LAS HIJAS DEL CAMPESINO Cuento popular marroqu Hace mucho tiempo, en una aldea lejana, viva un campesino
llamado Murd que tena dos hijas: Warda y Samra. La hija mayor, Warda, era egosta, avara y engreda. Samra, por el contrario, era generosa, buena y todos los das acompaaba a su padre al mercado para vender las frutas recogidas en sus campos. Cierto da Murd enferm y reuni en su habitacin a sus hijas a las que dijo: -Estoy a punto de morir y como sabis no tengo una gran herencia que dejaros a excepcin de los campos de frutas. He decido, por ello, dividirlos en dos partes: una, Warda, para ti y la otra, Samra, para ti. Deseo que los conservis y los cultivis porque estos campos son la tierra de nuestros antepasados, nuestro nico sustento y quisiera que no los vendierais. Nada ms pronunciar estas palabras Murd muri y las dos hermanas empezaron a llorar de tristeza. Los das pasaron y Samra sigui cultivando su parte de la tierra e iba todos los das al mercado tal y como lo haba hecho su padre. Muy al contrario, Warda, a pesar de lo que su padre le haba dicho, vendi su parte de la tierra al seor alHalab que era el hombre ms rico de la aldea. Un buen da, cuando Samra volva a casa, se encontr con su hermana y le dijo: -He sabido que has vendido tu tierra al seor al-Halab. Por qu has hecho esto? -Es sencillo dijo Warda Dentro de poco el prncipe de la aldea elegir una mujer para casarse y con el dinero que me ha pagado el seor al-Halab me comprar vestidos y joyas y as ser la ms bella mujer del pueblo y no hay duda que el prncipe me escoger a mi en matrimonio. Estando las dos en esa situacin, Samra oy un grito y le dijo a su hermana: -Has odo gritar? -No, no he odo nada le contest -Creo que la voz vena de detrs de aquel rbol. Quizs alguien necesite nuestra ayuda Las dos hermanas corrieron hacia el lugar y cuando llegaron vieron un duendecillo gritando dentro de un agujero -Socorro!Socorro!Sacadme de aqu! -Tranquilzate le dijo Samra te sacaremos lo antes posible Warda le dijo su hermana: -Ests loca? No bajar a ese agujero pues se ensuciar mi vestido. Baja t si quieres Samra baj al agujero y apenas pasados unos instantes, sali de l con el duendecillo a sus espaldas.
-Gracias dijo el duende Sois en verdad buenas y por ello quiero daros un regalo a cada una pero tengo un problema y es que uno de los regalos es mejor que el otro dijo el duende mientras sealaba dos cajas En la caja grande hay cien monedas de oro y en la pequea hay cien espigas. -Tengo la solucin dijo Warda Yo o tu grito y por ello te sacamos del agujero y del peligro y por ello yo elegir en primer lugar el regalo -Entonces, escoge una caja le contest el duendecillo. Warda cogi la caja grande y nada ms abrirla lanz un grito de alegra al encontrar en su interior cien piezas de oro. -Con estas monedas comprar el vestido ms caro del pueblo y cuando el prncipe me vea con l se casar conmigo. As, pues, el duende le dio la caja pequea a Samra en la cual encontr las espigas y dijo: - Esta tarde las sembrar Warda lleg a la aldea y entr en la tienda de ropa en donde escogi el vestido ms bonito pero cuando abri la caja para pagar su precio se sorprendi mucho pues las monedas de oro se haban convertido en botones de madera. Nada ms salir de la tienda vi al duendecillo y le dijo: -No eres un duende bueno ya que me has engaado -Yo no te he engaado repuso el duende te di slo lo que merecas. Me mentiste porque t no oste mis gritos sino que fue tu hermana. Tu avaricia te ha dejado sin dinero. Al da siguiente, cuando Samra sali del campo, vio que las espigas se haban transformado en cien rboles de los que colgaban frutas de oro y dijo: -Qu voy a hacer con estas frutas de oro? Se las dar a los pobres de la aldea porque las necesitan ms que yo. Por la tarde Samra dio los dorados frutos a los pobres. Lleg a odos del prncipe lo acontecido, el cual maravillado de la generosidad de Samra, decidi conocerla y con ella casarse. Y desde aquel da la felicidad imper en la vida Samra.