, a manera de concha que encierra a la perla en su interior, segn hermosa metfora de algn cronista. Gracias a eso lo tenemos en pie y puede ser visitado. La iglesia de CoriaCceres siempre ha mirado con predileccin este lugar de espiritualidad, al que acude con frecuencia en forma de convivencias, retiros o celebraciones. Como las que tenemos este ao con motivo de las bodas de Oro del Patronato de san Pedro sobre toda TOLEDO. San Pedro de Alcntara, Extremadura. lienzo de Luis Tristn (1585-1624) en el palacio episcopal
20 /
scriptoriumguadalupense
n ao 2012 recordamos dos acontecimientos culturales que, hace ahora cien aos, se dieron en la poblacin extremea de Guadalupe: la aparicin del peridico semanal Altamira y la puesta en escena de la zarzuela Entre el amor y el dinero. Ambos acontecimientos son ejemplos de la inquietud cultural que una minora burguesa, agrcola o de estudios, con un nivel de vida superior para la economa de entonces al resto de la poblacin, ejerce en sus ratos de ocio en beneficio propio y del pueblo. Como un movimiento ilustrado sin muchas pretensiones, porque los medios no eran grandes, pero exponente de la inquietud en el campo cultural que viene desde mediados del siglo XIX, una vez desamortizado el monasterio, rodeada de una indigencia producida por la expulsin de los monjes, quienes, a pesar de los malos tiempos, an daban trabajo a varios centenares de personas en sus varias posesiones, los mismos que no volvieron a encontrarlo con los nuevos dueos de las tierras desamortizadas.
ERUDITOS DEL GUADALUPE DECIMONNICO Es verdad, como dice el doctor Pedro Navas Valmorisco: Lo indispensable sera que desde la Exclaustracin se hubiese entregado Guadalupe al abandono y al pauperismo; pero no fue as. Terminada la guerra civil Carlista, con la que sufri y perdi mucho, la necesidad por una parte, y los desengaos que aquella le haba dado por otra, obraron en todas las familias, dedicndose al trabajo del campo con incansable afn, que no hay persona que no confiese el notable acrecentamiento de la riqueza desde el ao 1840 hasta el da de hoy, pudiendo asegurarse que ha duplicado el planto de castaos y olivos y la roturacin de terrenos incultos. Esta aplicacin al trabajo y la inteligencia con que se de-
dica al cultivo dicen mucho a favor de la sensatez de este vecindario. Esto fue cierto, pero la ruina del monasterio incide en la poblacin. El monasterio qued repartido y el pueblo, a pesar de lo anterior, ya no encuentra trabajo como cuando estaban los Jernimos. A esta situacin econmica hay que aadir la cultural: lejos de aquel esplendor litrgico, del Colegio de Gramtica, de la enseanza en el Hospital de hombres y la proteccin de la niez desvalida de cuando los monjes. No obstante, lo mismo que la poblacin de Guadalupe, al verse desamparada, se dedic a las labores descritas; en lo cultural, un pequeo grupo de hombres, clrigos o no, continuaron la labor musical de los monjes y se asociaron en la calle para hacer veladas teatrales, de las que tenemos noticias, y que nos servirn para este estudio. Hace unos aos, el azar hizo que llegase a mis manos una carpeta de mi bisabuelo, el Dr. Manuel Cordero Reinoso, que contena datos sobre la actividad de la asociacin cultural El Liceo de Guadalupe, tambin llamada Sociedad de recreo, correspondiente al ao 1855, cuyo tesorero y depositario era el citado bisabuelo, mdico de la localidad al igual que D. ngel Marina Robledo, padre del poeta ngel Marina, D. Carlos Viuelas Reboledo, hermano de mi abuela, que acab ejerciendo en Madrigalejo, y
scriptoriumguadalupense / 21
D. Joaqun Coronado, hermano del entonces organista seglar Dionisio Coronado. En la citada carpeta hay una relacin de obras de teatro puestas por la citada Sociedad, billetes, gastos, que el comisionado Francisco Meseguer, familiar de militares carlistas, presenta al tesorero. Entre las obras destacan Juan y Juana, El qu dirn y el qu se me da a m, Los solterones, la zarzuela Don Simn, Boda improvisada, Un novio a pedir de boca, Pablo el marino, siendo las entradas de: galera principal, lunetas, galera comn y asiento general. La ms cara era la galera principal, seguida de luneta (asiento con respaldo y brazo) y el asiento en banco. El arqueo, presentado en febrero de 1856, recoge los ingresos de los 34 socios que pagaban treinta reales cada uno, y las funciones dadas en 1855 (seis en total) y dos en febrero de 1856; as como gastos producidos, entre los que figuran los abonos del sargento y soldados de caballera. La Sociedad de recreo haca festejos taurinos, que en su da dimos a conocer, y daba limosnas a los pobres. La documentacin, encontrada en estado lamentable, nos habla de un grupo de personas con inquietud cultural, que no quiere morirse de aburrimiento. No sabemos si habr informacin escrita en forma de peridico o de hoja volandera. Sobre el quehacer cultural de mediados del siglo XIX se conoce tambin por la corresponsala de Alfonso Rodrguez. l, y sembrar la tierra, los comercios y dems servicios, aquellos hombres no abandonaron la enseanza musical ni el teatro, y mantuvieron una orquesta para el esplendor de las fiestas litrgicas, donde sobresalieron Gregorio Cano y su hijo Gabriel, Sandalio Pizarro, Dionisio Coronado, Francisco Villalba, Jos Cordero Collado (que tuvo banda de msica) y Francisco Casto Sojo. De todo daba cuenta en la primitiva revista Guadalupe, impresa en Cceres, F. Casto Sojo, bajo el seudnimo fray Flores. Los recin llegados frailes atrajeron a la niez y juventud descarriada de la poblacin mediante la creacin de la academia de msica, con ochenta alumnos bien pronto, y luego un batalln infantil con su correspondiente banda, adems de una orquesta en la calle. Hasta que D. Jos Cordero marcha a Almaraz como administrador de la Romana, se siguen poniendo obras de teatro y zarzuelas en el teatro de La Ilustracin (que llevaba mi abuelo Manuel Cordero) y en el teatro de los Artistas (que diriga el mdico D. Francisco Plaza, junto a una estimable rondalla llamada Los hijos del trabajo, con 25 componentes). FUNCIN DE ALTAMIRA La centenaria publicacin, creada por la intelectualidad de la poblacin, conoci tres pocas: febrero-agosto de 1912; mayo1925-enero 1926 y mayo 1952-noviembre 1954. Primera poca. La publicacin sali a la luz pblica el lti-
retratado con jvenes msicos a principios del siglo XX, es el que enva noticias de Guadalupe al peridico cacereo Adarve. Hasta la llegada de los franciscanos en 1908, la vida cultural guadalupense es pobre, aunque superior a los pueblos aledaos. Despus de El Liceo, otra sociedad llamada La Violeta puso en escena La infancia de Cristo el ao 1873, dirigida por Sandalio Pizarro Lebrn, individuo del que slo sabemos que promova obras de teatro y zarzuela, para lo que solicitaba instrumentistas y voces sexos. Conservo tambin papeles de obras representadas a finales de los aos sesenta del siglo XIX en el teatro La Ilustracin [Aula del Captulo] (Alma de Dios, Marina, El cabo primero y Entre el amor y el dinero, lo que indica que, junto a roturar
22 /
scriptoriumguadalupense
tes. Continuaba diciendo D. Luis: Ten en cuenta que, en esa poca, Guadalupe era el centro cultural de la comarca. Habamos heredado la cultura de los Jernimos y no haba pueblo alguno que se pareciese al nuestro. Por otra parte, tu abuelo, Manuel Cordero, propici la existencia de dos teatros: el de arriba, donde estuvo un tiempo la biblioteca monacal, llamado Teatro de los Artistas, dirigido por Paco Paza, quien a su vez tena una buena rondalla, y el de abajo, llamado Teatro de la Ilustracin, donde luego estuvieron los libros miniados, local que era de tu abuelo y tambin lo diriga. Montero aade que de la publicacin Altamira se hacan veinte ejemplares, a 0, 10 cts., ejemplar, aunque en la portada se deca que era gratuita. El director era D. Miguel Alonso, y sus colaboradores fueron Pablo Mata (bajo el seudnimo Rigoletto y Chiribita, el embeleso de las seoritas), Aurelio Rivera (firmaba Rivera y Arevir), que era el caricaturista; ngel Marina (Aniram), Luis Lpez (Zepol). Desconocemos quien firmaba bajo los seudnimos Quijote, El Duende y el Kortador. De esta primera poca conservo los nmeros 2, 6, 15, 17 y 20, de los cuales el 15 es original, los dems son fotocopiados. Hasta la fecha no he encontrado el nm. 1 ni el resto hasta el 22, que fue el ltimo que apareci el 25 de agosto de 1912. Desapareci por falta de apoyo moral y material, a pesar de mantenerse ajena a toda clase de poltica. En el nmero 2 hemos ledo una especie de ideario o finalidad que los fundadores se proponan cumplir: Procuremos encaminar nuestros pasos hacia la luz esplndida de la ilustracin, y cuando este nombre vaya unido al de Guadalupe; cuando la fama de que es instruido y culto se desborde como un torrente por el valle de las Villuercas, llenando a la provincia, a Extremadura, a Espaa y al mundo entero, entonces habremos satisfecho el mayor anhelo de nuestra alma, porque la ilustracin es la verdadera gloria de un pueblo. Segunda poca. El 30 de mayo de 1925 reaparece, despus de trece aos de silencio, la publicacin Altamira, coincidiendo con la consagracin de Guadalupe al Corazn de Jess. Es una consecuencia, otra vez, de la inquietud de los jvenes de entonces, que mantenan el amor al teatro, representaban zarzuelas, tenan rondalla y banda de msica bajo la direccin de Alfonso Moreno Collado. Empez publicndose en ciclostil, tamao folio y cuatro pginas, en locales de la escuela nacional; pero al aumentar la tirada fue un problema. Luego, al saber del contratiempo el director de La Opinin, de Trujillo, se tir a imprenta en el taller de dicho diario casi gratis. Fue una publicacin semanal. Segn noticias del citado D. Luis Montero, Altamira cont con la colaboracin del maestro D. ngel Snchez Herrero, del veterinario D. Esteban Ballesteros (padre del famoso actor de teatro clsico Carlos Ballesteros, fallecido recientemente), que era el director del semanario, siendo Luis Montero el administrador. Asimismo colaboran Julin de Luna, Manuel Gonzalo Gonzlez, el poeta ngel Marina, Benigno Moreno, Pedro Cordero Marina, Francisco Plaza, Matas Garca, Luis Lpez, etc. Por entonces les donaron libros para fundar una biblioteca, que qued instalada en la administracin de Telgrafos. Cont con un donativo de 50 pesetas que les enviaba D. Sixto Ocampo desde Barcelona, y otros de Amrica, ya que el sema-
mo domingo de febrero de 1912, que era da 25, siendo su tirada semanal. Tena cuatro pginas, 32 X 22 cms En la parte superior de la portada figuraba la cabecera o ttulo de la publicacin y sus indicaciones: Semanario gratuito. Los fondos que se recaben, despus de cubrir los gastos de tirada, sern dedicados a los pobres de la localidad. Se publica los domingos. Debajo aparece la fecha de salida y el artculo editorial, seguido de diversos trabajos en verso y prosa, para terminar con sucesos, noticias y el chiste de la semana. No tena anuncios, pero al final del nmero 15 se dice que se admitan comunicando los precios convencionales. Los nmeros de esta primera etapa fueron veintids en total, siendo el ltimo que correspondiente al domingo 25 de agosto de 1912. Se confeccionaba a ciclostil, facilitado por el Real Monasterio, quienes les ensearon el manejo de la maquinaria. El lugar de confeccin estaba en casa de Miguel Alonso, en la plaza Mayor, donde hoy est el bar Cerezo, junto a la Administracin de Loteras. De acuerdo con unas declaraciones que en su da me hizo el farmacutico D. Luis Montero de Espinosa y Snchez-Rubio, quien a la edad de ocho aos reparta el semanario a los suscriptores ganando 0,10 cents. de peseta, la fundacin del semanario se debi al poeta ngel Marina, a su hermano Ernesto y a los hermanos Emilio y Pablo Mata Serrano, hijos de una viuda de militar, que eran los que lo escriban a mano, pues, ambos tenan una letra magnfica. Ellos fueron el alma de la publicacin junto a D. Miguel Alonso, que fue maestro sin ejercicio, escritor de novelas y obras de teatro, y el funcionario de Correos D. Aurelio Rivera, que era el dibujante y el que haca los chis-
scriptoriumguadalupense / 23
nario se enviaba a Cuba, Argentina y Uruguay, donde haba paisanos. En uno de los nmeros de esta segunda poca escribe un artculo D. ngel Snchez Herrero, colaborador y maestro en Guadalupe, de donde tambin fue Alcalde y que como tal correspondi el alto honor de llevar en una bandeja de plata la corona que se ci a la Virgen el 12 de octubre de 1928. Copiamos un trozo de su escrito: Me he encontrado con un viejo amigo y el recuerdo de las jornadas pasadas juntos, en la edad propicia y pujante de toda la ilusin florecida, nos ha hecho felices al sumergirnos en la osada atmsfera de aquellos aos mozos (1925, 1926, 1927 y en soberano de la Coronacin, 1928); al recordar a Montero, Benigno, el vete Ballesteros, Mayoral, Ernesto, ngel Marina, Miguel Alonso, Pea, etc., y otros, todos amigos empapados de ilusin con nuestro Altamira , que se inaugur en polgrafo un 30 de mayo, reseando la entronizacin del Sagrado Corazn en la puerta principal del Ayuntamiento guadalupense. Qu alarde de flores y qu bonito estaba Guadalupe aquel da! Y qu contentos salamos nosotros al alborear la maana siguiente, no de correr una juerga, sino de haber estado toda la velada haciendo nuestro peridico, elaborado a brazos como el chocolate bueno, y as seguimos algunos nmeros. Despus lo tirbamos en La Opinin de Trujillo. La portada del semanario exhiba en su parte superior, en letras grandes, la cabecera Altamira. A un lado pona Semanario de la vida local; al otro lado, Nmero suelto 0,10 cents. Suscripcin anual 0,40 cents. Ms abajo, la fecha de salida seguida de la frase Los fondos sobrantes sern destinados a obras benficas. Hacemos la salvedad de que la cabecera aparece, en el nmero extraordinario, sobre una imagen del monumento al Corazn de Jess del Cerro de los ngeles (Madrid), mientras que el segundo eligi una vista de la fuente de la plaza Mayor de Guadalupe. Al empezar a editarse en Trujillo el ejemplar vala 0,15 cents., y la suscripcin mensual 0,60 cents. En el primer nmero, bajo el ttulo Ah, de la Villa, leemos en el artculo editorial estas palabras a modo de ideario: Con la diestra mano llevada al ala del chambergo y apuesto continente de mocedad, reverente se inclina una juventud de alma henchida de ilusiones, corazn sano pleno de amores, que ansa derramar en todas las cosas que de buena fe toque, para encumbrarlas, esclarecerlas e idealizarlas. Al final del editorial aparecan cuatro palabras que sintetizaban el programa de trabajo: ilusin, amor, nobleza y caridad. Aparece en la publicacin en primera pgina el comentario a un
24 /
scriptoriumguadalupense
zuela. La publicacin cont en esta tercera salida con una larga lista de colaboradores, aunque tambin corri la misma suerte que las dos veces anteriores y por los mismos motivos, Se publicaron 58 nmeros, con periodicidad quincenal. Se confeccionaba en la imprenta La Victoria, de Plasencia, y sus pginas eran seis. La portada se compona, en su parte superior, de un dibujo que representaba a la Patrona de Extremadura y los tejados, pinculos y torres del monasterio con los montes de Altamira al fondo junto a la cabecera, obra de Ismael Romero (1949). Debajo de la cabecera dice que era quincenal y el patrocinador. Ms abajo el lugar y fecha de edicin, a la izquierda el ao y a la derecha el nmero que haca. Seguidamente el editorial o artculo de mayor inters, otros de tema sindical y religioso junto a trabajos en prosa y verso, informacin local y anuncios, todos ellos enmarcados y referidos, en su mayor parte, a establecimientos de la localidad. Tambin aparecen fotos para reflejar el tipismo, costumbres y personajes populares, e incluso, a veces, esquelas mortuorias. Desde su aparicin, como publicacin legalizada, tena cupo de papel, envindose de cada nmero los ejemplares reglamentarios a la Direccin General de Prensa, Hemeroteca Nacional, BN y provincial. Desapareci el 30 de noviembre de 1954. Hasta el presente, nadie se ha atrevido a resucitar este modesto medio de comunicacin que hasta tres veces reflej la inquietud por hacer algo distinto a favor del pueblo. La informacin me la facilit en su da el alma de esta tercera poca, D. Juan Jos Rodrguez Gamino, funcionario de la Cmara Agraria, director de la publicacin y autor de los artculos de fondo, que, a veces, publicaba con una o dos X. Conforme a sus noticias el ltimo consejo de redaccin de Altamira estuvo formado por: Vidal Esteban Ramos (mdico), que era corrector y encargado de la seccin sanitaria; Ernesto Marina Lpez (telegrafista), que fue su administrador; Pedro Rivas Rodrguez (veterinario), redactor de Tiros al blanco, ecos de sociedad y artculos de opinin bajo el seudnimo Guillermo Tell; Rafael Muiz Sojo (presbtero), encargado de la seccin religiosa y artculos de opinin que firmaba con el sobrenombre Un Guadalupense; Jos Moreno Collado (secretario del Ayuntamiento), redactor de la informacin oficial y artculos con la firma Pejovic. Colaboradores fijos fueron el sacerdote Nicols Snchez Prieto, que firmaba con su nombre de pila y otras bajo Cide Fernn de Guadalupe; el mdico Pedro Cordero Marina con su seccin Revolviendo el Archivo, Ricardo Becerro de Bengoa, de la Asociacin Amigos de Guadalupe. Un colaborador fijo y desinteresado como los anteriores fue el dibujante Ismael Romero Bejarano, autor de la cabecera y de todos los dibujos de las secciones. Colaboradores eventuales eran Jos lvarez Gonzlez, poeta, bajo el seudnimo Altamira; el capitn de la Guardia Civil Perfecto Ruiz Rubio; Manuel Alcoba Leza, estudiante de Medicina; Francisco Alonso Aguado, estudiante de Ingeniera; Carlos Cordero Barroso, estudiante de Magisterio; fray Gabriel de la Dolorosa, OFM, maestro nacional (con el seudnimo Eugenia de Montijo), y fray Alfonso Muiz Snchez, OFM, bajo la firma Vera de Sauca. Otros ms lo hicieron accidentalmente. En esta tercera ocasin, la pretensin de aquellos esforzados queda expresada con una ofrenda
asunto de inters, seguido de escritos de creacin en prosa o verso, noticias locales, entradas y salidas de personas y anuncios. Esto son los anunciantes: Pedid siempre Ans la Asturiana y coac Campo Rey ; Casa Nemesio, caf, exquisitos espumosos y billar. (Esta Casa Nemesio fue luego el bar de Pepn Guadalupe y hoy Restaurante Jord); Palacio de recreos Moiss Rodrguez, vinos del pas y amplio saln de baile. (Este fue luego el cine de Venerada y Amalia, el actual bar de copas Casamalia); Manuel Vicente Alonso. Fbrica de sabrosos chocolates y dulces. Especialidad en pastas; La Guadalupense. Fbrica de aserrar maderas. Eusebio Gonzlez; Casa Castillo. Cervezas, gaseosas, aperitivos y vinos del pas. (Este lugar lo ocup el bar de Miguel Herrero y hoy Panadera Pascual), y Gasolina, grasa y accesorios de todas clases para automviles. Vulcanizadora Mephisto, Manuel Mayoral. En los nmeros impresos, los anuncios son ocho y aparecen enmarcados, figurando dos nuevos: Bar Valenciano (hoy Bar Extremeo) y Fbrica de Harinas y Electricidad de francisco Plaza. Esta segunda poca acab el 24 de enero de 1927, y por los mismos motivos de la vez anterior. Me faltan los nmeros 6 y 12, y todos son fotocopias de lo originales que posee la familia de D. A. Snchez, en Plasencia. Tercera poca. Por tercera vez sale a la luz pblica nuestro Altamira el 15 de mayo de 1952, esta vez patrocinado por la Obra Sindical de Educacin y Descanso, bajo la direccin de Juan Jos Rodrguez Gamino, que a su vez era el corresponsal del diario HOY en Guadalupe y entusiasta colaborador en cuantos actos culturales se daban en la vieja puebla, ya fuera teatro o zar-
scriptoriumguadalupense / 25
vo las grandezas materiales y espirituales de Guadalupe, como en las dos veces anteriores lo hicieron sus antecesores en este querido menester. A continuacin damos cuenta de algunos anuncios aparecidos en esta tercera poca: Empresa Ortiz. Lnea de viajeros a Navalmoral; Purgante El Alemn; Talleres Vian, de Trujillo; Francisco Prez Cerdn, alpargatas y zapatos de Aspe (Alicante); Francisco Garca Martn. Establecimiento Clemente (donde hoy est la Carnicera Marce); Eusebio Gonzlez y CIA S.A. Explotaciones forestales, fbrica de muebles, tonelera, aderezo de aceitunas, matadero etc.; Neomarmital de Marvi S.L.; Toms Rodrguez Baos. Posada y horno de pan cocer; Bar Reinoso. Caf, cervecera y vinos del pas, especialidad en bocadillos y aperitivos (hoy, Bar Extremeo); Pedro Torrejn Muiz, calle Sevilla, tejidos, paquetera, coloniales, curtidos y calzados, ferretera, bateras de cocina, loza y cristal; Pedro Rivas Villa. Ultramarinos y confitera (hoy, Tienda Elena); Casa Joaqun, cafbar y restaurante (hoy, Bar Cerezo); Sastrera Tello, trajes, abrigos, gabardinas y canadienses (al lado de la Panadera de Esperanza) y Juan Castillo, cervecera, caf y vinos del pas (hoy, Panadera Pascual). Al cabo de cien aos de su fundacin y cincuenta y ocho aos de su desaparicin en la tercera poca, hemos querido rendir tributo de agradecimiento hacia todos aquellos que en nuestro pueblo se esforzaron por tener una publicacin local, humilde y sencilla, pero dispuestos a remover los espritus y rejuvenecer la sociedad guadalupense, sirviendo de aula de creacin y de crtica constructiva, tanto para los que la redactaban como para sus lectores.
en el primer nmero: A nadie mejor que a la Madre de Dios podan ser dedicadas estas lneas y, mucho ms, tratndose de un rotativo cuya finalidad principal ha de ser la de ensalzar sus glorias bajo la advocacin de Guadalupe. Ms adelante el autor de la Ofrenda, Juan J. Rodrguez Gamino, contina diciendo: A ti, Virgen de Guadalupe, acudimos desde estas columnas y te pedimos nos des la perseverancia y luces necesarias para continuar la empresa que hoy aco-
metemos, de lanzar a la luz pblica este humilde trabajo iniciado por segunda vez, hace treinta y siete aos, y que fue en aquella poca, el campo por donde tendi el vuelo el bloque intelectual guadalupense y en el que quedaron impresas en letras de molde las sensaciones de un alma joven y soadora. An comprendiendo las dificultades que encontraran, estaban dispuestos a luchar contra la indiferencia, para pregonar de nue-
26 /
scriptoriumguadalupense
orita es una localidad de la provincia de Cceres, partido judicial de Logrosn. En la dehesa de las Caballeras, situada a cuatro kilmetros de la localidad, se encuentra el templete de Fuente Santa, obra barroca del siglo XVII. Es una pequea construccin de base cuadrangular, con contrafuertes de esquina y entre ellos arcos apuntados, con balaustradas en los lienzos. Se cubre con un cerramiento de arcos cruzados en cuyo centro est el anagrama Ave Mara. Se ha utilizado como aparejo la mampostera irregular en los muros y sillares en arcos, contrafuertes, balaustradas seis gruesas columnas en tres de sus lados, estando el cuarto cegado y cornisa. Posiblemente, fue un antiguo humilladero. LA ERMITA La construccin ha sufrido reformas posteriores a la obra original. Algunas de las piezas decorativas del templete proceden de la derruida ermita visigoda de la Portera, prxima a Garciaz 1, como las veneras de nicho mobiliario litrgico de los bsides y santuarios que estn en el interior y exterior del templete, que contienen gallones que parten de un semicrculo, semejante a otras existentes en un patio de la calle Ramblas y en el Palacio del Duque de la Roca en Mrida, o la existente en Vera Cruz de Marmelar, cerca de vora. A la ermita en la que se venera la sagrada imagen de la Virgen de Fuente Santa se accede por un camino adecentado que cae en rampa. Se ejecut
estando el bachiller Villatoros en la parroquia de san Pablo, en el ao 1574; fueron maestros canteros de la obra Alfonso Snchez, vecino de Santa Cruz de la Sierra, y Francisco del Ro, quienes recibieron como salario 128 reales 2. Volvieron a realizarse obras en la calleja en el ao 18823. La ermita de Fuente Santa es una construccin de una sola nave, dividida en dos tramos cubiertos con bvedas de aristas divididas por un arco ojival que se apoya en pilares adosados. Se accede al in-
1.-La iglesia de Nuestra Seora de Portera, es un santuario rectangular, orientado hacia el este, la estructura interna, abovedada mediante arco de can de herradura, construida en sillera de granito, y recubierta por mampuesto de pizarra. Esta tipologa sita su construccin en la madurez del periodo visigodo, en la segunda mitad del siglo VII. Cuando realiz el estudio el profesor don Enrique Cerrillo en 1981, ya haban desaparecido los nichos, tal y como el mismo afirma. Cf. Cerrillo Martn de CCeres, E., Las ermitas de Portera y Santa Olalla. Aproximacin al estudio de las cabeceras rectangulares del siglo VII, Zephyrus, XXXII-XXXIII, 1981, p. 237; id., Las construcciones de pocas paleocristiana y visigoda en la antigua Lusitania. Tesis doctoral, Salamanca, 1978. naharro, a; rubio, M: Baslica paleocristiana en el trmino de Garciaz? Diario Extremadura 19.12.1973. 2.- II Libro de Cuentas de la ermita (1543-1613), f. 89. La construccin de la calzada para facilitar el acceso a la ermita haba sido aprobada por el Visitador Dr. Roldn el 11 de junio de 1557; f. 32 del Libro de Visitas de la iglesia de San Pablo de Zorita. 3.- Libro de Cuentas de la ermita, 1882, f. 120.
scriptoriumguadalupense / 27
terior mediante un porche formado por cuatro arcos de medio punto que se apoyan interiormente en columnas de ladrillo y al exterior en gruesas columnas de granito, y otro arco lateral. En el primer arco encontramos piedras con la TAU (con forma de un trbol de cuatro hojas en el interior de un octgono), smbolo que labraron los canteros, aunque podra tratarse del smbolo de la orden templaria. Curiosamente, en las escasas ruinas del convento que an se encuentran en los Pareaos de Malillo, junto al arroyo de su nombre, tambin hay dos piedras que tienen este smbolo. Una puerta gtica, formada por columnillas cilndricas rematadas en arco casi ojival, permite la entrada a la ermita. Sobre la portada hubo un triforio que, al elevar el muro actual, fue sustituido por un rosetn. A la cabecera se accede a travs de un arco de medio punto, cubierta con bveda de aristas y de horno en el al-
tar mayor, decoradas con ricas pinturas que representan a san Jos, la Virgen con el Nio y el jarrn de azucenas, alegora mariana, as como los smbolos de la Pasin. Una verja de hierro forjado de poca renacentista permite el cerramiento y custodia de la zona litrgica del resto de la nave. En el lado del Evangelio se encuentra un plpito de estilo gtico, cuyo semicrculo ptreo es una sola pieza. En 1773, el plpito que entonces se encontraba en el exterior, se coloc en el interior de la ermita. Para llenar el vaco que dejaba el plpito se hicieron unos poyos de granito alargados, que an permanecen en el porche. En la misma ocasin se hizo una pequea mesa de altar entre los poyos citados para celebrar la Misa. Esta obra de traslado, poyos y altar, anota el mayordomo, import 100 reales, segn recibo aprobado4. Entre 1858 y 1859 se realizan obras en el exterior de
28 /
scriptoriumguadalupense
bijan algunas piezas muebles: una Pursima Concepcin, de la que hay constancia documental en 17896; una Sagrada Familia de escaso inters artstico, regalo de nuestros das por una familia devota; y una magnfica imagen en bastidor o de vestir de la Virgen con Nio, del siglo XVI, con su capillita, esta obra s tiene gran valor artstico, as como la escultura en madera tallada de san Blas7.
LOS ORGENES DE LA ERMITA Una tradicin legendaria nos explica que unos peregrinos, en pleno mes de agosto, van en peregrinacin a Guadalupe. Sedientos, quedan exhaustos, e invocan ZORITA. Interior de la ermita de la Fuente Santa a la Virgen. Una luz los rodea y una bella mujer les indica que la ermita, concretamente en el portal, construyn- caven en ese lugar con los bastones y que encondose las bvedas5. trarn agua. Y all aparece. Por tanto, el relato El interior de la ermita est decorado con un zca- nos refiere que la celestial Seora se apareci a lo de azulejos. La sacrista est adosada a un lateral. unos peregrinos, cansados y agotados, para mosEl camarn octogonal est cubierto con bveda de pa- trarles el misterioso caudal de agua fresca que corra a flor de pies, donde hoy se alos, al que se accede a travs de una za el rstico templete denominado puerta sita en la cabecera. La cpula de la Fuente Santa. Los extremeos, est ricamente ornamentada con pinya desde la Edad Media, mostraban turas alusivas a Mara, la Ascensin a una predileccin en sus devociones los cielos, la Huda a Egipto, la Muerte por la Virgen Mara, que era titude Cristo, y temas locales con la reprelar de ms de la mitad en las pasentacin de la Virgen de Fuente Sanrroquias y de otras tantas ermitas. ta asistiendo a los peregrinos, la apaLa devocin a la Virgen haba sido ricin del manantial de agua para sointroducida en Espaa por los ciscorrer a los peregrinos, la donacin tercienses y difundida a travs de la de la corona de Pizarro, etc. Sobre la Orden de Alcntara a las otras rcpula se asienta la linterna rematada denes militares y al resto de la Iglecon una cruz y una veleta. Se ha utilisia. zado como aparejo la mampostera en muros y sillares en vanos y contrafuerLa patrona de Zorita es la Virtes. Los cuerpos que han ido adosngen de Fuente Santa, y en su honor dose le dan un aspecto irregular. En el se celebran las fiestas de La Vel, ZORITA. Virgen bajo palio camarn se abren hornacinas que coque tienen lugar, tradicionalmente,
5.- Ibdem, ff. 96 y 96vto. Tambin en la sacrista se realizan obras importantes. 6,.- La primera alusin que se hace a la imagen es en el f. 4, Libro de Cuentas de Fbrica de la ermita, ao 1789. Se adquieren unos paos para la urna de la Pursima Concepcin. 7.- La festividad a san Blas tiene raigambre en Zorita. Se celebra desde tiempo inmemorial con gran devocin. Los Libros de Cuentas de la ermita hacen continuas referencias a los gastos ocasionados en dicha funcin o festividad. 8.- El da 1 de noviembre de 1950, Po XII defini solemnemente la Asuncin de la Santsima Virgen Mara: Proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen Mara, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial.
scriptoriumguadalupense / 29
durante los das 15 al 17 de agosto 8. Antes, el lunes de Pascua de Resurreccin se solemniza una romera precedida de una misa campestre en la ermita. Esta festividad de la Pascua en la ermita se celebraba segn tenemos constancia documental desde el siglo XVI 9. En los das previos, cuatro mozos denominados candeleros, que eran elegidos anualmente, solicitaban por las casas la limosna para la ofrenda pblica de la Candela, que consista en velas o candelas, cantidades econmicas e incluso ofrendas de animales. Todo el conjunto de regalos era ofrecido a la Virgen en la ermita un da de las Pascuas, costumbre que se prorrogara hasta bien entrado el siglo XIX 10. Se organizaba una procesin desde la iglesia de san Pablo hasta la ermita. En la misa solemne, que se celebraba a la llegada a la ermita, durante el ofertorio, los mozos presentaban las ofrendas recaudadas. Es muy probable tal y como hemos explicado en el apartado dedicado a los bienes muebles que posee la ermita que el lienzo la torre humana que se conserva en la ermita represente esta procesin, donde igualmente se llevaba al santo titular de la parroquia, san Pablo. La costumbre tan piadosa de velar a la Virgen por la noche, se remonta al siglo XVI segn los libros documentales que disponemos. Para los asistentes a La Vel del da 14 al 15 de agosto envo un Visitador diocesano, en el ao 1554, que se dispusiese una habitacin dentro de la casa del santero, para que se construya un aposento para los que vinieren a velar y que se compre una sartn y un asador y un caldero. A lo largo del tiempo, segn se refleja por los Libros parroquiales, se fueron ampliando los actos religiosos y festivos. Por las cuentas del ao 1745 conocemos que los gastos de la gran fiesta de la Asuncin, celebrada en la ermita, totalizaron 171 reales por varios conceptos. El da 14 de agosto, por la tarde se cantaban ante imagen las Vsperas. Al terminar, en una habitacin aneja a la ermita se ofreca un aperitivo. Al da siguiente, se celebraba la fiesta mayor con una misa solemne, oficiada por tres sacerdotes. Uno de ellos, pronunciaba el sermn. Despus de la Misa se ofreca el desayuno a
los participantes en los cultos. Despus, se cantaban las segundas Vsperas del oficio asuncionista para sacar en procesin, en unas andas, a la imagen de Fuente Santa. Algunos aos se haca la puja o subasta de los brazos, y con poca frecuencia se realizaban danzas en torno a la ermita. Esta costumbre de velar a la Virgen de Fuente Santa termin con la orden sinodal del siglo XVIII. En la visita del da 19 de mayo de 1765, realizada por D. Pedro Lpez Sobrino, cannigo prebendado de Plasencia, Visitador General. Escribi este mandato: En atencin a estar prohibidos por Constitucin Sinodal que no se consientan ni en iglesias ni en ermitas Veladas de noche, por los gravsimos inconvenientes que prescriben... y que en la Visita que celebr D. Diego de Castejn, Vi-
9.- El visitador don Pedro Matas Nieto hace constar: Por ciertas disensiones entre los mayordomos, que fueron y es, de la fbrica de la ermita de Ntra. Seora de la Fuente Santa y las personas que se nombran cada un ao para pedir limosnas para la Candela que se ofrece en dicha ermita por Pascuas de Resurreccin, ordena que los tres machos cabros que mandaron unos pastores a Ntra. Seora y los percibieron los que en este ao piden dicha limosna, y valieron 50 reales, por esta vez y sin hacer ejemplar para adelante, perciba el mayordomo 2 ducados y medio, y en lo sucesivo nunca ms se dejen ir las limosnas a poder del mayordomo. Libro de Cuentas o Mayordoma, f. 28. 10.- El ao 1884 se anota la ltima recaudacin llevada a cabo por los mozos para la ofrenda de la Candela: Limosna de los Candeleros, en dos o tres veces que han salido a recoger en este ao, entre dineros, garbanzos y huevos... 1320 reales. Libro de Cuentas de la ermita de Fuente Santa, 1788-1929.
30 /
scriptoriumguadalupense
co. El cuello de la tnica no est tan ajustado a la garganta de la Virgen, como era habitual en pocas anteriores. Lleva un ampuloso manto de color verdoso con dibujos en zig-zags y estrellas doradas15, con ribetes en los bordes, donde le han sido adaptados cabujones de forma ovoidal verdes y rojos, tallado basando en angulaciones, tpicas del gtico hispano-flamenco que se desarrolla en la segunda mitad del siglo XV. Por debajo asoma uno de los zapatos de punta redondeada que calza Nuestra Sreora. El Nio viste tnica, con ajustado escote y bendice con la diestra. Madre e Hijo ostentan unas facciones muy ingenuas. El rostro ovalado de la Virgen est enmarcado por largos y negros cabellos que le caen en cascada por la espalda y hombros. El cabello del Nio se dispone a modo de casquete. La postura de la Virgen de la Fuente Santa responde a la Odegetria. Precisamente, el historiador Nicforo Calixto nos indica que en el siglo IV la hermana de Teodosio II
sitador que fue deste obispado, en esta parroquia en 12 de marzo del ao pasado de 1613, las prohibi con la mayor severidad, y que en virtud de lo uno y de lo otro en el anterior prximo pasado ao de 1764 se quit la Velada de la ermita del da de la Asuncin a los cielos de Ntra, Sra. de la Fuente Santa en la vspera, 14 de agosto, por el Bachiller D. Juan Arias de Chaves, Cura Rector que fue desta parroquia, revalidando dicho seor actual Visitador la fuerza de la citada Visita...mand bajo pena de excomunin mayor, trina cannica monitione en derecho praemissa, latae sententiae... que los Curas Tenientes, eclesisticos, ni otras personas algunas vayan a dicha Velada a dicha ermita, y bajo la misma censura, los santeros della cierren las puertas con su llave, luego que se ponga el sol dicho da 14 de dicho mes de agosto, y lo mismo executarn en los das y tiempos del ao11. LA IMAGEN DE LA VIRGEN Mara de Fuente Santa, finamente policromada, est en pie, sujeta a su Hijo con la mano izquierda y, la mano derecha en la que originariamente llevaba una fruta esfrica12, le ha sido alterada para sostener un moderno cetro que depende todava de las formas puristas, aunque ya ciertamente deriven hacia el barroquismo de mediados del siglo XVII13. La Virgen hace un ademn de inclinar ligeramente su cuerpo hacia un lado, como las Odegetrias bizantinas. Viste tnica de color rojizo decorada con elementos vegetales estofados14 y las tpicas cardinas gticas, ceida al cuerpo con un cngulo, presentando alto talle, plegada con soltura y de manera naturalista, como es propio de lo gti-
11.- Libro de Visitas de la parroquia de san Pablo de Zorita, 1758-1780. 12.- Por medio de la exgesis de las Sagradas Escrituras, los Padres de la Iglesia intentan conciliar el Antiguo Testamento con el Nuevo, identifican a Mara como la nueva Eva, en el sentido del perdn de los pecados. A partir de este momento, y con la aparicin de los Evangelios apcrifos (siglos II y III), se observa una creciente devocin a Mara. Si los Evangelios cannicos son muy parcos en noticias puramente narrativas, los escritos apcrifos, son indudables fuentes iconogrficas repletas de narraciones. La manzana y otros frutos similares, en la mano de Mara, son reflejo de la mujer apocalptica convertida en la nueva Eva, que no prob lo que se haba perdido a causa de una manzana. Cf. trens, M.: Iconografa de la Virgen en el Arte Espaol, Madrid, 1947, 15. 13.- La nica referencia al cetro de plata de la Virgen aparece citada en el Libro de Cuentas, ao 1849, f. 74vto., siendo mayordomo Fernando Gil. 14.- Curiosamente, este tipo de flores con ptalos estaban ya presentes en muchas de las orlas que circundan las vietas de Las Cantigas de Alfonso X. Cf. Guerrero lovillo, J.: Las Cantigas. Estudio arqueolgico de sus miniaturas. Madrid, 1949. Esta imagen de Fuente Santa guarda muchas semejanzas con la patrona de El Torno, estilstica y artsticamente. 15.- Decoraciones frecuentes en la moda espaola de finales del siglo XV. Vanse los estudios de bernis Madrazo, C.: Indumentaria medieval espaola. Madrid, 1955. Indumentaria espaola del siglo XV: La camisa de mujer. AEA. Tomo XXX, Madrid, 1957, 187 ss. Modas moriscas en la sociedad cristiana del siglo XV y principios del XVI. Bol. Real Academia de la Historia, CXLIV, Madrid, 1959. La moda en las imgenes gticas de la Virgen. Claves para su fechacin. AEA, XLIII, nm. 170, Madrid, 1970. Trajes y modas en la Espaa de los Reyes Catlicos. I. Las mujeres. II. Los hombres. Madrid, 1978-79.
scriptoriumguadalupense / 31
coloc un icono con la representacin de la Virgen en la iglesia constantinopolitana de Odegn (Calle de los guas), a esta Virgen desde entonces comenzaron a llamarla Panagia Odegetria (La que gua). De pie con el Nio en su brazo izquierdo y la mano derecha apoyada sobre el pecho sosteniendo una fruta esfrica. El Nio con tnica, posea nimbo y bendeca al modo latino con la derecha, sosteniendo en la izquierda un rollo de pergamino o el Libro de los Siete Sellos alusivo a su segunda venida apocalptica. La figura de Jess en actitud defica y bendiciendo, estn concebidas ambas imgenes con sentido teolgico y con carcter teofnico. Por todos los detalles expresados, es probable que la imagen sea obra de finales del siglo XV, realizada por un artista annimo local. No obstante, esta imagen presenta confusiones, ya que no responde a su aspecto primitivo. Ha sufrido mltiples alteraciones16. En la noche del 6 de octubre de 1950, una tormenta produjo una descarga elctrica que alcanz el camarn, la imagen y el retablo, ocasionando graves desperfectos. Las imgenes de la Virgen y el Nio Jess perdieron gran parte del brazo derecho. El pelo y el manto de la imagen de la Patrona quedaron carbonizados y la corona rota. Fue restaurada por el equipo de D. Jos Mara Alccer, en el Museo del Prado de Madrid. La peana de la Virgen tambin sufri desperfectos, encargndose una nueva en 1966 al artista sevillano Manuel Seco Velasco por valor de 26.702 pesetas.
16.- Adems de la restauracin llevada a cabo tras los desperfectos ocasionados por la tormenta de 1950, en el ao 1858 se retoc la imagen por valor de 80 reales, segn consta en el f. 98 (recibo 21), Libro de Cuentas de la ermita. Ese mismo ao se efectuaron obras en el portal (500 reales) y la sacrista (206 reales), ff. 96 y 96vto. Libro citado.
FUENTE SANTA. La Virgen con el estandarte y bandera durante la romera
32 /
plazamayor
esde el domingo, 29 de abril, el corazn de Extremadura, engastado P. Jos R. Carballo; el ministro provinen la imagen de Santa Mara de Guadalupe, se encuentra ya en la ba- cial de la Btica, P. Joaqun Domnslica de Nazaret, donde el Verbo se hizo carne y acamp entre no- guez Serna; el guardin del Real Mosotros. Como es sabido, un original mosaico de Nuestra Seora, obra nasterio, P. Sebastin J. Ruiz Muoz, del joven cacereo Santiago Snchez Junco, con alusiones al Real Monasterio, a promotor eficaz de esta entronizacin Extremadura y al patronazgo sobre las Espaas o Hispanidad, dejan constancia de la Morenita en la casa de la Virgen; para las generaciones venideras del gran acontecimiento. Casi un centenar y el secretario particular del ministro medio de peregrinos, distribuidos en tres grupos, visitaron con tal motivo los general, P. Francisco J. Arellano SuSantos Lugares y arroparon el singular acto con sus cantos y plegarias. Ellos fueron testigos de la proeza, y as sern siempre recordados en los anales del santuario. La jornada estuvo precedida por un emotivo rosario de la luz organizado por la parroquia de Nazaret. En la noche del sbado 28, centenares de peregrinos se agolpaban en el atrio de la baslica, donde la Virgen Mara fue saludada en italiano, espaol, ingls, rabe, chino y latn. El permetro del templo, al canto de Ave clemens, Ave pa, Ave dulcis, O Mara, era un mar de luces que proclamaban la universalidad de la Iglesia. A las cuatro de la tarde del da 29, el rgano de la baslica nazarena acompaaba la antfona Algrate, Virgen Mara, llena de gracia, con msica del P. David Ortiz. Enseguida, el ministro general de la Orden de los Hermanos Menores, Santiago S. Junco terminando la obra en su taller
plazamayor / 33
rez; el secretario provincial, P. Manuel Domnguez Lama; el prroco y vicario parroquial de Rianxo (La Corua) y otros hermanos de la Provincia, adems de sacerdotes que acompaaban a la peregrinacin, se dirigan al altar situado delante de lugar donde el Verbo se hizo carne, mientras diriga los cantos el prroco de Guadalupe, P. Antonio Arvalo Snchez. El P. Carballo, nacido en tierras gallegas donde tanto se venera a nuestra Titular, e invit a todos a imitar a Mara, a pedir por las vocaciones, y calific de gracia excelente el que la Virgen de Guadalupe est en Nazaret para el resto de la historia, ponderando la devocin extremea en Espaa, Filipinas e Iberoamrica. Al finalizar la emotiva Eucarista, todos los celebrantes y peregrinos se dirigieron en procesin a la galera exterior, en donde se muestran las imgenes de las Vrgenes ms famosas del mundo, para la bendicin del mosaico extremeo, que hizo el ministro general, flanqueado por el custodio de Tierra Santa, P. Pierbatista Pizzabala y el guardin de Nazaret, P. Ricardo Bustos. Los Caballeros y Damas de Santa Mara de Guadalupe, la parroquia de Guadalupe y muchos hermanos y devotos vibraron en la bendicin, haciendo resonar en Nazaret la loa De todos seis loada, Oh Virgen de Guadalupe. El canto del viejo Augusta Reina (al que gustosamente aadimos la popular Rianxeira a peticin del P. Carballo) fue la mejor corona vespertina, y muchas voces se entrecortaron por las lgrimas aquel glorioso atardecer nazareno.
34 /
plazamayor
l pasado sbado, 5 de mayo, la Fraternidad Franciscana Seglar de Guadalupe, junto al Consejo de Zona y representantes de la OFS de Extremadura, celebramos en Guadalupe el I Centenario de la ereccin cannica de la Fraternidad local de la OFS en la puebla; que tuvo lugar el 4 de octubre de 1912. Fue un motivo especial, junto a la celebracin gozosa de la Pascua, para abrirnos a la gratitud del Altsimo, omnipotente y buen Seor, como cantaba Francisco en el Cntico de las criaturas, por las maravillas que Dios ha realizado a travs de nuestro hermano mayor Francisco y de tantos hermanos y hermanas que nos han precedido; y tambin motivo de accin de gracias por las maravillas que el Seor, sigue realizando, en y por los hermanos y hermanas que, da a da, caminan decididamente por las sendas de este precioso itinerario de perfeccin evanglica. En la celebracin participaron el ministro provincial, fray Joaqun Domnguez Serna; el Asistente Espiritual de Zona, fray Manolo Daz Buiza; el padre guardin del Real Monasterio, fray Sebastin Ruiz, y otros miembros de la Comunidad Franciscana; el Asistente Espiritual de la OFS de Guadalupe, fray
Jess M Tena; y los distintos Asistentes Espirituales que en aos anteriores y sirvieron a la fraternidad centenaria: fray Jos Garca Santos, fray Bernardo Mora Gonzlez-Haba, fray Ursicio Castrillo Garca y fray Leonardo Fernndez. LA JORNADA TRANSCURRI SEGN EL SIGUIENTE ORDEN DEL DA: A las 11h., tuvo lugar la acogida de los miembros de las distintas fraternidades, en el Cuarteln del Monasterio, saludando y dando la bienvenida el padre guardin del Monasterio, la ministra de la OFS de Guadalupe, hermana Aurora Loro, y el Asistente de Zona. Sobre las 11,30h.: Oracin inicial dirigida por el asistente de la OFS local. A las 12:00 h.: Eucarista Solemne en la baslica, presidida y predicada por el ministro provincial. La celebracin de la Eucarista goz de la presencia de una coral de Alcorcn, que embelleci la celebracin con sus hermosas voces. Despus de la homila, las hermanas que celebraban los 50 aos de profesin en la OFS de Guadalupe renovaron el compromiso de su profesin segn la Regla de la Orden Franciscana Seglar dando as gracias a Dios por su vocacin. Finalizada la Eucarista a las 13h., en el Cuarteln tuvo lugar la charla: Evangelizados para evangelizar: Fraternidades locales, plataforma Evangelizadoras, a cargo del hermano Manolo Snchez, ministro de Zona de la OFS de Andaluca. A las 14h., degustamos la comida en la Hospedera del Real Monasterio. Y por la tarde, sobre las 16,30h., tuvo lugar una velada festiva dirigida por fray Manolo D. Buiza. La velada, alegre y emotiva, estuvo dedicada al canto, al testimonio de hermanas de Guadalupe, tanto de las mayores, como de las jvenes y de los hermanos que estn en proceso de formacin; tambin estuvo dedicado al humor, a la poesa y, por ltimo, una breve resea de los inicios de la OFS de Guadalupe a cargo de su asistente espiritual, fray Jess M Tena Gonzlez, culminando con la entrega del pergamino y del Cristo de San Damin a las hermanas de 50 aos de Profesin y a los padres asistentes presentes. Concluimos la jornada con una oracin a Nuestra Seora de Guadalupe y el canto de Las Huellas, himno de la OFS, al Serfico Padre San Francisco de Ass. Antes de regresar a sus respectivos pueblos, la OFS de Guadalupe invit a todos los asistentes a unas pastas y licores, concluyendo en el Camarn de Nuestra Madre Morena de Guadalupe para dar gracias por el da de convivencia, de fraternidad, de armona, de regocijo, de alegra y gratitud, que pudimos celebrar junto a nuestra entraable y querida Patrona Principal de Extremadura.
plazamayor / 35
Breviario
u El escritor y periodista Jos Miguel Santiago Castelo ha sido reelegido Director de la Real Academia de Extremadura para un nuevo mandato de cinco aos. Castelo (Granja de Torrehermosa, 1948) ingres en ABC en 1970; durante veintids aos (1988-2010) ha sido subdirector del peridico y hoy preside su Consejo Asesor Editorial. Es tambin presidente-fundador del Centro UNESCO de Extremadura, miembro de la Academia J. M. Santiago Castelo, presidente de la RAEx Cubana de la Lengua, correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Espaola y Caballero de Mrito de la Sagrada y Militar Orden Constantiniana de san Jorge. Hijo predilecto de Granja de Torrehermosa, fue nombrado Hijo adoptivo de Fontiveros (vila) con motivo del IV Centenario de la muerte de San Juan de la Cruz. Medalla de Extremadura en 2006 tiene, entre otros, los premios de poesa Hispanidad, Gredos, Alcaravn, Extremadura a la Creacin y Fastenrath, de la Real Academia Espaola, y de periodismo Luca de Tena, Nicols Gonzlez Ruiz, Julio Camba, Martn Descalzo y Vocento. Fue elegido acadmico de nmero de la Real Academia de Extremadura en junio de 1988. Un ao despus ingres en la Corporacin contestando a su discurso de ingreso el entonces director de la Academia, D. Antonio Hernndez Gil. Santiago Castelo sali elegido, por primera vez, Director de la Academia de Extremadura el 28 de septiembre de 1996. Junto a l, componen actualmente la Mesa de la Academia, D. Francisco Tejada Vizuete, como secretario; D. Francisco Javier Pizarro Gmez, como Tesorero, y D. Salvador Andrs Ordax, como censor. u El da 10 de marzo del presente ao 2012, la Real Asociacin de Caballeros de Santa Mara de Guadalupe celebr Asamblea general ordinaria electiva, a la que concurrieron dos candidaturas para ocupar la Junta directiva. Sali elegida, por mayora absoluta, la presidida por don Florencio lvarez lvarez, natural y vecino de Berzocana (Cceres). La eleccin ha sido ratificada por nuestro Arzobispo. Don Florencio lvarez, casado y padre de cuatro hijos, es un hombre jovial y muy activo, quizs por sus muchos aos de docencia, ejercidos con dedicacin, especialmente en su pueblo natal, donde tiene desde hace bastantes aos el cargo de Mayordomo de la Pontificia Cofrada de los Santos Fulgencio y Florentina. Es Caballero de Santa Mara de Guadalupe desde 1977, aunque ha sido en estos ltimos nueve aos en los que ha prestado mayor servicio a la Asociacin, en el cargo de vicepresidente. Tiene por delante la hermosa tarea de incentivar la participacin de los miembros de la Real Asociacin e incrementar su presencia en toda Espaa.
36 /
plazamayor
Crnica de la Puebla
Antonio rAMiro chico
SEMAnA DE lA MUJEr Durante la semana hubo dos exposiciones: una de Trajes de La Concejala de Educacin, Cultura y Turismo del Excmo. Ayuntamiento de Guadalupe celebr del 5 al 11 de marzo pasado la Semana Carnaval realizados por la Asode la Mujer. Los actos fueron inaugurados la tarde del da 5 en el Cen- ciacin de Mujeres, propiedad tro Cultural de la Puebla y Villa por el alcalde Francisco Rodrguez y la de Mara Asuncin Elas, y otra concejala Lidia lvarez. Ese da se present la novela Lgrimas para de cuadros de punto de cruz, otra vida, del autor cacereo y colaborador de nuestra revista Alber- costuras de Purificacin Carpento Navaln Mateos. El numeroso pblico asistente se deleit con las te y ngela Tello Plaza. La primeexplicaciones del novelista, que fue presentado por nuestro director ra se present en el Centro CulAntonio Arvalo Snchez, y con la declamacin potica de Paqui Villa tural y la otra en el Saln Gtico y Crescencia Rodrguez. Puso el colofn Enrique Cordero y un coro parroquial. de la Asociacin Cvico-cultural de Mujeres. A las 11 del da 6, Raquel HErMAnAMIEnTo del Castillo y Julia Ramrez, del Consorcio de Informacin al ConsuCon motivo del CDL Anivermidor, dirigieron un taller sobre el proceso de la compra. Seguido de un debate-coloquio sobre la igualdad, a cargo de Isabel Leo Borrella, sario de la fundacin del muniagente de Igualdad de la Mancomunidad. Por la tarde, a las 5.30h., cipio de Guadalupe de Pacastuvo lugar la I Marcha Popular a favor de la lucha contra el cncer, mayo (Per), su alcaldesa viaj que cerr con un manifiesto en la plaza Mayor el P. Antonio Arvalo, el pasado 26 de marzo hasta el prroco de Guadalupe. El acto del da 7 fue una charla a cargo de los Guadalupe extremeo, para ceenfermeros Reyes ngel Ramos y Gema Clemente sobre Nutricin, lebrar el hermanamiento entre alimentacin y hbitos saludables. El Da Internacional de la Mujer, estos dos pueblos que tiene por jueves 8 de marzo, hubo un torneo femenino de petanca en el campo patrona a la Reina de la Hispanide ftbol a las 16h, a cargo de Ana Plaza, dinamizadora deportiva de la Mancomunidad. Tras la lectura del manifiesto conmemorativo del Da en el Centro cultural, se celebr una Jornada sobre las posibilidades de empleo y emprendimiento de la mujer rural, a cargo de Clara I. Moreno Lpez, agente de empleo y desarrollo local de la Mancomunidad. En la tarde del viernes se proyecto la pelcula En tierra de hombres (2005), de Niki Caro, a la que sigui un coloquio o cine-frum. El II Concurso de repostera tuvo lugar el sbado. Mientras se dirima el fallo del jurado, fray Javier Crdoba de Julin, director de la Hospedera, pronunci una charla sobre la cocina monacal de Guadalupe. Alcaldes de los Guadalupe peruano y espaol
plazamayor / 37
dad. El acto tuvo lugar en el Centro Cultural de la Puebla y Villa y estuvo presidido por el alcalde de Guadalupe (Cceres), Francisco Rodrguez Muiz y la alcaldesa de Guadalupe (La Libertad, Per), Lourdes Isabel Plasencia Zapata, acompaados del representante de la Embajada del Per en Espaa; de fray Sebastin Ruiz Muoz, guardin, y fray Antonio Arvalo Snchez, prroco, concejales, secretario de la Corporacin Local, Caballeros, Damas y vecindario. Durante el acto qued sellado el firme compromiso de mantener lazos permanentes entre ambas poblaciones, favorecer intercambios socio-culturales entre sus vecinos, al objeto de desarrollar, a travs del conocimiento mutuo, el sentimiento vivo de la fraternidad bera y europea y de la solidaridad universal, aunando esfuerzos para mantener viva esta empresa de paz y prosperidad, as como la devocin a la Virgen de Guadalupe, que en 1562, llev el capitn extremeo Francisco Prez Lezcano, cumpliendo as la promesa que le haba hecho a Nuestra Seora. Una vez se dio lectura al protocolo de hermanamiento, se procedi a la firma de ste por ambas partes, dando por finalizado el acto con la entrega de diplomas y el intercambio de obsequios entre ambos alcaldes. lA UBEX CElEBr El DA DEl BIBlIfIlo En GUADAlUPE Bajo la deseada lluvia de abril, Guadalupe acogi el 14 del pasado mes, el Da del Biblifilo, que cada ao organiza la Unin de Biblifilos Extremeos (UBEx) y que en esta ocasin ha estado dedicado a los libros de msica, como sonoras joyas bibliogrficas. Para empaparnos de ese maravilloso mundo de pentagramas y notas, la UBEx invit a un gran humanista, D. Alejandro Luis Iglesias, reconocido biblifilo y musiclogo, antiguo profesor en las universidades de Salamanca y La Rioja, galardonado con el I Premio de Investigacin Bibliogrfica Bartolom Jos Gallardo. La jornada comenz a las once de la maana, con la recepcin de socios en el claustro de la Mayordoma, donde se hizo la entrega de libros a cada uno de los asistentes, llegados desde distintas partes de la geografa extremea. El acto cultural se abri hacia las 12 de la maana, en la sala capitular del Real Monasterio, teniendo como presentadora y conductora del acto, la periodista Nieves Moreno. Fray Sebastin Ruiz Muoz, superior del monasterio, agradeci a la UBEx la eleccin de este lugar tan significativo para la cultura extremea, al mismo tiempo que dio la bienvenida a los biblifilos, en nombre de la Comunidad Franciscana. A continuacin, el nuevo presidente de la UBEx, Bartolom Miranda Daz, reconoci los logros alcanzados por la asociacin en estos ltimos aos y manifest igualmente sus deseos y esfuerzos para seguir en esta misma lnea, aunque es consciente de que el momento econmico que vivimos no es el ms favorable para el desarrollo de la cultura, pero su buen hacer y tesn mantendr en alto las velas de esta embarcacin. Cerr el acto de presentacin, Joaqun Gonzlez Manzanares, director de la Biblioteca Regional de Extremadura y presidente de honor de la UBEx. Despus de las presentaciones, comenz la sesin de estudio a cargo del profesor, Alejandro Luis Iglesias, quien hizo una magnfica disertacin sobre los libros que suenan, detenindose de manera especial en la obra de Melchor de Torres: El arte ingeniosa de Msica, dedicada a su mecenas, el obispo de Plasencia, Gutierre de Vargas Carvajal, en 1544. Aunque, Alejandro no se conform con agasajarnos con su erudicin e investigaciones sobre dicha obra, sino que adems, quiso demostrarnos como suena los libros, interpretando con los acordes de la vihuela varias piezas de Luis de Milln, Cristbal de Morales y Juan Vzquez, cuya msica enriqueci nuestros sentidos e inund las bvedas gticas de la sala capitular, trasmitindonos ese sentimiento humanista de los hombres del Renacimiento. Tras el almuerzo en el comedor de la Hospedera y la respectiva sobremesa, los participantes volvieron de nuevo a la sala capitular para proseguir con la sesin de estudio, donde Alejandro Luis Iglesia volvi a desplegar de nuevo sus dotes de gran humanista y present varias joyas bibliogrficas del Archivo de Msica del Monasterio, cedidas por el actual archivero, fray Antonio Arvalo Snchez, quien tambin particip de esta jornada. Las piezas seleccionadas fueron: el Libro IV de Polifona, que contiene obras marianas de Palestrina, Vivanco, Navarro y Morales, as como los Stabat Mater de Pergolesi y Franz Joseph Haydn y otras propias del monasterio, como la Cantata al Santo Nacimiento, del maestro de capilla fray Antonio de Barcelona (1736-1799, hermano del bordador fray Cosme de Barcelona. Los participantes pudieron admirar, adems, otras obras nicas y desconocidas de su propia biblioteca, como la Iphigigenie de Henry Desmarest, impresa en Ballard (1711) o varios manuscritos, con msica de Cart Philip Emanuel Bach de 1763, Domenico Scarlati, Georg Friedrich Haendel, y un adolescente Beethoven, dando una visin conjun-
38 /
plazamayor
ta de la msica barroca del siglo XVIII en Europa. Tambin pudieron contemplar un ejemplar del cuarteto Opus 6 del prncipe de Prusia Louis Ferinand o la crnica manuscrita del gran Yorisada Tokugawa sobre los inicios de la msica occidental en Japn en los primeros aos del siglo XX. Esta pequea exposicin, sobre los libros que suenan, termin con un obsequio del propio profesor Alejandro Luis Iglesia, regalando a los participantes un curioso pliego con diversos fragmentos del Arte Ingeniosa de Msica, as como una partitura del Stabat Mater, hasta entonces indita, tambin de Melchor de Torres, todos ellos numerados. Aunque lo que puso la guinda fue, otro regalo, en esta ocasin salido de sus propias manos, acariciando las cuerdas de su vihuela, interpretando con el fiel acompaamiento de los ngeles msicos de Juan de Flandes en el coro de la baslica, el Agnus Dei de la misa Voce mea de Cristbal de Medrano, maestro de capilla en el XVI de la catedral de Badajoz. ConCIErToS En GUADAlUPE Muy frecuentemente, agrupaciones corales de toda Espaa solicitan a la Comunidad franciscana intervenir en alguna de las celebraciones dominicales de nuestra baslica. El pasado sbado 19 de
mayo correspondi el honor a la Xuntanza de Meis (Pontevedra). Esta agrupacin de treinta y siete voces mixtas fue fundada en 1995 y est dirigida por Monserrat Arosa Villar. Ofreci un breve concierto despus de la misa vespertina, que fue muy aplaudido por el pblico asistente. Los cantos populares, en gallego y espaol, fueron interpretados a capela, y algunos con gaita gallega y tambor. El broche del recital lo pusieron la interpretacin conjunta de la Xuntanza y la Coral Santa Mara de Guadalupe del canto italiano Signore delle Cime del compositor franciscano Giuseppe di Marci.
plazamayor / 39
Estampa
FRAGA IRIBARNE
Dicen las crnicas que el 11 de diciembre de 1965 se inaugur el Parador de Turismo Zurbarn, de Guadalupe. Con la cantidad de 30 millones de pesetas se rehabilitaron y adaptaron para tal menester dos edificios de los siglos XV y XVI que de esta manera se salvaron de su destruccin y se recuperaron para la historia, los que en su da fueron Colegio de Gramtica y Hospital de san Juan Bautista, por donde desfilaron, hasta la Desamortizacin de 1835, gente de Letras y galenos de renombre. Proyectada y dirigida su rehabilitacin por el arquitecto J. Luis Picardo Castelln (Jerez 1919), los dos edificios fundados en su da por los padres Fernando Yez, el de medicina, y Juan de Azpeitia, el de Gramtica, hace cinco siglos, son desde entonces el mejor reclamo, junto al monasterio, de lo que representa Guadalupe en la cultura y la devocin mariana. En sus cuarenta y siete aos de existencia, este Parador ha servido para dar a conocer Guadalupe en el mundo; ha trado mejores carreteras y mejores atenciones y dio y sigue dando trabajo a muchos vecinos. Todo ello fue posible, con la inestimable ayuda de EE.UU., por la gestin de aquel ministro de Informacin y Turismo, D. Manuel Fraga Iribarne. A pocos meses de su fallecimiento y como homenaje de gratitud por lo que hizo aqu, traigo una parte de su bello discurso en la inauguracin del Parador, flanqueado por los ministros de educacin, M. Lora-Tamayo, y de la Vivienda, J. M. Martnez Snchez-Arjona: Resulta difcil expresar con palabras el sentimiento profundo, entraable, que inspira Guadalupe a cualquier espaol o americano consciente del significado de su historia. Guadalupe es algo ms que un hermoso lugar donde el hombre puede encontrar la paz en el encuentro consigo mismo y con Dios; es algo ms que un lugar de reposo o de oracin. Es un smbolo. Con el Descubrimiento de Amrica, el monasterio de Guadalupe se convierte en el Santuario de la Hispanidad, presidiendo, con su egregia presencia, el ingente esfuerzo de una nacin que consigui dar vida a un continente. cArloS cordero BArroSo
Mirando atrs
El maestro Alfonso Moreno Collado (1909-1964), compositor y director de la banda, hijo predilecto de Guadalupe (1964), dirige ah a un coro de mujeres en la sacrista de Guadalupe. Lo habitual en cualquier evento de la poca. Corra el ao 1953, el retrato lleva la firma del mtico fotgrafo cacereo Caldera [Archivo Chenchi Leza].
Abigarradamente andan aqu los vecinos y todas las fuerzas vivas (autoridades civiles, militares, sanitarias y religiosas incluyendo novicios y monaguillos) de entonces, 1973. La ocasin fue la dedicacin de una callejuela de la villa en honor del recordado prroco P. Claudio Lpez Gmez (1905-1972), a quien le sobraron dos trienios (1941-1947) para embridar y ganarse al vecindario. Ya decimos, le bastaron dos trienios, el siguiente a Montijo. [Archivo Felisa lvarez].
40 /
plazamayor