Veintisiete Vagones de Algodón
Veintisiete Vagones de Algodón
TENNESSEE WILLIAMS
Personajes
Jake Meighan, propietario de una desmotadora de algodn. Flora Meigham, su esposa. Silva Vicarro, superintendente de la plantacin del Sindicato (La accin se desarrolla en el porche de la residencia de los Meighan, cerca de Blue Montain, Mississippi.)
Escena
El porche de la casita de los Meighan, cerca de Blue Montain, Mississippi. El porche es estrecho y se alza rematando en un gablete estrecho. A ambos lados hay unos pilares blancos, altos y delgados que sostienen el tejado del porche, una puerta de estilo gtico y dos ventanas gticas, una a cada lado de la puerta. La puerta tiene un valo formado por cristales de colores, azur, carmes, esmeralda y oro. En las ventanas se ven unas vaporosas cortinas blancas, recogidas coquetonamente en el centro con unas lazadas de raso celeste. El efecto general no es muy diferente del que hara una casa de muecas.
Escena primera
(Ha cado la tarde y el cielo est teido de un leve tono rosado entre las sombras del crepsculo. Poco despus de levantarse el teln, Jake Meighan, un hombre grueso, de unos sesenta aos, sale agachndose por la puerta con una lata de petrleo y dobla a toda prisa la esquina de la casa. Un perro le ladra. Se oye arrancar un automvil que se aleja rpidamente. Un momento despus Flora llama desde el interior de la casa.) FLORA: Jake! He perdido mi bolsillo blanco de cabritilla! (Ms cerca de la puerta.) Jake? Mira a ver si lo puse en el balancn! (Pausa.) Crees que puedo haberlo dejado en el coche? (Llega hasta la puerta de tela metlica.) Jake. Mira a ver si me lo dej en el coche. Jake? (Sale al exterior, ya envuelto en sombras. Enciende la luz del porche y mira a su alrededor, espantando a los mosquitos atrados por la luz. Slo le responden las cigarras. Flora llama con una voz nasal, alargando las slabas.) Jaaaaaaake! (Una vaca muge a lo lejos con la misma inflexin. A una distancia de media milla aproximadamente se produce una explosin apagada. Aparece un extrao resplandor centelleante, el reflejo de una llamarada. Se oyen voces distantes) VOCES (Chillando estridentes, cacareando como gallinas): Oste ese ruido?
S, son como si hubiesen echado una bomba! Oh, mira! Fjate, es un incendio! Dnde? Dnde dices? La plantacin del Sindicato! Oh, Dios mo! Vamos! (Se oye a lo lejos una sirena de incendios) Henry, pon el coche en marcha! Queris venir con nosotros? S, vamos ahora mismo! Date prisa, cario! (Se oye arrancar un coche) Voy en seguida! Bueno, date prisa! VOZ (Al otro lado de la carretera de tierra): Seora Meighan? FLORA: S? VOZ: No va usted al incendio? FLORA: Quisiera, pero Jake se ha llevado el coche. VOZ: Vamos, venga con nosotros, querida! FLORA: Oh, no puedo dejar la casa abierta de par en par! Jake se ha llevado las llaves. Qu es lo que se ha incendiado? VOZ: La plantacin del Sindicato! FLORA: La plantacin del Sindicato? (El coche arranca y se aleja.) Oh, Dios mo! (Sube trabajosamente al porche y se sienta en el balancn situado de cara al frente. Se dice trgicamente a s misma.) Nadie! Nadie! Nunca! Nunca! Nadie!
(Cantan las cigarras. Se oye un coche que se acerca y se detiene a cierta distancia, a la espalda de la casa. Un momento despus aparece Jake andando tranquilamente por el flanco de la casa) FLORA (En un tono de enfado pueril): Muy bien! JAKE: Qu pasa, nena? FLORA: Nunca pens que un ser humano pudiera ser tan grosero y desconsiderado! JAKE: Ah, vamos, esa es una afirmacin demasiado amplia para que usted la haga, seora Meighan! Cul es la queja esta vez? FLORA: Salir de casa sin decir media palabra! JAKE: Qu hay de malo en ello? FLORA: Te dije que me amenazaba un dolor de cabeza y que tena que tomar una Coca-Cola! No quedaba una sola botella en casa, y t dijiste: S, ponte un vestido e iremos a la ciudad ahora mismo. Me vest y no poda encontrar mi bolsillo blanco de cabritilla. Entonces record que lo haba dejado en el asiento de delante del coche. Salgo aqu para cogerlo. Dnde ests t? Te has ido! Sin una palabra! En ese momento se oye una gran explosin! Tcame el corazn! JAKE: El corazn de mi nena? (Pone una mano en el enorme busto de ella) FLORA: S, mira cmo late, golpeando como un martillo! Cmo iba yo a saber lo que pasaba? T no estabas aqu, habas desaparecido! JAKE (Vivamente): Cllate! (Le da un brusco empelln) FLORA: Jake! Por qu haces eso? JAKE: No me gusta que grites! Todo lo dices gritando! FLORA: Qu te pasa? JAKE: No me pasa nada! FLORA: Bueno, Por qu te fuiste? JAKE: No me fui a ninguna parte!
FLORA: Claro que te fuiste! Tendrs el valor de decirme que no saliste cuando acabo de verte y orte volver en el coche? Por quin me tomas? Crees que soy una imbcil? JAKE: Si no eres una imbcil, ten la boca cerrada! FLORA: No me hables as! JAKE: Vamos dentro. FLORA: No quiero. Un egosta y desconsiderado, eso es lo que eres! Te lo dije en la cena: no hay una sola botella de Coca-Cola en la casa! T dijiste: Muy bien, en cuanto terminemos de cenar iremos en el coche al supermercado y traeremos una buena provisin... Cuando salgo de la casa... JAKE (Est de pie frente a ella y la coge del cuello con ambas manos): Mrame! Escucha lo que voy a decirte! FLORA: Jake! JAKE: Chist! Calla y escucha, nena. FLORA: Sultame! Porras, suelta mi garganta! JAKE: Trata de concentrarte en lo que te digo! FLORA: Qu me dices? JAKE: Yo no he salido del porche. FLORA: Qu? JAKE: No he salido del porche desde que cenamos! Has comprendido? FLORA: Jake, cario, has perdido el juicio! JAKE: Es posible. No te importe. No tienes ms que enterarte de esto y metrtelo en la cabeza. Yo no he salido del porche de esta casa despus de la cena. FLORA: Pero claro que saliste. (l le retuerce la mueca.)Aaaaaay! Basta, basta, basta! JAKE: Dnde he estado desde que acabamos de cenar?
FLORA: Aqu, aqu, en el porche! Por amor de Dios, deja de retorcerme la mueca! JAKE: Dnde he estado? FLORA: Porche, porche! Aqu! JAKE: Y qu he hecho? FLORA: Jake! JAKE: Y qu he hecho? FLORA: Sultame! Dios mo, Jake, sultame! Deja de retorcer, me rompers la mueca! JAKE (Riendo entre dientes): Qu he estado haciendo? Qu he hecho? Desde la cena? FLORA (Llorando): Cmo diablos voy a saberlo! JAKE: Tienes que saberlo porque t estabas aqu conmigo, todo el tiempo, minuto tras minuto! T y yo, mi vida, hemos estado aqu sentados juntos en el balancn, mecindonos arriba y abajo desde que acabamos de cenar! Te lo has metido bien en la cabeza? FLORA (Lloriqueando): Sultame! JAKE: Ya? Lo tienes en la cabeza? FLORA: S, s, s, djame! JAKE: Qu estuve yo haciendo, pues? FLORA: Mecindote! Por amor de Dios..., mecindote! (l la suelta. Ella lloriquea y se frota la mueca, pero da la impresin de que la experiencia no dej de ser placentera para ambos. Ella gime y lloriquea. l la coge de los cabellos y le echa la cabeza hacia atrs. Le da un beso largo en la boca) FLORA (Gimoteando): Mmmm-hmmmm! Mmm! Mmmmm! JAKE (Con voz ronca): Esta es mi niita guapa. FLORA: Mmmmmm! Duele! Duele!
JAKE: Duele? FLORA: Mmmmm! Duele! JAKE: Un beso? FLORA: Mmmmm! JAKE: Ya pas? FLORA: Mmmmmmm! JAKE: Ya pas! Hazme un poco de sitio! FLORA: Demasiado calor! JAKE: Vamos, hazme un poco de sitio. FLORA: Mmmmmm... JAKE: Mal genio? FLORA: Mmmmmmm... JAKE: De quin es la nena? La nena grande? Guapa? FLORA: Mmmmmm! Duele! JAKE: Un beso! (Se lleva la mueca de ella a los labios y hace como que se la come) FLORA (Con una risa nerviosa): Djame! Tonto! Mmmmmm! JAKE: Qu hara yo si fueras un gran trozo de pastel? FLORA: Tonto. JAKE: Tragarte! Tragarte! FLORA: Oh, eres... JAKE: Qu hara yo si fueses un buen bizcocho blanco? Un trozo grande de bizcocho con una buena capa de azcar? FLORA (Riendo): Deja! JAKE: Comerte, comerte, comerte!
FLORA (Dando gritos): Jake! JAKE: Eh? FLORA: Me haces cosquillas! JAKE: Responde a una preguntita. FLORA: Qu? JAKE: Dnde he estado despus de cenar? FLORA: Saliste con el coche! (l inmediatamente le coge de nuevo la mueca. Ella chilla) JAKE: Dnde he estado despus de cenar? FLORA: Porche! Balancn! JAKE: Y qu he estado haciendo? FLORA: Mecindote! Oh, por Dios, Jake, sultame! JAKE: Duele? FLORA: Mmmmmmm... JAKE: Ya pas? FLORA (Lloriqueando): Mmmmm... JAKE: Sabes ya dnde he estado y qu he hecho desde que cenamos? FLORA: S... JAKE: En caso de que alguien preguntara? FLORA: Quin va a preguntar? JAKE: No importa quin vaya a preguntar, t sabes los que has de contestar! Eh? FLORA: S. (Balbuciendo como un nio.) Aqu es donde has estado. Sentado en el balancn desde que acabamos de cenar. Mecindote de ac para all, de ac para all... No saliste con el coche. (Despacio.) Y te
quedaste muy sorprendido cuando se declar el incendio en la plantacin! (Jake le da una bofetada) Jake! JAKE: Todo lo que has dicho est muy bien. Pero no tengas ideas. FLORA: Ideas? JAKE: Una mujer como t no est hecha para tener ideas. Est hecha para ser acariciada y estrujada! FLORA (Mimosa): Mmmm... JAKE: Pero no para las ideas. As que no tengas ideas. (Se levanta.) Anda, ve y sube al coche. FLORA: Vamos a ver el incendio? JAKE: No. No vamos a ver ningn incendio. Vamos a la ciudad a comprar una caja de Coca-Colas porque tenemos calor y sed. FLORA (Vagamente, al levantarse): He perdido mi bolsillo... blanco... de cabritilla... JAKE: Est en el asiento del coche, donde t lo dejaste. FLORA: Dnde vas? JAKE: Voy al bao. Salgo en seguida. (Entra en la casa dejando que la puerta de rejilla metlica se cierre de golpe. Flora avanza arrastrando los pies hasta el borde de los escalones y se queda all con una sonrisa boba. Empieza a bajar, dejndose caer siempre con el mismo pie, igual que un nio que estuviese aprendiendo a andar. Se detiene al final de la escalera y mira al cielo, con una mirada perdida y extasiada, los dedos cerrados suavemente en torno a la magullada mueca. Se oye cantar a Jake desde el interior) Mi nia no piensa en anillos ni en otras cosas caras. Mi nia slo piensa en m.1 TELN
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Nina Simone, My babe just cares for me, en Little Girl Blue.
Escena segunda
(Es medioda. El cielo tiene el color de las lazadas de raso de las cortinas que adornan las ventanas, un azul translcido, inocente. El sol reverbera sobre los llanos campos del Delta, y la puntiaguda fachada blanca de la casa es como una aguda exclamacin. La desmotadora de Jake est funcionando; suena como un pulso regular a travs de la carretera. Flota en el aire una delicada pelusa de algodn. Aparece Jake, un hombre grande, que sabe lo que quiere, con brazos como jamones cubiertos de fino bello rubio. Le sigue Silva Vicarro, que es el superintendente de la Plantacin del Sindicato, donde se produjo el incendio la pasada noche. Vicarro es un hombre ms bien pequeo, moreno y enjuto, de aspecto y carcter latino. Lleva pantalones de sarga, botas de cordones y una camiseta blanca. De su cuello cuelga una cadena con una medalla.) JAKE (Con la condescendencia bonachona de un hombre muy grande para con otro pequeo): Pues s, seor, tengo que decirle que es usted un tipo con suerte. VICARRO: Con suerte? En qu sentido? JAKE: En el sentido de que yo puedo encargarme de un trabajo as ahora mismo! Veintisiete vagones de algodn es una buena faena, seor Vicarro. (Detenindose ante los escalones.) Nena! (Muerde un buen pedazo de tabaco de mascar.) Cul es su nombre pila? VICARRO: Silva. JAKE: Cmo se escribe? VICARRO: S-i-l-v-a JAKE: Silva! No hay mal que por bien no venga. De dnde es eso? De la Biblia? VICARRO (Sentndose en los escalones): No. Del cuento de la Madre Oca.
JAKE: Bueno, pues afortunadamente para usted puedo hacerlo. Si hubiese estado tan atareado como hace dos semanas hubiera tenido que decirle que no. Nena! Sal un momento! (Se oye una vaga respuesta desde dentro) VICARRO: Tengo suerte, mucha suerte. (Enciende un cigarrillo. Flora abre la puerta de tela metlica y sale. Lleva puesto un vestido de seda color sanda y aprieta contra s el bolsillo blanco de cabritilla que lleva sus iniciales en una placa niquelada) JAKE (Con orgullo): Seor Vicarro, quiero que conozca usted a la seora Meighan. Nena, este es un muchacho que est muy alicado y quiero que t le des nimos. Cree que tiene mala suerte porque se le quem su desmotadora. Tiene que desmotar veintisiete vagones de algodn para un pedido urgente de uno de sus ms importantes clientes de Mobile. Yo le he dicho: Bueno, seor Vicarro, hay que felicitarle, no porque se le quemase la mquina, sino porque resulta que yo puedo encargarme del asunto. Ahora dile t que es un hombre con suerte! FLORA (Nerviosa): Bueno, ya supongo que no cree que sea una suerte que se le haya quemado la desmotadora. VICARRO (Con acritud): No, seora. JAKE (Rpidamente): Seor Vicarro, hay quienes se casan con una chica pequea y delgadita. Les gusta una figura menuda. Comprende? Despus, cuando la chica lleva una vida cmoda y tranquila, qu pasa? Coge kilos, naturalmente! FLORA (Avergonzada): Jake! JAKE: Ahora bien! Cmo reaccionan? Lo aceptan como cosa normal, como una cosa que responde a las leyes de la naturaleza? No! No, seor, nada de eso! Empiezan a sentirse engaados. Piensan que el destino les juega una mala pasada porque la mujercita no es tan pequea como era antes. Porque se ha convertido en una matrona. S, seor, esa es la causa de muchos problemas domsticos. En cambio yo, seor Vicarro, nunca comet ese error. Cuando me enamor de esta mueca que ve usted aqu tena el mismo tamao que tiene hoy. FLORA (Cruzando tmidamente hasta la barandilla del prtico): Jake...
JAKE (Sonriendo burln): Una mujer no grande, sino enorme! As es como yo la quera..., enorme! Se lo dije inmediatamente, cuando le puse el anillo en el dedo, un sbado por la noche en el embarcadero de Moon Lake, le dije: Cario, si te quitas un solo kilo... te dejo! Te dejo, le dije, en el momento en que me d cuenta de que has empezado a perder peso! FLORA: Oh, Jake, por favor! JAKE: No quiero ni tanto as menos en una mujer. No me gustan las petites, como dicen los franceses. Esto es lo que quera... y lo que tengo! Mrela, seor Vicarro! Mire cmo se ruboriza! (Coge a Flora por el cuello y trata de hacerle volver la cabeza) FLORA: Oh, deja, Jake! Djame, quieres? JAKE: Mire que mueca! (Flora se vuelve de repente y le pega con el bolsillo. l se re y baja corriendo los escalones. Al llegar a la esquina de la casa se detiene volvindose.) Nena, atiende al seor Vicarro mientras yo me ocupo de esos veintisiete vagones de algodn. La poltica de buena vecindad, seor Vicarro. Hoy me hace usted un favor, maana se lo hago yo a usted! Nos vemos luego! Hasta despus, nena! (Se aleja con paso elstico) VICARRO: La poltica de buena vecindad. (Se sienta en los escalones del porche) FLORA (Sentndose en el balancn): Qu descarado es! (Re como una boba y deja el bolsillo en su falda. Vicarro mira sombramente a travs de los centelleantes campos. Sus labios se contraen en un gesto como de nio enfurruado. A lo lejos se oye el canto de un gallo) FLORA: Yo no me atrevera a exponerme as. VICARRO: Exponerse as? A qu? FLORA: Al sol. Me hace unas quemaduras terribles. Nunca olvidar cmo me abras una vez. Fue en Moon Lake, un domingo, cuando era soltera. A m nunca me gust ir a pescar, pero aquel chico, uno de los Peterson, insisti en que furamos a pescar. Bueno, no pesc nada, pero sigui dndole a la caa, y yo all sentada en el bote con todo aquel sol cayndome encima. Yo le dije: ponte debajo de los sauces. Pero l no quiso
hacerme caso y, claro, se me hicieron unas quemaduras tan espantosas que tuve que dormir boca abajo durante tres noches. VICARRO (Distrado): Qu deca? Ha tenido quemaduras del sol? FLORA: S. Una vez, en Moon Lake. VICARRO: Qu fastidio. Se cur del todo? FLORA: Oh, por fin, s. VICARRO: Debe ser muy doloroso. FLORA: Tambin me ca una vez al lago. Y tambin iba con uno de los Peterson. En otro da de pesca. Eran una pandilla de locos aquellos chicos, los Peterson. Yo no sola salir con ellos, pero las cosas que pasaron me hicieron desear no haber salido nunca. Una vez, quemada del sol. Otra, casi me ahogo. Otra, zumaque venenoso! Bueno, recordndolo ahora, despus de todo, nos divertimos bastante, a pesar de ello. VICARRO: La poltica de buena vecindad, eh? (Se golpea las botas con la fusta. Despus se pone de pie) FLORA: Por qu no sube usted aqu y se sienta cmodamente? VICARRO: Hum. FLORA: Yo no... soy muy habladora. VICARRO (Reparando por fin en ella): No se moleste usted en darme conversacin, seora Meighan. Soy de los que prefieren una comprensin silenciosa. (Flora re, insegura.) Una cosa que siempre me choca en ustedes, las seoras... FLORA: Qu es, seor Vicarro? VICARRO: Siempre tienen ustedes algo en las manos..., algo a lo que agarrarse. Ahora ese bolsillo... FLORA: Mi bolsillo? VICARRO: No tiene usted ningn motivo para tener ese bolsillo en las manos. Supongo que no teme usted que yo vaya a arrebatrselo, no? FLORA: Oh, por Dios, no! Claro que no!
VICARRO: Eso no sera propio de la poltica de buena vecindad, verdad? Pero usted no suelta ese bolsillo porque le proporciona algo a lo que asirse. No es as? FLORA: S. Siempre me gusta tener algo en las manos. VICARRO: Claro que s. Piense usted en la cantidad de inseguridades que hay. Desmotadoras que se queman. El departamento de bomberos no tiene un equipo decente. Nada de proteccin. El sol de la tarde quema. No hay proteccin. Los rboles estn a la espalda de la casa. No protegen. La tela de ese vestido no da proteccin. Por eso, qu es lo que usted hace, seora Meighan? Usted coge el bolsillo blanco de cabritilla. Es slido. Es seguro. Es positivo. Es algo a lo que se puede uno agarrar. Comprende usted lo que quiero decir? FLORA: S, creo que s. VICARRO: Le da a usted la sensacin de estar vinculada a algo. La madre protege al nio? No, no, no...; el nio protege a la madre! De quedarse sola y vaca y no tener ms que cosas sin vida en sus manos. Quiz usted piense que todo esto es un poco incoherente. FLORA: Tendr usted que perdonarme que no piense. Soy demasiado perezosa. VICARRO: Cmo se llama usted, seora Meighan? FLORA: Flora. VICARRO: Yo me llamo Silva. No es oro, sino... Silva2. FLORA: Cmo un dlar de plata? VICARRO: No, como diez centavos de plata. Es un nombre italiano. Yo he nacido en Nueva Orleans. FLORA: Entonces no est tostado del sol. Su color moreno es natural. VICARO (Levantndose la camiseta y dejando ver el estmago): Mire! FLORA: Seor Vicarro!
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VICARRO: Tan moreno como el brazo! FLORA: No tiene usted que ensearme nada! Yo no soy de Missouri! VICARRO (Sonriendo forzadamente): Perdneme. FLORA (Re nerviosa): Caramba! Lo siento, pero no tenemos ni una Coca-Cola en casa! Anoche pensbamos ir a comprar una caja, pero con la excitacin... VICARRO: Qu excitacin fue sa? FLORA: Oh, el incendio y todo aquello. VICARRO (Encendiendo un cigarrillo): No se me hubiera ocurrido pensar que ustedes les excitara el incendio. FLORA: Un incendio siempre es excitante. Despus de un incendio los perros y las gallinas no pueden dormir. No creo que nuestras gallinas durmieran en toda la noche. VICARRO: No? FLORA: Cacareaban y alborotaban y aleteaban en la percha del gallinero... Estaba como locas! Yo tampoco pude dormir. Me pas toda la noche ah tumbada y sudando. VICARRO: Por el incendio? FLORA: Y el calor, y los mosquitos. Y, adems, estaba furiosa con Jake. VICARRO: Furiosa con el seor Meighan? Por qu? FLORA: Oh!, se fue y me dej aqu en el porche sin una Coca-Cola en la casa. VICARRO: Se fue y la dej, verdad? FLORA: S. Inmediatamente despus de cenar. Y cuando volvi ya haba empezado el incendio; y en lugar de coger el coche e ir a la ciudad, como l haba dicho, decidi ir a echar una ojeada a su desmotadora quemada. Me entr humo en los ojos, en la nariz y en la garganta. Me irrit la nariz, estaba tan nerviosa y tan rendida que me puse a llorar. Llor como una
nia. Suficiente para dormir a un elefante. Pero segu despierta y oyendo a las gallinas enloquecidas all afuera! VICARRO: Parece que pas usted una mala noche! FLORA: Parece? Fue una noche horrible. VICARRO: As que dice usted que el seor Meighan desapareci despus de cenar? (Hay una pausa en la que Flora le mira inexpresivamente) FLORA: Eh? VICARRO: Dice usted que el seor Meighan estuvo un rato fuera de casa despus de la cena? (El tono de Vicarro le hace ver a Flora su indiscrecin) FLORA: Oh, eeeh... Slo un momento. VICARRO: Slo un momento, eh? Cunto dur ese momento? (La mira fijamente) FLORA: A qu viene tanta pregunta, seor Vicarro? VICARRO: A qu viene? A nada. FLORA: Me mira usted de un modo tan extrao. VICARRO: Desapareci por un momento! Es eso lo que hizo? Cmo de largo fue ese momento? Puede usted recordarlo, seora Meighan? FLORA: Y qu importancia tiene? De todos modos, a usted ni le va ni le viene. VICARRO: Por qu le molestan mis preguntas? FLORA: Usted hace que parezca como si me estuvieran juzgando por haber hecho algo! VICARRO: No le gusta hacer el papel de testigo? FLORA: Testigo de qu, seor Vicarro? VICARRO: Pues..., por ejemplo..., un incendio provocado!
FLORA (Humedecindose los labios): Un... incendio...provocado? VICARRO: S, la destruccin deliberada de un bien mediante el fuego! (Azota sus botas con la fusta) FLORA (Sobrecogida): Oh! (Manosea nerviosamente el bolsillo.) Vamos, no me salga usted ahora con... ideas raras. VICARRO: Ideas sobre qu, seora Meighan? FLORA: Sobre la desaparicin de mi marido... despus de cenar. Puedo explicarla. VICARRO: De veras? FLORA: Claro que s. VICARRO: Muy bien. Cmo la explica? (La mira de hito en hito. Ella baja la vista) Qu pasa? No puede usted concentrarse, seora Meighan? FLORA: No, pero... VICARRO: Se le ha borrado de la memoria? FLORA: Oiga, yo... (Se retuerce en el balancn sin saber por dnde salir) VICARRO: Le es imposible recordar por qu desapareci su marido despus de la cena. No puede usted imaginar qu clase de diligencia fue a hacer, verdad? FLORA: No! No, no puedo! VICARRO: Pero cuando volvi..., veamos..., acababa de declararse el incendio en la plantacin del Sindicato? FLORA: Seor Vicarro, no tengo la menor idea de a dnde quiere usted ir a parar. VICARRO: Es usted un testigo muy deficiente, seora Meighan. FLORA: No puedo pensar cuando alguien me mira fijamente. VICARRO: Muy bien. Entonces mirar hacia otro lado. (Le vuelve la espalda.) Se le refresca as la memoria? Puede usted concentrarse en la cuestin?
FLORA: Hum...! VICARRO: No? No puede? (Se da la vuelta con una sonrisa maligna.) Bueno... Lo dejamos? FLORA: No deseo otra cosa. VICARRO: No sirve de nada llorar por una desmotadora quemada. Este mundo est montado sobre el principio de que donde las dan las toman. FLORA: Qu quiere usted decir? VICARRO: Nada en particular. Le importa que...? FLORA: Qu? VICARRO: Quiere usted correrse un poco y hacerme sitio? (Flora se corre hacia un lado y l se sienta junto a ella.) Me gustan los balancines. Siempre me ha gustado sentarme y mecerme en un balancn. Relaja mucho... Usted est relajada? FLORA: Claro. VICARRO: No, no lo est. Tiene usted los nervios de punta. FLORA: Bueno, usted me pone un poco nerviosa. Todas esas preguntas que me hizo sobre el incendio. VICARRO: No le hice ninguna pregunta sobre el incendio. Slo le pregunt por qu sali su marido de casa despus de cenar. FLORA: Yo se lo expliqu. VICARRO: Claro. Es verdad. Me lo explic. La poltica de buena vecindad. Fue muy fina la observacin que hizo su marido acerca de la poltica de buena vecindad. Ahora comprendo el significado que le da. FLORA: Pensaba en el discurso del Presidente Roosevelt. Estuvimos sentados escuchndolo una noche, la semana pasada. VICARRO: No, yo creo que se refera a algo ms prximo, seora Meighan. Usted me hace un favor y yo le hago otro, eso es lo que dijo. Tiene usted una mota de algodn en la cara. Qudese quieta un momento..., yo se la quitar (Le quieta con delicadeza la pelusa.) Ya est.
FLORA (Nerviosa): Gracias. VICARRO: Hay muchas pelusas de algodn flotando en el aire. FLORA: Lo s muy bien. Me irritan la nariz. Creo que suben hasta los senos. VICARRO: Es usted una mujer delicada. FLORA: Delicada? Yo? Oh, no, soy demasiado grande! VICARRO: Su tamao es parte de su delicadeza, seora Meighan. FLORA: Qu quiere usted decir? VICARRO: Tiene usted un cuerpo grande, pero todas sus partculas son delicadas. Exquisitas. Deliciosas, dira yo. FLORA: Eh? VICARRO: Quiero decir que carece usted por completo de toda... rudeza. Es usted suave. Fina. Y tierna. FLORA: Nuestra conversacin est tomando un giro personal. VICARRO: S. Me hace usted pensar en el algodn. FLORA: Eh? VICARRO: Algodn! FLORA: Vaya! Debo darle las gracias? VICARRO: No, sonra solamente, seora Meighan. Tiene usted una atractiva sonrisa. Hoyuelos! FLORA: No... VICARRO: S, es cierto! Sonra, seora Meighan! Vamos, sonra! (Flora aparta la cara, sonriendo sin poder evitarlo.) Eso es. Lo ve? Los tiene! (Le toca con delicadeza uno de los hoyuelos) FLORA: Por favor, no me toque. No me gusta que me toquen. VICARRO: Entonces por qu se re?
FLORA: No puedo evitarlo. Me hace usted sentirme un poco histrica, seor Vicarro. Seor Vicarro... VICARRO: S? FLORA: Supongo que no cree usted que Jake estuviese mezclado en ese incendio. Le juro que no sali del porche. Lo recuerdo perfectamente ahora. Estuvimos sentados aqu en el balancn hasta que se inici el fuego y despus fuimos a la ciudad. VICARRO: A celebrarlo? FLORA: No, no, no. VICARRO: Veintisiete vagones de algodn es un buen negocio para que le caiga en la falda como un regalo de los dioses, seora Meighan. FLORA: Cre que haba dicho usted que bamos a abandonar el tema. VICARRO: Esta vez lo sac usted. FLORA: Por favor, no trate de confundirme de nuevo. Le juro que el incendio ya haba comenzado cuando l volvi. VICARRO: No es eso lo que me dijo usted hace un momento. FLORA: Lo entendi usted todo al revs. Fuimos a la cuidad. El incendio estall y nosotros no lo sabamos. VICARRO: Creo que dijo usted que se le irrit la nariz del humo. FLORA: Oh, Dios mo! Me hace usted decir lo que quiere. Ser mejor que haga un poco de limonada. VICARRO: No se moleste. FLORA: Ir a hacerla enseguida, pero en este momento me siento demasiado dbil para ponerme de pie. No s por qu, pero apenas puedo mantener abiertos los ojos. Se me cierran... Creo que es demasiado dos personas en un balancn. Me har usted el favor de sentarse de nuevo all? VICARRO: Por qu quiere usted que me levante? FLORA: Hace demasiado calor para estar aqu los dos sentados.
VICARRO: Un cuerpo slo puede dar fresco a otro. FLORA: Yo siempre o decir que los cuerpos dan calor. VICARRO: No en este caso. Mi cuerpo est fresco. FLORA: No me lo parece. VICARRO: Estoy tan fresco como un pepino. Si no me cree, tqueme. FLORA: Dnde? VICARRO: Donde quiera. FLORA (Levantndose con gran esfuerzo): Perdneme. Tengo que entrar. (l la sienta de nuevo.) Por qu hace usted eso? VICARRO: No quiero verme privado tan pronto de su compaa. FLORA: Seor Vicarro, me trata usted con mucha familiaridad. VICARRO: No le gusta jugar y divertirse? FLORA: Esto no es divertido. VICARRO: Entonces, por qu se re? FLORA: Tengo cosquillas! Deje de fustigarme, por favor. VICARRO: No hago ms que espantar las moscas. FLORA: Pues djelas tranquilas, por favor. No hacen dao a nadie. VICARRO: Creo que a usted le gusta que la azoten. FLORA: No es verdad. Le agradecera que se estuviese quieto. VICARRO: Le gustara que la azotasen ms fuerte. FLORA: No, no me gustara. VICARRO: Esa seal azulada de su mueca... FLORA: Qu le pasa? VICARRO: Tengo una sospecha. FLORA: De qu?
VICARRO: Se la han retorcido. Su marido se la retorci. FLORA: Est usted loco. VICARRO: S, se la ha retorcido. Y a usted le gust. FLORA: Nada de eso. No le importara separar el brazo? VICARRO: No sea tan asustadiza. FLORA: Muy bien. Entonces me levantar. VICARRO: Vamos. FLORA: Me siento tan dbil... VICARRO: Mareada? FLORA: Un poquito. Me da vueltas la cabeza. Quisiera que parase usted el balancn. VICARRO: A penas se mueve. FLORA: An as es demasiado. VICARRO: Es usted una mujer delicada. Una mujer muy grande tambin. FLORA: As es Amrica. Grande. VICARRO: Qu observacin tan curiosa. FLORA: S. No s por qu la hice. Me zumba tanto la cabeza... VICARRO: Le molesta la pelusa? FLORA: La pelusa y... este zumbido... Tengo algo en el brazo? VICARRO: No. FLORA: Entonces qu est usted limpiando? VICARRO: El sudor. FLORA: Djelo estar. VICARRO: Djeme enjugrselo. (Le limpia el brazo con un pauelo)
FLORA (Riendo dbilmente): No, por favor, no lo haga. Siento una sensacin rara. VICARRO: Qu siente? FLORA: Me hace cosquillas. De arriba a abajo. Basta ya. Si no me deja en paz voy a llamar. VICARRO: Llamar a quin? FLORA: Llamar a aquel negro. Al negro que est cortando hierba al otro lado de la carretera. VICARRO: Vamos. Llmelo, pues. FLORA (Dbilmente): Eh! Eh, muchacho! VICARRO: No puede usted levantar ms la voz? FLORA: Siento una sensacin tan rara. Qu me pasa? VICARRO: Se siente usted relajada. Es usted grande. Un tipo de mujer grande. Me gusta. No se excite tanto. FLORA: Yo no estoy excitada, pero usted... VICARRO: Yo, qu? FLORA: Sospecha. De mi marido. Y piensa cosas raras de m. VICARRO: Como por ejemplo? FLORA: Sospecha que l quem su desmotadora. Y no es cierto. Y yo no soy ningn pedazo de algodn. (Reuniendo todas sus fuerzas.) Voy adentro. VICARRO (Levantndose): Creo que es una buena idea. FLORA: Dije que iba adentro yo, no usted. VICARRO: Por qu yo no? FLORA: Podramos estar demasiado apiados si entramos los dos. VICARRO: Tres es multitud, pero nosotros somos dos. FLORA: Usted se queda fuera. Espere aqu.
VICARRO: Qu va usted a hacer? FLORA: Voy a hacer una jarra de limonada fra. VICARRO: Muy bien. Entre. FLORA: Y usted qu va a hacer? VICARRO: Yo entrar detrs de usted. FLORA: Eso es lo que me figuraba que pretenda usted hacer. Nos quedamos los dos aqu. VICARRO: Al sol? FLORA: Nos sentaremos ah a la sombra. (l se le pone delante.) No me cierre usted el paso. VICARRO: Usted me lo cierra a m. FLORA: Estoy mareada. VICARRO: Debera usted echarse. FLORA: Cmo voy a echarme? VICARRO: Entre. FLORA: Entrara usted detrs de m. VICARRO: Y si lo hiciera, qu? FLORA: Tengo miedo. VICARRO: Est usted empezando a gritar. FLORA: Tengo miedo! VICARRO: De qu? FLORA: De usted. VICARRO: Yo soy inofensivo. FLORA: Estoy mareada. Se me doblan las rodillas como si estuvieran llenas de agua. Tengo que sentarme. VICARRO: Entre.
FLORA: No puedo. VICARRO: Por qu no? FLORA: Usted me seguir. VICARRO: Y eso sera tan espantoso? FLORA: Tiene usted en los ojos una mirada maligna y no me gusta el ltigo. Con toda sinceridad le aseguro que l no fue. l no lo hizo, se lo juro! VICARRO: No hizo qu? FLORA: El incendio... VICARRO: Vamos. FLORA: Por favor, no! VICARRO: No, qu? FLORA: Djelo. El ltigo, por favor, sultelo. Djelo aqu fuera, en el porche. VICARRO: Qu es lo que le asusta? FLORA: Usted. VICARRO: Vamos. (Ella se vuelve sin fuerzas y se dirige a la puerta. La abre del todo) FLORA: No entre. Por favor, no entre. (Se tambalea, insegura. l la empuja con la mano. Ella entra. l la sigue. Se cierra la puerta sin ruido. La desmotadora sigue funcionando con su ritmo lento y uniforme al otro lado de la carretera. Del interior de la casa brota un grito salvaje y desesperado. Se cierra de golpe una puerta. Se repite el grito ms dbilmente)
TELN
Escena tercera
(Alrededor de las nueve de la noche del mismo da. Aunque detrs de la casa el cielo ofrece un tono crepuscular rosado, una luna llena de septiembre de intensidad casi deslumbradora, da a la fachada de la casa un brillo fantasmal. Los perros ladran como demonios a travs de los llanos campos del Delta. El porche de la casa de los Meighan est vaco. Pasado un momento se abre lentamente la puerta de tela metlica y aparece poco a poco Flora Meighan. Su aspecto es desolador. A la luz de la luna sus ojos tienen una limpidez inexpresiva, sus labios se entreabren ligeramente. Avanza con las manos extendidas, a tientas, hasta que llega a una de las columnas del porche, donde se detiene y permanece en pie quejndose un poco. Lleva el cabello suelto y en desorden. De la cintura para arriba va desnuda, exceptuando una banda color rosa rasgada que rodea su pecho. En sus hombros y brazos desnudos son visibles unas rayas oscuras, y a lo largo de una mejilla una mancha. Un hilillo oscuro, ya seco, desciende desde la comisura de la boca. Estas seales ms aparentes se las cubre con una mano cuando sube Jake al porche. Ahora se le oye acercarse canturreando.) JAKE: A la luz a la luz a la luz de la luna plateada. (Instintivamente Flora se refugia en la zona de sombra que marca el tejado del porche. Jake est demasiado cansado y se siente demasiado triunfante para reparar en su aspecto.) Cmo est mi nia? (Flora emite un sonido quejumbroso.) Cansada? Demasiado cansada para hablar? Pues as estoy yo. Demasiado cansado para hablar. Demasiado cansado para decir una puetera palabra. (Se deja caer en los escalones, con un gemido y casi sin mirar a Flora.) Veintisiete vagones de algodn. Eso es lo que he desmotado desde las diez de la maana. Una faena de hombres. FLORA (Con voz ronca): Aj... Una faena... de hombres... JAKE: Veintisiete vagones de algodn. FLORA (Repitiendo inconscientemente): Veintisiete vagones de algodn. (Ladra un perro. Flora suelta una risa ahogada)
JAKE: De qu te res, cario? Supongo que no de m. FLORA: No... JAKE: Menos mal. El trabajo que acabo de echar fuera no es cosa de risa. Arre a esa cuadrilla de negros como un carretero. No tienen cerebro en su cuerpo. Slo tienen cuerpos. Hay que arrearles, arrearles, arrearles. No comprendo siquiera cmo comen los negros sin que alguien les diga que se lleven la comida a la boca. (Ella se re de nuevo, como si se le derramase agua de la boca.) Eh! Tienes una risa de... Demonio. He acabado una faena formidable. FLORA (Lentamente): Yo no me jactara de ello... JAKE: No estoy jactndome de ello, no hago ms que decir que he hecho una buena faena, estoy rendido y quisiera un poco de aprecio y no palabras displicentes. Cario... FLORA: Yo no... (Re otra vez.) estoy diciendo palabras displicentes. JAKE: Encargarse de un trabajo considerable, y acabarlo, y decir que est acabado, yo no llamara a eso jactarse. FLORA: No eres t el nico que ha tenido faena. JAKE: Quin ms, que t sepas? (Pausa) FLORA: Quiz crees que yo me lo pas muy bien. (La risa se le derrama otra vez) JAKE: Te res como si tuvieses una buena trompa. (Flora se re) Con qu te emborrachaste? Con veneno de las cucarachas o con colonia contra los mosquitos? Creo que te hago la vida bastante fcil, trabajando como un carretero para que t puedas pagar a un negro que lave y haga el trabajo de la casa. Una mujer como un elefante que es tan frgil como un minino, sa es la mujer que tengo yo! FLORA: Claro... (Re.) Me la haces fcil! JAKE: Todava no te he visto levantar un dedo. Eres hasta demasiado vaga para vestirte. Siempre danzando por la casa medio desnuda. Vives en las
nubes. En lo nico que piensas es en decir: Dame una Coca-Cola. Bueno, ndate con cuidado. El Gobierno ha creado un nuevo departamento. Lo llaman M. I. Quiere decir Mujeres Intiles. Estn ya en marcha planes secretos para eliminarlas. (Se re de su broma) FLORA: Planes secretos en marcha? JAKE: Para eliminarlas. FLORA: Eso est bien. Me alegro de saberlo. (Se re de nuevo) JAKE: Vuelvo a casa cansado y no puedes esperar para regaarme. Por qu ests enfadada ahora? FLORA: Creo que fue un error. JAKE: Qu fue un error? FLORA: Meter las manos en la plantacin del Sindicato... JAKE: No estoy muy seguro. Tenamos una mala racha. El Sindicato comprando todas las tierras de por aqu y dejando a los antiguos cultivadores sin sus salarios... Han arruinado a casi todos los establecimientos mercantiles de Two Rivers County. Y despus montan su propia desmotadora para desmotar su propio algodn. Por algn tiempo pareci como si fuera a quedarme en la miseria. Pero cuando se quem la desmotadora y el seor Vicarro decidi que era preferible hacer un pequeo negocio conmigo... yo dira que la situacin mejor mucho! FLORA (Re dbilmente): Entonces puede que t no entiendas la poltica de buena vecindad. JAKE: Que no la entiendo? Pero si soy yo quien la invent! FLORA: Vaya! Qu invento! Lo nico que puedo decirte es... que espero que ests satisfecho ahora que has desmotado veintisiete vagones de algodn. JAKE: Vicarro estaba muy contento cuando se fue. FLORA: S. Estaba muy contento. JAKE: Qu tal lo pasasteis?
FLORA: Lo pasamos bien. Estupendamente. JAKE: No parece mal muchacho. Adopta una actitud inteligente. FLORA (Riendo sin poder contenerse): Y tanto que s. JAKE: Supongo que le haras los honores de la casa? FLORA (Con una risita): Le hice una jarra de limonada fra! JAKE: Con un poco de ginebra, eh? As es como la cogiste. Una bebida fra no estara mal ahora. Qued algo? FLORA: Ni un sorbo, seor Meighan. Nos la bebimos entera. (Se deja caer en el balancn) JAKE: As que no te aburriste tanto, despus de todo? FLORA: No. No me aburr ni pizca. Tuve una agradable conversacin con el seor Vicarro... JAKE: De qu hablasteis? FLORA: De la poltica de buena vecindad. JAKE (Riendo entre dientes): Qu piensa l de la poltica de buena vecindad? FLORA: Oh! (Risita.) Cree que es... una buena idea. Dice... JAKE: Eh? (Flora re dbilmente) Qu dice? FLORA: Dice... (Se ahoga de risa otra vez) JAKE: Sea lo que fuere, debe ser muy divertido. FLORA: Dice (Controlndose) que no cree que vuelva a montar otra desmotadora. Te va a encargar a ti que le desmotes todo el algodn que tenga! JAKE: Ya te dije que haba adoptado una postura muy inteligente. FLORA: S. Maana piensa volver... con mucho ms algodn. Quiz otros veintisiete vagones. JAKE: S?
FLORA: Y mientras t haces el trabajo yo le atender y le servir limonada! (Tiene otro ataque de risa) JAKE: Cuanto ms hables de esa limonada ms me apetece. Una combinacin de limonada, eh? Un Tom Collins? FLORA: Creo que va a seguir viniendo el resto del verano... JAKE (Levantndose y desperezndose feliz): Bueno..., pronto, ya pronto vendr el otoo. Vendrn noches ms frescas. FLORA: No creo que eso... lo impida..., aunque... JAKE (Abstrado): Ya es ms fresco el aire. No deberas estar aqu sin la blusa, nena. Si cambia el aire puedes atrapar un buen resfriado. FLORA: No soporto nada encima de la piel. JAKE: No es el calor el que te produce todas esas ronchas, es el exceso de bebida. Ronchas como los borrachos y nariz de borracho, eso es lo que tienes. Voy a entrar al bao. Cuando salga (Abre la puerta de tela metlica y entra) iremos en coche a la ciudad y veremos qu dan en el cine. Corre y mtete en el coche. (Flora re para s. Abre despacio el bolsillo de cabritilla y saca un paquete de Kleenex. Se toca suavemente aqu y all, murindose de risa) FLORA (Se levanta agarrndose a la cadena del balancn): No soy una... nena: Mam! Mam! Eso es lo que soy... (Acunando al bolsillo en sus brazos avanza despacio y con ternura hasta el borde de las escalera. La luna ilumina plenamente su cara sonriente y estropeada. Ella comienza a mecerse y a inclinarse suavemente, acunando al bolsillo en sus brazos y canturreando) Duerme, nio, duerme, en lo alto del rbol! Si el viento sopla, la cuna se mecer! (Baja un escaln) Abajo se vendr el nio, con cuna y todo! (Re y mira extasiada e inexpresivamente a la luna) TELN FINAL









