0% encontró este documento útil (0 votos)
590 vistas78 páginas

Distribución y Nostalgia de Orsai 2011

Este documento presenta un resumen de la distribución del primer número de la revista Orsai en enero, febrero y marzo de 2011. Enumera los comercios y particulares que distribuyeron la revista, así como los lectores que compraron la revista de común acuerdo en packs de diez ejemplares. Finalmente, menciona la tirada total de 10,080 ejemplares del primer número a nivel mundial.
Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
590 vistas78 páginas

Distribución y Nostalgia de Orsai 2011

Este documento presenta un resumen de la distribución del primer número de la revista Orsai en enero, febrero y marzo de 2011. Enumera los comercios y particulares que distribuyeron la revista, así como los lectores que compraron la revista de común acuerdo en packs de diez ejemplares. Finalmente, menciona la tirada total de 10,080 ejemplares del primer número a nivel mundial.
Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Orsai

NADIE EN EL MEDIO | ENERO, FEBRERO Y MARZO DE 2011 | NMERO UNO

Estos comercios y particulares distribuyeron el primer nmero de la revista Orsai: Abarrotes Colibr Abel Pastur Herrero Abel Sayago Galvn Abelardo Cecea Magalln Ada Baret - Oficina Nacional de Estadstica Adrin Marcelo Libonatti Aforismos Libros Agustina Garca Guevara Aitor Riveiro Gmez Al Faro Librera Caf Albert Malet Mumbr - Galeria dArt Comunicaci & Imatge Alejandro Altea Alejandro Bardin Alejandro Martinez Saavedra Alejandro Perez Quintero Alejandro Razzotti Alejandro Santacreu Alfonso Alfonso Rodriguez Alfonso Torres Bernal Alibri Librera Ana Claudia Alfieri Ana Torrontegui Andrea Clunes Velsquez Andrea Martnez - Caf Montesco Andres Locatelli Andrs Malamud Andrs Peinado Andrs Pulido Pons Andrs Sellei Angel Augusto Bravo Sumano Antic Teatre, Espai de Creaci SLU Antonio Garcia Antonio Herranz Librn Areli Muoz Cruz Ariel Guersenzvaig Ariel Setton Ariel Vargas Armando Smano Tapia Artebar La Latina Arturo Wallace Asunto Impreso SRL Beatriz Carabajal y Ral Monjardn Begoa Martnez Pagn Bernardo Diaz de Astarloa Betsab Morales Castro Bruno Paz Carlos Betancourt Carlos de Careaga Larraaga Carlos Enrique Rodriguez Carlos Jos Bourlot Carlos Prez Carolina Triana - Leonardo Glvez Casal Argentino en Baleares Catatonias Celeste Escobar Charo de la Rosa Cheln Libros Clarisa Fras Claudia Brun Claudia Ruiz Claudio P. Bahamonde Climent Alzina Terrasa - Hotel Catalonia Las Cortes Codice Producciones CoDiSur Companyia Central Llibretera Conejoblanco Galera de Libros Cosin Valero SL Craverolanis Cristian Putrino y Emilse Garcia Cristina Gort Cynthia David Daniel Alvarez Valenzuela Daniel Hernndez Daz Daniel Solmirano Daniel Titinger Daniela Rogoza Daniella Fernndez Danzar Arquitectura David Alvarez Feijoo David Carvajal Ramos David Gonzlez Cob David Martn Gordn David Patilla Snchez Demian Pecile Diana Silva y Eliana Iannini Diario Expreso Diecinueve Asesores, SLP Diego Ariel Vega Diego Mario, Szena Diego Perez Dalale Diego Sadras Diego Salazar Eduardo Blanco Bocanegra Eduardo Meriggi Eduardo Robles Electrocontrol Jan SL Elena Rodrguez Nuez Emiliano Altuna Emiliano Martin Epiro Emiliano Rivero Emilio Garca Fernndez Enrique Mandujano Sandoval Enrique Spinelli Enrique Varela Rubio Erik Gutierrez Valladares Esteban Bernasconi Estudio Las Heras, Kelly, Eidelstein & Carreras Eugenia Montiel Expansin SA Ezequiel Olivet Fabian Espinosa Fabian Ramos Fabricio Guerrero Facundo Batista Federico Enzenhofer Federico Stasyszyn Felipe Maza Fernando Canizo Fernando Casale Fernando Zubizarreta Linaza Florencio Martnez Francisco Mesa Jimnez Francisco Molinero Anchustegui Francisco Vidiella Gabriel Amigo Gabriel Rodrguez Alberich Gabriela Ferrari Gastn Tonga Maine Gerardo Garbulsky Gerardo Ortega Ortega Germn Ferrari Gonzalo Rodrguez Priz Graciela Troncoso Grupo Inflorescencia Guillermo Farr Guillermo Ziegler Heco Hogar Hugo Albores Cancino Humberto Grant Ileana Schinder Ileana Uz Innoto SL IntraMed Itziar Lado Itztli, Cocina Mexicana Ivana Rapoport J. Lenton Jarcha SL Javier Aldana Javier Cancelo Javier Gueudet - Martn Buasso Javier Orellana Javier Ringuelet Javier Wooley Jessica Fergusson Johanna Szterenbaum Jonas Stupnik Jordi Muoz y Lena Solfors Jordi Rosell Sanchez Jorge Gemes Heras Jorge Perez Villar Jos Antonio Badia y Pepita Tost Jos A. Prez Jos Calero Jos Carrizo Jos Fernando Ramrez Calero Jos Ignacio Yanes A. Jos Joaqun Lpez Jos Luis Mendoza Marquez Jos M. Galn Jos Miguel Garanto Jos Ra. Portillo Fernndez Joseba Agirregoikoa Juan Arturo Drew Prudencio Juan Carballo Juan Carlos Montejo Lpez Juan ignacio Guiln Hernndez Juan Jos Amate Ruiz Juan Jos Roda Juan Miguel Tirado Juan Sebastin Olivieri Juan Tognetti Juan Traverso Juan Zentner Julin Chappa Julieta Acevedo Correa Jyotisha Veda SL La Calle es Tuya La independiente Libros La Marmita de Alpedrete La Parada De Los Comics La Rayuela Margarita Ruby Leonardo Jimenez Rodriguez Leonardo Ortega Camargo Leonel Bonito Leticia Andueza Librera Asociativa Traficantes de Sueos Librera Casa Gmez Librera Cervantes Librera de la Paz Librera Del Rosario Librera El Narrador Librera Fersobe Librera Joker Librera La Ciudad Letrada Librera La Tramontana de Sitges Librera Los Portadores de Sueos Librera Nitus Librera Palabras Librera Polo Norte Libros Babilonia Libros del Amanecer LTDA Liliana Szwarcer Lily Ann Martin Lionel Martini Liz Vivas Loreto Bravo Fernndez Lucas Gilardone Lucas Harfield Luciano Cukar Lucrecia Fernandez Luis Ramos Choqueconza Luisa Machacn Mac Center Carlos Salas Okocicle Maison de lAmerique Latine Manjares Alimentacin Manuel Lapertosa Marc Rovira Pitarch Marcelo Ber Marcelo Damin Reynoso Marcelo Victoria Marcial Cambronero, Librera Orsai de Costa Rica Marcos Hernndez Vila Margarita Lopez, Fundacin Amador Mara Morel Mariana Scalise Mariana Torre Mariano Heredia Marie Van Campenhout del Marmol Marien Mohamad Mariza Garcia Marta lvarez Izquierdo Martha Tornini Martn Estvez Martn Viegas Barriga Matas Azcue Matas Caravia Muiz Matas Rodriguez Mauro Maciel Mauro Tovorovsky Maximiliano Daniel Liciaga Petruzzi Maximiliano Ferrero, Ogier Maximiliano Palacios Mximo Pedrazzoli Meri Gallego Miguel Andrade Miguel ngel Morales Gonzlez Miguel Cob Miguel Humberto Guirola Mendoza Mirabilia Libros Msica y Deportes,Guillermo Rivas Pacheco Nahuel Tori Natacha Caravia Natalia Campopiano Natalia Moreno Casco Nemesio Justo Nicolas A. Pecchio Nicols Barberis Ok Paper Distribuciones OLX Argentina Omar Silva Oscar Agredo Piedrahita Oscar Gomez Oscar Jara, CEP Alforja Oscar Zarate Pablo Bicego Pablo Capurro Pablo Emilio Medina Pablo Gauto Pablo L. Santa Cruz y Laura A. Abraham Pablo Martn Csar Pablo Martn Fernndez Pablo Quiones Pablo Vega Simn Parqueo Coloso Paspadou Business Services SL Patria Madre, Portal de Informacin para Argentinos en Espaa Paula Cammarota Paula May Paula Sadier Paulo Yagust Pavel Stephan Muoz Barillas, Hostal La Casa de los Abuelos Pedro Chain Piquete, Alejandro Manuel Valdez Sanabria Pizzera Estilo Argentino Punt de Llibre SL Rezk Santiago Ricardo Agustn Ferrari Ricardo Caldern Ricardo Gabriel Braa Ricardo Israel Reveles Caldera Richard Andreu lvarez Richard Crdenas Goyena Roberto Bahamonde Andrade Roberto Becerra Roberto Zanfrini Rodolfo Ramrez Sevilla Rodrigo Arce Rodrigo Briones Rodrigo Jvega Romero Gonzalo Roxana Muriel Rubn Carbonero Bajo Sael L. Guerra P. Santi Perdomo Santiago Alonso Domnguez Santiago Codino Santiago Matias Szczur Sara Sepulcre Sebastin Fernandez Seor Muoz Sergio Barrejn Sergio Calina Sergio Garca Flores Sergio Gonzlez Sergio Moriano Silvana Muzzopappa Silvia Alejandra Gonzlez Silvia Cejas Silvia Ines Lettieri Silvina Kripper, The Walt Disney Company Sofia Orlowski Soho Fitness Club Tango/04 Computing Group Tecnilogica SL The CulturePlex Lab. University of Western Ontario Trnsit Projectes SL Travel Zone Tuyyoqu, Conversacin, Creatividad, Comunicacin SL Umbilical Produccions Valerie Tomsic Villas Verbal Vianey Gonzalez Chavez Yshizuka. Y estos lectores compraron la revista de comn acuerdo, en pack de diez ejemplares: Laura Benedicto, Cristina Muoz Soro, Oscar Gutierrez, Hernn Kleiman, Leandro Heine, Sergio Leal, Pablo Romero Quinteros Angel H. Guilln, Marisol Fragoso, Selene Fragoso Korova @yosola, @kchito78, Cristina, Omar, Marina, Ana, Marielos, Viejito, Gorda, Chulita 3223, Lalo, AleC, Julio, Omarz, TJ, Eduardo, Lugar, Lucy, Orsai A los libreros de Costa Rica Ada, Demry, Carlos, Argnida Agus, Fede, Nano, Nico, Ericsson (Sigue en la pgina 207)

10.080
EDITORIAL

a nadie necesita una revista de papel. Hay Internet y hay Youtube; adems los libros no se venden y las revistas literarias no son rentables. Pero ac tens una y est en tus manos. Mirala bien: es un objeto de papel encuadernado, tiene un lomo y pesa un poco ms de medio kilo. Te cost quince peridicos del sbado. Ahora el objeto es tuyo. Lo compraste sin saber qu habra dentro. Lo compraste sin necesidad, porque sabas que hay un PDF gratis dando vueltas por la Red. En el fondo, y con la mano en el corazn, no tiene sentido que hayas comprado esta revista. Pero ya que hiciste el esfuerzo, que te sirva para algo: acerc la nariz y pas el pulgar por sus pginas. Si el aire te devuelve un olor, mezcla de celulosa y de tinta, prest atencin a ese olor. La primera o segunda vez que huelas la revista no vas a sentir nada, ninguna emocin. No te preocupes, dej que pase un tiempo. En tres, en cinco, en diez aos, el aroma ser ms concentrado y reconocible. Este olor, que ahora no te dice nada, un da te va a hacer acordar la cara del tipo al que se la compraste, lo contentos que estaban los dos cuando lleg el pack y lo que te pas por la cabeza cuando la tuviste en las manos. Ese olor te recordar este tiempo. Es muy improbable que te hayas topado con la revista en un kiosco, o que la hayas comprado por impulso en un Carrefour, o que hayas sabido de ella por una publicidad. Tu relacin con esta revista es ntima. Se imprimieron diez mil ochenta ejemplares en el mundo, y uno era tuyo. El olor te har acordar de una tarde en la que le diste plata a un desconocido, confiando a ciegas, y que te gust. Hay una historia entre el objeto y vos. Una historia que ahora conocs al detalle, pero que un da ser este olor. Esto no es nuevo ni est pasando por primera vez. Tus abuelos olan sus libros y sus revistas antes de leerlos; era lo primero que hacan cuando un objeto encuadernado llegaba a sus casas. Hace muchos aos, cuando no haba Internet ni bombardeos de publicidad, cuando no exista el intermediario de la industria del ocio, los objetos de papel se esperaban con ganas. Se esperaban en serio. Y los lectores buscaban el olor, primero que nada, porque en el aroma de las cosas que se desean estar, ms tarde, el ADN de una sensacin placentera. Ojal que cuando pase el tiempo y huelas estas pginas que estarn ajadas y viejas el olor te recuerde que haba una cierta honestidad en el aire, y que se poda soar con una revista. Que te recuerde una poca, muy intensa y rara, en la que diez mil ochenta lectores y veinticuatro autores se comunicaron con alegra. Sin nadie en el medio. !
Hernn Casciari

PRI 3

EL CIELO DE HENRY DARGER, UN PROBLEMA

10.080

SOBREMESA

No ests haciendo demasiada alharaca con los 10.080 ejemplares vendidos? le pregunto al Jorge, un poco en joda y otro poco para hacerlo calentar Las revistas del corazn venden muchsimo ms. A la semana. Pero nosotros no competimos con las revistas del corazn me dice. Ni siquiera estamos en los kioscos de revistas. Eso es una ventaja. Con qu competimos? Con libros? No. Con nada. Entonces podramos tener una tapa completamente en blanco le digo. Sin logo y sin dibujo. A lo macho. Las tapas de las revistas estn llenas de fotos, de nombres, de temas, porque tienen que competir con otras en los kioscos. A m en un punto me dan ganas de poner en la tapa, as como a los gritos: escribe Villoro!, o tenemos a Hornby!, o dibuja Altuna!... Pero despus pienso: para qu, si no hay que convencer a nadie? Adems arruins el dibujo de Gonzlez, que es tan lindo. Es lindsimo lo de Gonzlez concuerdo. Una portada invernal, con ese mal bicho mirndote de frente. Y tambin me gusta que el dibujo siga en la contratapa. No tener publicidad es una bendicin. Increble la cantidad de cosas que te sacs de encima cuando mands al carajo al marketing tradicional me dice el Jorge. No solamente te libera la ausencia de publicidad en las pginas, sino que tambin te libera la cabeza. En la pgina cuatro tendra que haber un sumario, pero vamos a estar nosotros diciendo boludeces. El sumario es publicidad, solamente sirve para que la gente pase rpido a la pgina 40. Lograremos que la revista tenga una lectura lineal? Todo el mundo va a empezar por Lucas y Alex le digo. Siempre empezs por los chistes. S. Pero que despus vuelvan para ac. No seas dictador, que empiecen por donde se les antoje.

No. Por ac. Y si le sacamos el nmero de pgina a la revista y que los lectores vayan a ciegas? Eso es una boludez le digo. Mara no va a querer. Mara es la diseadora me dice el Jorge. Nosotros mandamos muchsimo ms que ella. Pero es mi mujer le recuerdo. Y tu hermanastra. Y la que hace los panqueques flambeados de dulce de leche. No va a querer. Pero Mara es minimalista, capaz que la convencemos. Fijate que eligi tipografas clsicas: Times para texto, Helvtica para ttulos. Nada de cosas modernas. Una revista a dos columnas, sin justificar, con tipografas que estn en cualquier mquina. Por qu no le va a gustar que quitemos el nmero de pginas? Porque una cosa es minimalismo y la otra es el capricho de un gordo drogado. Vos tens ideas propias, o primero te fijs si las cosas le gustan a tu mujer y despus decids? Lo que podramos hacer le cambio de tema es poner un espejo en las pginas centrales, para que la gente se mire la cara cuando llegue a la mitad de la revista. Es carsimo imprimir un espejo! me dice el Jorge Adems ya tenemos el presupuesto cerrado. Y desde cundo te preocupa si algo es caro? Le compraste un pasaje a Seselovsky para que lo hagan deportar! S. Pero ya est. Basta de seguir gastando plata me dice, sin mirarme a los ojos. Esa frase no es tuya le contesto. S es ma. No. No es tuya. De quin es? No me contesta. De quin es esa frase! De mi mujer... responde, bajito. Ms fuerte. De Cristina es la frase, hijo de puta! No tengo ms preguntas.

CUNTA GENTE.

La crnica del deportado


ENTRADA

hiri tiene razn. La Crnica del Deportado, que le pedimos a mediados de octubre al Chicho, me trajo el primero de muchos problemas matrimoniales. Qu son esos mil trescientos euros de Air Europa que nos debitaron hoy de la cuenta de la Caixa? me pregunt Cristina el quince de octubre Nos estamos yendo de vacaciones a alguna parte? Mi mujer se pasa el da haciendo F5 en la cuenta del banco, siempre atenta a que no me gaste los ahorros en boludeces. Le dije que no, que no nos iramos de vacaciones, por el momento, porque el asunto de la revista me iba a conQUEREMOS QUE DEPORTEN A ESTE AMIGO, sumir unos cuantos meses. Le expliqu que ese gasto puntual, el de Air Europa, QUE NO LO DEJEN SALIR DE BARAJAS. era un pasaje de ida, Buenos Aires-Madrid, que yo mismo, con la insistencia de Chiri, le haba sacado a un amigo argentino al que no vemos desde hace quince aos. Qu amigo? El Chicho. Cristina me miraba muy seria. Le expliqu nuestra idea con palabras muy suaves y moduladas: Queremos que lo deporten, al Chicho, que no lo dejen salir de Barajas, as nos puede contar cmo trata el gobierno espaol a los deportados que llegan desde Latinoamrica. Por eso tambin, por las dudas, tuve que gastar en un hotel y en un abogado malo. Por qu un abogado malo? me pregunt Cristina. Le cont que necesitbamos a uno que no supiera solucionar problemas migratorios. Cristina me segua mirando fijo. Le dije que haba varias posibilidades, no muchas, pero varias, de que en algn momento de 2011 lo metieran preso al Chicho, o a m mismo en caso de que el Chicho me echara la culpa de todo. Y que en ese caso, hipottico siempre, habra que reservar tambin algo de dinero para una fianza. Hipottica fianza, le subray. Tambin le coment, como al pasar, que habra que guardar otro poquito de plata ms, en caso de que a m se me ocurriera echarle la culpa de todo a Chiri, en caso de tortura o de pnico. Y despus me qued callado. Cristina escuch todo en silencio. Con un lpiz negro que tiene desde hace doce aos hizo la suma de todos los gastos de La Crnica del Deportado. Hizo cuentas del precio del pasaje emitido a ltimo momento, del abogado malo, de la reserva de hotel en Madrid, de los honorarios del ilustrador cubano, del pago del texto a Seselovsky y tambin, hipotticamente, de una fianza para que Chiri y yo logrsemos salir de la crcel. Le dio una cifra alta. Me dej el papelito con la cifra alta en la heladera, pegado con un imn. Despus se levant, alz a Nina que estaba durmiendo la siesta y se fue a pasar dos das a la casa de mis suegros. No iba a ser la ltima vez que lo hiciera mientras durase la concepcin del nmero uno de Orsai. Cristina hizo una zanja desde nuestra casa hasta la casa de sus padres. Fue y vino muchas veces. Pero ste, el de Seselovsky, sera el primero de esos viajes. !

PNICO HISPNICO. 5

cabo de dar vuelta mi mochila sobre el piso de la terminal cuatro del aeropuerto de Barajas y la poca ropa que traje ahora est desparramada, podramos decir que convenientemente. Estoy agachado, aguantando las cuclillas, a las seis y media de la maana, hora de Madrid, en franca operacin de bsqueda frente a la lnea de control de fronteras, regulando la desesperacin pero permitiendo que exhale su nervio: haciendo como que. Llegu con otras trescientas personas en el vuelo UX 042 de Air Europa proveniente de Buenos Aires. Y excepto por m, todos completaron sin problemas sus trmites migratorios despus de atravesar ese vrtigo de angustia que crece conforme avanza la fila hacia el puesto de control, conforme vamos llegando hasta la exacta entrada de lo que vinimos a cruzar: musculitos en las puertas de las discos, agentes de migraciones en las puertas de los pases: entrar, no entrar, esa inminencia. Yo me qued atrs, los dej ir hasta que pasaron todos, hasta que todos estuvieron ya en Madrid, que es eso que se ve al otro lado de los puestos de control y que me sugiere la posibilidad de que este lugar sobre el que acabo de desparramar mis cosas no lo sea: que esto no sea Espaa, que todava no sea Espaa: ser su palier. Y entonces: sobre qu lugar del mundo vengo a estar? Digamos: dnde estaramos? El palier es la casa? La antesala de las cosas son las cosas? Sigo sacando medias, a la espera de que alguien venga a preguntarme qu perd.

DEPORTADO
Escribe Alejandro Seselovsky Ilustra Arstides Hernndez (Ares)

LA CRNICA DEL

LA CRNICA DEL DEPORTADO


GRAFITI: LA PRXIMA VEZ ENTREN POR LISBOA El hall de arribos, a esta hora, es una inmensidad vaca: nada, nadie. Esperaba provocar las alarmas del sistema quedndome quieto en un sector de alto trnsito pero no consigo que me adviertan y como no tengo todo el da, voy a tener que ir yo mismo a sacudir el sueo de la seguridad en Barajas. En esta Espaa que an no es, sobre un costado, junto a unos baos, hay una oficina de informacin turstica. Me acerco, una chica muy rubia y delgada imposta la sonrisa para preguntarme qu lugar de la pennsula quisiera conocer. Afuera an es de noche y el avin del que baj sigue ah, puedo verlo a unos trescientos metros sobre la pista. Le digo que tengo un problema, le miento: Perd mi pasaporte, no s dnde est. La sonrisa se le deshace en la cara: Eso es un problema. Despus hace un llamado, le habla a alguien de m y de mi circunstancia, confirma los datos de mi tarjeta de embarque y me dice: Ya van a buscarlo en el avin, seguro que no lo tienes ah contigo? Guardo las cosas, cruzo el lugar y me dejo caer sobre unas sillas: la espera es el tempo de los aeropuertos y yo ahora tengo que esperar. Frente a m van pasando otros grupos de personas que bajan de otros aviones: mujeres con saris, hombres con turbantes y esas caras en las que reconocemos la ntima complexin del extranjero, caras como la ma que en el Coto de Corrientes y Juan B. Justo no quiere decir nada pero que aqu, sobre la alfombrita de bienvenida de la Unin Europea, tambin, como a los dems, me vuelve lo que en un rato me van a explicar que soy: un nacional de tercer pas, es decir, traduciendo, uno que no es de ac, uno que vino de afuera, uno que quiere entrar. La chica de la folletera turstica me hace seas. Voy, me paro frente a ella, me ilumino de esperanza y finalmente la escucho decir que no han encontrado nada en el avin, que alguien de polica migratoria ya est viniendo para ac. Se hicieron las ocho de la maana, afuera se hace de da, el avin en el que vine ya no est y un pibe alto de pelo colorado cortado al ras y con un escudo sobre la manga que dice Cuerpo Nacional de Polica, me encara, bien, correcto, y sin mucha vuelta me pregunta: Qu ha pasado? Es un pregunta abierta y, si furamos gente completamente honesta, su respuesta debera ser: mire, oficial, hay dos sujetos en un lugar de Espaa que pensaron que yo poda tomarme un avin hasta ac para luego fingir que no tengo en mi poder la documentacin correspondiente y as hacerme detener, dejarme llevar hasta el sector de inadmitidos y luego, ya de vuelta en mi pas, escribir un relato acerca de cmo son las cosas aqu adentro, adentro del lugar donde usted va a llevarme ahora, al que usted ya me est llevando. Ellos, estos sujetos de los que le hablo, oficial, son un par de viejos conocidos que estn haciendo un revista y quieren historias como esta, como la historia que usted y yo estamos protagonizando en este mismo instante en el que caminamos por los pasillos del destacamento policial y lo hacemos en silencio, usted un metro atrs, sin sospechar nada, con su chaleco flo y el andar bien marcado, y yo sosteniendo una respuesta que no es. Si de verdad quiere saber qu ha pasado, oficial, le cuento: mi pasaporte viaja tranquilo dentro de unos papeles doblados que lo esconden en el fondo de un bolsillo interno, a resguardo de que nadie lo encuentre y cometa la torpeza de hacerme entrar a Espaa, con lo que se arruinara el plan de estos viejos amigos, que tambin es mi plan. Por las dudas, no traje carta de invitacin, ni pasaje de regreso, ni dinero suficiente, ni tarjetas de crdito, ni reserva de hotel y antes de bajar del avin tom la precaucin de enrollarme al cuello una muy perturbadora chalina palestina. Pero como con ustedes nunca se sabe, y en tren de asegurar las cosas, no tengo ms remedio que decirle lo que ya le he dicho: no s dnde carajo puse mi pasaporte. GRAFITI: YO SOY DE LA ETA Y VOY A EXPLOTAR LA TERMINAL 4 Y A TODOS LOS CABRONES QUE TRABAJAN AQU Durante 2010, los casos de argentinos no admitidos en el aeropuerto de Madrid se ganaron su lugar en las tapas de los diarios a pura fuerza de la noticia: la mujer de setenta y dos aos que lleg para visitar a los nietos pero que no pudo pasar y se le cagaron de risa y le quitaron su medicacin. La profesora de historia que vena invitada por la Universidad Complutense y que tuvo que escuchar a una funcionaria del consulado argentino, una tal Valenzuela, dicindole

Orsai

MAD, EL AEROPUERTO QUE PARECIERA ESTAR GESTIONADO POR ALFRED E. NEUMAN.

ALEJANDRO SESELOVSKY
que llegan miles de turistas por da, que los sacan cuando me piden, en la sala de requisa, que de la fila al azar y que esta vez le haba tocado a saque todo lo que traigo en la mochila. Voy a ella, que qu se le va a hacer; y adems estaba tener que dejar la cmara de fotos, el celular, el embarazada, la profesora, y adems, cuando reproductor mp3, y si tengo lapiceras, tampoco volvi, perdi el embarazo. las puedo ingresar: De golpe, algo se instala: lo real, que no es Aqu todos quieren dejar lo suyo en las eso que sale en la televisin. Hay quilombo en paredes me dice quejndose, la mujer de los Barajas, seiscientos argentinos inadmitidos dudientes. Le explico que solo tengo un lpiz negro. rante el ao, indignacin popular y un grito de MIRE, OFICIAL, HAY DOS SUJETOS AQU EN corazn: Espaoles putos!. As se expresan los ESPAA QUE PENSARON QUE YO PODA pueblos cuando la que los TOMARME UN AVIN PARA LUEGO FINGIR expresa es la tele. Total que QUE NO TENGO EL PASAPORTE EN REGLA. nos vinimos, dejamos una Argentina que tena en Nstor Kirchner, en principio, a un sujeto con vida y Me dice que lpiz negro no hay problema. La ahora estamos ac, en una sala pequea con un otra mujer, por su parte, saca los papeles entre los puado de sillas, donde me pidieron que espeque est escondido mi pasaporte, los pone sobre rara. En la pared, un cartel con membrete del la mesa y los deja ah. Ministerio del Interior y la Guardia Civil dice: Si llegs a encontrar mi pasaporte ahora, le usted va a ser sometido a una inspeccin minupido tu mano al Rey. ciosa en 2da. lnea segn lo establece el Art. 7 del Lo siento, ya te he dicho que estoy comReglamento (CE) N 562/2006. Una pena que prometida. diga sometido, le quita calidez. Los dos nos remos, un plato. Mir si justo El que me viene a buscar es otro oficial: alto, ahora: ja. La seorita oficial de polica guarda completamente calvo y con una prolija barba cannuevamente los papales tal cual como los sac, dado. Subimos un piso por ascensor y salimos a lo sin desdoblar ninguno, sin buscar entre ellos. que claramente es una comisara: escritorios, com- Acto seguido, las dos me escoltan hasta el lugar putadoras, papeles y otros policas como l entre que vine a conocer, el sector de inadmitidos del viejos armarios con viejas cajas encima que dicen, aeropuerto de Barajas, el limbo infame, el espapor ejemplo: inadmitidos jun 99. Me siento cio suspendido, donde voy a compartir desayuno, frente al seor oficial, que se ve que los aviones de almuerzo, merienda y cena con el resto de los combate lo estimulan porque tiene su pared repleta inadmitidos del mundo. de psters: aqu vemos un Sea Harrier, aqu un caza bombardero. Entonces, por primera vez desde GRAFITI: ESPAOLES MANDEN A que llegu, Espaa, la Unin Europea, me hablan HACERSE FOLLAR y me dicen: que voy a ser interrogado, que el EsEl lugar es un rectngulo de unos cuarenta tado espaol va a designar un abogado para que metros de largo, diez de ancho, con un machimoficie mi defensa y que, luego del interrogatorio, bre azul que sube por las paredes pintadas suavese me comunicar si puedo ingresar o si tengo que mente de amarillo. No hay ventanas y no hay ms volver en el primer avin de Air Europa que salga para Buenos Aires. Le explico que no tengo pasaje salida que un pasillo angosto que te lleva de vuelta a las oficinas policiales. Hay ocho habitade vuelta, me dice que el regreso corre por cuenta ciones pequeas con dos camas cuchetas cada del Gobierno de Espaa. una, ms unos estantes donde acomodar maletas, Dos mujeres policas me vienen a buscar. ms unas ventanas de vidrio espeso, granulado: Una, con unos grandes dientes ingleses, y enrimposible ver el otro lado. En los espacios comgica. La otra, gordita, contenta porque se va a partidos hay mucha luz de tubo, blanca y dura. casar. A las dos las hemos visto tantas veces en En el alto de un rincn hay una televisin que todas esas pelculas de Almodvar, chicas de las est clavada todo el da en TVE y cuyo control clases populares madrileas con empleo ingrato remoto est en manos de las seoritas oficiales: y sueos por cumplir. Las dos son muy amables

SI ME LADRA UN PERRO POLICA LO PRIMERO QUE HAGO ES PEDIR UN TRADUCTOR.

LA CRNICA DEL DEPORTADO


nadie puede cambiar de canal, nadie puede apagar las luces, ni siquiera las luces de las habitaciones. Hay que pedir que apaguen, que cambien y tener bien ledas las normas de convivencia que estn pegadas en la pared: 1) Para cualquier consulta, necesidad o solicitud podrn dirigirse a la asistente social, al polica o al personal de seguridad. 2) El desayuno se realizar a las diez y quince horas. 3) Toda persona que precise algn utensilio para afeitarse o asearse lo solicitar al personal de seguridad despus del desayuno. 4) Queda terminantemente prohibido comer en las habitaciones. 5) El mobiliario de la zona comn no se mover de su sitio

Orsai

10

EN BARAJAS TE HACEN SENTIR TAN CHIQUITO QUE TE PODRAN MANDAR DE VUELTA EN UN AVIN A ESCALA.

ALEJANDRO SESELOVSKY
salvo que sea autorizado. 6) No se introducirn sillas en los aseos ni en las habitaciones, tampoco se sacarn almohadas ni mantas de las habitaciones hacia las zonas comunes. 7) No se acostarn en las sillas de las zonas comunes ni se pondrn los pies encima de ellas. 8) Todas las personas debern permanecer vestidas y calzadas en las zonas comunes. 9) Las luces de las salas se apagarn a la 1:30 as como la TV y las mquinas expendedoras de refrescos. A dicha hora todas las personas se debern retirar a sus respectivas habitaciones. 10) Al abandonar estas dependencias se recoger la ropa de cama entregndola a la asistente social o al personal de seguridad. 11) Cuando el servicio de limpieza se encuentre en estas dependencias todas las personas debern salir de las habitaciones. En el centro hay tres telfonos pblicos desde donde se puede llamar siempre que tengas tarjetas y a donde tambin pueden llamarte, siempre que marquen el nmero de aqu. Junto a los telfonos, en una prolija fotocopia, los nmeros de urgencia de todos los consulados con presencia en Madrid ms una cantidad de nmeros anotados a mano, de apuro, en los bordes, sobre el grnulo de la pared, residuos de la desesperacin, dibujos nerviosos que para alguien, por un instante, fueron la nica esperanza. Al costado, una mesa larga y sillas de plstico, blancas, de jardn. Frente a la tele, una lnea de bancos de espera, tan aeroportuarios, engamados con el amarillito ese de la pared. Y una supuesta sala para chicos, con dos colchonetas azules en el piso y los restos de unos pocos juguetes. En ninguno de los dos bales guardajuguetes hay juguetes, pero en uno qued un dibujo: ese papel es mi primer contacto real con la angustia del encierro. No puedo decir que yo la sienta, pero s que por primera vez la veo en toda su negrura con ese avin en picada que es devorado desde adentro por un siniestro cangrejo rojo de pinzas gigantes, todo con el trazo de una persona de seis aos, siete, y que firma como Jonathan. En las zonas comunes la temperatura es ambiente, pods estar tranquilo de jogging y remerita y el clima general es de cierta aburrida distensin, el desgano de la gente que espera. Sobre las bancas, un poco recostadas, dos chicas miran televisin. Hay unas botellas de agua mineral, unas mantas enrolladas y una Biblia. Las chicas hablan en portugus y llevan dos das ac adentro. Cleiza, veintisis aos, morena, la cara fuerte y el pelo recogido, un embarazo de cuatro meses encima, con un novio espaol el padre de la criatura que se pas estas tardes en el hall del aeropuerto, pero sin carta de invitacin, el documento que reemplaz al visado tradicional. Y Rafaela, blanca, de treinta, profesora de espaol, que trajo la carta pero no los sesenta y dos euros por da que te piden en migraciones las veces que se les da por pedirte. Las dos son bautistas evanglicas y las dos saben que maana a la noche van a estar de vuelta en Brasil, una en San Pablo, la otra en Curitiba. Se me ocurre contarle a Rafaela de qu se trata, por qu estoy ac y de pronto algo se le enciende en la cara: me dice que apenas llegue ella tambin va a ir a los diarios, a las radios y a los canales de televisin a contar este atropello. Le digo que en Argentina viene siendo un tema, me dice que qu bueno que le di la idea, que las cosas no pasan porque s, que yo debo ser un enviado de Cristo. Estoy hablando con las chicas cuando la vigorosa oficial de los dientes de piano asoma desde el pasillo y, grcil, etrea, me pregunta: Has desayunado? Aldonza Lorenzo con placa policial queriendo saber si tengo hambre: una madre. Enseguida me trae una especie de strudel relleno con pastelera y una taza de caf. Empiezo a preguntarme por todo ese maltrato. El caf tiene nata, pero eso puedo manejarlo. Un buen sudaca de mierda me asegurara la realidad, la enunciara como la estaba esperando, y as estaramos todos ms tranquilos. Pero el insulto no aparece, no va a aparecer. Lo voy a comprender despus. Pregunto si me puedo dar una ducha y entonces conozco a Olga, que no debe llegar a los treinta, relajada, muchos colores en la ropa, la reserva humanista entre las fuerzas del orden, nuestra asistente social, o sea: la persona que nos da las toallas, el champ, el desodorante, las mantas, las sbanas de abajo, las de arriba, la funda para la almohada y la que, por diez euros, me vende dos tarjetas con cien minutos para hablar a Buenos Aires. Estoy marcando una larga combinacin de nmeros y prefijos cuando me vienen a buscar. Otra vez en la comisara, otra vez frente a mi oficial de bienvenida y los aviones de combate. Comienza el interrogatorio, por suerte lo tengo de mi lado al doctor Romojaro.

UN COMPATRIOTA ES ALGUIEN QUE TE HACE QUEDAR MAL. 11

LA CRNICA DEL DEPORTADO


GRAFITI: FUERTE APACHE ENTRA A ESPAA COMO SEA Arturo Merelo Romojaro es flaquito, pelicorto, un hombre breve. Ha sido designado como mi abogado oficial y no va a hacer ningn comentario durante los ocho minutos de la entrevista, que consistir en unas pocas preguntas bsicas: A qu vienes a Espaa? A visitar a un amigo. Tienes reservas de hotel? No. Tienes carta de invitacin? No. Tienes boleto de regreso? No. Traes dinero? Cien euros. Me los muestras? El polica escribe, imprime, sella y me informa que voy a tener que esperar unos minutos hasta que se me comunique la decisin con respecto a mi caso. Mi abogado y yo nos vamos a otra sala. El doctor Romojaro, perspicaz, me dice: Es probable que no te dejen entrar. Parece que esta sala vaca en la que Romojaro y yo contamos los minutos sola ser una sala llena en los das de la gloria econmica espaola, los buenos das del primer Zapatero y el pleno empleo. Parece que esto estaba lleno de personas que venan a buscarse un destino, el destino que fuera, y que entonces las cosas eran distintas y que el maltrato era como dios manda maltratar, no esta mariconada. Que ahora hay poca gente y muchos ojos mirando. Despus, como dejando caer un pensamiento al paso, Romojaro me pregunta: Piensas recurrir? Qu sera recurrir? Apelar? Claro. Tiene sentido? El doctor Merelo Romojaro se acomoda en la silla, cambia la voz a modo semi confidencial y, como no queriendo tener que decirlo, me dice: Es que si recurres, a m me pagan el servicio, comprendes? De pronto, Romojaro tiene la habilidad de hacerme sentir como en casa, as que le digo que s, que desde ya, que cuente conmigo. Nos llaman. La respuesta es no. Entro a firmar toda clase de papeles, incluida la apelacin, incluido el documento que me informa que los nacionales de terceros pases que han sido inadmitidos debern regresar al mismo punto de origen y por la misma compaa area en la que vinieron. Haber llegado a Madrid por Air Europa me garantiza alta frecuencia de vuelos hacia la Argentina, pero si viajaste por Air Tanzania capaz que tens que esperar unos das y as es como inadmitidos de banda negativa se pasan una semana entera en el lugar de detencin donde yo voy a estar veintiocho horas. Otro papel dice que vuelvo a Buenos Aires maana temprano. De nuevo en las zonas comunes, me meto en mi habitacin, hago mi cama, me acuesto boca arriba y veo, en los listones verticales de la cama que tengo encima, la escritura agnica de los encerrados: el grafiti, una literatura. Busco en la otra cama, y tambin. De golpe me doy cuenta de que estn en las paredes, por todas partes. Con la sensacin de estar descubriendo algo que haba estado all precedindome, empiezo a copiar. Estoy llenando las hojas de mi canchersima libretita Moleskine cuando un pibe morocho, con las narinas enrojecidas y una expresin general de derrota, abre la puerta y me pregunta: Eres el argentino? Nicolae tiene treinta y cuatro aos, naci en Focsani, capital de Vrancea, setenta mil habitantes a orillas del ro Milcov, centro-oeste de Rumania. Descastados, desclasados, los rumanos en Espaa forman uno de esos colectivos migrantes que se vuelve lugar comn vapulear, el perfecto mojn para el ojo idiota. Ahora, uno de esos tipos, comparte habitacin conmigo. Sentado en el borde de la cama, Nicolae me cuenta que viene de Londres, que tiene dos hijos, que a uno le puso Ral por la estrella del Real Madrid, que estuvo casado, que fue albail y tambin cosech la vendimia, que la primera vez que lleg a Madrid no saba una palabra de espaol, que la ltima se fue sintiendo que Espaa era su patria. Me cuenta, Nicolae, que vino a lo que vienen todos, a ver si la materia de sus sueos estaba ac, si ac estaban el auto, la casa, la mujer, la vida que en Rumania no. Se desenga pronto y entonces empez a robar. Robar qu? Ropa, gafas para el sol, whisky. El whisky es lo que mejor rinde. Revendas? Claro, todo. Por una botella de whisky me

Orsai

12

AHORA EN LOS AEROPUERTOS BUSCAN TETAS EXPLOSIVAS.

daban cinco euros, y con eso coma. Dnde robabas? En cualquier tienda. Nunca te atraparon? Pocas veces. O sea que s. Pocas veces. GRAFITI: CLMENSE Y SOLO REPITAN JEHOV ES MI PASTOR El almuerzo viene en unas bandejas plsticas, parecidas a las del avin. Hoy tenemos milanesa de pollo con papas fritas, ms un cuadradito de ensalada verde con dos tomates cherry, ms un guiso de lentejas ms botellita de agua mineral ms postre: flan, en pote. Pido sal pero no queda. Un lugar donde calentar un poco las lentejas, pero tampoco. Despus de comer, aqu, en Barajas, arranca un nuevo da. La luz, invariable, es, aqu dentro, un correlato del invariable reloj interno: todo est como detenido, no hay accin hacia delante, no hay devenir. Solamente algo se mueve, se sobresalta, cuando suenan los telfonos. Siempre atiende el que est ms cerca y despus, por ejemplo, comunica: lvaro, de Venezuela! Est lvaro de Venezuela por ah? S, aqu estoy. Tu hermana. Pero pueden pasar varias horas sin que nadie llame y entonces lo que queda es ver televisin, queda la nada: es un poquito para matarse. Yo salgo en unas horas, pero otros empiezan a ver pasar los das: Aqu vivi nueve das una paraguaya, dice en la pared de mi cuarto. Por eso, nueve das, para matarse. Son las tres de la tarde y la gente est ah sentada o, como Nicolae, durmiendo. Y todos en este paisaje de lo quieto, de lo que no es, sumergidos en una babosa letana de hibernacin, enfrentando como podemos al monstruo que ya no es la frustracin ni el enfado, sino el hasto, la muerte en bicicleta, la hiper conciencia del tiempo que te prende fuego la cabeza y que te deja frente al enunciado inevitable de una lnea atroz: me aburro. A partir de ah, lo que queda es mirar el vaco hasta que te vengan a buscar, es decir, para siempre. Nos saca del sopor una repentina delegacin de ochos personas, que incluye a un par de mujeres de trajecito con carpetas en la mano, muy

rubias, de ojos casi transparentes que hablan algo a lo que no le podemos llamar ni ingls ni espaol. Las acompaan otros dos sujetos y nuestras oficiales amigas de siempre ms un pelado con borcegues que les da rdenes. El traductor traduce: aqu se come, aqu se duerme, aqu se vive. Las mujeres anotan cosas y ponen cara de aj. Nadie se sale de su papel, tampoco nosotros. Las dos brasileritas evanglicas, Nicolae que sale del cuarto refregndose sus rumanas lagaas, lvaro de Venezuela y un enfermero de Melbourne recin llegado miramos a esas personas que nos miran y lo hacemos sin atrevimiento, algo quebrados, desde la penitencia. Ah estn ellos, un tour del control y la seguridad de algn consulado nrdico, y ac nosotros con nuestras remeritas de dormir, con toda nuestra inadmitidez al aire, como destituidos: mascotas en el canil sorprendidas en sus jaulitas misrrimas que en cuanto vuelvan a quedarse solas seguir cada una entretenindose con su propio encierro. (Atroz, la lnea: me aburro.) Telfono. Es para m. Voy. Hernn Casciari del otro lado.

Y CON EL DE EXPULSADO DE BARAJAS COMPLETARA MI COLECCIN DE SELLOS, SEOR. 13

Todo bien? Todo bien. Parece que llamaron los del consulado argentino, que salt el caso y que estn viniendo para ac, es decir: a Barajas, a ver qu nuevo quilombo tienen en puerta. Gracias, Hernn. Hablamos. Una hora ms tarde estoy otra vez sentado en el escritorio con los aviones en la pared, pero ahora no hay polica, sino dos caballeros de inconfundible acento porteo que me preguntan: Est bien? Le han hecho algo? Hay algo que quiera denunciar? La tarjeta que me da Luis Garca Tezana Pinto dice que es ministro cnsul general de la Repblica Argentina. Su compaero es un hippie mayorcito de barba canosa y colita en el pelo que viene a ser el abogado. Entre los dos me explican que, sin mi pasaporte, tienen las manos atadas.

Me lo dicen como excusndose: mire, va a tener que volverse. Vamos a decirlo as: pareciera que ac estn todos cagados, que estn expiando. Los polis no se te ren en la cara y los consulados vienen a ver las habitaciones o a preguntarte si alguien te mir feo. Yo tena derecho a la degradacin del inadmitido y ya ven, las cmaras apuntaron sus luces sobre este cono de sombra y ahora todos dicen gracias y piden por favor. Despus de firmar nuevos papeles, el Ministro y su abogado fumn empiezan a levantar campamento. Entonces les pregunto: Cul es la cuestin de fondo en el problema de los inadmitidos? Tezana me responde sin sacarle los ojos al sobre donde est metiendo sus ltimos papales: La cuestin de fondo es que ac no hay laburo para nadie.

Orsai

14

SI NO LLEVS CARTAS A BARAJAS SE PONEN A JUGAR CON TU PASAPORTE.

ALEJANDRO SESELOVSKY
GRAFITI: ESTOS ESPAOLES TIENEN EUROS CHILE AGUANTE LATINOAMRICA A las ocho de la maana del da siguiente, una mujer oficial, con la desaprensin de los desconocidos, grita mi nombre. Asomo desde la habitacin y la veo ah parada, mirando al piso. Cuando me ve aparecer hace sonar su msica: Te marchas. En tres minutos cierro la mochila y salgo. Nicolae ya no est y en la habitacin de al lado duermen las dos brasileas con sus biblias bajo la almohada junto a nuestra nigeriana inadmitida, que est envuelta en una gran kanga azul con estampados naranjas y tiene el buzo de Rodri

PERO NO TIENEN EDUCACIN. AGUANTE

La noche es el mismo bodrio del da pero con menos informativos y ms doctor House, que dice lupush porque est doblado al castizo, como todo aqu en Espaa: un infierno. Vemos los goles de la fecha y el pronstico del clima para Madrid, Valencia, Sevilla, Catalua. En el corte, un aviso de Activia, que en Espaa es verde. Raro: en mi pas los modelos de Activia que cagan bien usan el violeta. Ser la multiculturalidad. ME VOY DE BARAJAS CON LO QUE VINE Una chica negra, pequeita, con unas trenzas A BUSCAR, UNA LIBRETA REPLETA DE hacia atrs, vestida con un NOTAS Y UN GRAFITI PROPIO EN LA PARED. saquito marrn de media manga, entra al saln y deja su bolso en el piso. Est temblando y lleva el puesto, que all fue, a buscar su destino en los susto en la cara. Avanza hacia los telfonos, guardarropas africanos. En la sala de requisa me llama, cuelga, sale llorando de ah y va a sendevuelven las cosas: el celular, el reproductor, la tarse. Ah se queda, bajando un llanto apretado, cmara de fotos. Despus caminamos hacia la para adentro, el llanto de alguien que ni siquiera pista donde est el patrullero que me va a llevar espera desahogarse. Estoy tratando de compren- hasta la escalera del avin. En medio de un silender lo que le pasa cuando llega la cena: cuadracio penitente, me subo a la patrulla. El viaje es ditos rebozados rellenos de jamn y queso corto y oscuro. Voy sentado atrs, soy algo que acompaados por unas rebanadas de chorizo va de vuelta, lo que no fue aceptado, soy eso que, colorado. La chica, que se seca las lgrimas e ac, no: yo, el inadmitido. Dos polis me escoltan, intenta comer algo, tiene veinticinco aos, es me abren la puerta, me depositan en manos de nigeriana y no habla una palabra de espaol. una azafata mayor, le entregan ellos mi docuTuvo problemas con su carta de invitacin y no mentacin provisoria, como diciendo: ahora es tiene a quin avisar. Est muerta de fro. Le tuyo. Todos nos ponemos serios cuando completraigo el buzo rojo que nunca le devolv a mi tamos el acto: los polis, la azafata, yo mismo. amigo Rodrigo Lara y se lo pone. Su bandeja es Algo est pasando, algo que se recorta de la canla nica que lleva una etiqueta que dice: tidad de movimientos ordinarios que se producen musulmn. Y le faltan las rodajas de chorizo. mientras la gente embarca, un hecho diferencial. Para la una, solo quedamos lvaro de El resto de los pasajeros que en ese momento est subiendo la escalera ve caer un auto de la polica Venezuela y yo, mirando Tonteras las justas, y comprobando que la televisin atraviesa una cricon un detenido que sube con ellos al mismo sis creativa en todas partes del mundo. lvaro es vuelo y un poco se quedan. Vuelvo a la Armoreno, debe pesar unos cien kilos y tiene a sus gentina, que me recibir con el cadver tibio de tres hermanas en Valencia casadas con tres esNstor Kirchner y un velorio popular en Casa paoles que, supuestamente, estn ah afuera Rosada. Me voy de Barajas con lo que vine a viendo cmo hacer para que finalmente entre a buscar, una libreta repleta de notas y un grafiti Espaa. lvaro es de Sabana Grande, un barrio propio en la pared. ! de Caracas, donde tiene un ciber y locutorio y su GRAFITI: ALEJANDRO SESELOVSKY esposa no sabe nada de l desde hace cinco das. ESTUVO AQU PARA ORSAI REVISTA, Eso no parece preocuparlo especialmente, pero EL 26 DE OCTUBRE DE 2010 de todas formas le ofrezco mi tarjeta, por si quiere llamar. lvaro me agradece, creo que somos amigos.

KOROCHI ESTUVO AQU PARA ORSAI REVISTA EL 4 DE ENERO DE 2011. 15

La crnica del deportado


SOBREMESA

EL CIELO DE HENRY DARGER, UN PROBLEMA

Me pone la piel de gallina, el final me dice el Jorge, que es sensible a pesar del sobrepeso. Saba que el Chicho era muy capaz de hacer esto le contesto. Yo tambin. Pero me llam la atencin la velocidad con la que acept. Bueno, voy, pero que sea esta semana, me dijo por mail. Est mucho ms loco que antes. Yo tengo un recuerdo de l; es un detalle, esas cosas que te quedan grabadas y que no tienen mucho sentido. Cuando lo conocimos, en la redaccin de nfasis, Chicho era un nio, casi. Era hincha de uls, pero no es esto lo que te quiero decir. Chicho nos cont, en una de nuestras primeras charlas, que cuando escriba no usaba computadora ni mquina de escribir, sino un lpiz negro. Y que escriba de parado: literatura. Escriba de parado? Eso nos dijo. Nos cont que daba vueltas por la habitacin, pensaba las frases, y que cada vez que pasaba al lado del escritorio las iba anotando en una libreta, una tras otra. Sigue usando lpiz negro, lo cuenta en una parte de la crnica del deportado. Y tambin libreta le digo. Ya en los tiempos de nfasis, Chicho iba a buscar las palabras a otro lado y las llevaba a su escritorio. No es algo as, en

definitiva, lo que hace un cronista? En Apuntes sobre el oficio de cronista, Julio Villanueva Chang lo explica mucho mejor. Hasta dnde puede una crnica iluminar el mundo que retrata? No lo s, pero Chicho es capaz de hacer cualquier cosa con tal de contar una buena historia apunto. La del call center es buensima: se meti a trabajar de teleoperador para contarlo todo en la Rolling Stone (de Argentina). Y ahora, cuando se baj en Barajas, tom la precaucin de enrollarse al cuello una muy perturbadora chalina palestina. Fantstico el detalle. Me acuerdo de una crnica que hizo Dalmiro Senz para la revista Somos, creo digo de golpe. Una Nochebuena, Dalmiro, la periodista Sara Mayo y un beb recorrieron hoteles de Buenos Aires vestidos con harapos, pobres como Mara, Jess y Jos. Queran saber si alguien se apiadaba de ellos y les daba alojamiento, un lugar donde pudieran pasar la noche. Lo consiguieron? Creo que nadie los ayud. Creo tambin que Dalmiro llevaba una hamburguesa podrida en el pecho para oler mal a propsito. Qu loco, no? Gente que se para en orsai, en territorio ajeno, para despus narrarlo. Sabs por qu le puse Orsai, al blog? Nunca te lo pregunt?

16

LO QUE LE DIERON ESA NOCHE A DALMIRO SENZ FUE LETRA.

Mi padre, el cartagins
ENTRADA

NO

na vez, a principios de 2002, mucho antes de empezar a contar cuentos en Internet, escrib una cosa muy triste. Y despus, cada vez que la lea, lloraba como un pavote. Lloraba justo al final del ltimo prrafo: cuando apareca la palabra orsai. En ese texto contaba lo que me haba pasado por la cabeza la noche que Racing sali campen, en diciembre de 2001. Ms tarde puse ese relato corto en el blog. Sigue siendo lo ms triste que escrib, lo ms doloroso: yo acababa de cumplir treinta aos y Racing haba salido campen por primera vez en mi vida. Argentina se caa a pedazos, al mismo tiempo. Y yo estaba a doce mil kilmetros de todo eso, de lo bueno y lo malo. En el texto cuento que mis ojos miraban el televisor de un bar de Barcelona pero yo estaba en otra parte: estaba en casa, mi vieja trayendo el mate, yendo y viniendo de la cocina al comedor, preguntando cmo van; mi pap en su silln de siempre, mirando la hora. Y despus vea mi silln vaco. No poda dejar de pensar en mi hueco sin nadie, y me molestaba en el hgado saber que mi viejo tampoco estaba disfrutando porque le faltaba algo. No poda dejar de pensar que todo el mundo estaba en su sitio menos l y yo. Cuando escriba esto, y ahora, cuando lo releo, me PODA DEJAR DE PENSAR QUE TODO EL MUNDO da una tristeza enorme. Y no ESTABA EN SU SITIO MENOS MI PADRE Y YO. es porque Roberto Casciari se haya muerto. Yo senta la misma tristeza cuando mi padre estaba vivo. Y le pasaba lo mismo a l: Sabs que no lo puedo leer entero?, me deca siempre, Me hace mal. Lo peor de vivir en Espaa fue esa noche. No haber estado con Roberto cuando Racing sala campen. Y lo supe inmediatamente, en el mismsimo bar donde pasaban el partido. Aquel texto viejsimo acaba con estas palabras: Llor de cara a la pared, en un lugar del planeta donde Racing no era nada. Nunca ni antes ni despus me haba sentido tan lejos de todo lo mo, tan a destiempo del mundo, tan del revs de mi vida, tan en orsai, desesperadamente solo. Lejos como nunca del dolor y de la fiesta. Cuando pens en un nombre para el blog saba que tena que hablar de mi condicin de inmigrante (no poda pensar en otra cosa). Y ah estaba la palabra: orsai. Tan en orsai, desesperadamente solo. As est un hombre cuando se siente lejos del lugar en que ha nacido y que ama. Como el goleador que sale gritando la conquista con los brazos en alto y no ve, a sus espaldas, que el juez de lnea ha levantado la bandera amarilla. Nadie grita el gol, solo l. Dura dos segundos la vergenza ajena. Orsai. Cuando le, hace unos das, el relato de Juan Villoro sobre su padre, tuve una sensacin idntica. Yo s que Juan tuvo que haber escrito algunos prrafos llorando. Yo tambin lo hice, al menos en dos partes de su Crnica Intempestiva. Por eso le agradezco tanto, a Villoro, que haya querido estar ac, hoy, hablndonos de su padre, el cartagins. No hay un texto, en estas 208 pginas, que defina mejor el nombre de esta revista. !

pa-ra-pa-p

17

MI PADRE,
EL CARTAGINS
CRNICA INTEMPESTIVA Escribe Juan Villoro Ilustra Richard Zela

LA GUERRILLA QUIERE UNA MOTO principios de 2006 mi padre asombr a todo mundo preguntando por precios de motocicletas. A los dieciocho aos yo le haba pedido un prstamo para comprar la ms modesta de las motos. Aunque mi fantasa aconsejaba una Harley Davidson digna de la pelcula Easy Rider y sus melenas al viento, me conform con codiciar una Islo, de fabricacin local. Jams hubiera convencido a mi padre de adquirir un poderoso talismn norteamericano. En cambio, confiaba en su apoyo a la industria verncula. La moto Islo deba su nombre al empresario mexicano Isidro Lpez. La Revolucin y la Independencia, gestas que cumplen cien y doscientos aos, marcaban la agenda familiar. Mi padre haba escrito Los grandes momentos del indigenismo en Mxico y La revolucin de independencia, versin domstica del Antiguo y del Nuevo Testamento: lo que hacamos derivaba de ese intangible sistema de creencias. Miembro del grupo Hiperin, mi padre perteneca a una corriente que combin los suteres de cuello de tortuga del existencialismo con las artesanas de barro de la antropologa nacionalista. Siguiendo a Samuel Ramos, precursor de la filosofa del mexicano, los hiperiones hablaron de las esencias nacionales. Su empeo fue paralelo al de Octavio Paz en el ensayo literario (El laberinto de la soledad), Rodolfo Usigli en el teatro (El gesticulador), Santiago Ramrez en el psicoanlisis (El mexicano: psicologa de sus motivaciones) y Carlos Fuentes en la novela (La regin ms transparente). Todas las expresiones artsticas,

del muralismo a la fotografa, pasando por la msica, la danza y la pintura de caballete, participaron de ese fervor nacionalista. La identidad fue precisada por los nuevos filsofos: Jorge Portilla se ocup de la fenomenologa del relajo, Emilio Uranga de la ontologa del ser local y mi padre de la mentalidad prehispnica y las ideas de independencia. Un atvico complejo de aislamiento se rompa al fin para aceptar nuestra diferencia, encarar a los otros sin remilgos y ser, como peda Paz en la ltima lnea de El laberinto de la soledad, contemporneos de todos los hombres. Cuando tu padre se compromete tan en serio con las esencias nacionales no puedes pedirle una Harley Davidson. Mi moto sera mexicana o no sera. Pero l no apoy la iniciativa. En los aos setenta del siglo pasado, las motocicletas le parecan aparatos para hippies con demasiada prisa para llegar a la sobredosis. Treinta aos despus mostraba una rara curiosidad por ese tema. La causa solo poda ser poltica y de preferencia indgena. En efecto: el subcomandante Marcos haba decidido salir de la selva chiapaneca para recorrer el pas en un itinerario que llamaba la otra campaa y pretenda demostrar que ninguno de los candidatos a la presidencia valan la pena. Su repudio a los polticos conservadores se daba por sentado. Ms compleja era su oposicin a Andrs Manuel Lpez Obrador, candidato de la izquierda con francas posibilidades de ganar. Antes de subir a una moto de aspecto sub-Isidro Lpez, es decir, de repartidor de pizzas, declar al peridico La Jornada: Lpez Obrador nos va a partir la madre.

MI PADRE, EL CARTAGINS
multicolor que propona un nuevo contrato social. Locke y Rousseau regresaban con pasamontaas. Los comandantes Moiss y Zebedeo alternaron con Marcos en las tribunas del zapatour y fue la comandante Ramona quien habl ante el Congreso para pedir la inclusin del mundo indgena en la MI PADRE NACI EN BARCELONA EN casa de la palabra. Como en tantas ocasiones de 1922 Y SE QUED SIN PAS. NO FUE UN la vida mexicana, los gestos fueEXILIADO POLTICO SINO ACCIDENTAL. ron ms importantes que los hechos. La peregrinacin zapatista hizo su ensimo viaje a Chiapas y sumi a sus produjo numerosas emociones, pero no llev a hijos en las repartidas cuotas de admiracin y nuevas leyes. Los peregrinos que venan de Chiadesvelo que nos despiertan sus causas sociales. pas llenaron de esperanzas la Plaza de la ConstiInteresado en la democracia participativa que tucin. Luego, volvieron a las montaas y las se fragua en los Caracoles (formas de gobierno caadas donde legislan los mosquitos. indgena), que considera superior a la democraEn 2006, Marcos no buscaba asociarse con el cia representativa y corruptible del resto del pas, Che de lnea dura, sino con Ernesto el Romnmi padre desaparece de tanto en tanto rumbo a tico, el mdico asmtico y apuesto, aficionado a Chiapas, vestido como para participar en una la literatura, que recorri Sudamrica para explomesa redonda. Una semana transcurre sin que rar la injusticia, el prcer sin errores, solo responpodamos localizarlo. Regresa con fiebre y se resable de sus sueos, no de sus consecuencias. cupera con una terapia que ha perfeccionado a La gira zapatista de 2001 tuvo una escala sinsus ochenta y ocho aos: se acuesta durante tres gular en Nurio, Michoacn. Ah se celebr el das y mastica aspirinas. Congreso Nacional Indgena. Asist con mi padre Marcos consideraba que su recorrido por el porque quera verlo en accin ante las sesenta y dos etnias que presentaban proyectos muy diverpas lo emparentara con el Che de Diarios de sos. Entre otros asuntos, se discuti la necesidad motocicleta. Los smbolos han sido la parte ms resistente de su lucha. Se levant en armas el 1 de extender el mundo indgena a la realidad virde enero de 1994, cuando el Tratado de Libre tual con programas operativos en maya, nhuatl y Comercio con Estados Unidos y Canad entraba otras lenguas, y la lucha feminista al interior de en vigor. El pas se acost con un sueo de prilas comunidades. mer mundo, pero los zapatistas pusieron un desDurante dcadas, mi padre ha sido saludado por pertador que mezcl los tiempos: nuestro ex alumnos cuyos nombres no ha podido retener. A autntico presente quedaba en el pasado. Diez todos les responde con una sonrisa y los ojos abrimillones de indgenas vivan en condiciones cer- llantados por una abstraccin feliz. Su cara encarna canas al neoltico. el concepto de reconocimiento en forma tan loDesde entonces, la guerrilla del EZLN ha degrada que sera decepcionante que lo vulgarizara pendido de las palabras, no de las armas. Las pl- volvindolo concreto y recordando un apellido. ticas para llegar a los Acuerdos de San Andrs se Esta actitud se repiti mil veces en el Concelebraron en una cancha de bsquetbol, versin greso Nacional Indgena. Para las sesenta y dos contempornea del juego de pelota prehispnico. comunidades era el profesor, el filsofo, En ese espacio cargado de simbolismo, el godon Luis, el anciano venerable. Iba con el bierno de Ernesto Zedillo acept la propuesta de aire levemente distrado de quien enfrenta persocrear una nueva legislacin para garantizar las nas que son signos. El estudioso de fray Bartoautonomas indgenas, pero los acuerdos nunca se lom de Las Casas, Vasco de Quiroga y Francisco transformaron en ley. Xavier Clavijero encontraba en los hechos un En 2001 los zapatistas salieron de su encierro mundo que durante dcadas solo haba formado en las montaas chiapanecas y viajaron a la capi- parte de sus libros. tal para pedir que el Congreso promulgara la Los indios lo rodearon. Tenan los pies abiernueva legislacin. El pas celebr la caravana tos y endurecidos por el trabajo en los barbechos. Ignoro si mi padre particip en la compra del vehculo. Lo cierto es que recibi la puntual visita de un mensajero del EZLN con nombre de personaje de Garca Mrquez (Arcadio Babilonia, digamos), don fondos para la otra campaa,

Orsai

20

EN NOMBRE DE LA PAZ SE TRATA MS DE LO QUE SE ACUERDA.

JUAN VILLORO
Se produjo un momento de condensacin. Record el primer contacto de mi padre con el mundo campesino, la historia que tantas veces nos haba repetido, l, que detesta las historias. CARTAGO NO HA CADO Cuando el crtico Christopher Domnguez Michael reclam a Octavio Paz que hubiera dedicado ms atencin a las proclamas del subcomandante Marcos que a todos los escritores jvenes de Mxico, el poeta contest con irona: Es que ustedes no se han levantado en armas!. La retrica de Marcos combina el realismo mgico, la teologa de la liberacin, las leyendas del Popol-Vuh, la vulgata sociolgica y la irona desmitificadora. Su triunfo es un triunfo del lenguaje, escribi Paz, que en poltica se situaba en sus antpodas. Adems de un discurso novedoso, mi padre encontr ah una puesta en vida de sus preocupaciones. En su ensayo Qu es lo contemporneo?, Giorgio Agamben repara en la paradoja que define a los mejores testigos de una poca: inmersos en su realidad, le descubren un error, una fisura; adquieren distancia para entender lo actual en una desconexin y en un desfase. En 1874 Nietzsche, que provena de la filologa, public sus Consideraciones intempestivas. En espaol, lo intempestivo alude a lo repentino, lo imprevisto. La palabra alemana sita este impulso en un contexto temporal: Unzeitgemss. Se es repentino respecto a la poca. En palabras de Nietzsche, el pensamiento intempestivo intenta entender como un mal, un inconveniente y un defecto algo de lo cual la poca, con justicia, se siente orgullosa, esto es, su cultura histrica. Lo contemporneo solo se entiende de manera genuina si escapa a la norma, la costumbre, la moda, la opinin generalizada. Alguien es de su tiempo cuando se aparta lo suficiente para advertir el pliegue oculto de la poca, su lnea de sombra. Agamben: Es en verdad contemporneo aquel que no coincide a la perfeccin con su tiempo ni se adecua a sus pretensiones y es, por ende, en este sentido, inactual; pero justamente por eso, a partir de ese alejamiento y ese anacronismo, es ms capaz que los otros de percibir y aprehender su tiempo. Esta distancia no es la del nostlgico que se evade en un pasado de su eleccin ni la del visionario que considera el entorno como un borrador del porvenir. El contemporneo se aleja solo en la medida en que descarta el discurso comn de la poca. Un anacronismo, un desfase, permiti a mi padre situarse fuera de poca, ver el presente a partir de pasados sucesivos. Los zapatistas quebraron para l los cntaros del tiempo, del mismo modo en que los bacabs jinetes celestiales mayas quebraban los cntaros del agua. Mi padre naci en Barcelona en 1922 y a los nueve aos se qued sin su pas. No fue un exiliado poltico sino accidental. Su madre era mexicana. La repentina muerte del padre (un aragons de la Franja) desmembr a la familia. Mi abuela decidi volver a su pas y envi a sus tres hijos a internados de jesuitas en Blgica. Mi padre creci ah hasta que la Segunda Guerra Mundial lo oblig a partir. Su hermano Miguel, que sera abogado y sacerdote jesuita, detestaba el internado de Saint Paul, en Godinne sur Meusse. Nos faltaron afectos, deca. La Compaa de Jess no sustituy a la familia, pero le brind un lugar de pertenencia. Mi padre actu de otra manera. Se invent un pas. Lo que ms le gustaba del internado eran las competencias acadmicas. El saln se divida en romanos y cartagineses. En esos pupitres, Cartago no haba cado. El pas de Anbal, Asdrbal y sus desmesurados elefantes an tena una oportunidad. Mi padre creci como cartagins, resistiendo contra el imperio, posponiendo el holocausto de la ciudad sitiada. Estudiar, saber latn, significaba vencer a Roma. Aprendera a no tener familia, ciudad, pas concreto. Su guerra pnica sera abstracta, intensa, sostenida. Muchos aos despus conocera a Marcos, otro discpulo de los jesuitas. Ante la consigna del EZLN, Zapata vive: la lucha sigue, l poda recuperar otros fantasmas, sentir, asombrosamente, que Cartago existe. Cuando se embarc a Mxico porque comenzaba la Segunda Guerra, saba muy poco de su patria de adopcin. Es casi imposible hablar con l de las claves que han orientado su biografa. Detesta la vida privada con una entereza que me llev a pensar, desde muy nio, que un mundo tan rigurosamente prohibido solo poda ser fascinante. Mi padre es incapaz no solo de contar un chisme, sino de darse cuenta de que est en posibilidad de contarlo. Los nombres propios le

RT LO FASCINANTE DE LOS MUNDOS RIGUROSAMENTE PROHIBIDOS. 21

MI PADRE, EL CARTAGINS
interesan si respaldan una cita bibliogrfica. A pesar de esto, no ha dejado de relatar el da atroz en que fue a la hacienda de su familia materna, en la remota aldea de Cerro Prieto, zona desrtica de San Luis Potos. La economa familiar haba dependido de la fabricacin de mezcal. Mi padre fue recibido por peones formados en una respetuosa hilera. Personas con el rostro acuchillado por el sol y suficiente edad para ser sus abuelos besaron la mano del recin llegado. Ah entendi por qu Humboldt se haba referido a Mxico como el pas de la desigualdad. Se avergonz de pertenecer a la parte agraviante del ultraje, los dueos de las tierras. Pens en huir, pero Espaa se haba sumido en la Guerra Civil y en el resto de Europa comenzaba otra contienda. Curiosamente, su vida mexicana se volvi llevadera gracias a los republicanos espaoles. El camino a Mxico dependi del trasvase cultural que ofreca la Espaa peregrina. Se apart de su familia y de la comunidad leal al Caudillo, y conoci a los radicales de la Casa de Espaa, que fumaban los lentos puros del exilio, hablaban de la Tercera Repblica, recitaban a Machado, ejercan una resistencia que con los aos se volva fantasmagrica. En la Facultad de Filosofa y Letras, encontr a un maestro absoluto, el nico que tendra: Jos Gaos. Gaos haba traducido a Heidegger, impulsaba a conocer la tradicin con nuevos ojos y se refera a la Espaa franquista como la ltima provincia de s misma. El dilatado exilio espaol en Mxico signific la construccin imaginaria de un tercer pas, sin ubicacin precisa. Su talismn tutelar podra ser el pegaso, smbolo olvidado de la Nueva Espaa. Ni caballo ni ave, bestia hbrida, el pegaso era la ilocalizable criatura que mezclaba dos realidades. Los libros de Carlos de Sigenza y Gngora y sor Juana Ins de la Cruz solan tener un pegaso en la portada para anunciar su procedencia. Este talismn del virreinato podra ser la mascota del exilio espaol. La residencia en tierra extraa dur demasiado para significar una etapa en trnsito. Ricardo Cayuela Gally, bisniento de Lluis Companys, lo ha dicho perfectamente: Con el tiempo, ser exiliado espaol en Mxico no sera una forma de ser espaol sino de ser mexicano. El pas de los republicanos espaoles: los movedizos campos de pegaso.

LO CORTS NO QUITA LO CUAUHTMOC Mxico lleg al bicentenario de su independencia sin una reconciliacin esencial. Hernn Corts ocupa una tumba sin nombre en el Hospital de Jess de la ciudad de Mxico. Aunque fue una empresa del despojo y de la sangre, la Conquista se ha simplificado para evadir el presente. Entenderla como mero acto de dominio sirve para endosar a Espaa las costosas facturas del Mxico actual. Los maestros de escuela primaria repiten sin cesar un guion de simplicidad maosta: Mxico es corrupto, atrasado y desigual porque Espaa se llev nuestro oro. No se repara en el hecho, en apariencia balad, de que hemos desaprovechado doscientos aos para remediar las cosas. Lo azteca goza entre nosotros de prestigio pop. Se trata no solo de la parte derrotada, sino de la parte original. La prdida de contacto con esa cultura permite atribuirle mritos que acaso no existieron. La seleccin nacional asume con orgullo el mote de equipo azteca, las fondas ofrecen budn azteca y las empresas se bautizan con corporativo integrismo como Banco Azteca o televisin Azteca. Un Canal Mestizo tendra muy poco rating. Los mritos aztecas suelen ser hermticos. No aluden a los sacrificios humanos, el castigo de mutilacin por faltas menores ni a la tirana que extermin a otros pueblos, sino a algo venturosamente indemostrable. El escudo nacional depende de esta apropia-

Orsai

22

LAS IDENTIDADES LQUIDAS TE PERMITEN VOLCAR CADA TANTO.

JUAN VILLORO
der a los indgenas de Chiapas leyendo a los misioneros erasmistas y a los republicanos espaoles. La biografa de todo mexicano incluye un momento en que se comporta como azteca ejemplar. En el museo donde Torres Bodet escribi su frase ecumnica, ocurri una escena que me apresuro a consignar. Mis primos por va materna nacieron en Len, Espaa. Fueron de visita a Mxico y los llev a conocer el pasado prehispnico. A los veintids aos me senta con conocimientos suficientes para guiarlos a los dominios del dios Huitzilopochtli. Ante una maqueta que representaba la batalla de Otumba, exclam: Aqu estuvimos a punto de vencer a los espaoles, pero los conquistadores mataron al portador del estandarte, que tena un mandato mgico; nuestras tropas se retiraron por supersticin!. Mis primos se ofendieron. No ponan en duda los datos, pero les molest que yo actuara como azteca. Despus de todo, mi nombre no era Ilhuicamina ni me expresaba en nhuatl. Haba recitado el guin oficial de la historia de Mxico: ramos aztecas y luego nos invadieron; cuando nos independizamos, volvimos a ser aztecas. De haber sufrido este adoctrinamiento mi padre difcilmente habra llegado al mundo prehispnico. Gracias a sus incursiones filosficas, lo indgena se present como desfase estimulante, una oportunidad para comprender en forma crtica el entorno. Si pudo ser cartagins en el internado de Blgica, se dispona en sus lecturas a ser algo ms raro: mexicano. IDENTIDADES LQUIDAS El escritor cataln Pere Calders pas largos aos de exilio en Mxico sin renunciar a su lengua, registrando con fascinada perplejidad el malentendido que significa asumir identidades. El protagonista de su novela Lombra de latzavara (La sombra del maguey) es un cataln que se casa por inters econmico con una mexicana rstica, propietaria de una buena cantidad de cocoteros. En su absurdo pas de adopcin, lucha por preservar su catalanidad. Le pone a su hijo Jordi y descubre con horror que los mexicanos no pueden pronunciarlo. Le dicen Chordi. Para colmo, con su incontenible gusto por los apodos, acaban por decirle El Chor. Cuando el protagonista decide presentar a su hijo ante la selecta comunidad del Orfeo Catal en Mxico, Jordi llega vestido como el Cabo

cin mtica del pasado. El pueblo de Aztln, predecesor de los aztecas, lleg al valle donde ahora se alza la ciudad de Mxico en busca de una imagen anunciada por la profeca: un guila devorando una serpiente. La escena fue avistada en un islote del lago de Texcoco. Cierta o falsa, la imagen fundacional adquiri rango de anunciacin. En plan polticamente correcto se puede pensar que representa una mezcla de culturas (un animal del cielo encuentra a uno terrestre). Tambin representa un acto de depredacin. Seguramente, nuestro escudo es el nico que entiende la identidad como un pleito a muerte. Esto recuerda lo que William S. Burroughs le contest a Jack Kerouac cuando le pregunt si Mxico era un pas violento: No te preocupes, los mexicanos solo matan a sus amigos. El asesinato naturaliza. Aunque el escritor beat exageraba, en cada una de nuestras monedas un animal trata de matar a otro. En el Museo Nacional de Antropologa, el poeta Jaime Torres Bodet inscribi una consigna para reconciliar los orgenes que recuerdo de este modo: Aqu se libr una lucha en la que no hubo vencidos ni vencedores sino el doloroso nacimiento de una nacin: los mexicanos. Y sin embargo, an no se pacifica el recelo por la parte dominadora de la Conquista. Lo Corts no quita lo Cuauhtmoc, dice el dicho. La paradoja de alguien que pertenece a la tradicin de mi padre es que, en forma inadvertida, se prepar para enten-

LOS MEXICANOS PONEN APODOS PARA NO TENER QUE LLAMAR A LAS COSAS POR SU NOMBRE. 23

MI PADRE, EL CARTAGINS
ocupaban de los dems en los entierros o en las fiestas del Orfeo. Obra pardica, la novela confronta identidades que se juzgan intachables. El cruce es, en el sentido de Nietzsche, intempestivo: la poca registrada desde un desacuerdo. El exilio supone una prdida esencial. Por terrible que sea el sitio que se ha dejado, forma parte de la memoria. Al mismo tiempo, el lugar de llegada no siempre es perfecto. Calders decidi protegerse de la avasallante otredad de lo mexicano conservando su lengua como un tenaz acto de resistencia y arrojando una mirada oblicua y reveladora a su misterioso pas de adoptodo fue su PARA QU QUIERES SER ESPAOL?, cin. Su no estar delser contemporejemplar manera de ME PREGUNT MI PADRE. QU COSA neo. Mi padre recurri a otra operacin intelectual: el repudio del NO TE HA DADO MXICO? presente lo llev a la bsqueda de una arcadia anterior. Mxico le parepasa en la avenida? El personaje se asoma a la ci tan oprobioso que solo pudo soportarlo volDiagonal y descubre que est llena de mexicanos vindose nacionalista. Lentamente construy una con sombreros. El olor de los tamales revela que representacin del pasado: lo que pudo ser, la exse han apoderado del lugar. El sueo se ha transtraviada civilizacin prehispnica. Esta tarda capformado en pesadilla: el cataln export mexicatacin de sentido lo llev a una curiosa asimilanos a su paraso. cin. Inviable como realidad, Mxico fascinaba Primo Levi estudi uno de los dramas del sucomo posibilidad. perviviente: la culpa de no haber corrido la Cuando recibe las visitas del hombre que he misma suerte de los otros. El tema lo desvel al decidido llamar Arcadio Babiliona y que suele punto de suicidarse muchos aos despus de traerle algn dibujo del Subcomandante, un disco haber sobrevivido al campo de concentracin. En con canciones que no oye pero imagina con satisotros casos, la amnesia llega como un recurso faccin o una carta para una reunin en las Juntas para borrar el horror. Hay, en verdad, desplazados de Buen Gobierno de la zona zapatista, cumple la ltima fase de un itinerario que comenz con leque no recuerdan nada. En Lombra de latzavara, Calders pone en juego la condicin abrupta janas lecturas. del recuerdo y su capacidad de filtrarse en el inSu camino es menos dramtico pero no muy consciente. El protagonista se encuentra simultdistinto al de fray Diego de Landa, obispo de neamente en dos lugares. Ambos le resultan Man, que quem los cdices mayas durante la incmodos. Barcelona no deja de ser un inalcanColonia. Ese auto de fe obedeci a sus creencias zable espacio del deseo y Mxico es una realidad y, seguramente, al rechazo inicial que le produjo inasumible. La identidad parece disolverse en esa una cultura extraa. Posteriormente lament la mezcla exasperante. La paradoja es que de esos brbara destruccin de un patrimonio y pas el incmodos contrastes surge la autodefinicin: se resto de sus das tratando de restituir la escritura es de un sitio en relacin con otro. El sueo premaya. Ese doble gesto repudio y reparacin senta identidades en estado lquido, capaces de delimit un antes y un despus, un rito de paso. fundirse. Aunque se trata de una pesadilla, sirve Conquistar una civilizacin que desconoca la de borrador para entender el mundo slido que se plvora no era empresa demasiado difcil. Entenrecuperar en la vigilia. derla, era un inacabable desafo. Poco a poco, el obispo de Man se educ en lo Lombra de latzavara no ha tenido la lectura que merece. Calders coment que lamentaba que haba aniquilado; entendi, dolorosamente, haber ofendido a ciertos amigos mexicanos. En que se trataba de un orden sofisticado, inextricaforma paralela, algunos catalanes se molestaron ble, tal vez superior. Marcos, formado en el guepor ser representados como personas que solo se varismo y en la sociologa gramsciana, fue a las Rosty, personaje de la serie de televisin Rintintn. A su esposa esto le parece normal: a fin de cuentas, el ideal secreto de los mexicanos es ser gringos. El ideal manifiesto del protagonista es volver a su pas para olvidarse de la tierra salvaje que le brind asilo. Una noche tiene un sueo de esplendor: ha regresado a Barcelona y vive en un seorial piso de la Diagonal. Es un cataln prspero y feliz. La luz mediterrnea se filtra por un vitral ambarino. Todo est en su sitio. De pronto oye un ruido excesivo, seguido de carcajadas. Un olor condimentado llega a su habitacin. Qu

Orsai

24

SI HACS MAL LA DANZA DE LA LLUVIA CAEN LANZAS DE PUNTA.

JUAN VILLORO
caadas de Chiapas a hacer el mismo aprendizaje. Las siglas del EZLN aluden a una guerrilla al uso de la izquierda armada de los aos sesenta y setenta del siglo pasado. Sin embargo, luego del levantamiento inicial, ocurri una conversin simblica: la guerrilla no buscaba tomar el poder sino hacer un gesto contra la injusticia (aydennos a desaparecer, aydennos a no ser posibles). La asonada fue la invitacin a un teatro poltico que no ha dejado de ocurrir. Como observ Gabriel Zaid, no es una guerrilla que combate sino que se representa a s misma a travs de signos y proclamas. lejos, de la Biblia, Toms Moro y Macondo. Sin poder preverlo, mi padre aguard el momento de llegar a una educacin definitiva, en la ms castigada de las realidades. La escena inicial de Cabeza de Vaca, pelcula de Nicols Echeverra con guin de Guillermo Sheridan, muestra a unos conquistadores que naufragan en una desconocida lengua de arena. Un sacerdote los acompaa, alzando un crucifijo como escudo. Cuando se saben a salvo en la playa desierta, uno de ellos dice: Esto es Espaa. El origen, a veces, queda demasiado lejos. La integracin intelectual a un entorno ajeno tiene algo de naufragio. Al aceptarlo, se recusa todo lo anterior? No necesariamente. Fray Diego de Landa vivi con desvelo la aproximacin minuciosa a una meta inalcanzable, rumbo a una lengua pictogrfica sin clave de acceso. Ante esa otredad, entender significaba intuir. Enemigo de las supercheras, el obispo busc un entendimiento que en cierta forma era un acto adivinatorio. Discpulo de Las Casas y Jos Gaos, mi padre fue a Chiapas guiado por el afn de pertenencia que solo puede tener quien viene de sitios apartados. En su bsqueda de identidades no es exagerado hablar de conversin. Una ancdota ilustra ese empeo. Al promediar la dcada de los noventa, Espaa ofreci una nacionalizacin exprs para nietos e hijos de espaoles. Mis hermanos viven fuera del D. F. y me llamaron para pedir que hablara con mi padre. De inmediato supe que obtener su acta de nacimiento iba a ser ms difcil que conseguir una moto Islo. Lo revelador no fue eso, sino la explicacin que me dio al respecto. Habl con l en tono precavido, pero en los asuntos que le interesan se enciende con rapidez: No te da vergenza?, me dijo: Para qu quieres ser espaol?. No se trata de ser espaol, sino de tener otra nacionalidad, adems de la mexicana, matic. Para qu? Qu cosas no te ha dado Mxico?, pregunt con ojos encendidos. Me limit a decir que las ventajas de tener otro pasaporte eran burocrticas, algo nada desdeable en un mundo de trmites y oficinas. Qu oficinas son esas?! A qu oficina quieres ir?, exclam. El dilogo aument rumbo al absurdo hasta que l dijo, en forma inolvidable: Te das cuenta del trabajo que nos ha costado ser mexicanos? Vas a tirar todo eso por la borda?. Entend al fin: l lleg a un pas que repudi en el acto, pero se qued ah para interpretarlo y quererlo

La identidad de Diego de Landa se disolvi en el auto de fe. Lo que l era ante el fuego no pudo ser conservado en las cenizas. Toda conquista ofrece una posibilidad intelectual de contraconquista. Algo similar se puede decir del impulso neozapatista: el levantamiento armado y las consignas guevaristas de la primera hora se desvanecieron a favor de un discurso que vena de ms

LOS ZAPATISTAS NO TE DEJAN ENTRAR A LA SELVA DESCALZO. 25

MI PADRE, EL CARTAGINS
con esfuerzo. A m no me haba costado nada ser mexicano; no poda ser otra cosa; para l, se trataba de una conquista espiritual. Decid que su acta de nacimiento se mantuviera como un patrimonio intangible. Por mera curiosidad le pregunt dnde la guardaba. En el Instituto de Investigaciones Filosficas, fue su elocuente respuesta. UNA TUMBA FRENTE AL MAR El pasado tiene muchas formas de volver. Giordano Bruno aconsejaba organizar la memoria como un escenario. Si a cada recuerdo se le asigna una recmara, pensar en ese lugar significa ir a ese pasado. Pero el teatro de la memoria tambin admite efectos de distanciamiento. El proceso es opuesto al dj vu, que implica un retorno integral, vivir algo por segunda vez. En Pirmides de tiempo, Remo Bodei comenta que el dj vu es un sueo al revs: Mientras que al soar se confunde una alucinacin con la realidad, en este ltimo caso [el del dj vu] se confunde la realidad con una alucinacin. En rigor, este tipo de recuerdo no est en el pasado porque la repeticin sucede, trae su propio presente. El Verfremdungseffekt (efecto de distanciamiento) de Brecht propone la crtica de la ilusin teatral: ver una obra sin perder conciencia de que se trata de una representacin. En este caso, el actor debe mostrar que est mostrando. De manera equivalente, en el teatro de la memoria es posible recordar que se recuerda. Elijo un efecto de distanciamiento para la historia familiar, una foto de grupo presidida, nada ms y nada menos, que por el propio Bertolt Brecht. El poeta y dramaturgo est al centro de varios parientes que posan con apropiada rigidez. Hubo pocas en que fue elegante estar tieso. En la foto en cuestin mi padre aparece, como siempre, al margen del grupo. Un cartagins entre romanos. Mira hacia fuera de la cmara, quiere irse. Est demasiado flaco, demasiado nervioso. Un asocial en traje de etiqueta. Al centro, Brecht preside al grupo. Su cara redonda, sus ojos negros, perspicaces, su nariz levemente femenina, sus mofletes redondeados sin llegar a la gordura, su palidez insana, sus manos entrelazadas con rigor, expresan, como todo en l, un temperamento superior. El semblante transmite la seguridad de quien sabe que los dems son sus personajes (modificable dramaturgia). La ropa remata esta actitud. Brecht es el nico que no est de etiqueta. Lleva un bastn gastado, los hombros protegidos por una manta rada, unas babuchas toscas, proletarias. Pero no hay duda de que est al mando. Su vestimenta confirma que no tiene que vestirse para la ocasin. Los disfraces son para los otros. Qu hace Bert Brecht en mi familia? Sobre sus labios finos se alza el leve bigote del descuido; la boca se tuerce apenas en una sonrisa. Ese Bertolt Brecht es mi abuela. Mara Luisa Toranzo viuda de Villoro se le pareca mucho. No era atractiva, pero lo fue para dos hombres armados. Hija natural, creci en un entorno enrarecido: estudiaba idiomas y tocaba el arpa en un desierto donde los dems se divertan matando coyotes. Saba de la existencia de su madre y la vio en algunas ocasiones. No convivi con ella porque se trataba de una descastada, alguien pobre, soslayable. Mi bisabuelo ha perdurado en la memoria familiar como un soltern ms o menos chiflado. Afecto a la pintura, combinaba el dispendio del coleccionista con la austeridad monacal en los muebles y las ropas. En la adolescencia, Mara Luisa se mud con l a la ciudad de Mxico. Se instalaron en una casa frente a la Alameda. Dos hechos criminales marcaron esa estancia en la capital. A principios del siglo veinte, el ochenta por ciento de los mexicanos viva en el campo. La delincuencia careca de signos especficamente urbanos. Todo cambi en 1915, con la llegada de la Banda del Automvil Gris. Aquellos asaltantes que parecan venir de Chicago encandilaron la imaginacin de la ciudad. Fueron detenidos y fusilados. Su cada se volvi leyenda: Mxico ya estaba listo para gngsters. No es casual que el gran xito cinematogrfico en tiempos de la Revolucin fuera, precisamente, La Banda del Automvil Gris (filmado por Enrique Rosas en 1919). La cinta reproduce las escenas en el sitio donde ocurrieron e incluye una filmacin del fusilamiento real de los asaltantes. En una escena aparece la Casa Toranzo. Mi abuela es representada como una chica coqueta, nada indiferente a los avances de un apuesto ladrn. El asalto fue una desgracia que aport el placer compensatorio del miedo que se supera al volverse ancdota. El segundo episodio fue ms grave. Durante diez aos la Revolucin mexicana transform el pas en un campo de emboscadas. Como otras familias, la de mi

Orsai

26

APRENDER A TOCAR EL ARPA ES SOLO CUESTIN DE TIEMPO.

JUAN VILLORO
abuela se refugi en la capital, esperando que la Junto a la tumba de mi abuelo estaba la de mi ta desgracia fuera contenida en la sede del poder. abuela Isabel, que muri soltera y loca, o quiz Cien aos despus, los capitalinos tenemos la solo haya sido una solitaria ejemplar. misma percepcin ante la amenaza del narcotrMi padre no es gente de ritos ni supersticiofico. La metrpoli que en tiempos normales es nes, pero un da llev a su hijo a la tumba de su el sitio ms inseguro, se convierte en ltimo re- padre y llor, en forma rara, con una torpeza fugio en la tragedia. esencial. Se limpi las lgrimas con el dorso de la La Revolucin lleg a la casa de la Alameda mano, como si el llanto lo obligara a actuar al en la persona de un general que plante, sin murevs. Yo no saba que los paps lloraban. No dijo chos rodeos, su deseo de quedarse con mi abuela. nada. Supe que nunca hablaramos de eso. DiraLa salvacin vino con un nombre fabuloso: mos Montjuic, diramos el abuelo. No hablaCelestino Bustindui, vasco de legendaria corpuramos del llanto. lencia y amigo de la familia. l arregl la huida En Tirant lo Blanc, un hijo es abofeteado rede mi abuela a San Sebastin. Fue ah donde copentinamente por su padre. No hay causa apanoci a Miguel Villoro Villoro, joven mdico rente para ello. El hijo pregunta por qu ha sido afincado en Barcelona. golpeado. Para que no olvides este momento, Conservadora, elocuente proselitista de ideas responde, pedaggico, el agresor. Las heridas comunes, mi abuela escribi libros de autoayuda fijan la memoria. Mi padre no recurri a un mque fueron best-sellers en escuelas catlicas: Aza- todo violento. No tuvo que hacerlo. Sus reacciones emocionales son tan escasas que no puedo hares, espinas y rosas, Plticas con mi hija, toolvidar su nico llanto. mos tontos y otros ms. El dato es significativo para entender la importancia de la rebelda de su En 1997 volvimos a encontrarnos en Barcehijo Luis. lona. Por causalidad, tambin mi primo Ernesto Mara Luisa Toranzo fue una educadora imCabrera estaba en la ciudad. Cada familia tiene un positiva, confi a sus hijos a los jesuitas, se decustodio de noticias que los dems dejan pasar y sentendi de ellos y luego envejeci con arrepentimiento, se visti mal, MI PADRE NO ES DE SUPERSTICIONES, pero domin al clan con minuciosa PERO UN DA LLEV A SU HIJO A dramaturgia: la madre ausente representaba ahora a una ocurrente LA TUMBA DE SU PADRE, Y LLOR. abuela benvola, y se pareca cada vez ms a Brecht para que entendiramos su de pronto se vuelven necesarias. Ernesto es nuesefecto de distanciamiento. tro archivo. Fuimos a comer al Agut dAvignon. Mi padre tena nueve aos cuando el doctor En la sobremesa, record la visita de 1969 al ceVilloro Villoro fue operado de emergencia. No menterio de Montjuic y propuse que furamos de resisti el esfuerzo al que fue sometido en el quinuevo. Mi padre se entusiasm con la idea, pero rfano. Efectos de distanciamiento en la memomi primo explic que eso era ya imposible. Duria, recordar que se recuerda: el mdico espaol rante aos dejamos de pagar por nuestros muerque muri en manos de sus colegas se convirti tos. Miguel Villoro Villoro y su hermana Isabel en el gran ausente, la causa de todo lo dems. haban sido enviados a la fosa comn. Algn Escoger una patria es una forma de buscar un aviso se haba publicado en La Vanguardia pero padre. El mo opt por Anbal y las huestes de en Mxico leamos La Jornada. Mejor as!, exCartago hasta que en 1994 encontr en el zapaclam mi padre: La fosa comn es la democratismo a su tribu demorada. cia de los muertos, el comunismo primitivo! Es Solo lo he visto llorar en una ocasin. En ms divertido estar con los dems!. Despus de 1969 me llev por primera vez a Espaa. Una esta expansin eufrica guard silencio, vio las maana fuimos al cementerio de Montjuic, a visi- migajas y las manchas de vino en el mantel, y sin tar la tumba de mi abuelo. Terminaba el verano y solucin de continuidad dijo: Quisiera volver a la brisa agitaba los cipreses. Las criptas estaban vivir en Barcelona. La fantasa del regreso que dispuestas de manera vertical, como los cajones haba suprimido celosamente se expres de golpe. de una estantera, de cara al mar. El sitio era herA qu deseaba regresar? Supongo que no a lo moso, hasta donde puede serlo un cementerio. que haba perdido sino a lo que nunca tuvo.

DE LA LOCURA BIEN CANALIZADA SE DA CUENTA POCA GENTE.

27

MI PADRE, EL CARTAGINS
Su iniciativa nos pareci estupenda, pero entonces l argument que estaba demasiado viejo. Se dio as un curioso desplazamiento: yo me ira a Barcelona para que l regresara de visita. Kierkegaard habla de la reanudacin como de un recuerdo hacia delante. Lo mismo puede decirse de la filiacin. Lo que ah se transmite es un pasado con deseo de ser futuro, un recuerdo que recuerda. Escribir significa desorganizar sistemticamente una serie, el alfabeto. Del mismo modo, evocar significa desorganizar sistemticamente el tiempo. Hasta dnde debemos hacerlo? Vivir en estado de retentiva absoluta, como el Funes de Borges, es un idiotismo de la conciencia. El olvido sana y reconforta. Sobrellevamos el peso del mundo porque podemos borrar las moscas, los escupitajos, las vergenzas. La difuminacin selectiva descarga la mente. Pero algunas cosas desaparecen al margen de la voluntad. En el eplogo a Kriegsfibel, libro de Bertolt Brecht sobre la guerra, Ruth Berlau comenta: No escapa al pasado quien lo olvida. La frase tiene una carga poderosa: el pasado existe por s mismo. Tarde o temprano tendr su hora. La sentencia de Berlau no apela a un rigor neurolgico sino moral: hay pasados que no deben olvidarse. Hasta dnde podemos recuperar una memoria ajena? Es posible entender lo que un padre ha sido sin nosotros? Ser hijo significa descender,

JUAN VILLORO
alterar el tiempo, crear un desarreglo, un desajuste que exige pedagoga, autoridad, transmisin de conocimientos. Podemos entendernos como contemporneos de nuestros padres, ser intempestivos a su lado? Cuando me encuentro con el mo hay un momento en que la conversacin se inclina a un tema inevitable: Chiapas, dice l y comienza a hablar de lo que en verdad le interesa. El resto, el territorio de lo anecdtico, la molesta realidad complementaria, se derrumba en escombros. He buscado la historia que lleva a ese nombre, Chiapas, entre otras cosas porque a l no le interesa que las ideas tengan historia, vida privada, un padre perdido y enviado a una fosa comn, el paso por un internado de jesuitas, el exilio, una patria conquistada con esfuerzo, un pasado que pudo ser, un presente que actualiza ese pasado. Para el hijo de un profesor, entender es una forma de amar. Cuando mi padre se despide a sus ochenta y ocho aos para ir a la selva a asesorar al movimiento indgena rebelde, sabemos a dnde se dirige. Contemporneo, intempestivo, mi padre encuentra en Chiapas su Cartago. ! Barcelona, noviembre de 2010.

Mi padre, el cartagins
SOBREMESA

EL CIELO DE HENRY DARGER, UN PROBLEMA

Villoro tiene un cuento, El mal fotgrafo, que empieza as: Recuerdo a mi padre alejarse del grupo donde se serva limonada. En las playas o los jardines, siempre tena algn motivo para apartarse de nosotros, como si los nios causramos insolacin y tuviese que buscar sombra en otra parte. Estar hablando de Luis? me pregunta el Jorge. Puede ser le digo. Pero es un cuento. Villoro lo deja claro. Tal vez la Crnica Intempestiva sea una pelcula, la pelcula de Villoro Padre, y este cuento sea una foto suya; la instantnea de un momento de su vida. Pero no deja de ser ficcin. De todos modos, es cierto que cuando le Mi padre, el cartagins, al toque pens en ese cuento de Villoro. Siempre buscamos literatura, sobre todo en los hechos reales. Y si son domsticos, mejor. Lo voy a leer. Y te digo algo fundamental: que el cuento sea verdad o no me importa muy poco. Ms viniendo de Villoro. Lo nico que me importa es que Juan me cuente cosas, de la manera que sea: en crnica, en ficcin o por fax. Segn me cont el Chino Chang, que lo conoce

muy bien, cuando Villoro habla es tan bueno como cuando escribe. Yo habl poco con l. Pero s que en Mxico me cuenta el Jorge la transmisin televisiva del ltimo Mundial fue soportable gracias a Villoro. Estuvo en un programa que conduca un clown mexicano muy popular: un tipo rarsimo. Se llama Ponchito. Ese mismo. Y mientras le contaba el Mundial a los mexicanos Juan escriba, con Caparrs, un blog de ftbol para la revista Letras Libres. Me acuerdo de muchas de las entradas de ese blog, pero sobre todo de las que postearon los dos antes y despus del partido Argentina-Mxico por octavos. Me gusta que un buen escritor hable de ftbol. A m tambin. Escuch lo que escribi Juan cuando Mxico se qued afuera del Mundial: La derrota, como tantas veces, fue nuestra. Las caras de mi familia siguieron pintadas hasta que los colores de la bandera se desdibujaron con los besos de despedida y el llanto de mi madre. No es lindsimo? El ftbol a veces hace mal le digo al Jorge. Pero tambin nos salva.

30

SI VILLORO COMENT UN PARTIDO ARGENTINA-MXICO SE PUEDE DECIR QUE YA VENA HABLANDO DE LA FIGURA PATERNA.

San Martn de Brooklyn busca el repechaje


ENTRADA

a primera empresa que tuve en la vida fue un Ftbol Cinco, en un galpn de la calle 29, entre las vas y la calle 10. (Los lectores mercedinos de esta revista lo recordarn con facilidad.) Yo tena veinte aos y con un socio mercedino convertimos en pocos meses ese galpn mugriento que se usaba como parking en un lugar precioso, con una canchita de pasto sinttico, vestuarios y un bar. Al bar lo regenteaba Comequechu, que haca unos snguches de hamburguesa brutales, la prehistoria de lo que, aos ms tarde, seran sus pizzas. Dur un ao como gerente del Ftbol Cinco y despus vend mi parte. En ese ao viv en carne propia la peor versin del mejor deporte del mundo: los torneos de ftbol amateur con premio en metlico. Habamos organizado un campeonato entre barrios de Mercedes, con un cupo de ingreso de veinte pesos por jugador y un premio (al equipo ganador del torneo) de mil dlares. Con mi socio pensamos, ingenuamente, que podamos actuar como rbitros nosotros mismos. Error gravsimo. Se apuntaron doce barrios, en su mayora de clase media. Pero los que llegaron a la final fueron, por supuesto, los barrios ms necesitados. En el ftbol amateur siempre juegan mejor los que necesitan el dinero. Mi socio no quiso arbitrar la final porque, ya en semis, un mediocampista enojado le haba pinchado las cuatro ruedas del auto, a la salida. Yo tampoco quera arbitrar la final, as que a ltimo momento trat de buscar un rbitro federado. No hubo manera de convencer a ninguno. Ni en pedo, me decan, esos negros te matan, a quin se le ocurre dar guita de premio? Hay que dar un trofeo o un snguche de milanesa para cada uno. Ya era tarde. Los equipos estaban en la canchita esperndome. Me puse el silbato al cuello, salud a los capitanes (ambos haban salido recientemente de la crcel) y empez el partido. Yo siempre fui gordito, por lo que conoca desde el jardn JUGAMOS PORQUE NOS GUSTA, PERO TAMBIN hasta el secundario una PARA MANTENER LA IDENTIDAD DEL POTRERO. enorme cantidad de insultos sobre la obesidad temprana y la tenencia de tetas cuando se es varn. Pero nunca haba escuchado semejante calidad de insultos. Los futbolistas amateurs en una final por plata tienen, aunque no lo parezca, una gran capacidad para los sinnimos. Haba mucha gente en las tribunas; esa fue la nica razn por la que no me puse a llorar. Cada vez que cobraba una falta, o anulaba un gol, o cobraba un penal, cinco descerebrados se arremolinaban a mi alrededor y me escupan, me insultaban y acariciaban zonas muy mas. Fueron dos tiempos de veinte minutos que me parecieron eternos. Al jugador nmero tres de uno de los equipos, despus de un salto, se le cay un cuchillo de carnicero. Lo tena escondido en la rodillera. Levant el cuchillo con una mano y le saqu tarjeta roja con la otra. En ese momento decid irme para siempre del negocio del ftbol. No me acuerdo quin gan, ni cmo escap de all. Ahora jugamos a la pelota los jueves, en una canchita de montaa, con Chiri, el Comequechu y otros cuarentones. Nos acordamos con cario de la poca del Ftbol Cinco de Mercedes. Jugamos porque nos gusta, pero tambin para mantener la identidad del potrero. Y nunca por plata. Somos inmigrantes pero al menos vivimos en un pas decente, en donde al ftbol le llaman ftbol y no, por ejemplo, soccer. Pobrecito Iglesias Illa, tan solo, en el pas del norte. Y para peor, jugando el repechaje. !

TIREN PAPELITOS. 31

SAN MARTN DE

Orsai

EN LA FOTO DE LOS BEATLES EN LA HOMEPAGE DE APPLE HAY 3 QUE ESTN MUERTOS: LENNON, HARRISON

BROOKLYN BUSCA EL

REPECHAJE
Escribe Hernn Iglesias Illa Ilustra Matas Tols

n el primer tiempo de nuestro segundo partido del ao, empatando cero a cero contra un equipo de ecuatorianos amables y ceremoniosos a quienes tenamos la obligacin moral de ganarles, nos dieron un crner a favor y yo, aunque cabeceo bastante mal, decid mezclarme con la tropilla de compaeros y rivales a ver si se produca el milagro de un rebote o un descuido. Particip de la breve estampida obligatoria trucu-trucu-trm!, vi la bola volar lejos, muy por encima de nuestras cabezas, y despus, cuando la jugada pareca terminada, sent un empujn en la espalda lo suficientemente fuerte como para creerme con derecho a enojarme. Identifiqu a mi agresor (un peladito adolescente, un poco gordo y con aspecto de aprendiz de pandillero) y nos paramos pecho con pecho, los dos bastante ridculos, esperando no se sabe qu. Despus de un forcejeo torpe pero breve creo que en un momento agit un puo amenazador, trot solemnemente hacia el otro lado de la cancha sintindome orgulloso de m mismo, porque crea haber reaccionado bien ante la provocacin.

DEJ UN QUESO ESTACIONADO Y ME LO RAYARON. 129

SAN MARTN DE BROOKLYN BUSCA EL REPECHAJE


Me sorprendi entonces ver al juez de lnea agitar su banderita como si hubiera habido un asesinato y al rbitro correr hacia l con la urgencia ominosa de los rbitros cuando corren hacia los jueces de lnea. Cuchichearon los diez segundos reglamentarios, el bandern del juez de lnea apunt en mi direccin y, segundos despus, una tarjeta roja se recort contra el cielo lmpido de Brooklyn, arruinndome una maana hermosa de primavera. Humillado y avergonzado, camin despacio alrededor de la cancha de McCarren Park, con las canilleras en la mano y la camiseta celeste fuera del pantaln, pensando en cmo disculparme con mis compaeros de San Martn de Brooklyn, el equipo de media docena de argentinos, cuatro o cinco gringos, dos paraguayos, un colombiano, un uruguayo y un italiano con el que jugamos los sbados de verano en la Greenpoint Soccer League. Alrededor de la cancha, unos pocos vecinos de Williamsburg o Greenpoint trotaban sobre la pista naranja de tartn; ms afuera, otros miraban el partido mientras tomaban sol, recogan la caca de sus perros o desarmaban mantelitos para picnics inminentes. La escena era extraordinaria (veintipocos grados centgrados, instalaciones pblicas en buen estado: postal de un barrio feliz) pero yo no poda disfrutarla: haba prometido a mis compaeros que este ao iba a evitar meterme en problemas con los rbitros, y haba fracasado rpido. Adems, nos habamos comprometido a dar lo mejor de cada uno para clasificarnos por primera vez para los playoffs de la liga, despus de dos aos bastante malos (dcimo terceros de diecisis equipos en 2008; dcimo cuartos de veinte equipos en 2009). Y para eso necesitbamos ganar partidos como el de aquel da contra los ecuatorianos bondadosos de El Progreso FC, un grupo de tos, sobrinos y cuados inmigrados a Estados Unidos desde el mismo suburbio de Ambato, en la sierra ecuatoriana, y que el ao anterior haban terminado decimoctavos. Un par de meses antes, en el comedor sin ventanas del restaurante peruano Po Po, en Greenpoint, veinte capitanes y un par de curiosos habamos participado de la reunin anual de capitanes de la Greenpoint Soccer League. Mientras comamos pollo con arroz y pltanos fritos, cortesa de la liga, algunos capitanes se quejaron de la calidad de los rbitros, otros pidieron reembolsos para cuando se suspendiera algn partido (Quin les paga el taxi a mis jugadores?, se quej el capitn de un equipo que a veces contrata jugadores semiprofesionales) y otros pidieron ms rigor con los equipos cuyas hinchadas se emborrachaban y escupan e insultaban a los rivales. (El ao anterior, la hinchada de Espaol Hidalgo, parada sobre la lnea del lateral, me haba castigado todo el partido: Viejo, retirate me gritaba uno, deja paso a las generaciones jvenes!.) Yo, en cambio, peda una revolucin tecnolgica. En un momento de la noche levant la mano y le pregunt a Gildardo Revilla, dueo y mandams de la liga, si no podamos crear una humilde pagina web para publicar los resultados, los horarios y la tabla de posiciones del torneo. Revilla, que me tiene aprecio y est harto de m a partes casi iguales, baj la vista, un poco agotado por mi insistencia, y respondi con una vaga promesa de pensarlo. Los dems capitanes fueron menos receptivos: mientras hablaba, poda or sus pffttt... y las risitas que salan desde las penumbras del saln, como si la Internet fuera una cosa de seoritas o de gringos que no tiene nada que ver con el ftbol. Revilla, un peruano bajito y astuto que maneja la liga desde hace casi veinte aos, nos comunic las novedades para este ao (aumento de precio para los rbitros, tolerancia cero para la violencia de las hinchadas) y nos record las reglas del torneo: veinte equipos en una rueda todos contra todos, clasifican los primeros doce para un repechaje, despus ocho pasan a los cuartos de final y despus semifinales y final. El ganador de la temporada regular se lleva mil quinientos dlares en efectivo; el ganador de los playoffs, otros dos mil dlares. Asentimos todos con la cabeza, como si verdaderamente creyramos que podamos ganar (los candidatos son siempre los mismos cuatro o cinco), y pasamos de a uno en fila para darle a la esposaasistente de Revilla los billetes del adelanto para sellar la inscripcin. Vi a mis co-capitanes acercarse al mostrador de Revilla casi todos latinos, casi todos inmigrantes, casi todos trabajadores y volv a sentir la distancia que en estos aos ha marcado mi relacin y la de nuestro equipo con Revilla y el resto de la liga. Por un lado, me siento y nos sentimos cercanos a ellos porque compartimos la latinidad y la enfermedad por el ftbol, dos cosas que el resto de Nueva York no tiene ni entiende ni puede aprender; pero por otro me siento y nos sentimos inevitablemente lejanos, porque sabemos que en

Orsai

34

LA PALABRA AMATEUR ES SOBRE FTBOL O PORNO DE ACUERDO A CUNTAS PELOTAS LA ACOMPAEN.

HERNN IGLESIAS ILLA

otras cuestiones nosotros tambin representamos la Nueva York gringa a la que ellos miran desde lejos y con desconfianza. En estos tres aos que llevamos en el torneo, esta tensin clase media versus clase trabajadora, inmigracin legal contra inmigracin ilegal, ingls fluido contra ingls tartamudeado, comer en restaurantes contra trabajar en restaurantes se ha inflamado o se ha aliviado, pero siempre ha estado ah: algunos de nosotros a veces hemos credo que Revilla o los rbitros nos perjudicaban porque no formbamos parte del ncleo duro de equipos peruanos, ecuatorianos y mexicanos de la liga, y ellos quizs han credo, con algo de razn, que nosotros somos parte de la avanzada clasemediera que desde hace una dcada est trepando por Brooklyn desde Manhattan, transformando barrios obreros en barrios cool, con restaurantes japoneses y tiendas de diseo, destrozando o desplazando lo que encuentra a su paso. San Martn de Brooklyn empez la temporada con su grisura habitual: derrota mnima contra un equipo mejor, triunfo sufrido contra El Progreso FC (despus de mi expulsin, mis compaeros ganaron tres a uno), un cero-cero espantoso contra una pandilla de uruguayos guerreros pero pataduras y un uno-dos que parece digno pero fue un leccin de ftbol. El quinto partido nos puso en movimiento. En el minuto tres de su primer da como titular, Claudio, un paraguayo pelen, rpido y goleador que se

nos haba ofrecido despus de jugar contra nosotros un par de semanas antes, se fue de un marcador sobre la izquierda, perdi la pelota, la recuper, la volvi a perder, la volvi a recuperar y tir un centro bajo que rod hacia la medialuna por la lnea del rea grande. Yo, que lo vena acompaando ms como un comentarista que como un destino posible de pase, detect la bola en los suburbios de mi botn izquierdo y le pegu casi de lleno, intentando darle una comba para que se abriera primero y se cerrara despus en el primer palo; la pelota sali mucho ms alta de lo que haba querido pero agarr mucho efecto, eludi la manopla extendida del arquero y se meti cerca del palo opuesto. (Celebr moderadamente, como si estuviera acostumbrado a meter este tipo de golazos.) Nos empataron cerca del final del primer tiempo con un penal que no existi y volvimos a marcar nosotros casi en el ltimo minuto con un gol desde el borde del rea. Justo despus del gol, mientras mis compaeros festejaban, yo grit: A pesar del rbitro!, y recib mi nica tarjeta amarilla por protestar de la temporada. La semana siguiente, despus de empatar sobre el final un partido que merecimos perder, termin nuestra pequea racha positiva y empez nuestro deslizamiento habitual y un poco inevitable hacia el pantano en el que nos hundimos cada verano. Entre mediados de junio y fines de agosto ganamos dos partidos (contra los equipos que terminaron en las posiciones catorce y veinte) y perdimos todos los dems, jugando mal y metiendo pocos goles. Es difcil jugar en la cancha de McCarren Park con treinta y dos o treinta y cuatro grados, como nos toc hacerlo varias veces, pero lo que ms nos complic el verano fue la falta de jugadores, porque nuestros compaeros estadounidenses y algunos de los latinos empezamos a preferir, por voluntad propia o presionados por nuestras familias, pasar los sbados en la playa o de vacaciones. La Greenpoint Soccer League es tan poco gringa que se juega incluso en los fines de semana largos, desde Memorial Day en mayo hasta el Da del Trabajo en septiembre. El cuatro de julio de 2009, Da de la Independencia, jugamos de noche bajo el estruendo y la filigrana de los famosos fuegos artificiales de Nueva York, mientras nuestros jugadores estadounidenses (y el

ME FUI DEL TEATRO PORQUE SE VIVAN HORAS DRAMTICAS.

35

SAN MARTN DE BROOKLYN BUSCA EL REPECHAJE


dente del principio del otoo. Adentro de la cancha jugaban dos de los pocos equipos multinacionales del torneo. Dream Team, usando una vieja camiseta suplente del Inter de Miln, combinaba una vieja base ecuatoriana apuntalada (y casi reemplazada) con refuerzos de todos lados: dos de sus mejores jugadores eran un hngaro flaquito y elegante a llamaban Eli ME FUI A LA ESTACIN CON MI BOLSITO AL quiendelantero centro y un HOMBRO Y EN EL PEOR DE LOS MUNDOS: SIN afroamericano a quien EL FTBOL DE LA CLASE TRABAJADORA NI le decan Winsy y llevaba metidos ms LA VACACIN BUCLICA DE LA BURGUESA. de treinta goles. El otro equipo en la cantras yo primero jugaba contra Los Hobos y descha era New York United, donde haba algunos pus tomaba el tren que paraba en Connecticut a latinos pero no los suficientes como para romper las siete de la tarde. Mi mujer, que ha aprendido a la barrera idiomtica: se pedan la pelota elegir sus batallas, accedi. Cuando aquel sbado (Switch!, Drop!), se felicitaban (Good llegu a McCarren Park, no se estaba jugando ball) y se daban rdenes (Back, back!, ningn partido. Pressure!) en ingls. Me vas a tener que perdonar, Hernn Encontr a Revilla bastante rpido, parado dijo Revilla abriendo los brazos pero ha habido cerca de la mitad de la cancha, con su gorrita un malentendido con los capitanes de los equipos blanca bien hundida hasta los orejas, y converReal Hidalgo y Misfits y todava no empezaron a sando con el juez de lnea. Cuando me vio, se me jugar. Est todo retrasado. acerc sonriendo y me dijo: Te quiero escribir Insult a Revilla como haca tiempo que no una carta, para explicarte algunas cosas que diinsultaba a nadie y me fui a la estacin con mi jiste sobre m en la Internet. Yo saba bien de bolsito al hombro y en el peor de los mundos: sin qu me estaba hablando: en junio y julio yo haba el ftbol de la clase trabajadora ni la vacacin escrito un diario del Mundial de Sudfrica y le buclica de la burguesa. haba dedicado un puado de prrafos. No haba El catorce de agosto, con la mayora de los sido agresivo con Revilla, pero s moderadamente titulares de vuelta de sus viajes y una carambola sarcstico, especialmente con su rocambolesco de resultados que nos haba dejado lejos pero con sistema para fijar los horarios de los partidos, que no admite negociaciones ni excepciones. Quienes posibilidades matemticas de llegar a los playms nos quejamos del sistema somos los equipos offs, jugamos contra un equipo llamado New York United, que en ese momento iba sptimo. clasemedieros, que por su culpa no podemos Para motivarnos durante la semana, nos intercam- planificar nuestros fines de semana y acomodar biamos emails llenos de lugares comunes futel ftbol en nuestro (supuestamente) variado boleros: Este sbado es ganar o ganar, nos men de opciones. Hasta los martes a la noche, decamos; Desde ahora son todas finales; Es cuando los capitanes llaman al celular de Revilla, el partido del ao!. ningn equipo sabe a qu hora va a jugar el sbado siguiente (el primer partido es a las once Un par de meses ms tarde, fui a McCarren de la maana; el ltimo, a las diez de la noche). Park a ver los partidos de vuelta de los cuartos de Revilla est tan enamorado de su sistema (asigna final. Era una noche bastante fra de principios de los horarios segn una misteriosa escala que toma octubre y la cancha estaba hermosa, iluminada en cuenta la posicin de los equipos en la tabla) como un escenario desde las lneas para adentro y que ni siquiera durante el Mundial de Sudfrica en penumbra desde las lneas para afuera, donde acept acomodar los equipos con argentinos, cientos de personas mirbamos los partidos de uruguayos, gringos o mexicanos a los horarios de pie, con los manos en los bolsillos y dando pelos partidos de sus selecciones. queos saltitos para sacudirnos el fro sorprenTe quejas del calor, de los horarios, de todas resto de la ciudad) tomaban cerveza, coman salchichas y rulaban porros en terrazas propias o ajenas. Un ao despus, este ltimo verano, unos amigos nos invitaron a pasar un fin de semana a una casa en Connecticut, a tres horas de Nueva York. Le propuse a mi mujer que ella fuera con nuestros amigos el sbado por la maana, mien-

Orsai

36

EN UNA COMPUTADORA DESCONECTADA DE INTERNET NO SE METE NI EL INTERS POR USARLA.

HERNN IGLESIAS ILLA


esas cosas que ya hablamos mil veces me dijo Revilla aquella noche. Pero t no sabes lo difcil que es organizar esto, la cantidad de reclamos que hay, la cantidad de demandas que tengo. Le expliqu a Revilla que entenda perfectamente su situacin y que en esa columna haba dicho exactamente eso, pero no me quiso escuchar. Enseguida me di cuenta de que estaba jugando conmigo, ms halagado que ofendido, y dispuesto a cobrarse una victoria psicolgica. Junt las manos y agit los dedos, tipeando en un teclado invisible, y me dijo, al borde de la carcajada: Pensaste que no me iba a meter a la Internet? Jaja, te descubr. Me qued en silencio, sonriendo, un poco emocionado de ver que un tipo tan de otro siglo como Revilla tambin haba cado presa del autogoogleo y se haba buscado a s mismo, como hemos hecho todos, en la red de redes. (La Greenpoint Soccer League es un torneo tan analgico que casi no ha dejado rastros en Internet: es in-googleable. La bsqueda Greenpoint Soccer League devuelve un puado de resultados, pero ninguno relacionado con la liga.) Despus del partido se acerc un amigo de Revilla y nos pusimos a hablar de cmo se puede adivinar de dnde es un jugador solo por la forma de caminar por la cancha. Al argentino, al uruguayo, al peruano lo ves parado en la cancha, antes de que toque la pelota, y ya sabes que es un futbolista, deca Revilla. Y los gringos? Revilla resopl, porque no le gusta hablar mal del pas del que tambin es ciudadano, pero admiti: No, no, los blancos no. Los blancos no. Los blancos. Una hora antes le haba preguntado a Revilla de dnde eran los de New York United y me haba contestado algo parecido: No s, creo que son blancos. Pero los del United, que jugaban con la camiseta de la Real Sociedad y tenan, en efecto, un promedio de piel ms clara que la de los equipos ecuatorianos o mexicanos, eran de pases que difcilmente podran calificarse de blancos: haba puertorriqueos, rumanos, chilenos e incluso haba tambin un par de ecuatorianos. Los mexicanos son toscos dijo Revilla despus. Pero ponen mucha garra. Uno les mete un gol, dos goles y les tiene que meter un tres-cero o un cuatro-cero para ganarles, porque con solo dos goles van al frente y te lo empatan. Y los peruanos? Los peruanos tenemos calidad dijo Revilla con una mezcla de orgullo y resignacin. El problema es que somos indisciplinados. Su descripcin de los equipos peruanos se pareca bastante a lo que habamos notado nosotros en la cancha (equipos como la seleccin de Per: talentosos pero inofensivos, que tocan bien pero ante el primer problema se deshacen inexplicablemente). Mucho menos se pareca nuestra experiencia a su descripcin de los mexicanos, que no nos haban parecido nada toscos, pero s (tambin) bastante parecidos a su seleccin: defensores rpidos pero poco confiables, mediocampistas centrales lentos pero seoriales y dos parejas de alfiles por las puntas que corran todo el tiempo y eran capaces de poner en peligro a cualquiera. Un patrn habitual en McCarren Park, en estos equipos mexicanos o ecuatorianos con muchos jugadores bajitos y algunos gorditos, era ver que sus nicos jugadores altos eran dos negros gringos o jamaicanos o senegaleses que se paraban de zaguero central y centrodelantero. Estos tipos algunos, becados universitarios de vacaciones; otros, veteranos de mil batallas del ftbol urbano en los parques de Randall Island o Flushing Meadows reciben entre cuarenta y ochenta dlares por partido y juegan cuatro o cinco partidos por fin de semana en ligas de toda la ciudad. Como sus compaeros hispanohablantes no los conocen bien o no se aprenden sus nombres, les piden la pelota con sonoros Negro, negro!, que en este patio fronterizo apenas sacuden el barmetro de la correccin poltica. En los aos que llevamos jugando en la Greenpoint Soccer League, uno de los mejores delanteros del torneo ha sido siempre un petiso punzante y endiablado a quien sus compaeros mexicanos nunca aprendieron a llamar por el nombre: rabe, rabe!, le gritaban y el petiso, igualito a Diego Buonanotte, se daba vuelta y sonrea. El partido ms importante de nuestras vidas, contra New York United, dur media hora. Despus no hubo partido sino exhibicin (de ellos) o tortura (para nosotros). Nos metieron el primer gol en el minuto doce o trece; el segundo, en el veinticinco o veintisis; el tercero, justo antes del final del primer tiempo. Entramos a la cancha eufricos pero mareados, ya antes de recibir el primer puetazo, y despus nos fuimos cayendo lentamente, como si nos soplaran, hacia la lona. Volvimos malhumorados y en silencio al arbolito donde nos esperaban nuestras mujeres, que nos

EN LA ENTREGA DE PREMIOS ESTN MS BAADOS LOS TROFEOS QUE LOS JUGADORES. 37

SAN MARTN DE BROOKLYN BUSCA EL REPECHAJE


preguntaron, con la mejor intencin y el peor tacto: Ganaron?. A algunos de nosotros se nos escaparon unas carcajadas socarronas, casi diablicas, que reflejaban la vergenza y la indignacin de perder cinco a cero el nico partido que tenamos que ganar. El martes siguiente analizamos la hoja manuscrita y fotocopiada con la tabla de posiciones, lo llamamos a Revilla para preguntarle los resultados de los otros partidos a veces se los acuerda, a veces duda: Creo que gan Guadalupe...e hicimos un poco de aritmtica: la nica posibilidad que nos quedaba de meternos entre los primeros doce era ganando los cuatro partidos que nos quedaban. La noche del veintiuno de agosto jugamos contra Universidad Catlica, un equipo de peruanos y mexicanos que iba sexto en la tabla. Nosotros estbamos decimocuartos y nunca le habamos ganado a ningn equipo que estuviera por encima de nosotros. Met el uno-cero en el primer tiempo, tocando en el primer palo un muy buen centro bajo de John, uno de nuestros gringos, y Claudio meti el segundo un rato ms tarde, definiendo de zurda un pase mo de los que hace aos daba miles pero que ahora, con la edad y la falta de confianza, cada vez doy menos. El sbado siguiente jugamos contra Real Hidalgo, los campeones del ao anterior. Fingimos estar condenados, como personajes de una tragedia griega, y el truco funcion: se lo creyeron ellos y, sobre todo, nos lo cremos nosotros, que jugamos sin presin y con confianza, incapaces de creernos nuestro empaque y nuestra energa hasta que Pietro, nuestro delantero italiano, meti un gol de penal y despus tir un centro que Claudio cabece en el segundo palo. En el entretiempo nos pellizcbamos en silencio, como si no quisiramos despertarnos. Despus quisieron atropellarnos y lo consiguieron: se pusieron dos a uno y por un momento pareci inevitable que San Martn recuperara su habitual talante apedreado y dubitativo. Cuando faltaban dos minutos, Matas, que se haba pasado la temporada persiguiendo rivales en la mitad de la cancha, meti un derechazo al ngulo y lo grit tan fuerte que todo el mundo en el parque se dio vuelta para mirarlo. El partido siguiente lo ganamos por decreto (Honduras FC se haba retirado del torneo) y el ltimo lo ganamos cuatro a cero, como si siempre hubiramos sabido cmo meter goles. Cuando termin el partido, nos miramos y no lo podamos creer: a pesar de habernos saboteado durante semanas y semanas, habamos terminado el torneo undcimos, con veintinueve puntos en diecinueve partidos y autorizacin para bailar aunque sea un ratito con la aristocracia futbolstica de la Greenpoint Soccer League. Hasta hace no mucho, varios equipos de la liga usaban los sbados como ocasin deportiva pero tambin social: se quedaban en el parque, comiendo fruta y sndwiches, escuchando msica y tomando cerveza hasta despus de la medianoche. Cuando tenan que hacer pis, lo hacan contra las paredes de las fbricas vacas. Ahora que esas fbricas han sido reemplazadas por departamentos, Revilla les ha tenido que pedir por favor que dejaran de orinar cerca de los edificios. Y entonces dnde?, haban protestado algunos en la reunin de capitanes en Po Po. Hganlo del otro lado del parque, contra las canchas de bisbol, les haba recomendado el presidente de la liga. Un sbado fui a visitar a Revilla y lo encontr caminando alrededor de la cancha con un bastn en una mano y una bolsa en la otra, recogiendo la basura botellas vacas de Gatorade, bolsas de plstico, restos de comida que haban dejado los espectadores de los partidos del da. Le pregunt cunto haba cambiado el barrio en los casi veinte aos que llevaba organizando el torneo. Revilla fren, se dio vuelta y, mirando a los edificios de departamentos construidos en el boom inmobiliario pinchado en 2008, dijo: Esto era todo factora. Levant los brazos y seal hacia el Este y hacia el Sur. Todo factora. No haba ni un solo edificio. McCarren Park, el parque municipal donde se juegan los torneos de Revilla, est en el borde oriental de Williamsburg, un barrio que en la ltima dcada y media pas de rincn semi-feo, semi-polaco y semi-vaco a refugio de artistas y rockeros y, en una segunda transicin asociada a la primera, en barrio cool y caro con boutiques alternativas y muebleras de estilo escandinavo. Lo que pas en Williamsburg pas en toda la ciudad: a medida que los yuppies y otros jvenes se cansaron de los suburbios y retornaron a los centros de las ciudades, desplazaron a los bohemios o lmpenes creativos que vivan casi gratis en barrios dilapidados como el Soho o el East Village. Estos bohemios (artistas, msicos, diseadores) encontraron refugio en Brooklyn, del otro lado del East River, donde pusieron galeras

Orsai

38

EN EL FTBOL AMATEUR LOS DEFECTOS VAN IMPRESOS EN LA ESPALDA.

de arte y pequeos restaurantes bonitos que lentamente fueron desplazando a las familias negras y dominicanas que llevaban treinta aos all. La tendencia que algunos en castellano llaman gentrificacin, traduciendo fonticamente desde el ingls se ha desacelerado pero persiste, alcanzando territorios cada vez ms alejados de Brooklyn y el norte de Manhattan. Para Revilla, que vive cerca del parque pero en la otra direccin, todava a salvo de los salones de yoga y el caf orgnico, el beneficio principal de la gentrificacin de Williamsburg ha sido la renovacin de McCarren Park: hasta 2005, la Greenpoint Soccer League se jug en un erial traicionero de yuyos y escombros; desde 2006, en una cancha extraordinaria con luz artificial y csped sinttico de ltima generacin. Para algunos de los latinoamericanos que participan de la liga, este parque es uno de los beneficios ms valiosos que reciben del Estado gringo, que no les da permisos de trabajo pero al menos los deja jugar al ftbol en una cancha a la cual casi ninguno de ellos tendra acceso en Amrica latina. Revilla y otros peruanos empezaron a jugar en McCarren Park a principios de los noventa, cuando en los alrededores haba solo factoras, depsitos agrietados y unos pocos bares y carniceras polacos derramados desde el vecino barrio de Greenpoint. Una tarde lleg un comisionado del Departamento de Parques, les advirti que no podan usar el campo sin permiso y les dej una tarjeta. Revilla lo llam, fue a varias reuniones y seminarios y en 1992 fund la Greenpoint Soccer League, que en su primera edicin tuvo ocho equipos, casi todos peruanos. Con los aos, la liga fue creciendo y tambin se fue desperuanizando, imitando las tendencias migratorias de la ciudad. Hace quince aos haba pocos mexicanos en Nueva York y pocos mexicanos en el torneo de Revilla; hoy hay muchos mexicanos ms, en las cocinas y obras en construccin de la ciudad y en las canchas de Brooklyn. Los equipos peruanos ya no dominan, dijo Revilla. Se fueron quedando viejos, no ha habido recambio. Despus conversamos sobre su historia personal. Me cont, con algo de la morria habitual de los inmigrantes, que lleva treinta aos en Estados Unidos, que primero vino solo y que solo ms tarde pudo traer a su mujer. Lo ms doloroso, me dijo despus, fue dejar en Per a su hijo, a quien durante casi tres aos cuidaron su

hermana y su cuada. En una entrevista que le dio a un periodista del sitio Peru21.pe (a quien conoci gracias a m), Revilla cont aquellos aos con ms detalle: Acabo de estar en Lima y mi hermana me entreg las tarjetas que yo le enviaba a mi hijo muestra una serie de tarjetas amarillentas fechadas desde el setenta y nueve. Fue muy emocionante. Son cosas que pasan. Se luch tres aos, regularizamos nuestra situacin migratoria y pudimos pedir a mi hijo. Pero una de las cosas

AL RBITRO AMATEUR LE ENCANTAN LOS INSULTOS GRATUITOS. 39

SAN MARTN DE BROOKLYN BUSCA EL REPECHAJE


ms difciles de estar aqu hace una pausa es que ya no pude ver a mi padre. Cuando regres, me dijeron que ya haba fallecido. Este pas te da cosas buenas, pero tambin te las cobra. Cuando leo prrafos como ste, me arrepiento un poco de mi relacin con Revilla, con quien me pele muchas veces ms de las necesarias. Sigo sin entender por qu necesita ser tan inflexible y arbitrario con su calendario de partidos y por qu se resiste (por conviccin o indiferencia, a esta altura da casi lo mismo) a crear una sencilla pgina web donde todo el mundo pueda ver la tabla de posiciones, los resultados de los rivales y los horarios de los prximos partidos. Estos aos, nuestro nico contacto matemtico con el resto del torneo ha sido una hoja escrita a mano y fotocopiada que nos entrega Revilla cada sbado antes de los partidos. Es una tabla que usa tecnologa de 1970, ms una reliquia que un instrumento, pero contra la que cada vez tengo menos ganas o argumentos para protestar. Nuestro baile en la lite de la Greenpoint Soccer League fue corto y brutal. Perdimos tres a cero, sometidos y colonizados desde el primero hasta el ltimo minuto, contra Filco, mi equipo favorito de la liga, un grupo multilatino, toqueteador y agresivo que usa la camiseta rosa fosforescente del Barcelona. Mientras ellos jugaban al ftbol, nosotros parecamos tener vergenza de interrumpirlos. Tardbamos cinco minutos en recuperar la pelota y diez segundos en perderla; suba la bola al cielo y saltaban tres fosforescentes contra uno solo celeste; cuando quisimos frenar el partido, hacer una pausa (pedir una tregua!), ni se enteraron: nos pasaron por encima. Por lo menos cumplimos nuestro objetivo de la temporada, dijo uno de los nuestros, sin consolar a casi nadie. Un mes despus se jug la final. Ah estaba Filco, con sus bailarines fosforescentes, despus de ganar todas sus eliminatorias por goleada; y tambin estaba Dream Team, el Chelsea de la liga, el equipo con ms jugadores contratados. Le pregunt una vez al tcnico y manager de Dream Team, un ecuatoriano con bigotito y pelo corto, de dnde sacaba sus jugadores y me dijo que recorra las ligas de toda la ciudad: Miramos jugadores en todos lados y los que ms nos gustan, los mejores de los mejores, los traemos para ac, me respondi. Yo hinchaba por Filco, entonces, no solo porque tena menos jugadores contratados (y me parece una posicin moral defendible preferir a los equipos con ms espritu amateur), sino tambin porque nos haban eliminado a nosotros, y perder contra el campen siempre es un truco til para subir o salvar la autoestima futbolstica. En la cancha haba clima de final. A un costado, Revilla haba parado una mesa de jardn con los trofeos, baados en (o disfrazados de) mrmol y oro. Unas dos mil personas mirbamos el partido parados sobre la raya, al borde de la invasin, obligando a los jueces de lnea a meterse dentro de la cancha y generando pequeos tumultos y confusiones en cada lateral. En el pblico haba latinos con sus familias (sentados en sillitas de playa, tomando cafs de Dunkin Donuts, compartiendo bolsas de comida) pero tambin personajes tpicos del barrio (guitarristas barbudos de bandas indie, blogueros free-lance con camisas ajustadas, chicas plidas con vestidos de flores y tatuajes en los hombros), probablemente atrados por la electricidad del momento. El partido era parejo y bastante bien jugado. Eli, el

Orsai

40

SI AL OTRO DA NO TE DUELE SOS TODO UN CRACK.

HERNN IGLESIAS ILLA


hngaro de Dream Team, manejaba el tempo dor de sus cabezas transpiradas y las soltaba sobre desde su guarida en el centro de la cancha, pero sus nucas. Revilla tom un trofeo de la mesa y Filco se las ingeniaba para generar peligro. En el dijo: El premio al goleador! Despus me mir: segundo tiempo, con el partido uno a uno, el tcTraduce! Tartamude: The award for the top nico de Dream Team hizo entrar a un negro scorer..., pero ya no era necesario, porque sus panameo panzn y culn y la tribuna lo recibi compaeros haban empujado al frente a Winsy, con risas y burlas. Yo, que lo haba visto jugar, que levantaba su copita tmido y contento. El me alegr cuando el panameo culn enhebr un mejor jugador!, dijo Revilla despus. The best pase finsimo para Winsy, que meti su gol player..., repet yo, en voz bajita. Revilla, que no treinta y ocho o treinta y nueve (Revilla perdi la saba cmo se llamaba, apunt hacia el hngaro cuenta). Filco, ms veterano pero con ms msEli y el hngaro, que tiene modales y aspecto de tica, se fue para adelante, meti el partido en un otra poca, como escapado de una pelcula en pantano y as consigui el empate, despus de blanco y negro, sacudi su trofeo con la misma cien pelotazos y noventa y nueve rebotes, en el timidez. Despus Revilla se dio vuelta, tom un ltimo minuto. sobre que le pas su mujer y se lo dio al ecuatoEl pblico celebr el gol como si fuera proriano del bigotito: Cuntalo, le dijo. El tcnico pio, porque extenda el drama hasta la definicin de Dream Team abri el sobre y cont: haba, en por penales. El rbitro, un peruano flaco y alto efecto, dos mil dlares. con poco sentido del humor, quiso mantener al Cuando nos quedamos solos, felicit a Revilla pblico fuera de la cancha, pero nadie le hizo por el xito de la final, que haba tenido buen ftcaso. Cuando el lateral izquierdo de Filco tom bol, buen pblico y una definicin dramtica. S, carrera para patear el primer penal, la multitud ya ha estado bien, me respondi, cansado o se haba abroquelado en los bordes del rea grande, rodeA ESTA LIGA LE QUEDAN TRES O CUATRO ando por completo el arco y los pateadores, dndole a la AOS, CINCO COMO MUCHO, ME DIJO. definicin una atmsfera de tensa calma, a mitad de camino entre la congremelanclico. Despus, como para terminar de gacin religiosa y la amenaza de linchamiento. componer nuestra relacin, lo felicit por la liga, Antes de cada penal, el pblico se callaba por le dije que admiraba su dedicacin y le aclar completo, como en el teatro, y con cada gol se que, aunque todava estuviramos en desacuerdo derramaba en grititos de alegra o decepcin. con algunas cosas, jugar en la Greenpoint Soccer Cuando el arquero mexicano de Dream Team, el League me pareca una experiencia fascinante, la mejor del torneo, ataj el nico penal mal mejor parte de mi verano. Revilla me agradeci, pateado de la noche, se oyeron los ahhhh! y pero despus apunt a los edificios de departaohhhh! de la multitud gringa, que quizs no mentos de alrededor, donde algunas ventanas en sabe mucho de ftbol pero s sabe identificar un mbar sugeran el calor de hogares de clase buen espectculo. media. A esta liga le quedan tres o cuatro aos, Mientras unos festejaban, otros se lamentaban cinco como mucho, me dijo. Un poco sorpreny otros miles se iban para sus casas o donde tudido, le pregunt por qu pensaba eso. Claro, vieran que ir, Revilla me llam a un costado y me hermano. Nos estn empujando. Esta cancha est pidi que le hiciera de traductor en la entrega de demasiado bonita como para que la sigamos upremios. Primero vino el tcnico de Filco, que sando nosotros. En algn momento nos la van a adems es el jefe de la mayora de sus jugadores quitar. Me qued callado, analizando si realen una empresa de reciclado de basura, y se llev mente Revilla tena motivos para ser tan peun trofeo alto y dorado grabado con la entraable simista, y no supe qu responder. Despus me Sub-Champion 2010. Despus se acercaron los pregunt si, llegado el improbable caso de que jugadores de Dream Team. Las medallas las va a hubiera que tomar una decisin, de qu lado crea poner ac el seor Hernn, del equipo San Revilla que estbamos nosotros. Tampoco quise Martn, dijo Revilla, y los campeones pasaron en contestarme. Se vienen los blancos, Hernn, fila a mi lado mientras yo, un poco halagado y dijo Revilla despus, quizs dndome una resotro poco incmodo, pasaba las medallas alredepuesta. Se vienen los blancos. !

CUANDO TE GOOGLES EL MIEDO APARECE ANTES QUE LOS RESULTADOS. 41

San Martn de Brooklyn busca el repechaje


SOBREMESA

EL CIELO DE HENRY DARGER, UN PROBLEMA

Escoger una patria es una forma de buscar un padre, dice Villoro en la pgina 27. Yo creo que la relacin entre Hernn Iglesias Illa y el peruano Gildardo Revilla se parece un poco a la de un padre y un hijo. Cuando Hernn se pone rebelde con Revilla dice el Jorge me hace acordar a otras rebeldas nuestras a destiempo, canalizadas por ejemplo en los suegros; o en esa clase de gente que para nosotros sigue representando la autoridad. Yo le el diario del Mundial de Sudfrica que Hernn escribi para Mediotiempo.com. Cuando habla de ftbol, intenta descifrar el secreto de la crnica futbolstica perfecta. Un desafo buensimo. A m me gustara leer un perfil escrito por Iglesias Illa sobre el Mgico Gonzlez, por ejemplo fantasea el Jorge, el mejor jugador amateur del mundo. Era tan bueno que en el ochenta y dos llev a la seleccin de El Salvador (El-Sal-va-dor!) al Mundial de Espaa. En el Cdiz todava lo adoran. Incluso sali de gira con el Bara de Maradona. Pero jams dej de ser un jugador amateur. El ftbol necesita ms libros como Fiebre en las gradas de Nick Hornby, o rea 18 de Roberto Fontanarrosa, o cuentos como el que te regal Pedro Mairal en Madrid, te acords?, sobre el gol de

Maradona a los ingleses; ms historias como la del viejo Revilla... Yo le esa entrada del Diario del Mundial en la que Hernn descarga su bronca de hijo prdigo contra Revilla. Le dice nuestro Sepp Blatter y se queja de su carcter inflexible, suponiendo que el viejo nunca se va a enterar. Los peligros de hablar en Internet con nombres propios le digo. Me pregunto por qu razn Revilla se negar, con ese miedo casi primitivo, a que la Greenpoint Soccer League tenga una paginita elemental en la web. Qu pensar el peruano? Yo no s, Jorgito... Pero estara bueno que con esta crnica tu tocayo Hernn haya terminado de cerrar algo que buscaba. La historia del padre y de la nueva patria, por ejemplo, aunque eso me parece mucho. No creo me dice el Jorge. O capaz que vas bien rumbeado. Iglesias Illa se queja de que Revilla no sepa usar las tecnologas. Y esas quejas siempre son para los padres. A m me encantaba cuando mi pap aprenda, por ejemplo, a escanearme algo y mandrmelo por mail. Lo senta ms cercano en el tiempo. Sabs lo que aprendi Chichita en estos meses? No le digo. Qu aprendi?

42

HOLA REVILLA, BIENVENIDO A SECOND LIFE.

Enrique Meneses
ENTRADA

i mam, Chichita Casciari, aprendi hace muy poco a usar PayPal. Ella es una seora de monedero de tela, de dinero en efectivo, de transacciones simples. Le cost muchsimo entender el sistema, pero finalmente lo logr. Tuvo que aprender a usar PayPal debo confesarlo para comprar un pack de diez. Por un lado me sent orgulloso de su salto tecnolgico, y por el otro me sent horrible por venderle diez revistas a mi madre. Pero ese es un tema para el pisclogo. Quiero detenerme en el otro asunto, que tiene que ver con la vejez y la tecnologa. Nosotros, los que en este inicio de dcada tenemos alrededor de cuarenta aos (es decir: los que estamos en la mitad de la vida) somos la generacin de transicin entre lo analgico y lo digital. Yo mismo, y muchos de ustedes, escribimos la primera novela en una Olivetti, y ahora estamos ac, contando historias de una manera distinta a la que nos hubiramos imaginado. En este tiempo, al revs que en el siglo veinte, los hijos les enseamos cosas nuevas a los padres. Les enseamos a usar gmail y no hotmail, les enseamos a comprimir y a descomprimir archivos, les enseamos a descargar pelculas y series... Y sentimos una especie de fascinacin por los viejos que entienden, de a poco, y que se suben al entramado digital. Los hijos que no ayudan a sus padres crean viejos pasivos. Porque hay dos clases de viejos en Internet: los que tienen hijos perezosos, esos que no reciben instruccin, que se eternizan en el envo de powerAY MAESTROS ENORMES EN LAS REDACCIONES PERO points masivos y tienen el escritoSOLO UNOS POCOS VIVEN EL CAMBIO CON EL ALMA rio de Windows llenos de basuritas y de virus extraos; y luego los que s reciben ayuda, los que logran saltar ese limbo geritrico y seguir para adelante. Los powerpoints son, creo yo, el alzheimer de la era digital. Cmo est tu ta abuela Berta? pregunta alguien. Ah anda, mandando gatitos musicalizados a todo su listado de correo. Pobre... En la actualidad, los viejos giles ya no son los que se anotan en la maratn de Nueva York, sino los que reconocen la diferencia entre un avi y un mkv, los que pueden adjuntarte un material zipeado, los que te llaman para el cumpleaos en lugar de mandarte una postal animada. En el periodismo ocurre igual. Hay maestros enormes en las redacciones (padres, referentes, prceres) pero solo unos pocos viven el cambio con el alma. En esa diferencia hay dos grupos: los que hacen periodismo viejo (la mayora) y los que mantienen el espritu del viejo periodismo, pero con las nuevas herramientas. Enrique Meneses es el mayor exponente del cambio. Naci en Madrid en octubre de 1929 y revolucion el periodismo. Hizo fotos imposibles y crnicas bestiales. Y hoy sigue en activo, desde Flickr, desde su blog, desde su twitter. Las siguientes pginas son un homenaje a nuestros padres, a nuestros referentes, a nuestros prceres. Y, especialmente, a Enrique Meneses,

periodista. !

POCAS CMARAS AGRADECEN HABER POSADO PARA ELLAS. 43

ENRIQUE MENESES,

UN FLASH
Escribe Jos Luis Perdomo Fotos de Enrique Meneses y Chiara Cabrera

reinta y cinco minutos despus, consigo aparcar en zona verde. Madrid es la ciudad ms verde del planeta; no por sus jardines con rboles y csped sino por las interminables ristras de plazas de aparcamiento delimitadas por franjas verdes. Cada doscientos metros, un parqumetro. Un euro equivale a una hora de estacionamiento. La Ciudad de los Periodistas es un complejo

de viviendas promovido por la Asociacin de la Prensa de Madrid a finales de los aos sesenta. En aquel entonces se destacaba por contar con parada de taxis propia, centro escolar, espacios recreativos y club social. Nueve hectreas de superficie pobladas por periodistas, hijos y nietos de periodistas que ahora libran una contienda silenciosa contra el alcalde por el control de las zonas verdes.

ENRIQUE MENESES, UN FLASH


Digest; los libros sobre Fidel Castro, Nasser o frica, su gran pasin junto a Brbara, que primero fue su cuada y despus su esposa. Todo est igual menos Enrique, que ha ido perdiendo autonoma en este tiempo. Est enfermo; ya no le quedan fuerzas para la guerra de la pintura. Ahora termina lo que estaba haciendo y bracea en el sof para levantarse; me acerco y nos saludamos. Le hablo de Orsai, ENRIQUE MENESES TIENE 81 AOS Y UNA de este texto y de Jean Roy... Pero Jean Roy no fue un CUENTA EN FLICKR DESDE 2007. buen periodista me corta. Creo que ni tan siquiera era perestaurar el orden. Entre las bajas, algn parquriodista. Era un loco. metro. As reconquistan su territorio y el gremio Lo s contino, pero tambin es un olrecupera la calma por unos das, hasta que regrevidado. Todos los peridicos de la poca cubriesan nuevamente los funcionarios. La guerra de ron con celo la muerte de David Seymour y la pintura parece no tener fin. apenas citaron a Roy; los dos eran fotgrafos y Meses despus de conocer a Enrique Meneses viajaban en el mismo Jeep cuando murieron. visitamos por primera vez su piso en la Ciudad de Miento. La historia de Jean Roy me interesa los Periodistas. Enrique nos esper en el vestbulo porque el francs fue en vida la anttesis de Enridurante los dos minutos que tarda el ascensor en que Meneses, pero ilustra muy bien de qu estaalcanzar la planta trece. Bes a las mujeres y me ban hechos aquellos hombres que oan Radio alarg la mano con la gentileza propia de los coNicosia actual Chipre para anticiparse a los legios franceses, portugueses y espaoles que lo bombardeos y estar en el lugar de la noticia mieducaron. Pero hoy vengo solo y no me espera en nutos antes de que empezasen a silbar las batela entrada, dej la puerta entreabierta. ras antiareas, armados con libretas y cmaras Como aquella vez atravieso el vestbulo, acfotogrficas. cedo al saln y cierro la puerta tras de m para no dejar escapar el calor de la estufa. Ah est Enrives Leleu entr en el despacho de Roger que, sin ms. Sentado frente al ordenador, resThrond, redactor jefe de Paris Match, para pondiendo mails, escribiendo una colaboracin ofrecer sus servicios como fotgrafo. Leleu haba para la prensa o chateando con jvenes estudiansido paracaidista en Dien Bien Phu Indochina, tes de comunicacin. A sus ochenta y un aos, actual Vietnam. Cuando Thrond pregunt por genio y figura del periodismo sin fronteras ni qu se consideraba imprescindible para el semaedad de jubilacin. nario francs, Leleu ataj: Porque hago lo que Miro el parqu, tan digno del Madrid de los no hacen los otros; se acerc a la ventana, la abri de par en par y salt desde el tercer piso. setenta. Dicen los puristas que el chotis madriRoger Thrond corri tras l y se asom a la rue leo se baila en una baldosa. En un baldosn del Pierre-Charron esperando encontrar sobre la parqu de Meneses caben dos zapatos del cuaacera el cadver del joven francs. Pero Leleu ya renta y dos. se haba puesto en pie y contemplaba, con los Enrique hace un ademn con las manos; se brazos abiertos, al periodista en la ventana de su disculpa porque est terminando de hacer algo en despacho: Lo ha visto?. este instante. Le respondo con otro y me voy En Egipto, Yves Leleu utiliz el seudnimo acomodando. Todo permanece exactamente igual Jean Roy para proteger la identidad de su famique hace tres aos, cuando lo visit por primera lia: los pequeos Yves, Jean-Pierre y Marcos, y vez: los sofs y la alfombra, la mesita de centro su mujer, Luz Montez, a la que prometi que suscon su revistero, la televisin sobre el mueble cribira un seguro de vida y que esa sera la llleno de deuveds y, en el suelo, montaas de petima misin de riesgo tras siete aos cubriendo ridicos, revistas y libros de todo el mundo con conflictos armados para el semanario francs. textos y fotos suyas: Life, Paris Match, Readers Los operarios del ayuntamiento se presentan de madrugada en la Ciudad de los Periodistas; todos duermen. Van ganando terreno a fuerza de trazar lneas gruesas paralelas a las aceras. Cuando el sol se asoma por Torrelodones, los periodistas observan la evidencia del avance del adversario durante la noche y salen a la calle para oponer su particular resistencia. Sobre las franjas verdes y azules pintan lneas blancas para

46

CLIC!

JOS LUIS PERDOMO

Familia niltica.

Solo cumplira una promesa, recuerda su nieto, Damien Leleu. En El Cairo, el fotgrafo repar un Jeep del ejrcito al que puso por matrcula Balzac 0024, el telfono de Paris Match. El diez de noviembre de 1956, David Seymour fundador de la agencia Magnum y Jean Roy se aventuraron a atravesar la no mans land en aquel todoterreno. Una empresa que les cost la vida. El nerviosismo en la capital francesa era patente. Solo tres das antes, el semanario de Jean Prouvost haba perdido en Budapest a otro de sus periodistas, Jean Pierre Pedrazzini; sus ltimas palabras fueron: Doctor, please call Balzac 0024, theyll get me out of here. Pedrazzini tena treinta y nueve aos; Jean Roy, treinta y cuatro. La tensin y la necesidad de contar al pas lo sucedido hicieron que Andr Lacaze, el redactor jefe, olvidase firmar como Marianne nombre

en clave de Paris Match el tlex dirigido a Enrique Meneses en El Cairo. Haba que investigar la muerte de Roy. Yves Leleu (Jean Roy) era joven, alto y apuesto, de espritu aventurero. Su cadver, en la morgue, hablaba de treinta y siete balazos. David Chim Seymour tena cuarenta y cinco aos y el pelo cano; haba recibido dos disparos que resultaron suficientes para colocarlo en las enciclopedias junto a su compaero en la Magnum, muerto en Indochina, Robert Capa. Horas ms tarde, Meneses se entrevist con el teniente al mando del destacamento que abati a los periodistas. Roy conduca el Jeep y Seymour viajaba a su lado. Cruzaron a gran velocidad la carretera que comunica Ismaeliya con Port Said y los soldados egipcios dieron el alto; ellos continuaron hacia territorio ingls y, a unos pocos kilmetros, se toparon con un crter que impeda

ESTAS COSAS CON FACEBOOK NO PASABAN. 47

ENRIQUE MENESES, UN FLASH

Imgenes de los rebeldes de Sierra Maestra, Cuba.

seguir la marcha. Dieron media vuelta e intentaron traspasar nuevamente las lneas egipcias. Sus uniformes de campaa y aquella enigmtica matrcula no ayudaron a identificar a los ocupantes del vehculo. Roy desoy las repetidas rdenes de los soldados y el teniente, que haba trabajado como publicista en un semanario cairota, orden abrir fuego. Chim Seymour muri en el acto; Jean Roy recibi dos disparos en el brazo derecho antes de saltar del vehculo y gritar I am a journalist!. Pero los soldados egipcios no aprenden ingls en las escuelas. El brazo malherido de Roy ceda a la gravedad a cada paso hacia sus verdugos, y estos tiraron de manual; creyeron que quera alcanzar el revlver

que colgaba de su cinturn. Los otros treinta y cinco balazos son historia. Mektub, diran los egipcios: estaba escrito. Aquella noche, en el hotel Continental de El Cairo, decenas de colegas periodistas de todo el mundo brindaron, con champn del Cucaso, por el eterno descanso de Jean Roy y David Seymour. Y el telfono sigui sonando. Allo, allo. Ici Paris Match, Balzac 0024. omo buen trotamundos del periodismo, en la vida de Enrique abundan las mujeres. Su biografa podra estar escrita a salto de falda. Con veintiocho aos se embarc en un viaje con escala en varios pases para liberar a su prima Pa-

48

CHE, FIDEL, PON CARA DE POSTER.

JOS LUIS PERDOMO

Fidel Castro.

Fidel Castro, Ral Castro y Enrique Meneses.

Ernesto Che Guevara.

loma del secuestro de sus padres, que queran llevarla a vivir a Costa Rica. As aterriz en Cuba, donde supo que un tal Fidel Castro y un puado de hombres estaban armndose en Sierra Maestra. Los enviados de Life en la isla regentaban un chalet en el que organizaban nuevas expediciones a la sierra. Todas fallidas. Meneses logr algunos contactos en el Movimiento 26 de Julio (M-26-J), permaneci quince das escondido en casa de una pareja de militantes y consigui finalmente unirse a los revolucionarios en Sierra Maestra tras un duro viaje. ltima quincena de diciembre de 1957. Era el primer periodista en lograrlo. Enrique Meneses? Me llamo Fidel Castro.

Cuenta Enrique en sus memorias cmo Castro, que le haba ofrecido ser su compaero de rbol dorman en hamacas, lo someta a conversaciones interminables sobre la revolucin nasserista en Egipto, o cmo en una ocasin logr convencer al lder revolucionario para que no ordenase a sus hombres rasurarse las barbas, porque de aquel pelo dependa la vigencia de sus fotos. Cuenta tambin que el Che Guevara bautiz un boho con el nombre Club de prensa extranjera solo para l, y cmo realiz la primera transmisin desde la mtica Radio Rebelde. Muchas noches le cuenta a los periodistas que peregrinan a su casa (como si fueran a Lourdes) cmo permaneci durante un minuto inmvil, ha-

SU DESNUDO MS CONOCIDO HA SIDO EL DE LA REALIDAD. 49

El matrimonio Khruschev.

Entrevista al rey Hussein de Jordania.

El presidente de la India recibe a Khruschev.

Los Kennedy arriban a Viena.

ciendo de su cuerpo un trpode para conseguir esa foto en la que Castro lee a la luz de una vela que sostiene una guajira. O esa otra del Che llegando a un boho con un mulo; era el da de Navidad y la foto est tomada desde el interior, donde Fidel y un grupo de la Comandancia le esperaban para almorzar. Cmo hiciste esta foto? pregunto. Yo quera fotografiar a Castro de espaldas responde Enrique. Aprovech que llegbamos a una cima y el grupo se detuvo. Justo en el momento de disparar la cmara, Fidel se gir; por eso sale movido su fusil. Qued una foto diferente... Y cmo lograste sacar las fotos de la isla?

contino. (Tcala otra vez, Sam pienso.) Las chicas vestan faldas de campana dice Enrique. Debajo llevaban enaguas almidonadas, que all les llaman sayas. Los negativos se cortaban de seis en seis, y se enrollaban con un folio sobre el que se indicaba el contenido. Cosimos los negativos entre las dos enaguas que Piedad Ferrer llevara el da siguiente, cuando la despedimos en el aeropuerto Rancho Boyeros, hoy Jos Mart. Ella tena que llegar a Miami y remitir el paquete por flete areo a Paris Match. En el sobre estaba escrito Call on arrival Balzac 0024. Me llam por telfono diciendo que su novio se encontraba bien: el paquete haba partido para Francia. se era el mensaje en clave.

50

AL PRESENTARLE EL FLASH LE ADVIRTIERON YA VAS A VER.

JOS LUIS PERDOMO

El Rey Juan Carlos (entonces prncipe) ensea un men a la Reina Sofa (su prometida). ABC titul: "Don Juan Carlos muestra a nuestra futura reina cmo es Espaa".

Salvador Dal y Gala.

Enrique puede estar durante horas narrando, con precisin forense, los episodios ms memorables de su periplo profesional. Si aquel disparo que recibi accidentalmente a los nueve aos en el Pars ocupado por los nazis no logr persuadirlo de ser un pionero del fotoperiodismo, un cncer de pulmn no le va a privar de vivir para contarlo. Porque as fue siempre, desde las primeras notas en el peridico del Liceo Francs de Madrid, con una multicopista Roneo, hasta sus actuales colaboraciones en medios o publicaciones en su blog. Sesenta y cinco aos entregado a la aventura de convertir una pasin en una forma de vida. Su casa es el museo de esa vida. Porque Meneses es

mucho ms que Oriente Medio o Cuba, de donde sali consagrado internacionalmente con solo veintiocho aos, previo paso por las crceles de Batista. Tras partir para siempre de La Habana, gan la posibilidad de elegir destino: Estados Unidos. Se desvincul de Paris Match y fund la agencia Delta Press, precursora de otras como Sygma, Kappa o Gamma Press. Delta consigui vender cientos de portadas con la familia Kennedy. Cubri la boda de reyes de Espaa y la crisis de los misiles de Cuba. Entrevist y fotografi a Vivien Leigh Scarlet OHara, Andr Malraux, Vernica Lake, Cassius Clay, Salvador Dal, Pablo Picasso. La inscripcin de Vivian

CRTICOS SON LOS QUE NO PASAN DEL NEGATIVO. 51

ENRIQUE MENESES, UN FLASH

Marcha sobre Washington. Bob Dylan y Joan Baez en primer plano.

Malone y Jimmy Alexander Hood, los primeros alumnos negros de la Universidad de Alabama. La marcha sobre Washington! Con Bob Dylan, Joan Baez, Sidney Poitier, Woody Allen, Charlton Heston, Burt Lancaster, James Baldwin, Paul Newman, Marlon Brando, Martin Luther King. Clic. Clic. Clic. El asesinato de Kennedy, De Gaulle, la reina Federica de Grecia, el rey Balduino, Luebke en ese momento presidente de Alemania. Fund Fotopress, la agencia de Prensa Espaola. Debut en Televisin Espaola con el programa A toda plana. Dirigi las revistas Cosmopolitan, Lui, Playboy... Pepe! Hasta qu hora pagaste aparca-

miento? interrumpe Enrique. Hasta las dos respondo. Hasta hace catorce minutos. Bueno, me voy a tener que ir marchando, antes de que me caiga la multa... Seguimos por Skype! Cudate, Enrique. Me levanto del sof. Desde la terraza del decimotercero que da al norte se divisa el cementerio de Fuencarral. Doce cipreses sealan la entrada al camposanto. El tercero de ellos, de izquierda a derecha, marca el lugar en el que yace Brbara, su mujer. Enrique le enva un beso cada maana al despertarse, un ritual que mantiene desde hace ms de treinta aos. Madrid, con casi

52

MENESES PAGA SU CUENTA EN FLICKR CUANDO DEBERA PASAR EXACTAMENTE LO CONTRARIO.

Enrique Meneses: su biblioteca.

Premios de toda una vida.

cuatro millones de habitantes, cuenta con un censo an mayor de muertos en sus necrpolis. Me pongo el impermeable y salgo a la calle Ginzo de Limia. Ahora llueve. De regreso al coche, un empleado del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), est chivando mi matrcula desde el teclado de su terminal. Con diecisiete aos, Enrique Meneses se enter por la radio de la muerte del torero Manolete en la plaza de Linares; pidi un taxi y recorri quinientos kilmetros para realizar una crnica que vendi a la agencia de su padre. La carrera en el taxi le cost cuatrocientas cincuenta pesetas; sac ciento cincuenta con la

venta de la crnica. Pero me senta como un nio con zapatos nuevos cuando recib los recortes de algunos peridicos sudamericanos que reproducan mi nombre en letra de molde: Enrique Meneses Miniaty, cuenta en Hasta aqu hemos llegado, su autobiografa. La retirada de una multa en el acto, una costumbre heredada de Marruecos, cuesta en Madrid tres euros, algo ms de cuatrocientas cincuenta pesetas. Ey! Espere! Ya estoy aqu digo. Pero el SER se marcha sin decir palabra. !

MENESES ES CONOCIDO POR REVELAR FAMOSOS. 53

Meneses
SOBREMESA

EL CIELO DE HENRY DARGER, UN PROBLEMA

Qu impresionante Meneses, es uno de los ltimos periodistas de la vieja escuela que sigue vivo me dice el Jorge. Y activo, con ochenta y pico de aos. Es un prcer. Sobre todo ahora, que la mayora de los diarios se hacen desde los escritorios. La ausencia de un periodismo como el de Meneses debe ser una de las razones por las cuales la gente est cada vez ms lejos de los medios. Suena a definicin geomtrica me dice, pero es real. Confiamos ms en la palabra de alguien cercano que en lo que nos cuenta la prensa, que en el fondo ya es un brazo de la publicidad. Si Bernardo Erlich me dice no te pierdas esta pelcula, yo la miro. Si me lo dice un diario me olvido enseguida. La recomendacin boca a boca volvi a ser importante. S, pero porque no es un boca a boca cualquiera. Claro! Es un boca a boca con karma se entusiasma el Jorge. Le creemos a Bernardo cuando nos recomienda una pelcula, porque otras veces

acert. Me gusta que karma ya no sea una palabra religiosa, sino ms bien matemtica. El algoritmo le da sentido. El karma termina siendo algo as como el prestigio de las personas. Meneses tiene un karma impresionante le digo. Por todo lo que viaj y vivi... Y adems lo respalda un archivo enorme. Cruz frica buscando una mujer nuer que vio en una revista... Y estuvo con Fidel Castro y el Che Guevara en Sierra Maestra... y en el nockout de Cassius Clay a Sonny Liston (el que vimos en el episodio de Mad Men: The Suitcase). Estuvo en todos lados, y adems lo public. Pienso en Henry Darger dice el Jorge, que produjo toda su obra encerrado en una habitacin y que nadie supo lo que haca hasta el da de su muerte. Dibuj y escribi para l solo, sin pensar en nadie. Es cierto le digo. En eso Meneses y Darger son dos extremos opuestos.

54

LA FOTOGRAFA ES LA NICA DISCIPLINA QUE INMORTALIZA A TRAVS DE SUS DISPAROS.

El cielo de Henry Darger, un problema


ENTRADA

n realidad, la pregunta es: creamos para nosotros o para los dems? Con la mano en el corazn, yo no s para quin escribo. Me gusta decir que lo hara igual si nadie me leyera, pero es una licencia potica. No s si lo digo de verdad. Debe ser una de mis muchas mentiras piadosas. Pero cuando pienso en Kafka, que al borde de la muerte pidi que se quemara toda su obra, o cuando pienso en Henry Darger, que escribi y dibuj durante cincuenta aos en una habitacin, de espaldas al mundo, me siento mejor. Sospecho que, en algn punto, la mentira piadosa puede ser verdad. Quiz, en el fondo, hacemos lo que hacemos por una obsesin, y que de verdad no nos importa para quin lo hacemos. La historia de Henry Darger el ms extrao artista norteamericano de todos los tiempos fue una de las primeras crnicas que pensamos para este nmero de Orsai. Hablar sobre Darger es necesario, porque de ese modo nos recordamos (a nosotros mismos) que el arte de la comunicacin no precisa de interlocutores. Que puede ser un arte puro. Darger naci y muri en dos abriles (el de 1892, y el de 1973). En medio de esos dos abriles vivi ochenta aos de anonimato absoluto. Nadie lo conoci en vida como escritor ni como ilustrador. Lo trataban en el barrio, en un suburbio de Chicago, como al viejo vestido de vagabundo que trabajaba en la limpieza. Era un tipo destrazado, mugriento, con unos anteojos culo de botella que ataba con cinta adhesiva en el marco, para que no se le cayeran de la nariz. Viva en una casa de alquiler y no hablaba con casi nadie. Los dueos de esa casa, Nathan y Kiyoko Lerner, decan de l que nunca haca ruido y que pagaba el alquiler a trmino. Vivi en esa casa pequea cerca de cuarenta aos. Tan poco ruido haca Darger, que nadie se dio cuenta cuando muri. QUIZ HACEMOS LO QUE HACEMOS POR Los caseros, Nathan y Kiyoko, desUNA OBSESIN, Y DE VERDAD NO NOS cubrieron el cuerpo frente al televisor IMPORTA PARA QUIN LO HACEMOS. unos das despus. Llamaron a una ambulancia para que se llevaran al muerto y se dispusieron a arreglar la casa para nuevos inquilinos. Y entonces encontraron la habitacin del fondo con llave. Y forzaron la puerta. All se toparon con una obra monumental: un manuscrito de 15.143 pginas titulado La Historia de las Vivians. Una novela fantstica, acompaada por centenares de acuarelas y dibujos, en donde unas nias de ocho aos (todas con penes minsculos) son perseguidas y torturadas por soldados glandeconianos, en una especie de rebelin de nias esclavas. Todo ocurre en un sitio al que Darger bautiza como Reinos de lo Irreal. Cuarenta aos escribi y dibuj ese hombre, en secreto, aquella historia demencial. No. No debe decirse en secreto, sino ms bien de espaldas. Si Nathan y Kiyoko Lerner, sus caseros, no hubieran tenido la gentileza de entregar esa obra al mundo, difundindola, no sabramos nada de Henry ni de la mayor creacin de arte marginal de la que se tenga noticia. !

SOBRE SU CADVER.

55

EL CIELO DE

HENRY DARGER,

UN PROBLEMA

Escribe Agustn Fernndez Mallo Ilustraciones de Henry Darger


UNO

s quince de abril de 1973. Henry Darger est frente a un televisor que emite en blanco y negro, sentado en un silln de cuero marrn lo suficientemente gastado como para poder compararlo con el suelo de madera de la casa, tan antigua como su edad ochenta y un aos, o con el suelo de una iglesia muy visitada como, por ejemplo, la que hay en su calle, North Side de la ciudad de Chicago, en la que desde hace treinta aos asiste a las tres misas diarias que se ofician. Henry Darger est sentado en el silln de cuero marrn que hace cinco das encontr en la basura, se maravilla del buen estado de sus muelles, y observa un televisor que emite en blanco y negro, aunque la existencia de televisin en color date de por lo menos cinco aos atrs. Contina sentado en ese silln recogido de la basura que no huele a basura porque esa es la ventaja del cuero marrn, no su dureza y durabilidad, sino que siempre huele a cuero marrn y cuando en la tele dejan de emitir publicidad, Henry Darger pierde inters por la programacin y observa el cuarto de estar, unido al dormitorio y a la cocina.

EL CIELO DE HENRY DARGER, UN PROBLEMA

A pesar de las pequeas dimensiones del apartamento, la cantidad de objetos amontonados le impide recorrer todo el espacio de un golpe de vista. Cuando, das ms tarde, y tras haber sido forzada la puerta por la polica, el casero entre en el apartamento, encontrar un escenario totalmente insospechado, no solo para l, sino tambin para los vecinos, quienes vieron cada da a Henry Darger revolver la basura, ir a misa, y observar el cielo sin que en ningn momento mostrara sntomas de demencia: montaas de libretas escritas a mano que constituyen las quince mil pginas de lo que se conoce como la novela ms grande jams escrita, y decenas de dibujos pintados por l mismo o montados con recortes de revistas, cuya constante son nias perseguidas por soldados; nias que, ocasionalmente, escapan, pero casi siempre son ahorcadas o empaladas; a veces van desnudas y poseen un pequeo pene. Esos dibujos constituiran las ilustraciones de las quince mil pginas escritas, encabezadas por el tambin ms largo ttulo conocido en una obra narrativa: La historia de las nias Vivian, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la rebelin de los Nios Esclavos. Henry Darger est viendo la televisin, blanco y negro, sentado en un silln marrn muy gastado y, en efecto, todo ese papel escrito a mano y todas esas acuarelas y chatarra, mucha chatarra, es lo que encontrar el casero cuando das ms tarde, y ante la voz de alarma de los vecinos, hace das que no vemos al viejo, irrumpa en el apartamento acompaado por la polica. Tambin encontrar a Henry Darger muerto, sentado en el silln de cuero. La posicin de su cuerpo no ser en absoluto anormal, no revelar violencia ni sufrimiento alguno, estar como dormido pero con los ojos abiertos, lo que en la mitologa popular le acercar a la esttica del sonmbulo. A su derecha, un vaso de agua; en frente, un Zenith emitiendo los informativos de Canal 4 en blanco y negro, y a su izquierda, en el suelo, un rstico mando remoto para cambiar de canal. El forense determinar que falleci de muerte natural, el quince de abril, entre las ocho y las nueve de la noche.

58

ES AUTOR DE POESA, DE LA CONSTITUCIN Y OTROS CUENTOS.

AGUSTN FERNNDEZ MALLO


DOS TRES

Movido por la calidad de la obra all enconEl casero pide entonces cita con el prroco trada, el casero intenta averiguar ms datos de la del barrio, quien lo recibe en la misma iglesia invida de Henry Darger. La investigacin le lleva mediatamente. Le pregunta por Henry Darger, de de fin a principio, como si no hubiera ms remequ hablaban tras la misa, qu costumbres tena, dio que empezar por la muerte para remontarse en qu fila se sentaba, si se confesaba o si tamdespus hacia los primeros das en la vida de bin comulgaba. Henry Darger. No hay pista alguna sobre sus orJams se confes conmigo le dice, y genes ni trayectoria antes de llegar a Chicago, durante los treinta aos que visit la iglesia, y a ciudad donde su estancia pareci circunscribirse pesar de insistentes acercamientos por mi parte, a la vida del barrio, de donde es posible que solo en una ocasin, pocos meses antes de su nunca hubiera salido. muerte, pude hablar con l. Revuelve montaas de papeles en el apartaEl casero le comenta el detalle de la existenmento, donde comprueba que durante los lticia del libro de los partes meteorolgicos, pero mos treinta aos, adems del libro de quince mil sobre todo le habla del odio hacia los hombres pginas, ha llevado una especie de diario en el del tiempo. que se transcriben los partes meteorolgicos de Henry miraba los partes del tiempo de pecada fecha en curso, con numerosos comentarios ridicos atrasados comenta el prroco. l no de enfado hacia el hombre del tiempo y su falta tena una nocin de tiempo lineal, como la nuesde exactitud en las predicciones. Tambin estatra, sino que su manera de entender el mundo y el blece comparaciones de igualdad entre los meteotiempo (me refiero al tiempo cronolgico), era la rlogos y los falsos orculos, o el chamanismo y de quien vive en un acontecimiento nico, algo la magia negra dirigida contra l. Ese diagnsque se da en todas sus posibilidades al mismo tico, segn escribe el propio Darger, se ve demostrado por la PINTA NIAS CON PENE PORQUE NO siguiente ancdota: el trece de VIO JAMS A UNA MUJER DESNUDA. marzo de 1963, el parte meteorolgico anunciaba sol y cielos despejados, momento en el que l aprovecha para tiempo, me comprende? Henry no entenda el poner a secar una acuarela de grandes dimensiocalendario, se guiaba por una cronologa que funnes junto a una ventana abierta. Se desencadena da todos los das en uno, como si los das fueran entonces una lluvia que cae sobre la ilustracin, un mismo cemento en su cabeza, y de ah que toarruinndola. En la acuarela, una nia escapaba mara la informacin meteorolgica de cualquier de los soldados, quienes no podan darle alcance diario encontrado en la basura para aplicarla a la a pesar de ir a caballo. Al diluirse los colores fecha del da en curso, no hay otra explicacin a bajo la tormenta, aparecen en el papel una serie los continuos fallos de tales predicciones, comde manchones, una nueva configuracin formal, prende? En aquel nico encuentro que tuve con de tal modo que representa justamente lo contra- Henry, en el que hablamos durante ms de tres horas, me dijo que l no era vagabundo, sino arrio a lo deseado: la nia es atrapada por los soltista, y que haba nacido en un pueblo de Brasil, y dados, y no solo eso, sino que las nuevas formas denotan una autntica masacre de la pequea por que a la edad de un ao sus padres se haban trasparte de sus perseguidores. Desde ese da y hasta ladado a Missouri. All haba nacido su hermana, un ao menor que l, pero la madre falleci en el su muerte, Henry Darger odiar al hombre del tiempo y a todos los hombres del tiempo del Pla- parto, y el padre, al encontrarse solo con dos nios, dio a la nia en adopcin, a quien le perneta por una razn mucho ms profunda que la dieron la pista para siempre. A partir de ah, aparente: habran obrado algo para l inconcebipadre e hijo comenzaron una peregrinacin por ble, el triunfo irreversible del mal sobre el bien, ya que no haba correccin que pudiera restaurar albergues y casas de acogida. Tras morir el padre, l se refugi en un orfanato, tena catorce aos, y el dibujo inicial. Esa irreversibilidad del mal le all le diagnosticaron enfermedades como tener atorment, segn se desprende de sus diarios, el corazn en el sitio equivocado o masturbahasta su ltimo da.

ESTAMOS PENSANDO EN DARTE EL PREMIO A LA TRAYECTORIA, PERO PARA ESO DEBERAS MORIRTE A MS TARDAR EL VIERNES. 59

EL CIELO DE HENRY DARGER, UN PROBLEMA


cin; institucin de la que se escap en varias ocasiones, y a la que siempre volvi bajo amenaza de, en caso de no doblegarse, ser llevado ante el juez, quien, seguro, le enviara a la crcel o a trabajos forzados. Los centros de trabajos forzados de los aos veinte y treinta en los Estados Unidos, especialmente en las reas centrales del pas, fueron bien conocidos por su dureza. Sin embargo, posean una distribucin del espacio y de la arquitectura ms relajadas que las crceles ordinarias. La pelcula La leyenda del indomable (1967), dirigida por Stuart Rosenberg y protagonizada por Paul Newman, establece muy bien esa espacialidad cuando muestra a los presos de trabajos forzados alojados en dormitorios con abundante luz y lo suficientemente espaciosos como para disponer de transistores, revistas y mesas de juegos; algo muy distinto al hacinamiento soportado en aquellos aos por los presos comunes. Por lo dems, los condenados a trabajos forzados no se limitan a trabajar en el interior del centro, sino que salen, fuertemente vigilados, a limpiar cunetas de la Red de Carreteras Estatales (nunca interestatales, ya que arga la autoridad esa condicin inducira en los presos la fantasa de una fuga, o de un posible ms all; induccin nada recomendable habida cuenta de la buena puntera de los vigilantes, dotados de gafas de sol perfectamente espejadas a fin de esconder en todo momento la direccin de su mirada). Lo que las autoridades penitenciarias aplicaban ah no era otra cosa que el llamado Mito del Descanso en la Naturaleza de un Paraso Cerrado, postulado por Jung en su texto Las necesidades (1938), que viene a decir que toda crcel, por dura que sea, pierde su dramatismo si se permite un espacio de aparente libertad, porque un ser humano no necesita ms de 4 km2 para habitarlos toda su vida sin la sensacin de cautiverio. En la citada pelcula, tambin puede verse cmo los espacios interiores dan lugar a potenciales juegos o esparcimientos. Concretamente, nos referimos al momento en el que Paul Newman afirma poder comer, uno detrs de otro, cuarenta huevos cocidos, cruzndose entonces multitud de apuestas. La escena nos brinda la posibilidad de ver a Newman tumbado sobre una mesa mientras ingiere huevo tras huevo, y a los compaeros de barracn en torno al cuerpo, de tal manera que esa escena reproduce exactamente la Leccin de anatoma (1632), de Rembrandt, lo que certifica las potencialidades plsticas de tales centros de trabajos forzados. Henry Darger posiblemente jams supo nada de esas potencialidades. Incluso, dada la hambruna de las primeras dcadas del siglo veinte, puede que la vida en los orfanatos fuera sensiblemente peor que la de un centro de trabajos forzados. Esto Darger tampoco lo supo. Finalmente contina el prroco, Henry consigue permiso para salir del orfanato, momento que aprovecha para trasladarse a Kansas City y encontrar el nico trabajo estable de su vida, camarero en un club de jazz; trabajo que le dura menos de un ao, pero con el que obtiene algo muy superior a cualquier sueldo: su conversin a la fe cristiana, fe que ya nunca abandonar. Esto le lleva a no tener relaciones sexuales, ni tan siquiera he contemplado en toda mi vida el cuerpo de una mujer desnuda, me dijo con un brillo en los ojos imposible de entender fuera de la inmensa dicha de la fe. Recuerdo que le ofrec mi pauelo, pero rehus secarse las lgrimas porque, dijo, eran fruto de un encargo de Dios, y no se avergonzaba de ellas. Mientras lloraba, aprovech para ir a la sacrista y traer dos copas de vino, un vino chileno, regalo de mi hermano, tambin sacerdote, encargado de una pequea comunidad anglicana en la Patagonia, y bebimos en silencio, y despus continu contndome que lo siguiente que recordaba era verse en Chicago veinte aos despus, en la casa de la cual usted es propietario. De aquel periodo de veinte aos entre Kansas City y Chicago no recordaba nada en absoluto, solo estaba seguro de una cosa: que en ese tiempo borrado o perdido no haba entablado relacin ntima con mujer alguna. Esas cosas se saben, dejan secuelas en las partes ntimas, lo vi en los chicos del orfanato, secuelas que yo ni tengo ni tendr, me dijo Henry mientras miraba sin parar ese Nio Jess a escala real, el de la izquierda del altar, lo ve? El prroco interrumpe la narracin para dejar que el casero busque con los ojos el cuerpo tumbado del Nio Jess, y contina: Aquel da, Henry estaba sentado justa-

60

CUANDO NO LE TENS MIEDO AL RIDCULO EL RIDCULO TE EMPIEZA A TENER MIEDO A VOS.

mente donde usted se sienta ahora y le seala con el dedo. Instintivamente el casero se mira las piernas, y mira el banco, y a continuacin echa de nuevo la vista al frente hacia el Nio Jess que, de pronto, le parece monstruoso en su escala real, una desviacin o magnificacin de la fe, y fija la vista en el pequeo pene del Nio, apenas una protuberancia sin distincin de color con el resto del cuerpo, y le sobreviene una idea, que se le presenta como irrefutable: Henry Darger pinta nias con un pequeo pene porque no ha visto jams a una mujer desnuda, se inspira en ese cuerpo de Nio Jess que ve tres veces al da, cuerpo que es lo ms aproximado a una nia desnuda que l haya podido ver. Tras este pensamiento, guarda silencio, duda si comentarle el hallazgo al prroco, quien en ese momento se ha levantado y se dirige a la sacrista; no tarda en regresar con dos copas. Es el vino del que antes le habl le dice, el que me enva mi hermano de la Patagonia. Sujetan las copas, saborean un par de tragos en silencio, y despus otro par, y as, durante unos minutos, puede orse en el templo la respiracin de ambos, hasta que pasa una ambulancia. El sonido de la sirena llega desde la calle, gana el espacio por capas y llena el templo, amplificndolo, porque a veces las iglesias, con independencia de sus dimensiones, toman resonancias catedralicias, todo depende de cmo se distribuya el silencio o el ruido en ellas, y como un tsunami de ondas de choque, el estruendo de la sirena provoca vibraciones en las copas, en la madera de los bancos, en las imgenes de materiales ms dbiles o innobles. Pareciera una alarma que anunciase el fin del catolicismo, piensa el casero mientras observa cmo al Nio Jess le tiemblan las pupilas, y recorre con la mirada ese cuerpo de porcelana a escala real, y repara en los temblores del pene que, disminuido, es lo nico de ese cuerpo que no ha sido construido a escala real, y esos temblores de pene le llevan a pensar en un orgasmo, un gigantesco orgasmo que alcanza la esfera de

lo sagrado: el pene busca crecer, encontrar su escala real, su medida justa en el Universo, no quiere estar solo ese pene, busca la compaa ms elemental y justa, que no es la de una vagina, sino la de los otros rganos del cuerpo. Ese nio no era un nio, sino El Nio, futuro Jesucristo, aquel en el que quedaron fundamentados todos los cnones corporales subsiguientes: la referencia que inspirara el David a Miguel ngel y el Modulor a Le Corbusier, el cuerpo que tambin inspir el primer cyborg, e incluso las asexuadas mquinas postuladas por Donna Haraway. En este sentido, son justas las reivindicaciones de respeto al equilibrio y las proporciones que para s mismos esgrimen los cuerpos construidos a escala real. Este problema no se plantea con las miniaturas o el gigantismo, ya que stas juegan con su propia distorsin, pactada con el espectador, pero la escala real no puede permitirse tal lujo, la escala real es la Escala de Dios, ni ms ni menos, la escala con la que Dios concibi el Mundo, motivo por el que an con ms razn no podemos tolerar tal desviacin si de imgenes religiosas estamos hablando. De ah el imperativo de que un Nio Jess a escala real deba tener todos sus rganos a escala real, de lo contrario se convierte en una monstruosidad, una singularidad que har tambalear lo que le rodea, y lo que rodea al Nio Jess es todo, por algo es el Hijo de Dios. Acontece la catstrofe. Y as, el casero ve temblar desesperadamente el pene del Nio Jess, y ante la tambin atenta mirada del prroco, crece ese pene hasta ocupar el tamao que le corresponde en el mundo. Se aleja la ambulancia, el templo vuelve al silencio, y ambos hombres piensan al mismo tiempo (aunque nunca sabrn de esa simultaneidad) que ahora Henry Darger descansa en paz.

MS QUE EPITAFIOS ME GUSTA DEJAR MENSAJES PARA EL ARQUELOGO. 61

EL CIELO DE HENRY DARGER, UN PROBLEMA


CUATRO Hasta ah he llegado, no puedo escribir ms acerca de Henry Darger, esto es cuanto puedo dar a los lectores acerca de la vida de ese mendigo, y creo que es suficiente, me dije mientras despegaba en el vuelo Iberia 0835 Madrid-Tenerife. Haba tomado ese avin con el propsito de alejarme de la probable locura que se desatara si la Seleccin Espaola de Ftbol se proclamaba campeona del mundo. Apret el timbre de aviso a la azafata, que vino casi al instante, y le ped un gin-tonic. A mi derecha, un tipo sensiblemente mayor que yo (le ech unos cincuenta y cinco aos), pidi uno igual cuando trajeron el mo, pero sin limn, y yo no poda dejar de pensar en ese relato basado en la vida de Henry Darger, fiel a los hechos histricos, que acababa de entregar para su publicacin a una revista, y pens en el Nio Jess, y en las nias perseguidas por soldados, y en los ltimos das de Henry Darger, y en el ltimo segundo de vida de Henry Darger. Sobre todo pens en qu estara viendo en la tele Henry Darger justo antes de cerrar los ojos. Me parece increble que alguien pueda morir viendo la televisin, no por la televisin en s, que es como otro objeto cualquiera, sino porque es raro terminar tus das mirando una pantalla que, al fin y al cabo, representa un mundo paralelo, un mundo intocable desde el nuestro. Debe de ser una experiencia nica morir mientras observas un instante de spot publicitario, de pelcula o de telediario, o lo que es lo mismo, mientras observas la vida creada desde la pantalla, porque la tele es una clase de vida cuyo atributo es la eternidad, y eso es lo que la diferencia de lo humano: dentro de la tele nadie muere, es lo ms parecido al cielo que podamos imaginar. Me abroch el cinturn de seguridad porque la azafata anunci turbulencias, y me pregunt: es la tele el cielo de aquellos que mueren viendo la tele?, quiero decir: la gente que muere viendo la tele, va a un cielo, que es la propia tele? Mientras me haca estas preguntas, en el pequeo televisor, encajado en el respaldo del asiento de delante, ponan una comedia romntica, clsico producto creado especialmente para los domingos por la tarde y para Iberia, y me pregunt si yo ira a parar a esa pelcula, si sera ese mi paraso en caso de que en ese momento nos estrellramos. Las turbulencias aumentaron y apret el cinturn de seguridad. Cuando me despert, la

62

HAY UN MONTN DE CRTICAS PERO SIEMPRE TE VISITAN LAS DESPIADADAS.

AGUSTN FERNNDEZ MALLO

UNA OBRA SECRETA ES UN INDITO ESCONDITE. 63

EL CIELO DE HENRY DARGER, UN PROBLEMA


azafata daba las gracias y deca que esperaba vernos de nuevo a bordo del vuelo 0835 de Iberia. Once de la noche, el aeropuerto Tenerife Norte vaco. En un lateral, junto al check-in, una puerta con un rtulo informaba de la existencia de una capilla de culto cristiano; rodeando el quicio de esa puerta, una cinta blanca y dorada con los nombres de los integrantes de la Seleccin Espaola de Ftbol. Camin hacia la salida sin cruzarme con nadie, me met en el primer taxi. El trayecto de doce kilmetros se desarroll en paralelo al mar por un terreno accidentado de lava seca. No vi la luna por ninguna parte. El conductor no deca palabra, se morda insistentemente las uas de la mano derecha, lo que en ocasiones le impeda cambiar de marcha con naturalidad. Nada ms ver de lejos el hotel, del que no tena otra refe-

AGUSTN FERNNDEZ MALLO


rencia que un par de imgenes proporcionadas por su pgina web, intu que se trataba de un complejo turstico dotado de todo tipo de instalaciones recreativas, que nada tenan que ver con el concepto de hotel o con el concepto de descanso del viajero; intuicin que vi confirmada cuando atravesamos el jardn de entrada. A derecha e izquierda, construcciones supletorias: spa; piscinas con forma de rin en cuatro tamaos; gimnasio con mquinas y un apartado para pilates; zona de juegos destinada a la tercera edad, solo usada en invierno; discoteca con butacas de escay y con una bola de espejos que giraba en el techo; minigolf que no era tan mini. Todo eso me gust, no porque tuviera en mente usar alguna de las instalaciones, sino porque le daban a todo aquello un aire de variedad, de jardn o hbitat con propias y variadas especies. El taxista aparc entre las dos grandes columnas romanas que vigilaban la puerta principal, y llev mi maleta hasta la recepcin, donde, mientras el encargado cubra los datos y fotocopiaba mi carn de identidad, vi una placa metlica en el mismo mostrador que deca que ese lugar haba sido escenario de algunos fragmentos de la pelcula Los pecados de una chica casi decente (1975) de Mariano Ozores, una de mis favoritas de esa poca, lo que me hizo sentir cierta familiaridad. Rehus la ayuda del mozo y yo mismo port el equipaje hasta mi habitacin 512. Tir todo sobre la cama, comprob el surtido del minibar, me di una ducha y me acost, no sin antes encender la tele. En directo, miles de personas ocupaban la pantalla, hice un pase por otros canales, otros tantos miles de pringados festejaban la victoria de la Seleccin: una pasta informe, roja y amarilla, cubra el pas; eran lava o el cerebro del mundo machacado y espolvoreado con azafrn y pimentn. Alguien tendra que comrselo. Cambi entonces de canal y, en ese momento, el portero de la Seleccin le daba un beso a una periodista. El canal repiti la escena hasta diez veces. Pens que aquel beso era lo nico verdadero que haba en todo aquello. Instintivamente, mis ojos hicieron una captura de pantalla y me dorm con ese beso, como si al apagar la luz an pudiera verlo, con la esperanza de, en caso de no despertar, ir a ese cielo. CINCO Naturalmente me despert, pero a una hora inusual: cuatro y media de la madrugada. Inspeccion las nubes, muy oscuras, a travs de la ventana. Encend el ordenador, y mientras trasteaba en el email, tuve una idea: encontr con facilidad la web de Canal 4. Deslic el ratn hasta el archivo del ao 1973, programacin del quince de abril, entre las ocho y las nueve de la tarde. Se trataba del desaparecido Andys Show, un espectculo de variedades por el que haba pasado el mainstream del mundo del espectculo y que, ocasionalmente, haba dado cabida a artistas en vas de composicin. No esperaba encontrar ms informacin, pero la web de Canal 4 posee un excelente registro histrico de los programas de mayor audiencia, entre los que se encuentra Andys Show. Puls play. No pude evitar algo parecido a la emocin, seguida de un escalofro, cuando son la sintona de cabecera y apareci el tal Andy embutido en un traje de lentejuelas para anunciar que esa noche el show estara dedicado al debut de una nica estrella, futura estrella, dijo exactamente, un nio que canta, baila y compone todos sus temas. Pido un fuerte aplauso para el pequeo Michael Jackson, grit con sus labios pegados al micro, como queriendo comerlo. Por espacio de una hora contempl al diminuto nio negro, alegre bailarn de esfrico peinado, correr de un lado a otro de la pantalla. Las ltimas imgenes que, en blanco y negro, haban recogido las pupilas de Henry Darger. Fue como asistir en directo a su propia muerte, hacerla ma, espiar el cielo en el que posiblemente l estara. No pude evitar pensar qu forma y dimensiones haba adquirido el pene del pequeo Michael Jackson en la cabeza de Henry Darger. En el minuto treinta y cinco del show, se dio este dilogo no pactado: Qu es lo que ms te gustara hacer de mayor, Michael, cantar o bailar? Pregunta Andy. Tener muchos amigos para jugar, seor, eso es lo que ms me gustara, tener siempre muchos amigos. !

LOS COLECCIONISTAS DE BILLETES PAGAN CON TARJETA PARA NO SUFRIR. 65

EL CIELO DE HENRY DARGER, UN PROBLEMA

El cielo de Henry Darger, un problema


SOBREMESA SOBREMESA

Me hubiera gustado un poco ms de profundidad en el texto de Fernndez Mallo. Menos Tenerife y ms Darger como artista outsider. A m me encant me contesta el Jorge. Le veo los hilos, es verdad, creo que us un par de textos inditos para rellenar, pero el relleno me gusta, me dej la cabeza llena de imgenes. Una vez el Colorado Ulmer me dijo que le encantara ser un artista outsider. Imposible: los artistas outsiders tienen algn tipo de trastorno psquico, jams estudiaron para hacer lo que hacen. No pueden parar de hacerlo. Yo cuando sea grande tambin quiero ser un artista outsider me dice el Jorge. Decir quiero ser un artista outsider te convierte automticamente en un idiota. Y a vos en puto. Lo que usted busca es pelearme, don. Un tipo me mand un mail el otro da me dice el Jorge. Escuch: Quisiera indicarles que he escrito una de las diez novelas ms extensas en lenguaje occidental, y me gustara que pongan una noticia sobre esta cuestin cultural. Firma J.M.M. Caminero. Pasale el dato a Fernndez Mallo le digo. Agustn tambin escribi sobre otros artistas marginales. Todos tienen historias increbles. Escuchaste algo de un tal Daniel Johnston? Ni idea me dice el Jorge. Es un tipo que naci en la dcada del sesenta, en California, y que todava est vivo. Es msico, pintor de culto y enfermo mental. Grab como treinta discos y muchas canciones en casetes sueltos, sin parar. Hay un documental sobre l que se llama The Devil and DJ.

Me aburren los documentales. Pero este te va a gustar: Daniel Johnston fuma como un escuerzo, hace aos que no sale de su casa Su vida es muy parecida a la tuya. No hace falta que insultes. No queras ser outsider? le digo. Ahora Johnston es un artista de culto. La gente empez a conocerlo cuando Kurt Cobain apareci en la tele con una camiseta con su nombre. Despus, la MTV le dedic un programa especial, y ahora hay muchsimos msicos conocidos que lo admiran y lo consideran un genio de la pureza. Todos los locos son yanquis. No. Conozco a otro que se llamaba Ferdinand Cheval y que viva ac noms, en Francia. Tuvo una locura parecida a la de Darger, pero a Cheval, que era cartero, le peg para el lado de la arquitectura. Se pas treinta y tres aos construyendo un palacio, el Palacio Ideal, con piedras que juntaba de la calle. Si ves una foto de la obra terminada te juro que impresiona. Buscala en Google, te vas a caer de culo. Y los vecinos, qu decan? Para todo el mundo Cheval era el loco del pueblo. Lo raro es que ahora el lugar es un centro turstico y el pueblo vive gracias al Palacio Ideal Nos tendramos que comprar un pueblo y vivir del turismo me dice el Jorge. Eso, o convertirnos en artistas outsiders Yo paso. Debe ser complicado vivir encerrado en tu cabeza. Una vez, salvando las distancias, me encontr con un pibe as. Con quin? le pregunto.

66

MORIRSE ES NO CONTAR EL CUENTO.

Monstruos igual que yo


ENTRADA

ue hace cinco o seis aos, mientras navegaba sin rumbo por Internet. Me encontr de casualidad con un chico espaol que tena un blog desquiciado. Se llamaba Rafa Fernndez y trabajaba en una discoteca de Canarias. Fue la primera vez que le literatura de verdad nacida en la Red. Este chico escriba cada noche unos Diarios secretos de sexo y libertad con el seudnimo de Sigfrido. Madre muerta en la infancia, padre abandnico, masturbacin temprana. Me sent, al leerlo, como los caseros de Henry Darger cuando encontraron el cuerpo del viejo, su obra escondida. Estuve toda una madrugada leyendo los textos de Rafa. No pude parar. Al terminar, la noche del siete de noviembre de 2005, le escrib un mail: Hola Rafa, te descubr por casualidad esta noche y me sent en casa a leer alguna cosa tuya. No tena pensado darte ms de cuatro o cinco minutos de mi vida. Y cuando vi la esttica de la web, reduje el tiempo a dos minutos por culpa de mis prejuicios. Todo me era ajeno: el fondo negro, la disposicin de los textos, fotos de mujeres desnudas, etctera. El tipo de sitio del que me alejo ms rpido. Cinco horas despus, te habas convertido en la nica persona que ES TAN CHATO TODO: EL MUNDO, LA LITERATURA haba logrado atarme a la lecMODERNA, ESTE PROGRESISMO DE TODO A CIEN. tura tediosa frente a un monitor. Odio leer en pantalla, y muchas veces no entiendo cmo mis lectores lo hacen. Siempre me vanaglori de no haberlo hecho nunca: mataste ese orgullo, uno de los pocos que me quedaban, con la entraa de un estilo impresionante. Voy al grano: yo ya no soy un lector, hace mucho que no puedo leer con sorpresa, porque siempre el oficio va por delante. Voy siempre buscando el truco, viendo cmo el que escribe quiere venderme la situacin, observando sus pasos previos, cmo se relame cuando sabe que va por buen camino. Deformacin profesional se llama. Por esa razn festejo y agradezco los pocos momentos en los que eso no ocurre, cuando el estilo es ms poderoso que toda la parafernalia de la modernidad. Es tu caso. No apostaba ni dos pesos cuando empec a leerte: no me gust la presentacin de la pgina, no me gust el tipo de letra, no me gust tu forma tan rara de ponerle a todo dos puntos, no me interesa el tema del que habls; todo, Rafa, en contra. Sin embargo, horas y horas leyndote. Por qu? Porque tens la fuerza inhumana del narrador nato, porque hay una potencia gentica en tu forma de contar las cosas, algo desgarrador que trasciende el morbo, trasciende lo pornogrfico, o lo moral, o lo tico; porque carecs milagrosamente del pnico intelectual de tu generacin, del pijero mojigato que paraliza y provoca que la gente escriba con un molde de correccin, o de falsa incorreccin (todo es la misma mierda); porque ests ms all, incluso, de tu propia cabeza narradora. Es tan chato todo (el mundo, la literatura contempornea, este progresismo de todo a cien) que un descubrimiento de este calibre me provoca alegra, mucha, y casi nada ms. Deseo que escribas, que escribas siempre, y que seas joven. Brindo por eso. Hernn. Ahora pasaron seis aos de ese correo. Nunca nos vimos en persona con Rafa, porque yo no soy muy de salir. Pero me parece muy necesario que est ac, en el primer nmero de esta revista, con una recopilacin de esos cuentos biogrficos que, hace ya siglos, me reventaron la cabeza. !

SECRECIONES DEL READER'S DIGEST. 67

IGUAL QUE YO

MONSTRUOS

Escribe Rafa Fernndez Ilustra Csar Carpio

i padre abandon nuestra casa cuando yo tena cuatro aos: nunca ms supimos de l. En el colegio se rean de m porque yo no tena padre; an hoy trato de entender cmo un nio puede rerse de otro por eso. Mi madre era muy, muy guapa; recuerdo que, cuando vena a buscarme, todos los profesores se acercaban a ella: se la queran follar. Sobre todo cuando vena con unas medias negras. Recuerdo mucho esas medias negras, no s porqu. Impresionaban mucho a la gente. A m me daba un poco de vergenza que todo el mundo la mirara. Hace poco me enter que ahora mi padre vive en Chile; form otra familia: una nia y un nio. Al pequeo lo llam tambin Sig. No puedo mentir: que le haya llamado como yo me fastidia un poco, demasiado. Es como si yo no existiera aqu, como si me hubieran anulado, como si hubieran hecho una versin corregida de m. A esa familia de Chile tambin la abandon

MONSTRUOS IGUAL QUE YO


para hacer, nuevamente, otra familia. Otro hijo. Desconozco si a se tambin le llam Sig. Quiz hay muchos Sigmundos en la Tierra, todos sin padre y con problemas mentales, todos esperando que haya una nueva versin corregida de s mismos. Mi madre se volvi a casar seis aos despus con un seor pelirrojo, gordito, de grandes ojos claros; yo nunca haba visto unos ojos tan claros. Yo quera mucho a ese seor, era muy feliz cuando me daba la mano y caminaba a su lado. Dejamos la isla: nos fuimos a vivir a Madrid, a su casa: Quieres ser mi hijo? me pregunt l un da. S contest yo; y, siendo el nio ms feliz del mundo, abrac su gorda barriga. Yo le quera de verdad: nunca se olvidaba de comprarme los cmics de Conan el Brbaro que salan los jueves, los leamos juntos. Adoraba ese momento: yo lo miraba, l me pareca capaz de hacer las proezas del Conan que me lea. Con una espada cimmeria mi padre sera capaz de matar a la terrible bestia de tres ojos, estaba seguro. Por fin tena padre, el mejor padre del mundo, y ya nadie se reira de m en el colegio. Mi madre muri de cncer al ao y, tras enterrarla, ese seor nos mand de vuelta a la isla, a casa de mis abuelos: dijo que nos veramos a menudo. Pero nunca ms volv a verlo... hasta cuatro aos despus. Yo me haba fugado del colegio, me iba fatal el curso, todos los cursos. Suspenda siempre, nunca estudiaba, estaba harto de todo. Solo oa gritos en mi cabeza, reproches de mis abuelos por no estudiar, gritos y golpes de mis tos (sus hijos) por haber bajado la economa familiar, desprecio de mis profesores y compaeros de clase. Para m, la vida era una terrible bestia de tres ojos: yo tena catorce aos y nunca me sent ms solo, incomprendido y desdichado; caminaba sin rumbo por la ciudad, con la deshilachada maleta del colegio a cuestas; me esconda en los parques, me suba a un autobs y no bajaba de l hasta que fuese la hora de volver a casa. Sobre todo me aterrorizaba la idea de que alguien me sorprendiera fugndome del colegio; me senta un criminal, y sucio. Aquella tarde fui al gran centro comercial. Sin saber por qu entr en el supermercado, y all estaba l: mi segundo padre, en una de las cajas registradoras, pagando por su compra.

RAFA FERNNDEZ
Tena una nueva familia que le acompaaba en que defenderse; queran saber cules eran mis inesos momentos. Me fij en ella, pero sobre todo tenciones. Yo no tena ninguna, salvo ver cmo en un nio que estaba a su lado. El nio tena mi me despreciaban y huan de m; necesitaba verlo. edad cuando l era mi padre: diez aos. El nio Llegaron al aparcamiento; all tenan un gran era feliz. Tena un padre fabuloso, se notaba que coche amarillo aparcado. Abrieron el maletero y lo admiraba, que para l era Supermn. Pero yo lo llenaron con las bolsas de la compra. Se subiesaba que l, verdaderamente, era Conan el brron al coche; arrancaron. El coche pas a mi baro. Mi primer impulso fue esconderme: lo hice. Me escond tras MI MADRE ERA MUY, MUY GUAPA; un expositor de cajas de bombones, temblando. Solo durante una CUANDO VENA A BUSCARME, TODOS milsima de segundo me haba paLOS PROFESORES SE ACERCABAN sado por la cabeza que mi padre A ELLA. SE LA QUERAN FOLLAR. hubiera regresado a esta isla a por m; solo una milsima de segundo porque, tras ella, me di cuenta de que yo era un lado. Me sent un mendigo al que no queran dar iluso, un despreciado, una mierda a la que nadie limosna, una mierda a la que nadie, en el mundo, quera. Seguro que haba venido por algn quera. Me hubiera gustado que me atropellaran. asunto de trabajo o por vacaciones. Le daba Me sent en el aparcamiento, en una esquina igual que pudiera encontrarme. apestosa donde alguien haba meado. ProbableSent la necesidad de que me viera, de enfren- mente me sent sobre el mismo meado. Pero no tar mi presencia con l, de ver qu haca al me import, era una esquina formidable: estaba verme. Saba que no me atrevera a hablarle (me escondida, nadie me vera, nadie se preguntara hubiera temblado la voz y hubiera llorado) pero qu haca ese nio llorando, abrazado a su maleta saba que mi mirada le recordara su promesa indel colegio; solo. Vi una cucaracha y, por pricumplida, la de venir a verme, y l sabra que yo mera vez en mi vida me sent en comunin con lo necesit, que lo esper. ella: yo quise abrazar esa cucaracha. Me puse delante de l. Quera que viera mi fsico: por aquel entonces yo estaba flaqusimo, yo Ahora tengo veintiocho aos, sueo con ser era un palo de escoba; en mi cara sobresalan escritor; todava vivo en la casa de mis abuelos. unas profundas ojeras por no poder dormir deCon mi precario sueldo y mi contrato temporal bido al maltrato fsico, o psicolgico, que me no me atrevo a independizarme. Repito que daba mi to cada noche; pero las ojeras se disisoy un cobarde? Solo soy feliz cuando eyaculo. mulaban con unas grandes gafas de montura de Tres veces al da. Casi nunca tranquilo: mi imaalambre y de cristales rayados. Maldije mis ginacin me martiriza. gafas: quera que viera mis marcadas ojeras. l, Por ejemplo: si estoy encerrado en mi habitadesde la caja registradora, me mir. Al reconocin, dndole, me asalta la idea de que quiz una cerme, sus ojos azules se agrandaron; esos ojos, de mis primas de diez aos, la que me quiere para m, en otro momento, haban sido el cielo. muchsimo, ha venido a mi casa y se ha esconBaj la cabeza, creo que estaba avergonzado. Re- dido en la habitacin, para darme un susto y una flexion unos segundos y, finalmente, hizo un sorpresa. Ahora ella, metida en mi armario, con comentario a su nueva mujer. Ella me mir: not la puerta un poco abierta, se encuentra presenque le daba igual, le su mente, yo no era su hijo. ciando, aterrorizada, cmo su querido primo faTomaron las bolsas y pasaron por mi lado sin devorito se masturba: estoy creando en su cabeza cirme nada, como si yo fuera un mal episodio de un trauma que perdurar durante toda su vida. su vida que hubiera que olvidar. Se me baja. Me subo los calzoncillos, trato de Les segu: no me importaba que ellos se dieencontrarla. Abro las puertas del armario, miro ran cuenta. Yo les segu, humillado, con lgrimas bajo la cama, por las esquinas. Nunca est. Me en los ojos. Cmo se haba atrevido a venir a tiendo en la cama, contino masturbndome. esta isla? Mi segundo padre y su esposa miraron Pero sigue la intranquilidad. Ahora tengo prisa un par de veces para atrs, con disimulo, para ver por terminar, puede ser que la cerradura de la cmo les segua, con qu cara, por si tendran puerta de mi habitacin est demasiado vieja y

SI ALGUIEN TE ESPA DESDE ADENTRO DE UN CLSET YA SON DOS LOS SECRETOS. 71

MONSTRUOS IGUAL QUE YO

hasta su dormitorio. Se acuesta junto a su marido, que ronca sonoramente. Aguzo el odo, espero que duerma: es un misterio cmo ella logra conciliar el sueo junto a semejantes ronquidos. Treinta minutos despus lo hace: ella respira pesadamente cuando duerme; ENTONCES VI UNA CUCARACHA Y ME me atrevo a encender el televisor. SENT EN COMUNIN CON ELLA: Quiero masturbarme. Busco canales de televisin: si no QUISE ABRAZAR A ESA CUCARACHA. es con un video musical de la MTV me masturbo viendo a las presentadoras de Avergonzado, tardo horas en encontrar valor las noticias de la noche (mi favorita es una que se para salir de mi cuarto. llama Letizia; las presentadoras de noticias son perfectas para masturbarse: te aguantan la mirada, Once de la noche: mi abuela sentada en un te miran fijamente mientras lo haces). He de quisilln frente al televisor, dormida. Se despierta tar el sonido. Uno: las noticias sobre guerras, con el ruido que hago al abrir, con la llave, la malos tratos o nios enfermos que mueren de puerta de la casa. hambre hacen que se me baje la ereccin; dos: or Sig me saluda. Ten cuidado al cerrar mejor si mi abuelo o abuela se aproximan al la puerta no sea que despiertes a tu abuelo, que saln; sera vergonzoso que me sorprendieran. ya se acost. Eyaculo, me guardo la polla en los calzonciMi abuelo tiene muy mal genio. llos, me dirijo a la cocina, preparo un par de boS contesto. cadillos de embutido que mastico y trago sin Cierro la puerta, con cuidado. hambre, por gula. Ella contina frente el televisor, ahora con los Luego veo un rato ms la programacin: al ojos abiertos, como si nunca se hubiera quedado poco, noto el sueo. dormida y siguiera, desde hace horas, un intereMe encierro en mi cuarto. santsimo programa. Yo me encierro en mi habiMe acuesto, trato de leer un libro. No leo ms tacin, me desnudo a espaldas del espejo: no que tres pginas; antes de trabajar en el gran cenquiero mirar mi cuerpo desnudo, es asqueroso. tro comercial los devoraba, lea cuatro a la seEstoy gordo y fofo: tengo tetas; me visto con mana: ahora solo leo tres al ao. Y, salvo por este unos calzoncillos largos, una camiseta de propadiario, he abandonado la escritura. ganda y zapatillas. Vuelvo al saln, busco el peApago la luz, busco el sueo. Si tengo fuerridico, me siento en un silln lejano a mi zas, me vuelvo a masturbar. abuela; leo. As es siempre. Qu tal el trabajo? Salvo esta noche en que, de pronto, he coIgual que siempre, abuela. menzado a llorar. T esfurzate, para que vean que eres un Como un nio chico, como una madre deschico serio y trabajador. consolada. S abuela. No s la razn: no encuentro el motivo en Ella intenta hablar un rato conmigo; esquivo concreto; sin embargo, no logro detener el llanto: la conversacin. Me centro en las noticias que me siento tremendamente triste. leo, no me interesa hablar con ella: me aburre. Decido arrodillarme y rezar. Siempre es lo mismo: termina reprochndome Ayuda, Dios pido entre sollozos. que haya abandonado la universidad. Por fin, ante mi poca colaboracin de contiTengo una oportunidad para follar los sbados nuar la conversacin, se levanta. por la noche: mis abuelos dejan la casa a las nueve. Buenas noches, Sig. Velada nocturna, restaurante y bingo. El gran cenBuenas noches, abuela. tro comercial cierra a las diez: si me doy prisa por Atraviesa el pasillo (cojeando, por la edad) terminar logro estar fuera a las diez y media.

mi abuela irrumpa, de pronto, y sorprenda mi manoseo. Y al fin, al eyacular, comienzo a pensar que mis abuelos han odo mi ahogado gemido de placer, el trabajo en mi cama.

Orsai

72

LOS MOSQUITOS NOS PICAN POR LOS RONQUIDOS DE LA NOCHE ANTERIOR.

MONSTRUOS IGUAL QUE YO


se me va a salir del pecho. La idea me la dio un amigo, camarero de discoteca en una zona turstica: graba, con cmara oculta, todas las turistas que se tira; tiene decenas de pelculas. Quiero tener una pelcula porno con mi novia: me excita enormemente grabarla sin que lo sepa. Es tan pijita, tan niita buena, tan responsable, tan elegante, tan lo que se debe ser. Su madre profesora de instituto, su padre prestigioso arquitecto, su hermano destacado abogado Grabarla es un insulto, un golpe en los testculos a la sociedad que no perteYO LA DESVIRGU. PERO SI SE PUEDE nezco, una ofensa a la gente que ha SER VIRGEN DESPUS DE DEJAR dispuesto de lo que ha necesitado en cada edad de su vida. DE SERLO, SIN DUDA, ELLA LO ES. Y, adems, sin duda, dentro de poco, ella me va a dejar. sin contemplaciones. Dios ha daado su percepEs imposible que contine ms tiempo con un cin, tapa sus ojos con una venda de trapo oscuro mierda como yo, sin estudios, sin personalidad, que le impide verme como la gran mierda que con nada ms que pjaros en la cabeza. soy. Gracias, Dios. Feo: gordo, fofo, estpido, enfermizo y retorMi amor saludo. cido cerebralmente. Ella nunca responde el saludo, simplemente Entonces, en ese momento, en la soledad de sonre. Tiene una sonrisa pura: la lanza y te da mi habitacin, con las persianas bajadas, le dar al besos en el alma. En este diario la llamar Virgen play al video porno: recordar que una vez fue Mara. (Por buena; por decente.) Yo la desvirgu. ma, me masturbar viendo cmo me corra dentro No obstante, si se puede ser virgen despus de de ella; cuando la vea pasear de la mano de otro dejar de serlo, sin duda, ella lo es. Adems escu(que sin duda llevar una camisa de Ralph Lauren cha misa cada domingo: es una santa. y ser abogado) me doler menos. Un poco La tomo de la mano, apresuramos el paso menos. Encontrar un poquito de consuelo. Creo. hasta la parada de taxis: no hemos de perder tiempo. A partir de las doce es mejor andar lejos Antes de acostarme sobre ella y tratar de pede mi casa: mis abuelos podran regresar y sornetrarla, doy unos segundos para que la cmara, prendernos. Mis abuelos se tomaran como un in- desde arriba, tome un precioso plano general de sulto personal, cristiano, tico, moral, descubrir su cuerpo desnudo: es imprescindible. que nosotros aprovechamos su ausencia para Me pongo el preservativo. Ella me obliga a mantener relaciones sexuales fuera del matrimopesar de que toma la pastilla: siente terror de quenio; no podra volver a mirarles a los ojos: les de- darse embarazada. Asegura que le destrozara la cepcionara. Vergenza. vida, que tendra que dejar sus estudios de arquitectura. Jams abortara, est en contra de ello. Soy eyaculador precoz. Y gordo: no tengo un A m, el tema del preservativo doble proteccuerpo como el de los modelos de las revistas. Y cin me pone muy nervioso, pero siempre cedo, un fracasado: sin dinero, sin xito. Menos mal primero porque si no me quedo sin follar, seque por lo menos se me pone perfectamente tiesa. gundo porque si estuviera en el pellejo de ella Hoy todo es distinto: he camuflado una centendera que tener un hijo de semejante gilipomara de video digital en la punta del armario; llas es un castigo que no le puedo desear ni a la su visor se dirige a la cama. Quiero hacer una ms mala de las mujeres. pelcula porno con la Virgen Mara, sin su perSe la meto. Lo estoy grabando! miso. Aleluya. Reboto sobre ella. Compr la cmara digital hace una semana, Me duele! me grita al odo. en el gran centro comercial. No se lo he dicho a Siempre le duele. Da igual el tiempo que demi novia. Estoy nervioso: el corazn parece que dique a los juegos preliminares, ella dice que es En la salida de personal me espera mi novia, tal como quedamos. Al verla, me hincho de orgullo: es guapsima. Los dems vendedores, al pasar a su lado, la admiran. Si midiera diez centmetros ms sera una modelo de considerable xito por las pasarelas mundiales, estoy seguro. Incomprensiblemente me espera a m, sin nadie que la apunte con un arma: espera libremente a este gordo hediondo para que se la meta

Orsai

74

SIESTA SORPRESA.

RAFA FERNNDEZ

MONSTRUOS IGUAL QUE YO


porque su chichi no funciona bien, que no segrega lo que debera segregar, pero yo s que es por mi culpa: no sirvo para nada en la cama. Sin embargo, no me detengo, contino. A veces ayuda: sucede el milagro y consigo que ella se abra ms de piernas. Qu es eso? pregunta de pronto, mirando hacia arriba del ropero. Mi corazn rebota en mi garganta. He camuflado la cmara digital, con ropas y cajas, sin embargo el visor de la cmara lo he tenido que dejar necesariamente al descubierto: ella lo ha visto. Mi amor, no es momento ahora para hablar. Ingenuamente, espero que se olvide, que no se d cuenta de que me acaba de pegar con una barra de hierro en la nuca, si seguimos follando quiz se olvide, si consigo durar un poco ms, que no creo, porque noto como mi polla deja de estar dura. No! Qu es eso? y me aparta de un manotazo mientras se tapa. No s qu hacer. Me levanto. Yo Subo al ropero, le muestro la cmara. La cara de la Virgen Mara se resquebraja: envejece diez aos. Es una vieja; acabo de darle una tristeza inmensa a su corazn. Trato de disculparme, invento, miento: Te lo iba a decir cuando terminramos te quera dar una sorpresa ya sabes que t me excitas muchsimo quera tener un recuerdo por si un da me dejas sabes que eres mi primer amor, el nico que tendr en mi vida te prometo que te lo iba a ensear cuando terminramos y solo iba a conservarlo si t me dabas permiso para ello Ella comienza a llorar, se deshace; llora como una loca. Me quiero morir. Soy un miserable, lo peor del mundo.

Orsai

76

A VECES LA MUJER TIENE QUE CUIDARSE DE NO QUEDAR EN CINTA.

RAFA FERNNDEZ
Si ella no se hubiera dado cuenta de que la mierda en la lengua. Y pegada al culo. En lugar grababa no me hubiera sentido mal, al contrario, de lgrimas, me sale mierda de los ojos. Mil kilos contentsimo: tendra una pelcula porno con mi de mierda seca recubren el interior de mi piel. novia que vera millones de veces; un trofeo, un Una mierda que se arrastra por la ciudad. Una trozo de cielo en mi infierno; pero ahora es difemierda que se masturba. Una mierda fracasada. rente: ahora soy un pervertido, un perturbado, un Una mierda en la que la gente se mea encima. Me enfermizo sexual, y ella lo sabe, se lo estoy mosalimento de mierda, la desayuno, almuerzo y trando. Ya no soy el mismo que antes, he perdido ceno; se me queda entre los dientes y sonro: la la rectitud moral que ella pensaba yo posea; por enseo. Hay una mierda extendida entre las sbafin sabe que soy una mierda. No me esperaba esto de ti. SI ELLA NO SE HUBIERA ENTERADO Pens que eras diferente. Por qu Sig? Por qu? habla mientras me QUE LA GRABABA NO ME HUBIERA ensea su rostro arrasado por las lSENTIDO MAL, AL CONTRARIO. grimas que se me clava en el cerebro como un cuchillo. La abrazo, trato de consolarla, susurro que me nas de mi cama y me revuelco en ella. Tengo el perdone mil veces en su odo. De un momento a pelo lleno de mierda, las moscas verdes llenan de otro me va a dejar, ha llegado la hora. huevos mi garganta. Una mierda que apesta Abro la cmara y saco la cinta: la rompo. cuando alguien me mira a los ojos. Una mierda Perdn perdn ha sido una tontera, era llena de pecados aberrantes. Una mierda perverun juego, por favor, deja de llorar. tida. Una mierda de sexo autocomplaciente. Una Llora cada vez ms: la estoy matando Quin mierda sin estudios. Una mierda de escritor. Una creo ser yo para sentirme con el derecho de dar mierda de lector. Una mierda sin sueos. Una una tristeza as a una chica como sta? Lo que he mierda pegajosa. Una mierda sin futuro. Me hecho es un delito estipulado en el Cdigo Penal. llamo y apellido mierda: no hay nada que pueda Merezco su castigo, merezco ir a la crcel. Sin hacer para que yo deje de ser una gran mierda. embargo he roto la nica prueba, y me alegro; a No mi amor, no puedo hacrtelo ahora. No la nica condena que me enfrentar es a la soletengo la cabeza bien. dad. Ella me va a dejar. Y cuando, a partir de este Ella se viste. Yo pido perdn. Todo el rato, da, nos encontremos por la calle, de casualidad, para siempre. me esconder, avergonzado, o incluso saldr coElla asiente, dice que no pasa nada. rriendo en direccin contraria a ella. Bajamos a la calle. Sigo llorando. Ella ya no. Por fin abre la boca; se vuelve a destapar, se Ahora su cara es un rictus de dureza: he matado tiende sobre la cama: parte de su inocencia. Me inscribo en el libro de Venga, termina de follarme sugiere llopersonas que le han hecho dao, de personas que rando. No quiero que te quedes una semana le han de pedir perdn el resto de su vida; inausin follar. S lo importante que es para ti. guro la pgina uno. Culpable. Ahora comienzo a llorar yo. Me desmorono Tomamos un autobs. Nos sentamos atrs sobre ella Por qu soy como soy? Cmo puedo para que nadie vea mi cara llorosa. Ni la suya; escapar de m? Cmo he llegado a ser como ella parece que viene de un funeral: acaba de soy? He tocado fondo. Soy un miserable, no memorir su primer hijo. rezco ni hablar a una chica como ella y, sin emBajamos del autobs, caminamos hasta su bargo, trato de follrmela mientras la graba una portal, se despide de m. Me besa en la mejilla, cmara oculta. mis labios mentirosos deben de darle asco. Ella me abraza: No pasa nada repite. No te preocupes. Venga, hazlo dice Desahgate una Se va. No mira atrs. El ascensor la sube al vez ms. tico donde vive, el cielo: su hogar. All no caben Lloro. Soy un pervertido pattico, un niato. monstruos como yo. Desde abajo, la envidio: he Una mierda. No me cansar de repetrmelo: soy de quedarme conmigo, en el infierno. Me gustauna mierda. Una gran mierda. Una apestosa ra escapar de m mismo, huir; pero me persigo mierda. Una mierda de arriba a abajo. Tengo all donde vaya. !

MIERDA.

77

Monstruos igual que yo


SOBREMESA

Existen diferentes tcnicas masturbatorias le digo al Jorge. En Instrucciones para la masturbacin del hijo, ese texto tuyo de Orsai, decs que el chimpanc se masturba igual que el hombre, pero el hombre tiene la facultad de la fantasa privada. Un ejemplo es Rafa Fernndez comenta el Jorge, que se masturba mirando a las presentadoras de los noticieros. Dice (en el cuento) que esas chicas son ideales porque te sostienen la mirada. Pero hay que bajar el sonido del televisor, porque la periodista puede estar soltando cables de WikiLeaks, y eso no es muy sexy que digamos. Cuando Rafa escribe que su presentadora favorita se llama Letizia, habla de Letizia Ortiz, la princesa de Asturias, no? S seor. Pero hay que tener en cuenta que Rafa se masturbaba con Letizia cuando todava ella y Felipe no estaban casados. Ah, eso es otra cosa! Adems le digo al Jorge la presentadora nmero uno en el ranking de masturbadores es una hermosura francesa que se llama Melissa Theuriau. La viste alguna vez? Es un fenmeno de masas en Internet. Rubia, ojos verdes, pelo

lacio, pechitos encabritados, una preciosura Claro que la vi! Millones de pajeros la seguimos diariamente en Youtube. Formamos una enorme comunidad alrededor de Melissa, hacemos capturas de pantalla: Melissa con el pelo suelto, Melissa con el pelo ondulado, Melissa con un vestidito apenas escotado, y lo peor: Melissa con los hombros al aire el Jorge parece muy excitado. Cuando Melissa se pone breteles, los fans estallamos. Qu pajero le digo. Pero te respeto los fanatismos. El que parece haber sido un gran onanista es Dal. Una noche Gala fue al cine, sola. Dal se qued en su casa pensando en ella. Se excit, se baj la bragueta y empez a sopapearse la papirola. Una vez desahogado, se puso a pintar un cuadro al que llam El gran masturbador. Dicho cuadro, en la actualidad, se conserva en el Museo Reina Sofa. Aunque digas dicho cuadro y nombres al Museo Reina Sofa, me parece que con esta sobremesa nos estamos yendo al garete me dice el Jorge Ahora qu viene en la revista segn la grilla? Ahora viene Altuna le digo: muchas seoritas en pelotas.

78

LO DEL MUTE EN LAS PRESENTADORAS ES UNA TCNICA QUE A UN SORDOMUDO NO LE DARA TANTO RESULTADO.

También podría gustarte