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GERST CREACIONES S. L. ([Link]), 2011 ISBN Papel: 978-84-939816-0-0 ISBN PDF: 978-84-939816-1-7 Depsito Legal:
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Prlogo
Todos porfiamos en ser Reynolds
We safely may trust to a gleaming that cannot but guide us alright, since it flickers up to Heaven through the night. Ulalume Nada hay mejor que disfrutar de las disciplinas clsicas. Escribiendo en mi gabinete estos instantneos y apasionados renglones, he escuchado a Andr Caplet, su piececilla orquestal Le Masque de La Mort Rouge una tenebrosa demencia para harpa, y ahora disfruto de otra de Florent Schmitt, tude pour Le Palais Hant. Ambas, como es preceptivo, estn inspiradas en un cuento y un poema de Poe. As pues, la atmsfera en que me solazo no puede ser ms propicia para ensalzar con admiracin otra labor clsica: La Lid Literaria, microrrelato en mano, Homenaje a Nuestro Weir Inmortal, Edgar Allan Poe. 7
De esta guisa, clamo currente, no puedo sino asombrarme del delicioso beneficio que supone para nuestros espritus que hayan alentado la continuidad con ste II Certamen. Comprobar cmo una vez ms, desde las neblinas del anonimato, cada cual ha ido escribiendo, febril y vocacional, liliputienses y honrosas piezas para ste libro pintoresco y hecho con cario por todos que, por ende, hace pertenecer a la fratra de Ulalume, el privadsimo y ttrico Cosmos del poeta de Boston. Edgar Allan Poe durante su infancia escuch arrobado historias en las oficinas de su padre adoptivo, John Allan, muy cosmopolitas para la poca, de quienes all se dedicaban al comercio a lo ancho del globo, y de igual forma tuvo facilidad en disponer de obras literarias de los gneros y autores clsicos, y desconocidos tambin. Todo le fue vlido para sus argumentos, mientras su alma briosa se procuraba las ms inslitas lecturas, como las del explorador de las nieves perpetuas, Reynolds, a quien dice la leyenda que en sus postreros instantes en el Hospital Universitario de Baltimore llamaba con desesperacin. El Maestro es inalcanzable y, con lo modestos que somos todos, no clamar nuestros nombres desde un reino junto al 8
mar; lo que creo es que merced a tareas tan interesantes y fecundas como este Certamen se procura que pertenezcamos ms a su mundo, y hoy todos somos un poquito Reynolds. Podemos fiarnos, confiados en su brillo, que no puede sino guiarnos por el buen camino, titilante en el cielo a travs de la noche. Ulalume Adis, y no olvidemos alguandre que los ensueos son las nicas realidades posibles. Eureka Edgar Allan Poe
Y all dentro est la voluntad que no muere. Quin conoce los misterios de la voluntad y su fuerza? Pues Dios no es sino una gran voluntad que penetra las cosas todas por obra de su intensidad. El hombre no se doblega a los ngeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su dbil voluntad. Joseph Glanvill [Comienzo del cuento de Ligeia, de Edgar Allan Poe]
EL DESCUBRIMIENTO
Los hermanos, en la burla sdica al pequeo, no se cansaban de repetir, adoptando voces de ultratumba: la calavera detrs de ti. Los mayores acudan a consolarle con argumentos que no disipaban su terror, mientras sus hermanos reciban serias reprimendas. Poco a poco cedi la presin y su angustia se fue relajando. Pero he aqu que aquella tarde, frente al abuelo dormitando y con la espalda casi completamente pegada a la pared, descubri que la calavera caba en ese hueco milimtrico. 1952 Carmela Snchez Gmez
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LA CHICA DE LA CURVA
Soy la chica de la curva. Una de ellas, porque componemos un formato de xito que se ha convertido en un clsico, como el noble decapitado o la dama de blanco. A m esto me gusta; presto un servicio a la DGT y dejo a los tos con la boca abierta. Con el tiempo he ido perfeccionando mi puesta en escena: aad al vestido blanco una cazadora vaquera rada y ensangrentada, que luego dejo en un lugar bien visible del cementerio, y me aseguro de tener las manos glidas cuando agarro el brazo del conductor al acercarnos a la curva. Lo que tengo pendiente es el efecto final de la desaparicin. Ya tengo varias costillas rotas por lanzarme en marcha de los vehculos, as que en el psiquitrico se han empeado en atarme a la cama por las noches. Ahora ya no me importa, peor fue el susto que me llev cuando me di cuenta de que estaba VIVA. aderezade Beln Senz Montero
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DICTADO MALDITO
Lee, escribiente. Por supuesto, Seor. La primera noche de 1621 un intruso penetr en mi alcoba. En un santiamn me maniat al sitial y me amordaz. Despus, me arranc sin piedad los ojos de las cuencas. Nadie oy nada; ni mayordomos ni canes. El dolor fue insufrible, hasta tal punto que perd el conocimiento. Recuerdo al despertar el castillo en llamas; y tambin gritos de un lacayo vociferando que el mismsimo diablo haba lanzado a las pocilgas los ojos y los brazos del amo. Mi fiel escriba me levant despacio. La eterna oscuridad imperante no evit que sintiera su sobresalto, obviamente al percatarse de los dos huecos vacos en mi rostro y de los muones chorreando sangre. Me haban guillotinado ambos brazos... Est bien. Acabaremos maana. Estoy cansado. Prefiere que siga yo? Insensato!, si desconoces lo ocurrido. Se equivoca, Seor. Yo escrib esta historia... y ahora la rubricar con las entraas de su corazn y la saliva de su lengua. adso Miguel Alayrach Martnez
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EL MIEDO
Un camino angosto se abra ante m, haca fro y estaba oscuro. Slo escuchaba mi respiracin y los pasos y gritos de aquel que me persegua. Corra, corra por aquel camino que siempre era el mismo. No deba de estar muy lejos de m, pues ya poda ver su sombra y la del hacha que blanda como si fuese una pluma. Ca, recuerdo que ca y la sombra sigui hacia delante. Era mi miedo, yo haba dejado de correr, pero l segua creciendo. airama Mara Jos Berbeira Rubio
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LA ANCIANA DE LA OSCURIDAD
Estaba demasiado oscuro cuando decid salir a caminar... Inverness, tanto fro y niebla, pero la amaba. Los escoceses me dijeron que tuviera cuidado con los perros negros que ladran por la noche y siguen a la Anciana de la Oscuridad. Conoca su folklore, pero tambin era racional. Camin por senderos pedregosos que conducan a las colinas. El aire fro me reanim. Sent los pasos a mi espalda, gir, nada. Continu. Nuevamente los pasos arrastrndose, pero ahora mi nuca reaccion con ese fro raro. Ahora ser carne para la Anciana? y re. Y por qu no? respondi una voz cascada. Luego no sent ms que miedo. aisling Ana Silvia Karacic
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LA GRUTA
No era mucha la distancia hasta la salida, aunque requera rodar previamente hasta el suelo y girar mientras bajaba para encarar la misma y huir gateando. Llevaban la mitad de la altura ganada y su velocidad de descenso haca pensar que era muy posible salir de all, slo caba esperar que ninguna de ellas aterrizara sobre la lnea de paso y que las que fueran llegando al suelo no corrieran demasiado. Cientos de ellas, unas mayores que otras, iban descendiendo a distinto nivel colgando de su abultado abdomen por un robusto hilo blanquecino y sus ocho patas desplegadas y arqueadas esperando con ello amortiguar bien la cada sobre el primer objeto que rozaran. Moverse sera delatarse, quedarse all quiz el fin. Saba que no deba esperar ms pero le resultaba inevitable fijarse en una de ellas que estaba ya muy prxima a posarse sobre su pecho. alfacots
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PALOMA BRAVA
En la ciudad de Ascalonia tenan gran respeto por las palomas, crean transformarse en ellas despus de la muerte, no atrevindose a comer ni matar ninguna por el temor de comerse o matar a sus parientes. Pero ayer apareci Columba Vitae en vuelo rasante y picote mi cabeza, ca al piso de rodillas y sent chorrear mi cara; al tantear con las manos y verlas manchadas de sangre record los coscorrones de mi padre prohibindome apuntar palomas con la gomera. Cuando retorn insistente, aleteando para posarse en mi hombro, la mir con furia, entonces arranc mis ojos con su pico dejndome ciego. Por suerte, los ciegos no ven lo que comen y, a veces, tampoco diferencian entre una u otra carne de ave bien sazonada, aunque resucite el tufo de algn pariente cercano. Alguacil
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ETERNAMENTE JUNTOS
Cogidos de la mano se dirigieron hacia el cementerio. Cerraron la gran puerta metlica tras de s. Dispuestos a dar rienda suelta al deseo largamente contenido, se acercaron a uno de los panteones. Una pequea puerta metlica, totalmente oxidada y con unos empolvados cristales, daba acceso a un amplio espacio interior. El muchacho mir a su acompaante. Al no ver duda en su cara, procedi a intentar forzar la cerradura. Desde dentro un golpe seco para cerrar la puerta les aislaba completamente del mundo exterior comenzando lo que iba a ser una meloda desencadenada de pasin. Te quiero. Te amar siempre dijo la muchacha entre gemidos de placer no contenidos. No dejar que la distancia ni el tiempo nos separe nunca susurr l. No haba pasado ni una hora y ellos sintieron haber vivido toda una eternidad. Cuando se dispusieron a salir, aquella puerta llena de herrumbre no cedi. Golpes, esfuerzos, gritos, lloros, todo fue en vano. aliciauriarte
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LA CUERDA
A pesar del fro segu caminando y llegu hasta un camino que separa las lindes. En ese lugar en el que dice la gente que se presenta el espritu de Abelardo, un hombre que se ahorc en uno de aquellos rboles. A los pocos pasos encontr en el suelo el cabo una cuerda que se adentraba entre los rboles. Qu habr al otro lado de esta soga? Ser un animal, o quizs una maleta llena de dinero Y si al final de la cuerda est Abelardo? Qu tontera! De pronto unos matorrales se movieron en la direccin de donde vena la soga y todo el vello de mi cuerpo se eriz. Solt aterrorizada la soga Quin sabe lo que se puede hallar en el otro extremo de una cuerda que te encuentras en medio del campo? Cualquier monstruo de una pesadilla incluso yo misma. Eso! pens quien estaba al otro lado de la cuerda. Incluso yo misma. alpegon Ricardo Lampert
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LO INESPERADO
Pretender entrar en la casa era una locura. Bastaba mirarla de lejos para no querer llegar muy de cerca. Rejas oxidadas y despintadas. Paredes que olvidaron su pintura. Cerramientos maltrechos que ya no cerraban nada. Lo peor era lo de adentro. Nadie en el barrio saba a ciencia cierta, pero todos sostenan con cierta certeza incierta que no haba gente adentro. Haba ruidos que nadie poda explicar: viento, segn unos; lamentos, segn otros. Alguna luz encendida revelaba alguna presencia, decan, o un falso contacto, crean. Ahora, todo se redimensionaba porque la pelota haba cado adentro. Todos huyeron frente a la nica opcin que le quedaba al dueo. Como sentado enfrente, no resolvera el dilema, menos con una tormenta inminente, se decidi a encarar la decisin como una aventura. Entrar fue fcil. Encontrar la pelota no. Los truenos le dieron miedo, pero la mirada desorbitada del linyera harapiento que se sorprendi por el intruso que lo descubri lo mat del susto. amagni ngel Magnfico
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EXPASIN
El taxidermista hizo un trabajo estupendo, sobre todo con el nio, la madre tena un brillo opaco en la mirada que delataba su coqueteo con la muerte y la nia sonrea en exceso, sin embargo el ex marido los encontraba faltos de expresividad. Un tanto contrariado por el escaso reconocimiento de sus obras, el taxidermista no se lo pens dos veces. Ahora lucen los cuatro, vestidos con pieles y taparrabos propios de los Neandertales en la antesala del museo etnogrfico de una ciudad europea de gran renombre. El disecador ha encontrado muchos ms clientes en los foros de divorciados y ha empezado una campaa de divulgacin de sus obras en Amrica tras el xito obtenido en Europa. amapola
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MI MADRE
Hemos estado de visita. Mi madre iba vestida muy de acuerdo con su hermoso tipo y personalidad. Es otoo pero un regalo de los dioses mantiene las temperaturas veraniegas y antes de la cita hemos estado en la playa. Me he baado y nadado llena de energa y felicidad. Sus amigas le han ofrecido una merienda deliciosa y las conversaciones giraron en todas direcciones como es habitual. Ella cumpli noventa y seis mayos hace nada y las amistades que frecuenta son ms jvenes. Firman, como yo, para llegar ah y as, aunque yo, siendo su hija s que nunca alcanzar su estela. S, ha sido otro hermoso da. Apenas han ocurrido dos hechos muy lamentables: yo he despertado del profundo sueo llorando. Y, naturalmente, mi adorada madre lleva muerta ciento veinte exactos das. Y de nuevo el terror de dormir me paraliza! anagun Ana Mara Lezcano Fuente
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LATIDO INCESANTE
Cuando duermo con la oreja pegada a la almohada oigo como late mi corazn: es un bum bum incesante, y hasta hace poco me haca soar con cosas inconexas: el ataque de los hsares hngaros a mi barca bajo un puente sobre el Danubio, por ejemplo. El otro da, sin embargo, descuid mi posicin y el bum bum, se convirti en un una tamborada inquietante; baj un nivel de mi subconsciente y not presencias inamistosas: llenas de odio, y no saba por qu. El ritmo del tamborileo aument, y baj otro nivel; haba velos colgantes, o puede que telaraas, y tena miedo: detect presencias malignas. Pens en rezar, mas no poda, no me dejaban, me haban agarrotado, y baj otro nivel, aument la cadencia del corazn, aument mi terror, mi alma se acercaba al sepulcro, vea cruces y medias lunas, y no entend. Dnde estaba, haba muerto y me enterraban, dnde? angelowsky2diab
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VACACIONES
Quera unas vacaciones diferentes. Le hablaron de un pueblecito que viva de los turistas. Decidi ir. Los lugareos eran hospitalarios, hasta un lmite casi agobiante. Desayunos abundantes, almuerzos increblemente sabrosos y la cama ms cmoda que haba probado jams. Y a precio de risa. Mientras reflexionaba, se acord de Maruja. Qu haba sido de aquella mujer de la habitacin de al lado? Aquella entradita en carnes, con la sonrisa tan agradable y aquellos enormes pies. Segn le cont llevaba alojada all un mes y de repente, simplemente, desapareci. Estas mujeres... Haba aumentado de peso desde que haba llegado y que la ropa empezaba a apretarle. Caray! Esos desayunos, hummmmmm. Aquella maana despert en una habitacin ttrica, encadenado a la pared. Haba manchas en el suelo, en la pared, sobre la mesa... Una pierna humana, todava llevaba un zapato de mujer inusualmente grande... En la pared colgaba un cuadrito hecho a punto de cruz: Los turistas son nuestro sustento. anna Ana I. Usn Martn
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AIL
Nadie querra cerrar los ojos ni quedarse dormido ante el adictivo espectculo tras aquel gran ventanal. El cielo vestido de naranja se funda con el espejismo del arcoris que sin pudor se reflejaba en el suelo de la habitacin. Salvador nos haba arropado a las dos. Haca semanas que no dormamos bajo techo, ni comamos un plato caliente, pero con el paso de los das logramos desarrollar la capacidad de olvidar casi todas nuestras necesidades bsicas. El miedo hace que no pienses en dormir, ni en comer y eso limita el resto de las necesidades. A veces no piensas ni en pensar. Slo en huir. Huir y desconfiar. No s qu fue lo que nos hizo fiarnos de aquel ser encantador de aspecto sobrio. Sus ojos reflejaban la paz que necesitbamos. Sin preguntas. Slo nos confortaba. Cuando vi las tijeras perd la cuenta de los soles y las lunas... Pero s recuerdo que nos dio para 42 platos calientes. annalammer Anna Lammer
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ENG Y CHANG
Nacieron unidos por el esternn y por un costado. Durante aos consultaron a muchos doctores, pero nunca se pudo determinar si compartan o no el hgado y ningn cirujano quiso arriesgarse. Han llevado una vida normal, dentro de lo posible. Han sido dueos de una plantacin, se han casado, han tenido hijos. Pasan ya de los sesenta aos. Chang ha estado bebiendo demasiado ltimamente y ha sufrido algunos problemas de salud. Eng lleva una temporada durmiendo mal. Esta noche, Eng se ha desvelado de nuevo. Como siempre, procura estarse quieto para no despertar a su hermano. Ha empezado a recordar. Las imgenes se van sucediendo. La infancia en el lejano Siam. El viaje en barco a los Estados Unidos. Los espectculos en que los exhiban. La riqueza. Sarah y Adelaide, la doble boda. La ruina y el forzoso regreso al circo. De repente, se sobresalta. Algo sucede. Chang se estremece. Se queda rgido. No respira. Est muerto. antonimo Antonio Gonzlez Snchez
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AUSENCIA
Pasaron varios meses sin que Silvia recibiera noticias de Mario, simplemente un da desapareci as, sin ms. Esa noche hubieran celebrado su primer aniversario y ella lo esper en el andn, como cada viernes. Apeado el ltimo pasajero, recorri todos los vagones y tom asiento donde l acostumbraba a hacerlo. Cerr los ojos y una glida brisa comenz a erizar cada vello de su cuerpo mientras una intensa luna llena tmidamente se colaba a travs de las ventanas. Abri los ojos y encontr a Mario enfrente, mirndola, haba regresado. Acompame, no tengas miedo, le dijo. Ella obedeci y a la vez que le tenda su mano una densa niebla desdibujaba su figura. Lejos quedaba ya la estacin y el mismo enamorado que no falt esa noche a su cita, como cada viernes, dejando caer otro ramo de flores sobre las vas y el mismo mensaje junto a l: Siempre te querr, Silvia. Tu mitad que no te olvida, Mario. anyuri Victoria Snchez Aranda
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CONTEMPLANDO SU MUERTE
All estaba l fuera de su cuerpo contemplando cmo los mdicos hacan mil y una cabriolas intentando salvarle la vida. La sensacin ms extraa que jams haba sentido en su vida le recorra mientras flotaba en el techo de aquel quirfano, vea como su cuerpo perda la vida y simplemente no poda hacer nada. Si no hubiera entrado en aquella pelea nunca hubiera llegado hasta all, pero en ese momento ya no importaba notaba como su cuerpo mora y l se esfumaba en un haz de invisibilidad. Un amargo llanto comenz a inundarle respondiendo a su eterna pregunta de si las almas podan llorar, esa fue la ltima respuesta que obtuvo en su vida, la que ms haba buscado y nunca podra compartirla con nadie. Contempl por ltima vez la que para l era la siniestra sala al mismo tiempo que uno de los doctores certificaba su muerte. Todo se haba acabado. apb1488
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EL CALLEJN
Tras su paseo cotidiano recolectando trastos, Gabriel se sent entre el cubo de basura y los pals subindose las solapas radas de su chaqueta. Cerr los ojos y tap sus odos, pero esa noche no escuch nada. Desde haca unos meses cuando ya empezaba a oscurecer, un grito aterrador inundaba el callejn y segundos ms tarde un reguero de sangre iba a parar a la alcantarilla justo al lado de sus pies; entonces se acurrucaba abrazando sus rodillas, esperando que aquella visin se esfumara y poder quedarse dormido hasta la maana, pero esa noche otro pordiosero se coloc a su lado y con los ojos desorbitados le zarande diciendo: Ya viene! Ya viene! Vete de aqu, estpido! Si te persigue me va a encontrar a m tambin! No, hoy viene a por ti dijo el intruso mientras Gabriel escuchaba el sonido desgarrador de su propia garganta. arabyhela
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VACA
Sonaban a muerto. Las campanas agonizando como el da lluvioso, sealando la hora en que iban a enterrarlo. Siempre quiso un hijo, pero se fue a la tumba completamente solo. El sacerdote lea los salmos acelerando el ritmo cuando pequeas gotas empezaron a caer sobre el papel. Mir el agujero. La tierra hmeda se llenaba de pequeos charcos y un Amn fue la ltima palabra de la tarde. No par de llover en toda la noche y, poco a poco, la tumba se llen de agua. A la maana siguiente el cadver flotaba sucio y bocabajo en la fosa. El hijo del enterrador, acostumbrado a jugar corriendo entre las lpidas, decidi sentarse junto al foso y darle con el palo al cuerpo, desconoca el temor a la muerte. A la hora de cenar su padre sali a buscarlo, pero slo pudo encontrar junto a la fosa sin cadveres la gorra verde que le puso aquella maana. arabyhela
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LA MIRADA NEGRA
En 1921, en Bahrpur, en norte del Pakistn, hubo un brote de sagortenia (la apodada mirada negra). Se trata de una enfermedad que afecta a los ojos, progresivamente nubla la visin hasta que la pierdes en un noventa por ciento. El proceso se toma apenas unos das, puedes notar la ceguera creciente con el paso de las horas. El iris se ennegrece hasta que tiene el aspecto de ser slo pupila. Por aquel entonces desconocan las vas de contagio y por la zona comenz a correr el rumor de que la enfermedad se transmita por la mirada de los contagiados. Si te clavaban esos ojos negros a los tuyos, te quedabas ciego, decan. De modo que se extendi por la zona la prctica de a sacarle los ojos a los enfermos. Hoy da en Bahrpur no est bien visto llevar gafas de sol, por temor a que oculten una mirada negra o unas cuencas vacas. ascilto
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LAS SUERTES
Durante aos he frecuentado los ambientes ms esotricos de mi ciudad, videntes, mdiums... No me malinterpreten, ni crea en ello ni era la curiosidad la que me mova. Todo lo contrario! Encontraba de lo ms divertido esas farsas y nada me gustaba ms que seguirles el juego para al final descubrirles. Fue por medio del conocido de un amigo de mi amigo A. H. que consegu una cita con el adivino ms reputado del pas. Aquella tarde en su estudio y por medio de las suertes me ley el futuro. Abri la Biblia al azar y ley la primera palabra sealada con el dedo. Por supuesto no le encontraba ningn sentido, ni tampoco a la segunda pero le haca creer que eran tremendamente reveladoras mientras hacia un gran esfuerzo para no rerme. Al leer la tercera palabra se me desencaj la cara, juntas tenan un significado funesto para m. Esta vez no me contuve, lo mat. auldreekie
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EL DON
El llanto de un nio me obliga a abrir los ojos. He cambiado la comodidad de mi dormitorio por la frialdad de una cuneta. Dentro del coche destrozado el nio llora. Est cubierto de sangre y a mi inters responde que el intenso dolor de antes ha desaparecido por completo y me ruega que busque a sus padres porque tiene miedo, a lo que me comprometo. De nuevo me encuentro en la seguridad de mi dormitorio, aunque el fro perdura en mi interior. El recuerdo del pequeo convulsiona todo mi ser. Creo ver al infante sentado junto a m. La noticia estrella del medioda es el accidente de un turismo que ha costado la vida de un pequeo de ocho aos. La visin de su fotografa me impacta y suelto los platos, hacindose aicos. La imagen que me devuelve el espejo me dice a diario que se quedar conmigo hasta que cumpla mi promesa porque as se siente protegido. ayax
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Ganador del II Certamen de Microrrelato de Terror ArtGerust. Homenaje a Edgar Allan Poe.
AS ES LA MUERTE
Me gustaba salir a andar. Una hora al da para mantenerme en forma y respirar aire puro. Siempre me cruzaba con gente que tambin sala a pasear por la misma zona. Normalmente nos saludbamos y seguamos cada uno nuestro camino. Pero ayer, cuando sal, no me cruc con nadie, y eso me extra mucho. Y tampoco en el portal me he cruzado con nadie, ni hay gente si pongo el televisor. Llevo as ms de un da. No veo a nadie en ningn sitio, sin embargo, y esto es lo ms terrible, lo escucho todo perfectamente, personas hablando, claxon de coches, seguidores celebrando los goles de sus equipos, mis hijas llorando Ver un mundo desierto y escuchar un mundo habitado es la peor de las torturas. Nadie sabe lo terrible que es hasta que lo sufre uno mismo. Los vivos lo llaman muerte. bandida Mara Lpez Gil
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ZOZOBRA
Caminaba por la acera. Miraba los extremos de la calle ausente. Oscureca. Una pelota danzaba desde lejos, saltaba en direccin a ella. La bola se clavaba lentamente en el pavimento, movida por un viento desconocido. La pelota aument velocidad y comenz a perseguirla. La nia corra dejando en su paso esquinas grises, los espacios que recorra en su desesperacin iluminaron su memoria: iba hacia su hogar. La pelota rozaba su espalda acosndola, estampando quemaduras que provocaban chillidos. Al ver que se acercaba a su destino, la nia con seguridad dio la vuelta, decidida a ver el mal que la persegua. La bola haba desaparecido. Arregl sus colitas y abri la puerta de su hogar, la sala estaba vaca. Entr en su habitacin y se acost arropada con sabanas cargadas de polvo. Su mente repasaba el eco de la pelota poseda. Al rato percibi, tras la puerta del armario, el sonido que la haba atormentado horas antes. balbi Lady Laura Liriano Balbi
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CHIMENEA
El estudio de aquel palimpsesto al calor de la chimenea lo sumi en un letargo casi hipntico. Un sbito crepitar de las llamas le devolvi a la consciencia. Se haba sumergido en una extraa ensoacin cuya recurrencia comenzaba a incomodarle. Desech con un leve movimiento de cabeza los ltimos vestigios del sueo y volvi a la lectura. No bien haba posado sus ojos sobre el papiro cuando son el aldabonazo. Fue un sonido tan brutal como inesperado, nadie en su sano juicio llamara en puerta ajena durante una noche invernal como aquella. No eran horas de visita, decidi. Y se repanting en el silln. Se haba sobresaltado, s, pero era normal a esas horas intempestivas, no haba nada de que preocuparse. Nunca pens que el macizo roble de la puerta cediera con tanta facilidad a la siguiente llamada, racionalmente se sorprendi del araar de las garras y el idioma sibilante. Apenas le dio tiempo a lanzar al fuego el documento. barrabas
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LA RECOMPENSA
Empec como cualquiera, disfrutando de su lectura, paladeando sus poesas cual nctar y ambrosa, apropindome de sus miedos cual si fuesen mos. Estudi su vida, su obra. Dej una rosa negra en su ltima morada. Intent emularlo Pecado! hasta que comprend mi blasfemia. Entonces quebr mi pluma y ocult las tintas donde no pudiese encontrarlas. Lo incorpor a mi vida, que le dediqu integra, lamentando aos infantiles desperdiciados en juegos y estudios. El busto de Palas, un falso retrato de Ella frente a mi silln. En todo quera homenajearlo... Hasta que perd la cordura y, como a l, me gan el opio y la botella. As me encontr, perdido y enfermo, la noche en que, al creerme muerto en la barra de un sucio tugurio, sent su mano helada en el hombro atravesar mis ropas y congelarme el alma. Feliz por vez primera, ojal pudieses escuchar su voz. Finalmente, Poe estaba aqu. Es hora de partir, acompame, ser tu recompensa. belugar Alejandro R. S. Santagati
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LA BESTIA
Se sent junto a la fogata con el Winchester 66 calado entre los brazos. Pasara la noche en vela. Si la bestia se atreva a manifestarse, la llenara de agujeros. A medianoche, el fro lo oblig a liberar una de sus manos del Yellow Boy para poner agua a hervir. Cuando su garganta acoga el primer sorbo de caf, los arbustos se agitaron. Antes de que la taza tocase el suelo, dispar. Una mano emergi entre el sotobosque acompaada de una splica. Sin dejar de apuntar, le orden a la voz que se mostrase. Al ver a la chica, baj el rifle. Entre lgrimas, le cont que despus de arrojarla su caballo haba huido. Haca horas que deambulaba a merced de la bestia. El hombre no supo cmo disculparse por lo acontecido, pero Treinta descuartizados en seis meses le meten miedo a cualquiera, dijo, mientras dejaba el Winchester a un lado para vendarle el brazo. Treintiuno, replic la joven. beowulf75 Gabriel Bevilaqua
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MALDITO CONSEJO
Los problemas se amontonaban y yo me deslizaba en una espiral infinita hacia el abismo. No vea el final. Estaba sumido en un pozo negro de melancola. Gracias a un amigo de la infancia, he decidido dar otro rumbo a mi vida. Hastiado y desorientado, un cambio de aires poda ayudarme a resolver mi situacin y flotar sobre la desesperacin que me tena atrapado. He seguido su consejo y he dejado todo atrs para irme con l. Probablemente, haya sido la decisin ms acertada que haya tomado nunca. Una aldea pequea, de interior, alejada de cualquier carretera principal. El tpico sitio al que solo se llega pretendiendo ir o perdindote. En invierno est poblado nicamente por los lugareos. En verano recibe ms visitas, su enclave y paisaje ofrecen un atractivo singular. Sus gentes son trabajadoras, alegres y parlanchinas. Incluso algunas veces, como hizo mi amigo, hablan con los vivos y nos invitan a venir aqu. blackymdn M. Nuevo
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CUESTIN DE OLFATO
Luis posea un extrao Don. Era capaz de oler la muerte. Nunca se equivoc en sus veinte aos de profesin como celador en el hospital de enfermos terminales. l siempre deca que era un olor caracterstico; una mezcla entre amargo y agrio que emanaba el paciente con veinticuatro horas de antelacin. Deca que el olor era el sudor de uno de los jinetes del Apocalipsis que vena a buscar su presa para llevrsela con ella. Esta noche se ha despertado sobresaltado entre sudores y escalofros. Ha vuelto ese temible olor a su olfato. Esta noche es diferente a todas las dems y por eso grita hasta desgaitarse entre convulsiones de su propio cuerpo. Est de vacaciones y se halla solo en su casa de campo y por eso siente un ataque de pnico. Cree escuchar los cascos de un caballo que se le est acercando. Y grita cada vez ms y ms... bolivarrock Manuel Romero
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PASOS DE SOLEDAD
Aprieta el paso huyendo del ruido que desde hace tiempo le acompaa, ruido de pasos que no soporta, mira de reojo hacia atrs, en un gesto hbrido de deseo de intimidar y miedo de intimidado, y siempre encuentra tras l los mismos pasos, que le acompaan por el medio de la plaza mayor, en el Metro, tan slo en la consulta del psiclogo aguardan a que salga en la sala de espera, para volver a acompaarlo durante el resto del da; en el descansillo de la escalera estn tambin, y cuando entra en casa le esperan ya en el hall, se duchan con l, y en la cama se convierten en un suave ruido en cada vuelta de insomnio, est solo y lo sabe, slo ellos le acompaan... campechano Juan Carlos Fernndez Galeano
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TARDE DE PRIMAVERA
A las seis de la tarde de un apacible da de primavera el parque infantil est lleno de nios que juegan en los columpios, haciendo carreras, saltando, riendo y manchndose con la tierra, mientras las madres les vigilan aburridas. Aprovechando el bullicio de toda esa chiquillera, ella, con un aspecto anodino, entra sigilosa en el parque. Sin que nadie preste atencin a su presencia se pasea entre los diversos columpios hasta detenerse junto al tobogn, donde ha visto un peligroso remache afilado, y lo acaricia durante largo rato, con destreza. Entonces, echando un vistazo alrededor, seala a un nio: Quiero a ese!, exige la Muerte sin derecho a rplica. carjo Rafa Heredero
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SOLICITUD ACEPTADA
Todo empez con un concurso de relatos de terror. S, parece un comienzo poco original, pero en realidad esto no es un relato. Djenme explicarles. En el concurso quise hacer un homenaje al clsico si has ledo esto vas a morir, parodiando los correos electrnicos que todos conocemos, del tipo No rompas la cadena, etctera, y tonteras similares. As que escrib un relato en realidad un supuesto correo reenviado a varios usuarios donde la muerte anuncia en serio su inexorable visita. Despus, por curiosidad, envi un mensaje a la ficticia direccin que haba inventado con un nombre absurdo para la muerte, queriendo comprobar si exista realmente, y sorprendido recib de inmediato miles de correos que han saturado mi cuenta, donde slo aparece un nico aviso repetido una y otra vez: SU SOLICITUD HA SIDO ACEPTADA. Y empec a sentir miedo, miedo de verdad. Por eso les deca que esto no era un relato. Es, cranlo, una peticin de ayuda. carjo Rafa Heredero
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MAUSOLEO
Una agradable tarde de otoo, en el parque, se oyen gritos y risas de nios alborotados. Las madres observan tranquilamente desde el borde del arenal. En un banco hay un chico sentado, fijando el vaco, concentrado quizs, pensando en sus cosas. Y as, sin motivo alguno, su mirada desciende hasta el suelo y se queda all, parada en la arena, entre surcos y trazos caprichosos, como queriendo contar todos sus cristales. De fondo sigue oyendo el gritero, pero este se va haciendo ms dbil, sofocado por una incipiente apata que le impregna los sentidos hasta atrofiarlos. Absorto observa las piedrecitas que desmenuzan su consciencia. Sin or ya siquiera. El viento arrecia, se vuelve ms fro. La oscuridad le parece palpable y, cual presencia maldita, le recorre un escalofro. Sobresaltado levanta la cabeza. No hay nadie, no ve nadie, solo una hoja danzando caprichosamente entre las estructuras donde antao jugaban los nios. catzl
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MIRADA QUIETA
Los peregrinos tocaban a su puerta y los invitaba a entrar, luego les convidaba un vaso de agua turbia y ellos gustosos beban un sorbo, quedaban inmviles y fros convertidos en estatuas de piedra, con el alma atrapada y viva soltando un gemido dbil. Ella los tomaba de la cara y los besaba en la frente, luego les susurraba al odo que descansaran en paz; y les confesaba que la luz de sus ojos no se apagara nunca. A veces me soaba en su cueva, rodeado de miradas quietas y susurros. Luego perciba que aunque despertara en mi cama las estatuas seguiran all. Pero un da no logr despertar. Ella estaba a mi lado. Advert que en mi mano derecha llevaba un cuchillo y se lo clav en el pecho. Solt un gemido dbil y detuvo su mirada. Las estatuas pestaearon. chechele Cecilia Dalla Lasta
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MRMOL
Como hiciera tantas veces en mi niez, acud al cementerio un domingo por la maana para visitar la tumba de mi padre. Llova. Cuando llegu adonde siempre haba estado su lpida, ahora no haba ms que un trozo gris de mrmol sin pulir con una esquina rota y sin inscripcin alguna. Haca muchos aos desde la ltima vez. Regres, la lluvia ahora pareca aptica, como sin ganas de caer. Sobre un pequeo promontorio a la derecha del camino, un grupo de personas asista a lo que supuse era un entierro. El que oficiaba hizo gestos para que me acercase. Cuando llegu a ellos, sus miradas se dirigieron hacia la lpida que rodeaban, yo segu esas miradas. Me qued plido, clavado al suelo: mi nombre figuraba grabado en el mrmol junto con la fecha de nacimiento y el da de hoy. Te estbamos esperando escuch a mis espaldas. Me gir hacia el que hablaba y descubr que era mi padre. chosky Francisco Jos Rubio Consuegra
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TPICO
Te sonar a tpico lo que voy a decirte, pero en esa curva me mat en accidente hace dos aos. Ocurri maana. Querrs decir que ocurrir maana Como en el tpico, cuando mir por el retrovisor, ya no estaba en el coche. Dud de si realmente la haba recogido haciendo autostop o si la haba creado mi fantasiosa mente. Por qu viajaba en el asiento trasero? Llegu a la fbrica donde tena cita para la entrevista de trabajo y decid olvidar el incidente, al menos mientras durase la entrevista. Cuando lleg mi turno y pas al despacho de la responsable de Recursos Humanos me qued blanco, como un trozo de mrmol: era ella, la de la curva. Te parecer un tpico me dijo, pero tu cara me suena. Quedas contratado, comienzas maana. Ah, y conduce con cuidado chosky Francisco Jos Rubio Consuegra
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EL CNDOR
Abri los ojos; lo ceg la luz. Lade como pudo la cabeza y, al inclinarla, degust un poco de su propia sangre. Comprob que le faltaban dos dientes y le molestaba la hinchazn del ojo, y tambin que una gruesa maroma lo envolva y ataba de pies y manos. Un pequeo inconveniente que se sumaba a todos los anteriores. Con el ojo que tena menos inflamado ote los alrededores. Estaba tumbado en medio de una llanura amarillenta. A lo lejos se distingua un bosquecillo, del que entraban y salan ciervos y conejos y donde se agitaba una barahnda de pjaros. Pero slo a uno prest atencin. Sobre su cabeza machucada sobrevolaba el cndor, en crculos cada vez ms apretados y cercanos. A medida que bajaba distingua mejor la gola del cuello, las alas enlutadas, el pico hurao dispuesto a despedazarle las entraas. Cerr los ojos; lo ceg el dolor. circe Elena Marqus Nez
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EL TRATAMIENTO
Estoy muerto pero existo. Este axioma, tan veraz como el de Descartes, podra postularlo gracias al Dr. Sandoval, quin rob mi cadver hace cinco aos para seguir realizando, de manera extraoficial, sus experimentos con clulas madre, los cuales fueron suspendidos por la ltima legislacin neo-tica. Sin embargo, en los dos ltimos aos, soy yo mismo quien se procura esta existencia, ya que Sandoval muri sin que el pobre diablo pudiese aprovecharse de sus propias investigaciones. Tuve entonces que entrar en su laboratorio para robar las ltimas dosis del tratamiento. Cuando se acabaron me procur donantes jvenes. Ahora mi jardn est sembrado con los despojos de quienes rapt y asesin para darme vida. Lo hice sin causarles dolor, ya que la muerte no me ha arrebatado la compasin. Como tampoco me arrebat el temor, ya que tengo pesadillas con la posibilidad de que me atrapen y me encierren en una celda sin que pueda seguir el tratamiento, pudrindome poco a poco. comandantetaylor Andrs Cardiel Martnez
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LA SALIDA
La galera cedi con tan mala fortuna que todos sobrevivimos. Despus de que el polvo pulverizado se asentase fui el primero que se dio cuenta de la aterradora situacin. Estaban atrapados en un cubculo de roca viva. Yo yaca frente a ellos, aplastado por titnicas moles granticas. Mi cuerpo no haba sufrido dao pero era imposible liberarme. Mi vientre quedaba expuesto entre la roca y mis ojos podan ver desde las grietas cmo la desesperacin se adueaba de todos. Buscando una salida que no encontraron, me vieron. No poda hablar por la presin, pero les escuch cmo me daban por vivo. Mejor hubiese sido no or o morir. Una suave brisa que sala de mi costado y baaba mi espalda les revel la nica salida Y mi cuerpo se interpona! No pudieron sacarme, no pudieron darme una muerte compasiva. Por fin comenzaron a excavar en mi vientre para poder salir. Al fin y al cabo, hacer galeras era nuestro trabajo. comandantetaylor Andrs Cardiel Martnez
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REFLEJO
Slo dos horas de sueo, pens y el terror lo invadi cuando se dio cuenta de que su reflejo sonrea, pero l no. conunojosolo
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T GANAS
El ltimo golpe desplaz a su oponente ms all de la luz. Inquieto giraba sobre s mismo en busca de ms enemigos. Miedo. Miedo a golpes traicioneros nacidos de la oscuridad que lo envuelve. Asesinos que atacan despechados cubriendo su rostro con mscaras. Tras unos minutos decide silenciar sus movimientos para escuchar su entorno. Pese a los nervios, miedos, ansiedades, pnico junto al resto de emociones que se puedan o se deban sentir al defender tu vida el nico que segua en pie estaba realmente satisfecho. Un sorprendente torrente de emociones positivas lo embriagaba masajeando su ego mientras saboreaba ahora la parte dulce del poder. Pasos. En medio del embriagador festn, el hombre ahora poderoso espera a su siguiente oponente. Unos pasos acercndose en la penumbra. La mscara ya no le molesta. Tan solo le gustara deshacerse de la cadena que presiona su pie. Ser su liberador o su verdugo. La duda lo mata. cornelius
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RUIDO EN LA OSCURIDAD
Se acurruc en un rincn de la celda, tapndose los odos con tanta fuerza como pudo, pero, aunque amortiguado, segua escuchando aquel sonido que le erizaba el vello del espinazo. Durante unos segundos que se le antojaron horas, permaneci enrollado sobre s mismo, apretando los codos entre las rodillas para mantener las manos bien pegadas a las orejas. Muy lentamente, alz los ojos y liber los odos. Poda escuchar las gotas de humedad lamiendo las piedras del cubculo, la cola de una rata al deslizarse por un agujero, el crepitar de una antorcha lejana en el corredor, su propia respiracin agitada pero no el ruido de las cabezas cortadas al rodar sobre ellas mismas, amplificado por la oscuridad y la vacuidad de la prisin. Seguramente el verdugo haba parado para vaciar un pellejo de vino y jugar su habitual partida de dados con el carcelero. cristinasimon
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POSESIN
Imponente y cegadora. As luca su bruida armadura mientras desmontaba de su orgulloso caballo. Cuando parti de la aldea lo hizo a travs de semblantes lgubres y malos augurios. Ahora, delante de aquella inocente criatura recordaba las palabras del decrpito campesino, ponindolo en guardia contra la pura encarnacin del mal. Nada mencionaba el cdigo de caballera sobre asesinar infantes, y no crea que hubiera honor en ello, pero el centenar de cuerpos mutilados alrededor del muchacho insufl en su nimo la fortaleza suficiente para descargar un mandoble que parti en dos la pequea figura que le sonrea maliciosamente desde el suelo. La salva de vtores que acompa su regreso se fue apagando a medida que los entusiastas aldeanos percibieron algo raro, casi infantil, en su mirada, y slo cuando la espada comenz a silbar sobre sus cabezas comprendieron que el caballero no haba vuelto solo. dandan Daniel Santos Aragn
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ADVERTENCIA
Ssshhhh silencio por favor pudiste escuchar eso? Al principio son como un susurro nervioso, proveniente de algo escondido entre las sombras que tmidamente intentaba llamar la atencin. Luego el susurro se convirti en un leve gemido jadeante, mezclado con un intenso sonido agudo, como si alguien rasgara las paredes con sus punzantes uas. Al final de todo eso, adems me pareci haber escuchado risas. No te alarmes todava, es muy comn que los variados sonidos de una casa puedan confundirnos y estimular nuestra imaginacin, debido a que el odo es el ms engaoso de los cinco sentidos, y por eso a veces llegamos a percibir cosas que en realidad no estn donde creemos que estn. Pero si en este momento llegaras a estar solo/a y escucharas algo parecido a lo que yo escuche, te recomiendo que por un instante dejes de leer este libro de microrelatos, para observar si hay alguien (o algo) inesperado detrs tuyo y grita si necesitas ayuda. danielvoissart Daniel Villalba
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LA VOZ DE LA CONCIENCIA
La mat y ahora viene a buscarme. Cuando cae la noche siento su presencia en cada rincn de la casa y un fro inexplicable invade cada centmetro de mi cuerpo. No puedo dormir. En mi habitacin, oigo cada noche el crujir de la puerta al abrirse o... la dej abierta? Me estoy volviendo loco. A veces, siento hasta que me toca, y una voz de ultratumba me susurra tu sitio est conmigo. Es su voz, la conozco. No puedo dormir. Por qu me atormenta? Por qu no acaba con esto de una vez? A veces pienso que es todo fruto de mi imaginacin, que no hay nadie ms que yo en esta oscura casa. Ser mi conciencia la que me acosa? Lo que sea, acabar conmigo, lo s. No puedo dormir. Cae la noche... vuelve el fro... ya est aqu, escuch la puerta. No puedo dormir... daphnia
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LA HUIDA
Se encerr bajo llave. Tapi puertas y ventanas con las tablas de los muebles que haba roto con ese propsito. Levant la alfombra de la sala que disimulaba una trampa en el piso, y tironeando de una hendidura abri la entrada al pasadizo que lo llevara a una serie de galeras subterrneas de la poca victoriana. Ahora se senta a salvo. Exhausto, se recost sobre un viejo camastro. La tenue luz de una vela se iba apagando a medida que esta se consuma. Lo ltimo que vio antes de que la oscuridad se lo tragara por completo fue un par de ojos que lo escrutaban con codicia, suficiente para darse cuenta de que su esfuerzo haba resultado intil. Jams podra librarse de ella. doloressanz Liliana Cristina Garca
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NOISE
Cruch! Gruch! Glups! Fueron los sonidos que la hicieron despertar. Sus ojos buscan alguna luz que la saque de esta oscuridad. Cruch! Gruch! Glups! Agudiza el odo intentando adivinar el sonido que le ha conseguido desvelar. Escudria en su memoria algo que se asemeje a esos sonidos guturales y rtmicos. Tras su incertidumbre, sbitamente llega a su mente la imagen de su amado. Lentamente su temerosa mano lo busca entre las sbanas en vano. Algo la agarra y esta vez el sonido no la engaa. Cruch! Gruch! Glups! Siente como muerden su mano con tal fuerza que un trozo desprenden de ella. De un salto el dolor le hace levantarse. Prende la luz. Cae. El grito de la mujer se escucha a kilmetros, al ver con lo que ha tropezado. La cabeza de su amado. Desprendida del cuerpo de un gran bocado. Pronto el silencio vuelve a la casa salvo el sonido que a la mujer molestaba. Cruch! Gruch! Glups! dsv007 Daniel Santana Villalba
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LA HIJA
La adoptamos ya crecida. Tena unos seis aos y hablaba perfectamente nuestro idioma pese haberla recogido en Rusia. La vea triste, as que, en un gesto de acercamiento a ella, le dije si le gustara conocer a su verdadera madre algn da, a lo que me respondi que ya saba quin era ella. Pronto la alegra se torn rareza. La nia desapareci una noche, y regres a casa cerca del alba. Al da siguiente la segu. Entr en casa de una vecina muy mayor y sali con ella de la mano. Se acerc a una zona muy oscura del jardn y all la entreg a una mujer alta y joven, vestida de negro, de huesudas y arrugadas manos y demacrada por alguna enfermedad. Al da siguiente, me enter de que la anciana haba muerto. Y le pregunt a la nia quin era la mujer de aspecto triste y lgubre que vi la noche anterior. Era mi madre. La muerte. ecos Daniel Ramos Casorran
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EL ORFANATO RUSO
Tras la guerra, las televisiones y canales de la red nos bombardeaban con anuncios que decan que adoptsemos un nio ruso. La violencia se haba cebado especialmente con aquella regin. Fuimos al mayor orfanato de Mosc, que a la vez ostentaba el ttulo de el ms grande del mundo. All haba miles de nios de corta edad. Todos con aparente buena salud y comportndose de manera poco habitual. No jugaban. Con nosotros, otras doscientas familias que se llevaban a sus nuevos hijos a un nuevo pas. La directora del centro, de luctuoso negro nos atendi en nuestro idioma y, sin expresin alguna en su rostro, nos dijo lo emocionada que se senta. Semanas ms tarde, ya en casa me enter de que ciento cincuenta de esas familias haban muerto asesinadas. Los nicos supervivientes haban sido los hijos adoptivos. Acabo de ver en frente de casa a la directora del centro y no oigo a mi mujer. Temo por mi vida. ecos Daniel Ramos Casorran
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INVASIN
Se agit y comenz a mutar adaptndose al nuevo entorno cual serpiente que muda su piel. Funcion, empezaba a eludir las defensas naturales del enemigo. Prosigui inexorable su transformacin, poco a poco logr cambiar de estado slido a uno mucho ms lquido y fue despegndose, muy lentamente, del entorno que le rodeaba hacindose ms flexible. Creca, se multiplicaba y avanzaba. Oh s!, avanzaba incontroladamente a pesar de los desesperados ataques qumicos y radioactivos con que intentaban atacarle intilmente. Apag sus interruptores internos y vari su aspecto totalmente, estirndose, desinhibindose, progresando. La victoria era ya imparable, inexorable, total y absolutamente inevitable. Doctor, por favor, dgame la verdad. Lo siento, es un tumor maligno y la metstasis ha invadido ya casi todo su cuerpo. elcaminante
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ES POR SU BIEN
El seor Garca debera dejar de fumar, la tos cada da va a ms. Y no lo digo yo porque me moleste el humo, que conste. El seor Garca debera dejar la empresa, los disgustos le matarn cualquier da. Tampoco lo digo por los improperios con los que le obsequi ayer cuando me despidi, que quede claro. El seor Garca s puede seguir bebiendo, unos tragos al da no le pueden hacer mal a nadie. Y la vida est para vivirla. Que no se me olvide llamar a la secretaria del seor Garca para decirle que ayer, mientras repona el cianuro de la planta textil, para finalizar mi ltima jornada, se me derramaron unas gotas dentro de su botella de whisky. elcuervo Rafael Moya Ruiz
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INTRIGA
Cada noche repeta el mismo ciclo. Atravesaba la pared de la habitacin de su amada donde ella lo esperaba, vestida sobre la cama, como la primera vez en que la hizo suya. Verta en ella su desenfrenada pasin y terminaba asfixindola con la almohada. Luego, se lanzaba por la ventana y mora sobre la acera. Y as, hasta la noche en que no la encontr. En ese momento, supo el tiempo que l hubiera demorado en pasar a la dimensin definitiva si no fuera un asesino. elegue Elena Guede Alonso
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NO TE GIRES
Estaba sentada frente al ordenador, navegando en un mar de pginas web que se enlazaban hasta el infinito. Sin saber cmo, ante ella se abri una web donde nicamente apareca la frase NO TE GIRES, SI VALORAS TU VIDA NO MIRES DETRS DE TI. Casi de inmediato noto esa sensacin, ese hormigueo que se tiene al ser observado fijamente. Menuda chorrada pens, ni que fuera la mujer de Lot. Pero no se gir. Por si acaso. Se le eriz el vello de los brazos, un escalofro recorri lentamente su columna vertebral. Not la boca seca, y el corazn acelerado. Era una locura, una broma de un quinceaero que de algn modo sugestionaba al que entraba en la pgina. Pero no se gir. No se gir, principalmente porque en la esquina superior derecha de la pantalla vio el reflejo de algo horrible, con una forma vagamente humana. Y el brillo de unos dientes y unas garras largos, muy largos... elescodijo
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SINSENTIDO
La estrangul. Nadie sabe por qu ni lo vio venir. Parecan la pareja perfecta, siempre yendo y viniendo. Un da, el hombre cambi el carcter. Pareca juntarse con muchos haraganes sucios, ltimamente. Si fue el contexto o la psicosis lo que lo produjeron, slo Dios, de saber, podra. S sabemos que, cuando se peg el tiro, ya no quedaba esa imagen de l. Un completo sinsentido, lamentablemente. elmuloasimov
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ANTES DE OLVIDARTE
Tena que caminar, no poda detenerse pese a que arrastraba su pie derecho completamente roto, aunque asombrosamente no le dola. La mujer le miraba desde el suelo, abrazndose las rodillas mientras temblaba arrinconada en una esquina. Su rostro le era terriblemente familiar, pero nunca antes haba contemplado tal terror en unos ojos humanos. De qu tendra miedo? Sinti deseos de consolarla, un breve atisbo de aquella humanidad que le haba acompaado durante sus ltimos treinta aos de vida. Acarici los cabellos de la trmula joven tratando de transmitirle parte de la calma que le inundaba a l mismo. No poda comprender porque tena tanto miedo si solo estaban ellos dos en el cuarto. Quiso pronunciar su nombre segundos antes de olvidarlo, pero su garganta slo emiti gemidos de ultratumba que la dejaron tan inmvil que ni siquiera respiraba. Entonces se abalanz sobre ella con un movimiento compulsivo, mientras que su boca se abra con holgura feroz. Tena hambre. eneida Melina Vzquez Delgado
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PAVOR
Fue al llegar al porche del chalet adosado, y observar aterrorizada las pisadas y el reguero de sangre que sobre el suelo completamente blanco rebasan los confines de la parcela, cuando las nuseas y el pnico se apoderaron de ella. Entr en la cocina y all, en la mesa, un cuchillo ensangrentado an goteaba sobre el suelo. Temerosa y angustiada se asom al saln, donde justo en ese momento y en el televisor, en la pelcula Psicosis, Norman Bates estaba acuchillando en el bao a la mujer. Su escalofriante msica la hizo estremecer. Una voluminosa y alargada sombra apareci tras de ella y, cuando iba a desfallecer, una voz con un estpido y forzado acento americano le dijo: Feliz da de Accin de Gracias, querida. Era su marido que, con un pavo muerto bajo el brazo y empapado de sangre, entr en el saln. Lo mir odiosamente y le grit: Malditos seis t y tus americanadas. enrique11 Enrique Giraldo
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LA CABEZA
La cabeza de pelo pegajoso y piel griscea descansaba dentro de la nevera junto a unas latas de Coca Cola. Chorreaba abundante sangre por el cuello seccionado, del que colgaba una viscosa masa de msculos, venas y tendones desmadejados. Los estantes inferiores se empapaban de gotas de sangre ennegrecida. Sac una manzana, la botella de leche y cerr la puerta, silbando una alegre meloda. Se prepar un caf mientras en un bol aada cereales y trozos de fruta. Tena un apetito voraz y un humor inmejorable. Devor el desayuno con fruicin mientras degustaba una casi olvidada alegra y la satisfaccin por el trabajo bien hecho. Respir paz y sosiego. Al abrir de nuevo la nevera para guardar la botella de leche, todo se vino abajo en un instante. La cabeza haba abierto los ojos. Los labios resecos despegaban en una mueca repugnante, escupiendo una de sus frases favoritas: Cario, no te olvides de fregar los cacharros. ericverbot
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DUENDES
A la gente le dan risa, los nios los pintan a menudo, hay series de dibujos animados cuyos protagonistas son ellos, muchos jvenes se los tatan Les llaman duendes, trasgos, follets, gnomos, leprechauns y gustan a todos porque llevan ridculos capirotes. Pues mirad, a m me ha tocado uno sin capirote, el mo es de los de gorrito de bufn con cascabeles. Y no me hace ninguna gracia, ninguna. Ahora mismo me ha encerrado en la cocina. Y quizs no me importara tanto si la casa no estuviera ardiendo. eris J. Turull
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EFECTO DE POE
Durante aos, un sicpata ha venido acumulando los ojos de sus vctimas en recipientes colmados de agua. Despus de cada homicidio, el asesino extrae cuidadosamente las esferas y examina las caractersticas de cada ojo. Sobre su casa, reposan libros, cuadernos rayados, lpices y una que otra gota de sangre que se confunde con un sinnmero de notas. Una noche, mientras trabaja, un cuervo se posa sobre su ventana. Al verlo, el asesino siente terror. El ave le recuerda de manera irremediable su infancia y, especialmente, el da que su padre se lo regal cuando cumpla siete aos. A partir de ah, los aos que dur crindolo y el da que escap por esa misma ventana a la que esa noche retornaba sin razn alguna. El cuervo se lanza sobre el hombre, lo descarna a picotazos sin piedad y, en franca rplica del pasado de su dueo, le da sentido al dicho popular. estebandublin
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MIEDO
No pudo evitar mirar de reojo la puerta del apartamento. Afuera se escuchaban pasos y el sonido de unas llaves. El miedo se apoder de l. Eran ellos, haban regresado. El pomo gir y aquellos hombres entraron. Sin embargo, all dentro no vieron a nadie. El fantasma, aterrado, se haba metido debajo de la cama. franzesk Francesc Barber Pascual
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BROMISTAS
l, tan peliculero, siempre estaba bromeando con que haba una nia rubia correteando por nuestra nueva habitacin. Le quitaba el sueo (y la sbana), me deca. Cuando se cansaba, por lo visto, la pequea rostro plido se tumbaba a nuestros pies respirando como un len. Yo cambi por aquel entonces mi frase de buenas noches por un pues ya estamos los tres. l me miraba serio, con los ojos desorientados, y yo solo dej de rerme la noche que nos quedamos solas por primera vez. fridakalva Ana Haro
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EL AMIGO INVISIBLE
Me haba tocado Marcos, el nuevo becario, para el amigo invisible del laboratorio de qumica. Me gusta. Marcos es medio alto, medio guapo, inteligente total, de lo ms mediocre, y aun as lo mejorcito de por aqu. Que aqu todos somos eminencias y ya se sabe: cerebrito igual a jodidamente feo. Por eso mis colegas se ren de m cuando les cuento que me tiro a cuatro tos diarios. Creen que soy, en todos los sentidos, el mayor cerebrito del campus. Mi supuestamente exagerada fantasa sexual debe excitar a Marcos. Propuso que nuestro regalo mutuo fuera una cena ntima. Ofrec: en mi casa. Acept inmediatamente. Quedamos all. Parece ser que l era el primer interesado en que nadie se enterara. Camuflado en los entrantes le administr mi sintetizado secreto de tadalafilo y curare. Marcos es mi quinto tetrapljico con ereccin perpetua. Ya veris cmo mis compaeros se burlan cuando les diga que esta noche me lo monto con cinco hombres. frijulin
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JARDINES PERDIDOS
Vivamos rodeados de plantas aromticas. En una algaraba de humedades. El agua vena de canales subterrneos, directa a nuestro vergel. Nos cuidbamos los unos a los otros, sobre todo porque ramos tan pocos. ramos felices. Recuerdo el orificio en el muro. Lo atraves. Acab estrellndome en un pasadizo para m desconocido. Anduve horas. Pareca interminable. Al final de uno de los pasillos se vea una luz meliflua. La salida. Ante m, largos caminos pedregosos, veredas secas y resquebrajadas. El celeste amordazado apenas dejaba adivinar el entorno. Cuando pens que no poda caminar ms, me sent en uno de los muchos montculos que arbitrariamente amueblaban los campos. Era esponjoso y cmodo. Me qued traspuesta, despus descubr con horror que los bultos eran humanos. Cuencas sin ojos, piernas sin pies. Corr despavorida, gritando sin orme, porque los sonidos no tenan eco. Sigo vagando entre muertos. No he vuelto a encontrar la entrada a los jardines secretos. fugu Mei Morn
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MIEDO INVERTIDO
Llevan como un lustro gastando la misma broma: se acercan indolentes, descuidados, cuando solea el medioda por la vereda de los panteones. Entonces golpean en mi lpida enmohecida (pum-pum-pum) me hacen despertar de mi rancio delirio; desentumecerme. Y grito desde el subsuelo hasta que pueden orme. Despus corren, corren como corderitos libres, rindose; enarbolando su estpida guasa para volver maana. Putos vivos venid en la negra bruma de la noche y llamad, si os atrevis. garven
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LA LLAMADA
Tumba limpia. Hecho. Placa pulida. Hecho. Flores nuevas. Hecho. Ya casi est todo. Siempre tan eficiente, siempre tan puntilloso! Lo decas tan seguido que ahora extrao orlo. Extrao verte. Te extrao, amor. Slo falta guardar el celular en el compartimiento que mand hacer. Oculto de todos, pero no de ti. No importa que me crean loco, s lo que o esa noche. Estaba a punto de calentar la comida cuando recib tu llamado, eran las once de la noche y estabas de viaje a un congreso. Tu voz se escuchaba lejana, con prisa, pero siempre tan amorosa. Amor!... Hola? Fabin?! S! Slo llamaba para decirte cunto te amo y que te cuides. Yo tambin te amo. Pasa algo? La respuesta nunca lleg. El bus donde ibas haba chocado una hora antes. Cuando llamaste ya estabas muerta. Parece imposible, pero eras t. Guardo el celular y me marcho. An tengo esperanzas de que un da vuelvas a llamarme. Geovarius Laura Eleonora Gimnez 95
EL SABLE Y LA NOCHE
Practicbamos esgrima; la bella finalista del combate que nos atae hoy, y a m que era el otro finalista, era mi novia. Ya saben de la prudencia y delicadeza de un deporte como este, puro y casto, blanco, pero no ingenuo. Ella se da cuenta que est enamorada de m, ella gana la final. Ella disputa ms finales, tantas que llega a ser mi esposa, cada final que vence est ms cerca del amor verdadero, eso cree, nunca llega a sangrar; es un deporte de bondad. Una noche, aos despus, lleg ensangrentada. El amor no est en el combate, ni en tu hgado, ni en la sangre de este cuchillo, estaba en mis ojos le contest yo, sin obtener rplica. Cmo pudo seguir disputando finales tras vencer al amor? Tuve que ahondar el filo en mitad de esa carne; carne, es lo nico que somos. gpiqueras Germn Piqueras
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FANTASMA
Qu curiosa es la existencia...nada mejor que entretenerse en los detalles que nos rodean y destriparlos para convencerse de que la vida es un juego de caprichosas contradicciones. Tras el accidente que me arrebat la pierna y la redujo a un amasijo necrosado, mi mujer se sumi en una bsqueda compulsiva de terapias efectivas contra el dolor fantasma. Dio con una tcnica nueva, que engaa al cerebro mediante ilusiones pticas creadas con espejos. Al mover mi nica pierna, el reflejo me dice que muevo el miembro ausente y el dolor va muriendo. Una macabra atraccin de feria que me ha devuelto la vida. Ahora, al ver el charco de sangre oscura que va ensuciando el parquet, pienso que resulta paradjico que haya sido un espejo el que acaba de empujar a mi esposa por las escaleras... un golpe letal. Mi nombre es Salvador, y s, es una caprichosa contradiccin. gravelove
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CAMBIOS
Sin que pudiera evitarlo, mi esposa se convirti en algo diferente. Los cambios aparecieron gradualmente. Se abalanz sobre m cuando le dije que era necesario que visitara a un mdico. Ca al suelo y perd el conocimiento. Cuando despert descubr que tena el cuerpo paralizado. Apenas poda levantar la cabeza. Desde entonces, ella me visita cada da y prepara, con sus enormes mandbulas, la dulce pasta con que me alimenta. No comprendo por qu me mantiene con vida, ni por qu, cuando acerca la cabeza a mi abdomen, creo ver en sus ojos facetados un destello de orgullo maternal. greenman
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MAANA DE SEPTIEMBRE
Ley, orden, parecen slo tonteras, pero la humanidad se acostumbr a ciertas cosas... Una maana, vienen con la noticia de que la polica est en huelga, me parece algo tonto, pero de pronto entiendo la situacin, en un pas sin policas, todo vale. Recomiendan los noticieros quedarse en casa, claro, pero mis hijas estn a varios kilmetros, en su escuela... Incluso desaparecen los buses, muchos prefieren volver a casa o refugiarse en grupos, otros se arman y saquean tiendas, almacenes, bancos, todo; golpes, gritos, es zona de guerra... Se escuchan disparos... Es una carrera y no hay que regresar a mirar, simplemente tengo que llegar con mis nias, aunque no sea posible, slo puedo ver sus ojos en mi mente y esas sombras alrededor... griforexus Christian Flores Sevillano
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EL CADVER DESAPARECIDO
El viejo se plant delante de la mujer. Al principio ella no lo reconoci. Seora, me recuerda? Soy el detective que investig la desaparicin de su marido hace treinta aos. S que usted lo asesin. Nunca encontramos el cadver, nunca pudimos probar nada, pero s que usted lo hizo. No se preocupe, el crimen prescribi. Es... slo curiosidad. La mujer contempl al anciano, desdeosa y altiva. S, lo hice. Yo lo mat. Aquella Navidad... Cmo se deshizo del cadver? Vigilamos su casa, la registramos exhaustivamente... S, lo s. Sus hombres fueron muy concienzudos. Ha ledo usted un relato sobre una carta que se oculta a los ms meticulosos registros dejndola prcticamente a la vista? S, lo he ledo. Pero... La mujer lo interrumpi. Yo hice lo mismo... y sali bien. En efecto, sus hombres registraron la casa hasta el ltimo rincn. Pero ni el ms avispado de sus detectives sospech de aquel mueco de Pap Noel colgando del balcn... hank66 Andrs Moreno Galindo
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AMNESIA
Dara cualquier cosa por recordarlo todo con nitidez, por conocer el origen del sudor fro que le empapaba la ropa a todas horas, de la opresin en el pecho que le robaba el aliento. No sabra decir desde cundo vagaba por la ciudad, escrutando caras y paisajes en busca de la chispa que encendiera sus recuerdos, convencido de que, en algn lugar, se esconda algo o alguien que le recordara por qu aquella culpa pesaba sobre l como una losa helada. El sol se escondi tras el horizonte dejando atrs otro da sin respuestas. Como cada anochecer, regres a casa sin saber qu haba hecho de l la sombra de quien era. Ella dorma, como todas las noches. Su cara cada vez ms plida, las ojeras azuladas enmarcando unos ojos casi enterrados en sus cuencas. Ni siquiera recordaba la ltima vez que la haba visto despierta. Bes sus labios glidos. Quizs al da siguiente recordara por fin el pecado cometido. haule
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EL ESCONDITE
Ana, enferma en cama, tema quedarse sola en aquella casa tan grande y tenebrosa. Por la maana hubo algo de vida en ella, con su hijo Julin jugando al escondite con sus amigos y los obreros terminando de tapiar una habitacin del piso inferior, pero al atardecer stos se marcharon y un autobs vino a recoger a los nios para su viaje de fin de curso, as que qued sola durante varios das. Esa primera noche, al igual que las cinco siguientes, el miedo no la dej descansar. Crea escuchar lamentos por los pasillos, golpes, gritos ululados por el viento y llantos desesperados que se introducan en su cabeza impidindole cerrar los ojos. Cuando, al quinto da, el director del colegio la llam para interesarse por el motivo que haba impedido a Julin acudir al viaje, Ana no entendi. Hubo que derribar la nueva pared para encontrar el cuerpo sin vida del nio que, al parecer, escogi el escondite equivocado. heimdal Fidel Morell
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EL ESCARABAJO PLATEADO
A Luis le extra encontrar aquel curioso escarabajo plateado en su jardn. Tena el tamao de una almendra, dos enormes pinzas y pareca muerto. Asombrado, lo guard en un tarro de cristal y lo dej sobre la mesilla de noche. De madrugada, despert con un fuerte dolor en la mueca y, al encender la luz, pudo ver el tarro vaco sobre la mesilla y al insecto horadando su carne y deslizndose dentro de su brazo. El dolor fue tan intenso que cay de la cama, mientras senta a aquel bicho subindole por el hombro hasta el cuello. Aterrorizado, se arrastr hasta la cocina, cogi un cuchillo y comenz a apualarse la garganta una y otra vez, una y otra vez. Al da siguiente, le encontraron desangrado en el suelo, con el cuello desgarrado. Pero lo que realmente fascin a todo el mundo fue el extrao escarabajo plateado que haba dentro de un tarro sobre la mesilla de noche. heimdal Fidel Morell
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COSAS DE NIO
Era una tarde lluviosa; la casa estaba llena de gente. Muchos eran familiares y a otros no los conoca. Ese da, y muy a mi pesar, me haban vestido de traje y corbata, supongo que para no desentonar con el resto de invitados. No me dejaban pasar a aquella habitacin, pero todo el mundo entraba en ella, y salan con lgrimas en los ojos; yo tena curiosidad. En un momento de silencio total, me fui colando entre la multitud y me met en la habitacin. No haba nadie dentro; cerr la puerta. All estaba Mara, mi prima mayor, vestida con su traje de comunin que iba a estrenar en un par de das. La vi all tumbada, quieta, callada, como si estuviera rezando. Entonces me acerqu a ella, le puse el almohadn en la cara e intent despertarla por segunda vez. henry Enrique Moreno Martnez
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REZAR
Rezar en voz baja. Eso hace el paracaidista desde hace das. Rezar en voz baja mientras el viento agita con levedad la enorme telaraa donde permanece adherido. Rezar en voz baja sus oraciones. Y no dejarse intimidar por los esqueletos que penden alrededor. hermanastro Javier Puche
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EL PASILLO
Apenas poda conciliar el sueo en aquella maana fra del mes de octubre. Estaba solo en casa, todos haban salido, o eso, al menos, crea. An estaba retozando en la cama cuando empec a or ruidos provenientes del fondo del pasillo. Aquel en que la noche anterior a mi perro, Bolny, se le encresparon los pelos del lomo cuando no paraba de mirar hacia el fondo de ese oscuro pasillo. Mi perro haba tenido la misma reaccin que aquella otra noche cuando no par de gruir, con el rabo entre las patas, con la mirada desencajada hacia el mismo pasillo que ahora volva a tener vida. A la maana siguiente la alarma de mi perro tuvo su razn de ser. Catalina, mi vecina, muri aquella noche en su dormitorio, que justo lindaba con la esquina de mi pasillo. Hoy mi perro no est pero noto cmo mis vellos se han puesto de punta. Ella ha venido a por m. imiranda Ildefonso Miranda Prez
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EL ESPEJO 5
No saba si achacarlo a las copas que se haba tomado, o simplemente al dolor de cabeza que desde haca dos horas le estaba atormentando, pero pareca que todo le daba vueltas. Cada vez que se tumbaba la habitacin pareca girar y girar. Finalmente se levant y se dirigi al cuarto de bao. Necesitaba darse una ducha, tal vez si se refrescaba un poco conseguira detener aquel incesante baile que los objetos que le rodeaban efectuaban. All se encontraba, frente al espejo de su aseo, y pareca que la cosa iba a mayores. Ahora era aquel trozo de cristal el que pareca ondular. De repente empez a emitir extraos destellos de vivos colores. Acerc la mano y sinti el miedo recorrer sus venas, lo haba atravesado. Pensaba que todo era producto de su imaginacin y alarg de nuevo el brazo. Ahora vive prisionero en el otro lado de su propio espejo. iossiffvanvalens PepeRamos
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MANCHAS DE HUMEDAD
Dicen que hace ms de cincuenta aos vivi en esta casa una nia que nunca dorma. Que pasaba horas y horas buscando frenticamente rostros humanos en las manchas de humedad de la pared. Quienes pudieron verla, asomada alguna vez a la ventana, contaron a los gritos de la locura de sus ojos y todos ellos murieron destrozando sus cabezas entre s. Y yo trato de dormir pero no puedo. Slo logro descansar de a ratos, cuando la oscuridad me ampara y no permite que distinga como se insinan cada noche esos ojos de loca en la pared. irinova
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TRADICIN FAMILIAR
Y de pronto retorn a la luz, desorientado, como quien acaba de salir de un lugar al que ha llegado de forma insospechada. Su cuerpo desnudo era objeto de todas las miradas. Bajo aquellas miradas horrorizadas y la sangre todava caliente que lo cubra casi por completo, dejaba entrever un destello de inusitada emocin. Era tal cual se lo haban contado. Era fcil, casi no haba que hacer nada, slo estar en el lugar y en el momento adecuados, cualquier motivo es vlido para perpetuar la tradicin familiar y dejarse llevar por la ira, para sucumbir a la furia y hacerse llegar en volandas hasta el desdichado de turno, un pequeo empujn final y asunto concluido... En cuanto lo dejaron caer al suelo y pas a ser un simple instrumento de venganza, recuper la fra y dura indiferencia propias de un palmo de acero y cinco dedos de madera. ixtab Sergio Estbanez Sez
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DIAGNSTICO
El asesino con personalidad mltiple se encontraba asfixiando a su psiquiatra cuando ste, ya moribundo, le pregunt: Respndeme solamente a una pregunta Quin de vosotros lo ha hecho? Dgamelo usted respondi el enfermo, para eso es el Doctor. jabugo Pablo Aguinaga
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LTIMA PARADA
Anduvo al menos cuarenta minutos hasta que divis la parada. Maldijo para su adentros al dubitativo transente que tan mal le haba indicado, como si en el fondo hubiera querido que no la encontrase. Anestesiado por el calor, subi al autobs que arranc con un ronquido asmtico. Al entrar, sus ojos le devolvieron una muchedumbre derrengada que invada cada metro cuadrado del autocar, esparcidos los pasajeros por el pasillo, subidos los unos encima de los otros, en los asientos, en las barras de acero cubiertas de manos, en las puertas. Boque en busca de aire, sus piernas flaquearon. Con estupefaccin, divis un asiento vaco en la ltima fila y porfi por llegar hasta l. Nadie le impidi sentarse, ni la anciana ni el obeso que la asfixiaba. El asiento lo engull y volvi a quedarse vaco sin que el autobs interrumpiese su marcha hacia ninguna parte. jaws Jaime Angulo
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EL BANQUETE NOCTURNO
Desde una vieja hamaca meciendo bajo la galera de la casa de mi infancia, contemplaba extasiada el campestre paisaje nocturno. La felicidad de estar de regreso me quitaba el sueo. Repentinamente, las sandas baadas de luna llena ejercieron en m el mismo hechizo magntico de antao y, como en los viejos tiempos, me sumerg en el sembrado con el machete en mano. Tomar sanda a hurtadillas en el campo, bajo la noche iluminada, era uno de los mayores placeres de mi niez. Primero haba que hacerlas sonar golpendolas suavemente con los dedos hasta encontrar el sonido perfecto que indicara la ms dulce, la ms caldosa Cuando por fin encontr la sanda perfecta levant la cuchilla yla baj con todas las fuerzas de mis ansias! En ese mismo instante un grito desgarrador me despert: parada junto a mi cama, mi hija gritaba aterrada, frente a m el machete incrustado en la cabeza de mi esposo! jazminesenelaire Sonia Ruiz Daz Tzanxoff
CANCIN DE RAYUELA
Ana, la dulce Ana, ataviada con su vestido de blanco pulcro saltaba a la cuerda en su jardn haciendo volar las cintas ailes de sus tirabuzones dorados. Cantaba una cancin infantil cuya meloda recordaba una de esas canciones con las que jugaba a la rayuela cuando era nio. Tres, seis, la piedra no veis cantaba la nia. Accion la cuerda del cortacsped y este empez a rodar con estridencia sobre la hierba, ensordeciendo la meloda de Ana. Ana era tan dulce, tan deseable, tan virginal Reviva en mis pensamientos esa tarde en la que pude acariciar su pureza. Repentinamente, Ana se gir con gesto brusco y alz el brazo. Me seal con el dedo extendido y cara de odio. En ese momento el cortacsped encontr una piedra en el camino que atranc las cuchillas, haciendo que una de ellas saliera despedida y seccionara mi cartida. Ana sonri malvolamente y sigui cantando. Tres, cuatro, cumplido el trato jcapsir Josep Capsir, Capi
LA MUECA DE PORCELANA
Esa noche, Ana se haba empeado en recoger las joyas y cuadros de valor del casern de nuestra difunta Ta Felisa. Vmonos! susurr histricamente. Las linternas nos delatarn... Ya va! replic Ana. Toma! Sujeta esta mueca mientras cierro. Y... esta mueca? pregunt extraado. Tiene ms de ochenta aos. En cualquier tienda de antigedades nos darn una fortuna... Mientras introduca los lienzos en el maletero, Ana colocaba las cajas en el asiento trasero. Vamos? Ana asinti y puse el coche en marcha. A travs del retrovisor pude ver a la mueca de porcelana sentada en el centro con su vestido blanco de mil filigranas. De pronto me pareci que me guiaba un ojo y sonrea. Ana, la mueca... empec a decir. Al girar la cabeza hacia mi prima, el espanto tom mi cuerpo. Ana me miraba sonriente, con sus pupilas dilatadas y su tez blanquecina, casi porcelnica. Su carcajada maliciosa me hizo estremecer. jcapsir Josep Capsir, Capi
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EL BROKER
Si lo admito llevo despreciando a la humanidad desde que tengo conciencia, nunca llegue a entenderla, ni a ella ni tampoco sus motivaciones, la libertad el amor todas esas moadas de escasa rentabilidad. Desde las alturas os oigo gritar, criticar contra el sistema pero fuera del no sois nada slo ruido. Un fuerte portazo le interrumpi, durante un momento, el susto lo controlo con un buen lingotazo de brandy. Sus sombras comenzaron a proyectarse a las paredes de la habitacin, como si tuvieran vida propia danzaban sin apuro alguno molestndome, convirtindolo en un carnaval. Demasiado brandy eso ser. Tire la copa e intente huir pero donde fuese ellos me seguan. Lanza un grito de desesperacin al vaci. Nadie contesto. Derrotado me sent, comprend mi destino, slo era un simple mortal, y nada me diferenciaba de los que despreciaba. Me cre especial, pero mi final sera de lo ms comn, el inicio de otra etapa en vida, el descanso. jeremymclouth
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LOS CRISANTEMOS
Los sollozos rompieron el trgico silencio al besar aquella fra y lvida piel camino del horno crematorio. Pareca que volva en s, tras una noche de duelo bajo los efectos de los tranquilizantes. Pero a Jacinto, el empleado nocturno del tanatorio, no se le engaaba tan fcilmente. Mientras preparaba la urna funeraria elegida por la viuda, sonri levemente al percatarse de la salida del gerente de su despacho, dejando sobre su mesa el expediente. En el barrio es conocido por su negocio en la cerrajera y entre sus amigos por los crisantemos de su amplio jardn. La frmula de su esplendor consiste, segn l, en dar amor a las plantas. Por ello las alimenta con un abono grisceo y blancuzco, importado del mismsimo Jardn del Edn donde se enamoran las parejas para siempre. Hace diez aos que las cultiva desde que falleci su mujer, cuya familia s que guarda fielmente un secreto. Dicen que ella le fue infiel. josecam Jos Carlos Amador Marrero
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EL TAXIDERMISTA
Desde su ruptura matrimonial, el silencio retumbaba por los rincones de la enorme mansin. Cientos de animales inertes se repartan por ella como nico resquicio de una vida que se hallaba congelada en ese autntico museo de la taxidermia. Sin embargo, las inquietantes figuras no ahondaban en su soledad ni estimulaban su temor. l las amaba, pues eran su obra. De hecho, haba resuelto rechazar encargos de fuera para dedicarse a su proyecto ms personal. El escalpelo dibuj un corte longitudinal desde la garganta hasta el esfnter. Luego se unieron otros provenientes de las extremidades para extraer de una pieza la piel, que sera salada, rehidratada, curtida y, finalmente, enfundada en un cuerpo inanimado. Incinerado el despojo portador de esa piel, se deshizo del sanguinolento traje impermeable, anhelando contemplar el resultado final de su faena con una impaciencia inusual en l. Esta pieza la colocara en un lugar especial, su habitacin. Despus de todo, haba sido su esposa. juanmorales Juan Morales Gallo
LA FOTO
Aquella foto tena un poder hipntico sobre Nicols, le aterrorizaba hasta extremos inconfesables y cada vez que cruzaba la estancia donde estaba ubicada, un escalofro le recorra el cuerpo como un latigazo elctrico. Haba pensado miles de veces en hacerla desaparecer pero le infunda realmente un miedo indescriptible. No recuerda ni cmo ni cundo apareci, lo hizo muy sutilmente de forma que pareciera que siempre haba estado all. En la instantnea se poda apreciar a dos hombres cercanos a la treintena, tan parecidos fsicamente que podra decirse que eran gemelos. Ambos, que vestan ropa de playa y tenan el torso al descubierto, sonrean a la cmara en un gesto de complicidad con una preciosa vista del mar a sus espaldas. Escrito al pie con un basto rotulador negro se poda leer: Nico y Rober, septiembre de 1990. Pescola. Una inocente e idlica estampa si no fuera porque l nunca haba tenido un hermano gemelo y jams haba pisado Pescola. julk Julin Royuela Casamayor
LA CAVERNA
Estoy muerto? Qu ms quisieras. Entonces, estoy vivo? Bueno, segn se mire, tcnicamente s. Tcnicamente? Qu soy sino un espritu? No, me temo que no, por ah vas mal encaminado. Y t? Quin demonios eres? Yo soy t. Ah, dnde estamos? Por qu no hay luz? Qu hacemos aqu? No recuerdas? Camos, nos rompimos las piernas, se nos ha agotado la luz y la comida. Estamos aguardando a una amiga. Alguien de nuestra expedicin? No, descendimos solos, como siempre. Quin es esa amiga a la que esperamos? Su nombre ya lo conoces y por tu bien, espero que llegue pronto. julk Julin Royuela Casamayor
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CICLO
La humanidad se encuentra en estado crtico. Hoy se cumplen setenta y cinco aos desde que el hombre demostr la existencia del ms all. En efecto, despus de la muerte hay algo ms. Contina el eterno ciclo de la reencarnacin. sa certeza ha sido el error estratgico ms grave de la historia. Nunca debi revelarse. Soy incapaz de decir dnde est el lmite de la maldad que desencaden la noticia. Nuestra civilizacin vive un caos permanente y absoluto. El concepto del bien ha sido eliminado, borrado de la mente del hombre. El mal reina por doquier en forma de crmenes horribles. La ms atroz de las ideas tiene grandes opciones de xito. Nadie le teme a la muerte porque sabe que volver y eso le permitir seguir inmerso en la espiral de autodestruccin. No puedo aadir ms. Esto es lo que nos ha tocado en suerte morir y lo que nos espera a todos. Os dejo, debo regresar. laszlokreizler Miguel Muoz Muoz
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PORQUE TE QUIERO
Lo hago porque te quiero, se repeta constantemente aquella mujer, mientras estrujaba entre sus esculidos dedos el cuello de la nia. sta, de slo tres aos, an en la flor de la vida, se agitaba involuntariamente mientras la sangre empezaba a llenar sus pulmones, mientras sus pmulos sonrojados empezaban a languidecer, mientras su corazn se apagaba, sin conseguir aflojar el puo de hierro que la estaba matando. Finalmente su boca pronunci un quedo por qu? y el cuerpo de la nia qued inerte, an entre las ensangrentadas manos de su madre, que oteaba el horizonte con los ojos inyectados en sangre. Mis manos trmulas pusieron el punto que finalizaba el relato. Mientras, la mujer que estaba a mi lado, segua apuntndome con la pistola. Lo hice porque la quera, me dijo, intentando justificarse. En ese momento, sin esperarlo siquiera, una bala atraves mi cabeza, y las ltimas palabras de mi historia fueron escritas con sangre. laurita
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PRESENCIA
Como todos los das, fue el ltimo en sentarse para almorzar. Como todos los das, se sent en el lugar que tena asignado: entre el padre y la hermana. Como todos los das, utiliz el cuchillo y el tenedor a modo de elementos de percusin. Sus padres y su hermana, una vez ms, oyeron complacidos aquellos sonidos. Ninguno de los tres lo vio. Nadie dud de su presencia. leod Leonardo Dolengiewich
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HOLA DE NUEVO!
Nada ms llegar a casa, colocaron al enanito en el jardn. Era horrendo, pero Luisito se haba encaprichado de l. Desde que muri su padre, Laura no poda negarle nada. El nio se pasaba horas hablando con el enano, pero a Laura ese trozo de plstico le produca un miedo irracional. Aquella noche esper a que Luisito se durmiera, cogi al enano y lo tir en el contenedor. Sinti un gran alivio. Al principio el nio llor desconsolado, pero pasado un mes se olvid del enanito. Laura preparaba la cena cuando oy aquellas risas. Subi corriendo al cuarto de su hijo. Lo que vio le hel la sangre. Luisito y aquel asqueroso enano estaban sentados en la cama, riendo como posesos. Hola de nuevo! dijo el horrendo enano. ligeia Marta Franco Alejos
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ELLAS
Cierra los ojos y pide un deseo, Sophie. Vale, mam. Uhmm... Ya est! Quiero ser una herona para rescatar a mi hermanita! afirm la nia con rotundidad mientras sealaba el torren del castillo de chocolate de la tarta de su sexto cumpleaos. Pero, my darling, seguro que Louise, all donde est ahora, es feliz. No te preocupes por ella, cielo dijo sin mucho convencimiento la seora Smith a la que, tras aquel extrao accidente casero ocurrido dos aos atrs, se haba convertido en su nica hija. Chantatachn... Atentos todos! Ha llegado el gran momento! grit la homenajeada esbozando una extraa sonrisa cuando, al inclinar su cuerpecillo para soplar las velas, un calor infernal llen nuevamente la estancia de dolor. Oh, no...No, noooo, por favor! fueron las ltimas palabras de una madre que, abrazada a una fra mueca de porcelana, vea como su pequea arda hasta consumirse... Otra vez. lindastar Amparo Brcena
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DIORAMA
Gustavo Adolfo, borracho de absenta y de amor malherido, acaricia el cuerpo de Julia, muerta sobre la cama. La muerte de amor es vida y la vida sin amor es muerte. Venid, seres del Averno. Aqu est julia, la que no me am. La Muerte siente que el viento silba por su calavera y se deja ver, invitada por Gustavo Adolfo que, maltrecho por la musa de los ojos verdes, se dirige a ella; a la Muerte enamorada: Llvatela, Trnsito Final, al reino de la libertad absoluta!. Huele a azufre y a necrosis de la carne. Gustavo Adolfo apura la botella y toma aire. Levanta la pistola y apunta al centro de su alma. Se dirige a la noche, a la luna, a la Muerte, a Julia, y grita: Todo mortal! y aprieta el gatillo. Tras la ventana abierta, en el rbol de los cuervos, hay cuervos que recitan a Poe: Nunca ms, nunca, nunca ms literato Rubn Garca Pardo
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ILUSA RUTINA
Sinti pasos detrs de s. Los senta cerca, casi rozando sus talones, no quera voltear, saba que si lo haca descubrira (una vez ms) que no haba nadie. Entr haciendo ruido, gustaba de irrumpir en su propia casa, de corromper el silencio que se haba estado gestando durante su ausencia, intentando provocar un antes y un despus en ese pequeo y oscuro ambiente. El olor a humedad lo haba mareado pero ello era le imposible de distinguir, crea que la distorsin era obra del vino barato que administraba generosamente en su copa. Pasada la una se dirigi al dormitorio para hundirse en una cama poco acogedora, para rendirse al sueo cerrando suavemente sus ojos; fue en ese momento que sinti una respiracin a su lado, otra, que no era la suya; no quera abrirlos, crea que si lo haca descubrira (una vez ms) que no haba nadie. No supo que aquella, haba sido su ltima oportunidad. lizbarcelo Mara Sol Cabrera
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MUERTE LBREGA
En las calles de Madrid se oyen disparos y gritos. La turba se estrella contra un ejrcito de galos, como el que invadi Roma. Pero nadie repara en las splicas ahogadas, provenientes de las bodegas de los viejos caserones de la villa. La escena siempre es la misma: un incauto recluta es atrado por una atractiva manola, coronada con una mantilla, que le lleva hasta su casa, para invitarle a cenar, y ms tarde, enredarse en sus enaguas. Una vez despojado de sus objetos de valor, y sin importar que todava est vivo, se arroja al Hades acutico de un pozo, amparados los carniceros por el aislamiento que ofrece el tenebroso subterrneo. Los miembros de la familia limpian rpidamente los objetos robados y los suelos de la casa, del rojo fluido acusador. Mientras tanto, la maja, vuelve a sonrer a otro soldado francs, que, cual moscardn, vuelve a revolotear sobre la planta carnvora de su destino. Lobison David Herero Snchez
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DOLOR DE CABEZA
Tengo dolor de cabeza, y llueve. Entro empapado al patio, y el nio est ah otra vez, junto al 4B. Siempre me clava sus ojos vacos de mirada bobalicona. De su boca cae un hilillo de baba. Parece decirme fracasado con su silencio, con su presencia. Siempre, cada vez que subo. Tengo dolor de cabeza. Siempre mirando, siempre acusando. Parece que levanta uno de sus brazos regordetes y me seala. Maldito imbcil. Maldito retrasado. Maldito dolor de cabeza. Nunca hay nadie en el 4B. Slo el nio. El nio que me mira. Tengo dolor de cabeza. No quiero ver al nio subnormal. No puedo verlo otra vez. Entro en el ascensor. Est ah, junto al espejo. Balbucea algo. No sabe ni hablar casi. Al llegar a mi puerta tengo las manos llenas de sangre. Maldito imbcil. Maldito retrasado. Ya no me mirar ms. lodriel lex Igualada Ortiz
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SIMPATA
Me temo que an no habis comprendido mi naturaleza. No sabis nada de m. Puede achacarse a vuestra corta edad, pero s que el tiempo tampoco otorga necesariamente la sabidura. Y an as, me pregunto, Qu pensaris de vuestro dios cuando contemplis vuestras vsceras desperdigadas por el suelo? No s a l, pero a m me da gran placer las aterrorizadas oraciones con las que invocis su ayuda. La ventaja de mi dios es que no tengo que pedirle nada para obtener satisfaccin inmediata de mis obras. Tampoco necesito esperar a la otra vida para saber si existe. El diablo gobierna en la industria de mis cuchillos. Pero basta ya de chcharas, mis perros estn hambrientos y para m, ellos son lo primero. lohen David Fernndez Tamayo
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LA SOMBRA FELINA
El cuchillo cae, perfora y entra hasta el fondo de las carnes. Una ms, un nuevo placer alcanzado. Lo arrastra por el callejn hasta el contenedor de la basura, lo alza y cuando lo va a echar, un maullido lo llena de zozobra. Ha olvidado al cuerpo, dejando la mitad por fuera. Busca por todos lados a la endemoniada criatura, pero no la encuentra. La llama, le inventa nombres, pero no aparece. Se enoja y lanza maldiciones al aire. En este momento ya estara en la tranquilidad de mi hogar piensa pero tuvo que aparecer. El tiempo pasa y decide marcharse, al dar dos pasos fuera del callejn de nuevo el maullido. Se devuelve enfurecido. Revuelve todos los cestos y bolsas de basura, pero no la encuentra. Da la vuelta y ve una pequea sombra felina que se pierde entre los pies de dos policas. lordishat Libardo Caraballo Blanco
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LUZ
La habitacin se ilumin, pero entre sueos no recordaba haber tocado el interruptor de la mesilla. Se qued quieta escuchando, no oa nada, no notaba nada, pero no poda moverse, nunca el miedo le haba paralizado tanto. Pasaba el tiempo, no poda dormir, tena que levantarse. Recorri la casa en penumbra, incluso se asom a la ventana para tranquilizarse. Volvi a la cama, estaba cansada y todava poda dormir; en el dormitorio busc la cama a tientas, no quera desvelarse ms. No pudo dormir, en la habitacin alguien encendi la luz. luzz Luz Heredero
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EL BUITRE
Tumbado, sin poder moverme, veo cmo vuela en infernales crculos, esperando mi muerte. Cada vez vuela ms bajo, confiado. Se posa a mi lado, con cierta timidez. Se acerca a mi brazo, lo picotea y comprueba que estoy muerto. Pero aunque mi moribundo cuerpo pereciera mi cerebro an vive. Noto dolor en el brazo, un dolor intenso e insoportable; pero no puedo gritar, ya que los muertos no gritan. Veo de reojo mi extremidad descarnada por el apetito voraz del maldito buitre. Ahora se ceba con mi estmago; Dios, el dolor es insoportable! Me est devorando vivo. Se posa sobre mi frente. Mis ojos miran al infinito, pero an funcionan; y el maldito pjaro se queda un instante observndolos, como relamindose por el exquisito bocado que va a degustar. Me ha dejado las cuencas vacas. Ruego porque no deje para luego lo que queda de m, y acabe al fin esta agona. m4gr
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LA ESCALERA MECNICA
Observ la enorme escalera mecnica que se eriga ante ella. Comunicaba la Vega con la parte alta de la ciudad, donde viva. Faltaban dos minutos para su cierre, a medianoche, y ech a correr. Cuando la pesada puerta se cerr tras ella, se sinti atrapada. Confi en que la puerta de arriba estuviera abierta y comenz a subir los peldaos, que eran engullidos por el suelo. El mecanismo par en seco. Subi los siguientes tramos a oscuras, con la luna como nica compaa. Estaba sola y asustada. Bueno, sola no... Oy pasos y jadeos que se aproximaban desde abajo. Pregunt quin era y nadie contest. Un bulto avanzaba hacia ella. Aterrorizada, salt la barandilla y se lanz por el terrapln montaoso en el que se asentaba la escalera. El encargado de mantenimiento, que iba con los cascos puestos, slo pudo certificar su muerte. Otra chica impaciente que no haba esperado a que l le abriera la puerta. macerada Ana Pereda
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CARICIAS
Empezaba a soar cuando not una delicada caricia sobre mis pies por encima del edredn. Abr los ojos en busca de una mano ejecutora, pero al aclararse la oscuridad no encontr ms que mi cuarto en su habitual estado. Mir entonces hacia la cama de mi compaero: dorma. Habr sido una corriente de aire que se ha colado por alguna rendija, pens. Mi corazn se aceler cuando por segunda vez una caricia sobre mis pies me despert. Busqu sin hallar al bromista... Mi compaero segua en su cama y la ventana estaba cerrada... No es posible. No existen los fantasmas... tiene que haber sido el edredn que ha cado por su propio peso, me dije. Cuando ocurri por tercera vez, presa del pnico al no ver a nadie, intent gritar para despertar a mi compaero, pero mi voz no responda ni tampoco mi cuerpo. Una angustia inconmensurable creci dentro de m hasta que por fin despert... y no haba nadie. maikelonsi
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EL CORAZN RELATOR
Estoy quieto, envuelto en una fina bolsa de plstico y rodeado de hielo. Recluido en este cofre blanco que me asla del mundo oigo cuchicheos, sonidos metlicos y el trajn de zapatos fabricados con tela. Cerca, en una camilla angosta, me espera una muchacha con el pecho abierto. De pronto, quitan la tapa del encierro en el que estoy. Una luz muy brillante me encandila. Me toman con cuidado y me acercan al trax abierto que inconsciente espera. Veo el rostro de la hermosa mujer que yace inerte. Sabr alguna vez que soy el corazn de una joven que muri por un amor perdido? El cirujano une con precisin las coronarias de ella con las mas, suelta las pinzas para que la sangre fluya, me da un golpecito con su dedo enguantado y yo no palpito. No lo har jams Porque ella es la infame mujer que se adue del amor de mi adorado amante. mandarin Sergio Lpez Surez
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PREZ
Mi hermano siempre tuvo una imaginacin desbordada, apabullante y agotadora, por eso siempre le dejbamos ir a su aire y aceptbamos con resignacin sus rarezas. Un da, poco antes de irse a dormir, vino con el cuento de que en su habitacin haba ratas. Tanto patale y llor que mam registr su cuarto a conciencia. No encontr nada. Aquello se repiti en las siguientes semanas. Harto de aquella mana, pap se invent la historia de que aquellas ratas eran el Ratn Prez y sus ayudantes. Mi hermano pareci tranquilizarse, pero, una noche, sus desgarradores gritos nos despertaron de madrugada. Pap no poda abrir su puerta, mam llam a la polica y yo me escond en el armario para no or aquellos chillidos. Cuando por fin consiguieron echar la puerta abajo, mi hermano yaca inconsciente en la cama y no tena ninguno de sus preciosos dientes de leche en la boca ensangrentada. Lo ms raro es que no dejaron ninguna moneda. mareva Mar Horno
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AMENAZA EN PORCELANA
Comenzamos a embalar todo con motivo de la mudanza. Entonces te das cuenta de la cantidad de trastos intiles que has acumulado. En particular, una coleccin de muequitas de porcelana que, a ttulo personal, aborrezco, pero mi hija adora. Consideramos que era el momento de deshacernos de ellas, no as nuestra hija, por supuesto. Dicho y hecho. Metimos las muecas en una bolsa y directas a la basura. En el nuevo hogar, comenzamos vaciando y ordenando todas las cajas esparcidas por saln. Muebles, vajilla, copas, libros, discos, etc fueron ocupando su lugar progresivamente. Nuestra hija, mientras tanto, en su cuarto, ordenaba todo lo que a ella perteneca. Gracias papa, eres tan bueno! Te regalo sta me dice tendindome una muequita de porcelana. Sin salir de mi asombro, miro la muequita con recelo y creo percibir en ella una sonrisa maliciosa, mientras me susurra: Intntalo de nuevo! Si te atreves margalizcano Margarita Lizcano Prestel
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EL ENCARGO
Pareci or un ruido en el asiento trasero del auto. Recordaba, aunque trataba de evitarlo, que no deba dar crdito al halo sobrenatural que rodeaba la misteriosa vida de aquel anciano. Saba que con aquel disparo en la frente haba cumplido su encargo, que transportaba, como de costumbre, en el asiento trasero. De nuevo escuchaba otro ruido. Le pareca que se estaba volviendo paranoico. Fren bruscamente al sentir que unas manos sujetaban su cabeza. El carro resbal en el asfalto hmedo y se estrell, aunque no de forma violenta, contra unas enormes piedras. Sinti las manos que presionaban su cabeza, se oy el crujir de su cuello al partirse. Segua sentado detrs del volante. El asiento trasero estaba vaco. Su cabeza colgaba del cuello, miraba haca el asiento trasero del auto. miguel Albert Lpez Arrieta
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EL CATEQUISTA
El sbado charlaron sobre lo peor de todo. Nuria dijo que no encontrar novio. Alguien pidi dolor de verdad, y se desgran. Que te troceen con un serrucho sin afilar, toparse con la de la guadaa al doblar una esquina, ir a tu casa dijo Zo y no encontrarla, no reconocer las calles ni ellas a ti, que nadie te recuerde ni te d asilo. El domingo, el catequista afirm que lo peor era morir en pecado y ellos temieron que los hubiera escuchado aunque no podan suponer cmo. Dijo que el castigo sera para siempre y les ayud a imaginar qu es sufrir siempre. Asomaron el no-novio, el serrucho, la guadaa eterna. Cuando Zo volva a casa repas sus pecados y sinti un temblor ligero. Luego, mientras esperaba que le abriesen, el catequista se le acerc y le pregunt si de verdad aqulla era su casa. Zo se apresur a aporrear la puerta pero nadie le abri. Nadie. Nunca. miguelangel Miguel ngel Ortega
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SERVICIO A DOMICILIO
La suciedad del saco era proporcional a su tamao. El hombre que lo sujetaba vesta una gabardina rada y maloliente, cuyo color, oscurecido por todo el tiempo que llevaba cubrindolo sin ver agua y jabn, le serva de camuflaje en la esquina ms oscura del cuarto infantil. El nio lo oli mucho antes de verlo. Quiso preguntarle quin era, pero se mordi la lengua justo a tiempo. Su madre le haba explicado por qu no deba hablar con extraos. Senta curiosidad aunque el miedo que sola experimentar ante los desconocidos no haca su aparicin. Tal vez porque se crea protegido en su cama. Quieres que te deje ver lo que hay dentro? susurr el hombre, agitando el saco an cerrado. El nio asinti con la cabeza, ignorante de que todas y cada una de las pesadillas de su madre se retorcan en el interior de aquella crcel de esparto. montse73 Montse Aguilera
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LAS HUELLAS
El inspector se inclin sobre el cuerpo tendido sobre la nieve y tras examinarlo, con expresin sombra, coment a su subalterno: No cabe duda de que se trata de una nueva vctima de nuestro particular asesino; no hay rastros de sangre, ni indicios de violencia. Puede que se trate de un fantasma aadi con sorna el subordinado. No le objet el inspector; los fantasmas no dejan huellas. Mire! Los dos hombres se acercaron, comprobando como a escasos metros de all aparecan los evidentes surcos de unas pisadas sobre la nieve. Bajo la trmula luz de las linternas siguieron aquel rastro que se perda en la espesura, cuando de forma inesperada las huellas se detuvieron. Intentando vislumbrar alguna figura entre las sombras, un escalofro recorri sus cuerpos al comprobar que aquellas huellas vacas se ponan de nuevo en movimiento, dirigindose esta vez hacia ellos. moraduix
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TODAVA NO
Ha llegado el momento y no estoy preparado. Oh Muerte! Por qu no me concedes unos das ms? He intentado imaginar tantas veces cmo sera este momento y qu me encontrara despus y aun as todava no puedo afrontarlo. No tengo miedo al dolor, pues eso significara que an estoy vivo. Mi miedo es al vaco que creo que encontrar. Miedo a no sentir nada, a no ver, a no oler, a no or, a no pensar, a no soar, a no amar ni odiar. A no ser. Lo nico que he hecho desde que tengo recuerdos es vivir, aunque fuera inconscientemente. Pero me senta. Y ahora tengo pavor a la muerte, al acto desconocido, a la nada, a la no consciencia, al no sentir, al no vivir ms y no ver el futuro de los mos. No puedo morir sintiendo este terror por mis venas. Necesito ms tiempo para que cuando abandone este mundo no lo haga siendo un cobarde. morella Neus Campn Pern
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UNA VEZ MS
Me miro las manos y no paran de temblar. La gente me mira y a mi alrededor slo se escuchan carcajadas. Me tapo mis orejas con mis manos ensangrentadas y aprieto fuertemente. Estoy sola en casa. Me miro delante del espejo y mi cara est llena de sangre. Una sacudida me llena el cuerpo. No puede ser... busco en los bolsillos y all esta, un ojo ms. nerea Tarsish
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EL TOBILLO DELATOR
Vio a su marido agarrarse el pecho. Le oy suplicar por sus pastillas hasta morir mientras aferraba su tobillo con desesperacin. Tuvo que arrastrar el cuerpo hasta la cocina tirando de l con su pierna. Pudo liberarse de la garra muerta de su esposo usando aceite. Se tranquiliz, prob una voz fingida y llam a la ambulancia. En el entierro los asistentes la observaron cojear. Su andar pareca el de un preso encadenado a una bola de hierro. Con los das su cojera fue a peor y su conducta se volvi extraa. A menudo la vieron sobresaltarse al mirar hacia abajo, pero inmediatamente retomaba su renqueante marcha con determinacin. Un da dej de salir a la calle. Nada se supo de ella hasta que la polica forz la entrada de su casa. La encontraron desangrada con una sierra en una mano. Sus ojos muertos miraban un tobillo amputado lleno de marcas alargadas. noctivago Juan Antonio Martnez
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REFLEJO MALDITO
Me haba despertado en el hotel sintindome observado. La puerta del armario abierta y mi reflejo en el espejo me produjeron desasosiego. La imagen era la de mi cara pero sus ojos y su sonrisa no eran la ma. Pareca saber algo que yo ignoraba. Descend de la cama y m imagen desapareci. Avergonzado me obligu a mirarme en el espejo. Aguant la mirada hasta que la imagen mostr miedo. Creyndome victorioso cerr la puerta del armario y la oscuridad me apres. Escuch un portazo proveniente del armario, como si alguien hubiera salido por detrs. Trat de abrirlo para ver que ocurra pero no pude. La manilla estaba en el otro lado. noctivago Juan Antonio Martnez
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EL ESPEJO
Se despert pasada la medianoche, sudoroso, con la agitada respiracin saltndole en el pecho. La misma pesadilla todas las noches. En ella se vea a s mismo sentado frente al espejo de su habitacin, completamente a oscuras, sin ver su reflejo en el pulido cristal, pero con la certeza de que no estaba solo. El miedo le inmovilizaba el cuerpo, impidindole encender una vela para alumbrarse. Era en se momento cuando el sueo escapaba de su mente y despertaba. Suspir profundamente, enjugndose el sudor con la manga del pijama. Se levant torpemente y tropez con la mesilla de noche, haciendo caer una jarra con agua. Maldijo por lo bajo y encendi una cerilla para mirar el estropicio. La dbil luz ilumin apenas la estancia, lo suficiente para observar una grotesca figura detrs de la suya. La gnea mirada de la criatura le hizo proferir un grito ahogado, mientras la llama de la cerilla se apagaba lentamente. ogopogo Roy Corts
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SOMBRAS
La oscuridad inundaba mi dormitorio. Poda or como araaban la pared desde el otro lado del muro, hacindome saber que estaban ah, que venan a por m. Miraba la Luna desde la ventana esperando que le quedaran pocas horas para desaparecer, con la llegada del Sol estara a salvo unas horas ms. Unas extraas sombras empezaron a reptar por las paredes, ellos haban encontrado la manera de llegar hasta m. Cada segundo los notaba ms cerca, cerr los ojos y empec a sentir su aliento a escasos centmetros de la cara. Esper asustado para saber cul haban decidido que sera mi final. Y como ltimo y desesperado intento para lograr sobrevivir lanc un ensordecedor alarido de splica. Las luces de la habitacin se encendieron y un hombre vestido con uniforme sanitario entr con una inyeccin en la mano: Se lo advertimos seor Walters, si volva a formar escndalo le administraramos el calmante. Los otros residentes del hospital estn descansando. ohara
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CIENCIA
Acabo de llegar y tengo que decir que no me encuentro a gusto. Es verdad que aqu me mantendr inalterable y que voy a ayudar a muchas personas, pero de momento este sitio me parece bastante fro. Todo tan asptico y tan helador al mismo tiempo. Supongo que con el tiempo me har a mi nueva situacin pero por ahora todo se me hace raro. El chaval que acabo de ver en la entrada ya lleva cincuenta aos aqu y est encantado y joven como el primer da. Dice que no para de conocer a gente nueva. Le encanta ver las caritas de los vivos nuevos cuando le contemplan por primera vez. Luego se acostumbran y no paran de hacerle cosquillas con sus experimentos. No s. Espero acostumbrarme pronto pero todo est muy reciente. Ayer fallec y me acaban de traer a la facultad de medicina. Hace cinco aos don mi cuerpo a la ciencia. oremor
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2 finalista del II Certamen de Microrrelato de Terror ArtGerust. Homenaje a Edgar Allan Poe.
FORMAS MIGRATORIAS
sta es una, entre muchas de las preocupaciones seguramente absurdas la que ms se me antoja a contar ahora que la vida me huye mientras tanto. Qu voluntad de hroe la ma! Siempre me pregunt qu hara yo si ella muriera. La respuesta surge ahora tendenciosa. Las pginas sobre las que pudiera escribir no seran libres en esta noche de vigilia. As que procurar con esta luz del xenn cansada de embestir mi sufrimiento, contar cmo ocurri. Corra un veintitrs de enero. Llegaba tarde. El fro padeca de inconsciencia. Alicia cruzaba el paso de peatones, se largo que hay en la Gran Va, frente a Montera. Fue visto y no visto. El grito qued como una ruina de la vida. Haba muerto y entonces comprend que no era aqulla la imagen que quera guardar de ella. Hoy, un ao ms tarde, me he ceido al mismo paisaje y he cruzado sin mirar, por eso de no olvidar nuestro aniversario orion David lvarez Gmez
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INMORTALES ABSOLUTOS
En el ao 3240 la gente celebr la inmortalidad absoluta de la especie humana. Nada ni nadie poda llevarlos a la muerte. En el ao 4000 los seres humanos vivan la peor de sus pesadillas, no moran por ningn medio, la posibilidad de regenerarse, era una naturalidad de la especie. Aunque una bala atravesara el crneo o un cuchillo cortara alguna extremidad, la herida cerraba sin mayores problemas. En el 4000 de la era de los inmortales absolutos, el mundo se pobl hasta el tope, y los recursos cientficos y tcnicos slo posibilitaron la partida, hacia otros mundos, de algunas pocas personas. En la Tierra la gente se prensaba unos contra otros, sintiendo dolores inimaginables, explotando unos contra otros, y volviendo a sentir dolores an peores, en un ciclo de nunca acabar. palaciomar Martn Nicols Palacio
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LABERINTO
Cuando despert, estaba atrapado en un laberinto de pesadilla, formado por innumerables pliegues que se retuercen sobre s mismos, que no desembocan en ninguna parte excepto en su mismo comienzo. Su superficie era viscosa, resbaladiza. Me vi condenado sin remedio a dar vueltas por l, volviendo a cometer los mismos errores cada vez, pasando por distintos lugares pero los mismos, cayendo en las mismas trampas, cansado, desesperado y sin posibilidad de escapatoria. Ese laberinto de pesadilla palpita al mismo ritmo que mi corazn. Su pulsacin me persigue, me atormenta. Sigo vagando por l, sintiendo el filo de la cuchilla sobre m, cada vez ms cercano, oteando el abismo enfrente de m, cada vez ms cercano, escuchando las campanadas que anuncian algo enfermizo y destructivo que se acerca; no, que ya ha llegado. Ese laberinto de pesadilla tiene un nombre: mi propio cerebro. paradicecream
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EL REFLEJO
Completamente hipnotizado por el relato que estaba leyendo, totalmente hechizado por el pizzicato del contrabajo del vecino de arriba, no era capaz de escuchar el vocero de la gente en el portal del edificio. Se oyeron varios golpes no demasiado alejados de la puerta de su pequeo piso y no les dio importancia, pero bastaron para desviar su atencin a algunas palabras de lo que pareca una discusin entre vecinos. Entendi nios, ouija, luz Fue cuando el contrabajo par y la iluminacin de su estudio tras tenues parpadeos cedi, que hubo de empezar a prestar toda su atencin a la situacin en la que se encontraba. Pero ya era tarde, la puerta del piso estaba abierta y frente a l haba algo que le torn el rostro blanquecino y paraliz su cuerpo para siempre. Sus ojos hoy, como un espejo, reflejan el recuerdo de esta historia. paradoxus
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MUECAS
Nunca pudo tener descendencia, y siempre lo supo. Por eso su nico consuelo es hacer muecas: las muecas ms realistas que se han visto. Cada una est realizada con mimo, con la mano experta del artesano: cada detalle de su cara, manos, cuerpo son casi como si fuesen reales. Como si esos rasgos, bellsimos y finos [pero carentes de vida] hubiesen formado parte de un todo conocido como persona hace mucho tiempo... Estaba orgulloso de su trabajo, y por eso se dedicaba en cuerpo y alma a preservar su preciosa obra. Despus de todo eran sus Nias y no poda permitir que ninguna se estropease, pero de todos modos siempre haba alguna que... Oh, vaya! Nmero 8 ha perdido otra vez el ojo... No hay remedio... Maana, como cada noche, deber volver al campus High Grounds a por ms Recambios Frescos para su octava hija... parmshellwood Jhonas Cruz Reyes
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PASIN
Era noche cerrada y llevaba horas dando vueltas por un laberinto de callejuelas. Las sombras danzaban alrededor ma, burlndose de mi angustia. No muy lejos de donde me encontraba escuch con claridad los golpes rtmicos de un tambor. Me di media vuelta y choqu contra una enorme figura enlutada. Frente a mi contempl una docena de aquellos seres encapuchados. Empezaron a gritarme en un idioma ininteligible, sealndome acusadores. Me arrastr por el suelo como pude, entre un altar al que adoraban, el cual sostena un cuerpo petrificado atravesado por decenas de flechas. Logr esconderme entre unos bancos en el momento en el cual otro de aquellos seres atraves la calle, encapuchado y golpendose con un ltigo su cuerpo. Las laceraciones de su espalda supuraban sangre a borbotones y sus gemidos agnicos taladraban mi cabeza. No pude ms, me qued temblando hasta que desfallec de pnico. Cuando despert el retumbar de aquellos tambores todava golpeaba lo ms profundo de mi alma. pennywise J. Muoz
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,NOCHE BIZARRA
Me despert el ruido de la grieta del techo abrindose. La lmpara colgaba del cable, y por el hueco se deslizaba hacia abajo una vieja decrpita y horrible. Me qued inmvil, atenazada por el pnico. Quizs no me hubiera visto. Se arrastr por el suelo saliendo de la habitacin sin mirar atrs. Entonces o una voz infantil, de ultratumba: Por qu no me dejas entrar? Mir al balcn y una sombra pequea se reflejaba tras la cortina Despert con un grito, sudando y casi sin respiracin. Mir al techo y la lmpara segua en su sitio. No haba grieta. Cerr los ojos y mi pulso comenz a serenarse. Fue entonces, al mirar hacia el balcn, cuando mi corazn se detuvo All segua la pequea sombra, mirndome fijamente pepecamp Jos del Campo H.
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DENUNCIA
Por las tuberas del sueo, sonaron unos disparos. Mis huesos no respondieron al temor. Inmovilizados por el dolor que produce el entumecimiento de la muerte o la intemperie. Entonces, record los eventos del da. La lluvia. Aquella media luz de las oficinas. Esta miopa agudizada por las circunstancias. Las miradas sombras de los burcratas. Me dijeron que aguardara. Deb quedarme dormido. Ms tarde, se oyeron los golpes. Una voz empastada atraves ese laberinto institucional, grit advirtindome. Algo fro, como un pez, se desliz entre la ropa, se aferr a mi cuello para siempre. Hu con la mirada hacia la calle. Al principio no pude reconocer la ubicacin en que me hallaba. Desde algn punto de la ciudad, llegaban oleadas nauseabundas de tormenta. Al fin, encendieron las luces de la calle y baj hacia el puerto. Estornud. Sub al mnibus vaco justo antes de que se derramara la noche y el aguacero. Ya no volv a insistir en la denuncia. periferia Jos Osvaldo Antequera Vargas
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EL PIANISTA
Rubias arrugas surcan las manos, llenas de sonido y tensin, del pianista. El recital va a comenzar. La sala est llena. Su prestigio le precede. No le tiembla la postura ni el pulso. Le tiembla el alma. Sabe que ya no puede lo que poda. El aire est denso y obscuro. Nadie respira. Con fuerza acomete su acorde perfecto, do mayor. Su sonido libera tensiones, fluye y se prolonga llenando la sala. El pianista ha muerto sobre el piano en posicin de tocar. Triunfando. Los dedos rgidos siguen apretando las teclas de eterno sonido Qu intensidad! Se puede cortar el aire y la msica an suena palpitante. El pianista sigue en trance majestuoso sentado inmvil al piano. En el pblico aparecen gestos de incomprensin y, desconcertados, se miran en silencio. Se cierra el teln y la sala queda a obscuras. De pronto, con gran potencia, se escucha el mismo acorde, do mayor, mientras, muy despacio, se abre el teln pianista Jos Manuel balos
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AJEDREZ
Qu ficha vas a mover? repiti una vez ms cerca de mi odo. Intentaba ponerme nervioso, pero sus esfuerzos eran en vano. La partida era ma y ni siquiera se haba dado cuenta. Nunca antes haba perdido y no iba a empezar hoy. Sonre para mis adentros mientras mostraba una cara nerviosa y llena de terror. Como la presa que sabe que su fin est cerca y espera impotente su destino. Alfil E6 dije con una voz frgil y temblorosa. Una jugada ms Era lo nico que me pasaba por la cabeza. Eligi cuidadosamente su siguiente movimiento. Pobre ingenuo. Eso estaba muy lejos de su defensa. Caballo C2. Jaque mate y comenz a rer estruendosamente. Aquello no poda ser posible, y sin embargo Cmo pude distraerme as? Ya no haba vuelta atrs. Aquel trato con la muerte no se poda evadir. Aqu acaba mi camino. pikolop Roberto Pic
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SOY UN GANADOR
Eran las dos y veinte, acababa de recoger la mesa y me dispona a zambullirme en mi sof de diseo sueco. Soy un ganador. Empec en el instituto donde alguien me ret a superarle en todo, all ya me mont en ms chicas de las que hubiera soado ese idiota. Siempre le derrot, incluso en cortarlas en pedacitos, era el mejor. No soy ms que un loco ganador. Un asesino dispuesto a superar siempre al cabrn. Lo hago por amor, por amor a mi ego, evidentemente. Confieso porque ya he muerto, mi mente asesina sigue activa. Y no me arrepiento de haberme planteado que aquella tarde en la que estaba en el sof deba vencer. Clav un cuchillo en cada extremidad, excepto en el brazo izquierdo, lo necesitaba para cortarme las venas de mis piernas y del brazo derecho. Antes de cerrar los ojos, observ cmo derrotaba a mi rival de siempre. Vi mi rostro en el espejo del bao. pinxo Javi Martnez
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CRIATURAS Y CALAMIDADES
No ha quedado nada tan solo ruinas de lo que solan ser nuestros hogares, muchos deambulan por esos mismos sitios, sin poder comprender adnde se ha ido a lo que se haban apegado. Mientras que muchos otros tan solo caminamos esperando encontrar nuevamente algo a lo cual asirnos. La nada no es para nadie ni an para los que ya no son. Los tiempos son ambiguos para nosotros pero la destruccin en un tiempo de algn lugar nos desorienta y nos impide asomarnos a otros tiempos que fueron o sern mejores. Por eso caminamos con el mismo deseo que tienen las criaturas por el agua, tan slo para encontrar un refugio y calentar nuestros difusos reflejos. pluskaya Zac Nicthe Ha Prez Snchez
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SMS
Tras el entierro, ella prefiri quedarse un rato ms frente a la tumba de su hijo, pensando en lo feliz que lo vieron todos apenas tuvo en sus manos el obsequio de cumpleaos de su padre: un mvil de ltima generacin que ahora descansaba junto a l y que haba sido motivo de discordia entre ella y su marido por la conveniencia o no de su uso pese a su corta edad. El pequeo cumpli slo nueve aos algunos das antes del trgico accidente en la baera en un descuido de su padre mientras lo baaba. De pronto son el mvil y vio que haba un mensaje en la bandeja de entrada. No me ca. Impactada por el hecho, quiso comprobar si era una broma de mal gusto. Pero el mvil sonaba bajo tierra. poetaenlatormenta
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LUCY
sta es la ltima frase que escribi Ainara en su diario: Creo que no estoy sola en la habitacin. Me dispuse, entonces, a leer la primera hoja, fechada siete das antes. La primera lnea arrojaba lo que sigue: No me gusta la forma que Lucy (la mueca que le compr su padre en un anticuario) tiene de mirarme. De eso ni hablar. Conoca a mi hija mejor que todos esos entendidos. Me niego a creer que tuviese verdaderas razones para lanzarse desde el balcn. Adems, no me explico que, en un acto de locura, como me aseguraban, hubiese intentado degollarse ella misma ni por qu a la mueca le faltaban las uas de una mano. poetaenlatormenta
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BLANCO Y NEGRO
Ya no puedo hacer nada. Es inminente. Se me acelera el corazn, intento no hacer ruido, no respirar. Pero ya es tarde, s que es tarde. Siento cmo se acerca, cmo sopla en mi nuca. Es fra pero hermosa. Tengo miedo. Abre la boca y me engulle. Mi corazn ya no late, ya no tengo cuerpo, se lo ha engullido. Hermosa y letal, se ha convertido en una negra masa que busca mi alma. La dama de blanco me lo ha quitado todo, slo me ha dado oscuridad. Oscuridad eterna. O ni siquiera eso. pulgar Paula Pulgar Alves
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PESADILLA
Atravieso veloz un abismo de oscuridad. Una voz cavernosa resuena en mi cabeza: Mtalos. Es por su bien. Me tapo los odos y sigo corriendo. Al despertar la angustia muerde mis entraas. Mis manos estn llenas de sangre! Los nios! Virgen santa! Ellos no, por favor! Ellos no! Caigo de rodillas en el umbral de su habitacin. Un momento yo no tengo hijos! Mi estmago se convierte en una espiral que lo engulle todo. Despierto en mi cama. Mi madre y un cura me observan sombros. No puedo moverme. Ella le pide sollozando que me d la extremauncin. Mam!, mam! Mi voz desgarra mi conciencia pero mis labios no se mueven. Mam!, mam! El sacerdote comienza a rezar. Su montona letana me adormece. Ya no presento batalla. Dejo que mi ser se disuelva plcidamente en el horror. quicolito
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CERTAMEN LITERARIO
Colgu el telfono entre halagado y sorprendido Hace unos das recib una llamada para indicarme que haba quedado en segundo lugar en un concurso literario de microrrelatos de terror. Xanter99 haba ganado con un previsible pastiche de zombis necrfagos asesinos procedentes de un lejano planeta. Mi relato, algo ingenuo, lo reconozco, trataba sobre las envidias que suscitan precisamente los premios literarios. El tercer puesto lo ocup ojosverdes con un relato muy original y bastante realista sobre una asesina en serie psicpata y despiadada. Y ahora el director del certamen me haba vuelto a llamar, explicndome que yo era el ganador, ya que debamos recoger inexcusablemente el premio en persona y a xanter99 no conseguan localizarle. Estaba pensando en la suerte que tena cuando llamaron a la puerta y al abrir me encontr con una bellsima mujer. Qu desea? le pregunt mirando sus preciosos ojos verdes. Slo documentarme para mi prximo relato me respondi. TTULO: El Premio AUTOR: ojosverdes rafareisan Rafa Heredero 178
EL FINAL DE CLAUDIA
Una suave brisa la despert de la postrera pesadilla de su vida. Lo hizo bajo las nubes que abrieron la luna llena. Su luz defini las tumbas de un inquietante cementerio. No tard en correr despavorida por las calles de aquel lugar de seres muertos. En la lejana, acababa de ver algo que Tras un frentico giro sobre giro, se encontr atrapada en un callejn sin salida. Rodeada de pisos de mortuorias celdillas, eligi como nica y desesperada opcin el adentrarse en un nicho bajero vaco. Salt a la losa interior y la gate jadeante. Aterrorizada, aguard encogindose en su fondo. Intent acallar la respiracin, pero la angustia le impidi lograrlo. Lo haba vuelto or. Cada vez los ladridos sonaban ms cerca. El can no tard en clavar en ella su mirada enrojecida. El perro de aquel zombi se encontraba all afuera reclamando insistentemente la presencia de su amo. reni
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MUERTA
Tengo la extraa sensacin de estar muerta. No siento nada. Estar tumbada o sentada. Estar sola o acompaada. Recuerdo el ltimo momento, en el que se cruzaron sus ojos con los mos. En el que su mano me apretaba el cuello hasta dejarme sin respiracin. Not cmo los ojos se me salan de sus huecos, dolor insoportable. Dej de verle, la sensacin de asfixia todava la sigo teniendo. Noto el aliento de alguien. Me estn colocando los ojos. Ya puedo ver. El cuchillo que asoma, no me gusta, me asusto, grito, nadie me oye. Me abren en canal, empiezan a sacar todos mis rganos. Bramo. Me quedo vaca por dentro y algo meten en el interior de mi cuerpo. Sigo chillando, aunque no siento nada, quiero sentir para comprender qu est pasando. Me viste y me pinta. Sonre como orgulloso. Me mira pero sin verme, entonces lloro y comprendo que lo que viene despus va a ser mucho peor. rosama
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HALLAZGO
Como cada viernes, entro en la peluquera de turno y tomo asiento. Entre secadores y cuchicheos, algunas se giran al or la puerta, otras hacen como que no me ven y siguen a la suya. El caso es que nadie saluda. Siguen hablando. Hoy la noticia del da no aparece en la prensa rosa. Una de ellas lleva un recorte de peridico que se empea en mostrar a todas. Pobre chica, cmo han podido hacerle algo as? A ver, djame ver Madre ma, si le han desfigurado la cara Trae que le eche un vistazo. Por Dios, cmo pueden publicar algo as? Y se sabe quin ha sido? Puedo verlo? les pregunto ya con la mosca detrs de la oreja. Que si puedo verlo. Decido acercarme a la afortunada que se ha hecho con el recorte. Veo mi cara desfigurada sobre unas lneas Hallada muerta la joven desaparecida desde el martes. rose16 Alicia Sagasta
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GOTITAS
La siesta ha durado un poco ms de lo normal. Est todo a oscuras, debe ser muy tarde. Me duele el pecho, sin duda por la postura con la que me he dormido sentado frente a la mesa del despacho. Oigo muy tenue el sonido de fondo del grifo del aseo goteando, aunque parece como si estuviera notando en los dedos del pie izquierdo que asoman por la sandalia la salpicadura de las gotitas, pero eso es imposible porque estoy sentado en el despacho, no en el aseo. El sonido me llega ahora como un eco sordo y profundo y noto como algo me oprime el pecho. No es una sensacin de ahogo, sino de aplastamiento. El telfono suena e ilumina la habitacin con la luz azul de su pantalla y me veo reflejado en el cristal de la ventana con el hacha clavada en mi pecho... Ha dejado de sonar, pero an oigo el sonido de las gotitas cayendo. saluditero
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1er finalista del II Certamen de Microrrelato de Terror ArtGerust. Homenaje a Edgar Allan Poe.
LA BSQUEDA
Dolores y su hija llegaron empapadas al hospital, llevaba lloviendo todo el mes y prometa seguir. La pequea tena cita esa tarde, aunque saban lo que les dira el mdico, las enfermedades raras tenan eso, incertidumbre y desesperanza. A las cinco ya pareca noche cerrada, y ese ala, la ms antigua, estaba casi desierta: techos altos, azulejos amarillentos y multitud de pasillos estrechos con pocas indicaciones. Tengo sed. Aguarda, mi vida, en cuanto salgamos tomamos algo en una cafetera. Tengo sed ... Inquieta, Dolores asom la cabeza a varios pasillos buscando una mquina de bebidas, pero no hubo suerte. Cuando volvi al pasillo principal, la nia ya no estaba. (Tranquila, no pierdas la calma, no habr ido muy lejos. Pregunta en Admisin...) Seorita, por favor! Mi hija se ha perdido. Dice que ha sido en el ala de Psiquiatra? Enseguida miramos ... Seorita, soy la madre de la nia que se perdi hace tres das. Hay novedades? sabueso 185
LAS RACIONES
Muerto pero mo y fresco, pens al ver abatido el estornino a sus pies Miguel, pasmado por el fro y la humedad, despus de arrastrarse por setos, charcas o sendas entre cultivos, bosques y prados, tan exhausto como hambriento tras dos largas jornadas de huida. Los cazadores se alejaban con los perros olfateando piezas mayores. Aunque habra preferido un faisn, el evadido apres al ave olvidada, porque ms vala ese pjaro en mano o en su boca. Hasta que un perdiguero rezagado y amenazador se asom, babeando entre los juncos. Miguel, siempre optimista, supuso que habra bastante comida para los dos. semuret69 Pablo Vzquez Prez
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MATA RATAS
Vieja de mierda te odio con todas mis fuerzas. Todas las putadas que me has hecho durante mi vida te las voy a hacer pagar. Ahora que ests postrada en una cama mi voluntad ser sufrimiento para ti, tanto como la tuya lo ha sido siempre para m. Cada da te pondr un poco de mata ratas en el suero y nadie se dar cuenta. Sufrirs lo indecible y yo disfrutar como nunca antes lo haba hecho en mi triste existencia, que slo te debo a ti, querida mam. Qu alegra ms grande alcanzar viendo tu negra alma retorcindose de dolor detrs de tus ojillos llorosos... Por qu me has hecho la vida imposible desde que nac? Para qu me tuviste? Todo ha sido por tu bien. Pero veo que no he hecho lo suficiente, te tena que haber castigado ms, para que aprendieras a respetar a tu madre. Ahora sal de aqu y bbete todo el veneno! S, mam... siam Francisco Martnez Romero
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LA CORTINA
Sinti unos entrecortados suspiros. Se incorpor de la cama. No tuvo tiempo de abrir la luz. Ya no experiment emocin alguna. Yaca muerta en la habitacin. El anciano forense dictamin: Infarto de miocardio. Sin embargo, tras la cortina, escondidos a la vista de todo el mundo, se hallaban su camisn y un tubo de somnferos y... El joven ayudante del doctor insista en unas marcas alrededor del cuello. La respuesta del viejo mdico fue: La joven se asustara al sentir los sntomas del infarto y se protegera con ambas manos. Detrs de la cortina, camisn, somnferos y dos ojos que expresaban una inmensa satisfaccin se mantenan silenciosos al observar su triunfo. siempreanais
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EL LOBO
Se sent en la explanada contemplando la luna llena cuando cerr los ojos y pudo escuchar el sonido del viento meciendo las hojas de los rboles, cuando sinti algo y sentado mirando al frente se qued paralizado ya que era una respiracin de un animal. Se dio la vuelta para descubrir que se trataba de un lobo. Ambos se quedaron mirndose a los ojos fijamente, el chico intent buscar una salida por la cual huir. Pero, mientras se decida, el lobo se lanz sobre l y un silbido le hizo parar. El chico asustado miraba a su alrededor intentando descubrir quien haba. Disip a lo lejos una figura y se acerc apresurado a darle las gracias hasta que cuando se acerc lo suficiente pudo ver a su padre. Volviendo a casa en la camioneta, el chico no paraba de mirar a la luna cuando se dio cuenta de que su padre siempre le protega de sus temores fuera donde fuera. strigoyu Ana Cabezas
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LA FIESTA
Hace horas que me interrogan, me preguntan otra vez si tomamos drogas, si haba alguien ms all. Les digo que no, pero ya no estoy segura. No consigo quitarme de la cabeza la imagen de los cuerpos desmembrados, enredados sobre la cama, cubiertos de sangre oscura. Slo recuerdo que reprim una arcada y sal de all corriendo sin mirar atrs. Tema por mi vida. Ya nunca les podr preguntar a mis amigos de quien fue la idea de hacer la fiesta en aquella habitacin de hotel ni porqu se comportaban de una manera tan desvergonzada. Me incomodaba de veras presenciar su inmoralidad pero no fui yo quien les hizo dao. Slo les di la espalda unos segundos, nada ms. O eso creo. Los policas dicen que no es posible que sea culpable, alguien de mi constitucin sera incapaz de dejar los cuerpos en ese estado. Ahora temo estar loca, ser culpable, pero y si no fui yo? tadukhipa
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LA CARTA
Jos Luis es un hombre cabal. Un to que sabe afrontar los problemas de cara, la vida de frente. Ha tenido que luchar desde nio. Sin descanso. Nunca se ha rendido ante las dificultades. Las cosas no han sido fciles para l, pero ha sabido mantener la cabeza fra. Nada le ha desviado de su camino. Es pragmtico, sereno y valiente. Su carcter le ha ayudado a afrontar los palos. Esta maana est especialmente contento. Parece que todo va por fin bien en el trabajo... las piezas van encajando. Todo est llegando a ser como l quera. Abre el buzn tarareando una cancin de Queen. Entre las cartas del banco ve un papel de Correos. Se queda paralizado. Un escalofro le recorre la espalda. No, murmura, por favor, por favor, que no sea... El pulso le tiembla cuando le da la vuelta para ver el remitente. AGENCIA TRIBUTARIA tarsish
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AFTER HOURS
Noche cerrada. El Centro convertido en cementerio de ilusiones. Ni ropa nueva ni comida fresca. Nada apetecible ni alegre. Pedro no estaba atrapado. Conoca la zona. Girar a la izquierda y all estaban cafeteras, con luces y gente; cruzando el parquecillo estara en su casa. Pero no se poda mover. No haba dicho nada a la pandilla. Sera una sorpresa. Se imaginaba rompiendo un cristal, cogiendo iPods para todos, saliendo tranquilamente antes de llegar la polica. El silencio le chillaba. Oa sirenas y el murmullo de las amenazas de chicos mayores. Se movan papeles y hojas en el suelo. Debajo del Centro no haba una fosa comn? Son la alarma. Su cabeza estallaba. Y si se llevaba unos cuantos libros, una papelera de la calle? Oy gente, pisadas, un coche. A Pedro le invadi el pnico. Las piernas le fallaron y se tumb en el suelo llorando, a la espera de que vinieran a detenerle. thehickorywind
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CANCIN DE CUNA
Aquel lugar oscuro del que no puedes salir ests dentro pero no puedes dormir. Aquel lugar oscuro, nadie sabe dnde est sobre un montn de paja o en un trozo de cristal. Aquel lugar oscuro es donde t acabars sin luna, sin estrellas, sin nadie a quin llamar. Aquel lugar oscuro del que no puedes salir porque aquel lugar oscuro est dentro de ti. tingilinde Aran Maza
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SUEO?
El sonido, seco y estridente, la sac bruscamente del sueo. Amparo se levant trastabillando, adormilada. La casa estaba en sombras a esa hora de la noche. En el saln, una encapuchada sombra furtiva mantena, refulgente, un brillo afilado en la diestra y supo que estaba perdida. Como si la hubiese escuchado, la sombra se dirigi hacia ella. Sbitamente se encontr luchando por su vida en un cuerpo a cuerpo fiero. Abrazadas como dos bailarinas borrachas, protagonizaron una danza macabra con gran estrpito de muebles derribados, loza destrozada y vidrios hechos aicos. La desesperacin multiplic su fuerza y arranc al arma de la mano de la sombra, hundindola profundamente en su corazn. Intrigada le quit la capucha y se encontr, oh Dios!, a s misma con los ojos velados por la muerte. El sonido, seco y estridente, la sac bruscamente del sueo. Amparo se levant trastabillando, adormilada. tintainvisible
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DNDE ESTS?
Aunque ahora quieras irte, hijo mo, cuando yo falte, al entrar en el saln y ver mi butaca, me llamars. Deca constantemente eso a su adolescente hijo y l, pensando en las palabras de su madre, cuarentona, lloraba como un mocoso. No. Ser fuerte y afrontar la muerte como un hombre, pensaba Arturo. Una tormentosa noche se levant a miccionar y aturdido se mir ante el espejo, y, sintiendo envejecer decenas de aos en un da, se alarm y quiso golpearlo. Al ir a hacerlo, el espejo lo introdujo en l. La pobre madre pensaba da s y da tambin que la haba abandonado. O era el Alzehimer? tmaxiot Ignacio Jess Leal Almagro
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FRENTE AL ABISMO
Estoy ajustando la velocidad de apertura cuando te oigo llamarme desde la punta de la pea. Hemos venido a eso, a conseguir una instantnea espectacular y a fe que la panormica lo cumple. Y es ah, vindote al borde mismo del vaco (mientras el eco de tus palabras se va perdiendo a lo lejos) que siento resbaladiza la cmara, que noto el temblor de mis rodillas. Me digo que slo ser un segundo. Enfocar. Encuadrar. Disparar. Pero me cuesta mantener firme la cmara; me tiemblan los brazos. Noto el palpitar en mis sienes. Te veo ah, suspendida sobre esa fina losa que sobresale hacia una vertiginosa nada que te imagino tropezar torpemente y... Me digo que slo ser un segundo. Me seco las palmas de las manos. Enfoco. Encuadro. Pero ya no te veo. (Mientras, el eco de tus palabras se va perdiendo a lo lejos.) tudelanostra Roberto Castejn Visiedo
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VCTIMA
El sdico asesino que asolaba la regin lo haba atrapado, lo tena en una jaula que a su vez estaba dentro de una pileta que se llenaba rpidamente. Se ahogara en minutos. Vio a sus hijos mellizos atados a sendas sogas pendiendo sobre la pileta. Desata una de las sogas para que uno caiga al agua y el otro se salvar, te lo prometo dijo el asesino. Cmo elegir a uno sabiendo que el otro se ahogara! Se acababa el tiempo. Gritaba esforzndose por zafarse de su prisin, pero era imposible. El agua lo tapaba. Sus labios contra el techo de la jaula le permitieron tomar el ltimo sorbo de aire y, vencido, desat una de las cuerdas al azar, sin mirar cul era el que se salvara. Escuch el ruido de algo que caa dentro del agua y vio que ambos nios cayeron al agua y en su agnica desesperacin oy que su captor deca: Ups, te ment. txipiron
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MENSAJE
He trabajado como entomlogo forense hasta mi jubilacin, lo sabes bien. He visto cmo la gente an viva puede hospedar fauna cadavrica incipiente. Y, a travs de los aos, conoc al insecto que mova tus msculos faciales cuando me sonreas. El descuido, la muerte y el olvido incuban podredumbre, y la podredumbre insectos. Cada occiso es un ecosistema complejo que hacemos prosperar a medida que dejamos de cuidarnos. No obstante, siempre he mostrado agradecimiento con larvas y sabandijas, ya que pude recorrer toda mi carrera entendiendo los mensajes que dejan en ellas los muertos, as como t me entendiste a m desde que nos conocimos. Hoy, al fin, reconozco mi retiro y mi derrota, pero moscas grises y cobrizas han bebido de mis labios la verdad, para que esta noche zumben ante tus ojos y te enteres de que no hay olvido, que volver por ti. urbeoscura Leonel Siadore
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ASESINOS
El personaje se me haba ido de las manos. En algn momento, la historia dio un giro y mi protagonista se convirti en un asesino en serie. Ya se ha cargado a su suegra, a su jefe y a un desconocido que le pidi fuego en un callejn. He intentado que se entregue a la polica o que se suicide, pero cada vez poseo menos influencia sobre l. Entre lneas he logrado leerle el pensamiento. Tiene razn. Esto debemos resolverlo cara a cara. Sentado delante del ordenador, acaricio la pistola mientras espero a que suene el timbre. veraneante
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MATAR A UN DESCONOCIDO
Decenas de veces habamos fantaseado con la idea de matar a un desconocido, lgicamente influidos por Poe y de Quincey. Pronto, la idea se volvi irnicamente en mi contra. Por mucho que aquella noche fuera carnaval y por muy bueno que fuera mi disfraz, yo no era un desconocido! verna
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TE PERTURBA
Quin anda ah? Dijiste al escuchar pasos. Las ventanas se abrieron sbitamente levantando ms las cortinas. La lluvia cargaba electricidad e iluminaba la habitacin. Viste la sombra que se desplazaba, la seguiste. Tomaste algo de metal y saliste a buscarla. Creste que era un ladrn. Llegaste al telfono y a la polica le dijiste que haba entrado alguien al apartamento. Te observaba, pero no te diste cuenta, se mova ms rpido y los pasos lo escuchaste cada vez ms cerca. Miraste atrs y ah estaba. Corriste hasta la sala de estar. En la cocina empezaste a ver cmo emerga: los cabellos desordenados y la bata con algunas manchas, no pudiste apreciar el rostro. Llegaste al estudio, cerraste la puerta. Y la viste. Abriste nuevamente y fuiste al balcn, te sostuvo y luego escapaste. Y cuando estuviste en la orilla te empuj. Caste. Te levantaste. La polica lleg. Se acercaron y escuchaste: No, aqu lo que hay es un suicidio. vicenteart
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EL BAL
El edificio era muy antiguo, haba soportado importantes reformas, pero se encontraba situado en la mejor zona de la ciudad, junto a la plaza monumental. El hombre cargaba un pesado bal, el gerente del hotel tuvo que ayudarlo a subir las estrechas y empinadas escaleras de madera, que crujan a cada paso. Por fin hemos llegado dijo el propietario mientras sacaba la llave de la puertaDejmoslo cerca de la ventana alent el husped pidiendo un ltimo esfuerzo. Desde aqu se pueden observar todos los edificios del casco antiguo, espero que todo sea de su agrado. No, no, yo no me quedar, es para mi seora, siempre quiso una habitacin con vistas. Y a qu hora tendr el gusto de recibirla? Ya est aqu, qu cree que hemos subido? victorgb
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MIEDO?
Los conceptos ms importantes en la vida tienen definiciones subjetivas, como la felicidad, muy diferente para cada persona. Otro concepto cuyo significado vara es el miedo, y para poder escribir sobre l, debera primero conocerlo. Durante su bsqueda conoc distintos casos que espantaran a cualquiera: demonios, asesinos, psicpatas, incluso muecos posesos. Pero nada me convenca. Un hombre que conoc en mi camino me llev a una casa extraa, vaca e impecable. Me cont su historia, un hombre que mat a su familia y se suicid, tpico. Me fui a dormir, decepcionada. Al despertar me estaban rodeando, ellos, vestidos de verde y blanco, mascarillas que cubran sus rostros. No poda moverme, l me miraba, grit su nombre, sonri, se acerc, me bes, solt una asquerosa carcajada y desapareci. Nadie lo vea, me inyectaron algo, mis ojos se cerraban de nuevo. Nunca haba sentido tanto miedo y saba que no podra escribir sobre ello. viudanegra
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TICTAC
Tictac. Hoy, al despertarme, algo se haba roto en el mundo. Tictac. Han empezado las sbanas pobladas de espinas, arandome la piel, implacables. Tictac. Al levantarme el sol ha lanceado mis ojos entrando por la ventana abierta. Tictac. Tras cerrarla, las paredes con el ceo fruncido han intentado cernirse sobre m, cuando crean que no las miraba. Tictac. Tictac. Ese maldito tictac. El reloj me insulta. Se burla de m. Tictac. Noto su presencia malvola. Me enloquece. Tictac. Quiere acabar conmigo. Tictac. Me lanzo furioso hacia l. Lo destrozo contra el suelo, golpendolo una y otra vez hasta que se calla. Estoy gritando, lgrimas corren por mis mejillas y me sangran copiosamente las manos, pero todo ha vuelto a la normalidad. Ocurre algo? Oigo detrs de m. Te he odo gritar y he entrado. Me vuelvo. Ah est, observndome con arrogancia, torciendo la boca en una sonrisa mordaz. Escucho con atencin su pecho henchido. Bum bum. walruscat
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DESCENSO AL MAELSTROM
Me embota el aroma de las flores tropicales que ornamentan el tapiz, junto al lecho Algo se agita espasmdicamente, debajo, entre las sbanas, un olor a algas fermentadas. De sbito, una cabeza de medusa esmeraldina aletea espasmdicamente, abre sus labios aterciopelados, cun seductores!. Siento su viscoso desliz sobre el bajo vientre, mis sentidos cobran una agudeza inusitada, me siento transido de espasmo, ya doy en su rbita, desaparezco en su sima, ceido por una masa ondulante que me envuelve en el goce de su oleaje, al tiempo que asciendo arrastrado por su fuerza de absorcin, quiero salir de la onda, asirme de los salientes impregnados de sustancia viscosaIntilmente: s que me anegar en el abismo Pero la voz, la voz! Qu familiar resuena en mis odos, como el zumbido de un coleptero, por todos los cielos!, que articula las palabras fatales. Hijo, hndete en m, es la voz de mi madre. Mi madre de espanto! xavierzugarrondo
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DOS HERMANAS
Melissa y Mila eran gemelas e imposible de diferenciar a simple vista. Melissa era alegre y muy habladora y Mila era celosa y callada. Una noche se fueron a jugar y Mila invent un juego muy divertido: No me va a pasar nada si me subo ah? preguntaba Melissa. No te pasar nada respondi Mila. Puso una silla encima de la mesa y colg una cuerda en la lmpara. Melissa se subi y Mila la at por la cintura y se baj. Mila tengo miedo, bjame de aqu suplicaba Melissa intentando quitarse la cuerda. Mila retir la silla y la cuerda resbal. Se oyeron unos gritos y los padres y familiares acudieron a la habitacin y vieron a una de las nias ahorcada y otra que contemplaba a su hermana llorando. Mila, Qu ha pasado!? preguntaron. Mam dijo llorando. Yo no soy Mila, soy Melissa. Su madre la abraz y nadie se percat de su amplia sonrisa. yokotao Blanca Duque Prieto
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DOMIN
La luz de un nuevo da ilumin la habitacin. Se escuch el cuchicheo de cubiertos tintineando y comenz a oler a caf. Carmelo sonri. Un sbado tranquilo lo esperaba, como cada semana. Se reincorpor, recogi el cinturn que se haba quitado ayer... pero se le atasc y tir con fuerza. La hebilla se desencaj y se proyect hacia atrs con el impulso. No se sinti nada. Carmelo mir a su espalda y los ojos de su hija lo miraban desencajados. Al pie de la cama su mujer mora lentamente. La has matado dijo la nia. No hija, ha sido un accidente se justific. La has matado insisti, y corri a voz en grito en busca de ayuda. No! Cario! grit azorado. La nia corra gritando la palabra asesino. Carmelo la alcanz al final del corredor y, cuando estaba a punto de cogerla, su mente reaccion: Un impulso ms, un empujn y todo habr terminado. Bum! yuraicocot Yurai Cocot
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ABATIDO
Cuando llegu a la casa de los Usher los rboles podridos me amarraron con sus ramas. Lady Madeline, medio muerta, morda mi carne mientras Roderik le daba hachazos a la planta. Ca al suelo embarrado. Un lobo azul daba aullidos bajo la luna llena. La muerte roja se apoder de mi cuerpo. Unos cuantos moretones brillaban en mi cara. Por ltimo la muerte roja se quit su mscara. Era la mujer que ms haba amado en mi vida. Con un cuchillo abri mi corazn y se lo ofrec para que lo mordiera. Como un fruto que alguna vez tuvo dueo. zerphirius
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EL ESPEJO
El hombre se mir en el espejo y se sac la lengua. El reflejo no repiti su mueca: era una imagen distante, quieta, aburrida. Agobiado con tan notable diferencia, el hombre repiti el mismo gesto y muchos otros. El reflejo por fin habl, casi sin mover los labios: Basta dijo lentamente. Estoy cansado. zompiro Marcelo DAngelo
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CONDCEME AL CEMENTERIO
Un suspiro lleg hacia m despertndome del ensueo. Se trataba de un nio de semblante empalidecido, que susurraba mi nombre y sealaba un camino, intentando conducirme a travs de l. Lo segu y me condujo hacia las puertas de un cementerio. El panorama lgubre de aquel escenario hizo florecer en mi pecho una terrible sensacin de espanto. Un aire lbrego me encerraba en su matriz y la angustia me invada. Haba olvidado algo, un pequeo detalle que no poda recordar y que era el motivo principal de mi afliccin. De pronto el nio se detuvo, con aire espectral, en un sepulcro. Observ la lpida y jams podr describir con palabras el horror que sent al leer el epitafio de aquella tumba. Un escalofro recorri mi cuerpo desde la mdula hacia el corazn, helndome la sangre. Al fin pude recordar aquello que haba olvidado, encontrando el motivo de mi tristeza. Aquella lpida exhiba mi nombre y mi cuerpo yaca debajo, inmvil. zylah
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Prlogo..............................................7 1952.................................................13 aderezade.........................................14 adso.................................................15 adso.................................................16 aduren..............................................17 airama.............................................18 aisling..............................................19 alejandrorobaina.............................20 alfacots............................................21 alguacil............................................22 aliciauriarte.....................................23 alpegon............................................24 amagni.............................................25 amapola...........................................26 anafrances.......................................27 anagun.............................................28 angelowsky2diab.............................29 anna...............................................30 annalammer.....................................31 antonimo..........................................32 anyuri..............................................33 apb1488...........................................34 217
arabyhela.........................................35 arabyhela.........................................36 ascilto..............................................37 auldreekie........................................38 ayax.................................................39 balbi.................................................42 bandida............................................41 barrabas..........................................43 belugar.............................................44 beowulf75........................................45 blackymdn........................................46 bolivarrock......................................47 brunosalomon2009..........................48 campechano.....................................49 carjo................................................50 carjo................................................51 catzl.................................................52 chechele...........................................53 chosky..............................................54 chosky..............................................55 circe.................................................56 comandantetaylor............................57 comandantetaylor............................58 conunojosolo...................................59 cornelius.........................................60 corvinato..........................................61 cristinasimon...................................62 dandan.............................................63 dandan.............................................64 218
danielvoissart..................................65 daphnia............................................66 deividdigiel......................................67 didac................................................68 diego-sempai...................................69 doloressanz......................................70 dsv007..............................................71 ecos..................................................72 ecos..................................................73 elcaminante.....................................74 elcuervo...........................................75 elegue..............................................76 elescodijo.........................................77 elescodijo.........................................78 elmuloasimov...................................79 eneida..............................................80 enrique11.........................................81 ericverbot........................................82 eris..................................................83 eris.................................................84 erredos.............................................85 eskopinya.........................................86 estebandublin..................................87 eximeno............................................88 franzesk............................................89 fridakalva........................................90 frijulin.............................................91 fugu..................................................92 furtiva..............................................93 219
garven..............................................94 geovarius.........................................95 gpiqueras.........................................96 gravelove.........................................97 greenman.........................................98 griforexus.........................................99 hank66...........................................100 haule..........................................101 heimdal..........................................102 heimdal..........................................103 henry............................................104 hermanastro...................................105 imiranda........................................106 iossiffvanvalens.............................107 irinova...........................................108 ixtab...............................................109 jabugo............................................110 javichukubrick................................111 jaws..............................................112 jazminesenelaire............................113 jcapsir.........................................114 jcapsir........................................115 jeremymclouth...............................116 jordillavore..................................117 josecam........................................118 juanmorales...................................119 julk................................................120 julk...............................................121 laszlokreizler.................................122 220
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natuki............................................152 nerea.............................................153 noctivago.......................................154 noctivago.......................................155 ogopogo.........................................156 ohara.............................................157 oremor............................................158 orion..............................................159 orion..............................................161 palaciomar.....................................162 paradicecream..............................163 paradoxus......................................164 parmshellwood............................165 pennywise..................................166 pepecamp...................................167 periferia........................................168 periferia.........................................169 pianista....................................170 pikolop.........................................171 pinxo.........................................172 pluskaya...................................173 poetaenlatormenta......................174 poetaenlatormenta......................175 pulgar...........................................176 quicolito......................................177 rafareisan...................................178 reni.................................................179 rodrigodellago...............................180 rosama.........................................181 222
rose16............................................182 sabueso.........................................185 saluditero.......................................183 semuret69......................................186 setarcos.........................................187 siam..............................................188 siempreanais..................................189 starman..........................................190 strigoyu..........................................191 tadukhipa.......................................192 tarsish............................................193 thehickorywind..............................194 tingilinde.......................................195 tintainvisible..................................196 tmaxiot...........................................197 tmaxiot...........................................198 tmoran...........................................199 tudelanostra..................................200 txipiron.........................................201 urbeoscura...................................202 veraneante...................................203 verna...........................................204 vicenteart......................................205 vicenteart......................................206 victorgb........................................207 viudanegra...................................208 walruscat....................................209 xavierzugarrondo..........................210 yokotao...........................................211 223
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